Western Apaches

* Apache Kid. Apache White Mountain. Parece que al principio fue llamado Ski-be-nan-ted; aunque más tarde le llamaron de diferentes formas, Haskay-bay-ne-ntayl, Oska-ben-nan-telz y Es-ki-binadel. Hay varias versiones sobre los primeros años de Apache Kid. Una que nació en el Aravaipa Canyon (Graham y Pinal Counties, Arizona) en torno a 1860, siendo un miembro de la banda de Chiquito. Otra que era el mayor de siete hermanos y que nació en una wickiup cerca de Globe (Gila County, Arizona) en 1868. Era de tez oscura, incluso para un apache, guapo, alto, con penetrantes ojos negros y una boca fina. Tenía la cara lisa  y delgada, llevaba un sombrero negro y cuando podía, llevaba botas.

Cuentan que su padre Togo-de-Chuz ganó el afecto de una muchacha frente a un rival llamado Rip,  engendrando un rencor que estallaría 20 años después.

De muchacho trabajó para algunos comerciantes de Globe lo que llamó la atención de Al Sieber que le contrató como asistente. Donde iba Sieber iba Apache Kid al que enseñó a cocinar. Finalmente se alistó como explorador, donde pronto llegó al rango de sargento y como tal tomó parte en el enfrentamiento de Big Dry Wash con la compañía “E” del teniente Morgan. Al cabo de dos años, era sargento 1º, yendo a México con Crook en 1883, cuando Sieber era jefe de exploradores.

La vista de Apache Kid es asombrosamente aguda, escribió un periodista que conocía a muchos de los que más tarde persiguieron a los apaches chiricahuas. Una vez, un oficial del Ejército al mando de un destacamento donde iba Apache Kid como explorador dijo a ese periodista que un día, mientras iba con Apache Kid por un acantilado con vistas a una vasta llanura, informó el explorador apache que había un grupo de hombres montados a 24 km de distancia. Con la ayuda de prismáticos, el oficial apenas podía ver unos puntos en movimiento en la llanura. A simple vista, Apache Kid podía discernir no sólo el número de hombres montados en el lejano grupo, sino también la cantidad de hombres blancos, de indios, y de caballos y mulas que iban en el grupo. El oficial se reunió con ese grupo más tarde y comprobó que el informe de Apache Kid era totalmente correcto. Tal agudeza de visión podía ser considerada como algo fuera de lo normal, y así era en efecto pero ese incidente revela que no sólo tenía buena vista sino que también era inteligente. A esa distancia los apaches no podían en realidad ver la diferencia entre blancos e indios, y cuántos de ellos iban en el grupo, pero podían deducirlo por su experiencia, por el polvo levantado y por otras señales. Un experto apache puede diferenciar entre un caballo y una mula casi tan lejos como puede ver cualquier otra cosa. Una mula de carga y una montura se mueven de manera diferente y pueden ser fácilmente distinguidas por un ojo experto. Los hombres blancos y los apaches no se sientan en sus cabalgaduras de igual manera, así que eso de distinguir los elementos de un grupo en la distancia es más una cuestión de observación y deducción que de otra cosa. La “hazaña” de Apache Kid en esa ocasión se debió no sólo a su fenomenal vista sino también a su imaginación e inteligencia.

Apache Kid volvió a México durante la campaña de Gerónimo a principios de 1885 y cuando Al Sieber regresó a San Carlos, Apache Kid fue con él. Estuvo brevemente en las White Mountains hasta que el capitán Crawford alistó 100 exploradores, apuntándose de nuevo para ir a México a finales de 1885.

En ese viaje ocurrió un incidente. Varios soldados norteamericanos, empacadores y exploradores apaches se emborracharon en el pueblo mexicano de Huásabas (Sonora). Allí había un comandante mexicano con un batallón de Infantería. Algunos de los soldados mexicanos fueron enviados porque tres exploradores apaches habían atacado a una mujer mexicana. Cuando los soldados llegaron al lugar, los exploradores apaches trataron de huir. Los mexicanos dispararon matando a uno, hiriendo a otro y capturando al tercero que resultó ser Apache Kid. El comandante mexicano quiso fusilarlo de acuerdo a la ley mexicana pero el alcalde dijo que temía que eso causara problemas entre los dos gobiernos, por lo que multó a Apache Kid con 20 $, siendo enviado de vuelta a San Carlos con Al Sieber.

Apache Kid se casó con una hija del viejo jefe Eskiminzin. No tuvo más mujeres hasta que se convirtió en un fuera de la ley.

En mayo de 1887, el capitán Pierce, Agente en San Carlos, y Al Sieber fueron a Fort Apache, dejando a Apache Kid a cargo de los exploradores y del cuerpo de guardia. Éstos decidieron hacer tiswin y se emborracharon, dejando la unidad sin permiso, en la que varios se embriagaron cuando en un altercado, un explorador llamado Gon-Zizzie mató de un disparo en la espalda a Togo-de-Chuz, padre de Apache Kid. Los amigos de Togo-de- Chuz mataron a Gon-Zizzie. Sin embargo, esto no apaciguó al joven sargento. Gon-Zizzie era hermano de Rip, el apache que había mantenido su rencor con Togo-de-Chuz durante más de 20 años, y Apache Kid pensó que Rip, estaba detrás de la muerte de su padre. Fue con sus exploradores y mató a Rip, regresando al campamento de su difunto padre para beber tiswin y meditar sobre su muerte.

Avisado por Toney, sargento explorador apache, que Apache Kid quería hablar con él, Sieber se puso en contacto con el oficial al mando, el capitán Pierce. El 1 de junio de 1887, Pierce y Sieber, con dos intérpretes, Antonio Díaz y Fred Knipple, reunieron a los exploradores que participaron en los altercados, ordenándoles desarmarse y cumplir el arresto, hasta que los incidentes fuesen investigados. Apache Kid estaba con seis o siete compañeros, inquietos, alertas y con las armas listas junto a sus caballos. Pierce, Sieber y los dos intérpretes estaban desarmados. Otros apaches de campamentos cercanos estaban allí mirando, muchos de ellos armados, espectantes por lo que pudiese ocurrir. Pierce dijo a Apache Kid que entregase su rifle y munición. Apache Kid se lo entregó al igual que los demás exploradores. El capitán Pierce ordenó a Apache Kid que fuese al cuerpo de guardia para que el sargento le encerrase a él y a los otros exploradores, gritando al calabozo. Iban a ir hacia allí cuando sonó un disparo entre los apaches reunidos. Al Sieber había dejado las armas de fuego de los exploradores en una mesa justo detrás de la entrada de su tienda cuando sonó el disparo. ¿Por qué? No se sabe pero eso fue la chispa que encendió todo. (Según diría más tarde el intérprete Antonio Díaz, los apaches reunidos creyeeron que cuando el capitán Pierce gritó “al calabazo“, pensaron que los exploradores detenidos serían enviados a Alcatraz o incluso a Florida).

Un apache saltó hacia su carabina y la cogió de la mesa pero Sieber le dio una patada cayendo de sus manos arrojándose hacia la tienda para armarse. Apache Kid huyó desarmado. Cuando Sieber iba a su tienda, un explorador apache llamado Curley disparó a Sieber desde un lugar donde había arcilla para hacer ladrillos de adobe, dándole en la pierna (le dejaría cojo de por vida). Siempre se creyó que fue Curley quien hizo ese disparo pero Pau Pattonex contó el 22 de febrero de 1939, que fue su hermano Pas-lau-tau quien lo hizo. Sin embargo la mayoría de los testigos allí presentes, dijeron que fue Curley. Probablemente, eran varios los apaches los que disparaban contra Sieber y es difícil saber qué bala le alcanzó pero cabe destacar que nadie culpó a Apache Kid porque estaba desarmado en ese momento. Una bala del calibre 45-70, lo suficientemente pesada como para derribar a un búfalo, impactó en el pie izquierdo de Sieber, derribándolo al instante, y su tienda fue acribillada a balazos. Durante la confusión, Apache Kid y varios exploradores apaches huyeron. Sieber acusó a Apache Kid a pesar de que hubo testigos que afirmaron que el explorador era inocente. Dos compañías del 4º de Caballería, bajo el teniente Charles Elliott, salieron al galope siguiendo su rastro durante 15 ó 25 km sobre el río San Carlos antes de que la oscuridad les alcanzase. A la mañana siguiente, descubrieron que los huidos habían dado la vuelta en dirección al Aravaipa Canyon y el valle del Río San Pedro, continuando la búsqueda.

Varios periódicos comentaron el incidente. Uno de ellos dijo que nunca se puede confiar en un indio y otros de manera similar. Desde Fort McDowell, el mayor E. J. Spaulding, del 4º de Caballería, telegrafió a los representantes de la ley para que notificasen a los colonos que cuiden su ganado y no vayan solos hasta que los apaches estén de vuelta en la reserva. El general Miles se apresuró a ir a San Carlos desde Los Angeles, emitiendo una declaración de prensa para culpar del problema a un “grupo de borrachos” y a una disputa entre dos bandas en la que Rip fue muerto porque era el culpable de la muerte de Togo-de-Chuz. Los apaches han sido bien tratados, dijo Miles, y el asunto es el resultado de la innata diablura del carácter indio, excitado por el alcohol. Miles salió de Los Angeles (Los Angeles County, California) el 13 de junio de 1887 acompañado por el  teniente Gatewood, su nuevo ayudante. Comprobando que se estaba haciendo todo lo posible para atrapar a los apaches huidos, se preparó para volver a Los Angeles cuando recibió una noticia que podía resolver el asunto.

Los apaches huidos, después de volver de nuevo hacia el sur y robar  un caballo de Tom Horn, siguieron por el río San Pedro, pasaron  por Benson (Cochise County, Arizona) y las conocidas Whetstones en dirección a la frontera. Tal vez su intención era ir a México pero si es así cambiaron de parecer, a pesar de que les hubiera sido fácil hacerlo. Parece evidente que Apache Kid aún no se consideraba un fuera de la ley, y todavía estaba preocupado por el asunto del motín, y deseaba regresar con Sieber y volver al servicio. Volvieron de nuevo al norte. Cometieron pequeños robos aunque algunos les acusaron de la muerte de Bill Diehl (un buscador minero socio de Walapai Ed Clark), y de Mike Grace, muerto cerca de Crittenden (Santa Cruz County, Arizona), en Sonoita Creek. Miles escribió que los apaches huidos robaron pero muy poco, a menudo pasando junto a rebaños de ganado sin hacer nada. Dijo que se creía que había sido Hale (más conocido como Miguel, un indio yaqui adoptado por los apaches de San Carlos) el instigador del levantamiento, y el que hizo el primer disparo, y el que mató a Bill Diehl y a Mike Grace, y que todo eso es un atenuante para los amotinados.

El teniente Carter Johnson con exploradores apaches de Camp Thomas (Graham County, Arizona) se unió al teniente James B. Hughes en la boca del Aravaipa Canyon, y los dos oficiales persiguieron a la banda de Apache Kid hacia el sur y luego dieron la vuelta hasta el campamento de los hostiles en las Rincon Mountains. La banda de Apache Kid recibió una andanada de disparos que no mató a nadie pero perdieron el equipo del campamento y los caballos que estaban sueltos, incluido el agotado caballo de Tom Horn. Entonces Johnson recibió la orden de Miles de abandonar la persecución. Apache Kid había enviado un mensajero a Miles diciendo que quería volver pero que no podía porque Johnson se lo estaba poniendo difícil. El general aprovechó la oportunidad y retiró al teniente de la escena. Apache Kid cumplió su palabra y se rindió. El 22 de junio de 1887 se rindieron ocho y tres días después, Apache Kid y otros siete.

Miles escribió que, aunque se dio cuenta de que los exploradores no comprendieron totalmente los cargos que se hacían contra  ellos, ordenó un consejo de guerra como si fueran soldados blancos. Los testigos dijeron que no vieron a Apache Kid armado, o disparar contra nadie, ni hacer otra cosa que tratar de alejarse una vez iniciado el tiroteo.

El capitán Pierce, primer testigo de la acusación declaró:Al ponerse el sol, el 1 de junio, le informaron que Apache Kid había vuelto y estaba en el alojamiento del Sr. Sieber. Fui allí con el Sr. Sieber y con los intérpretes Antonio Díaz y Fred Knipple. Otros cuatro exploradores apaches que se habían ido al mismo tiempo que Apache Kid estaban con él en la tienda del Sr. Sieber. Cuando llegué dije, ‘¿dónde están los cinco exploradores que faltan?’ Todos dieron un paso al frente. Le dije a Apache Kid que me diera su rifle y su cinturón. Me los dio y los puse en una silla que había allí. Lo mismo pasó con los otros cuatro exploradores. Luego dije, ‘al calabozo’. Dos o tres se acercaron a la silla para sacar las fundas y cuchillos de los cinturones, ya que eran de propiedad personal. En ese momento oí algo de ruido que atrajo mi atención frente a la tienda de campaña y vi a unos hombres a caballo con armas de fuego y sacando cartuchos de sus cinturones. Dije a Sieber que tuviera cuidado, que iban a disparar. Inmediatamente sonó un disparo efectuado por alguien del grupo que estaba frente a la tienda. Me di la vuelta y entré por la puerta de entrada de la tienda de campaña y la crucé [la tienda tenía dos puertas, una frontal y otra trasera, ambas abiertas]. Sieber se metió en su tienda, y también Fred Knipple. No vi lo que hizo Antonio Díaz.

Hubo entre 15 y 25 disparos efectuados por personas situadas frente la tienda [un buen número de ellos pasaron a través de la parte posterior de la tienda de campaña, entrando por la puerta delantera]. Yo volví a entrar por la puerta trasera de la tienda y salí por la delantera. Sieber estaba en su tienda herido en su pierna izquierda por debajo de la rodilla. Todos los cinturones que yo había dejado en la silla habían desaparecido y también dos de las armas de fuego que había quitado a los exploradores. Esos rifles estaban en el suelo cerca de donde yo los había dejado después de habérselos quitado a los  exploradores. Los cogí, los llevé a la tienda del señor Sieber y los puse en su cama. Los cinco exploradores [entre ellos Apache Kid] y algunos apaches que estaban frente a la tienda de campaña habían desaparecido y el tiroteo cesó cuando llegué de nuevo frente a la tienda.  No puedo identificar a nadie en particular como autor de los disparos. Después de que ellos desaparecieron,  la tarde del 1 de junio, no fueron vistos por mí de nuevo hasta el 24 de junio”.

El 3 de julio de 1887, el Tribunal fue al alojamiento de Sieber, donde yacía herido, imposibilitado para asistir a las sesiones. Sieber juró y dijo que  conocía a Apache Kid hacía unos ocho años. El 1 de junio Apache Kid, sargento 1º de exploradores que estuvo ausente durante cinco días sin permiso, regresó por la noche sobre las 05:00 horas, viniendo hacia mi tienda, testificó Sieber. Se me ocurrió ir a la Agencia e informar al capitán Pierce que ellos [los exploradores apaches] estaban en mi tienda. El capitán vino conmigo a mi tienda, y al llegar allí, me dijo que le señalase los cinco apaches que habían estado ausentes y que habían regresado. Mientras lo hacía, él los desarmó, les cogió sus armas y cinturones, y después les ordenó ir a la cárcel. Dio la orden dos o tres veces al  sargento 1º Apache Kid y a los otros cuatro exploradores.

Apache Kid hizo un gesto con su mirada y los cinco se lanzaron a por sus armas.  El capitán Pierce saltó entre dos de ellos y las armas, tirándolas lejos, y yo hice lo mismo entre los otros tres y las armas. Apache Kid, el más cercano a mí, cogió su rifle, que yo agarré con mi mano derecha y empujé hacia atrás a Apache Kid con mi mano izquierda, y entonces el capitán Pierce me dijo ‘¡Cuidado, Sieber, que van a disparar!’, y se arrojó hacia mi tienda. Pateé las armas que estaban a mi alcance hacia mi tienda todo lo que pude. En ese momento sonaron dos disparos, uno después de otro. Apache Kid saltó lejos de mí y corrió alrededor de mi tienda. Yo entré en ella para coger mi revólver. En ese momento se produjeron varios disparos que pasaron a través de mi tienda de campaña. Cuando cogí mi revólver salí fuera y disparé al primer apache que vi que estaba sobre su caballo, y que evidentemente era uno de los que habían disparado. Mientras disparaba me dieron en la pierna, me la rompieron y caí al suelo. Alcancé de nuevo mi tienda encontrando allí a Fred Knipple quien trajo agua para echar sobre mi pierna“.

Sieber dijo que la apariencia y actitud de los exploradores apaches ese día era belicosa. Lo pensé por su postura y por tener las armas en las manos, contrario a las órdenes. Hablé con Apache Kid y me respondió con brusquedad“. Dijo que interpretó la mirada que Apache Kid hizo a los otros cuatro como que la habían planeado antes de llegar, que al ordenarles ir al cuerpo de guardia… por la mirada, cada hombre sabía lo que debía hacer, saltando cada uno a por las armas.

El intérprete Antonio Díaz testificó que había llegado al lugar antes que Pierce o Sieber. Estrechó la mano de Apache Kid preguntando, ¿Cómo es que habéis estado fuera tanto tiempo?, respondiéndole, Hemos estado fuera y matado a un hombre en el Aravaipa. Entonces le dije: Siento oír eso, respondiéndome que no era asunto mío ni de los agentes. Eso es asunto nuestro y de nadie más. Entonces le dije que no me importaba si usted mataba a 10 ó 12 indios al día, y supongo que al capitán tampoco… Le dije, ¿cómo es que te has ido de aquí, hecho 65 km, matado a un hombre a sangre fría y volver? No es nuestra costumbre matar a la gente así. , dijo Apache Kidpero lo hicimos. Eso no le incumbe a nadie.

Varios días después, el tribunal volvió a ir al alojamiento de Sieber para que prestase testimonio, admitiendo que Apache Kid no tenía armas durante la refriega. Pero insistió en que la mirada de Apache Kid a sus compañeros no fue accidental.

Say-es, uno de los acusados, contó que la orden de Sieber fue transmitida a los cinco exploradores hasta el Gila por Gonshay-ee, el líder de la banda, y Apache Kid dijo que obedecerían. Nosotros obedecemos órdenes, cualquiera que sea lo que diga Sieber. Si él daba la orden de ir al cuerpo de guardia, irían porque se habían ido sin permiso.

El propio Apache Kid admitió haber bebido tiswin, disparado a Rip, y haber regresado a la tienda de Sieber, donde dejó sus armas. Luego dijo que Antonio Díaz habló en apache diciendo que todos los indios que no obedeciesen las órdenes, serían enviados a Florida por lo que todos los apaches hicieron a la vez ruido muy excitados por lo que decía Antonio. Pensé que los que habíamos estado fuera seríamos enviados a Florida. El tiroteo comenzó y huí. Terminó su testimonio con esta declaración: Dios envió un mal espíritu a mi corazón. Todos ustedes saben que toda la gente no puede llevarse bien en el mundo. Hay buenas y malas personas entre todas ellas. No tengo miedo de contar todas estas cosas porque yo no he hecho mucho daño. Yo he matado solo a un hombre cuyo nombre es Rip porque él mató a mi abuelo. No soy educado como usted y por lo tanto no puedo decir muy mucho. Si hubiera hecho cualquier arreglo antes de llegar, no habría dejado mis armas en la tienda del señor Sieber. Eso es todo lo tengo que decir”.

Cuando terminó el juicio, Apache Kid fue encontrado culpable y condenado a muerte por fusilamiento, así como los otros cuatro. Miles se opuso a esta conclusión en base a la declaración del intérprete Antonio Díaz sobre el supuesto envío de los exploradores a Florida que bien pudo haber excitado a los apaches. También, el general dudó de que el motín fuera algo premeditado por lo que ordenó al tribunal que reconsiderara su veredicto. El 3 de agosto de 1887, reunido en Camp Thomas, el tribunal cambió el veredicto por cadena perpetua que Miles redujo a 10 años. Bajo fuertes medidas de seguridad, fueron enviados a Alcatraz (San Francisco County, California).

Por aquel tiempo, el Congreso decidió que los tribunales militares no tenían competencia en este tipo de casos y que fuesen los tribunales civiles los encargados de juzgar a los indios acusados de delitos de homicidio, violación, asalto con intención de matar, incendiar o robar. Por eso Apache Kid y sus compañeros, tras pasar 18 meses en Alcatraz, fueron enviados a San Carlos, sin ser conscientes del razonamiento jurídico que propició su libertad temporal. Se presentaron nuevos cargos por asalto con intención de cometer homicidio contra los antiguos exploradores apaches, siendo Sieber el principal testigo.

Se elaboró una lista de apaches para ser detenidos, telegrafiando el sheriff Glenn Reynolds al general Miles pidiendo ayuda militar para hacerlo. Miles respondió a Reynolds ese mismo día, indicando que había dado órdenes a Sieber y al capitán John L. Bullis, que había sucedido al capitán Pierce como Agente en San Carlos, para que le ayudase en su arresto. En octubre de 1887, todos  fueron arrestados.

El 25 de octubre de 1889 empezó el juicio en Globe contra diferentes acusados. Apache Kid acusado de asalto con intento de homicidio; Say-es; Miguel (o Hale); y Pas-lau-tau (o Pash-tete-tah), acusados de ser cómplices. Otros apaches estaban acusados de otros delitos no relacionados con los anteriores, Nah-deiz-az, acusado por la muerte del subteniente Mott; Has-cal-te, Bi-the-ja-be-tish-toce-an, El-cahn y Te-te-che-le, por homicidio. Bob McIntosh por robar caballos. También estaba el mexicano Jesús Avott por el robo de un caballo.

Apache Kid declaró que Curley era su enemigo, celoso de la estrecha relación quetenía con Sieber y de la buena suerte que tenía con algunas muchachas apaches. Negó que él o cualquiera de sus compañeros hubieran disparado a Sieber, pero que creía que Curley lo había hecho con el fin de meterlo en problemas. Una muchacha apache llamada Nashay-shay, y que los blancos llamaban Belleza, dio testimonio de la buena conducta de Apache Kid.

Al Sieber acusó a Apache Kid de inventarse todo para limpiar su conducta. La declaración del viejo explorador fue suficiente para que el jurado encontrara culpables a los acusados. Apache Kid, Say-es, Miguel (también llamado Hale) y Pas-lau-tau (también llamado Bach-e-on-al) fueron condenados a siete años de cárcel en la Prisión Territorial de Yuma. Nah-deiz-az fue declarado culpable de homicidio y condenado a ser ahorcado. El-cahn fue condenado a ocho años; Has-cal-te, a 12 años; Bi-the-jabe-tish-to-ce-an y Te-te-che-le (también llamado Has-ten-tu-du-jay), a cadena perpetua. Bob McIntosh fue absuelto. El mexicano, Jesús Avott, fue condenado a un año por robar un caballo.

Sieber ofreció una escolta de exploradores apaches al sheriff Glenn Reynolds para transportar a los presos a Yuma pero el sheriff rehusó la ayuda. Fue con un sólo ayudante, W. A. “Hunkydory” Holmes, de 43 años, llevándoles en una diligencia conducida por Gene Middleton para el viaje hasta el ferrocarril. Reynolds llevaba un revólver Colt 45 y una escopeta de dos cañones; Holmes un revólver y un Winchester de repetición; y Middleton un revólver. La primera noche, la pasaron en Riverside (Pinal County, Arizona), a 64 km al sur de Globe, reanudando el camino a las  05:00 horas del día siguiente con el fin de llegar a las 16:00 horas para coger el tren para Yuma en Casa Grande (Pinal County, Arizona). Apache Kid y Say-es iban esposados por separado y los otros en parejas, de modo que estos últimos tenía cada uno una mano libre. El preso mexicano, Jesús Avott, también iba con ellos. Al principio Reynolds iba sobre la diligencia con Middleton y Holmes porque estaba demasiado oscuro para ir dentro. Reynolds y Holmes se pusieron los abrigos debido al frío. Estaba amaneciendo cuando llegaron al pie de una empinada cuesta cubierta de cactus, donde el camino se elevaba haciendo sufrir a los caballos. Para facilitar el ascenso, Reynolds y Holmes sacaron a los prisioneros de la diligencia, excepto a Apache Kid y a Say-es. Andando detrás de la diligencia iba primero Reynolds, luego el mexicano Avott y los apaches que estaban esposados por parejas, y al final Holmes. Azuzando a los caballos para subir la cuesta, Middleton dejó bastante distancia entre él y el grupo que iba andando. Justo antes de girar por una gran roca, Middleton miró hacia atrás, viéndolos que venían detrás de él. Al rodear la roca detuvo los caballos, inclinándose para mirar en el interior de la diligencia para ver cómo estaban Apache Kid y Say-es. Entonces oyó un disparo que venía del camino pero como no tenía visión del mismo pensó que era otro más de los realizados por Reynolds y Holmes, que de vez en cuando practicaban el tiro al blanco. Lo que pasó lo contó más tarde el mexicano.

Cuando el grupo se acercaba a la gran roca, la pareja de apaches que estaba más cerca de Reynolds se abalanzó contra él quitándole la escopeta, no pudiendo sacar el revólver por estar cubierto por su abrigo. Al mismo tiempo, los otros apaches inmovilizaron a Holmes con sus brazos unidos por los grilletes mientras Pas-lau-tau le quitaba el rifle. Cuando se apoderó de él, corrió y disparó a Reynolds, matándolo al instante. Fue ese disparo el que oyó Middleton. El cuerpo de Holmes no tenía heridas, falleciendo por el pánico que sufrió (el forense determinó fallo cardiaco). El mexicano no sufrió daños.

Los apaches cogieron rápidamente las armas de Reynolds y las llaves de las esposas y corrieron hacia la diligencia. El mexicano había ido por delante para advertir a Middleton, quien sacó su revólver para obligar a Apache Kid, que estaba a punto de saltar de la diligencia, a volver al interior. Entonces, al oír el clic de un arma siendo amartillada, se volvió. Una bala disparada por el rifle que había pertenecido a Holmes, atravesó su boca y cuello, arrancándole varios dientes para terminar alojándose en la parte superior de la médula espinal, haciéndole caer de su asiento hasta el suelo, donde quedó inmóvil aunque no del todo inconsciente. Los apaches liberaron a Apache Kid y a Say-es, justo cuando los inquietos caballos huyeron con el vehículo vacío.

Middleton estaba sobre un charco de sangre, y pensó, como más tarde diría: ha llegado mi hora. Tenía los ojos un poco abiertos. Quizás Apache Kid lo notó pero los otros apaches no. El-Cahn cogió una gran piedra para golpear la cabeza del herido. Apache Kid dijo algo a El-Cahn, agarró su brazo, haciendo que tirara la piedra a un lado. Entonces los apaches le quitaron el abrigo a Middleton, le vaciaron los bolsillos y desaparecieron entre la maleza. Así lo contó Gene Middleton.

El mexicano Jesús Avott que había salido corriendo en dirección a la diligencia que había volcado, cogió uno de los caballos y se subió a él; el animal lo tiró tres veces antes de lograr montarlo. Galopó hacia Florence (Pinal County, Arizona) donde contó lo ocurrido.

Mareado, tambaleante y débil, Middleton logró llegar al camino y andar lo suficiente hasta que fue encontrado por Shorty Saylor, otro conductor de diligencias, quien llevó la noticia a Globe.

El teniente Watson, con varios exploradores apaches, siguió el rastro sin éxito debido a la nevada que había caído. A partir de aquí empezó la carrera de Apache Kid como proscrito.

Sólo serían capturados Say-es y Has-cal-te. Fueron sentenciados a cadena perpetua en la Penitenciaría Territorial de Yuma, falleciendo los dos de tuberculosis en 1894, a los cinco años de ingresar en la cárcel con dos días de diferencia el uno del otro.

En los próximos años, Apache Kid fue acusado o vinculado a diversos delitos, pero nunca hubo vínculos sólidos contra él. Durante un tiroteo en 1890, entre renegados apaches y soldados mexicanos, un guerrero fue muerto, encontrándosele el reloj y el revólver de Reynolds. Sin embargo, el guerrero era demasiado viejo para ser Apache Kid. El último informe de delitos presuntamente cometidos por él, era de 1894. Fue ese año, en las San Mateo Mountains (Socorro County, New Mexico) cuando Charles Anderson, un ranchero, y sus vaqueros, mataron a un apache que había robado ganado y que fue identificado en su momento como Apache Kid. Identificación muy discutida. Después de eso, se convirtió más en una leyenda que otra cosa. En 1899, el coronel Emilio Kosterlitzky, de los Rurales de México, informó que Apache Kid estaba vivo, y vivía con otros apaches en la Sierra Madre Occidental. Eso nunca fue confirmado. Edgar Rice Burroughs, futuro creador de los libros de Tarzán, fue miembro del 7º de Caballería de los Estados Unidos, mientras estaban persiguiendo a Apache Kid en 1896 en Arizona. Durante ese tiempo de 1890, Apache Kid y otros “broncos” (así llamados los apaches hostiles después de la rendición de Gerónimo) dieron tantos quebraderos de cabeza a mexicanos y norteamericanos, que el 4 de junio de 1896, los gobiernos de ambos países firmaron un convenio que nuevamente permitía a sus respectivas tropas cruzar la frontera internacional en su persecución. Coincidiendo con el nuevo acuerdo, unos días más tarde cuatro estadounidenses que viajaban en un carruaje, informaron en el pueblo de Cañada Ancha que habían visto como un grupo de cinco apaches perseguía un carro que venía de Nogales (Sonora). Se dijo que era la banda de Apache Kid. Seguidamente un pelotón de rurales salió en su busca. Mientras tanto, el general Frank Weaton, jefe del departamento militar de Colorado, situó dos compañías del 7º de Caballería cerca de San Bernardino que en el mes de agosto de 1896 se hallaban al mando del capitán L. K. Hare junto con una unidad de exploradores apaches.

Hacia finales del siglo XIX, Apache Kid deja de figurar en las noticias de la frontera, posiblemente abatido en alguno de los numerosos encuentros con sus perseguidores. Se especula que esto ocurriera el 20 de septiembre de 1907 en el cañón de San Mateo (Socorro County, New Mexico), cuando una partida de ganaderos en busca de apaches dio muerte a un hombre que identificaron como Apache Kid.

Bien entrada la década de 1920, los ganaderos siguieron informando, a menudo, diciendo que era Apache Kid quien iba a la cabeza de los “broncos” apaches, pero nunca fue confirmado, pensaban que había muerto hace mucho tiempo, ya sea en un enfrentamiento o por enfermedad.

Según E. H. White, explorador, vaquero y buscador de oro, la banda tenía unos 75 hombres, lo cual coincidía aproximadamente con el cálculo de Maroni Fenn, otro explorador.

Hoy en día, a 1’6 km de “Apache Kid Peak”, en lo alto de las San Mateo Mountains (Socorro County, New Mexico) del Cibola National Forest, un poste se erige como una tumba, donde el grupo de Anderson afirmó haber matado a Apache Kid en el 1894. De acuerdo a los residentes locales, el cuerpo no fue enterrado y los huesos y jirones de su ropa estaban esparcidos sobre el lugar desde hace varios años, con gente cogiéndolos como recuerdos.

* Assuz. También llamado Jesus. Apache San Carlos o White Mountain. Asistió con una delegación apache desde la reserva de San Carlos (Gila, Graham y Pinal Counties, Arizona) al “Congreso Indio” que se celebró en el seno de la “Exposición Internacional Trans-Mississippi” de Omaha (Douglas County, Nebraska) en 1898.

* Bailda. También llamado Forgetfulness. Apache San Carlos o White Mountain. Asistió con una delegación apache desde la reserva de San Carlos (Gila, Graham y Pinal Counties, Arizona) al “Congreso Indio” que se celebró en el seno de la “Exposición Internacional Trans-Mississippi” de Omaha (Douglas County, Nebraska) en 1898.

* Boni Titla. También llamado Bread Maker. Apache San Carlos. Asistió con una delegación apache desde la reserva de San Carlos (Gila, Graham y Pinal Counties, Arizona) al “Congreso Indio” que se celebró en el seno de la “Exposición Internacional Trans-Mississippi” de Omaha (Douglas County, Nebraska) en 1898.

* Dashpul. También llamada Butte. Apache San Carlos o White Mountain. Asistió con una delegación apache desde la reserva de San Carlos (Gila, Graham y Pinal Counties, Arizona) al “Congreso Indio” que se celebró en el seno de la “Exposición Internacional Trans-Mississippi” de Omaha (Douglas County, Nebraska) en 1898.  

* Klezh-azh. También llamada Brushing Against. Apache San Carlos o White Mountain. Asistió con una delegación apache desde la reserva de San Carlos (Gila, Graham y Pinal Counties, Arizona) al “Congreso Indio” que se celebró en el seno de la “Exposición Internacional Trans-Mississippi” de Omaha (Douglas County, Nebraska) en 1898.

* Mickey Free. Nació en Sonora (México) en 1847, falleciendo en diciembre de 1915 en el Navajo County (Arizona). Fue el nombre con el que se conoció a Félix Téllez, un joven mexicano, cuando se alistó como explorador en Camp Apache en 1872. Doce años antes, era conocido en el sur de Arizona como Félix Ward.

El padrastro de Mickey Free, John A. Ward, nació en Irlanda alrededor de 1806. Ward llegó a Arizona desde Texas, probablemente por el camino que los emigrantes utilizaban para ir a California, que pasaba justo al norte de Santa Cruz, Sonora.

A fines de 1858, John Ward estableció una granja para criar ganado y cosechar en el Sonoita Valley (Santa Cruz County, Arizona). Llevó allí a María Jesús  Martínez, una madre soltera de 28 años y a sus dos hijos. Nacida en 1830, María Jesús era la hija más joven de Modesto y Carmen Martínez. Con 16 años, se enamoró de Santiago Téllez, un chico de su misma edad, quedándose embarazada y dando a luz a un hijo en 1847. Quizás debido a la resistencia de los padres de Santiago, Juan y Ciriaca Téllez, los adolescentes no se casaron. Posteriormente llamaron a su hijo Félix Téllez, demostrando que el padre, a quien Félix llegó a parecerse en apariencia, reconoció abiertamente su paternidad. Aproximadamente dos años después, Santiago Téllez se casó con otra mujer, lo que pudo haber llevado a María Jesús a unirse a un señor apellidado Rangel, dando a luz a una niña en 1849. Aunque la hermanastra de Félix, Teodora, recibió el apellido de Rangel, su padre pronto desapareció de la escena.

En ese momento, María Jesús, madre soltera de 19 años, se las ingenió para mantener a sus dos hijos hasta que apareció en su vida John Ward. A pesar de ser católicos, no está claro si alguna vez se casaron. En cualquier caso, vivieron juntos como marido y mujer, siendo los dos niños conocidos por el apellido de Ward, permaneciendo unidos hasta que la muerte los separó. Mientras Teodora ayudaba a su madre en las tareas domésticas, Félix trabajaba junto a su padrastro cuidando el ganado y los cultivos.

Félix se convirtió en un flaco adolescente de cabellos castaños y de tez clara. Sin embargo, su apariencia física se vio empañada por la pérdida de visión de su ojo izquierdo, probablemente debido a una infección en la infancia. Félix conoció Fort Buchanan, establecido en 1857, donde se encontraba “White & Grainger’s”, la tienda general más grande de la zona. El puesto militar en la cabecera del valle era pequeño. De hecho, los indios habían robado el ganado y los caballos de la manada del puesto tres veces entre el 13 y 20 de enero de 1859. Sin embargo, su presencia fue un factor importante para atraer a los colonos.

El asentamiento del Sonoita Valley, la única comunidad agrícola estadounidense en la región, estaba ubicado a lo largo de un estrecho valle boscoso, regado por un arroyo poco profundo que se alzaba en la vertiente sureste de las Santa Rita Mountains y descendía al suroeste desde Fort Buchanan hasta el Santa Cruz River. A pesar de la tendencia estacional a secarse, el arroyo proporcionaba un suministro de agua persistente.                                                                

John Ward era dueño de una de las siete granjas y ranchos que ocupaban el valle. El rancho de 160 acres de John Ward rodeado de robles, sauces y álamos, y con abundante agua, estaba en el centro de esta comunidad. Ward de 53 años, tenía dos cosechas al año, de cebada y de maíz. Cultivaba algunas verduras en su huerto, tenía unas pocas reses, y unas cuantas ovejas o cabras.   

Ward construyó su casa al pie de una colina baja, en una pendiente con vistas al arroyo. La estructura de adobe tenía una planta de 18’28 por 4’87 metros, con paredes de 0’60 metros de grosor y 3’04 metros de alto, cubierta por un techo de césped sostenido por una viga vertical de 12 cm que estaba en el centro de un suelo de tierra compacta. Una pared dividía el interior en una habitación más pequeña (al oeste), que servía como dormitorio, y la sala principal y el comedor. Iluminado por cinco ventanas grandes y con puertas en el frontal, lateral y posterior, sin duda debió impresionar a María Jesús y a sus hijos. El arqueamiento de algunas de las ventanas principales y el hecho de que las paredes de ladrillo de doble adobe fueran cuidadosamente puestas sobre cimientos de piedra indican que John Ward se había esmerado en la construcción de su casa.

Una excavación de 1960, sin embargo, no encontró evidencias de la existencia de una chimenea. Parece que María Jesús siguió la práctica común de cocinar al aire libre. Una pequeña variedad de objetos proporcionaron detalles de la vida cotidiana. John pudo haber usado pantalones de trabajo con botones de hierro, poseía un rifle Henry y practicaba el  soplado de vidrio, una habilidad que tal vez aprendió en Irlanda. El pequeño guardarropa de María Jesús parece que tenía un vestido común con botones de latón con parte posterior de tela y una prenda más fina sujeta con botones de madreperla. Una peineta de vulcanita, un gancho para el botón del zapato y los restos de un par de zapatos de mujer que probablemente también pertenecieron a María Jesús.

En febrero de 1860, John Ward estaba preocupado por el nacimiento de su primer hijo con María Jesús, quien dio a luz a una hija a quien llamaron Mary. En el rancho vivían John Ward; María Jesús; Mary, la hija de cinco meses de la pareja; Félix y su hermanastra Teodora. La propiedad estaba valorada en 2.000 $. María Jesús tenía un capital personal propio de 200 $.

El 27 de enero de 1861, una partida de asalto apache, probablemente regresando de Sonora, se acercó al rancho de Ward. Sin duda atraídos por la ausencia de hombres en el lugar, los apaches no vieron al carrocero, John Cole, acostado enfermo cerca de la residencia de Ward, probablemente en la choza del herrero. Desde su escondite, Cole vio a nueve apaches dirigirse a la casa, con intención de capturar a las mujeres y los niños, mientras que otros reunían el ganado al otro lado del arroyo. Este último grupo se encontró con el joven Félix, a unos 300 metros de la casa. Años después, Félix contaría: … había un gran huerto, y mientras las ovejas y las cabras pastaban en la ladera, yo estaba sentado encima de un melocotonero, me dijeron que bajara y lo hice, y me llevaron lejos”.

La oportuna llegada de dos estadounidenses, H. E. McCarty y George W. Wilson, hizo que los apaches huyeran. Aunque los dos hombres les persiguieron, los apaches se llevaron 20 cabezas de ganado y al niño Félix. Los apaches se dividieron por lo que McCarty y Wilson tuvieron que regresar, comunicando la noticia del ataque a Fort Buchanan.

A la mañana siguiente, el subteniente George Nicholas Bascom salió con un destacamento de Dragones para localizar el rastro, encontrándolo y viendo que  conducía hacia el noreste, lo que podía dar a entender que la incursión había sido obra de  apaches chiricahuas.

En consecuencia, el 28 de enero el teniente coronel Pitcairn Morrison ordenó al subteniente Bascom, al frente de 54 hombres de la compañía “C”, del 7º de Infantería, montados en mulas, que saliera el 29 de enero hacia Apache Pass para recuperar al niño y el ganado. Les acompañaba Antonio Bonillas, intérprete del puesto de 35 años, y el propio John Ward, a quien se había enviado aviso del ataque a su rancho, o simplemente había regresado de Sonora ante la noticia del secuestro de su hijastro.

Bascom llegó a Apache Pass el domingo siguiente al ataque acusando a Cochise de ser el autor del secuestro. El enfrentamiento que siguió se conoce como el “Asunto Bascom”. Evidentemente no pudo liberar a Félix porque no estaba en poder de Cochise. Debió de ser difícil para John Ward, en su fegreso a casa alrededor del 23 de febrero, decirle a María Jesús que los apaches estaban abiertamente en guerra, la ruta de las diligencias bloqueada, y las perspectivas de recuperar a Félix, bastante sombrías.

En 1977, en una entrevista en San Carlos, May Mitchel Naltazan, una sobrina de la segunda esposa de Mickey Free, reveló la identidad de los apaches que fueron al rancho de Ward más de un siglo antes. El jefe del grupo era Víctor, tenía un ojo (el otro estaba tapado con un trozo de cuero y una cuerda cruzando su cabeza). Según May, era un apache aravaipa, ex cautivo mexicano que estaba en el campamento de un jefe llamado El Capitán. Llegó a ser jefe de un grupo local. Era conocido como Beto.

Entre los aravaipas había una joven mujer joven llamada Adahay, perteneciente a la banda de Eskeatzah, de los apaches White Mountain occidentales, que vivía en Cedar Creek. Adahay, que en ese momento tenía unos 23 años, se había convertido en la tercera esposa de un hombre llamado Haskinentah, que ya estaba casado con dos hermanas, según la costumbre. Los apaches creían que las esposas que eran parientes consanguíneos podían coexistir amistosamente aunque eso podía fomentar el resentimiento hacia otra esposa que no era pariente.

Adahay, que ya tenía una hija pequeña y estaba nuevamente embarazada, se encontró “extraña”. Siendo una mujer independiente y de carácter fuerte, decidió volver con su propio pueblo. Aunque Adahay nunca regresó con su marido ni se volvió a casar, ella crió a muchos niños además de los suyos. En sus últimos años se convirtió en narradora de la historia de la familia, contándosela a su bisnieta, Mary Velasques Riley. Refiriéndose a Mickey Free, Mary recordó: La abuela dijo que Mickey estaba por los alrededores de los ríos San Pedro y Aravaipa, pero no dijo que él estaba con ella, sólo dijo que estaba allí y que el jefe del grupo era Eskiminzin. Mary citó a Adahay diciendo: Mickey estaba en el Aravaipa Canyon. Sólo los apaches saben cómo seguir por ese cañón. Solía decir que era un ‘Nakaiyé’, un mexicano capturado, pero por quién o cómo, no lo dijo“. Mary añadió: Mi madre y mi padre solían hablar de cómo Mickey fue capturado. Mickey dijo: Cuando fui capturado estaba en un melocotonero“.

Al igual que Adahay, Mickey Free pronto se trasladó al territorio de los White Mountain. Los apaches aravaipa y Pinal a menudo intercambiaban o regalaban cautivos a otras bandas que vivían a una mayor distancia del hombre blanco. El anciano apache White Mountain, conocido por el nombre anglosajón de John Rope, explicó al etnólogo Grenville Good:Mickey Free, se crió conmigo. Siempre lo tratamos como uno de nosotros“. Rope recordó que la gente de Eskiminzin cambió a Mickey Free por alguna medicina especial y que el viejo chamán que lo recibió, se lo dio a mi padre para que lo tuviera como ayudante. Cuando publicó sus recuerdos, Rope dijo queMickey fue criado por mi padre. Se lo entregó la gente de San Carlos cuando era un niño pequeño. Mickey y yo fuimos criados juntos, así que nos llamamos hermanos“.

El padre de John Rope, Nayundiie, era el líder de un grupo local de apaches White Mountain occidentales que vivían en las bifurcaciones del Cedar Creek. Las dos esposas de Nayundiie, que le habían dado muchos hijos e hijas, eran las hermanas de Adahay. Además de John Rope, sus hijos incluían a los muchachos que más tarde serían conocidos como Nathan y David Declay, al cambiarse sus nombres apaches por nombres anglosajones. Mickey se quedó con John Rope y, mi bisabuela y su gente, cocinaron para esos niños, explicó Mary Riley.Las dos esposas eran sus hermanas. Ellas murieron en el parto. Por eso dijo a Mickey que fuera a buscar agua, quedándose con los niños“. Ella dijo: Siempre tenía miedo al darle de comer, cuando él quería hacerlo. Dejaba suficiente comida en la olla pero temía que excarvara demasiado e hiciera un agujero en ella. Las mujeres solían tener miedo al darle de comer. Ella diría: Mickey siempre comía. Así Félix descubrió que los “sanguinarios salvajes” eran tan capaces de calidez y humanidad como cualquier otra gente. Por otra parte, su fuerte sentido de la paternidad aseguraba que ningún joven, huérfano o cautivo, se quedara sin familia. Poco a poco, al aprender la lengua apache, Mickey encontró que sus captores eran un grupo gregario y amantes de la diversión, a pesar de lo reservados que eran con la gente que no conocían bien, sospechando de los extraños.

La historia de la primera década de Mickey entre los apaches es la de la aculturación. Aprendió el idioma, el estilo de vida, y aceptó los valores y obligaciones de los apaches. Debido a que las rancherías no eran lugares de residencia permanente, el joven Mickey Free llevó una existencia nómada. Los grupos apaches locales se movían alrededor de su territorio natal, particularmente en viajes de caza y recolección de alimentos. Solíamos juntar bellotas desde Oak Springs [Apache County, Arizona] al oeste, hasta Rocky Creek [Pima County, Arizona] al este. Cuando las bellotas estaban maduras, subíamos a los árboles y sacudíamos las bellotas al suelo, recordó John Rope. Después de un tiempo siempre enviábamos a alguien a Cedar Creek para ver cómo estaba el maíz y si estaba maduro, toda nuestra gente empaquetaba las bellotas que habíamos recogido y volvía a cosechar el maíz. A finales del otoño solíamos juntar bayas de enebro“.

Además de ayudar en el campamento y en los viajes para recolectar alimentos, Mickey Free y otros muchachos jugaban, hacían carreras, peleas simuladas, y cazaban. Los chicos solíamos cazar ratas con arcos y flechas. Empezábamos por la mañana y cazábamos hasta la media tarde. Un chico introducía un palo largo en el nido de la rata, mientras otro niño esperaba en la entrada del nido“, explicó John Rope. La rata llegaba a la entrada y asomaba la cabeza, entonces el chico le disparaba.

Adahay, que recordaba a Mickey Free como un muchacho perpetuamente hambriento, capaz de arruinar su cerámica en su entusiasmo por raspar hasta el último bocado, servía sus comidas en el metate de piedra que utilizaba para moler harina de maíz, y le asignaba un trabajo para conseguir su comida. Es por eso que cuando se quedaba con ese grupo, la abuela no le ordenaba nada porque ayudaba, más que otros chicos, y después empezó a darle de comer igual que al resto, explicó Mary Riley.Pero después de que él empezó a vivir con ellos, ella comenzó a quererlo un poco más, así que ya no le cuidaba, tratándolo igual que al suyo. Ella dijo que los chicos solían ir a cazar con su padre“.

Siendo anciana, Adahay contó a su bisnieta cómo los muchachos regresaron triunfalmente con un cerdo salvaje colgado de una pértiga, su primer trofeo de caza real. Al día siguiente, como era costumbre, el premio fue asado y compartido entre todos. Recordó, también, cómo Mickey Free traía pájaros, conejos y otros pequeños animales. Adahay hervía los conejos en un estofado al que añadía bellotas, y hacía pan de maíz que ella misma molía. A pesar del origen extraño de Mickey y el apetito que había desarrollado en la granja de su padrastro (John Ward), la cuñada de Nayundiie creció queriendo al muchacho cautivo de piel clara unido a su familia adoptiva. Incluso perdonó a Mickey cuando él y algunos otros muchachos no advirtieron al campamento de un ataque inminente. Ella dijo que Mickey se sentó y bebió un trago de agua y no fue a decirles quién venía, relató Mary Riley. Ella estaba muy enojada con él“. Alguien lo envió a buscar agua y después de llenar su jarra, bebió un vaso de agua e incluso cuando supo que había cosas en su camino [el enemigo] no fue a decíserlo a su gente. Sin embargo Mickey no estaba seguro, ella dijo que él le había dicho que había ‘un montón de cosas negras’ en la noche y era casi de mañana“. Adahay dijo a su bisnieta que muchas personas murieron y que sólo unos pocos escaparon vivos. Todos los muchachos mayores salieron corriendo“.

Este incidente se parece a un ataque de un destacamento de soldados, con papagos y apaches “mansos” aliados, contra un campamento apache White Mountain en 1864. En cualquier caso, los ancianos posteriormente perdonaron  la aterrorizada inacción de Mickey y los otros muchachos, aislados del campamento en la oscuridad previa al amanecer, quizá debido a las creencias apaches que asociaban la noche con fantasmas y espíritus malignos. A medida que crecía, Mickey estaba a menudo ausente del campamento de Nayundiie, pero Adahay lo veía siempre que él y los hijos de sus últimas hermanas regresaban. Cuando el joven Félix Ward asimiló el estilo de vida apache, de 1861 a 1871, la población anglosajona y mexicana de Arizona aumentó casi un 50 %. El torrente de recién llegados produjo un aumento de los contactos, y muchas veces confrontaciones, con los pueblos nativos de Arizona. Mientras que colonos como John Ward se sentían un poco más protegidos que antes de la Guerra Civil, los apaches ahora veían nerviosamente la proliferación de puestos militares en todo su territorio. Varios de esos puestos se duplicaron como estaciones de racionamiento para las reservas indias propuestas.

Fort Goodwin, por ejemplo, se estableció en el extremo suroeste del territorio de los apaches White Mountain y Cibecue en 1864. Al principio, una base para los movimientos de tropas contra los campamentos apaches, se convirtió para muchos indios, en particular para las mujeres y los niños, en una fuente de nuevos lugares de interés, y extraños regalos. Aquí, muchos de ellos vieron soldados y civiles blancos por primera vez. En mayo de 1870, poco después de que Arizona se convirtiera en un departamento separado dentro de la División del Pacífico, el ejército estableció un puesto en el corazón del territorio White Mountain y Cibecue. Posteriormente fue trasladado a una mejor ubicación en las bifurcaciones del White River, siendo llamado Camp Apache. Además de su papel militar, Camp Apache sirvió como un “puesto de alimentación” para los indios vecinos. Esta función difícilmente habría podido satisfacer al joven que, pocos años antes, había raspado las ollas de Adahay hasta casi destrozarlas. De hecho, Mickey mejoró las oportunidades que ofrecía el puesto del ejército entre las raciones semanales. Se recuerda que trabajó en la desordenada cocina de Camp Apache por su alojamiento.

La gente de Nayundiie, que vivía en Cedar Creek, estaba entre los más occidentales de los apaches White Mountain. La banda del jefe Pedro vivía por encima de ellos y bandas lideradas por el jefe Miguel y los otros jefes de Cibecue acampaban al oeste. Al este estaban los apaches White Mountain orientales, cuyo jefe principal era Eskeltecela o Eshkeldahsilah. Mientras que los matrimonios mixtos y las afiliaciones de clanes vincularon a la gente de Nayundiie con las otras bandas White Mountain, la proximidad las puso en contacto también con la gente de Cibecue. Los jóvenes nómadas, como Mickey, estaban sin duda bien informados por todos los lados.

La aculturación del joven Félix continuó en ese contexto. Después de varias entrevistas, la biznieta de Adahay, Mary Riley, dijo en una confidencia: Hay algo que no te dije, es acerca de las personas que eran nuestros enemigos. Bueno, Mickey Free era un guerrero y lo entrenaron para serlo, yendo en incursiones apaches. Mary contó que Mickey había hablado de una incursión contra indios enemigos e incluso de que había matado a una joven y a su bebé. Cuando ella y otros niños le preguntaron por qué, él respondió: Ellos hicieron lo mismo a nuestra tribu, en el Velasquez Butte [Gila County, Arizona], allí mataron a muchos apaches, hicieron lo mismo. A los ojos de Mary, él pensaba en ello y hacía lo mismo, y ¿él no es un apache?, seguro que pensaba que lo era“.

Que la víctima de una incursión apache se convirtiera en asaltante, revela el grado de asimilación que Mickey Free había tenido en la forma de vida de la gente de los White Mountain. Se había convertido en uno más, y ni la oportunidad ni la invitación le llevaría a dejarlos. Mickey Free no sólo participó en incursiones sino que hizo, por lo menos, un viaje comercial al territorio hopi. Ambas actividades demuestran claramente el grado en que había sido aceptado y la confianza que tenían en él sus captores. Un agente indio comprobó una vez que, aunque Mickey Free había sido capturado cuando era niño, había sido adoptado como miembro de la tribu, posición que ahora mantenía en plena comunión. Los 10 años durante los cuales, el muchacho se transformó en un guerrero apache White Mountain, eran los últimos en los que éstos pudieron seguir con su estilo de vida tradicional sin obstáculos.

Mickey Free fue testigo de las visitas de sucesivos generales y comisionados de paz; del primer reclutamiento de exploradores apaches en 1871; y del establecimiento de la Agencia India de Camp Apache. Mickey Free se dio cuenta de la consolidación de la autoridad estadounidense en Arizona adaptándose, una vez más, a las nuevas circunstancias. En noviembre de 1872, el general George Crook, comandante del Departamento Militar de Arizona, preparó una campaña contra las bandas indias hostiles, alistándose Mickey Free como explorador del ejército estadounidense el 2 de diciembre de 1872.

* Nah-deiz-az. Tonto Apache. Nació en 1865 junto al Río Verde. Cuando tenía 10 años, él y su familia fueron obligados a ir a la Reserva de San Carlos. Con 14 años fue enviado, junto a otros niños apaches a la Escuela Industrial India de Carlisle (Cumberland County, Pennsylvania). De ahí el apodo de Carlisle Kid. Mientras estaba en la Escuela falleció su padre y cuando su madre enfermó regresó a San Carlos para ocuparse de ella. En su ausencia habían construido un camino que atravesaba su parcela agrícola.

El 10 de marzo de 1887, Frank Porter, asesor agrícola de la Agencia fue a la wickiup de Nah-deiz-az para informarle que él y su madre iban a ser trasladados a otra parcela. Nah-deiz-az protestó entablándose una violenta discusión. Porter fue a la Agencia a coger su revólver y a pedir ayuda al capitán Francis E. Pierce, del 6º de Caballería. Éste envió al subteniente Seward Mott para que le acompañase. Cuando Nah-deiz-az vio llegar a los dos hombres armados temió lo peor. Entró en su wickiup y cogió un viejo revólver Colt que su padre había escondido años antes. Cuando se bajaron de los caballos, Nah-deiz-az salió y apuntó a Porter, sonando un disparo. El joven apache de 22 años no estaba familiarizado con las armas de fuego, no alcanzó a Porter pero dio a Mott, hiriéndolo mortalmente. Porter temiendo por su vida, saltó a su caballo y fue a la sede de los exploradores apaches para informar de lo sucedido. El jefe de exploradores Al Sieber envió a Mickey Free y a Es-ki-bi-nadel o Has-kay-bay-nay-ntayl (entonces conocido como Sargento Kid, y luego Apache Kid) a detener a Nah-deiz-az. Los dos exploradores se quedaron sorprendidos cuando Nah-deiz-az les recibió con una mano levantada y con la otra sosteniendo el revólver por el cañón. Llevaron al inconsciente subteniente al puesto donde el Dr. T. B. Davis hizo todo lo que pudo, falleciendo al día siguiente.

Nah-deiz-az explicó en el juicio todos los detalles que le llevaron a disparar, principalmente que se asustó al verles llegar armados, pidiendo clemencia al tribunal. El juez W. W. Porter (sin relación con el asesor agrícola Porter) aceptó la petición de clemencia reduciendo la pena, de sentencia de muerte a cadena perpetua. Fue llevado a la Penitenciaría Territorial de Yuma y posteriormente trasladado a la prisión federal en Menard (Randolph County, Illinois).

Por aquel tiempo, el Congreso decidió que los tribunales militares no tenían competencia en este tipo de casos y que fuesen los tribunales civiles los encargados de juzgar a los indios acusados de delitos de homicidio, violación, asalto con intención de matar, incendiar o robar. Nah-deiz-az fue enviado a San Carlos, llegando el 25 de mayo de 1889. El funcionario judicial de San Carlos, el teniente F. B. Fowler apeló ante el juzgado de Globe, quien emitió una orden de detención por homicidio ante Glenn Reynolds, sheriff del Gila County, el 5 de junio de 1889.

Al enterarse, Nah-deiz-az se entregó otra vez, teniendo la vista preliminar el 21 de junio en Globe. Cuando se celebró el juicio, la acusación llamó a Frank Porter, F. B. Fowler, Al Sieber y al Dr. Davis; y Nah-deiz-az se encontró sin testimonios favorables, dando la misma explicación que hizo dos años antes, describiendo la amenaza de reubicación por los militares y las dificultades que él tenía para sacar provecho de su pequeño pedazo de tierra. Insistió que Porter y Mott fueron armados con la intención de desalojarle por la fuerza y que disparó en defensa propia. Que no pretendía disparar al subteniente Mott sino a Porter. Van Wagenen, el abogado defensor hizo una emotiva petición de clemencia, argumentando que la muerte de Mott fue más una tragedia que un homicidio; sin embargo, el jurado condenó a Nah-deiz-az como culpable de homicidio en primer grado.

El 30 de octubre de 1889, el juez J. H. Kibbey sentenció a Nah-deiz-az a ser ahorcado el 27 de diciembre de 1889. Conmocionado al oir la sentencia, Nah-deiz-az interrumpió al juez gritando: ¡No, yo soy un buen indio!, pero el sheriff Reynolds le ordenó que se callara para que el juez terminara de dictar sentencia. A las 09:00 horas del 27 de diciembre de 1889, Nah-deiz-az fue conducido al cadalso, no mostrando el más mínimo temor, bromeando cuando le maniataron y le pusieron la soga al cuello. Sus últimas palabras al sheriff refiriéndose al trato recibido en Globe y San Carlos fueron: ¡Hasta luego, infierno!. Fue enterrado en el cementerio de Globe junto a las tumbas de dos forajidos blancos linchados en agosto de 1882.

* Naltway, Charles. Tonto Apache. Fue un explorador apache que participó en la guerra de Filipinas entre España y Los Estados Unidos. Entonces no hablaba inglés, sólo su lengua nativa. Tras un breve entrenamiento militar de cinco semanas, salieron de California para las Filipinas. En el mismo barco fue James Robertson, otro explorador apache de Bylas (Graham County, Arizona), sirviendo los dos juntos. Naltway era padrastro de Richard Galson, a su vez abuelo de Charlie Llave, un apache White Mountain que, a partir de 2017, ha aportado valiosos datos para enriquecer esta página.

* Skinatela o Skennatella, William. Apache San Carlos o White Mountain. Asistió con una delegación apache desde la Reserva de San Carlos (Gila, Graham y Pinal Counties, Arizona) al “Congreso Indio” que se celebró en el seno de la “Exposición Internacional Trans-Mississippi” de Omaha (Douglas County, Nebraska) en 1898.

* Talkalai. Su nombre era Tau-el-cly-ee o Tol-kli, pero es más conocido como Talkalai. Nació alrededor de 1817 (?, falleció en 1930 por lo que parece excesivamente temprana pero así nos ha llegado) en el área de Apache Peaks (Gila County, Arizona). Se crió en la Reserva de San Carlos. Fue explorador con tres diferentes generales del ejército de los Estados Unidos, Crook, Miles y Howard.  Participó como explorador   en la última campaña contra Gerónimo. Sirvió 21 años como jefe de la Policía de San Carlos.

A principios del invierno de 1875, Disalin, un guerrero Tonto Apache, tuvo varias riñas con sus tres esposas. Había tratado a dos de ellas tan cruelmente que fueron a ver a John P. Clum, el agente de la reserva para quejarse. Éste les aconsejó que dejaran a su marido si las golpeaba y ataba como ellas decían. Cuando se fueron, Disalin fue al despacho del agente, probablemente con intención de matarlo. Por alguna razón cambió de opinión, y en vez de ello, disparó dos veces contra su ayudante Martin A. Sweeney, que estaba en la oficina de la Agencia. Ambos disparos fallaron. Disalin salió fuera, disparando una vez contra un indio que estaba en la puerta de la oficina, y otra vez contra Clay Beauford, el jefe de la policía india que estaba de pie junto al puesto de guardia. También falló pero los policías apaches, al oír los disparos, salieron corriendo y le mataron. El autor de los disparos mortales fue Talkalai, hermanastro de Disalin y miembro de su banda. Talkalai dijo a Clum: He matado a mi propio jefe y a mi propio hermano. Pero él estaba tratando de matarte, y yo soy un policía. Era mi deber. Esto acto enfadó a algunos miembros de su banda por lo que se vio obligado a huir de la reserva para instalarse a la localidad de Miami (Gila County, Arizona). Murió el 4 de marzo de 1930 en Miami siendo enterrado en el Pinal Cemetery (Gila County, Arizona). En su lápida están grabadas las palabras, “El amigo del hombre blanco”.

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