Eskiminzin

* Eskiminzin. Era un jefe de la banda aravaipa de los apaches San Carlos.  Comenzó un pequeño rancho en el San Pedro Valley , a unos 95 km al norte de Tucson. Diez años después, en 1887, el ex teniente Britton Davis visitó el rancho y se sorprendió de lo que vio. Dijo que la pequeña colonia de seis u ocho familias bien podría haber sido confundida con prósperos agricultores mexicanos, y que su capacidad de adaptarse a las costumbres estadounidenses era al menos una generación antes de lo que él pensó que podría ser. Más tarde, Davis se enteró a través de los comerciantes de Tucson que Eskiminzin tenía crédito en la localidad, al menos por 4.000 ó 5.000 $ (unos 100.000 $ de 2017).

Pero también había gente que le tenía envidia. Había blancos en Tucson que estaban indignados por su éxito, e incluso por estar fuera de la reserva, comentando que había que atacar su rancho. En 1888, el capitán Francis C. Pierce, comandante y agente de San Carlos, envió al teniente Watson al rancho de Eskiminzin para avisarle que estaría más seguro en San Carlos porque un grupo de Tucson quería atacarle. Más adelante, Eskiminzin informó: Vinieron al día siguiente después de que salí de mi rancho y dispararon a mis mujeres, agujereándoles las faldas y llevándoselas, junto a 513 sacos de maíz, trigo y cebada. Destrozaron 523 calabazas y se llevaron 32 cabezas de ganado. Llevé mis caballos, carros [había dos] y arneses conmigo a San Carlos“.

Pierce dijo a Eskiminzin que podía elegir un terreno para una granja en la reserva. Escogió una parcela en el río Gila y empezó de nuevo, limpiando tierra, poniendo cercas y cavando una zanja de riego. En 1884 ó 1885, Apache Kid se casó con una hija de Eskiminzin y tuvieron dos hijos. En ese momento Apache Kid parecía tener un futuro brillante. Era un respetado explorador, sargento 1º en el ejército y un protegido del jefe de exploradores Al Sieber. En 1887 Apache Kid mató a un apache llamado Rip que creía que estaba detrás de la muerte de su padre. Todo esto sucedió mientras Al Sieber le había dejado a cargo de los exploradores en San Carlos mientras él y el capitán Pierce iban a resolver unos asuntos fuera de la reserva. Cuando regresaron y se enteraron de que Apache Kid y otros tres exploradores estaban ausentes por esa muerte, Sieber, enojado y molesto, ordenó a los exploradores que entraran y se rindieran, lo cual hicieron. Sin embargo, entre la multitud de apaches reunidos para verlos detenidos, alguien disparó a Sieber. Aunque Sieber estaba seguro de que fue Apache Kid, más tarde se demostró que no fue él ni ninguno de los otros exploradores. Sieber, herido en el tobillo y lisiado de por vida, seguía creyendo que Apache Kid era el tirador y así lo testificó en futuros juicios. Después de que Apache Kid y los demás pasaran por tres juicios y un tiempo en Alcatraz, fue liberado y regresó a San Carlos. Pero debido a un cambio en la ley, un tribunal civil de Arizona en 1889 después del tercer juicio condenó a Apache Kid a siete años en la prisión de Yuma por disparar a Al Sieber. Apache Kid y otros nueve prisioneros apaches escaparon, matando al sheriff y su ayudante mientras los llevaban a la prisión de Yuma. Un año después, solo Apache Kid estaba libre y nunca fue atrapado.

El capitán John Bullis, entonces agente de San Carlos, afirmó que tenía pruebas de que Eskiminzin había ayudado a los fugitivos, proporcionándoles comida y municiones, siendo una “influencia perturbadora“ en la reserva. En marzo de 1890, Bullis, alegando que estaba evitando un levantamiento en San Carlos, envió a 75 hombres, mujeres y niños,  familiares o simpatizantes de los fugitivos a Fort Union (Mora County, New Mexico). Entre ellos estaban Eskiminzin y su familia, y la esposa e hijos de Apache Kid. Desde Fort Union fueron enviados a Mount Vernon Barracks (Mobile County, Alabama) como prisioneros de guerra junto a los chiricahuas de Gerónimo y Naiche. Gerónimo y los demás prisioneros pensaron que la razón por la que habían enviado a Eskiminzin con ellos fue porque los oficiales del ejército querían vengarse de él por ayudar a Juh a sacar al encadenado Gerónimo y al resto del calabozo de John Clum en San Carlos 12 años antes.

En 1892, Eskiminzin pidió que le enviaran de vuelta a su granja en San Carlos. Sin embargo, todos los oficiales del ejército que tuvieron algún contacto con él en San Carlos (el capitán Bullis que lo envió a Mount Vernon; el capitán Lewis Johnson que le sucedió como agente de San Carlos; y el general de brigada Alexander McCook al mando del Departamento de Arizona) rechazaron su regreso diciendo que desde que Eskiminzin no estaba, la paz y la tranquilidad reinaban en San Carlos. 

Cuando John Clum visitó Mount Vernon en enero de 1894, vio a su amigo prisionero trabajando de jardinero y realizando gran cantidad de compost junto a dos mujeres. Clum le preguntó por qué estaba allí y él dijo: Grandes mentiras, ya sabes. Clum empezó una campaña por su liberación escribiendo cartas y visitando el Departamento de Guerra. Eskiminzin también tuvo el apoyo del teniente Hugh Lennox Scott, oficial que el Departamento de Guerra había enviado a Mount Vernon para evaluar la posibilidad de reubicar a los chiricahuas en Fort Sill. Le dijo a Scott que no había estado en guerra y que había sido encarcelado por algún “cotilleo” sobre Apache Kid. Pidió que le llevaran a Arizona, donde tenía una esposa que aún cuidaba su granja, aunque habían robado 10 de sus caballos.

Scott recomendó al general Miles que permitiera a Eskiminzin regresar a su hogar. Miles respondió enojado que eso nunca sucedería mientras viviera porque Eskiminzin había enterrado a un hombre blanco hasta el cuello en un hormiguero. Scott argumentó que eso ocurrió 25 años antes, que Miles había tolerado actos de salvajismo de otras tribus y que Eskiminzin tenía una vida productiva fuera de la reserva, y que creía que Miles estaba cometiendo un error. Luego dejó el tema temiendo que haría más daño que bien si continuaba insistiendo. El 14 de septiembre de 1894, todos los prisioneros de Mount Vernon, excepto Eskiminzin y su banda, fueron llevados a Fort Sill. Los aravaipas quedaron bajo la custodia de la compañía de Infantería del capitán Bailey mientras el Departamento de Guerra preguntaba a Miles acerca del lugar dónde iban a ser enviados. Scott pronto se enteró que el capitán Bailey y sus soldados escoltaron a Eskiminzin y su gente de vuelta a Arizona.

En el tren, un oficial de la escolta dijo: Esos apaches corrieron hacia adelante por los vagones con lágrimas de alegría en sus rostros al reconocer puntos de referencia de su antiguo país. En 1928, el general Scott escribió en “Some Memories of A Soldier”:El agente los estableció en su reserva, donde demostraron ser las personas más laboriosas, educadas y progresistas que había, un ejemplo notable para otros. Eskiminzin murió poco después de su regreso, y sentí que algo tuvo que ver al permitirle morir en su propio país, porque la gente de Arizona le había hecho un daño enorme“.  Eskiminzin murió en San Carlos en 1895 o 1896. Sus descendientes continuaron cultivando sus tierras de San Pedro Valley.