La apachería en el siglo XIX (4)

1876

* El 31 de enero, Williamson D. Crothers, agente de los apaches mescaleros en Fort Stanton (Lincoln County, New Mexico) solicita 12 rifles Winchester para protegerles de los robos que sufren a manos de hombres blancos, siendo incapaz el ejército de perseguir a los ladrones. (Aunque en septiembre del año anterior estuvo en contra de establecer una policía de apaches mescaleros, en enero Crothers cambió de opinión. Creía que la manera más rápida y menos costosa de detener las incursiones era formar una fuerza policial, estando él y sus empleados presentes para evitar que los apaches mescaleros respondiesen de forma violenta. 

A principios de febrero, robaron más caballos a los apaches mescaleros. Sospecharon de un grupo de unos 30 a 40 hombres blancos que vivían en La Boquilla [Lincoln County, New Mexico]. La Boquilla era un “fortín perfecto, con lagunas y otros medios de defensa, pasos ocultos para huir y escondites secretos”. Los habitantes habían alardeado de tener más de 200 caballos ocultos a 116 km de La Boquilla, y desafiaban a quién quisiera que los encontrara. Tras el informe del robo, un destacamento formado por un sargento y ocho soldados, pertenecientes a la compañía “H” del 9º de Caballería [Buffalo Soldiers], se dirigió a La Boquilla, acompañados por dos apaches mescaleros y varios ciudadanos. En La Boquilla encontraron sólo a cuatro hombres, recuperando ocho caballos).

* En febrero, las raciones son claramente insuficientes en la Reserva Chiricahua ([Cochise County, Arizona]. El gobierno disminuyó la cantidad de carne vacuna de 403.243 kg a 294.835 kg, claramente insuficiente para las ocho rancherías chiricahuas: las chokonen de Taza, Cathlay, y Chihuahua; las bedonkohes de Gordo, Chiva y Esquine; y las nednais de Juh y Nolgee, aumentando el problema la presencia de apaches de otras reservas. Jeffords les recomendó que fuesen de caza a las Dragoon Mountains [Cochise County, Arizona], en la parte oriental de la reserva, para paliar el problema.

Además de la escasez de carne vacuna, una epidemia de viruela desatada en New Mexico, obligó a algunos chiricahuas a ir a zonas más altas para protegerse. Tenían miedo de que los blancos les contagiasen. Los más mayores recordaban las epidemias de 1843-44 y 1861-62 que se habían llevado la vida de 75 a 100 chiricahuas en Janos [Chihuahua] y Fronteras [Sonora]. Cuando instalaron a sus familias, dos grupos partieron de la reserva para incursionar por México. Skinya, un viejo y experimentado guerrero, y 12 familias [unas 60 personas] se establecieron en las Dragoon Mountains. Juh con varios bedonkohes y nednais se dirigió a Chihuahua; y Skinya, al mando de 14 hombres fue a Sonora.

El 8 de febrero, el grupo de Skinya atacó una caravana de suministros que se dirigía a Cocóspera [municipio de Imuris, Sonora]. Con los primeros disparos mataron a tres mexicanos y capturaron a otro. El quinto escapó, huyendo durante 14 km, perseguido por varios apaches a pesar de estar herido. Finalmente fue alcanzado, matándole. Mientras, un viejo jefe que llevaba un gorro con un espejo en la parte delantera, sujetaba al prisionero. Probablemente era Skinya, quien inexplicablemente señaló el camino a Imuris, dejando ir al mexicano. Esta era una de las características de los apaches, eran caprichosos, capaces de perseguir a un hombre hasta matarlo, y en cambio, dejar vivo a otro que tenían en su poder.

Pocos días después, Skinya se dirigió a su ranchería de las Dragoon Mountains, detuviéndose en el rancho de Gideon Lewis, situado junto al río San Pedro, al que pidió harina. Lewis le dio y se fueron. Cuando Skinya se reunió con sus familiares, se enteró que Taza había llevado a sus 180 seguidores chokonen de vuelta a las Dragoon Mountains. Posteriormente, un apache fue al rancho de Lewis y avisó a su socio, llamado O’Brien, para que se fueran porque los otros apaches habían hablado de la posibilidad de atacarles.

Alentado por su éxito, Skinya y Kushkla intentaron persuadir a los hijos de Cochise [Taza y Naiche] para que se fueran de la Reserva Chiricahua. Skinya aún estaba decepcionado porque Cochise nombrara jefe a su hijo Taza, por lo que esperaba convencer a su yerno Naiche de que se fuera, intuyendo que si lo hacía, Taza le seguiría. Pero en las mentes de Taza y Naiche aún perduraban las palabras de su padre en el lecho de muerte por lo que rechazaron la propuesta de Skinya, estallando una pelea durante una fiesta con tiswin en la que resultó muerto un hombre de cada bando y un nieto de Cochise. El muchacho era probablemente hijo de Naithlotonz [hija de Cochise] y Shui-eet [también conocido como Sheta, un hijo de Chiva].

Inmediatamente Taza y Naiche volvieron a la Agencia con sus seguidores acampando cerca de Apache Pass. Poco después de la pelea, Pionsenay [hermano de Skinya] y Kushkla cogieron cinco hombres para incursionar en Sonora, regresando a primeros de abril con 13 caballos y más botín, incluyendo un poco de polvo de oro valorado en 100 $.

Por entonces, Juh y Nulah volvían a la reserva con varios caballos y mulas. Es conocido que robaron varios caballos de la Hacienda de San Lorenzo [Chihuahua]. El coronel mexicano Joaquín Terrazas les persiguió logrando darles alcance, atacándoles el 19 de marzo. Recuperó parte de los caballos y capturó a un muchacho.

Cuando Jeffords descubrió que Juh había incursionado por Chihuahua, fue a su ranchería y confiscó 11 de los animales robados. Lo que siguió hizo que fuera la más importante crisis desde la muerte de Cochise.

En marzo, Nicholas M. Rogers, dueño de un rancho en Sulphur Springs [Cochise County, Arizona], usado como estación de diligencias, llamado por los chiricahuas “Tut-sose”, que quiere decir “agua escasa”, había comprado un barril de whisky en Tucson [Pima County, Arizona], llevándolo a la estación a pesar de las advertencias de Jeffords de que eso podría acarrearle problemas. [Cuatro años antes, Rogers había sido acusado de vender whisky a los soldados en Fort Bowie. Había seguido al pagador hasta Bowie y vendió whisky a los soldados fuera de la instalación militar]. De algún modo, los apaches se enteraron de su compra por lo que el 6 de abril, Pionsenay y Piarhel [hermano de Kushkla] fueron al rancho de Rogers con el polvo de oro o dinero de su última incursión en Sonora. Rogers les vendió varias botellas de whisky por 10 dólares cada una.

Al día siguiente, Pionsenay volvió con su sobrino Nazarzee, y compró más whisky antes de irse para su campamento en las Dragoon Mountains. Borracho, Pionsenay se peleó con su hermano Skinya y cuando sus dos hermanas intervinieron, las mató. Pionsenay y Nazarzee se fueron y volvieron al rancho de Rogers, llegando allí alrededor de una hora después de la puesta del sol, sobre las 18:00 horas del 7 de abril.

A primeras horas de la tarde, Orizoba O. Spence, socio de Rogers, había vuelto al rancho después de una exitosa persecución de tres hombres que les habían robado una mula y un caballo una semana antes. Spence era un antiguo soldado de caballería que había ganado una “Medalla de honor”, durante un enfrentamiento el 20 de octubre de 1869, luchando contra Cochise en el Rucker Canyon, en las Chiricahua Mountains, asociándose a Rogers después de licenciarse en 1874. Ambos estaban sentados, desarmados, en el porche de su casa. Pionsenay quería más whisky pero esta vez Rogers se negó. Pionsenay inmediatamente le disparó, matándolo. Spence corrió al interior para coger su rifle Henry pero un apache le disparó antes de poder usarlo. Seguidamente saquearon la estación llevándose un caballo cargado de whisky, cartuchos, y provisiones antes de regresar a su campamento en las Dragoon Mountains.

Una hora más tarde, un hombre llamado Brosier llegó a la estación descubriendo la escena. Rápidamente se dirigió a Fort Bowie, llegando allí poco después de la media noche. Lo que dijo coincidía con lo que Jeffords había oído alrededor de una hora antes. Taza había enviado a Teese, quien había servido como guardaespaldas de su padre, con la noticia. Jeffords pidió ayuda al capitán McLellan, quien ordenó al teniente Austin Henely coger 44 hombres de la compañía “H” del 6º de Caballería, con raciones para cinco días, para que fuese con el agente a la estación de Sulphur Springs. Dos civiles de Fort Bowie se unieron a los soldados. Salieron al amanecer del 8 de abril, dirigiéndose primero al campamento de Taza, situado a unos 19 km del fuerte, probablemente cerca del actual Bonita Canyon, en las Chiricahua Mountains.

Cuando se aproximaban a la ranchería, Jeffords se percató de que los apaches se habían dirigido a las cimas de las montañas. Jeffords pidió a Henely que llevase el destacamento a Sulphur Springs. Cuando Henely se fue, Teese y Jeffords se aproximaron al campamento. El agente convenció a Taza de que estaban a salvo mientras permaneciesen donde estaban, sugieriéndoles que se aproximasen a Apache Pass, lo más lejos posible de la banda de Skinya. Taza y tres chokonen se unieron a Jeffords como guías. Antes de salir, dijo a Chiva que asumiese el control y mantuviese unidos a los demás hasta su regreso. Al anochecer llegaron a la estación de Sulphur Springs donde el destacamento de Henely les estaba esperando.

Esa noche, el teniente Henely y Jeffords encontraron el barril de whisky, causante de los problemas. Rogers le había añadido tabaco y una gran cantidad de chile para darle fuerza al licor, según contaría Jeffords al historiador Thomas E. Farish [la decocción de la mezcla de chile y tabaco podía volver loco a un hombre].

A primeras horas de la mañana siguiente, el 9 de abril, llegó un mensajero con la noticia de que los seguidores de Pionsenay habían matado a un hombre y herido a otro en dos ataques a unos ranchos junto al río San Pedro. Ocurrió que durante la noche del 7 de abril, Pionsenay y Nazarzee habían regresado a su ranchería con su botín, informando a Skinya del ataque a la estación de diligencias. Rápidamente, el grupo de Skinya, que sumaba unas 50 personas, incluyendo 12 hombres, levantaron el campamento y se dirigieron a Sonora.

Pionsenay cogió a sus siete hombres [Kushkla, Piarhel, Nazarzee, Broaches, Tiscli, y otros dos que no se conocen los nombres] dirigiéndose al rancho de Gideon Lewis, quien estaba plantando patatas en su campo. El socio de Lewis, O’Brien [el receptor, dos meses antes, del aviso por parte de un apache de que podrían atacarles] estaba fuera cazando en las montañas. Había avisado a Lewis de que nunca estuviera desarmado cuando trabajaba en el campo pero éste no le hizo caso. Lewis vio a unos apaches reuniéndo sus cuatro caballos por lo que fue con muchacho mexicano a ver qué pasaba. Tiscli disparó a Lewis matándolo al instante mientras varias balas agujerearon la ropa del muchacho. A pesar de eso, el joven escapó hacia la maleza desde donde vio a siete u ocho apaches.

De allí, se dirigieron al rancho de un hombre llamado Brown, que estaba regando su campo. Broaches le disparó en la pierna, hiriéndole gravemente, aunque consiguió arrastrarse hasta la maleza, permaneciendo escondido hasta que un grupo de ayuda lo encontró a la mañana siguiente. Los apaches habían destrozado su casa, llevándose los rifles y la munición. Al tener prisa por reunirse con Skinya, abandonaron cuatro mulas de Brown al tener problemas para capturarlas.

Mientras tanto, el teniente Henely, dejando a ocho hombres con los heridos, decidió perseguir al grupo de Skinya, acompañado de Jeffords, Taza, y otros tres chokonen, siguiendo el rastro hasta las Dragoons Mountains. No está claro si siguieron el rastro o, basado en la intuición de Taza, fueron directamente al sur, a las San José Mountains, hoy llamada Mule Mountains [Cochise County, Arizona]. Taza pensó que Skinya iría a esas montañas para desde allí dirigirse a Sonora. En cualquier caso, a las 10:00 horas de la mañana del 10 de abril, después de 128 km de marcha, con solo dos horas de descanso, encontraron a la banda de Skinya en la cima de un alto pico al que se accedía a través de profundos cañones y estrechas crestas. Cuando se acercaron, los apaches abrieron fuego con sus fusiles sin conseguir acertar a nadie. Mientras se producía el intercambio de disparos, Taza se puso de pie sobre una roca para intentar hablar con Skinya. Los hombres de éste, bien protegidos, hicieron otra descarga de disparos obligando a los soldados a retirarse. Taza ofreció coger a sus tres guerreros para sacar a la banda de Skinya de la montaña si Henely le dejaba los soldados para ayudarle. El teniente pensó que perdería muchos hombres en un asalto por lo que, después de dos horas de intercambio de disparos, decidió regresar a Fort Bowie, llegando el 11 de abril. Skinya pudo llegar a Sonora, y allí se reunió con Pionsenay.

Al regresar, Jeffords de inmediato se dedicó a calmar las preocupaciones de los apaches. Taza avisó a los otros jefes de que permanecieran en la reserva. Para separarlos de la banda de Skinya, Jeffords les trasladó a la cara este de las Chiricahua Mountains. Por entonces, llegaron a Tucson [Pima County, Arizona] rumores de que todos los apaches habían dejado la reserva excepto un jefe llamado Ka-cheez [posiblemente refiriéndose a Chihuahua, cuyo nombre apache  era Kla-esch o Tlai-heez], el cual había ido a Fort Bowie. Otro informe de Fort Bowie afirmaba que alrededor de 50 chihennes y algunos coyoteros White Mountain se habían unido a la banda de Skinya. No era cierto. Ningún chiricahua de la reserva se había unido a Skinya. Un comerciante de Tucson, Esteban Ochoa, a quien los chiricahuas conocían muy bien, llegó a Camp Grant a las 21:00 horas del 9 de abril informando que Delgadito y Esquine habían dejado la reserva con sus seguidores chihennes y bedonkohes [44 hombres y 126 mujeres y niños, según el informe de Jeffords del 30 de junio]. Otro informe posterior indicaba que eran 32 hombres y alrededor de 100 mujeres y niños en total. Y a principios de mayo, dos ciudadanos de New Mexico, volviendo a La Mesilla desde Apache Pass, informaron que Jeffords les había dicho que 200 apaches habían dejado la reserva para ir a Ojo Caliente [Socorro County, New Mexico]. Aparentemente entre 150 y 200 apaches dejaron la reserva para ir a New Mexico pocos días después de la sublevación de Pionsenay.

Cualquiera que fuese la cantidad de apaches, un pequeño grupo incursor robó 19 mulas de una mina cerca de Clifton [Greenlee County, Arizona] antes de irse al este, a Ojo Caliente, donde el grupo de avanzadilla llegó a mediados de abril. Los bedonkohes, después de tres años de ausencia, fueron vistos como intrusos. Encontraron la situación en Ojo Caliente casi como la habían dejado. Como Jeffords, el agente de los chihennes, John Shaw, había agotado sus suministros de carne. Tras un mes sin carne en sus raciones, los chihennes estaban enfadados, hablando sobre ir a México y hacer un tratado allí. El comandante del distrito de New Mexico, el coronel Edward Hatch, salió de Santa Fe para ir a Ojo Caliente y aplacar el enfado de los apaches, asegurándoles que el ejército les alimentaría hasta que Shaw recibiera los fondos necesarios de la Oficina India. Hatch les encontró extremadamente desafiantes, armados con rifles Springfield, Winchester y Sharp. Se percató de que algunos acababan de llegar de la Reserva Chiricahua pero se equivocó cuando les dijo que participaron en la muerte de Rogers y Spence.   

Poco después de la llegada de Hatch, estallaron dos peleas entre los recién llegados de la Reserva Chiricahua y los chihennes de Victorio. La primera fue el 20 de abril, y la segunda al día siguiente. En una acalorada discusión sobre emprender o no el sendero de la guerra, el grupo de Victorio mató a tres apaches de la Reserva Chiricahua. La única pérdida de Victorio fue la muerte de Chisito [Chie], el guía de buen humor del general Howard. Varios hombres resultaron heridos. Como resultado de la pelea, los bedonkohes de Esquine se fueron a un área deshabitada del suroeste de New Mexico y a las montañas del norte de Chihuahua. Mientras, el gobernador de Arizona, Anson Pacely Killen Safford, ideó planes para sofocar el “levantamiento apache” y empezar el proceso de la definitiva disolución de la Reserva Chiricahua. Una vez cerrada, habría que trasladar a unos 700 chiricahuas [considerando que entre 200 y 225 seguidores de Esquine y Skinya ya se habían ido].

El 15 de abril, el “Arizona Citizen” y el gobernador Safford, criticaron duramente a los chiricahuas y a Tom Jeffords: “… el tipo de guerra necesaria contra los apaches chiricahuas, debe ser constante, implacable, sin esperanza, indiscriminada, matando a hombres, mujeres y niños… hasta que cada valle, cresta y peñasco envíe al cielo las agradecidas cenizas de los chiricahuas pudriéndose“. Los chiricahuas habían dejado de incursionar en Arizona después de que se establecieron en su reserva, y los colonos blancos, cada vez más confiados con la pacífica situación, comenzaron a ocupar tierras alrededor de la reserva. Sin embargo, había muchas sospechas indicando que los chiricahuas hacían incursiones en Sonora. Jeffords lo negó, afirmando saber en todo momento dónde estaban sus apaches. Los contaba sólo trimestralmente, y las estimaciones de la población de la reserva por otros observadores discrepaban ampliamente de sus cifras. Apaches de otras reservas llegaban con frecuencia a la Reserva Chiricahua, y Jeffords los alimentaba igualmente, aunque sin control. Calculaba alimentos en lugar de pesarlos, no daba tickets de racionamiento, y no registraba la cantidad que les daba. Los apaches conservaban sus armas, ya que Jeffords creía que sería imposible desarmarles. Les permitía cazar en la reserva, y no hizo ningún intento de aplicar la política de la Oficina de Asuntos Indios de guiarlos hacia el camino del hombre blanco. Como el terreno era malo para la agricultura y no tenían ganado, estos apaches hicieron pocos progresos hacia el autoabastecimiento. Jeffords se llevaba bien con los chiricahuas, quienes confiaban en él. Según William Ohnesorgen, encargado de la estación en el San Pedro River de la “Butterfield Stagecoach”, y que detestaba al agente, Jeffords era “sucio en su manera de vivir, viviendo entre esas malditas cosas [los apaches]”, hecho que tal vez explicaba su influencia. Cuando el Inspector de Asuntos Indios, Edward C. Kemble, visitó la reserva en el otoño de 1875, creía que Jeffords gustaba a los chiricahuas debido a su flexible administración. Vio al agente presuntuoso, convencido de que solo él podía encargarse de los chiricahuas. Kemble pensaba que otra persona con coraje y determinación podría hacerlo tan bien como Jeffords; y con un buen método podría mejorar enormemente su rendimiento. En su informe, a finales de 1875, recomendó que se cerrara la Reserva Chiricahua y que los apaches fueran trasladados a San Carlos.

El 12 de abril, cinco días después de la muerte de Rogers y Spence, Saford se reunió con John Clum, y entre los dos idearon planes para tratar el futuro de los chiricahuas. Clum volvió a San Carlos, y el 14 de abril, telegrafió a Safford informando que había organizado una fuerza de policía de 235 apaches quienes “estaban muy impacientes para ir en una expedición contra los chiricahuas“. Al día siguiente, Safford telegrafió a Clum: “Me he enterado hoy que una parte de la banda no había huido“. A pesar de que conocía la situación, Safford envió un ambiguo si no engañoso telegrama al Comisionado de Asuntos Indios en Washington, informando que los chiricahuas se habían revelado excepto Taza y unos pocos seguidores. Safford quizás pensó que esa “mentira” podría ayudar a desarrollar la agricultura y la minería en las tierras que ocupaban los chiricahuas.

El 19 de abril, el gobernador telegrafió a John Wasson, antiguo editor del “Arizona Citizen”, que estaba en Washington, recomendando que el gobierno cerrara la Reserva Chiricahua y trasladase a los apaches a San Carlos o a Ojo Caliente. Al día siguiente, el Congreso proporcionó los fondos necesarios para el traslado de los chiricahuas; y el 3 de mayo, el Comisionado de Asuntos Indios, John Quincy Smith, telegrafió a Clum para que se hiciera cargo de la Reserva Chiricahua, despidiese a Jeffords y, si era factible, trasladarlos a San Carlos.

El 10 de mayo, Skinya envió un emisario a Jeffords diciéndole que quería entrevistarse con él. Entre el 20 de abril y el 2 de mayo, la banda de 12 hombres de Skinya había atacado dos caravanas de suministros y a varios viajeros en los distritos de Moctezuma y Arizpe, matando al menos a nueve hombres y llevándose un centenar de cabezas de ganado, caballos y mulas.

Jeffords se reunió con Skinya a unos 8 km de la Agencia. Skinya explicó que había huido de la reserva después de los ataques de Pionsenay, temiendo que los militares les atacaran y que sus mujeres y niños muriesen en el enfrentamiento. Skinya insistió que solo tres hombres [Pionsenay, Broaches y Nazarzee] de los 12 hombres de su banda habían participado en la muerte de los tres estadounidenses. Los otros nueve hombres, incluyendo Tiscli, quien mató a Lewis, habían acampado a unos 37 km al sur de Apache Pass, probablemente en Turkey Creek Canyon. Jeffords acompañó a Skinya a su campamento descubriendo que Pionsenay, Broaches y Nazarzee, también estaban allí. Según diría Jeffords, Pionsenay y sus dos seguidores cargaron sus armas amenazando con matarle. Skinya se enfrentó a su hermano protegiendo con sus hombres al agente, que regresó a Apache Pass.

Al día siguiente, la banda de Skinya fue a la Agencia sin Pionsenay y sus dos amigos, quienes se habían ido al sur de las Chiricahua Mountains. Con la ayuda de su yerno Naiche, Skinya se puso bajo la supervisión de Taza, cerca de su ranchería en el Bonita Canyon. Mientras Jeffords dijo al capitán McLellan que se negaba a tener ningun contacto con el grupo de Pionsenay y sugería a los militares que hicieran lo posible por capturarle. El 11 de mayo, miembros de la banda de Skinya, compraron suministros en la tienda del cantinero, lo que aprovechó el periódico “Arizona Citizen” para decir, el 13 de mayo, que uno de sus clientes había matado a Rogers y a Spence. Otro día informó que Jeffords, que sabía del regreso de los “asesinos”, informó al capitán McLellan de su presencia, y que ninguno de los dos había hecho nada por detenerlos. Por supuesto el periódico estaba en un error, ya que el autor de las muertes, Pionsenay, no había aparecido por allí. Quizás se refería a Piarhel, quien había estado al principio con Pionsenay comprando whisky al rancho de Rogers; o Tiscli, quien había disparado a Lewis.

Mientras Clum estaba organizando la policía apache de San Carlos, el general Kautz estaba preparando tropas y suministros para emprender una misión que, según los informes que llegaban de Fort Bowie, podría desencadenar otra guerra apache por lo que, para doblegar la posible resistencia de los chiricahuas, decidió hacer una demostración de fuerza, ordenando a la caballería participar en las operaciones. En caso de que se resistiesen, él y el gobernador Safford habían ideado tres medidas:

Primero, habían avisado al gobernador de Sonora y al coronel Hatch, en New Mexico, para que desplazasen tropas a lo largo de sus fronteras con Arizona.

Segundo, Kautz estaba reuniendo 550 soldados y 100 exploradores indios cerca de la Reserva Chiricahua. 

Tercero, el gobernador Safford, quien claramente desconfiaba de Jeffords, lo mantuvo desinformado, contratando a su antiguo ayudante, Fred Hughes, para que contactase con los chiricahuas.

El 23 de mayo, Clum informó desde Tucson que todo estaba preparado para el traslado. Tenía 54 policías apaches, con el antiguo cautivo de los chiricahuas, el indio ópata Merejildo Grijalva, como intérprete. Tres días más tarde, mientras esperaba que Kautz llegase de Prescott [Yavapai County, Arizona], la policía apache se pintaron la cara e hicieron una danza para la gente de Tucson con Grijalva como maestro de ceremonias. Esa misma noche, Taza llamó a Jeffords para hablar de un asunto de suma importancia. Dijo a Jeffords que se iba de la Agencia para que no le matasen a él ni a su hermano porque no iban a dejar las Chiricahua Mountains. Jeffords recordó la promesa que hizo a Cochise: “Si alguna vez dejo a tu gente, lo haré en un lugar donde puedan vivir seguros“. Jeffords había dado su palabra, y Taza había prometido a su padre que siempre obedecería a Jeffords. Después de oír esos argumentos, Taza accedió a ir.

Mientras, Safford envió a Fred Hughes a Apache Pass para conocer las intenciones de los apaches. Hughes habló con Taza y Naiche sobre los planes que había para llevarlos a San Carlos. Le dijeron que aunque se oponían al traslado, estaban a favor de la paz bajo cualquier circunstancia. En vez de San Carlos, pidieron a Hughes que hablase a su favor con Clum para separarles de los Western Apaches, y les ubicase cerca de Pueblo Viejo, a 11 km al este de la actual población de Safford [Graham County, Arizona]. Hughes sabía que esa zona no era parte de la reserva pero aún así trasladó la petición al agente Clum. Después, Hughes se reunió con Skinya, quien rehusó dejar su territorio, “jurando morir antes que ser trasladado“. Los dos principales líderes nednais, Juh y Nolgee, también se opusieron. Gordo, el jefe bedonkohe, ya había llevado a sus seguidores al Steins Peak, para irse a Ojo Caliente si estallaba la guerra. Allí, el Inspector Indio Edward C. Kemble visitó en mayo la Reserva Hot Springs de Ojo Caliente [Socorro County, New Mexico], descubriendo la extensión de los sobornos y la corrupción existente. Los seguidores de Gordo llegarían a Ojo Caliente en dos grupos, el 14 y el 18 de junio. El agente de la reserva, John Shaw, informó de la llegada de Gordo; su hijo Perico [primo segundo de Gerónimo]; Bonito [un apache White Mountain casado dentro de la banda bedonkohe]; y Chinche.

Kautz, que había llegado a Tucson el 31 de mayo, telegrafió a capitán McLellan, comandante de Fort Bowie, para que le informase de la situación. McLelland contestó que creía que los chiricahuas lucharían porque había oído que Taza “había jurado morir antes que ser trasladado“. Esto era contradictorio con lo que Taza había dicho a Hughes, identificando mal al autor de esa declaración [Skinya por Taza]. Esa errónea información hizo que Kautz desplegara sus tropas, saliendo ese mismo día, 31 de mayo, de Camp Lowell [Pima County, Arizona] para Fort Bowie, con tres compañías de caballería al mando del coronel James Oakes).

* En mayo, el coronel norteamericano William Shafter cruza la frontera con México persiguiendo a una banda de apaches lipanes, capturando a 19 de ellos, llevándose su ganado y destruyendo su poblado. (Los apaches lipanes habían incursionado por Texas matando a 12 texanos. Shafter salió de Fort Duncan [Maverick County, Texas] pasando a Coahuila, persiguiéndolos con cinco compañías de caballería). 

* El 2 de junio, Fred Hughes deja la Reserva Chiricahua y se reune en Tucson con Safford y Clum. (Como Hughes esperaba, Clum rechazó la petición de Taza de ir a Pueblo Viejo aunque accedió a asignarle la antigua ubicación de Camp Goodwin que estaba a cierta distancia de los asentamientos de los Western Apaches.  Al día siguiente, el 3 de junio, Hughes salió para Apache Pass para informar a Taza lo que había dicho Clum. 

Ese mismo día, 3 de junio, el general Kautz ordenó que cinco compañías del 6º de Caballería, acompañados por Clum y su policía apache, salieran de Tucson para Fort Bowie.

Al comandante Charles E. Compton, con las compañías “C”, “G”, “I” y “M”, del 6º de Caballería, con otra compañía de exploradores apaches que fuera al San Simon Valley [Cochise & Graham Counties, Arizona],  a unos 32 km al nordeste de Apache Pass.

Al capitán George M. Brayton, con las compañías “A”, “D” y “E”, del 6º de Caballería, y la compañía “B” de exploradores apaches, al mando del jefe de exploradores Al Sieber, que fueran a Sulphur Springs, al oeste de Apache Pass [Cochise County, Arizona]. 

Kautz planeaba alcanzar Fort Bowie el 5 de junio para saber qué habían decidido los chiricahuas, guerra o paz.

Mientras, Fred Hughes estaba a medio día de camino del cuerpo principal de las tropas, alacanzando la Agencia de Jeffords a últimas horas de la noche del 4 de junio. Al poco de llegar, vino un mensajero apache [Teese] del campamento de Taza, diciendo que había habido un enfrentamiento entre los grupos de Taza y Skinya. Los hombres de Skinya y los nednais estaban molestos por la presencia de fuerzas militares cerca de la reserva. Skinya y Pionsenay trataron de convencer a Taza y Naiche para que se uniesen a ellos en su negativa a ser reubicados en la Reserva de San Carlos. Según lo que contó el emisario apache a Jeffords, SkinyaPionsenay y una docena de seguidores, entre ellos algunos nednais, entraron en el campamento de Taza. Skinya pidió a Taza que se uniese a él para unir a todos los chiricahuas en una huida hacia México. Taza, fiel a la promesa hecha a su padre de mantener la paz, se negó. Borrachos de tiswin [corroborado por Gerónimo en sus memorias] hubo un intercambio de disparos. El joven Naiche, de sólo 20 años, alzó su rifle y apuntó a su suegro Skinya, disparándole en la cabeza, matándole. Taza mató a Kushkla, e hirió a Pionsenay en la articulación del hombro, creyendo que lo había herido mortalmente porque lo vio desaparecer entre las rocas, perdiendo gran cantidad de sangre. Los partidarios de Taza mataron a Tiscli, Piarhel, y a Nazarzee, e hirieron a Broaches y a otros dos hombres. En el tiroteo fallecieron dos hombres de Taza, incluido su cuñado Sheta [hijo de Chiva], y otros dos resultaron heridos. Entonces los partidarios de Skinya se dispersaron. Temiendo que volviesen con más seguidores, incluidos más nednais que simpatizaban con Skinya y Pionsenay, Taza envió a Teese a pedir ayuda a Jeffords.

El agente explicó la situación al capitán McLellan, quien envió al teniente Henely con 30 soldados de las compañías “H” y “L”, al campamento de Taza. Tom Jeffords y Fred Hughes fueron también, y cuando estaban llegando, en la mañana del 5 de junio, se encontraron con Nolgee [Ca-ca-ri-za], quien iba con un grupo de nednais con la aparente intención de ir contra el grupo de Taza. Los soldados de Henely dispararon una salva de advertencia por encima de sus cabezas, dispersándolos. 

Gerónimo estaba con los nednais, manteniéndose a cierta distancia de los conflictos de los chokonen. Tenía una ranchería en la base occidental de las Chiricahua Mountains para incursionar tanto en México como en New Mexico. Jeffords se reunió con él y con Nolgee. Ambos líderes estuvieron de acuerdo en ir con Taza para reunirse con Clum y con el general Kautz.

Alrededor de las 09:00 horas de la mañana del lunes 5 de junio, Taza iba al frente de sus seguidores [200 según Clum, 250 según Kautz] hacia Fort Bowie, llegando allí una hora antes que Clum, Kautz, y sus cinco compañías del 6º de Caballería. Clum que iba con su policía apache [54 apaches aravaipas y White Mountain], entregó a Jeffords una copia del telegrama que le autorizaba a hacerse cargo de los chiricahuas y de la Agencia, y a cesarle.  

El día 6, Taza y otros tres líderes chokonen, probablemente ChihuahuaCathlay [también llamado Colle, Kutle o Chullah], y Nahilzay, se reunieron con Clum y el general Kautz. Chiva también estaba presente con su pequeño grupo de bedonkohes. Fred Hughes recordaríaun resumen del discurso de Taza: “Taza dijo a Clum que le gustaría que le permitieran permanecer en la actual reserva; ya que era ahí donde vivieron y murieron sus antecesores; él no tenía la culpa de los actuales desmanes y comentó que había acompañado a las tropas enviadas a castigar a los renegados y que él finalmente había logrado matar a los indios involucrados en el levantamiento. Dijo que había mantenido siempre el tratado hecho por su padre con el general Howard, y que siempre lo haría. Pero dijo que, si era nuestro deseo que fuera a San Carlos, iría; que le hemos tratado bien a él y a su gente, y que él no lo olvidaría. También recordó las últimas palabras de su padre, diciéndole que viviera siempre en paz con los blancos. Luego señalando a la pequeñabanda que le rodeaba, exclamó: Esta pequeña banda vivirá siempre en paz con ustedes. Si, por alguna desgracia, debieran morir todos, excepto uno, ese último nunca olvidará lo que ustedes han hecho por nosotros y será su amigo”.

Hughes dijo que las palabras de Taza emocionó a todos los presentes pero la decisión estaba tomada. Clum dijo que les asignaba el viejo Camp Goodwin [Graham County, Arizona], cerca de la sub-Agencia. Taza dijo a Clum que unos 20 hombres de la vieja banda de Cochise no tenían intención de ir a San Carlos. El jefe chokonen se mostró reacio a ser obligados a trabajar, diciendo que no sabían nada de agricultura. Clum y Kautz acordaron no quitarles las armas decidiendo dejar ese tema para otro día [de hecho solo fueron desarmados cuando se rindieron en septiembre de 1886]. 

Al día siguiente, 7 de junio, los apaches nednais Juh y Nolgee, y el bedonkohe Gerónimo fueron a hablar con Clum para discutir el traslado a la Reserva de San Carlos. Gerónimo, hizo de portavoz [probablemente porque era el único que había estado presente en las reuniones con el general Howard en 1872; y en parte porque Juh solía tartamudear cuando se alteraba]. Cuando Howard hizo el tratado con Cochise, estos tres chiricahuas habían optado por vivir en la Reserva Chiricahua, diciendo Jeffords que habían recibido raciones desde entonces pero, sin duda, se habían beneficiado de la cercanía de la reserva con México para pasar parte del tiempo allí. Accedieron a ir a San Carlos pero dijeron que su gente estaba dispersa lejos de la Agencia, necesitando unos 20 días para traerlos. Hughes, pensando que Juh no tenía intención de ir, dijo a Clum que no negociase, pero éste ignoró el aviso de Hughes, dándole cuatro días, lo que Juh aceptó. Después de hablar, Hughes dijo en privado a Kautz que no creía que los nednais aparecieran por lo que el general ordenó a Compton que fuese al sur de las Chiricahua Mountains pero fue demasiado lento. Los nednais habían ido a su campamento, reunieron a su gente y ganado, y abandonaron todo lo que les impediría una rápida huida a Sonora. Clum, siempre proclive a culpar de los errores a los demás, nunca explicó su cuestionable decisión. 

Al día siguiente, 8 de junio, Pionsenay [de quien Jeffords había informado que había muerto] envió a Es-Tash a Fort Bowie, para decir que acampaba a 16 km de Apache Pass y que le permitiesen ir “para morir de sus heridas“. Clum desarmó a Es-Tash, quitándole su Winchester y su revólver, enviándole de vuelta al campamento de Pionsenay con el sargento Tau-el-cly-ee [más conocido como Talkalai, alcanzó el grado de sargento en junio de 1876], y 20 de sus policías apaches, para detener a Pionsenay  y a sus seguidores. Regresaron ese mismo día con él [posteriormente se escaparía], con un viejo, y con 38 mujeres y niños. Eran todos los que quedaban de la vieja banda de Skinya, excepto Broaches y unos pocos hombres que se habían ido a Sonora con los nednais.

Los policías apaches dijeron que habían pasado por el lugar donde habían acampado Juh, Gerónimo y Nolgee [Ca-ca-ri-za], con unos 400 hombres, mujeres y niños. Habían estado muy cerca de la Agencia, pero se habían ido rápidamente la noche anterior en dirección a Sonora, matando a sus perros para no ser delatados por los ladridos, y dejando atrás muchas pertenencias que podrían retardar su marcha como calderos, hachas, cueros, maíz, etc., dejándolo todo desparramado por el campo, y dejando un rastro que llevaba hacia Sonora. Ese mismo día, Tom Jeffords es cesado como agente de la Reserva Chiricahua.

Era obvio que Juh y los otros líderes habían pedido 20 días, no para traer a su gente, sino para ponerlos fuera del alcance del ejército. Clum inmediatamente pidió a Kautz que ordenara a las tropas que los persiguieran. Kautz ordenó al capitán George M. Brayton, del 8º de Infantería [al mando de las compañías “A”, “D” y “E”, del 6º de Caballería, y la compañía “B” de exploradores indios mandada por Al Sieber, jefe de exploradores] explorar la parte occidental de las Chiricahua Mountains hacia el sur, hacia la frontera mexicana, de donde vinieron cuatro chiricahuas de una incursión por Sonora, teniendo un pequeño enfrentamiento en el que los exploradores indios mataron a dos guerreros, uno de los cuales era un famoso incursor llamado Dandy Jim [no confundir con el Dandy Jim ahorcado en Fort Grant, el 3 de marzo de 1882, junto a  Dead Shot, y Skitashe, más conocido como Skippy por los sucesos del Cibecue Creek].

Al comandante Charles E. Compton, del 6º de Caballería [al mando de las compañías “C”, “G”, “I” y “M”, del 6º de Caballería, y otra compañía de exploradores indios] le asignó la parte oriental del San Simon Valley, con orden de seguir hacia el sur, hallando huellas de unos 25 ó 30 caballos y mulas en dirección sureste. Las siguió hasta la frontera viendo que pasaban a Chihuahua. Estando sin agua para soldados y animales, Compton se volvió. Los apaches tuvieron suerte. Si en vez de Compton, hubiesen estado Brayton y Al Sieber [mucho más expertos] los apaches no hubiesen podido pasar sin tener un enfrentamiento con un resultado muy incierto. Kautz más tarde reprendió a Compton por no haber seguido a los chiricahuas por el interior de México

Mientras tanto, el 12 de junio, una caravana de carros del ejército, cargada con 300 chokonen liderados por Taza, Naiche, Cathlay, Chihuahua y Nahilzay; y 22 bedonkohes liderados por Chiva, salió de Apache Pass hacia San Carlos. Eran 1/3 de los chiricahuas que había habido en la reserva. Sólo 42 hombres iban en los carros, el resto eran mujeres y niños. Taza dejó a cuatro chokonen detrás, incluyendo uno que estaba mortalmente enfermo. Se unirían al resto en San Carlos a mediados de julio. Jeffords y Hughes acompañaron a Clum y a sus 54 policías apaches, escoltados por tres compañías de caballería al mando del coronel James Oakes. Los carros militares, según recordaría John Rope, un apache White Mountain, tenía los lados altos, yendo todos los chiricahuas en ellos ya que ninguno iba montado en caballos. Con ellos, y custodiado, también iba Pionsenay, a quien el cirujano de Fort Bowie había curado su herida. Clum le llevaba para ser entregado a las autoridades civiles de Tucson, donde había llegado la noticia de su detención. Esa noche acamparon en Ewell Springs, a unos 24 km al noroeste de Apache Pass.

En Tucson, Charles H. Shibell, sheriff del Pima County, tenía una orden de detención por las muertes de Rogers y Spence. Yendo hacia el este con su ayudante, Ad Linn, Shibell se dirigió a la casa de Tom Williams, situada en el camino de Point of Mountain, donde esperó a Clum, llegando éste al mediodía del 13 de junio. Clum había pensado llevar a Pionsenay a Tucson personalmente, custodiado por su policía india, pero el sheriff presentó su orden de arresto por lo que Clum no tuvo más remedio que entregar a su prisionero. Eran las 14:00 horas del 13 de junio. Shibell y Linn le pusieron los grilletes y le colocaron en la parte trasera del carro, dirigiéndose a Tucson. Nueve horas más tarde, no muy lejos de Tres Alamos [Cochise County, Arizona], en el San Pedro Valley, miraron hacia atrás y vieron que había escapado. Mientras tanto, Clum había dejado a su policía apache y a los chiricahuas en Point of Mountain, para ir hacia el oeste, hasta Tucson. Al llegar a Tres Alamos se enteró de la fuga de Pionsenay, y se apresuró a enviar a su policía apache en su busca, resultando ésta infructuosa. Lo que Clum no sabía es que Pionsenay había estado muy cerca de él. Cuando se escapó, se dirigió a la comitiva de apaches de Clum, persuadió a dos hombres [uno era probablemente Es-Tash], cuatro mujeres y un muchacho a que huyesen con él  a México.

El 1 de julio, “The Arizona Sentinel” de Yuma [Yuma County, Arizona] reflejó una noticia del “Arizona Citizen” de Tucson en la que informaba de la huida del apache chokonen Pionsenay: “Lo siguiente es lo que ‘Citizen’ dice sobre el asesino infernal, Pionsenay, que escapó de algunos funcionarios civiles. La huida de Pionsenay parece haberse establecido en una permanente y humillante desgracia. La noticia fue recibida por el agente Clum que puso de inmediato a algunos de sus exploradores [un sargento y 10 hombres] tras el rastro y después de seguirle durante algún tiempo, descubrieron que a Pionsenay se le habían unido otros seis indios, dos hombres, dos mujeres y dos niños, quienes escaparon a las montañas […] Si Pionsenay es capturado o muere de sus heridas, no sería tan malo. Pero si, probablemente se recupera, o si no es capturado, posiblemente tendremos noticias frecuentes de él en el futuro. Esta huida puede causar la muerte de más víctimas inocentes“.

El sargento Price fue enviado con 15 hombres de las compañías “H” y “L”, del 6º de Caballería, para explorar las Sulphur Springs y las Chiricahua Mountains, por si encontraba algún apache que se hubiese quedado oculto para no ser trasladado a San Carlos y, quizás poder capturar a Pionsanay, pero tuvo que regresar sin ver signos de apaches.

El 13 de junio, el general August V. Kautz asumió el control de la Reserva Chiricahua. El 30 de octubre, la Reserva Chiricahua volvería a ser de dominio público, por Orden Ejecutiva del gobierno de los Estados Unidos. Kautz trató de acabar con los apaches hostiles que quedaban en la zona. En los próximos meses, según la prensa de Arizona, principalmente el “Arizona Citizen”, aumentaron los asaltos apaches, lo que hizo que el gobernador Safford y ese periódico se volvieran cada vez más críticos con la falta de resultados de Kautz.

La comitiva de chiricahuas llegó a San Carlos el domingo 18 de junio, instalándose junto al río Gila, a 3’2 km al sur del abandonado Fort Goodwin. Clum no preveía ningún problema con ellos siempre y cuando hubiera suficientes raciones. Sin embargo, los indios de San Carlos eran aún más dignos de elogio. El jueves anterior habían recibido sus primeras raciones en cuatro semanas, pero no habían cometido depredaciones durante todo ese tiempo. Merecían mejor trato del que generalmente recibían por su buena conducta y paciencia, según declaró Clum, quien redactó un informe al Comisionado de Asuntos Indios: “El 18 de junio, los indios chiricahuas estaban ubicados en la Reserva de San Carlos sin problemas ni accidentes. La terrible sombra del temido nombre de esa tribu también se esfumó, y el ejército imaginario de 400 ó 500 formidables guerreros se redujo al modesto número de 60 salvajes mal armados y peor vestidos“.

Clum cuestionó abiertamente la integridad de Tom Jeffords, declarando que el número de apaches que había habido en la Reserva Chiricahua había sido, con mucho, sobreestimado. Clum calculó que Jeffords había tenido entre 415 y 445 apaches, repartidos entre los 325 de la banda de Taza, unos 60 nednais, y la banda de Gordo, de 30 a 60 miembros. Kautz también cuestionó los números de Jeffords [aunque eran más altos que los de Clum], declarando que habían sido muy exagerados. Contabilizó los 325 de Taza, añadiendo 209 nednais, y de 30 a 60 de Gordo, lo que sumaría unos 550 apaches. Cuando estas declaraciones se hicieron públicas, proporcionaron munición a la prensa del territorio para dañar la reputación de Jeffords y justificar lo que todos querían, abrir la Reserva Chiricahua para el desarrollo de ranchos y minas.

El principal problema con esas declaraciones respecto a los apaches de la Reserva Chiricahua era que nadie podía explicar las diferencias del censo entre los que estaban en la reserva en junio de 1876 y los que había presentado Jeffords al Comisionado de Asuntos Indios, que fue publicado en el Informe Anual de 1875. Jeffords informó que estaba alimentando a 965 apaches, lo que correspondía exactamente con el número que había dado raciones el 5 de julio de 1875. Pero cuando Clum y Kautz llegaron a la reserva el 5 de junio de 1876, solo había 300 chokonen, 209 nednais, y 25 del grupo mixto de bedonkohes y White Mountain de Chiva, es decir 534. Además, siete chiricahuas se habían unido a Pionsenay, lo que sumaría 541 personas. Compensando las muertes y nacimientos, había otros 13 chokonen víctimas del levantamiento de Pionsenay, y otros guerreros muertos en México. En consecuencia, 422 apaches estaban ausentes de la reserva entre el 5 de julio de 1875, y el 12 de junio de 1876.

En el otoño de 1875, Ratón y Naliya habían dejado la Reserva Chiricahua para irse a Ojo Caliente, llevándose unas 12 personas con ellos. En el censo de 1875, Jeffords incluyó alrededor de 54 coyoteros White Mountain que estaban visitando a Chiva, dejando la reserva a finales de año, reduciendo el número a 356. Jeffords en su último informe fechado el 30 de junio de 1876, explicó que pasó con los chiricahuas desaparecidos. Esquine y Delgadito habían liderado un grupo de bedonkohes y chihennes que habían dejado la Agencia durante el levantamiento de Pionsenay. Jeffords situó su número en 171, incluyendo 45 hombres, los cuales se dirigieron a Ojo Caliente, teniendo una fría acogida de Victorio y Loco. Otro grupo era el de Gordo, quien salió de la reserva a primeros de junio cuando vio la concentración de tropas de Kautz. Según Jeffords, eran 176 apaches, incluidos 36 hombres, la mayoría de los cuales se dirigieron a Ojo Caliente. Pero los bedonkohes de Gordo eran solo 85 miembros, sumando el resto alrededor de 40 chihennes y unos 50 chokonen que habían rehusado seguir a Taza [entre ellos Chato y Zele]. Según los informes del agente de Ojo Caliente, John Shaw, unos 140 apaches llegaron a su reserva provenientes de la Reserva Chiricahua. Probablemente había más, quizás más de los 176 apaches que estaban con Gordo, porque sus informes eran incompletos. Con todo, los grupos de Esquine y Gordo totalizaban 347 personas, nueve menos que los necesarios para que cuadrasen los números.

Jeffords era un agente honesto. No hay ninguna evidencia de chanchullos o corrupción en su gestión. ¡Qué diferencia con otros agentes que vendían las raciones de los indios y se embolsaban las ganancias! En cambio, llegó a comprar provisiones de su propio bolsillo. Cuando el Comisionado de Asuntos Indios, Edward Parmelee Smith, le suspendió de sus deberes, Jeffords comentó: “Soy ahora más pobre que cuando fui nombrado por primera vez“. Mientras fue agente, tres inspectores de Asuntos Indios examinaron sus cuentas, comprobantes, listas de censo, etc., y los tres lo encontraron todo en orden. Después de su despido, Jeffords envió su informe final al Comisionado de Asuntos Indios, quien lo envió a un auditor para la última revisión, encontrando una sola discrepancia, un comprobante de 4’50 $ que Jeffords había pagado para anunciar en un periódico de Tucson para un contrato de harina. El Departamento al final encontró la necesaria documentación para apoyar el gasto de Jeffords, cerró sus cuentas, dándolas por buenas.

El traslado forzoso de los chiricahuas de su reserva fue un error por parte del Departamento de Asuntos Indios en base a los acontecimientos posteriores. A los chiricahuas no les gustaba la región de San Carlos y además aquella reserva estaba ya superpoblada por otras tribus apaches, algunas de las cuales eran enemigas entre sí. Asimismo los chiricahuas se daban perfecta cuenta de que su reserva, que abarcaba el centro de su antiguo territorio, les había sido arrancada debido a los hechos delictivos de una minoría a pesar de que la mayor parte de la tribu había realizado un gran esfuerzo por mantener la paz. El resentimiento que sentían iba a constituir un caldo de cultivo ideal para los apaches recalcitrantes como Gerónimo que se negaban a aceptar ser internados en una reserva.

A mediados de julio, Clum tuvo una conversación con los jefes chokonen. Todo fue tan bien que no tuvo el menor temor respecto a la conducta de los chiricahuas. Aún así, pocos días después, Nahilzay huyó de la reserva con 25 chokonen, uniéndose a Pionsenay en México.

El resultado del traslado a San Carlos fue la separación de los chiricahuas en facciones. Gerónimo, Juh y Nolgee habían escapado para alcanzar la seguridad en México. Los cañones y montañas de la Sierra Madre constituían el único lugar donde Juh se sentía seguro. Pero a menos que recibieran raciones de alguien, tenían que incursionar para subsistir, por lo que intentó pactar una tregua en Janos [Chihuahua], pero las autoridades no podían alcanzar ningún compromiso porque las fuerzas de Terrazas estaban luchando contra las de Díaz por el control del estado. Desilusionado, Juh intentó lo más difícil. A finales de julio, solicitó la paz en Fronteras [Sonora] mientras enviaba a Gerónimo a explorar la Reserva Hot Springs de Ojo Caliente [Socorro County, New Mexico] como posible refugio. Gerónimo llegó el 21 de julio, con 40 personas [entre ellas Delgadito, hijo del jefe del mismo nombre, siendo su nombre apache Nonithian, padre de Jason Betzinez]. Gerónimo vio al agente sobrepasado por su cargo y prácticamente impotente para hacer algo más que dar raciones a los apaches de la reserva o a cualquier otro que llegase. Gerónimo también tenía parientes en Ojo Caliente, y el lugar le atraía. Podía asentar su familia y sus bedonkohes allí, recibir raciones y usar la reserva como base para más incursiones. Otros apaches, como Gordo, que habían huido de la Reserva Chiricahua en lugar de ir a San Carlos hicieron lo mismo. Volvió a México, e informó a Juh, pero no le convenció. 

Juh esperó un tiempo pero Sonora acababa de salir de la disputada elección del gobernador en 1875 que había provocado un intenso enfrentamiento entre las fuerzas de Ignacio Pesqueira y las de Francisco Serna, cuyos seguidores creían que habían ganado la elección. Finalmente, en marzo de 1876, el presidente de México, Lerdo de Tejada envió al general Vicente Mariscal a establecer el orden. La solicitud de Juh no entraba dentro de las prioridades de Mariscal por lo que no la tomó en cuenta. 

No teniendo noticias de Fronteras, Juh se dirigió a su vieja fortaleza de la Sierra Madre, pasando por la Sierra de Teras [municipio de Bavispe, Sonora] a finales de agosto. Mientras los chokonen de Pionsenay y Nahilzay, y el pequeño grupo nednai de Nolgee, cada uno de unos 15 hombres, habían incursionado hacía poco por Bacoachi y Cumpas, en el distrito de Moctezuma. Estos hechos acabaron por convencer a Sonora de que era imposible la paz).

* El 1 de julio, Frederick C. Godfroy, asume el cargo de agente de los apaches mescaleros en la Agencia de Fort Stanton (Lincoln County, New Mexico), sustituyendo a Williamson D. Crothers. (Los apaches mescaleros Antonio, Caballero, Cochito, Francisco, José de la Paz, José Dios, Juan del Navajo, Quintana, y Román manifestaron que estaban contentos con Crothers.

Godfroy contrató a J. A. Lucero, vecino de Las Cruces, para que fuese a donde estaban los apaches mescaleros, cerca de la frontera entre los Estados Unidos y México, para animarlos a venir a la reserva. Prometió a Lucero 1’50 $ por cada guerrero que trajera, y 1 $ por cada mujer. Lucero hizo bien su trabajo, pues en agosto traería de vuelta a 147 apaches mescaleros.

Mientras Godfroy estuvo en el cargo, dos facciones lucharon por el control económico y político de esa zona teniendo lugar la llamada “Guerra del Condado de Lincoln” en la que participó Billy el Niño. A los pocos días de llegar a la Agencia, se familiarizó con los hábitos y costumbres de los apaches mescaleros, visitando casi todos los días sus campamentos. Godfroy informó que eran “los más valientes y belicosos de la tribus indias en el suroeste, pero al mismo tiempo parecían ser a la vez dóciles y propensos a la benevolencia“. También parecían ser “trabajadores muy dispuestos y con un gran deseo de agradar“. Desde el primer momento, Godfroy vió que los apaches mescaleros necesitaban más ropa ya que carecían de lo más necesario, escribió a principios de julio, pidiendo dinero para camisas. El 21 de agosto insistió de nuevo, diciendo que los apaches mescaleros estaban casi desnudos. Sus alojamientos estaban hechos de ramas de pino, y durante las lluvias de otoño lo pasarían bastante mal.

Sin esperar respuesta, compró mantas. A mediados de septiembre, explicaría que debido a la extrema urgencia de la situación, había autorizado a los apaches mescaleros a que cambiasen sus caballos por telas y mantas. Las compras no autorizadas de Godfroy, hizo que Edward Parmelee Smith, Comisionado de Asuntos Indios, le escribiera el 25 de noviembre, reprendiéndole y ordenándole detener las compras no autorizadas. Godfroy explicó que cuando llegó a la Agencia, los apaches mescaleros recibían la mitad de las raciones por lo que una gran banda había abandonado la reserva. Él sentía que tenía que alimentarlos porque si no, sería responsable de un levantamiento.

Hasta el 1 de agosto de ese año, Godfroy sacrificaba reses para los apaches mescaleros en el patio de la Agencia, cerca del lugar donde se repartían las raciones. Pero tras las lluvias de finales de verano, ese lugar se cubrió de una capa de barro y suciedad por lo que construyó un matadero. El carnicero de la Agencia disparaba a cada animal con un rifle Winchester, calibre 44, y la carne se repartía fuera de allí. Godfroy creía que los apaches mescaleros ancianos y enfermos no recibirían sus raciones en condiciones.

El 18 de agosto, Godfroy informó que las manadas de reses, a menudo comían y pisoteaban las pequeñas parcelas de maíz de los apaches mescaleros, desanimándolos. Algunos preguntaban: “¿Por qué debemos trabajar para otras personas? Queremos ese maíz para nuestros caballos. ¿Por qué otros se aprovechan de nuestro trabajo?. Pocas veces pudieron evitar estos destrozos, ya que normalmente estaban acampados a cierta distancia de sus campos para que sus propios animales estuviesen lejos de los cultivos. Sólo una vez Godfroy fue capaz de obtener una compensación por los daños sufridos. Recibió una queja de un agricultor que vivía en los límites externos de la reserva diciendo que los caballos de los apaches mescaleros habían dañado sus cultivos. Salió a comprobarlo y encontró al ganado del granjero dándose un festín en la huerta de un apache mescalero).

* En julio, el general August V. Kautz ordena el despliegue de patrullas a lo largo del territorio apache con escasos resultados. (La Reserva de San Carlos tenía 96’5 km de ancho y 193 km de largo, donde el jefe de exploradores Al Sieber [que hablaba apache y español] se dedicaba a mantener la paz y la buena conducta entre los apaches, con el recién contratado Tom Horn y el cuerpo de exploradores y policías apaches.

Al Sieber y Tom Horn fueron a ver a un apache, antes hostil, llamado Chu-ga-de-slon-a [que significa “Ciempiés“] que fabricaba tiswin [whisky apache]. Sieber comenzó a hablarle en español pero Chu-ga-de-slon-a le contestaba en apache diciéndole que siempre estaba mirándolo todo como una mujer entrometida. Sieber dijo: “Sí, siempre estoy viendo a hombres como usted, que hacen la bebida del diablo“. Chu-ga-de-slon-a contestó: “Te voy a matar, Jon-a-chay” [que en apache significa “entrometido”]. Mientras lo decía, hizo ademán de coger su arma por lo que Sieber saltó hacia él, agarrándole por el pelo y sacando su cuchillo, le dio un golpe con él que casi le abre la cabeza. El apache había estado elaborando el tiswin en una gran olla de barro. Sieber le echó al suelo, lo miró un momento y luego lo levantó para meterlo a la olla, donde murió. Sieber dijo a unas mujeres apaches que estaban ayudando a hacer el tiswin que cogieran sus caballos y fueran a White River, donde estaban los demás apaches y les dijeran que era mejor que no hicieran más tiswin; que al primer hombre que viera hacerlo lo metería en el calabozo.

Dos días después, Sieber y Horn fueron con unos policías apaches a la zona donde se juntan los White y Black Rivers, acampando allí. Los policías apaches se quedaron allí mientras Sieber y Horn fueron a ver a Pedro, jefe apache coyotero White Mountain, que hablaba español perfectamente. Pedro siempre había sido amigo de Sieber y éste le dijo lo que quería hacer con respecto al tiswin. Pedro dijo que no quería que su gente hiciese o bebiese tiswin, y que ayudaría a Sieber en todo momento. También dijo que todos los apaches no eran malos y alguno de ellos tan bueno como cualquier hombre que el Gran Espíritu había puesto en la tierra pero que él tenía 600 guerreros y algunos eran malos apaches y que no podía hacer nada con ellos. Pedro dijo: “Usted ve que son parte del diablo; o llegan a viejos o morirán alguna vez“. Pedro dijo a sus mujeres que les dieran de comer, dándoles carne de venado asado.  

Pedro preguntó a Sieber de dónde había sacado a Horn, y si era un mestizo mexicano. Sieber contestó que Horn era un norteamericano puro. Pedro dijo: “Bueno, le he oído hablar mexicano [español con acento de México] a mis hombres y niños y por eso pensé que era mestizo“. Sieber dijo: “Está aprendiendo apache muy rápido“. Entonces Pedro dijo a Horn en apache que se quedara algunos días con él para ir a cazar con sus hombres. Horn le dijo que le gustaría pero que  tenía que ir con Sieber. Éste estaba a cierta distancia hablando con algunas ancianas cuando Pedro se acercó y le preguntó si le dejaba quedarse por algún tiempo y que si quisiera, también Sieber podía quedarse. Sieber dijo que no era conveniente para él quedarse.

Un destacamento de 20 soldados al mando del teniente Wheeler, del 5º de Caballería, llegó a la unión de los dos ríos viniendo unos apaches a informar de ello a Pedro. Wheeler había venido por las noticias llegadas a San Carlos de que Sieber y Horn estaban retenidos por los apaches. Con Wheeler iba el guía Mickey Free, el protagonista involuntario del famoso “Incidente Bascom” en enero de 1861. Hablaba perfectamente apache y español. Tenía el pelo largo y un pequeño bigote de color rojo y un ojo azul. Era tuerto porque cuando tenía 12 años, un ciervo herido le hirió en el otro ojo. Ahora tenía 21 ó 22 años. Era considerado un valioso explorador y guía. Nunca tuvo ninguna precaución por su vida, yendo con Wheeler y su pequeño destacamento a donde vivían Pedro y sus 600 guerreros. Ahora vivía en la zona de la reserva de los apaches White Mountain, con una gran familia apache, siendo “rico en caballos, ganado vacuno, mujeres y perros“, como él decía.

Sieber y Horn fueron a donde estaba Wheeler, enviando éste un pelotón de soldados a San Carlos para informar que todo estaba bien.Tan pronto como Wheeler montó su campamento, y Sieber y Horn aparecieron sanos y salvos, Mickey Free fue a la ranchería de Pedro porque allí tenía una amiga, no regresando hasta la media noche.

Tom Horn estaba en su tienda descasando cuando oyó a Wheeler y a Sieber hablar con Mickey Free en español, y luego hablar entre sí en inglés. Horn sabía quecuando Wheeler y Sieber hablaban en inglés lo hacían para que Mickey Free no se enterara. De repente, una voz dijo a Horn en apache: “¿Eres tú Talking Boy?“. Horn se asustó porque aunque estaba despierto no había oído ningún movimiento. Era Mickey Free que estaba en la cabecera de su cama. Contestó que sí, que era “Talking Boy” [como le llamaban los apaches]. Mickey Free le dijo que Wheeler y Sieber querían hablar con él.Se levantó, cogió su revólver y fue a donde ellos. Le preguntaron si le gustaría quedarse con el jefe Pedro un tiempo. Sieber dijo: “Tom, ¿te gusta este tipo de vida?“. Horn contestó que sí. Sieber le dijo: “Entonces mañana cogerás tus tres caballos e irás a vivir con el jefe Pedro. Es un buen hombre y le gustas. Vas a aprender la lengua apache muy pronto; en seis meses lo hablarás como un apache. Has nacido para este tipo de vida y tienes la edad justa para empezar. Eres un excelente tirador, un buen cazador y después de unos años viviendo así te convertirás en un valioso hombre para las guerras apaches que continuarán durante muchos años. Por la mañana, te llevaré hasta el campamento de Pedro y te dejaré allí. Él envió a Micky Free aquí para pedir que te quedes, porque le gustas, y quiere tener un representante del gobierno en su campamento”. Horn dijo que probaría y a la mañana siguiente, Sieber, Horn, Wheeler y Micky Free fueron al campamento de Pedro, donde Horn dejó sus otros dos caballos sueltos con los de la banda, al cuidado de los jóvenes apaches.

Mientras Sieber, Wheeler y Mickey Free se alejaban cruzando el río, el viejo Pedro llegó y dijo: “Bueno hijo mío, ahora eres un apache“. Llamó a uno de sus hijos [tenía unos 40], llamado Ramón, quien dijo que sería un hermano para él, y que le llamara “Chi-kis-in” [hermano].Pedro dijo: “mi campamento es tu campamento, mi casa es tu casa hasta que hagas una para ti. Hay muchas chicas aquí, y hay algunas que esperan poder lanzarte un palo” [costumbre de las chicas apaches de tirar un palo para saber si un chico le gusta]).

* El 14 de julio, un grupo de apaches mata a George Todenworth y a Joseph L. Cadotte, dos buscadores de oro,  a unos 40 km al sur de Fort Bowie, en las cercanías de Pinery Canyon. (Un tercer hombre, David Burroughs, testificó que fueron 15 apaches, y que creía que había matado a dos de ellos, seguidores de Pionsenay o de Juh. El sargento Marcus Robbins, al frente de 19 hombres de las compañías “H” y “L”, del 6º de Caballería, fueron enviados tras ellos. Después de encontrar su rastro, Robbins lo siguió hasta la frontera con Sonora. Al no tener órdenes de cruzarla, volvió a Fort Bowie. A su regreso, exploraron zonas de las Chiricahua Mountains, destruyendo gran cantidad de harina y mescal que los apaches hostiles habían guardado en una cueva).

* El 22 de julio, Frederick C. Godfroy, agente de los apaches mescaleros en Fort Stanton (Lincoln County, New Mexico) recibe una comunicación de que las autoridades de Puerto de Luna, a 200 km al norte de la reserva, habían arrestado a un ladrón de caballos y le habían requisado una manada de caballos, algunos presumiblemente pertenecientes a los apaches mescaleros. (Al tener conocimiento de ello, Godfroy agregó que los ladrones de caballos de La Boquilla [a unos 72 km de Fort Stanton] se estaban congregando ahora en Puerto de Luna, “su antiguo centro de operaciones para sus saqueos”.

Morris J. Bernstein, secretario de la Agencia, y siete apaches mescaleros cabalgaron hasta Puerto de Luna para recuperar los caballos. Godfroy le había pedido al coronel George A. Purington, comandante de Fort Stanton, una escoltapero su petición fue rechazada. Cuando Bernstein llegó, adquirió un alojamiento para los apaches mescaleros en un rancho, a unos 4’8 km de distancia. Rápidamente se percató de que habían reclamado todos los caballos confiscados, con excepción de dos mulas que habían sido enviadas a Las Vegas, a unos 136 km. Como conocía a algunos ciudadanos en Puerto de Luna, Bernstein consiguió convocar una reunión pública. Se decidió que todos los animales robados debían ser llevados allí para su inspección. El sheriff dio permiso a Bernstein y a otros 10 hombres para que fueran con los apaches mescaleros para traer todos los caballos que pudieran encontrar. Al día siguiente, llegaron caballos de todos los lados, y los apaches mescaleros reclamaron 10 cabezas.

Sin embargo, sólo recibieron siete porque no podían probar la propiedad de los otros tres. Entre los ciudadanos que ayudaron a Bernstein estaban Lorenzo Labadie, que había sido agente de los apaches mescaleros en 1861; Pablo Analla, y M. Chaves. Bernstein, al enterarse de que otro caballo de los apaches mescaleros estaba en posesión de un hombre blanco en Fort Sumner, tomó otro camino de regreso a la reserva. Tuvo suerte porque más tarde supo que una banda de ladrones de caballos estaban esperando en el camino principal para emboscarlo a él y a su grupo.

Godfroy concibió un plan para prevenir más robos por y a los apaches mescaleros. Marcó toda su manada,  unos 597 caballos y 122 mulas, con la marca del Departamento. También elaboró una lista de los animales y a quién pertenecía. Así esperaba poder recuperar los caballos robados a los apaches mescaleros, y devolver los robadas por ellos.

Hubo más problemas cuando los apaches mescaleros bebieron tiswin. En la tarde del 1 de agosto, surgió una pelea y dos apaches del Gila, que vivían con los apaches mescaleros, mataron a uno de ellos e hirieron a otros dos. Entonces robaron varios caballos y huyeron. Al día siguiente, seis apaches mescaleros solicitaron pases para ir a la Agencia de Ojo Caliente [Socorro County, New Mexico] a donde los apaches del Gila supuestamente habían ido. Godfroy se negó pero cinco apaches mescaleros fueron todos modos. Godfroy notificó al agente John M. Shaw que estaba a la espera de los apaches mescaleros pero presumiblemente no sabía nada del asunto.

* En agosto, un grupo de apaches hostiles que habían salido de la Reserva de San Carlos (Gila, Graham  & Pinal  Counties, Arizona), mata a Thomas Hammond, un prospector minero, en algún lugar del Tonto Creek. (El capitán Charles Porter, del 8º de Infantería,con Al Sieber y sus exploradores Tonto apaches, los atacó el 15 de agosto, resultando herido un soldado pero matando a siete hostiles y capturando algunos más. Sieber fue enviado a encontrar y conseguir la rendición de los que habían huido.

Salió de Camp Verde [Yavapai County, Arizona] el 15 de septiembre con la compañía “B” y exploradores Tonto apaches, atacando a los hostiles en algún lugar al este de Camp Verde, matando a cinco y capturando a 13, regresando con los prisioneros el 22 de septiembre. Porter y Sieber partieron de nuevo el 30 de septiembre buscando a los últimos responsables de la muerte de Hammond, matando a ocho guerreros y capturando a dos mujeres en la cabecera del Tonto Creek).

* El 18 de septiembre, el ” The National Republican”, de Washington, D. C., informa de la visita de una delegación apache a la capital federal. (La delegación estaba encabezada por el agente de la Reserva de San Carlos, John P. Clum, acompañado del intérprete Merejildo Grijalva, el explorador Archie McIntosh, y el Dr. Seward B. Chapin. El periódico informó que los apaches eran 16 hombres, cuatro mujeres y un muchacho, aunque en las fotografías realizadas por Charles Milton Bell, aparecen 13 hombres, cuatro mujeres y dos muchachos: Capitán Chiquito y su esposa; Cassadora y su esposa; Cathlay [también conocido como Colle, Kutle o Cullah]; Cushshashado; Diablo y su hijo; Eskayelah; Eskiminzin y su esposa; Eskinalay y su esposa; Hautushnehay; Napasgingush; Passalah; Saygully; Skellegunney; y otro muchacho. Taza, el hijo de Cochise, ya había fallecido en Washington, D.C. cuando se realizaron las fotografías.

Salieron de San Carlos el 29 de julio, viajando en tres carros, avanzando lentamente. Tres semanas más tarde pasaron por Albuquerque [Bernalillo County, New Mexico] para dirigirse a El Moro [Colorado], a donde llegaron a finales de agosto, para coger el tren y dirigirse al este. Tres días antes de cogerlo, Grijalva dijo a Clum que estaba preocupado por Taza. Parece que Taza se había jactado ante sus compañeros apaches de viaje por las victorias de su padre conseguidas contra los estadounidenses. Según Taza, “los estadounidenses eran afortunados de que su padre firmara la paz, de lo contrario habría muy pocos blancos con vida“. Clum dijo a Grijalva: “No te preocupes porque en dos días estaremos en el tren yTazaverá el error de sus creencias“. En El Moro cogieron el tren y se dirigieron hacia Washington.

En St. Louis [Missouri] estuvieron una semana, donde el 8 de septiembre, hicieron la primera de una serie de representaciones de un show llamado “Wild Apache”, para costear los gastos del viaje: “un consejo de guerra”, “una danza guerrera”, “la policía apache actuando”, “una mujer de luto por la muerte de su marido”, y “apaches en sus viviendas”. Pero la más llamativa fue un par de escenas de batalla en las que los 16 apaches combatían contra tres blancos, interpretados convincentemente por Clum, el Dr. Seward B. Chapin y Merejildo Grijalva. Diseñadas para parecer emocionantes, las escenas mostraban combates mano a mano, salvajes enfrentamientos, bailes frenéticos, y muchos disparos. El primer combate terminó con una victoria apache, tras el cual cortaron las cabelleras a sus víctimas caídas [un grave error que el director de escena del teatro de St. Louis obligó al grupo a realizar]. En el segundo combate, separado por varios actos intermedios, los blancos ganaron, pero sólo después de representarse varias atroces torturas apaches.

A pesar de las expectativas optimistas de Clum, la aventura teatral de los apaches fracasó después de sólo tres actuaciones en St. Louis. Clum pensó que el público estaba asustado por el realismo de las escenas de guerra. Sin embargo, había otro motivo para el fracaso del espectáculo. El país seguía en shock por la masacre del general George Custer y su destacamento del 7º de Caballería en Little Big Horn, apenas tres meses antes a manos de los sioux. Frente a esa catástrofe nacional, los indios salvajes [incluso aquellos cuya hostilidad era puramente teatral] merecían poca admiración.

Continuaron viaje y pasaron por Cincinnati [Ohio], llegando el 15 de septiembre a Washington, D. C. El presidente estaba fuera pero se reunieron con el Comisionado de Asuntos Indios, quien accedió a pagar el gasto del viaje de regreso a Arizona. Visitaron la Casa Blanca, cogieron un crucero sobre el río Potomac, y asistieron al circo Barnum. Pero el domingo, 18 de septiembre, llovió torrencialmente sobre la capital. Los apaches del desierto temblaban por la humedad y la tormenta. Poco después, Taza enfermó de neumonía, y a pesar de los cuidados médicos, falleció el 26 de septiembre. Al día siguiente fue enterrado con los máximos honores en el “Congressional Cemetery”, contando con la presencia del general Oliver Otis Howard, y el Comisionado de Asuntos Indios, John Quincy Smith. Nada más terminar el funeral, Clum llevó a la delegación apache a Philadelphia [Pennsylvania] donde visitaron la “Centennial Exposition”.

A mediados de octubre, Clum puso en el tren, camino de Arizona, a la delegación apache al cuidado de Merejildo Grijalva [El Dr. Seward B. Chapin se quedó en Washington, y Clum fue a Delaware, Ohio, para casarse con Mary D. Ware]. La filántropa y universitaria Katharine C. Turner dijo: “El viaje deTazaes el más infructuoso para el Gran Padre Blanco que se conozca. Viajó más de 3.200 km sin otra razón que ayudar a pagar los gastos de viaje de un hombre blanco a su novia; vino cuando su Gran Padre Blanco no estaba; y no pudo sobrevivir para regresar, ya que se dirigió a un viaje más largo a donde un Soberano más alto“.

Naiche se enteró de la muerte de su hermano cuando Merejildo Grijalva y Cathlay regresaron a la reserva, probablemente a principios de diciembre. Según la escritora Eve Ball, Clum y su esposa llegaron a San Carlos pocos días antes del 1 de enero de 1877, no recibiendo a Naiche, que había ido a preguntar qué había pasado con su hermano. Naiche permaneció tres días en la puerta de la Agencia, rehusando Clum verle, lo que hizo sospechar a Naiche de que su hermano había sido envenenado. Cuando finalmente Clum le explicó lo ocurrido, no le creyó. Eskiminzin, el jefe aravaipa, aseguró a Naiche que el agente había hecho todo lo que era bueno por Taza mientras estaba enfermo, y lo correcto después de su muerte. Las palabras de Eskiminzin parece que calmaron a Naiche).

* A primeros de octubre, Juh y Gerónimo envian a Zebina Nathaniel Streeter (también conocido como el “Apache Blanco”) para intentar abrir negociaciones con el prefecto de Moctezuma para sus 209 seguidores. (Streeter afirmó que se había unido a los nednais para salvar su propia vida después de revelar la corrupción existente en la Agencia de San Carlos. Mientras Streeter estaba negociando, Gerónimo y un jefe llamado José María Elías, cuyo nombre apache era Nat-cul-ba-ye, se separaron de Juh, y enviaron mensajeros a Bavispe [Sonora] y Janos [Chihuahua]. Su grupo estaba formado por 53 personas. Obviamente, esperaban que no hubiese ninguna campaña mexicana mientras Streeter estaba negociando.

El general Vicente Mariscal, nuevo gobernador de Sonora, era cautelosamente optimista sobre la propuesta de los chiricahuas. Dio instrucciones a los oficiales en Moctezuma: “Al ser así la conducta que esta tribu siempre muestra no hay garantía de su creencia y de sus promesas. El gobernador desea hacer la paz pero aconseja que la experiencia nos ha enseñado a no ser engañados. Las condiciones son: Ellos podran vivir en paz con el estado en cualquiera de las cinco colonias militares a una distancia de unos 4’8 km del presidio; deberán entregar sus armas; ellos serán contados diariamente; no podrán salir del área sin permiso del agente que les será entregado. El gobernador acepta alimentarlos y vestirlos; si aceptan plantar, él les protegerá contra todos los ataques. Por su parte, ellos solo tienen que vivir en paz con los mexicanos y todos los demás habitantes de este estado, y estará prohibido pasar a otro territorio a cometer depredaciones“.

Streeter permaneció en la zona durante cuatro semanas. Habló con el coronel Elías, el comandante militar de los presidios del norte, quien dijo a Streeter que ofrecía a los apaches una reserva en Santa Cruz o en Bacoachi. Elías concedió a los apaches ocho días para que llegasen pero nunca aparecieron. Streeter fue a Ures y de allí a Guaymas, donde se reunió con el gobernador Vicente Mariscal a primeros de diciembre.

Pero Streeter no sabía que Juh se había cansado de esperar, decidiendo ponerse a salvo en lo alto de la Sierra Madre, junto al río Aros, un lugar donde las tropas mexicanas tenían pocas ganas de ir. El mes anterior, sus guerreros habían matado a 10 sonorenses y herido a cuatro personas en el distrito de Sahuaripa. En respuesta a ello, a mediados de noviembre, una patrulla de ese distrito sorprendió el campamento de Juh en Chamada [municipio de Sahuaripa, Sonora], cerca del límite con Chihuahua. Los soldados mataron a dos apaches y recuperaron una gran cantidad de material y siete animales. Aún así, Mariscal dijo a Streeter que quería hacer un tratado si Juh cumplía con los términos de los que hablaron en octubre. Streetrer volvió al campamento de Juh con la oferta pero el jefe nednai no quiso entablar nuevas negociaciones.

Mientras, en el sur de New Mexico, pequeños grupos de chihennes liderados por Miguel Tuerto y Ratón, y los bedonkohes de Esquine, continuaron viviendo en las montañas del sudoeste de New Mexico, principalmente desde el sur y oeste de las Florida Mountains [Luna County, New Mexico] hasta el área que se extendía hasta el límite sureste de Arizona. Estos grupos habían cometido pequeñas depredaciones en New Mexico y en el norte de Chihuahua. A mediados de agosgto, varios rancheros informaron que una banda de 150 apaches había acampado en la cabecera del Gila pero después de robar algo de ganado junto al río Mimbres y cerca de Silver City [Grant County, New Mexico], se dirigieron al sur, hacia las Florida Mountains.

A principios de septiembre, un grupo de vaqueros de ranchos situados en el río Mimbres fue tras su rastro, persiguiéndolos hasta las Tres Hermanas Mountains, a unos 16 km al noroeste de la actual Columbus [Luna County, New Mexico]. Los chiricahuas llamaban a esta baja sierra, que va de norte a sur, “Dziltai”, que significa “Tres Montañas”. Para los chihennes eran sagradas ya que algunos de ellos habían recibido allí su “poder”. En sus laderas recolectaban mescal en primavera, y en sus partes altas recogían nueces y bellotas en el otoño. Un grupo de unos 25 guerreros se había separado del resto cuando los vaqueros descubrieron su campamento. Aproximándose a unos 90 metros, éstos dispararon al centinela, matándole probablemente. Se entabló un tiroteo hasta que los apaches huyeron del lugar.

Paralelamente, el ejército estadounidense también iba tras ellos. Una patrulla de 25 hombres afroamericanos del 9º de Caballería, conocidos como “Buffalo Soldiers”, al mando del capitán Henry Carroll, salió de Fort Selden [Doña Ana County, New Mexico]. Siguieron un rastro que les llevaba a las Florida Mountains, donde el 15 de septiembre encontraron un campamento apache. Cuando atacaron, los apaches estaban dormidos y descansando sus caballos. Un soldado disparó al jefe dejándole el brazo hecho pedazos. El jefe continuó disparando a los soldados apoyando el rifle en su brazo roto hasta que recibió una descarga de 20 disparos que le mató. Los “Buffalo Soldiers” hirieron al menos a otros tres apaches, capturando 11 potros. Se cree que eran “chiricahuas de Arizona”, siendo probablemente miembros del grupo de Esquine. [Hay discrepancias en las bajas apaches. Carroll informó de un muerto y tres heridos; el “Santa Fe New Mexican” informó, el 18 de septiembre, que eran 16 muertos; y el “Arizona Weekly Citizen” informó, el 23 de septiembre, que eran 14 muertos].

Mientras, la situación en Ojo Caliente [Socorro County, New Mexico] se había vuelto inestable tras el cierre de la Reserva Chiricahua. Los bedonkohes de Gordo, algunos chihennes de Delgadito, y algunos chokonen de Chato y Zele estaban en Ojo Caliente. El grupo de Gordo había llegado primero, llevando la noticia de lo ocurrido entre los seguidores de Taza y Skinya. Luego llegó Zele con unos pocos apaches. Con él iba la familia Tissnolthos, formada por tres hermanos, uno de los cuales se rendiría con Gerónimo en septiembre de 1886. Después de la llegada de Gordo, el agente Shaw pidió instrucciones a Washington. El 21 de junio, el Comisionado de Asuntos Indios le autorizó a darles raciones hasta que se encontrase una solución, y que hiciese todo lo posible para mantenerles en la reserva. Shaw se alegró de esas noticias pero un mes más tarde diría: “Los indios chiricahuas son jóvenes guerreros que tienen buenas armas, buenas monturas, son muy arrogantes, es difícil su administración y pueden causar serios problemas“.

El 13 de julio, mientras los empleados de Shaw estaban repartiendo raciones, un jefe chiricahua interrumpió el reparto demandando una mayor cantidad de raciones de las que se les daban. Loco, ansioso por preservar la paz, se presentó para evitar problemas. El jefe chiricahua atacó a Loco, y éste le disparó en defensa propia, matándolo. Sus parientes cogieron las armas y por un momento pareció que estallaría una pelea. Al final prevaleció la calma, celebrando los jefes un consejo, decidiendo que Loco debía pagar a la familia del muerto, mercancías por un total de 57’50 $.

El 22 de julio, el Comisionado de Asuntos Indios, John Quincy Smith, decidió que los chiricahuas que habían venido a Ojo Caliente debían ser trasladados a San Carlos. Por entonces, Smith había sido despedido por incompetente, estando esperando su relevo, que sería James Davis, quien no llegaría hasta el 15 de octubre. Mientras esperaba la llegada de Davis, tuvo más problemas. El 9º de Caballería estaba en campaña contra los chiricahuas, sin saber si eran pacíficos u hostiles, una distinción difícil de saber si cometían robos cerca de la reserva.

A primeros de septiembre, una patrulla salió de Camp Vincent [Catron County, New Mexico], un pequeño puesto de tiendas de campaña, establecido para una compañía del 9º de Caballería, en la parte nordeste de las Black Range. El teniente Henry Haviland Wright, con varios exploradores navajos [uno de ellos Barboncito, que había vivido con los chihennes] fueron a ayudar a unos civiles que habían sido objeto de robos de ganado por parte de los apaches. Wright admitió que no tenía ni idea de los límites de la Reserva de Ojo Caliente porque “no aparece en ninguno de nuestros mapas militares“. Guiados por Barboncito, los soldados siguieron el rastro de un apache a caballo, probablemente Washington, el hijo mayor de Victorio, que les llevó a una ranchería. El 8 de septiembre, Wright ordenó disparar, haciendo que las mujeres y niños huyeran. Un guerrero intentó insultar a los soldados mientras, desafiante, palmeaba su trasero en señal de burla. Cuando los apaches abandonaron su campamento, los hombres de Wright lo ocuparon y quemaron 27 rancherías.

Ese día, Kinzhuna era un adolescente que había ido con dos jóvenes a cazar venados. Cuando vieron a los exploradores navajos volvieron al campamento para dar la alarma. Victorio ordenó a todo el mundo dejar el campamento e ir a las montañas. Kinzhuna y su madre fueron a caballo. Con el fin de ocultar su rastro, se dispersaron, dieron vuelta atrás, antes de encontrarse todos otra vez en las montañas.  

A pesar de que Wright no identificó exactamente el lugar, el periódico “Grant County Herald”, el 9 de septiembre, situó la ranchería en el río Cuchillo Negro, a unos 32 km al sudoeste de la Agencia, es decir, dentro de la reserva. El agente Shaw protestó ante el coronel Hatch, declarando que Wright no tenía motivos para actuar así, habiendo dejado a los seguidores de Victorio sin medios de subsistencia. Al no haber habido heridos entre los apaches, estos no tuvieron intención de tomar represalias.

Shaw hizo varias observaciones a sus superiores en Washington. El recién ataque de Wright al campamento de Victorio y los choques habidos entre apaches y soldados en el sur de New Mexico, había dejado a los apaches de la reserva nerviosos y agitados. Además, seguían llegando nuevos chiricahuas. El 15 de octubre, llegó James Davis, reemplazando a Shaw al día siguiente. Pocas semanas después, llegarían 50 chiricahuas más, cifrando la cantidad entre 500 a 600 personas. Davis pidió a los jefes que trajeran sus bandas y sus familias para poder registrarlas. Dijeron que muchos estaban enfermos y no podían venir, pidiendo a Davis que esperara al siguiente verano pero se negó, y para demostrar que iba en serio pidió, el 3 de noviembre, al coronel Hatch que la caballería protegiese la Agencia y a sus empleados.

Pidió ayuda a Hatch porque Loco estaba preocupado ya que había muchos jóvenes rebeldes bedonkohes y chokonen de Ojo Caliente, partidarios de ir a incursionar. Hatch ordenó al capitán Charles Steelhammer, destinado en Fort Craig [Socorro County, New Mexico] que investigase. Steelhammer cogió a 15 hombres, llegando a Ojo Caliente el 22 de noviembre, un día antes del siguiente reparto de raciones. Aunque encontró a los apaches comportándose bien, corroboró las preocupaciones de Davis. No solo los apaches no querían ser contados sino que durante una conversación con cuatro jefes, Loco le urgió a traer más soldados porque él no podía controlar a los llegados de otras reservas. Steelhammer, mezclando el “ruido de sables” con diplomacia, dijo a los jefes que si él no podía controlar la situación, el coronel Hatch conseguiría “hacer de ellos buenos indios utilizando todos los soldados que tenía“.

Steelhammercomprobó que los apaches estaban bien armados [principalmente con rifles de retrocarga Springfield] y con buena provisión de munición. Incluso vio una de las últimas carabinas de caballería en sus manos. En conclusión, acertó en señalar el más importante problema que tenían las reservas apaches en el Sudoeste, la inexperiencia de los agentes, normalmente del Este, nombrados por su afiliación religiosa. Steelhammer remarcó que Davis “parecía ser un buen y honesto hombre pero sin experiencia e intimidado ante cualquier dificultad“. El capitán volvió a Fort Craig, esperando que su presencia hubiera calmado la situación en la Agencia.

A pesar de los avisos de Steelhammer, los líderes chiricahuas se comportaron de manera insolente, rechazando que Davis los contara. El 2 de diciembre, telegrafió al Comisionado de Asuntos Indios en Washington: “Es necesario establecer una compañía de caballería en la Agencia hasta que pueda contar a los apaches y establecer un sistema de entrega de raciones en el lugar correspondiente. Los jefes rechazan ser contados y llevarse el ganado muerto. Intentaré hacer listas y contarlos el próximo jueves, 7 de diciembre, y darles las raciones corresppondientes… El comandante de Fort Craig necesita instrucciones para hacerlo así“.

El 6 de enero de 1877, Davis informó que había dado raciones a 521 apaches; una semana más tarde habían aumentado a 672, sugiriendo que otros chiricahuas, Gerónimo y Esquine, habían llegado a la Agencia. Si sumamos los 300 chokonen de San Carlos, unos 972 chiricahuas estaban en reservas. Eso significaría que unos 275 estaban fuera, unos 225 en México con Juh, Nolgee, y Pionsenay, y una pequeña banda en el norte de Chihuahua y en el sudoeste de New Mexico, liderado por el líder chihenne Miguel Tuerto. Muchos de estos recién llegados, incluido Gerónimo, habían venido después de que un destacamento estadounidense hubiera destruido su campamento.

En noviembre, Gerónimo, que se había separado de Juh, el cual decidió permanecer en México, regresó a los Estados Unidos, pero no a Ojo Caliente, sino que fue con un pequeño grupo de bedonkohes y chihennes que habían estado viviendo en las Animas Mountains [Hidalgo County, New Mexico] y en las Florida Mountains [Luna County, New Mexico]. Eran los chihennes de Miguel Tuerto y Ratón, y los bedonkohes de Esquine. Gerónimo y su familia, con unos pocos seguidores, se instalaron con ellos.

En diciembre, Gerónimo dirigió un grupo de chiricahuas en una incursión a través del sur de Arizona, hacia el Sonoita Valley [Santa Cruz County, Arizona]. El 1 de diciembre, un gran grupo de apaches, al parecer unos 200, robó 21 caballos del rancho de Thomas y Samuel Hughes, cerca del viejo Camp Crittenden [Santa Cruz County, Arizona]. Además de las depredaciones realizadas anteriormente por Pionsenay, que aún vivía en México, ya recuperado de su herida de bala, los apaches habían vuelto a agitar el sur de Arizona. Informado el general Kautz, ordenó ir tras ellos. El subteniente John Anthony Rucker, del 6º de Caballería, salió de Fort Bowie el 11 de diciembre, con 10 hombres y 34 exploradores apaches White Mountain de la compañía “C”, hallando el rastro cerca de Camp Crittenden, seis días más tarde, “jurando seguirlo hasta el final sin importar a dónde o a qué territorio llevase“. Su entrega impresionó a los editores del “Arizona Weekly Citizen”: “Todo el que lo conoce dice que lo hará“. Sus exploradores siguieron las huellas al este, hacia las Huachuca Mountains [Cochise County, Arizona], a través del río San Pedro, y volvió por las Chiricahua Mountains [Cochise County, Arizona]. Esperando deshacerse de sus perseguidores, los chiricahuas se dirigieron al norte, hacia el Steins Peak, para repentinamente ir al sur. Rucker regresó a Fort Bowie el 30 de diciembre para aprovisionarse.

El 4 de enero, volvió a salir con un médico, 17 soldados del 6º de Caballería y los 34 exploradores apaches White Mountain de la compañía “C”, al mando del jefe de exploradores Jack Dunn. Volvieron al Steins Peak, donde los exploradores encontraron el rastro que iba hacia el sur, a las Pyramid Mountains [Hidalgo County, New Mexico]. Allí Rucker recibió aviso de Dunn de que habían encontrado la ranchería de los apaches.

Gerónimo, con sus seguidores bedonkohes, chihennes y algunos chokonen, había establecido un campamento de invierno de 16 wickiups en el extremo norte de las Animas Mountains, una sierra cercana al límite territorial con Arizona pero en el lado de New Mexico. Estaba compuesto por 35 hombres con sus familias.

Rucker desmontó a sus soldados, dejó a seis de ellos con los caballos, y se reunió con Dunn y los exploradores. Cuando Dunn le describió la situación del campamento, Rucker le envió con sus exploradores apaches a ocupar una colina a unos 275 metros al norte del campamento. 

Al amanecer del 9 de enero de 1877, los chiricahuas volvían a sus wickiups tras un baile durante toda la noche, cuando una descarga de disparos les sorprendió. Los guerreros que consiguieron alcanzar sus armas corrieron hacia las rocas más cercanas, contestando al fuego de sus atacantes para proteger la huida de los demás y de los no combatientes. Por dos veces rechazaron el avance de los exploradores apaches, haciéndoles retroceder. Uno de ellos, el cabo Eshin-e-car, cayó mortalmente herido durante uno de los asaltos. Minetras, tres exploradores apaches se apoderaron de la mayoría de las monturas, 46 caballos y mulas. Finalmente, a la tercera carga, y después de dos horas intercambiando disparos, los exploradores apaches y los soldados llegaron al campamento y lo ocuparon.

Los chiricahuas huyeron rápidamente del lugar. Lo que más les sorprendió, tanto o más que el ataque, fueron los atacantes. Los exploradores apaches eran más numerosos que los soldados. Reconocidos como apaches White Mountain, por primera vez los chiricahuas había sido atacados por una fuerza compuesta de apaches y soldados. Perico, primo segundo de Gerónimo y presente en el enfrentamiento, recordaría 55 años más tarde, el papel de los exploradores apaches.

Rucker estimó que el campamento tendría unos 35 hombres, lo que sugiere que era un campamento de invierno de Gerónimo y Esquine. En su rápida huida, dejaron atrás 10 rifles [siete Springfield, dos Winchester, y un Sharps], y otros materiales que les relacionaban con la ya cerrada Reserva Chiricahua de Arizona. Los hombres de Rucker encontraron los cuerpos de 10 chiricahuas [algunos indicios indicaban que varios más fueron heridos] y capturaron, por los alrededores, a un niño de cinco años y medio, siendo identificado como un sobrino de Gerónimo.

Es probable que hubiera un campamento más grande de chiricahuas en algún lugar de las cercanías, y no hubo pruebas de que Gerónimo o Esquine estuviesen en el campamento atacado aunque, obviamente, esa ranchería era de su gente y, tanto el uno como el otro, o los dos juntos, no estarían muy lejos. Gerónimo, en su autobiografía dictada a Stephen Melvil Barrett, diría: “Soldados de los Estados Unidos sorprendieron y atacaron nuestro campamento. Mataron a siete niños, cinco mujeres, y cuatro guerreros; capturaron todos nuestros suministros, mantas, caballos y vestidos, y destruyeron nuestras viviendas. No nos quedaba nada, comenzaba el invierno y fue el más frío que yo haya conocido. Después de que los soldados se fueran, cogí tres guerreros y los seguí de vuelta hacia San Carlos“. El número de bajas no coincide con el informe de Rucker pero puede que el resto falleciera más tarde a causa de sus heridas.

Después de este revés, enojado y deseando vengarse, Gerónimo llevó a su gente a la Reserva de Ojo Caliente, ya que allí estaba su cuñado Nana, y la familia de Jason Betzinez, cuyo padre, Nonithian, era primo suyo [de Gerónimo]. Victorio les recibió, compartiendo su comida con ellos. No todos los chihennes de Ojo Caliente pensaron que era una buena idea. El pacífico Loco y el viejo Nana advirtieron a Victorio de que la presencia de Gerónimo, inevitablemente causaría problemas. Victorio respondió: “Esta gente no nos está molestando“. Casi 80 años más tarde, Sam Haozous recordaría que los chihennes y bedonkohes de Ojo Caliente vivían en paz con sus vecinos. Según Haozous, la llegada de Gerónimo cambió todo y fue la causa de lo que ocurriría la siguiente década.

Gerónimo no tardaría mucho tiempo en contradecir a Victorio, planificando una expedición para vengar su derrota por los soldados y los exploradores apaches White Mountain. Persuadió a Gordo para que se uniera a él con unos 40 ó 50 bedonkohes, chihennes, y chokonen para una incursión por el sur de Arizona. También fueron Ponce y Chato. Desviándose a México, se unieron a otra banda chiricahua liderada por Pionsenay y Juh, con quien iba su amigo blanco Zebina Nathaniel Streeter, recién llegado de su fallida misión de paz del último octubre con el gobernador de Sonora, Vicente Mariscal. Los chiricahuas entraron en Arizona a primeros de febrero de 1877 por las Huachuca Mountains [Cochise County, Arizona].   

* El 23 de diciembre, Frederick C. Godfroy, agente de los apaches mescaleros en la Agencia de Fort Stanton (Lincoln County, New Mexico), conferencia con tres jefes de la reserva, Francisco, Nautzili y Pinole. (Godfroy fue con 12 caballos para reemplazar a los que fueron robados de la Agencia, el anterior mes de junio. También les dijo que eran considerados “malos indios“, ya que en ocasiones anteriores, habían sido los primeros en abandonar la reserva. Para el asombro de todos, dio seis caballos a José Alvino Carrillo [apache mescalero, intérprete de Godfroy]; cuatro a John H. Riley; y dos a Juan Trujillo [estos dos últimos, hombres blancos de la zona].

Por esas fechas, la banda de Plata, de unos 500 apaches mescaleros, vivía con los comanches en las cabeceras de los ríos Brazos y Colorado [Texas] desde que habían huido de la Reserva Mescalero, en septiembre de 1873. En diciembre, Plata pidió al comandante de Fort Sill [Comanche County, Oklahoma] proteger su regreso a la Reserva Mescalero. Telegrafió para pedir instrucciones, respondiendo el general Philip Sheridan que no le diera raciones y que le atacara).

* A finales de diciembre, Martin Sweeney, agente en San Carlos durante la ausencia temporal de John Clum, solicita al comandante militar que ordene perseguir a tres guerreros y a tres mujeres Tonto Apaches que habían escapado de la reserva, dirigiéndose a Four Peaks ([Maricopa County, Arizona]. El 10 de enero, el major Brayton, Sieber, un médico, nueve soldados, 21 exploradores Tonto apaches y Mickey Free como intérprete, salieron de Camp Verde, cruzaron el río y se dirigieron al sur. El destacamento pasó la primera noche en Fossil Creek, y a la mañana siguiente, Brayton envió a un grupo de nueve exploradores indios a inspeccionar el territorio entre el sendero regular y el Río Verde, con instrucciones de reunirse con encontrarse con Brayton en el Pine Creek a la noche pero sólo uno llegó al campamento. Dijo que los exploradores habían asaltado una ranchería pero los hostiles se habían refugiado en una cueva, donde los exploradores los mantenían a raya, a pesar de la lluvia y la nieve que había empezado a caer. Brayton ordenó al resto de los exploradores ir con Sieber y dos soldados a la cueva. Al llegar Sieber se percató de que los Tonto Apaches estaban dirigidos por el viejo EskeltsetleDurante un breve alto el fuego, Sieber pidió que se rindiese y ser llevado a San Carlos pero Eskeltsetle decidió seguir luchando.

La cueva era difícil de tomar. La pendiente bajaba hacia abajo desde la entrada. Los Tonto Apaches habían construido una muralla de piedra a lo largo de ella, con huecos para disparar. Había un hueco donde se apretaban las mujeres y niños.Tenían un revólver y cuatro rifles, uno de ellos un Springfield de un explorador heridodel destacamento del capitán Charles Porter el 15 de agosto pasado.  

A lo largo de la segunda noche, los exploradores tenían acorralados a sus hermanos hostiles pero sin hacerles daño. A la mañana siguiente, la nieve era de 22 cm de profundidad. El tiroteo contra la cueva era tan intenso que Brayton envió a un empacador a Camp Verde a por más munición. Finalmente, a las 15:00 horas del 14 de enero, un disparó mató a Eskeltsetle y a otros tres guerreros, lo que hizo que los otros ocho Tonto Apaches se rindiesen. “The Weekly Arizona Miner” publicó: “Los días en que los indios abandonan su reserva, cometen depredaciones, y reinan en todo el país, han pasado y se han ido; y siempre que otro grupo huya de la reserva, el major Brayton, y Al Sieber y sus exploradores saldrán a por ellos“).

Pero la campaña continuó. Con las cajas de municiones, llegaron órdenes del general August V. Kautz de perseguir a los hostiles que acababan de robar en el rancho Hill, en Spring Valley [Yavapai County, Arizona], al sur de la cueva donde había tenido lugar el anterior enfrentamiento).

1877

* El 10 de enero, el destacamento del major Brayton, Al Sieber, un médico, nueve soldados, 21 exploradores Tonto Apaches y Mickey Free como intérprete, siguiendo órdenes del general August V. Kautz de perseguir a los hostiles que habían robado en el rancho Hill, en Spring Valley (Yavapai County, Arizona), cruza el East Fork, enviando a unos exploradores por el lado derecho, con órdenes de volver de nuevo al anochecer. (Encontraron una ranchería recientemente abandonada, alcanzando a los que huían y matando a un guerrero. Luego regresaron al campamento. Más tarde se dirigieron al rancho Hill donde los Tonto Apaches habían matado el ganado robado pero su rastro estaba oculto por la nevada, siendo imposible saber en qué dirección se habían ido. Brayton y Sieber eligieron la ruta más probable avanzando, con exploradores por la derecha y la izquierda para intentar encontrar huellas. Finalmente encontraron un rastro, siguiendo la pista hasta que a la mañana del día 21 de enero, les atacaron en el Tonto Creek, matando a siete, capturando a tres y recuperando cuatro caballos y mulas robadas de otro rancho la noche anterior. Tres de los animales estaban heridos con flechas, y uno casi muerto para comérselos.

Brayton se dirigió a Camp McDowell para recoger alimentos para ellos y para sus monturas, permaneciendo allí tres días y partiendo el día 28 de enero. Dos días después, a unos 9’5 km al sur del North Peak [Gila County, Arizona], en la vertiente occidental de las Mazatzals Mountains, atacó a la banda de Tonto Apaches que sus exploradores habían matado a uno. Esta vez, mataron a seis y capturaron a nueve. Llegaron a Camp Verde el 4 de febrero, informando que habían matado a 18 apaches y capturado a 20, después de explorar 580 km).

* En enero, Frederick C. Godfroy, agente de los apaches mescaleros en la Agencia de Fort Stanton (Lincoln County, New Mexico), dicta la norma para darles raciones. (Entregaba al cabeza de cada familia un vale que se renovaba de vez en cuando en el que llevaba su nombre, su rango, y el número de personas de su familia, entregándolo en la ventilla de la Agencia y donde venía la fecha de emisión y el número de raciones que había que darle. Si el vale no se había presentado en una fecha anterior, Godfroy preguntaba por qué. Utilizando ese sistema, Godfroy daba carne, harina, maíz, azúcar, café, tabaco, sal, fríjoles, jabón y levadura en polvo.

El 25 de enero, Godfroy pide permiso para traer a la banda de apaches mescaleros de Plata. El 1 de febrero, Godfroy escribió al Comisionado de Asuntos Indios, Edward ParmeleeSmith, diciéndole que el ejército planeaba apoderarse de la manada de caballos de Plata cuando viniese a la reserva, pidiéndo que la Oficina de Asuntos Indios interceda y cambie la orden. También solicitó que un pequeño grupo de civiles vaya para escoltar a los apaches mescaleros hasta la reserva, en lugar de las tropas. Plata aún no había llegado.

Godfroy recibió permiso para comprar 1.360 kg de café, enviando a Bernstein a Santa Fe para hacer la compra. Godfroy no fue porque había una epidemia de viruela en Tularosa y La Luz [las dos en Otero County, New Mexico], y dos apaches mescaleros habían muerto. El mismo Godfroy estaba en cama por la viruela. Además, se rumoreaba que Plata estaba llegando).

* A finales de enero, estando en la Reserva de Ojo Caliente (Socorro County, New Mexico), Gerónimo convence a Gordo para que se una a él con unos 40 ó 50 bedonkohes, chihennes, y chokonen para hacer una incursión por el sur de Arizona. (Con ellos fueron también Ponce y Chato. Desviándose a México, se unieron a otra banda chiricahua liderada por Pionsenay y Juh, con quien iba su amigo blanco Zebina Nathaniel Streeter, recién llegado de su fallida misión de paz del último octubre con el gobernador de Sonora, Vicente Mariscal. Los chiricahuas entraron en Arizona a primeros de febrero de 1877 por las Huachuca Mountains [Cochise County, Arizona].  

Al amanecer del 4 de febrero, asaltaron el rancho de Thomas Hughes, junto al Sonoita River, donde hirieron a un hombre, llevándose 15 caballos. Ese mismo día, Hughes informó que una banda apache, liderada según él por Juh, había matado a 10 hombres en el Sonoita Valley, aunque lo dijo basándose en rumores. Después, los chiricahuas se separaron.

Un grupo continuó hacia el oeste, descansando en las Santa Rita Mountains, cerca de Tubac [Santa Cruz County, Arizona]. Allí, poco antes del amanecer del 7 de febrero, encontraron a tres mexicanos, a los que dispararon mientras dormían. Ese mismo día mataron a otro hombre e hirieron a otros dos, uno de ellos un hombre llamado William Devers, quien moriría un año [?] después de sus heridas.

Mientras, ese mismo día, 7 de febrero, el otro grupo asaltó el rancho San Rafael, a pocos kilómetros al sureste del Sonoita Creek y el río Santa Cruz, matando a un hombre y capturando 45 reses. Ambos grupos entraron en Sonora el 8 de febrero. En dos días habían matado al menos a siete hombres [varios informes cuantifican los muertos entre 10 y 15], y robado alrededor de 100 cabezas de ganado, entre caballos y reses.

El 6 de febrero, el gobernador de Arizona, Anson Pacely Killen Safford, pide a la 9ª Legislatura Territorial, organizar una fuerza de milicias para combatir a los renegados apaches. (Se aprobó un proyecto de ley que autorizaba a Safford a reunir una compañía de voluntarios, compuesta por 30 hombres blancos y 30 apaches pacíficos. Asignaron una aportación de 10.000 $. Safford pidió a John P. Clum, agente de San Carlos, que le enviara 60 exploradores apaches. Clum aceptó, a condición de que Clay Beauford, su jefe de exploradores, fuera nombrado capitán. Dudaba de que los apaches pudieran servir con eficacia bajo las órdenes de un desconocido. Safford escribió a Beauford ofreciéndole el mando, y telegrafió al Secretario de Guerra, James Cameron, para solicitar las armas.

El 20 de febrero, dos semanas después de la aprobación del proyecto de ley de la milicia, Clum llegó a Tucson con 60 apaches y al día siguiente los transfirió a la autoridad territorial. Safford rápidamente nombró a Beauford capitán de la compañía “A” de los Voluntarios de Arizona, y le ordenó que partiera a buscar apaches hostiles. Podría cruzar la frontera con México si fuese necesario; debía cooperar con cualquier agente indio en cuya reserva hubiera hostiles; y se le ordenó cooperar con los militares. El 23 de febrero, con su compañía reducida a 45 apaches, Beauford partió hacia la parte oriental del Territorio permaneciendo fuera hasta el verano. La creación de esa milicia fue un ataque directo al general August V. Kautz. Safford y John Wasson, el editor del “Citizen” de Tucson, presionaron a las autoridades federales para que Kautz fuese cesado como comandante militar de Arizona con el argumento de que nunca demostró suficiente energía para proteger el sur de Arizona de los apaches renegados. Se había negado a actuar en el traslado de los chiricahuas hasta que se le ordenó hacerlo, y en cuanto terminó, retiró sus fuerzas dejando sólos a los ciudadanos para defenderse por sí mismos.

Kautz contestó que el gobernador era un hombre débil en manos de unos pocos contratistas indios y hombres sin principios de Tucson. Consideraba tontos a Safford y a Wasson, y atribuyó su enojo hacia él a su decepción de que la capital territorial, después de una década,pronto sería trasladada de Tucson a Prescott. El proyecto de ley de la milicia era un engaño y un fraude a los contribuyentes del Territorio. Kautz minimizó el problema de los apaches  en el sur de Arizona, afirmando públicamente que la mayoría de los informes de depredaciones eran falsos. Negó que la negligencia del ejército fuera responsable de las hostilidades, manteniendo que surgieron de la mala administración y de la corrupción por parte de los funcionarios indios. Como había informes ocasionales de que apaches renegados salían de San Carlos, llegó a la conclusión de que los funcionarios constituían la principal fuente de problemas. Para la represión de esos renegados, el ejército no era necesario, ya que Clum había excluido a los soldados de su reserva. Kautz no comprendía que la verdadera fuente de dificultades estaba fuera del Territorio, en la Agencia de Warm Springs en New Mexico y en Sonora. El 12 de febrero, Kautz había escrito al Ayudante General en Washington acusando al agente de “incapacidad… ineficiencia… [y] acreditada criminalidad“; de dejar hambrientos a los apaches de su reserva haciéndolos huir; y de una gestión tan débil que no sabía cuando se ausentaban.

En una carta en “The Citizen” de Tucson del 17 de marzo, Clum censuró a Kautz por su ineficacia en el momento del traslado de los chiricahuas y después por inactividad, sosteniendo que el ejército era prácticamente inútil en Arizona. De hecho, si tres guías civiles pudieran tener una compañía de exploradores apaches de San Carlos y autoridad para actuar donde fuera necesario, no harían falta tropas. También negó que los indios de la reserva estuvieran hambrientos.

A principios de marzo, Clum se enteró de la muerte de una mujer cerca de Camp Apache, y envió a Merejildo Grijalva con un contingente de la policía apache para detener a los autores. Un indio fue disparado por la policía, con lo que el capitán F. D. Ogilby afirmó que Clum estaba haciendo la guerra a apaches pacíficos. Se refería a la banda apache White Mountain de Pedro, que aportaba la mayoría de los exploradores militares. La gente de Pedro era pacífica y autosuficiente, declaró el oficial, y sospechó que Clum había enviado a la policía para asustarlos para que se trasladaran a San Carlos. Utilizando la supuesta alarma de la gente de Pedro como pretexto, Kautz ordenó, a finales de marzo, al capitán William S. Worth que llevara a sus exploradores indios a Camp Apache. Habían estado operando cerca del límite de New Mexico de acuerdo con Beauford y los Voluntarios de Arizona en una rara muestra de cooperación entre civiles y militares.

Cuando el subteniente Robert Hanna, estacionado en la frontera, llegó a San Carlos a principios de abril para reclutar una nueva compañía de exploradores indios, Clum se negó rotundamente a permitir su alistamiento, telegrafiando a Kautz el día 10, indicando que el general debía hacer la “adecuada solicitud” y presentar una declaración “que demuestre la necesidad de dichos exploradores“. Kautz se negó a hacerlo. En su lugar, escribió una enojada carta al Ayudante General recomendando que el agente “sea instruido por su superior de que no puede cuestionar mi autoridad“.

Mientras tanto, Clum hizo una fuerte acusación. Después de que Merejildo Grijalva y la policía apache volvieran de las White Mountains, Clum rápidamente presentó cargos contra el capitán Worth. Acusó a Worth de comprar una mujer apache a sus familiares por una gran cantidad de comida, herramientas, municiones y whisky. Debido a esta inmoralidad, así como porque había proporcionado armas, cartuchos y licor a los apaches, Clum exigió que Worth fuera juzgado en un consejo de guerra. Al final se constituyó un tribunal de investigación que exoneraró a Worth de todos los cargos, aunque reconocieron que había proporcionado licor a los apaches. El general Kautz, sin embargo, criticó al tribunal por no demostrar que las acusaciones de Clum habían sido hechas con malicia y por no haber desarrollado evidencias que mostraran las prácticas delictivas de Clum en San Carlos.

Entre esta guerra de acusaciones y recriminaciones, cerca de finales de enero, el ayudante de Kautz, el comandante James Martin, había telegrafiado al Dr. Walter Whitney, el agente interino en la Reserva de Ojo Caliente [Warm Springs] en New Mexico, pidiendo información sobre posibles renegados que estuvieran allí. Whitney respondió un mes más tarde que unos 250 chiricahuas habían llegado a Ojo Caliente [Socorro County, New Mexico] después del traslado pero que todos, excepto 100, se habían ido. Se suponía que estas bandas itinerantes de chiricahuas, junto con grupos no incluidos en las reservas y pequeños contingentes de las Agencias de Mescalero y San Carlos, eran responsables de las continuas depredaciones en el Sureste de Arizona.

En febrero, el teniente Rucker había perseguido a una banda casi hasta la Reserva de Ojo Caliente [Socorro County, New Mexico]. Un mes más tarde, el teniente Austin Henely siguió a un grupo de ellos hasta la propia Agencia, cuantificándolos en unos 35 bedonkohes y chokonen, y unos 15 chihennes. El 17 de marzo, Henely telegrafió a Kautz desde Fort Craig [Socorro County, New Mexico], en el Río Grande, que había visto a Gerónimo y al chihenne Ponce, en la reserva el día anterior. Venían con Chato y Gordo con 100 caballos, robados de la última incursión por el sur de Arizona, viendo a Gerónimo “indignado” cuando James Davis, el agente de Ojo Caliente, no le dejó recoger las raciones que no había recibido durante su ausencia de la reserva. Tuvo que esperar a los siguientes días que daban raciones. Kautz reenvió inmediatamente el telegrama de Henely al gobernador Safford, que informó a la Oficina de Asuntos Indios al día siguiente, informando de sus sospechas de que el agente de Ojo Caliente [Warm Springs] era un incompetente. Safford recomendó que los apaches fueran concentrados en San Carlos, o que se pusiera a cargo de ellos a otro agente. El 19 de marzo, Safford contactó con Edward Parmelee Smith, Comisionado de Asuntos Indios: “Por favor, ordene al agente Clum por medio del telégrafo que lleve a los renegados chiricahuas a San Carlos. El agente de Ojo Caliente debe ser trasladado de inmediato“).

* El 3 de marzo, el capitán Samuel Marmaduke Whitside establece un campamento provisional en las Huachuca Mountains, con dos compañías del 6º de Caballería, dándole el nombre de Camp Huachuca ([Cochise County, Arizona]. El lugar elegido tenía agua dulce corriente, gran cantidad de árboles, excelente observación en tres direcciones y terreno elevado para protegerse ante cualquier incursión apache. En 1882 pasó a llamarse Fort Huachuca). 

* El 20 de marzo, Edward Parmelee Smith, el Comisionado de Asuntos Indios, envía un telegrama  a John Clum: Si es posible, coja la Policía India y arreste a los renegados chiricahuas en la Agencia Apache del Sur [Ojo Caliente]. Incaute los caballos robados que tengan; restituya la propiedad a los legítimos dueños; traslade a los renegados a San Carlos [Gerónimo entre ellos] y mantengálos confinados acusados de robo y asesinato. Si lo necesita, pida ayuda a los militares“.El mensaje de Smith a Clum fue enviado de Tucson a San Carlos por correo ordinario, y el agente lo recibió nueve días después. Mientras el telegrama estaba de camino, Clum oyó hablar del cable del teniente Henely a Kautz, y lo transmitió a la Oficina de Asuntos Indios. Así, la orden de Smith no fue una sorpresa cuando llegó el 29 de marzo.

Clum entró en acción. Contactó dos veces con Kautz. La primera envió la orden de la Oficina de Asuntos Indios, y la segunda para pedir ayuda militar: “Deseo ardientemente su cooperación en la captura de los indios renegados y en la incautación del ganado robado que voy a emprender“. Al mismo tiempo, Clum también telegrafió al general Edward Hatch, comandante del Distrito Militar de New Mexico, transmitiendo el contenido de sus órdenes y nuevamente pidiendo cooperación.

En particular, quería que Hatch custodiara los límites de la Reserva de Ojo Caliente [Warm Springs] para evitar la fuga de los renegados y concentrar suficientes tropas alrededor de la reserva “para permitirnos dictar condiciones a los apaches y oponer cualquier resistencia que puedan ofrecer“. Dijo a Hatch que saldría al día siguiente con una compañía de la policía apache, y se uniría al grupo de Beauford en Silver City [Grant County, New Mexico]. Clum fue a Tucson donde esperó las respuestas de Kautz y Hatch. La respuesta de Kautz fue cortante. Fechado en Prescott [Yavapai County, Arizona] el 31 de marzo, le dijo que “la Agencia de Ojo Caliente pertenecía al Departamento Militar de Missouri, y que las tropas de ese comando ya estaban cerca de la reserva, por lo que debía contactar con su comandante, el general John Pope; o con el general Hatch para solicitar las tropas que pueda necesitar usted“. El telegrama enfureció a Clum. 

El 4 de abril, el Comisionado Smith informó a Clum que tenía 3.000 $ para el traslado de los chiricahuas. “Espero una cooperación sincera de las tropas de New Mexico, los militares de Arizona son inútiles“, dijo. Dos días después, todavía en Tucson, Clum recibió noticias más alentadoras. Hatch había ordenado que ocho compañías de Caballería y una de Infantería se concentraran cerca de la Agencia de Ojo Caliente, el 20 de abril. “Esta es la cooperación militar que tanto tiempo he deseado“, telegrafió Clum a Smith.  Clum llegó a Silver City el 14 de abril. Allí reunió a los 55 policías de San Carlos que habían llegado con Martin Sweeney, el ayudante de Clum. También habían llegado Beauford y su compañía apache [Eskiminzin y Naiche entre ellos] para ayudar en el traslado. La fuerza total era de 103 hombres. Clum fue con ellos a Fort Bayard [Grant County, New Mexico].

Esperaba llegar el día 19 de abril a la Agencia de Ojo Caliente, a pocos kilómetros al norte de la vieja Agencia de Cañada Alamosa, cerca del Río Grande. El 15 de abril, estando en Fort Bayard, uno de sus exploradores apaches informó a Clum que Gerónimo y su banda [unos 80 ó 100 seguidores], con todo su botín, seguían allí; y que sólo 600 chiricahuas, incluidos los renegados, estaban en la Reserva de Ojo Caliente. La tentación era irresistible. Dos días más tarde, Smith indicó a Clum que procediera con el traslado sólo si, después de examinar la situación y consultar con el ejército, tenía fuerzas suficientes para hacerlo. De no ser así, debería limitarse a detener a los chiricahuas. Pero en caso de que Clum dejara a los apaches en Ojo Caliente, debía desarmarlos.

Con Clay Beauford, su jefe de policía; Martin Sweeney, su ayudante; y la policía apache, Clum llegó a las inmediaciones de la agencia de Ojo Caliente al mediodía del 20 de abril. Las tropas de Hatch debían haber estado en posición pero no había señales de ellos. Después de decir a Beauford que acampase con el resto de la policía apache a 16 km de la reserva, Clum cabalgó hasta la Agencia con 22 de ellos. Cuando llegó, el agente interino Dr. Walter Whitney no estaba, ni nadie al mando para recibirlo, salvo unos pocos empleados. Había un mensaje de James F. Wade, comandante militar de la reserva, que decía que no podía llegar hasta el día 22. Era una mala noticia. Si Clum esperaba a las tropas, los chiricahuas enseguida se enterarían de la presencia de su policía apache, y huirían de la reserva. Si actuaba antes de que llegaran los militares sin detenerlos, se le culparía por no esperar a los refuerzos para garantizar el éxito. De las dos alternativas, la primera era impensable, la segunda peligrosa. Creía en su policía apache y decidió actuar. Clum creía que los chiricahuas, al verlos, pensarían que su pequeño grupo era toda su fuerza. Así, tenía la ventaja de la sorpresa de su lado.

El edificio principal se dirigía hacia el este hacia una gran plaza. A 50 metros al sur estaba el edificio del economato, mientras que al este de él, a lo largo del borde sur de la zona abierta, estaban las viviendas de los empleados de la Agencia. Los lados norte y este se inclinaban hacia profundos barrancos, difíciles de cruzar. Si pudiera llevar a los chiricahuas a la plaza y sellar los lados sur y oeste, podría evitar su fuga y detenerlos. Tenía suficientes policías para cubrir el área. El problema era ocultarlos hasta que los chiricahuas estuvieran donde él los quería. Envió a uno de sus policías en busca de Clay Beaufort para que trajese a los demás durante la noche, llegando a las 04:00 horas de la mañana del 21 de abril, escondiéndolos en el economato. Cada uno llevaba un rifle y 30 cartuchos. Clum les dijo que cuando se abrieran las puertas del edificio, estuvieran listos para disparar, desplegándose a la derecha, a lo largo del borde sur de la plaza.

Al amanecer, Clum envió un mensaje al campamento de Gerónimo, distante unos 5 km [probablemente en un cañón en la parte baja de las San Mateo Mountains], invitándole a él y a los otros jefes a una conferencia. Acudieron sin sospechar nada pues vinieron con sus mujeres y niños, en total unos 50. Además era día de reparto de raciones. Gerónimo diría: “Los mensajeros no nos dijeron qué querían y como parecían amistosos, pensamos que querían celebrar un consejo y nos presentamos para hablar“. Con 80 policías escondidos, Clum se apostó en las escaleras del edificio principal de la Agencia, de cara a la plaza, con Beaufort y seis policías apaches. Los otros 16 estaban en fila a lo largo del borde de la plaza; ocho al norte del lado del barranco y otros ocho junto al edificio del economato.

Los apaches estaban armados formando un grupo compacto con Gerónimo, Gordo y su hijo Ponce, Francisco, Chato, Fatty, y otros cabecillas frente a Clum, quien dijo que había recorrido una larga distancia en una importante misión [Gerónimo había conocido a Clum en Apache Pass durante el último traslado de los chiricahuas]. Si escuchaban y cooperaban, no les harían daño. Planteó sus acusaciones a todos pero mirando a Gerónimo. Les acusó de haber matado y robado ganado, violando el tratado de paz entre el general Howard y Cochise y de no haber ido a la Reserva de San Carlos con Taza por lo que venía a llevárselos.

Gerónimo contestó en tono provocador: “No vamos a ir contigo a San Carlos y, si no estás muy atento, no regresaréis ni tú ni tu policía, y vuestros cuerpos se quedarán aquí como alimento de los coyotes“. 

Esa respuesta era demasiado peligrosa para permitirla, por lo que Clum decidió actuar. A su señal, un policía apache abrió las puertas del economato, saliendo el resto al mando del sargento Rip, corriendo con los fusiles preparados desplegándose por el lado sur de la plaza, pillando a los apaches entre dos fuegos. Algunos hicieron ademán de huir por lo que Beaufort encaró su arma cuando desde el grupo de apaches salió una mujer, arrojándose hacia el cuello del jefe de la policía. Cuando se la quitó de encima ya estaban todos los policías rodeando a todos los apaches evitando cualquier intento de fuga. 

Clum había observado el dedo de  Gerónimo acercándose lentamente al percutor de su fusil pero se detuvo para no provocar un tiroteo mientras Beaufort le apuntaba con su arma. Clum dio un paso al frente y lo desarmó [nunca olvidaría su expresión de odio cuando le quitó el fusil]. Beaufort desarmó a los otros jefes y los demás depusieron las armas.

Clum dijo a Gerónimo, Ponce, y Fatty que se acercasen al porche para hablar mientras el resto de la banda, hombres, mujeres y niños, se dispersaba en grupos por la plaza. Cuando los apaches se sentaron, Clum les informó que estaban detenidos y que serían llevados a San Carlos, ordenando que fuesen llevados al cuerpo de guardia. Gerónimo se levantó de un salto alarmado, seguido de los otros y de la mayoría de los guerreros que estaban cerca. La mano de Gerónimo se movió lentamente hacia el cuchillo que llevaba al cinto dudando si rendirse o sacar el cuchillo y morir luchando. En ese momento, el sargento apache Rip se acercó y le quitó el cuchillo, apuntando los demás sus fusiles contra los cabecillas. Gerónimo cedió y dijo: “Está bien“. Esa fue la única vez que Gerónimo fue capturado y, encima, mediante engaño. Cuando era prisionero de guerra dijo: “Nunca me habéis cogido cuando disparaba“.

Clum llevó a Gerónimo, Ponce y Fatty a la herrería donde les encadenaron los pies para llevarles después al corral, donde les dieron mantas y comida, tumbándose en lechos de paja siendo estrechamente vigilados. Luego convocó a todos los chiricahuas para un recuento general. Llegaron 432; permaneciendo al menos 50 en sus campamentos, y tal vez, 40 más estaban lejos de la reserva. Decidió que con esa cantidad de chiricahuas era factible hacer el traslado incluso sin ayuda de las tropas. Luego Beaufort, con 20 policías apaches, llevó al resto de la banda a su campamento para que recogiesen sus pertenencias estando de vuelta antes de que anocheciera con el ganado y los caballos robados. Clum les dijo que haría un recuento diario mientras estuviesen allí, lo que les alarmó. Aquella misma noche, después de beber tiswin, huyeron más de 200 de la reserva.

Esa misma tarde, Victorio, Loco y Nana se presentaron en la Agencia para saber que estaba ocurriendo. Clum les ordenó que trajesen a su gente para hacer un recuento ya que iban a ser trasladados, por orden del gobierno estadounidense, a la Reserva de San Carlos. El recuento dio una cantidad de 434 personas, entre ellos estaba Jatu [a veces llamado Tado, un hijo o yerno de Nana], al que también arrestó por haber participado en la última incursión por el sur de Arizona. El tener que dejar sus cultivos a medio madurar les causó gran malestar.

Al día siguiente, 22 de abril, llegó el comandante Wade con tres compañías de Caballería. Clum ordenó hacer un nuevo recuento estando presentes solo 175 apaches. Cuatro jefes, entre ellos el chihenne Loco y el bedonkohe Esquine habían trasladado sus campamentos a varios kilómetros al este de la Agencia. Al día siguiente, día 23, la mayoría de ellos volvieron, incluidos LocoEsquine.

Un telegrama de Tucson informó a Clum que Ponce y Nolgee estaban incursionando en el sur de Arizona cuando Ponce estaba encadenado en el corral. El telegrama decía que el Rancho de Thomas Hughes, cerca de Camp Crittenden [Santa Cruz County, Arizona], había sufrido la pérdida de nueve reses y la muerte de dos vaqueros mexicanos]. Ese mismo día 23, Clum envió a Beaufort con 75 policías apaches tras ellos. Clum se había enterado que Pionsenay había salido de Ojo Caliente con nueve hombres unas tres semanas antes, y Nolgee con otro grupo una semana antes. Hughes, Manuel Soto, Martín Sánchez, y Jesús Robles había seguido el rastro de nueve apaches, que después se unieron a otro grupo de 27 guerreros que emboscaron a sus perseguidores, matando a Sánchez y a Robles. Hughes escapó por poco y Soto encontró refugio tras unas rocas. Soto contó 36 apaches y un hombre blanco [sin duda Streeter] que dirigía los movimientos del grupo. Luego los miembros nednais del grupo se dirigieron a México, y los chokonen a San Carlos.

El 24 de abril, día siguiente de la partida de Beauford, la mayoría de los que habían huido la noche del 21 de abril regresaron a la Agencia [unos 400 apaches] ante la presencia de las tres compañías del 9º de Caballería de Wade. Clum tuvo una conferencia con los chiricahuas a los que explicó la situación, accediendo al final a ser trasladados. La alternativa era huir pero con la presencia de las tres compañías del 9º de Caballería de Wade y la policía apache de Clum, los jefes decidieron no resitirse pero antes escondieron algunas armas en una cueva para cogerlas en el futuro. Incluso el chihenne Victorio, más tarde uno de los más famosos apaches hostiles, se resignó. Años más tarde, Sam Haozous recordaría que no tuvieron más opción ya que su gente llegó confiada a hablar con Clum.

El comandante Wade opinó que la reserva debería cerrarse lo que sería muy bien aceptado por los colonos de los alrededores, pensó Clum. 

El día 25, al hacer el recuento de la banda de Gerónimo, un joven guerrero bedonkohe llamado Nulah se sentó en el suelo en señal de protesta diciendo a Clum que quitase las cadenas a Gerónimo.  El agente ordenó a dos policías apaches que lo llevasen al corral bajo vigilancia cuando los empujó y volvió a sentarse. La gente de Gerónimo y la de Victorio contemplaban la escena y muchos se morían de risa mientras los oficiales del ejército estaban sentados en el porche observando la escena. De estudiante, Clum había practicado el pugilismo y la lucha; empujó a Nulah al suelo, esquivó una cuchillada y le puso fuera de combate de un culatazo con su rifle, siendo llevado detenido con Gerónimo. Luego siguieron contando, sumando 110 personas.

Clum hizo más detenciones. A Gerónimo, Ponce, Fatty y Nulah, se unieron Gordo, Jatu, Francisco, Chato, López, PatecasKenaszi [casado con una muchacha mexicana criada por Mangas Coloradas], y otros cinco más no identificados, diciendo a los chiricahuas presentes que permanecieran a 1’6 km de la Agencia. Pidió a Wade que considerara como hostiles a todos los apaches que fuesen encontrados fuera de ese límite, diciéndole que su policía apache estaría disponible en caso necesario.

De Ojo Caliente, Clum cabalgó al norte, hasta Fort Craig [Socorro County, New Mexico] con Wade y con el agente interino, el Dr. Walter Whitney, para preparar el traslado. Estaba preocupado porque los prisioneros, estando encadenados por los tobillos, no podrían caminar ni montar a caballo. Desde Fort Craig telegrafió al Comisionado Smith el 27 de abril sobre el asunto. Smith le respondió que podía entregarlos al ejército para que se encargara del traslado pero Clum prefirió mantener el control de la situación. Pidió a Wade que le suministrara carros para transportar a los prisioneros y una compañía de caballería para escoltarlos hasta San Carlos. Los oficiales del ejército parecían dispuestos a cooperar con él en todos los sentidos.

El 28 de abril, el “Arizona Citizen” de Tucson dio la noticia de la detención de Gerónimo. Los preparativos del traslado terminaron el 1 de mayo, cuando telegrafió a la Oficina de Asuntos Indios para preguntar sobre el destino de sus prisioneros. ¿Serían juzgados inmediatamente? Smith respondió que los apaches debían ser custodiados por Clum o por el ejército, hasta que pudieran ser entregados a las autoridades civiles de Arizona porque allí habían cometido la mayoría de los delitos.

El mismo día 1 de mayo, cuando estaban a punto de partir, Clum encontró a un apache gravemente enfermo sentado en una escalera frente a la casa de uno de los empleados. Tenía viruela. Ante la posibilidad de una epidemia que pudiera matar a decenas de apaches o al menos retrasar el traslado durante meses, buscó la forma de aislar al hombre y al mismo tiempo trasladarlo. Afortunadamente, uno de los policías apaches había pasado la enfermedad, y accedió a atender al enfermo, yendo los dos en el mismo carro, emprendiendo el viaje con escolta militar, utilizando carros para los apaches encadenados y para otros posibles enfermos. Pero la epidemia no era tan fácil de contener. Surgieron más casos de viruela estando el carro ambulancia abarrotado. El que había enfermado en Ojo Caliente se curó pero en el camino, ocho apaches murieron de viruela, y varios más después de llegar a San Carlos.

El grupo de Martin Sweeney, ayudante de Clum, que incluía a 453 apaches [300 chihennes y 153 bedonkohes y chokonen], salió primero de Ojo Caliente, viajando a pie por un camino para carros hasta Silver City, seguidos por 40 soldados de Caballería al mando del  teniente William Hugo, uno de los oficiales de Wade.

El grupo de Clum llevaba a 16 prisioneros con grilletes en los pies, montados en carros y custodiados por 25 policías apaches. Clum no relajaba la guardia porque recordaba la fuga de Pionsenay el año anterior, estando decidido a evitarla. El 6 de mayo, llegó a Silver City, donde se reunió con el grupo de Sweeney. El 20 de mayo llegaron a San Carlos. Para el Inspector de Asuntos Indios, William Vandever, que estaba en la Agencia cuando llegaron, los apaches de Ojo Caliente parecían “totalmente satisfechos” con su nuevo hogar.

Según Clum el viaje fue tranquilo, incluso agradable. Gerónimo se había convertido en un prisionero bastante dócil y no dio el menor problema durante todo el trayecto. La mayoría había ido a pie salvo algunos pocos que disponían de caballos donde cargaron sus pertenencias. Durante el viaje nacieron cuatro niños ordenando Clum preparar un carro para que viajasen con sus madres.

Clum telegrafió a John Wasson, editor del “Citizen” de Tucson para informar que los chiricahuas de Ojo Caliente estaban en San Carlos. Además, nueve apaches de Pionsenay se habían rendido recientemente en la Agencia, por lo que al líder renegado sólo le quedaba un hombre.La compañía de Beauford y nuestra policía apache han hecho del sur de Arizona y New Mexico un lugar demasiado incómodo para los renegados apaches“, dijo Clum con alegría. Pero había más chiricahuas en libertad, unos 150 bedonkohes y chihennes. Algunos se habían unidos a los apaches mescaleros; otros se fueron al norte con los navajos; y otros se instalaron en las montañas a lo largo de la frontera mexicana. Le epidemia de viruela que se desdarrolló por el sur de Arizona quizás tuvo algo que ver [en el área de Tucson perecieron más de 200 personas]. Entre los que no fueron a San Carlos estaba la familia del detenido Jatu. Antes de partir, Perico y otros chiricahuas los buscaron sin éxito. Perico recordaría: “Después de cuatro o cinco días, la mayoría volvieron a la Agencia. Faltaba una mujer. Era la mujer de Jatu, una mujer grande y gruesa. Ella tenía tres niños, un bebé en un tsoch o cesto cuna, una muchacha de unos siete años, y un chico un poco mayor. A pesar de que todos estaban preparados para partir, ella permaneció en las montañas con sus hijos. Luego decidió ir con los mescaleros“.

El hijo de Jatu diría que antes de cruzar el Río Grande, un oso les sorprendió cerca del Mount Cuchillo [Sierra County, New Mexico]. Subiendo a su hijo e hija a un árbol, la madre se enfrentó al oso, matándola primero a ella y luego al bebé, estampando el tsoch contra una roca. El oso pudo haber alcanzado a los niños que estaban en el árbol pero inexplicablemente se sentó allí para después abandonar la zona. Cuando bajaron del árbol no supieron qué hacer. Mientras estaban sentados llorando, tuvieron una experiencia “sobrenatural”. Contarían que de repente, un “payaso” [un espíritu de la montaña], se les acercó, llevando una espada, no una estaca. “Por qué estáis llorando?“, preguntó a los niños. Ellos le dijeron lo que había ocurrido, añadiendo: “No sabemos qué hacer“. El “payaso” dijo: “Venid conmigo“. Llegaron a un precipicio al pie de las montañas. “Vamos a entrar aquí… no os asustéis“. Luego el “payaso” se dio la vuelta y golpeó el precipicio con su espada, abriéndose una puerta.

Los niños siguieron al “payaso” por la montaña, permaneciendo allí durante cuatro días en un tipi, donde había abundante comida, y viendo numerosas danzas. Tras los cuatro días el “payaso” les dio a elegir si quedarse allí o volver a Ojo Caliente. Los niños eligieron lo último, porque querían reunirse con su padre. El “payaso” les dijo: “Ahora todos están en San Carlos. Tu padre tiene una cadena alrededor de su cuello y ahora está en prisión, … Esto también es cierto… Hay un hombre blanco en la Agencia. Yo os llevaré con él. Podéis quedaros en su casa. El próximo año tu padre y todos vuestros parientes volverán a Hot Springs [Ojo Caliente]… Yo voy a ir a cuidaros“.El “payaso” los llevó a Ojo Caliente, donde el antiguo agente los acogió tal como había dicho. Al final de ese año, cuando se reunieron con su padre, le contaron su increíble historia.

Una apache White Mountain del Este, que había residido en la Reserva Chiricahua a finales de 1875, la señora Andrew Stanley, mencionó a estos dos niños en su relato al etnólogo Grenville Goodwin. Ella se fue de allí cuando dos White Mountain mataron a Coha el 25 de diciembre de 1875 y después de que su cuñado matara a su marido durante una borrachera de tiswin. En el verano de 1876, para escapar de las atenciones de un hombre mayor que la cortejaba, se fue a Ojo Caliente con una mujer White Mountain que estaba enamorada de un chiricahua. El hermano de la señora Stanley se había casado con una mujer chiricahua que también estaba en Ojo Caliente. Ellas dejaron el Mount Graham [Graham County, Arizona] y viajaron a través de las Mogollon Mountains [Grant & Catron Counties, New Mexico] para encontrar un campamento bedonkohe, probablemente el de Gordo, cerca de Ojo Caliente, donde fueron bien recibidas. Su compañera enseguida se casó con el chiricahua mientras la señora Stanley se reunió con su hermano, uniéndose a la familia de su mujer.

Su felicidad fue efímera ya que su hermano tuvo el mismo destino que su marido en una borrachera de tiswin. Poco después, probablemente a primeros de abril de 1877, la señora Stanley dejó Ojo Caliente con otros cuatro o cinco para ir a las Mogollon Mountains. Después de una corta estancia, dos hombres retornaron a Ojo Caliente para encontrar que las wickiups de su gente, con sus lonas sobre ellas y los perros, aún estaban allí. Pero los blancos se habían llevado a toda la gente por lo que fueron a donde estaba el hombre blanco y así fue como los atraparon. Estuvieron detenidos un día hasta que rompieron una ventana, escapando durante la segunda noche. Pero la señora Stanley diría: “Los hijos deJatuno pudieron escapar porque eran demasiado pequeños“.Acontecimientos posteriores corroboraron la historia de la señora Stanley.

El 4 de mayo, solo tres días después de que Clum saliese para San Carlos, dos chokonen, más tarde identificados como miembros de la banda de Pionsenay, fueron a la oficina del antiguo agente, el Dr. Walter Whitney, quien envió un mensaje al teniente Wright para que los arrestase, lo que hizo a las 02:00 horas del 5 de mayo, quitándoles sus armas, provisiones, y seis animales; encarcelándolos en el cuerpo de guardia. Ellos se escaparon alrededor de las 03:00 horas del 6 de mayo, mientras la guardia probablemente estaba dormida. Los dos hombres volvieron con el pequeño grupo de la señora Stanley. Dejando a las mujeres en el campamento, fueron a hacer una pequeña incursión. Primero mataron a tres mujeres mexicanas en un rancho; luego emboscaron a dos hombres [uno de ellos William Wilson] en Ash Springs [en la parte superior del San Simon Valley, Cochise County, Arizona]. Habían salido de Silver City [Grant County, New Mexico] con un carro cargado de patatas con destino a Fort Grant [en esa época ubicado en el Graham County, Arizona]. Los chiricahuas abrieron fuego hiriéndolos, y matándolos aplastando sus cráneos con el yugo. Luego se llevaron las bridas, mantas y suministros. El informe decía que habían tomado parte tres apaches pero en realidad fueron los dos que estaban con la señora Stanley.

Luego todo el grupo fue a San Carlos, donde los chokonen estaban acampados. Allí la señora Stanley vio a Chihuahua, quien la invitó a visitar su campamento. Los dos hombres del grupo decidieron dirigirse al sur, hacia la frontera mexicana, junto a otros tres o cuatro chiricahuas. Según la señora Stanleyno tenían miedo de que alguien los siguiera porque pensaban que eran grandes guerreros.

El 29 de mayo, emboscaron al correo postal Jackson Tait, matándolo cerca de Apache Pass, cuando se dirigía a Fort Bowie; y el 31 de mayo hicieron lo mismo con otro correo, Sam Ward. Los primeros informes decía que unos 50 apaches estaban involucrados; luego que eran 12; y luego que eran cinco o seis; es decir, el mismo número que el grupo de la señora Stanley. Ella también mencionaría que esos chiricahuas habían matado a dos estadounidenses que iban a las Animas Mountains [Hidalgo County, New Mexico], lo cual también coincide con la ruta que seguían los chiricahuas, según los exploradores apaches. El teniente Frank West y ocho hombres de las compañías “H” y “L”, del 6º de Caballería, tuvieron un breve enfrentamiento con ellos a unos 18 km de Fort Bowie. El teniente Rucker salió en su busca pero no logró alcanzarlos.

Una de las razones por las que el grupo de la señora Stanley fue a San Carlos era para saber que había pasado con los seguidores de Pionsenay, quienes aparentemente se habían separado de Juh después del 15 de abril. Alrededor del 6 de mayo, parte de la banda de Pionsenay [nueve hombres y 18 mujeres y niños] aparecieron en la subagencia de San Carlos para rendirse a Ezra Hoag, pero Pionsenay dudó y se fue con un joven [un cautivo mexicano criado por los apaches]. La policía apache de San Carlos escoltó a los prisioneros al cuerpo de guardia, donde estaban Gerónimo y los chiricahuas llegados de Ojo Caliente a los que Clum deseaba ahorcar.

Clum escribió al sheriff de Tucson: “Tengo pruebas personales contra alguno de estos prisioneros y estaré encantado de testimoniar en su contra. Gracias a mi policía apache y a las informaciones por ella recogidas confraternizando con los renegados, disponemos ahora de pruebas más que suficientes para condenar a cada uno de los siete cabecillas por varios cargos de homicidio. Tales prueban deben usarse mientras los detalles están todavía frescos en la mente de los testigos“.

Medio siglo más tarde escribiría Clum: “… la inmensa cantidad de dinero, tribulaciones, sufrimientos y derramamientos de sangre que se hubiera evitado si el arresto de Gerónimo hubiese ido seguido rápidamente de un proceso, condena y ejecución“.

Gerónimo dijo en su vejez hablando de su encarcelamiento: “… hubiera podido significar fácilmente para mí la pena de muerte“. Esa experiencia dejó en él una profunda influencia pues nunca dejó que le detuvieran de nuevo. Como Taza había pagado el precio por las acciones de Pionsenay; Victorio y Loco sufrieron las consecuencias de las incursiones de Gerónimo.

Clum mantuvo a los prisioneros bajo custodia en el cuerpo de guardia de la Agencia de San Carlos. El resto de la banda pudo fijar sus tiendas en el lugar que quisieran de la reserva teniendo que ir a la Agencia una vez por semana para el recuento y para recibir alimentos y ropas. Pero los apaches seguían muriendo de viruela por lo que las demás tribus huyeron despavoridas a la zona montañosa de la reserva. Martin Sweeney, ayudante de Clum, tuvo que dejar que abandonaran la reserva y buscaran refugio en las montañas, donde el aislamiento y un clima más saludable hiciera que la epidemia fuera menos probable. Muchos Western Apaches se quedaron allí, en sus territorios originales, incluso después de que la viruela desapareciera. La banda apache White Mountain de Pedro, que todavía vivía cerca de Camp Apache bajo protección militar, disfrutaba de total libertad en la reserva).

* En junio, Juan Largo, uno de los apaches jicarillas que vivían con los apaches mescaleros en la Reserva Mescalero (Otero County, New Mexico), solicita un pase para visitar a sus familiares en Cimarrón (Colfax County, New Mexico) y llevarlos a la Reserva Mescalero. (Largo aparentemente se fue al norte en cuanto el tiempo mejoró, y él y Miguel, otro apache jicarilla que vivía con los apaches mescaleros, trajeron a 14 de sus familiares para enseñarles cómo vivían. Caballero, el nuevo jefe apache mescalero, estuvo de acuerdo).

* El 2 de junio, el teniente T. A. Touey, con 23 hombres de las compañías “C” y “G”, del 6º de Caballería, parte de Camp Bowie con seis exploradores indios en busca de renegados apaches. (El destacamento siguió el rastro de una pequeña banda apache hacia Las Animas Mountains donde, después de un corto enfrentamiento, los apaches consiguieron huir).

* El 9 de junio, John Philip Clum, enfurecido por la  presencia del ejército en la reserva con la orden de inspeccionar y administrar a los apaches, envía un telegrama al Comisario de Asuntos Indios: Si su ministerio aumenta suficientemente mi sueldo y me equipa otras dos compañías de policía, con mucho gusto me encargaré de todos los apaches de Arizona y las tropas podrán irse“. (Un amigo suyo, comerciante de Tucson le dijo: “¿Qué pretendes? ¿Arruinarme el negocio? Si haces que se esfumen los contratos con el ejército, no habrá nada por lo que merezca la pena quedarse aquí.  La mayoría de nuestros ingresos provienen de las provisiones que vendemos al ejército para los soldados y las mulas“.

El gobierno rechazó su propuesta por lo que, enojado dimitió. Fue substituido por Henry Lyman Hart, quien llegó a San Carlos el 27 de agosto. Ordenó quitar las cadenas a Gerónimo al no recibir petición alguna del sheriff de Tucson. Al verse libre, se fue con los chokonen. Muerto Taza, inmediatamente se unió a Naiche. Respetuoso con él, aconsejó al nuevo jefe. Los dos permanecieron cerca durante el resto de sus vidas.

A principios del verano, hubo retrasos en la entrega de harina y carne vacuna a los apaches, y encima de más baja calidad. Tuvieron que completar la dieta con maíz. El arroz y el azúcar llegaron a finales de agosto en malas condiciones. Los apaches tuvieron que salir de la reserva para cazar [Hart pidió que la Oficina de Asuntos Indios no enviase más arroz ya que los apaches no sabían cómo cocinarlo por lo que generalmente lo vendían o lo tiraban]).

* El 19 de julio, un grupo de texanos cabalga a través de los campamentos de los apaches mescaleros situados junto a Fort Stanton (Lincoln County, New Mexico) con el pretexto de buscar unos caballos robados, con el visto bueno de Frederick C. Godfroy, agente de la reserva. (Se fueron sin encontrar ningún caballo. Sin embargo, durante la noche del 20 de julio, asaltaron el campamento más débil de los apaches mescaleros, les dispararon y se llevaron 13 caballos. Nadie les persiguió.

Las incursiones aumentaron. A última hora de la tarde del 11 de agosto, un grupo de 25 a 30 hombres blancos fueron a la reserva y se llevaron 21 animales, entre ellos dos mulas de la Agencia. Godfroy no tenía armas para dar a sus empleados. Pensando que las autoridades civiles no podían arrestar a los incursores, contrató a James McDaniels por 5 $ al día para localizarlos, y envió a Morris J. Bernstein [un empleado] para pedir ayuda militar en Fort Stanton. McDaniels estuvo fuera nueve días porque le pagaron 45 $ por su trabajo. Un destacamento de 15 soldados, al mando del teniente Thomas C. Davenport, trató de rastrear a los ladrones pero no tuvieron éxito. Las fuertes lluvias habían borrado el rastro.

El 30 de agosto, desaparecieron dos mulas de la Agencia. Godfroy envió a su intérprete, el apache mescalero José Alvino Carrillo; a su cochero, José Carrillo; y a un explorador indio tras sus huellas. En septiembre encontrarían las dos mulas en un cañón, a 11 km al sur de Tularosa [Otero County, New Mexico]. Los sospechosos del robo, Serafín Aragón y George Kendricks, fueron detenidos. Godfroy propuso reclutar a 50 apaches mescaleros y armarlos para formar una policía india pero su petición no fue atendida.

La convulsa situación creada por la “Guerra del Condado de Lincoln” afectó a los apaches mescaleros. Cuando comenzaron las primeras depredaciones durante el verano de ese año, pequeños grupos de apaches mescaleros salían fuera de los límites de la reserva. Pequeñas bandas habían estado incursionando desde que el hombre blanco ocupó sus tierras en New Mexico pero como la mayoría de sus asaltos los cometían en Texas y en el Viejo México, los habitantes de New Mexico no se inquietaron. Sin embargo, el 23 de junio de ese año, el “Mesilla Valley Independent” dio la alarma. “Los apaches mescaleros iban y venían a su antojo“, declaró el periódico, y “Godfroy poco podría hacer para prevenir que cualquiera de los cientos de ociosos salvajes dejen la reserva“.

En julio, el general de Brigada E. O. C. Ord, del Departamento de Texas, sugirió el abandono de la Reserva Mescalero. Los apaches mescaleros estaban incursionando por los alrededores de Fort Davis [Jeff Davis County, Texas] y Fort Stockton [Pecos County, Texas], y cooperando con “indios mexicanos” [apaches mescaleros del norte de México] que vivían al sur del Río Grande y que podían ir, rápidamente, al sur, este u oeste en sus incursiones. Si se suprimiera la reserva, se reducirían los gastos del ejército, se abrirían las tierras al pastoreo y aumentaría la seguridad de los colonos.

A finales de octubre, el “Mesilla Valley Independent” cambió de opinión sobre los apaches mescaleros. Dijo que “alrededor de 900 de estas amistosas personas se sientan todos los días a la mesa del Tío Sam, y cada una agradece la suntuosa comida. Los apaches mescaleros son ciertamente los indios más gordos que se encuentran en New Mexico. Un apache es como una mula del gobierno. Uno puede saber fácilmente el trato que recibe al medir la profundidad de la grasa en sus costillas. Godfroy está haciendo un buen trabajo manteniendo a los apaches mescaleros en la reserva“).

* El 15 de agosto, el general August Valentine Kautz, comandante del Departamento de Arizona, critica duramente la política de concentración de apaches chiricahuas en San Carlos afirmando que no es más que un medio para beneficiarse económicamente a su costa.

* El 30 de agosto, (segundo día de trabajo del nuevo agente en San Carlos, Henry Lyman Hart), Nolgee, Pionsenay y 16 guerreros llegan a la reserva, aparentemente con intención de rendirse pero temiendo ser castigados. (Recién llegados de México, habían venido en dos grupos: Nolgee y Nahilzay, con un grupo de unos 15 nednais y chokonen; y Pionsenay con otros dos [un muchacho mexicano criado por los apaches y, probablemente, Zebina Streeter].

El 31 de agosto, Nolgee y Nahilzay fueron a Camp Thomas [Graham County, Arizona], rindiéndose al teniente Gilbert Overton. Nolgeeestuvo de acuerdo de enviar un hombre con Overton y la policía india de la Agencia para traer al resto de su grupo. Pionsenay, teniendo precio a su cabeza, huyó con sus dos seguidores. Overton regresó con otros nueve apaches, poniéndolos a cargo del Subagente Ezra Hoag. El Inspector de Asuntos Indios, William Vandever, estaba a punto de dejar la reserva en manos del Agente Henry Lyman Hart. Vandever había establecido, pocos meses antes, una recompensa de 100 $, vivos o muertos, por las cabezas de Juh, Nolgee y Pionsenay, diciendo a Nolgee: “Cualquier delito que se pruebe contra cualquiera de su grupo… será castigado si es culpable“. Estas palabras auguraban una corta estancia de Nolgee en San Carlos.

Nolgee se unió a Bonito y Chiva, quienes estaban viviendo en una ranchería de los Apaches White Mountain del Este, encabezada por George, un chiricahua casado con una White Mountain. Pionsenay entró en el campamento la noche del 1 de septiembre, convenciendo a Nolgee para huir de la reserva con varios hombres [unos pocos según el Subagente Hoag; varios más según el teniente Abbot], y con 22 mujeres y niños, robando seis caballos de una ranchería cercana de apaches White Mountain. Nahilzay, cuyos seguidores se habían unido a la banda de Naiche, se quedó.

La mañana del 2 de septiembre, el Subagente Hoag alertó al capitán Clarence M. Bailey en Camp Thomas.  Un destacamento militar siguió su rastro pero no pudo alcanzarlos. Hoag creía que Nolgee vino de buena fe, pero tiene muchos enemigos aquí“, culpando a Pionsenay: “Tiene gran influencia sobre ellos y le temen más que al diablo“. Un explorador Western Apache dijo de él que “pertenece a una familia que mata“. Una banda apache White Mountain siguió el rastro de los fugitivos, alcanzándolos el 3 de septiembre en Ash Creek, capturando a 13 mujeres y niños, y 28 caballos. Pero al día siguiente, Pionsenay y Nolgee aparecieron en el Steins Peak [Hidalgo County, New Mexico]. Desde allí, incursionaron hacia el este, matando a dos estadounidenses y a 11 mexicanos en los ranchos cercanos al río Gila y en las Burro Mountains [Grant County, New Mexico], antes de dirigirse a México.

Cuando los White Mountain regresaban con sus prisioneros, se encontraron con un gran destacamento de soldados al mando del capitán Tullius Cicero Tupper, del 6º de Caballería, y dos compañías de exploradores indios dirigidas por los tenientes John Anthony Rucker y Robert Hanna, más 17 policías apaches de San Carlos, siguiendo el rastro de los chihennes que habían huido de la reserva, la noche del 2 de septiembre, una noche después de la huida de Nolgee.

En la fotografía aparece un casco del cuerpo de Exploradores del ejército de los Estados Unidos, proporcionada por Layton L. Hooper, un experto de la Apachería. El plumaje del cuerpo de Exploradores era blanco y rojo; el de Caballería, amarillo; el de Infantería, azul claro; el de Artillería, rojo; el del cuerpo de Señales, naranja, etc.

Efectivamente, la noche del 2 de septiembre, Victorio, Loco, Nana, Mangas, y Tomaso Coloradas [también llamado Tomascito, un hijo de Mangas Coloradas], al frente de los chihennes; y Esquine y Francisco, liderando un pequeño grupo de bedonkohes, huyeron de la Reserva de San Carlos. Eran 310 chiricahuas, 56 de ellos guerreros. Robaron 20 caballos a los Western Apaches a los que cargaron de harina y otros suministros que habían recibido el día anterior [El Agente Hart no podía saber que los jefes chihennes habían decidido irse el día anterior, jueves 1 de septiembre, después de recibir sus primeras raciones en varias semanas]. Al principio Loco puso objeciones a la huida pero luego estuvo de acuerdo cuando la mayoría de su banda dijo que se iba, con él o sin él. Probablemente la huida se precipitó por el contagio que la salida de Pionsenay y Nolgee había causado la noche anterior. Los Western Apaches notificaron al agente de la reserva el robo de sus caballos. El teniente Lemuel A. Abbott culpó directamente a Pionsenay. Telegrafió el cuartel general del Departamento que los jefes chihennes habían huido porque Pionsenay les había dicho que lo hicieran. La explicación era más simple. La vida de los chihennes había sido miserable desde su llegada a San Carlos a principios del verano. Aunque Loco y Victorio dijeron a Vandever que estaban contentos con el cuidado y la comida que habían recibido, se quejaron de la constante hostilidad de los apaches White Mountain y de una parte de los chiricahuas. El clima también era diferente. El agua era mala, dijeron los jefes, haciendo enfermar a sus hijos. San Carlos para los chihennes era llano y extraño, acostumbrados a terrenos montañosos, teniendo que compartir la reserva con otros apaches, principalmente los Western Apaches. Sam Hozous diría: “Tenemos nuestras casas allí [Ojo caliente]. Nadie quería mantenerse alejado de nuestra reserva“. En definitiva, los esfuerzos para la integración de los chihennes en los asuntos y en el gobierno de la reserva fracasaron. Pequeños grupos de jóvenes guerreros dejaron la reserva durante varias semanas para intentar vivir de la caza pero regresaron cuando fueron capturados por patrullas del ejército o por propia voluntad cuando tenían hambre. En vista del descontento, era sorprendente que toda la banda no se hubiese ido. Más de 100 de los apaches de Ojo Caliente se quedaron en San Carlos, incluyendo 25 hombres. El resto de chiricahuas [unos 145, la mayoría chokonen y bedonkohes], uno siguió a los huidos. En su lugar, aseguraron al agente Hart que no tenían intención de irse, y prometieron notificarle si los renegados llegaban a la reserva para causar problemas. Gerónimo, libre de los grilletes con los que Clum lo había encadenado, fue aún más lejos, y se comprometió a decirle a Hart si oía a los apaches decir que planeban huir. Hart, cuyo conocimiento de la identificación de los apaches era escaso, nombró a GerónimoCapitán de los chiricahuas que Clum había llevado de Ojo Caliente“, en el curso de una reunión que tendría lugar, el 23 de septiembre, con Naiche, Chihuahua, Bonito, Chato y Gordo. En esa reunión Gerónimo prometió a Hart permanecer en la reserva porque según él, los chihennes no querían saber nada de ellos. En realidad Gerónimo era “capitán de lo que quedaba de los apaches chiricahuas de la reserva”. Hart aceptó las inspecciones militares y dio a la policía apache instrucciones de matar a todos los hostiles.

Los chihennes cruzaron el río Gila cerca del viejo Camp Goodwin [Graham County, Arizona], dirigiéndose al norte hacia las Gila Mountains. A la siguiente mañana, 3 de septiembre, alcanzaron Ash Flat [a 24 km de la actual Bryce, Graham County, Arizona], donde Palmer Valor, antiguo miembro de la fuerza de policía de San Carlos, quedó sorprendido al ver una larga columna de indios moviéndose con sus caballos… dirigiéndose hacia el Eagle Creek. Palmer Valor regresaba de Nantanes Plateau [Graham County, Arizona] con su mujer y otras cuatro mujeres, llevando a su consuegro, herido recientemente por el ataque de un oso, para recibir tratamiento en San Carlos. Desconociendo la huida, Valor disparó dos tiros al aire para llamar la atención de los indios. Poco después, dos guerreros fueron a investigar, reuniéndose con las mujeres en un cañón [Valor estaba en una cresta por encima de ellos]. Los guerreros revelaron que la banda de Victorio había dejado la reserva [Victorio no estaba con el cuerpo principal, yendo con la mayoría de guerreros para proteger la retaguardia]. Los dos guerreros volvieron con su gente.

Al amanecer del día siguiente, el grupo de Palmer Valor oyó disparos, los cuales aumentaron en volumen e intensidad. La retaguardia de Victorio se había unido al cuerpo principal, disparando a los soldados y exploradores apaches. Al amanecer, cuatro Western Apaches cabalgaron al campamento de Valor. Uno era su suegro; otro era Bylas, tío de Richard Bylas. Estaban persiguiendo a Victorio. En ese momento, vieron a los chihennes aparecer por un barranco cerca de Arsenic Springs con los soldados y exploradores apaches tras ellos. Era el capitán  Tupper, destinado en Camp Thomas [Graham County, Arizona], con las dos compañías de exploradores apaches guiadas por Eskinilay y Eskiminzin al mando de los tenientes Rucker y Hanna.

Inmediatamente, los cuatro apaches cabalgaron en persecución de Victorio, seguido poco después por Valor. Los hombres de Victorio prendieron fuego a la hierba para dar tiempo al resto de la banda a llegar a un prominente risco. Cuando los chihennes alcanzaron la cima, comenzaron a disparar desde sus posiciones contra los soldados y exploradores apaches. Luego Palmer Valor se sorprendió al oír “a mi suegro llamarme por mi verdadero nombre a pesar de que yo era su yerno [su suegro no le llamaba por su verdadero nombre a no ser que estuviese preocupado]. ‘Estás alistado como explorador, así que vete a donde están los chiricahuas y lucha contra ellos’. Me levanté y comencé a correr hacia el risco donde estaban los chiricahuas. Había un poco de viento bajo mis piernas“. Valor, su suegro y Bylas se dirigieron a las rocas que había bajo el risco, donde encontraron siete caballos, los cuales Valor llevó a través del cañón, lejos de las montañas. Victorio no podía creer que los tres hombres se llevaran sus caballos, por lo que gritó a Bylas: “¿Eres tú quien está haciendo eso?“. Bylas respondió: “Sí, soy yo quien lo está haciendo“. Victorio juró: “Está bien, te enterarás de esto algún día“.

El 8 de septiembre, los 17 policías apaches de San Carlos y cinco exploradores apaches de Rucker, que iban por delante del destacamento de Tupper alcanzaron a los chihennes en la base de las Mogollon Mountains [Grant & Catron Counties, New Mexico], produciéndose el primer enfrentamiento. El 10 de septiembre, los exploradores apaches del teniente Hanna les substituyeron, enfrentándose a los chihennes durante todo el día. Los dos destacamentos, capturaron 13 chihennes y mataron a otros 11, la mayoría mujeres y niños. Un explorador Western Apache llamado Chapeau, demostrando el odio que sentía su gente por los chihennes, se jactó de haber disparado a la cabeza de un bebé. Entre los muertos y heridos había varios miembros de la banda de Loco.

La banda de Victorio, que necesitaba caballos, atacó los ranchos del alto Gila, matando a ocho colonos, hiriendo a dos y capturando más de 100 animales. En Clifton [Greenlee County, Arizona] asaltaron la mina de cobre de Henry Lesinsky y robaron 30 mulas, teniendo que cerrar temporalmente. Yendo hacia el este, se dirigieron a Burro Springs, al noroeste de Silver City [Grant County, New Mexico], donde mataron a ocho hombres más, además de capturar unos carros de carga y matar a los concuctores.

El 17 de septiembre, la policía apache regresó a San Carlos. Eskinilay se quejó de que la policía y los exploradores estaban siempre un día por delante de los soldados. Los días de los enfrentamientos, la mayoría de los exploradores habían regresado con los oficiales y el tren de carga, por lo que la policía apache había carecido de apoyo. Habían derrotado a los chiricahuas, pero eran muy pocos para capturarlos por lo que pudieron escapar.

Después de estos ataques los chihennes se dividieron en pequeños grupos. A pesar de que Victorio y Loco se dieron cuenta de que dirigirse a Ojo Caliente no era prudente, un pequeño grupo se dirigió hacia las Black Range [Grant & Sierra Counties, New Mexico] y las San Mateo Mountains [Socorro County, New Mexico]. Otro grupo, entre 50 y 60, cruzó el Río Grande y encontró refugio en la Reserva Mescalero. El grupo principal, con Victorio, Loco, Nana, Mangas, y Tomaso Coloradas continuaron al norte, a la zona más alta de las Mogollon Mountains. Desde allí se dirigieron al norte, al territorio navajo, donde Victorio, Loco y Mangas tenían amigos y parientes por matrimonio.

A mediados de septiembre, los chihennes encontraron navajos cultivando a unos 80 km al suroeste de Ácoma [Cibola County, New Mexico]. Afortundamente para los chihennes, con los navajos estaba Jesús Arvizu, un viejo conocido de Mangas y Tomaso Coloradas. Su padre, Mangas Coloradas, había capturado a Arvizu en Bacoachi [Sonora] en enero de 1851 cuando era un muchacho, y alrededor de un año más tarde, lo entregó a los navajos a cambio de un caballo. Arvizu permaneció con su pueblo adoptivo, sirviendo como intérprete. Estuvo de acuerdo en llevar un mensaje de los chihennes al comandante de Fort Wingate [McKinley County, New Mexico], el capitán Horace Jewett, quien informó al coronel Hatch, quie a su vez autorizó a Jewett que hablase con los chihennes. Jewett envió unos pocos exploradores navajos con Arvizu para traer a los chihennes.

El 24 de septiembre, Victorio, Loco y Tomaso Coloradas, entraron en Fort Wingate, diciendo que hablaban en nombre de 144 personas que estaban acampadas en las Gallo Mountains [Catron County, New Mexico], cerca de la vieja reserva de Tularosa. Pidieron permiso a Jewett para asentarse cerca de Ácoma. Después de cinco días, fueron para traer a su gente acompañados por Thomas Keam [antiguo agente de los navajos y ahora intérprete en Fort Wingate], y cinco navajos. Después de 145 km de marcha llegaron al campamento chihenne. Allí dijeron a Keam que aceptarían una reserva cerca de Fort Wingate rechazando volver a San Carlos. Keam llevó a los chihennes [ahora eran 187 personas] a Fort Wingate, llegando alrededor del 5 de octubre; y 16 días después, lo hizo un grupo de 46 chihennes liderados por Nana. Jewett los ubicó en un lugar situado a algo más de 3 km al oeste llamado Milk Ranch, una zona con buen agua y abundante hierba. Cada mañana Victorio, Loco y Nana iban a hablar con Jewett.

Mientras tanto, las autoridades civiles y militares de New Mexico debatían el futuro de los chihennes. El coronel Hatch, temía que fuesen una mala influencia para los pacíficos navajos por lo que abogó para que no permaneciesen en Fort Wingate, a donde poco después llegó el Inspector de Asuntos Indios, William Vandever. Éste dijo que se establecería un mal precedente si los chihennes fuesen llevados de vuelta a Ojo Caliente, concluyendo que el gobierno tenía dos opciones. devolverlos a San Carlos o llevarlos al Territorio Indio [Oklahoma]. Finalmente, John Pope, comandante del Departamento de Missouri, decidió trasladarlos temporalmente a Ojo Caliente. El general Philip H. Sheridan lo corroboró por lo que el coronel Hatch hizo los planes para trasladarlos a su antigua reserva. Los jefes chihennes estaban contentos. El 24 de octubre, Victorio, Loco y Nana expresaron sus sentimientos al capitán Jewett, culpando a los “malos indios” de los problemas surgidos, en clara referencia a Gerónimo y el resto de chiricahuas.

Victorio declaró: “Cuando vinimos aquí, yo informé al comandante que queríamos estar aquí pero si vamos a Ojo Caliente, no iremos a ningún otro lugar. Queremos estar en Ojo Caliente. En caso de que vayamos a Ojo Caliente, no queremos que otros indios estén con nosotros… Queremos morir allí. Allí tenemos mucha agua, mucha lluvia, y queremos ir a trabajar… Estas palabras han sido dichas ante Dios para que se entienda claramente que la tribu no desea ser trasladada de Ojo CalienteSus preocupaciones están diseminadas y pide que no se les atribuya ninguna culpa a causa de los malos apaches. Lo que se ha dicho, esperamos que no se borre. Hemos dicho la verdad“.

Nana declaró: “Estaremos encantados de trabajar y ver que nuestros cultivos salen de la tierra para  poder tener algo de comer cuando vayamos a Ojo Caliente. Cuando ya no tengamos problemas, será un placer levantarse por la mañana y escuchar a los pájaros cantar alegremente. Queremos vivir felices y contentos hasta que no quede nada de nosotros cuando seamos viejos. Queremos morir de viejos o por enfermedad y no por peleas y conflictos. Deseamos permanecer en el mismo lugar, igual que el sol brilla por el mismo sitio, la luvia cae siempre igual, y el viento sopla por donde quiere. Queremos tener muchos niños e incrementar nuestra tribu. Estamos envejeciendo y nuestro cuerpo se está volviendo blando… En el futuro no queremos pisar más espinas“.

Loco declaró: “Yo pregunto a todos qué es lo que puedo hacer para mi y mi familia. Una parte está en San Carlos con los coyoteros y no quiero que estén allí… Queremos que sean enviados con nosotros a Ojo Caliente. Los que han muerto no pueden volver a la vida pero queremos a los que están vivos… Queremos plantar, cultivar maíz, vegetales, y melones para que podamos mirar con placer cómo crecen. Estas son todas las palabras que se me ocurren en este momento y que pueden salir de mi cabeza“.

El 31 de octubre, los chihennes [aproximadamente unos 250], casi desnudos, sin armas y desprovistos de todo, salieron de Fort Wingate escoltados por un destacamento militar hacia su antigua reserva de Ojo Caliente, al sur de Fort Craig [Socorro County, New Mexico] y cerca del Río Grande. Antes de partir, cada chihenne recibió una mochila para fabricarse ropa y una manta. Llegaron el 10 de noviembre siendo nombrado Thomas Keam como su agente y Jesús Arvizu como intérprete. El futuro de los chihennes sería objeto de numerosos debates en los meses siguientes. Permanecerían en Ojo Caliente durante más de un año hasta que el ejército les devolvería a San Carlos en noviembre de 1878). 

* El 1 de octubre, Frederick C. Godfroy, agente en la Reserva Mescalero, informa que emisarios de los apaches chihennes habían llegado a la reserva para convencer a los apaches mescaleros de que se uniesen a ellos a emprender el sendero de la guerra. (Uno de ellos era Victorio. Al mismo tiempo, 50 ó 60 apaches mescaleros armados, encabezados por Nautzili, pidieron que Godfroy les diese pases para ir a cazar búfalos al Llano Estacado. Querían obtener pieles con las que abrigarse pero Godfroy se negó y solicitó tropas a Fort Stanton para que patrullasen los límites de la reserva para que los apaches mescaleros no pudiesen salir de ella. Una mujer ya había muerto congelada, y los apaches mescaleros dijeron que otros seis habían muerto de la misma manera. Además, 27 varones jóvenes habían dejado la reserva y más amenazaban con irse. Como las tropas de Fort Stanton estaban en la frontera mexicana o persiguiendo a los apaches chihennes, Godfroy temía que pudiera haber un levantamiento cuando recibió autorización para comprar mantas.

Pero como las tropas estaban ocupadas en otras operaciones, a mediados de octubre, una banda de 17 indios atacó un campamento de heno, a 9’6 km de Eagle Springs Mail Station, matando a un pastor y llevándose 12 mulas. Aunque no se supo qué banda fue la autora, los apaches mescaleros fueron acusados de ello. Godfroy afirmó que una banda renegada de apaches mescaleros conocida como “Cut-offs”, o “Dog Indians”, que vivían en las Guadalupe Mountains [Hidalgo County, New Mexico] eran los responsables).

* El 10 de octubre, Henry Lyman Hart, agente de San Carlos, escribe al Comisionado de Asuntos Indios, Ezra Ayres Hayt pidiendo permiso para llevar a todos los apaches White Mountain que aún estaban en Camp Apache hasta la Reserva de San Carlos. (Los apaches White Mountain habían vuelto a su territorio de orígen cuando se extendió la epidemia de viruela, y muchos permanecieron allí incluso después de que la viruela acabara. La banda de Pedro, que todavía vivía cerca de Camp Apache bajo protección militar, disfrutaba de una total libertad en la reserva. De la Reserva de San Carlos, en el Gila, iban allí frecuentemente a visitarles, amigos y parientes originando fiestas con tiswin, teniendo que enviar Hart a cuatro grupos de la policía apache de la Agencia, entre mediados de septiembre y principios de octubre, para traerlos de vuelta. Hayt respondió a Hart en noviembre, dando el permiso para el traslado pero la gente de Pedro permaneció en Camp Apache, y el ir y venir de los apaches White Mountain continuó.

Hart también dijo a Hayt que los límites de la  Reserva de San Carlos debían estar bien señalizados para que los civiles blancos los respetasen. Desde que se descubrió plata en las Pinal Mountains [Gila County, Arizona] en 1875, la zona se había poblado rápidamente, iniciándose la actividad minera y ganadera a lo largo de los límites septentrional, occidental y meridional de la reserva. En enero de 1877, el presidente estadounidense Ulysses Simpson Grant había emitido una orden ejecutiva quitando al norte de la reserva casi 3.035 hectáreas, y devolviéndolo al dominio público. El último día de marzo, su sucesor Rutheford Birchard Hayes, pocos días después de asumir el cargo, quitó 388 km2 de la esquina suroeste de la reserva para dedicarla a la minería. En octubre, “The Citizen” de Tucson informó que los mormones habían fundado una nueva colonia en el Tonto Basin, al oeste de la reserva. La “Stonewall Jackson Mine” cerca de Globe [Gila County, Arizona] había producido mineral por valor de más de 100.000 $ en sólo dos meses, habiendo más de 300 personas repartidas en 2’5 km2 de terreno. Los edificios brotaban como hongos: salones, tres herrerías, una carpintería, una panadería, dos tiendas, una peluquería, … 

Algunas líneas de la reserva eran irregulares; el límite sur, por ejemplo, era paralelo al sinuoso curso del río Gila, 24 km al sur. Ninguno de los límites era recto, y en ningún sitio había marcas en el suelo lo que constituía una invitación virtual a los mineros, agricultores, y ganaderos a traspasar cuando quisieran las tierras apaches. Habiéndoles quitado cinco partes de su reserva en cuatro años por orden ejecutiva, los apaches estaban irritados y preocupados por la actividad de los blancos en McMillenville [Gila County, Arizona], comprobando Hart que trabajaban a 4’8 km dentro de los límites de la reserva. Además, se enteró de que tres grupos vendían licor a los apaches, inflingiendo la ley federal. Los blancos también estaban cortando leña dentro de los límites de reserva y vendiendo la que no usaban en los campos mineros. En el extremo oriental de la reserva, L. H. Redfield, agente especial de la Oficina General de Tierras en Arizona, informó en octubre que todo el combustible utilizado para fundir minerales de las minas de cobre de Clifton [Greenlee County, Arizona] se obtuvo ilegalmente de las tierras apaches. 

Ya que no se podía hacer nada para impedir la entrada de los blancos, siempre y cuando los límites siguieran sin estar claros, Hart escribió al Comisionado Hayt. Sin embargo, la ley federal establecía que sólo los exámenes realizados por el ejército, o bajo los auspicios de la Oficina General de Tierras eran oficiales; y no había fondos para hacerlo. Por lo tanto, la Oficina de Asuntos Indios ignoró la petición de Hart, y la intrusión de los blancos continuó.

En otoño, algunas fuentes de sal fueron descubiertas a 32 km al oeste de Camp Apache. La sal era cara debido al coste de transporte. Al haber un mercado en Globe y otros campamentos, así como en la reserva, Hart pensó que la extracción y el transporte proporcionaría trabajo a los apaches. Cuando hubo ofertas para explotar las fuentes de sal beneficiando a los apaches, el Comisionado Hayt se negó).

* El 10 de diciembre, un grupo de apaches nednais dirigidos por Juh y Nolgeecapturan una caravana de carretas con suministros que había salido de Fort Bayard (Grant County, New Mexico) con destino a Globe (Gila County, Arizona), y matan a un correo cerca del Steins Peak ([Hidalgo County, New Mexico].  Después de las incursiones en la primavera de 1877 por el sur de Arizona, Juh movió su campamento base de las Animas Mountains [Hidalgo County, New Mexico], donde su gente había recolectado la planta del agave, a las montañas de la Sierra Madre. Su último destino fue Guaynopa [municipio de Madera, Chihuahua], al este del río Sátachi, un escabroso y remoto territorio. Guaynopa estaba cerca de una vieja mina de plata explotada por los españoles en el siglo XVIII, a unos 48 km al sureste de Nácori Chico [Sonora]; a 120 km al sur de Casas Grandes [Chihuahua]; y a unos 95 km al nordeste de Sahuaripa [Sonora].

Jason Betzinez [primo de Gerónimo] y Asa Daklugie [hijo de Juh] llamaban a ese lugar el “Gran Cañón”, siendo históricamente el santuario favorito de los nednais, especialmente de Láceris, el padre de Juh. Su ranchería estaba en el borde de un lugar casi inexpugnable, necesitando un posible enemigo todo un día para llegar a la cima, la cual solo se podía alcanzar por un peligroso camino en zigzag. Desde allí, Juh podía incursionar tanto al este [Chihuahua] como al oeste [Sonora].

A pesar de que Nácori Chico era la población más cercana, Juh prefería atacar poblaciones de Chihuahua que estaban más al este como Namiquipa, Yepómera y Temosachic, pobladas mayoritariamente por tarahumaras, adversarios de los apaches durante generaciones. Cuando se encontraban con apaches, ninguno de los dos bandos daba cuartel. En la década de 1870, el distrito de Sahuaripa era el centro de la actividad de Juh, rico en campos de maíz. Tenía un cuartel militar para proteger a unos 2.000 habitantes y una escuela con 78 estudiantes, aunque los soldados estaban equipados con armas antiguas. Las pequeñas poblaciones, haciendas y minas de los alrededores proporcionaron a los nednais suficiente botín durante años por eso solo había cuatro ranchos [otros cinco estaban desiertos a causa de las incursiones apaches].

Juh utilizaba la táctica de la guerrilla, usando el elemento sorpresa, con buenas armas y monturas. Es fácil imaginar cómo una banda de 40 ó 50 hombres, algunos de ellos jóvenes guerreros, podía amedrentar una zona escasamente poblada. Durante las dos últimas semanas de mayo, un grupo incursor había matado a 15 personas entre los ranchos y viajeros del distrito de Sahuaripa [Sonora]. A primeros de junio, ya estaban en su ranchería de Guaynopa. Dos semanas después, Juh estaba otra vez asaltando en el distrito de Sahuaripa.

El 21 de junio, un grupo de 25 guerreros, armados con rifles y carabinas, atacaron a seis personas cerca de Guadalupe [municipio de Sahuaripa, Sonora], una población minera a 65 km al sur de Sahuaripa. Mataron a tres hombres, hirieron a dos mujeres, y se llevaron 14 mulas. A la mañana siguiente, unos 30 nednais, aparecieron al nordeste, a unos 40 km de Tarachi [municipio de Sahuaripa​, Sonora], un pueblo agrícola de 500 habitantes. Alrededor de las 09:00 horas, emboscaron unos carros donde iban 30 personas, hiriendo a varios durante dos horas de combate. Para salvar la vida, los sonorenses lo dejaron todo en manos de los apaches. Una semana más tarde, unos 40 guerreros de Juh se ocultaron al nordeste de Sahuraipa, junto a un camino que llevaba a Nácori Chico. Un grupo de 17 personas viajaba de Nácori Chico a Sahuaripa cuando fueron atacados por los apaches, falleciendo dos hombres y una mujer, perdiéndolo todo, ganado y provisiones, que acabaron en la ranchería de Guaynopa.

Poco después, M. Cuen, prefecto de Sahuaripa, se quejó al gobernador de que sus soldados no estaban bien armados y que las armas de los apaches eran de última generación. Cuen se quejó: “Necesitamos ayuda y mejores armas, especialmente rifles de repetición“. Durante los dos meses siguientes, Juh no apareció por Sahuaripa. El 3 de agosto, Cuen informó a sus superiores que “los apaches no han sido vistos en este distrito el mes anterior“. Pero Juh estaba haciendo planes para incursionar en Chihuahua. Los detalles son escasos pero su grupo incursor, en el que pudieron estar Nolgee y Pionsenay, mataron a 20 personas y robaron gran cantidad de ganado en el distrito de Galeana. A mediados de agosto, fueron perseguidos por 100 soldados pero Juh les atacó, matando a 27 y poniendo en fuga al resto.

Entonces los chiricahuas se dividieron. Nolgee y Pionsenay se dirigieron al norte y entraron en Arizona, dirigiéndose a San Carlos. Juh volvió a Guaynopa. A mediados de septiembre, envió grupos incursores al distrito de Moctezuma y Sahuaripa [ámbos en Sonora] para conseguir ganado y suministros para el siguiente invierno. Durante dos meses y medio de no aparecer por Sahuaripa, Cuen tuvo noticias de que los apaches habían atacado y herido a dos hombres cerca del Rancho Chipájora [municipio de Sahuaripa, Sonora], a unos 24 km al norte de Sahuaripa. Inmediatamente, Cuen envió un grupo de 32 soldados al mando del teniente Francisco Quijada con órdenes de combatir a los apaches siempre que fueran menos numerosos que el destacamento. En caso contrario, deberían volver a Sahuaripa para conseguir más refuerzos. Quijada encontró a un superviviente, Manuel Hurtado, quien dijo que había visto solo a seis apaches pero que creía que había más escondidos. Quijada siguió el rastro, en el que había ganado descuartizado, antes de volver a Sahuaripa. Mientras, Cuen dijo al gobernador: “Las incursiones del último junio aterrorizaron a los ciudadanos en este distrito, si el Estado es incapaz de protegerlos, muchos abandonarán el distrito hacia lugares más seguros“.

Una semana más tarde, Cuen hizo otra apelación: “Estos salvajes han invadido este distrito desde todas direcciones“. El 5 de octubre, convocó en Sahuaripa a los jefes políticos y militares del distrito, decidiendo pedir al gobernador, tropas, armas y provisiones. Incluso antes de comenzar la reunión, llegaron informes de incursiones apaches. El 29 de septiembre, habían asaltado un rancho cerca de Tarachi, donde Antonio Cruz y su mujer Dolores sufrieron el ataque de tres apaches. Mientras Dolores se enfrentaba a un apache, otro le disparó en la cabeza. En ese momento, otros vaqueros llegaron al rancho, haciendo huir a los apaches. Antonio envió a dos hombres a un rancho cercano para prevenirles pero los nednais les mataron a los dos. Los informes decían que la bala parecía que no había afectado al cerebro de Dolores, esperando que sobreviviera.

Más tarde, apareció el cadáver de un tercer hombre, Antonio Coronado. Dos días después, quizás el mismo grupo de apaches, asaltaron a un grupo de 11 viajeros a unos 55 km al sur de Sahuaripa, matando a uno e hiriendo gravemente a otros dos. Solo en el distrito de Sahuaripa, entre octubre de 1876 y octubre de 1877, la banda de Juh había matado a 39 hombres y herido a 21, representando el 63% de todos los muertos a manos de los apaches en Sonora durante ese período.

Las apelaciones de Cuen al gobernador tuvieron efecto ya que éste envió a Jesús García Morales, un veterano comandante en los enfrentamientos contra Cochise. Durante ese tiempo, Morales había decidido realizar una campaña pero, según Francisco Serna, vicegobernador de Sonora, iba encaminada contra apaches que habían entrado en Sonora desde la Reserva de San Carlos. Esta declaración era una creencia común entre los políticos de Sonora. Después de 1870, siempre culparon de sus problemas con los apaches a los Estados Unidos incluso cuando era innegable que los autores de esas depredaciones vivían en Sonora. De hecho, tras el cierre de las reservas Chiricahua y Ojo Caliente en 1876 y 1877, los apaches no usaron San Carlos como base para incursionar en México aunque los funcionarios del nordeste de Sonora no pensaban lo mismo.

El 22 de octubre, una pequeña patrulla mexicana encontró una ranchería apache abandonada, unos tres días antes, al nordeste de Nácori Chico, sin duda de Juh. El 23 de octubre, otra patrulla de 45 soldados salió de Bavispe con destino a Guaynopa. De camino encontró el rastro de bastantes apaches yendo hacia el norte. Las huellas se habían dividido, convergiendo cerca de la Sierra de Carcay [municipio de Janos, Chihuahua]. Al norte de Guaynopa, el capitán Adrián Maldonado, que había combatido a Cochise en 1870 en las Dragoon Mountains [Cochise County, Arizona], también encontró el rastro de unos 200 apaches llevando ganado hacia la Sierra de Carcay. Parecía que la mayoría de los hostiles chiricahuas, entre 250 y 300 nednais, bedonkohes y nednais de Juh, Nolgee y Pionsenay se habían reunido para abrir negociaciones en Janos, a unos 40 km de la Sierra de Carcay.

Nolgee y Pionsenay hicieron su primer contacto en Janos en octubre, donde la población los conocía bien. De hecho, Pionsenay había hecho de emisario de paz de Cochise en 1872. El gobernador de Chihuahua, Ángel Trías [hijo del también gobernador del mismo nombre], nombró a Ramón Luján comisionado de paz, dándole libertad para hacer la guerra o la paz, si ésta era posible.

Mientras tanto, el 10 de noviembre, un gran número de chiricahuas se habían trasladado de la Sierra de Carcay a un cañón cercano a Casa de Janos, un rancho abandonado a 29 km de Janos. A la mañana siguiente, la mayoría de los hombres fueron a Janos con el ganado y otros bienes capturados en Sonora para comerciar. Lo que ocurrió no está muy claro. Aparentemente, Luján no había llegado. Después de una conferencia con los funcionarios locales, los chiricahuas suspendieron las conversaciones y se dirigieron a su campamento. Cuando estaban llegando, vieron a un destacamento de Sonora a punto de atacar su campamento. Eran 40 hombres de Bavispe al mando de José Vázquez, que habían seguido el rastro de 40 apaches llevando unas 100 reses hasta la boca del cañón. A una distancia de unos 730 metros, Vázquez podía ver las wickiups y los caballos pastando en las cercanías. Cuando estaba a punto de atacar, un centinela los vio y dio la alarma. Los apaches huyeron a las colinas cercanas. Antes de que Vázquez pudiese ocupar el campamento, vio una nube de polvo y jinetes viniendo del este. Creyendo que eran soldados de Janos, retrasó su asalto, cogió un hombre y fue a su encuentro. Los que venían eran unos 50 ó 60 chiricahuas con Juh, Nolgee y Pionsenay al frente, quienes dispararon a Vázquez y a su compañero, los cuales cabalgaron hacia sus hombres. Antes de llegar, una bala hizo trizas las riendas de Vázquez, obligándole a desmontar. Sus hombres se le unieron entablándose un tiroteo en el que hubo pocas bajas, acabando con los chiricahuas en las colinas.

Los chiricahuas estaban preocupados por sus mujeres y niños. Habían flanqueado a los soronenses, reunido sus familiares, posesiones y caballos, dirigiéndose al nordeste hacia la Sierra de las Espuelas. Poco después, los hombres de Vázquez encontraron el cuerpo de un chiricahua caído en combate. A pesar de no conocer exactamente la identidad del cuerpo, intuyeron que era Pionsenay, cortándole la cabellera. Más tarde, los chiricahuas admitieron haber perdido dos hombres, uno de ellos Pionsenay.

Juh, Nolgee y Broaches, el sucesor de Pionsenay, llevaron a su gente a la Sierra de las Espuelas, llamada por los apaches Dzilnde-z, que significa “Alta Montaña”. Los jefes decidieron descubrir cómo les iba a sus parientes en San Carlos por lo que fueron a Arizona. A primeros de diciembre, el agente de San Carlos, Henry Lyman Hart envió a dos emisarios [posiblemente Nahilzay y Gordo, éste pariente de Juh] para contactar con los hostiles. En Ash Springs [en la parte superior del San Simon Valley, Cochise County, Arizona] encontraron un grupo de 35 chiricahuas [ocho chokonen y 27 nednais] liderados por Juh, Nolgee y Broaches. Dijeron que estaban preocupados por las patrullas mexicanas y que estarían de acuerdo en rendirse si Hart se reunía con ellos allí mismo. La presencia de Juh, elevó inicialmente las expectativas de Hart, quien a pesar de no haberse reunido nunca con el jefe nednai, sabía que era el principal líder de los chiricahuas que estaban fuera de San Carlos. Hart estuvo de acuerdo en reunirse con Juh pero formó un grupo de 17 policías al mando de Daniel H. Ming, un ranchero y viejo hombre de la frontera a quien empleó como jefe de policía, y contrató a Martin Sweeney [antiguo ayudante de Clum] como guía. El grupo salió de San Carlos el 10 de diciembre y llegó a Pueblo Viejo, cerca de Safford [Graham County, Arizona], dos días después.

Por entonces, Juh y Nolgee habían cambiado de opinión y se habían ido. Cuando Hart llegó a Ash Springs, solo encontró a Broaches y a siete chokonen dispuestos a rendirse, a los que arrestó. El 10 de diciembre, Juh y Nolgee habían capturado una caravana de carretas con suministros que había salido de Fort Bayard [Grant County, New Mexico] con destino a Globe [Gila County, Arizona]. Mientras saqueaban las carretas, que llevaban ropa, harina y licor, Nolgee mató a un muchacho mexicano porque no paraba de gritar, dejando ir a los demás. Luego su banda se dividió. Unos buscaron caballos por los ranchos cercanos al río Gila; mientras otros fueron al sur donde mataron a un correo cerca del Steins Peak.

Al enterarse de ello cuando volvió a Pueblo Viejo, Hart telegrafió al general Kautz en Prescott [Yavapai County, Arizona] sugiriendo que enviase un destacamento para interceptarlos antes de que cruzasen a México. El agente ya había ordenado a Sweeney y a Dan Ming que fuesen con sus 16 policías apaches a perseguirles. Siguieron el rastro hacia el sur, llegando a Fort Bowie el 13 de diciembre. Con ellos iba un chiricahua, identificado solo como “hermano de Juh“, quien accedió a ir de guía. Para entonces, Kautz había ordendo que dos destacamentos de Fort Grant y Fort Thomas [los dos en el Graham County, Arizona] se uniesen al grupo de Sweeney, pero no tuvieron éxito por lo que regresaron a mediados de enero.

Pero el 27 de noviembre, un destacamento de 20 soldados del 6º de Caballería, dirigido por el teniente John Anthony Rucker, había salido de Fort Bowie [Cochise County, Arizona] con suministros para 40 días. Con Rucker iba una compañía de exploradores apaches y el teniente Timothy A. Touey destinado en Fort Grant. Fueron hacia el sur, hacia San Bernardino, cruzó la frontera y entró en Sonora. En el cañón de los Alisos, se encontraron con tropas mexicanas de Fronteras al mando del coronel Ángel Elías, quien dijo a Rucker que habían seguido un rastro fresco de chiricahuas al norte, a lo largo del lado este de las Guadalupe Mountains [Hidalgo County, New Mexico]. Rucker invitó a Elías a unirse a su destacamento pero éste se negó diciendo que no tenía órdenes de cruzar la frontera, ignorando la presencia de soldados estadounidenses en Sonora.

Volviendo al norte, hacia New Mexico, los exploradores apaches de Rucker encontraron el rastro de Juh, por donde había pasado hacía cinco o seis días. Una semana más tarde, ceca de Ralston Flats, pocos kilómetros al sur del actual Lordsburg [Hidalgo County, New Mexico], los exploradores apaches encontraron a tres chiricahuas preparando la cena y secando su botín, extendido cerca del pozo de agua. Los exploradores apaches inmediatamente les atacaron, matando a uno e hiriendo a otro. Los dos chiricahuas huyeron hacia el sur mientras los exploradores reunían dos mulas, un caballo, sillas de montar, y mercancías de las carretas saqueadas el 10 de diciembre. Rucker se enfadó porque sus exploradores apaches se habían preocupado más del botín que de seguir a los dos chiricahuas [uno de ellos herido].

Los exploradores apaches encontraron fácilmente el rastro que iba a las Animas Mountains y al San Luis Pass [Hidalgo County, New Mexico]. Al sur estaba México pero eso no disaudió a Rucker. Se dirigió al sur, hacia la Sierra de las Espuelas [a unos 18 km al sur de la frontera en Sonora] donde, la tarde del 17 de diciembre, los exploradores apaches encontraron el campamento nednai. Después de deja un grupo para proteger sus suministros, Rucker, unos cuantos soldados, el jefe de exploradores Jack Dunn, y 25 exploradores apaches armados con rifles Springfield y 50 cartuchos, caminaron toda la noche por un áspero terreno. Al amanecer del 18 de diciembre, estaban en posición rodeando la ranchería.

Cuando el campamento comenzaba a despertarse, los hombres de Rucker dispararon contra las 39 wickiups que albergaban unas 150 personas. Los chiricahuas salieron corriendo de sus wickiups con las armas en la mano buscando cubiertas., repeliendo el ataque para evacuar a sus mujeres y niños, quienes se acurrucaban entre las rocas, escapando a través de barrancos y cañones. Cuando Rucker ocupó la ranchería, encontró 15 cuerpos y capturó a una muchacha que se había quedado atrás en la confusión, además de 60 caballos y mulas, 50 sillas de montar, comida, ropa y otros objetos. Los exploradores apaches de Rucker, que se quedaban con las monturas y el botín, habían infringido una fuerte derrota a Juh.

Después del ataque de Rucker, los nednais se reunieron en un punto de encuentro previamente acordado antes de dirigirse a la Sierra Madre. Juh quería llevar a las mujeres y niños a un lugar seguro y qué mejor lugar que Guaynopa. Una patrulla de Bavispe siguió dos rastros de nednais desde la Sierra de las Espuelas hasta la Sierra de Teras [municipio de Bavispe, Sonora], uno de 35 personas y otro mucho más grande. Elías envió una segunda patrulla hacia la Sierra de Carcay [municipio de Janos, Chihuahua] para ver si Juh había ido allí a intentar abrir negociaciones en Janos. No encontrando restos frescos, el teniente Jesús Escalante estaba seguro de que los nednais regresaban a Guaynopa. El coronel Ángel Elías informó al gobernador que debería enviar a un grupo de 70 hombres para explorar Guaynopa. Y en caso de que Juh se dirigiese hacia la  frontera, Elías decidió estacionar tropas cerca de Carretas [municipio de Bavispe, Sonora] y Ojitos [San Pedro de Ojitos ?] para emboscarles).

1878

* El 15 de enero, los guerreros de Juh asaltan una caravana de mercancías cerca de Oputo ([municipio de Huásabas, Sonora]. Para reemplazar los suministros que el ataque de Rucker había ocasionado, Juh envió a sus guerreros a realizar incursiones. Su primera acción fue en Oputo donde mataron a un hombre e hirieron a otros dos, sin conseguir apropiarse de las mercancías ya que la caravana consiguió llegar a Bacadéhuachi [municipio de Granados, Sonora]. Una semana más tarde, mataron a un hombre e hirieron al hijo del coronel Cayetano Sánchez cerca de Moctezuma.

El 1 de febrero, dos partidas de nednais atacaron el mismo día, en dos lugares separados por unos 95 km. Al sureste de Tepache, atacaron un convoy de carros con 15 personas que iba con suministros de Huásabas a Batuc [municipio de San Pedro de la Cueva, Sonora]. En el ataque mataron a Julián Peralta, capturaron tres mulas, y quemaron los carros después de vaciar su contenido. Los compañeros de Peralta lo vieron todo sin poder hacer nada protegidos tras las rocas.

El mismo día, asaltaron el aislado rancho Teópare, a unos 48 km al suroeste de Guaynopa [municipio de Madera, Chihuahua]. Localizado en el lugar de una vieja misión española, el rancho se encontraba en una meseta con vistas a la orilla occidental del río Teópare, un afluente del río Aros. Los nednais quemaron el rancho, mataron a José Torres y a dos vaqueros.

En marzo, dos grupos de nednais salieron de Guaynopa. El primero, después de establecer un campamento base a unos 40 km al noreste de Tepache, cruzó el río Moctezuma y se dirigió al suroeste, hacia Ures. Zebina Nathaniel Streeter [también conocido como el “Apache Blanco”] pudo haber participado ya que varios testigos vieron a un estadounidense con los apaches durante su incursión. A mediados de marzo, asaltaron dos ranchos cerca de Ures, llevándose dos muchachos [de unos cinco y siete años aproximadamente]. Esperando que fuesen a rescatarlos para esperarles emboscados, los capturaron a pocos metros del rancho. Al no ir nadie en su ayuda, simplemente los mataron. El siguiente asalto lo hicieron en la Hacienda Tierras Negras, donde mataron a un hombre.

A finales de marzo, sorprendieron a dos vaqueros en un rancho cerca de Mazacahui [municipio de Baviácora, Sonora], a 32 km al nordeste de Ures. A unos 400 metros de distancia, otro vaquero, Jesús Delgado, que se había refugiado entre la hierba, veía impotente cómo los apaches mataban a sus dos compañeros. De repente, un apache vio una vaca cerca de donde estaba Delgado, cabalgando derecho hacia él. Cuando el apache blandió una lanza acercándose a la vaca, Delgado le disparó pero falló. Los chiricahuas, sorprendidos, cargaron contra Delgado, cuyo segundo disparo impactó en el vientre de uno de ellos, cayendo de su caballo. Delgado corrió hacia el rancho, volviendo a final del día con varios más, encontrando inexplicablemente el cuerpo del apache. Delgado le arrancó la cabellera llevándola a Ures, donde el gobernador le recompensó con 50 pesos.

Mientras, en las últimas dos semanas de marzo, el segundo grupo de incursores chiricahuas mató a 12 personas, la mayoría en Oputo [508 habitantes] y Nácori Chico [276 habitantes], en el distrito de Moctezuma).

* En enero, el teniente del ejército norteamericano John R. Bullis declara ante el comité para asuntos militares de la Cámara de Diputados que en noviembre del año pasado, él y sus exploradores seminolas cruzaron el río Bravo para seguir la pista a una partida de apaches mescaleros que había atacado un poblado en Texas. (En diciembre, un destacamento de caballería norteamericano al mando del capitán Young y el teniente Bullis habían entrado a territorio mexicano, con el objetivo de destruir una ranchería de apaches mescaleros. Después de seis días de búsqueda, sorprendieron y atacaron al grupo en su ranchería de la Sierra del Carmen [Coahuila]. Mataron a dos e hirieron a tres, destruyendo su campamento y capturando unos 30 animales entre caballos y mulas. Bullis declaró que estos apaches mescaleros eran del grupo de Alsate. Dijo de él: “Tiene aproximadamente 60 años y tiene fama de ser el indio más astuto en la frontera de Texas con México“.

Su banda cruzaba alternativamente la frontera de México con los Estados Unidos recorriendo las sierras Del Carmen y Santa Rosa [Coahuila]; Chisos Mountains [Big Bend National Park, Brewster County, Texas] y Davis Mountains [Jeff Davis County, Texas]; y la sierra Álamos [Chihuahua] robando bienes y ganado en un lado de la frontera para venderlo después en el otro lado. Por eso le perseguían los militares mexicanos y norteamericanos).

* El 14 de febrero, el ciudadano de Fort Davis (Jeff Davis County, Texas), James Marr, se queja al Secretario del Interior, Carl Christian Schurz por las depredaciones de los apaches mescaleros. (Marr dijo: “Con las raciones del gobierno en sus panzas, con las mantas del gobierno en sus espaldas, y las armas y municiones del gobierno en sus manos, han matado a numerosos colonos y robado gran cantidad de ganado, vacuno y ovino, en las Guadalupe Mountains“. [sureste de New Mexico y oeste de Texas]. Los colonos que vivían en un radio de 320 km de la reserva, tenían la sensación de vivir en una especie de “reinado del terror”, aunquelos apaches mescaleros se cuidaron de no actuar cerca de la Agencia. Finalmente, Marr señaló que los apaches mescaleros “estaban inmunes al castigo, al trabajo, a la responsabilidad, o ante problemas de cualquier tipo“. Todo lo que un apache mescalero tenía que hacer era “coger sus raciones y jactarse de sus crímenes)“.

* El 7 de marzo, el general Sherman cesa al general Kautz como comandante del Departamento de Arizona y lo reemplaza por el general Orlando Bolivar Willcox. (Inmediatamente, Willcox hizo dos cosas. Primero estableció Camp Supply en la parte baja de las Chiricahua Mountains [Cochise County, Arizona], desde donde las compañías de exploradores apaches de Rucker y Henely podrían patrullar la frontera; y segundo, escribió al gobernador de Sonor, Vicente Mariscal, usando como enlace al comerciante de Tucson, Esteban Ochoa. Mariscal respondió con la promesa de tenerle informado sobre las actividades apaches en Sonora.

El 27 de abril, Willcox se lamentó ante Ochoa, quien llevó la carta a Mariscal que “los apaches son como piratas y solo lamento que, al expulsarlos de nuestro suelo mientras están aquí, no podamos perseguirlos al otro lado de la frontera para capturarlos o matarlos… y librar a ambas naciones de esos bandidos y asesinos“.

Poco antes, a mediados de abril, dos grupos chiricahuas incursionaron por los distritos de Ures y Sahuaripa [Sonora]. El 15 de abril, uno de ellos asaltó un rancho cerca de Mátape [municipio de Villa Pesqueira, Sonora], matando a dos hombres e hiriendo a una mujer, la cual declaró que vio a un estadounidense dirigiéndoles [sin duda Streeter]. Pocos días después atacaron un rancho al norte de Ures, llevándose varias cabezas de ganado. Soldados de la Guardia Nacional siguieron el rastro que les llevó hasta el río Sonora pero no pudieron alcanzarlos.

Mientras tanto, el 21 de abril, un considerable número de apaches atacaron una reata de mulas, cerca de Tacupeto [municipio de Arivechi, Sonora], a 27 km al sur de Sahuaripa, apropiándose de la mayoría de las mulas y sus provisiones. Seis sías más tarde, esta misma banda robó unas 40 ó 50 mulas de un rancho, entre Tacupeto y Tarachi [municipio de Sahuaripa​, Sonora].

Desde el invierno, los militares de Sonora no habían estado ociosos. Un destacamento enviado por el general García Morales, había explorado el territorio entre Bavispe [Sonora] y Janos [Chihuahua], incluyendo Carretas, Casa de Janos y la Sierra de Carcay, encontrando, el último noviembre, nada más que un caballo abandonado por los apaches. García llegó a la conclusión de que las incursiones venían de mucho más al sur, del interior de la Sierra Madre.

Mientras, el 20 de abril, la Guardia Nacional sorprendió un campamento de siete wickiups, a 40 km al nordeste de Tepache. Era un campamento temporal donde los incursores llevaban el ganado y el botín, y donde descansaban antes de llevárselos a otro lugar. Mataron a una mujer y capturaron a un niño de unos cuatro años y algo de ganado. 

Comprobando que los apaches estaban en el interior de Sonora, y ante el anuncio de las autoridades de Nácori Chico de que la población había anunciado irse de allí, ante el abandono en el que se encontraban, el general García Morales envió a su oficial más capaz, el coronel Ángel Elías, el cual llegó con 34 dragones, consiguiendo posponer la marcha de la gente.

Por ese tiempo, Ismael S. Quiroga firmaba un artículo en el “Boletín Oficial” de Sonora titulado “La Guerra Apache”, en el que no sólo evaluaba la situación sino que incluía varias recomendaciones para resolver el problema. “Los apaches, como en el siglo anterior, eran un obstáculo al progreso, especialmente en aquellas poblaciones que estaban cerca de las montañas de la Sierra Madre, donde probablemente están sus rancherías“. Esta era una reveladora declaración. Por primera vez desde el establecimiento de la Reserva Chiricahua en octubre de 1872, las autoridades de Sonora reconocían que el enemigo apache vivía en Sonora, mucho más lejos que los que vivían en los Estados Unidos. Por lo tanto, el periódico recomendaba dos importantes cambios. Primero, reubicar los presidios fronterizos de Santa Cruz y Fronteras, que habían servido para defenderse de los apaches que llegaban de Arizona, e instalarlos en Sahuaripa y Carretas; y segundo, permitir a las tropas del nordeste de Sonora que colaborasen con las fuerzas estadounidenses estacionadas en el Guadalupe Canyon [situado en el vértice donde se juntan los estados de Arizona, New Mexico y Sonora] y San Bernardino [Cochise County, Arizona].

Mientras los chiricahuas seguían actuando. El 22 de mayo, un numeroso grupo [unos 30 ó 40] atacaron a dos hombres que cuidaban 200 reses cerca de Mulatos [municipio de Sahuaripa, Sonora]. Se llevaron el ganado después de matar a Antonio Arenas y herir a Jesús Monge.

Dos semanas más tarde, el 5 de junio, seis apaches emboscaron a Rafael Corona cerca de Bacanora [municipio de Bacanora, Sonora], a 16 kmal sureste de Sahuaripa. Tras matarle, se fueron a las colinas cercanas a la localidad.

A mitad de junio, otro grupo chiricahua estaba cerca de Nácori Chico, probablemente sin saber que el coronel Elías estaba allí con sus soldados. Elías les persiguió con 46 hombres, siguiendo sus huellas hacia el sur durante 40 km antes de girar al este. Elías cruzó el río Aros, continuando hacia el este, hacia Guaynopa, donde el 20 de junio encontró un rastro de unos 80 apaches con sus familias. Estando con pocas provisiones, volvió a Nácori Chico prometiendo volver a Guaynopa. Era Juh que se iba de Guaynopa, pensando regresar en el otoño. Durante ese año, había perdido 17 personas en el distrito de Sahuaripa, por lo que iba al encuentro de Nolgee, con quien se reuniría en julio en las montañas al oeste de Janos.

Mientras tanto en San Carlos, los apaches chiricachuas, principalmente chokonen, habían excavado 19 km de nuevas zanjas plantando cultivos y cuidando ganado. En abril, el Inspector de Asuntos Indios, Edwin Charles Watkins, había visitado San Carlos, quedando impresionado por los trabajos de los chiricahuas: “Llegué a donde una banda de indios chiricahuas estaba abriendo una gran zanja desde el río Gila para regar. Hombres, mujeres y niños estaban trabajando. Muchos de ellos cargaban con sus manos los cestos de tierra. Vi tres palas entre todo el grupo que al menos eran 100… Yo hablé con ellos. Ellos hablaron de la piedra que el general Howard puso en el suelo cuando hicieron la paz y cómo ellos le dijeron que mientras la piedra exista la paz persistirá. Ellos hablan bien de su nuevo agente y piden más herramientas agrícolas“. Pero el agente Hart no autorizaba la compra. Willcox, saltándose la burocracia, ordenó darles algunas herramientas del ejército.

Llegaron a la reserva muchos mineros, empleados corruptos y faltaban suministros. El general Willcox abogó por expulsar a los intrusos que se estaban apropiando de los recursos hasta 9 km dentro de los límites de la reserva. Los apaches protestaron afirmando que las normas de la reserva no deberían obligarles a ellos más que a los blancos.

Numerosas irregularidades tenían lugar con los suministros de harina y carne durante el año fiscal 1877-1878. Las raciones se reducían de forma considerable. Hart había puesto la norma de no dar raciones a una familia si todos sus miembros no estaban presentes. En la tercera semana de julio, Hart avisó al gobernador John P. Hoyt, al general Willcox y al Comisionado de Asuntos Indios,Ezra Ayres Hayt, de que necesitaba más suministros, pidiendo autorización para comprar más alimentos. Willcox otra vez se adelantó, proporcionando 6350 kgs de harina al agente.

En la primavera, una epidemia de malaria se cebó con los chokonen de Naiche, falleciendo de 50 a 60 personas. La ciencia no había descubierto aún la relación entre los mosquitos y la malaria, que atacaba a los apaches que vivían en las marismas del río Gila, infestadas de larvas de mosquitos, provocándoles fiebre, escalofríos, dolor de cabeza y vómitos. Sin tratamiento, las personas afectadas morían al cabo de pocas semanas. Asa Daklugie, que  tenía parientes y amigos en San Carlos, contaría a la escritora Eve Ball: “Por primera vez en la memoria de cualquiera de mi gente en San Carlos, los apaches experimentaron la enfermedad del temblor. Nuestos hombres medicina conocían hierbas que podían reducir la temperatura del cuerpo pero no eran nada efectivas contra los extraños y agotadores ataques  que causaban que las personas sufrieran calor y frío alternativamente. A veces ocurrían ataques que causaban que las personas con altas temperaturas sintieran frío y temblaran incontrolablemente mientras estaban cubiertas con mantas. Y su enfermedad a veces duraba semanas a menos que el paciente muriera“.

En una carta fechada en octubre de 1878, el agente de San Carlos, Henry Lyman Hart, contó como abordó el problema. Concedió permiso a unos 400 ó 600 apaches [chiricahuas y White Moutain] a ir a las montañas a cazar y a recolectar frutos silvestres para de paso, protegerse de la enfermedad. Este traslado les recordó su pasada independencia. La mayoría se fue a las Santa Teresa Mountains [Graham County, Arizona]. Desde esta aislada zona, con poca vigilancia por el subagente de la reserva, se veían libres para realizar sus antiguas costumbres. Cuando consiguieron maíz, a través de comerciantes o provenientes de sus raciones, empezaron a hacer tiswin [Clum había eliminado esta práctica durante su etapa, utilizando a la policía apache para buscar y destruir las destilerías de tiswin, arrestar a los autores, y encarcelarlos]. A finales del verano, Eskiminzin admitió al antiguo agente  Clum que esta práctica se había vuelto a extender: “Ahora el tiswin se hace y se bebe libremente y la embriaguez prevalece entre los indios“. Hart, rechazando la afimación de Clum, dijo que Eskiminzin negó haber dicho eso a Clum. Según Hart “no está permitido hacer o beber tiswin“. Por supuesto, Hart no mencionó el papel que el tiswin había jugado en la huida de Gerónimo el 1 de agosto de 1878. Jason Betzinez, quien no estaba allí [estaba en Ojo Caliente con Victorio y Loco], contaría lo que oyó. Combinando su relato con un informe escrito cinco días más tarde por George Smerdon, el agente en funciones en ausencia de Hart, se ha podido reconstruir los sucesos ocurridos en la noche del 1 de agosto.

Lo que ocurrió durante la noche del 1 de agosto fue más o menos así. El campamento de Gerónimo estaba en Black Rock, en las Santa Teresa Mountains. Smerdon simplemente escribió: “Un indio estando bebido se suicidó“. Betzinez fue más específico: “Mientras estaban bebiendo licor, Gerónimo comenzó a regañar a su sobrino sin ninguna razón aparente. Esto perturbó a su sobrino tanto que se suicidó“. Gerónimo y algunos de sus seguidores se embriagaron con tiswin. Con la mayor parte del grupo borracho, Gerónimo comenzó a reprender a su sobrino [de nombre desconocido]. De alguna manera, el joven ofendió a Gerónimo, probablemente una observación o comportamiento inducido por el tiswin. Humillado por la regañina de Gerónimo, el sobrino se suicidó. Aunque raro, el suicidio existía entre los apaches pero por razones más importantes que la ofensa. [La escritora Angie Debo pensó que el sobrino era hijo de Nahdoste, hermana de Gerónimo, y de Nana pero él y su familia estaba entonces en Ojo Caliente con la mayoría de los chihennes. Quizás ese error fue producto de una afirmación de Betzinez diciendo que Nana y su familia estaban entonces en San Carlos, cuando no era así. Betzinez se confundió de fecha con la huida de San Carlos en septiembre de 1881].

Arrepentido [según Betzinez]; o sabiendo que no podía ocultar que había estado haciendo tiswin y por lo tanto encarcelado [según Smerdon], Gerónimo, empaquetó sus cosas y huyó, el 2 de agosto, hacia el este con sus tres esposas [Chee-hash-kish y She-gha entre ellas] y dos niños. Ningún hombre fue con él.  Varios chiricahuas dijeron a Smerdon que Gerónimo volvería cuando el asunto se olvidara. No lo hizo. Él y su familia siguieron adelante, hacia el sur a través de las Peloncillo Mountains [Hidalgo County, New Mexico] y hacia Chihuahua. Cerca de Janos, una vez más, se unió a su viejo amigo Juh, al que no veía desde al menos 18 meses, informándole de la situación en San Carlos, en especial, la epidemia de malaria. Como en el pasado, cuando una amenaza real o imaginaria tomaba forma en la mente de Gerónimo, reaccionaba de la misma manera, huir a México. Había roto su promesa al agente Hart de quedarse con Naiche en San Carlos. No hizo más promesas, y esta huida no sería la última).

* El 24 de mayo, los jefes apaches mescaleros Caballero, Estrella, GorgonioNautzili y San Juan se reúnen en la Agencia Mescalero con el coronel Nathan A. M. Dudley, comandante de Fort Stanton ([Lincoln County, New Mexico]. Dudley quería investigar las depredaciones cometidas por indios [?] que, durante los dos últimos dos años, habían matado a 50 personas y robado 1.000 animales en un radio de 160 km de Fort Davis [Jeff Davis County, Texas]. Todos los jefes proclamaron su inocencia, y Frederick C. Godfroy, el agente de la Agencia, y sus empleados los apoyaron. Dudley tenía dudas de la inocencia de Estrella pero finalmente decidió que las depredaciones habían sido cometidas por la banda conocida como los “Cut-offs” o “Dog Indians”. Esta banda, estaba formada por 40 ó 50 guerreros apaches mescaleros y de otras tribus que nunca habían estado en la Agencia Mescalero. Acampaban en el Almo Canyon [Otero County, New Mexico], viviendo de la caza y cocinando mescal, pero siempre se escondían a las Guadalupe Mountains [sureste de New Mexico y oeste de Texas] a la primera señal de peligro. El 24 de julio, el capitán L. H. Carpenter, del 10º de Caballería, dijo que los culpables podían ser tanto los apaches mescaleros de la reserva como los “Dog Indians”; y que Lee Gaylord había estado en El Paso [El Paso County, Texas] y había visto a unos 100 apaches de la Reserva Mescalero intercambiando caballos y mulas por rifles y municiones. Algunos de lo animales llevaban la marca de la “Old Ficklin Cross”. 

Cuando Gaylord llegó a la localidad hizo un comentario sobre los indios, sin saber que eran apaches mescaleros. Dos de ellos, ofendidos lo atacaron pero él les golpeó con un bastón. Los apaches mescaleros estaban armados con los últimos modelos de los rifles Winchester, Sharps y Spencer. El coronel Benjamin H. Grierson, comandante del Distrito del Pecos, dijo que el informe de Carpenter era exagerado. No había tantos indios en El Paso como él decía, y no todos eran de la Reserva Mescalero. Sin embargo, Gaylord juró que los señores Russell, Daly, y Kellys, ciudadanos que vivían en los alrededores, apoyaban sus acusaciones.

Sea como fuere, el ejército estadounidense ya estaba actuando contra los apaches mescaleros. El 10 de julio había salido de Fort Stanton, un destacamento al mando del capitán Henry Carroll, del 9º de Caballería, en el que iba un grupo de exploradores navajos al mando del teniente Harry Wright.  En agosto, el capitán Carroll tuvo en el Dog Canyon [o Cañón del Perro, situado en las Sacramento Mountains, Otero County, New Mexico] una escaramuza con un grupo de apaches mescaleros.

Fue durante una sofocante tarde de agosto, cuando Carroll detuvo su pequeño destacamento a la entrada del Dog Canyon. Sus hombres se tambaleaban cansados en sus caballos; sus sudorosos uniformes estaban cubiertos de polvo por el largo viaje a través del Tularosa Basin. Varios soldados sufrían de insolación y todos estaban sedientos. Antes, habían bebido lo que les quedaba de agua, un trago por hombre. Se volvió sobre su silla de montar y miró hacia atrás, al desierto que sus hombres acababan de cruzar. El ardiente calor de las White Sands parecía flotar en el horizonte. En algún lugar del desierto, Carroll sabía que la recua de mulas con los suministros seguía sus huellas pero también sabía que no llegarían antes del anochecer. Volvió su atención al cañón que tenía delante. El rastro de los apaches mescaleros conducía sin duda hasta sus estrechas paredes. Con el brazo, el capitán ordenó a sus hombres avanzar y la agotada columna lo hizo con paso cansino.   

En el cañón, no había un soplo de aire. Las paredes se elevaban hasta sofocar la brisa que llegaba desde el exterior. Carroll escribiría más tarde que era como montar a caballo sobre un horno, que nunca antes había sentido un calor tan intenso. Una vez dentro, el paso se estrechaba. Grandes paredes de color ocre se elevaban sobre el sendero y los soldados miraban con temor una caída de varios cientos de metros a la izquierda de las pezuñas de sus caballos. Una creciente sensación de inquietud recorrió las filas. El sendero era ahora tan estrecho que los hombres tenían que ir uno tras otro. Aunque el rastro de los apaches mescaleros iba claramente hacia adelante, nada se movía u oía que rompiera la quietud. Carroll vaciló brevemente, prestó atención y avanzó.

De repente, hubo un estallido de disparos. Simultáneamente, desde las alturas llegó un estruendo parecido a un trueno cuando un alud de piedras cayó de los acantilados sobre la línea de jinetes. El pánico se apoderó de hombres y animales; los soldados tiraron frenéticamente de las riendas y sus aterrorizadas monturas retrocedieron. Una segunda tanda de disparos resonó en los acantilados. El destacamento disparó a ciegas al atacante que no podía ver. Desesperadamente, hicieron el camino de regreso hasta salir de la garganta, consiguiendo sobrevivir a la emboscada.

El periódico “Mesilla Independent” del 17 de agosto, dijo que el teniente Wright llegó “con una muchacha apache que había escapado hace un año de su campamento en las Florida Mountains, trayendo también a una niña de unos tres años de edad“. Aunque nunca se demostró que los apaches mescaleros de la reserva eran responsables de todas las depredaciones, sí que eran responsables de algunas.

Antes, el 2 de julio, Frank Warner Angel [un abogado de New York que había sido nombrado Agente Especial de los Departamentos de Justicia e Interior] llegó a la Reserva Mescalero para investigar la actuación de Godfroy y el funcionamiento interno de la Agencia. Ese día contó 373 apaches, una cantidad muy baja. Él mismo vio una banda acampada cerca de la Agencia que se negó a ir para ser contada. Además, los jefes presentes declararon que 448 apaches mescaleros estaban cazando o recolectando, y que otros 438 vivían en las Guadalupe Mountains y en el Dog Canyon. En total serían 1.259 apaches mescaleros. Godfroy dijo que muchos estaban asustados por los acontecimientos de la “Guerra del Condado de Lincoln”. El informe de Angel hizo que el 2 de agosto, el presidente estadounidense Rutherford B. Hayes dijera que Godfroy estaba suspendido del cargo de agente de los apaches mescaleros en New Mexico…“. Poco antes de que Godfroy recibiera la notificación de su cese, el capitán Carroll había sido enviado a las Guadalupe Mountains para buscar a los apaches mescaleros que presumiblemente vivían en esa sierra, buscándolos minuciosamente pero no pudo encontrar ni a uno sólo. El 24 y el 25 de julio, el capitán Stevens T. Norvell, del 10º de Caballería, escribió desde Bull Springs, en las Guadalupe Mountains [Hidalgo County, New Mexico], declarando que “la mayoría de los apaches mescaleros ausentes sólo existían sobre el papel“. Había estado buscando a 400 de ellos, no encontrando a ninguno por lo que “no podían haber estado en las cercanías sin ser descubiertos“. Mientras llegaba su sustituto, Godfroy siguió actuando como agente).

* En julio, Juh, que había venido de Guaynopa (municipio de Madera, Chihuahua), se reúne con Nolgee en las montañas al oeste de Janos. (A primeros de agosto, enviaron emisarios a Janos para pedir una tregua con Chihuahua aunque, probablemente, buscaban intercambiar el ganado y demás productos robados en Sonora. También esperaban retrasar las posibles campañas que se hiciesen contra ellos desde Chihuahua mientras reunían semillas, nueces, frutas y bayas. Acamparon cerca de la Sierra de Carcay y en Casa de Janos [municipio de Nuevo Casas Grandes, Chihuahua]. Sea como fuera, el comandante de Janos creyó en la sinceridad de los emisarios, recomendando a Ángel Trías, gobernador de Chihuahua, que hiciese un tratado. Los emisarios de Juh dijeron que éste buscaba hacer la paz con Sonora y Chihuahua, e incluso planteó la posibilidad de unirse a los mexicanos en caso de guerra con los estadounidenses. Aparentemente los nednais solo buscaban que los dejaran en paz “para vivir en el país donde habían nacido“. Por supuesto, no dijeron nada de no incursionar en los Estados Unidos. Trías haría una contrapropuesta inaceptable para Juh.

El 1 de septiembre, fuerzas federales mexicanas llegaron a Janos para reunirse con Juh, quien iba acompañado de Gerónimo y Nolgee. También estaban Nat-cul-baye y Jelikine [éste último era un mexicano capturado de niño por los Cibecue Apaches, casado con una chiricahua. Los mexicanos le llamaban Chino por su pelo ondulado]. Durante la reunión, las autoridades de Chihuahua plantearon condiciones muy duras a Juh. Sólo habría paz si los nednais aceptaban ubicarse en Ojinaga, a unos 400 km al sureste de Janos, a lo largo de la frontera con Texas [No era una reserva porque la política del gobierno federal de México prohibía el establecimiento de reservas indias]. Sorprendido por esta propuesta, Juh pidió tiempo para considerarla, retirándose a su ranchería situada en la Sierra de Carcay [municipio de Janos, Chihuahua], pero desconfiando de las tropas federales se fueron rápidamente a Casas Grandes y Corralitos para comerciar allí.

Mientras tanto, a mediados de septiembre, el capitán Jesús Escalante había salido de Bavispe [Sonora] para reunirse con oficiales de Janos. Accedió a aplazar cualquier acción contra Juh hasta el 25 de septiembre, fecha tope que Chihuahua había dado a los nednais para aceptar el acuerdo, en caso contrario, Sonora y Chihuahua, comenzarían las operaciones. Escalante, imaginando la respuesta de Juh, preparó sus dos compañías estacionadas en Fronteras y Bavispe para iniciar una campaña por la Sierra Madre.

Juh llevó a su gente al interior de la Sierra Madre para evitar a las tropas mexicanas. Durante la tregua, meditaron sus próximos pasos. Gerónimo había traído noticias frescas sobre lo que ocurría en San Carlos, expecialmente en lo que se refería a la escasez de las raciones y a una epidemia de malaria que había surgido allí. Por un lado, la política del agente de San Carlos, Henry Lyman Hart, que permitía salir a cazar, fue una opción atractiva para algunos nednais, pero por otro lado, la malaria [la enfermedad del temblor, como la llamaban] fue un poderoso impedimento. Antes de marcharse de la Sierra de Carcay, Juh o Nolgee enviaron a tres hombres a San Carlos para conocer la situación. El resto de la banda, unas 175 personas en total, decidieron tomar represalias contra Chihuahua, dirigiéndose al Puerto Chocolate [municipio de Nuevo Casas Grandes, Chihuahua], un estrecho desfiladero situado a mitad de camino entre Galeana y Casas Grandes. Juh conocía muy bien el lugar porque había realizado varias emboscadas allí, siendo el cañón más peligroso del noroeste de Chihuahua. 

El 26 de septiembre, un día después de la fecha tope dada a Juh por las autoridades de Chihuahua, emboscaron una caravana de carros que transportaba frijoles para Silver City [Grant County, New Mexico], en la que iban 25 hombres, mujeres y niños. No se conocen detalles del ataque porque no hubo supervivientes. Poco después, dos personas pasaron por allí [uno era Nepuneruno Acosta y otro hombre no identificado]. Todo estaba quemado y los cuerpos esparcidos por el suelo, algunos todavía agonizantes. Permaneciendo unos pocos minutos, fueron a Galeana y regresaron con 100 hombres, quienes siguieron a los apaches hasta su vacía ranchería, en la cual, según informaron había 500 personas, obviamente una exageración. Según relataron, de vuelta a Galeana, atacaron a un grupo de cinco chiricahuas, matando a cuatro.

Antes, cuando Naiche estaba moviendo su campamento dentro de la reserva, dos de los emisarios nednais le visitaron poco antes de la medianoche del 10 de septiembre, preguntando sobre las condiciones de la reserva. Pocos días después, Naiche se dirigió a Pueblo Viejo [Graham County, Arizona] con 150 miembros de su banda. Abbot se preocupó pensando que lo hacía para estar más cerca de los hostiles. Con Naiche fue su viejo conocido Merejildo Grijalva, antiguo intérprete en San Carlos, a quien Hart había disparado recientemente debido a un altercado [Según una versión, lo hizo después de que el intérprete le acusara de actividades ilegales].

Mientras tanto, los chiricahuas que estaban en México no tenían noticias de los emisarios que habían enviado a San Carlos, por lo que a primeros de octubre, enviaron a ocho hombres al norte de la frontera esperando encontrarse con ellos. Solo uno de los tres emisarios volvió [este nednai pudo ser Martine] y su informe fue desalentador. Dijo que los soldados les habían atacado, matando a los otros dos. Un destacamento al mando del teniente Henry Pratt Perrine los había perseguido hasta Bear Creek [Grant County, New Mexico], a 27 km al nordeste del viejo Fort West. Allí sus exploradores apaches les alcanzaron matando a dos de los nednais, quienes quizás se dirigían a donde los chihennes de Ojo Caliente o estaban buscando un escondite oculto donde tenían guardadas armas. En el enfrentamiento murió un explorador apache del destacamento de Perrine, capturando cuatro caballos y una mula.

Los nueve nednais volvieron con Juh y Nolgee. Las noticias que llevaron convencieron a los jefes de que era mejor correr el riesgo de permanecer en México que vivir con raciones escasas y malaria en San Carlos. Además, el agente Hart estaba haciendo un viaje al Este, dejando a su hermano a cargo de la Agencia, quien había proporcionado algo de carne pero carecía de harina [A finales de agosto, funcionarios de San Carlos habían informado que el contratista de harina había desaparecido, por lo que el general Orlando B. Wilcox ordenó al comandante de Camp Thomas {Graham County, Arizona} que surtiese de harina a la Agencia. Al no poder los carros cruzar el río Gila debido a la crecida causada por las recientes lluvias, tuvieron que utilizar una balsa y un transbordador. Esto solventó el problema temporalmente porque las raciones seguían siendo escasas. Los jefes chiricahuas hablaron con el subagente quien dio pases para ir a cazar a la parte superior del Gila y recoger bellotas y habas de mezquite].

Dos militares criticaron a Hart por las condiciones de la Agencia. El comandante Charles Compton, al mando de Camp Grant, dijo: “Los problemas del pasado y del presente pueden ser atribuidos a la grave negligencia y mala administración de los suministros por parte de las personas que tienen el control de los indios de la reserva“. El teniente Abbot, destinado en Camp Thomas dijo: “Creo que los indios están hambrientos y que pidieron pases para ir a buscar comida“.

Los chiricahuas decidieron dividirse en tres grupos. Nolgee con 50 seguidores regresó a Janos para tratar de reiniciar las conversaciones; Gerónimo con 40 de los suyos fue a refugiarse a unos 160 km al sur de Janos, más o menos al norte de Guaynopa [municipio de Madera, Chihuahua]; y Juh fue con unas 80 a 100 personas al interior de la Sierra Madre, a la Sierra Tarahumara, a unos 160 km más al sur de donde estaba Gerónimo. En octubre, Gerónimo y Juh comenzaron a ir de nuevo hacia el norte, asaltando a medida que avanzaban.

El 25 de octubre, un hombre vio una banda de apaches viajando al sur, a lo largo del río Sahuaripa, cerca de Tacupeto [municipio de Arivechi, Sonora]. Era la banda de Juh. Tres días más tarde asaltaron Trinidad [municipio de Yécora, Sonora], matando a dos hombres e hiriendo otros dos más. El 29 de octubre, se dirigieron al este, hacia Maycoba [municipio de Yécora, Sonora], donde asaltaron a dos hombres, matando a uno [Candelario Duarte] e hiriendo a su cuñado [Marcial Apodaca]. Salieron tras ellos 40 mineros de Yécora, Maycoba y Trinidad pero no encontraron a nadie. Juh se había ido al norte).

* El 18 de septiembre, el Departamento de Interior pide al Departamento de Guerra reubicar a los 266 apaches chihennes de Ojo Caliente (Socorro County, New Mexico) a San Carlos ([Gila, Graham & Pinal counties, Arizona]. El Departamento de Guerra ordenó la reubicación. El 10 de octubre, el capitán Frank T. Bennett llegó a Ojo Caliente para trasladar a los chihennes a San Carlos. El 12 de octubre, Bennett informó del traslado a Victorio, negándose a ir. Más tarde, bajo una tensión extrema, muchos chihennes huyeron de Ojo Caliente. Victorio era uno de ellos, huyendo a las montañas con unos 44 hombres, sumando en total de 85 a 90 personas en total, entre ellos sus yernos Toribio [o Turivio, hijo de Cuchillo Negro] y Mangas [hijo de Mangas Coloradas]; López y su hermano Tomaso o Tomascito Coloradas [hijos también de Mangas Coloradas]; Nana, su yerno Horache, y su sobrino o hijo Jatu; Sánchez; el jefe de guerra Showano y su hermano Choneska [también llamado Ghun-sta o Big Tooth]; y los bedonkohes Francisco, Vicente [pariente de Gerónimo, quizás un hermano] y Esquine.

El 25 de octubre, Bennett salió para San Carlos con 172 chihennes, de los que sólo 20 eran hombres, entre ellos Loco; Kisalchilly [un jefe que aparecía como Sis-es-chole en las listas del agente Hart]; Stalosh [un importante guerrero]; Ramón [chamán]; Massai [futuro explorador y fugitivo]; Jason Betzinez; y Sam Haozous.

La agotadora caminata duró un mes, retrasada por un sendero montañoso, frío constante, lluvia, y nieve. Llegaron el 6 de noviembre acampando al sur del White River, a 4 km de Fort Apache. El 25 de noviembre llegaron a San Carlos, aumentando el problema de los suministros. Quizás a petición de Loco, Hart hizo que los apaches construyeran sus wickiups en una alto risco a pocos kilómetros de la Agencia, al este del río San Carlos y al norte del río Gila, a unos 24 km al oeste de los chokonen y bedonkohes, y lo suficientemente lejos de los apaches White Mountain, de quienes Loco dijo que les habían ofendido durante su anterior estancia. Era un lugar mucho más saludable que las tierras bajas de Gila, especialmente en verano, cuya temperatura a menudo superaban los 37º C. Sin embargo, casi no había vegetación.

Años después, Jason Betzinez diría: “Era muy común que hubieran tormentas de polvo durante todo el año, y en todas las estaciones, excepto el verano, estaba lleno de enjambres de moscas, mosquitos, y otros malditos insectos“. A pesar de eso, estaban lejos de las marismas donde la malaria había atacado a la banda de Naiche.

Sam Haozous estuvo de acuerdo con Betzinez, viviendo en paz durante los siguientes 41 meses. Teniendo pocas cosas que hacer [ese lugar no era apto para la agricultura] pidieron permiso para ir a cazar a las montañas, siendo vigilados extrechamente, a causa de su anterior huida de la reserva. La mayor parte del tiempo lo dedicaban a apostar en el juego y a contar viejas historias.

Loco encontró la situación en San Carlos más o menos igual que cuando huyó 15 meses antes. Har había perdido aparentemente todo el interés por los apaches de la reserva empleando todo su tiempo en enriquecerse. Los chanchullos y la corrupción era normal en cada transación hecha por contratistas y empleados deshonestos. A principios de 1879, llegaron noticias al Comisionado Indio, Ezra Ayres Hayt, a cerca de la corrupción de Hart por lo que envió al Inspector de Asuntos Indios, John H. Hammond [que había sustituido a Vandever], a investigar.

Hammond concluyó que los rumores era ciertos. Su investigación concluyó que Hart daba solo la mitad de la harina, café, azúcar, y tabaco a los apaches, vendiendo el resto en los campamentos mineros de las cercanías. Después de que sus empleados inspeccionaban y recibían el ganado vacuno, Hart permitía a los contratistas mantener el ganado hasta que él estaba listo para emitir las raciones de carne a los apaches. A causa de que Hart había ignorado desde hacía tiempo las normas de control interno estaba expuesto a la vista de algún empleado honesto [la mayoría no lo eran]. Para colmo, Hammond descubrió que Hart tenía un empleado “fantasma” en la Agencia [Percival Stockman], que estaba buscando minas en la reserva. A pesar de todo, Hammond le permitió seguir en el cargo hasta su relevo. Luego, inexplicablemente, Hammond suspendió su investigación. Mientras, los apaches estaban inquietos por la escasez de comida. Según Archie McIntosh [que sería explorador y confidente del general Crook] el descontento estaba aumentando.

Antes, Victorio y 22 apaches se habían ido a incursionar a México [no hay informes que indiquen que se reuniesen con Juh y Nolgee] mientras Nana, Sánchez y Ratón lideraban un grupo de 59 chihennes [incluyendo 23 hombres] que se fue a las Caballo Mountains [Sierra  & Doña Ana Counties, New Mexico], cerca del Río Grande para luego, el 3 de diciembre, ir a la Reserva Mescalero [Fort Stanton, Otero & Lincoln Counties, New Mexico]. Nana llegó a a Mescalero con 52 personas, 18 de ellas hombres. El 23 de enero de 1879, Tomaso Coloradas y otros ocho se unieron al grupo de Nana, quien dijo que su gente quería hasta permanecer en Mescalero pero de ninguna manera querían ir a San Carlos

El 11 de diciembre,  el comandante de Fort Stanton, N. A. M. Dudley, informó que una banda de 15 chihennes había llegado a la Reserva Mescalero con 30 caballos, cuatro de ellos herrados. Ordenó al teniente Goodwin que los arrestara a todos y los llevara a Fort Stanton pero no pudo hacerlo debido a una tormenta de nieve. Más tarde, Dudley revocó la orden). 

El 12 de noviembre, fue una fecha aciaga para los nednais. Ese día, en dos diferentes ataques por parte de fuerzas mexicanas, las bandas de Nolgee y Gerónimo sufrieron fuertes pérdidas.El jefe nednai Nolgee cayó en la vieja estratagema mexicana de reunir a los apaches para comerciar o hablar de paz, emborracharlos y luego, al estar indefensos, matarlos. A primeros de noviembre, Nolgee había enviado un mensaje a Janos [Chihuahua] solicitando la paz, no sabiendo que tropas federales estaban en los alrededores. Los funcionarios de Janos le atrajeron con promesas de paz. Los soldados federales recordaban el ataque a una caravana en el Puerto Chocolate [municipio de Nuevo Casas Grandes, Chihuahua] el anterior 26 de septiembre, donde fallecieron 25 hombres, mujeres y niños, por lo que buscaban venganza. El 12 de noviembre, Nolgee llevó a su banda de 44 personas a Janos para celebrar el nuevo armisticio. Hubo una fiesta con abundante mescal en la que la mayoría de los hombres acabaron borrachos. Los soldados les rodearon matando a 2/3  de los apaches, 33 en total, incluyendo a Nolgee y a otros nueve hombres.

Nolgee había bajado la guardia porque los nednais habían tenido, desde hace mucho tiempo, relaciones con los habitantes de Janos. Siempre habían sido cautelosos ante el primer indicio de traición. Ah-dis y unas pocas mujeres y niños supervivientes llegaron a Fort Thomas [Graham County, Arizona], después de 22 días de viaje, donde contaron lo ocurrido al teniente Lemuel A. Abbott. Martine y unos pocos más fueron a Guaynopa [municipio de Madera, Chihuahua] para unirse a Juh.

El mismo día 12 de noviembre, un destacamento de Sonora al mando del teniente Jesús Escalante siguió el rastro de un grupo que había incursionado desde Bacadéhuachi [municipio de Granados, Sonora] hasta la Sierra San Pedro [municipio de Coyame, Chihuahua], al norte de Guaynopa. El campamento de Gerónimo, de unas 40 personas, estaba en las montañas al sur de Casas Grandes [Chihuahua]. Escalante vio a los centinelas apaches echando la siesta aprovechando para atacvar. Aunque se equivocó de año [dijo que ocurrió en 1880 cuando ese año estaba en San Carlos], Gerónimo lo contó en sus memorias: No sé cómo fueron capaces de encontrar nuestro campamento a no ser que tuvieran excelentes exploradores y nuestra guardia estuviese despistada pero ellos nos dispararon antes de que supiéramos que estaban cerca. Estábamos en el bosque. Nos mantuvimos detrás de las rocas y los árboles hasta que llegamos a menos de 10 metros de su línea, luego nos levantamos y ambos bandos dispararon hasta que todos los mexicanos murieron. Perdimos 12 guerreros en esta batalla“. Eran 24 soldados y no murieron todos. Gerónimo quizás se confundió con otro enfrentamiento pero él dijo que había perdido 12 guerreros y el informe de Escalante era similar. Dijo que había matado a 10 apaches.

Mientras tanto, ese mismo día del 12 de noviembre, 172 chihennes estaban siendo trasladados por el capitán Frank T. Bennett de Ojo Caliente a San Carlos. Al frente de ellos iba Loco. Victorio había huido, decidiendo: “Este es mi país. Yo no quiero ir. No hemos hecho nada malo“. Prometió morir luchando antes que volver a San Carlos. Y eso ocurrió.

Estos desastres, especialmente la muerte de Nolgee, hicieron dudar a Juh y Gerónimo que para escapar de las tropas mexicanas, debían volver a San Carlos. Pero decidieron permanecer en México, incursionando en Chihuahua y Sonora, y ocasionalmente en Arizona y New Mexico. De vez en cuando pudieron asociarse con Victorio. Juh y Victorio personalmente no eran amigos, pudiendo estar en desacuerdo durante mucho tiempo, según manifestó una vez el cónsul estadounidense en la ciudad de Chihuahua, Louis H. Scott, aunque eso no les impedía hacer incursiones juntos. Esto podía ser cierto ya que los nednais habían tenido estrechos lazos con los bedonkohes y chokonen durante las dos décadas anteriores.

1879

* El 24 de enero, el periódico “La Voz de México” publica:… Los siguientes informes oficiales se han recibido en el cuartel general con respecto a la captura de indios por tropas mexicanas” […] He recibido noticias fidedignas de que el coronel Ortiz, jefe de las fuerzas mexicanas en el Presidio del Norte, ayudado por una fuerza de Santa Rosa, atacó una partida de apaches mescaleros que han estado viviendo cerca de San Carlos, matándoles cuatro o cinco, y capturando casi todo el resto, conservando en su poder 40 ó 50 presos, incluyendo sus jefes principales Alsate y Colorado. Firmado Carpenter, comandante de Fort Davis“.

A finales del año anterior, el coronel mexicano José Garza Galán había salido de Mechor Múzquiz [Coahuila] con 100 hombres para reunirse con el coronel Ortiz y sus soldados en San Carlos [hoy Manuel Benavides, Chihuahua] donde Alsate tenía su ranchería. Rodeada y capturada su banda, fue llevado a Melchor Múzquiz para ser encarcelado en espera de ser llevado a Ciudad de México. Miguel Múzquiz, el padre de Alsate, viejo y ciego, que se encontraba entre los encarcelados, pidió hablar con Manuel Múzquiz identificándose como el hermano que fue capturado por los apaches mescaleros muchos años atrás. Mencionó el nombre de su madre pero sospechando que pudiera estar engañándolo le pidió que se quitara el mocasín de su pie derecho porque recordaba que su hermano tenía ese defecto congénito de un incipiente sexto dedo [otros miembros de la familia también lo tenían]. Cuando se quitó el mocasín le enseñó la cicatriz donde debía estar ese dedo pero dijo que se lo había quitado porque le molestaba al andar. Así se quedó convencido de que decía la verdad. 

Manuel consiguió que liberaran a su hermano porque era mexicano y había sido capturado por los apaches pero no pudo hacer nada por su sobrino Alsate porque era apache de nacimiento y jefe de la banda responsable de muchos asaltos a ranchos mexicanos.

Alsate y su banda fueron encarcelados en la prisión de “La Acordada” en Ciudad de México. Sin embargo, antes de salir de Múzquiz, Manuel le dió una carta para que se la diera al general Miguel Blanco Múzquiz [primo de Alsate] miembro del gabinete del presidente Porfirio Díaz para que le ayudara. En diciembre de 1879 conseguiría escapar).

* El 29 de enero, un destacamento formado por 150 “soldados campesinos” mexicanos al mando del comandante J. Francisco Márquez, que estaba persiguiendo a Juh y Gerómimo, llega a Basogoachic ([municipio de Maguarichi, Chihuahua]. En ese destacamento iba el capitán Mauricio Corredor [indio tarahumara que participaría en la batalla de Tres Castillos contra Victorio]. Juh y Gerónimo habían incursionado por varios ranchos cerca de Guerrero y Yepómera [municipio de Temósachi, Chihuahua]. En los siguientes nueve días, el destacamento de Márquez no pudo continuar por las fuertes nevadas y lluvias. Finalmente el 7 de febrero, se dirigieron a las montañas del oeste. Una semana más tarde encontraron tres rancherías abandonadas [según los exploradores unos ocho días antes] que formaban un triángulo. Las dos primeras contenían 35 y 50 wickiups respectivamente; la tercera, aparentemente usada por los centinelas, era la más pequeña. Márquez vio que los apaches las habían situado en un escabroso arroyo, muy favorable para su defensa. Era el campamento de Juh en el Arroyo de Guaynopa [municipio de Madera, Chihuahua], cuyo tamaño sugería que varios chihennes y bedonkohes, huidos durante el traslado de Ojo Caliente en mayo de 1877, habían ido allí para pasar el invierno. Los jefes pensaron que, tras las incursiones por Chihuahua, los soldados les perseguirían por lo que se fueron a Sonora. Márquez no fracasó del todo. Reunió una importante información del campamento de invierno de Juh que los mexicanos utilizarían en el futuro.

El 15 de febrero, 15 ó 20 guerreros de Juh atacaron un grupo que iba de Tarachi a Mulatos [los dos en el municipio de Sahuaripa​, Sonora], matando al presidente municipal de Tarachi, Gregorio Anaya, a Santos Anaya y a Jesús Villarreal. De Mulatos salió un grupo liderado por Jesús Quinteros y cuando estaba recogiendo los cuerpos, pudo ver a los apaches en una cresta cercana. Viendo que no tendría éxito, rehusó atacarles. Cinco días más tarde, los mismo apaches atacaron a dos grupos cerca de Tacupeto [municipio de Arivechi, Sonora], matando al menos a un hombre. Juh y Gerónimo volvieron a su campamento base y decidieron atacar Nácori Chico.

El 26 de marzo, seis hombres salieron de Nácori Chico para llevar provisiones de Granados a Bacadéhuachi [municipio de Granados, Sonora]. El mismo día los apaches les emboscaron en el Arroyo del Coyote [municipio de Granados, Sonora, matando a tres hombres, Anselmo Coronado, Candelario Lucero y Santos Lucero, e hiriendo gravemente a Juan Coronado. Un grupo fue en su ayuda pero antes de llegar al Arroyo del Coyote, los apaches les atacaron matando a otros cinco más. Ante el pavor de los ciudadanos de Nácori Chico, el prefecto de Moctezuma envió 32 hombres para darles protección. Ocho días más tarde, unos 30 ó 35 guerreros robaron 14 mulas en el Mineral de Lampazos [municipio de Tepache, Sonora]. En junio, Sonora envió tropas a Guaynopa, llevando a Juh y Gerónimo a ir al norte a solicitar la paz en Casas Grandes y Janos [Chihuahua].

El 18 de junio, el comandante de Bavispe [Sonora] informó que una banda de 100 guerreros [la banda de Juh y Gerónimo] había solicitado la paz en Casas Grandes [Chihuahua]. Según un informe fechado en julio de Louis H. Scott, cónsul de los Estados Unidos en Chihuahua, Juh estaba en Casas Grandes con unos 40 guerreros, y 50 mujeres y niños. Aparentemente habían estado en Janos [Chihuahua] a finales de mayo ya que un funcionario había escrito a Ciudad de México quejándose de la banda de Juh. Este escrito era erróneo ya que decía que Juh y su banda habían huido de San Carlos para venir a México a incursionar y volver a Arizona a cambiar el producto de sus robos por armas y municiones en San Carlos. Lo cierto era que Juh llevaba viviendo en México los tres últimos años.

Las propuestas de Juh no fueron atendidas debido a que México sufría una profunda depresión económica sumada a una pobre cosecha agrícola. Sin apoyo del gobierno federal, los rancheros del norte de Chihuahua decidieron calmar a los nednais, dándoles bienes por valor de unos pocos cientos de dólares [mantas y comida].

Cuando el general Willcox se enteró de que Juh buscaba la paz en Chihuahua pensó otra vez en llevarle a San Carlos. El 26 de agosto, Willcox ordenó al teniente Guy Howard [hijo del general Howard] que enviase mensajes a Fronteras [Sonora] para conseguir toda la información posible sobre las incursiones de indios en México. El 2 de septiembre, Willcox escribió al coronel Hatch, en New Mexico, que la banda de Juh podía ser trasladada por un jefe de San Carlos si el asunto se gestionaba bien. Tres días más tarde, Willcox envió un despacho al general McDowel, en el Cuartel General de la División: “Recibo información de los jefes de los indios chiricahuas que el resto de la tribu… ahora pueden ser convencidos para venir a la Agencia de San Carlos. Estos jefes han ofrecido prestar toda la ayuda que puedan para este fin. Se informa que son unas 25 familias las que están ahora en Casas Grandes, Chihuahua. El resto está diseminado por varios lugares del Estado de Chihuahua. Ayer, mi ayudante de campo, el teniente Haskell se dirigió a San Carlos bajo mis instrucciones para asegurar este deseable fin“.

Haskell, ayudado por Archie McIntosh, se reunió en San Carlos con los jefes chiricahuas, que se mostraron partidarios de colaborar. El bedonkohe Gordo, el nednai Ah-dis [un sobreviviente de la banda de Nolgee que vivía con la gente de Naiche], Atzebee [un sargento de la policía apache de San Carlos], Chihuahua, y George [un chokonen que tenía amigos cercanos entre los nednais], accedieron a ir a México a buscar a Juh y a Gerónimo para convencerles de que fueran a San Carlos).

* Este año, una ley federal prohíbe el traslado de indios de Arizona y New Mexico al Territorio Indio (Oklahoma).

* Este año, el teniente Augustin Gabriel Tassin es el oficial al mando de los exploradores apaches en Fort Huachuca ([Cochise County, Arizona]. Las compañías de exploradores apaches estaban formadas por 25 apaches con un oficial blanco al mando y, a menudo, un civil dirigiendo a los exploradores.

Tassin había mandado una compañía de apaches White Mountain con la misión de encontrar al jefe apache nednai Juh; y al mismo tiempo realizar un informe ilustrado para el Smithsonian Institution sobre la flora y la fauna de Arizona. Más tarde escribiría sobre las cualidades y los métodos de los exploradores apaches sobre el terreno. “… Marché, inmerso en las arenas del río Gila… hasta Camp Thomas [Graham County, Arizona], a 56’3 km de la Agencia, llevando cada explorador apache un rifle Springfield del último modelo y 40 cartuchos, quienes rodeaban su cabeza con tiras de gruesa franelaroja. Siguiendo un rastro, caliente o frío, los exploradores apaches van primero en fila india, siguiéndoles el resto de la columna…

Sin embargo, generalmente la marcha de los apaches no demuestra regularidad; sólo les gobierna la imaginación individual. Al soldado entrenado, acostumbrado a la táctica de la guerra civilizada, los métodos de guerra de los exploradores apaches le asustan a primera vista, cuando no los rechaza. Cuando la última mula ha sido empaquetada y lista para partir, el jefe de los exploradores da la orden, ‘¡Adelante!’, y los apaches avanzan rápidamente, arrastrandolos pies, acortando la distancia de una manera maravillosa. Van por parejas, por tríos, y por grupos por cada punto cardinal; pero solos o en equipo, van hacia adelante infatigablemente, con la vista tan aguda como la de un halcón; tan infatigables y cautelosos como una pantera; y oídos tan sensibles que nada se les escapa.

Cada uno lleva una camisa ligeramente ajustada, roja, blanca o gris. Sobresalen unos calzoncillos de algodón que les llega hasta los mocasines, siendo la prenda más características de los apaches. En el combate o en una larga marcha pueden desechar todo lo demás, pero siempre mantienen los mocasines. Antes de salir de Fort Thomas, cogí gran cantidad de cueros crudos de la Agencia, y mis exploradores trabajaron duro fabricando calzado. Los apaches se ponen de pie mientras un compañero corta con un afilado cuchillo los contornos de la planta de su pie sobre un trozo de cuero crudo. La bota es de suave piel, unida a la suela llegándoles a la mitad de la pierna. La suela de cuero se prolonga más allá del dedo gordo del pie, curvándose hacia arriba para protegerse de los cactus y de las piedras afiladas.

Además de su rifle, el explorador apache lleva una cantimplora llena de agua, un cuchillo, una lezna o punzón para el cuero para coser los mocasines; un par de pinzas para quitarse los pelos de su cara; y un cinturón de cuero con 40 cartuchos.

Muchos de ellos llevan, atadas con correas a la cintura, pequeñas bolsas de piel de ante con comida sagrada, para ofrecer, mañana y tarde, sacrificios al sol u otra deidad. Otros llevan amuletos de ramitas, piezas de cristal de cuarzo, maderas petrificadas, y otros fetiches para protegerse de las flechas y las balas del enemigo al calor de la acción.

La velocidad alcanzada por los apaches en marcha es de unos 6’4 km/h a pie. Se mantienen así durante unos 24 km, al final de los cuales, si han encontrado agua, y no hay enemigos a la vista, se congregan en grupos de 10 ó 15 cada uno, se esconden en alguna quebrada, se sientan, fuman cigarrillos, charlan y bromean, y se estiran tomando el sol como los lagartos.

Todos los exploradores apaches se pintan la cara de rojo mientras marchan [con sangre de venado o con el jugo de mescal asado], con el doble propósito de protegerse del viento y del sol; y de adorno como distintivo. La ornamentación es una cuestión de gusto y obligación tribal. Lo otro es por necesidad, para proteger la piel de las inclemencias del clima.

Cuando la columna llega a un campamento, los exploradores apaches construyen en un instante cualquier refugio, utilizando estructuras de sauce o de álamos jóvenes, cubriéndolas de ramas y de hierba, o colocando piedras y tablones cubiertos con sacos de yute [planta herbácea fibrosa]. Antes de que estén acabados, columnas de humo suben hacia el cielo desde brasas crepitantes, sobre las cuales, sujetos en pinchos de madera, están las cabezas, corazones e hígados de los ciervos que matan sobre la marcha…

… Mis exploradores apaches estaban ocupados en la preparación de sus lechos para pasar la noche. Tiraron al suelo puñados de hierba debajo de una manta, con otra como cubierta. Generalmente duermen con los pies hacia las pequeñas hogueras, que según dicen son cálidas, mientras que las más grandes, hechas por los soldados blancos son tan calientes que hacen que se alejen, atrayendo el acecho de un posible enemigo.

Los exploradores apaches se colocan en montículos observando cada posible zona de aproximación. Los apaches temen las sorpresas. Las dos grandes ventajas del apache sobre el soldado regular son su conocimiento absoluto del país, y su habilidad para cuidar de sí mismo en todo momento y bajo todas circunstancias. Aunque los rayos del sol caigan hacia abajo desde el cénit, o el viento abrasador golpee desde el sur, el explorador apache camina indiferente, igual que cuando cae la lluvia o la nieve del frío invierno. Él encuentra comida donde el hombre blanco se moriría de hambre. Conoce los hábitos de los animales salvajes desde su más temprana juventud, pudiendo cazar pavos, codornices, conejos, palomas y ratones de campo, que le proporcionan comida, además de la carne de caballo o mula que ha caído agotado por la marcha y a la que es muy aficionado“.

* A primeros de febrero, Archie McIntosh (que sería explorador y confidente del general Crook) pasa un día con el jefe aravaipa Eskiminzin, quizás emparentado con la mujer de McIntosh, Dominga. (Tiempo antes, McIntosh había informado del creciente descontento de los apaches en la Reserva de San Carlos por la escasez de los suministros. Según McIntosh, Eskiminzin le dijo que todas las bandas apaches de la reserva iban a emprender el sendero de la guerra tan pronto como se derritiese la nieve de las montañas. McIntosh también dijo que Pedro, el jefe White Mountain, conocía el plan.

Estas noticias llamaron inmediatamente la atención del general Willcox quien, a pesar de que pensaba que la reputación de McIntosh no era buena [muchos oficiales del ejército cerían que era una mala influencia para los apaches y que su integridad era muy cuestionable], pensó que era bueno tener contentos a los apaches, por lo que envió a dos oficiales, el comandante Charles E. Compton [de Fort Apache] y el capitán Adna Chaffee [de Camp McDowell] para que comprobasen si la versión de McIntosh tenía alguna credibilidad.

El 6 de marzo, Compton informó al general Willcox: “He tenido una larga conversación con el agente Hart sobre el informe de McIntosh de que los indios están a punto de estallar. Hart dice que no hay nada de verdad en el informe de McIntosh. Eskiminzin dice que habló con McIntosh hace 29 días en su casa y no dijo nada [a McIntosh] para que hiciese tal informe. Eskiminzin dice que todos están contentos y satisfechos. Hart me informa que todas las bandas, excepto las chiricahuas están ocupadas plantando y cultivando la tierra. Los chiricahuas no trabajan pero están contentos y no dan problemas. Yo estoy satisfecho de que McINtosh haya hecho un falso informe“. Tres días más tarde, Compton reiteró que todas las bandas, excepto las chiricahuas, estaban ocupadas cavando zanjas, haciendo vallas, y trabajando. Pero refiriéndose a la gente de Naiche dijo: “Los chiricahuas están en la Subagencia, a 24 km por encima de San Carlos, en el Gila“. Esto significaba que el subagente los había trasladado de las montañas a la zona llana del río Gila, el lugar del anterior brote de malaria del año anterior. No hay muchos detalles pero parece que la banda de Naiche tuvo que hacer frente a otro brote de malaria durante la primavera y el verano de 1879 en el que fallecieron otras 50 personas más.

Después de reunirse con los apaches, el Inspector de Asuntos Indios, John H. Hammond, no esperaba un levantamiento general pero envió un mensaje al general Willcox de que se preparase para posibles problemas. A mediados de marzo, el “Arizona Weekly Citizen” informó que “los indios de San Carlos están pasando un mal momento. La última semana no se les dio harina y la semana anterior recibieron la mitad de sus raciones habituales“. Para compensar esta reducción, Hart repartió maíz, con el que los apaches hacían tiswin.

Mientras, el general Willcox hacía planes para disuadir un posible levantamiento apache. Explicó la situación a sus superiores: “Los indios han tenido poca comida muchas veces desde el comienzo del año fiscal, pudiendo esperarse hostilidades“, continuando: “El Inspector Hammond informa de posibles problemas en San Carlos. Varios mensajeros han venido con noticias, sobre las cuales Hammond no teme ningún gran movimiento pero se deben tomar medidas de precaución. Los coyoteros, unos enérgicos 800, están incrementando el número de armas. Hammond ha solicitado la autorización para desarmar a las bandas más peligrosas [chokonen]. He ordenado salir a algunos destacamentos de McDowell, Verde y Apache, y toda la caballería tiene órdenes de estar preparada para el servicio en el campo“. 

Charles Harlow, que asistió a la reunión de Hammond en San Carlos, informó que los apaches chihennes, chokonen y White Mountain estaban descontentos pero se habían amansado nuevamente por la advertencia contundente y seria del inspector, quien dijo que si ocurría un levantamiento “no volvería ni uno vivo“).

* El 7 de febrero, Victorio, con 22 seguidores, llega a Ojo Caliente (Socorro County, New Mexico) donde abre negociaciones con los estadounidenses. (Dijo que se rendiría si le permitían ir con Nana, que estaba en la Agencia Mescalero. Después de pocos meses de conversaciones [para disgusto de Samuel A. Russell, desde el 15 de marzo, nuevo agente de Mescalero, que no quería a los chihennes porque temía problemas], las autoridades de Washington accedieron a que fuese a Mescalero pero Victorio, pensando que iba a ser devuelto a la Reserva de San Carlos, huyó el 15 de abril a las San Mateo Mountains [Socorro County, New Mexico]. El coronel Hatch [comandante del Distrito Militar de New Mexico] visitó a Nana y a Tomaso Coloradas en Mescalero, pidiendo a Russell que enviara a algún apache en busca de Victorio. Russell envió a Tomaso Coloradas con otros cuatro apaches pero no tuvo éxito porque Victorio iba camino de San Carlos, con intención de rescatar a las mujeres y niños chihennes que allí había. Russell informó que había unas 40 mujeres y niños en San Carlos, cuyos maridos estaban en la Agencia Mescalero. Esos guerreros deseaban reunirse con sus familiares por lo que se hicieron preparativos para llevar a las mujeres y niños a la Reserva Mescalero donde había unos 100 apaches chihennes.

A mediados de mayo, el general Orlando B. Willcox recibió un informe del teniente Charles Gatewood [por entonces en Ojo Caliente con una compañía de exploradores apaches] indicando que Victorio iba con 30 hombres a San Carlos para recuperar a sus mujeres y niños.

De camino a San Carlos, Victorio mató a cuatro pastores cerca de Silver City [Grant County, New Mexico] y robó 80 mulas cerca de Clifton [Greenlee County, Arizona]. La noche del 18 de mayo, su grupo estaba cerca de la Subagencia de San Carlos, intentando convencer a los chokonen de que se uniesen a ellos pero no tuvieron éxito. Solo dos mujeres y dos niños fueron con Victorio, regresando a New Mexico.

Cerca de un asentamiento en el río San Francisco, en la actual Glenwood [Catron County, New Mexico], varios ganaderos que habían oído que había apaches en los alrededores, prepararon una trampa. Ataron un caballo a un árbol esperando que los apaches picaran el cebo. Luego tres hombres, Jim Keller, John Morris y Robert Coulter, se escondieron. Cuatro apaches, entre ellos Turivio [Toribio] se acercaron al caballo. Los tres hombres abrieron fuego matando a tres apaches, entre ellos Turivio. Victorio juró vengarse. Varios meses más tarde, los apaches dijeron a un mexicano en Tularosa que matarían a 20 hombres para vengar la muerte de Turivio.

Victorio cruzó el Río Grande y reanudó las negociaciones con Russell, quien le informó que el gobierno le permitiría permanecer en la Agencia Mescalero). 

* En primavera, el minero Harry Pye, fundador de Chloride (Sierra County, New Mexico) resultó muerto por apaches chihennes, al parecer porque su arma se atascó. (Sus dos compañeros pudieron escapar y llegar a Hillsboro [Sierra County, New Mexico]).

* El 5 de abril, Camp Apache pasa a llamarse Fort Apache (Navajo County, Arizona).

* El 29 de mayo, un destacamento del 9º de Caballería y una banda apache se enfrentan en las montañas, hoy conocidas como Byers Run (Sierra County, New Mexico), falleciendo un soldado y otros dos resultaron heridos.

* En junio, la situación de la Reserva de San Carlos no es buena, como lo demuestra el hecho de que los exploradores e intérpretes son licenciados porque se han agotado los fondos de la reserva. (A partir de julio y por un año, la empresa Tully Ochoa & Co. de Tucson [Pima County, Arizona], firma un contrato para proporcionar carne de res vacuna a los indios de San Carlos. Contrataron a Tom Horn, uno de los exploradores despedidos de San Carlos, con un sueldo de 150 $ mensuales, llevando 225 cabezas de ganado a la semana). 

* El 24 de junio, llega a la Agencia Mescalero de Fort Stanton (Otero & Lincoln Counties, New Mexico) un guerrero de la banda de Victorio para hablar con el agente Samuel A. Russell. (El agente le aseguró que los apaches chihennes estarían protegidos en la reserva y que les darían raciones. Seis días después, el 30 de junio, llegó Victorio con 12 guerreros. Pidió no ser enviados a la reserva de San Carlos [Gila, Graham & Pinal Counties, Arizona] y que volviesen sus familiares. Russell les dio una pequeña cantidad de ropa y víveres, lo suficiente para quedarse hasta el día siguiente. Luego telegrafió a Washington. Mientras esperaban la respuesta, Victorio se mostraba inquieto aunque apacible pero Russell no estaba seguro de cuánto duraría. El jefe apache mescalero San Juan llevó a Victorio a donde el comerciante J. H. Blazer, quien dio al jefe chihenne un poco de carne, harina, café y azúcar.

El 3 de julio, Russell pidió al coronel George Purington, que había sucedido a Dudley en Fort Stanton, destinar dos soldados en la Agencia. Los colonos de los alrededores se sentían incómodos y había cierto resentimiento entre los apaches mescaleros y los chihennes. Russell también pidió que los caminos entre La Luz y Tularosa, y de Tularosa al norte hasta Tres Ríos sean patrullados todos los días. El 12 de julio, llegó el visto bueno para que los chihennes estuviesen en la reserva. 

El 17 de julio, Russell informó que más de 30 comanches estaban en la reserva. Unos días después, el ejército arrestó a diez indios, supuestamente apaches lipanes. Tres de ellos resultaron ser mescaleros y fueron puestos en libertad. Los siete restantes fueron identificados como lipanes y encarcelados [más tarde resultaron ser mescaleros y causarían algunos problemas a Russell]. A finales de julio, había 145 chihennes o mimbreños [uno de ellos mató a un mescalero en defensa propia] en la Reserva Mescalero.

El 30 de julio, Russell informó que tres acusaciones habían sido presentadas contra Victorio en el condado de Grant, una por homicidio y dos por robo de caballos. Russell pidió instrucciones por si las autoridades del gobierno intentaban detener a Victorio. A principios de agosto, un guerrero chihenne borracho mató a una mujer mescalero.

El 12 de agosto, los apaches chihennes y mescaleros se reunieron en la Agencia para recibir sus raciones, aprovechando Russell la ocasión para decirles que si seguían matándose entre sí, el gobierno tendría que intervenir. Los chihennes dijeron que “había hablado bien” y prometieron que si uno de los suyos mataba a alguien, lo llevarían ante él pero pidieron que los mescaleros hiciesen lo mismo)

* El 1 de julio, el periódico “La Voz de México” publica: Los apaches. ‘El Periódico Oficial de Sonora’ publica la siguiente comunicación: Prefectura del Distrito de Moctezuma [Sonora]. Por el ciudadano José Provencio que llegó anteayer del pueblo de Guásabas [Huásabas, Sonora], ha recibido esta prefectura la noticia de que en el pueblo de Nácori Chico [Sonora]… asesinaron los bárbaros [apaches] 11 vecinos de aquel pueblo…“.

* El 19 de julio, el capitán Adna Romanza Chaffee reemplaza a Henry Lyman Hart, como agente de la Reserva San Carlos. (John Walker, un ranchero estadounidense casado con una Western Apache, informó al capitán May Humphreys Stacey que el 11 de julio, un apache White Mountain había ido a su rancho, al norte de Fort Thomas [Graham County, Arizona] con parecidas noticias a las que dijo Archie McIntosh cinco meses antes: “Los indios de la Reserva de San Carlos, sin mirar qué tribu o banda, han tenido recientemente tres reuniones para considerar si podían emprender el sendero de la guerra o no. Los mayores aconsejaron prudencia y pedían al resto esperar a ver si el gobierno les daba más raciones o no“. Los apaches planearon sacar a los soldados de los puestos militares haciendo simultáneamente incursiones a lo largo de la frontera con México para luego atacar las menguadas guarniciones de Fort Apache, Fort Thomas y Fort Grant, siendo dirigidos por Naiche, cuya banda había sufrido el embate de la viruela, la malaria, y las pocas raciones.

Walker creía que las reuniones y debates habían tenido lugar. Mientras Hart se había dedicado a adquirir minas y a vender las raciones que eran de los apaches, éstos se habían reunido para dar una apropiada respuesta. Claramente la falta de comida era el principal problema pero también las malas condiciones de vida en la reserva [muchos niños habían nacido enfermos], según el informe del Inspector de Asuntos Indios, John H. Hammond, del 18 de abril. El informe de Walker preocupó a las autoridades civiles y militares de Arizona.

El 15 de julio, dos días después del informe de Walker, Hammond y Chaffee se reunieron con los jefes, quienes negaron los rumores de un levantamiento. Naiche fue preguntado por el asunto, negando tener conocimiento de ningún plan. Debido a la juventud de Naiche [20 años] es difícil que liderase una rebelión. Sus respuestas les convencieron de que el informe de Walker no era veraz. Aún así, el comandante de Fort Grant, Abraham K. Arnold, declaró: “Si tenemos paz o no depende de si les proporcionamos apropiados medios de subsistencia“.

El 19 de julio, Chaffee reemplazó a Henry Lyman Hart, como agente de la Reserva San Carlos. Según dijo, “Hart era un maldito sinverguenza“. Antes de irse, Hart sugirió a Chaffee que, para tener éxito, debería funcionar como él lo había hecho. Chaffee hizo todo lo contrario. Para llevar el control de la reserva estableció procedimientos y políticas claras. Se esforzó en limpiar el soborno y la corrupción existente en la reserva. Muchos empleados fueron sustituidos estableciendo controles internos para los nuevos, obligándoles a trabajar en lugar de “estar tumbados a la sombra”. Reorganizó el almacén de la Agencia, almacenando cuidadosamente los bienes y las raciones y dirigiendo en persona el papeleo de oficina.

Chaffee escuchó a los apaches que le informaron de sus problemas y reinstauró la policía apache, empleando en ella a 40 de los apaches más influyentes [entre ellos Zele y Chihuahua]. Cuando a mediados de julio, las primeras raciones tenían poca carne muchos apaches se quejaron por lo que dio pases a Naiche, Nahilzay, Chato, y a varios White Mountain para que fuesen a cazar a las montañas y plantasen en diferentes lugares. Nahilzay llevó a su grupo a la Cottonwood Mountain, en las Santa Teresa Mountains [Graham County, Arizona]. Naiche y Chato fueron al rancho de George Stevens, en Eagle Creek, cuya esposa Nahlindestowhe era hija de Eskeltecela, jefe de la banda apache de los coyoteros White Mountain. Nahlindestowhe adoptó el nombre de Francisca.

Para agosto, Chaffee había restaurado la totalidad de los suministros, autorizando el gobierno en Washington debatir qué reserva debían tener los chihennes. Chaffee opinaba que debían estar juntos, en San Carlos o en Mescalero pero esa reunión no llegó a producirse ya que, el 21 de agosto, Victorio huyó de Mescalero. La noticia de la huida de Victorio y las incursiones de los nednais en el sur de Arizona y New Mexico, hizo que Chaffee llamara a los chokonen para que volvieran a la Agencia. Por entonces Chato, Cathlay [también llamado Colle, Kutle o Chullah] y Gordo se habían fusionado en un grupo de 55 personas; Bonito y Chiva en otro de 104; y la malaria había reducido la banda de Naiche a 183. Zele tenía de 80 a 90 chokonen, chihennes y bedonkohes que se habían unido a la banda de Loco).

* El 30 de julio, un grupo de seis apaches incursiona en el rancho de Pete Kitchen (Potrero Creek, cerca de Nogales, Santa Cruz County, Arizona), capturando a un muchacho de 12 años. (Esos apaches eran parte de un grupo de 16 guerreros que habían llegado a Arizona, probablemente liderados por Gerónimo. Al día siguiente, otro grupo se llevó 11 mulas y un caballo propiedad de O. E. Shaw, quien el día anterior había entregado un cargamento de cebada en Fort Huachuca, a donde rápidamente llegó Shaw para notificar el robo, saliendo una patrulla en persecución de los apaches. Pocos días después, abrieron fuego sobre el grupo que tenía al muchacho capturado, haciéndoles buscar venganza. Poco después, emboscaron a tres hombres, matando a dos hermanos llamados Schellanbach, e hiriendo al tercero, llamado T. B. Merchant. Más tarde, liberaron al muchacho diciéndole que eran de Ojo Caliente, pudiendo ser bedonkohes o chihennes que habían evitado ir a San Carlos. Otro informe decía que varios testigos habían visto a un hombre blanco con ellos. Si eso es así, podría ser Zebina Streeter.

Este grupo más tarde se unió a otro grupo incursor, continuando hacia el este, hacia el San Bernardino Valley [Cochise County, Arizona], donde mataron dos mulas antes de ir a Chihuahua. El 15 de agosto, el teniente Augustus Perry Blocksom, al mando de la compañía “C” de exploradores apaches, encontró una ranchería abandonada junto a la frontera que había servido para albergar a unos 60 apaches. Mientras, otros 24 guerreros al mando de Juh habían entrado en New Mexico robando, el 13 de agosto, algo de ganado cerca de Fort Cummings [Luna County, New Mexico]. Aparentemente continuaron hacia las Black Range [Grant & Sierra Counties, New Mexico], uniéndose a Victorio.

* El 21 de agosto, Victorio huye de la Reserva Mescalero (Otero & Lincoln Counties, New Mexico) con unos 145 chihennes y bedonkohes. (El motivo por el que se fue sigue siendo un misterio. Uno de ellos pudo ser que un juez y un fiscal de Silver City [Grant County, New Mexico] fueron a cazar y a pescar con varios amigos a la Reserva Mescalero poco tiempo después de que Victorio se enterara  de que se hubieran presentado acusaciones contra él. Victorio temió ser arrestado.

También estaba molesto con el agente de la reserva Samuel A. Russell por no dar a su banda suficientes raciones. Había estado con algunos de sus hombres en la Agencia para pedir raciones. Russell se negó. Enfadado, Victorio tiró de la barba de Russell, le dio una bofetada y lo maldijo. Asustado y enfadado, el agente pidió ayuda a Fort Stanton. Cuando los soldados se acercaban a la Agencia, sonó una corneta que Victorio oyó en su campamento en la distancia. Los chihennes montaron apresuradamente sus caballos y se fueron. Russell inmediatamente telegrafió para informar de la huida al coronel Hatch y al Comisionado Indio, Ezra Ayres Hayt en Washington. Supuestamente en ese momento, las familias de los chihennes iban camino de San Carlos a la Agencia Mescalero y Russell creía que Victorio podría intentar ir a buscarlos.

Solon Sombrero, un apache mescalero, más tarde daría su versión de lo que sucedió. Los apaches chihennes estaban recibiendo raciones [probablemente el 19 de agosto] cuando Russell les dijo que se quedaran en la Agencia. Victorio se dio cuenta de que los blancos estaban planeando algo, rompió el vale de racionamiento y se lo tiró al agente diciendo: “Hay otras cosas además de las raciones. Yo viviré. En tres días nos iremos“. Victorio dijo a sus guerreros que dieran el tiswin que habían estado haciendo a los mescaleros, y se fueron.

El mismo Russell sugirió otra causa para la huida de Victorio. El 21 de agosto, un oficial y 20 soldados de Fort Stanton, acompañados por tres o cuatro colonos, llegaron a la Agencia. Una banda india había robado 25 caballos en el río Pecos, y los colonos habían seguido las huellas que llevaban hasta la reserva. Russell, que estaba convencido de que los apaches chihennes los habían robado, logró recuperar 18. Victorio se dio cuenta de que le quitarían el resto por lo que decidió dejar la reserva.

Unos pocos apaches mescaleros fueron con él, Manchito y Running Water entre ellos. Su banda aumentaría de vez en cuando con otros guerreros mescaleros que estaban ansiosos por probarse en el sendero de la guerra. Los apaches chihennes cabalgaron hacia el suroeste a través de New Mexico y México, dieron un rodeo alrededor del área de El Paso para regresar otra vez a New Mexico. Durante los meses siguientes, se le unirían algunos apaches lipanes y más mescaleros e incluso, algo verdaderamente extraordinario, un guerrero comanche. Se ha estimado que su banda, en la que también estaba su hermana Lozen y Nana, mató a más de 300 mexicanos y estadounidenses en menos de un año).

El 4 de septiembre, Victorio(probablemente Juh pudo participar en el ataque),  robó la manada de caballos de la compañía“E” del 9º de Caballería de los Estados Unidos, mandada por el capitán Ambrose Eugene Hooker, estacionada en Ojo Caliente[Socorro County, New Mexico]. Una vez fuera de la reserva, la banda de Victorio tuvo que sobrevivir cometiendo asaltos. Victorio había robado más de 15 caballos en la reserva pero necesitaba más para mantener su movilidad por lo que fueron a Ojo Caliente porque allí había bastantes. En cinco minutos mataron a cinco militares [el sargento Silas Chapman, y los soldados Lafayerre Hoke, William Murphy, Silas Graddon y Alvrew Percival]  y tres civiles que custodiaban los 50 caballos y 18 mulas, llevándoselos sin que se enterara el resto de la guarnición. Lo hicieron observando la rutina de los cuidadores, pacientemente, y sólo atacaron cuando la manada estaba fuera de la vista y alejada del resto de la guarnición. Los apaches notaron que cada día llevaban más lejos los caballos y las mulas a pastar, y que cuando la manada volvía hacia Ojo Caliente, pasaba por una zona sobre el lado más alejado de una gran roca, que estaba cortada por varios arroyos. Mientras llevaban la manada por el otro lado de la roca y mientras se detenían en estos arroyos, un número estimado entre 40 y 60 apaches atacaron.

Cuando los soldados examinaron el terreno después del ataque [el teniente Taylor hizo un informe para el capitán Steelhammer] vieron que los apaches se habían dividido en tres grupos. El primero, de unos 12 a 15 guerreros, estaba encargado de matar a los guardias, ocultándose en el área donde iban los soldados de caballería, armados sólo con revólveres. Hay señales que indican que no estaban en un punto fijo, sino avanzando silenciosamente en sentido contrario al avance de la manada hasta que los guardias se pararon. Otros apaches estaban ocultos a lo largo de los flancos del avance de la manada, para conducir los caballos y mulas al interior de un arroyo; y un tercer grupo estaba oculto en otro arroyo más alejado de la roca, para detener a cualquier animal que quisiera volver a Ojo Caliente.

Tres de los cinco guardias estaban desmontados cuando los apaches los mataron, mientras los otros dos, todavía montados, habían caído de la silla cuando la manada fue ahuyentada hacia el arroyo. Las señales mostraron que algunos caballos habían tratado de volver hacia Ojo Caliente antes de que los apaches los hubieran capturado, para reunirlos y llevárselos. Un mensajero fue enviado sobre la única mula que quedaba para pedir ayuda. La compañía “E” no recibiría nuevas monturas hasta el mes de diciembre, no pudiendo participar en la búsqueda de la banda de Victorio durante los meses de septiembre y en octubre.

Seis días más tarde, un grupo de 57 guerreros apareció en el rancho de Gregorio Chávez, situado en el Animas Creek, al nordeste de Hillsboro [Sierra County, New Mexico]. En el rancho estaba su esposa, siete niños, y unos pocos vaqueros. Al principio Chávez creyó que eran soldados o exploradores porque cabalgaban en fila india. Luego vio a Victorio, quien le dijo que no corriera porque era un amigo. Unos 12 guerreros mandados por Sánchez entraron en la casa buscando armas y cartuchos, pero al no encontrar nada, empezaron a destrozar los muebles y sacando cosas de la casa. Un apache extrajo el anillo de oro del dedo de la mujer de Chávez, y varios azotaron y patearon a unos de los vaqueros, yéndose a media mañana llevándose unos pocos caballos, 19 vacas, y unos pocos corderos.

Al día siguiente atacaron el rancho McEver, a 16 km al sur de Hillsboro [Sierra County, New Mexico] donde mataron a seis o siete hombres y se llevaron la mayoría de los caballos. Los vaqueros del rancho dijeron haber herido a varios apaches. Manuel Stapleton declaró haber disparado a dos apaches mientras recibía una bala en la pierna. Al final del día atacaron a un grupo de mexicanos en Jaralosa Cienega, a unos 5 km del rancho McEver, matando a 10 hombres, mujeres y niños, los cuales fueron horriblemente mutilados. El periódico “Grant County Herald” informó que los incursores eran “chiricahuas del sur… pertenecientes a la banda de Juh“.

A mediados de septiembre, probablemente Victorio y Juh se separaron, volviendo éste al área de Casas Grandes [Chihuahua], donde dijo a unos mexicanos que había estado incursionando por los Estados Unidos, matando a todos las personas de una caravana [los 10 mexicanos] y a varios negros [“Buffalo Soldiers”, lo que confirma que pudo estar en el robo de caballos de Ojo Caliente]. Para evitar ser peseguido, Juh llevó su campamento lejos de Casas Grandes para luego volver a New Mexico a incursionar. A los pocos días llegaron a su ranchería Gordo y Ah-dis para convencerle de que fuese a San Carlos pero el jefe nednai estaba incursionando.

Mientras, el coronel Hatch envió sobre el terreno a todas las compañías del 9º de Caballería, y al resto de tropas las distribuyó por los diferentes puestos de New Mexico. En septiembre, el subteniente Charles B. Gatewood y su compañía “A” de exploradores apaches partió de Fort Apache para interceptar a Victorio pensando que podía estar cerca de San Carlos donde se encontraban sus familiares.

La banda de Victorio varió en tamaño varias veces, comenzando con casi 80 guerreros, llegando a sumar unos 300. Incluyendo mujeres y niños, su banda nunca excedió de 450 personas. Los periódicos de la época afirmaban que entre sus seguidores había comanches y navajos pero eso no es cierto [varias fuentes afirman que había un comanche pero ningún navajo]. Varios apaches mescaleros mandados por Caballero y Muchacho Negro, junto a Caje, Manchito y Running Water se unieron a Victorio durante algún tiempo, lo que explica el elevado número de guerreros que tuvo. Como el éxito y la fama de Victorio crecía, jóvenes guerreros incrementaban su banda o al menos, lo emularon asaltando en sus propios territorios, aumentando la verdadera fuerza de su banda y dando la impresión de que era capaz de recorrer largas distancias en poco tiempo.

Un destacamento del 9º de Caballería, mandado por el subteniente George W. Smith, encontró el rastro de Victorio, siguiéndolo hasta el Río Grande pero no pudo atraparlo. Victorio dejaba guerreros en la retaguardia para arrojar rocas de gran tamaño sobre los soldados que le perseguían, retrasando su marcha. Los apaches conocían bien el terreno, eran demasiado rápidos, montando sus caballos hasta que morían; se los comían y robaban más para continuar la lucha. Siempre en monturas frescas, Victorio los dividía en pequeños grupos, cruzando la frontera a Chihuahua antes de que pudieran ser interceptados. Allí conseguía municiones y suministros a cambio de no atacar una localidad. Algunos pueblos les ofrecían alcohol con la esperanza de que se emborracharan para poder matarles  fácilmente más tarde. Victorio conocía ese truco prohibiendo a su gente beber alcohol mexicano.

Durante el breve período de presencia de Victorio en Chihuahua, el nuevo gobernador de New Mexico, Lewis Wallace, autor de la novela “Ben Hur”, solicitó a Washington autorización para crear compañías de voluntarios para perseguir a Victorio. Grupos parecidos, apresuradamente creados, fueron inútiles contra los ágiles apaches, teniendo muchas probabilidades de ser emboscados y derrotados por los que creían su presa. La petición fue rechazada pero aseguraron a Wallace que más tropas federales se concentrarían en New Mexico. Sin esperar su llegada, las poblaciones crearon milicias para defenderse. Las localidades más grandes pudieron disuadir a los apaches de ser atacadas pero las más pequeñas no pudieron armar hombres suficientes para hacer lo mismo. Cuando Victorio las atacó, las pérdidas fueron considerables.

El 16 de septiembre, Victorio estaba de vuelta en New Mexico.La compañía “B” del capitán Dawson y la “E” del capitán Hooker, patrullaban por el suroeste de New Mexico buscando rastros de la llegada de Victorio. Otras dos compañías, la “C” y la “G” estaban cerca para apoyarles en caso necesario. Exploradores navajos de Dawson encontraron un rastro de hacía dos días, en la cabecera del Sierra Blanca Canyon, llevando la noticia a Hooker para que acudiera a ese lugar. Mientras tanto, la compañía de Dawson siguió el rastro hasta la cabecera del Las Animas Creek donde, el 18 de septiembre, se toparon con la banda de Victorio. Ahí, fuertemente atrincheradas trás las rocas, con vistas a un profundo cañón, los apaches esperaban la llegada de los soldados. Victorio eligió el terreno para ese enfrentamiento. Cuando las tropas de caballería desmontaron y avanzaron hasta el cañón, un disparo mató a uno de los exploradores navajos y un nutrido fuego cruzado cayó sobre los sorprendidos soldados. Rodeado por tres lados, las dos compañías estaban cercadas.

A 4’8 km de distancia, el capitán Beyer, con la compañía “C” y el teniente Hugo, con la “G”, cabalgaron al galope al oír los disparos. Cuando llegaron, los 50 soldados desmontaron y avanzaron hasta el cañón pero Victorio, en lugar de retirarse, no dudó en enfrentarse también a ellos, haciéndoles retroceder. Unos cinco hombres del destacamento al mando del teniente Robert T. Emmet quedaron atrás pero gracias a su excelente posición y buena puntería, proporcionaron un efectivo fuego de cobertura para que el resto de los hombres se retiraran. Con la confusión y el humo de la batalla, Emmet consiguió retirar a sus hombres de la primera línea, siendo más tarde condecorado con la Medalla de Honor por su valentía.

Las compañías “C” y “G” se recuperaron de su sorpresa inicial, intentando desalojar a los hombres de Victorio, uno por uno, de las rocas que ocupaban. Después de una pelea de un día de duración, con cinco hombres muertos y uno herido, los soldados de caballería no fueron capaces de desalojar a los apaches de las rocas pero establecieron contacto con las compañías “B” y “E” que seguían rodeadas, realizando un ataque al flanco de los apaches para que pudieran retirarse. El teniente Matthias W. Day avanzó unos 180 metros bajo un intenso fuego para rescatar a un soldado herido [Esto provocaría más tarde la ira del teniente coronel Dudley, que quiso hacerle un consejo de guerra, pero una junta de investigación lo aclaró todo y más tarde recibiría la Medalla de Honor, junto al sargento John Denny, que también corrió bajo el fuego para rescatar a un soldado].

La lucha se prolongó a lo largo del día hasta que Beyer decidió la retirada dejando el campo en manos de los apaches. En el informe que sometió a sus superiores, el comandante Albert P. Morrow, del 9º de Caballería, afirmó:… el capitán Beyer hizo lo único que se podía hacer en tales circunstancias.He visitado el campo [de batalla] y estoy seguro de que sin la oportunallegada del capitán Beyer, el destacamento del capitán Dawson hubiera sido aniquilado… Dawson describió la naturaleza del terreno y yo simplemente puedo afirmar que tardé 1 hora y 20 minutos en ascender al campamento indio y bajo fuego habría sido absolutamente imposible tomarlo al asalto con un destacamento de hombres ya que mi destacamento apenas pudo llegar hasta allí y eso que nadie disparaba contra nosotros.

Al anochecer, los soldados rompieron el cerco. Aunque las pérdidas en hombres fueron pocas, ocho muertos [cinco soldados y tres exploradores] y unos pocos heridos, no ocurrió lo mismo con las monturas. Treinta y dos murieron y seis resultaron heridas, y 53 caballos y mulas quedaron abandonadas, quedando la fuerza de caballería en gran medida a pie. Las pérdidas de la banda de Victorio se estimaron en dos o tres guerreros, pero la costumbre apache de llevarse a sus muertos y heridos, hacía imposible hacer un recuento exacto. Por un breve tiempo, circuló el rumor de que Victorio había muerto en ese enfrentamiento. 

Al amanecer del día siguiente, el comandante Morrow puso en marcha a todas las unidades disponibles. De un total de seis oficiales y 191 soldados, 73 de ellos y 36 exploradores iban a pie como resultado de los anteriores enfrentamientos con Victorio. La primera noche acamparon junto al río Mimbres, cerca del rancho Thompson, desde donde Morrow envió a los exploradores al mando del subteniente Charles B. Gatewood y un destacamento al mando del capitán Augustus Perry Blocksom, recién llegados de Arizona, a las Mimbres Mountains, sospechando que allí estaba el campamento de Victorio. Mediante el uso de mulas de carga, podrían viajar más rápido. Mientras tanto, el resto de las fuerzas, llevando carros con suministros, tomaría un antiguo camino alrededor de la sierra. El plan era que Gatewood y Blocksom atacasen desde el oeste mientras que Morrow lo haría por un valle desde el este, atrapando así a Victorio entre dos fuegos. Gatewood y Blocksom, yendo relativamente rápidos, llegaron a donde creían que estaba el campamento de Victorio. En cambio, Morrow avanzaba muy lentamente a causa de los carros por lo que cuando llegó y comenzó la operación, Victorio se había ido [había abandonado el lugar tres días antes]. Morrow rastreó innumerables valles y picos de escarpadas montañas sin éxito. El escurridizo enemigo se había esfumado.

El destacamento de Blocksom salió en su busca, localizando el rastro de Victorio cerca del río Arroyo Seco. Llovía constantemente y los soldados sufrían sus consecuencias. Después de tres días, los exploradores determinaron que Victorio sabía que estaba siendo seguido. En su camino dejaba animales enfermos que dejaba morir, no realizando ningún esfuerzo en ocultar su rastro. La lluvia terminó, apareciendo un sol abrasador que quemaba a los soldados con sus uniformes de lana. Los exploradores se adelantaron a buscar agua que apenas tenían debido a que el destacamento había seguido la pista durante 11 días.

Mientras, el 28 de septiembre, los exploradores apaches descubrieron el campamento de Victorio en un profundo cañón, intercambiando algunos disparos. Los apaches hostiles pensaron que sólo estaban los exploradores apaches, pero pronto se dieron cuenta de su error. Cuando encontraron el campamento de Victorio, los exploradores apaches habían informado a Morrow pero éste pensó que estaba demasiado oscuro para atacar y ordenó montar el campamento para pasar la noche. Poco después, los exploradores apaches fueron cautelosamente hacia delante para rodear el campamento de Victorio por un terreno accidentado. Al amanecer, alrededor de 80 hombres avanzaron a pie para asaltar el campamento enemigo pero de nuevo los apaches habían escapado. Las pérdidas conocidas de Victorio fueron de tres muertos [dos guerreros y una mujer], mientras que los soldados no sufrieron bajas.

Al día siguiente, 29 de septiembre, los exploradores apaches que iban por delante de la columna de Morrow vieron a la banda de Victorio participando en un tiroteo mientras cabalgaban. Cuando llegó Morrow con las tropas, ordenó un ataque inmediato, sabiendo que su enemigo no le daría otra oportunidad. A las 17:00 horas, los exploradores apaches, mandados por Gatewood y Blocksom, avanzaron hacia el campamento de Victorio, cerca del Cuchillo Negro Creek [Sierra County, New Mexico], seguidos de los soldados bajo el fuego que los apaches hacían desde las colinas de los alrededores. La lucha terminó cuando llegó la oscuridad en torno a 22:00 horas. Los soldados no tuvieron bajas, y tres apaches muertos fueron encontrados sobre el terreno. El sargento Thomas Boyne sería galardonado con la Medalla de Honor por su valentía en ese enfrentamiento. Los hombres de Morrow capturaron unos 60 caballos y mulas, incluyendo 15 animales ensillados con pertrechos; algunos de éstos provenían del destacamento de Hooker, perdidos en el enfrentamiento del 16 de septiembre. A la mañana siguiente, los exploradores apaches salieron en busca de Victorio, quedándose Gatewood y Blocksom en su campamento con un destacamento de soldados para proteger la recua de mulas, y Morrow en otro campamento adyacente.

Victorio no estaba lejos. Sus guerreros ocuparon posiciones entre las rocas con vistas a su campamento abandonado. Las escarpadas paredes del cañón tenían alrededor de 240 metros de alto, llenas de árboles y maleza. Los guerreros de Victorio esperaron hasta el desayuno, cuando Morrow retiró a 11 de los 12 hombres que estaban de guardia. El centinela que quedaba recibió un disparo en la cabeza por un tirador apache, mientras que el resto abrió fuego a discreción por todos los lados de ambos campamentos. Gatewood registró la confusión causada por este ataque: “Al inicio de la siguiente mañana [30 de septiembre], cuando ya habíamos desayunado, un disparo sonó por el cañón, y a continuación, una andanada, seguido por el aumento de más y más disparos, con gritos del destacamento, duplicado y triplicado por los ecos del valle, que era suficiente para poner nervioso a un hombre. Yo no creo que allí hubiera un hombre en su sano juicio, excepto el cabo, que fríamente me informó después de un rato que yo estaba sentado en el lado equivocado de una roca, señalándome la insensatez de esa protección“.

Los apaches comenzaron a disparar contra los hombres de Blocksom y luego contra el campamento de Morrow. Los soldados devolvieron el fuego, avanzando en grupos pequeños, saltando de roca en otra. Al avanzar los soldados, los hombres de Victorio se replegaron un poco más atrás y siguieron luchando. El tiroteo siguió durante la mayor parte del día, con los soldados tratando de flanquear al enemigo y colocarse detrás de ellos para cortar su huida. Cada vez que estaban a punto de hacerlo, los apaches simplemente se retiraban un poco más atrás y volvían a disparar. Un destacamento asaltó uno de los acantilados, proporcionando fuego de cobertura para que Morrow guiara un asalto por el otro lado. En ese momento, los exploradores apaches volvieron, y los hombres de Victorio se encaramaron en las partes más altas. Los oficiales llegaron a la conclusión de que esas posiciones eran imposibles de atacar. Desde los riscos de la fuerte pendiente, los apaches se burlaban de los soldados. Los rastros de sangre y trapos ensangrentados dejados atrás eran la única evidencia de que más de un apache había sido alcanzado. El capitán Francis S. Dodge recibiría la Medalla de Honor por sus acciones durante ese día.

A las 15:00 horas y ante la dificultad del terreno, el comandante Morrow decidió retirarse del cañón y buscar otra manera de luchar contra Victorio. Viendo la retirada de los soldados, Victorio creyó que había rechazado al enemigo. Por el momento resistían, pero a un gran costo. Un número indeterminado de guerreros murieron y muchos resultaron heridos. Morrow informaría más tarde que había ahuyentado a los apaches pero que había tenido que retirarse por falta de agua. Gatewood dio una historia diferente, indicando que los hostiles se habían retirado a una mejor posición desde las que no pudieron ser desalojados. Cuando Morrow empezó a retirarse, los apaches volvieron a atacar, hostigando al destacamento hasta llegar a un terreno más abierto, cercano a Cuchillo Negro.

El 1 de octubre, Morrow continuó la persecución. Los exploradores apaches consiguieron capturar a una mujer y un niño que se habían perdido cuando los apaches huyeron. La mujer indicó que Victorio marchaba en dirección a las Mogollon Mountains [Grant & Catron Counties, New Mexico] llevando varios heridos incluyendo a su hijo, un guerrero llamado Washington. Aquel atardecer, los exploradores apaches comunicaron que habían localizado el campamento apache. Morrow y el grueso de su mando se pusieron en marcha a las 02:15 de la madrugada avanzando hasta el lugar en que se hallaba Victorio. Con gran sigilo preparó un movimiento envolvente por el que los exploradores apaches llevarían a cabo un ataque cerrado apoyado por los soldados. Pero a pesar de que las fogatas todavía estaban encendidas y se veía gran cantidad de carne caballar colgada de las ramas de los árboles, Victorio y su gente habían logrado escapar en el último momento. Morrow diría más tarde: “… para evitar una terrible pérdida de vidas humanas sólo la artillería habría conseguido desalojar a Victorio en el caso de que éste hubiera elegido defender sus posiciones“. Morrow envió a los exploradores apaches tras la pista, regresando el 3 de octubre para confirmar que el rastro de Victorio pasaba por el Malpais Creek, camino de las Mogollon Mountains. 

Mientras Victorio [con él iba también su hermana Lozen] se dirigía a las Mogollon Mountains [Grant & Catron Counties, New Mexico], Morrow decidió dirigirse a la reserva de Ojo Caliente, que estaba a 24 km, para herrar a algunos caballos y mulas, y adquirir suministros y municiones. También envió un informe de los movimientos de Victorio a Fort Bayard [Grant County, New Mexico] y solicitó más hombres para relevar a los suyos que estaban agotados o sin caballos. El destacamento de Morrow dejó Ojo Caliente el 5 de octubre, en dirección sur a lo largo del North Star Road [Grant County, New Mexico], tratando de localizar el rastro de Victorio para cortarle el paso, pensando que se dirigía hacia México. Después de una marcha de unos 56 km, Morrow se reunió con dos destacamentos de Fort Bayard bajo el mando del capitán George A. Purington del 9º de Caballería y el subteniente James A. Maney del 15º de Infantería. Después de cinco días de búsqueda, no encontraron el rastro  de Victorio, por lo que Morrow envió a sus exploradores apaches de nuevo al norte y acampó para dar descanso a sus hombres. Los exploradores apaches regresaron el 16 de octubre, diciendo que la banda de Victorio se dirigía hacia el oeste. 

El 10 de octubre, los apaches quemaron el rancho Lloyd [Luna County, New Mexico], a unos 16 km al oeste del actual Hatch [Doña Ana County, New Mexico]. Seis hombres del cercano El Colorado [hoy conocido como Rodey] fueron a ver qué pasaba. A 1’5 km al oeste del rancho los apaches les emboscaron, matando a cuatro mientras los otros dos regresaron a El Colorado a buscar ayuda. Se formó un grupo de 35 hombres de El Colorado y Santa Bárbara para dirigirse al lugar pero sufrieron otra emboscada en La Ceja Canyon [probablemente sea el hoy llamado Horse Canyon], matando a un indeterminado número de ellos y poniendo en fuga al resto. A mediados de octubre, posiblemente Juh se unió de nuevo a Victorio.

Daniel D. Aranda relató en su ensayo “Apache Depredations in Doña Ana County: An Incident in Victorio’s War”, el ataque al rancho Lloyd:El viernes 10 de octubre de 1879, Victorio y sus hombres saquean el rancho Lloyd, ubicado aproximadamente a 16 km al oeste de la actual Hatch. Afortunadamente, el Sr. y la Sra. Lloyd no estaban en casa. Se desconoce si había más gente. Sin embargo, gente acampada cerca se enteró de la incursión. Eran George Ackenback y el Sr. Cox, presumiblemente con su familia. Mientras la familia Cox se escondió en un gran arroyo, Ackenback fue a la cercana localidad de El Colorado a buscar ayuda.

Ackenback convenció a cinco hombres para que fueran con él, Cosme y Víctor de la O, Julián Torres, Néstor García y Melindres, quienes nunca llegaron al rancho de Lloyd. A 1’6 km del lugar fueron atacados. En una breve pero mortal emboscada, Víctor de la O, García y Melindres murieron. Ackenback y Torres lograron escapar y regresar a El Colorado a pedir ayuda.

Mientras tanto, varios jinetes fueron a diversas localidades a lo largo del Río Grande a buscar ayuda. En poco tiempo, se habían reunido un grupo de unos 35 hombres de El Colorado y Santa Bárbara. Entre ellos se encontraban tres hermanos López: Florencio, Tranquilino y Sabino; así como los hermanos Jojola, Durán, Lucero y Serna. Estos tampoco llegaron al rancho. Atravesando La Ceja Canyon fueron atacados. Consiguieron escapar después de combatir durante todo el día, pero no sin bajas, siendo perseguidos por los apaches. 

Varias partidas habían comenzado a reunirse en Las Cruces y en La Mesilla [Doña Ana County, New Mexico]. El primer grupo, formado por 17 hombres, estaba encabezado por un ciudadano de Las Cruces llamado Eugene Van Patten, quien llevó a su pequeño grupo fuera de La Mesilla sobre las 17:00 horas del domingo, 12 de octubre de 1879. Cabalgaron hacia el oeste bajo una fuerte y fría lluvia, llegando al rancho de Mason a la 01:00 de la noche. Después de un breve descanso, los hombres montaron y siguieron cabalgando hacia el oeste durante varios kilómetros, cruzaron el Magdalena Pass, para dirigirse después al norte, posiblemente hacia el antiguo Fort Fillmore, en la carretera de Fort Thorn.

Sobre las 13.00 horas, vieron tres caballos a varios cientos de metros por delante. Su primer impulso fue ir a por ellos, pero algunos sospecharon que era una trampa. Desmontaron para comprobar sus armas y equipos, volvieron a montar y avanzaron cautelosamente. No llegaron a donde estaban los caballos. Los apaches aparecieron por todas partes, gritando, disparando, y agitando mantas, asustando a los caballos. El primer muerto fue el secretario del Doña Ana County, William T. Jones, quien recibió dos impactos de fusil, uno en la cadera y otro en la cabeza. En el enfrentamiento que siguió murió Cleto Sánchez, de Las Cruces. Fue derribado de su caballo con una bala en su cuerpo, se levantó, se puso de rodillas y continuó disparando. Una bala le destrozó el muslo pero siguió luchando. Según los informes, gritó a sus compañeros que no se preocuparan por él, que todavía podía pelear. Luchó hasta que recibió un disparo de un apache en el pecho a quemarropa.

Eugene Van Patten, que estaba cerca de Sánchez, sacó su revólver, apuntó a la cabeza del apache y le voló los sesos. Van Patten informó que alcanzó también a otro apache en el cuerpo. Otros que murieron en este enfrentamiento fueron Venceslao Lara, Pancho Beltrán y Nepomuceno Barragán. El combate decreció gradualmente a medida que los hombres escaparon, acercándose al camino principal, hacia el oeste.

M. L. Hickey, de La Mesilla, a lomos de un caballo negro, el mejor caballo del grupo, iba muy por delante de todos. En su retirada, advirtió del peligro a un grupo de inmigrantes, que iban a entrar en el Magdalena Pass. Entre ellos se encontraba John Parks quien, con su esposa, cinco hijos y varias otras familias, iban al suroeste de New Mexico desde Texas, donde Parks había vendido sus caballos. Con el dinero había comprado varios artículos, incluido alimentos [gran cantidad de harina] para abastecer una tienda que planeaba abrir en Ralston, Territorio de New Mexico [conocido hoy como la ciudad fantasma de Shakespeare, en el Hidalgo County]. En Ysleta, Parks había contratado a Price Cooper y a sus hijos para transportar sus suministros en grandes carros tirados por bueyes. Después de que Hickey diera el aviso, los inmigrantes rápidamente hicieron un corro con los carros preparándose para luchar. Sin embargo, las aterrorizadas mujeres, les convencieron de lo contrario. Reunieron su ganado, cargaron a sus mujeres y niños en los carros más pequeños y, rápidamente volvieron al rancho de Mason.

Los apaches no tardaron en llegar. Como no estaban seguros de que todos los inmigrantes se hubieran ido, se acercaron cuidadosamente a los carros y, posicionando algunos tiradores, avanzaron. Saquearon los carros y mataron a los bueyes, llevándose todo lo que podía ser de utilidad. El resto fue destruido. Rollos de tela y toneladas de harina quedaron esparcidos por todas partes. Dejaron el lugar en un completo desorden. En medio del pillaje, los apaches vieron que otra caravana se acercaba por el oeste. Los apaches rápidamente borraron sus huellas sobre el Magdalena Pass organizando otra emboscada, varios kilómetros al oeste de allí.

La caravana que se aproximaba estaba formada por una docena de viejos carros de estilo mexicano, llamadas ‘carretas’, con al menos 11 hombres, una mujer y un niño. También, iba con ellos un solitario norteamericano a caballo, que probablemente se había unido al grupo por su seguridad. Estos mexicanos habían estado en el área de Silver City vendiendo frutos secos y ahora volvían a sus casas en la parte mexicana de El Paso, hoy Ciudad Juárez [Chihuahua. Lo que hoy es El Paso, entonces se llamaba Franklin].

Cuando la caravana se acercaba al Flat Top Mountain, fue emboscada. La lucha acabó rápidamente. Todos murieron excepto una mujer y un niño que fueron capturados. El norteamericano, mejor armado que el resto, corrió para resguardarse tras una gran yuca, a varios cientos de metros de distancia. Cavó un pequeño hoyo con su cuchillo y disparó más de 100 veces su Winchester calibre 44-40, antes de caer. Mientras, el resto de los hombres de Van Patten llegaban al rancho de Mason.

A la mañana siguiente, domingo 14 de octubre, unos 75 ó 80 hombres, incluyendo abogados, trabajadores y hombres de negocios de poblaciones a lo largo del Río Grande, se habían reunido en la plaza de La Mesilla en respuesta a la llamada de auxilio. Poco después del mediodía, estaban sobre el rastro. Cuando alcanzaron la cima de una colina, justo al oeste del pueblo de Picacho, pararon para elegir quien los iba a mandar. Entre ellos iban el sheriff Henry J. Cuniffe, futuros sheriffs como Martin Lohman y Guadalupe Azcárate, y hombres de la antigua Columna de Voluntarios de California [la que combatió enApache Pass con Cochise], como John S. Crouch y David Wood. Sin embargo, eligieron a un muchacho alto, de mirada siniestra llamado William Logan Rynerson. Abogado de profesión, el coronel Rynerson, como le conocían, era también un antiguo soldado de los Voluntarios de California. John Crouch y Guadalupe Azcárate fueron elegidos primero y segundo al mando, respectivamente.

Después de la elección, los hombres siguieron su viaje hacia el oeste. El viento y la lluvia arreciaban cuando el grupo de Patten llegó. Todos juntos alcanzaron esa noche el rancho de Mason, donde se enteraron de los últimos acontecimientos, quedando algunos abatidos. Notándolo, a la mañana siguiente el coronel Rynerson habló ante sus hombres que sus amigos y vecinos muertos estaban en la llanura, comidos por los coyotes; y que era su deber recuperarlos para enterrarlos apropiadamente. Tal vez tendrían que luchar contralos apaches pero Rynerson afirmó que no iba a esperar a sus hombres y que si alguien quería abandonar, que se fuera. Doce dijeron que se iban. Luego dio la orden de partir entre hurras. Esto hizo que esos doce se avergonzaran uniéndose otra vez al grupo. ElDr. William Braden Lyon, J. B. Hinds y Filemón Varela, del grupo de Van Patten, también se unieron, como probablemente John Parks, Price Cooper y su grupo.

Cuando se acercaron al Magdalena Pass, vieron una zona blanca como si hubiera caído una tormenta de nieve. Al acercarse, resultó ser la harina desparramada. Aquí y allí había bueyes muertos y moribundos, los carros volcados y su contenido desparramado. Era desalentador para John Parks que había invertido todo lo que tenía en esa empresa. Pero todavía había algo más desgarrador, dos perritos que una de las familias habían dejado atrás en su precipitada huída hacia el rancho de Mason. Uno estaba colgado por el cuello de uno de loscarros, mientras que el otro, aún gemía, cojeando sobre los muñones de sus pies. Pusieron fin a su dolor.

El grupo continuó su marcha. Justo al norte de Flat Top Mountain encontraron otra horrible visión. Bueyes mutilados y moribundos bramando de dolor entre restos de víctimas humanas destrozadas. Sólo se podía cavar una zanja para enterrar a los muertos. Mientras cavaban, algunos hombres vieron una carreta en movimiento, sin rumbo, en la distancia. Al acercarse vieron que su conductor era un cuerpo hinchado, sentado y apoyado contra una caja. Era un espectáculo horrible. Lo enterraron con los demás miembros de la caravana.

El grupo del coronel Rynerson se dirigió al rancho de Lloyd. A lo largo del camino recogieron el cuerpo, en muy mal estado, de William T. Jones. El siguiente cuerpo estaba muy mutilado y en avanzado estado de descomposición, al igual que el resto. El peor fue el de Cleto Sánchez, que había luchado tan valientemente. El disgusto surgiócuando el conductor de un carro se negó a transportarlos. El coronel Rynerson intervino. Todos serían llevados de vuelta o todos serían enterrados allí. Algunos se quejaron.Pablo Melindres, de Doña Ana, dijo que ya que el cuerpo de Jones estaba en el carro, debía ser llevado de vuelta. Cuando los demás le apoyaron, Rynerson estuvo de acuerdo. Sánchez, Beltrán, Barragán y Lara fueron enterrados allí.

Los hombres de Rynerson llegaron a El Colorado el jueves 16 de octubre, a la 01:00 horas y, alamanecer, se dirigieron al rancho de Lloyd. La destrucción era total. Más de un centenar de ganado vacuno y gallinas estaban esparcidos por el suelo, y los únicos seres vivos eran un gato y un ternero. Poco se podía hacer por lo que emprendieron la marcha.

Llegaron a La Mesilla el viernes, 17 de octubre, sin más incidentes. Enterraron a William T. Jones, de 31 años, en un huerto del patio trasero de la casa de sus padres.  

Florencio C. López, participante el 11 de octubre, en el enfrentamiento en La Ceja Canyon, se deprimía y bebía en exceso cuando recordaba el suceso en el que perdió la vida su hermano mayor Sabino.

Se conocen algunos nombres de los muertos de la caravana mexicana: Fernando Bermúdez, Jesús Bermúdez, Agapito Telles, Blas Tapia, Felipe Tapia, Roque Candelario, Francisco Candelario, Aniceto Abeyta, Teodoro Durán, Faustino Díaz y Marcelino Gómez.

Alguno de los hombres de Santa Bárbara y El Colorado que participaron fueron: Sabino C. López, Tranquilino C. López, Florencio C. López, Diego Durán, Luciano Durán, Víctor Durán, los hermanos Jojola, los hermanos Lucero, Anastasio Serna y Victoriano Serna. 

Algunos miembros del grupo de Van Patten eran: William T. Jones, el Dr. William Braden Lyon, J. B. Hinds, Nepomuceno Barragán, Venceslao Lara, Cleto Sánchez, Pancho Beltrán, Jacinto Armijo. Nicolás Armijo, M. L. Mickey y Filemón Varela.

Algunos de los hombres de Las Cruces que se sabe iban con el coronel William Logan Rynerson eran: David Wood, Henry J. Cuniffe, Guadalupe Azcárate, Anastasio Azcárate, W. L. Jerrel, Adam Sohns, Albert Brewer, Ed Wakefield, James Cumbres, Antonio Luera, John Myers, Martin Lohman, Joseph Duper, Leonce Fraissonet, Antonio Luna, Juan Olivar y el Dr. Antonio S. Montero.

De La Mesilla eran: John S. Crouch, J. W. Southwick, B. McCall, H. C. Boon, Charles F. Bull, Pablo Gamboa, Desiderio Gamboa, Morris Freudenthal, J. W. Koeler, Anastasio García, Giraldo García, Felipe López y Tiburcio López [hermanos de  Sabino, Tranquilino y Florencio López de El Colorado], Cruz Chavarría, Walter Crowder, William Edmonds, Daniel Frietze Jr., Francisco Barrio Jr., O. S. Casad, Rodrigo Rueles y Henry D. Bowman.

De Doña Ana y Picacho eran: Evangelista Chávez, Sixto García, Pánfilo González, Neris Trujillo, L. Apodaca, C. Benavides, Felipe García, Jose Palin, Jose López, Silverio Varela y Francisco Varela.

De Santo Tomás eran: Franco Salazar, Ramón Salazar y Leónidas Provencio.

De Chamberino eran: Chon García, Francisco Armijo, Rumaldo Mesa y Jesús Sandoval. 

Un tal Hixon y Gregorio García [probablemente de La Mesilla] iban con Van Patten o Rynerson. Así terminaba este suceso narrado por Daniel D. Aranda en su ensayo “Apache Depredations in Doña Ana County: An Incident in Victorio’s War”.

Los ataques de Victorio eran dados a conocer por el sur de New Mexico. Un mensajero llegó de Fort Cummings [Luna County, New Mexico] con la noticia de que los apaches habían saqueado Santa Bárbara, también llamado Hatch [Doña Ana County, New Mexico] matando a varias personas. A las 18:30 horas llegó otro mensajero del subteniente Gatewood confirmándolo e informando que el rastro de Victorio iba hacia las Florida Mountains [Luna County, New Mexico], al sur de New Mexico.

Cuando el 16 de octubre, los exploradores apaches de Morrow le informaron de que habían encontrado el rastro de Victorio, dio orden de partir. Morrow creía que Victorio intentaría regresar a las Mogollon Mountains siguiendo su antiguo sendero hacia las San Mateo Mountains [Socorro County, New Mexico] pero al final el rastro les condujo hacia Chihuahua. Comenzó una dura persecución durante 180 km en la que los soldados y sus animales sufrieron terriblemente pues no pudieron beber en casi 70 horas, hasta que por fin, el 29 de octubre, llegaron al río Corralitos donde los exploradores apaches habían localizado a Victorio [es posible que Juh y Gerónimo estuviesen con él]. Estaban parapetados en un cañón situado en unas colinas rocosas cubiertas de una espesa vegetación; eran las estribaciones de la Sierra Guzmán [municipio de Ascensión, Chihuahua]. No obstante, en lugar de ir directamente al cercano río para abrevar y dar de beber a sus hombres, Morrow temiendo que el enemigo se escapara ordenó atacar. Pero Victorio no tenía ninguna intención de abandonar su posición y dirigiendo a sus hombres con habilidad, ofreció una tenaz resistencia. La mayoría de los apaches iban armados con rifles de repetición Winchester mientras que los soldados llevaban el clásico Springfield con recámara de un sólo disparo; y mientras la banda de Victorio se hallaba descansada, los soldados llegaron en un estado lamentable sin apenas haber bebido agua durante casi tres días. El informe de Morrow relata cómo los caballos y las mulas relinchaban de un modo penoso debido a la sed que padecían. Su destacamento había quedado reducido a 81 soldados y 18 exploradores apaches, quedando el resto rezagados con los caballos que se iban lastimando. Ante la imposibilidad de avanzar frontalmente, Morrow ordenó a Gatewood que atacara por el flanco. En una demostración de coraje bajo un intenso fuego, el teniente, junto a sus exploradores apaches de la compañía “A”, llegó hasta pocos metros del parapeto de los apaches. Éstos hacían rodar grandes rocas contra ellos, acción que iba apoyada por un intenso fuego de fusilería. Por suerte para los soldados, la mala puntería de los apaches les salvó de sufrir bajas aunque se vieron obligados a mantenerse a cubierto. Cuando se hizo evidente que era imposible proseguir y ante el lamentable estado de sus hombres, Morrow ordenó la retirada hacia las 13:00 horas. Los soldados abandonaron el campo de batalla ordenadamente pero al poco tiempo todos [hombres y animales] se lanzaron en una carrera alocada al cercano río para saciar su sed, mostrando su enorme alivio con gritos de jolgorio.

Sorprende que no hubiera apenas bajas en este enfrentamiento. El comandante Morrow informa de un muerto y dos heridos, no mencionando bajas apaches. Si la puntería de los apaches era mala, en esta ocasión la de los soldados tampoco fue buena. Sin embargo, en su informe el comandante Morrow considera que logró debilitar a Victorio expulsándole de las tierras que éste había declarado que nunca abandonaría. Ahora bien, Morrow reconoció las limitaciones de los soldados contra unos apaches bien armados conducidos por un verdadero líder militar. En su informe oficial para el Secretario de Guerra, menciona a varios oficiales y soldados que se distinguieron por su excelente actuación a lo largo de la campaña. Sin embargo, Morrow con las siguientes palabras, reconoce dónde se hallaba el verdadero mérito de la campaña: “Con el capitán Campbell y sus hombres de la compañía ‘A’, del 6º de Caballería estoy en deuda por su valiente y eficiente servicio y con el teniente Blocksom y el subteniente Gatewood, del 6º de Caballería, con sus inestimables exploradores indios [apaches] a los que se les debe todo el mérito de la expulsión de Victorio del territorio pues sé que sin su ayuda, el destacamento jamás hubiera podido seguir el rastro de Victorio“.

Victorio no tenía ninguna intención de quedarse en México y probablemente no se sentía “expulsado” de los Estados Unidos. Simplemente, había llevado al enemigo a su terreno para combatirle mejor. Durante los diferentes combates había perdido a valerosos guerreros [Tomaso Coloradas entre ellos] y esperaba contar con la adhesión de nuevos combatientes mescaleros. También acariciaba la idea de realizar una incursión contra la reserva de San Carlos para liberar a su familia y a las de varios de sus hombres.

El comandante Morrow se dirigió a Fort Bayard, llegando el 2 de noviembre. La mayoría de los caballos se habían perdido en los combates, por las marchas y por la falta de forraje. Los hombres estaban agotados, y los que habían perdido sus monturas tuvieron que regresar a pie.

Durante la ausencia de Victorio, el nuevo gobernador de New Mexico, Lewis Wallace, autor de la novela “Ben Hur”, solicitó a Washington autorización para organizar compañías de voluntarios para perseguir a Victorio. La petición fue rechazada pero Wallace recibió garantías de que más tropas federales se concentrarían en el Territorio. Sin esperar su llegada, las comunidades locales formaron milicias para su defensa. Las más grandes pudieron disuadir a los apaches de ser atacadas pero las más pequeñas no podían armar suficientes hombres para hacer lo mismo. Cuando Victorio las atacó sufrieron considerables pérdidas.

Convencidos de ser el próximo objetivo de Victorio, muchos colonos y ganaderos del Territorio solicitaron protección a las autoridades civiles. La prensa se hizo eco de sus sentimientos, ridiculizando al Ejército por su incapacidad para capturar o destruir “al rebelde apache”. La controvertida utilización de tropas “de color” también fue muy discutido en las editoriales. Unas manifestaban poca confianza en sus habilidades; otras denunciaban la práctica de armar a los antiguos esclavos, y algunas los presentaban como salvadores de una tierra con problemas. Las noticias de ataques apaches, reales o supuestos, se extendió rápidamente, y los incidentes que no tenían relación con Victorio se les atribuían a él. Los oficiales que actuaron dando validez a estos informes en vez de los proporcionados por los exploradores o por haber reconocido el terreno, se vieron constantemente frustrados en la localización de pistas sobre Victorio.

En noviembre, la banda de Victorio, quizás con Juh y Gerónimo, es vista por la sierra de la Candelaria, cerca del Carrizal [Chihuahua]. En su vertiente norte, hay un manantial que hoy se llama “Tinaja de Victorio” por una buena razón, ya que fue ahí donde ocurrió uno de los enfrentamientos más sangrientos de las guerras apaches. Varios habitantes del Carrizal vieron el rastro de unos apaches por lo que organizaron una partida de civiles que fueron hacia el sur, a su encuentro, cayendo en una emboscada, donde murieron 21 personas y escaparon muy pocos, dos de ellos heridos. Cuando llegaron a la población y contaron lo ocurrido, se formó otro grupo de 35 personas al mando del alcalde Justo de la Rosa, siendo totalmente aniquilada. En las dos ocasiones, los apaches de Victorio, lograron atraer a los mexicanos a un lugar donde poder sitiarlos y acabar con ellos. En el pueblo del Carrizal esperaron en vano el triunfal regreso de su alcalde, quien había prometido rifar entre los vecinos la cabellera de Victorio. Preocupados tras varios días de espera, unos rancheros salieron en su busca para encontrarse con el tétrico escenario de varias docenas de cadáveres en estado de putrefacción siendo pasto de los buitres. El “Ranger” de Texas, George W. Baylor, que llegó al lugar poco después dijo que “… los apaches habían demostrado una gran astucia… el rastro pasaba por un lugar rodeado por tres altos picos rocosos. Los mexicanos fueron tiroteados justo cuando llegaban a la cima, después de haber desmontado encontrándose de frente con las rocas. Los apaches mataron sus caballos que estaban atados y abrieron fuego contra ellos, desde encima y por un costado. Los mataron a todos…“.

El capitán George W. Baylor, había organizado una compañía de los “Rangers” de Texas ubicada en El Paso que también participó en la campaña contra Victorio. Nunca contaba con más de 20 hombres y limitaba sus actividades principalmente al oeste de Texas, con una incursión “no autorizada” de vez en cuando en México. Estos hombres conocían el terreno y eran expertos en seguir pistas, después de haber cazado bandidos y renegados durante años. Tenían gran potencia de fuego, al estar armados con modernos rifles de repetición, un par de revólveres en sus cinturones, y caballos de repuesto. Los “Rangers” contribuyeron a recoger información sobre el paradero y las actividades de Victorio que después ponían en conocimiento del Ejército. 

La casi total convicción de que Juh estaba con Victorio en este enfrentamiento, lo demuestra el informe que el cónsul norteamericano en la ciudad de Chihuahua, Louis Scott, envió al Departamento de Estado: “Morrow persiguió a Victorio durante 96 km por este lado de la frontera [México] y luchó con él en La Laguna de Guzmán… Durante este tiempo, o antes, se reunió con Juh… aunque estos dos no son amigos. Después de la lucha con Morrow, fue a la Sierra de La Candelaria donde hicieron su sangriento trabajo contra el grupo del Carrizal“.

Por su parte, las autoridades de Chihuahua encargaron al coronel Joaquín Terrazas organizar una milicia para atacar y derrotar a Victorio y su banda. Terrazas, era un veterano luchador contra los apaches, sabía cómo hacer campaña en las montañas y en los desiertos, siendo legendaria su ferocidad en el combate. Hasta entonces, todas las milicias que habían perseguido a Victorio, eran emboscadas y derrotadas. Terrazas salió en su persecución, estando los apaches acampados en las Lagunas de Santa María y Guzmán [Chihuahua] desde donde Victorio enviaba partidas para asaltar los pueblos y ranchos de los alrededores.

También salió al encuentro de Victorio, el coronel Ponciano Cisneros con 100 rurales del 9º de Caballería, 30 infantes del Batallón 33, y un cañón de montaña, convergiendo con Terrazas en el pueblo de San Andrés [municipio de Riva Palacio, Chihuahua].

Partieron juntos cuando les llegaron noticias de que los apaches estaban sitiando, cerca de la Laguna de Guzmán, a unos vecinos de La Ascensión. Cuando llegaron allí, se enteraron de que los sitiados habían conseguido romper el cerco y que los apaches habían destrozado a un grupo de contrabandistas cerca del Ojo Caliente de Guzmán, retirándose con gran cantidad de caballos y mulas, rumbo a la Laguna de Palomas [Chihuahua].

Cuando llegaron al lugar, vieron los restos del campamento de los apaches y su rastro que se adentraba en los Estados Unidos por las Florida Mountains [Luna County, New Mexico]. Todo el ganado que Victorio había robado en Chihuahua lo llevaba para venderlo a comerciantes a cambio de rifles y municiones).

* El 25 de noviembre, el teniente George W. Smith informa a los ciudadanos de Tularosa (Otero County, New Mexico) que muchos apaches mescaleros de la reserva de Fort Stanton (Lincoln County, New Mexico) están preparándose para dejar la reserva. (Un grupo había dejado la reserva el día anterior, después de matar un buey y 15 ovejas. Empaquetaron la carne en seis caballos robados y cabalgaron hacia el sur. Smith creía que era un grupo de apoyo para otro más grande. Los mescaleros parecía que esperaban a recibir sus raciones para irse de la reserva y unirse a Victorio.

En diciembre, el teniente Smith escribió una irritada carta a Samuel A. Russell, agente de la Reserva Mescalero. Aparentemente Russell le había criticado por no haber seguido inmediatamente a la banda de mescaleros que dejaron la reserva a finales de noviembre. Smith contestó que el agente no había informado de su salida lo suficientemente rápido. “Si los jefes no tendrían más que sentimientos traicioneros y de odio hacia usted, le informarían cuándo esos asesinos ladrones están a punto de irse…“, dijo Smith que también acusó a Russell de dirigir la Agencia desde la “mecedora”.

Pequeños grupos de apaches mescaleros continuaron dejando la reserva. El 6 de diciembre, H. C. Campbell, de Lincoln, acusó a los mescaleros de almacenar provisiones, en las cuevas de la roca volcánica llamada El Malpais, al oeste de la reserva. Ese era un lugar perfecto para esconder suministros para los grupos incursores. A finales de diciembre se creía que 60 mescaleros se habían unido a Victorio).

* A finales de año, varios apaches chiricahuas se alistan como exploradores del ejército en la Reserva de San Carlos, posiblemente por primera vez.

* A finales de noviembre, Juh y Gerónimo se separan de Victorio. (Se dirigieron hacia el oeste, a su campamento situado en la Sierra de Carcay [municipio de Janos, Chihuahua] saqueando mientras iban hacia su destino. La Sierra de Carcay, al sur de Janos, situada en el ángulo formado por los ríos Janos y Casas Grandes, había sido durante mucho tiempo uno de los refugios favoritos de Juh y muchas veces de Gerónimo. De 1.500 metros de altura y cubierta de arbustos, tenía buenos escondites mientras proporcionaba un fácil acceso a Janos.

Mientras Juh y Gerónimo estaban con Victorio, su gente en la Sierra de Carcay recibió noticias sorprendentes. Dos chiricahuas de San Carlos habían traído propuestas de paz, tanto de los suyos como de las autoridades militares. Querían que Juh y Gerónimo llevaran a su gente a San Carlos y se asentaran en la reserva. Juh y Gerónimo conocían bien a los emisarios, el bedonkohe Gordo y el nednai Ah-dis, un sobreviviente de la banda de Nolgee que vivía con la gente de Naiche. Ambos tenían amigos y parientes entre los nednais. En ausencia de los jefes, el resto no podía comprometerse. Sin embargo, siete nednais decidieron ir [dos hombres, dos mujeres y tres hijos] con Gordo y Ah-dis a Camp Rucker [Cochise County, Arizona], un puesto militar situado al sur de las Chiricahua Mountains y reunirse allí con un oficial del ejército. Cuando Juh y Gerónimo regresaron al campamento, Gordo y Ah-dis, que habían vuelto, les explicaron la situación. Juh reaccionó instantáneamente a la propuesta de Gordo. Agitando su arma dijo: “No voy a ir… Si me atrapan, me matarán“. Gordo le calmó lo suficiente para que le escuchara. “Tienes aquí a muchos niños y niñas, y no tienes que correr como un salvaje, sin dormir, sin comida, ni agua. Por qué si puedes estar bien cuando vuelvas al pueblo del hombre blanco. Nadie te va a matar. Te van a dar comida y no vas a morir de hambre. Si mantienes contigo a los niños pequeños, conseguirás que los maten, y los coyotes y los cuervos comerán sus cuerpos. Puedes acabar bien, nadie te va a colgar“. Martine recordaría que los dos emisarios hablaron a Juh sobre las ventajas de la reserva. Además Gordo les dijo que el general Willcox no tomaría represalias por las últimas incursiones. Hablaron durante toda la noche. A pesar de los informes adversos que sabía de San Carlos, Juh poco a poco se ablandó. A la mañana dijo a Gordo: “Llévame allí“. Iría pero no tan fácilmente. Juh y Gerónimo desconfiaban de los blancos y seguían siendo profundamente escépticos, y sospechaban de las garantías dadas por Gordo. Después de todo, si no les gustasen las condiciones en San Carlos, podrían regresar en primavera.

El oficial que les esperaba en Camp Rucker era el teniente Harry L. Haskell, ayudante de campo del comandante del Departamento, el general Orlando B. Willcox. En julio de 1878, Willcox había asignado a Haskell la tarea de persuadir a Juh y Gerónimo de que volvieran a la reserva. La Oficina de Asuntos Indios había aprobado la existencia de un oficial del ejército como agente de San Carlos, siendo nombrado el capitán Adna Romanza Chaffee quien, a través del jefe de exploradores del Departamento de Arizona, Archie McIntosh, había sondeado a los chokonen de Naiche sobre la posibilidad de convencer a Juh y a Gerónimo para traer a los nednais de México para vivir junto a ellos en San Carlos. El informe favorable de Chaffee llevó al general Willcox a seleccionar a Haskell para esta delicada misión.

En septiembre, Haskell encontró a Naiche y a otros líderes favorables a colaborar. Formó su grupo con Archie McIntosh, Gordo, Ah-dis, el sargento de la policía apache de San Carlos AtzebeeChihuahua, y George, un chokonen que tenía amigos cercanos entre los nednais. Sobre el 20 de septiembre, Haskell estableció su base en Camp Rucker, donde conoció a Tom Jeffords que estaba buscando una posible mina por los alrededores, añadiéndole a su grupo. Tres días después, Haskell envió a Gordo y a Ah-dis a México, armados con rifles Springfield 45-70, con la cartuchera llena de cartuchos. Hasta mediados de octubre no encontraron la fortaleza de Juh en la Sierra de Carcay. Al no estar Juh ni Gerónimo [estaban luchando con Victorio], persuadieron a los siete nednais para que fueran a Camp Rucker. El sargento Atzebee se reunió con ellos en la frontera y los llevó a Camp Rucker para llegar, el 31 de octubre, a San Carlos. Los nednais admitieron que estaban preocupados por las campañas mexicanas, revelando que el resto de la banda podría venir sobre el 10 de diciembre. A finales de noviembre, Haskell envió a Archie McIntosh, Atzebee, y uno de los hombres nednais para intentar contactar con Juh. Después de 13 días, regresaron sin haber visto a nadie.

La espera en Camp Rucker resultó larga y frustrante. Desalentado, Haskell partió con dos hombres y dos apaches [posiblemente Chihuahua y George]   con intención de ir a la Sierra Madre, a través de la Sierra de Guadalupe [municipio de Guadalupe, Chihuahua]. Allí se unió a una compañía de exploradores indios al mando del teniente Augustus Perry Blocksom. El 12 de diciembre, volvieron a Arizona, y estando acampado en San Bernardino Springs [Cochise County, Arizona] llegó un emisario de Juh y Gerónimo diciendo que querían reunirse con Haskell pero que debería ir solo, sin soldados. Acompañado por el emisario apache, por Tom Jeffords, y por el intérprete de Blocksom, Haskell viajó al campamento nednai situado a 64 km de Camp Rucker. Archie McIntosh llegó al campamento nednai unas horas antes de Haskell.

Él no lo sabía pero unos días antes Juh y Gerónimo habían celebrado un consejo para hablar sobre la propuesta de Gordo y Ah-dis, y que Juh ya había aceptado. Todos excepto uno de los líderes acordaron entregarse. La discusión se enconó y Gerónimo terminó sacando su revólver y matando al disidente. Asa Daklugie recordaría que cuando su padre aceptó ir a San Carlos, sus hombres “tuvieron que adquirir caballos y otros artículos necesarios para el viaje“, por lo que fueron a incursionar para conseguir los caballos y suministros que necesitaban. Atacaron la nueva población minera de Nacozari [Nacozari de García, Sonora] donde, en un período de dos semanas, robaron más de 20 mulas y caballos. También mataron a cuatro estadounidenses y dos mexicanos cerca de Tepache y Granados. Luego se habían dirigido al norte para reunirse a Haskell.

Al anochecer del 13 de diciembre, entraron en un profundo cañón donde había unos 80 nednais liderados por Juh y Gerónimo. Acababan de encender sus hogueras. Gordo acompañó a Haskell a la wickiup de Juh para discutir los términos de la rendición. Juh y Gerónimo tenían solo una preocupación: “¿Nuestra gente tendrá que ir a la cárcel si nos rendimos?“. Haskell les aseguró que el agente los trataría bien si vivían en paz. También les prometió escoltarles hasta la reserva y estar con ellos hasta que estuviesen instalados. Les dijo que el general Willcox los trataría bien siempre que fueran “buenos indios”, que le había enviado para reunirse con ellos, y que le diría al general lo que habían dicho.

A la mañana siguiente, Juh apareció en la tienda de Haskell, diciendo: “Aquí están mi mujer y mis hijos. Hace demasiado frío en las montañas. Me quedaré con mi amigo“. Haskell eufórico, supo que los nednais irían a San Carlos. Luego, Juh y Gerónimo dijeron que no habían estado con Victorioy que no sabían donde estaba. Pidieron quedarse para que descansasen sus caballos y esperar al resto de su gente antes de ir a San Carlos. También pidieron que Nahilzay fuese enviado para hablar con ellos. Quizás lo hicieron para comprobar si Nahilzay había sufrido algún tipo de catigo desde que se rindió a finales de agosto de 1877. Su medio hermano Esquine estaba con los nednais. Había huido de San Carlos con Victorio y Loco en septiembre de 1877; permaneciendo con Victorio en octubre de 1878 en lugar de volver a San Carlos, para posteriormente separse de él y unirse a los nednais.

Nahilzay llegó a Camp Rucker alrededor del 24 de diciembre. Haskell telegrafió a Willcox diciendo que estaba con 102 renegados y 18 apaches de la Agencia y que esperaba llegar a San Carlos en ocho días. Cuatro días más tarde partieron dirigiéndose por las Chiricahua y Swisshelm Mountains, y luego al norte, hacia Turkey Creek y Fort Bowie. Ahí hubo una reunión en la que participoó Tom Jeffords, a quien los chiricahuas de la reserva recibieron con gran cariño. Gerónimo llevó la voz cantante a causa de la tartamuded de Juh, solicitando un tratado estable y vivir en la Subagencia con los chokonen.

Los chokonen y nednais no eran los únicos chiricahuas presentes en San Carlos durante 1880-81. Los chihennes de Loco, expulsados de su Reserva de Ojo Caliente en 1878 y obligados a vivir en San Carlos, habían erigido sus wickiups en la orilla norte del Gila en una elevación justo al otro lado del río San Carlos. El agente los puso aquí para que la policía apache pudiera vigilarlos. Recibieron raciones y aprovecharon lo mejor de su nueva vida en las ardientes arenas de San Carlos, acomodándose a la realidad de que el gobierno nunca les dejaría regresar a su hogar en New Mexico.

Poco después de la reunión, el nednai Jelikine y su mujer visitaron a los exploradores White Mountain que habían acampado cerca de Fort Bowie, comiendo con ellos. John Rope, uno de los exploradores, que conocía muy bien a Jelikine, vio como Juh se acercaba a ellos. Jelikine dijo a Rope que incluso su propia gente le tenía miedo porque era un poderoso chamán. Los exploradores invitaron a Juh a sentarse y comer, colocando frente a él café y un plato con pan. Él dijo: “De acuerdo, me gusta probar la comida de los exploradores y ver cómo es“. Después de comer dijo: “Es buena comida y sabe bien“.

Esa noche, los nednais celebraron una danza, invitando a los exploradores apaches a asistir. El viejo y cojo Esquine [Has-ke-na-dil-tla] lideró a los hombres en los cánticos de las danzas que duraron toda la noche, danzando las mujeres nednais con los exploradores. Al día siguiente, los nednais jugaron al aro y pértiga con los exploradores. El guerrero chiricahua Nat-cul-ba-ye [también conocido como José María Elías] apostó una mula blanca contra una manta navajo de John Rope. Después de los primeros cuatro juegos, John Rope canceló el quinto juego por un desacuerdo).

* En diciembre, el jefe apache mescalero Alsate y su banda consiguen escapar de la prisión “La Acordada”, en Ciudad de México, aprovechando el relajamiento de la disciplina de los guardianes de la prisión [no se sabe si con la ayuda del general Miguel Blanco Múzquiz, que era su primo y miembro del gabinete del presidente Porfirio Díaz] dirigiéndose a la frontera recorriendo las zonas altas de las montañas  para volver a incursionar en ranchos y caminos. (El periódico “La Voz de México” informaría del hecho el 20 de enero de 1880, dando los nombres de  Arzate [Alsate] y Oso Bayo).

1880

* A principios de enero, Haskell sale con los nednais de Fort Bowie, llegando a San Carlos el 7 de enero. (El capitán Chaffee, agente de la reserva, les asignó un área en la Subagencia, próxima a los chokonen. Según él, la banda de Juh sumaba 103 personas, 21 de ellas hombres. Las cuatro bandas chiricahuas estaban ahora en San Carlos, sumando alrededor de 700 personas. Solo los chihennes de Victorio [y los mescaleros que estaban con él] y una pequeña banda de bedonkohes estaban en libertad, y juntos no sumaban más que unas 150 personas.

Los recién llegados nednais construyeron sus wickiups en la orilla norte del río Gila, a 24 km río arriba de la Agencia de San Carlos, cerca de los chokonen de Naiche, cuyo campamento incluía no sólo a los chokonen de Cochise sino también a los seguidores de Chihuahua, un feroz combatiente que tuvo a su banda separada del resto de los chokonen. Aunque era más bajo, más delgado y más pálido que Mangas Coloradas y Cochise, poseía los típicos atributos físicos de un apache. Alrededor de la misma edad que Gerónimo, Chihuahua disfrutaba de admiración y respeto. No seguía a ningún líder sino a sí mismo. Durante 1880 y 1881, sin embargo, rara vez estuvo presente con la gente de Naiche, alistándose como explorador del ejército en Fort Apache, sirviendo fielmente en las operaciones militares contra Victorio en 1879-80 y contra Nana en 1881.

Haskell había cumplido su misión, y el anteriormente controvertido Archie McIntosh, había tenido un importante papel. McIntosh pudo haber conocido a Gerónimo al final de su primera estancia en San Carlos y su influencia entre los chiricahuas creció aún más. Poco después de la llegada de Juh a San Carlos ordenó a Chaffee que prestara especial atención al jefe nednai. El 13 de enero, Chaffee aseguró a Willcox que “los nednais están contentos con el cambio de lugar y forma de vida. Creo que se quedarán con nosotros. Esta mañana les he proporcionado mantas“. Willcox instó a Chaffee a que cumpliera todas las promesas hechas a los nednais. Sin embargo, un mes más tarde Chaffee informó que se habían acabado las existencias de harina porque el contratista no había podido cumplir el contrato debido al duro invierno. Informado Willcox, ordenó al comandante de Camp Thomas proveer la harina necesaria para que Chaffee tuviera suficiente para poder suministrarla a los apaches en el reparto semanal. A mediados de febrero, ese envío llegó a tiempo para calmar el descontento. Otro problema fue que la gente de Juh estaba descontenta con la calidad del agua que había cerca de la Subagencia por lo que permitió a los nednais mover sus wickiups al pie de las colinas, donde el agua estaba menos estancada y era apta para el consumo.

Willcox tuvo que hacer frente a otra situación. Las autoridades mexicanas habían protestado por la llegada de Juh a Arizona. Willcox aseguró a Francisco Prieto, cónsul mexicano en Tucson, que los seguidores de Juhpermanecerán en San Carlos donde no podrán hacer daño ni a estadounidenses ni a mexicanos“. Willcox incluso sugirió que Juh podría proporcionar hombres para servir como exploradores contra los hostiles [por supuesto estaba pensando en Victorio]. Pero Prieto seguía preocupado, sugiriendo que a menos que tuvieran bien controlado a Juh, éste podría salir de la reserva para realizar incursiones en México. Willcox minimizó esa posibilidad, explicando que tratarlos como prisioneros sería una violación de los términos de la rendición.

Esa explicación no calmó al gobernador de Chihuahua, Luis Terrazas, quien conocía muy bien a Juh. Terrazas pidió al gobernador de Arizona, John Charles Frémont, la entrega de la banda de Juh a las autoridades mexicanas [El “Grant County Herald” informó que el gobernador de New Mexico, Lew Wallace, quería cumplir con esa petición]. Frémont se lo dijo a Willcox, quien hizo un escrito, relatando en orden cronológico, los pocos conocimientos que se sabían de los movimientos de Juh desde que se fue de la Reserva Chiricahua en junio de 1876 y desde entonces había estado viviendo en México hasta que solicitó la paz en Chihuahua en el verano de 1879, pero las negociaciones fracasaron por la negativa a proporcionar medios económicos para mantener a los apaches. En conclusión, Willcox resumió: “Desde que se rindieron se han comportado satisfactoriamente. Juh, Gerónimo, y sus seguidores no son indios mexicanos. Su entrega [a México]… es por lo tanto desaconsejable por las siguientes razones: Primero, son indios americanos [de los Estados Unidos. Seguramente desconocía que el territorio de los nednais estaba en el norte de México. Y los chiricahuas no tenían ningún sentimiento de ser ciudadanos de México ni de los Estados Unidos]; segundo, ellos vinieron en base a nuestra promesa de que serían acogidos y protegidos; tercero, estos indios estaban incursionando en los Estados Unidos y en México y los mexicanos no hicieron nada al respecto; cuarto, nosotros hemos conseguido la separación de Juh y Gerónimo de Victorio“.

Un oficial del ejército describió a Gerónimo: “Erguido, tórax ancho, unos 1’75 metros de altura, hombros rectos, musculoso, con el rostro encerrado en un ceño perpetuo“. Casi nadie pensaba bien de él. Cruel, intratable y traicionero“, dijo un oficial.Ambicioso y mentiroso“, declaró otro. “Temeroso, desconfiado, no le gustaba su propia gente“, dijo otro más. Su número de seguidores apenas eran 30, pero la mayoría de los chiricahuas creían en su “poder”. Desarrolló esos misteriosos atributos con la suficiente frecuencia para convencer al pueblo de la fuerza de su “poder”. También había recorrido todas las montañas, desiertos, ríos y senderos de la Apachería durante toda su vida, y conocía el territorio y cómo vivir en él.

El hombre blanco que mejor conocía a Gerónimo era George Wratten, intérprete oficial, que comerciaba y vivió con los chiricahuas durante décadas. Según él, “Gerónimollegó a sobresalir, no por su destreza en el combate o por su valentía personal, sino por el “gran poder” que pensaban que tenía. Vaticinaba la victoria en el combate descubriendo a soldados que derrotarían, y luego conseguía otra cosa; estos vaticinios se hicieron realidad tan a menudo que su palabra podía convertirse en ley. Su propia gente le tenía miedo“.

Hubo apaches que no opinaban nada bueno de él. Uno de ellos era Chato, que al final de su vida declararía: “He conocido a Gerónimo toda mi vida hasta su muerte y nunca he sabido nada bueno de él“. Aunque Gerónimo mantuvo su cercanía y subordinación a Juh, también estuvo cerca de Naiche, entonces de 23 años. Gerónimo y los demás chiricahuas sabían que no era un líder eficaz pero le respetaba por ser hijo de Cochise. Gerónimo ocupó ese vacío en el liderazgo y, siempre respetuoso, aconsejó a Naiche.

Ni Gerónimo ni Juh se habían “entregado” al teniente Haskell. Simplemente habían aceptado abandonar el camino de la guerra en México y establecerse en San Carlos. Nada en la actitud de Gerónimo hacia los blancos, especialmente su vigilancia, había cambiado. La prueba a la que John Clum lo había sometido en 1877 fortaleció la ya dominante sospecha, desconfianza, miedo y odio que había prevalecido desde sus años con Mangas Coloradas. En San Carlos, tanto él como Juh permanecieron alertas a cualquier signo de traición, preparados para huir a México a la menor provocación, real o imaginaria).

* A principios de enero, el coronel Hatch ordena que la totalidad del 9º Regimiento de Caballería participe en las operaciones para cazar a Victorio, asumiendo la dirección las mismas. (Hatch utilizó todo el peso de su regimiento para mantener una presión continua sobre la banda chiricahua. Estudiando los movimientos de los apaches en las Mimbres Mountains [Grant County, New Mexico], envió tres compañías y cerca de 50 exploradores indios a las colinas en busca de Victorio.

El comandante Albert Payson Morrow, que estaba al mando de esas fuerzas [incluyendo artillería], se topó con Victorio el 9 de enero cerca de la cabecera del río Puerco [afluente del Río Grande] pero el jefe chihenne eludió a sus perseguidores.

El 12 de enero, Morrow alcanzó a Victorio en Percha Creek, al oeste de Hillsboro [Sierra County, New Mexico], matando a varios guerreros antes de huir hacia el norte [Un pastor de ovejas que había sido cautivo de Nana dijo que éste había admitido la pérdida de seis guerreros por la artillería]. Morrow tuvo un sargento muerto y un explorador herido. Morrow persiguió a Victorio a lo largo de la cara este de las Black Range hasta que el jefe chiricahua cruzó la llanura de hierba de las San Mateo Mountains [Socorro County, New Mexico], alrededor de 24 km al norte de Ojo Caliente.

Seguidamente, Victorio se acercó a Cañada Alamosa para parlamentar con Andrew Kelley, quien informó que llevaba aproximadamente 60 guerreros bien armados y montados. Kelley había sido intérprete en la antigua Reserva de Ojo Caliente cuando Victorio estaba allí, y también actuó como intermediario entre Victorio y el ejército de los Estados Unidos en febrero de 1879. Según un informe no oficial, Kelley permaneció como rehén en el campamento de Victorio mientras éste iba, el 16 de enero, a Ojo Caliente a discutir los términos con el capitán Ambrose Eugene Hooker. Cuando terminó la reunión, Hooker permitió a Victorio irse, y al llegar éste a su campamento liberó a Kelley, continuando el conflicto.

Morrow alcanzó a Victorio al día siguiente, 17 de enero. Su banda había tomado posiciones en una zona alta de las San Mateo Mountains [Socorro County, New Mexico], probablemente el Vics o el San Mateo Peak, desplegando una bandera blanca para parlamentar. Victorio montaba un caballo blanco en el que había sido visto en los últimos enfrentamientos. Pidió ir a Ojo Caliente si Morrow le aseguraba protección. Morrow contestó que antes sus hombres tenían que entregar sus armas y caballos. Según los informes, había dicho a unos mexicanos que iría a una reserva si le devolvían a su mujer e hijos que estaban en San Carlos. No aceptando rendirse, empezó el enfrentamiento. Morrow intentó desalojar a los apaches sin éxito. En el intento falleció el teniente James Hansell French y resultaron heridos dos exploradores, pudiendo huir los apaches sin ninguna pérdida.

Hatch informó a Willcox de la posibilidad de que Victorio intentase liberar a sus parientes en San Carlos y de la oferta de Victorio de reunirse con ellos en Ojo Caliente [Socorro County, New Mexico]. Informado el Departamento de Interior, rechazó toda posibilidad de acuerdo, “debiendo rendirse o luchar hasta morir“. El 27 de enero, Victorio atacó la reata de suministros de Morrow pero no pudo capturarla.

El 30 de enero, Victorio realizó una emboscada a un destacamento formado por las compañías “B” y “M”, de “Buffalo Soldiers” del 9º de Caballería, y varios voluntarios civiles, mandado por el capitán Louis B. Rucker, en las Caballo Mountains [Sierra & Doña Ana Counties, New Mexico]. Los soldados seguían el rastro de Victorio cuando, a 1’6 km del Mescal Canyon [Sierra County, New Mexico] situado en la parte norte del final de las Caballo Mountains, se toparon con un rebaño de animales de granja custodiado por tres o cuatro mujeres apaches. Éstas, “presas del pánico”, trataron de llevar el rebaño hasta el cañón, perseguidas por los hombres de Rucker. Cuando estaban llegando a donde estaba el rebaño, quedaron atrapados en un fuego cruzado de los guerreros situados por encima y alrededor de ellos, falleciendo un explorador navajo y resultando heridos tres soldados.

Algunos miembros del destacamento dieron la vuelta huyendo hasta el cercano Río Grande mientras Rucker, con otro oficial y 10 hombres, se enfrentaron con los apaches protegiendo su regreso por el cañón, siendo hostigados desde las alturas mientras se retiraba hacia el río.

El informe de Rucker reflejó que tuvo cinco caballos muertos pero que cuatro los mataron ellos mismos debido al agotamiento antes de la emboscada, admitiendo la pérdida de un sólo caballo y tres soldados heridos, sin dar más detalles.

Los chihennes siguieron hacia el Río Grande, lo vadearon, y cruzaron la Jornada el Muerto, y fueron a las San Andrés Mountains [Socorro, Sierra & Doña Ana Counties, New Mexico]. Tres diferentes destacamentos, unos de ellos el de Morrow y sus “Buffalo Soldiers”, persiguieron a Victorio, forzándole a hacer una parada el 3 de febrero [según Morrow hizo huir a Victorio] y otra, seis días más tarde [Victorio rechazó al capitán Louis H. Rucker]. Ninguno de estos dos encuentros fue decisivo, sufriendo los soldados un muerto y cuatro heridos. Morrow supuso que los apaches habían tenido varios muertos o heridos.

La efectividad de la caballería se vio reducida por la pérdida de caballos y la escasez de provisiones, viéndose obligados a regresar a Fort Bayard [Grant County, New Mexico]. Mientras, Victorio parecía desvanecerse en el aire, dejando un rastro de ganaderos y colonos muertos en su camino, que parecía dirigirse a Ojo Caliente.

A finales de febrero, dos hombres de Victorio aparecieron cerca de la Agencia Mescalero pero el agente, James Russell, no quiso hablar con ellos sin autorización. Mientras Victorio estaba en las San Andrés Mountains, el coronel Hatch reunió 13 compañías de caballería [12 del 9º y una del 6º]; un destacamento del 15º de Infantería; una compañía de esxploradores navajos; y tres compañíasmde exploradores apaches de San Carlos mandada por el teniente Charles B. Gatewood, siendo la más formidable fuerza organizada contra chiricahuas hostiles desde la campaña de Bonneville en 1857. Sus fuerzas superaban a los guerreros de Victorio en una proporción aproximada de cinco a uno. Su plan era atrapar a Victorio en las San Andrés Mountains, forzarle a presentar batalla, y evitar que los supervivientes pudiesen escapar al sur o al oeste.

Mientras Hatch estaba haciendo sus preparativos, Victorio incursionó en los asentamientos a lo largo del Río Grande. Muchos mescaleros, preocupados por la cercanía de los soldados cerca de la Reserva Mescalero, huyeron para unirse a Victorio [el agente de la reserva estimó exageradamente que eran de 200 a 250]. Las noticias de las hazañas de Victorio hizo que los jóvenes que estaban en la reserva pensaran en la gloria que se estaban perdiendo. Se supo que unos 60 guerreros huyeron, a intervalos, para unirse a Victorio pero la mayoría, entre ellos el resto de jefes, permanecieron en la reserva y trataron de mantener a los jóvenes allí. Sin embargo, funcionarios de la reserva sospechaban que Victorio estaba recibiendo refuerzos y ayuda material de la reserva. Decidieron confiscar todas las armas y caballos de la reserva para evitar que llegaran a Victorio y a sus seguidores. Sin armas ni caballos sería imposible que los guerreros se unieran a Victorio. Eso también ayudaría a calmar el pánico de la población civil y ayudar a identificar a los apaches hostiles. Los que estaban armados serían considerados hostiles. A finales de marzo, un jefe mescalero volvió a la reserva con un mensaje de Nana que decía que, si el gobierno estadounidense lo permitía, los chihennes se asentarían en Ojo Caliente. A primeros de abril, las fuerzas de Hatch se dirigieron a las San Andrés Mountains. El 12 de abril, para desarmar a los chihennes que había en la reserva, los 9º y 10º Regimientos de Caballería de “Buffalo Soldiers” [soldados de color mandados por oficiales blancos] fueron a la reserva en una abrumadora demostración de la fuerza).

* El 21 de enero, un artículo en el periódico “la Voz de México” publica la información de dos telegramas. (El primero informaba de la captura en Arizona de cuatro jefes apaches y de la muerte en Sonora del jefe apache PanchoLasheires. El segundo informaba de la captura y fusilamiento de los jefes apaches Juh, Gerónimo, Elías y del hermano de Pancho Lasheires. Evidentemente, Juh y Gerónimo no murieron fusilados porque estaban en San Carlos, por lo que se trataría de otros apaches).

* En marzo, el Departamento de Guerra de los Estados Unidos solicita al Departamento de Interior que reubique a los apaches chihennes de San Carlos a Ojo Caliente. (El Departamento de Interior se negó.

Quizás Juh se enteró y temió ser entregado a las autoridades mexicanas por la petición del gobernador de Chihuahua, Luis Terrazas; o quizás estaba descontento por las raciones que recibía; o simplemente deseaba regresar a su territorio de la Sierra Madre, pero el caso es que a principios de la primavera, empezaron a circular rumores de que estaba planeando irse. Chaffee había reducido a la mitad el café y el azúcar que recibían los chiricahuas porque había recibido noticias de que lo utilizaban para comerciar. Esto enfadó a los chiricahuas porque muchos usaban el café para combatir la malaria.

Cuatro días después de que el primer tren de la Southern Pacific llegara a Tucson[20 de marzo], el coronel Eugene Asa Carr dio un discurso, el 24 de marzo, a unos influyentes ciudadanos de Tucson [Pima County, Arizona], en el que advirtió al comandante de Fort Bowie que estuviera preparado para una posible huida de la banda de Juh, quienes según los informes no estaban contentos. Unas tres semanas después, el cuartel general del Departamento envió un mensaje a Carr que decía que “los problemas con los chiricahuas podían ser graves“.

* El 8 de marzo, el subteniente Charles Gatewood dirige una patrulla que sale de Camp Thomas ([Graham County, Arizona]. La patrulla se componía del subteniente Thomas Cruse; el Dr. Dorsey McPherson; 21 exploradores indios de la compañía “A”; 30 soldados del 6º de Caballería; y seis civiles. Gatewood tenía la misión de cazar a los chihennes y a los mescaleros de la banda de Victorio, algunos de los cuales también habían huido de la reserva. Antes de fin de mes, Gatewood había alcanzado el Río Grande, en New Mexico.

Un día, según contó Cruse, mientras Gatewood, McPherson y él cabalgaban cerca del río, “Gatewood, alejado del combate que Victorio estaba ofreciendo, del daño que había cometido, daba descripciones y experiencias personales de Victorio, Nana, y de otros de ese famoso grupo; con lo que tanto McPherson como yo expresamos la opinión de que nos estaba ‘engañando’ y, probablemente, nunca había visto a nadie de ese grupo. Se indignó y dijo: ‘Son ustedes unos malditos idiotas, estuve a cargo de esa banda durante seis meses y recibí la orden de llevarlos a su territorio, a Ojo Caliente en 1878, y comía, viajaba, dormía y jugaba con ellos todos los días’… Llevar a esos apaches de vuelta fue un gozoso viaje para Gatewood, siendo su primer servicio estando al mando, y siempre habló de Victorio como ‘un buen hombre’ y lamentó no haber podido permanecer con ellos“.

Escribiendo en 1894, Gatewood describió a Victorio como “un jefe pálido, envejecido y decrépito, que apenas podía acompañar a las mujeres y a los niños en sus incursiones“. Esto reunió opiniones negativas, principalmente del historiador Dan L. Thrapp. Sin mencionar ningún detalle, Thrapp escribió: “Esta descripción [de Gatewood] no debe tomarse demasiado en serio a la luz de las afirmaciones de agentes, oficiales del ejército y otros que trataron directamente con él, que decían que era vigoroso, capaz y el verdadero jefe de los mimbreños“. 

Thrapp concluyó que Gatewood “pudo haber confundido a Victorio con Nana, ya un hombre viejo, aunque todavía vigoroso“. Quizás. Sin embargo, el teniente Joseph Alton Sladen, del 14º de Infantería quien, como ayudante de campo acompañó al general Oliver Otis Howard a las Dragoon Mountains [Cochise County, Arizona] para negociar la paz con Cochise en 1872, escribió en su diario: “Victorio, incluso entonces [en 1872], parecía un anciano. Las dificultades y los peligros, las enfermedades y la falta de alimentos hacen que los indios salvajes crezcan rápidamente en apariencia. Él era, pues, un líder entre su pueblo, y su desafío, su astucia y su crueldad parecían estar grabadas en su rostro“. Las palabras de Sladen describían a Victorio seis años antes de que Gatewood se presentara en el Suroeste).

* El 2 de abril, una delegación de apaches jicarillas se encuentra en Washington fotografiándose en el“Corcoran Gallery of Art”, cuya sede se encuentra frente a la Casa Blanca. (Los miembros de la delegación son Huerito [también conocido como Little Blond e hijo del jefe Guerro Mudo]; Juan Julián [o John Julian]; Santiago Largo [o James Long]; Augustine Vigil y San Pablo [o Saint Paul]; acompañados por el intérprete Alex Reed y el Agente Indio, Dr. Benjamin Thomas. La delegación consta de 10 miembros representando aproximadamente a 700 indios, permaneciendo en Washington, D. C. del 24 marzo al 13 abril).

* El 6 de abril, soldados estadounidenses se enfrentan a la banda de Victorio en el Hembrillo Canyon ([Doña Ana County, New Mexico]. El coronel Hatch tuvo conocimiento por exploradores indios de que Victorio estaba en el Hembrillo Canyon. Hatch desvió hacia el Hembrillo Canyon su 9º Regimiento de Caballería de “Buffalo Soldiers”, que iba camino de la Reserva Mescalero para desarmar a todos los apaches que allí había. Para presentar batalla, avanzó hasta Palomas el destacamento del comandante Morrow [tres compañías con un total de 75 hombres, un destacamento del 25º de Infantería, y unos pocos exploradores apaches de San Carlos]. El capitán C. B. McClellan, del 6º de Caballería [con 85 hombres y 40 exploradores indios] se unió a Morrow para formar la fuerza de asalto principal para atacar el campamento de Victorio. El destacamento del capitán Hooker [tres compañías de caballería, 20 hombres del 15º de Infantería, y algunos exploradores navajos] fue enviado a la parte este del Hembrillo Canyon para cortar cualquier escape por ese lado. El capitán Henry Carroll [con cuatro compañías con unos 100 hombres] avanzó hasta el Hembrillo Canyon en apoyo.

El plan era bueno, y podría haber funcionado. Morrow se retrasó por la necesidad de buscar agua, no alcanzando su posición a tiempo. Carroll había encontrado una fuente de agua que, sin saberlo, tenía un alto contenido alcalino que causó severas náuseas y diarreas a los hombres y animales, dirigiéndose a los manantiales del Hembrillo Canyon para aprovisionarse de buena agua. Cuando llegaban fueron emboscados por unos 150 guerreros armados con rifles de repetición para proteger los manantiales, utilizando el accidentado terreno con ventaja y casi rodeando a las tropas. Al oír los disparos, el capitán McClellan acudió en su ayuda, al parecer sorprendiendo a los apaches y aliviando la presión sobre los sitiados, provocando que Victorio y sus guerreros se dispersasen y desapareciesen entre las rocas, no habiendo más enfrentamientos durante la noche.

A la mañana siguiente, 7 de abril, se produjo otro tiroteo en el que el capitán Carroll y siete soldados resultaron heridos, más otros dos muertos, perdiendo 25 caballos y mulas de carga. [En 1988, arqueólogos de “Human Systems Research, Inc.”, bajo contrato con el ejército de los Estados Unidos, analizaron la zona del enfrentamiento. Descubrieron, etiquetaron y situaron con GPS, más de 800 cartuchos. El análisis determinó que los cartuchos fueron disparados desde 147 fusiles y carabinas, y desde 39 revólveres].

Los apaches se retiraron al llegar por el norte y el oeste dos compañías de “Buffalo Soldiers” del 9º de Caballería, otra del 6º de Caballería, y tres más de exploradores apaches. Mientras se retiraban, Victorio se enfrentó a los soldados para proteger la retirada de sus mujeres y niños, guiados por Nana.

Los soldados acabaron agotados, cavando agujeros en el lecho de los arroyos que alimentaban los manantiales para conseguir agua, donde acamparon y pasaron la noche.

No se encontró un solo cuerpo de los apaches a pesar de que los soldados afirmaron haberles causado bajas. Harvey Nashkin, un explorador Western Apache, recordaría que el combate finalizó al final de la tarde, cuando los soldados dispararon a uno de los jefes chiricahuas, probablemente Miguel Tuerto, moriría poco después.

El capitán McClellan informó que un grupo de hostiles se habían retirado hacia la Reserva Mescalero [se refería al grupo de apaches mescaleros que estaba con Victorio y que dejaron la banda, 53 según dirían ellos al agente de la reserva]. El coronel Hatch llegó al día siguiente con el batallón de Morrow, asumiendo el mando para dirigirse, la tarde del 8 de abril, hacia el este, a las White Sands [Doña Ana County, New Mexico] y luego a la Reserva Mescalero. Victorio huyó al oeste, cruzó el Río Grande y se dirigió a las Black Range [Grant & Sierra Counties, New Mexico]. Con él iban algunos mescaleros mientras otros volvían a la Reserva Mescalero [Otero & Lincoln Counties, New Mexico]. En el Hembrillo Canyon participaron 53 mescaleros, según dirían éstos más tarde al agente de la reserva.

De camino a las Black Range, el 20 de abril, Sánchez, que conocía bien a los residentes de Cañada Alamosa, y Vicente, un pariente de Gerónimo [quizás un hermano], dirigieron un grupo de chihennes y mescaleros que se dirigieron a Cañada Alamosa para robar la manada de caballos que allí había. Al día siguiente, Victorio y Cavio [probablemente el chamán Caballo] hablaron con Andrew Kelley diciéndole que seguirían luchando hasta que la banda de Loco fuese llevada a Ojo Caliente desde San Carlos. Sabiendo que eso no ocurriría, Victorio pensó en enviar un grupo a San Carlos [Gila, Graham & Pinal  Counties, Arizona] para intentar rescatar a su mujer e hijos allí confinados.

La convergencia del 9º y 10º Regimientos de Caballería en la Reserva Mescalero continuó de acuerdo con el plan original. A pesar del enfrentamiento en el Hembrillo Canyon, los dos destacamentos llegaron a la reserva en el intervalo de una hora. Aproximadamente 1.000 soldados aparecieron de repente haciendo una abrumadora demostración de fuerza. Pero los 400 chihennes presentes, en su mayoría mujeres y niños, creyeron que los soldados estaban allí para trasladarles a otra reserva. El agente Russell se sorprendió de no haber sido informado del plan para desarmar a los apaches de la reserva y confiscar sus caballos. Hatch y Grierson, los dos comandantes de los regimientos, aseguraron a los mimbreños que les devolverían los caballos y las armas cuando se restableciese la paz, a pesar de las reticencias de Grierson, que pensaba que la reserva se había convertido en una base de reclutamiento y suministro para Victorio porque el Departamento del Interior daba alimentos a las mujeres, niños y ancianos, dejando a los hombres libres para unirse a Victorio.

El 16 de abril, soldados del subteniente Charles B. Gatewood mataron a dos apaches mescaleros que estaban llevando ganado. Uno de los muertos era el padre de Nautzili. Según el agente de la Reserva Mescalero, Samuel A. Russell había enviado a los dos apaches para buscar el ganado que se habían alejado de la Agencia. Russell inmediatamente se dirigió al campamento donde la mayoría de los mescaleros estaban reunidos y trató de tranquilizarlos pero muchos se fueron.

Cuando el 16 de abril empezó la recogida de las armas había 65 hombres adultos en la reserva; el resto estaban en paradero desconocido o con Victorio. El agente Samuel A. Russell  fue con los soldados a cada campamento de la reserva, asegurando a cada uno que les serían devueltas las armas y animales. Nautzili, el jefe apache mescalero de la reserva fue también para animar a los mimbreños para que permaneciesen en la reserva, acompañado por San Juan, Griego y Roman. A pesar de eso, más de 300 apaches huirían. Una vez, 30 chihennes armados y a caballo fueron vistos, junto a sus mujeres y niños, ir hacia las montañas más allá de la reserva. Los soldados acudieron rápidamente y formaron una línea para responder al fuego de los guerreros que protegían la marcha de las mujeres y niños. Catorce guerreros murieron y el resto huyó.

Cerca de 250 apaches pronto fueron rodeados y devueltos a la reserva como prisioneros siendo encerrados en el corral de la agencia en pésimas condiciones, que fueron mejoradas gradualmente hasta que casi siete meses después fueron liberados totalmente. Más de 200 caballos fueron requisados y llevados a Fort Stanton [Lincoln County, New Mexico]. 

El 28 de abril, un grupo de guerreros al mando del bedonkohe Francisco, se acercó a un campamento ovejero de 10.000 ovejas custodiado por ocho mexicanos, propiedad de José María Sánchez. Viendo a los apaches llegar bajar de las montañas, José María y Teodosio Sánchez tomaron posiciones alrededor del campamento. Francisco se acercó en paz pidiendo algo para comer. Sánchez les invitó a entrar: “Cójanlo ustedes mismos, hay mucha carne, maíz, harina, café y azúcar“. Una vez que los apaches habían rodeado el campamento, Francisco ordenó abrir fuego, señal para que Victorio llegase con más guerreros. Durante el intenso tiroteo, murieron José María Sánchez, seis mexicanos, y más de 100 ovejas a cuasa del fuego cruzado. Teodosio Sánchez, a pesar de recibir un tiro en el abdomen, pudo montar su caballo y escapar.

Al día siguiente, Victorio atacó un campamento minero en Keller’s Valley[hoy día llamado Alma, Mineral Creek, Catron County, New Mexico]. El sargento James C. Cooney, del 8º de Caballería, durante una de sus patrullas había descubierto plata en las Mogollon Mountains. Cuando se licenció en 1876, consiguió una concesión minera. Ante el éxito de la mina, pronto vinieron más personas, formándose una amplia comunidad de mineros y granjeros. Los guerreros de Victorio emboscaron a Cooney y a Jack Chick antes de que pudieran llegar a sus cabañas, matándolos. Al llegar sus caballos sin jinetes, los 32 mineros y sus familias se prepararon para el combate. Las mujeres y niños se escondieron en  un refugio que los mineros habían construido para protegerse de un posible ataque de los apaches. Alrededor de las 10:00 horas de la mañana, los guerreros de Victorio abrieron fuego. A la tarde, un chihenne se acercó tanto a una cabaña que un minero le disparó desde dentro, matándolo al instante. Este guerrero pudo haber sido Manuelito, uno de los más importantes guerreros de Victorio. [Manuelito estaba en 1877 en las listas de John Shaw, agente de la Reserva de Ojo Caliente, con mujer y dos hijos. Fue a la Reserva Mescalero con Tomaso Coloradas en febrero de 1879]. Román Sarecena, que conocía a Manuelito, ayudó a enterrar su cuerpo. Esa noche, los apaches quemaron varias cabañas vacías. El intercambio de disparos continuó hasta que Victorio se retiró la noche del 30 de abril, al acercarse un destacamento de Fort Bayard [Grant County, New Mexico], habiendo matado a cuatro mineros.

A primeros de mayo, el coronel Hatch informó al general Willcox de que Victorio “iba camino de San Carlos”. Willcox reenvió la información a Chaffee, quien se preparó para esperarle, enviando a la policía de la Agencia a patrullar la zona este de la reserva. También ordenó que todos los chokonen y nednais que habían estado viviendo cerca de Black Rock y en las Gila Mountains, volviesen a la Subagencia. Esto provocó el descontento de Juh y especialmente de Naiche, quien recordó que la malaria había devastado a su banda las anteriores dos primaveras cuando vivían cerca de la Subagencia, junto a las tierras bajas del Gila. La situación era inquietante.

El 7 de mayo, un grupo de guerreros aparecieron cerca del rancho de George Stevens, en Eagle Creek, llevándose ganado y caballos. Según unos informes, les guiaba Victorio; según otros, Washington [un hijo suyo] y Nana. Sea como fuere, los motivos de la incursión eran claros, según diría el nuevo agente Joseph C. Tiffany: “La incursión era para llevarse a sus mujeres y niños y vengarse de los exploradores que habían luchado contra ellos“.

Según un informe, Victorio sorprendió a dos apaches White Mountain jugando a cartas, diciéndoles que “venía a luchar contra los exploradores“. Después, según John Rope, Victorio obligó a un hombre a decirle dónde estaba Bylas, quien había ido a la Subagencia pero estaba a punto de regresar, preparándole una trampa para matarle a él y a su familia, cosa que hicieron. El “Arizona Silver Belt” informó de la muerte de 19 hombres, mujeres y niños pero esa información pudo ser prematura o exagerada. El jefe White Mountain George vio a Victorio. Charles Conell, un estadounidense que había trabajado en San Carlos y conocía bien a los chiricahuas, confirmó la presencia de Victorio. Y Jimmie Stevens, hijo de George Stevens, diría en el futuro a Ross Santee [escritor e ilustrador] que Victorio era responsable del robo en el rancho de su padre. Sin embargo, a pesar de que dos apaches dijeron a George Stevens que habían visto a Victorio, por alguna razón Tom Jeffords, a quien el coronel Carr había enviado a investigar, no estaba seguro. En cualquier caso, los apaches White Mountain recordarían bien este hecho. En los meses y años venideros, no tendría ningún problema para alistarlos como exploradores para luchar contra los chiricahuas. En particular Richard Bylas, el sobrino del fallecido Bylas, quien nunca olvidaría lo ocurrido.

Según Chaffee, los chiricahuas eran 36, y según el primer informe de Carr, 90 [probablemente una exageración]. Para Victorio era peligroso acercarse a sus familiares que estaban con Loco, ya que estaban estechamente vigilados cerca de la Agencia de San Carlos. Antes de irse pudo enviar un mensaje a los nednais, quienes decidieron no tomar parte en el asunto. Cuando se marchaba, el capitán Adam Kramer, al mando de 20 soldados del 6º de Caballería y varios exploradores apaches, alcanzó a los chihennes en el Rocky Canyon, cerca de Ash Creek. Los soldados recibieron una descarga de los apaches obligándoles a retirarse hasta la llegada de los exploradores, lo cual hizo que los apaches montaran en sus caballos y huyeran. En esta acción, resultó muerto el sargento Dan Griffin, y herido gravemente un explorador apache, llevándose los apaches algunos caballos. Kramer envió al teniente Blocksom con sus exploradores para rodearles por la retaguardia, mientras él les perseguía durante 14 km, hasta caer la noche, donde les perdió camino de las montañas.

El general Willcox telegrafió al coronel Carr, en Tucson, ordenándole que enviara “todo lo que tenía” para perseguir a Victorio. Un día después, el 9 de mayo, Willcox se enteró que el jefe chihenne escaparía antes de ser alcanzado por sus tropas. Finalmente, cuando Victorio se desvaneció en las montañas de New Mexico, Willcox escribió a Carr: “Parece que Victorio está tratando de hacer en Arizona lo que ha hecho en New Mexico. Este general desea evitarlo, si es posible, y para ello pondrá a su disposición los recursos de este departamento. Espero que puedas darle al viejo bribón una buena paliza… El hecho de que semejante tipo haya podido hacer casi lo que quiso en New Mexico debería sonrojar a sus adversarios en ese territorio”. Esta última frase era un ataque directo a los soldados negros del 9º y 10º de Caballería, que coincidía con la opinión de algunos otros mandos hacia los “Buffalo Soldiers”. Pero muchos oficiales que mandaban los destacamentos formados por soldados negros no compartían esa opinión.

Mientras Victorio ocupaba los pensamientos de Willcox, el agente Chaffee le informó de un inquietante rumor, que decía que Juh estaba intranquilo, quizás por las raciones o por vivir en la Subagencia, planeando irse de la reserva y unirse a Victorio. Esto alteró a Willcox, quien pensaba que Juh estaba contento. Rápidamente telegrafió a Carr ordenándole llevar tropas a los alrededores de San Carlos en caso de un levantamiento y trasladar a la gente de Naiche y Juh a la Subagencia, aunque no tuviesen intención de irse. Los dos jefes lo hicieron a regañadientes. A las pocas semanas, la gente de Naiche y Juh sufrió otra epidemia de malaria, falleciendo varias personas. En junio, los dos jefes “estaban hartos”. Naiche mostraba una patente animadversión ya que sus hombres medicina nada podían hacer contra la terrible enfermedad. Su gente había sufrido su tercer año consecutivo de malaria, sabiendo que era por sus malas condiciones de vida. Estaba pensando en irse de la reserva.

Recordando el éxito de Haskell al traer a Juh y sus nednais a la reserva, Willcox quiso hacer lo mismo con Victorio y sus chihennes, por lo que intentó alistar a Juh y Naiche para que fuesen a buscar a Victorio y convencerle de que viniese a San Carlos. Willcox pensó que la mejor manera de mantener a Juh en la reserva era tenerle a sueldo [Ofreció pagarle a él y a Naiche 60 $ al mes y 45 $ a otros jefes, como Nahilzay]. El plan era enviar a Tom Jefords y a Archie McIntosh a pedir consejo a los chiricahuas sobre cuál era la mejor manera de traer a Victorio. Willcox buscaba que Juh y Naiche llevasen un mensaje a Victorio para decirle que había estado fuera bastante tiempo y que podía venir a San Carlos. Carr planeó enviar a Jeffords y a McIntosh a San Carlos antes de enviar tropas cerca de la Agencia para asegurar a Juh que su llegada era para promover la paz y el entendimiento. Los nednais estaban asustados y la presencia de tropas podría hacerles creer que era para detenerles, y quitarles las armas y caballos.

El plan falló porque Chaffee, que estaba terminando su mandato como agente, no permitió la presencia de Jeffords o McIntosh en la reserva. Chaffee telegrafió a Carr: “No respeto su opinión [de Jeffords y McIntosh]. En cuanto a su influencia, es extremadamente funesta. Juh está ahora aquí y he hablado con él durante una hora. Él profesa la mejor amistad y dice que no desea irse lejos. Él representa a toda su banda. Los otros jefes chiricahuas han estado aquí hoy y han manifestado tener los mismos sentimientos que Juh. Si Victorio está fuera, yo no tengo miedo y mantendré a Juh y a su banda aquí y espero hacerlo aunque Victoriovenga aquí.Siempre lo he tratado amablemente igual que al resto, no mejor, y bajo ninguna circunstancia necesito obediencia del resto… Continuaré haciéndolo y esa es una de las razones por las que no quiero la presencia de McIntosh y Jeffords en la reserva. No pueden tener autoridad. Ninguno de ellos adoptarían mi punto de vista. Una vez Jeffords fue echado de esta reserva. De McIntosh no quiero nada de él. Con el debido respeto por los deseos del general Willcox y apreciando su gran deseo de ayudarme de todas las maneras posibles, debo rechazar los servicios y la presencia  de estos hombres. Todo tranquilo aquí“.

Carr, que había enviado a Jeffords a Camp Thomas [Graham County, Arizona], le telegrafió para que se quedara allí a la espera de órdenes. Jeffords se quedó por espacio de un mes informando al capitán May H. Stacey que los chiricahuas eran reacios a traer a Victorio. Jeffords se reunió con Naiche, disculpándose por no ir, diciendo que tenía dos esposas que atender. Naiche aseguró a Jeffords que Juh vendría a verle en cuanto se enterase de su presencia. Así fue. El 23 de mayo, Jeffords se reunió con Juh y Gerónimo explicándoles la situación. Ellos se quejaron de Chaffee, que les había confinado en el Gila tras la incursión de Victorio del 7 de mayo. Según Jeffords, estaban a punto de dejar la reserva por estar confinados y por las enfermedades. Jeffords les persuadió de quedarse hasta la llegada del nuevo agente, Joseph C. Tiffany, quien debía reemplazar a Chaffee esa misma semana. Jeffords también habló de Victorio pero Juh y Gerónimo dijeron que desconocían sus movimientos.

Tiffany llegó a San Carlos el 1 de junio. Era corpulento [los chiricahuas le llamaban Barriga Grande], enérgico y de ideas progresistas pero como la mayoría de agentes, desconocía todo de los apaches. Una de sus primeras decisiones fue restaurar totalmente el suministro de café y azúcar, disminuido a la mitad por Chaffee. Dos días después de llegar, Willcox ordenó al coronel Carr ir a San Carlos porque quería saber qué pensaba el coronel sobre el nuevo agente; también para que se enterara de cuál era el estado anímico de Juh y Naiche; y ver la posibilidad de que los chiricahuas ayudasen a organizar un grupo para convencer a Victorio de que viniese a San Carlos.

Carr llegó a San Carlos a finales de junio. Para no encontrar reticencias entre los chiricahuas, fue con Tom Jeffords, al que contrató como intérprete y consejero por 150 $ al mes. Les acompañaba Frank Bennett, jefe de la policía de San Carlos. La presencia de Jeffords alegró a Naiche y Juh. Para Naiche sería la más reveladora entrevista durante sus años en San Carlos.

El 30 de junio, Carr visitó durante dos días a Tiffany, quedando impresionado por la personalidad del agente, quien le expuso sus planes de construir escuelas para los hijos de los apaches y aumentar la cantidad de tierra cultivable, construyendo presas y acequias. Luego, Carr y Jeffords fueron a la zona este del Gila, a unos 24 km de la Subagencia, donde Chaffee había confinado a los chiricahuas desde la incursión de Victorio, a primeros de mayo. Carr se reunió con Juh, Gerónimo y Naiche. Nahilzay no asistió porque su hija acababa de fallecer a causa de la malaria. Juh y Naiche hablaron de sus pésimas condiciones de vida a causa del brote de malaria en las tieras bajas del Gila. Los dos se quejaron de que les mantenían más cerca del gila que otros indios. Juh apuntó que él había ido a San Carlos voluntariamente, y Naiche recordó a Carr que había vivido pacíficamente en San Carlos durante los últimos cuatro años. Señaló que hubo muchas muertes, preguntando por qué no podía ir a sus ancestrales tierras de las Chiricahua Mountains. Jeffords pensaba que en poco tiempo, podrían irse de la reserva, pidiéndoles que aguantaran hasta la llegada del nuevo agente, quien podría darles más libertad.

Carr observó que los hombres medicina apaches no podían hacer nada contra la malaria. Además, a la mayoría de los chiricahuas no les gustaba usar la medicina del hombre blanco, una afirmación confirmada por los apaches. Las explicaciones de los jefes conmovieron a Carr, especialmente después de que Naiche afirmara que 1/3 de su banda, de un total de 325, pereciera por la malaria desde su llegada a la reserva en 1876. Pocos días después, Naiche hizo un recuento de las víctimas con el resultado de que 125 chokonen habían fallecido a causa de la “enfermedad del temblor”, poniéndolo Jeffords en conocimiento de Carr. El problema era que esa cantidad de fallecimientos no podía ser contrastada en los registros de la Agencia porque la mayoría de ellos había tenido lugar durante la mala admnistración del agente Henry Lyman Hart.

Carr resumió sus impresiones sobre lo comentado por los jefes en relación a Victorio: “Varios de sus amigos han hablado sobre la posibilidad de ir a verle. Ellos piensan que no vendrá mientras esté siendo perseguido por nuestras tropas… Él está ahora en México… y sin duda vendría a San Carlos con la garantía de un salvoconducto. Si supiera lo que sentiría al ver a su familia, etc., no estaría dispuesto a traer a su banda. Él tiene unos 60 años de edad y se dice que es muy cariñoso con su mujer e hijos que están ahora en la Agencia. Hay informes que difieren sobre si tiene una mujer más joven o no… Tiffany está dispuesto a tener a la banda de Victorio en la reserva y cooperaría amablemente“.

El 8 de julio, Willcox telegrafió a Carr para que dijese a Tiffany que tomase las mejores medidas posibles que asegurasen la salud de las bandas de Juh y Naiche. Tiffany rápidamente visitó los campamentos de los chiricahuas, contando 59 personas enfermas en las rancherías de los chokonen y nednais, habiendo fallecido 10 personas el mes anterior. Aunque Tiffany no mencionó la causa específica de las muertes, señaló que la enfermedad vino “por vivir en las tierras bajas del río Gila… y por beber el agua que es muy diferente de los manantiales de montaña“. Tiffany habló con los jefes, particularmente conJuh y Gerónimo quienes admitieron “que habían pensado irse de la reserva porque no tenía suficiente comida; que habían estado en estado salvaje… y que tenían que vivir de productos obtenidos en las montañas“. Y al estar confinados en la Subagencia no pudieron recoger su comida natural como mescal, nueces y bayas que complementaban sus raciones, por lo que a menudo pasaban hambre. Tiffany había oído bastante. Cuando finalizó su visita, informó a los jefes que podían llevar a su gente a las montañas y vivir en una franja de 24 km, entre el Mount Turnbull y el Black Rock, en las Santa Teresa Mountains [Graham County, Arizona], provocando la alegría entre los apaches. A Willcox le pareció bien la decisión de Tiffany. Unas pocas semanas después, éste informó que “todo estaba tranquilo en la reserva. Los indios están pacíficos“.  

Solucionado el problema, Carr se dedicó a otro más importante, Victorio. Escribió al coronel Edward Hatch, comandante del distrito de New Mexico, para explicarle su plan de llevar a Victorio a San Carlos: “Yo no estoy a favor de proponer la paz a los indios hostiles pero creo que se puede abrir una vía de comunicación con Victorio, si se considera deseable, enviando a algunos indios de San Carlos con un hombre blanco. Hay indios en San Carlos que son amigos de Victorio y que han propuesto abrir una vía de comunicación con él. El antiguo agente de la banda de Cochise, Tom Jeffords, ahora comerciante en el puesto de Fort Huachuca, estaría dispuesto a ir con ellos“.

Mientras esto ocurría, tras la incursión de mayo en San Carlos, Victorio había regresado a las Black Range [Grant & Sierra Counties, New Mexico]. El 12 de mayo, ocho guerreros [se desconoce si eran chihennes o mescaleros] habían atacado varios carros al oeste de Fort Davis [Jeff Davis County, Texas], matando a dos colonos e hiriendo a otros dos. El capitán Carpenter, con la compañía “H” del 10º de Caballería, les persiguió hasta el Río Grande, estando convencido de que iban a reunirse con Victorio.

El 13 de mayo, un ciudadano había dado aviso de que la banda de Victorio había sido vista en las cercanías del Old Fort Tularosa [Catron County, New Mexico], aparentemente con intención de atacar el asentamiento. Un destacamento de 25 “Buffalo Soldiers” de la compañía “K” del 9º de Caballería al mando del sargento George Jordan, que estaba cerca de Barlow y la Sanders Stage Station, partió para inteceptarlos. Llegó a la mañana del 14 de mayo y Victorio aún no había atacado por lo que Jordan puso a sus soldados a rabajar para erigir defensas y proteger a la población local. Jordan informaría que “en la tarde del día 14, mientras yo estaba de pie fuera del viejo fuerte conversando con uno de los ciudadanos, los apaches llegaron de forma inesperada y atacaron“.

Nada más comenzar el ataque, los habitantes del asentamiento acudieron a repeler el ataque. Los apaches dispararon descargas de flechas hacia donde se parapetaban los defensores, atacando en varias oleadas. Los soldados repelieron los ataques y consiguieron mantener las mulas y el ganado que estaban a punto de perder cuando los apaches atacaron a los carreteros y soldados que protegían el corral. Al percatarse de ello, Jordan envió a 10 soldados más de refuerzo. Éstos no sufrieron bajas mientras que los apaches tuvieron varios muertos y heridos. Poco después del enfrentamiento, llegó un gran contingente de soldados del 9º de Caballería para perseguir a los guerreros de Victorio pero éstos se internaron en México. Diez años después, Jordfan sería galardonado con la “Medalla de Honor” por su actuación [la “Campaña de Victorio” no fue oficialmente reconocida hasta 1917].

El 23 de mayo, el capitán H. K. Parker al mando de un destacamento de 60 “Buffalo Soldiers” del 9º de Caballería,  y guiado por exploradores apaches, encuentra el campamento de Victorio, cerca de la cabecera del Palomas Creek, en Cañada Alamosa [Sierra County, New Mexico]. Parker llevaba los suministros en mulas de carga para viajar rápido. Dispuso a los exploradores apaches en círculo alrededor del campamento de Victorio, con el objetivo de bloquear cualquier ruta de escape. Con gran precaución y sigilo, Parker desmontó a sus soldados y trepó hasta 275 metros del dormido campamento apache. Al amanecer del 24 de mayo, estaba a menos de 45 metros del campamento enemigo, que no tenía más que 30 guerreros. Al amanecer, ordenó abrir fuego. Los primeros disparos mataron a varios hombres, mujeres y niños. Victorio fue herido en una pierna. Rodeados, los apaches se refugiaron entre dos grandes rocas, respondiendo al fuego en un enfrentamiento desesperado. Los exploradores apaches gritaban a las mujeres que se rindieran pero éstas respondían con burlas. El intercambio de disparos duró la mayor parte del día, terminando cuando Parker se quedó sin agua y sin municiones, retirándose con 75 animales capturados y dejando al menos 30 apaches muertos sobre el terreno [quizás llegaron a 55] mientras Parker no tuvo ninguna pérdida. Victorio ordenó dirigirse a Chihuahua. Poco después, un grupo de Paraje [Paraje de Fra Cristóbal, Socorro County, New Mexico] pasó por el lugar describiendo el campo de batalla como “horrible… las rocas y el suelo por espacio de 1’5 km están cubiertos de la sangre y de los restos de los indios“.

Esta derrota fue un punto de inflexión en la llamada “Guerra de Victorio” ya que hasta entonces el jefe chiricahua nunca había sido reodeado y derrotado tan claramente. Dos semanas más tarde, los exploradores apaches encontraron el rastro de Victorio. El comandante Morrow, forzando sus cabalgaduras, alcanzó su retaguardia el 30 de mayo, matando a tres guerreros e hiriendo a varios más. Los persiguió hasta la frontera mexicana donde se vió obligado a detenerse. Sin embargo, seis días después provocó a Victorio un duro golpe, cuando interceptó, cerca de Cookes Canyon, a un pequeño grupo que iba a México, matando a dos e hiriendo a otros tres. Uno de los muertos era Washington, hijo de Victorio. El resto consiguió huir. Estos enfrentamientos provocaron fuertes pérdidas, en hombres y animales, en la banda de Victorio, quien no albergaba dudas sobre su destino. Con la mayoría de su familia en San Carlos y su hijo mayor fallecido, sabía que su causa estaba perdida, huyendo a Chihuhua. Antes de irse liberó a un cautivo mexicano a quien dijo “que no se rendiría hasta que su último hombre estuviese muerto“. A pesar de la negativa del gobierno mexicano a permitir que tropas norteamericanas cruzasen la frontera en una persecución “en caliente” de apaches hostiles, las autoridades estadounidenses estaban satisfechas ya que según sus informes, Victorio contaba con menos de 200 hombres, y ahora tendría que seguir combatiendo en México. Éste fue el último enfrentamiento del 9º de Caballería contra Victorio. El resto de la campaña fue utilizado en bloquear su sector de la frontera y en patrullar los alrededores de la Reserva Mescalero para privar a Victorio de apoyo. Para luchar con Victorio se encargaría el 10º de Caballería.

El 10º de Caballería del coronel Grierson fue retirado de New México, al creer que Victorio llevaría a cabo incursiones en su distrito del suroeste de Texas. Grierson llegó a esa conclusión viendo el aumento del nivel de incidentes con indios en esa área y por informes de que Victorio conseguía reclutar guerreros en esa zona. Esa evaluación de las intenciones de Victorio se vio reforzada por el ataque del pasado 12 de mayo, de ocho apaches, a varios carros. Grierson también cambió la estrategia de búsqueda, que casi siempre acababa agotando hombres y caballos. En lugar de perseguirle, Grierson apostó destacamentos en pozos de agua y pasos de montaña que Victorio estaba obligado a utilizar. Se organizaron destacamentos de infantería en su distrito para proteger los carros y las recuas de mulas que llevaban suministros a las columnas de caballería.  

La banda de Victorio, que sumaba unos 250 miembros, estaba formada por chiricahuas y mescaleros, pero entre éstos últimos había diferencias. Caballero, un jefe mescalero, quería llevar a los suyos de vuelta a la reserva. Victorio rápidamente puso fin a la cuestión matándole para evitar más deserciones. En junio, su banda estaba acampada, descansando en la zona de la Laguna[municipio de Camargo, Chihuahua] a donde llegaron unos cuantos guerreros para sumarse a su banda [en total podrían ser unos 160 guerreros], lo que aprovechó para enviar partidas a incursionar por la zona.

A finales de julio, el coronel mexicano Adolfo T. Valle envió un mensaje al coronel estadounidense Benjamin H. Grierson de que estaba persiguiendo a Victorio con un destacamento de 400 hombres. En un caso raro de persecución “en caliente”, los mexicanos cruzaron el Río Grande pero tuvieron que detenerse a los pocos kilómetros, exhaustos y con todas las provisiones agotadas. Grierson envió a Valle suministros en respuesta a una petición de ayuda pero supuso que Victorio había vuelto a México. Tenía razón. Pero Victorio cada vez tenía más problemas. Los estadounidenses vigilaban los pasos y pozos de agua; y los mexicanos armaban milicias para perseguir a sus guerreros por la zona norte de Chihuahua. Aunque los eludía, aumentaban sus bajas, y el  suministro de municiones y caballos se estaba volviendo cada vez más difícil. Victorio entró en México pero de nuevo volvió hacia el norte cuatro días más tarde. Grierson sospechó que Victorio regresaría a los Estados Unidos una vez más y que, probablemente, iría cerca de la Reserva Mescalero en busca de suministros y nuevos reclutas. Para impedirlo, Grierson reunió en Fort Davis [Jeff Davis County, Texas] ocho compañías del 10º de Caballería; cuatro compañías del 24º de Infantería al mando del teniente John E. Yard; una compañía del 8º de Caballería; y un destacamento de exploradores de indios Pueblo reclutados en Socorro e Ysleta [El Paso County, Texas]. También estaba disponible el destacamento de los “Texas Rangers”, con base en Ysleta, mandados por el capitán Baylor. Cuando estuvieron preparados, Grierson fortaleció pequeños puestos situados a lo largo del Río Grande, como Paso Viejo y Old Fort Quitman [puesto abandonado tres años antes en el Hudspeth County, Texas]. Sin embargo, disponer de tantas tropas no era lo más importante; lo fundamental era saber donde estaba Victorio. Grierson ubicó tropas en las Guadalupe Mountains [sureste de New Mexico y oeste de Texas] estableciendo su cuartel general en Eagle Springs, en el camino San Antonio-El Paso, a unos 160 km al oeste de Fort Davis. Desde allí ordenó a sus tropas explorar a lo largo del río y de la región adyacente para descubrir cualquier señal de cruce de los apaches por esa zona.

El 28 de julio, Grierson tuvo noticia por sus exploradores indios [habían cruzado la frontera hacia México y hablaron con el coronel Valle], que Victorio se dirigía hacia el Río Grande. Las compañías de los diferentes puestos recibieron la orden de converger en un pozo de agua conocido como la Tinaja de Las Palmas [Hudspeth County, Texas]. Cuando la línea del telégrafo fue cortada, Grierson, con ocho hombres como escolta, cabalgó al este desde Fort Quitman para asumir personalmente el mando. El pequeño grupo cruzó las Quitman Mountains hasta el Quitman Canyon, cuando un mensajero del capitán John C. Gilmore, al mando en Eagle Springs, informó que Victorio estaba cerca con 150 guerreros. Conociendo bien la zona, Grierson sabía que Victorio tendría que ir a por agua a la Tinaja de Las Palmas, que estaba sin vigilancia por ser un pozo de agua estacional que solo tenía agua después de una lluvia por lo que Grierson lo había considerado demasiado insignificante para protegerlo. Cuando una patrulla vio a un solitario apache en una pequeña colina divisando la Tinaja de las Palmas para luego huir, supo que estaba en lo cierto. Victorio probablemente trataba de conseguir agua en ese lugar para infiltrarse entre sus líneas.

Grierson llegó a la Tinaja de Las Palmas, estableciéndo su campamento en la base de una imponente colina llamada Rocky Ridge. Las diligencias que pasaron por la noche fueron detenidas para decir a los conductores que informasen a los comandantes de los puestos de Eagle Springs y Fort Quitman de que enviasen refuerzos. A las 04:00 horas, llegó el teniente Leighton Finley [enviado por el capitán Gilmore] con 15 soldados para escoltar al coronel a Eagle Springs. Grierson se enfureció porque necesitaba refuerzos, no una escolta, por lo que envió dos jinetes al galope para traer cualquier destacamento que pudieran encontrar. Los hombres de Finley construyeron parapetos de piedra en la parte inferior de Rocky Ridge. Solo eran 23 hombres para defender el pozo de agua.

A las 09:00 horas del 30 de julio, los apaches se aproximaron al pozo de agua y rápidamente vieron los uniformes azules de los soldados. Victorio envió a algunos de sus guerreros hacia el este para flanquear a los soldados por lo que Grierson ordenó a Finley coger 10 hombres y enfrentarse a ese grupo. Estos soldados cayeron en una emboscada clásica, ya que Victorio había expuesto deliberadamente parte de sus hombres como cebo para atraer a los soldados a la trampa. El grupo de Finley estaba aislado, fuera del alcance del apoyo de los demás soldados. Los apaches se pusieron a cubierto entre las rocas, devolviendo el fuego en una escaramuza que duró más de una hora, durante la cual los soldados estuvieron en grave peligro de ser rodeados y aniquilados por su adelantada posición. Desesperado, Finley ordenó una carga para romper el sitio. En ese momento llegaban por el camino de Eagle Springs, las compañías “C” y “G” al mando del capitán Viele. Al oír el sonido de la batalla avanzaron al galope. Sin embargo, a causa del humo y el polvo de la batalla, los soldados confundieron el grupo de Finley con los apaches y abrieron fuego, obligándoles a retirarse, con sólo un herido leve, hacia la posición de Grierson y el resto de los soldados que cubrían el pozo de agua. 

El caballo del soldado Samuel Prescott recibió un disparo por lo que el jinete tuvo que correr para salvar su vida, deteniéndose un momento para vaciar su revólver sobre los apaches que le perseguían, haciendo que se pararan el tiempo suficiente para que pudiera escapar y alcanzar el fuego de protección de los soldados que estaban en los parapetos de piedras. 

El respiro fue corto. Los guerreros de Victorio se reagruparon y ofrecieron una tenaz resistencia durante una hora hasta que divisaron una nube de polvo provocada por más soldados que llegaban. Era la compañía “A”, mandada por el capitán Nicholas Nolan, que venía de Fort Quitman. Evitando el enfrentamiento que contaba con pocas posibilidades de éxito, Victorio dispersó a sus hombres dirigiéndose hacia el Río Grande.

Por una vez, el ejército había detenido a Victorio aunque no era la victoria decisiva que Grierson había esperado. Grierson afirmó haber matado a siete apaches y herido a un número indeterminado. Sus pérdidas fueron un muerto; dos heridos [el teniente R. S. Colladay y un soldado] y 10 caballos muertos.

Grierson marchó al noreste de Eagle Springs, creyendo que Victorio iba en esa dirección, con idea de interceptarle cerca de Van Horn’s Wells. Sin embargo el 2 de agosto, un destacamento mandado por el teniente Henry O. Flipper [el primer oficial afroamericano graduado en West Point], divisó la vanguardia de Victorio. Flipper cabalgó con tres soldados 157 km en 21 horas para informar de ello al comandante de su compañía, el capitán John C. Gilmore, quien transmitió las novedades a Grierson. Éste ordenó a sus destacamentos dispersos que convergiesen en Eagle Springs.

El 3 de agosto, una patrulla mandada por el cabo Asa Weaver, en la que iban algunos exploradores apaches, se topó por sorpresa, con la fuerza principal de Victorio, cerca de Alamo Springs, al oeste de las Van Horn’s Wells [Culberson County, Texas]. Tuvieron que cabalgar 33 km, perseguidos por los apaches, hasta que llegaron a Eagle Springs. Otras patrullas confirmaron que los guerreros de Victorio, que sumaban entre 125 y 150 guerreros, iban con muchos caballos al norte del Río Grande, hacia las Guadalupe Mountains [sureste de New Mexico y oeste de Texas]. 

Al enterarse de que Victorio había virado hacia el noroeste, Grierson salió a las 03:00 horas del 5 de agosto, en su persecución con cinco compañías de “Buffalo Soldiers” del 10º de Caballería que sumaban 170 hombres, entre soldados y oficiales. El capitán John C. Gilmore y 25 hombres de la compañía “H” se quedaron para proteger el convoy. Su objetivo era llegar al pozo de agua en Rattlesnake Springs [Culberson County, Texas] antes que Victorio. [Rattlesnake Springs era una de las dos fuentes permanentes de agua de la región. La otra estaba en Sulphur Springs, a 80 km de distancia]. La caballería avanzó paralela a la línea de marcha de los apaches recorriendo 109 km en 24 horas. Alrededor de la medianoche, los soldados llegaron a Rattlesnake Springs [Culberson County, Texas] en el amplio valle que separa la Sierra Diablo al oeste y las Delaware y Apache Mountains al este. Sorprendentemente habían marchado más rápido que los apaches. Después de apostar hombres por las rocas para cubrir la fuente de agua, Grierson aguardó los refuerzos. Pronto llegó el capitán Louis H. Carpenter con las compañías “B” y “H”, colocándose a corta distancia al sur del pozo. 

El 6 de agosto, mientras la compañía “A” del capitán Nicholas Nolan exploraba los pasos a través de las montañas, las compañías “C” y “G” del capitán Charles Viele, y las “B” y “H” del capitán Louis H. Carpenter permanecían en Rattlesnake Springs, custodiando el manantial de agua, esperando a que apareciese Victorio. Los apaches y sus caballos también habían sufrido la dura marcha, necesitando aprovisionarse de agua. Llegaron a las 14:00 horas pero segundos antes de que Viele ordenase abrir fuego, Victorio percibió el peligro y detuvo a sus hombres. Entonces los soldados empezaron a disparar mientras los apaches se retiraban, deteniéndose cuando ya se encuentran fuera de tiro. Pero ante la necesidad de agua y creyendo que sólo había unos pocos soldados, se reagruparon y atacaron inmediatamente. Las compañías “B” y “H” que protegían el pozo de agua, hicieron fuego varias veces con sus carabinas haciendo que los apaches se dispersasen de nuevo por el cañón. Victorio reagrupó a sus guerreros en las montañas al oeste del manantial. Desde allí divisó un convoy de carros [los que protegía el capitán John C. Gilmore] y decidió atacarlos. A las 16:00 horas, un grupo de guerreros salió a caballo de las montañas atacando el convoy pero fueron recibidos por una fuerte descarga de fusilería. Además el capitán Carpenter acudió en su ayuda y atacó a los apaches por la retaguardia provocando su huida hacia el suroeste para reunirse con el grupo principal de Victorio internándose en las Carrizo Mountains [Dimmit County Texas].

El soldado Wesley Hardy, de la compañía “H”, fue declarado desaparecido y, según algunas fuentes, otros tres soldados resultaron muertos. Las pérdidas apaches fluctúan entre cuatro muertos y un máximo de 30 [entre muertos y heridos] en los combates de la Tinaja de Las Palmas y Rattlesnake Springs. Estos dos reveses obligaron a Victorio a ir de nuevo a México e impedir su regreso a la reserva para conseguir nuevos reclutas. Esto llevaría a los pocos meses a su derrota a manos de soldados mexicanos en Tres Castillos y por lo tanto el final de las guerras apaches en Texas a principios de 1881.

El sábado, 7 de agosto, el periódico “La Voz de México” publicó: “Indios salvajes. Por el ‘Porgresista’ de Paso del Norte [Ciudad Juárez, Chihuahua], sabemos que los salvajes de la reserva americana de Tularosa [Fort Tularosa, Catron County, New Mexico], atacaron el rancho de Viviano Baca, en Nuevo México, matando a su sobrino y dos pastores, y llevándose 1.200 carneros, 7 caballos y 5 burros. Este mismo Sr. Baca ha tenido que refugiarse con sus ganados a la orilla del Río Bravo. El indio Victorio, con sus chusmas, ha matado más de 90 personas en las inmediaciones del rancho del Sr. Baca. Por último, el comandante del fuerte Bliss [El Paso County, Texas], ha dirigido el 4 de junio el siguiente telegrama, al Dr. Mariano Samaniego [responsable de la Aduana Fronteriza] en Paso del Norte: ‘Informe a autoridades mexicanas que mis tropas han seguido una partida de 100 indios hasta nuestra línea divisoria. La huella se dirige hacia la Laguna de Palomas [municipio de Ascensión, Chihuahua]. Tenemos orden de no cruzar la línea._ N. W. Osbourne [comandante de Fort Bliss].

El mismo sábado, 7 de agosto, el capitán Thomas Coverly Lebo con la compañía“K”llega a Rattlesnake Springs [Culberson County, Texas]. Lebo se había retrasado porque en el camino se había topado con una banda de apaches mescaleros que desde las Guadalupe Mountains [sureste de New Mexico y oeste de Texas] cabalgaban para unirse a Victorio, obligándolos a ir de nuevo al norte [Mataron a un guerrero y capturaron a cuatro mujeres, un niño y 21 caballos y mulas]. Tres compañías mandadas por el capitán Carpenter fueron enviadas a Sulphur Springs para proteger el otro manantial existente en la zona. El 8 de agosto, el capitán Baylor con 15 “Texas Rangers” se unieron a la fuerza de Carpenter y se sumaron a la caza.

El 9 de agosto, el capitán Thomas Coverly Lebo descubrió un campamento en la Sierra Diablo Mountains [Culberson County, Texas]donde Victorio guardabasuministros. Los apaches que lo custodiaban huyeron, dejando 25 cabezas de ganado, carne seca y varios animales de carga. A partir de ahora, Victorio tuvo una escasez crítica de alimentos y agua, frente a un número creciente de soldados, exploradores y ciudadanos armados. Sin reabastecimiento y frente a tales fuerzas, Victorio llevó a su banda al lado mexicano de la frontera para evitar la persecución. Habían muerto más de 30 guerreros y 50 más habían resultado heridos, y los restantes estaban débiles e iban en su mayoría a pie. Victorio había sido sustancialmente debilitado. Grierson organizó su fuerza en tres escuadrones de dos compañías cada uno y los envió a peinar las montañas buscando una señal de los hostiles. También colocó guardias en todas las fuentes de agua conocidas. Por esas fechas, todos los pasos de montaña y pozos de agua estaban en manos de los soldados.

El 10 de agosto, apaches mescaleros, posiblemente de la banda de Victorio, atacaron una diligencia a 9 km al este de Fort Quitman [Hudspeth County, Texas]. El conductor de sólo 17 años, Charles D. West, logró dar la vuelta pero dos guerreros alcanzaron el carruaje antes de que llegase a Fort Quitman, disparando hacia el interior del mismo, hiriendo al único pasajero en la cadera y en la espalda. Resultó ser el general retirado del ejército de los Estados Unidos, James J. Byme que iba desarmado y moriría de gangrena cuatro días después. El rifle Winchester del conductor West sólo tenía dos cartuchos.

El 11 de agosto, los capitanes Carpenter y Nolan hallaron el rastro de Victorio pero sus caballos estaban demasiado cansados y sedientos para una rápida persecución. La compañía de Carpenter dejó sus caballos a la de Nolan para continuar la persecución llegando al Río Grande el 13 de agosto. Para entonces,  la banda de Victorio había cruzado el río la noche anterior pero era evidente que el número de heridos que llevaba le hacía ir despacio. Fue la última vez que estuvo en los Estados Unidos. Victorio pasó por el pueblo de Santa María matando a dos mexicanos y robando unos pocos caballos para acampar en las sierras de la Ranchería y la Candelaria [municipio de Ahumada, Chihuahua]. Ahí estaba relativamente a salvo pero no había mucha caza y no podía aguantar mucho tiempo. Bloqueados los pasos a los Estados Unidos, Victorio llevaría a su gente al sureste, más al interior de México.

El 6 de septiembre, una banda apache atacó una diligencia en las Good Sight Mountains [Luna County, New Mexico]cerca de 29 km al este de Fort Cummings[Luna County, New Mexico]. Cuando la noticia llegó al fuerte, el coronel George P. Buell, del 15º de Infantería, envió al capitán Leopold Parker con la compañía “A”, del 4º de Caballería, acompañado de 10 exploradores apaches, al lugar del ataque para seguir el rastro. Al pensar que lo más probable era que los apaches huirían a México a través de las Florida [Luna County, New Mexico] o las Potrillo Mountains [Doña Ana County, New Mexico], Buell envió una segunda compañía del 4º de Caballería directamente al sur de las Florida Mountains para interceptar a los apaches si aparecían por allí. Si no era así, este segundo destacamento marcharía al este de las Potrillo Mountains.

El capitán Parker encontró las huellas de los apaches que iban al sur, a lo largo del lado este de las Good Sight Mountains, y las siguió. Pero para proteger sus flancos, sólo asignó a dos hombres. Hacia el extremo sur de la sierra fue emboscado por al menos 30 apaches que se habían ocultado a lo largo de una baja cresta; donde no había cubiertas naturales pero que habían construido pequeños refugios con rocas. Con los primeros disparos murieron dos exploradores apaches y un soldado, mientras tres soldados resultaron heridos. Parker dio media vuelta, desmontó, y trató de echar a los apaches de sus posiciones pero después de varios ataques fallidos se retiró varios kilómetros atrás, y envió un correo a Fort Cummings para pedir refuerzos.

El coronel Buell partió con un gran destacamento del 9º de Caballería,  con una ametralladora Gatling y un cañón de montaña Hotchkiss. Cuando llegaron, los apaches hacía tiempo que se habían ido, después de haberse dispersado y vuelto a reunir a unos 32 km más al sur, en las Potrillo Mountains. Todo lo que Buell vio durante la persecución fue una nube de polvo distante camino de México, y cuando llegó a las Potrillo Mountains encontró el pozo de agua inservible al estar lleno de entrañas de caballos. Buell se percató de que sin una recua de mulas para llevar comida y barriles de agua, la persecución sería inútil. La segunda compañía, al no encontrar signos de apaches en las Florida Mountains, no llegó a las Potrillo Mountains hasta el día siguiente.

El 10 de septiembre, tropas de los Estados Unidos recibieron permiso para entrar en México, dirigiéndose a la Sierra de la Candelaria[municipio de Ahumada, Chihuahua] donde había sido visto Victorio. Por ese tiempo, los gobiernos de México y de los Estados Unidos comenzaron a cooperar para atrapar y destruir a la banda de Victorio. Destacamentos mandados por los coroneles George Buell y Eugene Carr, con 68 exploradores apaches al mando del capitán Charles Parker tuvieron permiso para cruzar a México, y el 10 de septiembre esta operación se puso en marcha. El capitán Geroge W. Baylor con 12 de sus “Texas Rangers” y casi 100 civiles voluntarios también se sumaron. Aunque la cooperación entre los dos gobiernos fue real pronto terminó.

El 9 de octubre, el coronel Joaquín Terrazas solicitó que todas las fuerzas estadounidenses seretiraran al otro lado de la frontera, argumentando que ya no eran necesarios. ¿Conocía Terrazas la ubicación de Victorio y no quería compartir la gloria? A pesar de que los oficiales estadounidenses protestaron, las órdenes tajantes que recibieron de Washington les oligaron a cruzar la frontera. Para ellos, la campaña contra Victorio había terminado.

Las fuerzas mexicanas que perseguían a Victorio estaban bajo el mando único del coronel Terrazas, principalmente debido a que los cerca de 400 hombres del coronel Adolfo T. Valle acababan de regresar de una larga campaña y necesitaban descansar. Terrazas había pasado el mes de septiembre explorando a través de las montañas de Chihuahua en busca de señales de Victorio y reuniendo hombres y armas. Cuando envió el mensaje a los estadounidenses de que se fueran, tenía más de 350 hombres armados con amplios suministros y municiones, y se mostró confiado de poder hacer frente al jefe apache.

Los guerreros de Victorio, mujeres y niños, habían pasado más de un año marchando soportando duras condiciones y privaciones. Las escaramuzas constantes con el ejército norteamericano y las fuerzas mexicanas habían agotado a las personas y a los animales. La resistencia que ahora encontraban era más organizada y mejor armada. Por razones que sólo Victorio sabía, llevó a su gente hacia el sudeste, a una zona conocida como Tres Castillos [municipio de Coyame, Chihuahua]. Eran tres montículos de roca en un vasto espacio abierto. Había poca agua, escasa hierba para los animales, y sin posibilidad de escapar, excepto cruzando el desierto una vez más. No era un refugio, era una trampa.

El 14 de octubre, Victorio es alcanzado en Tres Castillos por el destacamento mexicano de coronel Joaquín Terrazas. Las huellas que llevaban a Tres Castillos eran inconfundibles, y los exploradores tarahumaras encontraron rápidamente el lugar e informaron a Terrazas, quien llevó rápidamente a sus 350 hombres al lugar. Terrazas dividió a sus fuerzas en columnas más pequeñas con un frente de 20 hombres, con el fin de ocultar el número total de efectivos para que los apaches no huyeran al verlos. Según una versión, estando una de las columnas a 1 km de los cerros, observaron cómo unos 30 apaches bajaban para atacarles. Al llegar a unos 400 metros, dos indios tarahumaras que iban con las fuerzas mexicanas, Mauricio Corredor y su compañero Roque, se adelantaron para dispararles. Corredor disparó y mató al que iba delante, resultando ser el jefe Victorio, provocando el desconcierto entre los apaches, quienes regresaron a los cerros donde estaba el resto de la banda [más adelante aparecen dos versiones más de la muerte de Victorio].

Al instante, se juntaron las demás columnas dividiéndose en dos alas, Mata Ortiz al mando del ala derecha y Joaquín Terrazas del ala izquierda, atacando las dos a la vez los cerros donde se ocultaban los apaches. Tras el primer tiroteo, los apaches se refugiaron en el cerro más al sur de Tres Castillos perdiendo la mayor parte de los caballos ensillados y cargados.

Por la noche, los apaches intentaron romper el cerco pero fueron rechazados. Al verse perdidos, a la media noche entonaron cánticos de dolor. El mescalero Turquoise contaría más tarde que Victorio sabía que era su última noche y que el fin estaba cerca porque habían agotado las municiones. Victorio dijo: “Eres un hombre pero el fin vendrá al amanecer“. Esto desmentiría la versión de que Victorio había fallecido en el primer enfrentamiento a manos de Corredor.

Al día siguiente, 15 de octubre, las tropas mexicanas asaltaron el cerro llegándose al combate cuerpo a cuerpo hasta derrotar a los apaches quienes, ante la superioridad numérica, la falta de municiones y la imposibilidad de huir por estar cercados prácticamente en terreno llano [la loma donde estaban tenía unos 30 metros de alto], cayeron uno tras otro hasta que se rindieron, la mayoría mujeres y niños, excepto dos guerreros que ocultos en una pequeña oquedad, resistieron durante dos horas antes de caer abatidos. Turquoise y unos pocos más, esquivando las balas, consiguieron huir en unas pocas monturas dirigiéndose a la Reserva Mescalero.

Según Terrazas, en la batalla murieron 62 guerreros, y 16 mujeres y niños, pero los mescaleros que estaban con Victorio dieron otra variante, diciendo que ellos habían tenido 44 muertos, de los cuales no llegaban a 10 los que era hombres. Si esto fuese cierto, los chiricahuas habrían tenido 34 muertos, incluyendo a Victorio y a varios de sus guerreros más importantes. Terrazas dijo que sus hombres descubrieron el cadáver de Victorio después de la batalla, identificando su cuerpo por una cicatriz en su cara, cerca de su boca, y por los dientes incisivos rotos. ¿Resultó herido gravemente por Corredor, falleciendo después en los cerros? No lo sabemos pero los chiricahuas que sobrevivieron a la batalla dijeron que su jefe luchó hasta agotar sus municiones y que luego se quitó la vida con su cuchillo antes de ser capturado.

Terrazas capturó a 68 apaches [48 chiricahuas y 20 mescaleros], la mayoría mujeres y niños, rescatando dos niños cautivos, Felipe Padilla, de 10 años, y Félix Carrillo, de 12 años, ambos de New Mexico. Los mexicanos sufrieron tres muertos, Nicanor Aguilar y Serapio Muñoz, del pueblo de San Andrés [municipio de Riva Palacio, Chihuahua]; y Luis Rubio, del pueblo de Guerrero [Chihuahua], y 10 heridos. También capturaron 120 caballos, 38 mulas y 12 burros. Una de las cautivas, Siki Toklani, hija de Loco, fue enviada a Ciudad de México, escapándose y regresando a pie a Arizona. El indio tarahumara, Mauricio Corredor, recibió la recompensa de 2.000 pesos y un rifle niquelado por matar [?] a Victorio.

De los 145 chihennes que estaban con Victorio cuando huyó de la Reserva Mescalero en agosto de 1879, quizás sobrevivieron unos 60 ó 70 a la batalla de Tres Castillos, unos porque no estaban allí [unos 30 apaches dirigidos por Nana había ido en busca de munición], y otros consiguieron huir con Turquoise. Entre los supervivientes de la banda de Victorio, por una u otra razón, estaban Nana [de unos 70 años]; Mangas [hijo de Mangas Coloradas]; Kaahteney; Jatu; Showano y Sánchez, quienes consiguieron reunir 15 guerreros y unos pocos muchachos capaces de usar armas, entre ellos Choneska; Baykathenn [también conocido como Bacutla] y Nezulkide [dos hermanos de Kaahteney]; Petzahn [más conocido como Frijole]; Guydelkon; Askadodilges [también llamado Charley]; Mahgado y Chobegoza.

Victorio tuvo cuatro hijos, sobreviviendo sólo Charlie Istee, que estuvo en la Escuela Industrial India de Carlisle [Cumberland County, Pennsylvania] y luego en Fort Sill [Comanche County, Oklahoma], muriendo en 1946 en la Reserva Mescalero [Otero & Lincoln Counties, New Mexico]. Una de las cautivas, Siki Toklani, hija de Loco, fue enviada a Ciudad de México, escapándose y regresando a pie a Arizona. El indio tarahumara, Mauricio Corredor, recibió la recompensa de 2.000 pesos y un rifle niquelado por matar [?] a Victorio.  

Este es el parte que el coronel Terrazas realizó tras su victoria:”Columna expedicionaria contra los bárbaros. Coronel en Jefe. Ayer tarde, puesto el sol, me encontré con la gavilla [pandilla o cuadrilla] deVictorio al pie de los Cerros de los Castillos. Sin tiempo para combinar el ataque, el que subscribe cargó con parte de la fuerza por la izquierda, y su segundo, Juan Mata Ortiz, por la derecha con el resto. Después del primer choque y que la luz del día faltó, se cerró el sitio quedando los indios reducidos a uno de los tres cerros que se nombran los Castillos. Hoy a las 10:00 de la mañana se acabó con el último indio que, parapetado, hizo una resistencia desesperada, y después de un combate reñidísimo, sostenido hasta su fin contra posiciones muy ventajosas que en toda la noche prepararon los indios, las cuales fueron tomadas por asalto, arrojándose los nuestros sobre ellas, trabándose combate cuerpo a cuerpo, cogiéndose a la lucha y agarrándose de los cabellos los combatientes. Como ya dije, quedamos dueños del campo y como resultado se recogieron 78 cabelleras, de las cuales 72 de indios guerreros y el resto de mujeres y muchachos. [Quizá debido a la rapidez en enviar el informe, Terrazas se equivocó con los números, o quizá resultaron erróneos los informes posteriores mencionados por varios historiadores que indican que resultaron muertos 62 hombres y 16 mujeres y niños]. También se rescataron dos cautivos, que dicen ser de Nuevo México, cuyos nombres daré después. El indio Victorio es de los muertos, según las señas del que se reconoció, conforme con las que me dieron los que lo conocían y con el testimonio de los cautivos; además de las prendas de su uso personal, que tengo en mi poder y que por lo vistoso de ellas demuestran que sólo pueden ser portadas por un jefe indio de alguna consideración. Todo el armamento  y prendas de los indios se recogieron, notándose que algunas armas fueron rotas por los indios al perder la esperanza de salvarse con ellas. La represa consiste en 120 bestias caballares, 38 mulares y 12 burros. 

No obstante lo reñido de la acción, nuestras pérdidas, aunque sensibles, fueron menos de las que debían esperarse. Consisten en tres muertos y 10 heridos: cuatro graves y seis más o menos leves…

… Sírvase V. admitir para sí las consideraciones de mi aprecio. Independencia y Libertad. Campo de los Castillos, octubre 15 de 1880. Joaquín Terrazas“.

La prensa se hizo eco de la importancia que supuso la derrota del jefe chihenne Victorio. Como ejemplo este extenso artículo en “El Monitor Republicano”, del jueves, 11 de noviembre de 1880.

La resistencia de Victorio ilustra cómo un pequeño grupo de apaches pudo luchar durante bastante tiempo contra una fuerza muy superior. Al conocer el terreno íntimamente, Victorio iba por lo general un paso por delante de sus perseguidores, atacando cuando le interesaba para desaparecer como un fantasma en las montañas. A pesar de que su gente tuvo que soportar las dificultades más extremas, les proporcionó alimento y agua de las pocas fuentes de agua que había. Fue un buen estratega. Él y su banda estaban altamente adaptados y organizados sobre la base de una sóla idea, el mantenimiento de la vieja forma de vida apache. Esto, junto con un conjunto muy diferente de valores y motivaciones que el Ejército de los Estados Unidos sólo pudo neutralizar aportando sobre el terreno una abrumadora fuerza durante un largo período de tiempo. La derrota en Tres Castillos fue consecuencia del desgaste y agotamiento de su gente. No tenían a donde ir. Los apaches ya no tenían tierra. El avance imparable de la civilización no dejaba lugar a dudas. Los apaches se adaptarían a vivir en las reservas o morirían manteniendo su antigua forma de vida.

Durante la llamada “Guerra de Victorio”, el jefe chihenne aparentemente perdió tres hijos [uno de ellos Washington]; falleciendo también su yerno Toribio [o Turivio, hijo de Cuchillo Negro]; además de López y Tomaso Coloradas [hijos de Mangas Coloradas]; Horache [yerno de Nana]; Vicente [hermano o cuñado de Gerónimo]; Francisco [jefe bedonkohe]; Miguel Tuerto y Ratón [dos jefes de guerra chihennes]; Sathtin [importante guerrero]; y Ponce [quien fue guía del general Howard].

En San Carlos, cuando se confirmaron los rumores de la muerte de Victorio y de muchos de sus hombres, muchos miembros de la banda de Loco se pusieron de luto, ya que muchos hombres de Victorio tenían familiares entre la gente de Loco. Un chihenne, José Chanez, declaró haber visto a Victorio después de la batalla de Tres Castillos [claramente una falsedad]. A principios de 1881, Charles Connell, un trabajador de San Carlos, pensó que unos pocos seguidores de Victorio regresaron a la reserva. Si fue así, Chanez pudo haber sido uno de ellos. El agente Tiffany había oído que la viuda de Victorio, siguiendo la costumbre chiricahua, se había cortado el pelo, no sobrepasando la oreja, al enterarse de la muerte de su marido, pero después dijo que Victorio estaba vivo y que se había cortado el pelo a causa de una enfermedad [¿por qué lo dijo?, no lo sabemos]).

* El 28 de octubre, un grupo de chiricahuas liderados por Nana, se enfrenta a un destacamento del 10º de Caballería de los Estados Unidos en el poblado de Ojo Caliente (Hudspeth County, Texas [no confundir con la Reserva de Ojo Caliente en New Mexico]), con el resultado de cinco soldados muertos. (El 16 de noviembre, Nana, al frente de unos 30 ó 40 apaches, atacó a un destacamento de caballería del Estado de Chihuahua, al sur del Carrizal [municipio de Ahumada, Chihuahua], matando a nueve soldados. Un sargento fue capturado vivo y torturado al reconocer los apaches varios objetos y la silla de montar que usaba Victorio. Después se fue al norte, hacia la Laguna de Santa María [municipio de Ascensión, Chihuahua], donde estableció su campamento.

En noviembre, unos 50 apaches mataron a varias personas en el Chivatito[municipio de Ahumada, Chihuahua];y a varias más en la zona de los Magueyes[municipio de Balleza, Chihuahua]. Ya en diciembre, asaltaron la Hacienda del Torreón [Chihuahua] llevándose todo el ganado. Robaron algunas reses en el Ojo del Venado [Chihuahua]; y asaltaron varios carruajes matando a varias personas en la Boquilla de la Laguna [Chihuahua]. Joaquín Terrazas los persiguió sin alcanzarlos hasta que cruzaron el Río Grande y se internaron en los Estados Unidos.

A primeros de diciembre, Nana envió un pequeño grupo a New Mexico. No se tienen noticias de ningún ataque pero la noticia de su presencia llegó a San Carlos. Juh y Gerónimo no estaban en la Subagencia [tenían permiso para ir a cazar] cuando el general Willcox recibió las noticias de la presencia de apaches en el sur de New Mexico. Rápidamente telegrafió al teniente coronel William Price, en Fort Apache, pidiéndole que investigase si Juh y Gerónimo estaban involucrados. El agente Tiffany negó que ellos estuvieran fuera de la reserva pero a pesar de eso, Willcox ordenó a Price que les trajera de vuelta aunque no se hubiera cumplido la fecha tope del permiso. Price, siempre sospechando de los chiricahuas, pensaba que la petición de Juh de ir a cazar era una excusa para unirse a Nana, lo que era totalmente infundado ya que ambos regresaron a la Subagencia.

Según Tiffany, Juh estaba herido ya que durante una pelea, una de sus esposas le había apuñalado aunque el agente no reveló la naturaleza de la herida. Pero el teniente Augustus G. Tassin, destinado en Fort Thomas entre octubre de 1880 y febrero de 1881, lo encontró “con un físico magnífico excepto por una criminal espina en su dedo medio derecho“. Tassin le hizo una incisión y se la sacó. Juh, agradecido, le regaló cuatro mantas navajo).

1881

* Ese año se crea una fuerza de policía en la Reserva Mescalero (Otero County, New Mexico) formada por apaches lipanes y mescaleros.

* Ese año, empieza su carrera de delincuente el apache Nade-gah-ah cuando mata a otro apache para quitarle su caballo, que era particularmente bueno. (Los familiares de Nade-gah-ah, temiendo una venganza, lo persiguieron y enviaron tras él a los exploradores apaches del ejército estadounidense, que lo capturaron. Se escapó de la prisión en la primavera de 1882, matando a un explorador pariente suyo, llevándose su arma y munición. Se escondió en las montañas alrededor de Fort Apache durante tres años, viviendo del saqueo que hacía a los blancos y apaches por igual.

En 1885, los apaches que vivían en Fort Apache celebraron un baile con la esperanza de que Nade-gah-ah asistiera. Lo hizo y fue capturado por los exploradores apaches ocultos entre los arbustos de los alrededores. Se escapó de nuevo poco después, volvió a matar a su guardia. Poco tiempo después, se presentó en una reunión donde se informaba de asaltos. Una mujer apache de mediana edad lo reconoció y lo entretuvo hasta que su marido cogió su arma y le disparó.

Todos los apaches estaban de acuerdo en que la muerte de Nade-gah-ah estaba bien, pero el temor a la venganza por parte de sus familiares hizo que la pareja se trasladara a otro lugar).

* A primeros de enero, Nana pone fin a su estancia en el norte de Chihuahua y se dirige a las Black Range (Sierra  & Grant Counties, New Mexico) incursionando por el camino. (En la tarde del 14 de enero, un grupo chihenne dirigido por Mangas, construyó ocho “montículos de rocas” cerca de la abandonada estación de postas en las Good Sight Mountains, a unos 20 km al este de Fort Cummings [Luna County, New Mexico]. Su primer objetivo fueron dos comerciantes [hay versiones diferentes si con ellos iba una mujer] que llevaban un carro con pescado a Silver City [Grant County, New Mexico]. A la puesta del sol, bajaban por el camino hacia las Good Sight Mountains cuando los apaches les emboscaron desde los montículos, matando instantáneamente a los dos hombres [y según otro informe, capturando a la mujer]. Los apaches abandonaron la carga porque detestan el pescado.

Luego esperaron durante dos horas a una diligencia, matando a dos hombres [al conductor James Swiney o Sweeny y al pasajero Thomas White]. Por las huellas encontradas, los apaches sumaban entre 35 y 40 personas, habiendo entre ellas mujeres y niños. Mangas se dirigió al norte, hacia las Mimbres Mountains y luego hacia sus viejos refugios en las San Mateo Mountains [Socorro County, New Mexico]. El teniente coronel Nathan A. Dudley, comandante de Fort Cummings [Luna County, New Mexico], al frente de dos compañías del 9º de Caballería llegó al lugar encontrando que los apaches habían quemado dos cuerpos, mutilados los otros dos y aplastados sus cráneos.

Llegaron a las Black Range, donde a pesar del frío invernal, los seguidores de Nana encontraron caza abundante en los aislados cañones de las montañas. También recogieron provisiones y algunas armas que tenían escondidas en una cueva para luego dirigirse al sur.

En enero, otro grupo de apaches [¿guerreros de Nana?] asaltó otra diligencia en el Quitman Canyon [Hudspeth County, Texas], matando a los ocupantes. Los “Texas Rangers” del capitán George W. Baylor siguieron el rastro sorprendiendo, el 29 de enero, el campamento apache en la cima de las Sierra Diablo Mountains [Culberson County, Texas] matando a cuatro guerreros, dos mujeres y dos niños. El resto se dispersó consiguiendo llegar a las reservas de New Mexico y Arizona.

El 18 de enero, guerreros de Nana atacaron la población minera de Chloride [Sierra County, New Mexico]. Allí trabajaban 18 mineros en el momento del ataque, falleciendo dos de ellos [McDaniel y Overton], y otro resultó herido. Sus caballos y mulas huyeron, al igual que los otros 16 hombres restantes, regresando en marzo armados hasta los dientes. 

El 19 de enero, varios chihennes dispararon a un carro de cuatro ruedas cerca de las Cuchillo Negro Mountains [Sierra County, New Mexico] pero no pudieron apoderarse de él. Informes militares sugerían que Nana había cruzado el Río Grande [quizás por el asalto en el Quitman Canyon, Texas] pero apareció en las San Mateo Mountains [Socorro County, New Mexico], donde el 21 de enero vieron a una familia mexicana de cinco miembros que había salido de Fort Craig [Socorro County, New Mexico] camino de Arizona, matándolos a todos.

A primeros de febrero, la banda de Nana cruzó la frontera hacia Chihuahua con el teniente James Allison Maney pisándole los talones, al mando de una compañía del 9º de Caballería y varios exploradores apaches. Después de ocho días de agotadora persecución en la que recorrieron 240 km [tenían la peor clase de agua alcalina], los exploradores apaches encontraron, el 12 de febrero, el campamento de Nana en la Sierra de la Candelaria [municipio de Ahumada, Chihuahua]. Nana acababa de irse nada más llegar el destacamento de Maney, pudiendo apoderarse de 33 caballos y de todas las provisiones, mantas y utensilios de cocina.

Nana decidió ir al desierto del este de Chihuahua y girar para ir a las montañas de la Sierra Madre. Por el camino consiguieron suministros atacando una caravana de 19 carros en el Puerto Chocolate [municipio de Nuevo Casas Grandes, Chihuahua], al norte de Galeana, matando a todos [30 personas] y apoderándose de todo su contenido. Nana envió a su jefe de guerra, Showano, con dos hombres, una mujer y un niño a la Reserva Mescalero para sondear ante el agente, la posibilidad de tener un lugar para los supervivientes chihennes. Pero cuando iban por las Sacramento Mountains [Otero County, New Mexico], unos rancheros que habían encontrado sus huellas e ido tras ellos, mataron a cuatro de los cinco apaches, incluido Showano.

Debido a las incursiones de Nana en enero, el teniente Guy Howard alistó en San Carlos una compañía de 30 exploradores chiricahuas y Western Apaches. La mitad de ellos eran chokonen de la banda de Naiche; el resto bedonkohes, nednais, y unos pocos Western Apaches. Ningún chihenne de la banda de Loco se alistó. El sargento era Chihuahua. Con él estaba su hermano Jolsanny [Ulzana]; su yerno Beneactiney; y varios hombres que jugarían un importante papel como exploradores en la campaña contra Gerónimo de 1885-86: Tuzzone, Martine, Toosigah, y Juan Segotset; y otros tres que estarían con Gerónimo en su último levantamiento: Tissnolthos; Nezegochin y Perico.

¿Qué les impulsó a luchar contra su propia gente? Los chiricahuas que hablaron con la escritora Eve Ball dijeron que simplemente buscaban huir del aburrimiento de la vida en la reserva. Otra razón esgrimida era que los soldados proporcionaban rifles y munición a todos los exploradores, y eso les alegraba enormemente, pero eso contrasta con el hecho de que las bandas de Juh y Naiche nunca fueron desarmadas. Probablemente algunos lo harían para ganar algo de dinero, para escapar de la monotonía del día a día de la vida en la reserva, y para poder volver a ver, cuando estaban de campaña, sus antiguos territorios. En el caso de los chokonen, mayoría entre los exploradores chiricahuas, no habían tenido estrechas relaciones con los chihennes, ahora hostiles, durante al menos una década. A pesar de todo, cuesta creer que Chihuahua tuviese intención de hacer daño a cualquier miembro de la banda de Nana si no era en defensa propia [según Asa Daklugie, informante de Eve Ball, los chiricahuas despreciaron a los que actuaron como exploradores. Según el escritor Edwin R. Sweeney, entre los actuales chiricahuas pocos mantienen esa opinión ya que la mayoría de los hombres de la reserva sirivieron como exploradores al final de la campaña contra Gerónimo]. Que se alistasen como exploradores sugiere que estaban razonablemente satisfechos con las condiciones de vida en la reserva. Durante su gestión, el agente Tiffany repartía raciones regularmente y promovió la autosuficiencia haciendo que viviesen en un mismo lugar para que pudiesen plantar y cuidar de sus campos. A finales de 1880, Tiffany pudo presumir de que nueve bandas, principalmente los aravaipas y los Cibecue, le habían hecho caso. También consiguió que por primera vez, muchos apaches de la reserva fuesen a trabajar, construyendo edificios, corrales y una escuela para los niños. Empleó a apaches como conductores, pastores y obreros, enseñándoles como hacer ladrillos de adobe y cavar zanjas de riego. Persuadió a la Oficina de Asuntos Indios en Washington que aprobase una inversión en aperos agrícolas para lo apaches.

Naiche, Chato y Zele servían en la fuerza policial de la Agencia, cuyo jefe de policía era Albert Sterling, quien tenía un gran interés por los apaches y muchos de ellos, como Jason Betzinez, que pertenecería a la banda de Loco en la Agencia, le caía bien. Aparentemente los chiricahuas estaban contentos porque Tiffany no les restringía sus movimientos ni los confinaba cerca del río Gila. Libres para ir a las montañas, se libraron de la malaria que había atacado a la banda de Naiche las anteriores tres primaveras. Cuando no estaban en las montañas cazando o recogiendo frutos, iban a la Subagencia cada jueves a recoger los tickets para sus raciones. Los viernes, el empleado de turno les daba su ración semanal de carne, harina [2’2 kg], fríjoles [113 gramos], azúcar [3’6 kg para 100 raciones], café [1’8 kg para 100 raciones], sal [45 gramos para 100 raciones] y jabón a cada persona, independientemente de su edad.

Pero al asunto del tiswin era un contínuo problema, especialmente entre los chiricahuas, llevando Sterling un estricto control de la fabricación del tiswin. Entre enero y principios de junio de 1881, él y sus policías apaches arrestaron a 20 chiricahuas, seis hombres [dos por emborracharse y cuatro por estar ausentes sin permiso] y 14 mujeres por elaborar tiswin. Muchos chiricahuas no estaban de acuerdo en que se entrometiera en los asuntos internos de sus campamentos. Chihuahua, quien por entonces no estaba involucrado porque él estaba ausente sirviendo como explorador, estaba especialmente preocupado. También arrestó a un joven destinado a jugar un importante papel en la campaña del general Crook por la Sierra Madre en la primavera de 1883. Su nombre era Pah-na-yo-tishn, también llamado Tsoe, pero los estadounidenses le llamaban Peaches. Era miembro de la banda de Canyon Creek de los Cibecue Apaches [Western Apaches], casado con una chihenne de la banda de Loco. Según Tsoe, Sterling le había maltratado ordenando a la policía apache colgarle de los pulgares. Los parientes de su mujer estaban muy enfadados, jurando matar a Sterling por lo que había hecho).

* El 11 de marzo, el periódico “La Voz de México” publica la noticia de la muerte, el 12 de febrero en New Mexico, de 15 ingenieros que trabajaban para el ferrocarril “Southern Pacific” a manos de una banda apache.

* En mayo, el teniente Bullis al mando de soldados estadounidenses cruza a México por la zona de Las Iracas (?), persiguiendo a un grupo de apaches lipanes que se habían sublevado.

* A mediados de mayo, una partida de apaches está durante varios días robando ganado que esconde en el cañón de San Joaquín, cerca de Galeana (Chihuahua) matando a varios vaqueros que iban tras las huellas de las reses. (Joaquín Terrazas y Mata Ortiz comenzaron la persecución en Casas Grandes, yendo Terrazas por las sierras de la Madera, Breña, Ancón del Rucio hasta las del Toro y Cristo; mientras Ortiz iba por Arroyo Seco a la sierra de San Joaquín. Los apaches divisaron la patrulla de Ortiz y huyeron, mientras robaban por el camino ganado en San Buenaventura y San Lorenzo, hasta la frontera con Estados Unidos, a donde pasaron por el Vado de Fusiles [Chihuahua]).

* El 13 de mayo, Nock-ay-det-klinne, un hombre medicina y jefe de la banda Cibecue Apache, recibe permiso del agente Joseph C. Tiffany para ir al norte de la Reserva de San Carlos. (Nockay-det-klinne había pedido permiso para llevar a su gente al Cibecue Creek [a unos 88 km al norte de San Carlos]. Siguiendo su política de que fuesen autosuficientes, Tiffany le dio permiso. Alrededor de un mes más tarde, Tiffany recibió la preocupante noticia de que Nockay-det-klinne estaba realizando danzas, en las cuales él decía que había elevado los espíritus de dos jefes muertos, Diablo y Es-ki-ole, sobre sus rodillas. Los dos jefes retornarían con “poderes divinos” para guiar a los apaches a la victoria sobre los estadounidenses. Nock-ay-det-klinne predicaba la vuelta a la vida tradicional apache, celebrando ceremonias conocidas como “danzas de fantasmas” como parte de un renacimiento espiritual de los apaches para hacer frente al quebranto de su forma de vida al ser recluidos en reservas. Las ceremonias incluían a menudo el consumo excesivo de tiswin y plantas alucinógenas. A través de esas danzas, los apaches expresaban su descontento con la vida en la reserva. Al principio, Tiffany, oyendo que el tiswin había fluido abundantemente en las danzas, no dio mucha importancia a esa noticia. De hecho, le preocupó más la noticia de una reciente visita de un navajo que había intentado inducir a los apaches White Mountain a emprender el sendero de la guerra. A pesar de eso, envió a Sterling con sus policías apaches al campamento del hombre medicina pero éste los evitó fácilmente yéndose a las montañas.

A mediados de julio, Nock-ay-det-klinne trasladó su campamento cerca de Fort Apache donde realizó una ceremonia para convocar a los espíritus de los dos jefes muertos. No pudo resucitarlos pero declaró que había comunicado con un poder sobrenatural. A finales de julio, Tiffany vio irse a pique muchos meses de trabajo cuando una serie de fuertes tormentas eléctricas dañaron varios edificios de la Subagencia, arrasando también el trabajo de irrigación recién terminado. A esas desgracias, se sumaron los nuevos informes sobre Nock-ay-det-klinne, cuyas danzas habían atraído a muchos más seguidores, ansiosos de oír sus proclamas. Nock-ay-det-klinne fue de Fort Apache a San Carlos para reunirse con Tiffany, quien le dijo que no hiciese más danzas. Una semana más tarde, el hombre medicina volvió a su territorio haciendo una siniestra declaración que decía que “no podía resucitar a los muertos hasta que los blancos se fueran del territorio“.

Durante la noche del 4 de agosto y la siguiente, Nock-ay-det-klinne organizó danzas que atrajeron a multitud de apaches. Otra vez dijo que no podía resucitar a los jefes muertos a menos que los blancos se fueran. Con estos preocupantes informes, Tiffany recibió otra inquietante noticia. Nana estaba incursionando por New Mexico, alimentando los acostumbrados rumores de que podía acudir a la reserva. De inmediato ordenó que 30 Western Apaches vigilasen a la gente de Loco. Pero Nana no tenía ninguna intención de ir a San Carlos [Había abandonado su refugio de la Sierra Madre para realizar su famosa incursión]. Tiffany concluyó que tenía que hacer algo con Nock-ay-det-klinne, cuya influencia se extendía ahora a los apaches White Mountain. El 10 de agosto, escribió al coronel Eugene Asa Carr diciendo que “estaría bien arrestar a Nock-ay-det-klinne y enviarlo lejos o hacer que lo maten sin arrestarlo“. Tiffany tenía el apoyo de los yumas y mohaves pero desconocía qué pensaban los chiricahuas por lo que envió un mensaje a Naiche y Chato para conocer su posición. Tres días más tarde Carr, probablemente confiando en la información de Jeffords, comunicó a Tiffany que los chiricahuas iban a ir a la danza prevista para el sábado, 20 de agosto. A pesar de eso, los jefes chiricahuas aseguraron a Tiffany que no querían saber nada de los White Mountain y que no irían a las danzas. Para estar seguro, Tiffany envió exploradores a sus campamentos para asegurarse. Los chiricahuas no acudieron excepto Bonito y dos hombres más que habían ido a plantar maíz con George en Eagle Creek. Intuyendo problemas con los estadounidenses, Nock-ay-det-klinne pospuso la danza.

Las tropas estacionadas en Fort Apache estaban formadas por las compañías “D” y “E”, del 6º de Caballería; la compañía “D”, del 12º de Infantería; y la compañía “A”, de exploradores apaches al mando del subteniente Thomas Cruse. De sus 25 exploradores, 12 eran de la banda de Pedro y 13 Cibecue Apaches [de estos últimos, Nock-ay-det-klinne era su hombre medicina y uno de sus jefes]. Con el permiso de sus oficiales, los exploradores que servían con las tropas asistían a menudo a las danzas de Nock-ay-det-klinne cerca de Fort Apache.

Cruse escribiría más tarde: Después de las danzas cerca del puesto noté un cambio. Generalmente los exploradores comunicaban todo lo que sabían o veían pero después se volvieron muy poco comunicativos y no decían nada de lo que estaba pasando entre los otros indios o entre ellos mismos. Una mañana llegó el rumor de que habían dicho al mecánico del aserradero que iban a acabar con el puesto ellos mismos. No pude averiguar quién declaró eso entre los exploradores. En los cuarteles hablaban de sí mismos y de sus jefes de todos los temas pero después de estas danzas cambiaron hasta tal punto que todos se dieron cuenta. Al preguntarles, sin embargo, no pude obtener ninguna información“.

El 10 de agosto, Carr preguntó a Cruse por la lealtad de los exploradores apaches. Cruse respondió que desconfiaba totalmente de sus exploradores en caso de un levantamiento de los apaches White Mountain y creía que todos o casi todos irían con el enemigo. También dijo a Carr que los principales participantes en cualquier levantamiento serían amigos y familiares de los exploradores y, aunque los exploradores no se volvieran en contra de los militares, no serían de ninguna utilidad en caso de conflicto. La mayoría de los oficiales del puesto y Sam Bowman [en ese momento jefe de los exploradores apaches] tenían la misma opinión.

El 13 de agosto, Carr telegrafió al Cuartel General del Departamento:La impresión general aquí es que los hombres de la compañía de exploradores indios irán con sus amigos si se rebelan. Por favor, denme la autoridad necesaria para expulsar a quien crea que no sea no fiable“.

La autorización  fue concedida pero la línea telegráfica fue cortada antes de que Carr la recibiese. De forma rutinaria, cada domingo por la mañana los oficiales inspeccionaban la compañía de exploradores. Carr ordenó a Cruse quitar las armas a los exploradores apaches después de la inspección del 14 de agosto. Cruse dijo a los exploradores que iba a tener las armas en su oficina para protegerlas de la lluvia y que los oficiales se las proporcionarán únicamente a los hombres de servicio, a los soldados y exploradores enviados para un servicio individual y a todos los hombres los sábados por la noche para las inspecciones de la mañana del domingo. Los exploradores apaches tomaron la retirada de las armas de fuego como un signo de desconfianza pero Cruse intentó que el intérprete suavizara el asunto, pensando que estaban satisfechos.

El 22 de agosto, Pedro, el envejecido jefe de los White Mountain, llegó a a Fort Apache para asegurar a Carr que su gente no tenía intención de ir a la guerra. Con Pedro iba su hijo Alchesay, Uclenny, y el sargento explorador Cut-Mouth Moses. Pedro recordó a Carr que él había sido un firme amigo de los estadounidenses y denegó los rumores de un a sublevación. Pedro dejó que Uclenny, que acababa de regresar del campamento de Nock-ay-det-klinne, hablase la mayor parte de la conversación. Uclenny dijo sobre el hombre medicina: “Cuando hay una danza, no quiere ser molestado; es para traer a los muertos de vuelta y no quiere ser molestado. Cuando él iba a venir aquí, temía que le encerraran en el puesto de guardia. Él quiere danzar y no tener ningún problema; él está para los necesitados [pobres]. El hombre medicina me dijo que los blancos danzan para su propia diversión y eso hacen los indios. Ellos eran amistosos con los blancos, con la intención de venir aquí y cultivar las relaciones amistosas. El mismo hombre medicina no tiene malas ni hostiles intenciones; todo lo que hace es porque recibe órdenes de los espíritus superiores“.

Carr decidió llevar a la caballería y a los exploradores de Cruse al Cibecue Creek y dejar la infantería en Fort Apache. No estaba convencido de llevar a los exploradores pero no tenía muchas opciones. Más tarde, dijo: “Tuve que aceptar todas las posibilidades. Fueron reclutados bajo mi mando y no podría haber encontrado al hombre medicina sin ellos. Consideré que si iban a ser desleales mejor que ocurriese fuera del puesto donde había familias de oficiales, civiles blancos y propiedades del gobierno“.

La mañana del domingo, 28 de agosto, poco después de que el sargento apache Chapeau [había sido enviado a buscarle] regresara a Fort Apache sin Nock-ay-det-klinne, Carr ordenó a Cruse que los exploradores mantuvieran sus armas después de su inspección y que se preparasen para salir a la mañana siguiente para detener al curandero. John Byrnes, un irlandés nacido en Dublín asignado a la compañía “A”, sabiendo del respeto que los exploradores apaches tenían por Nock-ay-det-klinne se alarmó. Byrnes advirtió a Cruse de que los exploradores no estuvieran armados ya que no se podía confiar en ellos. Byrnes había aconsejado anteriormente a Carr que no permitiera a los exploradores mantener sus armas. Cruse dijo a Byrnes que estaba actuando bajo las órdenes de Carr.

Sobre las 10:00 horas del 29 de agosto, Carr dejó Fort Apache con cinco oficiales, 65 soldados de las compañías “D” y “E”, del 6º de Caballería; y 23 exploradores [Cibecue y White Mountain] de la compañía “A”  para realizar el arresto. [Los cinco oficiales eran el capitán Edmund C. Henting al mando de la compañía “D”; el teniente William Stanton al mando de la compañía “E”; el teniente William H. Carter era el oficial de intendencia del Regimiento; el subteniente Thomas Cruse al mando de la compañía “A” de exploradores; y el teniente George McCreery del Cuerpo Médico]. Cruse llevó a 23 exploradores porque dos se quedaron en Fort Apache [uno enfermo y otro en el calabozo por robar munición]. También iban el guía Byrnes; Charles Hurrle, intérprete; Charles “Nat” Nobles, jefe de empacadores y su principal ayudante; cuatro empacadores; y el hijo del coronel, Clark McGuire Carr, que estaba pasando sus vacaciones de verano.

Cada explorador tenía asignado un número del 1 al 25. Los cinco primeros eran los sargentos, los cuatro siguientes los cabos, y el resto los soldados. Así, los sargentos eran, Cut-Mouth Moses de 40 años, el número 1; Dead Shot de 42 años, el 2; Dandy Bill de 26 años, el 3; Dandy Jim de 28 años, el 4; y Chapeau de 25 años, el 5. La mayoría de los exploradores se habían alistado el 6 de junio de ese mismo año.

Sesenta soldados, en su mayoría de la compañía “D”, del 12º de Infantería; y varios civiles se quedaron en Fort Apache, con el comandante Cochran al mando del puesto. Justo antes de que se fueran, Carr escribió un mensaje para el general Willcox: “Voy a buscar a Nock-ay-det-klinney a detenerlo“. Debido a que la línea del telégrafo estaba rota, Willcox no recibió el mensaje hasta tres días después. Nadie  sabía que se planeaba una expedición al campamento de Nock-ay-det-klinne. Carr había ocultado la finalidad y el destino de la marcha. A los exploradores apaches no se les dijo la ruta que iban a hacer hasta que la tropa estaba en marcha. Al ser avisados de que iban a partir, los exploradores apaches sospecharon que el destino era el Cibecue Creek.

Después de que la columna cruzó el White River, en los alrededores de Fort Apache, algunos apaches que vivían a lo largo del río cabalgaron y conversaron con los exploradores. Carr dijo a estos nativos y a los exploradores que la columna iba a cumplir con su deber; que no iban a hacer daño a Nock-ay-det-klinne pero que tenía que venir con ellos. Les dijo a los  nativos que vayan a decirles a sus amigos que no se alarmen que no iba a molestarles y que no habría ningún problema.

Carr fue por el Verde Trail a Cibecue Creek. Aunque era el camino más corto, también era el más duro, pasando por un territorio montañoso cubierto en su mayoría de árboles. El primer día, Carr y su columna viajaron unos 49 km por cañones profundos con lados rocosos, acampando durante la noche en un cañón donde el camino cruzaba por el Carrizo Creek. Esa noche, después de cenar, Carr repartió a cada explorador apache 20 cartuchos de munición. “Les cité alrededor de mi tienda y tuve una larga conversación con ellos. Les dije que quería hablar con el hombre medicina acerca de los informes que decían que había dicho que los blancos dejarían el territorio cuando el maíz estuviese maduro, Cut-Mouth Moses [sargento 1º de la compañía ‘A’ de exploradores apaches] defendió al curandero pero finalmente admitió que cuando hay un malentendido hay que hablar del asunto. Él se ofreció a adelantarse para decirle a Nock-ay-det-klinne, cuál era el objeto de la expedición. Le dije que podía hacerlo si quería pero que había enviado una vez a buscarle y no quiso venir por lo que ahora lo iba a detener, que no iba a hacerle daño pero quería demostrar que tenía que venir cuando se le llamaba. Que si no ha dicho esas cosas será puesto en libertad de inmediato pero que si lo ha dicho los indios deben saber que no es verdad, que los blancos se iban a quedar“.

Aproximadamente a 2 km del Cibecue Creek y a 4’5 km del poblado, el camino se bifurca por el Verde Trail. Este sendero secundario corría en diagonal hacia el valle, a través de un terreno elevado, abierto, con una ladera cubierta de hierba que se extendía desde las colinas a lo largo del Cibecue Creek. Era la ruta más corta al poblado de Nock-ay-det-klinne. El lugar donde cruzaba el arroyo era conocido como el Verde Crossing.

Al otro lado de la quebrada, otra pista secundaria corría hacia el arroyo, justo donde terminaban los arbustos y la maleza del fondo de la quebrada, hasta la vivienda de Nock-ay-det-klinne. En esa zona, los campos de maíz estaban esparcidos por el fondo de la quebrada. Las orillas del arroyo, que a veces eran empinadas, se extendían de 3 a 15 metros por encima del fondo de la quebrada, en la parte superior de las cuales había una llanura de enebros pero con poca maleza. Carr describiría más tarde el arroyo como “un pequeño arroyo de montaña, a través del cual se puede pasar por muchos lugares“.  

Sobre las 13:00 ó 14:00 horas, Cruse, Byrnes y los exploradores apaches llegaron a la bifurcación del río donde éstos últimos intentaron que Cruse cogiera  el Verde Trail. El guía John Byrnes, que sospechaba de los exploradores, advirtió a Cruse que tuviera cuidado. Cruse decidió esperar a la llegada de Carr, pero en seguida cambió de opinión y llevó su columna a lo largo del Verde Trail. Cuando Carr llegó a la bifurcación, se dio cuenta de que Cruse había tomado la ruta más larga, después de haberse enterado la noche anterior por Cut-Mouth Moses de que Nock-ay-det-klinne vivía a 3 ó 4 km sobre el Verde Crossing.

En lugar de tomar la ruta más larga, Carr envió a Hurrle a notificar a Cruse  que cogiera el camino de la derecha. Cuando Hurrle los alcanzó y dio el mensaje a Cruse cambió el rumbo. Los exploradores apaches parecían consternados, lo que podía significar que estaban llevando a los soldados a una emboscada. Cruse escribiría más tarde: “Cuando empezamos a ir por un camino diferente al que nos llevaban, algunos exploradores de mi compañía mostraron su enojo y su rabia por no ir por el otro camino“. Cruse no informó de ese descontento a Carr. Varios oficiales que analizaron la situación más tarde estaban de acuerdo con Byrnes de que los exploradores estaban tratando de llevar a la tropa a una emboscada que los apaches habían organizado al final de la quebrada.

Cuando acampó, no había más apaches a la vista que los exploradores que llevaba pero poco después comenzaron a salir del fondo de la quebrada, en grupos de dos y de tres, dirigiéndose la mayoría hacia el poblado de Nock-ay-det-klinne.

Cuando la columna estaba a unos 3 km del poblado, Sánchez [llamado por los apaches Bé-cbiyo’dn o Diente de Hierro, líder de la banda de Carrizo Creek de los Cibecue Apaches, de alrededor de 250 personas] surgió desde el fondo del arroyo. Estaba desarmado y montaba un caballo blanco. Su rostro estaba pintado de rojo pero era una costumbre habitual ya que con frecuencia iban a Fort Apache con las caras pintadas. Sánchez dio la mano a Carr y le dijo a Hurrle que se iba a casa. Cabalgó hasta el final de la columna y luego regresó al fondo de la quebrada. Más tarde, cuando los oficiales de Carr relataron los acontecimientos dijeron que Sánchez estaba contando los soldados que formaban la columna. Hurrle dijo a Carr que Sánchez no iba hacia a su casa porque se dirigía hacia el fondo de la quebrada pero el coronel se abstuvo de intervenir porque no quería mostrar a los apaches cualquier signo de desconfianza.

A unos 1’5 km del Cibecue Creek, se detuvieron en una pequeña loma para descansar. Como la columna estaba cerca del arroyo, los exploradores pidieron a Carr parar y acampar antes de cruzar el arroyo porque la hierba era mejor en este lado y había maizales a través de la quebrada y los exploradores no querían que los caballos y mulas comieran el maíz de los apaches. Carr respondió que había venido desde lejos para arrestar a Nock-ay-det-klinne, continuando camino dirigidos por el sargento apache Chapeau.

Tras cruzar el arroyo, que no era muy profundo, los soldados pasaron a corta distancia del poblado de Nock-ay-det-klinne. El camino a la vivienda del hombre medicina discurría entre el acantilado sobre el que se encontraba el poblado y los arbustos del fondo de la quebrada. Aquí el camino era estrecho debido a que los arbustos crecían a los pies del acantilado. Cruse, Byrnes y los exploradores llegaron los primeros a la wickiup de Nock-ay-det-klinne. Cuando llegaron, Cut-Mouth Moses salió con Nock-ay-det-klinne y les presentó dándose la mano. Cruse dijo a Nock-ay-det-klinne que Carr quería verlo. El hombre medicina le preguntó dónde estaba Carr, contestando éste que estaba de camino. 

Cuando llegó Carr a las 15:00 horas [del 30 de agosto], se adelantó para reunirse con Nock-ay-det-klinne que estaba de pie frente a su wickiup con Cut-Mouth Moses y Charlie, dándose los dos la mano.  

El coronel Carr diría más tarde: “Le dije a través del intérprete a lo que había venido en presencia de otros tres apaches, además de los exploradores y en su propio idioma para que todos lo entendieran tal como había informado a los exploradores la noche anterior… Entonces le dije que le iba a tratar como a un amigo hasta que esos cargos sean investigados y que si no eran ciertos sería liberado. Él los negó. Me mostró un pase del Agente Tiffany, fechado el 13 de mayo,  expedido para él y otros apaches para sembrar maíz en Cibicue durante 60 días, siendo ampliado el 13 de julio para otros 60 días más. Le dije que el Agente quería que le llevara para hablar. Se excusó por no haber venido pero tenía un enfermo al que atender y su gente le habría culpado si le hubiera abandonado pero que ya se había curado y se había ido a su wickiup esa misma mañana por lo que estaba dispuesto a ir conmigo. Le dije que bien y que si todo estaba claro sería liberado en pocos días. Entonces ordené ponerle bajo custodia del sargento John E. McDonald y ocho soldados [de la compañía ‘E’, del 6º de Caballería] diciéndole que si trataba de escapar, le matarían. Sonrió y dijo que no quería escapar, que estaba dispuesto a ir. También le dije que si los apaches intentaban rescatarle también le matarían. También sonrió diciendo que nadie intentaría rescatarlo. También le dije que podía llevar parte de su familia con él. Toda la conversación se desarrolló en presencia de otros apaches para tranquilizarlos. Cut-Mouth Moses, a veces repetía y explicaba a Nock-ay-det-klinne las frases cuando éste parecía no captar la traducción del intérprete Hurrle. Pensé que al tenerle como rehén, tendrían especial cuidado de no provocar un enfrentamiento“.

Cuando Carr se preparaba para abandonar el poblado de Nock-ay-det-klinne, dijo a sus oficiales que el destacamento iba a continuar por el arroyo hasta encontrar el lugar para acampar que había visto ese mismo día cuando había pasado por el Verde Crossing. Al dar la orden de abandonar la zona, un numeroso grupo de mujeres apaches estaban acercándose con tan sólo unos pocos hombres, de los cuales, sólo uno mostró signos de hostilidad. Estaba a unos 90 metros de la wickiup de Nock-ay-det-klinne totalmente desnudo con evidentes señales de haber bebido tizwin. Las sospechas de Byrnes y de los oficiales sobre los exploradores apaches habían disminuido un poco porque parecían “totalmente indiferentes” por la captura del hombre medicina. Primero iban el coronel Carr y sus ayudantes; después los soldados de la compañía “D”; a continuación la recua de mulas; seguido por Nock-ay-det-klinne y su guardia; y después la compañía “E”. Carr ordenó a Cruse que fuera con sus exploradores apaches junto al hombre medicina.

Cuando partían, Carr y sus ayudantes; la compañía “D” y la recua de mulas avanzaron pero detrás se produjo un parón. Nock-ay-det-klinne retrasó al resto de la columna porque traía sus pertenencias personales para ponerlas encima de su caballo y cuando las dejó, entró en su wickiup y se puso a comer. Cuando el teniente William Stanton se dio cuenta de lo que estaba sucediendo, ordenó al sargento McDonald que saliese con su prisionero de una vez.

McDonald consiguió que Nock-ay-det-klinne montase en su caballo y siguiera adelante. Durante ese retraso de unos 10 minutos, Carr y la mitad delantera de la columna siguieron el camino a través de su parte más estrecha y luego desaparecieron en una curva cerrada entrando en una zona de muchos álamos, sauces y alta maleza en la parte inferior del arroyo. La curva cerrada, que estaba en el camino por donde habían venido estaba a unos 400 metros del poblado de Nock-ay-det-klinne.

Cuando Carr volvió hacia el arroyo, el sargento explorador apache Dead Shot se acercó a él y se quejó de que los soldados de la custodia de Nock-ay-det-klinne no permitían que sus amigos viajaran con él. Carr dijo que algunos de sus amigos podrían venir y verlo después en el campamento. Dead Shot regresó a su compañía.

Carr y la mitad de su columna siguieron camino a través del fondo de la quebrada, serpenteando entre los árboles. Estaban a unos 180 metros de la curva cerrada por donde el camino cruza el arroyo. Después de pasar por el fondo de la quebrada, Carr dejó el camino que había estado siguiendo volviéndose hacia el sur por un antiguo sendero, más allá de un antiguo rancho y por el lado este de la quebrada hasta el lugar que había elegido para establecer el campamento y que estaba a algo más de 3 km al sur del poblado de Nock-ay-det-klinne.

Como la segunda mitad del destacamento de Carr tuvo que esperar a que Nock-ay-det-klinne se preparase, dio tiempo a que unos 15 apaches armados se acercaran. Mientras la columna avanzaba, Cruse y Byrnes iban al frente; seguidos de Nock-ay-det-klinne y su guardia, con los exploradores delante y detrás de ellos; y la compañía “E” al final. Antes de llegar a la parte estrecha del camino, más apaches subían por el arroyo yendo junto a ellos, armados y la mayoría a caballo. Como medida de precaución, Cruse, los exploradores apaches, Nock-ay-det-klinne y su guardia se quedaron en el camino mientras Stanton y sus hombres giraron a la derecha, subieron a la colina y pasaron por el poblado. Allí Stanton vio muchas mujeres y niños pero pocos hombres. Cabalgó unos 300 metros antes de descender de nuevo al llano.   

Al inicio de la curva cerrada, un antiguo camino salía de él e iba por el lado oeste de la quebrada. Mientras Stanton estaba sobre la colina, Cruse sin darse cuenta se perdió a la vuelta y cogió el viejo camino. Poco después, Stanton y su tropa bajaron al llano y se unieron con el grupo de Cruse. Cuando hablaron con los exploradores, estos dijeron que había un sitio mejor para cruzar a poca distancia aguas abajo. Después de que los dos oficiales conversaron, Stanton y su tropa marcharon por el flanco de Cruse. Mientras avanzaban por el arroyo, varios grupos de apaches armados se acercaron aguas abajo y viajaron con la columna. Otros salieron de los riscos y barrancos adyacentes. Rodearon a los soldados que custodiaban a Nock-ay-det-klinne y a la compañía “E”. A medida que cada nuevo grupo llegaba, hablaban deprisa y excitados. Generalmente, cuando los apaches luchaban se quitaban la ropa excepto el taparrabos. La mayoría de los que llegaban vestían sólo un taparrabos y un cinturón con cartuchos.

El soldado John Burton, de la compañía “D”, escribiría más tarde: “Justo después de llegar al campamento, el teniente Carter ordenó salir a por leña. Había sido elegido con un empaquetador y otro soldado para ello, llevando tres mulas. Fuimos 800 metros por encima del campamento donde había leña, cerca de una vieja tienda india, mientras en el camino nos encontramos con el explorador Dead Shot a caballo, aproximadamente a la mitad del camino donde se encontraba la leña. Él me pasó y llegó al campamento. Luego vi a otro apache llamado Ka-clenny sentado en el camino, quien me preguntó a dónde iba. Dije que a buscar leña; entonces hizo una señal a los de su banda y me dijo que me diera prisa y siguiera adelante, volviéndose muy excitado. Empezó a desnudarse, estaba sin sus mocasines y se quitó los pantalones. Mientras cabalgaba, otro apache cabalgó hacia arriba. Ka-clenny montó detrás de él y se dirigieron en dirección al campamento. Fui a recoger la leña, até las mulas y acababa de terminar cuando se oyó una andanada de disparos que venía del campamento“.

Entre los apaches que cruzaban el arroyo, se destacó uno que agitó su Winchester diciendo a los demás que dispararan. Tres o cuatro que estaban cerca de él apuntaron y lo hicieron, lo que produjo un tiroteo en todas direcciones en el que varios exploradores volvieron sus armas contra los soldados. El sargento apache Dandy Jim disparó al capitán Hentig en la espalda matándolo al instante. Al oír el primer disparo, el sargento McDonald disparó a Nock-ay-det-klinne y seguidamente, él mismo cayó herido con una bala en la pierna [John P. Clum, el antiguo agente de San Carlos relataría que fue el trompetista del coronel Carr quien disparó en la cabeza a Nock-ay-det-klinne]. Este primer tiroteo fue el único que se produjo a corta distancia. 

El enfrentamiento empezó a las 17:00 y aunque el primer ataque apache fue rechazado rápidamente, se produjo un tiroteo hasta casi el anochecer, a una distancia de unos 300 ó 400 metros. 

Al caer la noche Carr preguntó a sus oficiales, a Byrnes, al jefe de empacadores y a otros por su opinión acerca de qué hacer a continuación. Todos fueron unánimes manifestando su deseo de salir de allí. Carr tampoco vio ningún motivo para quedarse. Decidió que lo mejor era regresar a Fort Apache, tan pronto como fuera posible. Por el informe que había recibido de Cochran esa mañana, sabía que no había “una gran alarma” en el fuerte. También sabía que unos pocos apaches podían realizar una emboscada durante el camino de regreso al puesto por lo que sin esperar más, no les iba a conceder más tiempo para hacerla. Los soldados reunieron los cuerpos de los muertos. Debido a la obscuridad y a la alta maleza, no podían encontrar al soldado Miller, al que habían matado en el fondo de la quebrada. Carr ordenó que se excavara una amplia fosa bajo su tienda de campaña para enterrar los cadáveres. Más tarde Carr dijo: “Escribí en mi propio libro la posición y la edad de cada cadáver, pudiendo escribir gracias a la luz de la luna, poniendo en el pecho de cada uno, su nombre y cuándo lo mataron y que era sepultado el día 30 de agosto por nuestro destacamento“.

La tumba se amplió en dos ocasiones, para los soldados Sonderegger y Bird, este último murió mientras estaban excavando. Carr dijo: “Cuando todo estuvo listo, mencioné los servicios prestados por ellos que venían a mi memoria. Hacer descargas de honor sobre las tumbas habría sido como notificar a los apaches que les estábamos enterrando en la noche con intención de avanzar a la vez“.

Después de enterrar a sus compañeros, los soldados necesitaron tiempo para preparar la cena,