La apachería en el siglo XVI

1528

El martes 12 de abril, después de muchas vicisitudes, llega a la Florida la expedición de Pánfilo de Narváez, y en la que Alvar Núñez Cabeza de Vaca tiene el cargo de tesorero y alguacil mayor. (Allí debido a los huracanes se quedaron sin barcos; sufriendo el acoso de los indios y perdiendo muchos caballos ahogados en los pantanos en su marcha por el interior.

Se comieron los caballos que les quedaban y fueron hacia la costa, donde fundieron los estribos de los caballos, las espuelas y los trozos metálicos de las ballestas para hacer herramientas. Con ellas talaron árboles e hicieron cinco barcazas para navegar por la costa. Tras más ataques de los indios [el propio Cabeza de Vaca fue herido en la cara] y tormentas, llegaron a la desembocadura del río del Espíritu Santo [el actual Mississippi]. Entonces las corrientes y vientos separaron las embarcaciones, pereciendo la mayor parte de los hombres. La embarcación de Cabeza de Vaca terminó en la isla Malhado [isla de la Mala Suerte, hoy Galveston, Galveston County, Texas].

Sólo quedaron 15 hombres que fueron repartidos como siervos de algunas familias de indios quienes extendieron la fama de curandero de Cabeza de Vaca cuando éste salvó la vida a uno de ellos, extrayéndole una punta de flecha. Cuatro españoles salieron hacia Pánuco [municipio de Pánuco, Veracruz] para buscar ayuda pero no llegaron. Cabeza de Vaca acabó sólo, viviendo entre diferentes pueblos indios, ejerciendo de curandero gracias a los conocimientos médicos europeos. También hizo de mercader, llevando conchas marinas y caracolas a los pueblos del interior, cambiándolas por cueros y almagra [pigmento para pintar de color ocre] para sus pinturas.

Cabeza de Vaca se encontró con unos antiguos compañeros de expedición, Andrés Dorantes de Carranza, Alonso del Castillo Maldonado y Estebanico [nacido en Sevilla pero hijo de esclavos negros] y juntos reanudaron el camino. Cuando Cabeza de Vaca extrajo con éxito otra punta de flecha a un indio, la fama de curandero aumentó. Se ganaron la voluntad de los nativos e hicieron varias exploraciones en busca de una ruta para regresar a la Nueva España, por lo que hoy es el suroeste de los Estados Unidos y el norte de México. Tras deambular durante largo tiempo por la extensa zona de lo que hoy es la frontera entre los dos países, llegaron a la zona del Río Bravo donde, siguiendo el curso del río, encontraron tribus dedicadas a la caza del búfalo con las que convivieron y a las que llamaron “gente de las vacas” [por ser cazadores de búfalos; en realidad eran bisontes], y que años después, Francisco Vázquez de Coronado, llamaría querechos, que significa comedores de búfalos, o vaqueros [apaches].

Finalmente a orillas del río Petatlán [hoy río Sinaloa], en el pueblo de Bamoa [municipio de Guasave, Sinaloa], los We Asked for Nothing. The Remarkable Journey of Cabeza de Vaca - Tom McNeely (2)supervivientes Alvar Núñez Cabeza de Vaca, Alonso del Castillo Maldonado, Andrés Dorantes de Carranza y Estebanico, entablaron contacto con un equipo de exploradores españoles en el año 1536, a pocas leguas de Culiacán [municipio de Culiacán Rosales, Sinaloa], asentamiento español. Habían vagado por espacio de ocho años y tres meses. Cabeza de Vaca informó al virrey Antonio de Mendoza que había oído hablar a los indios de la existencia de pueblos que vivían en casas altas, aunque él no las había visto).

1539

* Antonio de Mendoza, primer virrey de la Nueva España, envía a los franciscanos Marcos de Niza Marcos de Niza, fray Honorato y fray Antonio de Santa María, acompañados de Estebanico [el mismo que había llegado con Cabeza de Vaca] y de un grupo de indios cristianos de México para comprobar la veracidad del informe de Cabeza de Vaca. (Pronto surgieron desavenencias entre los frailes y Estebanico, interesado en llenar su bolsa de piedras turquesas, abundantes en la zona, y de poseer cuantas mujeres indias encontraba, formando una especie de harén errante. Para asombrar a los indios, iba ataviado con plumas y cascabeles, mostrando sus conocimientos de curandero aprendidos de Cabeza de Vaca. Cuando escuchó que existía una ciudad llamada Cíbola, se adelantó junto a otros indios que les acompañaban para lograr la gloria de su descubrimiento.

Estebanico se alejó tanto de los frailes que cuando llegaron a Chichilticalli [probablemente en el actual Eagle Pass, en los alrededores del actual Fort Thomas, Graham County, Arizona], él ya estaba a unos 390 km. Llegó a Háwikuh [Cibola County, New Mexico] donde los zuñis le preguntaron durante tres días por el motivo de su viaje, contestando que era embajador de un gran señor. Al pedir turquesas y mujeres, los zuñis creyeron que era un espía de algún pueblo enemigo y lo mataron junto a algunos de los indios que le acompañaban, aunque dejaron en libertad a la mayoría. [Probablemente también los zuñis se asustaron por el color de su piel y por dos galgos castellanos que iban con él]. Los indios supervivientes dieron media vuelta encontrándose con los frailes a quienes contaron lo ocurrido. Éstos se asustaron y emprendieron el camino de regreso.

Lógicamente, Marcos de Niza no localizó Cíbola pero regresó con noticias [se desconoce el motivo de sus exageraciones] de que había ciudades más grandes y más suntuosas que Tenochtitlán [capital azteca], edificios de piedra de hasta 10 plantas de altura, templos con fachadas cubiertas por turquesas y, por supuesto, oro en grandes cantidades. Los informes del fraile coincidían perfectamente con lo que Mendoza quería oír, por lo que se puso a organizar una expedición por todo lo alto. Dio la jefatura de la misma a Francisco Vázquez de Coronado. La placa recuerda al primer europeo que recorrió lo que, posteriormente, sería llamado Arizona).

1540

El 26 de febrero, Francisco Vázquez de Coronado, acompañado de fray Marcos de Niza, inicia una expedición por territorios que hoy pertenecen a los Estados Unidos y a México con unos 340 españoles y alrededor de 1.000 indios aliados, principalmente aztecas. (Llevaban caballos, mulas, ganado vacuno, ovejas y quizás cerdos.

El paisaje se volvía cada día más desolado. Hombres y animales padecían sed, adquiriendo la Expedición de Coronadomarcha tintes dramáticos. Los indios que se encontraban al paso se mostraban amistosos, pero no ofrecían comida a los extranjeros, y tampoco dieron muestras de tener noticia de las grandes ciudades ni del oro. Pasado el valle del río Sonora [desemboca en el Golfo de California], Marcos de Niza había prometido una tierra rica cuando en realidad estaban a punto de internarse en el desierto de Arizona. Los hombres estaban exasperados y sólo gracias a la autoridad de Coronado pudo salvarse el fraile de ser linchado.

El 8 de julio, la columna alcanzó por fin la región habitada por los indios zuñi, aunque el pueblo Hawikuh, con sus casas con terrazas, a las que se accedía mediante escaleras, distaba mucho de lo que esperaban encontrar los españoles. Tras tres meses de penalidades no había ninguna legendaria ciudad de oro ante sus desencantados ojos, tan sólo una miserable aldea de chabolas de adobe. Los indios se mostraron hostiles y los atacaron. Tras una breve pero sangrienta batalla, Cíbola fue conquistada y Coronado, herido por una flecha en el pie, entró en la ciudad. Quedaba claro que Marcos de Niza había mentido: la tierra de la que tanto habló no se encontró por ninguna parte, ni tampoco las ciudades y el oro. En cambio, los españoles pudieron al menos aplacar el hambre saqueando el pueblo.

En agosto, Coronado mandó grupos de exploración para recabar información. Envió al oeste a su segundo, García López de Cárdenas, a la zona de los indios hopi, quienes le hablaron de un gran río, al que llamaron Tizón. Pronto llegaron a un paisaje inhóspito: Vimos una gran barranca, y el río al fondo, que a esa distancia pensaban que era pequeño. Desafiando al sol abrasador, los españoles quisieron bajar para abastecerse de agua, pero cuanto más bajaban, más sed tenían, debido a la alta temperatura que había en el fondo del cañón. Solo entonces supieron la verdadera dimensión de la hondonada, y el caudal del río, que era para ellos “como el río Gualdalquivir“. Fracasaron en su intento, regresando sin poder beber, asombrados por la profundidad de la sima que el río había hecho en el lugar. Habían encontrado el Cañón del Colorado [noroeste de Arizona]. El capitán Hernando de Alvarado fue hacia el este con un indio con mostacho al que apodaron “Bigotes”, quien llevó a los españoles a lo largo del Río Grande, encontrando varias tribus.

Alvarado quiso seguir explorando más pero “Bigotes” le dijo que estaba cansado y que les proporcionaría un guía. Este nuevo guía usaba un gorro raro, propio de la tribu pawnee, que a los españoles les recordaba a un sombrero árabe por lo que le apodaron “el turco”. Encontraron un poblado llamado Tiguex, cerca deMassacre at Tiguex - Graham Coton la actual ciudad de Santa Fe [Santa Fe County, New Mexico], a orillas del Río Grande, desde el cual Alvarado mandó una misiva a Coronado para instalar allí el campamento y que se reuniese con ellos en ese lugar, cosa que hizo. Los españoles, necesitando ropa y suministros, las cogieron de los indios, a los que ofrecieron dinero a cambio, pero éstos se negaron provocando un levantamiento, empezando a matar los caballos de los españoles. Durante el invierno entre 1540 y 1541 hubo varios enfrentamientos llamados por algunos, la “Guerra de Tiguex”. La expedición fue atacada varias veces por los nativos, pero las fuerzas de Vázquez de Coronado los repelieron con éxito.

“El turco” habló de Quivira, un rico país al noreste. Coronado decidió ir en su busca, llevando al “turco” como guía. Atravesó el Llano Estacado [este de New Mexico y noroeste de Texas] y llegó a las praderas del “Medio Oeste” prosiguiendo su marcha hacia el norte, donde se encontró con los indios vaqueros o querechos [apaches]. Pedro de Castañeda, cronista de la expedición, indicó que los querechos se comunicaban con los españoles por signos, de tal manera que “hicieron hacerse entender tan bien que no había necesidad de un intérprete“. Los querechos mostraron gran conocimiento del este del territorio, describiendo un gran río que bien podía ser el Mississippi. Castañeda señaló que eran “gente amable y nada cruel, y eran amigos fieles“. Los primeros encuentros entre los españoles y los querechos [apaches] fueron bastante cordiales.

Más tarde, Coronado descubrió que el “turco” lo estaba engañando o, al menos, así lo creyó y lo hizo ejecutar. Otros guías lo condujeron hacia Quivira encontrando un pequeño pueblo cerca del actual Lindsborg [McPherson County, Kansas]. Los indios de Quivira, después conocidos como wichitas, no disponían de ninguna riqueza; su poblado era de cabañas con techos de paja y no tenían oro.

Después de que Coronado regresase a México, hay indicios de que los indios Pueblo pudieron alentar a los querechos a establecerse cerca como aliados contra un posible retorno de los españoles. Exploraciones posteriores encontraron querechos en las montañas que rodean tanto el Ácoma [Acoma Pueblo, Cibola County, New Mexico] como la zona de los hopi [otros indios Pueblo del noreste de Arizona] pero es más probable que fuesen apaches occidentales [que más tarde serían denominados Western Apaches o chiricahuas] que llegaron desde el oeste en vez de apaches orientales llegados de las llanuras. Juan de Oñate, colonizador de Nuevo México en el siglo siguiente, informó de la hostilidad existente entre bandas de querechos e indios Pueblo, pero también observó un importante comercio entre ellos. Hay historiadores que indican que parte de los indios Pueblo utilizaron a bandas de querechos como aliados o mercenarios para atacar y saquear a otros indios Pueblo).

1542

Este año, Francisco Vázquez de Coronado regresa a Nueva España, por la misma ruta Detalle Mural Apaches - Saúl Gómez Pizanoque había utilizado en la ida, con sólo 100 de sus hombres. (A su regreso escribió, el 20 de octubre, una carta al rey en la que describe la inmensa llanura del Llano Estacado [este de New Mexico y noroeste de Texas] y su encuentro con los indios querechos o vaqueros [así eran conocidos hasta que Juan de Oñate les llamase apaches] enemigos de los quivira [o wichitas]. Son los apaches que más tarde serían conocidos como jicarillas, lipanes y llaneros.

Coronado en la carta decía así: “… topé una ranchería de indios [10 de mayo de 1541] que andan con estas vacas [búfalos], que les llaman querechos [apaches], los cuales no siembran, y comen la carne cruda y beben la sangre de las vacas que matan; éstos adoban los cueros de las vacas de que en esta tierra se viste toda la gente della; tienen pabellones de cueros de vacas, adobados y ensebados, muy bien hechos, donde se meten, y andan tras las vacas mudándose con ellos; tienen perros que cargan en que llevan sus tiendas y palos y menudencias; es la gente más bien dispuesta que yo he visto en Indias; éstos no me supieron dar razón de la tierra a donde me llevaban los guías, y por donde me quisieron guiar caminé otros cinco días, hasta llegar a unos llanos, tan sin seña, como si estoviéramos engolfados en la mar; donde desatinaron, porque en todos ellos no hay una piedra, ni cuesta, ni árbol, ni mata, ni cosa que lo parezca; hay muchas y muy hermosas dehesas de buenas yerbas, y estando perdidos en estos llanos, ciertos hombres de caballos que salieron a caza de vacas toparon unos indios que también andaban a caza, los cuales son enemigos de los que topé en la ranchería pasada, y otra nación de gente que se llaman los teyas, todos labrados los cuerpos y rostros, gente asimismo crecida, de muy buena disposición…“.

Coronado describió a los querechos [apaches]:… Sus tiendas tienen forma de pabellones. Las dan forma por medio de postes que llevan para ello. Después los clavan en la tierra atándolos juntos en la parte superior. Cuando se trasladan de un lugar a otro los transportan por medio de perros, de los que tienen muchos. Cargan a los perros con sus tiendas de campaña, postes, y otras cosas. Ellos los usan, como ya he dicho, porque el terreno es muy llano. Los perros arrastran los postes. Lo que estas personas más adoran es al sol. Las pieles de sus tiendas están libres de pelo por ambos lados. Las pieles del ganado y venado y la carne secada al sol que no necesitan, lo cambian por maíz y mantas con los nativos en el río…“.

Juan Jaramillo, miembro de la expedición de Coronado a la llanuras, escribió un informe que incluye una descripción de los querechos [apaches]: “… Al comienzo de las llanuras del ganado conocimos… a los querechos como la gente de las casas en fila. No viven en casas, pero con ellos llevan algunos postes que colocan juntos en sus lugares de acampada con el fin de hacer una especie de cabaña que utilizan como casas. Sujetan estos postes en la parte superior, y las extienden en la base cubriendo todo con pieles de ganado que llevan con ellos. Esas tiendas se utilizan como viviendas… satisfacen todas sus necesidades humanas con las bestias, de ellos obtienen su alimento, ropa y calzado. Son gente que deambula de un lugar a otro como les conviene…“.

De autoría ambigua pero, sin duda, un informe de alguien de la expedición de Coronado, la “Relación Postrera de Cíbola”, detalla la falta de horticultura y el uso de productos de búfalos en todos los aspectos de la vida cotidiana de los querechos [apaches]: “… Viajando muchos días sobre esas llanuras, los españoles llegaron a su ranchería habitada con cerca de 200 hogares. Los hogares estaban hechos de pieles de reses curtidas, blancas, y construidas como pabellones o tiendas de campaña. Estos indios viven o se sostienen por completo de las bestias, porque ellos ni cultivan ni cosechan maíz…“. Aunque no existía “El Dorado”, Coronado estableció las bases de la futura colonización española en el Sudoeste).

1566

Este año, el explorador Francisco de Ibarra, con 60 soldados, llega hasta la ciudad india de Paquimé, llamada por los españoles Casas Grandes (municipio de Casas Grandes, Chihuahua), habitada por los indios suma. (Baltasar de Obregón, cronista de la expedición, utilizó el término “querecho” [apache] para referirse a una tribu que encontraron. El primer encuentro con un “indio de la llanura” fue con un “joven apuesto, guapo y bien vestido”, que huyó al ver a los españoles. Dos jinetes lo persiguieron, resistiéndose hasta que se le acabaron las flechas, por lo que sus captores lo llevaron ante Ibarra, quien calmó al tembloroso nativo con palabras amables y suaves, dándole ropas, cuentas y otros regalos para ganar su favor. Entonces el querecho [apache] fue liberado para que dijera a su pueblo que les visitasen. Más tarde, 300 querechos [apaches], incluidos mujeres y niños [¿era una expedición comercial?], llegaron al campamento español, guiados por el que fue liberado. Ibarra les trató amablemente y les dio regalos. Los querechos hicieron un mitote, cantando y bailando alrededor del campamento español. Informaron también de extensos rebaños de bisontes, cuatro días al norte. Dijeron que vivían en zonas montañosas y en lugares protegidos durante el verano y eran enemigos de los “querechos de las llanuras”. Es posible que estos apaches fueran apaches occidentales [Western Apaches o chiricahuas], lo que explicaría su ubicación y el hecho de que eran enemigos de los “querechos de las llanuras”).

1581

El 5 de junio, sale de Santa Bárbara (municipio de Santa Bárbara, Chihuahua) una pequeña expedición de exploración y evangelización por el norte de la Nueva España, dirigida por el explorador Francisco Sánchez, apodado “El Chamuscado”, y por fray Agustín Rodríguez. (La expedición incluía a nueve soldados españoles, tres clérigos [el citado fray Agustín Rodríguez, fray Francisco López y fray Juan de Santa María] y 19 indios, entre ellos dos mujeres. Los soldados estaban bien armados y montados; la expedición llevaba 90 caballos y 600 ovejas, cabras, vacas y cerdos. La expedición estaba autorizada para explorar el país en busca de minerales valiosos. Fueron los primeros españoles que viajaron al territorio de los indios Pueblo desde la gran expedición de Francisco Vázquez de Coronado, 40 años antes, internándose en la región del actual estado de New Mexico.

Después de toparse con diferentes poblados indios, siguieron el curso del Río Grande, llegando a la primera aldea de los indios Pueblo, al sur de lo que hoy es Socorro [Socorro County, New Mexico]. Continuaron remontando el Río Grande pasando por otros poblados grandes y prósperos de los indios Pueblo. Al norte de lo que hoy es Albuquerque [Bernalillo County, New Mexico], dejaron el Río Grande y viajaron hacia el este, hasta el pueblo de Pecos [Pecos Pueblo, San Miguel County, New Mexico]. Tenía entre 400 a 500 casas, de cuatro a cinco pisos, con una población numerosa. Los españoles describieron a los indios Pueblo como “apuestos y de piel clara y algunas mujeres tenían el pelo claro” [¿los soldados de Coronado dejaron descendencia?]. Cultivaban maíz, fríjoles y calabazas, y tenían pavos. 

El 10 de septiembre, uno de los tres frailes, fray Juan de Santa María, decidió regresar a México. De mala gana, “El Chamuscado” accedió a su deseo y lo dejó partir.

Después se dirigieron al este, ya en las “grandes llanuras” en busca de búfalos. En el río Pecos [cerca de la actual Santa Rosa, Guadalupe County, New Mexico] se encontraron con una ranchería de indios querechos [apaches]. Hernán Gallegos, uno de los cronistas de la expedición, diría: “… Nos encontramos con una ranchería en este río en el que se encuentran 50 chozas y carpas hechas de pieles con fuertes alas blancas, a la manera de tiendas de campaña. Aquí nos encontramos con más de 400 hombres guerreros armados con arcos y flechas que nos preguntaron por señas lo que queríamos. Le respondimos que veníamos a visitarlos y que éramos amigos; pero estaban decididos a luchar contra nosotros con sus flechas…“. Fray Rodríguez hizo la señal de la cruz como signo de paz, siendo correspondido por los querechos dando la bienvenida a los españoles a su campamento.  Les mostraba una cruz para que la besaran, con gran regocijo de los querechos que ofrecieron a los españoles todo lo que tenían.

Había aproximadamente 2.000 personas en la ranchería. Los españoles dispararon un arcabuz haciendo que los querechos se tiraran al suelo aterrorizados, solicitando éstos que no lo hicieran más ya que asustaban a las mujeres y a los niños. 

Gallegos los describió como “personas desnudas”, incivilizadas, y se interesó especialmente por los perros que tiraban de todas sus pertenencias. Los querechos les dijeron que había manadas de búfalos a dos días al este y que eran “tan numerosas como la hierba de los campos”. Como ningún querecho [apache] se ofreció como guía, los españoles decidieron secuestrar a uno de ellos.

… Pasamos el día en esta ranchería… Ellos describieron toda la región en la que esos rebaños vagaban, pero ningún nativo quiso venir con nosotros… ya que no se encontraron búfalos después de dos días… Volvimos a la ranchería… para conseguir un guía indio, ya sea voluntariamente o por la fuerza, para llevarnos a los búfalos. Este propósito se llevó a cabo; fuimos a dicha ranchería, nos apoderamos de un indio, lo atamos, lo llevamos al campamento, y lo entregamos a nuestro comandante… El indio que habíamos cogido de guía, lo enviamos por delante, bien cargado con carne y muy feliz porque había visto como matábamos a los búfalos… Después de que nos dejó, dijo a su gente que nos había visto cómo matamos a los búfalos, y otras cosas. En vista de eso, toda la ranchería de donde habíamos cogido al guía por la fuerza, vino a donde nosotros pacíficamente. Los moradores dijeron que querían llevarnos a un lugar donde había muchos rebaños…“.

Los españoles fueron al territorio de los búfalos, al que llamaron Los Llanos de San Francisco, cerca de la bifurcación inferior del Canadian River [Texas], encontrando muchos rebaños de 200 a 300 ejemplares donde mataron alrededor de 40 e hicieron carne seca con ellos. 

Volvieron al oeste, hacia el Río Grande, llegando hasta los pueblos de Ácoma [Acoma Pueblo, Cibola County, New Mexico] y Zuñi [Zuni Pueblo, Mckinley County, New Mexico], no pudiendo pasar de allí por las nieves invernales.

En total, “El Chamuscado” y fray Agustín Rodríguez visitaron 61 asentamientos de los indios Pueblo a lo largo del Río Grande y sus afluentes, y se enteraron de otros pueblos, incluyendo los hopis que no pudieron visitar.

“El Chamuscado” se enteró por algunos indios de que a fray Juan de Santa María le habían matado otros indios sólo dos o tres días después de dejar la expedición. A pesar de eso, los otros dos frailes decidieron quedarse en la región. Los soldados los dejaron, con la mayor parte de sus suministros y varios sirvientes indios, en un pueblo de los tiwa [cerca de la actual Bernalillo, Sandoval County, New Mexico] y partieron para volver a Santa Bárbara. Durante el viaje de regreso, “El Chamuscado”, con casi 70 años de edad, murió. Los ocho soldados restantes llegaron a Santa Bárbara el 15 de abril de 1582, describiendo a los querechos [apaches], coincidiendo con la descripción que dieron los miembros de la expedición de Coronado.

Los dos frailes y sus sirvientes indios que quedaron atrás fueron muertos por los nativos, aunque dos indios consiguieron escapar y regresaron a México para contar la historia. La expedición de “El Chamuscado” y fray Agustín Rodríguez fue modesta, pero reavivó el interés de los españoles por la región de Nuevo México, lo que llevó finalmente a que Juan de Oñate fundara una colonia allí algunos años más tarde).

1582 

El 10 de noviembre, sale del Valle de San Bartolomé (hoy Valle de Ignacio Allende, municipio de Allende, Chihuahua), una expedición al mando de Antonio de Espejo con 14 soldados, un sacerdote, 30 indios, y 115 caballos. (Espejo estaba en Santa Bárbara [municipio de Santa Bárbara, Chihuahua] cuando los soldados de la expedición de “El Chamuscado” regresaban del territorio del norte de lo que hoy es New Mexico, con la noticia de que dos de los frailes se habían quedado en las tierras de los indios Pueblo.

En su camino hacia el norte se topó con los indios conchos, jumanos, suma y mansos. En febrero de 1583, Espejo llegó al territorio de los piros, el más meridional de los poblados de los indios Pueblo. Más tarde llegó al pueblo de Zia [Zia Pueblo, Sandoval County, New Mexico], donde confirmó la muerte de los dos frailes de la expedición de “El Chamuscado”; y al pueblo de Ácoma [Acoma Pueblo, Cibola County, New Mexico].

En junio llegó al valle del río Pecos, en cuyas orillas [cerca de la actual Santa Rosa, Guadalupe County, New Mexico] encontró una ranchería de 400 querechos [apaches] que lePrairie Monarchs - Rosemary Millette informaron de inmensos rebaños de búfalos, dos días al este y que cambiaban sal, caza y pieles de ciervo por mantas de algodón. Espejo los describió como guerreros, que viven en las montañas, y comercian con los indios Pueblo: “… En las montañas adyacentes… los nativos eran numerosos y belicosos. Los habitantes de las montañas, que son llamados querechos, bajaban a satisfacer a la gente en los pueblos, mezclándose y comerciando con ellos, trayéndoles sal, carne [venados, conejos y liebres], ropas de pieles y otros bienes a cambio de mantas de algodón y varios artículos aceptados en pago…“.

Después fue hacia el oeste llegando al territorio zuñi [Catron County, New Mexico y Apache County, Arizona] y hopi [Navajo y Coconino Counties, Arizona]. El sacerdote, varios soldados, y los siervos indios decidieron regresar a México. Espejo y ocho soldados se quedaron para buscar plata y otros metales preciosos, dirigiéndose de nuevo al este. El pequeño destacamento tuvo una escaramuza con los indios de Ácoma debido, al parecer, a dos mujeres prisioneras de los españoles que escaparon, hiriendo a un soldado. Los indios y los españoles intercambiaron fuego de arcabuces, piedras y flechas. Después de retirarse, los soldados regresaron al valle del Río Grande, donde mataron a 16 indios en un pueblo que se burlaban de ellos y les negaban alimentos.

Después de seguir hacia el este, viraron al sur llegando al río Conchos [Chihuahua], regresando al valle de San Bartolomé el 20 de septiembre de 1583, tras 10 meses de ausencia, enterándose de que el sacerdote y sus compañeros también habían regresado sanos y salvos).

1584

* Este año, el historiador y explorador Baltasar de Obregón termina su “Historia de losHistoria de los descubrimientos antiguos y modernos de la Nueva España – Baltasar de Obregón descubrimientos antiguos y modernos de la Nueva España” donde describe a los querechos o vaqueros (apaches) que Francisco Vázquez de Coronado encontró en su expedición del año 1540: … Son estos llanos muy faltos de agua, ventosos e frigidísimos, aunque los que confinan con cordilleras de sierras son menos fríos y participan de agua y mejores pastos y temples en los cuales asisten, cunden y habitan indios querechos, vaqueros rústicos, viles y villanos, los cuales imitan a los gitanos en tener su asiento y asistencia en un lugar porque andan de ordinario de unas a otras partes; llevan consigo toda su hacienda, cargada en recuas de perros de el tamaño de alanos de Castilla sirven con enjalmas de cuero de las vacas, cargan en ellos sus pabellones de cuero que casi imitan a los caseros de por acá; llevan las varas, estacas y aderezos de ellos, asimismo el menaje de sus casas y menester y la carne y cosas que comen, en cantidad de casi cuatro arrobas. Tienen muchos y no ladran como los de Castilla no hacen más de amenazar y regañar los dientes y gruñen y échanles bozales para que no coman de la carne que cargan; caminan cargados tres y cuatro leguas cada perro; el mantenimiento de estos vaqueros es de la carne de este ganado y la mayor parte de ellos la comen cruda y tostada al sol y fuego. Comen y se sustentan de caza de venados, liebres, conejos y otros géneros de caza y sabandijas silvestres. Su ordinaria y continua habitación es en las paradas y habitaciones de las vacas que es en las lagunas, ojos de aguas saladas y ríos y arroyos de las vacas en las cuales cuando se secan queda cuajada cantidad de sal. Esta agua salobre y la lluvia menuda las engorda de manera que su carne es de la manera y gordura de la de los puercos. Los gitanos andan desnudos y ellas traen faldellines de cuero de vacas y de venados y ellos traen algunos cueros ceñidos a la cintura con que tapan sus lugares secretos“. 

* Baltasar de Obregón escribe sobre la expedición de Francisco de Ibarra de 1566 en la que participó: … Llegaron a el real otro día, trescientos Querechos [apaches] con sus mujeres y hijos, los cuales fueron llamados y traídos del indio que vistió el general, los cuales son dispuestos, nobles de condición, amorosos e valientes y gallardos y ellas y sus hijos hermosos. Entraron cantando e bailando, alrededor del real, mostraron gran contento y alegría de vernos, hacían notables visajes hacia el cielo, que son ceremonias que usan en su idolatría con el sol. Dijeron que fuésemos bien venidos a sus tierras, que otros de nuestra naturaleza y semejanza habían pasado por sus tierras muchos años había, los cuales fueron medio y parte a que sus enemigos les volvieron a los que les toman cautivos, e mandaron a las nubes que les lloviese en sus tierras, curaron y resucitaron dolientes y muertos. Dijeron y creyeron que éramos hijos del sol a quien ellos tenían, temían y respetaban e adoraban por su Dios y afirmaban que habíamos bajado del cielo. Eran muy continuos e importunos a que les tocásemos y santiguásemos, que es ceremonia que usó Alvar Núñez Cabeza de Vaca, por misericordia de Dios nuestro Señor, que para librarlos de las peregrinaciones e trabajos que padecieron permitió tantos y tan singulares beneficios y casos de orden natural. Estos milagros e otros contaron éstos, sin errar ni discrepar de lo que afirma la historia referida.

Recibió el general estos indios con mucho regalo e buen tratamiento, rescate e cosillas de hierro, lo cual estiman en mucho y informóse de éstos qué había y sabían de aquellas provincias. Los cuales respondieron y dieron noticias por señas que estaba por allá Cíbola tres días de camino, e las Vacas cuatro jornadas hacia el norte. 

Creímos ser cierto estar el ganado tan cerca, porque hallamos aquí cuero de ganado que moría, huesos y fresca…“.

* Baltasar de Obregón describe también la expedición de Francisco Sánchez y fray Agustín Rodríguez de 1581: Acordaron los descubridores ir a ver y visitar a los naturales llamados Querechos [apaches], gente vaquera, y que andan como los gitanos en España que andan y asisten en las habitaciones de las vacas [búfalos]. A cuya noticia y relación, dada de los naturales, salieron en veinte y ocho días del mes de septiembre de mil e quinientos y ochenta y un años del río de Guadalquivir [Río Grande]  para dar cuenta del modo y estilo de vivir de los dichos gitanos y de las vacas y sus habitaciones y cantidad, provecho y hechura…

De aquí [del río de Santo Domingo, hoy llamado Pecos, Texas] fueron caminando cuatro leguas río abajo, The Hunter - Don Crowleyen el remate de las cuales divisaron un humo y fueron a él y descubrieron una gran ranchería de indios vaqueros [apaches] de más de quinientos ranchos y pabellones de cueros adobados, de las vacas, casi como los castellanos. Alborotáronse los indios vaqueros de manera que en breve tiempo les salieron de guerra cuatrocientos gandules, gallardos, animosos, y prevenidos de sus arcos y flechas y estando ya cerca a vista dellos, acordaron preguntar como preguntaron a los descubridores que dónde iban y qué pretendían en sus tierras, todo por señas porque no llevaron lengua ni guía. La respuesta fue por señas: que iban a vellos y a hacerles buena amistad.

Pusiéronse los descubridores a punto de guerra, previniéronse del daño que les pudieran hacer los indios, retiraron su real hasta ver su determinación y a ver si les podían traer de paz; de manera que no mostraron flaqueza; y si no se dieran de paz tuvieron propósito de sujetarlos por fuerza de armas. Y desde fuera les hicieron señales de la cruz con las manos en señal de paz y amistad. Apeóse fray Agustín Rodríguez a requerirlos de paz con una cruz en las manos, con los cuales apercibimientos fué Dios nuestro Señor servido de que les puso temor de ver a los descubridores y voluntad de darse de paz; imitaron a los descubridores en hacer la misma insignia de cruces con las manos. Recibiólos el caudillo y fray Agustín dándoles a besar una cruz que traía al cuello; dióles a entender por señas cómo iban en nombre de un Señor que asiste en lo alto de los cielos, cuyos mensajeros eran él y los descubridores, los cuales habían ido a verlos y hacerles buena amistad. A todo lo cual dieron crédito y se regocijaron de manera que los recibieron con mucho amor, respeto y presente de lo que tenían y comen…

… Esta gente que asiste entre las vacas es desnuda, sólo traen algunos vestidos de gamuzas de cueros de venado y de las vacas y caperuzas de lo mismo, son dispuestos, gallardos, bélicos y valientes y temidos de las demás parcialidades a ellos comarcanos. Son como gitanos que andan mudándose de una parte a otra siguiendo su mantenimiento natural que es de carne cruda de las vacas y a sus cosechas de tuna y dátil. Sírvense y aprovéchanse de pabellones de cueros de las vacas adobados; tienen sus aderezos de varas y estacas de otates y madera, tienen recuas de perros con que cargan los pabellones y ajuar de sus ranchos, homenaje y cosas de comer; cargan dos y tres arrobas de peso, traenlos aderezados con sus enjalmas de cuero, con sus pretales ataharres y cinchas y jáquimas con cuellos los gobiernan; caminan cargados dos y tres leguas cada día; son perros osarrudos y no crecidos, son lanudos.

Desta primera ranchería de indios vaqueros [apaches] fueron marchando los descubridores por unos llanos adelante; dejaron a un lado el río de Santo Domingo [río Pecos, Texas]. En esta jornada no tuvieron agua en cuatro leguas que marcharon, ni hallaron vacas. Entendieron iban perdidos y acordó el caudillo volver a la ranchería, en la cual, antes de llegar a ella, se armaron y previnieron a punto de guerra…“.

1590

El 27 de julio, el explorador Gaspar Castaño de Sosa, lidera una expedición sin el permiso del virrey, Luis de Velasco, con el fin de establecer una colonia en Nuevo México, siendo posteriormente detenido. (Castaño de Sosa fue colono, administrador colonial y conocido tratante de esclavos. La expedición partió de Almadén [hoy Monclova, Coahuila] con más de 160 personas, incluidas varias familias de colonos con algunos indios como siervos. Cruzó el río Bravo [Río Grande] a principios de octubre. Se dirigieron al norte, siguiendo el río Pecos, llegando el 31 de diciembre al pueblo de Pecos [Pecos Pueblo, hoy en ruinas, San Miguel County, New Mexico], donde los indios les recibieron con flechas y piedras. Después de dos días consiguieron vencerles, pudiendo entrar en el pueblo.

Partieron de allí llegando, el 7 de enero de 1591, a un valle donde hoy está la ciudad de Santa Fe [Santa Fe County, New Mexico] donde tuvieron que cruzar un río cuya superficie estaba congelada, teniendo que romperla para poder dar agua a sus caballos. 

Al norte de este río, al este de New México y al oeste de Texas, viró hacia el sur donde se encontró con un solitario indio, muy probablemente un querecho [apache], pero nadie pudo entenderle. Castaño dio al nativo un poco de maíz y le dijo por señas que debería decirle a su pueblo que viniera sin miedo. Cuatro días más tarde, después de encontrar una ranchería abandonada, la vanguardia vio un grupo de indios que huyeron a un pantano. Los españoles lograron capturar a dos hombres, dos mujeres y uno de los perros de carga.

Llevaron a los cautivos al campamento pero Castaño estaba ausente al haber ido a recuperar unos caballos. Los captores liberaron a las mujeres pero mantuvieron a los hombres y al perro, que siempre fascinó a los españoles. Cuando Castaño regresó, se alegró de encontrar a los cautivos pero no tenía intérprete. Castaño liberó a los nativos y al perro, dándoles carne y maíz, diciéndoles por signos que no debían tener miedo.

Pocos días después, la expedición de Castaño tuvo la primera batalla conocida con los querechos [apaches de las llanuras]. La vanguardia vio un grupo de ellos al intentar cruzar un río. Los españoles intentaron sin éxito comunicarse pero finalmente se fueron. Uno de los guías indios de los españoles se quedó rezagado y cuando los querechos le vieron solo, lo atraparon, lo ataron con una cuerda, lo arrojaron al río y luego le dispararon flechas. Al día siguiente, un gran número de querechos aparecieron cerca del campamento español, pero Castaño no pudo convencerlos de que entraran. En cambio, los querechos intentaron matar alguna res de los españoles. Castaño envió una patrulla a ahuyentarlos y los querechos dispararon flechas contra ellos. Los españoles dispararon y mataron a varios. Cuatro indios fueron capturados, ordenando Castaño que uno sea ahorcado mientras los otros tres, unos muchachos, se mantuvieran para ejercer de intérpretes. Con el fin de acelerar el aprendizaje del español, cada uno de los tres jóvenes fue asignado a otros tantos españoles. A pesar de todo, escaparon los tres, llevándose con ellos un buey.

En una fecha posterior al 29 de marzo de 1591, Castaño de Sosa fue alcanzado y detenido por el capitán Juan Morlete que, con sus 40 soldados, había sido enviado tras él por el virrey, regresando todos a la ciudad de México.

Castaño había encontrado al menos dos grupos de apaches de las llanuras. El primero, al sur de la llanura, eran hostiles, no queriendo ningún trato con los españoles, salvo para robarles sus animales. Esto pudo ser debido al hecho de que probablemente habían estado en contacto con españoles que buscaban esclavos y recelaban de los motivos de su llegada a su territorio. Su ataque al guía indio en el río también pudo deberse por ejercer de guía de unos posibles enemigos.

El segundo grupo acampaba cerca de los indios Pueblo quienes a menudo invernaban cerca de ellos. Al principio intentaron huir pero más tarde, aparentemente, dieron la bienvenida a los españoles a sus campamentos).

1595

En verano, Francisco Leyva de Bonilla sale de San Ildefonso (Santa Fe County, New Dusty Plains - Rosemary MilletteMexico), pasa por Cicuyé (hoy Pecos Pueblo, San Miguel County, New Mexico), alcanza el río de las Ánimas Perdidas en el Purgatorio (hoy Purgatoire, Bent County, Colorado), recorre Kansas, donde halla grandes manadas de búfalos y rancherías de querechos ([apaches]. El portugués Leyva de Bonilla fue muerto acuchillado por su lugarteniente, el español Antonio Gutiérrez de Humaña, huyendo con seis indios. Murieron todos menos uno, un indio náhuatl llamado Jusepe Gutiérrez, que permaneció prisionero de los apaches durante un año. Teniendo noticias de que había españoles al este [la vanguardia en Nuevo México de Juan de Oñate] se escapó encontrándose con las tropas españolas, ofreciéndose como guía e intérprete. El resto de los expedicionarios previsiblemente fallecieron a manos de los indios de las praderas. La columna de Juan de Oñate encontró bandas de apaches de las llanuras, o vaqueros [Vázquez de Coronado les había denominado originalmentepueblo de las vacas] recorriendo las vastas praderas en busca de búfalos, llevando sus escasas pertenencias por medio de perros. Demostraron ser suficientemente sociables, incluso un poco tímidos, excepto uno de ellos que intentó asustar a los españoles apareciendo en medio de ellos vestido con un traje rojo con cola y una máscara de la que sobresalía un largo hocico y orejas caídas. Los soldados, agradecidos por la representación, fingieron terror, cuando el indio hizo gestos amenazantes. Luego se quitó la máscara y rompió a carcajadas. Otro día conocieron a un jefe apache de extraordinaria complexión. Tenía una piel más blanca y los ojos más azules que un flamenco“, declaró el cronista, eiba acompañado por un escuadrón de arqueros“. Este indio, sin duda un albino, proporcionó un guía para conducirlos a donde estaban los búfalos.

Siguieron adelante, conociendo pequeñas bandas de apaches sonrientes cuyas mujeres y niños les honraban con regalos sencillos. Una tarde, vieron en el horizonte las finas rayas de la lluvia que avanzaba para empapar a los españoles en lo que describieron como “un tremendo chaparrón, como a menudo cae en estas llanuras“).

1598

 Camino de Santa Fe

* Ese año, se inicia por primera vez “El Camino Real de Tierra Adentro”, también Caravana del Camino Real de Tierra Adentro - Esther Merchán conocido como “Camino de Santa Fe” o “Camino de la Plata”. (Fue el más importante de los Caminos Reales y unía la ciudad de México y Santa Fe [Santa Fe County, New Mexico]. Era una ruta comercial de 2.560 km que se hacía cada tres años con carretas tiradas por bueyes en las que iban frailes, familias y soldados de escolta transportando plantas, semillas, muebles, enseres, papel, tinta y numerosas cabezas de ganado… todo lo que necesitaban los nuevos colonos para instalarse en aquellos peligrosos territorios fronterizos. El viaje duraba seis meses atravesando regiones habitadas por indios).

* El 9 de septiembre,  es la primera vez que se tiene constancia de la utilización del término apache por parte de Juan de Oñate, en el pueblo de San Juan (Rio Arriba County, New Mexico), habiéndoselo oído a los zuñis, parte de los indios Pueblo, del oeste de New Mexico. (Oñate hizo la siguiente declaración: … Para el padre Fray Francisco de Zamora, provincia de los Picurís, junto con todos los apaches de la Sierra Nevada hacia el norte y el este, y la provincia de Taos, con sus pueblos vecinos y los que la rodean y los de aquella cordillera, en la orilla del Río del Norte…“.

* El 8 de noviembre, el capitán Vicente de Zaldívar, sobrino de Juan de Oñate, regresa de un viaje de 54 Buffalo Near the Llano - Lee Casbeerdías en donde describe a los cazadores vaqueros (apaches) con la siguiente declaración: … Los matan [a los búfalos] al primer flechazo, con una habilidad increíble, mientras se esconden en refugios camuflados, construidos en los abrevaderos, lo que fue presenciado por todos los que fueron allí….

(Zaldívar, guiado por  Jusepe Gutiérrez [el indio náhualt de la expedición de Francisco Leyva de Bonilla que había estado prisionero de los apaches], viajó al territorio de los vaqueros [apaches] cazadores de búfalos, en el norte de Texas, donde las rancherías estaban muy pobladas, y los búfalos eran innumerables. Gracias a Jusepe, la expedición tuvo éxito. Proporcionó información directa y tradujo verbalmente, haciéndolo inteligible, el lenguaje de los signos de expediciones anteriores. Por ejemplo, el informe habla de un gran grupo de comercio de indios vaqueros, que regresaron de Picurís y Taos [los dos en Taos County, New Mexico], donde cambiaron productos de búfalos por productos de horticultura, cerámicas, textiles y piedras turquesas. 

Una vez cerca de las llanuras, cuatro indios vaqueros [apaches] se acercaron al grupo de Zaldívar mientras estaba pescando en el río Gallinas [al sureste de Las Vegas, San Miguel County, New Mexico]. Los españoles les dieron comida y regalos. Uno de ellos se levantó y gritó a otros que estaban escondidos, llegando todos a donde estaban los españoles. Eran robustos y llevaban arcos. Zaldívar dio regalos a todos calmándoles. Les pidió un guía para ir a donde estaban los búfalos.

Tres vaqueros [apaches] cazadores de búfalos fueron a avisar a la expedición de que la gente del cercano asentamiento estaba preocupada por su llegada. Zaldívar respondió que iría a la ranchería con Jusepe como intérprete. Sin embargo, cuando estaban a 1’6 km de la ranchería, muchos vaqueros salieron al encuentro de Zaldívar y Jusepe en señal de amistad. Zaldívar les dio regalos siendo invitado a su ranchería.

Zaldívar regresó a dormir a su campamento, y al amanecer, muchos vaqueros llevaron pinole [también llamado pinol, bebida prehispánica elaborada con harina de maíz tostado y molido, con una base de miel o azúcar, y que puede tomarse frío o caliente] al campamento español. Zaldívar les notificó que el gobernador Oñate castigaría a los que no fueran leales a la corona española. Los vaqueros pidieron ayuda para luchar contra los jumanos a lo que Zaldívar respondió que su misión era establecer la paz entre todos los nativos: “… Tres indios salieron de una colina… su ranchería… estaba a una legua [4’8 km] de allí, y estaban muy preocupados al vernos en su tierra. Para no preocuparles más si iba con muchos hombres, el sargento mayor, con un sólo compañero, visitó su ranchería, con tres indios y el intérprete, un indio llamado Jusepe, uno de los que habían traído Humaña y Leyba… Alrededor de tres cuartos de legua [3’6 km] de su campamento, numerosos nativos llegaron a recibir al sargento mayor, en grupos de cuatro y seis, pidiendo su amistad. Su costumbre es extender la palma de la mano derecha hacia el sol y luego a su vez hacia la persona que busca su amistad… El sargento mayor [Zaldívar] les dio regalos…

… Insistieron en que fuera a su ranchería… Continuó allí y estuvo con ellos en gran camaradería, volviendo a su campamento por la noche. A la mañana siguiente, al amanecer, muchos indios, hombres y mujeres, salieron a su encuentro con regalos de pinole. La mayoría de los hombres iban desnudos, pero algunos llevaban pieles de búfalo y otros, mantas. Las mujeres llevaban un tipo de pantalones de gamuza, y zapatos o botas. Él les dio algunos regalos y les dijo por medio del intérprete que el gobernador, Don Juan de Oñate, le había enviado para decirles que iba a favorecer a aquellos que se mantuvieran leales a su majestad y castigaría a aquellos que no lo hicieran. Todos quedaron en paz y muy contentos.

Le pidieron ayuda contra los Xumanas [jumanos], que es el nombre que dan a una nación de indios que llevan rayas como los chichimecos. Zaldívar les prometió que trataría de establecer la paz entre todos… ya que ese era su objetivo al venir a su tierra…“.

Después de ese encuentro, el grupo pasó la noche en el río Canadian [Texas] donde encontró una ranchería con 50 tipis, rojas y blancas, curtidas a la perfección. Después de esa visita, el informe añade una descripción muy detallada de los apaches de las llanuras y dice que las mujeres son responsables de la formación y el cuidado de los perros.

[Zaldívar] pasó la noche en ese río, y el siguiente día, en su camino de vuelta al campamento, se topó con una ranchería de 50 tiendas hechas de pieles curtidas que eran muy brillantes de color rojo y de color blanco… redondas como pabellones, con alas y aberturas, y hechos tan bien hechas como las de Italia. Son tan grandes que en las más comunes hay un amplio espacio para cuatro colchones y camas individuales. El curtido es tan bueno que incluso las lluvias más fuertes no pasarán por la piel, ni se endurece… cuando se seca se vuelve tan suave y flexible como antes… el sargento mayor cambió una por una tienda de campaña y se la llevó al campamento… Para llevar esas tiendas, los postes con que se levantan, una bolsa de carne y su pinole, o el maíz, los indios usan perros de tamaño mediano, como si fuesen mulas. Tienen gran cantidad de ellos, cada uno con correas de amarre alrededor del pecho y patas, llevando una carga de, al menos, 100 libras [45’ 359 kg]“.

Después de esta expedición, un jefe vaquero [apache] visitó a Zaldívar con más de 200  Indian Standing - Roy Andersen guerreros en San Marcos [Santa Fe County, New Mexico]. El jefe expresó gran alegría por el encuentro y dio al español un trozo de carne de búfalo y otros regalos. Informó a Zaldívar que él y su gente eran amigos de los españoles).

* Este año, grupos de apaches participan en la defensa de poblados de indios Pueblo contra las fuerzas de Juan de Oñate, como el de los queres de Ácoma ([Acoma Pueblo, Cibola County, New Mexico]. Es probable que fueran apaches occidentales, que más tarde serían llamados chiricahuas, Western Apaches, o navajos ya que los apaches de las llanuras tenían buenas relaciones, por ese tiempo, con los españoles.

El Ácoma era mucho más accesible para los apaches occidentales que para los apaches del este que habrían tenido que viajar por una zona relativamente más poblada para llegar allí.

Otra área de posible conflicto con los apaches vino del norte de los asentamientos españoles. Un largo período de sequía entre 1560-1593, provocó el aumento de tensiones entre los indios que vivían en el área de Nuevo México por la disminución de la oferta de alimentos. Esta sequía podría haber afectado a las llanuras, provocando que los apaches fueran a las montañas que bordean las poblaciones de los indios Pueblo. Es posible que éstos fueran apaches occidentales que buscaban estar más cerca de los indios Pueblo.

Los apaches de las llanuras habrían sido menos afectados por la sequía a causa de los búfalos, de los cuales obtenían casi todo de lo que necesitaban. Los excedentes podían cambiarlos con los indios Pueblo. Los apaches que vivían en las montañas o al oeste del Río Grande estarían compitiendo con los indios Pueblo por la caza de la zona y, aunque algunos practicaban una incipiente agricultura, sus cultivos fueron afectados por la falta de lluvias. Parece que los conflictos entre apaches y españoles, o entre apaches e indios Pueblo, era con apaches occidentales y que los apaches de las llanuras permanecieron pacíficos.

Como resultado del aumento de las incursiones españolas, los apaches de las llanuras disminuyeron Trade Fair in Pecos Pueblo between Pueblos, Plains Indians, and Spaniards - Louis S. Glanzman sus desplazamientos hacia las inmediaciones del Río Grande, limitando su comercio a los pueblos fronterizos, especialmente Pecos Pueblo [San Miguel County, New Mexico] y Las Humañas (hoy, Gran Quivira, Torrance  County, New Mexico), aunque los comerciantes españoles les iban a buscar a las llanuras. A pesar de disminuir el contacto, los españoles continuaron cogiendo cautivos, algunos de ellos, de los que se acercaban a los asentamientos fronterizos para comerciar, provocando incidentes cuando iban a sus rancherías para comerciar, o contratando indios aliados para capturar apaches).

1600

Los apaches y navajos aumentan su contacto con los asentamientos españoles de Nuevo México. (Los que luego fueron llamados apaches jicarillas vivían en el noreste; los apaches mescaleros en el sureste y los apaches del Gila [chiricahuas] en el sur y en el oeste; mientras los navajos recorrían las montañas y mesetas del noroeste del territorio recién explorado por los españoles).