La apachería en el siglo XVIII (2)

1776

* Este año, el Consejo de Indias crea un nuevo departamento llamado las Provincias Internas de la Nueva España. (Se separan de la administración del virreinato de la Nueva España las provincias fronterizas septentrionales incluyendo Texas, Nuevo México, Coahuila, Nueva Vizcaya y Sonora y se crea un mando militar independiente para solucionar el problema de la lucha contra los indios [principalmente los apaches] cuyo primer comandante general fue don Teodoro de Croix, que estaría en el cargo de 1777 a 1783).

* En la primavera, una banda apache mata a un pelotón de 14 hombres, entre ellos al capitán del presidio de Janos (Chihuahua), Antonio Esparza y tras ellos sale Hugo O’Conor el 4 de mayo. (La banda Steep Trail - Herman Hansenapache estaba encabezada por un español que había sido capturado anteriormente por los apaches. Durante el ataque, el cabecilla se encontró frente a un miembro de su propia familia, un tío que imploraba por su vida en virtud del parentesco que le unía con el atacante. Su respuesta fue “que no tenía más tío ni padre que el cerro” y acto seguido mató a su pariente).

* En verano, Hugo O’Conor traslada el presidio de Terrenate, desde Santa Cruz (Sonora) New Wealth - Ron Stewartal norte, a la orilla occidental del río San Pedro (Cochise County, Arizona) a donde envía como comandante al capitán Francisco Tovar con 56 hombres, 352 caballos y 51 mulas. (Atraídos por los caballos, los apaches empiezan a llevárselos).

* El 7 de julio, un centinela del presidio de Terrenate (Cochise County, Arizona) avisa de la proximidad de un gran número de apaches. (El capitán Francisco Tovar decide ir a su encuentro antes de que huyan, saliendo a pie para no perder tiempo en equipar los caballos. Los soldados de cuera son rechazados al intentar cruzar tres veces un vado cercano del río San Pedro. A la cuarta consiguen cruzarlo pero los apaches matan a flechazos al capitan Tovar y a 29 de sus hombres. Dos supervivientes llegan al presidio para pedir auxilio al resto de soldados y a los colonos pero nadie sale hasta dos días después para encontrar los cuerpos de los caídos despojados de sus ropas y equipos. Un mes después llegó el nuevo comandante, el capitán Francisco Ignacio de Trespalacios con más refuerzos, sumando un total de 83 hombres [muchos para un presidio de tipo medio], señal del peligro apache).

* Entre septiembre y diciembre, Hugo O’Conor dirige otra campaña contra los apaches en la que mata a 40 personas y captura a 46, recuperando 119 cabezas de ganado. (En el este, los apaches lipanes fueron empujados hacia el norte contra sus enemigos tradicionales, los comanches quienes serían en vez de las tropas presidiales, los que iban a dar los golpes más contundentes a los apaches. Los comanches mataron a más de 300 familias apaches que se habían reunido en el río Colorado de Texas para cazar búfalos y preparar comida y cuero).

* A mediados de noviembre, el capitán Francisco Ignacio de Trespalacios, comandante del presidio de Terrenate (Cochise County, Arizona), se dirige con 30 soldados a unos 100 km al sur, en ayuda de la misión de Magdalena (hoy Magdalena de Kino, Sonora) junto al río San Ignacio. (Cuando llegaron encontraron la iglesia incendiada y a todos los habitantes muertos por una banda de 40 apaches [Segunda masacre de Magdalena]).

* Este año, el teniente Diego de Borica y Retegui lidera una expedición contra los apaches a través de las sierras de Magdalena y Ladrones al oeste y norte de Socorro (Socorro County, New Mexico).

* Entre 1771 a 1776, según informes de Teodoro de Croix, los apaches han matado a 1.674 personas, sin incluir a viajeros ni soldados; capturando a 154; saqueando 116 haciendas y ranchos donde han robado 66.155 cabezas de ganado.

* Este año, los apaches atacan Tubac (Santa Cruz County, Arizona) y roban todaInto Apache Land - David Mann la manada de caballos, unos 500 animales.

1777

* Este año, una banda apache quema la iglesia, las casas y el granero de San Cayetano de Calabazas (Calabasas, Santa Cruz County, Arizona).      

* Este mismo año, los soldados del presidio de Terrenate (Cochise County, Arizona) vencen a los apaches en las colinas de La Tinaja (Tinaja Hills, Green Valley, Arizona) en una expedición al río Gila.

* Este año, un grupo de 55 jenízaros derrota a una banda apache en la Sierra Blanca ([White Mountains Wilderness, Lincoln y Otero Counties, New Mexico]. Los jenízaros eran esclavos indios capturados, que trabajaban como sirvientes en los hogares, como pastores y en otras labores, bajo dominio español, mexicano y norteamericano. En el siglo XVIII, ellos y sus descendientes eran llamados “coyotes”. Sus descendientes contemporáneos fueron reconocidos como indígenas en 2007 por la Legislatura de New Mexico).

* Este año, el teniente coronel Pedro Fages, comandante de la 2ª Compañía de Voluntarios de Cataluña lucha en Sonora contra los apaches.

* Este año, los apaches chiricahuas envían dos emisarios al presidio de Janos (Chihuahua) e informan al teniente Narciso de Tapia, que vendrán a la Sierra de Enmedio (municipio de Janos, Chihuahua) para traer a Félix Guerra, un soldado ópata cautivo. (Al mismo tiempo, un emisario de los gileños [bedonkohes y chihennes] al mando de El Zurdo [Inclán], Pachatijú y Natanijú dice a Tapia que los chiricahuas planean una emboscada. El teniente reúne a 72 soldados, entre ellos la milicia de El Paso del Norte [hoy Ciudad Juárez, Chihuahua] al mando del teniente Juan de Miranda, más los indios ópatas con su jefe, Juan Manuel Varela, dirigiéndose a la Sierra de Enmedio. Los chiricahuas piden 10 caballos por el soldado español cautivo cuando, de repente, 300 apaches les atacan. Debido a lo abrupto del terreno, Tapia regresa a Janos). 

* El 6 de febrero, cuando el capitán Luis del Castillo iba con su familia y algunos vecinos desde Cumpas (municipio de Cumpas, Sonora) a San Bernardino (municipio de Agua Prieta, Sonora), llevando una manada de caballos y mulas, escoltados por el teniente Corella con ocho soldados, es atacado por una gran banda de apaches armados con lanzas en un cerro cercano a La Tinaja ([municipio de Fronteras, Sonora]. Con gran esfuerzo y herido por una lanza, pudo reunir la recua, hacer una trinchera donde proteger a su mujer y a sus dos hijos pequeños y atacar con sus soldados, haciendo retroceder a los apaches. Desde la trinchera siguieron haciéndoles bajas hasta casi agotar la munición, por lo que hubieron de fabricar hondas y utilizar los arcos de los apaches muertos. Ante ello, cuatro de sus jefes se acercaron diciendo a Castillo, en perfecto castellano, que si entregaba el ganado y los caballos les dejarían marchar en paz. Tras largas negociaciones que duraron hasta la noche, con la mayoría de los españoles malheridos y la recua bastante lastimada, Castillo consiguió que los apaches se retiraran con el botín logrado y lo que recogieron tirado por el campo. Cuando se fueron, mandó aviso al cercano presidio. Auxiliados a la mañana siguiente, vieron que los apaches se habían retirado al norte del río Gila, la zona que ellos llamaban “Chiricahua”).

* El 27 de abril, el gobernador de Texas, el barón de Rippedá, realiza un informe sobre el estado de la provincia de Texas indicando: … muy próxima a la ruina debido al estado de guerra permanente entre las naciones del norte y los apaches lipanes, y entre éstos y los españoles“.

* El 2 de mayo, el gobernador de Nuevo México, Pedro Fermín de Mendinueta escribe al comandante general Teodoro de Croix pidiendo el envío urgente de más caballos a su provincia ya que los apaches y comanches han robado tantos que los soldados, no tienen posibilidad de perseguirlos. (Croix envía 1.500 caballos, pero después del largo camino desde Nueva Vizcaya, los animales tienen que reponerse durante varias semanas antes de poder salir de campaña. Teodoro de Croix llegó a decir que los apaches apreciaban más a los caballos que a sus propias mujeres e hijos. Eligen los mejores caballos para la silla y acciones de guerra. No los montan hasta el caso de emprenderlas y los amansan de modo que ya se ha visto al caballo ir a la voz del indio y seguirlo con la mayor mansedumbre).

* El 22 de julio, Hugo O’Conor, comandante inspector de presidios, redacta un extenso informe sobre el estado de la frontera norte, que en buena parte había recorrido en viaje de inspección. (El informe va dirigido a Teodoro de Croix, recién nombrado comandante general de las Provincias Internas. El gran problema lo presentan los apaches, aunque O’Conor se pronuncia también sobre otros grupos indígenas y sobre las tropas españolas. Contrastan las actuaciones de los apaches con el comportamiento de otros muchos grupos que vivían en paz y dedicados a sus labores en el campo. O’Conor no omite sus acusaciones por los excesos cometidos por los propios españoles. Comienza el informe con el recuerdo de los destrozos, robos, muertes y otros daños causados por los apaches en numerosos pueblos indios y españoles en la provincia de Nueva Vizcaya. Y continúa: “… En la guerra que se haga contra los apaches, siempre opinaré como conveniente que se emplee a los fidelísimos ópatas, así por su acreditado valor como por su gran conocimiento de los terrenos, sierras y aguajes en que habitan los indios apaches del poniente.  

Los Apaches que consternan las Provincias de Sonora, y Nueva Vizcaya sonHigh Desert - Kenneth Riley conocidos por los nombres Chiricagui, Gileños, Mimbreños, Mescaleros, Faraones, Rancherías de Pascual, y el Ligero, la de Alonso, la del Capitán Vigotes [sic], y el Natagé. Los tres primeros [tribus] en Lengua Apache se llaman Sigilandé, Senozendé, Chiguendé, y las restantes Zetosendé, Selcotisanendé, Culcahendé, Cachugindé, Yncagendé, Sigilandé, y Zetozendé.

Las tres primeras Naciones expresadas residen comúnmente en las dilatadas, y ásperas sierras de Chiricagui, Gila, Mimbres, La Florida, Cerro Gordo, Sangre de Christo, Corral de San Agustín, Capulín, Corral de Piedra, la Sierra obsucura, la Blanca, la del Sacramento, los Órganos, Petaca, Sierra de los Ladrones, la de la Magdalena, la de Enmedio, el Ojo de Abeitia, Sierra de la Hacha, las Espuelas de Moquina, la Boca, Corral de Quintero, Mesas de Robledo, Sierras de El Paso de el Norte, Cerro hueco, San Nicolás, y otras varias que se hallan en frente de los Presidios de Sonora, y los tres del Poniente de la Vizcaya. Janos, San Buenaventura, y San Fernando del Carrizal, y las restantes Naciones abrazan todo el Terreno, que se halla al lado opuesto del Río Grande del Norte hasta el Colorado abrigándose de las Sierras que corren de Poniente al Oriente, llamadas la de Guadalupe, Mogano, Sierra Nevada, Chanate, la del Cornudo, la de Aire, Cola de el Águila, Sierra del Diablo, y su cordillera hasta el Río de San Pedro, de donde comúnmente salen estos Indios a cometer sus hostilidades, así en la Provincia de Nueva Vizcaya, como en la de Coahuila, de modo que solo el Natagé es poco afecto a las Sierras, por cuyo motivo se arrancha lo mas del tiempo en las orillas del Río Colorado, y parajes llamados los Arenales, y Pozos“). 

* En el verano, Teodoro de Croix, nombrado recientemente comandante general de las Provincias Internas, y fray Agustín Morfi realizan un viaje de inspección por las provincias del Norte. (Al pasar por la misión Dulce Nombre de Jesús de Peyotes [municipio de Villa Unión, Coahuila], Morfi constató que los ranchos de la zona estaban desiertos debido a la hostilidad de los apaches. Durante su visita al presidio de San Juan Bautista del Río Grande [municipio de Guerrero, Coahuila], llegó el jefe apache lipán Josecillo el Manso.

Morfi informó que este jefe, siendo niño, fue capturado de niño por los apaches lipanes en la misión de Peyotes y de adulto llegó a ser un temido líder apache lipán. Morfi dijo: “La banda de Josecillo el Manso… es cristiano, hijo de la misión de Peyotes, que fue capturado por los apaches lipanes cuando tenía seis o siete años y fue criado entre ellos. Por medio de las malas artes y la desvergüenza llegó a ser un jefe. Es muy valiente y ha hecho gran daño en la provincia, desde que recibió las aguas del bautismo”).

* A principios de julio, el capitán Juan Bautista Perú, comandante de Janos (Chihuahua) encabeza una expedición conjunta de fuerzas de Sonora y Janos a la Sierra de las Ánimas ([Animas Mountains, Hidalgo County, New Mexico]. A esta expedición siguió una segunda campaña por las sierras Mimbres y Florida [New Mexico] para volver a las Ánimas. Al regresar a Janos realizó un tercer avance hacia el oeste, donde inspeccionó las montañas de Carretas [Chihuahua] y Las Espuelas [Sonora] hasta la Sierra de Enmedio [municipio de Janos, Chihuahua]). 

* El 26 de octubre, los apaches atacan la manada de caballos del presidio de JanosApache Warrior - Allan Houser (Chihuahua) pero debido a la rápida acción del cadete José Manuel Carrasco, los agresores son expulsados y los animales salvados. (Antes de esto, en la Sierra del Capulín [municipio de Saucillo, Chihuahua] opuesto a Janos, una partida de guerra apache trató de llevarse los caballos de escolta de un tren de suministros que llegaba de San Buenaventura [municipio de Buenaventura, Chihuahua]. No mucho tiempo después, un grupo de más de 60 apaches intentó llevarse los caballos y el ganado de la fortaleza. Los soldados, al oír su llegada, abrieron fuego hiriendo a muchos apaches cuando se retiraban. Luego 52 soldados les siguieron hasta la Estancia de Becerra, en el río Casas Grandes [Casas Grandes, Chihuahua] pero cuando el enfrentamiento iba a comenzar, los jefes apaches Natanijú, Pachatijú y El Zurdo salieron y pidieron una tregua. Ellos querían recoger mescal sin temor a ser atacados. El teniente Narciso de Tapia les dio tres días para decidir sobre el cese de todo acto hostil contra los españoles).  

* El 23 de noviembre, el coronel Juan de Ugalde ocupa el cargo de gobernador de Coahuila atacando a los apaches mescaleros y lipanes.

* El 14 de diciembre, un enviado apache llega a Janos (Chihuahua) informando que losApache - Joe Beeler jefes apaches gileños Natanijú, Pachatijú y El Zurdo se habían ido a las montañas Mimbres (Mimbres Mountains, Sierra County, New Mexico) para transmitir a otros apaches la solicitud de paz. (Las rancherías apaches estaban recolectando mescal en la sierra de La Boca [Chihuahua] y que después irían a Janos a ratificar la tregua.

Natanijú fue hijo de un jefe chafalote que se alió con el jefe Coleto de Fierro. Era un prominente apache en el noroeste de Nueva Vizcaya desde 1777 hasta 1790, asociado con frecuencia con los jefes hostiles El Ronco, Manta Negra el Viejo, Manta Negra el Joven y Elder.

Pachatijú sería capturado y enviado fuera del territorio en 1788; y El Zurdo [Inclán] actuaría por los alrededores de Janos y por el territorio de las montañas Mimbres [Grant County, New Mexico] y Mogollón [Grant y Catron Counties, New Mexico] hasta la primavera de 1787. A veces se producían acuerdos de paz entre una banda apache con las autoridades del presidio de Janos mientras incursionaban por el valle de San Buenaventura [municipio de Buenaventura, Chihuahua]. Evidentemente para los españoles esto era un problema pero no para los apaches ya que, para ellos, el acuerdo con un presidio no implicaba a otro. Desconocían el concepto gubernamental del territorio. Además, los acuerdos que firmaba el jefe de una banda no afectaban a otro).

1778

* Este año, toma posesión como gobernador de Nuevo México, el veterano oficial de laJicarilla Apache Girl - Toon De Zwart frontera, Juan Bautista de Anza, cuyo padre había muerto luchando contra los apaches en la Pimería Alta, teniendo amplia experiencia en luchar contra ellos, habiendo sido comandante del presidio de Tubac ([Santa Cruz County, Arizona]. Los apaches gileños iban a sufrir duramente las consecuencias de la política de Anza ya que inmediatamente se puso a reorganizar las tropas de la provincia que se hallaban en un estado deplorable con la moral bastante baja y con un armamento tan deficiente que algunos soldados iban armados con arcos y flechas. La política que se adopta en la Comandancia General de las Provincias Internas para derrotar a los apaches consistió en conseguir que las demás tribus nómadas firmasen la paz y una alianza con los españoles contra aquéllos. Los españoles desde hacía tiempo tenían una alianza con los apaches jicarillas y los utes, en cambio los apaches mescaleros eran quienes causaban más problemas en el área de El Paso del Norte [Ciudad Juárez, Chihuahua], incursionando por los ranchos de la periferia. La estrategia española  era imponerse a los comanches primero por la fuerza de las armas para después llegar a un tratado de amistad y alianza con ellos. Para ello, Anza estuvo dos años preparando una expedición contra los comanches). 

* A principios de año, el presidio de Santa Cruz de Terrenate (Cochise County, Arizona) es atacado por un grupo de apaches, entre ellos José Elías, antiguo vecino de este presidio, que se había unido a los apaches el año anterior. (También a principios de año, Hugo O’Conor, comandante inspector de presidios, lideró una expedición al territorio chihenne, matando a  cuatro apaches y capturando a 14).

* El 20 de enero, llegan 400 apaches a San Antonio de Béjar (San Antonio, Bexar County, Texas) dirigidos por los jefes Toyayo, Casusa, José Chiquito, Mucha Manteca y Pato Blanco. (Durante este tiempo, José Chiquito fue considerado un jefe de guerra importante. Afirmó que su gente hacía la paz con los texas y los caddos. Según Domingo Cabello, gobernador de Texas, José Chiquito le pidió que hiciera la paz entre los apaches lipanes y Juan de Ugalde, gobernador de Coahuila).

* El 28 de enero, el teniente Narciso Tapia, al mando de un numeroso destacamento para atemorizar a los apaches, se reúne con los jefes mimbreños Natanijú, Pachatijú y El Zurdo en Malpais (municipio de Galeana, Chihuahua) para intercambiar prisioneros mientras otros apaches roban cuatro caballos por la zona. (En la reunión, los apaches querían cambiar armas capturadas por mantas, punzones y cuchillos; y recuperar a dos niñas apaches en poder de los españoles [una había sido entregada al padre Cenizos, capellán del gobernador de Sonora, y la otra estaba en casa de Hugo O’Conor]. Se intercambiaron algunos cautivos pero no las dos niñas. Tapia insistió en la entrega del soldado ópata Félix Guerra pidiendo los jefes apaches cuatro días de plazo para indagar sobre él. Mientras tanto los apaches ayudaron a la gente de Janos [Chihuahua] a cargar leña sobre sus mulas y recuperaron varios caballos extraviados. Pasados los cuatro días, Natanijú, Pachatijú y El Zurdo informaron que necesitaban más tiempo para buscar a Félix Guerra.

Las negociaciones comenzaron a atascarse y el ritmo lento de las mismas causó cierto conflicto entre los españoles. Tapia se negó a negociar en ningún lugar excepto en el presidio, enviando un mensaje a los tres jefes indicándoles que, si no se presentaban en Janos [Chihuahua] dentro de una semana, se les consideraría enemigos y declararía la guerra abierta contra ellos. Narciso Muñiz, capitán del presidio de Carrizal [Chihuahua] estaba impaciente por la lentitud de los procedimientos y disgustado con Tapia, quien en una ocasión había salido del presidio para reunirse con los jefes apaches. Muñiz creía que los chiricaguis [chiricahuas] que estaban en la Sierra de Enmedio [municipio de Janos, Chihuahua] tenían más de tres cautivos que los apaches afirmaban tener y que se retrasaban para disponer de más tiempo para recoger el mescal. Creía que el acuerdo se tenía que haber firmado ya, y quería llevar a los jefes al presidio para realizar negociaciones serias. Ordenó que todas las rancherías apaches sean inspeccionadas para encontrar los animales recientemente robados en San Buenaventura [Buenaventura, Chihuahua] lo que revelaría la buena fe con que los apaches estaban actuando.

Pachatijú, Natanijú y El Zurdo informaron que los chiricaguis [chiricahuas] tenían al soldado ópata Félix Guerra pero que se negaban a liberarlo hasta que les entregasen los prisioneros chiricaguis cautivos en Encinillas y en la ciudad de Chihuahua [los dos en el municipio de Chihuahua, Chihuahua]. Los tres jefes mimbreños dijeron que esa petición era falsa y debían rechazarla. Cuando los chiricaguis pidieron una conferencia, los españoles temieron una traición. En febrero, Tapia se reunió con ellos en la Sierra de Enmedio con una fuerza de 72 hombres consiguiendo la entrega de Félix Guerra a cambio de 10 caballos.

Muñiz se enfureció porque Tapia había tratado con los chiricaguis fuera del presidio y se había dejado manipular por los gileños. Un informe llegado de El Paso del Norte [hoy Ciudad Juárez, Chihuahua] decía que los gileños eran los autores de los asaltos cometidos en los distritos centrales de Nueva Vizcaya. Por otra parte, Muñiz tenía serias dudas de que las dos tribus fueran enemigas. Los dos grupos habían estado juntos tradicionalmente tanto en Nueva Vizcaya como en Sonora, y no se tiene conocimiento de que hayan combatido entre sí al igual que los apaches y comanches).

* El 12 de febrero, algunas familias apaches solicitan instalarse en las cercanías de los presidios de Janos (Sonora) y El Paso del Norte ([Ciudad Juárez, Chihuahua]. El comandante general de las Provincias Internas, Teodoro de Croix rechaza esta petición basándose en el mal concepto que tiene de los apaches y por su interés en emprender una guerra abierta contra ellos: “Los apaches nunca dejarán de robar porque viven de este ejercicio, merodean a toda clase de gentes, ni pueden guardar la buena fe que jamás han conocido ni separarse del odio y aborrecimiento con que nos miran y han heredado padres a hijos, ni sujetarse a vida racional y cristiana porque son amantes de la libertad, envajecidos [sic] en sus perversas inclinaciones y acostumbrados a vivir ferinamente. Son en mi concepto irreducibles).

* El 13 de mayo, el fraile Juan Agustín Morfi realiza un informe, diciendo quelos indios de la nación xicarillas (a veces designados Apaches) había sido congregada en una misión, pero que ésta fue destruida por el gobernador, a quien la vida labradora de estos nuevos colonos privaba del comercio de pieles. A los indios xicarillas, llenándolos de pavor, esta acción contra la misión los dispersó entre los utes y los comanches“. Morfi escribió que 60 hombres no pudieron dar alcance a tres indios que habían robado seis caballos en el Sáuz. Morfi hablaba de los apaches en términos severos, como un enemigo irreconciliable, como “salvajes” que debían ser exterminados para asegurar la posesión española. Narraba cómo los apaches robaban ganado, incluso en los alrededores de la ciudad de Chihuahua, siendo las persecuciones generalmente inútiles).

* En la medianoche del 31 de agosto, una banda apache ataca Janos (Chihuahua) aparentemente por los cuatro apaches muertos a primeros de año por Hugo O’Conor, comandante inspector de las Provincias Internas, llamado “El capitán Rojo”, por el color pelirrojo de su pelo, al ser irlandés. (Los apaches rara vez luchaban por la noche, la situación era extrema por su frustración por no poder recuperar a sus parientes prisioneros. Aparentemente, los atacantes trataron de entrar en el presidio derribando la poterna [puerta trasera]. La mayoría de los soldados custodiaban lejos la manada de caballos pero los que estaban dentro expulsaron a los apaches. Poco después, tras otra incursión para robar los caballos del presidio, dos guerreros hechos prisioneros informaron que los apaches estaban por los alrededores de Janos.

Juan Bautista Perú, nuevo comandante del presidio de Janos [Chihuahua], cogió como rehenes a dos apaches cuando se presentaron pacíficamente en el presidio. El comandante general Teodoro de Croix, que en el pasado había ordenado actuar así, declaró que esta acción podría causar “graves daños y consecuencias fatales“. Afirmó que Perú administró el presidio con “negligencia punible” y se había apoderado de estos apaches por desesperación, porque uno de sus cautivos era su propio hijo. Poco después, cuando el Ayudante Inspector, Diego Borica llegó a Janos, intercambió los dos hombres por cuatro cautivos españoles).

* Este año, una banda apache se lleva parte de los caballos del presidio de Terrenate (CochiseRoping Fresh Mounts - Charles Marion Russell County, Arizona) y entre junio y septiembre matan a su comandante, el capitán Francisco Ignacio de Trespalacios y a 19 soldados y colonos. (El gobernador de Nuevo México, Juan Bautista de Anza pide ayuda urgente y el teniente coronel Pedro Fages llega en el otoño con la 2ª Compañía de Voluntarios de Cataluña. Se restauraron canalizaciones de agua para la agricultura y se plantaron campos, pareciendo que el asentamiento empezaba a funcionar pero los apaches atacaron de nuevo matando a otros 39 hombres).

* Este año, el coronel Juan de Ugalde, gobernador de Coahuila, localiza dos rancherías apaches en los márgenes del Río Grande; una de 40 personas al mando del jefe apache lipán Zapato Bordado, y la otra del apache mescalero Boca Tuerta, destacados jefes en las incursiones a los poblados españoles. (La localización de esas rancherías daría origen a las campañas de Ugalde iniciadas el siguiente año).

1779

* Este año, el coronel Juan de Ugalde, gobernador de Coahuila, inicia una serie deMescalero Apache - Ignatius Palmer campañas (cuatro) contra los apaches mescaleros, que asolaban las provincias de Coahuila y Texas. (Juan de Ugalde se convirtió en un experto en localizar las rancherías de los apaches. El lugar más importante de esos ataques fue el Bolsón de Mapimí [región perteneciente a los estados mexicanos de Durango, Coahuila y Chihuahua]. Las cuatro campañas se extendieron hasta 1783, empleando soldados de los presidios, vecinos voluntarios e indios auxiliares, principalmente apaches lipanes, con una duración, cada una de ellas de unas ocho semanas.

El objetivo era localizar rancherías de apaches mescaleros, y poner a prueba a los apaches lipanes para saber el alcance de la palabra dada por su jefe Xavielillo, que había dicho que iba a hacer la guerra a los apaches mescaleros e incluso a apaches lipanes hostiles. El coronel Ugalde calculó en más de 300 los apaches mescaleros organizados en 77 rancherías con sus respectivos jefes.

El resultado de las campañas fue la recuperación de algunos cautivos españoles, la muerte y cautividad de algunos apaches mescaleros, y la comprobación de que los apaches lipanes no iban a mantener la paz pactada con los españoles al aliarse con Dagbole, un jefe apache mescalero.

La última campaña fue la más larga ya que duró algo más de cinco meses, empleando a 213 hombres, entre los cuales había siete apaches lipanes y dos mujeres mescaleras que hacían de guías. Había además cinco sirvientas, un cirujano y 48 arrieros para el transporte de los alimentos y los barriles de agua, sumando en total 272 personas, llevando en total 2.000 animales. Ugalde y sus hombres recorrieron 6.140 km en los que reconocieron 113 abrevaderos y restos de 56 rancherías.

Antes de atacar una ranchería de apaches mescaleros, a 24 km al norte del presidio de Agua Verde [hoy en ruinas, en el municipio de Zaragoza, Coahuila], uno de ellos pidió la paz en nombre de su jefe Natagé. Ugalde parlamentó con los jefes Dagbole, Chitetes, y [a quien los españoles llamaban Alcalá], Echine, Yl Sitié, Datiguichi, Gavichoche, Sigtisya y Digsya con quienes llegó a un acuerdo por el que ambas partes aceptaron suspender las agresiones.

Ugalde regresó a Monclova [Coahuila] habiendo matado a seis apaches mescaleros, capturado a 12, recuperado a un cautivo y a 154 caballos y mulas, además de realizar un reconocimiento exhaustivo de todo ese territorio ocupado por los apaches mescaleros).

* De 1779 a 1784, los comandantes generales de Croix y Felipe de Neve estaban Above the Rim - Frank McCarthyconstantemente acuciados por las noticias de ataques apaches, quienes tenían espías entre otras tribus que les informaban cuando podían hacer las incursiones. (Ninguna zona era segura ni los caballos estaban lo suficientemente seguros para evitar su captura. Como los apaches habían vivido asaltando toda su vida, no había manera de detenerlos por un tratado. Los apaches, o incursionaban o se morían de hambre. Por lo tanto, los apaches eran el principal enemigo de los españoles).

* Este año, Domingo Cabello, gobernador de Texas, afirma que el jefe apache lipán JoséApache Land - Laverne Nelson Black Chiquito, alias Tacú o Chico es considerado el jefe de guerra más importante por esas fechas. (José Chiquito era hijo de José Miguel o José el Grande. Nació en 1755 en San Sabá [San Saba County, Texas], en un poblado apache lipán situado en la unión de los ríos San Sabá y Colorado; y murió en 1820 en un poblado a orillas del río Nueces, cerca de la actual Three Rivers [Live Oak County, Texas].

José Chiquito tuvo tres hijos con María: Cuelgas de Castro, Seuge Castro y Lemmas Castro.

Cuelgas de Castro nació en 1792, en un campamento apache lipán situado en la unión de los ríos San Sabá y Colorado, cerca del actual San Saba [San Saba County, Texas] y murió en el año 1852, posiblemente de una cirrosis hepática. Estuvo presente en las negociaciones del tratado de Tehuacama Creek, el 9 de octubre de 1844, entre la República de Texas y los apaches lipanes, en Tehuacama Creek, [Limestone County, Texas]. Cuelgas de Castro tuvo tres esposas, María Castro, una de las esposas tuvo tres hijos: Simón Castro, Ramón Castro y Juan Castro.

Seuge Castro nació en el año 1800, en un campamento apache lipán situado en la unión de los ríos San Sabá y Colorado, cerca del actual San Saba [San Saba County, Texas]. Estuvo presente en las negociaciones del tratado de Tehuacama Creek, el 9 de octubre de 1844, entre la República de Texas y los apaches lipanes, en Tehuacama Creek, [Limestone County, Texas].

Lemas Castro nació en 1803, en un campamento apache lipán situado en la unión de los ríos San Sabá y Colorado, cerca del actual San Saba [San Saba County, Texas]. Estuvo presente en la firma del tratado de Tehuacama Creek, el 16 de enero de 1845, en Tehuacama Creek [Limestone County, Texas].

Simón Castro, hijo de Cuelgas de Castro, nació en 1818, en un poblado apache lipán cerca del actual Sheffield [Pecos County, Texas] y murió el 18 de mayo de 1873, en el río San Rodrigo, cerca de la población de El Remolino [municipio de Zaragoza, Coahuila] durante la incursión a territorio mexicano del coronel Ranald Slidell Mackenzie, al mando de 500 soldados, para atacar a los kickapoos, y a los apaches lipanes. Mueren 19 indios de las dos tribus, capturando 41, entre ellos a Costalites, un jefe apache lipán.

Ramón Castro, hijo de Cuelgas de Castro, nació en 1810, en un campamento apache lipán situado en la unión de los ríos San Sabá y Colorado, cerca del actual San Saba [San Saba County, Texas]. Estuvo presente en las negociaciones del tratado de Tehuacama Creek, el 9 de octubre de 1844, entre la República de Texas y los apaches lipanes, en Tehuacama Creek, [Limestone County, Texas]. Se cree que murió, en algún momento después de la incursión del coronel Ranald Mackenzie, el 18 de mayo de 1873. Ramón Castro tuvo un hijo llamado Ramón Chiquito, alias Chiquito, Little Capitán o Capitán Chico. Fue miembro inscrito de la Mescalero Apache Tribe de New Mexico. Está documentado que Ramón Chiquito fue uno de los 28 cautivos apaches lipanes llevados por los militares norteamericanos tras la incursión de McKenzie en 18 de mayo de 1873.

Juan Castro, hijo de Cuelgas de Castro, nació en 1812, en un poblado apache lipán, a orillas del río Nueces, cerca del actual Three Rivers [Live Oak County, Texas] y murió el 1 de octubre de 1875 en San Juan, [Willacy County, Texas]. Juan Castro participó en el tratado de San Sabá [San Saba, San Saba County, Texas] el 28 de octubre 1851; y fue un “Ranger” de Texas entre 1844 y 1852, en San Antonio [Bexar County, Texas]).

* En los primeros meses de 1779, se producen algunas tentativas de paz, por parte deMescalero Apache Warrior - Ignatius Palmer grupos sueltos de apaches en la zona de El Paso (El Paso County, Texas) producto de la presión militar española, junto a las ventajas que podían obtener dedicándose a las transacciones comerciales, lo que decide a los apaches mescaleros de la banda de Patule a solicitar la paz en el otoño. (Sin embargo, los españoles desconfiaban de tales acuerdos, pues se habían dado casos en que los apaches los buscaban y utilizaban para poder combatir con libertad a sus acérrimos enemigos, los comanches; y, en otras ocasiones, acordaban la paz en un lugar, atacando a continuación en otro).

* A mediados de febrero, Juan Bautista Perú, comandante del presidio de Janos (Chihuahua) detiene por la fuerza a una mujer apache que había venido a pactar un canje de prisioneros.

* El 22 de febrero, José de Gálvez, Ministro de Indias, transmite a Teodoro de Croix, comandante general de las Provincias Internas, una Real Orden por la que se anulan las disposiciones de 1772 contra los apaches que a partir de ahora deberán ser atraídos por medios pacíficos.

* Este año, los comanches llevan a cabo una cruenta incursión contra los apaches lipanes, que acaban por pedir la paz y la protección de los españoles en Coahuila.

* En julio, el comandante general Teodoro de Croix recibe a una delegación de apaches mescaleros que habían colaborado con sus tropas de la Nueva Vizcaya en una campaña contra los apaches lipanes. (El jefe de los apaches mescaleros, quizá preocupado por las represalias de los apaches lipanes, pidió ayuda a Croix para instalar sus rancherías cerca del presidio. A cambio seguirían sirviendo a las tropas como guerreros auxiliares. Para cumplir con la nueva política real de buscar la paz por disuasión, Croix aceptó la petición. Entonces, en un acuerdo preliminar en Chihuahua, nombró gobernador de una de las rancherías a un jefe a quien los españoles llamaban Alonso, y como capitán de guerra a otro jefe llamado Domingo Alegre. Otros dos líderes apaches mescaleros, Patule y Juan Tuerto, pidieron permiso para asentar sus bandas en la ranchería de Alonso, solocitando a Croix el envío de misioneros para instruirles, ayudarles a construir casas y cultivar sus tierras. También pidieron que les dieran raciones de comida por un año y la protección de los soldados presidiales en contra de sus enemigos los apaches lipanes. Para compensar esta ayuda prometieron obedecer las órdenes del Comandante Militar, comportarse fielmente y servir como auxiliares, no sólo contra otras tribus apaches enemigas, sino también contra cualquiera que cometiera actos hostiles contra los españoles. Croix aceptó estas peticiones, y también ofreció designar uno o más españoles para aprender la lengua apache para actuar como sus representantes y recoger las quejas que hubiera. Antes de cambiar su cuartel general de Chihuahua por Arizpe [Sonora], Croix dió a los jefes apaches mescaleros ropa y algunos otros regalos, comisionando al teniente coronel Manuel Muñoz para discutir y concluir los acuerdos con ellos).

* A las 15:00 horas del 15 de agosto, Juan Bautista de Anza sale de Santa Fe (Santa Fe County, New Mexico) para dirigirse al norte en busca del campamento del jefe comanche Cuerno Verde. (El contingente estaba formado por 600 hombres, de los cuales 150 eran tres compañías de dragones de cuera e infantería de la guarnición de Santa Fe, y 450 colonos e indios Pueblo. Unos días después aparecieron 200 apaches jicarillas y utes encabezados por cuatro de sus jefes que pidieron unirse a la expedición contra sus enemigos comanches, a lo que Anza accedió.  

Anza sabía que la única forma de conseguir entablar combate con Cuerno Verde era cogerle desprevenido. Hasta entonces, los españoles iban hasta Taos [Taos County, New Mexico] y se dirigían a territorio comanche por el Paso del Ratón [Raton Pass, Colfax County, New Mexico y Las Animas County, Colorado] pero éstos conocían esa ruta dejando centinelas que avisaban de cualquier movimiento de tropas, dispersándose por las inmensas llanuras. Por eso Anza fue por una ruta nunca antes recorrida con la esperanza de sorprender a los comanches, bordeando su territorio por el oeste, avanzando por tierras de los utes, y llegar a su territorio por el norte, el último lugar del que esperarían un ataque español. 

Durante una semana fueron por terreno descubierto por un valle que llamaron y aún se llama de San Luis [Saguache County, Colorado]. Para evitar ser descubiertos avanzaban de noche y acampaban de día, sufriendo un frío impropio de la época del año, no pudiendo hacer hogueras para no ser descubiertos. Cruzaron el Paso de Poncha [Poncha Pass, Chaffee y Saguache Counties, Colorado]. Tras cruzar el río Arkansas llegaron a la boscosa y abrupta Sierra de Almagre [Almagre Mountain, Teller County, Colorado], desde cuyo pico se divisaba una gran llanura en la que solían acampar grupos de comanches. Anza montó el campamento enviando patrullas para vigilar desde lo alto cualquier señal de los comanches.

A las 10:30 de la mañana del día 31, una de las patrullas informó que se divisaba la humareda de un grupo de jinetes hacia el este del campamento español. Anza ordenó al cabo que la mandaba ir a la parte oriental de la sierra para conseguir más información, mientras el resto se preparaba para atacar. Pronto regresó la patrulla informando que los jinetes eran comanches que se dirigían a un campamento de más 120 tiendas. Comanches y españoles habían acampado a pocos kilómetros unos de otros sin darse cuenta. El cabo dijo a Anza que algunos comanches vigilaban los alrededores de su campamento y que era cuestión de tiempo que descubriesen las huellas de la patrulla. Anza ordenó atacar antes de que pudiesen huir pero cuando el tren de bagajes y la manada de caballos iban a la retaguardia, y el contingente se dividía en dos alas y un centro para rodear a los comanches, éstos vieron a los españoles comenzando a levantar el campamento a toda prisa. Sin darles tiempo, la caballería española cargó ladera abajo, y hombres, mujeres y niños se dieron a la fuga abandonando sus tiendas y pertenencias. Los españoles dieron alcance a los más rezagados, entablándose un combate mientras huían a lo largo de casi cinco kilómetros en el que mataron a 18 guerreros y capturaron a 34 mujeres y niños.

Tras ese pequeño triunfo los españoles abrevaron sus caballos en el río en el que habían acampado los comanches y al que llamaron Sacramento. Durante toda la tarde, Anza interrogó a las mujeres capturadas sin éxito, hasta que las dos últimas contaron que Cuerno Verde había salido hacia Taos hacía algunos días con intención de atacar el pueblo y que había ordenado a todos los grupos comanches reunirse con él tras la incursión para penetrar en territorio español, motivo por el cual estaban ellos allí. Cuerno Verde les llevaba mucha ventaja siendo imposible alcanzarle antes de que atacase Taos por lo que Anza decidió ir tras él y atacarle cuando regresase a su territorio.

Dos días después volvieron a cruzar el Arkansas y mientras acampaban en la orilla, la mayoría de los utes se fueron sin avisar, probablemente por estar demasiado lejos de su tierra y demasiado cerca de Cuerno Verde. Cuando iban a reanudar la marcha llegó una de las patrullas diciendo que habían visto al grupo de Cuerno Verde dirigirse hacia ellos sin saber éste de su presencia. Anza ocultó a todos sus hombres, caballos y carros y se dispuso a emboscar a los comanches y obligarles a luchar. Al rato apareció la banda, formada por varios centenares de comanches viajando dispersos por creerse seguros. Avanzaban al pie de unas colinas boscosas y les separaba de los españoles una zanja de cierta profundidad. Cuando estuvieron a tiro, los españoles abrieron fuego y la caballería cargó lanza en ristre dirigida por el propio Anza. Los comanches se dieron a la fuga hacia las lomas y los españoles tan solo pudieron acabar con ocho de ellos, pues la zanja les obligó a desmontar y pasarla de uno en uno mientras los comanches se perdían entre los árboles.

La noche sorprendió a los contendientes y Anza, tras inspeccionar la zanja con algunos dragones, decidió resguardar en ella a todo el contingente. Los apaches jicarillas le recomendaron replegarse aprovechando la oscuridad, pero Anza no tenía ninguna intención de dejar escapar a Cuerno Verde y menos aún de retirarse con cientos de comanches a escasos metros. La lluvia hizo su aparición, cubriéndose los españoles con sus capotes para tratar de dormir un poco a la espera del día siguiente.

Con las primeras luces del 3 de septiembre, los españoles no vieron ni rastro de los comanches temiendo que hubiesen escapado durante la noche pese a la vigilancia de las patrullas que Anza había enviado. Ordenó a la columna ponerse en marcha. Justo cuando los primeros españoles empezaban a salir, un pequeño grupo de comanches surgió del bosque con la intención de ocupar la zanja tan pronto como la abandonasen los soldados. Pronto se les unieron más guerreros hasta llegar a 50, por lo que Anza ordenó a la sección de retaguardia que tomase la delantera con los carros y los caballos, y saliese a terreno despejado, mientras él se quedaba con las secciones de vanguardia y centro para ocupar unas elevaciones y, si era posible, presentar combate. Ya estaba llegando a esas posiciones cuando ocurrió el hecho determinante para la campaña. El mismo Anza lo describió así en el diario de la expedición: “Al entrar a ellos [los soldados españoles], yá los enemigos pasaban de 40 y se acercaban casi á tiro de fusil haciendo fuego con los suyos con cuyo motivo fue conocido por sus insignias y divisas el famoso Cuerno Verde quien con espíritu orgulloso y superior a todos los suyos los gritaba, y se adelantaba escaramuzando con mucho ardor su caballo“.

Cuerno Verde, como si quisiera hacer honor a su fama de audaz y valiente, incluso a costa del más elemental sentido común, cargó con sus escasos hombres contra una fuerza que le superaba en cuatro a uno mientras disparaba su fusil, sin dejar de insultar a los españoles y alentar a los suyos. Anza no desaprovechó la oportunidad. Ordenó avanzar a 200 hombres hacia él para entretenerle y mandó al cuerpo de retaguardia, que ya había salido al llano, que rodease por detrás al jefe comanche y a sus guerreros y los empujase contra la zanja. Desde las lomas, cuerpo a tierra, los españoles abrieron un fuego cruzado pero Cuerno Verde prohibía a sus guerreros retirarse. La trampa estaba a punto de cerrarse y Anza decidió dar el toque final para que Cuerno Verde se metiese de lleno en ella. Los apaches jicarillas fingieron huir despavoridos, abriendo un hueco en la formación española.

El jefe comanche ordenó a sus guerreros lanzarse sobre el hueco de la formación española cuando se percató de que la retaguardia de Anza estaba a punto de cortarle la huida y comprendió por fin la estratagema española. Entonces ordenó la retirada pero fue demasiado tarde. Los comanches, recibiendo disparos por todos los lados, trataron de escapar del cerco. Muchos cayeron pero los españoles dejaron escapar a la mayoría. Anza había ordenado concentrarse en el jefe. Los españoles atacaron a Cuerno Verde y a su pequeño grupo de guerreros. Sin poder escapar, se metieron en la zanja, echaron pie a tierra y, parapetándose tras los caballos, ofrecieron su última resistencia. Cuerno Verde disparaba su rifle y, mientras otro se lo recargaba, mantenía a los españoles a raya con la lanza. Con él cayeron su hijo primogénito, su chamán, cuatro subjefes y 10 guerreros. Cubiertos desde las alturas por sus compañeros, los dragones de cuera blandieron sus espadas y se lanzaron sobre ellos. En apenas unos minutos, todos los comanches murieron junto al arroyo llamado hoy en día Greenhorn [entre los actuales Pueblo y Colorado City, Colorado]. El tocado de búfalo de Cuerno Verde fue recogido y enviado al rey Carlos III, el cual se lo regaló al Papa. Actualmente forma parte de la colección de los Museos Vaticanos. En total murieron o fueron capturados unos 130 comanches.

El 7 de septiembre la expedición llegó a Taos que había sido atacada hacía unos días por Cuerno Verde, tal como habían dicho las prisioneras comanches, habiendo resistido un asedio de dos días. Anza llegó a Santa Fe el viernes 10 de septiembre).

* El 27 de septiembre, el comandante general de las Provincias Internas, Teodoro de Croix informa: Más de trescientos gandules atacaron la casa donde estaba alojada en el antiguo presidio de Terrenate [Cochise County, Arizona] una partida de siete soldados de la compañía franca de voluntarios; y aunque hicieron los mayores esfuerzos para aportillarla, tuvieron que retirarse los agresores dejando tres muertos en el campo y llevando, a lo que se infiere, muchos heridos. De nuestra parte sólo lo quedaron dos. Como 150 apaches acometieron a la misión de Cocóspera [Sonora]; pero recibidos bizarramente por un cabo y nueve hombres de los referidos voluntarios, abandonaron su intento después de cuatro horas de pelea en que murieron cuatro enemigos”.

* El 25 de octubre, el teniente coronel Manuel Muñoz llega al Presidio del Norte ([Ojinaga, Chihuahua]. Poco tiempo después llegaron seis jefes apaches mescaleros con varios de sus seguidores, y en una serie de conferencias Muñoz les recordó los compromisos a los cuales habían accedido en Chihuahua. En cambio los jefes pidieron una nueva concesión. Como su gente necesitaba urgentemente carne y como la zona donde estaban los búfalos estaba en territorio de sus acérrimos enemigos, los comanches, solicitaban una escolta militar para desplazarse a cazarlos a las llanuras. Muñoz aceptó y les asignó una escolta de 10 soldados. Finalmente, antes de que partieran los seis jefes, Muñoz les dio alimentos y les regaló tabaco y cuchillos.

Antes de que el jefe Alonso saliera para cazar búfalos, acompañó a Muñoz al sitio que había seleccionado para su ranchería, en una colina al noreste muy cercana al presidio. Ahí el comisionado midió un cuadrado de 60 varas por cada lado. Al sitio se le dio el nombre de Nuestra Señora de la Buena Esperanza [Ojinaga, Chihuahua] y la fabricación de adobes y la tala de madera para levantar el nuevo pueblo, empezó el mismo día. Alonso trajo su banda de 44 personas para ocupar ese lugar. Otro poblado apache se estaba formando en la abandonada misión de San Francisco, y se inició con una pequeña plantación de trigo hecha por los 80 apaches mescaleros que vivirían ahí pero prefirieron retirarse. Cuando los apaches mescaleros regresaron de la cacería de búfalos, los jefes pidieron a Muñoz un pueblo para poder estar todos juntos. Muñoz aceptó y amplió la zona de Buena Esperanza a 120 varas de cada lado).

* El 6 de diciembre, se desarrolla la primera batalla de Tucson entre apaches y Sergio Toppiespañoles donde el capitán Pedro Allande y Saavedra con sólo 15 lanceros derrota a 350 apaches dirigidos por Quilcho que atacan el presidio y que huyen al ver la cabeza de uno de sus jefes en lo alto de la lanza de un español.

* Este año, los oficiales del Presidio del Norte, en Junta de los Ríos (hoy Ojinaga, Chihuahua) rescatan a una niña y a dos niños españoles de los apaches por cerca de 30 pesos cada uno, la sexta parte del salario anual de un soldado.

1780

* De 1780 a 1783, el teniente coronel Anza, gobernador de Nuevo México, trabajó para separar a los navajos de sus primos cercanos, los apaches. (Consiguió que los navajos no apoyaran, al menos abiertamente, a los apaches del río Gila y renunciasen a las formas tribales apaches. Los navajos se hispanizaron gradualmente y fueron más dependientes del comercio español. Esto ayudó en la campaña de 1784 contra los apaches).

Presidios fronterizos 1780-1800* Este año, una gran epidemia de viruela en Nuevo México, Texas y Coahuila afecta especialmente a los comanches, wichita y apaches lipanes. (Los apaches temían mucho a la viruela creyendo que se infectaban por las camisas  y mantas que adquirían en los intercambios. Estadísticamente se producía una epidemia cada 18 ó 20 años. Los curanderos apaches lipanes utilizaban como cura el peyote de los indios carrizos [pueblo nómada que pasaba el invierno en el estado de Nueva León y en primavera subía hasta Texas]).

* Este año, los apaches lipanes, ante las acometidas de los comanches, se repliegan a la zona entre San Antonio de Béjar (Bexar County, Texas) y el Río Grande; mientras algunos apaches mescaleros abandonan sus poblados, asentándose junto a los presidios.

* Este año, una banda apache mata al pima de 28 años, Juan Ignacio Mera.

* En marzo, el teniente Miguel de Urrea muere a manos de un grupo de apaches en las proximidades del presidio de Santa Gertrudis de Altar (Sonora), cuando iba al Rancho de San Rafael (municipio de Altar, Sonora) a recoger a su familia.

* En la primavera, la viruela diezma a la tribu tonkawa y El Mocho, un apache capturado y criado por ellos, alcanza la jefatura de la alianza tonkawa, en Monte Grande (Cameron County, Texas) entre los ríos Trinity y Colorado ([Texas]. El Mocho convocó un consejo de tonkawas, texas, ais y apaches lipanes para discutir una alianza bajo su liderazgo. Aunque ante el consejo discutieron la alianza, José Chiquito, El Joyoso y Mucha Manteca visitaron el campamento tonkawa para cambiar pieles de búfalo y caballos por armas de fuego. Según Domingo Cabello, gobernador de Texas, José Chiquito llevó la idea de la alianza a los jefes apaches mescaleros El Quemado [Illydé] y Volante y a los apaches llaneros y a los jumanos. Los documentos españoles demuestran que los apaches llaneros eran citados como una confederación de pequeños grupos, similares a los apaches lipanes, mescaleros, y a los jumanos. Además, esto sugiere que José Chiquito tuvo contacto con los apaches llaneros y fue reconocido por ellos como jefe).

* En abril, un grupo de apaches vestidos con uniformes y armados con mosquetes españoles capturados en el presidio de Terrenate (Cochise County, Arizona), atacan a los pimas en el río Gila (en la parte de Arizona del río), capturando a 120. (Los pimas creen que han sido atacados por los españoles hasta que una india capturada se escapa y cuenta la verdad).

* En mayo, Teodoro de Croix organiza una campaña contra los apaches gileños. (Con los soldados fueron varios apaches mescaleros guiados por el jefe Domingo Alegre que querían vengar la muerte del también mescalero Juan Tuerto, quien había reanudado las incursiones después de haber aceptado asentarse en el pueblo de Buena Esperanza, cerca del Presidio del Norte [Ojinaga, Chihuahua]).

* En junio, unos 30 apaches atacan una comitiva de vecinos que regresaba a Tucson (Pima County, Arizona) de las fiestas de San Juan, celebradas los días 23 y 24 de junio, en Bacanuchi (municipio de Arizpe, Sonora), matando al capellán del presidio de Tucson, fray Francisco Perdigón, y a otros dos vecinos. (El comandante general de las Provincias Internas, Teodoro de Croix envió un destacamento de Dragones pero no lograron darles alcance).

* En junio, una banda de apaches lipanes acampan junto al río Medina (centro-sur de Texas), tras una serie de incursiones para robar ganado. (Debido a la llegada de los comanches al sur, ya no tenían acceso a los rebaños de búfalos. El teniente Menchaca llevó a 80 soldados, colonos e indios de la misión contra ellos pero cuando llegaron al río, los apaches lipanes habían desaparecido).

* En julio, Teodoro de Croix escribe a Anza felicitándole por otra campaña realizada contra los comanches y las … repetidas solicitudes de estos indios para celebrar las paces“. (Sin embargo, dado que no se fía de los comanches, Croix aconseja Anza que tome las máximas medidas para asegurarse de que aquéllos se mantengan en su país y no vengan a hostilizar la frontera hispana. También el comandante general expresa el deseo de emplear a los utes y jicarillas contra los gileños del mismo modo que ya se hacía contra los comanches. Aún así, Anza se ve obligado a suspender las operaciones contra ellos debido a que España había declarado la guerra a Gran Bretaña durante la guerra de Independencia norteamericana y le fue imposible enviar municiones y hombres para luchar contra los comanches).

* En agosto, los apaches roban un número considerable de caballos y ganado en Apache Roundup - Mort KünstlerFronteras (Sonora).

* En agosto, una epidemia de viruela llega al pueblo de Buena Esperanza (junto al Presidio del Norte, Ojinaga, Chihuahua) donde vivían desde junio cuatro bandas de apaches mescaleros: la de Alonso, Domingo Alegre, Patule, Volante y Bigotes. (A la epidemia de viruela se sumó la inundación de los ríos Bravo [Río Grande] y Conchos que destruyó los campos de maíz. A excepción de la banda de Alonso, el resto abandonaron las casas y se resguardaron en el presidio, pero para noviembre también la banda de Alonso se había ido. Las 113 casas del pueblo de Buena Esperanza y dos torres de protección quedaron desiertas).  

* En octubre, Teodoro de Croix, comandante general de las Provincias Internas, ofrece 100 pesos a cualquiera que en Nuevo México, capture vivo o muerto, un apache varón; crea un fondo para rescate de cautivos de los indios; ordena trasladar el presidio de Terrenate (Cochise County, Arizona), que ha visto morir a dos comandantes y a más de 80 hombres, y que ya no pueden ni recoger las cosechas, y trasladarlo a Las Nutrias (en la cabecera del río San Pedro, al este de Santa Cruz, su antiguo emplazamiento, Sonora).

* En noviembre, más de 100 guerreros apaches asaltan el presidio de Santa Cruz de Terrenate (Cochise County, Arizona).

* A finales de año, los españoles envían tres expediciones punitivas al territorio de losChiricahua Sentinels - Kenneth Riley apaches gileños (La primera al mando del capitán Juan Bautista de Anza, explorando una ruta entre Arizpe [Sonora] y Santa Fe [Santa Fe County, New Mexico] pasando por las cercanías de las montañas Mimbres [Mimbres Mountains, New Mexico]. 

La segunda, al mando del capitán José Antonio Vildósola, comandante del presidio de Santa Cruz de Terrenate, saliendo de Sonora hacia el valle de San Simón [San Simon Valley, Cochise y Graham Counties, Arizona; e Hidalgo County, New Mexico] en el sureste de Arizona y luego recorrió las montañas desde Pinos Altos [Grant County, New Mexico] al río Mimbres en el suroeste de Nuevo México. Tuvo un encuentro con los apaches matando a seis apaches y capturando a 18. Pero mientras Vildósola estaba en el norte, 100 apaches aprovecharon para atacar la manada de caballos del presidio de Terrenate, entrando en el interior del mismo, matando a un cabo, hiriendo a tres soldados y a un vecino, y llevándose seis caballos y dos bueyes.

La tercera, al mando del capitán Francisco Martínez de Carrizal, mató a nueve apaches de una ranchería de liderazgo no identificado al noroeste de la Laguna de Guzmán [municipio de Villa Ahumada, Chihuahua]. Después marchó hacia el norte, hasta el Picacho de Mimbres [Cookes Peak, Luna County, New Mexico] teniendo al menos dos pequeñas escaramuzas con los apaches. En un mes y medio, las tres expediciones de más de 500 hombres mataron a 31 apaches, capturaron a 25, y recuperaron cuatro cautivos y unos 300 animales).

* En diciembre, después de que unos apaches robaran algunos caballos en el Valle de San Buenaventura (Buenaventura, Chihuahua), un destacamento español sale tras ellos pero los apaches matan a los animales, logrando huir.

1781

* Este año, los soldados del presidio de Tucson (Pima County, Arizona) vuelven temporalmente al antiguo presidio de Tubac (Santa Cruz County, Arizona) para proteger a los colonos de los ataques apaches.

* En enero, Juan Bautista de Anza es atacado por un grupo de apaches mescaleros en la “Jornada del Muerto” (Sierra County, New Mexico) cuando dirigía la expedición de castigo contra los apaches que salió a finales del año anterior de Arizpe (Sonora) a Santa Fe (Santa Fe County, New Mexico) logrando rechazarles. (Los apaches mescaleros continuaron con sus depredaciones en la zona meridional de la provincia).

* En febrero, una partida apache asalta y arrasa el pueblo de Teopari (municipio de Ures, Sonora), haciendo 50 muertos y capturando 28 prisioneros. 

* El 6 de junio, un grupo de unos 300 apaches atacan a los habitantes de Cucurpe New Riches - Jeroen Vogtschmidt(Sonora) mientras se hallabantrabajando en sus campos, matando a 53 personas y cogiendo 44 prisioneros, entre mujeres y niños. (Según uno de los supervivientes, los atacantes habían perdonado la vida al misionero [quien en ese momento se encontraba también en los campos de la misión] porque quien los mandaba así lo ordenó. Según varios testigos, el jefe de los apaches era un antiguo residente de dicho pueblo llamado José María González, hijo del vecino Eugenio Gómez [?], que había sido capturado por los apaches en 1771 cuando tenía 15 años. Entre los apaches, su nombre era Cayetano y había nacido en Cucurpe. En 1782 tenía una esposa e hijos apaches y su ranchería estaba habitualmente a 29 ó 32 km al norte de las montañas Chiricahua [Chiricahua Mountains, Cochise County, Arizona]. Al ser un guerrero importante, tenía muchos seguidores. Entre las 53 personas que mataron, estaba el padre de Cayetano; y entre los 44 cautivos, dos eran sus hermanos. Uno de estos chicos, también llamado José María González, escapó casi de inmediato, pero el otro, Justo, se quedó con los apaches.

Cayetano no era el único “no apache” de este grupo ya que después de ser liberados a cambio de ropas y herramientas, los prisioneros capturados en Cucurpe aseguraron que la mayor parte de los agresores eran cautivos pimas, ópatas, yaquis, seris y muy pocos apaches).

* En julio, Teodoro de Croix está convencido de que los apaches mescaleros que residen junto al Presidio del Norte (Ojinaga, Chihuahua) son los culpables de los asaltos cometidos contra poblados españoles por lo que envía al teniente coronel Manuel Muñoz nuevas instrucciones para tratar con ellos:No debía darse comida, ropas, municiones ni nada a los apaches mescaleros hasta que se hubieran asentado de manera segura en el pueblo de Buena Esperanza o en otro lugar autorizado, y hasta que hayan realizado un fiel servicio como auxiliares en contra de enemigos hostiles. Se entregarán raciones semanales de comida y otros artículos durante un año a aquellas familias que se compruebe estén asentadas en alguno de los pueblos designados. Ningún apache mescalero podrá dejar esa población sin autorización del comandante del presidio, y aún así, solamente por periodos de tiempo específicos. A los trabajadores españoles se les proveerá nuevamente con qué sembrar y cultivar sus campos por un año pero los apaches mescaleros [y en particular sus hijos] deberán ayudar a esas labores. Aquellos apaches que se instalen en algún pueblo y sirvan como auxiliares, serán liberados de todo trabajo de construcción y cultivo y se les pagará tres reales al día o el equivalente en mercancías por su servicio militar. Los que no permanezcan en ningún pueblo pero ayuden en las operaciones militares, recibirán las mercancías que necesiten para dicho servicio y también premios especiales por sus hazañas individuales, pero nada más. Los que no se asienten ni ayuden militarmente, se les considerará enemigos y no serán admitidos en los presidios o en los pueblos de la frontera“.

(Croix dudó de que los apaches mescaleros aceptaran y cumplieran estos términos y creía que los que servían lo hacían solamente como espías de los hostiles y ordenó a otros comandantes, declararles la guerra y autorizó a Muñoz hacer lo mismo cuando lo creyera oportuno).

* El 29 de agosto, el jefe apache Cayetano dirige otro ataque, esta vez contra la guarnición de Santa Cruz en Las Nutrias (municipio de Cananea, Sonora), llevándose todos los caballos.

* A principios de septiembre, una banda apache se topa con Narciso Tapia, comandante del presidio de Janos (Chihuahua) cuando iba al mando de una compañía de 108 hombres, en el Pastor o el Paraje de Venegas [?] ([Chihuahua]. Los apaches, que apenas superaban en número a los españoles, les obligaron de nuevo a retirarse a los Álamos de San Juan [?] [Chihuahua]. Teodoro de Croix, muy disgustado, dijo que los soldados “habían perdido tanto el terreno como el honor“).

* En septiembre, tres jefes apaches mescaleros, Alonso, Domingo Alegre y Patule, acceden a los términos impuestos por el comandante general de las Provincias Internas, Teodoro de Croix. (Domingo Alegre, junto con otros dos jefes, Volante y Manuel Cabeza) regresaron con sus bandas a Buena Esperanza [Ojinaga, Chihuahua] durante el mes de octubre. Domingo Alegre y 12 guerreros, acompañaron a las tropas en ataques contra rancherías de otros apaches mescaleros durante aquel mes, logrando capturar un buen número de prisioneros).

* El 30 de octubre, el comandante general de las Provincias Internas, Teodoro de Croix informa: … el ataque de 300 apaches al presidio de Fronteras [Sonora], defendido exitosamente por la guarnición y sus residentes, resultando en el lance cuatro apaches muertos y… un herido por parte de los defensores“.

* El 10 de noviembre, el jefe apache mescalero Domingo Alegre y las familias que vivían en Buena Esperanza, junto al Presidio del Norte (Ojinaga, Chihuahua), huyen con 19 de los prisioneros apaches capturados el mes anterior. 

* Este año, debido a que los comanches les privaban de cazar búfalos libremente en las llanuras, los apaches Mescalero Apache Puberty Ceremony - Rudolph Treasjicarillas y mescaleros tuvieron que hacer incursiones contra los poblados españoles de Nuevo México y Nueva Vizcaya (parte de la actual Chihuahua), llevándose ganado como botín principal. (Entre el río Pecos y el Colorado oriental se extendía el territorio de los llaneros o “cuelcajen-né”, formados por tres bandas: los apaches llaneros, los lipiyanes y los natagés. Sus enemigos eran los comanches aunque a veces, se aliaban con los mescaleros para incursionar contra los españoles. En el último cuarto del siglo XVIII, el principal jefe de guerra de los lipiyanes se llamaba Picax-endé o El Calvo. La mayoría de estas tribus tenían una economía basada en la caza y la recolección. El producto de las incursiones también formaba parte importante de su sustento y los asentamientos hispanos y los indios Pueblo sufrían considerablemente sus depredaciones aumentando sus incursiones a medida que fueron empujados por los comanches). 

* Durante el invierno de 1781-1782, la banda del jefe mescalero Domingo Alegre se Mescalero Apache - Ignatius Palmer instala en el abandonado pueblo de San Francisco, cerca de El Paso del Norte ([Ciudad Juárez, Chihuahua]. Esto ocurre porque, tras la incursión que los comanches llevaron a cabo contra los apaches lipanes en 1779, éstos acabaron por pedir la paz y la protección de los españoles en Coahuila. A partir de entonces, el gobernador Juan de Ugalde, comenzó a utilizar auxiliares lipanes en sus campañas contra los mescaleros a los que él consideraba como los más peligrosos y malvados de todos los apaches. Cuando éstos también pidieron la paz, Ugalde accedió a que tres bandas de mescaleros se instalasen en San Francisco, ayudados por algunos indios de las misiones [sumas y julimeños]  que les enseñaron el modo de vida sedentaria: cultivos, riegos y construcción de viviendas. Esta experiencia duró poco debido a que los mescaleros añoraban la vida nómada a la que estaban acostumbrados. La banda de Domingo Alegre intentó adaptarse pero las de Patule el Grande [Inddafindilchi] y otros siete jefes incursionaron por Coahuila matando a 80 personas, hiriendo a otras muchas y llevándose gran cantidad de ganado. Las tropas de Ugalde fueron tras ellos matando a numerosos apaches, incluyendo a cinco jefes y recuperando unos 500 caballos y mulas. Como consecuencia Patule volvió a pedir la paz).

* Durante el invierno de 1781 a 1782, Patule el Grande, un jefe mescalero con otrosApache Portrait - Barry Sapp siete jefes, salen del Bolsón de Mapimí (región perteneciente a los estados Durango, Coahuila y Chihuahua) y asaltan varios pueblos de Coahuila, entre otros Parras (Parras de la Fuente, Coahuila), matando a 80 personas y llevándose muchos caballos. (El gobernador de Coahuila, el general Ugalde, los persiguió en el Bolsón de Mapimí, matando a cinco jefes y a muchos guerreros y recuperando 500 caballos y mulas; liberando además a seis cautivos españoles. Esta campaña fue muy probablemente la primera expedición española dentro del Bolsón de Mapimí).

1782

* Este año, dos acaudalados ciudadanos de Ciudad de México, con grandes ranchos cerca de Parras (Parras de la Fuente, Coahuila), Juan Lucas de Lasaga, caballero de la Real Orden de Carlos III y administrador general de minería; y el marqués de San Miguel de Aguayo, se quejan al rey en carta emitida el 20 de febrero y recibida en junio, por los ataques apaches, lo que fuerza a José de Gálvez, Ministro de Indias, a cambiar las disposiciones de 1779 y restaurar las de 1772.

* El 1 de mayo, se desarrolla la segunda batalla de Tucson (Pima County, Arizona) dondeSentinel - Guy Manning unos 200 apaches, atacan el presidio, defendido por una guarnición de 42 lanceros, 20 dragones y 10 guías indios al mando de Pedro de Allande y Saavedra, aunque la mayoría están en el pueblo por ser domingo, para ir a misa. (Los apaches llegaron a entrar en las casas de los soldados Francisco Javier Espinosa, Juan Santos López y Juan Bautista Romero. Después de una heroica defensa, los apaches se retiraron tras causar dos muertos [un soldado y una mujer] y tres heridos, dejando 30 guerreros muertos. Allande fue herido en la pierna derecha, pero aún así mató a dos apaches. Apoyándose en un soldado, dirigió a sus hombres en las empalizadas. Once soldados fueron elogiados por su conducta en el enfrentamiento por parte del general comandante general Teodoro de Croix).

* El 27 de junio, Teodoro de Croix edita una Cédula Real, autorizando y apoyando una ofensiva a gran escala contra los apaches. (Aunque Teodoro de Croix había establecido las bases para ello, ese trabajo quedaría para sus sucesores. A principios de 1783, Croix sería promovido al más alto cargo en las colonias españolas americanas: el virreinato del Perú).

* El 30 de agosto, el coronel Juan de Ugalde, gobernador de Coahuila, escribió una relación sobre la campaña realizada contra los apaches mescaleros diciendo: ... los apaches mescaleros armados conmuchas armas de fuegocontinuaban sus continuas entradas contra las estancias ganaderas obteniendo como botín numerosos caballos de los que solo se pudieron recuperar algunos cientos…“.

* En octubre, los españoles al mando de Muñoz atacan la ranchería apache del jefe Bigotes en la Sierra de San Cristóbal [?], matándole.

* En noviembre y diciembre, bandas de apaches mescaleros y natagés arreglan sus diferencias con los apaches lipanes, quienes querían vengarse de los españoles por un ataque de éstos a unas pacíficas rancherías de apaches lipanes por parte de una milicia de Laredo ([Webb County, Texas]. Acordaron unirse contra los españoles pero necesitaban armas de fuego por lo que acudieron a una reunión comercial con indios norteños: tonkawas, bidais, mayeyes, karankawa, cocos, akokisas y caddos; que estaban dispuestos a cambiar armas de fuego por caballos. Para ello llevaron 2.000 caballos y mulas hasta el río Guadalupe [Texas] con la esperanza de conseguir 1.000 armas de fuego. Esta fue una gran reunión ya que los participantes consumieron 4.000 ganado bovino, marcado y sin marcar, mientras los caballos tenían marcas de ranchos y de presidios, lo que indica que las diferentes bandas apaches habían estado muy activas incursionando para robar ganado. El gobernador de Texas, Domingo Cabello tuvo conocimiento de la reunión pero no pudo hacer nada para impedirla pero envió, en una peligrosa misión como espía a Andrés Courbière, un soldado intérprete del presidio de San Antonio de Béjar [Bexar County, Texas]. Courbière vió el intercambio, observando que los indios norteños sólo pudieron proporcionar a los apaches 270 armas de fuego por lo que éstos se llevaron de vuelta la mayor parte de los caballos. Durante este intercambio, los tawakonis, taovayas, wichitas e iscanis atacaron a los apaches lipanes y a los tonkawas cuando estaban cazando búfalos en el río Colorado [Texas]).

* El 25 de diciembre, en la llamada tercera batalla de Tucson (Pima County, Arizona), 200 apaches se llevan todo el ganado. (El comandante Pedro de Allande y Saavedra salió tras ellos, recuperando todo el ganado, matando a 10 apaches y cortando a siete de ellos sus cabezas para exhibirlas en los muros del presidio).

* A finales de año, 26 apaches entran en Janos (Chihuahua) pidiendo la paz. (Los españoles matan a 21 hombres y a dos mujeres capturando a los tres restantes. Las tropas españolas aplican el Reglamento de 1772 pasando a la ofensiva, no dando tregua a los apaches matando o capturando a varios líderes gileños).

1783

* De 1783 a 1785, la zona de Tubac estaba demasiado lejos de Tucson (Pima County, Arizona) para ser fácilmente defendida, y las rancherías de pimas y pápagos de la zona de Tubac y Tumacácori (las dos en Santa Cruz County, Arizona) fueron frecuentemente atacadas por los apaches. (Algunos soldados fueron ubicados en los edificios antiguos del presidio de Tubac, añadiendo en 1785 soldados pimas y pápagos).

* Este año, en el valle de río Basúchil (Chihuahua), una de las zonas agrícolas más importantes de esa época, los apaches causan, de 1782 a 1783, la muerte de 30 vecinos e indios tarahumaras, capturan a 14 y roban 1.516 cabezas de ganado.

* Este año, el capitán Pedro Allande y Saavedra realiza varios ataques contra los apaches desde el presidio de Tucson (Pima County, Arizona) clavando sus cabezas en la empalizada del mismo.

* En primavera, Juan Bautista de Anza se entera de que muchos navajos se habían unido, como venían haciendo desde hace años, a los apaches del río Gila para organizar un ataque contra Janos ([Chihuahua]. Cuando la noticia llega al comandante general Neve, éste cursa instrucciones en diciembre a Anza para que el gobernador proceda a romper la alianza entre las dos tribus y obligue a los navajos a hacer la guerra a los gileños. Por esa época, los navajos con sus grandes rebaños de ganado ovino producían mantas, cultivaban maíz y, en general, seguían una vida medio sedentaria. Temían perder el importante comercio con los pueblos españoles de Nuevo México y cuando Anza efectuó una demostración de fuerza compuesta por soldados, colonos, indios Pueblo y utes, a pesar de las reticencias de muchos navajos, éstos accedieron a romper su alianza con los apaches gileños).

* En marzo, el jefe apache mescalero Manuel Cabeza abandona con su banda en Presidio del Norte (Ojinaga, Chihuahua) donde residían desde octubre de 1781.

* En abril, Domingo Vergara (inmigrante vasco, nacido en Eibar y que en 1779 trabajaba como High Country Camp - David Nordahlarmero en el presidio de Tucson [Pima County, Arizona]) organiza por su cuenta una campaña contra los apaches para intentar el rescate de unas cautivas que habían capturado recientemente. (La expedición de Vergara reunió, según su versión de los hechos, una fuerza de 140 vecinos e indios que el día 24 de ese mes atacó una ranchería apache en el Peñón de los Janeros [?] matando a una mujer, apresando otras seis junto con dos niños y logrando el rescate de dos mujeres. En la empresa habría invertido más de 2.000 pesos según el informe dirigido al comandante general de las Provincias Internas, Teodoro de Croix. Al parecer, este hecho y el agradecimiento del comandante general allanaron el camino para que hacia 1785 Vergara fuera nombrado alférez en la compañía de Bacoachi [Sonora]; a partir de entonces, las narraciones de sus andanzas por las sierras persiguiendo apaches comenzaron a llegar con más regularidad hacia el despacho del comandante general. En abril de ese mismo año, decía haber encabezado una partida de 80 hombres [de las compañías de Bacoachi, Bavispe y Fronteras, las tres en Sonora] con quienes habría recorrido siete diferentes sierras, destacando un enfrentamiento con más de 100 apaches, en el cual había matado a cinco y destruido su ranchería. El 5 de octubre, Vergara había recibido en el presidio de Fronteras a un grupo de 24 apaches encabezado por un hermano del jefe Chiquito, quienes solicitaban ser aceptados en Bacoachi, entregando “algunos cautivos” como muestra de buena voluntad, prometiendo que toda su ranchería se establecería en paz en el pueblo si se les daban alimentos y se les repartían tierras para trabajar.

En octubre de 1786, la siguiente noticia que el recién llegado comandante general de las Provincias Internas, Jacobo Ugarte y Loyola recibió sobre la paz en Bacoachi [Sonora] era una nueva versión del establecimiento de los apaches presentada por Vergara en dos documentos. En esta ocasión algunos detalles importantes habían cambiado. En la transcripción de un supuesto diálogo entre Vergara y el jefe de los apaches, ocurrido según su autor el día 16 de noviembre, el jefe apache declaraba su intención de cesar los enfrentamientos a muerte con los españoles, reconociendo que todos eran hermanos “siendo hijos de un mismo Padre que es Dios que está en el cielo” y darse cuenta de que había llegado ya “el día en que seamos amigos”. Acompañaba a esa nota una narración en la que se reseñaban los sucesos del 19 de noviembre, cuando los apaches se presentaron a los españoles en Bacoachi. Este segundo relato es rico en descripciones acerca del ceremonial con que Chiquito, su familia y seguidores llegaron a Bacoachi, dando importancia a la sumisión e incondicional adhesión que prometían los apaches. Curiosamente, en estos relatos aparecía Vergara como el artífice de la paz, sin mencionarse que habían sido los propios apaches quienes se habían presentado meses antes a solicitarla a cambio de alimentos y tierras. De manera más sorprendente aún, el interlocutor del encuentro del 5 de octubre, un hermano del jefe Chiquito, se convierte en los relatos de noviembre de 1786 en el propio Chiquito… muerto en un ataque del 21 de marzo de 1784 al presidio de Tucson [Pima County, Arizona].

La narración de Vergara causó un impacto positivo en el comandante general, quien tras conocer estas noticias dispuso su marcha para Sonora con el fin de garantizar la bienvenida de los apaches, brindándoles cuanto necesitaran para permanecer en Bacoachi y pensando también en reconocer los esfuerzos de Vergara, a quien de inmediato comenzaba a promover para alcanzar el grado de teniente. Ugarte estaba convencido de que con la rendición de Chiquito, uno de los jefes “de más séquito… entre los Gileños”, la mayor parte de Sonora estaría tranquila, mostrándose complacido con estos resultados y así lo hizo saber al propio Ministro de Indias en su comunicación oficial: “Por los informes del citado Vergara… he sabido… no quedaban rancherías algunas en las sierras inmediatas al valle de Oposura ni demás poblaciones de Sonora; cuya provincia disfruta de un sosiego y tranquilidad general desde que se empezaron a tratar las paces con los apaches chiricagüis y demás que habitan las serranías del Gila, regulando que hoy pasan de 400 personas de ambos sexos las que se han establecido en Bacoachi y se mantienen de cuenta de [la] real Hacienda ínterin pueden subsistir a expensas de su trabajo […] Confieso a V. E. que admiro confundido en esta parte los adorables juicios de Dios. Yo veo la Apachería de Poniente, o conocida bajo el nombre genérico de Gileña, con las mejores disposiciones para radicarse y establecerse en pueblos formales cesando de una vez por nuestra parte y la suya las hostilidades”.

Todo parecía favorable para el artífice de la paz salvo que Vergara no tenía un jefe Chiquito que presentar a Jacobo Ugarte y Loyola a su llegada).

* En octubre, José de Gálvez y Gallardo, visitador general de la Nueva España, ordena al virrey que proporcione a Teodoro de Croix, comandante general de las Provincias Internas, cuantos auxilios de caudales y tropa necesite a efecto de que consiga escarmentar y destruir a los apaches.

1784

* Este año, una banda apache al mando de Antonio Hernández, apodado Chiricahua Sentinel - Barry SappEl Mordullo, incursiona por Santa Bárbara (?) y sus alrededores, ocasionando graves daños en muertes y bienes.

* El 5 de enero, el capitán Pedro de Allande, comandante del presidio de Tucson (Pima County, Arizona) se enfrenta a los apaches en el río Gila, matando a nueve y capturando a 24. (Entre noviembre de 1783 y enero de 1784, 40 apaches son muertos y 33 hechos prisioneros).  

* En febrero, una banda apache tiene un enfrentamiento con soldados españoles cerca del presidio de Santa Cruz de Terrenate ([Cochise County, Arizona]. Los soldados que salen en su persecución regresan con las manos vacías).      

* El 22 de febrero, Felipe de Neve, nombrado comandante general de las Provincias Internas, escribe sobre la idea de obligar a los apaches a retirarse a sus baluartes en las sierras del norte del río Gila  y en los cañones y sierras del río Mimbres (suroeste de New Mexico).  

* El 1 de marzo, un grupo de 20 hombres de Altar (Sonora) junto a otros tantos pimas de San Ignacio (municipio de Magdalena, Sonora) salen en campaña hasta el 18 de marzo, contra los apaches de las Sierras de San Cayetano (?) y La Tasajera (municipio de Aldama, Chihuahua), consiguiendo en dos encuentros con ellos dar muerte a uno, herir a dos, rescatar a un cautivo y recuperar 76 mulas y caballos.

* El 8 de marzo, Felipe de Neve escribe otra vez sobre los apaches refiriéndose a la nación del Gila y Chiricagui, cuyos pobladores han causado infinidad de daños en Sonora y en Nueva Vizcaya, iniciando una política más agresiva contra ellos, empujando a muchos apaches chiricahuas al norte del río Gila. (Neve había sido nombrado, coincidiendo con el fin del conflicto con Inglaterra en 1783, comandante general de las Provincias Internas en sustitución de Teodoro de Croix, designado virrey del Perú).     

* El 21 de marzo, se produce la cuarta batalla de Tucson (Pima County, Arizona) donde una coalición de unos 500 apaches y navajos atacan a los soldados que protegen el ganado del presidio al mando del alférez Juan Carrillo, llevándose 50 caballos, matando a cinco soldados, hiriendo a uno y resultando muertos tres apaches. (El teniente Tomás Equrrola, con los 12 soldados supervivientes, más otros dos, cinco civiles y 30 guías pimas, les persiguieron y junto al río Catalina [hoy San Pedro, Arizona] mataron a 14 apaches, incluido a su jefe Chiquito. Las cabezas de los apaches fueron expuestas en los muros del presidio).

* En abril y mayo, Felipe de Neve, comandante general de las Provincias Internas, Western Apache - Richard Hookrealiza una campaña contra los Western Apaches con unos 700 soldados de los presidios de Tucson, Fronteras, Bavispe y Bacoachi (Sonora [en esa época Tucson pertenecía a Sonora]); y San Buenaventura y Janos en Nueva Vizcaya ([Chihuahua]. Mataron a 68 apaches, capturaron a 17, consiguiendo gran cantidad de pertrechos, pieles de búfalo y venados, y alimentos, así como 168 caballos y mulas, gracias a la acción de los ópatas, que combatieron ágilmente en un terreno escabroso, donde no podía actuar la caballería, y a la buena dirección de las operaciones, gracias al cuidadoso mapa hecho por el ingeniero Jerónimo de Rocha, que señalaba la zona del Gila con detalle y los itinerarios por donde se debía efectuar el ataque.  Las tropas sólo sufrieron una baja, liberando a dos cautivos de los apaches. Aunque la victoria no resultó definitiva, sí contribuyó a disminuir la intensidad de los asaltos apaches en Sonora y Nueva Vizcaya).

* El 25 de junio, unos 200 guerreros apaches asaltan San Xavier del Bac (Pima County, Arizona) pero son rechazados por los indios pimas del lugar.

* El 29 de junio, unos 200 guerreros apaches asaltan Bacoachi (Sonora) donde matan a ocho personas, entre ellas al jefe ópata Francisco Tomohua.

* El 1 de agosto, una coalición de 300 apaches, y algunos papagos y pimas del río Gila, atacan Tucson (Pima County, Arizona) matando a dos personas y huyendo con 100 animales.

* El 11 de octubre, una banda apache ataca Bavispe (Sonora), matando a varias personas (junto al ataque que realizarán el 11 de enero siguiente a San Ignacio, sumarán 23 personas muertas).  

* A principios de noviembre, se produce una gran incursión apache en Nueva Vizcaya, Long Glass Bronze Sculpture - Edward Holmesparticipando más de 400 apaches gileños en grupos de 50 a 60 guerreros por una amplia área comprendida entre el municipio de Julimes (Chihuahua), la Sierra de Carretas (municipio de Janos, Chihuahua) y la Sierra de los Mimbres ([Mimbres Mountains, Sierra County, New Mexico]. Los españoles enviaron seis destacamentos contra ellos haciéndolos retroceder, matando a 22 y capturando a uno. Los apaches se refugiaron en la Sierra Blanca [Hudspeth County, Texas] al este de El Paso del Norte [hoy Ciudad Juárez, Chihuahua], desde donde enviaron partidas de guerra para atacar por diferentes lugares de Nueva Vizcaya. Los españoles recuperaron 775 caballos).

* En este año, el valor de las propiedades destruidas por los apaches se tasa en 16 millones de pesos.

1785

* El 11 de enero, una banda apache asalta San Ignacio (municipio de Magdalena, Apache Lookout - Carl HantmanSonora) matando a varias personas.

* En febrero, 22 soldados del presidio de San Elizario (El Paso County, Texas), que iban a reunirse con los del Carrizal (municipio de Ahumada, Chihuahua) para salir en campaña, son atacados por gran multitud de apaches cerca de la Sierra de la Ranchería (municipio de Ahumada, Chihuahua), y, aunque sostuvieron la acción dos horas, les robaron todos los caballos y mulas, quedando dos soldados muertos y otros dos heridos, sospechándose que también perdieron la vida dos apaches.

* En junio, los españoles convencen a 150 navajos y 94 indios Laguna para que ataquen a los apaches gileños en las montañas Dátil (Datil Mountains, Socorro y Catron Counties, New Mexico) matando a 40 de ellos. Los Laguna o kawaik [gente del lago] son una tribu india perteneciente al grupo de lenguas keresanas y a la cultura de los indios Pueblo, que viven en New Mexico).

* En julio, más de 400 comanches se presentan cerca de Taos (Taos County, New Mexico) pidiendo negociar. (En Texas, una delegación de tres jefes negocian un tratado de paz con las autoridades de la provincia; el tratado incluye el inmediato cese de las hostilidades, el intercambio mutuo de prisioneros, la prohibición de permanecer en los poblados comanches a cualquier europeo excepto los españoles, el reconocimiento por parte de los comanches de que los amigos y enemigos de los españoles son también los suyos y la entrega de regalos a los jefes principales como muestra de buena voluntad. En la práctica significó que, los comanches intensificarían sus ataques contra los apaches lipanes y otras tribus orientales, así como permitirles entrar en Coahuila en persecución de los apaches con la autorización de Domingo Cabello, gobernador de Texas.

A partir de finales de julio de ese año, se celebaría todos los años en Taos, la “Feria de los apaches”, también llamada “Feria de Rescate”, pues en ella no solo se hacían tratos con ganado y otras pieles, ropas y caballos, sino también se rescataban cautivos españoles o indios de tribus enemigas de los comanches, quienes en gran número acudían al trueque).

* El gobernador de Texas, envía al francés Pedro Vial y a Francisco Xavier Chaves (Chaves fue capturado por los comanches en Alburquerque [hoy Albuquerque, Bernalillo County, New Mexico], a los 8 años, regresando con 22, siendo contratado en Texas como traductor y soldado hasta su retiro en 1832) al territorio de los comanches orientales, con quienes pasan todo el verano firmando, en octubre en San Antonio, un tratado de paz que será respetado, aunque con algunos incidentes, durante el resto de este siglo, que entre otros puntos, incluía la ayuda de los comanches a los españoles para luchar contra los apaches lipanes.

* El 6 de octubre, debido a la repentina muerte de Felipe de Neve, es nombrado comandante general, Jacobo Ugarte y Loyola, otro veterano enemigo de los apaches, relevando al interino José Antonio Rengel.

* En noviembre, Juan Bautista de Anza, gobernador de Nuevo México se reúne, en un punto del río Arkansas, con los principales jefes de las bandas de comanches occidentales de los jupes, yamparicas y cuchanticas para establecer un tratado de paz, bajo las condiciones que le había comunicado el comandante general Ugarte, que eran las mismas que las acordadas meses antes en Texas; así como la elección de un jefe de todas las bandas occidentales que debía recaer, a ser posible, en el jefe de guerra cuchantica Ecuerapaca; el acercamiento de los campamentos comanches a la frontera de Nuevo México y la regulación del comercio en Pecos y otros puntos. (Sobre todo, se especificó que tendrían que intensificar las incursiones contra los apaches, que era lo que los españoles pretendían).

* En noviembre y diciembre, 344 soldados españoles de seis presidios y tres compañías Warmth of the Sun - David Nordahlvolantes de Nueva Vizcaya, dirigidos por el teniente Manuel Delgado, salen de San Buenaventura (municipio de Buenaventura, Chihuahua) en campaña contra los apaches por Nuevo México. (En ese tiempo mataron a 14 apaches y recuperaron 27 animales, perdiendo un soldado [Ignacio Mena] y más de 50 caballos. Mientras, el teniente Antonio Vargas salió del presidio de San Elizario [El Paso County, Texas] en campaña contra los apaches [uno de sus soldados, Antonio Escageda, sufrió la muerte de su caballo en un enfrentamiento ocurrido en Nuevo México]. Algunos de los soldados heridos por los apaches fueron Luis Reaño, soldado del 2ª Compañía Volante; Manuel Velarde, soldado del presidio del Carrizal [Chihuahua]; Luís Larez y Cosme Medina, soldados de la compañía El Príncipe, estacionada en Pilares [Presidio County, Texas]. Los destacamentos tuvieron que regresar debido a las fuertes nevadas).

* Este año, lo que queda de la 2ª Compañía de Voluntarios de Cataluña es destinada a la ciudad de Chihuahua para atacar a los apaches.

1786

* Este año, los jefes apaches mescaleros, Alegre y Volante, ayudan a los apaches Mescalero Canyon - Charles H. Pabstlipanes a realizar una incursión, especialmente sangrienta, contra los ranchos de Sábana Grande (?) y Gruñidora ([?]. Estos apaches mescaleros firmarían la paz con los españoles en 1790, pese a la oposición de algunos oficiales españoles de alto rango, como Ugarte, que no quería que se convirtieran en aliados ya que los responsabilizaba del ataque contra el tren de suministros de Río Grande, en el cual habían perdido la vida dos comisionados y 20 soldados españoles).

* El 30 de enero, una banda apache provoca una estampida de los caballos del presidio de Janos (Chihuahua) llevándose 225. (Poco antes, el capitán Manuel de Azuela, del presidio de Fronteras [Sonora] había inspeccionado el sur de las montañas Chiricahua [Chiricahua Mountains, Cochise County, Arizona] hasta la sierra de las Espuelas [municipio de Agua Prieta, Sonora], situada al noroeste de Janos, donde descubrió una gran reunión de apaches a los que no se atrevió a atacar porque sólo tenía 114 hombres. Estos apaches eran probablemente los mismos que se llevaron los caballos de Janos un poco más tarde). 

* En marzo, los españoles firman una acuerdo con varias bandas de navajos para atacar a los apaches gileños. (Un destacamento de 127 soldados españoles y 108 indios, entre ellos 26 navajos y 22 comanches, inspeccionan las montañas entre el sur de Santa Fe [Santa Fe County, New Mexico] y el Paso del Norte [hoy Ciudad Juárez, Chihuahua]. En las montañas cercanas a Socorro [Socorro County, New Mexico] mataron a una mujer apache y capturaron 13 prisioneros. Más al sur, en la Sierra de San Mateo [San Mateo Mountains, Socorro County, New Mexico] atacaron un campamento, donde tres apaches fueron pasados a cuchillo, recuperando unos cuantos caballos). 

* En primavera, el alférez Domingo Vergara, al mando de un destacamento de soldados de Fronteras, Bacoachi y Bavispe (los tres en Sonora), hizo un reconocimiento de las montañas Chiricahua ([Chiricahua Mountains, Cochise County, Arizona]. Encontró grandes zonas de pastizales quemados, aparentemente para destruir el forraje para los caballos españoles. Luego marchó hacia las sierras Pitaicachi y de Embudos [las dos en el municipio de Agua Prieta, Sonora]; y Cucuverachi [?] donde atacó a más de 100 guerreros apaches que estaban allí con sus familias haciendo mescal).

* El 19 de julio, sale de Santa Fe (Santa Fe County, New Mexico) una expedición contra los apaches compuesta por 37 soldados de la compañía presidial, 90 milicianos, 60 indios Pueblo, 26 navajos y 22 comanches, con un total de 235 hombres, bajo el mando del alférez Salvador Rivera. (Rivera fue por la orilla del Río Grande para explorar la Sierra del Socorro [?, New Mexico], enviando, desde el Paraje de las Cañas [?, New Mexico] una partida de 60 hombres seguidos por 22 comanches y 20 navajos, que no encontraron más que cuatro rancherías apaches, en las que solo había mujeres y niños al cuidado de dos guerreros que huyeron rápidamente. Siguieron por el Río Grande hasta San Pascual, donde los comanches pidieron al alférez ir en vanguardia, a lo que accedió. Continuaron solos, siguiendo un rastro que les llevaron a una numerosa ranchería apache, a la que atacaron sin avisar ni esperar refuerzos, consiguiendo matar a tres enemigos, cuyas cabelleras llevaron a Rivera, pero teniendo cuatro heridos).

* El 26 de agosto, el virrey Bernardo de Gálvez promulga sus Instrucciones para el gobierno de las Provincias Internas de Nueva España“. (En ellas diría: “… No creo que la apachería se sujete voluntariamente; Dios puede hacer este milagro…

… En la sujeción voluntaria o forzada de los apaches, o en su total exterminio, consiste la felicidad de las Provincias Internas, porque ellos son los que las han destruido, los que viven sobre sus fronteras y los que causan los infieles procedimientos y la inquietud de los indios reducidos…

… Me inclino muchas veces a la ruina especial de la apachería, pretendiendo interesar en ella a las demás naciones y a las mismas parcialidades apaches, porque estos indios son los verdaderos enemigos que tienen las Provincias Internas, los que causan su desolación, y los más temibles por sus conocimientos, ardides, costumbres guerreras [adquiridas en la necesidad de robar para vivir], y por su número…

… Ha de hacerse la guerra sin intermisión en todas las provincias y en todos tiempos a los apaches que la tienen declarada, buscándolos en sus rancherías, pues es el único modo de castigarlos y de que nos vayamos acercando a la pacificación de los territorios…

… Los apaches desean con ansia proveerse de escopetas, pólvora y municiones, porque en el uso de estas armas encuentran el gusto y la seguridad de la caza, y porque discurren equivocadamente que les son ventajosas en la guerra…

… Si la apachería, por su desunión y por las fuertes irrupciones de los indios del norte llegare a exterminarse, contarán las provincias muchos años de tranquilo sosiego, florecerán sus preciosas riquezas y tendremos tiempo para precaver las hostilidades de otras naciones que, sin duda, se irán acercando a nuestras fronteras…

… Los indios del norte tienen afición a las bebidas que embriagan. Los apaches no las conocen pero conviene inclinarlos al uso del aguardiente o del mescal donde estuviere permitida su fábrica…“).

* Este año, Jacobo de Ugarte y Loyola, comandante general de las Provincias Little Apache - Ray SwansonInternas, decide comprar a los comanches, niños apaches menores de 14 años, en abierta violación de las leyes que prohíben esclavizar indios, comprarlos o venderlos, previendo que así los comanches matarán apaches adultos para capturar a los niños.

* En septiembre, el jefe apache lipán Zapato Sas visita a Domingo Cabello, gobernador de Texas, pidiendo la paz pero éste rehúsa ordenándole regresar al río San Sabá. (El 5 de diciembre, Rafael Martínez Pacheco sucedió a Domingo Cabello como gobernador de Texas, haciendo la paz con los apaches lipanes, y dándoles provisiones).

* El 10 de septiembre, varias rancherías de apaches gileños establecidas en las montañas Chiricahua (Chiricahua Mountains, Cochise County, Arizona) piden una tregua al alférez Domingo Vergara, dando su aprobación el comandante general de las Provincias Internas, Jacobo de Ugarte. (El 28 de septiembre, Ugarte les puso las mismas condiciones que pidió a los apaches mescaleros de Nueva Vizcaya, comisionando al teniente coronel Roque de Medina, concluir el acuerdo. Tras saber las condiciones, las bandas chiricahuas comenzaron a ir a los presidios de Arizpe, Bacoachi y Fronteras [las tres en Sonora] como asentamientos permanentes. Medina ordenó que les dieran raciones; que la oferta de ayudar a las tropas se discutiese una sola vez; y que sus familias deberían permanecer junto a los españoles como prueba de su lealtad.

Los guerreros sirvieron leal y efectivamente como soldados auxiliares, y muchos niños fueron bautizados, pero las sospechas sobre las intenciones de los españoles y el miedo a las represalias por parte de sus parientes hostiles,  provocaron frecuentes y numerosas deserciones. El 11 de diciembre de 1786, habría 78 chiricahuas congregados junto a los presidios; para el 14 de marzo de 1787, serían más de 400; pero para el 18 de abril, solamente habían 253 y para el 2 de mayo de 1793, solo 81).

* El 1 de octubre, un grupo de apaches se presenta en Calabazas (Calabasas, Santa Cruz County, Arizona) diciendo que desean asentarse en la zona siendo aceptados ya que otro grupo había hecho una petición similar poco antes en Bacoachi ([Sonora]. Tiempo después, los apaches matan a dos pimas, hieren a otro, escapando con el botín. Pablo Romero, capitán del presidio de Tucson [Pima County, Arizona] les persigue con sus 54 soldados alcanzándolos en la sierra Arizona [municipio de Nogales, Sonora] matando a cuatro y recuperando lo robado).

* En octubre, cuando se habían renovado los caballos que una banda apache se había llevado de Janos (Chihuahua) el 30 de enero anterior, de nuevo los apaches roban 280 caballos, topándose en la huida con una patrulla española matando a tres soldados, entre ellos, un sargento.

*  En octubre, uno de los más importantes jefes apaches, el chokonen El Chiquito (no confundir con Chiquito, muerto el 21 de marzo de 1784) que vivía en la Sierra de la Peñascosa (hoy Dragoon Mountains, Cochise County, Arizona), solicita vivir con su ranchería en Bacoachi ([Sonora]. El Chiquito [también conocido entre los apaches como Chiganstegé y Chigosté] operaba generalmente por el noreste de Sonora. Aparece en los registros de Bacoachi en 1787 y 1788 y en 1792 en los Ojos de San Francisco [?]. El Chiquito, chamán u hombre medicina, dejó el presidio de Bacoachi, reanudando las incursiones el siguiente mes de marzo de 1787. Era hermano de otro jefe apache importante, Asquegocá [también conocido como Asquiegocá y Asqueguigocal], cuya continuas hostilidades influyeron mucho en las relaciones hispano-apaches).  

* El 13 de octubre, una banda apache pacífica que habitaba en Janos es ubicada en el estanque de La Palotada (municipio de Janos, Chihuahua).

* En octubre, aparentemente, la alianza con los navajos funcionaba porque el comandante general Jacobo Ugarte escribe a Anza felicitándole por no solo acabar la liga antigua que los indios navajoes tenían formada con los Gileños para hostilizarnos, sino también mover a los primeros a que hagan la guerra a los segundos“. (Ugarte, debido a la paz con los comanches, da instrucciones a Anza para que ataque a los apaches gileños “desalojándolos especialmente de las sierras de la frontera de los navajos, hasta la mayor distancia posible hacia la de Sonora“. Estos ataques deben hacerse sin interrupción, utilizando destacamentos de los presidios, vecinos, indios Pueblo y navajos. Ugarte también le indica que, aunque sería bueno que estos últimos operasen por sí solos, siempre que se tuviesen pruebas positivas de su lealtad, sería necesario que estuviesen junto a la tropa, un mínimo de entre cuatro y seis campañas. Se esperaba que la utilización de los navajos y los apaches pacíficos de Sonora en las operaciones que se realizaban desde el norte y el sur obligasen a los gileños a solicitar la paz.

Asimismo, Ugarte afirma que uno de los principales logros era el nombramiento de un único jefe para el pueblo Navajo. Éste tendría que cobrar un sueldo anual de 200 pesos y su segundo 100 pesos pagaderos en “efectos de su uso“. Los nombres de estas dos personas eran Don Carlos y Don José Antonio, importantes jefes de dos bandas. Aunque se temía la reacción negativa de otro jefe importante llamado Antonio el Pinto, éste acabó por aceptar la colaboración con los españoles a cambio de la entrega anual de importantes regalos, al igual que otros jefes de varias bandas, y se convirtió en el más fiel colaborador de todos).

* El 4 de noviembre, un gran grupo de apaches ataca de nuevo Janos ([Chihuahua]. LosThe Apache - Robert Tanenbaum soldados españoles matan a siete asaltantes y recuperan la mayor parte de los animales dispersos durante el enfrentamiento).

* En noviembre, Anza vuelve a reunirse en territorio comanche con los principales jefes. (A requerimiento del gobernador, representantes de las tres bandas principales nombran a un jefe principal que actúe como responsable de toda la tribu comanche. Después de una ardua discusión, es elegido para el cargo el importante jefe de guerra de la banda cuchantica, Ecueracapa. A cambio de una alianza contra los apaches, los españoles garantizan el total respeto a las tierras de los comanches y el comercio con los pueblos de Nuevo México. Asimismo, las autoridades de Santa Fe [Santa Fe County, New Mexico] se comprometerán a enviar anualmente a territorio comanche grupos de comerciantes con carromatos cargados de artículos para cambiar, para que las bandas más lejanas no tengan que desplazarse a los pueblos de Nuevo México. Aquí cabe subrayar algunos de los términos de la alianza suscrita entre los españoles y los comanches que Jacobo Ugarte insistió en incluir en el tratado. Al igual que otros muchos oficiales de la frontera, el comandante general consideraba que, debido a su crueldad, los apaches no merecían compasión, especialmente por parte de los comanches; lo que Ugarte no tenía en cuenta es que el tipo de guerra practicada por los indios no diferenciaba a ninguna tribu y en ese sentido, los comanches no eran diferentes de los apaches en su “crueldad”. En cualquier caso se estipuló que los españoles no intentarían rescatar de los comanches, a prisioneros apaches mayores de 14 años, aún en el caso de que su vida corriera inmediato peligro. En cambio, por un precio estipulado, los comanches debían entregar a los españoles niños de ambos sexos menores de dicha edad. Asimismo debían entregar a todo cautivo procedente de tribus aliadas de los españoles como los utes. En el caso de esta tribu enemiga de los comanches, Anza consiguió que las dos naciones hiciesen la paz para poder combatir mejor a los apaches. El tratado fue ratificado en Chihuahua donde acudió una importante delegación de comanches que fueron agasajados espléndidamente por los españoles).

* El 21 de noviembre, Antonio Cordero, comandante del presidio de Janos (Chihuahua) descubre el rastro de los Apache Family - Allan Houserapaches que anteriormente atacaron Bavispe ([Sonora]. Las huellas cruzan la Sierra de Agua de Enmedio [municipio de Cajeme, Sonora] llegando hasta la Sierra de las Ánimas [Animas Mountains, Hidalgo County, New Mexico]. Los soldados españoles llegan a las montañas y descubren rancherías de más de 300 familias. Los apaches las abandonan huyendo por varias rutas, unos hacia las montañas de San Luis [San Luis Mountains, Socorro County, New Mexico]; otros hacia las montañas Mimbres (Mimbres Mountains, Sierra y Grant Counties, New Mexico) por la ruta de El Alamillo [Alamillo, Socorro County, New Mexico] y otros hacia la Sierra de Las Burras [municipio de Chihuahua, Chihuahua]).

1787

* El 5 de enero, los españoles dan raciones de maíz, harina y tabaco a los apaches enApache - Jessica Crabtree Bacoachi ([Sonora]. El comisionado Leonardo de Escalante realizó una lista de ellos encabezados por los jefes Francisco y Leonardo Tisonsé, más Alejandro Neya, Antonio Gusnil, Atanacio, Aucho [viuda], Ayschil, Bechesda [viuda], Benito el Zancudo, Betachicelchi [viuda], Betachiulchi [viuda], Bichase, Bilute, Billago, Cara Manchada [viuda], Carlos, Caylas [viuda], Casta, Cee [viuda], Chadestale, Chuquille, Cristóbal, Echelfer, Edilchi, El Compa, El Mocho, Enal Alcansa [viuda], Espíritu, Francisco Achego, Ignacio Chanasun, Ignacio Corella, Ignacio Oltugi, Ignacio Quincheligo, Ignocente Naltil, Jacinto, Jasqueniteci, Jayundi, Joaquisi [viuda], José el Naquitas, José María el Cautivo, José María Pitaycacheno, José Nagulquise, Juan Antonio, Juan el Zurdo, La Chata [viuda], Lachelsade [viuda], La Pelona, La Renga, Lorenzo, Luis Tude, María Ylaschoye [viuda], Miguel, Nacaye [viuda], Nagenci [viuda], Nagucide, Nagusculi, Nasque [viuda], Paula [viuda], Pedro Natagulto, Pesbachitigin, Pillago, Quechinli, Quedilchu, Quenaschine, Queyanla, Queyanlo, Rita, Salvador Cheta, Santiago, Sidi, Sisi [viuda], Susli, Tagayn, Tagulce, Tasqueniteci [viudo], Tayya [viuda], Teresa, Tomás Gusti, Tladicu [viuda], Tomasa Damace [viuda], Tulle, Tusye, Yaschis, Yesgo e Ysa Sin Narisen. Mencionó las personas ausentes, como Chanasun muerto el 3 de octubre pasado, junto a otros en la campaña del alférez Domingo Bergara). 

* Este año, Felipe Díaz Ortega, gobernador intendente de Durango (o de Nueva Vizcaya, oficialmente denominada provincia de Durango era una intendencia que formó parte de la comandancia general de las Provincias Internas dentro del virreinato de Nueva España. Su territorio comprendía los actuales estados mexicanos de Durango y Chihuahua) plasma en un informe las incursiones de los apaches con los consiguientes daños para el comercio y despoblación de los partidos de su jurisdicción. (Felipe Díaz Ortega manifestó: “… el infeliz estado en que se hallan los partidos de Chihuahua y los demás de aquella provincia por las incursiones, robos y muertes que ocasionan los indios; la decadencia del comercio y rentas reales y despueble que ya se experimenta de muchos pueblos. Todo lo cual acredita por los documentos testimoniados que acompaña“. En el expediente hay, entre otros muchos documentos, 18 folios bajo el título de ‘Apunte de los ranchos, estancias y labores despobladas por la opresión de los bárbaros apaches en las inmediaciones de Chihuahua. He aquí unos cuantos ejemplos tomados de un relato escrito en primera persona por alguien que conocía la situación de manera muy directa: “1. Primeramente, el rancho que llaman del Salitre […] de donde se llevaron los bárbaros apaches el ganado de los Jaboneros, que llamaban, que eran como 500 reses, a las diez del día, pues lo vi con mis propios ojos, sin que hubiese quien les diera socorro. 2. El rancho de Jesús María, cría de ganado mayor y caballada, en donde alcancé a varios vecinos poblados en dicho rancho con sus pegujales [pequeña porción de terreno] de ganado y caballada; a éstos, los que no mataron los indios los dejaron imposibilitados y sin bienes. […] 17. El valle entero de Casas Grandes despoblado, tan hermoso y tan útil para criar ganado y caballada, como para sembrar; tan amplio que infiero no tendrá la Vizcaya tierras más hermosas. […] 18. La estancia y labor de San Miguel, que fue del difunto don Eugenio Ramírez. Alcancé un rodeo de ganado mayor, que era tanto que ya no les era posible herrar las crías ni contarse, muy hermoso. 36. La Laguna de Pacheco, perteneciente a don Antonio del Castillo, con un rodeo de ganado mayor de 14.000 y más reses, y cría de ganado menor, con un obraje muy hermoso, el cual todo lo han quemado los enemigos. 58. El rancho que fue de Bartolo de León. En este rancho alcancé al mencionado con 24 manadas de yeguas y bastante ganado mayor, y no tan sólo acabaron los bárbaros con los bienes sino hasta con la vida de ellos. […] 60. Y en la sierra de las minas de Chihuahua había varios ranchitos, el pozo de Marqués, el aguaje de San Juan. Los alcancé poblados de muchos yaquis y pimas; éstos se ejercitaban en pepenar metales plomosos, que hay por todas partes varias cintitas muy ricas en toda la sierra que llaman Chihuahua el Viejo, y todo lo han abandonado por los bárbaros apaches“.

Tras el epígrafe 93 hay diez folios con otras muchas referencias a situaciones concretas y una descripción de las “crueldades” de los apaches: “… pues no pueblan estas tierras otra cosa si no es enemigos por todas partes, pues según su rabiosa envidia que tienen con nosotros estos bárbaros infieles, no ha sido su fin más de acabar con todo, pues es tanta su rabia que no están libres ni aun las caballadas alzadas que llaman mesteñas, pues hasta éstas las espían en los aguajes al tiempo que bajan a beber agua y allí las van tumbando a jarazos sólo por hacer mal. Las anatomías que hacen con los cautivos cristianos que llegan a caer a sus manos son tantas que causan compasión, pues éstos la primera diligencia que hacen con ellos es después de desnudarlos, en pelota y descalzos, los incorporan entre las caballadas que llevan, y hacerlos andar al parejo de los brutos, y los que no pueden ya de cansados los mancuernan con una bestia para que ésta los lleve arrastrando hasta dar fin con sus vidas. A otros los cuelgan de un palo y a menudos pedazos les van con cuchillo arrancando sus carnes vivos, bailando sus mitotes [danzas], y a otros les sacan los ojos vivos y con rigor les hacen que anden hasta que caigan en los mayores despeñaderos. A otros los atan de pies y manos, y así atados los queman vivos, pues de esto he visto mucho en tantos cuerpos muertos en manos de ellos que he levantado“).

* En febrero, se produce un cese casi total de las hostilidades entre los apaches y losApache Winter - Jim Carson españoles. (Durante un corto período, 4.200 apaches son ubicados junto a presidios españoles: los apaches mescaleros en el Presidio del Norte [hoy Ojinaga, Chihuahua]; los apaches mimbreños en San Elizario [El Paso County, Texas] y el resto en San Buenaventura [municipio de Buenaventura, Chihuahua] y Bacoachi [Sonora].

El comandante general de las Provincias Internas, Jacobo Ugarte y Loyola informa: … los apaches transitan de Bacoachi a Arizpe [los dos en Sonora] con la mayor confianza sin llevar armas: se han manifestado muy satisfechos del buen trato que han observado se da allí a los pequeños prisioneros que les hemos hecho y están repartidos en diferentes casas y se les ha visto acompañar de escolta a nuestras gentes de unos a otros presidios, acreditando también que proceden de buena fe…“.

Los apaches mescaleros fueron admitidos en el Presidio del Norte, bajo 11 condiciones impuestas por el comandante general de las Provincias Internas, Jacobo Ugarte y Loyola: el capitán Domingo Díaz, de la 1ª Compañía Volante; y el capitán Juan Bautista Elguezabal, del presidio de San Carlos de Cerro Gordo [Manuel Benavides, Chihuahua] fueron designados para hacer cumplir estas condiciones.

Las condiciones de Ugarte eran que los apaches mescaleros cesaran inmediatamente todas las hostilidades contra los españoles, tanto en Nueva Vizcaya como en Coahuila; que entregaran a todos los españoles que tuvieran cautivos y también a otros indios que se hubieran agregado a sus rancherías para ayudarles en sus ataques. También que formaran una población permanente cerca del Presidio del Norte, en donde se les asignarían parcelas de terrenos en los bajos del río Bravo [Río Grande] donde serían ayudados por los españoles en el cultivo de granos para su subsistencia. Ahí deberán mantener a sus familias con las cosechas y cría de ganado que suplirán a las raciones que les daban los españoles pero, previa autorización del comandante del presidio, podrán alejarse del pueblo para cazar y recolectar frutas silvestres. Deberán explicar si toda la tribu pide la paz o solamente algunos  grupos: en este caso, deberán nombrar a los jefes que buscan la paz e indicar el número de hombres, mujeres y niños de cada uno de los grupos. Aceptarán la religión cristiana y acatar la autoridad de un jefe principal. Este jefe deberá se elegido por ellos mismos pero será ratificado por las autoridades españolas. Los apaches mescaleros permitirán a los españoles entrar en sus pueblos cuando ellos quieran, y se les exigirá que informen en el presidio más cercano cualquier ruptura de la paz de uno de sus subordinados para que sean castigados.

A todos los que cumplan fielmente los términos señalados, se les permitirá comerciar con sus mercancías en los presidios y pueblos sin ningún perjuicio pero tendrán que poner sus caballos y mulas a la revisión de la marca de hierro para comprobar si realmente son suyos. Los apaches mescaleros informarán a todos su gente que acceda a que se revisen las marcas de las bestias y, finalmente, a que se comprometan como guerreros para ayudar a las tropas españolas contra todos los que rechacen la paz. El capitán Díaz, el principal comisionado, estaba autorizado para cambiar cualquiera de las anteriores condiciones si lo consideraba necesario después de consultar con los jefes apaches mescaleros pero no haría concesiones que los españoles no pudieran cumplir o que perjudicaran la paz, debiendo informar rápidamente a Ugarte sobre todas las circunstancias y el desarrollo de los nuevos acuerdos.

Ugarte haría algunas rectificaciones el 27 de febrero y nuevamente el 22 de mayo. Para entonces había cambiado su residencia general de Chihuahua a Arizpe [Sonora], como Teodoro de Croix en 1779. Al hacerlo, Ugarte dejó la supervisión de la paz de los apaches mescaleros a su comandante inspector, José Antonio Rengel. Las instrucciones de Ugarte al capitán Domingo Díaz eran, entre otras cosas, hacer un censo completo de los apaches mescaleros reunidos en el Presidio del Norte para proporcionarles raciones semanales de maíz, trigo, azúcar y tabaco hasta que puedan mantenerse por sí mismos por sus cultivos y halagar a sus jefes dándoles trajes y ropa para ellos).

* El 4 de marzo, los españoles dan raciones de maíz, harina y tabaco a los apaches en Bacoachi ([Sonora]. El comisionado Leonardo de Escalante realiza una lista de ellos encabezada por los jefes Chiquito, Francisco y Leonardo Tisonsé, más Adesechin [viuda], Adicu [viuda], Agenaschi, Alejandro Neya, Altajolla, Antonio Gusnil, Asquebillo, Asquechildi, Asquislage, Asquiyanla, Atanacio, Atedenanchen [viuda], Auchole [viuda], Baltasar, Banachachilda [viuda], Banastati, Baychul, Benito el Zancudo, Bechesda [viuda], Billago, Cachaa, Calu, Carlos, Casque, Catalina Dabachil, Caysasa [viuda], Chaditi Judeo, Chanastlin [viuda], Chanatan, Chencande [viuda], Chetegiel, Cheyesgen [viuda], Chuya [viuda], Citacy [viuda], El Compá, El Mocho, Elstigi, Enalalcansa [viuda], Espíritu, Francisco Achego, Gadesnane, Gayyase [viuda], Gine, Gitae [viuda], Guadalupe Cee [viuda], Guadalupe Coyegi [viuda], Ignacia Pelona, Ignacio Chanasun, Ignacio Corella, Ignacio Escalante, Ignacio Quincheligo, Ignacio Yepes, Inocente Saltil, Jacinto, Jasque, Javier el Chico, Javier Nanes, Jayundi [viuda], Jorge Nistay, José Antonio, José el Cautivo, José María Pitaycacheno, José Nagulquise, Juan el Zurdo, Juan Gaucha, La Chata, Lachelsade, La Renga, León Echi, Les, Luis, Manuel Asdili, Marcial Fasle, Marcos Ychuli, Margarita [viuda], María Ylachoye [viuda], Masqui [viuda], Miguel, Nachil, Nagesti, Nagusculi, Naguside, Nanqufa Bernalda [viuda], Nantanquiyayn, Nantasiti, Nasquetayn, Naysile [viuda], Naytigi, Nicolás el Cheche, Paechin [viuda], Pascual el Coyote, Pascual el Guabesi, Pedro Napale, Pedro Natagulto, Pesida [viuda], Peslaytigi, Quedigilti, Quiachisi Nauqua, Quidilchu, Quiechilti, Quinascho, Quinasti, Quiyasta, Salvador Agulquille, Saade [viudo], Santiago, Side, Sisi, Susli Nachili, Taltaa, Taschil, Taylla, Tlapili [viuda], Toche [viuda], Tomás Guste, Tunagay, Usesin, Yafe, Yenlos, Yeste e Ystiguli).

* En marzo, más de 400 apaches, una gran parte de los chokonen bajo el mando del jefe mimbreño El Chiquito (no confundir con Chiquito, muerto el 21 de marzo de 1784), están residiendo cerca de Bacoachi ([Sonora]. El Chiquito, es descrito por los españoles como timorato, supersticioso y brujo o adivino [por sus dones para predecir el futuro, lo que es muy apreciado por los apaches].

El 9 de marzo, se entera de la llegada del comandante general Jacobo de Ugarte en misión de inspección pero creyendo que se trataba de una campaña punitiva, huye a las montañas con más de 150 personas. 

Cuando Jacobo de Ugarte llega a Bacoachi sólo quedaban 251 apaches del jefe Tisonsé [también llamado Isosé], quien hizo bautizar a sus hijos. Ugarte envió mensajes a El Chiquito para que volviera pero sin éxito. 

A mediados de marzo, se presenta en Janos (Chihuahua) el jefe apache El Zurdo para hablar de paz para él y para las rancherías de Natanijú. (Acordaron establecerse en el plazo de dos semanas en el Paso del Norte [hoy Ciudad Juárez, Chihuahua] y San Buenaventura [municipio de Buenaventura, Chihuahua].

* El 17 de mayo, ocho jefes apaches mescaleros llegan con sus bandas al Presidio del Through the Aspens - Jeremy WinborgNorte ([Ojinaga, Chihuahua]. El capitán Domingo Díaz estimó un total de unos 400 guerreros y 300 familias. Los jefes dijeron a Díaz que habían llamado a otras dos bandas que, aunque no eran apaches mescaleros, llegarían en poco tiempo. Los ocho jefes apaches mescaleros eran: Bigotes el Bermejo [el sucesor de Bigotes el Pelón, fallecido en 1782], Domingo Alegre, Patule [Inddafindilchi], Volante [también llamado Ligero], Cuerno Verde, Montera Blanca, Zapato Tuerto y El Quemado [Illydé]. Los dos jefes que iban a llegar eran, el apache lipiyán Picax-endé [El Calvo] y el apache natagé El Natagé

Los ocho jefes aceptaron las condiciones de Ugarte y como pasaban mucha hambre, el capitán Domingo Díaz les proporcionó raciones. También varió algo las instrucciones de Ugarte sobre las garantías dadas a los españoles que tuvieran prisioneros apaches para intecambiarlos por cautivos españoles en manos apaches; sobre el censo de las bandas apaches [Díaz temía que esto despertara sospechas y frustrara las negociaciones]; y sobre el permiso para mover sus campamentos de los alrededores del presidio a sitios más alejados en la montaña, donde podrían mantenerse con la caza y la recolección de frutas silvestres [las mercancías del presidio se habían vuelto insuficientes para mantener a tantas familias apaches.

Al permitir a varias bandas apaches mudarse del asentamiento presidial, el comisionado Díaz quiso evitar el problema de la hambruna pero al hacerlo ocurrió un hecho peligroso para la paz: algunos grupos de apaches mescaleros se apartaron de sus recién designados asentamientos hasta tierras que las tropas de Coahuila habían desalojado de enemigos y cuyo comandante no solamente ignoraba la tregua concedida a los apaches mescaleros en el Presidio del Norte sino que tampoco simpatizaba con las concesiones que les habían hecho.

Como resultado el 31 de marzo, las tropas del coronel Juan de Ugalde atacaron a una de las bandas de apaches mescaleros, antes de saber que existía el tratado, y otros dos ataques a fines de abril, después de saber de su existencia. Ugalde rechazó suspender las hostilidades o liberar a los apaches mescaleros que había capturado.

En la lejana Sonora el comandante general Ugarte, era incapaz de imponer su autoridad sobre Ugalde, y el comandante inspector Rengel, que estaba en El Paso del Norte [Ciudad Juárez, Chihuahua] era reacio a condenar al coronel Ugalde. En vez de eso, prefería culpar al capitán Díaz por permitir a los apaches mescaleros alejarse del presidio. Rengel creía que la principal dificultad era que los alrededores del Presidio del Norte no eran adecuados para construir pueblos que pudiesen mantener a los apaches mescaleros. El presidio no podía proveer de comida a tan gran número de indios, no había suficiente tierra adecuada para el cultivo, además de estar cerca del territorio  de los comanches. Por todo esto ordenó a Díaz y Elguezabal enviar a los jefes apaches mescaleros hacia El Paso del Norte y arreglar con ellos su residencia permanente por sus alrededores, preferiblemente en la abandonada hacienda de Los Tiburcios. Éste lugar estaba a 20 km de El Paso del Norte y bastante lejos del centro de Nueva Vizcaya donde no podían tener tratos con la población civil. También en sus alrededores había suficiente caza, frutas, tierras cultivables, agua para regar y otras comunidades con las que los apaches mescaleros podían comerciar.

Dos de los jefes fueron a El Paso del Norte a discutir esa propuesta pero expresaron algunas reservas: dijeron a Rengel que preferían vivir de la caza y recolección de frutas en lugar de ponerse a cultivar; preferían vivir en grupos separados y no bajo el control de un jefe principal; y deseban permanecer cerca del Presidio del Norte, donde se sentían más protegidos de sus enemigos. Mientras tanto, cuatro de los ocho grupos de apaches mescaleros que estaban negociando la paz, abandonaron sus asentamientos asignados en las montañas después de haber sido atacados por los soldados de Ugalde desde Coahuila. Se juntaron a otros grupos que eran enemigos de los españoles y aún permanecían en libertad. Los otros cuatro grupos regresaron a los alrededores del Presidio del Norte pero permanecieron visiblemente inquietos.

Para entonces, el capitán Díaz se había convencido de que los apaches mescaleros nunca admitirán las raciones españolas mientras tengan frutas silvestres que puedan recolectar como mescal, dátil, pitahaya, tuna y mezquite, y caza como venados y búfalos. Estaba seguro de que preferían la vida de libertad y ocio en la que se habían criado y que solamente sus hijos podrían dedicarse algún día a cultivar la tierra o dedicarse a un trabajo manual. También estaba convencido de que se resistirían a vivir en tierras donde no habían crecido ni vivido, es decir, en las montañas cercanas al Presidio del Norte pero pensaba que aceptarían dejar de amenazar las vidas y propiedades de los españoles, si éstos les garantizaban protección. Finalmente, Díaz creía que ayudarían a capturar a los apaches mescaleros renegados al ver cómo los alzados eran castigados.  

Por otra parte, ocho rancherías de apaches chihennes o mimbreños, que sumaban a finales de mayo unos 800 ó 900, llegaron a San Elizario [El Paso County, Texas] y el resto a San Buenaventura [municipio de Buenaventura, Chihuahua] y Bacoachi [Sonora]. En total eran unos 4.200 apaches.

Ugarte envía a Antonio Cordero, comandante del presidio de Janos [Chihuahua] con cinco asistentes apaches chiricaguis [chokonen] para supervisar a los recién llegados y asegurarse de que estaban siendo bien tratados. Mientras tanto, para contener las pocas incursiones de otros apaches, los españoles mantienen las patrullas sobre el terreno. Destacamentos militares inspeccionan regularmente sus refugios por el noreste de Sonora y noroeste de Chihuahua, enviando también mensajes a las rancherías hostiles que si no desean vivir en paz con los españoles, deben alejarse lo más posible.

La falta de comunicación entre los apaches y los españoles era la causa de muchos problemas. En Ojitos [al oeste del presidio de Janos, Chihuahua] los soldados españoles devastaron parte de una ranchería apache en medio de las negociaciones de paz con las autoridades de ese presidio; una acción considerada accidental por los españoles debido a que los guerreros apaches no habían hecho ninguna señal de paz. Los apaches informaron en Janos que muchas rancherías del interior no eran conscientes de que otras rancherías habían pactado treguas. Los españoles enviaron rápidamente emisarios a los apaches recientemente pacificados con noticias del nuevo estado de las cosas.

Pronto llega a Janos, el jefe apache Tetsegoslán [más tarde tendría cierta importancia como líder apache en el presidio], pidiendo ubicarse en Bavispe [Sonora].

Mientras, el alférez Vergara con los apaches de Bacoachi [Sonora] como auxiliares, se enfrenta y destruye varias rancherías liderados por El Chiquito [que ha vuelto al sendero de la guerra] y Asquegocá [que siempre rechazó la paz con los españoles]. La lucha da como resultado 16 muertos, 49 heridos, y 33 prisioneros entre los apaches).

* En la tarde del 21 de mayo, los apaches chihennes o mimbreños residentes en el The Dreamer - David Nordahlpresidio de San Buenaventura (municipio de Buenaventura, Chihuahua) huyen. (Los apaches chihennes, que sumaban unos 800 ó 900, estaban liderados por ocho jefes, entre los que se encontraban Yagonxli u Ojos Colorados, persona destacada en las relaciones hispano-apaches en la región, hasta 1800. Los apaches cuando huyeron, mataron a varias personas, un soldado, un intérprete, y tres chokonen, capturando a otro. Estos chokonen habían sido enviados por autoridades de Sonora desde Bacoachi como mediadores. Fueron tras ellos varios cientos de soldados de Nueva Vizcaya, Sonora y Nuevo México, recorriendo los lugares preferidos por los apaches. 

Antonio Cordero, comandante de Janos [Chihuahua] mencionó los preparativos que los apaches de San Buenaventura realizaron para esta ”traición”, ocultando sus intenciones. Pero parece ser que, el resultado de esta rebelión, se había estado gestando desde hacía algún tiempo. En abril, los soldados indios ópatas del presidio de Bavispe [Sonora] asaltaron una ranchería de apaches chihennes pacíficos cuando iban de camino para firmar el acuerdo como habían hecho sus parientes en San Buenaventura. Sólo unos días después, el alférez Vergara había atacado una ranchería apache, matando a unos pocos chihennes familiares cercanos de El Chiquito que estaban de visita. Éste indignado, envió emisarios para incitar a los chihennes en San Buenaventura para vengarse. Aunque El Zurdo y Natanijú trataron de sofocar el problema, sólo pudieron posponer la rebelión.

Las esperanzas españolas de una paz duradera desaparecieron, extendiéndose el desorden rápidamente por el oeste de Sonora). 

* A mediados de junio, 119 de los 283 apaches chokonen residentes en Bacoachi (Sonora) se van, yéndose otros 64 una semana después. (Algunos de los restantes chiricahuas sirven con las tropas españolas mientras otros apaches incrementan sus ataques por el sur de El Carmen [hoy Flores Magón, municipio de Buenaventura, Chihuahua]; por el oeste de la ciudad de Chihuahua a la Sierra Madre y por el norte de Chuhuichupa [municipio de Madera, Chihuahua]. Durante unos 5 años, cuatro bandas apaches vivirán por esas zonas enviando los españoles tropas para localizarlos consiguiendo éstos, en gran parte, eludirlos.

Como no cometían depredaciones, el comandante general Jacobo de Ugarte consideró que su marcha era producto de su “inconstancia natural“, provocada por la mala influencia de Juan Antonio [un apache, considerado apóstata por los españoles porque había sido bautizado]. Unos 100 chokonen, incluidos los jefes Tisonsé y Alejandro [también conocido como Tudé], se quedaron y fueron considerados “leales” por los españoles; algunos de estos hombres sirvió luego con las fuerzas españolas.

Pero los apaches chihenes o mimbreños, huidos de San Buenaventura [municipio de Buenaventura, Chihuahua] incrementaron sus incursiones. Antonio Cordero, comandante de Janos [Chihuahua] calcula que su número era de unos 1.000 atacando amplias zonas al sur de Ciudad Chihuahua y lugares tan lejanos como la provincia de Ostimuri [sur de Sonora]; haciéndose dueños de la zona sur de El Carmen [hoy Flores Magón, municipio de Buenaventura, Chihuahua]; asaltando del oeste de Ciudad Chihuahua a la Sierra Madre y por el norte de Chuhuichupa [municipio de Madera, Chihuahua]. Durante cinco años, cuatro grandes grupos de apaches vivieron regularmente en esa amplia zona, siendo un refugio natural para las partidas de guerra. Mientras, los apaches mescaleros se mantuvieron en paz en el noroeste.

En Nueva Vizcaya, las autoridades españolas reanudaron las patrullas militares regulares suspendidas durante el breve intermedio de paz, poniéndose en marcha la búsqueda y destrucción en toda la región de las rancherías apaches en un intento de expulsarlos del oeste de Nueva Vizcaya y Sonora). 

* Durante el verano, los auxiliares apaches chokonen, incluyendo El Zurdo yApache with Spear - Kip Natanijú, ayudan a las tropas españolas, las cuales salen desde Nueva Vizcaya y Sonora, y junto a las de Nuevo México, marchan hasta las montañas Mimbres (Mimbres Mountains, Grant County, New Mexico) y Mogollón (Mogollon Mountains, Grant y Catron Counties, New Mexico) para buscar a los hostiles, en un intento de realizar una pinza para atacarlos en sus territorios de origen. (El alférez Vergara con 120 hombres y 10 exploradores chokonen mata o captura a 102 apaches. El capitán Cordero con otra fuerza afirmó haberles hecho 21 bajas, y las tropas de Nuevo México, otras 20. El resultado final de estos dos enfrentamientos es de 25 apaches muertos y 92 capturados. Los que se presentaron en Janos [Chihuahua] u otros presidios fueron hechos prisioneros de inmediato, sin ninguna posibilidad de hablar de paz.

Varios líderes apaches tendrían un papel de cierta importancia en el distrito de Janos durante los siguientes años, como Natanijú y El Ronco, quienes habían estado en San Buenaventura [municipio de Buenaventura, Chihuahua] en el mes de mayo de 1786, y ahora vivían en paz en Janos, y después lo harían en Carrizal [municipio de Ahumada, Chihuahua] en 1791 y 1792. También tuvieron su importancia los líderes apaches Gniguisén [Manta Negra, el Viejo]; y Chenaschán o Schenachén [Manta Negra, el Joven]).

* En julio, los apaches acosan unos carros con suministros cerca de la Hacienda del Carmen ([municipio de Buenaventura, Chihuahua]. Poco después, en Los Metates [municipio de La Cruz, Chihuahua], el capitán Cordero sitió la ranchería de Manta Negra, el Joven, con quien estaba alguna gente de El Zurdo).

* En agosto, el capitán Antonio Cordero hizo dos avances al sur de la ciudad de Chihuahua, apresando a 24 apaches. (Los apaches incursionan por los alrededores de la Hacienda de Encinillas [municipio de Chihuahua, Chihuahua; hay otro Encinillas perteneciente a Galeana] matando a tres hombres. 

Los españoles, decididos a desalojar a los apaches, atacan las rancherías chihennes o mimbreños de Ojos Colorados y Jasquienachi [un jefe en la región hasta abril de 1790]. Ambas rancherías se refugiaron en la Sierra Madre, entre San Diego [municipio de Casas Grandes, Chihuahua] y Temósachic [municipio de Temosachi, Chihuahua]).      

* En septiembre, un destacamento de soldados españoles con indios auxiliares, incluidos comanches, tiene un enfrentamiento con una banda apache (probablemente coyoteros White Mountain), en algún lugar al sudoeste de la provincia de Moqui (Moqui, Coconino County, Arizona) pero tienen que batirse en retirada perdiendo dos soldados, tres civiles y un comanche.

* En octubre, el sargento Terminel se dirige hacia Ciudad de México con una collera de prisioneros apaches, perdiendo más de 1/3 de sus 79 cautivos a causa de las enfermedades en sólo unas pocas semanas.

* El 8 de octubre, el nuevo virrey, Manuel Antonio Flores, ordena al comandante general Jacobo Ugarte trasladar sus tropas para hacer la guerra a todas las bandas apaches y unirlas en Coahuila a las del comandante general de Texas, Coahuila, Nuevo León y Nuevo Santander, Juan de Ugalde para obligar a las bandas apaches (principalmente mescaleros) asentadas en el Presidio del Norte (Ojinaga, Chihuahua) ir al de Santa Rosa ([Ciudad Melchor Múzquiz, Coahuila].  El 12 de noviembre, el virrey Flores ratificó la orden a Ugarte de declarar la guerra a todos los apaches mescaleros que estaban viviendo en Nueva Vizcaya, incluyendo a los del Presidio del Norte que rechazaban ir al de Santa Rosa. Ugarte se opondría y se resistiría a cumplir la orden hasta mayo siguiente. Sin embargo, recibiría un ultimátum del virrey el 14 de abril de 1788. No quedándole alternativa, Ugarte ordenaría al capitán Díaz el 7 de mayo de 1788 retirar a los apaches mescaleros del Presidio del Norte y para el 20 de mayo, informaría al virrey que, aunque los apaches mescaleros estaban desilusionados, su expulsión había sido hecha. Sin embargo, los apaches mescaleros no se habían trasladado al presidio de Santa Rosa sino a las montañas y nuevamente se dedicaban a atacar las poblaciones de Nueva Vizcaya, algunas veces aliados con los apaches lipanes y gileños.

* El 21 de octubre, José Antonio Rengel, comandante inspector de las Provincias Internas, sale de Santa Fe (Santa Fe County, New Mexico) con un destacamento apoyado por comanches, yendo hasta el sur de la provincia de Moqui (Moqui, Coconino County, Arizona) y llegando al río San Francisco (afluente del Gila, entre Arizona y New Mexico) enfrentándose a una banda apache (probablemente eran, como el mes anterior, coyoteros White Mountain) quitándoles 121 caballos.

* El 9 de diciembre, Rafael Martínez Pacheco, gobernador de Texas, informa de la llegada al presidio de Béjar (Bexar County, Texas) de los jefes apaches lipanes Aga, Canoso y Cibolo quienes informan que han sido atacados por los comanches.

* En diciembre, en otra expedición española para atacar las rancherías del jefe chihenne o mimbreño Knife and Awl - Roy AndersenOjos Colorados, los soldados inspeccionan cuatro campamentos abandonados, encontrando en uno, el cuerpo mutilado de un cautivo, desollado de pies a cabeza. (Luego llegaron a una ranchería por sorpresa, matando a cinco guerreros, a tres mujeres y a dos niños. El resto, incluido Ojos Colorados, escapó para emboscar después a los soldados que iban de regreso, sin producirse ninguna baja por las dos partes. 

La mayoría de los apaches que todavía quedaban en Bacoachi [Sonora] se fueron; y los apaches mescaleros del este, emprendieron el sendero de la guerra. Manuel de Vergara recorrió la Sierra Madre, prácticamente sin éxito, excepto la captura de un hermano del jefe chihenne o mimbreño Ojos Colorados

Del 19 de abril de 1786 al 31 de diciembre de 1787, los enfrentamientos entre los españoles y diferentes bandas apaches habían dado como resultado la muerte de 306 españoles y la captura de 30, mientras los españoles habían matado a 326 apaches, capturado a 365 y liberado a 23 cautivos, recuperando aproximadamente la mitad de los 4.000 caballos robados.

El comandante general Jacobo de Ugarte envió encadenados a más de 300 apaches adultos de ambos sexos de Arizpe [Sonora] a Guadalajara [capital de Jalisco] para evitar el riesgo de fuga).

1788

* En enero, los españoles envían dos expediciones contra los apaches. (El teniente JoséThe River - Olaf Wieghorst Manuel Carrasco persiguió a un grupo de gileños [bedonkohes y chihennes] hasta el río Conchos, donde mató a seis guerreros, recuperando 19 animales; mientras el capitán Juan Manuel de Echegaray, desde el presidio de Santa Cruz de Terrenate, en Sonora [al oeste de la actual Tombstone, Cochise County, Arizona] luchó contra los apaches en tres ocasiones entre los ríos Gila [en su trayecto por New Mexico] y Mimbres [New Mexico]. El resultado de las dos expediciones fue de 61 apaches muertos o hechos prisioneros).

* El 17 de enero, un grupo de apaches se lleva 16 yuntas de bueyes, tres caballos y 33 reses de varios vecinos de Santa Cruz de Tapacolmes (hoy municipio de Rosales, Chihuahua).

* El 7 de febrero, una banda de apaches, liderada por el jefe chihenne o mimbreño El Chiquito, ataca Bacoachi (Sonora) enfrentándose a los apaches chokonen que allí viven matando de una lanzada al jefe Tisonsé. (Es posible que este ataque fuera realizado en represalia por la ayuda que estos chokonen prestaban a los españoles, a los que consideraban traidores. Los pocos chokonen que quedaban quisieron vengar su muerte ayudando al destacamento perseguidor que no tuvo ningún éxito).

* Este año, una collera de 108 prisioneros apaches es enviada a Ciudad de México, llegando 73 de ellos dos meses después. (Siete personas habían muerto en la cárcel antes de salir; tres más no salieron, presumiblemente al estar agonizando y el resto falleciendo por el camino. El mismo año, otra collera enviada al sur, llegó con sólo tres apaches a su llegada a la ciudad de México). 

* Este año, los apaches matan al teniente Francisco Barrios en el presidio de Tucson (Pima County, Arizona) y al alférez Rafael Tovar en un enfrentamiento con los apaches en el Río Grande.

* En marzo, una banda apache mata al capitán Miguel de Urrea, comandante del presidio de Santa Gertrudis del Altar (municipio de Altar, Sonora).

* Durante la primavera, los españoles piensan que los apaches han ido, probablemente, a refugiarse alrededor de las montañas Mogollón (Mogollon Mountains, Grant y Catron Counties, New Mexico) y el río San Francisco ([afluente del Gila, entre Arizona y New Mexico)]. El capitán Antonio Cordero y dos destacamentos militares cortaron su retirada provocando, según los informes, una gran derrota a los chihennes o mimbreños, pero se desconocen los detalles. Mientras tanto, los apaches atacaron dos caravanas de mulas cerca de Janos [Chihuahua], matando a 10 personas y perdiendo dos guerreros. Una compañía española, bajo el mando del teniente José Manuel Carrasco, luchó contra unos 200 apaches en los alrededores de La Escondida [cerca de San Buenaventura, municipio de Buenaventura, Chihuahua] y, aunque los españoles perdieron un hombre y los apaches cinco, éstos se apoderaron de equipos valorados en 2.000 pesos. Al enterarse, Antonio Cordero ordenó marchar a una compañía de 85 hombres que se enfrentó a 150 apaches de la misma partida, el 20 de marzo; logrando matar a tres apaches y recuperar nueve caballos, mientras perdieron un explorador chokonen. Nueve días más tarde, una patrulla que Cordero había enviado fuera regresó con la noticia de que los apaches se habían dividido en dos grandes grupos y uno se dirigía al interior. Antonio Cordero envió un destacamento a la Sierra de la Mula [municipio de Ojinaga, Chihuahua] y de allí a las montañas del Gallego y el cerro El Barrigón [los dos en el municipio de Ahumada, Chihuahua]).

* El 8 de abril, la banda de apaches mescaleros que residía junto al presidio de SantaMescalero Hunters - Larry Winborg Rosa (hoy Ciudad Melchor Múzquiz, Coahuila), capital de las Provincias Internas orientales, huyen aprovechando la ausencia de su comandante, Juan de Ugalde, matando a dos soldados que trataban de evitarlo. (En su huida saquearon los ranchos y haciendas que encontraron en su camino. (Ugalde había firmado un tratado de paz con esta banda de mescaleros pero poco tiempo después, cuando salió a realizar una de sus campañas, éstos huyeron aprovechando la escasa protección que había, rompiendo el reciente tratado de paz. Ugalde nunca perdonó eso ya que tras regresar de su campaña, les ofreció un nuevo tratado, los invito a que reunieran a toda su gente en su casa en Santa Rosa, para firmarlo y festejarlo. En marzo de 1789, esta banda de apaches mescaleros, al principio desconfiados, poco a poco fueron creyendo las buenas intenciones del comandante, y al estar todos reunidos dentro de su casa, los  soldados cayeron sobre ellos apresándoles a todos, excepto a dos que después de huir fueron alcanzados y tras matarlos, llevaron sus cabezas a Juan de Ugalde. Tres de los jefes y por lo menos 73 de sus seguidores murieron en prisión por falta de comida).

* El 10 de abril, los soldados del capitán Antonio Cordero asaltan una ranchería apache situada cerca de Los Aparejos (municipio de Ahumada, Chihuahua) capturando a una mujer y a cuatro muchachos, estando los hombres ausentes por haber ido de caza.

* El 17 de abril, los exploradores del destacamento enviado por el capitán Antonio Cordero descubren un gran campamento apache en un lugar de difícil acceso, atacándolo. (Los guerreros defendieron su posición con eficacia, y casi todas las mujeres y niños escaparon rápidamente, seguidos después por los hombres. Los soldados atraparon a dos mujeres, un niño, seis caballos, y algo de bagaje. El destacamento que inspeccionaba la Sierra Los Arados [municipio de Ahumada, Chihuahua] localizó tres grandes rancherías apaches pero, cuando descubrieron la presencia española, también huyeron).

* El 27 de abril, un grupo de apaches roba dos mulas y dos caballos del patio de la casa de los dueños, y dos días después siete caballos de la hacienda de San Lucas; los dos robos en las cercanías de Santa Cruz de Tapalcomes (hoy municipio de Rosales, Chihuahua).

* En mayo, un grupo de guerreros que habían asaltado un tren de mulas en Casas Grandes (Chihuahua) elude a las tropas dispersándose por las montañas de los alrededores antes de dirigirse hacia el norte, a las montañas de Florida (Florida Mountains, Luna County, New Mexico) y Mimbres ([Mimbres Mountains, Grant County, New Mexico]. Los soldados de Antonio Cordero, reforzado con 85 hombres de San Elizario (El Paso County, Texas), viró al oeste hacia las montañas de Las Ánimas [Animas Mountains, Hidalgo County, New Mexico] y El Hacha [Big Hatchet Mountains, Hidalgo County, New Mexico]. Sus hombres no localizaron apaches pero éstos sí que detectaron la llegada de los soldados, quemando el pasto alrededor de los pozos de agua, para privar así a los caballos de los españoles de comida). 

* El 9 de mayo, un grupo de apaches roba nueve yuntas de bueyes y ocho caballos de la hacienda de San Bartolomé, en las cercanías de Santa Cruz de Tapalcomes (hoy municipio de Rosales, Chihuahua).

* Entre el 31 de mayo y el 24 de junio, el capitán Pablo Romero con 208 soldados de Sonora atacan en las montañas del Pinal (Gila County, Arizona) a los apaches donde matan a 11 guerreros, incluido su jefe Quilcho; a cuatro mujeres y niños; capturan a 34, entre hombres, mujeres y niños; liberan a dos pimas cautivos y recuperan 11 animales, falleciendo dos soldados.

* El 4 de junio, el coronel Juan de Ugalde, gobernador de Coahuila, llega al río Nueces (Texas) para visitar al jefe apache lipiyan Picax-endé (El Calvo) para ratificar un tratado de paz que se firmaría el 10 de julio. (Los apaches lipiyanes celebraron en su honor un mitote a la puesta del sol. Ugalde declaró que el mitote era una fiesta que los apaches hacían a sus invitados).

* El 30 de junio, mientras se dirige a Arizpe (Sonora) para informar al comandante general del resultado de la campañas en las montañas del Pinal (Pinal Mountains, Gila County, Arizona), el capitán Pablo Romero, comandante interino del presidio de Tucson (Pima County, Arizona) resulta muerto en un enfrentamiento con una banda apache, mientras en Santa Cruz (Sonora) tiene lugar otra escaramuza entre apaches y españoles.

* El 19 y 20 de julio, un grupo de apaches mata a un joven pastor y a un vecino de la hacienda de San Lucas, llevándose 10 yuntas de bueyes y tres caballos. (En el camino a San Pedro mataron a otra yunta de bueyes que estaba arando, llevándose el atajo de mulas y dos caballos del vecino Patricio Domínguez, todo ello en las cercanías de Santa Cruz de Tapalcomes [hoy municipio de Rosales, Chihuahua]. También el 25 de agosto, los apaches atacaron en las cercanías de Santa Cruz de Tapalcomes a un convoy de tres carretas que iban a cargar carbón, matando a dos carreteros e hiriendo a una persona que realizaba labores de escolta, llamada Domínguez).

* En agosto, Fernando de la Concha, gobernador de Nuevo México, sale con más de 100 soldados, entre ellos indios auxiliares, y penetra en las montañas Mimbres (Mimbres Mountains, Grant County, New Mexico) y en la región del río Gila ([Arizona y New Mexico]. Localizaron apaches dos veces, matando a 20 guerreros y capturando a cinco personas. Debido a que algunos navajos iban con él, Fernando de la Concha pensó que eso podría alterar cualquier alianza entre gileños y navajos).

* A finales del verano, el capitán Juan Manuel de Echegaray, comandante del presidio de Santa Cruz de Terrenate (Cochise County, Arizona) tiene un enfrentamiento con un grupo de apaches chihennes o mimbreños de El Chiquito, con quien se encuentran varios chokonen, capturando a cuatro prisioneros.

* A principios de octubre, entre los cuatro cautivos está la esposa de un jefe apache chokonen llamado El Compá (también conocido como El Cumpá), que poco después se convertiría en el mayor favorito en la confianza de los españoles en el presidio de Janos ([Chihuahua]. El Compá se rindió poco después para conseguir la liberación de su esposa y, con sus parientes cercanos, se unió a los soldados españoles. Él y El Chacho, que se rindió aproximadamente a la vez, comenzaron a servir como informantes y guías para los soldados del capitán Juan Manuel de Echegaray, y reveló el paradero de El Chiquito y Asquegocá).

* A mediados de octubre, el capitán Juan Manuel Echegaray, al mando de 400 soldados Halcyon Days - David Nordahlespañoles, ataca a los apaches en el río Gila, matando a 41 de ellos en el área de Santa Lucía (después conocido como Santa Lucia Springs; luego San Vicente de la Cienega; y finalmente Silver City, Grant County, New Mexico) siendo guiados por El Compá y El Chacho.

(Echegaray, siguiendo el rastro de El Chiquito, llevó a sus soldados hacia el norte, por los pueblos Zuni [Apache County, Arizona] y Ácoma [Acoma, Cíbola County, New Mexico]. Al regresar, asaltaron una ranchería apache en la sierra del Cobre [municipio de Altar, Sonora], afirmando haber matado a 54 apaches  [incluyendo a 22 guerreros], capturando a 125 [entre ellos cuatro guerreros y 55 que se entregaron voluntariamente], y 60 cabezas de ganado).

* Durante ese año, el virrey Manuel Antonio Flores Maldonado, decreta que los apaches que se rindan en batalla deben considerarse prisioneros de guerra y los que se entreguen sin coerción militar, ubicados en asentamientos. (El jefe Pachatijú es capturado y enviado lejos de Janos [Chihuahua]).

* A finales de año, a pesar de que los españoles atacan rancherías de apaches chihennes o mimbreños, encabezadas por los hijos de Natanijú y por los Manta Negra, el Viejo y el Joven, todavía ocupan amplias zonas del interior. (Llegaron hasta más al sur de la ciudad de Chihuahua. Los españoles inspeccionaron la región y supuestamente empujaron a los apaches hacia el oeste, a la Sierra Madre. Cerca de Namiquipa [Chihuahua] los apaches atacaron un destacamento español en dos asaltos consecutivos, matando a dos soldados, hiriendo a 15, y matando 26 caballos, perdiendo dos guerreros. Otros destacamentos encontraron campamentos abandonados).

1789

* Este año, el franciscano Vicente Santa María escribió una “Relación histórica de laRelación histórica de la colonia del Nuevo Santander y costa del Seno Mexicano – Vicente Santa María colonia del Nuevo Santander y costa del Seno Mexicano” diciendo: … Desde el río del Norte hasta la raya de la provincia de Texas y mucho más adentro, se extienden las naciones comanche y apache, que son las más numerosas y guerreras que se conocen en todas estas provincias… 

… Dan indicios de que su modo de vivir no es tan grosero como el de los demás, pero no así en hacerse la guerra, que es de lo más bárbaro que jamás se ha visto, especialmente cuando alguna hace prisioneros a sus rivales y con la muerte de éstos celebra su triunfo… (Aquí fray Vicente se deja llevar por el odio de la época a los apaches o por su imaginación literaria calificando a los apaches y comanches de antropófagos y caníbales, en los seres más abyectos y sanguinarios de los dominios españoles. Ninguna descripción, relato o informe anterior o posterior, y son muchísimos los que hay, refiere que apaches y comanches comieran la carne de sus enemigos. Si así hubiera sido, desde el principio las autoridades españolas no sólo no lo hubieran permitido, sino que habrían ordenado la guerra a muerte contra ellos. Pero ¿de dónde sacó fray Vicente tan espeluznante descripción? ¿lo vio?, ¿se lo contaron? Por lo que han averiguado algunos historiadores, el franciscano no pasó de las fronteras de la colonia del Nuevo Santander [provincia de la Nueva España que abarcaba el actual estado de Tamaulipas, parte del estado de Nuevo León y la parte sur de Texas, entre el río Bravo y el río Nueces] y en su ‘Relación’ no cita a nadie de quien hubiera podido obtener esa información. ¿Qué ideas había en el pensamiento del franciscano que le llevaron a escribir que apaches y comanches eran antropófagos? ¿Con qué objeto falsificó la historia de una manera tan vil? Ningún historiador coincide con él).

… Todos ellos se visten de pieles de cíbolo [bisonte] muy bien curtidas y labradas por ellos mismos. Se alojan en tiendas de campaña aderezadas de las mismas pieles y con ellas y con su armamento, que a más del arco y flecha es también la escopeta y el chuzo [lanza], andan siempre vagando o buscándose mutuamente para destrozarse, o en pos de la cíbola, que en millares se les presenta para la caza, o acercándose a los presidios y fortificaciones de los españoles, para ver la ocasión que se presenta a sus correrías.

* Este año, una collera con prisioneros apaches es enviada a Ciudad de México perdiendo más de 1/4 de los cautivos.

* El 21 de enero, un grupo de apaches se lleva de 15 a 20 animales, la mayoría mulas, de la carbonera de Pedro Beltrán, situada en las cercanías de Santa Cruz de Tapalcomes (hoy municipio de Rosales, Chihuahua).

* En marzo, el líder chihenne Ojos Colorados firma un tratado de paz en Janos (Chihuahua) siendo ratificado por toda su gente el 29 y 30 de mayo. (Una reunión entre el capitán Antonio Cordero y Ojos Colorados proporcionó al español una importante información sobre la composición de los chiricahuas).

* El 22 de marzo, después de dos meses persiguiendo a los apaches en febrero y marzo por la zona de Yepómera (municipio de Temósachi, Chihuahua) y Namiquipa (Chihuahua), el capitán Ramón Marrufo escribe: Llegué a este puerto dejando perdidos y muertos 68 caballos, bestias mulares y lo restante de toda la caballada ha quedado imposibilitada que morirá la mas sin duda alguna por lo fatal de los temperamentos de los fríos y mieses, que ha experimentado en esta mi expedición de campaña que acabo de ejecutar“.

* El 24 de marzo, Juan de Ugalde, gobernador de Coahuila y comandante militar de las Provincias Internas orientales atrae hasta Valle de Santa Rosa (hoy Melchor Múzquiz, Coahuila) a una banda de apaches mescaleros pacíficos, atacando su campamento, matando a hombres, mujeres y niños a sangre fría y capturando a 76. (Seguidamente informa al virrey del hecho, exponiéndole un nuevo plan para atacar a una banda de apaches lipanes que desde hacía algún tiempo eran aliados de los españoles. En esa época, los mescaleros, lipanes y otras tribus de apaches llaneros se encontraban en una situación difícil. Durante 70 años habían sufrido las incursiones comanches, causándoles fuertes pérdidas demográficas y territoriales. A partir de 1785, su situación había empeorado con la alianza entre comanches y españoles, atacando los primeros a los apaches cuando se atrevían a salir a las llanuras de Texas, mientras los españoles realizaban campañas desde Nuevo México, Coahuila y Texas contra ellos en las que utilizaban auxiliares coahuiltecos, navajos, utes, jicarillas e indios Pueblo. A pesar de la política oficial de atraer a los distintos grupos de apaches a los asentamientos situados cerca de los presidios, muchos de los oficiales de la frontera pensaban que el mejor modo de acabar con los apaches era exterminarlos. En consecuencia, en abril de 1790 el virrey cursó instrucciones a Ugalde para que dejara la comandancia militar a Jacobo de Ugarte y Loyola, veterano de la frontera cuyas ideas sobre el trato a los indios coincidían con las suyas. No obstante, Ugalde tardó en dar por terminada su campaña, dificultando los esfuerzos de su sucesor para concretar la paz con varias bandas apaches).

* También el 24 de marzo, tres apaches atacan un convoy que iba a la ciudad de Chihuahua en un lugar llamado La Cueva (municipio de Rosales, Chihuahua), matando a un joven, vaciando la carga de harina y de maíz, de la que se llevan una parte, además de un caballo.

* En mayo, grupos de apaches realizan varios robos en las cercanías de Santa Cruz de Tapalcomes (hoy municipio de Rosales, Chihuahua): el 4 de mayo, se llevan cinco vacas; el 8 de mayo, atacan el pueblo de San Pedro y la hacienda de San Lucas, matando tres bueyes y llevándose tres caballos; y el 11 de mayo, en el paraje llamado la Zanja roban varios caballos a Faustino Saen, quien les persigue matando a uno de los apaches y recuperando los animales.

* El 26 de junio, Fernando de la Concha, gobernador de Nuevo México, informa que Mescalero Hunting Party (Larry Winborg)varios apaches del río Gila y mescaleros de la Sierra Blanca (White Mountains Wildernees, Lincoln y Otero Counties, New Mexico) habían acudido a pedir la paz. (Los dos jefes principales de los gileños, Fecolve y Chaparón eran los únicos sobrevivientes de una matanza hecha por los españoles en el presidio de Janos [Chihuahua]. A pesar de que uno de ellos había sufrido una herida de bala en aquel suceso y corría el rumor entre su gente de que el gobernador Concha quería exterminarlos y apresar a los supervivientes, durante aquel verano y otoño estuvieron en paz. Pero los mescaleros, no sólo continuaron atacando a los españoles sino que realizaron una incursión contra los apaches del Gila, llevándose 18 caballos por lo que, éstos se ofrecieron para guiar a las tropas en la próxima campaña que efectuasen contra los mescaleros. Asimismo los aliados navajos continuaron desempeñando tareas de exploración para los españoles).

* En julio y agosto, grupos de apaches realizan varios robos en las cercanías de Santa Cruz de Tapalcomes (hoy municipio de Rosales, Chihuahua): el 2 de julio, roban cinco mulas y caballos del vecino Francisco Ramírez en la hacienda de San Bartolomé, y matan a dos bueyes, hiriendo a cuatro más del arrendatario Pedro Valencia; el 10 de julio, se llevan tres bueyes de Ramón Acosta en la hacienda de San Lucas; el 18 de julio, roban tres caballos en la hacienda de San Lucas, y en San Pedro de los Conchos matan a un peón de Patricio Domínguez, llevándose tres caballos y matando seis reses; el 6 de agosto, atacan las carretas que van de la hacienda de San Lucas a la ciudad de Chihuahua, matando a 12 peone, hiriendo a cuatro más y llevándosemás de 100 reses aunque luego se recuperarían 33.

* El 20 de agosto, Juan de Ugalde, cuando todavía no había sido sustituido por Jacobo de Ugarte, realiza una campaña contra los apaches del suroeste de Texas (en el río Pedernales tiene lugar una escaramuza con lipanes y mescaleros y más al norte llega hasta el abandonado presidio de San Sabá [San Saba, San Saba County, Texas]), ayudado por el gobernador de Texas, Rafael Martínez Pacheco, quien escapa por los pelos de morir a manos de unos apaches lipanes que estaban de paso por San Antonio (Bexar County, Texas).

* En septiembre, grupos de apaches realizan varios robos en las cercanías de Santa Cruz de Tapalcomes (hoy municipio de Rosales, Chihuahua): el 1 de septiembre roban 15 yuntas de bueyes, matan a cinco de ellos y alancean a otros tres, siendo perseguidos a caballo sin éxito a pesar de que los apaches iban a pie; el 16 de septiembre, matan un vaca de Sebastián Flores; el 17 de septiembre, alancean un caballo del capitán Vicente Hortega cerca de su casa; y el 19 de septiembre dos apaches (uno llevaba guaraches y el otro teguas) se llevan cuatro bueyes de Patricio Domínguez en San Pedro de Conchos.

* El 11 de diciembre, el alférez Francisco Enderica sale del presidio de San Francisco de Conchos (municipio de San Francisco de Conchos, Chihuahua) hacia Ciudad de México con 180 apaches cautivos (eran 250 pero 70 habían muerto esperando en las celdas del presidio), de ellos, 87 eran mujeres, 85 niños y ocho varones. (Enderica informó: Cuando las mulas estaban siendo cargadas para la marcha, el sargento me dijo que una vieja mujer apache se había cortado la gargantaSus orejas cortadas se las envié con la noticia al Señor Comandante General.

La eliminación de las orejas, manos y narices era una práctica común en los viajes con prisioneros apaches hacia el sur. A los apaches se les obligaba a mirar cómo los españoles cortaban los miembros de sus amigos y parientes. Enderica y su convoy llegaron a la capital mexicana con 70 apaches [ocho hombres, 29 mujeres y 33 niños].  Por el camino habían muerto 110 apaches). 

* El 12 de diciembre, el sargento Antonio Treviño destinado en el presidio de Nuestra Señora de Loreto de la Bahía (Goliad, Goliad County, Texas) realiza una expedición contra los indios karankawas (pueblo que habitaba la costa este de Texas) y contra los apaches lipanes.

* En diciembre, el jefe chihenne o mimbreño Squielnoctero y su familia piden la paz en el presidio de Janos (Chihuahua) y a finales de año, más de 200 apaches chokonen residen en Bacoachi (Sonora), y algunos apaches gileños (mimbreños) y mescaleros de la Sierra Blanca (Lincoln County, New Mexico) habían hecho la paz en Nuevo México.

* A finales de año, dos destacamentos (uno al mando del capitán Antonio Cordero y el otro al mando del teniente José Manuel Carrasco) salen de campaña contra los apaches. (Estuvieron en campaña 40 días, informando que habían matado o capturado a 241 apaches). 

1790

* Este año, la Corona dictamina que sea Cuba el destino final de los apaches prisioneros pero muchos morirán antes de llegar por las enfermedades, el largo viaje encadenados y por actos de venganza de los soldados.

* Este año, los apaches comienzan a establecerse en el presidio de Janos (Chihuahua) donde El Chiquito se convierte en el principal líder chiricahua. (Por este tiempo, y en años sucesivos, varios grupos de apaches negociaron la paz en los presidios).

* Este año, un oficial español dice de los apaches: Escalan montañas casi inaccesibles, cruzan desiertos áridos para agotar a sus perseguidores, y emplean infinitas estratagemas para eludir los ataques de sus víctimas.

* Este año, el alférez Pablo Sandoval, sale de Santa Fe (Santa Fe County, New Mexico) para realizar una campaña contra los apaches.

* El 9 de enero, el comandante general Juan de Ugalde, al frente de soldados españolesLipanes 1790 y de unos 100 comanches e indios del Norte (tonkawas, vidais, orcoquizas, hasinais y otras tribus) ataca una ranchería apache en la que había lipiyanes, lipanes y mescaleros, dando muerte a dos jefes, 28 guerreros, 28 mujeres y un niño, en el Arroyo de la Soledad (hoy Sabinal, Uvalde County, Texas [se conocerá después por cañón de Ugalde y de él deriva el nombre del condado y ciudad de Uvalde]), además de perder 800 animales, entre caballos y mulas; mientras los soldados sólo tienen dos muertos y cuatro heridos. (Los apaches se refugiaron cerca del Río Grande, pero allí serían atacados, en el futuro, por los comanches. El virrey solicitó al ministro de Indias la destitución de Juan de Ugalde como comandante general de las Provincias Internas orientales, por sus prácticas crueles con los indios. Tras ese enfrentamiento, Ugalde se dirigió a atacar los asentamientos de apaches lipanes en la Sierra de Guadalupe [Guadalupe Mountains, Hidalgo County, New Mexico]. El 11 de octubre de 1851, el periódico “El Zurriago” publicó el documento de esa acción: “Documento Histórico perteneciente al reinado de Carlos IV. Provincia de Texas. Año 1790. Extracto del ataque que dio el señor comandante general de las provincias del Oriente, coronel Juan de Ugalde a la nación lipana y los apaches unidos, el día 9 de enero, en el Arroyo de la Soledad, y lo que le ocurrió al gobernador de Texas, Rafael Martínez Pacheco, con los que mató y aprisionó de los lipanes, antes de que se atacaran, los que venían a explorar nuestros ánimos, y si había salido tropa para este fin.

El día 9 de enero atacó el señor comandante general en el Arroyo de la Soledad, a la nación lipana, y apaches unidos, a los  que dejó destruidos y despojados de todos los bienes que poseían, cogiendo mujeres e hijos, y muchachos, habiéndose puesto todos en fuga viéndose atacados por su señoría, haciendo prisioneros a unos, muerto a otros, y los demás errantes.

De este presidio concurrieron al ataque 44 hombres de tropa y 52 vecinos, no relatando todo lo ocurrido; y sólo sí digo, que en 35 años que tengo de conocimiento práctico en estas provincias, no ha habido superioridad que haya resuelto a atacar el cuerpo de una nación tan respetable como la lipana, con las demás naciones apaches unidas, que han hostilizado todas estas provincias hasta lo interior del reino, contrarrestando a todas las naciones del Norte, y a las provincias del Oriente con sus colindantes, pues cuando han pensado los gobernadores que merecían un castigo semejante, para contenerlos en su orgullo, proyectaban y pedían 500 hombres sólo para atacar a los lipanes: así consta en estos archivos; pero tuve la satisfacción, desde que mataron al teniente Curbelo en las inmediaciones de su rancho, indefenso, y en los Almagres a unos pobres paisanos, de proporcionarles el castigo merecido, como se verificó el día predicho, teniendo el sufrimiento de haber recibido con agrado a tres indios de esta nación la noche del día 5 de diciembre, que entraron a la misión de San Antonio, por encima de la muralla, a donde fui con siete soldados y un oficial, entrando a hablarles sólo y dejando la tropa fuera, ocupando los puestos por donde pudieran hacer su fuga, y hablando con ellos me dí por satisfecho que no habían hecho las muertes los de su nación, con lo que quedaron sin recelo alguno dejándolos satisfechos y en la misma misión, convidándolos para que viniesen a verme al presidio el día siguiente, lo que verificaron, y cuando se quisieron volver a dar parte a sus capitanes yo quedaba contento y los españoles también, habiendo echado un bando el mismo día, para que ninguna persona se sintiera de ellos y les manifestara agravio, y cuando se quisieron despedir dos de ellos y quedarse el otro, los regalé y obsequié a su satisfacción.

El día 21 de dicho mes, por la noche, me llegó aviso del señor comandante general, que se hallaba sobre el terreno del antiguo presidio de San Sabá [San Saba, San Saba County, Texas], a donde le mandé el 24, los 44 hombres de tropa, y 52 vecinos, pues venían con el designio de atacar a los lipanes y demás naciones unidas, y el que se llamaba Joaquín, indio lipán que se había quedado, lo quiso llevar el alférez Urrutia en su compañía por ser su amigo fiel, hasta que llegó la ocasión de haberle tirado un chuzazo [herida hecha con el chuzo o lanza] de muerte en la marcha, estando cercado de la tropa y vecinos que iba mandando dicho alférez, tirándole a la caja del cuerpo, pudo libertarse de que lo atravesara, pero lo verificó en un muslo, de lo que está padeciendo todavía, pero le dieron al indio la pronta muerte que merecía: a este suceso se siguió otro más funesto, pues habiendo entrado en este presidio el día 29 del mismo, por la mañana se vinieron en derechura a meterse en mi cuarto, seis indios de armas de esta nación, y hallándome en cama de calenturas, me saludaron por señas, les correspondí que yo estaba muy malo, y como lo manifestaba por el semblante lo creyeron, les mandé dar de chupar [fumar], en el ínterin me fui vistiendo, al parecer de ellos despacio, mandando al mismo tiempo llamar al intérprete y, cuando llegó éste, yo ya estaba en pie, y preguntándoles a qué venían y en donde estaba su gente arranchada, me contestaron que venían a verme, y que los de su nación estaban en los Caños de las lomerías [lomas] de Medina [?], y que venían muertos de hambre: con este motivo me acerqué a la inmediación de la cocina, con lo que pude conseguir hablar a un soldado de los que escriben en la secretaría, para que avisara a la guardia y enviaran secretamente 12 hombres de tropa con armas cortas, que se introdujeran por la espalda de la casa, en el zaguán [parte de una casa inmediata a la puerta principal de entrada] de la cocina, que aunque todo se hizo pronto y seguido, esta maniobra no dejó de dilatarse, lo que dio tiempo a que los indios quisieran salir, pero los detuve con que la carne se estaba asando para que comieran, saliendo hasta la puerta del cuarto de mi asistencia para pedirla, con lo que tuve ocasión de hacer una seña para que entrara la tropa, luego que verificaron la llegada a la puerta, los mandé amarrar, y con esta demostración metieron mano a sus armas que traían ocultas, de belduques [puñales] y flechas, y no queriéndose rendir, a puro golpe se les fueron acabando las fuerzas, y el principal de ellos que se llamaba Santa Rosa, a quien le puse la boca de la escopeta montada en el pecho, no se quiso rendir, y por no matar a alguno de los nuestros, no le tiré, con lo que tuvo lugar de afianzarme a brazo partido por la cintura, y aunque no le quité la escopeta del pecho, no le pude tirar porque estaba un vecino asido de él y el indio gobernador de la misión de San Antonio [Bexar County, Texas], y todos los demás bregando con los indios en menos terreno de seis pasos todos, después de largo rato y mucha fatiga, pude coger la espada, con la que le atravesé la caja del cuerpo, y tocó la punta al expresado indio gobernador en un vacío, fue el primero que murió, y los otros cuatro tuvieron el mismo éxito, y el que quedó con vida, aunque maltratado, se llevó preso a la guardia, cuando se llevaron muertos y arrastrando al mismo tiempo sus compañeros, quedando la corta pieza de mi cuarto llena de sangre como si hubieran degollado cinco toros, pues mi cama, las paredes, sillas y mesas, quedaron ensangrentadas, y el suelo hecho un charco: estos indios venían a saber nuestros ánimos, y si había salido tropa y vecinos, para dar aviso a los de su nación, pero quiso Dios que ninguno escapó para poderlo verificar, y no lograr el jefe darles un golpe, como el que experimentaron. A los ocho días de este suceso y no regresando estos indios a sus pueblos, enviaron dos de su nación y fueron a averiguar el paradero de éstos a la misión de San José, y como allí tenían un soldado haciendo de cabo de los indios de dicha misión y vecinos agregados, los dejaron entrar y a puro golpe los rindieron, y así me los condujeron amarrados a mi presencia, que los mandé asegurar en la guardia: a pocos días vino un indio con su mujer con mucho arte y habilidad, manifestando que venía a restablecerse a la misión de San Antonio, de donde se habían ido antes, los que también aseguré en la guardia y no lograron ni unos ni otros de estas tres partidas últimas, llevar aviso a los de su nación, de lo que por acá pasaba, por lo que no supieron que se les iba acercando su ruina por mano de nuestro jefe el señor comandante general, coronel D. Juan de Ugalde con su tropa; véanse cuantos sucesos y antecedentes hubo para lograr nuestro referido jefe darle un golpe a este cuerpo de nación tan ventajosa a todas las del Norte, y tan propincuo [cercano] a las provincias de su mando y sus colindantes a las que tenía en respeto esta nación.

No solamente logró este jefe el aterrar esta nación lipana, y sus aliadas, después de haberlas despojado de todos los bienes que poseían, y todas las tiendas que formaba su opulento y extendido pueblo, sino que quedó en la opinión de la nación comanche, y de los dos indios taguayazes [wichitas], y taguacanes [tawakonis, emparentados con los wichitas] que también se hallaron en el ataque, de que no habían visto españoles de más resolución y atrevimiento para pelear; que conocían también, que era por el miedo y subordinación que le tenían al capitán grande, que con otros no habían de ser tan guapos ni valerosos; pues lo mismo acometían a pie que a caballo, que ellos habían peleado con los apaches muchos contra pocos, y no los habían podido hacer que se pusiesen en fuga, como lo habían visto en esta ocasión con los españoles, que los indios de la nación taguayas, guichitas, taguacanes [los tres wichitas] y flechazos [?], los habían atacado todos juntos en el río de los Pedernales poco tiempo antes, y los habían rechazado con pérdida de más indios muertos que de los apaches, por lo que comprenderá cuántas ventajas y lauros sacó nuestro jefe y sus tropas, con todas las naciones amigas y enemigas, y al saber estas noticias cuatro capitanes y algunos indios de las dichas naciones taguayas, guichitas, taguacanes y flechazos, vinieron a verme para que los llevara a su campo a conocer al capitán grande, nuestro comandante general, lo que verifiqué el día 21 del mes anterior, llegando a su presencia con dichos capitanes el 22 por la tarde, y nuestro jefe los recibió con tanto obsequio y agrado, que los llenó de satisfacción y complacencia, pidiéndole que les hiciera el gusto de que pudieran llevarlo retratado para estarlo mirando siempre, y que lo conocieran todos los indios y familias de sus pueblos; lo mismo le pidieron los capitanes de la nación comanche, para cuyo fin le llevó unos chimales a nuestro jefe, en que estaba retratado en dos partes en cada uno, con lo que lograron cuanto deseaban, expresándole que no les quedaba otro deseo más que verlo en sus pueblos como lo vieron, la numerosa nación de los comanches, no se fueron desconsolados, porque les dijo lo podrían verificar, luego que acabase con las naciones apaches unidas, que andaban ya sueltos y dispersos, y se despidieron conmigo de su señoría el 24 bien obsequiados.

Presisio de San Antonio de Béjar, 28 de febrero de 1790. Rafael Martínez Pacheco, gobernador de Texas“. [Las fuerzas que entonces tenía a su disposición eran dos compañías presidiales: la 1ª mandada por el capitán Francisco Ordoñez; y la 2ª por el capitán Santiago de Ovando, y ambas componían una fuerza de 90 hombres, que costaba al gobierno español 670 pesos mensuales]).

* A principios de año, el jefe apache chokonen El Compá, que comenzó a colaborar Apache Village at Peace (Wiliam Ahrendt)con los españoles en 1788, se convierte en el principal líder apache de Janos ([Chihuahua]. Era explorador e intermediario con otros jefes apaches. El Compá vivió permanentemente en Janos desde este año hasta su muerte en julio de 1794. Su ranchería contaba de 42 a 77 personas, acampando con frecuencia dentro de los muros del presidio. Dos de sus hijos se convertirían más tarde en prominentes líderes apaches. Juan Diego se hizo cargo del grupo cuando murió su padre, y Juan José fue, tal vez, el apache más importante en el distrito de Janos en la década de 1830.

Otro jefe apache importante fue el chokonen Nac-cogé [también llamado Napé o Najoee], pero generalmente conocido entre los españoles como El Güero. Fue miembro de la ranchería de El Compá en 1791-1792 y, aunque sólo tenía 15 años en ese momento, fue considerado como un jefe. Se convirtió en cabeza de su propia ranchería en 1793 cuando muchos apaches se trasladaron de Bacoachi [Sonora] a Janos [Chihuahua] sumando más de 50 personas en su ranchería en Janos hasta después de 1800. Poco después, se trasladó a Bavispe [Sonora] y sólo visitó Janos ocasionalmente. A finales de la década de 1820, acamparon en las minas de Santa Rita del Cobre [Santa Rita, Gran County, New Mexico]). 

* Durante la noche del 25 al 26 de enero, un grupo de 117 apaches establecidos enApache - William Harrison Bryant Bacoachi (Sonora) abandonan dicho lugar supuestamente alentados por José Reyes Pozo, uno de los apaches fugados, de quien se decía que alteraba a los indios conespecies sediciosasy producciones perversashabiéndoles convencido de que los españoles querían matar a todos los apaches. (Los antecedentes personales de Pozo se ajustaban a esta acusación, por lo que parecían fortalecer la hipótesis de su culpabilidad según se pensó en el proceso a que fue sometido. Se trataba de un apache que había sido capturado cuando tenía cerca de 14 años de edad, siendo trasladado a la misión de Huásabas [Sonora] donde lo crió una pareja de indios ópatas, recibiendo el bautismo de manos del franciscano Diego Pozo, de quien tomó el apellido. El 8 de octubre de 1785, cuando contaba con cerca de 20 años de edad, se alistó en el presidio de Bavispe [Sonora]; un año más tarde, el 1 de noviembre de 1786, sería trasladado al presidio de Bacoachi, de donde desertó el 20 de junio de 1787 retirándose a vivir a la sierra durante casi un año. Al término de ese tiempo se presentaría voluntariamente en Bavispe, entregándose al comandante de dicha compañía, quien lo llevó a Janos [Chihuahua] ante el comandante general; tras ser perdonado fue nuevamente admitido en el servicio militar en Bavispe el 1 de julio de 1788. De ahí pasaría a Bacoachi el 1 de agosto de 1789, donde permaneció hasta la noche de su segunda deserción. En octubre de 1790 fue capturado por un grupo de apaches alistados en el presidio de Bacoachi que habían salido en campaña por orden del intendente Enrique Grimarest. Tras su arresto fue conducido a Arizpe [Sonora] donde se le instruyó un proceso en el que se le encontró culpable de los cargos de incitar a la fuga de los apaches y de desertar por segunda vez, sentenciándolo a morir “pasado por las armas“. La causa de Pozo desembocaría en una amplia discusión entre autoridades de la provincia, del virreinato y del Consejo de Guerra del rey; baste decir que aún cuando se liberara a Pozo del cargo de incitar a la fuga de los apaches, el principal conflicto estribaba en la severidad y la ejemplaridad del castigo que debía recibir por su deserción y por los delitos cometidos durante su estancia en la sierra. La resolución de la causa implicaba una grave dificultad, puesto que se tenía en cuenta que de imponerse la pena capital, al ser “afectos y parientes de Pozo los chiricaguis, era de temer se alzasen, y que les siguiesen indefectiblemente todas las otras parcialidades, perdiéndose en muy poco tiempo las ventajas conseguidas a costa de muchos años, volviendo la provincia a inundarse de enemigos que la hostilizasen“. A final de cuentas, el 13 de septiembre de 1798 el rey aprobó el parecer de su Consejo de Guerra, el cual desestimaba la pena inicial de horca, sentenciando en cambio a Pozo a sufrir 10 años de cárcel en Sonora y el destierro definitivo al término de dicho periodo.

Al margen del destino que pudo tener Pozo, interesa conocer las razones y los conceptos con que los diferentes involucrados en esta historia describían sus pormenores y justificaban o reprobaban las andanzas del acusado. Un primer rasgo importante de estos testimonios es que los testigos y los fiscales de esta causa veían en Pozo a un soldado que había participado tanto de las obligaciones como de las prerrogativas [sueldo y alimentos] de su condición; en segundo lugar veían en él a un apache criado entre ópatas y sólo un par de testigos pensaban en él como cristiano. Estas declaraciones hacían énfasis en la imagen del soldado desertor, pues destacaban el hecho de que en el enfrentamiento previo a su detención Pozo despedía flechas con bastante frecuencia” tratando de evitar su captura. Cobijado por otros apaches, Pozo se había dedicado a robar bestias con sus “compatriotas“, y en general andar “haciendo daño y hostilizando la provincia“; para agravar su situación se había pasado a vivir con los enemigos, andando “alzado con ellos en la sierra“.

Por su parte, a pesar de haber pasado poco más de seis años al lado de una familia de indios ópatas cristianos, Pozo se presentaba a sí mismo como apache. Pero no solamente partía de esta afirmación sino que manifestaba su abierta preferencia por la vida errante y no veía inconveniente en que alguien en su situación volviera al monte porque “en la sierra en que estaba no hacía nada” y que únicamente estaba acampado en las sierras de Pitaicachi y Batepito [las dos en Sonora]. No obstante, Pozo aceptaba haber participado en alguna ocasión en ataques contra los españoles, diciendo: “... que de arriba de Mátape [Sonora] para donde se mete el sol, se trajo tres caballos en compañía de otros tres apaches; que en Oposura [Sonora] pegado a la sierra mató una vaca en compañía de cinco apaches; otras dos vacas en dicho Oposura, que cerca de Pívipa [Sonora] atacaron una partida de caballada que llevaban unos españoles de los que mataron uno, [y] se llevaron un capote, pero que… aunque vio matar al Cristiano no se halló en la función pues estaba con otros tres muchachos en lo alto de la sierra; que no ha matado a ninguno, ni los apaches que andaban con él ha visto hayan hecho muerte alguna; que de Mátape robaron 12 ó 13 bestias, de las que le tocaron las tres que lleva referidas, y las demás las cogieron los apaches que le acompañaban, y se las quitaron los españoles […] Que debajo de Aconchi [Sonora] mataron dos vacas en compañía de otros tres apaches; en Jamaica [Sonora] robó otros dos caballos con cuatro apaches; que no ha hecho más daño que el que lleva referido“.

Pozo dio sus razones para abandonar el servicio militar y la vida en Bacoachi regresando de nuevo a la sierra: “Vivir en Bacoachi era pesado por las obligaciones del servicio y porque ‘no podía dormir a gusto’. Al igual que él, los demás apaches se habían ido sin necesidad de que alguien les impulsara a ello, pues simplemente se iban de Bacoachi porque les daba la gana“. Demostraba este argumento la facilidad con que para este apache se daba la unión entre el poblado y la sierra, lo mismo participando en los ejercicios militares de la compañía del presidio que en el pillaje en contra de los habitantes de Sonora.

El defensor de Pozo [Juan Franco, alférez del presidio de Tucson] se apoyaba en esta conducta repetida de manera frecuente por los indios recién incorporados a la vida en los pueblos de Sonora. Por su naturaleza y carácter inconstante, el acusado no podía dejar de ser considerado un “legítimo apache“, habiendo vivido entre su gente el tiempo suficiente. “… para hacer campañas a los españoles y respirar contra ellos aquellos sentimientos de venganza e infidencia a que los constituye su falta de religión, dañadas y bárbaras costumbres, y aunque desde la expresada edad que lo hicieron prisionero se mantuvo entre nosotros hasta la de 22, no fue bastante para que abandonase el amor e indignación  que ya tenía contraída a los de su nación, como se deja ver en las repetidas fugas que hizo a ella“.

También el auditor de guerra de la comandancia de las Provincias Internas argumentó que la amistad y el parentesco eran las principales causas de la conducta de Pozo. No podía esperarse, decía este oficial, que habiendo sido capturado en edad avanzada y bien identificado con sus costumbres de apache, Pozo tuviera por delito el seguir y acompañar a los apaches; “antes bien, estaría persuadido que por este medio recobraba su natural libertad, a lo que no dejarán de contribuir la prontitud y la facilidad con que se le perdonó la primera fuga“. Era asimismo probable que Pozo hubiera respondido a “alguna particular amistad y trato ilícito que por ser mozo es muy regular tuviese con alguna joven apache, que le sería muy difícil y sensible abandonarla, y su pasión le arrastraría a seguirla y acompañarla sin que nada bastase a detenerle“).

*A las 16:00 horas del 7 de marzo, más de 200 guerreros apaches lipanes gritando alaridos de guerra, entran en las plaza de la villa de Laredo (Webb County, Texas), disparando mosquetes y flechas, matando a algunos colonos y a un soldado. (Cuando se fueron, mataron a un pastor y a 200 cabezas de ganado, llevándose más de 500 caballos).

* En primavera, se reúnen en la casa de un comerciante español (en la actual Las Vegas, Kiowa-Apache - David WilliamsSan Miguel County, New Mexico) jefes de las tribus kiowa y comanche con autoridades españolas, donde pactan una alianza contra los apaches y a la que se unen rápidamente los Kiowa-Apaches (tribu de las llanuras muy diferente del resto de apaches).

* En primavera, se producen dos incursiones apaches simultáneas a San Buenaventura (municipio de Buenaventura, Chihuahua) y a Janos ([Chihuahua]. La primera realizada, probablemente, por el jefe chihenne o mimbreño Ojos Colorados; y la segunda por el también mimbreño, Manta Negra, el Viejo, [aunque los apaches de Ojos Colorados también podrían haber sido los autores]. Cuatro días más tarde las tropas de San Buenaventura atacan una ranchería hostil [probablemente perteneciente a Ojos Colorados o a Manta Negra], matando a un hombre y capturando a tres mujeres).

* En marzo, El Compá, después de venir de campaña, con otros siete apaches chokonen, al mando del capitán Domingo Díaz, es enviado a encontrar a Ojos Colorados y convencerlo de que firme la paz. (Ojos Colorados llega a Janos [Chihuahua] el 21 de marzo con nueve hombres y una cautiva española para cambiarla por algunos caballos. Posteriormente, firman un acuerdo de paz y a finales de mayo de toda su ranchería estaría en paz con las autoridades españolas).

* El 21 de marzo, Rafael Martínez Pacheco, gobernador de Texas, ordena al capitán Manuel de Espada que haga una expedición contra los apaches lipanes.

* En mayo, un grupo de mescaleros baja de sus escondites en las Montañas Guarding the Pass - Jeroen VogtschmidtSacramento (Sacramento Mountains, Otero County, New Mexico) hasta El Paso del Norte (Ciudad Juárez, Chihuahua) para negociar y otro tanto hacen algunos apaches de la banda natagé, pero al ver que se acercan las tropas de Ugalde, huyen de nuevo a las montañas. (Una vez que Ugalde se retira de la zona, los natagés regresan y el 8 de junio, Jacobo de Ugarte, nuevo comandante de las Provincias Internas orientales les autoriza a instalarse cerca de El Paso si cumplen con las condiciones de paz. También autoriza al capitán Domingo Díaz, comandante del presidio de El Paso, a entablar negociaciones con el resto de los mescaleros quien no tarda en contactar con los jefes Alegre, Joseph y Volante, que estaban acampados con sus grupos a unos 4 km del presidio. También se envían mensajeros a los jefes Bigotes, Montera y Natagé para que acudan a participar en las conversaciones de paz).

* A mediados de mayo, los jefes apaches chihennes o mimbreños Jasquienachi y Natanijú expresan sus deseos de llegar a acuerdos con las autoridades de Janos (Chihuahua).

* El 3 de junio, un grupo de apaches lipanes y mescaleros ataca las misiones y ranchos contiguos al presidio de San Juan Bautista del Río Grande (hoy municipio de Guerrero, Coahuila), matando a un vecino, hiriendo gravemente a otro y llevándose más de 200 cabezas de ganados. (Durante el mes de junio, apaches lipanes y mescaleros atacaron y mataron a 31 personas en los ranchos inmediatos a Saltillo [Coahuila], llevándose a una cautiva; y en la estancia de Sartuchis [?] robaron 3.000 cabezas de ganado mayor y menor).

* En junio, el comandante del Presidio del Norte (Ojinaga, Chihuahua) el capitán Díaz convoca a tres jefes apaches mescaleros cuyas rancherías estaban acampadas cerca del presidio, mandando ellos a su vez, mensajeros a las rancherías más distantes ocupadas por otras bandas. (Gradualmente llegaron grupos de apaches mescaleros, siete de ellos lo harían en septiembre de 1790; pero Ugarte pospuso la firma definitiva de paz con ellos hasta que se hubieran logrado arreglos similares a los firmados con los apaches lipanes en Coahuila. Estas negociaciones avanzaron rápidamente y a fines de 1790 se concluyó la paz formal en el Presidio del Norte con ocho bandas de apaches mescaleros que decidieron asentarse cerca del presidio).

* Del 8 de abril al 21 de junio, los navajos ayudan a los españoles a matar o capturar a 71 apaches gileños. 

* El 22 de agosto, un grupo de apaches lipanes y mescaleros sorprende a un destacamento formado por un sargento y 20 hombres que había salido del presidio de San Juan Bautista del Río Grande (hoy municipio de Guerrero, Coahuila), matándoles a todos y llevándose sus monturas.

* En noviembre, el gobernador de Nuevo México, Fernando de la Concha informa al comandante general que, desde el 6 de julio, los comanches habían efectuado dos campañas contra los apaches llaneros y los mescaleros de la Sierra Blanca ([White Mountains Wilderness, Lincoln y Otero Counties, New Mexico]. La primera sin éxito pero en la segunda mataron a un hombre e hicieron cuatro prisioneros quitándoles seis caballos. Los demás apaches de este grupo lograron escapar por conocer bien el agreste terreno. Concha efectuó un rescate por tres de los cautivos pero el cuarto, un muchacho, el jefe comanche Ecueracapa lo tenía reservado para regalárselo, en persona, al comandante general Jacobo Ugarte. En su informe Concha, también refleja el acuerdo de paz hecho con el jefe gileño Taschelnate, el cual se instala con 18 cabañas de personas a 2’5 km de El Sabinal [en el Río Grande, al noreste de la sierra Ladrones; Ladron Mountains, Socorro County, New Mexico] procedente, junto a los jefes Tlansgesni, Tahsquieduetche y Nasbachonil, de las San Mateo, Ladron, Magdalena [todas en Socorro County, New Mexico] y Mimbres Mountains [Sierra y Grant Counties, New Mexico]. El acuerdo especificaba que, los cuatro jefes gileños, exhortarían a sus seguidores a que dejasen de hostilizar los pueblos de El Paso [El Paso County, Texas], Fronteras [Sonora] y los de Nueva Vizcaya. Pasado el tiempo, Concha se mostró contento por la actuación los jefes gileños y anunció sus planes para conseguir que los apaches se pusiesen a sembrar en la primavera siguiente cerca de los pueblos españoles a orillas del Río Grande. Los gileños observaron la paz escrupulosamente, visitando y comerciando con los habitantes de los mismos y los indios Pueblo de las cercanías. Las condiciones del acuerdo abarcaban a todos los apaches que vivían entre el pueblo de Zuñi [Zuni Pueblo, McKinley County, New Mexico] en el oeste y El Paso del Norte [Ciudad Juárez, Chihuahua] en el este y especificaban que además de vivir en paz se comprometían a realizar un recuento diario de su gente para asegurarse de que no habían entrado en sus campamentos apaches de la banda natagé u otros hostiles. Los jefes se comprometieron a detener a cualquier persona de sus campamentos que cometiese un robo y entregarla al gobernador para ser castigada; así como a participar en las expediciones contra los demás apaches procurando evitar que los miembros de sus bandas pasasen a Sonora o Nueva Vizcaya. Para el mes de diciembre de 1790, más de 300 natagés, faraones, mimbreños y gileños están instalados en El Sabinal, recibiendo una pequeña ración semanal de maíz y carne).

* En noviembre y diciembre, el teniente Antonio Denojeant, comandante de los ópatas de Bacoachi (Sonora) lidera una campaña contra los apaches.

* En otoño, en un gesto de buena voluntad, el virrey organiza una cacería para que(Jordan Torres) una banda de apaches mescaleros pudiesen cazar búfalos en las llanuras de Texas, autorizando al comandante de El Paso del Norte (Ciudad Juárez, Chihuahua) a proporcionarles una escolta militar para protegerles de los comanches, quienes, según rumores, habían dado muerte al soldado intérprete Francisco Pérez, causando gran malestar entre la tropa. (Hábilmente los mescaleros consiguen que los soldados de la escolta colaboren en una incursión contra los comanches atacando el campamento del jefe Ecueracapa, a quien los españoles habían nombrado jefe de la Nación Comanche. Éste se hallaba ausente con una parte de sus guerreros y los mescaleros lograron apresar a varios cautivos incluyendo a uno de sus hijos. 

Este hecho tensó, lógicamente, las relaciones entre los españoles y los comanches. Mientras, el comandante general Pedro de Nava, tiene que esforzarse en arreglar la embarazosa situación que amenazaba con dar al traste con una alianza que constituía uno de los pilares de la diplomacia española en la frontera septentrional de la Nueva España. Visiblemente enojado, informa al gobernador Fernando de la Concha que piensa abrir una investigación para averiguar si los soldados han tomado parte en lo sucedido y en caso afirmativo castigar a los culpables. No se comprende cómo se podía haber dado tal autorización sin “premeditar las malas consecuencias que pueden resultar de un proceder tan ligero y contrario al modo en que debían manejarse con una Nación amiga y aliada nuestra que ha dado pruebas nada equivocadas de su fidelidad“. Ante todo Concha debía liberar a los cautivos y asegurar a los comanches de que no volvería a repetirse este tipo de incidentes. Asimismo se informa a los jefes mescaleros que la escolta para su cacería de ningún modo debía servir de escudo para “indisponer los ánimos de los Comanches, nuestros fieles aliados“).

* A finales de año, soldados españoles persiguen a los apaches chihennes o mimbreños del jefe Manta Guadalupe ApodacaNegra, el Viejo, capturando a varios de sus parientes, incluyendo a su esposa y tres hijos. (Negociaría la paz en febrero de 1791, viajando a la ciudad de Chihuahua para hablar directamente con el capitán Antonio Cordero, jurando no volver a hacer la guerra. Cordero le devolvió uno de sus hijos y le prometió que también le devolvería a su esposa y a sus otros dos hijos. Manta Negra, el Viejo, finalmente se unió a los apaches pacíficos. Estuvo con su ranchería en Janos [Chihuahua] durante nueve meses [de marzo a noviembre] en 1792 y de otros siete [de abril a octubre] en 1795. No hay constancia de su paradero durante los años y meses intermedios, a pesar de que, aparentemente, vivió parte del tiempo en el presidio de El Carrizal [municipio de Ahumada, Chihuahua]; estuvo en el Corral de Piedra [municipio de Guerrero, Chihuahua] y todavía pertenecía a la jurisdicción de Janos en junio de 1796. Está registrado un Manta Negra, probablemente el Viejo, en el presidio de El Carrizal en 1803; y quizás de julio a octubre de 1818. De Manta Negra, el Joven, no se sabe nada a partir de 1791.

Mientras tanto, Jasquienachi, Tugjla y Esquielnoctén [probablemente sea Squielnoctero] y Jasquenelté vivieron regularmente en Janos hasta finales de 1820). 

1791

* El 2 de enero, los españoles dan raciones semanales a los apaches en el presidio de Fronteras, y en las localidades de Bacoachi y Santa María (los tres en Sonora) principalmente maíz, harina y tabaco. (El comisionado Leonardo de Escalante realiza una lista del grupo de apaches, formado por el jefe Juan José Fadilla, Alejandro Neya, Anta, Aranacio, Arias Mantecoso, Asicasi, Atanacio, Ayichil, Baltasar, Benito, Bepaltafun, Bichase, Bilun, Billago, Bine, Cadisin, Canasti [viuda], Caylas [viuda], Chachayn, Chacho, Chaymen, Chalinija, Chanacufe, Chelcande [viuda], Chequefen [viuda], Chriosilla, Chastu, Chille, Chorli [viuda], Cisluse, Costu [viuda], Ejoe, Elcande [viuda], Elna, Essanilque [viuda], Estain, Francisca, Francisco Achego, Gaucha, Gunti, Ignacio Escalante, Jacinto, Jasandi [viuda], Javier el Chico, Jocien [viuda], José el Cautivo, Jose María PisaycachiJuan el Chato, Juan José Tadiya, La Chata [viuda], Lorenzo, Luis, Luy Triste, Manuel Cordero, Mansecoso, Manuel, Mapaje [viuda], Marcos [cautivo apache], Melchor, Nacaye [viuda], Nafenci [viuda], Naucha, Nayetlili, Nayquies, Naysna, Niysilan, Oquies, Pascual Coyote, Pascual Guabesi, Pelona [viuda], Quaso [viudo], QuenaschineQuinayanla, Quisatilque [viuda], Quitenla [viuda], Reyes, Salvador Basques, Siculi, Siguina, Tamapuiji, Tapia [viuda], Taschil, Tasitaje, Tiguije, Timde, Tomasa, Tuderna Clarjano, Tusenasen, Unda [viuda], Viculi, YanaundiliYiquichin, Ytic, Yundisi e Yuntacy).

* A principios de año, llegaron muchos apaches para asentarse en Janos ([Chihuahua]. En marzo habían llegado tantos que aApache Farewell - Don Crowleyalgunos se les permitió ubicarse en otro lugar, como el Manta Negra, el Viejo, Jasquienachi, y El Ronco que finalmente fueron al Carrizal [municipio de Ahumada, Chihuahua], y Ojos Colorados que fue a Namiquipa [Chihuahua].

Muchos de los recién llegados eran chihennes o mimbreños, como el jefe Vívora que se estableció con 20 guerreros y sus familias. Al principio dirigió una gran ranchería de más de 100 miembros, pero a mediados de 1794 el número se redujo a alrededor de 60; después de 1796 el número que vino para recibir las raciones semanales fue considerablemente menor. Vívora estuvo en Janos hasta su muerte en el 1800.

* En enero, un destacamento de soldados de Sonora ataca una ranchería apache en el Ojo de Abestia (?), al noroeste de Janos (Chihuahua), cerca de la sierra de las Ánimas (Animas Mountains, Hidalgo County, New Mexico) con resultado desconocido.

* Este año, una numerosa banda de apaches lipanes ataca La Punta de Lampazos (municipio de Lampazos de Naranjo, Nuevo León) y San Carlos de Vallecillo (municipio de Vallecillo, Nuevo León) llevándose más de 3.000 cabezas de ganado entre reses, caballos, cabras y ovejas.

* Este año, los jefes apaches mescaleros, Alegre y Volante, cometen un sangriento error que da al traste con unas importantes negociaciones de paz. (Debiendo presentarse sus amigos, los apaches lipanes, en el presidio de la Junta de los ríos Norte y Conchos, para firmar un acuerdo con el comandante general Pedro de Nava, se adelantaron dos apaches lipanes con sus familias, instalándose en las inmediaciones de dicho presidio, esperando al resto de su gente, cuando los jefes apaches mescaleros Alegre, José y Volante mataron a los dos apaches lipanes junto a sus mujeres e hijos. Esta acción fue reprendida por el capitán del presidio, que rompió la amistad y la alianza entre mescaleros y lipanes). 

* En febrero, el brigadier Pedro de Nava, comandante de las Provincias Internas de Occidente, firma un acuerdo de paz con el jefe de los apaches lipanes septentrionales José Antonio en la villa de San Fernando de Austria ([hoy Zaragoza, Coahuila]. Por el contrario, los apaches lipanes meridionales, que se habían asentado cerca del río Guadalupe [Guadalupe River, nace en el Kerr County y desemboca en la bahía de San Antonio, Texas], rompieron un tratado previo con los españoles, negándose a firmar ningún acuerdo de paz con vigencia más allá de los territorios de Texas.

Los españoles no tenían muchas esperanzas de que los apaches lipanes respetaran los acuerdos firmados en San Fernando de Austria, que les comprometían, entre otras cosas, a regresar a los territorios limitados por el arroyo Atascoso [cerca de Nacogdoches, Nacogdoches County, Texas] y el arroyo de Las Vacas [cerca de Ciudad Acuña, Coahuila], así como ayudar a las tropas españolas en cualquier acto de guerra contra indios, incluidos apaches lipanes meridionales. El acuerdo dio un respiro a las exhaustas tropas militares con que contaban las Provincias Internas para hacer frente a las continuas incursiones realizadas por diferentes bandas de indios en el territorio.

Aparentemente pacificada una parte del territorio, la paz con los apaches lipanes septentrionales permitió a las autoridades españolas realizar un ataque por sorpresa contra los apaches lipanes meridionales, que no querían firmar ningún acuerdo de paz. Pretendían dañarles lo suficiente como para obligarles a pedir la paz en condiciones ventajosas para los españoles.

El coronel Ramón de Castro, comandante de las Provincias Internas de Oriente, y el brigadier Pedro de Nava, comandante de las Provincias Internas de Occidente se reunieron, decidiendo atacar a los apaches lipanes: “Habiendo conferenciado sobre el terreno ambos capitanes generales de la Provincias convinieron, y así lo representaron al virrey [Revilla Gigedo], que poniéndose el capitán general de las de Oriente a la cabeza de número competente de tropas, procurare sorprender a los lipanes de abajo [meridionales] dándoles un golpe decisivo que los obligara a solicitar con ansia nuestra amistad, a lo cual contestó el virrey que, haciéndose cargo con la perfidia con la que siempre han procedido los apaches lipanes, aprobaba lo acordado“.

Las tropas iban a estar bajo el mando del comandante de las Provincias Internas de Oriente, Ramón de Castro que acababa de tomar posesión de su cargo y mostraba una actitud más beligerante con los indios que el veterano Pedro de Nava quien, al tratar con los apaches, pensaba que más valía una mala paz que una buena guerra.

Sin embargo, en la primavera de 1791, el jefe apache lipán Lombraña acudió a pedir la paz al presidio donde se encontraba Ramón de Castro quien, consciente de que uno de los principales problemas que tenían las autoridades españolas para hacer cumplir los acuerdos firmados con los apaches era que, al no existir una jefatura unificada, cada banda sólo se sentía vinculada por los acuerdos que había firmado ella misma. Comunicó a los apaches lipanes que, para firmar la paz, era necesario que vinieran al menos 10 subjefes con 30 ó 40 guerreros. Lombraña estuvo de acuerdo pero cuando, días después, regresó a la villa de Santa Rosa [hoy Ciudad Múzquiz, Coahuila], con él solo iban dos “capitancillos” [subjefes], 11 guerreros y tres mujeres.

Esto despertó de inmediato las suspicacias de Ramón de Castro. Conducidos a su casa, preguntó a los apaches lipanes por qué no habían venido los demás subjefes y habiendo contestado evasivamente, les propuso enviar emisarios para traerlos, quedando como rehenes Lombraña, uno de los dos subjefes y tres guerreros. Los apaches lipanes, aparentemente aceptaron pero, a las 21:00 de la noche de aquel mismo día, los centinelas que los custodiaban, recluidos en el domicilio del teniente Juan Ignacio de Arrambide, informaron que Lombraña y dos de sus guerreros se habían fugado. Ramón de Castro, furioso, acudió a la casa y, entrando en la habitación donde seguían retenidos los demás apaches lipanes, les reprendió duramente, afeando la conducta de sus compañeros huidos. Los ánimos fueron caldeándose hasta que, finalmente, se desencadenó una pelea. Uno de los apaches lipanes dio dos puñaladas en la espalda a Ramón de Castro, aunque no muy profundas. Éste le mató de un disparo en el pecho. También resultó herido el teniente Juan Ignacio Arrambide y siete soldados; resultaron muertos, un sargento y un soldado. 

Los españoles supervivientes abandonaron la casa a duras penas, y los apaches lipanes y las mujeres que los acompañaban se atrincheraron en el edifico, que, inmediatamente fue cercado por los soldados, cortando todas las salidas.

Resistieron toda la noche el acoso de las fuerzas del presidio, y solo a la mañana del día siguiente, tras 11 horas de asedio, concluyó la desesperada resistencia con la muerte de todos los guerreros y las mujeres.

Miguel Francisco Márquez, uno de los oficiales de Santa Rosa, informaba al virrey Revilla Gigedo del balance de bajas:

“Españoles heridos:

– El comandante general Ramón de Castro, con dos puñaladas en la espalda.

– El teniente don Juan Ignacio Arrambide, muy de peligro.

– Soldados: José María flores, de peligro; José María Jiménez, de peligro; José Navarro, de peligro; José Adrete, de peligro; Leonardo Miguel, herido baldado un brazo; Juan Erasmo Rivas; y Manuel Baldés.

El total de los apaches gandules [como llamaban los españoles a los apaches] que se entraron al Valle en el mismo día fueron 14, y tres mujeres que componen 17. De este número hicieron fuga antes de la función tres gandules y los que quedaron fueron 11 y 3 mujeres, todos murieron, y como comandante que soy accidental de la expresada compañía de la Babia [San Antonio Bucareli de la Babia, Coahuila] doy la presente relación que firmo en el Valle de Santa Rosa [valle y presidio de Santa Rosa, hoy Múzquiz, Coahuila], 2 de mayo de 1791, Miguel Francisco Márquez.

El virrey Revilla Gigedo informó a la corte:

Cuando por último pudo fundarse esperanza de contenerlos por los dulces medios de la amistad hasta el caso oportuno de mejorar providencias, lo ha desvanecido todo un suceso irremediable por sus accidentes imprevistos.

Las resultas no pueden menos de ser desagradables porque la lipanería, compuesta de más de 2.000 hombres de armas, la empleará cruelmente en venganza de sus repetidos agravios, no se confiarán de nuestras promesas y si alguna vez fingieren abrazarlas será para incurrir en mayores perfidias.

Por descontado debo esperar noticias de las incursiones de estos indios pero ya he tomado las providencias para contenerlas en la orden de que acompaño copia, número 7, previniendo que reunidas las tropas de las fronteras de Oriente empleen partidas respetables en las operaciones defensivas de batir la campaña, resguardar los presidios y, situados de caballada, cubrir las poblaciones más expuestas y ocurrir prontamente al remedio o castigo de la irrupción o del insulto.

Tengo la satisfacción del comandante general don Ramón de Castro haya tomado estas providencias, como lo acredita la copia de oficio número 8 y estoy bien persuadido que, no siendo de peligro las heridas de este jefe, se restablezca prontamente de ellas y, puesto a la cabeza de sus tropas, contenga a los indios enemigos para que no acaben de arruinarse las provincias a su cargo.

El comandante de las de Poniente [Occidente] tiene la orden para franquearle los auxilios que necesite maniobrando en todas las fronteras […] Espero que Vuestra Excelencia las mire con la atención que exige su actual crítico estado bajo el supuesto de que, mientras se sirva avisándome de la soberana resolución del rey, pondré mis esmeros en precaver la ruina de aquella frontera, facilitándoles los auxilios que fueren precisos, sin excusar los gastos de urgencia para que se haga y no se atrase el más importante servicio de Su Majestad“.

José Lombraña, el jefe apache lipán que había logrado escapar, juró vengarse de la muerte sus compañeros en la villa de Santa Rosa, tarea que realizó tan pronto como fue posible. [Aquel verano, tanto los comanches como los indios del Norte [tonkawas, vidais, orcoquizas, hasinais y otras tribus] aliados de los españoles, hicieron incursiones contra rancherías de los apaches lipanes. Los españoles recibieron noticias de que los apaches lipanes, no pudieron vengarse al tener que suspender sus incursiones por defenderse de los indios del Norte quienes, en número de 400, se retiraron a sus territorios con 200 caballos y mulas que quitaron a los apaches lipanes. Otro grupo de 1.200 comanches procedente de Nuevo México se reunió en los márgenes del río Puerco [hoy Colorado, Texas. No confundir con el Colorado de Arizona], aunque los españoles no llegaron a saber las consecuencias de esa incursión]).

* El 18 de abril, se realiza un informe con una lista de prisioneros apaches en Lista de prisioneros apachesChihuahua. 

* En mayo, llegó a Janos (Chihuahua) el jefe apache Pisago con sus hijos y sus familiares, sumando 22 personas. (Acamparon en La Boca [junto al río Casas Grandes, Chihuahua]. Sin embargo, Pisago permaneció indeciso. Las autoridades españolas presionaron a sus hijos argumentando un posible ataque militar a su padre. Le convencieron temporalmente pero él quería terminar sus días en su propio territorio, aunque se comprometió a mantener la paz con los españoles. En la primavera del siguiente año, los hijos de Pisago se fueron e incursionaron, tal vez por el sur de Ciudad Chihuahua. Poco después, un destacamento de Sonora en busca de ganado robado, atacó el campamento de Pisago y lo mató. Al mismo tiempo, un hijo suyo, también llamado Pisago, se trasladó a Janos viviendo en paz.

* A finales de la primavera, los apaches estaban incursionando por una franja de terreno que va del oeste de Namiquipa (Chihuahua) a Sonora cuando son derrotados por una compañía al mando del teniente José Manrique cerca de Namiquipa.

* En junio, un contingente de 20 hombres de Janos (Chihuahua), 20 indios ópatas de Bavispe (Sonora), y 10 auxiliares apaches liderados por el jefe Cal-lo atacan una ranchería apache cerca de San Buenaventura ([municipio de Buenaventura, Chihuahua]. Dejaron en Janos a siete apaches que habían capturado, continuando su campaña, mientras que los sobrevivientes del ataque, familiares de Tetsegoslán, fueron a Janos a solicitar la paz y la entrega de los prisioneros).

* A principios de verano, una partida de apaches natagés cae sobre el pueblo de Tomé (Tome-Adelino, Valencia County, New Mexico) pero gracias al aviso que da el jefe gileño Taschelnate, los pobladores tiwas pueden repeler el ataque. (Otro grupo de natagés llega hasta el Paraje del Arroyo [a 39 km de Santa Fe, Santa Fe County, New Mexico] pero es perseguido por una patrulla de soldados que logra dar muerte a seis apaches).

* En el verano, el jefe apache lipán José Lombraña se alía con otro jefe apache lipán, El Canoso y, junto a varios guerreros, entre ellos, el hijo de Xavierillo, otro subjefe apache lipán, [más terrible y sangriento que su difunto padre, Xavierillo, y que Lombraña y El Canoso] comienzan a merodear por las cercanías del presidio de Río Grande ([presidio de San Juan Bautista del Río Grande]. El 10 de julio, el capitán Tovar recibió aviso, por parte de un vecino, de que le habían robado del corral dos mulas y cuatro yeguas, reconociendo que los ladrones eran apaches lipanes por un cabestro que huyó de los asaltantes. Tovar salió de inmediato en su persecución, gracias a que había seguido puntualmente las instrucciones del comandante general Ramón de Castro de que en los presidios estuvieran siempre preparados suministros para dos meses de campaña, de manera que, en cuanto se avistara una banda hostil, las tropas de los presidios, debidamente pertrechadas, pudieran partir en su persecución. Así lo hizo el día 11, al mando de 95 soldados de su compañía, reforzados por cuatro vecinos y 10 indios amigos de las misiones de San Juan [Bexar County, Texas] y San Bernardo [hoy Guerrero, Coahuila].

Durante los días siguientes, el tiempo se alió con los apaches lipanes, y las fuertes lluvias impidieron que los soldados pudieran encontrar algún rastro, ya que el agua que caía borraba las huellas. Sin embargo, el día 15, Tovar y sus soldados dieron con el rastro de la banda de Lombraña y El Canoso.

Un grupo de 30 soldados, al mando del cabo José Antonio Rosas, se topó, siguiendo el cauce del arroyo San Miguel [San Miguel Creek, al sur de San Antonio, Texas] donde habían sido enviados como fuerza de reconocimiento por Tovar, con una partida de unos 50 guerreros apaches lipanes. Tras enviar aviso al grueso de las fuerzas españolas, Rosas y sus hombres atacaron, manteniéndoles bajo el fuego hasta que Tovar acudió con el resto de los soldados. Atrincherados en un barranco, con la espalda cubierta por un bosque inaccesible para las tropas españolas, los apaches lipanes se hicieron fuertes, devolviendo el fuego de los soldados. [Los españoles hicieron más de 1.000 disparos, mientras que los apaches lipanes efectuaron, según calcularon los oficiales, más de 500 disparos].

El informe español decía:Fue imposible desalojarlos porque a cuantos se arrimaban los herían y mataban. Viendo esto, destaqué al sargento Miguel de San Miguel con 10 hombres y le mandé que se bajara como 100 pasos más debajo de donde estaban dichos enemigos a hacerles fuego de costado por el mismo barranco en que estaban. Lo ejecutó dicho sargento pero, sin embargo, del vivo fuego que se les hacía y de habérseles muerto al capitancillo El Canoso, que era el que hacía más defensa, mantuvieron el puesto algún tiempo haciéndonos un fuego muy grande hasta que, habiéndonos cerrado por todas partes, logramos desalojarlos con la tropa de a caballo que había yo puesto a la otra banda del arroyo, que los atacó entonces. Derribó uno allí y dos más adelante, persiguiéndolos como media legua [2,41 km] hasta que ningún caballo quedó que no se cansara. En el bosque escondieron dos cadáveres, que los arrastraron al retirarse la partida, que los perseguía. Un soldado que se le cansó el caballo se encontró muerto al capitancillo José Lombraña. Heridos iban más de 10 echando plumeros de sangre por las espaldas, de modo que contamos dos capitancillos y cinco gandules muertos sin los que fenecerán de las heridas

Se han quitado dos cabecillas que eran capaces de hacer mucho mal, se represaron seis bestias mulares y 26 caballares; se les quitaron cinco lanzas, cinco arcos con carcajes y flecas: 37 fustes [sillas de montar], 26 fundas de fusil, más de 40 pares de yeguas, porción de reatas y cabestros, 10 frenos, ocho cíbolos [pieles de bisontes], un chimal [escudo] del capitancillo Lombraña, cuatro sombreros, uno de ellos de dicho capitancillo, varios plumeros y talegas de bastimentos. Esta indiada venía a hacer campaña y por esta función por la que se les destrozó y dejó en cueros se han evitado más de 100 muertes y cautiverios que harían y el robo de 1.500 bestias caballares y mulares. Ellos hubieran quemado y destruido cuantos ranchos hallaran sin resistencia como están los más“. 

Por parte española, un cabo, un soldado y un indio amigo quedaron muertos sobre el terreno, y siete soldados resultaron heridos, de los cuales uno moriría días después, a causa de las heridas recibidas en el arroyo San Miguel. Se perdieron además, dos caballos, resultando heridos tres más.

El informe español continuaba: “La pérdida de los apaches lipanes en esta ocasión solo pueden graduarla los que saben el ascendiente e imperio de tales fieras para con su nación, las crueldades y robos que habían hecho a la nuestra y las que hubieran ejecutado ahora si no se les hubiera dado este golpe, pues según las voces que días ha se esparcieron, había jurado Lombraña venganza“.

Sin embargo, parece que se produjo un error en la identificación de los dos jefes apaches lipanes. [En marzo de 1792, fuerzas españolas recuperarían a un cautivo llamado Tomás Lerma, de 15 ó 16 años, y José María Echegaray, el oficial que se encargó de interrogarle, le preguntó por tres jefes apaches lipanes que seguían sin ser capturados: Chiquito, El Canoso y Lombraña. De este hecho se puede deducir que los guerreros abatidos en San Miguel no eran El Canoso y Lombraña).

* En julio, después de un enfrentamiento entre soldados españoles y 100 apachesLegend Keeper - J. D. Challenger chihennes o mimbreños del jefe Ycujidillín cerca del río Mimbres (Mimbres river, New Mexico), es convencido para hacer un acuerdo de paz preliminar. (Al cabo de unas semanas, parecía que Ycujidillín había sido convencido para colaborar con los españoles, trasladándose al río Santa María [Chihuahua] con el jefe El Ronco, donde tenían que unirse a una  campaña militar. Pero un año después, en julio de 1792, llegaron noticias a El Carrizal [municipio de Ahumada, Chihuahua] de que Ycujidillín había llevado su ranchería a las montañas Florida [Florida Mountains, Luna County, New Mexico] para coger unos animales robados, que una parte de sus guerreros estaban cuidando allí. Más tarde, los españoles convencieron a Ycujidillín, que estaban acampados en el Picacho de Mimbres [Mimbres Peak, Grant County, New Mexico], para ir a Janos [Chihuahua], lo que hizo sólo en parte al sospechar una traición, regresando a las montañas de la Florida. Los españoles mandaron una campaña para encontrar su ranchería, matando a un guerrero y capturando 23 prisioneros).

* En julio, sólo queda en el pueblo de El Sabinal (municipio de Ascensión, Chihuahua) Taschelnate y su banda de chihennes o mimbreños, habiéndose ido el resto de apaches del lugar.

* En agosto, numerosos jefes apaches residen en el presidio de Janos ([Chihuahua]. Están registrados El Compá, su hijo Juan Diego Compá, El Güero, Ojos Colorados, El Ronco, Vívora, Tetsegoslán, Cal-lo, y El Padre. Juan Diego Compá vivió permanentemente en Janos hasta que los apaches se fueron definitivamente en 1831; tuvo relevancia en el sur de Nuevo México hasta su muerte en 1837. Tetsegoslán, que estuvo primero en Bavispe [Sonora], permaneció en Janos desde julio de 1791 hasta mayo de 1802, aunque fue registrado dos veces en San Buenaventura [municipio de Buenaventura, Chihuahua] en julio y agosto de 1796. El Padre [de nombre apache Jasquieljal, Jasquie-ja, Quiejal o Quietjal], era hermano de Tetsegoslán y residente habitual en Janos hasta 1797. Cal-lo [también llamado Calo, y tal vez el mismo Carlos de Bacoachi, Sonora, en 1788] dirigió una pequeña ranchería de 15 a 25 personas; 35 en la primavera de 1796. Estuvo registrado en Janos en junio de 1791 y después de marzo del año siguiente, residía allí habitualmente hasta junio 1796 cuando, bajo el nombre de Cal-lo, desapareció de los registros. Ojos Colorados se fue a Namiquipa [Chihuahua] y El Ronco a El Carrizal [municipio de Ahumada, Chihuahua].

Las autoridades españolas nombraron este año a El Compá “jefe principal de los apaches en paz“. El Compá se dio cuenta de que la cooperación con los españoles no sólo mejoraba su condición sino que le proporcionaba recompensas materiales para él y sus familiares. En un momento dado recibió, por sus servicios, una casa de estilo español en Janos y sus esposas recibían raciones extras diarias de media oveja. En otras ocasiones, intercedía por sus parientes ante los españoles, consolidando su papel como jefe.

Vívora y Tetsegoslán se quejaron: “¿Quién era El Compá para pensar que era el ‘principal jefe’ de los apaches?“, aunque lo dijera el comandante español. “¿Podemos seguir recibiendo nuestros cigarrillos?“, preguntó la mujer de Tetsegoslán. “Sí, sí, por supuesto“, respondió El Compá; “y el maíz, el azúcar y la sal como de costumbre. También la carne. Y me he preguntado por el chocolate y los dulces para los más pequeños. Pero hay más; confiad en mí y venid al presidio“.

Los apaches se reunieron fuera de las paredes de la pequeña fortaleza de Janos. Los soldados se pusieron junto a montones de zapatos y sombreros, pantalones y cintas de colores, incluso pendientes, perlas, y botones. Los hombres y mujeres apaches trataron sobre si este sombrero o aquel, pasándolo entre ellos, riendo cuando Juan Diego, el hijo de El Compá, se puso una chaqueta demasiado grande para él. El capitán español sonrió también. “Esa chaqueta es para su padre. Él es un buen hombre y un amigo para los españoles“. El Compá estaba contento. Incluso Vívora y Tetsegoslán alabaron a El Compá, pues habían recibido muchos sarapes y mantas para silla de montar, así como mosquetes y munición.

Entonces el capitán español habló: “Sus hermanos los apaches mescaleros habían robado caballos y ganado en el Paso del Norte. Hemos tratado de hacer la paz con ellos, pero se niegan. Rechazan nuestros regalos. ¿Podríais ayudarnos?”. Los jefes lo pensaron, “No voy a ir“, dijo Vívora. “Mis esposas necesitan reunir mescal“. El capitán se volvió hacia Tetsegoslán. El líder apache asintió con la cabeza a su hermano, Jasquieljal, a quien los españoles llamaban El Padre. “Sí, iré, pero me quedaré con lo que recuperemos de los apaches mescaleros“. “Todo, excepto el ganado y los caballos“, añadió el capitán. “Deben ser devueltos a sus propietarios“. Días más tarde, cinco guerreros, ocho mujeres y un muchacho, aprendiz de guerrero, cabalgaron hacia el norte con una compañía de soldados españoles. Chocolate, mantas para sillas de montar, zapatos, sombreros, abalorios y botones, forman importantes cambios en el modo de vivir de los apaches. Sin embargo, el episodio en Janos apunta a otros cambios culturales influenciados por el contacto con los españoles. Los apaches tenían ahora caballos y armas de fuego. Algunos vivían pacíficamente cerca de los presidios españoles y aceptaban regalos españoles. Otros huyeron con ganado y caballos robados a los españoles).

* El 14 de octubre, entran en vigor las “Instrucciones para el gobierno de las Provincias Internas de Nueva España” que el virrey Bernardo de Gálvez había promulgado en 1786, por las que, el comandante general de las Provincias Internas de Occidente, Pedro de Nava, realiza una política más realista y pragmática con los apaches, pasándose de hacer primero una guerra incesante contra las diversas bandas de apaches y una vez conseguida una tregua, tratar de instalarlos cerca de los presidios, donde se les entregará raciones, tabaco, ropa y utensilios de labranza. (A parte de eso, también se les proporcionan armas de fuego en mal estado y bebidas alcohólicas.

Las instrucciones de Pedro de Nava para tratar con los apaches pacíficos en Nueva Vizcaya:

1.    Los apaches se instalarán dentro de los 12 km del presidio.
2.    Se les proporcionarán suministros semanales hasta que puedan alimentarse por sí mismos.
3.    Los apaches estarán preparados para cabalgar contra los indios hostiles y para apoyar a las tropas.
4.    Las autoridades deben hacer todo lo posible para llevarse bien con los apaches.
5.    Los funcionarios deben aprender todo lo posible sobre los apaches.
6.    Los funcionarios deben evitar las envidias entre las rancherías apaches.
7.    Se debe nombrar un jefe en cada ranchería.
8.    Los apaches han de tener un pasaporte escrito para ir a cazar o viajar a más de 30 km.
9.    Los apaches tienen prohibido comerciar con animales robados.
10.  Las autoridades deberán llevar un registro mensual de los apaches.

Los funcionarios españoles emplean a jefes apaches para contactar con otros apaches. A los cabecillas se les da responsabilidades y privilegios especiales).

* En noviembre, el chihenne o mimbreño Ojos Colorados, estando residiendo en Namiquipa (Chihuahua) se queja de que, cuando otros apaches vienen a visitar a sus familiares, se ve obligado a ayudarles. (Se quejaba de que las raciones suministradas eran insuficientes tanto para su gente como para los que llegan de visita, por lo que pedía que las autoridades españolas negaran el permiso de visita a otros apaches que quisieran ir a Namiquipa. También tenía miedo de que las incursiones llevadas a cabo por otras rancherías fuesen atribuidas a su gente. De hecho, algunos de sus hombres, mientras estaban de caza habían robado caballos del pueblo de Coyáchic [municipio de Gran Morelos, Chihuahua]).

1792

* Este año, el gobernador intendente de Sonora, Enrique de Grimarest, envía un extenso informe al virrey sobre la Intendencia de Arizpe (Sonora) en el cual describe el despoblamiento que se experimenta en el norte de la misma por los ataques apaches, proponiendo una guerra de exterminio contra ellos.

* El 5 de enero, un grupo de 15 guerreros apaches aravaipa, llegan al presidio de Tsebina'zt'i'eh' - Apache aravaipa - Lorenzo CassaTucson (Pima County, Arizona) acompañados de sus mujeres e hijos, dirigidos por su jefe Nautil Nilché pidiendo que les dejen establecer un campamento. (Este grupo estaba compuesto por 51 personas. Al día siguiente llegaron otros 41 más. El teniente José Ignacio Moraga, comandante interino del presidio, informa a su superior Manuel de Echeagaray, comandante militar de Sonora, que contesta dándole instrucciones para que obsequie a los apaches con azúcar crudo y un traje para Nautil Nilché. Como muestra de amistad, éste entrega a Moraga seis pares de orejas que afirma haber cortado a apaches enemigos que sus hombres habían matado. Para que los arivaipas pudiesen tener raciones de carne, Echeagaray les envía, 15 días más tarde, 50 reses de ganado vacuno. Otros apaches se unen al grupo y al cabo de poco tiempo suman más de 100 personas. Aunque los españoles inicialmente les llamaron “apaches de paz” con el tiempo se utilizó el término “apaches mansos” para diferenciarlos de los apaches hostiles. Aunque nunca fueron muy numerosos, constituyeron el núcleo de grupos que se afincaron cerca de Tucson y Tubac, los pueblos de población hispana en el sur del actual estado de Arizona, sobreviviendo a la época colonial española y prestando valiosos servicios como exploradores a los españoles, mexicanos y norteamericanos. El 1 de abril de 1843, los “apaches mansos” afincados cerca de Tubac con su jefe Francisco Coyotero sumarían 49 hombres, 67 mujeres y 67 niños para un total de 183 individuos. En 1863, Charles D. Poston, agente del gobierno de los Estados Unidos, contabilizaría 100 “apaches mansos” en Tucson).

* Este año, el canario Pedro de Nava obtiene la independencia del virrey para su Comandancia General de las Provincias Internas (ahora reunidas de nuevo) y formaliza la política de sobornos (comida, tabaco,…) a los apaches, tratando así de acabar con sus incursiones.

* En marzo, la población apache en el presidio de Janos (Chihuahua) era de 325 personas, repartidos en 11 rancherías.

* El 12 de marzo, el sargento Valentín Moreno sale del presidio de la ciudad de Chihuahua, al mando de 24 soldados para llevar a 81 prisioneros apaches hasta la ciudad de México. (El viaje duró 65 días con órdenes de impedir, por cualquier medio, todo intento de fuga de las 48 mujeres, 16 hombres y 17 niños apaches. Después de casi un mes de viaje, varios prisioneros intentaron escapar. Mientras estaban acampados, varios hombres y mujeres comenzaron a lanzar piedras a los soldados, dejando al menos un soldado herido por una piedra que le golpeó en la cabeza. Los españoles rodearon el convoy con sus caballos no pudiendo los apaches romper el cerco. Cuando el sargento Moreno dio la orden de tirar a matar, en menos de un cuarto de hora, 12 hombres apaches resultaron muertos.

Para demostrar, en la ciudad de México, la muerte de los apaches, Moreno ordenó cortar las orejas de los 12 apaches muertos, siendo atadas juntas en un cordón de cuero y guardadas en una alforja. Cuando el convoy se acercó a las afueras de la ciudad de México, los soldados agradecieron el descanso, aliviados por el arduo viaje. Las mujeres y niños supervivientes, se cree que fueron distribuidos entre familias pudientes de la ciudad como trabajadores domésticos mientras que los dos hombres que llegaron vivos, fueron encarcelados hasta completar la siguiente cadena de presos para transportarlos hasta el puerto de Veracruz, donde serían enviados a La Habana). 

* En marzo, una partida de 30 guerreros apaches lipanes abandona sus rancherías en el cañón de San Sabá, [San Saba County, Texas] yendo a la provincia de Nuevo Santander (abarcaba el actual estado de Tamaulipas, parte del estado de Nuevo León y la parte sur de Texas comprendida entre los ríos Bravo y Nueces) para incursionar. (Al frente de la misma se encontraba un conocido jefe de guerra apache, conocido como Zapato Malo, debido a una deformidad que tenía en su pie derecho. Tras 10 días de marcha, los apaches lipanes llegaron a las inmediaciones de la villa de Reinosa [hoy Reynosa, Coahuila], donde los vecinos detectaron su presencia. Inmediatamente, se organizó una partida con la intención de combatirlos pero se llevaron la peor parte ya que, tras sufrir tres bajas mortales [dos vecinos de la villa y un indio auxiliar de los españoles] tuvieron que retirarse precipitadamente. No obstante, los apaches lipanes se encontraban en una situación difícil ya que, avisada la población de la zona, no pudieron robar nada sin correr riesgos, y pronto se encontraron sin víveres, sin agua y, lo que era peor, con tan solo ocho mulas para ayudarse en los desplazamientos ya que, su idea era usar los caballos que robaran en su incursión.

De los 30 apaches lipanes, se adelantaron ocho, y de éstos últimos, se destacaron otros cinco, para cazar conejos y jabalíes; y los 17 restantes siguieron su marcha sin esperar ningún ataque pero fatigados por la sed y el hambre.

En estas circunstancias, fueron sorprendidos por 30 soldados de la compañía volante de Laredo [hoy Nuevo Laredo, Tamaulipas; o Laredo, Webb County, Texas], al mando del capitán José Ramón de Bustamante, en un paraje llano y despejado en las inmediaciones del arroyo de Palo Blanco [Palo Blanco Creek, Kenedy County, Texas]. Los españoles estaban, por tanto, en inmejorables condiciones para batir al enemigo, bien armados, montados, teniendo cerca el auxilio de 26 vecinos de Reinosa. El primer embate de los jinetes españoles fue demoledor para los agotados apaches lipanes. La primera embestida española dio muerte a lanzadas y balazos a 15 de ellos, incluido su jefe, escapándose los dos restantes y recuperando un cautivo que llevaban. 

Tan pronto como terminó la refriega, el capitán Bustamante volvió al lugar donde había quedado custodiado el cautivo, junto a los soldados que vigilaban los caballos de repuesto de la tropa, preguntándole qué jefes habían estado presentes. El cautivo dijo que el jefe era Zapato Sax [Zapato Malo], indicando cuál era su cadáver, estando de acuerdo los que lo conocieron cuando estaba vivo, por lo que el capitán Bustamante mandó cortarle la cabeza y el pie derecho, por el que había tomado el nombre de Zapato Sax [Zapato Malo]. 

Entre los apaches lipanes muertos, además de Zapato Malo, se encontraban dos de sus hijos. Los españoles cortaron las orejas y los genitales de los 15 muertos para llevarlos al presidio. El justicia mayor de Santa Rosa [hoy Melchor Múzquiz, Coahuila] dio fe de la entrega de las orejas y genitales: Valle de Santa Rosa, en 21 de marzo de 1792, yo don Blas María de Ecay y Múzquiz teniente justicia mayor del y su partido certifico y doy fe en que puedo, debo y el derecho me permite a los jueces y justicias de Su Majestad que Dios guarde: haber visto reconocido y contado 30 orejas de indios e igual número de genitales que el señor comandante general don Ramón de Castro hizo ver al público el 19 del mes actual cuyo día llegó con ellas el sargento de la compañía de Laredo“.

Esto no respondía al odio o al deseo de mutilar a los enemigos caídos, sino a una cuestión práctica. De esta manera, los oficiales podían corroborar la veracidad de los informes presentados respecto de los combates y encuentros con enemigos apaches o de cualquier otra nación india. Con las orejas cortadas, se podía comprobar que el número de bajas causadas se ajustaba al informe, y no era fruto de un aumento de las mismas en busca de méritos o gloria. Al presentar, junto con las orejas, los genitales de los guerreros muertos, se pretendía demostrar que todos los enemigos muertos eran hombres adultos y que tampoco se había engrosado el número de bajas añadiendo a ellas las cabezas de no combatientes, mujeres y niños.

La documentación del Archivo General de Simancas sobre el encuentro del arroyo de Palo Blanco brinda además completa información sobre un aspecto poco conocido: qué ocurría y cómo se trataba a los cautivos recuperados de manos de los apaches. En la acción en la que murió Zapato Malo, las tropas españolas lograron liberar a un cautivo de 15 ó 16 años, que dijo llamarse Tomás Lerma.

Las preguntas que hizo al cautivo el capitán José María Echegaray, revelaron datos interesantes sobre la situación militar en la provincia. Lerma, además de a cuestiones sobre el combate mismo, respondió a preguntas sobre las intenciones que llevaba la banda de Zapato Malo, sobre el comercio que los apaches lipanes efectuaban en Nacogdoches, sobre otros jefes apaches lipanes, como El Canoso, Chiquito y José Lombraña [el jefe que había logrado evadirse de la villa de Santa Rosa donde tantos de sus guerreros perdieron la vida]. De ese hecho se puede deducir que los guerreros abatidos en San Miguel [San Miguel Creek, al sur de San Antonio, Texas] el verano del año anterior, no eran El Canoso y Lombraña. Las intenciones de Zapato Malo eran peores que una simple expedición de saqueo ya que, según el cautivo, oyó a Zapato Malo que iba a robar caballos e ir al cañón de San Sabá, que allí enviarían emisarios para que se unieran todos los lipanes, lipiyanes y mescaleros quienes unidos, vendrían al valle de Santa Rosa, quemarían las viviendas y se llevarían los caballos, para dejarlos en el cañón e ir a la villa de Laredo, donde robarían pólvora y matarían a todos los españoles. También oyó decir a Zapato Sax que, o acababan con los españoles o éstos con ellos; que ni unos ni otros podían andar libres; que, aunque a él lo mataran o muriera, mantendrían la guerra hasta acabar los unos con los otros. Que una vez  se haya llevado  la pólvora y destruir Laredo, irían a donde las naciones del Norte a hacer trueque.

El interrogatorio se desarrolló en estos términos: En día mes y año expresado compareció ante mí y testigos de asistencia el cautivo expresado en el auto antecedente y, habiéndole preguntado qué edad tenía, si se confesaba y conocía lo que grava el alma el pecado de jurar en falso dijo: Que tenía 15 ó 16 años, que antes de ser cautivo se confesaba y, hallándolo con suficiente conocimiento de la religión, le hice levantar la mano derecha y, preguntado juráis a Dios y a la señal de la Cruz decir verdad sobre el punto de que os voy a interrogar, dijo: Sí, juro.

Preguntado su nombre, patria y religión, dijo que se llama Tomás Lerma, que es natural de la villa de Mier [hoy Ciudad Mier, municipio de Mier, Tamaulipas], de la provincia de la colonia del Nuevo Santander [abarcaba el actual estado de Tamaulipas, parte del estado de Nuevo León; los dos en México; y la parte sur de Texas comprendida entre los ríos Bravo y Nueces], de religión católica.

Preguntado por qué motivo usa el traje que visten los indios de la nación apache dijo: Que el usar del vestido de los indios ha sido porque hace un año y ocho meses que, hallándose de pastor cuidando del ganado menor en el paraje nombrado Agua Nueva [?], el indio capitán lipán Zapato Sax, con muchos gandules de la misma nación, que no contó, le cautivaron y llevaron al río Puerco [hoy Colorado, Texas. No confundir con el Colorado de Arizona], en donde estaba la ranchería, de allí pasó con todos al Norte, según decían, a tratar con las naciones de Nacogdoches [Nacogdoches County, Texas], que después bajaron al río de Guadalupe [nace en el Kerr County, Texas y desemboca en la Bahía de San Antonio, Texas], desde donde se vinieron como al año de cautivo al cañón de San Sabá [San Saba County, Texas], en donde han permanecido una veces arriba de él y otras abajo, haciendo hoy 20 días que dejó la ranchería en la despoblada misión de arriba más acá del cañón de San Sabá. El mismo tiempo que hace que, con su amo el capitán Zapato Sax y 29 gandules, salieron para entrar en la Colonia del Nuevo Santander, para donde iban a campaña, según decían. Que, para llegar cerca de la villa de Reinosa [hoy Reynosa, Tamaulipas], tardaron 10 días, manteniéndose el siguiente en aquellas inmediaciones y en este salieron de Reinosa como 20 paisanos a pelear, pero, aunque lo lograron al instante, arrancaron dejando muerto a uno y lleváronse otro herido y, como los indios quedaron en aquel terreno, quitaron la cabellera y ropa al paisano muerto. Se dirigieron a la costa y, viendo que no encontraban caballadas, les oyó decir que ya marchaban para tierra, y en esto dieron vuelta y caminaron por un llano sin agua dos días, y al tercero de poco andar se encontraron unos charcos y en ellos se mantuvieron todo el día; para en la tarde, ocho de ellos, no pudiendo aguantar el hambre, se marcharon para tierra por delante de los demás y antes de amanecer llegaron a un arroyo en donde se detuvieron a beber agua y pasado a ponerse los zapatos, que desde éste se adelantaron cinco para buscar jabalíes y esperarlos a ellos, y, saliendo a poco rato ya repartidos los demás indios, buscando conejos y jabalíes, pues ya había amanecido, la neblina no les permitió ver nada y solo encontraron una porción de guiotes [también llamados vástagos, una planta], que, unidos al instante, hicieron tres lumbres y asaron, manteniéndose allí hasta que se los comieron y, concluido, se marcharon, pero apenas habían salido cuando oyeron un tropel de caballos y ruido como que hablaban; con esto corrieron los indios y, como el que declara venía atrás de todos ellos, volvió la cara y vio que el ruido lo ocasionaba la tropa que los seguía, pues esta se distinguía bien por haber faltado del todo la neblina. Que los indios decían que corriera y, aunque él lo hacía, no era tan recio como los demás, pero, viendo que los soldados se arrimaban, largó inmediatamente el arco, flechas y cíbolo [piel de bisonte] con que venía cubierto y, yéndose a ellos, les decía que era cautivo y, subiéndolo en las ancas de un caballo un vecino de Reinosa, quedó con este cuidando los caballos con los demás paisanos que del mismo paraje venían, y el capitán de Laredo don Ramón con sus soldados marchó a alcanzar a los indios, que iban de huida hasta que, habiéndoles matado a cuatro, se pararon e hicieron pie en un mogote [elevación de terreno] de mezquites [árboles] bajos, desde donde hacían su defensa, y allí mismo quedaron muertos todos lo que, concluido, los soldados se dedicaron en ver los cuerpos y puestos agitados bocado arriba. Se fue el capitán don Ramón a las caballadas y preguntó al que declara si allí venían algunos capitanes, a lo que respondió que solo estaba su amo el capitán Zapato Sax; con esta noticia lo llevó al paraje para que lo enseñara y, en efecto, al instante lo señaló, y muchos de los que le conocieron vivo por el pie sacaron que era el mismo, por lo que mandó dicho capitán don Ramón cortarle la cabeza y el pie derecho, por el que se señalaba y había tomado el nombre de Zapato Sax, haciendo al mismo tiempo cortar las orejas no sólo de esta cabeza, sino las de todos los demás, juntamente con los genitales, para manifestar que eran hombres todos, y guardadas estas piezas, recogido armas y pillaje, se marcharon para la villa de Laredo [hoy Nuevo Laredo, Tamaulipas; o Laredo, Webb County, Texas], donde llegaron dos días después del de la función, y en el siguiente al medio día salió para este valle, en donde está desde ayer, que le trajo el sargento Mateo Talamantes con tres soldados.

Preguntado que cuantos indios fueron los que allí vio muertos, dijo que, sumado el capitán Zapato Sax, había 15.

Preguntado que como ha dicho que salieron de la ranchería el capitán Zapato Sax y 29 gandules, cuando, por la cuenta que hace, resulta que ocho salieron del charco donde llevaron después de haber pasado dos días sin agua, cinco en la mañana de la función se adelantaron a matar jabalíes y 15 vio muertos hacen el número de 28, que diga qué hicieron los otros dos indios que faltan para el número de 30. Dijo que cuando vio los cuerpos de los 15 muertos echó de menos dos de los que allí venían, que del uno tiene muy presente que venía atrás con el que declara y que, cuando corrían por el tropel que oyeron, vio que se apartó por un lado retirado de los demás y, cuando el que declara se volvió atrás para incorporarse con los soldados, no le vio y que cree se agazaparía entre el zacatón [pozo de agua] y que lo mismo, considera, haría el otro marchándose por entre éste sin ser visto mientras duró la función, que bien tardaría como dos horas en concluirse.

Preguntado que cómo siendo cautivo los indios, como dice, le trajeron a campaña, y más cuando venían a la provincia de donde le llevaron, dijo que a sus instancias consiguió de su amo Zapato Sax que lo trajera, pues al principio no quería, diciéndole que era muy muchacho y se había de cansar de andar a pie.

Preguntado con qué motivo insistió tanto para venir con los indios, dijo que su insistencia para venir con ellos era por haberles oído decir que venían a Reinosa y a la costa, y con este motivo pensó se le proporcionaría ver a su madre y hermanos, que están en El Cántaro [Cerro El Cántaro, Tamaulipas], saliendo del poder de los indios.

Preguntado si oyó decir cuál era el fin con que venía el Zapato Sax con sus gandules, dijo que sí oyó a su amo que iba a traer caballada a la Colonia, irse al cañón de San Sabá, que allí harían correos para que se juntaran todos los lipanes, lipiyanes y mescaleros que, unidos todos, vendrían a este valle de Santa Rosa, quemarían los jacales [cabañas] y se llevarían la caballada, que ésta la irían a dejar en el cañón y se pasarían al instante a la villa de Laredo, donde se sacarían la pólvora y matarían a todos los españoles de aquel lugar. Que también oyó muchas veces decir a su amo el capitán Zapato Sax [pues éste era, el de todas las broncas, el que animaba y hacía estas cuentas] que se hicieran el ánimo de acabar con los españoles o que estos los acabaran a ellos, para que unos ni otros anduvieran toda la tierra con libertad, y solo así se lograban buenas paces, aconsejándoles que, aunque a él lo mataran o se muriera, no se dieran de ningún modo, sino que mantuvieran la guerra hasta acabarse unos u otros. Que, logrado el llevarse la pólvora y acabar con el Laredo, se irían a las naciones del Norte a cambalachar.

Preguntado si cuando fue con todos los indios a tratar con los de Nacogdoches entraron en esta población que explique de qué nación eran aquellos y a qué fue reducido el cambalache o comercio que tuvieron con ellos, dijo: Que no entraron en Nagcodoches, sino que, muy distante, quedaron aguardando a los indios que con dos de su nación mandaron llamarlos, y a los 8 días vinieron todos con sus familias y unidos caminaron para dentro hasta parar a distancia de 10 leguas [48 km] de Nacogdoches según se explica oyó decir. Que el nombre de la nación que vino no supo, pero les vio a todos una raya en la frente que les paraba en la nariz y una ruedita en ambos carrillos y que lo que vio de comercio o cambalache era que los indios lipanes daban a los de la raya caballos y mulas y éstos a los lipanes fusiles, pólvora, balas, pesadas cuentas de colores, camisones pintos y tabaco.

Preguntado a cuánto regresaron y bajaron al río de Guadalupe y si se quedaron allí algunos indios de los que fueron a este cambalache, dijo que sí quedó el capitán El Canoso con su gente, en compañía de los indios que tiene dicho de la raya en la frente, y solo fueron a Guadalupe con los suyos los capitanes Lombraña y su amo Zapato Sax.

Preguntado después si no volvió a unirse con los demás lipanes el capitán El Canoso con su gente, dijo que, en el año pasado, en los calores, vino El Canoso con los demás lipanes que, unidos todos, se partió la gente quedando la mitad para ir a la cíbola [caza del bisonte] con el capitán Chiquito, Lombraña y Zapato Sax, marchándose al instante El Canoso con la otra mitad, diciendo venía a campaña contra los españoles, que este no tardó mucho tiempo en regresar, aún antes de haber salido los capitanes dichos a la cíbola, y en esta campaña que hizo trajo mucha caballada y cautivos y, sin dilatarse, marchó para Nacogdoches, llevándose toda su presa, y hasta ahora no ha sabido más de él.

Preguntado si supo de donde había llevado el capitán El Canoso la caballada y cautivos que tiene dicho, dijo que sí oyó decir que por los vallecitos de Sabinas [Coahuila] y todos los parajes de por ahí las había cogido, robado las caballadas y muerto a muchos españoles.

Preguntando donde quedó el capitán Chiquito cuando fueron al cambalache de las naciones de Nacogdoches, pues no le mienta en los que quedaron ni en los que se volvieron a Guadalupe, dijo que fue el referido capitán antes de salir los demás se marchó con su gente a hacer, según oyó decir, sus cambalaches al presidio del Norte [hoy Ojinaga, Chihuahua], y cuando volvieron [que fue después que ya regresaron los demás de Nacogdoches] dijeron también que los cautivos que llevaron, entre ellos un sobrino del que declara, cautivado en el mismo tiempo, llamado Ignacio Chiapa, no habían traído ninguno por haberlos cambalacheado por caballos con los españoles.

Preguntado si no ha salido en otra ocasión con los indios a campaña dijo que para acá es la primera, pero que a los comanches hizo otra campaña.

Preguntado si, cuando los indios hacían sus campañas contra los españoles, les oía decir lo que habían hecho cuando regresaban a su ranchería dijo que sí, les oyó decir alguna en que venían a robar caballada, pero que no les oyó contar más función que una que viniendo muchos indios para hacer campaña, se encontraron en un arroyo que después ha oído decir se llama San Miguel [San Miguel Creek, al sur de San Antonio, Texas] y en él los atacaron unos soldados, y en esta pelea dejaron muertos tres y que lipanes solo murieron dos, y salió uno herido, al cual lo mataron ahora los soldados de Laredo, y con este motivo de la muerte de los indios ya no siguieron la campaña.

Preguntado si supo qué capitán venía mandando esta indiada dijo que no vino ningún capitán [jefe apache] sino que ellos solos vinieron.

Preguntado si supo cuándo una mujer cautiva se les huyó a los indios dijo que sí, que estando arriba del San Sabá se les vino, y los indios la echaron menos, pero no la siguieron.

Preguntado si no oyó decir de donde era esa cautiva y qué indio era su amo dijo que por ella misma supo que era casada y del real de Vallecillos, que su amo era uno de aquellos indios de quien no supo su nombre.

Preguntado qué capitanes quedaron en la ranchería que salió de ella, que indiada a su parecer habría y si estos estaban bien provistos de caballada, armas, pólvora y balas dijo que no dejó más en la ranchería que al capitán Chiquito y que la indiada de armas le parece que serán como 200 los que dejó, y que estos estaban bien provistos de flechas, fusiles y chimales [escudos] pero pólvora, balas y caballos tienen muy pocos.

Preguntado que a dónde dejó o había marchado el capitán Lombraña, pues no quedó en la ranchería, dijo que cuando fueron a la carne en estos últimos fríos les dieron los comanches un golpe y de este salió herido Lombraña, y allí mismo, en la ranchería, murió de esta resulta a pocos días, habiendo quedado en aquel golpe otros dos indios muertos de la nación lipana.

Preguntado si sabe qué número de indios gandules llevó el capitán El Canoso cuando se marchó para Nacogdoches dijo que le parece llevaría como 100 indios sin contar las familias de mujeres y muchachos.

Preguntado si sabe cuántos capitanes son los que hay en la actualidad entre todos los lipanes dijo: que sabe que solo han quedado el capitán Chiquito y El Canoso y hechas las preguntas y repreguntas necesarias dijo no tenía más que decir; leída que le fue esta su declaración, expuso ser la misma que ha producido, sin tener que añadir ni quitar cosa alguna, que lo que ha dicho es la verdad a cargo del juramento que tiene hecho, en que se afirmó y ratificó, y, por no saber firmar, hizo la señal de la cruz y lo firmé yo con testigos de asistencia.

José María de Echegaray, de asistencia José Cayetano Treviño, de asistencia Telesforo Guadiana. En el mismo día mes y año referido, yo, el capitán don José María de Echegaray, en virtud de estar concluida la declaración en los términos prevenidos mando se pase original a las superiores manos del señor comandante general e inspector don Ramón de Castro en ocho hojas útiles y para que conste lo puse por diligencia que firmé. José María Echegaray“).

* El 8 de abril, los jefes apaches llaneros lipiyanes El Natagé y Picax-endé (El Calvo) llegan con varios Cacique apache - Claudio Linatide sus seguidores al presidio de El Paso del Norte (Ciudad Juárez, Chihuahua) donde acampan durante seis días. (El comandante Diego Díaz se esmera en tratarlos bien, reuniéndose con ellos y dándoles pequeños obsequios. Los apaches piden víveres, indicando que jamás habían hecho daño alguno en Nuevo México ni han atacado sus fronteras al contrario que los mescaleros. Aunque admiten haber realizado depredaciones en las provincias orientales debido a que habían sufrido continuas persecuciones por parte de los soldados de Texas y Coahuila, quienes han matado a un hermano de Picax-endé [El Calvo] y apresado a varios de sus hijos. No obstante, los jefes lipiyanes prometen que, en lo sucesivo, dejarán de hostigar las provincias fronterizas. Debido a la distancia que hay entre sus tierras y el Paso del Norte y el hecho de tener frecuentes choques con los comanches, los lipiyanes no podrían visitar al comandante Díaz a menudo pero prometen hacerlo siempre que puedan, teniéndole informado sobre cualquier novedad importante que ocurra en las llanuras. Si los españoles necesitasen contactar con Picax-endé [El Calvo] o El Natagé, lo podían hacer a través de los mescaleros quienes conocían bien el emplazamiento de las rancherías lipiyanes. Los dos jefes insisten en que siempre habían deseado establecer una paz duradera con los españoles. Es obvio que los apaches llaneros se sentían presionados por los comanches y deseaban conseguir la protección de los españoles. Lo que inquietaba a Díaz era el hecho de que dos utes acompañaban a Picax-endé [El Calvo] y El Natagé afirmando que les unía una estrecha amistad con dicha tribu. En sus conversaciones con los apaches, Díaz insinuó que era contrario a los comanches y al oír eso, los dos jefes le dijeron que para la cacería anual de búfalos pensaban reunir una formidable junta de lipiyanes, lipanes, natagés y utes que congregaría más de 2.000 guerreros.  Anunciaron que tenían la intención de efectuar una campaña contra los comanches en sus propias tierras en el lugar conocido como la Picota y vengar el golpe que éstos habían infringido a los lipanes el año anterior. Es más, los apaches aseguraban que los comanches no eran tan numerosos y aunque durante las ferias que se celebraban en Nuevo México los utes aparentaban estar en paz con ellos, en realidad en las llanuras las dos tribus eran enemigos mortales. En su respuesta al capitán Díaz, el comandante general Nava afirmó que era difícil averiguar si Picax-endé [El Calvo] y El Natagé cumplirían con su palabra. Por lo tanto Nava estimaba que era importante que cuando los lipiyanes volviesen a visitar a Díaz, éste, a través de los mescaleros pacíficos, los atrajera para que se estableciesen cerca de alguno de los presidios de Nuevo México. Dicho oficial debía indicarles que su situación en las llanuras era muy expuesta a los comanches y a las expediciones punitivas de las tropas españolas que operaban desde Texas independientemente de las guarniciones de Nueva Vizcaya y Nuevo México. Asimismo, además de unirse a los apaches pacíficos no debían realizar ninguna incursión. En opinión de Nava era inútil tener la promesa de amistad de Picax-endé [El Calvo] y El Natagé si no se avenían a esas condiciones. En cuanto a la supuesta unión de utes y apaches para atacar a los comanches, Nava afirmó que era mejor desconfiar de “todo yndio de raza Apache en el punto de Cumanches, pues sabe Vm la rivalidad de las dos Naciones“).

* En la primavera, el gobernador de Nuevo México, Fernando de la Concha, acuerda New Pastures - David Nordahlcon Taschelnate y los subjefes Josef y Campanita que acerquen sus rancherías a El Sabinal (Sabinal, Socorro County, New Mexico) para poder efectuar la siembra. (El 28 de mayo llegaron al pueblo con varios de sus hombres asegurando a los españoles que para el 18 de abril tendrían a todos los miembros de sus bandas en el punto de reunión. El plan del gobernador era instalar a los apaches en dos poblaciones situadas en orillas opuestas del Río Grande a 10 km de El Sabinal. La población española vecina del distrito de Río Abajo [Valencia County, New Mexico] contribuyó a construir chozas y facilitar el ganado mayor y menor, necesario para crear una ganadería estable para los apaches. El gobernador Concha estaba convencido de que era el único medio de lograr una paz duradera en las provincias internas. Afirmó que: “la viveza natural de los apaches, auxiliada con los útiles necesarios para la labranza junto con ganado para establecer la cría, adelantarían mucho y experimentarían las ventajas de una vida uniforme, tranquila y llena de comodidad respecto a la que constantemente sufren“. Concha expresó su esperanza de que los demás apaches que se hallaban en las sierras “desnudos y sin tener que comer otra cosa que las simples producciones del campo, o algo de los robos, [ellos] viesen las ventajas de la vida sedentaria y de este modo [yo] se [que] por algunos insultos que ha sufrido [de] la Nación de los Apaches situados en la Sierra de Gila, ha perseguido a éstos con tal tesón y esfuerzo, que según los partes que me ha dado de palabra y por escrito el intérprete de la misma Nación Francisco García que ha acompañado a los Navajoes en el mayor número de sus campañas, resulta que éstos habían muerto y hecho prisioneros 61 piezas de los Gileños desde el día 8 de abril de este año hasta el 21 de Junio próximo pasado. Por una bárbara costumbre establecida entre ellos han sacrificado a todos los adultos y solo se han quedado con los párvulos [niños] para que les sirvan en lo sucesivo en calidad de criados“. La reacción de esta banda de gileños no se dejó esperar y el 1 de julio, un jefe llamado Napuchili, conocido por los españoles como Tecolote, acompañado de ocho de sus hombres bien montados y armados se presentó en uno de los asentamientos navajos y expresaron el deseo de negociar una paz con los navajos, sin embargo, éstos sospecharon de sus verdaderas intenciones y optaron por expulsarles).

* En junio, los españoles permiten al jefe apache chokonen Tadiya (Estadiya), ir al presidio de Janos (Chihuahua) con ocho guerreros para pasar 30 días para visitar a su familia. (Mientras tanto, después de una breve estancia en Namiquipa [Chihuahua], el apache chihenne Ojos Colorados se trasladó a San Buenaventura [municipio de Buenaventura, Chihuahua], donde actuó como aliado e informante de los españoles. Después se le permitiría residir permanentemente en Janos a partir de 1796 pero antes visitó Namiquipa y Santa Clara [los dos en el municipio de Namiquipa, Chihuahua] siendo vigilado por un soldado y un intérprete.

Cuando se producía un robo, los funcionarios españoles no siempre tenían éxito en determinar quiénes eran los autores o dónde se escondían, a pesar de la extensa red de comunicaciones existente entre las rancherías de apaches pacíficos. Los españoles se negaban a aplicar penas de manera indiscriminada, queriendo sólo buscar a los autores materiales, para no exaltar al resto, lo que lo resultaba extremadamente complejo. Apaches de diferentes rancherías se unían para cometer robos menores.

A mediados de julio, una patrulla española sorprendió a unos apaches del Carrizal [municipio de Ahumada, Chihuahua] que estaban acampados en el río Santa María, cerca de Velarde [municipio de Buenaventura, Chihuahua] con cinco caballos robados. Incluso un ”leal” apache como el hermano de Ojos Colorados, que había robado tres caballos del presidio de San Buenaventura [municipio de Buenaventura, Chihuahua], se entregó a tales actividades. El mismo Ojos Colorados estuvo bajo sospecha cuando los movimientos de sus rancherías no concordaban con los deseos de los españoles.

Algunos apaches residentes en presidios de Chihuahua se trasladaban al estado vecino de Sonora para incursionar. Selchidé, hermano del jefe Pisago, fue detectado varias veces en Sonora, siendo en general hostil, viviendo más al sur de Janos). 

* El 2 de julio, una banda apache mata a un hombre que caminaba de Tecoripa (municipio de La Colorada, Sonora) al presidio de San Javier (municipio de Cucurpe, Sonora), robando en las inmediaciones de ambas poblaciones 31 caballos y mulas, y 30 vacas.

* El 18 de julio, apaches lipanes se llevan dos vacas y cuatro caballos del pueblo de Los Álamos (municipio de Morelos, Coahuila) dejando atrás a los perseguidores.

* Del día 1 de agosto al 11 de septiembre, permanece en campaña un destacamento de 130 hombres a las órdenes del capitán Pedro Mata Biñolas, operando junto a otro de Nueva Vizcaya, habiendo atacado cuatro veces a los apaches lipanes en las Sierras de Santa Teresa (?), Mogollón (Mogollon Mountains, Grant y Catron Counties, New Mexico) y San Francisco (San Francisco Mountains, Catron County, New Mexico), dando muerte a seis guerreros y cuatro mujeres, y haciendo prisioneros a 32 apaches, incluidos cinco guerreros. (Como resultado de la campaña realizada por el destacamento del capitán Pedro Mata Biñolas pide establecerse en paz el apache gileño Amel con su ranchería compuesta de 16 personas).

* El 9 de septiembre, un grupo de pimas de la compañía de Tubac (Santa Cruz County, Arizona) da muerte a tres apaches que perseguía, llegando al Puerto de los Muchachos (Pima County, Arizona), donde había más de ellos pero durante la acción, los pimas pierden tres bestias ensilladas. (El teniente José Ignacio Moraga salió del presidio de Tucson [Pima County, Arizona] persiguiendo a seis apaches que habían destrozado una milpa [terreno de cultivo dedicado al maíz] en el pueblo de San Javier [San Xavier, Pima County, Arizona] y, al llegar a la Sierra de los Muertos (?), desde lo alto les dijeron que querían la paz y enviarían un emisario al presidio para hablar).

* Del 25 de septiembre al 17 de noviembre, permanece en campaña el teniente coronelapache-baby-ben-wittick José Sáenz Rico, inspeccionando las Sierras Mogollón (Mogollon Mountains, Grant y Catron Counties, New Mexico); San Francisco (San Francisco Mountains, Catron County, New Mexico) y la Florida (Florida Mountains, Luna County, New Mexico), matando a cuatro guerreros y a dos mujeres apaches, y capturando a cinco mujeres y niños pequeños.

* El 29 de noviembre, los apaches se llevan del pueblo de Guachinero (?) cuatro bestias. (Tras ellos fueron un grupo de indios ópatas pero son rechazados por los apaches).

* Este año, destacamentos de soldados españoles son enviados a someter a los apaches que no residen en los presidios, para acabar con ellos o forzarlos a ir hacia el norte, a zonas no controladas por los españoles.

* A finales de año, la población apache en el presidio de Janos (Chihuahua) era de 450 apaches, repartidos en 9 ó 10 rancherías.

1793

* El 17 de enero, soldados españoles al mando del capitán Carrasco atacan a un grupo de apaches lipanes que habían estado hostigando las haciendas y caballadas de las inmediaciones de la ciudad de Durango ([Victoria de Durango, Durango]. El encuentro tuvo lugar en el llamado Paraje del Mobanito, cerca del Real de Mapimí [municipio de Mapimí, Durango]. Las cabezas de 12 guerreros y tres mujeres de apaches lipanes, fueron remitidas al comandante general de las Provincias de Occidente, Pedro de Nava, pero otros siete apaches lipanes lograron escapar gracias a la velocidad de sus caballos. Durante la acción resultó herido grave el sargento Agustín Fernández, pero se liberó a cuatro cautivos y más de 400 cabezas de ganado. De forma casi simultánea, otra patrulla, al mando del capitán Manuel Rengel, dio muerte a nueve guerreros y cuatro mujeres).

* En enero, una patrulla española al mando del teniente Nicolás Leiva, regresa al presidio de Santa Gertrudis de Altar (Sonora) tras una expedición en la que habían matado a un apache y capturado a cuatro mujeres. (El invierno dificultaba las operaciones, ya que la nieve y la lluvia borraban los rastros y hacían complicado dar con las partidas de guerra de los apaches chiricahuas. Relativo éxito tuvo el teniente Belderraín y sus hombres de Tucson [Pima County, Arizona], cuando apoyados por los apaches gileños del jefe Nautimilce, mataron a siete apaches y lograron que dos rancherías de 69 personas aceptaran la paz).

* El 10 de enero, un ataque apache cuesta la vida a cinco arrieros no muy lejos del presidio de San Carlos de Buenavista ([Sonora]. Una partida de vecinos logró dar muerte a uno de los guerreros apaches que habían llevado a cabo el ataque, pero el resto desapareció en las sierras. Los apaches, además de dar muerte a los arrieros, terminaron con la vida de los 21 animales que estos llevaban).

* El 27 de enero, huye de Bacoachi (Sonora) el apache chokonen Tadiya o Fadilla, junto a sieteThrough The Pass - Mark Martensen hombres y tres mujeres. (Hasta entonces habían vivido en paz, pero tras la huida, realizaron una serie de incursiones en las que mataron a varias personas: el 4 de marzo robaron varias reses en las cercanías del pueblo de Chinapa [municipio de Arizpe, Sonora], pero los vecinos indios ópatas las recuperaron, pese a morir dos; el día 8 de marzo, atacaron a tres vecinos de la hacienda de Bacaoachi [?, no confundir con Bacoachi], matando a uno pero, perseguidos por varias patrullas, se presentaron todos, en el presidio de Janos [Chihuahua] dispuestos a sufrir el castigo que se les imponga. Fueron llevados a Ciudad México con otros prisioneros).

* Este año, Fernando de la Concha, gobernador de Nuevo México, lidera una expedición contra los apaches.

* Este año, los españoles pierden a dos importantes aliados. (En julio, el jefe comanche Ecueracapa es gravemente herido en una batalla con los pawnees falleciendo poco después, sustituido por otro jefe que mantendría la alianza con los españoles contra los apaches. El otro caso se trata de uno de los jefes más importantes de los navajos ya que, después de varios años de estrecha colaboración con los españoles, el 24 de octubre, Antonio el Pinto fallece a consecuencia de una herida sufrida días antes cuando una flecha apache le atraviesa la garganta, suceso que ocurrió durante una incursión de los navajos contra los gileños. La cooperación de los navajos continuaría hasta abril de 1796 cuando la expansión española por sus tierras, en el oeste de Nuevo México, originó el inicio de nuevas hostilidades).

* El 9 de febrero, se presentan en Chihuahua tres apaches lipanes que habían ido a El Paso del Norte (hoy Ciudad Juárez, Chihuahua) solicitando la paz en las cuatro provincias de Coahuila, Texas, Nuevo León y Nuevo Santander. (Pedro de Nava dijo a los apaches lipanes que se fueran y volvieran más tarde para informarles de la decisión del virrey, advirtiéndoles de que mientras tanto no hicieran incursiones.

En julio volvieron los lipanes con su jefe Chu-Ubiqué [Pino Blanco y Moreno] a los que Nava regaló algunos presentes y excusó la tardanza en la contestación del virrey por la larga distancia hasta la capital. Mientras tanto, Nava tuvo que ir a Sonora en septiembre, dejando el asunto de la paz al oficial más antiguo. En su ausencia regresaron nuevamente los lipanes, y al retirarse de Chihuahua, los apaches mescaleros mataron a dos hombres y a una mujer lipanes, como señal de que preferían más la amistad con los españoles que con ellos).

* En la primavera, una patrulla española pierde tres hombres al caer en una emboscada de los apaches lipanes, mientras perseguía al grupo de guerreros que había matado, días antes, a un pastor en la provincia de Sonora. (La posterior persecución, en la que intervinieron patrullas de tres presidios diferentes, no tuvo éxito porque una densa niebla permitió que los apaches lipanes, autores de las cuatro muertes, escaparan sin sufrir apenas daños).

* En la primavera, los apaches roban en el pueblo de Tubutania (municipio de Altar, Sonora) 20 caballos y mulas, saliendo una compañía de indios pimas tras ellos, recuperando estas caballerías y dos animales más.

* En la primavera, un destacamento de 105 hombres al mando del teniente José Ignacio Moraga permanece en campaña contra los apaches durante 40 días, matando a dos muchachos, hiriendo a un guerrero y apresando a una mujer con cinco criaturas. (Debido al mal tiempo y a la huida de los apaches, tienen que regresar. Lo mismo ocurrió, en las mismas fechas, con una patrulla del presidio de Tucson [Pima County, Arizona] mandada por el alférez Juan Felipe Bederrain, que persiguió a cuatro apaches que se acercaron a las inmediaciones del presidio, dando muerte a una mujer y a un muchacho, y haciendo  prisioneros a los otros dos).

* En abril, Pedro de Nava, comandante general de las Provincias de Occidente, informa que los ataques apaches se han cobrado la vida de nueve españoles en la provincia de Sonora y de 31 en Nueva Vizcaya, a los que hay que añadir tres muertos más en Nuevo México. (Además, los apaches robaron más de 600 cabezas de ganado. Las tropas españolas, por su parte, habían dado muerte a 66 indios, y rescatado una cantidad de bestias muy similar al número de animales robados).

* El 2 de mayo, Pedro de Nava realiza un informe, que incluye las estadísticas de las Wash Day - Don Crowleyrancherías apaches cercanas a los presidios de Sonora, Nuevo México y Nueva Vizcaya, con los integrantes de las rancherías y el nombre de sus jefes:

Bacoachi [Sonora]: Nayic, 25 hombres, y 56 mujeres y niños. Total: 81 chiricahuas.
Fronteras [Sonora]: Antil, 15 hombres, y 40 mujeres y niños. Total: 55 chiricahuas.
Tucson [Sonora]: Naultilmiti, 25 hombres, y 61 mujeres y niños. Total: 86 chiricahuas.
El Sabinal [Nuevo México]: Hansjeni.
El Sabinal [Nuevo México]: José Palpata, 54 hombres, y 172 mujeres y niños. Total: 226 chiricahuas.
Janos [Nueva Vizcaya]: Campin, 26 hombres, y 53 mujeres y niños. Total: 79 chiricahuas.
Janos [Nueva Vizcaya]: Tusegoslan, 11 hombres, y 41 mujeres y niños. Total: 52 chiricahuas.
Janos [Nueva Vizcaya]: Caluló, 7 hombres, y 16 mujeres y niños. Total: 23 chiricahuas.
Janos [Nueva Vizcaya]: Quisfal, 12 hombres, y 29 mujeres y niños. Total: 41 chiricahuas.
Janos [Nueva Vizcaya]: Víbora, 25 hombres, y 91 mujeres y niños. Total: 116 chiricahuas.
Janos [Nueva Vizcaya]: Quetlamanchá, 4 hombres, y 13 mujeres y niños. Total: 17 chiricahuas.
Janos [Nueva Vizcaya]: Bacohindil, 11 hombres, y 16 mujeres y niños. Total: 27 chiricahuas.
Janos [Nueva Vizcaya]: Juan Quenisnos, 15 hombres, y 38 mujeres y niños. Total: 53 chiricahuas.
El Carrizal [Nueva Vizcaya]: Jasquielmate y Vicasiete, 36 hombres, y 87 mujeres y niños. Total: 123 chiricahuas.
El Carrizal [Nueva Vizcaya]: Zapantli, 34 hombres, y 44 mujeres y niños. Total: 78 chiricahuas.
San Elizario [Nueva Vizcaya]: Franan, 15 hombres, y 48 mujeres y niños. Total: 63 faraones.
Presidio del Norte [Nueva Vizcaya]: Natagé, Alegría, Vicente, Camino Verde, Montera Blanca, Víctor el Bermejo, Joseph, y Joaquín. Pedro de Nava estimó que las ocho rancherías sumaban de 230 a 250 guerreros. Como los padrones tenían un promedio de 2,6 mujeres y niños por cada adulto masculino, se asumió que la población total de apaches mescaleros sumaban entre 800 y 900 personas. No había recuento por la desconfianza que manifestaban cuando los españoles intentaban hacerlo, no queriendo permanecer en sus rancherías.

(En total eran unos 2.000 apaches residentes en ocho “establecimientos de paz”, de los cuales 560 eran guerreros. Muchos más seguirían asentándose durante las próximas décadas. Con menos bandas apaches hostiles y más aliados apaches para luchar contra ellos, los españoles tuvieron más éxito en dominar a las bandas apaches todavía hostiles. A éstos, los españoles les enviaban cautivos para trabajar en las plantaciones de azúcar de Cuba).

* En agosto, el apache El Padre, hermano de leal Tetsegoslán, informa a lasApache Brave - Joe Mueller autoridades españolas, que el jefe chihenne o mimbreño Ojos Colorados, que reside en San Buenaventura (municipio de Buenaventura, Chihuahua) planea una revuelta y que está constantemente instigando a otros apaches a que abandonen los presidios y regresen a sus territorios. (No se sabe el motivo de esa denuncia pero Ojos Colorados siguió residiendo en San Buenaventura).

* En septiembre, se produce un enfrentamiento entre apaches y fuerzas españolas en la Sierra de Enmedio (municipio de Ascensión, Chihuahua), cuando una mujer apache capturada informa que dos guerreros habían hecho un regalo de caballos robados de San Buenaventura a Ojos Colorados. (Sea cual fuese la verdad, las autoridades españolas sofocaron rápidamente el descontento, que para diciembre había llegado a su fin; mientras que Ojos Colorados continuó ayudando a los españoles en la búsqueda de apaches hostiles.

La preocupación de Ojos Colorados pudo deberse a la disminución de la población apache en Janos [Chihuahua]. Entre julio y noviembre bajó un 9%. En julio había 487 apaches; en agosto 477; en noviembre 442 [no existen registros de septiembre y octubre] repartidos en 10 rancherías. El próximo censo sería el de marzo de 1794, que registró un aumento de 496 apaches repartidos en 11 rancherías).

1794

* En enero y febrero, el teniente Valdés, al mando de un destacamento de Janos (Chihuahua), recorre las sierras cercanas en las que da muerte a 12 apaches, hace 58 prisioneros y lleva pacíficamente a una familia de ocho personas, sufriendo dos soldados heridos. (En otro incidente, un numeroso grupo de apaches llegó al presidio de San Elizario [El Paso County, Texas] solicitando la paz. El capitán Manuel Vidal de Lorca les dijo las condiciones, ante lo cual huyeron furtivamente. El capitán los persiguió y atacó una ranchería, dando muerte a dos guerreros y a tres mujeres, sufriendo cinco soldados heridos. Continuó Vidal hacia las rancherías de los jefes Barrios, Maya y Maseachi para atacarles en la Sierra de Órganos [Organ Mountains, Doña Ana County, New Mexico], pero allí fue sorprendido por un gran grupo de apaches, que mataron a nueve soldados y a cuatro civiles armados, hiriendo y capturando al alférez Antonio Arce y a 10 hombres más. Días más tarde se presentaron unos apaches en El Paso del Norte [hoy Ciudad Juárez, Chihuahua] para intercambiar los prisioneros por otros de los suyos).

* Este año, los españoles envían una collera con 95 prisioneros apaches hacia Ciudad de México, falleciendo 14 de alguna enfermedad epidémica, casi de inmediato. (Sólo 61 de ellos llegaron a ver las cárceles de la capital mexicana durante su larga marcha. Tres años más tarde, un informe fechado en Vercacruz indicaba que sólo 28 de los 61 apaches habían sobrevivido a bordo de los buques con destino a La Habana. Una vez allí, algunas mujeres apaches trabajaban en hogares españoles, talleres textiles y en plantaciones, mientras que los hombres eran obligados a trabajar en la fortificación de La Habana).

* Este año, unos apaches roban 20 caballos y mulas a Rafael Téllez en Ysleta (El Paso County, Texas).

 * En marzo, viven en Janos (Chihuahua) 496 apaches en 11 rancherías.

* También en marzo, una banda apache mata a Manuel Fernando Vidal de Lorca, capitán del presidio de San Elizario (El Paso County, Texas).

* El 28 de junio, el coronel Fernando de la Concha señala, antes de ser sustituido por el teniente coronel Fernando Chacón como gobernador de Nuevo México, que casi todos los apaches jicarillas hablan algo de español.

* El 29 de julio, el teniente Nicolás Leiva, sale del presidio de Santa Gertrudis de Altar (Sonora) para realizar una campaña contra los apaches que dura hasta el 12 de agosto, en la que mata a cinco apaches, captura a tres y lleva pacíficamente a cuatro, sufriendo la pérdida de un soldado. (El destacamento del alférez Grijalva, del presidio de San Miguel de Horcasitas [Sonora], salió de campaña, matando a tres apaches, capturando a 20, y provocando que cinco se presentasen pidiendo la paz).

* También el 29 de julio, muere El Compá, un importante líder apache, lo que hace que, cinco noches después, el 3 de agosto, los jefes Pisago y El Padre se vayan de Janos ([Chihuahua]. Juan Diego Compá, uno de sus hijos, asumió el papel de su padre como jefe. Registros incompletos españoles hacen que sea difícil seguir la trayectoria de Juan Diego Compá plenamente, pero él y su familia fueron destinatarios de regalos especiales de los españoles. Cuando Juan Diego Compá se adjudicó el título de “jefe principal“, otros líderes apaches se quejaron y el comandante del presidio de Janos tuvo que asegurarles que Juan Diego Compá no gozaba de esa condición.

Otro de los hijos de El Compá, Juan José Compá, fue el único apache en asistir a la escuela del presidio de Janos mantenido para los hijos de los soldados. Demostrando un don para la escritura, fue galardonado con una beca de un peso por el comandante. En la década de 1830, la fluidez del uso del español de Juan José Compá, le haría ser un importante mediador entre los apaches y las autoridades mexicanas que trataban de restituir el programa de establecimientos de paz, que fue cerrado anteriormente por su elevado coste. Teniendo en cuenta el título de “general de los apaches“, Juan José Compá ejercería mucha menos influencia que su padre).  

* El 25 de agosto, más de 160 apaches abandonan el presidio de Janos ([Chihuahua]. Los españoles consideran esto un levantamiento, enviando destacamentos en su persecución.

Quizás los apaches se fueron simplemente por seguir la costumbre de dejar un lugar donde ocurría una muerte, para ellos inexplicable, aunque cinco días parece mucho tiempo para permanecer en un lugar con alguna epidemia. En cualquier caso, es probable que El Compá, de unos 50 años, muriera de muerte natural. Los funcionarios no abrieron ninguna investigación y el comandante general de las Provincias Internas, Pedro de Nava expresó su gran pesar por la muerte de El Compá. Según su viuda, la muerte de su marido no influyó en el malestar posterior de los apaches; más bien, los jefes chokonen y El Padre estaban detrás.   

Al menos parte de la huida de los apaches, se puede atribuir a la muerte de El Compá. Se había producido una disminución gradual de los apaches durante varios meses: en abril había 491; en mayo 473; en junio y julio 461; y en agosto 436; un descenso del 9%. El primer descenso tras la muerte de El Compá pudo haber sido estacional, y la marcha de 25 apaches entre el 29 de julio y agosto no es excepcional pero en un recuento, 24 días después, reflejó 276 apaches; y el siguiente informe en octubre registró 275; una reducción de más del 40% desde el 1 de agosto. Obviamente algo había pasado. La población luego aumentó: dos meses después había subido a 338 apaches, y en enero de 1795 se había casi duplicado a 663).

* El 31 de octubre, el teniente Vallés, con 96 soldados e indios ópatas, se encuentra en Chuguichapas (?), en lo más áspero de la Sierra Madre, con la ranchería del jefe Visago y su padre. (Mataron a un guerrero, capturaron a otro, y recuperaron nueve animales. La misma tarde, otros dos destacamentos que colaboraban con Vallés, entraron en acción. El capitán Muñoz se enfrentó en el río Baserao con los huidos de la ranchería de Visago, apresando a un guerrero y a una mujer, perdiendo cuatro soldados que cayeron a la profundidad del cañón, donde murieron a manos de 10 apaches; mientras el alférez Almansa capturó a dos apaches y recuperó tres animales). 

1795

* En enero, el número de residentes apaches en Janos (Chihuahua)Coming Home - David Nordahl es de 663 personas.

* En marzo, el número de residentes apaches en Janos (Chihuahua) había crecido a más de 700 personas. (Debido a los altos costes administrativos, y a causa de la restricción de fondos por la guerra de la Convención contra Francia, las autoridades españolas comenzaron a trasladar rancherías de apaches pacíficos por su alta concentración en torno a los presidios, al menos en el oeste de la Nueva Vizcaya. Instaron a los apaches a volver a sus territorios pero manteniendo la paz que habían observado los últimos años.

La mayoría de los apaches se negaron a irse y los que lo hicieron, volvieron a recoger sus raciones durante el resto del año. Algunos rancherías, como la de Manta Negra [probablemente el Viejo] en el Corral de Piedra, unas veces iban hacia Janos, y otras más lejos, antes de desaparecer. 

Los españoles les dijeron que a las rancherías que se fuesen se les proporcionaría alimentos cuando regresaran más tarde para comerciar o hacer una visita. Los apaches no quedaron convencidos; querían quedarse de forma permanente y respondieron que si les obligaban a irse, se quedarían cerca. Aunque a algunos apaches se les dio caballos para el viaje de regreso a sus propios territorios, todavía se negaron. Esto hizo que el comandante de Janos considerara que ya era muy difícil recuperar los animales. Algunos apaches, como el jefe Pisago, regresaron con tres guerreros, y nueve mujeres y niños, para vivir en Janos en marzo de 1795).

* Este año, los chihennes Vívora y El Güero, y el chokonen Tadiya (¿es el mismo que fue llevado a Ciudad de México en marzo?), obtienen permiso para cazar caballos salvajes en la zona de Santa Clara ([municipio de Namiquipa, Chihuahua]. 16 guerreros, 13 miembros de sus familias, un cabo español y un intérprete, van con ellos).

* Este año, José de Zúñiga, capitán del presidio de Tucson (Pima County, Arizona) determina la ruta a seguir hasta los pueblos Zuñi (Zuni; McKinley y Cibola Counties, New Mexico, y Apache County, Arizona), peligrosa por la presencia de bandas apaches.

* En junio, julio y agosto, la población apache de Janos (Chihuahua) es de casi 850 personas, distribuidos entre 15 rancherías. (Estos apaches residían en diferentes lugares, a una distancia adecuada de Janos. La ranchería de Juan Diego estaba dentro del presidio de Janos; ocho rancherías estaban cerca; otras cuatro estaban en La Boca [municipio de Ignacio Zaragoza, Chihuahua]; dos en el Corral de Piedra [municipio de Guerrero, Chihuahua]; y una en el Corral de Quinteros [?]).  

* A mediados de julio, dos pequeñas partidas de apaches incursionan en Nueva Vizcaya. (Halladas sus huellas fueron perseguidos por 20 hombres de la 3ª Compañía Volante, y 44 de la 4ª, y del presidio de San Carlos [municipio de Manuel Benavides, Chihuahua]. Pensando que los rastros iban hacia el presidio del Príncipe [municipio de Coyame del Sotol, Chihuahua], se avisó al capitán de la 3ª Compañía Volante, José Tovar, que envió al alférez José Urías con 59 hombres, quien siguió la pista hasta la Sierra del Carrizo [municipio de Julimes, Chihuahua], donde entró el 3 de agosto con 27 hombres, dejando el resto cuidando su reata de provisiones. En el interior de la sierra cayó en una emboscada de más de 150 apaches, los cuales, pese a la fuerte resistencia, mataron al oficial y a 22 soldados, escapando sólo cinco soldados heridos, que consiguieron llegar hasta donde estaba su reata de provisiones, pudiendo retirarse.

El otro destacamento del presidio de San Carlos y la 3ª Compañía Volante siguieron sus huellas hasta la sierra de Ojo Caliente donde, el 6 de agosto, hallaron a los mismos apaches pero en mayor número. Los apaches mataron a sus mandos, los alféreces Cayetano Limón y Juan Fernández, y a 31 soldados, en un enfrentamiento de más de 8 horas, salvándose sólo un soldado herido que pudo huir).

* En noviembre, funcionarios españoles reciben información en El Carrizal (municipioApache Portrait - Jim Climents de Ahumada, Chihuahua) de Jasquedegá (también llamado Jasquiedegá) de que el jefe apache El Padre está planeando un levantamiento general tan pronto como Antonio Cordero saliera de Janos ([Chihuahua]. Los motivos de El Padre eran que las propuestas de paz de los españoles eran falsas, los apaches no tenían caballos, y se estaban muriendo de hambre porque las raciones eran escasas. Jasquedegá y otros apaches, sin embargo, no estaban de acuerdo. Las autoridades españolas, a través del jefe El Güero, lograron ponerse en contacto con El Padre, el cual negó todo, afirmando que eran “chismes”  de personas enojadas con él porque había ayudado a los españoles en sus recientes campañas. Afirmó que había sido leal a los españoles siendo aceptada su versión por los españoles).   

1796

* En enero, llega a Janos (Chihuahua) un rumor sobre una inminente rebelión apache Apache Washer Women - Don Crowleydirigida por Dianaltie (Dillanaltie), apache del Carrizal (municipio de Ahumada, Chihuahua) quien supuestamente, estaba formando una gran banda (algunos del Carrizal y otros más de Janos) para atacar el presidio de Janos. (En ese momento, el jefe El Güero, estaba gravemente enfermo, y si llegara a morir, muchos apaches del presidio de Janos se irían como ocurrió cuando falleció El Compá. Las autoridades españolas consideraron que esto era más probable que la rebelión debido a las supersticiones de los apaches. No obstante, parte de ese descontento estaba arraigado por las enfermedades o epidemias. Al año siguiente, la viruela se extendió por Janos y algunos apaches pacíficos se fueron de allí).

* A finales de febrero, apaches mescaleros incursionan por Coahuila, apoderándose de 75 animales, matando a dos pastores. (Los soldados que les siguieron recuperaron los animales, hiriendo a un apache. El 2 de marzo, un destacamento recorrió diferentes sierras sin descubrir rastros de apaches hasta que, el día 11, al bajar de la Sierra del Carmen [municipio de Acuna, Coahuila] para que bebiesen las monturas, se presentaron dos apaches, disponiendo el comandante que un sargento con 25 hombres se apostara en una altura cercana para ver si  venían más apaches, ordenándole que no se moviese para perseguirlos. El sargento al verlos no hizo caso y se adelantó, cayendo en una emboscada, muriendo él y seis soldados sin que el resto del destacamento pudiera llegar a tiempo de socorrerles, por lo que los apaches, favorecidos por la oscuridad de la noche y lo duro del terreno pudieron alejarse. Días más tarde, el destacamento del teniente Múzquiz atacó a los apaches en la sierra de Taxaises [?], desalojándoles de sus posiciones a pesar de su ventajosa situación y su gran número apostados en lo más alto de la escarpada, apoderándose de todas sus tiendas, equipajes y enseres, haciéndoles varios heridos y rescatando a un cautivo, sufriendo la muerte de un ópata y otro herido.  En abril, el alférez Priego atacó a numerosos mescaleros en el paraje de las Encinas, matando a dos de ellos, capturando a siete, y rescatando a un cautivo, y cuando los perseguía hacia el norte, recibió varios mensajes de los mescaleros solicitando la paz, aunque Nava, al enterarse decidió que solo se la daría cuando acabase con ellos).

* En abril, Juan Cortés, comandante del presidio de la Bahía del Espíritu Santo (Goliad County, Texas) envía proceso a Pedro Nava, comandante general de las Provincias Internas, contra José Hernández, habitante de ese presidio por haberse ido a vivir entre los apaches lipanes, ser algo ratero y desertor.

* El 30 de abril, un destacamento sale del presidio de San Elizario (El Paso County, Texas), atacando en la Sierra Cornuda (Cornudas Mountains, Otero County, New Mexico) a unos apaches mescaleros en un enfrentamiento que dura todo el día, matando a 10 de ellos, hiriendo a varios más, que no fue posible apresar por haberse escondido en un larga cueva, capturando a otro, y recuperando 19 caballos. (Pocos días más tarde, el mismo destacamento atacó a un pequeño grupo de apaches, matando a dos, capturando a 17, entre ellos a un subjefe que había dirigido varias acciones, y recuperando 10 caballos. Las compañías volantes de Nueva Vizcaya, que vigilaban el Bolsón de Mapimí, atacaron a varios apaches que llegaron allí, y que habían matado a tres civiles y capturado a un muchacho, que fue liberado por los soldados. De los presidios de San Buenaventura [municipio de Buenaventura, Chihuahua] y del Príncipe [municipio de Coyame del Sotol, Chihuahua] salieron sendos destacamentos que vencieron a los apaches que habitaban las sierras de Guadalupe [Guadalupe Mountains, Hidalgo County, New Mexico] y Mobano [?], matando a cinco de ellos, capturando a cuatro, y recuperando 83 caballos).

* En junio, la población apache de Janos (Chihuahua) es de 234 personas. (El chihenne oStan Davis mimbreño Ojos Colorados se instala en Janos proveniente de San Buenaventura [municipio de Buenaventura, Chihuahua]. En cambio, el también jefe chihenne Jasquenelté, cuya ranchería tenía 28 guerreros y 49 familiares, pide irse de Janos a la Hacienda del Carmen [municipio de Buenaventura, Chihuahua]. Pedro de Nava, comandante general de las Provincias Internas, se negó por varios motivos: Jasquenelté era uno de los líderes apaches más fiables y su presencia era necesaria para influir en los demás; el Carmen no era una reserva oficial de paz y no podían distribuirse raciones; y sería difícil controlar las acciones de sus guerreros [no había presidio en el Carmen], que fácilmente podrían escabullirse y cometer asaltos. Para recompensar a Jasquenelté, Nava ordenó que le diesen una chaqueta nueva y que le hiciesen una pequeña casa para él y su familia junto al presidio de Janos).

* El teniente coronel Antonio Cordero realiza un estudio describiendo a los apaches y Empty Hands - David Nordahlsus territorios. (Cordero sirvió desde muy joven en las compañías de los presidios; hizo la guerra durante muchos años a los apaches; sabía su lengua; había tenido tratos y relaciones con ellos; les conocía bien; y nadie pudo hablar con tanto tino y exactitud sobre ellos. El estudio se titulaba: “Año de 1796. Noticias relativas a la nación apache, que en el año de 1796 extendió en el Paso del Norte, el Teniente Coronel don Antonio Cordero, por encargo del señor Comandante general Mariscal de Campo don Pedro de Nava”.

Dice así: “Es la nación apache una de las salvajes de la América septentrional, fronteriza a las provincias internas de la Nueva España. Se extienden en el vasto espacio de dicho continente, que comprenden los grados 30 a 38 de latitud Norte, y 264 a 277 de longitud de Tenerife. Puede dividirse en nueve parcialidades o tribus principales y varias adyacentes, tomando aquellas su denominación, ya de las sierras y ríos de sus cantones, ya de las frutas y animales de que más abundan. Los nombres con que ellas se conocen son los siguientes: Vinienctinen-né [Tontos]; Sagatajen-né [Chiricaguis]; Tjuiccujen-né [Gileños]; Iccujen-né [Mimbreños]; Yntujen-né [Faraones]; Sejen-né [Mescaleros]; Cuelcajen-né [Llaneros]; Lipajen-né [Lipanes] y Yutajen-né [Navajos], y a todos bajo el genérico de Apaches.

Hablan un mismo idioma, y aunque varía el acento y tal cual voz provincial, no influye esta diferencia para que dejen de entenderse recíprocamente. Esta lengua, a pesar de su singularidad y gutural pronunciación, no es tan difícil como indica su primera impresión, y acostumbrado el oído se halla cierta dulzura en sus palabras y cadencia. Es escasa de expresiones y voces, y esto origina una repetición molesta que hace la conversación sumamente difusa. Por medio de una sintaxis y vocabulario sería fácil aprender, siempre que valiéndose de ciertos signos se demarcase el golpeo con que la lengua y garganta deben concurrir a la pronunciación de algunas voces, que producen con dificultad aun los mismos apaches.

No componen estos en el día una nación uniforme en sus costumbres, usos y gustos. Coinciden en muchas de sus inclinaciones; pero varían en otras con proporción a los terrenos de su residencia y las necesidades que padecen, y a lo más o menos que han tratado con los españoles. Se dará una idea general de lo que es común a todos ellos, y se hablará particularmente después de cada una de las parcialidades expresadas.

El apache conoce la existencia de un Ser Supremo Creador, bajo el nombre de Yastasitasitan-né o Capitán del Cielo; pero carece de ideas de que sea remunerador y vengador. Por esto no le da culto alguno, ni tampoco lo consagra a alguna de las demás criaturas que comprende haber sido formadas por Aquel para su diversión y entretenimiento. A las vivientes juzga dispuestas a aniquilarse después de un cierto tiempo, en los mismos términos que lo cree de su propia existencia. De aquí resulta que olvidando fácilmente lo pasado, y sin inquietud alguna de lo futuro, lo presente solo es  lo que le toca e interesa. Desea, sin embargo, estar de acuerdo con el Espíritu maligno, de quien juzga depende lo próspero y adverso, dándole esta materia pábulo para infinitos delirios.

Nacido y criado el apache al aire libre del campo y fortificado por alimentos simples,Wash Day - David Nordahl se halla dotado de una robustez extraordinaria, que le hace casi insensible al rigor de las estaciones. El continuo movimiento en que vive, trasladando su ranchería de uno a otro punto con el fin de proporcionarse nueva caza y los frutos indispensables para su subsistencia, lo constituye ágil y ligero en tal grado, que no cede en velocidad y aguante a los caballos, y seguramente les sobrepuja en los terrenos escarpados y pedregosos. La vigilancia y cuidado con que mira por su salud y conservación le estimula también a descampar a menudo por respirar nuevos aires, y que se purifique el lugar que evacua, llegando a tal extremo el celo por la sanidad de su ranchería, que abandona a los enfermos de gravedad cuando juzga pueden infestar su especie.

Es extremadamente glotón cuando tiene provisiones en abundancia, al paso que en tiempo de calamidad y escasez sufre el hambre y la sed hasta un punto increíble, sin que desmerezca su fortaleza. A más de las carnes que les franquean sus continuas cacerías y robos de ganados que ejecutan en los terrenos de sus enemigos, consiste su corriente manutención en las frutas silvestres que producen sus respectivos territorios. Así estas como las especies de caza diferencian en los distintos cantones que habitan; pero hay algunas comunes en todos ellos.

Por lo respectivo a la caza, lo es la bura, el venado y el berrendo, el oso, el jabalí, el leopardo y el puercoespín. En razón a las frutas son generales la tuna, el dátil, la pitahaya, la bellota y el piñón; pero sus principales delicias consisten en el mescal. Lo hay de varias clases, pues se saca de los cogollos del maguey, del sotole, de la palmilla y de la lechuguilla; y se beneficia cociéndolo a fuego lento en una hoguera subterránea, hasta que adquiere cierto grado de dulzura y actividad. También hacen una especie de sémola o pinole de la semilla del heno o zacate que cosechan con mucha prolijidad en el tiempo de su sazón, y aunque en cortas cantidades [por no ser de genio agricultor]; alzan también algún poco de maíz, calabaza, frijol  y tabaco, que produce la tierra más por su feracidad que por el trabajo que por el trabajo que se impende en su cultivo.

Su temperamento bilioso influye en los de esa nación, un carácter astuto, desconfiado, inconstante, atrevido, soberbio y celoso de su libertad e independencia. Su talla y color diferencia en cada cantón, pero todos son morenos, bien proporcionados en sus tamaños, de ojos vivos, cabello largo, ninguna barba y pintada la astucia y sagacidad en su semblante.

No corresponde en manera alguna el número de su población al terreno que ocupan. De aquí dimanan los espaciosos desiertos que se encuentran en este inmenso país, y que cada padre de familia en su ranchería se considera un soberano de su distrito.

En lo general eligen para moradas las sierras más escarpadas y montuosas. En estas hallanEagles of the Desert - Fred Lucas agua y leña en abundancia, las frutas silvestres necesarias y fortificaciones naturales en donde defenderse de sus enemigos.  Sus chozas o jacales son circulares, hechas de ramas de los árboles, cubiertas con pieles de caballos, vacas o cíbolos, y muchos usan también tiendas de esta clase. En las cañadas de las mismas sierras solicitan los hombres la caza mayor y menor, extendiéndose hasta las llanuras contiguas, y proveyéndose de lo necesario, lo conducen a su ranchería, en donde es peculiar de sus mujeres, tanto el preparar las viandas, cuanto el beneficio de las pieles, que después han de servir para varios usos, y particularmente para su vestuario.

Los hombres se las acomodan alrededor del cuerpo, dejando desembarazados los brazos. Es en lo Unknown (Jordan Torres)general la gamuza o piel del venado la que emplean en este servicio. Cubren la cabeza de un bonete o gorra de lo mismo, tal vez adornado de plumas de aves o cuernos de animales. A ninguno falta desde que empieza a andar, sus zapatos muy bien hechos, con una media bota de piel, que se llaman por los españoles téhuas. Todos se cuelgan de las orejas zarcillos formados de conchas, plumas y pequeñas pieles de ratones, y suelen agregar a este adorno la pintura de greda y almagre con que se untan la cara, brazos y piernas. El vestuario de las mujeres es igualmente de pieles; pero se distingue en que usan una enagua corta, ceñida por la cintura, y con algún vuelo por las rodillas: un cotón o gabán que se introduce por la cabeza y cuelga hasta medio cuerpo, tapando el pecho y espalda, y dejando abiertos los lados: zapatos como los de los hombres, y ningún abrigo en la cabeza, cuyo cabello, atado en forma de castaña, conservan por lo común en una bolsa de gamuza, de cíbolo o de piel de nutria. Sus adornos en el cuello y brazos son sartas de pezuñas de venado y berrendos, conchas, espinas de pescado y raíces de yerbas odoríferas. Las familias más pudientes y aseadas bordan sus trajes y zapatos de la espina del puercoespín, que ablandan y suavizan para emplearla en este servicio; y muchas mujeres añaden en sus enaguas un farfalá [adorno] de campanillas de hoja de lata o pedacitos de latón que hace sumamente ruidosa su compañía.

El hombre no conoce más obligación que la caza y la guerra, construir sus armas, Apache Braves in the Valley of Fire - Gretchen Jonessillas de montar y demás arneses propios de su ejercicio. Las mujeres cuidan las bestias que tienen; trabajan los útiles necesarios para su servicio; curten y adoban los cueros de los animales; conducen el agua y la leña; buscan y recogen las semillas y frutos que produce el terreno en que se hallan; las desecan y hacen panes o tortas; siembran tal cual mata de maíz, frijol, etc.; las riegan y cosechan a su tiempo, y no están exentas de acompañar a sus maridos a las expediciones, en las que les son utilísimas para arrear los robos de bestias, hacer centinelas y servirles en cuanto les mandan.

El armamento de los apaches se compone de lanza, arco y flechas, que guardan en un carcaj o bolsa de piel de leopardo en lo general. Los tamaños de estas armas son diferentes, según las parcialidades que las usan. Entre los apaches de las parcialidades orientales hay algunas armas de fuego; pero así por la falta de municiones, como por no tener arbitrio para repararlas, si se descomponen, las aprecian menos, y generalmente vienen a darles nuevo uso, haciendo de ellas lanzas, cuchillos, lengüetas de flechas y otros útiles que estiman en mucho.

A proporción que un padre de familia tiene más hijos, nietos, sobrinos o dependientes casados, es mayor o menor su ranchería y es reconocido como capitán de ella. La hay de 80 y 100 familias, de a 40, de a 20 y de a menos, y estas mismas vienen a desmembrarse en el instante en que se disgustan los que las componen. Hay algunos tan celosos y altivos que prefieren vivir enteramente separados de los demás con sus mujeres e hijos, porque nadie les dispute la preferencia.

La edad decrépita o avanzada los hace despreciables de los demás: cesa el mando aún en el de mayores créditos, y viene a ser un juguete de su ranchería. En tanto es estimado un hombre o una mujer, en cuanto tiene toda la robustez necesaria para el completo ejercicio de sus funciones: pero este viene a faltarles muy tarde, a causa de su fuerte naturaleza y constitución: se ven muchos de más de 100 años asistir a las cacerías y otros duros ejercicios.

De nada hace vanidad el apache, sino de ser valiente, llegando su entusiasmoapache-inocence-lorenzo-cassa a tal punto, que se tiene a menos al hombre de quien no se sabe alguna hazaña, de la que resulta agregar a su nombre el de Jasquie, que quiere decir bizarro, anteponiéndolo al por qué es conocido, como Jasquietajusitlan, Jasquiedecja, etc. Prevalece esta idea y costumbre entre los gileños y mimbreños que, efectivamente, son los más arrojados. Está extendida en esta nación la poligamia, y cada hombre tiene tantas mujeres cuantas puede mantener, siendo a proporción del número de estas el de los jacales que componen su horda o aduar.

El matrimonio se verifica comprando el novio la que ha de ser su mujer a su padre o pariente principal de quien depende. De aquí dimana el trato servil que sufren, y que sus maridos sean árbitros hasta de su vida. Muchas veces suele disolverse el contrato por unánime consentimiento de los desposados, y volviendo la mujer a su padre, entrega este lo que recibió por ella. Otras termina por fuga que cometen las mujeres, de resultas de los maltratamientos que sufren, en cuyo caso se refugian en manos de algún poderoso, quien las recibe bajo su protección, sin que nadie se atreva a exigir de él cosa alguna.

Mudan sus rancherías a medida que en el lugar en que han vivido escasean los comestibles necesarios para ellos y sus bestias, trasladándose ya de una sierra a otra, ya de una roca o crestón a otro de la misma cordillera o montaña. Suele influir mucho para estas traslaciones la necesidad de buscar lugares a propósito para pasar con más comodidad las diversas estaciones del año.

La reunión de muchas rancherías en un punto suele ser casual y dimanada de ir todos buscandoapache-crown-dancers-n-wright ciertas frutas, que saben abundan en tal o tal terreno por un preciso tiempo. También es prevista y combinada, o con la idea de formar cuerpo para defenderse, o con la de celebrar alguna de sus funciones, que se reducen a cacerías y bailes y juegos en la noche. En lo general se decide en estas juntas algún plan de operaciones contra sus enemigos. En estos casos, no solo se unen las rancherías de una parcialidad, sino que suelen congregarse dos o más tribus completas.

En cualquiera de estas incorporaciones toma el mando del todo por común consentimiento el más acreditado de valiente; y aunque esta dignidad no infunde en los demás particular subordinación, ni dependencia, pues cada cual tiene salvoconducto para irse, quedarse, o no aprobar las ideas delsentinel-at-split-rock-frank-mccarthy jefe, siempre prepondera el influjo de este, especialmente para la disposición de su campamento, método de defensa en caso de ser atacado, o emprender cualquiera maniobra hostil.

Las rancherías así reunidas, siempre ocupan los cañones más escabrosos de una sierra de difíciles gargantas para aproximarse al terreno, que siempre está inmediato a elevadísimas alturas que dominan los llanos circunvecinos. En esta colocan sus ranchos los que han de servir de vigías durante la reunión, siendo de su cargo descubrir las avenidas y dar los avisos correspondientes. En estos puestos elevados jamás se hace lumbre, y siempre viven los de vista más sutil, y que tienen mayor práctica y conocimiento de la guerra.

Los bailes son sus favoritas diversiones nocturnas en estas juntas. apache-spirit-buck-mccainNo tienen más orquesta que sus voces y una olla o casco de calabazo a que se amarra una piel tirante y se toca con un palo. A su compás y el de las voces que interpolan hombres y mujeres, saltan todos a un tiempo formados en diferentes ruedas, y colocados ambos sexos simétricamente. De cuando en cuando entran al círculo dos o tres más expeditos y ágiles que ejecutan una especie de baile inglés, pero de suma violencia y dificultosas contorsiones de todos los miembros y coyunturas.

Si el baile es preparatorio para función de guerra o en celebridad de alguna acción feliz concluida, se ejecuta con las armas en las manos: se mezclan alaridos y tiros; y sin perder la cadencia del Ho, Ho, se publican las hazañas acaecidas o que se intentan ejecutar. Hay también bailes que disponen los adivinos cuando han de ejercer su ministerio. Los ejecutores se tapan la cabeza con una especie de máscara, hecha de gamuza. Es la música infernal y diabólicas sus resultas.

A las cacerías grandes concurren indistintamente hombres, mujeres y niños, unos a pie y otros athe-deer-hunters-lorenzo-cassa caballo. La del cíbolo se llama carneada: exige tiempo y preparativos de ofensa por irse a practicar en terrenos inmediatos a naciones enemigas. Es particular a los mescaleros, llaneros y lipanes, que son vecinos a esta clase de ganado. El objeto presente es la caza, que hacen comúnmente de venados, buras, berrendos, jabalíes, puercoespines, leopardos, osos, lobos, coyotes, liebres y conejos. Reconocidos por los rastros de estos animales los valles, sierras, llanos y montes que frecuentan, y determinado el día, ordena el jefe de la empresa los parajes en donde deben amanecer colocadas las diferentes cuadrillas que han de hacer el ojeo, los puntos que han de ser ocupados por tiradores flecheros de a caballo y de a pie, y los que a lo largo han de servir de vigías para precaverse de insultos de enemigos, en que también se apostan los destinados a este servicio. De esta forma amanece cercado un ámbito de terreno, que no pocas veces llega a cinco o seis leguas de circuito. La señal de comenzar el ojeo, y por consecuencia, de cerrar el cerco, es dada por humazos. Hay hombres a caballo destinados a este objeto, que consiste en incendiar el pasto y yerbas de toda la circunferencia; y como a este fin están colocados en puestos de antemano y con mechas prontas que preparan de la corteza del tascote o de la palmilla seca, es cosa de un momento ver arder a un mismo tiempo todo el círculo que se ha de batir. En el mismo instante comienzan los alaridos y algazara, huyen los animales, no hallan salida, y últimamente vienen a caer en manos de sus astutos adversarios. Esta clase de cacería sólo se hace cuando el heno y yerbas están secos. En tiempo de aguas en que no puede incendiarse el campo, apoyan sus cercos contra los ríos y arroyos.

La caza de venado y berrendo la ejecuta con la mayor destreza un indio solo; y por la excesiva utilidad que le apache-method-of-hunting-antelope-john-cremonyresulta, la prefiere de continuo al ruidoso plan del ojeo, que más sirve de diversión que de conveniencia. Se viste de una piel de los mismos animales, pone sobre su cabeza otra de la clase de los que va a buscar, y armado de su arco y flechas andando en cuatro pies, procura mezclarse en una banda de ellos. No pierde golpe; mata cuantos puede. Si huyen, corre con ellos; si se espantan, finge igual conmoción, y en estos términos hay ocasiones que acaba con la mayor parte del trozo que se le presenta.

Desde sus tiernos años tienen su escuela de este útil ejercicio los muchachos, para quienes se reserva siempre la caza de las tusas, hurones, ardillas, liebres, conejos, tejones y ratas del campo. Por medio de esta práctica adquieren la mayor fijeza en su puntería y se hacen diestrísimos en toda clase de ardides y cautelas.

La caza volátil no es lo que más les interesa; sin embargo, por un espíritu sanguinario y de destrucción, matan cuantas aves se les ponen a tiro. De pocas aprovechan la carne, y ciñen su utilidad al acopio de plumas, de que hacen sus adornos y proveen las extremidades de sus flechas. No comen pescado alguno, no obstante de lo que abundan sus ríos; pero lo matan igualmente y guardan las espinas para diferentes usos: lo que si aprecian es el castor o la nutria, por el gusto de su carne y utilidad de su piel.

Determinada una expedición ofensiva y confiado el mando temporalmente al que ha de dirigirla, canyon-lands-frank-mccarthyeligen dentro de alguna sierra del cantón un terreno escarpado y defendido por la naturaleza, provisto de agua y frutos silvestres, en donde con una moderada escolta dejan a sus familias seguras. Salen de este paraje divididos en pequeñas partidas, generalmente a pie, para ocultar sus rastros en el camino que procuran hacer por tierra dura y peñascosa, y vuelven a reunirse en el día y punto citado, próximo al paraje que se han propuesto invadir. Para efectuarlo colocan de antemano una emboscada en el terreno que más les favorece. Despachan luego algunos indios ligeros a traer por medio de algún robo de bestias y ganado, la gente que salga en su seguimiento, a la que cargan de improviso, haciendo una sangrienta carnicería. Si alguna de las partidas hace un robo considerable antes de reunirse en el punto de concurrencia, suele contentarse de su suerte y retirarse sin concluir la expedición. Otras veces, queriendo no faltar a la cita, aprovechan las mejores bestias para su servicio, matan las restantes y se dirigen a incorporarse a los demás que por su ruta van haciendo otro tanto.

Es imponderable la velocidad con que huyen después que, ejecutado un crecidoapache-raiders-kenneth-rileyrobo de bestias emprenden la retirada para su país; las montañas que encuentran, los desiertos sin agua que atraviesan para fatigar a los que los persiguen, y las estratagemas de que se valen para eludir los golpes de los ofendidos.

A larga distancia dejan siempre sobre sus huellas dos o tres de los suyos montados en los caballos más ligeros, para que estos les den aviso de lo que adviertan por su retaguardia. Teniéndolo de ir contra ellos fuerzas superiores, matan todo cuanto llevan, y escapan en las mejores bestias, que últimamente vienen a matar también en el caso de que los alcancen, asegurando su vida en las asperezas de los montes.

Si por las noticias de su retaguardia les consta que los persiguen fuerzas inferiores, los esperan crack-in-the-rock-frank-mccarthyen un desfiladero y cometen segundo destrozo, repitiendo este ardid tantas veces cuantas se las presenta su buena suerte y la impericia de sus contrarios. Cuando conocen que sus perseguidores son sagaces e inteligentes como ellos, dividen el robo en pequeños trozos y dirigen su huida por diferentes rumbos, por medio de lo cual aseguran llegar a su país con la mayor parte, a costa de que padezca interceptación alguna de ellas.

Concluida la expedición y repartido el botín entre los concurrentes, en cuya partición no pocas veces suelen ofrecerse disturbios, que decide la ley del más fuerte, cada parcialidad se retira a su cantón, y cada ranchería a su particular sierra o terreno favorito, a vivir con entera libertad, y sin sufrir incomodidad de nadie.

Con menos preparativos y más fruto suelen hacer muchos destrozos cuatro o seis indios que sesentinel-of-the-superstitions-frank-mccarthy resuelven a ejecutar solos una campaña a la ligera, siendo tanto más difícil evitar los daños que cometen, cuanto a ellos les es más fácil ocultar sus rastros y penetrar sin ser sentidos hasta los terrenos más distantes, para lo cual ejecutan siempre su viaje por los breñales y peñasqueras de las sierras, desde donde se desprenden a las poblaciones, cometen el insulto con la mayor rapidez y se retiran precipitadamente a ocupar los mismos terrenos escabrosos, y continuar por ellos sus marchas, siendo casi imposible el encontrarlos, aunque se busquen con la mayor diligencia.

En la ocasión que más se reconoce el valor o temeridad de estos bárbaros, es cuando llega el lance de que sean atacados por sus enemigos. Jamás les falta la serenidad, aunque sean sorprendidos y no tengan recurso de defensa. Pelean hasta que les falta el aliento, y corrientemente prefieren morir a rendirse.

Con la misma intrepidez proceden cuando atacan; pero con la diferencia de que si no consiguen desde luego la ventaja que se proponen y ven contraria la suerte, no tienen a menos el huir y desistir de su proyecto, con cuya mira procuran con anticipación prever su retirada y el partido que han de tomar para su seguridad.

Una ranchería por numerosa que sea y embarazada, hace unas marchas tan violentasapache-mother-and-children-on-horseback-carl-moon a pie o a caballo, que en pocas horas se liberta de los que la persiguen. No es ponderable la prontitud con que levantan el campamento cuando han percibido fuerzas superiores contrarias en sus inmediaciones. Si tienen bestias, en un momento se ven cargadas de sus muebles y criaturas: las madres con sus hijos de pecho colgados de la cabeza por medio de un cesto de mimbres en que los colocan con mucha seguridad y descanso los hombres armados y montados en sus mejores caballos; y todo ordenado para dirigirse al paraje que juzgan adecuado a su seguridad.

Si carecen de cabalgaduras, cargan los muebles las mujeres, igualmente que a las criaturas. Los hombres ocupan la vanguardia, retaguardia y costados de su caravana, y escogiendo el terreno más difícil e incómodo, verifican su trasmigración como si fueran fieras, por las asperezas más impenetrables.

Sólo por sorpresa y tomando todas las retiradas se consigue castigar a estos salvajes, pues como lleguen a reconocer a sus contrarios antes de comenzarse la acción, a poca diligencia de sus pies, logran ponerse en salvo. Si se determinan, no obstante, a batirlos, es con mucho riesgo, a causa de la suma agilidad de los bárbaros y de las rocas inexpugnables en que se sitúan.

A pesar del continuo movimiento en que viven estas gentes, y de los grandes desiertos de su país, se encuentran con facilidad las rancherías unas a otras cuando desean comunicarse, aunque haya mucho tiempo que no se vean, ni tengan noticia de sus sucesos. Aparte de que todos saben al poco más o menos los terrenos en que deben residir por la propiedad de sierras, valles y aguajes que reconocen en tales y tales capitanes, son los humos correos seguros, por medio de los cuales se comunican recíprocamente. Es una ciencia el entenderlos; pero tan sabida de todos ellos, que jamás se equivocan en el contenido de sus avisos.

apache-smoke-signals-jay-datusapache-smoke-signals-jay-datusUn humo hecho en una altura, atizado seguidamente, es señal de prepararse todos a contrarrestar a los enemigos que se hallan cerca y han sido ya divisados personalmente o por sus huellas. Cuantas rancherías lo ven, corresponden con otro, dado en la misma forma.

Un humo pequeño hecho a la falda de una sierra; indica ir buscando gente de la suya con quien desean encontrarse. Otro de respuesta hecho a media ladera de una eminencia, denota que allí está la habitación, y que pueden llegar a ella libremente.

Dos o tres humos pequeños en un llano o cañada hechos sucesivamente sobre una dirección, manifiestan solicitud de parlamentar con sus enemigos, a que se contesta en iguales términos.

A este tenor tienen muchos signos generales admitidos comúnmente por todas las parcialidades de apaches. Por este mismo estilo hay también señas concertadas, de las que nadie puede instruirse sin poseer la clave. De estas usan a menudo cuando se internan a hostilizar en países enemigos. Para no detenerse en la ejecución de los humos, no hay hombre ni mujer que no lleve consigo los instrumentos necesarios para sacar lumbre. Prefieren la piedra, el eslabón y la yesca cuando logran adquirir estos útiles; pero si les faltan de esta clase, llevan en su lugar dos palos preparados, uno de sotole y otro de lechuguilla, bien secos, que frotados con fuerza con ambas manos en forma de molinillo, la punta del uno contra el plan del otro, consiguen en un momento incendiar el escombro o aserrín de la parte frotada; y es operación que no ignoran ni las criaturas.

No debe pasarse en silencio el particular conocimiento que tienen de los rastros que advierten en el campo. No solamente se imponen del tiempo que hace que se imprimió la huella, sino que se enteran de si pasó de noche o de día; si la bestia va cargada o con jinete, o suelta; si la van arreando o es mesteña, y otras mil particularidades, de lo que solo una continuada práctica y una asidua reflexión puede dar completo conocimiento. Si hieren un venado, berrendo, o cualquier otro animal, jamás pierden su rastro hasta que lo encuentran muerto o imposibilitado de andar, aunque caminen sobre sus huellas dos o tres días, y se mezcle la bestia herida con sus semejantes.

También es digno de referirse la particular desconfianza con que viven unos de otros, aunque sean parientes, y las precauciones que guardan al acercarse cuando ha tiempo que no se ven. El apache no se aproxima a su hermano mismo sin tener las armas en la mano, siempre en cautela contra un atentado, o siempre pronto a acometerle. Jamás se saludan, ni se despiden, y la acción más urbana de su sociedad consiste en mirarse y considerarse un rato recíprocamente antes de tomarse la palabra para cualquier asunto.

Su propensión al robo y a hacer daño a sus semejantes, no está limitada precisamente en razón a los que han conocido por enemigos declarados, esto es, los españoles y los comanches, sino que se extiende a no perdonarse unos a otros, pues con la mayor facilidad se ven desposeídos los menos fuertes por el más poderoso; y se encienden entre las parcialidades sangrientas conmociones, que solamente terminan cuando la causa común los une para su propia defensa.

La guerra con los comanches es tan antigua, cuanto lo son las dos naciones: la sostienen con vigor las parcialidades que les son fronterizas; esto es, faraones, mescaleros, llaneros y lipanes. Dimana su odio de que así los comanches como los apaches quieren tener cierto derecho exclusivo sobre el ganado del cíbolo, que precisamente abunda en los linderos de ambas naciones.

No es del caso aquí investigar el origen de la cruel y sangrienta guerra que de muchos años a esta parte han hecho los apaches en las posesiones españolas. Tal vez la originarían desde tiempos anteriores, las infracciones, excesos y avaricia de los mismos colonos que se hallaban en la frontera con mandos subalternos. En el día, las sabias providencias de un gobierno justo, activo y piadoso, la van haciendo terminar, debiéndose advertir que no solo no aspira su sistema a la destrucción o esclavitud de estos salvajes, si no que solicita por los medios más eficaces su felicidad, dejándolos poseer sus hogares en el seno de la paz, con la precisa circunstancia de que bien impuestos de nuestra justicia y poder para sostenerla, respeten nuestras poblaciones sin inquietar a sus habitantes.

Tontos: Esta parcialidad, que es la más occidental de todas, es la menos conocida por los tonto-apache-roy-andersenespañoles, porque a excepción de algunas rancherías próximas a las líneas de presidios de la provincia de Sonora, que unidas con las chiricaguis han insultado aquellos territorios, las demás han vivido y existen en quietud en su país, en donde hacen algunas siembras, aunque cortas, de maíz, frijol y otras legumbres, y se surten de carnes por medio de la caza de las buras y coyotes, de que hay tanta abundancia, que se les conoce también con el nombre de coyoteros. Los más fronterizos, que convocados por los chiricaguis llegaron a ser enemigos nuestros, se hallan ya pacíficos y establecidos en el presidio de Tucson y sus inmediaciones, y los demás permanecen tranquilos en sus tierras. Por las noticias que nos han dado los chiricaguis y ellos mismos, se sabe ser muy numerosa esta tribu: sus terrenos nos son igualmente desconocidos por no haber habido necesidad de pisarlos. Confinan por el Poniente con los pápagos, cocomaricopas y yavipais; por el Norte con los moquinos; por el Oriente con la parcialidad chiricaguis, y por el Sur con nuestros establecimientos.

Chiricaguis: La sierra de este nombre, principal habitación de esta parcialidad, es la que da suchiricahua-warrior-antoine-tzapoff denominación a toda ella. Fue bastante numerosa en otro tiempo, en que unidos y aliados con los navajos y algunas cuadrillas de tontos, sus vecinos, infestaron la provincia de Sonora, hasta los terrenos más interiores. Tuvieron coligación con los séris, suaquis y pintas bajos, y estos los hicieron prácticos en el terreno y les proporcionaron muchas ventajas. Después de que se sujetaron estos pueblos, y que la parcialidad navajo, rota su alianza con ellos, trató de buena fe paces con la provincia de Nuevo México, han sido continuamente castigados por nuestras armas los que han intentado hostilizar. Con este motivo ha minorado mucho su número. Algunas de sus rancherías han conseguido del gobierno establecerse pacíficas en los presidios de Bacoachi y Janos; otras habitan todavía en su país, enemistadas con los navajos y moquinos, a quienes hacen varios robos de ganado menor, y todo el daño que pueden. Confinan con estos por el Norte; con los tontos por el Poniente; con los españoles por el Sur, y con los gileños por el Oriente.

Gileños: Esta parcialidad ha sido de las más guerreras y sanguinarias. Ha hostilizado indistintamente en la provincia de Sonora y en la de Nueva Vizcaya, cuyos territorios, aun los más interiores, les son tan conocidos como los mismos de su país. Siempre ha estado unida con la parcialidad mimbreña, y han partido ambas los frutos y los riesgos. El repetido castigo que han experimentado por sus atentados ha llegado a contener su orgullo, viendo minoradas sus fuerzas tres cuartas partes de su total. De las rancherías que en el día existen, están varias establecidas en el presidio de Janos, y otras permanecen en su país, y no dejan de incomodar nuestras poblaciones. Colindan por el Poniente con los chiricaguis; por el Norte con la provincia de Nuevo México; por el Oriente con la parcialidad mimbreña, y por el Sur con nuestra frontera.

Mimbreños: Fue esta tribu muy numerosa y tan atrevida como la gileña. Se divide en dos clases, altos y bajos: los primeros, que eran los más contiguos a la provincia de Nueva Vizcaya están sujetos, después de haber sufrido muchos golpes por sus arrojadas empresas, y viven pacíficos en los presidios de Janos y Carrizal: los segundos no han abandonado todavía su país, que es el próximo a la provincia de Nuevo México. Tienen alianza con los faraones, y a pesar de los descalabros que han sufrido por nuestras armas en castigo de su atrevimiento, no deponen su antiguo osado carácter. Es ya muy corta su fuerza, y ha minorado su número más de la mitad. La provincia de Nuevo México es su confín por el Norte; por el Poniente la parcialidad mimbreña; por el Oriente la faraona, y por el Sur nuestra frontera.

Faraones [o jicarillas]: Esta indiada es todavía bastante numerosa; jicarilla-apaches-allen-tupper-truehabita las sierras que intermedian del río Grande del Norte al de Pecos. Está íntimamente unida con la mescalera, y de poco acuerdo con los españoles. Las provincias de Nuevo México y de Nueva Vizcaya han sido y son el teatro de sus irrupciones. En una y otra han tratado paces diferentes ocasiones, que han quebrantado siempre, a excepción de una u otra ranchería, que por sus fieles procedimientos ha alcanzado permiso de establecerse pacífica en el presidio de San Elizario. De esta parcialidad es rama la de los apaches jicarillas, que viven pacíficos en la provincia de Nuevo México, en terrenos contiguos al pueblo de Taos, frontera de los comanches. Confinan los faraones por el Norte con la provincia de Nuevo México; por el Poniente con los apaches mimbreños; por el Oriente con los mescaleros, y por el Sur con la provincia de Nueva Vizcaya.

Mescaleros: Esta parcialidad habita, en lo general, en las sierras próximas al río de Pecos porbrothers-mescalero-larry-winborg una y otra banda, extendiéndose por el Norte hasta las inmediatas a la ranchería. De estas usan particularmente en las temporadas propias para hacer la carneada del cíbolo, en cuyos casos se une con la parcialidad llanera su vecina. En iguales términos procede cuando emprende operaciones ofensivas contra los establecimientos españoles, convidando para sus empresas a los faraones. En lo general hacen sus entradas por el bolsón de Mapimí, ya dirijan sus miras contra la provincia de Nueva Vizcaya, ya se resuelvan a invadir la de Coahuila. Son afectos a las armas de fuego, de las que tienen algunas; pero no abandonan por esto las que les son propias y peculiares. Es corto el número de las familias que componen esta parcialidad, a causa de haber sufrido mucho por parte de los comanches sus acérrimos enemigos, y de alguna minoración que les han originado los españoles en sus antiguos debates. Por el Norte es su término la comanchería; por el Poniente la tribu faraona; por el Oriente la llanera, y por el Sur nuestra frontera.

Llaneros: Ocupan estos indios los llanos y arenales situados entre el río de Pecos, nombrado por ellos Tjunchi, y el Colorado que llaman Tjulchide. Es parcialidad de bastante fuerza, y se divide en tres clases, a saber: Natagés, Lipiyanes y Llaneros. Contrarrestan a los comanches en las continuas reyertas y sangrientas acciones que a menudo se les ofrecen, particularmente en el tiempo de las carneadas. Insultan, aunque pocas veces, los establecimientos españoles, uniéndose a este fin con los apaches mescaleros y faraones, con quienes tienen estrecha amistad y alianza. Confinan por el Norte con los comanches; por el Poniente con los mescaleros; por el Oriente con los lipanes, y por el Sur con la línea de presidios españoles.

Lipanes: Esta parcialidad es la más oriental de la apachería. the-lipan-apaches-freidrich-richard-petriSe divide en dos clases bastante numerosas, nombradas de arriba y de abajo, con referencia al curso del río Grande, cuyas aguas los bañan: la primera ha estado enlazada con los mescaleros y llaneros, y ocupa los terrenos contiguos a aquellas tribus; la segunda vive generalmente en la frontera de la provincia de Texas y orillas del mar. Todos son enemigos acérrimos de los comanches, sus vecinos, con quienes se ensangrientan a cada instante, de resulta de la propiedad de la cíbola, que cada uno quiere para sí. Los de abajo tienen sus alternativas de paz y guerra con los indios carancaguaces y borrados que habitan la marisma. Iguales vicisitudes ha tenido su trato con los españoles. En el día proceden de buena fe, y se han separado de los que son nuestros enemigos, no tanto por afecto cuanto por respeto a nuestras armas. Usan en lo general de las de fuego, que adquieren del comercio que hacen con los indios de Tejas, cuya amistad conservan cuidadosamente por este interés. Son de gallarda presencia, y mucho más aseados que todos sus compatriotas. Por el Poniente son sus límites los llaneros; por el Norte los comanches; por el Oriente los carancaguaces y borrados, provincia de Texas, y por el Sur nuestra frontera.

Navajos: Esta tribu es la más septentrional de todas las de su nación. Habita la sierra y mesas de navajo-warrior-on-horseback-robert-becentiNavajo que le dan su nombre. Sus rancherías no son ambulantes como las de los demás apaches, y antes reconocen domicilio fijo: son diez, a saber: Sevolleta, Chacoli, Guadalupe, Cerro Cabezón, Agua Salada, Cerro Chato, Chusca, Tunicha, Chelle y Carrizo. Hacen sus siembras de maíz y otras legumbres. Crían ganado menor y tienen fábricas de jergas, mantas y otros tejidos de lana que comercian en la Nuevo México. Fueron en otro tiempo enemigos de los españoles: en el día son sus fieles amigos y se gobiernan por un general nombrado por el gobierno; sufren algunas incomodidades que les originan sus compatriotas chiricaguis y gileños, que son sus limítrofes por el Sur; por el Norte lindan con los yutas; por el Poniente con los moquinos, y por el Oriente con la provincia de Nuevo México“).

* A finales de año, el soldado español Francisco González se acerca a la localidad de Jalapa (capital del estado de Veracruz) informando al alcalde de que había sido herido durante una fuga violenta en una cercana posada del camino. (González dijo que sobre la medianoche, los hombres apaches cautivos tiraron abajo  la puerta de su habitación y cogieron su arma de fuego. Los apaches usaron piedras que habían arrancado de las paredes para atacarles y huir).

1797

* En marzo, el coronel Manuel Antonio Cordero y Bustamante es nombrado gobernador de Coahuila, mientras está combatiendo a los apaches.

* En mayo, en Sonora, el alférez de los indios ópatas, Francisco Piri ataca a un grupo de apaches gileños, haciendo cinco prisioneros, mientras el capitán Nicolás Leiva ataca otra ranchería junto al río Gila matando a cuatro.

* El 21 de agosto, en Nueva Vizcaya, el capitán Rengel sale con 320 hombres hasta la sierra de Mobano, pero tras recorrer 2.850 km durante 55 días, solo consigue matar a un apache y apresar a otros tres. (El jefe apache Pascualillo había atacado a unos vecinos, pero avisado el presidio de Janos, un destacamento lo alcanzó y le mató junto a dos guerreros más, apresando también a otros nueve).

* Este año, los apaches de las llanuras continúan respondiendo a los ataques de los españoles y comanches, efectuando incursiones en Texas y Nuevo México. (Aunque esta vez los lipanes no participaron y permanecieron paz en la frontera de Texas y Coahuila, los mescaleros y lipiyanes se dedicaron a hostilizar los poblados hispanos. A veces, cuando los lipiyanes se sentían demasiado acosados por las tropas y sus aliados comanches, buscaban refugio en los poblados hispanos o indios Pueblo haciéndose pasar por lipanes pacíficos. Así ocurrió el 24 de septiembre, cuando el mismo jefe El Calvo se presentó en la población del Vado del Pecos [San Miguel County, New Mexico] afirmando ante el gobernador Fernando Chacón que era jefe lipán. Al enterarse, el comandante general Pedro de Nava, informó a Chacón que tuviera cuidado porque era fácil confundirse de bandas y tribus apaches puesto que existía escasa diferencia entre los lipiyanes y lipanes. El Calvo era jefe de los primeros y junto a los mescaleros se dedicaba a realizar incursiones por los asentamientos españoles de Texas, Nuevo México y Coahuila. Si El Calvo volvía a presentarse en Nuevo México, Chacón deberá rechazarle a él y a cualquier pretensión que tuviera de hacer la paz. Aparentemente las promesas hechas por El Calvo al comandante Díaz durante su visita a El Paso en 1792 ya no tenían validez).

* El 14 de noviembre, sale del presidio de Pilar de Conchos (municipio de Valle de Zaragoza, Chihuahua) una collera con prisioneros apaches a cargo del sargento José Antonio Uribe con 24 soldados. (Salió con 58 mujeres y 12 hombres [se conocen los nombres de Polito y Gaslen], llegando a Ciudad de México cuando la población estaba sufriendo una epidemia de viruela. Diecisiete días después de llegar, nueve mujeres apaches fallecieron, dos más estaban agonizando, y otras tres fueron trasladadas a otro lugar. Un mes más tarde, sólo 19 mujeres de las 58 estaban lo suficientemente sanas como para salir para Veracruz y ser embarcadas hacia La Habana. Estas muertes ocurrieron a pesar de las instrucciones, de alimentar y vestir a los prisioneros, recogidas en el Reglamento de 1772. 

Los españoles llevaban cautivos a Gaslen, por actos significativos de guerramereciendo el consiguiente castigo y a Polito, que previamente había escapado de otra collera con destino a Veracruz y había regresado a su tierra. Por estas depredaciones eran enviados lejos para asegurarse de que nunca más pudieran regresar).

* El 29 de diciembre, el teniente Zoraya sale de campaña al mando de la 3.ª Compañía Volante de Nueva Vizcaya, con 154 soldados y seis indios, atraviesa el Río Grande y en la Sierra de Guadalupe [Guadalupe Mountains, Hidalgo County, New Mexico] descubre una ranchería apache de 144 tiendas y unos 250 hombres de armas. (Como había dejado parte de su destacamento con el tren de suministros y la manada de caballos, se enfrentó a los apaches con 75 hombres a caballo. Éstos, advertidos, los recibió con flechas y disparos de fusiles, hiriendo a tres soldados y a un auxiliar así como a la montura del teniente. Pero Zoraya mandó echar pie a tierra a parte de la tropa para rechazar a los apaches, y con el resto y el alférez José Rávago, penetró hasta el centro de la ranchería, expulsando a numerosos apaches, matando a nueve guerreros, y haciendo 13 prisioneros, además de llevarse 63 caballos. Mientras, los apaches, en su desordenada huida mataron a más de 200 para que no cayeran en manos españolas. A los pocos días se presentaron ante el teniente cinco familias de apaches mescaleros solicitando la paz, siendo llevadas al presidio de Santa Rosa María de Sacramento de Agua Verde [municipio de Zaragoza, Coahuila] donde estaba otro número de ellos y de lipanes).

1798  

* En enero, la comandancia militar reanuda sus campañas punitivasthe-renegade-james-ayers contra los apaches llaneros. (Pedro de Nava cursa instrucciones para que se inicien operaciones de castigo contra los mescaleros, faraones y lipiyanes al mismo tiempo que tomaba nota de que los apaches lipanes, de la frontera entre Coahuila y Texas, no habían tomado parte en las recientes incursiones de los mescaleros [aunque estaban unidos a ellos por parentesco, probablemente por matrimonios]. Asimismo, tenía la palabra de los lipanes comprometiéndose a luchar junto a las tropas españolas. Sin embargo, los mismos lipanes no eran de fiar pues en los años 1789-1790 fueron admitidos en el pueblo de San Ildefonso como apaches pacíficos cuando en otros lugares incursionaban haciéndose pasar como mescaleros y lipiyanes. Nava afirmaba que su táctica era hostilizar en una provincia y buscar asilo pacífico en otra. Por lo tanto dijo que su política era el no interferir cuando los comanches atacaban a los lipanes).

* El 5 de abril, el teniente Miguel Múzquiz ataca un campamento de apaches lipiyanes y mescaleros. (Había salido de Coahuila por orden del comandante general de las Provincias Internas, Pedro de Nava, con un destacamento de 169 hombres. Después de 45 días de marcha hallaron su campamento en la Sierra Blanca [Hudspeth County, Texas]. Múzquiz atacó con 118 hombres, dejando al resto con el tren de suministros, matando a 11 guerreros mientras 54 de ambos sexos fueron apresados por los soldados que se apoderaron de más de 240 caballos. Los españoles sólo tuvieron tres heridos por disparos pero no de gravedad. Por la fatiga de los soldados y por la custodia de los apresados, el resto de apaches consiguieron huir precipitadamente.

Con la esperanza de que El Calvo y su banda solicitase la paz, Nava cursó instrucciones al teniente coronel Antonio Cordero para que haga los preparativos para asignarles unos terrenos en la frontera de Coahuila).

* En noviembre, el gobernador Fernando Chacón informa a Nava que un grupo jicarilla-apaches-frank-vigilcompuesto por dos jicarillas, acompañados por cuatro apaches llaneros intentaron hacerse pasar por jicarillas afirmando que llevaban tiempo apartados de su tribu buscando a una mujer que se había ido a vivir con los lipanes y a un muchacho cautivo de los comanches. (Después de entregarles una tela de algodón y un sarape a cada uno “por estar íntegramente en cueros“, Chacón manda escoltarles lejos de la provincia advirtiéndoles que si volvían serían tratados de otra forma. El gobernador añade que otra prueba de que los jicarillas acudían furtivamente a comerciar con los lipiyanes y mescaleros era que el jefe jicarilla Concha había muerto en un ataque efectuado en las llanuras por el teniente coronel Antonio Cordero contra los apaches llaneros. Los jicarillas que vivían en el norte de Nuevo México, a pesar de ser aliados de los españoles, se sentían atraídos por sus parientes y a veces viajaban al sur para comerciar con los lipiyanes y mescaleros).

1799

* El 27 de agosto, el gobernador intendente de Durango, Pedro de Nava, informa desde Chihuahua que ha recibido mescalero-pride-larry-winborgvarios partes sobre las incursiones realizadas por apaches mescaleros en las jurisdicciones de San Juan del Río, Cuencamé y Real de Indé ([las tres en Durango]. Tenía constancia de los actos cometidos por ellos en Cuencamé, por informes proporcionados por el subdelegado José María Durán. En razón de ello dispuso que el comandante de la primera compañía volante despachara un destacamento para tenderles un cerco por el norte para detener su avance hacia el sur. No obstante, ante la imposibilidad de guarnecer todos los puntos que los apaches mescaleros pudieran atacar, ordenó que se permitiera armar a los trabajadores de las haciendas, pueblos y ranchos; y que los vecinos y operarios de las haciendas tengan armas con que oponérseles y perseguirlos).

* Una epidemia de viruela azota el norte de México matando a mucha gente, apaches incluidos.

1800

* Este año, aparecen en los registros del presidio de Janos (Chihuahua) las rancherías apache-tracker-tom-haasapaches de los jefes Juan Diego, Jasquenelté, Pisago, Tagarlán, Tetsegoslán y Vívora. (Los jefes Ojos Colorados y Dianaltie estuvieron en Janos unos pocos meses durante ese año pero luego desaparecieron de los registros. Jasquenelté fue uno de los líderes apaches más estables en Janos, encabezando una ranchería hasta su muerte en agosto de 1828. Tetsegoslán, hermano de El Padre, se quedó en Janos hasta principios de 1802 cuando se trasladó a San Buenaventura [municipio de Buenaventura, Chihuahua]. Vívora vivió en Janos hasta su muerte en 1803 ó 1804, cuando su ranchería fue dirigida por Coyote. Si éste fue su hijo, una leve posibilidad por la residencia matrilocal habitual, Vívora sería el abuelo de dos importantes líderes apaches en la década de 1840, los jefes Manuel y Torres. La ranchería de Tagarlán recibió raciones en Janos hasta octubre 1802, cuando desapareció hasta 1809, cuando murió a manos de un apache en la Sierra de Enmedio [municipio de Ascensión, Chihuahua]. Se desconoce si estuvo en otro establecimiento de paz durante ese periodo. De vez en cuando algún jefe, como El Chague en 1802, se presentaba en Janos por cortos períodos y luego desaparecía; sin tener noticias de su lugar de residencia).

* Durante la primavera, las rancherías de Jasquenelté, Tagarlán y Ojos Colorados están acampadas en las montañas cercanas a Janos (Chihuahua) para cazar y huir de la epidemia de viruela originada el año anterior. (Este contagio había llevado a Juan Diego, El Güero y Pisago, a ir con sus rancherías a Bavispe [Sonora]. En junio y julio, debido a la misma epidemia, muchos apaches estaban fuera del presidio de Janos, aunque algún “valiente” iba a recoger los suministros de maíz, sal y cigarrillos. Otras raciones [incluyendo los toros, la porción de carne asignada] eran enviadas al resto a sus campamentos).

* El 4 de junio, Pedro de Nava envía instrucciones al gobernador Fernando Chacón para que inicie una ofensiva desde el presidio de San Elizario (El Paso County, Texas) contra las bandas apaches que residen en los montes de aquella zona.

* A pesar del éxito inicial conseguido con los asentamientos de apaches pacíficos en lugares como El Sabinal (Sabinal, Socorro County, New Mexico), los documentos españoles revelan una continuación de las hostilidades por parte de bandas apaches que operan desde las montañas situadas al este y oeste del Río Grande, lo cual indica que podían tratarse de gileños además de mescaleros.

* Aunque no se logra una total pacificación de la Apachería, se puede afirmar que se apache-sun-bill-barberinicia un cambio sustancial en las relaciones con ellos lo que permite cierto grado de convivencia con los hispanos. (En zonas de los presidios de El Paso [Ciudad Juárez, Chihuahua]; Janos [Chihuahua]; Fronteras [Sonora] y Tucson [Pima County, Arizona] se instalan nutridos campamentos de apaches que reciben periódicamente raciones y suministros. Esta política permitió el desarrollo y expansión de actividades ganaderas, agrícolas y mineras a lo largo de la frontera de la Nueva España hasta bien entrado el período mexicano después de 1821. Cabe mencionar que esta convivencia permitió a los apaches conocer las tácticas militares de los españoles. Incluso algunos apaches aprendieron a leer y a escribir en castellano, lo cual les permitió interceptar los correos durante las guerras que en el futuro tendrían con los mexicanos).