La apachería en el siglo XIX (3)

1872

* El 24 de enero de 1872, una banda apache mata a Aaron J. Bice y a John Petty, a 8 km de Fort Bowie ([Cochise County, Arizona]. Este último acababa de salir de su trabajo en la empresa de correo donde trabajaba, habiendo salido a cabalgar para dar un paseo junto a su compañero Aaron J. Bice. Ese mismo día, los apaches mataron también a Thomas Donovan, cerca de Fort Bowie, cuando acababa de ser contratado como correo).

* En 1872, las condiciones en diversas reservas apaches son difíciles y a veces tumultuosas. (De 1872 a 1875, Crook y sus tropas están en guerra contra los apaches en Arizona. Algunos resisten, pero la mayoría permanecen pacíficamente en las reservas, aunque las condiciones de estas sean muy malas. El Departamento de Guerra y el Departamento de Interior compiten por el control de los apaches. Un número creciente de ciudadanos estadounidenses de origen europeo se trasladan al Suroeste instalándose permanentemente en el territorio.

Entre enero y el 15 de noviembre, se contabilizaron 33 acciones contra los apaches, estando involucrados personal militar, falleciendo, al menos, 26 civiles y 10 soldados, no incluyéndose a los civiles muertos en combates en los que no participó el ejército).

* En algún momento de 1872, Billy el Niño, de 13 años, huye de Silver City (Grant County, New Mexico) en un caballo robado. (Una versión cuenta que su marcha fue motivada por la defensa de su madre, pero probablemente, el motivo fue que había matado, junto a otro joven llamado Jesse Evans, a un chino que les había pillado robando sus nueces. Esa fue su primera muerte.

Su único deseo era dejar atrás Silver City, cuanto más lejos mejor. En el camino conoció a un joven de unos 20 años sin caballo, comida ni dinero. Tampoco tenía nombre. Se lo había cambiado tantas veces que dijo que le llamara simplemente Alias. Se dirigía a Arizona, por lo que Billy le subió a la grupa de su caballo para ir con él. Dos días después llegaron a Fort Bowie [Cochise County, Arizona] sin comida, agua, y ni un centavo en los bolsillos.

En Fort Bowie les dieron de comer, cambiando su caballo por un rifle y un revólver. Partieron a pie, y a 16 km al oeste de Fort Bowie, se encontraron con tres apaches chiricahuas, en actitud amistosa, que llevaban 12 caballos, varias sillas, mantas, pieles y comida. Billy intentó en inglés y en español [había aprendido español cuando asistió de niño a la escuela en Santa Fe, New Mexico] hacer un trato con los chiricahuas, quienes no estaban dispuestos a darles caballos, sillas de montar y mantas a cambio de una vaga promesa de un futuro pago.

Billy no se lo pensó dos veces. Sacó su revólver y vació el tambor sobre los tres desprevenidos chiricahuas, quienes no esperaban una reacción de dos jóvenes aparentemente inofensivos. Vendieron los caballos sobrantes y las pieles, probablemente en Tucson, y cuando volvieron a Fort Bowie estaban montados, alimentados, bien armados y con dinero en los bolsillos. En cuanto a los tres apaches muertos, ¿a quién le importaba?

Billy jugaba bien al monte, pero un comerciante debía de jugar mejor, ya que le ganó casi todo el dinero. A Billy le quedaba un excelente caballo, mientras la montura de Alias era un viejo caballo. Vieron la oportunidad de ganar dinero rápido [no hay constancia de que hubieran trabajado para ganarse la vida durante su estancia en Arizona] engañando a unos apaches [el relato no indica su asignación tribal]. A los apaches les encanta jugar y una de sus apuestas favoritas son las carreras de caballos, algo normal, ya que son buenos jinetes. Billy y Alias se encontraron con un grupo de 12 o más apaches cerca de San Simon [Cochise County, Arizona]. Aparte de las armas de fuego, lo único de valor que tenían Billy y Alias era sus monturas y unos pocos dólares.

Billy sugirió apostar en una carrera de caballos, a lo que los apaches aceptaron rápidamente. Al principio, la carrera iba a ser entre dos monturas, el caballo de Billy y el de los apaches. Apostaron dinero, armas de fuego y sillas de montar. Billy propuso que Alias tuviera el dinero de las apuestas hasta que se determinara quien era el ganador. Justo antes de que comenzara la carrera, Billy sugirió añadir dos caballos más, el viejo caballo de Alias y otro de los apaches. De nuevo, estos aceptaron. Billy dijo que él y Alias intercambiarían sus monturas y que intentaría ganar con el viejo animal. Una vez más, los apaches estuvieron de acuerdo, ansiosos de iniciar la carrera, sin pensar que Alias tenía el dinero de las apuestas.

Los cuatro jinetes se alinearon a la salida. A la señal, la carrera se inició. Alias tomó la delantera, montado en el caballo de Billy, la mantuvo hasta el final, y ganó la carrera. Los dos apaches llegaron en segundo y tercer lugar, y Billy, en el viejo caballo, fue el último. Pero para sorpresa de los apaches, Alias no frenó su caballo, sino que continuó su carrera hasta que le perdieron de vista. Le persiguieron, pero no le alcanzaron.

Los apaches se encararon con Billy, quien estaba maldiciendo y llorando. La actuación de Billy fue magistral jurando no tener nada que ver con el engaño de su, ahora, ex socio. Alias se había llevado el dinero de las apuestas, pero también su caballo, jurando vengarse de él si alguna vez lo volvía a ver. Los apaches habían perdido el dinero de las apuestas en una carrera justa, pero Billy había perdido su caballo, su silla y su dinero a manos de un traicionero socio. Su ira era tan intensa que los apaches quedaron convencidos de su inocencia. Tanto es así que le dieron una buena montura para reemplazar el viejo caballo que su astuto socio le había dejado. Billy les dio las gracias, y dos días, y 160 km después, Billy y Alias se encontraron en un lugar previamente acordado para repartirse el botín.

Este relato fue contado por Pat Garrett en su libro “The Authentic Life of Billy the Kid”, y por Miguel Otero en su “Real Billy the Kid”, y por el propio Billy a sus amigos en New Mexico, por lo que probablemente sea verídico.

Pero hay pocas dudas sobre otro incidente de Billy el Niño en Arizona, ocurrido en 1873 o 1874, aunque no se sabe la ubicación exacta, pudiendo ser Fort Grant, Fort Bowie o Tucson. Un soldado bebido tuvo un mal perder cuando jugaba al monte con un muchacho de no más de 15 años. Agredió a Billy tirándole al suelo. Cuando se levantó lo hizo con su revólver en la mano. El soldado murió de un solo disparo. Era el 5º muerto a manos de Billy.

Este hecho hizo que Billy huyera de Arizona camino de México, no volviendo a Arizona nunca más, separándose para siempre de Alias. En 1874 se hizo socio de un tabernero mexicano en Agua Prieta [Sonora]. Cuando, tiempo después, volvió a New Mexico, Billy siguió con su carrera delictiva, incluyendo el robo de caballos en la reserva de los apaches mescaleros.

Cuando Billy el Niño murió a manos de Pat Garrett, tenía 21 años, habiendo matado a 21 hombres, “sin contar, mexicanos e indios”).

* El 5 de febrero de 1872, el periódico “Las Cruces Borderer” (Las Cuces, Doña Ana County, New Mexico) sugiere a Orlando F. Piper que Cochise y sus hombres sean contratados para proteger el correo. (John McWilliams y John Dobbs trabajaban como carteros. Después de que los apaches mataran a varios carteros, renunciaron y se convirtieron en pastores de la compañía ganadera Kelly & Company. Ambos pensaron que el trabajo de pastor sería más seguro que llevar el correo. Aproximadamente a las 10:00 horas del 26 de febrero de 1872, McWilliams y Dobbs estaban aproximadamente a 1’2 km de Fort Bowie [Cochise County, Arizona] con una manada de ganado en Bear Springs. Cuando estaban en los manantiales fueron emboscados por apaches, falleciendo McWilliams con los primeros disparos. Dobbs, herido, mantuvo a raya a los apaches hasta que fue rescatado por una patrulla del ejército. Dobbs finalmente se recuperó de sus heridas).

* El 7 de febrero de 1872, el general Crook emite su última advertencia a los apaches:Todos los apaches que se encuentren lejos de sus reservas a partir del día 16, solo podrán regresar como prisioneros de guerra. (Pero el 20 de febrero, el secretario de Interior, Columbus Delano avisó a los generales Schofield y Sheridan que evitasen las hostilidades con los apaches tanto como fuera posible para conseguir que se trasladasen a las reservas).

* A finales de febrero de 1872, los chokonen de Cochise y los chihennes de Loco, discuten y tienen en Cañada Alamosa, según Orlando F. Piper, el responsable de la Agencia, una o dos peleas campales” con resultado de dos o tres apaches muertos y varios más heridos.

* En la primavera de 1872, Cadete y su banda de apaches mescaleros abandonan su campamento al norte de Fort Stanton (Lincoln County, New Mexico) y se dirige hacia el sur, a las Sacramento Mountains. (Un rumor decía  que era porque iba a iniciar acciones de guerra, pero no era así. A principios de mayo, Cadete llegó a Fort Stanton pidiendo un cirujano. Varios hombres de su banda se habían peleado y habían resultado heridos. Cuando el doctor Charles Styer y 10 soldados llegaron al campamento de Cadete, encontraron al jefe Astrea muerto y varios más heridos en una amarga lucha inter tribal).

* En marzo de 1872, Orlando F. Piper informa al Superintendente de Asuntos Indios, Nathaniel Pope, que aproximadamente 1.600 apaches están en Cañada Alamosa ([hoy Monticello, Sierra County, New Mexico]. Esta reserva se creó principalmente para los apaches chihennes o mimbreños, llamados posteriormente por los estadounidenses Warm Springs.

El 17 de marzo, el general Gordon Granger, comandante militar de New Mexico, llegó a Cañada Alamosa para reubicar a los apaches en Fort Tularosa y convencer a Victorio, Loco y Chiva para que visitasen Washington. Granger llegó en una ambulancia tirada por seis mulas, acompañado por Pope, y los coroneles J. Irwin Gregg y Thomas C. Devin, y su escolta. Dos días después se reunió con los jefes, incluido Cochise, a los que propuso viajar a Washington y trasladarse posteriormente a Tularosa.

Pope escribiría una carta el 23 de marzo diciendo: “El día 19 celebramos una reunión por separado con los jefes y hacerles saber nuestra postura. Mostré a Cochise una carta del honorable Secretario del Interior, invitándole a visitar Washington con Loco y Victorio, la cual fue leída y explicada… Usé todos los argumentos y ofrecí todos los estímulos que tenía para convencer a Cochise de que fuese, pero no pudo superar su miedo y su desconfianza. Puso muchas excusas y objeciones, y sabíamos que era inútil insistir… Loco tenía miedo de ir, pero Victorio estaba dispuesto. No me importaba enviar solo a Victorio por lo que le di seis días para que se decidiese, diciéndoles que enviaría a Loco y a Victorio sin Cochise.

Granger entonces… dijo a los jefes y a su gente que se preparasen para ir a Tularosa a primeros de mayo. Pusieron muchas objeciones al traslado, pero… la mayoría de las razones eran triviales. En esencia… es que preferían Cañada Alamosa a Tularosa…

Estaba más que nunca convencido de que la mayoría de estos indios están totalmente bajo el control de los mexicanos, y unos pocos estadounidenses, que viven en Cañada Alamosa y en varias otras pequeñas poblaciones de los alrededores, y que todas las objeciones… han sido sugeridas y fomentadas por esas personas, la mayoría de ellas son sostenidas indirectamente por los negocios de la Agencia.

Para Granger era una gran oportunidad de ganar fama y prestigio como el hombre que acabó con el problema que representaba el gran jefe apache. Para Cochise, representaba el final de su largo camino, se encontraba cansado, con casi 60 años, su pelo largo hasta los hombros tenía mechones blancos. Granger le dijo que la paz solo era posible si los chiricahuas se establecían en una reserva. “Ningún apache podrá abandonarla sin permiso escrito del Agente y nunca será concedido para pasar al viejo México”, le dijo.  Cochise replicó, “De joven recorrí todo este país de este a oeste y jamás vi otra gente que no fuera el apache. Después de muchos veranos, emprendí de nuevo la marcha y descubrí que otra raza se estaba apoderando de él. ¿Cómo era posible? ¿Por qué los apaches parecen aguardar la muerte con resignación, como si la vida se les fuera por la punta de los dedos? Vagan por las colinas y llanuras en espera de que el cielo caiga sobre sus cabezas. En un tiempo, los apaches fueron una gran nación; son pocos los que ahora quedan y por esto desean morir y ofrecen la vida con sus mismas manos. Muchos han muerto en la  batalla. Debes hablar de forma clara y sincera, de modo que tus palabras penetren en nuestros corazones y los reconforten, como hacen los rayos de sol con nuestros cuerpos. Dime, si la Virgen María ha recorrido todas estas tierras, ¿por qué jamás se acercó a las tiendas de los apaches? ¿Por qué no la hemos visto ni oído nunca? No tengo padre ni madre, estoy solo en el mundo y nadie se ocupa de mí. Pues bien, he aquí a Cochise, puedes verlo y oírlo ¿Te alegras? Si es así, dilo. Hablad todos, mexicanos y estadounidenses. No quiero ocultaros nada, ni vosotros debéis ocultarme nada. No os mentiré, tampoco vosotros me mintáis”.

Cuando Granger dijo que el gobierno quería trasladar a los apaches de Cañada Alamosa a Fort Tularosa [no mencionó que 300 mexicanos que se habían establecido en Cañada Alamosa reclamaban la propiedad de las tierras] Cochise protestó diciendo: “Quiero vivir en estas montañas. No deseo ir a Tularosa, queda muy lejos y las moscas que infestan la zona hieren los ojos de los caballos. Allí viven los malos espíritus. Yo he bebido de las aguas de estos lugares y estas me han refrescado, no quiero abandonar estas tierras”.

Granger dijo que haría todo lo que estuviera en su mano para que los apaches permanecieran en Cañada Alamosa mientras Cochise prometió que permanecería en paz con los mexicanos. El 28 de marzo, Victorio, Gordo y Loco se comprometieron a ir a Tularosa pero no a Washington. Cochise dijo que su traslado a Tularosa estaba condicionado al resultado de las reuniones que tenía que realizar con su gente y al regreso de la Reserva Mescalero de Nana y otro jefe llamado Hiasha. El agente Piper accedió a enviar a su intérprete Zebina Nathaniel Streeter a Fort Stanton para convencerles de que regresasen.

Tres días más tarde, Piper conversó con Victorio, diciendo del jefe chihenne: “Dice que él, su gente, y la banda de Loco, irán conmigo a Tularosa… Tengo razones para creer que es sincero… Prometí enviar a Streeter a Stanton para convencer a Nana, Hiasha y sus bandas de que volvieran”.

Cochise se fue diciendo que iba en busca de más chiricahuas para traerlos a Cañada Alamosa, pero dividió a su banda en pequeños grupos y se dirigió a las Chiricahua Mountains [Cochise County, Arizona] desde donde envió emisarios a Janos [Chihuahua] pidiendo la paz mientras su banda incursionaba por el sur de Arizona).

* A finales de marzo de 1872, el general de Brigada, Oliver Otis Howard, llega a Arizona. (El 29 de febrero de 1872, había sido encargado por el Secretario del Interior, Columbus Delano, para viajar a Arizona y New Mexico “con el propósito de preservar la paz con los indios en esos territorios y asentarlos en reservas”, y suceder a Vincent Colyer, en el intento de negociar la paz con los apaches.

Howard se reunió con el general George Crook en Fort Whipple [hoy Prescott, Yavapai County, Arizona] desde donde viajaron a Camp McDowell [Maricopa County, Arizona]. Allí examinó la situación de los apaches en Arizona. El mes anterior había habido un levantamiento y, entre 300 y 400 nativos se habían ido. Robaron ganado y mataron a varias personas en los alrededores. Diez días después, los Tonto Apaches, una de las tres tribus que recibían raciones en el puesto, notificaron que deseaban regresar, pero les dijeron que solo podían hacerlo entregando el ganado y a los ladrones. Aseguraron que las depredaciones las habían cometido los yavapais, pero los Tonto Apaches se mantuvieron lejos. Howard no pudo encontrarlos, aunque partió con una escolta explorando el territorio, 64 km al este.

Por varias razones, Howard encontró inadecuado Camp McDowell como reserva. Estaba demasiado cerca del territorio de los pimas y maricopas. A los nativos no les gustaba la ubicación. Los soldados de la guarnición habían maltratado a varios que habían acampado demasiado cerca del puesto. No habían recibido las herramientas necesarias para la agricultura, y el mescal estaba demasiado lejos para recogerlo. Howard creía que el levantamiento de Camp McDowell, así como uno que había ocurrido en Camp Verde en marzo, fue resultado de la insatisfacción de los nativos, en vez de un deseo de volver a la guerra. Creyendo que el hambre era la raíz del problema, Howard ordenó un aumento sustancial de sus raciones. 

El 18 de abril, Howard fue a Camp Grant [Pinal County, Arizona; a partir de 1873 se llamaría Fort Grant, trasladándose al Graham County, Arizona]. En la Agencia había un mexicano de unos 25 años llamado Concepción, que hablaba apache, ya que había sido capturado por los apaches White Mountain. Concepción, al que Howard utilizó como intérprete, dijo que el jefe de los apaches aravaipas era Santos, pero el verdadero líder era su yerno, Hashké Bahnzin, más conocido como Eskiminzin, un Pinal Apache, casado con la hija aravaipa de Santos. Concepción fue en su busca, regresando con los dos jefes en dos horas. Howard diría en su libro “Famous Indian Chiefs I have Known”: Santos era un hombre corpulento, de cuello corto, no muy alto, pero con una cabeza bien formada. Su cabello negro y lacio estaba partido en el medio y muy corto, de modo que las puntas apenas tocaban sus hombros. Llevaba un chaleco común sobre una camisa pobre, abierta en la garganta. Llevaba una tira de algodón alrededor de la cintura, como una falda corta, y calzaba unos mocasines bajos de pedrería. Dos sartas de cuentas brillantes colgaban de su cuello. 

Eskiminzin, el yerno de Santos, tenía el cabello recogido en dos largas trenzas y estaba completamente vestido con pieles. Llevaba aretes en las orejas y un collar de monedas de plata y pequeñas conchas alrededor del cuello. En su mano había un pequeño chal, que a veces se envolvía como un turbante alrededor de su cabeza.

Santos dijo que durante mucho tiempo fue jefe de los apaches que ahora vivían en el Cañón de Aravaipa. Entonces plantaron, estuvieron en paz y no siguieron el sendero de la guerra. Cuando venían los Tontos Apaches, los combatían y los rechazaban, y volvían a sembrar maíz y otros cultivos. Luego cazaron ciervos y otros animales, despojaron y secaron la carne para comer; recogieron maíz y permanecieron en paz. Cuando Santos envejeció, hizo jefe a Eskiminzin. Fue él quien trajo a Santos y a su gente al Cañóna Aravaipa. Santos dijo que era un buen lugar, y que había venido toda la tribu. No habían hecho daño. Eskiminzin nunca comenzó una guerra, ni robó caballos o ganado, ni robó ni mató a personas blancas. Tenían la intención de vivir tranquila y felizmente, pero una noche los hombres hicieron una gran danza. Estaban tan cansados ​​que se fueron a dormir donde habían danzado, mientras las mujeres y los niños lo hicieron a cierta distancia de los hombres. Mientras todos dormían, antes de que saliera el sol, un gran grupo de hombres blancos y mexicanos vino y atacó a las mujeres y los niños [conocida como la masacre de Camp Grant”].

Después, Howard fue a Florence [Pinal County, Arizona], donde oyó que los nativos de Camp Grant habían salido de su reserva. Alarmado, se dirigió a la Agencia, llegando el 22 de abril. El rumor era falso. Casi 1.000 nativos recibían raciones allí, y el número crecía lentamente. Por otra parte, por primera vez, un agente civil, Edward C. Jacobs, estaba a cargo de ellos. Aparentemente, las cosas estaban tranquilas en Camp Grant. Sin embargo, la calma era superficial. Los apaches estaban empobrecidos, hambrientos y casi desnudos. Los soldados los habían desarmado el invierno anterior, por lo que no podían cazar. Ellos necesitaban de todo, mantas, camisas, pantalones, telas de algodón y comida. Querían escuelas para sus hijos, y granjas para ellos, donde poder plantar y vivir en paz. El gobierno les había dado raciones escasas de harina y carne, y Jacobs estaba convencido de que se irían a menos de que sus necesidades fueran solucionadas. Incluso más que su pobreza, los nativos de Camp Grant sentían la ausencia de su amigo y exagente, el teniente Royal Emerson Whitman.

Cuando Howard llegó a la Agencia, Whitman estaba en Camp Crittenden [Santa Cruz County, Arizona], a la espera de ser juzgado en una corte marcial. El general Crook le había acusado de abandono de sus deberes [Whitman había desobedecido las órdenes para reunir diariamente a los nativos de la reserva]. Tan pronto como evaluó la situación, Howard vio que era imposible hablar con los apaches en Camp Grant a menos que Whitman estuviera presente. En consecuencia, envió un mensajero a Camp Crittenden para traerlo de vuelta, pidiendo a Crook que permitiera su reasignación temporal al puesto. Whitman llegó a la Agencia el 26 de abril, teniendo junto a Howard una conferencia de cinco horas con los apaches. Estos hicieron cinco peticiones: el regreso de sus hijos capturados durante la “masacre de Camp Grant”; que el teniente Whitman fuera su agente en la reserva, en lugar de Jacobs; que se formalizara la paz con los pimas y pápagos; que aumentara la cantidad de las raciones que recibían; y que su Agencia se trasladara al vértice noreste de la reserva [a lo largo del río Gila porque había abundante agua y buena tierra para plantar] porque sentían que en Camp Grant había muchas enfermedades, y estaba demasiado cerca de los asentamientos de los blancos. Howard no pudo satisfacer la mayoría de estas peticiones de inmediato. Prometió hacer todo lo posible para que los niños capturados volvieran, pero explicó que llevaría tiempo. Por ello, organizó otra reunión para el 21 de mayo, 25 días más tarde. Entonces esperaba traerlos de vuelta. La cuestión de las raciones ya se había resuelto en Camp McDowell, y se aplazó el tema de la paz con las otras tribus y el traslado de la Agencia hasta la reunión de mayo.

Al día siguiente de la reunión en Camp Grant, Howard se fue para el área de Prescott [Yavapai County, Arizona]. Se detuvo en Tucson porque había aceptado una invitación del gobernador Safford para visitar la localidad, y esperaba que le ayudara a conseguir el regreso de los niños apaches cautivos. En Tucson se enteró de que de los 28 niños capturados en la “masacre de Camp Grant”, 22 desaparecieron en Sonora. Familias mexicanas de Tucson habían adoptado a otros seis. Howard dijo que estos niños tendrían que venir a la reunión de mayo en Camp Grant. Sin embargo, también dijo que los seis niños podrían permanecer con sus familias adoptivas si sus padres estaban muertos o si, estando vivos, daban su consentimiento. Leopoldo Carrillo y Francisco Romero, dos de los padres adoptivos, acordaron llevar a los niños a la reunión. Después salió para Prescott).

El 20 de mayo de 1872, los generales Howard y Crook, y el Superintendente de Asuntos Indios de Arizona, Herman Bendell, llegaron a Camp Grant. En el cruce del río San Pedro, se encontraron con una importante delegación de ciudadanos mexicanos y estadounidenses de Tucson, encabezados por el gobernador Safford y el fiscal de distrito, James E. McCaffry. Llevaban a los seis niños apaches aravaipas capturados en la “masacre de Camp Grant” el 30 de abril del año anterior, afirmando que los 22 restantes estaban en México. También llegaron delegaciones de pápagos y pimas, así como de apaches y yavapais de otras reservas. Todos estaban allí para hacer la paz. La reunión comenzó a la mañana siguiente. La negociación de una paz formal entre los apaches y los demás fue el primer asunto. El tratado concluyó rápidamente. Los apaches prometieron que dejarían las incursiones y residirían en la reserva, aceptando trabajar como exploradores del ejército contra los apaches “hostiles”. Al oír esto, Howard se puso de rodillas y rezó en la plaza [Howard era conocido durante la Guerra Civil como el general cristiano por sus profundas creencias religiosas]. Eskiminzin, el jefe apache aravaipa, se asustó e interpretó el gesto de Howard como brujería. Santos cogió una piedra pequeña y dura y la puso en el suelo, delante de él, diciendo: “Mientras dure esta piedra, habrá una buena paz y nadie irá más por el camino de la guerra”. 

Los seis niños cautivos, presentes con sus familias adoptivas, constituyó el siguiente punto del orden del día. Eskiminzin, el jefe apache aravaipa, pidió su devolución, aunque sus padres estaban muertos. Las familias adoptivas protestaron argumentando que eso les devolvería a la barbarie y al salvajismo. Howard trató de cambiar las exigencias de Eskiminzin, pero este, se mantuvo inflexible. Al día siguiente, Howard ordenó la devolución de los niños, estallando la polémica. Los niños, gritando de terror, se agarraron a sus familiares adoptivos. McCaffry se levantó para denunciar a Howard como un mentiroso y un bruto por haber traído a los cautivos a Camp Grant bajo falsas pretensiones. Howard se puso furioso y, según Crook, amenazó a McCaffry con apartarle de su cargo. Al final, solo la angustia de los niños impidió su devolución. 

El 23 de mayo, el tercer y último día de la conferencia, Howard declaró que los niños deberán permanecer en Camp Grant, bajo el cuidado de una mujer blanca, la señora Ellen Mulloy, hasta que el presidente Grant decidiese su destino. McCaffry intentó protestar de nuevo, pero Howard se negó a escucharle. Hasta finales de julio estuvieron al cuidado de la señora Mulloy, y finalmente, Grant ordenó que volvieran con los apaches aravaipas.

Aunque Howard no aprobó la vuelta del teniente Whitman como agente, accedió al resto de las peticiones. Todavía no había explorado la región norte y este de Camp Grant, donde los apaches deseaban ubicar la nueva agencia, pero le describieron la zona y aceptó. Howard abolió la vieja reserva de Camp Grant y designó una zona al sur de la reserva White Mountain para los apaches de Camp Grant, llamada San Carlos, convirtiéndose en una sub-agencia de la Reserva White Mountain. Más tarde, viajó con una delegación a Washington formada por dos pimas [Luis y Antoñito]; un pápago [Ascensión Ríos]; dos yavapais de Date Creek [Pakota {más tarde llamado José Coffee} y su sobrino Takodawa {más tarde llamado Washington Charley}]; un apache aravaipa [Santos]; y tres Western Apaches [Miguel o Esh-ke-iba, Pedro o Hack-yaniltl-i-dn, y Eskeltecela o Esh-kel-dah-silah]; más un intérprete de apache, Concepción, un antiguo cautivo mexicano que vivió con los apaches; un profesor de los pimas, el reverendo Charles H. Cook; el nuevo comisionado de Asuntos Indios, Edward P. Smith; el Superintendente territorial de Asuntos Indios, el comandante Herman Bendell; y los conductores de los carros y los soldados de escolta al mando del capitán Melville Cary Wilkinson. Viajaron hasta Santa Fe [Santa Fe County, New Mexico] donde cogieron un tren hasta Washington D.C., llegando el 20 de junio.

Pasaron tres semanas en la capital, reuniéndose con el presidente Ulysses Simpson Grant; con el Secretario del Interior, Columbus Delano; y con el delegado en el Congreso por el Territorio de Arizona, Richard Cunningham McCormick.

El 3 de julio, el Comisionado de Asuntos Indios, Francis A. Walker, recomendó a Columbus Delano, secretario del Interior, que ordenase al general Howard su vuelta a Arizona para buscar a Cochise y entablar con él conversaciones de paz. [Las autoridades estadounidenses pensaban que solo convenciendo a Cochise se conseguiría acabar el conflicto con los apaches]. Visitaron la Oficina de Asuntos Indios y se reunieron con el comisionado Francis A. Walker, a quien pidieron escuelas, casas, granjas, herramientas y ropa de los hombres blancos. Según Howard, Pedro [Hack-yaniltl-i-dn] expresaba constantemente su deseo de vivir civilizadamente. Miguel [Esh-ke-iba] era tuerto porque había perdido un ojo un año antes en un combate y al volver a Arizona, causaría gran impresión entre los suyos porque volvió con dos, ya que un especialista le puso un ojo de cristal. El mismo día 3, les recibió el presidente Ulysses Simpson Grant. Eskeltecela dijo de la reunión: Yo dije al ‘Gran Padre’ que soy viejo y quiero vivir con mi gente feliz y en paz, y el ‘Gran Padre’ me dijo que eso es bueno, que no debería tener miedo, que yo tenía muchos amigos y que diga esto a mi pueblo. Yo dije al ‘Gran Padre’ la razón por la que fui a verle. Yo quería para mi pueblo comida y mantas… y él dijo, muy bien, lo tendrás. El ‘Gran Padre’ me dijo que debería estar en paz y ser amistoso con los blancos y que siempre tendría mucha ropa y comida”. Los nativos visitaron edificios públicos, y el arsenal, donde les impresionaron los grandes cañones. 

El 5 de julio, el Departamento de Guerra emitió la Orden Especial n.º 154 para enviar al general Howard y al teniente Joseph Alton Sladen a Arizona. Howard contrató a Jacob [Jake] May, como intérprete anglo-español, con una paga de 100 $ mensuales. El 10 de julio, Howard y la delegación salieron para Philadelphia, y de ahí a New York, donde hicieron una aparición pública, diciendo los nativos a la audiencia que habían decidido aceptar el modo de vida del hombre blanco. También se reunieron con el Dr. John M. Ferris y varios miembros de la Junta de Misiones Extranjeras de la Iglesia Reformada, que nombró a varios agentes para Arizona. Para gran alivio de los nativos, Colyer estaba presente. Entre un mar de rostros extraños, se alegraron de ver a uno que conocían. Ferris y Colyer animaron a cada jefe a hablar. Uno tras otro recitaban sus quejas a unos oídos comprensivos”, recordó Howard, y recibieron en respuesta tal consuelo y alegría que unos corazones cariñosos podían indicar”. Los nativos dijeron que querían aprender a ser hombres blancos, … tuvieron toda la atención y recibieron sonoros aplausos”.

En New York la delegación se dividió. Los dos pimas, el pápago, y los dos yavapais de Date Creek fueron con Bendell camino de California; mientras que Eskeltecela [Esh-kel-dah-silah], Miguel [Esh-ke-iba], Pedro [Hack-yaniltl-i-dn] y Santos fueron con Howard a Arizona, vía Colorado y New México, por el camino que hicieron a la ida. Después del ferrocarril, tuvieron que hacer 643 km hasta Santa Fe en una vieja diligencia, y de allí otros tantos a caballo hasta Camp Apache, donde vivían Eskeltecela, Miguel y Pedro. Allí, un destacamento de soldados, acompañado por el joven de 16 años, Guy Howard, hijo del general, escoltó a Concepción y Santos por el accidentado sendero de montaña hasta las cercanías del viejo Camp Grant, 161 km más lejos. Cuando hacían la etapa entre Pueblo y Santa Fe, Howard les dijo que les devolverían la tierra, diciendo Santos a Howard: Usted ha sido como un padre para nosotros. Nos ha dicho la verdad. Nunca nos ha engañado. Vamos camino a casa. Ahora no hable de la tierra. No nos lo creemos. No pensamos eso estando lejos. Queremos que siga siendo nuestro amigo”.

Eskeltecela dijo a su gente: Yo vi muchas cosas maravillosas que nunca había visto antes en mi vida”. Conoció el telégrafo, las locomotoras, los barcos a vapor, los altos edificios, 

Paralelamente a esto, y mientras en mayo de 1872, Crook estaba en Camp Grant, una banda de Tonto Apaches o mohaves [o una mezcla de ambos], robó el 22 de mayo, 2.000 ovejas pertenecientes a L. A. Stevens y Levi Bashford en Prescott [Yavapai County, Arizona], matando al pastor, quien fue encontrado con ocho flechas en su cuerpo y su cabeza aplastada por piedras. 

El capitán Azor Howitt Nickerson, comandante del cercano puesto de Fort Whipple, salió con un pequeño destacamento acompañado por el guía Archie McIntosh.  

Nickerson llegó cerca del anochecer, a pesar de que McIntosh hubiera preferido esperar al amanecer para buscar el rastro del rebaño, pero Nickerson insistió en perseguirlos de inmediato. Sin la ayuda de la luna, recorrieron 50 km durante la noche, buscando a obscuras huellas y trozos de lana enganchados en los arbustos.

A las 16:00 horas del día siguiente encontraron el rebaño en un cañón, a 128 km al este de Fort Whipple. Los soldados cargaron matando a algunos nativos y recuperando las ovejas, cuyo valor era de unos  20.000 $.

No había pasado un mes, a primeros de junio, cuando algunas mulas fueron robadas de las cercanías de Prescott, por lo que otro destacamento al mando del subteniente Thomas Garvey salió en su persecución, guiado por los exploradores Archie McIntosh y  Billy McCloud. Durante los tres días siguientes, el destacamento se enfrentó dos veces a los autores en las estribaciones de la Bill Williams Mountain, y luego, dirigiéndose hacia el sureste, entraron en  un gran cañón, donde encontraron las mulas muertas).   

* El 1 de mayo de 1872, poco después de que una compañía del 23º de Infantería reemplazase al 21º, y el capitán Joseph T. Haskell asumiera el mando de Fort Bowie (Cochise County, Arizona), los apaches se llevaron varias reses del puesto. (Sus huellas fueron descubiertas por el guía Merejildo Grijalva, que mostró cómo habían estado en la parte trasera del corral durante la noche y que un grupo de 30 o más había estado observando la manada de reses el día anterior. Haskell envió a los tenientes John B. Babcock y Henry C. Johnson, del 5º de Caballería y del 23º de Infantería, respectivamente, junto con Grijalva para explorar los alrededores, pero no pudieron encontrar a ningún apache).

* También el 1 de mayo de 1872, Ponce (yerno de Cochise) y Escani llevan a unos 305 apaches a Fort Stanton ([Lincoln County, New Mexico]. Dentro de uno o dos meses, Ponce se iría con su gente reuniéndose, el 18 de septiembre, con Howard en Cuchillo Negro [Sierra County, New Mexico]. Luego viajaría con Howard para reunirse con Cochise).

* El 17 de mayo de 1872, comienza el traslado de los chihennes de Victorio y Loco; y del bedonkohe Gordo, de Cañada Alamosa (hoy Monticello, Sierra County, New Mexico), donde estaban desde 1869, a la Reserva de Fort Tularosa ([Catron County, New Mexico]. A los bedonkohes, aunque no les agradaba estar en una reserva, estaban medianamente contentos porque Tularosa estaba dentro de sus ancestrales territorios, pero los chihennes anhelaban volver a Ojo Caliente, lugar que consideraban sagrado, cerca de Cañada Alamosa. En línea recta había unos 115 km entre los dos puntos.

Alrededor de 50 o 60 ancianos, mujeres y niños iban en 20 carros, pero la mayor parte del resto, unos 300, prefirieron atravesar las montañas a caballo o a pie. Con ellos iba una pequeña escolta de 16 soldados del 8º de Caballería, más Tom Jeffords y Zebina Nathaniel Streeter. Cuando llegaron a Tularosa estaba allí Chiva con 60 o 70 de los suyos, diciendo que Cochise estaba más al sur, en las Mogollon Mountains [Grant & Catron Counties, New Mexico] con menos de 50 personas de su banda. Le había dicho que fuera allí, y que él le seguiría si Chiva era bien tratado en la Agencia. Pero se sabe que a mediados de mayo, grupos de chokonen y nednais estaban por el norte de Chihuahua. ¿Estaba Cochise con ellos? Es posible que sí. La banda nednai de Juh, con los bedonkohes de Gerónimo, estaban negociando la paz en Janos [Chihuahua], sumándose después los chokonen, a causa de la presión militar del gobierno de Sonora.

A primeros de junio había unos 400 chiricahuas en Tularosa, aparentemente contentos; otros llegaban a diario, a pesar de que unos 250 estaban con los mescaleros, mientras los soldados buscaban a los rezagados. En septiembre sumaban 450 personas).

* El 4 de mayo de 1872, un grupo de apaches mata a Henry Abrahams, cartero que cubría la ruta del este a través de New Mexico, a 56 km de Fort Bowie (Cochise County, Arizona), en la base de Stein’s Peak ([Hidalgo County, New Mexico]. El correo debía llegar al puesto la mañana del 5 de mayo, pero como no había llegado al mediodía del día 6, el capitán Haskell envió un destacamento del 5º de Caballería, con el guía del puesto, para determinar la causa de la demora.

Encontraron el cuerpo de Abraham, mutilado y parcialmente consumido por el fuego, al igual que el carruaje y el correo. Las huellas de los apaches indicaban que habían sido unos 30, incluyendo mujeres y niños).

* En junio de 1872, varias bandas de apaches mescaleros van hacia Fort Stanton (Lincoln County, New Mexico) desde territorio comanche. (Andrew Jackson Curtis, agente de los mescaleros en ese puesto, solicitó ropa para ellos y como no llegó el permiso, compró a mediados de julio en la tienda de Lawrence G. Murphy, comerciante del puesto, 3.657 metros de tela gruesa, 1.097 metros de tela estampada, 500 camisas y 300 mantas. En septiembre escribiría al Superintendente de Asuntos Indios, Nathaniel Pope, que los mescaleros estaban más descontentos cuando llegaba el frío. El 11 de diciembre, Curtis volvió a escribir a Pope diciendo que habían llegado más bandas de mescaleros que esperaban en filas, temblorosos y helados, pidiendo ropa y mantas. Pope autorizó a Curtis a que comprara más ropa, lo que hizo inmediatamente. Adquirió 450 pares de mantas, 36 docenas de camisas de lana, y 4.572 metros de tela gruesa. También firmó vales por 408’23 kg de tabaco, 10  docenas de sombreros, 15 camisas, y 1.828 metros de tela estampada. Otras compras fueron 10 docenas de tazas de hojalata, 10 docenas de cuchillos carniceros, varias calderas, y unos pocos relojes, sumando todo 4.573 $. Ahora los mescaleros estaban bien abastecidos de ropa y parecían contentos.

El gobierno estadounidense tenía en mente establecer a otros grupos de apaches con los mescaleros. Los apaches jicarillas, entonces en el Cimarrón [Colfax County, New Mexico], habían expresado su deseo de instalarse en la Agencia de los mescaleros. Curtis favoreció el traslado de los jicarillas, pues creía que estarían más contentos en Fort Stanton, donde había más caza, y juntar a las dos tribus podría servir para controlar las depredaciones de los comanches en el este. En septiembre, José Largo, el jefe de los jicarillas, informó a Curtis que estaba ansioso por trasladarse pronto. Curtis estaba contento porque los jicarillas estaban más civilizados que los mescaleros y podrían tener gran influencia sobre ellos. El 10 de noviembre, el Superintendente de Asuntos Indios, Nathaniel Pope, fue autorizado a unir a las dos tribus en Fort Stanton en cuanto fuese posible. Charles F. Roedel, el agente de los jicarillas, había informado que entre estos habían aumentado los casos de embriaguez, desorden y violencia, atribuyéndolos a la venta ilimitada de whisky y a la “influencia de una población blanca perversa de la que están rodeados”.

Pero los jicarillas nunca llegaron. De repente decidieron permanecer en Cimarrón. Algunos sectores interesados en que se quedaran expandieron el rumor de que había un brote de viruela en los campamentos de los mescaleros. Curtis intentó desmentirlo enviando a Cimarrón a E. H. Wakefield, un comerciante local, y un mescalero de la familia de Cadete, pero los jicarillas vacilaron, diciendo que irían después de terminar la cacería de búfalos. Pero no fueron). 

* Durante el verano de 1872, unos 300 apaches de varias bandas chiricahuas, llegaron a las cercanías de Fort Stanton [Lincoln County, New Mexico] para establecerse junto a los apaches mescaleros que allí había. (Andrew Jackson Curtis, el agente de los mescaleros, se percató que eran de la Agencia de Cañada Alamosa  [hoy Monticello, Sierra County, New Mexico], ubicada al oeste del Río Grande. Curtis  les pidió que se fueran, pero insistieron en quedarse. Mientras que estaba tratando de convencerlos de que regresaran al oeste, el capitán James F. Randlett, del 8º de Caballería, recibió órdenes de llevar a los apaches chiricahuas lejos de Fort Stanton. Curtis inmediatamente dijo que esa orden era una “locura”, evitando que Randlett actuara. Los chiricahuas huyeron a las colinas de donde se negaron a salir. A mediados de julio, Curtis se enteró de que el chihenne Nana y otros apaches de Cañada Alamosa querían ser trasladados a la agencia de los mescaleros en Fort Stanton. Curtis no quería que el Superintendente de Asuntos Indios, Nathaniel Pope, creyera que estaba atrayendo a los chiricahuas a su reserva, por lo que sugirió un plan para la consolidación de las agencias Mescalero y Cañada Alamosa. El agente de Mescalero propuso renunciar y dejar que Orlando F. Piper, el agente de Cañada Alamosa se hiciese cargo de las dos. Esto nunca fue tomado en cuenta y varias semanas después los chiricahuas volvieron a su propia agencia.

El problema más complejo con el que Curtis se tuvo que enfrentar fue la venta de licor a los mescaleros. Estos hacían tiswin con los brotes de maíz fermentado. Aunque ocasionalmente hacían un potente licor procedente de la planta del mescal, preferían el tiswin. Poco tardó Curtis en descubrir que el maíz lo usaban más para fabricar tiswin que en comérselo. También compraban whisky a los soldados, a los proveedores de los asentamientos vecinos de Tularosa, La Luz, Lincoln y a los comancheros en las llanuras. También probablemente conseguían licor de Lawrence G. Murphy, comerciante de Fort Stanton, quien tenía una fábrica de cerveza cerca de allí. Curtis intentó detener la venta de licor a los mescaleros. Contrató a un detective especial, y Murphy incluso ofreció una recompensa de 200 $ por información que llevara a la captura y condena de cualquier persona involucrada en el tráfico de whisky con los mescaleros. Estos no ofrecían ayuda para aprehender a los culpables. Cuando se les preguntaba dónde conseguían el licor, invariablemente respondían: “¡He encontrado una fuente!”).

* En julio de 1872, los apaches nednais de Juh son atacados por soldados de Sonora cuando estaban en su ranchería, cerca de Janos ([Chihuahua]. Este ataque obligó posiblemente a Cochise a irse hacia el norte, a Chihuahua, cerca de la frontera entre México y Estados Unidos, mientras las tropas de ambos países patrullaban buscando apaches).

* El 27 de julio de 1872, el teniente William Stephenson, al mando de un destacamento del 8º de Caballería destinado en Fort Bayard (Grant County, New Mexico) sorprende una ranchería de apaches chokonen en la parte superior del Sulphur Springs Valley ([Cochise County, Arizona]. Los soldados mataron a un apache y quemaron 16 wickiups [probablemente era la ranchería de Nazee] junto a muchos kilos de mescal y todo el equipamiento del campamento. Stephenson llevó el material confiscado a Fort Bowie [Cochise County, Arizona]donde Merejildo Grijalva [el ópata, guía del ejército estadounidense, que había sido cautivo de Cochise] inspeccionó las bolsas, mocasines, adornos, etc., llegando a la conclusión de que eran chokonen de Cochise).

* A mediados del verano de 1872, Cochise está en las Dragoon Mountains ([Cochise County, Arizona]. Su banda incursionó en Sonoita Valley [Santa Cruz County, Arizona] mientras tropas mexicanas acosaron a los apaches en las Chiricahua Mountains [Cochise County, Arizona]).

* En agosto de 1872, apaches yavapais de Date Creek (Yavapai County, Arizona) sufren una epidemia y se trasladan a zonas altas.

* El 10 de agosto de 1872, el general Howard, el teniente Sladen, el intérprete Jack May y Albert Bloomfield, un cochero que habían contratado en Santa Fe, llegan a Camp Apache ([Navajo County, Arizona]. Varios de los apaches White Mountain de la banda de Miguel [Esh-ke-iba] se habían emborrachado con tiswin [una cerveza nativa] unos días antes, provocando un gran altercado, seguido de la detención de varios líderes apaches. El motivo era la falta de raciones y suministros a causa del enfrentamiento entre el Ministerio de Guerra y el Departamento de Interior sobre la competencia en la expedición de dichos suministros. Howard obtuvo la liberación de los presos y aseguró la continuidad de las raciones y suministros.

Mientras estaba en Camp Apache, Howard recibió malas noticias del sur. Los nativos que habían venido a la Agencia de Camp Grant  [Pinal County, Arizona] cuando estuvo allí en primavera, se estaban yendo. Había enfermedades, y hubo informes de depredaciones en la reserva. El 15 de agosto, cinco días después de la llegada de Howard, este tuvo una reunión con el agente de la reserva, Edward C. Jacobs, Eskiminzin, Eskeltecela [Esh-kel-dah-silah] y Miguel [Esh-ke-iba], quienes confirmaron las malas noticias. Eskiminzin se quejó del agente. Jacobs había expulsado a los amigos del jefe cuando habían venido de Río Bonito, e hizo que los soldados dispararan contra ellos. El ejército abusó de la propia banda de Eskiminzin, golpeándolos sin motivo, lo que hizo que muchos también se fueran. El agente había retenido raciones, y los apaches sospechaban que estaba robando la comida. Escuchando una carta que Jacobs había escrito a Howard, pintando la situación en Camp Grant de color de rosa, Eskiminzin se puso furioso. “Deseaba tener a alguien que escribiera por él”, declaró. Cuando su gente fue a ver a Jacobs, los había echado. “No le gustamos, no es nuestro amigo y no nos da buenos consejos, no me deja hablarle de mi pueblo, es mejor que se vaya”, dijo el jefe. A todas estas acusaciones, las negaciones de Jacobs eran débiles y poco convincentes, diciendo que el problema había surgido por haber una autoridad dividida, e instó a Howard a que retirara la guarnición de su reserva. Howard aceptó considerar la propuesta.

Una semana después, Howard fue al río Gila para reunirse con el comandante William B. Royall, oficial al mando de Camp Grant, cuyo informe le convenció de que la idea era poco práctica. Civiles y oficiales coincidieron en que Jacobs no tenía ningún control sobre los nativos. Los oficiales del ejército y los empleados civiles bebían licor en la agencia. El propio Jacobs estaba enfermo y necesitaba un cambio de clima.

Volviendo a Camp Apache el 29 de agosto, Howard de mala gana decidió reemplazar a Jacobs. Como agente interino, nombró a George H. Stevens [un estadounidense que hablaba apache, casado con Francisca, hija del jefe apache White Mountain, Eskeltecela o Esh-kel-dah-silah], encargándole que se hiciera cargo de la Agencia, tan pronto como fuera posible, a partir del 1 de septiembre. Su primera tarea sería reubicar la Agencia, en un nuevo puesto propuesto en el río Aravaipa o en la confluencia de los ríos Gila y San Carlos. A Crook, Howard le pidió que los nativos fueran trasladados pronto. Solo así, pensó, sentirían que el gobierno los trataba con justicia.

Howard estuvo en Camp Apache durante casi tres semanas, esperando poder ponerse en contacto con Cochise. El 14 de agosto, Howard envió a Concepción [un mexicano que había vivido con los Western Apaches] y a George H. Stevens [los dos hablaban apache] para localizar a Cochise y concertar una cita. Volvieron el 28 de agosto sin haber dado con él. Mientras estaba en Camp Apache, Howard oyó que Cochise tenía parientes entre los apaches chihennes [Chie y Ponce] que estaban en Fort Tularosa [Catron County, New Mexico] por lo que decidió hablar con ellos para contactar con Cochise. Dejó Camp Apache el viernes, 30 de agosto, y llegó a Fort Tularosa el 4 de septiembre).

* El 27 de agosto de 1872, un grupo de apaches chokonen liderados por Taza, hijo de Cochise, y sus jefes de guerra Nahilzay y El Cautivo, emboscan y matan a dos militares estadounidenses. (El ataque tuvo lugar en el Davidson’s Canyon [Pima County, Arizona], entre las Empire Mountains [Pima County, Arizona] y las Santa Rita Mountains [Santa Cruz County, Arizona]. El subteniente Reid T. Stewart iba de Fort Crittenden [Santa Cruz County, Arizona] a Tucson [Pima County, Arizona] para ejercer de fiscal en un juicio militar. Iba acompañado por el cabo Joseph Black en una carreta por delante de su escolta, formada por cuatro soldados de la compañía “F” del 5º de Caballería, mandados por el cabo James Brown, dos soldados inválidos, y un civil llamado Albert Banta. En un momento determinado, Stewart y Black se adelantaron a su escolta, siendo atacados por un grupo de chiricahuas que mataron a Stewart de un disparo en la cabeza y capturaron a Black cuando intentaba huir, para a continuación torturarlo hasta la muerte.

Cuando llegó Brown con la escolta, vieron a Black atado a un árbol muerto con una hoguera a sus pies. Brown corrió hacia él, pero aparecieron 15 apaches, por un lado, y tres por el otro, obligando a los soldados a abandonar el intento. Más tarde, Banta comentaría que podrían haber vencido a los apaches fácilmente “si esos chicos hubiesen actuado bien”.

Brown recibiría la Medalla de Honor por intentar rescatar a Black, recuperar el cuerpo de Stewart [al que habían quitado su ropa, anillo, reloj, y su arma] y llevarlo a Tucson. El general Oliver Otis Howard y el teniente Joseph Alton Sladen verían el rifle de Stewart cuando fueron al campamento de Cochise, el 1 de octubre de 1872, para discutir las condiciones para un acuerdo duradero de paz con el jefe chiricahua).

* El 31 de agosto de 1872, The Weekly Citizen” informa: Los apaches robaron el  pasado sábado ocho mulas de Ramón Pacheco cerca de San Xavier de Bac (Pima County, Arizona). Estaba encargado de llevar un cargamento al destacamento del capitán Sumner en Calabasas (Santa Cruz County, Arizona). Un destacamento de la tropa del capitán Sumner siguió a los indios a las montañas de Santa Catalina, al norte de Tucson, sin poder recuperar la propiedad. Es un duro golpe para el Sr. Pacheco, quien no puede permitirse la pérdida”. (En noviembre de 1870, Pacheco transportaba madera de las Santa Rita Mountains, cuando fue atacado por los apaches, que capturaron ocho yugos de bueyes, dos mulas y un caballo, todo ello valorado en 1.500 $).

* El 7 de septiembre de 1872, el general Howard conoce en Fort Turalosa a Tom Jeffords, el único hombre blanco en quien confiaba Cochise. (Howard le dijo que quería contactar con el jefe chiricahua para que viniese a entablar conversaciones de paz. Jeffords dijo: “General Howard, Cochise no vendrá. El hombre que quiera hablar con Cochise, deberá ir a donde esté él.

¿Sabe usted dónde?”, dijo el general.

Yo puedo encontrarle”, respondió Jeffords lacónicamente.

¿Quiere llevarle un mensaje de mi parte?”, preguntó Howard.

General”, respondió Jeffords, mostrando una leve sonrisa, “le diré lo que haré. Le llevaré a donde está Cochise”.

Sin dudar, Howard dijo: “Quiero ir con usted, señor Jeffords”.

Muy bien, pero deberemos ir usted y yo solos. Saldremos cuando quiera, pero el viaje será largo y le aseguro que nos llevará varias semanas encontrarlo”, dijo Jeffords.

Quiero salir ya, tan pronto como sea posible”, contestó Howard).

* El 8 de septiembre de 1872, el general Crook se reúne con apaches yavapais de Date Creek (Yavapai County, Arizona) quienes, al parecer, habían planeado su muerte, pero el complot falla, siendo arrestados cuatro presuntos participantes en el suceso de Loring Creek, llamado también masacre de Wickenburg.

* El jueves 12 de septiembre de 1872, el general Howard se reúne en Fort Tularosa (Catron County, New Mexico) con varios jefes apaches. (Estuvieron presentes el general Howard, Comisionado Especial Indio y su grupo; el coronel Nathaniel Pope, Superintendente de Asuntos Indios del Departamento de New Mexico; Orlando F. Piper, agente indio en Fort Turalosa; y los oficiales del ejército en servicio en Fort Tularosa. Por parte apache estaban Chevo [probablemente era Chiva] y Gordo, representando a los bedonkohes de la reserva; Loco, Nana y Victorio, a los chihennes o mimbreños; y López, un hijo o yerno de Mangas Coloradas, que tenía vínculos con ambas bandas.

Tras comenzar la reunión con una oración del general Howard, Victorio dijo: El sol está brillando sobre nosotros, y es mejor que las mujeres dirijan el consejo que decir una mentira”.

Howard: Quiero que me digan todo lo que quieren y necesitan y voy a ponerlo sobre un papel para decírselo al presidente en Washington”.

Victorio: Yo diré la verdad, que la culpa sea de quién sea. Estamos muy mal vestidos y no tenemos calzados, y espero que los que están bien vestidos se preocupen de los que no lo están mientras vivan. No estamos contentos aquí y queremos ir a Cañada Alamosa donde brilla el sol sobre nosotros y nos sentimos bien y donde el terreno es nuestro. Siempre he hablado bien, siempre he estado bien y he hecho lo que me han dicho, pero quiero ir a Cañada Alamosa que es mi tierra. Dios está contento porque nosotros estamos hoy aquí diciendo la verdad. El viento, el sol y el cielo están sonriendo sobre nosotros. Apaches son mis hijos y si nos llevas de vuelta a Cañada Alamosa, tendremos muchos hijos y no morirán como mueren aquí. Hay pocos apaches aquí, pero si quieres llevarnos de vuelta a Cañada Alamosa vendrán muchos con nosotros, y muchos más. Mientras estábamos en Cañada Alamosa nuestras mujeres estaban con nosotros y dormíamos con ellas y dieron a luz a muchos niños, y todos estábamos contentos. No quiero hablar yo solo. Quiero que el general Howard hable también”.

Howard: Primero quiero escuchar todas sus quejas sobre esta reserva para exponerlas ante el presidente en Washington”.

Victorio: Los apaches se están yendo de aquí. El sol y la luna y todo el mundo aquí está envejeciendo y no se puede conseguir mescal, calabazas, uvas, y otra clase de frutas que se pueden conseguir en Cañada Alamosa”.

Loco: Todo lo que Victorio ha dicho es cierto, y lo que yo quiero decir, aunque quiero hablar poco porque ahora he conocido a un hombre con quien me gusta hablar. Nosotros siempre hemos vivido en las Mimbres Mountains, nosotros nacimos allí y nos han traído aquí, y hemos hecho la paz allí, y nuestros alimentos están mejor en nuestros estómagos allí. Queremos volver a Cañada Alamosa, que es nuestro hogar, y nos gustaría ver allí a estas damas que están aquí y que nos vean como lo hacen hoy [varias mujeres blancas estaban curioseando]. Nos gusta ver a sus damas porque ellas nunca trabajan y nosotros tampoco.

Howard: Está usted equivocado; nuestras señoras trabajan y nuestros hombres también. Yo he trabajado desde niño hasta ser un hombre en un clima más frío que este.

Loco: Si nos lleva de vuelta a Cañada Alamosa trabajaremos allí donde siempre hemos trabajado, cazando y obteniendo nuestra comida. Si nos envía de vuelta, plantaremos con un palo a nuestra manera, o si usted nos da un arado y otras herramientas de hombres blancos, intentaremos usarlas, pero si la helada llega allí como aquí, estaremos desanimados y no plantaremos más. ¿Qué dice usted?.

Howard: Todo lo que dice está bien.

Victorio: “Creemos cada palabra que dice, porque pensamos que usted ha tenido un buen padre y una buena madre y ha sido bien educado”.

Howard: Todos tenemos el mismo Padre en el cielo.

Gordo: Primero me llevaron de mi propia tierra a Cañada Alamosa y después me llevaron lejos de allí. Me quedaré y no dejaré a esta gente. Todos quieren volver, incluso los niños.

Victorio: No queremos faltar al respeto pero el agente Piper se está haciendo viejo y es mejor que vaya a su casa y vea a sus hijos, y cuide de ellos

Howard: “Han dicho que un agente del gobierno les prometió Cañada Alamosa. ¿Pueden decirme quién les prometió esa reserva?”.

Victorio: El teniente Drew nos prometió que viviríamos siempre en Cañada Alamosa [Charles Edward Drew. En el verano de 1869,  se le ordenó contactar con los chihennes, principalmente con la banda de Loco, quien había expresado el deseo de ir a una reserva cerca de Fort Craig. Se ganó su confianza, bebió tiswin y whiskey con ellos, e hizo lo mejor que pudo en tiempos increíblemente difíciles. Los apaches no habían tenido un agente durante casi nueve años y, naturalmente, desconfiaban de un militar. A principios de junio de 1870, Drew iba en un destacamento buscando a unos apaches mescaleros que huían con unas pocas reses. Durante la persecución, se perdió vagando durante más de 40 horas en el desierto. Lo encontraron vivo, pero murió poco después].

Gordo: Solía haber una laguna aquí donde está la ciénaga. Los caballos morían y los apaches llegábamos, pero no nos atrevíamos a acercarnos a la laguna, donde las mulas y los caballos se quejaban. Todo estaba embrujado, y ahora no podemos quedarnos aquí. Podríamos ir tan lejos como a la Mesa [zona elevada de terreno con una cima plana y cuyos lados suelen ser acantilados abruptos] y vivir suplicando antes de morir. Todo está hechizado y no podemos quedarnos aquí. [Desgraciadamente, es difícil saber la ubicación del sitio relatado por el bedonkohe Gordo, quien claramente conocía esa zona del territorio, el extremo norte de la cordillera donde había vivido su gente. Sin embargo, el relato sugiere otra razón por la que muchos de los chiricahuas no querían ir a Tularosa: sentían que el lugar estaba hechizado. El antropólogo Morris Opler concluyó que los apaches creían que había una enfermedad que no podía ser atribuida en última instancia a un maleficio, que además era la causa de la calamidad personal y general].

Howard: El agua ha sido examinada por el doctor, y es buena. Yo la bebo cada día”.

Victorio: El agua hace que los apaches enfermen, aunque no lo haga a otras personas, y queremos irnos.

Gordo: Si nos lleva de vuelta a Cañada Alamosa nos curaremos mejor allí.

Howard: Usted dijo el otro día que no le dieron algo que le prometió el coronel Pope. ¿Me dirá qué cosas son?”.

Pope: Cuando estuve aquí antes le dije al Sr. Piper que enviaría azúcar y café, y prometí cuentas, agujas, hilo, cuchillos, y camisas, pero no dije cuándo. Cuando volví a Santa Fe no pude obtener las cuentas que quería y estoy  esperando hasta tenerlo todo para poder enviarlo a la vez. El Sr. Piper no lo ha traído aquí. Cuando llegue, lo recibirá todo. ¿No he cumplido mis promesas hasta ahora? Si no es así, díganlo.

Victorio: No nos ha engañado; creíamos que sí, pero nos equivocamos. No nos gusta este tipo de mantas o camisas. Cuando cabalgamos todas se caen a pedazos.

Pope: No eran buenas mantas, pero no había dinero para comprar mejores y yo pensé que eso era mejor que nada.

Victorio: Los días van pasando y queremos permiso para ir a la Sierra Luera [Luera Mountains, Catron County, New Mexico] para ir a recogerlos”.

Howard: Usted puede ir a cualquier lugar de la reserva, pero el comandante ha dado orden de disparar a los indios de la reserva. Sobre Cañada Alamosa, los ciudadanos tienen derecho, bajo nuestra ley, a vivir en cualquier parte de las tierras públicas y han conseguido tierras en Cañada Alamosa antes de que puedan ser designadas como una reserva, tienen que ser compradas por el gobierno. Haré todo lo posible, cuando vuelva a Washington, en conseguir el dinero correspondiente para comprar las tierras y pagar a la gente y conseguir que todos los apaches vayan allí. Quiero que elijas a alguien que vaya a Cañada Alamosa conmigo mañana por la tarde y examinar las tierras. Cuando llegue a Washington preguntaré al Gran Padre si va a dar a los apaches la reserva. Todos los apaches que están ahora aquí tienen que ayudarme permaneciendo aquí hasta que me oigan otra vez.

Victorio: No queremos permanecer aquí de ninguna manera. ¿Cuántos miles de dólares hacen falta para comprar Cañada Alamosa?.

Howard: No se lo puedo decir.

Victorio: A ellos les gustaría designar a su agente.

Howard: En esta sociedad, que tiene estos privilegios, no podemos cambiar al agente. Él les dará todas las cosas buenas que son necesarias para ustedes… Victorio sabe la diferencia entre los buenos y los malos.

Victorio: Incluso entre los animales hay algunos buenos y otros malos; no siempre todos son buenos; algunos son malos.

Howard: En cuanto al presente, no sé si hay suficientes mantas para todos.

Pope: He enviado a buscar mantas para ustedes hace más o menos un mes. Si hay en Santa Fe, enviaré a buscarlas.

El general Howard invitó a algunos de los jefes a ir a Cañada Alamosa con él, pero ninguno respondió.

Howard: Si no quieren ir conmigo a Cañada Alamosa, es que no les importa ese lugar para vivir. Si es así, no puedo hacer nada por ustedes en Washington, pero si alguno viene conmigo quizás pueda hacer algo por ustedes allí. Loco, ¿quién irá conmigo? Quiero un intérprete que venga conmigo. Dolores irá conmigo y yo quiero que Victorio mantenga a su gente aquí hasta que me vuelva a oír. Estas son las razones de los que quieren dejar Tularosa e ir a Cañada Alamosa:

1. Enfermedades de los niños.
2. Un número inusual de fallecimientos.
3. El frío que impide plantar y cosechar.
4. Las frutas naturales no crecen aquí.
5. La gente está descontenta, se está marchando y Victorio no puede retenerlos.
6. En Cañada Alamosa estarán contentos y unidos, donde el clima es más cálido y donde pueden plantar, y reunir a su gente
.

Terminada la reunión, el agente Orlando F. Piper, dio suministros a 330 apaches.

Howard conoció a Chisito, más conocido como Chie, sobrino de 21 años de Cochise [hijo de su hermano Coyuntura, que fue ahorcado el 18 de febrero de 1861 por el teniente Isaiah N. Moore en el “Incidente Bascom”], a quien contrató como guía y cazador. Chie se había casado recientemente con una joven chihenne, familiar de Mangas Coloradas).

El 16 de septiembre, el general Howard, Jeffords, Loco, Dolores y Chie inspeccionaron Cañada Alamosa [hoy Monticello, Sierra County, New Mexico] buscando a la banda de Ponce [marido de una sobrina de Cochise] que recientemente había dejado Fort Stanton [Lincoln County, New Mexico] creyéndose que estaba en las cercanías. Howard quería a Ponce como intérprete, ya que hablaba español y su padre era un gran amigo de Cochise

El grupo partió de Cañada Alamosa el 18 de septiembre, formado por el general Howard, el teniente Joseph Alton Sladen, Tom Jeffords, Jake May [un intérprete anglo-español], Zebina Nathaniel Streeter [un empacador de mulas] y Chie. Streeter había sido intérprete y guía en Fort Craig [Socorro County, New Mexico]. Conocía a muchos chiricahuas. Vivía en Cañada Alamosa cuando llegó Howard, por lo que le contrató. A finales de los años 70 y principios de los 80, se uniría a los apaches nednais de Juh [este estaba entonces con Gerónimo] y participaría en incursiones contra los blancos y, probablemente, se casó con una mujer chiricahua. Vivió una vida de aventuras hasta su muerte en 1889 en la población minera de Nacozari [Nacozari de García, Sonora].

El mismo 18 de septiembre, localizaron a Ponce en Cuchillo Negro [Sierra County, New Mexico] a unos 20 km de Cañada Alamosa. Ponce, de 35 años, tenía tendencia a tartamudear. Era jefe de un grupo chihenne. El padre de Ponce, del mismo nombre y muerto por otros apaches en junio de 1854, tras una pelea después de haberse emborrachado, había sido un líder chihenne que sabía leer y escribir, y había sido un buen amigo de Cochise. Ponce hijo, se había casado con una hermana de Chie, y, por lo tanto era el marido de la sobrina de Cochise.

Ponce estaba con la banda de 59 personas de [Sánchez] Sancho y Ramón Chico, dos importantes subjefes chihennes. El teniente Sladen definiría a Ponce con una larga melena negra, con raya en el medio, cayendo sobre sus hombros, atada con una tela de color rojo alrededor de su frente. Un cinturón de piel de ante, sujetaba su taparrabos; y llevaba unas botas de vasta piel de ante. Esa era toda su indumentaria. Tenía pómulos prominentes y nariz grande, pero su rostro, por su color, parecía más caucásico que americano, con unos pocos toques de color bermellón en su cara. Tenía aspecto cauteloso aunque afable. Con la característica flema de los apaches, no expresó sorpresa por la visita y, cuando le pidieron que les acompañase para buscar a Cochise, no se comprometió hasta habérselo pensado bien. Se instalaron cerca de la ranchería de Ponce y cuando se dispusieron a cenar, las mujeres y los niños se acercaron, autoinvitándose, una vez que superaron la timidez de los primeros momentos. Jeffords había invitado a Ponce a la cena, sentándolo junto al general. Un grito del jefe hizo que la gente se retirara, pero pronto volvieron aceptando lo que los estadounidenses les daban para comer. Cuando terminaron de cenar y se levantaron, en pocos minutos acabaron con los alimentos que quedaban.

Howard envió un mensaje al comandante de Fort Craig [Socorro County, New Mexico]: … Por favor, notifique por correo a Fort Tularosa, Cummings y Selden que no deben ser molestados [la gente de Sánchez y Ponce] por las tropas.

Sancho es el jefe y tiene un salvoconducto, y Ramón Chico, otro para el campamento de Ponce. Es probable que esté fuera unos 20 o 30 días, pudiendo ir a Cañada Alamosa y a toda la región para conseguir comida y cazar. El 17 de octubre, el agente Piper informaría al Superintendente Nathaniel Pope que los indios de Sancho… están continuamente robando ganado y vendiéndolo a los mexicanos en Alamosa y en otras poblaciones del río… Yo recomendaría que este salvoconducto fuera anulado. Pope envió una copia al general Gordon Granger, Comandante del Distrito de New Mexico, suponiendo que Howard aprobaría cualquier acción que llevara a parar los robos, pero estaba lejos e ilocalizable.

Howard dio un buen caballo a Ponce para terminar de convencerle de que fuera con ellos. Se fueron a dormir quedando en que partirían temprano [el 19 de septiembre] y que Ponce les alcanzaría más tarde. Así ocurrió pero apareció a pie, armado con un arco y flechas. «¿Dónde está el caballo?«, preguntó el general. Lo había dejado con su esposa para contentarla durante su ausencia. «Pero él no puede ir andando, en un viaje tan largo«, dijo el general. Sin embargo fue a pie, viajando de 30 a 45 km diarios, dependiendo de si iban por terreno abrupto o llano. De vez en cuando, desaparecía por un lado para regresar con un antílope. Sladen escribiría en su diario: «Era maravillosamente agudo y experto en la caza, en buscar señales o en encontrar una dirección. Aunque íbamos por un desierto en el que no había ni la más mínima señal de camino o sendero, nunca supe que dudara en cuanto a la dirección a seguir y cuando por fin llegamos al río Mimbres, cerca de un asentamiento de colonos y destino que nos habíamos fijado cuando salimos, llegamos el día que habíamos previsto«.

Descansaron junto a las orillas del río Mimbres el domingo 22 de septiembre, saliendo de noche hacia Fort Bayard [Grant County, New Mexico], situado a unos 55 km para llegar temprano a la mañana siguiente. Allí se reabastecieron de provisiones y donde Howard compró una camisa y un sombrero para Ponce, y contrataron a J. H. Stone, otro empacador y cocinero, antes de salir hacia Silver City [Grant County, New Mexico]. Cuando llegaron, el general Howard dijo a Chie y a Ponce que permanecieran junto a él para protegerles de cualquier agresión que los habitantes pudieran intentar. Salieron de Silver City [el 25 de septiembre] yendo hacia las estribaciones de las Burro Mountains [Grant County, New Mexico] y llegando a las fuentes del río Gila [el 26 de septiembre] donde esperaban encontrar a gente de Cochise y enterarse por ellos donde podría encontrarse su jefe. Con la esperanza de contactar con los chiricahuas, Chie y Ponce hacían señales de humo para indicar a los apaches que eran amigos [Las señales de humo pueden ser utilizadas para determinar si un grupo que se acerca es amigo o enemigo].

Yendo Ponce por delante del grupo, divisó un grupo de seis hombres blancos, bien armados, que iba a su encuentro. Al llegar con las armas dispuestas miraron fijamente a los dos apaches.

Howard dijo: «¿Cómo están ustedes? Soy el general Howard del ejército de los Estados Unidos. Vamos en busca de indios hostiles. ¿Han visto algunos?«.

«No«, dijo el que mandaba [James Bullard, un importante ciudadano de Silver City]. «Pero nos hubiese gustado haberlos visto y nos gustaría matar a esos dos que van con usted«.

«Le aconsejo señor, como caballero, que no trate de insultarme. Soy un soldado y no me intimidan las amenazas. Cuando dice ‘matar’ a estos indios quiere decir que le gustaría ‘asesinarlos’. No se atreva a intentarlo. Pero si quiere, les diré que se vayan y luego vayan detrás y veremos quién es el que resulta muerto«.

Después de mascullar unos pocos juramentos, se fueron. Entonces Ponce preguntó en español lo que habían hablado. Al traducirlo Jeffords, los dos apaches se rieron y continuaron como si nada hubiera ocurrido.

Chie y Ponce seguían haciendo señales de humo cada vez que tenían oportunidad. El 27 de septiembre el grupo llegó a un lugar llamado Peracino Springs, varios kilómetros al norte del Stein’s Peak [Hidalgo County, New Mexico]. Allí los dos apaches imitaron el aullido del coyote, recibiendo respuesta poco después. Chie y Ponce desaparecieron. Más tarde regresaron acompañados de un viejo apache y poco después, por los 60 miembros de su pequeña banda de apaches chokonen, en su mayoría mujeres y niños, una de ellas esposa de Cochise.

Chie presentó al viejo, llamado Nazee, como uno de los hombres de Cochise, que con un pequeño grupo estaba acampados por los alrededores. Habían detectado al grupo de Howard el día anterior sin saber cómo actuar al desconocer sus intenciones. Estaban asustados porque habían sido atacados, hacía dos meses [el 27 de julio anterior] por un destacamento de soldados estadounidenses. Nazee, era el jefe de un grupo local, que seguiría a Taza y Naiche, los dos hijos de Cochise, a la reserva de San Carlos en 1876 y seguiría siendo miembro de la banda de Naiche durante la década de 1880. Nazee aseguró a Howard que Cochise estaba en las Dragoon Mountains [Cochise County, Arizona] aconsejándole que no fuera todo el grupo por lo que Howard envió a Jake May y a los dos empacadores de mulas, Zebina Nathaniel Streeter y J. H. Stone, a Fort Bowie [Cochise County, Arizona]. Entre los niños apaches había uno, de nueve o diez años, que tenía el pelo rojo, pecoso y de facciones caucásicas. Jeffords fue a averiguar quién era. Nazee dijo que había sido capturado cuando era pequeño siendo criado por ellos pero no queriendo hablar más hizo que se llevaran al muchacho, no viéndolo hasta el día siguiente. Este muchacho, que sólo sabía hablar apache, más adelante se escaparía recorriendo 60 km hasta Tucson [Pima County, Arizona].

En noviembre de 1872, Cochise mencionaría ante Anson Safford, gobernador de Arizona, que uno de sus cautivos había escapado de un asentamiento en el río San Pedro. Cochise quería que los estadounidenses le compensaran por esa pérdida. Safford explicó a Cochise que la esclavitud era ilegal en los Estados Unidos y que no podía hacer nada por recuperar al niño oconseguir una compensación. Ese niño pudo haber sido el que Howard y Sladen vieron en el campamento de Nazee.

Ponce dijo a Howard que el campamento de Nazee era una avanzadilla de la propia gente de Cochise, que estaba en guardia contra cualquier aproximación de destacamentos militares en esa dirección.

El grupo formado por Howard, Sladen, Jeffords, Chie y Ponce, partió hacia las Dragoon Mountains).

* El 21 de septiembre, el general Crook informa al Departamento de Guerra que los apaches que están en las reservas son culpables de crímenes y depredaciones, afirmando que es hora de castigar a esos incorregibles hostiles. (Crook inició una campaña tratando de localizar a los renegados responsables de la masacre de Wickenburg, 10 meses antes. El 24 de septiembre, su ayudante, el capitán Azor H. Nickerson, instruyó a los comandantes de Camp Date Creek y Camp Verde para que comenzaran a aplicar la orden general nº 10, emitida el año anterior [Los oficiales debían reunir y contar todos los días a los nativos en las reservas, y mantener confinados a los que llegaban a ellas. Tal control no debería interferir en la alimentación proporcionada por el Departamento del Interior pero, durante la campaña, el ejército debía controlar a todos los nativos en todos los aspectos].

El 25 de septiembre, las compañías «B», «C» y «K» del 5º de Caballería del ejército estadounidense mandadas por el capitán Julius Wilmot Mason, guiadas por 86 exploradores hualapais al mando del teniente Walter Schuyler y Al Sieber, atacaron a una banda de yavapais, liderada por Ochocama, a lo largo del río Santa María. Mason escondió sus caballos y mulas en un cañón, haciendo una larga marcha nocturna. En un lugar llamado Muchos Cañones [Yavapai County, Arizona] donde cinco cañones se unen para formar el Santa María, encontraron cuatro campamentos de los yavapais. Mason dividió a sus hombres rodeando todos los campamentos, estando escondidos hasta el amanecer. Cuando los apaches yavapais empezaron a despertarse, los soldados y los exploradores hualapais abrieron fuego. Mataron a 40 guerreros y capturaron a muchas mujeres y niños, destruyendo todos los pertrechos y provisiones. Un pequeño grupo de yavapais huyó a México).

* El 29 de septiembre, Howard, Sladen, Jeffords, Chie y Ponce llegan y acampan en la estación de correos de Sulphur Springs ([Cochise County, Arizona]. Howard no informó al destacamento de 12 soldados estadounidenses que protegía la estación del objetivo de su misión ni la ruta que iban a seguir. Se marcharon y acamparon en Sycamore Springs, en el lado oeste de las Dragoon Mountains. Intuyendo que Cochise estaba cerca, Chie montó en su caballo y salió en su busca. Una o dos horas antes del atardecer, llegó Chie con dos muchachos apaches de 14 ó 16 años montados en el mismo caballo para guiarles hasta el campamento de Cochise.

Los dos jóvenes se acercaron, al principio, con timidez pero luego saludaron al general diciendo: «Cómo, amigo«, y al ver a Jeffords, al que conocían, le dieron un apretón de manos diciendo: «Cómo, amigos«. Fueron juntos entrando en las Dragoon Mountains siguiendo uno de los varios arroyos que fluyen por el San Pedro Valley hasta que encontraron a un grupo de apaches que estaban debajo de un árbol. Después de saludarse amistosamente, desensillaron las monturas y acamparon bajo unos robles. El que les mandaba se llamaba Targash o Tygee, que significa «gallo de pelea». Estaba también Nahta, a quien Howard describió como un vigoroso jóven de unos 30 años, y Nasakee o Nazarzee, un apache chokonen que se uniría a Pionsenay en la primavera de 1876, durante el levantamiento que dio lugar al traslado de los chiricahuas a la reserva de San Carlos. Targash dijo que verían a Cochise al día siguiente.

La mañana del martes 1 de octubre, Ponce, tras oír unos gritos, dijo en español: «Está llegando«. Pronto llegó un apache cabalgando a toda velocidad por el barranco, llevando una larga lanza hasta llegar donde estaba Jeffords. Saltó y lo abrazó. «Se trata de su hermano Juan«, dijo Jeffords. [Probablemente Juan era el hermano más joven de Cochise. Fue mencionado por primera vez a finales de 1843 en los registros de Corralitos {municipio de Janos, Chihuahua} donde recibió raciones junto a sus dos hermanos más conocidos, Cochise y Coyuntura. Considerado un buen guerrero, Juan llegó a la Reserva de Cañada Alamosa a finales del verano de 1871, antes que Cochise. Permaneció allí hasta principios de abril de 1872, cuando se fue con Cochise y regresó a Arizona. Murió, al parecer, por causas naturales, a mediados de los años 70].

Enseguida llegó otro grupo. En cabeza iba Cochise seguido de un joven y de dos mujeres. Cochise desmontó lentamente, abrazando según la costumbre apache a Jeffords, preguntándole cuánto tiempo hacía que conocía a Howard y a Sladen, y si creía que «harán lo que dicen que van a hacer«. Jeffords dijo que los había conocido hacía unos 30 días y que creía que mantendrán sus promesas pero «comprobaré que no prometan demasiado«. Jeffords se volvió hacia Howard diciendo: «General, este es el hombre; es él«. Howard extendió su mano; Cochise la aceptó, analizándole profundamente y diciendo en español en un tono amistoso: «Buenos días«.

Sladen lo definió como un hombre de buen aspecto, de 1’79 metros de alto, de unos 80 kilos de peso, recto como una flecha y bien proporcionado, con un típica cara nativa, más bien alargada, pómulos altos, ojos limpios y nariz aguileña. Sus mejillas estaban ligeramente pintadas de bermellón. Un pañuelo de seda amarillo ataba su cabello, lacio y negro aunque ligeramente canoso. Se comportaba en todo momento con gran dignidad y era tratado por los que iban con él con el máximo respeto y, a veces, temor. Le acompañaba su hijo Naiche de 15 ó 16 años, su esposa más joven y su hermana. Sladen describiría a su hermana: «era una viuda de unos 50 años, alta y huesuda, con fuertes y marcados rasgos, siendo una más entre los mejores consejeros de Cochise«. La trataba y confiaba en ella, como si fuera un hombre. Cochise saludó afectuosamente a Chie y a Ponce. La hermana de Cochise se sentó junto a Ponce, le agarró de la mano y hablaron, poniéndose a llorar. Sladen preguntó a Jeffords el motivo, diciéndole que Ponce le había dado la noticia de la pérdida de un amigo o familiar. Formaron un círculo bajo la sombra de una encina y el resto de apaches les rodearon para enterarse de la reunión. La conversación empezó entre Cochise, Ponce y Chie, a los que el jefe preguntaba por el general, al que llamaban «Tatah Grande». Quería conocer su historia, su posición, y el motivo de ir a su territorio.

«Díme general, ¿por qué has venido aquí?«, dijo por medio de los intérpretes.

«El presidente me ha enviado para hacer la paz entre usted y los blancos«.

«Nadie quiere la paz más que yo«, dijo. «Aunque soy pobre, no he hecho ningún daño desde que llegué de Cañada Alamosa, mis caballos no están bien y no tengo más que unos pocos. Podría haber conseguido más haciendo incursiones camino de Tucson pero no lo hice«. Howard le dijo que debería vivir en Cañada Alamosa para que su gente estuviese junto a otros apaches que estaban en Tularosa y garantizar su lejanía de los hombres blancos [Según Howard, Cochise, que tenía muchos parientes entre los chihennes, accedió a ir a Cañada Alamosa «antes que no tener paz». Sin embargo, Howard informó que el jefe chiricahua creyó que el traslado dividiría a su gente por eso algunos de los suyos se negaron a ir a Cañada Alamosa. Cochise admitió ante Howard que dos subjefes suyos se negaron a ir con él a Cañada Alamosa a finales de 1871. Durante su estancia allí, a finales de 1871 y principios de 1872, hubo tensas relaciones entre sus chokonen y los chihennes de Loco. A finales de febrero de 1872, hubo una o dos batallas campales con el resultado de dos o tres muertos y varios heridos. Howard dijo a un periodista de San Diego que la mayoría de las mujeres chokonen hubieran aceptado vivir en una reserva de New Mexico al contrario que los hombres].

«Dé Apache Pass a mi gente y protegeré el camino hacia Tucson. Procuraré que los apaches no hagan daño«.

«Pero«, dijo el general, «Cañada Alamosa es mucho mejor para usted. Tiene cinco ríos, el Río Grande, el Alamosa, el Cuchillo Negro, el Palomas y el Percha. Tiene un montón de hierba, mucho mescal y frutos secos, antílopes y otro tipo de caza en las montañas«. Pero Cochise no cedía. Su resistencia obligó a Howard a cambiar el plan original de ubicarle allí. Más tarde admitiría que la ubicación que se decidió no fue la que él prefería pero fue la única que consiguió que los apaches aceptaran.

«¿Cuánto tiempo se va a quedar aquí?«, preguntó Cochise. «Mi gente está dispersa. Algunos subjefes [eran 12, entre ellos su hijo Taza] están lejos pero debo consultarlos. Ellos deben conocer su propuesta. Llevará un poco de tiempo encontrarlos y conseguir que vengan aquí. ¿Va a esperar hasta que lleguen y hablar con ellos?«.

«El presidente en Washington me ha enviado desde tan lejos para verle a usted y a su pueblo, y hablar con usted. He estado viajando mucho tiempo hasta llegar aquí. Me quedaré con usted hasta que haya hablado con su gente. Me quedaré hasta que vengan«.

«Entonces«, dijo Cochise, «voy a enviar correos para buscarlos. No puedo decir donde están. Puede llevar 10 ó 12 días encontrarlos. Mi gente tiene que separarse en pequeñas bandas y vivir separados debido a que los soldados nos están cazando todo el tiempo y la comida es escasa. Pido que los soldados detengan sus operaciones para que mi gente pueda venir aquí«.

A esto, el general respondió: «Enviaré al teniente Sladen a Fort Bowie para que todos los soldados vuelvan de nuevo a sus puestos y cesen todas las hostilidades«.

«Sladen es sólo un capitán [era teniente, siendo ascendido a capitán el 15 de junio de 1888]. Los soldados no le obedecerán. Ellos tienen que oírle a usted porque usted es un Grande«, dijo Cochise.

«Bueno, voy a ir con él«, dijo el general. «Iremos a Fort Bowie y daré las órdenes necesarias y luego volveremos«.

El viejo jefe meditó un rato y luego dijo sonriendo: «Deje a Sladen aquí. Yo le cuidaré. Así usted regresará seguro. Un apache irá con usted«. Y así llegaron al acuerdo de que el general fuese a Fort Bowie llevando consigo a Chie. Cochise estaba probando al general, y preguntó a Jeffords si Howard era de verdad amigo de los nativos.

Cuando terminó la reunión, Cochise invitó a Howard, Sladen y Jeffords a ir con él a su campamento, situado a unos 6 km de distancia. Yendo por el cañón, y bordeando la base de las montañas, enseguida llegaron a su campamento, situado cerca de la desembocadura del West Stronghold Canyon. Los valles a ambos lados de las Dragoon Mountains estaban formados por frondosos pastizales. Acampados junto a los empinados lados de las montañas, los apaches sobrevivían en una abundante y variada vegetación. De ahí la reticencia de Cochise de abandonar las Stronghold, donde había agua potable y unas buenas fortificaciones defensivas naturales. El terreno se inclinaba gradualmente hacia abajo hasta el río San Pedro, a unos 22 km de distancia. Cabalgaron hasta una zona elevada donde había unas pocas wickiups pero siguieron adelante hasta llegar a una gran roca. Cochise desmontó y señalando la sombra de un árbol tras la roca, dijo: «Thi-cow-ah» [mi hogar]. Howard lo describió así: «Estaba bajo una roca de arenisca, de unos seis metros de altura, con un lado perpendicular y cerca, un roble de gran tamaño. Dos ramas habían sido cortadas y apoyadas contra el árbol para aumentar la sombra… Un lecho para dormir, poco más de lo que ocupa un hombre, excavado en el suelo… Las pertenencias consistían en dos o tres pantalones de ante; dos o tres mantas bastante usadas; algunos arcos y flechas; un rifle; dos o tres sillas y bridas; una vasija de barro con agua; una cesta pequeña; dos o tres cuchillos; y un pequeño recipiente de estaño para hacer café. Las provisiones [trozos de carne de venado y antílope] colgaban accesibles de una rama del roble. También tenía mescal«.

Sladen y Jeffords desensillaron sus caballos, cogieron las provisiones de la mula y dejaron a los animales sueltos entre los caballos de los apaches. Sladen y Jeffords eligieron un árbol para acampar bajo su sombra, con la silla de montar y las mantas. Ahí, Howard y Chie se despidieron para dirigirse a Fort Bowie. Bordearon la base occidental de las Dragoon Mountains durante unos pocos kilómetros antes de dirigirse al este y cruzar la cumbre a través de un sendero que sólo conocen los apaches. Llegaron al final del East Stronghold Canyon para continuar hasta Sulphur Springs, donde cogieron prestado el carro de Nick Rogers [responsable de la estación de correos que allí había] para el resto del viaje a Fort Bowie, llegando a las 07:00 horas de la mañana del 2 de octubre. Allí Howard informó al oficial al mando, el capitán Samuel Sumner de sus conversaciones con Cochise. Le ordenó que escribiese cartas al Superintendente Nathaniel Pope y al teniente coronel George Crook para informarles. Howard envió un telegrama [probablemente a través de Tucson porque Fort Bowie no tuvo telégrafo hasta 1877] a Francis Walker, Comisionado de Asuntos Indios en Washington. Fue emitida una orden general por la que se suspendían las operaciones militares contra los apaches en el sur de Arizona, salvo que estuviesen incursionando. A las 14:00 horas, Howard y Chie estaban de vuelta yendo con ellos, May, Streeter y Stone. Llegaron a la estación de Nick Rogers al ponerse el sol.

Mientras, Cochise, Sladen y Jeffords, fumaban y bebían tiswin [cerveza apache hecha con maíz]. Estando sentados, Cochise preguntó a Sladen, por medio de Jeffords: «¿Qué haría usted si ahora viniesen los soldados a luchar contra nosotros?«.

«Iría a su encuentro y les diría que hemos hecho la paz con usted por lo que me escucharían y no pelearían«, dijo Sladen.

«Pero quizá no le escucharían; podrían decir que usted es un teniente y no hacerle caso. ¿Lucharía contra ellos o se uniría a ellos y lucharía contra nosotros?«.

«Pero no lucharían cuando yo les diese mi mensaje. El general Howard es un ‘Tatah Grande’ y no se atreverían a desobedecerle«.

«Sin embargo, si no le escucharan, ¿pelearía contra ellos?«, insistió Cochise.

«No, yo no lucharía contra mi propia gente, pero estoy seguro de que no se atreverían a luchar después de que yo les hubiese dado las órdenes del general Howard«, dijo Sladen.

Al oírlo, Cochise se rió en voz baja y a continuación dijo: «¿Qué haría usted si llegaran soldados mexicanos para luchar contra nosotros?«.

«Iría a su encuentro y les diría que soy un oficial del ejército de los Estados Unidos, y que los apaches y nuestra gente estamos haciendo la paz, y que deben volver a México«.

«Pero si no le escucharan y quisieran luchar, lucharía contra nosotros?«.

«No, en ese caso, yo lucharía junto a usted contra ellos porque ellos no son mi gente«.

Esto pareció agradar mucho a Cochise, quien dijo a Jeffords que pensaba que Sladen era una persona recta. Esta conversación, que revela claramente el odio que Cochise tenía por los mexicanos, tuvo lugar el 2 de octubre de 1872, el primer día completo de Sladen en el campamento de Cochise. El jefe chiricahua cambió su campamento durante la noche del 2 y la mañana del 3 de octubre. A lo largo de la tarde, la esposa de Cochise llegó llevando dos caballos ensillados. Uno de ellos llevaba la silla y las bridas de Sladen. Jeffords le dijo: «El jefe va a inspeccionar uno de sus puestos avanzados y le invita air con él«. Sladen montó y cabalgó junto al jefe chiricahua. Llegaron a la cima de un alto pico donde había tres wickiups con seis u ocho apaches y desde donde tenían una amplia visión. Cochise señalando hacia el oeste, a una depresión de las Chiricahua Mountains, dijo «Apache Pass» y trazando un dedo hacia ese punto, dijo a Sladen y a Jeffords: «Ese es el camino«. Señalando un punto oscuro en la llanura, casi a mitad de camino entre las dos cordilleras, dijo: «Sulphur Springs«. Dándose la vuelta, se colocó hacia el oeste, señalando hacia el río San Pedro, y apuntando a la distancia, dijo: «Tucson«. Al sur se divisaban las cadenas montañosas del Viejo México. Cochise señalando al Dragoon Springs Pass, dijo: «Correo«. [Era la carreta que llevaba el correo entre Fort Bowie y Tucson, conducida {evidentemente ellos no lo sabían} por Buckskin Alex. En 1876 le buscarían por homicidio]. Cochise dijo a Sladen que hubiese podido matar a ese correo, en ese o en cualquier otro momento [¿Sabría alguna vez Buckskin Alex que había estado a la vista de un grupo de guerreros chiricahuas?]. Sladen dijo a Jeffords que preguntase a Cochise por qué no había matado a ese hombre, respondiendo: «Porque llevaba correo del gobierno y los soldados vendrían a vengar su muerte«. [Cochise había aprendido la lección de una emboscada realizada el 5 de octubre de 1869 en Dragoon Springs, en la que sus guerreros mataron a seis hombres blancos, incluido al empresario minero John F. Stone. Un destacamento de Fort Bowie persiguió a Cochise a través del Sulphur Springs Valley hasta las Chiricahua Mountains, y teniendo dos enfrentamientos con él, el 8 y el 20 de octubre de 1869, perdiendo varios hombres. En noviembre de 1869, el capitán Reuben Frank Bernard atacó dos veces a Cochise en las Chiricahua Mountains obligándole a considerar seriamente hacer la paz. Durante el verano de 1872, la mayor parte de sus incursiones eran en México para evitar las represalias de las tropas estadounidenses]. Desde ese puesto de avanzada, el grupo de Howard estuvo a la vista de los apaches 24 horas antes de llegar al campamento de Cochise. Las señales de humo que hicieron Chie y Ponce fueron evidentemente vistas e informaron a los apaches de que las intenciones de los que se acercaban no eran hostiles.

Al llegar la noche, Sladen vio a jóvenes de ambos sexos bailando al son de los tambores. Agarrados de la mano formaban un círculo, bailando hacia el centro y luego hacia atrás, siguiendo el ritmo del tambor que uno de los bailarines sostenía bajo el brazo, golpeándolo con una baqueta corta, acompañado por los cánticos de los participantes. Uno de ellos, el más utilizado sonaba, a oídos de Sladen, así:

«Hi-nee hi-nee hi,
nee Yock-en nee-ya-a
Nee-Yock-en no-ya-a,
ne-Yock-en nee-ya-a
Hi-nee hi-nee hi,
nee-Yock-en nee-ya«.

A lo largo de la noche repitieron la monótona canción. Cuando una persona dejaba de bailar era sustituida por otra. Todos parecían disfrutar y las jóvenes no paraban de reírse ante los intentos de Jeffords y Sladen de participar en la danza, animados por una buena cantidad de tiswin.

Durante el tiempo que Sladen pasó con los chiricahuas se hizo muy amigo de Naiche, el joven hijo de Cochise. Un día  después de comer, Sladen y Jeffords se pusieron a fumar. Jeffords le preguntó: «¿Qué te pareció la carne?«. «Bueno, suficiente«, respondió Sladen, »aunque parecía más bien vasta y dura para ser antílope, ¿verdad?«. «Sí, era bastante vasta para ser antílope pero suficientemente buena para ser un viejo caballo muerto, que es lo que era», dijo Jeffords.

Un día llegó el primero de los subjefes que Cochise había enviado a buscar. Era Nahilzay, un cuñado de Cochise, de unos 35 años de edad [Sería capturado en Casas Grandes en 1882, durante un ataque mexicano y enviado a una prisión de Chihuahua, no sabiéndose nada más de él]. Después llegó otro. Sladen contempló una discusión entre él y Cochise. En un momento determinado, el jefe chiricahua se acercó a él y le golpeó violentamente en la cabeza, tirándole al suelo. Seguidamente ordenó levantar el campamento. El enfado de Cochise estaba motivado porque el subjefe apache había matado a cinco blancos. Dos días antes, el 30 de septiembre, un grupo de apaches había atacado el rancho de Thomas Hughes, situado a algo más de 3 km de Fort Crittenden [Santa Cruz County, Arizona]. El subteniente William Preble Hall, del 5º de Caballería, salió con 12 hombres hacia el rancho viendo, aproximadamente, 60 ó 70 apaches, apostados en las colinas a 1’5 km de allí. Envió al sargento George Stewart con cinco hombres para advertir a Thomas Gardner, cuyo rancho estaba a 11 km, de la presencia de apaches en los alrededores. El subteniente pensó que el sargento estaría a salvo porque el camino discurría por un ancho valle sin lugares para hacer una emboscada. Después de cumplir su misión, el sargento decidió que debían volver a Fort Crittenden por la misma ruta. Gardner, uno de los primeros pioneros del sur de Arizona, conocía a Cochise y a sus apaches, y aconsejó al sargento Stewart que tomara otro camino. El sargento se burló diciendo: «Yo no tengo miedo de 500 apaches«. Los apaches le estaban esperando, matándole a él y a tres soldados: Andrew Cart, William Nation y John Walsh. Dos de los muertos no tuvieron tiempo ni de disparar. El soldado Larkin pudo llegar hasta el rancho de Gardner y el otro, Kershaw, a Fort Crittenden.

Cochise acampó a lo largo de las pendientes rocosas del Mount Glenn [Cochise County, Arizona], cerca del puesto avanzado que había visitado el día anterior con el teniente Sladen. Cochise no bajaba a terreno abierto. Era obvio que Cochise tenía la intención de esperar, en ese refugio seguro, el retorno del general Howard de Fort Bowie. Jeffords dijo a Sladen que los apaches habían visto soldados la noche anterior por lo que el jefe chiricahua buscó la seguridad del Mount Glenn.

En realidad, el teniente Hall no estaba persiguiendo a los guerreros de Cochise que habían emboscado al sargento Stewart. Hall afirmó que la mayor parte de sus hombres sufrieron una enfermedad [no se sabe cuál] y porque carecía de un elemento imprescindible para un destacamento militar, un buen guía. Poco después, volvió a su puesto, recibiendo del general Howard instrucciones, él y el resto de puestos del  sur de Arizona, de no emprender operaciones militares mientras estuviese negociando con Cochise.

Después de comer, y cuando el sol estaba en su punto más alto, Sladen subió a la cumbre para buscar cualquier rastro de la llegada del general Howard y su grupo. Al comienzo de la tarde, los apaches informaron que un gran grupo venía desde Tucson y desde Fort Bowie, y que todo indicaba que era el general y sus hombres. Por eso, varios guerreros ensillaron sus monturas y se dirigieron al lado oeste de la cadena montañosa para interceptar al general cuando pasase a través de las Dragoon Mountains. Cuando Howard llegó, se dirigió con Cochise a la zona desde donde el general partió hacia Fort Bowie tras conferenciar con el jefe chiricahua, donde permanecieron a la espera de la llegada del resto de subjefes apaches.

Llegaron 10 subjefes [faltaban dos, uno de ellos Taza, el hijo mayor de Cochise, que estaban incursionando por Sonora] por lo que días después de la llegada del general Howard, éste y el jefe chokonen decidieron comenzar las deliberaciones [la tarde del 10 de octubre] bajo la sombra de un ancho árbol, en un rincón a 50 metros de la cima de una montaña, al sur de la entrada de un cañón al oeste de las Stronghold. En el centro se sentó Cochise y varios de sus hombres más importantes, frente a Howard, Sladen, Jeffords y Jake May [intérprete anglo-español]. Las conversaciones se traducían del apache al español y de español al inglés. El intérprete del apache al español era El Cautivo, un viejo de tez oscura que había sido capturado por los mexicanos cuando era niño, viviendo muchos años entre ellos, y que había vuelto al campamento el día anterior. Era bajo y robusto. Llevaba una camisa suelta como una blusa, el típico taparrabos y las botas clásicas. Esa camisa atrajo la atención de Sladen, llegando a la conclusión de que perteneció al difunto subteniente Reid T. Stewart, muerto por unos apaches en el Davidson’s Canyon [Pima County, Arizona], el pasado 27 de agosto [el ataque fue liderado por Taza, Nahilzay y El Cautivo]. El general Howard y el capitán Sladen vieron también el rifle de Stewart.

Hablaron de la propuesta del gobierno estadounidense de enviarles a una reserva donde serían alimentados y vestidos hasta que fuesen autosuficientes por medio del cultivo o la cría de ganado. El 11 y el 12 de octubre, acordaron los términos del cese de hostilidades. Aunque Howard hubiera preferido que los chokonen se trasladasen a Cañada Alamosa o Tularosa, al final aceptó que la banda de Cochise tuviera una reserva en su propia tierra, llamada Reserva Chiricahua, que empezaría en Dragoon Springs, cerca de Dragoon Pass. Desde allí hacia el noreste a lo largo de la base norte de las Chiricahua Mountains hasta un punto en la cima de las Peloncillo Mountains o Stevens Peak Range. De allí al sudeste a lo largo de dicha sierra a través del Stevens Peak hasta el límite de New Mexico. De allí al sur hasta la frontera con México. De allí al oeste, recorriendo 88’5 km de frontera. Luego al norte, siguiendo sustancialmente la base occidental de las Dragoon Mountains, hasta llegar al principio. La Agencia estaría situada a pocos kilómetros de Fort Bowie, siendo Tom Jeffords agente de la misma [Jeffords fue superintendente de correos del gobierno entre Fort Bowie y Tucson a mediados de los años 60. Mientras estaba en ese cargo, 14 de sus hombres murieron a manos de los apaches. Al final, disgustado por la incapacidad del gobierno para proteger a sus hombres, Jeffords renunció a su puesto. Poco después, se arriesgó a tener una reunión con Cochise, que resultó en una amistad de por vida entre los dos]. El gobierno estadounidense suministraría alimentos y ropa; y las tropas no podrían permanecer dentro de la reserva. A cambio Cochise se comprometía a mantener a sus apaches en la reserva; a impedir cualquier ataque contra los blancos, ya sea por sus chokonen o por otros apaches de la reserva; y a mantener abiertas todas las rutas de los alrededores.

A petición de Cochise, que quería evitar cualquier represalia de los soldados, y a fin de dar una aparente formalidad al tratado, el general Howard invitó al comandante de Fort Bowie, el capitán Samuel Storrow Sumner, y a todos sus oficiales, a asistir al consejo final en Dragoon Springs. Sumner dijo a Howard: «Creo que habrá problemas en la reserva desde Sonora. Estos apaches pueden cruzar la frontera a cualquier hora… y volver a su casa con ganado robado y los mexicanos les seguirán, habiendo problemas«. Con el tiempo Sumner acertaría. El 12 de octubre, los oficiales [y varios civiles de Fort Bowie] llegaron cabalgando con sus uniformes montando un espectáculo ante Cochise y sus hombres. Entre los subjefes y guerreros importantes estaban Chacone, Chato, Chihuahua, Cullah [también llamado Colle, Cathlay o Kutle], El Cautivo, Eskinya, José Manda, Julián, Nahilzay, Nasakee [Nazarzee], Nazee, Pionsenay [Peñón], Remigio y Targash [Tygee]. También estuvo presente en el consejo Gerónimo, siendo confirmado por el capitán Sumner cuando le conoció más tarde. Es más, hay indicios de que pudo hacer de traductor del español al apache para Cochise. Tuvo lugar un almuerzo, sentándose juntos los apaches y los oficiales y al terminar, éstos regresaron a Fort Bowie. 

Actuara o no Gerónimo como intérprete de Cochise en las reuniones con el general Howard en octubre de 1872, estuvo presente y vio lo que pasó.  Gerónimo diría de Howard: «Siempre mantuvo su palabra con nosotros y nos trató como hermanos. Nunca tuvimos tan buen amigo entre los oficiales de los Estados Unidos como el general Howard. Nosotros podríamos haber vivido siempre en paz con él. Si hay algún hombre blanco, puro y honesto, en el ejército de los Estados Unidos, ese hombre es el general Howard«. Pronto Gerónimo regresó a su ranchería cerca de Janos [Chihuahua], donde había estado viviendo con los nednais de Juh desde que los soldados mexicanos los expulsaron de Sonora el verano anterior. Esperaban que las autoridades de Janos les diesen raciones. Poco después, los emisarios de Cochise fueron para invitar a Juh, y otros apaches que estaban por las cercanías de Janos, para que se asentasen en la nueva reserva. Los chokonen de Cochise ya estaban allí, ya que era su propio territorio.  Si Juh tenía dudas, Gerónimo las disipó, especialmente con la promesa de raciones, viendo que las autoridades de Janos no se las habían dado. Además, ambos apreciaron instantáneamente las ventajas de una base segura en los Estados Unidos para incursionar por México cruzando la frontera. 

Howard preparó su marcha para erigir la Agencia de la Reserva Chiricahua y organizar los suministros necesarios para los apaches. Éstos no querían que se fueran y Cochise pidió al general que permaneciese con él hasta que todo estuviese hecho; que enviara a otro para organizar los suministros. Probablemente Cochise valoraba la amistad que tenía con el general Howard más que la que el general tenía con él. Anson Safford, gobernador de Arizona, dijo que a Cochise le gustaba el general porque había tenido el valor de venir a verle. Levi Edwin Dudley, Superintendente de Asuntos Indios en el Departamento de New Mexico, visitó a Cochise unas semanas antes de su muerte y rápidamente se ganó su favor cuando le enseñó una fotografía en la que aparecían Howard y Dudley. Éste dijo que Cochise exhibió cálidos sentimientos de afecto por el general, considerándole como «la personificación de la verdad y el trato justo» y admiró su valor al visitarlo »cuando pudo haberle costado la vida«.

Cuando Howard se fue, varios guerreros acompañaron a su grupo hasta el cruce del río San Pedro, camino de Tucson, el mismo que anteriormente había sido escenario de enconados enfrentamientos entre apaches y hombres blancos durante muchos años. Cruzando el río San Pedro estaba la estación de postas, atendida por un alemán y su familia, con unos cuantos soldados de protección. Grande fue el asombro de todos, y algo de recelo, cuando vieron llegar a la comitiva acompañada por un grupo de apaches que hasta entonces les habían tenido en constante temor por sus vidas. Allí mismo Howard, Sladen y Jeffords se despidieron de sus guías Chie y Ponce, regresando con el resto de apaches a su campamento en las montañas.

Sladen reflejó en su diario diferentes aspectos de la vida cotidiana de la banda de Cochise: «El hombre blanco tiene la creencia de que los apaches son unos salvajes que van siempre sucios y desaliñados. Así es cuando se ven acosados y perseguidos por las tropas, viéndose obligados a esconderse en las montañas y en lugares donde escasea el agua. Pero en su campamento, donde tienen ocasión, estaban escrupulosamente limpios. Ambos sexos se lavaban y bañaban con frecuencia. No pasaba un día sin que las mujeres y los niños pasaran horas en el cercano arroyo, entrando con toda su ropa, excepto sus calzados y atuendos de cuero, retozando, echando agua, y gritando con gran diversión. Tanto los hombres como las mujeres empleaban su tiempo en peinarse el pelo y el de los demás, y frecuentemente vi que utilizaban un hueso mellado para peinarse. He visto a la esposa de Cochise peinarle y utilizar sus dedos para dejarle el cabello liso y brillante. Esta gente no tenía parásitos durante el tiempo que pasé con ellos.

En sus relaciones con nosotros, fueron completamente honestos. Cuando me quedé sólo con ellos, Cochise me dijo que podía dejar mis pertenencias donde quisiera, que nada faltaría. Así fue, ya que durante los 13 días que pasé en su campamento, nada mío o de otro miembro de nuestro grupo se perdió o fue robado. Al cambiar de campamento, los apaches nos ayudaban a recoger y empaquetar nuestros numerosos y dispersos efectos, aunque mirasen con deseo muchos artículos que eran de poco valor para nosotros pero valioso para ellos.

Otra característica era la ausencia de promiscuidad entre ellos. El castigo a la mujer por esa infracción era la pérdida de la nariz. Sabía que otras tribus lo hacían pero no vi a ninguna mujer con la nariz amputada en esta banda.

Una joven que había sido capturada por los mexicanos cuando era niña, y que había aprendido a hablar español, mostró un gran afecto por uno de los hombres de nuestro grupo que también hablaba español, pasando mucho tiempo con ella. Al ir a Fort Bowie con el general Howard y regresar, le trajo una gran cantidad de tela de algodón, pintura bermellón  y otras baratijas, que eran muy valoradas por las mujeres apaches que las usaban para adornarse pero cuando intentó familiarizarse con ella, le dijo que no era su costumbre pero que si él la llevaba a Fort Apache se casaría con él. Algunos soldados que vivían con mujeres indias cerca del puesto militar habían sido obligados por el mando a casarse con ellas y parece que esta noticia había llegado a esta lejana banda.

Los apaches de Cochise siempre fueron generosos con la comida. Cualquier alimento fue compartido en el campamento apache y nadie pasó hambre. Cuando Cochise regresó de una cacería, el antílope que trajo fue cortado y dividido entre todos los presentes. Su esposa  solamente reservó algunos trozos elegidos para él.

En cuanto a la ropa no tenían mucha. Los hombres generalmente iban desnudos excepto con la tela del taparrabos, las típicas botas apaches y una tela rodeando la cabellera, y algunos iban envueltos en una manta como prenda de día y para taparse de noche. Algunos llevaban camisas que habían pertenecido a hombres blancos; otro llevaba un chaleco abierto y sin botones, usando éstos como collar; uno o dos llevaban chaquetas, una de los cuales recuerdo que era de lino color marrón, y que una vez debió de haber sido blanca y que el paso del tiempo la dejó irreconocible; uno o dos llevaban pantalones, pero tan cortos y cambiados que no servían para lo que eran, es decir para taparse, pues los habían cortado por la mitad para hacer polainas con que protegerse de las plantas espinosas y del frío. Varios llevaban camisas de algodón que les llegaban hasta la cintura, hechas por las mujeres apaches.

Los niños, hasta los ocho o diez años, iban sin ropa pero después las niñas iban vestidas como las mujeres, mientras que los muchachos llevaban simplemente un taparrabos atado con una correa. Las mujeres, por regla general, iban más decentemente vestidas, sin embargo su ropa era, a menudo, poco más que trapos. Algunas ancianas no llevaban nada por encima de la cintura salvo una tela que servía como una manta, o era lo que quedaba de lo que una vez fue un vestido de una mujer blanca. El vestido que les llegaba hasta la cintura, usado por la mayoría de las mujeres y jóvenes, estaba generalmente bien hecho, y parecía ajustado. Sus faldas llegaban hasta las rodillas, y todas usaban botas de piel. A todas les gustaban los adornos y casi todas, excepto las ancianas, llevaban collares de abalorios y piedras de colores, algunas llevaban tantos que me parecía hasta agobiante por el peso. Casi todas las mujeres pintaban su rostro con un tinte de color arcilla que se encuentra en esa zona pero el bermellón obtenido del hombre blanco era muy estimado, usándolo y conservándolo el mayor tiempo posible sobre la cara. Por lo general llevaban el pelo largo cayendo sobre la espalda, y pocas veces vi una imagen más bonita que la de una de esas jóvenes a caballo, cabalgando con sus coloridas prendas y su melena al viento.

Sé que la gente tiene la idea de que el indio es de temperamento flemático, frío y reservado, carente de entusiasmo y completamente sin sentido del humor. Estos eran todo lo contrario. Siempre estaban alegres, contentos y habladores; inquisitivos hasta el final; divertidos y bromistas, y dispuestos a reírse con las cosas más triviales. Eran especialmente aficionados a hacerse inofensivas bromas entre sí, y el propósito de ellas era reírse a carcajadas tanto el que las hacía como el que miraba. El día de la danza, una de las jóvenes trataba de que yo bailara sobre un hoyo para divertirse viéndome caer pero cuando ella cayó en su propia trampa, fueron tantas las risas de los demás apaches que cuando ella se recuperó de su sonrojo, se rió tan alegremente como todos los que danzaban cerca del lugar donde ella había caído.

No eran raras las peleas entre ellos pero su ira pronto se iba y no parecía dejar resentimiento. Todo el día se gritaban con sus musicales voces y bromeaban con sus risas y era agradable escucharles.

Nos pusieron algunos nombres distinguidos, ya sea en su lengua o con alguna palabra en español. Al general Howard le llamaban por el nombre apache de ‘Un Armado’ [el antropólogo estadounidense Morris Opler señaló que la mayoría de los nombres chiricahuas tendían a seguir algunas peculiaridades físicas o de comportamiento de la persona que lo llevaba, o se refería a algún evento bien conocido con el que estaba involucrado]. Jeffords era, en apache, ‘Barbarroja’. Nuestro alegre cocinero, Stone, era llamado ‘Piedra de Penalapai’, haciendo referencia a su cabello claro y fuerte; y los demás fueron designados por algún nombre característico, mientras que cuando hablaban de mí decían en español ‘Teniente’, que para ellos tiene el significado de un oficial subordinado como referencia a mi relación con el general, aunque cuando se dirigían a mí directamente, usaban el español ‘Capitán’, o algo parecido a como ellos lo decían. Fueron muy afectuosos en su trato ante nuestro frío temperamento anglosajón.

Siempre nos demostraban su afecto. Estaban siempre apoyados poniendo sus brazos sobre nosotros. Sentían curiosidad por nosotros y por nuestro pelo; examinaban nuestra ropa y nuestros bolsos hasta el punto de que, medio enfadados, teníamos que decirles que pararan, pero lo hacían sin pensar en molestar.

No vi que sus supersticiones fueran exageradas, y en todo caso me pareció que eran pocas. Uno de los guerreros había sido seriamente herido en algún encuentro con los blancos, probablemente con soldados, aunque no pude enterarme de los detalles [Probablemente fue herido en el enfrentamiento con el destacamento del sargento Stewart el pasado 30 de septiembre]. Se mantuvo escondido entre las rocas alejado de nosotros. Al empeorar, se reunieron ante él para rezar, pudiendo ver a Cochise dirigiéndose al ‘Gran Padre’, y las respuestas de los reunidos.

El general, Jeffords y yo mismo [Sladen] fuimos invitados a presenciar la ceremonia que consistía en oraciones realizadas por el jefe, respondidas por el resto de apaches de la forma más solemne. Pero no nos permitieron ver al herido que fue cuidadosamente protegido de nuestra vista. Yo había recibido conocimientos de medicina por lo que el general sugirió a Cochise que me dejara examinar al enfermo y atender su herida [Durante las casi tres semanas que Howard y Sladen estuvieron en Fort Apache, el teniente puso en práctica su formación médica con los Western Apaches, que fueron muy receptivos a sus consejos y a sus medicamentos]. Pero Cochise se negó con el argumento de que si yo le curaba, todos estarían contentos y agradecidos por la ‘buena medicina’ pero como el hombre estaba muy enfermo y podía morir mientras yo le estaba tratando, su gente podría pensar que era por la ‘mala medicina’ y quizá quisieran matarme.

Años después, Sladen escribiría a Howard diciéndole que le gustaría ver a esos apaches de nuevo; especialmente a Chie, el guía, y a Naiche, el hijo adolescente de Cochise, quien demostró tener gran afecto por el entonces teniente. El capitán Frederick William Coleman [comandante de Fort Tularosa] informó que Chie y Ponce habían llegado a Tularosa el 17 ó  el 18 de octubre, llevando la noticia del acuerdo de paz y la creación de la Reserva Chiricahua: «No me sorprendería del todo, que tan pronto como Cochise y su banda se instalen en su nueva reserva, Chie y Gordo, dos capitanes aquí y ahora, se unan a él en ese lugar. También la familia de Mangas, encabezada por López, otro capitán. Chie… es uno de esta familia y está muy contento del nuevo lugar. Chiva y Gordo son apaches coyoteros [un error, los coyoteros eran White Mountain] y realmente pertenecen a la banda de Cochise, siendo solo observadores aquí.

El resto de indios de esta reserva que vinieron de Cañada Alamosa son simplemente una pandilla. Los capitanes tienen muy poca o nula autoridad. Además, están celosos de Chiva y Gordo, y tienen miedo de Cochise porque cuando él está cerca no pintan nada… Si se les permite volver a Cañada Alamosa, volverán a estar como antes, borrachos en cuanto tengan una oportunidad. Si permanecen aquí, ellos harán lo mismo, pero tendrán que fabricar su propia cerveza, y en el otro lugar [Cañada Alamosa] conseguirían whisky«.

El acuerdo de paz establecido con Cochise y su banda, se extendió por todo el Sudoeste y otros grupos de apaches también dejaron de incursionar. Por primera vez en 12 años la gente [blancos y apaches] no tuvieron que vivir con el constante temor por sus vidas. Esta tranquilidad permitió el inicio de una nueva etapa de prosperidad construyéndose poblados, ranchos y minas que habían sido abandonados debido a las incursiones apaches. Asimismo, el territorio experimentó un aumento considerable de población con la llegada de nuevos colonos. Pero el norte de México era otra cosa. Los guerreros de Cochise, teniendo como base la Reserva Chiricahua, continuaron incursionando por Sonora y Chihuahua. Howard no se molestó en elaborar un tratado oficial ya que, históricamente, tales tratados no valían ni el papel en el que estaban escritos. Los dos habían llegado a un acuerdo sin dudar el uno del otro. Pero no hablaron de México, al menos no claramente. Para Cochise, México era una cuestión diferente. Él no había hecho la paz con los mexicanos a los que odiaba. Tom Jeffords conocía esta diferencia pero no informó a Howard sobreposibles problemas. Los términos del tratado prohibían a las tropas de Fort Bowie interferir en las actividades de los apaches chokonen si no causaban problemas dentro de Arizona. Como Cochise había prometido, su gente cesó inmediatamente las depredaciones en suelo estadounidense.

El 16 de octubre, Tom Jeffords dió raciones a unos 450 apaches en la Agencia de la Reserva Chiricahua situada en Sulphur Springs [Cochise County, Arizona].

El 19 de octubre, el diario «Arizona Citizen» declaró que Cochise debería mantener la paz. El general Howard debería ser honrado por lo que ha hecho. Con el cese total de las hostilidades de los apaches en el sur de Arizona, algunos influyentes ciudadanos aplaudieron el resultado de los esfuerzos del general.

Pero en New Mexico seguía habiendo problemas. El 11 de noviembre, un destacamento del 15º de Infantería que llevaba troncos a 6’5 km de Fort Bayard [Grant County, New Mexico], encontró en el camino a un mexicano herido que dijo que los apaches habían atacado el rancho de Brown. Un soldado corrió hacia el fuerte para informar del incidente. El coronel Thomas Casimer Devin, comandante de Fort Bayard, envió al subteniente James Burke Hickey a comprobar el hecho, encontrando al día siguiente a Brown con su cuerpo atravesado por seis flechas, un disparo en la cabeza, y gravemente mutilado, incluyendo sus «partes íntimas». Hickey perdió el rastro cuando llegó a terreno rocoso por lo que se retiró.

Devin pensó que el rastro podía ser encontrado en algún lugar utilizado por los apaches para cruzar el río Gila, por lo que envió a otro grupo de 10 hombres de la compañía «A», del 8º de Caballería, al mando del sargento James C. Cooney, guiados por un mexicano. Llegaron a Tularosa el 19 de noviembre, informando que habían seguido el rastro de los apaches desde la casa de Brown hasta 8 km al interior de la reserva. El capitán Frederick William Coleman [comandante de Fort Tularosa] y el agente de la reserva John Ayres, tuvieron una breve conversación, y a las 10:00 de la mañana siguiente otra más extensa, con Victorio y otros apaches, los cuales dijeron que unos coyoteros [apaches White Mountain] habían pasado por las cercanías pero que no se habían parado. Coleman sabía que el único apache que había estado ausente de la reserva con un salvoconducto durante todo ese tiempo era Colares, el cual demostró ante todos que él no era el culpable. Los jefes dijeron que querían la paz y que era duro tener que rendir cuentas de lo que otros hacían. Que estas cosas no ocurrían allí y que ellos no podían impedir que otros lo hicieran y que no estaba bien que se les culpara por ello.

Mientras, en la Reserva Chiricahua, reinaba la paz. El 20 de noviembre, Juh, Natiza y Nolgee, al frente de 225 apaches nednais; y Coha, Esquine y Gerónimo, al frente de 100 bedonkohes, llegaron al Pinery Canyon, en las Chiricahua Mountains [Cochise County, Arizona], a unos 25 km al sur de Fort Bowie. Allí se reunieron con Cochise y con Tom Jeffords y su ayudante Frederick G. Hughes [los dos a cargo de la Agencia de la Reserva Chiricahua]. Cochise había enviado emisarios en su busca, estando los recién llegados de acuerdo con las condiciones de paz que aceptó el jefe chokonen con el general Howard. Los viajeros pasaban por el territorio con total seguridad. Los ganaderos y los agricultores trabajaban sus tierras seguros de no sufrir un ataque de los apaches. No así los sonorenses. El límite sur de la Reserva Chiricahua coincidía con la frontera entre Arizona y Sonora. Ahora, bandas de incursores cruzaban repetidamente a México para actuar en Sonora y Chihuahua. Cochise nunca participó, pero ni él ni Jeffords hicieron mucho para interferir en las expediciones de saqueo. En los meses que siguieron al establecimiento de la reserva, Sonora sufrió las incursiones apaches tanto como en años anteriores. Gerónimo y Juh eran de los más activos.

En noviembre, Edward Orr, doctor en Fort Bowie, dijo que «la gente está comenzando a vivir en paz… El tratado ha acallado sus gritos por ahora, y todas las personas bien intencionadas le agradecen lo que ha hecho«.

El 23 de noviembre, Thomas Hughes, desde hace muchos años, ranchero en el Sonoita Valley (donde la banda de Cochise había incursionado desde su salida de Tularosa y matado a 12 hombres desde abril de 1872), dio al general «las gracias de corazón por hacer la paz con la banda de asesinos de Cochise«.

El 20 de diciembre, Sidney De Long, uno de los pocos estadounidenses que participaron en la masacre de Camp Grant, escribió al general y admitió que «la gente no creía que el tratado de paz hecho por usted con Cochise durara«, sin embargo, «hasta ahora no ha habido quejas… y usted tiene derecho al agradecimiento de esta gente«.

Los apaches chokonen mantuvieron los términos del tratado, tal como lo entendían ellos, durante tres años y medio, aunque la reserva tenía su parte de polémica. El general Crook había amenazado con tomar el control de la Reserva Chiricahua si continuaban las incursiones por Sonora. Ante ello, Jeffords y Cochise se esforzaron por detenerlas y, a finales de 1873, la mayoría de ellas habían cesado. Jeffords empleó métodos nada convencionales, pero consiguió mantener a los apaches tranquilos porque los comprendía y respetaba, y ellos a él también).

* El 5 de noviembre, Crook ordena que dentro de 10 días, todos los apaches coyoteros White Mountain se concentren, como máximo, a 1’6 km de Camp Apache (Navajo County, Arizona) siendo considerados prisioneros de guerra quienes se encuentren fuera aunque, posteriormente, esa distancia se ampliaría a 16 km. (En octubre, algunos apaches habían ido al corral donde se guardaba las reses para el suministro de carne para Camp Apache, robaron cinco caballos y los mataron. Por Eskiminzin, Stevens supo quiénes eran los culpables, y paralizaron la entrega de sus raciones. Más tarde, el mismo mes, un pequeño grupo de apaches salieron de la reserva para incursionar por el sur de Arizona o Sonora).

* El 6 de noviembre, los apaches mescaleros Cadete y Juan Cojo, y Andrew Jackson Curtis, su agente en Fort Stanton (Lincoln County, New Mexico) salen de La Mesilla (Doña Ana County, New Mexico) para volver a la Agencia. (Juan Cojo había sido un cautivo mexicano capturado a la edad de 11 años que no obtuvo su liberación hasta que cumplió 33. Hablaba apache con fluidez y fue contratado como intérprete. En octubre, habían ido a La Mesilla para testificar contra Félix Trujillo y otros acusados de vender whisky a los mescaleros. Allí las relaciones entre Juan Cojo y Cadete empeoraron. En La Mesilla, Cojo había bebido bastante, siendo reprendido públicamente por Cadete por beber en una ocasión tan importante.

Más tarde, Santana, otro jefe mescalero y pariente de Cadete, encontró el cuerpo de éste, muerto en La Luz Canyon, a 9’6 km de Tularosa, e informó de su muerte en Fort Stanton. Curtis partió hacia La Luz inmediatamente, acompañado por Santana, otros cuatro mescaleros, y un destacamento de caballería dirigido por el comandante David R. Clendenin. Los ciudadanos de La Luz y Tularosa se aterrorizaron esperando un levantamiento en cualquier momento, pidiendo protección militar.

El periódico «The Borderer» de Las Cruces aumentó la alarma anunciando que los mescaleros pensaban conseguir 100 cabelleras en venganza. También informó que 150 comanches habían acampado cerca de Fort Stanton, con la esperanza de inducir a los mescaleros a emprender el sendero de la guerra. Sin embargo, éstos estaban dispuestos a dejar que Curtis investigara la muerte.

Curtis descubrió que un rastro de sangre comenzaba en La Luz y acababa en el Cañón. Santana le mostró dónde había caído Cadete y dónde fue enterrado. Su caballo, su revólver Colt y sus efectos personales no se los habían llevado. Después de buscarle bien, no encontraron rastro de Juan Cojo. Volviendo a Fort Stanton, Curtis envió al hijo de Cojo a continuar la búsqueda. Pronto llegó la noticia de que los restos de Cojo habían sido encontrados a unos 32 km de La Luz. Sólo se encontró su cabeza, junto con su sombrero, su chaqueta y su camisa. Cerca estaban los huesos de su caballo, su silla y sus bridas.

Las primeras sospechas apuntaban a Santana pues había habido diferencias entre él y Cadete. Pero Curtis rechazó esa teoría. Se negaba a creer que otros nativos lo hubiesen hecho sin llevarse el caballo y el revólver de Cadete

«The Borderer» declaró que Cadete y Juan Cojo se habían matado entre sí, tras una discusión después de beber por una cantimplora de whisky y un cuchillo que fue encontrado junto al cuerpo del jefe. Pero no explicó la aparición de su cabeza cortada a más de 32 km de distancia. Cadete se había alejado mortalmente herido, mientras que la cabeza, la ropa y el caballo de Cojo estaban lejos. La Sra. Lillie Casey Klasner, que en ese momento tenía alrededor de 19 años, diría el 11 de junio de 1937 que Cadete  fue a beber con Juan Cojo. Mientras estaban bebiendo discutieron, hiriéndose mutuamente. Cadete mató a Cojo y cortó su cabeza dejándola en medio del camino. Entonces el jefe se fue, se arrastró hasta unos arbustos y murió.

Aunque Curtis tuvo dudas de la versión de «The Borderer», explicó a los apaches mescaleros que Cadete y Cojo se habían peleado, matándose entre sí. También pidió ayuda al comerciante de Fort Stanton, Lawrence G. Murphy y a varios oficiales para que disuadieran a los apaches mescaleros de no levantarse en armas. El 12 de diciembre, el recién nombrado Superintendente de Asuntos Indios, Levi Edwin Dudley, llegó a Fort Stanton y celebró varios consejos con los jefes. Dudley apoyó la tesis de Curtis sobre la muerte de Cadete, instando a los mescaleros a permanecer en paz. Aparentemente satisfechos con las explicaciones, dejaron pasar el asunto. Pero si fue otro [u otros] el autor de las muertes nunca se supo, y la venta de whisky continuó).

* El 15 de noviembre de 1872, Crook comienza una ofensiva contra los Western Apaches de Rio Verde (Maricopa County, Arizona) y Tonto Basin (Gila County, Arizona) que están fuera de las reservas. (Durante los próximos dos meses, Crook envió al menos nueve expediciones contra los Western Apaches cuyo plan era mantener todas las tropas operando “hasta que los indios fueran subyugados).

* A finales de noviembre, un grupo de Tonto Apaches liderado por Chuntz, ataca la manada de reses del contratista James B. Barney, cercano a Camp Grant ([Pinal County, Arizona]. Mataron al mexicano que estaba a cargo, se llevaron el ganado, las armas de fuego y unas mantas, y huyeron de la reserva con varios otros descontentos. Rápidamente les persiguieron desde Camp Grant pero no lograron alcanzarlos. Aunque tenía la autoridad de los generales Schofield y Howard para actuar contra los incursores en una campaña general, el general Crook había perseguido a pequeñas bandas que asaltaban poblaciones y atacaban a los colonos. Tal persecución a menudo resultaba ineficaz debido a la naturaleza del terreno que sus tropas se veían obligados a cubrir. Los renegados se refugiaban en las reservas donde se sentían protegidos y alimentados por los agentes; e incluso estando lejos, recibían la ayuda de los nativos de la Agencia).

* El 2 de diciembre de 1872, se crea en Fort Apache (aunque Alchesay se alistó en Camp Verde) una compañía de exploradores nativos formada principalmente por apaches White Mountain. (El sargento 1º era Jose DeLeon [mexicano que pronto falleció ahogado]; los sargentos, Alchesay, Na-cu-qui, y Bow-os-loh [más conocido como Sergeant Jim]; y el cabo, Mickey Free.

Algunos de los soldados eran Che-ne-to-eh [Chan-ne-tre-je o Chanitreje, también conocido como William Cheney]; Es-ket-na-kinny [Es-qui-na-cah, también conocido como Mike]; It-i-kay-eh [Ti-qui-je o Tiqueje, también conocido como Crook Danford]; Nachule [fallecido en una pelea con otro nativo]; Smith [no se conoce su nombre apache]; Yas-nan-cha [Tas-in-acha, más conocido como John Tiapa]; y Yune [más conocido como John Edwards].

Es-ket-na-kinny e It-i-kay-eh eran hermanos. El teniente Alexander Oswald Brodie fue nombrado comandante de la compañía el 30 de abril de 1873.

El pelo claro y el único ojo de Mickey Free impresionó a los soldados que le reclutaron. Al haber olvidado su nombre original, Félix; y al ser su nombre apache totalmente impronunciable por los blancos, éstos le llamaron Mickey Free. Sería nombrado sargento en diciembre de 1874 y poco después sargento 1º).

* El 7 de diciembre de 1872, Crook se reúne con Eskiminzin, el jefe apache aravaipa, en Fort Grant (Graham County, Arizona) donde 31 apaches se alistan como exploradores. (Al día siguiente se sumaron otros 10 mientras el gobernador Anson P. K. Safford escribía en el “Arizona Citizen” un artículo en apoyo de la Reserva Chiricahua y el trabajo de Tom Jeffords.  

El 14 de diciembre de 1872, empezaron a funcionar la Reserva de San Carlos [una sub-agencia de la Reserva White Mountain] y la Reserva Chiricahua mientras se cerraba la de Camp Grant.

Del 24 al 31 de diciembre, Jeffords escribió a James Bendell, Superintendente Indio para Arizona, sobre las necesidades de la Reserva Chiricahua ya que no llegaban los fondos asignados de octubre a diciembre a la Agencia.

El 26 de diciembre, el general Schofield informaba acerca de la Reserva Chiricahua y de las depredaciones cometidas por apaches en México que vulneran la buena vecindad con México, dando a nuestro enemigo común, paz y protección a este lado de la frontera para que puedan continuar su guerra en el otro lado con la mayor facilidad.

* El 28 de diciembre, un destacamento de soldados estadounidenses enviados por el general Crook ataca a una banda yavapai (pueblo de habla yuma) acampada en el Skeleton Cave, en el Salt River Canyon. (Un grupo salió de Camp Grant [Graham County, Arizona] con 250 soldados de las compañías «L» y «M», del 5º de Caballería, al mando del comandante William Henry Brown; y 30 exploradores Tonto Apaches y San Carlos, al frente de los guías Archie McIntosh, Joe Felmer y Antonio Besias.

Otra compañía, la «G», también del 5º de Caballería, salió de Fort McDowell [Maricopa County, Arizona] dirigida por el capitán James Burns con 100 guerreros pimas mandados por el  jefe Antonio. Los oficiales sabían que muchos yavapais pasaban el invierno en una cueva cerca del Salt River, en las Mazatzal Mountains o en el área de Four Peaks [Maricopa & Gila Counties] pero no sabían la ubicación exacta. Brown, dejó parte del destacamento en el campamento base de Cottonwood Creek [Pinal County, Arizona] llevando solo a los hombres físicamente capaces de aguantar el  duro camino.

En diciembre, un niño yavapai llamado Hoomothya, de unos 7 u 8 años, y su tío fueron a buscar un caballo perdido. Su banda vivía en una cueva cerca del Salt River. En el futuro, Hoomothya sería un explorador del ejército estadounidense llamado Mike Burns. Los soldados dispararon hiriendo al tío de Hoomothya, consiguiendo huir los dos. A la mañana siguiente, día 22, los soldados encontraron al niño medio congelado y aterrorizado, contado la ubicación del campamento yavapai en el Cañón del Salt River. Nantaje [Nantahe], un explorador Tonto Apache apodado Joe por los soldados, conocía la ubicación del lugar, una cueva más tarde conocida como Skeleton Cave, Skull Cave o Salt River Cave, ubicada dentro de una pared rocosa en las Mazatzal Mountains [Maricopa & Gila Counties]. Nantaje dijo que llevaría a los soldados allí pero tenía que ser por la noche porque durante el día les verían llegar a una fortaleza casi inexpugnable «donde solo las águilas, los halcones, los buitres y las cabras de montaña pueden llegar allí«.

A las 20:00 horas del 27 de diciembre, una noche fría y sin luna, el destacamento avanzó en silencio, a ritmo rápido para combatir el frío. Alrededor de la medianoche llegaron a la cima del cañón. La marcha fue realmente extenuante y muchos de ellos se tumbaron en el suelo para descansar. Alrededor de las 02:00 de la madrugada, varios apaches que habían estado explorando dijeron a Brown que habían visto algunos destellos de hogueras al fondo del cañón. A pesar de la oscuridad, el guía Joe Felmer y Nantaje decidieron bajar por el precipicio. Unos 300 metros más abajo vieron cuatro wickiups abandonadas y cerca, en un pequeño claro con algo de hierba y una charca de agua, 15 caballos que habían pertenecido a los pimas, después de una reciente incursión. Los dos hombres sabían que los yavapais no estaban lejos, llegando cerca de la cueva.

Volvieron a informar a Brown, quien preparó su plan de ataque. Dejaron todos los objetos de metal superfluos para no hacer ruido. Al amanecer, bajaron en fila india por el cañón por un estrecho y peligroso sendero. Brown envió por delante a los mejores tiradores, 12 soldados, los guías y los empacadores de mulas, mandados por el teniente William Ross, con la misión de vigilar la entrada de la cueva. Cuando llegaron cerca de la entrada de la cueva, vieron a un grupo de yavapais cantando y danzando alrededor de una hoguera, mientras algunas mujeres preparaban la comida. No se sabe el motivo pero Ross decidió actuar en lugar de esperar al destacamento de Brown. A su orden, todos dispararon simultáneamente matando a seis yavapais mientras el resto fue a protegerse. Al oír los disparos, Brown envió al teniente John Bourke con 40 hombres para sumarse al destacamento de Ross. Cuando Bourke llegó cerca de la cueva, envió a varios hombres cerca de la entrada mientras los otros disparaban a la cueva. Un guerrero salió de la cueva y bajó corriendo por el precipicio, llegando hasta unas rocas situadas en el fondo del cañón y, creyendo que estaba a salvo, se volvió hacia los soldados lanzando un grito desafiante enseñando las nalgas. Uno de los soldados, John Cahill, disparó su rifle Sharps matándolo al instante.

Poco después llegó el grupo de Brown, dividiendo a los soldados en dos líneas de combate. La primera, más adelantada, estaba dispuesto en un semicírculo a unos 30 metros de la cueva, con los lados cerca de las paredes del cañón. La segunda, más atrasada, para hacer frente a una rápida salida de los yavapais. Los soldados dispararon contra la cueva, ocultándose los yavapais tras las rocas. Los disparos no tenían éxito pero un asalto frontal era muy peligroso. A Brown se le ocurrió la idea de disparar al techo de la cueva para que las balas rebotasen y alcanzasen a los yavapais. Los gritos de dolor de las mujeres y niños daban a entender que ahora sí que daban resultado.

Para intentar confundir a los soldados, los yavapais pusieron sombreros sobre los extremos de sus arcos para que les disparasen y no lo hiciesen al techo. Luego dispararon sin éxito sus flechas en parábola para que cayesen sobre los soldados. Su situación era desesperada. Brown ordenó el alto el fuego y luego dijo a los yavapais, por medio de los intérpretes, que se rindiesen. Los yavapais respondieron con insultos, gestos y gritos de desafío: “No tenemos miedo. Moriréis todos, perros blancos, y vosotros, ladrones de mocasines [los apaches]. No viviréis al atardecer, nuestra gente vendrá y pronto seréis pasto de los buitres«. Brown les pidió que dejasen salir a las mujeres y a los niños pero no hubo respuesta, solo un cántico que Bourke describiría «como un sonido extraño e inquietante, mitad gemido y mitad exultación, una mezcla entre un lamento desesperado y un grito salvaje de regocijo«. Era una canción de muerte.

De repente, unos 20 guerreros prácticamente desnudos y con pinturas de guerra, salieron de la cueva. Se lanzaron contra el flanco derecho tratando de atravesarlo pero los disparos mataron a seis guerreros, siendo rechazados. Los demás, excepto uno, volvieron a la cueva. El guerrero cruzó la primera línea y, al no ver la segunda, se giró para lanzar un grito de desafío. Cuando vio los rifles que lo encaraban, gritó: «No, no soldados…«, pero 20 soldados dispararon sus rifles, destrozando su cuerpo. 

Brown adelantó la línea de reserva más cerca de la cueva para aumentar la potencia de fuego. En medio de los disparos, un niño de unos cuatro años salió de la cueva, miró asombrado a su alrededor, recibiendo un disparo de rebote en la cabeza. Nantaje corrió a donde él, lo cogió y lo puso a salvo tras la línea de los soldados, que mientras tanto habían parado de disparar, vitoreándole con gritos de júbilo: «¡Hurra! ¡Hurra por Joe!«.

Mientras tanto, el capitán James Burns, quien había ido con sus hombres a donde estaban los caballos de los pimas, al oír los  disparos regresó, llegando a la cresta rocosa sobre la cueva. Desde allí vio a los yavapais parapetados tras las rocas, tratando de escapar de las balas que rebotaban, ordenando preparar un arnés con cuerdas para sujetar a dos soldados que fueron suspendidos sobre la entrada para disparar contra el interior de la cueva. Cuando se quedaron sin municiones, Burns ordenó tirar algunas rocas grandes sobre la cueva, para obligar a los yavapais a retirarse del parapeto para no ser aplastados e ir al interior para tener la posibilidad de alcanzarles con las balas que rebotaban. Desde abajo, el teniente Bourke veía cómo caían las rocas, provocando un terrible ruido y que el aire se llenase de cientos de pequeños fragmentos de roca. Bourke diría: “Los gritos de los muertos traspasaban el polvo al elevarse hacia lo alto del cielo, sólo respondía el eco. La canción de muerte cesó, ningún rifle habló más, la cueva era ahora el hogar de los muertos«.

Al mediodía del 28 de diciembre, cuando la nube de polvo se asentó en el suelo, Brown ordenó a los soldados y exploradores acercarse con cuidado a la cueva. Los primeros en entrar fueron los pimas que se dedicaron a aplastar las cabezas de los heridos con piedras y con las culatas de sus rifles. Los soldados y los exploradores apaches llegaron detrás para impedir a los pimas que siguieran matando, consiguiendo salvar a varias mujeres y niños. Algunas mujeres que habían salido de la cueva antes del ataque para cocer el agave se salvaron de la carnicería. Uno de los hombres seguía vivo, un viejo curandero que, sin embargo, al estar gravemente herido, falleció poco después. Otro, herido en la pierna, se escondió bajo los cadáveres. Cuando los soldados se fueron, salió y usó dos trozos de lanzas como muletas, consiguiendo llegar a donde estaba otra banda yavapai que más tarde sería atacada en Turret Peak [Yavapai County, Arizona], el 27 de marzo de 1873. Dentro de la cueva, los soldados encontraron agave asado, carne de caballo y mula, semillas de todo tipo, cestas, pieles, partes de wickiups, arcos, flechas, lanzas, mazas, y varios tipos de rifles con munición. Los exploradores apaches y pimas cogieron todo lo que estaba en buenas condiciones y la comida, y el resto lo quemaron.  

Luego los soldados montaron a las mujeres y los niños cautivos en los caballos, dirigiéndose a Fort McDowell. Dejaron a una mujer gravemente herida en la cueva con comida y agua porque no podía viajar. Varios pimas volvieron y aplastaron su cabeza. Entre los soldados y los exploradores pimas y apaches solo hubo una víctima, un pima alcanzado por una bala. Sin embargo, el número de yavapais fallecidos es incierto. El teniente Bourke, escribió en el primero de sus numerosos diarios que hubo 57 muertos y 20 prisioneros. En su libro «On the Border with Crook» corrigió la cifra. Los muertos eran 76, entre ellos el jefe Nanni-Chaddi, y los prisioneros 18,  y esa es la cifra aceptada por la mayoría de historiadores. Pero Hoomothya, quien fue llevado a la cueva al final de la masacre, vio los cadáveres de todos los miembros de su familia, incluido su padre, abuelo y dos hermanos menores, escribió en 1912 una carta en la que dijo: «Es imposible establecer exactamente el número, ya que muchos cuerpos estaban apilados unos encima de otros, y habían sido tan aplastados por las rocas que era difícil distinguir un cuerpo humano completo de trozos de carne«. Los yavapais indicaron que los muertos habían sido más de 100.

Los yavapais fueron ubicados en la Reserva de Camp Verde [Yavapai County, Arizona]. Los muertos quedaron enterrados en la cueva donde los huesos permanecieron allí durante muchos años. En 1906, 34 años después, un granjero llamado Jeff Adams entró en la cueva y encontró huesos y algunos objetos, y dos años después, en 1908, el fotógrafo Walter Lubken, fotografió los huesos. Desde entonces, a esa cueva se le llamó Skeleton o Skull Cave.

El capitán James Burns, adoptó a Hoomothya llamándole Mike Burns. En 1875 Hoomothya, ya Mike Burns, siguió al  5º de Caballería a las llanuras del norte para luchar contra sioux y cheyennes. A principios de la década de los 80 se inscribió en la Escuela Industrial India de Carlisle, en Pennsylvania, pasando un verano trabajando en una granja cerca de New York. En 1885 regresó a la Reserva de San Carlos, donde ayudó a reparar la escuela e inscribió a niños yavapais para que éstos recibieran clases de inglés. Al igual que otros yavapais de su edad, se unió a los exploradores durante la campaña contra Gerónimo en 1886. Vivió durante un tiempo con una prima que había sobrevivido a la masacre del Skeleton Cave [ella era una de las mujeres que habían salido de la cueva antes del ataque]. El Agente de la reserva más tarde lo contrató como ayudante de un funcionario del gobierno que enseñaba técnicas agrícolas a los yavapais. A Burns le costó dos años aprender de nuevo la lengua yavapai. Cuando lo hizo fue de gran ayuda al ser bilingüe. Los yavapais de San Carlos querían regresar a los cañones, montañas y ríos que consideraban su hogar, su territorio.  Al saber yavapai e inglés, Burns hizo de intérprete para negociar el permiso para salir de San Carlos con oficiales del ejército. En 1887, el Agente le contrató como intérprete para la Agencia. En junio de ese año, el general Nelson Miles se reunió en San Carlos con un grupo de líderes. Los yavapais habían comprendido que tenían que integrarse si querían hacer valer sus derechos y el conocimiento de Burns de la sociedad estadounidense les ayudó. Durante la reunión, Miles pidió a los líderes yavapais que viajaran por sus antiguas territorios y luego se juntaran con él en Los Angeles para una reunión más a fondo. Burns fue con ellos, siendo el intérprete de esta segunda conferencia. Miles no tenía autoridad para permitir que los yavapais saliesen de San Carlos, pero sus informes y recomendaciones llevaron a varios miembros del gobierno a adoptar un postura favorable. al lado de los Yavapais. Fue un largo camino, pero en 1902 muchos yavapais ya habían regresado a su tierra natal y en 1903, 28 años después de su traslado forzoso, el presidente Theodore Roosevelt estableció la Reserva Yavapai de Fort McDowell.

Burns empezó a escribir un libro en inglés describiendo las costumbres yavapais antes de la llegada de los estadounidense y la ocupación de sus tierras por parte de éstos. Thomas Farish, fue el primer historiador en leer el manuscrito, diciendo: «… arroja nueva luz sobre las relaciones fronterizas en Arizona entre blancos y nativos«. Burns había dado una copia de su manuscrito a Farish, quien incluyó partes de él en su historia de varios volúmenes de Arizona. En 1927, un editor de Phoenix, Truman Helm, publicó «The legend of Superstition Mountain: Mike Burns«, un folleto en el que Burns hablaba de una incursión de los pimas y maricopas y el consiguiente contraataque yavapai. En diciembre de 1929, Burns pasó 15 días con un profesor de la Universidad de California, Edward Winslow Gifford. Utilizando las descripciones e historias de Burns, Gifford publicó un estudio etnográfico titulado «The Southeastern Yavapai».

Burns  estaba trabajando en su trabajo cuando murió en 1934. Los familiares quemaron las pertenencias que le pertenecían, según la costumbre yavapai pero una copia del manuscrito sobrevivió a su muerte. Con la ayuda del Dr. William Corbusier, un cirujano retirado del ejército, Burns había intentado contactar con editores en New York y Boston. Cuando vio que en el este había poco interés en la historia de los yavapais, buscó editarlo en Arizona. En 1910, escribió a una periodista, poeta e historiadora de Arizona llamada Sharlot Hall. En 1923 volvió a contactar con ella preguntándole cómo podía publicar su libro. En una tercera carta, le agradeció la amable respuesta y expresó su deseo de encontrarse con ella en Prescott. El resultado de esta correspondencia fue que Burns le dio a Hall sus páginas mecanografiadas, que aún se conservan en los archivos del Museo Sharlot Hall.

En 1923, varios yavapais [John Williams entre ellos] fueron a la cueva de Skeleton Cave con una antropóloga de la Universidad Estatal de Arizona, Sigrid Khera. En las paredes de la cueva todavía se apreciaba las manchas de sangre extendidas por todas partes cuando cuando las balas golpeaban los cuerpos. Se llevaron bastantes huesos, grandes y pequeños pero aún dejaron bastantes. En 1925, Mike Burns junto al sheriff del Maricopa County y algunos yavapais recogieron los huesos que quedaban en la cueva y los enterraron en el cementerio de Fort McDowell, tras 53 años de espera. Hoy existe la «Yavapai-Apache Nation», formada por yavapais y un subgrupo de Tonto Apaches, con sede en Camp Verde, reconocida por el gobierno estadounidense.

La mayoría de los exploradores del general Crook eran apaches White Mountain de la banda de Pedro [Hack-yaniltl-i-dn] y apaches Cibecue. Entre los años 1871-1873, 10 exploradores apaches recibirían «no oficialmente» la Medalla de Honor por su trabajo en la campaña contra los Tonto Apaches y yavapais. ¿Por qué «no oficialmente»? Porque para siete de ellos, o bien la información de su alistamiento se había perdido o no se había completado; o el lugar de reclutamiento no estaba incluida en sus expedientes. Según el reglamento, sin un lugar verificable de alistamiento, la medalla no podía atribuirse «oficialmente». Durante el período de las «Guerras Indias» [1866-1890], casi el 40 % de todas las Medallas de Honor atribuidas fueron por acciones que tuvieron lugar en el Territorio de Arizona. Los exploradores apaches condecorados eran los sargentos Alchesay y Bow-os-loh [más conocido como Sergeant Jim], el cabo Elsatsoosu, y los soldados Blanquet, Capitán Chiquito, Kelsay, Kosoha, Machol, Nannasaddie [más conocido como Nalte] y Nantaje [también llamado Joe], los cuales recibieron sus medallas en una ceremonia el 12 de agosto de 1875 en Fort Bowie).

* En diciembre, la mayoría de los chiricahuas residen en alguna de las dos reservas, alrededor de 700 en la Reserva Chiricahua (Cochise County, Arizona); y 554 en la Reserva de Fort Tularosa ([Catron County, New Mexico]. El 31 de diciembre, un informe del Agente de Tularosa, John Ayers, al Superintendente de Asuntos Indios de New Mexico,Nathaniel Pope, decía que, en ese momento, había 844 apaches en Tularosa: los 429 chihennes de Victorio, Loco y Ponce; los 125 bedonkohes de Chiva y Gordo; y el resto, unos 290 White Mountain que estaban visitando a Chiva).

1873

* El 1 de enero, los jefes apaches mescaleros Roman (que había sucedido a Cadete tras su muerte), SantanaFrancisco, Pablo, Antonio y José Pines conferencian en la Agencia de Fort Stanton (Lincoln County, New Mexico) con el Superintendente de Asuntos Indios, Levi Edwin Dudley, sobre la eterna promesa de tener una reserva sólo para ellos. (Todos los jefes dijeron que la reserva debería incluir las laderas orientales de las White [con mucha caza] y Sacramento [con mucho mescal] Mountains. Dudley prometió a los jefes que presentaría sus propuestas al «Gran Padre», lo que hizo poco después. Sin embargo, los mescaleros tuvieron que seguir esperando. Ya el 8 de agosto de 1872, después de sólo un año en Stanton, Andrew Jackson Curtis, el agente de los apaches mescaleros había escrito una carta al presidente Grant solicitando una audiencia para discutir los problemas que afectaban a su Agencia. Se había desanimado y estaba considerando seriamente renunciar. Sus promesas a los mescaleros sobre una reserva separada con tierras de labranza se habían quedado sin cumplir [Lo que quedaba de su salario tras pagar el alquiler por el alojamiento de su familia, y la añoranza de su vida anterior, eran otras razones]

El 15 de noviembre de 1872, Curtis presentó su dimisión como agente, argumentando sus problemas de salud y el salario bajo. Iba ser efectivo el 10 de enero de 1873, pero debido al retraso en el nombramiento de un nuevo agente, Curtis permaneció en Fort Stanton hasta el 20 de marzo. Antes de irse hizo un recuento de los mescaleros que recibían raciones en la Agencia, con el resultado de 350 hombres, sumando un total de 2.139 con las mujeres y niños. Entre los hombres estaban Antonio, Cha, Gorgonio, José de la Paz, Nautzili, Plata, Roman, y San Juan, así como los chiricahuas Loco y Chato, que entonces se encontraban allí.  Le sucedió Samuel B. Bushnell).

* Durante este año la situación de las reservas apaches se vuelve peligrosa. (Las condiciones de la Reserva de Fort Tularosa [Catron County, New Mexico] eran extremadamente difíciles, ocurriendo varias disputas entre los apaches y los civiles estadounidenses por lo que querían abandonar la reserva.

Las condiciones en Camp Verde [Yavapai County, Arizona] se caracterizaron por las enfermedades y muchas otras dificultades.

Las condiciones en Camp Apache [Navajo County, Arizona] parecían ser más estables que en Camp Verde aunque había discusiones por quien tenía la autoridad, si el agente o el ejército. En la parte oriental de la Reserva White Mountain [cerca de Clifton, Greenlee County, Arizona] se descubrieron ricos yacimientos minerales.

En la Reserva Chiricahua [Chiricahua Mountains, Cochise County, Arizona], Thomas Jeffords funcionaba sin apoyo o control militar porque el Departamento de Guerra no tenía jurisdicción sobre esta reserva. 

Las condiciones en San Carlos [Gila, Graham & Pinal Counties, Arizona] eran tumultuosas porque el Dr. R. A. Wilber, el agente de la reserva, era aparentemente corrupto).

* En enero, Benjamin Morris Thomas substituye a John Ayres como agente de la Reserva de Fort Tularosa (Catron County, New Mexico); mientras Levi Edwin Dudley hace lo mismo con Nathaniel Pope, como Superintendente de Asuntos Indios de New Mexico. (Cuando Dudley salió de Santa Fe el 18 de febrero, le informaron del comportamiento rebelde de los apaches «imponiendo su derecho a controlar la Agencia y dejar la reserva en algunas ocasiones en gran número para fabricar tiswin con el maíz suministrado y emborracharse con él, lanzando amenazas y esforzándose en intimidar al agente, Ben Thomas«. Cinco compañías de caballería se establecieron como precaución.  Thomas había heredado la explosiva situación del anterior agente, Ayres. Cuando Dudley llegó allí, el 26 de febrero, Thomas había conseguido establecer una apariencia de orden aunque los apaches todavía demandaban que debían ser trasladados a Cañada Alamosa, rechazando estar en Tularosa.

Dudley dijo: «Me reuní con los principales hombres, planifiqué una reunión, y recorrí la reserva hablando con los indios. Encontré que… Ayres había hecho mucho para que ocurriera el actual estado de la situación, para alentar a los apaches en la creencia de que podían volver a Cañada Alamosa, y permitirles recorrer la Agencia como quisieran. Frecuentemente ellos habían cogido el ganado y otros suministros previstos para ellos, repartiéndolos por su cuenta. A pesar de todo, Thomas había restaurado el orden, quien había introducido muchas otras reformas necesarias, y por supuesto se había vuelto muy impopular entre los indios«. En la reunión estuvieron presentes Loco, Victorio, Nana, Chiva, y Ponce entre otros, estando todos malhumorados. Dudley explicó que ellos no podían ir a Cañada Alamosa a menos que convencieran a Cochise de ir allí. Todos contestaron que eso era imposible. Dudley les preguntó si deseaban ir a la Reserva Chiricahua, contestando que no, que ellos no podían vivir allí. ¿En Fort Stanton? Tampoco. «Yo les dije que su única opción era permanecer en Tularosa. Se quejaron de que no podían recoger maíz allí. Les pregunté si habían intentado plantar algo y contestaron que no«. Dudley les explicó que traerían nuevos tipos de semillas y quizás, después de todo, podrían tener algunas cosechas. Les dio regalos y «con gran sorpresa de todos los presentes, durante la última hora de la reunión prevalecieron las mejores sensaciones, expresando los indios su deseo de permanecer allí«.

Poco antes de la llegada de Dudley, un centenar de jóvenes de la banda de Victorio se habían ido, probablemente para incursionar por Sonora. Este dato es interesante porque, mientras solo unos pocos años antes, Victorio tenía pocos seguidores, ahora su número se había incrementado notablemente. Esto no sería así si no se hubiese convertido en un importante y respetado líder. Dudley le preguntó si él podía conseguir que volvieran a lo que contestó que sí, «si le permitían ir tras ellos con cinco hombres«. Dudley ordenó a Thomas darles un salvoconducto.

Otros problemas vieron la luz. El comerciante del puesto de Fort Tularosa vendía whisky a los soldados. Algunos de ellos, borrachos, dispararon a una mujer apache, lo que casi provocó un levantamiento. La noche del sábado del 18 de enero, dos o tres apaches, probablemente borrachos, estaban merodeando por las dependencias de la lavandera, molestándola, por lo que llamó al cabo de guardia, quien les ordenó que se fueran pero ellos alzaron su rifles y el cabo «corrió para salvar su vida». El oficial le dijo que cogiera seis hombres y si le amenazaban de nuevo, les disparara. No se sabe lo que ocurrió. El agente Thomas llegó justo cuando comenzó el tiroteo con bastantes apaches presentes. Una mujer tenía un disparo en el brazo, cerca del hombro y, a pesar de que el Dr. Henry Duane le amputó el miembro, ella falleció. Thomas informó: «Probablemente esto no hubiera ocurrido si el comandante del puesto no estuviera cesado por entonces por embriaguez. El asunto hizo que el capitán Coleman dejara el ejército dos meses más tarde«.

Dudley señaló que «estaba implicada la peor banda de indios de este territorio«, recomendando formalmente la prohibición de vender whisky a todo el mundo porque sentía que «la conducta pacífica en los asuntos de la Agencia dependía de la exclusión de licores espirituosos«.

Aparte de accidentes, normalmente heridas de bala, parece que los apaches tenían una razonable salud en ese período. El Dr. Duane informó a finales de junio que en seis meses había tenido cuatro casos de fiebre intermitente [quizás malaria], siete de aguda diarrea, 20 de tosferina, cuatro de reumatismo crónico, cuatro de conjuntivitis, 11 de «inflamación de los pulmones», seis de «inflamación de la pleura», cuatro fracturas simples, cuatro heridas de bala, cinco heridas incisas, y dos heridas laceradas. Hubo una muerte por tosferina, complicada por neumonía, y dos de heridas de bala. «Los apaches son una raza dura«, dijo Duane, «de buena constitución por lo que muchas de sus enfermedades son leves, fácilmente sensibles a los remedios. Ellos son virtuosos, no habiendo infecciones de sífilis entre ellos«. Dijo que la mayoría de las heridas fueron causadas mientras estaban borrachos, añadiendo que las raciones de carne de vaca eran probablemente insuficientes, particularmente durante el invierno, y que el suministro de café era innecesario ya que raramente lo usaban salvo para comerciar. Los apaches complementaban su alimentación con mescal, piñones, etc.).

El 9 de enero, Crook informa a Ignacio Pesqueira, gobernador de Sonora que, a partir del 20 del presente mes, iba a obligar a los apaches de Cochise a pasar lista diariamente (al igual que otros apaches recluidos en San Carlos y otras reservas) y si se negaban a ello comenzaría operaciones militares contra ellos. (Crook pidió a Pesqueira que situase sus tropas a lo largo de la frontera para evitar que los chiricahuas buscasen refugio en Sonora cuando se viesen obligados a huir de los soldados estadounidenses).

* Del 18 al 25 de enero, el general Robert Brown, de la Oficina de Asuntos Indios, visita la Reserva Chiricahua quedando impresionado. (Tom Jeffords informó que había 1.025 apaches en la reserva).

* El 3 de febrero, se produce una reunión entre Cochise y el comandante William Henry Brown y el teniente John G. Bourke, en las Dragoon Mountains ([Cochise County, Arizona]. El general Crook los había enviado, con una pequeña escolta guiada por Archie McIntosh, para conocer la versión de Cochise con respecto al acuerdo que había firmado con el general Howard. El Agente de la reserva, Tom Jeffords organizó la reunión:

Brown: He venido de parte del general Crook a esta zona del territorio para ver a Cochise. El general sabe que Cochise está en paz y piensa por el comportamiento de Cochise que la mantiene. El general está ansioso también por mantener esta paz en toda su integridad, según los términos del tratado, pero para poder hacer esto quiere saber cuáles son los términos del tratado. Él nunca ha tenido en sus manos una copia del tratado y aunque recibirá una copia a su tiempo, hay un largo camino a Washington y como es más fácil enterarse aquí, me ha enviado para que él pueda saber cuáles son esos términos, y especialmente en lo que se refiere a los movimientos de tropas dentro de la reserva de Cochise, y particularmente si esas tropas pueden estar en la reserva o no, y también cuál ha sido el acuerdo con respecto a México, si la política de paz se aplica al pueblo de ese país o no.

Cochise: Las tropas debían ir y volver por los caminos de la reserva, siempre los mismos, según la urgencia del servicio, pero ninguno debía permanecer en la reserva, ni tampoco los civiles«.

Bourke recordaría: El capitán Brown preguntó a Cochise, bajo qué condiciones, se hizo el tratado con respecto al pueblo de México. Cochise respondió que los mexicanos están a un lado en este asunto y los estadounidenses al otro. Él no negó que sus jóvenes guerreros eran responsables de ir al sur de vez en cuando y hacer daño a los mexicanos«. Brown dijo a Cochise que el general Crook podía aplicar a los chiricahuas su orden general nº 10  lo que significaría el control militar de la Reserva Chiricahua, pasando lista diariamente de acuerdo con las órdenes del general Schofield. Cochise no sólo se negó a hacerlo sino que afirmó que no tenían ningún derecho a estar allí porque el tratado con el general Howard especificaba que las tropas únicamente podían viajar por la reserva si utilizaban los caminos entre puestos militares. Es más, Cochise no negó que sus hombres cometían depredaciones en Sonora, afirmando que el tratado con Howard no lo prohibía. Cochise nunca pensó que había violado el acuerdo. Crook no tenía ninguna copia del tratado y, o bien creía que Cochise tenía razón o temía violar los términos del tratado. El hecho es que escribió al general Schofield pidiendo una copia del tratado y resultó que éste tampoco tenía el documento. La humillación de Crook fue todavía mayor cuando el Secretario del Interior no pudo o no quiso enviar una copia del tratado a Schofield.

Al mes siguiente, Eskiminzin, jefe aravaipa de los apaches San Carlos [Western Apaches] visitó a Cochise. Nunca se habían reunido a pesar de que sus territorios eran limítrofes. Llegaron a un acuerdo por el que los apaches que visitasen sus reservas debían llevar un pase firmado por el agente. Acordaron detener a los que no lo llevasen y devolverles a su propia reserva. Cuando el grupo de Eskiminzin partió, Cochise, de acuerdo con la costumbre apache, dio a Eskiminzin un caballo, con su silla de montar y bridas; y otro caballo para cada uno de los aravaipas que le acompañaban.

Hay una controversia de donde venían esos caballos. Durante los primeros seis meses de la Reserva Chiricahua [octubre de 1872 a marcho de 1873], los robos de los chiricahuas en Sonora [más de 20] fueron tantos como los producidos, durante el mismo período, un año antes del tratado de paz. Cochise y Jeffords afirmaron que eran producto de incursiones pero era más grave que todo eso. Del 1 de enero al 7 de febrero de 1873, los apaches mataron a 17 sonorenses; a finales de junio los muertos aumentaron un 6 %. Sonora denunció que el gobierno estadounidense no hacía nada para proteger a su pueblo.

La actitud manifestada por los funcionarios estadounidenses indignó a Sonora, aunque Cochise había dicho a los emisarios de Crook [Brown y Bourke] que cuando él vivía en paz con México, en Fronteras y Janos, las autoridades de allí le habían animado a incursionar en los Estados Unidos. El representante de Sonora en Ciudad de México se quejó al cónsul estadounidense.  Es indudable que la mayoría de esas depredaciones eran cometidas por apaches de la Reserva Chiricahua ya que, por entonces, no se conocía que hubiera otros residiendo en México.

Ignacio Pesqueira, gobernador de Sonora, informó que tropas mexicanas habían seguido el rastro de los apaches hasta la Reserva Chiricahua. Sonora no podía creer que el pacto entre Howard y Cochise, permitiese a éste incursionar en México. El más importante periódico de Sonora, «Estrella de Occidente», informó que las incursiones se producían, y que los estadounidenses también estaban dando armas a los apaches. Pesqueira declaró: «Ninguna autoridad local, civil o militar, intentó impedir esas incursiones. ¿Y si la situación fuera al revés? ¿La tolerarían los estadounidenses?«.

El general Howard sugirió que Sonora enviase una delegación a la Reserva Chiricahua para pedir la paz a Cochise, revelando así su tremenda ingenuidad para aplicar una solución tan simple para un problema tan viejo y complejo. Aún así, en marzo de 1873, Sonora envió una delegación a la Reserva Chiricahua formada por dos importantes militares de Fronteras, Juan Luna y Cayetano Silvas [ambos con un amplio historial de enfrentamientos con los chokonen de Cochise]. Con la ayuda de Jeffords, la reunión tuvo lugar cerca de Dos Cabezas Mountains [Cochise County, Arizona], en frente de Ewell Springs, donde la delegación sonorense planteó una tregua permanente que Cochise rechazó con el argumento del trato dado por Sonora a su pueblo. Varios chiricahuas alardearon de sus incursiones por Sonora. Un guerrero se jactó de matar a todo mexicano que encontraba y otro admitió que un jefe había resultado muerto en el río Sonora el mes anterior. Luna dedujo que la perspectiva de una paz era algo complicado: «Los apaches me mostraron un profundo odio y estaban en contra de la paz«. Cochise incluso tuvo que ordenar a un guerrero que se contuviese porque quería quedarse con el caballo de Luna porque los mexicanos habían capturado a su hermano varios años antes).

* El 10 de febrero, Crook se reúne con líderes apaches en Fort Grant (Graham County, Arizona) tomando la decisión de concentrar a 1.500 apaches en San Carlos (Gila, Graham & Pinal Counties, Arizona) haciéndolo durante los siguientes cinco días. (Reuben Augustus Wilbur relevó como agente de Fort Grant a George H. Stevens. Crook elogió a los jefes apaches por traer a muchos de los suyos que estaban fuera de la reserva. Ellos le dijeron que querían ir a la nueva ubicación de San Carlos, a pesar del problema del transporte de los enfermos que no podían caminar los 80 km de camino hasta San Carlos. Wilbur contrató a Pedro Aguirre, un transportista de Tucson [Pima County, Arizona] para llevar la carga [más de 22.500 kg de bultos] por carro de Camp Grant al río Gila. No había camino directo; la mercancía tenían que ser llevada por el camino a Tucson; de allí al este, al San Simon Valley; y finalmente al norte y al oeste, al lugar de la Agencia. El viaje era de más de 320 km, cuatro veces la distancia por el sendero. El proceso fue lento. Con los suministros ya escasos, Wilbur explicó a los apaches que no podrían recibir raciones regulares en la nueva Agencia durante algún tiempo, accediendo a subsistir a base de mescal. La última vez que Wilbur emitió raciones en Camp Grant fue el 12 de febrero, alimentando a 1.202 nativos. Tres días más tarde iniciaron el camino hacia el Gila y la nueva localización de la Agencia. Viajando bajo la supervisión del Dr. Valery Havard, el médico de la Agencia, todos los apaches llegaron a su destino antes de fin de mes. Wilbur no fue con ellos porque fue a Tucson, donde contrató a Alexander McKey, un ingeniero civil, para ir con él a San Carlos y hacer un estudio preliminar de como realizar el regadío. Al regresar a Camp Grant el 23 de febrero, Wilbur encontró a Charles F. Larrabee esperándolo. Larrabee había sido nombrado agente especial de los nativos en San Carlos por el Departamento del Interior por recomendación de la Junta de la Iglesia Reformada. Larrabee y Wilbur salieron de Camp Grant para San Carlos el 25 de febrero, llegando dos días después. La Agencia estaba situada en lo alto de una meseta con vistas al río Gila, a 1’6 km al oeste de San Carlos. Era un lugar árido, arenoso, escasamente vegetado y sin agua. Los apaches habían colocado sus wickiups en las tierras llanas que se extendían al norte, y Larrabee se percató de su miseria. Aparte de las wickiups, las tiendas militares que albergaban los suministros de la Agencia eran las únicas señales de vida. Los pocos soldados que habían venido desde Camp Grant ya se habían marchado, y sólo el Dr. Havard, con tres o cuatro empleados, cuidaba de los apaches. Larrabee se preocupó. Excepto por un poco de harina y 35 cabezas de ganado que los apaches habían traído con ellos, no había raciones, y no creía que pudieran subsistir a base de mescal mucho tiempo. Rápidamente hizo un contrato con Frederick L. Austin, ex comerciante de Camp Grant, para que trajese harina; y con Elijah S. Junior, agente de James Barney, para que surtiese de carne a San Carlos, pidiendo a los apaches que permanecieran allí hasta que llegase la comida.

Entre los apaches había dos facciones rivales, una dirigida por Eskiminzin; la otra por un guerrero llamado Bocone. Cuando Larrabee llegó a San Carlos, muchos de los seguidores de Bocone estaban en las montañas debido a este enfrentamiento. La situación se complicó porque varios miembros de la banda, alistados como exploradores, habían desertado. Dos compañías de caballería estaban explorando los alrededores para arrestar a los desertores y apoderarse de sus armas. Temiendo que un choque entre soldados y apaches pudiera dañar seriamente las posibilidades de un arreglo pacífico en la reserva, Larrabee se empeñó a toda costa en prevenir una confrontación. Antes de una semana, envió un mensaje a Bocone, Chuntz, y un tercer jefe renegado llamado Cochinay, para decirles que el presidente le había enviado para ser su agente, y que quería que viniesen a la Agencia para celebrar un consejo. Llegaron al día siguiente, el 5 de marzo, reuniéndose a unos 100 metros de la tienda en la que Larrabee había establecido la sede de la Agencia. Acompañado por Wilbur y el  intérprete Concepción, el agente fue a conferenciar con ellos. El consejo fue un desastre. Larrabee comenzó pidiendo las armas de los renegados, ya que eran propiedad del gobierno. Luego trató de convencer a los jefes de que el presidente y el general Howard le habían enviado para hacerse cargo de ellos. Un guerrero Tonto Apache llamado Nazhartitte dijo que no creía que Howard hubiera enviado a Larrabee. Al oírlo, Wilbur, que estaba sentado entre Larrabee y Chuntz, pareció asentir y sonreír con aprobación [Larrabee y Wilbur tenían ciertas diferencias. Elijah Junior, el agente del contratista,  declararía más tarde que Wilbur había abrazado a Chuntz cuando Nazhartitte había hablado en el consejo]. Al ver esto, los apaches que estaban sentados detrás de los jefes se levantaron, cargaron sus armas y formaron un círculo alrededor de Larrabee. A medida que se volvían más amenazantes, Elijah Junior huyó de la reunión esperando una masacre. Cuando la situación se relajó, Larrabee fue a buscarlo a la tienda de la Agencia, diciéndole que diera carne a los descontentos. Junior lo hizo, bailando los apaches durante toda la noche.

El consejo produjo tres resultados. Primero, al no apaciguar a los recalcitrantes [algo que Larrabee no intentaría sin la presencia de tropas] separó a las bandas pacíficas. Este distanciamiento continuó hasta finales de la primavera, cuando Eskiminzin y otros jefes de su facción abandonaron la Agencia. En segundo lugar, el comportamiento indeciso de Larrabee permitió que Chuntz se envalentonara. Aunque en contra de la opinión de los militares y de los empleados de la Agencia por la muerte de un muchacho mexicano el mes de noviembre anterior, el líder apache pidió permiso en el consejo para permanecer en la reserva. Larrabee aceptó, interpretando el gesto como de sumisión. Más tarde, Chuntz se volvió amenazador, y exigió el perdón y protección. Larrabee aceptó a regañadientes presentar el caso a las autoridades apropiadas, pero luego cambió de opinión. Dos meses más tarde, mencionó el asunto a la Oficina de Asuntos Indios, sugiriendo que se le autorizara arrestar a Chuntz. Finalmente, en una reunión del 5 de marzo, Larrabee confirmó las sospechas de que Wilbur estaba comprometido en una trama para echarlo y así mantener el control de la nueva Agencia. Concepción, el intérprete, había desobedecido una orden, concluyendo que Wilbur lo había sobornado. Wilbur había intentado incluso corromper a Junior, el agente del contratista de carne, aconsejándole que sobornara a Concepción para que advirtiera de la trama por la que los apaches hostiles planeaban matar al agente y a todos los empleados blancos.

Al creerse en peligro por las maquinaciones de Wilbur, Larrabee trató de renunciar a favor de George H. Stevens, que estaba en la Agencia en una visita. Cuando Stevens rechazó el trabajo, pidió ayuda urgente a las tropas  para que le protegieran a él y a la Agencia. Había esperado manejar a los apaches sin ayuda militar, pero ahora estaba convencido de que era imposible. El capitán James Burns, del 5º de Caballería estacionado en Camp McDowell, estaba cerca con un destacamento de tropas cuando Larrabee pidió ayuda, llegando inmediatamente a la Agencia, acampando a 1’6 km de distancia. Burns escuchó el relato, aconsejando al agente que informara a sus superiores sobre ello. Mientras tanto, los apaches se tranquilizaron, aunque la tensión continuó.

Mientras, el ingeniero Alexander McKey había terminado su estudio para construir zanjas, proyectando construir un canal de 4’8 km en el río Gila, cerca de la Agencia con un coste de 10.000 $. Larrabee pensó que era mucho y que se podría hacer por 8.000 $. Pero era necesario hacerlo rápido por lo que no había tiempo para ponerse en contacto con el Superintendente de Asuntos Indios, Herman Bendell, en Prescott [Yavapai County, Arizona]; o con la Oficina de Asuntos Indios en Washington. Un retraso sería fatal para la paz en la reserva. Sin avisar a sus superiores, Larrabee salió de San Carlos para Tucson. En cinco días allí, volvió a contratar a McKey y a 30 trabajadores, a 30 $ al mes cada uno, para construir la zanja. También compró a crédito, todo lo necesario para el trabajo de la zanja y los materiales necesarios para las represas y las compuertas. A mediados de abril, comenzó el trabajo en la zanja de riego de las tierras bajas del Gila, al sur de la Agencia. Con 2’7 metros de profundidad y 3’6 metros de ancho en la parte superior, irrigaría tantas granjas como los apaches pudieran tener, estando muy contentos con la posibilidad de cultivar una cosecha, y observando con entusiasmo la obra de la zanja, pero sin hacer nada. En abril y principios de mayo, la situación en San Carlos parecía pacífica. El estado de ánimo y el comportamiento de los apaches había mejorado, según informó Larrabee a la Oficina de Asuntos Indios. Ahora se interesaban activamente por lo que el gobierno estaba haciendo por ellos. Y lo más importante, habían empezado a sentir que tenían un hogar permanente en San Carlos. Tranquilos, contentos y plenamente cooperativos, no presentando ningún problema).

* El 11 de febrero, Jeffords escribe al general Howard diciéndole que no tiene suministros de ningún tipo para la Reserva Chiricahua.

* El 11 de marzo de 1873, una banda de Tonto Apaches mata a Gus Swain y John McDonald cuando iban de Phoenix (Maricopa County, Arizona) con un carro con mercancías y un caballo de silla con destino a Wickenburg ([Maricopa County, Arizona]. La carga del carro era pesada y su avance lento. Al entrar en el riachuelo Hassayampa Wash fueron alcanzados por el mayor Charles Veil, un ex oficial del ejército que se dirigía por negocios a Prescott [Yavapai County, Arizona]. Los hombres se conocían entre sí, de hecho la silla del caballo de McDonald había pertenecido a Veil [este detalle tendría cierta importancia en el ataque del capitán Randall el 27 de marzo] y había trabajado para élLos tres viajaron juntos por un corto tiempo pero Veil, inquieto por viajar a plena luz del día y con ganas de llegar a su primera escala en Wickenburg, se adelantó en su cochecito ligero y más rápido. Poco después, a unos 400 metros de donde los dejó, Swain y McDonald fueron emboscados y muertos por un grupo Tonto Apache, llevándose su carga. Sus cuerpos fueron acribillados con flechas y sus cabezas aplastadas con rocas. Mientras Veil, sin darse cuenta, continuó su viaje a Wickenburg.

Más tarde esa noche, no muy lejos de ese lugar, el joven de 21 años George Taylor, hijo del superintendente de la Vulture Mine [mina de oro en el Maricopa County, Arizona], fue capturado por los apaches cuando se dirigía a pie desde la casa de un vecino a la suya. Lo desnudaron y ataron, teniendo una muerte lenta y agónica, a causa de las flechas disparadas sobre partes no vitales de su cuerpo hasta que murió.

Tres destacamentos salieron tras ellos. El destacamento del capitán William H. Brown mató a 15 guerreros y capturó a ocho mujeres, una de las cuales informó que esa banda acababa de regresar de una incursión en la que había matado a tres hombres blancos. Serían otros porque el destacamento del capitán George M. Randall siguió el rastro de la banda que había matado a Swain, McDonald y Taylor hasta el Turret Peak [Yavapai County, Arizona], donde les atacó el 27 de marzo. 

Los exploradores nativos al mando de Al Sieber habían capturado a una mujer apache a la que obligaron a guiar al destacamento durante la silenciosa ascensión nocturna del Turret Peak. Al amanecer descubrieron una ranchería, formada por Tonto Apaches y yavapais, cerca de la cima de la montaña, abriendo fuego y sorprendiéndoles, los cuales corrieron asustados por la ladera de la montaña, precipitándose muchos al vacío, falleciendo aplastados. Otros resistieron, luchando poco tiempo antes de morir o rendirse. Hay discrepancias en cuanto a la cantidad de Tonto Apaches que murieron o fueron capturados. En un primer momento aparece una lista de 33 muertos y 13 capturados pero 10 fallecieron y tres fueron capturados en una acción anterior cerca del Turret Peak. El primer informe que llegó a Fort Whipple [Yavapai County, Arizona], recogido por el periódico de Arizona «The Miner» del 5 de abril, decía que habían sido 47 los muertos. A la semana siguiente, el periódico decía que Randall afirmó haber matado a 23 apaches pero sus soldados y exploradores nativos dijeron haber contado 41 cuerpos. Ralph Hedrick Ogle, en su libro «Federal Control of the Western Apaches, 1848-1886» escribió que Randall había capturado a todo el grupo formado por 136 personas. La silla de montar perteneciente a John McDonald fue encontrada entre las pertenencias de los Tonto Apaches. El ataque al Turret Peak desmoralizó al pueblo yavapai y Tonto Apache. Dos semanas después, el 6 de abril, muchos de los «hostiles» se rindieron a Crook en Camp Verde [Yavapai County, Arizona]. Varios soldados que lucharon en el Turret Peak consiguieron la Medalla de Honor por sus acciones). 

* El 27 de marzo, Cochise llega con Tom Jeffords a Apache Pass acompañado de su familia (con sus hijos Taza y Naiche y 20 guerreros), invitado por Sidney Delong, que había participado en la masacre de Camp Grant, y que dirige el puesto comercial de Fort Bowie ([Cochise County, Arizona]. La primera visita de Cochise al puesto en Apache Pass fue lo suficientemente significativa como para ser noticia en el «Arizona Citizen»: «Fue aquí en Apache Pass donde se produjo el desafortunado incidente entre él y los estadounidenses. Ahora, después de 12 años, el hombre que aterrorizó el este de Arizona y propició la necesidad de establecer Fort Bowie, ha visitado pacíficamente el lugar en el que se inició la guerra«.

Cuando Merejildo Grijalva, el antiguo cautivo de Cochise, y ahora guía del ejército, le vio, se acercó ofreciéndole la mano pero el jefe chiricahua le dijo “que no se la estrecharía hasta haberle azotado”. Desmontó del caballo golpeándole tres veces con su látigo para darle después un amistoso abrazo y comenzar a hablar de los viejos tiempos.

Cochise regresaría con frecuencia para breves estancias hasta poco antes de su muerte enjunio de 1874. Los miembros de su banda también hicieron frecuentes visitas al puesto y continuaron haciéndolo hasta el abandono de su reserva. Mientras estaban en Fort Bowie, los apaches frecuentaban la tienda del comerciante del puesto.

Cuando Cochise llegaba al puesto, los oficiales le invitaban a beber con ellos, y se dice que bebía mucho. Sin embargo, el viejo jefe nunca permanecía en el fuerte después de la puesta del sol, sin importar cuánto había bebido. Montaba su caballo y partía, y ordenaba a su gente dejar siempre el puesto antes del anochecer). 

* El 6 de abril, el jefe Tonto Apache Chalipun (llamado Charley Pan por los estadounidenses) se rinde al general Crook en Camp Verde (Yavapai County, Arizona) con 300 personas, representando a 2.300 seguidores. (Cha-lipun dijo que se rendían no porque les gustara el «jefe blanco» sino porque le temían, al tener muchos soldados blancos para luchar ayudados por gente de su propio pueblo. Literalmente dijo: «El general Crook tiene demasiados cartuchos«. Al cabo de una semana, Crook les puso a trabajar, cavando una zanja de irrigación.

El 9 de abril, Crook emitía su orden general nº 14, elogiando a sus tropas por la realización casi total de las operaciones contra los apaches: «Las operaciones de las tropas en este Departamento, al final de la campaña contra los apaches, les dan derecho a una inigualable reputación en los anales de las guerras indias. A la vista de los obstáculos hasta ahora considerados insalvables, encontrándose un frío riguroso en las montañas, seguido por una rápida sucesión de intenso calor por la árida devastación del desierto, sufriendo con frecuencia las terribles nefastas consecuencias por la falta de agua para saciar su prolongada sed; y cuando sus animales eran atacados por la pestilencia o el país se convertía en demasiado duro para ser atravesado por ellos, no los abandonaron y cargaron sobre sus lomos tantos suministros como pudieron, siguiendo persistentemente adelante, cayendo inesperadamente sobre posiciones elegidas de lechos de lava, cuevas y cañones, burlándose y golpeando al más astuto de los enemigos con ligeras pérdidas, comparativamente, y acabando finalmente una guerra india que se ha librado desde los días de Cortés». Crook terminó el documento de varias páginas con los nombres de los oficiales, soldados, guías, exploradores nativos y civiles que habían contribuido al éxito de la campaña. Entre los nombres estaban Al Sieber, Dan O’Leary, Archie McIntosh, Gus Spear, Lew Ellit, Mason McCoy, Ed Clark, Joe Felman y Antonio Besias. Entre los exploradores nativos estaban los Tonto Apaches Oskay-de-notah [conocido como «El luchador volador«]; Hoska-etah-cze Siempre de pie por un combatiente«]; y Te-pay-na-ga Llevando las ovejas«].

Con la rendición de Cha-lipun la resistencia organizada disminuyó pero faltaba la caída de Tel’ Che’e, más conocido como Delshay [que significa «Hormiga roja«], el líder más importante del Tonto Basin [Gila County, Arizona]. Delshay tenía motivos para no confiar en los «hombres blancos». A principios de 1867 se había establecido en el Old Camp Reno y, al año siguiente, los soldados dispararon y mataron a su hermano «mientras intentaba escapar». El mismo Delshay fue disparado y herido, sin motivo aparente, por un médico del ejército en 1870. El capitán Randall salió en su busca por las Mazatzal Mountains [Maricopa & Gila Counties, Arizona].

Durante el mes de abril, muchos apaches empezaban a moverse en pequeños grupos por las reservas. Crook planeó establecer un gobierno civil para los apaches. Jeffords recibió suministros esenciales para la Reserva Chiricahua. Sin embargo, no existían fondos suficientes para sostener su funcionamiento. Muchas facturas estaban pendientes de pago y los proveedores empezaban a reclamar a la Agencia.

El 25 de abril, los soldados del capitán George M. Randall rodearon el campamento de Delshay, jefe de los Tonto Apaches en la parte superior del Canyon Creek [Gila County, Arizona]. Después de rendirse, Delshay  llevó su banda tras Randall a la reserva apache White Mountain. Más tarde, la abandonó por las disputas que tenía con otros Western Apaches, dirigiéndose a Camp Verde [Yavapai County, Arizona], donde le permitieron asentarse. William H. Corbusier, cirujano de Camp Verde, dijo que Delshay tenía los hombros pesados, andaba torpemente,  con un trotecillo, rara vez caminando, y llevaba un adorno en la oreja izquierda. No llevaba nada en la oreja derecha porque, según explicó Delshay, podía molestar al disparar con un arco o un rifle).  

* El 1 de mayo, el nuevo agente de los apaches mescaleros en Fort Stanton (Lincoln County, New Mexico), Samuel B. Bushnell, informa que sólo unos 200 mescaleros habían ido a la agencia en el mes de abril. (Muchos vivían en las montañas donde recogían mescal. Cuando necesitaban suministros, el jefe de cada banda venía y llevaba raciones para el resto. Era imposible determinar su número. Levi Edwin Dudley, Superintendente de Asuntos Indios en el Departamento de New Mexico, quiso solucionarlo. ¿Por qué no traer a todos los mescaleros a la Agencia y dar raciones a cada uno individualmente? Eso resolvería el problema del exceso en las raciones que cada mescalero recibía. Quería que Bushnell informara exactamente de cuánta carne, harina y maíz se daba a los  mescaleros. Pero en ese momento, Bushnell estaba obligado a dar las raciones desde el almacén del comerciante de Fort Stanton, Lawrence G. Murphy, que obviamente conseguía beneficios. Si cambiaba el sistema, temía que Murphy incitase a los mescaleros a emprender el sendero de la guerra. Murphy amenazó con detener el suministro de raciones si Bushnell no le permitía administrar los asuntos comerciales de la Agencia. El 2 de junio, Murphy y Santana, con varios mescaleros, se emborracharon y dispararon a ocho reses de la Agencia.

Cuando Dudley llegó a Fort Stanton el 1 de septiembre, obligó a Murphy a desalojar el edificio de la Agencia y tomó varias medidas para cambiar el sistema de repartición de suministros:

– Ordenó a Bushnell emitir carne de res en piezas.
– Las raciones se darían semanalmente.
– Los apaches mescaleros debían recibir vales de racionamiento y reunirse en el corral de Fort Stanton el día de la emisión.
– Deberían presentarse uno por uno, entregar su vale y recibir sus raciones

Con tal procedimiento, Dudley quería evitar el fraude y proteger al gobierno de las raciones «que no son suministradas por los contratistas ni recibidas por los mescaleros».

Por otra parte, se tuvo conocimiento en Fort Stanton de una serie de asaltos cometidos por los mescaleros:

Durante abril y mayo, un grupo de mescaleros acampado en Siete Ríos robó más de 50 caballos y reses a Price, Reed & Company.

El 13 de mayo, robaron 5 caballos del rancho de Brigg [cerca del Black River Village, Eddy County, New Mexico].

El 14 de mayo, robaron tres caballos pertenecientes al ganadero John Chisum en Loving’s Bend [cerca de la actual Carlsbad, Eddy County, New Mexico].

El 15 de mayo, robaron seis caballos a unos texanos que volvían a Texas cerca de Loving’s Bend. Fueron perseguidos hacia el oeste y los texanos consiguieron recuperar sus caballos cerca del Guadalupe Pass [Hidalgo County, New Mexico].

El 4 de junio, robaron 10 caballos herrados al grupo que inspeccionaba el terreno para «The Texas and Pacific Railroad Company», a 24 km al sur de la  unión del Delaware Creek con el río Pecos.

El 14 de junio, unos mescaleros con caballos herrados robaron siete caballos del rancho de Brigg, siendo perseguidos hasta que se introdujeron en la Reserva Mescalero. El 18 de julio, robaron del mismo lugar cuatro caballos que fueron vistos posteriormente por diferentes personas en la Reserva Mescalero.

El 20 de agosto, a 64 km al sur del Pope’s Crossing [a 11 km al sur del límite entre Texas y New Mexico] 20 apaches mescaleros atacaron a Trig [?] y a la manada de caballos del ganadero John Chisum, que estaba custodiada por tres hombres. Se produjo un enfrentamiento en el que se produjeron más de cien disparos. Los mescaleros capturaron toda la manada [36 caballos].

El mismo día, a 24 km al sur del Pope’s Crossing, atacaron a Keith [probablemente el informe se refería a John Kutch] y a otro hombre que iba con él. Kutch, un importante ganadero, fue herido mortalmente, falleciendo poco después.

El 13 de septiembre, mataron a Alexander Huggins, un vaquero de Chisum, a 290 km al noroeste del rancho de Chisum. El 7 de octubre, el periódico «The Santa Fe Weekly New Mexican», señaló que los mescaleros habían matado a Huggins, le habían arrancado la cabellera y cortado la nariz.

El 14 de septiembre, atacaron por la noche a 18 hombres en Loving’s Bend. Tres días después, robaron en las cercanías, 40 caballos después de un duro enfrentamiento en la que los mescaleros usaron varias armas con aguja percutora.

El 16 de septiembre, en la desembocadura del río Peñasco, atacaron el campamento de Smith, donde había ocho vaqueros que cuidaban del ganado vacuno, matando a Thomas Levine y llevándose 18 caballos. [Probablemente era Van C. Smith, pero pudo ser el de Richard Smith, que tenía un rancho en el North Spring River en Roswell {Chaves County, New Mexico} y que perdería 40 caballos a manos de los mescaleros en diciembre de 1874].

El 27 de septiembre, robaron 27 caballos de la propiedad de Keith [o John Kutch] en Loving’s Bend. La misma noche, robaron cinco caballos del rancho Hoffman, en la desembocadura del Black River. Fueron perseguidos durante 24  km al sur del río Pecos, dejando un rastro por el que iban 56 animales).

* El 1 de mayo de 1873, el guía Archie McIntosh es asignado a Camp Grant ([Graham County, Arizona]. El “Arizona Citizen” del 21 de junio de 1873 informaba: “Archie Mcintosh llegó el lunes a Tucson desde Prescott con 10 apaches aravaipas y partió el miércoles hacia [Camp] Grant. Los apaches iban todos montados en caballos de caballería y eran un grupo de caballeros de aspecto tan elegante que nunca cortaron una garganta o sabotearon un envío, pero Archy [Archie] comprende el carácter indio a la perfección y, bajo su dirección, estos descendientes del bosque han hecho un gran servicio a la causa de la paz. McIntosh ha estado explorando el territorio desde San Carlos hasta Prescott con miras a abrir un camino para carros entre estas localidades, y dice que no habrá dificultad para hacer un buen camino”). 

* El 8 de mayo de 1873, el capitán William Henry Brown llega a San Carlos (Gila, Graham & Pinal Counties, Arizona) desde Prescott (Yavapai County, Arizona) para pagar a los exploradores apaches y establecer un reglamento para ellos en la reserva. (Con la reciente campaña del general Crook concluida, debían servir como una reserva de la policía, y formar el núcleo de un experimento en el autogobierno apache. También tenía instrucciones de inspeccionar el estado de la reserva y observar de cerca la gestión de Larrabee por lo que preguntó  a su amigo, el teniente Jacob Almy, quien recientemente  había sucedido al capitán Burns en el mando del pequeño contingente de soldados que estaban cerca de la Agencia. Brown se sorprendió de lo que vio. Larrabee afirmó estar racionando a 1.550 nativos cada cinco días, pero se negó a contarlos, y por lo tanto no pudo verificar su número. Las borracheras era habituales en toda la reserva. Peor aún era la existencia de facciones entre los nativos, una hostilidad que Larrabee ahora creía que era difícil solucionar. Brown se sorprendió de encontrar a Chuntz en la reserva, y fue a arrestarlo encontrando la oposición de Larrabee. Finalmente Brown desistió, diciendo al agente que apoyaría su política, sólo porque la cooperación entre las autoridades civiles y militares era esencial. Pero él creía que la terquedad de Larrabee contribuía a la obstinada ceguera de los que no querían ver.

Brown permaneció una semana en San Carlos. Un día, tuvo un consejo con los jefes apaches en la zona militar, asistiendo también Larrabee. La mayoría de los apaches conocía a Brown y se dieron cuenta de que era peligroso desobedecerle. Había servido en Camp Grant el invierno anterior; había hecho campaña contra ellos; y había llegado a la reserva por órdenes de Crook. La posición de Larrabee era más ambigua y los apaches sospechaban de él. Algunos todavía no se creían que el presidente le hubiera enviado como dijo cuando asumió el cargo. Brown dijo a los jefes que había visto el nombramiento del agente, y entonces le creyeron. Al final del consejo, la confianza y las buenas sensaciones parecían prevalecer. Brown creía que si Larrabee apoyara a Eskiminzin, podía ganar la lealtad de toda su facción. En cambio, el agente tomó partido por Chuntz y Cochinay. Algún tiempo después, Brown se enteró de que Chuntz y Cochinay estaban planeando matar a Larrabee y a los empleados de la Agencia. Cuando informó a Larrabee, éste pensó que era un invento para asustar a Brown, y no le creyó. Dijo a Brown que tenía información mucho más fiable que la de los militares; que sabía más de los dos jefes que él; y que preferiría seguir su propia opinión que la de cualquier otro hombre en Arizona. Brown se sorprendió, pero de nuevo no pudo convencerlo. Poco después, Brown recibió órdenes para partir de exploración. Antes de salir, tuvo una larga conversación con el teniente Almy, advirtiéndole de la tensión existente. Si le ordenaban actuar, debería  hacerlo con más soldados para eliminar la rebelión. Durante los 12 días siguientes, la tensión derivó hacia un clímax trágico en San Carlos. La desorganización aumentó cuando los apaches de la facción marginada se volvieron más insolentes. Desafiaron a los soldados y a los exploradores, no pudiendo Larrabee controlarlos. Celosos y descontentos por el favor que el agente mostraba a sus rivales, el Capitán Chiquito y su gente dejaron la reserva para irse a las White Mountains, y Eskiminzin con su banda de apaches aravaipas también se fue).

* A mediados de mayo, guerreros chiricahuas incursionan por Chihuahua y Sonora. (La discreta supervisión del agente Jeffords en la Reserva Chiricahua contrastaba con la estricta situación en otras reservas. Además, Jeffords daba raciones tanto a los apaches que llegaban como a los residentes. Unos pocos apaches White Mountain llegaron desde el norte pero la afluencia más grande vino de Fort Tularosa [Catron County, New Mexico], siempre un semillero de descontento. Algunos llegaron en febrero, diciendo que llegarían más. Tras un alboroto en Tularosa, unos 200 bedonkohes y chihennes, guiados por Nana, Chie, y Gordo [un subjefe bedonkohe], se fueron en mayo y se dirigieron a la Reserva Chiricahua. El agente de Tularosa, Ben Thomas, declaró que el grupo de Nana había ido para visitar a sus amigos, esperando que volviese con regalos [caballos] proporcionados por los apaches «más ricos» de la Reserva Chiricahua. La visita de Nana era normal ya que su mujer Nah-dos-te, era hermana de Gerónimo.

Sin embargo, Nana, Chie y Gordo habían oído de una incursión inminente a México, y algunos guerreros querían tomar parte. Todas las bandas chiricahuas [chokonen de Cochise, nednais de Juh, bedonkohes de Gerónimo, y muchos de los fugitivos de la Reserva de Fort Tularosa, la mayoría chihennes] se unieron a la incursión en México. Durante un mes asolaron los asentamientos de Chihuahua y Sonora, regresando a mediados de junio.

Mientras incursionaba en Chihuahua, Gerónimo capturó a un muchacho, Pantaleón Rocha, llevándolo a la Reserva Chiricahua. Cochise lo desaprobó, y Jeffords intentó rescatar al muchacho. Para un apache, sin embargo, un cautivo era una propiedad valiosa, para ser cambiado, vendido, o criado como un miembro de la banda. Los cautivos mexicanos tenían aún mayor valor, porque los mexicanos tenían muchos cautivos apaches. Gerónimo, de 50 años, marcaba su destino independiente que comenzó con la muerte de Mangas Coloradas. Rechazó desafiante la petición de Jeffords, incluso a riesgo de ofender a Cochise. En un tormentoso consejo, otros miembros respaldaron a Gerónimo pero finalmente accedieron a entregar al muchacho si un cautivo chokonen capturado por los estadounidenses durante un ataque a una ranchería en las Chiricahua Mountains en febrero de 1871 era liberado. Jeffords prometió estudiarlo pero no logró disipar la ira reprimida de algunos chiricahuas. Un chokonen llamado Tiscli, miembro del grupo de Skinya, intentó apuñalar a Fred Hughes, ayudante de Jeffords. Éste, para calmar los ánimos, dio un pequeño regalo a Gerónimo. Aunque la promesa era muy vaga, y el regalo muy nimio, una mayor resistencia podría enfadar a Cochise, por lo que entregó el muchacho al agente. Un mes más tarde, Jeffords descubrió que los padres del niño vivían en un asentamiento en las Mimbres Mountains [Grant & Sierra Counties, New Mexico], y el contencioso se acabó).

* El 18 de mayo de 1873, el coronel Ranald Slidell Mackenzie al mando de seis compañías del 4º de Caballería sale de Fort Clark (Kinney County, Texas) y cruza el Río Grande con intención de atacar dos campamentos apaches (lipán y mescalero) y otro kickapoo. (Mackenzie había enviado a sus exploradores seminolas negros a buscar la ubicación de los tres campamentos, descubriéndolos en las fuentes del río San Rodrigo, cerca de El Remolino [municipio de Zaragoza, Coahuila], unos 65 km en el interior de México. El 16 de mayo, los exploradores informaron a Mackenzie que muchos guerreros kickapoos, lipanes y mescaleros habían partido esa misma mañana hacia el oeste. A las 13:00 horas del 17 de mayo, Mackenzie, al mando de 360 soldados y 17 oficiales de las compañías «A», «B», «C», «E», «I» , y «M», se dirigió hacia el Río Grande, cruzándolo a la puesta del sol. Con el destacamento iban 24 exploradores seminolas negros al mando del teniente John Lapham Bullis, y 14 civiles, entre ellos Ike Cox, el principal guía en Fort Clark; Green Van; y McLain. Estos dos últimos habían perdido recientemente sus ranchos a manos de los kickapoos. Mackenzie quería estar en posición de ataque al amanecer, obligando a sus hombres a cabalgar duro durante toda la noche. Después de recorrer 102 km [no fueron en línea recta para evitar todo lugar poblado] llegaron al río San Rodrigo, aproximadamente a 1’6 km río arriba de los tres campamentos.

El día amaneció claro, sin nubes, pudiendo ver los tres campamentos instalados a lo largo de las aguas azules turquesas del río San Rodrigo, el cual lentamente se dirigía al este, hacia el Río Grande. Era uno de los lugares preferidos por los lipanes para acampar cuando se dirigían hacia el sur, a México. Después de dar un breve descanso a los hombres y dar de beber a los animales, los hombres de Mackenzie descendieron por una larga colina y cabalgaron por el lecho del arroyo hasta alcanzar el dormido campamento kickapoo, llevando sus bolsillos llenos de cartuchos.  Sus exploradores le habían sugerido que dividiera sus fuerzas y que enviase destacamentos para rodear el campamento lipán y evitar su huida hacia las montañas. Los exploradores seminolas negros querían atacar a los lipanes y mescaleros primero porque los odiaban; al contrario que a los kickapoos, con quienes anteriormente habían tenido buenas relaciones. Mackenzie no hizo caso. Atacó con todo el destacamento el campamento kickapoo, destruyéndolo en pocos minutos. Los soldados cargaron en pelotones, disparando a medida que avanzaban, luego se apartaban para recargar y volvían a cargar de nuevo, mientras otros pelotones hacían lo mismo. La retaguardia desmontó y comenzó a prender fuego a los tipis y las cabañas de pasto. Los kickapoos fueron tomados completamente por sorpresa y al haber tan pocos guerreros, no pudieron ofrecer mucha resistencia. Unos pocos lucharon pero la mayoría huyó perseguidos por los soldados. El sargento O’Brien de la compañía «A», perseguía a pie a un kickapoo disparándole. Al fallar el disparo, el guerrero, pensando que no tendría tiempo de recargar, se volvió arrojándole un tomahawk que pasó rozando la cabeza del sargento. Éste desalojó el cartucho vacío de la recámara y avanzando, cargó y disparó, matándolo a unos 15 pasos de distancia. 

Rápidamente se dirigieron hacia el campamento lipán, dirigido por Juan Castro y Costalites, separado algo más de 400 metros del campamento kickapoo. Los hombres que había y varias mujeres ofrecieron una fuerte resistencia para permitir que el resto huyera a las montañas, donde se juntaron con los mescaleros que ya habían abandonado su campamento.

Durante el combate, el explorador Tony Wilson disparó a una mujer justo cuando ella levantaba un brazo, aparentemente con intención de rendirse. Los lipanes solían cavar hoyos lo suficientemente grandes como para que alguien pudiera esconderse allí tapado por una gran mata o maleza atada a una cuerda. Juanita, hija de Juan Castro, se escondió en uno llevando un bebé, su hermano Miguel. Le sujetó contra su pecho y le tapó la boca con su mano para que no llorase pero un soldado oyó los llantos e hincó su bayoneta en la maleza, alcanzando el corazón de Miguel. Probablemente la historia oral en relación a la bayoneta sea un error. Por entonces los soldados de caballería usaban carabinas Sharps o Spencer no aptas para el uso de bayonetas. Se tiene que tener en cuenta el relato del capitán Robert Carter que dijo que las órdenes que le dio Mackenzie era que se asegurase de que se afilaran los sables. En cualquier caso, Juanita, aterrorizada, siguió sujetando la cuerda mientras sostenía el cadáver de su hermano. No se sabe cómo consiguió escapar.

Otros dos hijos de Castro, Calixto, de 15 años, y Manuel, se metieron en otro agujero y se taparon con maleza, consiguiendo huir más tarde. Algunos lipanes salvaron su vida ocultándose en un barranco cercano mientras los soldados destruían el campamento. Un explorador llamado Renty Grayson ató con una cuerda al jefe Costalites arrastrándolo tras su caballo. En poco tiempo, los tres campamentos [unas 180 viviendas] fueron totalmente destruidos.

Algunos de los supervivientes huyeron a pie para buscar a otras tribus lipanes acampadas en México; unos pocos como Juan Castro, gravemente herido, y Manuel, caminaron durante varias semanas hasta llegar a McAllen [Hidalgo County, Texas] donde se encontraron con Juanita y Calixto, los únicos miembros de la familia que sobrevivieron. Juan juró que nunca más volvería a ocurrir otra cosa igual por lo que dijo a su gente que cambiasen sus apellidos, que ocultasen que eran lipanes, y que no hablasen más la lengua lipán. Juan cambió su nombre por Porfirio González. Muchos de los lipanes de Castro nunca se reagruparon, integrándose entre la población de varias localidades mexicanas.

Mackenzie informó que había matado a 19 nativos [sin especificar la tribu], entre ellos Ramón [hermano de Juan] y Francisca [esposa de Juan], una lipán-kickapoo. Las bajas de Mackenzie fueron de un muerto [falleció poco antes de cruzar la frontera cuando regresaban] y dos heridos [uno en un brazo, siendo amputado por el doctor Donald Jackson, y otro ligeramente en la cara]; y capturó 65 caballos. Otros 41 lipanes y kickapoos fueron hechos prisioneros, entre ellos Costalites y su hija Teresita. Los prisioneros fueron llevados a Fort Clark y luego a San Antonio [Bexar County, Texas] donde fueron encerrados en un corral en unas condiciones descritas más adelante como un «campo de prisioneros». La tradición oral afirma que Costalites se negó a comer durante su detención en protesta por el trato recibido. A finales de junio de 1873, Costalites consiguió escapar. Su cuerpo fue encontrado varios días después, a 13 km al oeste de San Antonio junto a los restos de un conejo, dando lugar a la suposición de que el jefe había matado al conejo y había muerto al intentar comerlo.

Hay una discrepancia sobre si dos niños lipanes fueron capturados en este enfrentamiento [1873] o en otro ataque del ejército estadounidense [1877]. Eran Kesetta, una niña que luego sería llamada Kesetta Roosevelt, y un niño [cuyo nombre lipán es desconocido] que en el futuro sería llamado Jack Mather.

Nancy McGown Minor en su libro «Turning Adversity to Advantage: A History of the Lipan Apaches of Texas and Northern Mexico, 1700 – 1900», afirma que fueron capturados en junio de 1877 durante un ataque del 4º de Caballería a un campamento lipán cerca de Zaragoza [Coahuila], en el que 19 lipanes resultaron muertos. Si eso es así, ese destacamento militar no fue dirigido por Mackenzie porque en ese momento el coronel no estaba destinado en Texas.

Kesetta [nacida alrededor de 1867] y Jack [unos pocos años más joven] fueron considerados hermanos [hijos de Ramón Castro] pero esto no es seguro, pudiendo ser primos o incluso no tener ningún parentesco. Fueron llevados a Fort Clark y cuidados por Charlie Smith [miembro de la banda del regimiento] y su esposa Mollie. En 1880, Smith fue destinado a Fort Hays [Ellis County, Kansas] yendo con su mujer y los niños. El 8 de marzo de 1880, Kesetta y Jack fueron matriculados en la Escuela Industrial India de Carlisle [Cumberland County, Pennsylvania]. A su llegada, el personal médico les hizo un reconocimiento. A Kesetta le descubrieron tres grandes cicatrices, una en la frente y dos en la parte delantera y trasera de su hombro. Preguntada dijo que se los había hecho su madre con una piedra para matarla durante el ataque para evitar que los hombres blancos se la llevaran.

La política de la Escuela era que mientras estaban inscritos en ella, las muchachas fuesen a trabajar para familias como servicio doméstico, y en diversos oficios manuales, los jóvenes. Cuando terminaban un período de trabajo volvían a la Escuela. Jack fue a vivir a Florida con la Srta. Sarah A. Mather, una ex asistente de St. Augustine [San Juan County, Florida]. En enero de 1887, contrajo la tuberculosis, coincidiendo en el tiempo con los prisioneros de guerra chiricahuas que estaban en Florida. Jack regresó a Carlisle y falleció el domingo 5 de febrero de 1888, dos semanas después de su llegada, en el hospital de la Escuela, siendo enterrado en el cementerio de la Escuela.

Kesetta volvía a la Escuela cada vez que terminaba su período de trabajo en las casas de diversas familias en las que estuvo trabajando. La última fue la familia Bishop [Maryland]. Cuando llevaba un año con ellos, en octubre de 1902 regresó a Carlisle estando embarazada de tres meses. En noviembre fue enviada a casa de los Powell, donde había estado trabajando antes de ir a Maryland. Cuando su estado fue evidente fue enviada a la Rosine Home [Philadelphia County, Pennsylvania] una institución regentada por los cuáqueros para, como ellos decían, «mujeres desafortunadas». Allí, el 22 de mayo de 1903, tuvo un hijo, Richard, al que nunca reveló su herencia lipán. Se desconoce quién era el padre pero se sabe que era un hombre blanco. Ayudada por las mujeres de la Rosine Home, encontró trabajo en Lahaska [Bucks County, Pennsylvania] a donde fue con su hijo. En 1905, mientras estaba trabajando allí, un grupo de 37 apaches lipanes fueron admitidos en la Reserva Mescalero [Otero y Lincoln County, New Mexico]. Vinieron de México, cuyas autoridades buscaban su destrucción o asimilación. Regresaron a los Estados Unidos para unirse a los apaches mescaleros en su reserva.  En el invierno de 1906, Kesetta contrajo la tuberculosis, falleciendo el 24 de diciembre de 1906, a la edad de 39 años, siendo la estudiante que más tiempo estuvo matriculada.

Cuatro apaches lipanes son descendientes de los supervivientes del ataque de Mackenzie que huyeron a McAllen: Juan [Porfirio González] Castro, Calixto González Castro, Manuel González Castro, y dos niños, Modesto González Castro y Juanita González Castro y la tradición oral apache lipán se originó con Juan [Porfirio] Castro, hijo del jefe Cuelgas de Castro, padre del abuelo de todos los supervivientes. Santos Perales Castro [es una mujer] y Daniel Castro Romero, Jr., son la hija y el nieto de Modesto González Castro y la nieta y bisnieto de Calixto González Castro. Santiago Castro Castro es el nieto de Manuel González Castro y Valentina Castro Sambrano es la nieta de Calixto González Castro. Los historiadores denominaron al ataque, la «incursión de Mackenzie» pero los lipanes lo denominaron «el día de los gritos»).

* La mañana del martes 27 de mayo de 1873, surge una pelea el día de la entrega de raciones en la Reserva de San Carlos (Gila, Graham & Pinal Counties, Arizona) resultando muerto el teniente Jacob Almy, estando presentes como traductores, Concepción Aguirre y Merejildo Grijalva. (Entre 300 y 400 apaches estaban reunidos frente a la tienda de la Agencia esperando para recibir su comida. Un guerrero llamado Des-oh, miembro de la banda de Cochinay, fue a donde el agente Charles F. Larrabee para coger su ticket de racionamiento. Había bebido tiswin y no llevaba la identificación escrita que todos los varones de la reserva debían llevar, por lo que Larrabee le negó el ticket hasta que cumpliera con el reglamento. Furioso, Des-oh levantó su lanza y amenazó al agente; sin embargo, otro apache de su banda llamado Yomas le empujó apartándole, pasando el peligro. Larrabee envió apresuradamente una nota al teniente Almy, pidiendo que arrestara al perturbador que estaba borracho. Veinte minutos más tarde, Almy llegó con una guardia, compuesta por un cabo, seis soldados, y el intérprete Merejildo Grijalva. Deteniéndose en el extremo sur del recinto de la Agencia, el teniente dio orden de esperar hasta descubrir al apache en cuestión. Larrabee le dijo que aún no había localizado a Des-oh, y Almy se alejó. Iba desarmado. A unos 4 metros de la puerta de la tienda de campaña, el oficial se detuvo para hablar con un apache. Mientras tanto Larrabee, con Concepción y otro empleado, había ido a buscarle. Un momento después, vio a Des-oh correr inquieto entre la multitud. Casi al instante sonó un disparo. Almy se tambaleó, herido de muerte, y luego cayó. Larrabee, convencido de que también estaba en peligro, corrió hacia la tienda de la Agencia mientras la guardia abría fuego. Había gran confusión, con apaches corriendo en todas las direcciones. Los disparos continuaron hasta que todos huyeron. Entonces la guardia, con Larrabee, se apresuró a regresar al campamento militar. En el camino, el agente se enteró de que Almy había muerto.

Unos cuantos apaches se encontraban en el campamento de los soldados y se unieron a la persecución de los renegados. Un mensajero encontró a Eskiminzin y le contó lo que había sucedido, regresando rápidamente con su gente al campamento militar y ofreciendo su ayuda. En general, la ayuda de los apaches fue ineficaz. Tan grande era el miedo y la confusión que algunos de los exploradores apaches desertaron y huyeron de la Agencia. Durante los dos días siguientes, la mayoría de los apaches regresaron, pero Chuntz, CochinayDelshay, Chan-deisi [She-Shet] y un grupo de otros apaches huyeron de la reserva. Los soldados de San Carlos enviaron un mensajero a Camp Grant con la noticia de la muerte de Almy y del levantamiento. El 29 de mayo, un destacamento de 42 hombres al mando del capitán Sanford C. Kellogg llegó a la Agencia. El capitán Brown regresó el mismo día y asumió el mando temporal del contingente militar en la Agencia. Añadió a los hombres de Kellogg a su fuerza, y dejó a Kellogg para que dirigiera una junta nombrada apresuradamente para investigar el trasfondo del trágico incidente. La junta comenzó su investigación el 30 de mayo. El mismo día, Larrabee solicitó formalmente a Brown que arrestara a todos los apaches responsables de la muerte de Almy, y que las bandas de Cochinay, Chuntz y Tomás, que había sucedido a Bocone en abril, fueran las que detuviesen y entregasen a los autores. Aunque la mayoría de los miembros de estas bandas eran inocentes, era necesario hacer un «tremendo ejemplo». Herido en su orgullo, el agente admitió que Chuntz era tan culpable de la muerte de Almy como Des-oh, el autor del disparo.

La situación de Larrabee en San Carlos era ahora insostenible. La muerte de Almy le había convencido de la verdad de la trama que Brown había denunciado contra su vida. El ejército inmediatamente asumió el control de la administración de la Agencia. Larrabee era sólo agente nominalmente. Sin poder y sin influencia, temió que su presencia pudiera agravar aún más las cosas. Por lo tanto, el 1 de junio, pidió al capitán Brown que lo relevara de sus obligaciones. Brown aceptó a regañadientes. Al cabo de una semana, Larrabee fue a Tucson, permaneciendo allí hasta principios de agosto, todavía cobrando su salario como agente, y luego se fue al Este. Mientras tanto, Crook había llegado a San Carlos, aprobando la toma de responsabilidades de Brown, y ordenándole que mantuviera el control de la reserva hasta que la Oficina de Asuntos Indios dijera qué hacer. Su política debía ser tan firme como simple: Justicia imparcial para todos los que hagan el bien, rama de olivo para todos los que deseen estar en paz, pero castigo a los malhechores.

La primera tarea de Brown en San Carlos fue restaurar el orden y administrar los asuntos de los apaches. No había intérpretes. Concepción había sido arrestado por los militares acusado de complicidad en la muerte del teniente Almy y enviado a Alcatraz. Larrabee había despedido a Augusto Caballero, su intérprete de español. Durante mes y medio, Brown utilizó empleados militares, pero antes de mediados de julio contrató a un intérprete español a razón de 75 $ al mes. Al cabo de dos semanas, había organizado un recuento diario de todos los nativos, resultando que eran unos 1.200 en vez de los 1.550 que decía Larrabee. Brown redujo un 20 %  las raciones emitidas, lo que hizo disminuir la embriaguez [los apaches habían estado haciendo tiswin con el excedente del maíz]. A finales de junio, eliminó el maíz de las raciones. Con agrado, descubrió que los apaches estaban ansiosos por cooperar. Con el orden restaurado en San Carlos, los militares comenzaron a buscar a los renegados. Poco después de la muerte de Almy, tres compañías del 5º de Caballería llegaron a la Agencia. Los destacamentos de estas compañías continuaron explorando hasta finales del otoño. 

A principios de julio, un grupo de Tucson pasó tres días viendo a los nativos. Todo estaba en orden. Los apaches parecían contentos. La nueva zanja estaba construida y funcionaba bien, y la siembra había comenzado. Los visitantes recorrieron la Agencia y los terrenos de cultivo de los alrededores desarmados y sintiéndose seguros.

Brown les dijo que sólo unos pocos apaches estaban lejos de la reserva, y que estaba seguro de que todos serían capturados. Mientras tanto planeaba mantenerlos tan ocupados como fuera posible por lo que tendrían poco tiempo para pensar en provocar disturbios. Los visitantes regresaron a casa impresionados. Parecía haber pocas posibilidades de un levantamiento general en la reserva, informaron en Tucson; de hecho, bajo la administración actual, los indios pronto serían prósperos).

* El 29 de mayo, se crea la Mescalero Apache Indian Reservation por una Orden Ejecutiva del presidente de los Estados Unidos, Ulysses Simpson Grant, cerca de Fort Stanton (Lincoln County, New Mexico) a lo largo de las White Mountains (Lincoln & Otero Counties, New Mexico) y Sacramento Mountains ([Otero County, New Mexico].

A principios de verano, numerosos ganaderos en las cercanías de la reserva comenzaron a quejarse por las depredaciones que los apaches mescaleros cometían. El 30 de julio, el ganadero James Trainor se quejó al general Philip H. Sheridan, comandante de la División del Missouri, de que dos vaqueros suyos habían visto, a principios de julio, a unos 30 apaches mescaleros de Fort Stanton, en el río Pecos, a unos 48 km por encima de Horsehead Crossing [Crane County, Texas]. Los apaches mescaleros mostraron pases que les permitían cazar durante 40 días en el Llano Estacado.

Luego, dos días más tarde, unos nativos se llevaron 14 mulas de Pecos Station y mataron al vaquero. El 26 de julio, un grupo robó 143 caballos de los corrales de Trainor. Samuel B. Bushnell declaró más tarde que la costumbre de dar pases a los apaches mescaleros para visitar Siete Ríos y el Llano Estacado se acabó cuando asumió el cargo de la Agencia de Fort Stanton [Lincoln County, New Mexico], haciendo que permanecieran en las inmediaciones de Fort Stanton.

El general Sheridan declaró que las incursiones sólo podían ser detenidas castigando a los apaches mescaleros cuando regresaban al puesto con el botín. Así lo creía también el comandante William Redwood Price, que llegó a Fort Stanton con cinco compañías del 8º de Caballería el 28 de agosto. Price había recibido denuncias de varios ciudadanos de que los apaches mescaleros habían robado ganado, caballos y mulas, pidiendo que los militares actuasen. Price estaba listo para actuar cuando el Superintendente de Asuntos Indios en el Departamento de New Mexico, Levi Edwin Dudley, llegó a Fort Stanton.

Dudley discutió la situación con Price llegando a la conclusión de que no era el momento de castigar a los apaches mescaleros. Su reserva era nueva y necesitaban tiempo para establecerse. Dudley sugirió que había que informar a los apaches mescaleros de que debían permanecer en la reserva. Si salían, los soldados los traerían de vuelta. Creía que podía mantenerlos en la reserva y obligarlos a devolver el ganado robado).

* El 16 de junio, el teniente John B. Babcock ataca a una gran banda de Tonto Apaches, a 11 km al noreste de la bifurcación del Tonto Creek, en la zona del Diamond Butte ([Gila County, Arizona]. En el enfrentamiento, el propio Babcock fue herido y uno de sus exploradores apaches resultó muerto. Las bajas de los Tonto Apaches fueron de 14 muertos y cinco capturados. Otros 160 se entregaron en Camp Verde [Yavapai County, Arizona] y 40 en San Carlos [Gila, Graham & Pinal Counties, Arizona]).

* A primeros de agosto, el teniente Schuyler sale de Camp Verde (Yavapai County, Arizona) por orden de Crook para perseguir a los Tonto Apaches que están fuera de la reserva. (El destacamento guiado por Al Sieber y sus exploradores apaches se dirigió al norte de Camp Verde donde encontraron una mujer Tonto Apache a la que obligaron a decir dónde estaban los guerreros. El rocoso lugar tenía un estrecho paso que sólo permitía el acceso de un hombre cada vez. Durante la noche, Sieber se adentró por él, seguido de los exploradores apaches, llegando hasta el campamento de los Tonto Apaches, para rodearlo, capturar a todos y llevarlos a la reserva. Crook, un tanto contrariado, escribió a Schuyler: »Es una lástima que no haya matado a algunos de esos indios… Sólo algún doloroso ejemplo hará asentarse a esos indios«.

Los militares tenían espías que les informaban si los apaches elaboraban tiswin, lo que estaba prohibido, pero Delshay tenía también espías que le informaban sobre las intenciones de los oficiales. Uno de ellos era un intérprete Tonto Apache llamado Antone, que llegó a quitar la munición del rifle del teniente Schuyler, quien llegó a ofrecer 50 $ de recompensa por su captura.  

El suceso ocurrió así. El teniente Schuyler, quería arrestar a Delshay porque estaba convencido de que el descontento que había entre los Tonto Apaches de la reserva era porque éstos fabricaban y bebían tiswin, provocando altercados, y que Delshay estaba tras ellos. Llegó a la conclusión de que la mejor manera de hacerlo era durante el recuento de los Tonto Apaches. Como eso se hacía con frecuencia, los apaches estarían desarmados. Antone oyó los planes del teniente dando la orden a ocho de sus hombres para que le acompañasen a arrestar a Delshay y a siete de sus principales guerreros. Antes de salir, Schuyler limpió y cargó su Winchester, que se encontraba en una esquina de su tienda.

Los apaches estaban sentados en un gran semicírculo, a la espera de ser contados. Schuyler entró en su tienda de campaña, cogió su rifle dirigiéndose hacia Delshay, seguido de ocho soldados. El teniente, a través del intérprete Antone, dijo a Delshay, con palabras más fuertes que elegantes, que estaba arrestado. Antone tradujo: «Dile a este viejo vagabundo que voy a cargarle de hierros [grilletes] y llevarle corriendo a Camp Verde» [a 19 km de allí]. Al mismo tiempo, los hombres de Schuyler se colocaron frente a los hombres que iban a detener. Delshay se limitó a gruñir cuando Antone tradujo lo que el teniente había dicho, luego dijo que él no era un prisionero y que no iba a ir a Camp Verde. Cuando Antone lo tradujo, Schuyler enfadado le apuntó con su rifle diciendo: «¡Maldito ladrón, será mejor que hagas tu pequeña oración, y sé rápido también!«. Delshay se rió, lo que alteró más a Schuyler, que apretó el gatillo de su rifle cuando el cañón estaba a 5 cm del apache. El arma no disparó. De repente, la banda de Delshay se levantó sacando de sus mantas un rifle o un revólver. Schuyler revisó su Winchester descubriendo que estaba descargado. Alguien había vaciado la munición. Cada soldado estaba rodeado por, al menos, 12 guerreros.

Sólo la intervención del jefe mojave Charley, y del yuma Hauvayuma [ambos enemigos de los Tonto Apaches] con unos 600 hombres que esperaban cerca para el recuento, salvó a Schuyler y a sus ocho soldados. Retuvieron a Delshay y le llevaron a su campamento hasta ser reclamado por el teniente Schuyler pero huyó de la reserva de Camp Verde  con 18 hombres y 24 mujeres).

* El 5 de agosto, el presidente de los Estados Unidos, Ulysses Simpson Grant, ordena por decreto reducir el tamaño de la Reserva de San Carlos, devolviendo al dominio público la zona del valle del río Gila que se extiende al este del lugar del viejo Camp Goodwin (Graham County, Arizona), a 56 km de la Agencia. (Era la segunda vez en menos de un año que la reserva disminuyó de tamaño. La decisión de modificar sus límites se había basado en la recomendación de la Oficina de Asuntos Indios y del Departamento del Interior, respondiendo a la presión de los colonos que deseaban cultivar las tierras bien irrigadas a lo largo del río [40.000 hectáreas de tierra agrícola en la región que se extendía a lo largo del borde sur de la Reserva de San Carlos]. Era irónico que el gobierno estadounidense, cuyo principal objetivo era convertir a los guerreros apaches en campesinos, estuviese tan dispuesto a quitarles zonas de buenas tierras para el cultivo. Pero las peticiones de los colonos eran difíciles de mantener, argumentando que los apaches nunca utilizarían las tierras en cuestión ya que tenían más territorio del que necesitaban.

Ese mismo día, Nana regresó a la Reserva de Fort Tularosa [Catron County, New Mexico] después de su visita de tres meses a la Reserva Chiricahua [Cochise County, Arizona] donde estaba Gerónimo. Nah-dos-te, hermana de Gerónimo, era la esposa de Nana. Con Nana iba otro líder chihenne, Rafael, y 22 guerreros con sus familias. Cuando llegaron encontraron varios problemas creados por Pajarito y Sánchez [Sancho].  Nana prometió al agente Benjamin Thomas que pondría orden en la reserva.

Un apache había disparado una flecha al Dr. Duane cuando entraba en su campamento tras haber sido llamado requiriendo sus servicios; otro había hecho lo mismo al intérprete de la reserva Robert H. Stapleton; al igual que otro al pastor de las reses; e incluso uno amenazó con su arma al agente Thomas, resultando muerto a manos de los hombres del capitán George W. Chilson. Thomas dijo que «todos estos incidentes ocurrieron sin mediar provocación, simplemente para divertirse«.

A finales de mayo, Pajarito [yerno de Victorio] había matado a dos chihennes durante una borrachera de tiswin. El 12 de junio, cuando Thomas repartía raciones, apareció Pajarito disparando a dos o tres de sus adversarios pero hiriendo de gravedad a una mujer. Luego, ayudado por sus tres hermanos, Turivio, Turivio Flojo y Pajarito Chiquito, todos ebrios de tiswin, desafiaron a toda la tribu durante media hora. El resto de chihennes pidió que interviniera el ejército y matara a los hermanos Pajarito [hijos de Cuchillo Negro]. Pero Thomas prefirió que lo solucionara Victorio. Éste no hizo nada contra su yerno, abandonando los cuatro hermanos la reserva durante tres semanas, regresando a primeros de julio.

Cuando volvieron vieron que Thomas había nombrado a Loco jefe principal a causa de la conducta de Victorio durante el conflicto de Pajarito; y ya que el Comisionado de Asuntos Indios había aprobado el plan de Thomas de dar maíz solo una vez al mes, reduciendo las raciones un 75 %, él aumentaría las raciones de ganado vacuno y harina para compensar esa disminución. El 7 de agosto, Pajarito se reunió con Thomas prometiendo comportarse bien, y para probar su sinceridad prometió capturar a Sánchez si volvía a la Agencia. Pero la buena conducta de Pajarito duró tres semanas, o hasta el mensual reparto de maíz. El 24 de agosto, él y sus hermanos se emborracharon otra vez en el campamento de Victorio, a unos 3 km de Tularosa, decidiendo ir a incursionar pero Loco y Nana se opusieron enérgicamente. Turivio enfadado disparó, aunque no mortalmente, a una mujer. Su hermano mayor, Pajarito, la remató. Según Thomas, Loco y Nana tuvieron bastante. Sintiendo que habían hecho suficiente daño, Loco cogió su rifle y ayudado por Nana y otros más atacaron a los hermanos Pajarito en el campamento de Victorio. La confrontación fue general y cercana, «la medida de una lanza». Cuando todo acabó, los seguidores de Loco y Nana habían matado a Pajarito y a su hermano Pajarito Chiquito, y herido a Turivio y a Turivio Flojo. Loco y Nana tuvieron varios heridos pero ninguno mortal. Una bala destrozó la pierna de Rafael; uno de los hermanos Pajarito disparó una flecha al pecho de Jaralches, sobrino de Nana e hijo de Horache; otro joven sufrió la fractura del codo por una bala; y una mujer fue herida en el costado por una flecha.

El papel de Victorio en el enfrentamiento no está claro. Un apache del grupo de Nana disparó una flecha que le hirió en la cara. Thomas dijo, «fue una pelea fea«, con tres muertos y siete heridos. Toda la banda, excepto Victorio y unos 30 seguidores, se unió al campamento de Loco.

Después de la pelea, algunos chihennes, temiendo más problemas, se fueron a la Reserva Chiricahua. Gordo y Chiva estaban ya allí, no volviendo nunca a Tularosa. En 1873, el número de apaches en Tularosa había disminuido de 663 en enero, a 339 en julio, y alrededor de 250 [todos chihennes] a principios de diciembre. Los que se fueron [unos 300] lo hicieron a la Reserva Chiricahua.

Antes, a primeros de julio, Sánchez [Sancho], un importante guerrero asociado a Ponce, causaba problemas. Acababa de llegar a la reserva después de robar varios caballos en el rancho Shedd, situado en las laderas orientales de las Organ Mountains [Doña Ana County, New Mexico], cerca de San Agustín Pass. El capitán George W. Chilson, del 8º de Caballería y comandante de Fort Selden [Doña Ana County, New Mexico], alcanzó a los apaches con un destacamento de 15 hombres, incluyendo tres civiles voluntarios, cerca de Cañada Alamosa. Chilson informaría: «Después de seguirles durante cuatro días y medio, los alcancé en un cañón con un arroyo que era afluente del río Cañada Alamosa donde tuvo lugar un enfrentamiento en el que resultó muerto el cabo Frank Battling, y tres de los cuatro indios que vimos, recuperando todos los caballos«. En ese duro combate, tres de los hombres consiguieron la Medalla de Honor, el sargento 1º James L. Morris, el sargento Leonidas S. Lytle, y el soldado Henry Wills. Uno de los apaches heridos resultó ser un sobrino de Victorio, huyendo el resto hacia Tularosa.

Pocos días después Thomas informaría que cuando iba a caballo por el campamento chihenne «oí fuertes lamentaciones, viendo a los indios correr de aquí para allí terriblemente excitados. Pronto vi a Sancho, un importante jefe, del cual sabía que había estado fuera de la reserva durante dos o tres semanas, sentado bajo un árbol con un compañero herido contando alguna aventura a un grupo de indios«. Thomas recordó que en ocasiones anteriores, el principal hombre de la tribu «había expresado su deseo de castigar a los ladrones«, y una vez, cuando Sancho vino con una manada de mulas robadas, «Victorio quiso ir con el agente y unos soldados y matarle«, por lo que pensó que Victorio le ayudaría a arrestar a los ladrones ahora.

Thomas llevó a Victorio y a Loco a su oficina para contarles lo que iba a hacer. Asombrado, le dijeron «que ellos estaban aquí para ser protegidos y que no permitirían que se llevaran a uno de los suyos«. Quizás Thomas no sabía aún que el apache herido era sobrino de Victorio. Cuando Thomas presionó a los jefes, éstos salieron gritando de la oficina: «Haz un gesto y las mujeres y niños dejarán la Agencia y los hombres irán a caballo con sus armas. Victorio luego me dijo que si yo quería combatir, él estaba listo o si los soldados venían aquí y combatir, estaba preparado«. El agente, ante esta demostración de fuerza, estaba indefenso, pero de improviso, llegó a Fort Tularosa el comandante William R. Price, con tres compañías del 8º de Caballería y 25 exploradores navajos. Price, rápidamente fue a la Agencia y se reunió con los apaches, los cuales no esperaban la llegada tan rápida de tantos soldados. Sin embargo, eso no amilanó a los apaches.

Thomas informaría: «Todos los guerreros que había en la reserva, unos 50, estaban presentes con sus armas. La conversación fue corta, insatisfactoria y casi insolente por parte de los indios. Descaradamente dijeron que tenían listo el tiswin y que se iban a beberlo, que ya hablarían mañana. Sin embargo a la mañana siguiente, dijeron que algunos de los suyos habían venido de la Reserva Chiricahua y que debían reunirse con ellos. Luego Victorio dijo que él hablaría con Price pero en un cañón, a algo más de 3 km de la Agencia, donde sería difícil sorprenderle y rodearle, teniendo él ventaja. Price cogió 18 hombres y cabalgó lentamente al campamento indio… fue al campamento de Victorio, encontrándolo desierto, con todo lo que era difícil transportar dentro de las wickiups. En una cercana ranchería encontraron 30 mujeres y niños«. Thomas envió a una para llamar a Victorio y como éste no llegaba pidió a Price que llevara a las mujeres y los niños a la Agencia como rehenes y que arrestara al resto por la fuerza, si era necesario. Al final del día escribió: «Como resultado del arresto de los indios… hoy, el resto de la tribu ha huido a las montañas. Respetuosamente pido que usted [Price] los siga, y que intente hablar con los jefes y consiga que vuelvan a la reserva pacíficamente… Pero si insolentemente rechazan cualquier razonable proposición, tengo que pedirle que dé los pasos necesarios para proteger a los colonos que están cerca de las montañas donde ahora se esconden estos indios. Si verdaderamente quieren guerra, la tendrán pero ellos no quieren guerra, al menos por ahora«.

Price arrestó al sobrino herido de Victorio y al que había disparado una flecha al intérprete Robert H. Stapleton hasta que Victorio se decidiese a venir. El 25 de julio, el comandante informó que había arrestado a unos 30 de ellos por creer que eran los responsables de las últimas incursiones alrededor del Río Grande y que el resto, unos 400, habían huido probablemente a la Reserva Chiricahua de Cochise donde recibieron raciones de Tom Jeffords. Después de unos pocos días de negociaciones, convenció a la mayoría de los chihennes de que volvieran a la Agencia, aunque los bedonkohes de Chiva y un grupo de chihennes al mando de Sánchez, Ratón [no confundir con el apache del mismo nombre, muerto junto a Costales en diciembre de 1856] y Miguel Tuerto se dirigieron a la Reserva Chiricahua, lo que enfureció a Price. Y todavía se alteró más cuando interrogó a tres apaches que acababan de llegar a Tularosa desde la reserva de Cochise. A pesar de que para ellos, Tularosa estaba ubicada en un mejor lugar, preferían más la administración que hacía Jeffords en la Reserva Chiricahua que la que hacía Thomas en Tularosa, con sus estrictas reglas. En la Reserva Chiricahua podían beber tiswin cuando querían. Price escribió al capitán Samuel S. Sumner en Fort Bowie [Cochise County, Arizona] reclamándole que trajese a New Mexico a los apaches pertenecientes a Tularosa. Al no tener orden de hacerlo, Sumner se opuso, lo que indignó a Price, quien inició una campaña de desprestigio de Jeffords.

Durante el otoño, unos 200 apaches regresarán a la Reserva  de Fort Tularosa. Con el apoyo de Price, Thomas pudo controlar mejor a los apaches, los cuales se habían vuelto más beligerantes). 

* El 9 de agosto de 1873, cuando anochecía, un vaquero llega cabalgando al rancho Moss (Llano County, Texas) con una flecha clavada en su cuerpo. (A la mañana siguiente, ocho vaqueros, cada uno armado con un rifle Spencer y un revólver, salieron en busca de los atacantes. A unos 12 km, encontraron huellas recientes de unos 20 caballos herrados que se dirigían hacia la Packsaddle Mountain [Llano County, Texas]. Al llegar a los pies de la montaña, los vaqueros desmontaron y revisaron sus armas, seguros de encontrar su campamento en algún lugar de la montaña. A mitad de la cima, descubrieron a un nativo sentado sobre una roca, sin duda, para advertir de la llegada de alguien. Estaba tan ocupado pintándose la cara con pintura blanca y negra, mirándose en un pequeño espejo que tenía en la mano, que no se dio cuenta de la presencia de los vaqueros hasta que llegaron a pocos metros de él cuando, de repente, dejó caer el espejo y las pinturas, dio un agudo grito y salió corriendo. Le siguieron tan rápido como pudieron hasta llegar a una pequeña meseta donde, en un extremo estaba su campamento y en el otro, sus caballos. Los vaqueros se apoderaron de ellos pero recibieron una descarga de disparos de rifles que hirió a cuatro, impidiendo combatir a tres de ellos por tener heridas de bastante gravedad, quedando sólo cinco para hacer frente a 21 nativos. Éstos quisieron rodearlos pero los vaqueros comenzaron a disparar a discreción sus rifles Spencer, haciéndoles retroceder.

Una y otra vez, los nativos renovaron su ataque para recuperar sus caballos que estaban tras la posición que ocupaban los vaqueros pero siempre eran rechazados. Finalmente se ocultaron tras la maleza que había en la parte trasera de su campamento, ocultos a la vista de los vaqueros, suponiendo éstos que se retiraban para atender a sus compañeros heridos. De repente, volvieron a la carga arengados por su joven jefe. Aunque no entendían nada, los vaqueros oían cada palabra que decía, animando con gestos a sus guerreros a realizar un nuevo intento de expulsarles de su posición. Los guerreros, al ver los rifles Spencer apuntando hacia ellos, se negaron a avanzar. El jefe, al ver que no tenía éxito en convencer a sus guerreros, se abalanzó en solitario contra los vaqueros, disparando su rifle Winchester. Cayó muerto, atravesado por seis balas, a pocos metros de los vaqueros.

Evidentemente prefirió morir en vez de regresar vencido ante los suyos. Tan pronto como cayó, sus hombres se ocultaron en la espesura, llevando en sus mantas a varios de sus muertos y heridos. Su jefe y otros dos guerreros quedaron muertos en el suelo. Los nativos perdieron todo lo que tenían excepto las armas que llevaban. Los vaqueros se apoderaron de todos sus caballos, de gran cantidad de ropas, algunas buenas mantas, sillas de montar y bridas adornadas de plata, varios rifles Winchester y Henry, y algunos revólveres y todo el equipo del campamento. Entre las sillas de montar había una marcada con el nombre del fabricante y «Tucson, Arizona». Analizado este enfrentamiento, se determinó que eran apaches de Arizona [a pesar de la lejanía], estando mucho mejor armados y equipados que los comanches. Los vaqueros eran W. B. Moss y sus dos hermanos, S. R. y S. B. Moss, Eli Lloyd, Archer Martin, Pinckney Ayres, Robert E. Brown y D. Harrington).

* El 12 de agosto, el periódico «Alta» de San Francisco publica una carta de Ignacio Pesqueira, gobernador de Sonora, en la que se queja de las incursiones apaches en su Estado, armados con excelentes rifles, a pesar de estar en paz en Arizona. (En esa carta hace una relación de las últimas incursiones apaches: el 28 de junio, los apaches roban 10 burros cerca de Bavispe [Sonora]; en julio, soldados de Magdalena [Sonora] persiguen a un grupo de apaches quitándoles tres mantas grises con la marca del gobierno de los Estados Unidos en ellas; en julio, unos apaches aparecen cerca de Arizpe, huyendo cuando llegan los soldados; también se presentan cerca de Huepac y Banámichi [los tres en Sonora]; el 4 de julio, matan a Francisco Fimbres y a Ruíz cerca de Tepachi [Tepache, Sonora]; el 7 de julio, los apaches matan a dos bueyes cerca de Baca de Huachi [Sonora]; el 9 de julio, Lucio y Pedro Gutiérrez son heridos por los apaches cerca de Nacorí Chico [Sonora]; el 16 de julio, roban todos los caballos de los corrales de Ojo de Agua [municipios de Cumpas o de Cananea ?, Sonora]; el 17 de julio, matan a Marcos Acosta cerca de Sinoquipe [municipio de Arizpe, Sonora]; el 20 de julio, los apaches matan a la señora Flores y a su hijo de 10 años en el rancho El Realito [municipio de Gaymas, Sonora]; el 21 de julio, los apaches roban 10 caballos de Pima [?]. Ellos llevaban sombreros negros y gabanes de soldados americanos siendo confundidos con viajeros blancos de California).

* En agosto, la agencia de la Reserva Chiricahua se traslada de Sulphur Springs a San Simón (hoy San Simon y los dos en Cochise County, Arizona) donde al cabo de un mes, varios niños y ancianos mueren de enfermedades y otros más caen enfermos. (A finales del verano, los apaches abandonarán la agencia).

* El 28 de agosto, el periódico «La Voz de México» publica: «Los bárbaros en Sonora. Del distrito de Moctezuma escribe el ‘Federalista’ lo siguiente: Una banda de apaches, de la cuadrilla de Cochise, que permanecen en paz en el territorio de Arizona, de donde se desbandan e invaden nuestras fronteras, dejó últimamente que lamentar cinco víctimas de personas pacíficas que se dedicaban al ramo de la minería, a quienes les quitaron platas, efectos y semovientes [ganado de cualquier especie], dejando a las pobres familias en la indigencia, después de haber robado diferentes pueblos del Distrito, quedándonos el sentimiento de que no fueron castigados, como sucede siempre y como seguirá sucediendo, si Dios no lo remedia«.

* El 4 de septiembre, el comandante William Redwood Price ordena que los apaches mescaleros de la Reserva Mescalero se reúnan inmediatamente en Fort Stanton ([Lincoln County, New Mexico]. El motivo era porque grupos de ellos habían salido de la reserva para robar ganado. Cuando sólo vinieron tres o cuatro, ordenó al capitán George W. Chilson juntarlos a todos. Al acabar la tarde, había más de 300. De repente, a una señal, Price tomó a Santana [yerno del difunto Cadete] y Chino Gordo [hermano de Román y de Cadete] como rehenes, diciéndoles que seguirían así hasta que devolvieran el ganado robado. [Román, jefe de los apaches mescaleros Sierra Blanca después de la muerte de Cadete en 1872. Mostró mucho interés en aprender el camino del hombre blanco. En octubre de 1875 recibió una medalla de plata del presidente estadounidense Ulysses Simpson Grant por su papel en mantener a su banda en la reserva y por su ejemplo en practicar el cultivo. No hizo caso al médico de la Agencia, yendo a un asentamiento vecino cuando había una epidemia, falleciendo en 1885].

En los días siguientes, varias bandas de apaches mescaleros huyeron de la reserva, llevando su ganado con ellos. La mayoría se dirigieron al sur, hacia Texas y México; mientras otros se trasladaron hacia el este, al río Pecos, algunos cruzando el Llano Estacado hacia las inmediaciones del Sulphur y Mustang Springs. El comandante Price y seis compañías salieron inmediatamente, matando a tres apaches mescaleros. Mientras, el agente de la reserva, Samuel B. Bushnell, permaneció allí atender lo mejor posible a los  que no habían huido. En julio, Bushnell había informado que había 2.320 apaches mescaleros en la reserva pero Price creía que esa cifra era exagerada. Estimó que unos 200 a 300 habían dejado la reserva y que permanecían en ella unos 200.

Los apaches mescaleros que quedaban en la reserva parecían pacíficos y recibían sus raciones [aunque se redujeron] con calma y satisfacción. Bushnell también hizo frente a la venta de licor a los apaches mescaleros. Ya en mayo, había señalado que el tráfico de whisky tenía su fuente en la Agencia, siendo el mismo comerciante del puesto. El 4 de junio, Bushnell había denunciado de nuevo que Murphy estaba dando whisky a los apaches mescaleros, amenazando con enviarlos a la guerra.

Bushnell también había expresado su preocupación por la salud de los apaches mescaleros, cuyas enfermedades más importantes eran el reumatismo, neumonía, bronquitis, tos ferina y otras enfermedades pulmonares. Bushnell siguió contando con el apache mescalero José Alvino Carrillo para trabajar como intérprete de apache al español [Llevaba en el cargo desde noviembre de 1872 cuando fue contratado por el anterior agente, Andrew Jackson Curtis, tras la muerte de Juan Cojo]).

* El 18 de septiembre, el periódico «La Voz de México» publica: «Los apaches en Arizona. Copiamos del Periódico Oficial de Sonora: Según las últimas noticias que hemos recibido, parece que el gobierno americano se determina a cambiar el campamento de Chis [Cochise], para un lugar en el interior del vecino territorio, desde donde puedan los bárbaros [apaches] ser vigilados eficazmente e impedírseles sus excursiones a nuestro país. Tal determinación se deberá a las gestiones del gobierno supremo, que apoyado en datos suministrados por el de este Estado, ha hecho ver los enormes perjuicios que nos causaban los bárbaros desde la malhadada reservación de Chis. No esperábamos menos de la justificación del gobierno de los Estados Unidos«. (Cochise admitió que algunos de sus hombres realizaban incursiones, por lo que hizo lo posible para evitarlo. Algunos de sus jóvenes guerreros iban a incursionar a México, atraídos por los nednais de Juh y la promesa de un botín fácil. 

En septiembre, Tom Jeffords trasladó la Agencia de la Reserva Chiricahua de Sulphur Springs [Cochise County, Arizona] a San Simon Cienega [Cochise County, Arizona] porque ahí estaba la única zona de la reserva que servía para la agricultura, pero en esos dos meses, los apaches enfermaron tanto que se planteó volver a cambiar la agencia). 

* El 18 de septiembre, el teniente Schuyler sale de Camp Verde (Yavapai County, Arizona) con un destacamento formado por 15 soldados y 23 exploradores nativos al mando de Al Sieber para buscar a Delshay y su banda de Tonto Apaches. (Llegaron a 48 km de la Mud Tanks Mesa [Yavapai County, Arizona]. Allí giraron hacia el sur, rodeando la cabecera del Fossil Creek, donde solían acampar apaches hostiles aunque no encontraron a nadie. Continuaron camino hacia el Hardscrabble Creek. Al no encontrar rastros frescos, supusieron que los Tonto Apaches estarían por el sur, a lo largo del Verde Creek o por la zona del Turret Peak.

Schuyler dividió a los exploradores en dos grupos, uno guiado por nueve exploradores Tonto Apaches al mando de Al Sieber, y el otro por 11 yumas y mojaves al mando del cabo Snook [un subjefe yuma alistado como explorador el 1 de marzo de 1873]. Schuyler dió a los dos grupos raciones para tres días e instrucciones explícitas de evitar, en lo posible, cualquier enfrentamiento con los Tonto Apaches salvo que fuesen grupos muy pequeños alejados de la banda principal. El día 23 de septiembre, el grupo de Snook se topó con una ranchería Tonto Apache de cuatro wickiups, atacándola de inmediato con tanta furia que mataron a 14 personas [todos los miembros de la ranchería]. De regreso tuvieron también la suerte de encontrar la banda principal, de más de 60 guerreros, en el extremo sur de la Hardscrabble Mesa [Gila county, Arizona], o quizá en la Polles Mesa [Maricopa County, Arizona].

Cuando Snook informó a Schuyler, Sieber aún no había regresado, pero partieron para atacar a los Tonto Apaches, sabiendo que Al Sieber encontraría sus huellas y las seguiría, quizá antes del esperado enfrentamiento. Schuyler descendió por el Webber Creek hacia el Verde Creek y luego fue aguas abajo  por la orilla oriental hasta el Pine Creek, desde donde envió exploradores para conocer el emplazamiento exacto de los hostiles. Apenas habían salido cuando llegaron cuatro de los exploradores Tonto Apaches diciendo que estaban enfermos y volvían a casa, aunque más tarde su rastro indicaba que habían ido a la ranchería hostil para advertirles, sin duda, de que iban a ser atacados. Sieber sí que estaba enfermo pero no se dio por vencido. Los hostiles habían huido dos días antes de que los hombres de Schuyler pudiesen tener una posición favorable para atacar.

Exploraron a fondo el Turret Peak y todala sierra, y después de haber acampado cerca de la cabecera del Sycamore Creek, envió un pequeño grupo de soldados y exploradores guiados por Sieber a explorar la zona entre el New River y el Lost River. Schuyler, con el resto del destacamento, fue por el Sycamore Creek y por la pradera del rancho de Townsend en el Lower Agua Fria [Maricopa County, Arizona], de allí a Dripping Springs [Gila County, Arizona], y desde allí a la desembocadura del Wolf Creek [probablemente el que después sería conocido como el Turkey Creek] para dirigirse de regreso hacia Camp Verde, no encontrando a ningún Tonto Apache. El grupo de Sieber tuvo que dar marcha atrás al encontrarse el jefe de exploradores demasiado enfermo para continuar, habiendo la posibilidad de que por su zona pudiese haber hostiles cazando y elaborando mescal). 

* El 26 de septiembre, el Comisionado de Asuntos Indios en funciones, H. R. Clum (no confundir con el agente de San Carlos, John P. Clum) escribe al Secretario del Interior que, hasta la fecha, Cochise ha cumplido con su promesa de cesar las incursiones y eso a pesar de que el gobierno, por falta de fondos disponibles, sólo ha enviado una parte de las raciones prometidas a los chiricahuas. (Clum declaró que desde hacía años, el territorio no se encontraba tan libre de ataques apaches. Asimismo informó que Cochise había prohibido a sus hombres realizar incursiones en México y obligaba a marcharse a quienes entraban en su reserva con el botín conseguido en México. Incluso en algunos casos, Cochise llegó a quitar el ganado robado a los asaltantes para devolvérselo a sus dueños.

Ese mes de septiembre, unos pocos chihennes salieron de la Reserva Chiricahua [Cochise County, Arizona] hacia la Reserva de Fort Tularosa [Catron County, New Mexico] diciendo a su agente Benjamin M. Thomas que «Cochise y Jeffords no querían que fuesen tantas veces a la Reserva Chiricahua. Cochise se oponía porque tenía que cargar con toda la culpa por el robo de caballos en Sonora«.

* El sábado 27 de septiembre, el periódico «The Citizen» de Tucson (Pima County, Arizona) publica que un apache llamado Eskoolgo, resultó muerto en el campamento apache cercano a la Agencia de San Carlos: «Supimos que el 17 de agosto el Capitán Pedro [así llamaban al jefe apache White Mountain pero su nombre era Hack-yaniltl-i-dn] había informado al teniente William F. Rice [comandante de las tropas en la Agencia] que un conocido apache llamado Eskoolgo estaba en el campamento indio cerca de la Agencia. Había matado hace más de dos años al señor Redman, cantinero en Camp Apache. Al conocer esta información, el teniente Rice fue a arrestarle con el agente de la reserva George H. Stevens, el intérprete Marcial Gallegos, John M. Logan, último administrador del hospital en Camp Apache, y el soldado George Ressel. Al llegar al campamento, el apache fue encontrado acostado, pidiéndosele que se levantara y fuera con el teniente a la Agencia. Al levantarse sacó su cuchillo y apuñaló repetidamente a Logan, falleciendo al cabo de tres horas, y levemente a Ressel. Ante esta coyuntura, Stevens y Gallegos dispararon al salvaje matándole al instante. Dicen  los apaches que este indio ha matado, que ellos sepan a nueve hombres, cuatro blancos y cinco apaches, entre ellos a su propio hermano, estando contentos de que haya muerto…«.

El mismo día «The Citizen» dice: «El teniente Eckerson se dirige a Fort Yuma [Imperial County, California] con el Capitán Chiquito y otros seis apaches, a donde han sido enviados por el comandante George M. Randall por desobedecer las normas de la reserva al ausentarse sin permiso. Parece que Chiquito tiene la más grande banda de apaches, en la reserva de los White Mountain, y frecuentemente ha ocurrido que muchos de sus indios se han ausentado sin que se haya informado del hecho o que Chiquito haya hecho algo por impedirlo. Miembros de su banda han robado algunos caballos por el San Pedro River la última primavera y recientemente de Pueblo Viejo, y también se cree que esa banda es la autora de varias muertes. El comandante Randall ha decidido dar un ejemplo castigando a algunos de los cabecillas de la tribu, y no tenemos dudas de que llevar una bola y unas cadenas unos pocos meses en Fort Yuma tendrá el efecto deseado y enseñará a estos notables pieles rojas que al ser alimentados y protegidos por los Estados Unidos deben mostrar un poco de buena fe. De todos modos el comandante Randall y el Agente Roberts están cumpliendo fielmente con su deber, protegiendo a los buenos indios y cuidándolos bien, y los malos están aprendiendo que por sus malas acciones serán castigados. No hay una sola tribu de indios en el continente que no pueda ser sometida y controlada por el sistema pero hasta que vino aquí el general Crook  se premió a los malos indios y se descuidó a los buenos…«.

* El 1 de octubre, el capitán George W. Chilson, al mando de un destacamento de 34 hombres de la compañía «C» del 8º de Caballería, explora las Guadalupe Mountains buscando apaches mescaleros que salían de la Agencia Mescalero situada junto a Fort Stanton (Lincoln County, New Mexico) para incursionar por el este de New Mexico y oeste de Texas. (A los soldados les guiaba el civil Robert M. Gilbert, dueño de un rancho en el Peñasco Creek. (El informe de Chilson diría:»… Descendiendo por el segundo valle a través de un pequeño cañón… descubrí algunos caballos pastando en mi frente a mí y un campamento de indios [apaches mescaleros] cerca de ellos. Ordené al sargento James L. Morris cargar con 10 hombres a caballo colina abajo, dirigiéndose entre el campamento y los caballos, mientras yo iba con el resto desmontados. Los indios, viéndose separados de sus caballos, abandonaron su campamento y trataron de escapar por encima de la colina. Uno lo consiguió. Matamos a tres. Seis caballos, todos los de los indios, fueron capturados, matando uno de ellos al resultar gravemente herido. Cogimos sus provisiones de carne para dos o tres días, destruyendo el resto. Esto me retrasó una hora, cuando empecé a bajar el valle para averiguar desde qué dirección habían venido y si les seguían más. Al no encontrar más indios ni señales, me volví con la intención de explorar la montaña más hacia el sur…

Creo que el indio que escapó fue herido, habiéndosele visto caer dos veces al subir la colina, y que pertenecía a un grupo de vigilancia dejado por el grupo principal para advertirles de la llegada de tropas, y conocer su paradero,  y que el grupo principal que dejó las Sacramento Mountains permanece por el sur, por las Davis o Diablo Mountains, ya que no hemos visto pistas frescas en las Guadalupe Mountains… No hay agua en la ladera occidental de las montañas, aunque la hierba crece abundantemente. Los indios encuentran agua en pequeños tanques después de las lluvias pero su localización es desconocida para los demás. Hallamos uno cerca del campamento aludido en mi informe pero si no hubiéramos encontrado a los indios allí nunca hubiéramos encontrado el agua…«).

* En octubre, una vez que Al Sieber se hubo recuperado de la anterior expedición, parte de Camp Verde (Yavapai County, Arizona) otro destacamento de 20 hombres, al mando del teniente Walter S. Schuyler, con un informador que había dicho que una gran banda de apaches hostiles estaba acampada cerca del Stoneman’s Lake, sobre la Mogollon Plateau ([Coconino County, Arizona]. Cuando llegaron y no encontraron a ningún apache, el informador admitió que se había basado en conjeturas por lo que Schuyler, disgustado, ordenó a sus hombres acampar en el Stoneman’s Lake. Poco después envió a Sieber con 10 hombres a explorar la cabecera del Wet Beaver Creek mientras él se dirigía de nuevo a Camp Verde con el informador. El grupo de Sieber sólo encontró un rastro que se dirigía a la reserva. Cuando llegaron a Camp Verde se enteraron de que, el día después de haber salido, unos 150 Tonto Apaches al mando de los jefes Eskeltsetle, Cachee y Naqui Naquis habían huido de la reserva, habiendo en ese momento más hostiles fuera que cuando se iniciaron las operaciones militares).

* En octubre, el Inspector Indio en Washington, William Vandever, viajó a la Reserva Chiricahua (Cochise County, Arizona) para hablar con Cochise. (Vanderver comprobó que el agente Tom Jeffords estaba dando raciones a unos 1.000 chiricahuas [375 chokonen, 250 nednais, 250 bedonkohes, y 125 chihennes]. Con los 250 chihennes de Fort Tularosa [Catron County, New Mexico] sumaban, por esas fechas, un total de 1.250 chiricahuas. Esa diferencia entre las dos reservas, llevó a Washington a planificar en reunirlos en una sola. 

Aunque las incursiones de los chokonen y de los apaches que habían venido de Fort Tularosa continuaron durante el verano, Cochise y Jeffords trataron de impedirlas, algo muy complicado porque odiaban demasiado a los mexicanos, quienes constituían una fuente muy valiosa para adquirir bienes. Cochise y Vandever se conocieron en Sulphur Springs [Cochise County, Arizona], al oeste de Fort Bowie, hablando de las continuas depredaciones que los apaches hacían en México.

Cochise dijo que hizo la paz con los estadounidenses, no con los mexicanos. Quería la paz con todos y afirmó que su gente había ido a México sin su conocimiento o aprobación. También pidió que los apaches de Fort Tularosa que estaban en su reserva, recibiendo raciones de Jeffords, fueran enviados a su reserva ya que podrían crear problemas entre los suyos. Vandever instó a Jeffords a dejar de darles raciones y enviarles de vuelta a su reserva, lo que Jeffords prometió hacer).

* El 29 de octubre, se completa la línea telegráfica entre San Diego (San Diego County, California) y Tucson (Pima County, Arizona) se ha completado, hasta Camp Apache (Navajo County, Arizona).

* El 2 de noviembre, el comandante William Redwood Price informa que un grupo de apaches mescaleros había matado varias reses al norte de la Agencia Mescalero, junto a Fort Stanton ([Lincoln County, New Mexico]. En el invierno, algunos de los apaches mescaleros que habían dejado la reserva en septiembre estaban volviendo a la Agencia. Price creía que estaban hambrientos y pidió que les dieran raciones. El 31 de enero de 1874, Bushnell encontraría varias bandas cerca de la reserva y el 7 de febrero, declararía que los rancheros vecinos habían informado que la zona estaba tranquila).

* En noviembre, Thomas Jeffords notifica que unos apaches de la Reserva de Fort Tularosa (Catron County, New Mexico) han traído a la Reserva Chiricahua de Cochise nueve caballos robados. (El agente envió un grupo de chiricahuas para recuperar los animales y una vez en su poder se los devolvió a sus propietarios. También Jeffords indicó que apaches de la Reserva de Fort Tularosa, llegaban constantemente a la reserva de Cochise pidiendo que les dejaran quedarse diciendo que habían tenido que dejar su reserva por las medidas injustas de los militares. Estos apaches eran los que cometían la mayor parte de las depredaciones en Sonora ya que no tenían otra forma de subsistir.

Jeffords trasladó la Agencia de la Reserva Chiricahua de San Simon Cienega [Cochise County, Arizona] a Pinery Canyon [Chiricahua Mountains, Cochise County, Arizona], un lugar predilecto de los apaches, a 25’7 km de Fort Bowie. La nueva Agencia, aunque buena para los apaches, no era adecuada para una vida sedentaria. Además, las instalaciones de almacenamiento no eran adecuadas, lo que requería almacenar algunos suministros de la reserva en Fort Bowie. A pesar de eso, Pinery Canyon probablemente hubiera servido como agencia durante un período determinado si no hubiese surgido un nuevo problema. Muchos grupos mercantes y de inmigrantes pasaban por Apache Pass, zona de fácil acceso, y ahí algunos apaches pronto se dieron cuenta de que esas personas pedían intercambiar whisky por caballos. Jeffords se percató de las peligrosas consecuencias que ese comercio traería, por lo que solicitó permiso para trasladar la agencia a Apache Pass, donde podría ejercer un control más estricto. Sus superiores intentarían sin éxito convencer a los chiricahuas para que se trasladasen a la Agencia de Hot Springs, en New Mexico, por lo que permitirían a Jeffords establecerse en Apache Pass en mayo de 1875.

Cochise había sido informado que, a menos que las incursiones terminaran, la reserva corría peligro de ser cerrada y Jeffords cesado. Cochise no creía que los estadounidenses rompieran las promesas del general Howard, pero finalmente actuó. Convocó a todos los representantes de las cuatro bandas chiricahuas, declarando que allí mandaba él  y que todos los que quisieran permanecer en la reserva debían abandonar sus incursiones en México o irse.

Juh cogió a sus 150 nednais y se fue a México donde permanecería hasta finales del verano de 1874. Su hijo, Asa Daklugie, diría a la escritora Eve Ball que su padre estuvo durante períodos en la Reserva Chiricahua, yendo y viniendo cuando quería. A pesar de que Juh pudo estar en contra de la orden de Cochise, quizás simplemente se fue porque siempre había preferido vivir en las montañas de la Sierra Madre. Nunca estuvo a gusto entre los estadounidenses. Dejó la Reserva Chiricahua a mediados de diciembre a tenor de la información dada por el «Arizona Citizen»: «un grupo había dejado la reserva para México«. Gerónimo le acompañó. Los asaltos de los que se quedaron disminuyeron de manera significativa.

Cuando Juh se fue, Loco y Horache fueron a la Reserva Chiricahua para convencer a miembros de sus grupos a que volviesen a la Reserva de Fort Tularosa. En diciembre, Loco volvió a Tularosa con Sánchez y unos 75 chihennes. A final de mes, el agente de Tularosa Benjamin Thomas informaría que había alrededor de 325 chihennes y bedonkohes en la reserva).

* El 28 de noviembre, el general Schofield pide que Crook sea puesto a cargo de la Reserva Chiricahua por las incursiones apaches desde esa reserva al interior de México. (El Secretario del Interior Columbus Delano se negó).

* A las 16:00 horas del 1 de diciembre, un destacamento al mando del teniente Walter S. Schuyler cruza los ríos Verde y Clear Creek, dirigiéndose hacia el Sycamore Creek, buscando a los Tonto Apaches que habían huido de la reserva de Camp Verde (Yavapai County, Arizona) el pasado mes de octubre, dirigidos por los jefes Eskeltsetle, Cachee y Naqui Naquis. (Además del teniente Schuyler, el destacamento estaba formado por el sargento Edmund Schreiber, el cabo Leonard Winser, nueve soldados de la compañía «K», el jefe de exploradores Al Sieber, José de León [uno de los mejores guías de Arizona] y su hijo, 14 exploradores Tonto Apaches, dos hombres llamados Shrewsbury y Houlihan, un prisionero como guía, y 25 mulas con empacadores.

A las 11:00 horas del día siguiente, Schuyler, Sieber, y algunos más del destacamento fueron a Fossil Creek, casi hacia el este, a buscar alguna ranchería de los Tonto Apaches, pero cuando llegaron se percataron de que el guía que llevaban como prisionero, había tenido la intención de hacer ver que los hostiles estaban en el Hackberry Creek, hacia el oeste, por lo que acamparon y esperaron la recua de mulas, que llegó cuando obscurecía. Durante la noche, Jocko y otro explorador Tonto Apache desertaron, yendo hacia la ranchería hostil, así que Schuyler, Sieber, Schreiber, José de León y 10 hombres, más algunos de los exploradores Tonto, salieron a las 08:00 horas para tratar de alcanzar a los desertores.

El grupo fue a través de Jaycox Crossing sobre el Fossil Creek, siguió a lo largo de la Hardscrabble Mesa, donde hacía mucho viento y frío. Schuyler paró para descansar a los caballos, enviando a José de León con unos exploradores Tonto Apaches por delante para inspeccionar la zona. A pesar de la dureza del terreno [había mucha nieve] vio a lo lejos una hoguera y una ranchería por lo que regresó para informar a Schuyler. El teniente ordenó acampar para pasar la noche pero no encendieron ningún fuego para no ser vistos, a pesar de la fuerte nevada que caía. Al amanecer, se acercaron y vieron dos rancherías por lo que Schuyler envió al sargento Schreiber, tres soldados, y algunos exploradores Tonto Apaches para capturar la más pequeña que estaba en la parte superior de la montaña; mientras que él, Sieber, y el resto del destacamento fueron hacia la que estaba más abajo. Situada junto a un pequeño arroyo en un bosque de robles, encontraron tres wickiups con 18 Tonto Apaches, pertenecientes a la banda de Natotel. Cuando estaban a unos 20 metros dispararon contra las wickiups. Dos hombres y una mujer se alejaron rápidamente, uno de ellos herido. Mataron a los otros 15 Tonto Apaches sin hacer ningún prisionero, quemando después la ranchería. Los disparos alertaron a los miembros de la ranchería que iba a atacar el sargento Schreiber, ya que éste todavía no había llegado al lugar. Vieron huir a un hombre y a dos mujeres.

En su informe, Schuyler reflejó que «Sieber y el soldado James Lenihan merecen un reconocimiento por su comportamiento en el enfrentamiento y que los exploradores Tonto Apaches lo hicieron bien«. La madre de uno de los exploradores Tonto Apaches estaba en el campamento atacado, resultando muerta por lo que el destacamento tuvo que permanecer allí dos días con el fin de que él pudiera pasar el período de duelo por ella.

El 17 de diciembre, cuando iban de regreso, Sieber encontró las huellas de dos Tonto Apaches que iban hacia la reserva, y poco más tarde el rastro de algunos apaches hostiles que iban hacia el New River Mesa. Al amanecer, Schuyler envió al sargento Schreiber, con cinco soldados, José de León y unos Tonto Apaches a seguir el rastro, encontrando su ranchería en el interior de una cueva [11 wickiups hábilmente ocultas]. Por la noche, el destacamento se situó sobre las rocas y al amanecer abrieron fuego matando a nueve Tonto Apaches, entre ellos a Nanotz, uno de sus principales guerreros).

* El 29 de diciembre, Edward P. Smith, Comisionado de Asuntos Indios en Washington acusa recibo del informe de Tom Jeffords (Smith avisó a Jeffords de que la División Militar del Pacífico había solicitado que el control de la Reserva Chiricahua fuese entregado al general Crook y que si la banda de Cochise no dejaba de incursionar por Sonora tendría que colocar la reserva bajo jurisdicción militar).

* El 31 de diciembre, el teniente Walter S. Schuyler al mando de la compañía «B» del 5º de Caballería, y 40 exploradores nativos, ente ellos Mickey Free, al mando de Al Sieber, salen de Fort McDowell (Maricopa County, Arizona) con la idea de explorar el valle del río Verde y sus afluentes. (A 16 km del Blue Rock Canyon tuvo que despedir a uno de los civiles contratados [Houlihan] por robo y al día siguiente, el soldado Terry, el herrero, desertó llevándose un equipo completo de caballería y un par de tenazas. Schuyler envió, el 2 de enero, a Sieber y a sus exploradores nativos a inspeccionar el área occidental, encontrando el rastro de unos caballos que habían sido robados anteriormente cerca de Fort McDowell, y llevados a los pies del New River Mesa [Maricopa County, Arizona]. Allí alguien los había matado y troceado para llevarse su carne. Schuyler pensó que el culpable era Nanotz o uno de los suyos.  

Schuyler envió unos exploradores Tonto Apaches a la cabecera del Cave Creek donde vieron dos apaches hostiles encima de la montaña, pero pronto desaparecieron y no pudieron saber si habían divisado al destacamento. Cuando informaron a Schuyler, éste esperó hasta medianoche, comenzando a subir la montaña a pie para atacar una posible ranchería que estuviese en la cima. No había nada pero divisaron a un grupo de apaches hostiles yendo hacia el East Fork, a unos 3 km de distancia. Encontraron el lugar donde habían acampado la noche anterior, viendo que era un grupo pequeño porque sólo habían encendido tres fuegos. José de León y los exploradores Tonto Apaches les siguieron a toda velocidad, alcanzándolos en la orilla del río, matando a cuatro, a Natotel [lugarteniente de Delshay], a dos niños y a una mujer; y capturando a una mujer y a dos lactantes. Tres hombres y dos niños escaparon. En otra ranchería mataron a 17 guerreros, y capturaron a 10 mujeres y niños.

Las fuertes lluvias y las nieves causaron que el Verde Creek y sus afluentes crecieran rápidamente. Schuyler registró en su diario, el 22 de enero: «José y su hijo, ahogados en la boca del East Fork«. El «Arizona Miner» dijo el 30 de enero de 1874: «Lamentamos sinceramente la muerte, por ahogamiento, de José de León y su hijo. Es cierto que no eran hombres blancos; pero, ¿qué importa? el padre era un mexicano valiente, dedicado a fondo a nuestro país y a nuestra causa. El hijo, un valiente mestizo, que como su padre, había hecho un noble servicio para una buena causa«. Y añadió: «José era un nativo de Sonora, de donde fue llevado cautivo a una edad temprana por los apaches, entre los que vivió durante muchos años y, con los White Mountains y con los de la reserva de Camp Verde, adquirió gran influencia que utilizó con ventaja en la campaña contra los que se negaban a hacer la paz… Su pérdida lo notarán gravemente nuestras tropas«. Regresaron a Camp Apache con sus prisioneros el 4 de enero de 1874). 

1874

* Este año y hasta 1876, la vida en la Reserva Chiricahua es aparentemente razonable aunque hay problemas para que Tom Jeffords controle la situación. (Persisten los problemas de suministros; el gasto de racionamiento que producen los apaches de otras reservas que llegan a la reserva Chiricahua aumenta las dificultades [Jeffords proporciona raciones a un promedio de 200 apaches foráneos por mes]; el tiswin [cerveza elaborada a partir del maíz] aumenta la tensión entre apaches de diferentes bandas; hay descontento  de grupos de chihennes y bedonkohes en la reserva; se producen afrentas de ciudadanos de Arizona porque no han cesado totalmente los asaltos).

* El 1 de enero de 1874, el capitán George Morton Randall tiene noticias de que Cochinay y su banda de “renegados” habían estado visitando la Reserva de San Carlos con el conocimiento de Eskiminzin. (No sólo el jefe apache aravaipa no había informado de la presencia de los “renegados”, sino que también había abandonado otras responsabilidades por lo que el 3 de enero, Randall decidió encarcelarlo [Es poco probable que Eskiminzin protegiera a su viejo enemigo, Cochinay. Posiblemente fue acusado para justificar el encarcelamiento de un jefe considerado peligroso por otras razones]. Dos noches más tarde, con una guardia débil, Eskiminzin escapó y seis de las ocho bandas de la Agencia lo siguieron. Los jefes de las dos restantes ofrecieron todos sus guerreros a Randall para perseguir y castigar a los que se habían ido, pero antes de partir, regresaron. Para el 10 de enero, la calma volvió. “The Citizen” de Tucson informó que un número grande de nativos estaban cultivando y todos parecían contentos. 

Era la calma antes de la tormenta. En la noche del 31 de enero, se produjo un levantamiento. Al principio de la noche, quizá instigados por Cochinay, hubo una reunión de apaches cerca del río Gila que estaban bebiendo tiswin. Cochinay dijo a los participantes que planeaba atacar una caravana en el camino que lleva a Camp Grant. Los soldados podrían matar a apaches pacíficos acusándoles de complicidad, advirtiéndoles que huyeran a las montañas. Alrededor de 15 apaches atacaron la caravana, matando a un hombre, hiriendo gravemente a otro, y llevándose ocho mulas, tres caballos y una gran cantidad de whisky. Todos los apaches de San Carlos [957 pertenecientes a 10 bandas] huyeron, dejando sólo cuatro mujeres ciegas y un apache White Mountain desde el norte. Treinta y nueve exploradores se unieron a ellos. Todos se fueron tan apresuradamente que dejaron todas sus posesiones tras ellos en sus campamentos. No había una explicación lógica para el levantamiento. Los nativos parecían felices antes, y sólo los Tonto Apaches, de los cuales unos 200 estaban en la reserva, se habían sentido incómodos. Los responsables de la reserva creían que se debía al hecho de que nunca antes habían estado en una reserva, llegando a la conclusión de que el levantamiento había sido espontáneo.

Cualquiera que fuese la causa de la rebelión, hubo depredaciones. El 2 de febrero, unos 70 apaches atacaron el rancho de Carlos Machado, un ranchero que vivía cerca del viejo Camp Grant. Mataron a Machado, a su esposa, y a tres hijos, e hirieron a otro. Luego robaron todo lo que pudieron llevarse, y quemaron la casa. Seis días después llegaron a un campamento de mineros a 24 km al este de Florence [Pinal County, Arizona] en el río Gila, matando a un hombre y robando todas las mantas y ropa que pudieron encontrar, así como tres caballos y sillas de montar.

La noticia del levantamiento llegó a Camp Apache el 2 de febrero, organizando el capitán Randall una expedición para perseguir y castigar a los renegados. Iban otros tres oficiales, miembros de cuatro compañías del 5º de Caballería y 42 exploradores nativos. A finales de febrero consiguieron que Cassadora, un jefe apache Pinal, y toda su banda se rindiesen. De las 90 personas de su banda, 27 eran guerreros, incluyendo nueve exploradores que habían desertado. Cuando se rindieron en San Carlos, los renegados creían que los soldados los iban a matar. En cambio, se les permitió volver a la reserva).

* El 2 de enero, Edward P. Smith, Comisionado de Asuntos Indios en Washington, envía al Departamento del Interior una copia del informe favorable de Tom Jeffords sobre la Reserva Chiricahua del mes de noviembre anterior. (Smith, en su carta, alabó al agente Jeffords, afirmando que era la persona más indicada para averiguar si la banda de Cochise estaba haciendo incursiones en el interior de México. Asimismo, Smith declaró que según testimonios de varios ciudadanos de Arizona, hacía años que dicho territorio no se hallaba tan libre de ataques apaches. También según fuentes fidedignas, Cochise estaba actuando de buena fe para cumplir con las promesas realizadas al general Howard, comentando también que el gobierno se había demorado en el envío de suministros para la Reserva Chiricahua, estando este problema en vías de solución.

Mientras Jeffords luchaba con la burocracia de su gobierno y resistía a las presiones de Crook, Cochise utilizaba toda su influencia para convencer a su pueblo de que tuviese paciencia y aceptase la nueva situación. Pero desde hacía unos años, el jefe apache chokonen padecía una dolencia interior, una dolencia del estómago probablemente dispepsia.

El mes de febrero, Fred Hughes, ayudante de Jeffords escribió una carta al periódico «Las Cruces Borderer» sugiriendo que la mayoría de la gente de Cochise estaría dispuesta a unirse a los chihennes en una reserva en New Mexico. Hughes creía que eso «resolvería nuestros problemas [incursiones chiricahuas] en Sonora«. Además, inexplicablemente afirmó que solo «media docena de guerreros se opondría«. Levi Edwin Dudley, Superintendente de Asuntos Indios de New Mexico, leyó la carta y la envió a Edward P. Smith, Comisionado de Asuntos Indios en Washington, quien harto de la problemática de Sonora, ordenó a Dudley visitar a Cochise para saber qué pensaba de un posible traslado a Ojo Caliente [Socorro County, New Mexico], donde se establecería la Reserva Hot Springs. Si Cochise accedía, Dudley pensaba substituir a Jeffords por Jacob May, intérprete del general Howard durante las conversaciones con Cochise).

* El 20 de febrero, el periódico «La Voz de México» publica una serie de acciones realizadas por los apaches de Cochise (el periódico le llamaba Cachise)A finales de septiembre [de 1873] mataron a Francisco Araiza y a su hijo Manuel, menor de edad; a Francisco Encinas; a Carlos Noriega y a José M. Quijada. En el Rancho Adivino [municipio de Mazatán, Sonora] a José Ayon. En un rancho de Bastritas [municipio de Carbó, Sonora] a Manuel Valencia.

El 21 de octubre se encontró el cuerpo de José María Ramírez en su huerto del Tambor [municipio de Sahuaripa, Sonora]; el 27 de octubre, los apaches mataron cerca de Privipa [?] a Francisco Bernal y a su hermana María Antonia.

El 28 de diciembre, mataron en un enfrentamiento en la «Cueva Santa» [?] al cabo Francisco Romero. El 30 de diciembre, mataron en el Valle de Jaricachi [?] a José María Romero e hirieron de un disparo en una pierna a su esposa Dolores.

El artículo seguía: Se teme con fundamento que pasada la fuerza del invierno, las incursiones sean más frecuentes y numerosas pues algunos yanquis aseguran que Cochise tiene armada toda su gente, de 1.200 a 1.400 hombres, [evidentemente una exageración] con magníficos rifles que se cargan por la recámara….

* El 22 de febrero de 1874, un destacamento al mando del teniente Walter S. Schuyler sale de Camp Verde (Yavapai County, Arizona) para buscar a los Tonto Apaches hostiles. (El destacamento estaba formado por 30 hombres de la compañía K, del 5º de Caballería; 59 apaches yumas, 41 apache mohaves y 22 Tonto Apaches al mando de Al Sieber; el cirujano William H. Corbusier; un cocinero; y una recua de 80 mulas para llevar raciones y municiones. Se dirigió a través del Verde Creek, para después dirigirse al sur. Al tercer día, se toparon con otro destacamento de Fort Whipple [Yavapai County, Arizona] que tenía órdenes similares, y a quien quitó unos 20 de sus exploradores nativos. 

Un día oyeron un disparo al otro lado de una cresta baja por lo que los exploradores indios de Sieber subieron a la colina a investigar, volviendo con el cadáver de un ciervo que habían matado los apaches hostiles. Cuando vieron a los exploradores, huyeron. Siguieron sus huellas y las de un caballo sin jinete, muy fáciles de ver durante unos días pero luego las del caballo desaparecieron. Probablemente se lo comieron. Les persiguieron hasta localizar pequeñas rancherías que atacaron al amanecer, matándolos a todos. El 7 de marzo, el destacamento llegó a Fort McDowell [Maricopa County, Arizona]).

* En la primavera, el jefe apache nednai Juh entabla negociaciones en Janos (Chihuahua) para hacer un tratado a cambio de recibir raciones y poner fin a las hostilidades. (Juh dijo: Nunca he querido vivir en los Estados Unidos. Si le garantizaban la paz, incluso prometió proteger la frontera cercana a Janos de apaches hostiles que pudiesen venir de las reservas estadounidenses. Las autoridades de Janos enviaron la oferta de Juh al jefe político del distrito de Galeana [Chihuahua], quien pidió a Juh que enviara un emisario al gobernador de Sonora, con la misma solicitud de paz. A primeros de julio, una mujer nednai llamada Juana salió de Bavispe [Sonora] con destino a Ures [entonces capital de Sonora] para firmar un tratado de paz con el gobernador. Las conversaciones debieron de tener éxito porque ella volvió a Bavispe y luego partió a Janos con Eligio, hombre de confianza de Juh, y otras tres mujeres para organizar los detalles finales.

Mientras esto ocurría, un grupo incursor proveniente de la Reserva Chiricahua [Cochise County, Arizona] entró en Sonora cometiendo depredaciones. Una docena de guerreros de Tularosa, entre los que estaban Sánchez, Ponce, Bonito, She-neah [primo de Bonito], y un jefe de guerra llamado Miguel Tuerto [porque solo tenía un ojo], alistaron a otros hombres en la Reserva Chiricahua, dirigiéndose a Sonora, atacando ranchos y viajeros en el distrito de Moctezuma. En el mes de junio, se produjeron en Sonora varias depredaciones, entre ellas se documentaron las siguientes:

El 8 de junio, el ranchero de Oputo [hoy Villa Hidalgo, Sonora], Doroteo Beltrán informó al comisario de policía que unos apaches le habían matado una res en el vado de La Junta, habiéndolo sabido varios días después cuando salió a buscarla.

El 9 de junio, un grupo de apaches persiguió a un recolector de pitahayas en Granados [Sonora]. Por unos correos que pasaban por Guásabas llegó a Granados la noticia de la muerte de un recolector, llamado Moreno, y dos compañeros suyos. Salieron en su persecución 12 guardias que les siguieron hasta Cucubabi [Sonora] donde unos 15 apaches se dispersaron por varios puntos.

El 13 de junio, un grupo de apaches nednais acudió al rancho de Feliciano Ruiz, en Bavispe [Sonora] pero no pudo llevarse el ganado por la presencia de los vaqueros en las cercanías.

También el 13 de junio, los apaches mataron en el Paredón [municipio de Fronteras, Sonora], una vaca al ranchero Montaño.

El 16 de junio, unos apaches robaron un caballo del rancho de Vicente Espinosa, matándolo en la cañada de Barodehuache [Sonora].

El 18 de junio, cinco apaches asaltaron en Las Lomitas [municipio de Hermosillo, Sonora] al ganadero Julián Cruz, quien se defendió y logró huir, llevándose los apaches el ganado por varias direcciones.

En total, los incursores mataron al menos a 10 personas, capturando una gran cantidad de ganado antes de regresar a Arizona. Soldados mexicanos les persiguieron hasta la frontera, pensando erróneamente que era la banda de Juh, quien estaba en su campamento cerca de Janos esperando los resultados de su oferta de paz.

A primeros de julio, el capitán Jesús Escalante salió de campaña con 100 soldados de la Guardia Nacional pertenecientes a las guarniciones sonorenses de Bavispe, Bacerac, Granados, y Huásabas. Con él iba Eusebio Gil Samaniego, antiguo combatiente de apaches, que residía en Bavispe. Como otras veces, cruzaron la frontera con Chihuahua entrando de incógnito en Janos, donde se dirigieron a casa del alcalde. Allí se llevaron a los cinco miembros de la banda de Juh que estaban esperando la llegada de la comisión de paz desde Galeana [Juana, Eligio, y otras tres mujeres]. Escalante les obligó a guiarles hasta el campamento de Juh, situado al sudoeste de Janos, probablemente en la Sierra de Carcay. Cuando estaban llegando, Juana valientemente intentó avisar a su gente pero los soldados la dispararon, lo que provocó la alarma de la ranchería. Cuando llegaron no había nadie, pero capturaron todos los suministros, ocho caballos y dos mulas recientemente robados en Sonora, lo que Escalante citó como prueba de que los apaches querían comerciar con ellos, un argumento que proporcionaría cobertura legal a su entrada en Janos. El destino de Eligio y las tres mujeres estaba sellado. Los soldados los mataron a sangre fría, cortándoles la cabellera porque Sonora había aumentado en 1873 la recompensa por ellas, hasta alcanzar los 300 pesos a causa de la gravedad de las depredaciones apaches. El informe de Escalante, publicado en el periódico de Sonora «Estrella de Occidente» dio a entender que los cinco apaches resultaron muertos en el campamento de Juh.

Resulta irónico que Sonora atacase a Juh mientras éste buscaba la paz con Chihuahua. Después del ataque de Escalante, un oficial mexicano de Janos o Casas Grandes escribió una carta a Juh, que fue interceptada por soldados de Sonora. La carta proporcionaba detalles sobre la muerte de Juana, Eligio, y las otras tres mujeres, y ofrecía a Juh aguardiente a cambio de ganado robado en Sonora, un dato de que esa vieja práctica de contrabando seguía vigente en la frontera norte de México. Sin embargo Juh, volvió a la Reserva Chiricahua, seguido poco después por Gordo, cuya ranchería formada por 15 guerreros y sus familias, había sido atacada por soldados de Chihuahua, capturando a una mujer, un bebé, y 36 cabezas de ganado.

La muerte del grupo de Eligio supuso el inicio de más hostilidades, especialmente después del regreso de Juh a la Reserva Chiricahua).

* A primeros de marzo, el general Crook llega a la Reserva de San Carlos (Gila, Graham & Pinal Counties, Arizona), dando un ultimátum a los Western Apaches que todavía no estaban en la reserva. (Sólo podían regresar y vivir en paz si entregaban a todos los líderes renegados, vivos o muertos. Ordenó que todos los apaches debían ubicarse cerca de Camp Apache [Navajo County, Arizona], y cultivar en un lugar indicado por los militares. La concentración de apaches de diferentes bandas hizo que hubiera peleas entre ellos. El apache White Mountain Miguel [Esh-ke-iba] y otros ocho apaches Cibecue fallecieron en una de ellas. Diablo [Esh-ken-la] se convirtió en el líder del grupo Cibecue y vengó la muerte de su hermano Miguel.

El 20 de marzo, un destacamento de Camp Apache del capitán George M. Randall sorprendió el campamento de Cochinay y otros renegados en las Pinal Mountains [Gila County, Arizona]. Mataron a 13 guerreros, y capturaron 34 mujeres y niños, 25 animales y todas las provisiones de los renegados. Cochinay y los otros líderes escaparon, pero los cautivos fueron devueltos a San Carlos.

Otros destacamentos fueron tras ellos. Una columna, comandada por los tenientes Alfred B. Bache y Bernard Reilly del 5º de Caballería, con 70 soldados y 30 exploradores nativos al mando de Archie McIntosh, estuvo en campaña durante 13 días, destruyendo el 2 de abril, dos rancherías en el Pinal Creek [Gila County, Arizona] . La fuerza mató a 31 guerreros y capturó a 179 hombres, mujeres y niños. Los cautivos también fueron llevados a la reserva, matando a 49 de ellos. Bache había capturado a una mujer apache, que les llevó al campamento.

Otra expedición al mando del capitán John M. Hamilton, del 5º de Caballería, mató en dos ataques a 14 hostiles y capturó a 30. A mediados de abril, «The Citizen» de Tucson informó que el ejército había roto la columna vertebral de la resistencia apache).

* En marzo, Williamson D. Crothers sustituye a Samuel B. Bushnell como agente de los apaches mescaleros de su reserva junto a Fort Stanton ([Lincoln County, New Mexico]. Al asumir el cargo de la agencia el 1 de abril, Crothers encontró menos de 300 apaches mescaleros en las inmediaciones. Muchas bandas estaban en las montañas. Uno de los primeros jefes en venir a ver al nuevo agente fue Lagardo, que accedió a regresar a finales de abril para un consejo, prometiendo cooperación. Crothers dio pases para el resto de la banda de Lagardo, que acamparon a 56 km, para salvaguardar su llegada. Para el 1 de junio, más de 500 apaches mescaleros se establecerían cerca de la Agencia en Fort Stanton.

El periódico “The Mesilla News” del 20 de junio señaló que los apaches mescaleros estaban llegando diariamente. También dijo que el 2 de junio, Chino, un miembro de la banda de Roman, había matado a una mujer apache mescalero con una lanza, después de que ella le hubiese herido mortalmente con un cuchillo). 

* El 25 de marzo, el presidente estadounidense Ulysses Simpson Grant, emite una Orden Ejecutiva, por la que se crea una reserva para los apaches jicarillas ([Rio Arriba & Sandoval Counties, New Mexico]. Ese mismo día, el teniente John B. Babcock, del 5º de Caballería, fue designado comandante de las tropas de la Reserva de San Carlos [Gila, Graham & Pinal Counties, Arizona]. Había participado en varias campañas contra nativos “hostiles”, incluyendo los Tonto Apaches). 

* En marzo y abril de 1874, el destacamento del teniente Walter S. Schuyler, con el jefe de exploradores Al Sieber, inspecciona las Superstition (Pinal County, Arizona) y Pinal Mountains ([Gila County, Arizona]. Habían salido de Fort McDowell [Maricopa County, Arizona] para buscar a los Western Apaches, especialmente a los Tonto Apaches. El 26 de marzo, Schuyler rodeó un campamento apache en las Pinal Mountains, matando a 12 y capturando a dos.

Sieber enviaba a sus exploradores nativos a inspeccionar el terreno, a veces por unas horas, otras por un día, una semana o por más tiempo. Un día capturaron a un apache a pesar de que tenía orden de no hacer prisioneros. Sieber buscaba información, por eso lo mantuvo en su poder varios días, pero antes de juntarse con el destacamento de Schuyler, lo mató. Una mañana, Sieber, un empacador, los exploradores nativos y el prisionero apache, estaban sentados en un círculo desayunando. Sieber hizo un gesto a sus exploradores, pero no parecieron entenderle o no quisieron hacerlo, por lo que cogió su rifle y disparó al apache justo detrás de la oreja, cuando estaba comiendo un trozo de pan, cayendo hacia atrás. El empacador se volvió hacia Sieber y dijo: “Al, si hubiera sabido que iba a hacer eso, no le habría dado tanto de comer”.

El destacamento inspeccionó la Sierra Ancha [Gila County, Arizona], luego cruzó el Salt River y entró en las Pinal Mountains [Gila County, Arizona] para después dirigirse a las Aravaipa Mountains [Pinal County, Arizona], donde atacaron una ranchería de los Western Apaches matando a 23 de ellos y capturando a 12. En total habían matado a 83 Western Apaches, y capturado a 26. 

El 28 de marzo, L. Edwin Dudley, Superintendente de Asuntos Indios en New Mexico, firma unaorden restituyendo las tierras de dominio público en Cañada Alamosa [hoy Monticello, Sierra County, New Mexico] al Departamento Indio con la intención de establecer una reserva para los chiricahuas).

* El 9 de abril, la Reserva Hot Springs se establece en Ojo Caliente (Socorro County, New Mexico) con la idea de recolocar a los apaches chihennes de la Reserva de Fort Tularosa (Catron County, New Mexico).

*  En abril, Eskiminzin y su banda de apaches aravaipas fueron a la Reserva de San Carlos (Gila, Graham & Pinal Counties, Arizona) para rendirse. (A principios de febrero, el capitán George M. Randall, con 60 exploradores apaches, Mickey Free entre ellos, y varias compañías del 5º  de Caballería, marcharon hacia el oeste, a lo largo del Salt River, para girar hacia el sur para atacar el campamento de Eskiminzin en las montañas al noroeste de San Carlos. El enfrentamiento dejó todos los bienes y animales, junto con 34 mujeres y niños, en manos de Randall. Eskiminzin se rindió en abril. Randall arrestó al jefe y lo envió a Camp Grant, donde permaneció preso hasta octubre.

Randall ordenó a Mickey Free que fuese a buscar a Pedro, un apache White Mountain que había sido uno de los huidos de la reserva. Salió el 26 de abril de Camp Apache con 14 exploradores White Mountain. Regresó al día siguiente con la cabeza de Pedro [no confundir con el jefe apache White Mountain del mismo nombre fallecido en 1885] colgando de su silla de montar, entregándosela al capitán Randall. A Pedro lo mató el explorador Tonto Apache Disalin, que se había rendido recientemente.

A 4’8 km de Tucson [Pima County, Arizona], el líder Western Apache Cochinay resultó muerto en un enfrentamiento a manos de exploradores apaches que entregaron su cabeza a San Carlos [Gila, Graham & Pinal Counties, Arizona] en mayo).

* En mayo, el señor Mariscal, ministro mexicano, hace la primera de una serie de denuncias ante el Departamento de Estado de los Estados Unidos sobre las depredaciones apaches en México.

* El 21 de mayo de 1874, L. Edwin Dudley, Superintendente de Asuntos Indios en New Mexico, acude a la Reserva Chiricahua (Chiricahua Mountains, Cochise County, Arizona), reuniéndose con el agente Tom Jeffords en Pinery Canyon. (Jeffords escribió a Edward P. Smith, el Comisionado de Asuntos Indios: «Un grupo de indios ha venido recientemente… de la Reserva de Tularosa… y de lo que he podido enterarme acerca de ellos, creo que en poco tiempo estaremos sobrepasados por indios… el norte… Los indios saldrán de su reserva con sus familias e irán a Sonora o Chihuahua a incursionar. Luego sus familias buscarán refugio en esta reserva, mezclándose con los indios de aquí, no importándoles si les doy de comer o no, ellos no se irán. Los indios que han ido a Sonora o Chihuahua a incursionar pronto volverán, acampando en alguna de las montañas de los alrededores de la reserva, después vendrán aquí y pedirán raciones. Si no se las doy se irán de nuevo para hacer lo que hicieron el año anterior. Creo que si les alimentamos e intentamos mantenerles aquí, no serán propensos a hacer demasiadas incursiones. Por esta razón me veo obligado a pedir instrucciones«. A mediados de mayo, la banda de Cochise sumaba unas 375 personas. En la Reserva Chiricahua  había otros 425 chiricahuas, la mayoría de ellos bedonkohes, y el resto divididos entre chihennes y nednais.

Dudley se enteró allí de que Cochise estaba enfermo: «Me enteré de que Cochise estaba muy enfermo en las Dragoon Mountains, a unos 65 km de distancia, y que se temía que pudiera morir… Oír el temor a que el apache más grande y más belicoso podría morir, sonaba bastante extraño cuando comprobé que el gran jefe tenía en la paz, el maravilloso poder e influencia que había ejercido en la guerra, y que consideraba sagradas las promesas hechas al general Howard y no violarlas bajo ningún pretexto, supe que sería una calamidad para la frontera perderle de las filas de los hombres vivos«.

Al día siguiente, Dudley y Jeffords recorrieron los 40 km que separaban Fort Bowie de Sulphur Springs, donde estaba el campamento de Cochise. Dudley se reunió con Taza, el hijo mayor de Cochise. Su nombre apache era Daza, que significa «fuerte», para describir su sólida constitución. Taza había nacido alrededor de 1840, convirtiéndose en un magnífico guerrero. Después fueron a la ranchería de Cochise. Dudley escribiría: «Encontré a Cochise acostado, con su cara hacia el Este, observando desde su lecho la extensa vista que alcanzaba a verse desde su campamento. El instinto de guerrero para protegerse de cualquier sorpresa aún permanecía en este hombre moribundo. El viejo jefe estaba sufriendo intensamente y al principio pensé que no sobreviviría a la noche. Me ofreció una cálida bienvenida tan pronto como su hijo le explicó quién era yo, porque me estaba esperando, y cuando le di una fotografía en la que aparecía el general Howard y yo, su aprobación fue total. Durante mi estancia, la foto fue frecuentemente examinada por el viejo jefe, seguido siempre de cálidas expresiones de afecto por el general.

Poco después de la llegada del agente Jeffords y de los intérpretes, comencé una conversación… Dije a Cochise que lamentaba verle tan enfermo y que no quería molestarle, pudiendo irme y volver de nuevo cuando estuviese mejor, pero él insistió en escucharme entonces, diciendo que pronto moriría y que debía hablar también con sus subjefes, que estaban convocados. Después de hablar durante una hora [sobre la ubicación en Ojo Caliente], vi a Cochise muy cansado por lo que decidí dejarle por el momento. Durante esa noche estuvo inconsciente durante varias horas«.

Dudley se fue a Fort Bowie regresando tres días después. Cochise aún estaba vivo pero muy deteriorado pero a pesar de eso habló largo rato con él. «Mientras expresaba su preferencia por su ubicación [Reserva Chiricahua], me convencí de que si vivía, el agente Jeffords tendría pocas dificultades para trasladar a los indios.

Durante la segunda visita encontré a Cochise montado en su caballo frente a su wickiup, habiendo sido puesto allí por sus amigos, mostrando su determinación y fuerza de voluntad. Pregunté por qué contestando que deseaba estar montado una vez más antes de morir. El agente [Jeffords] y yo mismo temimos que pudiera morir mientras estaba sobre su caballo, y probablemente él lo hubiera preferido así… Estoy convencido de que si apruebas el traslado de estos indios, el agente Jeffords puede hacerlo… No he visto a nadie que controle tan bien a sus indios como el agente Jeffords y estoy seguro que si son trasladados él será el mejor hombre como agente en Ojo Caliente. Él no responde a todos los requisitos de un agente. Ninguno de los que he visto reúne todos los requisitos. Jeffords puede y mantiene la disciplina y él influye para que los indios vengan a la reserva y mantenerlos allí, y si ellos se van fuera generalmente sabe a dónde han ido. Si a los apaches se les puede enseñar a trabajar, Jeffords es el hombre indicado para ello«. Cochise se opuso a ir a New Mexico pero dejó esa decisión a Taza. Jeffords dijo que podía trasladar a 250 bedonkohes y chihennes a Ojo Caliente en cuanto se decidiese, pensando Dudley que los chokonen y nednais querrían también ir si nombraba a Jeffords su agente.

Esperando la muerte de Cochise, Dudley permaneció en su campamento hasta el 3 de junio, cuando regresó, pasando la noche en Sulphur Springs. Al día siguiente llegó Taza al frente de un grupo de 27 hombres. Dudley diría: «Taza dijo que se había comprobado que la enfermedad de Cochise era debido al hechizo de un indio de la banda chiricahua y que iban a por el brujo para obligarle a curar a su jefe… Pregunté cuál sería su destino si él no podía curar a Cochise, diciendo que le colgarían de un árbol y le quemarían hasta morir. Parecía no haber forma de pararlos en ese momento, yendo a otro campamento para atrapar a ese hombre y volver con él fuertemente atado sobre su caballo. El agente [Jeffords] creía que podía salvar su vida en el momento adecuado y yo no lo dudé. Cuatro días después de mi partida, es decir el 8 de junio, Cochise murió y su hijo Taza se convirtió en jefe. El sentimiento de Taza hacia los colonos era de amistad, como su padre pero yo temí que no tuviera mucha influencia sobre la tribu«.

Cochise falleció el 8 de junio, probablemente de cáncer de estómago. Había empeorado súbitamente en la primavera y cuando murió, sus seguidores le enterraron en un lugar secreto en el East Stronghold Canyon, en el Sulphur Springs Valley, cuyo emplazamiento jamás fue revelado. Fue enterrado envuelto en una manta con su rifle y sus revólveres. Su caballo fue disparado y enterrado con él.

Según el ayudante de Jeffords, Fred Hughes, hubo tres posibles aspirantes para suceder al gran jefe chiricahua: su hijo mayor Taza, Skinya [un hombre medicina también llamado Haske-ne-l-a], y el jefe de guerra Nahilzay, quien según Hughes era la mejor opción por su amistad con los estadounidenses.

Cochise había tenido otros planes. Con la esperanza de garantizar una buena transición y una continuación de su política, él había nombrado a Taza, preparándole para ser un buen jefe. Sus últimas palabras a su gente fueron: “Vivid siempre en paz con los blancos y obedecer a Tom Jeffords“. Años más tarde, Naiche [el hijo menor de Cochise] recordaría lo que su padre dijo a Taza y a él: “Perseguid la paz con los blancos tanto como podáis“. Todos los subjefes aceptaron esa decisión pero luego Skinya se sintió desairado. A pesar de que su hija, Nah-de-yole, se casaría con Naiche, Skinya pareció rechazar la decisión de Cochise.

Taza mantuvo los compromisos de su padre pero ante sí tenía un panorama desolador. Cada vez más, mineros y rancheros ocupaban zonas que antes habitaban los chiricahuas. Sólo era cuestión de tiempo que el gobierno estadounidense confiscara la reserva de Cochise, en la esquina del sudeste de Arizona. El valle de Sulphur Springs era perfecto para instalar granjas y ranchos; y las Chiricahua y Dragoon Mountains tenían posibilidades mineras. Taza no sabía que su mundo estaba cambiando más rápidamente de lo que imaginaba. Intentó controlar a su gente pero carecía de la influencia de su padre. Además de Skinya y Nahilzay, surguieron otros prominentes apaches como Chihuahua, Cathlay [también conocido como Colle, Kutle o Chullah], y Chato [nacido en la banda de Mangas Coloradas pero su madre era chokonen].

Poco después de la muerte de Cochise, empezaron las primeras discrepancias. Alrededor de la mitad [unas 180 personas], permanecieron leales a Taza; la otra mitad, divididos en varios grupos bajo el liderazgo de Skinya, Cathlay, Nahilzay, y Chihuahua, siguieron su propio camino, aunque permanecieron dentro de la reserva. No así Gordo, quien durante el verano llevó a sus bedonkohes a México para unirse a Juh, lo que llevó a las autoridades mexicanas a pensar que los chiricahuas volvían a incursionar en México).

* En junio, Chan-deisi, un jefe Western Apache muere en un enfrentamiento y su cabeza la llevan a Camp Apache ([Navajo County, Arizona]. El 23 de junio, el general Crook escribió a Schuyler: «El telegrama reciente de Babcock [teniente John B. Babcock] dice que la cabeza de John Daisy [Chan-deisi] fue llevada a Camp Apache el otro día, lo que deja sólo la cabeza de Chunz sobre sus hombros… Envíe a sus asesinos tan pronto como sea posible tras la cabeza de Delshay y compañía«).

* Alrededor de las 14:00 horas del lunes, 1 de junio de 1874, 30 apaches atacaron a cinco leñadores mexicanos en las Santa Catalina Mountains (Pima County, Arizona), a unos 48 km al noreste de Tucson. (Los cinco leñadores se protegieron tras los árboles para repeler el ataque, resultando muerto uno de ellos, llamado Santo. Poco después, un apache fue alcanzado por cuatro disparos, estando todavía vivo la última vez que los mexicanos le vieron. El enfrentamiento duró hasta que llegó la oscuridad, circunstancia que fue aprovechada por los leñadores para llegar al rancho Fuller, dejando en manos de los apaches nueve yuntas de ganado y otros bienes.

Al haber estado la banda aravaipa de Capitán Chiquito acampando en esas montañas, fue acusada de ello. El 6 de junio, un destacamento del 5º de Caballería y una compañía de exploradores apaches, al mando del teniente Ward, atacaron una ranchería apache que estaba en ese momento en las Santa Teresa Mountains [Graham County, Arizona], a unos 64 km al noreste de Tucson.

Esa ranchería pertenecía a seguidores aravaipas de Capitán Chiquito. Los soldados mataron a cuatro apaches, entre ellos a Eskinela, también llamado Skinalow [no confundir con Eskinilay ni con Esh-ken-la o Diablo], y capturaron a otros 14.

En ese momento, dos exploradores apaches White Mountain, Alchesay y Velenay, estaban pasando una semana “de descanso” en Prescott [Yavapai County, Arizona]. No hacía mucho tiempo, había llegado allí la línea del telégrafo, al que los apaches llamaban “Pesh-bi-yalti”, que significa “cable parlante del hombre blanco”. Alchesay y Velenay fueron llevados a la oficina del telégrafo, donde enviaron un mensaje a sus amigos en Camp Apache [Navajo County, Arizona], contando cómo lo estaban pasando en Prescott y cuándo pensaban volver.

Cuando estaban en la oficina de correos llegó la noticia del ataque y muerte de Eskinela. La noticia asombró a los dos exploradores, hasta el punto de que uno de ellos no se creía que las noticias podían llegar a través de un cable que venía de Tucson, por lo que siguió la línea durante 8 km hasta que se convenció de que el cable era posible que llegara tan lejos. Para demostrar el funcionamiento del telégrafo, el operador les administró una descarga eléctrica de la línea. Alchisay y Velenay se fueron de la oficina “disgustados”).

* El 30 de junio termina el año fiscal en los Estados Unidos. (La asignación total para reunir, sustentar y abastecer a los apaches de Arizona y New Mexico fue de 250.000 $. Esta cantidad se utilizó para costear todos los gastos, excepto salarios de agentes e intérpretes, de las cuatro reservas en Arizona y dos en New Mexico).

* En julio, el comandante George M. Randall ordena castigar a todos los apaches que lleven pases emitidos por el agente de San Carlos, James F. Roberts, nombrado agente por la Iglesia Reformada Holandesa.

* El 25 de julio, los exploradores apaches llevan las cabezas de Chuntz y seis de sus seguidores Tonto Apaches a Camp Apache (Navajo County, Arizona) y son expuestas en la plaza de armas. (Habían muerto hace unos días en las Santa Catalina Mountains [Pima & Pinal Counties, Arizona]. Al día siguiente, 173 apaches renegados se rindieron).

* El 29 de julio, los tenientes Walter S. Schuyler y George O. Eaton, acompañados del jefe de exploradores Al Sieber, salen de Camp Verde (Yavapai County, Arizona) para ir al Tonto Basin (Gila County, Arizona) y a la Black Mesa (Navajo County, Arizona) en busca de apaches hostiles. (Regresaron pronto, el 5 de agosto, después de matar a dos renegados apaches).

* En agosto, muere Delshay, el jefe Tonto Apache. (A principios de agosto Disalin, el guerrero que había matado a Cochinay, salió de San Carlos con un grupo de 21 nativos en busca de Delshay. Regresaron aproximadamente tres semanas después, habiendo entregado su cabeza al oficial al mando de Camp McDowell [Maricopa County, Arizona]. Con la muerte del último de los líderes renegados, la campaña terminó. Desde el punto de vista militar, había sido un éxito tremendo, como demostró el resultado de las bajas. Sólo siete u ocho civiles habían muerto durante e inmediatamente después del levantamiento. A cambio, entre 80 y 100 Western Apaches habían muerto a manos de los soldados y exploradores. Un explorador nativo murió, pero ningún soldado ni oficial había perdido la vida. Más importante que las estadísticas fue el hecho de que fue el último levantamiento que involucró a todos los apaches de sus reservas en el centro de Arizona. A partir del verano de 1874, seguían el camino del hombre blanco).

* El 11 de agosto, John Philip Clum asume el control de la Reserva de San Carlos ([Gila, Graham & Pinal Counties, Arizona]. El sábado 8 de agosto, dos hombres en una calesa iban por el camino que unía Camp Grant con la Agencia de San Carlos. Vadearon el río Gila, pasando cerca de la confluencia con el río San Carlos, deteniéndose en el grupo de chozas que señalaba la sede de la Agencia. John Philip Clum, el joven de las riendas, y su compañero Martin A. Sweeney, eran unos extraños para los apaches. Clum sabía que se enfrentaría a peligros como agente, pero tenía confianza en sí mismo. Casi un mes antes de cumplir los 23 años, Clum era el más joven de todos los agentes que tuvieron los apaches en Arizona. A unos 180 metros de la Agencia se encontraba el campo militar, donde estaban destinadas dos compañías del 5º de Caballería, instaladas en tiendas de campaña. La aparición del campamento era igual a toda instalación militar temporal en el desierto del Suroeste, a excepción de un detalle. A lo largo del campo de desfile, Clum vio las cabezas de siete renegados apaches clavadas en postes para recordar la advertencia del general Crook, hecha siete meses antes, de que todos los renegados serían perseguidos.

El gobierno de los Estados Unidos implantó una nueva política para los nativos. Por motivos económicos decidió cerrar varias reservas y concentrarlos en unas pocas. En el caso de los apaches se optó por la Reserva de San Carlos para reunir a todas las bandas apaches.

Cuando llegó Clum, ya vivían en San Carlos unos 700 Western Apaches. Sus wickiups se agolpaban alrededor del campamento militar. Aunque un puñado de líderes renegados y unos 200 seguidores permanecían en libertad, la mayoría de los apaches que se habían marchado a finales de enero, habían regresado. Los militares que habían explorado las montañas de los alrededores habían traído al Capitán Chiquito, el jefe Pinal y un pequeño grupo de su gente el día anterior, confinándolo en la cárcel. Al día siguiente, contrató como intérprete a Merejildo Grijalva, un indio ópata que había sido cautivo de los apaches y hablaba su idioma.

El 18 de agosto, Mickey Free y los exploradores nativos de la compañía «A», mandados por Corydon Cooley, sorprendieron a los restos de la desmoralizada banda de Chappo en la Black Mesa [Apache & Navajo Counties, Arizona] matando a 13 guerreros. En el camino de vuelta a Camp Apache, los exploradores sorprendieron a otra pequeña ranchería en el extremo norte de la Sierra Ancha [Gila County, Arizona], matando a otros 10 Tonto Apaches. Dos días después de la llegada de Clum, llevaron la cabeza de Chappo, mencionando el hecho el nuevo agente a la Oficina de Asuntos Indios como prueba de la lealtad de los exploradores apaches. Los constantes movimientos de los exploradores hacían difícil que las bandas apaches permanecieran fuera de la reserva. Acosados, desmoralizados y hambrientos, regresaban poco a poco a las agencias.

Clum inmediatamente se puso a trabajar para imponer el control civil en la reserva, decidido a eliminar las injerencias de los militares, y así se lo dijo al teniente John B. Babcock, comandante militar en San Carlos, iniciando un programa de construcción y de explotación de la reserva. La ley de apropiación del Departamento de Asuntos Indios para el año fiscal 1874-1875 especificó que todos los varones nativos entre 18 y 45 años debían aportar un valor equivalente a los bienes que recibieron del gobierno. Bajo la dirección de Clum, los apaches construyeron la nueva sede de la Agencia, incluyendo las viviendas de Clum y de los empleados de la reserva, una oficina, un dispensario, herrerías y carpinterías, corrales, establos, y un cuerpo de guardia para quienes hayan infringido las normas de la reserva. Por su trabajo, los apaches recibieron 50 centavos al día, pagaderos en vales, papel moneda emitido en valores de 50 centavos, 25 centavos, y 12,5 centavos, canjeables únicamente en la tienda de la Agencia.

Nombró un tribunal constituido por un consejo formado por los principales jefes, presidido por él mismo. Los que cooperaron con él, como el jefe apache aravaipa Eskiminzin [Clum pidió a los militares su liberación el 5 de octubre de 1874], fueron alabados como ejemplos de «apaches reformados«. Aquellos que se resistieron, como el jefe chihenne Victorio, que sirvió como juez durante un corto espacio de tiempo y que renunció descontento por el deterioro de las condiciones de la reserva, fueron denunciados por su tozudez. Sin embargo, para otros apaches el terco era Clum, al que le gustaban los nativos y los trataba con amabilidad aunque también con paternalismo, algo muy corriente entre los blancos de la época. También alistó guerreros para formar un cuerpo de policía que fuera responsable de mantener el orden. [Los cuatro primeros eran Eskinospas, Hautushenhay [más conocido como John Sneezer], Goodah-Goodah [Goodygooya], y Tau-el-cly-ee [también llamado Tol-kli o Talkalai]. Recibieron armas, uniformes y un sueldo de 15 $ al mes. El que los policías apaches fueran, en general, líderes entre su gente contribuía a su efectividad. Los policías apaches pasaban revista lo que garantizaba que no se alejasen de la reserva y que tuviesen una coartada ante acusaciones de cometer incursiones. Al cabo de un año, ampliaría la fuerza original de cuatro a ocho, y después a 25, ya que cada vez había más nativos en San Carlos.

Cada semana se distribuían raciones que por cada 100 apaches consistían en 140 kilos de carne vacuna, 22 kilos de harina, 3’5 kilos de azúcar, 2 kilos de café, 453 gramos de sal y dos pastillas de jabón. Asimismo Clum les animaba a dedicarse a la ganadería y a la agricultura, erigiéndose pequeñas granjas con tanto entusiasmo que el agente esperaba que, en el futuro, fuesen autosuficientes y se pudiese suspender el reparto de raciones. Practicaban la agricultura en pequeñas parcelas, cultivadas y cuidadas por mujeres, sembrando maíz, fríjoles y calabazas. Clum puso a los apaches a cavar zanjas de irrigación para llevar agua a los campos de cultivo, como la cebada. La agencia compraba la cosecha, utilizando de nuevo vales de la reserva. Clum proporcionó a un determinado número de apaches la posibilidad de cultivar pero muchos otros se resistieron y se mantuvieron al margen.

Pero la nueva política de concentración de tribus iba a desbaratar estos comienzos tan prometedores creando tensiones entre los propios apaches. En febrero de 1875, se trasladaron unos 1.400 Western Apaches de la banda Tonto Apache, así como algunos yavapais desde su antigua reserva de Camp Verde [Yavapai County, Arizona] a San Carlos; más de 100 se fugaron antes de llegar a su destino. En agosto le tocó a la Reserva de Camp Apache [Navajo County, Arizona] donde los apaches White Mountain prosperaban con sus pequeñas explotaciones agrícolas. Salvo algunos exploradores apaches y sus familias, el resto fue trasladado a San Carlos [Gila, Graham & Pinal Counties, Arizona].

La banda más conflictiva que Clum tuvo que trasladar a San Carlos fue la de los chiricahuas cuyo jefe era Taza, el hijo mayor de Cochise. Desde la muerte de Cochise en junio de 1874, la Reserva Chiricahua había pasado por diversas vicisitudes. En contra de los deseos de Tom Jeffords, los apaches le habían convencido para que se quedara en su puesto después de la desaparición de Cochise. Las dificultades aumentaron por la presencia de numerosos apaches chihennes de la Reserva de Ojo Caliente [Socorro County, New Mexico] que les visitaban e incluso intentaban quedarse con ellos porque les gustaba más el trato y la sensación de libertad que tenían en la Reserva Chiricahua de los chokonen.

Pero el gobierno redujo la cantidad de ganado vacuno destinado a Jeffords y éste tuvo que decir a los visitantes que se marchasen porque no había suficientes raciones para todos. Sugirió que unos y otros se dedicasen a la caza para suplir la falta de raciones. El resultado fue que muchos se sumaron a las incursiones que se cometían en México con la lógica protesta de las autoridades mexicanas ante el gobierno de los Estados Unidos. Asimismo la prensa local de Arizona aprovechó la oportunidad para denunciar estos hechos y exigir el castigo de los depredadores y el cierre de la Reserva Chiricahua).

* El 6 de septiembre, un grupo de buscadores de oro en el Humbug Creek (Yavapai County, Arizona), un afluente del Agua Fría, al sur de Camp Verde (Yavapai County, Arizona) descansa por ser domingo. (Uno de ellos, William Roberts, cogió su rifle con intención de ir a cazar ciervos. Poco después sus compañeros oyeron varios disparos, los cuales no todos eran del arma de Roberts. Cogieron sus rifles y corrieron en su ayuda. Lo encontraron muerto a pedradas, con un disparo en la pierna, dos en el cuerpo y uno en la cabeza, más dos cuchilladas. Su rifle, cuchillo, botas y sombrero habían desaparecido, y las huellas indicaban que habían sido, al menos, tres apaches. Los atacantes se dirigieron a Marysville Ferry, junto al Salt River, donde atacaron el rancho de Charles Whitlow matando al pastor y llevándose un poco de ganado. Un destacamento salió de Fort McDowell [Maricopa County, Arizona] encontró su rastro pero lo perdió.

El aviso llegó a Camp Verde, de donde salió una patrulla de la compañía «K» al mando del sargento A. Garner, guiada por Al Sieber y sus exploradores Tonto Apaches. A pesar de que llegaron una semana más tarde al lugar donde murió William Roberts, supieron después de analizar las huellas, el número de atacantes y que eran apaches mojaves. Cuatro días después, cuando iban a 16 km por delante de la patrulla, vieron que las huellas se dirigían a la cabecera del Cave Creek.

Al Sieber informaría en Camp Verde que él y sus exploradores se toparon tan repentinamente con la ranchería apache mojave que tuvieron que atacar sin esperar al sargento Garner. Dijo que eran unos 25 y que tenían mantas como las que les suministraban en la reserva de Camp Verde. Varios tenían rifles y dos o tres fusiles Springfield. Sieber capturó dos mujeres.

El 24 de septiembre, el periódico «Arizona Weekly Miner» diría: «¡Buenas noticias! ¡Lucha prolongada en la cabecera del Cave Creek! ¡Nuestras pérdidas un explorador indio muerto y dos heridos!«).

* A mediados de septiembre, Tom Jeffords, agente de la Reserva Chiricahua (Cochise Conty, Arizona) reparte raciones a 654 apaches, la cifra más baja del año, ya que una partida de guerra había ido a Sonora para vengarse por la muerte del grupo de Eligio, el mes de julio anterior. (Hicieron varias incursiones en los distritos de Moctezuma y Sahuaripa. Una patrulla de Sonora encontró huellas de más de 150 apaches, aunque el periódico «Estrella de Occidente» exageró la cantidad, diciendo: «300 chiricahuas se ausentaron de la Agencia [Chiricahua], incursionando y matando en Sonora«.

Mientras tanto, el gobierno estadounidense cerraba la Reserva de Fort Tularosa [Catron County, New Mexico], trasladando a los chihennes a la nueva de Ojo Caliente [Socorro County, New Mexico]. El agente Benjamin M. Thomas creyó que eso gustaría a Victorio, quien llevaba dos años quejándose por estar en Tularosa. Cuando en abril de 1874, se lo dijo a Victorio, dijo: «Cochise y sus indios son malos y si ellos van allí, yo no iré«. El 20 de junio, Levi Edwin Dudley, Superintendente de Asuntos Indios en el Departamento de New Mexico, recibió la notificación oficial del cierre de Tularosa y que los chihennes serían llevados a Ojo Caliente. Dudley dijo a Thomas: «Ahora que Cochise está muerto no debería haber ninguna oposición«. Loco simplemente dijo: «Dennos un lugar y déjennos permanecer allí«.

A primeros de septiembre, Thomas completó el traslado de 325 chihennes, de los cuales unos 80 eran hombres. Más de 50 años después, Kinzhuna recordaría que ellos habían intentado plantar maíz en Tularosa pero incluso los valles estaban a 2.400 metros de altitud. «No podíamos cultivar nada. El maíz se congelaba«. Jeffords declaró que en cuanto el gobierno intente transferir a los chokonen a Ojo Caliente, irán a la guerra).

* A finales de verano, el cirujano y botánico Joseph Trimble Rothrock, participa en el equipo del cuerpo de ingenieros del teniente George M. Wheeler, haciendo un informe en el que describe el territorio de la Reserva Chiricahua (Cochise County, Arizona): «El Sulphur Springs Valley es uno de los lugares ganaderos más deseables de Arizona teniendo las características generales del San Simon Valey pero con más y mejores pastos. El agua es abundante para juntar una manada… Sin excepción, esta es la mejor ubicación de las que hemos visto. Las vecinas Dragoon Mountains están aún en manos de los indios pero algún día ofrecerá estupendas ubicaciones para ranchos de ganado«. (A ojos de los blancos, los apaches chiricahuas eran el único obstáculo para el desarrollo. Era cuestión de tiempo que les quitaran esas tierras).

* El 27 de septiembre, el comandante de Fort Stanton (Lincoln County, New Mexico), David Ramsay Clendenin, informa que los apaches mescaleros han robado ganado del rancho de S. W. Lloyd, en el río de Pecos y del rancho Spring, a 29 km al sur de Fort Stanton, matando a un colono. (A lo largo del verano y finales del año, Williamson D. Crothers, el agente de los mescaleros en Fort Stanton, tuvo conocimiento de que éstos habían cometido numerosos robos de ganado en ranchos cercanos. John Chisum, un importante ganadero, denunció que los mescaleros le habían robado muchas reses y que quería recuperarlas.

Pero también robaban a los mescaleros. En septiembre, un grupo no identificado disparó contra una banda de apaches mescaleros, robando dos caballos. Estos ataques esporádicos continuaron durante el otoño.  Para complicarlo más, unos «fuera de la ley» comenzaron a robar caballos de ambos, blancos y mescaleros, echando la culpa a éstos últimos. El periódico «The Mesilla News» del 5 de diciembre, declaró que los blancos robaban ganado a los mescaleros tan rápido como éstos los robaban a otros blancos).

* El 3 de octubre, Jared W. Daniels, Inspector de Asuntos Indios, llega a San Carlos para realizar la primera inspección desde que Clum se había hecho cargo de la reserva. (El 5 de octubre, en un consejo con los jefes apaches, Daniels se enteró de que varios apaches de San Carlos capturados en el invierno anterior estaban detenidos en Camp Apache. Los jefes de las bandas a las que pertenecían pidieron que les liberaran. Daniels estuvo de acuerdo, ofreciéndose a ir con ellos. Clum también fue a Camp Apache con el grupo, y el 10 de octubre le hicieron entrega de 29 prisioneros apaches. Sin embargo, alrededor de las 21:00 horas de la noche siguiente, el capitán Frederick D. Ogilby, que había reemplazado a Randall como comandante del puesto en Camp Apache, partió en busca de los apaches con una compañía de caballería. Los soldados los alcanzaron y los trajeron de vuelta como prisioneros. Los apaches estaban excitados y confundidos. Le explicaron a Ogilby que tenían permiso del agente James E. Roberts, Daniels y Clum para ir al sur, y creyeron que podrían hacerlo. Según Clum, que estaba presente, Ogilby dijo «que Daniels no tenía control sobre ellos, que su agente [Roberts] era un mal hombre y que no debían tener en cuenta sus palabras… que nadie tenía el control de los indios en Camp Apache salvo los militares y si alguno de esos indios cruzaba el Black River, los soldados les dispararían. Y si algún indio de San Carlos llegara a ese lado del Black River también sería fusilado». Al oír esto, los jefes que habían venido con Clum y Daniels huyeron aterrorizados hacia San Carlos para que las tropas no les detuvieran a ellos también. Tanto Clum como Daniels protestaron ante Ogilby por haber detenido a los cautivos de Camp Apache, diciendo que los nativos habían actuado de buena fe, apoyados por su agente. Ogilby respondió que existía un «enfrentamiento personal» entre él y Roberts. El agente había cuestionado la autoridad de los militares al conceder los pases, tratando de reafirmar su propia jurisdicción. En todo el asunto, Ogilby admitía «estar muy influenciado por los sentimientos personales«.

Clum volvió enfadado a San Carlos, donde envió una carta el 16 de octubre a la Oficina de Asuntos Indios, pidiendo que todas las tropas fueran retiradas inmediatamente de la Reserva de San Carlos. Su presencia era innecesaria. Por el contrario, replicó Clum, se oponían al agente y a la política de paz de todas las maneras posibles, tratando de frustrar todo el esfuerzo de las autoridades civiles para controlar a los nativos).

* El 19 de octubre, una patrulla al mando del sargento Rudy Stauffer, acompañado por Al Sieber, parte de Camp Verde (Yavapai County, Arizona) hacia la cabecera del Cave Creek (Maricopa County, Arizona) para encontrar a los apaches que habían huido de la reserva. (Cuatro días después de su salida encontraron a una solitaria familia que iba de San Carlos a Camp Verde, matando al hombre y capturando la mujer [después se demostró que no eran hostiles].

Sieber y sus exploradores apaches continuaron hasta la cabecera del Cave Creek donde el 27 de octubre atacaron una ranchería, matando a siete guerreros y capturando a tres mujeres. Eran los últimos miembros de la banda de Big Rump, más conocido como Delshay [se llevaron arcos y flechas, y dos rifles, uno inservible]).  

* A finales de octubre de 1874, un destacamento de unos 40 hombres del 5º de Caballería, al mando del teniente Charles King, sale de Camp Verde (Yavapai County, Arizona) en busca de unos nativos «hostiles», presumiblemente Tonto Apaches, que habían matado a un cartero llamado Kennison al noreste del río Little Colorado, al noreste de Camp Verde. (Con King iban el subteniente George O. Eaton y el sargento Bernard Taylor, junto a seis exploradores apaches [Al Sieber no iba con ellos]. El 1 de noviembre llegaron a Sunset Pass, alrededor de 32 km al suroeste del actual Winslow [Navajo County, Arizona], donde acamparon. 

Poco después el teniente King y el sargento Taylor, con unos poco hombres, decidieron subir a pie la East Sunset Mountain. Cuando estaban a poco más de 800 metros del campamento, sufrieron una emboscada en la que King recibió dos disparos, en un brazo y en un hombro. Bajo una lluvia de flechas y disparos, el sargento Taylor corrió hacia adelante y rescató a King que estaba casi inconsciente, llevándolo de vuelta al campamento, momento en el cual el resto del destacamento hizo frente a los Tonto Apaches. Al final, la expedición de King fue considerada un fracaso, aunque los sargentos Taylor, George Deary y Rudolph von Medem recibieron la Medalla de Honor por su conducta en este enfrentamiento y en otros posteriores.

El 17 de noviembre, Eaton salió de Camp Verde con otro destacamento, con Al Sieber y sus exploradores Tonto Apaches como guías, para buscar a los Tonto Apaches que habían atacado a King, en Sunset Pass el 1 de noviembre. El 24 de noviembre se encontró con el capitán Robert H. Montgomery, cuyo destacamento había estado patrullando más al este, siguiendo las huellas de un pequeño grupo de apaches, cuyo rastro había perdido. Los exploradores Tonto Apaches de Sieber encontraron su pista y la siguieron hasta alcanzarlos. Eran ocho Tonto Apaches, dos hombres, dos mujeres y cuatro niños. Mataron a los dos guerreros y capturaron a las mujeres y niños.

Sieber interrogó a los cautivos y partió rápidamente hasta que llegó a un campamento abandonado con ocho hogueras aún ardiendo. Continuaron la persecución hasta avistar la retaguardia de los que huían que acabaron dispersándose. Siguieron a varios de ellos, matando a un guerrero y capturando a tres mujeres, cesando la persecución.

Seis días después, el destacamento del capitán Montgomery atacó a estos mismos Tonto Apaches, u a otros de otra banda, en la cuenca del Canyon Creek, matando a ocho, hiriendo a dos y capturando a 14).

* El 1 de noviembre, Edward P. Smith, el Comisionado de Asuntos Indios decide que los apaches de la Reserva Chiricahua deben ser trasladados a la reserva de Ojo Caliente (Socorro County, New Mexico) para que la gestión sea más económica y más fácil. (A mediados de noviembre, John M. Shaw reemplazó a Benjamin Thomas. Antes de irse informó que había 335 chihennes en Ojo Caliente. Shaw informó que el 26 de noviembre, su primer día de racionamiento, había 384; el 31 de diciembre, aumentaría a 500; el 27 de mayo de 1875, serían 903; y el 8 de julio de 1875 llegarían a unos 1.300. Realmente no tenía ni idea de por qué había tantos).

* El 24 de noviembre, se cierra la Reserva de Tularosa (Catron County, New Mexico).

* El 4 de diciembre de 1874, Mickey Free es contratado como intérprete en Camp Verde (Yavapai County, Arizona) por 125 $ al mes. (El ejército estadounidense reclutó a exploradores de diferentes subdivisiones apaches. Se alistaron con el mismo estatus que un soldado de caballería, con su misma paga. Se les pagaba 13 $ al mes, más 40 centavos al día, si proporcionaban su propio caballo. Los exploradores también recibían una asignación mensual para los uniformes. Los exploradores apaches normalmente no recibían su asignación mensual hasta que se licenciaban. La suma total ayudaba a mantener a sus familias. La mayoría de los exploradores usaban su propia vestimenta tradicional, que a veces incluía un sombrero militar o una guerrera de caballería. Había un requisito que los exploradores apaches tenían que llevar. Después de 1883, debían llevar una cinta roja sujetándoles el pelo para distinguirlos de los “hostiles”. Los alistamientos de exploradores apaches diferían en el tiempo, 3 meses, 6 meses, e incluso un año, según la duración de la campaña o a discreción de los comandantes. Algunos exploradores se reincorporaron varias veces con un servicio que se extendió durante 30 años. También había algunas diferencias claras entre los deberes de los exploradores y los soldados de caballería. Los comandantes tenían cierto margen de maniobra en la forma en que utilizaban a sus exploradores. En el territorio de Arizona, los exploradores no realizaban deberes regulares de caballería mientras estaban en los “fuertes”. No hacían guardias, no se encargaban de los establos, y no se ejercitaban ni desfilaban. Fueron utilizados específicamente como guías, rastreadores, espías y mensajeros. Cuando no participaban en una campaña, los exploradores se utilizaban para mantener el control de las reservas.

Cuando el general Crook asumió el mando en Arizona por primera vez, ordenó a sus comandantes de exploradores que no permitieran que los exploradores apaches se enfrentaran a los enemigos en combate ya que creía que podía desanimarlos al luchar contra otros apaches, pero en uno de los primeros enfrentamientos, los exploradores apaches derrotaron a los “hostiles” antes de la llegada de la caballería. A partir de ese momento, Crook permitió que sus exploradores combatieran. Después de años de usar exploradores apaches, Crook confió mucho en ellos. En una campaña en México, Crook tenía 42 soldados blancos y 193 exploradores apaches. Comprobó que eran totalmente necesarios. El territorio en el que actuaban era muy difícil, y los obstáculos geográficos y meteorológicos formidables. Una docena de apaches podía causar tantos problemas como cientos de guerreros en otros lugares. El explorador apache era esencial para las operaciones. Cuando Crook llegó a Arizona, en 1871, no tenía un plan definido para utilizar exploradores apaches. Inicialmente usó exploradores mexicanos, pimas, papagos y navajos. Rápidamente se dio cuenta de que estos grupos no tenían la tenacidad ni el conocimiento para enfrentarse a otros apaches. Se dirigió directamente a los jefes de las diferentes bandas apaches, convenciéndoles para que permitieran a sus jóvenes alistarse como exploradores. Después del regreso de Crook a Arizona en 1882, incorporó a los apaches chiricahuas como exploradores. Las campañas de Victorio y Gerónimo se llevaron a cabo utilizando principalmente exploradores chiricahuas y White Mountain.

Los exploradores apaches se organizaron inicialmente en compañías de 26 hombres [más tarde aumentó su número], con un sargento 1º, un sargento y dos cabos. Al mando estaba un oficial del ejército pero la dirección real de los exploradores la ejercía con frecuencia un jefe de exploradores, tales como Al Sieber, Dan O’Leary, Tom Horn, …

En 1882, Crook estableció las compañías “A”, “B”, “C”, “D” y “E”. La compañía “A” bajo el mando del teniente Charles B. Gatewood, compuesta principalmente por apaches White Mountain, estaba estacionada en Fort Apache. El subteniente Britton Davis estaba al mando de la compañía “B” en San Carlos. El capitán Emmet Crawford fue puesto al mando de las otras compañías yendo a la zona del Guadalupe Pass, en New Mexico. Más tarde, durante las campañas de Gerónimo, las compañías de exploradores fueron trasladadas a Fort Bowie y Fort Huachuca, en el sur de Arizona. En la reserva se alistaron siete «exploradores secretos» para «tareas de inteligencia». Dos fueron asignados a la compañía “A” en Fort Apache y los otros en San Carlos. Entre estos «exploradores secretos» había dos mujeres. Estos «espías» no se conocían entre sí. Fueron utilizados para informar sobre cualquier malestar u hostilidad entre los nativos de la reserva. La información se transmitía a Al Sieber o Archie McIntosh y, a veces, directamente a un oficial militar. Por la noche, un golpe en una ventana o un tirón en la manta de un oficial dormido los despertaba para recibir un informe de dichos «espías secretos».

A medida que las compañías de exploradores adquirían un rol más activo, su efectividad se pudo ver en el hecho de que durante la campaña del Tonto Basin, entre 1872 y 1874, de los 283 “hostiles” que resultaron muertos, 272 lo fueron por los exploradores, mientras que 213 fueron capturados. En cambio, destacamentos sin exploradores capturaron y mataron [juntos] a menos de 20. Una prueba concluyente de la eficacia de los exploradores apaches proviene de su historial general. En los años que van de 1873 a 1886, las misiones en las que participaron exploradores, resultaron muertos 572 “hostiles” y capturados 637, mientras que los destacamentos consistentes en tropas regulares mataron a 122 y capturaron a 132.

Los exploradores apaches eran leales. De los aproximadamente 4.676 exploradores alistados entre 1871 y 1886, solo 113 desertaron. De ellos, la mayoría provino de la Revuelta de Cibecue, que en parte fue provocada por un error del Ejército. Esta tasa de deserciones resultó ser menos del 3% en comparación con el 66% en el ejército regular durante el mismo período de tiempo. Durante su servicio, 11 exploradores recibieron la Medalla de Honor. Diez apaches recibieron la medalla por su acción en la Campaña del Tonto Basin, 1872-1874.

Después de que el general Miles reemplazó al general Crook, trajo consigo una filosofía totalmente diferente. A Miles no le gustaban los exploradores chiricahuas porque los asociaba con Gerónimo y los “hostiles”, aunque en ese momento, los exploradores chiricahuas eran los más efectivos. Miles estaba convencido de que la única forma de lidiar con los apaches “hostiles” era usar tropas regulares, que también era la teoría de Sheridan [jefe del ejército]. Ambos estaban completamente equivocados. Miles licenció a todos los exploradores chiricahuas, que habían rastreado y combatido con tanta eficacia a los “hostiles”. Durante cinco meses, Miles intentó encontrar y entablar combate con ellos pero sus tácticas fueron un absoluto fracaso. Finalmente, ante la insistencia de algunos exploradores civiles, Miles se convenció de que necesitaba seguir los métodos del general Crook y utilizar exploradores chiricahuas. El teniente Gatewood y sus dos exploradores chiricahuas, Kayitah y Martine, los tres adjuntos a la columna regular de caballería e infantería del capitán Lawton, finalmente contactaron y negociaron la rendición de Gerónimo. La campaña de Gerónimo y básicamente las Guerras Apaches habían terminado, debido a dos exploradores chiricahuas. Por supuesto, Miles y Lawton se llevaron la gloria de la captura de Gerónimo.

Los exploradores chiricahuas y los «hostiles» fueron considerados prisioneros de guerra durante 27 años en Florida, Alabama y Oklahoma. En 1913 fueron liberados. Se les dio la opción de permanecer en Oklahoma o ir a la Reserva Mescalero, en New México. No pudieron regresar a sus territorios de origen en el oeste de New Mexico o el este de Arizona. Incluso después de este increíble trato, los apaches continuaron sirviendo como exploradores del Ejército de los Estados Unidos hasta finales de 1947. Los exploradores apaches sirvieron en los Estados Unidos durante 75 años.

Los exploradores llevaban un equipo específico y vestían de manera diferente cuando estaban de campaña que cuando estaban en su base. Los exploradores apaches que usaban partes de los uniformes del ejército, no aparecieron hasta la década de 1880, durante las campañas de Victorio y Gerónimo. Preferían su propia vestimenta porque no se veía tan fácil a lo lejos.

Antes de comenzar un día de exploración, los exploradores tomaban un desayuno muy ligero, de cecina o carne cocida con un poco de agua. Dejaban el campamento antes del amanecer, se dispersaban en «abanico» y comenzaban a buscar pistas o huellas. No volvían a comer hasta que regresaban al campamento después de la puesta del sol. Los exploradores encontraban y bebían agua de manantiales o pozos de agua, e incluso chupaban hojas de cactus para humedecerlas, y rara vez llevaban una cantimplora en el campo. Una cantimplora parcialmente llena hacía demasiado ruido, lo que podía delatar su posición, y también se añadía al peso de su equipamiento. El sigilo era extremadamente importante para mantenerse con vida. Si dos o más exploradores se paraban examinando una zona delante de ellos, no hablaban entre ellos. Gesticulaban con las manos o se comunicaban con los labios fruncidos, el silencio era clave.

Los exploradores podían recorrer grandes distancias cada día. El terreno les obligaba a hacer la mayor parte de su trabajo a pie. Fácilmente podían superar a una columna de caballería. De hecho, los exploradores se adelantaban tanto que enviaban «corredores» para encontrar a la caballería e indicarles la dirección correcta. Esa práctica en particular asustaba a los oficiales y soldados. Los “corredores” exploradores se tendían bajo un arbusto o detrás de unas rocas, para protegerse del sol y descansar, mientras esperaban a la columna. Cuando el oficial o las tropas pasaban, el explorador se levantaba repentinamente, señalaba en la dirección correcta y desaparecía como un fantasma. Siempre resultaba desconcertante para el oficial y las tropas, porque pensaban lo fácil que sería para los enemigos hacer lo mismo.

Si los exploradores sentían que había “hostiles” en la zona, algunos de los exploradores se mantenían alejados del campamento, establecían un perímetro y hacían guardia durante la noche. Cuando los otros exploradores regresaban al campamento después de la puesta del sol, se quedaban juntos, alejados de las tropas. Preferían comer alimentos que habían matado, de regreso al campamento, en lugar de la comida del ejército, reparaban su calzado si era necesario y, en general, eran bastante joviales. Les encantaba bromear y gastarse bromas, siempre tenían un nombre absurdo para el oficial al mando [al teniente Gatewood le llamaban, Bay-chen-daysen, o “Nariz Aguileña”], y les encantaba el juego. Apostaban por casi cualquier cosa y por todo. Usando tarjetas de cuero sin curtir pintadas, jugaban una versión del juego español del monte. Antes del amanecer del día siguiente, estaban de regreso en el campo y, a veces, hacían lo mismo durante semanas o meses seguidos.

La mayoría de los oficiales y jefes de exploradores encontraban que los exploradores apaches eran muy agradables, dignos de confianza y extremadamente confiables, y no temían un tiroteo. No se han encontrado informes de robos cometidos por exploradores durante una campaña. Los oficiales, jefes de exploradores, y soldados en general no podían pronunciar los nombres apaches por lo que se inventaban nombres como: Dutchy, Speedy, Peaches, etc. No era por desprecio, simplemente era más fácil de recordar y de pronunciar.

Equipamiento del explorador apache. Lo que no llevaba encima iba en las mulas de carga:
1. Rifle de infantería de trampilla Springfield modelo 1873 con un peso de 4 kilos.
2. Una cartuchera militar modelo Prairie de 1876, o modelo Mills de 1880, con entre 40 y 50 cartuchos.
3. Cuchillo y funda.
4. Pinzas apaches [para arrancarse los pelos de la cara].
5. Polen sagrado apache utilizado por todos los apaches.
6. Pieza pequeña de cuero crudo, para reparar el calzado generalmente comprada en la tienda del puesto y proporcionada por los oficiales.
7. Espina de agave e hilo de agave para reparar calzado [es un punzón y tendón apache, hecho con hojas de agave, extremadamente fuerte. Se podía hacer y usar en el campo, aunque el hilo estuviera húmedo.
8. Cinta roja para la cabeza, requerida por el general Crook en 1883 para distinguir a los exploradores de los “hostiles”.
9. Cantimplora de cestería, por ejemplo de brea de pino tejida, o de calabaza. Los apaches no usaban las cantimploras militares porque no les gustaba el sabor metálico.
10. Ropa de campamento, mantas, usadas de noche, pero llevadas en mulas de carga.
11. Naipes apaches para juegos de azar.

Al día siguiente de su contratación, Mickey Free saludó al teniente George Eaton, su nuevo jefe, cuando regresaba de una exploración por las montañas. Con Eaton había 20 exploradores nativos bajo el mando de Al Sieber. Los nativos llamaban al jefe de exploradores de 30 años «Sibber«, mientras que los blancos llamaban a los exploradores apaches, «exploradores de Sieber» o «apaches de Sieber«. Todos le obedecían sin dudar, quien llegó a tener 29 cicatrices de flecha o bala en su cuerpo.

Charles King, teniente del 5º de Caballería, describió a Mickey Free: «Llevaba un sombrero de ala ancha bien ceñido sobre sus cejas; su camisa de franela y sus pantalones de lona mostraban un duro uso; su cinturón colgaba suelto y bajo, sobre sus caderas y a cada lado colgaba un revólver. Su rifle se balanceaba sobre el pomo de su silla, y una vieja manta navajo iba enrollada tras la silla. Llevaba los típicos pantalones y mocasines de los Tonto Apaches, y un par de espuelas mexicanas en sus talones«.

Mickey Free, delgado y despeinado, parecía más joven que los 27 años que tenía, vestido como un apache White Mountain. Algunos años más tarde, cuando el teniente Britton Davis preguntó a Sieber sobre Mickey Free, que parecía no ser ni blanco ni apache, Sieber simplemente respondió que era «medio mexicano, medio irlandés y todo un hijo de puta«).

* A finales de año, una banda de apaches mescaleros solicita la paz en Ojinaga (Chihuahua), yendo allí Joaquín Terrazas, nombrado recientemente sub-inspector de las Colonias Militares de Chihuahua para saber si aceptan las condiciones ordenadas por el Ministro de Guerra. (En San Carlos [municipio de Manuel Benavides, Chihuahua], Terrazas parlamentó con cinco jefes mescaleros, encabezados por Arzate Colorado, quien manifestó que querían quedarse en México e ir a la Villa de Chihuahua para hablar con el gobernador, Antonio Ochoa, y solicitarle tierras donde establecerse. Ochoa les permitió establecerse en el pueblo de Santa Teresa [municipio de Ojinaga, Chihuahua], donde jamás causaron problemas. Sus descendientes serían conocidos como «mexicanos fronterizos»).

* A mediados de diciembre de 1874, L. Edwin Dudley, Superintendente de Asuntos Indios en New Mexico, visita de nuevo la Reserva Chiricahua buscando reubicar a los chiricahuas en Warm Springs ([Socorro County, New Mexico].

Juh había dejado la Reserva Chiricahua a mediados de diciembre de 1873, intentando establecer conversaciones de paz con México. La muerte de sus mensajeros [Juana, Eligio, y otras tres mujeres] a manos de sonorenses acabó con el intento).

* El 21 de diciembre, se toma la decisión de trasladar a los apaches de Camp Verde (Yavapai County, Arizona) a San Carlos (Gila, Graham & Pinal Counties, Arizona).

1875

* Durante este año, las condiciones en Ojo Caliente (Socorro County, New Mexico) son tumultuosas. (El agente, John M. Shaw, afirmó que los chihennes de la reserva se estaban uniendo a los chiricahuas en las incursiones [los chihennes eran chiricahuas pero los estadounidenses los llamaban Warm Springs]; y que las intrusiones de los hombres blancos [entre ellos los vendedores de whisky] creaban problemas; y que la situación era bastante tranquila, cuando había raciones suficientes. El invierno de 1875-1876, trajo la escasez de raciones y algunos apaches salieron de la reserva).

* A principios de enero, una patrulla mexicana de la Guardia Nacional se enfrenta a 20 apaches al norte de Bavispe (Sonora), matando a un hombre e hiriendo a unos pocos más. (Los soldados volvieron a Bavispe con la cabellera del apache muerto. A mediados de enero, los chiricahuas capturaron a un grupo de 12 personas que transportaba mercancías cerca de Huásabas, en la Sierra Madre. Los mexicanos, increíblemente, no llevaban ni una sola arma de fuego pero más inexplicable aún fue el hecho de que el líder apache perdonara sus vidas, aunque se apoderaron de todas las mercancías y despojaron a los mexicanos de todas sus ropas.

Pocos días después, seis apaches armados con rifles de repetición asaltaron la Hacienda de Pivipa [municipio de Moctezuma, Sonora], el antiguo hogar de José Terán y Tato, un viejo adversario de finales de la década de 1840 y principios de 1850. Mataron a dos hombres que estaban desarmados trabajando sus campos, acribillaron a un hombre a balazos hasta que un guerrero le disparó al corazón. El 27 de enero, el alcalde de Tepache escribió al gobernador: «Es difícil tener un lápiz en la mano y escribir sobre estas muertes cuando todo lo que se oye son las lamentaciones de las madres, padres, y huérfanos«).

* En enero, se entrevistan con Antonio Ochoa, gobernador de Chihuahua, cuatro apaches mescaleros establecidos en San Carlos ([municipio de Manuel Benavides, Chihuahua; no confundir con la Reserva de San Carlos, en Arizona]. El jefe apache era Arzate Colorado, estando presente Joaquín Terrazas en varias ocasiones. Al término de las entrevistas, regresaron a San Carlos a esperar instrucciones del Ministerio de la Guerra. Durante ese año, la banda de mescaleros residió en el rancho de Santa Teresa [municipio de Ojinaga, Chihuahua] recibiendo carne y semillas para subsistir).

* El 10 de enero, un grupo de hombres blancos ataca un campamento de apaches mescaleros, a 3’2 km de Fort Stanton, llevándose 60 caballos. (De nuevo los soldados llegaron tarde. Los mescaleros decidieron llevar sus tiendas justo al lado de Fort Stanton, donde el comandante Clendenin les aseguró que les protegería. Cuando llegaron rumores de que iban a ser atacados de nuevo, los mescaleros fueron a donde el agente de la Agencia, Williamson D. Crothers, a pedirle consejo. Éste les dijo que se mantuvieran firmes, que el ejército les había prometido protección, volviendo a sus tiendas.  

En la tarde del 15 de enero, llegó un rumor de un nuevo ataque que asustó a los mescaleros. Los jefes dijeron a Crothers que era más seguro subir a las montañas esa tarde y volver a la mañana siguiente. Crothers aceptó esa decisión pero no imaginó la «estampida general» que siguió. En 30 minutos, la mayoría de los mescaleros habían huido, dejando los utensilios de cocina y la comida detrás. Sólo quedaron 20. Los mescaleros estaban mal armados y no tenían fe en el ejército, que no había podido detener a los incursores y devolver el ganado robado.

Los mescaleros no regresaron al día siguiente. Crothers envió a dos empleados de la Agencia para buscarlos pero no los encontraron. Entonces el agente envió a dos ancianas mescaleros para buscar a las bandas. Fueron encontradas poco después cerca de Fort Stanton, con tres disparos y sin cabelleras. Crothers y sus empleados los enterraron. Benito Rebali y Jesús Mes [un conocido ladrón de caballos] fueron citados como sospechosos pero nunca fueron llevados a juicio. José Alvino Carrillo, el apache mescalero intérprete de Crothers, oyó que las cabelleras estaban siendo exhibidas en Lincoln. Crothers dijo que el salón de Lawrence G. Murphy [el anterior comerciante de Fort Stanton] en Lincoln era la sede de los incursores blancos, y que las cabelleras de las dos mujeres se exhibían allí «para satisfacer a los asaltantes en su horrible sed de sangre«.

Como los colonos creían que los mescaleros habían emprendido el sendero de la guerra para vengar las muertes perpetradas por los atacantes blancos, Crothers pidió que el capitán Randlett fuera enviado para traer a los apaches mescaleros de vuelta a la reserva. Diez días después, Randlett regresó sin haber visto a nadie. Pero el capitán Fechet sí tuvo éxito. Siguiendo un rastro durante 96 km, encontró el campamento de Román [hermano del difunto Cadete] en un cañón sobre la cresta de la  Sierra Oscura, a unos 80 km al noroeste de Fort Stanton. Para sorpresa de los apaches mescaleros, Fechet abrió fuego. La gente de Román opuso una débil defensa, huyendo y dejando la mayor parte de sus mantas, ropa, tiendas y caballos. Mientras escapaban, atacaron a algunos rancheros, matando a un hombre. Los soldados quemaron todo de valor y capturaron 50 caballos y mulas que fueron vendidos en subasta pública a 7 $ cada animal. Un niño de ocho meses fue llevado a Fort Stanton.    

Cuando Fechet regresó, salió el capitán Almond B. Wells para juntar a los mescaleros dispersos. El comandante Clendenin salió el 18 de febrero con dos compañías con el mismo objetivo; sin embargo, fue A. W. Sharpe, un empleado de la Agencia enviado por Crothers, el que encontró a la banda de Román en las Organ Mountains [Doña Ana  County, New Mexico], a unos 200 km al suroeste de Fort Stanton. Sharpe dijo que estaban desamparados, ya que su comida y las mantas las habían perdido en el ataque de Fechet. Cuando Crothers envió ropa y comida, regresaron a la reserva, estando la mayoría casi desnudos. Cuando se reunieron con Crothers, los apaches mescaleros se disculparon por dejar la reserva pero dijeron que lo habían hecho para salvar la vida de sus mujeres y niños, y no tenían ninguna intención de cometer depredaciones. Los mescaleros comenzaron a volver a la reserva. Uno de los mejores puntos de negociación de Crothers fue su promesa de trasladar la Agencia lejos de Fort Stanton).

* El 11 de enero, el sargento 1º Rudy Stauffer y Al Sieber parten con la compañía «K» del 5º de Caballería hacia el Tonto Basin (Gila County, Arizona), donde se encuentran con un destacamento de Camp Apache (Navajo County, Arizona) mandado por el capitán Frederick D. Ogilby del 8º de Infantería. (Stauffer y Sieber exploraron a fondo el North Peak y el paso a través de las Mazatzals hacia el Salt River antes de girar al sureste, a la Sierra Ancha [Gila County, Arizona], sin encontrar ningún rastro. Pero en el camino de vuelta mataron a dos Tonto Apaches en el East Fork del río Verde antes de regresar a Camp Verde).

* El 31 de enero, los apaches mescaleros, debido a los robos de ganado y caballos que habían sufrido, acampan en un gran número cerca de la Agencia de Fort Stanton ([Lincoln County, New Mexico]. Anteriormente, las bandas acampaban normalmente de forma separada, a lo largo de la reserva pero ahora, debido a la violenta situación, se reunían para así, sentirse protegidas. Pero de repente, alrededor de la medianoche, 30 hombres blancos atacaron un campamento mescalero a 1’6 km de Fort Stanton. Hubo más de 200 disparos, robaron 75 caballos, y tres apaches mescaleros acabaron sin cabellera. Los mescaleros estaban mal armados, oponiendo una resistencia muy débil.

Aunque el oficial de guardia y otros soldados en Fort Stanton oyeron los disparos, el comandante David R. Clendenin no se enteró del ataque hasta las 08:00 horas de la mañana del día siguiente, 1 de enero. Envió inmediatamente al capitán Edmund G. Fechet y 40 hombres para atrapar a los incursores. Encontraron un rastro que conducía a través del Eagle Creek hacia el este, por los ríos Ruidoso y Hondo hasta La Boquilla, un edificio fortificado a unos 72 km de Fort Stanton. Pero Fechet no pudo localizar a los incursores ni a los caballos.

En la tarde del 1 de enero, Sylvester Huss y Marcial Rodríguez, que vivía en el rancho de Stephen Stanley cerca de Agua Azul, estaban cazando en las Capitán Mountains, al norte de Fort Stanton. Una banda de mescaleros, tal vez pensando que estaban involucrados en el ataque de la noche anterior, los atacó, matando a Rodríguez e hiriendo a Huss en el brazo y en la pierna. Huss los mantuvo a raya, arrastrándose hacia su rancho, donde vio que su esposa se había ido. Steve Stanley, Henry Farmer, y unos 20 mexicanos y estadounidenses siguieron el rastro de los mescaleros. Después de perseguirlos durante un corto tiempo, los alcanzaron y en el enfrentamiento, Stanley fue herido en una pierna y Farmer en un hombro. Clendenin envió al capitán Randlett tras los mescaleros pero no pudieron encontrarlos. Mientras tanto, los principales jefes mescaleros, Caballero, Copas, Francisco, Gorgonio, La Paz, Miguel, Pin, Pablo, Román [hermano del difunto Cadete], y Santana [yerno de Cadete], con sus seguidores, permanecieron acampados en Fort Stanton).

* A principios de marzo, Edward P. Smith, Comisionado de Asuntos Indios en Washington, transfiere la Agencia de Camp Apache a John Clum, quien es enviado por el Departamento de Interior con 50 policías apaches para reasumir el control de la reserva. (El capitán Frederick D. Ogilby decidió no oponerse a Clum y a la policía india; sin embargo, el problema continuó entre los militares y el Departamento de Interior. El 30 de abril, Clum hizo un recuento general de nativos en Camp Apache con el resultado de 1.722 presentes, con 100 ausentes que estaban en las colinas o de servicio, explorando con el ejército. El total eran casi 600 menos de los que tenía en San Carlos, pero la situación en Camp Apache era diferente. El 2 de mayo, Clum se enteró de que había mucho tiswin [cerveza apache] en la reserva. El día anterior, el 1 de mayo, en un consejo de cuatro horas con los nativos de Camp Apache, Clum dijo que pronto iría a Washington, y preguntó qué querían que le dijera al Presidente de los Estados Unidos. Capitán Chiquito quería que el Presidente supiera que habían trabajado en la zanja de riego cerca de la Agencia, pero que no habían recibido ningún pago por su trabajo.

Otro apache llamado Esakiuleal informó que carecían de las herramientas necesarias para la agricultura, y no podían ser autosuficientes. Quería que Clum trajera para ellos tela de algodón desde el Este, y también ganado y suficientes ovejas para reemplazar a las que el agente James E. Roberts había proporcionado, pero que los coyotes se habían comido. Pedro [Hack-yaniltl-i-dn], uno de los jefes White Mountain que había acompañado al general Howard a Washington, dijo a Clum que el Presidente había prometido enviar muchas cosas a su pueblo después de que la delegación regresara, pero no lo había hecho. Petone, un subjefe, dijo que su pueblo necesitaba muchos bienes y utensilios pero que estaban más preocupados por el daño que se hacían a sí mismos. Como explorador, le habían dicho que matara a su propia gente, y lo había hecho. Los soldados le habían dicho que si se negaba, sería encarcelado, engrilletado, y enviado lejos. Se quejó de que cuando él y su gente habían sido reclutados, se les dijo que sería por un año. Después los oficiales dijeron que tendrían que quedarse dos años. Ahora eran casi cuatro años desde su alistamiento, y seguían siendo soldados. ¿Le diría Clum al Presidente que Petone y su pueblo ya no deseaban ser soldados? Clum estaba ansioso por ir al Este. Sus razones eran personales, pero también dijo que buscaba el bienestar de los nativos. A comienzos de febrero escribió a Edward P. Smith, Comisionado de Asuntos Indios, diciendo que Eskiminzin y otros cinco jefes de la Reserva de San Carlos estaban ansiosos de «visitar el hogar de los blancos, y hablar con el Gran Padre». Ninguno de los nativos de San Carlos había estado en Washington excepto el apache aravaipa Santos.

También en marzo, 1.476 nativos de la Reserva de Camp Verde [Yavapai County, Arizona] llegaron a la Reserva de San Carlos. Eran Tonto Apaches, yavapais y tulkepaias. El general Crook facilitó una recua de 29 animales de Camp Verde, y una escolta de 15 soldados al mando del subteniente George O. Eaton, del 5º de Caballería, acompañados de Al Sieber, jefe de exploradores del ejército. Pensando que hacía falta más medios de transporte, Levi Edwin Dudley, anterior Superintendente Indio de New Mexico, consiguió varios carros para ir a San Carlos, y contrató otra recua a W. B. Hellings, el contratista de harina de la reserva. El traslado desde Camp Verde a San Carlos fue dirigido por Dudley.

El 27 de febrero comenzaron el duro camino desde la Reserva de Río Verde hasta San Carlos. Los nativos apenas habían comenzado cuando fueron atrapados por una fuerte ventisca. Cuando el tiempo amainó, tuvieron que descansar un día de puro agotamiento. Tres días más tarde, estalló una pelea entre un joven Tonto Apache y un tulkepaia, y el enfrentamiento pronto se extendió a ambas tribus. Sieber intervino y detuvo la pelea, pero sólo después de que siete nativos murieran y 10 resultaran heridos. Al día siguiente, Dudley les hizo marchar hasta cansarlos lo suficiente como para que no pensaran en peleas. Alrededor de una semana después, el 13 de marzo, la columna alcanzó el Salt River. La corriente era alta debido a las lluvias de la primavera. Aunque Dudley encontró un vado, era “triste obligar a hombres, mujeres y niños a vadear por el agua fría, aunque fueran indios”, escribió al Comisionado Edward P. Smith. El agua llegaba hasta la cintura de un hombre alto y Smith sintió lastima al ver el cruce. El hecho más trágico fue el del anciano que cargó con su esposa a cuestas todo el camino desde Camp Verde hasta San Carlos.

El primer contingente de nativos de Río Verde llegó a San Carlos el viernes 19 de marzo y el resto, al día siguiente, en un buen momento. El sábado era día de repartir raciones, y Clum pudo ubicarles y racionarles al mismo tiempo. Dudley les había prometido un lugar situado a 20 ó 30 km de distancia de los campamentos de los nativos de San Carlos. Clum envió a los Tonto Apaches a las tierras bajas de Gila, al norte del río, cerca de la granja de la Agencia; mientras los yavapais y los tulkepaias se establecieron en la orilla sur del Gila.

El 24 de marzo, Clum decidió desarmar a los nativos que habían venido de Río Verde. Le dijo a Eskinospas, uno de sus policías apaches, lo que iba a hacer al día siguiente, y también a Eskiminzin y a otros apaches influyentes. Al día siguiente, al final de un amistoso consejo, Clum lo planteó e inmediatamente los nativos de Río Verde adoptaron una postura hostil aunque los de San Carlos apoyaron unánimemente a Clum.

Aquella noche, los Tonto Apaches, viéndose en desventaja, accedieron a entregar sus armas, haciéndolo al día siguiente, viernes 26 de marzo. El sábado, yavapais y tulkapaias hicieron lo mismo. Ello se debió en gran parte a la diplomacia de Eskiminzin, que aconsejó no oponerse).

* A mediados de marzo, Santana y su banda de apaches mescaleros estaban planeando volver a la Agencia de Fort Stanton (Lincoln County, New Mexico]. La banda de Pablo estaba con los comanches pero volvería si enviaban un «Comisionado de Paz» para traerlos de vuelta. El agente de Fort Stanton, Williamson D. Crothers también esperaba convencer a Plata y su banda para que regresaran a la Agencia. Si fracasaba, apoyaría su cierre de la agencia, y el traslado de los apaches mescaleros a la Agencia Apache del Sur en Tularosa [Catron County, New Mexico]. El 29 de junio, Crothers informaría que 371 apaches mescaleros habían acampado cerca de la Agencia. Entre ellos se encontraban Ángel, Chino Gordo [hermano de Román y del difunto Cadete], Deadbeat, Deadhead, Fastlegs, Gorgonio, Horace Greeley, José de la Paz, Román, San Juan, Santana [yerno de Cadete], Scarface, y Soreface, entre otros.

En septiembre, Crothers enviaría a Henry T. Heister y a Samuel Smith, el maestro y el anterior carnicero, respectivamente, de la Agencia para buscar a otras bandas de apaches mescaleros. Tras grandes dificultades, localizarían a 300 de ellos en las Smoky Mountains, a 720 km al sur de la reserva. De ellos, 250 que estaban armados con rifles de retracarga y poseían muchos caballos, acordarían volver a la reserva. Varios cientos de apaches mescaleros que estaban en las llanuras también prometieron regresar tan pronto como tuviesen suficientes pieles de búfalo para abrigarse durante el viaje).

* En primavera, parece existir dos facciones o grupos de apaches en la Reserva Chiricahua ([Cochise County. Arizona]. Una de ellas está bajo el liderazgo de Taza, establecidos cerca de Apache Pass [la facción pacífica]. La facción hostil estaba dirigida por Juh, Gerónimo, Pionsenay y Skinya, partidarios de hacer incursiones. También en primavera, Clum había concebido un ambicioso plan para proporcionar ganado a los apaches de San Carlos. Dos años antes, el capitán William Brown había procurado ganado para los nativos de San Carlos cuando actuaba como agente. Ser propietarios del ganado parecía una buena manera de unir a los apaches a sus hogares, y gran parte de la tierra de la reserva estaba mejor adaptada para la ganadería que para la agricultura. A pesar de querer convertir al apache de guerrero a granjero, el Departamento del Interior accedió a la posibilidad de convertirlo en pastor. Así, la posibilidad de que el plan de Clum fuera aprobado aumentó. Quería comprar 4.200 ovejas, literalmente una por cada indio de la reserva, y 200 reses, burros y cabras. Tuvo que reducir el número de animales que quería comprar ante la falta de apoyo de la Oficina de Asuntos Indios. Canceló el pedido de burros y cabras, y redujo a 153, el número de reses).

* El 22 de marzo, el general George Crook cede el mando del ejército en Arizona al general August V. Kautz.

* El jueves 15 de abril, es día de reparto de raciones en la Agencia de Pinery Canyon de la Reserva Chiricahua ([Cochise County, Arizona]. Una partida de guerra de unos 40 chiricahuas salió de la reserva para ir a Fronteras [Sonora], poco después de que el agente Tom Jeffords les diera las raciones. Probablemente Chihuahua dirigía el grupo que llevaba 40 chihennes de Ojo Caliente [Socorro County, New Mexico].  

A las 08:00 horas de la mañana del 16 de abril, los apaches ocuparon posiciones en las colinas de Los Ángeles, al este del presidio. Los apaches no sabían que los soldados mexicanos acababan de recibir una dotación de rifles Henry. Estas nuevas armas jugarían un papel esencial en el duro enfrentamiento. Ángel Elías y Juan Luna sacaron a sus hombres de la seguridad del presidio para enfrentarse a los chiricahuas. Desgraciadamente, los datos del enfrentamiento son escasos, no habiendo información desde la perspectiva apache aunque está claro que los soldados vencieron en el enfrentamiento a causa de la potencia de fuego de los rifles Henry. Los hombres de Luna siguieron a los chiricahuas desde el campo de batalla. La última vez que les vio llevaban varios heridos por las colinas. Ellos dejaron dos cuerpos y gran cantidad de suministros en manos de los sonorenses, incluyendo nueve parfleches [bolsas de cuero para transportar alimentos] llenas de maíz, café, y carne seca, la misma que les había dado Jeffords el día anterior. La mayoría de la partida de guerra continuó su incursión por Sonora, asaltando ranchos cerca de Ures y volviendo con gran cantidad de ganado. Un estadounidense les siguió hasta pocos kilómetros de la sede de Jeffords).

* En abril, una partida de apaches roba varios caballos de la Hacienda de Encinillas (Chihuahua) siendo perseguidos por el capataz y varios trabajadores uniéndoseles los soldados estacionados en El Gallego, alcanzándolos en el Ojo del Huarache, matando a dos apaches y recuperando los caballos.

* El 16 de abril, el Superintendente de Asuntos Indios, L. Edwin Dudley visita la Reserva Chiricahua para conseguir que los apaches consientan reubicarse en la Reserva de Hot Springs u Ojo Caliente (Socorro County, New Mexico]. Los apaches contestaron que «preferían morir aquí que vivir allí«. Su oposición convenció a Dudley. Una semana más tarde dijo al «Grant County Herald» de Silver City que «su buen juicio le aconsejaba no meterse con ellos por la razón de que ahora son pacíficos y… ese traslado forzoso podría poner en peligro nuestras actuales buenas relaciones con ellos«).

* El 23 de abril, el gobierno estadounidense cierra la reserva de Camp Verde (Yavapai County, Arizona).

* En mayo, el agente Tom Jeffords pide al Superintendente Dudley que vuelva otra vez a la Reserva Chiricahua (Cochise County, Arizona) porque varios cientos de apaches coyoteros han llegado de la Reserva de San Carlos (Gila, Graham & Pinal Counties, Arizona) debido a las disputas con otros apaches. (Jeffords dio raciones a los recién llegados).

* También en mayo, el Inspector Indio, Edward C. Kemble visita la Reserva de Hot Springs u Ojo Caliente ([Socorro County, New Mexico].Los sobornos y la corrupción son práctica habitual durante el reparto de las raciones y suministros en esa reserva. Cuando llegó John M. Shaw como agente de la reserva, recibían raciones 330 apaches pero ahora afirma que son de 1.150 a 1.300 apaches. Kemble estima que en realidad son unos 600 ó 700 apaches).  

* El 14 de mayo, Tom Jeffords traslada la Agencia de la Reserva Chiricahua de Pinery Canyon (Chiricahua Mountains, Arizona) a Fort Bowie y Apache Pass ([Cochise County, Arizona].El motivo era tener un mejor control de los apaches que salían de la reserva para realizar incursiones, además de facilitar el suministro de raciones. Jeffords pretendía controlar el tráfico de ganado robado y el comercio de whisky que llegaba a los apaches. Bandas apaches de San Carlos y de New Mexico se detenían en la Reserva Chiricahua para recibir raciones antes de continuar con sus incursiones en México y a su vuelta buscaban refugio en ella. Por ello, esas incursiones eran atribuidas a los chiricahuas, por eso el gobierno pensó en trasladarlos a San Carlos [Gila, Graham & Pinal Counties, Arizona], o a Hot Springs [Socorro County, New Mexico]. Jeffords defendió a los chiricahuas y acusó a los visitantes apaches de las incursiones en México aunque era bastante probable que algunos de ellos fueran culpables sin saberlo Jeffords ya que no había un control estricto y cuando se dispersaban por las montañas de su gran reserva, era difícil para el agente saber exactamente su número o paradero. Por ello su traslado era cuestión de tiempo).

* A finales de mayo, soldados mexicanos de Bavispe (Sonora) matan a dos apaches en un enfrentamiento en Ojitos ([?]. Los soldados siguieron a los otros guerreros hasta la Reserva Chiricahua [Cochise County, Arizona]).

* Durante el verano muere Essa-queta, más conocido como Pacer (también llamado Peso), un jefe Kiowa-Apache.

* En junio, dos partidas de guerra dejan la Reserva Chiricahua, una hacia Sonora, y la otra hacia Chihuahua, dirigida por Juh. (La banda que estaba en Sonora mató a dos hombres en Ures y Magdalena a principios de julio. Los militares de Sonora estaban ocupados sofocando un levantamiento de los mayos y yaquis; y el gobierno del Estado, en crisis por la elección del gobernador, por lo que los apaches encontraron poca resistencia. La prensa de Sonora dijo que los presidios militares eran «inútiles e incapaces de proporcionar protección«.

Mientras en Chihuahua, Juh, quizás para vengarse de los cinco miembros de su banda muertos a sangre fría por Escalante el verano anterior, lanzó una serie de ataques contra viajeros y ranchos entre Galeana y la Villa de Chihuahua. En julio, su grupo mató a cuatro hombres e hirió a otros cinco cerca de Galeana [Chihuahua], y mató a otros tres fuera de Temósachic [municipio de Temosachi, Chihuahua]. Juh realizó su más temible ataque sobre la Hacienda de Encinillas [propiedad de Luis Terrazas], cuyos ocupantes históricamente habían sido implacables enemigos de los nednais. En un mes, mataron a 23 personas en Chihuahua, cuyo gobierno reinstauró el pago por cabelleras, incrementando la cantidad en la increíble cifra de 500 pesos.

En agosto, cuando su grupo volvió a sus rancherías en la Reserva Chiricahua, Juh emboscó a un grupo de cinco hombres en Ojitos, al norte de Bavispe, matando a cuatro mientras el quinto huyó a Casas Grandes).

* En junio, una partida de ciudadanos del Carrizal que registraba la Sierra de Pilares (Chihuahua) se topa con algunos apaches, logrando capturar a una mujer.

* A principios de julio, un grupo de exploradores que operaba desde Camp Verde (Yavapai County, Arizona) mata a varios apaches renegados. (El ejército estadounidense determinó que pertenecían a la Reserva de San Carlos [Gila, Graham & Pinal Counties, Arizona], ante la sorpresa de su agente John Philip Clum. A finales de agosto, 10 ciudadanos del asentamiento agrícola de Pueblo Viejo [Graham County, Arizona] pidieron protección contra los apaches en Fort Whipple [Prescott, Yavapai County, Arizona]. Dijeron que apaches de diferentes reservas estaban saqueando sus huertas de maíz, sandías y otros productos; negando sus agentes que pertenecieran en a sus reservas. El general August V. Kautz ordenó realizar una investigación al capitán Frederick D. Ogilby, comandante de Camp Apache. Ogilby no encontró pruebas pero varios ciudadanos dijeron que los apaches de la Reserva Chiricahua y los de San Carlos solían ir al asentamiento y cogían lo que querían. Los de San Carlos siempre tenían pases, mientras que los chiricahuas nunca lo llevaban. Cuando los ciudadanos pidieron a los agentes Jeffords y Clum que controlaran mejor a sus apaches, Jeffords respondió que no podía evitar que salieran de su reserva. Clum sencillamente ignoró la petición).

* El 5 de julio, Tom Jeffords, agente de la Reserva Chiricahua (Cochise County, Arizona) declara que el número de apaches en la reserva se ha incrementado de 930 a 965 personas:

En 1874, la banda de Cochise tenía 365 miembros. En 1875, habían disminuido a 182 personas porque Taza tenía el control de la mitad de los chokonen. La otra mitad estaban repartidos entre Nahilzay, Cathlay, Skinya, y posiblemente por Chihuahua, quienes habían dejado las Dragoon Mountains para irse a las Chiricahua Mountains.

En 1874, las bandas de Juh y Gordo tenían 290 miembros. En 1875 eran 293 personas [213 nednais de Juh y 80 bedonkohes de Gordo].

En 1874, las bandas chokonen, bedonkohes, chihennes, y coyoteros White Mountain tenían 275 miembros. En 1875 llegaron a ser 490 personas [unos 190 chokonen que se habían separado de Taza, 170 bedonkohes de Esquine y Chiva; y 130 chihennes y coyoteros White Mountain.

Hubo un aumento de 35 personas, quizás como resultado de más nacimientos que fallecimientos.

Ese mismo mes de julio, soldados mexicanos entraron en la Reserva Chiricahua, atacando a los apaches que estaban recogiendo nueces).

* También en julio, una partida de ciudadanos del Carrizal (Chihuahua) que patrullaba por el Río Grande, se topa con un grupo de apaches acampados a las orillas del río, los cuales huyen en todas direcciones, abandonando varios caballos que tenían la marca de la Hacienda de Mápula (Chihuahua).

* El 24 de julio, una banda apache asalta y quema el pueblo de Cocomorachi (municipio de Temósachi, Chihuahua), mata a 27 vecinos y se lleva a 8 cautivos.

* El 26 de julio, 700 Western Apaches, bajo el mando de 15 jefes, salen de la Reserva de Camp Apache (Navajo County, Arizona) hacia la Reserva de San Carlos ([Gila, Graham & Pinal Counties, Arizona]. El 16 de junio, el Comisionado de Asuntos Indios ordenó el cierre de la Agencia de Camp Apache y que los apaches fueran trasladados a la Reserva de San Carlos. El 22 de julio, John P. Clum tuvo una reunión con los apaches White Mountain. John Rope, un joven guerrero apache, recordó lo que Clum dijo: «… que todos nosotros íbamos a ir a San Carlos, los apaches White Mountain del Este y del Oeste, los apaches Cibecue y los apaches de la banda Carrizo [banda oriental de los Cibecue Apaches]». La reacción de los apaches fue hostil. El jefe Diablo [Esh-ken-la] y el subjefe Petone, se negaron rotundamente a ir, y la mayoría les apoyaron. Al día siguiente, en otra reunión encontró una oposición aún más fuerte. Dos días después, la resistencia de los apaches se redujo al decirles que estaba llevando sus raciones hacia el sur, y que no recibirían más en Camp Apache. Entonces, algún día antes del 26 de julio, siete edificios de la Agencia de Camp Apache ardieron. Las circunstancias del incendio no estaban claras, aunque fue provocado, con la intención de convencer a los apaches de que sus lazos con el país de las White Mountains estaban rotos. De vuelta a San Carlos, Clum informó a la Oficina de Asuntos Indios, que había destruido los edificios y propiedades que ya no eran necesarios. Cuando los suministros de la Agencia fueron trasladados en carros, y el resto de empleados abandonaron Camp Apache, esos edificios fueron quemados.

Entre el sábado 24 y el lunes siguiente, Clum hizo los preparativos para la marcha. Esa tarde, tres jefes que se oponían, consintieron en ir. El domingo llegaron varios grupos, pidiendo raciones para poder salir a la mañana siguiente. El lunes Clum se levantó temprano, contó alrededor de 700 apaches entre los que había miembros de 15 de las 18 bandas de Camp Apache. Sólo los seguidores de los jefes Pedro [Hack-yaniltl-i-dn] y Diablo [Esh-ken-la] se negaron a ir. Clum permitió que 600 apaches permanecieran temporalmente en los alrededores de la vieja Agencia para recoger sus cosechas. El ejército estaba en contra del traslado pero no pudo hacer nada aunque a los exploradores apaches y a sus familias se les permitió permanecer en Camp Apache.  

Los apaches partieron en dos grupos. Uno viajó con George H. Stevens [casado con una apache White Mountain], que había venido a Camp Apache para ayudar con el traslado. El otro fue con Clum. Un grupo de 60 apaches de San Carlos, bajo la dirección de Eskiminzin, fue dividido entre los dos grupos. Los primeros apaches llegaron el 29 de julio; y para el 31 de julio habían llegado los demás, siendo contados y recibiendo raciones. Luego Clum partió hacia Tucson, donde telegrafió a la Oficina de Asuntos Indios cuatro días después informando de que había hecho el traslado sin problemas. Desde el punto de vista apache, el gobierno estadounidense rompió la promesa, hecha por Vincent Colyer y Oliver Otis Howard, de permitirles permanecer en su propio territorio mientras estuvieran en paz. Desde 1871, ningún apache White Mountain realizó actos de guerra contra los colonos de Arizona, y en varias ocasiones prestaron un valioso servicio como exploradores contra nativos «hostiles». El traslado dividió a los apaches White Mountain, ya que algunos nunca fueron a San Carlos [la banda de Pedro o Hack-yaniltl-i-dn]. A pesar de que Clum aumentó a 25 hombres su fuerza policial, durante varios meses no pudo ejercer un control efectivo sobre los recién llegados. Pronto, alrededor de 200 se fueron de San Carlos a la Reserva Chiricahua [les mandaba Eskeltecela o Esh-kel-dah-silah, a menudo confundido con Esh-ken-la o Diablo] diciendo al agente Thomas Jeffords que no podían estar en el río Gila por la animosidad existente entre ellos y los apaches Pinal de San Carlos. Se unieron al grupo de bedonkohes de Chiva. Jeffords les dio carne vacuna y mantas, y dijo a los chiricahuas que les dejasen estar allí. El agente declaró que les alimentó porque tenían hambre.

El 19 de agosto, la banda de Taza había llegado de las Dragoon Mountains para recibir sus raciones. Taza estaba preocupado porque los recién llegados «podrían hacer cosas que les atribuirían a ellos«.

Cuando Clum llegó de Camp Apache se encontró con una carta del Comisionado de Asuntos Indios en Washington, Edward P. Smith, anunciando que el presidente había nombrado a William E. Morford, agente de Camp Apache. La carta ordenaba a Clum que entregara la propiedad de la Agencia a Morford cuando llegara. Llegó el 18 de agosto, enfadándose porque los White Mountain de Esh-kel-dah-silah se habían ido a la reserva de Jeffords en lugar de quedarse en San Carlos. La Agencia estaba en ruinas pero muchos nativos seguían allí. Aproximadamente 2/3 de los apaches White Mountain, y más regresaban de San Carlos todos los días. Estos 1.200 apaches estaban desamparados. Monford pronto tuvo diferencias con Clum, tomando partido por los militares mientras Clum parecía estar en constante conflicto con el Departamento de Guerra, sugiriendo que las tropas militares eran superfluas en la Reserva de San Carlos, dada la presencia de la policía apache. Clum decía que los apaches le apodaban «nantan-betunny-kahyeh«, que significa «jefe de la frente altiva» por su temprana calvicie pero los chiricahuas le llamaban en realidad «pato mareado» por su forma engreída de caminar. Cuando Clum se acercaba, los apaches, que tenían un gran sentido del humor, se decían unos a otros «mira, se está acicalando las plumas«. 

El 14 de septiembre, el Departamento del Interior decidió el cierre de Camp Apache. Las instrucciones de Clum eran de hacerse cargo de todos los apaches White Mountain, mientras Morford debía ir a Tucson y esperar nuevo destino).

* En septiembre, una partida de guerra chiricahua que volvía al norte con ganado robado, ataca la Vinatería de Peñasco, cerca de Tepache ([Sonora]. Varios mexicanos que estaban escondidos detrás de un muro dispararon al jefe del grupo, cuyo nombre era Chaguanito. Al final del día, los chiricahuas combatieron con soldados de la Guardia Nacional de Tepache. Seguros tras las protecciones de la montaña, los chiricahuas amenazaron con volver con otra banda para vengar la muerte de Chaguanito, una vez que dejasen su botín en la Reserva Chiricahua).

* El 11 de septiembre, el periódico de Las Vegas (San Miguel County, New Mexico),«Las Vegas Gazette», se hace eco de un artículo del periódico «El Fronterizo», titulado: «Los apaches. Los apaches reportados la semana pasada como habiendo ahuyentado el ganado del rancho de San Agustín, pasaron por el cañón de la Soledad y cruzaron el río abajo La Unión. Después de llegar a este lado de la sierra, se habían separado en diferentes partidas para el objeto de juntar ganado. Dos fueron vistos en el ganado, de caballos de Frank Azcarate pero el pastor los corrió y salvo el ganado cerca del Chamberino, varios caballos fueron robados abajo en Amoles y de La Unión varios más. Dos mexicanos, quienes vieron algunos apaches viniendo hacia ellos, se escondieron cuando los apaches habían pasado; los mexicanos tiraron algunos balazos y los indios corrieron dejando algunos caballos; estos fueron asegurados y dados a las autoridades en El Paso. El Sr. Wood y el Sr. Lapoint han ido allá para ver si los caballos de ellos están con los otros. Está supuesto que el Sr. Reed, con Chacón y varios otros, están todavía en perseguimiento para determinar [?] de qué reservación son los apaches. El Fronterizo«.

* El 21 de septiembre, el gobernador de Arizona, Anson Peacely Killan Safford, apoya firmemente a Clum en una carta a E. P. Smith, Comisionado de Asuntos Indios. (La solicitud del general Schofield de asumir la plena autoridad sobre los nativos de Arizona es rechazada, apoyando «la política de concentración de indios». William E. Morford es finalmente cesado como agente de Camp Apache [Navajo County, Arizona] convirtiéndose esta reserva en una sub-agencia de San Carlos. La banda de Diablo [Esh-ken-la] fue obligada a trasladarse a San Carlos cuando éste fue licenciado como explorador del ejército. En cambio a la banda de Pedro [Hack-yaniltl-i-dn] se le permitió permanecer en Camp Apache, lo que creó animosidad entre los dos jefes). 

* El 20 de octubre, el general August V. Kautz, comandante del ejército en Arizona, escribe una carta al general Babcock, secretario del Presidente Grant, en la que se opone a la reubicación de los Western Apaches del territorio White Mountain a la Reserva de San Carlos (Gila, Graham & Pinal Counties, Arizona).

* El 27 de octubre, el ejército estadounidense retira varios destacamentos de la Reserva de San Carlos (Gila, Graham & Pinal Counties, Arizona) a petición de su agente John Clum, estando la reserva completamente bajo su control. (Este control no abarcaba a la Reserva de Camp Apache [Navajo County, Arizona]. En noviembre, el gobernador de Arizona, Anson Peacely Killan Safford visitó San Carlos, escuchando de varios jefes que ahora los apaches estaban siendo bien tratados. Si alguien cometía un delito, la policía apache le perseguía. Si el tribunal apache le condenaba, sólo él era castigado en lugar de toda su banda, como ocurría antes. La policía apache patrullaba todos los campamentos indios, sofocaba disturbios, e informaba de cualquier señal de motín o desorden. Clum también les dio poder para explorar toda la reserva, detener a los nativos ausentes de la Agencia que no tenían pases y aprehender a los blancos que invadiesen la reserva. La policía apache demostró ser tan eficaz que el agente generalmente los enviaba solos a hacer sus rondas. Sin embargo, en agosto había contratado a Clay Beauford, veterano explorador, para hacerse cargo de ellos. Los apaches llamaban a Beauford, Klatch-u-way, en alusión a sus anchos hombros y caderas. Dado que algunas veces había blancos involucrados, el nombramiento de Beauford resultó acertado porque aseguraba que los colonos respetarían la autoridad de la policía apache.

A principios del invierno, la lealtad y eficacia de la policía apache de Clum se puso a prueba. Disalin, el guerrero Tonto Apache que había matado a los renegados Chuntz y Delshay el año anterior, tuvo varias riñas con sus tres esposas. Había tratado a dos de ellas tan cruelmente que fueron a ver a Clum poco antes de Navidad para quejarse. Éste les aconsejó que dejaran a su marido si las golpeaba y ataba como ellas decían. Cuando se fueron, Disalin fue al despacho del agente, probablemente con intención de matarlo. Por alguna razón cambió de opinión, y en vez de ello, disparó dos veces contra su ayudante Martin A. Sweeney, que estaba en la oficina de la Agencia. Ambos disparos fallaron. Disalin salió fuera, disparando una vez contra un indio que estaba en la puerta de la oficina, y otra vez contra Beauford, que estaba de pie junto al puesto de guardia. También falló pero la policía apache, al oír los disparos, salió corriendo y le mataron. El autor de los mortales disparos fue Tau-el-cly-ee, más conocido como Talkalai, hermanastro de Disalin y miembro de su banda. Talkalai dijo: «He matado a mi propio jefe y a mi propio hermano. Pero él estaba tratando de matarte, y yo soy un policía. Era mi deber«. Clum mostró su orgullo por esta demostración de eficacia de su policía apache en un escrito a John Wasson, editor del «The Citizen» de Tucson). 

* En noviembre, una partida de guerra chiricahua con deseos de venganza por la derrota sufrida en Fronteras (Sonora) el anterior abril, y la muerte de Chaguanito dos meses antes, sale de la Reserva Chiricahua (Cochise County, Arizona) para dirigirse a Sonora. (Aparentemente esta partida estaba dirigida por Chihuahua, quien mantuvo de por vida, una gran antipatía hacia los mexicanos, prometiendo no dejar la zona hasta matar a Juan Luna [Chihuahua quería vengar la muerte de los dos apaches, cuyos cuerpos tuvo que dejar en las colinas de Los Ángeles, cercanas a Fronteras]. Juan Luna era el mismo hombre que se había reunido con Cochise [estando posiblemente presente Chihuahua] en la Reserva Chiricahua en la primavera de 1873, con la esperanza de firmar la paz con Sonora. Según Eugene Chihuahua [su hijo], un oficial mexicano [probablemente Luna] se había reunido con su padre cerca de Fort Bowie, a quien dijo que tenía la piel clara, asumiendo que Chihuahua era mexicano de nacimiento. Esto ofendió a Chihuahua, quien insultó a los mexicanos todo lo que pudo.

Seguro que Luna no quiso ofenderle con su comentario. Había combatido apaches durante más de 20 años. En noviembre de 1855, fue el único superviviente de un grupo de 12 hombres que habían salido de Fronteras para ir a Bacoachi cuando los apaches les atacaron en Capulín. De algún modo pudo huir a pie llegando de nuevo a Fronteras. Con los años se convirtió en el más duro combatiente de apaches de Sonora, no dando ni pidiendo cuartel. Aún así, admitió ante Cochise «que estaba cansado de la guerra; nada se gana con ella«. En la incursión de abril, Luna se había convertido en el símbolo de su derrota.

El primer indicio de que habían elegido a Luna como objetivo vino de un hombre a quien los chiricahuas habían capturado a primeros de noviembre para luego soltarlo. Chihuahua dijo a ese hombre que estaban esperando a Luna, el cual había ido a Arizpe con una escolta de ocho hombres, planeando emboscarle cuando volviese a Fronteras. El 13 de noviembre, en el camino que va de Bacoachi a Fronteras, los chiricahuas les atacaron dirigiendo la mayoría de disparos contra Luna. Los mexicanos estaban tan cerca que un guerrero disparó una flecha al cuerpo de Luna. La siguiente descarga hirió a su caballo y mató a Luna. Cinco de los nueve mexicanos huyeron, llegando a Fronteras para dar la alarma. Los otros tres que se quedaron con Luna devolvieron el fuego de los apaches. Un tirador apache mató a uno de ellos. Al día siguiente, los dos supervivientes llevaron los dos cuerpos a Fronteras. El periódico «Estrella de Occidente» elogió a Luna llamándole «valiente patriota«).

* El 22 de noviembre, el general John Pope describe las condiciones en las reservas y el malestar del ejército estadounidense por luchar contra los apaches que pasaban hambre o tenían que salir de las reservas para cazar.

* A principios de diciembre, Williamson D. Crothers, agente de Fort Stanton (Lincoln County, New Mexico) envía a Peter Talbot, José Montoya y Francisco Sandoval para encontrar al resto de apaches mescaleros que aún no habían llegado a la reserva. (Montoya regresó con 72, y Talbot y Sandoval con 263. Para el 31 de enero, Crothers informó que casi todos los apaches mescaleros que habían huido a principios de 1874 estaban en la reserva.

Durante el invierno, los apaches mescaleros sufrieron nuevos robos. A principios de diciembre cuatro hombres blancos les robaron 12 caballos y mulas. José de La Paz y un grupo de apaches mescaleros fueron a La Mesilla [Doña Ana County, New Mexico] para ayudar al marshal Mariano Barela. Éste y un pequeño grupo, con algunos apaches mescaleros, siguieron a los ladrones y los capturaron sin disparar un solo tiro).

* El 25 de diciembre, se produce un incidente entre los apaches White Mountain que están en la Reserva Chiricahua (Cochise County, Arizona) y los chiricahuas. (Cla-cu-lay y Klek-le-gun-hey, dos White Mountain, mataron al jefe bedonkohe Coha, quien había estado a las órdenes de Mangas Coloradas. Los dos hombres creyeron erróneamente que Coha era responsable de la muerte de su hermano. Posteriormente se conoció la verdad. Un joven White Mountain había ido al campamento donde su hermano estaba haciendo tiswin y pidió un poco pero éste le dijo que no, “esto no es para tu boca”, por lo que el muchacho fue a su wickiup llorando; cogió un arma y se disparó en la frente. En ese momento, Coha estaba cabalgando alejándose, pensando los White Mountain que él lo había hecho. Su hermano, que había traído el tiswin, salió corriendo y apuñaló a Coha pensando que había matado a su hermano. Los hechos ocurrieron en las Chiricahua Mountains, cerca de Pinery Canyon. Jeffords informó que los White Mountain abandonaron la Agencia para evitar la venganza de los chiricahuas).