La apachería en el siglo XIX (5)

1886
* El 9 de enero, el capitán Emmet Crawford y el teniente Marion Maus, guiados pornight-patrol-david-nordahl 80 exploradores apaches (entre ellos Dutchy, Mickey Free, Noche, Ramón o “Chi-kis-in” [hijo del jefe apache White Mountain Pedro] y Samuel Binday), y mandados por Tom Horn, descubren una ranchería apache a 96 km al sur de Nácori Chico (Sonora) en el río Aros. (Cruzando el río Aros, el rastro llevaba directamente al Espinazo del Diablo. Las dificultades de marchar de noche sobre un terreno como éste, donde era necesario pasar por encima de las rocas y descender por cañones profundos y oscuros, eran enormes. No podían moverse hasta el final del día ya que necesitaban inspeccionar una gran porción de terreno por delante antes de avanzar. Abundaban los ciervos pero no podían dispararles para no hacer ruido. Por fin, después de una fatigosa marcha, al atardecer del 9 de enero, el explorador apache y sargento 1º, Noche, envió un mensajero avisando que el campamento hostil se encontraba a 19 km de distancia. El destacamento se detuvo y como tuvieron noticias de que los hostiles estaban acampados en una zona alta, bien protegida y, al parecer mostrando mucha cautela, decidieron hacer una marcha nocturna y atacarlos a la luz del día.

Hicieron un pequeño alto de unos 20 minutos. Sin encender fuego y comiendo un poco de panmidnight-shadows-bud-bradshaw duro y tocino crudo. El médico, el Dr. Davis, estaba agotado y el intérprete Concepción por desgracia tampoco podía ir más lejos. Ya habían marchado de forma continua durante unas seis horas; estaban muy maltrechos y con los pies doloridos, incluso los exploradores mostraban el cansancio del duro servicio. Estas marchas nocturnas, al seguir una pista por el peor terreno posible, cruzando y volviendo a cruzar un río turbulento que había que vadear, fueron muy duras. Pero la noticia de que el campamento estaba tan cerca les dio nuevas fuerzas y esperanzas, apresurándose a cubrir los 15 ó 20 km entre ellos y los apaches hostiles. Era una noche oscura y sin luna. Durante gran parte de la distancia, el camino era por roca sólida, sobre las montañas, hasta cañones tan oscuros que parecían sin fondo. Parecía un milagro que los exploradores pudieran encontrar el camino. A veces, el descenso era tan duro que no podían seguir adelante, teniendo que regresar y encontrar otro camino. El capitán Crawford, acabó muy agotado; a menudo se detenía y se apoyaba en su rifle utilizando otras veces un bastón para ayudarse. Por fin, cuando ya era casi de día, pudieron ver a lo lejos las siluetas borrosas de la posición rocosa ocupada por los hostiles. Habían caminado durante 18 horas por un territorio tan difícil que cuando llegaron, Gerónimo dijo que sentía que ya no había un lugar donde el hombre blanco no le perseguiría.

El destacamento estaba ya dispuesto para realizar un ataque, siendo su primer objetivo rodear elevery-one-held-his-rifle-in-readiness-to-shoot-the-escaping-apaches campamento hostil. El teniente Maus rodeó uno de los costados. Sin hacer ruido, se deslizaron entre las rocas. Iban a atacar a los apaches hostiles con un grupo de apaches que poco tiempo antes, también habían hecho incursiones. Casi habían llegado al otro lado del campamento de Gerónimo, con intención de cortar su retirada, cuando se escuchó el rebuzno de unos burros. Tom Horn, el jefe civil de los exploradores apaches, escribiría en su libro “Life of Tom Horn. Government Scout and Interpreter: “Gerónimo saltó sobre una roca y gritó: ‘¡Cuidado con los caballos!‘. Y un minuto después dijo: ‘¡Dejen los caballos y vayamos a pie hacia el río! ¡Hay soldados y exploradores [apaches] por ambos lados y encima de nosotros! ¡Que las mujeres y los niños vayan por el río y los hombres se queden atrás!.

Enseguida empezó el intercambio de disparos. Finalmente, viendo su situación desesperada,one-indian-attempted-to-ride-by-me-frederic-remington Gerónimo gritó: “¡Disolveos y huid como podáis!. Formas tenues podían verse descender rápidamente por las laderas de las montañas y desaparecer a continuación. Varios apaches hostiles huyeron en dirección a donde estaban los exploradores apaches al mando del teniente Maus. Hubo intercambio de disparos sin que nadie cayese. Un apache hostil atacó al teniente Maus a caballo; éste disparó dos veces contra él, quien abandonó el caballo herido y desapareció sin saber que fue de él. Los apaches hostiles fueron perseguidos durante un tiempo pero desaparecieron entre las rocas. Consiguieron capturar a nueve apaches [dos hombres y siete mujeres y niños]. Tom Horn en suone-of-geronimos-braves-henry-farny libro “Life of Tom Horn. Government Scout and Interpreter” decía: “Cuando les perseguíamos vi a un renegado tratando de cruzar un pequeño canal de drenaje abierto a unos 90 metros de distancia, el cual iba cojeando […] Los dos estábamos corriendo y a no más de 22 metros de distancia le disparé. Entonces se paró en seco y se volvió hacia mí. Era el viejo Nana, cercano a los 90 años. Me dijo con tanta calma como si estuviera pidiendo sus raciones: ‘Me rindo‘. Luego empezó a hablar en español que hablaba con tanta fluidez como un mexicano“.

Nana dijo: “Soy viejo y no valgo para la guerra que se está librando. En este momento de mi vida todo ha cambiado. Ahora los mejores guerreros son los que primero empiezan a correr, y su habilidad como guerreros depende de lo mucho que puedan correr cuando empieza el enfrentamiento. Te conozco, eres el hijo de Sibi [no era hijo de Al Sieber], hijo del hombre de hierro, y él te ha enseñado a luchar de todas las maneras posibles […]. Teníamos suficientes hombres para hacer una buena pelea, y podíamos huir en la oscuridad tras la lucha pero no, estos bravos corren, corren, corren“. Todavía tenía su rifle. Agarrándolo por el cañón lo giró sobre su cabeza y lo golpeó contra una roca, rompiéndolo y tirando el cañón al suelo, diciendo: “Para servirle a usted“. Luego volvieron al campamento.

Uno a uno, los exploradores apaches regresaron. Los soldados capturaron todo el rebaño, todos los efectos del campamento y la comida que tenían, que consistía en un poco de mescal, un poco de carne de caballo fresco, una pequeña parte de un ciervo y un poco de carne seca, que los exploradores apaches cogieron y empezaron a devorar. Todos estaban agotados. Hacía frío y humedad. Uno de los exploradores chiricahuas había podido hablar con Naiche. Éste le dijo que notificara al oficial que quería hablar con él. El explorador le dijo que el oficial era el capitán Emmet Crawford, a quien Naiche conocía. Poco después Naiche envió a una mujer al campamento de Crawford.

Hacia la mitad de la tarde, mientras Crawford y sus hombres estaban descansando, llegó la mujer apache diciendo que Gerónimo y Naiche estaban acampadosnaiche-chiricahua-apache-chief-son-of-cochise-1856-1921-david-martine junto al río Aros, a pocos kilómetros de distancia, y que deseaban hablar acerca de la rendición. Crawford accedió. Pidió comida y se fue con el aviso de que se reunirían al día siguiente en un lugar, a unos 1’5 km de distancia del río. Los chiricahuas estaban preocupados porque habían sido descubiertos no sólo por exploradores apaches White Mountain sino también por chiricahuas. Que sus propios miembros de la tribu fueran exploradores del ejército, que conocían el territorio y sus escondrijos, les resultó muy inquietante. ¿Cuál hubiera sido el resultado de esta conferencia? Nunca se sabrá por el ataque de los mexicanos al día siguiente. Los norteamericanos tuvieron suerte al ocupar una posición fuerte del campamento hostil. Los embalajes de los soldados, así como el médico T. B. Davis y el intérprete Concepción que habían ido en su busca, todavía no habían llegado [Concepción era un mexicano que había sido raptado de niño por los apaches por lo que sabía su lengua, siendo contratado por el ejército norteamericano como traductor]).

* El 11 de enero, estando acampados en el campamento capturado a Gerónimo, el geronimo-jeroen-vogtschmidtdestacamento del capitán Emmet Crawford, con los tenientes Marion Perry Maus, William Ewen Shipp y Samuel L. Faison, el jefe de exploradores Tom Horn y los exploradores apaches, son atacados por fuerzas mexicanas. (Habían hecho fogatas tratando de descansar pero era difícil a causa del intenso frío. Habían estado sin comida durante muchas horas; de hecho, no habían comido alimentos cocinados durante días. Con tantas noches de marcha continua no era de extrañar que los exploradores apaches estuvieran cansados, echándose entre las rocas a dormir. Al amanecer del 11 de enero, el campamento fue despertado por los gritos de algunos centinelas. Los tenientes Maus y Shipp, y el jefe de losexploradores-apaches-del-teniente-maus exploradores Tom Horn, corrieron hacia adelante para determinar el motivo de la alarma. Unos pensaron que llegaba el capitán Wirt Davis con el 1er Batallón de exploradores apaches por lo que los centinelas les gritaron en su lengua. Una densa niebla se cernía sobre las montañas, haciendo que la luz de la mañana fuera muy débil. Pero al ascender por las rocas vieron los contornos de formas oscuras que se movían a lo lejos. Entonces, de repente se produjo una descarga de fusilería y el fuego de muchos rifles iluminaron la escena. Con dicha descarga, tres de los exploradores apaches resultaron heridos, uno gravemente, y rápidamente buscaron cubierta. Los exploradores apaches mantuvieron el fuego hasta que el capitán Crawford, que se había quedado echado junto a la hoguera, gritó que pararan. En unos 15 minutos cesó el fuego y entonces se dieron cuenta que los atacantes eran mexicanos [después se supo que eran unos 150 y es posible que, al oír a los exploradores apaches, pensaran que eran hostiles], varios de los cuales, unos 13, se estaban acercando. Cuatro de ellos se adelantaron.

Como el teniente Maus hablaba español, avanzó unos 70 metros a su encuentro seguido por elapache-medicine-geronimo-hyrum-joe capitán Crawford. Les dijo quienes eran y que luchaban contra Gerónimo, habiendo capturado su campamento. El capitán Crawford, que no hablaba español, preguntó a Maus si se lo había explicado todo a los mexicanos, contestando que sí. En ese momento todos estaban de pie a pocos metros de distancia, los unos de los otros. El oficial al mando de los mexicanos, formados por indios tarahumaras, era el mayor Mauricio Corredor [el mismo que estuvo en Tres Castillos luchando contra Victorio]. Era alto y corpulento de más de 1’80 metros de altura, actuando como portavoz.

El gobernador de Sonora, Luis Emeterio Torres había escrito al general Crook para quejarse de las “depredaciones” cometidas por los exploradores apaches del destacamento del capitán Crawford. El mismo 11 de enero, Crook contestó: “Nadie más que yo lamenta que haya problemas entre nuestras fuerzas militares y el pueblo mexicano. He enviado con un correo, copia de su comunicación al capitán Crawford para que lo investigue y me informe, y que cualquier ultraje cometido por los exploradores apaches será severamente castigado“. Crawford nunca recibió esta comunicación. Con posterioridad a esta acción, una investigación posterior llevada a cabo por el gobierno mexicano indicó que los mexicanos sabían que estaban atacando a exploradores apaches y no a renegados.

El teniente Maus, en su libro “A Campaign Against the Apaches, 1885-1886” dijo: “Mirando a lascaptain-emmet-crawfords-tragic-death-bob-boze-bell rocas pudimos ver las cabezas de muchos de nuestros exploradores apaches con sus rifles listos, oyéndose el fuerte chasquido de las recámaras al insertar los cartuchos. También recuerdo la expresión de los rostros de los mexicanos al pensar que nuestros exploradores iban a disparar; de hecho también me lo imaginaba yo. Al mismo tiempo me di cuenta de que un grupo de mexicanos que iba de la parte baja de un barranco hacia un punto más alto en el que se dominaba y enfilaba nuestra posición, a unos 360 metros de distancia. Llamé la atención del capitán Crawford sobre ello, así como el aspecto de nuestros propios exploradores. Él dijo: ‘Por el amor de Dios, no dejes que abran fuego’. El mayor Corredor también dijo: ‘No tiréis, no abráis fuego’. Yo le dije que no dejara a sus hombres abrir fuego. Entonces me volví hacia los exploradores diciendo en español ‘No disparéis’ sosteniendo la palma de mi mano hacia ellos. Casi todos entienden español, aunque no todos lo hablan. Había dado unos pasos hacia adelante para llevar a cabo las instrucciones del capitán cuando un disparo resonó claro y solitario; los ecos erandutchy tales que no podía decir de dónde vino pero sonaba como una sentencia de muerte y fue seguido por andanadas de ambos lados. Como todos buscamos cubierta, miré hacia atrás justo a tiempo para ver al jefe mexicano soltar su rifle y caer, con un tiro en el corazón. Otro mexicano, el teniente Juan de la Cruz, cayó mientras corría, atravesado por 13 balas. Los otros dos corrieron a protegerse tras un roble pequeño pero casi fue cortado por las balas y ambos murieron. Otros nueve o diez que estaban a la vista rápidamente se echaron a tierra o se resguardaron en huecos tras las rocas, que era lo único que había cerca. Al llegar a las rocas donde había buscado refugio, me encontré con el capitán Crawford acostado con la cabeza perforada por una bala. Su cerebro le corría por la cara y parte de él yacía sobre las rocas. Debió haber recibido un disparo justo cuando llegó y subió a las rocas. Por encima de su rostro había un pañuelo rojo agarrado con su mano temblorosa. Dutchy estaba cerca de él. Le presté toda la atención posible en esas graves circunstancias. La caída del capitán Crawford fue un evento triste y desafortunado, muy de lamentar, que nos entristeció a todos, no pudiendo quitárnoslo de la cabeza”.

Tras el enfrentamiento los mexicanos habían tenido cuatro muertos y cinco heridos mientras que por parte norteamericana habían resultado heridos el capitán Crawford, que moriría siete días después; tres exploradores apaches, uno de ellos de gravedad, y el jefe de los mismos, Tom Horn, con una herida en el brazo. Dutchy, el explorador apache, fue el que mató al jefe mexicano Mauricio Corredor [otra versión dice que fue el explorador apache Samuel Binday].

El teniente Maus, al ser el más alto oficial, toma el mando enviando exploradores para evitar que intentaran atacar su lado derecho y tras cerca de dos horas, los mexicanos fueron expulsados y el fuego cesó gradualmente aunque ocupaban una fuerte línea de colinas, con un excelente refugio, eran el doble y estaban armados con rifles Remington calibre 44, que llevaba un cartucho similar al de los norteamericanos. Éstos estaban sin raciones y casi sin municiones; la canana suministrada a cada explorador apache en muchos casos se había agotado por completo ante el intenso tiroteo. Entre cuatro y cinco mil cartuchos habían sido disparados y a algunos no le quedaba ninguno.

Más tarde los mexicanos gritaron diciendo que les gustaría hablar pero tenían miedo de avanzar. Cuando el teniente Maus y Tom Horn fueron a hablar con ellos, tres o cuatro se acercaron hasta una distancia de unos 135 metros para hablar con ellos. El hermano del teniente que había muerto estaba llorando amargamente y todos estaban tristes por los compañeros caídos. El teniente Maus creyó sinceramente que los mexicanos pensaron que eran hostiles al llevar tantos exploradores apaches. Con soldados regulares todo habría sido distinto. Todos pensaron en las risas de los chiricahuas al tener noticia de ese enfrentamiento.

No tenían casi municiones, ni comida ya que los suministros estaban con la recua de mulas casi sin protección [nadie sabía dónde]. Si los mexicanos hubieran atacado por la retaguardia, donde estaban totalmente desprotegidos, su posición hubiera sido insostenible. De haber habido un ataque así, el resultado probablemente hubiera sido la dispersión del destacamento por las montañas y puede que los exploradores chiricahuas se hubiesen unido a los apaches hostiles. Al final del día llegó el médico T. B. Davis y después de haber atendido a los heridos, el teniente Maus le envió a cuidar a los cinco heridos mexicanos, algunos de los cuales estaban en grave estado.

El médico Davis dijo que la muerte del capitán Crawford era cuestión de tiempo por lo que el geronimo-chris-collingwoodteniente Maus dio la orden de partir ya que esperaba, cuando los mexicanos estuviesen lejos, poder tener una reunión con los jefes chiricahuas y conseguir, posiblemente, una rendición. Eso no podía hacerlo con los mexicanos cerca, y éstos dijeron que no se moverían porque tenían miedo de ser atacados por los exploradores apaches. Con el fin de trasladar al capitán Crawford, hicieron una hamaca para llevarle a mano. Trajeron del río cañas, que unieron por los laterales con un trozo de tela para la cama. Cuando estaban ocupados en ello, se oyeron gritos del intérprete Concepción, quien estaba con algunos mexicanos a unos 180 metros de distancia. Éste hizo una seña al teniente Maus quien fue a hablar con ellos pues era el único que podía hablar español porque Tom Horn, que también lo hablaba, estaba herido. Concepción había sido enviado por Maus a traer objetos capturados del campamento de Gerónimo que habían abandonado al huir. Según avanzaba hacia los mexicanos le saludaban con mucha cortesía y de manera amistosa, diciendo que antes de partir querían tener una charla. Estaba lloviendo y le pidieron pasar bajo un cercano refugio rocoso. Era el lugar desde donde habían hecho el primer disparo. Al cruzar bajo la roca, Maus se encontró frente a 50 mexicanos armados con rifles Remington mirándole fríamente. El teniente Maus escribiría en su libro “A Campaign Against the Apaches, 1885-1886”: “Me gustaría declarar aquí que les había enviado, como prometí, seis de los caballos indios capturados, sin embargo según decían no eran los mejores al estar heridos y agotados; pero de eso yo no sabía nada en ese momento. El viejo Concepción estaba en su poder. El ánimo de los mexicanos mientras me encontraba en su poder experimentó un cambio notable. Se volvieron insolentes, indicando que habíamos matado a sus oficiales y que éramos merodeadores y no teníamos autoridad en su país. Exigieron mis papeles. Les expliqué que había un tratado entre México y los Estados Unidos pero que yo no tenía papeles pues el capitán Crawford había dejado todo nuestro equipaje con la recua de mulas. Su lenguaje era insolente y amenazador. Ahora me di cuenta de mi situación y comprendí que la consecuencia de estar lejos del destacamento con el intérprete, era que no había nadie con los exploradores que pudiera hacerse entender por ellos. Los mexicanos dijeron que yo les había prometido los animales para llevar de vuelta a sus heridos y no se los había dado y que los que les había enviado no tenían ningún valor. Les dije que les iba a enviar otros animales a mi regreso y empecé a caminar, cuando me rodearon, diciendo que debía permanecer allí hasta que yo enviara las mulas. Al darse cuenta de ello, los exploradores apaches empezaron a gritar preparándose para luchar.

Unos pocos disparos hubieran precipitado las cosas. Los mexicanos llamaron mi atención sobre mis exploradores y yo les dije que los apaches evidentemente temían una traición y que no podía controlarlos mientras estuviera lejos. Luego me dijeron que podía ir si les enviaba seis mulas tras lo cual debía abandonar el país. Les prometí que lo haría pero no confiaban en mi palabra y mantuvieron al viejo Concepción prisionero hasta que yo les enviara las mulas. Exigí un recibo; me lo dieron y después el gobierno mexicano pagaría al nuestro el valor total de los animales. Ese día era ya tarde para partir pero a la mañana siguiente empezamos la marcha de regreso a casa, llevando al capitán Crawford a mano. Los exploradores apaches, siempre supersticiosos, no querían ayudar pero fueron persuadidos, ayudando también el teniente Shipp. Para añadir más dificultades, era la estación de lluvias y las laderas de las escarpadas montañas se subían con gran dificultad. Sería difícil describir esta marcha. El primer día sólo hicimos 3 ó 4 km con gran esfuerzo. El apache explorador herido fue colocado en un pony y aunque gravemente herido, parecía ir bien. Los otros dos exploradores heridos y Tom Horn fueron heridos levemente moviéndose sin problemas“).

* El 13 de enero por la noche, dos mujeres apaches llegan al campamento del tenientegeronimo-harry-raschen Maus, informándole que Gerónimo y Naiche oyeron el tiroteo que se produjo cuando los mexicanos atacaron el campamento del capitán Crawford y huyeron, pero que querían parlamentar. (Maus accedió. Las mujeres dijeron que Gerónimo pedía poder juntar a toda la banda chiricahua. Acordaron reunirse con él, y a la mañana siguiente, después de avanzar unos 3 km, Maus dejó el destacamento y fue con el intérprete Concepción, Tom Horn, y cinco exploradores apaches a un lugar a 1’5 km más o menos de distancia. Fueron sin armas como estipuló expresamente Gerónimo como condición).

* El 15 de enero, se produce una reunión entre el teniente Maus y los líderes apachesgeronimo-in-red-jeroen-vogtschmidt Gerónimo, Naiche, Chihuahua y Nana más otros 14 hombres. (Llegaron completamente armados con sus cinturones llenos de municiones y al llegar Maus desarmado según el acuerdo, éste lo tomó como una deslealtad. Al parecer sospechando una traición, cada apache se sentó con su rifle en posición vertical, formando un círculo alrededor del teniente, con Gerónimo en el centro. Se sentó allí durante un minuto mirándole fijamente a los ojos y finalmente me dijo: “¿Por qué has venido aquí?“. Maus contestó: “He venido a capturarte o destruirte a tí y a tu banda“.

El teniente Maus escribió en “A Campaign Against the Apaches, 1885-1886″: “Gerónimo sabíaih-tedda-lenna-y-robert perfectamente que era la única respuesta que yo le podía dar y que era sincera. Luego se levantó, se acercó a mí y me dio la mano, diciendo que confiaba en mí y luego me pidió que informara al comandante del departamento de lo que tenía que decirle. Enumeró sus quejas sobre la Agencia, las cuales eran puramente imaginarias o supuestas. Le aconsejé que se rindiera y le dije que si no lo hacía, las tropas de los Estados Unidos y los mexicanos no le dejarían descansar. Estuvo de acuerdo en rendirse, comprometiéndose a reunirse con el general Crook cerca del río San Bernardino [Sonora] en el plazo de dos meses para entablar negociaciones sobre la rendición. Gerónimo envía a nueve personas con Maus, incluyendo a Nana y su esposa Nah-dos-te [hermana de Gerónimo]; una de las esposas de Naiche y su hijo; Ih-tedda, una de las esposas de Gerónimo y uno de los hijosscouts-of-general-crook-howard-terpning de éste. Con este acuerdo regresé al campamento. Al poco tiempo envió a unos prisioneros con la petición de que yo les diese un poco de azúcar y harina. Accedí habiendo enviado mientras tanto a algunos de mis exploradores a donde estaba la recua de mulas. Aquí, casi a la media noche, fui despertado por los exploradores que se habían reunido diciendo que habían visto a los mexicanos que se acercaban para atacarnos y que necesitaban municiones. No tenía la intención de darles más por ahora, ya que sólo quedaban unos 3.000 cartuchos pero me lo suplicaron con tanta fuerza que finalmente les di 1.000 cartuchos aunque apenas podía creerles. Los mexicanos no aparecieron. Los apaches de Gerónimo tenían mucho dinero y me enteré posteriormente que nuestros exploradores les habían vendido municiones a razón de un dólar por cada cartucho. Al día siguiente continuamos nuestra difícil marcha a causa del traslado de nuestros heridos.

El 17 de enero, mientras estaba sentado con el capitán Crawford, abrió los ojos y me miró directamente a la cara y luego me apretó la mano. Sin duda, estaba consciente y traté de hacerle hablar o escribir pero no pudo. Le aseguré que haría todo lo que estuviese en mi mano para arreglar sus asuntos. Puso su brazo alrededor de mí y me atrajo hacia él pero sólo podía mover la cabeza como respuesta. Este intervalo consciente sólo duró unos 5 minutos y luego la mirada inteligente pareció desaparecer para siempre. Al día siguiente murió mientras estábamos marchando, falleciendo en silencio, no sabiendo nadie la hora exacta de su muerte. Envolvimos su cuerpo en la lona y lo colocamos en una de las mulas de carga. Ahora avanzábamos más rápidamente pero cuando llegamos al río Satachi no podíamos cruzarlo, ya que estaba desbordado por las lluvias tardías y era profundo y turbulento. Por tanto, nos vimos obligados a ir al campamento y perder un día. Mientras tanto, el cuerpo del capitán Crawford comenzó a descomponerse por lo que nos apresuramos, cruzamos el río al día siguiente y al otro llegamos a Nacorí. Aquí enterramos al capitán Crawford, poniendo su cuerpo a cargo del alcalde de la localidad y marcando bien el lugar de su sepultura. Sólo pude conseguir cuatro tableros en la población y los utilizamos en la fabricación de un ataúd con el cuerpo envuelto en la lona. [Dos meses más tarde, E. C. Bunker, un empaquetador civil, fue enviado junto a un enterrador, a recuperar el cuerpo. Lo desenterraron y lo transportaron sobre una mula durante un viaje de 320 km hasta la estación de Bowie {Cochise County, Arizona}].

El sentimiento de la gente era decididamente hostil y en Bacerac y Bavispe [Sonora], unos 200 soldados mexicanos se unieron con intenciones nada amistosas. Para añadir más problemas, los exploradores apaches obtuvieron mescal estando muy indisciplinados. Tuve que tener mucho cuidado de evitar un conflicto en Bacerac. Me vi obligado a pasar a través de la localidad ya que había un monte a un lado y un río al otro. Los funcionarios se negaron en un primer momento a dejarme pasar pero trasladé a varios de mis soldados al centro y con el apoyo del resto evitamos un conflicto. En Bavispe los exploradores apaches obtuvieron gran cantidad de mescal mientras las autoridades civiles trataron de quitarnos todo lo que habíamos capturado. Envié a los exploradores apaches fuera del campamento porque estaba seguro que, al estar ebrios, hubieran disparado contra ellos. Aquí se produjo una pelea entre una compañía de exploradores White riding-patrol-david-nordahlMountain y otra de chiricahuas, cargando sus rifles para disparar unos sobre otros pero finalmente logré sofocar el incidente. Al día siguiente, el teniente Maus se adelantó al destacamento dirigiéndose hacia New Mexico“).

El 30 de enero, el capitán estadounidense Wirt Davis envía un informe al general mexicano Joaquín Terrazas: El 10 de enero el capitán Crawford con 80 exploradores apaches atacó y capturó un campamento de apaches chiricahuas hostiles en un lugar, a unos 95 km, al sur de Nácori. Capturaron nueve apaches, dos hombres y siete mujeres y niños; y todas las provisiones y ponis [60] de los hostiles. En la mañana del 11 de enero, a plena luz del día, los exploradores apaches del capitán Crawford fueron atacados por unos 150 ciudadanos de Guerrero [Chihuahua]. El capitán Crawford, del 3º de Caballería, murió al tratar de detener el ataque. Tres exploradores apaches y un jefe norteamericano de los exploradores fueron heridos. Hubo varias víctimas entre los ciudadanos de Guerrero. El capitán Crawford fue enterrado en el cementerio de Nácori… Los exploradores del teniente Maus llevan consigo a nueve prisioneros chiricahuas, quienes afirman que Mangas y otros 12 hostiles están en la cabecera del Río Verde [Aros] en Chihuahua. Se cree que el resto de los hostiles se han dispersado por Sonora hacia el noroeste. Me quedaré aquí un día o dos más y luego iré hacia el norte en dirección al Guadalupe Canyon, en los Estados Unidos. La muerte del capitán Crawford es triste y causará un profundo dolor y pesar en los Estados Unidos. Muy respetuosamente, su obediente servidor, Wirt Davis, comandante de las fuerzas norteamericanas en México.

* El 1 de febrero, el teniente Maus llega al Rancho de Lang, en las Animas Valley (Hidalgo County, New Mexico) habiendo recorrido más de 1.600 km.

* El 5 de febrero, el teniente Maus recibe la orden de regresar a Sonora para esperar a los apaches en la frontera, a unos 16 km al sur de la orilla del río San Bernardino (aproximadamente a 135 km de Fort Bowie [Cochise County, Arizona]. Maus permaneció allí hasta el 15 de marzo, cuando observó señales de humo en una altura, a unos 32 km al sur. Se dirigió allí con cuatro o cinco exploradores [entre ellos el sargento 1º Noche] encontrándose con algunos mensajeros de Gerónimo y Naiche, cerca del lugar desde el que se habían hecho las señales. Los mensajeros apaches informaron que toda la banda se encontraba a unos 64 km de distancia, acampada en las montañas cerca de Fronteras [Sonora]. Maus les dijo que volvieran y trajeran a Gerónimo de inmediato ya que los mexicanos estaban persiguiéndolos con el consiguiente peligro de que fuesen atacados en cualquier momento).

Gerónimo y Naiche aparecieron cerca del campamento de los exploradores apaches, en el río San Bernardino [municipio de Agua Prieta, Sonora] con 22 hombres y un rebaño de ganado robado. Chihuahua y siete de sus seguidores se quedaron por los alrededores. Mangas no tenía intención de venir. Gerónimo y Naiche mantuvieron varias conversaciones con el teniente Maus al día siguiente quien les pidió que se acercaran a la frontera, a lo que se negaron, declarando que Crook podía reunirse con ellos ahí mismo. Advertidos repetidamente de la posibilidad de un ataque mexicano, al final accedieron. Quedaron en un pequeño barranco llamado Cañón de los Embudos, a 40 km al sur de la frontera.

* El 19 de marzo, Gerónimo, Naiche y los demás apaches llegan al Cañón de loscampamento-chiricahua-en-el-canon-de-los-embudos-2 Embudos, en el noreste de Sonora para esperar al general Crook. (Un guerrero con su esposa y sus dos hijos se entregan sumando en poder del teniente Maus, 13 prisioneros, quien trató de persuadir a Gerónimo y a su banda de que fueran a Fort Bowie, diciéndoles que podían ser atacados por las tropas mexicanas pero sólo pudo convencerles de ir al Cañón de los Embudos, donde acamparon en una fuerte posición entre las rocas a unos 800 metros de distancia. Mientras esperaban la llegada del general Crook, Gerónimo iba casi a diario al campamento norteamericano para hablar con el teniente Maus y preguntarle cuando iba a llegar el general).

* El 22 de marzo, Kaahteney llega a Fort Bowie (Cochise County, Arizona) de la prisión de Alcatraz (San Francisco County, California) por orden del general Crook.

* El 23 de marzo, el general George Crook sale de Fort Bowie (Cochise County, Arizona) santiago-jimmy-mckinncon su destacamento; con los exploradores apaches (entre ellos Alchisay y Noche); Kaahteney, Nana y al menos, dos mujeres apaches. (Con los soldados de Crook viajó Camillus Sidney Fly, fotógrafo de Tombstone [Cochise County, Arizona] que hizo una serie de impresionantes fotografías de la banda de Naiche y Gerónimo y de Santiago McKinn [el niño raptado el 11 de septiembre de 1885]. También iba Fletcher Lummnis, reportero de “Los Angeles Times” que informó de los acontecimientos: “Lo que más destaca, aparte del secuestro de Jimmy McKinn, es que no quería ser rescatado por el general George Crook. Santiago había sido totalmente asimilado. Cuando le dijeron que iba a ser llevado de vuelta con sus padres, comenzó a llorar. Dijo en apache [porque el pequeño bribón ya hablaba con bastante fluidez ese idioma] que no quería volver, que quería quedarse siempre con los indios. No quería saber nada de todo lo que se le decía de su casa y actuaba como un joven animal salvaje encerrado en una trampa. Cuando lo sacaron del carro que había de llevarlo a la estación del ferrocarril, retomó sus lamentos y todavía continuaba mientras desaparecía de nuestra vista”. Santiago creció para convertirse en un herrero en Silver City [Grant County, New Mexico]. Más tarde, se trasladaría con su esposa e hijos a Phoenix [Maricopa County, Arizona] donde fallecería el 10 de diciembre de 1941.

Mientras se preparaban para la reunión, se oyó un grito y todos vieron a Chihuahua y Jolsanny que llegaban con seis hombres guiando una manada de caballos robados. Chihuahua se dirigió de inmediato a donde Crook y lo saludó con calidez. Cuando empezó el consejo, Chihuahua y Jolsanny se quedaron al borde del barranco observando.

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El 25 de marzo, comenzó la reunión. Gerónimo y Naiche discutieron su posible rendición tsisnah-jeroen-vogtschmidtcon el general Crook. También estaban presentes los capitanes Bourke y Roberts; los teniente Maus, Shipp y Faison; el Dr. Davis; el alcalde de Tucson, Charles Strauss; los muleros Moore, Henry Daly y Tommy Blair; Charlie, hijo del capitán Roberts; Camillus Fly, fotógrafo y su asistente, Chase; y un niño de 10 años llamado Howell, que les siguió desde el rancho San Bernardino. Con Gerónimo estaban Naiche, Chihuahua, Jolsanny, Laziyah, Yanozha, Tsisnah, Fun, y Nana [a quien Crook había ordenado ir, junto con Alchisay y Kaahteney]; el explorador apache George Noche; y los intérpretes, Concepción, José María Vázquez, Antonio Besias y José Montoya. Cuando Gerónimo, vio a Kaahteney se sorprendió y alegró. Lo último que sabía de él es que había sido enviado a una lejana prisión [Alcatraz].

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Crook abrió la conferencia con un seco: “Diga lo que tenga que decir“. chiricahuas-en-el-canon-de-los-embudosGerónimo hizo una lista de las causas de su salida de la reserva, incluyendo el malvado cotilleo de que era un mal indio y el rumor de que iba a ser detenido y ahorcado. A continuación dijo: “Quiero que hombres buenos sean mis agentes e intérpretes; gente que hablen claro… Cada vez que me reúno con usted, hablo bien de usted, y usted de mí, y la cálida paz llega pronto; pero cuando usted va a la reserva, nos pone agentes e intérpretes que hacen cosas malas… En el futuro no quiero que se permita a estos malos hombres estar cerca de donde vamos a vivir…. Irónicamente, esto era lo único que Crook no podía prometer.

Gerónimo continuó su discurso: Sé que tengo que morir en algún momento pero incluso si elchiricahuas-en-el-canon-de-los-embudos cielo fuera a caer sobre mí, quiero hacer lo que es correcto. Creo que soy un buen hombre pero en los periódicos de todo el mundo dicen que soy un hombre malo; pero es malo decir eso sobre mí. Yo nunca hago algo malo sin motivo. Cada día pienso, de qué manera le voy a hablar a usted para que crea lo que le digo; y creo también que usted está pensando en lo que me va a decir. Hay un solo Dios mirándonos a todos nosotros. Todos somos hijos del único Dios. Dios está escuchándome. El sol, la oscuridad, el viento, están escuchando lo que decimos ahora.

Crook respondió recordando a Gerónimo que dos años antes, cuando se rindió en enero de 1884, chiricahuas-en-el-canon-de-los-embudosprometió vivir en paz pero mintió: Cuando un hombre me ha mentido una vez quiero una prueba mejor que su propia palabra antes de poder creerle nuevo“. Finalmente Crook señaló sin rodeos: Usted debe tomar su propia decisión, si va a permanecer en pie de guerra o se va a rendir incondicionalmente. Si no acepta, después le perseguiré y mataré hasta el último de ustedes, aunque me lleve 50 años“. 

El capitán Bourke más tarde describiría la escena: “Todo el barranco estaba románticamente perico-geronimo-naiche-y-funhermoso, protegiendo el murmullo suave del agua, había… largos y delgados sicómoros… 24 guerreros oían la conferencia o estaban cerca para oír; unos con munición del mismo calibre, otros no. Cada hombre y joven de la banda llevaba dos cartucheras. Los jóvenes tenían en las camisas la marca, hechas y vendidas en México, de algodón alemán y casi todo joven o viejo, llevaba nuevas mantas multicolores, algunas manufacturadas, lo que demuestra que desde la destrucción de su campamento por Crawford, en enero, habían adquirido más, ya sea saqueando o comprándolas“.

Bourke describió a Gerónimo como “nervioso y agitadodurante la conferencia: Las gotas de nat-cul-bayesudor caían por sus sienes y sus manos, cogiendo de vez en cuando, una correa de piel de ante que mantenía firmemente en una mano. La reunión acabó poco después. Gerónimo afirmó que deseaba hacer algunas preguntas al día siguiente. De regreso a su tienda de campaña, Crook llamó a Alchisay [fiel amigo del general] y Kaahteney [que había cambiado de opinión, a favor del general, a raíz de su estancia en Alcatraz]. Crook los envió al campamento de Gerónimo para agitar la división entre ellos e influir en su decisión de rendirse. En sus conversaciones con Crook, Naiche era más flexible y Gerónimo, y más firme. De los dos, Gerónimo habló más y mostró la tenacidad que a Naiche le faltaba. Sin embargo Gerónimo siempre desempeñó el papel de subordinado de Naiche porque éste era un jefe, hijo de Cochise, mientras que Gerónimo nunca lo fue. Naiche podía pensar distinto, pero en asuntos importantes raramente discrepó de Gerónimo.

Al día siguiente [26 de marzo], los apaches chiricahuas hablaron entre ellos sobre lo que debían hacer, estandocampamento-chiricahua-en-el-canon-de-los-embudos presentes los exploradores apaches Alchisay y Kaahteney. Ese día celebraron conversaciones informales. Gerónimo se reunió con Crook, realizando varias preguntas y recibiendo respuestas, mientras Alchisay y Kaahteney iban y venían al campamento hostil parayanozha-chappo-tsisnah-y-geronimodifundir su división y alentar la rendición. Al parecer tuvieron éxito, mostrándose Gerónimo satisfecho con las respuestas de Crook, quien envió, ese mismo día, un despacho oficial que decía: “De conformidad con las órdenes que contenían las comunicaciones anteriores, fui al lugar donde los indios tenían el campamento, y el 25 de marzo de 1886, tuve mi primera entrevista con ellos… Encontré a los enemigos, aunque cansados por la constante persecución de la campaña, en excelente condición física, armados hasta los dientes, y con gran cantidad de municiones. Estaban cautelosos y, al mismo tiempo, autosuficientes y seguros de sí mismos. Después de mi primera entrevista, telegrafié al teniente general: 

Campamento en el Cañón de los Embudos,
32 km al Sureste de San Bernardino, México, 26 de marzo de 1886, 
Vía Fort Bowie, Arizona, 28 de marzo de 1886.
Teniente general P. H. Sheridan,
Washington, D. C.

Conocí a los hostiles ayer en el campamento del teniente Maus, estando acampados a chiricahuas-en-el-canon-de-los-embudosunos 450 metros de distancia. Los encontré muy autosuficientes y tan feroces como tigres, sabiendo ellos mismos las bestias despiadadas que son, desconfiando de los demás. Después de hablar con ellos, parecía que sería imposible controlarles, salvo aceptando las condiciones que les permitiesen volver a la reserva con su antiguo estatus. Hoy las cosas parecen más favorables.

Firmado, George Crook, general de Brigada“.

El 27 de marzo, los apaches chiricahuas y Crook reanudaron las conversaciones. Gerónimo llegócanon-de-los-embudos con el rostro ennegrecido por galena en polvo [sulfuro de color gris plúmbeo]. Él y otro guerrero se sentaron aparte no participando en las negociaciones. Chihuahua dijo: Tengo ganas de obedecer. Creo que el sol me está mirando  y la tierra está escuchando. Ahora pienso mejor. Creo que he visto a Aquel que hace que llueva y envía los vientos; o que le envía a usted a este lugar. Me entrego a usted, porque creo en usted y usted hace que no nos engañen. Después estrechó la mano del general.  Naiche siguió su ejemplo, diciendo: “Yo digo lo mismo que Chihuahua. Me rindo exactamente igual que como él ha dicho… Le doy mi palabra, le entrego mi cuerpo. Me rindo, no tengo nada más que decir… Ahora que me he rendido, estoy contento. No voy a tener que esconderme detrás de las rocas y en las montañas; iré a través de la abierta llanura. Ahora voy a dormir bien, a comer contento y satisfecho, y también lo hará mi gente”.

Gerónimo se acercó y manifestó su intención de rendirse: Dos o tres palabras son suficientes. Tengo poco que decir. Me entrego a ti“. Hizo una pausa para estrechar la mano de Crook, continuando: Todos somos compañeros, todos una familia, toda una banda. Lo que han dicho los demás, lo digo yo también. Me entrego a usted. Haga conmigo lo que quiera. Me rindo. Una vez yo me movía como el viento. Ahora me entrego a usted y eso es todo“. De nuevo estrechó la mano de Crook.

Ese mismo día, Crook envió un despacho al general Sheridan:exploradores-apaches-y-soldados-en-el-canon-de-los-embudosEsos espías nocturnos [Alchisay y Kaahteney] fueron al campamento hostil para averiguar lo que pensaban. Con la información obtenida fue posible establecer una forma de actuar. Aunque se cree que todos los hostiles tenían confianza en mí, preferí trabajar con ellos individualmente, eligiendo a Chihuahua y Naiche, líderes influyentes entre los renegados, concentrando mis esfuerzos enchihuahua ellos. Los exploradores seleccionados tenían la confianza de su propia tribu, siendo cuidadosamente instruidos y enviados a hablar con esos jefes, que pensé que se rendirían, en los términos más favorables que yo podía esperar. Esto separó a los hostiles en dos grupos, dividiendo a la banda. El hecho de que esto se hubiera realizado a través de los esfuerzos personales de su propio pueblo, tuvo un efecto desmoralizante sobre los hostiles y también sobre todos los demás de la tribu, haciendo que la gestión posterior de su rendición, una cosa más fácil. Antes de esto, simplemente el haber insinuado la posibilidad de su traslado de sus antiguos santuarios, hubiera llevado a toda la tribu a las montañas. El éxito es el resultado del trabajo hecho entre estos indios [los exploradores apaches] durante los dos años que habían estado en la reserva, y finalizando al día siguiente con la entrega de todo el grupo de hostiles, hecho que se comunicó al teniente general en el siguiente telegrama:

Campamento en el Cañón de los Embudos, México,
27 de marzo de 1886, 
Vía Fort Bowie, Arizona, 29 de marzo de 1886.
Teniente general P. H. Sheridan, U. S. A.,
Washington, D. C.

Confidencial.
En una conferencia con Gerónimo y otros chiricahuas, les dije que debían decidir de inmediato la entrega incondicional o luchar lejos. Si decidiesen iniciar las hostilidades, mataríamos al último de ellos aunque costase 50 años. Les dije que reflexionaran sobre lo que iban a hacer antes de darme su respuesta. Las únicas propuestas que había eran tres: ser enviados al Este durante no más de dos años, para estar con sus familias, dejando en Fort Apache a Nana, anciano de 70 años; que todos ellos regresasen a la reserva con su antiguo estatus; o volver a estar en pie de guerra, con todo su horror. Como tenía que actuar, he aceptado hoy su rendición a la primera proposición.

Kaahteney, el joven jefe que hace menos de dos años era el peor chiricahua de todos, está ahoramangas-son-of-chief-mangas-coloradas-david-martine perfectamente sometido. Está completamente reformado, me ha prestado una valiosa ayuda, y será de gran ayuda para controlar a estos indios en el futuro. Su estancia en Alcatraz ha hecho que se reforme completamente su carácter. No me cabe duda de que un tratamiento similar producirá el mismo resultado con toda la banda y al final de ese tiempo, la agitación habrá desaparecido. Mangas con 13 chiricahuas, seis de los cuales son hombres [sólo había tres hombres con Mangas, como se supo tiempo después de escribir este telegrama], no está con los otros chiricuhuas. Estuve con ellos el pasado mes de agosto y desde entonces no he sabido más de ellos, salvo que no han cometido depredaciones. Como es probable que lleve por lo menos un año encontrarle en las inmensas sierras montañas del sur, creo que no es aconsejable intentar buscarle en este momento, especialmente porque él se entregará indudablemente tan pronto como oiga que los otros lo han hecho.

Parto para Bowie mañana temprano para llegar allí la próxima noche. Solicito respetuosamente que se me informe si mi acción ha sido aprobada y también que las instrucciones correpondientes se encuentren en ese lugar.

Los chiricahuas saldrán para Bowie mañana con los exploradores apaches a cargo del teniente Maus.

Firmado George Crook, generawl de Brigada“.

Durante la noche del 27 y la madrugada del 28 de marzo en San Bernardino,apache-kid-y-slim-jim Robert Tribolet, comerciante de armas y whisky, vendió mescal a algunos apaches, Gerónimo y Naiche entre ellos; y al explorador apache George Noche, emborrachándose totalmente. La mañana del 28 de marzo, Bourke y Crook encontraron a Gerónimo, Noche y a otros chiricahuas ebrios. Crook salió durante la mañana para regresar a Fort Bowie, deteniéndose por la noche en el rancho de Frank Leslie [a 64 km de las Swisshelm Mountains, Cochise County, Arizona].

Durante la noche del 29 de marzo en el río San Bernardino, Robert Tribolet, de nuevo cathlay-colle-kutle-o-chullah-jeroen-vogtschmidtvendió mescal a Gerónimo y Naiche diciéndoles que les iban a matar en cuanto regresasen a Arizona. Naiche ebrio, disparó a una de sus dos esposas, E-clah-eh porque ella quería rendirse, regresando con Gerónimo a las montañas de Sonora con otros 13 hombres, 20 mujeres y dos niños. Este grupo estaba formado en parte por los familiares más cercanos de Gerónimo. Mientras Chihuahua, Nana, Jolsanny [Ulzana], Cathlay y otros nueve hombres [entre ellos el huérfano de 17 años, Tu-da-snoogne, más tarde conocido como Harold Dodestonay] y 47 mujeres y niños se dirigieron hacia Fort Bowie, escoltados por el teniente Faison, mientras los tenientes Maus y Shipp, fueron con el resto del destacamento tras los apaches huidos.

A unos 9’5 km del campamento, los exploradores apaches dieron con la pista que iba hacia el search-for-the-renegades-howard-terpningoeste a través de una cadena de altas montañas pero el rastro cambió de repente hacia el sur, yendo por una pendiente escarpada y difícil, a través de una cuenca densa y cortada por barrancos que hacía el camino más difícil y lento, sobre todo porque cada arbusto estaba lleno de espinas que desgarraban a los perseguidores y a sus monturas. Al otro lado de esa cuenca, a unos 16 km, el camino subía una montaña alta, muy empinada y rocosa. El rastro de un caballo de los apaches huidos les llevó a pensar que podían seguir por allí pero después de llegar a la cima encontraron ese caballo apuñalado y abandonado entre las rocas; no habían podido llevarlo más lejos. Más allá, el descenso era vertical y de roca sólida, desde 15 hasta 90 metros de altura a cada lado. Aquí el camino se perdía, habiéndose separado los apaches yendo siempre por las rocas.

Sin duda, habían descubierto que les perseguían gracias a los prismáticos que llevaban y un apache-feet-leave-no-tracks-mort-kunstlerobservador sin duda, se había quedado atrás según su costumbre. Es así, mediante la elección de su ruta desde esos puntos altos, que su retirada puede ser siempre vigilada y evitar el peligro. De la misma manera que su avanzadilla explora el terreno durante varios kilómetros por delante. Estas precauciones demuestran lo difícil que es encontrar a un apache, que una vez que está sobre aviso es como un animal salvaje, con su sentido de la vista y la audición agudamente desarrollado.

Los soldados no podían descender por ese camino, así que se vieron obligados a volver sobre sus the-trackers-kenneth-rileypasos y dar un rodeo de 16 km para tomar de nuevo otro sendero. Pero cuando llegaron al arroyo estaba oscuro y la búsqueda durante esa noche era imposible. A la mañana siguiente fueron por el arroyo, llegando a unos senderos que se unían a unos 6’5 km más abajo, siguiendo durante unos 16 km hacia el sur. Los apaches huidos no se habían detenido desde que se fueron habiendo hecho unos 72 km, llevando unas 10 horas de ventaja. El camino se dividía en dos caminos, uno, el más grande, cruzaba las quebradas montañas del norte de Bavispe, en la Sierra Madre, mientras que el otro iba hacia las montañas al norte de Fronteras.

Los exploradores parecían desanimados; sus calzados estaban desgastados por el continuothe-apache-carl-hantman duro trabajo de los últimos cinco meses y no era atractiva la perspectiva de volver a los escenarios de sus últimas actuaciones. Además, se licenciaban al cabo de un mes. Pidieron al teniente Maus no ir más lejos, que era inútil seguir. Éste accedió, decidiendo regresar. Entonces volvieron sobre sus pasos y continuaron el camino de vuelta a casa. Cuando regresaban, dos de los apaches que habían escapado llegaron y se entregaron, encaminándose hacia Fort Bowie [Cochise County, Arizona]. 

El día 30 de marzo, el general Crook informó por telegrama al general Sheridan de la huida de Gerónimo, añadiendo que el teniente Maus y sus exploradores apaches iban tras él. Para el 31 de marzo, ya estaban refugiados en la Sierra Madre. El mismo día, el general Sheridan respondía a Crook: Recibido su despacho de ayer. Ha ocasionado gran decepción. Parece extraño que Gerónimo y su grupo hayan podido escapar sin el conocimiento de los exploradores [apaches]. Esta insinuación de deslealtad por parte de los exploradores apaches era un ataque directo a la capacidad y el juicio de Crook porque reclutarlos, ya que había sido una idea suya. 

Ese mismo día, Crook respondió con irritación: “No se puede poner en duda el que losthe-hostiles-barry-sapp exploradores apaches son completamente leales y hubiesen impedido huir a los hostiles si hubiera sido posible. Intercambiaron más telegramas entre , durante los cuales Sheridan preguntó a Crook qué estaba haciendo para proteger la vida y las propiedades en Arizona y qué estaba haciendo para detener a los hostiles: Tienes 46 compañías de infantería y 40 compañías de caballería y debes ser capaz de hacer un buen trabajo con tales fuerzas“.

Crook no sabía que durante este intercambio de mensajes, el comandante general del Ejército [Sheridan] le estaba poniendo un cebo deliberadamente para que dimitiera debido a la naturaleza de su acuerdo con los apaches hostiles. Inmediatamente después de recibir el mensaje de Crook que contenía el acuerdo de que los hostiles pasarían dos años de prisión en el Este seguido de un retorno a Arizona, el general Sheridan fue a la Casa Blanca para hablar con el presidente Cleveland. El presidente estaba especialmente sensible a las voces indignadas por las incursiones apaches que se podrían producir a dos años de las elecciones presidenciales.  Cleveland estaba siendo presionado para acabar con el problema apache de una vez por todas. Sheridan dice que el presidente Cleveland rechaza las condiciones ofrecidas para la rendición; ésta debe ser incondicional o los apaches deben ser eliminados. Naturalmente, esto era imposible, como Crook señaló en su respuesta: Informar a los apaches que los términos por los que se rindieron son rechazados ahora, haría a mi juicio imposible negociar con ellos por estar dispersos por los montes y no veo, en este momento, ninguna manera de contrarrestarlo“. Crook permitió a los 75 hostiles de la banda de Chihuahua que todavía iban camino de Fort Bowie, continuaran creyendo que el trato hecho con ellos había sido aceptado por Washington. 

El 1 de abril, el general Crook informó al general Sheridan: Ha sido mi objetivo durante las operaciones actuales proporcionar el mayor grado de protección de las vidas y propiedades, y las tropas han obrado en consecuencia. […] Que las operaciones de los exploradores apaches en México no han resultado tan exitosas como se esperaba se debe a la enorme dificultad con que se han visto obligados a trabajar, partiendo de la naturaleza de los indios [apaches hostiles] que han estado buscando, y el carácter del territorio en el que han trabajado…”. Lo que Crook estaba diciendo era que el general Sheridan y los funcionarios de Washington, incluyendo el presidente, no tenían conocimientos suficientes para decirle cómo llevar a cabo esta guerra. Crook sabía que no se enfrentaba a un enemigo que luchaba según los libros de West Point, por lo que declaró: Creo que el plan con el que he llevado a cabo las operaciones es más que probable que tenga éxito al final. Le dolió la crítica implícita de Sheridan, queriendo saber si todavía tenía la confianza del general. No podía hacer la pregunta directamente por lo que recurrió a un método indirecto: “Podría ser, sin embargo, que estoy demasiado aferrado a mis propios puntos de vista en este asunto y como he pasado casi ocho años, de los más duros de mi vida en este Departamento,  solicito que me permita respetuosamente ser ahora relevado del mando“. Si su solicitud era rechazada, sería una declaración de apoyo de Sheridan y del Presidente; su aceptación significaría lo contrario.

El 2 de abril, el general Sheridan releva al general George Crook del mando, asignándole al Departamento del Platte [Distrito administrativo militar que abarcaba Iowa, Nebraska, Territorio de Dakota, Territorio de Utah y una pequeña porción de Idaho]. Sheridan ordenó al general Nelson Appleton Miles asumir el mando del Departamento de Arizona y la responsabilidad de la captura de Gerónimo. Ese mismo día, mientras el grupo de apaches que iban con Chihuahua llegaba a Fort Bowie [Cochise County, Arizona], Gerónimo incursionaba por el oeste de Fronteras [Sonora], sólo tres días después de escapar del teniente Maus. Cruzaron el río Sonora y, durante tres semanas, incursionaron con gran fuerza tanto al este como al oeste del río Magdalena.

El 3 de abril, Sheridan ordenó a Crook enviar a los prisioneros apaches [Chihuahua, su hermano Jolsanny, Nana y el resto de apaches que incluían 15 guerreros y 33 mujeres y 29 niños] a Fort Marion [St. Augustine, St. Johns County, Florida]. También ese día, el destacamento del teniente Maus regresó a Fort Bowie, sin poder localizar a Gerónimo. El resultado total de las operaciones de ninguna manera podía considerarse un fracaso ya que habían capturado a la mayor parte de los apaches hostiles, 79 en total, de los cuales 15 eran guerreros.

Crook informaría a Washington: “No existe la menor duda de que su rendición fue hecha de buena fe. Que Gerónimo y Naiche hayan sido emborrachados con mescal y asustados por las mentiras de un personaje, retirándose del camino a Fort Bowie con un grupo de seguidores, fue un lamentable pero no irreparable accidente. Los hombres enviados a Fort Marion están entre los más valientes y más capaces de los renegados; el viejo jefe Nana, a pesar de su edad, es el cerebro reconocido de la banda; Chihuahua y Jolsanny [Ulzana] son sus líderes más influyentes; mientras que entre los presos hay dos esposas y tres hijos de Gerónimo, la familia de Naiche, y también parientes, o algunos miembros de las familias de los que están fuera.

Sólo era necesario entablar contacto con los renegados que, con la ayuda de los exploradores, hubiese sido un asunto de poca dificultad. Cuando se hubiesen recuperado del susto y reconsiderado la posición en la que se encontraban, probablemente se hubiese solucionado el problema sin más derramamiento de sangre. Así se hubiese llevado a cabo pero mi relevo al mando del Departamento impidió tales medidas.

El regreso voluntario de dos de los indios que se habían ido, es un hecho significativo en lo referente a esta línea de actuación“.

Puede que Crook cometiera tres errores. Primero, esperó demasiado tiempo para pedir la liberación de Kaahteney de Alcatraz, lo que retrasó su salida de Fort Bowie en un momento crítico cuando los chiricahuas querían parlamentar, y en lugar de eso, estuvieron esperando bebiendo el whisky de Tribollet durante tres días. Segundo, se fue muy rápido del Cañón de los Embudos en la mañana del 28 de marzo, dejando al teniente Maus con los chiricahuas borrachos para ir a Fort Bowie. Su presencia podría haber evitado la huida de Gerónimo y Naiche. Y tercero, incluir en los términos de rendición su regreso a Arizona tras dos años en Florida, sabiendo que el gobierno estadounidense no lo iba a cumplir.

El 5 de abril, Sheridan dio nuevas órdenes a Crook, hasta que llegase Miles, haciendo hincapié en que Gerónimo había roto las condiciones de rendición y que, por lo tanto, las condiciones negociadas se anulaban. Ordenó que la custodia de los apaches se hiciese en calidad de prisioneros de guerra. Tenían que ser enviados a Fort Marion sin hacer referencia a cualquier comunicación anterior. 

El 7 de abril, Chihuahua y 76 apaches son enviados a Fort Marion como prisioneroschihuahua-chief-of-the-chiricahuas-david-martine de guerra. El grupo de 77 apaches, estaba formado por Chihuahua, Jolsanny [Ulzana], Nana, otros 12 hombres, 33 mujeres [entre ellas, dos esposas de Gerónimo, Zi-yeh e Ih-tedda] y 29 niños. Iban escoltados por una compañía del 8º de Infantería al mando del teniente Richards, del 4º de Caballería. Los apaches subieron al tren pensando que iban a estar dos años en el Este para luego regresar a Arizona.  

El 11 de abril, el general Miles llegó a Fort Bowie  comenzando sus planes para eliminar por completo el problema de los apaches chiricahuas en Arizona. Crook partió para asumir el mando del Departamento del Platte. 

El 13 de abril, Chihuahua y los demás prisioneros apaches [77 en total] llegaron a Fort Marion [St. Augustine, St. Johns County, Florida]. Según el “Annual Report of the Secretary of War” eran 10 hombres casados; cuatro solteros; dos adolescentes; 12 mujeres casadas; 20 solteras; 17 varones menores de 14 años; y ocho muchachas menores de 14 años. En total 73, porque cuando hicieron el recuento habían muerto un adulto y tres niños. Fue el primer contingente de apaches chiricahuas de los cinco que fueron  confinados en Florida.

Fort Marion se encontraba en un estado deplorable para albergar a nadie por lo que los prisioneros apaches pasaron dos meses acampados en la Anastasia Island, situada frente a la bahía, hasta que se hicieron algunas mejoras.

El 20 de abril, la División del Pacífico de los Estados Unidos dio instrucciones a los miembros del ejército que operaban en el sur de Arizona y New Mexico, notificando: El objetivo principal de las tropas será capturar o destruir cualquier banda de indios apaches hostiles que se encuentren en esta sección del país; y para ello se requerirán los esfuerzos más enérgicos y persistentes de todos los oficiales y soldados hasta que se logre el objetivo. El general Miles ordenó que todos los ranchos vulnerables y los pozos de agua debían estar protegidos, estableciendo distritos de observación e instalando estaciones de heliógrafos en las cimas de las montañas. Las estaciones de heliógrafos emitían señales telegráficas por el reflejo de los rayos solares. Los encargados de las mismas tenían prismáticos y un telescopio. En New Mexico había 13 estaciones y en Arizona 14. La distancia media en línea recta entre estaciones era de unos 40 km.

 Después de tres días de saqueo por la zona del Santa Cruz River, cerca de Calabasas [Santa Cruz County, Arizona], se vieron obligados a volver a México debido a la presión de varias unidades de caballería que también cruzaron la frontera

El 23 de abril, Gerónimo y Naiche atacaron un rancho llamado Casita, cercano a Nogales [Sonora] y frente a la casa principal mataron a un hombre y a su hijo. Una fuerza de 10 hombres armados de Ímuris [Sonora], al mando de Joaquín Quiroga, los persiguió, aunque fueron emboscados, muriendo el paisano Francisco Grijalva. Esa noche, Andrés Rivero, prefecto de Magdalena de Kino [Sonora], llegó a Imuris en tren con 30 hombres y allí se le unió otro grupo de Nogales. Un día después los chiricahuas fueron vistos por Agua Zarca [municipio de Nogales, Sonora].

El 26 de abril, la banda de Gerónimo y Naiche mató a cuatro personas en Buenavista [municipio de Sonora]. Fueron hacia el norte, siguiendo las vías del “Ferrocarril de Sonora”, a lo largo del río Magdalena, hasta su unión con el “Southern Pacific Railroad” en Benson [Cochise County, Arizona].

El 27 de abril, Gerónimo y Naiche cruzaron a Arizona, atacando el rancho de Artisan Leslie Peck [Santa Cruz County, Arizona], junto al Santa Cruz River. Al acercarse, un guerrero subió una valla que rodeaba un corral y se sentó, empezando los perros a ladrar. Petra, la esposa de Peck, dijo a su sobrina de 10 años, Trinidad Verdin, que fuera a ver qué pasaba, diciendo ésta que veía a un apache. Petra salió corriendo con su niña en sus brazos. El apache disparó y la mató. Después cogió al bebé por las piernas y aplastó su cabeza contra una pared de adobe. Quince apaches entraron en la casa y la saquearon. Uno de ellos descubrió a Trinidad escondida debajo de la cama, y cuando estaba a punto de matarla, Gerónimo le perdonó la vida y la sentó en la grupa del caballo de Chappo, su hijo. Antes de irse quemaron la casa, llevándose 12 caballos, algo de ganado, un rifle Winchester y dos revólveres.

Después cabalgaron 3 km hasta el oeste de una loma, desde donde vieron a dos hombres sujetando a un toro con un lazo. Uno era Peck y el otro su vecino Charlie Owens, estando ambos desarmados. Los apaches les dispararon y cuando oyeron los disparos, montaron en sus caballos para huir. Un disparo atravesó el cuello de Owens, matándolo. Otro alcanzó al caballo de Peck, derribándolo. Unos guerreros empujaron a Peck con sus rifles para que se moviera. Le llevaron a una loma y formaron un círculo alrededor de él. Un joven apache que hablaba bien inglés hizo de traductor de Gerónimo, quien se dirigió a Peck llamándole “Mangas Coloradas” porque llevaba ropa interior de color rojo debajo de su camisa, estando ésta remangada.

Peck vio a su sobrina sollozando histéricamente montada tras un apache. El que traducía le avisó, bajo amenaza de muerte, que no dijese nada a su sobrina pero ésta le dijo lo que había pasado. Gerónimo dijo que él “era un buen hombre” y que le perdonaba la vida, dejándole en ropa interior y quitándole sus botas. Sólo Gerónimo supo por qué le dejó ir; quizás porque estaba desarmado; quizás porque sabía lo que era perder una familia; o quizás porque la ropa interior roja de Peck le recordaba, nostálgicamente, los tiempos que pasó con Mangas Coloradas. Otra versión decía que Peck fingió estar loco [los apaches creían que una persona demente estaba poseída por el demonio, y que podía contagiarse], versión que el teniente Leonard Wood oyó varias veces. Peck volvió al rancho donde encontró los cuerpos de su esposa y de su bebé.

Según Trinidad Verdin, los chiricahuas se dirigieron al sudoeste, hacia las Pajarito Mountains [Santa Cruz County, Arizona], una estrecha sierra de 16 km que va de este a oeste a lo largo de la frontera. Pero antes de llegar, unos pocos guerreros al mando de Gerónimo mataron, al día siguiente 28 de abril, a un hombre e hirieron a otro, llevándose 50 caballos cerca de Oro Blanco, a unos 16 km al oeste del rancho de Peck. Ellos, u otros miembros de su banda, mataron a ocho personas cerca del antiguo Fort Crittenden [Santa Cruz County, Arizona].

El 29 de abril, Kayitah abandonó a la banda de Gerónimo y se fue a San Carlos [Gila, Graham y Pinal Counties, Arizona], mientras Gerónimo iba a través de las Oro Blanco Mountains hacia las Pajarito Mountains, cruzando las vías del ferrocarril al sur de Nogales, el 1 de mayo, entrando en Sonora por la Sierra El Pinto [municipio de Nogales, Sonora] para recoger, el 2 de mayo, a sus mujeres y niños. Por entonces, él y Naiche sabían que un destacamento estadounidense iba tras ellos. Era el capitán Thomas C. Lebo, con unos 30 soldados “Buffalo Soldiers” de la compañía “K”, del 10º de Caballería. Varios de ellos eran veteranos de la campaña de Victorio de seis años antes. Lebo no llevaba guías indios pero siguió las huellas de los apaches [éstos habían abandonado lo que quedaba de los cuerpos de unos 30 caballos], cruzando la vía férrea dirigiéndose a la Sierra El Pinto, acampando en el rancho de La Arizona [municipio de Nogales, Sonora].

Llegaron a las 06:00 horas del 3 de mayo al Cajón de los Negros [un cañón del municipio de Ímuris, Sonora] donde estaban los apaches [tanto sus caballos como los de los soldados estaban agotados]. Lebo ordenó a sus tropas desmontar y prepararse para subir la pendiente que llevaba a donde estaban los apaches, que ocupaban una fuerte posición tras las rocas, sobre la cima. Los soldados corrieron bajo un incesante fuego que mató al soldado Joseph Hollis, e hirió al cabo Edward Scott en la rodilla, destrozándosela.

Los soldados se parapetaron tras las rocas y respondieron al fuego de los apaches, mientras elgeronimos-band-in-the-sierra-madres-william-ahrendt cabo Scott estaba herido a la vista de todos. El teniente Powhattan K. Clarke fue en ayuda de Scott, rescatándole por lo que ganó la Medalla de Honor. Poco a poco el fuego de los apaches cesó, asaltando los soldados la colina para encontrar que habían desaparecido. Además del soldado muerto y del cabo malherido, murieron dos apaches).

Ese mismo 3 de mayo, la Cámara de Representantes de los Estados Unidos aprobó una resolución que autorizaba al presidente a ofrecer una recompensa de 25.000 $ por Gerónimo. Los chiricahuas se dirigieron de nuevo al oeste, hacia el distrito de Altar [Sonora]. Reforzado por otra compañía de caballería, Lebo continuó su persecución. Después de cinco brutales días, perdieron el rastro y regresaron a Calabasas [Santa Cruz County, Arizona], siendo relevado por el teniente Harry C. Benson, aunque sin éxito. Pero otro destacamento, una compañía del 4º de Caballería al mando del capitán Charles Albert Phelps Hatfield, había sido alertado por un vaquero mexicano de la ubicación de los apaches. Se apresuró a seguirlos. Mientras Chavarín, el prefecto de Altar, envió 20 hombres al mando del capitán Camberos para cortar el paso a los chiricahuas.

El 4 de mayo, Luis Emeterio Torres, gobernador de Sonora, envió un telegrama al general Miles: “Nuestras tropas estatales tienen órdenes de actuar en perfecto acuerdo con las suyas en la persecución de salvajes, hostiles que parecen ahora más audaces y más decididos a luchar que nunca. Por favor infórmeme qué más puedo hacer para ayudarle“. El mismo día, llegó a Fort Huachua la orden de Miles de que el capitán Henry W. Lawton crease un destacamento ligero para actuar contra los chiricahuas al sur de la frontera. 

El 9 de mayo, el prefecto del distrito de Altar [Sonora], Lorenzo Chavarín salió con 50 hombres encontrándose con el capitán Camberos en el rancho La Arizona [municipio de Nogales, Sonora] mientras las fuerzas del distrito de Magdalena [Sonora], lograron establecer contacto con Gerónimo en el Cañón de las Avispas [Nogales, Sonora]. Cruzando a un lado y al otro del “Ferrocarril de Sonora”, los chiricahuas los habían visto. Les esperaron enre las rocas provocando entre los mexicanos dos muertos y tres heridos, sufriendo también la pérdida de 30 caballos.

El 10 de mayo, el general Miles envió al capitán Henry W. Lawton, del 4º de Caballería, tras Gerónimo. Llevaba 22 exploradores apaches, dirigidos por Tom Horn y 100 mulas con suministros dirigidas por 30 empaquetadores civiles. Una semana más tarde, el teniente Robert A. Brown, del destacamento de Lawton, llegó a su campamento informándole que tras perseguir a un grupo de apaches, había logrado capturar cinco caballos, tres sillas de montar, diferente equipo de su campamento y munición para rifles Winchester. Se había visto obligado a abandonar el rastro para buscar agua cuando encontró a Lawton.

El 12 de mayo, después de pedir ayuda a las fuerzas que habían venido de Altar [Sonora] y que estaban en el rancho La Arizona [municipio de Nogales, Sonora], tuvo lugar otro enfrentamiento en el mismo Cañón de las Avispas comenzando el mismo alrededor de las 11:00 horas y durando todo el día. Alrededor de las 17:00 horas, los apaches empezaron a quemar el pasto como distracción para dar después un rodeo para atacar por la retaguardia. Dado lo avanzado del día, Lorenzo Chavarín ordenó la retirada al rancho La Arizona y al día siguiente se encontró con que los apaches, como acostumbraban, habían huido durante la noche, dejando únicamente 14 monturas de las fuerzas de Magdalena. Gerónimo recordaría en el futuro: “Los estadounidenses eran más duros, rastreándonos y combatiéndonos casi todos los días“.

El 14 de mayo, la banda de Gerónimo robó 30 caballos de un rancho situado en los alrededores de Santa Cruz [municipio de Santa Cruz, Sonora]. El capitán Charles Hatfield, al mando de 37 soldados de la compañía “D” del 4º de Caballería de los Estados Unidos, llevaba dos guías mexicanos, Moreno y Méndez. Fue tras ellos, siguiendo el rastro hasta llegar a las montañas, parando porque cayó la noche. Al día siguiente, Hatfield llegó a la cima de una montaña, descubriendo el campamento apache.

La naturaleza del terreno hacía que gran parte de la persecución se hiciera a pie, llevando los caballos de las riendas. Hatfield asignó el doble de monturas a cada hombre [siete u ocho cada uno, en lugar de los cuatro habituales], mientras que el resto de sus hombres cargó, el 15 de mayo, contra el campamento apache. Gerónimo diría: Nos sorprendieron a eso de las 09:00 horas de la mañana, capturaron todos nuestros caballos [19] y nuestra reserva de carne seca. Perdimos a tres apaches en ese enfrentamiento“. Los apaches se dispersaron, y Hatfield informó de la captura de 21 caballos [dos más que los que diría Gerónimo] y el equipo del campamento. Esa tarde los soldados se fueron. Les atacamos por detrás cuando pasaban por una pradera, matamos a un soldado, y no perdimos ningún guerrero. En esa escaramuza, recuperamos todos nuestros caballos excepto tres que me pertenecían“. El enfrentamiento ocurrió así: Hatfield asignó algunos hombres a custodiar las capturas y sus propios caballos y mulas, hasta que volvieron a un terreno más llano. Luego reorganizó su pequeño destacamento en tres grupos. Un sargento y 14 hombres a pie para hacer frente a cualquier escaramuza. Estos iban precedidos por un solo hombre a caballo, y flanqueados por dos soldados a caballo a cada lado, acompañados por Moreno y Méndez. Hatfield con 12 soldados, iba a cargo de los caballos de los soldados; seguido por siete hombres conduciendo la recua de mulas y los caballos capturados. El destacamento tenía que pasar por un terreno escabroso antes de llegar a la relativa seguridad de la población de Santa Cruz. Pasando a través de un estrecho cañón, la vanguardia encontró un manantial suficiente para abastecer las necesidades de los hombres y de los animales, ya que habían estado sin agua durante más de 24 horas.

Los apaches se habían adelantado al destacamento, observando los movimientos de Hatfield y tomando posiciones sobre esta fuente, previendo que la iban a usar. Dejaron que la vanguardia bebiera y siguiera adelante, igual que los dos grupos con los caballos. Los apaches permitieron a Hatfield que diera de beber a los caballos de los soldados, y sólo atacaron cuando el último grupo de siete hombres llegó al manantial con la recua de mulas y los caballos capturados.

Abrieron fuego desde las rocas, provocando el temor entre los soldados cuando fue herido su sargento. Tanto Hatfield como el último grupo fueron inmovilizados durante media hora, antes de que varios de los soldados que iban por delante volvieran y ayudaran a los que quedaron atrás. Esto implicó un fuerte tiroteo durante el cual, un soldado cayó herido y murió cuando iban a rescatarlo. Hatfield ordenó a los demás retirarse. Hatfield tuvo dos hombres muertos y dos sargentos heridos, y perdió sus mulas [que llevaban la comida y las municiones] y los apaches recuperaron sus caballos. El capitán también perdió su propia montura, y tres caballos de los soldados que quedaron atrás al calor de la acción. No hubo constancia de ninguna baja sufrida por los apaches.

Al día siguiente, 17 de mayo, poco antes de que otra compañía del 4º de Caballería al mando del teniente Robert A. Brown, cargara contra su campamento situado en las estribaciones occidentales de la Sierra de Cananea [municipio de Cananea, Sonora], los apaches recogieron sus posesiones y huyeron rumbo al rancho Casita y después se dividieron. Naiche, fue hasta las Rincon y Catalina Mountains [cerca de Tucson, Pima County, Arizona]. Quería explorar la situación existente en Fort Apache, indagar como estaba su familia, y quizás tantear las propuestas de paz del general Crook [quien entonces estaba en Omaha {Nebrasca}]. Gerónimo se dirigió de nuevo al rancho La Arizona [municipio de Nogales, Sonora]. Perseguidos por un destacamento de caballería, cruzó a Arizona y se dirigió a las Dragoon Mountains [Cochise County, Arizona], al parecer para descansar. De regreso a Sonora, asaltó un rancho, cruzando la frontera con dos mujeres y un niño cautivos, y con Trinidad Verdin, la joven capturada el 27 de abril.

El 18 de mayo, una unidad mexicana encontró en Planchas de Plata [municipio de Nogales, Sonora] tres caballos ensangrentados y sin jinetes y, poco después, los cuerpos de dos norteamericanos, J. Sullivan y D. Mckarty, y el de Torcuato de la Huerta, un empleado de Guillermo Barnett, dueño del rancho La Arizona [municipio de Nogales, Sonora]. Por orden del gobernador, el prefecto de Magdalena se dirigió a Ímuris [Sonora] a buscar más refuerzos.

El general estadounidense Nelson Miles, había enviado más soldados por tren a Agua Zarca [municipio de Nogales, Sonora] e Imuris [Sonora]. Estaban al mando del capitán Henry W. Lawton. Con él iban el capitán Wirt Davis, y los tenientes Robert D. Walsh, Benson, y Leonard Wood, más 20 exploradores indios [ninguno chiricahua]. El jefe de la Gendarmería Fiscal, Miguel Ahumada, puso bajo las órdenes del cabo de 1ª Clase, Tranquilino Cuen, a 25 celadores montados y armados para perseguir a Gerónimo

Lawton persiguió a Gerónimo, quedándose con pocos suministros. El 19 de mayo, por única vez durante la campaña, los empaquetadores le fallaron. Envió al teniente Benson a Nogales [Sonora] para averiguar qué había ocurrido, encontrando al oficial al mando borracho. Benson presentó cargos contra él [se suicidaría antes del juicio], luego cogió una parte de la recua de mulas y regresó con Lawton. Desde entonces hasta el 5 de junio, la unidad había perdido el rastro de Gerónimo

Naiche y el resto de los chiricahuas, 27 en total, fueron hasta el Santa Cruz River, matando a cualquiera que se interpusiera en su camino. Escondió a las mujeres y niños en las Rincon Mountains [Pima County, Arizona] al este de Tucson, y más tarde envió a cuatro hombres para llevarlas de regreso a la frontera. Con siete guerreros, se abrió camino entre las cadenas montañosas del noreste, hacia Fort Apache. Un destacamento siguió su rastro y otro intentó bloquear su avance, pero Naiche los eludió a todos.

El 23 de mayo, mataron a Frank Thurston, a 9’6 km de Pima [Graham County, Arizona], mientras estaba encendiendo un horno de cal. También pasaron por el asentamiento mormón de Curtis [hoy llamado Eden, Graham County, Arizona], en el lado norte del río Gila, llevándose varios caballos.

Después de cruzar el Gila y Black River, el 25 de mayo, la pequeña banda ocultaba sus caballos y equipajes en un cañón boscoso cerca de la cabecera del Bonito Creek, al sureste de Fort Apache. Por la noche hicieron su camino a pie, a través de 11 km de difícil terreno, al campamento chiricahua en el borde de Fort Apache. Naiche fue a la wickiup de su madre, se enteró de que su familia no estaba allí y se marchó, escondiéndose en los alrededores durante un día, llegando su madre con una invitación del comandante militar para que se rindiera. Rechazando una proposición tan peligrosa, Naiche y sus hombres volvieron a recoger sus caballos y equipos. Al amanecer del 27 de mayo, Naiche intuyó el peligro, gritó y corrió con sus hombres hacia las colinas. Una descarga de disparos señaló una emboscada fallida establecida por los soldados.

Naiche y sus hombres se dirigieron hacia las Rincon Mountains [Pima County, Arizona], matando a dos rancheros en el camino y evitando a las tropas que les seguían. Cuando llegaron a las Rincon Mountains, descubrieron que sus mujeres e hijos ya se habían ido a Sonora. La pequeña banda siguió adelante, matando a medida que avanzaban, hasta que giraron al este, a las Patagonia Mountains [Santa Cruz County, Arizona].

El 29 de mayo, el fiscal general del Territorio de Arizona, Francis J. Heney escribe una carta al general Miles en la que dice: Voy a convencerle de que Lebo, Davis y Lawton son unos ineptos oficiales o verdaderamente culpables. Los renegados estuvieron casi en poder de los ganaderos de los alrededores y sin embargo dijeron que los oficiales no hicieron absolutamente nada durante 24 horas“.

La idea de que los oficiales del ejército estaban “permitiendo” evitar la captura de Gerónimo caló también dentro de las filas del ejército. Se presentaron cargos contra el capitán G. E. Overton por cobardía y no ejercer sus funciones en la detención de los indios hostiles. Las acusaciones fueron interpuestas por el teniente John N. Glass, de la propia compañía de Overton. Los cargos fueron investigados pero Overton no fue llevado a juicio. Aparentemente había ciudadanos indignados por el fracaso de Overton de capturar a la banda de Gerónimo, y un artículo periodístico dijo: “El ejército está entre nosotros para proteger a nuestros ciudadanos de la masacre de los indios. No pedimos esto como un favor. Esto es un derecho que pertenece a nuestra ciudadanía. Esto es la excepción donde oficiales del ejército no están preparados y dispuestos a exponer sus vidas en defensa de ciudadanos del asesinato realizado por indios. Cuando esta excepción ocurre es deber de todos los ciudadanos, por supervivencia, llevar ante los tribunales a cualquier oficial del ejército que ha actuado cobardemente, y ha dejado a los ciudadanos a la misericordia sensible de indios crueles“.

Al atardecer del 6 de junio, un destacamento del teniente Robert D. Walsh [del destacamento de  Lawton] sorprendió el campamento de Naiche, quienes abandonaron sus caballos y todos sus bienes, dispersándose. A la mañana siguiente cruzaron a Sonora, perseguidos por Lawton y Walsh, dejando atrás 13 blancos muertos

El 9 de junio, en la cumbre de la Sierra Azul [municipio de Ímuris, Sonora], Gerónimo y Naiche volvían a estar juntos. Dos días después, 40 chiricahuas abandonaron la Sierra Azul. Para confundir al destacamento de Lawton, se dividieron en tres grupos y se dirigieron en tres direcciones distintas, planeándose reunirse más al sur, cerca de la confluencia de los ríos Aros y Yaqui, donde decidirían otro lugar en el que refugiarse.

El 11 de junio, Gerónimo robó ganado del rancho La Arizona [municipio de Nogales, Sonora] aunque su dueño, Guillermo Barnett al mando de 30 hombres le persiguió y recuperó el ganado. En su huída, los apaches pasaron por la Mina del Promontorio en donde mataron al vecino Santos García. 

El 15 de junio, la banda de Gerónimo incursionó por el Pima County [Arizona]. Un equipo de vaqueros del Empire Ranch [Pima County, Arizona] y de otros ranchos cercanos [los vaqueros cuyos ranchos se encontraban en la misma dirección se ayudaban mutuamente], llevaba una manada de ganado que había estado pastando por las montañas y valles, a 40 km al norte de Pantano Station [Pima County, Arizona]. El general Miles había destinado tropas de caballería en los lugares o rutas que la banda de Gerónimo usaba para sus incursiones desde Sonora. Pantano estaba cerca de uno de esos senderos. Cuando el equipo de vaqueros llegó a Pantano, encontraron al capitán Thomas C. Lebo acampado allí con tres compañías de “Buffalo Soldiers” [soldados de color] del 10º de Caballería de los Estados Unidos. 

Soldados y vaqueros cenaron y bebieron. Cuando llevaban poco tiempo durmiendo, llegó un anciano a caballo. Era Cal Mathers, padre del capataz del rancho. Estaba cubierto de sangre, al igual que su caballo y la silla de montar. Dijo que cuando los vaqueros salieron por la mañana con el ganado, él y su hijo Wallace decidieron llevar a pastar unos 15 de los mejores caballos, cerca de la vieja casa del rancho.  

Estaba sentado a la sombra de un gran roble, sosteniendo su caballo por las riendas, cuando vio a un apache que se dirigía hacia los caballos que pastaban tranquilamente. Mathers saltó sobre su caballo y empezó a guiar a los caballos hacia el rancho. Entonces apareció otro apache que bajando de su caballo, comenzó a dispararle con un rifle Springfield. Mathers no iba armado por lo que cabalgó hacia la casa, protegiéndose como pudo. Dijo: “Yo y el viejo Buck [su caballo] lo esquivamos pero el apache disparó varias veces antes de alcanzarme“. La bala pasó a través de su brazo izquierdo, rozando sus costillas. Wallace vendó la herida de su padre. Era una fea herida pero sin huesos rotos. Wallace decidió quedarse y proteger la casa pero como su padre necesitaba atención médica, decidió que fuera a Pantano tan pronto como anocheciese. El viejo perdió mucha sangre en el trayecto de 40 km por el duro sendero montañoso, llegando bastante débil. Tenía más de 70 años.   

Despertaron a Lebo, informándole del hecho, llegando a la conclusión de que esos apaches formaban parte de la banda de Gerónimo que había estado atacando a través de las Oro Blanco y Santa Rita Mountains [las dos en el Santa Cruz County, Arizona] un poco antes y que probablemente irían hacia el sur por lo que Lebo partió hacia allí. Lon Mathers, un hermano de Wallace, decidió ir a ver si su hermano estaba a salvo, junto a dos vaqueros, Frank Farish y Fred Moore, acompañados por una compañía al mando del teniente Bigelow [un joven oficial recién salido de West Point]. De camino pasaron por el Pacheco Ranch [a 16 km] donde se encontraba Wallace Mathers con varios vaqueros del Empire Ranch. Farish y Moore regresaron a Pantano para cambiar los caballos y cuidar el ganado. Los hermanos Mathers continuaron con el teniente Bigelow.

El rastro de los apaches, unos 20 caballos, cruzaba la meseta entre Benson y Pantano yendo hacia Kinneer Springs, al norte de las Whetstone Mountains [Cochise County, Arizona]. Por el camino, encontraron el cuerpo de un viejo y delgado caballo que habían matado con un cuchillo o una lanza. No era un caballo del Empire Ranch y, probablemente, había recorrido un largo trecho. Los apaches habían matado también una vaca en los alrededores, llevándose la piel. Encontraron huellas de un burro en ese lugar. A 4’8 km se detuvieron para dar descanso a los caballos junto a una fuente, donde había el cuerpo de un hombre y su perro muertos por los apaches [después se enteraron que se llamaba Goldbaum, vecino de Tucson, y había sido buscador de oro en las Whetstone Mountains; y también que mataron a un compañero suyo, un escocés llamado McKinn en el camino a Benson el mismo día, cerca de Kinneer Spring, pero no encontraron su cuerpo]. Allí tres años antes, una banda apache entre los que se encontraban, Chihuahua, Jolsanny [también conocido como Ulzana], Bonito y Chato, atacó un campamento de leñadores y carreteros, matando a cuatro hombres y robando 14 mulas. El propietario de las mulas era francés, siendo uno de los muertos. A partir de entonces, esa fuente fue llamada Apache Spring.

Siguieron avanzando, llegando a un lugar donde los apaches se habían detenido para asar la vaca que habían matado en el camino. Las hogueras aún ardían, habiendo trozos de carne y huesos esparcidos por los alrededores. Habían calzado los caballos robados con la piel de la vaca. Esta piel la ataban alrededor de los tobillos de los caballos justo por encima de la pezuña sirviendo para unos días. Los mexicanos llaman a estos calzados “huaraches”. Los encontraron puestos en algunos de los caballos abandonados por los apaches. Había huellas de mocasines junto a un fuego pudiéndose ver claramente donde un apache había estado sentado, masticando un tallo de mescal y escupiendo la pasta a su alrededor. Desde allí podía ver la llegada del destacamento hasta una distancia de por lo menos 3 km; y el polvo que levantaba, mucho más allá.

Estaba anocheciendo, y al no verse bien las huellas, y haber recorrido los caballos más de 80 km, Bigelow se dirigió a Fort Huachuca [Cochise County, Arizona] pensando que la banda de Gerónimo estaría lejos de allí. De hecho, al día siguiente atacó un campamento maderero a muchos kilómetros de distancia, en el extremo oeste de las Huachuca Mountains, no muy lejos de Fort Huachuca, matando a varios hombres pero perdiendo un guerrero. 

La banda de Gerónimo mató también al Dr. Davis [hermano de  W. G. Davis, uno de los fundadores del “Consolidated Bank” de Tucson], cerca del Youtcy Ranch [Pima County, Arizona]. Davis viajaba desde su rancho en el río San Pedro a Tucson [Pima County, Arizona], en una carreta con mulas. El teniente Bigelow escribió un artículo para la “Outing Magazine” de New York, relatando estos hechos.

Lawton recorrió 190 km por el río Sonora, soportando el calor y la lluvia por una ruta llena de crestas y cañones. En un lugar sobre el río San Miguel, tuvieron una confrontación casi violenta con un destacamento mexicano en un áspero cañón. Los mexicanos habían luchado contra una banda de apaches, ahí mismo, el 17 de junio, perdiendo algunos hombres pero recuperando a Trinidad Verdin, la muchacha capturada por Gerónimo en el rancho de Artisan Leslie Peck el 27 de abril. Comprendiendo que se encontraban rodeados, Gerónimo decidió abandonar la región dirigiéndose al distrito de Arizpe [Sonora] y en Saracachi [municipio de Cucurpe, Sonora] fueron vistos por un grupo de soldados mexicanos que les dispararon matando a dos mujeres apaches, logrando rescatar a Trinidad Verdin.   

Los mexicanos habían confundido a los exploradores indios de Lawton, que iban en la vanguardia, con los chiricahuas por lo que rápidamente se retiraron. El 18 de junio, con gran dificultad, Lawton logró establecer contacto con las tropas mexicanas, quienes entregaron a Trinidad Verdin, que estaba muy magullada. Los hechos ocurrieron así. Gerónimo dirigía una de las bandas buscando la unión con las otras dos.  Fueron al sur y luego al este, a un cañón en las montañas bordeando el río San Miguel. Mientras acampaban, alguien vio a una unidad mexicana acercándose por detrás con intención de atacar. Gerónimo ordenó a su gente que avanzara más lejos por el cañón. Rápidamente montaron, poniendo a Trinidad Verdin en el caballo detrás de él. Los mexicanos dispararon contra los apaches que huían. Gerónimo vio caer a su esposa. Ella se había apartado con su caballo y disparó un revólver contra los mexicanos pero una descarga la derribó. El caballo de Gerónimo tropezó con una piedra, tirándole a él y a Trinidad entre las rocas. Él huyó a pie llamándola pero ella, muy magullada por la caída, corrió hacia los mexicanos. Gerónimo se parapetó y abrió fuego. Los mexicanos avanzaron pero Gerónimo disparó con su rifle a tres de ellos, haciendo retroceder al resto. Los chiricahuas se reagruparon, dejando sus posesiones en manos de los mexicanos, continuando su caminata hacia el este y luego hacia el sur, por el río Sonora, buscando a las otras dos bandas. En su huída mató en la Sierra de Anivácachi [cerca de Fronteras, Sonora] a Jesús Gaxiola, quien llevaba un cargamento de mercancías. Después de encontrar a los otros dos grupos de chiricahuas, Gerónimo acampó en un aislado lugar entre dos alturas sobre el río Yaqui, a unos 10 km por debajo de su confluencia con el río Aros.

Trinidad Verdin contó a Lawton todas las acciones que Gerónimo y su banda habían hecho desde su captura. Dijo que los apaches se habían separado para huir de las tropas estadounidenses y, que los que estaban con ella, estaban buscando al resto de su gente).  

* A principios de julio, llega a los Estados Unidos una noticia de México de que los apaches renegados habían ido a hablar con el prefecto de Fronteras (Sonora) sobre una posible rendición ante el gobierno de México, perspectiva que llenaba a Miles de temor. (Eso sería perder la gloria que buscaba. Por lo tanto, abandonó su táctica de lograr una victoria militar sobre los apaches hostiles, y recuperó la política de Crook de utilizar la diplomacia, consistente en buscar a los apaches hostiles en México y convencerles de que se reunieran con él para convencerles de que se entregaran. Seleccionó a dos chiricahuas de Fort Apache, Kayitah y Martine, a quienes dio instrucciones de ir al campamento rebelde para informarles del traslado inminente de todos los chiricahuas de Arizona y pedirles que se entreguen de manera que pudieran reunirse con sus familiares y amigos).  

* El 3 de julio, el general Nelson Miles visita la Reserva de San Carlos con L. Q. C. Lamar, Jr., hijo del Secretario del Interior. (Lamar, Jr. se entrevistó con Chato, pidiéndole que visitara Washington para tratar con las autoridades sobre el posible traslado de él y su gente a una reserva mejor.

Miles envió un telegrama al general Oliver Otis Howard haciendo hincapié en la importancia militar de la reubicación de todos los apaches. También solicitó autorización para enviar una delegación de chiricahuas a Washington para discutir su traslado de Arizona. Miles sugirió al general Sheridan y al presidente Cleveland que todos los apaches fueran trasladados de Arizona al Territorio Indio [Oklahoma] en vez de a Florida: “Señor: Después de considerar el tema en todos sus aspectos, y, con el Sr. Lamar, del Departamento de Interior, examinando personalmente su condición, creo que se pueden trasladar fuera de las zonas de montaña de Arizona y New Mexico y ponerles dentro del control del gobierno, ya que no serán un elemento perturbador, o una amenaza para los asentamientos dispersos. Para hacer esto con su consentimiento sería más aconsejable y deseable, y después de visitar sus campamentos y hablar con sus líderes, he convencido a 11 [al final irían 13] de los principales hombres para ir a Washington, a cargo del capitán Dorst, para ver a las autoridades y comprobar lo que el gobierno haría por ellos, y lo que se podría esperar que ellos hagan, y para ver las tierras que el gobierno puede darles. Presumo que no es el propósito del gobierno mantener de forma permanente a los 72 apaches, en su mayoría mujeres y niños, en Florida, donde fueron enviados recientemente. Se trata de una raza de montaña, acostumbrado a altas latitudes, y en poco tiempo, lo más probable es que morirían si se les mantiene en Florida.  Si los apaches se encuentran permanentemente en un lugar saludable y adecuado a sus necesidades naturales, creo que los elementos hostiles se rendirían“). 

 El 7 de julio, el general Sheridan manifestó al Secretario de Guerra, William Crowninshield Endicott sus dudas sobre la propuesta de Miles, sin embargo dio su aprobación para que una delegación apache viajase a Washington, encabezada por Chato.

* El 9 de julio, el general Miles da un salvoconducto en Albuquerque (Bernalillo County, New Mexico) a los apaches Kayitah y Martine para que vayan al campamento de los chiricahuas hostiles a buscar su rendición: A los oficiales y comandantes de las tropas de los Estados Unidos.

Sirva esto para certificar que los portadores, Kayitah y Martine, dos indios amigos, tienen órdenes de ir al campamento hostil de los apaches para comunicarles algo muy importante. Esto será su pasaporte y es deseable que se les de la oportunidad para llegar a su destino y regresar a Fort Bowie.
En caso de que se reúnan con oficiales mexicanos se solicita respetuosamente que se les garantice un viaje seguro.

Nelson A. Miles, General de Brigada, U. S. A.“.

Miles supo que un ex-sargento 1º de exploradores que vivía en la reserva, llamado George Noche, conocía todos los escondites de Gerónimo en México y cómo encontrarlos. Le pidió que organizara un grupo de exploradores para buscar a Gerónimo y Naiche. Dos días más tarde se volvieron a reunir, preguntándole la mejor manera de encontrarlos. Noche le sugirió que enviara a Tanitoe, que había cabalgado con Gerónimo hasta que su caballo fue tiroteado en el enfrentamiento con el capitán Hatfield, el 15 de mayo. Había regresado a la reserva y ahora cultivaba tranquilamente sus campos. Pero Tanitoe se negó a volver a México. Noche buscó la alternativa con Kayitah y Martine, presentando a los dos al general. Los dos tenían parientes cercanos en la banda de Gerónimo y Naiche por lo que podrían acercarse a ellos sin ser disparados. Firmaron como exploradores, les dieron uniformes, equipo y mulas, con la misión de encontrar a Gerónimo y persuadirle de que se rindiese. Kayitah dijo a Miles que, al estar constantemente perseguidos por los estadounidenses y los mexicanos, estaban cada vez más exhaustos e inseguros. Miles ofreció 10 ponis a Kayitah y a Martine [10 a cada uno], si encontraban a Gerónimo, y le convencían de que se rindiera.

Naturalmente se necesitaba un oficial para acompañar a los dos emisarios apaches y para esa importante tarea, Miles recurrió hacia el único oficial, todavía en activo, que era conocido por los apaches, el teniente Charles B. Gatewood. Con el general Crook cesado, Crawford muerto y Britton Davis ya civil, Gatewood era el único hombre disponible que podía tener una oportunidad de ir al campamento chiricahua y salir con vida. Miles se dio cuenta de que los apaches hostiles no se reunirían con un oficial desconocido para ellos, y Gatewood tenía nueve años de servicio en la región, los tres últimos a cargo de la Agencia de Fort Apache. Gatewood conocía y era conocido por todos los miembros de la banda de Gerónimo, estaba familiarizado con sus familiares y amigos, al igual que con sus enemigos, y sabía de las dificultades que habían sufrido en las reservas. Miles no podía enviar a uno de los oficiales que había traído con él. Incluso el capitán Lawton no se había reunido nunca con el líder chiricahua. Ahora Gatewood mandaba una compañía de exploradores navajos en Fort Wingate [McKinley County, New Mexico]. Desilusionado, debilitado por periódicos episodios de reumatismo y otras dolencias, y menospreciando el trabajo de los navajos como exploradores, Gatewood quería marcharse del suroeste. Pero, estando en Albuquerque en una misión oficial, fue llamado por Miles, que también estaba allí, recibiendo la orden de acompañar a Kayitah y Martine a México. Le prometió un puesto en su estado mayor, lugar más agradable que los destinos que había tenido anteriormente. Antes de salir de Albuquerque, accidentalmente se reunió con George Wratten, al mando de un cuerpo de exploradores indios. Antiguo comerciante en San Carlos, Wratten conocía a los apaches tanto como Gatewood y hablaba su lengua, por lo que aceptó acompañarle.

El 10 de julio, el general Miles recibió la aprobación del general Sheridan para enviar la delegación apache encabezada por Chato a Washington.

Mientras el capitán Lawton seguía persiguiendo a Gerónimo. Su caballería estaba destrozada por el calor, la lluvia y el abrupto terreno. En julio, el destacamento consistía sólo en una compañía de infantería dirigida por un sargento y una compañía de exploradores indios [ningun chiricahua] al mando del teniente Robert A. Brown. Recorrían las montañas, crestas y cañones de la región ubicada en la confluencia de los ríos Yaqui y Aros. Llevaban sólo camisetas por el calor y la humedad, encontraban un rastro tras otro, sólo para que desapareciera después de haber llovido. Corrían cuando les informaban de que un mexicano había muerto a manos de los apaches, y cambiaban de ruta.

El 13 de julio, un sendero llevó a Brown y a sus exploradores a la cima de una montaña, desde donde se veía un cañón en el río Yaqui [Sonora]; y en una meseta entre dos cordilleras, el campamento chiricahua, con el ganado pastando, las hogueras para cocinar, y la gente haciendo su vida cotidiana. Brown envió un mensajero corriendo a Lawton, instándole a que  viniese con la infantería lo más rápido posible. Lo hizo tan rápido que 20 soldados cayeron de agotamiento.

Lawton y Brown idearon un plan para cogerlos entre dos fuegos, Brown y sus exploradores aguas arriba, y Lawton y la infantería aguas abajo. Antes de que la infantería alcanzara su posición, los exploradores abrieron fuego. “Capturó todo en el campo excepto a los indios“, escribió el teniente y cirujano Wood en su diario. El destacamento se había apoderado de toda la reserva de Gerónimo, comida y equipos, pero una vez más los chiricahuas habían escapado de la trampa. Todo el mundo estaba muy decepcionado“, escribió Wood, mientras se refrescaban en el río y daban la bienvenida a la reata de mulas con las provisiones, que finalmente llegó a la medianoche.

Los soldados no sabían que uno de los chiricahuas, que venía de cazar, había descubierto el rastro de un grupo de caballos bajando por las pendientes hacia el campamento apache. Dio la alarma, y Gerónimo condujo rápidamente a toda la gente por un sendero entre el río y una escarpada garganta, dejando todo su equipamiento en el campamento, excepto sus armas. Una vez más, Gerónimo consiguió con gran habilidad sacar a su gente de un campamento a punto de ser atacado. Perder dicho campamento y todo su contenido no significaba nada comparado con la vida de su gente. Gerónimo y su pequeña banda continuaron por el río Yaqui, para luego subir por el río Aros.

Aunque los chiricahuas no escondían su rastro, Lawton hizo pocos progresos en seguirlo. Su caballería, al mando del teniente Robert D. Walsh, se había reunido con él pero estaba en tan mal estado que apenas podía cumplir cualquier deber. En cuanto al teniente Brown, era un buen oficial pero inexperto. El calor era tan fuerte que Lawton pensó que las operaciones debían ser suspendidas durante julio y agosto. Aunque desalentado, trató de continuar el rastro pero acabó frustrado por la crecida del río Aros.

El 15 de julio, el teniente Gatewood salió de Fort Bowie rumbo a México para buscar a Gerónimo y Naiche. Salió rumbo a la frontera, a la zona del San Bernardino Valley [Cochise County, Arizona] con los apaches Kayitah y Martine, George Wratten como intérprete, Frank Huston como empaquetador y Tex Whaley como correo. Llevaba orden de unirse al teniente James Parker, cuya tropa del 4º de Caballería había seguido un rastro de seis apaches en México. Parker recibió orden de detenerse y esperar a Gatewood, y acompañarle al lugar donde estaban las huellas, que presumiblemente le llevarían a donde estaba Gerónimo).

* El 17 de julio, el capitán Joseph H. Dorst, quien está a cargo de la delegación apache que viaja a Washington, llega a la capital federal instalándola en el Hotel Beveridge, a ocho manzanas de la Casa Blanca. (Loco, Chato y su hermano Nelson Gonaltsis [también llamado Patricio], Kaahteney, George Noche, No-talq, Paul Guydelkon [también llamado Ke-lilq-kau], Askadodilges [también llamado Charlie o Ke-to-rilq-lez], No-stle [también llamado Knox Nostlin], Tom Chiricahua [también llamado Be-da-zis-shu]; y las mujeres Chiz-pah-odlee y Chish-odl-netln [hermanas y esposas de Loco. La 3ª esposa, Clee-hn permaneció en San Carlos cuidando al resto de la familia] y Ke-nai-didlg [nieta de Loco], Mickey Free [hablaba apache, español e inglés], Concepción Ezquerra [hablaba apache y español], Víctor Gómez y Sam Bowman [éste hablaba un poco de apache, español e inglés] actuaron como traductores. El capitán Bourke se reunió con ellos e hizo de “Cicerone” llevándoles a la ópera. La anécdota la protagonizaron Víctor Gómez y Concepción Ezquerra que se quejaron del desorden del hotel, de las malas camas y peor comida, añadiendo que los platos estaban rotos y no había servilletas).

El 19 de julio, la delegación apache se reunió con el secretario de Guerra, William C. Endicott. Endicott entregó a Chato una medalla de plata de parte del secretario del Interior, Lucius Lamar, Jr. Una de las caras de la medalla tenía la efigie del anterior presidente norteamericano Chester Alan Arthur; y en la otra se veía a un colono señalando a un indio la puerta abierta de su casa. Encima de ella estaba escrita la palabra ‘Paz’. La medalla estaba grabada con caracteres pequeños: Del Secretario Lamar a Chato‘. El capitán Bourke estaba presente en la reunión y proporcionó una transcripción).

* El 21 de julio, el teniente Gatewood y sus cinco acompañantes, los exploradores apaches Kayitah y Martine, el intérprete George Wratten, el empaquetador Frank Huston, y el correo Tex Whaley llegan a Carretas (municipio de Gran Morelos, Chihuahua) donde se encuentran con el teniente James Parker, que tenía orden de esperarles para escoltarles con su destacamento de 25 soldados. (Parker estaba siguiendo un rastro de seis apaches por territorio mexicano pero recibió la orden de detenerse y esperar a Gatewood, y acompañarle al lugar donde estaban las huellas que siguiéndolas, presumiblemente le llevarían a donde estaba Gerónimo.

Cuando Gatewood llegó, Parker dijo que la lluvia había borrado el rastro. Gatewood no quería la escolta por lo que dijo a Parker que volviera e informara de lo ocurrido. Parker se negó, si el general quería poner a Gatewood sobre un rastro, Parker encontraría uno, o al menos le pondría en contacto con Lawton, que seguramente podría encontrar otras huellas. Gatewood dijo que estaba enfermo para continuar. Parker respondió que permanecerían acampados hasta que Gatewood estuviera lo suficientemente bien para continuar. Seis días más tarde, Gatewood se había recuperado lo suficiente para partir. Con sus suministros embalados y los hombres montados en buenas mulas, partió).

El 26 de julio, la delegación apache de Chato se reunió de nuevo con el Secretario de Guerra, William Crowninshield Endicott.

El 27 de julio, Chato y su delegación se reunieron con el presidente Cleveland quien afirmó que no había necesidad de discutir nada porque estaba todo decidido. Mientras tanto, Gatewood y Parker dejaban Carretas [Gran Morelos,  Chihuahua].

El 30 de julio, el general Philip Henry Sheridan ordenó que Chato y su delegación fueran enviados a Fort Marion (St. Augustine, St. Johns County, Florida).

El 31 de julio, el general Sheridan telegrafió al general Miles pidiéndole su opinión sobre el plan de reubicación de los apaches. Miles respondió que Chato y los demás fueran enviados a Carlisle [Cumberland County, Pennsylvania]. Miles aún esperaba reubicar a los chiricahuas en el Territorio Indio [Oklahoma]. Se celebró una conferencia en la Casa Blanca con el presidente Cleveland, Endicott, Lamar Jr., y los capitanes Bourke y Dorst. Planearon enviar a todos los apaches chiricahuas, y también a la delegación de Chato a Florida. El capitán Dorst apoyó la reubicación afirmando que el resto de apaches estaba a favor de la reubicación de los chiricahuas porque si a éstos se les permitía permanecer en Arizona, Gerónimo podría conseguir reclutas entre ellos. El capitán Bourke se posicionó en contra.

Lamar, Jr., dio a Chato un certificado de buena conducta en el que dice lo siguiente: Departamento de Interior, Washington, 31 de julio de 1886. Esto es para certificar que conozco personalmente a Chato, jefe de los indios apaches chiricahuas, y que desde su regreso a la reserva en 1883, ha vivido en paz con la humanidad, ejerciendo en todo momento una buena influencia sobre su pueblo. Tiene la reputación de ser un hombre fiable y valiente. L. Q. C. Lamar, Jr.“.

Según Chato, Lamar Jr. le dijo que si necesitaba aperos de labranza no tenía más que pedirlo. Chato le habló de lo que necesitaba, y Lamar Jr. le dijo que cuando vuelva recibiría todo eso. [Chato había dicho al secretario que no quería abandonar su hogar en Fort Apache]. Le dijo a Chato que vuelva a casa, a su trabajo, para ocuparse de sus cosas.

* A finales de julio, un ciudadano llamado Montgomery decapita a un apache entre el Eagle Creek y el Blue River (ambos en el Greenlee County, Arizona]. Montgomery afirmó que había estado explorando una zona donde había hostiles y en una “pelea” decapitó a uno de ellos [conservando la cabeza y llevando el cuero cabelludo en el cinturón]. Oficiales del ejército investigaron el caso, teniendo dificultades para determinar la ubicación exacta del enfrentamiento y, debido a la proximidad de una reserva india, pensaron que Montgomery había llegado allí y matado a uno por la recompensa como si fuese un apache hostil. El informe no indica si se hizo algo contra Montgomery o si recibió los 750 $ de recompensa. Sin embargo, no parece que los ciudadanos de Clifton [Greenlee County, Arizona] estuvieran agradecidos por lo que Montgomery había hecho. Un telegrama con fecha de 23 de julio, decía: “La última noche, ciudadanos de Clifton dieron 90 $ a Montgomery por llevar la cabeza india. Dice que está seguro que acertó [de un disparo] a otro“. Otro telegrama fechado al día siguiente da incluso más detalles sobre el encuentro y parece confirmar las sospechas de la investigación: “El indio muerto por Montgomery era… uno de los cuatro apaches White Mountain de este puesto que habían ido a cazar… Estos indios eran pacíficos y no creo que le atacaran. Hasta donde yo sé, los indios estaban cazando y Montgomery estaba realizando una prospección del terreno cuando se encontraron, disparando y matando a uno de los indios“).

* El 2 de agosto, el capitán Dorst recibe la orden de llevar a Chato y su delegación a la Escuela Industrial India de Carlisle (Cumberland County, Pennsylvania) para poder visitarla porque algunos de los miembros de la delegación tenían hijos allí; y luego a la reserva de San Carlos (Gila, Graham y Pinal Counties, Arizona) para arrestarlo. (En esas fechas, ya había unos pocos jóvenes apaches en Carlisle, internados un par de años antes, el hijo de Loco, Dadespuna [Dexter Loco] era uno de ellos).

* El 3 de agosto, el grupo del teniente Gatewood, con el teniente Parker escoltándolo, llega al campamento del capitán Lawton en el río Aros (Sonora) a unos 250 km de la frontera. (Cuando Lawton se enteró de la misión de Gatewood se opuso firmemente, argumentando que sus órdenes venían directamente del presidente, encontrar a Gerónimo y matarlo, y no tratar con él. “Si encuentro a Gerónimo, lo atacaré. Me niego a tener algo que ver con este plan de tratar con él. Si quiere tratar con él, puede hacerlo con sus propios medios”, dijo a Gatewood. Parker se quedó tres días con Lawton, diciéndole que el general Miles había cambiado su estrategia y que había que seguirla. Finalmente, Lawton aceptó llevar a Gatewood con él, y realizar la misión del teniente, sólo si lo permitían las circunstancias. Gatewood protestó diciendo que no podía conseguir que sus dos exploradores chiricahuas, Kayitah y Martine, se acercasen a Gerónimo si Lawton insistía en atacarle. Gatewood dijo al teniente y doctor Wood que no tenía fe en su plan. Estaba mal de salud, sufriendo de una inflamación de vejiga que le molestaba al cabalgar. Le pidió un certificado médico que le permitiera renunciar a la misión y regresar a Fort Bowie. Wood se negó porque creía que la misión de Gatewood era la única esperanza de acabar con el problema de Gerónimo.

Les llegaron noticias de que Gerónimo se enconbatra al norte de ellos, en la zona de Fronteras [Sonora] a donde fueron de inmediato. Después de un día de marcha hacia el norte, llegaron dos mensajeros informando de que los renegados apaches habían atacado una recua de mulas, derrotando a los mexicanos y, después de reabastecerse, se dirigían a la frontera. Lawton ordenó a uno de sus correos, Billy Long, y al soldado Lawrence Vinton, que informase al teniente Benson que estaba en Oposura [hoy Moctezuma, Sonora] con el tren de suministros de su destacamento [de Lawton]; y después informaran al general Miles. Lawton dijo a Long y a Vinton que cabalgaran tan rápido como fuera posible, y si uno de los dos muriera o no pudiera continuar, siguiera sólo. También fueron instruidos para que se informaran por el camino de la ubicación exacta de los apaches renegados. En caso de tener noticias, debían contratar correos mexicanos para ir a donde Lawton para informarle.

En su camino hacia el norte, Long y Vinton contactaron con George Woodward, un ganadero californiano, cerca del pueblo de Huásabas [Sonora]. Le informaron que los apaches hostiles habían sido vistos en las montañas cercanas. Long y Vinton contrataron a uno de los vaqueros de Woodward para llevar este mensaje a Lawton, después se unieron con el teniente Benson. Durante una tormenta, Vinton se perdió. Calado hasta los huesos, enfermo y agotado, se arrastró debajo de una roca para pasar el resto de la noche y seguirles a la mañana siguiente. Poco antes de la salida del sol, llegando a una cima, se topó con los apaches renegados. Sin embargo, se fue sin ser visto hasta que fue detenido por funcionarios civiles mexicanos, que pensaban que era un cuatrero. Finalmente consiguió reunirse con la columna de Lawton cerca de Fronteras [Sonora]).

* El 4 de agosto, el capitán Dorst llega a la Escuela Industrial India de Carlisle (Cumberland County, Pennsylvania) con la delegación apache de Loco y Chato.  

* El 6 de agosto, el general Miles da la orden de retener indefinidamente a la delegación de Loco y Chato en Carlisle (Cumberland County, Pennsylvania) pero ya habían salido, encontrándose en Kansas de regreso a Arizona.     

* El 11 de agosto, el capitán Dorst recibe la orden de llevar a la delegación apache de Loco y Chato a Fort Leavenworth (Leavenworth County, Kansas) y reunirse con el general Miles en Albuquerque ([Bernalillo County, New Mexico]. Chato dijo que se sentía feliz y con ganas de llegar a su casa pero lo primero que vio es que se encontraba en Fort Leavenworth).

* El 14 de agosto, el capitán Dorst se reúne con el general Miles en Albuquerque ([Bernalillo County, New Mexico]. A petición del presidente Cleveland, el capitán Dorst informa del “estado de ánimo” de Chato y los demás apaches. Escribe que los apaches creen que residirán en Fort Apache [Navajo County, Arizona] pero que sospechan algo de lo que el gobierno quiere hacer con ellos). 

* El 15 de agosto, Lawton y Gatewood llegan a Bavispe (Sonora) en su persecución de Gerónimo y su banda. (Partieron hacia Fronteras [Sonora], no sólo por las noticias recibidas de los correos Long y Vinton, sino también porque los apaches Kayitah y Martine habían hablado con algunos mexicanos, diciéndoles que Gerónimo estaba allí, tratando su rendición con el gobierno mexicano).

* El 16 de agosto, el capitán Dorst firma con la delegación apache de Chato y Loco en Fort Leavenworth (Leavenworth County, Kansas), un proyecto de tratado que les promete una reserva y una compensación económica. (El capitán Dorst les dijo que, cuando regresaran, el general Miles les daría una reserva de 155 km2 con mejores tierras que la antigua. En esta nueva reserva Chato iba a recibir 50 $ al mes, y los demás, de acuerdo a su posición, 30 y 20 $ al mesChato supuso que se habían compadecido de ellos debido a su pobreza).

* El 17 de agosto, Gerónimo es visto a 24 km al sur de Fronteras, en el camino principal a Nacozari ([Sonora]. La mejor pista sobre el paradero de los chiricahuas provenía nada menos que del general Miles. Un despacho del gobernador de Sonora del 18 de agosto alertaba a Miles de que los chiricahuas estaban tratando de hacer las paces con los mexicanos en Fronteras. Geronimo y Naiche habían gritado desde lo alto de una colina en las afueras de Fronteras que querían hacer la paz. Más tarde, enviaron a dos mujeres a esa población para comprar provisiones y mescal. Uno de los exploradores apaches de Lawton, camino de Fort Huachuca, confirmó el informe. Había encontrado a Gerónimo y a Naiche con una docena de chiricahuas camino de Fronteras. Parecían agotados y hambrientos y le dijeron que querían hacer la paz. Gerónimo llevaba su brazo derecho en un cabestrillo. El explorador apache describió este incidente a Miles en Fort Huachuca.

Desde que el 13 de julio tuvieron que abandonar sus bienes en su campamento en elgeronimo-pursued-john-w-hill río Yaqui, al ser atacados por Lawton, estaban huyendo. Si los mexicanos hicieran la paz con ellos, podrían recuperar sus fuerzas para hacer incursiones por Arizona y New Mexico. Pero como todas otras tentativas de paz con los mexicanos, también fracasó. En Fronteras había muchos soldados mexicanos. Gerónimo y Naiche temían ser engañados. Enviaron a dos hombres a Fronteras para traer a las mujeres que habían ido a por los suministros. Luego se fueron hacia el este, hacia la Sierra Teras [municipio de Agua Prieta, Sonora], donde Gerónimo puso su ranchería en una escarpada cresta desde donde se veía la gran curva del río Bavispe. Durante dos días calmaron su hambre gracias a las provisiones adquiridas por las dos mujeres en Fronteras y se entregaron a una prolongada borrachera con mescal. Los centinelas vigilaban a los estadounidenses que sabían que los estaban buscando. El sentimiento de rendición empezó a aumentar pero la gente y las condiciones de esa rendición tenían que ser correctas. Gerónimo, en particular, sospechaba tanto de los oficiales estadounidenses como de los mexicanos. Sin embargo, él y Naiche ansiaban estar unidos con sus familias, enviados al este con la gente de Chihuahua que se había rendido al general Crook. [Eran las mujeres y niños capturados en los ataques de junio y agosto de 1885, y retenidos en Fort Bowie por Crook].

Yendo hacia el norte por el río Nacozari, Lawton se enteró de la presencia de Gerónimo en Fronteras por los conductores de una reata de burros que iba río abajo. Ordenó a Gatewood que fuera con Kayitah, Martine, George Wratten y una escolta de 10 hombres con una reata de mulas hacia Fronteras, y tratara de contactar con Gerónimo. Todavía enfermo, Gatewood se demoró en partir durante la tarde del día 18. Aquella noche, Lawton al ver que Gatewood no se había marchado, se dirigió furioso a la tienda de Wood, con intención de poner a Gatewood bajo arresto y enviar a otro oficial. Wood se lo contó a Gatewood provocando que a la medianoche se pusiese en marcha.

El 23 de agosto, llegó Gatewood, enterándose de que dos mujeres apaches habían estado allí diciendo que Gerónimo quería negociar la rendición con el gobierno mexicano si las condiciones eran aceptables. En ese momento estaba en Fronteras el teniente estadounidense Wilber E. Wilder con un pequeño destacamento, aconsejando a las dos mujeres apaches que dijesen a Gerónimo que, en vez de con los mexicanos, pactase la rendición con el general Miles. Además, Wilder convenció a las autoridades mexicanas de que dejasen ir a las mujeres apaches para que fueran al campamento de Gerónimo con la idea de que se rindiesen. Permitieron que se fueran, alrededor de la medianoche, con tres caballos cargados de alimentos, suministros y mescal

Wilder cedió a Gatewood al explorador Tom Horn y al intérprete José María, más seis soldados, para reemplazar a los que habían sido enviados a los Estados Unidos con despachos. El prefecto de Fronteras ordenó a Gatewood irse y no seguir a las mujeres apaches.  El prefecto, en realidad no tenía ninguna intención de aceptar la rendición de los apaches. En secreto, reunió 200 soldados, con intención de atraer a la gente de Gerónimo, emborracharlos y matarlos. Sin embargo, Gerónimo conocía bien la psicología mexicana y la mutua historia de traiciones. Más tarde, diría a Gatewood que nunca tuvo intención de rendirse a los mexicanos; que intentó negociar con ellos sólo para dar tiempo a que su banda descansase, y que pensaba [como así ocurrió] que permitirían a las mujeres apaches regresar con unos alimentos y suministros muy necesarios

Lawton fue también hacia Fronteras. Llegando con Wood y otro oficial a las afueras de la localidad el 22 de agosto, se encontraron con George Wratten. Dijo que Gatewood, Kayitah y Martine estaban en Fronteras y aún no habían seguido el rastro de Gerónimo. Enojado, Lawton pidió que Gatewood se presentara ante él. Cuando llegó, Wood le dijo que Lawton estaba ocupado pero le ordenaba que partiera inmediatamente, y le transmitiera el “profundo malestar” que tenía porque aún no había comenzado su misión. De hecho, Wood estaba protegiendo a Lawton, que estaba totalmente borracho. Gatewood se puso en camino de inmediato en dirección sur para después girar hacia el norte y seguir a las dos mujeres apaches que habían estado en Fronteras hasta el campamento de Gerónimo. Las siguieron, adelantándose Kayitah y Martine a Gatewood unos 13 km.

El 24 de agosto, el joven chiricahua Kanseah estaba en la ladera que daba al río Bavispe vigilando el valle con unos prismáticos. Enseguida vio a dos hombres a caballo acercándose. A medida que llegaban, vio que uno sostenía un largo tallo de un cactus llamado sotol, del cual “algo blanco” se agitaba. Vio que eran exploradores militares. Gerónimo y los demás se reunieron. Gerónimo dijo a Kanseah que cuando se acercaran lo suficiente, tendría que dispararles. A esa distancia fueron reconocidos como Kayitah y Martine. Yanozha, primo de Kayitah y uno de los mejores y más leales guerreros de Gerónimo se subió a una roca y les preguntó qué querían. Kayitah respondió que habían sido enviados por el general Miles y el teniente Gatewood para hablar de paz con GerónimoVamos“, dijo Yahnozha, “nadie te va a hacer daño“. Gerónimo les dijo que fueran a su campamento, sentándose todos ante la hoguera para hablar.

Kayitah habló. Describió la lastimosa condición de Gerónimo y su gente, y la creciente probabilidad de que los soldados los encontraran y atacaran. También describió su agradable vida en la Reserva White Mountain e instó a Gerónimo a regresar allí. Éste respondió: “No quiero ir a San Carlos. Me cortarán el cuello. Este es mi hogar. Me quedo aquí, aquí mismo. Me persiguen. Me quieren matar. Bien. Moriré aquí mismo. Tengo que morir alguna vez“.No tienes que morir ahora“, respondió Kayitah. “Ven y habla con los soldados. Estarás bajo bandera blanca, no te harán daño“. A lo que Gerónimo declaró, “Mangas Coloradas fue bajo bandera blanca. ¿Qué le hicieron?. Estos oficiales no harán tal cosa“, dijo Kayitah, “se puede confiar en ellos“. Después de otra discusión, incluso rogándoselo, Gerónimo cedió. “Bueno, vamos, hablaremos. Iré contigo“.

Más tarde, Martine diría: Gerónimo nos dijo que si bien en el pasado perdió la confianza en los soldados estadounidenses, ahora estaba realmente dispuesto a rendirse y hacer la paz“. A continuación, trajo algo de mescal cocido, dándoselo a Kayitah y a Martine, diciéndoles que se lo llevasen a Gatewood. Éste último diría: Cuando le envió mescal, Gatewood no dudó de su sinceridad de darse por vencido“.   

Kayitah permaneció en el campamento de Gerónimo mientras Martine llevaba el mescal a Gatewood, explicándole lo que había pasado y señalando el campamento apache. Martine también trajo un mensaje de Naiche, diciéndole a Gatewood que él y sus hombres estarían perfectamente seguros en el campamento de los apaches hostiles. Gatewood y sus hombres sabían que Naiche era el jefe real de los apaches chiricahuas y que su palabra tenía peso pero aún no podían relajarse. El teniente ordenó que sus hombres comieran el mescal que Gerónimo les había enviado en rodajas con el pan que llevaban. El intérprete George Wratten diría: Nos tumbamos con nuestros rifles toda la noche, sólo para estar listos en caso necesario, ya que aún no habíamos tenido una conversación con ellos y no sabíamos exactamente qué iban a hacer“.  También eran conscientes de que si había un enfrentamiento, no tendrían ninguna ayuda. Pasaron tres días persuadiéndoles de que abandonaran la resistencia y se entregaran al general Miles, el cual había autorizado decir a Gerónimo que si  se rendía, podría volver a Fort Apache). 

* El 20 de agosto, en un telegrama al Secretario interino de Guerra, Richard Coulter Drum, el general Miles aclara su posición. (La delegación de Chato debía ser tratada como los indios en los tratados, o como prisioneros de guerra. Quería que se firmara un tratado que obligara a su traslado de Arizona para que pudiesen ser clasificados como prisioneros de guerra y ser reubicados.

* El 22 de agosto, el gobernador de Arizona, Conrad Meyer Zulick aboga, como informa un artículo del “New York Times”, que todos chiricahuas sean expulsados de Arizona. (Mantuvo esa posición después de que grupos de chiricahuas habían sido llevados a Florida).

* El 23 de agosto, el comandante de Fort Marion (St. Augustine, St. Johns County, Florida), el teniente coronel Loomis L. Langdon informa de las condiciones en que se encuentran los prisioneros apaches:… Pero en cuanto a los hombres [los prisioneros apaches], no hacen absolutamente nada, por regla general, más allá de lo necesario de la vieja fortaleza. No tienen trabajos que hacer. Pero en justicia hay que decir que es opinión unánime de todos aquellos que tienen algo que ver con ellos, que todo hombre estaría dispuesto a trabajar si hubiera algo que hacer y se les enseñara cómo hacerlo“.

(El teniente coronel Langdon recomendó que Chihuahua y su grupo fueran enviados a Carlisle, afirmando que Fort Marion era inadecuado para alojar allí a 447 prisioneros que había por esas fechas, de ellos 82 hombres, y el resto, mujeres y niños. Desde su llegada habían muerto 22 apaches, seis mujeres, un hombre y 15 niños, habiendo habido 10 nacimientos. Como no había cementerio, eran enterrados en el lado norte de la isla.

También este día, el presidente de los Estados Unidos, Grover Cleveland, envía un telegrama a Richard Coulter Drum, Secretario interino de Guerra: “Si bien se debe prestar respeto por las opiniones del general Miles, no creo que estos indios deban ser tratados de otra manera que como prisioneros de guerra, ya que es bastante seguro de que no están de acuerdo con el gobierno en cuanto a su ubicación, que estoy satisfecho de que debe ser Fort Marion; y puesto que se nos informa que su traslado puede ser ahora realizado con éxito, creo que se debe hacer de una vez, y que la sensación que ellos tenían en Fort Leavenworth, justifica nuestra prevención de su retorno de cualquiera de ellos a la reserva. Espero que no se haga nada con Gerónimo que impida tratarlo como prisionero de guerra, si no se le puede ahorcar, como yo prefiero. Consulte a Lamar y a Sheridan, y si están de acuerdo con estos puntos de vista, transmitirlas al general Miles“).

* El 24 de agosto, el Secretario de Guerra W. C. Endicott respalda la propuesta del general Miles de erradicar de Arizona a los apaches chiricahuas. (Afirma que la única preocupación del presidente Cleveland es que “toda esa peligrosa banda sea trasladada y ubicada con éxito porque si alguno se escapase y siguiese en pie de guerra, el resultado sería terrible.

También este día, el general P. H. Sheridan envía un telegrama al Cuartel General del Ejército:Coincido plenamente con las opiniones expresadas por el presidente. Mi recomendación en cuanto a la adecuada disposición  para ubicar a los prisioneros [apaches] en Fort Marion coincide con todos los detalles esenciales de la proposición del general Miles, como indico en el siguiente telegrama. Esto no lo vi hasta que mis sugerencias estuvieron escritas. Aunque los indios [apaches] firmaron un documento de acuerdo a los planes del general Miles, las autoridades no permiten que se lleve a cabo“).

* Al amanecer del 25 de agosto, el teniente Gatewood y su pequeño grupo comienzangeronimo-y-gatewood-richard-hook a ascender la montañasosteniendo en alto una bandera blanca. (A 1’6 km del campamento de Gerónimo, se encontraron con un desarmado guerrero chiricahua que decía que Gerónimo deseaba reunirse para discutir los términos de la rendición. Mientras estaba hablando con Gatewood, aparecieron otros tres chiricahuas armados con un nuevo mensaje de Naiche. Éste sugería que el lugar de la reunión fuese una curva cercana del río Bavispe donde había mucha madera, agua, hierba y sombra. Naiche también quería que la mayor parte del grupo de Gatewood volviese al sitio donde habían pasado la noche anterior, sugiriendo que Lawton se acercase también a acampar allí, esperando los resultados de la conferencia, al igual que cualquier tropa que podría llegar. Gatewood dio órdenes de que la mayor parte de su grupo regresara llevando un mensaje para Lawton mientras que los apaches intercambiaron señales, de humo y disparos, con sus compañeros que esperaban en el campamento de la montaña.

Gatewood fue hacia el lugar designado para la reunión con Martine [Kayitah estaba en eltissnolthos-warrior-of-geronimo-and-naiche-jeroen-vogtschmidt campamento de los apaches hostiles], el intérprete George Wratten, y dos soldados, Martin Koch, y George Buehler. Al llegar a la curva del río, detuvo a sus hombres fuera del lugar del encuentro y les dijo que esperaran. Cabalgó hacia adelante, desensilló y dejó su silla sobre un tronco, junto a sus armas. Esperó de pie, solo y desarmado, cuando a los 10 minutos llegaron los apaches hostiles que en silencio desensillaron, entre otros Chappo, Eyelash, Fun, Hunlonah, Yu-an Seegotsi [también llamado Juan Pedro], Kanseah, Kasegoneh, Motzos, Naiche, Onodiah, Perico, Tissnolthos, Tsisnah y Yanozha. Éste último, cuñado de Gerónimo, se sentó sobre la silla de Gatewood, mientras que éste lo hizo sobre la silla de otrotsisnah-jeroen-vogtschmidt apache. Entre los últimos en llegar fue Gerónimo, quien colocando su Winchester a unos seis metros de distancia, se acercó a darle la mano a Gatewood comentando la delgadez del teniente y preguntando por su salud. Entonces Gatewood ordenó a su grupo que desmontaran y desensillaran. Más tarde, Gatewood diría: Amable lector, dé marcha atrás, vuelva a mirar su cara [de Gerónimo], imagine que me mira a los ojos, viendo cada movimiento, 24 hombres sentados cerca de sus armas, mi pequeño grupo disperso […] y diga si me culpa por sentir escalofríos“.

El intérprete George Wratten fue aún más gráfico: Bueno, sí, comenzamos a sentir los pelos de punta cuando vimos que estábamos rodeados y superados en número. Había alrededor de 35 ó 40 apaches hostiles [contaba tanto a las mujeres como a los guerreros] a nuestro alrededor antes de que comenzara la reunión y  yo comencé  a sentir que lo mismo podrían ser tres o cuatrocientos.

Las primeras palabras de los apaches hostiles fueron para pedir tabaco y licor. Gatewood respondió que tenía muy poco tabaco y nada de whisky. Pasaron el tabaco y pronto casi todo el mundo en el campamento, apaches y soldados, fumaron en cigarrillos enrollados al método apache, en hojas de maíz. La siguiente idea fue almorzar. Como ninguna de las partes había traído comida, algunos guerreros apaches y George Wratten fueron a cazar. Gerónimo anunció entonces que su banda estaba dispuesta a escuchar el mensaje del general Miles. Gatewood dijo brevemente: Ríndase y usted será enviado a Florida, donde está el resto de su gente y donde esperarán la decisión del presidente para su destino final. Acepte estos términos o pelee hasta el final“. Mientras se traducía, los guerreros escuchaban atentamente. Varias mujeres viejas hablaban entre sí en voz alta. La costumbre apache permitía que estuvieran en la conferencia mientras no participaran directamente, pudiendo escuchar lo que se decía y expresar sus sentimientos, aparentemente sólo para sí pero de forma que todos lo pudieran oír. Cuando se tradujo el mensaje de Miles a los apaches, se hizo un silencio eterno.  

En realidad, sólo duró un momento, tras lo cual Gerónimo se pasó una mano por los ojos y extendió sus brazos hacia adelante. Ambas manos temblaban, y preguntó de nuevo si Gatewood tenía algo de beber. Hemos estado bebiendo durante tres días el mescal que los mexicanos nos enviaron por medio de las mujeres que fueron a Fronteras. Los mexicanos esperaban utilizar su habitual truco de emborracharnos y matarnos pero nos hemos divertido y ahora me siento un poco débil. No tema darme un trago de whisky ya que nuestra juerga terminó sin una sola pelea, como puede ver al mirar a los hombres sentados en este círculo, a todos los cuales usted conoce. En Fronteras, hay ahora mucho vino y mescal, y los mexicanos y los estadounidenses están teniendo buen tiempo. Pensamos que tal vez hubieras traído algo contigo“. Era obvio para Gatewood que, a pesar de la bebida, Gerónimo estaba muy bien informado de las actividades de sus perseguidores, mexicanos y norteamericanos.

El teniente respondió que él y sus hombres habían dejado Fronteras con tanta prisa que se habían olvidado de proveerse de bebidas alcohólicas. Dado que no había nada que beber, Gerónimo dijo que deberían seguir adelante con su asunto. Declaró que él y sus seguidores dejarían el sendero de la guerra solamente con la condición de que se les permitiera regresar a su reserva de Arizona, volver a las granjas que ocupaban cuando se fueron, y que les proporcionaran las raciones habituales y aperos de labranza, con la exoneración garantizada de las penas por lo que habían hecho desde que huyeron. Por último, se refirió a no ser juzgados por tribunales civiles. Si Gatewood estaba autorizado a acceder a estos términos, la guerra ha acabado. Le expliqué que el general Miles, a quien no conocían, no me había ordenado hablar de todo eso, y sabía que empeoraría las cosas si me excedía en mis instrucciones“, escribiría más tarde Gatewood, añadiendo que ésta sería la última oportunidad de los apaches renegados para rendirse ya que, si continuaban combatiendo, todos serían cazados hasta la muerte, o si se rendían a partir de entonces o son capturados, las condiciones no serían tan magnánimas. Tanto Gerónimo como Gatewood hablaban en términos enérgicos, cada uno afirmando su absoluta voluntad, no como lo que se podría aceptar como una solución de compromiso.

Siguió una hora o más de discusión, haciendo Gerónimo un apasionado discurso, detallando la historia de su tribu, sus problemas, y los fraudes y robos de los agentes de las reservas. Personalmente Gatewood podía estar de acuerdo con la mayor parte de lo que decía pero también sabía que el Ejército no podía hacer nada al respecto, ya que este asunto estaba en manos del Departamento de Interior. Y para los efectos de la negociación, él no podía ofrecer nada más. Así que, en voz baja, reiteró las demandas de Miles. Los apaches, acto seguido, se retiraron a un lado del claro para tener una conferencia entre ellos, que duró una hora. Cuando acabaron era mediodía y la hora de la comida y el café. Después del almuerzo, reanudaron la charla. Gerónimo dijo que, para los chiricahuas, entregar todo el Sudoeste “a una raza de intrusosera más de lo que Miles podía exigir, que él y sus seguidores habían decidido que, o regresaban a sus tierras en San Carlos o lucharían hasta la muerte. Llévanos a la reserva o lucha“, fue su ultimátum diciéndolo mientras miraba a Gatewood directamente a los ojos.

Yo no podía llevarlos a la reserva, no podía luchar, tampoco podía irme ni sentirme tranquilo” declaró Gatewood. Habían llegado a un callejón sin salida del que parecía que no podían salir. Gatewood y sus hombres se pusieron visiblemente nerviosos preguntándose cuál sería su destino. Naiche aparentemente se dio cuenta de ello porque dijo que, si la guerra continuaba, el teniente y su grupo estarían a salvo hasta que empezaran las hostilidades, que habían venido como amigos y se irían en paz. Conociendo la influencia de Naiche y su palabra, Gatewood y sus hombres respiraron.

Llegados a este punto, Gatewood sólo tenía una última carta que jugar y la puso sobre la mesa. Informó a los apaches hostiles que regresar a San Carlos sería un error porque todos los apaches chiricahuas y Warm Springs [éstos también eran chiricahuas], los 400 ó 500, iban a ser trasladados a Florida para unirse a los 77 que estaban con Chihuahua y ya se habían rendido. Se incluían a los que ya estaban en Florida como la madre y la hija de Naiche, así como la familia de Gerónimo. No quedarán apaches chiricahuas o Warm Springs en Arizona, por lo que volver a la reserva sería sólo para vivir entre sus enemigos tradicionales, los apaches White Mountain, los apaches aravaipas, y otros subgrupos apaches.

Los apaches hostiles se quedaron sorprendidos por esta información ya que no sabían nada. Otra vez fueron a parlamentar entre ellos durante una hora [Perico, Ahnandia y Fun expresaron su deseo de rendirse para reunirse con sus familias]. Después Gerónimo dijo que habían decidido seguir en pie de guerra pero que querían hablar más durante la noche. Gatewood protestó diciendo que llevaban todo el día y que seguir por la noche sería demasiado pero no tuvo más remedio que acceder. Un guerrero fue a por carne para comer durante la conferencia de la noche pero regresó poco después diciendo que se había acabado. Siguieron fumando y conversando hasta las primeras horas de la noche. De repente Gerónimo cambió el curso de la conversación cuando caía la noche. “¿Qué clase de hombre era el general Miles?, quiso saber. Dijo que sabía que el general Crook era bueno y podía rendirse a él pero no sabía nada de Miles. Preguntó por su edad, su estatura, el color de sus ojos y pelo, si su voz era áspera o agradable al oído. Si habla mucho o poco, y quiere decir s de lo que dice. Si mira a los ojos o hacia el suelo cuando habla. Si tiene muchos amigos entre su gente y si creen en lo que dice. Si los soldados y oficiales hacen lo que él quiere. Si ha tenido experiencia con otros indios. Si es cruel o bondadoso. Si cumple sus promesas. Gatewood respondió a cada una de estas preguntas con la verdad, cuando la conocía, declarando su ignorancia en algunos puntos. Los apaches escucharon con atención cada una de sus respuestas. Entonces Gerónimo dijo: “Debe ser un buen hombre ya que el ‘Gran Padre’ le ha enviado desde Washington, toda esa distancia, por nosotros“. Al parecer, Gerónimo había tomado una decisión, pero no dio ninguna señal de cuál era.

Gatewood sugirió que su grupo volviera a su campamento, 6’4 km río abajo, a donde había llegado Lawton durante el día y donde le estaba esperando. Sugirió que durante la noche Gerónimo y sus seguidores continuaran discutiendo y que su hombre medicina “echara unas cuantas miradas al futuro”. Los apaches hostiles estuvieron de acuerdo pero, antes de partir, Gerónimo hizo una última pregunta al teniente: Queremos su consejo. Considérese uno de los nuestros y no un hombre blanco. Recuerde todo lo que se ha dicho hoy y como apache ¿qué aconseja que hagamos en estas circunstancias?“. Gatewood no dudó, de haberlo hecho habría sido fatal para su misión. Yo confiaría en el general Miles y me fiaría de su palabra, respondió.

Todos los apaches conocían a Gatewood y sabían que nunca les había mentido. Finalmente Gerónimo dijo que, a la mañana siguiente, comunicaría a Gatewood lo que hubieran decidido. Antes de que se fuera, Gerónimo le pidió que cabalgase al puesto norteamericano más próximo y hablara con Miles para ver si los términos del general podían ser modificados porque los apaches querían retornar a la reserva sin castigo. Dijo que iba a enviar guerreros para protegerle [a Gatewood], para advertirle de la presencia de mexicanos o de otros peligros. Gatewood respondió que sería un viaje inútil, que Miles ya había considerado totalmente el asunto y había tomado una decisión. Su mensaje era definitivo y nada de lo que Gatewood pudiera decir o hacer, lo cambiaría. Tras decir esto, el teniente dio la mano a los apaches, y él y sus hombres partieron hacia el campamento de Lawton.

No lejos de la curva del río Bavispe donde se celebró la conferencia, Gatewood fue alcanzado por Chappo, hijo de Gerónimo. No dijo nada mientras tiraba de las riendas de su caballo junto al del teniente. Gatewood cabalgó con paciencia, esperando que Chappo hablara. Tras recorrer 1’6 km y cuando el apache aún no había hablado, Gatewood le preguntó a dónde iba. Con usted. Voy a dormir cerca de usted esta noche y mañana volveré a nuestro campamento. Tengo permiso de mi padre para hacerlo“. Gatewood no podía permitirlo porque los exploradores apaches del campamento de Lawton odiaban a Gerónimo y alguno de ellos podía matarlo mientras dormía. El riesgo de que le clavaran un cuchillo durante la noche era demasiado grande“, declararía más tarde Gatewood. Su muerte haría inevitable la continuación de la guerra. Se lo explicó a Chappo, quien accedió a regañadientes a volver con su padre. Gatewood le hizo prometer que iba a explicar a su padre el motivo de enviarle de vuelta, no pretendiendo insultar ni a Chappo ni a Gerónimo. Más tarde se enteró de que Gerónimo se había quedado impresionado al conocer los motivos de Gatewood. El teniente y sus hombres llegaron al campamento de Lawton mucho después de oscurecer, le explicó lo que había sucedido, y se fue a descansar.

Mientras tanto, “The Washington Star” anunciaba la decisión del Departamento de Guerra de llevar a toda la tribu chiricahua a Fort Marion [St. Augustine, St. Johns County, Florida]. Miles ordenó comenzar el proceso. Los apaches habían de ser tratados como prisioneros de guerra. El coronel Langdon analizó las condiciones de Fort Marion y recomendó que los padres y los niños no fueran separados y fuesen enviados a Carlisle juntos. Sugirió que se dispusiera para ese fin, terreno suficiente en Carlisle.

Al amanecer del 26 de agosto, se oyeron gritos de los exploradores apaches del campamento de Lawton y Gatewood gritando Bse-chee Day-son“, que en apache significa “Gran Nariz”, como llamaban a Gatewood. Los chiricahuas, con Gerónimo y Naiche a la cabeza, se estaban acercando y preguntaban por el teniente. Gatewood salió a su encuentro con sus intérpretes y cuando los chiricahuas le vieron acercarse, desmontaron, desensillaron sus caballos y pusieron sus armas en sus monturas, todos excepto Gerónimo, que tenía un revólver bajo su chaqueta en su cadera izquierda. Gatewood y los apaches hostiles se sentaron bajo un viejo mezquite y otra vez parlamentaron, mientras que el campamento norteamericano estaba en silencio, sin hacer ningún movimiento brusco para no precipitar una crisis.

Primero los apaches hostiles querían oír otra vez toda la descripción del general Miles, estando satisfechos con las respuestas del teniente. Inmediatamente después Gerónimo dijo que él, sus guerreros y sus mujeres y niños estaban dispuestos a reunirse con el general en algún lugar de los Estados Unidos para hablar y entregarse a él en persona, siempre que Gatewood y los soldados norteamericanos les acompañaran a la frontera para protegerlos de los mexicanos y de otros estadounidenses que pudieran encontrar. Gerónimo quería que sus guerreros pudieran mantener sus armas hasta que formalmente se hubieran rendido; además quería que cualquiera de cada grupo tuviera libertad para ir al campamento del otro, y deseaba que Gatewood cabalgara con los apaches y durmiera junto a ellos cuando fuese posible. Gatewood llevó a Gerónimo al campamento norteamericano para presentárselo a Lawton y a Leonard Wood, ya que nunca le habían visto en persona. Lawton dio el visto bueno con lo cual, todos los apaches hostiles entraron al campamento estadounidense. Todos, soldados y apaches, estaban visiblemente relajados. Gatewood empleó su tiempo, esa mañana, para escribir a su esposa: “26 de agosto. Querida esposa: Ahora estoy en un campamento en el río Bavispe, a unos 48 km al sur de San Bernardino. Bueno, he tenido una charla en persona con Gerónimo. Estuvimos todo el día de ayer y acabé muy cansado. Nos hemos convertido en grandes amigos […] Así que ya ves que no corrí ningún peligro.

Esta mañana llegó Gerónimo a este campamento del capitán Lawton. Salí a su encuentro y se dirigió derecho al campamento dejando su arma y su caballo fuera. Me dijo que iría conmigo a donde sea ya que nunca le he hecho daño y siempre le ayudé cuando estaba en Fort Apache. Quería conocer al capitán Lawton así que se saludaron delante de todo el destacamento.

Ayer les di el mensaje del general Miles pero ellos no quieren ir a Florida. Estarían de acuerdo en volver a las White Mountains, como antes. Me pidió ver al general en persona y hablar con él. Están cansados de luchar y quieren estar junto a sus familias una vez más […] Ellos hacen muchas bromas y fuman tabaco y tienen buen humor, en general, a excepción de Naiche. Todo lo que dice es que quiere reunirse con sus hijos. Realmente sentí pena por él porque yo sé cómo se anhela estar con la familia. Tengo nostalgia al verlo porque yo quiero ver a mi esposa y a mis pequeños también […] Mi misión habrá acabado cuando Gerónimo y Miles se reúnan […]  

A Gerónimo no le gusta el capitán Wirt Davis, ni Chato ni Mickey Free. Él me dijo: Usted puede venir a nuestro campamento cuando quiera. Usted no es más responsable de esta guerra que yo. Yo le conozco. Si el general Miles no quiere la paz, venga y díganoslo. Nunca más tengamos miedo. Si quiero hablar, voy a su campamento a cualquier hora y siéntanse seguros. Iré con ustedes ahora sólo al campamento del capitán Lawton, si usted lo desea. Es lo que siento hacia usted‘.

Esta mañana envió a un hombre por delante para decirme que nos encontraríamos fuera de nuestro campamento. Así lo hice. Él dejó su arma, me cogió la mano y me dijo: ‘Yo iré con usted’. Ahora está holgazaneando por  todo el campamento, charlando con el capitán Lawton. Realmente quieren rendirse pero quieren que sus familias estén con ellos. ¿Puede alguien culpar a un hombre por querer ver a su esposa e hijos. ¿Estaría yo contento si les trasladan a Florida? Gerónimo quiere ir a Washington para hablar con elGran Padre’. Escribiré de nuevo en cuanto pueda. El correo sale ya y todavía tengo que hacer el informe para el general Miles. Con la esperanza de abrazar pronto a toda mi familia, sigo siendo tu amante esposo“.

Que Gatewood no mintió a su esposa lo corroboran las declaraciones de George Wratten, que sirvió como intérprete durante gran parte de las conversaciones de paz. Wratten escribiría más tarde: ¿Me crees? Soy tu amigo y voy a donde sea“, dijo Gerónimo a Gatewood. Él siempre tuvo mucha fe en el teniente Gatewood porque nunca lo había engañado. Él era el único hombre que podía tener éxito en esa misión y el general Miles lo sabía cuando le envió.

Como todos los chiricahuas, incluyendo las mujeres y niños, habían entrado en el campamento de Lawton esa mañana del 26 de agosto, el capitán quería salir de inmediato hacia la frontera. Como máximo mando en el campamento, tenía la responsabilidad de llevar a salvo a Gerónimo a la conferencia con el general Miles. Por eso estaba nervioso de que Gerónimo volviese a las montañas como había hecho antes con Crook, y Lawton no quería esa mancha en su historial. Gerónimo estaba dispuesto a salir y los apaches pasaron esa tarde y el día siguiente tranquilos, acompañados de Gatewood y George Wratten, moviéndose ante los soldados. No nos acompañó ningún militar sino que iban por delante de nosotros [de los apaches], la mayor parte del tiempo fuera de la vista de los soldados, recordó más tarde Wratten, y añadió: No hubiéramos salido con cualquiera militar, y no necesitamos a ninguno de los que nos acompañaban. Sabíamos que no debíamos tratar de capturar a Gerónimo, o llevarlo rodeado de soldados“. La noche del 27 al 28 de agosto, la banda de Gerónimo y los soldados de Lawton y Gatewood la pasan cerca del río San Bernardino [en su trayecto por Sonora]).

Mientras tanto, la mañana del 27 de agosto, el presidente Cleveland había dado la orden de clasificar a los apaches chiricahuas como prisioneros de guerra y que debían ser recluidos en Fort Marion [St. Augustine, St. Johns County, Florida]; y el general Sheridan telegrafiaba al Secretario de Guerra, Endicott diciéndole que ignorase las declaraciones del coronel Langdon acerca de la imposibilidad de alojar a un gran número de prisioneros apaches en Fort Marion.   

El 28 de agosto, cuando el grupo formado por el destacamento de Lawton y Gatewood y la banda de Gerónimo, acababan de emprender la marcha hacia la frontera internacional, son interceptados por un destacamento de 180 soldados mexicanos al mando de Jesús Aguirre, prefecto del distrito de Arizpe [Sonora]. Gerónimo hizo amago de huir con los suyos a las montañas pero Gatewood le aseguró que nada le pasaría. Que en caso necesario, el destacamento de Lawton se interpondría entre los mexicanos y ellos, para que los apaches continuasen hacia la frontera, protegidos por él mismo y sus hombres.

Eso hizo Gerónimo, cabalgando rápidamente unos 15 km, con una protección por las alas y unaguy-manning pequeña retaguardia a cargo de Naiche y unos pocos guerreros. Después de aproximadamente una hora, los apaches se pararon, no queriendo estar demasiado separados de su escolta de soldados estadounidenses. También, de producirse un enfrentamiento entre los mexicanos y los hombres de Lawton, querían tomar parte. Gerónimo tenía ganas de librar una última batalla contra sus antiguos enemigos mexicanos. Mientras los apaches cabalgaban hacia el norte, Lawton envió al teniente Abiel L. Smith, al cirujano Leonard Wood, y a Tom Horn, montados en sus mulas, hacia la columna mexicana. Vieron que la mandaba Jesús Aguirre, prefecto de Arizpe. Smith dio el mensaje de Lawton:retírese y salga del camino“. Aguirre se negó, diciendo que había venido a atacar a los apaches renegados. Insistió incluso cuando le informaron que los apaches hostiles se habían rendido a los estadounidenses e iban hacia la frontera. Smith volvió a buscar a Lawton mientras Wood y Horn mantenían las conversaciones. Lawton llegó y dijo que los apaches se habían rendido a los Estados Unidos y que no permitiría que se entrometiera; que cualquier ataque sobre los apaches conllevaría un ataque estadounidense contra los mexicanos, algo que Aguirre no quería.  Sin embargo, pidió ver con sus propios ojos la rendición de Gerónimo. Lawton accedió a organizar una reunión entre Aguirre y Gerónimo, con 10 hombres armados por bando como escoltas. Los mexicanos acamparon. Entonces Lawton envió a Leonard Wood con instrucciones para que Gatewood convenciera a Gerónimo de que volviese para reunirse con el prefecto. Al principio se negó, teniendo que ir el propio Lawton hasta el campamento apache y convencerle de cómo se haría la entrevista. Al final accedió si se hacía cerca de su campamento.

Primero llegó Aguirre, con 10 hombres fuertemente armados, siendo recibido formalmente geronimo-the-gunfighter-bob-boze-bellpor los estadounidenses. Entonces Gerónimo, a la cabeza de 10 guerreros, se acercó cauteloso entre los arbustos, llevando un rifle Winchester agarrado por el cañón con la mano izquierda y un revólver en la parte frontal de la cadera izquierda. Ambas partes esperaban una traición pues así ha sido la historia de sus encuentros durante añosEstando bajo un árbol, en un momento determinado, Aguirre echa mano a su pistolera para colocársela bien. Automáticamente, Gerónimo echa mano a su revólver y medio desenfunda. Aguirre retrocedió. En cuestión de segundos, todas las armas de los apaches estaban amartilladas, apuntando a los mexicanos. Los apaches, sin duda, habrían disparado si los hombres de Lawton no se hubieran interpuesto entre ellos y los mexicanos. Los norteamericanos les persuadieron, bajaron sus armas y la tensión disminuyó. Gatewood describiría la escena: “Cuando Gerónimo se acercó, le presenté al prefecto, cuyo nombre he olvidado, y me aparté un poco tras él. Después de darle la mano, el mexicano colocó su revólver hacia adelante lo que provocó que Gerónimo desenvainara el suyo a media salida de la funda; que el blanco de sus ojos se pusiese rojo, y que apareciese una expresión diabólica en su cara. El prefecto puso sus manos a la espalda, y Gerónimo bajó su mano derecha. Así se evitó un serio asunto. El prefecto le preguntó por qué no se había rendido en Fronteras. Gerónimo respondió que no quería que le matasen.

– Aguirre: ¿Vas para rendirte a los norteamericanos?’.

Gerónimo: ‘Sí, porque puedo confiar en ellos. Pase lo que pase, no me matarán ni a mí ni a mi gente’.

–  Aguirre: ‘Luego iré hacia adelante para ver si te has rendido’.

Gerónimo: ‘No. Tú irás hacia el sur y yo hacia el norte. No tengo nada que ver con usted ni con nadie de su gente’.

Así ocurrió“.

El teniente Walsh recordaría más tarde: “Yo estaba de pie a un lado, a pocos metros de los apaches y lo que me impresionó fueron los ceños fruncidos en sus rostros y el odio que mostraron hacia los mexicanos […] Los mexicanos estaban indudablemente nerviosos y sin duda contentos cuando la entrevista terminó. Ellos no habrían tenido ninguna oportunidad en un enfrentamiento contra los apaches“.  

El informe de Lawton a Miles de ese día comentaba que los apaches no confiaban en los mexicanos y que temían ser engañados de alguna manera. “Cualquier declaración que autorizara o que desearan hacer un acuerdo con los mexicanos, dicen los apaches que es falsa […] Gerónimo también me dijo que se alejó de Fronteras porque temía una traición por parte de los mexicanos. Esa información le vino bien a Miles porque, pocas horas después, le llegó un telegrama de Luis Emeterio Torres, gobernador de Sonora, indicando que el prefecto de Arizpe le había informado de que los apaches deseaban rendirse a él pero que lo impidieron las tropas estadounidenses. Miles respondió al gobernador enviándole el mensaje de Lawton. El destacamento mexicano se volvió hacia el norte a excepción de un soldado que Aguirre dejó con los estadounidenses para comprobar la rendición.

Lawton también había informado al general Miles de que su destacamento estaría en San Bernardino [Cochise County, Arizona] con GerónimoNaiche y sus seguidores, en total 38, mañana, el 29 del corriente. Y añadía: “Gerónimo vino a rendirse y estoy seguro de que lo hará […] Existen muchas complicaciones y a veces temo por el resultado final“. Cada incidente provocaba los nervios de Lawton, el cual temía que, de alguna manera y por cualquier motivo, Gerónimo huyera a las montañas de nuevo.

Ese mismo día, el general Miles envió un telegrama a Richard Coulter Drum,  Secretario interino de Guerra: Su despacho transmitiendo el telegrama del presidente recibido. Por favor, transmita la siguiente respuesta: los apaches han estado, sobre el papel, considerados como prisioneros de guerra, pero nunca han estado desarmados ni sin caballos. Si ellos creen en los informes publicados de que van a ser desterrados a la enfermiza Florida, junto a los últimos hostiles, su traslado de un territorio montañoso y boscoso será más difícil, si no imposible.  Están de acuerdo en ir a un lugar que yo podría designar. Mi propósito era, si el gobierno lo aprobaba, trasladarlos al menos a 1930 km al este, completamente desarmados, con sus objetos, en el invierno, al menos, a Fort Union, New México, dispersar a los niños por las escuelas industriales del país, instalar a los adultos en uno o dos puestos militares, donde adquirirían hábitos de trabajo, hasta que el gobierno les proporcionara una residencia permanente y medios para subsistir. De esta forma estarían completamente bajo control, estarían satisfechos, y la gente [de Arizona] liberada de su presencia y sin pérdidas de vidas. A Gerónimo se le ha notificado que puede rendirse, pero sujeto a las disposiciones del gobierno. Con mucho respeto, Nelson A. Miles, General de Brigada“.

El 29 de agosto, la banda de Gerónimo avanzaba hacia la frontera, con los tenientes Gatewood, Thomas J. Clay [que acababa de llegar con suministros] y Leonard Wood, el teniente cirujano, con el destacamento de Lawton más atrás. A eso de las 14:00 horas, se detuvieron para acampar y esperar a Lawton. Pasó una hora sin saber nada de él ni de los suministros que traía. Gatewood, Clay y Wood sólo tenían una lata de leche condensada. Los apaches estaban haciendo fogatas para preparar su comida y Gatewood se fijó en la de Perico, primo 2º de Gerónimo, donde su mujer Biyaneta asaba trozos de carne de venado, un macho cazado esa mañana. También tenía harina, azúcar y café. Viendo sus rostros hambrientos, Perico les invitó a comer. Gatewood recordaría: “La mujer lo puso todo limpio, la comida estaba bien hecha y le gustó vernos comer así, de todo corazón“. 

Ese día llega un mensaje de Miles: Si la columna de apaches va a San Bernardino, deben ir acompañados por su destacamento o tenga rehenes en su poder para obligarles a actuar de buena fe, de lo contrario podrían no ir“. El capitán William A. Thompson, ayudante de Miles, añadió: El general dice que puede decir a los apaches que lo mejor que pueden hacer es rendirse como prisioneros de guerra. Algunos de ellos pueden permanecer en su campamento como garantía. Usted está plenamente autorizado para recibir su rendición. El general dice que no permite que ninguno de sus oficiales u hombres estén en manos de los apaches pero cuantos más rehenes tengan en su poder, mejor. Por orden del general Miles“.

Antes de oscurecer, Gerónimo se sorprendió al ver el rifleHotchkiss” de Leonard Wood, un arma que nunca había visto. Le preguntó si podía ver el mecanismo. Debo confesar que me sentí un poco nervioso pensando que fuera un truco para hacerse con una de nuestras armas“, escribió Wood en su diario. Ante tal situación, no podía oponerse abiertamente, enseñando a Gerónimo cómo funcionaba el arma. Éste pidió unas pocas municiones para poder disparar el arma. La cargó, apuntó y disparó. Al no tener un blanco fijo, casi da a uno de sus guerreros. Estecasi” fatal accidente, fue para él divertido, riendo a carcajadas y diciendo varias veces, buen arma“.

El 30 de agosto, el destacamento de Lawton, con la recua de mulas, llegó al campamento de Gerónimo y de Gatewood, estando todo el día esperando noticias del general Miles. Al analizar el mensaje de Miles del día anterior, Lawton se percató de que los oficiales del Cuartel General de Miles no entendían la situación real, al igual que el propio general, por lo que envió una comunicación: “Señor: Los apaches están acampados a 24 km al sur de aquí a la espera de tener noticias del general. No sé si los apaches hostiles se rendirán ante mí o ante alguien pero sí al general, y sólo es necesario comprender claramente lo que hay que hacer con ellos. Entregar las armas y rendirse incondicionalmente creen, al parecer que significa, que a algunos de ellos los van a matar. Prefieren morir con las armas en sus manos y luchando.

Es una tarea difícil hacerlos luchar cuando no desean, y más aún sorprenderlos y rodearlos cuando están observando cada movimiento. 

Mi infantería todavía no ha llegado, aunque he enviado a buscarla dos veces. Sólo tengo 26 hombres de caballería, en caballos casi agotados, y después de mi avance a marchas forzadas desde el río Aros y posteriormente por las duras marchas, mi recua de mulas está muy fatigada. He enviado un mensajero al comandante de las tropas en Cajón Bonito [municipio de Agua Prieta, Sonora] pidiéndole ayuda en caso de que los apaches hostiles huyan, lo que creo que harán.

Sinceramente deseo que el propio general venga y lleve estos asuntos en persona. Si ellos no se rinden creo que incursionarán de nuevo en los Estados Unidos, y será de nuevo tan terrible como lo puedan hacer, ya que estarán desesperados“. 

El general Miles, sin embargo, no tenía intención de reunirse con los apaches hostiles hasta estar absolutamente seguro de que iban a rendirse. Si huían sería responsabilidad de un oficial de menor rango pero no para él. La anterior huida de Gerónimo fue la ruina del general Crook. Él quería la gloria de la campaña de Gerónimo.

El 31 de agosto, el destacamento de Lawton partió, con todos los apaches, hacia el Cañón de Guadalupe [municipio de Agua Prieta, Sonora] acampando otra vez,  esperando noticias de Miles. Lawton había estado intercambiando mensajes a través del heliógrafo con Miles, quien respondió al mensaje anterior de Lawton: Cada vez que tenga una oportunidad de asegurar las personas de Gerónimo y Naiche hágalo por cualquier medio, y anule toda posibilidad de que escapen.

Poco después, en otro mensaje añadía: Si usted cree que es mejor, cuando reciba este mensaje puede decirles que tiene un mensaje mío y del presidente y cuando se los lea, les puede decir que depongan las armas y permanezcan en su campamento o puede hacer lo que le parezca mejor. Si usted tiene alguna garantía o rehenes, yo iré pero no si ellos van a poner su campamento en las colinas para tener otro tipo de conversaciones y ser sólo un medio que les permita llegar varios días antes que las tropas.

Sin embargo, Miles envió ese día un tercer mensaje: Si los apaches le dan cualquier garantía, o rehenes, de que van a rendirse ante iré, o puede utilizar cualquier otro medio que usted piense válido. Será justificado el uso de cualquier medida. Si se rinden no los mataremos sino tratados justamente. Estoy dispuesto a partir pero no a menos que esté seguro de que lo haga bien.

La ausencia de Lawton mientras intercambiaba estos mensajes, inquietó mucho a los apaches porque varios meses antes había habido allí una escaramuza [un ataque de Chihuahua el 8 de junio de 1885] donde murieron tres soldados, temiendo una venganza de alguien del destacamento. De hecho, el teniente Abiel L. Smith, el oficial que Lawton dejó al mando después de encontrarse con su destacamento poco antes dijo que, si de él dependiera, pondría fin a todo el asunto de su rendición aniquilándolos. Los apaches se inquietaron tanto que, en un momento, montaron en sus caballos y comenzaron a salir del cañón; las mujeres y los niños delante y los guerreros atrás. Viéndolo, Gatewood montó y galopó hasta alcanzarles. Los soldados le siguieron pero a un  ritmo más pausado.

Cuando llegó Gatewood al lado de Gerónimo, éste preguntó al teniente qué haría en caso de que los soldados empezaran a disparar. Gatewood respondió que, si es posible, cabalgaría hacia las tropas para detener los disparos; de lo contrario, se iría con los apaches. Naiche, que se había unido a la conversación, dijo: “Tienes que venir con nosotros, por miedo a que alguno de los nuestros crea que quieres traicionarnos y te mate“. Gatewood les dijo que estuviesen alerta pero que confiasen en los soldados y en el general Miles. Los apaches finalmente accedieron a unirse de nuevo al destacamento, aunque sin desechar del todo sus temores porque le propusieron que fuera con ellos a las montañas cercanas a Fort Bowie donde esperarían mientras él iba a informar al general Miles y a organizar su rendición ante él. Gatewood escribiría: “Yo sabía que el general no estaba en Fort Bowie, y al ir allí, los apaches podían ser atacados y huir dejándome a mí en la estacada“. También sabía que cualquiera que permitiera a los apaches hostiles huir, o que pudiera ser considerado responsable de la misma, arruinaría su carrera en el Ejército. Durante ese día, mientras Lawton estaba fuera, Gatewood se enteró de que algunos de los jóvenes oficiales habían concebido un plan para atraer a Gerónimo con un pretexto a su campamento y matarlo. Temiendo que los apaches se enterasen, Gatewood propuso esa noche a Lawton irse y unirse a algún otro destacamento. Dijo que sus órdenes eran ir con Kayitah y Martine para contactar con Gerónimo y entregarle un mensaje y que, ya que todo eso se había logrado, no debía quedarse con su destacamento [de Lawton]. Éste respondió que era necesario que se quedara, que ambos tendrían problemas si los apaches huyen de nuevo a las montañas, y que iba a usar la fuerza, si es necesario, para retenerle.

Gerónimo dio las garantías necesarias a Miles enviando a Fort Bowie como rehén a Perico, primo 2º suyo, con el intérprete George Wratten [hombre blanco que sabía perfectamente apache y que llegaría a vivir más de 20 años con ellos, incluso siendo prisioneros de guerra]. Perico recibió orden de decir a Miles que los apaches hostiles querían rendirse, con la esperanza de que así se les permitiera regresar a Arizona en un plazo razonable de tiempo. Miles no estaba en Fort Bowie en ese momento pero incluso cuando le llegó el mensaje de que Gerónimo había entregado un rehén, todavía expresó dudas sobre su sinceridad.

El 1 de septiembre, el general Miles telegrafió a Lawton: Si usted está seguro de que los apaches se rendirán ante mí, partiré esta noche“. Miles se debatía entre dos sentimientos conflictivos. Si, efectivamente, querían rendirse, él quería estar presente para apuntarse el éxito; pero si los apaches huían a las montañas, quería estar lejos para que no le pasara lo que a Crook, por lo que necesitaría un chivo expiatorio, lo que ponía al capitán Lawton de los nervios.

El 2 de septiembre, la banda de Gerónimo con los soldados de Lawton y Gatewood llegaron al Skeleton Canyon [Cochise County, Arizona]. Lawton envió un mensaje a Miles pidiéndole que viniese a negociar con Gerónimo: Los apaches están muy inquietos e intranquilos en su último campamento, al ver el movimiento de las tropas y la cantidad de correos que llegan a mi campamento que, quizás no pudieran entender. Están excepcionalmente alertas y vigilantes, y sorprenderles es sencillamente imposible. Quizás se podría matar a traición a uno o dos pero sólo lo empeoraría más.

Hoy, en una charla con Gatewood propusieron ir a las inmediaciones de Fort Bowie y esperarle a usted. Quieren verle y decirle que van a hacer lo que usted les diga. Estoy seguro, y esa es la opinión de los intérpretes y de Gatewood, que son sinceros y están ansiosos de rendirse pero desean hacerlo sólo ante la máxima autoridad.

Hoy nos trasladamos a este punto [Skeleton Canyon], y creo que usted debe venir a la vez y tratarlos como usted crea; o debe darme una orden definitiva sobre qué hacer. La responsabilidad en este momento es demasiado grande para mí. Los apaches están recelosos e inseguros, y la reunión de las tropas les ha hecho sospechar de mí. Hoy me dijeron que no querían dejar sus armas mientras los soldados estén por todas partes, pero cuando usted venga, si les dice que las dejen, lo harán y yo les creo. Ellos han mantenido todas las promesas hasta ahora.

Soy consciente ahora de que asumí una gran responsabilidad cuando les permití venir a mi campamento y les prometí que estarían seguros hasta que pudieran verle, y han lamentado una y mil veces que el teniente Gatewood jamás encontró mi destacamento, pero yo creí sinceramente, y todavía lo creo, que quieren rendirse, y que yo era trasmisor de sus planes. Les he seguido cuatro meses y sabemos lo difícil que es sorprenderlos, y creo que no debemos contribuir a que se vayan de nuevo.  A lo sumo un poco de diplomacia los pondrá a todos en nuestras manos como prisioneros […] Yo estaría encantado de tener directamente un oficial suyo para que asuma el mando“.

El mensaje de Lawton llegó a Fort Bowie, enviado a galope hasta la estación de heliógrafo más cercana, y transmitido a Miles, quien iba ya de camino en carruaje. El capitán William A. Thompson, ayudante de Miles, responde a Lawton por heliógrafo que el general  llegará al San Bernardino Valley [Cochise County, Arizona] esa misma noche del día 2. De hecho iba hacia el Skeleton Canyon pero muy lentamente, y no teniendo claro si estaba haciendo lo correcto. Siempre tuvo dudas, como lo prueba lo siguiente. El gobernador de Sonora, Luis Emetrio Torres  le había telegrafiado el 31 de agosto para ponerle en conocimiento de lo que le había dicho el prefecto de Arizpe: “Acabo de recibir de Arizpe noticias de la rendición de Gerónimo y su banda a sus tropas. Espero ansiosamente a tener estas noticias confirmadas por usted“. Miles respondió ese mismo día: “Los apaches han estado hablando de rendirse y han estado cerca de nuestras tropas en el cruce de los ríos San Bernardino y Bavispe [los dos en Sonora] pero yo no creo que tengan intención de rendirse y creo que estaría bien tomar todas las precauciones contra sus incursiones o su retorno a la región montañosa de la Sierra Madre“.

Ese mismo día, Miles envía dos mensajes intentando justificar un posible fracaso. El primero: “Al comandante general de la División del Pacífico, general Oliver Otis Howard: Hoy voy a la frontera mexicana para ver a los apaches hostiles pero no anticipemos cualquier resultado favorable. Todavía están en las montañas y no bajo el control de nuestras fuerzas. Todavía hay una posibilidad de que algo bueno resulte“.

El segundo a su esposa: Voy por la mañana a ver a los apaches hostiles que están con Gerónimo. Ellos han dicho que querían verme. Tengo muy poca fe en su sinceridad y no espero ningún buen resultado. Pero todavía hay una posibilidad de que vengan entrar, y creo que debo agotar todos los esfuerzos para conseguir que no se pierdan más vidas, si es posible“. Miles pasa la noche en el Rucker Canyon [Cochise County, Arizona]).

* El 3 de septiembre, el general Miles llega al Skeleton Canyon [Cochise County, Arizona] ageneral-miles-and-apache-scout última hora de la tarde. (Gerónimo llega desarmado desde su campamento, estrecha la mano a Miles y luego mira a los oficiales comenzando la reunión. “El general Miles es amigo tuyo“, traduce el intérprete. “No lo había visto nunca pero durante este tiempo he necesitado amigos. ¿Por qué, entonces, no estaba a mi lado?”, contesta Gerónimo. Cuando traducen estas palabras, los oficiales estallan de risa. Más tarde, Miles diría: “Era uno de los hombres de aspecto más inteligente, más resuelto y decidido que haya  encontrado nunca. Creo que nunca he visto una mirada tan clara, penetrante y misteriosa como la suya […] Cada uno de sus movimientos denotaba vigor, energía y determinación. Todo cuanto hacía tenía un propósito”.

La conversación fue traducida del inglés al español y del español al apache y luego al revés. UnRifles de Gerónimo estadounidense llamado Nelson hizo la traducción del inglés al español; y un apache, José María Yaskes, lo traducía del español al apache.

Gerónimo quiso saber bajo qué condiciones se rendía. Miles respondió dibujando una línea en el suelo, diciendo: Esto representa el océano“. A continuación, puso al lado de la línea, una roca. Esto representa el lugar donde está Chihuahua [Florida] con su banda.

Luego puso otra piedra a corta distancia de la primera y dijo: Esto te representa a tí, Gerónimo“. Cogió una tercera piedra geronimos-surrender-charles-banks-wilsony la puso cerca de la segunda. Esta representa a los apaches en Fort Apache. El presidente quiere llevarte y juntarte con Chihuahua“. Acto seguido cogió la piedra que representaba a Gerónimo y su banda y la puso al lado de la que representaba a Chihuahua en Florida. Por último, puso la que representaba a los apaches de Fort Apache al lado de las que representaban a Gerónimo y Chihuahua, diciendo: Esto es lo que el presidente quiere hacer, tener a todos juntos [en Florida]. Miles dijo en esta conversación que la estancia en el Este tendría una duración indefinida pero que al final de la misma, los apaches serían devueltos a Arizona. Y concluyó: Dile que no tengo nada más que decir. Me gustaría hablar normalmente con él pero no entendemos nuestras respectivas lenguas. Gerónimo acto seguido se dirigió a Gatewood, sonrió y dijo en apache: Bueno, usted dijo la verdad“. Luego le dio la mano a Miles y dijo que no importaba lo que los demás hicieran, que él se rendía. Hasta que salieron para Fort Bowie al día siguiente, Gerónimo rara vez se alejó de la vista de Miles, como si temiera naiche-jeroen-vogtschmidtque el general se olvidara de su acuerdo. Gerónimo sabía lo suficiente sobre la legislación civil de Arizona y no tenía ningún deseo de estar a disposición del sheriff de los condados de Cochise o Pima para ser juzgado civilmente. Florida era preferible al tipo de justicia que le iban a ofrecer en Arizona. La única dificultad de la noche  fue que Naiche no había aparecido a la conferencia con Miles. La rendición no sería completa hasta que el jefe hereditario de los apaches chiricahuas no estuviera presente [En realidad el hijo de Cochise era jefe de lo que quedaba de los apaches chokonen pero por el prestigio de su padre y por la unión del resto de bandas, fue considerado así]).

* El 4 de septiembre, Naiche está en las colinas, a varios kilómetros de distancia, con atelnietze-apache-chokonen-primo-de-naiche-jeroen-vogtschmidtvarios miembros de la banda. (Su esposa Ha-o-Zinne, Gerónimo y Gatewood, van a decirle que el general Miles ha llegado y que sería descortés hacerle esperar. Dice estar preocupado por su “hermano” ausente, al parecer en busca de unos caballos que habían dejado en Sonora y no había regresado. Naiche asumió que había muerto a manos de los mexicanos y que estaba llorando su muerte. Pero en realidad, ese apache a quien llama “hermano” era su primo Atelnietze, que había huido a México con un joven pariente suyo llamado Satsinitsu, un viejo nednai llamado Nat-cul-baye y cuatro mujeres y niños, los cuales vagaron por la Sierra Madre libremente durante una década. Atelnietze fue herido gravemente en una escaramuzanat-cul-baye-jeroen-vogtschmidtcon soldados norteamericanos en 1896 y probablemente murió poco después. Nat-cul-baye falleció alrededor de 1900.

Según Gatewood, Naiche tenía con él de 12 a 15 guerreros con sus familias. Gatewood le dijo: Naiche, usted me prometió que cuando llegáramos a la frontera hablaría con el general Miles sobre la rendición“. Naiche se quedó pensativo y respondió: “Así es“, y de inmediato fue con Gatewood a reunirse con Miles. Reunió a su banda, los llevó y se entregó formalmente. Todos los apaches hostiles dejaron sus armas y se hicieron los preparativos para el viaje a Fort Bowie.  Miles diría de él:Un joven guerrero alto y delgado, cuya dignidad y elegancia de Winchester de Naichemovimientos son dignos de cualquier príncipe“.

Miles continúa sus conversaciones con Gerónimo y Naiche quienes acaban convencidos de ir a Fort Bowie [Cochise County, Arizona] cuando se desata una gran tormenta por lo que todos se refugian en las tiendas de campaña y en los carros. Miles, Naiche y Gerónimo se sientan juntos. Miles escribe en su informe que “Naiche, el hijo de Cochise y jefe hereditario de los apaches chiricahuas efectuó la rendición de su banda ayer por la mañana“. La última guerra apache había terminado.

Según los exploradores apaches Kayitah y Martine, los términos de la rendición de Gerónimo son controvertidos, la entrega estaba lejos de ser incondicional. De hecho, las circunstancias del caso parecen demostrar que el general Miles no estaba en condiciones de exigir la rendición incondicional de los hostiles, y que la persuasión era el principal factor de éxito en la última compaña contra Gerónimo. La reputación de astucia que tenía no sería tal, si cuando estaba lejos de su enemigo, se hubiese entregado sin condiciones).

* A las 10:00 horas de la mañana del 5 de septiembre, Miles, Gerónimo, Naiche y otros cuatro apaches (tres hombres y una mujer) van en un carro ambulancia a Fort Bowie (Cochise County, Arizona) escoltados por un destacamento al mando de los tenientes Wilder y Clay. (Miles dijo a Bill Gadd, conductor del carruaje: “No dejes que el sol se ponga sobre ti“. El general tenía prisa por recorrer los 105 km antes de que se hiciese de noche. Al acercarse a Fort Bowie, Wilder cabalgó hasta allí regresando con una botella de whisky. Miles preguntó para qué era. Wilder respondió: Clay debe de estar sediento por el polvo por ir detrás del carruaje, y pensé que querría beber algo“. Miles replicó: “No, espere a que Clay ponga a los apaches en el cuerpo de guardia y tendrá todo lo que quiera para beber“. Antes de llegar a Fort Bowie, Gerónimo miró hacia las Chiricahua Mountains diciendo: Esta es la cuarta vez que me rindo“. Miles respondió rápidamente: “Y creo que es la última…“. El resto de apaches iban con Lawton y su destacamento. Mientras, los apaches chiricahuas que estaban en la Reserva de San Carlos eran reunidos con el truco de realizar una votación.

Miles envió mensajes al general Howard y a los gobernadores de Arizona, Conrad M. Zulick; New Mexico, Edmund G. Ross; y Sonora, Luis Emeterio Torres, indicando que los apaches se habían “rendido como prisioneros de guerra” y que la rendición de Gerónimo era incondicional. Howard notificó a sus superiores el hecho y que “… los chiricahuas deben enviarse directamente a Fort Marion [St. Augustine, St. Johns County, Florida] como el presidente, a través del Departamentoplaca-de-la-rendicion-de-geronimo de Guerra, ordenó“). 

* El 6 de septiembre, Miles telegrafía a L. Q. C. Lamar, Jr., al Departamento de Interior:Los apaches se han rendido como prisioneros de guerra el 4 de septiembre. Regresé aquí anoche trayendo a Gerónimo, a Naiche, el jefe hereditario y a otros tres. Lawton traerá al resto por la mañana, unos 40 en total. Están perfectamente obedientes y harán lo que yo diga. Tengo la intención de enviarlos a Florida en unos pocos días, a menos que se ordene lo contrario“.

* El 7 de septiembre, el presidente Cleveland ordena que todos los hostiles sean custodiados como prisioneros hasta que puedan ser juzgados por sus crímenes y los que deban ser enviados a Florida, los lleven de inmediato. (Esta orden fue enviada a Howard, quien la reenvió a Miles. Éste envía un telegrama al Secretario interino de Guerra, R. C. Drum, quien se lo reenvía al presidente Cleveland diciendo: “Aquí no hay alojamiento para mantener a estos indios, y si se escapan a una de estas montañas pueden causar problemas y todo el trabajo realizado por el Ejército se habrá perdido. Todo está preparado para el traslado y yo, sinceramente, solicito permiso para sacarlos de este territorio montañoso por seguridad; por lo menos a Fort Bliss [El Paso County, Texas]; a Fort Union [Mora County, New Mexico]; o a Fort Marion [St. Augustine, St. Johns County, Florida]”.

El presidente Cleveland responde a la solicitud de Miles: “Creo que Gerónimo y el resto de los hostiles deben ser enviados de inmediato a la instalación militar o prisión más cercana, donde puedan estar debidamente vigilados. Lo más importante ahora es evitar toda posibilidad de escape“.

Mientras, 383 chiricahuas de la Reserva de San Carlos son trasladados a Holbrook [Navajo County, Arizona] diciéndoles que van a Washington, D. C. para reunirse con el presidente de los Estados Unidos. El viaje dura 6 días y 5 noches llegando a Holbrook el 12 de septiembre por la tarde.  La caravana se extendía unos 2 km a medida que avanzaba hacia el norte, pues contenía algunos carros, 1.200 caballos de los apaches, y unos 3.000 perros. En la parte delantera y trasera de la columna iban compañías de infantería, mientras que las unidades de caballería cubrían los dos flancos. Los exploradores apaches iban con sus carabinas preparadas cortando cualquier vía de escape.

Por las noches, los soldados vigilaban estrechamente para que los apaches no pudieran escaparse y para protegerlos de un grupo de vaqueros que seguían a la caravana de cerca, buscando una oportunidad para saldar viejas cuentas con los apaches. Éstos eran conscientes de ello por lo que no se alejaban mucho. Llegarían el 12 de septiembre después de recorrer, lentamente durante cinco noches y seis días, los 160 km que les separaban de Holbrook [Navajo County, Arizona]. 

Miles no cabía en sí de gozo. Ese mismo día escribe a su esposa: “Si hubieras estado aquí me habrías visto cabalgar por las montañas con Gerónimo y Naiche como me vistes hacerlo sobre las colinas hasta el Yellowstone con el jefe Joseph [tribu nez percé]. Fue un brillante final para un difícil problema“.

* La mañana del 8 de septiembre, el capitán Lawton y el grupo de apaches llegan a FortLlegada de los apaches renegados a Fort Bowie Bowie. (Pero tres hombres, tres mujeres y un niño que venían con él, dejan el grupo 11 km antes de llegar a Fort Bowie. Lawton se confió, mandando a los exploradores apaches por delante, les siguen él mismo y su destacamento, seguidos de la recua de mulas y por último los apaches renegados. A pesar de la inmediata persecución, eludieron a las tropas internándose en México. Dos meses después murieron todos, excepto una mujer, a manos de los Rurales de Sonora al mando del coronel  Emilio Kosterlitzky.

Pero a Fort Bowie también llegó uno más; la noche anterior, Nohchlon, la esposa de Chappo [hijo de Gerónimo] había tenido una niña. Mientras, Sheridan telegrafía a Miles: “Como el presidente aún no ha decidido qué hacer con la banda hostil de Gerónimo y, ya que son presos sin condiciones, se les mantendrá confinados en Fort Bowie [Cochise County, Arizona] hasta que la decisión del presidente le sea comunicada“. Parece que ese telegrama llegó a Fort Bowie el mismo día 8; y que el capitán William Thompson no informa de él a Miles. A las 14:55 horas, Miles ordena llevar a la banda de Gerónimo a la estación de Bowie para llevarles al Este, a cargo del capitán Lawton. Los exploradores apaches del teniente Gatewood, Martine y Kayitah también fueron enviados como prisioneros de guerra con el grupo de Gerónimo, acompañándolos el intérprete blanco George Wratten.

Con Gerónimo, de unos 63 años, iban su mujer, She-gha, de unos 35 años.

Naiche, de unos 34 años y su mujer, Ha-o-zinne, de unos 18 años.

Perico [primo 2º de Gerónimo], de unos 37 años y su mujer, Biyaneta, de unos 28 años.

Fun [hermanastro de Perico y primo 2º de Gerónimo], de unos 22 años, y su mujer, Tahtziltoey, de unos 19 años.

Ahnandia, de unos 26 años, y su mujer, Tah-das-te, de unos 26 años.

Nah-bay o Napi, [hermano de Laziyah] de unos 45 años; su mujer de unos 35 años; y su hija de 2 años.

Yanozha, de unos 26 años, y su mujer, Tsikahda, de unos 20 años.

Tissnolthos, de unos 22 años, y su mujer de 16 años.

Beshe, de unos 70 años, y su mujer Ugohun, de unos 58 años [padres de Ha-o-zinne].

Chappo [hijo de Gerónimo], de 22 años; su mujer, Nohchlon, de unos 17 años; y su hija de un mes.

Laziyah, de unos 46 años, y su mujer de 37 años.

Motsos, de unos 35 años, [su mujer Bashdelehi y sus tres hijos estaban en Florida].

Tsisnah o Kilth-de-ga-ah, soltero de unos 35 años [después se casaría con Lozah o Lucy Tsisnah en 1887].

Zhonne, soltero de unos 20 años [hijo de Ugohun e hijastro de Beshe. Después se casaría con Lozah, cuando ésta se separó de Tsisnah].

Hunlonah o Lonah, de unos 21 años; [su mujer Dolan, de unos 36 años; y su hija Bessie, de 3 años, estaban en Florida].

Scayocoarnet,  de unos 11 años.

Garditha, huérfano de unos 10 años.

Alchintoyah o Estchinaeintonyah, de unos 9 años.

Laeswani, de unos 6 años.

Miles tuvo una reunión final con Gerónimo y Naiche en la que les dijo: A partir de ahora queremos empezar una nueva vida“; y sosteniendo una de sus manos con la palma abierta y hacia arriba, hizo una línea sobre ella con el dedo de la otra mano y, señalando a la palma de la mano, dijo: Esto representa el pasado, todo cubierto de huecos y crestas“. Luego frotando las dos manos, dijo: “Esto representa el borrado del pasado que se considera lisa y llanamente olvidado“.

Al mando de los 20 hombres del 4º de Caballería que custodiaba a la banda de Gerónimo en su traslado a Florida estaba el capitán Lawton, con los tenientes Clay y A. L. Smith, el teniente cirujano Leonard Wood, y el intérprete George Wratten. La Orden de Campo nº 89, emitida por el general Miles indicaba:”… hacerse cargo de los prisioneros de guerra apaches chiricahuas y continuar con ellos hasta Fort Marion, Florida“).

El 9 de septiembre, el general Miles, que había viajado a Albuquerque [Bernalillo County, New Mexico], recibió el telegrama que envió Sheridan y que llegó a Fort Bowie el día 8 [posiblemente, ese telegrama es el que recogió el capitán William Thompson]. Miles telegrafió al general Howard informando que los apaches se rindieron sólo a condición de ser exiliados. Miles informó al Departamento de Guerra que él cumplió con la orden de llevarles al puesto o prisión más cercana. Afirmó que envió a los chiricahuas a Florida pero podrían ser interceptados en Fort Sam Houston [San Antonio, Bexar County, Texas] o desviados a Fort Leavenworth [Leavenworth County, Kansas].

El general Howard telegrafió a Miles: “Tengo la orden del presidente, enviada directamente al general Nelson Appleton Miles desde el Departamento de Guerra, que ordena conducir a los prisioneros chiricahuas al fuerte más cercano o prisión militar“. Por el contrario, Gerónimo y su banda habían sido enviados a San Antonio [Bexar County, Texas] en ruta hacia Fort Marion [St. Augustine, St. Johns County, Florida] y, ciertamente, esas no eran las órdenes del presidente de enviarlos al fuerte más cercano o prisión militar. Cuando en Washington se tuvo conocimiento del traslado de los apaches, pidieron explicaciones a Miles: “¿Por qué ha actuado así en contra de la orden dada por su superior Sheridan, el 7 de septiembre, de mantenerlos bajo  vigilancia hasta que el presidente hubiese decidido sobre el asunto y por qué lo hizo con tanta celeridad?“).

El 10 de septiembre, el Secretario interino de Guerra Richard C. Drum ordenó que el tren de Gerónimo fuese detenido en San Antonio. Los apaches fueron detenidos allí durante seis semanas. El propósito era determinar bajo qué condiciones se rindieron y decidir qué hacer con los apaches.

Los términos originales de la rendición ofrecidos por Gerónimo, Naiche y Nana, y aceptados en marzo por el general Crook en el Cañón de los Embudos, fueron la estancia en Florida durante dos años para volver a las reservas de Arizona. El presidente Cleveland se negó a aceptar estos términos, a pesar de haber autorizado a Crook a aceptarlas si “era necesario para asegurar su rendición“. La posterior huida de Gerónimo a México dio a Cleveland y al general Sheridan la excusa para anular el acuerdo de Crook con los apaches hostiles, incluso con los que no habían huido. Después de la rendición final de Gerónimo al general Miles, no sólo los “renegados”, sino otros apaches chiricahuas de la reserva y exploradores apaches leales fueron detenidos y enviados también a Florida. Crook lucharía toda su vida para revocar esa decisión y permitir a los apaches volver a una reserva más adecuada para el clima a los que estaban acostumbrados. Gerónimo expresó al intérprete George Wratten su preocupación. “¿Matarán a alguien de los míos? A mí no me van a matar“, aseguró a Wratten. “Tengo esa promesa de Usen, pero mis guerreros no están tan protegidos. Usen prometió que ni mi hermana ni Daklugie [el hijo de Juh] morirían, y que yo  viviría para ser un hombre viejo y tener una muerte natural. Pero él no dijo nada con respecto a los bravos. Es por ellos por los que temo“.

El 12 de septiembre, el Secretario interino de Guerra, Richard Coulter Drum ordenó enviar a Chato y su delegación de Fort Leavenworth a Fort Marion. Mientras, a la tarde llegaron a Holbrook [Navajo County, Arizona] los 383 chiricahuas que habían sido trasladados desde la Reserva de San Carlos para ser enviados al Este.

La caballería formó un semicírculo alrededor de uno de los lados de un vagón de tren mientras la infantería vigilaba el otro lado. Durante esa última noche en Arizona, permitieron a los apaches comer los últimos novillos que iban con la caravana. El teniente Stover describió esa noche: ¡Qué vista! Yo estaba de pie en una zona alta sobre la vía del tren, con vistas al gran campamento junto al río Little Colorado, viendo un espectáculo que quizás nadie verá de nuevo. Varios cientos de hogueras brillaban entre el monte bajo, y alrededor de cada una de ellas, grupos de indios bailaban y cantaban celebrando su próximo viaje para ver al ‘Gran Padre’ en Washington. Los tambores sonaban sin cesar y el frenético canto monótono de los indios impregnaba el aire de la noche, y el aullido lastimero de los miles de perros [que parecían olfatear una catástrofe], daba una impresión curiosa y maravillosa, difícil de olvidar. Esta reunión duró toda la noche y muchos habitantes de la pequeña localidad fronteriza de Holbrook la pasaron viendo el espectáculo.

* A primeras horas del 13 de septiembre, en Holbrook (Navajo County, Arizona), los 383 apaches chiricahuas son llevados al tren para ser enviados a Fort Marion (St. Augustine, St. Johns County, Florida) como prisioneros de guerra. (A una orden del coronel James F. Wade, los soldados comenzaron a acercarse al tren obligando a los apaches a subir a los vagones. Muy pocos de ellos había estado alguna vez en un tren por lo que se resistían a subir. Los soldados arrojaron a las mujeres y a los niños al tren por la fuerza entre fuertes gritos. Los hombres siguieron a sus sus familias. Todas las ventanas de los vagones donde iban los apaches habían sido afianzadas para evitar huidas, a pesar del calor de septiembre. Cuando el tren arrancó de un tirón, todos los apaches se levantaron y comenzaron a gritar. Poco a poco se calmaron, observando el paisaje. Todas sus pertenencias quedaron atrás, y cuando el tren arrancó, los miles de perros abandonados corrieron frenéticamente para mantenerse al lado de los vagones en movimiento, ladrando con todas sus fuerzas. 

Poco a poco los perros disminuyeron su velocidad aunque algunos de ellos corrieron durante 30 km. El teniente Stover más tarde preguntó a un residente de Holbrook qué había sido de los perros: Sólo teníamos que llegar y dispararles desde lo alto de los caballos, lo que nos mantuvo ocupados. Los caballos de los apaches no supusieron mayor problema; el 10º de Caballería los llevó a Fort Union [Mora County, New Mexico], donde fueron vendidos en subasta pública“.

Durante el viaje del tren, los primeros y los últimos vagones iban ocupados por los soldados de la escolta y, entre cada vagón, en las plataformas, iban cuatro soldados. Las paradas para echar agua a la locomotora se hacían a lo largo de la ruta, no en las poblaciones. Las raciones se pusieron en seis montones, designándose a seis apaches para llevar la comida a sus respectivos grupos. Debido a que las puertas y ventanas estaban cerradas, al no poder asearse, al calor de septiembre del suroeste, y a la ausencia de sanitarios, el olor en el interior de los vagones aumentó de forma considerable. El teniente Stover recordó más tarde: En la primera parada, después de que hubiesen dejado salir a los indios, el superintendente de la ruta, que estaba en el tren, quiso ir al interior de uno de los vagones pero no pasó de la puerta. ¡Uf!, esto es horrible!’, exclamó.Supongo que todo lo que podemos hacer con esto es quemarlo cuando lleguemos a nuestro destino. Esa noche tuve que ir a la parte posterior del vagón del tren, y como no hubo paradas, me vi obligado a hacer mi camino a través de todo el tren. ¡Cielos! Cuando pienso en ese viaje, incluso en este momento, me  mareo. Algo había que hacer para limpiar los coches, pero cualquier método normal hubiera sido insuficiente por lo que cuando el tren se paró para comer a la mañana, el superintendente tenía cada vehículo preparado para lavarlo con una manguera y un potente chorro de agua. Claro que no era un placer ir en uno de los vagones después de esta limpieza pero era la única manera de que cualquier humano, aparte de un indio, pudiese entrar en ellos“.

El tren pasó a través de Albuquerque [Bernalillo County, New Mexico] hacia St. Louis [St. Louis County, Missouri]. Como iba lentamente hacia el este, parando en los desvíos para que pasasen todos los demás trenes, los apaches sospecharon cada vez más de que no iban a Washington para ver al Gran Padre’. Los soldados les prometieron que serían bien tratados, sin embargo estaban llenos de dudas y en un constante estado de alarma. Cuando el tren entró en un largo túnel, los apaches  se asustaron gritando de terror. Cuando el tren salió por el otro extremo del túnel, la mayoría estaban bajo sus asientos. Al este de St. Louis, una mujer apache dio a luz a un niño. En la siguiente parada, dos hombres [Massai y un indio tonkawa llamado Gray Lizard] lograron esconderse fuera del tren y huir, llevándoles un año regresar a Arizona. Desde St. Louis el tren se dirigió a Atlanta [Fulton County, Georgia], y luego a Fort Marion, [St. Augustine, St. Johns County, Florida], a donde llegaría el 20 de septiembre.  

Ih-tedda [esposa de Gerónimo] da a luz a una niña en Fort Marion a donde había sido enviada con el grupo de Chihuahua el pasado 7 de abril, a la que llaman Marion por el lugar de nacimiento [en el futuro se cambiaría el nombre por Lenna]. El presidente Cleveland ordena a Miles realizar un informe completo sobre los términos de la rendición que se dio los apaches).

* El 14 de septiembre, Chato y su delegación salen de Fort Leavenworth (Leavenworth County, Kansas) en tren, no hacia donde les habían prometido, sino a la prisión de Fort Marion (St. Augustine, St. Johns County, Florida)

* El 15 de septiembre, el periódico “Pensacola Commercial” de Pensacola (Escambia County, Florida) sugiere que Gerónimo y sus seguidores sean encarcelados en Fort Pickens (Escambia County, Florida).

* El 18 de septiembre, la delegación de Chato y Loco llega a Fort Marion ([St. Augustine, St. Johns County, Florida]. Son 13 apaches: 10 hombres y tres mujeres, constituyendo el segundo contingente de apaches chiricahuas, tras el de Chihuahua, en llegar a Fort Marion [St. Augustine, St. Johns County, Florida]).      

* El 20 de septiembre, llegan a Fort Marion (St. Augustine, St. Johns County, Florida), custodiados por los soldados del coronel Wade, los 381 chiricahuas (el tercer contingente) que habían salido el 13 de septiembre de Holbrook ([Navajo County, Arizona]. Habían salido 383, pero por el camino se escaparon dos, Massai y Gray Lizard, un indio tonkawa. Según el “Annual Report of the Secretary of War”, son 278 adultos; 41 niños entre 5 y 12 años; y 62 niños menores de 4 años. Esos 381 apaches, más los 13 del grupo de Chato, más los 73 del grupo de Chihuahua [habían muerto un adulto y 3 niños] suman 471 prisioneros en Fort Marion). 

* El 22 de septiembre, el capitán Bourke escribe a Herbert Welsh, secretario de la “Asociación por los Derechos de los Indios”: …  Si nuestro gobierno construye una política india basada en la traición, la mentira y el doble juego, no se puede culpar a los indios por hacer buenas imitaciones de malos modelos….

* El 23 de septiembre, el presidente Cleveland ordena al general Howard hacer un informe detallado relativo a las circunstancias inmediatas que rodearon a la captura de los apaches“.

* El 24 de septiembre, el general Miles responde a la orden del presidente presentando un informe completo sobre las condiciones de la rendición. (El general Oliver Otis Howard envió un telegrama al presidente y al secretario de Guerra: Yo creí en un primer momento, por los informes oficiales, que la rendición era incondicional, y que las tropas no iban a matar a los hostiles. Ahora, desde los despachos del general Miles, y desde su informe anual, remitido  por correo el presente día 31, las condiciones son sencillas; , que la vida de todos los apaches debe garantizarse; y , que deben ser enviados a Fort Marion, Florida, con su tribu, incluyendo a sus familias, habiendo dado ya la orden.

Acabo de recibir un despacho del general Miles, y al ser por correo, es largo, pero no añade ningún hecho respecto a los términos de la rendición de los apaches hostiles“).

* El 25 de septiembre, Richard Coulter Drum, Secretario interino de Guerra, ordena al general Miles que explique las condiciones exactas que dio a Gerónimo y Naiche para que se rindieran: Parecería… que Gerónimo, en lugar de ser capturado, se entregó, y que la rendición, en lugar de ser incondicional, contrariamente a lo esperado aquí, fue acompañado de condiciones y promesas. Para que el presidente pueda entender claramente la situación actual de Gerónimo y su banda, quiere que usted informe por telégrafo las promesas exactas, si las hay, que se les hicieron en el momento de la rendición“.

El 29 de septiembre, el general Miles responde a Richard Coulter Drum, Secretario interino de Guerra, indicando las condiciones de la rendición. El informe era impreciso, careciendo de datos: “En esencia, las conversaciones y comunicaciones entre yo, Gerónimo, Naiche y los otros antes de su rendición y que ahora figuran en mi informe, son los siguientes: … a principios de julio, envié a dos hombres [los exploradores apaches Kayitah y Martine] para ir al campamento hostil para exigir su rendición. En ese momento, yo no tenía la menor idea de que los indios hostiles insinuaban rendirse a mis tropas, para ser tratados de manera diferente de aquellos que se entregaron a mí o a los demás, en otras partes del país. Cuando los hostiles se retiraron de las inmediaciones de la población mexicana de Fronteras, seguidos de cerca por el destacamento de Lawton, los dos hombres arriba mencionados entraron en su campamento y exigieron su rendición; que rehusaron al principio pero desearon ver al capitán Lawton, quien accedió a entrevistarse con ellos. Los indios pidieron términos y privilegios similares a los que se les había dado antes.

Informé por heliógrafo al capitán Lawton que sus peticiones no podían ser concedidas pero que él estaba autorizado a aceptar su rendición como prisioneros de guerra. A continuación, se comprometieron a entregarse ante mí, y con este fin, a petición del capitán Lawton, me uní a su destacamento. Gerónimo vino y me contó sus quejas. Le dije que el capitán Lawton y el teniente Gatewood eran honorables, y que yo estaba allí para confirmar lo que habían dicho ellos, y que si arrojaban sus armas y se ponían a nuestra merced, no morirían pero que debían entregarse como prisioneros de guerra y confiar en la justicia del gobierno o confiar su futuro al presidente de los Estados Unidos. Les informé que estaba trasladando a todos los chiricahuas y Warm Springs [los norteamericanos denominaban así a los chihennes o mimbreños, también chiricahuas] de Arizona, y que todos serían sacados de este territorio, de una vez y para siempre, y así lo entendieron. Gerónimo respondió que iba a obedecer cualquier orden que le diera y que iría a cualquier lugar, y que iba a traer su campamento, lo cual hizo. Posteriormente Naiche rindió su campamento de la misma manera. Su situación es la misma que la del jefe Joseph, Toro Sentado, y tantos otros; que son estrictamente prisioneros de guerra, resultado de la habilidad y fortaleza de nuestras tropas“.

El general David S. Stanley [comandante del Departamento de Texas con sede en Fort Sam Houston] recibió la orden de determinar, tan completa y claramente como fuera posible, si Gerónimo y Naiche comprendieron bien las condiciones de su rendición y las circunstancias inmediatas que condujeron a ella. Stanley interrogó por separado acerca de su comprensión de los términos por los que se habían rendido. Ambos dieron la misma respuesta. En el Skeleton Canyon, Miles dijo: “Bajen sus armas y vengan conmigo a Fort Bowie, y en cinco días verán a sus familias, que están ahora en Florida con Chihuahua, y no sufrirán ningún daño“. Más tarde, en Fort Bowie, Miles dijo: “Todos somos hermanos; no teman a nadie, nadie os hará daño; ustedes se reunirán con todos los chiricahuas; … ustedes tendrán una reserva separada para su tribu, con caballos y carros, y nadie les harán daño“. En su entrevista, Gerónimo se inclinó y limpió un trozo de tierra con su mano; luego declaró que en Fort Bowie, Miles hizo lo mismo, y dijo: “Todo lo que has hecho hasta ahora será borrado así y olvidado, y comenzarás una nueva vida“. Los chiricahuas permanecieron en sus tiendas, sin nada que hacer salvo jugar a cartas, masticar y fumar tabaco, y hablar.

Al día siguiente, el 30 de septiembre, el general Stanley, envió un telegrama al Secretario de Guerra: Recibido su despacho. Obedeciendo sus instrucciones, he interrogado hoy, por separado, a Gerónimo y a Naiche, sin levantar sus sospechas; estando presente el capitán Lancaster, comandante del puesto. Ambos jefes dijeron que nunca pensaron en la rendición hasta que el teniente Gatewood, el intérprete George Wratten, y los dos exploradores apaches [Kayitah y Martine] llegaron a donde ellos diciendo que elGran Padre’ quería que se rindiesen; que creían esto, pero no creían al general Crook, porque habló mal de ellos, y pensaron que estarían bajo las órdenes de Chato“. Ese mismo día, Wratten leyó una sinopsis del informe del general Miles a Washington. Gerónimo le interrumpió repetidamente con suspiros de aprobación. Todas las mañanas, Gerónimo preguntaba al oficial encargado si había recibido algún mensaje del “Gran Padre”. También preguntaba frecuentemente sobre sus esposas que estaban en Florida, a quienes quería ver tanto como a los demás. Sin embargo, día tras día, la respuesta del oficial era la misma: “Ningún mensaje del ‘Gran Padre’ de Washington“. A medida que pasaba el tiempo y el aburrimiento aumentaba, el oficial cogió a dos chiricahuas y a los dos exploradores, Kayitah y Martine, para pasear por San Antonio. Los apaches vieron un gran número de personas blancas y muchos edificios.

* En octubre, el teniente Stephen C. Mills selecciona a los hijos mayores de las familias apaches para ser enviados desde Fort Marion (St. Augustine, St. Johns County, Florida) a la Escuela Industrial India de Carlisle (Cumberland County, Pennsylvania).

* El 1 de octubre, el teniente coronel Langdon, comandante de Fort Marion (St. Augustine, St. Johns County, Florida) informa sobre las condiciones de vida de los prisioneros chiricahuas: No se ha producido ni un solo desorden, ni ningún indio ha dejado de cumplir con las instrucciones generales o particulares dadas por mí o por el oficial de guardiaLas raciones dadas a los prisioneros apaches se componen de carne vacuna, 453’59 gramos diarios por cabeza para los adultos; 226’79 gramos para los niños de menos de 12 años de edad; también pan, azúcar, café y frijoles. Una vez por semana, o cada 10 días, reciben patatas y cebollas en pequeñas cantidades. Samuel Bowman [intérprete mestizo de sangre cherokee y blanca] me informó que la cantidad de raciones durante el confinamiento es menor de lo que les daban en la reserva, donde obtenían un suministro considerable de caza y verduras; y frutas del mescal, raíces y semillas, y chumberas. Las personas confinadas deben obtener más vegetales y frutas de las que estos indios reciben. Especialmente con el presente ejemplo, donde hay una etapa de transición del salvajismo a la civilización, es deseable una dieta de frutas y verduras mayor. Las raciones son insuficientes.

Durante el invierno, la ropa de los apaches era totalmente insuficiente y nada adecuada. La mayoría de ellos llevaban sólo la que traían de Arizona. Durante los días fríos cuando, incluso en St. Augustine era necesario abrigarse bien, los niños apaches estaban obligados a estar dentro de las tiendas de campaña para protegerse. La mayoría de ellos no tenían nada con qué taparse salvo un trozo de tela de algodón. El Dr. Horacio Caruthers, un filantrópico ciudadano de St. Augustine, en vista de ello, pidió ayuda a varios amigos del Norte y, finalmente, a través de los esfuerzos del senador por Massachusetts, Henry Laurens Dawes, logró que el gobierno concediera un pedido de ropa.

(La ropa perteneciente a los hombres no llegaría hasta diciembre de 1886; y la de las mujeres y niños, hasta primeros de marzo de 1887. En estas fechas, hay confinados 469 apaches, entre ellos adultos y niños, incluyendo también a 14 exploradores apaches. El general Crook escribe al capitán Bourke expresando su preocupación por las condiciones del encarcelamiento de los chiricahuas).

* El 7, 14 y 15 de octubre, el gabinete del presidente Cleveland se reúne para discutir el caso de los chiricahuas.

* El 11 de octubre, el Secretario de Guerra, William C. Endicott envía un telegrama a Richard Coulter Drum, Secretario interino de Guerra:Sus dos telegramas de ayer los recibí anoche. Estuve ausente durante el día. Sus órdenes para mantener a Gerónimo y al resto de su banda bajo estrecha custodia hasta que se decida qué hacer con ellos, como determine el presidente, han sido aceptadas. Por supuesto, el general Stanley tiene amplios medios para custodiarlos. Creo que Chato y los que están con él deben ser enviados a Fort Marion. Su carta del día 7 la acabo de recibir. Noto que usted dice en ella que no puede haber ninguna objeción a la entrega de Gerónimo y otros sujetos a las autoridades civiles. No debería mencionar que pueden ser entregados a las autoridades civiles, y no hacer ni decir nada hasta que se decida qué hacer. Acabo de recibir su carta del día 9, conteniendo el despacho del presidente sobre su custodia; y la información que tiene el general Miles del telegrama”.

* El 19 de octubre, el Secretario de Guerra, William C. Endicott informa al general Sheridan: Por orden del presidente se ordena que los apaches adultos hostiles [varones], 15 en total, capturados recientemente en México y ahora en San Antonio [Bexar County, Texas]sean enviados bajo adecuada vigilancia a Fort Pickens [Pensacola, Escambia County, Florida] y mantenidos en estrecha custodia hasta nuevas órdenes. Estos indios han sido culpables de los peores crímenes conocidos por la ley, cometidos bajo circunstancias de gran atrocidad, y la seguridad pública requiere ser alejado de la escena de sus depredaciones y vigilados con la más estricta vigilancia.

El resto de la banda capturada al mismo tiempo, formada por 11 mujeres, seis niños y dos exploradores  [Kayitah y Martine], debe ser enviada a Fort Marion [St. Augustine, St. Johns County, Florida] junto con los otros apaches recientemente trasladados y ahora bajo custodia en ese puesto [la banda de Chihuahua]”.

Ese mismo día, 19 de octubre, el capitán Charles L. Cooper, del 10º de Caballería, llegó a Fort Apache con el grupo demangas-jeroen-vogtschmidt Mangas [hijo de Mangas Coloradas] que fue interceptado cerca de las Black Mountains [Sierra y Grant Counties, New Mexico]. Con Mangas iban dos guerreros [Goso y Fit-a-hat]; tres mujeres [una de ellas es Dilth-cley-ih, esposa de Mangas e hija de Victorio]; y cinco niños [dos de ellos, Asa Daklugie y Fran Mangas]. Iban con 29 mulas y cinco ponis. Mangas dijo que su banda era tan pequeña porque parte de sus seguidores habían sido capturados por los mexicanos y nunca se supo más de ellos [De hecho habían sido capturados el 3 de octubre, cuando les mataron soldados irregulares de indios tarahumaras, cazadores de cabelleras]).

* El 22 de octubre, el general David Stanley vuelve a entrevistarse con Gerónimo y Naiche, quienes le reiteran las condiciones de su rendición, oponiéndose al plan del presidente Cleveland de separarlos de sus familias. (Repitieron lo que ya habían dicho sobre su rendición, añadiendo que Miles había puesto tres piedras en el suelo, representando a Gerónimo, Chihuahua, y los apaches de la reserva, y puso una encima de las otras. Eso es lo que el presidente quiere hacer“, concluyó Miles, “ponerlos a todos juntos“. Wratten no había sido intérprete en el Skeleton Canyon pero apoyó el relato apache de lo que pasó.

Finalmente, 42 días después de llegar a San Antonio, Stanley les informó que en unas pocas horas cogerían un tren, los 15 hombres subirían a un vagón; y las mujeres y los niños, más Kayitah y Martine a otro. Los hombres serían llevados a un lugar llamado Fort Pickens [Pensacola, Escambia County, Florida], mientras que las mujeres y los niños irían a Fort Marion, donde estaban Chihuahua y su gente desde hace más de seis meses; y donde los 381 chiricahuas de la Reserva de San Carlos habían llegado el 20 de septiembre. El tren salió de San Antonio a las 16:00 horas, con los descontentos y traicionados apaches.

La mañana del 25 de octubre, el tren llegó a Pensacola [Escambia County, Florida] trayendo a los apaches que habían salido de Fort Sam Houston. Era el cuarto contingente de apaches en llegar a Florida. Bajo vigilancia, subieron a los 15 hombres [Naiche y Gerónimo entre ellos] al “Twin”, un barco de vapor para el corto viaje que realizaron a través de la bahía de Pensacola hasta Fort Pickens. Sus esposas e hijos [11 mujeres y 6 niños] permanecieron en el tren y fueron llevados, junto a los exploradores Kayitah y Martine [en total: 19 apaches] a Fort Marion, donde fueron encarcelados con los otros chiricahuas. En Fort Pickens, lo primero que hicieron fue trabajar para limpiar el lugar de las hierbas y matojos que había por todo el fuerte. El general John M. Schofield, comandante de la División Militar del Atlántico, diría una gran mentira: Gerónimo dice que están muy satisfechos“). 

El 26 de octubre, Richard Coulter Drum, Secretario interino de Guerra, informó al general Howard: El teniente general en jefe del Ejército [Sheridan] ordena que Mangas y los otros dos varones adultos, recientemente capturados en Arizona, sean enviados a Fort Pickens, para su confinamiento; y las tres mujeres y cinco niños del mismo grupo sean enviados a Fort Marion“. El teniente Clay, del 10º de Caballería, al mando del destacamento de custodia, salió de Fort Apache [Navajo County, Arizona] el 30 de octubre para Holbrook [Navajo County, Arizona]. Allí cogieron el “Atlantic and Pacific Railroad” para viajar al Este. Durante el viaje murió el anciano Fit-a-hat uno de los hombres apaches, [en Albuquerque {Bernalillo County, New Mexico} el 2 de noviembre] por causas naturales, siendo dejado en Fort Union [Mora County, New Mexico] para su entierro. Dos días más tarde, el 4 de noviembre, Clay informó desde Coolidge [Hamilton County, Kansas], que Mangas había tratado de escapar la noche anterior. De alguna manera deslizó sus esposas sobre sus manos, a pesar de estar bajo la vigilancia de un centinela, rompió el cristal de la ventana del tren que iba a 56 km/h y saltó. El tren se detuvo, y Clay corrió afuera para encontrar a Mangas aturdido por la caída, sin poder huir. Un médico lo examinó en Coolidge, curándole unas heridas pero no dándose cuenta de que tenía un brazo roto. [El general Miles recordaría más tarde: Es imposible esposar a un indio de forma segura, ya que sus manos son más pequeñas que sus muñecas“].

Posteriormente Mangas explicaría que no había querido escapar sino suicidarse. Diría: “… los soldados me apuntaban constantemente con sus rifles, amenazando con dispararme, y diciendo que las mujeres ahora les pertenecían. Algunas de las mujeres fueron violadas, incluyendo la esposa de Mangas. Este hecho viene relatado en “The Incarceration of the Chiricahua Apaches, 1886-1914: A Portrait of Survival”, realizado por Brenda L. Haes. Tesis histórica presentada en la Facultad de Posgrado de la Universidad de Texas).

El 27 de octubre, el general David Stanley envió un informe al Cuartel General: General de Brigada, David Stanley, Comandante del Departamento de Texas, San Antonio, 27 de octubre de 1886, al Ayudante General del Ejército, Cuartel General de la División de Missouri, Señor:

‘De conformidad con las instrucciones contenidas en el telegrama del Cuartel General, División del Missouri, de fecha 20 de octubre de 1886, los prisioneros apaches confinados en este lugar fueron enviados a Fort Pickens y a Fort Marion, Florida, el viernes 22 octubre, 1886, siendo la primera fecha en que pudo organizarse un transporte adecuado. Yo informé a los indios de su destino sólo unas horas antes de su partida. Gerónimo y Naiche solicitaron una entrevista conmigo en cuanto supieron que iban a salir de aquí, y al hablar con ellos, les dije exactamente lo que iba a ser de ellos. Consideraban la separación de sus familias como una violación de los términos pactados en su rendición, por los que se les había garantizado de la forma más comprensible para sus mentes que iban a unirse con sus familiares en Fort Marion.

Estuvieron presentes en la conversación el mayor J. P. Wright, cirujano; el capitán J. G. Ballance, juez; George Wratten, el intérprete, Naiche y Gerónimo. Los indios fueron separados de sus familias en este lugar. Las mujeres, los niños y los dos exploradores se colocaron en un vagón por separado antes de salir. En esta entrevista conmigo contaron el siguiente incidente que consideran como parte esencial del tratado de su rendición y que tuvo lugar en el Skeleton Canyon antes de rendirse, y antes de que cualquiera de ellos, salvo quizás Gerónimo, hubiera renunciado a las armas, y cuando aún eran plenamente capaces de escapar y de defenderse.

El general Miles les dijo: ¿Quieren venir conmigo a Fort Bowie e ir a ver a vuestros familiares a Florida?’ Después fueron a Fort Bowie, donde les aseguró que iban a ver a sus familiares en Florida en cuatro o cinco días’. Mientras que en el Skeleton Canyon, el general Miles les dijo: ‘He venido para tener una charla con ustedes’. La conversación fue traducida del inglés al español y del español al apache y viceversa. Del inglés al español lo hacía un hombre llamado Nelson. Del español al apache lo hacía José María Yaskes. El traductor José María Montoya también estuvo presente pero no tradujo nada. El Dr. Wood, cirujano militar, y el teniente Clay estuvieron presentes. El general Miles trazó una línea en el suelo y dijo: Esto representa el océano’, y poniendo una pequeña roca al lado de la línea, dijo: ‘Esto representa el lugar donde Chihuahua está con su banda’.  Luego cogió otra piedra y la colocó a poca distancia de la primero, y dijo: ‘Esto representas tú, Gerónimo, luego cogió una pequeña piedra y la puso a poca distancia de las demás y dijo: Esto representa a los indios en Camp Apache. El presidente quiere que te lleve y te junte con Chihuahua. A continuación, cogió la piedra que representaba a Gerónimo y su banda y la puso al lado de la que representaba a Chihuahua en Fort Marion. Después de hacer eso, cogió la piedra que representaba a los indios en Camp Apache y la colocó junto a las otras dos piedras que representaban a Gerónimo y a Chihuahua en Fort Marion y dijo: ‘Esto es lo que el presidente quiere hacer, que todos ustedes estén juntos’. Después de su llegada a Fort Bowie, el general Miles les dijo: ‘A partir de ahora queremos empezar una nueva vida’; y sosteniendo una de sus manos con la palma abierta y horizontal, hizo una línea sobre ella con el dedo de la otra mano y, señalando a la palma de la mano, dijo: Esto representa el pasado, todo está cubierto de huecos y crestas’. Luego frotando las dos manos, dijo: ‘Esto representa el borrado del pasado que se considera lisa y llanamente olvidado.

El intérprete, Wratten, dijo que estaba presente y que escuchó la conversación. Los indios dicen que el capitán Thompson, del 4º de Caballería, también estuvo presente. Naiche, dijo que el capitán Thompson, que actuó como asistente del general, en el Departamento de Arizona, le dijo en su casa de Fort Bowie: ‘No tengas miedo, nadie le hará daño. Va a ir con sus familiares con todos los derechos’. También les dijo que Fort Marion no es un lugar muy grande, no lo suficientemente grande para todos y que, probablemente en seis meses o así, será enviado a un lugar más grande donde pueda estar mejor. Les dijo lo mismo cuando partieron para Fort Bowie.

La idea que tenían de la rendición, está relatada en esta carta, enviada según su deseo y, aunque no opino sobre el asunto, me veo obligado a decir que por mi conocimiento del carácter de los indios y experiencias que he tenido con todo tipo de ellos, así como las circunstancias y los hechos corroborados expuestos ante mí, estoy convencido, en este caso particular, de que la declaración anterior de Naiche y Gerónimo es sustancialmente correcta.

Muy respetuosamente, su obediente servidor, David L. Stanley, general de Brigada“).  

* En noviembre, el presidente Cleveland decide que la cadena perpetua es lo más adecuado para todos los apaches chiricahuas 

* El 4 de noviembre, 32 chicos y 12 chicas apaches, de entre 12 y 22 años, llegan a la Escuela Industrial India de Carlisle (Cumberland County, Pennsylvania) procedentes de Fort Marion (St. Augustine, St. Johns County, Florida), entre ellos Duncan Balatchu, Alfred Bataeke, Betahkatoch [también llamada Edna Graham], Oliver Bitchaiet y Leonard Kanesewah.

* El 6 de noviembre, llegan a Fort Pickens, Mangas y Goso, el quinto y último contingente de prisioneros apaches. (Las tres mujeres [una de ellas es Dilth-cley-ih, esposa de Mangas e hija de Victorio] y los cinco niños que venían con ellos [dos de ellos, Asa Daklugie y Frank Mangas] fueron enviados a Fort Marion [St. Augustine, St. Johns County, Florida]. Con los 10, sumaban 502 más 12 nacimientos, repartidos entre Fort Marion y Fort Pickens [Pensacola, Escambia County, Florida].  

Dilth-cley-ih avisó de que no bebieran demasiada agua del pozo porque estaba salada debido a la contaminación del agua de mar. El ejército proporcionó sólo dos bañeras para tantos apaches por eso las mujeres se bañaban con frecuencia mientras hacían la colada cerca de la playa.

Beshadé, hijastra de Mangas, dijo: no podíamos ir al mar con demasiada frecuencia para lavar la ropa, y no teníamos mucha, así que cuando fuimos nos la quitamos… De repente aparecieron los soldados, gritando: ¡Vayan adentro! ¡Vuelvan dentro del fuerte!“. Recordó la vergüenza a causa de los soldados: “Estábamos como están los animales. Sin privacidad. Ellos actuaron como si no tuviéramos derecho a bañarnos y lavarnos en privado“.   

En esa fecha, había 17 prisioneros apaches en Fort Pickens: Ahnandia, Beshe, Chappo, Fun, Gerónimo, Goso, Hunlonah, Tsisnah [también llamado Kilth-de-ga-ah], Laziyah, Mangas, Motsos, Naiche, Nahbay [también llamado Napi], Perico, Tissnolthos, Yanozha y Zhonne. Los apaches consideraban la separación de sus familias como una violación de los términos de su rendición. 

Hubo cinco tandas para trasladar a los prisioneros apaches: el grupo de Chihuahua [77 personas: 15 hombres, 33 mujeres y 29 niños]; la delegación de Chato y Loco [13 personas: 10 hombres y tres mujeres]; los que llevaron desde la reserva de San Carlos [381 personas: 278 adultos y 103 niños]; el grupo de Gerónimo y Naiche [34 personas: 15 guerreros, 11 mujeres, seis niños, y los dos exploradores Kayitah y Martine]; y el grupo de Mangas [10 personas: dos hombres {eran tres pero el anciano Fit-a-hat había muerto en el trayecto}, tres mujeres y cinco niños]).

* El 8 de diciembre, los niños que habían estado con Mangas llegan a Carlisle. (SonApaches a Carlisle Dorothy Naiche [hija de Naiche y nieta de Cochise], Eva Anosaien [hija de Naw-she], Ramona Chihuahua [hija de Chihuahua], Asa Daklugie [hijo de Juh], Nellie Gray [hija de Colle, también llamado Cathlay o Chullah], Ambrose Chachu [huérfano, descendiente de Mangas Coloradas] y Charles Bictonsewah [probablemente un navajo adoptado por los chiricahuas].

Los padres estaban muy preocupados por las chicas que iban a llevar a Carlisle porque tenían miedo de que les pudiesen hacer algo pero no tenían ningún sitio donde esconderlas. Nana dijo que el ejército no enviaba a la escuela a las mujeres casadas sin sus maridos por lo que aconsejó a los hombres que se unieran a la hija de un amigo y dijeran que era “otra esposa suya”, y así poder protegerlas. Ramona Chihuahua tenía casi 15 años cuando los norteamericanos decidieron enviarla a Carlisle. Chihuahua y su esposa Ilth-gazie, habían prometido  a Ramona en matrimonio a Asa Daklugie, hijo del jefe nednai Juh, también seleccionado para ir a Carlisle.

La preocupación de los padres apaches por la seguridad de sus hijas y de que fuesen violadas tuvo su reflejo en Daklugie, que se preocupaba por su futura esposa. El viaje en tren a Carlisle le inquietaba. Él dijo: “Ramona me preguntó si tenía un cuchillo y si la mataría si ella era atacada. Yo podría tener que matar a Ramona pero mientras ella viva, será un privilegio defenderla y si es atacada, enviar su hermoso cuerpo a un lugar feliz“. Durante el viaje en tren desde Arizona a Florida, los soldados violaron a algunas mujeres y chicas del grupo de Mangas, incluida a su esposa, hecho registrado en los documentos del gobierno. Probablemente Daklugie lo presenció o se enteró, contribuyendo a aumentar la ansiedad de los apaches cuando sus muchachas iban a ser enviadas a Carlisle).

1887

* Este año, Herbert Welsh, secretario de la “Asociación por los Derechos de los Indios” recibe quejas del Dr. Horace Carruthers, médico de St. Augustine (St. Johns County, Florida), sobre el tratamiento que reciben los apaches chiricahuas por la falta de comida adecuada, ropa y asistencia sanitaria.

* El 4 de enero, el capitán Bourke escribe a Herbert Welsh con recomendaciones para los apaches recomendándole también que solicite permiso para visitar Fort Marion (St. Augustine, St. Johns County, Florida).

* El 7 de enero, el teniente coronel Loomis L. Langdon informa sobre las condiciones de reclusión de los apaches en Fort Pickens ([Pensacola, Escambia County, Florida]. Los apaches tenían un régimen de semi-libertad. Las idas y venidas eran permitidas entre fortaleza y la ciudad, lo que sin duda, distraía a los apaches. Pronto llegaron las enfermedades. Ubicados en tiendas atestadas, cerca de las murallas, expuestos a los mosquitos y a la humedad del ambiente, compartiendo los limitados medios de aseo, los apaches eran vulnerables a cualquier infección o contagio en la zona. La malaria, con disentería, mató a un hombre sólo semanas después de la llegada de Chihuahua; aparecieron también las infecciones respiratorias y la tuberculosis. Hubo 367 casos de enfermedades graves durante el año que estuvieron en Fort Marion, 21 de ellas mortales).

* Del 23 de febrero al 7 de marzo, el general Crook está en Boston (Massachusetts) para hablar de los derechos de los indios patrocinado por el “Boston Indian Citizenship Committee”: Casi ocho años de mi vida los he pasado en Arizona, y gran parte de ese tiempo en hostilidades reales con indios apaches. Por lo tanto, tengo derecho a hablar desde el conocimiento adquirido a través de la experiencia, y puedo afirmar con fuerza, que nunca hubo éxito en operaciones contra estos indígenas, a menos que se utilizaran exploradores indios ya sea como auxiliares o independientes de otras formas de apoyo. Tropas regulares han fracasado siempre en nuestro lado de la línea fronteriza, y cualquier aparente éxito en las operaciones mexicanas, se consiguió gracias a la traición, cuyo efecto ha sido considerar a los indios, si es posible, aún más sospechosos y salvajes que antes. Afirmo, por otra parte, sin reserva ni condición alguna, que estos exploradores chiricahuas, como Chato, Noche y otros, hicieron un excelente servicio en perseguir y convencer a los renegados de que se rindieran más que los soldados que participaron junto a ellos, en las operaciones contra los hostiles.

Cuando Gerónimo se reunió con el general Miles en Skeleton Canyon, este le dijo: Depón las armas y ven conmigo a Fort Bowie, y en cinco días, verás a tus familiares, que están ahora en Florida con Chihuahua, y donde no se les hace ningún daño. Cuando llegó Naiche, Miles le dijo lo mismo; que Gerónimo y él fueran a Fort Bowie, diciéndole: Todavía somos hermanos; no temas nada, nadie va a hacerte daño, te reunirás con todos los chiricahuas; dejad vuestros caballos aquí, que os los enviaremos, tendréis una reserva aparte para vuestra tribu, con caballos y carros, y nadie os hará daño’. Gerónimo y Naiche dijeron: ‘Miles nos habló con palabras amables y nosotros le creímos’.  El intérprete George Wratten confirmó esta conversación del general Miles con Gerónimo y Naiche en Fort Bowie“.

* El miércoles 2 de marzo, Herbert Welsh, secretario de la “Asociación por los Derechos de los Indios” visita la Escuela Industrial India de Carlisle ([Cumberland County, Pennsylvania)]: Mi propósito era ir a Carlisle para ver a los chicos y chicas chiricahuas, que fueron enviados desde Fort Marion, el 4 de noviembre de 1886, por orden de las autoridades y puestos bajo el cuidado del capitán Richard Henry Pratt. Cuando estos chicos fueron por primera vez a Carlisle eran salvajes, sucios y salvajes sin formación. Los pocos meses durante los cuales han estado bajo el mando y guía del capitán Pratt y en los que han respirado el civilizador ambiente de la escuela, han provocado grandes cambios en ellos. Por supuesto, la miserable ropa con que venían ha desaparecido y los chicos están ahora limpios, ordenados y decentemente vestidos. Pero el cambio efectuado en ellos no es sólo de aspecto exterior. Han aprendido, con sorprendente rapidez, los modos de la vida civilizada, y han hecho notables progresos en sencillos estudios: aritmética, ortografía y escritura [con pluma y tinta, y en la pizarra]. Físicamente, son tan fuertes, si no más, que cualquiera que los otros niños indios de la escuela, y quien se ha puesto en contacto con ellos está impresionado con su agilidad mental y vigor. Cuando llegaron los primeros, a veces se peleaban entre sí y con otros alumnos. Esta disposición combativa parece ahora estar remitiendo rápidamente, ya que están llegando muchos más, bajo la influencia de los hábitos del orden y del autocontrol. Tienen respeto a la autoridad, y el capitán Pratt me dijo que eran tan fáciles de manejar como cualquiera de los otros chicos.

Los chicos apaches chiricahuas llevados de Fort Marion suman 44, entre 12 y 22 años; de ellos, 32 son chicos y 12 chicas. Antes de irme de Carlisle, el capitán Pratt reunió a estos chicos en un gran salón para darme la oportunidad de explicarles la razón de mi visita, y de mi próximo viaje a donde estaban sus familiares en Florida. Al preguntarles si tenían algún mensaje que pudiera dar a sus amigos, un chico respondió: ‘Dígales que hagan lo correcto y que practiquen la agricultura’. No pude menos que pensar, cuando vi después a los prisioneros apaches, que este excelente consejo era, en estas circunstancias, de muy difícil aplicación.

El trabajo del capitán Pratt en Carlisle a favor, no sólo de estos chicos apaches sino de otros 500 representantes de otras tribus inscritos en ese lugar, es digno de la más alta recomendación. En mi opinión, un hombre de su experiencia, habilidad, energía y éxito en el trabajo en la educación de los indios debe ser premiado por el gobierno con diez veces más atribuciones de las que se han puesto en sus manos. Tal acción estaría en el interés de los indios, así como de la economía. Salí de Carlisle el jueves 3 de marzo“.

El martes 8 de marzo, Welsh llegó a Fort Marion [St. Augustine, St. Johns County, Florida] para realizar un estudio de los prisioneros chiricahuas: “Fui recibido cortésmente por los tenientes Conkling y Smith, quienes están a cargo de los indios allí confinados. Posteriormente presenté mis respetos al general Romeyn Beck Ayres, comandante de St. Francis Barracks, que están en la parte baja de St. Augustine. Estoy en deuda con todos estos señores por su gran bondad, y por la oportunidad que me dieron de hacer un completo y satisfactorio estudio de los indios puestos bajo su cuidado“.

Welsh dijo: Vi al presidente el pasado sábado. Se limitó a decir en lo que respecta a los prisioneros apaches que no hubo tiempo de separar a los culpables de los inocentes antes de trasladarlos. Era urgente hacerlo y no admitía demora. No creía que el hacinamiento de los apaches supusiese un peligro para su salud. Dijo que tenía intención de examinar el asunto“).

* El martes 15 de marzo, se editó en Philadelphia (Philadelphia County, Pennsylvania) el informe de la visita que Welsh hizo, el 8 de marzo, a los apaches confinados en Fort Marion. (El informe decía: “Fort Marion, anteriormente llamado Fuerte de San Marcos, es un buen ejemplo de fortaleza de piedra de los viejos tiempos del modelo de Vauban; con bastiones, foso y torres de vigilancia… El número total de presos indios confinados en Fort Marion en octubre de 1886, cuando el último grupo fue llevado allí, ascendía aproximadamente a 500. En la actualidad se encuentran dentro de sus muros, incluyendo hombres, mujeres y niños, 447; de este número, 77 fueron llevados a Fort Marion el 13 de abril de 1886. Estos habían sido capturados por soldados del general Crook, y pertenecían a la banda de Chihuahua, de los cuales, 15 de ellos eran guerreros, y el resto mujeres y niños

… Realmente parece que ha llegado el momento de contestar a la pregunta, ¿qué se debe hacer con los prisioneros? Está claro que no pueden seguir estando aquí como prisioneros hasta que se mueran todos. Por lo tanto yo, respetuosamente, recomiendo que todo el grupo de presos sean enviados tan pronto como sea posible a Carlisle.

Si un oficial militar de la posición del teniente coronel Langdon recomienda que Chihuahua y sus hostiles sean enviados lejos de Fort Marion, a Carlisle, ¿cómo no va a tener fuerza mi opinión de que Fort Marion es inadecuado para el alojamiento de 447 prisioneros, y que mi recomendación de que los inocentes y gente amistosa internada allí con Chato, sean trasladados de inmediato?

Como he dicho anteriormente, del número original, 44 fueron llevados a Carlisle, 22 han muerto durante su confinamiento [un hombre, seis mujeres y 15 niños]. Ha habido 10 nacimientos. De los 447 apaches, 82 son hombres, y el resto mujeres y niños. Es un hecho interesante, y deseo llamar especial atención sobre ello, con el mayor énfasis posible que, de los 82 hombres, no más de 30 han sido culpables de alguna fechoría reciente, [incluyendo a los 15 hombres que con Chihuahua se rindieron hace un año al general Crook, y los menos prominentes entre hostiles de Gerónimo que se rindieron al general Miles] mientras que muchos otros fueron exploradores de nuestro Ejército, primero con el general Crook, y después con el general Miles, para ayudar a los soldados en la persecución y, finalmente, rendición de Gerónimo y sus hostiles. Estos hombres han sido encarcelados igual que los indios que estaban en guerra con los Estados Unidos y, por su fidelidad y, en algunos casos su inestimable servicio prestado a nuestras armas, han sido recompensados con la cárcel.

Uno de los ejemplos más notables de esa injusticia se encuentra en el caso de Chato, un apache chiricahua, cuya historia voy a narrar brevemente. Este hombre fue una vez hostil y, sin duda, cometió actos de violencia como los indios cuando emprenden el sendero de la guerra. Pero en 1883, Chato se rindió al general Crook, haciendo una promesa de buen comportamiento para el futuro, que nunca ha violado. Desde entonces, ha servido como explorador en nuestro ejército al mando del general Crook, donde ha prestado valiosos servicios.

Chato se ha dedicado a la agricultura en Fort Apache [en la Reserva de San Carlos], donde posee una casa, 56’65 m2 de tierra, y varios caballos y mulas. Construyó su casa sin ayuda. Cuando a principios del verano pasado, L. Q. C. Lamar, Jr., hijo del Secretario del Interior, se entrevistó con Chato en Fort Apache, no le dijo que sospecharan de él o que su invitación para ir a Washington era para encarcelarle. Por el contrario, el objeto del viaje, de acuerdo con la declaración hecha a él por el Sr. Lamar, Jr., [baso mi afirmación con motivo de la entrevista de Chato, y de otro testigo que está en Fort Marion], fue a hablar con las autoridades sobre el posible traslado de él y su gente a una reserva mejor. Chato en consecuencia, fue a Washington el 15 de julio de 1886.

Welsh dijo: Chato tiene 40 años, está en la flor de la vida. Aunque lleve el pelo largo [como los hombres apaches], se viste decentemente como un blanco, llevando una camisa limpia de lino y en el cuello, una corbata de fantasía, un chaleco y un pantalón, y un par de botas altas de cuero. En el lugar del reloj, lleva la medalla que el Sr. Lamar le había dado, en el bolsillo del chaleco sujeto a una cadena de cobre, llamando mi atención el hecho de que trataba de conservar un buen aspecto, aún en la prisión. Él dijo: ‘Usted ve que voy vestido como usted’. Chato tiene una cabeza bien formada, y una expresión varonil, de semblante abierto. Entre otras credenciales, Chato me mostró dos despachos oficiales de sus servicios como explorador y la finalización de los mismos, uno firmado por el teniente Britton Davis, en julio de 1884; y otro por el difunto capitán Emmet Crawford, con fecha de 23 de octubre de 1885. Ambos certifican la buena realización del servicio, declarando que no conocen ninguna razón contra el nuevo alistamiento de Chato. En uno de estos despachos se certifica que el carácter de Chato es bueno, y en el otro, excelente. 

También tengo en mi poder una copia de un documento firmado por el Honorable Secretario de Guerra [Chato me enseñó el original] en el que el señor Endicott afirma que:El presidente Cleveland le ha asegurado que siempre y cuando él mantenga fe en el gobierno, éste atenderá sus intereses‘. No se qué opinará Chato de este compromiso“.

También se refiere a los exploradores apaches Kayitah y Martine, quienes recibieron la promesa del general Miles de darles 10 ponies a cada uno, si lograban la rendición de Gerónimo. Welsh dijo: En consecuencia salieron con el teniente Gatewood, que tenía con él 10 ó 12 hombres, y después de marchar varios días buscando el rastro de los hostiles, finalmente lo encontraron. Dejando al teniente y a los soldados 12’87 km atrás, los dos exploradores fueron hasta el campamento de Gerónimo. Pasaron tres días con él tratando de persuadirle de que abandonara el sendero de la guerra y se rindiese al general Miles. Pregunté especialmente a estos hombres por los términos con los que el general Miles les había autorizado ofrecer a Gerónimo como base de su rendición.

Kayitah y Martine afirmaron que el general Miles les dio instrucciones para decir a Gerónimo que si se rendía podría volver a Fort Apache, si no quería ir a cualquier otro lugar. Gerónimo finalmente accedió a entregarse y, en compañía de los exploradores Kayitah y Martine, se unió al teniente Gatewood y su grupo de soldados; pero durante el viaje, Gerónimo se fue en otra breve incursión a México, yendo Gatewood tras él. Es evidente, si la historia de los dos exploradores apaches es correcta con respecto a estos  controvertidos puntos de los términos en que Gerónimo se entregó, que la rendición estaba lejos de ser incondicional. En efecto, las circunstancias del caso parecen mostrar que el general Miles no estaba en condiciones de exigir la rendición incondicional de los hostiles, y que la persuasión era un poderoso factor en el resultado de la misión.  

Ciertamente Gerónimo no merecería su reputación de astuto apache si, cuando estaba lejos de su adversario, se hubiese entregado sin condiciones. Kayitah y Martine se quejan de que la promesa de los 10 ponis para cada uno, si lograban su rendición, nunca se cumplió; les dieron 100 $ a cada uno pero consideran que no equivale a lo prometido. Dijeron además que les dieron 60 $ pero que un oficial les dio la diferencia [hasta los 100 $] de su propio bolsillo. ¿Por qué el gobierno de los Estados Unidos continúa encarcelando a hombres que han prestado servicios tan valiosos como Kayitah y Martine y otros exploradores apaches encarcelados.

Encontré también en Fort Marion a Gout-Klil, apache San Carlos; e Izilgan, apache White Mountain. No son apaches chiricahuas pero estaban con ellos, según la costumbre apache, al haberse casado con mujeres chiricahuas. Los dos sirvieron fielmente como exploradores. Toclanny también está preso. Es un chiricahua que se casó con una mujer apache White Mountain y, por lo tanto, dejó su pueblo para vivir con ella, no habiendo sido hostil durante muchos años, al menos desde 1872. Fue uno de los exploradores apaches de más confianza del general Crook durante la campaña de la Sierra Madre.

También en Fort Marion estaban George Noche, un buen hombre y sargento 1º de los exploradores apaches del capitán Crawford en el ataque contra el campamento de Gerónimo en enero de 1886; y Dutchy, un chiricahua que estuvo al lado Crawford cuando murió a manos de los mexicanos, abatiendo poco después, al mexicano [Mauricio Corredor] que mató a Crawford. Tiene abundante tiempo para reflexionar sobre la gratitud de la República. Estos son sólo algunos casos notables entre muchos casos similares que hay en la fortaleza. No se está haciendo ningún esfuerzo para dar a estos presos adultos del sexo masculino alguna formación en artesanía, agricultura u otros sectores. Son empleados ocasionalmente en mantener la fortaleza limpia, y en algunos trabajos de vez en cuando. Más allá de esto, el tiempo lo pasan ociosamente.

Hice una investigación minuciosa de los medios empleados para asegurar un buen drenaje y la eliminación de los desechos [algo tan importante en un clima cálido, y donde se apiñan tantas personas juntas en un espacio tan estrecho]. El sargento de guardia me mostró una de las casamatas, donde había una abundante corriente de agua para que el drenaje se fuera directamente al mar. Pero incluso esta precaución, y el uso libre y constante de ácido carbólico [fenol] como desinfectante, no es suficiente para evitar una condición insalubre por el gran número de prisioneros apaches que hay en el fuerte [y pronto llegará el verano]. 

Es imposible asegurar una limpieza perfecta, ya que no se puede prevenir la absorción de la suciedad por el suelo arenoso y por la piedra porosa de la que se compone la fortaleza. El peligro de enfermedades contagiosas para los apaches y para los mismos habitantes de St. Augustine es, a mi juicio, una cuestión digna de pronta y seria consideración.

Las restricciones a los apaches en Fort Marion eran mínimas. Las mujeres y los niños estaban a menudo, fuera de la fortaleza, y los hombres, bajo vigilancia, iban con frecuencia a visitar la ciudad“).

* En marzo, el general Crook intenta publicar su “Resumen de las operaciones contra los indios apaches, 1882-1886″. (Se publicaría a finales de año).

* El 16 de marzo, el general Sheridan ordena al general Romeyn Beck Ayres que haga un informe sobre los exploradores apaches encarcelados en Fort Marion. (Ayres informó que de los 82 apaches adultos varones, 65 sirvieron como exploradores durante todo el tiempo o parte de él, mientras Gerónimo estaba fuera de la Reserva de San Carlos, de la primavera de 1885 a finales de 1886. Cuatro de los hombres eran demasiado viejos para haber servido como exploradores. Sólo 13 ó 15 de los apaches de Fort Marion habían sido hostiles en los años 1885-1886).

* El 21 de marzo, el “New York Daily Tribune”, el “Baltimore Sun”, y “The Sun” deThe Sun New York publican artículos acerca de los prisioneros chiricahuas. (“The Sun” titulaba: “Injusticia a los indios. Algunos apaches que ayudaron a capturar a Gerónimo, en prisión. Una visita a los cautivos en Fort Marion. Hombres que sirvieron al gobierno como exploradores encerrados con los renegados…“).

* El 22 de marzo, el “New York Times publica un artículo sobre los prisioneros apaches internos en Fort Marion (St. Augustine, St. Johns County, Florida): Herbert Welsh, secretario de la ‘Asociación por los Derechos de los Indios’, ha presentado unas sorprendentes declaraciones en un informe de su reciente visita a los indios apaches chiricahuas, ahora confinados en Fort Marion, Florida, y donde los oficiales del gobierno, que conocen los hechos, consideran que las afirmaciones no están hechas para aumentar la reputación del Sr. Welsh porque son veraces. Según el secretario Welsh, Chato y otros 14 apaches, que están entre los presos en Fort Marion, son víctimas de la mala fe de la Secretaría del Interior, Lamar. El Sr. Welsh declara, que Chato fue inducido a venir a Washington para hablar acerca de su traslado y de su gente de la reserva de San Carlos, en Arizona, a alguna otra reserva, que inició su regreso a Arizona, y fue repentinamente detenido y llevado a Fort Marion sin mediar palabra. También declara que se tomaron la molestia de hacer creer a Chato que no sólo volvía a su reserva sino que iba a tener todo lo necesario para practicar la agricultura. Chato fue inducido a venir aquí para hablar de su salida de Fort Apache y que, de acuerdo con los oficiales del Departamento del Interior, es lo único cierto del informe del señor Welsh. Hubo una imperativa exigencia de la gente de Arizona para que los apaches fueran trasladados, ya que eran malos indios, que podrían ponerse en cualquier momento en pie de guerra, y que su presencia era una constante amenaza para las vidas y la seguridad de las personas. Las autoridades de los Departamentos de Guerra y del Interior acordaron que los salvajes debían ser enviados fuera del Territorio y que esperaban obtener la aprobación de Chato para irse. A petición del general Miles, el Sr. L. Q. C. Lamar, Jr., hijo del Secretario, fue enviado como agente especial para pedir a Chato que visitase Washington. Chato vino con 14 miembros de su banda. No quería dejar la reserva de San Carlos y Lamar no pudo inducirle a que diera su consentimiento para hacerlo. En cada entrevista, el apache protestó contra su salida de allí, aunque estaba seguro de que iba a estar bien atendido en alguna otra reserva. El secretario dijo muy claramente que Chato y sus compañeros apaches eran considerados como malos indios por la gente de Arizona, y que insistían en su salida. Por último, el señor Lamar renunció al intento de conseguir la aprobación de Chato a su traslado, y los apaches fueron puestos a disposición del Departamento de Guerra, bajo cuyo control dependían, ya que eran prácticamente prisioneros de guerra. Se les permitió regresar a través de Carlisle, donde los hijos de algunos de los bravos estaban en la escuela. Cuando el grupo llegó a Leavenworth, Chato fue informado de las órdenes que habían tomado contra él y muchos de su banda por las autoridades civiles de Arizona, quienes proponían castigar a los apaches por sus depredaciones. Entonces Chato declaró que no quería volver a Fort Apache y, con su consentimiento, los apaches fueron llevados a Fort Marion. A funcionarios del gobierno les resulta difícil ver en estas transacciones, las vergonzosas injusticias de que habla el señor Welsh. Chato es conocido por ser un sanguinario asesino, y no hubiese sido injusto si hubiese sido ahorcado o fusilado, en cualquier evento que la gente de Arizona lo habría celebrado adecuadamente; pero en realidad fue trasladado a Fort Marion con su consentimiento, y ahora está siendo bien cuidado a expensas del gobierno“.

Herbert Welsh replicó: “Al editor delNew York Times’: Muy señor mío: En la edición de esta mañana delTimes’, en los despachos de Washington, ciertas declaraciones aparecen bajo el título Un cargo infundado contra el señor Lamar’. Ante estas declaraciones le pido una oportunidad para poder responderlas en sus columnas. Se afirma en dicho párrafo que en un reciente informe sobre los apaches chiricahuas ahora confinados en Fort Marion, St. Augustine, Florida, ‘he planteado algunas declaraciones bastante notables’, y que ‘los funcionarios del gobierno, que conocen los hechos, consideran que las afirmaciones no están hechas para aumentar la reputación del señor Welsh porque son veraces. Según el secretario Welsh, Chato y otros 14 apaches estaban entre las víctimas de la mala fe por parte de la Secretaría del Interior, Lamar‘. La declaración anterior es totalmente injustificada ya que, aunque afirmo que Chato y otros apaches que están en Fort Marion han sido encarcelados injustamente y son víctimas de la mala fe, me esforcé en no señalar en mi informe, ninguna responsabilidad del resultado, al Secretario del Interior o a cualquier otro funcionario del gobierno. No he tratado de afirmar donde recae la responsabilidad en este asunto. He reflejado en mi informe el caso de Chato, y de las promesas que entiende se le hicieron y, ya que es un principio de la justicia generalmente aceptada, de que incluso un criminal no debe ser condenado sin escucharle, no soy consciente de haber violado ninguna ley permitiendo a este hombre a hablar por sí mismo. Sin embargo, tengo más importantes testigos para dar testimonio del carácter de Chato, y a la naturaleza del tratamiento prometido con ocasión de su entrevista con las autoridades de Washington. Mi comprensión de este caso se basa, en gran parte, en las declaraciones escritas del Honorable Secretario de Guerra, las del hijo del Honorable Secretario del Interior, el señor L. Q. C. Lamar, Jr., y otras intachables autoridades. Según el despacho del ‘Times’, los funcionarios del Departamento de Interior afirman que ‘Chato es conocido por ser un sanguinario asesino y no hubiera sido injusto si hubiese sido ahorcado o fusilado’. La declaración en mi informe sobre Chato es distinta. Yo digo: Este hombre era a la vez hostil y, sin duda, cometió esos actos de violencia cuando los indios se ponen en pie de guerra. Pero en 1883, Chato se rindió al general Crook, momento en el que hizo una promesa de buena conducta para el futuro que nunca ha violado‘. Esta afirmación del señor L. Q. C.  Lamar, Jr., se apoya fuertemente en la siguiente declaración dada por escrito a Chato: ‘Departamento del Interior. Washington, 31 de julio 1886: Esto es para certificar que yo conozco personalmente a Chato, jefe de los indios apaches chiricahuas, y que desde su regreso a la reserva apache en 1883, ha vivido en paz con la humanidad, ejerciendo en todo momento una buena influencia sobre su pueblo. Tiene la reputación de ser un hombre confiable y valiente. Firmado, L. Q. C. Lamar, Jr.’.

¿No es un poco sorprendente que los funcionarios del Departamento de Interior hayan puesto la declaración anterior en manos de un hombre al que ahora denominan como un asesino que merece una muerte ignominiosa? Parece que hay una discrepancia singular entre las dos informaciones.

En cuanto al trato recibido por Chato después de dejar Washington cuando, como él dice, supuso que era camino de su casa, me voy a permitir la siguiente declaración del Honorable Secretario de Guerra al declarar: ‘Departamento de Guerra. Washington City, 30 de julio de 1886: Chato, jefe de los apaches chiricahuas, ha estado de visita en Washington para ver al presidente. Ha manifestado su intención de abstenerse de luchar y de trabajar para ganarse la vida. El presidente Cleveland le ha asegurado que siempre y cuando mantenga la fe en el gobierno, éste cuidará de sus intereses. En una entrevista más prolongada con Chato, he tratado de inculcar en su mente que su futura prosperidad dependía de seguir el camino de la paz y la civilización. Firmado, W. C. Endicott, Secretario de Guerra’.

¿Alguien puede afirmar que estaba cuidando del interés de Chato para encerrarlo ocioso y sin esperanza en Fort Marion? Lo que pensaban de Chato los militares, bajo los cuales sirvió, puede deducirse de las siguientes honrosas licencias en el ejército de los Estados Unidos, firmado por el teniente de exploradores Britton Davis y el fallecido capitán Emmet Crawford: ‘Ejército de los Estados Unidos: Para todos aquellos a quienes pueda interesar: Sabed que, Chato, sargento 1º de la compañía ‘B’ del teniente Davis, de los exploradores indios, que se alistó el 1 de julio de 1884, para servir seis meses, queda licenciado del ejército de los Estados Unidos como consecuencia del fin del período de servicio.

El tal Chato nació en el Territorio de Arizona, tiene 40 años de edad, 1’72 metros de altura, tez cobriza, ojos negros, cabellos negros y era jefe cuando se alistó.

Dado bajo mi mano en Canap, cerca de Turkey Creek, Arizona, el 31 de diciembre, en el año del Señor de 1884. Nada que objetar a que vuelva a ser alistado. Calificación, excelente. Firmado, Britton Davis, teniente del 3º de Caballería’.

Ejército de los Estados Unidos: Para todos aquellos a quienes pueda interesar: Sabed que Chato, sargento 1º de la compañía ‘B’ del teniente Faison del batallón de exploradores indios, que se alistó el 1 de enero de 1885, para servir durante seis meses, queda licenciado del ejército de los Estados Unidos como consecuencia del final del período de servicio.

El tal Chato nació en el Territorio de Arizona, tiene 40 años de edad, 1’72 metros de altura, tez cobriza, ojos negros, cabellos negros y era jefe cuando se alistó.

Dado bajo mi mano en Fort Bowie, Territorio de Arizona, el día 23 de octubre, en el año del Señor de 1885. Nada que objetar a que vuelva a ser alistado. Calificación, buena. Firmado, Emmet Crawford, capitán del 3º de Caballería‘.

El Secretario del Interior dio a Chato una hermosa medalla de plata, con las palabras grabadas: Del Secretario Lamar a Chato, y una fotografía del Sr. Lamar. No entiendo por qué se dio tales aparentes buenas evidencias a un hombre que fue declarado por el Departamento del Interior como un asesino sediento de sangre digno de morir, y a punto de sufrir encarcelamiento. ¿No es disfrutar de cierto sentimentalismo esos altos funcionarios que otorgan medallas de plata y sus fotografías asanguinarios asesinos’, a los que posteriormente declaran digno de morir?

Quizás el testimonio del general de brigada George Crook, con respecto a los servicios de Chato, Noche y otros apaches ahora encarcelados en Fort Marion, pueda ser de su interés y valor para sus lectores a este respecto. El general Crook dijo: Afirmo, por otra parte, sin reserva ni condición alguna, que estos exploradores chiricahuas, como Chato, Noche y otros, hicieron un excelente servicio en perseguir y convencer a los renegados de que se rindieran más que los soldados que participaron junto a ellos, en las operaciones contra los hostiles’.

Teniendo en cuenta el testimonio anterior que muestra el buen comportamiento de Chato desde 1883, y sus importantes servicios al gobierno, parte de los cuales se da testimonio por los que ahora me acusan de inexactitud, la afirmación al final de su despacho de Washington es ciertamente remarcable: ‘… pero en realidad fue trasladado a Fort Marion con su consentimiento, y ahora está siendo bien cuidado a expensas del gobierno’. Esa afirmación sobre Chato, que recibió su paga por su servicio militar, que era dueño de una granja de 56’65 m2 de tierra con casa y bienes, y que voluntariamente iba a consentir ser encerrado dentro de los muros de una fortaleza de piedra con raciones y privación de libertad, es contraria a su propia afirmación y a la del intérprete, y creo que, difícilmente reconocida por hombres razonables. La afirmación de que ahora está siendo bien cuidado a expensas del gobierno simplemente significa que está encarcelado en la ociosidad y sin esperanza o estímulos para el futuro. Viendo el historial de Chato desde 1883, acusarlo de la comisión de actos de violencia, mientras estaba en el sendero de la guerra antes de esa fecha, cuando aceptó su promesa de enmienda para el futuro y actuar en consecuencia, de buena fe, parece ser tan irrazonable e injusto como actuar contra los que lucharon en los ejércitos de la Confederación contra el gobierno de los Estados Unidos y que al hacerlo, se hacía contra sus vidas y propiedades. En ambos casos se suponía que el pasado iba a ser borrado.

Pero, ¿qué se puede decir de la detención de Kayitah y Martine, los exploradores chiricahuas, que fueron enviados por el general Miles al campamento hostil de Gerónimo, y que lograron su rendición? ¿Y del explorador Dutchy, que disparó al mexicano que mató al gentil Crawford? ¿Y de muchos otros, mujeres y niños pequeños que, ante el clamor popular y sin ningún examen judicial de su caso, fueron sacados de sus hogares y encarcelados en un lugar tan inapropiado e inadecuado como Fort Marion, en igualdad de condiciones con aquellos que habían hecho el mal y que merecían algún castigo?

Pero la visión que he tenido de este caso, y que he expresado en mi informe, parece coincidir con la información obtenida por el profesor C. C. Painter de los Departamentos de Guerra e Interior. El profesor Painter escribió: Tuve una larga conversación con el Secretario Jefe del Departamento de Guerra, recogiendo lo que el secretario Endicott me había dicho, y lo que el Comisionado Atkins me ha dicho hoy, estando convencido de que este caso se resume brevemente en esto: En respuesta a la demanda de Arizona, de que los apaches debían ser trasladados de allí, el gobierno trajo a Chato, considerándolo como el más influyente, y si no estaba de acuerdo con lo que se decidiese, como el más peligroso de ellos, para hablar sobre este asunto. El resultado fue, de manera clara, que no quería salir de su reserva. Se decidió entonces que no sería seguro permitirle volver. Así que los otros fueron detenidos mientras él estaba aquí en Carlisle y, finalmente, en Leavenworth. Así se hizo como medida de precaución militar. Creo que no existía el pretexto de algún peligro de levantamiento por su parte o por la de su gente pero sí el propósito de trasladarlos. Temieron que se resistieran por lo que se decidió que los apaches no debían saber nada hasta estar bajo vigilancia’.

En conclusión, ¿afirma el Departamento del Interior que es bueno el trato y una política sensata, aun suponiendo que era una necesidad militar trasladar a esta gente, el seguir alimentando y encarcelando a hombres sanos, mes tras mes, en la ociosidad, sin enseñarles ningún oficio, ni a cultivar, ni una ocupación útil, sino a seguir en la miseria a expensas del gobierno?

La afirmación de que ‘cuando el grupo llegó a Leavenworth, Chato fue informado de las órdenes que habían tomado contra él y muchos de su banda por las autoridades civiles de Arizona, quienes proponían castigar a los apaches por sus depredaciones y que entonces Chato declaró que no quería volver a Fort Apache y, con su consentimiento, ser llevado a Fort Marion, él no está de acuerdo con esa afirmación, ni su intérprete, Samuel Bowman. Chato afirma que le dijeron en Leavenworth que las órdenes eran, no llevarle a su casa sino a una mayor y mejor reserva de 155’39 km2 de buena tierra. Él afirma que no sabía nada de Fort Marion hasta que se encontró dentro de sus muros.

Deje que el sentido común del país examine este asunto y, después de un estudio a fondo de los hechos, pronuncie su veredicto. Respetuosamente, Herbert Welsh, secretario de la Asociación por los Derechos de los Indios”).

* El 28 de marzo, el general Oliver Otis Howard sugiere que los apaches de Fort Marion (St. Augustine, St. Johns County, Florida) sean enviados a Fort Pickens. (Afirmó que la curiosidad del público en relación a los chiricahuas no sería un problema en Fort Pickens oponiéndose su comandante, el coronel Langdon porque esa zona estaba sujeta a la fiebre amarilla y que la agricultura allí no era posible).

* En abril, Gerónimo escribe, por medio del intérprete George Wratten, una carta a sus dos esposas, hijo e hija, presos en Fort Marion ([St. Augustine, St. Johns County, Florida]. Gerónimo declaró que todos en Fort Pickens estaban felices y contentos. Estoy muy satisfecho aquí, pero si estuviérais conmigo lo estaría más“).

* El 4 de abril, el teniente Charles B. Gatewood rebate las opiniones de Herbert Welsh (secretario de la “Asociación por los Derechos de los Indios”) sobre los apaches, restando importancia a la contribución de los exploradores apaches y en concreto de Kayitah y Martine en la captura de Gerónimo:Al editor de ‘The Army and Navy Register’ [publicación del Ejército]. Señor: En el periódico del 26 último, se publica un extracto del informe del señor Herbert Welsh, el cual visitó a los indios chiricahuas en Fort Marion, Florida, acompañados por el capitán J. G. Bourke. Hablando de Kayitah y Martine, el señor Welsh dice: ‘El general Miles les había dicho que daría 10 ponis a cada uno si encontraban a Gerónimo, y le persuadían de rendirse.

Dejando al teniente [Gatewood] y a los soldados 12’8 km detrás, los dos exploradores apaches se dirigieron al campamento de Gerónimo. Pasaron tres días con él, tratando de persuadirle de que abandonara el sendero de la guerra y se entregara al general Miles. Ellos dicen que el general Miles les dio instrucciones para decir a Gerónimo que si se rendía podría volver a Fort Apache. Gerónimo finalmente se entregó y, en compañía de Kayitah y Martine, se unió al teniente Gatewood y a sus soldados. Si la historia de los dos exploradores es correcta, la rendición estaba lejos de ser incondicional’.

El que suscribe acompañó a los dos apaches y representó al general Miles en la comunicación con los hostiles previo a su reunión con él y sabe muy bien la incorrección de las anteriores declaraciones. No se les prometió 10 ponis a cada uno, ni entienden lo que hicieron. En México, días después de haber dejado al general Miles, me dijeron que no se les había dado la paga definitiva que les habían prometido, y querían saber lo que iban a recibir por sus servicios, y si no se incrementaría por el éxito de su misión. Todo lo que de estos dos apaches se esperaba o se les pidió que hicieran era ir, a la vez, tras la banda de Gerónimo para cansarla, agotar sus municiones y ser perseguida de cerca por los soldados, y exigir su rendición. Yo no tenía nada que ver con su remuneración, y así se les informó. Después, en Fort Bowie, se les pagó por sus servicios y quedaron satisfechos con lo que se les dio.

Lo que se puede decir de los apaches, o de cualquier otra persona, en cuanto a los términos de la rendición, lo que sigue es lo que realmente ocurrió: Los dos apaches y su pequeña escolta, acamparon en el río Bavispe el 23 de agosto de 1886 y, por precaución, siguieron el rastro, examinando el territorio varios kilómetros por delante.

Martine regresó al ponerse el sol e informó que habían encontrado el campamento de los hostiles en las duras montañas, a la vista varios kilómetros por delante, y que Kayitah permanecería allí toda la noche. Martine dijo además que deseaban hablar con el oficial que representaba al general Miles, y no con los dos exploradores apaches. Como era demasiado tarde, la reunión podría tener lugar a la mañana siguiente.

Las dos partes se reunieron de acuerdo con esto y la conferencia duró todo el día. Los hostiles fueron informados de que si se rendían, serían trasladados a algún lugar designado por el general Miles, bajo las órdenes del presidente, y que ese lugar no sería la reserva de San Carlos o Fort Apache. No se les permitiría volver allí de nuevo. Insistieron en esa condición y dijeron que no se rendirían a menos que se les prometiera volver. Al final adoptaron una actitud más positiva. Al atardecer nos fuimos del lugar de la cita, con la idea de que estudiarían más a fondo lo que se les ofrecía y el consejo de rendirse y confiar en el general Miles y el presidente. Regresamos al campamento de la noche anterior, encontrando al capitán Lawton y su columna, que había llegado mientras tanto.

Los hostiles pensaron que al reunirse con el general Miles iban a conseguir mejores condiciones. A la mañana siguiente me reuní con Gerónimo y varios otros en los alrededores del campamento del capitán Lawton cuando dijeron que, después de examinar la cuestión, habían llegado a la conclusión de rendirse, si el capitán Lawton prometía protegerlos hasta encontrarse cara a cara con el general Miles, hablar con él y escuchar de sus propios labios lo que tenía que decir. El capitán Lawton les dio su palabra de que iba a cumplir con sus deseos, y que les iba a llevar hasta el lugar donde estaba el general Miles para que se reuniese con ellos. Ellos, a continuación, se entregaron, según lo informado por el general Miles.

Ellos pensaron que sería mejor confiar en la misericordia del comandante del Departamento y el presidente. Todo el tiempo quedó claro que su destino final era estar a disposición del presidente de los Estados Unidos. Cuando vieron con que no podían obtener mejores condiciones, pidieron una sola clemencia, que sus vidas estuvieran a salvo. Soy consciente, por mi conocimiento personal, que no sólo Gerónimo y Naiche comprendieron bien lo que estaban haciendo, sino que también lo hicieron cada individuo de las dos bandas. Estos hechos pueden ser atestiguados por muchos oficiales y hombres en cuya presencia se produjeron las diferentes conversaciones. Entendieron que todos serían desterrados a Florida, y se les dijo que los que estaban en Fort Apache serían enviados allí también. Gerónimo preguntó cuánto tiempo iba a durar el trayecto, y se le dijo que cinco días.

Los campamentos apaches en la reserva habían sido la fuente y encuentro de los elementos hostiles, y desde ellos se habían hecho las sangrientas incursiones que devastaron Arizona y New Mexico durante años. No menos de 500 ciudadanos habían sido asesinados en los últimos 10 años. No hay un solo chiricahua que no haya participado en algunos de sus levantamientos, y Chato, Dutchy, Kaahteney y otros muchos están ahora acusados en los tribunales civiles por sus crímenes. Es cierto que algunos de ellos han servido como exploradores, tanto antes del levantamiento como después y, no hay duda también, que gran parte de la munición que se les suministraba acababa en los cinturones de los hostiles. Lo que yo observé en la primera parte de la campaña, Chato y los demás exploradores chiricahuas, difícilmente podían ser considerados leales, ya que obstaculizaron más que ayudaron a las operaciones de las tropas.

Antes de iniciar su traslado de Fort Apache, y mientras se hacían esfuerzos para llevarlo a cabo correctamente y en buenas condiciones, estaban tramando un levantamiento más grave.

Bajo el temor de ser juzgados por sus crímenes, acordaron ser trasladados a cualquier lugar designado por el general Miles y permanecer allí hasta que el gobierno les pudiera proporcionar una reserva y medios de subsistencia, pero esto no fue confirmado por el gobierno. El general Sheridan telegrafió que se había decidido enviarlos a Florida, como paso previo, y el interino secretario de Guerra ordenó directamente a Fort Marion, el lugar al que fueran trasladados. Muy respetuosamente, Charles B. Gatewood, teniente del 6º de Caballería”.

El capitán Allen Smith, del 4º de Caballería, que también persiguió a los apaches hostiles, rebate las opiniones de Gatewood: “La comunicación anterior del teniente Gatewood llegó a la vez que mi informe, en su versión definitiva, como yo suponía, a punto de ser publicado. He demorado con mucho gusto su publicación hasta que he podido incorporar la comunicación del teniente Gatewood, como figura en el “Army and Navy Register”, con mi informe, ya que es mi deseo arrojar toda la luz posible sobre las cuestiones en litigio. El relato de la entrega de los hostiles de Gerónimo al general Miles, que expliqué en mi informe, es conforme a la historia que me contaron los dos exploradores, Kayitah y Martine durante mi entrevista con ellos en Fort Marion, a medida que sus declaraciones eran traducidas por Concepción y Samuel Bowman. Con el deseo de ser estrictamente imparcial, he impreso en otra parte de este informe, el relato de la rendición del general Miles, y el que hizo el general de brigada David S. Stanley en su carta al Ayudante General del Ejército, escrito en San Antonio, Texas, el 27 de octubre de 1886. Ha sido mi propósito presentar de manera justa y, en lo posible con sus propias palabras, los puntos de vista de todos los que estaban íntimamente interesados en este asunto y, por lo tanto, los que tenían derecho a hablar al respecto. No tengo autoridad para rechazar ninguna de las diferencias que puedan existir entre las diversas declaraciones“.

El teniente Gatewood hacia el final de su carta al “Army and Navy Register”, hablando de los exploradores chiricahuas, dice: Es cierto que algunos de ellos han servido como exploradores, tanto antes del levantamiento como después y, no hay duda también, que gran parte de la munición que se les suministraba acababa en los cinturones de los hostiles. Lo que yo observé en la primera parte de la campaña, Chato y los demás exploradores chiricahuas, difícilmente podían ser considerados leales, ya que obstaculizaron más que ayudaron a las operaciones de las tropas.

En respuesta a esta declaración sólo puedo informar a mis lectores del testimonio ya presentado sobre el carácter y los servicios de Chato y otros exploradores chiricahuas, y solicitar su consideración del testimonio adicional de similar tenor tomado del ‘Informe de las operaciones contra los indios apaches, de mayo de 1885 a abril de 1886, por el general de brigada, George Crook’. Este testimonio descansa, como el resto de las cartas y despachos de los oficiales que lucharon durante toda la primera parte de la última campaña [cuando el general Crook estaba al mando] y bajo el cual estaban los exploradores en cuestión, sirven en mi opinión, para proporcionar una respuesta muy contundente a las opiniones del teniente Gatewood:

* Informe del capitán Allen Smith, del 4º de Caballería, al general Crook, el 15 de junio de 1887: La lucha duró alrededor de media hora, y los apaches dispararon muy rápidamente y una gran cantidad de disparos. Dos hombres, el soldado Haag, de la compañía ‘A’, con un disparo en el muslo derecho, y el soldado Williams, de la compañía ‘K’, levemente herido en el brazo, un explorador apache con una fea herida en el brazo izquierdo, un caballo muerto y otro herido, perteneciente a la compañía ‘A’, fueron las bajas de nuestro lado. Por los indicios de sangre cerca de los hoyos de los tiradores, etc., soy de la opinión de que hay algunos heridos entre los apaches. Los oficiales [tenientes Parker, Gatewood, Lockett y Finley, del 10º de Caballería], hombres y exploradores apaches se comportaron muy bien

El día 30, ya que no había recibido ningún mensaje me moví por encima del Sapillo Creek y allí me enteré por Gatewood de que los apaches habían salido de las altas montañas durante la noche e iban hacia el oeste. Yendo hacia abajo, de nuevo se reunió conmigo Davis y Chato con los demás exploradores apaches. Éstos habían atacado la retaguardia de los apaches, capturando 17 ponis, dos mulas y seis sillas de montar, y haciendo huir a los hombres, mujeres y niños de los hostiles, a través de esa parte de las montañas. Recorrieron 19’31 km…

Estoy convencido de que la presencia de mi destacamento salvó la vida de la gente en la parte superior del Eagle Creek, y en el Gila desde el Duck Creek hasta el Sapillo Creek; incluso sin realizar ningún otro servicio. Muy respetuosamente, su seguro servidor, Allen Smith, capitán del 4º de Caballería’.

* Herbert Welsh responde el el 21 de abril de 1887: ‘En respuesta a la declaración del teniente Gatewood de que gran parte de las municiones suministradas a los exploradores apaches iba a los cinturones de los hostiles, la siguiente cita de uno de los informes del general Crook la responde apropiadamente: ‘Afirmo, por otra parte, sin reserva ni condición alguna, que estos exploradores chiricahuas, como Chato, Noche y otros, hicieron un excelente servicio en perseguir y convencer a los renegados de que se rindieran, más que los soldados que participaron junto a ellos, en las operaciones contra los hostiles.

Circularon informes en el sentido de que ellos [los exploradores apaches] eran desleales y que no querían luchar contra los renegados; son absolutamente falsos. Se ha dicho que los hostiles obtuvieron municiones, suministros, asistencia y refuerzos de los exploradores, y de los que estaban en la reserva. Esta declaración es totalmente incorrecta.

Durante los 16 meses siguientes a la huida de los renegados hasta su entrega final, no recibieron refuerzos de ningún apache de la reserva. Es verdad que los hostiles, en varias ocasiones, consiguieron cartuchos de los cuerpos de los exploradores apaches y de los soldados que habían muerto, y en otros casos, cantidades considerables de los campamentos que atacaron, como por ejemplo en Guadalupe Canyon en junio de 1885, cuando mataron a tres hombres que pertenecían a un destacamento del capitán Lawton, capturando probablemente dos o tres mil cartuchos de munición y en otro caso, cuando Naiche y otros apaches atacaron a los soldados del capitán Hatfield en mayo de 1886.

Deseo como conclusión de este informe que un comité de señores, integrado por miembros del ‘Comité de Ciudadanos de Boston’, en representación también de la ‘Asociación Nacional de Mujeres Indias’ y de la ‘Asociación por los Derechos de los Indios’, visitó recientemente Washington exhortando al presidente, a los honorables secretarios de Guerra y del Interior en relación con el caso de los prisioneros en Fort Marion.

La recepción de esas personas fue en todos los aspectos muy corteses y sus resultados fueron totalmente satisfactorios. El señor Endicott alegó que, como el gobierno tenía información de que los apaches de la reserva daban secretamente ayuda a los hostiles, las autoridades no tenían la misma confianza en ellos que algunos de sus defensores desearían. Sin embargo, más allá de eso, el señor Endicott aseguró al comité, que ya que el presidente hacía todo lo que era posible hacer para remediar las cosas, y que se debía seleccionar una reserva adecuada por la salud y el bienestar general de los apaches, lo mejor era ser trasladados; y ese cambio propuesto debía realizarse lo más rápidamente posible. Firmado, Herbert Welsh“).

* El 5 de abril, se reúne el Gabinete del gobierno norteamericano estando presentes todos sus miembros. (Una de las cuestiones tratadas fue el traslado de los apaches hostiles a una reserva, cerca de Mobile [Mobile County, Alabama]).

* El 6 de abril, el “New York Times” publica un editorial explicando el trato que el gobierno da a los prisioneros apaches: Chato y sus compañeros. Es el Departamento de Guerra y no el del Interior, el responsable del encarcelamiento de los apaches chiricahuas en los fuertes de Florida. Nadie afirma que Gerónimo y lo peor de sus seguidores, que están en Fort Pickens, no hayan sido tratados con desproporcionada severidad. Ellos tuvieron suerte de escapar con vida. Tampoco se dice que otros seguidores de Gerónimo, que están confinados en Fort Marion, no tengan motivos de queja. Sin embargo, el gobierno es criticado por el secretario de la ‘Asociación por los Derechos de los Indios’, por el senador Dawes y por otros, por confinar a estos hostiles capturados con los restantes miembros de la tribu, que habían permanecido en paz durante dos o tres años antes de su traslado de Arizona y, especialmente por encarcelar allí a Chato y a los que le acompañaron a Washington el pasado verano, algunos de los cuales habían servido fielmente como exploradores alistados en el ejército al mando de los generales Crook y Miles.

Nuestros despachos de Washington dicen que el secretario Endicott y el Departamento no tienen otra intención que la de actuar de buena fe con los apaches y, al mismo tiempo con el mejor interés para la gente de Arizona. El traslado de Arizona de todos los chiricahuas, los que habían estado en paz dos o tres años antes, así como aquellos que fueron capturados con Gerónimo, fue considerado como lo mejor que se podía hacer para todos los interesados. Se admite generalmente que era necesario trasladarlos. Pero el señor Welsh es de la opinión de que Chato y sus compañeros son víctimas de mala fe y que merecen mejor trato del que han recibido. Su último informe cita los hechos en relación con su visita a Washington. Fue a sugerencia del general Miles el que se les permitiera venir a la ciudad. Les prometió que volverían a Arizona. Se esperaba que pudieran ser persuadidos de abandonar la reserva. Welsh dice: ‘Su único deseo era permanecer donde estaban que, al parecer, era el objetivo de su visita y la garantía de las autoridades de que no iban a ser trasladados de allí. En sus entrevistas con el presidente, el secretario de Guerra o el secretario del Interior no expresaron deseo o voluntad de ir a otra parte’.

Mientras estaban en Washington, el general Sheridan instó a que los que estaban en la reserva fueran arrestados y enviados a las fortalezas de Florida y que la delegación de Chato debía ser enviada allí también. El general Miles planteó objeciones. El señor Welsh las ha citado según se desprende de su carta: ‘1º. La delegación fue a Washington bajo la autoridad del gobierno con la idea de hacer un arreglo permanente para el futuro, pero me temo que lo que hizo fue aprovecharse de ellos, y creo que los apaches lo considerarían un acto de mala fe. 2º. Eso sería conocido por todas las demás tribus del Suroeste y puede que en el futuro duden de enviar a cualquiera de sus miembros a Washington, incluso a petición del gobierno.

Que a Chato y a sus compañeros les habían asegurado que se les permitiría regresar a Arizona lo demuestra el siguiente extracto del informe de Welsh: ‘En el tema de la recomendación del teniente general [Sheridan] de que la delegación de apaches en Washington también debía ser enviada a Fort Marion, se pensaba que estos apaches primero deben ser devueltos a Arizona, que era lo que ellos entendían por lo que venían aquí’.

Pero ellos fueron detenidos en Fort Leavenworth hasta que el resto de los miembros de la tribu comenzó a ser trasladado a Florida y como estaban descontentos y se habían vuelto turbulentos y excitados, fueron enviados directamente a los fuertes de Florida, desde Kansas, por orden del general Sheridan. Esta acción parece haber sido tomada en contra de la opinión del general Miles. Estos son los hechos relativos a lo decidido con Chato como lo demuestran los informes oficiales.

El expediente de Chato, alistado como sargento de exploradores era excelente, y dos de sus compañeros también hicieron un gran servicio al Ejército. Ahora están encarcelados como si ellos no merecerían más consideración que los seguidores de Gerónimo, que están confinados con ellos. El gobierno ha sido criticado por ello, porque es injusto para los exploradores, y porque este tratamiento puede hacer que sea difícil para el Ejército obtener los servicios de exploradores indios de aquí en adelante, o al menos les puede hacer sospechar de ser traicionados.

Hay que recordar por las críticas al Departamento de Guerra que el confinamiento de los apaches en los fuertes no es una solución permanente del problema. Es un recurso temporal. ¿Qué se deberá hacer con los que no estaban con Gerónimo? ¿A qué Estado o Territorio se les llevará? Están excluidos por ley del Territorio Indio [Oklahoma]. Era difícil, si no imposible, para el Departamento, dadas las circunstancias, adoptar cualquier política con respecto a los apaches que fuera totalmente satisfactoria para todo el mundo“.

El general Crook se dirige al señor Welsh, el 14 de abril de 1887: “Mi querido señor Welsh: En respuesta a su favor del día 11, tengo que decir que aunque los apaches chiricahuas eran nominalmente, prisioneros de guerra, yo les dije que se les permitiría permanecer en la reserva de los apaches White Mountain, para practicar la agricultura y construir sus futuras viviendas, siempre y cuando se comportaran bien. Esta promesa mía fue aprobada por el gobierno y los Departamentos de Guerra e Interior. Muy sinceramente. Su seguro servidor, George Crook“.

* El 9 de abril, el Secretario de Guerra, William C. Endicott se reúne con el capitán Bourke en la vivienda de este último y le dice que los informes de Welsh en los periódicos producían ansiedad al presidente y habían sido objeto de debate por el Gabinete durante varias semanas“. (También le dijo a Bourke que el presidente tenía intención de enviar a los apaches a Mount Vernon Barracks por lo que le indicaba que fuera allí para hacer un informe.

Ese día, “The Philadelphia Record” publicó lo siguiente: “La campaña del senador Dawes y el señor Herbert Welsh relativa a la reclusión de los apaches que están en Fort Marion, Florida, ha tenido su efecto sobre el presidente, el cual trajo el asunto en la reunión del Gabinete de esta semana, decidiendo que el secretario de Guerra prepare su traslado a una reserva más aislada. Los apaches están lo suficientemente cómodos dónde están, pero están rodeados de turistas que les piden que hagan demostraciones [danzas]. Se cree que será mejor para ellos estar en un lugar tranquilo, donde puedan moverse mejor y también poder trabajar. Gerónimo y sus compañeros asesinos seguirán en Fort Pickens, donde están ahora).

* Del 11 al 16 de abril, el capitán Bourke visita Mount Vernon Barracks (Mobile County, Alabama) para estudiar allí la posible ubicación de los apaches.

* El 15 de abril, el “Essex County Herald” de Guildhall (Essex County, Vermont) publica unaEssex County Herald pequeña noticia que dice: Los apaches son trasladados. Los que están en Fort Marion, Florida, son llevados más al norte. La campaña del senador Dawes y del señor Helbert Welsh relacionada con el encarcelamiento de los indios apaches que están en Fort Marion, Florida, ha surtido efecto sobre el presidente que ha provocado que el Secretario de Guerra prepare una orden para su traslado a una reserva más al norte y más aislada“.

* El 16 de abril, William C. Endicott lee el informe de Bourke referente a las condiciones en Mount Vernon Barracks ([Mobile County, Alabama]. Endicott decide que Mount Vernon es el lugar apropiado para ubicar a los apaches y ordena a Bourke que se reúna de inmediato con el presidente Cleveland y le comente esta posibilidad. Cleveland aprueba la propuesta).

* El 22 de abril, el capitán William Henry Pratt, fundador y Superintendente de la Escuela Industrial India de Carlisle (Cumberland County, Pennsylvania) selecciona, ante la angustia de sus padres, a 62 apaches más de Fort Marion (St. Augustine, St. Johns County, Florida), por orden del Departamento de Guerra, para llevárselos a Carlisle. (32 niños, cinco niñas mayores, 12 parejas casadas, y un hombre son llevados a la fuerza, para unirse a los que allí estaban. Borgia AanitsoRegis Alchintoyah, Ezra Anigoon, Lona Anigoon, Clarence Bailtso, Jason Betzinez, Marcellus Bezhahun, Bessie Beziyah, Victor Biete, Benedict Jozhe, Casper Cailis, Charles Ishtee, Tsisnah y Lucy, y Talbot Gooday y su esposa entre otros.

 Los supervivientes chiricahuas tenían recuerdos de estos traslados forzosos, ocultando a niños bajo fardos de tela o bajo las faldas de las mujeres. El joven Nahdoyah [Mabel Jozhe] fue llevado con tanta prisa que perdió un zapato y viajó sólo con uno.

Los alumnos apaches fueron despojados de todo lo que indicase que eran chiricahuas. Cortaron el pelo a los chicos y ambos sexos tenían que llevar uniformes de estilo europeo. Sus nombres fueron modificados o cambiados por completo para adaptarse a la norma norteamericana. A cada niño se le asignó un nombre anglosajón. Los apellidos incluían aproximaciones del nombre propio del niño [por ejemplo, Eli Hunlona, Viola Ziah]; el nombre del padre, especialmente si se sabía [Ramona Chihuahua]; el nombre del marido [Lucy Tsisnah]; o un apellido anglosajón [Bruce Patterson, Miriam Patton]. El idioma de comunicación era el inglés. Se les inculcaron valores norteamericanos y creencias cristianas. La disciplina era estricta, casi militar; Jason Betzinez, primo de Gerónimo recordó una vez como Pratt, el director de Carlisle, aunque a veces era amable y cordial, también era contrario a las críticas y se acordaba de la celda en la que confinaba a los estudiantes revoltosos.

Una humillación añadida era que muchos de estos “alumnos” eran casi o enteramente adultos, estando acostumbrados a ser tratados en su entorno como tales, siendo guerreros o aprendices de guerreros y madres jóvenes como Annette Suison y Hulda Kinzhuna. Algunos alumnos chiricahuas, como Asa Daklugie, el hijo del jefe apache nednai Juh, más tarde expresarían su indignación. Algunos, como Duncan Balatchu, se escaparon con intención de ir con sus familias; otros pocos, como Knox Nostlin [Neegonezn], se las arreglaron para conseguir ser expulsados.

A pesar de todo, algunos alumnos reconocieron estar adquiriendo valiosos conocimientos para el futuro, conociendo un mundo más amplio del que habían conocido, llevando a su pueblo el dominio del inglés y la experiencia de cómo pensaba y trabajaba la sociedad norteamericana.

El plan de estudios de Carlisle ponía énfasis en adquirir habilidades prácticas que iban desde la construcción y herrería a la impresión y la fotografía para los niños; y para las niñas, cocina, costura, enfermería, y otras oficios considerados adecuados para su sexo. La escuela tenía una granja y estaba bien equipada con una variedad de instalaciones desde un taller de costura a una herrería. Además los estudiantes eran enviados a largas prácticas remuneradas a granjas y casas particulares, para ampliar sus habilidades y aprender sobre la vida doméstica.

Sin embargo, también morían allí. Como Fort Marion, la escuela resultó ser terreno abonado para la propagación de la tuberculosis y otras enfermedades, y muchos jóvenes nunca vieron a sus padres de nuevo. Para finales de 1889, al menos 45 niños chiricahuas habían muerto, y otros habían sido enviados de vuelta con sus familias para morir, de entre los 177 niños y jóvenes apaches allí enviados, un porcentaje de alrededor del 40%).

* El 23 de abril, el “Mobile Register” informa que los prisioneros apaches serán trasladados a Mount Vernon Barracks (Mobile County, Alabama) añadiendo que la presencia de los indios en Mount Vernon aumentará en gran medida la atracción de ese lugar como centro turístico“.

* El 27 de abril, 354 apaches chiricahuas abandonan Fort Marion (St. Augustine, St. Johns County, Florida) para ser trasladados a Mount Vernon Barracks (Mobile County, Alabama).

* El 28 de abril, 20 mujeres y 11 niños apaches son trasladados de Fort Marion (St. Augustine, St. Johns County, Florida) a Fort Pickens ([Pensacola, Escambia County, Florida]. Son las esposas e hijos de los hombres que están en Fort Pickens, Gerónimo, Naiche y Mangas entre otros).

* En mayo, el jefe de los exploradores apaches Al Sieber y varios oficiales del ejército norteamericano dejan el puesto de San Carlos por negocios, quedando Apache Kid al mando de los exploradores apaches. (Es-ki-bi-nadel o Has-kay-bay-nay-ntayl que quiere decir, “hombre de ojos feroces”, ha pasado a la historia como Apache Kid. Era el hijo mayor de Togo-de-chuz de la banda Pinal del jefe Chiquito. En 1875, John Clum, agente de la reserva de San Carlos, trasladó allí a la banda. El joven apache pasó un tiempo en el campamento minero de Globe donde tuvo varios empleos, aprendió inglés y empezó a vestirse a la usanza de los blancos. Por aquel entonces los americanos empezaron a llamarle Apache Kid. En 1879, conoció al jefe de los exploradores apaches Al Sieber que le dio empleo de ordenanza y cocinero. Dos años más tarde, en 1881, se alistó como explorador. En julio de 1882, participó en la campaña contra los apaches coyoteros White Mountain, llegando al empleo de sargento. Poco después acompañó al general George Crook en una expedición a la Sierra Madre Occidental. Trabajó en misiones tanto en Arizona y México los dos años siguientes, pero en 1885 se vio involucrado en un motín en estado de ebriedad, y para no ser ahorcado por las autoridades mexicanas, Al Sieber lo envió de regreso al norte.

En septiembre de 1886 estuvo presente en la estación ferroviaria de Bowie Station [Cochise County, Arizona], cuando la banda de Gerónimo fue enviada a Florida.

En mayo de 1887, decidieron hacer una fiesta, dejando su unidad sin permiso, en la que varios se embriagaron cuando en un altercado, un explorador llamado Gon-Zizzie mató a Togo-de-Chuz, padre de Apache Kid. Los amigos de Apache Kid mataron a Gon-Zizzie. También Apache Kid mató a Rip, hermano de Gon-Zizzie. El 1 de junio de 1887, el teniente John Pierce y Al Sieber reunieron a los exploradores que participaron en los altercados, ordenándoles desarmarse y cumplir el arresto, hasta que los incidentes fuesen investigados. Apache Kid y los demás obedecieron, pero sonó un disparo entre la multitud reunida, seguidos de otros más, resultando herido en el tobillo Al Sieber [le dejaría cojo de por vida]. Durante la confusión, Apache Kid y varios exploradores apaches huyeron. Sieber acusó a Apache Kid a pesar de que hubo testigos que afirmaron que el explorador era inocente.

El ejército envió dos destacamentos del 4º de caballería tras los fugitivos. Apache Kid y sus seguidores evadieron a los soldados, confiando en el apoyo de otros apaches simpatizantes aunque entró en contacto con los soldados, afirmando que si se retiraban, se rendiría. Así lo hizo el 25 de junio de 1887. Él y otros cuatro apaches fueron juzgados por un tribunal militar, y declarados culpables de motín y deserción, siendo condenados a muerte por fusilamiento. No obstante el general Nelson Miles, comandante del distrito militar, cuestionó la decisión logrando que el tribunal la reconsiderara, siendo condenados a 10 años de prisión en Alcatraz [San Francisco County, California] donde permanecieron hasta que sus condenas fueron anuladas en octubre de 1888, ordenándose la puesta en libertad de Apache Kid y sus cuatro compañeros.

Ya en Arizona, en octubre de 1889, esos apaches junto a otros, cometieron una serie de delitos, ordenando las autoridades su arresto, incluyendo a Apache Kid, siendo sentenciados a cumplir siete años en la prisión territorial de Yuma. Durante el viaje en una diligencia, Apache Kid y otros presos apaches consiguieron reducir a los tres guardias, el sheriff Glen Reynolds, y sus ayudantes Eugene Middleton, y W. A. Holmes. Mataron al sheriff, falleciendo Holmes de un paro cardiaco, e hirieron al ayudante Middleton que, sin embargo, declaró más tarde que los otros apaches le habrían matado si Apache Kid no hubiera intervenido. A partir de ese momento se convirtió en uno de los bandidos más buscados de Arizona.

En los próximos años, Apache Kid fue acusado o vinculado a diversos delitos, pero nunca hubo vínculos sólidos contra él. Durante un tiroteo en 1890, entre renegados apaches y soldados mexicanos, un guerrero fue muerto, encontrándosele el reloj y el revólver de Reynolds. Sin embargo, el guerrero era demasiado viejo para ser Apache Kid. El último informe de delitos presuntamente cometidos por él, eran en 1894. Fue ese año, en las San Mateo Mountains [Socorro County, New Mexico] cuando Charles Anderson, un ranchero, y sus vaqueros, mataron a un apache que había robado ganado y que fue identificado en su momento como Apache Kid. Identificación muy discutida. Después de eso, se convirtió más en una leyenda que otra cosa. En 1899, el coronel Emilio Kosterlitzky, de los Rurales de México, informó que Apache Kid estaba vivo, y vivía con otros apaches en la Sierra Madre Occidental. Eso nunca fue confirmado. Edgar Rice Burroughs, futuro creador de los libros de Tarzán, fue miembro del 7º de Caballería de los Estados Unidos, mientras estaban persiguiendo a Apache Kid en 1896 en Arizona. Durante ese tiempo de 1890, Apache Kid y otros “broncos” [así llamados los apaches hostiles después de la rendición de Gerónimo] dieron tantos quebraderos de cabeza a mexicanos y norteamericanos, que el 4 de junio de 1896, los gobiernos de ambos países firmaron un convenio que nuevamente permitía a sus respectivas tropas cruzar la frontera internacional en su persecución. Coincidiendo con el nuevo acuerdo, unos días más tarde cuatro estadounidenses que viajaban en un carruaje, informaron en el pueblo de Cañada Ancha que habían visto como un grupo de cinco apaches perseguía un carro que venía de Nogales [Sonora]. Se dijo que era la banda de Apache Kid. Seguidamente un pelotón de rurales salió en su busca. Mientras tanto, el general Frank Weaton, jefe del departamento militar de Colorado, situó dos compañías del 7º de Caballería cerca de San Bernardino que en el mes de agosto de 1896 se hallaban al mando del capitán L. K. Hare junto con una unidad de exploradores apaches.

Hacia finales del siglo XIX, Apache Kid deja de figurar en las noticias de la frontera, posiblemente abatido en alguno de los numerosos encuentros con sus perseguidores. Se especula que esto ocurriera el 20 de septiembre de 1907 en el cañón de San Mateo [Socorro County, New Mexico], cuando una partida de ganaderos en busca de apaches dio muerte a un hombre que identificaron como Apache Kid.

Bien entrada la década de 1920, los ganaderos siguieron informando, a menudo, diciendo que era Apache Kid quien iba a la cabeza de los “broncos” apaches, pero nunca fue confirmado, pensaban que había muerto hace mucho tiempo, ya sea en un enfrentamiento o por enfermedad.

Según E. H. White, explorador, vaquero y buscador de oro, la banda tenía unos 75 hombres, lo cual coincidía aproximadamente con el cálculo de Maroni Fenn, otro explorador.

Hoy en día, a 1’6 km de “Apache Kid Peak”, en lo alto de las San Mateo Mountains [SocorroApache Kid Peak County, New Mexico] del Cibola National Forest, un poste se erige como una tumba, donde el grupo de Anderson afirmó haber matado a Apache Kid en el 1894. De acuerdo a los residentes locales, el cuerpo no fue enterrado y los huesos y jirones de su ropa estaban esparcidos sobre el lugar desde hace varios años, con gente cogiéndolos como recuerdos).

* De mayo a julio, las condiciones en Mount Vernon no son mejores que en Fort Marion y en Fort Pickens. (De hecho, los prisioneros de guerra apaches se encuentran en Mount Vernon peor que en Fort Marion. Eugene Chihuahua dijo que “no sabían lo que era la miseria hasta que el gobierno nos dejó en esos pantanos).

* El 10 de junio, los prisioneros chiricahuas de Fort Pickens realizan una danza apache ante unos 400 ó 500 visitantes que habían pagado 25 centavos cada uno, siendo transportados en barcazas remolcadas por un barco. (Creían que era una danza de guerra pero en realidad era una danza de curación, pero servía para el mismo propósito. Los visitantes se agolpaban alrededor mientras Chappo, pintado enteramente de blanco y llevando sólo llevaba un taparrabos, salió a danzar. Otros chiricahuas pintados se unieron a él, y al compás de los tambores cantaron y bailaron, realizando contorsiones que entretenían a la muchedumbre y recordando, probablemente, tiempos pasados. Gerónimo se quedó mirando tranquilamente. Hasta el amanecer no terminó la fiesta).

* El 30 de junio, el mayor William Sinclair, comandante de Mount Vernon Barracks (Mobile County, Alabama) informa sobre la salud de los prisioneros de guerra apaches. (Las enfermedades y la mala alimentación son los principales problemas).

* El 15 de agosto, Walter Reed, médico de Fort Apache, es destinado a Mount Vernon Barracks. (Informa de las malas condiciones de los apaches donde el hambre y las enfermedades están presentes).

* El 28 de septiembre, muere en Fort Pickens (Pensacola, Escambia County, Florida) por la tuberculosis que había contraído en Fort Marion (St. Augustine, St. Johns County, Florida), She-gha, hermana de Yanozha y una de las esposas de Gerónimo, siendo el único fallecimiento ocurrido entre los apaches en toda su estancia en Fort Pickens, contrastando con los fallecimientos ocurridos en Fort Marion debido al hacinamiento de los presos en dicho lugar, sumado al elevado grado de humedad en el ambiente provocando, en unas gentes habituadas a la sequedad del Suroeste, que sus organismos fueran propensos a desarrollar la tuberculosis, que en esa época era de fatales consecuencias. (She-gha está enterrada en el cementerio militar de Fort Barrancas, frente a la bahía, cerca de Pensacola [Escambia County, Florida]).

* El 3 de octubre, a petición de Gerónimo y Naiche, el intérprete George Wratten escribe al general Stanley para que les informe qué pretende hacer el gobierno con los 18 hombres, 20 mujeres y 11 niños de Fort Pickens.

* El 7 de octubre, el teniente Britton Davis informó que unos apaches habían robado varios caballos en el rancho de Corralitos (Las cruces, Doña Ana County, New Mexico).

* El 12 de octubre, el general Sheridan ordena aumentar las raciones a los apaches de Fort Pickens (Pensacola, Escambia County, Florida) para combatir el hambre.

* En diciembre, la “Massachusetts Indian Association”, una organización benéfica femenina de Boston envia a Mount Vernon a dos de sus miembros para que hagan un informe de la situación de los apaches y de sus necesidades. (Su intérprete es el joven de 14 años, Parker West, uno de los niños apaches que el general Crook había enviado a la Escuela Industrial India de Carlisle desde la reserva de San Carlos 4 años antes. Ese mes, entre los 352 presos apaches de Mount Vernon Barracks, mueren dos hombres, 10 mujeres y 9 niños. Los 16 nacimientos producidos en ese tiempo no compensan las defunciones. ).

1888

* En enero, se llega a un consenso entre las organizaciones filantrópicas de que los apaches deben ser trasladados de nuevo. (El Secretario de Guerra Endicott pide consejo al capitán Richard Henry Pratt [Superintendente de la Escuela Industrial India de Carlisle] y al general Samuel Armstrong [fundador del “Hampton Institute” donde estudiaban miembros de la minoría negra]).

* El 21 de enero, Pratt recomienda que los apaches sean reubicados en Fort Sill (Lawton, Comanche County, Oklahoma).

* En marzo, William Ballou del “Chicago Tribune” visita Fort Pickens (Pensacola, Escambia County, Florida) para entrevistar a Naiche quien, a través del intérprete George Wratten, le cuenta sus motivos por los que se escapó de la reserva de San Carlos en 1885.

* La noche del viernes 30 de marzo, nace el hijo de Perico.

Biyaneta* El 7 de abril, Zescloya, un mojave/Tonto Apache, también conocido como Louis, casado con una chiricahua, huye de Mount Vernon (Mobile County, Alabama) raptando, mientras dormía, a una niña apache de 11 años llamada Bekiva. (Durante los seis días siguientes, robó ropa y armas a agricultores cercanos, golpeando y violando repetidamente a la joven. Louis planeaba matar a la niña y huir a Arizona pero fue capturado por un destacamento guiado por Dutchy, el 13 de abril, a 65 km  al norte del puesto militar. Los testigos, apaches y norteamericanos, testificaron que Louis ya había violado a otra niña en Arizona. Su mujer, enferma cuando ocurrieron los hechos, “se rindió”, falleciendo rápidamente.

El mayor William Sinclair, comandante de Mount Vernon, informó: “Zes-cloya debe ser recluidoAhnandia en Fort Pickens en alguna prisión para el resto de su vida… él no tiene familiares ni amigos aquí… y tiene un carácter peligroso“. Se desconoce qué le ocurrió a Zes-cloya tras ser encarcelado en Fort Adams (Newport County, Rhode Island).  

* El 22 de abril, el coronel Langdon, comandante de Fort Pickens (Pensacola, Escambia County, Florida) envía a Katie a la Escuela Industrial India de Carlisle (Cumberland County, Pennsylavania) para evitar que se case con Ahnandia, convirtiéndose así en su segunda esposa. (Katie moriría el 27 de mayo de 1889).

* En mayo, Herbert Welsh, presidente de la “Asociación por los Derechos de los Indios” habla con el general Crook sobre una posible solución al problema apache.

* El 13 de mayo, 46 apaches de Fort Pickens (Gerónimo y Naiche, entre ellos) llegan aGerónimo en Mount Vernon Mount Vernon Barracks. (Van todos los prisioneros de guerra juntos excepto los niños que están en Carlisle).

* El 19 de mayo, un artículo del periódico Pensacolian se queja de la pérdida de turismo que habrá por el traslado de los prisioneros apaches de Fort Pickens (Pensacola, Escambia County, Florida) a Mount Vernon Barracks (Mobile County, Alabama).

* El 11 de junio, Herbert Welsh, fundador de la “Asociación por los Derechos de los Indios” le dice al Secretario de Guerra, Endicott que el general George Crook sugiere reubicar a los prisioneros chiricahuas en Fort Sill ([Comanche County, Oklahoma]. El presidente Cleveland no tiene en cuenta la sugerencia de Welsh).

* El 22 de junio, cinco apaches (Ira Goso, Chappo Gerónimo, Eli Hunlona y su hermano menorChiricahuas en Mount Vernon Bruce Patterson, y Calvin Zhonne) son trasladados de Fort Pickens a la Escuela Industrial India de Carlisle (Cumbwerland County, Pennsylvania).

* De junio a septiembre, varios artículos en el periódico “Mobile Register” describen las condiciones en las que están los apaches en Mount Vernon Barracks (Mobile County, Alabama).

* El 8 de julio, Ira Goso, Chappo Gerónimo, Eli Hunlona, Bruce Carlisle 3Patterson y Calvin Zhonne entran en Carlisle. Tres de ellos morirían de tuberculosis y uno se suicidaría [Ira Goso]).

* En diciembre, se producen 13 muertes de apaches en Mount Vernon Barracks e igual número de nacimientos. (Estas muertes están relacionadas con procesos tuberculosos que habían traído de Florida).

* El 3 de diciembre, el presidente Cleveland comenta extensamente la situación de los apaches en su cuarto mensaje anual: La muerte del general Sheridan en agosto fue el último suceso de aflicción nacional. El Ejército perdió al más Gerónimo en Mount Vernongrande de sus jefes. El país perdió un soldado valiente y experimentado, un consejero sabio y discreto, y un hombre modesto y sensato...

… Los indios apaches, cuya retirada de sus reservas en Arizona siguió a la captura de aquellos de sus miembros que participaron en una incursión sangrienta y asesina durante una parte de los años 1885 y 1886, ahora son mantenidos como prisioneros de guerra en Mount Vernon Barracks, en el Estado de Alabama. Su número a día 31 de octubre, fecha del último informe, era de 83 hombres, 170 mujeres, 70 niños y 59 niñas; en total, 382 personas. Los informes oficiales dicen que están en buen estado de salud y contentos, y que se Naiche en Mount Vernonmantienen ocupados la mayor parte del tiempo. Los niños, a medida que llegan a la edad conveniente, son enviados a las escuelas para los indios en Carlisle y Hampton.

Algunas personas caritativas pidieron permiso el verano pasado para enviar dos maestros con el fin de instruir a los adultos, así como a los niños que todavía se encontraban allí. Dicho permiso se concedió sin problemas, proporcionando alojamientos a los maestros, y algunas partes de los edificios de los cuarteles se pusieron a su disposición para fines escolares. La buena labor se ha iniciado y los profesores contratados son pagados por las damas que originaron el plan.

No estoy en absoluto en sintonía con esas personas benevolentes pero imprudentes que están constantemente insistiendo en que estos indios deben ser devueltos a su reserva. Su traslado era una necesidad absoluta si las vidas y Nana en Mount Vernonpropiedades de los ciudadanos de la frontera debían ser protegidas por el gobierno. La continuación de su restricción de acercarlos a la escena de sus repetidos y crueles asesinatos y atropellos sigue siendo necesaria. Se trata de una filantropía equivocada, en todos los sentidos perjudiciales, la que induce el deseo de ver a estos salvajes de vuelta a sus viejos refugios. Ellos están en su ubicación actual como resultado del mejor juicio de los que tienen la responsabilidad oficial en la materia, y que de ninguna manera carecen de consideración con los indios. Un número de estos presos han perdido sus vidas ante la ley ultrajada y la humanidad. La experiencia ha demostrado que Loco en Mount Vernonson peligrosos y no se puede confiar en ellos. Esto es cierto, no sólo de los que estuvieron en pie de guerra siendo culpables de atroces asesinatos, sino de sus parientes y amigos que, mientras que estuvieron en su reserva, ayudaron a los hostiles en sus intenciones sangrientas.

Estos presos deben ser tratados amablemente, no sólo manteniéndoles lejos de su anterior reserva, sino que deben ser sometidos a esfuerzos calculados para conducir a su mejora en el ablandamiento de sus instintos salvajes y crueles pero la idea de devolverles a sus lugares de origen debe ser siempre rechazada.

Chihuahua en Mount VernonEl Secretario en su informe, da una historia gráfica de estos indios y recita con viveza dolorosa sus hechos sangrientos y el fracaso infeliz del gobierno para su gestión por medios pacíficos. Sería increíble si una lectura de esta historia permitiera el regreso de los presos a su reserva por motivos sentimentales o de cualquier otra índole.

1889

Mangas en Mount Vernon* El 10 de enero, el capitán Bourke escribe una carta a Herbert Welsh, fundador de la “Asociación por los Derechos de los Indios”, criticando al gobierno por su política de no hacer nada”.

* El 2 de febrero, el gobierno permite a 12 apaches mescaleros ir a la reserva Mescalero ([creada el 27 de mayo de 1873, Otero County, New Mexico]. Los apaches mescaleros, prisioneros en Mount Vernon, habían solicitado al gobierno que les dejen ir a la reserva Mescalero pues no son culpables de que la banda de Gerónimo los capturara. El 2 de febrero, el gobierno accede a esa petición. Gerónimo aprovecha esa oportunidad para que su esposa Ih-tedda, una mescalero, salga de ese lugar donde sigue muriendo gente para ir a New Mexico. Ella se niega porque quiere a su esposo pero al final es convencida para salvar su vida y la de su hija Marion, más tarde llamada Lenna. El grupo lo forman 12 personas, entre ellos Askadodilges [también conocido como Charlie Smith y Ke-To-Rilq-lez]; y Gerónimo nunca más volvería a verla. Estando Ih-tedda en New Mexico nacería su hijo Robert, el 2 de agosto de 1889. Gerónimo tendría noticias de él al recibir una visita de su hija Lenna, 15 años después en Fort Sill).

* El 14 de febrero, la “Massachusetts Indian Association” recauda fondos y, con el permiso Alumnas apaches en Mount Vernondel gobierno, envía dos maestras a Mount Vernon Barracks (Mobile County, Alabama) para impartir enseñanzas a los niños apaches. (Cerca de 80 niños estarían a su cargo hasta 1892 donde la escuela y la religión cristiana pasan a ser dos de las características más importantes en la vida de los apaches).

* El 14 de marzo, empiezan las clases en Mount Vernon Barracks. (Gerónimo se encarga de la disciplina escolar).

* El 29 de marzo, los generales Crook y Schofield, y el capitán Bourke se reúnen para discutir la situación de los chiricahuas.

* El 2 de mayo, cerca de Deer Creek, a unos 96 km al sur de San Simón (Cochise County, Arizona), una banda de apaches ataca una mina donde hieren a un hombre en ambas piernas, al que dan una muerte lenta encima de una estufa; seguidamente se marchan a México con varios caballos de los mineros.

* El 11 de mayo, el “New York Times” informa en un artículo de las condiciones de los apaches en Mount Vernon Barracks.

* El 24 de mayo, el capitán Pratt, Superintendente de la Escuela Industrial India deAlumnos apaches en Carlisle Carlisle (Cumberland County, Pennsylvania), escribe al Comisionado de Asuntos Indios informando de la salud de los niños apaches en Carlisle.

* El 4 de junio, el capitán Bourke entrega una carta al Secretario de Guerra Proctor en la que pide revisar toda la historia de la presos chiricahuas.

* El 14 de junio, el capitán Bourke recibe la orden de examinar la región occidental de North Carolina para una ubicación adecuada para los chiricahuas.

* El 18 de junio, el capitán Pratt escribe de nuevo al Comisionado de Asuntos Indios informando de la salud de los niños apaches en Carlisle.

* El 23 de junio, el capitán Bourke y Charles C. Painter de la “Asociación por los Derechos de los Indios” llegan a Mount Vernon para evaluar la situación de los chiricahuas mientras éstos están llevando a cabo la ceremonia de la pubertad de una chica. (Se reúnen con 29 apaches [Gerónimo y Huera entre ellos] para hablar de su situación. Painter da un discurso centrado en los cambios que los apaches debe hacer siendo traducido por George Wratten).

* Durante julio y agosto, circula el rumor de que el nuevo presidente de los Estados Unidos, Benjamin Harrison tiene intención de enviar a los prisioneros chiricahuas de nuevo a Arizona, surgiendo protestas por todo el Sudoeste.

* El 1 de julio, John J. Cochran, miembro de la Iglesia Presbiteriana, informa que 27 de los 112 niños apaches enviados a Carlisle han muerto (25 de ellos de tuberculosis) y que dos de los 76 supervivientes están enfermos de escrófula (infección extra pulmonar de la tuberculosis).

* El 5 de julio, el capitán Bourke presenta su informe sobre los apaches. (Bourke sugiere que un trozo de tierra puesto a la venta por los indios cherokees sea el lugar elegido para reubicar a los apaches. La Asociación por los Derechos de los Indios no puede comprar la tierra de los cherokees y este plan se olvida).

* El 30 de julio, el “Mobile Register” informa de las condiciones de los apaches en Mount Vernon Barracks (Mobile County, Alabama).

* En agosto, Richard Wheatley publica un artículo en el “Cosmopolitan, informando de la visita que hizo a los apaches en Fort Pickens el mes de abril de 1888.

* El 2 de septiembre, el capitán Bourke; el Secretario de Guerra, Redfield Proctor y el Comisionado de Asuntos Indios, Thomas Morgan se reúnen para discutir la compra de tierras para los chiricahuas en North Carolina y acordar que los apaches deben ser reubicados allí.

* El 7 de septiembre, el entusiasmo del Secretario de Guerra, Redfield Proctor para la solución del problema apache en North Carolina se desvanece.

* El 27 de septiembre, el gobernador de North Carolina, Daniel C. Fowle anuncia que los apaches no son bienvenidos. (Proctor, el Secretario de Guerra da la orden de mantener a los prisioneros de guerra indios en instalaciones militares y que dado su estado actual, Mount Vernon es el mejor lugar para los apaches).

* El 31 de octubre, el mayor Walter Reed, médico en Mount Vernon Barracks, informa de la salud de los apaches.

* El 18 de noviembre, el mayor Reed informa de nuevo sobre la salud de los apaches. (Reed habla de la “desesperanza” apache).

* El 6 de diciembre, el general Miles envía una carta al Secretario de Guerra, Redfield Proctor dando sus opiniones sobre los prisioneros de guerra apaches.

* El 7 de diciembre, Kah-dos-la y Nah-con-qui-say son ahorcadosThe Hanging en Florence ([Pinal County, Arizona]. El 3 de junio de 1887, los apaches de la reserva de San Carlos Gon-sha, As-ki-say-la-ha y Nah-con-qui-say mataron al ganadero Deihl en su rancho entre San Carlos y el Río San Pedro [Pinal County, Arizona]. Gon-sha admitió en el juicio que “había hecho un buen disparo” con su revólver antes de que Deihl se percatase del peligro. As-ki-say-la-ha y Nah-con-qui-say negaron haber disparado a Neihl pero los casquillos demostraron que hubo tres disparos hechos con tres armas diferentes por lo que también fueron condenados. Gon-sha fue condenado a muerte mientras que As-ki-say-la-ha y Nah-con-qui-say fueron enviados a la penitenciaría de Columbus [Franklin County, Ohio]. Sin embargo, tras 18 meses en prisión fueron devueltos a Arizona para un nuevo juicio. Gon-sha estaba aún en la cárcel esperando su ejecución.

Kah-dos-la y Pah-ala-gos-za estaban entre un grupo de apaches que habían comprado un barril de whiskey a un mexicano y no quisieron pagarle. Sucedió que un tal William Jones, que iba a su rancho cerca de Dudleyville [Pinal County, Arizona] medió en el asunto a petición del mexicano. Mientras hablaba con algunos de los apaches, Kah-dos-la y Pah-ala-gos-za dispararon a Jones desde su silla de montar por lo que el mexicano montó el caballo de Jones y huyó. Los apaches fueron a la reserva para esconderse entre su gente pero, después de algún tiempo y varias negociaciones, fueron llevados a Florence y juzgados por el tribunal como los tres asesinos de Deihl. Kah-dos-la y Pah-ala-gos-za fueron condenados por homicidio en primer grado y sentenciados a la horca junto a los otros tres apaches.

El miércoles 6 de diciembre de 1889, trajeron intérpretes de San Carlos para traducirles las órdenes de ejecución. Después los condenados fueron visitados por el padre Monfort, un sacerdote católico y por varias monjas de St. Joseph, quienes les prepararon para su muerte y bautizaron a dos pero el viejo jefe Gon-sha manifestó que quería morir en las creencias apaches. La noche del miércoles, los apaches cantaron canciones hasta la hora de dormir; luego, a la manera apache extendieron sus mantas sobre sus cabezas. A las 02:00 horas de la madrugada, uno de los apaches anunció que el viejo jefe había muerto y tras la investigación se encontró que Gon-sha se había suicidado, al igual que As-ki-say-la-ha y Pah-ala-gos-za.

Los tres apaches habían hecho tiras con sus taparrabos y se las habían atado al cuello con un nudo, con una doble vuelta, que impedía ser aflojado. Los propios apaches realizaron con sus manos el brusco tirón que produjo la estrangulación. Se dedujo que los apaches llevaban muertos cinco horas, determinándose la hora de su muerte sobre las 22:00 horas.

A las 07:00 horas de la mañana del 7 de diciembre de 1889, Kah-dos-la y Nah-con-qui-say fueron llevados al cadalso. Les ataron los pies y las manos y les colocaron la soga al cuello. Antes de decir adiós a todos los presentes, encargaron al intérprete que dijeran a sus familiares en San Carlos que se habían unido a la Iglesia Católica y que irían al cielo. Les colocaron unas fundas negras sobre sus cabezas y a las 07:30 horas fueron ahorcados. Los cuerpos fueron introducidos en ataúdes proporcionados por el Condado y enterrados en el cementerio católico de Florence [Pinal County, Arizona]).

* El 23 de diciembre, el teniente Guy Howard, hijo del general Oliver Otis Howard y ayudante de campo del Comandante de la División del Atlántico, que estaba a cargo de los prisioneros chiricahuas en Florida, dirigió una carta al Ayudante General del Ejército para darle a conocer los siguientes hechos: 89 de los 498 apaches que estaban en cautiverio en Florida habían muerto desde su llegada hace tres años. Contando los niños que habían muerto en la Escuela Industrial India de Carlisle, los muertos sumaban 119. Howard en su informe indicaba que no había más de 30 hombres entre estos prisioneros que habrían sido capaces de empuñar las armas. Los restantes 430 eran ancianos o lisiados, más las mujeres y niños. Sin embargo, todos fueron detenidos como prisioneros de guerra en condiciones tan miserables como inhumanas. Howard señaló que la tasa de mortalidad entre la gente normal era del 2 % mientras que entre esta gente era más de tres veces mayor. Una cuarta parte de estos apaches habían muerto desde que fueron llevados a Florida, poco más de tres años antes“. (El teniente Howard recomienda reubicarlos inmediatamente).

* El 27 de diciembre, un joven Tonto Apache llamado Nah-deiz-az, es ahorcado enNah-dei-az (2) Globe (Gila County, Arizona) por haber matado, el 10 de marzo de 1887, al subteniente Seward Mott, del 10º de Caballería, graduado en West Point hacía sólo ocho meses. (Nah-deiz-az había nacido en 1865 junto al Río Verde. Cuando tenía 10 años, él y su familia fueron obligados a ir a la reserva de San Carlos. Con 14 años fue enviado, junto a otros niños apaches a la Escuela Industrial India de Carlisle [Cumberland County, Pennsylvania]. De ahí el apodo de “Carlisle Kid“. Mientras estaba en la Escuela falleció su padre y cuando su madre enfermó regresó a San Carlos para ocuparse de ella. En su ausencia habían construido un camino que atravesaba su parcela agrícola.

El 10 de marzo de 1887, Frank Porter, asesor agrícola de la Agencia fue a la wickiup de Nah-deiz-az para informarle que él y su madre iban a ser trasladados a otra parcela. Nah-deiz-az protestó entablándose una violenta discusión. Porter fue a la Agencia a coger su revólver y a pedir ayuda al capitán Francis E. Pierce, del 6º de Caballería. Éste envió al subteniente Seward Mott para que le acompañase. Cuando Nah-deiz-az vio llegar a los dos hombres armados temió lo peor. Entró en su wickiup y cogió un viejo revólver Colt que su padre había escondido años antes. Cuando se bajaron de los caballos, Nah-deiz-az salió y apuntó a Porter, sonando un disparo. El joven apache de 22 años no estaba familiarizado con las armas de fuego, no alcanzó a Porter pero dio a Mott, hiriéndolo mortalmente. Porter temiendo por su vida, saltó a su caballo y fue a la sede de los exploradores apaches para informar de lo sucedido. El jefe de exploradores Al Sieber envió a Mickey Free y a Es-ki-bi-nadel o Has-kay-bay-nay-ntayl [entonces conocido como Sargento Kid, y luego Apache Kid] a detener a Nah-deiz-az. Los dos exploradores se quedaron sorprendidos cuando Nah-deiz-az les recibió con una mano levantada y con la otra sosteniendo el revólver por el cañón. Llevaron al inconsciente subteniente al puesto donde el Dr. T. B. Davis hizo todo lo que pudo, falleciendo al día siguiente.

Nah-deiz-az explicó en el juicio todos los detalles que le llevaron a disparar, principalmente que se asustó al verles llegar armados, pidiendo clemencia al tribunal. El juez W. W. Porter [sin relación con el asesor agrícola Porter] aceptó la petición de clemencia reduciendo la pena, de sentencia de muerte a cadena perpetua. Fue llevado a la Penitenciaría Territorial de Yuma y posteriormente trasladado a la prisión federal en Menard [Randolph County, Illinois].

Por aquel tiempo, el Congreso decidió que los tribunales militares no tenían competencia en este tipo de casos y que fuesen los tribunales civiles los encargados de juzgar a los indios acusados de delitos de homicidio, violación, asalto con intención de matar, incendiar o robar. Nah-deiz-az fue liberado llegando a San Carlos el 25 de mayo de 1889. Los ciudadanos y militares de Arizona enfadados, no comprendieron la decisión judicial. El funcionario judicial de San Carlos, el teniente F. B. Fowler apeló ante el juzgado de Globe, quien emitió una orden de detención por homicidio ante Glenn Reynolds, sheriff del Gila County, el 5 de junio de 1889.

Al enterarse, Nah-deiz-az se entregó otra vez, teniendo la vista preliminar el 21 de junio en Globe. Cuando se celebró el juicio, la acusación llamó a Frank Porter, F. B. Fowler, Al Sieber y al Dr. Davis; y Nah-deiz-az se encontró sin testimonios favorables, dando la misma explicación que hizo dos años antes, describiendo la amenaza de reubicación por los militares y las dificultades que él tenía para sacar provecho de su pequeño pedazo de tierra. Insistió que Porter y Mott fueron armados con la intención de desalojarle por la fuerza y que disparó en defensa propia. Que no pretendía disparar al subteniente Mott sino a Porter. Van Wagenen, el abogado defensor hizo una emotiva petición de clemencia, argumentando que la muerte de Mott fue más una tragedia que un homicidio; sin embargo, el jurado condenó a Nah-deiz-az como culpable deNah-diez-az (2) homicidio en primer grado.

El 30 de octubre de 1889, el juez J. H. Kibbey sentenció a Nah-deiz-az a ser ahorcado el 27 de diciembre de 1889. Conmocionado al oir la sentencia, Nah-deiz-az interrumpió al juez gritando: “¡No, yo soy un buen indio!“, pero el sheriff Reynolds le ordenó que se callara para que el juez terminara de dictar sentencia. A las 09:00 horas del 27 de diciembre de 1889, Nah-deiz-az fue conducido al cadalso, no mostrando el más mínimo temor, bromeando cuando le maniataron y le pusieron la soga al cuello. Sus últimas palabras al sheriff refiriéndose al trato recibido en Globe y San Carlos fueron: “¡Hasta luego, infierno!“. Fue enterrado en el cementerio de Globe junto a las tumbas de dos forajidos blancos linchados en agosto de 1882).

1890

* A partir de este año, se diseña un uniforme específico para los exploradoresSombrero e insignia indios del ejército norteamericano (incluidos los apaches. Anteriormente, llevaban una mezcla de vestimenta nativa y militar. A partir de este año, se les proporcionaría un sombrero de piel de fieltro negro con la copa rodeada de un cordón de lana rojo y blanco. El emblema sería una insignia con dos flechas cruzadas con las letras “USS” [Unites States Scouts]).

* El 2 de enero, el general Crook y el mayor William Kellogg llegan Coonie en Mount Vernona Mount Vernon reuniéndose con los apaches. (Crook se niega a hablar con Gerónimo pero sí con Naiche, Chato, Kaahteney, Toclanny, Coonie, Chihuahua y Noche, entre otros. Chato se quita del pecho la medalla que le habían dado durante la visita que había realizado a Washington dándosela y diciendo: ¿Para qué me dieron esto? ¿Para llevarlo en prisión?. Chato, Kaahteney y Noche, antiguos exploradores del ejército, exponen sus quejas. Kaahteney le recuerda sus esfuerzos para convencer a los chiricahuas hostiles para que se rindieran. Coonie y Toclanny dan su opinión cuando los militares rodearon a los chiricahuas en San Carlos. Chihuahua pide que su hija, que está en la Escuela de Carlisle, vuelva con él. El intérprete George Wratten traduce la reunión).

* El 6 de enero, el general Crook prepara un informe sobre sus observaciones en Chato en Mount VernonMount Vernon. (Criticó al general Miles y al gobierno: “Lo declarado por Miles es todo falso. Esas historias que circulan tienen un propósito. Chato no sólo era leal, sino que gracias a los esfuerzos de sus exploradores apaches consiguieron que los hostiles que estaban con Naiche y Gerónimo se rindieran a mí en marzo de 1886. Cierto es que el general Miles licenció a los exploradores apaches y después de una campaña de más de cinco meses contra 33 apaches hostiles, sin poder matar o capturar ni a uno sólo de ellos, envió al teniente Gatewood y a dos de los exploradores de Chato [Kayitah y Martine], quienes lograron la rendición de los renegados con la promesa de no hacerles daño y ser enviados a reunirse con sus familias en Florida; y añadió: “Los apaches aman a sus hijos y parientes, y tienen temor de que sean tratados como ellos al ser enviados a una escuela tan lejana“. Crook encontró a los prisioneros apaches completamente desmoralizados y abatidos por lo que abogó firmemente por la reubicación de los apaches en Fort Sill [Lawton, Comanche County, Oklahoma]. Sin embargo, la idea de llevar a los chiricahuas hacia el oeste, hasta Oklahoma, encontró una fuerte oposición ya que había planes para abrir el territorio a los colonos).

* El 7 de enero, el general Crook llega a Washington donde hace pública la historia de los exploradores apaches.

* El 13 de enero, el Secretario de Guera, Redfield Proctor, presenta dos Mount Vernonpropuestas relacionadas con los apaches al presidente Harrison. (Una defiende la reubicación en North Carolina; otra en Fort Sill [Oklahoma]. Proctor prefiere esta última propuesta y pide al Congreso que apruebe esta opción y que negocie con kiowas y comanches para comprarles tierras para los apaches).

* El 21 de enero, Henry Laurens Dawes, presidente del Comité para Asuntos Indios del Senado, consigue la aprobación de la Resolución nº 42 del Senado para que el Departamento de Guerra transfiera a los apaches al Territorio Indio ([Oklahoma]. El Senado había solicitado todos los documentos relativos a la campaña de 1885-86 contra los apaches hostiles para su estudio y el proyecto de ley parecía que tenía una evolución favorable, cuando Crook murió repentinamente de un ataque al corazón, la mañana del 21 de marzo. Su muerte paralizó todo el proyecto haciendo que los apaches siguieran en Mount Vernon [Mobile County, Alabama]).

* En la primavera, Herbert Welsh y su “Asociación por los Derechos de los Indios” abogan por reubicar a los apaches en North Carolina. (El teniente Guy Howard, ayudante de campo del Comandante de la División del Atlántico, sugiere que se mejore la situación de los apaches en Mount Vernon hasta que se pueda encontrar un lugar más adecuado. El Congreso utiliza esta sugerencia como excusa para posponer el debate sobre un tema tan delicado“).

* El 3 de mayo, el periódico “Tombstone Epitah” (Cochise County, Arizona) informa que Tombstone Epitaph10 apaches armados con rifles Springfield (arma reglamentaria del ejército norteamericano) habían atacado a un grupo de vigilantes. (El artículo comienza: “Los flojos apaches. Captura de una reata de ‘Oso Negro’ [empresa] y un carro quemado. El señor E. B. Gage, que llegó a esta ciudad ayer, obtiene las siguientes noticias de los indios: El domingo al atardecer, el último grupo de vigilantes de Ignacio Bonillas, quien trabaja para un sindicato francés en Sonora, es atacado por un grupo de 10 apaches. El grupo de vigilantes es empujado hacia las rocas donde son asediados, intercambiando disparos con los indios alrededor de 1’30 horas tras lo cual, parte del grupo de Bonillas hicieron un movimiento de flanqueo abriendo fuego sobre los indios por su retaguardia, haciéndoles huir, capturando todos sus caballos, dejándolos a pie.

El personal de la empresa ‘Oso Negro’ se enteró del enfrentamiento y el señor Kirk salió el martes hacia el aserradero, a unos 32 km de distancia, para avisar a los hombres que tengan cuidado.

El miércoles a la mañana, el señor Kirk volvió y después de hacer una parte del camino, vio un Apache Indian ambushing a covered wagon in the southwest, 1800s. (Frederic Remington)carro en llamas y, sospechando de los indios, volvió al aserradero. Fue después que descubrió que uno de los carros de camino hacia el aserradero para coger madera fue asaltado por la misma banda de indios que había atacado al grupo de vigilantes. Los dos cocheros, que estaban desarmados, huyeron. Ninguno resultó herido pero uno de ellos tenía un agujero de bala en la manga de sus camisa. El señor Kirk recibió refuerzos en el aserradero y al llegar al carro en llamas, lo encontró completamente quemado, junto a todos los suministros. Sin embargo llegaron a tiempo para salvar parte de la reata. Para cuando el señor Gage se fue todas las mulas salvo tres, fueron recuperadas. Varios grupos están persiguiendo a los indios y, yendo éstos a pie, puede que sean capturados. El señor Gage dice que estos indios están armados con rifles Springfield y con munición del gobierno, y todavía los oficiales en San Carlos desconocen que algunos indios estén fuera“).

* El 24 de mayo, en Rucker Canyon, en las Chiricahua Mountains (Cochise County, Lying In Wait (David Nordahl)Arizona) un grupo de apaches tiende una emboscada al destacado abogado Robert Hardie y a su cuñado el Dr. F. Haynes. (Ambos iban desarmados cuando Hardie recibió un disparo. Cuando Haynes descubrió que su cuñado había muerto, montó en su caballo para huir pero su caballo recibió un disparo obligándole a escapar a pie. Un apache le siguió disparándole por el cañón pero en un arranque de suerte encontró el caballo de su cuñado que se había escapado asustado con el que llegó al rancho más cercano para pedir ayuda. Un grupo de vaqueros acompañó a Haynes de vuelta al lugar encontrando el cuerpo mutilado de Hardie).

* El 12 de junio, mientras conducía ganado por Rucker Canyon, en las Chiricahua Apache Six (Anthony Sinclair)Mountains (Cochise County, Arizona) el ranchero Michael Gray descubre a seis apaches llevándose unos caballos suyos que estaban pastando. (Gray entró inmediatamente en acción abriendo fuego a unos 100 metros con su rifle Winchester haciendo huir a los apaches quienes dejaron los caballos atrás).

* En junio, el teniente William Wallace Wotherspoon llega a Mount Vernon (Mobile County, Alabama) como nuevo oficial a cargo de los apaches chiricahuas y Warm Springs abogando firmemente por el empleo y la aculturación para solucionar la situación de los apaches.

* El 25 de junio, el Secretario de Guerra, Proctor responde a las acusaciones por parte de Welsh y la “Asociación por los Derechos de los Indios” de que es el responsable del incumplimiento del plan de reubicar a los apaches en North Carolina.

* En julio, Zi-yeh, esposa de Gerónimo, y su hija Eva, son bautizadas Emily Chihuahua y Eva Gerónimoen la Iglesia Católica de Mount Vernon (Mobile County, Alabama) donde hay dos misas cada domingo, una para los niños por la mañana y otra para los adultos por la tarde.

* El 11 de julio, un Tonto Apache llamado El-chees-choos es ahorcado en Florence ([Pinal County, Arizona]. El 2 de marzo de 1890, seis Tonto Apaches mataron a un carretero llamado Herbert, a 9’6 km al norte de Fort Thomas [Graham County, Arizona]. Llevaba un carro cargado con mercancías a Globe [Gila County, Arizona] cuando fue atacado. Los Tonto Apaches quemaron el carro, robaron los caballos y talaron un poste del telégrafo, llevándose un trozo de cable. Tan pronto como un mensajero informó del hecho en Fort Thomas, los tenientes Powhattan Clarke y James Watson fueron con un destacamento hasta el lugar, recuperaron el El-chees-chooscuerpo y lo llevaron al fuerte. Repararon el telégrafo y fueron tras los Tonto Apaches que habían huido hacia el norte, y después de 480 km de persecución, los encontraron dentro de una cueva. Ambos oficiales avanzaron con la intención de apoderarse de la entrada pero uno de los Tonto Apaches, que estaba en la cima, disparó a Clarke. Uno de los  disparos dio a su sombrero y otro pasó entre sus piernas. El explorador apache Rowdy disparó dos veces al Tonto Apache, alcanzándole en el cuerpo y matándole. En el enfrentamiento que siguió murió otro Tonto Apache, siendo los otros cuatro capturados y encarcelados.

Tres de ellos tenían una coartada siendo liberados. El cuarto, llamado El-chees-choos fue juzgado y condenado por el homicidio de Herbert y sentenciado a la horca. Jimmy Stevens y Merejildo Grijalva actuaron como intérpretes para los que quisieran hablar con el condenado y el padre Geldorf le visitó varias veces, siendo rechazado por El-chees-choos diciendo: “No hay duda de que su religión es buena para este mundo, y si tuviera que permanecer en él, estaría dispuesto a ser cristiano, pero como mi hora casi ha llegado no veo qué beneficio me puede proporcionar ahora. Voy a ver a Dios y le voy a contar todo y si cree que debo ir al infierno, estará bien”.

El-chees-choos clamó por su inocencia hasta el final argumentando que los dos Tonto Apaches muertos por los soldados en la cueva eran los que habían matado a Herbert y que le obligaron a acompañarles, a punta de rifle. Los guardianes le ofrecieron whiskey la última mañana pero lo rechazó diciendo: “Su gente está tratando de burlarse de mí. Sé que tengo que morir hoy. No quiero whiskey y no quiero que se burlen”. Más tarde pidió una sandía, que le proporcionaron, y pasó sus últimas horas jugando a las cartas con otros prisioneros.

A las 14:00 horas del 11 de julio, el sheriff William Whelan y sus ayudantes J. P. Robertson, Solomon y McCarty, entraron y le leyeron la sentencia de muerte. El grupo fue hasta el patio de la cárcel donde estaba el cadalso. Cuando llegaron El-chees-choos pidió fumar un cigarro, que le fue concedido. Se sentó en la escalinata y dijo a los 25 testigos, a través del intérprete: “Si esperan impedir que los indios maten hombres blancos mejor será que cuelguen a todos los indios”. Cuando terminó el cigarro se levantó y fue sólo hasta la plataforma, colocándose bajo la soga. Comenzó a tatarear una canción mientras le ponían una capucha negra y le ajustaban la soga al cuello. El ayudante Robertson cortó la cuerda que sujetaba el contrapeso y bruscamente El-chees-choos se sacudió en el aire. El cuerpo fue introducido en un ataúd y enterrado esa noche).

* El 16 de agosto, el mayor Walter Reed, médico en Mount Vernon, escribe “Geronimo and his Warriors in Captivity”.

* En agosto, un informe del teniente Wotherspoon, responsable de los prisioneros apaches en Mount Vernon (Mobile County, Alabama), declara que los apaches deben dejar a un lado la idea de salir de Alabama y decidirse a desarrollar una ética de trabajo. (Se comprometió a ayudar a encontrar trabajo para los hombres con una paga de 35 centavos al día, pudiendo gastar el dinero en lo que quisieran. Al final del verano, agricultores cercanos emplearon a algunos apaches mientras otros trabajaron cortando madera en el puesto militar).

1891

* En febrero, agricultores cercanos a Mount Vernon (Mobile County, Alabama) contratan a cuatro apaches, pudiendo llevar éstos a sus familias a las granjas. 

* El 8 de marzo, el Secretario de Guerra, Proctor ordena reclutar a apaches chiricahuas entre los prisioneros para formar una  compañía india.

* El 20 de marzo, el Secretario de Guerra, Proctor llega a Mount Vernon (Mobile County, Alabama) para inspeccionar a los chiricahuas. (Ordena al teniente William Wallace Wotherspoon formar una compañía india).

* El 1 de mayo, el teniente Wotherspoon alista a 47 apaches para  la compañía “I” Compañía I del 12 de Infanteríadel 12º de Infantería,  figurando en el “Registro de Alistamiento” del ejército de los Estados Unidos. (Ralf Ahnandia, 27 años [fallecería el 7 de febrero de 1892]; Samuel Binday, 30 años; Joseph Behedo, 26 años [enviado a Fort Apache después de licenciarse en 1894]; Richard Chechil, 25 años [fallecería el 27 de febrero de 1893]; Benjamin Colle, 35 años [fallecería el 23 de junio de 1894]; Alfred Chato, 30 años; Jim Chiricahua, 26 años; Tom Chiricahua, 35 años; William Coonie, 28 años; Mike Dahkeya, 26 años, Harold Dick, 35 años; Fritz Dutchy, 30 años; David Fatty, 35 años; Ben Francis, 29 años; Larry Fun, 26 años [fallecería el 8 de marzo de 1892]; Talbot Gooday, 26 años; Nelson Gonaltsis o Patricio, 28 años [fallecería el 2 de abril de 1892]; Frederick Gokliz, 28 años; Paul Guydelkon, 29 años; Sam Haozous, 18 años; José First, 35 años; Walter Juacinto, 28 años [fallecería el 17 de abril de 1892]; Pedro Juan, 30 años [fallecería el 29 de abril de 1893]; Jacob Kaahteney, 30 años; Tim Kaydahzinne, 30 años; Arnold Kinzhuna, 25 años; Stephen Kyzha, 25 años; Carl Mangas, 35 años; Charles Martine, 35 años; Lawrence Mithlo, 25 años; Leo Nahnalzhuggi, 30 años; Arthur Nahtoahgahun, 24 años [fallecería el 18 de abril de 1894]; Christian Naiche, 31 años; James Nicholas, 18 años; George Noche, 35 años; Leon Perico, 35 años; José Second, 35 años; Hugh Seeltoe, 27 años [fallecería el 18 de abril de 1894]; Erick Spitty, 28 años; Rogers Toclanny, 29 años; John Tahnitoe, 30 años; Jewett Tissnolthtos, 24 años; Albert Tooisgah, 25 años; Waldo Sundayman Tsedekizen, 27 años; Burdett Tsisnah, 24 años; Evans Tzozonne, 30 años; y Edwin Yanozha, 26 años. En Arizona fueron reclutados 31 apaches no chiricahuas y enviados a Alabama para alistarse en la compañía “I”.

Los soldados chiricahuas no fueron enviados al servicio activo pero fueron entrenados, Sam Haozousaprendieron el inglés, matemáticas básicas, y habilidades como la carpintería, lo que vino bien para que construyeran 75 casas de madera, acabándolas para fin de año. Ahora que vivían en casas, la limpieza de ellas se convirtió en una ocupación importante. Las mujeres que ya habían aprendido a coser al estilo americano en Fort Marion, hacían ahora labores domésticas como limpiar, obligando a los hombres a usar sillas y mesas.

Los chiricahuas también