La apachería en el siglo XIX (3)

1861

* El 27 de enero de 1861, unos apaches aravaipas secuestran a Félix Ward y roban 20 reses del rancho propiedad de John Ward, situado en el Sonoita Valley (Santa Cruz County, Arizona), cuando venían probablemente de incursionar por Sonora. (Con Ward vivía María Jesús Martínez [Jesusa], una mexicana que tenía dos hijos de dos relaciones anteriores, Félix, de 12 años, con Santiago Téllez [aunque hay dudas de ello por su piel clara y ojos azules]; y Teodora, de 10 años, con un hombre llamado Rangel. 

Ward y Jesusa tenían por entonces dos hijos en común, María, que no llegaba a un año de edad; y Santiago, recién nacido. Félix era tuerto del ojo izquierdo, probablemente por una infección en la infancia.

Sin duda atraídos por la ausencia de hombres en el rancho [Ward estaba de viaje en Sonora] los apaches llegaron a la casa. No vieron a un cochero, John Cole, que estaba enfermo cerca de la casa principal, en la herrería de la que era socio con Ward. Alcanzó su rifle pero apenas podía levantarlo. En la casa, Jesusa y su hija mayor estaban moliendo maíz y haciendo tortitas, llevando en brazos a los dos niños más pequeños. El horno estaba fuera de la casa de adobe, la cual no tenía chimenea. Ward tenía intención de construir una aunque no tenía prisa ya que los adobes mantenían el calor del día en invierno y el fresco de la noche en verano. La casa tenía una puerta robusta y troneras desde donde poder disparar en caso de ser atacados. Jesusa estaba contenta porque su hermana había venido a ayudarla con Santiago, el recién nacido. De repente, vio como su hijo mayor corría hacia la casa perseguido por un apache. Los otros dos estaban cuidando el ganado, algo más al norte, junto al arroyo. Gritando a su hermana, metieron a los niños pequeños dentro de la casa y cerraron la puerta. Jesusa se asomó a través de una tronera, y comenzó a llorar cuando vio que un apache había capturado a Félix.

Desde su escondite Cole vio a nueve apaches. Unos iban a la casa con intención de tirar la puerta abajo, mientras otros perseguían el ganado al otro lado del arroyo. Lo más probable es que este último grupo encontrara al joven Félix, a unos 300 metros de la casa, donde había un gran huerto, y mientras las ovejas y cabras pastoreaban en la ladera, Félix estaba sentado encima de un melocotón. Le dijeron que bajara y se lo llevaron. Cole pensó que era mejor estarse quieto para no llamar su atención.

La oportuna llegada de dos jinetes, que percatándose de la situación comenzaron a gritar, hizo que los asaltantes huyeran [eran sus vecinos H. E. McCarty y George W. Wilson, que venían de Tubac]. Aunque los dos hombres les persiguieron, los apaches se llevaron 20 reses y a Félix. Al ver que les perseguían, los apaches se dividieron. Uno se llevó a Félix, otro al ganado. Santiago Ward recordaría años más tarde: «Un grupo de hombres persiguió a los indios pero se dividieron en tres grupos: uno cogió a mi hermano, otro al ganado«.  Santiago había oído que «el tercer grupo seguía incursionando, llevándoles a seguir un rastro equivocado«. El muchacho recordó que pasaron cerca de Fort Buchanan [Santa Cruz County, Arizona] para girar al este, a lo largo del Babocomari Creek. Estaba exhausto y tenía la garganta seca pero mantuvo el paso de los demás porque temía que le mataran si se retrasaba. Avanzaron toda la noche hasta el amanecer.

Al día siguiente, 28 de enero, Ward volvió y al enterarse de lo ocurrido fue, junto a McCarty y Wilson, a Fort Buchanan [Santa Cruz County, Arizona], situado a 20 km. Inmediatamente, el teniente coronel Pitcairn Morrison envió un destacamento al mando del subteniente George Nicholas Bascom a buscar el rastro. Bascom tenía 24 años, y sólo tres meses de servicio en Arizona. Desconocía todo sobre los apaches y creía que todos eran iguales. Regresó a la noche informando que las huellas iban hacia el noreste, a las Chiricahua Mountains [Cochise County, Arizona] donde estaba la banda de Cochise. En Fort Buchanan estaba el teniente Richard S. C. Lord, que había venido de Fort Breckenridge [Old Camp Grant] con una escolta de dragones.

La mañana del 29 de enero, Bascom salió de nuevo con 54 hombres, unos dragones de Lord, y otros miembros de la compañía «C», del 7º de Infantería, armados con rifles Springfield, modelo 1855 y calibre 58. Los dragones iban montados en mulas pero otros soldados iban a pie. Detrás de ellos iban tres carros donde llevaban las tiendas, camastros, munición y comida para 20 días. Bascom tenía orden de recuperar al niño y al ganado, usando la fuerza si era necesario cumpliendo con las instrucciones del cuartel general en Santa Fe en caso de una incursión apache. Los rancheros y soldados del territorio creían que los apaches chokonen eran los culpables debido a anteriores robos de ganado ocurridos en la zona. Con Bascom iba Antonio Bonillas, un intérprete de 35 años; y John Ward, quien también hablaba español. Cochise, en ese momento de unos 50 años de edad, desconocía lo ocurrido.

El domingo 3 de febrero, los exploradores chokonen notificaron a Cochise que un destacamento de soldados estadounidenses, montados en mulas, venía por el oeste. Era una noticia rutinaria ya que los soldados solían pasar por Apache Pass. De hecho, ya había allí un destacamento de 13 soldados y cuatro carros que había llegado al mediodía de ese mismo día, 3 de febrero. Al mando estaba el sargento Daniel Robinson de la compañía «C», del 7º de Infantería, con los soldados Patrick Daly, William Leiter, George Salliot, y George W. Wilson, de la compañía «C»; William Burke, William Christy, y Pixlee Sherwood, de la compañía «G»; y Richard Anderson, George Cooper, Albert Deits, Lewis Dunn, y Joshua J. McCay, de la compañía «H». Habían venido de Fort McLane para llevar suministros a Fort Buchanan. Robinson habló con el conductor de diligencias James F. Wallace que se encontraba en la estación. Cochise y algunos de los suyos visitaron el campamento de Robinson, donde uno de los guerreros jugó una partida de cartas con el sargento: «Uno de ellos trajo una baraja de cartas y dio a entender por gestos que deseaba jugar. Los apaches eran expertos jugadores y se jugaban todo lo que tenían en una apuesta.

Además de Wallace y Charles W. Culver, había dos mujeres en la estación, una anciana y demacrada, la otra joven y bastante guapa para una madre e hija india, pensé yo. Después de que se fueron, hablé a Wallace sobre ellas. Él dijo: «Ellas pertenecen al campamento de Cochise que está a 1’6 km de aquí; la más mayor es en parte mexicana, y la otra una mexicana capturada por los apaches cuando era niña, habiendo crecido entre ellos, siendo considerada una más entre ellos, a la que llaman Juanita«. Añadió: «Vienen a la estación muy a menudo para sentirse útiles».

Los hombres de Robinson estaban comiendo al mediodía cuando llegó Bascom, instalando su campamento al este de la estación de la Overland Mail, al pie del Overlook Ridge. Bascom agregó a los soldados de Robinson a su destacamento, con lo que el número total ascendía a 66, más Antonio Bonillas y John Ward [los dos hablaban español]. Preguntó al sargento por la ubicación de la ranchería de Cochise. Luego se dirigió a la estación en compañía de Ward hablando con Wallace. Allí estaban Juanita y la mujer mayor, a las que Bascom pidió que fueran al campamento de Cochise para decirle que quería hablar con él. El campamento de Cochise estaba a unos 3 km al norte, en el Goodwin Canyon. Las mujeres se fueron pero Cochise no llegaba. Al final de la tarde Bascom pidió a Wallace, quien dijo ser amigo del jefe chiricahua, que fuese a su campamento. Wallace volvió diciendo que Cochise vendría al mediodía del día siguiente.

Cochise llegó al mediodía, confiado, con su esposa Dos-teh-seh [hija de Mangas Coloradas] y dos muchachos, uno su hijo Naiche [de unos cuatro años de edad], y el otro su sobrino Chie; junto con tres hombres adultos, uno de los cuales era su hermano menor Coyuntura [padre de Chie]. Pensaba que iba a una reunión social pues Wallace no le había dicho nada del ataque al rancho de Ward. Bascom, flanqueado por unos pocos soldados con mosquetes, intercambió saludos con Cochise. Era la hora de comer por lo que le invitó a entrar en su tienda. Cochise y Coyuntura entraron y comieron mientras el resto de apaches hacían lo mismo en otra tienda adyacente. Bascom ordenó al sargento de guardia poner centinelas en la parte trasera de las tiendas y no permitir la salida de ningún apache sin su permiso. Había solo cuatro hombres en la tienda del subteniente, Cochise, Coyuntura, Bascom y Ward, y solo tres de ellos hablaban español. A la hora del café, Bascom explicó que había venido a recuperar al muchacho secuestrado y al ganado. Cochise contestó que él no los tenía, lo que enfadó a Ward. Cochise dijo que podía enterarse de quien tenía al muchacho si le daban 10 días para recorrer 80 ó 100 km e interceder ante los captores, posiblemente Western Apaches, para conseguir su regreso.

Hay dos posibilidades. ¿Es posible que Ward no tradujera a Bascom el contenido exacto de la conversación mantenida en español, con Cochise y Coyuntura, diciéndoles que estaban retenidos hasta la entrega del muchacho y el ganado, sin el conocimiento de Bascom? ¿Es posible que Ward tradujera correctamente la conversación y que Bascom mintiera en su informe al teniente coronel Morrison? El informe decía: «Yo salí de Fort Buchanan el 29 del mes pasado y llegué a Apache Pass el 3 del corriente; sintiéndome confiado de que tenían al muchacho, capturé a seis indios y dije al jefe Ca-Ches [Cochise] que sería mi rehén hasta que él trajera al muchacho; él negó tener al muchacho, o haber participado en las depredaciones por los alrededores del fuerte, pero dijo que lo habían hecho los coyoteros y que ellos tenían al muchacho en la Black Mountain y que si yo esperaba 10 días en la estación, él lo traería, a lo que yo accedí«. Si accedió a que Cochise fuera a rescatar al muchacho ¿por qué huyó el jefe chiricahua?

Sea como fuere, Cochise sacó un cuchillo y rasgó la lona de la tienda y salió corriendo. Coyuntura fue golpeado por un soldado y otro le clavó la bayoneta en el estómago, hiriéndole aunque no de gravedad. Los soldados no tenían sus rifles cargados, algo normal cuando no combatían. Los familiares de Cochise fueron capturados mientras el jefe corría hacia el Overlook Ridge. Ward disparó el primero su revólver contra él, causándole una herida leve en la pierna. Este hecho sería conocido por los apaches como “Cortar a través de la tienda”, como diría el viejo guerrero Jason Betzinez en su autobiografía, “I Fought with Geronimo”, y despertaría gran indignación entre otras bandas apaches.

El lunes 4 de febrero, los soldados vieron señales de humo sobre los picos más altos. Cochise estaba pidiendo refuerzos. Durante la mañana del martes, 5 de febrero, los soldados vieron como un gran grupo de apaches se reunía sobre una colina, a unos 730 metros de allí. Eran los coyoteros White Mountain con su jefe Francisco [Gochaahá], los cuales acamparon cerca de la Black Mountain. A Cochise le hubiese llevado 10 días viajar al campamento de Francisco, intentar negociar el rescate del muchacho, y volver a Apache Pass. Cochise sabía que los coyoteros habían estado pasando por su territorio, regresando de sus incursiones por México. Incluso así, la presencia de Francisco al día siguiente de la reunión de Cochise y Bascom resulta sorprendente. Por entonces había una estrecha relación entre los chiricahuas y los White Mountain, incluido el matrimonio. Hasta el momento en que Cochise escapó de la tienda parece que habían estado negociando de buena fe, aunque quizás Bascom pudo haber mencionado el hecho de que algún apache iba a estar retenido como rehén.

Cochise pidió ayuda la noche del 4 de febrero y la banda de Francisco apareció justo 12 horas después, en la mañana del 5 de febrero. Desgraciadamente para Cochise, Francisco no tenía al muchacho y tampoco parece que estuviera en poder de otros White Mountain, lo que significa que el muchacho podía estar con los apaches Tontos, Pinal, aravaipas, u otros Western Apaches, con los que Cochise no estaba en buenos términos. 

Bascom y sus hombres vieron a la mayoría de los apaches desaparecer [unos 250] y a un pequeño grupo acercarse enarbolando bandera blanca. Uno de ellos se adelantó para declarar que Cochise quería hablar con Bascom, el cual accedió siempre que el jefe viniera con no más de tres guerreros para reunirse a mitad de camino entre la estación y el arroyo o la quebrada que discurría de oeste a este, a 110 metros al sur de la estación. Luego ordenó a los soldados ocupar los parapetos y dio orden de abrir fuego si los apaches intentaban cualquier truco. El sargento William Smith llevaba la bandera de tregua y John Ward hizo de intérprete mientras el sargento Robinson vigilaba los movimientos de los apaches en el arroyo. Cochise, Francisco, y otros dos apaches se detuvieron en un punto más cercano al arroyo que de la estación.

Cuando comenzaron a hablar, Cochise pidió la libertad de sus parientes, Bascom le informó que lo haría tan pronto como devolviera al muchacho, algo que obviamente no podía hacer. Cosiche respondió que no sabía donde se encontraba pero que intentaría encontrarle si dejaba a los suyos en libertad. Bascom se negó. Estuvieron hablando durante algo más de media hora. El sargento Robinson vio a los apaches entrando en el arroyo llevando arbustos sobre sus hombros para ser usados, pensó él, para camuflarse y disparar, tumbados en el suelo.

La acción del oficial estadounidense seguramente recordó a Cochise las matanzas cometidas por Johnson y Kirker. Ahora lo que quería era obtener la libertad de sus familiares y parece ser que había planeado una estratagema para capturar a algunos estadounidenses y canjearlos por los cautivos apaches por si fallaba la reunión que estaba teniendo lugar. Cuando terminó el parlamento entre Cochise y Bascom, éste se dirigió hacia la estación al mismo tiempo que de ella salían los empleados de la «Butterfly Overland Mail Company», Charles W. Culver, su ayudante Robert Welch [o Walsh] y el conductor James F. Wallace con intención de hablar com Cochise confiando en la amistad que tenían con él. Junto al arroyo estaban las dos mujeres, Juanita y la más mayor, saludándoles con las manos levantadas. Ellas se dirigieron hacia Wallace y él hacia ellas. El sargento Robinson declararía: «Juanita rodeo su cuello con sus brazos y le abrazó. Cuando él se soltó, ella le cogió la mano llevándole hacia la quebrada. ¡Pobre hombre! No podía pensar que cada paso le llevaba a su destino. Estaban cerca del borde. Él se detuvo demasiado tarde. Unos cuantos apaches salieron rápidamente de la quebrada y le arrastraron al interior. Por un instante me quedé sorprendido olvidando que estábamos en peligro«. En base a este relato, se puede pensar que Wallace tenía algún tipo de relación con Juanita.

Parece ser que en cuanto los tres empleados entraron en el arroyo, Francisco gritó en español: “¡Aquí, aquí!”, señalando con el palo que sostenía la bandera blanca al grupo de Bascom, para que les capturaran también. Bascom ordenó abrir fuego a los soldados que estaban en la estación mientras volvía corriendo junto a sus tres hombres, haciendo eses para no cruzarse con los disparos. Robinson declararía: «Corríamos para salvarnos así que no miré atrás pero había otros que miraron atentamente en esa dirección, quienes nos dijeron que unos cuantos [apaches] nos estaban siguiendo pero abandonaron con la primera descarga«. Mientras en el arroyo, los apaches perseguían a Culver y a Welch. Culver disparó y alcanzó a dos de ellos recibiendo un disparo en el hombro. Los dos corrieron entre la línea de fuego de los apaches y los soldados aunque consiguieron llegar a la estación. Cuando Welch llegaba al corral de la estación un disparo le mató. No está claro si fue un disparo apache o de un soldado. Es fácil imaginar la confusión y el humo de 60 soldados disparando por lo que no hay que descartar que un soldado le matara. Los disparos obligaron a los apaches a retirarse.

Bascom y Robinson pensaron que Cochise y Francisco habían planeado esta acción para intentar capturar al grupo negociador. Quizás Cochise se sintió obligado a hacerlo ya que Bascom capturó a sus familiares cuando fueron a parlamentar a la tienda del subteniente. Puede que Cochise estuviese desesperado ya que, históricamente, los oficiales mexicanos a menudo habían matado a los chokonen que tenían cautivos. Él había perdido a su padre y a su hermano mayor de esta manera y había visto como otros apaches perdían así a toda su familia. Esta forma de actuar era su único recurso para hacer un intercambio de rehenes. Quizás todo lo ocurrido se debió a lo que les dijo John Ward y cómo lo dijo.

Durante el regreso a la estación, una bala apache hirió al sargento Smith, quien llevaba la bandera blanca. Era uno de los dos soldados heridos en Apache Pass, donde los apaches no mataron a ningún soldado. El tiroteo fue general y enérgico durante algún tiempo hasta que los apaches se retiraron. El sargento Robinson informó de que hubo varios apaches muertos y de que no pudieron retirar sus muertos y heridos hasta la llegada de la obscuridad a causa del fuego de los soldados. En 1861, los apaches no estaban tan bien armados como al final de las «guerras apaches», teniendo rifles de pequeño calibre, de corto alcance, que costaban más en cargarse que los de los soldados. Sus principales armas eran el arco y las flechas con un alcance de unos 45 metros, por lo que los soldados tenían una importante ventaja en potencia de fuego y alcance. Cuando los chokonen y los White Mountain se retiraron, Robinson dijo: «Todo alrededor nuestro estaba tan tranquilo como un cementerio«. Más tarde recordaría que la noche «fue espantosa con los peculiares gritos de las mujeres al otro lado de la colina llorando a sus muertos y nosotros temimos el peor destino para el empleado de la estación [Wallace], el ser quemado en la hoguera.

Durante la noche del 5 al 6 de febrero, continuaron llegando refuerzos a los apaches. Era un numeroso grupo de guerreros chihennes y bedonkohes al mando de Mangas Coloradas que venían de una incursión por Sonora. Cuando llegó se enteró de que su hija y nieto eran rehenes de los estadounidenses. Otros más llegaron de las Chiricahua, Dragoon, Mogollon, Peloncillo, y White Mountains, y otros puntos al este, al norte, y al sur. Los informes no son claros pero Gerónimo, un protagonista no tan importante por entonces, pudo haber llegado con los nednais. Bascom estimó que había más de 500 guerreros. Por la noche, mientras nevaba, los apaches se preparaban para la batalla.

Durante la mañana del miércoles del 6 de febrero, no se veía ningún apache en el arroyo frente a la estación o en las colinas. El sargento Robinson se hizo cargo de las mulas militares y de las de la Overland Mail. Apostó hombres con los rifles cargados a 15 metros de Apache Spring, dejando un hombre en la ladera de Overlook Ridge desde donde podía ver tanto la estación como el manantial, pudiendo dar el aviso si llegaban los apaches. Llevaron a la mitad de las mulas para que abrevaran, llenaron las barricas, volviendo a la estación. Cochise no hizo nada, quizás esperando tener éxito en la negociación.

Ese mismo día debían llegar dos diligencias desde el este y el oeste. Robinson recordaría: «Esa misma noche debía llegar una diligencia del este por lo que un pequeño grupo [de soldados] fue enviado al paso con la esperanza de encontrarse con ella. En un estrecho punto encontraron el camino obstruido con rocas colocadas de tal manera que alteraba el lugar o provocaba un retraso al intentar quitarlas«. Los soldados quitaron las piedras y volvieron a la estación a informar sin haber visto la llegada de la diligencia.

La diligencia que venía del este estaba a cargo de A. B. Culver, hermano del encargado herido de la estación de Apache Pass, siendo su conductor Moses Lyon. En el camino los apaches colocaron montones de heno, presumiblemente para prenderles fuego y poder ver en la obscuridad de la noche cuando los ocupantes se bajasen a retirar las rocas pero nada ocurrió, y la diligencia llegó a la estación sin ningún incidente. Entre los pasajeros había un matrimonio camino de California.

Mientras, por la entrada occidental del paso, venía una caravana de nueve carros dirigida por José Antonio Montoya, los cuales acamparon cerca de unos robles, a 3 km al oeste de la estación. Nada más detenerse, Cochise atacó. Los apaches mataron a seis carreteros mexicanos y capturaron a otros dos, más a los estadounidenses Sam Whitfield, William Sanders y Frank Brunner [este último mestizo cherokee]. Después ataron a los dos mexicanos a las ruedas de los carros para quemarles, poco a poco, sobre unas brasas hasta morir. Luego bloquearon el camino con grandes piedras, llevándose las mulas de la caravana.

Después de medianoche, la diligencia con el correo que venía de Tucson [Pima County, Arizona] y que se dirigía hacia la estación de Apache Pass, también fue atacada con la intención de obtener más cautivos. Los apaches abrieron un esporádico fuego, hiriéndo a dos de las mulas y al conductor, King Lyon [hermano de Moses Lyon]. Lyon sufrió la rotura de una pierna a causa de un disparo. Junto a él iba Nelson J. Davis, quien cortó los arreos de las mulas heridas, mientras William Buckley, superintendente de la Overland Mail, cogía las riendas, azotando a las mulas restantes para que galopasen. Los apaches habían destruido el puente pero como detenerse no era una opción, Buckley siguió adelante, consiguiendo pasar por fuera de los soportes exteriores del puente, cruzando el pequeño arroyo. La diligencia logró alcanzar la protección de la estación.

El periódico «Daily Alta California» publicaría el 19 de febrero de 1861, el relato de Buckley: «Salí de Tucson el martes a la tarde en una diligencia correo hacia El Paso, con seis pasajeros, encargado y conductor. Estando a algo más de 3 km de la estación de postas, alrededor de la 01:00 de la madrugada, fuimos atacados por indios, los cuales hicieron 12 ó 14 disparos. El conductor resultó gravemente herido, una mula muerta y otra herida. Al estar obscuro, era imposible ver a los indios hasta que comenzaron a disparar. Todos los pasajeros abandonaron el carruaje y cuando salíamos de la diligencia, descubrimos ruedas de carros y cuerpos de hombres tendidos en el camino. Los indios habían atacado una caravana de inmigrantes, atado a ocho hombres a las ruedas, quemándolos. Por los restos que pudimos ver, supusimos que eran mexicanos. Tan pronto como pudimos poner al conductor herido dentro de la diligencia, nos dirigimos a la estación. Como el camino era difícil, parecía imposible llegar a ella, ya que los indios habían puesto pesadas rocas en varias partes del camino. 

Con la ayuda de los pasajeros [entre ellos el teniente John R. Cooke del 8º de Infantería; y W. S. Grant, un ciudadano de Tucson] pudimos mover las rocas y empujar la diligencia hacia las colinas. Poco después de salir, nos dispararon de nuevo. Llegamos a la estación sobre las 02:00 de la madrugada. Encontré una compañía de soldados al mando del teniente Bascom, quien había capturado a seis indios el día anterior, y matado otro. Uno de mis hombres resultó muerto en la estación, otro herido, y otro capturado. Mis hombres supusieron que los indios eran amistosos con ellos, ya que habían levantado bandera blanca. Cuando salieron a donde estaban ellos, dispararon a uno y capturaron a otro. Otro de ellos fue disparado en la estación. Cuando los indios estaban disparando a los soldados, la diligencia llegó del este, y creyendo que no era seguro enviarla, la retuve aquí. El teniente Bascom tuvo que enviar a unos soldados a Fort Buchanan a buscar provisiones y asistencia médica, ya que varios de sus hombres estaban heridos, enviando yo a uno de mis hombres para conseguir una escolta para la estación.

Después de que ellos se marcharon, llevamos al resto de las mulas a donde estaba el agua, a unos 800 metros de la estación, con unos 20 soldados [eran 15 al mando del sargento James Huber]. Estando en la fuente, los indios espantaron todas las mulas, matando a uno de mis hombres e hiriendo a un soldado. Regresaron dos de las mulas. Ellos se llevaron 14 mulas de la Overland Mail Company y 42 del gobierno [en total se llevaron 29 mulas]. Yo esperaba salir inmediatamente para El Paso, después de que las mulas hubiesen abrevado, pero nos quedamos sin ninguna mula, no saliendo de aquí hasta la llegada de otra diligencia por el oeste, esperándola esta mañana. Yo he pedido tropas a Fort Buchanan y a Fort Breckenridge, y tendremos 25 hombres de Fort Buchanan aquí esta noche, y probablemente 50 de Fort Breckenridge mañana, para proteger las estaciones y escoltar los correos. Yo espero que todo esté en marcha otra vez correctamente en pocos días, no saliendo de aquí hasta que lo esté. No creo que haya más problemas con los indios, ya que tenemos nueve prisioneros aquí, y ellos estarán muy contentos de hacer un trato y entregar cualquier prisionero que puedan tener«.

Más tarde, Cochise hizo un esfuerzo más para reconducir la situación. En algún momento de la noche, cuando las dos diligencias ya habían llegado, hizo llegar una nota a Bascom escrita por Wallace. Fue encontrada clavada en la rama de un árbol cercano a la estación, en la que decía que Cochise tenía tres prisioneros más, cuatro en total, que quería cambiar por sus familiares. La nota continuaba diciendo que si Bascom trataba a sus prisioneros bien, él trataría a los suyos igual.

Durante la noche y la mañana siguiente, 7 de febrero, nevaba. A media mañana, Cochise apareció en la orilla del arroyo, al sur de la estación, llevando a atado Wallace con él. Gritando dijo que Cochise quería cambiarle, junto a 16 mulas, por los apaches cautivos. Bascom quiso saber donde habían capturado las mulas, contestando Cochise que pertenecían al gobierno estadounidense. Bascom volvió a decir que si traía al muchacho y a los otros cuatro prisioneros, harían el intercambio. William Sanders Oury [entonces agente postal en Tucson] quien llegaría a Apache Pass más tarde en compañía de un destacamento de Dragones, relataría lo que oyó de algunos de los presentes en la estación: «Teniendo Wallace sus manos atadas a la espalda con una larga soga, fue alzado sobre el nivel del suelo para saludar a la gente y poder hablar, estando los indios ocultos en el barranco tan completamente que no se veía a nadie desde la estación. Bascom mantuvo una conversación con Wallace, diciendo éste que moriría muy pronto al sufrir tanto a causa del frío y del hambre  como él lo estaba haciendo. Fue llevado, como se recordadará, en mangas de camisa y en el mes de febrero, el frío es muy intenso en Apache Pass, y los demonios [los apaches] le habían mantenido varias noches sin darle siquiera una manta con que protegerse del frío. Wallace dijo al subteniente que Cochise le permitió decir que si él liberaba a los indios, él [Wallace] también sería liberado. Bascom contestó preguntando a Wallace si Cochise todavía tenía a los otros dos hombres blancos [en realidad eran tres], y al contestar que sí, dijo a Wallace que dijera a Cochise que si él estaba de acuerdo en liberar a los otros tres hombres blancos, él entregaría a todos los indios [ocho en total] [en realidad eran seis], a lo que Cochise se negó, terminando así la conversación«.

Cuesta creer que Cochise no estuviese de acuerdo con esta propuesta de recuperar a sus familiares pues era lo que estaba buscando desde que se inició el conflicto. ¿Ofreció Cochise intercambiar solo a Wallace y mantener como prisioneros a los otros tres hombres? La nota clavada en el árbol decía que quería intercambiar a los cuatro ¿Fue Cochise o Bascom el que se negó? ¿Oyó Oury este relato de las personas que estuvieron presentes en Apache Pass? Oury defendería la postura de Bascom: «El lector que me ha seguido a través de la anterior narrativa podrá rápidamente comprender y elogiar el motivo que llevó a Bascom a rechazar la proposición de Cochise. ¿Qué persona imparcial no le condenaría si él hubiera hecho tan injusta discriminación entre sus propios compatriotas? La vida de cualquiera de los otros prisioneros era tan sagrada y tan valiosa como la de Wallace y cualquier honorable hombre habría hecho lo que él hizo, o todos o ninguno«.

Recordemos que Oury no estuvo presente, ni tampoco el sargento Reuben Frank Bernard, quien diría que Bascom no aceptó realizar el intercambio, desoyendo sus consejos, siendo incluso arrestado por su insistencia y puesto bajo custodia. La realidad es que no hay ningún informe que hable de ese incidente ni tampoco ninguno que refleje la presencia de Bernard en Apache Pass hasta el 14 de febrero. El sargento Daniel Robinson diría: «El 14 de febrero, dos compañías de Dragones llegaron de Fort Breckenridge [Old Camp Grant, Pinal County, Arizona] al mando del capitán Moore y el teniente Lord. El sargento 1º de una de las compañías era Reuben F. Bernard …«. La realidad es que no sabemos con certeza lo que ocurrió pero la mujer, el hijo, el hermano y el sobrino de Cochise permanecieron en poder de Bascom.

Esa misma mañana del 7 de febrero, el sargento 1º James Huber, de la compañía «C», del 7º de Infantería, llevó la mitad de las mulas al manantial, con una protección de 20 soldados. También fue el sargento Robinson ya que conocía mejor la ubicación exacta del lugar. La idea era ir con la mitad de las mulas para que abrevaran, llenar los barriles, y volver a la estación. Robinson con cuatro soldados tomaron posiciones sobre una empinada ladera por encima del manantial. Otro soldado fue al Overlook Ridge con la intención de disparar su rifle si veía apaches acercarse. La primera de las mulas había comenzado a beber cuando Robinson vio a Moses Lyon montado llevando toda la manada detrás de él. Uno de los soldados avisó a los soldados de que unos 100 apaches se aproximaban a pie a unos 275 metros de allí. Robinson y los cuatro soldados abrieron fuego con la intención de empujar a los apaches hacia la izquierda, ascendiendo la empinada ladera al sur del manantial mientras Robinson mantenía la posición por el norte. Los apaches también abrieron fuego disparando desde lo alto. Por entonces solo les separaban unos 100 metros. Huber ordenó retirarse con la manada mientras disparaban sus rifles de mayor alcance. Mientras se giraba para seguir al grupo de Huber, Robinson fue alcanzado por una bala apache en su rodilla derecha, cerca de la rodilla. No pudo andar más que unos pocos pasos por lo que buscó protección bajo un cactus donde cargó su rifle. Los hombres de Huber mantuvieron un continuo fuego salvándole la vida.

En la estación, Bascom oyó el tiroteo viendo un gran grupo de apaches en el arroyo y al oeste, sobre la parte alta de la estación. Cochise quería atraer a los soldados al aire libre para poder atacarles por su flanco. El teniente John Cooke, el pasajero de la diligencia, se puso al mando de 10 hombres para ayudar a Huber. Robinson no podía moverse, estando bajo expuesto al fuego de los tiradores apaches. La gran capa que llevaba pronto quedó agujereada por varias balas. El grupo de Cooke hizo retroceder a los apaches pero éstos mataron a Moses Lyon. Cuando el tiroteo cesó, Robinson fue llevado a la estación. A pesar de la potencia de fuego de los soldados, los apaches lograron llevarse 27 mulas del ejército y todas las de la Overland Mail.

Con cuatro hombres heridos, William Smith [sargento]; Charles W. Culver [empleado de la estación]; King Lyon [conductor de diligencia]; y Daniel Robinson [sargento], Bascom decidió pedir ayuda a Fort Buchanan, enviando al cabo Adam Fraber y al soldado P. C. Daly. Mientras William Buckley, superintendente de la Overland Mail, envió a A. B. Culver a Tucson para pedir ayuda allí y en Fort Breckenridge. Dejaron la estación, uno a uno, montados en mulas, antes y después de la medianoche, forrando sus cascos para amortiguar el ruido sobre el paso rocoso, aunque la nevada pudo ayudar a evitar el ruido y evitar la presencia de los apaches. Los tres hombres fueron primero a la Ewell’s Station cambiando las mulas. Sorprendentemente, esta estación estaba indemne, situada a 8 km al sur de Ewell’s Spring, en las Dos Cabezas Mountains [Cochise County, Arizona]. Luego cabalgaron a las Dragoon Springs [Cochise County, Arizona], llegando a la mañana del viernes 8 de febrero, cambiando otra vez sus monturas, donde se dividieron. Los dos soldados cabalgaron a Fort Buchanan llegando al anochecer de ese mismo día, mientras Culver se dirigió al San Pedro Crossing, Seneca Station, y finalmente Tucson, donde informó a William Sanders Oury. Éste envió un correo a Fort Breckenridge, quien cabalgó toda la noche, llegando al anochecer del sábado, 9 de febrero.

En Fort Buchanan, el teniente coronel Morrison no tenía muchos hombres de sobra por lo que envió un mensajero a Fort Breckenridge, ordenando al teniente Isaiah N. Moore dirigirse a Apache Pass. Fraber y Daly dijeron que Bascom estaba rodeado por 500 apaches y que los heridos necesitaban de cuidados médicos. El cirujano militar Bernard John Dowling Irwin partió el 9 de febrero bajo una tormenta de nieve, al frente de 11 soldados de la compañía «H», del 7º de Infantería, más el cabo Adam Fraber [que había venido de Apache Pass] y el civil James «Paddy» Graydon [antiguo dragón, ranchero, y propietario del más famoso burdel de Arizona].

En Fort Breckenridge, el subteniente Richard S. C. Lord, y el teniente Isaiah N. Moore, partieron el 10 de febrero, al mando respectivamente de las compañías «D» y «G», del 1º de Dragones. Con la compañía «D» de Lord iban el sargento 1º Reuben Frank Bernard; los sargentos Franklin Fisher y Robert J. Ward; los cabos William H. Brown, William DuBois y Jacob M. Lull, y 35 soldados. Con la compañía «G» de Moore iban el sargento 1º Thomas Henderson; los sargentos John M. Hixon, William Martin; y los cabos Sylvester Bennett, George M. Curtis y Cyrus Pennock, y 35 soldados.

En Tucson, Oury partió con otros cuatro empleados de la Overland Mail hacia Apache Pass.

Mientras en la estación, los soldados continuaron abrevando el resto de las mulas y llenando las barricas por la noche sin ser molestados por los apaches. Bascom no estaba muy dispuesto a encender hogueras para calentarse y evitar que las siluetas de sus soldados se mostraran en la obscuridad. Cochise no hizo más intentos de atraer a los soldados al exterior. A los apaches no les gustaba pelear por la noche. Hasta que a partir del 8 de febrero, los soldados no vieron a ninguno. Antes Cochise había enviado a las mujeres y niños de su banda al sur, fuera de peligro.

El día 10 de febrero, el pequeño grupo de Irwin cruzó la ancha llanura, al oeste de las Chiricahua Mountains, la Willcox Playa, y el Sulphur Springs Valley, donde vieron a unos apaches que volvían de una incursión. Resultaron ser coyoteros White Mountain que llevaban una manada de reses y caballos. A pesar de su exiguo número, Irwin ordenó perseguirles consiguiendo atrapar a tres de ellos, capturar dos caballos y 13 novillos. Irwin informaría: «Después de cruzar la Playa de los Pimos [Willcox Playa] el día 10 y mientras íbamos de camino, descubrí una manada de reses llevada por indios a unos kilómetros de distancia. Al estar mi infantería montada en mulas, inmediatamente comencé a perseguirles y, tras una dura caza de 9 ó 11 km, tuve éxito en capturar al grupo, consistiendo en un jefe coyotero y dos guerreros, teniendo en su posesión 13 reses y dos caballos. Até a los prisioneros y, junto al ganado, los entregué al subteniente Bascom en Apache Pass…«.

Irwin pasó por el lugar donde los apaches habían saqueado y quemado cinco carros. A la luz del día vio lo que los pasajeros de la diligencia habían solo vislumbrado en la obscuridad. Ocho hombres yacían muertos. Los apaches habían atado a dos de ellos a los carros, quemándolos vivos. Cuando Irwin llegó a la estación, los soldados de Bascom y los pasajeros dieron gritos de alegría, poniéndose el cirujano a atender a los heridos.

Cuando Oury llegó a la Ewell’s Station, a unos 24 km al oeste de Apache Pass, supo que los tenientes Lord y Moore, le habían precedido. Oury los alcanzó antes de que hubieran llegado, yendo juntos a la estación, llegando el 14 de febrero, después de que Cochise se hubiera ido. Al ser Moore el teniente más antiguo, asumió el mando de todos los hombres. Después de descansar dos días, organizó un grupo de reconocimiento formado por las dos compañías de Dragones y 40 soldados de Infantería de Bascom. El 18 de febrero encontraron de 10 a 15 wickiups con signos evidentes de haber sido abandonadas rápidamente unos días antes. A 6’5 km de la estación, el día 19, Irwin encontró los cuerpos de los cuatro prisioneros estadounidenses [Sam Whitfield, William Sanders, Frank Brunner y James Wallace].

Los hechos pudieron ocurrir así. El 8 de febrero, la compañía «B», del 8º de Infantería, al mando del capitán Isaac Van Duzer Reeve marchaba por las Dos Cabezas Mountains camino de Fort Bliss [El Paso County, Texas] para contribuir en su defensa ante un eventual ataque por parte de texanos partidarios de la Confederación. Habían salido días antes de Fort Breckenridge desconociendo lo ocurrido en Apache Pass. A unos 24 km estaban los vigías apaches, divisando la columna que, con los carros de suministros y los animales levantando polvo, parecía ser un gran destacamento. Avisaron a Cochise, Mangas Coloradas y Francisco quienes vieron lo que interpretaron como tropas de refuerzo que venían por el norte; Bascom estaba al sur; es decir, su gente corría el peligro de verse rodeada. Renunciando a más negociaciones y a recuperar a su familia, Cochise torturó y mató a los cuatro prisioneros, dejando sus cuerpos carbonizados sobre el terreno [quemar a sus prisioneros era una práctica común entre los chiricahuas]. Mangas Coloradas y los suyos se dirigieron al río Gila mientras Cochise llevó a su gente hacia los alrededores de Fronteras [Sonora] donde estableció una ranchería junto a los chokonen de Esquinaline, los bedonkohes de Teboca, los chihennes de Delgadito, y los nednais de Galindo

El 18 de febrero las diligencias partieron de Apache Pass, hacia este y oeste, con sus pasajeros y los dos civiles heridos. Al día siguiente, Bascom [o Moore] dejó un destacamento de 14 soldados, al frente de los cuales estaba el sargento Patrick Murray, para proteger la estación. Bascom informaría: «Volvíamos a la estación y al día siguiente [19 de febrero] nos dirigíamos a Fort Buchanan; cuando cerca de la escena de la masacre y a unos 275 metros de los carros quemados, llevé a los seis guerreros que tenía como prisioneros hasta las tumbas de los hombres asesinados, explicando a través del intérprete lo que había ocurrido y mis intenciones. Atados de forma segura de pies y manos, los ahorqué en los árboles más cercanos. Los tres que permanecieron prisioneros, una mujer y dos muchachos, los he entregado a la guardia del puesto [Fort Buchanan]». ¿Por qué Bascom asumió la responsabilidad del ahorcamiento si Moore estaba al mando? Los ahorcados eran Coyuntura [hermano de Cochise] y otros dos chokonen, más los tres coyoteros White Mountain capturados por Irwin. Permanecieron colgados durante meses de un roble hasta que su descomposición les hizo caer al suelo. La esposa y el hijo de Cochise fueron puestos en un carro, llevados a Fort Buchanan y, posteriormente, liberados. Cuando los soldados iban hacia Fort Buchanan capturaron a una mujer chiricahua y rescataron a dos niños que habían sido capturados por los chiricahuas el 5 de febrero. 

El sargento Reuben Frank Bernard [llegaría a ser teniente coronel] escribiría ocho años más tarde sobre Cochise: «Este indio estaba en paz hasta que fue traicionado y herido por hombres blancos. Ahora, cuando le hablan de paz, señala sus cicatrices y dice: Estaba en paz con los blancos hasta que intentaron matarme por lo que otros indios hicieron; ahora vivo y muero en la guerra con ellos». Pero Bernard llegó a Apache Pass más tarde, con el subteniente Lord.

El subteniente Bascom, sería trasladado a Fort Craig, New Mexico, muriendo en la batalla de Valverde, a orillas del Río Grande el 21 de febrero de 1862, luchando contra los confederados. Charles Debrille Poston, explorador, buscador de oro, escritor, político y funcionario, llamado el “Padre  de  Arizona” diría de él: “… llevaba barba para ocultar su juventud, era un tipo bien parecido, de Kentucky, de West Point y, por supuesto, un caballero pero, desgraciadamente, un tonto…”.

Estos sucesos se conocen como el “Incidente Bascom”. El joven de 12 años, protagonista involuntario en el drama que trajo la guerra, nunca más vería a su madre ni a John Ward. Llegaría a la edad adulta entre los apaches coyoteros White Mountain y sería un explorador del ejército estadounidense llamado Mickey Free, sabiendo hablar español, inglés y apache. Se alistaría el 2 de diciembre de 1872 en Fort Apache, bajo el mando del jefe de exploradores Al Sieber. Fue especialmente efectivo en el año 1883, en la expedición del general Crook en Sierra Madre [México]. Cuando se retiró de explorador, vivió en la reserva de los apaches White Mountain, donde se casó y tuvo varios hijos [muchos de sus descendientes aún viven en esa reserva]. Mickey fallecería en el verano de 1915 cerca de Whiteriver [Navajo County, Arizona].

En 1977, en una entrevista en San Carlos, May Mitchel Naltazan, sobrina de la segunda esposa de Mickey Free, reveló la identidad de los apaches que asaltaron el rancho de Ward, más de un siglo antes. Víctor, el jefe del grupo, tenía sólo un ojo y llevaba un trozo de cuero y una cuerda alrededor de su cabeza. Según May, era un apache aravaipa, que se trasladó de México al Aravaipa Creek, instalándose allí … donde estaba El Capitán.

Víctor, llamado Beto por los apaches, era un ex cautivo mexicano que había ascendido a la posición de líder de un grupo local. La banda aravaipa estaba muy estrechamente relacionada con los apaches Pinal y, como todos los otros Western Apaches, tenía como unidad social básica una extensa familia, una o más de las cuales formaban un grupo local. El líder del grupo se convirtió en su jefe. En virtud de la capacidad, los logros y las relaciones, algunos de estos jefes extendieron su influencia a toda la banda y a veces más allá. Eskenaspas y Eskiminzin eran los otros principales jefes de la «gente de las rocas oscuras», los aravaipa, que ocupaban el San Pedro Valley, entre las Pinaleno y Santa Catalina Mountains [Pima & Pinal Counties, Arizona].

Entre estos apaches había hombres y mujeres de otras bandas que se habían casado con los aravaipas. Una de ellas era una joven, Adahay, de la banda de Eskeatzah de los apaches White Mountain Occidentales, que vivía en Cedar Creek. Adahay, de unos 23 años de edad, se había convertido en la tercera esposa de un hombre llamado Haskinentah, que ya estaba casado con dos hermanas, según la costumbre. Los apaches creían que las esposas que eran parientes de sangre podían coexistir amistosamente pero a veces podía fomentar el resentimiento hacia otra esposa, que no era pariente.

Adahay, que ya tenía una hija pequeña y estaba nuevamente embarazada, se encontró «extraña». Siendo una mujer independiente y de carácter fuerte, decidió volver con su propio pueblo. Aunque Adahay nunca regresó con su marido ni se volvió a casar, ella crió a muchos niños además de los suyos. En sus últimos años se convirtió en narradora de la historia de la familia, contándosela a su bisnieta, Mary Velasques Riley. Refiriéndose a Félix Ward, Mary recordó: «La abuela dijo que Mickey estaba por los alrededores de los ríos San Pedro y Aravaipa, pero no dijo que él estaba con ella, sólo dijo que estaba allí y que el jefe del grupo era Eskiminzin«. Mary citó a Adahay diciendo: «Mickey estaba en el Aravaipa Canyon. Sólo los apaches saben cómo seguir por ese cañón. Solía decir que era un ‘Nakaiyé’, un mexicano capturado, pero por quién o cómo, no lo dijo«. Mary añadió: «Mi madre y mi padre solían hablar de cómo Mickey fue capturado«. Mickey dijo: «Cuando fui capturado estaba en un melocotonero«.

Al igual que Adahay, Félix pronto se trasladó al territorio de los White Mountain. Los apaches aravaipa y Pinal a menudo intercambiaban o regalaban cautivos a otras bandas que vivían a una mayor distancia del hombre blanco. El anciano apache White Mountain, conocido por el nombre anglosajón de John Rope, explicó al etnólogo Grenville Goodwin: «Mickey Free, se crió conmigo. Siempre lo tratamos como uno de nosotros«. Rope recordó que la gente de Eskiminzin cambió a Félix por alguna medicina especial y que el viejo chamán que lo recibió, se lo dio a mi padre para que lo tuviera como ayudante. En sus recuerdos publicados, Rope dijo que «Mickey fue criado por mi padre. Se lo entregó la gente de San Carlos cuando era un niño pequeño. Mickey y yo fuimos criados juntos, así que nos llamamos hermanos«.

El padre de John Rope, Nayundiie, era el líder de un grupo local de apaches White Mountain occidentales que vivían en las bifurcaciones del Cedar Creek. Las dos esposas de Nayundiie, que le habían dado muchos hijos e hijas, eran las hermanas de Adahay. Además de John Rope, sus hijos incluían a los muchachos que más tarde serían conocidos como Nathan y David Declay, al cambiarse sus nombres apaches por nombres anglosajones. «Mickey se quedó con John Rope y, mi bisabuela y su gente, cocinaron para esos niños«, explicó Mary Riley. «Las dos esposas eran sus hermanas. Ellas murieron en el parto. Por eso dijo a Mickey que fuera a buscar agua, quedándose con los niños. Ella dijo: «Siempre tenía miedo al darle de comer, cuando él quería hacerlo. Dejaba suficiente comida en la olla pero temía que excarvara demasiado e hiciera un agujero en ella. Las mujeres solían tener miedo al darle de comer«. Ella diría: «Mickey siempre comía«. Así Félix descubrió que los «sanguinarios salvajes» eran tan capaces de calidez y humanidad como cualquier otra gente. Por otra parte, su fuerte sentido de la paternidad aseguraba que ningún joven, huérfano o cautivo, se quedara sin familia. Poco a poco, al aprender la lengua apache, Félix encontró que sus captores eran un grupo gregario y amantes de la diversión, a pesar de lo reservados que eran con la gente que no conocían bien, sospechando de los extraños.

Nayundiie, el jefe de la familia adoptiva de Félix, era el líder del grupo local de los apaches White Mountain occidentales, cuya principal granja estaba en las bifurcaciones del Cedar Creek, de donde su clan recibió el nombre de «Álamos uniéndose». Las dos esposas de Nayundiie, los hijos que habían dado a luz y su hermana Adahay, pertenecían al clan «Picos delgados que se levantan», que estaba fuertemente representado en las fincas un poco al sur, en Cedar Creek Crossing, y cuyo principal sitio estaba cerca de Bear Springs [Navajo County, Arizona]. Muy relacionado con el clan de Nayundiie, estaba el clan «Entre dos colinas», muchos de cuyos miembros, junto con la gente de los «Picos delgados»,  fueron invitados a instalarse en la granja en Cedar Creek, después de una sequía que arruinó algunos de sus campos en 1864. Fue entre esta gente, interrelacionadas a través de la sangre y el matrimonio, que el joven Félix amplió sus contactos inmediatos y con los que permanecería asociado a lo largo de su vida adulta.

La historia de la primera década de Félix Ward entre los apaches es la de la aculturación. Aprendió el idioma, el estilo de vida, y aceptó los valores y obligaciones de los apaches. Debido a que las granjas no eran lugares de residencia permanente, el joven Félix llevó una existencia nómada. Los grupos apaches locales se movían alrededor de su territorio natal, particularmente en viajes de caza y recolección de alimentos. «Solíamos juntar bellotas desde Oak Springs [Apache County, Arizona] al oeste, hasta Rocky Creek [?] al este. Cuando las bellotas estaban maduras, subíamos a los árboles y sacudíamos las bellotas al suelo«, recordó John Rope. «Después de un tiempo siempre enviábamos a alguien a Cedar Creek para ver cómo estaba el maíz y si estaba maduro, toda nuestra gente empaquetaba las bellotas que habíamos recogido y volvía a cosechar el maíz. A finales del otoño solíamos juntar bayas de enebro«.

Además de ayudar en el campamento y en los viajes para recolectar alimentos, Félix y otros muchachos jugaban, hacían carreras, peleas simuladas, y cazaban. «Los chicos solíamos cazar ratas con arcos y flechas. Empezábamos por la mañana y cazábamos hasta la media tarde. Un chico introducía un palo largo en el nido de la rata, mientras otro niño esperaba en la entrada del nido«, explicó John Rope. La rata llegaba a la entrada y asomaba la cabeza, entonces el chico le disparaba.

Adahay, que recordaba a Félix como un muchacho perpetuamente hambriento, capaz de arruinar su cerámica en su entusiasmo por raspar hasta el último bocado, servía sus comidas en el metate de piedra que utilizaba para moler harina de maíz, y le asignaba un trabajo para conseguir su comida. «Es por eso que cuando se quedaba con ese grupo, la abuela no le ordenaba nada porque ayudaba, más que otros chicos, y después empezó a darle de comer igual que al resto«, explicó Mary Riley. «Pero después de que él empezó a vivir con ellos, ella comenzó a quererlo un poco más, así que ya no le cuidaba, tratándolo igual que al suyo. Ella dijo que los chicos solían ir a cazar con su padre«.

Siendo anciana, Adahay contó a su bisnieta cómo los muchachos regresaron triunfalmente con un cerdo salvaje colgado de una pértiga, su primer trofeo de caza real. Al día siguiente, como era costumbre, el premio fue asado y compartido entre todos. Recordó, también, cómo Félix traía pájaros, conejos y otros pequeños animales. Adahay hervía los conejos en un estofado al que añadía bellotas, y hacía pan de maíz que ella misma molía. A pesar del origen extraño de Félix y el apetito que había desarrollado en la granja de su padrastro [John Ward], la cuñada de Nayundiie creció queriendo al muchacho cautivo de piel clara unido a su familia adoptiva. Incluso perdonó a Félix cuando él y algunos otros muchachos no advirtieron al campamento de un ataque inminente. «Ella dijo que Mickey se sentó y bebió un trago de agua y no fue a decirles quién venía«, relató Mary Riley. «Ella estaba muy enojada con él«. Alguien lo envió a buscar agua y después de llenar su jarra, bebió un vaso de agua e incluso cuando supo que había «cosas en su camino» [el enemigo] no fue a decíserlo a su gente. Sin embargo Mickey no estaba seguro, ella dijo que él le había dicho que había «un montón de cosas negras en la noche y era casi de mañana«. Adahay dijo a su bisnieta que «muchas personas murieron y que sólo unos pocos escaparon vivos. Todos los muchachos mayores salieron corriendo«.

Este incidente se parece a un ataque de un destacamento de soldados, con papagos y apaches «mansos» aliados, contra un campamento apache White Mountain en 1864. En cualquier caso, los ancianos posteriormente perdonaron  la aterrorizada inacción de Félix y los otros muchachos, aislados del campamento en la oscuridad previa al amanecer, quizá debido a las creencias apaches que asociaban la noche con fantasmas y espíritus malignos. A medida que crecía, Félix estaba a menudo ausente del campamento de Nayundiie, pero Adahay lo veía siempre que él y los hijos de sus últimas hermanas regresaban. Cuando el joven Félix Ward asimiló el estilo de vida apache, de 1861 a 1871, la población anglosajona y mexicana de Arizona aumentó casi un 50 %. El torrente de recién llegados produjo un aumento de los contactos, y muchas veces confrontaciones, con los pueblos nativos de Arizona. Mientras que colonos como John Ward se sentían un poco más protegidos que antes de la Guerra Civil, los apaches ahora veían nerviosamente la proliferación de puestos militares en todo su territorio. Varios de esos puestos se duplicaron como estaciones de racionamiento para las reservas indias propuestas.

Fort Goodwin, por ejemplo, se estableció en el extremo suroeste del territorio de los apaches White Mountain y Cibecue en 1864. Al principio, una base para los movimientos de tropas contra los campamentos apaches, se convirtió para muchos nativos, en particular para las mujeres y los niños, en una fuente de nuevos lugares de interés, y extraños regalos. Aquí, muchos de ellos vieron soldados y civiles blancos por primera vez. En mayo de 1870, poco después de que Arizona se convirtiera en un departamento separado dentro de la División del Pacífico, el ejército estableció un puesto en el corazón del territorio White Mountain y Cibecue. Posteriormente fue trasladado a una mejor ubicación en las bifurcaciones del White River, siendo llamado Camp Apache. Además de su papel militar, Camp Apache sirvió como un «puesto de alimentación» para los nativos vecinos. Esta función difícilmente habría podido satisfacer al joven que, pocos años antes, había raspado las ollas de Adahay hasta casi destrozarlas. De hecho, Félix mejoró las oportunidades que ofrecía el puesto del ejército entre las raciones semanales. Se recuerda que trabajó en la desordenada cocina de Camp Apache por su alojamiento.

La gente de Nayundiie, que vivía en Cedar Creek, estaba entre los más occidentales de los apaches White Mountain. La banda del jefe Pedro [Hack-yaniltl-i-dn] vivía por encima de ellos y bandas lideradas por el jefe Miguel [Esh-ke-iba] y los otros jefes de Cibecue acampaban al oeste. Al este estaban los apaches White Mountain orientales, cuyo jefe principal era Eskeltecela o Esh-kel-dah-silah. Mientras que los matrimonios mixtos y las afiliaciones de clanes vincularon a la gente de Nayundiie con las otras bandas White Mountain, la proximidad las puso en contacto también con la gente de Cibecue. Los jóvenes nómadas, como Félix, estaban sin duda bien informados por todos los lados.

La aculturación del joven Félix continuó en ese contexto. Después de varias entrevistas, la biznieta de Adahay, Mary Riley, dijo en una confidencia: «Hay algo que no te dije, es acerca de las personas que eran nuestros enemigos. Bueno, Mickey Free era un guerrero y lo entrenaron para serlo, yendo en incursiones apaches«. Mary contó que Mickey había hablado de una incursión contra nativos enemigos e incluso de que había matado a una joven y a su bebé. Cuando ella y otros niños le preguntaron por qué, él respondió: «Ellos hicieron lo mismo a nuestra tribu, en el Velasquez Butte [Gila County, Arizona], allí mataron a muchos apaches, hicieron lo mismo«. A los ojos de Mary, «él pensaba en ello y hacía lo mismo, y ¿él no es un apache?, seguro que pensaba que lo era«.

Que la víctima de una incursión apache se convirtiera en asaltante, revela el grado de asimilación que Félix había tenido en la forma de vida de la gente de los White Mountain. Se habían convertido en uno más, y ni la oportunidad ni la invitación le llevaría a dejarlos. Félix no sólo participó en incursiones sino que hizo, por lo menos, un viaje comercial al territorio hopi. Ambas actividades demuestran claramente el grado en que había sido aceptado y la confianza que tenían en él sus captores. Un agente indio comprobó una vez que, aunque Félix había sido capturado cuando era niño, había sido adoptado como miembro de la tribu, posición que ahora mantenía en plena comunión. Los 10 años durante los cuales, el muchacho se transformó en un guerrero apache White Mountain, eran los últimos en los que éstos pudieron seguir con su estilo de vida tradicional sin obstáculos.

Félix fue testigo de las visitas de sucesivos generales y comisionados de paz; del primer reclutamiento de exploradores apaches en 1871; y del establecimiento de la Agencia India de Camp Apache. Félix se dio cuenta de la consolidación de la autoridad estadounidense en Arizona adaptándose, una vez más, a las nuevas circunstancias. En noviembre de 1872, el general George Crook, comandante del Departamento Militar de Arizona, se preparó para lanzar una campaña contra las bandas de nativos «hostiles». Félix se alistó el 2 de dicembre como explorador del ejército estadounidense contra los chiricahuas).

* A finales de enero, una banda apache roba ganado en la Cañada de Cortés, a 9 km de la Villa de Chihuahua, siendo perseguidos por Joaquín Terrazas con 22 civiles, atacándoles en el Álamo, frente a la Sierra de las Damas (municipio de Aldama, Chihuahua), matando a 10 de ellos, capturando a un niño y recuperando las reses robadas, los caballos y un gran botín.  (Terrazas dejó a nueve de sus hombres con los caballos y con los otros 13 atacó los cerros donde se parapetaban más de 40 apaches. Regresó a Chihuahua el 4 de febrero).

* El 8 de febrero, mientras estaba ocurriendo el «incidente Bascom» en Apache Pass, unos pocos ciudadanos de Fronteras (Sonora) conversaron con varios guerreros chiricahuas sobre la posibilidad de hacer un tratado de paz en esa localidad. (Los chiricahuas dijeron que eran 22 guerreros de las bandas de Cochise y Mangas Coloradas que venían de una incursión por el interior).

* El 9 de febrero, Joaquín Terrazas con tropas de Infantería retoma las huellas de los apaches que había atacado en el Álamo, alcanzándolos a causa de los heridos que llevaban. (Los persigue durante dos días por las sierras del Espía, Escaramuza y la Charamuzca y al tercer día, inesperadamente, se encuentra en el Chupadero del Tule, con otra banda de apaches llevando ganado robado. Éstos huyen dejando el ganado pero las tropas, agotadas, acampan sobre el terreno. Las señales de humo de los apaches les hacen perder la esperanza de sorprenderlos, cabalgando por las sierras de las Taravillas, Aparejos, Gallego, Piélagos, los Amoles del Pastor, Encinillas y Sauz, hasta llegar a la Villa de Chihuahua).

* El 10 de febrero, el cuartel general del Ejército del Territorio de New Mexico, con sede en Santa Fe (Santa Fe County, New Mexico), ordena realizar operaciones de castigo contra los apaches en las dos orillas del Río Grande a su paso por New Mexico. (El coronel Thomas Turner Fauntleroy, comandante del Departamento de New Mexico, inició una campaña contra los mescaleros en la orilla este de Río Grande, y otra contra los chiricahuas en la oeste. Fauntleroy envió dos compañías de refuerzo y situó tropas en Fort Buchanan [Santa Cruz County, Arizona] y en Fort Breckenridge [más tarde llamado Camp Grant, Pinal County, Arizona] bajo el mando del comandante Isaac Lynde pero éste no partió en busca de los apaches diciendo: «Sería inútil operar contra estos indios«. La realidad es que no sabía el lugar donde se encontraban los chiricahuas).

* A mediados de febrero, los chihennes Chaboncito, Riñón, y Victorio acuden a Fort McLane (Grant County, New Mexico) donde se reunen con el comandante Isaac Lynde, quien se muestra dispuesto a mejorar las relaciones y evitar hostilidades. (Lynde había recibido la orden de «usar todos los esfuerzos necesarios para disuadir y evitar que los colonos infringiesen innecesarios ultrajes a los indios al mismo tiempo que impedir que éstos se volviesen hostiles o agresivos«. Convencido de su sinceridad, Lynde liberó a los cautivos [desde el 4 de diciembre de 1860], señalando que los jefes debían ser amistosos con los blancos y prometer hacer todo lo que estuviera en su poder para mantener la paz y evitar que los hombres de sus bandas hicieran depredaciones. Chaboncito, probablemente el más importante jefe chihenne en ausencia de Delgadito, aseguró a Lynde que enviaría emisarios para intentar convencer a Mangas Coloradas de que viniera e hiciese la paz.

La afirmación de Chaboncito implicaba que Mangas Coloradas se consideraba ahora en guerra con los estadounidenses, siendo reveladora ya que la hizo alrededor de una semana después del enfrentamiento entre soldados estadounidenses y los chiricahuas [bedonkohes y chokonen] en Apache Pass. Chaboncito no mencionó el choque aunque probablemente algo había oído. Durante los próximos tres meses, los chihennes recibirían raciones por parte de  Pinckney Tully en cuatro ocasiones, no habiendo participado en las incursiones realizadas por los seguidores de Mangas Coloradas.

A finales de febrero, los apaches atacaron una diligencia de la «Overland Mail», a 32 km al este de Tucson. Hirieron al conductor Charles Clifford, mientras el otro empleado, Anthony Elder, cogió las riendas, consiguiendo dejar atrás a los apaches y llegar a Tucson.

A partir de abril, Cochise incrementó sus ataques contra los estadounidenses. De abril a junio, su banda atacó varias diligencias al este de la estación de postas de Tucson. Mataron al menos a 30 hombres, destruyeron seis diligencias y obtuvieron cientos de caballos y mulas; y también varios rifles Sharps y revólveres Colt.

En la tarde del 25 de abril, un grupo de apaches, chokonen o Western Apaches, mató a dos mexicanos y a Horace Chipman Grosvenor, superintendente de la «Santa Rita Silver Mining Company», en el camino que llevaba a Tubac. Los mexicanos venían en un carro con provisiones cuando Grosvenor salió a pie a recibirles. Al no regresar, Pumpelly, ingeniero de la Compañía, salió a buscarlo durante la noche, descubriendo los cuerpos de los tres hombres. Los apaches se llevaron las mulas. Charles Debrille Poston, que sería conocido como el “padre” de Arizona, dijo: «… Grosvenor, después de haber tomado su té, estaba ansioso porque no llegada el carro, se puso el revólver al hombro diciendo que caminaría un rato por el camino para averiguar la causa del retraso, recibiendo un disparo y asesinado por los apaches en un arroyo a unos 2 km de la Hacienda, en el camino a Tubac. Los cuerpos de los dos mexicanos estaban, uno en una orilla del camino, y el otros cerca del carro«. 

El «Mesilla Times» informó que otro carro cargado con harina, conducido por Edward Connelly y Patrick Donohue, que había pasado por el Doubtful Canyon, había desaparecido alrededor del 23 de abril.

La Overland Mail Company” dejó de operar en la zona del Doubtful Canyon, el San Simon Valley y Apache Pass, debido al peligro que suponían los ataques de los guerreros de Cochise. Los hermanos Giddings habían establecido la «San Antonio & San Diego Mail Line», para transportar pasajeros y correo desde San Antonio [Bexar County, Texas] a San Diego [San Diego County, California], comenzando en julio de 1857, y proporcionando nuevas diligencias tiradas por seis mulas, protegidas por una escolta armada. 

El 28 de abril, una diligencia que viajaba por la misma ruta tampoco pudo llegar. Cuando regresaron dos mulas gravemente magulladas, temieron un ataque apache. George Henry Giddings reclutó a 25 hombres para reconocer la zona, encontrando trozos de arneses, periódicos, el correo, y restos humanos. Las víctimas eran John James Giddings [hermano de George], Samuel Nealy, Edward Briggs, Anthony Elder, y Michael Niece.

El «Mesilla Times» informaría: «La estación de postas en el Doubtful Canyon había sido quemada, al igual que los muros del corral, y los indios habían formado un parapeto alrededor del manantial. Cerca de la estación, se encontraron los cuerpos de dos hombres, atados por los pies a los árboles, sus cabezas se extendían a menos de 45 cm del suelo, sus brazos estaban extendidos y atados a los postes, y había restos de un fuego lento bajo sus cabezas. Los cuerpos había sido atravesados por lanzas y flechas. Estaban tan desfigurados que era imposible reconocerlos«. Cochise y sus guerreros estaban esperando la diligencia en la Stein’s Peak Station. Con la primera descarga mataron a Briggs y a Elder, quien cayó del carruaje. Las mulas corrieron asustadas durante casi 2 km hasta que finalmente la diligencia volcó en un arroyo cerca de la base del Stein’s Peak. Nealy continuó combatiendo, matando a tres apaches antes de caer abatido. Giddings y Niece alzaron los brazos y se rindieron. Cochise les colgó por los pies de unos árboles, encendiendo pequeñas hogueras bajo sus cabezas. Años más tarde, Cochise diría que «murieron como pobres mujeres enfermas«.

Poco después, el 1 de mayo, un grupo de apaches llegó a Santa Rosa, al sur de la abandonada hacienda de San Bernardino, con el ganado y el botín conseguido en el Doubtful Canyon [llamado por los apaches «Tsisl-lnoi-bi-yi-tu», que significa «Roca blanca en el agua». Cochise no estaba con ellos porque estaba buscando una nueva presa. Encontraron a unos estadounidenses que transportaban mercancías en la estación de San Simón dirigiéndose hacia el Río Grande. Los chiricahuas se llevaron 17 mulas. 

El 7 de mayo, 20 apaches asaltaron a un equipo de mexicanos que llevaba mercancías a Pinos Altos, en la zona de Fort McLane [Grant County, New Mexico]. Mataron a uno de ellos y se llevaron sus mulas. Posiblemente eran guerreros de Mangas Coloradas, y de Victorio, Chaboncito y Riñón. El 22 de mayo, guerreros de Mangas Coloradas se llevaron ganado de Fort McLane. Ante la presencia chiricahua en el río Mimbres, los rancheros de la zona abandonaron sus cultivos y casas para ir a La Mesilla. En junio, los chiricahuas habían cerrado la ruta entre Tucson y La Mesilla. El 3 de junio, los chiricahuas atacaron una reata de mulas de dos comerciantes de La Mesilla [Gustave Elsberg y Jacob Amberg] matando a dos mexicanos [Pelagio Pera y Rufino Arozato] e hiriendo a otro en el Cooke’s Peak. A mediados de junio, incursionaron por la zona de Pinos Altos, donde el 18 de junio atacaron un campo de heno, matando a John Gillem e hiriendo a otro hombre.

Mientras, en mayo y junio de 1861, Cochise también incursionaba por Arizona. El domingo 9 de junio, sus guerreros atacaron el rancho de Peter “Pete” Kitchen, situado en Canoa Springs, un vado del río Santa Cruz, a unos 40 km al sur de Tucson. Kitchen estaba en Fort Buchanan, a unos 80 km, a donde había ido para llevar el ganado que tenía que entregar por su contrato. Cuando volvió al rancho, lo encontró quemado y todos los vaqueros muertos salvo uno. Sus 440 reses y caballos habían desaparecido. 

Con la llegada de la guerra civil y la marcha de las tropas, Kitchen fue a Magdalena de Kino [Sonora]. Allí conoció a Rosa Verdugo con quien abrió una tienda. No volvió a Arizona hasta 1868 donde se asentó en la cabecera del Potrero Creek, a mitad de camino entre la Calabasas y la frontera. Con Kitchen y Rosa fueron el hermano de esta, Francisco Verdugo y sus cuñados Juan y Manuel Ronquillo, y 30 ópatas para trabajar la tierra.

Su casa de adobe tenía un techo plano donde siempre había un centinela de guardia, teniendo una vista del valle en todas direcciones, ya que estaba asentada sobre una cima rocosa. Si los apaches se acercaban a la casa, el centinela disparaba su rifle para que todos los trabajadores abandonaran el campo y se dirigieran a la casa principal. Esta constante vigilancia hizo que los apaches no pudieran tener éxito en asaltar la casa.

La noche del 18 de enero de 1869, los apaches se llevaron 50 caballos de un cañón-corral cercano, de los cuales 17 de ellos pertenecían a Kitchen. Siguieron otros ataques en los que los apaches mataban sus cerdos con flechas, y robaban caballos y ganado. En otro ataque, la mayoría de los apaches atacaron la casa por el sur, pero un guerrero lo hizo por el este, probablemente con la esperanza de acabar con algunos de los defensores. Kitchen disparaba desde el techo de la casa. Al ver al apache junto a la roca, le dijo a Rosa que disparara contra el guerrero. Después del disparo de Rosa, el guerrero, aparentemente creyendo que el único defensor que lo había visto tendría que recargar, se expuso y Kitchen disparó, matándole en el acto. Kitchen era un experto tirador, conocía todas las tácticas apaches, sabía interpretar sus señales. Cuando viajaba nunca recorría el mismo camino dos veces.

Una noche, uno de sus hombres notó algo raro por lo que Kitchen llevó a su esposa al refugio que había bajo la casa y después se mantuvo en guardia. Pasaron las horas hasta que las nubes se abrieron apareciendo la luna. Entonces vio una sombra que se movía. Kitchen disparó su rifle escuchándose un grito. Al amanecer no encontraron ningún cuerpo pero siguieron el rastro. En un campo cercano, vieron una zona de tierra movida. Cavaron profundamente hasta que encontraron el cuerpo de un apache.

Frente a su rancho había un cementerio donde Kitchen enterraba a amigos y enemigos. Dos de los hombres que Kitchen enterró eran bandidos a los que había matado. También había varios apaches enterrados. Rosa encendía velas en las tumbas.

Hay una historia que no se sabe con certeza si es verídica. Un joven apache cabalgaba cerca del Potrero un día de agosto de 1873 cuando su caballo se quedó cojo, siendo atrapado por seis mexicanos. Kitchen y Francisco Verdugo estaban en los alrededores, oyendo unos lamentos, fueron a investigar. Encontraron a los mexicanos torturando al joven quien estaba cantando su canción de muerte. Dijeron a los mexicanos que se fueran, y llevaron al joven apache al Potrero donde Rosa y las otras mujeres le cuidaron.

Cuando el apache pudo hablar se percataron que era el hijo de Cochise, cuyos guerreros habían atacado el rancho varias veces. Cuando estuvo lo suficientemente bien para viajar, Kitchen le dio un caballo y fue con él al Sulphur Springs Valley. Cuando el muchacho encontró a su padre, le contó todo lo ocurrido, organizándose un encuentro entre Kitchen y Cochise en el Sulphur Springs Valley un día de agosto de 1873 [entonces los chokonen estaban en paz en la Reserva Chiricahua]. Cochise dio a Kitchen un cuerno de señales en el cual, Kitchen inscribió la fecha, el lugar y los nombres de los dos. La madre del joven apache envió un par de botas apaches para Rosa y un carcaj para Kitchen.

Gil Proctor relata en su libro “People of the Moonlight: The Stories That Have Gone Away”, que escuchó esa historia de un viejo indio [no identifica ni el nombre ni la tribu] que la escuchó a su vez de Juanito Chávez, uno de los seis mexicanos que capturaron al joven apache. Knight Wise, hijo de Joseph E. Wise, donó al Museo Pete Kitchen de Proctor un carcaj y un par de botas decoradas con abalorios apaches que identificó como las entregadas a los Kitchen. Proctor también cuenta que visitó la casa de un residente de Tucson [no identificado] viendo un cuerno de señales que esa persona había encontrado en el antiguo basurero de Tucson. El cuerno tenía rayados los nombres de Cochise y Pete Kitchen, el lugar y la fecha.

Si la historia es cierta el joven tuvo que ser Naiche, teniendo entonces 16 años porque Taza tenía unos 30 años; y según declararía Naiche en el futuro, su padre no tuvo más hijos.

El 22 de junio de 1861, Cochise atacó a la guardia de la manada de Fort Buchanan [Santa Cruz County, Arizona], matando a dos soldados y a dos civiles [uno de ellos mexicano], llevándose la mayoría de las mulas y las reses. Los chiricahuas fueron testigos de acontecimientos extraños, los conductores de diligencias desaparecieron de los caminos que pasaban por sus territorios, y los soldados empezaron a irse de los establecimientos militares para irse al este [Era debido a la Guerra Civil]. Fort Buchanan fue abandonado y quemado el 23 de julio; Fort Breckinridge [el futuro Camp Grant, Graham County, Arizona] fue evacuado y quemado el 10 de julio; Fort McLane [Grant County, New Mexico] fue abandonado el 3 de julio, y su guarnición fue recolocada en Fort Fillmore [Doña Ana County, New Mexico] cerca de La Mesilla. Años más tarde, Cochise hizo una declaración que probablemente reflejaba precisamente sus sentimientos y los de Mangas Coloradas. El señaló la marcha de los blancos de su territorio como sigue: «Al final, vuestros soldados me hicieron una gran injusticia, y yo y mi pueblo fuimos a la guerra contra ellos. Al principio tuvimos éxito y vuestros soldados fueron expulsados y vuestra gente murió y otra vez ocupamos nuestra tierra«. ¿Pensaron Cochise y Mangas Coloradas que habían expulsado a los soldados del territorio? Los informantes chiricahuas de la escritora Eve Ball confirmaron la afirmación de Cochise, diciéndola que él y Mangas Coloradas pensaron que sus acciones habían obligado a los soldados a retirarse).

* El 29 de mayo de 1861, un grupo de unos 20 guerreros, presuntamente apaches lipanes, emboscan y matan a Henry M. Robinson y a Henry Adams en un lugar llamado Chalk Bluff (Uvalde County, Texas), sobre el río Nueces. (Los dos eran muy conocidos entre los nativos por haber luchado contra ellos en varias ocasiones hasta el punto de dibujar el rostro de Robinson [era alto y de barba roja] en una roca cercana al río Llano [Texas]. Robinson era ganadero, granjero y a veces trabajaba para el ejército luchando contra los nativos. Estaba casado y tenía nueve hijos. Adams estaba prometido a una de las hijas de Robinson. Se dirigían a Camp Wood [Real County, Texas] cuando hicieron un alto para preparar un café.

Los lipanes, ocultos entre la espesa maleza, se arrastraron y probablemente los mataron antes de que pudieran usar sus armas. Después les arrancaron la cabellera y también la barba de Robinson. Después de matar a Robinson y a Adams, los guerreros fueron a la casa de Robinson, situada a unos 11 km de Chalk Bluff.

La señora Robinson estaba en la casa de unos vecinos cercanos cuando vio a los guerreros persiguiendo a sus hijos. Uno de ellos, llamado George, de 16 años, disparó con un arma a los lipanes pero fue inmediatamente abatido. Los demás niños corrieron hacia su madre cuando la vieron llegar, quien se defendió tirándoles piedras. Los guerreros dispararon a una niña de 14 años llamada Kilrey que estaba visitando a la familia Robinson. Después le clavaron una lanza, y dándola por muerta, le arrancaron la cabellera. Finalmente se recuperaría de sus heridas y se fue a California.  

Los guerreros saquearon la casa, abrieron las camas, esparcieron las plumas a los cuatro vientos y se llevaron todas las provisiones que pudieron. Uno de sus actos fue totalmente inexplicable. Cuando mataron a Robinson le quitaron uno de sus calcetines. En su casa encontraron su retrato colgado en la pared. Bajaron el retrato, lo colocaron en el suelo y colocaron el calcetín sobre la imagen. Otro misterio es por qué dejaron de disparar a la señora Robinson y a los niños. Se especuló con que tal vez no quisieron matarlos en consideración a su heroico intento de defender a los niños a pedradas).  

* En junio, dos emisarios de varias bandas se presentan en la Hacienda de Agua Nueva (Chihuahua) solicitando la paz. (El gobernador ordenó a Joaquín Terrazas que acudiese a parlamentar con los jefes para explicarles las condiciones y que les atacara si oponían resistencia por lo que fue con soldados de Caballería, dejando más fuerzas auxiliares cerca de la Hacienda por si eran necesarias.  En los primeros días de junio, Terrazas se entrevistó en el fortín de la Hacienda con los jefes apaches Venancio, Cojinillín [nednai], Antonio el Zurdo, Taralchi y José Nuevo llegando al acuerdo en que, Coleto Amarillo [nednai] y otros tres apaches, fuesen a la Villa de Chihuahua a hablar personalmente con el gobernador.

Joaquín Terrazas acompañó a los cuatro apaches quienes, a medida que avanzaban, daban señales de desconfianza al ver a las personas que les observaban a su paso. De repente, el nednai Coleto Amarillo consiguió alcanzar el revólver de Terrazas, huyendo con los otros apaches rápidamente. Terrazas ordenó a uno de sus hombres, Jesús Domínguez, que les siguiese para convencerles de que regresaran pero a pesar de que éste les alcanzó y les habló, no consiguió nada ante las amenazas de utilizar el revólver robado. Más tarde, es Terrazas el que les siguió desarmado, logrando alcanzarles pero los apaches, sin querer escucharles, se dispersaron alejándose. 

Uno de los vaqueros de la zona, se acercó a Terrazas y le dejó su arma con la que éste efectuó dos disparos contra los apaches sin éxito.  Cada vez que Terrazas se acercaba, los apaches le amenazaban con el revólver pero sin disparar, lo que podía significar el respeto que tenían por él.  Terrazas regresó el 10 de junio a Agua Nueva indicando a los dos mensajeros apaches que allí estaban que informaran a sus jefes que quería hablar con ellos. Al día siguiente, el 11 de junio llegaron varios apaches a los que Terrazas informó de lo ocurrido. Venancio dijo que buscará a Coleto Amarillo para hablar con él.

El 12 de junio, Coleto Amarillo llegó con Venancio diciendo éste que los apaches huyeron porque los mexicanos hacían signos de que les iban a degollar devolviendo el revólver a Terrazas y afirmando de que al día siguiente se reunirían todos los apaches para negociar la paz.

Así, el día 13 de junio llegaron grupos de apaches con sus jefes a la cabeza, Venancio, Cojinillín, Agatón, Antonio el Zurdo, Tarachi, Gorgoño, José Nuevo y Coleto Amarillo. Pero en la noche anterior, habían llegado 80 soldados de Infantería más 30 civiles ocultándose en las casas. Terrazas dijo a los apaches que acudieran a parlamentar a la casa del Sr. Estanislao Porras mientras éstos contestaron que lo harán en el fortín. El mismo Porras y un oficial de Terrazas acudieron al fortín para insistir ante los apaches de que acudieran a su casa a parlamentar siendo retenidos por la desconfianza de éstos. Terrazas envió las condiciones escritas a las que Cojinillín, que ejercía de portavoz de los apaches, aceptó soltando a los retenidos y enviando varias mujeres apaches con ellos. Éstas, algo debieron notar al llegar a donde estaba Terrazas, pues salieron corriendo hacia el fortín provocando la huída de todos los apaches hacia los cerros de los alrededores. Los soldados le siguieron sin lograr alcanzarles pero abatieron a Venancio, José Nuevo y a Agatón con los primeros disparos.

Más tarde iniciaron la persecución, descubriendo la ranchería apache en el cañón del Álamo, acabando con 14 de ellos entre muertos y prisioneros).

* Durante el verano, Gerónimo parte con algunos bedonkohes para una incursión en Chihuahua, por los alrededores de Casas Grandes. (En un duro enfrentamiento con soldados mexicanos sufrió una grave herida. Sus compañeros le atendieron y le llevaron a las Santa Rita Mountains [Pima & Santa Cruz Counties, Arizona], cerca de Tucson, donde acamparon con sus familias mientras sanaba, no sabiendo que las tropas mexicanas los habían seguido. En septiembre, cuando muchos hombres estaban ausentes cazando, los soldados lanzaron un ataque por sorpresa al amanecer. Gerónimo logró escapar con su esposa Chee-hash-kish, pero su otra mujer, Nana-tha-thtith, y su hijo murieron al igual que la mayoría de las mujeres. Las tropas quemaron el campamento y regresaron a México con cuatro mujeres cautivas. Gerónimo había perdido a dos mujeres, cuatro hijos y su madre a manos de los mexicanos. Su odio hacia ellos aumentó. Mientras Gerónimo huía de los soldados mexicanos, Cochise y Mangas Coloradas formaron una gran alianza de los chiricahuas para atacar Pinos Altos [Grant County, New Mexico] formada por varios cientos de guerreros bedonkohes, chokonen, y chihennes).

* En julio de 1861, Cochise y Mangas Coloradas se reúnen cerca del Cooke’s Peak, a unos 29 km al norte de Deming ([Luna County, New Mexico]. Los apaches llamaban al Cooke’s Peak, «Dziltanatal», que significa «La montaña que sostiene su cabeza con orgullo» o «La montaña orgullosa que está sola».  

A finales de mayo, la “Overland Mail Company”, había dejado de operar en New Mexico, quedando solo la «San Antonio & San Diego Mail Line», que había estado transportando pasajeros y correo a través de New Mexico y Arizona desde 1857. La compañía había perdido parte de su ruta cuando la «Overland» había comenzado a operar  por la misma ruta a partir de 1858.  Con un nuevo contrato, efectivo desde el 1 de abril de 1861, la «San Antonio & San Diego» unió de nuevo Texas con la costa del Pacífico. Pero la actuación de los chiricahuas impidió su efectivo funcionamiento. Solo pudo operar esporádicamente a lo largo de la ruta al oeste de La Mesilla, durante el verano de 1861, y para finales de agosto cesó por completo.

A primeras horas de la mañana del 20 de julio, un grupo de siete estadounidenses iba por el cañón en una diligencia que llevaba el correo de La Mesilla a San Diego [California]. El grupo lo formaban su cabecilla Freeman Thomas de 29 años; Joseph Roescher de 26 años; Matthew Champion; Robert S. Avaline; Emmett Mills de 19 años; Jack Wilson de 29 años; y John Portell; todos ellos expertos «hombres de la frontera», y alguno de ellos antiguos empleados de la “Overland”. Llegaron a la abandonada estación de postas del Cooke’s Canyon para pasar la noche del 20 de julio. A la mañana siguiente partieron y, cuando solo habían avanzado unos 2 km, fueron atacados por los guerreros de Mangas Coloradas y Cochise, los cuales sumaban más de 100 guerreros. No pudiendo seguir hacia adelante, los estadounidenses se dirigieron al cañón, avanzando por el terreno más alto. El cañón no es un desfiladero estrecho. Desde el manantial, el camino se extiende hacia el oeste, a lo largo de una llanura de algo más de 1 km, antes de girar bruscamente hacia el norte en la estrecha boca oriental del cañón. Desde allí, corre a lo largo de la base de una escarpada cresta rocosa en los lados este y norte. Las alturas escarpadas que dominan el camino tienen fortificaciones de roca natural que permiten un excelente escondite a un enemigo emboscado. A juzgar por los numerosos relatos de ataques apaches y las tumbas que bordean el borde del camino, los chiricahuas obviamente se situaban en los extremos este y oeste del cañón.

Lo más probable es que los apaches abrieron fuego desde sus posiciones ocultas entre las rocas en el lado este y norte del camino, hiriendo al conductor de la diligencia, presumiblemente Joseph Roescher. En medio de una descarga de balas y flechas lanzadas desde las laderas rocosas paralelas al camino, la diligencia consiguió salir intacta del desfiladero, entrando en el pequeño valle y dirigiéndose hacia la cima del paso. Según todos los relatos, Thomas llevó la diligencia fuera del camino, yendo hacia el lado sur del cañón. La razón de esa maniobra es difícil de explicar. Tal vez Thomas vio a más apaches en la cara oeste del cañón y, reconociendo el peligro de quedar atrapado en otra emboscada, decidió tomar una posición defensiva. La persecución de los apaches a caballo durante la huida a través del valle también pudo haberle obligado a tomar esa decisión. Quienquiera que fuese el que sujetara las riendas en ese momento, logró conducir la diligencia por el lado oeste hasta una cresta en el cañón. Cuando llegaron arriba, cogieron los rifles Sharps que llevaban en la diligencia, la munición, el agua y todo lo necesario, y empujaron el carruaje colina abajo con la esperanza de que los chiricahuas se conformaran pero no fue así.

Rodearon al grupo, disparándo sus mosquetes y lanzando flechas contra la posición de los estadounidenses que, aproximadamente a unos 800 metros al sur del camino, controlaba gran parte del terreno circundante. Los hombres de Thomas se separaron y levantaron para protegerse, fortificaciones de piedras de algo más de medio metro de alto en puntos ventajosos a lo largo de la cresta. También erigieron una especie de «pérgola» para proteger al conductor herido de los rayos directos del sol. Los apaches, mientras tanto, ocupaban el terreno circundante, incluida la cresta situada al sur sobre la posición que ocupaban los estadounidenses. No sabemos lo ocurrido ya que todos los estadounidenses fallecieron y los apaches nunca proporcionaron información sobre este asunto.

Los apaches debieron haber sufrido la mayor parte de sus bajas durante la primera fase del enfrentamiento, antes de que se dieran cuenta de la excelente puntería de los hombres de Thomas y la potencia de fuego de los rifles Sharps. El asalto inicial pronto se convirtió en un asedio prolongado y, a juzgar por las evidencias encontrada más tarde, el conseguir cubiertas apropiadas y acercarse para que sus disparos fueran certeros resultó difícil para los chiricahuas. Los estadounidenses apuntaron a cada roca o árbol que pudiera proteger a un apache dentro del alcance de sus rifles.

Pocos días después, Alexandre Daguerre y J. J. Thibault, que con varios hombres llevaban cobre a San Antonio [Bexar County,Texas] encontraron los restos, constatando la ferocidad del ataque de los apaches y la potencia de fuego de los estadounidenses de esta manera: «En todo este muro, el suelo estaba cubierto de balas abolladas. Durante varios metros, cada roca y piedra que podía ocultar parcialmente a un indio, tenía balas cerca. Un pequeño árbol, a unos 135 metros del muro, tenía las marcas de 11 balazos«.

No se puede saber cuánto tiempo duró exactamente el asedio. Según Daguerre y Thibault, la lucha parecía haber durado dos días. Otro testigo declaró que había sido «una batalla prolongada… que duró muchas horas«. Una versión mexicana, aparentemente recogida de los apaches cerca de Janos [Chihuahua], decía que el asedio se había prolongado durante tres días, con Mangas Coloradas retirándose del lugar después del segundo día, desanimado por las bajas sufridas. William Wallace Mills, hermano de una de las víctimas, recordaría que una nota escrita a lápiz, fechada el 23 de julio de 1861, escondida debajo de una piedra en el parapeto, afirmaba que el grupo de Thomas había matado a muchos indios, y que todos los defensores menos dos estaban muertos o heridos, y que los supervivientes estaban sin agua, y que intentarían escapar durante la noche. Aunque no existe evidencia de la existencia de esa nota, bien pudo ocurrir que los hombres pudieron mantenerse en la colina durante dos o tres días, hasta que la escasez de agua o municiones los obligara a intentar escapar [Mills diría que la nota fue encontrada por el grupo de Alexandre Daguerre].

Los apaches mataron a Emmett Mills, Joseph Roescher, Robert S. Avaline y John Portell, dentro de los parapetos, donde fueron encontrados sus cuerpos. Freeman Thomas y Matthew Campion yacían a unos 55 metros más atrás, lo que sugiere que fueron muertos mientras intentaban escapar. John Wilson, fue encontrado unos 135 metros más lejos, con unos 12 disparos en su cuerpo. Un grupo pasó por el cañón unos días después viendo «algunos buitres girando en torno a un acantilado vecino«, pero no se detuvieron a investigar. El grupo, compuesto por 33 hombres al mando de Alonso Ridley, venía de California y se dirigía al este para unirse a la Confederación. Poco después, un correo de Pinos Altos descubrió los restos, llevando la noticia a La Mesilla.

Cuando Daguerre y Thibault llegaron al lugar, descubrieron que los apaches habían desnudado todos los cuerpos, rompiendo los brazos de la mayoría de ellos, estando sus cabezas acribilladas por balas [se cree que para vengar sus bajas ante la potencia de fuego de los estadounidenses], y dos o tres habían sido escalpados. Quizás por lo peligroso del lugar y por el carácter del terreno, parece que solo se detuvieron el tiempo suficiente para cubrir algunos de los cuerpos con piedras cogidas del parapeto ya que durante la primera semana de agosto, un pequeño destacamento confederado de los «Arizona Rangers» al mando del capitán George M. Frazier llegó al Cooke’s Canyon y enterró los cuerpos en la cresta «tal como estaban acostados«. Más tarde, Frazier describió cómo encontraron al conductor lleno de balas y flechas cuando «por casualidad pasaron por el camino del escenario«. Los «Arizona Rangers» siguieron fácilmente el rastro que el grupo de Thomas había dejado mientras luchaban para llegar a la cima de la cresta. Las características de algunas de las víctimas aún eran fácilmente reconocibles dos semanas después del enfrentamiento. Frazier, que conocía a varias de las víctimas, recordaría el evento como «una de las más melancólicas tareas» que haya realizado. El sargento Daniel Robinson, quien pasó con las tropas de la Unión por el cañón unos días más tarde durante su retirada hacia el Río Grande, vio los restos de la «última diligencia» en donde iban los hombres de Thomas. James Tevis también afirmó haber enterrado los cuerpos de los hombres de Thomas. Si eso es cierto, probablemente iba con el grupo de Daguerre y Thibault. En el otoño de 1861, William Wallace Mills se encontró con un oficial confederado encarcelado en Fort Craig, quien le contó su participación en el entierro. Probablemente era el subteniente William Simmons, quien fue capturado cerca de Fort Craig el 5 de noviembre de 1861. Simmons pertenecía a la compañía de los «Arizona Rangers» de Frazier.

Los hombres de Thomas pudieron haber herido a Cochise y a su hijo mayor Taza antes de que los chiricahuas acabasen con ellos. No se encontraron apaches muertos en el campo de batalla, aunque después se hallaron los cuerpos de varios apaches cubiertos de rocas, en lo alto de la ladera del Frying Pan Canyon, a poca distancia al oeste del lugar del enfrentamiento.

A pesar de las bajas, Cochise y Mangas Coloradas alabaron el valor de los siete estadounidenses. Supuestamente, Mangas Coloradas admitió ante Jack Swilling [uno de los hombres que le detuvieron para que después le mataran los soldados] que los hombres de Thomas habían matado a 25 guerreros y herido a muchos más; diciendo además que «si los apaches fuesen tan valientes como estos pocos hombres blancos, él podría derrotar a todo el mundo«. Mills, hermano de una de las víctimas, dijo que había oído a los apaches admitir una pérdidas de 40 guerreros. Pero William Sanders Oury [futuro alcalde de Tucson] fue más lejos, declarando que Cochise había confesado la pérdida de 175 guerreros [no indicó cuando dijo eso], algo por supuesto absurdo, ya que allí no había tantos apaches participando en el enfrentamiento. Como Mangas Coloradas, Cochise, que admiraba la valentía de sus enemigos, declaró que «con 25 hombres como esos se comprometía a azotar la totalidad de los Estados Unidos«. Probablemente, incluso la versión de Swilling parece exagerada. Es inconcebible que los apaches, incluso peleando por venganza, se expusiesen a unas pérdidas de esa clase. Eran conocidos por su paciencia y cautela, no teniendo razones para correr riesgos innecesarios cuando tuvieron rodeados a los estadounidenses. Aún así, nunca sabremos el número exacto de las bajas apaches.

Después del enfrentamiento, Mangas Coloradas y Cochise se dirigieron, el 23 de julio, a Janos [Chihuahua] mientras, ese mismo día, las tropas de los Estados Confederados de América llegaron a las Franklin Mountains [El Paso County, Texas] obligando a las tropas de la Unión a abandonar Fort Bliss [El Paso County, Texas] y dirigirse hacia el norte hasta Fort Stanton [Lincoln County, New Mexico]. Las tropas confederadas superaron a los federales y éstos se rindieron. Las tropas confederadas se dirigieron hacia el sur de New Mexico y Arizona. El teniente coronel John R. Baylor, de los «Mounted Rifles» de las fuerzas confederadas, ocupó Fort Fillmore [Doña Ana County, New Mexico] y se proclamó, el 1 de agosto, gobernador de Arizona, siendo confirmado por el Congreso de la Confederación el 14 de febrero de 1862. Por otra parte, ya en el mes de marzo, la compañía “Overland Mail Company” había suspendido sus operaciones ya que una parte de su ruta pasaba por Texas, estado que el 1 de febrero se había separado de la Unión para integrarse en la Confederación.

Oury informó que Cochise habló en Corralitos [Chihuahua] del enfrentamiento en el Cooke’s Canyon. Keith Humphreys, un historiador del área de Las Cruces [Doña Ana County, New Mexico], oyó a Natividad Padilla contar un relato, en la década de 1930, que confirmaba la noticia de la llegada de los chiricahuas a Janos. Padilla dijo a Humphreys que vio a los apaches en Janos cuando fueron allí para buscar tratamiento para una herida del hijo de Cochise, probablemente Taza. Padilla vio a los apaches cambiar los relojes de oro de los estadounidenses por munición. Mills también oyó que lo apaches vendieron armas y relojes de los estadounidenses en México, aunque si realmente vendieron los rifles Sharps y los revólveres habría que preguntarse el por qué. Un informe de Fronteras [Sonora] en ese tiempo también confirmaba la presencia de los chiricahuas en el norte de Chihuahua: «Los apaches han estado comerciando en Janos y Corralitos el botín cogido a los estadounidenses«. Después de descansar poco tiempo, los chiricahuas partieron con suficiente munición y el resto de sus necesidades cubiertas, volviendo a New Mexico, y en concreto a las colinas cercanas al Cooke’s Canyon).

* El 3 ó 4 de agosto, una banda apache ataca Tubac (Santa Cruz County, Arizona), llevándose todo el ganado y matando a dos hombres, aunque pierden de 7 a 10 guerreros. (Al final del verano, el sur de Arizona está despoblado de estadounidenses con excepción de Tucson [Pima County, Arizona]; Tubac [Santa Cruz County, Arizona] y las minas Patagonia [Santa Cruz County, Arizona] donde se refugiaron los que no pudieron huir del territorio. Ante la ausencia de tropas, los apaches se dedicaron a devastar Arizona destruyendo aldeas, ranchos y minas mientras los aterrorizados colonos escaparon como pudieron. Muchos pagaron con su vida la grave equivocación de Bascom en Apache Pass. Los informes que envió Sylvester Mowry, dueño de la más importante mina de plata de la región, son elocuentes. Tuvo que fortificar su establecimiento convirtiéndolo en uno de los pocos sitios donde los fugitivos pudieron sentirse relativamente seguros. Al principio, Mowry escribió a Washington pidiendo que enviasen soldados desde California pues los fuertes Breckinridge y Buchanan habían sido abandonados por las tropas federales que tuvieron que ir a New Mexico para luchar contra los confederados que llegaban desde Texas. Pero cuando sus peticiones no surtieron efecto, desesperado, se dirigió al general confederado Henry H. Sibly, dando toda clase de información sobre los movimientos de tropas de la Unión que se estaban preparando en California para dirigirse al Este. Finalmente una unidad de caballería texana compuesta por 75 hombres al mando del capitán Sherod Hunter llegó a Tucson el 28 de febrero de 1862. Los habitantes del pueblo votaron su secesión de los Estados Unidos y los confederados crearon el Territorio de Arizona que posteriormente fue ratificado por el gobierno de la Unión cuando sus tropas lo ocuparon de nuevo. Cabe mencionar que los apaches no distinguían entre unionistas y confederados. Para ellos eran simplemente estradounidenses con distinto uniforme.

Durante la noche del 4 de agosto de 1861, unos apaches mescaleros mataron a dos pastores y a varios animales y se llevaron otros de Fort Davis [Jeff Davis County, Texas]. Eran  50 animales que pertenecían al cantinero del puesto, Patrick Murphy. También se llevaron varios caballos. Al día siguiente el teniente confederado Reuben E. Mays salió en su persecución con 13 hombres. Seis eran de la compañía «D», del 2º de Mounted Rifles de Texas [Thomas Carroll, John H. Brown, Samule R. Desper, Frederick Perkins, Samuel Shelby y John S. Walker]; cinco civiles [John Turner, el guía del puesto; P. H. Spence, un guarda de diligencias; John Woodland, un antiguo Ranger; Joseph Lambert; y John Deprose, un empleado de Patrick Murphy; y dos mexicanos [Juan Fernández y otro de nombre desconocido].

Mays siguió el rastro durante 160 km hacia el este apoderándose el 10 de agosto de un centenar de caballos que llevaban los mescaleros, probablemente abandonados por ellos. Su jefe Nicolás, sabiendo que le seguían, apostó a sus guerreros, de 80 a 100, a ambos lados de un cañón rocoso en el Big Bend [Brewster County, Texas] y esperó. El lunes 12 de agosto, los confederados cayeron en la emboscada falleciendo todos en menos de 10 minutos, excepto el mexicano Juan Fernández que logró huir.

Fernández llegó a Fort Davis y contó lo ocurrido. El teniente William P. White envió a 19 hombres [nueve soldados entre ellos] hacia el lugar; mientras que de Fort Stockton [Pecos County, Texas] salió el capitán William C. Adams con Juan Fernández como guía. Al destacamento de Adams casi se le agotó el agua cuando iba por donde hoy se encuentra Alpine [Brewster County, Texas] sin poder encontrar a los mescaleros. El grupo que salió de Fort Davis localizó el lugar de la emboscada pero solo encontró el cuerpo de John Deprose, trozos de ropa y varios objetos personales.

Dos meses antes, Nicolás había aceptado una invitación para ir a Fort Davis para negociar un tratado de paz con el teniente coronel confederado John R. Baylor. Incluso viajó en una diligencia hacia El Paso [El Paso County, Texas] para firmar el compromiso con los confederados.

En una fiesta dada en su honor, Nicolás pronunció un discurso: «Me alegro de haber venido, mi corazón está lleno de amor por mis hermanos blancos. No han hablado con lenguas torcidas. Hemos hecho un tratado de paz y amistad. Cuando me acueste a la noche el tratado estará en mi corazón, y cuando me levante por la mañana todavía estará allí. Y me alegraré de estar en paz con mis hermanos blancos«).

* El 15 de agosto, un grupo de mineros y rancheros se marcha de Tucson (Pima County, Arizona) para irse al Río Grande, cerca de La Mesilla (Doña Ana County, New Mexico) ante la falta de protección militar (abandono de Fort Buchanan) ante los apaches, debido a la Guerra Civil. (El grupo, al mando de Felix Grundy Ake y William Wadsworth, viajaba en seis carros dobles y un gran carro tirados por bueyes, y dos sillas de paseo. Estaba formado por 24 hombres [uno de ellos Moses Carson, medio hermano de Kit Carson], 16 mujeres y siete niños, junto a 400 cabezas de ganado y 900 ovejas y cabras, así como varios caballos.

Ake había planeado reunirse con los soldados que habían evacuado Fort Buchanan pero cuando llegó a La Cienega, a 32 km al este de Tucson, descubrió que las tropas ya habían partido. A pesar de todo decidió continuar, creyendo que su grupo era lo suficientemente numeroso para rechazar un ataque. No contaba con que las bandas unidas de Mangas Coloradas y Cochise disponían de varios rifles Sharps y revólveres, capturados en ataques anteriores.

No vieron a ningún apache en todo el camino aunque en Apache Pass observaron «sogas, algunos huesos y harapos colgando» [los apaches ahorcados en el incidente con Bascom]. De camino hacia el río Mimbres [New Mexico], acamparon en la abandonada estación de postas durante la tarde del 26 de agosto donde se les unió un hombre llamado Eugene Zimmer. Era un alemán que dijo, en un mal inglés, que había sido atacado por los apaches cerca del Cooke’s Canyon [Luna County, New Mexico] cuando llevaba 40 reses a Pinos Altos [Grant County, New Mexico] con nueve vaqueros mexicanos. Zimmer dijo que hicieron un alto para comer [cerca de donde había tenido lugar la emboscada al grupo de Freeman Thomas], cuando los apaches mataron a los mexicanos mientras él pudo escapar, llevándose los apaches todas las reses. Aconsejó a los viajeros cambiar de ruta pero Ake y Wodsworth desconfiaron, pensando que quería llevarlos a una trampa. 

Antes del amanecer de la mañana siguiente, la caravana continuó el viaje entrando en la parte más estrecha del Cooke’s Canyon donde les esperaban Cochise y Mangas Coloradas con cerca de 200 guerreros. Alrededor de media mañana, por el estrecho paso no había espacio suficiente para pasar dos carros a la vez, por lo que el ganado, conducido por varios estadounidenses y mexicanos, entró primero en el cañón seguido de los carros mientras Wadsworth y Ake flanqueaban el pesado carro que llevaba a la mayoría de las mujeres y los niños. Uno de los que iban a la cabeza, Thomas Farrell, se detuvo de repente y dio la alarma. Dos cuerpos desnudos yacían en el borde del camino [eran dos vaqueros mexicanos muertos el día anterior]. Cuando llegó la noticia a la caravana, algunos hombres montaron sus caballos y huyeron, entre ellos Sam Houston, nieto del famoso texano. Sólo quedaron 17 hombres capaces de luchar.

Al no ocurrir nada, la caravana continuó cautelosamente hacia adelante. Justo al pasar por el punto más estrecho, una descarga de disparos y flechas llegaron de las paredes rocosas de la garganta. John St. Clair y James May, que iban delante, murieron en el acto junto a varios caballos, bloqueando el paso de la caravana hacia adelante. Parte de las reses, presa del pánico, se volvió deteniendo el avance de los carros y dificultando su maniobra. William Redding y algunos hombres cargaron contra los apaches para atraer su atención mientras Jack Pennington organizaba un círculo con los carros. Al no poder hacerlo, optó por una especie de triángulo como defensa. Tan pronto como los colonos desplegados volvían del cañón, los apaches se dirigieron a saquear el carro abandonado que iba a la cabeza, dando tiempo suficiente a los hombres para escapar en la calesa de Ake y en dos carros. Robert y América Phillips, tuvieron el tiempo justo para llegar con sus hijos a la defensa creada por Pennington con los otros carros. Una bala rompió una pierna de Redding, que resistió en la silla hasta que otros disparos lo mataron. Carson, Ake, Wodsworth, Nathaniel Sharp y un indio llamado Chickasaw Brown comenzaron a disparar para proteger los carros. 

Cuando estaba recargando su fusil, Jim Cotton disparó accidentalmente el arma atravesando su pierna la baqueta de avancarga. Nat Sharp rompió el asta de una flecha que tenía clavada debajo de su oreja y siguió disparando, con la punta clavada en su cuello. Jack, el perro bulldog del joven Jeff Ake, corrió hacia los apaches, agarrando a un guerrero por la garganta y tirándole al suelo. Otro apache le tiró una flecha. El perro y el guerrero murieron juntos.

La mayoría de los apaches estaban ocupados en reunir el rebaño, su principal objetivo. Cuando lograron llevárselo, Ake y Wodsworth abandonaron su refugio para subir a una cresta y ver mejor a los asaltantes. Wodsworth fue alcanzado por un par de balas y Nat Sharp, a pesar de la herida en el cuello, corrió a ayudarlo y lo trajo de vuelta. Grundy Ake estaba solo en la colina, rodeado por los apaches, pero Farrell corrió a ayudarle, matando a un guerrero pero al volver fue alcanzado en la espalda. Los dos se arrastraron hacia los carros pero Farrell se desmayó y solo Ake consiguió llegar. Wadsworth fue llevado al último carro, donde estaban las mujeres y los niños. Aprovechando un momento de respiro, un conductor logró dar la vuelta y huir hacia el río Mimbres. Los apaches, ocupados con la manada y entretenidos por el fuego dirigido contra ellos por el resto de los colonos, lo dejaron ir.

La batalla continuó en un enfrentamiento de disparos esporádicos. Los apaches habían conseguido lo que querían y no tenían intención de correr más riesgos para matar a más colonos. Éstos creían que Farrell, cuyo cuerpo estaba tendido no muy lejos de los carros que formaban su refugio, estaba muerto pero después escucharon sus gritos de ayuda. Pennington y Sharp fueron a ayudarlo, amenazando a los demás con dispararles si trataban de escapar antes de su regreso. Volvieron con el herido y pronto organizaron la retirada a la parte trasera de la caravana. A primeras horas de la tarde, un joven carretero mexicano llamado Mariano Madrid mató a un guerrero. Los apaches decidieron irse con el ganado, unas 400 reses y 900 ovejas. La lucha terminó con cuatro colonos muertos y ocho heridos, mientras que tal vez los apaches tuvieron cinco bajas. Cochise llevó parte de la manada a Chihuahua para venderla mientras Mangas Coloradas se dirigió al norte, a las Mimbres Mountains [Sierra County, New Mexico] y a la Black Range [Sierra & Grant Counties, New Mexico].

La caravana volvió sobre sus pasos, hacia el río Mimbres. El carro más pesado llevaba a la mayoría de las mujeres y niños, y por detrás iba el resto de los carros. Mientras el grupo de Houston, que se había ido a las primeras de cambio, había llegado a la estación de postas del río Mimbres, desde donde enviaron un mensajero a Pinos Altos, donde estaba estacionada una compañía de los «Arizona Guards», al mando del capitán confederado Thomas J. Mastin, y los tenientes Thomas Helm y Jack Swilling. Mastin conocía a Mangas Coloradas declarando que era «el más cualificado estadista entre los apaches, y el más influyente y sagaz de todos los jefes«. Mastin y sus 35 hombres alcanzaron al grupo de Ake al este del río Mimbres [Wodsworth había muerto poco antes en los brazos de su esposa]. Cuando Ake dijo que los apaches se habían llevado todo el ganado, Mastin dedujo que probablemente irían al sur, hacia el norte de Chihuahua. Después de dejar al grupo de Ake en la abandonada estación de postas, donde habían acampado la noche anterior, y de alistar a varios de ellos como miembros de los «Arizona Guards», Mastin decidió ir al galope por las Florida Mountains [Luna County, New Mexico] con la esperanza de alcanzarlos, sabiendo que irían lentos a causa del rebaño de ovejas.

Cabalgaron toda la noche descubriendo a los apaches, a la mañana siguiente, llevando el ganado por terreno abierto. Sin ser vistos, les sobrepasaron y, cuando estaban a 400 metros, cargaron contra los sorprendidos apaches, unos 80 guerreros. Tras un breve enfrentamiento, mataron a ocho apaches, persiguiendo al resto hasta la Cooke’s Range, donde se dispersaron por las colinas. Probablemente era el grupo de Cochise. Los hombres de Mastin volvieron y recuperaron todas las reses y las ovejas. De regreso, enterraron los cuerpos de los vaqueros mexicanos y de los colonos. Hank Smith, miembro del grupo de Mastin, describió la escena: “Al estar los mexicanos juntos comiendo, los indios no tuvieron problemas en rodearles y matarlos a todos. Zimmer que estaba vigilando el ganado mientras sus hombres comían, oyó a los indios llegar por el cañón, dejándolos atrás al montar un buen caballo. Fuimos 15 hombres al Cooke’s Canyon a enterrar a los hombres. Los encontramos amontonados, horriblemente mutilados. Como pudimos los examinamos a todos con palos y les cubrimos con piedras al ser el suelo demasiado escabroso y rocoso para cavar tumbas, y no tener herramientas con qué hacerlas“. Unos días más tarde, otro grupo de soldados confederados bajo el mando del teniente James Tevis, llegó al lugar tapando con piedras las tumbas que habían sido excavadas por los animales salvajes. Luego fueron a la estación de postas junto al río Mimbres y escoltaron al grupo de Ake a Las Cruces [Doña Ana County, New México].

El ataque del grupo de Mastin no podía quedar sin respuesta para Cochise y Mangas Coloradas, planeando atacar Pinos Altos. Es posible que los dos jefes pensaran que tropas de Chihuahua habían tramado la emboscada de las Florida Mountains, ya que un ciudadano de Bavispe [Sonora], llamado Agustín Acuña, había venido el 11 de septiembre de Corralitos [Chihuahua] hablando de un no confirmado rumor que decía que tropas de Chihuahua habían matado a 12 apaches, aunque no está claro si se refería al ataque de los «Arizona Guards» de Mastin, o a una posible campaña de Joaquín Terrazas. Según a algunos chiricahuas que habían estado en Corralitos, Cochise había reunido guerreros en las Animas Mountains [Hidalgo County, New Mexico] desde donde planeaba atacar Fronteras [Sonora].

Mientras, otro extraño rumor decía que un grupo de chiricahuas y su jefe, quizás Mangas Coloradas, había ido a Pinos Altos a primeros de septiembre, y había hablado con un oficial confederado, probablemente el capitán Thomas Mastin. Éste informó de todo al teniente coronel John Robert Baylor en La Mesilla. Baylor dijo a Mastin que si la gente de Mangas Coloradas venía, le autorizaba a matarlos de la forma que pudiera, ya sea emborrachándolos, envenenándolos, o a tiros.

Probablemente los chiricahuas simplemente buscaban reunir información sobre la fuerza de los estadounidenses para después atacarlos. Quizás después de conseguir información, Mangas Coloradas envió mensajeros a Cochise, sugiriendo que si unían sus fuerzas podían tener éxito al atacar Pinos Altos y expulsar a los mineros de su territorio. Cochise, rápidamente pospuso su posible incursión contra Fronteras y se dirigió a New Mexico. Más o menos un mes antes, los dos jefes habían visto con asombro como los soldados abandonaban los puestos militares y se dirigían al este. No sabían que ellos no tenían nada que ver con su retirada. Los soldados habían recibido la orden de ir a Fort Fillmore [Doña Ana County, New Mexico] para evitar la entrada desde Texas de las tropas confederadas.

A mediados de septiembre, Cochise llevó a sus chokonen y unos pocos nednais para unirse a los bedonkohes y chihennes de Mangas Coloradas, probablemente en las Burro Mountains [Grant County, New Mexico] o en las Mogollon Mountains [Grant & Catron Counties, New Mexico]. Esta incursión, probablemente tenía más guerreros [de 250 a 300] que cualquiera de las anteriores, ya que informes de México decían que algunos hombres que recibían raciones en Fronteras se habían unido a Cochise. Durante la madrugada del 27 de septiembre, los dos jefes reunieron a sus seguidores en los alrededores de Pinos Altos, asignando a cada grupo de guerreros un jefe de guerra. Antes del amanecer, había llegado a Pinos Altos el capitán Thomas Mastin y sus «Arizona Guards» confederados.

Cuando amanecía, los apaches rodearon la población y sus campos mineros aledaños, atacando por todos los lados. El asalto sorprendió por completo a los habitantes de la población minera. Algunos mineros murieron cuando estaban en sus excavaciones; otros permanecieron en los túneles asustados. Los “Arizona Guards” estaban de patrulla cuando los apaches atacaron, quienes intentaron quemar varias cabañas del perímetro de la ciudad. Afortunadamente para los mineros, el pelotón de 15 hombres de Mastin regresó a la población poco después de que comenzaran las hostilidades mientras que el otro pelotón estaba todavía de patrulla. Mastin ordenó a sus hombres y a los civiles tomar posiciones defensivas en el centro de la población. Durante un tiempo, los dos bandos lucharon a distancia hasta que los apaches se dispusieron a lanzar un ataque masivo. Dándose cuenta Mastin que si no hacía nada estaba perdido, ordenó coger un viejo cañón y cargarlo con clavos oxidados y perdigones, pues no había balas de cañón ya que estaba sólo de adorno. El cañón fue disparado sobre el grupo de guerreros y varios cayeron, muertos o heridos, retirándose el resto. Los “Arizona Guards” montaron en sus caballos y los persiguieron mientras los civiles disparaban sus fusiles por las ventanas de las casas. La lucha duró hasta más allá de las 13:00 horas. El capitán Peter Hardeman, que estaba con 25 hombres de patrulla encontró el rastro de los apaches y los persiguió durante varios días hasta el río Gila pero tuvo que retirarse porque sus suministros se estaban agotando. Mastin fue gravemente herido durante la carga de caballería que decidió la batalla muriendo días después en Pinos Altos. Durante el enfrentamiento falleció uno de sus hombres [J. B. Corwin] y tres civiles, resultando heridos siete más. Según Hank Smith, un hombre de Mastin, los apaches sufrieron más de 20 bajas, entre muertos y heridos. Días después, muchos mineros se fueron a Santa Fe y a La Mesilla. Solo se quedaron 70 mineros y un destacamento de los «Arizona Guards» en Pinos Altos.

El duro enfrentamiento había costado a los chiricahuas más guerreros que cualquier otro enfrentamiento durante la alianza entre Cochise y Mangas Coloradas. Los líderes chihennes Chaboncito y Delgadito aparentemente murieron en el Cooke’s Canyon o en Pinos Altos. El chokonen Esquinaline [un firme aliado de Mangas Coloradas en las décadas de 1840 y 1850] también murió por entonces, probablemente luchando.

John C. Cremony en su libro “Life Among the Apaches” refleja que Delgadito fue muerto por un mexicano a quien el jefe apache estaba tratando de engañar para después matarlo hacia 1856. Estaban cruzando el río Mimbres a pie y al llegar a la orilla oriental, Delgadito cogió una rama caída de un árbol para ayudarse, cuando el mexicano aprovechó ese momento para hundirle su cuchillo en el corazón por la espalda. El apache fue encontrado, al día siguiente, todavía aferrado a la rama. Sin embargo, Gillet M. Griswold afirmó que Delgadito murió en 1855; Clum dijo que había muerto en un combate en Pinos Altos cuando un grupo de 40 estadounidenses mataron a 12 apaches; mientras que Francis Stanley informó que murió en 1864 a manos de una milicia mexicana bajo el mando del general Estanislao Montoya. Sea como fuere, el hecho es que a partir de entonces, Delgadito desapareció de la histori, siendo también posible que falleciera de muerte natural sin llegar a conocimiento de los blancos.

Después del enfrentamiento en Pinos Altos, los chiricahuas atacaron al menos a dos grupos de transportistas. Uno era de Harney, quienes tuvieron que combatir contra 150 apaches durante 14 horas, perdiendo a dos hombres. El otro era el de Charles Hayden, siendo atacados a 19 km al sur de Santa Rita del Cobre. Con Hayden iban varios mexicanos desde Santa Rita al Río Grande, cuando los apaches atacaron y capturaron a dos jóvenes hombres. Los apaches se vengaron por lo ocurrido en Pinos Altos torturándolos hasta matarlos a tiros y con lanzas. Finalmente, el teniente Jack Swilling y 35 «Arizona Guards» rescató a la comitiva y la escoltó hasta los asentamientos del río Mimbres.

Poco después los chiricahuas dejaron la zona. A finales de octubre, Cochise fue al norte de México donde intentó establecer relaciones en Fronteras [Sonora] ya que esperaba que los estadounidenses emprendieran una campaña contra ellos. Envió a nueve mujeres para solicitar la paz sin lograr materializar ningún acuerdo. Cochise se estaba convirtiendo en el principal líder chiricahua ante la vejez de Mangas Coloradas. Éste mientras estaba al norte del río Gila, en las Mogollon Mountains [Grant & Catron Counties, New Mexico] recogiendo bellotas y piñones. Pronto le llegaron malas noticias. Un destacamento de Chihuahua había atacado una ranchería cerca de la Laguna Guzmán [municipio de Ahumada, Chihuahua], matando a siete apaches y capturando a 16. Entre los muertos había un hermano de Mangas Coloradas, con toda probabilidad Phalios Palacio. No hay informes de que Mangas Coloradas buscara venganza, pasando el invierno en los aislados cañones y valles que dominaban la parte baja de las Mogollon Mpuntains, lejos del radio de acción de las tropas de la Unión o de la Confederación, quienes luchaban entre sí en la parte central y superior del Río Grande. Acampado allí, afortunadamente evitó el norte de México donde una epidemia de viruela se estaba cebando con los chokonen y nednais que habían hecho la paz en Fronteras y Janos. Ese invierno y al comienzo de la primavera de 1862, Cochise preparó a sus guerreros para atacar las minas Mowry [Santa Cruz County, Arizona], mientras Mangas Coloradas permanecía en su territorio, aparentemente cansado de la guerra). 

1862  

* A principios de año, muchos chiricahuas continúan recibiendo raciones en Fronteras (Sonora) mientras una epidemia de viruela se propaga por Sonora y Chihuahua, diezmando a los apaches. (El 11 de febrero, 17 hombres y 15 mujeres fallecieron en Fronteras por esa enfermedad, entre ellos Parte, un importante líder de guerra chokonen).

* Durante la primavera, Mangas Coloradas pudo haber enviado un emisario a Pinos Altos (Grant County, New Mexico) para pedir la paz. (Según William Fourr «Uncle Billy» [buscador de oro, ranchero, y combatiente de apaches, entre otras cosas], por entonces Mangas Coloradas se había trasladado a un lugar cercano a Pinos Altos, noticia que llegó a oídos del gobernador confederado de Arizona [territorio que abarcaba la mitad sur de los actuales estados de Arizona y New Mexico], el teniente coronel John Robert Baylor en La Mesilla. Éste acababa de llegar de una expedición por el territorio chihenne, y por Corralitos [Chihuahua], territorio nednai, a unos 100 km al sur de la frontera, a donde había ido siguiendo el rastro de una banda chiricahua que había robado, en enero, 100 caballos. Allí capturó a nueve apaches [un hombre, tres mujeres y cinco niños], ejecutando a los adultos y llevándose cautivos a los niños).

De vuelta en La Mesilla, el 20 de marzo, Baylor ordenó al capitán Thomas Helm, comandante de los «Arizona Guards»: “Me he enterado por el teniente J. J. Jackson que los indios han estado en su puesto [Pinos Altos] para proponer hacer un tratado. El Congreso de los Estados Confederados ha aprobado una ley que declara el exterminio de todos los indios hostiles. Por lo tanto, Vd. usará todos los medios para convencer a los apaches, o a cuaquier tribu, que vengan con la propuesta de hacer la paz, y cuando estén todos juntos, matar a todos los indios adultos, y llevar a los niños prisioneros y venderlos para sufragar el gasto de matar a los indios. Compren whisky y otros artículos que puedan ser necesarios para los indios, que yo pediré los comprobantes de la cantidad gastada. No dejen de hacer cosas para asegurar el éxito, y tengan un número suficiente de hombres alrededor para conseguir que no escape ningún indio. Deseo que tengan éxito contra esta maldita plaga que ya ha matado a más de 100 hombres en este Territorio”.

Afortunadamente, Mangas Coloradas decidió permanecer en las Mogollon Mountains [Grant & Catron Counties, New Mexico], donde estaba a salvo de las tropas concentradas en el Río Grande. Grupos de chiricahuas y mescaleros se enfrentaron varias veces con las fuerzas confederadas de Baylor a lo largo de 1861 y 1862. Cuando los confederados abandonaron New Mexico, el Superintendente Indio James L. Collins nombró a Lorenzo Labadie, agente de los mescaleros en la primavera de 1862.

* En abril, una banda apache roba caballos en la Hacienda de San Lucas (Chihuahua) siendo perseguidos por Joaquín Terrazas hasta la Sierra del Hueso (municipio de Guadalupe, Chihuahua) donde ataca su ranchería, matando a varios apaches, capturando caballos, cabras y todo el botín.

* Durante la primavera de 1862 llega a Arizona, proveniente de California, el Regimiento de Voluntarios de California para unirse a las tropas federales del general Edward Richard Sprigg Canby en el Río Grande. (Al enterarse de su llegada, y siendo muy inferiores en número, la compañía confederada «A» de los Rangers de Arizona, del capitán Sherod Hunter bajo el mando del gobernador confederado John R. Baylor, se fue de Tucson el 4 de mayo rumbo a La Mesilla [estaba allí desde el 28 de febrero]. Mientras iban hacia el este, otro destacamento de Rangers estaba recogiendo ganado cerca de la abandonada estación de Butterfield Overland Stage en Dragoon Springs, en la ladera norte de las Dragoon Mountains, a unos 25 km al este de la actual Benson [Cochise County, Arizona].

Al día siguiente 5 de mayo de 1862, una banda de 100 apaches al mando de Cochise y del jefe White Mountain Francisco  [Gochaahá] les vio y les esperó en Dragoon Springs. Cuando los Rangers entraron en un estrecho cañón, los apaches atacaron. Los confederados ofrecieron poca resistencia. Murieron cuatro hombres, el sargento Sam Ford; un joven  pastor mexicano que iba con ellos llamado Ricardo; otro, posiblemente el capitán John Donaldson; y un soldado de nombre desconocido. El resto de los Rangers escaparon, dejando atrás 17 caballos, 21 mulas y 16 reses que fueron capturados por los apaches. Estas fueron las muertes confederadas que tuvieron lugar más al oeste durante la Guerra Civil y las únicas que ocurrieron dentro de los límites actuales de Arizona. Este enfrentamiento se conoció como la 1ª Batalla de Dragoon Springs.

Cuatro días después, el 9 de mayo, el teniente Robert L. Swope y 30 soldados, bajo el mando del gobernador John R. Baylor, atacaron y mataron a cinco apaches y recuperaron todo el ganado, en la que se llamó la 2ª Batalla de Dragoon Springs. Los tres confederados y el mexicano fueron enterrados cerca de la parada de postas de las Dragoon Springs.

Los Voluntarios de California, al mando del general James Henry Carleton, constaba de 2.350 hombres, entre Infantería y Caballería. Su vanguardia, al mando del teniente coronel Joseph Rodman West, llegó a Tucson el 20 de mayo. Cuatro días después ordenó la reocupación de Fort Buchanan y Fort Breckenridge [más tarde llamado Camp Grant]. El 5 de junio, la mayoría del regimiento llegó a Tucson, declarando Carleton la ley marcial tres días después.

Desconociendo qué estaba ocurriendo en el Río Grande, Carleton envió el 15 de junio, a tres hombres para que llevaran un mensaje al general Canby. Contrató al antiguo empleado de la «Overland Mail», John Jones como mensajero, y al mexicano Chávez como guía, el cuál conocía bien el territorio. Iba con ellos el sargento William Wheeling, del 1º de Infantería de California. El día 18, un grupo de chiricahuas les atacó a pocos kilómetros al este de Apache Pass y, con los primeros disparos hirieron gravemente a Chávez en la cadera. Cuando intentaron montar sus mulas, Wheeling fue herido, ocultándose momentáneamente. Jones convenció a Wheeling que la única posibilidad de sobrevivir era alejarse del círculo cada vez más estrecho de los apaches, abandonando a Chávez a su suerte. Éste suplicaba que no le abandonasen pero Jones y Wheeling alcanzaron sus monturas e intentaron huir. Wheeling fue inmediatamente abatido, cayendo de su cabalgadura y falleciendo en el acto pero Jones logró huir, con varios guerreros pisándole los talones. Perseguido unos 32 km por el San Simon Valley, Jones hirió a dos apaches y finalmente logró distanciarse de sus perseguidores a la puesta del sol. Dos días más tarde, Jones se topó con los confederados cerca del pueblo de La Mesilla [Doña Ana County, New Mexico] siendo hecho prisionero. De alguna manera, Canby se enteró de la llegada del Regimiento de Voluntarios de California.

Pocos días después, Carleton envió un destacamento compuesto por 140 hombres de Caballería de las compañías “B” y “C”, al mando del teniente coronel Edward E. Eyre para realizar una expedición exploratoria entre Tucson y a Mesilla. El 25 de junio, Cochise vio como el destacamento acampaba en la abandonada estación de la «Overland Mail Company» en Apache Pass. Tenía todavía fresca en su memoria la muerte de su hermano y sus sobrinos a manos de soldados estadounidenses. Desde lo alto de Apache Springs, sus guerreros dispararon a las tropas que daban de beber a sus caballos. Sin embargo pararon cuando vieron una bandera blanca. Una hora más tarde, con 75 guerreros, Cochise fue a hablar con Eyre, quien le aseguró que venían en paz y querían ser amigos, dándole tabaco y pemmican [comida concentrada, compuesta de una masa de carne seca pulverizada, bayas secas y grasas; inventada por los nativos de Norteamérica, siendo muy utilizada por los europeos durante la época del comercio de pieles y posteriormente por los exploradores árticos y antárticos como una comida hipercalórica. Mezclando todos estos ingredientes se obtiene una especie de pan o pasta, que tiene la propiedad de no enmohecerse y puede almacenarse durante largos periodos de tiempo]. Cuando acabó la reunión, Eyre descubrió que tres de sus soldados [James F. Keith, Peter Maloney y Albert Schmidt, de la compañía «B», del 1º de Caballería] habían sido tiroteados, lanceados, y desnudados. Eyre informaría: «Ellos fueron víctimas de su propia imprudencia, todo el destacamento había sido repetidamente advertido por mí de no alejarse del campamento«. El destacamento avanzó 3’2 km más al este y acampó fuera de Apache Pass. Durante la noche, los apaches dispararon contra el campamento, hiriendo al cirujano Kittridge y matando a un caballo. A la mañana siguiente, la columna formó y se dirigió hacia el este. Los apaches los dejaron ir.

Cochise decidió tender una emboscada a la siguiente unidad militar que intentase atravesar el Apache Pass. De la conversación con Eyre, Cochise dedujo que estos soldados formaban parte de una unidad más numerosa que llegaba a su territorio y que eran demasiados para luchar sólos contra ellos. Pidió ayuda a Mangas Coloradas, y sus bedonkohes y chihennes respondieron, así como los chihennes de Victorio y Nana, e incluso Juh con unos cuantos nednais. También estaba Francisco, con varios guerreros White Muntain. En poco más de una semana, se reunieron en Apache Pass).

* A primeros de julio, Joaquín Terrazas persigue a los apaches por la Sierra de la Tinaja Lisa (municipios de Ahumada y Chihuahua, Chihuahua) con escaso éxito al capturar sólo a una mujer apache. (Durante ese mes, Miguel Yrigollen [hijo del chokonen Yrigoyen, muerto por el destacamento del coronel Carrasco, el 5 de marzo de 1851, en Janos], Elías y Aguirre trasladaron a sus 156 chiricahuas de Janos [Chihuahua] a Fronteras [Sonora] al haber sido atacados por soldados de Chihuahua. Otros apaches ya estaban viviendo en Fronteras por lo que, a finales de mes, vivían allí aproximadamente 262 chiricahuas).

* El 4 de julio, «Día de la Independencia de los Estados Unidos», Carleton ordena a sus tropas desfilar por las calles de Tucson. (El 10 de julio, el capitán Thomas L. Roberts, del 1º de Infantería de los Voluntarios de California, salió de Tucson rumbo al este al mando del siguiente destacamento: 72 hombres de la compañía “E”, del 1º de Infantería, mandada por él mismo; 10 hombres de la compañía “H”, del 1º de Infantería, mandada por el teniente Alexander Bartholomew MacGowan; 24 hombres de la compañía “B”, del 2º de Caballería, al mando del capitán John Carey Cremony; 20 hombres de la compañía «E», del 1º de Infantería, al mando del teniente William A. Thompson, con dos cañones de campaña transportados por ocho mulas; sumando un total de 126 soldados, más unos 25 ó 30 conductores de carros al mando de Jesse R. Allen, y 242 animales. Al anochecer del día 12 llegaron al río San Pedro donde descansaron, dejando Roberts allí la compañía de McGowan y tres jinetes para proteger los suministros que llevaban para el siguiente destacamento que iba a ir tras ellos.

Siguieron avanzando, dividiendo Roberts aún más sus fuerzas. Dejó atrás a Cremony con 25 soldados de Infantería y Caballería, y unos 20 conductores de carros, protegiendo los suministros y el ganado. Roberts fue a Dragoon Springs permaneciendo allí hasta las 17:00 horas del 14 de julio, cuando con unos 95 hombres, incluyendo el resto de carreteros [5 ó 6], se dirigió a Apache Pass. Acababa el día 14 cuando Mangas Coloradas y Cochise descubrieron una gran nube de polvo que se elevaba de Dragoon Springs, a 65 km al oeste de Apache Pass. Cochise supo por su reciente conversación con Eyre que otra fuerza mayor venía por el antiguo camino que utilizaban las diligencias. Marcharon toda la noche y al día siguiente llegaron a Apache Pass [las fuentes más fiables estiman que eran unos 180 apaches].  

Los manantiales situados dentro de Apache Pass constituían la única fuente de agua en esa parte del camino y Cochise supuso que los soldados estarían exhaustos y sedientos después de su marcha a través del valle del Sulphur Springs bajo el intenso calor estival de Arizona. Asa Daklugie [hijo de Juh] dijo a la escritora Eve Ball que los chiricahuas querían sorprender a los soldados cuando éstos alcanzaran los manantiales. Utilizando grandes rocas, los apaches construyeron parapetos a ambos lados de las fuentes desde donde pensaban concentrar su potencia de fuego al estar ocultos.

Los apaches nunca habían visto tantos «casacas azules» dirigirse hacia el manantial de Apache Pass. Cochise permitió que los soldados llegasen hasta la abandonada estación de la «Overland Mail Company». La Caballería llegó a la estación alrededor del mediodía, seguida de la Infantería. Detrás 20 soldados con dos carros de suministros, con dos vehículos de ruedas que los apaches llamarían más tarde «armas de carro», iban a la retaguardia. Cuando habían recorrido 2/3 del desfiladero, una lluvia de flechas y balas cayó sobre la retaguardia de la columna. El capitán Roberts ordenó al trompeta que tocase retirada pues pensaba que entre las rocas, había de 400 a 500 guerreros cuando, en realidad no llegaban a 200.

Cuando se recuperaron de la sorpresa, Roberts dividió a sus hombres en dos grupos, ordenando al sargento Albert Fountain que atacara con 20 soldados, a pie y a la carrera, las posiciones apaches mientras los dos cañones de campaña disparaban, por encima de los hombres de Fountain, obligando a los apaches a abandonar sus posiciones. Estando Fountain cerca de la cima, echó mano a su cantimplora para beber la última gota de agua que tenía, cuando un tirador apache situado tras los parapetos, disparó una bala que atravesó la cantimplora a centímetros de su boca. Cuando comprobó que estaba ileso, el susto se convirtió en alivio y luego en rabia. Ordenó a sus hombres calar bayonetas y cargar contra la cima. Unos 50 apaches corrieron hacia la cima de una colina cercana. Tiempo después Cochise tuvo oportunidad de hablar con Fountain, diciendo: «No nos hubierais vencido si no hubierais disparado los carros contra nosotros«. Asa Daklugie dijo a Eve Ball: «Después de que volvieron los cañones contra nosotros en Apache Pass… mi gente supo que estaban condenados«.

Clark Stocking, un soldado de Infantería de la compañía «A», que llegó a Apache Pass después del enfrentamiento, contaría el siguiente relato, habiéndoselo oído a uno de los participantes: «A unos 730 metros encima nuestro había un grupo [de apaches] especialmente agresivo ya que tenía varios rifles de larga distancia como los nuestros. Los más belicosos de ellos estaban tras el tronco de un roble donde nacían varias ramas, viéndose una bocanada de humo filtrandose a través de las hojas cada vez que uno de nuestros hombres era alcanzado. Los artilleros habían intentado sin éxito alcanzar su posición pero entonces vino el asistente del hospital de campaña, un antiguo artillero licenciado que había envejecido sirviendo con el general Scott, apartó a los artilleros, elevó el tiro hasta quedar satisfecho, observó, y disparó. Ciertamente nunca vi ni oí acerca de un disparo tan certero. Un tirador de primera con un rifle no podía haberle superado. El proyectil impactó en el árbol detonando aparentemente en el centro, porque nada quedó de él, salvo un tronco cortado«.

Disparando los cañones, desalojaron a los apaches para que Fountaine tomara el manantial ya abandonado, permitiendo al resto del destacamento llenar sus cafeteras y cantimploras de agua, mientras los artilleros trasladaron los cañones a un terreno más alto para seguir disparando contra los últimos parapetos al este y sur de losmanantiales. Pocas semanas después, Carleton ordenó construir Fort Bowie en las cercanías del mismo lugar donde Fountain estableció un campamento antes de caer la noche. Un oficial escribiría después que “los apaches huían como perdices” por el fuego de los cañones. Según Betzinez, los chiricahuas no tuvieron más remedio que abandonar sus posiciones, llevando a sus heridos con ellos. Fountain pudo ver a muchos apaches «corriendo hacia las colinas para huir de la explosión de los obuses«.

Los estadounidenses tuvieron dos muertos [los soldados Charles M. O’Brien y John Barr; y cuatro heridos, los soldados Webb [fallecería siete u ocho días después por la gravedad de sus heridas], Abbott [con una herida en el pecho], y Charles Nelson [tuvieron que amputarle un brazo], y el conductor de carros civil Andrew Sawyer. Roberts estimó que los apaches sufrieron por lo menos nueve muertos. La afirmación del capitán John Carey Cremony, que no participó en el enfrentamiento, de que murieron 63 apaches parece otra de sus exageraciones.

Al día siguiente, Roberts envió al sargento Titus D. Mitchell y a los soldados Teal, Maynard, Keim, King y Young para que avisasen a la columna de aprovisionamiento que venía por la retaguardia al mando de Cremony. Los seis hombres fueron vistos por los apaches que salieron en su persecución [unos 40 ó 50] hiriendo con los primeros disparos al soldado Jesse D. Maynard y a dos caballos, aunque siguieron cabalgando por delante de los apaches. El soldado John Teal tuvo que desmontar al agotar su caballo.

El soldado John Teal contaría en el libro “Life Among the Apaches”, de John Carey Cremony: “Poco después de salir del paso llegamos a una especie de pequeña llanura o valle, de 1,6 km de ancho, por donde entramos a toda velocidad. Iba en la retaguardia a unos 180 metros cuando, de pronto, un grupo de aproximadamente 15 indios llegó entre mí y mis compañeros. Giré la cabeza de mi caballo hacia el sur corriendo a lo largo de la llanura con la esperanza de dejarlos atrás pero había exigido demasiado a mi caballo y no podía aumentar la distancia. Ellos se acercaron y comenzaron a disparar, una bala traspasó el cuerpo de mi caballo, justo delante de sus cuartos traseros. Ante la negra perspectiva, desmonté de inmediato, decidido a luchar hasta las últimas consecuencias. Mi caballo cayó muerto apostándome tras su cuerpo abriendo fuego con mi carabina, que siendo de retrocarga, me permitió mantener una viva descarga de fusilería. [Era una carabina Sharps del calibre 52, modelo de 1859]. Este repetido fuego pareció confundir a los apaches y en lugar de avanzar a la carrera, comenzaron a cabalgar en círculo a mi alrededor, disparando ocasionalmente en mi dirección. Ellos sabían que yo también tenía un revólver [un Colt Navy, calibre 36, modelo de 1851] y un sable, pudiendo luchar de cerca. De esta manera la lucha continuó durante más de una hora, cuando se puso a tiro un indio prominente entrándole una bala de mi carabina en el pecho. Debe de haber sido alguien de cierto renombre, porque poco después parecían estar lejos de mí, pudiendo oír sus voces cada vez más lejos en la distancia. Pensé que era un buen momento para largarme y, quitándome mis espuelas, cogí la silla de montar, bridas y una manta de mi caballo muerto y me dirigí al campamento caminando unos 13 km”.

Teal no lo sabía pero acababa de herir, probablemente en el tórax, a Mangas Coloradas quien fue llevado a donde Cochise. Éste decidió abandonar la lucha y buscar ayuda médica para su suegro, llevándole a Janos [Chihuahua], distante unos 130 km, llegando el 17 de julio. Allí, cuidando de no ser vistos por la guarnición mexicana, consiguieron que el médico Felipe Maldonado, bajo amenaza de muerte, extrajera la bala y curara la herida.

El 27 de julio, Carleton llegó al Apache Pass. Roberts le había aconsejado construir un puesto cerca de los manantiales «porque si no, todos los destacamentos tendrían que combatir para conseguir agua, y… casi seguro se perderían algunas vidas«. Carleton le hizo caso y, ese mismo día, los soldados empezaron a construir Fort Bowie, quedando al mando el comandante Theodore A. Coult. Fue llamado Bowie por el comandante del Regimiento, el coronel George Washington Bowie, del 5º de Infantería de Voluntarios de California. Al igual que la mayoría de los “fuertes” del sudoeste, Fort Bowie constaba de unos barracones y otros edificios sin murallas, situado sobre una colina que dominaba los manantiales y una explanada ideal para acoger a las caravanas de carromatos que tenían que pasar por esa zona. Debido a los escasos efectivos destinados al nuevo puesto [100 soldados de Infantería de las compañías «A» y «G», Coult solicitó que le enviasen dos piezas de artillería desde Tucson.

Carleton partió de Apache Pass para el Río Grande a finales de julio. A unos 3’5 km al este del paso encontró los restos de nueve hombres. Luego supo que habían salido el 13 de julio de Pinos Altos rumbo a California, siendo emboscados por los chiricahuas cuando se aproximaban a la boca este del paso. Aparentemente murieron rápidamente salvo uno que fue capturado y quemado en la hoguera, siendo aún visibles los huesos carbonizados y los extremos quemados de una cuerda. Los nombres de las víctimas eran Conrad Stark, David Berry, James Burnes, James Ferguson, Thomas Buchanan, William Allen, William Smith,  y dos mexicanos de La Mesilla de nombre desconocido. De camino por la antigua ruta de las diligencias, los esqueletos, calaveras, tumbas, y carros quemados formaban parte del paisaje.

Mientras estaban construyendo Fort Bowie, en la tarde del 6 de agosto, el soldado McFarland de la compañía «G», del 5º de Infantería, recibió un disparo en un barranco a unos 550 metros del campamento. El soldado cuidaba solo el ganado mientras pastaba, estando desarmado desobedeciendo las órdenes en sentido contrario. Una vaca se había alejado de la manada y McFarland fue tras ella por el barranco. No consiguió alcanzarla, perdiéndola de vista, cuando decidió dar la vuelta y regresar. De repente, un apache salió de detrás de una roca, a unos 6 metros de él, disparándole en el pecho. McFarland gritó y salió corriendo mientras dos apaches le perseguían a unos 180 metros. Finalmente se las arregló para trepar por la pendiente a la vista del campamento y cayó. Con el primer grito, la guarnición había salido fuera,  logrando rescatarlo unos minutos después de desplomarse. Los apaches fueron perseguidos por dos destacamentos sin éxito. El teniente Benjamin Clarke Cutler diría en su informe: «… McFarland recibió un disparo en el pulmón derecho, pero desde entonces está mejor, y el doctor Wooster tiene muchas esperanzas de que se recupere rápidamente. Si es así, no lamentaré mucho el incidente, ya que ha hecho que los hombres se despierten de la falsa seguridad en la que estaban cayendo por la ausencia de los apaches«). 

Mientras, Carleton seguía su marcha hacia el este. El 30 de agosto, Edmond Dana Shirland, capitán de la compañía “C” del Regimiento de Carleton llegaba a Fort Davis [Jeff Davis County, Texas], que había sido abandonado por los confederados en su retirada hacia el este. Cuando Shirland llegó, encontró los cuerpos de tres soldados confederados, que habían sido abandonados por sus compañeros, muertos por flechas apaches y con evidente signos de haber padecido la viruela. Los apaches debieron huir, presa del pánico, al verles con esa enfermedad a la que tanto temían, matándolos sin acercarse y alejándose sin inspeccionar el fuerte. Al día siguiente, Shirland a la cabeza de 25 soldados, vio a seis apaches acercándose a caballo llevando una bandera blanca a 16 km al oeste del lugar conocido como «Dead Man’s Hole» [Burnet County, Texas]. De repente, 25 ó 30 más a caballo y otros muchos más a pie les atacaron. Shirland realizó una carga contra los apaches que iban a pie, haciéndoles huir junto a los que iban a caballo. En su informe reflejó que mató a cuatro e hirió a unos 20 apaches, sufriendo sólo dos heridos).

* El 8 de septiembre, un grupo de apaches matan al granjero Jesús María Martínez y a un empleado, mientras cortaban madera cerca de la desembocadura del Madera Canyon ([Santa Cruz County, Arizona]. Martínez y dos empleados habían ido con un carro para traer madera, siendo sorprendidos por los apaches a la mañana mientras dormían, matándolos. Otro empleado, que había escapado, dijo que Martínez había matado a un apache. Ese mismo Martínez, en otros encuentros con los apaches, los venció, matando a muchos de ellos, a menudo acompañado de uno o dos compañeros. El rifle de Martínez se recuperó más tarde en otro enfrentamiento con los apaches).  

* A mediados de septiembre, Cochise se reúne con Mangas Coloradas. (Después del enfrentamiento en el Apache Pass, Cochise se había ido a Fronteras [Sonora], mientras Mangas Coloradas recibía tratamiento de su herida en Janos [Chihuahua]. Al estar Joaquín Terrazas buscando nednais con un gran destacamento por el noroeste de Chihuahua, a mediados de agosto, Mangas Coloradas regresó a las Mogollon Mountains. Cochise hizo lo mismo para reunirse  con él en las Mogollon Mountains [Grant & Catron Counties, New Mexico]. Cochise no quería hacer la paz con los estadounidenses pero Mangas Coloradas creía que eso era lo mejor para él y sus seguidores. Probablemente muchos bedonkohes y chihennes estaban de acuerdo con él. Mangas Coloradas tenía más de 70 años pero todavía lideraba estas dos bandas. Ya sea por su edad o porque estaba cansado de luchar, buscó la paz.

A mediados de septiembre, Mangas Coloradas dejó las Mogollon Mountains, dirigiéndose a la zona del Ácoma [Acoma, Cibola County, New Mexico], donde una década antes había hecho un tratado de paz con el coronel Sumner. Llegó el 19 de septiembre, pidiendo a Juanico Romero, un miembro de los nativos Pueblo del Ácoma, ir a Cubero [Cibola County, New Mexico] para indagar si le permitirían hacer un tratado de paz. Romero habló con el capitán Julius C. Shaw, del 1er Regimiento de Caballería de Voluntarios de New Mexico, y éste informó a Carleton: «Ahora Mangas Coloradas vive en las Mogollon Mountains, antiguamente vivía en Cuero [probablemente significa Santa Lucía] donde él y su pueblo solía cultivar la tierra y estaba en paz con el mundo hasta que las tropas atacaron y mataron a muchos de los suyos. Después del tercer ataque dice que se armó para defenderse pero que ahora desea la paz y volver a su antiguo hogar y ocupaciones, y vivir como un cristiano. Él habría venido en persona pero tiene miedo de que le matasen los mexicanos, pero volverá en 10 ó 12 días para comprobar el resultado de esta misión«. Shaw pidió instrucciones a Carleton.

Mangas Coloradas claramente quería volver a Santa Lucía y volver a plantar. Parece que confiaba en los estadounidenses pero temía a los mexicanos que vivían en Cubero. Carleton había ordenado al coronel Joseph Rodman West, enviar tropas y provisiones a Pinos Altos [Grant County, New Mexico] para alimentar a unas 20 familias que se habían quedado allí. El 3 de octubre, quizás una semana después de recibir la carta de Shaw, Carleton envió un mensaje a West rechazando la solicitud de paz del jefe apache: «Mangas Coloradas me envía un mensaje pidiendo la paz pero no le creo«. Por contra, decidió lanzar una campaña contra él, esperando exterminar a los apaches o golpearles tan fuerte que les obligara a rendirse incondicionalmente. Carleton juró que Cochise y Mangas Coloradas pagarían caro el haber atacado a sus hombres).

* El 27 de septiembre de 1862, el general Carleton ordena al coronel Kit Carson, ir con cinco compañías del 1er Regimiento de Voluntarios de Caballería de New Mexico a reocupar Fort Stanton (Lincoln County, New Mexico), situado en territorio de los apaches mescaleros. (También le orde: «Mate a todos los indios varones de la tribu mescalero, cuando y donde usted pueda encontrarlos. Las mujeres y los niños no sufrirán daño, siendo llevados presos a Fort Stanton, dándoles alimentos hasta que reciba otras instrucciones«. Carson había ordenado al anciano jefe mescalero Manuelito [no confundir con el jefe navajo del mismo nombre] que fuera a las Gallinas Springs [Lincoln County, New Mexico]. 

Allí llegó el capitán James «Paddy» Graydon con sus hombres, parlamentando con Manuelito, yéndose poco después. Sin embargo en Cement Springs, a 4’8 km de allí, se reunieron otra vez. Manuelito alzó la mano en el señal de paz, caminando hacia los soldados. A una orden de Graydon, alzaron los fusiles y dispararon, matando a Manuelito, a otros cinco hombres, entre ellos al subjefe José Largo, y a una mujer anciana. Cuando los mescaleros huyeron, los soldados cabalgaron y mataron a otros cinco, e hirieron a varios más antes de que pudieran escapar.

Otra versión dice que Graydon proporcionó licor a los mescaleros y cuando estaban ebrios, ordenó dispararles, llevándose sus 17 caballos a Fort Stanton. Sin embargo, el informe de Graydon decía lo contrario, afirmando que se había negado a darle whisky a Manuelito, quien sacó su arma diciendo que lucharía por el licor. Entonces Graydon dio la orden de disparar matando a los 11 mescaleros, y provocando el doble de heridos.

Este hecho enfadó considerablemente a Kit Karson. A primeros de noviembre, John Marmaduke Whitlock, un ex-cirujano del ejército, acusaría a Graydon, por medio de una carta publicada en el periódico «Santa Fe Gazette», de matar sin motivo a Manuelito y a los demás mescaleros. El 4 de noviembre Whitlock y Graydon se encontraron en Fort Stanton. A la mañana siguiente se dispararon. Whitlock hirió de gravedad a Graydon [fallecería cuatro días después] y los soldados de éste a Whitlock).

* El 11 de octubre, el comandante William McCleave, al mando de dos compañías del 1er Regimiento de Caballería de los Voluntarios de California, persigue a 500 apaches mescaleros hasta el interior del Dog Canyon (Otero County, New Mexico) entablando un combate con 100 guerreros. (McCleave sorprendió a los mescaleros que no sabían de su llegada, cargando contra la ranchería. Mientras huían, los soldados mataron a 25 de ellos cuando subían por las pendientes. Una vez que alcanzaron los altos, los mescaleros se reagruparon y se parapetaron, defendiéndose e hiriendo al teniente French y a un soldado. Los hombres de McCleave avanzaron por la pendiente, disparando de roca en roca, matando a tres apaches más y haciendo huir al resto. Unos días más tarde, toda la banda, unos 500 mescaleros, entre ellos los principales jefes con sus mujeres e hijos y unos pocos apaches jicarillas, apareció en Fort Stanton [Lincoln County, New Mexico] perseguidos por McCleave, para entregarse a Kit Carson.

Mientras el capitán Thomas Roberts, al mando de dos compañías se dirigió al sur, por las Hueco Tanks [El Paso County, Texas] y se enfrentó a otro grupo de apaches lipanes dirigidos por Magoosh.

El que sería futuro explorador apache mescalero Big Mouth diría: «Yo era un niño cuando trasladaron a los mescaleros de nuestra tierra natal hasta Bosque Redondo, en Fort Sumner. Mi gente había estado cazando con arcos y flechas. Los soldados vigilaron el campamento y hubo un gran combate. Resistimos a los soldados durante un tiempo pero ¿cómo íbamos a luchar contra sus armas con sólo piedras, arcos y flechas? Durante un tiempo, luchamos y nos escondimos, hambrientos. Más tarde, nuestro jefe Cadete hizo un consejo con los ojos blancos. Muchos guerreros habían muerto, mucha gente tenía hambre y frío y Cadete pensó que era mejor hacer lo que decía Kit Carson. Él nos dijo que en Bosque Redondo, en el Pecos, nos darían de comer. ¿Qué podíamos hacer?«.

Poco después, cinco de los principales guerreros fueron llevados a Santa Fe [Santa Fe County, New Mexico] bajo escolta militar para conferenciar con el general James Henry Carleton, quien les exigió que debían ser ubicados en la Reserva de Bosque Redondo, junto a Fort Sumner [De Baca County, New Mexico]. La respuesta de su jefe, llamado Cadete por los mexicanos pero cuyo nombre apache era Gian-nah-tah, indica la naturaleza y el carácter de su tribu. Después de oír al general, dijo: “Vosotros sois más fuertes que nosotros. Hemos luchado contra vosotros mientras teníamos rifles y pólvora pero vuestras armas son mejores que las nuestras. Dadnos armas y dejadnos marchar y nosotros lucharemos de nuevo contra vosotros; pero estamos agotados; ya no tenemos corazón [para luchar]; no tenemos víveres ni medios para vivir; vuestros soldados están en todas partes; nuestras fuentes y pozos están ocupados o vigilados por vuestros jóvenes. Vosotros nos habéis echado de nuestra última fortaleza y ya no tenemos corazón. Haced con nosotros lo que queráis pero no olvidéis que somos hombres y valientes”.

Carleton no les dio más opción que la rendición total y el internamiento en la nueva Reserva de Bosque Redondo, situada en una planicie junto al río Pecos en el norte de New Mexico, donde el ejército levantó un puesto militar, Fort Sumner [De Baca County, New Mexico]. Llegarían allí en marzo del año siguiente).

* El 14 de octubre, el general Carleton ordena al coronel Joseph R. West hacer una campaña contra Mangas Coloradas: «Es deseable hacer una campaña contra la banda de apaches de Mangas Coloradas, la cual ha cometido tantas atrocidades contra los viajeros y la gente de Pinos Altos. El mejor momento para operar contra estos indios es en invierno. Deseo que me hagas el favor de recoger toda la información que puedas de los escondrijos de la banda de Mangas Coloradas, su probable número, los mejores guías del territorio, etc. Si se pudiera confiar en Jack Swilling [antiguo teniente confederado de los «Arizona Guards»], sin duda sería un buen guía de una fuerza que operase en los alrededores de Pinos Altos«.

(El 2 de noviembre, West respondió a Carleton: «El deseo del comandante general de enviar una expedición contra los indios en la zona de las minas de Pinos Altos se puede hacer, y creo que con buenos resultados, si se pueden movilizar tropas de la parte norte del departamento. Jack Swilling está en las minas y está disponible para el servicio. Tengo aquí empleado a un muchacho mexicano [probablemente Merejildo Grijalva] de Sonora que tenía siete años cuando fue capturado por la banda de Mangas Coloradas. Con tan buenos guías y una buena fuerza, lo más probable es que se pueda infligir un fuerte castigo a los indios«.

Mangas Coloradas se fue de Cubero [Cibola County, New Mexico] para ir a Pinos Altos [Grant County, New Mexico], buscando paz y comida. Allí según contó Gerónimo en su autobiografía, hablaron con algunos ciudadanos y unos pocos soldados, quienes prometieron darles carne, mantas, y provisiones si Mangas Coloradas venía con toda su gente. Mangas Coloradas, desesperado por conseguir la paz, accedió a volver en dos semanas con toda su banda. Según William Fourr “Uncle Billy” [buscador de oro, ranchero, y combatiente de apaches, entre otras cosas], Mangas Coloradas habló con Jack Swilling quien, durante una borrachera dijo que intentaría matar al jefe apache cuando éste admitió su participación en el enfrentamiento contra el grupo de Freeman Thomas en el Cooke’s Canyon.

A mediados de noviembre, Mangas Coloradas reunió a sus bedonkohes y chihennes en las Mogollon Mountains [Grant & Catron Counties, New Mexico], o quizás en las Peloncillo Mountains [Hidalgo County, New Mexico], al norte del Stein’s Peak, para decidir qué hacer. Mangas Coloradas abogó por hacer la paz con los estadounidenses y dedicarse a la agricultura en Santa Lucía Springs [después conocido como San Vicente de la Cienega; y finalmente Silver City, Grant County, New Mexico]. Resulta increíble que los apaches hayan caído tantas veces en engaños urdidos por los españoles, mexicanos y estadounidenses sin tomar nota de ello. ¡Cuántas veces han sido invitados a negociar, comerciar o beber alcohol, entrando en poblaciones o instalaciones militares para, estando desarmados, acabar muertos! Esto volvería a ocurrir.

Gerónimo desconfiaba de los estadounidenses, expresando su rechazo. Lo mismo dijeron los chihennes Victorio y Nana. Al final, decidieron que la mitad de la banda fuera a Pinos Altos con Mangas Coloradas y saber si los estadounidenses actuaban de buena fe. La otra mitad estaría a la espera de noticias. Aun así, Victorio y algunos bedonkohes y chihennes fueron con Mangas Coloradas a primeros de enero de 1863. Mientras los chiricahuas estaban reunidos, Carleton ordenó construir un puesto militar cerca de las fuentes del río Gila, llamado Fort West [Grant County, New Mexico]. También ordenó a West [ascendido recientemente a general de brigada] que organizase inmediatamente una expedición de castigo contra la banda de Mangas Coloradas).

* A primeros de noviembre, Joaquín Terrazas y otro hombre van de avanzadilla de su tropa por un arroyo de la Sierra Carrizalillo (municipio de Ascensión, Chihuahua) cuando se topan con una partida de apaches quienes, sin apercibirse de que sólo son dos, huyen dejando caballos y mulas cargadas. (A la mañana siguiente, Terrazas envía a un oficial con 20 hombres a seguirles logrando capturar a una mujer apache. Reunida más tarde toda la tropa, siguen avanzando por la sierra observando señales de humo que los apaches hacen para reagruparse. Se dirigen hacia el lugar, atacándoles consiguiendo matar a unos y capturar a varias mujeres y niños).

1863

* En enero, cerca de 500 apaches mescaleros son enviados a Bosque Redondo, junto a Fort Sumner (De Baca County, New Mexico), a más de 160 km de distancia de sus tierras. (Bosque Redondo fue establecido por orden del general James H. Carleton en el otoño de 1862. Los primeros nativos llevados allí eran mescaleros. En el verano de 1864, más de 6.000 navajos también serían llevados allí. Cuatro años más tarde se cerró y los edificios de Bosque Redondo fueron vendidos al ganadero Lucien B. Maxwell).

* Alrededor de la segunda semana de enero, el general West sale de La Mesilla con 250 soldados rumbo al desocupado Fort McLane, a 32 km al sur de Pinos Altos (Grant County, New Mexico) donde planeaba establecer temporalmente su cuartel general para sus operaciones contra la banda de Mangas Coloradas. (De camino y por delante iba el capitán William McLeave, quien al anochecer del 14 de enero se enteró de que Mangas Coloradas había vuelto a Pinos Altos. Rápidamente envió al capitán Edmond D. Shirland para que se adelantase con 20 soldados. Guiados por Juan Arroyo, el mejor explorador apache de New Mexico, alcanzaron el abandonado Fort McLean al día siguiente donde, inesperadamente encontraron a un grupo de buscadores de oro que había venido de California, esperando encontrar el preciado metal, cuyo responsable era Joseph Reddeford Walker. Después de estar en Arizona y Colorado se habían establecido en Pinos Altos. Jack Swilling, el antiguo teniente de los «Arizona Guards», se había unido recientemente al grupo de Walker. Swilling, que hacía poco se había reuindo con Mangas Coloradas, habló con Shirland sobre la posibilidad de capturar al jefe apache.

En enero, Mangas Coloradas estaba acampado con la mitad de su banda cerca del asentamiento minero de Pinos Altos.  A primeras horas de la mañana del 16 de enero, un grupo mixto de mineros y soldados alcanzó Pinos Altos poco después del amanecer. Ellos enarbolaron bandera blanca esperando todo el día a que el jefe apache apareciera y cayera en su trampa pero  él no vino. Shirland pensó que Mangas Coloradas había visto las tropas y tuvo miedo de llegar. Pero él no se había ido del lugar. De hecho, los líderes chiricahuas estaban teniendo una conferencia para decidir qué hacer y sin duda, conocían que el destacamento de West venía de La Mesilla aunque no de las intenciones de Shirland y Swilling.

Swilling invitó a Mangas Coloradas a ir a Fort McLane a firmar un tratado de paz. A pesar de los esfuerzos de Victorio y Nana para convencerle de que no fuera, Mangas Coloradas aceptó ir, quizás con la esperanza de mejorar sus relaciones con los estadounidenses. Su único desero era recibir el permiso para ir a Santa Lucía y dedicarse a la agricultura. Aparentemente confiaba en Jack Swilling. 

Poco antes del mediodía del 17 de enero, Swilling, que había escondido a los soldados de Shirland en un chaparral y en unas chozas en Pinos Altos, observó de lejos la llegada de los apaches. Daniel Ellis Conner, un miembro del grupo de Swilling, escribió dos relatos sobre la artimaña utilizada para capturar a Mangas Coloradas. En una carta enviada al historiador de Arizona, James McClintock, contaría lo que ocurrió: «Repentinamente Swilling emitió un grito de guerra que podía haber avergonzado incluso a un apache. Sólo hubo un breve retraso cuando Mangas Coloradas, un hombre tremendamente grande, con más de una docena de indios siguiéndoles como guardaespaldas, fue visto a lo lejos caminando hacia nosotros por un viejo camino de montaña, evidéntemente observándonos atentamente. Un precipicio dividía la montaña en dos partes y el camino se curvaba para cruzarlo en un lugar poco profundo, probablemente a 135 metros de nosotros. Jack nos dejó y caminó para reunirse con Mangas Coloradas, quien con su escolta, cruzaba el barranco lentamente pero decididamente. Swilling, a pesar de tener 1’82 metros de alto, parecía un muchacho al lado de Mangas Coloradas.

Los dos chapurrearon en español. No podíamos oír lo que decían pero Swilling se giró y nos miró. Interpretamos la mirada como queriendo decir que le cubriéramos. Cuando los nuestra unidad repentinamente alzó sus armas contra el grupo, por primera vez Mangas Coloradas se dio cuenta de su seria posición. Swilling se le acercó y puso su mano en el hombro del jefe, y finalmente le convenció de que resistirse significaría la destrucción de todo el grupo. Vinieron caminando hacia nosotros, incluida la  escolta. Cuando Swilling dijo a Mangas Coloradas que no querían a sus guardaespaldas, se detuvo con alguna voz gutural y, finalmente, les dio instrucciones en español: ‘Decid a mi gente que me busque cuando me vean’. Cuando íbamos de vuelta por la cima, los soldados salieron de su escondite, ofendiendo enormemente a Mangas Coloradas«.

Mangas Coloradas comprendió que había sido traicionado y que, probablemente, le matarían. En otro tiempo, con su astucia podía intentar la huida. Ahora pasados los 70 años, vio que todo era inútil. Antes de despedir a sus hombres, quien incluía a Victorio y al menos uno de sus hijos, Mangas Coloradas les advirtió que «ahora no ‘hiciesen el tonto’ con los mexicanos«. Swilling dijo a Mangas Coloradas que estaría bajo custodia para asegurar que los apaches no hicieran daño al grupo de Walker mientras realizaba labores de prospección por el territorio.

El segundo relato de Conner aparece en un manuscrito que escribió y que fue publicado en 1956 bajo el título «Joseph Reddeford Walker and the Arizona Adventure». Conner describió a Mangas Coloradas así: «Su vestido consistía en un sombrero de copa de paja de ala ancha de fabricación mexicana; una camisa de algodón a cuadros, un calzón o un trapo, y un par de mocasines altos como botas… Era un hombre atlético, de bastante más de 1’82 metros de altura, con una ancha cabeza cubierta por una larga melena que alcanzaba su cintura. Sus hombros eran anchos y su pecho amplio y musculoso. Él iba erguido y su caminar era orgulloso y en conjunto representaba físicamente un modelo de hombría. Si Mangas Coloradas tuvo alguna vez uno o varios compañeros de parecida apariencia yo no lo vi durante los cinco años que pasé en su territorio«.

Al día siguiente, 18 de enero, los soldados formaron y, acompañados por Swilling y sus hombres, cabalgaron con Mangas Coloradas de Pinos Altos a Fort McLane [Este puesto fue  quemado por los apaches cuando fue abandonado el 16 de septiembre de 1860, siendo reocupado por los soldados estadounidenses]. Durante el viaje, unos de los hijos de Mangas Coloradas [Sethmooda o quizás Salvador] alcanzó al destacamento, permitiéndole Swilling que hablara con su padre. Fue una conmovedora escena, calificándola un testigo de «triste» cuando Mangas Coloradas insistió en que su hijo volviera con su gente. También fue una emotiva despedida. El jefe sabía que su situación era difícil y debió haberse preguntado si alguna vez volvería a ver a su gente. Cuando el hijo se fue, lo hizo con lágrimas en los ojos.

Cuando llegaron a Fort McLane, Swilling entregó al prisionero al general Joseph Rodman West. Mangas Coloradas iba montado sobre un pequeño ponie alazán con una silla de montar y estribos tan cortos que sus rodillas le golpeaban constantemente el mentón. Clark Stocking, un soldado de la compañía «A», del 5º de Infantería de California, recordaría que «Mangas Coloradas era el más magnífico espécimen de virilidad salvaje que nunca haya visto. Él tenía unos 1’97 metros de estatura, erguido y altivo, con una severa expresión en su rostro, rígido como una cara tallada en piedra«. Mangas Coloradas se alzaba sobre West, que parecía un pigmeo al lado del viejo jefe. El general le acusó de ser el responsable de todas las depredaciones ocurridas en el sur de New Mexico, en especial una contra una caravana gubernamental ocurrida el último octubre, en la que los apaches habían matado a un hombre, herido a otro, y capturado 17 mulas. Mangas Coloradas negó ser el autor [lo que era cierto]. A West le importaba poco si era el autor o no. Contradijo el informe de Shirland [quien reclamó ser el autor de la captura de Mangas Coloradas] mintiendo descaradamente en su informe al general Carleton afirmando que el jefe apache «se había entregado voluntariamente«. West dijo a Mangas Coloradas: «Tú has matado a tu última víctima blanca, viejo sinvergüenza«, señalando al este, al Cooke’s Canyon, remarcando que estaba cubierto por los «blanquecinos huesos» de las víctimas de Mangas Coloradas quien, a pesar de que no quería hablar, respondió que él solo había luchado en defensa propia, solo después de que «fuimos atacados por los hombres blancos que estaban cavando mis colinas buscando el hierro amarillo«, una declaración que innegablemente era cierta desde el punto de vista del jefe apache. Luego dijo a Mangas Coloradas «que no buscaba venganza pero que pasaría el resto de sus días como prisionero en manos de las autoridades de los Estados Unidos, que permitiría a su familia reunirse con él y que serían bien tratados«. West le avisó que si intentaba escapar los soldados le matarían. A pesar de todo, lo que dijo a los soldados que le custodiaron esa noche, es totalmente diferente.

Esa noche del 18 de enero, Mangas Coloradas fue puesto bajo custodia de dos soldados dentro del único edificio de adobe que quedaba, estaba medio derruido por lo que estaba al aire libre. Los soldados le dijeron que se sentara en el suelo, le dieron una sola manta, e hicieron una hoguera para calentarse ellos mismos. Según el soldado Clark Stocking, West sugirió a sus hombres que preferiría no verlo con vida al día siguiente: «Hombres, ese viejo asesino se ha escabullido de cada destacamento militar y ha dejado un rastro de sangre por los 800 km de la antigua línea postal. Lo quiero muerto mañana por la mañana, ¿entienden? Quiero que muera«.

A medianoche, el sargento de guardia [Henry C. Foljaine] fue con tres soldados [James Colyer, John V. Mead y quizás Clark Stocking] a reemplazar a los dos guardias. Esa noche, uno de estos hombres patrullaba la mitad del perímetro mientras otro de ellos lo hacía por la otra mitad. Daniel Ellis Conner estaba de servicio cuando la guardia se cambió a medianoche. Era una fría y desagradable noche. Vio a los nuevos guardias burlarse y molestar a Mangas Coloradas mientras se alejaba [Conner] del lugar. Antes pudo ver que mientras Mangas Coloradas estaba durmiendo, tapado con una sola manta, comenzó nerviosamente a moverse de un lado a otro. Conner pronto se dio cuenta del motivo del nerviosismo de Mangas Coloradas. Después de caminar hasta el final de su ronda, Conner se giró y se dirigió hacia la hoguera, viendo que los soldados estaban molestando a Mangas Coloradas. Cuando llegó, dejaron de molestar al jefe.

Cuando estaba fuera de la visión del otro centinela, caminó rápidamente para terminar su ronda, luego volvió y caminó sin prisa viendo las bromas de los centinelas: «Pude verles claramente por la luz de la hoguera como calentaban en ella sus bayonetas y las ponían en los pies y en las piernas de Mangas Coloradas, quien de vez en cuando protegía sus extremidades del acero caliente«. Tan pronto como Conner se alejaba, reanudaban su tortura hasta que regresaba de nuevo. A Conner no le gustaba lo que veía pero no dijo nada. A la 01:00 del 19 de enero, cuando Conner volvía a mitad de camino del abierto edificio de adobe, vio a Mangas Coloradas levantarse, apoyándose en su codo izquierdo, y empezar a protestar de forma enérgica diciendo a los centinelas en español que no era un niño para que jugasen con él. Esas fueron sus últimas palabras.

Los dos soldados, Mead y Colyer, le dispararon con sus mosquetes cayendo al suelo de espaldas. Hay dos versiones sobre lo que ocurrió a continuación. Conner dijo que los dos soldados dispararon dos tiros a la cabeza de Mangas Coloradas; mientras que Clark Stocking declaró que el sargento Henry Foljaine vino y le disparó con su revólver en la cabeza. Esta segunda versión fue confirmada en un informe publicado por Orson Squire Fowler, un frenólogo de New York, que examinó el cráneo de Mangas Coloradas, dictaminando que «hay un orificio de bala entrando en el parietal posterior derecho, con aberturas radiantes, y una herida de salida extirpando parte de la frente derecha y la zona del seno frontal«. Fowler declaró que solo había una herida en la parte trasera de la cabeza, disparada por Foljaine u otro soldado. El jefe apache, de 73 años, había pagado un precio muy alto por confiar en los estadounidenses. 

Los disparos despertaron a todo el campamento pero todos volvieron a dormirse cuando se enteraron de que la víctima era un apache, disparado «mientras intentaba escapar». El sargento fue a la tienda de West para informarle de los detalles. El general preguntó: «¿Está muerto?«. Foljaine respondió: «Sí, señor«. «Muy bien sargento, envíe a sus guardias a dormir«, dijo West. El informe del general decía: «En el plazo de una hora Mangas Coloradas había hecho tres intentos de fuga, siendo disparado en el último de ellos«. West añadió: «Por lo tanto, he insistido mucho en este asunto para demostrar que incluso con un indio asesino, cuya vida está claramente perdida por todas las leyes, ya sean humanas o divinas, dondequiera que se encuentre, la buena fe de las autoridades militares de los Estados Unidos no se ha visto comprometida de ninguna manera«. El general Carleton aparentemente aceptó su versión aunque en 1865, el periódico «Santa Fe New Mexican» publicó una carta del juez Joseph G. Knapp dirigida a él [Carleton] en la que no solo le criticaba por su política hacia los chihennes sino que también afirmaba que los soldados habían matado a Mangas Coloradas a sangre fría. Carleton envió una copia del artículo a West. Por entonces los dos se habían convertido en «enemigos», no estando West mucho tiempo bajo el mando de Carleton. West dijo que las acusaciones de Knapp eran «totalmente falsas».

Después de la muerte de Mangas Coloradas, varios soldados hablaron del asunto. Tres de ellos [Clark Stocking, John S. Crouch, y John Martin], presentes en Fort McLane, acusaron a los guardias de haber asustado a Mangas Coloradas lanzándole ladrillos de adobe contra él, o a la pared cerca de él, haciéndole saltar instintivamente para después dispararle, y según los dos últimos, clavarle las bayonetas. Otro soldado, John Townsend, coincidiendo con Conner, declaró que le tiraron brasas calientes, haciendo que se levantara, después de lo cual le dispararon. Parece que estos hombres estaban probablemente dormidos a la hora del incidente pero la noticia de la muerte de Mangas Coloradas pronto se extendió por el campamento, y las verdaderas circunstancias de lo ocurrido pronto se conocieron, aunque «obtuvo lo que merecía y nadie en nuestro destacamento se compadeció ni lloró por él«, según dijo Stocking. Conner dijo que ninguno de los soldados o civiles creía que Mangas Coloradas había intentado escapar. Darlis A. Miller, en su libro «The California Column in New Mexico», concluyó que la actitud predominante de la mayoría de los soldados [de hecho, de la mayoría de la gente del sudoeste] respecto a las circunstancias de la muerte de Mangas Coloradas fue la indiferencia, importándoles poco si los guardias le habían disparado mientras intentaba escapar o si simplemente le habían ejecutado. Después de todo, solo era un indio, uno menos que matar. El pionero de Arizona, William Fourr «Uncle Billy», oyó los detalles de la muerte de Mangas Coloradas al capitán McCleave. Según él, McCleave dijo que los centinelas tenían órdenes de matar a Mangas Coloradas si intentaba escapar. Para conseguirlo, decidieron no atarlo ni encerrarlo, sin embargo el jefe apache no intentó nada. A altas horas de la noche, el guardia pinchó a Mangas Coloradas con una bayoneta, lo que hizo que saltara, haciendo que le disparara y matara. Fourr atestiguó que también oyó esta versión de otros soldados que declararon haber estado presentes. En 1865, el juez Joseph G. Knapp acusó a los soldados de despertar a Mangas Coloradas, después de lo cual le dispararon  y le mataron. Casi al mismo tiempo, John Greiner, antiguo agente indio y superintendente interino de Asuntos Indios en New Mexico, quien se había reunido con Mangas Coloradas en el Ácoma en julio de 1852, inequívocamente declaró que los guardias le habían asesinado. Charles Connell, quien conoció a los chihennes a finales de la década de 1870, también había oído que los guardias habían tirado un ladrillo de adobe a Mangas Coloradas mientras dormía. Tan pronto como el jefe se levantó, los guardias le dispararon.

A la mañana, Conner tuvo oportunidad de ver el cuerpo del jefe, viendo su largo pelo cayendo sobre su cara. Varios soldados fueron a ver el cadáver. Uno de ellos, John T. Wright, arrancó el cuero cabelludo con un largo cuchillo que había pedido prestado a un cocinero. Al mediodía, el cuerpo fue envuelto en una manta, echado a una zanja y cubierto pero unos pocos días después, después de que West partiese para La Mesilla, David B. Sturgeon, cirujano del fuerte, y unos soldados lo desenterraron para amputarle la cabeza. El doctor hizo un informe con la descripción de Mangas Coloradas: «Era un hombre con las mejores proporciones y cualidades físicas… tan recto como las cañas con las que hacen sus flechas. Su cabeza y rostro estaban formados por los modelos más hermosos y más notables de su raza. La frente resaltaba clara y prominentemente sobre los ojos. Era inusualmente alto y ancho para un indio. La cabeza era notable por el ancho de oreja a oreja. Los pómulos eran grandes y prominentes, y la mandíbula inferior enorme… Sus ojos negros eran muy grandes y, cuando se enfadaba, centelleaban y brillaban como diamantes negros… Su cuello era fuerte y firme, no grueso, estando elegantemente unido a un magnífico par de hombros, y a un cuerpo que medía 43 pulgadas [1’09 metros] de circunferencia, y cubierto con músculos que habrían confundido a un joven y entusiasta estudiante de anatomía. Sus extremidades no tenían defectos, perfectas en proporciones y simetría«.

Sturgeon hirvió la cabeza, enviando el cráneo a un museo de New York. Allí, el frenólogo Fowler determinó que era más grande que la cabeza de Daniel Webster, considerado como uno de los principales pensadores y literatos de la primera mitad del siglo XIX. [Según el pensamiento de la época, el tamaño de la cabeza tenía que ver con la inteligencia del individuo]. Fowler describió el cráneo de Mangas Coloradas en su libro «Human Science»: «Frenología de Mangas Coloradas. El cráneo que aparece en la página siguiente fue enviado al autor por el cirujano David B. Sturgeon, quien vio a este indio pocos minutos después de que le dispararan, y preparó este cráneo expresamente para mí, por lo que su identidad está asegurada. Es una de las mejores contribuciones posibles a la ciencia frenológica, por lo que cada lector, sin duda, se unirá al autor para agradecer al donante…«.

Unos 18 meses más tarde, el cirujano asistente John Quincy Adams [sobrino del antiguo presidente] cuando pasó por Fort McLane con un destacamento de soldados, oyó la historia de la muerte de Mangas Coloradas. Un soldado dijo que sabía donde estaba enterrrado el cuerpo, a unos pocos metros de donde le dispararon. Adams buscó los huesos pero lo más que pudo encontrar fue un fémur.

Una hora después de la muerte de Mangas Coloradas, West envió dos destacamentos para atacar a los apaches antes de que se dieran cuenta de que sus soldados habían matado a su jefe. El capitán William McLeave fue a Pinos Altos al mando de 20 soldados. Ese día, la banda de Mangas Coloradas, ignorando el destino de su jefe, se acercaba pacíficamente a la población. McLeave ordenó atacarles, matando a 11, e hiriendo a uno, que más tarde resultó ser la mujer de Mangas Coloradas. Uno de los muertos fue su hijo, probablemente Sethmooda. Los civiles de Pinos Altos se unieron a los soldados. McLeave buscó más apaches al día siguiente, 20 de enero, antes de volver a Fort McLane.

El otro destacamento, al mando del capitán Edmond Dana Shirland fue al río Mimbres con 50 soldados donde, a la mañana del 20 de enero, descubrió una ranchería chihenne, probablemente de Victorio, situada en una escabrosa y alta montaña. Aún así, sorprendieron a los apaches y mataron a nueve cerca de sus wickiups. Shirland también pensó que sus hombres habían matado o herido a varios más. También recuperó 34 caballos y mulas, incluyendo las mulas del gobierno capturadas el último 31 de octubre. Ambos destacamentos regresaron con los cueros cabelludos y otros trofeos de guerra colgando de sus sillas.

La muerte de Mangas Coloradas causó honda impresión entre los apaches cuya furia hizo que aumentaran las depredaciones, torturas y muertes, tanto de civiles como de militares. Cuando Cochise se enteró de la muerte de su yerno, quedó totalmente consternado, al igual que Victorio y un líder por entonces poco conocido, llamado Gerónimo. La banda de Mangas Coloradas, formada por bedonkohes y chihennes, quedó sin una jefatura clara, siendo los más influyentes José Mangas, Chastine, Gordo, Chiva y Esquine

James Kaywaykla, un miembro de la banda chihenne de Victorio, expresó los sentimientos de los chiricahuas: «La muerte de un hombre desarmado que había ido a donde el enemigo bajo tregua fue un acto incomprensible, pero infinitamente peor fue la mutilación de su cuerpo«. Asa Daklugie declaró: «Para un apache la mutilación de su cuerpo es mucho peor que la muerte, porque el cuerpo debe transcurrir eternamente tal cual ha quedado mutilado. Los ‘ojos blancos’ poco sabían lo que estaban haciendo cuando mutilaron a Mangas Coloradas. Antes había pocas mutilaciones pero nada comparado con lo que siguió«.

Tres años después de la muerte de Mangas Coloradas, su banda se fracturó en tres grupos. La mayoría de los chihennes se unieron a los chihennes de Victorio en New Mexico, intentando buscar la paz con los estadounidenses. Otros fueron para unirse a Cochise. Como Gerónimo recordaría: «Nos retiramos a las montañas cercanas a Apache Pass, y Cochise asumió el mando de toda la banda«. Pero al final, Gerónimo y sus seguidores se unieron a Juh, por su amistad y vínculo familiar con él desde su juventud. Alternativamente estuvo unido tanto con los nednais de Juh como con los chokonen de Cochise, pasando parte de los siguientes años en Sonora y Chihuahua. Su familia probablemente permaneció en la Sierra Madre la mayor parte del tiempo).

* El 1 de febrero, el general Carleton informa a Washington que los apaches mescaleros han sido completamente sometidos.

* El 24 de febrero, el presidente Lincoln firma la ley por la que se crea el Territorio de Arizona. (El Congreso divide la mitad occidental de New Mexico de la mitad oriental para crear el Territorio de Arizona justificándola por la posible riqueza mineral de la región). 

* En marzo de 1863, llegan a la Reserva de Bosque Redondo, los apaches mescaleros, junto a unos pocos apaches jicarillas, que se habían rendido en Fort Stanton (Lincoln County, New Mexico) en noviembre del año anterior. (Esta nueva reserva estaba situada en una planicie junto al río Pecos en el norte de New Mexico, junto a Fort Sumner [De Baca County, New Mexico]. Los jefes mescaleros eran Gian-nah-tah o CadeteNa-tanh; Too-ah-yay-say; Natch-in-ilk-kisn; Nah-kah-yen; Para-dee-ah-tranKlo-sen; y el jefe jicarilla Kicking Horse. Llegarían a sumar unos 500 mescaleros.

Gian-nah-tah significa “Siempre Listo” o Always Ready. Era el jefe principal y ha pasado a la historia con el nombre de Cadete. 

Nah-tanh significa Flor del maíz” o Corn Flower, llamado así porque en una ocasión, durante una incursión, se escondió él y su partida en un campo de maíz cerca de la localidad de Ures [Sonora] logrando llevarse unos 200 caballos. Era llamado Chato por los mexicanos [no confundir con el chiricahua Chato] porque su nariz estaba rota y aplastada por la patada de un caballo. Era muy estimado entre su gente, como guerrero y como juicioso consejero. Tenía unos 40 años, pesaba alrededor de 90 kilos; era ancho de pecho, poderoso y muy serio, casi nunca se dignaba a sonreír. Su opinión en cuanto a las cualidades de un caballo o de un arma se consideraba definitiva. Había participado en muchas incursiones hasta que se rindió.

Too-ah-yay-say significa «Fuerte Nadador« o Strong Swimmer porque una vez se salvó por los pelos de morir ahogado en el Río Grande, cuando trataba de cruzar con una banda de caballos robados. Después de una lucha desesperada, en el que varios de los animales se perdieron, logró llegar a la orilla y huir con el resto de apaches de un gran grupo perseguidor mexicano que no se atrevieron a aventurarse en las aguas del río. 

Natch-in-ilk-kisn significa Gotas de Colores o Colored Beads era un hombre alto y señorial que siempre llevaba un collar rígido y grueso alrededor de su garganta, y brazaletes en sus muñecas.

Nah-Kah-yen o Keen Sighted era particularmente hábil en seguir rastros y su conocimiento del sentido de la orientación y de los hábitos de los animales era realmente maravilloso. Tenía unos 27 años, de mediana estatura y bien formado. Era una especie de dandy entre los apaches, llevando siempre la mejor ropa, y cuidando su melena de manera especial, siempre bien peinada y adornada con unas pequeñas placas de plata.

Para-dee-ah-tran significa Contento” o Contented porque era tranquilo, de temperamento fácil y buen carácter y buen compañero.

Klo-sen significa Soga de Pelo” o Hair Rope por haber enlazado y matado a un comanche durante un combate entre las dos tribus. Habiendo agotado sus flechas utilizó las armas de su enemigo muerto, contribuyendo a ganar el combate.

Frederick Peso, vice-presidente de la “Mescalero Apache Tribe” a finales del siglo XX, diría: «Cuando se mudaron a Bosque Redondo casi no había nada allí. Fue un nuevo fuerte. Tuvieron que reconstruirlo. Tuvieron que hacer adobes. Tuvieron que limpiar el terreno para poder cultivar y cuando lo hicieron, nuestra gente no estaba acostumbrada a eso. Eran guerreros, cazadores, combatientes. Eran valientes y tuvieron que venir y arrastrarse por el fango«.

La creación de la reserva en Bosque Redondo supuso un gran trabajo. Aunque el propósito principal de Fort Sumner era proporcionar protección a los colonos, la tarea de crear una reserva india en Fort Sumner demostró ser mucho más difícil de lo que se podía imaginar. A los más de 400 apaches mescaleros se unirían, a principios de 1864, más de 8.500 navajos. Además de cerca de 500 soldados y 200 civiles que vivían Fort Sumner, la reserva tenía una población de cerca de 10.000 personas. Nunca en la historia de New Mexico había habido tanta gente junta en un solo lugar. El Ejército sólo esperaba que hubiera 5.000 personas, por lo que el suministro de alimentos, agua y alojamientos fue un grave problema desde el principio.

Hubo que cavar una gran acequia para el riego de los campos; hacer una presa en el río Pecos que había que reparar constantemente debido a la erosión, erigir edificios y alojamientos, plantar cultivos, etc. Los apaches mescaleros estaban resentidos porque los navajos se aprovecharon del trabajo que ellos habían hecho antes de su llegada. Los navajos temían que los soldados no les diesen alimentos si la reserva no funcionaba. Los enfrentamientos entre los apaches mescaleros y los navajos, que nunca había vivido tan cerca, eran constantes. Ambos eran la mano de obra. Para colmo, la salud empeoró. La gente no tenía agua limpia; el agua del río era muy alcalina; no había leña para cocinar. Pero trabajaron duro para mantenerse con vida, haciendo lo que fuese necesario para el cuidado de sus familias. La vida para los apaches mescaleros y navajos era lamentable. Sobrevivían.

Para el verano, la reserva tenía campos con cultivos plantados. Desgraciadamente, toda la cosecha se perdió por una plaga de gusanos que destruyó los cultivos. Ante esa dificultad, el Ejército proporcionó escasas raciones de alimentos a los nativos, que eran constantemente reducidas porque no llegaban para tanta gente. Tanto los apaches mescaleros como los navajos enfermaron por comer alimentos que eran totalmente diferentes de su dieta normal. Los apaches mescaleros habían vivido en las montañas y en densos bosques donde la caza y plantas comestibles eran abundantes. Los navajos tenía enormes rebaños de ovejas y cabras y venía de un territorio donde el buen pastoreo, la buena comida y el agua era abundante.

El agua del río Pecos, muy alcalina, causó graves problemas intestinales y enfermedades que se propagaron rápidamente. Una epidemia de viruela se extendió por toda la reserva provocando bastantes muertos. Los inviernos en Bosque Redondo eran muy fríos careciendo de medios adecuados para construir los típicos tipis de los apaches mescaleros y los hogans de los navajos. No había leña suficiente para calentarse. Tenían frío, y estaban enfermos y hambrientos. Los navajos se refieren a esa época y lugar como «hweeldi», traducido como «el lugar de sufrimiento».

Lorenzo Labadie, el agente indio de la Reserva de Bosque Redondo, diría a John Carey Cremony, capitán en ese momento en Fort Sumner [De Baca County, New Mexico] y autor del libro “Life Among the Apaches”: Estos indios están en la miseria porque hace dos días que han consumido sus raciones y no tienen qué comer. Hay muchas mujeres y niños entre ellos y todavía faltan dos días más para que les distribuyan de nuevo los suministros. Sus guerreros han pedido que se les permita ir a cazar. Las llanuras cercanas están llenas de rebaños de antílopes que pueden ser cazados fácilmente. He estado con el capitán Updegraff pero no quiere saber nada. Por favor hable con él y vea lo que puede hacer pues de lo contrario pueden intentar escapar de la reserva”. 

Cremony habló con el capitán Joseph Updegraff, comandante de Fort Sumner, diciéndole: “Capitán, los apaches han pedido su permiso para ir a una cacería que ha Vd. negado; permítame decirle que se mueren de hambre, que tienen a sus mujeres e hijos como rehenes y Vd. recordará su determinación. Me ofrezco voluntario para ir con ellos para que regresen en 48 horas”.

El capitán Updegraff respondió:Muy bien, capitán, si Vd. decide confiar en esos diablos rojos sin pacificar y hacerse responsable de su regreso, y me da la garantía oficial por escrito, lo que es indispensablemente necesario, puede ir con ellos mañana por la mañana a la luz del día; pero no permanezca lejos más de 48 horas”.

Cremony habló con Lorenzo Labadie, el cual informó a los apaches mescaleros de las condicionesde la cacería. A las 07:00 horas de la mañana siguiente, un grupo de 110 apaches, 95 guerreros y 15 mujeres, salieron de la reserva acompañados sólo de John Carey Cremony. Los apaches iban armados de arcos y flechas ya que todas las armas de fuego tuvieron que dejarlas en la reserva.

Los apaches formaron dos líneas, la primera a unos 550 metros por delante de la segunda. Estos dos grupos ampliaron sus líneas de modo que no hubiera dos apaches a menos de unos 40 metros el uno del otro, extendiendo cada línea a una distancia de unos 2’5 km, barriendo una gran superficie de territorio, y sin embargo lo suficientemente cerca para evitar que escape un antílope a través de las dos barreras o entre los cazadores. La formación avanzó así hasta avistar una manada a unos 800 metros. Inmediatamente las dos alas de la primera línea se adelantaron a toda velocidad cortando la retirada de los animales, rodeándolos mientras la segunda línea llegó rápidamente para completar el cerco. Los apaches cazaron 87 antílopes. Al cabo de 36 horas, el capitán Updegraff fue informado del éxito de la cacería.

Entre los apaches mescaleros de la Reserva de Bosque Redondo había un cautivo mexicano llamado Juan Cojo. Había sido capturado a la edad de 11 años y no obtuvo su liberación hasta que cumplió 33. Hablaba apache con fluidez y fue contratado como intérprete).

* En marzo, varios grupos de apaches firman en Fronteras (Sonora) un tratado para acordar una tregua, no formando parte de ella Cochise debido a que, probablemente, esté de nuevo en Arizona. (Los supervivientes de la banda de Mangas Coloradas se unieron a Cochise y sus chokonen).   

* A mediados de marzo, el general Carleton dice a West: Yo no espero ninguna paz con ellos (los apaches) salvo con los que ya están bajo nuestro dominio. Ellos no deben tener voz en el asunto. La alternativa es la subyugación o la eliminación de todos los hombres”.

* El 22 de marzo, 30 apaches bedonkohes, chokonen y chihennes a caballo y varios más a pie, roban 60 caballos en las Pinos Altos Mountains, cerca de Fort West ([Grant County, New Mexico]. Huyeron hacia el oeste, a Arizona, deteniéndose en el Bonita Creek, un afluente meridional del río Gila. Un destacamento de soldados que les perseguía los encontraron el 27 de marzo, y atacándolos por sorpresa, mataron a 25 apaches en 20 minutos, dispersándose el resto).  

* A primeras horas de la mañana del 25 de abril, unos 200 apaches fueron vistos acercándose a Fort Bowie (Cochise County, Arizona) desde el norte. (El capitán Benjamin F. Harrover, de la compañía “E” del 5º de Infantería, comandante del puesto, salió con 20 soldados de su propia compañía y cinco más de caballería, acompañados por el cirujano del puesto Edward L. Watson, del 1º de Infantería. Al llegar al manantial, al norte del fuerte, los apaches se toparon con los hombres de Harrover, quien ordenó abrir fuego. Los apaches, 30 de los cuales iban a caballo, comenzaron a retirarse pero respondiendo al fuego de los soldados, ya que varios de ellos tenían armas de gran calibre y bastantes fusiles. El enfrentamiento continuó durante casi tres horas, tiempo durante el cual los hombres de Harrover persiguieron a los apaches durante unos 6’5 km. 

Tres apaches resultaron muertos, aunque Harrover creyó que fueron más, entre muertos y heridos, porque vio caer a unos cuantos. Un soldado, M. B. Wilcox de la compañía “E”, del 5º de Infantería, resultó gravemente herido en el hombro y un caballo recibió una herida en el pecho).

* El 7 de mayo de 1863, el capitán Thomas Theodore Tidball ataca a una banda apache en el Aravaipa Creek (Graham County, Arizona) matando a 47 de ellos y regresando a Tucson con 10 cautivos y 66 reses. (Tidball había salido de Fort Lowell, situado en las cercanías de Tucson [Pima County, Arizona] guiado por Jesús María Elías, un prominente ciudadano mexicano de Tucson y por varios “apaches mansos” de la zona).

* Durante la segunda semana de mayo, Cochise está en Fronteras (Sonora) al parecer para intercambiar bienes robados por comida, armas y municiones. (Los mexicanos mataron a algunos de los suyos por lo que respondió matando a varios ciudadanos, terminando la tregua).

* A finales de mayo, una banda apache roba algunos caballos en el rancho de la Laborcita y matan varias vacas en los corrales de Nombre de Dios ([ambos en Chihuahua]. Joaquín Terrazas les persiguió con 15 soldados de Caballería alcanzándoles en la sierra del Gato, estableciéndose un tiroteo mientras trepaban por los peñascos hasta la cima observando rastros de sangre de algunos apaches. Al llegar a la cima capturaron varias mujeres y niños, recuperando los caballos robados y el botín que llevaban).

* El 20 de junio, el capitán Albert H. Pfeiffer sale de Fort McRae (Sierra County, New Mexico) de excursión a una fuente termal, que estaba a 15 km, con su mujer embarazada, María Antonia Salinas; su hija adoptiva, María Antonia Pfeiffer, una sirvienta, la señora Mercado; y seis soldados de escolta cuando son atacados por un grupo de apaches mescaleros. (Albert H. Pfeiffer y su esposa, habían adoptado el 11 de mayo de 1862 a tres jóvenes nativos a los que bautizaron, figurando en el registro de bautismos de Abiquiú [Abiquiu, Rio Arriba, New Mexico]. La mayor era una chica ute de 17 años a la que llamaron María Antonia Pfeiffer; un niño navajo de 7 años, José Lázaro Pfeiffer y una niña navajo de 5 años, María Juliana Pfeiffer.

El capitán Pfeiffer estaba destinado en Fort Craig [Socorro County, New Mexico] cuando empezó a tener molestias en sus ojos, por lo que decidió pasar unas semanas en un manantial al sur de Fort McRae donde esperaba mejorar gracias a sus aguas termales. Levantaron las tiendas de campaña en un bosque de álamos cerca de las fuentes y en poco tiempo la salud de Pfeiffer empezó a mejorar. Una mañana, al salir el sol, bajó a la fuente para bañarse y cuando salía del agua oyó el grito de guerra de los apaches mescaleros. Los soldados Quintana y Mestas murieron; otro llamado Dolores y un un civil llamado Betts resultaron heridos, huyendo con los dos soldados restantes. Pfeiffer estaba desnudo pero tuvo tiempo de coger su rifle antes de que los apaches se abalanzaran hacia él. Corrió hacia el río con una flecha clavada en la espalda hasta llegar a un lugar protegido por unas rocas donde se detuvo para descansar y defenderse. Permaneció allí durante varias horas, bajo un sol ardiente. Los apaches mescaleros, al ver que no podrían alcanzarle sin tener bajas, se fueron por lo que Pfeiffer pudo llegar a Fort McRae. Llegó más muerto que vivo. Cuando el cirujano sacó la flecha de su espalda, la piel quemada por el sol que rodeaba la herida salió con ella, y durante días sufrió una intensa agonía, estando durante dos meses a punto de morir.

Mientras tanto, un destacamento enviado por el comandante Arthur Morrison encontró el campamento quemado y los cuerpos de dos soldados y el de la sirvienta. Los apaches mescaleros habían capturado a la esposa de Pfeiffer, y a su hija adoptiva. Conociendo sus costumbres, pensaron que no matarían a las mujeres, sino que las llevarían cautivas. Fueron tras ellos, alcanzándolos en los alrededores de las Caballo Mountains [Sierra & Doña Ana Counties, New Mexico]. Viéndose acosados, mataron a las dos mujeres y escaparon.

El capitán Pfeiffer se recuperó por completo, yendo al año siguiente con el coronel Kit Carson en la campaña contra los navajos. En venganza, combatió a apaches y comanches. En una ocasión dijo: «Ellos pagaron por ello, sí que han pagado bien por ello, en sangre«).

* El 17 de junio, un grupo de apaches tiende una emboscada a una columna de soldados estadounidenses en la que matan al teniente L. A. Bargie y a dos de sus hombres. (Cochise, Victorio, y Luis [un jefe bedonkohe, probablemente un hijo de Mangas Coloradas], organizaron una gran partida de guerra para vengar la muerte de Mangas Coloradas. Atacaron a varios grupos de estadounidenses a lo largo del Río Grande y en el Cooke’s Canyon [Luna County, New Mexico]. En San Diego Crossing [Doña Ana County, New Mexico], sobre el Río Grande, atacaron el 17 de junio a un destacamento militar matando al teniente y a dos soldados. Los apaches hicieron a Bargie lo mismo que los soldados habían hecho a Mangas Coloradas. Bargie fue encontrado con su cabeza cortada, su pecho abierto, faltando el corazón.

El 28 de junio, otro ataque apache cerca de las Gallinas Mountains [Socorro Mountains, New Mexico] a dos soldados correos de Fort Stanton [Lincoln County, New Mexico] acabó con uno de los soldados muertos y el otro, N. Quintana, herido y capturado, al que ataron a un poste y lo quemaron vivo. Tras estos ataques apaches, el general Joseph Rodman West ordenó al comandante William McCleave: “Esta banda de indios del río Mimbres debe ser exterminada hasta el último hombre. En cuanto las condiciones lo permitan cumplirá esta orden. Use cada hombre disponible… explore cada trozo de tierra y deles una paliza en sus lugares preferidos”. Mientras, Cochise y Victorio estaban probablemente en el Cook’s Peak atacando a dos columnas de soldados en el Cooke’s Canyon.

En agosto, tres grupos de apaches atacaron Fort Bowie [Cochise County, Arizona] llevándose todos los caballos pertenecientes al pequeño destacamento de la compañía «E», del 1º de Caballería. (Un destacamento dirigido por el capitán Tidball persiguió a los apaches sin éxito).

* El 22 de septiembre, una banda apache ataca el rancho de la Laborcita (a unos 9,5 km de la Villa de Chihuahua) matando a varias personas e hiriendo a otras. (Joaquín Terrazas les persiguió con 43 soldados alcanzándoles y produciéndose un tiroteo. Los apaches se defendieron tras las rocas pero al llegar 100 soldados de refuerzo de Chihuahua, más varios civiles de Torreón y Sacramento, se retiraron tras la cima abandonando los caballos tras matar al capitán José Herrera. Los soldados siguieron los rastros de sangre hasta que se hizo de noche regresando a la Villa de Chihuahua).

* A primeros de octubre, Joaquín Terrazas y sus hombres encuentran las huellas de una incursión apache que les lleva hasta la sierra del Chivatito (Chihuahua) donde estaban asediando una caravana de carros que se dirigía al Paso del Norte ([Ciudad Juárez, Chihuahua]. Matan a varios apaches y capturan a otros, junto a varios caballos).

* El 2 de octubre, el capitán Valentine Dresher, de la Compañía “B”, del 1º de Infantería de California funda, por orden del general Carleton, Fort Cummings (Luna County, New Mexico) en la parte este del Cooke’s Canyon. (El objetivo del fuerte era proteger la ruta de la “Overland Mail Company” que se dirigía a California. Dresher informó que «había encontrado el cañón adornado con restos humanos y tumbas«. El sargento George Hand anotó en su diario que «había encontrado muchos huesos, calaveras y tumbas al llegar al Cooke’s Canyon«. Otra persona observó: «A lo largo de todo esto hay tumbas, carros rotos… montones de rocas que denotan una tumba… y un cráneo humano«).

* En noviembre, Joaquín Terrazas persigue a un grupo de apaches hasta la sierra de los Arados (Chihuahua) donde captura a un guerrero, varias mujeres y niños, y unos cuantos caballos y mulas.

* En noviembre, el capitán Heraclio Escalante y 90 hombres de Bavispe (Sonora) destruyen una ranchería cerca de Janos (Chihuahua) matando a 21 apaches, seis de ellos varones y capturando a siete más.

* A finales de año, los chiricahuas de Cochise se ven obligados a moverse continuamente. (Por esa época, en Chihuahua, el sistema de recompensas por cabelleras está en pleno apogeo siendo aniquilados varios grupos locales de apaches).   

1864

* En enero, Merejildo Grijalva, el indio ópata que había estado cautivo del jefe apache chokonen Cochise durante varios años, llega a Fort Bowie, después de haber sido enviado allí por el general West para colaborar en una campaña contra Cochise, estando allí durante dos años y medio. (Durante la 1ª Asamblea de la Legislatura del Territorio de Arizona, los apaches fueron denominados como “asesinos por descendencia y ladrones por prescripción”).

* El 5 de enero, un grupo de apaches entra en el corral del rancho de Abraham Harlow Peeples, cerca de Weaverville (Yavapai County, Arizona), llevándose 32 caballos y mulas, dirigiéndose hacia el Salt River. (Se formó un grupo persecutor de 28 hombres, llevando raciones para 10 días. Además de Peeples, iban Daniel Conner, Joe Dye, y King Samuel Woolsey, quien asumió el mando.

Viajaron en dirección este, siguiendo el rastro a través del Agua Fría River, Lost Creek y Verde River. Allí el rastro se dirigía a través del San Francisco River continuando en dirección este hacia la boca del cañón del Salt River. Al ir escasos de provisiones acamparon allí, yendo Peeples con varios hombres a un poblado de pimas para conseguir suministros.

Regresaron el 21 de enero con harina, pinole, y con 45 pimas y maricopas como refuerzo. Fueron a la parte superior del Salt River durante unos 25 km, encontrando el rastro en la boca del cañón. Allí todos los pimas retrocedieron diciendo que no entrarían en el cañón ya que no habían estado allí antes, pero Juan Chivari, el jefe maricopa, dijo que él iría a donde hiciese falta. El grupo quedó reducido a los 28 hombres originales, más Cyrus Lennan [administrador de correos] y G. G. Fisher, los dos residentes en los poblados pimas, y 16 maricopas, entrando en el cañón. 

Pasaron todo el día 23 recorriendo el cañón, y en la oscuridad encontraron el rastro que llevaba a una alta montaña, hacia el lado sur del río. Viajaron toda la noche sin encontrar ningún rastro fresco hasta cerca del amanecer, cuando descubrieron huellas de mujeres y niños. Avanzaron al galope y a las 08:00 horas encontraron una ranchería vacía. No sabían si eran Tonto Apaches o Pinal pero, evidentemente al verles llegar, habían huido.

Era el 24 de enero. Estaban desensillando los animales para acampar junto a unos pequeños estanques de excelente agua, y a punto de preparar el desayuno para luego descansar, cuando vieron las alturas ocupadas por apaches, y en poco tiempo, estuvieron completamente rodeados. Estaban a unos 550 metros siendo unos 250 apaches. [Woolsey diría después que eran unos 400 pero eso parece una exageración].

Woolsey se dirigió hacia la pendiente más cercana con sus intérpretes, un maricopa y un muchacho yavapai, para hablar a distancia con el jefe apache, llamado Par-a-muck-a, quien le preguntó si les estaban siguiendo para matarles. Woolsey dijo al jefe que estaba equivocado, que habían ido allí con los jefes pimas y maricopas para hacer un tratado y que habían seguido el rastro del ganado robado porque no conocían otro camino hasta ese territorio.

El jefe bajó a pie desde las alturas hasta donde estaba Woolsey, quien llevaba su carabina Sharps, diciéndole entonces que si intentaba volver a subir por la pendiente le dispararía, y que sus hombres podían venir a parlamentar. Después de alguna duda, el jefe apache llamó a sus hombres para que bajaran al campamento donde los maricopas habían preparado una fiesta para ellos con harina, pinole y tabaco. Llegaron unos 30 apaches, y ninguno llevaba armas de fuego.

Entonces las montañas, tanto como la vista podía alcanzar, se llenaron de señales de humo, viniendo y saliendo mensajeros apaches en rápida sucesión. Tras dos horas, uno de ellos informó que esperaban la llegada de Big Rump o Delshay, jefe de los apaches Tonto, con 40 guerreros. Hacia las 16:00 horas, otro mensajero llegó al campamento diciendo que Delshay no llegaría hasta la mañana siguiente.

Lo que pasó después es contradictorio. De repente, uno de los apaches clavó a Cyrus Lennan una lanza en el pecho izquierdo, matándolo instantáneamente. En el subsiguiente enfrentamiento, 24 apaches resultaron muertos, además de varios heridos. En el grupo de Woolsey sólo falleció Lennan, y un maricopa resultó herido leve por una flecha en el cuello, resultando muerto un caballo. [Así lo plasmó en un informe, el 14 de septiembre de 1864, al general James H. Carleton, comandante del Departamento de Arizona y New Mexico. Se desconoce por qué Woolsey dijo que el herido era un maricopa cuando en realidad era un empleado suyo, un yuma llamado Tonto Jack, que había sido cautivo de los apaches, y conocía su idioma].

Pero hay algunas diferencias en el relato de algunos que participaron en los hechos. Algunos participantes estuvieron en los poblados pimas días después del enfrentamiento, siendo entrevistados por el escritor J. Ross Browne; y por Charles Poston, Superintendente Territorial de Asuntos Indios.

Browne, echando mano a sus notas, diría más adelante: «De repente Woolsey sacó su revólver, apuntó y disparó a Par-a-muck-a matándolo en el acto. Esa fue la señal para la firma del tratado. Simultáneamente todo el grupo comenzó a disparar sobre los indios, matándolos a derecha e izquierda«.

Poston, 30 años más tarde, dijo de esa reunión: «Woolsey no solo era valiente sino también inteligente, percatándose de que, o ellos o los indios, iban a morir, dijo: ‘Chicos, o salimos de aquí o moriremos. Que cada uno elija un indio, que yo dispararé al jefe como señal».

Otro participante escribió una carta, fechada el 10 de febrero de 1864, que apareció en la edición del 9 de marzo de 1864 del periódico californiano «Sacramento Union». La carta, que iba firmada con las iniciales J. K. S., decía: « Entonces se produjo un contratiempo en la que perdimos a un hombre, muerto por un corte de lanza a manos de un apache, y el intérprete de los maricopas resultó herido, aunque no de peligro…  Hicimos buenos a 24 indios – o los matamos que es lo mismo – también a los que evitaron el plomo…«. La carta parece indicar que las intenciones de los hombres de Woolsey coincidían con lo que pasó.

El escritor Dan L. Thrapp en su libro «The Conquest of Apacheria», confirma los hechos. La señal para empezar a disparar sería cuando Woolsey se llevara la mano a su sombrero.

Los acontecimiemtos pudieron desarrollarse de la siguiente manera. Cuando el grupo de Woolsey notó que ninguno de los apaches hablaba inglés, comenzaron visualmente a escoger sus objetivos, mientras sonreían, asentían y señalaban con la cabeza. El tiroteo empezó cuando Woolsey se llevó la mano al ala de su sombrero como señal, matando él mismo al jefe Par-a-muck-a. Woolsey advirtió a Lennan que tuviese cuidado con un apache cojo que blandía una lanza. «Me encargaré de él«, contestó Lennan pero disparó a otro apache que tenía cerca, no pudiendo evitar que el apache le clavase la lanza en el pecho. Joe Dye lo mató. Lennan en el suelo exclamó: «¡Me muero!«, falleciendo seguidamente. La lanza se había clavado en el corazón. Los apaches que no fueron abatidos lucharon con desesperación, retrocediendo y girándose para disparar sus flechas mientras huían. La lucha, si así se puede llamar, duró siete u ocho minutos. Inmediatamente empacaron y cabalgaron 24 km durante esa noche.

El 29 de enero, estando cerca del Agua Frío River se toparon con dos apaches Pinal, que llevaban dos mulas y un caballo que habían robado de la mina Hassayampa [Maricopa County, Arizona]. Mataron a uno e hirieron gravemente al otro, llevándose los animales. Regresaron el 3 de febrero habiendo estado ausente 27 días. A ese enfrentamiento se le conoce como la batalla de «Bloody Tanks».

Woolsey y su grupo fueron tratados como héroes, y el gobernador John Noble Goodwin nombró a Woolsey, ayudante militar con el rango de teniente coronel de la milicia.

John Langellier, ex director del «Sharlot Hall Museum» de Prescott, dijo que «no siempre es justo aplicar los estándares de hoy a las figuras históricas. El héroe de ayer es el villano de hoy. No hay duda de que por los estándares de hoy sería considerado racista«, dijo Langellier, pero Woolsey excedió los límites del comportamiento aceptable incluso en su tiempo. 

En una ocasión, Woolsey y su grupo se topó con un grupo de nativos, probablemente yavapais a los que pidió parlamentar, dejando en las cercanías una bolsa de pinole envenenado con estricnina. Los nativos vieron el pinole y se lo comieron mientras él hablaba con sus jefes. Cuando el veneno entró en acción, los demás huyeron y sus hombres abrieron fuego contra ellos. Mataron a 36 nativos en lo que es conocido como la «Pinole Massacre».

En otra ocasión, en julio de 1864, una niña yaqui de 10 años llamada Lucía Martínez, que había sido capturada por los apaches, escapó de sus captores y comenzó el viaje de regreso a su casa sureña de Sonora, a más de 320 km de distancia.

A los pocos kilómetros, Lucía vio el campamento de vigilantes de Woolsey. Cuando la expedición regresó a casa poco después, Woolsey la llevó a su rancho. Puso a la niña yaqui a trabajar en la cocina. Tres años después, dio a luz un hijo. Lucía tuvo dos hijos más de Woolsey antes de casarse con una respetable mujer sureña. Woolsey murió en 1879, dejando atrás un hijo y dos hijas que, como indios, no tenían derecho a la herencia, aunque pudieron conseguir algunos cientos de dólares de un depósito que Woolsey dejó para ellas).

* El 15 de enero, el presidente de los Estados Unidos, Abraham Lincoln crea oficialmente, por una orden ejecutiva, la Reserva de Bosque Redondo junto a Fort Sumner ([De Baca County, New Mexico]. Los apaches mescaleros de la reserva sufrieron un robo de caballos por parte de los navajos. El clima era muy frío, – 20º a las 08:00 de la mañana. Los apaches mescaleros estaban asentados en la orilla oriental del río Pecos, a unos 5 km de la instalación militar. Poseían un buen número de caballos, lo que consistía toda su riqueza. Una noche, alrededor de las 24:00 horas el comandante Jason Whalen fue despertado por la guardia, informándole que una delegación de apaches quería comunicar que un gran grupo de navajos había robado parte de sus caballos, por lo que pedían ayuda para recuperarlos. Casualidad que casi la totalidad de la fuerza de caballería estaba fuera explorando en ese momento y sólo había unos 12 soldados con algunos de los caballos más utilizados. Sin embargo, se les ordenó de inmediato ensillarlos y ponerse bajo el mando del teniente Newbold, mientras que a una compañía de Infantería, al mando del capitán Bristol, se le ordenó seguir a la caballería a toda velocidad. Estas fuerzas fueron ayudadas por 25 guerreros apaches mescaleros, bajo la conducción de Gian-nah-tah, más conocido como Cadete. El rastro conducía hacia el sur y a primera hora de la mañana, la caballería y los apaches mescaleros, llegaron a la retaguardia navajo, que iban todos a pie excepto los que iban montados sobre los caballos robados. Eran unos 180 navajos de los cuales alrededor de 60 iban montados. Tan pronto como vieron que les seguían se detuvieron, formados y preparados para luchar. Newbold y su pequeño grupo de 12 soldados de caballería y los 25 apaches mescaleros avanzaron rápidamente hacia los navajos hasta unos 75 metros de distancia, cuando abrieron fuego. Los soldados respondieron abatiendo a más de nueve navajos en la primera descarga. El tiempo era tan extremadamente frío que los soldados no podían cargar sus armas con la suficiente rapidez porque tenían los dedos entumecidos. Afortunadamente, a los navajos les pasaba lo mismo. Newbold dio la orden de cargar revólver en mano y junto a los apaches mescaleros rompieron la línea de los navajos en menos de 10 minutos provocando su retirada.

Los apaches mescaleros habían dejado sus rifles y atacaron con sus arcos y flechas, y lanzas. Cada soldado tenía dos revólveres Colt que disparaban sin cesar. Cuando un navajo caía herido, era traspasado por las mortales flechas de los mescaleros, y no se levantaba más. No menos de 90 navajos yacían muertos sobre el suelo, y otros tantos heridos pudieron ser capturados y llevados a la reserva. Sólo 20 navajos pudieron escapar sin perder los soldados ni los apaches mescaleros ni un solo hombre ni ningún caballo. Los 65 caballos robados fueron recuperados y devueltos a los apaches mescaleros).

* A finales de enero, Joaquín Terrazas con 15 hombres se dirige a la  Sierra del Pajarito (Chihuahua) donde ataca la ranchería del jefe apache nednai Felipe, capturando a su mujer y a sus hijos y matando al resto, llevándose los caballos y el botín. (A la mañana siguiente, Felipe y otros dos apaches encontraron su ranchería destruida por lo que decidieron seguir las huellas y desde lo alto de un cerro vieron como llevaban cautivos a sus siete hijos. Terrazas dejó a los prisioneros en El Carmen para dirigirse hacia Corralitos donde capturó a otras tres mujeres apaches que habían bajado de la Sierra del Capulín. Enseguida, unos mineros de la zona le avisaron de que Felipe con otros dos apaches, había llegado a la mina pidiendo aguardiente donde fueron apresados. Felipe fue llevado a la Villa de Chihuahua, donde lo ahorcaron ante una animada multitud en la plaza de la localidad. Sólo unos pocos sobrevivieron. Uno de ellos era un adolescente llamado Fatty. Su primo Martine, entonces un «dikohe» o aprendiz de guerrero, recordaría más tarde los tiempos violentos en Sonora y Chihuahua: «Hubo tantas incursiones que pasé grandes dificultades«. Le había costado menos de un mes completar su cuarta incursión necesaria para convertirse en guerrero.

Al mismo tiempo, vecinos de los pueblos de Guerrero atacaron una ranchería apache en la Sierra del Capulín [Chihuahua], capturando a tres muchachos mientras el resto se dispersó por el territorio. Informado Joaquín Terrazas, se dirigió a la zona encontrándoles en un cerro cercano al Ojo Caliente de la Laguna Guzmán [municipio de Ahumada, Chihuahua]. Ordenó rodear dicho cerro y al toque de corneta, atacaron por todos los lados, logrando capturar a toda la banda excepto a tres de ellos, que resultaron muertos tras una ardua persecución. Las tropas regresaron a la Villa de Chihuahua habiendo acabado con 55 apaches, entre muertos y prisioneros).

* El 12 de febrero, un destacamento de Sonora ataca una ranchería apache matando, según sus informes, a seis guerreros y a 15 mujeres y niños, llevándose cautivos a tres niños. (El capitán Cayetano Silva había salido de Bacochi [Sonora] internándose por el sur de Arizona para explorar las Mula y las Dragoon Mountains. Sus exploradores encontraron una ranchería apache que resultó pertenecer a Santiago, en Turkey Canyon o en Mound of White Rocks, por lo que Silva dividió a sus hombres. El teniente Manuel Gallegos con 30 hombres a pie por la derecha; el teniente Feliciano Ruiz con otro grupo de soldados a pie por la izquierda; y el capitán José Escalante con la caballería por el centro. Cuando atacaron convergieron en la ranchería disparando a discreción. Cinco meses después, un guerrero chokonen llamado Ka-eet-sah afirmó que “ese día, los mexicanos habían matado aproximadamente a 30, entre ellos a toda su familia”. Con el tiempo, la noticia que llegó a Tucson [Pima County, Arizona] fue que el total de muertos ese día había ascendido a 107 y que había ocurrido a 48 ó 64 km al sur de Fort Bowie).

* El 13 de febrero de 1864, un grupo de apaches chihennes y bedonkohes llega a la población minera de Pinos Altos (Grant County, New Mexico) diciendo que volverían el 25 de febrero. (Sus habitantes avisaron al capitán James H. Whitlock, del 5º de Infantería de California, quien estaba acampado en el río Mimbres.

Con 21 hombres de la compañía “F” se dirigió a un cañón situado a unos 5 km de la población para esconderse allí, mientras enviaba a un hombre a la población para saber si los apaches habían vuelto. Al no ser así, esperó.

Al mediodía del siguiente día, 26 de febrero, los apaches aparecieron. Whitlock y sus hombres se acercaron silenciosamente, y al anochecer, les atacó antes de que pudiesen defenderse. Los soldados mataron a la mayoría en seguida, y persiguieron a los supervivientes durante 12 km antes de darse la vuelta.

Whitlock informó haber matado a 13 de los 19 apaches, entre los que se encontraba Luis, probablemente un hijo de Mangas Coloradas; y que probablemente había herido a los otros seis. También rescató a la joven de 22 años, Marijenia Figueira, capturada hace 15 años, habiendo vivido en la ranchería de Luis, declarando que había sido “bien tratada”).

* El 5 de marzo, Richard McCormick, Secretario del Territorio de Arizona manifiesta que está a favor del total exterminio de los crueles salvajes.

* El 18 de marzo, un grupo de apaches se topa cerca del San Francisco River con un destacamento formado por 40 soldados y 14 civiles, mandados por el comandante Edward B. Willis, destinado en Fort Whipple ([Yavapai County, Arizona]. En el enfrentamiento que tiene lugar mueren cinco apaches y el soldado Joseph Fisher).

* El 22 de marzo, un grupo de apaches roba 72 mulas de Camp Mimbres ([Grant County, New Mexico]. Dos días después, el capitán James H. Whitlock sale tras ellos con 61 soldados hasta encontrar su rastro. Alcanzan el río Gila siguiendo su curso hacia el oeste durante 5 días hasta el río San Simón [Arizona] encontrando su ranchería al pie de Sierra Bonita, junto a un valle del río San Simón y no lejos del Monte Graham [Graham County, Arizona]. Tras la carga de los soldados, por lo menos 21 apaches caen muertos y otros muchos heridos. Los sobrevivientes huyen dejando atrás una gran cantidad de mescal, pieles y carne, llevándose los soldados 45 caballos. Whitlock cree que la ranchería tenía unos 250 individuos, lo que indica que podría ser un grupo de Cochise).

* El 28 de marzo, un grupo de 15 apaches atacan a unos mineros, dirigidos por George Goodhue, cerca del Granite Creek (Yavapai County, Arizona), matando a dos de ellos. (Otro minero, Sugarfoot  Jack oyó los disparos y corrió hacia allí. Vio a los 15 apaches que iban hacia él en fila india. Esperó tras una roca hasta que ellos estuvieron a 10 pasos, matando al primer apache e hiriendo al segundo, haciendo huir al resto. Jack siguió disparándolos, creyendo que mató a un tercero e hirió a otro, cuando Goodhue y sus compañeros supervivientes llegaron, encontrando a Jack esperándolos tranquilamente, fumando su pipa.

Todo había empezado cuando dos muchachos apaches habían ido a la ubicación minera de Walker’s Diggings para curiosear, cuando fueron abatidos por los mineros).

* El 29 de marzo, King Samuel Woolsey lidera otra expidición compuesta por 100 personas, entre mineros y ganaderos, contra los apaches. («The Arizona Miner» publicado en Fort Whipple [Yavapai County, Arizona] describió al grupo como «un formidable movimiento contra los salvajes. Además, tienen mucha experiencia en la lucha contra los indios, habiendo sufrido muchas de las recientes depredaciones, estando ansiosos de castigar al astuto enemigo«.

Después de estar fuera sólo unos pocos días, Woolsey envió una carta al Secretario Territorial Richard C. McCormick pidiendo que las provisiones prometidas se pusieran en camino ya que sabía que les harían falta antes de terminar la expedición. Woolsey confiaba en que sus hombres «castigarían severamente a los ladrones rojos«, y debió haber ganado la confianza de McCormick cuando éste dijo: «Es difícil ver a nuestros valientes hombres descalzos y mal vestidos, y al menos deberían tener abundante cantidad de víveres. Nunca mejores hombres siguieron a alguien al combate…«.  

Woolsey escribió al comandante de Fort Whipple, Edward B.Willis, para tenerle informado del progreso de su expedición. Le dijo que habían encontrado una ranchería desierta de los Tonto Apaches y Pinal, donde habían estado haciendo flechas iguales que las de los mojaves y yavapais. Woolsey dijo: «Creo que tenían la intención de hacer creer que eran los mojaves y yavapais los que estaban cometiendo depredaciones. Nunca había visto ese tipo de flechas entre los apaches«. Woolsey envió a McCormick y a Willis es un aljaba de flechas como recuerdo de la expedición.

Uno de los miembros de esa expedición, Henry Clifton, escribió dos artículos que fueron publicados en mayo de 1864, en «The Arizona Miner»: «Un día un miembro del grupo, Artemus Ingalls, regresó de cazar ciervos herido con dos flechas, una en la espalda y otra en el hombro. Ingalls había sido atrapado por un grupo de apaches, siendo herido primero en la espalda, y al girarse para hacerles frente, fue herido en el hombro. Ingalls regresó al campamento lo más rapido posible; su sombrero se le cayó pero no paró a recogerlo. El Dr. Alsap rápidamente vendó sus heridas«.

Otro miembro de la expedición de Woolsey, Augustus Brichta, diría en 1888: «Algunos de nosotros estábamos despiertos y haciendo café cuando llegó uno de los guardias, con la cabeza descubierta y los pelos en punta gritando: ‘¡Indios, me han disparado!’ El pobre hombre tenía un aspecto lamentable y, aunque era un asunto serio, no pudimos evitar reirnos. Tenía una flecha clavada en su cuello, la punta sobresalía por un lado y las plumas por el otro. Tenía el pelo en punta y estaba muy gracioso. El Dr. Alsap cortó la flecha por el lado de las plumas, tirando de ella por el lado opuesto, sacándola. Con un poco de bálsamo, en pocos días estaba listo para recibir su ración…«.

El 17 de abril, la expedición regresó al rancho de Agua Fría de Woolsey después de matar a 14 apaches. En esa expedición, los soldados Beach y Holman, de la guarnición de Fort Whipple, mataron a cinco de los 14 apaches).

* El 15 de abril, el general Carleton declara que la minería es un bien de interés fundamental en el Suroeste y que los apaches suponen una amenaza  para ella. (Los descubrimientos de minerales en 1863 en la zona de Prescott [Yavapai County, Arizona] hizo que llegaran muchos mineros, quienes pedían acabar con los apaches que habían impedido durante tanto tiempo el asentamiento y el desarrollo minero en el territorio. Por ello, desde el comienzo de la primavera, las tropas del general Carleton estaban explorando todo el territorio para buscar y eliminar apaches. Atacaron y destruyeron cuatro rancherías. En una de ellas, 49 Western Apaches murieron y 16 fueron hechos cautivos).

* También durante la primavera, 8.000 navajos son conducidos en la “Larga Marcha” a través de New Mexico hasta la reserva cercana a Fort Sumner (De Baca County, New Mexico) junto al río Pecos. (Los navajos y los apaches mescaleros permanecerán allí como prisioneros de guerra hasta 1868. El coronel Kit Carson, bajo las órdenes del general Carleton, quemó las cosechas, mató el ganado y destruyó los poblados navajos por lo que, acosados y hambrientos, tuvieron que rendirse).

* En la mañana del 3 de mayo, los chiricahuas atacan a un destacamento estadounidense en el Doubtful Canyon ([Cochise County, Arizona e Hidalgo County, New Mexico]. Cuando la compañía «I», del 5º de Infantería, de los Voluntarios de California, al mando del teniente H. H. Stevens entraba en el cañón, fue atacada por un gran grupo de apaches, de frente y por ambos lados. Los primeros disparos mataron a un soldado e hirieron a dos o tres más. El caballo del teniente también resultó muerto. Durante el enfrentamiento, se cree que fallecieron 10 apaches y 20 más resultaron heridos. Los apaches se retiraron, estando quizás Cochise presente).

* El 29 de mayo, el teniente coronel Nelson Davis ataca a los apaches en la Mescal Mountain (Yavapai County, Arizona) matando a unas 48 personas.

* El 1 de junio, King Samuel Woolsey sale de campaña con 93 hombres para ayudar a los militares a luchar contra los apaches. (Las cartas de Woolsey al gobernador de Arizona, John Noble Goodwin, informaron del progreso de la expedición durante los 87 días que duró. Se dirigieron al Tonto Basin, donde esperaban encontrar a los Tonto Apaches y Pinal. Después de una fatigosa marcha y subir a la cima de una montaña con vistas a la gran cuenca, descendieron después de muchas dificultades para encontrar rastros de la reciente presencia de apaches. Después de buscar por pequeños arroyos y barrancos alrededor de la cuenca, Woolsey renunció a la búsqueda.

Desde allí, Woolsey siguió por el Salt River y de ahí a la desembocadura del Tonto Creek, donde encontró una gran ranchería apache de unas 50 chozas. Había sido abandonada sólo unas pocas horas antes. Woolsey supuso que sin duda era la sede del jefe Tonto Apache, Wa-poo-i-ta, también llamado Big Rump y Delshay.

Después de hallar un campamento adecuado como base de operaciones, Woolsey encabezó un grupo de 36 hombres con raciones para seis días, dirigiéndose hacia el área al norte del Salt River. Woolsey dijo que «a las 02:00 horas de la mañana siguiente, llegamos a una alta montaña, desde entonces llamada Signal Mountain, donde fuimos incapaces de alcanzar la cima en la oscuridad, al ser muy escarpada, tumbándonos hasta el amanecer. Más tarde seguimos hasta la cima, continuamos por el sur, encontrando de repente una ranchería, tan repentinamente que los indios huyeron dejando detrás sus arcos y flechas, y sus hogueras ardiendo«. Buscaron durante varias horas pero no pudieron encontrar nativos.

Un día, durante una de sus campañas, un pequeño grupo de apaches se acercó a su campamento con una bandera blanca atada a una cruz. Hablaron largo tiempo, pensando Woolsey que sería prudente ser amistoso hasta que llegara el resto de sus hombres con los suministros, «aunque era evidente que, ellos [los nativos] vinieron con la intención de coger nuestras cabelleras, pero vieron que estábamos demasiado preparados para ellos«.

Se produjo una mala coordinación entre el grupo de Woolsey y los militares. El tono del informe de Woolsey reflejó el disgusto que sentía: «Oímos la descarga de mosquetes como si se tratara de una batalla, y vimos la caballería cargando sobre las colinas. Inmediatamente ordené que el tren con las provisiones se aproximara y se acercara cautelosamente al agua, mientras yo galopaba sobre el lugar para ver qué estaba pasando. Descubrí que los soldados perseguían a tres o cuatro indios que estaban al alcance de la vista«.

La carga de la caballería enojó a Woolsey porque había invitado a algunos apaches a parlamentar y ahora estaba seguro de que ninguno más se arriesgaría a volver. En el viaje de regreso a Prescott [Yavapai County, Arizona] el grupo pasó por «un camino áspero y difícil por el lado de una colina, dominado por un alto precipicio de rocas. Fue allí donde algunos apaches intentaron atacarnos haciendo rodar rocas por la colina. Uno del grupo resultó herido pero algunos disparos de nuestros rifles dispersaron a los malvados«).

Al concluir la campaña de 87 días, Woolsey admitió que había fracasado en su intento de matar nativos porque nunca pudieron acercarse lo suficiente a ellos. Tres miembros del grupo fallecieron: J. W. Beauchamp murió a manos de los nativos; Porter se alejó del campamento imprudentemente cayendo presa de los apaches; y Morell murió de un disparo accidental. Woolsey disipó la idea errónea de que había un gran número de apaches en la zona. Esto haría posible una rápida derrota de los apaches «cuando el gobierno sepa cuán pequeño es el enemigo que ha causado tanto daño«.

* El 20 de junio, un grupo de apaches ataca a unos leñeros en la Sierra de Mapula (municipio de Chihuahua, Chihuahua), los cuales huyen abandonando los asnos que llevaban. (Joaquín Terrrazas, con 25 soldados de caballería, se dirigió a la zona localizándolos mientras se estaban comiendo uno de los asnos. Los apaches se dispersaron abandonando los asnos y las demás pertenencias).

* También el 20 de junio, el comandante de Fort Whipple (Yavapai County, Arizona), Edward B. Willis, redacta un informe indicando que un destacamento suyo había atacado a un grupo de apaches en el Salinas River (New Mexico) matando a cuatro de ellos. (También una misión de exploración al mando del capitán Henry M. Benson informó que habían matado a cinco apaches y herido a dos más, destruyendo gran cantidad de maíz y frijoles).

* El 21 de junio, el ejército estadounidense erige Fort Goodwin ([Graham County, Arizona]. El comandante del puesto, el coronel Edwin Augustus Rigg, del 1º de Voluntarios de California, dijo que quería ver a Hacke-ldasila, el principal jefe de los White Mountain del este en esa época. Hacke-ldasila llegó con una bandera blanca en la mano acompañado de toda su banda. Rigg dijo a Hacke-ldasila que le quería como amigo, diciendo: “Nosotros los blancos estamos aquí, lejos de casa, pero ustedes conocen todo este territorio, dónde está el agua y dónde están las mejores tierras. Tu gente debería establecerse y vivir por aquí en buenos lugares. Hacke-ldasila dijo que viviría en un lugar donde se unían dos corrientes [la bifurcación del White River]. Entonces él y Rigg se abrazaron).

* El 10 de julio, el capitán Thomas Theodore Tidball, comandante de Fort Bowie (Cochise County, Arizona) sale con un destacamento formado por el subteniente Juan Climaca Tapia; 25 hombres de la compañía «A», del 1º de Infantería de New Mexico; 32 hombres de la compañía «K», del 5º de Infantería de Voluntarios de California; y Merejildo Grijalva, el guía e intérprete ópata que estuvo cautivo de Cochise. (Iban montados en mulas con raciones y suministros para 22 días, internándose en las Chiricahua Mountains [Cochise County, Arizona].

El viernes 15 de julio, una hora después de acampar, cerca del actual Portal [Cochise County, Arizona], el guarda que custodiaba la manada vio a un grupo de apaches en lo alto de una loma, a unos 1’5 km de distancia. Inmediatamente Tidball envió al sargento Brown con 20 hombres tras ellos, llegando rápidamente al lugar donde habían sido avistados, oyendo cómo uno de ellos les hablaba en español, desde un alto a unos 30 metros por encima de ellos. Dijo que era un valiente guerrero, comenzando a arrojar unas flechas sin alcanzar a nadie. Después tiró unas piedras golpeando en el brazo al cabo Blair. Los soldados le dispararon cayendo mortalmente herido. Estando en el suelo, habló a Merejildo Grijalva, a quien había reconocido. Cuando éste se convenció de que ya no podía usar su arco, se acercó para intentar hablar con él pero no pudo decir nada ya que enseguida murió. Merejildo le reconoció. Era Pluma [un apache chokonen llamado también Pluma Blanca, un viejo guerrero de la banda de Cochise. Pluma había recibido raciones en Fronteras {Sonora} en 1862 y 1863]. Más tarde supieron que Pluma se había enfrentado a los soldados para que las mujeres y los niños pudieran escapar, cuando encontraron cinco wickiups a un lado de la montaña, cerca de la cumbre. Siguieron sus huellas pero, al llegar a zona rocosa, perdieron el rastro y tras varias horas de infructuosa búsqueda, regresaron a su campamento. Cerca había un hoyo para cocer mescal que dos o tres mujeres apaches habían abandonado precipitadamente cuando vieron llegar a los soldados, quienes se quedaron con una parte, destruyendo el resto.

A las 07:00 horas del sábado 16 de julio, Tidball ordenó partir recorriendo la base de las colinas cuando oyeron cánticos apaches. Tidball ordenó a Merejildo que fuera a hablar con ellos para decirles que vinieran a parlamentar, asegurándoles que no recibirían daño alguno. Después de varias horas, cuatro apaches aparecieron en el borde de una arboleda, a 1’5 km de donde estaban los soldados, adelantándose uno para hablar pero sin acercarse mucho por lo que él y Merejildo [que hablaba perfectamente apache] tuvieron que hablar a gritos. El apache dijo que querían hacer un tratado e ir a Fort Bowie en unos ocho días para firmarlo. Dijo también que representaba a Mangas Coloradas y a Cochise, y que habían hecho un tratado y comerciado con la gente de Janos [Chihuahua]. Merejildo dijo que vinieran ahora para hacer un tratado a lo que accedió si los soldados acampaban, cosa que hicieron unos metros más adelante. Los apaches se fueron y no aparecieron más, quizás temiendo una encerrona porque vieron como un grupo de soldados iba a un barranco cercano [según el informe de Tidball a buscar agua]. Tras una hora de espera, el capitán ordenó partir, viendo enseguida señales de humo por las colinas por donde iban. A las 15:00 horas llegaron a Laguna, en el borde del Valle de Sauz, donde Merejildo Grijalva esperaba encontrar agua pero estaba completamente seco. Al anochecer, una tormenta les permitió suministrarse de agua. 

El 17 de julio, reanudaron la marcha a las 06:00 horas, descubriendo las huellas de dos apaches que iban por delante. A las 10:00 horas llegaron a Palm Springs pero estaba seco. Avanzaron por un cañón donde encontraron agua acampando allí sobre las 13:00 horas. Allí había varias chozas que habían sido ocupadas por un pequeño grupo de apaches, varias semanas antes, por las huellas borradas por la lluvia. Tidball ordenó partir a la noche por si los apaches estaban al acecho.

El 21 de julio, después de acampar, vieron a dos apaches a caballo a unos 1.300 metros. Se acercaron y llamaron a Merejildo. Tidball le envió para convencerles de que vinieran al campamento. Hablando a distancia dijeron que no se acercarían si Merejildo no dejaba su rifle en el campamento. Finalmente uno se acercó unos 70 metros mientras el otro vigilaba atentamente. Era Ka-eet-sah un viejo conocido suyo preguntando qué hacían allí. Merejildo dijo que querían firmar un tratado de paz con los apaches. Ka-eet-sah dijo que habían hecho un tratado con los mexicanos en Fronteras [Sonora] pero que los mexicanos lo habían roto matando a 30 apaches en un solo día, entre ellos a toda su familia [Se refería al ataque realizado por un destacamento de Sonora al mando del capitán Cayetano Silva el 14 de febrero anterior]. Dijo que por allí no había apaches, salvo el pequeño grupo que estaba con él y los que estaban con Pluma, y que Cochise estaba en el río Gila con los apaches coyoteros White Mountain. Merejildo le dijo que fuese al campamento diciendo el apache que antes quería fumar por lo que le pidió algo de tabaco. Merejildo se lo dio y regresó al campamento. Ka-eet-sah fue a donde estaba su compañero, fumaron y se alejaron a caballo rápidamente. Aparentemente su intención era conocer el destino de los soldados. Según el informe de Tidball, Merejildo estaba muy enfadado porque el capitán no había podido emplazar a algunos hombres para disparar a Ka-eet-sah cuando éste se fuera a acercar a parlamentar. Al saber que no había apaches por esa zona, Tidball ordenó ir a las Dragoon Springs.

El 25 de julio, el destacamento de Tidball halló huellas de una gran manada de reses, caballos y mulas en dirección norte, que habían pasado al menos 48 horas antes. Este era uno de los trayectos que los apaches coyoteros White Mountain hacían en sus incursiones por Sonora. Siguieron el rastro sin poder alcanzarlos emprendiendo el regreso el 1 de agosto).

* A finales de octubre, un grupo de apaches ataca a unos vaqueros en la Boca del Potrero y a unos leñeros en la sierra del Torreón ([Chihuahua]. Joaquín Terrazas inició la persecución con 15 hombres, sorprendiéndoles en la sierra de Calabacillas, huyendo y abandonando todo lo que tenían. Al día siguiente, se acercó a los soldados un apache con una mujer de los que habían huido, solicitando la paz. Dijo que se llamaba Manto Negro y al saber que un capitán que iba con los soldados se llamaba Juárez, dijo que él también se llamará en adelante Jari Manto Negro. En el futuro, trabajaría fielmente de guía, viviendo los dos como mexicanos).

* El 25 de noviembre, tiene lugar la llamada primera batalla de Adobe Walls, en las proximidades del abandonado puesto comercial de William Bent (Hutchinson County, Texas) cerca del Canadian River, entre una coalición de comanches, kiowas y Kiowa-Apaches, y soldados del 1º de Caballería de los Voluntarios de New Mexico, ayudados por exploradores utes y apaches jicarillas. (El pasado 13 de octubre, varios cientos de comanches, kiowas y Kiowa-Apaches incursionaron por el Young County [Texas]. Después de matar a 11 granjeros, se retiraron llevándose cautivos a siete mujeres y niños y unas 1.000 cabezas de ganado. El general James H. Carleton, comandante militar de New Mexico, ideó una operación de castigo.

El coronel Kit Carson, al mando del 1º de Caballería, recibió la orden de atacar los campamentos de invierno de los comanches, kiowas y Kiowa-Apaches, que estaban en algún lugar al sur del Canadian River. El 10 de noviembre llegó a Fort Bascom [San Miguel County, New Mexico] con 14 oficiales, 321 soldados de tropa, y 75 exploradores utes y apaches jicarillas, más los hombres que había reclutado en el rancho de Lucien Maxwell, cerca de Cimarron, [Colfax County, New Mexico]. Dos días más tarde la columna, partió con dos cañones de montaña bajo el mando del teniente George H. Pettis [que en 1878 escribiría un relato de los hechos], 27 carros, una ambulancia, y raciones para 45 días. Los exploradores utes y apaches jicarillas tenían la promesa de poder llevarse todo el botín que pudieran conseguir. Los utes y apaches jicarillas son conocidos entre los hombres de la frontera como «indios de la montaña», en contraposición a los «indios de las llanuras». Como Carson había sido su agente no tuvo dificultad en convencerles para que se unieran a una expedición contra sus antiguos enemigos.

El primer campamento lo hicieron en la desembocadura del Ute Creek, cerca de la línea fronteriza de New Mexico y Texas. Al tercer o cuarto día, pasaron cerca de donde Kit Carson, 15 ó 20 años antes, siguió a una banda comanche, que había atacado una caravana de carros, cerca de Fort Union [Mora County, New Mexico],  donde todos los hombres habían muerto, incluyendo el señor White, cuya esposa e hijo habían sido hechos prisioneros. Carson, que entonces estaba cerca, organizó un grupo y después de varios días, los alcanzó, atacándolos al amanecer. Los comanches nada más ser atacados mataron con flechas y lanzas a la señora White y a su hijo.

Los exploradores utes y apaches jicarillas cubrían los flancos de la columna y cada mañana dos de ellos cabalgaban muy por delante para buscar los campamentos comanches, kiowas y Kiowa-Apaches. Cuando cada noche se montaba el campamento, los exploradores utes y apaches jicarillas llevaban a cabo una danza de guerra que duraba hasta casi la mañana celebrando las cabelleras comanches que iban a conseguir. Los soldados se quejaban de que nadie podía dormir en medio de todo ese alboroto pero Carson no les hizo caso sabiendo la valiosa ayuda que representaba la presencia de sus exploradores.

En la tarde del 24 de noviembre, tras una breve marcha de 29 km, acamparon en Mule Spring, después marchar por Texas y llegar a la parte occidental del Territorio Indio. Hasta entonces no habían visto indicios de nativos hostiles, a pesar de que Carson enviaba a los exploradores utes y apaches jicarillas muy alejados de avanzadilla y por ambos flancos. Llegaron a Mule Spring por la tarde y cuando el sol estaba a punto de ocultarse, mientras unos exploradores utes y apaches jicarillas apostaban en juegos de azar, otros dormían y otros esperaban a comer en el comedor de los soldados, éstos se sorprendieron cuando, como un solo hombre, y mirando fijamente hacia el este, hablaban en su lengua con entusiasmo. Al preguntar el coronel Carson el motivo de ese tumulto, le informaron que dos de los exploradores que habían partido esa mañana, habían encontrado a los comanches, kiowas y Kiowa-Apaches. Aunque estaban, al menos a 3’2 km de distancia, montados en sus caballos y apenas perceptibles, los ágiles y agudos ojos de los exploradores nativos lo notaron. Informaron a Carson que a unos 16 km habían  encontrado indicios de que una gran grupo de nativos se había movido por la mañana. «Creemos que el Padre Kit no tendrá problemas para encontrar un montón de kiowas«, dijeron. Carson ordenó inmediatamente a todas las unidades de caballería que se prepararan para salir con los dos cañones, dejando la infantería al mando del teniente coronel Francisco P. Abreu para que le siguiese con el tren de suministros. 

Justo antes de oscurecer, Carson salió en orden de marcha ligera, con órdenes estrictas de que nadie debía hablar ni fumar. Antes de las 00:00 horas, descendieron al valle del río Canadian que habían dejado cuatro días antes, encontrando el rastro fresco de los nativos hostiles. Pettis diría: “En este momento, creíamos que estábamos muy cerca del enemigo, y como su posición no era conocida por nosotros, se consideró prudente permanecer donde estábamos, y partir de nuevo justo antes del amanecer. Esto era muy  tedioso. Como he dicho antes, no se permitía hablar [las pocas órdenes que eran necesarias se daban en un susurro], se prohibió encender pipas y fumar a todo oficial y soldado bajo orden de arresto, solamente desmontamos sujetando los caballos por las riendas hasta la mañana; y para añadir a nuestras incomodidades, una fuerte helada cayó durante la noche.

Con los primeros rayos del gris amanecer, montamos nuestros caballos para seguir el rastro. El orden de marcha era, primero el coronel Carson en compañía de los utes y los apaches jicarillas, que generalmente cabalgan sin un orden regular; luego la mitad de la caballería; después la sección de cañones de montaña; y cerrando la columna el resto de la caballería.

No habíamos recorrido más que unos minutos, cuando me informaron de que Carson deseaba verme a la cabeza de la columna. Insté a mi caballo ir hacia adelante lo más silenciosamente que pude, y me presenté a él. Mientras lo hacía, me comentó el aspecto divertido de los utes y apaches jicarillas, los cuales montaban de una manera peculiar, con sus rodillas dobladas casi en ángulo recto y envueltos por el frío en sus pieles de búfalo, de los pies a la cabeza, y atadas con una correa por la cintura. Tal vista era ridícula en extremo. Carson me dijo, de manera pintoresca: ‘Tuve un sueño la noche anterior, enfrentándonos con un gran número de indios, y disparando los cañones’. En ese momento, oímos una voz gritar en español, en el lado opuesto del río: ‘Ven acá, Ven acá’. Supimos que habíamos encontrado al enemigo. Carson ordenó al comandante McCleave y a sus hombres cruzar el río que fue vadeado fácilmente. Los utes y los apaches jicarillas, que habían estado montando tranquilamente, al primer grito cabalgaron hacia unos cercanos chaparrales para llegar completamente desprovistos de las pieles de búfalo y de su ropa, con el cuerpo cubierto de pinturas de guerra y abundantes plumas, y dando un grito de guerra se lanzaron violentamente por el río hacia el enemigo. Me preguntaba en la maravillosa transformación de nuestros indios, cuando Carson dio órdenes para dirigirnos hacia nuestro lado del río, convencido de que el poblado se encontraría a corta distancia”.

A eso de las 09:00 horas, el destacamento encontró un gran número de ganado, perteneciente a los kiowas y Kiowa-Apaches, pastando tranquilamente en la llanura, totalmente ajeno al enfrentamiento que estaba ocurriendo. Al verlos, los exploradores utes y apaches jicarillas cabalgaron hacia ellos para apropiarse de la mayor cantidad posible de ellos, esperando que la lucha terminara pronto, según las condiciones de contratación de la campaña. Tras pasar una pequeña colina, el destacamento se topó con un poblado de unas 150 tipis del jefe kiowa Dohäsan y del jefe Kiowa-Apache Iron Shirt, cuyos hombres, mujeres y niños corrían hacia el río. Los soldados cruzaron el poblado avanzando recorriendo unos 6’5 km y llegar a las ruinas de Adobe Walls, donde desmontaron al ver la gran cantidad de nativos que llegaban.

Era cerca de las 10:00 horas de la mañana, el cielo sin una sola nube, y el sol brillando. Los caballos de los soldados estaban dentro de las ruinas de Adobe Walls, una pequeña colina de unos 10 metros de altura, lo suficientemente alta como para proteger a los caballos de los disparos de los comanches, kiowas y Kiowa-Apaches, y para dar protección a los heridos, mientras que en todas las direcciones se extendía la llanura. A unos 1’5 km se veía un gran poblado comanche del jefe One-Eyed Bear de más de 500 tipis. Carson y sus oficiales ocuparon la cumbre, colocando los dos cañones casi en la parte superior. Los soldados desmontados se desplegaron tumbados disparando algún tiro de vez en cuando. Los exploradores utes y apaches jicarillas, montados y cubiertos con pintura y plumas, cargaban y retrocedían gritando su grito de guerra contra unos 200 comanches, kiowas y Kiowa-Apaches, todos combatiendo con sus cuerpos echados sobre los lados de sus caballos, a la carrera, y disparando ocasionalmente bajo los cuellos de sus caballos, mientras que el grupo principal del enemigo, unos 1.400 guerreros, con una docena o más de jefes cabalgaban arriba y abajo de su línea hablando con ellos, preparándose para una carga.

Las dos piezas de artillería dispararon alternativamente contra los guerreros provocando su desconcierto y su retirada hacia su campamento. Los soldados aprovecharon ese descanso para comer y dar de beber a los caballos cuando tuvieron que volver a sus posiciones porque los comanches, kiowas y Kiowa-Apaches volvían a la carga. Ese nuevo enfrentamiento duró toda la tarde, atacando los guerreros sin formar grupos para dificultar la acción de la artillería. Uno de los obuses atravesó el cuerpo de un caballo montado por un comanche antes de explotar, cayendo de frente a tierra y echando a su jinete, volando por el aire para caer a tierra, al parecer sin sentido, siendo recogido por dos guerreros que, colocándose a los lados de sus caballos, le cogieron cada uno de un brazo y lo arrastraron hasta estar lejos del campo de tiro de los fusiles de los soldados. El rescate de guerreros muertos o heridos ocurrió unas 20 veces a lo largo de la tarde al ser una costumbre de los nativos de las llanuras por creer que si un guerrero pierde su cabellera, no tendrá una buena caza en la otra vida. Mientras los guerreros cargaban otros, escondidos entre los matorrales, disparaban a los soldados.

La anécdota de la batalla fue que a unos 180 metros tras la línea de los guerreros, uno de ellos tenía una corneta de caballería, y durante todo el día confundía a los soldados con sus toques. Cuando el corneta militar tocaba «ataque», el corneta indio tocaba “retirada” y viceversa. Carson creyó que se trataba de un hombre blanco pero nunca se supo quien fue. Los soldados terminaron por reírse cada vez que oían la corneta india.

Desde Adobe Walls, los soldados vieron a los guerreros ir hacia el poblado kiowa y Kiowa-Apache que cruzaron por la mañana para llevarse todo lo que habían dejado en su huida. Carson estaba preocupado por la caravana de suministros ya que sólo había 75 hombres protegiéndola. La mayoría de los oficiales estaban ansiosos por seguir adelante y capturar el poblado comanche que veían a lo lejos y Carson estuvo a punto de dar las órdenes en ese sentido pero los utes y los apaches jicarillas le aconsejaron capturar el poblado kiowa y Kiowa-Apache, encontrar el convoy de suministros, recoger más municiones, dejar a los heridos y volver para capturar el poblado comanche. Después de algunas dudas y en contra de los deseos de la mayoría de sus oficiales, alrededor de las 15:30 horas, Carson dio orden de formar a columna de a cuatro, con los dos cañones en la retaguardia y dirigirse al poblado kiowa y Kiowa-Apache.

Los guerreros trataron de bloquear su retirada prendiendo fuego a la hierba y a la maleza hasta cerca del río. Carson para alejarse del fuego se retiró a un terreno más alto donde los cañones siguieron conteniendo a los nativos. Tras un par de cañonazos y una carga, los soldados les expulsaron del poblado y cuando llegó el crepúsculo, Carson ordenó a la mitad de su destacamento y a sus exploradores utes y apaches jicarillas quemar el poblado mientras la otra mitad contenía a los nativos. Por alguna razón desconocida Iron Shirt, el jefe Kiowa-Apache, se negó a abandonar su tipi muriendo quemado o por la inhalación del humo. Los soldados se apoderaron de muchas pieles de búfalo quemando las que no podían llevarse. También encontraron vestidos de mujer blanca y de niño, y varias fotografías; un sombrero de sargento y un sable de caballería, cinturón, etc., siendo los pertrechos del sargento de los Voluntarios de Colorado. También quemaron una ambulancia y un carro  militar, con varios juegos de arneses, que los kiowas y Kiowa-Apaches se habían llevado de algún convoy que habían capturado el verano anterior.

Con los utes y apaches jicarillas iban dos viejas indias cuya presencia era un misterio para los soldados pero era una costumbre que cuando los nativos mutilaban un cadáver, lo hicieran las mujeres. Cuando el destacamento cruzó por el poblado a la mañana, estas dos indias se quedaron para saquear, encontrando a dos kiowas viejos ciegos y a dos lisiados, incapaces de salir de sus tipis cuando su gente huyó. Las indias mataron a los cuatro golpeando sus cabezas con un hacha.

Carson descansó en el campamento el 26 de noviembre, observado por los guerreros desde una colina cercana a 3’2 km de distancia. Los exploradores utes y apaches jicarillas se enfrentaron a los comanches, kiowas y Kiowa-Apaches pero ningún enfrentamiento serio tuvo lugar contra los soldados. Al día siguiente, algunos oficiales de Carson querían continuar la lucha pero éste, tras consultar con sus exploradores utes y apaches jicarillas, dió la orden de regresar a New Mexico. «Tomemos el rastro Bascom [Fort Bascom, San Miguel County, New Mexico], Padre Kit«, dijeron. «Si nos quedamos, todos seremos quemados como la hierba. Tendremos que luchar contra toda la nación Kiowa y Comanche. Esa es la verdad«. Era ya de noche cuando el destacamento formó para el regreso. Cuando llevaba unas tres horas de marcha vieron los fuegos del campamento del convoy de suministros, que estaba intacto. El destacamento permaneció allí todo el día para descansar y recuperarse. Llegaron a Fort Bascom alrededor del 20 de diciembre.

El informe del coronel Carson diría: «El coronel Christopher Carson, del 1º de Caballería, de Voluntarios de New Mexico, con un destacamento formado por 14 oficiales y 321 hombres, más 75 indios utes y apaches jicarillas, atacaron un poblado kiowa de alrededor de 150 tipis, cerca de Adobe Walls, en el río Canadian, en Texas y, después de un duro combate, obligó a los indios a retirarse, con una pérdida de 60 muertos y heridos. El poblado fue destruido. Los enfrentamientos se iniciaron a las 08:30 de la mañana, y duró sin interrupción hasta el atardecer«.

Las tropas de Carson tuvieron seis muertos y 25 heridos, entre ellos cuatro utes.

Tres años después, en 1867, el teniente George H. Pettis, estando viviendo en Los Algodones, un pequeño pueblo a unos 72 km al sur de Santa Fe [Santa Fe County, New Mexico], conoció a dos «comancheros» mexicanos que habían estado comerciando con los comanches, kiowas y Kiowa-Apaches en el otoño de 1864, informándole que estaban en el poblado comanche cuando atacó el destacamento de Carson, siendo retenidos durante varios días antes de dejarles partir; que en ese poblado había siete mujeres blancas y varios niños blancos prisioneros y le dijeron donde los tenían cuando el destacamento pasó por allí. Le informaron también que los nativos tuvieron casi un centenar de muertos y de 100 a 150 heridos, lo que supera con creces el informe oficial. Comentaron también que los nativos dijeron que si los soldados no hubieran tenido los dos cañones, no hubiese salido ni un solo hombre blanco vivo del valle del río Canadian). 

* El 11 de diciembre, soldados de Bacoachi, Fronteras y Bavispe (Sonora) atacan una ranchería en las Animas Mountains (Pima County, Arizona), matando a 39 apaches (9 guerreros y 30 mujeres y niños), capturando a 28 más, incluyendo 3 bebés que mueren congelados en el camino de regreso a Bavispe.

1865

* En este año se crean, al menos cinco compañías de voluntarios de Arizona para luchar contra los apaches, disolviéndose al año siguiente. (El general Carleton y el Agente Indio en New Mexico, Michael Steck discuten sobre quien tiene la jurisdicción sobre los apaches).

* Este año, varios grupos de apaches White Mountain, Pinal y aravaipa van a Fort Goodwin (Graham County, Arizona) a recoger raciones. (Les dieron carne que estaba envenenada. La historia oral apache recuerda los que fallecieron de regreso a sus rancherías. Entre los muertos estaba el subjefe White Mountain Na-ginit-a o Nagonita).

* El 12 enero de 1865, un grupo de apaches llega a Pinos Altos (Grant County, New Mexico) a solicitar la paz, entre ellos Riñón, Victorio, la viuda de Mangas Coloradas, y tres hijos suyos, dos de ellos Salvador y Mangas. (El 15 de febrero, Michael Steck envió una carta del juez Joseph G. Knapp, de La Mesilla [Doña Ana County, New Mexico] a William P. Dole, Comisionado Indio, criticando la guerra de exterminio de Carleton. Steck también incluyó otra carta de Albert Bloomfield, un importante ciudadano de La Mesilla que decía: «Yo viví en Pinos Altos… el 12 de enero de este año, allí y por entonces, llegaron varios indios comenzando a hacer señales de amistad. Entonces fui con otros ciudadanos a reiunirme con ellos, y a animarles a acercarse a nosotros, tras lo cual el capitán George H. Cook, de los Voluntarios de New Mexico, vino para llevar a los indios a 4’8 km al oeste de la población donde estaba excavando con algunos de sus soldados. Poco después, seguí a los indios hasta el campamento del capitán Cook y los llevé a la población de Pinos Altos y a petición del capitán Cook, actué de intérprete. Los indios, entre los cuales estaba Salvador, hijo de Mangas Coloradas… nos dijeron que querían hacer la paz con nosotros y que volverían de vuelta a su tribu, a su campamento, a una distancia de tres días y medio de viaje. Acordaron irse y volver cinco días más tarde, trayendo con ellos 53 guerreros [59 en total] entre los que fueron reconocidos el notorio jefe Riñón, Victorio, y dos hermanos de Salvadorcomo también la viuda de Mangas Coloradas. Ellos preguntaron por el Dr. Steck, diciendo que querían verle para hacer una unión entre ellos y los blancos que nunca se rompiese. Expresaron su confianza en Steck, el único de todos lo funcionarios que era un verdadero hombre, y que estaban dispuestos a seguir sus consejos en todas las cosas, considerándole como un padre que quiere a sus niños «rojos». Tras lo cual, el capitán Cook les dijo que acamparan en la población y que él les daría raciones, hasta que Steck pudiera enviarlas«. Sin embargo los apaches, temiendo ser traicionados, se fueron permaneciendo cerca de la población, interesados en tener más contactos con los blancos, pero con miedo a tenerlos.

A las dos cartas, Steck añadió una petición firmada por otros 29 ciudadanos de La Mesilla que querían la paz con los apaches. Un mes más tarde, Steck notificó a Dole que iba a visitar a los apaches del Gila con la intención de conseguir la paz pero el 20 de marzo, escribió otra carta a Dole informándole que el general Carleton había abortado el intento. EL general estaba empeñado en reunir a los apaches y llevarles a Bosque Redondo [De Baca County, New Mexico] o no habría paz. Steck adjuntó una copia de la carta de Carleton en la cual él «había dictado los únicos términos por los que la paz podía ser hecha, y en la siguiente frase añadió que el Departamento Militar… debería y debe gestionar todos los asuntos sobre ellos [los apaches] hasta que la guerra finalice«, añadiendo que los nativos estaban «aún en manos de los militares y así será hasta que el mando militar haga la paz con ellos en sus propios términos«.

Steck creía que Bloomfield tenía razón al pensar que los apaches temían una traición por parte de los soldados en Pinos Altos porque ellos antes habían sido «tratados traidoramente, y al menos dos de sus jefes, y unos 20 de su gente, asesinados sin motivo por nuestras tropas y nuestra gente«. Steck dijo que Carleton había declarado que solo él tenía el derecho de hacer la guerra y dictar la paz, dando un ultimátum para llevarles a Bosque Redondo y pasar hambre con sus enemigos. Dijo que debían aceptar sus términos o ser exterminados. «Por este camino la guerra se prolongará indefinitivamente«, escribió Steck, «y las vidas y propiedades de nuestra gente serán sacrificadas«.

Steck añadió que «no hay indios en este Departamento más leales que la banda de apaches mimbreños, cuando están en paz. Ellos habían estado en paz con los estadounidenses de 1854 a 1859, cuando fueron llevados a su actual estado hostil por la traición de nuestra propia gente«. Steck pidió al capitán Cook que se diera prisa en transmitir el ultimátum de Carleton a los apaches con el fin de evitar su aniquilación pero no pudo contactar otra vez con los apaches porque no confiaban en los militares. Steck pudo haber alcanzado fácilmente a los apaches pero no lo hizo debido a la intransigencia de Carleton. Éste, al enterarse de que los chihennes buscaban la paz, envió al general Nelson Henry Davis a reunirse con ellos.

El 20 de abril, Davis se reunió en Fort West [Grant County, New Mexico] con Acosta, Nana, Victorio, los hermanos Cassari, Paskin y Salvador [hijos de Mangas Coloradas], y otros 30 apaches.  Davis informó a los apaches que debían acudir a la Reserva de Bosque Redondo. Victorio dijo: «Yo y mi gente queremos la paz, estamos cansados de la guerra, somos pobres y tenemos poco que comer y vestir para nosotros y nuestras familias, hace mucho frío, queremos hacer la paz, una paz duradera…«. Davis dijo: «Esta fue la primera vez que él [Victorio] había pedido paz«. Victorio ofreció ir con Acosta, Nana, y Salvador a Bosque Redondo para ver la reserva pero no se presentaron en el tiempo fijado por lo que Davis dio órdenes a sus tropas de que matasen a todos los apaches que encontrasen, informando a Carleton que la política adecuada hacia las “serpientes de cascabel” debía ser “la guerra implacable”. En su informe dijo: «Muerte a los apaches y paz y prosperidad para esta tierra es mi lema«. El editor del periódico «Mesilla», el juez A. E. Hackney dijo: «… Habían sido tratados traidoramente por el comando de Carleton y no se atrevieron a confiar en los militares de nuevo«.

En primavera, en la Reserva de Bosque Redondo había 9.022 navajos que habían llegado en diferentes etapas en lo que se conoce como la “Larga Marcha”. Al menos 200 murieron durante el traslado. Pronto se producirían algunos conflictos con los 500 apaches mescaleros de la reserva).

* El 17 de febrero de 1865, un grupo de apaches de Cochise ataca la mina de Santa Rita (Grant County, Arizona [no confundir con Santa Rita del Cobre en New Mexico]) y el Old Fort Buchanan ([Santa Cruz County, Arizona]. En realidad fue una pequeña escaramuza. El puesto en ese momento tenía sólo nueve hombres. Dos de ellos estaban de reconocimiento, dos estaban cortando heno y otro estaba cazando. Eso dejaba sólo al cabo Michael Buckley y tres soldados ocupando el fuerte, que en realidad no lo era. No tenía paredes y era solo una serie de edificios de adobe. 

Según John Sandifer en su libro «Chatto’s Promise: An Apache Saga», Chato participó como «dikohe» o aprendiz de guerrero a pesar de que sólo tenía 12 años: «Chato estaba en la retaguardia, como se le indicó, pero vio que la acción comenzaba a 19 km del fuerte. Vio como los chiricahuas localizaron, corrieron y mataron a dos topógrafos y a un niño mexicano con hachas. Luego, los guerreros de Cochise se acercaron al fuerte y Chato vio cómo se acercaban sigilosamente al cabo Buckley sentado en el porche de una cabaña. Un guerrero disparó pero apuntó mal y alcanzó a Buckley en la cadera. Buckley pudo sacar su revólver y mató al tirador. Chato se acercó y vio a un soldado agacharse dentro la cabaña. Otros 75 apaches rodearon el edificio y un soldado disparó desde una ventana, matando a otro miembro de su tribu. En sus primeras horas de incursión había visto morir violentamente a cinco seres humanos. Se sintió un poco enfermo del estómago pero también sintió una euforia que no podía explicar. Disparando a través de las ventanas, los estadounidenses lograron hacer retroceder a los apaches… Vio cómo los guerreros prendían fuego al edificio. Muy pronto el techo se derrumbó. En el interior, el cabo Buckley ordenó a sus hombres que cargaran a través del fuego y del enemigo y corrieran hacia las colinas. Los apaches los persiguieron mientras disparaban salvajemente.

Los guerreros finalmente abandonaron la persecución. Buckley y sus hombres marcharon a pie hacia los campamentos del ejército cerca de las Santa Rita Mountains, llegando sanos y salvos. El soldado George English, el soldado que estaba cazando antes del ataque, nunca más se supo de él. Los cortadores de heno oyeron el sonido de los disparos en el fuerte pero se ocultaron cuando vieron a los apaches saqueando y quemando los edificios. Ellos también caminaron hasta las Santa Rita Mountains. Más tarde, el ejército señaló con orgullo que Fort Buchanan fue el único puesto militar estadounidense conquistado por los indios durante la guerra contra los chiricahuas«).

* En marzo, vigilantes de Arizona al mando del teniente coronel King Sam Woolsey atacan una ranchería en el borde del Tonto Basin (Gila County, Arizona) matando a unos 60 apaches (14 guerreros y el resto, mujeres, niños y ancianos) eliminando a todo el grupo.

* En marzo de 1865, Cochise recorre las montañas a lo largo de la frontera internacional, incursionando por el norte de México. (El 5 de abril, tres supervivientes de una emboscada chiricahua en el Cañón Higueros, a 80 km al oeste de Janos, llegaron al presidio para dar el aviso. Juan José Zozaya, el antiguo comisionado de paz, salió en su busca con 23 hombres. Explorando los alrededores, Zozaya llegó a la conclusión de que otros tres grupos habían sido también atacados, siendo aniquilados por un grupo de entre 150 y 200 guerreros bien armados con rifles y revólveres. Es posible que Juh estuviese presente con Cochise.

El 6 de abril, atacó a los mexicanos en el Cerro Los Lagartos, situado a unos 24 km al nordeste de Bavispe [Sonora], resultando muerto Luis García, comandante de una milicia de Sonora).

* En mayo, se erige Fort Selden (Doña Ana County, New Mexico) para proteger la ruta norte-sur de las incursiones de los apaches mescaleros, a través del valle del Río Grande. (Se ubicó en la ribera oriental del Río Grande, aproximadamente a 24 km al norte de Las Cruces, y fue llamado así por el coronel Henry R. Selden, del 1º de Infantería de New Mexico. Sería abandonado en abril de 1889).

* El 26 de junio, el general de brigada John Safford Mason, nuevo comandante militar de Arizona, ordena al teniente coronel Clarence E. Bennett, nuevo comandante de Fort Bowie (Cochise County, Arizona), explorar el área del Mount Graham (Graham County, Arizona) para buscar a Cochise. (El 29 de junio, los soldados de Bennett, guiados por Merejildo Grijalva y Lojinio, un apache pacífico, descubrieron una ranchería, recientemente abandonada, que probablemente era de Cochise y que por los restos sugiría la presencia de unos 200 ó 300 apaches).

* A finales de junio, Cochise se mueve por el norte de Sonora junto a los jefes apaches White Mountain Francisco (Gochaahá) y Esh-kel-dah-silah, a menudo confundido con Esh-ken-la o Diablo. (Durante el verano, la banda de Cochise realizó varias incursiones por Arizona desde su ranchería ubicada en Sonora.

El 6 de julio, el teniente coronel Clarence E. Bennett, del 1º de Caballería de California, señaló que “se deben hacer grandes esfuerzos para aniquilar las bandas de Cochise y Francisco (Gochaahá) y otros indios que infestan los montes al oeste de Fort Goodwin” [Graham County, Arizona].

En agosto, Cochise notificó a los funcionarios de Fronteras [Sonora] que quería entablar negociaciones de paz, pero las autoridades pidieron ayuda a los voluntarios de Arizona para acabar con Cochise quien, ante la falta de respuesta,  se fue al este, hacia Janos [Chihuahua])

* El 10 de septiembre, un pequeño destacamento de Fort McRae (Sierra County, New Mexico) persigue a un grupo  de apaches (se cree que eran chihennes) que se habían llevado unos animales hacia el oeste del puesto, alcanzándolos en las Mimbres Mountains ([Grant & Sierra Counties, New Mexico]. Tras un duro enfrentamiento, recuperaron los animales y capturaron algunos caballos de los apaches a pesar de resultar gravemente heridos un oficial y dos soldados).

* El 30 de octubre de 1865, Cochise apareció sobre las colinas que rodean Fort Bowie enarbolando una bandera blanca. (James Gorman, comandante del puesto, envió a uno de sus oficiales y a Merejildo Grijalva para tener una conversación con el jefe chokonen y saber sus intenciones. Cochise quería entablar negociaciones de paz, acordando volver a reunirse dentro de 12 días, mientras Gorman pedía instrucciones a sus superiores, pero cuando Cochise se fue planeó atacarle por sorpresa. Ordenó preparar unos carros con 33 soldados y el teniente Alfred W. Norton, guiados por Grijalva, saliendo el 1 de noviembre. Viajaban por la noche y se escondían por el día. El 5 de noviembre, Grijalva encontró una ranchería compuesta por 14 wickiups en el Mescal Canyon [Cochise County, Arizona] a unos  60 km al sur de Fort Bowie. Gorman ocultó los carros a cierta distancia y se acercó a pie. Cuando se  acercaron vieron dos rancherías separadas unos 800 metros entre ellas. Gorman dividió su destacamento y cuando estuvieron en posición, atacó las dos rancherías a la vez. Con los primeros disparos mataron a siete apaches e hirieron a varios másmientras el resto huía. Los soldados destruyeron una gran cantidad de mescal y otras provisiones que los apaches tenían para pasar el invierno. Asimismo capturaron seis cabezas de ganado y numerosas sillas de montar, prendas de vestir y mantas de piel).  

* En noviembre, Victorio llega a Pinos Altos (Grant County, New Mexico) para entablar conversaciones de paz. (Unos mineros intentaron matarle mientras bebía café en una casa, muriendo tres apaches pero él consiguió escapar).

* El 3 de noviembre de 1865, los 400 apaches mescaleros de la Reserva de Bosque Redondo, junto a Fort Sumner (De Baca County, New Mexico) huyen dirigiéndose a sus territorios originales. (Bosque Redondo se erigió inicialmente para albergar a los mescaleros. El general Carleton les prometió alimentos y protección. Con la llegada de los navajos a finales de 1863, se agravaron los problemas de los mescaleros. El Ejército paralizó su incipiente agricultura, ordenándoles cavar zanjas de riego para las huertas de los navajos, mucho más habituados a los cultivos. En septiembre de 1864, algunos mescaleros consideraron a los navajos como adversarios, y si el Ejército no les podía proporcionar otra reserva, preferían irse y arriesgarse a tener enfrentamientos con sus viejos enemigos, los comanches y kiowas.

A medida que se acercaba el otoño, el descontento de los mescaleros con las condiciones en Fort Sumner había aumentado. Decidieron que si el general Carleton no podía mantener su promesa de proporcionarles suministros adecuados, no estaban obligados a cumplir su palabra de permanecer en la reserva.

El jefe Cadete y su gente idearon un cuidadoso plan. Si todo el mundo huía a la vez, la mayoría podría escapar. A finales de octubre, antes de que llegara el invierno, estaban listos. Dejando las hogueras nocturnas encendidas se fueron en silencio. Sólo nueve personas, demasiado viejas o enfermas para viajar, se quedaron para mantener las hogueras encendidas para engañar a los soldados en la idea de que todo estaba normal. En la mañana del 4 de noviembre, el ejército se dio cuenta de que los apaches mescaleros se habían ido. El capitán Lawrence G. Murphy, que hizo un recuento el último mes de julio sumando 417 apaches mescaleros dijo que, al menos, 400 habían huido. Carleton ordenó perseguirles, produciéndose varios enfrentamientos en los que varios hombres, mujeres y niños murieron pero la mayoría escapó. Los apaches mescaleros se dispersaron por diferentes rutas para burlar a sus perseguidores. Como afirmó un mescalero: “… para que algunos pudieran vivir, había que dispersarse y no quedarse juntos. Las familias se separaron para que algunos pudieran sobrevivir”. Uno de estos grupos liderado por el jefe Santana se escondió en los profundos recovecos de las White Mountains [Lincoln County, New Mexico].

Frederick Peso, vice-presidente de la “Mescalero Apache Tribe” a finales del siglo XX, diría: “Cuando el general Carleton se reunió con el jefe Cadete, le dijo que iba a alojar a los apaches mescaleros en la Reserva de Bosque Redondo, prometiéndole que sólo estarían allí dos años y que iba a hacer mucho por la tribu. Sin embargo, nada de lo prometido se cumplió y los problemas que estaban teniendo lugar continuaron, por lo que el jefe Cadete informó a los hombres del general Carleton que se irían porque no cumplía sus promesas, y lo dijo en varias ocasiones. Sin embargo, ellos no creyeron lo que decía, así que una noche, supongo que habiéndolo planeado desde hace algún tiempo, dejaron la reserva, todo el mundo a excepción de nueve personas que se quedaron allí para mantener las hogueras encendidas, y caminar hacia atrás y hacia adelante, para aparentar que todo estaba igual”. 

El 15 de julio de 1868, los navajos fueron autorizados a regresar a sus antiguos territorios, donde vivirían pacíficamente en una nueva reserva hasta hoy día. Fort Sumner sería abandonado en 1869 y comprado por el ganadero Lucien Maxwell, quien reconstruyó una casa que había sido alojamiento de oficiales. El 14 de julio de 1881, el sheriff Pat Garrett disparó y mató a Billy el Niño en esa casa, que ahora se conoce como la casa de Maxwell).

* El 10 de noviembre de 1865, el jefe apache White Mountain Gochaahá, más conocido como Francisco, muere por disparos de los soldados en Camp Goodwin ([Graham County, Arizona]. Según el informe oficial, intentó fugarse después de haber logrado quitarse los grilletes de su brazo izquierdo, cuando estaba encarcelado por haber intervenido, el 11 de julio último, en un ataque a una familia de inmigrantes alemanes y varios mexicanos que viajaban en carromatos cerca de la estación de diligencias “Overland” de Cienega Creek [Pima County, Arizona], a unos 32 km al este de Tucson. Mataron a todos menos a dos niños que se llevaron cautivos. Francisco fue acusado del hecho y detenido cuando apareció en Camp Goodwin. A raíz de este ataque, empezaron a llamarle Francisco, “el carnicero”. Charles Croft, un soldado en esa época diría: El jefe indio, Francisco el Carnicero, cuya cabellera tuve el placer de  arrancar de su cráneo antes de que yo dejase Fort Goodwin”.

Una parte importante de su tribu se mostró reacia a seguirle siendo partidaria de firmar la paz con los estadounidenses. Francisco destacó, sobre todo, por haber estado con Cochise por lo menos en dos momentos cruciales: el incidente Bascom de Apache Pass y la batalla que tuvo lugar en dicho desfiladero en julio de 1862. Francisco medía casi 1’80 m, muy alto para ser apache, pudiendo ser un mexicano apresado por los apaches en su niñez y criado por éstos. Aunque por investigaciones posteriores, probablemente se tratara de un apache White Mountain del grupo oriental. En cualquier caso, su odio hacia los mexicanos le llevó a cometer innumerables incursiones contra ellos).

* Durante el invierno, Cochise se encuentra en las Chiricahua Mountains (Cochise County, Arizona) acosado por tropas norteamericanas que le fuerzan a irse a México.

1866

* En 1866 se crea una reserva militar para los apaches White Mountain en Fort Goodwin (Graham County, Arizona) en el río Gila. (El comandante del puesto, James Gorman, propició que los apaches se hiciesen autosuficientes. En abril, gracias a los esfuerzos de Miguel [Esh-ke-iba], cada vez más apaches empezaron a bajar de las White Mountains hasta Fort Goodwin. Durante los dos años siguientes, muchos recibieron raciones de carne y harina, alcanzando una vez la cantidad de 1.500 apaches White Mountain. Se abrió una granja para ellos contratando a apaches para trabajar en ella. 

También este año, Fort Bowie se transforma en Camp Bowie. “Fort” es una instalación militar más grande y más permanente mientras que “Camp” es más pequeña y con una mayor flexibilidad. Las tropas se movían por la región y los departamentos administrativos se reorganizaron. Cochise pasó la mayor parte del año en el norte de Sonora. Los ciudadanos de Tucson ofrecieron pagar a los «apaches mansos» 100 $ por cada cabellera apache que trajesen).

* El 16 de enero de 1866, un grupo de apaches chihennes ataca a un pequeño pelotón de Fort Cummings ([Luna County, New Mexico]. A unos 8 km al noroeste de Fort Cummings había un grupo de árboles llamado Oak Grove. Debido a la constante demanda de madera, el ejército había instalado un campamento temporal para conseguir madera, formado en ese momento por el cabo Webber y los soldados Ronan, Hunter, Charles Devin, Daly, Matthews y Goldsberry, pertenecientes a la compañía “G”, del 1º de Infantería de Veteranos, de los Voluntarios de California.

En la tarde del 16 de enero, el cabo Weber partió hacia Fort Cummings para recoger suministros para el campamento. A primeras horas de la mañana siguiente, los soldados estaban fuera de la tienda a punto de desayunar cuando Mathews dio la voz de alarma. Cogió su rifle y su cartuchera y disparó contra unos apaches que se acercaban. Eran entre 40 ó 50 chihennes, que disparando sus rifles y flechas, intentaban cortar la retirada de los soldados hacia el fuerte.

Hunter y Devin cayeron con los primeros disparos. Mathews y Goldsberry, huyeron a un montículo situado a varios centenares de metros. Allí hicieron una parada, donde Mathews proporcionó municiones a Goldsberry, que había cogido su arma pero no pudo conseguir su cartuchera. Los chihennes los siguieron, alcanzando con una flecha en el muslo de Goldsberry. Cuando los dos devolvieron el fuego, los chihennes, para evitar perder guerreros, se dieron la vuelta y se dedicaron a saquear el campamento.

Mathews y Goldsberry partieron hacia el puesto y se encontraron con el cabo Weber que regresaba con un carro tirado por mulas y un conductor. Al enterarse de lo que había sucedido, el cabo ordenó al conductor que cogiese una mula y fuese al puesto a pedir ayuda. Llegó a los pocos minutos informando al teniente John D. Slocum, quien era el único oficial disponible porque el capitán George A. Burkett y el teniente Edgar estaban fuera de patrulla. Slocum, llevando a todos los hombres disponibles excepto a los guardias, se dirigió al campamento encontrando los cuerpos de los soldados mutilados.

A 400 metros del campamento estaba el cuerpo de Daly; Hunter estaba cerca del campamento; Devin, 100 metros más allá; y Ronan, en el lado opuesto. Los cuatro estaban desnudos, acribillado por balas, flechas y heridas de lanza, con la cabeza aplastada por piedras. Lo que los chihennes no se habían llevado estaba quemado o destrozado, habiendo dejado, algo inusual, el cuerpo de un guerrero muerto, quizás debido a la cercanía del puesto.

Slocum envió un grupo tras ellos pero los chihennes se habían dividido en pequeños grupos, yendo en diferentes direcciones, haciendo imposible la persecución con tan pocos soldados. En su informe, el teniente Slocum declaró que solo tenía 12 soldados de infantería y cinco soldados de caballería, sólo tres de ellos montados.

Los cuatro soldados fueron enterrados en el cementerio de Fort Cummings. Después de abandonar el puesto, en junio de 1892, el ejército transfirió los cuerpos de Ronan, Hunter, Devin y Daly al Cementerio Nacional en Fort Leavenworth [Leavenworth County, Kansas], dejando su lápida como monumento permanente).

* El 11 de marzo de 1866, unos apaches lipanes capturan a un joven de 14 años llamado Francis Marion “Frank” Buckelew. (Robert Buckelew vivía con su familia en el Cherokee County [Texas]. Cuando se quedó viudo, se volvió a casar pero poco después falleció. La hija mayor nunca se llevó bien con su madrastra por lo que fue con su hermana y su hermano Frank a vivir con su tío L. B. C. “Berry” Buckelew y su esposa Maryanna, quienes vivían en una casa situada en el río Sabinal, cerca de la actual Vanderpool [Bandera County, Texas].

Cuando tuvo que comprar provisiones en San Antonio [Bexar County, Texas], Berry enganchó sus bueyes al carro y emprendió el viaje que le llevaría varios días. De regreso y estando cerca de casa, paró la noche del viernes 26 de enero de 1866 en Seco Creek para ver a su amigo Crossgrave. Cuando llegó éste le dijo que pasara allí la noche pero Berry tenía prisa por llegar a casa.

Tomó un atajo por el Little Seco Creek donde unos nativos le estaban esperando. Después de dispararle le aplastaron la cabeza con una piedra. El domingo, Crossgrave fue a casa de Berry pero allí le dijeron que todavía no había llegado. Rápidamente Crossgrave pidió ayuda, formándose un grupo para buscarle. Cuando lo  encontraron, su perro, Cuff, estaba cuidando el cuerpo de su dueño.

Maryanna no podía ocuparse ella sola del rancho ni de sus sobrinos por lo que fue a un lugar más seguro, mientras los niños fueron a vivir al rancho de James Davenport, situado al norte del río Sabinal [Uvalde County, Texas]. Una de las tareas de Frank era cuidar el ganado, teniendo como compañero a un muchacho negro llamado Morris. Un día, éste no sujetó bien el cencerro al novillo que iba en cabeza y se cayó. Al enterarse de ello, Davenport le dijo que encontrara el cencerro o le daría “una paliza de muerte”. Morris dijo a Frank que le ayudara, saliendo los dos a la mañana siguiente. Era el 11 de marzo de 1866. 

Cuando los dos muchachos buscaban el cencerro por unos matorrales, varias reses salieron repentinamente asustándolos. Frank dijo a Morris que podría haber nativos por allí pero Morris lo descartó. Frank solo dio unos pasos cuando vio a un guerrero que le estaba mirando desde un matorral. Era un apache lipán. Frank avisó a Morris quien al verlo, lanzó un grito de terror corriendo como el viento. Frank también corrió pero el lipán fue más rápido, parándole en seco pasando el arco y su cuerda por la cabeza del muchacho. El lipán miró a Morris que no paraba de correr y se rió. Dio un golpe a Frank en la cabeza y señalándole la dirección que debía seguir le dijo: Vamos”.

El lipán llevó a Frank a un claro donde había otros dos guerreros. Le despojaron de sus ropas y uno de ellos le azotó en la espalda con una rama espinosa. Luego fueron al trote por el escabroso terreno con un guerrero siempre detrás de Frank golpeándole con la rama para que mantuviese el ritmo. Su espalda tenía heridas de las que goteaba sangre. Salieron del valle del río Sabinal y llegaron al Frio River donde se juntaron con un cuarto lipán, quien dio la mano a Frank diciéndole: “¡Hola! ¿Qué edad tienes? ¿Eres americano o alemán? Si eres americano te mataré. Si eres alemán no te mataré”. Ese guerrero era un jefe de guerra lipán llamado Custaleta.

Frank había oído que los nativos mataban a muchachos mayores de 10 o 12 años, así que dijo que tenía 10 en lugar de los 14 que tenía en realidad. A la segunda pregunta dijo la verdad y eso probablemente le salvó la vida. Resulta que por entonces, los lipanes mataban a todos los colonos de origen alemán que caían en sus manos porque un grupo de ellos, vecinos de Stringtown [Hays County, Texas], fueron en persecución de unos guerreros no identificados que habían matado a unos colonos para robar sus caballos. Encontraron un campamento lipán en el río Medina y, creyendo que eran los autores, abrieron fuego, matando a varios de ellos. Los lipanes, más numerosos, contraatacaron haciéndoles retroceder. Los lipanes no eran culpables, estando bajo la protección de un tratado de paz que los colonos alemanes habían roto por lo que juraron vengarse de ellos. Custaleta lo miró con cautela: “Muchacho grande de 10 años”. 

Frank suplicó a Custaleta que le dejara ir, diciéndole que era el único apoyo que tenían su madre viuda y sus hermanas. El camino que seguían pasaba cerca del rancho de Davenport por lo que Custaleta le llevó al borde de un barranco cercano a la casa desde donde Frank pudo gritar a su familia. Su hermana le oyó saliendo fuera. “¡Es Frank!”, oyó a ella gritar pero eso fue lo más cerca que estuvo. Los lipanes lanzaron un grito de guerra antes de irse de allí. Cruzaron el Frio River y para divertirse lanzaron varias flechas a unas vacas: “Esa exhibición de caprichosa crueldad… me produjo una profunda impresión en mi ánimo, haciéndome presagiar grandes males para mí…”.

Bezaca, el lipán que había capturado a Frank, dormía cada noche junto a él. Ese “horrible compañero de cama”, según diría Frank, lo abrazaba fuertemente contra su pecho, tapándose los dos con una manta, hasta que se quedaba dormido. Al despertarse, Frank planeaba deslizarse fuera de la manta, coger un cuchillo y acuchillarles antes de que se despertaran pero cada vez que se movía, Bezaca le sujetaba más fuerte.

Siguieron avanzando hasta llegar al Nueces River, a donde llegaron alrededor de una semana después de su captura. Allí descubrieron media docena de caballos salvajes que intentaron capturar. A Frank le encargaron la tarea de obstruir la ruta de escape pero falló, siendo golpeado con una maza empuñada por un enfadado guerrero.

Su camino discurrió a través del Devils River por el Beaver Lake, y cerca del Pecos River, alcanzaron la ranchería lipán. Allí, una anciana azotó a Frank hasta hacerle sangrar. Luego le empujó hasta una doble fila de guerreros armados con látigos y mazas por donde tuvo que correr mientras recibía un sin número de golpes. Al final, cayó en los brazos de la anciana mujer, quien puso a prueba su coraje pasándole lentamente un cuchillo por la garganta. Frank estaba seguro que le matarían pero la mujer le señaló una vivienda haciéndole gestos de que entrara. Viviría allí como cautivo de la anciana y de Bezaca.

Los lipanes movieron su ranchería, compuesta por unas 150 personas, varias veces, acampando arriba y abajo del Pecos River, y cerca de sus afluentes. Frank intentó adaptarse a su nueva vida. Custaleta planeó el futuro matrimonio del joven con su nieta.

En octubre de 1866 los lipanes incursionaron por los Bandera y Uvalde Counties, matando colonos y robando caballos. Cuando volvieron, Frank vio parte del botín: “Me di cuenta de algunas ropas de niños que inmediatamente reconocí como pertenecientes a los niños del señor Kinchelo, y una yegua gris perteneciente a mi tía”. Supo que uno de sus vecinos había sido atacado pero no qué había ocurrido con su familia hasta después de su rescate.

En noviembre de 1866, los lipanes se dividieron. La mitad de ellos se llevó a Frank al sur del Río Grande, en las inmediaciones de San Vicente [municipio de Guerrero, Coahuila], a 24 km de Eagle Pass [Maverick County, Texas]. Un anciano mexicano visitó el campamento lipán, vio a Frank y habló con él, preguntándole si quería seguir allí.

Por entonces había un estadounidense llamado W. B. Hudson que estaba construyendo un canal de irrigación en el Río Grande, contratando trabajadores nativos y mexicanos. Uno de los ayudantes mexicanos de Hudson estaba en el campamento lipán buscando trabajadores cuando habló con el anciano mexicano que había estado con Frank. El anciano le contó que había un cautivo en el campamento y la noticia llegó a Hudson, quien informó de la noticia a James Moseley, un vecino de Eagle Pass. Moseley conocía a James Davenport, al que escribió informándole de la noticia y que probablemente el muchacho podría ser liberado si ofrecían dinero a los lipanes. En diciembre de 1866, Davenport escribió al juez W. B. Knox diciéndole que él no tenía dinero para comprar su libertad pero que sabía que el gobierno tenía fondos asignados para tal fin.

En febrero de 1867, Hudson envió a su ayudante mexicano al campamento lipán ofreciendo a los lipanes 100 $ por la liberación de Frank pero ellos se negaron. Durante la noche de la siguiente visita, el mexicano y Frank robaron dos caballos a los lipanes y huyeron a toda velocidad. Pocas horas después estaban en la casa de Hudson después de cruzar el Río Grande. A la mañana siguiente, Frank y el mexicano cabalgaron al norte, hacia Fort Clark [Kinney County, Texas] y de allí al rancho de Davenport. Todos se quedaron sorprendidos de verle porque le creían muerto. Davenport dijo: “Morris nos dijo que estabas muerto

En Fort Clark, Hudson se enteró de que los lipanes sabían de su participación en la huida de Frank por lo que estaban planeando una incursión para vengarse. Un destacamento militar le acompañó a su casa para recoger sus bienes y familia, y dirigirse a un lugar seguro.

Los lipanes cruzaron el Río Grande y asaltaron la zona donde vivía Hudson. Después de robar varios caballos y matar a sus propietarios, se dirigieron de vuelta a México pero un grupo perseguidor les alcanzó, matando e hiriendo a varios de ellos. Entre los caídos estaba Custaleta.

Frank se casaría con Nancy Adline Witter, teniendo tres chicas y tres chicos, y a los 41 años se convertiría en predicador de la Iglesia Metodista).

* El jueves 22 de marzo de 1866, de 75 a 100 apaches (probablemente Pinal y aravaipas) realizaron una emboscada a un carro del ejército estadounidense tirado por cuatro mulas que llegaba a un pequeño arroyo llamado Cottonwood Wash, a 40 kilómetros al este de la actual Florence ([Pinal County, Arizona]. Era la ruta habitual de las unidades militares cuando se dirigían a Camp Grant [Pinal County, Arizona], situado en la confluencia de Aravaipa Creek y el San Pedro River [en 1872 Camp Grant sería trasladado al Graham County, Arizona]. Otros destacamentos habían pasado por allí anteriormente pero el elevado número de soldados hacía inviable cualquier ataque. Ese día en cambio, un explorador apache avistó un carro con solo nueve soldados y el conductor, sin más tropas a la vista.

Prepararon la emboscada en un lugar sobre el arroyo a cuyos lados las alturas tenían alrededor de 15 metros, con una anchura entre sus paredes de unos 67 metros. Todo perfecto para la típica emboscada apache.

El solitario carro era la escolta militar de dos oficiales, el capitán James Franklin Millar, de la compañía “C” del 14º de Infantería, y el Cirujano Asistente Benjamin Tappan, Jr., del 7º de Infantería de los Voluntarios de California. Habían salido de Fort Yuma [Imperial County, California] el 7 de marzo para dirigirse a Camp Grant donde habían sido destinados. La escolta estaba formada por el cabo John Berg, y los soldados Donnell, Charles Richards, John Powell, Andrew Snowden, Pedro Sánchez, y otro soldado de nombre desconocido, más el conductor Stevens Sumner.

Cuando el carro llegó al fondo arenoso del Cottonwood Wash, probablemente se alegraron de haber dejado atrás un camino lleno de baches y de encontrarse a menos de 48 km de su destino.

Varios guerreros estaban ocultos en las alturas del lado norte mientras otros esperaban agachados detrás de las rocas del lado sur. Abajo, el arroyo cruzaba el camino y luego bordeaba el lado norte, por un lugar con muchos arbustos, tras los cuales la mayoría de los guerreros esperaban la llegada del carro. Por último, unos pocos apaches estaban escondidos en un hueco erosionado en la base del lado sur. Posiblemente Eskiminzin y Capitán Chiquito estaban presentes.

A una señal, los guerreros abrieron fuego desde las alturas y desde las rocas y arbustos. Los numerosos disparos y flechas cayeron sobre el carro, produciendo las primeras bajas. Dos disparos alcanzaron al capitán Millar falleciendo en el acto. El cirujano Tappan fue alcanzado por tres disparos, uno en la pierna y dos en el cuerpo, pero siguió con vida. Los disparos también alcanzaron a Richards, falleciendo al instante, e hiriendo a Powell de gravedad. Snowden también resultó herido por una flecha que impactó en la parte posterior de su cabeza. El conductor Stevens Sumner hizo girar rápidamente el carro pese a haber sido alcanzado por varias flechas pero los apaches dispararon a una de las mulas cayendo al suelo moribunda.

Los supervivientes saltaron del carro y corrieron a cubrirse lo mejor que pudieron. Powell solo pudo correr 18 metros antes de caer abatido pero todavía con vida. Los demás corrieron por el arroyo para luego empezar a subir hacia una cresta. La marcha era lenta, especialmente para Sumner, a causas de sus heridas, y Berg, los cuales llevaban a Tappan, gravemente herido. Donnell proporcionó fuego de cobertura con su rifle de avancarga pero enseguida cayó muerto alcanzado por los disparos de los guerreros. [El ejército todavía no había suministrado a todas sus unidades de Infantería con los nuevos rifles Springfield de retrocarga de un solo disparo].

Gracias a la actuación de Donnell, el resto consiguió llegar a la cresta y dirigirse hacia el desierto. Los apaches no les persiguieron mucho tiempo, estando más interesados en las mulas. Algunos quitaron la ropa del cuerpo de Donnell antes de volver a donde estaba el carro, donde otros guerreros estaban troceando la mula muerta para llevarse su carne y “ocupándose” de Powell, que aún respiraba. Cuando terminaron le quitaron la ropa al igual que a los cuerpos de Millar y Richards. Después se dirigieron a sus rancherías.

Los seis supervivientes se perdieron en el desierto, abriéndose camino por un terreno lleno de matorrales y cactus que rasgaban sus ropas. Aturdido por la herida de flecha en la cabeza, Snowden se separó desorientado de sus compañeros. Días más tarde, llegó por casualidad a Maricopa Wells [pequeño asentamiento con agua donde paraban los viajeros que se dirigían a California situado en el Pinal County, Arizona] desde donde le llevaron a Fort McDowell [Maricopa County, Arizona], falleciendo poco después.

El resto se dirigió en dirección suroeste avanzando con dificultad. Tappan cortó parte de su bota porque su pie herido comenzaba a hincharse. Cuando comprobaron que los apaches no les perseguían, hicieron más paradas para descansar, pasando su primera noche en el desierto.

Al día siguiente continuaron la dura marcha. Tappan, a causa de sus heridas, sabía que estaba reteniendo a los demás. A la mañana siguiente se dio cuenta de que no podía ir más lejos. Sobre las 09:00 horas ordenó a Sánchez y al otro soldado de nombre desconocido, que se quedaran con él y envió al cabo Berg y al conductor Sumner a buscar agua.

No solo no encontraron agua sino que también se perdieron, no pudiendo encontrar el camino de regreso a donde estaban Tappan y los dos soldados. A lo lejos vieron el Picacho Peak [Pinal County, Arizona], y aunque estaba por lo menos a 48 km de distancia, se dirigieron hacia allí ya que Sumner sabía que las diligencias de la Butterfield Overland Mail pasaban por ese lugar.

El domingo 25 de marzo, Berg y Sumner llegaron a la cima pero no encontraron agua. Desesperados se tumbaron esperando la muerte. Dos horas después escucharon ruido de caballos. Era un destacamento militar al mando del cirujano asistente John E. Kunkler, que había salido de Tucson [Pima County, Arizona] hacia California. Les dieron agua y comida y cuando pudieron hablar contaron su historia. Kunkler envió inmediatamente un correo a Tucson, informando de la emboscada apache al general de Brigada John Sanford Mason, comandante del Distrito de Arizona.

Al instante, Mason ordenó al capitán Jonathan B. Hager, del 14º de Infantería que saliese con 20 hombres de Tucson y se dirigiese a Cottonwood Spring, cerca de Cottonwood Wash. También envió un correo a Camp Grant, ordenando a su comandante, el teniente Edmund Burgoyne, que fuera con 35 hombres a Cottonwood Spring y esperara la llegada de Hager.

Hager salió de Tucson a las 06:00 horas del lunes 26 de marzo. Apenas dos horas después, Mason recibió la noticia de que un soldado había sido encontrado a unos 25 km al noroeste de Tucson. Era uno de los dos soldados que se habían quedado con Tappan. Dijo que en la mañana del domingo 25 de marzo, Tappan le había ordenado que fuera a buscar agua. La noticia alegró a Mason ya que conocía a Tappan, pidiendo ayuda a ciudadanos de la localidad. Varios mexicanos que conocían la zona se ofrecieron a guiar a un grupo dirigido por el capitán John Green, ayudante de Mason.

Hager y sus hombres hicieron ese lunes 51 km, reanudando la búsqueda al amanecer del martes. Encontraron señales de la presencia de apaches por la zona, llegando a Cottonwood Spring donde se encontraron con el destacamento de Burgoyne.

El miércoles, 28 de marzo, Hager escribió en su diario: “Uní el destacamento del teniente Burgoyne al mío y con 40 hombres procedí a buscar el lugar donde se había realizado el ataque. Llegamos sobre las 10:00 horas, estando a unos 21 km al oeste de los manantiales. Lo primero que vimos fue a Frank Millar; y unos pocos pasos más nos llevaron al lugar. La escena que vimos fue horrible. A la vista estaban sus cuerpos, hinchados y supurados al sol donde habían estado tirados durante seis días. Todos estaban desnudos, y en el cuerpo de Millar había clavadas nueve flechas, haciéndolo parecer más un puercoespín que cualquier otra cosa. Había más o menos la misma cantidad de flechas en los cuerpos de los demás. A uno de los hombres le habían arrancado el cuero cabelludo».

Con Hager iba Charles H. Meyer, un boticario de Tucson contratado para la ocasión. Examinó los cuerpos y redactó un informe: “El cuerpo identificado como el de Millar por el capitán Hager y el teniente Burgoyne fue encontrado tendido al norte del camino y a unos 12 metros del carro, con una herida de bala en el lado izquierdo. La bala había entrado entre la 5ª y 6ª costillas, pasando a través del corazón y saliendo del cuerpo por debajo del brazo derecho. Otra herida de bala entre los hombros atravesó claramente el cuerpo, y en su trayecto rompió la columna vertebral. Por la situación de las heridas y sus efectos, la muerte debió ser instantánea. Los indios desnudaron el cuerpo, le cortaron los “órganos genitales” y la parte superior de las orejas, luego le dieron la vuelta y le dispararon nueve flechas en la espalda, que estaban clavadas cuando vi el cuerpo….

El cuerpo de un hombre desconocido [el soldado Powell] fue encontrado tirado a unos 18 metros al oeste del carro y cerca del camino, con tres heridas de bala en la parte superior del cuerpo y una en el muslo derecho. Por la naturaleza de las heridas, dicho hombre podría haber vivido varias horas. Por las señales, este hombre debió haber peleado antes de morir, porque es el único que creo que fue torturado después de caer en manos de los indios. Su brazo izquierdo estaba roto cerca del hombro y torcido hasta que asumir la apariencia de una cuerda retorcida; todo su cuero cabelludo fue despellejado desde las cejas hacia arriba hasta la nuca. Cuando arrancan el cuero cabelludo a una víctima después de la muerte, los indios se limitan a cortar la parte central del cuero cabelludo, pero por las señales anteriores es casi seguro que este hombre fue torturado antes de morir. Después de desnudar el cuerpo, los indios dispararon siete flechas en la espalda, que estaban clavadas cuando las vi”.

Mientras Mason esperaba en Tucson noticias de la búsqueda, el jueves 29 de marzo llegó allí el otro soldado que se había quedado con Tappan. Había conseguido llegar a Blue Water Station, una estación de postas de la Butterfield Overland Mail situada cerca de la actual Coolidge [Pinal County, Arizona]. Dijo que el domingo 25 de marzo Tappan le había ordenado que se salvara ya que él no esperaba sobrevivir.

El destacamento de Hager continuó la búsqueda hasta el viernes 30 de marzo, cuando llegaron a Tucson a las 17:00 horas, completamente agotados después de recorrer unos 160 km. Posiblemente Tappan no sobrevivió mucho más allá del domingo 25 de marzo. Un año y medio después, apareció un cuerpo cerca del Cañón del Oro, en las Santa Catalina Mountains, al norte y al nordeste de Tucson pero nunca se pudo determinar si era de él.

El resultado de la emboscada de Cottonwood Wash fue de seis militares muertos, ninguna baja conocida entre los apaches, y cuatro supervivientes [el conductor, un cabo y dos soldados] que tuvieron la inmensa suerte de que los apaches se dedicaran a descuartizar una mula muerta, a “ocuparse” de un malherido y huir con las otras tres mulas).

* En la primavera, Cochise incursiona atacando los ranchos situados en los valles de Santa Cruz y Sonoita (Santa Cruz County, Arizona).

* El 4 de mayo, el coronel estadounidense Francisco P. Abreu, del 1º de Infantería de Voluntarios de New Mexico, informa que unos 50 apaches armados con arcos, se habían llevado 31 caballos de la manada militar que estaba pastando a unos 1’6 km de Fort Craig. ([Socorro County, New Mexico]. Abreu fue con algunos hombres en las mulas disponibles persiguiéndolos hasta las San Mateo Mountains [Socorro County, New Mexico], el refugio preferido de Victorio, pero no pudo atraparlos. Abreu informó: «Actualmente, toda la caballería de este puesto es de ocho hombres montados«).

* En mayo, una banda apache mata a varios colonos a lo largo del río Ruidoso ([Lincoln & Otero Counties, New Mexico]. El comandante de Fort Stanton [Lincoln County, New Mexico], L. C. Murphy, envió varias compañías de caballería para recorrer la zona y buscar a los asaltantes. Los soldados no vieron apaches pero cerca del Dog Canyon [Otero County, New Mexico] encontraron suelto un magnífico caballo. Para Murphy esto era prueba suficiente de que no había apaches en la zona de las Sacramento Mountains, y así se lo comunicó al general Carleton. Ningún indio dejaría suelto un buen semental. Dos días más tarde, una banda apache salió de Dog Canyon y robó los bueyes del Nesmith’s Mill, y ganado vacuno en La Luz, y atacó la población de Tularosa [los tres en el Otero County, New Mexico]).

* El 17 de mayo, el gobernador de Arizona, John N. Goodwin llama a hacer una guerra justa, abierta y persistente hasta que los apaches sean exterminados o forzados a inclinar el cuello sumisamente”.

* El 6 de junio, una banda de 40 apaches se lleva 36 caballos y cinco mulas de Camp Mimbres ([Grant County, New Mexico]. Los soldados fueron en los únicos cuatro caballos que había en los establos, persiguiéndolos sin poder alcanzarlos. El sargento Antonio Ruperts, de la compañía «C», del 1º de Caballería de California, estaba a cargo de la manada, informando que había ido hasta el río, situado a unos 900 metros de los animales, para aliviar con el agua el dolor de cabeza que tenía, momento en el que aprovecharon los apaches para llevárselos.

El general Carleton, dolido y furioso, declaró: «Nada se puede decir que atenúe tal imperdonable descuido y falta de vigilancia que llevó a un resultado tan desastroso«.

Poco tiempo después, en julio, 15 apaches asaltaron una manada de reses de los ganaderos, Oliver Loving y Charles Goodnight. Llevaban las reses de Texas a New Mexico cuando los apaches se llevaron 11 caballos y ocho mulas, aunque no pudieron llevarse la manada. Según el capitán E. P. Horne, los autores pudieron ser apaches mescaleros al ocurrir al este del Río Grande).

* En agosto, se erige Fort Bayard (Grant County, New Mexico) para proteger la zona minera de Pinos Altos de las incursiones de los apaches chihennes. (Situado a 25 km al este de la actual Silver City, y cerca de las Santa Rita Mountains, sería abandonado como puesto militar en 1900).

* El 29 de agosto, el pueblo de Las Cruces (municipio de Namiquipa, Chihuahua) desparece en unas cuantas horas tras el ataque de unos 200 apaches, quienes mataron a la mayoría de los vecinos, 18 varones adultos y un niño. (En la misiva que llegó a Bachíniva el día 1 de septiembre, el alcalde de Namiquipa especificó que los apaches, después de matar a los vecinos, se llevaron la cosecha que acababan de recoger los vecinos, y probablemente también el ganado. Al mismo tiempo saquearon las casas y recorrieron a su antojo todo el pueblo: “Después de la primera partida que despaché en auxilio la noche del día desgraciado, salió otra hoy de hombres montados que comandaba el señor Lazo, estos iban porque no se podía saber el resultado de la primera; y a cosa de una legua se encontraron con los correos que vienen solicitando auxilio para levantarse las familias que las han quedado sin recursos, por lo que se ve hoy desaparecer aquel pueblo, quedando como antes en desierto asombroso”. El alcalde de Namiquipa se encargó de organizar la ayuda y el traslado de los supervivientes a su localidad).

* El 19 de diciembre, G. W. Dent, cuñado del general Grant, toma posesión del cargo como Superintendente de Asuntos Indios, abogando por una guerra activa, ofensiva, persistente, combinada y simultánea destinada a cazar a los nativos a fuego y hambre.

* Durante el verano y el invierno de 1866, Cochise comercia en Casas Grandes y Janos (Chihuahua) con los productos robados aunque incursiona por Sonora y Chihuahua. (Muchos sábados de 1866, los chiricahuas se presentaban en Casas Grandes o Janos para comerciar con el botín conseguido, incluido oro. Un sonorense llamado Francisco Martínez vio en agosto de 1866 a Cochise y a toda su banda comerciando con caballos en Janos. Según Martínez, Zozaya y el resto de autoridades trataban a Cochise «muy bien» y parecían «muy contentos de verle». Un amigo de Martínez intentó comprar sus propios caballos robados en Sonora pero los apaches rechazaron comerciar por otra cosa que no fuera pólvora o balas de plomo.

Sin embargo, cuando un destacamento de soldados de Chihuahua, al mando de Cayetano Ozeta, apoyado por un grupo de voluntarios de Guerrero [Chihuahua], fue a atacar el campamento de Cochise situado al nordeste de Janos, muchos habitantes de esta localidad se sumaron al ataque, matando a cinco hombres y a una mujer, y capturando a otros cuatro.

Ozeta permaneció en la zona, lanzando una campaña en la primavera del siguiente año de 1867. Siguió un rastro que iba al otro lado de la frontera hasta el sur de las Chiricahua Mountains [Cochise County, Arizona]. En abril sorprendió una ranchería liderada por Tuscas, matando a ocho hombres y cuatro mujeres, y capturando a otros 26. También liberó a un cautivo mexicano).

1867

* A principios de año, Cochise vuelve a las Animas (Hidalgo County, New Mexico) y a las Chiricahua Mountains ([Cochise County, Arizona]. A partir de este año, con la expulsión de los franceses de México, las tropas de Sonora y Chihuahua pudieron dedicar todas sus energías a luchar contra los apaches, librando una guerra de exterminio contra ellos y los que no acabaron muertos lo hicieron como esclavos en el interior del territorio mexicano.

El 1 de marzo de 1867, la banda de Cochise atacó los correos, la mina Mowry y Tubac [Santa Cruz County, Arizona] buscando armas de fuego, municiones, carne, caballos y mulas).

* El 14 de abril, el capitán J. M. Williams sale de Fort Whipple (Yavapai County, Arizona) al mando de la compañía “I”, del 8º de Caballería, para realizar una campaña contra los apaches. (En dos ataques diferentes mataron a un total de 50 apaches con la pérdida de un soldado muerto y otro herido, el soldado Dollinger). 

* En julio de 1867, el prefecto de Ures (Sonora) comunica al gobernador que los apaches se habían llevado, en las inmediaciones de Pueblo de Álamos, cinco caballos y un burro propiedad de Andrés Hernández; habiendo matado una burra y varios bueyes. (Nadie pudo ir tras ellos por la ausencia de armas en dicho pueblo. Las autoridades solían pedír las armas que tenían los civiles para poder surtir con ellas a la Guardia Nacional. Sin embargo, a veces los vecinos no podían prestar sus armas y se quedaban con ellas porque las necesitaban cuando salían a trabajar en sus campos, llevándolas para no encontrarse desarmados antre eventuales ataques de los apaches). 

* A finales del verano, la banda de Cochise regresa a Sonora siendo perseguido por tropas de ese estado mexicano y de los Estados Unidos. (Desde septiembre hasta finales de año, el coronel Joaquín Terrazas siguió sin éxito el rastro de varias incursiones apaches.

En otoño, las autoridades de Sonora iniciaron una investigación sobre Janos [Chihuahua], a la que culpaban por animar a los chiricahuas a lanzar ataques en Sonora. La comisión investigadora encontró que Janos tenía un pacto local de paz con los apaches, particularmente con Cochise. Los chiricahuas intercambiaban ganado robado por armas y munición con los habitantes de Janos, y luego éstos vendían el ganado a los estadounidenses. Los sonorenses incluso decían que los habitantes de Janos avisaban a los chiricahuas de las campañas mexicanas. El comercio no lo podían negar pero el gobierno de Chihuahua se defendió diciendo que sin una adecuada guarnición, Janos no tenía otra opción que comerciar con los apaches. Para ello, el gobierno autorizó a Ozeta a reclutar una unidad de civiles armados para servir en Janos a principios de 1868, la primera guarnición del antiguo presidio desde hacía 10 años).

* El 5 de noviembre de 1867, los apaches dan muerte a John Slater, correo postal y al comandante de Fort Bowie (Cochise County, Arizona), el teniente John Cuthbert Carroll, del 32º de Infantería, en una escaramuza a unos 7 km del puesto. (Ese día, un grupo de ingenieros encargados de la topografía de una ruta para la «Pacific Railway Company», llegaron a Fort Bowie para comprar suministros y forraje. Uno de los miembros del grupo era William A. Bell quien más tarde escribiría sobre lo ocurrido.

Cuando llegó Bell, los únicos oficiales en el puesto eran el teniente Carroll, comandante; el subteniente Edward B. Hubbard; y el cirujano Joseph P. Widney. La tropa consistía en una compañía del 32º de Infantería formada por 44 hombres. A primeras horas de la tarde del 5 de noviembre, las ovejas y bueyes del puesto pacían tranquilamente a unos 3 km de distancia  cuando, de repente, se oyeron disparos. Todos corrieron hasta el punto más alto de visión y miraron hacia donde estaba el ganado porque desde allí habían llegado las detonaciones. El cartero Slater que se dirigía al oeste de Tucson, nada más dejar atrás el ganado, una vez pasado un recodo del camino que lo ocultaba del puesto, se topó con dos apaches que se arrastraban hacia el rebaño. Intercambiaron varios disparos e inmediatamente dio la vuelta para dar la alarma. De inmediato, el teniente Carroll cogió su caballo y salió a buscar a Slater. Poco después, varios hombres salieron del puesto en busca de los apaches. A medida que avanzaba la tarde, la mayoría volvía de dos en dos, y de tres en tres, sin haber visto a ninguno. Todos menos el cartero y el teniente.

Un grupo de nueve hombres, entre ellos Bell, salió para buscarlos. Cuando se ponía el sol, encontraron el cuerpo mutilado y sin vida de Slater. Continuaron su búsqueda, y a unos 800 metros, el cuerpo desnudo y muerto de Carroll, custodiado por su perro. Ambos hombres fueron envueltos en mantas y, a la mañana siguiente, enterrados en el pequeño cementerio del puesto.

Fort Bowie tenía la misión de proteger el camino que llevaba hacia New Mexico así como las comunicaciones entre Apache Pass [Cochise County, Arizona] y Tucson [Pima County, Arizona]. A menudo escoltaban las diligencias, tarea no exenta de peligro).

* Durante el invierno, Cochise acampa, por una epidemia de sarampión, en las Peloncillo Mountains (Cochise County, Arizona & Hidalgo County, New Mexico).

1868

* A principios de año, se recluta una unidad de civiles armados para servir como guarnición en Janos, con el fin de evitar el comercio de ciudadanos de esa población con los apaches. (No había habido una guarnición en Janos desde 1858. Al mando de esa unidad estaba Cayetano Ozeta pero incluso él cayó en la tentación de tratar con los chiricahuas.

Cuando Cochise, presionado a ambos lados de la frontera, envió en julio de 1868 a seis chiricahuas a negociar un tratado en Janos, Ozeta aceptó hablar pero cuando se enteró de un ataque apache a Casas Grandes donde hirieron a un mexicano y espantaron 50 cabezas de ganado, ordenó detener a los seis mensajeros.

La última táctica de Cochise no tuvo éxito. Las autoridades que había ahora tenían otra perspectiva diferente a la de sus predecesores. Los Ozeta, Mata Ortíz, Terrazas, … veían difícil combinar épocas de guerra y paz. Su política era simplemente la utilización de la violencia.

Antes, durante enero y febrero, Joaquín Terrazas, al mando de soldados y civiles, persiguió sin éxito a los apaches por la Sierra del Poniente del Sauz y Encinillas [Chihuahua].

Fue tras ellos otra vez durante marzo y abril. Los persiguió sin éxito desde Hormigas [Chihuahua] hasta el Río Bravo [Río Grande para los estadounidenses]).

* El 16 de abril, unos 200 apaches mescaleros atacan un carro militar tirado por cuatro mulas que llevaba suministros de Fort Stanton (Lincoln County, New Mexico) a Fort Selden ([Doña Ana County, New Mexico]. El ataque tuvo lugar en Round Mountain, a unos 16 km al este de Tularosa [Otero County, New Mexico]. El sargento Edward Glass al mando de cinco soldados de la compañía «H»,  del 3º de Caballería, envió a uno de sus hombres a pedir ayuda a Tularosa, mientras el resto se refugiaba en la cima de Round Mountain donde estaban las ruinas de una antigua fortaleza. El soldado regresó con 26 colonos de Tularosa antes de que los  apaches mescaleros consiguiesen alcanzar la cima donde el sargento Glass y sus hombres estaban siendo rodeados.

En el enfrentamiento falleció un viejo guerrero que se arrojó sobre la puerta del viejo fuerte, probablemente para inspirar valor al resto, encontrándose  tras el enfrentamiento nueve cuerpos más sobre el terreno. También murió el colono José Luran, resultando heridos por flechas algunos más.  

Unos años después, un apache mescalero que participó en el enfrentamiento dijo a John Meadows, vecino de Tularosa,  que tenían bastantes armas de fuego y municiones para haber ganado ese combate pero que no sabían usarlas. Ponían la pólvora encima de las balas, en lugar de al revés. Cuesta creer que los mescaleros no supieran cargar rifles de avancarga cuando llevaban años usándolas. Quizás fue una exageración o un error de John Meadows). 

* En mayo, Joaquín Terrazas recibe noticias de que cerca de Ojinaga (Chihuahua) hay una banda de apaches mescaleros. Se dirige al lugar y cuando llega a Coyame, le informan de que dicha banda está en conversaciones de paz con José Merino, comisionado del gobierno, por lo que se dirige a inspeccionar las sierras de Pilares, del Hueso y Fierro hasta Aguanueva (todas en Chihuahua).

* El 13 de mayo de 1868, Cochise intenta llevarse la manada de caballos de Fort Bowie (Cochise County, Arizona) pero los guerreros son rechazados por los soldados al disponer masivamente de los nuevos fusiles de retrocarga de un solo tiro.

(Poco después, el 26 de mayo de 1868, Cochise atacó la diligencia que llevaba el correo postal de los Estados Unidos. Con el conductor, Charles «Tennessee» Hadsell y su ayudante de 25 años, John Brownley, iban dos soldados, George Knowles y Robert King, de la compañía “D”, del 32º de Infantería, que fueron enviados a escoltar la diligencia hasta Barney Station [Cochise  County, Arizona].

A unos 9 km al este de Fort Bowie fueron atacados por los apaches. Con los primeros disparos, Brownley resultó mortalmente herido, soltando las riendas que fueron recogidas por Hadsell, quien intentó regresar a Fort Bowie. Los apaches rodearon la diligencia, capturando a los tres hombres que tuvieron una horrible muerte.

Al no tenerse noticias de ellos, el comandante de Fort Bowie, el capitán Homer J. Ripley envió al teniente E. B. Hubbard, al mando de 31 hombres, para buscarlos. El 2 de junio, el destacamento de Hubbard encontró los cadáveres mutilados de los hombres cerca del lugar donde habían sido atacados.

Cochise se dirigió a las Alamo Hueco y a las Hatchet Mountains [las dos en el Hidalgo County, New Mexico] donde acampó a principios de verano).

* En junio, el teniente coronel Thomas Casimer Devin, comandante de Fort Whipple (Yavapai County, Arizona), informa que en abril, un destacamento formado por 100 soldados de Caballería, 50 de Infantería, y cuatro guías, había realizado una campaña de 45 días por el territorio apache, al este de Fort Whipple, con nulo éxito ya que sólo encontraron rancherías desiertas.

* El 13 de julio, una banda apache ataca una caravana comercial perteneciente a los socios Pinckney Tully y Esteban Ochoa. (La caravana iba dirigida por Santa Cruz Castañeda, experto carretero y luchador contra los apaches. Había trabajado para la empresa Tully & Ochoa durante varios años transportando cargas y protegiéndolas de los apaches. Los apaches atacaron la caravana en el Cienega Creek [Pima County, Arizona]. Mataron a dos hombres, Barba y Soto, e hirieron a Baregen, Moreno, Lucero y Castañeda. Los apaches se llevaron 38 mulas pero no pudieron apoderarse de los carros).

* En julio y agosto, Joaquín Terrazas persigue a los apaches por la Sierra de Encinillas, recorriendo los montes de Tepehuanes y Terán, llegando hasta la sierra del Fierro (todas en Chihuahua), donde se vuelven sin éxito al dispersarse los apaches.

* A mediados de agosto, algunos chiricahuas llegan a Cañada Alamosa (hoy Monticello, Sierra County, New Mexico).

* El 22 de agosto de 1868, aparece en el «Harper’s Magazine» una foto de una delegación de apaches jicarillas y utes en Santa Fe (Santa Fe County, New Mexico).

* A finales del verano, el jefe apache chokonen Cochise y su banda se mueven por Sonora. (Las tropas mexicanas, tanto de Sonora como de Chihuahua, persiguieron a los apaches matando a unos 100  de ellos en el curso de varios encuentros, por lo que obligaron a Cochise a dirigirse hacia el norte, a las Mogollon Mountains [Grant & Catron Counties, New Mexico]).

* En octubre, los chiricahuas intentan otra vez negociar un tratado de paz en Janos (Chihuahua) enviando a 12 negociadores. (Cuando Cayetano Ozeta se enteró de que un destacamento de Sonora había atacado el 12 de octubre una ranchería apache en las Alamo Hueco Mountains [Hidalgo County, New Mexico], detuvo a los 12 mensajeros. Las tropas de Sonora mataron a 12 apaches [cuatro guerreros, y ocho mujeres y niños].

Luego Ozeta atacó una ranchería situada al norte de Janos, llevando a la Villa de Chihuahua 10 prisioneros y 12 cabelleras, incluida la de José Mangas, hermano de Mangas Coloradas).

* El 23 de octubre, una banda de unos 75 apaches mojaves ataca a Joseph Melvin y a Jesse J. Gibson en Ash Creek, cuando viajaban de Prescott (Yavapai County, Arizona) a Río Verde ([Maricopa County, Arizona]. Gibson fue herido gravemente en el cuerpo, perdiendo su arma y 150 $; y Melvin resultó herido en una pierna. Los heridos se refugiaron en el rancho Lerty. Gibson fallecería en el hospital de Fort Whipple [Yavapai County, Arizona]).

* Este año, los apaches White Mountain que reciben raciones en Fort Goodwin (Graham County, Arizona) son acusados por ciudadanos de Arizona y de Sonora de realizar continuas depredaciones. (Las incursiones apaches en el norte de Sonora eran raras en esas fechas, pero todavía se producían. Sin embargo, los apaches sólo podían robar unas pocas cabezas de ganado porque las tropas estadounidenses en el sur de Arizona bloqueaban los valles fluviales que llevaban a sus hogares montañosos.

Los apaches White Mountain de Fort Goodwin fueron culpados abiertamente por las incursiones. El general Thomas C. Devin, comandante del Distrito de Arizona, anunció que las raciones serían retenidas hasta que los responsables fueran entregados al comandante del puesto. Luego en noviembre, Devin les informó que no se distribuirían raciones hasta que se entregaran como prisioneros de guerra y se establecieran en una reserva permanente. Los apaches White Mountain decidieron abandonar Fort Goodwin).

1869

* Este año, las autoridades militares estadounidenses enviaron desde Fort Whipple (Yavapai County, Arizona) un total de 16 misiones contra los apaches, recorriendo aproximadamente unos 4.800 km. (Los soldados mataron a 35 apaches, hirieron a 41, y capturaron a otro. La propiedad capturada ascendía a 58 arcos, 12 cuchillos, un rifle, cuatro caballos, dos sillas y cinco hachas. También destruyeron una ranchería, 20 wickiups, 20 chozas, una gran cantidad de harina y provisiones de invierno, sin ninguna pérdida por parte de los soldados).

* En enero, los apaches White Mountain estan preocupados por el cese de las raciones y los movimientos de tropas estadounidenses contra ellos, estando dispuestos a aceptar residir en una reserva permanente. (Los apaches White Mountain habían reclamado tenazmente la posesión de su vasto territorio por el que habían vagado e incursionado, pero eso pronto cambió cuando los primeros estadounidenses llegaron a su territorio. Después de ser derrotados por coronel Benjamin Louis Eulalie de Bonneville, se dieron cuenta de que debían vivir en paz con los estadounidenses, y aconsejados por el Agente Indio, el Dr. Stack, prometieron mantener la paz. Durante la Guerra Civil, los White Mountain habían asegurado repetidamente al general Carleton que tenían intenciones pacíficas. Su experiencia en la reserva militar de Fort Goodwin fue decepcionante, pero en 1869 estaban dispuestos a aceptar una reserva permanente en sus territorios ancestrales).

* Este año, Stephen Smith, enviado de los Estados Unidos, intenta reunirse con Costalites y otros apaches lipanes en México, pero se encuentra con que han huido a Texas después de sufrir un ataque del ejército mexicano cerca de Zaragoza (Coahuila).

* Este año, el presidente de los Estados Unidos, Ulysses Simpson Grant establece su “política de paz”:

1. Los indios serán ubicados en reservas, manteniéndolos lejos de los estadounidenses; se les enseñará a cultivar y serán convertidos al cristianismo.
2. Cuando sea necesario, los indios serán castigados por sus delitos.
3. Las reservas tendrán suministros del gobierno.
4. Los agentes de las reservas serán contratados a través de organizaciones religiosas.
5. El personal de las escuelas y las iglesias se contratará a través de organizaciones cristianas, para educar y preparar a los indios para la ciudadanía.

* El 3 de enero de 1869, unos 21 apaches matan a Joaquín Tapia y a James Catterson. (Joseph Goldtree y Joaquín Tapia eran socios de una tienda que habían abierto en Tubac [Santa Cruz County, Arizona] en 1867. En febrero de 1868, Goldtree plantó maíz en un terreno situado en el Sonoita Valley [Santa Cruz County, Arizona], el cual había sido abandonado por su dueño Charles A. Shibell ante los continuos ataques de los apaches [entre el 8 de mayo y el 27 de noviembre de 1868, los apaches le robaron 21 yuntas de bueyes por valor de 100 $ cada una].

Para cobrar el maíz que había entregado anteriormente en Camp Crittenden [Santa Cruz County, Arizona], Goldtree y Tapia cerraron la tienda y salieron de Tubac el 3 de enero de 1869, llevando unos cuantos caballos por valor de 250 $ y una calesa con arneses valorada en 200 $. Tapia llevaba también 650 $ producto de las  ventas de la tienda. Pasaron la noche en Calabasas [Santa Cruz County, Arizona], saliendo de allí a la mañana siguiente hacia Camp Crittenden en compañía del «Capitán» James Catterson, un ex militar. Goldtree diría en Tucson el 3 de enero de 1893: «Conducía y mi compañero siempre tenía un arma amartillada en la mano. El capitán Catterson estaba a unos 50 metros detrás de nosotros en un caballo gris con una escopeta de dos cañones en la mano. Recorrimos alrededor de 14’5 km a través de barrancos y colinas cuando llegamos a un terreno llano con un pequeño montículo a mi derecha, de unos 50 metros de largo. De repente sentí algo caliente y fue un disparo rozando mi oreja derecha muy cerca de mí. Pensé que era el capitán Catterson disparando desde su posición por lo que me volví para mirar y vi a los indios justo detrás de nosotros disparando. Alcanzaron mi sombrero y rozaron mi pulgar y ya no pude ver más al capitán Catterson. 

Los indios estaban a mi derecha, mi compañero a mi izquierda. Dije: ‘Será mejor que huyamos’, así que saltamos, yo salté primero y él saltó por encima de mí. Los indios corrieron hacia nosotros, saqué mi revólver y se fueron. Luego avancé unos 100 metros hasta un pequeño montículo donde podía verlos y luego estaban frente a mí en un terreno más bajo. Tenía miedo de que me tendieran una emboscada por detrás y le dije a mi compañero: ‘Será mejor que vengas aquí, donde puedas ver a tu alrededor y verlos trás de las rocas y por todas partes’.

Mi compañero tenía su arma en la mano y mientras venía hacia mí, a unos 15 metros debajo de mí dije: ‘Cuidado con ese indio que está detrás tuyo’ y antes de que pudiera decirlo, el indio le disparó y lo alcanzó aquí [indicando el parte superior del cuerpo] y gritó ‘Oh, me muero, Joe’. Tenía miedo, claro, y no sabía qué hacer, estaban disparando todo el tiempo, solo uno de ellos tenía un rifle, y las flechas llegaban como plumas.

Entonces vi a mi socio muerto, y me dije que si me quedaba por aquí me matarían. Salieron dos indios, uno frente a mí, y luego tomé la pistola de mi compañero y tenía mi pistola en la mano y otra pistola. Uno de los indios tenía un arma y el otro tenía un arco y una flecha. Comenzaron a dispararme y a provocarme, así que disparé y alcancé al que tenía el arma aquí [indicando la ingle], saltando y bajando con fuerza, y rompiendo la culata de su arma. Arrancaron hierba y trataron de introducírsela en la herida y trataron de ponerlo fuera de mi vista.

Pensé que era un buen momento para desaparecer mientras estaban ocupados con ese indio. Lo hice, y me dirigí hacia Crittenden, pero cuando había recorrido unas 200 metros más o menos salieron tres indios con lanzas, dos a un lado y uno al otro. Estaba totalmente agotado ya que había estado luchando durante media hora y estaba justo en lo más caluroso del día. Me dije a mí mismo que iba a morir de cualquier modo y que tenía que hacer lo mejor que pudiera, así que me detuve y disparé a otro aquí mismo [indicando el pecho]. Son cobardes, cedieron y yo seguí durante unos 300 metros más, hasta donde había un viejo carro que debió haber dejado algún carguero. Los tenía a todos detrás de mí ahora y me subí a la plataforma del vagón para poder mirar hacia abajo. Estaban debajo de mí, y vi que los indios sacaron los caballos y cortaron los arneses y rompieron el salpicadero y las tablas de la con piedras.

Tapia tenía seis pares de mantas de California en la calesa, empezando a sacarlas. Cuando uno tiraba, los demás las cortaban en pedazos. Cada uno se llevó un cuarto o un octavo de manta. Después de llevarse todo se fueron.

Me detuve allí un rato y pensé que volvería y vería qué había sido de Tapia. Quería ir a buscar el dinero que tenía en el bolsillo pero cuando volví no le quedaba nada, solo sus botas y la mitad de una vieja manta, eso era todo. Le quitaron la pistola y le descargaron todas las balas en la cabeza, y con una flecha le clavaron en el suelo. Traté de sacar la flecha y no pude porque estaba muy apretada«. Luego cruzó el Sonoita Creek y se escondió entre la maleza hasta el anochecer cuando llegó el coronel Charles W. Lewis con algunos hombres. Cuando lo encontraron su ropa tenía varios agujeros de bala y flechas. A la mañana siguiente enterraron a Tapia y a Catterson. 

Hacia 1872, Goldtree  trasladó su tienda de Tubac a San Xavier del Bac [Santa Cruz County, Arizona], donde estableció un puesto comercial. El 10 de julio de 1876 estaba en San Xavier con tres carros y seis mulas para recoger el grano de los papagos. Al mediodía, las mulas estaban desatadas y sueltas cerca, y cuando todos habían dejado de trabajar para preparar la cena, un grupo de apaches se las llevó).  

* El 4 de enero, un destacamento de soldados al mando del teniente Winter, intenta atacar una ranchería apache en el Mount Trumbull ([Mohave County, Arizona]. La acción no tuvo éxito al ver los apaches al oficial médico, que era muy alto, huyendo a las montañas. Los soldados mataron a una anciana y capturaron un caballo y un perro).

* En enero, W. A. Smith, granjero en el Cienega Valley (Pima County, Arizona) declara ante el «Council and House of Representatives of the Territory of Arizona» que un grupo de apaches había disparado, cerca de su granja, al cartero postal matando a su caballo y destruyendo la saca postal. (También en enero, unos 50 apaches mataron a John T. Howell, llevándose dos mulas.

El mismo año, un grupo de apaches mató también a Thomas Vonday, cuando estaba de pie en la puerta de su casa, que después saquearon; una banda de 60 apaches atacaron a seis militares estadounidenses matando a un soldado; y en otro ataque a siete militares, mataron a otro soldado [los tres casos en el Sonoita Valley, Pima County, Arizona]).

* El 25 de enero, el teniente coronel Thomas Casimer Deven, comandante del distrito de Arizona, recibe la noticia del jefe apache chokonen Cochise de que si se le permite permanecer en paz en las Chiricahua Mountains se hará responsable de la seguridad de la ruta de las diligencias y del ganado que haya en sus proximidades.

* El 4 de febrero, el capitán Reuben Frank Bernard atacan a los apaches en las montañas del Aravaipa Valley (Graham County, Arizona) matando a ocho de ellos y llevándose a seis prisioneros.

* El 6 de febrero, Cochise se reúne en las Dragoon Mountains (Cochise County, Arizona) con el comandante Frank W. Perry, quien había salido el 20 de enero de Camp Goodwin (Graham County, Arizona), al mando de un destacamento con el teniente Guthrie, 62 soldados, un médico y su esposa, tres guías, y un coyotero White Mountain llamado Phillippi, quien dijo que les llevaría al campamento de Cochise. (Después de 14 días de marcha llegaron a las Dragoon Mountains donde la señora Handy [la esposa del médico] enfermó por la noche. Varios soldados fueron a buscar mostaza silvestre para ella y con el ruido que hicieron se asustaron y comenzaron a dispararse entre sí, aunque nadie resultó herido. Acamparon allí mismo al haber gran cantidad de nieve. A la mañana siguiente, probablemente el 5 de febrero, los guías capturaron a dos chokonen. Cochise los vio y la próxima vez que salieron del campamento, se reunió con ellos. Cochise dijo a Phillippi, que «si no fuera porque quería la paz, ellos no regresarían nunca«. Los guías le dijeron que el comandante quería verle. Cochise dijo que vendría al día siguiente y que se reuniría con él en un punto entre los dos campamentos. El suyo estaba a 9’5 km de allí, sobre la montaña. Vino al día siguiente con algunos de sus hombres y se reunió con Perry y su escolta. Era su primer contacto pacífico con estadounidenses desde el asunto Bascom, casi ocho años antes.

El periódico «The Weekly Arizona Miner» publicaría el sábado,  20 de marzo un extracto de la entrevista entre Cochise y Perry, describiendo al jefe chiricahua: «Tenía unos 1’88 metros de altura, de fuerte musculatura, con temple, de rasgos prominentes, nariz aguileña, y parecía ser un hombre que sabía lo que decía. No aparenta la edad que tiene, 50 años«. Aparentemente Cochise empezaba a aceptar la posibilidad de firmar la paz pero aún mantenía una profunda desconfianza con los estadounidenses. Se dieron la mano y fumaron. La conversación siguió así:

Cochise: «¿Qué estás haciendo aquí, capitán?«

Perry: «He venido a verte a ti y a examinar el territorio en general«.

Cochise: «Tú vienes con la intención de matarme a mí o a cualquiera de mi tribu; eso es lo que todas vuestras visitas significan para mí. Lo intenté con los estadounidenses una vez y rompieron el tratado primero, los oficiales, quiero decir, esto fue en el Pass [Apache Pass]. Si me quedo en casa, debo ser tratado correctamente, pero no espero que hagan todo lo que dicen por nosotros. No me quedaré en Goodwin [Reserva de San Carlos]; no es lugar para indios. Fallecen al poco tiempo de estar allí. Iré a Goodwin a hablar contigo y después oiré como tratas a los indios allí. Yo enviaré a dos de mis indios quienes me informarán [envió a dos mujeres]. Durante el último año he perdido cerca de un centenar de mi gente, principalmente de enfermedad. Los estadounidenses mataron a muchos. Yo no tengo 100 indios ahora. Hace 10 años tenía 1000. Los estadounidenses están en todas partes y debemos vivir en malos lugares para huir de ellos. No puedo darte mescal al haber otro destacamento al otro lado y no poder hacer hogueras para cocerlo [Probablemente una pequeña patrulla de Camp Wallen {ubicado en el Babocomari Creek, a unos 24 km al oeste de Tombstone} al mando del teniente William Mck. Owen, quien destruyó una abandonada ranchería de 12 wickiups en algún lugar de las Dragoon Mountains, alrededor del 31 de enero]. Los coyoteros son más fuertes que nosotros y nos roban ganado; algunos de ellos dicen que tú vienes a matarnos pero algunos indios mienten. Mis indios no harán daño hasta que yo venga, lo cual puede ser dentro de dos meses«.

Perry: «Oí que fuiste herido a menudo pero andas muy bien«.

Cochise: «Fui herido dos veces. La primera cerca de Santa Cruz, en la pierna hace 12 años. Tuve mal la pierna durante algún tiempo después. La siguiente cerca de Fronteras [Sonora], hace dos años, en el cuello. Somos conocidos como los Gamo Apaches. Me gustaría algo de pan y tabaco, y una manta«.

Perry se lo proporcionó pero dijo: «Los soldados pasaron hambre durante tres días«.

Los apaches capturados fueron enviados con Phillippi a cortar mescal pero aprovecharon la ocasión para huir. La reunión acabó sin ningún compromiso del jefe chokonen quien no tenía intención  de acercarse a ningún puesto militar para continuar las negociaciones. Recordaba lo que le ocurrió a su suegro, Mangas Coloradas. Perry continuó hasta Fort Bowie).

* En febrero, un grupo de apaches mata a un pastor de Albert Decker, propietario de una explotación en el Gila Bend ([Maricopa County, Arizona]. También en febrero, Vm. S. Grey, granjero y vecino de Tucson [Pima County, Arizona] declaró haber sufrido el robo de siete reses a manos de los apaches. Los robos continuaron en marzo, nueve reses; en julio, dos reses; en septiembre, cuatro reses; en enero de 1870, un caballo y una vaca; en marzo de 1870, tres reses; en mayo de 1870, cuatro reses; en julio de 1870, cinco reses; en noviembre de 1870, tres reses. Todos juntos supusieron una pérdida de 2.000 $.

En primavera, el agricultor Ignacio Varela denunció que dos hombres se habían refugiado en su casa [en Arizona] al ser atacados por unos apaches, quienes ese mismo día mataron a un trabajador suyo que llevaba un carro con bueyes, los cuales también resultaron muertos y otra propiedad destruida. Casi al mismo tiempo, los apaches atacaron a un grupo de nueve hombres, matando a uno de ellos).

También en primavera, Francisco Grijalba denunció que unos apaches habían matado a Juan Yépes, cerca de Camp Whipple. Dos semanas más tarde, tres hombres fueron atacados y muertos por apaches entre Camp Whipple y Camp Lincoln [los dos en el Yavapai County, Arizona], y sus animales capturados).

* En abril, a través de la Ley de Asignaciones, el presidente de los Estados Unidos autoriza a formar una Junta de Comisionados Indios que se reúne por primera vez en el mes de  junio. (La Junta solicita que se busque una solución pacífica a las hostilidades con los apaches).

* También en abril, un grupo de apaches mata a James G. Sheldon a 6’4 km al oeste de Camp Willow Grove ([Mohave County, Arizona]. También mataron a su caballo y se llevaron su arma y 300 $. También en abril, los apaches robaron al granjero de Tucson [Pima County, Arizona] Jesús María Ortiz tres bueyes de labranza; y en mayo de 1869, un buey.

* El 3 de abril, el teniente coronel John Green (nacido en Baden-Württemberg [Alemania], con servicios distinguidos en la guerra contra México y en la Guerra Civil) sale de Camp Grant (Pinal County, Arizona) al mando de una columna compuesta por 80 hombres de las compañías “C”, “G” y “K” de su regimiento, el 1º de Caballería; y otros 27 del 14º y el 32º de Infantería. (Llevaban un guía y 10 exploradores apaches que, aunque no consta en el informe oficial de la campaña, probablemente pertenecían a la pequeña banda de apaches “mansos” que vivían cerca de Tucson [Pima County, Arizona] desde la época española. Dirigiéndose en dirección este, Green llevó su destacamento por el río Gila y cruzó hasta su afluente, el San Carlos. El 6 de abril, mientras se hallaba a orillas del San Carlos divisó humo que resultó proceder de las pequeñas fogatas que unos apaches tenían para cazar ratas, usando el fuego para hacer salir a los animales de sus madrigueras.  El 7 de abril  hallaron huellas de unas cuatro personas que dejaban entrever que había una ranchería cerca. Sin embargo, al seguir el rastro descubrieron que éste iba en dirección a las Pinal Mountains [Graham County, Arizona] por lo que Green envió parte de su columna, al mando del mayor C. H. Veil, para seguirlo. Tras una infructuosa búsqueda, Veil volvió con Green que había remontado el curso del Sycamore Creek, un pequeño brazo del San Carlos. Finalmente el 9 de abril, cuando salieron de un desfiladero, lograron ver a lo lejos a cuatro apaches que corrían por lo alto de una montaña. Durante el resto del trayecto, el destacamento no logró establecer más contacto con ellos por lo que continuó hasta Camp Goodwin [Graham County, Arizona], a donde llegaron el 17 de abril.

En Camp Goodwin tuvieron que confeccionar calzado para los soldados ya que el que llevaban había quedado inservible debido a lo penoso del camino que, a pesar de llevar caballos, en muchas partes del trayecto había que efectuar la marcha a pie. También se tuvieron que quedar por enfermedad un teniente y seis hombres, más otros 11 por haber quedado inservibles sus caballos. El 21 de abril, Green volvió a salir en busca de apaches con intención de ir a las White Mountains [Apache County, Arizona] pero sus dos nuevos exploradores apaches coyoteros White Mountain desertaron y temiendo que pudieran avisar a los hostiles, optó por cambiar de dirección e ir hacia las Pinal Mountains [Graham County, Arizona]. El día 22, hallaron un importante rastro de nativos que habían pasado unos dos días antes y se divisó humo a unos 16 km al sur. Aquella tarde los exploradores mataron a un apache que resultó ser uno de los dos desertores. A las siete de la mañana siguiente, vieron a dos apaches en la ladera de una montaña situada a unos 3 km y sospechando que había un campamento cerca, Green ordenó una carga. Los soldados no tardaron en encontrarse con unos 200 apaches que huían montaña arriba pero debido a lo agreste del terreno y la delantera que llevaban, los soldados no pudieron alcanzarlos aunque lograron matar a uno de ellos. No obstante, los apaches, en su precipitada huida, se vieron obligados a abandonar todas sus pertenencias consistentes en mantas, pieles, víveres y cestas, todo lo cual fue destruido por los soldados.

Green continuó su campaña contra los apaches White Mountain conduciendo su destacamento por algunos de los puntos más agrestes de aquellas montañas, siendo el terreno tan accidentado que los hombres tuvieron que desmontar y guiar sus caballos a pie. El 29 de abril, localizó una ranchería y una parte de los soldados se situó en una posición más elevada que el lugar donde estaba el campamento apache de manera que, cuando intentaban huir del ataque hacia lo alto de la montaña, recibieron una mortífera descarga que ocasionó la muerte de 25 de ellos, siendo capturados ocho más y otros muchos fallecieron después a consecuencia de sus heridas.

Un total de 40 guerreros apaches murieron durante la campaña de abril y se apresaron numerosas familias. Asimismo la tropa destruyó una considerable cantidad de provisiones y capturó gran número de ganado caballar y mular contribuyendo a debilitar la resistencia de la banda White Mountain).

* En mayo, una banda apache aravaipa ataca una caravana comercial perteneciente a los socios Pinckney Tully y Esteban Ochoa cuando iba de Tucson (Pima County, Arizona) a Old Camp Grant ([Pinal County, Arizona]. La caravana iba dirigida por Santa Cruz Castañeda, experimentado conductor y luchador contra los apaches. Castañeda iba al mando de 14 hombres que llevaban nueve carros tipo Murphy que podían transportar entre cuatro y ocho toneladas, dependiendo de su longitud, tirados por 80 mulas.

Poco antes de las 08:00 horas, llegaron cerca del Cañón del Oro [Pima County, Arizona]. Castañeda vio signos de apaches en la zona por lo que ordenó a sus hombres que cerrasen filas. Unos 200 apaches aparecieron en las colinas de los alrededores rodeando la caravana. Un apache se adelantó agitando una tela blanca y hablando en español, llamó a Castañeda por su nombre, pidiendo hablar con él. Castañeda dejó al apache llegar hasta los carros, reconociéndole de la Reserva de Camp Goodwin [Graham County, Arizona]. Su nombre era Cisco, quien dijo a Castañeda que no querían hacerles daño; que eran suficientes para apoderarse de los carros y que le aconsejaba dejarlo todo y que se fuesen en paz. «Deja los carros y podéis iros«, dijo. Castañeda respondió con calma: «Tendréis los carros cuando ya no podamos defenderlos«. Cisco volvió a las colinas y dijo a su jefe lo que Castañeda había dicho. Los apaches dispararon y tiraron flechas contra los carros. Los carreteros colocaron sacos de harina y grano protegiéndose tras ellos y bajo los carros, disparando sólo cuando tenían un blanco claro o cuando los apaches trataban de cargar contra los carros, lo que hicieron a intervalos. Una y otra vez, pequeños grupos de apaches se acercaban a los carros tratando de encontrar un punto débil. Los expertos carreteros con unos certeros disparos hicieron que los apaches se pusiesen a cubierto.

Santa Cruz Castañeda tenía otra arma cuando los apaches eran lo suficientemente osados como para acercarse a los carros. Tenía un pequeño cañón. Los carreteros estaban luchando contra los apaches desde las 08:00 horas de la mañana hasta cerca de la puesta del sol y comenzaba a faltarles munición. Algunos de los hombres de Castañeda estaban heridos y tres habían muertos. Los apaches habían sufrido bajas más numerosas.

En ese momento, una patrulla de siete soldados que iba de Old Camp Grant a Tucson, oyó los disparos y se dirigió al lugar. Sorprendieron a los apaches consiguiendo llegar hasta los carros. El sargento al mando habló con Castañeda. Los carreteros estaban casi sin municiones viendo que habían llegado más apaches al lugar de la batalla. Era el jefe apache Pinal Bob-Chee-a-a y su banda de guerreros. A medida que el sol se ponía decidieron abandonar los carros y dirigirse a Old Camp Grant.

La decisión de abandonar los carros y la carga fue difícil para Castañeda teniendo que abandonar los cuerpos de sus compañeros. Los carreteros se subieron a las mulas que quedaban vivas [habían muerto 14] y siguieron a los soldados, rompiendo el cerco de los apaches. Algunos les siguieron durante un corto trecho pero pronto se dieron la vuelta.

Los soldados y los carreteros llegaron a Old Camp Grant. Los apaches se apoderaron de toda la carga y las mulas. Luego prendieron fuego a los carros. Tully y Ochoa estimaron que perdieron 12.000 $. Un destacamento militar fue al Cañón del Oro pero sólo encontraron los cuerpos de los carreteros y los carros quemados. Siguieron el rastro de los apaches durante dos días pero finalmente lo perdieron, regresando a Old Camp Grant).

* También en mayo, una banda apache mata a E. G y G. Pennington (padre e hijo) mientras están arando sus campos en el Sonoita Valley (Pima County, Arizona), llevándose todos los caballos, mulas y demás bienes de la explotación agrícola. 

El mismo mes, los apaches atacaron dos patrullas militares norteamericanas a 11 km de Camp Crittenden [Santa Cruz County, Arizona], matando a un soldado, hiriendo a otro, y capturando 10 mulas. También mataron y quemaron a Thomas Yonday, a 14 km de Camp Crittenden; a Pennington y a su hijo en el Sonoita Valley [Santa Cruz County, Arizona], y robado bienes por valor de 1.000 $. También mataron una vaca y robaron algunas tiendas de campaña de la parte posterior de la zona de oficiales en Camp Crittenden).

* El 2 de junio, el teniente coronel Cuvier Grover, comandante de Fort Craig, (Socorro County, New Mexico) notifica a sus superiores que un apache llamado Loco, jefe de dos pequeñas rancherías que sumaban 20 hombres capaces de portar armas y hasta ahora hostil, ha venido al puesto a pedir la paz. (Grover le dijo que tan pronto como mantuviese su banda bajo control y tranquila, no sería molestado en sus rancherías situadas a unos 65 km de Fort Craig, sobre el río Alamosa.

Un mes más tarde, el coronel George W. Getty, comandante del Distrito Militar de New Mexico, informó que dos grupos de chihennes habían ido a Fort McRae [Sierra County, New Mexico], acampando junto al río, para pedir un agente del Departamento Indio que les traslade a una reserva permanente.

El 20 de julio, el teniente Charles Edward Drew fue nombrado agente de los chihennes, tomando posesión del cargo el 23 de agosto. Cuando Ulysses Simpson Grant asumió la presidencia estadounidense a principios de 1869, anunció su determinación de resolver el problema indio de una vez por todas, inaugurando un programa para lograr la dominación pacífica de los nativos, llamado “Política de Paz” de Grant. El Congreso había destinado, el 10 de abril de 1868, dos millones de dólares para cubrir los gastos de la pacificación de las tribus indias. Se creó una junta de comisionados indios para supervisar los gastos y vigilar las condiciones de las reservas que debían crearse. Los agentes indios debían ser nombrados por órdenes religiosas.  Mientras se aplicaba esta política, el ejército se encargó de los asuntos de los nativos en New Mexico.

Drew se reunió en Fort McRae [Sierra County, New Mexico] con Loco, Victorio y López para hablar de paz. Unos 250 chihennes habían acampado junto al río Cuchillo Negro, a unos 19 km al suroeste de Fort McRae. En el puesto, Drew encontró algunos mexicanos dispuestos a ir a donde el jefe chihenne [se supone que Loco] e intentar traerlo. Tres días después, Loco llegó con tres hombres y cuatro mujeres. Loco, a través del intérprete, dijo que estaba dispuesto a abandonar el sendero de la guerra, hablando por toda su tribu. Dijo que «quería la paz, una buena paz, y no mentiras«. También dijo que López, uno de los jefes de los apaches del Gila que ocupan las Burro Mountains [Grant County, New Mexico], está en su campamento y que su gente está dispuesta a venir cuando vean que pasa con Loco. Los chihennes dijeron que querían plantar junto al río Cuchillo Negro, y cazar al este de las Mimbres Mountains o Black Range [Grant & Sierra Counties, New Mexico] como solían hacer, antes de ser enviados lejos. Drew observó que algunos de los hombres de Loco estaban heridos sospechando que podían ser los autores de recientes depredaciones.

Loco, más mayor, estaba a favor de la paz si ésta era posible. Victorio era menos optimista de que se pudiera conseguir. Victorio nunca fue muy locuaz con los blancos, raramente hablaba mucho, y cuando lo hacía era con decisión, se comprometía cuando era necesario pero no más de lo necesario. Si los blancos demostraban ser traicioneros, que tuvieran guerra. ¿Ahora les ofrecían paz, alimentos y una reserva? ¡A ver si era cierto! Loco prometió permanecer allí hasta recibir una respuesta.

El 10 de octubre, Drew volvió a reunirse con Loco, Victorio, López, Chastine, y otro apache cuyo nombre el teniente no supo escribir o pronunciar. Con los tres primeros ya se había reunido dos veces durante las conversaciones de julio; mientras que los dos últimos fueron llamados por Drew, apaches de las Mogollon Mountains [Grant & Catron Counties, New Mexico], mostrándose los cinco muy cautelosos. En julio, Drew había prometido darles raciones pero cuando llegó el invierno, el teniente sólo pudo darles unas pocas provisiones. Drew dijo: «Había unos 40 guerreros y ví centinelas en casi todas las colinas, además de guerreros cuidando sus animales a unos 800 metros de distancia. La reunión tuvo lugar en los alrededores de una pequeña localidad mexicana llamada Cañada Alamosa [hoy Monticello, Sierra County, New Mexico], la cual limita por el norte de lo que ellos querían como reserva… Todos estaban muy recelosos y todos vinieron bien armados, una gran mayoría con armas de fuego, el resto con lanzas y arcos… No pude conseguir que entrasen en la población… a causa de un grupo explorador de civiles [o un grupo para cazar indios] de 25 hombres al mando del capitán J. M. Bullard [probablemente John M. Bullard, quien con su hermano James, descubrió plata en Chloride Flat en 1868, lo que dio origen a la fundación de la ciudad de Silver City, Gran County, New Mexico]». 

Supuestamente, el grupo de Bullard estaba rastreando a unos apaches que habían matado a una mujer y un niño cerca de Pinos Altos. Bullard salió de la población a petición de Drew. Más tarde confesó al teniente que en realidad no estaba persiguiendo a los que mataron a la mujer y al niño sino que, asumiendo que estaban en el campamento apache, fue directamente allí, aunque admitió que sería imprudente atacarlos mientras estaban negociando con Drew, ante quien Loco se presentó como el jefe, siendo el que más habló. Un hijo de Mangas Coloradas, quizás Salvador, estuvo presente pero habló poco. Loco prometió que todos «dejarían el sendero de la guerra si el ‘Gran Padre’ les daba comida y ropa«. Drew les dijo que él no podía darles eso inmediatamente ya que el «Gran Padre» vivía lejos y que llevaría tiempo poder dárselo. Loco contestó que «debo oir algo pronto porque el invierno está llegando y estamos hambrientos«. Un mexicano informó a Drew que los Mogollones [chihennes] que estaban en un cañón más alla de Ojo Caliente eran unas 84 guerreros; y los mimbreños [chihennes] 132, más las mujeres y niños, calculando que eran unos 400 en total, probablemente una exageración [demasiados guerreros].

«Los apaches tomaron muchas precauciones para prevenir una sorpresa, estando muy inquietos… Es imposible llegar cerca de ellos con soldados, están muy recelosos… Todos los guerreros que he visto son jóvenes y fuertes, y un gran número de ellos han estado heridos«, dijo Drew quien, desde julio, se había reunido tres veces con ellos, no dándoles nada más que promesas por lo que no estaba dispuesto a irse de nuevo sin darles algo.

En esta reunión, la clásica inclinación de Loco hacia la paz y de Victorio a permanecer cautelosamente distante, se hizo otra vez evidente. Victorio recordaba bien lo que le había ocurrido a Mangas Coloradas. Drew informó: «Loco dice que mantendrá juntos a los apaches donde están ahora… y que también intentará traer a todos los que pueda. Estoy seguro que Loco quiere la paz y que trabajará para mantener con él a muchos, tanto como creo que Victorio no está dispuesto a hacerlo si puede mantener suficientes guerreros con él. De momento tiene una pequeña banda y no puede hacer nada a menos que algunosde los otros estén descontentos. Probablemente miembros de su propia tribu cometerán depredaciones en diferentes lugares aunque tengan que soportar el trato recibido de los mexicanos… Pero donde ellos están ahora, no hay caminos o poblaciones excepto Cañada Alamosa y ellos [los mexicanos] están amistosos con ellos. Se debe empezar a hacer algo y… ahora es el momento de hacerlo«.

Drew estaba frustrado por la falta de respuestas a sus informes por parte de William Clinton, Superintendente de Asuntos Indios en Santa Fe. Sus instrucciones eran reunir a los chihennes si era posible. Él ya había hecho eso y ahora no sabía qué hacer con ellos. El capitán George Shorkley, al mando de Fort McRae, apoyó a Drew con una carta fechada el día de Navidad, dirigida al coronel Getty, pidiéndole que mediara ante el Departamento Indio. Shorkley añadió que el teniente había conseguido un acuerdo con Loco, Victorio, y otros apaches el 10 de octubre. Varias veces había pedido instrucciones que nunca llegaron. De hecho, «me informó que él no había recibido un reconocimiento de la recepción de sus comunicaciones y mucho menos, las instrucciones solicitadas. Por su parte, los apaches habían mantenido fielmente las condiciones del acuerdo… y evidenciaron un firme propósito de permanecer permanentemente en paz… pero ellos esperaban la distribución de ropa, mantas y alimentos, según lo acordado«. Shorkley continuó: «Drew, con un celo encomiable, les visitó varias veces, permaneciendo durante la noche en su campamento, consiguiendo que esperasen pacientemente a pesar de que necesitaban imperiosamente los suministros. Si no hubiesen recibido la promesa de recibirlos, hubiesen ido a cometer depredaciones, única forma de sobrevivir«.

Loco aseguró a Drew que no solo los chihennes vendrían y pronto, sino también los chiricahuas de Cochise, si los primeros eran tratados justamente. Al final, el coronel Getty confirmó que Drew recibiría algo de dinero [2.800 $] para comprar suministros. No era mucho pero al menos constituía un reconocimiento de que la Oficina de Asuntos Indios aprobaba lo que el teniente estaba haciendo. Los apaches se dieron cuenta de que ciudadanos de localidades cercanas eran contrarios a los planes de paz. William Logan Rynerson, comerciante en Fort Bayard [Grant County, New Mexico], escribió al nuevo gobernador de New Mexico, William A. Pile, para llamar su atención sobre la «deplorable condición» de la gente del condado debido a las depredaciones de los nativos. Rynerson habló de enfrentamientos con nativos [aparentemente sin pérdidas por ambos bandos] que estaban por todas partes, estando la gente «aterrorizada». Suplicó por la liberación de los estragos de un «enemigo despiadado». Drew, comentando la carta, no negó las depredaciones pero negó que fuesen hechas por sus nativos, diciendo: «De la información recibida de fuentes fiables, estoy obligado a creer que los grupos de la parte baja del territorio están fuertemente opuestos a cualquier intento de hacer la paz con los apaches, y especialmente a ubicarles en una reserva. No dudo que tienen sus propias razones para obrar así. Cartas de varios grupos desinteresados que viven en la más expuesta porción de la parte baja del territorio, afirman que comparativamente ha habido pocas depredaciones de los indios este año e indudablemente no existe el reino de terror en esta parte del territorio«. 

El 12 de diciembre, Drew informó que México estaba pagando a sus ciudadanos por cabelleras de nativos. Drew escribió al comandante William Clinton, Superintendente de Asuntos Indios de New Mexico, para quejarse: «Grupos de exploradores de Chihuahua y quienes han recibido dinero por cabelleras indias, también tienen permiso para cazar indios en el Territorio de New Mexico. Un grupo de Janos [Chihuahua] hace unos días amenazó con atacar a estos indios. Fueron avisados de que no lo hicieran por el general John Sanford Mason, al mando en Ford Bayard, pero ellos dejaron el río Mimbres con la declarada intención de atacar el campamento… Yo permanecí en ese campamento dos día para evitar tal ultraje. Parece que deberían tomarse algunas medidas de una vez para prevenir que ciudadanos de otro gobierno con quien estamos en  paz, no cometan atropellos contra gente que este gobierno tiene bajo su custodia. Si permitimos cazar indios en todo este territorio, ellos deberían saber que los indios de una reserva no debieran ser molestados. Será imposible establecer una paz duradera con esos indios si extensas bandas de civiles del Viejo México vagan a su voluntad y atacan a esos indios cuando y donde sea que los encuentren y bajo cualquier circunstancia. También, la gente que caza indios solo por unos miserables dólares que recibe por cada cabellera… Un amistoso indio vale tanto como … cualquier otro«.

Mientras el 23 de julio, el teniente Argalus Garey Hennisee había relevado a Lorenzo Labadie como agente de los apaches mescaleros, montando la agencia en Fort Stanton [Lincoln County, New Mexico]. Desde el principio, expresó su confianza de que los mescaleros acudiesen a recoger sus raciones al puesto. No lo logró ya que muchos estaban dispersos pero propuso el establecimiento de una reserva sólo para ellos que debía estar situada en algún lugar o cerca de los santuarios apaches en las White y Sacramento Mountains. El 31 de agosto, Hennisee informó que varios mexicanos habían dicho a J. M. Gallegos, Superintendente de Asuntos Indios de New Mexico, que los mescaleros les habían pedido que informaran a Gallegos de que querían vivir en una reserva. Hennisee señaló que cerca de 202’343 hectáreas junto a Fort Stanton eran aptas para la agricultura, recomendando que se estableciera una reserva al sur del puesto. Esta tierra tenía abundante madera, agua, caza y pastos, y era el hogar ancestral de los mescaleros. Previendo que se instalarían allí, Hennisee solicitó 24.404’84 $ para subsistir durante un año. Gallegos, el comandante William Clinton y Lorenzo Labadie también estuvieron de acuerdo).

* En el mes de junio, Merejildo Grijalva vuelve a ser destinado en Camp Bowie (Cochise County, Arizona) donde ayuda al capitán Reuben Frank Bernard a buscar a Cochise(Durante los meses de junio y julio, la banda del jefe chokonen estaba en las Stronghold [Dragoon Mountains, Cochise County, Arizona] realizando incursiones contra los ranchos y granjas del Santa Cruz y Sonoita Valley [Santa Cruz County, Arizona] además de atacar a los viajeros del camino Tucson – El Paso.

En el mes de junio, una banda apache [quizás Western Apaches] atacó la caravana minera guiada por Espíritu Arriola, a 8 km de la mina Vulture [Maricopa County, Arizona], matando a tres hombres y llevándose 80 mulas, valoradas en 7.000 $; y el mismo mes, unos apaches robaron una vaca, un becerro y dos caballos al ranchero Henry Glassman, en el Santa Cruz County. 

El 3 de julio, un grupo de apaches mató a tres hombres llamados Johnson, McMurray y O’Donnell, cerca del río San Pedro, en el Cochise County; y el mismo mes, unos apaches mataron, en el río San Pedro [Pima County, Arizona] a un hombre llamado Culver, mientras araba su campo, llevándose sus dos caballos).

* El 13 de julio de 1869, en base a las órdenes recibidas del cuartel general del sub-distrito militar de Tucson (Pima County, Arizona), el comandante John Green sale de Camp Grant con una columna compuesta por 25 hombres de la compañía “I” del 32º de Infantería y otros 30 de la compañía “K”, del 1º de Caballería, más un cirujano y varios exploradores. (Durante una semana rastrearon el terreno entre Camp Grant [el viejo Camp Grant estaba situado junto al San Pedro River, hoy en día Pinal County, Arizona. En 1872 fue trasladado al Graham County, Arizona] y Camp Goodwin [Graham County, Arizona] con la esperanza de encontrar apaches pero sin éxito. En Camp Goodwin se incorporaron 45 soldados de la compañía “L”, del 1º de Caballería y otros 40 de las compañías “B” y “F”, del 32º de Infantería. Cada compañía se hallaba al mando de un capitán y un teniente, y tenían su propia recua de acémilas con víveres y municiones para una prolongada campaña.

El 21 de julio, este destacamento salió de Camp Goodwin en tres grupos a intervalos de, aproximadamente, una hora cada uno dirigiéndose al río Gila donde acamparon. Durante la marcha se habían escapado cinco mulas con su carga lo que hizo que se enviasen a 15 soldados de infantería a Camp Goodwin por no haber raciones para ellos. Entretanto Green envió al explorador apache Manuel con seis hombres para tratar de encontrar algún rastro. Después de vadear el río, los exploradores caminaron unos 6 km cuando de repente se encontraron, frente a frente, con una partida apache que se dirigía al sur para cometer una incursión. Tras un intercambio de disparos, dos apaches resultaron muertos en el acto mientras otros dos sufrieron heridas mortales. Los soldados encontraron el cadáver de uno de ellos al día siguiente y posteriormente se enteraron por unos cautivos de que el otro había fallecido poco después. Asimismo, otros tres sufrieron heridas de consideración. No hubo ninguna baja entre la tropa.

El 23 de julio, la columna continuó su marcha a través de un terreno agreste, cubierto por un espeso bosque. Con la intención de buscar el rastro de los hostiles, el día 25 Green decidió adelantarse con 20 soldados y varios exploradores. Al cabo de una marcha de 25 km se descubrió un rastro fresco en un robledal donde algunos apaches habían estado recogiendo bellotas. Intuyendo que había una ranchería cerca, los soldados avanzaron por un riachuelo y no tardaron en capturar a una anciana apache a la que preguntan por el emplazamiento de su campamento pero la mujer se mostró reacia a dar información, dándose cuenta Green que intentaba despistarles.

Poco después los soldados lograron apresar a una mujer joven que les informó que la ranchería estaba situada en la cima de una colina cercana. Inmediatamente los soldados efectuaron una carga por la pendiente. Sin embargo, otras mujeres se habían dado cuenta de la presencia de los soldados y dieron la voz de alarma a tiempo para permitir la huida de los apaches. Los soldados solo pudieron apresar a un niño y dos burros, pero se hicieron con todas las provisiones y el equipo del campamento que procedieron a quemar. Poco después localizaron un campo de unas dos hectáreas de maíz que también fue destruido para privar a los apaches de todos sus recursos para obligarles a rendirse.

El día 28, la columna tuvo que atravesar un profundo desfiladero con altos riscos a ambos lados. Green tomó la precaución de avanzar con la infantería delante para que, en caso de ataque, los soldados no tuviesen el estorbo de los caballos en aquel terreno boscoso. Después de atravesar el cañón se descubrió la presencia de dos apaches que se dieron a la fuga logrando escapar de un pelotón de caballería al mando del teniente John Calhoun que había ido en su persecución. A las 15:30, Green ordenó que el destacamento acampase a orillas del río San Francisco [afluente del Gila]. Nada más hacerlo en la orilla opuesta aparecieron unos 10 apaches observando a los soldados. Debido a lo agreste del camino, muchos de los caballos y mulas habían perdido sus herraduras lo que obligó a una parada durante el resto de la jornada para poder herrar a los animales.

Al enterarse de que los apaches tenían mucho maíz sembrado a orillas del White River, a la mañana siguiente Green condujo su columna hasta aquella corriente donde nuevamente acampó. Mientras tanto, 20 hombres a caballo al mando del teniente Upham fueron enviados para rastrear la zona; regresando por la noche informando que habían localizado extensos campos de maíz. Poco después llegó al campamento un grupo compuesto por dos hombres blancos acompañados por el jefe apache White Mountain Miguel [Esh-ke-iba], otro apache y un mexicano que vivía con los apaches y actuaba como su intérprete.

Los hombres blancos se identificaron como Corydon Eliphalet Cooley y Henry Dodd, buscadores de oro y que habían acompañado a Miguel desde Fort Wingate [McKinley County, New Mexico]. En julio de 1869 había habido una reunión en Fort Wingate entre unos Western Apaches, navajos y oficiales estadounidenses. Al terminar la reunión Miguel partió el 10 de julio hacia Arizona acompañado por Corydon Eliphalet Cooley, Henry Wood Dodd y Alfred Franklin Banta. Estos tres hombres blancos acompañaron a Miguel porque iban tras una supuesta mina de oro encontrada años antes por el Dr. Thorne.

Al llegar a la ranchería de Miguel, Cooley diría: “Nos reunimos con toda la banda a varios kilómetros del poblado; mujeres y niños nos dieron una calurosa bienvenida y nos acompañaron hasta la ranchería, situada en un hermoso arroyo con árboles: nogales, sicómoros, pinos; de hecho una excelente variedad de árboles de monte que no había visto en ninguna parte del oeste. El valle es ancho y tiene más tierra valiosa que cualquiera de nuestras corrientes en New Mexico. Aquí lo encontramos lleno de maíz y disfruté mucho las orejas asadas. Este arroyo es llamado el Carrizo y es un afluente del río Prieto [negruzco, llamado Black River]. Permanecimos en los alrededores durante varios días buscado, no encontrando oro pero sí rastros de plata”.

Mientras estaban en la ranchería, Pedro, el jefe de los White Mountain envió mensajeros pidiendo que los tres hombres blancos esperaran su llegada para dentro de una semana. Sin embargo éstos estaban ansiosos por seguir  buscando oro por lo que no esperaron. [Pedro era un importante jefe que tenía 200 guerreros viviendo en el lugar donde se construiría Camp Apache. Era pacífico con los hombres blancos y cooperó frecuentemente con el ejército estadounidense. Cooley se casaría con sus hijas Mollie y Cora, asentándose en la región].

Con un grupo de unos 40 apaches bajo el liderazgo de Miguel, Cooley y sus dos compañerpos se dirigieron al oeste para intentar localizar oro. Cuando habían dejado atrás el Cibecue Creek, fueron detenidos por un gran grupo de apaches Pinal, los cuales les dijeron que tenían que darse la vuelta porque los hombres blancos no eran bien recibidos en su territorio. Se entabló una fuerte discusión en la que Miguel defendió a sus huéspedes cuando llegó otro grupo de apaches, miembros de la banda occidental White Mountain o coyoteros, dirigidos por Capitán Chiquito, quien aconsejó a Miguel que se retirara para evitar el enfrentamiento.

Durante el regreso, un mensajero de Pedro llegó avisando de que todavía estaban recolectando mescal por lo que debían esperar para reunirse con ellos.

Al día siguiente de llegar a la ranchería de Miguel, un guerrero llegó con un brazo destrozado por una bala, avisando de que unos 140 soldados estadounidenses venían por el sur, donde habían atacado una de las rancherías de Pedro, capturado a varios apaches, y quemados sus campos de maíz. Para el 30 de julio, toda la ranchería sabía que los soldados se dirigían hacia ellos pero no sabían el motivo.

Por eso Cooley fue con Dodd, Miguel, y varios guerreros al encuentro de los soldados, acampados junto al White River. Banta se quedó en la ranchería. Cuando llegaron allí, los soldados se habían ido. Siguieron sus huellas hasta el Big Bonita Creek. Al anochecer llegaron a su campamento situado cerca de donde se construiría Camp Apache. Desconocían que Green, el comandante del destacamento, había ordenado su ejecución. Green supo por los apaches que habían capturado que tres hombres blancos estaban acampados en el Carrizo Creek, asumiendo que estaban vendiendo armas a los apaches. Green ordenó a sus hombres fusilarlos y acabar con los apaches.

Por suerte, George Cooler, un mulero de Green, reconoció a Corydon Cooley, ya que habían servido juntos en los Voluntarios de New Mexico. Cuando se acercaban al destacamento y los soldados estaban cogiendo sus armas, Cooler se adelantó rápidamente con los brazos en alto. «El coronel Green me reprendió severamente por interferir en sus órdenes de matar a los comerciantes«, escribió Cooler, en un documento presentado en la Arizona Society of Pioneers en 1894.

Corydon Cooley contó lo que sucedió a continuación: “Green se sorprendió al encontrar a dos hombres blancos con estos indios… y preguntó qué diablos nos había traído aquí al territorio, entre los indios, donde tenía cuatro compañías y esperaba combatir cada minuto. Le contamos todos los detalles. Aún así, si no hubiera sido por George Cooler, quien dijo al coronel quién era yo, creo que Dodd y yo hubiéramos recibido transporte del gobierno en carros fúnebres”.

Miguel afirmó que nunca había luchado contra los blancos y que viendo que las tropas ya habían entrado en su territorio dijo que no se sentiría seguro hasta que él y su gente fuesen asignados a una reserva. Por otra parte dijo que su campamento estaba situado sobre el Carrizo Creek, a unos 48 km de distancia. Miguel tenía cartas de recomendación de A. W. Evans, comandante de Fort Wingate; del general George W. Getty, comandante del Distrito de New Mexico; y del anterior comandante, el general James Carleton. La carta de Carleton era muy significativa pues era bien conocida la antipatía que tenía por cualquier nativo “hostil” y es dudoso que hubiera dado un salvoconducto a alguien del que tuviera alguna duda.

A pesar de estas explicaciones y las cartas que llevaba Miguel, Green no estaba del todo convencido pues algunos blancos traficaban con armas que acababan en manos de apaches «hostiles». Como precaución, puso a sus visitantes bajo vigilancia hasta que se pudieran verificar sus afirmaciones. A la mañana siguiente, envió un destacamento de 50 hombres montados, nueve exploradores y el guía Gallegos, bajo el mando del capitán John Barry para acompañar a los detenidos hasta la ranchería. Barry tenía órdenes de destruir la ranchería si se verificaba que Cooley y Dodd no eran realmente quienes decían ser.

La sorpresa fue grande cuando Barry y sus hombres llegaron a la ranchería apache pues en cada wickiup ondeaba una bandera blanca; dispensando todo el poblado una cálida y amistosa bienvenida, dando de comer a los hombres y proveyendo forraje para sus caballos. La esposa de Miguel corrió hacia Barry con la mano extendida diciéndole: “¡Soldado bueno!”. También comprobó que los estadounidenses tenían únicamente pertrechos y equipo minero. Todo ello cambió la actitud de Barry y sus soldados. “Pude ver el cambio que hubo en ellos”, escribió Corydon Cooley. 

Los soldados acamparon a 100 metros de los apaches. Ahora Barry pasó la noche meditando su decisión. ¿Podría aniquilar una ranchería cuya gente lo habían tratado con tanta amabilidad? ¿Podría desobedecer una orden de su comandante? Cuando se alistó en mayo de 1857 en el 2º de Dragones en Boston, nunca pensó que desobedecería una orden. Luchó en la Guerra Civil con el rango de subteniente, recibiendo un disparo en la pierna. La bala también mató a su caballo, que cayó sobre él, provocándole lesiones graves. Al año siguiente, fue nombrado capitán por su valentía en la batalla de Todd’s Tavern [Virginia]. Estaba dispuesto a morir luchando pero matar a mujeres y niños era un asunto completamente diferente. Barry consultó a sus oficiales y todos estaban en contra de realizar el ataque. George Cooler, dijo que ponía la mano en el fuego por Miguel.

Al mismo tiempo, a las 02:00 horas, Corydon Cooley decía a Banta: “La orden del capitán Barry era detenerte y luego matar a todos los apaches de esta ranchería, sin importar la edad o el sexo”. Banta estaba indignado. “Incluso los demonios del infierno se sentirían deshonrados por tal acto”.

Banta reprochó a Cooley y Dodd por haber guiado a los soldados hasta la ranchería pero Cooley dijo que él y Dodd eran prisioneros, y que Green solo les había dejado salir del campamento con la promesa de no escapar. Cooley agregó que la masacre debía haber tenido lugar esa noche pero se pospuso por temor a que los apaches escaparan. Banta quería advertir a los apaches para que huyeran pero Cooley dijo que eso haría que él y Dodd fuesen fusilados por la mañana.

Finalmente, acordaron que Cooley y Dodd hablaran con Barry para convencerle de que no atacara. Los dos hombres fueron a las 03:00 horas y regresaron una hora después con buenas noticias. Barry había decidido no cumplir la orden del coronel, solicitando que los White Mountain se reunieran al amanecer para tener una conferencia.

Según escribió Banta, Barry se presentó ante los apaches la mañana del 2 de agosto diciéndoles que le habían ordenado que los matara a todos. Un grito ahogado atravesó la multitud. Las mujeres se abrazaron a sí mismas y a sus hijos con fuerza. Seguidamente, Barry explicó que había decidido, “por una cuestión de humanidad”, ignorar la orden.

Miguel solicitó que los soldados llevaran a su gente a una reserva y les protegieran. Barry dijo al jefe que fuera a Camp McDowell [Maricopa County, Arizona] e hiciera la petición ante el general Thomas Casimer Devin. Luego escribió una carta de presentación para Miguel, quien salió con 10 de sus hombres hacia Camp McDowell el 3 de agosto. Devin permitió a la banda de Miguel quedarse en el Carrizo Creek.

A su regreso al White River, Barry explicó que si hubiera cumplido la orden, “habría sido culpable de asesinato a sangre fría”. En las versiones contadas por Corydon Cooley y Banta, que en gran medida concuerdan con los registros militares, Green estaba tan furioso por la insubordinación que relevó a Barry de su mando y comenzó a preparar los documentos para un consejo de guerra.

Pero parece que por alguna razón, Green cambió de opinión o las acusaciones fueron desestimadas ya que los registros militares no muestran que Barry compareciera ante un consejo de guerra. Además Green cambió de opinión más tarde con respecto a Miguel y otras bandas de apaches White Mountain. Convencido de que eran pacíficos, abogó por la formación de una reserva. La solicitud fue aprobada en 1870, estableciéndose Camp Ord, más tarde llamado Camp Apache [Navajo County, Arizona], bajo el mando del propio Green.

Poco tiempo después, Barry solicitó ser licenciado del ejército ya que la herida recibida en la Guerra Civil le había provocado un fuerte reumatismo. Licenciado en 1871, murió nueve años después a la edad de 44 años. Otros oficiales son recordados a pesar de asaltar rancherías matando mujeres y niños, y en cambio, el capitán John Barry, haciendo caso a su conciencia, evitó muertes innecesarias pero fue olvidado por la historia

Las siguientes opiniones de Green, incluidas en el informe que redactó para sus superiores, constituyeron una premonición de lo que iba a convertirse en la base de la política del gobierno estadounidenses para con los apaches:

Los apaches tienen pocos amigos y según creo, ningún agente. Aún los oficiales, cuando se les pide información, no pueden decirles lo que deben hacer. Parece que no hay ninguna política acordada, sino una idea general de matarlos donde se encuentren. Yo también creo en eso si es que optamos por una política de exterminio; pero creo que [y me apoya la mayoría de los oficiales de esta expedición] si Miguel y su banda [apaches Cibecue o Carrizo] fuesen asentados en una reserva administrada correctamente y tuviesen un puesto militar para protegerles, podrían formar el núcleo de la civilización de los apaches puesto que parecen más susceptibles a ello que ninguna otra tribu que he visto. Es más, creo que los apaches, correctamente dirigidos, podrían utilizarse contra otros apaches y así se terminaría la guerra en poco tiempo. Miguel dijo que él tenía guerreros que pondría a mi disposición cuando yo los quisiera. La reserva, con un puesto militar, debería estar en el territorio de los White Mountain, donde ellos pudiesen cultivar sus campos y sostenerse con poco gasto para el gobierno, ya que el clima y la tierra eran excelentes para dicho propósito. La única dificultad sería construir un camino para carros en aquella región pero con una exploración apropiada podría conseguirse. Si este plan fallara, un puesto militar en aquella región sería de inestimable valor en la supresión de la Guerra India en Arizona”.

Por otra parte, Green y sus hombres quedaron impresionados por la amplitud de los campos de maíz de los apaches White Mountain, sobre todo cuando descubrieron unas 40 hectáreas dedicadas al cultivo de dicho cereal que pertenecían a otro grupo familiar y que los soldados destruyeron como parte de la campaña punitiva que llevaban a cabo contra los hostiles.

Miguel y su pequeña banda de apaches Cibecue fueron asignados a una reserva cerca de Camp Mogollon [Futuro Fort apache, Navajo County, Arizona] en el White River, haciendo todo lo posible por colaborar con los representantes del gobierno estadounidense, tanto con los militares como con los agentes del Departamento de Asuntos Indios). 

* El 15 de julio, James Speedy, jinete que transporta el correo de Tucson (Pima County, Arizona) a Apache Pass (Cochise County, Arizona), observa como unos 40 ó 50 apaches atacan un carro en el que van tres hombres en Sulphur Springs ([Cochise County, Arizona]. Speedy huyó a Fort Bowie [Cochise County, Arizona] de donde salió una patrulla encontrando una persona muerta.

También en julio, una banda apache atacó a cuatro soldados y a un civil, que llevaban el correo entre Prescott y Date Creek [los dos en el Yavapai County, Arizona]. Los apaches mataron a dos soldados e hirieron al civil, llevándose cinco caballos y el correo).

* En agosto, un grupo de apaches roba cuatro reses valoradas en 150 $ a Joaquín Téllez, agricultor de Tucson (Pima County, Arizona).

* En agosto de 1869, Cayetano Ozeta lidera una campaña cruzando a teritorio estadounidense, al Guadalupe Canyon (situado en el vértice donde se juntan los estados de Arizona, New Mexico y Sonora), donde sus hombres sorprenden a dos chiricahuas, un hombre y un muchacho. (Hirieron al hombre y lo capturaron junto al muchacho. El hombre dijo a Ozeta que un campamento de más de 100 apaches estaba a 6’5 km al norte. Se dirigieron allí pero lo encontraron abandonado. Pasó allí la noche para luego retirarse a la Sierra de Enmedio [municipio de Casas Grandes, Chihuahua] con la esperanza de que los chiricahuas le siguieran para poder atacarlos. Al no llegar nadie, llegó a Janos el 17 de septiembre).

A mediados de agosto, el coronel Joaquín Terrazas encontró huellas de apaches que venían de los Estados Unidos. Las siguió, topándose con ellos entrando en la Sierra del Pino [Chihuahua] donde capturaron a dos jóvenes de 10 y 11 años, y varias reses que los apaches abandonaron antes de dispersarse).

* El 30 de septiembre, una banda de unos 150 apaches ataca al comerciante Fred L. Austin y a otros 12 hombres en el camino de Tucson (Pima County, Arizona) a Camp Grant ([El «viejo» Camp Grant, sobre el río San Pedro, está localizado en el actual Pinal County, Arizona; siendo reemplazado por el «nuevo» Fort Grant, en el actual Graham County]. Los apaches hirieron a un hombre y rodearon a todo el grupo, combatiendo desde las 09:00 hasta las 14:00 horas, siendo salvados por la llegada de un destacamento de Camp Grant.

También en septiembre, los apaches atacaron a los cuidadores de las mulas de Espíritu Arriola [transportista minero], mientras las daban de comer junto a la mina Vulture [Maricopa County, Arizona], llevándose 86 mulas y 10 caballos.  

También en septiembre, unos apaches robaron dos caballos a un granjero llamado Hartzel, en el río San Pedro [Pima County, Arizona]).

* El 5 de octubre de 1869, guerreros de Cochise atacan una diligencia cerca de las Dragoon Springs (Cochise County, Arizona), a unos 55 km de Apache Pass. (La diligencia se dirigía  a Tucson [Pima County, Arizona]. En ella iban el conductor [Kaler]; cuatro soldados de escolta de la compañía «D» del 21º de Infantería [W. H. Bates, M. Blake, J. W. Slocum y D. B. Shellabarger]; y el coronel John Finkle Stone [presidente de la “Apache Pass Mining Company”], resultando todos muertos.

William Sullivan, quien llegó al lugar poco después, escribió en 1915 que la diligencia se detuvo con los primeros disparos, para luego ser atacada por un gran número de apaches.

Al día siguiente, 6 de octubre, los chiricahuas de Cochise divisaron a un grupo de vaqueros a unos 20 km al oeste de Sulphur Springs [Cochise County, Arizona] con unas 250 reses pertenecientes a William Eastwood y George Scott, que llevaban de San Antonio [Bexar County, Texas] a California. En un enfentamiento que duró más de tres horas, los apaches mataron a uno de los vaqueros haciendo huir a los otros cinco, llevándose el ganado.

Ese mismo día, los apaches atacaron una caravana militar de Fort Bowie. Con dificultad, los soldados rechazaron dos cargas de los apaches. Scott huyó a Fort Bowie a pedir ayuda donde informó de lo sucedido. El teniente William H. Winters, al mando de 25 soldados del 1º de Caballería, guiados por Merejildo Grijalva, salió para perseguir a los apaches pero de camino se encontraron con otro jinete que informó del ataque a la diligencia. Winters dudó qué dirección tomar, decidiendo ir a las Dragoon Springs. Cuando llegó y vio los seis cadáveres que iban en la diligencia, fue tras los apaches que llevaban el ganado robado hacia México. Cabalgando sin parar durante más de 22 horas, el 8 de octubre, Winters los alcanzó. Cuando Cochise los vio llegar se dio cuenta de que no podría huir si iba hacia la frontera por lo que cambió de rumbo y se dirigió al Rucker Canyon [Cochise County, Arizona]. Winters atacó la retaguardia de los apaches, formada por cinco apaches, matando a tres de ellos. Siguieron combatiendo y tras una dura escaramuza, con la participación directa de Cochise sobre quien los soldados dispararon en repetidas ocasiones sin poder herirlo, los apaches se batieron en retirada logrando llegar a las montañas perdiendo unos 12 hombres y el ganado. Las pérdidas de los soldados fueron de dos hombres y de dos caballos heridos. El encuentro constituyó la peor derrota sufrida por Cochise desde la batalla de Apache Pass.

Cochise se internó en las Chiricahua Mountains [Cochise County, Arizona] donde se creía a salvo pero no contaba con la obstinada determinación del capitán Reuben Frank Bernard que se hallaba sobre sus huellas al mando de dos compañías, la «G» del 1º de Caballería [27 hombres] y la «G» del 8º de Caballería [24 hombres], mandada por el teniente John Lafferty, más seis arrieros y un guía. El destacamento salió de Camp Bowie el 16 de octubre y rastreó el lado oriental de las Chiricahuas Mountains hasta el lugar donde Winters tuvo su encuentro con los apaches. Rastreando la zona se dieron cuenta de que uno de los apaches les había divisado de modo que Bernard dio la orden de avanzar al galope. Al cabo de unos 5 minutos dieron con un campamento que por las huellas dejadas por los apaches creían que lo habían abandonado el día anterior. Su informe describe con claridad los hechos:

… Antes de que los hombres hubiesen alcanzado la mitad de la pendiente los indios abrieron fuego sobre el guía y los 5 hombres, obligándoles a que buscasen refugio detrás de las rocas. En este momento comenzaron a disparar desde todas las rocas situadas más arriba de nosotros. Avanzamos hasta una explanada rocosa situada a unos 30 metros de la posición ocupada por los indios. Eso les permitía disparar sus flechas sobre cualquier persona que se dejara ver. Aquí dos hombres del destacamento fueron muertos y otro herido. Los hombres se escondían detrás de las rocas y comenzó un nutrido fuego que duró durante 1 hora y media, cuando dejé el mando de las tropas en las rocas al teniente Lafferty, mientras yo me encargaba de la retaguardia y el tren de municiones que llegaba en ese momento.

Al llegar al lugar donde yo había dejado los caballos, descubrí que estaban muy expuestos al fuego enemigo y siendo imposible avanzar con las tropas desde la posición que ocupaban por encontrarse con otro precipicio, ordené al teniente Lafferty que se retirara trayendo los muertos con él. No podía cumplir con la segunda parte de las órdenes porque en cuanto los soldados se dejaban ver [los apaches] disparaban una descarga, obligándoles a buscar cobijo como podían y el intentar retirar los cuerpos bajo tal fuego habría costado muchas vidas. Cuando los hombres llegaron hasta el pie de la colina mandé que alejasen los caballos hasta un lugar seguro junto con el tren de municiones y los heridos. Al bajar por la colina uno de los hombres se cayó por las rocas rompiéndose una pierna.

El teniente Lafferty con unos pocos hombres se quedó detrás de los árboles, al pie de la colina, para proteger los cuerpos de los muertos hasta que se pudiera hacer algo para desalojar a los apaches de las rocas y entonces retirar los cadáveres de los soldados.

A continuación Bernard, con 20 hombres, intentó avanzar por el flanco izquierdo esperando llegar a la retaguardia del enemigo pero encontró que los apaches tenían todos los puntos de la mesa bien vigilados; al llegar a distancia de tiro abrieron fuego sobre los soldados. Entonces el capitán escogió 30 hombres montados y se fue hacia la derecha empeñado en llegar a caballo hasta la cima de la mesa si fuese posible.

Este movimiento se hizo rodeando una colina de manera que los apaches no podían ver a los soldados hasta que llegasen a un punto desde el cual éstos pudieran disparar. Al llegar Bernard y asomarse a un profundo desfiladero, por donde debía cruzar antes de alcanzar la cima de la mesa, los apaches comenzaron a disparar sobre los soldados. El capitán encargó a su primer sargento y 15 hombres la tarea de ocupar una colina desde donde pudieran disparar. El fuego de los soldados resultó muy efectivo y mataron a varios apaches. [Se cree que los apaches tuvieron 18 muertos y varios heridos, mientras los soldados tuvieron tres muertos y dos heridos].

El 24 de octubre, el capitán Reuben Frank Bernard volvió a salir de Fort Bowie tras los chiricahuas con otro destacamento. El 26 de octubre, Bernard llegó al Chiricahua Pass [Chiricahua Mountains, Cochise County, Arizona] donde encontró a la banda de Cochise con quien parlamentó pero, al no tener éxito, le atacó el 31 de octubre haciendo que se atrincherara en las colinas.

Bernard reflejó en su informe: … Regresé de nuevo al lugar donde estaban los animales y di al capitán Adams todos los hombres disponibles con órdenes de presentarse al teniente Lafferty y efectuar una carga para recuperar los cuerpos de los muertos. Justo en el momento de llegar el capitán Adams y cuando estaba a punto de reunirse con el teniente Lafferty, éste recibió una bala que entró por la mejilla derecha, rompiendo y arrancando la mayor parte de la mandíbula, por la parte inferior de la cara”. A pesar de esta aparatosa herida, Lafferty sobrevivió y continuó en el servicio militar.

El sol se ponía y no había ningún lugar donde los soldados pudieran acampar fuera del alcance del fuego de los apaches desde las colinas. Dado que todo el terreno estaba cubierto por un denso bosque y estando la noche muy oscura ya que a lo largo del día había llovido o granizado, Bernard decidió que lo más sensato era retirarse y no perder más hombres en un vano empeño de desalojar a los chiricahuas.

En su informe Bernard, rindió homenaje a su enemigo con las siguientes palabras: Estoy seguro que no hubiese podido desalojar a los indios del lugar ni con 150 hombres sin perder por lo menos a la mitad de ellos. Los indios eran temerariamente valientes y debían haber tenido muchos muertos y heridos. En cuanto a Cochise, no creo que exagero cuando digo que nos enfrentamos con uno de los indios más inteligentes de este continente”. Los soldados tuvieron dos muertos y tres heridos graves, incluyendo a Lafferty.

El 20 de noviembre, «The Weekly Arizona Miner» publicó: «El reciente combate con Ca-cheis [Cochise]. Esperábamos que el correo que llegó aquí el martes pasado nos trajera detalles del reciente enfrentamiento del coronel Barnard [capitán Bernard] con Cochise y sus apaches, pero no fue así. Ninguna carta, papel o mensaje llegó Tucson. Bernard es uno de los más valientes y de los mejores luchadores contra los indios en servicio, luchando decididamente contra un gran número de apaches, obligándolos a retirarse. El teniente Lafferty, que perdió la vida en ese enfrentamiento [en realidad sobrevivió y continuó en el servicio militar]

Cochise es, desde todos los puntos de vista, el mejor apache vivo y no es necesario que haya paz para ser buscado por la gente del sur de Arizona hasta que sea apresado o cadáver, por lo tanto, rogamos a nuestro gobierno que refuerce los equipos del general Devin para que pueda matar o capturar al viejo y malvado asesino«).

* En octubre, el comandante John Green recomendó al general Edward Ord (Comandante del Departamento de California) que Camp Goodwin (Graham County, Arizona), por su medio ambiente insalubre, fuera abandonado y se hiciera una reserva para los apaches White Mountain en su propio territorio. (En ese momento, bajo órdenes de Ord, Green preparaba una expedición para encontrar un camino que fuese accesible para carros desde Camp Goodwin a esa zona.

A principios de noviembre, Green fue a las White Mountains para señalar el camino para los carros. Al regresar, sugirió a Ord que estableciera una reserva con las Mogollon Mountains [Grant & Catron Counties, New Mexico] como límite norte; el Black River al sur; las White Mountains al este; y el Carrizo Creek [Gila County, Arizona] al oeste. Esa zona podría ser fácilmente controlada por un puesto militar que también podría ser una base para el reconocimiento de bandas hostiles).

El 20 de noviembre de 1869, el “Arizona Miner” publicó: “El señor Cooley, quien recientemente hizo una prospección en una parte de Arizona, está ahora en Prescott. Él nos dijo el otro día que el coronel Green dejó recientemente Camp Grant con varias compañías, con la intención de ubicar a los apaches coyoteros en una reserva… Él cree que hay buenos lugares al este de nosotros. Cree que los coyoteros son buenos indios y que los apaches Pinal son malos. Unánimemente somos de la opinión de que una banda es mala y la otra peor”.

* En octubre, un grupo de apaches mata a dos hombres, cuyos nombres se desconocen, en el Picacho ([Pinal County, Arizona]. También en octubre, unos apaches robaron dos caballos a John Miller, en el río San Pedro [Pima County, Arizona]).

* A principios de noviembre, se divisan apaches en el camino que une la Sierra del Carrizal con la del Gallego (Chihuahua) donde roban varias reses y matan a un caminante.

* En noviembre, un grupo de apaches mata a Benjamin Aikin y a un mexicano de nombre desconocido en el Sonoita Valley (Pima County, Arizona), mientras trabajaban en la cosecha de maíz, destruyendo toda la propiedad. (Ese mismo mes, los apaches robaron 30 reses y cinco mulas de la manada de Fort Bowie [Cochise County, Arizona] y mataron a dos hombres entre el Williamson Valley y Prescott [los dos en el Yavapai County, Arizona], capturando 12 mulas.

También en noviembre, William J. O’Neil, residente en el Kirkland Valley [Yavapai County, Arizona] delaró que unos apaches mataron a Wesley White mientras examinaba el maíz, a menos de 45 metros de su casa.

También en noviembre, Antonio Campos testifica ante la Legislatura de Arizona sobre un ataque apache: «Es un campesino natural de este Territorio, testifica del asesinato de Juan Saize y de un ataque contra él y su grupo en noviembre de 1869, en el que murieron dos caballos y hombres heridos por los indios apaches. El mismo día, los apaches le robaron a él y a otros, 100 cabezas de ganado, testificando que perdió todo lo que tenía. Que los indios apaches son más audaces que antes, no habiendo seguridad para los viajeros o los forasteros«).

* En una fecha indeterminada entre marzo y diciembre de 1869, Tom Jeffords conoce a Cochise. (Thomas Jeffords nació en 1832 en el norte del estado de New York; había sido marino en los Grandes Lagos; abogado en Denver [Denver County, Colorado]; prospector de minas y guía de los Voluntarios de California del general Carleton. Según una versión, siendo supervisor de la ruta de correos entre Tucson [Pima County, Arizona] y La Mesilla [Doña Ana County, New Mexico], fue a visitar a Cochise para pedirle que dejase de matar a los correos que atravesaban su territorio. El jefe chiricahua quedó tan impresionado por su valor que accedió a su petición. A raíz de ello nació una profunda y duradera amistad entre ellos. Sin embargo, otra versión afirma que Jeffords comerciaba con los apaches y de esta manera conoció a Cochise. No hay que olvidar que Jeffords y Elias Brevoort obtuvieron una licencia el 20 de diciembre de ese año para comerciar en Cañada Alamosa [hoy Monticello, Sierra County, New Mexico] con los chiricahuas de las Mimbres Mountains y del Gila [principalmente los chihennes de Loco, Victorio, López y Chastine].

Pero Daklugie, hijo de Juh, daría su versión diciendo que Jeffords conoció a Cochise 10 años después del «Asunto Bascom» [si ese dato es correcto sería en 1871] pero que el encuentro no fue voluntario. Unos guerreros le capturaron cuando era prospector [después de dejar la Southern Overland en marzo de 1869] y le llevaron ante el jefe. Su coraje impresionó a Cochise, haciéndose amigos.

Daklugie, que había visto la película de 1950 «Flecha rota» [Broken Arrow] dijo: «Hay historias de Jeffords yendo solo valientemente a la «fortaleza» de Cochise. Así no es como lo conocen los apaches. Ellos dicen que Jeffords fue capturado por exploradores de Cochise, pero que no mostró ningún temor. Los apaches estaban tan impresionados por su coraje que en vez de matarle, le llevaron ante Cochise. Mi padre [Juh] conoció a ambos bien y el creyó que el último relato es cierto [la falta de temor de Jeffords]. Supo que los dos se convirtieron en muy buenos amigos, y a la vez, Juh y Jeffords también. Cochise se había apartado de los ‘ojos blancos’ desde el ‘Asunto Bascom’, y aceptar a un hombre blanco como su amigo era un tributo a un hombre valiente. No se puede decir mayor elogio de Jeffords que él se ganó la amistad de Cochise«. En diciembre, Cochise estaba acampado a lo largo del Bonita Creek [Arizona], un afluente del río Gila.

Posteriormente Jeffords fue nombrado Agente Indio en la región pero muchos ciudadanos desaprobaban el acuerdo de paz alcanzado porque les negaba el acceso al cobre y la plata del territorio apache. Tom Jeffords “el amigo de los indios”, escribió informes mordaces a los políticos de Washington. En 1875 sería destituido como Agente y los chiricahuas trasladados a la Reserva de San Carlos. Tras su destitución trabajó de conductor de diligencias, ayudante del sheriff de Tombstone y, finalmente, buscador de oro. Vivió los últimos 22 años de su vida en las Tortolitas Mountains, al norte de Tucson, en una granja cerca del Owl Head Buttes [Pinal County, Arizona], falleciendo el 21 de febrero de 1914 siendo enterrado en el cementerio Evergreen de Tucson. Hoy en día su tumba tiene una placa colocada en 1964 por los descendientes de los colonos).

* A principios de diciembre, el coronel Joaquín Terrazas ataca una ranchería apache situada en la sierra de El Fierro (Chihuahua) matando a varios de ellos y capturando a una mujer y a dos jóvenes, y recuperando varias reses.

1870

* El 1 de enero, el teniente Charles Edward Drew visita el campamento de Loco (unos 300 chihennes) cerca de Cañada Alamosa (hoy Monticello, Sierra County, New Mexico) quien todavía estaba esperando respuesta del gobierno estadounidense para establecer una reserva segura para ellos. (También estaban Chastine, Victorio y Salvador [hijo de Mangas Coloradas]. Todos dijeron que harían lo que fuera necesario para mantener la paz.

Antes de su visita, Drew había sido informado del robo de ganado de San José [Grant County, New Mexico] del que los ciudadanos acusaban a la banda de Loco. Drew dijo: «Informé a Loco del hecho. Negó cualquier conocimiento… enviando a Salvador y a otros 10 ó 12 a buscar el rastro. Al día siguiente Salvador me informó que habían seguido el rastro del ganado robado, estando convencido que los navajos o mexicanos habían robado el ganado, y si yo iba con él o enviaba a alguien, les rastrearía hasta su campamento para demostrar que los apaches no tenían nada que ver«. Drew añadió: «Bandidos mexicanos están continuamente robando a los ciudadanos a lo largo del Río Grande y luego persiguen a los indios. Esto es conocido, y una y otra vez se han dedicado en culpar a los indios. Estos bandidos están cerca del campamento de los indios para ver qué marcas y hierros tienen sus animales, y luego los reclaman como suyos. Este ardid ha ocurrido en dos ocasiones y me causa muchos problemas… para solucionar el engaño«.

Esta carta tuvo alguna consecuencia. El cuartel general avisó a todos los comandantes de los puestos del sudoeste [Fort Bayard, Cummings, McRae y Selden] que los grupos armados de mexicanos que entren en los Estados Unidos por cualquier motivo… serán arrestados y desarmados.

Otro problema tuvo lugar. Varios comerciantes fueron con sus carros cargados de mercancías para comerciar en Cañada Alamosa. El 20 de diciembre de 1869, la firma Jeffords & Brevoort había conseguido una licencia para comerciar con los apaches chihennes de las Mimbres Mountains y del Gila, dirigida por dos conocidos personajes de la frontera, Thomas J. Jeffords y Elias Brevoort. Pronto chocaron con Drew, quien observaba atentamente su trabajo, decidiendo deshacerse de él.  El 8 de marzo, enviaron una carta al oficial al mando en Fort McRae, diciendo: «El 3 de marzo, Loco había regresado de Fort McRae bastante cansado, queriendo que le trajeramos un poco de whisky, y cuando le dijimos varias veces, que no nos dejaban llevárselo, que no lo haríamos y que bajo ninguna circunstancia lo consideraríamos ni se lo conseguiríamos. Él rogó y rogó, y nosotros seguimos negándonos, entonces él se puso muy excitado y enfadado, diciendo que no comprendía por qué nos negábamos a darle whisky. Le dijimos que si el agente [Drew] o el ‘Gran Padre’ en Washington se enteraba que le dábamos o le vendíamos a él o a su tribu whisky, nos echarían de aquí. Afirmó que cuando él estuvo en Fort McRae [la noche del 2], conseguisteis cuatro botellas de whisky, que él y nosotros mismos, y quizás otros bebieron, insinuando que le estábamos engañando… Esperamos que pueda probarse su falsa afirmación aunque al mismo tiempo, el hecho de enojarse tanto y estar tan excitado, es casi una prueba de que su afirmación es cierta. Reconocemos que es un asunto muy extraño y requiere una clara explicación de Vd., si ese es realmente el caso y, si ocurriera de nuevo, tenemos derecho a protegernos, llevando el asunto por otro canal diferente… Enseguida verá la locura de su acto si su afirmación es cierta y la crítica posición en la que nos ha colocado… Vd. no es consciente que alguien que proporciona o vende whisky a un indio está sometido a acusación, una multa de 500 $ y 10 años de prisión«.

Cuando Drew tuvo noticia, envió la carta a William Clinton, Superintendente de Asuntos Indios de New Mexico, junto a una suya, anotando que él recibió la comunicación el 16 de marzo: «No imagino que estos caballeros crean lo que ellos dicen y por lo tanto no puedo informar de su actuación. Voy a decirle a Vd. que no hay el más mínimo fundamento en la historia. No solo no di whisky a Loco, sino que me tomé la molestia de ir con él hasta que pasó por Alamsita [?] con el expreso propósito de evitar que él lo consiga de algún modo… Después de escribir a Vd. mi carta en referencia a las historias que circulan sobre estos caballeros, les diré lo que he oído y también lo que le escrito a Vd. sobre el tema.

Lo negaron tan enfáticamente que les dejé con la impresión de que les habían tergiversado. En una segunda visita a Cañada Alamosa, parecían muy amistosos empezando a formarme una mejor opinión de ellos, aunque desde el principio habían mostrado una disposición para hablarme de una manera extrañamente diferente a su cargo. Este ánimo culminó con el envío de su insolente e intimidante carta. Tal lenguaje no puedo, y no lo toleraré, y por lo tanto estoy obligado a pedir que su autorización sea anulada«.

La acusación de Jeffords & Brevoort de que Drew vendía whisky a Loco y a sus chihennes les salió mal. Clinton envió las cartas a Washington, a Ely Samuel Parker, Comisionado de Asuntos Indios, quien pidió al capitán George Shorkley, comandante de Fort McRae, que investigara. Shorkley contestó el 29 de marzo argumentando que «parece cierto que Loco no consiguió el whisky como dijo. Yo vi a Loco la tarde del 3 de marzo, poco después de llegar al puesto, estando bajo los efectos del alcohol. El agente Drew le mantuvo en sus dependencias, manteniéndole a él y a su grupo toda la noche. Le vi de nuevo a la mañana siguiente totalmente sobrio, y así estaba cuando dejó el puesto… Loco debió haber sido mal comprendido por Jeffords y Brevoort cuando niega su afirmación… De mi personal conocimiento del estado de la Agencia del teniente Drew, no tengo dudas en creer en su afirmación«.

Dos personas apoyaron a Drew. Frank Frenger, comerciante en Fort McRae, declaró que él era el único que vendía whisky legalmente en la zona y que había visto a Drew negarse a proporcionárselo a Loco, y que había oído como avisaba a otros de que se abstuvieran de dárselo. El intérprete Robert C. Patterson declaró que había acompañado a Drew a Cañada Alamosa, llamándole la atención lo afirmado por Jeffords y Brevoort, por lo que preguntó a Loco por el asunto. Loco le dijo que «la afirmación era falsa, que él no había dicho eso, y que él no consiguió nada de whisky. No había dudas sobre esto… Loco hablaba muy mal español y a menudo no se le entendía«.

A la vista del informe, el 15 de abril, Parker revocó la licencia a Jeffords y Brevoort para comerciar con los apaches en Cañada Alamosa. Parker creía que Brevoort era el instigador del incidente y Jeffords, simplemente, estuvo de acuerdo.

Años después, Victorio aún recordaba al teniente Drew como uno de los mejores agentes de los chihennes. En 1873, pediría al general Oliver Otis Howard, que estaba intentando encontrarles una reserva adecuada, «un agente como el primero que tuvieron en Cañada Alamosa«, pero por entonces ya había fallecido [murió el 5 de junio de 1870]. A la muerte de Drew, William Clinton, Superintendente de Asuntos Indios de New Mexico, ordenó al teniente Argalus Garey Hennisee, agente de los apache mescaleros, que se hiciese cargo de los chiricahuas del sur de New Mexico y sureste de Arizona [chihennes]).

* El 18 de enero, una banda apache ataca la caravana comercial de H. W. Helling, mientras iba de Florence (Pinal County, Arizona) a Camp McDowell ([Maricopa County, Arizona]. Los apaches mataron a un hombre, hirieron a dos, se llevaron 18 mulas y destruyeron los carros y el contenido perdiendo Helling unos 7.000 $.

En enero, unos apaches robaron cuatro caballos de la propiedad de Albert Decker, en el Gila Bend [Maricopa County, Arizona]. Los siguió, consiguiendo recuperar tres caballos. En abril, perdió 40 cabras, 13 ovejas, y una yunta de bueyes; y en el mismo mes ocho mulas y cuatro caballos. El 7 de enero, una banda apache mató a Samuel Brown y John F. Sims a 4’8 km de su casa, junto al río San Pedro, en el Cochise County [Arizona]. 

También en enero, John B. Allen, granjero residente en Tucson [Pima County, Arizona], denunció que los apaches le habían robado 33 mulas. En febrero le robaron 16 cabezas de ganado importado por un valor de 2.300 $. Los robos sufridos por Allen a manos de los apaches durante el año sumaron la cantidad de 6.750 $.

También en enero, cinco personas son atacadas por 60 apaches, cerca de Sasabi Flat, en la ruta de Tucson a Altar [los dos en el Pima County, Arizona], salvándose sólo Conrado Aguirre [entre los fallecidos estaba su hermano y su cuñado]. Ya en 1869, los carros en los que Aguirre transportaba mercancías fueron atacados por los apaches en Nogales [Santa Cruz County, Arizona], falleciendo siete hombres y perdiendo todas las mercancías valoradas en 5.000 $. Pocos días después, cerca del mismo lugar, los apaches mataron a tres hombres y a una mujer). 

* El 26 de enero, el capitán Reuben Frank Bernard con 64 hombres, incluyendo al guía Merejildo Grijalva, deja Fort Bowie (Cochise County, Arizona) para buscar a Cochise por las Dragoon Mountains (Cochise County, Arizona) donde dos días después ataca una ranchería matando a 13 apaches y capturando a dos más, aunque Cochise no está presente.

* A finales de enero de 1870, el capitán Francis Dodge, al mando de la compañía «D», del 9º de Caballería, y la compañía «K», del 24º de Infantería, formados por «Buffalo Soldiers» descubren una ranchería de apaches mescaleros en la parte texana de las Guadalupe Mountains, cerca del río Pecos. (Cuando se acercaron los 200 soldados, los apaches mescaleros huyeron refugiándose en un pico cercano. Los soldados los persiguieron hasta la cima, donde llegaron agotados, durmiéndose allí mismo. A la mañana siguiente contaron 10 mescaleros muertos, mientras que los soldados, que tuvieron dos muertos y un herido, destruyeron gran cantidad de provisiones para el invierno, ropas, arcos, flechas y municiones, capturando 25 caballos y mulas).

* El 29 de enero, una banda apache ataca al comerciante Soloman Warner, cerca de Fort Crittenden (Santa Cruz County, Arizona) cuando iba a Tucson ([Pima County, Arizona].  A Warner le dispararon tres veces en el brazo derecho, le rompieron el brazo cerca del hombro y una flecha le dio en la muñeca izquierda, dejándole lisiado de por vida.

Con Warner iban siete hombres, de los cuales uno murió y otro quedó malherido. Los apaches se llevaron dos caballos y dos mulas, destruyendo el carruaje y arnés).

* El 2 de febrero, una banda de 40 ó 50 apaches ataca unos carros que transportaban bienes del gobierno estadounidense entre los pueblos Pima (Pinal County, Arizona) y Tucson (Pima County, Arizona), en un punto a 21 km del Point of Mountain. (Los apaches mataron a dos hombres e hirieron de muerte a otros dos, llevándose 20 mulas. Llevaban una escolta de seis hombres que, en el momento del ataque, iban por delante de los carros unos 900 metros, no acudiendo en su ayuda. 

También en febrero, unos apaches roban dos caballos en Fort Bowie [Cochise County, Arizona]. Ese mismo mes, se llevaron cinco mulas; y en mayo tres caballos de esa instalación militar).

* En primavera, la banda del jefe apache chokonen Cochise se va de la zona del Bonita Creek a las Dragoon Mountains (Cochise County, Arizona) o hasta el norte de Sonora para incursionar desde ahí por México y Arizona durante la primavera y el verano.

* También en primavera, un grupo de apaches mata a tiros a Bernard Hogan, soldado norteamericano, en la puerta de la casa donde un piquete de guardia estaba acuartelado en el Cienega Valley (Pima County, Arizona).

* En marzo, el comerciante de Tucson (Pima County, Arizona) Isaac Goldberg informa que Julian Grijalba, empleado suyo, ha muerto a manos de unos apaches mientras llevaba a caballo el correo entre Camp McDowell y Phoenix ([los dos en el Maricopa County, Arizona]. Otro trabajador suyo, Ángel Ortiz, murió a manos de unos 60 apaches cuando llevaba cuatro carros tirado por bueyes, transportando ropa, café, azúcar, tocino, tabaco, palas, hoces, hachas, y 4.500 kilos de cebada. Los apaches capturaron al resto de conductores, vaciaron las mercancías pero no las destruyeron y dejaron a los bueyes pastando. En agosto, perdió doce yuntas de bueyes y seis caballos, teniendo unas pérdidas totales en su propiedad durante el año de 2.150 $. También en marzo, un grupo de apaches mató a J. G. Jackson junto al río San Pedro, en el Cochise County [Arizona].

Tambien en marzo, Francisco Romero, agricultor y residente en Tucson [Pima County, Arizona] declara que los apaches le han robado 15 reses por un importe de 1.100 $. También los apaches le habían robado cuatro caballos y dos mulas en mayo de 1869; y trece reses en octubre de 1869. Creyendo Romero que los apaches le robarían todo lo que tenía y que, probablemente le matarían, se trasladó a Sonora [México].

También en marzo, una banda apache ataca a unos vaqueros dirigidos por John Snyder, al que hieren, entre el Lynx Creek y Prescott [Yavapai County, Arizona], llevándose tres animales. Una hora más tarde, robaron 20 reses a A. G. Dunn, que tenía un rancho en las afueras [unos 400 metros] de Prescott.

También en marzo, John H. Fitzgerald residente en Wickenburg [Maricopa County, Arizona], va a la casa de McWilliams, en el río Hassayampa, encontrando a Horace Greeley, su socio, muerto a manos de un grupo de apaches.

También en marzo, William. J. Ross, oficial del ejército de los Estados Unidos, declaró que los apaches habían robado 19 reses del rancho de Thomas Gardner, en el Sonoita River [Santa Cruz County, Arizona]; y que en noviembre de 1869, los apaches habían robado varias tiendas de campaña a pocos metros de la parte trasera de la zona de oficiales de Camp Crittenden [Santa Cruz County, Arizona]).

* A finales de marzo, un destacamento de soldados mexicanos ataca una ranchería apache en la Sierra de Teras (municipio de Agua Prieta, Sonora), matando a cinco y capturando a otros tres.

* En abril, unos 40 apaches atacan a la familia de Francisco Vazques Bustamante  en el camino que va de Moctezuma a Cumpas (Sonora), falleciendo Vazques, su esposa y una hija de 5 años, quienes iban a buscar un médico para tratar a la esposa de Vazques.

* El 7 de abril, unos apaches roban 27 reses a Antonio Grijalva, agricultor y residente en Tucson ([Pima County, Arizona]. También en abril, un grupo de buscadores de oro fueron atacados por cerca de 60 apaches a 24 km de Old Camp Grant [Pinal County, Arizona]. Los apaches hirieron a tres hombres y capturaron caballos, carros, provisiones y todo lo que tenían).

* El 15 de abril, el Departamento de Guerra nombra a George Stoneman, comandante del Departamento de Arizona, cuya política incluye:

1. Crear asentamientos permanentes, suficientemente grandes como para proporcionar la autoprotección.
2. Proteger la minería.
3. Realizar esfuerzos civiles y militares contra los apaches.
4. Concentrar las tropas en grandes áreas.
5. Considerar hostiles a todos los indios no se esfuercen por ser amables.

(Posteriormente, de acuerdo con la política de paz del presidente Grant y por orden del general Sherman, Stoneman crea “centros de alimentación” para los nativos en Arizona, por ejemplo Camp Grant [Pinal County, Arizona] lo que indigna a la prensa de ese estado).

* El día 10 de mayo de 1870, un grupo de apaches roba 13 reses, valoradas en 650 $, del rancho de Francisco Gúnez, a 8 km al este de Tucson ([Pima County, Arizona]. Gúnez informó que durante el año de 1870, los apaches le habían robado, en varias ocasiones, 10 reses  por un valor de 500 $.

También en mayo, unos apaches robaron el caballo ensillado que estaba frente a la puerta de la casa de José Herreras, agricultor de Arizona. Herreras declaró que en noviembre de 1869, los apaches mataron a un hombre, llamado Janero, mientras estaba trabajando. También vio los cuerpos de Juan Sáez y Ángel Ortega, muertos por los apaches. Dijo que en varias ocasiones y durante los últimos dos años había perdido, aproximadamente, 66 reses, por un valor de unos 1.500 $.

También en mayo, unos apaches mataron a un soldado norteamericano en la Cienega Station [Pima County, Arizona] y robaron una vaca a John Miller, en las cercanías de la Cienega Station.

También en mayo, el agricultor John Rodgers, residente en el Pima County [Arizona] informó que seis hombres fueron atacados por apaches, tres de los cuales murieron y uno fue herido, y una gran cantidad de productos capturados; y que en abril de 1869, los apaches capturaron, cerca de Nogales [Santa Cruz County, Arizona] 46 mulas y un caballo, por un valor estimado de 4.700 $).

* El lunes 16 de mayo de 1870, un grupo de apaches mescaleros pasa por una pequeña granja situada a 40 km al noroeste de Fredericksburg ([Gillespie County, Texas]. Venían de incursionar por México. Habían cruzado el Río Grande por Eagle Pass [Maverick County, Texas] dirigiéndose al noreste a través del Uvalde County. Giraron al norte a través del Bandera County, robando más caballos por el camino. Continuaron hacia el norte, bordeando Fredericksburg. El grupo estaba formado por unos 12 guerreros al mando de Carnoviste. Se conocen los nombres de otros guerreros: Palle, Esacona, y los hermanos lipanes Chevato y Dinero, los cuales se unieron a los mescaleros cuando sus padres resultaron muertos por soldados mexicanos en Zaragoza [Coahuila].

Los mescaleros llevaban un buen número de caballos robados. Se detuvieron para descansar sus monturas en una loma con vistas al Squaw Creek. Cerca había una pequeña cabaña al otro lado del arroyo, rodeada por una cerca de roca, con unos niños jugando en el campo. Carnoviste dijo: «Quiero uno de esos niños«. Chevato y Dinero se miraron. Llevaban suficientes caballos para tener que cuidar de un niño pero obedecieron. Carnoviste era un hombre de mal carácter al que los dos hermanos llamaban El Lobo.

El dueño de la granja era un colono alemán llamado Philip Buchmeier. Después de pasar la mañana trabajando en el campo, al mediodía fue a la cabaña para comer donde su esposa, Augusta Johanna Lehmann Buchmeier, estaba cuidando de sus siete hijos, seis hijos mayores de su anterior matrimonio con Moritz Lehmann y un hijo menor de su matrimonio con Buchmeier. Estaba embarazada de seis meses de su octavo hijo. Augusta preparó la comida para su esposo. Los demás hijos comerían después por lo que Augusta les envió a ahuyentar los pájaros que estaban en una pequeña parcela de trigo cercana a la casa. Willie y Herman Lehmann se tumbaron en el suelo al borde de la parcela, mientras Caroline Lehmann cuidaba de Gusta, su hermanastra de dos años. Buchmeier estaba comiendo cuando oyó a un niño gritar: «¡Indios!«. 

Ocho mescaleros habían saltado la cerca de piedra que rodeaba el campo de trigo y la cabaña. Buchmeier corrió a coger su arma y fue hacia la puerta cuando oyó varios disparos. Cuando salió vio a su hijastra Caroline tumbada en el suelo mientras sus dos hijastros, Willie y Herman, iban a caballo agarrados por sus jinetes mescaleros, alejándose al galope antes de que pudiera disparar. Caroline resultó ilesa habiéndose desmayado por el miedo.

Los mescaleros pasaron cerca del Loyal Valley [Mason County, Texas] donde, mientras Carnoviste custodiaba a los dos jóvenes, los demás fueron a robar unos caballos, produciéndose varios disparos. Carnoviste se adelantó a ver lo que pasaba, cuando Willie y Herman intentaron escapar. Carnoviste los vio y rápidamente los atrapó, golpeándolos y amordazándolos. Cuando los guerreros volvieron con los caballos se dirigieron al oeste hasta que llegaron al Llano River donde descansaron pero no comieron nada. Avanzada la noche fueron despertados y emprendieron viaje pasando cerca de Mason (Mason County, Texas) donde la banda de 12 mescaleros se dividió. Un grupo se llevó a Willie mientras el otro, con Carnoviste, Chevato y Dinero, se llevó a Herman. Más tarde, el grupo que llevaba a Willie regresó trayendo más caballos.

Al 5º día de la captura pasaron por el Lipan Creek. Mientras estaban abrevando a los caballos y montando un campamento, vieron a un grupo de Rangers de Texas o una patrulla militar [ese dato no es seguro] de Ft. McKavett [Menard County, Texas]. Aunque no fueron vistos, los mescaleros abandonaron la manada y se fueron a toda velocidad. Uno de los guerreros saltó sobre el caballo en el que estaba montado Willie pero enseguida el caballo dio signos de no querer continuar por lo que el guerrero tiró a Willie sobre un arbusto y espoleó la montura. Exigió tanto al caballo que cayó exhausto. Otro guerrero lo vio y dio la vuelta para recoger a su compañero.

Cuando Willie se vio solo se dirigió al camino andando varios kilómetros hasta que se topó con un hombre que llevaba un carro con mercancías a Fort McKavett. El carretero dejó a Willie en una estación de postas llamada Kickapoo Springs [Edwards County, Texas] con idea de recogerle a la vuelta. Así lo hizo, llevando al muchacho de vuelta a su casa. Habían pasado nueve días lejos de su familia. 

Entre tanto, los mescaleros cabalgaron mientras sus monturas se lo permitieron, realizando un descanso para reponer fuerzas. Al haber dejado atrás la manada de caballos, decidieron dar la vuelta para conseguir más y no volver a su ranchería con las manos vacías, por lo que fueron a incursionar mientras Chevato y Dinero llevaron a Herman a su ranchería situada en algún lugar del noroeste, en el límite con New Mexico.

Fueron recibidos con gritos de alegría. Las mujeres y los niños rodearon a Herman, algunos de los cuales le golpearon. Un anciano con un gran cuchillo agarró el pelo de Herman cortándole un trozo de cabellera, cayéndole la sangre por la cara, hombros y espalda. Otro le agujereó los lóbulos de las orejas con un fino trozo de metal que previamente había calentado, introduciendo en el orificio un hilo de ante. Luego con el hierro aún caliente le hizo varios agujeros en los brazos [le quedarían cicatrices de por vida]. Herman se defendió como pudo, pateó y deliró hasta que cayó al suelo exhausto, desmayándose. Cuando despertó le estaban limpiando. Le bañaron y le dieron aceite. Después Dinero le llevó a donde había gran cantidad de carne cocida y cruda entre otros alimentos. Debido al hambre que tenía, Herman cogió el trozo de la carne que tenía más cerca. Estaba cruda. Eso agradó a los mescaleros, algunos de los cuales le dieron palmadas en señal de aprobación. Después de comer le dieron una gran jarra hecha de madera para que fuera al lago a por agua acompañado por varios niños.

Una mujer le hizo una chaqueta de ante, unos mocasines y un gorro como los que usaban los mescaleros. Cuando Carnoviste volvió a la ranchería, él y su mujer “Ojos Que Ríen” adoptaron a Herman por haber sido su captor, según la costumbre, llamándole a partir de entonces En Da, que quiere decir “Muchacho Blanco”. “Ojos Que Ríen” cuidó bien de En Da, quien por entonces no tenía hijos y cuando nació el primero, “Arco Recto”, tampoco dejó de cuidarle. Cuando “Ojos Que Ríen” murió un año después, En Da sintió que había perdido su mayor apoyo entre los mescaleros.

Cuando En Da llevaba dos meses con los mescaleros, Carnoviste y otros 11 guerreros fueron a incursionar a la zona donde el joven había sido capturado. Cuando regresaron, lo hicieron con una manada de caballos robados, y Carnoviste y otro guerrero llamado Genava traían heridas de bala producidas por la madre de Herman, cuando atacaron su granja. Carnoviste contó a En Da que toda su familia había muerto en el ataque. Le enseñaron un vestido y un pequeño revólver que había en la casa. Augusta había usado una escopeta de perdigones alcanzando en el pecho a Carnoviste mientras Genava resultó herido en las nalgas, no pudiendo sentarse durante una temporada. En Da fue golpeado por los guerreros a modo de venganza. [Cuando Herman volvió a la sociedad blanca, su hermana Mina {entonces la señora de John Keyser} le contó la verdad. Dos meses después de la captura de Herman, su padrastro Philip Buchmeier y su hermano Adolph Lehmann estaban a alrededor de 1.600 metros de la cabaña regando un campo. Mina y su hermano Willie estaban llevando unos caballos a abrevar al arroyo. Sobre la orilla oeste había un alto acantilado y mientras los caballos estaban bebiendo, una roca cayó de lo alto. Mina dijo a Willie que tenían que coger los caballos e irse porque podía haber indios cerca. Al poco de llegar a la cabaña, el perro comenzó a ladrar. Todos pensaron que era Philip Buchmeier que venía con las vacas y los terneros. Mina fue a la puerta quedando horrorizada cuando vio a 12 guerreros acercarse a caballo para luego cabalgar alrededor de la cabaña. Cerró la puerta pero los mescaleros tiraron piedras y palos por las ventanas. Augusta, la madre, quiso disparar su escopeta pero Mina le dijo que no lo hiciera hasta que no intentaran entrar. Uno de ellos se asomó a la ventana por lo que Augusta disparó destrozándole el escudo y alcanzándole en el abdomen. Cuando otros mescaleros se acercaron, Augusta volvió a disparar hiriendo a dos o tres. Después de eso no se expusieron más terminando por irse llevándose todos los caballos. Cuando salieron el perro yacía muerto, agujereado por heridas de lanza. Mientras estaban defendiendo la cabaña, otros guerreros habían entrado en una habitación contigua llevándose las mantas y destrozando muebles y otros objetos.

Otra hermana {entonces la  señora Caroline Dye} dijo que había una gran caja en el porche donde había algunos vestidos y un pequeño revólver].

En Da participó en diferentes incursiones. Antes de salir en una de ellas, uno de los guerreros llamado Tusciwhoski [Madera Blanca] pilló a su mujer cometiendo adulterio con un comerciante mexicano. Tusciwhoski mató al mexicano y cortó la nariz de su mujer, según la costumbre apache. Cuando iban a partir, Tusciwhoski dijo: “Nunca volveré. Voy a morir”. Durante la marcha Tusciwhoski no dijo nada. Cuando llegaron a Kickapoo Springs vieron a un hombre blanco vestido elegantemente. Tusciwhoski dijo que iba a por él: “El hombre blanco y yo debemos morir”. Se acercó silenciosamente y cuando estaba cerca corrió hacia el disparándole su Winchester. El hombre blanco se defendió con su Colt calibre 44. Los mescaleros vieron al hombre blanco recular lentamente y a Tusciwhoski caer al suelo. Cuando llegaron allí ya estaba muerto. Se dirigieron hacia el hombre blanco pero éste cayó del caballo, intentando levantarse sin éxito. Disparó a los mescaleros pero estaba demasiado lejos para acertar hasta que cayó sin vida. Tenía cuatro agujeros de bala en el pecho. Se llevaron su caballo con su silla mexicana, una manta roja, y unas buenas bridas, y en las alforjas encontraron bastante dinero en monedas de plata y billetes, que  rompieron en pedazos. Después de coger su revólver, enterraron a Tusciwhoski, el cual tenía tres impactos, en una pequeña cueva junto a sus armas. Su caballo fue sacrificado cerca de la tumba.

Se dirigieron hacia Fort Terrett [Sutton County, Texas] donde encontraron a unos Rangers acampados allí. Sus caballos estaban pastando, sueltos por los alrededores, llevándose unos 30 pero algunos tenían sus patas bloqueadas por cadenas. Los mescaleros acuchillaron las patas de los caballos para evitar que los Rangers los usaran.

Más adelante descubrieron un carro tirado por bueyes con un hombre, una mujer y tres niños. Les rodearon sin que se dieran cuenta y en breves momentos mataron y cortaron la cabellera del hombre, la mujer y un niño pequeño. Se llevaron a una muchacha de ocho años y un muchacho de seis. Mataron los bueyes y quemaron el carro con los cuerpos dentro, y se dirigieron al norte. Cuando estaban cruzando un pequeño barranco, cuatro hombres blancos se interpusieron entre ellos y su manada de caballos. Tras los primeros momentos de sorpresa, los mescaleros fueron a por ellos pero los cuatro hombres azuzaron a la manada llevándosela. A uno de ellos se le cayó el revólver, siendo recogido por Carnoviste.

Los mescaleros no podían dormir por los llantos de los dos jóvenes cautivos que no pararon de llorar durante los siguientes cuatro días. Al día siguiente, los subieron a un caballo y lo hicieron galopar. Pronto se cayeron golpeándose contra el suelo. El golpe mató a la muchacha mientras el joven quedó magullado. Dos guerreros pasaron con sus caballos por encima de sus cuerpos que dejaron colgados de un árbol para ser pasto de los buitres.

Luego fueron al norte de Beaver Lake donde mataron un búfalo para comérselo. Cuando algunos de los mescaleros se estaban bañando fueron atacados por los Rangers de Texas. Con los primeros disparos cayeron dos guerreros mientras el resto cogieron sus armas y se escondieron en un chaparral cercano separándose y yendo cada uno por un lugar diferente. Los Rangers se llevaron todos los caballos y el resto de pertenencias. Solo cinco regresaron a su ranchería. Tres guerreros más habían resultado muertos y uno seriamente herido aunque más tarde consiguió regresar. Los gritos de tristeza se extendieron por el campamento y varias mujeres se hirieron a sí mismas en señal de luto. La mujer de un guerrero herido se quemaba su propio brazo cada mañana para sufrir dolor hasta que su marido se curase. Para añadir más dolor, otros dos grupos incursores llegaron con las manos vacías, el primero trayendo un herido e informando de la muerte de otro guerrero; y el segundo tuvo cuatro muertos y un capturado que fue llevado a San Antonio por los soldados. Por suerte, el último grupo incursor llegó con varios caballos y cabelleras, levantando un poco el ánimo de la ranchería.

Algún tiempo después, estando en paz con ellos, recibieron la visita de un grupo de comanches y con ellos iba un muchacho alemán llamado Adolph Korn, el cual había sido capturado en el Mason County, poco tiempo después de la captura de Herman. Los dos hablaron en alemán sobre qué posibilidades tenían de poder escapar pero los comanches se fueron llevándose a Adolph.

En otra incursión, 12 guerreros mataron a un búfalo y lo prepararon para comérselo. Cuando uno de ellos fue a relevar al centinela que estaba en un alto vigilando por si venían Rangers, vieron a cuatro cazadores de búfalos que iban a pie hacia donde estaban ellos [Los cazadores tenían su campamento tras una colina situada más lejos]. Montaron en sus caballos y cargaron contra ellos. Los cazadores al verles empezaron a correr. Tres de ellos fueron hacia un alto refugiándose tras las rocas mientras el cuarto corría hacia su campamento. Al estar los tres primeros bien protegidos, los mescaleros se dirigieron hacia el cuarto hombre que corría sin parar. Cuando le alcanzaron vieron que era un mexicano. Dijo en español que no había nadie más en el campamento. Carnoviste dijo a En Da que le vigilase mientras los demás iban a robar en el campamento. Cuando llegaron varios hombres empezaron a disparar a los mescaleros en cuanto los vieron. Al oír los disparos el mexicano cogió varias piedras y empezó a tirárselas a En Da, quien le lanzó una flecha que le pasó rozando. Colocó otra flecha por lo que el mexicano levantó las manos sin bajarlas hasta que llegaron los mescaleros. Cuando En Da dijo a Carnoviste lo que había hecho el mexicano, le ordenó que lo matara. En Da le lanzó una flecha que impactó en su corazón. Luego le dijo: ”Arráncale la cabellera”. En Da no quería hacerlo pero Carnoviste le amenazó por lo que sacó su cuchillo, hizo una incisión alrededor de la parte superior de la cabeza, agarró el pelo y tiró de él. Después se fueron a robar más caballos con los que regresaron a su ranchería.

Pasado el tiempo, En Da y otro joven llamado Bobo fueron a cazar a cierta distancia de su ranchería. Cuando subieron una colina se toparon con un gran grupo de comanches que iban con pinturas de guerra [por entonces estaban en guerra con ellos]. En Da iba en una mula mientras Bobo montaba un poni. Este último espoleó su montura dejando atrás a En Da quien vio como varias flechas caían a su alrededor. Una de ellas se clavó en la cadera de su vieja mula lo que hizo que aumentara su velocidad. En Da oía los gritos de guerra de unos 40 comanches persiguiéndole por lo que se agarró como pudo a la mula que galopaba a toda velocidad, hasta tal punto que pronto superó a Bobo cuando estaban llegando a su ranchería. En Da entró en ella dando la voz de alarma mientras se dirigía a donde estaba la manada de caballos. Desmontó y cogió uno para dirigirse hacia la batalla que estaba a punto de empezar. Bobo había sido alcanzado, yaciendo muerto y sin cabellera cerca de la ranchería. La batalla comenzó sobre las 10:00 horas de la mañana durando la mayor parte del día. Los comanches eran buenos luchadores pero los mescaleros eran más numerosos. A la puesta del sol, los comanches se retiraron dejando muchos guerreros caídos en el campo de batalla. Los mescaleros perdieron 20 guerreros y ocho más  resultaron heridos. Cuatro murieron esa misma noche, otro al día siguiente, y los otros tres se recuperaron. Los mescaleros se apropiaron de todas las armas y escudos de los comanches y de los caballos que no habían muerto en el combate. Los cadáveres comanches fueron arrojados a una oquedad del terreno y dejados allí. Los muertos mescaleros tuvieron un funeral digno.

Los mescaleros se fueron de allí en dirección norte, descubriendo por el camino a dos exploradores comanches. Mataron a uno y capturaron al otro. Carnoviste hizo un agujero en cada uno de sus brazos, pasó un cordón de cuero crudo por los agujeros y le colgó de un árbol de mezquite para que muriera, pero una vieja mujer, sin nariz por haber sido infiel, fue adonde estaba colgado y le mató.  

Los mescaleros viajaron unos 95 km hasta un manantial donde instalaron su campamento. Varios días después, un guerrero llegó a la noche avisando de que una gran banda de comanches se dirigía hacia allí. A la mañana siguiente, realizaron un consejo en el que la mayoría opinó que debían alejarse del lugar. Se pusieron en movimiento y cuando habían recorrido unos 32 km, vieron que estaban rodeados por los comanches, quienes rápidamente atacaron. Al tener rifles, los mescaleros mataron a muchos comanches pero la superioridad numérica se impuso. Los comanches mataron a 40 guerreros mescaleros, muchos más resultaron heridos, y casi todas las mujeres y niños fueron capturados, al igual que la mayoría de los caballos. Unos 100 guerreros y seis mujeres pudieron escapar a pie, vagando durante un mes mientras se dirigían al sur. Se toparon con 150 apaches que tenían caballos, uniéndose a ellos y dirigiéndose al sur.

Más tarde, los mescaleros hicieron un tratado de paz con los comanches y kiowas. Los comanches accedieron a devolver a las mujeres y niños capturados, excepto a las mujeres que se habían unido a varios de sus hombres.

La banda de En Da hizo otra incursión por ranchos de los condados de Gillespie y Mason. Robaron varias mulas a Fritz Ellebracht, quien vivía cerca de  su antigua familia. En otro lugar capturaron a un muchacho de unos 13 años. También se llevaron otros caballos de William Bickenbach. Cuando llegaron a su ranchería llevaban 40 caballos y mulas, varias cabelleras y un cautivo, que un año después fue intercambiado en un trueque con unos mexicanos.

En otra incursión, se unieron a una banda de kiowas por el río Pecos. Atacaron a un grupo de vaqueros, matando a dos y haciendo huir al resto. Uno de los kiowas resultó herido y más tarde falleció. Les cortaron las cabelleras dejando los cuerpos a los buitres y después se llevaron la manada de caballos que llevaban los vaqueros.

En otra ocasión, Carnoviste dirigió otra incursión dejando a En Da en el campamento. Cuando volvieron dijeron que habían matado a dos familias enteras de blancos, llevando con ellos un muchacho.

Finalmente la banda de Carnoviste firmó un tratado con los blancos, yendo varios soldados al campamento mescalero. En Da y el muchacho capturado fueron llevados al bosque para evitar que fuesen vistos por los militares. El muchacho se resistió por lo que fue llevado lejos y atado a un árbol sin comida ni agua hasta que falleció. En Da estuvo escondido mientras estuvieron los soldados pero por la noche se acercaba al campamento a buscar comida. Poco después, algunos jóvenes robaron unos caballos y huyeron, yendo detrás toda la banda. Cruzaron el río Pecos y se prepararon para realizar una incursión por México pero una epidemia [probablemente viruela] estalló falleciendo muchos mescaleros, entre ellos “Ojos Que Ríen”, la mujer de Carnoviste.

En 1875, los mescaleros hicieron una incursión por los condados de Mason y Gillespie [Texas]. Una compañía de Rangers de Texas al mando del capitán Daniel Webster Roberts le persiguió y les alcanzó cerca del río Concho. Cuando el combate empezó, un muchacho mexicano que estaba cautivo dejó a los mescaleros, saliendo corriendo hacia los Rangers con los brazos levantados.

Varios Rangers siguieron a uno de ellos realizando varios disparos rompiendo la pata de su caballo. Mockoash, un apache lipán que estaba con ellos, acudió al rescate del mescalero, el cual saltó a su grupa alejándose de allí. Nusticeno, posiblemente un hermano de Carnoviste, cayó del caballo subiéndose a la grupa del caballo de En Da pero varios Rangers les rodearon. Un disparo hizo caer al caballo quedando En Da bajo él. El arco de Nusticeno se rompió con la caída por lo que cogió el de En Da, quien seguía atrapado bajo el caballo muerto. Nusticeno se alejó para seguir luchando mientras dos Rangers fueron a donde estaba En Da. Uno de ellos le apuntó con su arma por lo que cerró los ojos esperando el fatal disparo. En lugar de eso oyó como hablaban entre sí y al abrirlos de nuevo, vio como iban tras Nusticeno. Se habían dado cuenta de que En Da era blanco. Nusticeno no tardó en caer bajo los disparos por lo que En Da aprovechó para librarse del pesado cuerpo del caballo y arrastrarse hacia una zona de alta hierba. Los Rangers volvieron a por él y al no verlo lo buscaron por los alrededores. En Da se había metido en un ligero agujero que tapaba la hierba pasando los Rangers bastante ceca de él.

Cuando todo acabó, fue a donde estaba su caballo muerto pero todas sus armas habían desaparecido. Corrió a donde había caído Nusticeno, encontrándolo sin su cabellera. Emprendió el regreso a su ranchería recorriendo unos 485 km a pie, alimentándose de lo que encontraba por el camino. Encontró los restos de un antílope que probablemente habían dejado sus compañeros, que también iban de regreso a su ranchería. Los lobos casi lo habían consumido pero pudo comer algo de carne adherida a los huesos. Comiendo los frutos que pudo recoger por el camino llegó por fin a su ranchería, estando enfermo durante bastante tiempo.

Con la compañía de Roberts estaba James Buchanan Gillett, quien escribiría un libro titulado «Six Years with the Texas Rangers». En él explicó que con los nativos había un muchacho blanco llamado Rudolph Fisher. Según Herman Lehmann [En Da], en el libro “Nine years among the Indians, 1870-1879: the story of the captivity and life of a Texan among the Indians”, dio que Gillett estaba equivocado ya que Fisher fue capturado un año antes que él por los comanches y que el muchacho al que se refiere era él mismo. [Fisher pasó 10 años con los comanches y cuando fue liberado no se adaptó a vivir con los blancos, volviendo con ellos, para vivir en la reserva en Oklahoma, donde tenía mujer y un hijo].

El capitán Daniel Webster Roberts, en su libro: “Rangers and Sovereignty”, también comete el mismo error, algo bastante normal porque a veces confundían la afiliación tribal de los nativos. De hecho tanto Roberts como Gillett creían que estaban luchando contra lipanes [aunque había alguno] cuando en realidad eran mescaleros. Cuando fue liberado, Herman Lehmann y el capitán Roberts se conocieron en 1881, comentando detalles del enfrentamiento pero Roberts olvidó el nombre de Lehmann y cuando escribió su libro, le vino a la memoria el nombre de Fisher, mencionándolo en su libro.

Los mescaleros conseguían whisky de los comerciantes. Cuando se emborrachaban eran frecuentes las peleas entre ellos, creciendo las enemistades entre diferentes miembros de la banda, provocando a veces incluso alguna muerte. Un día, varios mescaleros de otra banda llegaron al campamento de Carnoviste para beber whisky. Se produjo un enfrentamiento en el cual un guerrero suyo resultó herido en el estómago. A los pocos días, Carnoviste devolvió la “visita” con intención de vengarse. Después de beber, se inició una pelea que obligó a los soldados a intervenir. Al haber ido allí como agresores, Carnoviste pensó que los soldados les castigarían por lo que decidieron irse y robar los caballos de la otra banda pero antes hicieron una fiesta. Adquirieron whisky de unos comerciantes y todo el campamento se emborrachó. Una mujer, totalmente ebria, cometió adulterio por lo que su marido le cortó la nariz y la envió a la tienda del otro hombre. La pareja fue obligada a vivir en el borde del campamento. Varias mujeres murieron por la borrachera, lo que despertó la furia de sus maridos. Cuando se espabilaron partieron hacia la zona de las llanuras. Viajaron un día y una noche, y después montaron un campamento, cuando otros 12 mescaleros les atacaron. Del campamento de Carnoviste salieron otros 12 guerreros para rechazarles pero uno resultó muerto. Entonces los 12 atacantes se retiraron. Carnoviste ordenó a En Da que cogiese su escudo y que le acompañase para ir a perseguirles. Tras ocho km cabalgando cayeron en una trampa, falleciendo todos menos Carnoviste y En Da, quienes se retiraron lentamente. Salieron dos o tres guerreros tras ellos, produciéndose un enfrentamiento en el que Carnoviste resultó muerto a mano de uno de ellos, un “hombre medicina”. Luego dijo a  En Da: “Este es tu último día, vas a morir”.

Los otros guerreros se dirigieron hacia el campamento de Carnoviste, pensando que el “hombre medicina” era suficiente para acabar con el joven. El “hombre medicina” disparó dos o tres veces sin alcanzarle. En Da cabalgó hacia unas rocas y cuando el “hombre medicina” llegaba allí, le tiró una flecha clavándosela en el estómago. Eso hizo que se le cayeran las armas por lo que En Da se acercó y le clavó otra flecha en el costado haciéndolo caer. Una tercera flecha en el corazón acabó con su vida, vengando la muerte de Carnoviste. Cogió su escudo, cinturón y su Winchester con los cartuchos. Subió a un alto y pudo oír los gritos de victoria de los mescaleros atacantes que habían hecho huir o habían matado a la gente de su banda. También oyó los lamentos de las mujeres. Uno de los guerreros regresó y encontró el cuerpo sin vida del “hombre medicina”, emitiendo un fuerte grito. Los mescaleros le buscaron pero él se fue de allí.

Al verse solo, En Da vagó durante casi un año por las llanuras texanas hasta que se unió a una banda comanche recibiendo el nombre de Montechema. Cuando los comanches fueron a Fort Sill [Comanche County, Oklahoma], fue descubierto y devuelto a su familia el 12 de mayo de 1878. Se casó y se divorció. Se volvió a casar teniendo dos hijos y tres hijas pero nunca se sintió cómodo en su nueva vida.

Quien esto escribe no entiende como pudo participar en incursiones contra colonos, combates contra los comanches, mexicanos, e incluso contra los Rangers siendo un niño de 11, 12 ó 13 años. Los apaches llevaban en sus incursiones a “dikohes” o aprendices de guerreros cuando les consideraban suficientemente preparados después de un duro entrenamiento. No había una edad determinada para ello pero la costumbre era entre 14 y 16 años. Nunca combatían salvo en casos de extrema necesidad. En las incursiones cuidaban de los caballos, recogían leña para el fuego, preparaban la comida de los guerreros, etc. Lehman estuvo cuatro años con los mescaleros, el último lo pasó sólo y después se unió a los comanches, estando cinco años con ellos hasta que volvió con su familia. ¿Cómo es posible que cuando los demás aprendices de guerreros todavía no habían participado en ninguna incursión, un niño de esa edad haya podido participar en tantos enfrentamientos? No hay duda de que fue capturado por los mescaleros pero ¿no tendría Herman un exceso de imaginación? Dejo a criterio del lector su opinión al respecto).  

* El 16 de mayo de 1870, el comandante John Green establece un puesto cerca del White River al que llama Camp Ord (en honor del general Edward Otho Cresap Ord), para instalar a los apaches White Mountain en los alrededores. (El 1 de agosto sería llamado Camp Mogollon [por las Mogollon Mountains]; el 12 de septiembre Camp Thomas [por el general George Henry Thomas]; el 2 de febrero de 1871, Camp Apache [como muestra de amistad a los apaches]; y en 1879, se le daría el nombre definitivo de Fort Apache [Navajo County, Arizona].

El ejército estadounidense darío inicio a la reserva, esperando que la Oficina de Asuntos Indios asumiera el control. El general Ord apoyó el plan de Green como una solución final a los problemas de los apaches White Mountain, obligándoles a seguir con los cultivos, lo que animaría a otras bandas a buscar la paz ante la alternativa de su eliminación).

Los apaches White Mountain, medio hambrientos porque una tardía helada había acabado con la mayor parte de sus cosechas, estaban ansiosos por cooperar. El 1 de julio de 1870, el ejército estadounidense contó 1.043 apaches White Mountains en la región cerca de Camp Ord. También había unos 200 en Camp Goodwin, y de 200 a 300 dispersos por las montañas).

* También en mayo, los socios Hugh Kennedy y Newton Israel van a Tucson (Pima County, Arizona) a contratar trabajadores para su rancho situado en el río San Pedro, cerca de Old Camp Grant (Pinal County, Arizona) cuando son atacados por un grupo de apaches. (Israel también era dueño de la tienda de Old Camp Grant, a donde regresaban con los trabajadores llevando materiales de construcción. Iban dos mujeres, algunos niños y 21 hombres, la mayoría trabajadores mexicanos que habían sido contratados para el rancho. La pequeña caravana sólo tenía cuatro rifles. En algún lugar entre lo que hoy es Oracle y el Cañón del Oro, unos 50 ó 60 apaches emboscaron y atacaron la caravana. Israel murió con los primeros disparos no sin antes matar a su atacante de un disparo de rifle. Los hombres armados pelearon lo mejor que pudieron, permitiendo a las mujeres, a los niños y a los trabajadores mexicanos huir a las cercanas colinas donde lograron encontrar refugio tras unas rocas.

Kennedy sabía que su única oportunidad era huir. Fue herido en su pulgar izquierdo con los primeros disparos pero logró cortar el arnés de una de las mulas enganchadas a un carro y se subió a ella. Intentó pasar a través de un grupo de apaches que le disparaba con armas de fuego y le lanzaba flechas, siendo herido en el pecho por una de ellas pero continuó cabalgando en la mula, atravesando el grupo de apaches que continuaba disparándole. A unos 100 metros de distancia, una bala alcanzó a su mula en la parte trasera haciéndola caer. Kennedy ya en el suelo, logró arrastrarse y esconderse. Los apaches se concentraron en los carros, saqueándolos y llevándose los suministros y las mulas. A continuación, quemaron los carros. Cuando las mujeres, los niños y los trabajadores mexicanos vieron que los apaches saqueaban los carros y se olvidaban de ellos, huyeron por un arroyo para llegar, finalmente, hasta Old Camp Grant guiado por uno de los mexicanos que conocía los senderos.

Nada más comenzar el ataque, uno de los mexicanos había huido dirigiéndose a pie a Old Camp Grant, a unos 48 km de distancia. La ropa del mexicano estaba rota y hecha jirones por los arbustos espinosos y cactus que había por donde estaba huyendo, llevando además su camisa manchada de sangre por una herida de bala que había rozado sus costillas. Llegó a la plaza de armas dirigiéndose directamente a la oficina del comandante para informar de lo ocurrido.  

En 20 minutos [era el 28 de mayo], un destacamento de 20 soldados al mando del teniente Bourke estaba cruzando el río San Pedro, camino del Cañón del Oro. Estaba anocheciendo cuando llegaron al cañón, no llegando a ver los restos de los carros ni ningún cuerpo de los miembros de la caravana. Oyeron un sonido que al principio pensaron que eran coyotes pero cuando se acercaron, escucharon una débil voz pidiendo ayuda. Era Hugh Kennedy que estaba en muy mal estado, indicando donde estaban los carros. Cuando llegaron al lugar aún estaban humeantes. Bourke informó que vio una «terrible escena». El cuerpo desnudo de Newton Israel estaba tumbado en el suelo con las piernas quemadas por las brasas de algunos carros. Su cabeza tenía un golpe y parte de la masa cerebral sobresalía del cráneo. Tenía varias heridas de lanza; su cuero cabelludo estaba parcialmente cortado; y su corazón arrancado y colocado junto el cuerpo.

A la mañana siguiente colocaron a Hugh Kennedy en la parte posterior de un carro lo más cómodo posible, con el cuerpo de Israel, cubierto por una manta, junto a él. Cuando llegaron a Old Camp Grant, llevaron a Kennedy a la enfermería pero falleció a las pocas horas. El teniente Howard B. Cushing, del 3º de Caballería, al mando de la compañía «F», salió en persecución de los apaches. Cushing se había ganado una gran reputación en el ejército luchando contra los apaches mescaleros en Texas. Joe Felmer, casado con una apache y dueño de un rancho cerca de Old Camp Grant, y Manuel Durán, un apache, acompañaron a Cushing. Manuel Durán enseguida encontró el rastro de los apaches «hostiles» que iba a las Santa Catalina Mountains [Pima y Pinal Mountains, Arizona] hasta el río San Pedro pasando cerca de Old Camp Grant. Su rastro era fácil de seguir ya que los apaches habían bebido unos frascos de medicina que había en los carros creyendo que era alcohol. Había rastros de personas que habían dado traspiés y realizado círculos a causa de la medicina.

Siguieron el rastro de los asaltantes que habían salido del Aravaipa Canyon [Graham & Pinal Counties, Arizona] dirigiéndose directamente hacia la cabecera del río San Carlos. Unos 5 km más adelante el rastro desapareció. Manuel Durán, el guía apache, conocía muchos de los trucos utilizados para evitar una persecución. Estudió pacientemente el suelo, mirando cada piedra y arbusto de la zona. A continuación, guió a los soldados al oeste, dirigiéndose hacia la desembocadura del río San Pedro, a través del río Gila, hasta el Disappointment Creek en las Mescal Mountains [Yavapai County, Arizona] a los pies de las Pinal Mountains [Gila County, Arizona]. Cruzaron por su punto más alto, vieron humo que se elevaba en el valle por el norte y el este. Esperaron hasta el anochecer para acercarse a lo que era una ranchería apache. Manuel Durán había explorado la zona mientras los soldados esperaban desmontados colándose en silencio por los alrededores del campamento apache.

Un viejo apache se había despertado yendo hacia una hoguera para remover las brasas y avivar el fuego. Se acercó a buscar madera por donde estaba el teniente Cushing percatándose de que algo no iba bien. Empezó a correr, gritando para advertir al campamento cuando Cushing dio orden de abrir fuego. Los apaches salieron de sus wickiups para protegerse del mortal fuego de los rifles. Muchos de los guerreros apaches huyeron hacia las rocas con la intención de protegerse y rechazar el ataque pero se toparon con los soldados que les rodeaban, abriendo fuego contra ellos a corta distancia, matando a muchos. Manuel Durán disparó a una figura que corría, descubriendo que había matado a un guerrero apache y a un niño pequeño que llevaba en brazos de un solo disparo. El informe de Cushing decía que resultaron muertos 30 apaches y unas pocas mujeres y niños capturados. Estas mujeres dijeron que eran apaches San Carlos de la banda Pinal y regresaban de una incursión por Sonora cuando vieron la caravana de Hugh Kennedy y Newton Israel. También dijeron que sus guerreros podrían haber luchado mejor de no haber estado muchos de ellos enfermos por haber bebido la medicina que habían cogido de los carros).

* En junio, un grupo de apaches mata a David Holland cuando estaba trabajando en el campo de la granja de T. M. Yerkes, en el Sonoita Valley ([Pima County, Arizona]. Los apaches se llevaron a un muchacho y cuatro caballos. Otros siete hombres que estaban trabajando en el campo consiguieron huir.

También en junio, un grupo de unos 50 apaches atacó a Samuel Hughes [uno de los ciudadanos más ricos de Tucson] y a otras 25 personas, a unos 35 km de Old Camp Grant. [Hughes resultó ileso y el informe no indica qué les ocurrió a las otras personas].

También en junio, los apaches atacaron en el Stein’s Peak [Hidalgo County, New Mexico] una diligencia que llevaba el correo, matando una mula. Ese mismo mes, los apaches atacaron al portador del correo matando su caballo en el mismo lugar.

También en junio, unos apaches robaron cuatro reses por un valor de 150 $ a Gabino Ortega, ranchero del Pima County [Arizona]. Ya en marzo de 1869, los apaches le habían robado 25 reses por un valor de 400 $, a 14 km al sur de Tucson; y en abril de 1870, cuatro reses, por un valor de 160 $.

También en junio, unos apaches mataron a Alfred L. Johnson y a Kentuck, a 19 km de Camp Date Creek [Yavapai County, Arizona], cuando iban camino de Prescott [Yavapai County, Arizona]).

* El 9 de julio, una banda apache ataca la Cienega Station ([Pima County, Arizona, a 40 km de Tucson]. También en julio, un grupo de apaches robó a Joseph Tye y a John H. Fitzgerald, 12 reses cerca de Phoenix [Maricopa County, Arizona]).

* El 11 de julio, el teniente Argalus Garey Hennisee se hace cargo de la Agencia de los apaches chiricahuas del sur de New Mexico y sureste de Arizona (ya era agente de los apaches mescaleros) llevando su sede a Fort Craig (Socorro County, New Mexico) en el Río Grande. (Sólo 51 mescaleros estaban en la agencia, y ninguno era jefe. En una carta fechada el 22 de junio, informaba que los chiricahuas del Sur sumaban unos 360 individuos, «no pudiendo ir mucho a cazar por miedo a resultar muertos por los blancos«. Indicó que no le gustaba darles raciones cada 30 días, argumentando: «No me gusta mucho ese plan de que todos los alimentos se consuman o se conviertan en licor a los 10 días de haber sido repartidos, dando a los indios una excelente oportunidad de pasar hambre e insubornidarse antes del siguiente reparto. Creo que sería mucho mejor repartir raciones cada 10 días y distribuir alimentos en vez de maíz para evitar que hagan licor [tiswin], el cual creo que no se puede hacer fácilmente a partir de comida«.

Pero Hennisee enseguida se enteró que los contrabandistas de licores vendían whisky a los apaches. El intérprete del agente, Robert C. Patterson, intentó impedir esa venta, por lo que los contrabandistas convencieron a algunos apaches para que robaran unos cuantos cientos de fanegas de trigo de la granja de Patterson. Al recibir el informe de Hennisee, William Clinton, Superintendente de Asuntos Indios de New Mexico, instó a que el agente sea autorizado «a enjuiciar a estos sinvergüenzas con todo el peso de la ley… Mientras estas personas comercien con los indios… los indios serán ladrones e incontrolables por el agente«.

A mediados de septiembre, Hennisee informó de su intento de romper «el ilegal tráfico de whisky, pólvora, plomo, cápsulas de percusión, mantas, etc., con muchos mexicanos del territorio que viven dentro de unos 95 km de Cañada Alamosa, New Mexico, comprometiendo a los indios a mi cargo… Fui informado y tengo buenas razones para creer que José Trujillo, el juez de Paz; y Juan N. Montoya, el agente… son los principales traficantes… Decidí enjuiciar solo a estos funcionarios porque había demasiados para reunir pruebas contra ellos…

… Repartí raciones a los indios el 22 de agosto… A la mañana del 23, antes de que muchos indios volvieran a la población, registré la casa de Juan J. Montoya, encontrando unos 28 galones de whisky en un barril, derramándolo por el suelo. Arresté a Juan N. Montoya y a Juan Montoya, que viven en la misma casa… Juan N. Montoya adquirió el whisky de Juan N. Baca, en Socorro, New Mexico, alrededor del 18 de agosto, a cambio de una mula de los Estados Unidos que él [Montoya] había recibido de los indios. Montoya reveló que pretendía cambiar el whiskya los indios por 10 mulas. Un informante dijo a Hennisee que había visto a Trujillo en su casa dando whisky al jefe Loco, y a otros cinco ó seis indios, la noche del 10 de agosto…«. Hennisee opinaba que las raciones de los apaches eran insuficientes para calmar su hambre y evitar depredaciones. Urgió a que se crease una reserva para evitar que personajes desagradables pudieran estar cerca de ellos.

El 20 de septiembre, Hennisee se reunió con Victorio en Cañada Alamosa, quien le aseguró que todos los apaches estarían al día siguiente para recibir sus raciones pero durante dos días no aparecieron porque los mexicanos les advirtieron que el teniente tenía la intención de exigir que devolvieran caballos y mulas robados. Más tarde llegó Loco, diciéndole Hennisee que no les darían raciones hasta que entregasen los animales. Por entonces había en Cañada Alamosa unos 600 apaches).

* El 15 de julio, una banda apache realiza tres ataques al rancho de William Wright, situada en el Potrero (a 11 km de la frontera de Sonora, Santa Cruz County, Arizona), y aunque fueron rechazados se llevaron un caballo y una mula. (Wright denunció que ese caballo estaba en manos de unos apaches en Camp Thomas [Graham County, Arizona]. También denunció que el 17 de junio, encontraron los cuerpos de tres hombres, cerca de la frontera mexicana muertos por los apaches; que el 15 de junio, unos apaches habían matado a un vaquero del ganadero Peter Kitchen, llevándose 12 reses; y que el 15 de mayo, los apaches habían matado a tres mexicanos, hiriendo a dos de ellos a 8 km de el Potrero.

Durante este año, una banda apache mató a Peter Riggs, Thomas Venable y a un mexicano en Davis Spring, no muy lejos de Camp Crittenden [Pima County, Arizona]; saqueando dos carros de mercancías y quemando bienes por valor de 6.000 $, y llevándose 12 mulas. Un destacamento de 25 soldados estadounidenses y tres ciudadanos siguieron a los apaches, los alcanzaron pero fueron rechazados. Los apaches robaron a Wm. Morgan nueve reses y dos caballos; a Thomas Gardner cinco reses y dos caballos; y a W. Cook dos reses. Los tres robos fueron cometidos a 19 km de Camp Crittenden).

* El 1 de agosto, el teniente Howard B. Cushing, al mando de la compañía «F» del 3º de Caballería, y de la compañía «K» del 1º de Caballería, persigue a una banda de apaches San Carlos de la banda Pinal hasta la pendiente norte de las Pinal Mountains (Gila County, Arizona) donde localizan una ranchería, entablándose un tiroteo. (Resultó muerto el soldado herrero Joseph Graff de la compañía «K». Los soldados de Cushing mataron a seis apaches y capturaron a dos mujeres).

* En agosto, el gobernador de Arizona, Anson Pacely Killen Safford, visita a los apaches White Mountain en Camp Ord ([Navajo County, Arizona]. Los encontró en extremo pobres, con muy escaso ganado, dependiendo principalmente de la caza y de las raíces para comer. Sin embargo, les habían suministrado unas pocas semillas de maíz, y estaban sembrándolas. Reparaban sus zanjas de riego, cuya construcción hacían con mucha habilidad y trabajo. Safford se reunió con su jefe, quien expresó su deseo de paz. Dijo a Safford que el año anterior, los soldados habían pasado por su territorio, destruyendo el maíz, convenciéndose que por su propio interés era mejor vivir en paz con los blancos. Todo lo que querían era semillas y comida suficiente para evitar que su pueblo muriera de hambre hasta que sus cosechas estuviesen maduras.

Safford dijo estar convencido de que era posible la paz con los apaches White Mountain. Sin embargo, para ello era necesario un buen hombre que se hiciese cargo y estuviese constantemente con ellos, para animarles y ayudarles en los cultivos, y abasteciese sus necesidades. Safford creía que con este sistema, los White Mountain podían ser autosuficientes dentro de un año).

* En agosto, un grupo de apaches ataca la granja de W. A. Smith, en el Cienega Valley (Pima County, Arizona) matando a dos inquilinos. (Smith consiguió huir pero su casa y los cultivos fueron destruidos. También ese mes, un grupo de apaches atacó la hacienda de Michael O’Riley, a 29 km al norte de Tucson [Pima County, Arizona], llevándose un caballo y seis mulas; y a finales de mes, los apaches dispararon a un empleado suyo llamado Bloom, llevándose una mula.

También en agosto, Charles S. Shibel residente en Tucson [Pima County, Arizona], mientras iba de Camp Goodwin [Graham County, Arizona] a Tucson encontró el coche correo destruido, y muertos y mutilados los cuerpos del conductor Wm. Burns, del superintendente de zona del correo John Collins, y de dos soldados estadounidenses de la compañía “D” del 21º de Infantería, Lawrence Moore y Washington Peabody. Les faltaba el cuero cabelludo, uno estaba parcialmente quemado, y a otro le faltaban los ojos. También atacaron a dos soldados estadounidenses que transportaban el correo, cerca de Walnut Grove [Yavapai County, Arizona], matando a uno, hiriendo al otro y destruyendo el correo).

* El 13 de agosto, el comandante John Green informa que Cochise ha visitado Camp Mogollon (más tarde llamado Camp y Fort Apache, según algunos informes a causa de la visita del jefe chokonen): Tengo el honor de informar que el jefe indio Cochise me envió un mensaje diciendo que quería hacer la paz con los blancos y estaba cansado de la guerra”.

* El 18 de agosto, Cochise ataca a un correo cerca del río San Pedro incursionando también por el Sonoita Valley ([Santa Cruz County, Arizona]. Cochise también envió a una mujer, quizá a su esposa, a Camp Mogollon [en el futuro Fort Apache] para pedir la paz. Allí el 30 de agosto se reunió con el comandante John Green, manteniendo largas conversaciones en las que el jefe chiricahua manifiestó que deseaba la paz. Según los informes de la reunión, Cochise admitió que «había matado a tantos como él había perdido, y que incluso él estuvo a punto de morir«. También sugirió que podría establecerse con los apaches White Mountain y convertirse en jefe de los apaches de Bonita Creek. Luego se fue por lo que después, la prensa atacó a Green por haberle dejado ir. El 11 de septiembre, poco después de que Cochise se hubiera ido de Camp Mogollon, el general Stoneman, comandante del Deparamento Militar de Arizona, llegó para hacer una visita de inspección. Dos días más tarde, se reunió con los jefes apaches, Miguel [Esh-ke-iba], Eskeltecela [Esh-kel-dah-silah] y Pedro [Hack-yaniltl-i-dn]. Éste reiteró sus propuestas de paz pero pidió urgentemente ropa, alimentos, herramientas agrícolas, y armas y municiones para cazar. Stoneman prometió ayudarles, asegurándoles que el gobierno les trataría justamente. Continuarían recibiendo carne, harina, medicinas, y semillas si ayudaban en la campaña contra los apaches renegados pero nada más salir de allí olvidó lo prometido. 

Ante la ausencia de una política clara por parte del gobierno estadounidense, Green puso a los apaches White Mountain a trabajar para justificar las raciones que les daban. Las mujeres y los niños cortaban el heno con cuchillos y lo llevaban a Camp Mogollon cargados a sus espaldas. También cortaron y llevaron madera y pronto hubo suficiente para pasar el invierno). 

El 3 de septiembre, unos guerreros apaches mescaleros, dirigidos por José de la Paz, atacan a dos soldados estadounidenses que iban a buscar madera a 9’6 km de Fort Stanton ([Lincoln County, New Mexico]. Los mescaleros mataron a los dos hombres y capturaron todas sus mulas pero uno, con varias flechas en el cuerpo, consiguió llegar al puesto antes de morir. El capitán Chambers McKibben, del 15º de Infantería, salió en su búsqueda y los alcanzó en las Guadalupe Mountains el 20 de octubre. En el enfrentamiento subsiguiente, los soldados mataron a un guerrero y capturaron a dos mujeres. El coronel August V. Kautz, comandante del fuerte, envió a las mujeres a reunirse con José de la Paz para decirle que el ejército quería la paz. Este hecho llevaría en el futuro a abrir un camino de negociación entre el ejército y los apaches mescaleros, tomando éstos la decisión de acercarse a Fort Stanton).

* En septiembre, el general George Stoneman, comandante del recién creado Departamento de Arizona, se reúne con tres jefes apaches White Mountain en Camp Ord ([Navajo County, Arizona]. Prometió hacer todo lo posible por ellos si querían vivir en paz con los blancos. Seguiría autorizando raciones de carne y de harina, si permanecían en paz y ayudaban a las tropas a cazar a los nativos «hostiles». También prometió que les daría semillas de maíz para que pudieran tener suficientes cereales y verduras con que alimentarse. Por último, Stoneman advirtió a los jefes que si no dejaban de robar en los puestos y asentamientos, todos acabarían muertos).

* En septiembre, Frederick Marsh, residente a 28’9 km de Tucson (Pima County, Arizona) denuncia las pérdidas que ha sufrido a manos de incursores apaches. (En enero perdió 17 reses; en abril y mayo ocho reses; en julio nueve reses y cuatro caballos; y en septiembre seis reses. Las pérdidas supusieron un total de 1.250 $.  

También en septiembre, los apaches robaron a James Peters, vecino de Tucson (Pima County, Arizona) ocho pares de bueyes por un valor de 800 $, en el camino entre Camp Crittenden (Santa Cruz County, Arizona) y Sawmill Canyon (Santa Rita Mountains, Pima County, Arizona).

* El  23  de  septiembre, el periódico mexicano «La Estrella de Occidente» anuncia el aumento a 300 pesos de las recompensas por cada cabellera apache. (En su Memoria del Estado de la Administración Pública del año 1870, el gobernador Pesqueira señaló que la «devastadora cuanto permanente guerra de los salvajes y el poco éxito de las partidas, sobre quienes recaen las labores defensivas, ha hecho necesario mantener la compensación de 200 pesos por cabellera apache presentada a la autoridad, a fin de estimular el levantamiento de fuerzas voluntarias«.

Se advirtió que estas recompensas no era suficiente estímulo para esta empresa, por lo que se dispuso que éstas aumentaran a 300 pesos. Estos estímulos económicos no surtieron el efecto esperado, pues en 1870, aproximadamente 105 personas fueron muertas por los apaches en el estado, 29 heridas y cinco capturadas; en contrapartida sólo 10 apaches fueron muertos por fuerzas sonorenses y nueve cabelleras canjeadas por recompensas a lo largo del año, según los informes oficiales).

* El 10 de octubre, James Lee persigue, con otros cuatro hombres, a unos apaches que habían robado unas reses. (Los alcanzaron y tuvieron un enfrentamiento pero tuvieron que retirarse, después de que uno del grupo resultara gravemente herido. Lee era copropietario de una mina de plata situada cerca de Tucson pero no podían trabajar en ella debido a la hostilidad de los apaches.

También en octubre, un grupo de apaches mató a un soldado y a un civil estadounidenses en el Territorio de Arizona, que estaban a cargo del correo, capturando los caballos y el correo.

También en octubre, unos apaches robaron nueve animales a Eugene Edmunds, vecino del Pima County [Arizona], valorados en 850 $.

También en octubre, una banda apache mató a un muchacho empleado de Sabino Otero, dueño de un rancho en Tubac ([Santa Cruz County, Arizona]. Dos semanas antes, los apaches habían atacado el rancho de Joseph King, junto a la misión de Tumacácori [Santa Cruz County, Arizona] hiriéndole y llevándose cuatro caballos. Otero denunció que ya en junio de 1869, un muchacho empleado suyo murió a manos de los apaches, robándole cinco reses; tres meses después le robaron un caballo; y en octubre de 1870, dos muchachos empleados suyos fueron atacados por apaches, matando a uno de ellos, y robando dos caballos.

También en octubre, unos apaches atacaron el rancho de Louis Quesse, situado en Tubac [Santa Cruz County, Arizona], hiriendo gravemente a su pastor, llevándose un caballo, un arma de fuego, y 15 reses; en abril de 1870, le habían robado cuatro reses; el 6 de febrero de 1870, le mataron cuatro reses; en enero de 1870, 11 reses; en octubre de 1869, nueve reses; el 15 de de agosto de 1869, ocho caballos y dos mulas; el 27 de febrero de 1869, los apaches atacaron su corral, hiriendo a dos pápagos empleados suyos y se llevaron 33 reses; el 30 de enero de 1869, le mataron cuatro reses; en enero de 1869, los apaches se llevarondos caballos y ocho reses. Las pérdidas totales por causa de los apaches, durante los años 1869 y 1870 ascendieron a 3.655 $).

* Hasta octubre, los apaches habían robado en varias ocasiones 20 reses y un caballo a Leopoldo Carrillo, comerciante y agricultor en Punta de Agua, a 16 km de Tucson ([Pima County, Arizona]. Las pérdidas totales de Carrillo a manos de los apaches desde agosto de 1869, ascendieron a unos 2.000 $. En agosto de 1869, los apaches le robaron 27 reses; en noviembre de 1869, tres caballos; en marzo de 1870, 12 reses; y en abril de 1870, cinco caballos).

* El 19 de octubre, Argalus Garey Hennisee (Agente Indio en Cañada Alamosa), William F. M. Arny (Agente Especial de los indios de New Mexico), Robert C. Patterson (intérprete en Cañada Alamosa), y Frederick William Coleman (comandante de Fort Tularosa) se reúnen con Loco, Nana, Victorio y Tomasito, en un cañón cercano a Ojo Caliente. (Al día siguiente, llegó un gran número de apaches encabezados por Cochise. Hennisee dijo: «En esta reunión estuvieron presente los principales jefes de varias bandas apaches excepto Cadete, el principal jefe de los mescaleros, quien estaba luchando contra los comanches en Texas… Estuvieron presentes 22 jefes y 790 apaches, de los cuales 96 pertenecían a la banda de Cochise [llegó con 34 varones]; y 114 mescaleros bajo el mando de Nane, un jefe que había dejado a Cadete y quería la paz.

Durante el último año, el Departamento del Interior había dado raciones a un grupo de chihennes encabezados por Loco. Aunque las raciones eran escasas, la gente de Loco se había comportado de forma pacífica. Cochise había llegado el 20 de octubre con 34 varones, totalizando con sus familias unas 96 personas. Arny tenía la orden de conseguir una paz permanente con los apaches del territorio de New Mexico por lo que tenía que persuadirlos de que acudieran a las reservas.

Cochise le dijo que «su gente había estado luchando durante 10 años, y pese a que habían matado a muchos blancos, había perdido muchos guerreros por lo que tenía más mujeres y niños de los que podía alimentar y proteger, que deseaba la paz, que hablaría sinceramente y quería que el gobierno hablase y actuase sinceramente con él… Me dijo que si el gobierno alimentaba y vestía a su gente, en pocos meses llevaría a todos los miembros de su tribu allí en paz». Arny dijo que a Cochise no le gustaban las White Mountain [Navajo County, Arizona] ni la zona alrededor de Camp Thomas [Graham County, Arizona], queriendo ver cómo era Cañada Alamosa. Victorio y otros líderes previeron que, en un mes, habría allí 1.000 ó 1.200 personas para ser alimentadas y recibir mantas. Arny pensaba que era una locura pedirles que devolvieran los caballos y mulas robadas. Tenían pocos y sin marcas, señal de que no habían sido robados. Los apaches dijeron a Arny que los caballos robados los habían matado para comérselos o los habían vendido a los mexicanos.

El 21 de noviembre, Arny presentaría a Ely Samuel Parker, Comisionado de Asuntos Indios, su informe nº 8: «Durante los últimos 10 años, los apaches del Sur han demostrado ser los más salvajes, bárbaros, e incivilizados indios de este continente. Sus acciones en el camino del crimen, robos y torturas, no tienen comparación en la histroia de cualquier otra tribu de indios. Ellos habían robado correos, quemado estaciones de diligencias, habían arrancado, cocinado, y comido los corazones de algunas personas [evidentemente una exageración], habían quemado en la hoguera a pasajeros de diligencias y otros prisioneros que habían caído en su poder; habían matado mineros, y retrasado las operaciones mineras de una de las más ricas zonas de los Estados Unidos«. Arny hizo una estimación de su número:

Coyoteros y Central chiricahuas: 340 guerreros, 672 mujeres, y 466 niños, con unos 600 caballos.

Mimbreños: 280 guerreros, 370 mujeres, y 210 niños, con unos 400 caballos.

Mogollones y bandas del Gila: 130 guerreros, 180 mujeres, y 230 niños, con unos 260 caballos.

La suma total de estos guerreros, más los mescaleros, alcanzaba la cifra de 910 guerreros, 1.502 mujeres, y 1.226 niños, con un total de 1.760 caballos.

Estas cifras no tenían en cuenta a los White Mountain [?, los coyoteros eran parte de ellos] y otras bandas de Arizona. Arny declaró: «Seguramente los apaches del Sur son culpables de muchos actos atroces, pero no han estado libres por ahí como demuestra el censo, y ellos se dan cuenta… Todos estos indios desean ahora la paz…«.

Arny urgió a crear una reserva cuanto antes, indicando seis posibilidades. La primera, cerca de Camp Thomas [el futuro Fort Apache] en Arizona; la segunda, cerca del viejo Santa Lucía, a lo largo del río Gila. La tercera, junto al río Mimbres, aunque Arny no era muy partidario de este lugar porque había muchos mineros y colonos asentados en Pinos Altos y Chloride Flats [la futura Silver City]. La cuarta, donde estaban ahora, junto al río Alamosa, entre las San Mateo y las Mimbres Mountains. Estaba viviendo 52 familias [unas 193 personas] que no tenían títulos de propiedad por lo que se podían comprar sus asentamientos para que se fueran. La quinta, podían ser trasladados cerca de Fort Stanton [Lincoln County, New Mexico], al este del Río Grande, donde los mescaleros estaban ya reubicados. Esta reserva tendría  80’93 hectáreas de tierra agrícola en el Río Bonito, así como algunos campos por encima de Stanton, donde podría plantarse trigo. Incluiría también  80’93 hectáreas en Crook’s Ranch, donde se podría cultivar sin riego, y 404’68 hectáreas de buena tierra entre Dowlin’s Mill y la desembocadura del Eagle Creek. La reserva propuesta tendría tierras de pastoreo para 10.000 cabezas de ganado, que podrían utilizarse tanto en invierno como en verano.

La reserva estaría rodeada por varios lados por arroyos y ríos que servirían como excelentes límites naturales. El Río Bonito de unos 3’04 metros de ancho y 0’20 metros de profundidad; el río Ruidoso de 4’57 metros de ancho y 0’30 metros de profundidad; y el Eagle Creek de 1’82 metros de ancho y 0’15 metros de profundidad. Todos eran de agua clara y fría, con abundantes truchas. Arny estaba seguro de que el jefe mescalero Cadete estaría satisfecho con esa reserva. Y la sexta, junto al río Tularosa, a unos 128 km al oeste de Socorro, la preferida de Arny, creyendo que sería la preferida por ellos.

Después de las conversaciones, Gerónimo, estuvo al parecer, aproximadamente un año en el área de Cañada Alamosa; mientras Cochise y tres de sus hombres se fueron de allí con intención de traer al resto de los chokonen.

Patterson y Hennisee visitaron los campos de Cañada Alamosa observando que habían recogido gran cantidad de maíz y que las mazorcas y sus envolturas estaban junto a las hogueras. Más tarde, Hennisee visitó otra vez los campos, viendo a Victorio y a su familia, a unos 45 metros de uno de los campos, cociendo y comiendo el maíz que acababan de coger esa misma mañana. Era evidente que ningún apache tenía la intención de pasar hambre, estando rodeados de campos de maíz de los hombres blancos por todas partes. El 28 de octubre, Orlando F. Piper sucedió a Hennisee como agente, mientras el 30 de noviembre, Nathaniel Pope sucedió a Clinton como Superintendente de Asuntos Indios en New Mexico).

* En noviembre, una banda apache ataca la caravana comercial de Edmund y Ramón Pacheco, a 12’8 km de Camp Crittenden (Santa Cruz County, Arizona) capturando una parte de las mercancías. (Ese mes, un grupo de apaches roba dos caballos de la casa del agricultor Matías Romero, residente en Tucson [Pima County, Arizona]; quien también informó que en noviembre de 1869, había visto los cuerpos de dos hombres muertos por los apaches cerca de la línea fronteriza con Sonora; que en enero de 1870 los apaches le habían robado dos yuntas de bueyes; en marzo de 1870, tres caballos; y en octubre de 1870, dos caballos; y que en la primavera de 1870 los apaches habían matado  a Juan Saize; y en otra ocasión a dos mexicanos a 6’4 km al suroeste de Tucson.

También en noviembre, M. G. Gay, que tiene una granja a 12’8 km de Tucson, declaró que los apaches le habían robado siete reses;en octubre de 1870, 14 reses; en julio de 1870, dos animales; en marzo de 1870, tres animales; y el 1 de enero de 1870, un caballo y dos vacas lecheras; con un valor total de 740 $.

También en noviembre,Guillermo Telles, que tiene una granja a 4’8 km  al sur de Tucson [Pima County, Arizona] denunció que los apaches le habían robado 11 reses por un valor de 600 $.Ya en septiembre de 1869, los  apaches le habían robado siete vacas).  

* A principios de diciembre, Cochise vuelve a Cañada Alamosa (hoy Monticello, Sierra County, New Mexico) encontrándose con tres eventos importantes que crean incertidumbre entre los apaches:

1. El agente Argalus Garey Hennisee, con quien los apaches habían estado tratando, había sido sustituido por Orlando F. Piper.
2. Las raciones y provisiones seguían siendo insuficientes, irregulares y escasas.
3. Los apaches fueron informados de que el gobierno quería reubicarlos en Fort Stanton
(Mescalero, Lincoln County, New Mexico).

(Descontento, Cochise volvió a Arizona, yendo con él Salvador, un hijo de Mangas Coloradas. En Arizona siguieron los enfrentamientos. Mientras, el gobierno estadounidense seguía sin establecer una reserva permanente para los chihennes. Loco y el resto de jefes dejaron claro que querían una reserva en Ojo Caliente y no aceptarían ninguna otra).

* En diciembre, cerca de 2.000 apaches White Mountain acampan en las inmediaciones de Camp Thomas (antes llamado Camp Mogollon, y originariamente Camp Ord), siendo contratados para recoger leña y heno. (El comandante John Green informó que su objetivo principal era mantener a los apaches empleados durante el invierno, esperando que esto les llevase a plantar más la próxima primavera. La paga que recibían los apaches era en harina y maíz. Pero ocurrió que estaban suministrando madera tan rápido que en pocos días el puesto tenía suficiente para el invierno; y un día llevaron hasta 15 toneladas de heno en un día. La madera era cortada a mano o con hachas desgastadas, y el heno con cuchillos).

* El 17 de diciembre, Vincent Colyer, secretario de la Junta de Comisionados de Asuntos Indios, solicita al Secretario del Interior, Columbus Delano, que pida al Congreso una asignación especial  100.000 $ para llevar a los apaches de Arizona y New Mexico a las reservas pero el Congreso lo rechazó.

* El 18 de diciembre, una caravana de mercancías perteneciente a los empresarios Pinckney Tully y Esteban Ochoa es atacada por una banda de 75 apaches. (La caravana estaba dirigida por Santa Cruz Castañeda, un experimentado conductor y luchador contra los apaches. Éstos se llevaron 39 pares de bueyes y tres caballos, a unos 50 km al este de Tucson [Pima County, Arizona] cuando iba a Fort Goodwin [Graham County, Arizona]. Los hombres de Castañeda persiguieron a los apaches, alcanzándolos. Se produjo una pelea en la que un hombre, Martín Rivera, falleció por un disparo en la cabeza. Otros dos hombres resultaron heridos, Nipomoceno Barragán y Teodosio Carvajal, escapando los apaches con las reses.

También en diciembre, los apaches robaron cinco mulas a Mariano Samaniego, residente en el Pima County [Arizona], matando a tres de ellas y abandonando las otras dos).  

También en diciembre, los apaches robaron 16 mulas a los socios Mendía y Trujillo, a 4’8 km de Tucson (Pima County, Arizona).

1871

* Desde enero de 1869 a enero de 1871, los apaches han robado en los Tres Álamos (Cochise County, Arizona) al menos 25 reses por un valor de 2.000 $. (El 13 de enero de 1871, unos apaches yavapais robaron 29 mulas al abogado C. W. C. Rowell, en Gila City [Gila County, Arizona], por un valor total de 1.620 $.

El 15 de enero, unos apaches robaron ocho animales a D. C. Thompson, en el río Gila, cerca de Sacaton [Pinal Couny, Arizona]).

El 19 de enero, los apaches robaron 27 mulas, por un valor estimado de 1.000 $, al ranchero Milton Ward, en el río Gila, a 144 km al norte de Tucson [Pima County, Arizona].

El mismo día, 19 de enero, A. C. Ashton, agricultor y residente en Santa Cruz River, en el Pima County [Arizona] declaró que los apaches habían herido de un disparo en la ingle a José Rey, vecino suyo que vive a 9’6 km, quitándole cuatro caballos. Ashton dijo también que los apacheshabían atacado a un grupo de pápagos en abril de 1870, a unos 4’8 km de su explotación, matando a uno de ellos y llevándose varios caballos; que en mayo de 1870, una banda apache atacó a nueve hombres a 11 km de la granja de Ashton, matando a tres e hiriendo a uno de ellos; que el 20 de de mayo de 1870, unos apaches robaron a Ashton tres animales por valor de 600 $; que el 4 de julio de 1870, los apaches mataron a un hombre y un caballo, y robaron una mula yun caballo, a unos 8 km de la hacienda de Ashton. Según Ashton, en mayo de 1870, Reese Smith y Francisco Madrid fueron atacados cerca de su granja por unos apaches, quienes se llevaron dos bueyes; y el 12 de julio de 1870, John Blanchard, dueño de una tienda de comestibles sufrió el saqueo de la misma perdiéndolo todo a manos de los apaches.

El 23 de enero, Juan Elías, vecino de Tucson [Pima County, Arizona] declaró que los apaches le habían robado 11 caballos. También sufrió el robo de tres caballos, 15 bueyes, y cinco mulas en abril de 1869; tres caballos el 18 de julio de 1869; dos caballos el 7 de agosto de 1869; dos caballos el 20 de diciembre de 1869; dos caballos el 20 de junio de 1870; un caballo el 17 de agosto de 1870; y 14 reses el 13 de octubre de 1870. En otras ocasiones, Juan Elías sufrió el robo de, al menos, 40 reses por parte de los apaches, no recordando las fechas pero afirmó que no era seguro para los agricultores trabajar los campos en las inmediaciones de Tucson y San Xavier del Bac [Pima County, Arizona] sin protección).

* En invierno, Cochise se encuentra en el sureste de Arizona esperando que la situación en Cañada Alamosa (hoy Monticello, Sierra County, New Mexico) se estabilice. (Durante los seis meses siguientes, Cochise se vio envuelto en varios combates con civiles y soldados. En enero, el capitán Reuben Frank Bernard, al mando de la compañía «G», del 1º de Caballería, atacó una ranchería apache en las Pinal Mountains [Gila County, Arizona], matando a nueve de ellos e hiriendo a varios más).

* En febrero de 1871, un pequeño grupo de apaches mescaleros al mando de José de la Paz llega a Fort Stanton (Lincoln County, New Mexico) afirmando que todos los mescaleros deseaban la paz. (El coronel August V. Kautz, comandante de Fort Stanton envió inmediatamente a José de la Paz hacia el este, más allá del río Pecos, al territorio comanche, para asegurar a otros mescaleros que serían bien tratados si se estableciesen en la Reserva Militar de Fort Stanton. José de la Paz regresaría el 11 de abril con buenas perspectivas de paz diciendo: «Vendrían en cuanto hubiera suficiente hierba para permitir a sus ponis cruzar el Llano Estacado«).

* El 2 de febrero, unos apaches roban dos caballos en los suburbios de Tucson (Pima County, Arizona), uno a José Bustamante y otro a Tranquilino Vázquez. (Al día siguiente, 3 de febrero, unos apaches robaron 40 reses, tres ovejas y dos caballos, por un valor de 1.100 $, del rancho de M. G. Gay, a 14 km de Tucson. También en febrero, unos apaches robaron 60 reses a A. Linn, a 14 km de Tucson. Ya en diciembre de 1869, los apaches le habían robado 14 reses en la Blue Water Station [Pinal County, Arizona]; y en octubre de 1870, siete reses. El valor total de sus pérdidas fueron de 2.350 $).

* El 24 de febrero, el capitán William Kelly realiza una exploración por las Chiricahua Mountains (Cochise County, Arizona) y Mogollon Mountains ([Grant & Catron Counties, New Mexico]. Durante una fuerte tormenta de nieve, los soldados sorprendieron una ranchería apache en las Mogollon Mountains, matando a 14 de ellos, entre ellos a Salvador, un hijo de Mangas Coloradas. Con los soldados iba James Bullard, un importante ciudadano [minero y ranchero] de Silver City [Grant County, New Mexico]. Poco después, la banda de Cochise mataría a John Bullard, su hermano, en un enfrentamiento cerca de Clifton [Greenlee County, Arizona]).

* El 4 de marzo, un grupo de apaches mata a ocho ciudadanos estadounidenses en el distrito de Galeana (Chihuahua), saqueando los bienes que llevaban.

* El 8 de marzo, el presidente estadounidense Ulysses Simpson Grant autoriza al Superintendente de Asuntos Indios, Nathaniel Pope a que invite a Cochise, Victorio, y a otros jefes a visitar Washington para una conferencia de paz. (El 1 de abril, Pope envió a tres hombres para buscar a Cochise, regresando sin haber encontrado rastro de él o de su gente, lo que le llevó a pensar que podía estar en Sonora o en Chihuahua para evitar las numerosas patrullas militares estadounidenses. Pope volvió a enviar a un grupo de siete hombres [mexicanos y nativos, éstos últimos sin especificar] dirigido por José María Trujillo, un residente en Cañada Alamosa, para encontrar a Cochise y no volver sin él.

También visitó Cañada Alamosa donde había más de 1.000 apaches chihennes, bedonkohes y chokonen; conferenciando con Victorio, Loco y Nana, quienes dijeron que seguirían manteniéndose en paz y solicitando una reserva para recibir raciones. Durante dos años habían oído las mismas promesas a pesar de estar casi hambrientos. «Durante este tiempo no dudo que han cometido muchas depredaciones contra ciudadanos pero yo estoy satisfecho. Muchos de los robos que se les atribuyen han sido cometidos porbandidos mexicanos y estadounidenses que infectan el sur de New Mexico, y hay razones para creer que las personas que trafican con whisky culpan a los indios de la gran mayoría de las fechorías y luego llevan el ganado robado a diferentes partes del Territorio para venderlo«, dijo.

Trujillo regresó al cabo de un mes informando que habían encontrado el campamento y la familia de Cochise a unos 280 km, casi el oeste, de Cañada Alamosa, en el norte del río Gila en Arizona. Era imposible ubicar exactamente el lugar ya que los enviados sabían poco de la geografía del territorio, aportando pocos datos de su viaje. Es probable que ese campamento estuviese en las Dragoon Mountains, al oeste de Apache Pass y al sur del Gila, no al norte, y la fecha del encuentro fue el 15 de mayo de 1871. De todas formas, Cochise no estaba allí. Estaba incursionando por Sonora, desconociéndose cuando regresaría [esta es una prueba de que no fue el autor de la muerte del teniente Howard Bass Cushing, el 5 de mayo, sino Juh]. Los apaches de su campamento estaban medio desnudos, hambrientos, y temerosos de las patrullas militares. Habían sido atacados tres veces últimamente, estableciendo su campamento en un estrecho desfiladero como medida de seguridad. Trujillo convenció a unos 100 chiricahuas para que fuesen a Cañada Alamosa, todos los que había excepto la inmediata familia de Cochise

Animados por el regreso de Trujillo con los 100 apaches, el agente Pipery el Superintendente Pope intentaron encontrar otros mensajeros que volvieran y esperaran la llegada del jefe, para convencerle de que viniera. Nadie se atrevió excepto Tom Jeffords, uno de los pocos estadounidenses que podía ir a la «fortaleza» de Cochise y salir vivo. Jeffords [cobró 500 $ por su misión] salió de Cañada Alamosa el 7 de junio, encontrándo a Cochise el 16 de junio en las Dragoon Mountains.

Probablemente, su banda venía de atacar el rancho de John Petty, en Calabasas [Santa Cruz County, Arizona], cuando regresaba de Sonora. Los apaches intentaron quemar la casa, cuyos habitantes disparaban desde las troneras, alcanzando a  tres guerreros. Al final, creyeron haber matado a cinco apaches. Uno de los defensores mexicanos recibió un disparo en la cara, pudiendo perder un  ojo. Ante la fuerte defensa, los apaches se fueron. John Petty moriría el 24 de enero de 1872, a manos de los apaches, cerca de Fort Bowie [Cochise County, Arizona].

Jeffords no pudo persuadir a Cochise para que fuese con él, ya que “su territorio estaba lleno de soldados y temía continuar con las mujeres y los niños, no pudiendo llevarlos con garantías, y no queriendo dejarlos“.

Cuando Jeffors llegó a Cañada Alamosa el 28 de junio, informó que Cochise tenía conocimiento de la reciente «masacre de Camp Grant», ocurrida el 30 de abril, lo que pudo influir en su negativa a acudir. Permaneció en las Chiricahua Mountains [Cochise County, Arizona] durante el resto del verano, evitando todo contacto con los estadounidenses. No obstante, nueve guerreros fueron para reunirse con sus familias, llegando a Cañada Alamosa el 31 de mayo.

Pope dijo que haría un intento más para traer a Cochise, ya que Vincent Colyer, Secretario de la Junta de Comisionados de Asuntos Indios, estaba preparando su visita al Territorio en su misión de paz, y quería reunirse con él). 

* En marzo, un grupo de apaches se lleva varias reses de las cercanías de Fort Bowie ([Cochise County, Arizona]. El capitán Gerald Russell, al mando de 11 hombres de la compañía «K», dos porteadores mexicanos y un civil, siguió su rastro durante dos días, llevándole hasta una ranchería en el Stein’s Peak [Hidalgo County, New Mexico]. Russell atacó matando a tres apaches y capturando cinco caballos, sin sufrir ninguna baja pero no pudo desalojarlos de sus posiciones porque estaban en la parte superior de la montaña y él tenía pocos hombres por lo que regresó a Fort Bowie para conseguir más hombres y suministros, saliendo de nuevo al mando de un destacamento de 30 soldados.

Russell se encontró con los apaches cerca del río Gila y el límite con New Mexico. En el enfrentamiento bajo una fuerte tormenta, 15 apaches murieron y varios resultaron heridos, capturando y destruyendo los soldados una gran cantidad de sus suministros, teniendo solo una baja y llevándose a un niño.

Mientras Russell estaba cerca del Gila, un grupo de apaches hizo un ataque nocturno contra las mulas, leñadores y lavanderas de Camp Merijilda, viejo puesto en Apache Pass que había sido desocupado por los soldados en 1868 después de erigirse Fort Bowie en una colina contigua. Russell llegó a Fort Bowie, pero en menos de dos semanas salió de nuevo en busca de un carro correo que hacía mucho tiempo que debía haber llegado. Con 30 hombres y raciones para 10 días, fue por el camino de Tucson en dirección a las Dragoon Mountains [Cochise County, Arizona]. Cerca de Dragoon Springs, el carro fue encontrado destruido y el conductor muerto. Después de enterrarlo, continuó avanzando guiado por Merejildo Grijalva, el indio ópata que había sido cautivo de los apaches. El 16 de abril, estaban siguiendo las huellas de un gran grupo de apaches, unos 100 guerreros, dirigidos supuestamente por Cochise, cuando Grijalva se percató de que iban directos a una emboscada. Se detuvieron y comenzaron la retirada viendo a los guerreros de Cochise, que habían rodeado a los soldados, quedando por detrás, ocupando ambos lados del cañón. Russell viendo el peligro, ordenó salir al galope de la trampa y bajo una lluvia de flechas y balas, y con mucha suerte, logró sacar a sus hombres sin bajas. Se retiró al río San Pedro y envió un mensaje a Fort Bowie para pedir refuerzos. Cuando llegaron, reanudó la persecución ya que los apaches se habían ido hasta el 21 de abril porque cayó enfermo y tuvo que regresar a Fort Bowie).

* El 17 de abril, el Departamento de Guerra de los Estados Unidos define oficialmente una extensa área de tierra alrededor de Camp Apache (originariamente llamado Camp Ord, luego Camp Mogollon, y luego Camp Thomas) como reserva militar. (Esta zona iba a ser conocida como Camp Apache o White Mountain Reservation. Los estadounidenses esperaban que con el tiempo todas las subdivisiones apaches que vivían en Arizona fueran obligadas a asentarse en la reserva. El general George Stoneman, comandante del Departamento de Arizona, ordenó a todos los funcionarios que informaran a los apaches que debían ir a la reserva, o serían tratados como hostiles, perseguidos y castigados cuando fueran encontrados. El comandante John Green fue asignado para supervisar a todos los nativos de la Reserva de Camp Apache, los cuales no podían abandonarla sin permiso).

* El 24 de abril, soldados de Sonora atacan una ranchería al sur de las Chiricahua Mountains (Cochise County, Arizona) donde matan a cuatro hombres y a cuatro mujeres, capturando a dos niños. (Probablemente era el destacamento de 36 hombres de Fronteras [Sonora] mandado por el teniente coronel Escalante que días antes había estado en Fort Bowie comprando provisiones. Escalante prometió ayudar al capitán Russell en su campaña contra Cochise pero cuando estaba en Sulphur Springs dio la vuelta y se dirigió a Sonora).

* El 30 de abril de 1871, un grupo de ciudadanos de Tucson (Pima County, Arizona) ataca una ranchería de apaches aravaipas; hecho conocido como la «masacre de Camp Grant». (Hashké Bahnzin, más conocido como Eskiminzin, nació en la banda Pinal pero se casó con una aravaipa, llegando a ser su jefe. Las dos bandas pertenecían a los más tardes llamados apaches San Carlos. En febrero, pensando que era inútil seguir luchando contra la masiva llegada de hombres blancos al territorio, decidió rendirse. Envió a cinco ancianas apaches a Camp Grant [Pinal County, Arizona] a pedir la paz. El teniente Royal Emerson Whitman, comandante temporal del puesto, recibió a las mujeres con cortesía y preparó un encuentro con Eskiminzin para hablar de paz. En reuniones posteriores, llegaron a un acuerdo para que su gente instalara sus wickiups al este de Camp Grant. Para el 5 de marzo, había 300 apaches; poco después aumentarían a 500. Técnicamente eran «prisioneros de guerra» bajo la jurisdicción de Camp Grant. Whitman informó al general George Stoneman, comandante del departamento de Arizona, y esperó órdenes. Stoneman, cuyo cuartel general estaba en California, esperó demasiado en transmitir sus instrucciones a Whitman, lo que contribuyó a desencadenar los acontecimientos.

El 10 de marzo, nativos sin identificar atacaron un convoy que iba de Camp Grant a un puesto militar temporal en las Pinal Mountains. Mataron brutalmente a un soldado y a un mexicano, y robaron 16 mulas.

El 20 de marzo, unos nativos mataron a L. B. Wooster, un ranchero de Tubac [Santa Cruz County, Arizona]; y se llevaron cautiva a Trinidad Aguirre, una mujer mexicana, de una localidad al sur de Tucson.

El 22 de marzo, varios ciudadanos de Tucson se reunieron y formaron un “Comité de Seguridad Pública”, cuyo principal organizador era William Sanders Oury [un antiguo soldado en la guerra entre los Estados Unidos y México; y ex alcalde de Tucson. Era conocido por su temperamento violento, habiendo tenido dos duelos con dos hombres a los que mató]. Decidieron enviar una delegación al general Stoneman para pedir protección militar, quien contestó que la política del gobierno buscaba la pacificación con todos los apaches y se opuso a la petición. Oury llegó a la conclusión de que los ciudadanos estaban solos. Whitman aseguró a los ciudadanos de Tucson que los apaches que estaban acampados en las cercanías de ese puesto militar, nunca dejaron de estar bajo su control.

El 25 de marzo, un editorial del «Arizona Citizen» de Tucson contribuyó a aumentar el odio contra los apaches diciendo: «¿Permitirá el comandante del Departamento que los asesinos sean alimentados con los suministros comprados con el dinero del pueblo?«.

El 10 de abril, unos nativos saquearon una granja y se llevaron 19 cabezas de ganado. La noticia llegó a Tucson por medio de unos papagos, tradicionales enemigos de los apaches. Rápidamente se formó un grupo que fue tras los autores durante 80 km. Encontraron a un nativo solitario, llegando a la conclusión de que era un rezagado del grupo al que perseguían, identificándolo como un apache aravaipa de Camp Grant, al que mataron. Durante la persecución, encontraron muertos a otros tres colonos blancos. El incidente vino reflejado en el «Arizona Citizen». Tres días después, en una localidad a 48 km de Camp Grant, un campesino apareció muerto.

John Wasson, editor del «Arizona Citizen», tuvo acceso al informe anual del general Stoneman, referente a 1870, que recomendaba que siete de los 15 puestos militares del Departamento fueran cerrados.  

Oury decidió actuar, y junto a Jesús María Elías, un ranchero mexicano, empezaron a reclutar voluntarios para atacar a los aravaipas que tenían su ranchería en el Aravaipa Creek, cerca de Camp Grant, y a los que culpaban de ser los autores de las últimas depredaciones. Elías y su hermano José eran buenos rastreadores, lo que sería muy útil para encontrar la ranchería en la obscuridad. Además estaban dispuestos a hacerlo porque los apaches habían atacado recientemente su rancho, matando a dos hermanos y llevándose parte de su ganado. 

Al final, el grupo quedó formado por seis estadounidenses y 48 mexicanos pero considerándolo escaso, fueron a hablar con Francisco Galerita, el jefe papago, reclutando a 94 hombres más.

Sidney Randolph DeLong era el proveedor más importante de mercancías para el ejército, rancheros, contratistas, y mineros. Alguna de sus caravanas había sido atacada por los apaches por lo que estaba interesado en participar. Lo hizo proporcionando provisiones al grupo atacante.

Samuel C. Hughes, Ayudante General del Territorio, proporcionó las armas y municiones para los seis estadounidenses y 48 mexicanos. Los papagos iban armados de mazas y lanzas.

El 28 de abril, el grupo se puso en marcha en pequeños grupos, para no levantar las sospechas de los militares de Fort Lowell [en las afueras de Tucson], reuniéndose a pocos kilómetros de allí. Para evitar que alguien de Tucson pudiese dar la alarma o que alguien del grupo se arrepintiese y diese media vuelta, Oury dejó a seis jinetes en el camino que llevaba a Camp Grant para que interceptasen a toda persona que pasase por allí, mientras el resto se dirigía a su destino. Entre estos seis hombres estaba Hiram Sanford Stevens, un buen amigo de Oury.

Oury acertó. De alguna manera, la noticia llegó a Fort Lowell, saliendo a todo galope el cabo Clark para dar aviso a Camp Grant de lo que iba a ocurrir. Clark fue interceptado y retenido durante dos horas por los seis jinetes que Oury había dejado atrás, y tuvo que volver a Fort Lowell sin poder cumplir su misión.

Esa noche, el grupo de Oury acampó muy cerca de la ranchería de los aravaipas, esperando al amanecer. Alrededor de las 02:00 horas se levantaron, se prepararon y avanzaron, llegando tan cerca que podían ver los rescoldos de las hogueras del campamento situado junto al Aravaipa Creek. Siguieron adelante, agachados, como fantasmas, de roca en roca.

A las 05:00 horas del 30 de abril atacaron. En media hora acabó todo, comenzando el saqueo y llevándose recuerdos de su acción. Después prendieron fuego a las wickiups arrojando al fuego lo que no quisieron llevarse.

El grupo de Oury no tuvo bajas. Mataron a ocho varones, y a 110 mujeres y niños. También se llevaron a 27 niños que desaparecieron en México.

A las 07:30 horas de aquella mañana del 30 de abril, un excitado mensajero llegó a Camp Grant desde Fort Lowell interrumpiendo el desayuno del teniente Whitman con un mensaje urgente. Declaró que ciudadanos armados de Tucson planeaban una masacre contra los apaches que estaban bajo custodia del teniente. Whitman envió inmediatamente a dos intérpretes para avisar a los apaches y que viniesen al puesto a protegerse. Pero cuando llegaron, el campamento estaba completamente diezmado. El cirujano del puesto, Conant B. Briesly, junto con 12 hombres, fueron inmediatamente a prestar ayuda a los heridos encontrando los cadáveres dejados al sol para que se pudrieran. Sin embargo, la masacre era tal que sólo una mujer sobrevivió. Estaba tan emocionalmente paralizada que no volvería al puesto. A las 08:00 horas de la mañana, el grupo atacante responsable de la masacre estaba desayunando y celebrando su acción.

Whitman dirigió personalmente un destacamento para enterrar a los muertos con la esperanza de demostrar a los supervivientes que no pretendía hacerles daño y convencerles para que regresaran. Poco a poco, los aravaipas fueron llegando. Después de una larga charla, Whitman convenció a Eskiminzin, que había perdido a dos esposas, una de ellas llamada Oshtunney, y a cinco hijos en la masacre. Pudo salvar a una hija de dos años y medio llevándosela a rastras. 

La «masacre de Camp Grant» causó honda impresión en las diferentes bandas de apaches White Mountain. El 15 de mayo, la banda de Eskeltecela [Esh-kel-dah-silah] huyó de la reserva después de atacar la manada de bueyes y matar a un pastor, llevándose 10 caballos y 12 mulas. El comandante John Green creyó que Eskeltecela se dirigía hacia el sur para unirse a Cochise. Los otros jefes, Pedro [Hack-yaniltl-i-dn] y Miguel [Esh-ke-iba], se quedaron cerca del, ahora llamado Camp Apache, bien vigilados porque el comandante John Green desconfiaba de ellos.

La prensa y los ciudadanos de Arizona lo justificaron como un acto en defensa propia. El presidente estadounidense Ulysses Simpson Grant lo describió como «puro asesinato» y exigió que los autores fueran juzgados bajo amenaza de imponer la ley marcial.

Los periódicos de Arizona, en particular el «Arizona Citizen» de John Wasson, intentaron implicar a Whitman, más tarde conocido como «el hombre más odiado de Arizona», en la masacre que intentó detener.

En diciembre, 104 de los participantes en la masacre fueron detenidos y acusados del ataque y de las muertes que causaron. Después de un juicio de cinco días, el jurado deliberó durante 19 minutos, y su portavoz John B. Allen entregó al juez John Titus el veredicto de «no culpables». William Sanders Oury sonrió.

La ciudad de Tucson recuerda los nombres de varios protagonistas de esa tragedia. Un centro de recreo, un parque y una calle llevan el nombre de William Oury; un barrio y una escuela primaria, el de Sam Hughes; una montaña en un parque nacional, y tres calles del Pima County llevan el nombre de John Wasson; una avenida lleva el nombre de Jesús María Elías; Hiram Stevens tiene una avenida con su nombre y su casa se mantiene para exhibición por el Museo de Arte de Tucson; Sidney De Long tiene una calle con su nombre, así como un pico en las Santa Catalina Mountains. Hay una calle Whitman pero ¿es en honor del teniente Royal Emerson Whitman? ¿Hay alguna calle en honor de Eskiminzin o de los aravaipas? 

La paz con los aravaipas duró hasta principios de junio, justo cuando el general George Crook fue nombrado, el 4 de junio, nuevo comandante del distrito militar de Arizona. Un destacamento de Camp Apache que estaba exlorando las White Mountains disparó a unos apaches en el Aravaipa Canyon. Aunque nadie resultó muerto, Eskiminzin pensó que lo mejor era irse por lo que dijo a Whitman que se iba con su gente. Al partir, el jefe mató al ranchero Charles McKinney. Cuenta un relato que Eskiminizin quería mostrar a los aravaipas que no podían ser amigos del hombre blanco. Eskiminzin era amigo de Charles McKinney. Estaban cenando juntos y al final de la comida fumaron un cigarrillo. Al terminar, Eskiminzin se levantó, sacó un revólver y le mató. Cuando más tarde le preguntaron, Eskiminzin dijo: «Cualquier cobarde puede matar a su enemigo pero se necesita un hombre valiente para matar a su amigo«.

Luego Eskiminzin atacó sin éxito a los papagos para intentar recuperar a los niños cautivos.Luego, a mediados de julio, tendió una emboscada a una caravana de la empresa Tully y Ochoa, que llevaba mercancías de Tucson a la tienda de Fort Bowie. Tampoco tuvo éxito, resultando herido Eskiminzin y falleciendo 13 de sus guerreros. Mientras el ejército culpaba a Cochise, Eskiminzin y su gente fueron a las montañas durante el verano.

En septiembre, Whitman envió un mensaje a los aravaipas de que el presidente Grant había ordenado a Vincent Colyer, Secretario de la Junta de Comisionados Indios, establecer reservas para los apaches [El 13 de julio, Colyer se había reunido con el presidente, quien le había ampliado los poderes, y ordenado al Secretario de Guerra W. W. Belknap que apoyase “cualquier acuerdo” que Colyer hiciese con los apaches]. Colyer habló con los jefes White Mountain en Camp Apache el 6 de septiembre. La noticia llegó a los aravaipas y 250 de ellos se reunieron en Camp Grant cuando llegó Colyer. Después de consultar con Eskiminzin y los otros jefes el 15 de septiembre, Colyer creó una reserva para la banda en las cercanías del Aravaipa Canyon y en la parte baja del San Pedro Valley, nombrando agente a Whitman.

El 14 de julio, el general George Crook y sus tropas llegaron a Fort Bowie donde afirmó que había llegado el momento delimar todas las arrugas a los indios de la banda de Cochise. Partió el 17 de julio con cinco compañías de caballería hacia las montañas del sureste pero al no encontrar apaches “hostiles”, se desplazó hacia el norte, hasta Camp Grant [Pinal County, Arizona] y de allí a Camp Apache [Navajo County, Arizona], donde llegó a mediados de agosto. Aquí reclutó a exploradores apaches White Mountain y organizó una fuerza de caballería para operar con ellos en las cercanías de Camp McDowell [Maricopa County, Arizona] al mando del capitán Guy Vernor Henry. Los exploradores apaches pronto atacaron a la banda de Eskeltecela [Esh-kel-dah-silah] cerca de Camp Apache, haciendo que se rindiera.

Crook pretendía organizar cinco destacamentos similares al de Henry, manteniéndolos constantemente en el campo, concentrándolos a todos contra un solo grupo de apaches “hostiles”, hasta que estuvieran dispuestos a firmar la paz a cualquier precio. Pero el 27 de agosto, se enteró por los periódicos en Camp Verde [Yavapai County, Arizona] que una comisión de paz, dirigida por Vincent Colyer, iba camino de Arizona. A la espera de su llegada, suspendió todas las operaciones. Crook no estaba de acuerdo con los que creían que podían firmar la paz con los apaches “por la gracia de Dios” pero temía que si continuaba su campaña y fallaba la comisión de paz, le podrían acusar de interferencia. Por lo tanto, de mala gana cambió sus planes y paró el reclutamiento de exploradores apaches. El ejército proporcionaría transporte, escolta y provisiones para la comisión.

Ely Samuel Parker, Comisionado de Asuntos Indios, quería que la tarea de conseguir la paz con