La apachería en el siglo XIX (4)

1876

* El 31 de enero de 1876, Williamson D. Crothers, agente de los apaches mescaleros en Fort Stanton (Lincoln County, New Mexico) solicita 12 rifles Winchester para protegerles de los robos que sufren a manos de hombres blancos, siendo el ejército incapaz de perseguir a los ladrones. (Aunque en septiembre del año anterior estuvo en contra de establecer una policía de mescaleros, en enero Crothers cambió de opinión. Creía que la manera más rápida y menos costosa de detener las incursiones era formar una fuerza policial, estando él y sus empleados presentes para evitar que los mescaleros respondiesen de forma violenta.

A principios de febrero, los mescaleros sufrieron más robos de caballos. Sospecharon de un grupo de unos 30 a 40 estadounidenses de origen mexicano que vivían en La Boquilla [Lincoln County, New Mexico]. La Boquilla era un fortín perfecto, con lagunas y otros medios de defensa, pasos ocultos para huir y escondites secretos. Sus ocupantes habían alardeado de tener más de 200 caballos ocultos a menos de 16 km de La Boquilla, y desafiaban a quien quisiera que los encontraran. Tras el informe del robo, un destacamento formado por un sargento y ocho soldados, pertenecientes a la compañía H del 9º de Caballería [Buffalo Soldiers], se dirigió a La Boquilla, acompañados por dos mescaleros y varios ciudadanos [uno de ellos John N. Copeland, empleado de la reserva]. En La Boquilla encontraron solo a cuatro hombres, recuperando ocho caballos).

* En febrero de 1876, las raciones son claramente insuficientes en la Reserva Chiricahua ([Cochise County, Arizona]. El gobierno disminuyó la cantidad de carne vacuna de 403.243 kg a 294.835 kg, claramente insuficiente para las ocho rancherías chiricahuas: las chokonen de Taza, Cathlay, y Chihuahua; las bedonkohes de Gordo, Chiva y Esquine; y las nednais de Juh y Nolgee, aumentando el problema la presencia de apaches de otras reservas. Jeffords les recomendó que fuesen de caza a las Dragoon Mountains [Cochise County, Arizona], en la parte oriental de la reserva, para paliar el problema.

Además de la escasez de carne vacuna, una epidemia de viruela desatada en New Mexico, obligó a algunos chiricahuas a ir a zonas más altas para protegerse. Tenían miedo de que los blancos les contagiasen. Los más mayores recordaban las epidemias de 1843-44 y 1861-62, que se habían llevado la vida de 75 a 100 chiricahuas en Janos [Chihuahua] y Fronteras [Sonora]. Cuando instalaron a sus familias, dos grupos partieron de la reserva para incursionar por México. Skinya, un viejo y experimentado guerrero, y 12 familias [unas 60 personas] se establecieron en las Dragoon Mountains. Juh con varios bedonkohes y nednais, se dirigió a Chihuahua; y Skinya, al mando de 14 hombres, fue a Sonora.

El 8 de febrero, el grupo de Skinya atacó una caravana de suministros que se dirigía a Cocóspera [municipio de Imuris, Sonora]. Con los primeros disparos mataron a tres mexicanos y capturaron a otro. El quinto escapó, huyendo durante 14 km, perseguido por varios apaches a pesar de estar herido. Finalmente, fue alcanzado, matándole. Mientras, un viejo jefe que llevaba un gorro con un espejo en la parte delantera, sujetaba al prisionero. Probablemente, era Skinya, quien inexplicablemente señaló el camino a Imuris, dejando ir al mexicano. Esta era una de las características de los apaches, eran caprichosos, capaces de perseguir a un hombre hasta matarlo, y, en cambio, dejar vivo a otro que tenían en su poder.

Pocos días después, Skinya se dirigió a su ranchería de las Dragoon Mountains, deteniéndose en el rancho de Gideon Lewis, situado junto al río San Pedro, al que pidió harina. Lewis le dio y se fueron. Cuando Skinya se reunió con sus familiares, se enteró de que Taza había llevado a sus 180 seguidores chokonen de vuelta a las Dragoon Mountains. Posteriormente, un apache fue al rancho de Lewis y avisó a su socio, llamado O’Brien, para que se fueran porque los otros apaches habían hablado de la posibilidad de atacarles.

Alentado por su éxito, Skinya y Kushkla intentaron persuadir a los hijos de Cochise [Taza y Naiche] para que se fueran de la Reserva Chiricahua. Skinya aún estaba decepcionado porque Cochise nombrara jefe a su hijo Taza, por lo que esperaba convencer a su yerno Naiche de que se fuera, intuyendo que si lo hacía, Taza le seguiría. Pero en las mentes de Taza y Naiche aún perduraban las palabras de su padre en el lecho de muerte, por lo que rechazaron la propuesta de Skinya, estallando una pelea durante una fiesta con tiswin en la que resultó muerto un hombre de cada bando y un nieto de Cochise. El muchacho era probablemente hijo de Naithlotonz [hija de Cochise] y Shui-eet [también conocido como Sheta, un hijo de Chiva].

Inmediatamente, Taza y Naiche volvieron a la Agencia con sus seguidores acampando cerca de Apache Pass. Poco después de la pelea, Pionsenay [hermano de Skinya] y Kushkla cogieron cinco hombres para incursionar en Sonora, regresando a primeros de abril con 13 caballos y más botín, incluyendo un poco de polvo de oro valorado en 100 $.

Por entonces, Juh y Nulah volvían a la reserva con varios caballos y mulas. Es conocido que robaron varios caballos de la Hacienda de San Lorenzo [Chihuahua]. El coronel mexicano Joaquín Terrazas les persiguió logrando darles alcance, atacándoles el 19 de marzo. Recuperó parte de los caballos y capturó a un muchacho.

Cuando Jeffords descubrió que Juh había incursionado por Chihuahua, fue a su ranchería y confiscó 11 de los animales robados. Lo que siguió hizo que fuera la más importante crisis desde la muerte de Cochise.

En marzo, Nicholas M. Rogers, dueño de un rancho en Sulphur Springs [Cochise County, Arizona], usado como estación de diligencias, llamado por los chiricahuas Tut-sose, que quiere decir agua escasa, había comprado un barril de whiskey en Tucson [Pima County, Arizona], llevándolo a la estación a pesar de las advertencias de Jeffords de que eso podría acarrearle problemas. [Cuatro años antes, Rogers había sido acusado de vender whiskey a los soldados en Fort Bowie. Había seguido al pagador hasta Bowie y vendió whiskey a los soldados fuera de la instalación militar]. De algún modo, los apaches se enteraron de su compra, por lo que el 6 de abril, Pionsenay y Piarhel [hermano de Kushkla] fueron al rancho de Rogers con el polvo de oro o dinero de su última incursión en Sonora. Rogers les vendió varias botellas de whiskey por 10 dólares cada una.

Al día siguiente, Pionsenay volvió con su sobrino Nazarzee, y compró más whiskey antes de irse a su ranchería en las Dragoon Mountains. Borracho, Pionsenay se peleó con su hermano Skinya y cuando sus dos hermanas intervinieron, las mató. Pionsenay y Nazarzee se fueron y volvieron al rancho de Rogers, llegando allí alrededor de una hora después de la puesta del sol, sobre las 18:00 horas del 7 de abril.

A primeras horas de la tarde, Orizoba O. Spence, socio de Rogers, había vuelto al rancho después de una exitosa persecución de tres hombres que les habían robado una mula y un caballo una semana antes. Spence era un antiguo soldado de caballería que había ganado la Medalla de Honor, durante un enfrentamiento el 20 de octubre de 1869, luchando contra Cochise en el Rucker Canyon [hoy llamado Red Rock Canyon, Chiricahua Mountains, Cochise County, Arizona], asociándose a Rogers después de licenciarse en 1874. Ambos estaban sentados, desarmados, en el porche de su casa. Pionsenay quería más whiskey, pero esta vez Rogers se negó. Pionsenay inmediatamente le disparó, matándolo. Spence corrió al interior para coger su rifle Henry, pero un apache le disparó antes de poder usarlo. Seguidamente, saquearon la estación llevándose un caballo cargado de whiskey, cartuchos, y provisiones antes de regresar a su ranchería en las Dragoon Mountains.

Una hora más tarde, un hombre llamado Brosier llegó a la estación descubriendo la escena. Rápidamente, se dirigió a Fort Bowie, llegando allí poco después de la media noche. Lo que dijo coincidía con lo que Jeffords había oído alrededor de una hora antes. Taza había enviado a Teese, quien había servido como guardaespaldas de su padre, con la noticia. Jeffords pidió ayuda al capitán McLellan, quien ordenó al teniente Austin Henely coger 44 hombres de la compañía H del 6º de Caballería, con raciones para cinco días, para que fuese con el agente a la estación de Sulphur Springs. Dos civiles de Fort Bowie se unieron a los soldados. Salieron al amanecer del 8 de abril, dirigiéndose primero a la ranchería de Taza, situado a unos 19 km del fuerte, probablemente cerca del actual Bonita Canyon, en las Chiricahua Mountains.

Cuando se aproximaban a la ranchería, Jeffords se percató de que los apaches se habían dirigido a las cimas de las montañas. Jeffords pidió a Henely que llevase el destacamento a Sulphur Springs. Cuando Henely se fue, Teese y Jeffords se aproximaron al campamento. El agente convenció a Taza de que estaban a salvo mientras permaneciesen donde estaban, sugiriéndoles que se aproximasen a Apache Pass, lo más lejos posible de la banda de Skinya. Taza y tres chokonen se unieron a Jeffords como guías. Antes de salir, dijo a Chiva que asumiese el control y mantuviese unidos a los demás hasta su regreso. Al anochecer llegaron a la estación de Sulphur Springs, donde el destacamento de Henely les estaba esperando.

Esa noche, el teniente Henely y Jeffords encontraron el barril de whiskey, causante de los problemas. Rogers le había añadido tabaco y una gran cantidad de chile para dar fuerza al licor, según contaría Jeffords al historiador Thomas E. Farish [la decocción de la mezcla de chile y tabaco podía volver loco a un hombre].

A primeras horas de la mañana siguiente, el 9 de abril, llegó un mensajero con la noticia de que los seguidores de Pionsenay habían matado a un hombre y herido a otro en dos ataques a unos ranchos junto al río San Pedro. Ocurrió que durante la noche del 7 de abril, Pionsenay y Nazarzee habían regresado a su ranchería con su botín, informando a Skinya del ataque a la estación de diligencias. Rápidamente, el grupo de Skinya, que sumaba unas 50 personas, incluyendo 12 hombres, levantó el campamento y se dirigió a Sonora.

Pionsenay cogió a sus siete hombres [Kushkla, Piarhel, Nazarzee, Broaches, Tiscli, y otros dos que no se conocen los nombres] dirigiéndose al rancho de Gideon Lewis, quien estaba plantando patatas en su campo. El socio de Lewis, O’Brien [el receptor, dos meses antes, del aviso por parte de un apache de que podrían atacarles] estaba fuera cazando en las montañas. Había avisado a Lewis de que nunca estuviera desarmado cuando trabajaba en el campo, pero este no le hizo caso. Lewis vio a unos apaches reuniendo sus cuatro caballos, por lo que fue con un muchacho mexicano a ver qué pasaba. Tiscli disparó a Lewis matándolo al instante mientras varias balas agujerearon la ropa del muchacho. A pesar de eso, el joven escapó hacia la maleza desde donde vio a siete u ocho apaches.

De allí, se dirigieron al rancho de un hombre llamado Brown, que estaba regando su campo. Broaches le disparó en la pierna, hiriéndole gravemente, aunque consiguió arrastrarse hasta la maleza, permaneciendo escondido hasta que un grupo de ayuda lo encontró a la mañana siguiente. Los apaches habían destrozado su casa, llevándose los rifles y la munición. Al tener prisa por reunirse con Skinya, abandonaron cuatro mulas de Brown al tener problemas para capturarlas.

Mientras tanto, el teniente Henely, dejando a ocho hombres con los heridos, decidió perseguir al grupo de Skinya, acompañado de Jeffords, Taza, y otros tres chokonen, siguiendo el rastro hasta las Dragoons Mountains. No está claro si siguieron el rastro o, basado en la intuición de Taza, fueron directamente al sur, a las San José Mountains, hoy llamada Mule Mountains [Cochise County, Arizona]. Taza pensó que Skinya iría a esas montañas para desde allí dirigirse a Sonora. En cualquier caso, a las 10:00 horas de la mañana del 10 de abril, después de 128 km de marcha, con solo dos horas de descanso, encontraron a la banda de Skinya en la cima de un alto pico al que se accedía a través de profundos cañones y estrechas crestas. Cuando se acercaron, los apaches abrieron fuego con sus fusiles sin conseguir acertar a nadie. Mientras se producía el intercambio de disparos, Taza se puso de pie sobre una roca para intentar hablar con Skinya. Los hombres de este, bien protegidos, hicieron otra descarga de disparos, obligando a los soldados a retirarse. Taza ofreció coger a sus tres guerreros para sacar a la banda de Skinya de la montaña si Henely le dejaba los soldados para ayudarle. El teniente pensó que perdería muchos hombres en un asalto, por lo que, después de dos horas de intercambio de disparos, decidió regresar a Fort Bowie, llegando el 11 de abril. Skinya pudo llegar a Sonora, y allí se reunió con Pionsenay.

Al regresar, Jeffords de inmediato se dedicó a calmar las preocupaciones de los apaches. Taza avisó a los otros jefes de que permanecieran en la reserva. Para separarlos de la banda de Skinya, Jeffords les trasladó a la cara este de las Chiricahua Mountains. Por entonces, llegaron a Tucson [Pima County, Arizona] rumores de que todos los apaches habían dejado la reserva, excepto un jefe llamado Ka-cheez [posiblemente refiriéndose a Chihuahua, cuyo nombre apache  era Kla-esch o Tlai-heez], el cual había ido a Fort Bowie. Otro informe de Fort Bowie afirmaba que alrededor de 50 chihennes y algunos coyoteros White Mountain se habían unido a la banda de Skinya. No era cierto. Ningún chiricahua de la reserva se había unido a Skinya. Un comerciante de Tucson, Esteban Ochoa, a quien los chiricahuas conocían muy bien, llegó a Camp Grant a las 21:00 horas del 9 de abril, informando que Delgadito y Esquine habían dejado la reserva, con sus seguidores chihennes y bedonkohes [44 hombres y 126 mujeres y niños, según el informe de Jeffords del 30 de junio de 1876]. Otro informe posterior indicaba que eran 32 hombres y alrededor de 100 mujeres y niños en total. Y a principios de mayo, dos ciudadanos de New Mexico, volviendo a La Mesilla desde Apache Pass, informaron que Jeffords les había dicho que 200 apaches habían dejado la reserva para ir a Ojo Caliente [Socorro County, New Mexico]. Aparentemente, entre 150 y 200 apaches dejaron la reserva para ir a New Mexico pocos días después de la sublevación de Pionsenay.

Cualquiera que fuese la cantidad de apaches, un pequeño grupo incursor robó 19 mulas de una mina cerca de Clifton [Greenlee County, Arizona] antes de irse al este, a Ojo Caliente, donde el grupo de avanzadilla llegó a mediados de abril. Los bedonkohes, después de tres años de ausencia, fueron vistos como intrusos. Encontraron la situación en Ojo Caliente casi como la habían dejado. Como Jeffords, el agente de los chihennes, John Shaw, había agotado sus suministros de carne. Tras un mes sin carne en sus raciones, los chihennes estaban enfadados, hablando sobre ir a México y hacer un tratado allí. El comandante del distrito de New Mexico, el coronel Edward Hatch, salió de Santa Fe para ir a Ojo Caliente y aplacar el enfado de los apaches, asegurándoles que el ejército les alimentaría hasta que Shaw recibiera los fondos necesarios de la Oficina India. Hatch les encontró extremadamente desafiantes, armados con rifles Springfield, Winchester y Sharp. Se percató de que algunos acababan de llegar de la Reserva Chiricahua, pero se equivocó cuando les dijo que participaron en la muerte de Rogers y Spence.   

Poco después de la llegada de Hatch, estallaron dos peleas entre los recién llegados de la Reserva Chiricahua y los chihennes de Victorio. La primera fue el 20 de abril, y la segunda al día siguiente. En una acalorada discusión sobre emprender o no el sendero de la guerra, el grupo de Victorio mató a tres apaches de la Reserva Chiricahua. La única pérdida de Victorio fue la muerte de Chisito [Chie], el guía de buen humor del general Howard [el agente John Shaw comentó en el censo realizado en el verano de 1876 que Chisito resultó muerto por apaches]. Varios hombres resultaron heridos. Como resultado de la pelea, los bedonkohes de Esquine se fueron a un área deshabitada del suroeste de New Mexico y a las montañas del norte de Chihuahua. Mientras, el gobernador de Arizona, Anson Pacely Killen Safford, ideó planes para sofocar el levantamiento apache y empezar el proceso de la definitiva disolución de la Reserva Chiricahua. Una vez cerrada, habría que trasladar a unos 700 chiricahuas [considerando que entre 200 y 225 seguidores de Esquine y Skinya ya se habían ido].

El 15 de abril, el Arizona Citizen y el gobernador Safford, criticaron duramente a los chiricahuas y a Tom Jeffords: … el tipo de guerra necesaria contra los apaches chiricahuas, debe ser constante, implacable, sin esperanza, indiscriminada, matando a hombres, mujeres y niños… hasta que cada valle, cresta y peñasco envíe al cielo las agradecidas cenizas de los chiricahuas pudriéndose. Los chiricahuas habían dejado de incursionar en Arizona después de que se establecieron en su reserva, y los colonos blancos, cada vez más confiados con la pacífica situación, comenzaron a ocupar tierras alrededor de la reserva. Sin embargo, había muchas sospechas indicando que los chiricahuas hacían incursiones en Sonora. Jeffords lo negó, afirmando saber en todo momento dónde estaban sus apaches. Los contaba solo trimestralmente, y las estimaciones de la población de la reserva por otros observadores discrepaban ampliamente de sus cifras. Apaches de otras reservas llegaban con frecuencia a la Reserva Chiricahua, y Jeffords los alimentaba igualmente, aunque sin control. Calculaba alimentos en lugar de pesarlos, no daba tickets de racionamiento, y no registraba la cantidad que les daba. Los apaches conservaban sus armas, ya que Jeffords creía que sería imposible desarmarles. Les permitía cazar en la reserva, y no hizo ningún intento de aplicar la política de la Oficina de Asuntos Indios de guiarlos hacia el camino del hombre blanco. Como el terreno era malo para la agricultura y no tenían ganado, estos apaches hicieron pocos progresos hacia el autoabastecimiento. Jeffords se llevaba bien con los chiricahuas, quienes confiaban en él. Según William Ohnesorgen, encargado de la estación en el San Pedro River de la Butterfield Stagecoach, y que detestaba al agente, Jeffords era sucio en su manera de vivir, viviendo entre esas malditas cosas [los apaches], hecho que tal vez explicaba su influencia. Cuando el Inspector de Asuntos Indios, Edward C. Kemble, visitó la reserva en el otoño de 1875, pensaba que Jeffords gustaba a los chiricahuas debido a su flexible administración. Vio al agente presuntuoso, convencido de que solo él podía encargarse de los chiricahuas. Kemble pensaba que otra persona con coraje y determinación podría hacerlo tan bien como Jeffords; y con un buen método podría mejorar enormemente su rendimiento. En su informe, a finales de 1875, recomendó que se cerrara la Reserva Chiricahua y que los apaches fueran trasladados a San Carlos.

El 12 de abril, cinco días después de la muerte de Rogers y Spence, Saford se reunió con John Clum, y entre los dos idearon planes para tratar el futuro de los chiricahuas. Clum volvió a San Carlos, y el 14 de abril, telegrafió a Safford informando que había organizado una fuerza de policía de 235 apaches, quienes estaban muy impacientes para ir en una expedición contra los chiricahuas. Al día siguiente, Safford telegrafió a Clum: Me he enterado hoy que una parte de la banda no había huido. A pesar de que conocía la situación, Safford envió un ambiguo, si no engañoso, telegrama al Comisionado de Asuntos Indios en Washington, informando que los chiricahuas se habían revelado, excepto Taza y unos pocos seguidores. Safford quizás pensó que esa mentira podría ayudar a desarrollar la agricultura y la minería en las tierras que ocupaban los chiricahuas.

El 19 de abril, el gobernador telegrafió a John Wasson, antiguo editor del Arizona Citizen, que estaba en Washington, recomendando que el gobierno cerrara la Reserva Chiricahua y trasladase a los apaches a San Carlos o a Ojo Caliente. Al día siguiente, el Congreso proporcionó los fondos necesarios para el traslado de los chiricahuas; y el 3 de mayo, el Comisionado de Asuntos Indios, John Quincy Smith, telegrafió a Clum para que se hiciera cargo de la Reserva Chiricahua, despidiese a Jeffords y, si era factible, trasladarlos a San Carlos.

El 10 de mayo, Skinya envió un emisario a Jeffords diciéndole que quería entrevistarse con él. Entre el 20 de abril y el 2 de mayo, la banda de 12 hombres de Skinya había atacado dos caravanas de suministros y a varios viajeros en los distritos de Moctezuma y Arizpe, matando al menos a nueve hombres y llevándose un centenar de cabezas de ganado, caballos y mulas.

Jeffords se reunió con Skinya a unos 8 km de la Agencia. Skinya explicó que había huido de la reserva después de los ataques de Pionsenay, temiendo que los militares les atacaran y que sus mujeres y niños muriesen en el enfrentamiento. Skinya insistió que solo tres hombres [Pionsenay, Broaches y Nazarzee] de los 12 hombres de su banda habían participado en la muerte de los tres estadounidenses. Los otros nueve hombres, incluyendo Tiscli, quien mató a Lewis, habían acampado a unos 37 km al sur de Apache Pass, probablemente en Turkey Creek Canyon. Jeffords acompañó a Skinya a su campamento descubriendo que Pionsenay, Broaches y Nazarzee, también estaban allí. Según diría Jeffords, Pionsenay y sus dos seguidores cargaron sus armas amenazando con matarle. Skinya se enfrentó a su hermano protegiendo con sus hombres al agente, que regresó a Apache Pass.

Al día siguiente, la banda de Skinya fue a la Agencia sin Pionsenay y sus dos amigos, quienes se habían ido al sur de las Chiricahua Mountains. Con la ayuda de su yerno Naiche, Skinya se puso bajo la supervisión de Taza, cerca de su ranchería en el Bonita Canyon. Mientras, Jeffords dijo al capitán McLellan que se negaba a tener ningún contacto con el grupo de Pionsenay y sugería a los militares que hicieran lo posible por capturarle. El 11 de mayo, miembros de la banda de Skinya, compraron suministros en la tienda del cantinero, lo que aprovechó el periódico Arizona Citizen para decir, el 13 de mayo, que uno de sus clientes había matado a Rogers y a Spence. Otro día informó que Jeffords, que sabía del regreso de los asesinos, informó al capitán McLellan de su presencia, y que ninguno de los dos había hecho nada por detenerlos. Por supuesto, el periódico estaba en un error, ya que el autor de las muertes, Pionsenay, no había aparecido por allí. Quizás se refería a Piarhel, quien había estado al principio con Pionsenay comprando whiskey al rancho de Rogers; o Tiscli, quien había disparado a Lewis.

Mientras Clum estaba organizando la policía apache de San Carlos, el general Kautz estaba preparando tropas y suministros para emprender una misión que, según los informes que llegaban de Fort Bowie, podría desencadenar otra guerra apache, por lo que, para doblegar la posible resistencia de los chiricahuas, decidió hacer una demostración de fuerza, ordenando a la caballería participar en las operaciones. En caso de que se resistiesen, él y el gobernador Safford habían ideado tres medidas:

Primero, habían avisado al gobernador de Sonora y al coronel Hatch, en New Mexico, para que desplazasen tropas a lo largo de sus fronteras con Arizona.

Segundo, Kautz estaba reuniendo 550 soldados y 100 scouts nativos cerca de la Reserva Chiricahua. 

Tercero, el gobernador Safford, quien claramente desconfiaba de Jeffords, lo mantuvo desinformado, contratando a su antiguo ayudante, Fred Hughes, para que contactase con los chiricahuas.

El 23 de mayo, Clum informó desde Tucson que todo estaba preparado para el traslado. Tenía 54 policías apaches, con el antiguo cautivo de los chiricahuas, el indio ópata Merejildo Grijalva, como intérprete. Tres días más tarde, mientras esperaba que Kautz llegase de Prescott [Yavapai County, Arizona], la policía apache se pintaron la cara e hicieron una danza para la gente de Tucson con Grijalva como maestro de ceremonias. Esa misma noche, Taza llamó a Jeffords para hablar de un asunto de suma importancia. Dijo a Jeffords que se iba de la Agencia para que no le matasen a él ni a su hermano porque no iban a dejar las Chiricahua Mountains. Jeffords recordó la promesa que hizo a Cochise: Si alguna vez dejo a tu gente, lo haré en un lugar donde puedan vivir seguros. Jeffords había dado su palabra, y Taza había prometido a su padre que siempre obedecería a Jeffords. Después de oír esos argumentos, Taza accedió a ir.

Mientras, Safford envió a Fred Hughes a Apache Pass para conocer las intenciones de los apaches. Hughes habló con Taza y Naiche sobre los planes que había para llevarlos a San Carlos. Le dijeron que aunque se oponían al traslado, estaban a favor de la paz bajo cualquier circunstancia. En vez de San Carlos, pidieron a Hughes que hablase a su favor con Clum para separarles de los Western Apaches, y les ubicase cerca de Pueblo Viejo, a 11 km al este de la actual población de Safford [Graham County, Arizona]. Hughes sabía que esa zona no era parte de la reserva, pero aun así trasladó la petición al agente Clum. Después, Hughes se reunió con Skinya, quien rehusó dejar su territorio, jurando morir antes que ser trasladado. Los dos principales líderes nednais, Juh y Nolgee, también se opusieron. Gordo, el jefe bedonkohe, ya había llevado a sus seguidores al Steins Peak, para irse a Ojo Caliente si estallaba la guerra. Allí, el Inspector Indio Edward C. Kemble visitó en mayo la Reserva Hot Springs de Ojo Caliente [Socorro County, New Mexico], descubriendo la extensión de los sobornos y la corrupción existente. Los seguidores de Gordo llegarían a Ojo Caliente en dos grupos, el 14 y el 18 de junio. El agente de la reserva, John Shaw, informó de la llegada de Gordo; su hijo Perico [primo segundo de Gerónimo]; Bonito [un apache White Mountain casado dentro de la banda bedonkohe]; y Chinche.

Kautz, que había llegado a Tucson el 31 de mayo, telegrafió a capitán McLellan, comandante de Fort Bowie, para que le informase de la situación. McLelland contestó que creía que los chiricahuas lucharían porque había oído que Taza había jurado morir antes que ser trasladado. Esto era contradictorio con lo que Taza había dicho a Hughes, identificando mal al autor de esa declaración [Skinya por Taza]. Esa errónea información hizo que Kautz desplegara sus tropas, saliendo ese mismo día, 31 de mayo, de Camp Lowell [Pima County, Arizona] para Fort Bowie, con tres compañías de caballería al mando del coronel James Oakes).

* Durante los meses de abril y mayo de 1876, una banda de apaches lipanes, liderada por Washo Labo, incursiona por la zona montañosa situada sobre el Eagle Pass (Maverick County, Texas), robando varios caballos, y matando a 12 texanos. (Durante la noche del 20 de junio, un destacamento al mando del teniente John Lapham Bullis, cruzó el Río Grande, persiguiéndoles durante tres días, hasta alcanzarles. Los lipanes huyeron a las montañas, dejando atrás 23 caballos que fueron recuperados por los soldados.

Antes de que terminase el mes de junio, Bullis volvió a cruzar el Río Grande, enviado por el coronel William Rufus Shafter, con un destacamento de 19 hombres, para espiar a los lipanes y tratar de encontrar su ranchería. Los lipanes les descubrieron y huyeron.

Pensando que no irían lejos, Shafter salió de Fort Duncan [Maverick County, Texas] con cinco compañías de caballería, cruzando el Río Grande por un punto situado a 40 km de su unión con el Pecos, cabalgando por el interior de Coahuila durante cinco o seis días hasta que se detuvo. Bullis siguió adelante con unos 20 soldados y los scouts seminolas negros para encontrar la ranchería lipán. Tuvieron éxito, ya que al amanecer del 30 de julio de 1876, Bullis atacó, y después de un duro enfrentamiento mataron a 14 guerreros, y capturaron a cuatro mujeres. Después de quemar la ranchería, se llevaron un centenar de caballos y mulas.

Durante la retirada, fueron perseguidos por un numeroso destacamento del ejército mexicano. Cuando iban a ser alcanzados, llegó Shafter con sus 300 soldados. Después de una tensa conversación, los mexicanos accedieron a que los estadounidenses continuaran su camino hacia el Río Grande).

* El 2 de junio, Fred Hughes deja la Reserva Chiricahua y se reúne en Tucson con Safford y Clum. (Como Hughes esperaba, Clum rechazó la petición de Taza de ir a Pueblo Viejo, aunque accedió a asignarle la antigua ubicación de Camp Goodwin, que estaba a cierta distancia de los asentamientos de los Western Apaches.  Al día siguiente, el 3 de junio, Hughes salió para Apache Pass para informar a Taza lo que había dicho Clum. 

Ese mismo día, 3 de junio, el general Kautz ordenó que cinco compañías del 6º de Caballería, acompañados por Clum y su policía apache, salieran de Tucson para Fort Bowie.

Al comandante Charles E. Compton, con las compañías “C”, “G”, “I” y “M”, del 6º de Caballería, con otra compañía de scouts apaches que fuera al San Simon Valley [Cochise & Graham Counties, Arizona],  a unos 32 km al nordeste de Apache Pass.

Al capitán George M. Brayton, con las compañías “A”, “D” y “E”, del 6º de Caballería, y la compañía “B” de scouts apaches, al mando del jefe de scouts Al Sieber, que fueran a Sulphur Springs, al oeste de Apache Pass [Cochise County, Arizona]. 

Kautz planeaba alcanzar Fort Bowie el 5 de junio para saber qué habían decidido los chiricahuas, guerra o paz.

Mientras, Fred Hughes estaba a medio día de camino del cuerpo principal de las tropas, alcanzando la Agencia de Jeffords a últimas horas de la noche del 4 de junio. Al poco de llegar, vino un mensajero apache [Teese] del campamento de Taza, diciendo que había habido un enfrentamiento entre los grupos de Taza y Skinya. Los hombres de Skinya y los nednais estaban molestos por la presencia de fuerzas militares cerca de la reserva. Skinya y Pionsenay trataron de convencer a Taza y Naiche para que se uniesen a ellos en su negativa a ser reubicados en la Reserva de San Carlos. Según lo que contó el emisario apache a Jeffords, SkinyaPionsenay y una docena de seguidores, entre ellos algunos nednais, entraron en el campamento de Taza. Skinya pidió a Taza que se uniese a él para unir a todos los chiricahuas en una huida hacia México. Taza, fiel a la promesa hecha a su padre de mantener la paz, se negó. Borrachos de tiswin [corroborado por Gerónimo en sus memorias] hubo un intercambio de disparos. El joven Naiche, de solo 20 años, alzó su rifle y apuntó a su suegro Skinya, disparándole en la cabeza, matándole. Taza mató a Kushkla, e hirió a Pionsenay en la articulación del hombro, creyendo que lo había herido mortalmente porque lo vio desaparecer entre las rocas, perdiendo gran cantidad de sangre. Los partidarios de Taza mataron a Tiscli, Piarhel, y a Nazarzee, e hirieron a Broaches y a otros dos hombres. En el tiroteo fallecieron dos hombres de Taza, incluido su cuñado Sheta [hijo de Chiva], y otros dos resultaron heridos. Entonces los partidarios de Skinya se dispersaron. Temiendo que volviesen con más seguidores, incluidos más nednais que simpatizaban con Skinya y Pionsenay, Taza envió a Teese a pedir ayuda a Jeffords.

El agente explicó la situación al capitán McLellan, quien envió al teniente Henely, con 30 soldados de las compañías H y L, al campamento de Taza. Tom Jeffords y Fred Hughes fueron también, y cuando estaban llegando, en la mañana del 5 de junio, se encontraron con Nolgee [Ca-ca-ri-za], quien iba con un grupo de nednais con la aparente intención de ir contra el grupo de Taza. Los soldados de Henely dispararon una salva de advertencia por encima de sus cabezas, dispersándolos. 

Gerónimo estaba con los nednais, manteniéndose a cierta distancia de los conflictos de los chokonen. Tenía una ranchería en la base occidental de las Chiricahua Mountains para incursionar tanto en México como en New Mexico. Jeffords se reunió con él y con Nolgee. Ambos líderes estuvieron de acuerdo en ir con Taza para reunirse con Clum y con el general Kautz.

Alrededor de las 09:00 horas de la mañana del lunes, 5 de junio, Taza iba al frente de sus seguidores [200 según Clum, 250 según Kautz] hacia Fort Bowie, llegando allí una hora antes que Clum, Kautz, y sus cinco compañías del 6º de Caballería. Clum, que iba con su policía apache [54 aravaipas y White Mountain], entregó a Jeffords una copia del telegrama que le autorizaba a hacerse cargo de los chiricahuas y de la Agencia, y a cesarle.  

La mañana del 6 junio [día oficial del cierre de la Reserva Chiricahua] Taza y otros tres chokonen, probablemente Chihuahua, Cathlay [también llamado Colle, Kutle o Chullah], y Nahilzay, se reunieron con Clum y el general Kautz. Chiva también estaba presente con su pequeño grupo de bedonkohes. Fred Hughes recordaría un resumen del discurso de Taza: Taza dijo a Clum que le gustaría que le permitieran permanecer en la actual reserva; ya que era ahí donde vivieron y murieron sus antecesores; él no tenía la culpa de los actuales desmanes y comentó que había acompañado a las tropas enviadas a castigar a los renegados y que él finalmente había logrado matar a los indios involucrados en el levantamiento. Dijo que había mantenido siempre el tratado hecho por su padre con el general Howard, y que siempre lo haría. Pero dijo que, si era nuestro deseo que fuera a San Carlos, iría; que le hemos tratado bien a él y a su gente, y que él no lo olvidaría. También recordó las últimas palabras de su padre, diciéndole que viviera siempre en paz con los blancos. Luego, señalando a la pequeña banda que le rodeaba, exclamó: Esta pequeña banda vivirá siempre en paz con ustedes. Si, por alguna desgracia, debieran morir todos, excepto uno, ese último nunca olvidará lo que ustedes han hecho por nosotros y será su amigo.

Hughes dijo que las palabras de Taza emocionaron a todos los presentes, pero la decisión estaba tomada. Clum dijo que les asignaba el viejo Camp Goodwin [Graham County, Arizona], cerca de la Sub-agencia. Taza dijo a Clum que unos 20 hombres de la vieja banda de Cochise no tenían intención de ir a San Carlos. El jefe chokonen se mostró reacio a ser obligados a trabajar, diciendo que no sabían nada de agricultura. Clum y Kautz acordaron no quitarles las armas, decidiendo dejar ese tema para otro día [de hecho solo fueron desarmados cuando se rindieron en septiembre de 1886]. 

Al día siguiente, 7 de junio, los apaches nednais Juh y Nolgee, y el bedonkohe Gerónimo fueron a hablar con Clum para discutir el traslado a la Reserva de San Carlos. Gerónimo hizo de portavoz [probablemente porque era el único que había estado presente en las reuniones con el general Howard en 1872; y en parte porque Juh solía tartamudear cuando se alteraba]. Cuando Howard hizo el tratado con Cochise, estos tres chiricahuas habían optado por vivir en la Reserva Chiricahua, diciendo Jeffords que habían recibido raciones desde entonces, pero, sin duda, se habían beneficiado de la cercanía de la reserva con México para pasar parte del tiempo allí. Accedieron a ir a San Carlos, pero dijeron que su gente estaba dispersa lejos de la Agencia, necesitando unos 20 días para traerlos. Hughes, pensando que Juh no tenía intención de ir, dijo a Clum que no negociase, pero este ignoró el aviso de Hughes, dándole cuatro días, lo que Juh aceptó. Después de hablar, Hughes dijo en privado a Kautz que no creía que los nednais aparecieran, por lo que el general ordenó a Compton que fuese al sur de las Chiricahua Mountains, pero fue demasiado lento. Los nednais habían ido a su campamento, reunieron a su gente y ganado, y abandonaron todo lo que les impediría una rápida huida a Sonora. Clum, siempre proclive a culpar de los errores a los demás, nunca explicó su cuestionable decisión. 

Al día siguiente, 8 de junio, Pionsenay [de quien Jeffords había informado que había muerto] envió a Es-Tash a Fort Bowie, para decir que acampaba a 16 km de Apache Pass y que le permitiesen ir para morir de sus heridas. Clum desarmó a Es-Tash, quitándole su Winchester y su revólver, enviándole de vuelta al campamento de Pionsenay con el sargento Tau-el-cly-ee [más conocido como Talkalai, alcanzó el grado de sargento en junio de 1876], y 20 de sus policías apaches, para detener a Pionsenay  y a sus seguidores. Regresaron ese mismo día con él [posteriormente se escaparía], con un viejo, y con 38 mujeres y niños. Eran todos los que quedaban de la vieja banda de Skinya, excepto Broaches y unos pocos hombres que se habían ido a Sonora con los nednais.

Los policías apaches dijeron que habían pasado por el lugar donde habían acampado Juh, Gerónimo y Nolgee [Ca-ca-ri-za], con unos 400 hombres, mujeres y niños. Habían estado muy cerca de la Agencia, pero se habían ido rápidamente la noche anterior en dirección a Sonora, matando a sus perros para no ser delatados por los ladridos, y dejando atrás muchas pertenencias que podrían retardar su marcha, como calderos, hachas, cueros, maíz, etc., dejándolo todo desparramado por el campo, y dejando un rastro que llevaba hacia Sonora. Ese mismo día, Tom Jeffords es cesado como agente de la Reserva Chiricahua.

Era obvio que Juh y los otros líderes habían pedido 20 días, no para traer a su gente, sino para ponerlos fuera del alcance del ejército. Clum inmediatamente pidió a Kautz que ordenara a las tropas que los persiguieran. Kautz ordenó al capitán George M. Brayton, del 8º de Infantería [al mando de las compañías A, D y E, del 6º de Caballería, y la compañía B de scouts nativos, mandada por Al Sieber, jefe de scouts] explorar la parte occidental de las Chiricahua Mountains hacia el sur, hacia la frontera mexicana, interceptando a cuatro chiricahuas que venían de una incursión por Sonora. Dos de ellos huyeron hacia la Reserva Chiricahua sin ser perseguidos mientras los otros dos iban en dirección opuesta, falleciendo en un pequeño enfrentamiento con los scouts apaches de Brayton. Uno de ellos era un conocido incursor llamado Dandy Jim [no confundir con el Dandy Jim, ahorcado en Fort Grant, el 3 de marzo de 1882, junto a  Dead Shot, y Skitashe, más conocido como Skippy por los sucesos del Cibecue Creek].

Al comandante Charles E. Compton, del 6º de Caballería [al mando de las compañías C, G, I y M, del 6º de Caballería, y otra compañía de scouts nativos] le asignó la parte oriental del San Simon Valley, con orden de seguir hacia el sur, hallando huellas de unos 25 o 30 caballos y mulas en dirección sureste. Las siguió hasta la frontera viendo que pasaban a Chihuahua. Estando sin agua para soldados y animales, Compton se volvió. Los apaches tuvieron suerte. Si en vez de Compton, hubiesen estado Brayton y Al Sieber [mucho más expertos] los apaches no hubiesen podido pasar sin tener un enfrentamiento con un resultado muy incierto. Kautz más tarde reprendió a Compton por no haber seguido a los chiricahuas por el interior de México

Mientras tanto, el 12 de junio, unos carros del ejército, cargados con 300 chokonen, liderados por Taza, Naiche, Cathlay, Chihuahua y Nahilzay; y 22 bedonkohes, liderados por Chiva, salieron de Apache Pass hacia San Carlos. Eran 1/3 de los chiricahuas que había habido en la reserva. Solo 42 hombres iban en los carros, el resto eran mujeres y niños. Taza dejó a cuatro chokonen detrás, incluyendo uno que estaba mortalmente enfermo. Se unirían al resto en San Carlos a mediados de julio. Jeffords y Hughes acompañaron a Clum y a sus 54 policías apaches, escoltados por tres compañías de caballería al mando del coronel James Oakes. Los carros militares, según recordaría John Rope, un apache White Mountain, tenía los lados altos, yendo todos los chiricahuas en ellos, ya que ninguno iba montado en caballos. Con ellos, y custodiado, también iba Pionsenay, a quien el cirujano de Fort Bowie había curado su herida. Clum le llevaba para ser entregado a las autoridades civiles de Tucson, donde había llegado la noticia de su detención. Esa noche acamparon en Ewell Springs, a unos 24 km al noroeste de Apache Pass.

En Tucson, Charles H. Shibell, sheriff del Pima County, tenía una orden de detención por las muertes de Rogers y Spence. Yendo hacia el este con su ayudante, Ad Linn, Shibell se dirigió a la casa de Tom Williams, situada en el camino de Point of Mountain, donde esperó a Clum, llegando este al mediodía del 13 de junio. Clum había pensado llevar a Pionsenay a Tucson personalmente, custodiado por su policía nativa, pero el sheriff presentó su orden de arresto, por lo que Clum no tuvo más remedio que entregar a su prisionero. Eran las 14:00 horas del 13 de junio. Shibell y Linn le pusieron los grilletes y le colocaron en la parte trasera del carro, dirigiéndose a Tucson. Nueve horas más tarde, no muy lejos de Tres Alamos [Cochise County, Arizona], en el San Pedro Valley, miraron hacia atrás y vieron que había escapado. Mientras tanto, Clum había dejado a su policía apache y a los chiricahuas en Point of Mountain, para ir hacia el oeste, hasta Tucson. Al llegar a Tres Alamos se enteró de la fuga de Pionsenay, y se apresuró a enviar a su policía apache en su busca, resultando esta, infructuosa. Lo que Clum no sabía es que Pionsenay había estado muy cerca de él. Cuando se escapó, se dirigió a la comitiva de apaches de Clum, persuadió a dos hombres [uno era probablemente Es-Tash], cuatro mujeres y un muchacho a que huyesen con él  a México.

El 1 de julio, The Arizona Sentinel de Yuma [Yuma County, Arizona] reflejó una noticia del Arizona Citizen de Tucson en la que informaba de la huida del apache chokonen Pionsenay: Lo siguiente es lo que ‘Citizen’ dice sobre el asesino infernal, Pionsenay, que escapó de algunos funcionarios civiles. La huida de Pionsenay parece haberse establecido en una permanente y humillante desgracia. La noticia fue recibida por el agente Clum que puso de inmediato a algunos de sus scouts [un sargento y 10 hombres] tras el rastro y después de seguirle durante algún tiempo, descubrieron que a Pionsenay se le habían unido otros seis indios, dos hombres, dos mujeres y dos niños, quienes escaparon a las montañas […] Si Pionsenay es capturado o muere de sus heridas, no sería tan malo. Pero si, probablemente se recupera, o si no es capturado, posiblemente tendremos noticias frecuentes de él en el futuro. Esta huida puede causar la muerte de más víctimas inocentes.

El sargento Price fue enviado con 15 hombres de las compañías H y L, del 6º de Caballería, para explorar las Sulphur Springs y las Chiricahua Mountains, por si encontraba algún apache que se hubiese quedado oculto para no ser trasladado a San Carlos y, quizás poder capturar a Pionsenay, pero tuvo que regresar sin ver signos de apaches.

El 13 de junio, el general August V. Kautz asumió el control de la Reserva Chiricahua. El 30 de octubre, la Reserva Chiricahua volvería a ser de dominio público, por Orden Ejecutiva del gobierno de los Estados Unidos. Kautz trató de acabar con los apaches hostiles que quedaban en la zona. En los próximos meses, según la prensa de Arizona, principalmente el Arizona Citizen, aumentaron los asaltos apaches, lo que hizo que el gobernador Safford y ese periódico se volvieran cada vez más críticos con la falta de resultados de Kautz.

La comitiva de chiricahuas llegó a San Carlos el domingo, 18 de junio, instalándose junto al río Gila, a 3’2 km al sur del abandonado Fort Goodwin. Clum no preveía ningún problema con ellos siempre y cuando hubiera suficientes raciones. Sin embargo, los nativos de San Carlos eran aún más dignos de elogio. El jueves anterior habían recibido sus primeras raciones en cuatro semanas, pero no habían cometido depredaciones durante todo ese tiempo. Merecían mejor trato del que generalmente recibían por su buena conducta y paciencia, según declaró Clum, quien redactó un informe al Comisionado de Asuntos Indios: El 18 de junio, los indios chiricahuas estaban ubicados en la Reserva de San Carlos sin problemas ni accidentes. La terrible sombra del temido nombre de esa tribu también se esfumó, y el ejército imaginario de 400 o 500 formidables guerreros se redujo al modesto número de 60 salvajes mal armados y peor vestidos.

Clum cuestionó abiertamente la integridad de Tom Jeffords, declarando que el número de apaches que había habido en la Reserva Chiricahua había sido, con mucho, sobreestimado. Clum calculó que Jeffords había tenido entre 415 y 445 apaches, repartidos entre los 325 de la banda de Taza, unos 60 nednais, y la banda de Gordo, de 30 a 60 miembros. Kautz también cuestionó los números de Jeffords [aunque eran más altos que los de Clum], declarando que habían sido muy exagerados. Contabilizó los 325 de Taza, añadiendo 209 nednais, y de 30 a 60 de Gordo, lo que sumaría unos 550 apaches. Cuando estas declaraciones se hicieron públicas, proporcionaron munición a la prensa del territorio para dañar la reputación de Jeffords y justificar lo que todos querían, abrir la Reserva Chiricahua para el desarrollo de ranchos y minas.

El principal problema con esas declaraciones respecto a los apaches de la Reserva Chiricahua era que nadie podía explicar las diferencias del censo entre los que estaban en la reserva en junio de 1876 y los que había presentado Jeffords al Comisionado de Asuntos Indios, que fue publicado en el Informe Anual de 1875. Jeffords informó que estaba alimentando a 965 apaches, lo que correspondía exactamente con el número que había dado raciones el 5 de julio de 1875. Pero cuando Clum y Kautz llegaron a la reserva el 5 de junio de 1876, solo había 300 chokonen, 209 nednais, y 25 del grupo mixto de bedonkohes y White Mountain de Chiva, es decir, 534. Además, siete chiricahuas se habían unido a Pionsenay, lo que sumaría 541 personas. Compensando las muertes y nacimientos, había otros 13 chokonen víctimas del levantamiento de Pionsenay, y otros guerreros muertos en México. En consecuencia, 422 apaches estaban ausentes de la reserva entre el 5 de julio de 1875, y el 12 de junio de 1876.

En el otoño de 1875, Ratón y Naliya habían dejado la Reserva Chiricahua para irse a Ojo Caliente, llevándose unas 12 personas con ellos. En el censo de 1875, Jeffords incluyó alrededor de 54 coyoteros White Mountain que estaban visitando a Chiva, dejando la reserva a finales de año, reduciendo el número a 356. Jeffords, en su último informe fechado el 30 de junio de 1876, explicó qué pasó con los chiricahuas desaparecidos. Esquine y Delgadito habían liderado un grupo de bedonkohes y chihennes que habían dejado la Agencia durante el levantamiento de Pionsenay. Jeffords situó su número en 171, incluyendo 45 hombres, los cuales se dirigieron a Ojo Caliente, teniendo una fría acogida de Victorio y Loco. Otro grupo era el de Gordo, quien salió de la reserva a primeros de junio cuando vio la concentración de tropas de Kautz. Según Jeffords, eran 176 apaches, incluidos 36 hombres, la mayoría de los cuales se dirigieron a Ojo Caliente. Pero los bedonkohes de Gordo eran solo 85 miembros, sumando el resto alrededor de 40 chihennes y unos 50 chokonen que habían rehusado seguir a Taza [entre ellos Chato y Zele]. Según los informes del agente de Ojo Caliente, John Shaw, unos 140 apaches llegaron a su reserva provenientes de la Reserva Chiricahua. Probablemente, había más, quizás más de los 176 apaches que estaban con Gordo, porque sus informes eran incompletos. Con todo, los grupos de Esquine y Gordo totalizaban 347 personas, nueve menos que los necesarios para que cuadrasen los números.

Jeffords era un agente honesto. No hay ninguna evidencia de chanchullos o corrupción en su gestión. ¡Qué diferencia con otros agentes que vendían las raciones de los apaches y se embolsaban las ganancias! En cambio, llegó a comprar provisiones de su propio bolsillo. Cuando el Comisionado de Asuntos Indios, Edward Parmelee Smith, le suspendió de sus deberes, Jeffords comentó: Soy ahora más pobre que cuando fui nombrado por primera vez. Mientras fue agente, tres inspectores de Asuntos Indios examinaron sus cuentas, comprobantes, listas de censo, etc., y los tres lo encontraron todo en orden. Después de su despido, Jeffords envió su informe final al Comisionado de Asuntos Indios, quien lo envió a un auditor para la última revisión, encontrando una sola discrepancia, un comprobante de 4’50 $ que Jeffords había pagado para anunciar en un periódico de Tucson para un contrato de harina. El Departamento al final encontró la necesaria documentación para apoyar el gasto de Jeffords, cerró sus cuentas, dándolas por buenas.

El traslado forzoso de los chiricahuas de su reserva fue un error por parte del Departamento de Asuntos Indios sobre la base de los acontecimientos posteriores. A los chiricahuas no les gustaba la región de San Carlos y además aquella reserva estaba ya superpoblada por otras tribus apaches, algunas de las cuales eran enemigas entre sí. Asimismo, los chiricahuas se daban perfecta cuenta de que su reserva, que abarcaba el centro de su antiguo territorio, les había sido arrancada debido a los hechos delictivos de una minoría, a pesar de que la mayor parte de la tribu había realizado un gran esfuerzo por mantener la paz. El resentimiento que sentían iba a constituir un caldo de cultivo ideal para los apaches recalcitrantes como Gerónimo, que se negaban a aceptar ser internados en una reserva.

A mediados de julio, Clum tuvo una conversación con los jefes chokonen. Todo fue tan bien que no tuvo el menor temor respecto a la conducta de los chiricahuas. Aun así, pocos días después, Nahilzay huyó de la reserva con 25 chokonen, uniéndose a Pionsenay en México.

El resultado del traslado a San Carlos fue la separación de los chiricahuas en facciones. Gerónimo, Juh y Nolgee habían escapado para alcanzar la seguridad en México. Los cañones y montañas de la Sierra Madre constituían el único lugar donde Juh se sentía seguro. Pero a menos que recibieran raciones de alguien, tenían que incursionar para subsistir, por lo que intentó pactar una tregua en Janos [Chihuahua], pero las autoridades no podían alcanzar ningún compromiso porque las fuerzas de Terrazas estaban luchando contra las de Díaz por el control del Estado. Desilusionado, Juh intentó lo más difícil. A finales de julio, solicitó la paz en Fronteras [Sonora] mientras enviaba a Gerónimo a explorar la Reserva Hot Springs de Ojo Caliente [Socorro County, New Mexico] como posible refugio. Gerónimo llegó el 21 de julio, con 40 personas [entre ellas Delgadito, hijo del jefe del mismo nombre, siendo su nombre apache Nonithian, padre de Jason Betzinez]. Gerónimo vio al agente sobrepasado por su cargo y prácticamente impotente para hacer algo más que dar raciones a los apaches de la reserva o a cualquier otro que llegase. Gerónimo también tenía parientes en Ojo Caliente, y el lugar le atraía. Podía asentar su familia y sus bedonkohes allí, recibir raciones y usar la reserva como base para más incursiones. Otros apaches, como Gordo, que habían huido de la Reserva Chiricahua en lugar de ir a San Carlos, hicieron lo mismo. Volvió a México, e informó a Juh, pero no le convenció. 

Juh esperó un tiempo, pero Sonora acababa de salir de la disputada elección del gobernador en 1875, que había provocado un intenso enfrentamiento entre las fuerzas de Ignacio Pesqueira y las de Francisco Serna, cuyos seguidores creían que habían ganado la elección. Finalmente, en marzo de 1876, el presidente de México, Lerdo de Tejada, envió al general Vicente Mariscal a establecer el orden. La solicitud de Juh no entraba dentro de las prioridades de Mariscal, por lo que no la tomó en cuenta. 

No teniendo noticias de Fronteras, Juh se dirigió a su vieja fortaleza de la Sierra Madre, pasando por la Sierra de Teras [municipio de Bavispe, Sonora] a finales de agosto. Mientras los chokonen de Pionsenay y Nahilzay, y el pequeño grupo nednai de Nolgee, cada uno de unos 15 hombres, habían incursionado hacía poco por Bacoachi y Cumpas, en el distrito de Moctezuma. Estos hechos acabaron por convencer a Sonora de que era imposible la paz).

* El 1 de julio, Frederick C. Godfroy, asume el cargo de agente de los apaches mescaleros en la Agencia de Fort Stanton (Lincoln County, New Mexico), sustituyendo a Williamson D. Crothers. (Los apaches mescaleros Antonio, Caballero, Cochito, Francisco, José de la Paz, José Dios, Juan del Navajo, Quintana, y Román manifestaron que estaban contentos con Crothers.

Godfroy contrató a J. A. Lucero, vecino de Las Cruces, para que fuese a donde estaban los mescaleros, cerca de la frontera entre los Estados Unidos y México, para animarlos a venir a la reserva. Prometió a Lucero 1’50 $ por cada guerrero que trajera, y 1 $ por cada mujer. Lucero hizo bien su trabajo, pues en agosto traería de vuelta a 147 apaches mescaleros.

Mientras Godfroy estuvo en el cargo, dos facciones lucharon por el control económico y político de esa zona, teniendo lugar la llamada Guerra del Condado de Lincoln en la que participó Billy el Niño. A los pocos días de llegar a la Agencia, se familiarizó con los hábitos y costumbres de los mescaleros, visitando casi todos los días sus campamentos. Godfroy informó que eran los más valientes y belicosos de las tribus indias en el suroeste, pero al mismo tiempo parecían ser a la vez dóciles y propensos a la benevolencia. También parecían ser trabajadores muy dispuestos y con un gran deseo de agradar. Desde el primer momento, Godfroy vio que los mescaleros necesitaban más ropa, ya que carecían de lo más necesario, escribió a principios de julio, pidiendo dinero para camisas. El 21 de agosto insistió de nuevo, diciendo que los mescaleros estaban casi desnudos. Sus alojamientos estaban hechos de ramas de pino, y durante las lluvias de otoño lo pasarían bastante mal.

Sin esperar respuesta, compró mantas. A mediados de septiembre, explicaría que debido a la extrema urgencia de la situación, había autorizado a los mescaleros a que cambiasen sus caballos por telas y mantas. Las compras no autorizadas de Godfroy, hizo que Edward Parmelee Smith, Comisionado de Asuntos Indios, le escribiera el 25 de noviembre, reprendiéndole y ordenándole detener las compras no autorizadas. Godfroy explicó que cuando llegó a la Agencia, los mescaleros recibían la mitad de las raciones, por lo que una gran banda había abandonado la reserva. Él sentía que tenía que alimentarlos porque, si no, sería responsable de un levantamiento.

Hasta el 1 de agosto de ese año, Godfroy sacrificaba reses para los mescaleros en el patio de la Agencia, cerca del lugar donde se repartían las raciones. Pero tras las lluvias de finales de verano, ese sitio se cubrió de una capa de barro y suciedad, por lo que construyó un matadero. El carnicero de la Agencia disparaba a cada animal con un rifle Winchester, calibre 44, y la carne se repartía fuera de allí. Godfroy creía que los mescaleros ancianos y enfermos no recibirían sus raciones en condiciones.

El 18 de agosto, Godfroy informó que las manadas de reses, a menudo comían y pisoteaban las pequeñas parcelas de maíz de los mescaleros, desanimándolos. Algunos preguntaban: ¿Por qué debemos trabajar para otras personas? Queremos ese maíz para nuestros caballos. ¿Por qué otros se aprovechan de nuestro trabajo?. Pocas veces pudieron evitar estos destrozos, ya que normalmente estaban acampados a cierta distancia de sus campos para que sus propios animales estuviesen lejos de los cultivos. Solo una vez Godfroy fue capaz de obtener una compensación por los daños sufridos. Recibió una queja de un agricultor que vivía en los límites externos de la reserva diciendo que los caballos de los mescaleros habían dañado sus cultivos. Salió a comprobarlo y encontró al ganado del granjero dándose un festín en la huerta de un mescalero).

* En julio, el general August V. Kautz ordena el despliegue de patrullas a lo largo del territorio apache con escasos resultados. (El 14 de julio, un grupo de apaches mató a George Todenworth y a Joseph L. Cadotte, dos buscadores de oro, a unos 40 km al sur de Fort Bowie, en las cercanías de Pinery Canyon. Un tercer hombre, David Burroughs, testificó que fueron 15 apaches, y que creía que había matado a dos de ellos, seguidores de Pionsenay o de Juh. El sargento Marcus Robbins, al frente de 19 hombres de las compañías H y L, del 6º de Caballería, fueron enviados tras ellos. Robbins encontró el rastro de cinco apaches, siguiéndolo hasta la frontera con Sonora. Al no tener órdenes de cruzarla, volvió a Fort Bowie. A su regreso, exploraron zonas de las Chiricahua Mountains, destruyendo gran cantidad de harina y mezcal que los apaches habían guardado en una cueva).

* El 22 de julio, Frederick C. Godfroy, agente de los apaches mescaleros en Fort Stanton (Lincoln County, New Mexico) recibe una comunicación de que las autoridades de Puerto de Luna, a 200 km al norte de la reserva, habían arrestado a un ladrón de caballos y le habían requisado una manada de caballos, algunos presumiblemente pertenecientes a los mescaleros. (Al tener conocimiento de ello, Godfroy agregó que los ladrones de caballos de La Boquilla [a unos 72 km de Fort Stanton] se estaban congregando ahora en Puerto de Luna, su antiguo centro de operaciones para sus saqueos.

Morris J. Bernstein, secretario de la Agencia, y siete mescaleros cabalgaron hasta Puerto de Luna para recuperar los caballos. Godfroy le había pedido al coronel George A. Purington, comandante de Fort Stanton, una escolta, pero su petición fue rechazada. Cuando Bernstein llegó, adquirió un alojamiento para los mescaleros en un rancho, a unos 4’8 km de distancia. Rápidamente, se percató de que habían reclamado todos los caballos confiscados, con excepción de dos mulas que habían sido enviadas a Las Vegas [San Miguel County, New Mexico], a unos 136 km. Como conocía a algunos ciudadanos en Puerto de Luna, Bernstein consiguió convocar una reunión pública. Se decidió que todos los animales robados debían ser llevados allí para su inspección. El sheriff dio permiso a Bernstein y a otros 10 hombres para que fueran con los mescaleros para traer todos los caballos que pudieran encontrar. Al día siguiente, llegaron caballos de todos los lados, y los mescaleros reclamaron 10 cabezas.

Sin embargo, solo recibieron siete porque no podían probar la propiedad de los otros tres. Entre los ciudadanos que ayudaron a Bernstein estaban Lorenzo Labadie, que había sido agente de los mescaleros en 1861; Pablo Analla, y M. Chaves. Bernstein, al enterarse de que otro caballo de los mescaleros estaba en posesión de un hombre blanco en Fort Sumner, tomó otro camino de regreso a la reserva. Tuvo suerte porque más tarde supo que una banda de ladrones de caballos estaban esperando en el camino principal para emboscarlo a él y a su grupo.

Godfroy concibió un plan para prevenir más robos por y a los mescaleros. Marcó toda su manada, unos 597 caballos y 122 mulas, con la marca del Departamento. También elaboró una lista de los animales y a quién pertenecía. Así esperaba poder recuperar los caballos robados a los mescaleros, y devolver los robados por ellos.

Hubo más problemas cuando los mescaleros bebieron tiswin. En la tarde del 1 de agosto, surgió una pelea y dos apaches del Gila, que vivían con los mescaleros, mataron a uno de ellos e hirieron a otros dos. Entonces robaron varios caballos y huyeron. Al día siguiente, seis mescaleros solicitaron pases para ir a la Agencia de Ojo Caliente [Socorro County, New Mexico] a donde los apaches del Gila supuestamente habían ido. Godfroy se negó, pero cinco mescaleros fueron de todos modos. Godfroy notificó al agente John M. Shaw que estaba a la espera de los mescaleros, pero presumiblemente no sabía nada del asunto).

* El 1 de septiembre de 1876, unos 12 Tonto Apaches que habían salido de la Reserva de San Carlos, matan a Thomas B. Hammond, un prospector minero, en algún lugar del Tonto Creek. (El último día de septiembre, el capitán Charles Porter partió hacia el Tonto Basin en su busca. El destacamento lo formaban 12 soldados del 6º de Caballería, 23 scouts [Mickey Free entre ellos] al mando de Al Sieber y el cirujano del puesto, el capitán Henry M. Cronkhite. 

El 4 de octubre atacaron una ranchería cerca de la cabecera del Tonto Creek, matando a ocho hombres y capturando a dos mujeres. En la ranchería estaba el rifle, el revólver, un cinturón y una manta propiedad de Hammond.

Porter exploró la base oriental de las Mazatzal Mountains, antes de regresar al puesto el 13 de octubre, tras haber recorrido 280 km. Dos semanas después, los scouts marcharon a San Carlos, donde fueron licenciados. El 25 de noviembre, 40 scouts recién alistados, bajo el mando del subteniente William O. Roundy, llegaron a Camp Verde.

* El 18 de septiembre de 1876, el periódico de Washington, D. C. The National Republican, informa de la visita de una delegación apache a la capital federal. (La delegación estaba encabezada por el agente de la Reserva de San Carlos, John Philip Clum, acompañado del intérprete Merejildo Grijalva, el Dr. Sewell B. Chapin, y dos empleados. El periódico informó que los apaches eran 16 hombres, cuatro mujeres y un muchacho, aunque en las fotografías realizadas por Charles Milton Bell, aparecen 14 hombres [uno de ellos no identificado], cuatro mujeres y dos muchachos: Sygollah o Saygully [yavapai]; Eskiminzin y su esposa [aravaipa / Pinal Apache]; Esh-ken-la o Eskinaw, más conocido como Diablo y su hijo [Cibecue Apache]; Eskayelah [coyotero White Mountain]; Hautushenhay o John Sneezer [Pinal Apache], miembro de la policía de San Carlos; Eskinilay, miembro de la policía de San Carlos, y su esposa [Pinal Apache]; Skellegunney [coyotero White Mountain]; Cushshashado [Pinal Apache], empleado en la tienda comercial de la Reserva de San Carlos, hablando bastante bien inglés; Cathlay o Cullah [chiricahua]; Passalah [Pinal Apache], miembro de la policía de San Carlos; Napasgingush [Pinal Apache]; Capitán Chiquito y su esposa [Aravaipa Apache]; Cassadora y su esposa [Pinal Apache]; y otro muchacho. Probablemente, Taza [el hijo de Cochise] ya había fallecido cuando se realizaron estas fotografías.

Salieron de San Carlos el 29 de julio, viajando en tres carros [un carro grande tirado por cuatro caballos, un carro ligero biplaza tirado por dos caballos, y un carro cubierto biplaza tirado por cuatro caballos], avanzando lentamente por el valle del Gila hasta Pueblo Viejo [hoy Salomon, Graham County, Arizona], para luego desviarse y llegar a Silver City [Grant County, New Mexico]. El Silver City Herald publicó el sábado, 5 de agosto de 1876:  John P. Clum, agente de la Agencia de San Carlos, llegó aquí ayer con su séquito de apaches en su camino hacia el este. Este grupo representa a los apaches aravaipas, Pinal, coyoteros y chiricahuas. Hay 16 hombres, cuatro mujeres y dos niños… El Sr. Clum salió de San Carlos el sábado pasado y tiene la intención de hacer una gira por el este para familiarizar a los indios con la extensión y el poder de nuestra nación, y proporcionarles esa información que puede conseguirse solo por contacto con las empresas y la civilización en el este. Ha tenido cuidado en seleccionar a prominentes e inteligentes jóvenes que apreciarán la visita y ejercerán una influencia adecuada a su regreso. 

Durante un año, el Sr. Clum se ha esforzado por obtener una asignación para este propósito, pero sin resultado alguno. Ahora ha decidido tomarlos por su propia cuenta y dará entretenimientos en algunas de las grandes ciudades, ilustrando el verdadero carácter de estos indios salvajes tanto en tiempo de paz como de guerra. Con el producto de estas exposiciones espera sufragar todos los gastos ocasionados por la gira.

Si no encuentra desgracia ni accidente, creemos que esta aventura resultará más beneficiosa para los indios y para la gente en general que cualquier cosa que hayamos hecho hasta ahora por ellos”. 

Tres semanas más tarde pasaron por Albuquerque [Bernalillo County, New Mexico] y por Las Vegas [San Miguel County, New Mexico], donde el periódico “Las Vegas Gazette” publicó el sábado, 26 de agosto de 1876: “John P. Clum, agente de los indios apaches en la Agencia de San Carlos en Arizona, pasó esta semana por la ciudad con un grupo de esos indios en ruta por los estados. Entre ellos estaba Taza, el actual jefe de los apaches chiricahuas. Él es el hijo del viejo jefe Cochise, quien era famoso en el territorio del sur durante las guerras que libró contra los colonos y viajeros. Él era un capaz y valiente indio y cometió muchas depredaciones sobre los colonos. Permaneció vigilante en el Cook’s Canyon y Apache Pass, y las numerosas tumbas al borde del camino hablan del destino de muchos viajeros y dan testimonio de la destreza de Cochise. Era el terror en el territorio del sur y muchas son las historias espeluznantes relatadas por viejos colonos de los atropellos perpetrados por él. Fue finalmente dominado por las tropas e hizo la paz. Creemos que nunca violó el tratado y dijo a su hijo Taza que siempre permaneciera en paz con los blancos. El mandato del viejo guerrero ha sido completamente cumplido. El objeto de la presente visita a los estados es proporcionar una oportunidad a los protagonistas de la tribu de darse cuenta del poder de la civilización a la  que se opusieron”.

Salieron de las Vegas [San Miguel County, New Mexico] para dirigirse a Trinidad [Las Ánimas County, Colorado], a 6’5 km de El Moro, a donde llegaron a finales de agosto para coger el tren y dirigirse al este. Tres días antes de cogerlo, Grijalva dijo a Clum que estaba preocupado por Taza. Parece que Taza se había jactado ante sus compañeros de viaje por las victorias de su padre conseguidas contra los estadounidenses. Según Taza, “los estadounidenses eran afortunados de que su padre firmara la paz, de lo contrario habría muy pocos blancos con vida”. Clum dijo a Grijalva: “No te preocupes. Que Taza disfrute de su sueño un poco más si le place. En un par de días estaremos en el tren y pronto verá casas, granjas, pueblos, y ciudades del país del hombre blanco. Sin duda esas exhibiciones serán una revelación para el jactancioso joven jefe”. Los apaches llamaban al tren “pesh-be-tin” [camino de hierro]. Poco después de que el tren arrancó camino de St. Louis [Missouri], un par de mujeres comenzaron a llorar. Cuando Clum preguntó la razón, dijeron que temían no volver a ver San Carlos. Mientras viajaban en carro por las mesetas y las montañas, no estaban preocupadas, pero una vez en el tren, viendo desaparecer las montañas y con las vastas llanuras por delante, estaban asustadas, pero pronto recobraron la calma. 

En St. Louis estuvieron una semana, donde el 8 de septiembre, hicieron la primera de una serie de representaciones de un show llamado “Wild Apache”, para costear los gastos del viaje: “un consejo de guerra”, “una danza guerrera”, “la policía apache actuando”, “una mujer de luto por la muerte de su marido”, y “apaches en sus viviendas”. Pero la más llamativa fue un par de escenas de batalla en las que los 16 apaches combatían contra tres blancos, interpretados convincentemente por Clum, el Dr. Sewell B. Chapin y Merejildo Grijalva. Diseñadas para parecer emocionantes, las escenas mostraban combates mano a mano, salvajes enfrentamientos, bailes frenéticos, y muchos disparos. El primer combate terminó con una victoria apache, tras el cual cortaron las cabelleras a sus víctimas caídas [un grave error que el director de escena del teatro de St. Louis obligó al grupo a realizar]. En el segundo combate, separado por varios actos intermedios, los blancos ganaron, pero solo después de representarse varias atroces torturas apaches.

El sábado, 9 de septiembre, el periódico “St. Louis Globe” publicó: “Olympic Theatre. Teniendo en cuenta el sentimiento popular en la actualidad contra el noble hombre rojo, el entretenimiento ofrecido en el Olympic Theatre anoche por la tribu de indios apaches de Arizona, bajo la supervisión del exagente John P. Clum, fue bien frecuentado. El círculo de vestimenta contenía muchas damas, el nivel superior estaba repleto de los golfos de la ciudad, y en el parquet se veían cuatro Celestiales, que se sentaban cerca del escenario y parecían disfrutar de la actuación tanto como cualquiera. Estos indios apenas habían estado en la ciudad como una semana y poco o nada sabían de lo que era una gran ciudad, ni siquiera de lo que era un teatro hasta su llegada. Solo han tenido unos pocos ensayos, pero ni siquiera estos los han convencido del todo de que es del todo apropiado y correcto, que exhiban públicamente sus modales y costumbres o bailen su danza de guerra detrás de las candilejas. Para ser su primer intento, lo hicieron muy bien anoche, sin embargo, muchos de sus actos son sorprendentemente realistas y pintorescos. La compañía está formada por 16 bravos y cuatro indias, y cuando se levantó el telón se presentaron ante el público con sus trajes completos. Es decir, estaban desnudos de cintura para arriba, pero tenían el pecho, la espalda, los brazos, el cuello y la cara pintados con todos los colores del arcoíris. El Sr. Clum los presentó en un breve discurso, después del cual se retiraron para prepararse para el segundo acto. Este representaba un campamento indio donde los bravos son sorprendidos mientras entonan su peculiar y monótono canto alrededor de su fogata. Se produce un combate cuerpo a cuerpo, que acaba con el triunfo de los rostros pálidos. Sin embargo, hubo bastante lucha, y cuando el cuchillo del blanco brilló en el rostro del indio, que estaba sujeto en su fuerte abrazo, el aplauso, especialmente de las galerías, fue ensordecedor. El tercer acto fue un consejo de guerra indio, con discursos de los bravos y caciques. Por supuesto, la audiencia aplaudió cada discurso en el momento adecuado. Sin embargo, el acto más ridículo de toda la representación fue el que representaba a una mujer india que lloraba la muerte de su marido. Lo que estaba destinado a ser patético, y que sin duda afecta cuando se hace en el momento y lugar adecuados, fue realmente la parte más divertida del espectáculo. Sale una india con una manta vieja echada sobre la cabeza y los hombros, y arrodillada en el suelo, mueve la cabeza y lanza los más desesperados gritos. Para una audiencia estadounidense, su voz no transmite la más mínima emoción de dolor, y cuando ella gime, solo pueden ver una actuación que hace que sus costados tiemblen de risa. El quinto acto reveló a los valientes en una gran danza de guerra, que fue una de las mejores cosas que se hicieron durante la velada. La segunda parte cambió el programa al permitirle al hombre rojo una victoria sobre el rostro pálido, el primero haciendo el ataque. Incluido en esto estaba el baile indio del cuero cabelludo. El cuadro final mostraba a los indios en casa, participando en juegos sociales y tan felices y contentos como cualquier hombre blanco. Toda la actuación fue agradable. 

Hoy habrá un matiné a las 14:00 horas y otra función a la noche, la última que se dará en esta ciudad”.

A pesar de las expectativas optimistas de Clum, la aventura teatral de los apaches fracasó después de solo tres actuaciones en St. Louis. Clum pensó que el público estaba asustado por el realismo de las escenas de guerra. Sin embargo, había otro motivo para el fracaso del espectáculo. El país seguía en shock por la muerte del general George Custer y su destacamento del 7º de Caballería en Little Big Horn, apenas tres meses antes a manos de los sioux. Frente a esa catástrofe nacional, los nativos “salvajes” [incluso aquellos cuya hostilidad era puramente teatral] merecían poca admiración.

Continuaron viaje y pasaron por Cincinnati [Ohio], llegando el 15 de septiembre a Washington, D. C. El presidente estaba fuera, pero se reunieron con el Comisionado de Asuntos Indios, quien accedió a pagar el gasto del viaje de regreso a Arizona. Visitaron la Casa Blanca, cogieron un crucero sobre el río Potomac, y asistieron al circo Barnum. Pero el domingo, 18 de septiembre, llovió torrencialmente sobre la capital. Los apaches del desierto temblaban por la humedad y la tormenta. Poco después, Taza enfermó de neumonía, y a pesar de los cuidados médicos, falleció el 26 de septiembre, a la  edad aproximada de 33 años. Al día siguiente fue enterrado con los máximos honores en el “Congressional Cemetery”, contando con la presencia del general Oliver Otis Howard, y el Comisionado de Asuntos Indios, John Quincy Smith. La ceremonia la ofició el reverendo J. E. Rankin, de la Primera Iglesia Congregacional de Washington. Nada más terminar el funeral, Clum llevó a la delegación apache a Philadelphia [Pennsylvania] donde visitaron la Centennial Exposition.

A mediados de octubre, Clum y sus acompañantes subieron al tren rumbo a El Moro [el Dr. Sewell B. Chapin se quedó en Washington] donde les esperaban los carros y los carreteros para llevarlos a Arizona. A la mañana siguiente de su llegada a El Moro, Clum puso la delegación a cargo de Merejildo Grijalva y dos empleados de la Agencia mientras él iba a Delaware [Delaware County, Ohio], donde el 8 de noviembre se casó con Mary Dennison Ware. La filántropa y universitaria Katharine C. Turner dijo: El viaje de Taza es el más infructuoso para el Gran Padre Blanco que se conozca. Viajó más de 3.200 km sin otra razón que ayudar a pagar los gastos de viaje de un hombre blanco a su novia; vino cuando su Gran Padre Blanco no estaba; y no pudo sobrevivir para regresar, ya que se dirigió a un viaje más largo, a donde un Soberano más alto.

Naiche se enteró de la muerte de su hermano cuando Merejildo Grijalva y Cathlay regresaron a la reserva, probablemente a principios de diciembre. Según la escritora Eve Ball, Clum y su esposa llegaron a San Carlos pocos días antes del 1 de enero de 1877, no recibiendo a Naiche, que había ido a preguntar qué había pasado con su hermano. Naiche permaneció tres días en la puerta de la Agencia, rehusando Clum verle, lo que hizo sospechar a Naiche de que su hermano había sido envenenado. Cuando finalmente Clum le explicó lo ocurrido, no le creyó. Eskiminzin, el jefe aravaipa, aseguró a Naiche que el agente había hecho todo lo que era bueno por Taza mientras estaba enfermo, y lo correcto después de su muerte. Las palabras de Eskiminzin parece que calmaron a Naiche).

* A primeros de octubre, Juh y Gerónimo envían a Zebina Nathaniel Streeter (también conocido como el “Apache Blanco) para intentar abrir negociaciones con el prefecto de Moctezuma para sus 209 seguidores. (Streeter afirmó que se había unido a los nednais para salvar su propia vida después de revelar la corrupción existente en la Agencia de San Carlos. Mientras Streeter estaba negociando, Gerónimo y un jefe llamado José María Elías, cuyo nombre apache era Nat-cul-ba-ye, se separaron de Juh, y enviaron mensajeros a Bavispe [Sonora] y Janos [Chihuahua]. Su grupo estaba formado por 53 personas. Obviamente, esperaban que no hubiese ninguna campaña mexicana mientras Streeter estaba negociando.

El general Vicente Mariscal, nuevo gobernador de Sonora, era cautelosamente optimista sobre la propuesta de los chiricahuas. Dio instrucciones a los oficiales en Moctezuma: Al ser así, la conducta que esta tribu siempre muestra no hay garantía de su creencia y de sus promesas. El gobernador desea hacer la paz, pero aconseja que la experiencia nos ha enseñado a no ser engañados. Las condiciones son: Ellos podrán vivir en paz con el Estado en cualquiera de las cinco colonias militares a una distancia de unos 4’8 km del presidio; deberán entregar sus armas; ellos serán contados diariamente; no podrán salir del área sin permiso del agente que les será entregado. El gobernador acepta alimentarlos y vestirlos; si aceptan plantar, él les protegerá contra todos los ataques. Por su parte, ellos solo tienen que vivir en paz con los mexicanos y todos los demás habitantes de este estado, y estará prohibido pasar a otro territorio a cometer depredaciones.

Streeter permaneció en la zona durante cuatro semanas. Habló con el coronel Elías, el comandante militar de los presidios del norte, quien dijo a Streeter que ofrecía a los apaches una reserva en Santa Cruz o en Bacoachi. Elías concedió a los apaches ocho días para que llegasen, pero nunca aparecieron. Streeter fue a Ures y de allí a Guaymas, donde se reunió con el gobernador Vicente Mariscal a primeros de diciembre.

Pero Streeter no sabía que Juh se había cansado de esperar, decidiendo ponerse a salvo en lo alto de la Sierra Madre, junto al río Aros, un lugar donde las tropas mexicanas tenían pocas ganas de ir. El mes anterior, sus guerreros habían matado a 10 sonorenses y herido a cuatro personas en el distrito de Sahuaripa. En respuesta a ello, a mediados de noviembre, una patrulla de ese distrito sorprendió el campamento de Juh en Chamada [municipio de Sahuaripa, Sonora], cerca del límite con Chihuahua. Los soldados mataron a dos apaches y recuperaron una gran cantidad de material y siete animales. Aun así, Mariscal dijo a Streeter que quería hacer un tratado si Juh cumplía con los términos de los que hablaron en octubre. Streeter volvió al campamento de Juh con la oferta, pero el jefe nednai no quiso entablar nuevas negociaciones.

Mientras, en el sur de New Mexico, pequeños grupos de chihennes, liderados por Miguel Tuerto y Ratón, y los bedonkohes de Esquine, continuaron viviendo en las montañas del sudoeste de New Mexico, principalmente desde el sur y oeste de las Florida Mountains [Luna County, New Mexico] hasta el área que se extendía hasta el límite sureste de Arizona. Estos grupos habían cometido pequeñas depredaciones en New Mexico y en el norte de Chihuahua. A mediados de agosto, varios rancheros informaron que una banda de 150 apaches había acampado en la cabecera del Gila, pero después de robar algo de ganado junto al río Mimbres y cerca de Silver City [Grant County, New Mexico], se dirigieron al sur, hacia las Florida Mountains.

A principios de septiembre, un grupo de vaqueros de ranchos situados en el río Mimbres fue tras su rastro, persiguiéndolos hasta las Tres Hermanas Mountains, a unos 16 km al noroeste de la actual Columbus [Luna County, New Mexico]. Los chiricahuas llamaban a esta baja sierra, que va de norte a sur, Dziltai, que significa Tres Montañas. Para los chihennes eran sagradas, ya que algunos de ellos habían recibido allí su poder. En sus laderas recolectaban mezcal en primavera, y en sus partes altas recogían nueces y bellotas en el otoño. Un grupo de unos 25 guerreros se había separado del resto cuando los vaqueros descubrieron su campamento. Aproximándose a unos 90 metros, estos dispararon al centinela, matándole probablemente. Se entabló un tiroteo hasta que los apaches huyeron del lugar.

Paralelamente, el ejército también iba tras ellos. Una patrulla de 25 hombres afroamericanos de la compañía F, del 9º de Caballería, conocidos como Buffalo Soldiers, al mando del capitán Henry Carroll, había salido de Fort Selden [Doña Ana County, New Mexico] el 12 de septiembre. Al anochecer llegaron al Rancho Solcum, al suroeste de la Sierra de las Uvas [Doña Ana County, New Mexico], y reemprendieron la marcha durante toda la noche, llegando a las resecas Florida Mountains [Luna County, New Mexico] a la salida del sol, recorriendo en total unos 80 km. Aunque había poca madera, la mayor parte era matorral, la hierba era buena, pero no encontraron agua. Carroll informaría: El destacamento conseguía agua haciendo agujeros con sus tazas de lata en la tierra y arena de los barrancos. La cantidad se agotaba en dos horas, por lo que era necesario conseguir más agua o dejar la sierra. Aun así siguieron avanzando y al día siguiente encontraron el rastro de unos pocos jinetes. Lo siguieron, encontrando a dos apaches heridos, quienes escaparon después de herir a un soldado. Después de abrevar lejos de la sierra, siguieron avanzando, encontrando a dos apaches llevando caballos robados. Mataron a uno y capturaron ocho caballos. Carroll informaría: Los indios en cuestión iban armados con la mejorada carabina Sharps de cartucho metálico de calibre 50. No llevaban arcos, ni flechas, ni lanzas. Sus caballos iban cargados con carne fresca de vaca, y muchos de ellos tenían los cascos protegidos con cuero crudo [la típica ‘herradura’ apache], algunos de ellos desgastados.

El 15 de septiembre encontraron un campamento apache. Cuando atacaron, los apaches estaban dormidos y descansando sus caballos. Un soldado disparó al jefe destrozándole el brazo. El jefe continuó disparando a los soldados apoyando el rifle en su brazo roto hasta que recibió una descarga de 20 disparos que le mató. Los Buffalo Soldiers hirieron al menos a otros tres apaches, capturando 11 caballos. Se cree que eran chiricahuas de Arizona, siendo probablemente miembros del grupo de Esquine. [Hay discrepancias en las bajas apaches. Carroll informó de un muerto y tres heridos; el Santa Fe New Mexican informó, el 18 de septiembre, que eran 16 muertos; y el Arizona Weekly Citizen informó, el 23 de septiembre, que los muertos eran 14].

Mientras, la situación en Ojo Caliente [Socorro County, New Mexico] se había vuelto inestable tras el cierre de la Reserva Chiricahua. Los bedonkohes de Gordo, algunos chihennes de Delgadito, y algunos chokonen de Chato y Zele estaban en Ojo Caliente. El grupo de Gordo había llegado primero, llevando la noticia de lo ocurrido entre los seguidores de Taza y Skinya. Luego llegó Zele con unos pocos apaches. Con él iba la familia Tissnolthos, formada por tres hermanos, uno de los cuales se rendiría con Gerónimo en septiembre de 1886. Después de la llegada de Gordo, el agente Shaw pidió instrucciones a Washington. El 21 de junio, el Comisionado de Asuntos Indios le autorizó a darles raciones hasta que se encontrase una solución, y que hiciese todo lo posible para mantenerles en la reserva. Shaw se alegró de esas noticias, pero un mes más tarde diría: Los indios chiricahuas son jóvenes guerreros que tienen buenas armas, buenas monturas, son muy arrogantes, es difícil su administración y pueden causar serios problemas.

El 13 de julio, mientras los empleados de Shaw estaban repartiendo raciones, un jefe chiricahua interrumpió el reparto demandando una mayor cantidad de raciones de las que se les daban. Loco, ansioso por preservar la paz, se presentó para evitar problemas. El jefe chiricahua atacó a Loco, y este le disparó en defensa propia, matándolo. Sus parientes cogieron las armas y por un momento pareció que estallaría una pelea. Al final prevaleció la calma, celebrando los jefes un consejo, decidiendo que Loco debía pagar a la familia del muerto, mercancías por un total de 57’50 $.

El 22 de julio, el Comisionado de Asuntos Indios, John Quincy Smith, decidió que los chiricahuas que habían venido a Ojo Caliente debían ser trasladados a San Carlos. Por entonces, Smith había sido despedido por incompetente, estando esperando su relevo, que sería James Davis, quien no llegaría hasta el 15 de octubre. Mientras esperaba la llegada de Davis, tuvo más problemas. El 9º de Caballería estaba en campaña contra los chiricahuas, sin saber si eran pacíficos u hostiles, una distinción difícil de saber si cometían robos cerca de la reserva.

El 4 de septiembre, una patrulla salió de Camp Vincent [Catron County, New Mexico], un pequeño puesto de tiendas de campaña, establecido para una compañía del 9º de Caballería, en la parte nordeste de las Black Range. El subteniente Henry Haviland Wright, con varios scouts navajos [uno de ellos Barboncito, que había vivido con los chihennes] fueron a ayudar a unos civiles que habían sido objeto de robos de ganado por parte de los apaches. Wright admitió que no tenía ni idea de los límites de la Reserva de Ojo Caliente porque no aparece en ninguno de nuestros mapas militares. Guiados por Barboncito, los soldados siguieron el rastro de un apache a caballo, probablemente Washington, el hijo mayor de Victorio. El rastro llegaba hasta la ranchería de 27 wickiups de su padre, situada en el interior de la reserva.

Los apaches tuvieron suerte. Kinzhuna era un adolescente que había ido con dos jóvenes a cazar venados. Cuando vieron a los scouts navajos volvieron corriendo al campamento para dar la alarma. Victorio ordenó a todo el mundo dejar el campamento e ir a las montañas. Kinzhuna y su madre fueron a caballo. Con el fin de ocultar su rastro, se dispersaron, dieron vuelta atrás, antes de encontrarse todos otra vez en las montañas.

Cuando Wright vio la ranchería, ordenó atacar. A lo lejos, un guerrero insultó a los soldados mientras, desafiante, palmeaba su trasero en señal de burla. Los hombres de Wright ocuparon la ranchería y quemaron los wickiups, destruyendo los campos de maíz, las provisiones y los utensilios de cocina. El 8 de septiembre, el agente Shaw informó a Edward Parmelee Smith, Comisionado de Asuntos Indios: … Los indios apenas escaparon para salvar sus vidas, y esto sin motivo ni provocación de ninguna clase. Los indios estaban en perfecto orden y ni siquiera se les acusaba de haber hecho nada malo.

A pesar de que Wright no identificó exactamente el lugar, el periódico Grant County Herald, el 9 de septiembre, situó la ranchería en el río Cuchillo Negro, a unos 32 km al sudoeste de la Agencia, es decir, dentro de la reserva. El agente Shaw protestó ante el coronel Hatch, declarando que Wright no tenía motivos para actuar así, habiendo dejado a los seguidores de Victorio sin medios de subsistencia. Al no haber habido heridos entre los apaches, parece que estos no quisieron tomar represalias, aunque Shaw diría: … Es difícil vencer la indignación.

Exactamente, un mes más tarde, el 8 de octubre, Shaw informó a Smith: Un grupo [se cree que de ciudadanos] hizo una incursión dentro de la reserva… y se llevó una manada de caballos que pertenecía a los apaches. Los indios están muy enfurecidos y no dudo de que se vengarán… Algunos no dudarán en unirse a los indios que están recorriendo y haciendo depredaciones por Sonora. Indios desconocidos aparecen en la Agencia y de repente desaparecen. Hasta aquellos que permanecieron en las montañas de la Reserva Chiricahua iban y venían, cooperando juntos y causando problemas. Hoy he contado nueve indios desconocidos.

Estos hechos dejaron a los apaches de la reserva nerviosos y agitados; y seguían llegando nuevos chiricahuas. El 15 de octubre, llegó James Davis, reemplazando a Shaw al día siguiente. Pocas semanas después, llegarían 50 chiricahuas más, cifrando la cantidad entre 500 y 600 personas. Davis pidió a los jefes que trajeran sus bandas y sus familias para poder registrarlas. Dijeron que muchos estaban enfermos y no podían venir, pidiendo a Davis que esperara al siguiente verano, pero se negó, y para demostrar que iba en serio pidió, el 3 de noviembre, al coronel Hatch que la caballería protegiese la Agencia y a sus empleados.

Pidió ayuda a Hatch porque Loco estaba preocupado, ya que había muchos jóvenes rebeldes, bedonkohes y chokonen de Ojo Caliente, partidarios de ir a incursionar. Hatch ordenó al capitán Charles Steelhammer, destinado en Fort Craig [Socorro County, New Mexico] que investigase. Steelhammer cogió a 15 hombres, llegando a Ojo Caliente el 22 de noviembre, un día antes del siguiente reparto de raciones. Aunque encontró a los apaches comportándose bien, corroboró las preocupaciones de Davis. No solo los apaches no querían ser contados, sino que durante una conversación con cuatro jefes, Loco le urgió a traer más soldados porque él no podía controlar a los llegados de otras reservas. Steelhammer, mezclando el ruido de sables con diplomacia, dijo a los jefes que si él no podía controlar la situación, el coronel Hatch conseguiría hacer de ellos buenos indios utilizando todos los soldados que tenía.

Steelhammer comprobó que los apaches estaban bien armados [principalmente con rifles de retrocarga Springfield] y con buena provisión de munición. Incluso vio una de las últimas carabinas de caballería en sus manos. En conclusión, acertó en señalar el más importante problema que tenían las reservas apaches en el Sudoeste, la inexperiencia de los agentes, normalmente del Este, nombrados por su afiliación religiosa. Steelhammer remarcó que Davis parecía ser un buen y honesto hombre, pero sin experiencia e intimidado ante cualquier dificultad. El capitán volvió a Fort Craig, esperando que su presencia hubiera calmado la situación en la Agencia.

A pesar de los avisos de Steelhammer, los líderes chiricahuas se comportaron de manera insolente, rechazando que Davis los contara. El 2 de diciembre, telegrafió al Comisionado de Asuntos Indios en Washington: Es necesario establecer una compañía de caballería en la Agencia hasta que pueda contar a los apaches y establecer un sistema de entrega de raciones en el lugar correspondiente. Los jefes rechazan ser contados y llevarse el ganado muerto. Intentaré hacer listas y contarlos el próximo jueves, 7 de diciembre, y darles las raciones correspondientes… El comandante de Fort Craig necesita instrucciones para hacerlo así.

El 6 de enero de 1877, Davis informó que había dado raciones a 521 apaches; una semana más tarde habían aumentado a 672, sugiriendo que otros chiricahuas, Gerónimo y Esquine, habían llegado a la Agencia. Si sumamos los 300 chokonen de San Carlos, unos 972 chiricahuas estaban en reservas. Eso significaría que unos 275 estaban fuera, unos 225 en México con Juh, Nolgee, y Pionsenay, y una pequeña banda en el norte de Chihuahua y en el sudoeste de New Mexico, liderado por el líder chihenne Miguel Tuerto. Muchos de estos recién llegados, incluido Gerónimo, habían venido después de que un destacamento estadounidense hubiera destruido su campamento.

En noviembre, Gerónimo, que se había separado de Juh, el cual decidió permanecer en México, regresó a los Estados Unidos, pero no a Ojo Caliente, sino que fue con un pequeño grupo de bedonkohes y chihennes que habían estado viviendo en las Animas Mountains [Hidalgo County, New Mexico] y en las Florida Mountains [Luna County, New Mexico]. Eran los chihennes de Miguel Tuerto y Ratón, y los bedonkohes de Esquine. Gerónimo y su familia, con unos pocos seguidores, se instalaron con ellos.

En diciembre, Gerónimo dirigió un grupo de chiricahuas en una incursión a través del sur de Arizona, hacia el Sonoita Valley [Santa Cruz County, Arizona]. El 1 de diciembre, un gran grupo de apaches robó 21 caballos del rancho de James Hughes, cerca del viejo Camp Crittenden [Santa Cruz County, Arizona]. Además de las depredaciones realizadas anteriormente por Pionsenay, que aún vivía en México, ya recuperado de su herida de bala, los apaches habían vuelto a agitar el sur de Arizona. Hughes telegrafió al general Kautz, quien ordenó al subteniente John Anthony Rucker ir tras ellos. Salió de Fort Bowie el 11 de diciembre, con 10 hombres de las compañías H y L, del 6º de Caballería, y 34 scouts apaches White Mountain, de la compañía C, y el guía Jack Dunn, hallando el rastro cerca de Camp Crittenden, seis días más tarde, jurando seguirlo hasta el final sin importar a dónde o a qué territorio llevase. Su entrega impresionó a los editores del Arizona Weekly Citizen: Todo el que lo conoce dice que lo hará. Sus scouts siguieron las huellas al este, hacia las Huachuca Mountains [Cochise County, Arizona], a través del río San Pedro, y volvió por las Chiricahua Mountains [Cochise County, Arizona]. Esperando deshacerse de sus perseguidores, los chiricahuas se dirigieron al norte, hacia el Steins Peak, para repentinamente ir al sur. Rucker regresó a Fort Bowie el 30 de diciembre para aprovisionarse.

El 4 de enero, volvió a salir con un médico, 17 soldados del 6º de Caballería y los 34 scouts apaches White Mountain, de la compañía C, y Jack Dunn. Volvieron al Steins Peak donde, el 7 de enero, los scouts encontraron el rastro. Al día siguiente, envió a Dunn con los scouts para explorar el sureste del Lower Animas Valley [también llamado Valle de las Playas] hacia las Leitendorf Hills y el norte de las Pyramid Mountains [Hidalgo County, New Mexico], mientras él salía a las 15:00 horas con su destacamento.

A la puesta del sol, un correo de Dunn le avisó de que habían encontrado un rastro fresco. Rucker llegó a las Leitendorf Hills a la 21:00 horas, donde otro correo le informó de que habían encontrado una gran ranchería de apaches.

Rucker desmontó a sus soldados, dejó a seis de ellos con los caballos, y avanzó 9’5 km al sureste para establecer contacto con Dunn y los scouts. Cuando Dunn le describió la situación, se tendieron en el suelo hasta las 03:00 horas de la madrugada. Luego avanzaron otros 6’5 km hacia el sureste y se pararon, a unos 6 km de la ranchería, la cual estaba situada a unos 65 km al sur de Ralston City [la actual Shakespeare, Hidalgo County, New Mexico], o en algún punto al norte de las Animas Mountains, una sierra cercana al límite territorial con Arizona pero en el lado de New Mexico. Rucker envió a Dunn con sus scouts apaches a ocupar una colina a unos 135 metros al oeste de la ranchería, con orden de abrir fuego al amanecer, mientras él iba a ocupar otra colina a unos 275 metros al norte de la ranchería.

Al amanecer del 9 de enero de 1877, los chiricahuas volvían a sus wickiups tras un baile durante toda la noche, cuando una descarga de disparos les sorprendió. Era Dunn y los scouts apaches, que habían abierto fuego antes de que Rucker llegara a la posición convenida. Los guerreros que consiguieron alcanzar sus armas corrieron hacia las rocas más cercanas, contestando al fuego de sus atacantes para proteger la huida de los demás y de los no combatientes. Al oír los disparos, Rucker corrió hasta alcanzar su posición y dio orden a sus hombres de disparar. Durante dos horas, los chiricahuas rechazaron dos veces el avance de Dunn y los scouts apaches, haciéndoles retroceder. Uno de ellos, el cabo Eshin-e-car, cayó mortalmente herido durante uno de los asaltos. Tres scouts apaches consiguieron apoderarse de la mayoría de las monturas, 46 caballos y mulas. Al final, con una carga simultánea desde las posiciones que ocupaban Rucker y Dunn, consiguieron llegar a la ranchería.

Los chiricahuas huyeron rápidamente del lugar. Lo que más les sorprendió, tanto o más que el ataque, fueron los atacantes. Los scouts apaches eran más numerosos que los soldados. Reconocidos como apaches White Mountain, los chiricahuas había sido atacados por primera vez por una fuerza compuesta de apaches y soldados. Perico, primo 2º de Gerónimo y presente en el enfrentamiento, recordaría, 55 años más tarde, el papel de los scouts apaches.

Rucker estimó que la ranchería de 16 wickiups tendría unos 35 hombres y sus familias, lo que sugiere que era un campamento de invierno de Gerónimo y Esquine [bedonkohes]. En su rápida huida, dejaron atrás 10 rifles [siete Springfield, dos Winchester, y un Sharps], y otros materiales que les relacionaban con la ya cerrada Reserva Chiricahua de Arizona. Los hombres de Rucker encontraron los cuerpos de 10 chiricahuas [algunos indicios indicaban que varios más fueron heridos] y capturaron, por los alrededores, a un niño de cinco años y medio, siendo identificado como un sobrino de Gerónimo.

Es probable que hubiera un campamento más grande de chiricahuas en algún lugar de las cercanías, y no hubo pruebas de que Gerónimo o Esquine estuviesen en el campamento atacado, aunque, obviamente, esa ranchería era de su gente y, tanto el uno como el otro, o los dos juntos, no estarían muy lejos. Gerónimo, en su autobiografía dictada a Stephen Melvil Barrett, diría: Soldados de los Estados Unidos sorprendieron y atacaron nuestro campamento. Mataron a siete niños, cinco mujeres, y cuatro guerreros; capturaron todos nuestros suministros, mantas, caballos y vestidos, y destruyeron nuestras viviendas. No nos quedaba nada, comenzaba el invierno y fue el más frío que yo haya conocido. Después de que los soldados se fueran, cogí tres guerreros y los seguí de vuelta hacia San Carlos. El número de bajas no coincide con el informe de Rucker, pero puede que el resto falleciera más tarde a causa de sus heridas.

Después de este revés, enojado y deseando vengarse, Gerónimo llevó a su gente a la Reserva de Ojo Caliente, ya que allí estaba su cuñado Nana, y la familia de Jason Betzinez, cuyo padre, Nonithian, era primo de Gerónimo. Victorio les recibió, compartiendo su comida con ellos. No todos los chihennes de Ojo Caliente pensaron que era una buena idea. El pacífico Loco y el viejo Nana advirtieron a Victorio de que la presencia de Gerónimo, inevitablemente causaría problemas. Victorio respondió: Esta gente no nos está molestando. Casi 80 años más tarde, Sam Haozous recordaría que los chihennes y bedonkohes de Ojo Caliente vivían en paz con sus vecinos. Según Haozous, la llegada de Gerónimo cambió todo y fue la causa de lo que ocurriría la siguiente década.

Gerónimo no tardaría mucho tiempo en contradecir a Victorio, planificando una expedición para vengar su derrota por los soldados y los scouts apaches White Mountain. Convenció a Gordo para que se uniera a él para realizar una incursión por el sur de Arizona, a la que también se unieron Ponce y Chato.     

* El 23 de diciembre de 1876, Frederick C. Godfroy, agente de los mescaleros en la Agencia de Fort Stanton (Lincoln County, New Mexico), conferencia con tres jefes de la reserva, Francisco, Nautzili y Pinole. (Godfroy fue con 12 caballos para reemplazar a los que fueron robados de la Agencia, el anterior mes de junio. También les dijo que eran considerados malos indios, ya que en ocasiones anteriores, habían sido los primeros en abandonar la reserva. Para el asombro de todos, dio seis caballos a José Alvino Carrillo [mescalero, intérprete de Godfroy]; cuatro a John H. Riley; y dos a Juan Trujillo [estos dos últimos, hombres blancos de la zona].

Por esas fechas, la banda de Plata, de unos 500 mescaleros, vivía con los comanches en las cabeceras de los ríos Brazos y Colorado [Texas] desde que habían huido de la Reserva Mescalero, en septiembre de 1873. En diciembre, Plata pidió al comandante de Fort Sill [Comanche County, Oklahoma] proteger su regreso a la Reserva Mescalero. Telegrafió para pedir instrucciones, respondiendo el general Philip Sheridan que no le diera raciones y que le atacara).

* A finales de diciembre de 1876, Martin Sweeney, agente en San Carlos durante la ausencia temporal de John Clum, solicita al comandante militar que ordene perseguir a tres guerreros y a tres mujeres Tonto Apaches que habían escapado de la reserva, dirigiéndose a Four Peaks ([Maricopa County, Arizona]. El 10 de enero, el capitán George M. Brayton, Al Sieber, Reagles [el cirujano asistente], nueve soldados, 29 scouts, y el intérprete Mickey Free, salieron de Camp Verde, cruzaron el río y se dirigieron al sur. El destacamento pasó la primera noche en Fossil Creek, y a la mañana siguiente, Brayton envió a un grupo de nueve scouts a inspeccionar el territorio entre el sendero regular y el Río Verde, con instrucciones de volverse a juntar en el Pine Creek a la noche, pero solo uno llegó al campamento. Dijo que los scouts habían asaltado una ranchería, pero los “hostiles” se habían refugiado en una cueva, donde los scouts los mantenían a raya, a pesar de la lluvia y la nieve que había empezado a caer. Brayton ordenó al resto de los scouts ir con Sieber y dos soldados a la cueva. Al llegar, Sieber se percató de que los Tonto Apaches estaban dirigidos por el viejo EskeltsetleDurante un breve alto el fuego, Sieber pidió que se rindiese y ser llevado a San Carlos, pero Eskeltsetle decidió seguir luchando.

La cueva era difícil de tomar. La pendiente bajaba hacia abajo desde la entrada. Los Tonto Apaches habían construido una muralla de piedra a lo largo de ella, con huecos para disparar. Había un hueco donde se apretaban las mujeres y niños. Tenían un revólver y cuatro rifles, uno de ellos un Springfield perteneciente a un scout herido del destacamento del capitán Charles Porter, el 15 de agosto pasado.  

A lo largo de la segunda noche, los scouts tenían acorralados a los “hostiles” pero sin hacerles daño. A la mañana siguiente, la nieve era de 22 cm de profundidad. El tiroteo contra la cueva era tan intenso que Brayton envió a un mulero a Camp Verde a por más munición. Finalmente, a las 15:00 horas del 14 de enero, los disparos mataron a Eskeltsetle y a otros tres guerreros, lo que hizo que los otros ocho Tonto Apaches se rindiesen. “The Weekly Arizona Miner” publicó: “Los días en que los indios abandonan su reserva, cometen depredaciones, y reinan en todo el país, han pasado y se han ido; y siempre que otro grupo huya de la reserva, el comandante Brayton, y Al Sieber y sus scouts saldrán a por ellos”.

Pero la campaña continuó. Con las cajas de municiones, llegaron órdenes del general August V. Kautz de perseguir a los “hostiles” que acababan de robar en el Rancho Hill, en Spring Valley [Yavapai County, Arizona], al sur de la cueva donde había tenido lugar el anterior enfrentamiento.

El 10 de enero, Brayton cruzó el East Fork, enviando a unos scouts por el lado derecho, con órdenes de volver de nuevo al anochecer. Encontraron una ranchería recientemente abandonada, alcanzando a los que huían y matando a un guerrero. Luego regresaron al campamento. Más tarde se dirigieron al rancho Hill, donde los Tonto Apaches habían matado el ganado robado, pero su rastro estaba oculto por la nevada, siendo imposible saber en qué dirección se habían ido. Brayton y Sieber eligieron la ruta más probable avanzando, con scouts por la derecha y la izquierda para intentar encontrar huellas. Finalmente, encontraron un rastro, siguiendo la pista, hasta que a la mañana del día 21 de enero, les atacaron en el Tonto Creek, matando a siete, capturando a tres y recuperando cuatro caballos y mulas robadas de otro rancho la noche anterior. Tres de los animales estaban heridos con flechas, y uno casi muerto para comérselos.

Brayton se dirigió a Camp McDowell para recoger alimentos para ellos y para sus monturas, permaneciendo allí tres días y partiendo el día 28 de enero. Dos días después, a unos 9’5 km al sur del North Peak [Gila County, Arizona], en la vertiente occidental de las Mazatzals Mountains, atacó a la banda de Tonto Apaches que sus scouts habían atacado, matando a uno. Esta vez, mataron a seis y capturaron a nueve más. Llegaron a Camp Verde el 4 de febrero, informando que habían matado a 18 apaches y capturado a 20, después de explorar 580 km.

El general Kautz felicitó a Brayton por su éxito e informó a la Agencia de San Carlos, el 14 de febrero, que los apaches capturados serían devueltos a la reserva. Al parecer, Mickey Free fue con el destacamento de scouts que los llevó.

Ante los rumores de otras ausencias, Kautz telegrafió a Brayon, el 4 de marzo, preguntándole si era cierto que el líder yavapai, Chimehueva-Sal, estaba en la zona de Santa María y que Mojave Charley se encontraba en las montañas Bradshaw. Me gustaría saber, añadió, si hay otros grupos ausentes de la reserva.

Brayton respondió: “Cuando Sieber estaba en Prescott, oyó que se habían visto algunos indios cerca de la cabecera del Castle Creek, al suroeste de [las] Bradshaws”. Si hubieran estado en la zona de Santa María, Sieber se habría cruzado con ellos, pero no los vio allí.Mickey Free regresó ayer de San Carlos con 10 scouts”, informó Brayton. Vieron a Chimehueva Sal, pero no a Mojave Charley, pero no sabían si se había ido. [Martin A. Sweeney], secretario de San Carlos, dijo a Mickey Free que no faltaban indios, excepto el grupo de Miraha, del que informé hace tiempo”. Es posible que Mickey Free regresara a San Carlos en abril, cuando el capitán Porter llegó con los scouts cuyo período de servicio había expirado. Durante su estancia allí, Porter alistó a 40 scouts para el período habitual de seis meses).

1877

* En enero de 1877, Frederick C. Godfroy, agente de los apaches mescaleros en la Agencia de Fort Stanton (Lincoln County, New Mexico), dicta la norma para darles raciones. (Entregaba al cabeza de cada familia un vale que se renovaba de vez en cuando en el que llevaba su nombre, su rango, y el número de personas de su familia, entregándolo en la ventanilla de la Agencia y donde venía la fecha de emisión y el número de raciones que había que darle. Si el vale no se había presentado en una fecha anterior, Godfroy preguntaba por qué. Utilizando ese sistema, Godfroy daba carne, harina, maíz, azúcar, café, tabaco, sal, frijoles, jabón y levadura en polvo.

El 25 de enero, Godfroy pide permiso para traer a la banda de mescaleros de Plata. El 1 de febrero, Godfroy escribió al Comisionado de Asuntos Indios, Edward Parmelee Smith, diciéndole que el ejército planeaba apoderarse de la manada de caballos de Plata cuando viniese a la reserva, pidiendo que la Oficina de Asuntos Indios interceda y cambie la orden. También solicitó que un pequeño grupo de civiles vaya para escoltar a los mescaleros hasta la reserva, en lugar de las tropas. Plata aún no había llegado.

Godfroy recibió permiso para comprar 1.360 kg de café, enviando a Bernstein a Santa Fe para hacer la compra. Godfroy no fue porque había una epidemia de viruela en Tularosa y La Luz [las dos en Otero County, New Mexico], y dos mescaleros habían muerto. El mismo Godfroy estaba en cama por la viruela. Además, se rumoreaba que Plata estaba llegando).

* A finales de enero de 1877, estando en la Reserva de Ojo Caliente (Socorro County, New Mexico), Gerónimo convence a Gordo para que se una a él con unos 40 o 50 bedonkohes, chihennes, y chokonen para hacer una incursión por el sur de Arizona. (Con ellos fueron también Ponce y Chato. Desviándose a México, se unieron a otra banda chiricahua liderada por Pionsenay y Juh, con quien iba su amigo blanco, Zebina Nathaniel Streeter, recién llegado de su fallida misión de paz del último octubre con el gobernador de Sonora, Vicente Mariscal.

El 24 de enero, un grupo de apaches liderados por Juh, tuvo un enfrentamiento con una patrulla de seis soldados de la compañía “C”, del 9º de Caballería y tres scouts navajos, al mando del subteniente Henry Haviland Wright en las Florida Mountains [Luna County, New Mexico]. Wright informó que cuando se toparon con ellos [probablemente de improviso], empezaron a disparar, matando a cinco apaches e hiriendo a varios más, y capturando 11 animales, incluyendo seis caballos.

El resto de apaches se retiraron a terreno más alto, abriendo fuego y obligando a los hombres de Wright a retirarse de su expuesta posición sin sufrir bajas. Los chiricahuas entraron en Arizona a primeros de febrero por las Huachuca Mountains [Cochise County, Arizona]. 

Al amanecer del 4 de febrero, asaltaron el rancho de Thomas Hughes, junto al Sonoita River, donde hirieron a un hombre, llevándose 15 caballos. Ese mismo día, Hughes informó que una banda apache, liderada según él por Juh, había matado a 10 hombres en el Sonoita Valley, aunque lo dijo basándose en rumores. Después, los chiricahuas se separaron.

Un grupo continuó hacia el oeste, descansando en las Santa Rita Mountains, cerca de Tubac [Santa Cruz County, Arizona]. Allí, poco antes del amanecer del 7 de febrero, encontraron a tres mexicanos, a los que dispararon mientras dormían. Ese mismo día mataron a otro hombre e hirieron a otros dos, uno de ellos un hombre llamado William Devers, quien moriría un año [?] después de sus heridas.

Mientras, ese mismo día, 7 de febrero, el otro grupo asaltó el rancho San Rafael, a pocos kilómetros al sureste del Sonoita Creek y el río Santa Cruz, matando a un hombre y capturando 45 reses. Ambos grupos entraron en Sonora el 8 de febrero. En dos días habían matado al menos a siete hombres [varios informes cuantifican los muertos entre 10 y 15], y robado alrededor de 100 cabezas de ganado, entre caballos y reses.

El 6 de febrero, el gobernador de Arizona, Anson Pacely Killen Safford, pide a la 9ª Legislatura Territorial, organizar una fuerza de milicias para combatir a los “renegados” apaches. Se aprobó un proyecto de ley que autorizaba a Safford a reunir una compañía de voluntarios, compuesta por 30 hombres blancos y 30 apaches pacíficos. Asignaron una aportación de 10.000 $. Safford pidió a John P. Clum, agente de San Carlos, que le enviara 60 scouts apaches. Clum aceptó, a condición de que Clay Beauford, su jefe de scouts, fuera nombrado capitán. Dudaba de que los apaches pudieran servir con eficacia bajo las órdenes de un desconocido. Safford escribió a Beauford ofreciéndole el mando, y telegrafió al Secretario de Guerra, James Cameron, para solicitar las armas.

El 20 de febrero, dos semanas después de la aprobación del proyecto de ley de la milicia, Clum llegó a Tucson con 60 apaches y al día siguiente los transfirió a la autoridad territorial. Safford rápidamente nombró a Beauford capitán de la compañía “A” de los Voluntarios de Arizona, y le ordenó que partiera a buscar apaches “hostiles”. Podría cruzar la frontera con México si fuese necesario; debía cooperar con cualquier agente indio en cuya reserva hubiera “hostiles”; y se le ordenó cooperar con los militares. El 23 de febrero, con su compañía reducida a 45 apaches, Beauford partió hacia la parte oriental del Territorio, permaneciendo fuera hasta el verano. La creación de esa milicia fue un ataque directo al general August V. Kautz. Safford y John Wasson, el editor del “Citizen” de Tucson, presionaron a las autoridades federales para que Kautz fuese cesado como comandante militar de Arizona con el argumento de que nunca demostró suficiente energía para proteger el sur de Arizona de los apaches “renegados”. Se había negado a actuar en el traslado de los chiricahuas hasta que se le ordenó hacerlo, y en cuanto terminó, retiró sus fuerzas, dejando solos a los ciudadanos para defenderse por sí mismos.

Kautz contestó que el gobernador era un hombre débil en manos de unos pocos contratistas indios y hombres sin principios de Tucson. Consideraba tontos a Safford y a Wasson, y atribuyó su enojo hacia él a su decepción de que la capital territorial, después de una década, pronto sería trasladada de Tucson a Prescott. El proyecto de ley de la milicia era un engaño y un fraude a los contribuyentes del Territorio. Kautz minimizó el problema de los apaches  en el sur de Arizona, afirmando públicamente que la mayoría de los informes de depredaciones eran falsos. Negó que la negligencia del ejército fuera responsable de las hostilidades, manteniendo que surgieron de la mala administración y de la corrupción por parte de los funcionarios indios. Como había informes ocasionales de que, apaches renegados salían de San Carlos, llegó a la conclusión de que los funcionarios constituían la principal fuente de problemas. Para la represión de esos “renegados”, el ejército no era necesario, ya que Clum había excluido a los soldados de su reserva. Kautz no comprendía que la verdadera fuente de dificultades estaba fuera del Territorio, en la Agencia de Warm Springs en New Mexico y en Sonora. El 12 de febrero, Kautz había escrito al Ayudante General en Washington acusando al agente de “incapacidad… ineficiencia… [y] acreditada criminalidad”; de dejar hambrientos a los apaches de su reserva haciéndolos huir; y de una gestión tan débil que no sabía cuando se ausentaban.

En una carta en “The Citizen” de Tucson del 17 de marzo, Clum censuró a Kautz por su ineficacia en el momento del traslado de los chiricahuas y después por inactividad, sosteniendo que el ejército era prácticamente inútil en Arizona. De hecho, si tres guías civiles pudieran tener una compañía de scouts apaches de San Carlos y autoridad para actuar donde fuera necesario, no harían falta tropas. También negó que los indios de la reserva estuvieran hambrientos.

A principios de marzo, Clum se enteró de la muerte de una mujer cerca de Camp Apache, y envió a Merejildo Grijalva con un contingente de la policía apache para detener a los autores. Un nativo fue disparado por la policía, con lo que el capitán F. D. Ogilby afirmó que Clum estaba haciendo la guerra a apaches pacíficos. Se refería a la banda apache White Mountain de Pedro [Hashkee-yàiltl-i-dn], que aportaba la mayoría de los scouts para el ejército. La gente de Pedro era pacífica y autosuficiente, declaró el oficial, y sospechó que Clum había enviado a la policía para asustarlos para que se trasladaran a San Carlos. Utilizando la supuesta alarma de la gente de Pedro como pretexto, Kautz ordenó, a finales de marzo, al capitán William S. Worth que llevara a sus scouts nativos a Camp Apache. Habían estado operando cerca del límite de New Mexico, de acuerdo con Beauford y los Voluntarios de Arizona en una rara muestra de cooperación entre civiles y militares.

Cuando el subteniente Robert Hanna, estacionado en la frontera, llegó a San Carlos a principios de abril para reclutar una nueva compañía de scouts nativos, Clum se negó rotundamente a permitir su alistamiento, telegrafiando a Kautz el día 10, indicando que el general debía hacer la “adecuada solicitud” y presentar una declaración “que demuestre la necesidad de dichos scouts”. Kautz se negó a hacerlo. En su lugar, escribió una enojada carta al Ayudante General recomendando que el agente “sea instruido por su superior de que no puede cuestionar mi autoridad”.

Mientras tanto, Clum hizo una fuerte acusación. Después de que Merejildo Grijalva y la policía apache volvieran de las White Mountains, Clum rápidamente presentó cargos contra el capitán Worth. Acusó a Worth de comprar una mujer apache a sus familiares por una gran cantidad de comida, herramientas, municiones y whiskey. Debido a esta inmoralidad, así como porque había proporcionado armas, cartuchos y licor a los apaches, Clum exigió que Worth fuera juzgado en un consejo de guerra. Al final se constituyó un tribunal de investigación que exoneró a Worth de todos los cargos, aunque reconocieron que había proporcionado licor a los apaches. El general Kautz, sin embargo, criticó al tribunal por no demostrar que las acusaciones de Clum habían sido hechas con malicia y por no haber desarrollado evidencias que mostraran las prácticas delictivas de Clum en San Carlos.

Entre esta guerra de acusaciones y recriminaciones, cerca de finales de enero, el ayudante de Kautz, el comandante James Martin, había telegrafiado al Dr. Walter Whitney, el agente interino en la Reserva de Ojo Caliente [Warm Springs] en New Mexico, pidiendo información sobre posibles “renegados” que estuvieran allí. Whitney respondió un mes más tarde que unos 250 chiricahuas habían llegado a Ojo Caliente [Socorro County, New Mexico] después del traslado, pero que todos, excepto 100, se habían ido. Se suponía que estas bandas itinerantes de chiricahuas, junto con grupos no incluidos en las reservas y pequeños contingentes de las Agencias de Mescalero y San Carlos, eran responsables de las continuas depredaciones en el Sureste de Arizona.

En febrero, el teniente Rucker había perseguido a una banda casi hasta la Reserva de Ojo Caliente [Socorro County, New Mexico]. Un mes más tarde, el teniente Austin Henely siguió a un grupo de ellos hasta la propia Agencia, cuantificándolos en unos 35 bedonkohes y chokonen, y unos 15 chihennes. El 17 de marzo, Henely telegrafió a Kautz desde Fort Craig [Socorro County, New Mexico], en el Río Grande, diciendo que había visto a Gerónimo y al chihenne Ponce, en la reserva, el día anterior. Venían con Chato y Gordo con 100 caballos, robados de la última incursión por el sur de Arizona, viendo a Gerónimo “indignado” cuando James Davis, el agente de Ojo Caliente, no le dejó recoger las raciones que no había recibido durante su ausencia de la reserva. Tuvo que esperar a los siguientes días que daban raciones. Kautz reenvió inmediatamente el telegrama de Henely al gobernador Safford, que informó a la Oficina de Asuntos Indios al día siguiente, informando de sus sospechas de que el agente de Ojo Caliente [Warm Springs] era un incompetente. Safford recomendó que los apaches fueran concentrados en San Carlos, o que se pusiera a cargo de ellos a otro agente. El 19 de marzo, Safford contactó con Edward Parmelee Smith, Comisionado de Asuntos Indios: “Por favor, ordene al agente Clum por medio del telégrafo que lleve a los renegados chiricahuas a San Carlos. El agente de Ojo Caliente debe ser trasladado de inmediato”).

* El 3 de marzo, el capitán Samuel Marmaduke Whitside establece un campamento provisional en las Huachuca Mountains, con dos compañías del 6º de Caballería, dándole el nombre de Camp Huachuca ([Cochise County, Arizona]. El lugar elegido tenía agua dulce corriente, gran cantidad de árboles, excelente observación en tres direcciones y terreno elevado para protegerse ante cualquier incursión apache. En 1882 pasó a llamarse Fort Huachuca). 

* El 20 de marzo, Edward Parmelee Smith, el Comisionado de Asuntos Indios, envía un telegrama  a John Clum: Si es posible, coja la Policía India y arreste a los renegados chiricahuas en la Agencia Apache del Sur [Ojo Caliente]. Incaute los caballos robados que tengan; restituya la propiedad a los legítimos dueños; traslade a los renegados a San Carlos [Gerónimo entre ellos] y manténgalos confinados acusados de robo y asesinato. Si lo necesita, pida ayuda a los militares. El mensaje de Smith a Clum fue enviado de Tucson a San Carlos por correo ordinario, y el agente lo recibió nueve días después. Mientras el telegrama estaba de camino, Clum oyó hablar del cable del teniente Henely a Kautz, y lo transmitió a la Oficina de Asuntos Indios. Así, la orden de Smith no fue una sorpresa cuando llegó el 29 de marzo.

Clum entró en acción. Contactó dos veces con Kautz. La primera envió la orden de la Oficina de Asuntos Indios, y la segunda para pedir ayuda militar: “Deseo ardientemente su cooperación en la captura de los indios renegados y en la incautación del ganado robado que voy a emprender”. Al mismo tiempo, Clum también telegrafió al coronel Edward Hatch, comandante del Distrito Militar de New Mexico, transmitiendo el contenido de sus órdenes y nuevamente pidiendo cooperación.

En particular, quería que Hatch custodiara los límites de la Reserva de Ojo Caliente [Warm Springs] para evitar la fuga de los “renegados” y concentrar suficientes tropas alrededor de la reserva “para permitirnos dictar condiciones a los apaches y oponer cualquier resistencia que puedan ofrecer”. Dijo a Hatch que saldría al día siguiente con una compañía de la policía apache, y se uniría al grupo de Beauford en Silver City [Grant County, New Mexico]. Clum fue a Tucson, donde esperó las respuestas de Kautz y Hatch. La respuesta de Kautz fue cortante. Fechado en Prescott [Yavapai County, Arizona] el 31 de marzo, le dijo que “la Agencia de Ojo Caliente pertenecía al Departamento Militar de Missouri, y que las tropas de ese comando ya estaban cerca de la reserva, por lo que debía contactar con su comandante, el general John Pope; o con el coronel Hatch para solicitar las tropas que pueda usted necesitar”. El telegrama enfureció a Clum. 

El 4 de abril, el Comisionado Smith informó a Clum que tenía 3.000 $ para el traslado de los chiricahuas. “Espero una cooperación sincera de las tropas de New Mexico, los militares de Arizona son inútiles”, dijo. Dos días después, todavía en Tucson, Clum recibió noticias más alentadoras. Hatch había ordenado que ocho compañías de Caballería y una de Infantería se concentraran cerca de la Agencia de Ojo Caliente, el 20 de abril. “Esta es la cooperación militar que tanto tiempo he deseado”, telegrafió Clum a Smith.  Clum llegó a Silver City el 14 de abril. Allí reunió a los 55 policías de San Carlos que habían llegado con Martin Sweeney, el ayudante de Clum. También habían llegado Beauford y su compañía apache [Eskiminzin, Capitán Chiquito, Sneezer y Naiche entre ellos] para ayudar en el traslado. La fuerza total era de 103 hombres. Clum fue con ellos a Fort Bayard [Grant County, New Mexico].

Esperaba llegar el día 19 de abril a la Agencia de Ojo Caliente, a pocos kilómetros al norte de la vieja Agencia de Cañada Alamosa, cerca del Río Grande. El 15 de abril, estando en Fort Bayard, uno de sus scouts apaches informó a Clum que Gerónimo y su banda [unos 80 o 100 seguidores], con todo su botín, seguían allí; y que solo 600 chiricahuas, incluidos los “renegados”, estaban en la Reserva de Ojo Caliente. La tentación era irresistible. Dos días más tarde, Smith indicó a Clum que procediera con el traslado solamente si, después de examinar la situación y consultar con el ejército, tenía fuerzas suficientes para hacerlo. De no ser así, debería limitarse a detener a los chiricahuas. Pero en caso de que Clum dejara a los apaches en Ojo Caliente, debía desarmarlos.

Con Clay Beauford, su jefe de policía; Martin Sweeney, su ayudante; y la policía apache, Clum llegó a las inmediaciones de la agencia de Ojo Caliente al mediodía del 20 de abril. Las tropas de Hatch debían haber estado en posición, pero no había señales de ellos. Después de decir a Beauford que acampase con el resto de la policía apache a 16 km de la reserva, Clum cabalgó hasta la Agencia con 22 de ellos. Cuando llegó, el agente interino Dr. Walter Whitney no estaba, ni nadie al mando para recibirlo, salvo unos pocos empleados. Había un mensaje de James F. Wade, comandante militar de la reserva, que decía que no podía llegar hasta el día 22. Era una mala noticia. Si Clum esperaba a las tropas, los chiricahuas enseguida se enterarían de la presencia de su policía apache, y huirían de la reserva. Si actuaba antes de que llegaran los militares sin detenerlos, se le culparía por no esperar a los refuerzos para garantizar el éxito. De las dos alternativas, la primera era impensable, la segunda peligrosa. Creía en su policía apache y decidió actuar. Clum creía que los chiricahuas, al verlos, pensarían que su pequeño grupo era toda su fuerza. Así, tenía la ventaja de la sorpresa de su lado.

El edificio principal se dirigía hacia el este hacia una gran plaza. A 50 metros al sur estaba el edificio del economato, mientras que al este de él, a lo largo del borde sur de la zona abierta, estaban las viviendas de los empleados de la Agencia. Los lados norte y este se inclinaban hacia profundos barrancos, difíciles de cruzar. Si pudiera llevar a los chiricahuas a la plaza y sellar los lados sur y oeste, podría evitar su fuga y detenerlos. Tenía suficientes policías para cubrir el área. El problema era ocultarlos hasta que los chiricahuas estuvieran donde él los quería. Envió a uno de sus policías en busca de Clay Beaufort para que trajese a los demás durante la noche, llegando a las 04:00 horas de la mañana del 21 de abril, escondiéndolos en el economato. Cada uno llevaba un rifle y 30 cartuchos. Clum les dijo que cuando se abrieran las puertas del edificio, estuvieran listos para disparar, desplegándose a la derecha, a lo largo del borde sur de la plaza.

Al amanecer, Clum envió un mensaje al campamento de Gerónimo, distante unos 5 km [probablemente en un cañón en la parte baja de las San Mateo Mountains], invitándole a él y a los otros jefes a una conferencia. Acudieron sin sospechar nada, pues vinieron con sus mujeres y niños, en total unos 50. Además, era día de reparto de raciones. Gerónimo diría: “Los mensajeros no nos dijeron qué querían y como parecían amistosos, pensamos que querían celebrar un consejo y nos presentamos para hablar”. Con 80 policías escondidos, Clum se apostó en las escaleras del edificio principal de la Agencia, de cara a la plaza, con Beaufort y seis policías apaches. Los otros 16 estaban en fila a lo largo del borde de la plaza; ocho al norte del lado del barranco y otros ocho junto al edificio del economato.

Los apaches estaban armados formando un grupo compacto con Gerónimo, Gordo, Ponce, Francisco, Chato, Fatty, y otros cabecillas frente a Clum, quien dijo que había recorrido una larga distancia en una importante misión [Gerónimo había conocido a Clum en Apache Pass durante el último traslado de los chiricahuas]. Si escuchaban y cooperaban, no les harían daño. Planteó sus acusaciones a todos pero mirando a Gerónimo. Les acusó de haber matado y robado ganado, violando el tratado de paz entre el general Howard y Cochise y de no haber ido a la Reserva de San Carlos con Taza, por lo que venía a llevárselos.

Gerónimo contestó en tono provocador: “No vamos a ir contigo a San Carlos y, si no estás muy atento, no regresaréis ni tú ni tu policía, y vuestros cuerpos se quedarán aquí como alimento de los coyotes”. 

Esa respuesta era demasiado peligrosa para permitirla, por lo que Clum decidió actuar. A su señal, un policía apache abrió las puertas del economato, saliendo el resto [Goode, Nosy, Sneezy, el sargento Talkalai y Víctor o Beto, entre otros] al mando del sargento Rip, corriendo con los fusiles preparados desplegándose por el lado sur de la plaza, pillando a los apaches entre dos fuegos. Algunos hicieron ademán de huir, por lo que Beaufort encaró su arma cuando desde el grupo de apaches salió una mujer, arrojándose hacia el cuello del jefe de la policía. Cuando se la quitó de encima ya estaban todos los policías rodeando a todos los apaches, evitando cualquier intento de fuga. 

Clum había observado el dedo de  Gerónimo acercándose lentamente al percutor de su fusil, pero se detuvo para no provocar un tiroteo mientras Beaufort le apuntaba con su arma. Clum dio un paso al frente y lo desarmó [nunca olvidaría su expresión de odio cuando le quitó el fusil]. Beaufort desarmó a los otros jefes y los demás depusieron las armas.

Clum dijo a Gerónimo, Ponce, y Fatty que se acercasen al porche para hablar mientras el resto de la banda, hombres, mujeres y niños, se dispersaba en grupos por la plaza. Cuando los apaches se sentaron, Clum les informó que estaban detenidos y que serían llevados a San Carlos, ordenando que fuesen llevados al cuerpo de guardia. Gerónimo se levantó de un salto alarmado, seguido de los otros y de la mayoría de los guerreros que estaban cerca. La mano de Gerónimo se movió lentamente hacia el cuchillo que llevaba al cinto, dudando si rendirse o sacar el cuchillo y morir luchando. En ese momento, el sargento apache Rip se acercó y le quitó el cuchillo, apuntando los demás sus fusiles contra los cabecillas. Gerónimo cedió y dijo: “Está bien”. Esa fue la única vez que Gerónimo fue capturado y, encima, mediante engaño. Cuando era prisionero de guerra dijo: “Nunca me habéis cogido cuando disparaba”.

Clum llevó a Gerónimo, Ponce y Fatty a la herrería donde les encadenaron los pies para llevarles después al corral, donde les dieron mantas y comida, tumbándose en lechos de paja, siendo estrechamente vigilados. Luego convocó a todos los chiricahuas para un recuento general. Llegaron 432; permaneciendo al menos 50 en sus campamentos, y tal vez, 40 más estaban lejos de la reserva. Decidió que con esa cantidad de chiricahuas era factible hacer el traslado, incluso sin ayuda de las tropas. Luego Beaufort, con 20 policías apaches, llevó al resto de la banda a su campamento para que recogiesen sus pertenencias, estando de vuelta antes de que anocheciera con el ganado y los caballos robados. Clum les dijo que haría un recuento diario mientras estuviesen allí, lo que les alarmó. Aquella misma noche, después de beber tiswin, huyeron más de 200 de la reserva.

Esa misma tarde, Victorio, Loco y Nana se presentaron en la Agencia para saber qué estaba ocurriendo. Clum les ordenó que trajesen a su gente para hacer un recuento, ya que iban a ser trasladados a la Reserva de San Carlos por orden del gobierno estadounidense. Victorio encabezaba la lista con una mujer, cinco hijos, y cuatro personas dependientes. Según el historiador Gillett Griswold, Victorio tuvo cuatro hijos varones y una hija. Tres de los hijos fallecieron durante la “Guerra de Victorio”. Uno de ellos, Washington, tenía una mujer en el momento del recuento, sin hijos, pero con tres dependientes. El más joven, Istee, no estaba con Victorio cuando este murió en 1880. En esa fecha tenía 10 años, estando en San Carlos con la banda de Loco. Su hija se llamaba Dilth-cley-ih, que se casaría con Carl Mangas

Los otros dos principales jefes eran Nana, con una mujer, siete hijos y un dependiente; y Loco, con tres esposas, tres hijos y 12 dependientes. Los cabezas de familia de la banda de Victorio sumaban 177 personas [de ellos 84 o casi la mitad, tenían nombres mexicanos y unos 22 nombres anglos]. Entre otros aparecían Benito, Bisine, Dolores, Gavinda, Gordo, López, Mangas, y Sánchez [Sancho]. El recuento total dio una cantidad de 434 personas, entre ellos estaba Jatu [a veces llamado Tado, un hijo o yerno de Nana], al que también arrestó por haber participado en la última incursión por el sur de Arizona. El tener que dejar sus cultivos a medio madurar les causó gran malestar.

Al día siguiente, 22 de abril, llegó el comandante Wade con tres compañías de Caballería. Clum ordenó hacer un nuevo recuento, estando presentes solo 175 apaches. Cuatro jefes, entre ellos el chihenne Loco y el bedonkohe Esquine, habían trasladado sus campamentos a varios kilómetros al este de la Agencia. Al día siguiente, día 23, la mayoría de ellos volvieron, incluidos LocoEsquine.

Un telegrama de Tucson informó a Clum que Ponce y Nolgee estaban incursionando en el sur de Arizona cuando Ponce estaba encadenado en el corral. El telegrama decía que un grupo de apaches había asaltado el rancho Casa Blanca, propiedad de Thomas Hughes, situado en el Sonoita Valley [Santa Cruz County, Arizona]. Robaron siete caballos y una mula, propiedad de Hughes y de su socio, Francisco Martínez [cuñado de Hughes], y mataron a dos vaqueros. Los hechos ocurrieron así: Hughes y Martínez salieron tras nueve apaches, autores del robo, junto a los vaqueros Jesús Robles, Martín Sánchez y Manuel Soto. Lo que no sabían es que esos apaches se unieron a otros 27 guerreros. Después de recorrer unos pocos kilómetros hacia el sur, fueron emboscados. Los apaches, escondidos tras las rocas, dispararon sobre los caballos que montaban Robles y Sánchez, matándoles junto a sus monturas. Soto también cayó del caballo, pero pudo buscar cubierta entre las rocas, consiguiendo salvarse, mientras Hughes y Martínez volvieron grupas, huyendo al galope. Soto contó 36 apaches y un hombre blanco [sin duda Streeter] que dirigía los movimientos del grupo. Luego los miembros nednais del grupo se dirigieron a México, y los chokonen a San Carlos.

Ese mismo día 23, Clum envió a Beaufort con 75 policías apaches tras ellos. Clum se había enterado de que Pionsenay había salido de Ojo Caliente con nueve hombres unas tres semanas antes, y Nolgee con otro grupo de 27 guerreros, una semana antes.

El 24 de abril, día siguiente de la partida de Beauford, la mayoría de los que habían huido la noche del 21 de abril regresaron a la Agencia [unos 400 apaches] ante la presencia de las tres compañías del 9º de Caballería de Wade. Clum tuvo una conferencia con los chiricahuas a los que explicó la situación, accediendo al final a ser trasladados. La alternativa era huir, pero con la presencia de las tres compañías del 9º de Caballería de Wade y la policía apache de Clum, los jefes decidieron no resistirse, pero antes escondieron algunas armas en una cueva para cogerlas en el futuro. Incluso el chihenne Victorio, más tarde uno de los más famosos apaches “hostiles”, se resignó. Años más tarde, Sam Haozous recordaría que no tuvieron más opción, ya que su gente llegó confiada a hablar con Clum.

El comandante Wade opinó que la reserva debería cerrarse, lo que sería muy bien aceptado por los colonos de los alrededores, pensó Clum. 

El día 25, al hacer el recuento de la banda de Gerónimo, un joven guerrero bedonkohe llamado Nulah se sentó en el suelo en señal de protesta diciendo a Clum que quitase las cadenas a Gerónimo.  El agente ordenó a dos policías apaches que lo llevasen al corral bajo vigilancia cuando los empujó y volvió a sentarse. La gente de Gerónimo y la de Victorio contemplaban la escena y muchos se morían de risa mientras los oficiales del ejército estaban sentados en el porche observando la escena. De estudiante, Clum había practicado el pugilismo y la lucha; empujó a Nulah al suelo, esquivó una cuchillada y le puso fuera de combate de un culatazo con su rifle, siendo llevado detenido con Gerónimo. Luego siguieron contando, sumando 110 personas.

Clum hizo más detenciones. A Gerónimo, Ponce, Fatty y Nulah, se unieron Gordo, Jatu, Francisco, Chato, López, PatecasKenaszi [casado con una muchacha mexicana criada por Mangas Coloradas], y otros cinco más no identificados, diciendo a los chiricahuas presentes que permanecieran a 1’6 km de la Agencia. Pidió a Wade que considerara como “hostiles” a todos los apaches que fuesen encontrados fuera de ese límite, diciéndole que su policía apache estaría disponible en caso necesario.

De Ojo Caliente, Clum cabalgó al norte, hasta Fort Craig [Socorro County, New Mexico] con Wade y con el agente interino, el Dr. Walter Whitney, para preparar el traslado. Estaba preocupado porque los prisioneros, estando encadenados por los tobillos, no podrían caminar ni montar a caballo. Desde Fort Craig telegrafió al Comisionado Smith el 27 de abril sobre el asunto. Smith le respondió que podía entregarlos al ejército para que se encargara del traslado, pero Clum prefirió mantener el control de la situación. Pidió a Wade que le suministrara carros para transportar a los prisioneros y una compañía de caballería para escoltarlos hasta San Carlos. Los oficiales del ejército parecían dispuestos a cooperar con él en todos los sentidos.

El 28 de abril, el “Arizona Citizen” de Tucson dio la noticia de la detención de Gerónimo. Los preparativos del traslado terminaron el 1 de mayo, cuando telegrafió a la Oficina de Asuntos Indios para preguntar sobre el destino de sus prisioneros. ¿Serían juzgados inmediatamente? Smith respondió que los apaches debían ser custodiados por Clum o por el ejército, hasta que pudieran ser entregados a las autoridades civiles de Arizona, porque allí habían cometido la mayoría de los delitos.

El mismo día 1 de mayo, cuando estaban a punto de partir, Clum encontró a un apache gravemente enfermo sentado en una escalera frente a la casa de uno de los empleados. Tenía viruela. Ante la posibilidad de una epidemia que pudiera matar a decenas de apaches o al menos retrasar el traslado durante meses, buscó la forma de aislar al hombre y al mismo tiempo trasladarlo. Afortunadamente, uno de los policías apaches había pasado la enfermedad, y accedió a atender al enfermo, yendo los dos en el mismo carro, emprendiendo el viaje con escolta militar, utilizando carros para los apaches encadenados y para otros posibles enfermos. Pero la epidemia no era tan fácil de contener. Surgieron más casos de viruela, estando el carro ambulancia abarrotado. El que había enfermado en Ojo Caliente se curó, pero en el camino, ocho apaches murieron de viruela, y varios más después de llegar a San Carlos.

El grupo de Martin Sweeney, ayudante de Clum, que incluía a 453 apaches [300 chihennes y 153 bedonkohes y chokonen], salió primero de Ojo Caliente, viajando a pie por un camino para carros hasta Silver City, seguidos por 40 soldados de Caballería al mando del  teniente William Hugo, uno de los oficiales de Wade.

El grupo de Clum llevaba a 16 prisioneros con grilletes en los pies, montados en carros y custodiados por 25 policías apaches. Clum no relajaba la guardia porque recordaba la fuga de Pionsenay el año anterior, estando decidido a evitarla. El 6 de mayo, llegó a Silver City, donde se reunió con el grupo de Sweeney. El 20 de mayo llegaron a San Carlos. Para el Inspector de Asuntos Indios, William Vandever, que estaba en la Agencia cuando llegaron, los apaches de Ojo Caliente parecían “totalmente satisfechos” con su nuevo hogar.

Según Clum, el viaje fue tranquilo, incluso agradable. Gerónimo se había convertido en un prisionero bastante dócil y no dio el menor problema durante todo el trayecto. La mayoría había ido a pie, salvo algunos pocos que disponían de caballos donde cargaron sus pertenencias. Durante el viaje nacieron cuatro niños ordenando Clum preparar un carro para que viajasen con sus madres.

Clum telegrafió a John Wasson, editor del “Citizen” de Tucson, para informar que los chiricahuas de Ojo Caliente estaban en San Carlos. Además, nueve apaches de Pionsenay se habían rendido recientemente en la Agencia, por lo que al líder renegado solo le quedaba un hombre.La compañía de Beauford y nuestra policía apache han hecho del sur de Arizona y New Mexico un lugar demasiado incómodo para los renegados apaches”, dijo Clum con alegría. Pero había más chiricahuas en libertad, unos 150 bedonkohes y chihennes. Algunos se habían unido a los apaches mescaleros; otros se fueron al norte con los navajos; y otros se instalaron en las montañas a lo largo de la frontera mexicana. La epidemia de viruela que se desarrolló por el sur de Arizona quizás tuvo algo que ver [en el área de Tucson perecieron más de 200 personas]. Entre los que no fueron a San Carlos estaba la familia del detenido Jatu. Antes de partir, Perico y otros chiricahuas los buscaron sin éxito. Perico recordaría: “Después de cuatro o cinco días, la mayoría volvieron a la Agencia. Faltaba una mujer. Era la mujer de Jatu, una mujer grande y gruesa. Ella tenía tres niños, un bebé en un tsoch o cesto cuna, una muchacha de unos siete años, y un chico un poco mayor. A pesar de que todos estaban preparados para partir, ella permaneció en las montañas con sus hijos. Luego decidió ir con los mescaleros”.

El hijo de Jatu diría que antes de cruzar el Río Grande, un oso les sorprendió cerca del Mount Cuchillo [Sierra County, New Mexico]. Subiendo a su hijo e hija a un árbol, la madre se enfrentó al oso, matándola primero a ella y luego al bebé, estampando el tsoch contra una roca. El oso pudo haber alcanzado a los niños que estaban en el árbol, pero inexplicablemente se sentó allí para después abandonar la zona. Cuando bajaron del árbol no supieron qué hacer. Mientras estaban sentados llorando, tuvieron una experiencia “sobrenatural”. Contarían que de repente, un “payaso” [un espíritu de la montaña], se les acercó, llevando una espada, no una estaca. “¿Por qué estáis llorando?”, preguntó a los niños. Ellos le dijeron lo que había ocurrido, añadiendo: “No sabemos qué hacer”. El “payaso” dijo: “Venid conmigo”. Llegaron a un precipicio al pie de las montañas. “Vamos a entrar aquí… no os asustéis”. Luego el “payaso” se dio la vuelta y golpeó el precipicio con su espada, abriéndose una puerta.

Los niños siguieron al payaso por la montaña, permaneciendo allí durante cuatro días en un tipi, donde había abundante comida, y viendo numerosas danzas. Tras los cuatro días, el “payaso” les dio a elegir si quedarse allí o volver a Ojo Caliente. Los niños eligieron lo último, porque querían reunirse con su padre. El “payaso” les dijo: “Ahora todos están en San Carlos. Tu padre tiene una cadena alrededor de su cuello y ahora está en prisión, … Esto también es cierto… Hay un hombre blanco en la Agencia. Yo os llevaré con él. Podéis quedaros en su casa. El próximo año tu padre y todos vuestros parientes volverán a Hot Springs [Ojo Caliente]… Yo voy a ir a cuidaros”. El “payaso” los llevó a Ojo Caliente, donde el antiguo agente los acogió tal como había dicho. Al final de ese año, cuando se reunieron con su padre, le contaron su increíble historia.

Una apache White Mountain del Este, que había residido en la Reserva Chiricahua a finales de 1875, la señora Andrew Stanley, mencionó a estos dos niños en su relato al etnólogo Grenville Goodwin. Ella se fue de allí cuando dos White Mountain mataron a Coha el 25 de diciembre de 1875 y después de que su cuñado matara a su marido durante una borrachera de tiswin. En el verano de 1876, para escapar de las atenciones de un hombre mayor que la cortejaba, se fue a Ojo Caliente con una mujer White Mountain, que estaba enamorada de un chiricahua. El hermano de la señora Stanley se había casado con una mujer chiricahua que también estaba en Ojo Caliente. Ellas dejaron el Mount Graham [Graham County, Arizona] y viajaron a través de las Mogollon Mountains [Grant & Catron Counties, New Mexico] para encontrar un campamento bedonkohe, probablemente el de Gordo, cerca de Ojo Caliente, donde fueron bien recibidas. Su compañera enseguida se casó con el chiricahua mientras la señora Stanley se reunió con su hermano, uniéndose a la familia de su mujer.

Su felicidad fue efímera, ya que su hermano tuvo el mismo destino que su marido en una borrachera de tiswin. Poco después, probablemente a primeros de abril de 1877, la señora Stanley dejó Ojo Caliente con otros cuatro o cinco para ir a las Mogollon Mountains. Después de una corta estancia, dos hombres retornaron a Ojo Caliente para encontrar que los wickiups de su gente, con sus lonas sobre ellas y los perros, aún estaban allí. Pero los blancos se habían llevado a toda la gente, por lo que fueron a donde estaba el hombre blanco y así fue como los atraparon. Estuvieron detenidos un día hasta que rompieron una ventana, escapando durante la segunda noche. Pero la señora Stanley diría: “Los hijos de Jatu no pudieron escapar porque eran demasiado pequeños”. Acontecimientos posteriores corroboraron la historia de la señora Stanley.

El 4 de mayo, solo tres días después de que Clum saliese para San Carlos, dos chokonen, más tarde identificados como miembros de la banda de Pionsenay, fueron a la oficina del antiguo agente, el Dr. Walter Whitney, quien envió un mensaje al teniente Wright para que los arrestase, lo que hizo a las 02:00 horas del 5 de mayo, quitándoles sus armas, provisiones, y seis animales; encarcelándolos en el cuerpo de guardia. Ellos se escaparon alrededor de las 03:00 horas del 6 de mayo, mientras la guardia probablemente estaba dormida. Los dos hombres volvieron con el pequeño grupo de la señora Stanley. Dejando a las mujeres en el campamento, fueron a hacer una pequeña incursión. Primero mataron a tres mujeres mexicanas en un rancho; luego emboscaron a dos hombres [uno de ellos William Wilson] en Ash Springs [en la parte superior del San Simon Valley, Cochise County, Arizona]. Habían salido de Silver City [Grant County, New Mexico] con un carro cargado de patatas con destino a Fort Grant [en esa época ubicado en el Graham County, Arizona]. Los chiricahuas abrieron fuego, hiriéndolos, y matándolos aplastando sus cráneos con el yugo. Luego se llevaron las bridas, mantas y suministros. El informe decía que habían tomado parte tres apaches, pero en realidad fueron los dos que estaban con la señora Stanley.

Luego todo el grupo fue a San Carlos, donde los chokonen estaban acampados. Allí la señora Stanley vio a Chihuahua, quien la invitó a visitar su campamento. Los dos hombres del grupo decidieron dirigirse al sur, hacia la frontera mexicana, junto a otros tres o cuatro chiricahuas. Según la señora Stanley, no tenían miedo de que alguien los siguiera porque pensaban que eran grandes guerreros.

El 29 de mayo, emboscaron al correo postal Jackson Tait, matándolo cerca de Apache Pass, cuando se dirigía a Fort Bowie; y el 31 de mayo hicieron lo mismo con otro correo, Sam Ward. Los primeros informes decía que unos 50 apaches estaban involucrados; luego que eran 12; y luego que eran cinco o seis; es decir, el mismo número que el grupo de la señora Stanley. Ella también mencionaría que esos chiricahuas habían matado a dos estadounidenses que iban a las Animas Mountains [Hidalgo County, New Mexico], lo cual también coincide con la ruta que seguían los chiricahuas, según los scouts apaches. El teniente Frank West y ocho hombres de las compañías “H” y “L”, del 6º de Caballería, tuvieron un breve enfrentamiento con ellos a unos 18 km de Fort Bowie. El teniente Rucker salió en su busca, pero no logró alcanzarlos.

Una de las razones por las que el grupo de la señora Stanley fue a San Carlos era para saber qué había pasado con los seguidores de Pionsenay, quienes aparentemente se habían separado de Juh después del 15 de abril. Alrededor del 6 de mayo, parte de la banda de Pionsenay [nueve hombres y 18 mujeres y niños] aparecieron en la Sub-agencia de San Carlos para rendirse a Ezra Hoag [los apaches le llamaban “Nariz Hundida”], pero Pionsenay dudó y se fue con un joven [un cautivo mexicano criado por los apaches]. La policía apache de San Carlos escoltó a los prisioneros al cuerpo de guardia, donde estaban Gerónimo y los chiricahuas llegados de Ojo Caliente, a los que Clum deseaba ahorcar.

Clum escribió al sheriff de Tucson: “Tengo pruebas personales contra alguno de estos prisioneros y estaré encantado de testimoniar en su contra. Gracias a mi policía apache y a las informaciones por ella recogidas confraternizando con los renegados, disponemos ahora de pruebas más que suficientes para condenar a cada uno de los siete cabecillas por varios cargos de homicidio. Tales prueban deben usarse mientras los detalles están todavía frescos en la mente de los testigos”.

Medio siglo más tarde escribiría Clum: “… la inmensa cantidad de dinero, tribulaciones, sufrimientos y derramamientos de sangre que se hubiera evitado si el arresto de Gerónimo hubiese ido seguido rápidamente de un proceso, condena y ejecución”.

Gerónimo dijo en su vejez hablando de su encarcelamiento: “… hubiera podido significar fácilmente para mí la pena de muerte”. Esa experiencia dejó en él una profunda influencia, pues nunca dejó que le detuvieran de nuevo. Como Taza había pagado el precio por las acciones de Pionsenay; Victorio y Loco sufrieron las consecuencias de las incursiones de Gerónimo.

Clum mantuvo a los prisioneros bajo custodia en el cuerpo de guardia de la Agencia de San Carlos. El resto de la banda pudo fijar sus tiendas en el lugar que quisieran de la reserva, teniendo que ir a la Agencia una vez por semana para el recuento y para recibir alimentos y ropas. Pero los apaches seguían muriendo de viruela, por lo que las demás tribus huyeron despavoridas a la zona montañosa de la reserva. Martin Sweeney, ayudante de Clum, tuvo que dejar que abandonaran la reserva y buscaran refugio en las montañas, donde el aislamiento y un clima más saludable hiciera que la epidemia fuera menos probable. Muchos Western Apaches se quedaron allí, en sus territorios originales, incluso después de que la viruela desapareciera. La banda apache White Mountain de Pedro [Hashkee-yàiltl-i-dn], que todavía vivía cerca de Camp Apache bajo protección militar, disfrutaba de total libertad en la reserva).

* En junio de 1877, Juan Largo, uno de los apaches jicarillas que vivían con los apaches mescaleros en la Reserva Mescalero (Otero County, New Mexico), solicita un pase para visitar a sus familiares en Cimarrón (Colfax County, New Mexico) y llevarlos a la Reserva Mescalero. (Largo aparentemente se fue al norte en cuanto el tiempo mejoró, y él y Miguel, otro jicarilla que vivía con los mescaleros, trajeron a 14 de sus familiares para enseñarles cómo vivían. Caballero, el nuevo jefe mescalero, estuvo de acuerdo).

* El 2 de junio de 1877, el teniente T. A. Touey, con 23 hombres de las compañías “C” y “G”, del 6º de Caballería, parte de Camp Bowie con seis scouts nativos en busca de “renegados” apaches. (El destacamento siguió el rastro de una pequeña banda apache hacia Las Animas Mountains donde, después de un corto enfrentamiento, los apaches consiguieron huir).

* El 9 de junio de 1877, John Philip Clum, enfurecido por la  presencia del ejército en la reserva con la orden de inspeccionar y administrar a los apaches, envía un telegrama al Comisario de Asuntos Indios: Si su ministerio aumenta suficientemente mi sueldo y me equipa otras dos compañías de policía, con mucho gusto me encargaré de todos los apaches de Arizona y las tropas podrán irse. (Un amigo suyo, comerciante de Tucson, le dijo: ¿Qué pretendes? ¿Arruinarme el negocio? Si haces que se esfumen los contratos con el ejército, no habrá nada, por lo que merezca la pena quedarse aquí.  La mayoría de nuestros ingresos provienen de las provisiones que vendemos al ejército para los soldados y las mulas.

El gobierno rechazó su propuesta, por lo que, enojado, dimitió. Fue substituido por Henry Lyman Hart, quien llegó a San Carlos el 27 de agosto. Ordenó quitar las cadenas a Gerónimo al no recibir petición alguna del sheriff de Tucson. Al verse libre, se fue con los chokonen. Muerto Taza, inmediatamente se unió a Naiche. Respetuoso con él, aconsejó al nuevo jefe. Los dos permanecieron cerca durante el resto de sus vidas.

A principios del verano, hubo retrasos en la entrega de harina y carne vacuna a los apaches, y encima de más baja calidad. Tuvieron que completar la dieta con maíz. El arroz y el azúcar llegaron a finales de agosto en malas condiciones. Los apaches tuvieron que salir de la reserva para cazar [Hart pidió que la Oficina de Asuntos Indios no enviase más arroz, ya que los apaches no sabían cómo cocinarlo, por lo que generalmente lo vendían o lo tiraban].

El 15 de agosto, el general August Valentine Kautz, comandante del Departamento de Arizona, había criticado duramente la política de concentración de chiricahuas en San Carlos, afirmando que no era más que un medio para beneficiarse económicamente a su costa).

* El 19 de julio de 1877, un grupo de texanos cabalga a través de los campamentos de los apaches mescaleros situados junto a Fort Stanton (Lincoln County, New Mexico) con el pretexto de buscar unos caballos robados, con el visto bueno de Frederick C. Godfroy, agente de la reserva. (Se fueron sin encontrar ningún caballo. Sin embargo, durante la noche del 20 de julio, asaltaron el campamento más débil de los mescaleros, les dispararon y se llevaron 13 caballos. Nadie les persiguió.

Las incursiones aumentaron. A última hora de la tarde del 11 de agosto, un grupo de 25 a 30 hombres blancos fueron a la reserva y se llevaron 21 animales, entre ellos dos mulas de la Agencia. Godfroy no tenía armas para dar a sus empleados. Pensando que las autoridades civiles no podían arrestar a los incursores, contrató a James McDaniels por 5 $ al día para localizarlos, y envió a Morris J. Bernstein [un empleado] para pedir ayuda militar en Fort Stanton. McDaniels estuvo fuera nueve días porque le pagaron 45 $ por su trabajo. Un destacamento de 15 soldados, al mando del teniente Thomas C. Davenport, trató de rastrear a los ladrones, pero no tuvieron éxito. Las fuertes lluvias habían borrado el rastro.

El 30 de agosto, desaparecieron dos mulas de la Agencia. Godfroy envió a su intérprete, el mescalero José Alvino Carrillo; a su cochero, José Carrillo; y a un scout nativo tras sus huellas. En septiembre encontrarían las dos mulas en un cañón, a 11 km al sur de Tularosa [Otero County, New Mexico]. Los sospechosos del robo, Serafín Aragón y George Kendricks, fueron detenidos. Godfroy propuso reclutar a 50 mescaleros y armarlos para formar una policía nativa, pero su petición no fue atendida.

La convulsa situación creada por la «Guerra del Condado de Lincoln» afectó a los mescaleros. Cuando comenzaron las primeras depredaciones durante el verano de ese año, pequeños grupos de mescaleros salían fuera de los límites de la reserva. Pequeñas bandas habían estado incursionando desde que el hombre blanco ocupó sus tierras en New Mexico, pero como la mayoría de sus asaltos los cometían en Texas y en el Viejo México, los habitantes de New Mexico no se inquietaron. Sin embargo, el 23 de junio de ese año, el Mesilla Valley Independent dio la alarma. Los apaches mescaleros iban y venían a su antojo, declaró el periódico, y Godfroy poco podría hacer para prevenir que cualquiera de los cientos de ociosos salvajes dejen la reserva.

En julio, el general de Brigada E. O. C. Ord, del Departamento de Texas, sugirió el abandono de la Reserva Mescalero. Los mescaleros estaban incursionando por los alrededores de Fort Davis [Jeff Davis County, Texas] y Fort Stockton [Pecos County, Texas], y cooperando con indios mexicanos [apaches mescaleros del norte de México] que vivían al sur del Río Grande y que podían ir, rápidamente, al sur, este u oeste en sus incursiones. Si se suprimiera la reserva, se reducirían los gastos del ejército, se abrirían las tierras al pastoreo y aumentaría la seguridad de los colonos.

A finales de octubre, el Mesilla Valley Independent cambió de opinión sobre los mescaleros. Dijo que alrededor de 900 de estas amistosas personas se sientan todos los días a la mesa del Tío Sam, y cada una agradece la suntuosa comida. Los apaches mescaleros son ciertamente los indios más gordos que se encuentran en New Mexico. Un apache es como una mula del gobierno. Uno puede saber fácilmente el trato que recibe al medir la profundidad de la grasa en sus costillas. Godfroy está haciendo un buen trabajo manteniendo a los apaches mescaleros en la reserva).

* Alrededor de las 17:30 horas del sábado, 18 de agosto de 1877, la guarnición de Camp Verde presencia la llegada de una ambulancia militar (un carruaje) y un carro con el equipaje, para el comandante del Departamento, el general Kautz y su esposa, la cual se iba a dirigir hacia el este. (El domingo por la mañana, el grupo partió con una escolta de 11 hombres al mando del subteniente William Baird, del 6º de Caballería; Al Sieber; seis scouts apaches; y una caravana de carga que transportaba forraje para los animales durante el caluroso y seco verano. Mickey Free era el intérprete de los scouts, recordó el antiguo empleado de intendencia, Charles F. Bennet, ahora empleado como empacador. Era español [mexicano] e irlandés, y los apaches lo capturaron cuando era niño, así que fue él quien sirvió de intérprete al general Kautz.

Mickey Free acompañó al grupo hasta Fort Wingate [McKinley County, New Mexico], donde Kautz subió a su esposa en un tren con destino al este. Luego acompañó al general a Fort Defiance [Apache County, Arizona] y regresó a Prescott pasando por territorio navajo y hopi. El miércoles, 5 de septiembre, Mickey Free compró mantas a los hopis a buen precio. Al día siguiente, Sieber, Mickey Free y los seis scouts guiaron al grupo de vuelta, siguiendo una ruta paralela al río Little Colorado y al sur de los San Francisco Peaks. Kautz llegó a su cuartel en Prescott, el 10 de septiembre. Su escolta llegó a Camp Verde cuatro días después).

* El 30 de agosto de 1877 (segundo día de trabajo del nuevo agente en San Carlos, Henry Lyman Hart), Nolgee, Pionsenay y 16 guerreros llegan a la reserva, aparentemente con intención de rendirse, pero temiendo ser castigados. (Recién llegados de México, habían venido en dos grupos: Nolgee y Nahilzay, con un grupo de unos 15 nednais y chokonen; y Pionsenay, con otros dos [un muchacho mexicano criado por los apaches y, probablemente, Zebina Streeter].

El 31 de agosto, Nolgee y Nahilzay fueron a Camp Thomas [Graham County, Arizona], rindiéndose al teniente Gilbert Overton. Nolgee estuvo de acuerdo de enviar un hombre con Overton y la policía nativa de la Agencia para traer al resto de su grupo. Pionsenay, teniendo precio a su cabeza, huyó con sus dos seguidores. Overton regresó con otros nueve apaches, poniéndolos a cargo del Subagente Ezra Hoag. El Inspector de Asuntos Indios, William Vandever, estaba a punto de dejar la reserva en manos del Agente Henry Lyman Hart. Vandever había establecido, pocos meses antes, una recompensa de 100 $, vivos o muertos, por las cabezas de Juh, Nolgee y Pionsenay, diciendo a Nolgee: Cualquier delito que se pruebe contra cualquiera de su grupo… será castigado si es culpable. Estas palabras auguraban una corta estancia de Nolgee en San Carlos.

Nolgee se unió a Bonito y Chiva, quienes estaban viviendo en una ranchería de los apaches White Mountain del Este, encabezada por George, un chiricahua casado con una White Mountain. Pionsenay entró en el campamento la noche del 1 de septiembre, convenciendo a Nolgee para huir de la reserva con varios hombres [unos pocos, según el Subagente Hoag; varios más, según el teniente Abbot], y con 22 mujeres y niños, robando seis caballos de una ranchería cercana de apaches White Mountain. Nahilzay, cuyos seguidores se habían unido a la banda de Naiche, se quedó.

La mañana del 2 de septiembre, el Subagente Hoag alertó al capitán Clarence M. Bailey en Camp Thomas.  Un destacamento militar siguió su rastro, pero no pudo alcanzarlos. Hoag creía que Nolgee vino de buena fe, pero tiene muchos enemigos aquí, culpando a Pionsenay: Tiene gran influencia sobre ellos y le temen más que al diablo. Un scout Western Apache dijo de él que pertenece a una familia que mata. Una banda apache White Mountain siguió el rastro de los fugitivos, alcanzándolos el 3 de septiembre en Ash Creek, capturando a 13 mujeres y niños, y 28 caballos. Pero al día siguiente, Pionsenay y Nolgee aparecieron en el Steins Peak [Hidalgo County, New Mexico]. Desde allí, incursionaron hacia el este, matando a dos estadounidenses y a 11 mexicanos en los ranchos cercanos al río Gila y en las Burro Mountains [Grant County, New Mexico], antes de dirigirse a México.

Cuando los White Mountain regresaban con sus prisioneros, se encontraron con un gran destacamento de soldados al mando del capitán Tullius Cicero Tupper, del 6º de Caballería, y dos compañías de scouts nativos dirigidas por los tenientes John Anthony Rucker y Robert Hanna, más 17 policías apaches de San Carlos, siguiendo el rastro de los chihennes que habían huido de la reserva, la noche del 2 de septiembre, una noche después de la huida de Nolgee.

[En la fotografía aparece un casco del Cuerpo de Scouts del ejército de Estados Unidos, proporcionada por Layton L. Hooper, un experto de la Apachería. El plumaje del cuerpo de Scouts era blanco y rojo; el de Caballería, amarillo; el de Infantería, azul claro; el de Artillería, rojo; el del cuerpo de Señales, naranja, etc.].

Efectivamente, la noche del 2 de septiembre de 1877, Victorio, Loco, Nana, Mangas, y Tomaso Coloradas [también llamado Tomasito, un hijo de Mangas Coloradas], al frente de los chihennes; y Esquine y Francisco, liderando un pequeño grupo de bedonkohes, huyeron de la Reserva de San Carlos. Eran 310 chiricahuas, 56 de ellos guerreros. Robaron 20 caballos a los Western Apaches, a los que cargaron de harina y otros suministros que habían recibido el día anterior [El Agente Hart no podía saber que los jefes chihennes habían decidido irse el día anterior, jueves, 1 de septiembre, después de recibir sus primeras raciones en varias semanas]. Al principio Loco puso objeciones a la huida, pero luego estuvo de acuerdo cuando la mayoría de su banda dijo que se iba, con él o sin él. Probablemente, la huida se precipitó por el contagio que la salida de Pionsenay y Nolgee había causado la noche anterior. Los Western Apaches notificaron al agente de la reserva el robo de sus caballos. El teniente Lemuel A. Abbott culpó directamente a Pionsenay. Telegrafió el cuartel general del Departamento que los jefes chihennes habían huido porque Pionsenay les había dicho que lo hicieran. La explicación era más simple. La vida de los chihennes había sido miserable desde su llegada a San Carlos a principios del verano. Aunque Loco y Victorio dijeron a Vandever que estaban contentos con el cuidado y la comida que habían recibido, se quejaron de la constante hostilidad de los apaches White Mountain y de una parte de los chiricahuas. El clima también era diferente. El agua era mala, dijeron los jefes, haciendo enfermar a sus hijos. San Carlos para los chihennes era llano y extraño, acostumbrados a terrenos montañosos, teniendo que compartir la reserva con otros apaches, principalmente los Western Apaches. Sam Haozous diría: Tenemos nuestras casas allí [Ojo caliente]. Nadie quería mantenerse alejado de nuestra reserva. En definitiva, los esfuerzos para la integración de los chihennes en los asuntos y en el gobierno de la reserva fracasaron. Pequeños grupos de jóvenes guerreros dejaron la reserva durante varias semanas para intentar vivir de la caza, pero regresaron cuando fueron capturados por patrullas del ejército o por propia voluntad cuando tenían hambre. En vista del descontento, era sorprendente que toda la banda no se hubiese ido. Unos 143 chihennes de Ojo Caliente se quedaron en San Carlos, incluyendo 25 hombres. El resto de chiricahuas [unos 145, la mayoría chokonen y bedonkohes], no siguió a los huidos. En su lugar, aseguraron al agente Hart que no tenían intención de irse, y prometieron notificarle si los renegados llegaban a la reserva para causar problemas. Gerónimo, libre de los grilletes con los que Clum lo había encadenado, fue aún más lejos, y se comprometió a decirle a Hart si oía a los apaches decir que planeaban huir. Hart, cuyo conocimiento de la identificación de los apaches era escaso, nombró a Gerónimo Capitán de los chiricahuas que Clum había llevado de Ojo Caliente, en el curso de una reunión que tendría lugar, el 23 de septiembre, con Naiche, Chihuahua, Bonito, Chato y Gordo. En esa reunión, Gerónimo prometió a Hart permanecer en la reserva porque, según él, los chihennes no querían saber nada de ellos. En realidad Gerónimo era capitán de lo que quedaba de los apaches chiricahuas de la reserva. Hart aceptó las inspecciones militares y dio a la policía apache instrucciones de matar a todos los hostiles.

Los chihennes cruzaron el río Gila cerca del viejo Camp Goodwin [Graham County, Arizona], dirigiéndose al norte hacia las Gila Mountains. A la siguiente mañana, 3 de septiembre, alcanzaron Ash Flat [a 24 km de la actual Bryce, Graham County, Arizona], donde Palmer Valor, antiguo miembro de la fuerza de policía de San Carlos, quedó sorprendido al ver una larga columna de nativos moviéndose con sus caballos… dirigiéndose hacia el Eagle Creek. Palmer Valor regresaba de Nantanes Plateau [Graham County, Arizona] con su mujer y otras cuatro mujeres, llevando a su consuegro, herido recientemente por el ataque de un oso, para recibir tratamiento en San Carlos. Desconociendo la huida, Valor disparó dos tiros al aire para llamar la atención de los indios. Poco después, dos guerreros fueron a investigar, reuniéndose con las mujeres en un cañón [Valor estaba en una cresta por encima de ellos]. Los guerreros revelaron que la banda de Victorio había dejado la reserva [Victorio no estaba con el cuerpo principal, yendo con la mayoría de guerreros para proteger la retaguardia]. Los dos guerreros volvieron con su gente.

Al amanecer del día siguiente, el grupo de Palmer Valor oyó disparos, los cuales aumentaron en volumen e intensidad. La retaguardia de Victorio se había unido al cuerpo principal, disparando a los soldados y scouts apaches. Al amanecer, cuatro Western Apaches cabalgaron al campamento de Valor. Uno era su suegro; otro era Bylas, tío de Richard Bylas. Estaban persiguiendo a Victorio. En ese momento, vieron a los chihennes aparecer por un barranco cerca de Arsenic Springs con los soldados y scouts apaches tras ellos. Era el capitán Tupper, destinado en Camp Thomas [Graham County, Arizona], con las dos compañías de scouts apaches guiadas por Eskinilay y Eskiminzin al mando de los tenientes Rucker y Hanna.

Inmediatamente, los cuatro apaches cabalgaron en persecución de Victorio, seguido poco después por Valor. Los hombres de Victorio prendieron fuego a la hierba para dar tiempo al resto de la banda a llegar a un prominente risco. Cuando los chihennes alcanzaron la cima, comenzaron a disparar desde sus posiciones contra los soldados y scouts apaches. Luego Palmer Valor se sorprendió al oír a mi suegro llamarme por mi verdadero nombre a pesar de que yo era su yerno [su suegro no le llamaba por su verdadero nombre a no ser que estuviese preocupado]. ‘Estás alistado como scout, así que vete a donde están los chiricahuas y lucha contra ellos’. Me levanté y comencé a correr hacia el risco donde estaban los chiricahuas. Había un poco de viento bajo mis piernas. Valor, su suegro y Bylas se dirigieron a las rocas que había bajo el risco, donde encontraron siete caballos, los cuales Valor llevó a través del cañón, lejos de las montañas. Victorio no podía creer que los tres hombres se llevaran sus caballos, por lo que gritó a Bylas: ¿Eres tú quien está haciendo eso?. Bylas respondió: Sí, soy yo quien lo está haciendo. Victorio juró: Está bien, te enterarás de esto algún día.

El 8 de septiembre, los 17 policías apaches de San Carlos y cinco scouts apaches de Rucker, que iban por delante del destacamento de Tupper, alcanzaron a los chihennes en la base de las Mogollon Mountains [Grant & Catron Counties, New Mexico], produciéndose el primer enfrentamiento. El 10 de septiembre, los scouts apaches del teniente Robert Hanna les substituyeron, enfrentándose a los chihennes durante todo el día. Los dos destacamentos capturaron 13 chihennes y mataron a otros 11, la mayoría mujeres y niños. Un scout Western Apache llamado Chapeau, demostrando el odio que sentía su gente por los chihennes, se jactó de haber disparado a la cabeza de un bebé. Entre los muertos y heridos había varios miembros de la banda de Loco.

La banda de Victorio, que necesitaba caballos, atacó los ranchos del alto Gila, matando a ocho colonos, hiriendo a dos y capturando más de 100 animales. En Clifton [Greenlee County, Arizona] asaltaron la mina de cobre de Henry Lesinsky y robaron 30 mulas, teniendo que cerrar temporalmente. Yendo hacia el este, se dirigieron a Burro Springs, al noroeste de Silver City [Grant County, New Mexico], donde mataron a ocho hombres más, además de capturar unos carros de carga y matar a los conductores.

El 17 de septiembre, la policía apache regresó a San Carlos. Eskinalay se quejó de que la policía y los scouts estaban siempre un día por delante de los soldados. Los días de los enfrentamientos, la mayoría de los scouts habían regresado con los oficiales y el tren de carga, por lo que la policía apache había carecido de apoyo. Habían derrotado a los chiricahuas, pero eran muy pocos para capturarlos, por lo que pudieron escapar.

Después de estos ataques, los chihennes se dividieron en pequeños grupos. A pesar de que Victorio y Loco se dieron cuenta de que dirigirse a Ojo Caliente no era prudente, un pequeño grupo se dirigió hacia las Black Range [Grant & Sierra Counties, New Mexico] y las San Mateo Mountains [Socorro County, New Mexico]. Otro grupo, entre 50 y 60, cruzó el Río Grande y encontró refugio en la Reserva Mescalero. El grupo principal, con Victorio, Loco, Nana, Mangas, y Tomaso Coloradas, continuaron al norte, a la zona más alta de las Mogollon Mountains. Desde allí se dirigieron al norte, al territorio navajo, donde Victorio, Loco y Mangas tenían amigos y parientes por matrimonio.

A mediados de septiembre, los chihennes encontraron navajos cultivando a unos 80 km al suroeste de Ácoma [Cibola County, New Mexico]. Afortunadamente, para los chihennes, con los navajos estaba Jesús Arvizu, un viejo conocido de Mangas y Tomaso Coloradas. Su padre, Mangas Coloradas, había capturado a Arvizu en Bacoachi [Sonora] en enero de 1851 cuando era un muchacho, y alrededor de un año más tarde, lo entregó a los navajos a cambio de un caballo. Arvizu permaneció con su pueblo adoptivo, sirviendo como intérprete. Estuvo de acuerdo en llevar un mensaje de los chihennes al comandante de Fort Wingate [McKinley County, New Mexico], el capitán Horace Jewett, quien informó al coronel Hatch, quien a su vez autorizó a Jewett que hablase con los chihennes. Jewett envió unos pocos scouts navajos con Arvizu para traer a los chihennes.

El 24 de septiembre, Victorio, Loco y Tomaso Coloradas, entraron en Fort Wingate, diciendo que hablaban en nombre de 144 personas que estaban acampadas en las Gallo Mountains [Catron County, New Mexico], cerca de la vieja reserva de Tularosa. Pidieron permiso a Jewett para asentarse cerca de Ácoma. Después de cinco días, fueron para traer a su gente, acompañados por Thomas Keam [antiguo agente de los navajos y ahora intérprete en Fort Wingate], y cinco navajos. Después de 145 km de marcha llegaron al campamento chihenne. Allí dijeron a Keam que aceptarían una reserva cerca de Fort Wingate rechazando volver a San Carlos. Keam llevó a los chihennes [ahora eran 187 personas] a Fort Wingate, llegando alrededor del 5 de octubre; y 16 días después, lo hizo un grupo de 46 chihennes liderados por Nana. Jewett los ubicó en un lugar situado a algo más de 3 km al oeste llamado Milk Ranch, una zona con buena agua y abundante hierba. Cada mañana Victorio, Loco y Nana iban a hablar con Jewett.

Mientras tanto, las autoridades civiles y militares de New Mexico debatían el futuro de los chihennes. El coronel Hatch, temía que fuesen una mala influencia para los pacíficos navajos, por lo que abogó para que no permaneciesen en Fort Wingate, a donde poco después llegó el Inspector de Asuntos Indios, William Vandever. Este dijo que se establecería un mal precedente si los chihennes fuesen llevados de vuelta a Ojo Caliente, concluyendo que el gobierno tenía dos opciones, devolverlos a San Carlos o llevarlos al Territorio Indio [Oklahoma]. Finalmente, John Pope, comandante del Departamento de Missouri, decidió trasladarlos temporalmente a Ojo Caliente. El general Philip H. Sheridan lo corroboró, por lo que el coronel Hatch hizo los planes para trasladarlos a su antigua reserva. Los jefes chihennes estaban contentos. El 24 de octubre, Victorio, Loco y Nana expresaron sus sentimientos al capitán Jewett, culpando a los malos indios de los problemas surgidos, en clara referencia a Gerónimo y el resto de chiricahuas.

Victorio declaró: Cuando vinimos aquí, yo informé al comandante que queríamos estar aquí, pero si vamos a Ojo Caliente, no iremos a ningún otro lugar. Queremos estar en Ojo Caliente. En caso de que vayamos a Ojo Caliente, no queremos que otros indios estén con nosotros… Queremos morir allí. Allí tenemos mucha agua, mucha lluvia, y queremos ir a trabajar… Estas palabras han sido dichas ante Dios para que se entienda claramente que la tribu no desea ser trasladada de Ojo CalienteSus preocupaciones están diseminadas y pide que no se les atribuya ninguna culpa a causa de los malos apaches. Lo que se ha dicho, esperamos que no se borre. Hemos dicho la verdad.

Nana declaró: Estaremos encantados de trabajar y ver que nuestros cultivos salen de la tierra para  poder tener algo de comer cuando vayamos a Ojo Caliente. Cuando ya no tengamos problemas, será un placer levantarse por la mañana y escuchar a los pájaros cantar alegremente. Queremos vivir felices y contentos hasta que no quede nada de nosotros cuando seamos viejos. Queremos morir de viejos o por enfermedad y no por peleas y conflictos. Deseamos permanecer en el mismo lugar, igual que el sol brilla por el mismo sitio, la lluvia cae siempre igual, y el viento sopla por donde quiere. Queremos tener muchos niños e incrementar nuestra tribu. Estamos envejeciendo y nuestro cuerpo se está volviendo blando… En el futuro no queremos pisar más espinas.

Loco declaró: Yo pregunto a todos qué es lo que puedo hacer para mí y mi familia. Una parte está en San Carlos con los coyoteros y no quiero que estén allí… Queremos que sean enviados con nosotros a Ojo Caliente. Los que han muerto no pueden volver a la vida, pero queremos a los que están vivos… Queremos plantar, cultivar maíz, vegetales, y melones para que podamos mirar con placer cómo crecen. Estas son todas las palabras que se me ocurren en este momento y que pueden salir de mi cabeza.

El 31 de octubre, los chihennes [aproximadamente unos 250], casi desnudos, sin armas y desprovistos de todo, salieron de Fort Wingate escoltados por un destacamento militar hacia su antigua reserva de Ojo Caliente, al sur de Fort Craig [Socorro County, New Mexico] y cerca del Río Grande. Antes de partir, cada chihenne recibió una mochila para fabricarse ropa y una manta. Llegaron el 10 de noviembre, siendo nombrado Thomas Keam como su agente y Jesús Arvizu como intérprete. El futuro de los chihennes sería objeto de numerosos debates en los meses siguientes. Permanecerían en Ojo Caliente durante más de un año hasta que el ejército les devolvería a San Carlos en noviembre de 1878). 

* El 16 de septiembre de 1877, el capitán Charles Porter lidera una columna que sale de Camp Verde para investigar informes sobre actividad hostil en Green Valley. (Regresó el 1 de octubre, tras una exploración de 377 km que solo encontró ganado extraviado y un pequeño grupo de nativos portando con pases emitidos por el agente de San Carlos).

* El 1 de octubre de 1877, Frederick C. Godfroy, agente en la Reserva Mescalero, informa que emisarios de los apaches chihennes habían llegado a la reserva para convencer a los apaches mescaleros de que se uniesen a ellos a emprender el sendero de la guerra. (Uno de ellos era Victorio. Al mismo tiempo, 50 o 60 mescaleros armados, encabezados por Nautzili, pidieron que Godfroy les diese pases para ir a cazar búfalos al Llano Estacado. Querían obtener pieles con las que abrigarse, pero Godfroy se negó y solicitó tropas a Fort Stanton para que patrullasen los límites de la reserva para que los mescaleros no pudiesen salir de ella. Una mujer ya había muerto congelada, y los mescaleros dijeron que otros seis habían muerto de la misma manera. Además, 27 varones jóvenes habían dejado la reserva y más amenazaban con irse. Como las tropas de Fort Stanton estaban en la frontera mexicana o persiguiendo a los chihennes, Godfroy temía que pudiera haber un levantamiento cuando recibió autorización para comprar mantas.

Pero como las tropas estaban ocupadas en otras operaciones, a mediados de octubre, una banda de 17 indios atacó un campamento de heno, a 9’6 km de Eagle Springs Mail Station, matando a un pastor y llevándose 12 mulas. Aunque no se supo qué banda fue la autora, los mescaleros fueron acusados de ello. Godfroy afirmó que una banda renegada de mescaleros conocida como Cut-offs, o Dog Indians, que vivían en las Guadalupe Mountains [Hidalgo County, New Mexico] eran los responsables).

* El 10 de octubre, Henry Lyman Hart, agente de San Carlos, escribe al Comisionado de Asuntos Indios, Ezra Ayres Hayt pidiendo permiso para llevar a todos los apaches White Mountain que aún estaban en Camp Apache hasta la Reserva de San Carlos. (Los White Mountain habían vuelto a su territorio de origen cuando se extendió la epidemia de viruela, y muchos permanecieron allí incluso después de que la viruela acabara. La banda de Pedro [Hashkee-yàiltl-i-dn], que todavía vivía cerca de Camp Apache bajo protección militar, disfrutaba de una total libertad en la reserva. De la Reserva de San Carlos, en el Gila, iban allí frecuentemente a visitarles, amigos y parientes, originando fiestas con tiswin, teniendo que enviar Hart a cuatro grupos de la policía apache de la Agencia, entre mediados de septiembre y principios de octubre, para traerlos de vuelta. Hayt respondió a Hart en noviembre, dando el permiso para el traslado, pero la gente de Pedro permaneció en Camp Apache, y el ir y venir de los White Mountain continuó.

Hart también dijo a Hayt que los límites de la  Reserva de San Carlos debían estar bien señalizados para que los civiles blancos los respetasen. Desde que se descubrió plata en las Pinal Mountains [Gila County, Arizona] en 1875, la zona se había poblado rápidamente, iniciándose la actividad minera y ganadera a lo largo de los límites septentrional, occidental y meridional de la reserva. En enero de 1877, el presidente estadounidense Ulysses Simpson Grant había emitido una orden ejecutiva, quitando al norte de la reserva casi 3.035 hectáreas, y devolviéndolo al dominio público. El último día de marzo, su sucesor Rutheford Birchard Hayes, pocos días después de asumir el cargo, quitó 388 km² de la esquina suroeste de la reserva para dedicarla a la minería. En octubre, The Citizen de Tucson informó que los mormones habían fundado una nueva colonia en el Tonto Basin, al oeste de la reserva. La Stonewall Jackson Mine cerca de Globe [Gila County, Arizona] había producido mineral por valor de más de 100.000 $ en solo dos meses, habiendo más de 300 personas repartidas en 2’5 km² de terreno. Los edificios brotaban como hongos: salones, tres herrerías, una carpintería, una panadería, dos tiendas, una peluquería, … 

Algunas líneas de la reserva eran irregulares; el límite sur, por ejemplo, era paralelo al sinuoso curso del río Gila, 24 km al sur. Ninguno de los límites era recto, y en ningún sitio había marcas en el suelo, lo que constituía una invitación virtual a los mineros, agricultores, y ganaderos a traspasar cuando quisieran las tierras apaches. Habiéndoles quitado cinco partes de su reserva en cuatro años por orden ejecutiva, los apaches estaban irritados y preocupados por la actividad de los blancos en McMillenville [Gila County, Arizona], comprobando Hart que trabajaban a 4’8 km dentro de los límites de la reserva. Además, se enteró de que tres grupos vendían licor a los apaches, infringiendo la ley federal. Los blancos también estaban cortando leña dentro de los límites de reserva y vendiendo la que no usaban en los campos mineros. En el extremo oriental de la reserva, L. H. Redfield, agente especial de la Oficina General de Tierras en Arizona, informó en octubre que todo el combustible utilizado para fundir minerales de las minas de cobre de Clifton [Greenlee County, Arizona] se obtuvo ilegalmente de las tierras apaches. 

Ya que no se podía hacer nada para impedir la entrada de los blancos, siempre y cuando los límites siguieran sin estar claros, Hart escribió al Comisionado Hayt. Sin embargo, la ley federal establecía que solo los exámenes realizados por el ejército, o bajo los auspicios de la Oficina General de Tierras, eran oficiales; y no había fondos para hacerlo. Por lo tanto, la Oficina de Asuntos Indios ignoró la petición de Hart, y la intrusión de los blancos continuó.

En otoño, algunas fuentes de sal fueron descubiertas a 32 km al oeste de Camp Apache. La sal era cara debido al coste de transporte. Al haber un mercado en Globe y otros campamentos, así como en la reserva, Hart pensó que la extracción y el transporte proporcionaría trabajo a los apaches. Cuando hubo ofertas para explotar las fuentes de sal beneficiando a los apaches, el Comisionado Hayt se negó.

Después de las incursiones en la primavera de 1877 por el sur de Arizona, Juh movió su campamento base de las Animas Mountains [Hidalgo County, New Mexico], donde su gente había recolectado la planta del agave, a las montañas de la Sierra Madre. Su último destino fue Guaynopa [municipio de Madera, Chihuahua], al este del río Sátachi, un escabroso y remoto territorio. Guaynopa estaba cerca de una vieja mina de plata explotada por los españoles en el siglo XVIII, a unos 48 km al sureste de Nácori Chico [Sonora]; a 120 km al sur de Casas Grandes [Chihuahua]; y a unos 95 km al nordeste de Sahuaripa [Sonora]. Jason Betzinez [primo de Gerónimo] y Asa Daklugie [hijo de Juh] llamaban a ese sitio el Gran Cañón, siendo históricamente el santuario favorito de los nednais, especialmente de Láceris, el padre de Juh. Su ranchería estaba en el borde de un lugar casi inexpugnable, necesitando un posible enemigo todo un día para llegar a la cima, la cual solo se podía alcanzar por un peligroso camino en zigzag. Desde allí, Juh podía incursionar tanto al este [Chihuahua] como al oeste [Sonora].

A pesar de que Nácori Chico era la población más cercana, Juh prefería atacar poblaciones de Chihuahua que estaban más al este como Namiquipa, Yepómera y Temosachic, pobladas mayoritariamente por tarahumaras, adversarios de los apaches durante generaciones. Cuando se encontraban con apaches, ninguno de los dos bandos daba cuartel. En la década de 1870, el distrito de Sahuaripa era el centro de la actividad de Juh, rico en campos de maíz. Tenía un cuartel militar para proteger a unos 2.000 habitantes y una escuela con 78 estudiantes, aunque los soldados estaban equipados con armas antiguas. Las pequeñas poblaciones, haciendas y minas de los alrededores proporcionaron a los nednais suficiente botín durante años, por eso solo había cuatro ranchos [otros cinco estaban desiertos a causa de las incursiones apaches].

Juh utilizaba la táctica de la guerrilla, usando el elemento sorpresa, con buenas armas y monturas. Es fácil imaginar cómo una banda de 40 o 50 hombres, algunos de ellos jóvenes guerreros, podía amedrentar una zona escasamente poblada. Durante las dos últimas semanas de mayo, un grupo incursor había matado a 15 personas entre los ranchos y viajeros del distrito de Sahuaripa [Sonora]. A primeros de junio, ya estaban en su ranchería de Guaynopa. Dos semanas después, Juh estaba otra vez asaltando en el distrito de Sahuaripa.

El 21 de junio, un grupo de 25 guerreros, armados con rifles y carabinas, atacaron a seis personas cerca de Guadalupe [municipio de Sahuaripa, Sonora], una población minera a 65 km al sur de Sahuaripa. Mataron a tres hombres, hirieron a dos mujeres, y se llevaron 14 mulas. A la mañana siguiente, unos 30 nednais, aparecieron al nordeste, a unos 40 km de Tarachi [municipio de Sahuaripa​, Sonora], un pueblo agrícola de 500 habitantes. Alrededor de las 09:00 horas, emboscaron unos carros donde iban 30 personas, hiriendo a varios durante dos horas de combate. Para salvar la vida, los sonorenses lo dejaron todo en manos de los apaches. Una semana más tarde, unos 40 guerreros de Juh se ocultaron al nordeste de Sahuraipa, junto a un camino que llevaba a Nácori Chico. Un grupo de 17 personas viajaba de Nácori Chico a Sahuaripa cuando fueron atacados por los apaches, falleciendo dos hombres y una mujer, perdiéndolo todo, ganado y provisiones, que acabaron en la ranchería de Guaynopa.

Poco después, M. Cuen, prefecto de Sahuaripa, se quejó al gobernador de que sus soldados no estaban bien armados y que las armas de los apaches eran de última generación. Cuen se quejó: Necesitamos ayuda y mejores armas, especialmente rifles de repetición. Durante los dos meses siguientes, Juh no apareció por Sahuaripa. El 3 de agosto, Cuen informó a sus superiores que los apaches no han sido vistos en este distrito el mes anterior. Pero Juh estaba haciendo planes para incursionar en Chihuahua. Los detalles son escasos, pero su grupo incursor, en el que pudieron estar Nolgee y Pionsenay, mataron a 20 personas y robaron gran cantidad de ganado en el distrito de Galeana. A mediados de agosto, fueron perseguidos por 100 soldados, pero Juh les atacó, matando a 27 y poniendo en fuga al resto.

Entonces los chiricahuas se dividieron. Nolgee y Pionsenay se dirigieron al norte y entraron en Arizona, dirigiéndose a San Carlos. Juh volvió a Guaynopa. A mediados de septiembre, envió grupos incursores al distrito de Moctezuma y Sahuaripa [ambos en Sonora] para conseguir ganado y suministros para el siguiente invierno. Durante dos meses y medio de no aparecer por Sahuaripa, Cuen tuvo noticias de que los apaches habían atacado y herido a dos hombres cerca del Rancho Chipájora [municipio de Sahuaripa, Sonora], a unos 24 km al norte de Sahuaripa. Inmediatamente, Cuen envió un grupo de 32 soldados al mando del teniente Francisco Quijada con órdenes de combatir a los apaches, siempre que fueran menos numerosos que el destacamento. En caso contrario, deberían volver a Sahuaripa para conseguir más refuerzos. Quijada encontró a un superviviente, Manuel Hurtado, quien dijo que había visto solo a seis apaches, pero que creía que había más escondidos. Quijada siguió el rastro, en el que había ganado descuartizado, antes de volver a Sahuaripa. Mientras, Cuen dijo al gobernador: Las incursiones del último junio aterrorizaron a los ciudadanos en este distrito, si el Estado es incapaz de protegerlos, muchos abandonarán el distrito hacia lugares más seguros.

Una semana más tarde, Cuen hizo otra apelación: Estos salvajes han invadido este distrito desde todas direcciones. El 5 de octubre, convocó en Sahuaripa a los jefes políticos y militares del distrito, decidiendo pedir al gobernador, tropas, armas y provisiones. Incluso antes de comenzar la reunión, llegaron informes de incursiones apaches. El 29 de septiembre, habían asaltado un rancho cerca de Tarachi, donde Antonio Cruz y su mujer Dolores sufrieron el ataque de tres apaches. Mientras Dolores se enfrentaba a un apache, otro le disparó en la cabeza. En ese momento, otros vaqueros llegaron al rancho, haciendo huir a los apaches. Antonio envió a dos hombres a un rancho cercano para prevenirles, pero los nednais les mataron a los dos. Los informes decían que la bala parecía que no había afectado al cerebro de Dolores, esperando que sobreviviera.

Más tarde, apareció el cadáver de un tercer hombre, Antonio Coronado. Dos días después, quizás el mismo grupo de apaches, asaltaron a un grupo de 11 viajeros a unos 55 km al sur de Sahuaripa, matando a uno e hiriendo gravemente a otros dos. Solo en el distrito de Sahuaripa, entre octubre de 1876 y octubre de 1877, la banda de Juh había matado a 39 hombres y herido a 21, representando el 63% de todos los muertos a manos de los apaches en Sonora durante ese período.

Las apelaciones de Cuen al gobernador tuvieron efecto, ya que este envió a Jesús García Morales, un veterano comandante en los enfrentamientos contra Cochise. Durante ese tiempo, Morales había decidido realizar una campaña, pero, según Francisco Serna, vicegobernador de Sonora, iba encaminada contra apaches que habían entrado en Sonora desde la Reserva de San Carlos. Esta declaración era una creencia común entre los políticos de Sonora. Después de 1870, siempre culparon de sus problemas con los apaches a los Estados Unidos, incluso cuando era innegable que los autores de esas depredaciones vivían en Sonora. De hecho, tras el cierre de las reservas Chiricahua y Ojo Caliente en 1876 y 1877, los apaches no usaron San Carlos como base para incursionar en México, aunque los funcionarios del nordeste de Sonora no pensaban lo mismo.

El 22 de octubre, una pequeña patrulla mexicana encontró una ranchería apache abandonada, unos tres días antes, al nordeste de Nácori Chico, sin duda de Juh. El 23 de octubre, otra patrulla de 45 soldados salió de Bavispe con destino a Guaynopa. De camino encontró el rastro de bastantes apaches yendo hacia el norte. Las huellas se habían dividido, convergiendo cerca de la Sierra de Carcay [municipio de Janos, Chihuahua]. Al norte de Guaynopa, el capitán Adrián Maldonado, que había combatido a Cochise en 1870 en las Dragoon Mountains [Cochise County, Arizona], también encontró el rastro de unos 200 apaches llevando ganado hacia la Sierra de Carcay. Parecía que la mayoría de los hostiles chiricahuas, entre 250 y 300 nednais, bedonkohes y chokonen de Juh, Nolgee y Pionsenay, se habían reunido para abrir negociaciones en Janos, a unos 40 km de la Sierra de Carcay.

Nolgee y Pionsenay hicieron su primer contacto en Janos en octubre, donde la población los conocía bien. De hecho, Pionsenay había hecho de emisario de paz de Cochise en 1872. El gobernador de Chihuahua, Ángel Trías [hijo del también gobernador del mismo nombre], nombró a Ramón Luján comisionado de paz, dándole libertad para hacer la guerra o la paz, si esta era posible.

Mientras tanto, el 10 de noviembre, un gran número de chiricahuas se habían trasladado de la Sierra de Carcay a un cañón cercano a Casa de Janos, un rancho abandonado a 29 km de Janos. A la mañana siguiente, la mayoría de los hombres fueron a Janos con el ganado y otros bienes capturados en Sonora para comerciar. Lo que ocurrió no está muy claro. Aparentemente, Luján no había llegado. Después de una conferencia con los funcionarios locales, los chiricahuas suspendieron las conversaciones y se dirigieron a su campamento. Cuando estaban llegando, vieron a un destacamento de Sonora a punto de atacar su campamento. Eran 40 hombres de Bavispe al mando de José Vázquez, que habían seguido el rastro de 40 apaches llevando unas 100 reses hasta la boca del cañón. A una distancia de unos 730 metros, Vázquez podía ver los wickiups y los caballos pastando en las cercanías. Cuando estaba a punto de atacar, un centinela los vio y dio la alarma. Los apaches huyeron a las colinas cercanas. Antes de que Vázquez pudiese ocupar el campamento, vio una nube de polvo y jinetes viniendo del este. Creyendo que eran soldados de Janos, retrasó su asalto, cogió un hombre y fue a su encuentro. Los que venían eran unos 50 o 60 chiricahuas con Juh, Nolgee y Pionsenay al frente, quienes dispararon a Vázquez y a su compañero, los cuales cabalgaron hacia sus hombres. Antes de llegar, una bala hizo trizas las riendas de Vázquez, obligándole a desmontar. Sus hombres se le unieron entablándose un tiroteo en el que hubo pocas bajas, acabando con los chiricahuas en las colinas.

Los chiricahuas estaban preocupados por sus mujeres y niños. Habían flanqueado a los sonorenses, reunido sus familiares, posesiones y caballos, dirigiéndose al nordeste hacia la Sierra de las Espuelas. Poco después, los hombres de Vázquez encontraron el cuerpo de un chiricahua caído en combate. A pesar de no conocer exactamente la identidad del cuerpo, intuyeron que era Pionsenay, cortándole la cabellera. Más tarde, los chiricahuas admitieron haber perdido dos hombres, uno de ellos Pionsenay.

Juh, Nolgee y Broaches, el sucesor de Pionsenay, llevaron a su gente a la Sierra de las Espuelas, llamada por los apaches Dzilnde-z, que significa Alta Montaña. Los jefes decidieron descubrir cómo les iba a sus parientes en San Carlos, por lo que fueron a Arizona. A primeros de diciembre, el agente de San Carlos, Henry Lyman Hart envió a dos emisarios [posiblemente Nahilzay y Gordo, este pariente de Juh] para contactar con los hostiles. En Ash Springs [en la parte superior del San Simon Valley, Cochise County, Arizona] encontraron un grupo de 35 chiricahuas [ocho chokonen y 27 nednais] liderados por Juh, Nolgee y Broaches. Dijeron que estaban preocupados por las patrullas mexicanas y que estarían de acuerdo en rendirse si Hart se reunía con ellos allí mismo. La presencia de Juh, elevó inicialmente las expectativas de Hart, quien a pesar de no haberse reunido nunca con el jefe nednai, sabía que era el principal líder de los chiricahuas que estaban fuera de San Carlos. Hart estuvo de acuerdo en reunirse con Juh, pero formó un grupo de 17 policías al mando de Daniel H. Ming, un ranchero y viejo hombre de la frontera a quien empleó como jefe de policía, y contrató a Martin Sweeney [antiguo ayudante de Clum] como guía. El grupo salió de San Carlos el 10 de diciembre y llegó a Pueblo Viejo, cerca de Safford [Graham County, Arizona], dos días después.

Por entonces, Juh y Nolgee habían cambiado de opinión y se habían ido. Cuando Hart llegó a Ash Springs, solo encontró a Broaches y a siete chokonen dispuestos a rendirse, a los que arrestó. 

El 10 de diciembre, Juh y Nolgee capturaron unas carretas [tres o cuatro] con suministros que habían salido de Fort Bayard [Grant County, New Mexico] con destino a Globe [Gila County, Arizona]. Juh las siguió durante varios días hasta que pudo atacarlas cuando cruzaban un profundo arroyo, donde las emboscó. Mientras saqueaban las carretas, que llevaban ropa, harina y licor, Nolgee mató a un muchacho mexicano porque no paraba de gritar. Los apaches quitaron los cinturones con munición y las camisas a los cuerpos. Juh encontró un cinturón bajo la ropa de uno de ellos, rajándola con su cuchillo, no encontrando nada, salvo muchos trozos de papel verde con la imagen de un hombre en ellos. Mientras los tiraba a los arbustos, su lugarteniente Ponce preguntó: “¿Para qué crees que llevan estas cosas?”. Juh dijo: “Para limpiarse la nariz, supongo.

Luego su banda se dividió. Unos buscaron caballos por los ranchos cercanos al río Gila; mientras otros fueron al sur, donde mataron a un correo cerca del Steins Peak.

Al enterarse de ello cuando volvió a Pueblo Viejo, Hart telegrafió al general Kautz en Prescott [Yavapai County, Arizona] sugiriendo que enviase un destacamento para interceptarlos antes de que cruzasen a México. El agente ya había ordenado a Sweeney y a Dan Ming que fuesen con sus 16 policías apaches a perseguirles. Siguieron el rastro hacia el sur, llegando a Fort Bowie el 13 de diciembre. Con ellos iba un chiricahua, identificado solo como hermano de Juh, quien accedió a ir de guía. Para entonces, Kautz había ordenado que dos destacamentos de Fort Grant y Fort Thomas [los dos en el Graham County, Arizona] se uniesen al grupo de Sweeney, pero no tuvieron éxito, por lo que regresaron a mediados de enero.

Pero el 27 de noviembre, un destacamento de 20 soldados del 6º de Caballería, dirigido por el teniente John Anthony Rucker, había salido de Fort Bowie [Cochise County, Arizona] con suministros para 40 días. Con Rucker iba una compañía de scouts apaches y el teniente Timothy A. Touey destinado en Fort Grant. Fueron hacia el sur, hacia San Bernardino, cruzaron la frontera y entraron en Sonora. En el cañón de los Alisos, se encontraron con tropas mexicanas de Fronteras al mando del coronel Ángel Elías, quien dijo a Rucker que habían seguido un rastro fresco de chiricahuas al norte, a lo largo del lado este de las Guadalupe Mountains [Hidalgo County, New Mexico]. Rucker invitó a Elías a unirse a su destacamento, pero este se negó diciendo que no tenía órdenes de cruzar la frontera, ignorando la presencia de soldados estadounidenses en Sonora.

Volviendo al norte, hacia New Mexico, los scouts apaches de Rucker encontraron el rastro de Juh, por donde había pasado hacía cinco o seis días. Una semana más tarde, ceca de Ralston Flats, pocos kilómetros al sur del actual Lordsburg [Hidalgo County, New Mexico], los scouts apaches encontraron a tres chiricahuas preparando la cena y secando su botín, extendido cerca del pozo de agua, atacándoles inmediatamente, matando a uno e hiriendo a otro. Los dos chiricahuas huyeron hacia el sur, mientras los scouts reunían dos mulas, un caballo, sillas de montar, y mercancías de las carretas saqueadas el 10 de diciembre. Rucker se enfadó porque sus scouts apaches se habían preocupado más del botín que de seguir a los dos chiricahuas [uno de ellos herido].

Los scouts apaches encontraron fácilmente el rastro que iba a las Animas Mountains y al San Luis Pass [Hidalgo County, New Mexico]. Al sur estaba México, pero eso no disuadió a Rucker. Se dirigió hacia la Sierra de las Espuelas [a unos 18 km al sur de la frontera en Sonora] donde, la tarde del 17 de diciembre, los scouts apaches encontraron el campamento nednai. Después de dejar un grupo para proteger sus suministros, Rucker, unos cuantos soldados, el jefe de scouts Jack Dunn, y 25 scouts apaches armados con rifles Springfield y 50 cartuchos, caminaron toda la noche por un áspero terreno. Al amanecer del 18 de diciembre, estaban en posición rodeando la ranchería.

Cuando el campamento comenzaba a despertarse, los hombres de Rucker dispararon contra los 39 wickiups que albergaban unas 150 personas. Los chiricahuas salieron corriendo de sus wickiups con las armas en la mano, buscando cubiertas, repeliendo el ataque para evacuar a sus mujeres y niños, quienes se acurrucaban entre las rocas, escapando a través de barrancos y cañones. Cuando Rucker ocupó la ranchería, encontró 15 cuerpos y capturó a una muchacha que se había quedado atrás en la confusión, además de 60 caballos y mulas, 50 sillas de montar, comida, ropa y otros objetos. Los scouts apaches de Rucker, que se quedaban con las monturas y el botín, habían causado una fuerte derrota a Juh.

Después del ataque de Rucker, los nednais se reunieron en un punto de encuentro previamente acordado, antes de dirigirse a la Sierra Madre. Juh quería llevar a las mujeres y niños a un lugar seguro y qué mejor lugar que Guaynopa. Una patrulla de Bavispe siguió dos rastros de nednais desde la Sierra de las Espuelas hasta la Sierra de Teras [municipio de Bavispe, Sonora], uno de 35 personas y otro mucho más grande. Elías envió una segunda patrulla hacia la Sierra de Carcay [municipio de Janos, Chihuahua] para ver si Juh había ido allí a intentar abrir negociaciones en Janos. No encontrando restos frescos, el teniente Jesús Escalante estaba seguro de que los nednais regresaban a Guaynopa. El coronel Ángel Elías informó al gobernador que debería enviar a un grupo de 70 hombres para explorar Guaynopa. Y en caso de que Juh se dirigiese hacia la  frontera, Elías decidió estacionar tropas cerca de Carretas [municipio de Janos, Chihuahua] y Ojitos [San Pedro de Ojitos ?] para intentar emboscarles).

* El 28 de noviembre de 1877, el subteniente William Baird, del 6º de Caballería, sale de Camp Verde con destino a San Carlos. (Al acercarse la fecha de licencia del reducido contingente de scouts nativos, llegó a Camp Verde la orden de completar en su totalidad la cantidad de miembros de la compañía. Con Baird, iba Mickey Free, cuya licencia como intérprete terminaba el 30 de noviembre. Mickey Free se alistó como scout el 1 de diciembre, encontrándose entre los 40 scouts de la compañía.

Mickey Free salió de campaña cuando la compañía “B”, ahora comandada por el capitán Charles Porter, partió de Camp Verde el 2 de enero de 1878. La exploración de 587 km incluyó un enfrentamiento con una banda “hostil” en el Tonto Creek el 7 de enero, donde tres nativos murieron. Otra campaña de una semana de duración en marzo, que cubrió 128 km a través de las montañas al suroeste del río Verde, tuvo como consecuencia la captura de tres nativos.

Las fotografías realizadas por William Hamilton Williscraft en Camp Verde, confirman la presencia de Mickey Free como scout. Sus nombres habían sido sustituidos por números. Entre las fotografías que tomó se encuentran dos de unos scouts en las que se ve a Mickey Free. Una es la realizada en un interior en la que se ve a Mickey Free, con la mano en la barbilla en actitud pensativa. Otra es al aire libre, donde aparece Mickey Free [entonces tenía unos 30 años] junto al sargento Dick y cinco scouts. Cuando Williscraft hizo esas fotografías, trabajaban en Camp Verde el jefe de empacadores Frank Storey y Severiano Gracia, empleado como intérprete desde diciembre de 1877 hasta julio de 1878, por 100 $ al mes).

1878

* El 15 de enero de 1878, los guerreros de Juh asaltan una caravana de mercancías cerca de Oputo ([municipio de Villa Hidalgo, Sonora]. Para reemplazar los suministros que el ataque de Rucker había ocasionado, Juh envió a sus guerreros a realizar incursiones. Su primera acción fue en Oputo, donde mataron a un hombre e hirieron a otros dos, sin conseguir apropiarse de las mercancías, ya que la caravana consiguió llegar a Bacadéhuachi [municipio de Granados, Sonora]. Una semana más tarde, mataron a un hombre e hirieron al hijo del coronel Cayetano Sánchez cerca de Moctezuma.

El 1 de febrero, dos partidas de nednais atacaron el mismo día, en dos lugares separados por unos 95 km. Al sureste de Tepache, atacaron un convoy de carros con 15 personas que iba con suministros de Huásabas a Batuc [municipio de San Pedro de la Cueva, Sonora]. En el ataque mataron a Julián Peralta, capturaron tres mulas, y quemaron los carros después de vaciar su contenido. Los compañeros de Peralta lo vieron todo sin poder hacer nada protegidos tras las rocas.

El mismo día, asaltaron el aislado rancho Teópare, a unos 48 km al suroeste de Guaynopa [municipio de Madera, Chihuahua]. Localizado en el lugar de una vieja misión española, el rancho se encontraba en una meseta con vistas a la orilla occidental del río Teópare, un afluente del río Aros. Los nednais quemaron el rancho, mataron a José Torres y a dos vaqueros.

En marzo, dos grupos de nednais salieron de Guaynopa. El primero, después de establecer un campamento base a unos 40 km al noreste de Tepache, cruzó el río Moctezuma y se dirigió al suroeste, hacia Ures. Zebina Nathaniel Streeter [también conocido como el “Apache Blanco”] pudo haber participado, ya que varios testigos vieron a un estadounidense con los apaches durante su incursión. A mediados de marzo, asaltaron dos ranchos cerca de Ures, llevándose dos muchachos [de unos cinco y siete años aproximadamente]. Esperando que fuesen a rescatarlos para esperarles emboscados, los capturaron a pocos metros del rancho. Al no ir nadie en su ayuda, simplemente los mataron. El siguiente asalto lo hicieron en la Hacienda Tierras Negras, donde mataron a un hombre.

A finales de marzo, sorprendieron a dos vaqueros en un rancho cerca de Mazacahui [municipio de Baviácora, Sonora], a 32 km al nordeste de Ures. A unos 400 metros de distancia, otro vaquero, Jesús Delgado, que se había refugiado entre la hierba, veía impotente cómo los apaches mataban a sus dos compañeros. De repente, un apache vio una vaca cerca de donde estaba Delgado, cabalgando derecho hacia él. Cuando el apache blandió una lanza acercándose a la vaca, Delgado le disparó pero falló. Los chiricahuas, sorprendidos, cargaron contra Delgado, cuyo segundo disparo impactó en el vientre de uno de ellos, cayendo de su caballo. Delgado corrió hacia el rancho, volviendo a final del día con varios más, encontrando inexplicablemente el cuerpo del apache. Delgado le arrancó la cabellera llevándola a Ures, donde el gobernador le recompensó con 50 pesos.

Mientras, en las últimas dos semanas de marzo, el segundo grupo de incursores chiricahuas mató a 12 personas, la mayoría en Oputo [508 habitantes] y Nácori Chico [276 habitantes], en el distrito de Moctezuma).

* En enero de 1878, el teniente del ejército estadounidense John Lapham Bullis declara ante el comité para asuntos militares de la Cámara de Diputados porque en noviembre de 1877, él y sus scouts seminolas negros habían cruzado el Río Grande, entrando en México, siguiendo el rastro de una partida de apaches mescaleros que había atacado un poblado en Texas. (En diciembre de 1877, un destacamento de caballería al mando del capitán Young y el teniente Bullis habían entrado a territorio mexicano, con el objetivo de destruir una ranchería de mescaleros. Después de seis días de búsqueda, sorprendieron y atacaron al grupo en su ranchería de la Sierra del Carmen [Coahuila]. Mataron a dos e hirieron a tres, destruyendo su campamento y capturando unos 30 animales, entre caballos y mulas. Bullis declaró que estos mescaleros eran del grupo de Alsate. Dijo de él: Tiene aproximadamente 60 años y tiene fama de ser el indio más astuto en la frontera de Texas con México.

Su banda cruzaba alternativamente la frontera de México con los Estados Unidos, recorriendo las sierras Del Carmen y Santa Rosa [Coahuila]; Chisos Mountains [Big Bend National Park, Brewster County, Texas] y Davis Mountains [Jeff Davis County, Texas]; y la sierra Álamos [Chihuahua] robando bienes y ganado en un lado de la frontera para venderlo después en el otro lado. Por eso le perseguían los militares mexicanos y estadounidenses).

* El 14 de febrero de 1878, el ciudadano de Fort Davis (Jeff Davis County, Texas), James Marr, se queja al Secretario del Interior, Carl Christian Schurz por las depredaciones de los apaches mescaleros. (Marr dijo: Con las raciones del gobierno en sus panzas, con las mantas del gobierno en sus espaldas, y las armas y municiones del gobierno en sus manos, han matado a numerosos colonos y robado gran cantidad de ganado, vacuno y ovino, en las Guadalupe Mountains [Culberson & Hudspeth Counties, Texas]. Los colonos que vivían en un radio de 320 km de la reserva, tenían la sensación de vivir en una especie de reinado del terror, aunque los mescaleros se cuidaron de no actuar cerca de la Agencia. Finalmente, Marr señaló que los mescaleros estaban inmunes al castigo, al trabajo, a la responsabilidad, o ante problemas de cualquier tipo. Todo lo que un mescalero tenía que hacer era coger sus raciones y jactarse de sus crímenes”).

* El 5 de marzo de 1878, el general Sherman cesa a Kautz como comandante del Departamento de Arizona y lo reemplaza por el general Orlando Bolivar Willcox, del 12º de Infantería. (Inmediatamente, Willcox hizo dos cosas. Primero estableció Camp Supply en la parte baja de las Chiricahua Mountains [Cochise County, Arizona], desde donde las compañías de scouts apaches de Rucker y Henely podrían patrullar la frontera; y segundo, escribió al gobernador de Sonora, Vicente Mariscal, usando como enlace al comerciante de Tucson, Esteban Ochoa. Mariscal respondió con la promesa de tenerle informado sobre las actividades apaches en Sonora.

El 27 de abril, Willcox se lamentó ante Ochoa, quien llevó la carta a Mariscal que los apaches son como piratas y solo lamento que, al expulsarlos de nuestro suelo mientras están aquí, no podamos perseguirlos al otro lado de la frontera para capturarlos o matarlos… y librar a ambas naciones de esos bandidos y asesinos.

Poco antes, a mediados de abril, dos grupos chiricahuas incursionaron por los distritos de Ures y Sahuaripa [Sonora]. El 15 de abril, uno de ellos asaltó un rancho cerca de Mátape [municipio de Villa Pesqueira, Sonora], matando a dos hombres e hiriendo a una mujer, la cual declaró que vio a un estadounidense dirigiéndoles [sin duda Streeter]. Pocos días después atacaron un rancho al norte de Ures, llevándose varias cabezas de ganado. Soldados de la Guardia Nacional siguieron el rastro que les llevó hasta el río Sonora, pero no pudieron alcanzarlos.

Mientras tanto, el 21 de abril, un considerable número de apaches atacó una reata de mulas, cerca de Tacupeto [municipio de Arivechi, Sonora], a 27 km al sur de Sahuaripa, apropiándose de la mayoría de las mulas y sus provisiones. Seis días más tarde, esta misma banda robó unas 40 o 50 mulas de un rancho, entre Tacupeto y Tarachi [municipio de Sahuaripa​, Sonora].

Desde el invierno, los militares de Sonora no habían estado ociosos. Un destacamento enviado por el general García Morales, había explorado el territorio entre Bavispe [Sonora] y Janos [Chihuahua], incluyendo Carretas, Casa de Janos y la Sierra de Carcay, encontrando, el último noviembre, nada más que un caballo abandonado por los apaches. García llegó a la conclusión de que las incursiones venían de mucho más al sur, del interior de la Sierra Madre.

Mientras, el 20 de abril, la Guardia Nacional sorprendió un campamento de siete wickiups, a 40 km al nordeste de Tepache. Era un campamento temporal donde los incursores llevaban el ganado y el botín, y donde descansaban antes de llevárselos a otro lugar. Mataron a una mujer y capturaron a un niño de unos cuatro años y algo de ganado. 

Comprobando que los apaches estaban en el interior de Sonora, y ante el anuncio de las autoridades de Nácori Chico de que la población había anunciado irse de allí, ante el abandono en el que se encontraban, el general García Morales envió a su oficial más capaz, el coronel Ángel Elías, el cual llegó con 34 dragones, consiguiendo posponer la marcha de la gente.

Por ese tiempo, Ismael S. Quiroga firmaba un artículo en el “Boletín Oficial” de Sonora titulado “La Guerra Apache”, en el que no solo evaluaba la situación, sino que incluía varias recomendaciones para resolver el problema. “Los apaches, como en el siglo anterior, eran un obstáculo al progreso, especialmente en aquellas poblaciones que estaban cerca de las montañas de la Sierra Madre, donde probablemente están sus rancherías. Esta era una reveladora declaración. Por primera vez desde el establecimiento de la Reserva Chiricahua en octubre de 1872, las autoridades de Sonora reconocían que el enemigo apache vivía en Sonora, mucho más lejos que los que vivían en los Estados Unidos. Por lo tanto, el periódico recomendaba dos importantes cambios. Primero, reubicar los presidios fronterizos de Santa Cruz y Fronteras, que habían servido para defenderse de los apaches que llegaban de Arizona, e instalarlos en Sahuaripa y Carretas; y segundo, permitir a las tropas del nordeste de Sonora que colaborasen con las fuerzas estadounidenses estacionadas en el Guadalupe Canyon [situado en el vértice donde se juntan los estados de Arizona, New Mexico y Sonora] y San Bernardino [Cochise County, Arizona].

Mientras, los chiricahuas seguían actuando. El 22 de mayo, un numeroso grupo [unos 30 o 40] atacaron a dos hombres que cuidaban 200 reses cerca de Mulatos [municipio de Sahuaripa, Sonora]. Se llevaron el ganado después de matar a Antonio Arenas y herir a Jesús Monge.

Dos semanas más tarde, el 5 de junio, seis apaches emboscaron a Rafael Corona cerca de Bacanora [municipio de Bacanora, Sonora], a 16 km al sureste de Sahuaripa. Tras matarle, se fueron a las colinas cercanas a la localidad.

A mitad de junio, otro grupo chiricahua estaba cerca de Nácori Chico, probablemente sin saber que el coronel Elías estaba allí con sus soldados. Elías les persiguió con 46 hombres, siguiendo sus huellas hacia el sur durante 40 km antes de girar al este. Elías cruzó el río Aros, continuando hacia el este, hacia Guaynopa, donde el 20 de junio encontró un rastro de unos 80 apaches con sus familias. Estando con pocas provisiones, volvió a Nácori Chico prometiendo volver a Guaynopa. Era Juh que se iba de Guaynopa, pensando regresar en el otoño. Durante ese año, había perdido 17 personas en el distrito de Sahuaripa, por lo que iba al encuentro de Nolgee, con quien se reuniría en julio en las montañas al oeste de Janos.

Mientras tanto, en San Carlos, los apaches chiricachuas, principalmente chokonen, habían excavado 19 km de nuevas zanjas, plantando cultivos y cuidando ganado. En abril, el Inspector de Asuntos Indios, Edwin Charles Watkins, había visitado San Carlos, quedando impresionado por los trabajos de los chiricahuas: Llegué a donde una banda de indios chiricahuas estaba abriendo una gran zanja desde el río Gila para regar. Hombres, mujeres y niños estaban trabajando. Muchos de ellos cargaban con sus manos los cestos de tierra. Vi tres palas entre todo el grupo que al menos eran 100… Yo hablé con ellos. Ellos hablaron de la piedra que el general Howard puso en el suelo cuando hicieron la paz y cómo ellos le dijeron que mientras la piedra exista, la paz persistirá. Ellos hablan bien de su nuevo agente y piden más herramientas agrícolas. Pero el agente Hart no autorizaba la compra. Willcox, saltándose la burocracia, ordenó darles algunas herramientas del ejército.

Llegaron a la reserva muchos mineros, empleados corruptos y faltaban suministros. El general Willcox abogó por expulsar a los intrusos que se estaban apropiando de los recursos hasta 9 km dentro de los límites de la reserva. Los apaches protestaron afirmando que las normas de la reserva no deberían obligarles a ellos más que a los blancos.

Numerosas irregularidades tenían lugar con los suministros de harina y carne durante el año fiscal 1877-1878. Las raciones se reducían de forma considerable. Hart había puesto la norma de no dar raciones a una familia si todos sus miembros no estaban presentes. En la tercera semana de julio, Hart avisó al gobernador John P. Hoyt, al general Willcox y al Comisionado de Asuntos Indios, Ezra Ayres Hayt, de que necesitaba más suministros, pidiendo autorización para comprar más alimentos. Willcox otra vez se adelantó, proporcionando 6.350 kg de harina al agente.

En la primavera, una epidemia de malaria se cebó con los chokonen de Naiche, falleciendo de 50 a 60 personas. La ciencia no había descubierto aún la relación entre los mosquitos y la malaria, que atacaba a los apaches que vivían en las marismas del río Gila, infestadas de larvas de mosquitos, provocándoles fiebre, escalofríos, dolor de cabeza y vómitos. Sin tratamiento, las personas afectadas morían al cabo de pocas semanas. Asa Daklugie, que  tenía parientes y amigos en San Carlos, contaría a la escritora Eve Ball: Por primera vez en la memoria de cualquiera de mi gente en San Carlos, los apaches experimentaron la enfermedad del temblor. Nuestros hombres-medicina conocían hierbas que podían reducir la temperatura del cuerpo, pero no eran nada efectivas contra los extraños y agotadores ataques  que causaban que las personas sufrieran calor y frío alternativamente. A veces ocurrían ataques que causaban que las personas con altas temperaturas sintieran frío y temblaran incontrolablemente mientras estaban cubiertas con mantas. Y su enfermedad a veces duraba semanas a menos que el paciente muriera.

En una carta fechada en octubre de 1878, el agente de San Carlos, Henry Lyman Hart, contó como abordó el problema. Concedió permiso a unos 400 o 600 apaches [chiricahuas y White Mountain] a ir a las montañas, a cazar y a recolectar frutos silvestres para, de paso, protegerse de la enfermedad. Este traslado les recordó su pasada independencia. La mayoría se fue a las Santa Teresa Mountains [Graham County, Arizona]. Desde esta aislada zona, con poca vigilancia por el subagente de la reserva, se veían libres para realizar sus antiguas costumbres. Cuando consiguieron maíz, a través de comerciantes o provenientes de sus raciones, empezaron a hacer tiswin [Clum había eliminado esta práctica durante su etapa, utilizando a la policía apache para buscar y destruir las destilerías de tiswin, arrestar a los autores, y encarcelarlos]. A finales del verano, Eskiminzin admitió al antiguo agente  Clum que esta práctica se había vuelto a extender: Ahora el tiswin se hace y se bebe libremente y la embriaguez prevalece entre los indios. Hart, rechazando la afirmación de Clum, dijo que Eskiminzin negó haber dicho eso a Clum. Según Hart, no está permitido hacer o beber tiswin. Por supuesto, Hart no mencionó el papel que el tiswin había jugado en la huida de Gerónimo el 1 de agosto de 1878. Jason Betzinez, quien no estaba allí [estaba en Ojo Caliente con Victorio y Loco], contaría lo que oyó. Combinando su relato con un informe escrito cinco días más tarde por George Smerdon, el agente en funciones en ausencia de Hart, se ha podido reconstruir los sucesos ocurridos en la noche del 1 de agosto.

Lo que ocurrió durante la noche del 1 de agosto fue más o menos así. El campamento de Gerónimo estaba en Black Rock, en las Santa Teresa Mountains. Smerdon simplemente escribió: Un indio estando bebido se suicidó. Betzinez fue más específico: Mientras estaban bebiendo licor, Gerónimo comenzó a regañar a su sobrino sin ninguna razón aparente. Esto perturbó tanto a su sobrino que se suicidó. Gerónimo y algunos de sus seguidores se embriagaron con tiswin. Con la mayor parte del grupo borracho, Gerónimo comenzó a reprender a su sobrino [de nombre desconocido]. De alguna manera, el joven ofendió a Gerónimo, probablemente una observación o comportamiento inducido por el tiswin. Humillado por la regañina de Gerónimo, el sobrino se suicidó. Aunque raro, el suicidio existía entre los apaches, pero por razones más importantes que la ofensa. [La escritora Angie Debo pensó que el sobrino era hijo de Nahdoste, hermana de Gerónimo, y de Nana, pero él y su familia estaba entonces en Ojo Caliente con la mayoría de los chihennes. Quizás ese error fue producto de una afirmación de Betzinez diciendo que Nana y su familia estaban entonces en San Carlos, cuando no era así. Betzinez se confundió de fecha con la huida de San Carlos en septiembre de 1881].

Arrepentido [según Betzinez]; o sabiendo que no podía ocultar que había estado haciendo tiswin y, por lo tanto, encarcelado [según Smerdon], Gerónimo, empaquetó sus cosas y huyó, el 2 de agosto, hacia el este con sus tres esposas [Chee-hash-kish y She-gah entre ellas] y dos niños. Ningún hombre fue con él.  Varios chiricahuas dijeron a Smerdon que Gerónimo volvería cuando el asunto se olvidara. No lo hizo. Él y su familia siguieron adelante, hacia el sur, a través de las Peloncillo Mountains [Hidalgo County, New Mexico] y hacia Chihuahua. Cerca de Janos, una vez más, se unió a su viejo amigo Juh, al que no veía desde al menos 18 meses, informándole de la situación en San Carlos, en especial, la epidemia de malaria. Como en el pasado, cuando una amenaza real o imaginaria tomaba forma en la mente de Gerónimo, reaccionaba de la misma manera, huir a México. Había roto su promesa al agente Hart de quedarse con Naiche en San Carlos. No hizo más promesas, y esta huida no sería la última).

* El 24 de mayo de 1878, los jefes apaches mescaleros Caballero, Estrella, GorgonioNautzili y San Juan se reúnen en la Agencia Mescalero con el coronel Nathan A. M. Dudley, comandante de Fort Stanton ([Lincoln County, New Mexico]. Dudley quería investigar las depredaciones cometidas por indios [?] que, durante los dos últimos dos años, habían matado a 50 personas y robado 1.000 animales en un radio de 160 km de Fort Davis [Jeff Davis County, Texas]. Todos los jefes proclamaron su inocencia, y Frederick C. Godfroy, el agente de la Agencia, y sus empleados los apoyaron. Dudley tenía dudas de la inocencia de Estrella, pero finalmente decidió que las depredaciones habían sido cometidas por la banda conocida como los Cut-offs o Dog Indians. Esta banda, estaba formada por 40 o 50 guerreros mescaleros y de otras tribus que nunca habían estado en la Agencia Mescalero. Acampaban en el Almo Canyon [Otero County, New Mexico], viviendo de la caza y cocinando mezcal, pero siempre se escondían a las Guadalupe Mountains [Culberson & Hudspeth Counties, Texas] a la primera señal de peligro. El 24 de julio, el capitán Louis Henry Carpenter, del 10º de Caballería, dijo que los culpables podían ser tanto los mescaleros de la reserva como los Dog Indians; y que Lee Gaylord había estado en El Paso [El Paso County, Texas] y había visto a unos 100 apaches de la Reserva Mescalero intercambiando caballos y mulas por rifles y municiones. Algunos de los animales llevaban la marca de la Old Ficklin Cross

Cuando Gaylord llegó a la localidad hizo un comentario sobre los indios, sin saber que eran mescaleros. Dos de ellos, ofendidos, lo atacaron, pero él les golpeó con un bastón. Los mescaleros estaban armados con los últimos modelos de los rifles Winchester, Sharps y Spencer. El coronel Benjamin H. Grierson, comandante del Distrito del Pecos, dijo que el informe de Carpenter era exagerado. No había tantos indios en El Paso como él decía, y no todos eran de la Reserva Mescalero. Sin embargo, Gaylord juró que los señores Russell, Daly, y Kellys, ciudadanos que vivían en los alrededores, apoyaban sus acusaciones.

Sea como fuere, el ejército estadounidense ya estaba actuando contra los mescaleros. El 10 de julio había salido de Fort Stanton, un destacamento al mando del capitán Henry Carroll, del 9º de Caballería, en el que iba un grupo de scouts navajos al mando del teniente Harry Wright. En agosto, el capitán Carroll tuvo en el Dog Canyon [Sacramento Mountains, Otero County, New Mexico] una escaramuza con un grupo de mescaleros.

Fue durante una sofocante tarde de agosto, cuando Carroll detuvo su pequeño destacamento a la entrada del Dog Canyon. Sus hombres se tambaleaban cansados en sus caballos; sus sudorosos uniformes estaban cubiertos de polvo por el largo viaje a través del Tularosa Basin. Varios soldados sufrían de insolación y todos estaban sedientos. Antes, habían bebido lo que les quedaba de agua, un trago por hombre. Se volvió sobre su silla de montar y miró hacia atrás, al desierto que sus hombres acababan de cruzar. El ardiente calor de las White Sands parecía flotar en el horizonte. En algún lugar del desierto, Carroll sabía que la recua de mulas con los suministros seguía sus huellas, pero también sabía que no llegarían antes del anochecer. Volvió su atención al cañón que tenía delante. El rastro de los mescaleros conducía sin duda hasta sus estrechas paredes. Con el brazo, el capitán ordenó a sus hombres avanzar y la agotada columna lo hizo con paso cansino.   

En el cañón, no había un soplo de aire. Las paredes se elevaban hasta sofocar la brisa que llegaba desde el exterior. Carroll escribiría más tarde que era como montar a caballo sobre un horno, que nunca antes había sentido un calor tan intenso. Una vez dentro, el paso se estrechaba. Grandes paredes de color ocre se elevaban sobre el sendero y los soldados miraban con temor una caída de varios cientos de metros a la izquierda de las pezuñas de sus caballos. Una creciente sensación de inquietud recorrió las filas. El sendero era ahora tan estrecho que los hombres tenían que ir uno tras otro. Aunque el rastro de los mescaleros iba claramente hacia adelante, nada se movía u oía que rompiera la quietud. Carroll vaciló brevemente, prestó atención y avanzó.

De repente, hubo un estallido de disparos. Simultáneamente, desde las alturas llegó un estruendo parecido a un trueno cuando un alud de piedras cayó de los acantilados sobre la línea de jinetes. El pánico se apoderó de hombres y animales; los soldados tiraron frenéticamente de las riendas y sus aterrorizadas monturas retrocedieron. Una segunda tanda de disparos resonó en los acantilados. El destacamento disparó a ciegas al atacante que no podía ver. Desesperadamente, hicieron el camino de regreso hasta salir de la garganta, consiguiendo sobrevivir a la emboscada, aunque el cabo Thomas Dale falleció.

El periódico Mesilla Independent del 17 de agosto, dijo que el teniente Wright llegó con una muchacha apache que había escapado hace un año de su campamento en las Florida Mountains, trayendo también a una niña de unos tres años de edad. Aunque nunca se demostró que los mescaleros de la reserva eran responsables de todas las depredaciones, sí que eran responsables de algunas.

Antes, el 2 de julio, Frank Warner Angel [un abogado de New York que había sido nombrado Agente Especial de los Departamentos de Justicia e Interior] llegó a la Reserva Mescalero para investigar la actuación de Godfroy y el funcionamiento interno de la Agencia. Ese día contó 373 apaches, una cantidad muy baja. Él mismo vio una banda acampada cerca de la Agencia que se negó a ir para ser contada. Además, los jefes presentes declararon que 448 mescaleros estaban cazando o recolectando, y que otros 438 vivían en las Guadalupe Mountains y en el Dog Canyon. En total serían 1.259 apaches mescaleros. Godfroy dijo que muchos estaban asustados por los acontecimientos de la Guerra del Condado de Lincoln. El informe de Angel hizo que el 2 de agosto, el presidente estadounidense Rutherford B. Hayes dijera que Godfroy estaba suspendido del cargo de agente de los apaches mescaleros en New Mexico…Poco antes de que Godfroy recibiera la notificación de su cese, el capitán Carroll había sido enviado a las Guadalupe Mountains [Culberson & Hudspeth Counties, Texas] para buscar a los mescaleros que presumiblemente vivían en esa sierra, buscándolos minuciosamente, pero no pudo encontrar ni a uno solo. El 24 y el 25 de julio, el capitán Stevens Thompson Norvell, del 10º de Caballería, escribió desde Bull Springs, en las Guadalupe Mountains, declarando que la mayoría de los apaches mescaleros ausentes solo existían sobre el papel. Había estado buscando a 400 de ellos, no encontrando a ninguno, por lo que no podían haber estado en las cercanías sin ser descubiertos. Mientras llegaba su sustituto, Godfroy siguió actuando como agente).

* En julio de 1878, Juh, que había venido de Guaynopa (municipio de Madera, Chihuahua), se reúne con Nolgee en las montañas al oeste de Janos. (A primeros de agosto, enviaron emisarios a Janos para pedir una tregua con Chihuahua, aunque, probablemente, buscaban intercambiar el ganado y demás productos robados en Sonora. También esperaban retrasar las posibles campañas que se hiciesen contra ellos desde Chihuahua mientras reunían semillas, nueces, frutas y bayas. Acamparon cerca de la Sierra de Carcay y en Casa de Janos [municipio de Janos, Chihuahua]. Sea como fuere, el comandante de Janos creyó en la sinceridad de los emisarios, recomendando a Ángel Trías, gobernador de Chihuahua, que hiciese un tratado. Los emisarios de Juh dijeron que este buscaba hacer la paz con Sonora y Chihuahua, e incluso planteó la posibilidad de unirse a los mexicanos en caso de guerra con los estadounidenses. Aparentemente, los nednais solo buscaban que los dejaran en paz para vivir en el país donde habían nacido. Por supuesto, no dijeron nada de no incursionar en los Estados Unidos. Trías haría una contrapropuesta inaceptable para Juh.

El 1 de septiembre, fuerzas federales mexicanas llegaron a Janos para reunirse con Juh, quien iba acompañado por Gerónimo y Nolgee. También estaban Nat-cul-baye y Jelikine [este último era un mexicano capturado de niño por los Cibecue Apaches, casado con una chiricahua. Los mexicanos le llamaban Chino por su pelo ondulado]. Durante la reunión, las autoridades de Chihuahua plantearon condiciones muy duras a Juh. Solo habría paz si los nednais aceptaban ubicarse en Ojinaga, a unos 400 km al sureste de Janos, a lo largo de la frontera con Texas [No era una reserva porque la política del gobierno federal de México prohibía el establecimiento de reservas indias]. Sorprendido por esta propuesta, Juh pidió tiempo para considerarla, retirándose a su ranchería situada en la Sierra de Carcay [municipio de Janos, Chihuahua], pero desconfiando de las tropas federales se fueron rápidamente a Casas Grandes y Corralitos para comerciar allí.

Mientras tanto, a mediados de septiembre, el capitán Jesús Escalante había salido de Bavispe [Sonora] para reunirse con oficiales de Janos. Accedió a aplazar cualquier acción contra Juh hasta el 25 de septiembre, fecha tope que Chihuahua había dado a los nednais para aceptar el acuerdo, en caso contrario, Sonora y Chihuahua, comenzarían las operaciones. Escalante, imaginando la respuesta de Juh, preparó sus dos compañías estacionadas en Fronteras y Bavispe para iniciar una campaña por la Sierra Madre.

Juh llevó a su gente al interior de la Sierra Madre para evitar a las tropas mexicanas. Durante la tregua, meditaron sus próximos pasos. Gerónimo había traído noticias frescas sobre lo que ocurría en San Carlos, especialmente en lo que se refería a la escasez de las raciones y a una epidemia de malaria que había surgido allí. Por un lado, la política del agente de San Carlos, Henry Lyman Hart, que permitía salir a cazar, fue una opción atractiva para algunos nednais, pero, por otro lado, la malaria [la enfermedad del temblor, como la llamaban] fue un poderoso impedimento. Antes de marcharse de la Sierra de Carcay, Juh o Nolgee enviaron a tres hombres a San Carlos para conocer la situación. El resto de la banda, unas 175 personas en total, decidieron tomar represalias contra Chihuahua, dirigiéndose al Puerto Chocolate [municipio de Nuevo Casas Grandes, Chihuahua], un estrecho desfiladero situado a mitad de camino entre Galeana y Casas Grandes. Juh conocía muy bien el lugar porque había realizado varias emboscadas allí, siendo el cañón más peligroso del noroeste de Chihuahua. 

El 26 de septiembre, un día después de la fecha tope dada a Juh por las autoridades de Chihuahua, emboscaron una caravana de carros que transportaba frijoles para Silver City [Grant County, New Mexico], en la que iban 25 hombres, mujeres y niños. No se conocen detalles del ataque porque no hubo supervivientes. Poco después, dos personas pasaron por allí [uno era Nepuneruno Acosta y otro hombre no identificado]. Todo estaba quemado y los cuerpos esparcidos por el suelo, algunos todavía agonizantes. Permaneciendo unos pocos minutos, fueron a Galeana y regresaron con 100 hombres, quienes siguieron a los apaches hasta su vacía ranchería, en la cual, según informaron, había 500 personas, obviamente una exageración. Según relataron, de vuelta a Galeana, atacaron a un grupo de cinco chiricahuas, matando a cuatro.

Antes, cuando Naiche estaba moviendo su campamento dentro de la reserva, dos de los emisarios nednais le visitaron poco antes de la medianoche del 10 de septiembre, preguntando sobre las condiciones de la reserva. Pocos días después, Naiche se dirigió a Pueblo Viejo [Graham County, Arizona] con 150 miembros de su banda. Abbot se preocupó pensando que lo hacía para estar más cerca de los hostiles. Con Naiche fue su viejo conocido Merejildo Grijalva, antiguo intérprete en San Carlos, a quien Hart había disparado recientemente debido a un altercado [Según una versión, lo hizo después de que el intérprete le acusara de actividades ilegales].

Mientras tanto, los chiricahuas que estaban en México no tenían noticias de los emisarios que habían enviado a San Carlos, por lo que a primeros de octubre, enviaron a ocho hombres al norte de la frontera esperando encontrarse con ellos. Solo uno de los tres emisarios volvió [este nednai pudo ser Martine] y su informe fue desalentador. Dijo que los soldados les habían atacado, matando a los otros dos. Un destacamento al mando del teniente Henry Pratt Perrine los había perseguido hasta Bear Creek [Grant County, New Mexico], a 27 km al nordeste del viejo Fort West. Allí sus scouts apaches les alcanzaron matando a dos de los nednais, quienes quizás se dirigían a donde los chihennes de Ojo Caliente o estaban buscando un escondite oculto donde tenían armas guardadas. En el enfrentamiento murió un scout apache del destacamento de Perrine, capturando cuatro caballos y una mula.

Los nueve nednais volvieron con Juh y Nolgee. Las noticias que llevaron convencieron a los jefes de que era mejor correr el riesgo de permanecer en México que vivir con raciones escasas y malaria en San Carlos. Además, el agente Hart estaba haciendo un viaje al Este, dejando a su hermano a cargo de la Agencia, quien había proporcionado algo de carne, pero carecía de harina [A finales de agosto, funcionarios de San Carlos habían informado que el contratista de harina había desaparecido, por lo que el general Orlando B. Wilcox ordenó al comandante de Camp Thomas {Graham County, Arizona} que surtiese de harina a la Agencia. Al no poder los carros cruzar el río Gila debido a la crecida causada por las recientes lluvias, tuvieron que utilizar una balsa y un transbordador. Esto solventó el problema temporalmente porque las raciones seguían siendo escasas. Los jefes chiricahuas hablaron con el subagente, quien dio pases para ir a cazar a la parte superior del Gila y recoger bellotas y habas de mezquite].

Dos militares criticaron a Hart por las condiciones de la Agencia. El comandante Charles Compton, al mando de Camp Grant, dijo: Los problemas del pasado y del presente pueden ser atribuidos a la grave negligencia y mala administración de los suministros por parte de las personas que tienen el control de los indios de la reserva. El teniente Abbot, destinado en Camp Thomas, dijo: Creo que los indios están hambrientos y que pidieron pases para ir a buscar comida.

Los chiricahuas decidieron dividirse en tres grupos. Nolgee con 50 seguidores regresó a Janos para tratar de reiniciar las conversaciones; Gerónimo con 40 de los suyos fue a refugiarse a unos 160 km al sur de Janos, más o menos al norte de Guaynopa [municipio de Madera, Chihuahua]; y Juh fue con unas 80 a 100 personas al interior de la Sierra Madre, a la Sierra Tarahumara, a unos 160 km más al sur de donde estaba Gerónimo. En octubre, Gerónimo y Juh comenzaron a ir de nuevo hacia el norte, asaltando a medida que avanzaban.

El 25 de octubre, un hombre vio una banda de apaches viajando al sur, a lo largo del río Sahuaripa, cerca de Tacupeto [municipio de Arivechi, Sonora]. Era la banda de Juh. Tres días más tarde asaltaron Trinidad [municipio de Yécora, Sonora], matando a dos hombres e hiriendo otros dos más. El 29 de octubre, se dirigieron al este, hacia Maycoba [municipio de Yécora, Sonora], donde asaltaron a dos hombres, matando a uno [Candelario Duarte] e hiriendo a su cuñado [Marcial Apodaca]. Salieron tras ellos 40 mineros de Yécora, Maycoba y Trinidad, pero no encontraron a nadie. Juh se había ido al norte).

* El 18 de septiembre de 1878, el Departamento de Interior pide al Departamento de Guerra reubicar a los 266 apaches chihennes de Ojo Caliente (Socorro County, New Mexico) a San Carlos ([Gila, Graham & Pinal Counties, Arizona]. El Departamento de Guerra ordenó la reubicación. El 10 de octubre, el capitán Frank T. Bennett llegó a Ojo Caliente para trasladar a los chihennes a San Carlos. El 12 de octubre, Bennett informó del traslado a Victorio, negándose a ir. Más tarde, bajo una tensión extrema, muchos chihennes huyeron de Ojo Caliente. Victorio era uno de ellos, huyendo a las montañas con unos 44 hombres, sumando en total de 85 a 90 personas en total, entre ellos sus yernos Toribio [o Turivio, hijo de Cuchillo Negro]; Tomaso o Tomasito Coloradas [hermano de López e hijos de Mangas Coloradas]; Nana, su yerno Horache, y su sobrino o hijo Jatu; Sánchez [Sancho]; el jefe de guerra Showano y su hermano Choneska [también llamado Ghun-sta o Big Tooth]; y el bedonkohe Vicente [pariente de Gerónimo, quizás un hermano] y Esquine.

Victorio, antes de huir, dijo: “Este es mi país. Yo no quiero ir. No hemos hecho nada malo. Prometió morir luchando antes que volver a San Carlos. Y eso es lo que ocurriría.

El 25 de octubre, Bennett salió para San Carlos con 172 chihennes, de los que solo 22 eran hombres, entre ellos Loco, Aralchy, Chavanah, Chavanah Bayhai, Dazulsee, Francisco [bedonkohe], Garia, Gjahey, Hnasim, Key-he-kah, Keynasee, Jah-hesis, Joseh-h-sohLópez, Ly-hey, Mangas, Nah-ish-clishim, Nashu, Pagi, Paloma, Sheinch, y Yozhey. El resto eran 77 mujeres, y 75 niños y jóvenes [entre ellos Jason Betzinez, Sam Haozous y Massai [futuro scout y fugitivo]. Hay tres hombres que no se saben si fueron con Victorio o con Loco: Kisalchilly [un jefe que aparecía como Sis-es-chole en las listas del agente Hart], Ramón [hombre-medicina], y Stalosh.

La agotadora caminata duró un mes, retrasada por un sendero montañoso, frío constante, lluvia, y nieve. El 6 de noviembre acamparon al sur del White River, a 4 km de Fort Apache. El 25 de noviembre llegaron a San Carlos, aumentando el problema de los suministros. Quizás a petición de Loco, Hart hizo que los apaches construyeran sus wickiups en un alto risco a pocos kilómetros de la Agencia, al este del río San Carlos y al norte del río Gila, a unos 24 km al oeste de los chokonen y bedonkohes, y lo suficientemente lejos de los apaches White Mountain, de quienes Loco dijo que les habían ofendido durante su anterior estancia. Era un lugar mucho más saludable que las tierras bajas de Gila, especialmente en verano, cuya temperatura a menudo superaban los 37º C. Sin embargo, casi no había vegetación.

Años después, Jason Betzinez diría: Era muy común que hubiera tormentas de polvo durante todo el año, y en todas las estaciones, excepto el verano, estaba lleno de enjambres de moscas, mosquitos, y otros malditos insectos. A pesar de eso, estaban lejos de las marismas donde la malaria había atacado a la banda de Naiche.

Sam Haozous estuvo de acuerdo con Betzinez, viviendo en paz durante los siguientes 41 meses. Teniendo pocas cosas que hacer [ese lugar no era apto para la agricultura] pidieron permiso para ir a cazar a las montañas, siendo vigilados estrechamente, a causa de su anterior huida de la reserva. La mayor parte del tiempo lo dedicaban a apostar en el juego y a contar viejas historias.

Loco encontró la situación en San Carlos, más o menos igual que cuando huyó 15 meses antes. Aparentemente, Hart había perdido el interés por los apaches de la reserva, empleando todo su tiempo en enriquecerse. Los chanchullos y la corrupción era normal en cada transacción hecha por contratistas y empleados deshonestos. A principios de 1879, llegaron noticias al Comisionado Indio, Ezra Ayres Hayt, a cerca de la corrupción de Hart, por lo que envió al Inspector de Asuntos Indios, John H. Hammond [que había sustituido a Vandever], a investigar.

Hammond concluyó que los rumores eran ciertos. Su investigación concluyó que Hart daba solo la mitad de la harina, café, azúcar, y tabaco a los apaches, vendiendo el resto en los campamentos mineros de las cercanías. Después de que sus empleados inspeccionaban y recibían el ganado vacuno, Hart permitía a los contratistas mantener el ganado hasta que él estaba listo para emitir las raciones de carne a los apaches. A causa de que Hart había ignorado desde hacía tiempo las normas de control interno, estaba expuesto a la vista de algún empleado honesto [la mayoría no lo eran]. Para colmo, Hammond descubrió que Hart tenía un empleado fantasma en la Agencia [Percival Stockman], que estaba buscando minas en la reserva. A pesar de todo, Hammond le permitió seguir en el cargo hasta su relevo. Luego, inexplicablemente, Hammond suspendió su investigación. Mientras, los apaches estaban inquietos por la escasez de comida. Según Archie McIntosh [que sería scout y confidente del general Crook] el descontento estaba aumentando.

Antes, Victorio y 22 apaches habían ido a incursionar a México [no hay informes que indiquen que se reuniesen con Juh y Nolgee] mientras Nana, Sánchez y Ratón lideraban un grupo de 59 chihennes [incluyendo 23 hombres] que fue a las Caballo Mountains [Sierra  & Doña Ana Counties, New Mexico], cerca del Río Grande para luego, el 3 de diciembre de 1878, ir a la Reserva Mescalero [Fort Stanton, Otero & Lincoln Counties, New Mexico]. Nana llegó a Mescalero con 52 personas, 18 de ellas hombres. Entre ellos estaban, Cabello, Caja, Carpis, Coyoco, Little Captain, Ratón, Sánchez [Sancho], Ta-gas-a-to, Ta-kae-vish, Vicente, y You. Con ellos estaban Gouyen y su hijo James Kaywaykla. Su futuro esposo, Kaahteney, estaba probablemente con Victorio.  En el grupo también estaban la madre de Tessai, y la esposa de Sábana, lo que indica que probablemente Tessai y Sábana, también estaban con Victorio.

El 23 de enero de 1879, Tomaso Coloradas [Tomasito] y Black Mouth, Li Joe, Little Tomomas, Manuelito, Negroche, What Five, y Yahoe, con dos mujeres y un niño, se unieron al grupo de Nana, quien dijo que su gente quería permanecer en Mescalero, y de ninguna manera ir a San Carlos.

El 11 de diciembre de 1878,  el comandante de Fort Stanton, N. A. M. Dudley, informó que una banda de 15 chihennes había llegado a la Reserva Mescalero con 30 caballos, cuatro de ellos herrados. Ordenó al teniente Goodwin que los arrestara a todos y los llevara a Fort Stanton, pero no pudo hacerlo debido a una tormenta de nieve. Más tarde, Dudley revocó la orden. 

El 12 de noviembre de 1878, fue una fecha aciaga para los nednais. Ese día, en dos diferentes ataques por parte de fuerzas mexicanas, las bandas de Nolgee y Gerónimo sufrieron fuertes pérdidas. El jefe nednai Nolgee cayó en la vieja estratagema mexicana de reunir a los apaches para comerciar o hablar de paz, emborracharlos y luego, al estar indefensos, matarlos. A primeros de noviembre, Nolgee había enviado un mensaje a Janos [Chihuahua] solicitando la paz, no sabiendo que tropas federales estaban en los alrededores. Los funcionarios de Janos le atrajeron con promesas de paz. Los soldados federales recordaban el ataque a una caravana en el Puerto Chocolate [municipio de Nuevo Casas Grandes, Chihuahua] el anterior 26 de septiembre, donde fallecieron 25 hombres, mujeres y niños, por lo que buscaban venganza. El 12 de noviembre, Nolgee llevó a su banda de 44 personas a Janos para celebrar el nuevo armisticio. Hubo una fiesta con abundante mezcal en la que la mayoría de los hombres acabaron borrachos. Los soldados les rodearon matando a 2/3  de los apaches, 33 en total, incluyendo a Nolgee y a otros nueve hombres.

Nolgee había bajado la guardia porque los nednais habían tenido, desde hacía mucho tiempo, relaciones con los habitantes de Janos. Siempre habían sido cautelosos ante el primer indicio de traición. Ah-dis y unas pocas mujeres y niños supervivientes llegaron a Fort Thomas [Graham County, Arizona], después de 22 días de viaje, donde contaron lo ocurrido al teniente Lemuel A. Abbott. Martine y unos pocos más fueron a Guaynopa [municipio de Madera, Chihuahua] para unirse a Juh.

El mismo día, 12 de noviembre de 1878, un destacamento de Sonora al mando del teniente Jesús Escalante siguió el rastro de un grupo que había incursionado desde Bacadéhuachi [municipio de Granados, Sonora] hasta la Sierra San Pedro [municipio de Coyame, Chihuahua], al norte de Guaynopa. El campamento de Gerónimo, de unas 40 personas, estaba en las montañas al sur de Casas Grandes [Chihuahua]. Escalante vio a los centinelas apaches echando la siesta aprovechando para atacar. Aunque se equivocó de año [dijo que ocurrió en 1880 cuando ese año estaba en San Carlos], Gerónimo lo contó en sus memorias: No sé cómo fueron capaces de encontrar nuestro campamento a no ser que tuvieran excelentes scouts y nuestra guardia estuviese despistada, pero ellos nos dispararon antes de que supiéramos que estaban cerca. Estábamos en el bosque. Nos mantuvimos detrás de las rocas y los árboles hasta que llegamos a menos de 10 metros de su línea, luego nos levantamos y ambos bandos dispararon hasta que todos los mexicanos murieron. Perdimos 12 guerreros en esta batalla. Eran 24 soldados y no murieron todos. Gerónimo quizás se confundió con otro enfrentamiento, pero él dijo que había perdido 12 guerreros y el informe de Escalante era similar. Dijo que había matado a 10 apaches.

Estos desastres, especialmente la muerte de Nolgee, hicieron dudar a Juh y Gerónimo que para escapar de las tropas mexicanas, debían volver a San Carlos. Pero decidieron permanecer en México, incursionando en Chihuahua y Sonora, y ocasionalmente en Arizona y New Mexico. De vez en cuando pudieron asociarse con Victorio. Juh y Victorio personalmente no eran amigos, pudiendo estar en desacuerdo durante mucho tiempo, según manifestó una vez el cónsul estadounidense en la ciudad de Chihuahua, Louis H. Scott, aunque eso no les impedía hacer incursiones juntos. Esto podía ser cierto, ya que los nednais habían tenido estrechos lazos con los bedonkohes y chokonen durante las dos décadas anteriores).

* El 1 de octubre de 1878, el capitán Harry Clay Egbert asume el mando de Camp Verde. (Dos compañías del 12º Regimiento de Infantería reemplazaron a las compañías del 8º de Infantería en Camp Verde, porque todo el 8º Regimiento había sido trasladado a Idaho.

Del 11 de septiembre al 7 de octubre de 1878, el subteniente William Baird sale de campaña al mando de 13 soldados y 25 scouts nativos con Al Sieber al frente, para explorar el Tonto Basin y sus alrededores. Baird no descubrió ninguna evidencia de actividad hostil. Al acercarse al Greenback Valley [Gila County, Arizona], se encontraron con ocho hombres y 12 mujeres de la banda del jefe Tonto Apache Cha-lipun, quien enseñó un pase de 20 días proporcionado por el agente de San Carlos.

El 12 de octubre de 1878, dos scouts apaches de la compañía Acompraron diversos artículos en el economato de Fort Apache. Coolo compró harina, azúcar, y una lata de levadura en polvo; mientras Eskul compró harina y tres pastillas de jabón de tocador, según los registros del economato. Este local era una tienda regulada que vendía diferentes artículos, como mermelada de frambuesa, ciruelas pasas, sardinas enlatadas, judías, membrillo, galletas saladas, harina, azúcar, latas de melocotones, tabaco, artículos de tocador, etc.).

El teniente Frank West, del 6º de Caballería, asumió el mando de los scouts el 23 de noviembre, justo antes de su licencia una semana después. Tras una exploración de 265 km, la compañía recién formada por 25 scouts llegó a Camp Verde durante la tercera semana de noviembre. El 23 de diciembre, la Orden Especial nº 149 del Departamento de Arizona nombró como sargentos, probablemente a Dick y Mickey Free). 

* En diciembre de 1878, el coronel Ortiz, comandante de las fuerzas mexicanas del Norte, se enfrenta a una banda de apaches mescaleros, matando a seis y capturando a 86, escapando muy pocos. (Otra pequeña banda que robaba ganado fue interceptada por tropas mexicanas bajo el mando del general Gerónimo Treviño, siendo expulsada hacia la frontera).

1879

* El 2 de enero de 1879, unos apaches atacan a un grupo de mexicanos que llevaban una reata de mulas cerca de Tomóchic (municipio de Guerrero, Chihuahua) propiedad de Vicente Antillón. (Dos hombres resultaron muertos, tres más desaparecidos, y todas las mulas robadas. El 13 de enero atacaron la población del Carrizal [municipio de Ahumada, Chihuahua] llevándose 25 reses. Nueve de los animales estaban atados, uno a uno, junto a la puerta de las casas de sus dueños.

Esteban Martínez, alcalde del Carrizal, pidió armas al gobierno del Estado de Chihuahua, ya que las que tenían eran escasas para poder defenderse por sus propios medios. Los apaches mataron a seis personas y otras seis desaparecieron en la Sierra El Fierro [municipio de Ahumada, Chihuahua] en una fecha no determinada.

El 18 de enero, tuvo lugar un pequeño enfrentamiento cuando dos apaches se llevaron dos caballos pertenecientes a Román Aranda, evitando los defensores de las Tinajas de Cantarrecio [municipio de Praxedis G. Guerrero, Chihuahua], que se llevaran otros dos.

El 22 de enero, una banda apache atacó el rancho de Miguel Otero, matando a varios pastores y llevándose todo el ganado).

* Del 27 de enero al 12 de febrero de 1879, la compañía B, de Scouts Indios, recorre 427 km por las Mogollon Mountains, sin encontrar rastro de actividad “hostil. (Seis días después del regreso a Camp Verde, el teniente Frederick Von Schrader, del 12º de Infantería, reemplazó al teniente Frank West como comandante de los scouts. Lo primero que hizo fue trasladar a los scouts a Camp McDowell [Maricopa County, Arizona]. El 9 de marzo, dos días después de su traslado, los scouts fueron dados de baja de las listas de Camp Verde, aunque cinco hombres permanecieron allí para realizar un servicio independiente. El traslado de la compañía puso fin al empleo de Al Sieber como guía en Camp Verde, a pocas semanas de cumplir seis años de servicio ininterrumpido y distinguido. 

Estando en la mina de plata de McMillenville [Gila County, Arizona], Mickey Free vio a Al Sieber, en ese momento sin trabajo, acompañado de Tom Horn, entonces de 19 años. Horn recordaría más tarde que un destacamento de soldados al mando de Von Schrader, con Mickey Free como guía, llegó buscando a Sieber, portando una carta del general Willcox, autorizando la contratación de Sieber si fuera necesario, para guiar a las tropas desde Camp Verde.

En cualquier caso, este parece haber sido el primer encuentro entre Mickey Free y Tom Horn. Él [Mickey Free] ahora hablaba mexicano y apache como un profesor, recordaría Horn. Y era el más temerario del mundo en aquella época. Tenía el pelo largo y rojo intenso y un ojo azul … estaba plenamente cualificado para ser un scout y guía típico en todos los sentidos, excepto por el hecho de que nunca tuvo ningún respeto por su propia vida.

Von Schrader volvió con sus scouts a Fort McDowell [había dejado de ser Camp McDowell], donde la compañía de scouts fue licenciada, alistándose 20 scouts en junio, cuando Von Schrader recibió la orden de proteger todo el territorio al oeste de la reserva. Se le inviste con autoridad discrecional para ir a donde le plazca … la protección de la sección indicada es lo que el general espera de usted, continuaban las instrucciones. Von Schrader respondió estableciendo una base de campaña en el abandonado Camp Reno, en el Tonto Valley. El 13 de junio, ascendió a Mickey Free al cargo de sargento 1º de la compañía B

Dicha compañía exploró el Tonto Creek, Sierra Ancha y las Mazatzal Mountains, cooperando con el teniente Frank West, antiguo comandante de compañía, ahora a cargo de un destacamento de soldados con base en el Green Valley. Se esperaba que ambos destacamentos pusieran fin a los saqueos de ganado en el Pine Valley, Little Green Valley y la bifurcación este del río Verde.

Alrededor de las 11:30 horas. del 18 de junio de 1879, una banda de nativos bien armados, atacó a dos buscadores de oro que se dirigían a Fort Verde en busca de provisiones cerca de Baker’s Spring. Uno de ellos, Frank Kearney, resultó gravemente herido con los primeros disparos, buscando refugio entre las rocas. Su compañero, Dennis May, cabalgó desesperadamente perseguido por siete guerreros. Finalmente, pudo dejarlos atrás, atravesando los accidentados cañones con los que se encontraba, llegando a Fort Verde después de la medianoche. Con un destacamento, regresó al lugar del ataque, donde encontraron el cuerpo de Kearney.

Una semana después, el miércoles, 25 de junio, la compañía B bajo el mando del teniente Von Schrader, se enfrentó a los nativos responsables de la muerte de Kearney. En un combate de dos horas, a 8 km más abajo de la bifurcación del Tonto Creek, los scouts mataron a seis guerreros Tonto Apaches y capturaron a una mujer. Tom Horn diría: No lo vi, pero Mickey Free dijo que fue una gran batalla. La mujer dijo que no sería prisionera, así que Mickey Free dijo: ‘Bueno, de todas formas tenemos demasiados prisioneros’. Levantó su arma como si fuera a dispararle en el ojo, y ella dijo: Bueno, iré contigo”. Esta mujer confirmó que su gente había sido responsable del ataque cerca de Baker’s Spring.

Tras reaprovisionarse, la compañía B emprendió una exploración de la cuenca del Tonto y sus alrededores, que los llevó de regreso al antiguo Campamento Reno a finales de julio. Durante su ausencia, el capitán Chaffee, a regañadientes, dejó Fort McDowell para ser asignado como agente interino en San Carlos hasta que se encontrara un reemplazo civil para el agente Hart, quien se había visto obligado a dimitir. Chaffee había recibido un telegrama el 1 de julio, ordenándole partir de inmediato para asumir las funciones de Agente Indio.

Von Schrader y Chaffee colaboraron ​​estrechamente. El 8 de agosto, Von Schrader informó al comandante del Departamento que iba a investigar a los nativos que supuestamente cazaban en la Sierra Ancha. No se han cometido depredaciones, pero Chaffee me pidió que arrestara a todos los indios que estaban fuera de la reserva sin los pases adecuados y [dijo] que los castigaría severamente.

Von Schrader pasó la mayor parte de agosto de 1879 explorando el Tonto Basin y Sierra Ancha. Los scouts recorrieron 206 km antes de trasladar su campamento, unos 22 km, hasta un nuevo emplazamiento en el Greenback Valley. Von Schrader explicó que había ido allí buscando buen pasto y agua. Dejó a dos soldados de caballería en el antiguo campamento para custodiar los suministros y servir de correos.

El 21 de agosto de 1879, el jefe chihenne Victorio huyó de la Reserva Mescalero. Chaffee, temiendo que Victorio pudiera ir a buscar a los chihennes que estaban en San Carlos, solicitó una compañía de scouts para complementar a sus 40 policías nativos. Willcox ordenó que Von Schrader se presentara con sus scouts en la Agencia. El último día de octubre, la compañía B tenía un sargento 1º, cuatro cabos y 11 soldados en San Carlos a disposición de Chaffee. Dado que lo lógico es que Mickey Free hubiera trasladado a su esposa e hijo a San Carlos cuando la compañía B fue trasladada desde Fort Verde, su presencia en la reserva le brindó la oportunidad de verlos más a menudo.

Chaffee juntó a los chihennes y al resto de chiricahuas cerca de la Agencia con los scouts Indios custodiándolos. Para diciembre era evidente que no había ningún riesgo, por lo que la presencia de los scouts en San Carlos ya no era necesaria. Von Schrader recibió la orden de regresar a Fort McDowell después de haber reclutado una nueva compañía de scouts. Esta vez, Mickey Free no se alistó, quedándose con su familia.

Chaffee tenía conocimiento de la labor de Mickey Free, tanto como scout como de intérprete en Fort Verde y Fort MacDowell. Mientras Von Schrader daba de baja a sus scouts y reunía una nueva compañía, Chaffee le hizo una propuesta. Cuando los nuevos scouts de la compañía B dejaron San Carlos, Mickey Free se quedó como empleado de la Agencia.

Chaffee ya tenía un intérprete nativo en nómina, pero se dio cuenta de que, al haber muchos apaches y yavapais en San Carlos, podía tener dos intérpretes a tiempo completo. El 7 de diciembre de 1879, notificó al comisionado de Asuntos Indios: Considero que se permiten dos intérpretes a 300 $ anuales …. El nuevo puesto aumentó los ingresos mensuales de Mickey Free en más de 100 $ por encima del salario de un sargento 1º, y le proporcionó un ingreso similar al de un teniente subalterno del ejército. 

El nuevo trabajo de Mickey Free lo reunió con su hermano adoptivo, Loco Jim, quien ahora estaba casado con una mujer Pinal Apache y servía en la Policía India. La policía estaba nuevamente bajo la dirección del ex empleado de John Clum, Clay Beauford, quien recientemente había retomado su verdadera identidad como Welford C. Bridwell. Chaffee había contratado a Beauford el 1 de octubre con un salario anual de 1.000 $. El intérprete de yavapai, que ya estaba en nómina cuando Mickey Free fue contratado, era Crackey Joe, un nativo cahuilla, quien había servido como scout durante la campaña del Tonto Basin.

El nuevo trabajo permitió a Mickey Free ver más a su esposa e hijo de lo que le hubiera sido posible si se hubiera vuelto a alistar como scout. Ethlay vivía ahora con la gente de su hermana cerca de la sub Agencia, en el río Gila, 25 km más arriba de la Agencia. El cuñado de Ethlay, Baelka, había puesto su banda bajo el liderazgo del jefe White Mountain Goodah-Goodah [Goodygooya]. Los seguidores de Goodah-Goodah, unos 82 hombres, mujeres y niños en total, se encontraban entre el gran número de gente White Mountain que había pasado el verano cosechando sus cultivos cerca de Fort Apache. En calidad de agente, Chaffee había solicitado al comandante del puesto que comprara el maíz de los nativos a un precio justo, como demostración práctica de los beneficios de su trabajo. La banda de Goodah-Goodah, junto con las de Bonito, Eskinospas, George y Santos, se encontraban entre las casi 1.100 personas reunidas en esta sucursal de la Agencia de San Carlos).

* El 24 de enero de 1879, el periódico La Voz de México publica: … Los siguientes informes oficiales se han recibido en el cuartel general con respecto a la captura de indios por tropas mexicanas […] He recibido noticias fidedignas de que el coronel Ortiz, jefe de las fuerzas mexicanas en el Presidio del Norte, ayudado por una fuerza de Santa Rosa, atacó una partida de apaches mescaleros que han estado viviendo cerca de San Carlos, matándoles cuatro o cinco, y capturando casi todo el resto, conservando en su poder 40 o 50 presos, incluyendo sus jefes principales Alsate y Colorado. Firmado Carpenter, comandante de Fort Davis.

A finales del año anterior, el coronel mexicano José Garza Galán había salido de Mechor Múzquiz [Coahuila] con 100 hombres para reunirse con el coronel Ortiz y sus soldados en San Carlos [hoy Manuel Benavides, Chihuahua] donde Alsate tenía su ranchería. Rodeada y capturada su banda, fue llevado a Melchor Múzquiz para ser encarcelado en espera de ser llevado a Ciudad de México. Miguel Múzquiz, el padre de Alsate, viejo y ciego, que se encontraba entre los encarcelados, pidió hablar con Manuel Múzquiz, identificándose como el hermano que fue capturado por los mescaleros muchos años atrás. Mencionó el nombre de su madre, pero sospechando que pudiera estar engañándolo, le pidió que se quitara el mocasín de su pie derecho porque recordaba que su hermano tenía ese defecto congénito de un incipiente sexto dedo [otros miembros de la familia también lo tenían]. Cuando se quitó el mocasín le enseñó la cicatriz donde debía estar ese dedo, pero dijo que se lo había quitado porque le molestaba al andar. Así se quedó convencido de que decía la verdad. 

Manuel consiguió que liberaran a su hermano porque era mexicano y había sido capturado por los apaches, pero no pudo hacer nada por su sobrino Alsate porque era apache de nacimiento y jefe de la banda responsable de muchos asaltos a ranchos mexicanos.

Alsate y su banda fueron encarcelados en la prisión de La Acordada en Ciudad de México. Sin embargo, antes de salir de Múzquiz, Manuel le dio una carta para que se la diera al general Miguel Blanco Múzquiz [primo de Alsate] miembro del gabinete del presidente Porfirio Díaz, para que le ayudara. En diciembre de 1879 conseguiría escapar).

* El 29 de enero de 1879, un destacamento formado por 150 soldados campesinos mexicanos al mando del comandante J. Francisco Márquez, que estaba persiguiendo a Juh y Gerónimo, llega a Basogoachic ([municipio de Maguarichi, Chihuahua]. En ese destacamento iba el capitán Mauricio Corredor [indio tarahumara que participaría en la batalla de Tres Castillos contra Victorio]. Juh y Gerónimo habían incursionado por varios ranchos cerca de Guerrero y Yepómera [municipio de Temósachi, Chihuahua]. En los siguientes nueve días, el destacamento de Márquez no pudo continuar por las fuertes nevadas y lluvias. Finalmente, el 7 de febrero, se dirigieron a las montañas del oeste. Una semana más tarde encontraron tres rancherías abandonadas [según los scouts, unos ocho días antes] que formaban un triángulo. Las dos primeras contenían 35 y 50 wickiups respectivamente; la tercera, aparentemente usada por los centinelas, era la más pequeña. Márquez vio que los apaches las habían situado en un escabroso arroyo, muy favorable para su defensa. Era el campamento de Juh en el Arroyo de Guaynopa [municipio de Madera, Chihuahua], cuyo tamaño sugería que varios chihennes y bedonkohes, huidos durante el traslado de Ojo Caliente en mayo de 1877, habían ido allí para pasar el invierno. Los jefes pensaron que, tras las incursiones por Chihuahua, los soldados les perseguirían, por lo que se fueron a Sonora. Márquez no fracasó del todo. Reunió una importante información del campamento de invierno de Juh que los mexicanos utilizarían en el futuro.

El 15 de febrero de 1879, 15 o 20 guerreros de Juh atacaron un grupo que iba de Tarachi a Mulatos [los dos en el municipio de Sahuaripa​, Sonora], matando al presidente municipal de Tarachi, Gregorio Anaya, a Santos Anaya y a Jesús Villarreal. De Mulatos salió un grupo liderado por Jesús Quinteros y cuando estaba recogiendo los cuerpos, pudo ver a los apaches en una cresta cercana. Viendo que no tendría éxito, rehusó atacarles. Cinco días más tarde, los mismos apaches atacaron a dos grupos cerca de Tacupeto [municipio de Arivechi, Sonora], matando al menos a un hombre. Juh y Gerónimo volvieron a su campamento base y decidieron atacar Nácori Chico.

El 26 de marzo de 1879, seis hombres salieron de Nácori Chico para llevar provisiones de Granados a Bacadéhuachi [municipio de Granados, Sonora]. El mismo día los apaches les emboscaron en el Arroyo del Coyote [municipio de Granados, Sonora], matando a tres hombres, Anselmo Coronado, Candelario Lucero y Santos Lucero, e hiriendo gravemente a Juan Coronado. Un grupo fue en su ayuda, pero antes de llegar al Arroyo del Coyote, los apaches les atacaron matando a otros cinco más. Ante el pavor de los ciudadanos de Nácori Chico, el prefecto de Moctezuma envió 32 hombres para darles protección. Ocho días más tarde, unos 30 o 35 guerreros robaron 14 mulas en el Mineral de Lampazos [municipio de Tepache, Sonora]. En junio, Sonora envió tropas a Guaynopa, llevando a Juh y Gerónimo a ir al norte a solicitar la paz en Casas Grandes y Janos [Chihuahua].

El 18 de junio de 1879, el comandante de Bavispe [Sonora] informó que una banda de 100 guerreros [la banda de Juh y Gerónimo] había solicitado la paz en Casas Grandes [Chihuahua]. Según un informe fechado en julio de Louis H. Scott, cónsul de los Estados Unidos en Chihuahua, Juh estaba en Casas Grandes con unos 40 guerreros, y 50 mujeres y niños. Aparentemente, habían estado en Janos [Chihuahua] a finales de mayo, ya que un funcionario había escrito a Ciudad de México quejándose de la banda de Juh. Este escrito era erróneo, pues decía que Juh y su banda habían huido de San Carlos para venir a México a incursionar y volver a Arizona a cambiar el producto de sus robos por armas y municiones en San Carlos. Lo cierto era que Juh llevaba viviendo en México los tres últimos años.

Las propuestas de Juh no fueron atendidas debido a que México sufría una profunda depresión económica sumada a una pobre cosecha agrícola. Sin apoyo del gobierno federal, los rancheros del norte de Chihuahua decidieron calmar a los nednais, dándoles bienes por valor de unos pocos cientos de dólares [mantas y comida].

Cuando el general Willcox se enteró de que Juh buscaba la paz en Chihuahua, pensó otra vez en llevarle a San Carlos. El 26 de agosto, Willcox ordenó al teniente Guy Howard [hijo del general Howard] que enviase mensajes a Fronteras [Sonora] para conseguir toda la información posible sobre las incursiones de indios en México. El 2 de septiembre, Willcox escribió al coronel Hatch, en New Mexico, que la banda de Juh podía ser trasladada por un jefe de San Carlos si el asunto se gestionaba bien. Tres días más tarde, Willcox envió un despacho al general McDowel, en el Cuartel General de la División: Recibo información de los jefes de los indios chiricahuas que el resto de la tribu… ahora pueden ser convencidos para venir a la Agencia de San Carlos. Estos jefes han ofrecido prestar toda la ayuda que puedan para este fin. Se informa que son unas 25 familias las que están ahora en Casas Grandes, Chihuahua. El resto está diseminado por varios lugares del Estado de Chihuahua. Ayer, mi ayudante de campo, el teniente Haskell, se dirigió a San Carlos bajo mis instrucciones para asegurar este deseable fin.

Haskell, ayudado por Archie McIntosh, se reunió en San Carlos con los jefes chiricahuas, que se mostraron partidarios de colaborar. El bedonkohe Gordo, el nednai Ah-dis [un sobreviviente de la banda de Nolgee que vivía con la gente de Naiche], Atzebee [un sargento de la policía apache de San Carlos], Chihuahua, y George [un chokonen que tenía amigos cercanos entre los nednais], accedieron a ir a México a buscar a Juh y a Gerónimo para convencerles de que fueran a San Carlos.

Antes, el 7 de febrero, Victorio había reaparecido en Ojo Caliente con 22 guerreros, habiendo llegado de México. Entre los guerreros estaban Blanco, Chavanah, Eclode [¿la mujer mescalero que Lozen llevó con su bebé recién nacido a la Reserva Mescalero?], Kaahteney, Mangas, Sánchez [Sancho, abuelo de Kaywaykla], Suldeen [tío de Kaywaykla], y Washington [hijo de Victorio]. Cuando anochecía, los apaches se acercaron a poca distancia del puesto pidiendo parlamentar. La guarnición se puso en alerta, saliendo el teniente Charles Merritt y el intérprete Andrew Kelley a hablar con Victorio. Acordaron reunirse y hablar al día siguiente después de que Merritt y Kelley accedieran a ir caminando, desarmados y sin escolta, a una alta montaña situada a la derecha de Ojo Caliente. Merritt observó que los apaches llevaban caballos y objetos que indicaban que habían estado en México. El 20 de julio de 1879, la correspondencia enviada por Louis H. Scott, cónsul de los Estados Unidos en la ciudad de Chihuahua, al Departamento de Estado en Washington, informaba de dos importantes incursiones apaches realizadas el año anterior en Chihuahua. En una de ellas, 20 ciudadanos mexicanos resultaron muertos en Temósachic [municipio de Temosachi, Chihuahua].

Victorio, siempre cauteloso, había dejado a la mayoría de sus seguidores y caballos a varios kilómetros del lugar donde tuvo lugar la reunión con Merritt. Inmediatamente, solicitó el poder contactar con Nana y reunirse con él en Ojo Caliente. Merritt accedió, pero advirtió que, mientras tanto, no debían producirse acciones hostiles. De hecho, la repentina aparición de Victorio puso al teniente en una incómoda situación, ya que tenía claras instrucciones de alentar a los apaches a que dejasen de incursionar, estando convencido de que Victorio había ido a México a aprovisionarse de monturas y munición. También tenía claro que el jefe chihenne era demasiado astuto para poder arrestarlo en ese momento, por lo que decidió realizar un trato inmediatamente para evitar nuevas incursiones. Antes, el 27 de enero, Merritt había dado un salvoconducto válido para 15 días a dos apaches para que fueran a Fort Stanton y volvieran a Ojo Caliente con todos los chihennes. Al coronel Hatch no le gustó la decisión de Merritt de permitir que Victorio enviara correos a la Reserva Mescalero para convocar a Nana y a sus seguidores en Ojo Caliente, pensando que Merritt se había sobrepasado en sus atribuciones al no pedir autorización. A pesar de todo, autorizó el asentamiento de los chihennes en su vieja reserva, ordenando que les llevaran suministros. Hatch también añadió que si Victorio iba a ser llevado de vuelta a San Carlos, debía enviarse una compañía de scouts apaches para apoyar el traslado: No se trata de que estos indios se resistan hasta la muerte a ser trasladados allí. Si la orden se va a ejecutar, debemos aceptar el hecho de que morirán muchos de estos indios; sin duda tienen escondidas sus armas y munición u ocultas con dos o tres indios. Creo que es preferible tenerles bajo guardia tan estrechamente como sea posible por las tropas, hasta que se decida que se debe hacer con ellos.

Después de las conversaciones [para disgusto de Samuel A. Russell, desde el 15 de marzo, nuevo agente de Mescalero, que no quería a los chihennes porque temía problemas], las autoridades de Washington accedieron a que fuese a Mescalero, pero Victorio, pensando que iba a ser devuelto a la Reserva de San Carlos, huyó el 15 de abril a las San Mateo Mountains [Socorro County, New Mexico]. El coronel Hatch [comandante del Distrito Militar de New Mexico] visitó a Nana y a Tomaso Coloradas en Mescalero, pidiendo a Russell que enviara a algún apache en busca de Victorio. Russell envió a Tomaso Coloradas con otros cuatro apaches, pero no tuvo éxito porque Victorio iba camino de San Carlos, con intención de rescatar a las mujeres y niños chihennes que allí había. Russell informó que había unas 40 mujeres y niños en San Carlos, cuyos maridos estaban en la Agencia Mescalero. Esos guerreros deseaban reunirse con sus familiares, por lo que se hicieron preparativos para llevar a las mujeres y niños a la Reserva Mescalero, donde había unos 100 apaches chihennes.

A mediados de mayo, el general Orlando B. Willcox recibió un informe del subteniente Charles Gatewood indicando que Victorio iba con 30 hombres a San Carlos para recuperar a sus mujeres y niños. Gatewood había llegado a Ojo Caliente el 2 de mayo con una compañía de 25 scouts apaches, el subteniente Thomas Cruse, el Dr. Dorsey McPherson, 35 soldados del 6º de Caballería, seis empacadores con 30 mulas.

De camino a San Carlos, Victorio mató a cuatro pastores cerca de Silver City [Grant County, New Mexico] y robó ocho caballos y 12 mulas cerca de Clifton [Greenlee County, Arizona]. La noche del 18 de mayo, su grupo estaba cerca de la Sub-agencia de San Carlos, intentando convencer a los chokonen de que se uniesen a ellos, pero no tuvieron éxito. Solo dos mujeres y dos niños fueron con Victorio, regresando a New Mexico.

Cerca de un asentamiento en el río San Francisco, en la actual Glenwood [Catron County, New Mexico], varios ganaderos que habían oído que había apaches en los alrededores, prepararon una trampa. Ataron un caballo a un árbol esperando que los apaches picaran el cebo. Luego tres hombres, Jim Keller, John Morris y Robert Coulter, se escondieron. Cuatro apaches, entre ellos Turivio [Toribio] se acercaron al caballo. Los tres hombres abrieron fuego matando a tres apaches, uno de ellos Turivio. Victorio juró vengarse. Varios meses más tarde, los apaches dijeron a un mexicano en Tularosa que matarían a 20 hombres para vengar la muerte de Turivio.

Victorio cruzó el Río Grande y reanudó las negociaciones con Russell, quien le informó que el gobierno le permitiría permanecer en la Agencia Mescalero). 

* En 1879, una ley federal prohíbe el traslado de nativos de Arizona y New Mexico al Territorio Indio (Oklahoma).

* En 1879, el teniente August Gabriel Tassin es el oficial al mando de los scouts apaches en Fort Huachuca ([Cochise County, Arizona]. Las compañías de scouts apaches estaban formadas por 25 hombres con un oficial blanco al mando y, a menudo, un civil dirigiéndolos.

Tassin había mandado una compañía de apaches White Mountain con la misión de encontrar al jefe nednai Juh; y al mismo tiempo realizar un informe ilustrado para el Smithsonian Institution sobre la flora y la fauna de Arizona. Más tarde escribiría sobre las cualidades y los métodos de los scouts apaches sobre el terreno: … Marché, inmerso en las arenas del río Gila… hasta Camp Thomas [Graham County, Arizona], a 56 km de la Agencia, entregué a cada hombre [scout] un rifle Springfield del último modelo y 40 cartuchos en nombre de los Estados Unidos, y me ocupé del uniforme militar, comprando 22 metros de franela roja gruesa al comerciante del puesto, la cual, al ser repartida, envolvieron sus frentes con ella a modo de turbante, de una manera tan artística, que los transformó con una rapidez casi milagrosa de un grupo de asesinos bastante afables en un grupo de sinvergüenzas sedientos de sangre de aspecto tan duro como probablemente el mundo nunca había visto, tanto, que yo mismo tuve miedo de ellos.

Siguiendo un rastro, caliente o frío, los scouts apaches van primero en fila india, siguiéndoles el resto de la columna…

… Generalmente, sin embargo, los apaches marchan sin aparente regularidad; solo gobierna la fantasía individual. Para el soldado adiestrado, acostumbrado a las tácticas de la guerra civilizada, los métodos del sendero de la guerra de los scouts apaches, ‘a su libre albedrío’, dispersos, parecen a primera vista sorprendentes, si no despreciables; pero pronto te das cuenta de que no existe un scout más perfecto.

Al dejar atrás un vivac para retomar la marcha, no forman filas simples o dobles, ni recogen las armas apiladas, ni pasan lista ni otras formalidades dilatorias. Una vez cargada la última mula y lista para la partida, el jefe de scouts da una orden corta y entrecortada: ‘¡Adelante!’, y los apaches echan a correr como disparados por un arma, cubriendo rápidamente el terreno con un paso tosco y tambaleante, que a la larga elimina la distancia de una manera maravillosa de contemplar. Van de a dos, de a tres, dispersos por grupos a todos los puntos a su alcance; pero ya sean solos o en grupos, avanzan infatigablemente, con una visión tan aguda como la de un halcón, tan incansable y furtiva como una pantera, y oídos tan sensibles que nada se les escapa.

Cada uno vestía una camisa holgada de tela roja, blanca o gris, generalmente de calicó, con alguna figura llamativa, o la de lana suministrada a los soldados blancos. Esta iba por fuera de un par de calzones sueltos de algodón, llegando hasta los mocasines, que son los artículos más importantes de la indumentaria apache. En una pelea o en una larga marcha descartan todo lo demás, pero conservan siempre los mocasines. Antes de irme de Fort Thomas, había adquirido un montón de cueros frescos de la Agencia, y mis scouts habían estado trabajando a conciencia en el asunto de la fabricación del calzado. El indio que va a ser equipado, se para, erguido en el suelo, mientras un compañero traza con un cuchillo afilado los contornos de la planta de su pie sobre un trozo de cuero sin curtir. La bota está hecha de piel de ante unida a la suela y llega hasta la mitad del muslo. Para mayor comodidad al marchar, se puede colgar en pliegues debajo de la rodilla. La suela de cuero sin curtir se prolonga más allá del dedo gordo del pie y se vuelve hacia arriba en un escudo que protege de los cactus y las piedras afiladas.

Además de su rifle, el scout indio lleva una cantimplora llena de agua, un cuchillo de carnicero, un punzón en estuche de cuero y unas pinzas; y un cinturón de cuero con 40 cartuchos rodeando su cintura. El punzón se usa para coser mocasines o en trabajos de ese tipo, y usa las pinzas para arrancarse todos y cada uno de los cabellos que aparecen en su rostro.

Muchos de ellos llevan, atados a la cintura, bolsitas de piel de ante con dentina, o comida sagrada, con las que ofrecen sacrificios matutinos y vespertinos al sol o a otra deidad. Otros están provistos de amuletos de varas atravesadas por rayos, pedazos de cristal de cuarzo, madera petrificada, arenisca concrecionaria [de grano fino], galena o chalchihuitls, o fetiches, que representan algunos de sus innumerables dioses planetarios de kan [?], que son considerados como ‘medicina muerta’ para frustrar los designios del enemigo o protegerse de flechas y balas en el fragor de la acción, de lo que se puede inferir que la idea de un Dios personal es preeminente en la mitología apache, pues cada uno tiene uno personal para sí mismo.

La tasa de velocidad alcanzada por los apaches al ir a pie es de aproximadamente 6 km por hora, no tan rápido como el trote de un caballo. Mantienen eso durante unos 24 km, cuando al final de esta distancia, si encuentran agua y no se ve ningún enemigo, se congregan en grupos de unos 19 o 15, se esconden en algún barranco apropiado, se sientan, fuman cigarrillos, charlan y bromean, y tumbándose al sol, toman el sol como lagartos.

Todos los scouts se pintan la cara durante la marcha con ocre colorado, sangre de venado o jugo de mezcal tostado, con el doble propósito de protegerlos del viento y del sol, así como una ornamentación distintiva. La ornamentación es cuestión de gusto y obligación tribal. La otra parte de la operación es de necesidad, pues es bien sabido que la suciedad y la grasa protegen la piel de las inclemencias del tiempo. Un indio rara vez se lava a menos que pueda engrasarse después; y con él en muchos casos la grasa toma el lugar de la ropa, porque sabe la necesidad de una igualdad de la actividad de la piel y las llamadas sobre ella, y por qué, cuando la exposición es muy grande, los poros deben ser defendidos.

Cuando el comando llega al campamento, los scouts construyen en un abrir y cerrar de ojos todo tipo de toscos refugios. Los que tienen el perro del ejército las instalan en armazones de árboles jóvenes de sauce o álamo; otros menos afortunados, improvisan hogares de ramas cubiertas de hierba, o de piedras y tablas cubiertas con sacos de yute. Antes de que terminen, el humo se eleva con gracia hacia el cielo desde brasas crepitantes, frente a las cuales, clavadas en asadores de madera, están las cabezas, corazones e hígados de los choddi [venados] muertos durante la marcha…

… Mis scouts estaban ocupados preparando sus camas para la noche. La hierba se arrancaba a puñados, se ponía en el suelo y se cubría con una manta, y otra servía de cobijo. Generalmente, duermen con los pies apuntando hacia pequeñas fogatas, que dicen que son cálidas, mientras que las grandes que hacen los soldados blancos son tan calientes que ahuyentan a la gente, y además, atraen la atención de un enemigo al acecho.

Durante todo este tiempo, los scouts están apostados en montículos que controlan todas las líneas de aproximación posibles. El apache teme la sorpresa. Es su propio modo particular de destruir a un enemigo, y sabiendo lo que él mismo puede hacer, atribuye a su enemigo, sin importar cuán insignificantes sean sus números, la misma audacia, temeridad, agilidad y sutileza que él posee.

Los dos grandes puntos de superioridad del soldado salvaje sobre el representante de la disciplina civilizada son su absoluto conocimiento del territorio y su perfecta capacidad para cuidar de sí mismo en todo momento y en todas las circunstancias. Aunque los rayos del sol caigan desde el cenit, o el abrasador siroco sople desde el sur, el scout apache camina tan despreocupado como cuando la lluvia fría o la nieve del invierno congelan a su compañero blanco hasta la médula. Encuentra comida, y también comida bastante buena, donde el hombre blanco se moriría de hambre. Conociendo los hábitos de los animales salvajes desde su más temprana juventud, puede atrapar pavos, codornices, conejos, palomas o ratones de campo, que le proveen de carne, además de la carne de un caballo o mula que ha caído exhausto en la marcha, y de la que es extremadamente aficionado.

El roble raquítico que crece en las laderas de las montañas produce bellotas; la bayoneta española, una fruta que, asada, se parece y sabe algo a plátano. Toda la región del sur de Arizona y el norte de México está marcada con variedades de cactus, que producen frutas y semillas con las que varía su menú. Las anchas hojas y tallos del mezcal se tuestan entre piedras calientes, y el producto es rico en materia sacarina, y muy agradable al gusto. La papa silvestre y el bulbo del tule se encuentran en los prados húmedos de la montaña, y él asalta el nido de la abeja terrestre por su reserva de miel en común con el oso. Las semillas de girasol machacadas entre dos piedras son ricas y nutritivas… Hierve la dulce y blanda corteza interior del pino con las semillas de hierbas silvestres y calabazas silvestres y la goma de mezquite en guisos sabrosos, que pueden no ser muy apetecibles para el gusto viciado de un anglosajón, pero son más que bienvenidos para un indio. La ágil rata de cactus es muy importante en sus… facturas de comida, porque el placer que le da en la captura primaria se realza en la subsiguiente comida del suculento pequeño roedor de túnica plateada”.

* A primeros de febrero de 1879, Archie McIntosh (que sería scout y confidente del general Crook) pasa un día con el jefe aravaipa Hashké Bahnzin, más conocido como Eskiminzin, quizás emparentado con la mujer de McIntosh, Dominga. (Tiempo antes, McIntosh había informado del creciente descontento de los apaches en la Reserva de San Carlos por la escasez de los suministros. Según McIntosh, Eskiminzin le dijo que todas las bandas apaches de la reserva iban a emprender el sendero de la guerra tan pronto como se derritiese la nieve de las montañas. McIntosh también dijo que Pedro [Hashkee-yàiltl-i-dn], el jefe White Mountain, conocía el plan.

Estas noticias llamaron inmediatamente la atención del general Willcox quien, a pesar de que pensaba que la reputación de McIntosh no era buena [muchos oficiales del ejército creían que era una mala influencia para los apaches y que su integridad era muy cuestionable], pensó que era bueno tener contentos a los apaches, por lo que envió a dos oficiales, el comandante Charles E. Compton [de Fort Apache] y el capitán Adna Chaffee [de Camp McDowell] para que comprobasen si la versión de McIntosh tenía alguna credibilidad.

El 6 de marzo, Compton informó al general Willcox: He tenido una larga conversación con el agente Hart sobre el informe de McIntosh de que los indios están a punto de estallar. Hart dice que no hay nada de verdad en el informe de McIntosh. Eskiminzin dice que habló con McIntosh hace 29 días en su casa y no dijo nada [a McIntosh] para que hiciese tal informe. Eskiminzin dice que todos están contentos y satisfechos. Hart me informa que todas las bandas, excepto las chiricahuas, están ocupadas plantando y cultivando la tierra. Los chiricahuas no trabajan, pero están contentos y no dan problemas. Yo estoy satisfecho de que McIntosh haya hecho un falso informe. Tres días más tarde, Compton reiteró que todas las bandas, excepto las chiricahuas, estaban ocupadas cavando zanjas, haciendo vallas, y trabajando. Pero refiriéndose a la gente de Naiche dijo: Los chiricahuas están en la Sub-agencia, a 24 km por encima de San Carlos, en el Gila. Esto significaba que el subagente los había trasladado de las montañas a la zona llana del río Gila, el lugar del anterior brote de malaria del año anterior. No hay muchos detalles, pero parece que la banda de Naiche tuvo que hacer frente a otro brote de malaria durante la primavera y el verano de 1879, en el que fallecieron otras 50 personas más.

Después de reunirse con los apaches, el Inspector de Asuntos Indios, John H. Hammond, no esperaba un levantamiento general, pero envió un mensaje al general Willcox de que se preparase para posibles problemas. A mediados de marzo, el Arizona Weekly Citizen informó que los indios de San Carlos están pasando un mal momento. La última semana no se les dio harina y la semana anterior recibieron la mitad de sus raciones habituales. Para compensar esta reducción, Hart repartió maíz, con el que los apaches hacían tiswin.

Mientras, el general Willcox hacía planes para disuadir un posible levantamiento apache. Explicó la situación a sus superiores: Los indios han tenido poca comida muchas veces desde el comienzo del año fiscal, pudiendo esperarse hostilidades, continuando: El Inspector Hammond informa de posibles problemas en San Carlos. Varios mensajeros han venido con noticias, sobre las cuales Hammond no teme ningún gran movimiento, pero se deben tomar medidas de precaución. Los coyoteros, unos enérgicos 800, están incrementando el número de armas. Hammond ha solicitado la autorización para desarmar a las bandas más peligrosas [chokonen]. He ordenado salir a algunos destacamentos de McDowell, Verde y Apache, y toda la caballería tiene órdenes de estar preparada para el servicio en el campo

Charles Harlow, que asistió a la reunión de Hammond en San Carlos, informó que los apaches chihennes, chokonen y White Mountain estaban descontentos, pero se habían amansado nuevamente por la advertencia contundente y seria del inspector, quien dijo que si ocurría un levantamiento no volvería ni uno vivo).

* En la primavera de 1879, el minero Harry Pye resulta muerto por apaches chihennes, al parecer porque su arma se atascó. (Pye era un inglés que se incorporó al ejército estadounidense en el Territorio de Arizona en la década de 1870. A finales de la década de 1870, firmó un contrato con el ejército para llevar mercancías en mulas a la Reserva de Warm Springs u Ojo Caliente [Socorro County, New Mexico]. En 1878, cuando iba con las mulas, vio a un grupo de apaches, por lo que se escondió en un cañón situado en la ladera este de la Black Range [Sierra & Grant Counties, New Mexico]. Allí vio unas rocas que le llamaron la atención, por lo que cogió unas cuantas para llevarlas a analizar pensando que podían contener plata. El resultado fue que tenían alto contenido de cloruro de plata.

Cuando acabó su contrato, en 1879 fue a Georgetown [Grant County, New Mexico], una población minera en el lado oeste de la Black Range, para buscar compañeros que le ayudaran a explotar el yacimiento de plata. Los mineros se negaron porque ese cañón estaba en los terrenos de caza de Victorio. Finalmente, Pye pudo convencer a dos jóvenes recién llegados de Kansas. Los tres fueron al lugar, construyendo una cabaña de troncos antes de comenzar su prospección. Cuando terminaron la cabaña bajaron por el acantilado para dirigirse a donde Pye había encontrado las muestras, pero los apaches les atacaron. Supuestamente, Pye no pudo defenderse porque su arma se atascó.  Sus dos compañeros pudieron escapar y llegar a Hillsboro [Sierra County, New Mexico]. Cuando contaron la historia adornada de que había plata, un montón de gente se dirigió hacia allí. Rápidamente, creció una localidad a base de tiendas de campaña instaladas junto a la cabaña de troncos, a la que llamaron Chloride [Sierra County, New Mexico], y las montañas de los alrededores se llenaron de buscadores). 

* El 5 de abril de 1879, Camp Apache pasa a llamarse Fort Apache (Navajo County, Arizona).

* El 29 de mayo de 1879, un destacamento del 9º de Caballería y una banda apache se enfrentan en las montañas, hoy conocidas como Byers Run (Sierra County, New Mexico), falleciendo un soldado y otros dos resultaron heridos. (El 30 de mayo, el general Orlando Bolivar Willcox, comandante del Departamento Militar de Arizona, telegrafió al coronel Edward Hatch, comandante del Departamento Militar de New Mexico: ... No puede haber paz hasta que los indios Warm Springs [chihennes], cuyos familiares están en San Carlos, resulten muertos, capturados u obligados a ir allí. Con este fin, tan pronto como termine el movimiento actual, se deben hacer esfuerzos de acuerdo con Hatch, comandante del Distrito de New Mexico, para determinar el lugar donde se supone que estos indios estarán confinados y se realizará un movimiento concertado contra ellos tan pronto como nuestros hombres y los animales descansen.

Teniendo en cuenta esta instrucción, el comandante Charles E. Compton recibió la orden de coordinar su acción con el coronel Hatch para realizar acciones conjuntas contra los chihennes.

Victorio se dirigió hacia sus antiguos refugios de las Black Range a través de las Mogollon Mountains [Grant  & Catron Counties, New Mexico], siendo informado el comandante Albert P. Morrow en Fort Bayard [Grant County, New Mexico]. Morrow había recibido noticias de varios enfrentamientos en el San Francisco Valley: El 22 de mayo, J. Keller estaba reuniendo sus reses a 6’5 km de su casa cuando fue tiroteado por apaches. Cabalgó hacia el rancho de Roberts, avisando a sus dueños, quienes llegaron a tiempo de proteger a las mujeres y los niños. Luego Keller cabalgó hacia el valle y avisó a los residentes para seguidamente regresar al rancho de Roberts a tiempo de ayudarles en el enfrentamiento. Nadie resultó herido salvo un apache, aunque no fatalmente. Keller le vio quejándose en el maizal antes de ir con John Morris y Robert Coulter a dar la alarma a los asentamientos de más abajo. Llegaron al primero de ellos unos 20 minutos antes que los apaches. Avisaron a Foster y Harrington de que los apaches venían hacia su casa. Dejaron un caballo atado como señuelo para atraer a los apaches y cinco minutos después aparecieron en una colina por encima de la casa. No se sabe cuántos eran, pero en el enfrentamiento cuatro resultaron muertos y el resto se dirigió valle abajo. Luego Keller y John Roberts cabalgaron hasta los asentamientos de Parson Williams y Robert Site. Luego siguieron por Dry Creek para dar la alarma. Robert Site llegó a la granja de Ogden e Irwin antes de oscurecer, encontrándolo todo destruido. Los apaches se habían llevado dos relojes, una escopeta, munición y provisiones para un año, después de matar cuatro vacas, pisotear el huerto con sus caballos, destrozar utensilios, arneses, ropas, etc. Ogden resultó herido en la cadera e Irwin levemente en el brazo, consiguiendo llegar a la granja de Parson Williams.

Morrow envió al teniente Patrick Cusack dirigirse hacia Fort Cummings [Luna County, New Mexico] desde Fort Bliss [El Paso County, Texas] con la compañía A, del 9º de Caballería; y al teniente Emmet para mantener su persecución, mientras el capitán Charles Beyer, con 31 hombres de la compañía C y 15 de la L, del 9º de Caballería, un civil y dos scouts navajos, salía de Fort Bayard el 25 de mayo hacia el Diamond Creek a interceptar a los apaches, quienes habían robado dos caballos y un potro, y matado varias reses de los ranchos de Redmond y Halloway. Siguiendo el rastro, Beyer encontró los restos de varias reses muertas que habían sido sacrificadas como alimento, habiendo sido consumidas hasta los huesos. Al final del día siguiente, Beyer había reducido la ventaja que le llevaban los chihennes a solo un día, quienes prendieron fuego a amplias zonas de maleza para ocultar sus huellas.

El 27 de mayo, los chihennes se llevaron todos los caballos de un corral situado a solo 5 km de Fort Bayard. Morrow envió inmediatamente al teniente W. H. Hugo tras ellos con la caballería que quedaba en Fort Bayard. Victorio iba muy rápido para ser atrapado. La mañana del 29 de mayo, Beyer siguió el rastro hacia el este, sobre las Mimbres Mountains [Grant County, New Mexico] para luego girar hacia el nordeste y llegar a un estrecho cañón. Al descubrir señales frescas, desplegó a sus hombres para un posible enfrentamiento. Cuando dejaron el desfiladero y salieron a un terreno ligeramente más abierto, vieron a unos guerreros construyendo parapetos en una cresta empinada. Victorio izó una bandera blanca para parlamentar, proponiendo Beyer hablar a medio camino entre las dos líneas. Victorio intentó convencer a Beyer de que fuera solo a las posiciones apaches, pero el capitán no confiaba en las garantías que le daba el jefe chihenne. Victorio más tarde habló largamente sobre el trato que recibiría del gobierno estadounidense, estando convencido Beyer que era una táctica dilatoria para permitir que las mujeres y los niños pudieran escapar. También se dio cuenta de que durante toda la conversación con Victorio, sus guerreros continuaban construyendo parapetos con rocas.

Ninguno se fiaba del otro. Mientras se desarrollaba la conversación, Beyer había enviado a John Foster, un guía civil, y a cinco soldados para intentar dejar sin monturas a los apaches, consiguiendo llevarse 12 caballos, dos mulas y dos burros tras dar un rodeo y llegar a donde estaban los animales. Después llevó a sus hombres a unos 180 metros de las posiciones de los chiricahuas. Beyer informaría: A las 11:50 horas, ordené a los hombres del lado derecho, al mando del sargento Delemar Benn, de la compañía ‘L’, del 9º de Caballería, moverse un poco más hacia adelante, e ir a la derecha hasta alcanzar el flanco de los indios, lo que hicieron silenciosamente. A las 11.55 horas di la orden de avanzar disparando, respondiendo al mismo los indios. La línea continuó avanzando, buscando refugio los hombres de árbol en árbol y después de media hora de duro enfrentamiento durante el cual, los hombres del sargento Benn habían conseguido acercarse a la retaguardia de la posición mantenida por los indios, quienes dejaron sus trabajos y campamento y se retiraron por una cresta.

Los apaches se dispersaron rápidamente y huyeron, no pudiendo Beyer perseguirles ni encontrar un rastro lo suficientemente claro. El capitán informaría que Victorio pudo haberles mantenido a raya desde su posición si así lo hubiera decidido, y que encontraron claras evidencias de que algunos de los apaches había sido alcanzado durante el enfrentamiento y que al menos dos de ellos habían sido, posiblemente, mortalmente heridos. Capturaron una gran cantidad de comida y utensilios que quemaron posteriormente. Beyer tuvo la pérdida del soldado Frank Dorsey, mientras el soldado George H. Moore resultó gravemente herido, y el soldado John Scott, con heridas leves. Dos caballos fallecieron y otro, agotado, fue sacrificado. Beyer escribió en su informe: Merecen especial mención por su valor, el subteniente Henry H. Wright; los sargentos Delemar Benn [compañía ‘L’, 9º de Caballería], George Lyman, y Thomas Boyne; el cabo Isam Malry [compañía ‘C’, 9º de Caballería]; el soldado Ridgeley [compañía ‘L’, 9º de Caballería]; así como el guía civil John Foster; y el scout navajo Hostensoyi.

El 29 de mayo de 1879, Morrow informó que el capitán Beyer había encontrado en Diamond Creek el rastro del teniente G. Howard y sus scouts apaches, quienes estaban rastreando a Victorio desde Arizona. Morrow estimó que los apaches estaban cansados, habiendo una buena oportunidad de atraparlos. El teniente Emmet y su destacamento de scouts navajos, que había perseguido a Victorio hacia San Carlos junto al subteniente Gatewood, también recibió orden de buscarle durante 122 km desde la frontera de Arizona, hasta que el capitán Beyer encontró el rastro en Diamond Creek. Emmet tuvo que volver a Fort Bayard, ya que sus animales no pudieron ir más lejos.

Beyer fue a Ojo Caliente desde donde salió para explorar el lado este de las Black Range [Sierra & Grant Counties, New Mexico], y luego las Florida Mountains [Luna County, New Mexico]. No encontrando huellas, volvió a Fort Bayard [Grant County, New Mexico], llegando el 12 de junio. Dos días más tarde, el 14 de junio, llegó la noticia de que unos guerreros, se cree que de la Reserva Mescalero, habían matado a un hombre y robado unos 40 o 50 caballos en el interior de México, a unos 95 km de Presidio [Presidio County, Texas]. El 29 de junio, siete Texas Rangers se toparon con un grupo de apaches mescaleros, apoderándose de todos sus caballos, pero perdiendo dos de los suyos y dos mulas cargadas con suministros para cinco días. El enfrentamiento terminó cuando llegó la obscuridad, retirándose los Rangers sin haber pérdidas por ambos bandos. Al día siguiente, los mismos Rangers, ayudados por otros seis hombres, siguieron su rastro durante un día y medio hasta que vieron a cuatro mescaleros, y después de una persecución de casi 20 km [el 1 de julio], les obligaron a abandonar las dos mulas. Con los primeros disparos, falleció un Ranger llamado Anglin, quedando los mescaleros dueños del terreno y de las dos mulas.

Un destacamento del 10º de Caballería al mando del teniente C. R. Ward siguió el rastro de los mescaleros, enterrando a Anglin el 4 de julio. Dos de los Rangers, Burton y Patti, se unieron al destacamento de Ward sin poder alcanzar a los mescaleros.

En la segunda mitad de julio, el capitán Charles D. Viele siguió a un grupo de incursores hacia la Reserva Mescalero. Perdió el rastro cuando los apaches se dispersaron y sus huellas fueron ocultadas por una intensa lluvia. Del 14 al 19 de julio, el teniente Robert D. Read, del 10º de Caballería, acompañado por algunos ciudadanos voluntarios, siguió el rastro de tres mescaleros que habían matado a una mujer mexicana llamada Candelaria Frías, y robado seis ponis. Tres de ellos fueron encontrados muertos, probablemente agotados por el esfuerzo de mantenerse lejos de los perseguidores. Read perdió el rastro al adentrarse por terreno montañoso, asumiendo que los apaches habían cruzado la frontera con México. El 27 de julio, seis soldados del 4º de Caballería y un civil de un campamento al este de la bifurcación del río Nueces, siguieron a un grupo de apaches de la Reserva Mescalero que habían estado robando caballos, abandonando la persecución cuando se agotaron sus raciones, regresando el 7 de agosto.

El 25 o el 27 de julio, una patrulla del 10º de Caballería y del 25 de Infantería al mando del capitán M. L. Courtney se enfrentó a unos apaches en Sulphur Springs, cerca de la Sierra Diablo [Hudspeth County, Texas]. Los soldados tuvieron dos hombres gravemente heridos y declararon haber herido a tres apaches, dos mortalmente. También capturaron nueve ponis y una mula, utensilios para montar, un revólver y cinturones con cartuchos.

Un jefe comanche informó que mientras visitaba la Reserva de Fort Stanton durante el verano de 1879, tres mescaleros llegaron conduciendo caballos robados, y otros siete llegaron declarando que habían tenido un enfrentamiento con soldados estadounidenses o Rangers. Las incursiones continuaron y el 11 de agosto, casi seguro que fueron mescaleros de la Reserva de Fort Stanton los que se llevaron 17 caballos de un rancho del Black River [New Mexico]. Un destacamento del teniente John McMartin les persiguió, llegando a tenerles a la vista, pero no consiguió tomar contacto con ellos. Cuando McMartin llegó a la Reserva Mescalero, recuperó 29 caballos robados, pero el agente no quiso entregar a los culpables. El 12 de agosto, el teniente Maxon, con soldados de la compañía F, del 10º de Caballería, encontró el rastro de unos 12 incursores yendo hacia el sur, en dirección de Texas o México. Avisó a Fort Concho [Tom Green, Texas] y Fort Clark [Kinney County, Texas] para que estuviesen alerta, acortando la distancia entre los apaches y su destacamento. A 32 km de la unión del Pecos y el Río Grande, los apaches se dispersaron por las montañas. Maxon perdió su rastro, pero recuperó seis caballos.

Mientras en México, el general Jerónimo Treviño ordenaba a sus destacamentos perseguir a los incursores. Uno de esos destacamentos, mandado por el coronel Pedro Valdez, persiguió a una banda, probablemente de apaches lipanes, hasta el Río Grande, pero, cumpliendo las órdenes de Treviño, no cruzó el río. Los exploradores de Valdez detectaron a los incursores cuando regresaban, persiguiéndoles durante 160 km, alcanzándoles el 26 de junio en la Tinaja de los Lipanes [?], matando a uno y apoderándose de sus posesiones antes de que se dispersaran.

Entre el 18 de junio y el 2 de agosto, otro destacamento al mando del coronel Nicanor Valdez, rastreó las sierras a lo largo del Río Grande, encontrando tres rastros de indios [lipanes o mescaleros] cargados de botín cruzando el Río Grande a Texas).

* En junio de 1879, la situación de la Reserva de San Carlos no es buena, como lo demuestra el hecho de que los scouts e intérpretes son licenciados porque se han agotado los fondos de la reserva. (A partir de julio y por un año, la empresa Tully Ochoa & Co. de Tucson [Pima County, Arizona], firmó un contrato para proporcionar carne de res vacuna a los nativos de San Carlos. Contrataron a Tom Horn, uno de los scouts despedidos de San Carlos, con un sueldo de 150 $ mensuales, llevando 225 cabezas de ganado a la semana). 

* El 24 de junio de 1879, llega a la Agencia Mescalero de Fort Stanton (Otero & Lincoln Counties, New Mexico) un guerrero de la banda de Victorio para hablar con el agente Samuel A. Russell. (Dijo que Victorio estaba acampado en las Black Range, y que su jefe deseaba la paz, y que su principal preocupación era que estaba totalmente en contra de ir a la Reserva de San Carlos [Gila, Graham & Pinal Counties, Arizona]. El agente le aseguró que los apaches chihennes estarían protegidos en la reserva y que les darían raciones. Seis días después, el 30 de junio, llegó Victorio con 12 guerreros. Pidió no ser enviados a San Carlos y que volviesen sus familiares. Russell les dio una pequeña cantidad de ropa y víveres, lo suficiente para quedarse hasta el día siguiente. Luego telegrafió a Washington. Mientras esperaban la respuesta, Victorio estaba inquieto aunque apacible, pero Russell no estaba seguro de cuánto duraría. El jefe apache mescalero San Juan llevó a Victorio, a donde el comerciante J. H. Blazer, quien dio al jefe chihenne un poco de carne, harina, café y azúcar.

El 3 de julio, Russell pidió al coronel George Purington, que había sucedido a Dudley en Fort Stanton, destinar dos soldados en la Agencia. Los colonos de los alrededores se sentían incómodos y había cierto resentimiento entre los mescaleros y los chihennes. Russell también pidió que los caminos entre La Luz y Tularosa, y de Tularosa al norte hasta Tres Ríos fueran patrullados todos los días. El 12 de julio, llegó el visto bueno para que los chihennes estuviesen en la reserva. 

El 17 de julio, Russell informó que más de 30 comanches estaban en la reserva. Unos días después, el ejército arrestó a diez indios, supuestamente apaches lipanes. Tres de ellos resultaron ser mescaleros y fueron puestos en libertad. Los siete restantes fueron identificados como lipanes y encarcelados [más tarde resultaron ser mescaleros y causarían algunos problemas a Russell]. A finales de julio, había 145 chihennes o mimbreños [uno de ellos mató a un mescalero en defensa propia] en la Reserva Mescalero.

El 30 de julio, Russell informó que tres acusaciones habían sido presentadas contra Victorio en el condado de Grant, una por homicidio y dos por robo de caballos. Russell pidió instrucciones por si las autoridades del gobierno intentaban detener a Victorio. A principios de agosto, un guerrero chihenne borracho mató a una mujer mescalero.

El 12 de agosto, los apaches chihennes y mescaleros se reunieron en la Agencia para recibir sus raciones, aprovechando Russell la ocasión para decirles que si seguían matándose entre sí, el gobierno tendría que intervenir. Los chihennes dijeron que había hablado bien y prometieron que si uno de los suyos mataba a alguien, lo llevarían ante él, pero pidieron que los mescaleros hiciesen lo mismo).

* El 1 de julio de 1879, el periódico La Voz de México publica: Los apaches. ‘El Periódico Oficial de Sonora’ publica la siguiente comunicación: Prefectura del Distrito de Moctezuma [Sonora]. Por el ciudadano José Provencio, que llegó anteayer del pueblo de Guásabas [Huásabas, Sonora], ha recibido esta prefectura la noticia de que en el pueblo de Nácori Chico [Sonora]… asesinaron los bárbaros [apaches] 11 vecinos de aquel pueblo….

* El 19 de julio de 1879, el capitán Adna Romanza Chaffee reemplaza a Henry Lyman Hart, como agente de la Reserva San Carlos. (John Walker, un ranchero estadounidense casado con una Western Apache, informó al capitán May Humphreys Stacey que el 11 de julio, un apache White Mountain había ido a su rancho, al norte de Fort Thomas [Graham County, Arizona] con parecidas noticias a las que dijo Archie McIntosh cinco meses antes: Los indios de la Reserva de San Carlos, sin mirar qué tribu o banda, han tenido recientemente tres reuniones para considerar si podían emprender el sendero de la guerra o no. Los mayores aconsejaron prudencia y pedían al resto esperar a ver si el gobierno les daba más raciones o no. Los apaches planearon sacar a los soldados de los puestos militares haciendo simultáneamente incursiones a lo largo de la frontera con México para luego atacar las menguadas guarniciones de Fort Apache, Fort Thomas y Fort Grant, siendo dirigidos por Naiche, cuya banda había sufrido el embate de la viruela, la malaria, y las pocas raciones.

Walker creía que las reuniones y debates habían tenido lugar. Mientras Hart se había dedicado a adquirir minas y a vender las raciones que eran de los apaches, estos se habían reunido para dar una apropiada respuesta. Claramente, la falta de comida era el principal problema, pero también las malas condiciones de vida en la reserva [muchos niños habían nacido enfermos], según el informe del Inspector de Asuntos Indios, John H. Hammond, del 18 de abril. El informe de Walker preocupó a las autoridades civiles y militares de Arizona.

El 15 de julio, dos días después del informe de Walker, Hammond y Chaffee se reunieron con los jefes, quienes negaron los rumores de un levantamiento. Naiche fue preguntado por el asunto, negando tener conocimiento de ningún plan. Debido a la juventud de Naiche [20 años] es difícil que liderase una rebelión. Sus respuestas les convencieron de que el informe de Walker no era veraz. Aun así, el comandante de Fort Grant, Abraham K. Arnold, declaró: Si tenemos paz o no, depende de si les proporcionamos apropiados medios de subsistencia.

El 19 de julio, Chaffee reemplazó a Henry Lyman Hart, como agente de la Reserva San Carlos. Según dijo, Hart era un maldito sinvergüenza. Antes de irse, Hart sugirió a Chaffee que, para tener éxito, debería funcionar como él lo había hecho. Chaffee hizo todo lo contrario. Para llevar el control de la reserva estableció procedimientos y políticas claras. Se esforzó en limpiar el soborno y la corrupción existente en la reserva. Muchos empleados fueron sustituidos estableciendo controles internos para los nuevos, obligándoles a trabajar en lugar de estar tumbados a la sombra. Reorganizó el almacén de la Agencia, almacenando cuidadosamente los bienes y las raciones y dirigiendo en persona el papeleo de oficina.

Un mes después de asumir el cargo, escribió: Cuando asumí el cargo, Hart [el agente que había sido destituido] me informó que, hiciera lo que hiciera, descubriría que la vieja rutina resultaría ser la mejor al final. La vieja rutina, no me satisface en absoluto, y los empleados de la agencia buscan algo más que hacer además de estar sentados a la sombra. El orden comienza a reinar en los almacenes, océanos de artículos ahora ordenados por categoría; cristalería, ferretería, anualidades y otros artículos en orden; harina, café, frijoles, sal, azúcar y jabón, cada uno en su lugar correspondiente. Para hacer todo esto he tenido que dirigir personalmente, además de estar presente en la oficina y recibir muchos artículos. Los comerciantes cuentan sus historias, los contratistas las suyas, y la gente de la Agencia, por supuesto, no se queda atrás.

Chaffee escuchó a los apaches que le informaron de sus problemas y reinstauró la policía apache, empleando en ella a 40 de los apaches más influyentes [entre ellos Zele y Chihuahua]. Cuando a mediados de julio, las primeras raciones tenían poca carne, muchos apaches se quejaron, por lo que dio pases a Naiche, Nahilzay, Chato, y a varios White Mountain para que fuesen a cazar a las montañas y plantasen en diferentes lugares. Nahilzay llevó a su grupo a la Cottonwood Mountain, en las Santa Teresa Mountains [Graham County, Arizona]. Naiche y Chato fueron al rancho de George Stevens, en Eagle Creek, cuya esposa Nahlindestowhe era hija de Eskeltecela, jefe de la banda apache de los coyoteros White Mountain. Nahlindestowhe adoptó el nombre de Francisca.

Para agosto, Chaffee había restaurado la totalidad de los suministros, autorizando el gobierno en Washington debatir qué reserva debían tener los chihennes. Chaffee opinaba que debían estar juntos, en San Carlos o en Mescalero, pero esa reunión no llegó a producirse, ya que, el 21 de agosto, Victorio huyó de Mescalero.

La noticia de la huida de Victorio y las incursiones de los nednais en el sur de Arizona y New Mexico, hizo que Chaffee llamara a los chokonen para que volvieran a la Agencia. Por entonces, Chato, Cathlay [también llamado Colle, Kutle o Chullah] y Gordo se habían fusionado en un grupo de 55 personas; Bonito y Chiva en otro de 104; y la malaria había reducido la banda de Naiche a 183. Zele tenía de 80 a 90 chokonen, chihennes y bedonkohes que se habían unido a la banda de Loco.

Durante el mes de octubre, Chaffee se encargó de realizar un censo personal de todos los nativos de las reservas de San Carlos y White Mountain, y de Eagle Creek, donde estaban instalados unos 120. Según el recuento, había 4.300 nativos en San Carlos; 300 en la reserva contigua de White Mountain; y los 120 de Eagle Creek. Cuando Chaffee asumió el cargo, fue advertido en secreto de que alguien interesado en los contratos de ganado se había llevado recientemente un juego de pesas de la báscula. Chaffee dejó constancia de este incidente: Cuando descubrí que las pesas habían sido manipuladas, acusé al agente del contratista de haber cometido el acto. Él, por supuesto, lo negó, cuando perdí los estribos y, según parece, no cumplí estrictamente con la norma que prohíbe maldecir en cualquier ocasión. En cualquier caso, asusté tanto al tipo que abandonó la reserva en menos de una hora sin desayunar. Lo considero el principal sinvergüenza, aunque solo sea un empleado.

Toda la situación resultó repugnante para el capitán Chaffee, y pocos días después de descubrir el complot para estafar a los nativos, privándolos de parte de sus escasas raciones de carne, presentó su renuncia como agente y solicitó que su sucesor llegara antes del 31 de diciembre de 1879. Mientras tanto, se dedicó a mejorar las condiciones de la Agencia, perfeccionando la presa y los canales de riego, lo que permitió a los nativos subsistir mejor que antes. Puso tejas en los edificios de la Agencia en lugar de paja y barro, evitando así que los almacenes se inundaran con las fuertes lluvias, y consiguió la instalación de una línea telegráfica hasta el puesto militar más cercano, comunicando la Agencia con el mundo exterior.
 
Las reiteradas peticiones de Chaffee para ser relevado no dieron como resultado una acción inmediata. El 1 de febrero de 1880, describió una fuerte nevada —de unos 12 centímetros— que había ocurrido la semana anterior, un fenómeno muy inusual en la zona. Los nativos no estaban preparados para ello, por lo que Chaffee se esforzó por aliviar su situación. Sobre este incidente, escribió: Creo que servir a los pobres es servir al Señor. Por eso, hoy no ha sido un domingo para mí ni para nadie aquí. He estado de pie desde temprano en la mañana repartiendo provisiones a los indios. Comencé el trabajo ayer. Hoy el trabajo es más lento porque hay que pasar por una puerta. Ayer repartimos al aire libre, donde pudimos trabajar con mayor facilidad. De alguna manera, me sentí muy satisfecho con el cansancio del trabajo; ver cuánto bien puede hacer un poco por los pobres que sufren, me impulsó a hablar mientras anunciaba cada artículo. Los indios no tardaron en usar las prendas de vestir que les dimos para protegerse del frío.
A finales de mayo de 1880, el capitán Chaffee fue relevado de sus funciones como Agente Indio).

* El 30 de julio de 1879, un grupo de seis apaches incursiona en el rancho de Pete Kitchen (Potrero Creek, cerca de Nogales, Santa Cruz County, Arizona), capturando a un muchacho de 12 años. (Esos apaches eran parte de un grupo de 16 guerreros que habían llegado a Arizona, probablemente liderados por Gerónimo. Al día siguiente, otro grupo se llevó 11 mulas y un caballo propiedad de O. E. Shaw, quien el día anterior había entregado un cargamento de cebada en Fort Huachuca, a donde rápidamente llegó Shaw para notificar el robo, saliendo una patrulla en persecución de los apaches. Pocos días después, abrieron fuego sobre el grupo que tenía al muchacho capturado, haciéndoles buscar venganza. Poco después, emboscaron a tres hombres, matando a dos hermanos llamados Schellanbach, e hiriendo al tercero, llamado T. B. Merchant. Más tarde, liberaron al muchacho diciéndole que eran de Ojo Caliente, pudiendo ser bedonkohes o chihennes que habían evitado ir a San Carlos. Otro informe decía que varios testigos habían visto a un hombre blanco con ellos. Si eso es así, podría ser Zebina Streeter.

Este grupo más tarde se unió a otro grupo incursor, continuando hacia el este, hacia el San Bernardino Valley [Cochise County, Arizona], donde mataron dos mulas antes de ir a Chihuahua. El 15 de agosto, el teniente Augustus Perry Blocksom, al mando de la compañía C de scouts apaches, encontró una ranchería abandonada junto a la frontera que había servido para albergar a unos 60 apaches. Mientras, otros 24 guerreros al mando de Juh habían entrado en New Mexico robando, el 13 de agosto, algo de ganado cerca de Fort Cummings [Luna County, New Mexico]. Aparentemente, continuaron hacia las Black Range [Grant & Sierra Counties, New Mexico], uniéndose a Victorio.

* El 21 de agosto de 1879, Victorio huye de la Reserva Mescalero (Otero & Lincoln Counties, New Mexico) con Nana y unos 145 chihennes, más varios mescaleros, bedonkohes, y unos pocos lipanes, dos meses después de su llegada, dando inicio a la llamada Guerra de Victorio. El motivo por el que se fue sigue siendo un misterio. Uno de ellos pudo ser que Victorio estaba molesto con el agente Samuel A. Russell por no dar a su banda suficientes raciones. Había estado con algunos de sus hombres en la Agencia para pedir raciones. Russell se negó. Enfadado, Victorio tiró de la barba a Russell, le dio una bofetada y lo maldijo. Otra versión dice que fue Kaahteney quien agarró a Russell por la barba y lo arrastró por la oficina de la Agencia. El agente rogó al intérprete, José Carrillo, que hablara bonito con Victorio, pero aparentemente, Carrillo estaba disfrutando viendo la escena por lo que esperó hasta que Kaahteney echara a Russell de su propia oficina.        

Asustado y enfadado, el agente pidió ayuda a Fort Stanton. Cuando los soldados se acercaban a la Agencia, sonó una corneta que Victorio oyó a lo lejos desde su campamento. Los chihennes montaron apresuradamente sus caballos y se fueron. Russell inmediatamente telegrafió para informar de la huida al coronel Hatch y al Comisionado Indio, Ezra Ayres Hayt, en Washington. Supuestamente en ese momento, las familias de los chihennes estaban siendo trasladadas desde San Carlos hasta la Reserva Mescalero, pensando Russell que Victorio podría intentar ir a buscarlos.

El telegrama decía: Agencia Mescalero, al Comisionado de Asuntos Indios, Washington, D. C., 21 de agosto de 1879. Los indios Warm Springs han dejado esta reserva yendo al oeste. Probablemente, tratarán de interceptar a los que se supone que están viniendo de San Carlos. He informado a los militares. Agente Russell.

El 22 de agosto, Russell añadió: No puedo decir ciertamente qué provocó este movimiento, pero no tengo duda que fue por la influencia de Victorio… Hace unas cuatro semanas, uno del grupo de Victorio mató a un mescalero. Quedé satisfecho de la investigación, ya que fue un claro caso de legítima defensa, no surgiendo ningún problema. Hace dos semanas, otro de sus hombres, estando borracho, mató a una mujer mescalero, desafiando a los mescaleros y a todos los demás… Esto naturalmente creó emociones entre los mescaleros, pero hasta donde yo sé, no hubo amenazas. Russell añadió que recientemente había hablado con Victorio y su grupo, diciéndoles que debían trabajar y estar en paz, contestando que yo tengo que estar contento de que no haya una tribu de indios más turbulenta en los Estados Unidos… Francamente, admito mi decepción y arrepentimiento por esta huida.

Dos meses después, Russell se enteró de los motivos de la huida. El 18 de octubre escribió a Hayt: En una conversación con el Sr. Albert J. Fountain, un abogado de La Mesilla, New Mexico, me enteré… de la verdadera razón por la que Victorio dejó la reserva…

Victorio se enteró de la acusación que había contra él en el Condado de Grant, o como él dice, que había un papel contra él. Tres días después, el juez Warren Bristol, Fountain, el fiscal, y otros, pasaron por esta reserva hasta un lugar a unos 29 km al este de esta Agencia para hacer una excursión de placer [cazar y pescar]. Los indios sabían quienes eran estas personas, conocían sus cargos, y pensaron que su visita tenía que ver ‘con este papel’, creyendo que Victorio [y quizás su gente] iba a ser arrestado, por lo que huyeron.

Victorio, del que no se sabe que matara a un estadounidense mientras su pueblo vino por primera vez a la reserva de Cañada Alamosa hasta su huida de la Reserva Mescalero, sabía muy bien que sería imposible para un nativo tener un juicio justo en un tribunal de blancos, pudiendo creer que su arresto le llevaría a su ejecución o a su encarcelamiento [para un apache equivalía a lo mismo]. La ironía del destino era que sus familias venían a reunirse con ellos.

Solon Sombrero, un mescalero, más tarde daría su versión de lo que sucedió. Los chihennes estaban recibiendo raciones [probablemente el 19 de agosto] cuando Russell les dijo que se quedaran en la Agencia. Victorio se dio cuenta de que los blancos estaban planeando algo, rompió el vale de racionamiento y se lo tiró al agente diciendo: Hay otras cosas además de las raciones. Yo viviré. En tres días nos iremos. Victorio dijo a sus guerreros que dieran el tiswin que habían estado haciendo a los mescaleros, y se fueron.

El mismo Russell sugirió otra causa para la huida de Victorio. El 21 de agosto, un oficial y 20 soldados de Fort Stanton, acompañados por tres o cuatro colonos, llegaron a la Agencia. Una banda de nativos había robado 25 caballos en el río Pecos, y los colonos habían seguido las huellas que llevaban hasta la reserva. Russell, que estaba convencido de que los chihennes los habían robado, logró recuperar 18. Victorio se dio cuenta de que le quitarían el resto, por lo que decidió dejar la reserva.

Unos pocos mescaleros fueron con él, Manchito y Running Water entre ellos. Su banda aumentaría de vez en cuando con otros guerreros mescaleros que estaban ansiosos por probarse en el sendero de la guerra. Los chihennes cabalgaron hacia el suroeste a través de New Mexico y México, dieron un rodeo alrededor del área de El Paso para regresar otra vez a New Mexico. Durante los meses siguientes, se le unirían algunos apaches lipanes y más mescaleros e incluso, algo verdaderamente extraordinario, un guerrero comanche. Se ha estimado que su banda, en la que también estaba su hermana Lozen y Nana, mató a más de 300 mexicanos y estadounidenses en menos de un año.

Un destacamento del 9º de Caballería, mandado por el teniente George Washington Smith [quien moriría dos años después a manos de guerreros de Nana en el Gavilan Canyon, Lincoln County, New Mexico], encontró el rastro de Victorio, siguiéndolo hasta el Río Grande, pero no pudo atraparlo. Russell estaba exasperado: Al dejar la reserva, los Warm Springs han robado 10 o 12 caballos en Three Rivers [Otero County, New Mexico]. Los Warm Springs no tienen respeto ni temor por los militares, y les vendría bien recibir una buena paliza….

Una vez fuera de la reserva, la banda de Victorio tuvo que sobrevivir cometiendo asaltos. Victorio había robado más de 15 caballos en la reserva, pero necesitaba más para mantener su movilidad, por lo que fueron a Ojo Caliente porque allí había bastantes. El 4 de septiembre de 1879, Victorio, Nana y Sánchez [que habían huido de la reserva con él] robaron la manada de caballos de la compañía E, del 9º de Caballería, mandada por el capitán Ambrose Eugene Hooker, estacionada en Ojo Caliente [Socorro County, New Mexico]. Probablemente, Juh pudo participar en el ataque. En cinco minutos mataron a cinco militares [el sargento Silas Chapman, y los soldados J. E. Hoke, William Humphrey, Silas Graddon y Abraham Percival]  y tres civiles que custodiaban los 52 caballos y 18 mulas, llevándoselos sin que se enterara el resto de la guarnición. Lo hicieron observando la rutina de los cuidadores, pacientemente, y solo atacaron cuando la manada estaba fuera de la vista y alejada del resto de la guarnición. Los apaches notaron que cada día llevaban más lejos los caballos y las mulas a pastar, y que cuando la manada volvía hacia Ojo Caliente, pasaba por una zona sobre el lado más alejado de una gran roca, que estaba cortada por varios arroyos. Mientras llevaban la manada por el otro lado de la roca y mientras se detenían en estos arroyos, un número estimado entre 40 y 60 apaches atacaron.

Cuando los soldados examinaron el terreno después del ataque [el teniente Charles William Taylor hizo un informe para el capitán Charles Steelhammer] vieron que los apaches se habían dividido en tres grupos. El primero, de unos 12 a 15 guerreros, estaba encargado de matar a los guardias, ocultándose en el área donde iban los soldados, armados solo con revólveres. Hay señales que indican que no estaban en un punto fijo, sino avanzando silenciosamente en sentido contrario al avance de la manada hasta que los guardias se pararon. Otros apaches estaban ocultos a lo largo de los flancos del avance de la manada, para conducir los caballos y mulas al interior de un arroyo; y un tercer grupo estaba oculto en otro arroyo más alejado de la roca, para detener a cualquier animal que quisiera volver a Ojo Caliente.

Entre las 15:00 y las 16:00 horas, los apaches atacaron. Algunos de ellos llevaban rifles Springfield del calibre 50. Tres de los cinco guardias estaban desmontados cuando los apaches los mataron, mientras los otros dos, todavía montados, habían caído de la silla cuando la manada fue ahuyentada hacia el arroyo. Las señales mostraron que algunos caballos habían tratado de volver hacia Ojo Caliente antes de que los apaches los hubieran capturado, para reunirlos y llevárselos. Un mensajero fue enviado sobre la única mula que quedaba para pedir ayuda. La compañía E no recibiría nuevas monturas hasta el mes de diciembre, no pudiendo participar en la búsqueda de la banda de Victorio durante los meses de septiembre y en octubre.

Seis días más tarde, un grupo de 57 guerreros apareció en el rancho de Gregorio Chávez, situado en el Animas Creek, al nordeste de Hillsboro [Sierra County, New Mexico]. En el rancho estaba su esposa, siete niños, y unos pocos vaqueros. Al principio Chávez creyó que eran soldados o scouts porque cabalgaban en fila india. Luego vio a Victorio, quien le dijo que no corriera porque era un amigo. Unos 12 guerreros mandados por Sánchez entraron en la casa buscando armas y cartuchos, pero al no encontrar nada, empezaron a destrozar los muebles y sacando cosas de la casa. Un apache extrajo el anillo de oro del dedo de la mujer de Chávez, y varios azotaron y patearon a unos de los vaqueros, yéndose a media mañana, llevándose unos pocos caballos, 19 vacas, y unos pocos corderos.

Desde el robo de la manada de caballos del ejército en Ojo Caliente el 4 de septiembre, Victorio realizó una serie de acciones con efecto dominó. Al no tener caballos, el ejército estaba inoperante en esa parte del territorio. El día 10 de septiembre, atacaron a un grupo de mexicanos en Jaralosa Cienega, a unos 8 km del Rancho McEvers, matando a 10 hombres, mujeres y niños, los cuales fueron horriblemente mutilados. Un ciudadano de Hillsboro, William Bates, contó lo que vio: … Siete hombres, mujeres y niños, sus cuerpos desnudos mutilados. Una joven muchacha, semiinconsciente, yacía apoyada sobre su codo mirando a su madre. Ella murmuraba ‘dame agua’. La llevaron al doctor de Hillsboro, donde murió de heridas producidas por lanzas en ambas mejillas. También dijo que los apaches usaron barras de hierro calientes para violar a las mujeres, que quedaron tendidas en el suelo medio desnudas. Este ataque parece estar diseñado para provocar la respuesta de los ciudadanos de Hillsboro, y que cuando llegaran al lugar y vieran el estado de los cuerpos, les encendiera tanto el ánimo que cuando oyeran los disparos en el Rancho McEvers, próximo objetivo, cabalgaran al galope para acudir en su ayuda, cayendo en una emboscada. Los apaches mataron al menos a 10 voluntarios de Hillsboro, consiguiendo más caballos, con los que pudieron desplegarse y realizar más ataques sobre aislados mexicanos y estadounidenses, sin temor a la intervención de la única unidad militar de la zona. Por ello pronto fueron enviados destacamentos del 9º de Caballería desde Fort Bayard [Grant County, New Mexico] en busca de los apaches. No tardarían en enfrentarse.

El ataque al Rancho McEvers, a 16 km al sur de Hillsboro, parece que fue un señuelo para atraer al grupo de civiles que venían de Hillsboro, a 16 km al norte. De paso se llevaron la mayoría de los caballos del rancho. Alguna versión dice que hubo seis o siete fallecidos en este ataque, pero otras aseguran que no hubo muertos y que estos resultaron ser los miembros del grupo de rescate emboscado. Los vaqueros del rancho dijeron haber herido a varios apaches. Frank Clifford, un testigo, comentó que el rancho atacado no era el McEvers, sino el Lake Valley Ranch, añadiendo que el grupo de socorro que salió de Hillsboro se dividió en dos grupos. El más pequeño, liderado por Thomas Hughes, un amigo de Clifford, cruzó las colinas para dirigirse directamente al Rancho McEvers. El otro, mucho más grande, rodeó las colinas. Fue el primer grupo el que fue emboscado y el segundo el que descubrió la matanza en Jalarosa Cienega, aunque Clifford dijo que ocurrió en el Lake Valley Ranch. Su descripción de edificios quemados, las muertes y mutilaciones concuerdan con el relato de Bates. Clifford señaló que solo escapó un hombre del grupo liderado por Hughes, siendo este el primero en caer. También señaló que la emboscada tuvo lugar a los pies de las colinas, afirmando: Si hubiese ido con Tom, como lo hubiera hecho el 99 % de las veces, seguramente yo también hubiera caído.

Una mujer, Sarah Gibson, contó que había tres ranchos en la zona del pantano que estaba a 19 km al sur de Hillsboro. McEvers vivía en el extremo superior del mismo; la familia Irwin en el extremo inferior; y los Gibson entre los dos. El día del ataque su hijo creyó ver cabezas de apaches asomando y desapareciendo entre las rocas cerca del rancho de los Irwin. Este no le hizo caso, pero el muchacho afirmó haber visto varias huellas. A su regreso a su casa, oyeron disparos provenientes del Rancho McEvers, por lo que los Irwin y el marido de Sarah, Bill Gibson, cogieron sus armas y se dirigieron hacia allí. Sarah vio como su esposo Bill apuntaba a un apache que llevaba un gran sombrero a la vez que decía a Irwin: Sujeta mi caballo [mientras desmontaba y le daba las bridas], quiero ese sombrero. Disparó y el apache emitió un fuerte grito mientras caía de su caballo. Otro guerrero le agarró antes de que cayera al suelo, llevándole entre sus brazos, por lo que Bill se quedó sin su trofeo [el sombrero]. Durante el enfrentamiento, uno de los rancheros resultó herido por una bala en el brazo que le atravesó el pecho, llegando hasta el otro brazo. Más tarde se recuperaría. Los apaches estaban detrás de los caballos mientras los rancheros les disparaban para intentar alejar sus caballos de ellos.

Sarah contó un incidente que tuvo lugar al mismo tiempo, en el cual los apaches habían hecho desnudarse a una familia mexicana de nueve miembros para burlarse de ellos antes de irse. Uno de los muchachos estaba convencido de que los apaches volverían, por lo que se escondió en una cueva. Volvieron y mataron a toda la familia, siendo el muchacho el único superviviente. Sarah mencionó que estos apaches habían vuelto después de matar a siete hombres de Hillsboro. Estos incidentes posiblemente son una confusa versión del ataque a Jaralosa Cienega y de la emboscada al grupo de Hillsboro. Se conocen los nombres de algunos de los fallecidos, del Rancho McEvers o más probablemente del grupo de socorro de Hillsboro: Thomas Hughes [uno de los líderes del grupo], Greene, José Moreno, Refugio Alicias, Steve Hanlon, Perrier, Thornton y Williams.

S. M.  Ashenfelter, editor del periódico “Grant County Herald” informó el 20 de septiembre: Al enterarse del ataque, todos los que tenían un arma o un caballo, se apresuraron a socorrer al rancho, yendo de dos en dos y de tres en tres, tan rápido como pudieron y, como en ese momento los apaches ocupaban una posición, entre Hillsboro, parte de la gente dispersada se topó con ellos antes de que supieran donde estaban cuando empezó la batalla. También informó de más ataques: un apache resultó muerto en el Jurado Ranch [?]; dos hombres de Las Cruces [Doña Ana County, New Mexico] apellidados Flores, y un no identificado mexicano, resultaron muertos; al igual que la familia Armijo y otro desconocido mexicano; un tal Manuel Stapleton declaró haber disparado a dos apaches mientras recibía una bala en la pierna. El “Grant County Herald” informó que los incursores eran “chiricahuas del sur… pertenecientes a la banda de Juh”.

Aunque los apaches eran crueles en sus actos de venganza, la masacre de Jaralosa Cienega no es normal. Es posible que los mexicanos de Jaralosa participasen en algún enfrentamiento anterior con los apaches o trabajasen para el Rancho McEvers, el cual proporcionaba forraje para el ejército. Aunque Victorio tenía fama de cruel, en realidad no era partidario de cometer ese tipo de atrocidades, por lo que si el testimonio de William Bates es cierto, este ataque no encaja con el patrón de funcionamiento de los chihennes dirigidos por Victorio. ¿Estaba Juh con él? Los chihennes no tenían dudas en matar hombres, mujeres y niños cuando era necesario. Sus enemigos, estadounidenses y mexicanos, también habían matado mujeres y niños chihennes, pero esto parece estar fuera de los límites; a no ser que pretendieran que el grupo de socorro estuviese tan indignado que les provocara una ira ciega, o llamar la atención de las tropas del 9º de Caballería mientras las mujeres y los niños estaban en otro lugar. El número de guerreros que tenía Victorio entonces es desconocido. Se sabe que tenía 43 hombres cuando huyó de la Reserva Mescalero; entre 40 y 60 cuando robó la manada de caballos de Ojo Caliente; y unos 100 cuando ocurrieron estos hechos; por lo que, o las estimaciones eran erróneas, o verdaderamente recibió ayuda de Juh.

A mediados de septiembre, probablemente Victorio y Juh se separaron, volviendo este al área de Casas Grandes [Chihuahua], donde dijo a unos mexicanos que había estado incursionando por los Estados Unidos, matando a todos las personas de una caravana [los 10 mexicanos] y a varios negros [“Buffalo Soldiers”, lo que confirma que pudo estar en el robo de caballos de Ojo Caliente]. Para evitar ser perseguido, Juh llevó su campamento lejos de Casas Grandes para luego volver a New Mexico a incursionar. A los pocos días llegaron a su ranchería Gordo y Ah-dis para convencerle de que fuese a San Carlos, pero el jefe nednai estaba incursionando.

Mientras, el coronel Hatch envió sobre el terreno a todas las compañías del 9º de Caballería, y al resto de tropas las distribuyó por los diferentes puestos de New Mexico. En septiembre, el subteniente Charles B. Gatewood y su compañía “A” de scouts apaches partió de Fort Apache para interceptar a Victorio, pensando que podía estar cerca de San Carlos, donde se encontraban sus familiares.

La banda de Victorio varió en tamaño varias veces, comenzando con 43 guerreros, llegando a sumar unos 300. Incluyendo mujeres y niños, su banda nunca excedió de 450 personas. Los periódicos de la época afirmaban que entre sus seguidores había comanches y navajos, pero eso no es cierto [varias fuentes afirman que había un comanche pero ningún navajo]. Varios apaches mescaleros mandados por Caballero y Muchacho Negro, junto a Caje, Manchito, Running Water, y Miguel Tuerto, se unieron a Victorio durante algún tiempo, lo que explica el elevado número de guerreros que tuvo. Crook Neck, más conocido como Carrizo Gallarito, era un mescalero que también se unió a Victorio cuando tenía 17 años. Magoosh, el jefe lipán, se unió a Victorio cuando este huyó de la Reserva Mescalero, llevándose a su familia. Su hijo Willie Magoosh nació en México.  Como el éxito y la fama de Victorio crecía, jóvenes guerreros incrementaban su banda o al menos, lo emularon asaltando en sus propios territorios, aumentando la verdadera fuerza de su banda y dando la impresión de que era capaz de recorrer largas distancias en poco tiempo.

Victorio dejaba guerreros en la retaguardia para arrojar rocas de gran tamaño sobre los soldados que le perseguían, retrasando su marcha. Los apaches conocían bien el terreno, eran demasiado rápidos, montando sus caballos hasta que morían; se los comían y robaban más para continuar la lucha. Siempre en monturas frescas, Victorio los dividía en pequeños grupos, cruzando la frontera por Chihuahua antes de que pudieran ser interceptados. Allí conseguía municiones y suministros a cambio de no atacar una localidad. Algunos pueblos les ofrecían alcohol con la esperanza de que se emborracharan para poder matarles fácilmente más tarde. Victorio conocía ese truco prohibiendo a su gente beber alcohol mexicano.

Durante el breve período de presencia de Victorio en Chihuahua, el nuevo gobernador de New Mexico, Lewis Wallace, autor de la novela “Ben Hur”, solicitó a Washington autorización para crear compañías de voluntarios para perseguir a Victorio. Grupos parecidos, apresuradamente creados, fueron inútiles contra los ágiles apaches, teniendo muchas probabilidades de ser emboscados y derrotados por los que creían su presa. La petición fue rechazada, pero aseguraron a Wallace que más tropas federales se concentrarían en New Mexico. Sin esperar su llegada, las poblaciones crearon milicias para defenderse. Las localidades más grandes pudieron disuadir a los apaches de ser atacadas, pero las más pequeñas no pudieron armar hombres suficientes para hacer lo mismo. Cuando Victorio las atacó, las pérdidas fueron considerables.

El 16 de septiembre, Victorio estaba de vuelta en New Mexico. Los 23 hombres de la compañía “B” del capitán Byron Dawson, y la compañía “E” del capitán Ambrose Hooker, patrullaban por el suroeste de New Mexico buscando rastros de la llegada de Victorio. Otros 28 soldados de la compañía “C” del capitán Charles Beyer, y 24 de la “G” del teniente W. H. Hugo estaban cerca para apoyarles en caso necesario. El mismo día, 16 de septiembre, scouts navajos del teniente Henry H. Wright encontraron un rastro de hacía dos días, en la cabecera del Sierra Blanca Canyon, llevando la noticia a Hooker para que acudiera a ese lugar. Mientras los guerreros de Victorio mataban el 17 de septiembre a dos civiles [Jack Hagan y Hunt], los destacamentos de Dawson y Wright siguieron el rastro hasta la cabecera de Las Animas Creek donde, el 18 de septiembre, se toparon con la banda de Victorio. Los scouts navajos habían avisado de que los apaches estaban cerca. Ahí, fuertemente atrincheradas tras las rocas, con vistas a un profundo cañón, los apaches esperaban la llegada de los soldados. Victorio eligió el terreno para ese enfrentamiento. Cuando las tropas de caballería desmontaron y avanzaron hasta el cañón, un disparo mató a uno de los scouts navajos y un nutrido fuego cruzado cayó sobre los soldados. Rodeados por tres lados, las dos compañías estaban cercadas.

A 4’8 km de distancia, el capitán Beyer, con la compañía “C” y el teniente Hugo, con la “G”, cabalgaron al galope al oír los disparos. Cuando llegaron, los 50 soldados desmontaron y avanzaron hasta el cañón, pero Victorio, en lugar de retirarse, no dudó en enfrentarse también a ellos, haciéndoles retroceder. Unos cinco hombres del destacamento al mando del teniente Robert T. Emmet quedaron atrás, pero gracias a su excelente posición y buena puntería, proporcionaron un efectivo fuego de cobertura para que el resto de los hombres se retiraran. Con la confusión y el humo de la batalla, Emmet consiguió retirar a sus hombres de la primera línea, siendo más tarde condecorado con la Medalla de Honor por su valentía.

Las compañías “C” y “G” se recuperaron de su sorpresa inicial, intentando desalojar a los hombres de Victorio, uno por uno, de las rocas que ocupaban. Después de una pelea de un día de duración, con cinco hombres muertos y uno herido, los soldados de caballería no fueron capaces de desalojar a los apaches de las rocas, pero establecieron contacto con las compañías “B” y “E” que seguían rodeadas, realizando un ataque al flanco de los apaches para que pudieran retirarse. El capitán Beyer dio orden de retirada, pero el teniente Matthias W. Day se negó, avanzando unos 180 metros bajo un intenso fuego para rescatar al soldado Jeremiah Crump o Caump, de la compañía B, herido de gravedad. De hecho moriría dos días después [Beyer quiso hacerle un consejo de guerra, pero una junta de investigación analizó lo ocurrido y más tarde recibiría la Medalla de Honor, junto al sargento John Denny, que también corrió bajo el fuego para rescatar al soldado Alfred Freeland, de la compañía B, que tenía un disparo en la pierna].

Con la retirada de los soldados, el campo quedó en manos de los apaches. En el informe que sometió a sus superiores, el comandante Albert P. Morrow, del 9º de Caballería, afirmó: … el capitán Beyer hizo lo único que se podía hacer en tales circunstancias. He visitado el campo [de batalla] y estoy seguro de que sin la oportuna llegada del capitán Beyer, el destacamento del capitán Dawson hubiera sido aniquilado… Dawson describió la naturaleza del terreno y yo simplemente puedo afirmar que tardé 1 hora y 20 minutos en ascender al campamento indio y bajo fuego habría sido absolutamente imposible tomarlo al asalto con un destacamento de hombres, ya que el mío apenas pudo llegar hasta allí y eso que nadie disparaba contra nosotros.

Al anochecer, los soldados rompieron el cerco. Hay diferencias en cuanto al número de fallecidos. El 23 de septiembre The Weekly Arizona Miner., informó que hubo ocho muertos [cinco soldados, llamados Jeremiah Crump o Caump, Alfred Freeland, Peter Haines, y dos de nombre desconocido; dos scouts navajos llamados Baraja y Sam; y un civil llamado Jack Hagan], y un herido. También informó que murieron 32 caballos y mulas. No dijo que 53 caballos y mulas quedaron abandonados, convirtiéndose la fuerza de caballería en gran medida en infantería. Las pérdidas de la banda de Victorio se estimaron en dos o tres guerreros, pero la costumbre apache de llevarse a sus muertos y heridos, hacía imposible hacer un recuento exacto. Por un breve tiempo, circuló el rumor de que Victorio había muerto en ese enfrentamiento. El Daily Globe publicó el 19 de octubre que Beyer perdió sus caballos, reata de mulas, y 8.000 cartuchos.

El informe del cirujano Lewis Kennon, del 22 de septiembre, al cirujano general del Ejército, el general de Brigada Barnes, difería del The Weekly Arizona Miner.”: Tengo el honor de informar de mi llegada a mi puesto el día de hoy a la vuelta de una exploración contra los apaches.

Dejé este puesto [Fort Bayard, Grant County, New Mexico] el 5 de septiembre con las compañías C” y G”, del 9º de Caballería, al mando del capitán Beyer, explorando en dirección sureste hasta el día 18.

Ese día, estando cerca de la cabecera del Río de las Ánimas, vimos a los indios.

Estaban delante y casi habían rodeado al capitán Dawson, del 9º de Caballería, con las compañías A” y B” de ese regimiento, con unos pocos navajos.

Permanecimos frente a ellos todo el día tratando de sacar al destacamento del capitán Dawson de su posición.

Finalmente, llegó la noche y bajo la protección de la obscuridad pudo retirarse a nuestra posición y juntos abandonar la zona, viajando unos 24 km hasta una posición segura.

Las pérdidas del destacamento fueron Peter Haines, de la compañía G, muerto y dejado en el campo; Jeremiah Crump, de la compañía B, con un disparo en el estómago, trasladado y fallecido al día siguiente; Alfred Freeland, de la compañía B, con un disparo en el muslo, ahora bajo tratamiento; y dos scouts navajos, Sam y Barrajo, que quedaron muertos en el campo.

Los indios se apoderaron de las medicinas y el instrumental que llevaban las mulas de carga que fueron tiroteadas.

Respetuosamente, Levis Kennon.

Con las tropas iban varios civiles voluntarios. Uno de ellos fue entrevistado el 30 de septiembre por el Thirty Four: … los indios se fijaron en nosotros [estábamos con el grupo que iba por un flanco en un profundo cañón rocoso] y las balas caían zumbando tan abundantemente que nos vimos obligados a desmontar y buscar refugio detrás de las rocas, y señor, nada más que desmontamos los indios vinieron derechos a donde nosotros y se llevaron los caballos… alrededor de 50 de nuestros caballos y mulas desaparecieron. Se llevaron toda nuestra reata de mulas con nuestras provisiones, munición, medicinas e instrumental del cirujano.

El relato del minero concuerda con el informe de Kennon sobre la pérdida de su instrumental. La captura de una gran cantidad de munición de los militares y civiles fue de gran importancia para los apaches. Si es cierto que el ejército perdió 8.000 cartuchos, y Victorio lideraba entre 50 y 100 guerreros, significa que cada uno tenía de 80 a 160 cartuchos.

Al amanecer del día siguiente, el comandante Morrow puso en marcha a todas las unidades disponibles. De un total de seis oficiales y 191 soldados, 73 de ellos y 36 scouts iban a pie como resultado del enfrentamiento con Victorio. La primera noche acamparon junto al río Mimbres, cerca del rancho Thompson, desde donde Morrow envió a las Mimbres Mountains a los subtenientes Charles B. Gatewood [con sus 19 scouts apaches y 26 soldados del 6º de Caballería, de Fort Apache]; Augustus Perry Blocksom [con sus 18 scout apaches y 35 soldados del 6º de Caballería, de Fort Grant]; y Robert D. Emmett [con sus scouts navajos de Fort Union], recién llegados de Arizona, los dos primeros, y de New Mexico, el último, sospechando que allí estaba el campamento de Victorio. Mediante el uso de mulas de carga, podrían viajar más rápido. Mientras tanto, el resto de las fuerzas, llevando carros con suministros, tomaría un antiguo camino alrededor de la sierra. El plan era que Gatewood y Blocksom atacasen desde el oeste, mientras que Morrow lo haría por un valle desde el este, atrapando así a Victorio entre dos fuegos. Gatewood y Blocksom, yendo relativamente rápidos, llegaron a donde creían que estaba el campamento de Victorio. En cambio, Morrow avanzaba muy lentamente a causa de los carros, por lo que cuando llegó y comenzó la operación, Victorio se había ido [había abandonado el lugar tres días antes]. Morrow rastreó innumerables valles y picos de escarpadas montañas sin éxito. El escurridizo enemigo se había esfumado.

El destacamento de Blocksom salió en su busca, localizando el rastro de Victorio cerca del río Arroyo Seco. Llovía constantemente y los soldados sufrían sus consecuencias. Después de tres días, los scouts determinaron que Victorio sabía que estaba siendo seguido. En su camino dejaba animales enfermos que dejaba morir, no realizando ningún esfuerzo en ocultar su rastro. La lluvia terminó, apareciendo un sol abrasador que quemaba a los soldados con sus uniformes de lana. Los scouts se adelantaron a buscar agua que apenas tenían debido a que el destacamento había seguido la pista durante 11 días.

Mientras, el 28 de septiembre, los scouts apaches descubrieron el campamento de Victorio en un profundo cañón, intercambiando algunos disparos. Los apaches hostilespensaron que solo estaban los scouts apaches, pero pronto se dieron cuenta de su error. Cuando encontraron el campamento de Victorio, los scouts apaches habían informado a Morrow, pero este pensó que estaba demasiado oscuro para atacar y ordenó montar el campamento para pasar la noche. Poco después, los scouts apaches fueron cautelosamente hacia delante para rodear el campamento de Victorio por un terreno accidentado. Al amanecer, alrededor de 80 hombres avanzaron a pie para asaltar el campamento enemigo, pero de nuevo los apaches habían escapado. Las pérdidas conocidas de Victorio fueron de tres muertos [dos guerreros y una mujer], mientras que los soldados no sufrieron bajas.

Al día siguiente, 29 de septiembre, los scouts apaches que iban por delante de la columna de Morrow vieron a la banda de Victorio participando en un tiroteo mientras cabalgaban. Cuando llegó Morrow con las tropas, ordenó un ataque inmediato, sabiendo que su enemigo no le daría otra oportunidad. A las 17:00 horas, los scouts apaches y soldados de Gatewood y Blocksom, avanzaron hacia el campamento de Victorio, cerca del Cuchillo Negro Creek [Sierra County, New Mexico], bajo el fuego que los apaches hacían desde las colinas de los alrededores. La lucha terminó cuando llegó la oscuridad en torno a 22:00 horas. Los soldados no tuvieron bajas, y tres apaches muertos fueron encontrados sobre el terreno. El sargento Thomas Boyne sería galardonado con la Medalla de Honor por su valentía en ese enfrentamiento. Los hombres de Morrow capturaron unos 60 caballos y mulas, incluyendo 15 animales ensillados con pertrechos; algunos de estos provenían del destacamento de Hooker, perdidos en el enfrentamiento del 16 de septiembre. A la mañana siguiente, los scouts apaches salieron en busca de Victorio, quedándose Gatewood y Blocksom en su campamento con un destacamento de soldados para proteger la recua de mulas, y Morrow en otro campamento adyacente.

Victorio no estaba lejos. Sus guerreros ocuparon posiciones entre las rocas con vistas a su campamento abandonado. Las escarpadas paredes del cañón tenían alrededor de 240 metros de alto, llenas de árboles y maleza. Los guerreros de Victorio esperaron hasta el desayuno, cuando Morrow retiró a 11 de los 12 hombres que estaban de guardia. El centinela que quedaba, John Johnson, de la compañía L, del 9º de Caballería, recibió un disparo en la cabeza por un tirador apache, mientras que el resto abrió fuego a discreción por todos los lados de ambos campamentos. Gatewood registró la confusión causada por este ataque: “Al inicio de la siguiente mañana [30 de septiembre], cuando ya habíamos desayunado, un disparo sonó por el cañón, y a continuación, una andanada, seguido por el aumento de más y más disparos, con gritos del destacamento, duplicado y triplicado por los ecos del valle, que era suficiente para poner nervioso a un hombre. Yo no creo que allí hubiera un hombre en su sano juicio, excepto el cabo, que fríamente me informó después de un rato que yo estaba sentado en el lado equivocado de una roca, señalándome la insensatez de esa protección.

Los guerreros comenzaron a disparar contra los hombres de Blocksom y luego contra el campamento de Morrow. Una bala arrancó una taza de café de la mano del cocinero Major Woodward y otra impactó entre sus ojos. Los soldados devolvieron el fuego, avanzando en grupos pequeños, saltando de roca en otra. Al avanzar los soldados, los hombres de Victorio se replegaron un poco más atrás y siguieron luchando. El tiroteo siguió durante la mayor parte del día, con los soldados tratando de flanquear al enemigo y colocarse detrás de ellos para cortar su huida. Cada vez que estaban a punto de hacerlo, los apaches simplemente se retiraban un poco más atrás y volvían a disparar. Un destacamento asaltó uno de los acantilados, proporcionando fuego de cobertura para que Morrow guiara un asalto por el otro lado. En ese momento, los scouts apaches volvieron, y los hombres de Victorio se encaramaron en las partes más altas. Los oficiales llegaron a la conclusión de que esas posiciones eran imposibles de atacar. Desde los riscos de la fuerte pendiente, los apaches se burlaban de los soldados. Los rastros de sangre y trapos ensangrentados dejados atrás eran la única evidencia de que más de un apache había sido alcanzado. El capitán Francis S. Dodge recibiría la Medalla de Honor por sus acciones durante ese día.

A las 15:00 horas y ante la dificultad del terreno, el comandante Morrow decidió retirarse del cañón y buscar otra manera de luchar contra Victorio. Viendo la retirada de los soldados, Victorio creyó que había rechazado al enemigo. Por el momento resistían, pero a un gran costo. Un número indeterminado de guerreros murieron y muchos resultaron heridos. Morrow informaría más tarde que había ahuyentado a los apaches, pero que había tenido que retirarse por falta de agua. Gatewood dio una historia diferente, indicando que los hostiles se habían retirado a una mejor posición desde las que no pudieron ser desalojados y que hubo varios soldados muertos, pero sin dar detalles [probablemente estaba equivocado]. Cuando Morrow empezó a retirarse, los apaches volvieron a atacar, hostigando al destacamento hasta llegar a un terreno más abierto, cercano a Cuchillo Negro.

El 1 de octubre, Morrow continuó la persecución. Los scouts apaches consiguieron capturar a una mujer y aj un niño que se habían perdido cuando los apaches huyeron. La mujer indicó que Victorio marchaba en dirección a las Mogollon Mountains [Grant & Catron Counties, New Mexico], llevando varios heridos, incluyendo a su hijo, un guerrero llamado Washington. También dijo que unos 30 guerreros habían ido a Cañada Alamosa para reponer municiones y otros productos. Al saberlo, el capitán Hooker acusó a los ciudadanos de Cañada Alamosa de colaborar con los apaches.

Aquel atardecer, los scouts apaches comunicaron que habían localizado el campamento apache. Morrow y el grueso de su mando se pusieron en marcha a las 02:15 de la madrugada, avanzando hasta el lugar en que se hallaba Victorio. Con gran sigilo preparó un movimiento envolvente por el que los scouts apaches llevarían a cabo un ataque cerrado apoyado por los soldados. Pero a pesar de que las fogatas todavía estaban encendidas y se veía gran cantidad de carne caballar colgada de las ramas de los árboles, Victorio y su gente habían logrado escapar en el último momento. Morrow diría más tarde: “… para evitar una terrible pérdida de vidas humanas, solo la artillería habría conseguido desalojar a Victorio en el caso de que este hubiera elegido defender sus posiciones. Morrow envió a los scouts apaches tras la pista, regresando el 3 de octubre para confirmar que el rastro de Victorio pasaba por el Malpais Creek, camino de las Mogollon Mountains. 

Mientras Victorio [con él iba también su hermana Lozen] se dirigía a las Mogollon Mountains [Grant & Catron Counties, New Mexico], Morrow decidió dirigirse a la reserva de Ojo Caliente, que estaba a 24 km, para herrar a algunos caballos y mulas, y adquirir suministros y municiones, llegando el 4 de octubre. También envió un informe de los movimientos de Victorio a Fort Bayard [Grant County, New Mexico] y solicitó más hombres para relevar a los suyos que estaban agotados o sin caballos. Morrow salió al día siguiente en dirección sur a lo largo del North Star Road [Grant County, New Mexico], tratando de localizar el rastro de Victorio para cortarle el paso, pensando que se dirigía hacia México. Tras una marcha de unos 56 km, Morrow se reunió con dos destacamentos de Fort Bayard bajo el mando del capitán George A. Purington del 9º de Caballería y el subteniente James A. Maney del 15º de Infantería. Después de cinco días de búsqueda, no encontraron el rastro  de Victorio, por lo que Morrow envió a sus scouts apaches de nuevo al norte y acampó para dar descanso a sus hombres. Los scouts apaches regresaron el 16 de octubre, diciendo que la banda de Victorio se dirigía hacia el oeste. 

El 10 de octubre, los apaches quemaron el Rancho McEvers. El dueño informó del hecho por medio de una carta al Grant County Herald, el cual publicó la noticia el sábado, 18 de octubre: Cuento los hechos con respecto al ataque realizado en este lugar el viernes pasado, 10 de octubre. Yo y Jacob Arnett fuimos a mi maizal después de una carga de forraje. Acabábamos de llegar a un lado del campo donde había volcado una carga el día anterior, y estaba cargándola sobre el carro cuando los señores Luiklas y Campbell llegaron cuando iban de camino a Hillsboro. Justo cuando nos habían pasado y se perdieron de vista sobre la colina, oí unos cinco o seis disparos dirigidos hacia ellos. Salté del carro y mientras estaba en el aire, antes de tocar el suelo, hubo una descarga de unos 75 disparos que venían de los maizales de nuestra derecha, a no más de 30 pasos de distancia. Apenas teníamos unos 6 metros para correr y meternos en unas flores de sol que estaban muy espesas y altas, y los diablos rojos debieron haber realizado 50 disparos contra nosotros antes de que pudiéramos recorrer esa distancia. Entonces los indios se apresuraron a disparar muy rápidamente sobre y alrededor de nosotros. Llegaron a 10 o 12 metros de nosotros, posicionaron sus vigías alrededor de nosotros, y nos mantuvieron allí mientras el grupo principal se dirigían al rancho, capturaron el rebaño, robaron y quemaron la casa, mataron los caballos del carro, capturaron un caballo y una mula, 1.400 cartuchos del gobierno y 100 de civiles. Nos mantuvieron acorralados desde las 09:00 de la mañana hasta las 21:00 de la noche y puede imaginar que fue un largo día. Hemos perdido todo lo que pudo ser quemado o destruido.

Muy respetuosamente suyo,

H. D. McEvers.

También quemaron el Rancho Lloyd [Luna County, New Mexico], a unos 16 km al oeste del actual Hatch [Doña Ana County, New Mexico]. Seis hombres del cercano El Colorado [hoy conocido como Rodey] fueron a ver qué pasaba. A 1’5 km al oeste del rancho, los apaches les emboscaron, matando a cuatro, mientras los otros dos regresaron a El Colorado a buscar ayuda. Se formó un grupo de 35 hombres de El Colorado y Santa Bárbara para dirigirse al lugar, pero sufrieron otra emboscada en La Ceja Canyon [probablemente sea el hoy llamado Horse Canyon], matando a un indeterminado número de ellos y poniendo en fuga al resto. A mediados de octubre, posiblemente Juh estaba de nuevo con Victorio. Este dato no está confirmado, pero el 29 de septiembre llegó un aviso al Cuartel General del Distrito informando que un gran grupo de apaches habían venido de México, cruzando la frontera y pasando entre Hudson’s Hot Springs y el Rancho Mason, yendo hacia el norte. Contribuyó a esta creencia el hecho de que un grupo estaba persiguiendo a tres apaches que habían robado un caballo a unos mexicanos en la parte baja del río Mimbres [suroeste de New Mexico]. Los apaches se llevaron el caballo la noche del 27 de septiembre, a pesar de estar atado a unos metros de la casa de José Trujillo. Pancho Solís y otros cinco hombres les persiguieron hasta la Cooke’s Range [Luna County, New Mexico]. En Len’s Springs descubrieron que las huellas de los tres apaches se unían a un rastro muy fresco de unos 60 apaches que se dirigían hacia el norte. Los mexicanos estimaron que el rastro tenía menos de media hora, abandonando la persecución para dar la alarma.

Otro informe de un ciudadano llamado Rudden decía que había visto a unos 100 apaches yendo hacia el norte, viniendo de México, justo después del enfrentamiento anterior de Morrow con Victorio. El capitán H. H. Humphreys, al mando de Fort Bayard en ausencia de Morrow, informó que unos 50 guerreros de la banda de Juh, habían venido de México, pasando por los alrededores de Fort Cummings [Luna County, New Mexico], el dos o el tres de octubre. Si esto es así, es probable que Juh participara en el ataque al Rancho Lloyd, que Daniel D. Aranda relató en su ensayo Apache Depredations in Doña Ana County: An Incident in Victorio’s War:El viernes 10 de octubre de 1879, Victorio y sus hombres saquearon el Rancho Lloyd, ubicado aproximadamente a 16 km al oeste de la actual Hatch. Afortunadamente, el Sr. y la Sra. Lloyd no estaban en casa. Se desconoce si había más gente. Sin embargo, gente acampada cerca se enteró de la incursión. Eran George Ackenback y el Sr. Cox, presumiblemente con su familia. Mientras la familia Cox se escondió en un gran arroyo, Ackenback fue a la cercana localidad de El Colorado a buscar ayuda.

Ackenback convenció a cinco hombres para que fueran con él, Cosme y Víctor de la O, Julián Torres, Néstor García y Melindres, quienes nunca llegaron al rancho de Lloyd. A 1’6 km del lugar fueron atacados. En una breve, pero mortal emboscada, Víctor de la O, García y Melindres murieron. Ackenback y Torres lograron escapar y regresar a El Colorado a pedir ayuda.

Mientras tanto, varios jinetes fueron a diversas localidades a lo largo del Río Grande a buscar ayuda. En poco tiempo, se habían reunido un grupo de unos 35 hombres de El Colorado y Santa Bárbara. Entre ellos se encontraban tres hermanos López: Florencio, Tranquilino y Sabino; así como los hermanos Jojola, Durán, Lucero y Serna. Estos tampoco llegaron al rancho. Atravesando La Ceja Canyon fueron atacados. Consiguieron escapar después de combatir durante todo el día, pero no sin bajas, siendo perseguidos por los apaches. 

Varias partidas habían comenzado a reunirse en Las Cruces y en La Mesilla [Doña Ana County, New Mexico]. El primer grupo, formado por 17 hombres, estaba encabezado por un ciudadano de Las Cruces llamado Eugene Van Patten, quien llevó a su pequeño grupo fuera de La Mesilla sobre las 17:00 horas del domingo, 12 de octubre de 1879. Cabalgaron hacia el oeste bajo una fuerte y fría lluvia, llegando al rancho de Mason a la 01:00 de la noche. Después de un breve descanso, los hombres montaron y siguieron cabalgando hacia el oeste durante varios kilómetros, cruzaron el Magdalena Pass, para dirigirse después al norte, posiblemente hacia el antiguo Fort Fillmore, en la carretera de Fort Thorn.

Sobre las 13.00 horas, vieron tres caballos a varios cientos de metros por delante. Su primer impulso fue ir a por ellos, pero algunos sospecharon que era una trampa. Desmontaron para comprobar sus armas y equipos, volvieron a montar y avanzaron cautelosamente. No llegaron a donde estaban los caballos. Los apaches aparecieron por todas partes, gritando, disparando, y agitando mantas, asustando a los caballos. El primer muerto fue el secretario del Doña Ana County, William T. Jones, quien recibió dos impactos de fusil, uno en la cadera y otro en la cabeza. En el enfrentamiento que siguió murió Cleto Sánchez, de Las Cruces. Fue derribado de su caballo con una bala en su cuerpo, se levantó, se puso de rodillas y continuó disparando. Una bala le destrozó el muslo, pero siguió luchando. Según los informes, gritó a sus compañeros que no se preocuparan por él, que todavía podía pelear. Luchó hasta que recibió un disparo de un apache en el pecho a quemarropa.

Eugene Van Patten, que estaba cerca de Sánchez, sacó su revólver, apuntó a la cabeza del apache y le voló los sesos. Van Patten informó que alcanzó también a otro apache en el cuerpo. Otros que murieron en este enfrentamiento fueron Venceslao Lara, Pancho Beltrán y Nepomuceno Barragán. El combate decreció gradualmente a medida que los hombres escaparon, acercándose al camino principal, hacia el oeste.

M. L. Hickey, de La Mesilla, a lomos de un caballo negro, el mejor caballo del grupo, iba muy por delante de todos. En su retirada, advirtió del peligro a un grupo de inmigrantes, que iban a entrar en el Magdalena Pass. Entre ellos se encontraba John Parks quien, con su esposa, cinco hijos y varias otras familias, iban al suroeste de New Mexico desde Texas, donde Parks había vendido sus caballos. Con el dinero había comprado varios artículos, incluido alimentos [gran cantidad de harina] para abastecer una tienda que planeaba abrir en Ralston, Territorio de New Mexico [conocido hoy como la ciudad fantasma de Shakespeare, en el Hidalgo County]. En Ysleta, Parks había contratado a Price Cooper y a sus hijos para transportar sus suministros en grandes carros tirados por bueyes. Después de que Hickey diera el aviso, los inmigrantes rápidamente hicieron un corro con los carros preparándose para luchar. Sin embargo, las aterrorizadas mujeres, les convencieron de lo contrario. Reunieron su ganado, cargaron a sus mujeres y niños en los carros más pequeños y, rápidamente, volvieron al rancho de Mason.

Los apaches no tardaron en llegar. Como no estaban seguros de que todos los inmigrantes se hubieran ido, se acercaron cuidadosamente a los carros y, posicionando algunos tiradores, avanzaron. Saquearon los carros y mataron a los bueyes, llevándose todo lo que podía ser de utilidad. El resto fue destruido. Rollos de tela y toneladas de harina quedaron esparcidos por todas partes. Dejaron el lugar en un completo desorden. En medio del pillaje, los apaches vieron que otra caravana se acercaba por el oeste. Los apaches rápidamente borraron sus huellas sobre el Magdalena Pass, organizando otra emboscada, varios kilómetros al oeste de allí.

La caravana que se aproximaba estaba formada por una docena de viejos carros de estilo mexicano, llamadas ‘carretas’, con al menos 11 hombres, una mujer y un niño. También, iba con ellos un solitario estadounidense a caballo, que probablemente se había unido al grupo por su seguridad. Estos mexicanos habían estado en el área de Silver City vendiendo frutos secos y ahora volvían a sus casas en la parte mexicana de El Paso, hoy Ciudad Juárez [Chihuahua. Lo que hoy es El Paso, entonces se llamaba Franklin].

Cuando la caravana se acercaba al Flat Top Mountain, fue emboscada. La lucha acabó rápidamente. Todos murieron, excepto una mujer y un niño que fueron capturados. El estadounidense, mejor armado que el resto, corrió para resguardarse tras una gran yuca, a varios cientos de metros de distancia. Cavó un pequeño hoyo con su cuchillo y disparó más de 100 veces su Winchester, calibre 44-40, antes de caer. Mientras, el resto de los hombres de Van Patten llegaban al rancho de Mason.

A la mañana siguiente, domingo, 14 de octubre, unos 75 o 80 hombres, incluyendo abogados, trabajadores y hombres de negocios de poblaciones a lo largo del Río Grande, se habían reunido en la plaza de La Mesilla en respuesta a la llamada de auxilio. Poco después del mediodía, estaban sobre el rastro. Cuando alcanzaron la cima de una colina, justo al oeste del pueblo de Picacho, pararon para elegir quien los iba a mandar. Entre ellos iban el sheriff Henry J. Cuniffe, futuros sheriffs como Martin Lohman y Guadalupe Azcárate, y hombres de la antigua Columna de Voluntarios de California [la que combatió en Apache Pass con Cochise], como John S. Crouch y David Wood. Sin embargo, eligieron a un muchacho alto, de mirada siniestra llamado William Logan Rynerson. Abogado de profesión, el coronel Rynerson, como le conocían, era también un antiguo soldado de los Voluntarios de California. John Crouch y Guadalupe Azcárate fueron elegidos primero y segundo al mando, respectivamente.

Después de la elección, los hombres siguieron su viaje hacia el oeste. El viento y la lluvia arreciaban cuando el grupo de Patten llegó. Todos juntos alcanzaron esa noche el rancho de Mason, donde se enteraron de los últimos acontecimientos, quedando algunos abatidos. Notándolo, a la mañana siguiente el coronel Rynerson habló ante sus hombres que sus amigos y vecinos muertos estaban en la llanura, comidos por los coyotes; y que era su deber recuperarlos para enterrarlos apropiadamente. Tal vez tendrían que luchar contra los apaches, pero Rynerson afirmó que no iba a esperar a sus hombres y que si alguien quería abandonar, que se fuera. Doce dijeron que se iban. Luego dio la orden de partir entre hurras. Esto hizo que esos doce se avergonzaran uniéndose otra vez al grupo. El Dr. William Braden Lyon, J. B. Hinds y Filemón Varela, del grupo de Van Patten, también se unieron, como probablemente John Parks, Price Cooper y su grupo.

Cuando se acercaron al Magdalena Pass, vieron una zona blanca como si hubiera caído una tormenta de nieve. Al acercarse, resultó ser la harina desparramada. Aquí y allí había bueyes muertos y moribundos, los carros volcados y su contenido desparramado. Era desalentador para John Parks, que había invertido todo lo que tenía en esa empresa. Pero todavía había algo más desgarrador, dos perritos que una de las familias habían dejado atrás en su precipitada huida hacia el rancho de Mason. Uno estaba colgado por el cuello de uno de los carros, mientras que el otro, aún gemía, cojeando sobre los muñones de sus pies. Pusieron fin a su dolor.

El grupo continuó su marcha. Justo al norte de Flat Top Mountain encontraron otra horrible visión. Bueyes mutilados y moribundos bramando de dolor entre restos de víctimas humanas destrozadas. Solo se podía cavar una zanja para enterrar a los muertos. Mientras cavaban, algunos hombres vieron una carreta en movimiento, sin rumbo, en la distancia. Al acercarse vieron que su conductor era un cuerpo hinchado, sentado y apoyado contra una caja. Era un espectáculo horrible. Lo enterraron con los demás miembros de la caravana.

El grupo del coronel Rynerson se dirigió al rancho de Lloyd. A lo largo del camino recogieron el cuerpo, en muy mal estado, de William T. Jones. El siguiente cuerpo estaba muy mutilado y en avanzado estado de descomposición, al igual que el resto. El peor fue el de Cleto Sánchez, que había luchado tan valientemente. El disgusto surgió cuando el conductor de un carro se negó a transportarlos. El coronel Rynerson intervino. Todos serían llevados de vuelta o todos serían enterrados allí. Algunos se quejaron. Pablo Melindres, de Doña Ana, dijo que, ya que el cuerpo de Jones estaba en el carro, debía ser llevado de vuelta. Cuando los demás le apoyaron, Rynerson estuvo de acuerdo. Sánchez, Beltrán, Barragán y Lara fueron enterrados allí.

Los hombres de Rynerson llegaron a El Colorado el jueves, 16 de octubre, a la 01:00 horas y, al amanecer, se dirigieron al rancho de Lloyd. La destrucción era total. Más de un centenar de ganado vacuno y gallinas estaban esparcidos por el suelo, y los únicos seres vivos eran un gato y un ternero. Poco se podía hacer por lo que emprendieron la marcha.

Llegaron a La Mesilla el viernes, 17 de octubre, sin más incidentes. Enterraron a William T. Jones, de 31 años, en un huerto del patio trasero de la casa de sus padres.  

Florencio C. López, participante el 11 de octubre, en el enfrentamiento en La Ceja Canyon, se deprimía y bebía en exceso cuando recordaba el suceso en el que perdió la vida su hermano mayor Sabino.

Se conocen algunos nombres de los muertos de la caravana mexicana: Fernando Bermúdez, Jesús Bermúdez, Agapito Telles, Blas Tapia, Felipe Tapia, Roque Candelario, Francisco Candelario, Aniceto Abeyta, Teodoro Durán, Faustino Díaz y Marcelino Gómez.

Alguno de los hombres de Santa Bárbara y El Colorado que participaron fueron: Sabino C. López, Tranquilino C. López, Florencio C. López, Diego Durán, Luciano Durán, Víctor Durán, los hermanos Jojola, los hermanos Lucero, Anastasio Serna y Victoriano Serna. 

Algunos miembros del grupo de Van Patten eran: William T. Jones, el Dr. William Braden Lyon, J. B. Hinds, Nepomuceno Barragán, Venceslao Lara, Cleto Sánchez, Pancho Beltrán, Jacinto Armijo. Nicolás Armijo, M. L. Mickey y Filemón Varela.

Algunos de los hombres de Las Cruces que se sabe iban con el coronel William Logan Rynerson eran: David Wood, Henry J. Cuniffe, Guadalupe Azcárate, Anastasio Azcárate, W. L. Jerrel, Adam Sohns, Albert Brewer, Ed Wakefield, James Cumbres, Antonio Luera, John Myers, Martin Lohman, Joseph Duper, Leonce Fraissonet, Antonio Luna, Juan Olivar y el Dr. Antonio S. Montero.

De La Mesilla eran: John S. Crouch, J. W. Southwick, B. McCall, H. C. Boon, Charles F. Bull, Pablo Gamboa, Desiderio Gamboa, Morris Freudenthal, J. W. Koeler, Anastasio García, Giraldo García, Felipe López y Tiburcio López [hermanos de  Sabino, Tranquilino y Florencio López de El Colorado], Cruz Chavarría, Walter Crowder, William Edmonds, Daniel Frietze Jr., Francisco Barrio Jr., O. S. Casas, Rodrigo Rueles y Henry D. Bowman.

De Doña Ana y Picacho eran: Evangelista Chávez, Sixto García, Pánfilo González, Neris Trujillo, L. Apodaca, C. Benavides, Felipe García, Jose Palin, Jose López, Silverio Varela y Francisco Varela.

De Santo Tomás eran: Franco Salazar, Ramón Salazar y Leónidas Provencio.

De Chamberino eran: Chon García, Francisco Armijo, Rumaldo Mesa y Jesús Sandoval. 

Un tal Hixon y Gregorio García [probablemente de La Mesilla] iban con Van Patten o Rynerson. Así terminaba este suceso narrado por Daniel D. Aranda en su ensayo Apache Depredations in Doña Ana County: An Incident in Victorio’s War.

El escritor Dan L. Thrapp defiende la teoría de la colaboración de Juh con Victorio en ese tiempo. Angie Debo y Robert N. Watt lo ponen en duda. Watt es más partidario de la teoría de que Juh, al tener conocimiento del enfrentamiento entre Victorio y el 9º de Caballería, animase al jefe nednai a incursionar por el sur de New Mexico, aprovechándose de la situación. El 8 de noviembre, el Weekly New Mexican informaba de que Victorio se había unido a los apaches de Juh y a mescaleros de Fort Stanton. La noticia de que solo había 33 hombres en un reciente recuento en la Reserva Mescalero hizo que el general John Pope [comandante del Departamento de Missouri, del que dependía el Territorio] movilizase a varios destacamentos del 10º de Caballería hacia el oeste del río Pecos.

Las tropas no detectaron un número significativo de apaches, pero el teniente John Bigelow, al frente de 22 soldados, persiguieron a cinco apaches con los que se toparon cerca de Pecos Falls [Texas]. El capitán J. M. Kelley intentó sin éxito interceptar a ese grupo.

A primeros de octubre, un destacamento mixto de 11 Texas Rangers al mando del capitán George Baylor, y 23 miembros de una milicia mexicana, había perseguido a una banda de mescaleros que estaba cruzando la frontera hacia México después de atacar a unos trabajadores que estaban cortando heno cerca de San Elizario [El Paso County, Texas]. Baylor calculó que eran 18 mescaleros bien armados de rifles Winchester y Sharps, mientras su sargento, James Guillett, rebajó su número a 16. Cuando llegaron a un cañón de la Sierra Ventanas, a unos 48 km al sudoeste de Old Fort Quitman [Hudspeth County, Texas], cerca del camino que va de El Paso a Chihuahua, se pararon al sospechar que los mescaleros les estaban esperando. Dejando a algunos hombres cuidando los caballos, decidieron evitar el cañón, rodearlo y trepar por las cuestas, pero los mescaleros alcanzaron la cima antes que ellos, produciéndose un fuerte tiroteo. Guillett, tumbado, estaba boca abajo cuando una bala impactó en el suelo delante de su cara, llenándosele la boca de trozos de plantas. Una segunda bala rasgó parte de su sombrero antes de que Guillett matase al guerrero. Baylor también se salvó por los pelos cuando una bala impactó en su sombrero, a pocos centímetros de su cara. El apache que mató Gillett llevaba un modelo antiguo de rifle Winchester de cañón octogonal y una bolsa hecha con la manga atada de una camisa en donde tenía 250 cartuchos.

Al seguir el enfrentamiento, los apaches comenzaron a disparar a los caballos de sus perseguidores, matando al menos a uno, por lo que Baylor envió a uno de sus hombres para alejar sus monturas fuera del alcance de los disparos. Al final del día, los mescaleros se retiraron al punto más alto del paso y en un momento en que estaban al descubierto, uno de los mexicanos mató a otro guerrero. Los perseguidores tomaron entonces posiciones al borde del cañón, pudiendo ver la envergadura del paso y los caballos robados y las monturas de los apaches junto a unos pozos de agua, protegidos por los guerreros. Después de alguna discusión entre Baylor y el jefe de los mexicanos, decidieron que si intentaban apoderarse de los pozos de agua y de los caballos de los mescaleros, iban a dejar sus propias monturas demasiado vulnerables a un ataque apache, por lo que se limitaron a dispararse a gran distancia sin ninguna efectividad, hasta que al caer la noche dejaron el cañón en manos de los mescaleros.

Mientras Victorio seguía avanzando. Cuando el 16 de octubre, los scouts apaches informaron a Morrow que habían encontrado el rastro de Victorio, dio orden de partir. Era un rastro mucho más grande que antes. Morrow creía que Victorio intentaría regresar a las Mogollon Mountains siguiendo su antiguo sendero hacia las San Mateo Mountains [Socorro County, New Mexico] pero al final el rastro les condujo hacia Chihuahua. Parece que una de las razones por la que Victorio eligió ir a Chihuahua por las Potrillo Mountains en lugar de las Florida Mountains pudo haber sido por la temporal disponibilidad de agua en pequeñas lagunas, hecho conocido por los apaches. Kaywaykla declaró que Victorio llevaba unas 450 personas cuando entró en Chihuahua, de ellas 75 eran guerreros.

Comenzó una dura persecución durante 180 km en la que los soldados y sus animales sufrieron terriblemente, pues no pudieron beber en casi 70 horas, hasta que por fin, el 27 de octubre, llegaron al río Casas Grandes [los informes de la época indican que era el río Corralitos, pero ese río no existe. El río Casas Grandes está cerca de la población de Corralitos] donde los scouts apaches habían localizado a Victorio [probablemente Juh y Gerónimo estaban con él]. Encontraron a los apaches parapetados en un cañón situado en unas colinas rocosas cubiertas de una espesa vegetación; eran las estribaciones de la Sierra Guzmán [municipio de Ascensión, Chihuahua]. No obstante, en lugar de ir directamente al cercano río para abrevar y dar de beber a sus hombres, Morrow, temiendo que el enemigo se escapara, ordenó avanzar. Su plan inicial era lanzar un ataque sorpresa a pie, flanqueando a los apaches, a la mañana siguiente, enviando por delante a los scouts apaches para que descubrieran, en detalle, las posiciones de Victorio. Pero los caballos y mulas relinchaban tanto debido a la sed que padecían que su maniobra fue detectada por los apaches. Su destacamento había quedado reducido a 81 soldados y 18 scouts apaches, quedando el resto rezagados con los caballos que se iban lastimando.

Morrow ordenó lanzar un ataque nocturno, aprovechando la brillante luna por el lado opuesto al previsto por Victorio y Juh. Los guerreros cambiaron de posición hacia una cresta opuesta y luego a la más alta de todas. Los soldados y los scouts apaches avanzaron recibiendo una fuerte descarga. Morrow informaría: Yo avancé inmediatamente con el destacamento, dejando una guardia suficiente con los caballos. No tuvimos problemas en desalojar al enemigo de las dos colinas que luego ocupamos, cuando los empujamos a la retaguardia y superamos sus parapetos que hicieron para enfrentar el sendero que iba a través del cañón. Ellos saltaron sobre las construcciones, cruzando el sendero del cañón, y sobre las construcciones de las colinas opuestas. Nosotros mantuvimos un vivo fuego, seguido de una carrera hasta que comenzamos a ascender las colinas donde estaban atrincherados en una fuerte posición, por lo que tuvimos que tomárnoslo con calma debido a lo difícil que era escalar. El ataque se detuvo cuando se encontraron con un barranco de seis metros de profundidad, bloqueando su ascenso, oculto por las sombras que emitía la luz de la luna. Según Morrow, los disparos de los apaches iban demasiado alto, matando a un scout e hiriendo a otros dos. Gatewood describió la escena con los continuos destellos de los Winchester de los apaches, a los que se unían los Springfield de los scouts apaches y de los soldados [la mayoría de los apaches iban armados con rifles de repetición Winchester, mientras que los soldados llevaban el clásico Springfield con recámara de un solo disparo]. Ante la imposibilidad de avanzar frontalmente, Morrow ordenó a Gatewood que atacara por el flanco. En una demostración de coraje bajo un intenso fuego, el teniente, junto a sus scouts apaches de la compañía A, llegó hasta pocos metros de algunas de las posiciones de los apaches. Estos hacían rodar grandes rocas contra ellos, acción que iba apoyada por un intenso fuego de fusilería, que aunque no les produjo bajas, les obligó a mantenerse a cubierto. Gatewood estaba esperando la llegada de un destacamento del 6º de Caballería liderado por el capitán Charles H. Campbell para ultimar el avance. Sin embargo, este estaba en una alejada posición, a la izquierda de la posición de Gatewood [Posteriormente, Campbell declararía que él fue a donde le habían indicado, dejando asombrado a Gatewood. En el futuro, Campbell sería arrestado por alcoholismo. Dan L. Thrapp argumentó que el alcoholismo pudo influir en el comportamiento del capitán en este enfrentamiento]. Gatewood se tuvo que retirar al estar peligrosamente cortos de munición y correr el riesgo de ser rodeados por los apaches.

A las primeras horas de la mañana, Morrow ordenó la retirada de los agotados soldados, quienes esperaron órdenes a cubierto. Muchos de ellos se durmieron y hubo que despertarlos para seguir disparando. A medida que la lucha amainaba y los soldados se reagrupaban, un apache [se dice que era el propio Victorio] acompañado por un simple tambor, cantaba aparentemente para alentar a los scouts apaches a desertar y volverse contra los soldados. Gatewood comentó: El único ruido que se escuchaba en esa ocasión era el ‘tum-tum’ golpeado por el propio Victorio durante todo el combate, acompañado de su voz aguda y temblorosa en un canto de ‘buena medicina’. Él estaba en ese momento discutiendo con nuestros scouts, tratando de persuadirlos para que desertaran y se unieran a sus hombres, y matar juntos hasta el último soldado blanco y negro presente. No lo logró. Durante el enfrentamiento, Victorio había enviado a un grupo liderado por Nana para atacar a los soldados que custodiaban los caballos y las mulas.

El 3 de marzo de 1926, en una carta al hijo de Gatewood, el teniente Thomas Cruse informó de un combate cerca de la Laguna de Guzmán en el que Nana, con ese movimiento de flanqueo, consiguió llevarse dos o tres mulas cargadas con ropa de cama y la montura personal de Gatewood, pero no pudieron llevarse nada de munición. Cruse, viendo la fotografía de la reata de mulas, dio infinidad de detalles: El mulo blanco que está en primer plano es ‘Cherko’, el mulo de cocina, y como podéis ver tiene las dos cajas de cocina con un rollo de ropa de cama entre las del cocinero. El otro mulo blanco siempre llevaba dos cajas de municiones, con un rollo de ropa de cama en medio. Esos veteranos siempre se mantuvieron muy fuertes y tenían sus lugares preestablecidos con respecto al cencerro de la yegua. Esas plazas nunca fueron asignadas por el jefe de empacadores, Nat Nobles, pero los propios mulas reclamaban su posición, y ¡ay!, de cualquier advenedizo mulo que intentara usurpar su lugar. El mulo blanco con las municiones siempre estuvo al lado de la yegua que llevaba el cencerro, y ese hecho salvó las municiones en el enfrentamiento en la Laguna de Guzmán, en octubre de 1879 … Era de noche cuando los scouts indios se enfrentaron a Victorio después de una dura marcha desde las Tres Hermanas. Victorio dejó que el 9º de Caballería y los scouts le atacaran frontalmente, para llegar al agua, y luego envió a Nana con seis u ocho hombres que flanquearon el lugar para llevarse la reata de mulas con la munición si era posible. Pero el cocinero mexicano, el viejo Tom, había desmontado de la yegua que llevaba el cencerro, y el mulo con la munición, como siempre, estaba junto a ella. Por supuesto, cuando ellos salieron de la oscuridad, todo fue confusión, y yo oí a tu padre [el subteniente Gatewood] decir muchas veces después que en aquella ocasión tuvo una sensación de debilidad y se sintió incómodo. Él sabía que Victorio iba tras la munición, y si la conseguía, la presa se convertiría en cazador de inmediato. Los empacadores y los hombres de la guardia les rechazaron, pero los hostiles se llevaron tres o cuatro mulas cargadas y de paso con el caballo de tu padre, ‘Bob’ …  Mientras tanto, el mulo con la munición había mantenido su posición junto a la yegua con el cencerro, y como ella no se movió, él tampoco; y tu padre y el coronel Morrow respiraron libremente una vez más. Cruse también identificó al scout apache Dandy Jim

Cuando los soldados abandonaron el campo de batalla, todos [hombres y animales] se lanzaron en una carrera alocada al cercano río para saciar su sed, mostrando su enorme alivio con gritos de jolgorio. Victorio había logrado detener al ejército con su táctica defensiva. El informe de Morrow decía que tuvo dos muertos [un scout apache y el soldado Reinhold Cochlovins, de la compañía A del 6º de Caballería] y dos heridos [dos scouts apaches], no mencionando bajas chiricahuas. El cuerpo de Cochlovins no fue encontrado hasta el año siguiente, cuando un scout apache del destacamento del coronel George Pearson Buell visitó el campo de batalla en septiembre y octubre de 1880. Morrow argumentó que logró debilitar a Victorio, expulsándole de las tierras que este había declarado que nunca abandonaría, aunque también reconoció las limitaciones de los soldados contra unos apaches bien armados, guiados por un verdadero líder militar. El subteniente Gatewood recordaría la persecución de Victorio hasta México: El coronel Morrow retomó el camino cerca de la línea fronteriza entre los dos países, debajo de la Laguna de Palomas [municipio de Ascensión, Chihuahua] … nos adentrábamos en una región desconocida, donde se decía que el agua escaseaba, y la poca que había era fuertemente alcalina … Los caballos y las mulas comenzaron a cansarse y a sufrir del calor y la sed, y por cada caballo que era disparado por la retaguardia, un soldado iba a pie … Sobre las 21:00 horas encontramos un charco de barro en un llano alcalino y acampamos allí a pasar la noche. Había sido una charca de agua impura, pero ese día los hostiles habían pasado sus caballos por ella, quedando tan completamente removida que casi tenía la consistencia de un delgado cemento. Hombres y monturas intentaron beber pero sin mucho éxito. Con la claridad y temprano, a la mañana siguiente, la marcha fue reiniciada … Los hombres comenzaron a ofrecer un mes de paga, o todo lo que tenían por solo un trago de agua. No había cantos, ni bromas, ni conversaciones, ni se fumaba en la columna, y el banjo de un soldado de color que solía animar a los hombres en la marcha o alrededor de la fogata estaba en silencio. Los scouts indios, que siempre marchaban a pie, estaban más acostumbrados a las penurias… pero incluso ellos empezaron a notar los efectos de marchar en tales condiciones. Varias veces pasamos por lugares donde los astutos salvajes nos habían tendido una emboscada … Por la tarde encontramos un tanque de agua clara y fresca, pero ¡ay!, habían matado y destripado un coyote, siendo asquerosamente envenenado. Fue difícil evitar que los hombres bebieran. Varios se pusieron muy enfermos al beberla. Algunos de los hombres desmontados estaban en estado grave y tuvieron que ser cargados en los mejores caballos y mulas restantes. Así, el comando arrastró su cansada longitud hasta que después del anochecer entramos en las crestas salientes de la Sierra Guzmán [municipio de Ascensión, Chihuahua], quizás a 32 km del pueblo de Janos [Chihuahua]

En una carta escrita el 4 de noviembre, el subteniente Walter Finley, decía a su madre: Llegamos a las colinas alrededor de las 20’30 horas. El plan era acampar en silencio hasta el amanecer y luego atacar a los indios, quienes suponíamos estaban acampados a 1’60 km o así en las montañas y desconocían nuestra aproximación. Justo cuando alcanzamos la colina, nuestros indios llegaron corriendo, diciendo que los chiricahuas estaban acampados a unos 1.370 metros de distancia. Luego nos movimos protegidos por la colina y nos preparamos para un ataque nocturno. Resultó que los chiricahuas habían trazado un pequeño y hermoso plan para tender una emboscada a todo el destacamento, pero Morrow era demasiado astuto para ellos. Tenían las colinas a ambos lados del camino fortificadas con parapetos de roca. Morrow, en lugar de subir por el sendero, subió las colinas detrás de su posición en un lado del sendero y tomó a los indios allí en la retaguardia y los empujó a su principal fortificación en el otro lado … Justo antes de esa colina había otra cresta más pequeña, aproximadamente la mitad de alta. Los perseguimos hasta allí y cuando nuestra línea cargó por la cresta, los indios dispararon una andanada y luego huyeron a su fortificación. Mataron a uno de nuestros indios e hirieron a otros dos. Durante tres horas más nos quedamos detrás de las rocas en esa cresta, ambos lados haciendo disparos considerables pero sin causar daños. Nosotros mirábamos hasta que veíamos el destello de un arma desde su colina y luego disparábamos a ese lugar… Bajamos la colina y cruzamos el fondo hasta la cresta. Mientras atravesábamos, buscábamos un destello desde la fortificación india y luego nos dejábamos caer detrás de una colina de roca o arena. Los indios podían vernos a la luz de la luna y lo hicieron bastante rápido durante un pequeño trecho de 100 metros, pero había mala luz para apuntar y salimos bien.

Gatewood contaría la última parte de este enfrentamiento: Parece que los indios tenían mucha munición, la cual gastaron rápidamente en rifles Winchester mejorados, porque cuando nuestra línea del frente llegó a quemarropa, toda la cima de la montaña era una franja de destellos de fuego … Cada vez más cerca de la cima de la cresta se acercaban los destellos de las carabinas Springfield, y los disparos de los Winchester arriba eran tan frecuentes como para ser casi un rugido continuo … De repente el fuego cesaba; el retumbar y el choque de grandes piedras cayendo por el lado de la montaña podía ser oído con precisión; la línea se había topado con una empalizada de sólidas rocas, de seis metros de alto o más, la cual no podía ser escalada, y que no había sido descubierta porque la luna estaba subiendo detrás de la posición enemiga y la empalizada estaba oculta por las sombras ….

En su informe oficial para el Secretario de Guerra, Morrow mencionó a varios oficiales y soldados que se distinguieron por su excelente actuación a lo largo de la campaña: Con el capitán Campbell y sus hombres de la compañía ‘A’, del 6º de Caballería estoy en deuda por su valiente y eficiente servicio, y con el teniente Blocksom y el teniente Gatewood, del 6º de Caballería, con sus inestimables scouts indios [apaches] a los que se les debe todo el mérito de la expulsión de Victorio del territorio pues sé que sin su ayuda, el destacamento jamás hubiera podido seguir el rastro de Victorio.

Victorio no tenía ninguna intención de quedarse en México y probablemente no se sentía expulsado de los Estados Unidos. Simplemente, había llevado al enemigo a su terreno para combatirle mejor. Durante los diferentes combates había perdido a valerosos guerreros [Tomaso Coloradas entre ellos] y esperaba contar con la adhesión de nuevos combatientes mescaleros. También acariciaba la idea de realizar una incursión contra la Reserva de San Carlos para liberar a su familia y a las de varios de sus hombres. Gatewood estimó que habían hecho frente a unos 150 guerreros, incluyendo además de los chihennes, mescaleros, lipanes, navajos y comanches. Evidentemente, una exageración, aunque varias fuentes indicaron la presencia de un guerrero comanche. Thrapp sugirió que era mucho más probable que fuera una coalición de chihennes de Victorio y nednais de Juh, y como mucho uno o dos de las demás tribus. Morrow estaba convencido de que Victorio había tenido la ayuda de guerreros mescaleros y nednais, afirmando: La fuerza de Victorio consiste en su propia gente y la banda de Nana con unos 40 guerreros bien armados con rifles de repetición y mucha munición durante su retirada a México, uniéndosele aproximadamente el mismo número de apaches mescaleros y justo antes de que yo me enfrentara a él, la noche del 27 último, fue reforzado por unos 100 indios, aparentemente de la banda chiricahua de Juh desde la Sierra Madre.

El 30 de octubre Morrow fue a la Laguna de Palomas [municipio de Ascensión, Chihuahua]. Al día siguiente, los destacamentos de Gatewood y Campbell fueron enviados a Fort Cummings [Luna County, New Mexico], mientras Morrow salía para Fort Bayard [entre otras cosas porque estaba en México sin permiso de las autoridades mexicanas], llegando el 2 de noviembre. La mayoría de los caballos se habían perdido en los combates, por las marchas y por la falta de forraje. Los hombres estaban agotados, y los que habían perdido sus monturas tuvieron que regresar a pie.

Durante la ausencia de Victorio, el nuevo gobernador de New Mexico, Lewis Wallace, autor de la novela Ben Hur, solicitó a Washington autorización para organizar compañías de voluntarios para perseguir a Victorio. La petición fue rechazada, pero Wallace recibió garantías de que más tropas federales se concentrarían en el Territorio. Sin esperar su llegada, las comunidades locales formaron milicias para su defensa. Las más grandes pudieron disuadir a los apaches de ser atacadas, pero las más pequeñas no podían armar suficientes hombres para hacer lo mismo. Cuando Victorio las atacó sufrieron considerables pérdidas.

Convencidos de ser el próximo objetivo de Victorio, muchos colonos y ganaderos del Territorio solicitaron protección a las autoridades civiles. La prensa se hizo eco de sus sentimientos, ridiculizando al Ejército por su incapacidad para capturar o destruir al rebelde apache. La controvertida utilización de tropas de color también fue muy discutida en las editoriales. Unas manifestaban poca confianza en sus habilidades; otras denunciaban la práctica de armar a los antiguos esclavos, y algunas los presentaban como salvadores de una tierra con problemas. Las noticias de ataques apaches, reales o supuestos, se extendió rápidamente, y los incidentes que no tenían relación con Victorio se le atribuían a él. Los oficiales que actuaron dando validez a estos informes en vez de los proporcionados por los scouts o por haber reconocido el terreno, se vieron constantemente frustrados en la localización de pistas sobre Victorio.

A primeros de noviembre, la banda de Victorio [quizás con Juh y Gerónimo] acampó durante unos pocos días en una zona entre las Lagunas de Guzmán y Santa María [las dos en el municipio de Ascensión, Chihuahua] para que los heridos pudieran descansar y recuperarse, mientras el resto de guerreros se desplegaron en busca de comida, caballos y munición. Pocos días después, se dirigió a la Sierra de la Candelaria [municipio de Ahumada, Chihuahua]. En su vertiente norte, hay un manantial que hoy se llama Tinaja de Victorio por una buena razón, ya que fue ahí donde ocurrió uno de los enfrentamientos más sangrientos de las guerras apaches.

Parece ser que unos apaches se llevaron varios caballos del pequeño poblado de San José, por lo que un grupo de 18 civiles, al ver las huellas y comprobar que solo eran seis los asaltantes, salieron de la cercana localidad de Carrizal [municipio de Ahumada, Chihuahua] en su persecución, mandados por José Rodríguez, uno de los más prósperos ciudadanos de la zona. James Kaywaykla, contó lo ocurrido, no mencionando el robo de caballos. Dijo que los apaches vieron un inusual aumento de actividad en el pueblo de Carrizal. Sánchez, un guerrero que había estado varios años cautivo de los mexicanos y conocía sus hábitos, entró en el pueblo montando un caballo con la marca del rancho de Luis Terrazas, y vistiendo la ropa de un vaquero mexicano muerto. Sánchez bebió en la cantina y habló con varios hombres en la plaza, enterándose de un plan para atraer a los apaches a la población, emborracharlos con un fuerte licor y luego exterminarlos. Victorio conocía estas prácticas prohibiendo a su gente beber alcohol. Un día más tarde, un tarahumara fue al campamento apache para invitarles a entrar en la población. Fue tratado con amabilidad, transmitiendo una falsa sensación de seguridad a los habitantes del pueblo, acrecentado al ver a pocos guerreros en el campamento. Kaywaykla dijo que Victorio esperaba que esta aparente debilidad provocara que les atacasen para esperarles en una emboscada planificada. Kaywaykla era poco más que un bebé en esa época, por lo que su relato, hecho muchos años después, tuvo que oírselo a otras personas. Es más probable que la causa del enfrentamiento fuese el robo de los caballos, ya que Victorio acababa de llegar a la Sierra de la Candelaria, siendo difícil que su presencia fuese detectada tan rápidamente por los habitantes de Carrizal, que estos preparasen una trampa con alcohol, y seguidamente les atacasen con solo 18 ciudadanos, a pesar de los pocos guerreros que el tarahumara vio en el campamento.

Sea como fuere, los 18 habitantes de Carrizal se internaron en la Sierra de la Candelaria, donde fueron emboscados y aniquilados el 7 de noviembre [según los escritores C. L. Sonnichsen y Paul I. Wellman]; o el 9 de noviembre [según un artículo del New York Sun del 12 de noviembre]. Una emboscada que James Kaywaykla dijo a la escritora Eve Ball que presenció [¿con tres años de edad?]: Había mucha vegetación en la baja colina y especialmente junto al borde. Ofrecía un buen escondite para los que observaban el cañón. Había un arroyo a nuestras espaldas para ocultar los caballos, que estaban ensillados. Más allá había una larga pendiente escalonada hacia el sur, permitiendo una fácil retirada. Como siempre había centinelas apostados en todas direcciones. Mi abuela ocupó su lugar en el borde con vistas a los hombres de Nana. En puntos dominando la boca del cañón, los hombres estaban estacionados para divisar si el enemigo venía por el oeste.

Los centinelas tenían trozos de espejos para avisar. Cuando el general Miles escribió sobre sucampaña contra los apaches, asumió que no sabíamos nada del heliógrafo. Estaba equivocado. Mi gente no sabía el código Morse, pero aprendieron que los destellos de los espejos avisaban a los soldados y rancheros de nuestros movimientos; y ellos también hicieron uso de este recurso. A menudo me he preguntado por qué se ha escrito tanto sobre las señales de humo. Que yo sepa no se utilizaron mucho.

En la pendiente norte del cañón, con vistas al pequeño arroyo, Victorio eligió a unos pocos hombres para situarlos allí. Nana lideró a otros pocos sobre la pendiente sur, colocándolos detrás de unas rocas. Victorio permaneció sobre la colina con nosotros hasta que los destellos de aviso desde los puntos de entrada indicaron la llegada del enemigo. Él estaba sobre el borde mirando con prismáticos, la primera vez que los vi. 

‘Mexicanos, pero no caballería’ [se refería a soldados], dijo. Y cogió a sus hombres y se unió a Nana. Siki [Siki Toclanny], mi madre [Gouyen] y la mujer de Blanco [tío de Kaywaykla] comprobaron los caballos, sujetaron su equipo a las sillas y ataron sus monturas. Mi madre fue la primera en espiar a los jinetes, pequeñas motas dirigiéndose hacia el cañón. Lentamente, aumentaron de tamaño cabalgando en fila india por el pequeño arroyo. Desmontaron, bebieron, abrevaron sus caballos y luego vinieron rectos a nuestra emboscada. Kaahteney dejó que cada hombre pasase la roca detrás de la cual él estaba tumbado antes de abrir fuego. Los de la izquierda mataron todos los caballos antes de disparar a los hombres. Dos de los 12 cayeron, retirándose los mexicanos por la ladera sur donde estaba escondido el grupo de Nana. Todo terminó muy rápido. Los guerreros caminaron entre los cuerpos, recogiendo rifles y cinturones con munición. Un cuerpo se movió y fue atravesado por una lanza. Los guerreros cogieron camisas y sillas, subiendo la cuesta hasta la colina.

Los hombres no fueron torturados; los cuerpos no fueron mutilados. Lo sé porque estaba tumbado y vi lo que ocurrió. Yo he visto cientos de muertos, pero ninguno torturado. La mutilación tiene lugar después de la muerte con el propósito de vengar la mutilación perpetrada con el cuerpo de Mangas Coloradas. O con las cabelleras de la banda de Victorio. Yo nunca vi cortar una cabellera y estuve con esta banda hasta que él murió. ¿Por qué se decían esas cosas? 

El jefe vino, pero no dio la orden de montar. Permanecimos en el campamento. No hubo una danza de la victoria a pesar de que muchos de los jóvenes querían una. Permanecimos tal cual habíamos estado con los guardas apostados. Cuando los jóvenes dividieron el botín, Victorio se retiró. Cuando llegó al lugar de la abuela por su comida, apenas habló. Él parecía abatido y ni siquiera Nana hizo preguntas.

La abuela dijo: ‘Él se aflige por su mujer y su hijo pequeño, Istee, a quienes dejó en las Black Range. Le deprimen las injusticias sufridas por su pueblo. ¿Quién de nosotros no tiene motivos para la desdicha?’

… Una segunda banda de ricos vino en busca de los que habían muerto. Los buitres y lobos habían dejado poco del primer grupo. Dejaron poco del segundo. Y esto ocurrió sin ningún apache herido.

Luego Victorio dio orden de partir.

Los centinelas que estaban en lo alto de la Sierra de la Candelaria avisaron a Victorio de la llegada del grupo de mexicanos, siguiendo las huellas de los seis apaches que se habían llevado los caballos. No se sabe con certeza si dos de los mexicanos llegaron heridos a Carrizal para contar lo ocurrido. Ya que los informes dicen que todos murieron, es probable que, de ser cierto, estas dos personas fallecieran posteriormente de sus heridas. Al conocer lo ocurrido, o ante la falta de noticias, se formó un segundo grupo de 35 personas, falleciendo otros 15 [las cifras difieren]. En las dos ocasiones, los apaches lograron atraer a los mexicanos a un lugar donde poder sitiarlos y acabar con ellos.

Los ciudadanos de Carrizal dieron la alarma a las cercanas poblaciones de El Carmen y San Lorenzo. El juez rural de El Carmen envió un mensaje a la ciudad de Chihuahua, en el que decía que también había escrito a las poblaciones de San Buenaventura y Galeana para pedir voluntarios. Por otra parte, las noticias llegaban amplificadas al otro lado de la frontera. El Grant County Herald publicó que 38 mexicanos habían sido asesinados y la población de Carrizal tomada por los apaches, avisando que se dirigían al norte para posiblemente incursionar en los Estados Unidos.

Cuando la noticia llegó al rancho de Mariano Samaniego [responsable de la Aduana Fronteriza en Paso del Norte], envió un mensajero a El Paso y a Guadalupe. El 20 de noviembre, llegaron de los Estados Unidos unos 30 o 40 voluntarios, uniéndose a 42 hombres de El Paso, mandados por Jesús Vargas; a 25 de Guadalupe por Francisco Escajera; más 18 de San Ignacio; 13 de Zaragoza; un grupo de Rangers de Texas al mando del teniente George Wythe Baylor y cuatro voluntarios que iban con ellos; 11 de Carrizal; 15 de Lucero; y 41 hombres a pie de Carmel, sumando unos 179 hombres. A pesar de su número, se dirigieron con precaución a la Sierra de la Candelaria, donde vieron signos de que Victorio se había ido dos días después de realizar las emboscadas. También encontraron 10 sillas de montar escondidas entre las rocas pertenecientes a los mexicanos muertos, además de armas antiguas y sables rotos, evidencia de que los apaches habían utilizado las hojas de los sables para usarlos como puntas para las lanzas. Vieron un rastro fresco que se dirigía a la Laguna de Santa María, situada al noroeste.

Se encontraron con el tétrico escenario de varias docenas de cadáveres en estado de putrefacción, siendo pasto de los buitres. El Ranger de Texas, Baylor, dijo que … un grupo de 15 mexicanos, los mejores ciudadanos de Carrizal, encontrando un rastro, lo siguieron yendo a una emboscada, donde resultaron todos muertos.

La escena del conflicto era totalmente horrible. Vi una pequeña y estrecha protección, a la que los asediados mexicanos se habían arrojado apresuradamente, siete hombres apilados en un espacio de 1’82 x 2’13 metros. Los indios habían demostrado una gran astucia, como en toda esta campaña. El sendero pasaba por un bajo lugar rodeado por tres picos rocosos. Los mexicanos fueron tiroteados desde un lado justo cuando llegaban a la cima de la montaña; por lo visto habían desmontado yendo hacia las rocas del lado opuesto, cuando los indios comenzaron a matar los caballos que ellos habían atado, y abrieron fuego sobre ellos [los mexicanos] casi desde encima y por un costado. Los mataron a todos. Una carta escrita por ellos pidiendo ayuda fue encontrada fuera de su parapeto, y cerca del cuerpo de dos hombres que por lo visto habían intentado escapar, pero que fueron acribillados a balazos.

Unos 35 hombres más, casi todos los hombres disponibles de Carrizal, fueron a buscar a sus parientes, y los indios se las arreglaron para llevarles a la misma encerrona mortal, y 11 de ellos murieron, cerca del mismo lugar, tres corrieron un poco y sus cuerpos no fueron encontrados. Nosotros enterramos 26, y tres aún están desaparecidos.

Es evidente que el último grupo había encontrado los cuerpos de sus parientes, los habían cogido y puestos en una gran grieta entre las rocas y habían comenzado a cubrirles con piedras sueltas, mientras los indios les estaban viendo todo el tiempo, igual que un gato juega con un ratón antes de matarlo. Abrieron fuego sobre ellos cuando probablemente habían dejado sus armas apoyadas contra las rocas y estaban ocupados en los últimos tristes ritos de enterrar a sus seres queridos, no pensando que pronto sería su propia tumba.

Con Baylor iba el sargento James Gillett, quien también hizo un relato de lo ocurrido, manifestando que Victorio empleó de 40 a 50 guerreros en la emboscada: … Cuando yo caminé sobre el terreno poco después vi donde un mexicano se había metido en una grieta desde la que podía disparar a cualquiera que viniera hacia él desde el este o el oeste. Estaba también a cubierto de los indios que estaban en las rocas sobre él, pero sus piernas estaban expuestas a los guerreros del lado norte y estos literalmente le habían disparado a sus rodillas. También encontré siete mexicanos muertos en una pequeña quebrada, y en un pequeño pico sobre ellos descubrí el escondrijo de un viejo indio que había realizado 27 disparos contra el diminuto grupo hasta que los mató a todos, porque encontré ese número de casquillos del calibre 45-70 amontonados. Prácticamente, todos los caballos de los mexicanos murieron…

… Las señales indican que el segundo grupo había caminado a la misma trampa mortal que el primero, pero sus miembros se habían dispersado más durante el enfrentamiento y muchos de ellos murieron en las pendientes del sur de las colinas. Dos habían intentado huir a caballo [Pánfilo Trejo y Manuel Aguirre] pero fueron perseguidos hasta que los mataron. Encontré a uno de estos desafortunados en un llano abierto a unos 550 metros de las colinas. Había sido rodeado, y viendo que era imposible huir, desmontó, ató su caballo a una daga española [planta de yuca de áloe] y luchó bien. Encontré 30 o 40 casquillos cerca de donde él había caído. Su caballo había muerto y la daga española estaba hecha pedazos por los disparos. Los apaches le habían cortado la mano derecha, llevándose su rifle, su revólver, la silla y las bridas.

La compañía de Rangers de Texas del teniente Baylor, ubicada en El Paso, también participó en la campaña contra Victorio. Nunca contaba con más de 20 hombres y limitaba sus actividades principalmente al oeste de Texas, con una incursión no autorizada de vez en cuando por México. Estos hombres conocían el terreno y eran expertos en seguir pistas, después de haber cazado bandidos y renegados durante años. Tenían gran potencia de fuego, al estar armados con modernos rifles de repetición, un par de revólveres en sus cinturones, y caballos de repuesto. Los Rangers contribuyeron a recoger información sobre el paradero y las actividades de Victorio que después ponían en conocimiento del Ejército. 

Hay discrepancias sobre el número de mexicanos que participaron y fallecieron en los dos enfrentamientos. “La Voz de México” del 19 de diciembre de 1879 informó de los siguientes fallecidos del primer grupo: Dos personas llamadas José Rodríguez, uno de ellos al mando, Santos Contreras, Guadalupe Grijalva, Antonio Hernández, José María Hernández, Inés Ortega, Hermenegildo Ruiz, José María Salas, Mariano Solís, Serapio Trujillo, y Florencio Villanueva.

Herculano Hernández fue gravemente herido, falleciendo posiblemente de sus heridas.

Diversas fuentes mencionan al resto de fallecidos: Cayetano García, Rosalío Jaramillo, Braulio Perea, Blas Villanueva, y Eulalio Villanueva. Algunos informes mencionan que eran 15 personas. Si eso es así, algunas de las personas pudieran ser las mismas con parecido nombre o ser el grupo más numeroso de lo que indicaban esos informes, porque la mayoría de ellos señalan que eran 18 componentes, falleciendo todos.

El mismo periódico informaba de los fallecidos del segundo grupo: José María Rodríguez al mando, más Juan Alarcón, Narciso Cervantes, Tránsito Cervantes, Tiburcio Contreras, Jesús Domínguez, Julio Hernández, Cruz Herrera, Inés Núñez, Desiderio Sánchez, Guadalupe Ruiz, Jesús Vaca, y dos forasteros, de los que se desconocen los nombres.

El resto de fallecidos, según otras fuentes, fueron: Manuel Aguirre, Inés Muñoz, Jesús José N. (?), Jesús María Salas, Jesús Sánchez, y Pánfilo Trejo. Es probable que los dos desconocidos forasteros estén entre estos nombres. También aquí hay importantes discrepancias. Varios informes señalan que 20 ciudadanos consiguieron volver a Carrizal, muchos de ellos heridos, y quizás alguno falleciera a causa de sus heridas.

Es posible que Juh estuviese con Victorio en este enfrentamiento, según el informe que el cónsul estadounidense en la ciudad de Chihuahua, Louis Scott, envió al Departamento de Estado: Morrow persiguió a Victorio durante 96 km por este lado de la frontera [México] y luchó con él en La Laguna de Guzmán… Durante este tiempo, o antes, se reunió con Juh… aunque estos dos no son amigos. Después de la lucha con Morrow, fue a la Sierra de La Candelaria, donde hicieron su sangriento trabajo contra el grupo de Carrizal.

Algunos caballos y sillas pertenecientes a las víctimas de la Sierra de la Candelaria aparecieron en la Reserva Mescalero, señal inequívoca de que Victorio comerciaba en ese lugar y que algunos guerreros mescaleros se habían unido a su banda. Mariano Samaniego informó que había recibido un mensaje de un ciudadano mexicano de Tularosa [Otero County, New Mexico] de que un grupo de apaches había llegado el 13 de noviembre con caballos, sillas y armas capturados al grupo de Carrizal.

Las autoridades de Chihuahua encargaron al coronel Joaquín Terrazas organizar una milicia para enfrentarse a la banda de Victorio. Terrazas, era un veterano luchador contra los apaches, sabía cómo hacer campaña en las montañas y en los desiertos, siendo legendaria su ferocidad en el combate. Terrazas salió en su persecución, estando los apaches acampados en las Lagunas de Santa María y Guzmán [Chihuahua] desde donde Victorio enviaba partidas para asaltar los pueblos y ranchos a ambos lados de la frontera.

El 5 de noviembre, el Thirty-Four informaba que a primeros de noviembre, unos apaches habían sido vistos entre Las Cruces y El Colorado. El 15 de noviembre, el Grant County Herald informaba que unos apaches se habían llevado cuatro caballos y una mula de la casa de Eulogio López, situada en el río Mimbres, cerca de Georgetown [Grant County, New Mexico]. Pensando que los ladrones eran mexicanos, López y otros 12 hombres les persiguieron sin éxito hasta el Cooke’s Peak y las Florida Mountains. El 22 de noviembre, el Grant County Herald informaba que unos apaches habían sido vistos el 18 de noviembre en el Cooke’s Peak, habiéndose llevado 17 caballos pertenecientes a Charley Bottom y su grupo al sur de Silver City [Grant County, New Mexico]. No se produjeron heridos por ningún bando a pesar de que los apaches se acercaron a unos 450 metros de los vaqueros.

El 23 de noviembre, los apaches atacaron Galeana [Chihuahua] llevándose 60 o 70 caballos, matando a dos hombres e hiriendo a otro gravemente. Al día siguiente atacaron San Lorenzo, matando a tres hombres y robando 200 caballos. Antes del ataque a Galeana, capturaron lo que los estadounidenses llaman train [no quedando claro si era de mulas o de carros], matando a todos los hombres, sin saber cuántos, en un lugar llamado Salada. Según el cónsul Louis H. Scott, no eran menos de 12. Luego los apaches se dirigieron a Santa Clara en dos grupos, uno llevando el botín mientras el otro continuaba incursionando. Scott afirmó que los apaches habían matado a 150 personas en las últimas seis semanas hasta el 29 de noviembre.

En diciembre, continuaron las incursiones. El 3 de diciembre, el Thirty-Four publicaba que los apaches habían matado a 23 hombres en Galeana; tres en Los Mosquitos; y 12 en el camino a El Paso. El 20 de diciembre, un pequeño grupo de apaches se llevó tres caballos de San Isidoro, cerca de Georgetown. Los apaches no atacaron a los dueños que estaban desarmados, según informó el Grant County Herald. El 25 de diciembre, atacaron el rancho de Román Aranda, situado a 32 km de Guadalupe y a 96 km de El Paso, llevándose toda la manada de caballos y mulas. El 27 de diciembre, el Grant County Herald informaba que un pastor había muerto a manos de los apaches, y que estos se habían llevado 100 reses de los alrededores de los ranchos de Slocum y de Shedd.

El 3 de enero de 1880, el Grant County Herald publicaba que a finales de diciembre, Chihuahua había sufrido unos 300 muertos a manos de los apaches y que su gobierno ofrecía 100 $ por cada cabellera. El 10 de enero, el Grant County Herald publicaba que 39 hombres de una caravana habían sido aniquilados, probablemente unos contrabandistas que los apaches mataron cerca del Ojo Caliente de Guzmán, retirándose con gran cantidad de caballos y mulas, rumbo a la Laguna de Palomas [municipio de Ascensión, Chihuahua]. Muchos de estos informes eran falsos o exagerados, pero sin duda, el norte de Chihuahua sufrió con dureza las incursiones apaches por estas fechas.

Además de Terrazas, también salió al encuentro de Victorio, el coronel Ponciano Cisneros, con 100 rurales del 9º de Caballería, 30 infantes del Batallón 33, y un cañón de montaña, convergiendo con Terrazas en el pueblo de San Andrés [municipio de Riva Palacio, Chihuahua].

Partieron juntos cuando les llegaron noticias de que los apaches estaban sitiando, cerca de la Laguna de Guzmán, a unos vecinos de La Ascensión. Cuando llegaron allí, los sitiados habían conseguido romper el cerco. Vieron los restos del campamento apache y su rastro que se adentraba en los Estados Unidos por las Florida Mountains [Luna County, New Mexico]. Todo el ganado que Victorio había robado en Chihuahua lo llevaba para venderlo a comerciantes a cambio de rifles y municiones. Por otra parte, las incursiones en Estados Unidos, fueron realizadas entre la Reserva Mescalero y México, sugiriendo una conexión entre dicha reserva y la banda de Victorio. El 25 de noviembre, el teniente George Washington Smith informó a los ciudadanos de Tularosa [Otero County, New Mexico] que muchos apaches mescaleros de la reserva de Fort Stanton [Lincoln County, New Mexico] estaban preparándose para dejar la reserva. Un grupo había dejado la reserva el día anterior, después de matar un buey y 15 ovejas. Empaquetaron la carne en seis caballos robados y cabalgaron hacia el sur. Smith creía que era un grupo de apoyo para otro más grande. Los mescaleros parecía que esperaban a recibir sus raciones para irse de la reserva y unirse a Victorio.

En diciembre, el teniente Smith escribió una irritada carta a Samuel A. Russell, agente de la Reserva Mescalero. Aparentemente, Russell le había criticado por no haber seguido inmediatamente a la banda de mescaleros que dejaron la reserva a finales de noviembre. Smith contestó que el agente no había informado de su salida lo suficientemente rápido. Si los jefes no tendrían más que sentimientos traicioneros y de odio hacia usted, le informarían cuándo esos asesinos ladrones están a punto de irse…, dijo Smith, que también acusó a Russell de dirigir la Agencia desde la mecedora.

Pequeños grupos de mescaleros continuaron dejando la reserva. El 6 de diciembre, H. C. Campbell, de Lincoln, acusó a los mescaleros de almacenar provisiones, en las cuevas de la roca volcánica llamada El Malpais, al oeste de la reserva. Ese era un lugar perfecto para esconder suministros para los grupos incursores. A finales de diciembre se creía que 60 mescaleros se habían unido a Victorio).

* A finales de octubre de 1879, es licenciada la compañía A de scouts del subteniente Charles B. Gatewood. (El sargento 1º Alchesay, que sería un importante jefe White Mountain en el futuro, y varios apaches más, decidieron no volverse a alistar, presuntamente, por no repetir la dureza de la última campaña en México. Cuando el 7 de diciembre de 1879, Gatewood formó una nueva compañía, esta estaba formada por 19 o 20 White Mountain, y por cinco o seis Tonto Apaches. Cuando la compañía partió para New Mexico, solo iban 21 scouts, cuyos nombres no están registrados, ya que aparecían en las listas como Apache n.º 1”, Apache n.º 2”, etc., aunque el subteniente Thomas Cruse identificó a dos, Mizil y Mosby, sirviendo como sargentos de la compañía A durante 1880.

El 19 de noviembre de 1879, se formó la compañía D” de scouts apaches en la Reserva de San Carlos. Su comandante era el subteniente Stephen Mills, del 12º de Infantería. Mills estaría a cargo de los prisioneros chiricahuas en 1886 en Fort Marion [St. Augustine, St. Johns County, Florida]. Esta compañía estaba formada por 25 scouts, pero se tienen muy pocos datos de ellos. Sus nombres tampoco fueron registrados, apareciendo en las listas igual que en la compañía A”. Harvey Nash-kin y Wilbur Robinson pudieron haber formado parte de la compañía D”, basándonos en los datos que Nash-kin proporcionó a Grenville Goodwin en 1932. Nash-kin dijo que su sargento era Iskiin Nahila [BoyRoper]. La fotografía de la compañía D” fue realizada en Camp Thomas, en el mes de marzo, cuando iban a unirse a la compañía A” para dirigirse a New Mexico, a participar en la campaña contra Victorio.

En octubre de 1879, una tercera compañía fue alistada en Fort Bayard [Grant County, New Mexico], especialmente para el servicio en New Mexico, estando formada por 25 scouts, bajo el mando del subteniente James Maney, del 15º de Infantería, pero pronto fue licenciada, el 31 de diciembre del mismo año. El 1 de enero de 1880, se volvió a formar. A finales de enero y principios de febrero de 1880, se enfrentaron a guerreros de Victorio, teniendo un muerto y dos heridos. Fueron licenciados en San Carlos, el 20 de marzo de 1880.

Si no todos, la mayoría se volvió a alistar junto con otros 37 apaches. Solo dos sargentos del primer alistamiento aparecen en este último, el sargento 1º Jim y el sargento Jack Long. Como registros militares del Departamento de New Mexico, muestran, en marzo de 1880, 63 scouts en servicio, en algún momento tuvieron que sumarse más apaches, si los scouts Charlie y Dick Sweeny, del primer periodo, son o no, los mismos del segundo, el chiricahua Charlie y Dick. Quizás esa diferencia pertenecía a los primeros chiricahuas que se unieron a la campaña contra Victorio. Por suerte, conocemos los nombres de estos apaches, ya que aparecen en la lista de enrolados en la compañía A”, del 15º de Infantería, periodo enero-febrero de 1880: Sargento 1º Jim; sargento Jack Long; los cabos Bronco, Chicken y Dick Sweeny; y los soldados Blossom, Charlie [chiricahua ?], Chuse, Cleuviwoody, Coggy, Frank, Hardy, Henry, Hoskielpah, Joe, Lozu [Lozee], Mississippi, Mose, Nachiz, Nailkujah, Nobildetinda, Nolmday, Stovepipe, y Tonley.

Periodo marzo-abril de 1880. Los nombres de los 37 scouts son: sargento 1º Jim; los sargentos Jack Long y Johnnie; los cabos Hightone, Johnleine, Togosta, Tusgah y Wiry; y los soldados Bealsah, Becodline, Buster, Castagoodie, Catesh, Chiz, Cobra, Cochola, Dead Shot, Dick, Frank, Goho, Got, Hosteen, Jack, Jack Monte, Major, Nagusakah, Nashay, Natasgoodie, Nobby, Peach, Shulteya, Utagetah, Yuma Dick, y Yuno, todos Western Apaches más los chiricahuas, Charlie, Counie [Kuni], y Dutchy.

Se sabe de otros chiricahuas que también participaron en esta época, como Chihuahua, Massai, Nezegochin [Speckle Face], y Tissnolthos. El jefe de empacadores Henry W. Daly contaría que Chihuahua sirvió como sargento 1º en la compañía de Maney. Los otros, probablemente, también estaban en la compañía, ampliada y no del todo documentada, de Maney. Dado que el alto mando rechazó que Hatch aumentara los scouts al superar el número de alistamientos permitidos, es posible que se reclutaran algunos a escondidas, burlando así las normas. O tal vez eran voluntarios.

Gatewood mencionó a Jack Long y Dick sirviendo en la compañía A” en México, en el otoño de 1879. Parece que estos dos apaches se volvieron a alistar con los scouts que estuvieron a las órdenes de Maney en New Mexico. Al haber sido Jack Long herido en México, es probable que tuviera un descanso entre los dos alistamientos.

El apache mescalero Big Mouth declaró haber participado en la campaña contra Victorio. Quizás pudo participar en el 2º Batallón, al mando del capitán Henry Carroll, del 9º de Caballería, pero no se conocen referencias de la participación de scouts mescaleros en esta campaña. Al revés, hubo mescaleros luchando junto a los chihennes de Victorio).

* A finales de noviembre de 1880, Juh y Gerónimo se separan de Victorio. (Se dirigieron hacia el oeste, a su campamento situado en la Sierra de Carcay [municipio de Janos, Chihuahua] saqueando mientras iban hacia su destino. La Sierra de Carcay, al sur de Janos, situada en el ángulo formado por los ríos Janos y Casas Grandes, había sido durante mucho tiempo uno de los refugios favoritos de Juh y muchas veces de Gerónimo. De 1.500 metros de altura y cubierta de arbustos, tenía buenos escondites mientras proporcionaba un fácil acceso a Janos.

Mientras Juh y Gerónimo estaban con Victorio, su gente en la Sierra de Carcay recibió noticias sorprendentes. Dos chiricahuas de San Carlos habían traído propuestas de paz, tanto de los suyos como de las autoridades militares. Querían que Juh y Gerónimo llevaran a su gente a San Carlos y se asentaran en la reserva. Juh y Gerónimo conocían bien a los emisarios, el bedonkohe Gordo y el nednai Ah-dis, un sobreviviente de la banda de Nolgee que vivía con la gente de Naiche. Ambos tenían amigos y parientes entre los nednais. En ausencia de los jefes, el resto no podía comprometerse. Sin embargo, siete nednais decidieron ir [dos hombres, dos mujeres y tres hijos] con Gordo y Ah-dis a Camp Rucker [Cochise County, Arizona], un puesto militar situado al sur de las Chiricahua Mountains, y reunirse allí con un oficial del ejército. Cuando Juh y Gerónimo regresaron al campamento, Gordo y Ah-dis, que habían vuelto, les explicaron la situación. Juh reaccionó instantáneamente a la propuesta de Gordo. Agitando su arma dijo: No voy a ir… Si me atrapan, me matarán. Gordo le calmó lo suficiente para que le escuchara. Tienes aquí a muchos niños y niñas, y no tienes que correr como un salvaje, sin dormir, sin comida, ni agua. Por qué si puedes estar bien cuando vuelvas al pueblo del hombre blanco. Nadie te va a matar. Te van a dar comida y no vas a morir de hambre. Si mantienes contigo a los niños pequeños, conseguirás que los maten, y los coyotes y los cuervos comerán sus cuerpos. Puedes acabar bien, nadie te va a colgar. Martine recordaría que los dos emisarios hablaron a Juh sobre las ventajas de la reserva. Además, Gordo les dijo que el general Willcox no tomaría represalias por las últimas incursiones. Hablaron durante toda la noche. A pesar de los informes adversos que sabía de San Carlos, Juh poco a poco se ablandó. A la mañana dijo a Gordo: Llévame allí. Iría, pero no tan fácilmente. Juh y Gerónimo desconfiaban de los blancos y seguían siendo profundamente escépticos, y sospechaban de las garantías dadas por Gordo. Después de todo, si no les gustasen las condiciones en San Carlos, podrían regresar en primavera.

El oficial que les esperaba en Camp Rucker [cerca del Red Rock Canyon, Cochise County, Arizona] era el teniente Harry L. Haskell, ayudante de campo del comandante del Departamento, el general Orlando B. Willcox. En julio de 1878, Willcox había asignado a Haskell la tarea de persuadir a Juh y Gerónimo de que volvieran a la reserva. La Oficina de Asuntos Indios había aprobado la existencia de un oficial del ejército como agente de San Carlos, siendo nombrado el capitán Adna Romanza Chaffee, quien, a través del jefe de Scouts del Departamento de Arizona, Archie McIntosh, había sondeado a los chokonen de Naiche sobre la posibilidad de convencer a Juh y a Gerónimo para traer a los nednais de México para vivir junto a ellos en San Carlos. El informe favorable de Chaffee llevó al general Willcox a seleccionar a Haskell para esta delicada misión.

En septiembre, Haskell encontró a Naiche y a otros líderes favorables a colaborar. Formó su grupo con Archie McIntosh, Gordo, Ah-dis, Atzebee [sargento de la policía apache de San Carlos], Chihuahua, y George, un chokonen que tenía amigos cercanos entre los nednais. Sobre el 20 de septiembre, Haskell estableció su base en Camp Rucker, donde conoció a Tom Jeffords, que estaba buscando una posible mina por los alrededores, añadiéndole a su grupo. Tres días después, Haskell envió a Gordo y a Ah-dis a México, armados con rifles Springfield 45-70, con la cartuchera llena de cartuchos. Hasta mediados de octubre no encontraron la fortaleza de Juh en la Sierra de Carcay. Al no estar Juh ni Gerónimo [estaban luchando con Victorio], persuadieron a los siete nednais para que fueran a Camp Rucker. El sargento Atzebee se reunió con ellos en la frontera y los llevó a Camp Rucker para llegar, el 31 de octubre, a San Carlos. Los nednais admitieron que estaban preocupados por las campañas mexicanas, revelando que el resto de la banda podría venir sobre el 10 de diciembre. A finales de noviembre, Haskell envió a Archie McIntosh, Atzebee, y uno de los hombres nednais para intentar contactar con Juh. Después de 13 días, regresaron sin haber visto a nadie.

La espera en Camp Rucker resultó larga y frustrante. Desalentado, Haskell partió con dos hombres y dos apaches [posiblemente Chihuahua y George] con intención de ir a la Sierra Madre, a través de la Sierra de Guadalupe [municipio de Guadalupe, Chihuahua]. Allí se unió a una compañía de scouts nativos al mando del teniente Augustus Perry Blocksom. El 12 de diciembre, volvieron a Arizona, y estando acampado en San Bernardino Springs [Cochise County, Arizona] llegó un emisario de Juh y Gerónimo diciendo que querían reunirse con Haskell, pero que debería ir solo, sin soldados. Acompañado por el emisario apache, por Tom Jeffords, y por el intérprete de Blocksom, Haskell viajó al campamento nednai, situado a 64 km de Camp Rucker. Archie McIntosh llegó al campamento nednai unas horas antes que Haskell.

Él no lo sabía, pero unos días antes, Juh y Gerónimo habían celebrado un consejo para hablar sobre la propuesta de Gordo y Ah-dis, y que Juh ya había aceptado. Todos, excepto uno de los líderes, acordaron entregarse. La discusión se enconó y Gerónimo terminó sacando su revólver y matando al disidente. Asa Daklugie recordaría que cuando su padre aceptó ir a San Carlos, sus hombres tuvieron que adquirir caballos y otros artículos necesarios para el viaje, por lo que fueron a incursionar para conseguir los caballos y suministros que necesitaban. Atacaron la nueva población minera de Nacozari [Nacozari de García, Sonora] donde, en un período de dos semanas, robaron más de 20 y caballos y mulas. También mataron a cuatro estadounidenses y dos mexicanos cerca de Tepache y Granados. Luego se dirigieron al norte para reunirse con Haskell.

Al anochecer del 13 de diciembre, entraron en un profundo cañón donde había unos 80 nednais liderados por Juh y Gerónimo. Acababan de encender sus hogueras. Gordo acompañó a Haskell al wickiup de Juh para discutir los términos de la rendición. Juh y Gerónimo tenían solo una preocupación: ¿Nuestra gente tendrá que ir a la cárcel si nos rendimos?. Haskell les aseguró que el agente los trataría bien si vivían en paz. También les prometió escoltarles hasta la reserva y estar con ellos hasta que estuviesen instalados. Les dijo que el general Willcox los trataría bien, siempre que fueran buenos indios, que le había enviado para reunirse con ellos, y que le diría al general lo que habían dicho.

A la mañana siguiente, Juh apareció en la tienda de Haskell, diciendo: Aquí están mi mujer y mis hijos. Hace demasiado frío en las montañas. Me quedaré con mi amigo. Haskell, eufórico, supo que los nednais irían a San Carlos. Luego, Juh y Gerónimo dijeron que no habían estado con Victorio y que no sabían dónde estaba. Pidieron quedarse para que descansasen sus caballos y esperar al resto de su gente antes de ir a San Carlos. También pidieron que Nahilzay fuese enviado para hablar con ellos. Quizás lo hicieron para comprobar si Nahilzay había sufrido algún tipo de castigo desde que se rindió a finales de agosto de 1877. Su medio hermano, Esquine, estaba con los nednais. Había huido de San Carlos con Victorio y Loco en septiembre de 1877; permaneciendo con Victorio en octubre de 1878, en lugar de volver a San Carlos, para posteriormente separarse de él y unirse a los nednais.

Nahilzay llegó a Camp Rucker alrededor del 24 de diciembre. Haskell telegrafió a Willcox diciendo que estaba con 102 renegados y 18 apaches de la Agencia y que esperaba llegar a San Carlos en ocho días. Cuatro días más tarde partieron dirigiéndose por las Chiricahua y Swisshelm Mountains, y luego al norte, hacia Turkey Creek y Fort Bowie. Ahí hubo una reunión en la que participó Tom Jeffords, a quien los chiricahuas de la reserva recibieron con gran cariño. Gerónimo llevó la voz cantante a causa de la tartamudez de Juh, solicitando un tratado estable y vivir en la Sub-agencia con los chokonen.

Los chokonen y nednais no eran los únicos chiricahuas presentes en San Carlos durante 1880-81. Los chihennes de Loco, expulsados de su Reserva de Ojo Caliente en 1878 y obligados a vivir en San Carlos, habían erigido sus wickiups en la orilla norte del Gila, en una elevación justo al otro lado del río San Carlos. El agente los puso aquí para que la policía apache pudiera vigilarlos. Recibieron raciones y aprovecharon lo mejor de su nueva vida en las ardientes arenas de San Carlos, acomodándose a la realidad de que el gobierno nunca les dejaría regresar a su hogar en New Mexico.

Poco después de la reunión, el nednai Jelikine y su mujer visitaron a los scouts White Mountain que habían acampado cerca de Fort Bowie, comiendo con ellos. John Rope, uno de los scouts, que conocía muy bien a Jelikine, vio como Juh se acercaba a ellos. Jelikine dijo a Rope que incluso su propia gente le tenía miedo porque era un poderoso hombre-medicina. Los scouts invitaron a Juh a sentarse y comer, colocando frente a él, café y un plato con pan. Juh dijo: De acuerdo, me gusta probar la comida de los scouts y ver cómo es. Después de comer dijo: Es buena comida y sabe bien.

Esa noche, los nednais celebraron una danza, invitando a los scouts apaches a asistir. El viejo y cojo Esquine [Has-ke-na-dil-tla] lideró a los hombres en los cánticos de las danzas que duraron toda la noche, danzando las mujeres nednais con los scouts. Al día siguiente, los nednais jugaron al aro y la vara con los scouts. El guerrero chiricahua Nat-cul-ba-ye [también conocido como José María Elías] apostó una mula blanca contra una manta navajo de John Rope. Después de los primeros cuatro juegos, John Rope canceló el quinto juego por un desacuerdo).

* En diciembre, el jefe apache mescalero Alsate y su banda consiguen escapar de la prisión La Acordada, en Ciudad de México, aprovechando el relajamiento de la disciplina de los guardianes de la prisión [no se sabe si con la ayuda del general Miguel Blanco Múzquiz, que era su primo y miembro del gabinete del presidente Porfirio Díaz] dirigiéndose a la frontera recorriendo las zonas altas de las montañas  para volver a incursionar en ranchos y caminos. (El periódico La Voz de México informaría del hecho el 20 de enero de 1880, dando los nombres de  Arzate [Alsate] y Oso Bayo).

1880

* A principios de enero de 1880, Haskell sale con los nednais de Fort Bowie, llegando a San Carlos el 7 de enero, un mes después de que Mickey Free comenzara a trabajar como intérprete. (Chaffee, agente de la reserva, dijo: Este número se compone de 20 hombres y el resto, mujeres y niños [103 en total]. Dos personajes notorios, Whoo [Juh] y Gerónimo, forman parte del grupo recibido. Los renegados están acampados en la Sub-agencia, ya que solicitaron expresamente vivir cerca de su propia gente. Las cuatro bandas chiricahuas estaban ahora en San Carlos, sumando alrededor de 700 personas. Solo los chihennes de Victorio [y los mescaleros que estaban con él] y una pequeña banda de bedonkohes estaban en libertad, y juntos no sumaban más que unas 150 personas.

Los recién llegados nednais construyeron sus wickiups en la orilla norte del río Gila, a 24 km río arriba de la Agencia de San Carlos, cerca de los chokonen de Naiche, cuyo campamento incluía no solo a los chokonen de Cochise sino también a los seguidores de Chihuahua, un feroz combatiente que tuvo a su banda separada del resto de los chokonen. Aunque era más bajo, más delgado y más pálido que Mangas Coloradas y Cochise, poseía los típicos atributos físicos de un apache. Alrededor de la misma edad que Gerónimo, Chihuahua disfrutaba de admiración y respeto. No seguía a ningún líder sino a sí mismo. Durante 1880 y 1881, sin embargo, rara vez estuvo presente con la gente de Naiche, alistándose como scout del ejército en Fort Apache, sirviendo fielmente en las operaciones militares contra Victorio en 1879-80 y contra Nana en 1881.

Haskell había cumplido su misión, y el anteriormente controvertido Archie McIntosh, había tenido un importante papel. McIntosh pudo haber conocido a Gerónimo al final de su primera estancia en San Carlos y su influencia entre los chiricahuas creció aún más. Poco después de la llegada de Juh a San Carlos, Willcox ordenó a Chaffee que prestara especial atención al jefe nednai. El 13 de enero, Chaffee aseguró a Willcox que los nednais están contentos con el cambio de lugar y forma de vida. Creo que se quedarán con nosotros. Esta mañana les he proporcionado mantas. Willcox instó a Chaffee a que cumpliera todas las promesas hechas a los nednais. Sin embargo, un mes más tarde, Chaffee informó que se habían acabado las existencias de harina porque el contratista no había podido cumplir el contrato debido al duro invierno. Informado Willcox, ordenó al comandante de Camp Thomas proveer la harina necesaria para que Chaffee tuviera suficiente para poder suministrarla a los apaches en el reparto semanal. A mediados de febrero, ese envío llegó a tiempo para calmar el descontento. Otro problema fue que la gente de Juh estaba descontenta con la calidad del agua que había cerca de la Sub-agencia, por lo que permitió a los nednais mover sus wickiups al pie de las colinas, donde el agua estaba menos estancada y era apta para el consumo.

Willcox tuvo que hacer frente a otra situación. Las autoridades mexicanas habían protestado por la llegada de Juh a Arizona. Willcox aseguró a Francisco Prieto, cónsul mexicano en Tucson, que los seguidores de Juh permanecerán en San Carlos, donde no podrán hacer daño ni a estadounidenses ni a mexicanos. Willcox incluso sugirió que Juh podría proporcionar hombres para servir como scouts contra los hostiles [por supuesto estaba pensando en Victorio]. Pero Prieto seguía preocupado, sugiriendo que a menos que tuvieran bien controlado a Juh, este podría salir de la reserva para realizar incursiones en México. Willcox minimizó esa posibilidad, explicando que tratarlos como prisioneros sería una violación de los términos de la rendición.

Esa explicación no calmó al gobernador de Chihuahua, Luis Terrazas, quien conocía muy bien a Juh. Terrazas pidió al gobernador de Arizona, John Charles Frémont, la entrega de la banda de Juh a las autoridades mexicanas [El Grant County Herald” informó que el gobernador de New Mexico, Lew Wallace, quería cumplir con esa petición]. Frémont se lo dijo a Willcox, quien hizo un escrito, relatando, en orden cronológico, los pocos conocimientos que se sabían de los movimientos de Juh desde que se fue de la Reserva Chiricahua en junio de 1876 y desde entonces había estado viviendo en México hasta que solicitó la paz en Chihuahua en el verano de 1879, pero las negociaciones fracasaron por la negativa a proporcionar medios económicos para mantener a los apaches. En conclusión, Willcox resumió: Desde que se rindieron se han comportado satisfactoriamente. Juh, Gerónimo, y sus seguidores no son indios mexicanos. Su entrega [a México]… es, por lo tanto, desaconsejable por las siguientes razones: Primero, son indios americanos [de los Estados Unidos. Seguramente desconocía que el territorio de los nednais estaba en el norte de México. Y los chiricahuas no tenían ningún sentimiento de ser ciudadanos de México ni de los Estados Unidos]; segundo, ellos vinieron basándose en nuestra promesa de que serían acogidos y protegidos; tercero, estos indios estaban incursionando en los Estados Unidos y en México y los mexicanos no hicieron nada al respecto; cuarto, nosotros hemos conseguido la separación de Juh y Gerónimo de Victorio”.

Un oficial del ejército describió a Gerónimo: Erguido, tórax ancho, unos 1’75 metros de altura, hombros rectos, musculoso, con el rostro encerrado en un ceño perpetuo. Casi nadie pensaba bien de él. Cruel, intratable y traicionero, dijo un oficial. Ambicioso y mentiroso, declaró otro. Temeroso, desconfiado, no le gustaba su propia gente, dijo otro más. Su número de seguidores apenas eran 30, pero la mayoría de los chiricahuas creían en su poder. Desarrolló esos misteriosos atributos con la suficiente frecuencia para convencer al pueblo de la fuerza de su poder. También había recorrido todas las montañas, desiertos, ríos y senderos de la Apachería durante toda su vida, y conocía el territorio y cómo vivir en él.

El hombre blanco que mejor conocía a Gerónimo era George Wratten, intérprete oficial, que comerciaba y vivió con los chiricahuas durante décadas. Según él, Gerónimo llegó a sobresalir, no por su destreza en el combate o por su valentía personal, sino por el ‘gran poder’ que pensaban que tenía. Vaticinaba la victoria en el combate descubriendo a soldados que derrotarían, y luego conseguía otra cosa; estos vaticinios se hicieron realidad tan a menudo que su palabra podía convertirse en ley. Su propia gente le tenía miedo.

Hubo apaches que no opinaban nada bueno de él. Uno de ellos era Chato, que al final de su vida declararía: He conocido a Gerónimo toda mi vida hasta su muerte y nunca he sabido nada bueno de él. Aunque Gerónimo mantuvo su cercanía y subordinación a Juh, también estuvo cerca de Naiche, entonces de 23 años. Gerónimo y los demás chiricahuas sabían que no era un líder eficaz, pero le respetaba por ser hijo de Cochise. Gerónimo ocupó ese vacío en el liderazgo y, siempre respetuoso, aconsejó a Naiche.

Ni Gerónimo ni Juh se habían entregado al teniente Haskell. Simplemente, habían aceptado abandonar el camino de la guerra en México y establecerse en San Carlos. Nada en la actitud de Gerónimo hacia los blancos, especialmente su vigilancia, había cambiado. La prueba a la que John Clum lo había sometido en 1877 fortaleció la ya dominante sospecha, desconfianza, miedo y odio que había prevalecido desde sus años con Mangas Coloradas. En San Carlos, tanto él como Juh permanecieron alertas a cualquier signo de traición, preparados para huir a México a la menor provocación, real o imaginaria).

* A principios de enero de 1880, el coronel Hatch ordena que la totalidad del 9º Regimiento de Caballería participe en las operaciones para cazar a Victorio, asumiendo la dirección las mismas. (Hatch utilizó todo el peso de su regimiento para mantener una presión continua sobre la banda chiricahua. El comandante Albert Payson Morrow envió pequeñas secciones del 9º de Caballería desde Fort Bayard [Grant County, New Mexico] a los ranchos McEvers, Mason y Knight para detectar cualquier movimiento de los apaches si estos aparecían por las Florida Mountains [Luna County, New Mexico]; a donde ordenó ir al subteniente J. A. Maney con dos compañías y con sus scouts apaches para buscar rastros de los chiricahuas.

El 2 de enero de 1880, los guerreros de Victorio  atacaron a unos prospectores mineros. Uno de ellos, John Adair, informaría más tarde que él formaba parte de un grupo de 10 hombres que habían estado acampados en unos depósitos naturales de agua, al sureste del final de las Florida Mountains. Cuatro de ellos estaban en el campamento, mientras los seis restantes fueron a hacer una prospección. Adair y otro hombre fueron, por un lado, y los otros cuatro, por otro. Alrededor de las 09:00 horas de la mañana, Adair oyó disparos que venían de su campamento, a donde regresó rápidamente junto a su compañero, viendo que estaba siendo atacado por guerreros apaches. Los prospectores se protegieron tras unas rocas, retirándose a una cierta distancia para no tener problemas, pero dejando sus caballos y mulas al alcance de los apaches, quienes rápidamente se hicieron con ellos, marchándose de allí. De los cuatro hombres, Edward Fulton resultó muerto, y F. C. Bell y J. J. Baxter heridos, probablemente los tres con los primeros disparos. Los mineros perdieron todos los animales, excepto unos pocos burros con los que fueron a Fort Cummings [Luna County, New Mexico]. Adair informaría que habían matado a dos de los 28 o 30 apaches que les habían atacado.

Morrow tuvo conocimiento de este ataque el 4 de enero, saliendo al día siguiente de Fort Bayard hacia las Florida Mountains, con tres compañías y cerca de 50 scouts apaches. Mientras otras dos compañías fueron enviadas a Fort Cummings. El Departamento de Arizona también recibió la noticia de la presencia de Victorio en New Mexico el 6 de enero. La compañía de scouts apaches del teniente Blocksom fue enviada para unirse a Morrow y el teniente Gatewood recibió la orden de patrullar el territorio entre los ríos Gila y San Francisco. La compañía de scouts apaches del teniente Howard recibió la orden de prepararse para salir de campaña. Tres días después, el comandante David Perry, del 6º de Caballería, salió tras Blocksom hacia las Florida Mountains con un destacamento de cuatro oficiales, 73 hombres, y 24 scouts apaches, llegando a Fort Bayard [Grant County, New Mexico] el 13 de enero. De allí salió para Fort Bowie el 18 de enero [Cochise County, Arizona] para patrullar el territorio entre los dos puestos militares.

Las órdenes dadas a estos destacamentos fueron emitidas demasiado tarde para impedir los movimientos de Victorio por New Mexico, pero al menos permitieron a Morrow tener tropas cerca del teatro de operaciones. El mando militar temía que Juh y sus seguidores se uniesen a Victorio. El 6 de enero, un gran grupo de guerreros apaches, con algunas mujeres y niños, y 200 caballos, se toparon en Mule Springs Peak [Sierra County, New Mexico] con una caravana de carros guiada por Chapman. Ese día, o el siguiente, los apaches cortaron la línea del telégrafo entre Fort Cummings y La Mesilla [Doña Ana County, New Mexico], concretamente en las Good Sight Mountains [Luna County, New Mexico]. Al reparar la línea, los soldados descubrieron que el rastro se dirigía al norte. Morrow siguió las huellas con su destacamento del 9º de Caballería formado por:

– Los tenientes Day y Finley.

– Compañía B: 20 soldados al mando del capitán Dawson y el teniente Hugo.

– Compañía C: 36 soldados al mando del capitán Beyer y el teniente Humphreys.

– Compañía F: 25 soldados sin ningún oficial al mando.

– Compañía H: 15 soldados al mando del capitán Purington.

– Compañía M: 30 soldados al mando del subteniente James Hansell French.

– Compañía A de Scouts Nativos, con 24 scouts apaches; y compañía D con 13 soldados. Las dos al mando del teniente Maney, del 15º de Infantería. Los nombres de los 24 scouts apaches eran los sargentos Jack y Jim; los cabos Bronco, Chicken y Dick Sweeney; y los soldados Blossom, Charlie, Chuse, Cleuviwoody, Coggy, Frank, Hardy, Henry, Hoskielpah, Joe, Lozu o Lozee, Mississippi, Molse, Nachiz, Nailkujah, Nobildetinde, Nolmday, Stovepipe y Tonley.

– Un destacamento con un cañón de montaña Hotchkiss, servido por 10 soldados de la compañía B, 2 de la F; 2 de la H; y 24 de la D; al mando del teniente Hughes.

– Dos doctores; 2 guías; y 3 transportistas.

Morrow consiguió acercarse a la banda de Victorio el 9 de enero, cerca de la cabecera del río Puerco [afluente del Río Grande] pero el jefe chihenne eludió a sus perseguidores. El 12 de enero, Morrow alcanzó a Victorio en Percha Creek, al oeste de Hillsboro [Sierra County, New Mexico], matando a varios guerreros antes de que huyera hacia el norte [Un pastor de ovejas que había sido cautivo de Nana dijo que este había admitido la pérdida de seis guerreros a causa de la artillería]. Morrow tuvo un muerto [el sargento Gross] y un scout herido en el muslo. Morrow estimó que Victorio tenía entre 50 y 60 guerreros, persiguiéndoles a lo largo de la cara este de las Black Range hasta que el jefe chiricahua cruzó la llanura de hierba de las San Mateo Mountains [Socorro County, New Mexico], alrededor de 24 km al norte de Ojo Caliente. El 13 de enero hubo una breve escaramuza entre la compañía H y los apaches, sin bajas por ambos bandos. Ese día, los apaches mataron a un pastor de ovejas, mientras otros dos consiguieron escapar.

El 16 de enero, Victorio se acercó a Cañada Alamosa para hablar con el ranchero Andrew Kelley, conocido suyo, quien informó que el líder chihenne llevaba aproximadamente 60 guerreros bien armados y montados. Kelley había sido intérprete [sabía apache] en la antigua Reserva de Ojo Caliente cuando Victorio estaba allí, y también actuó como intermediario entre Victorio y el ejército de los Estados Unidos en febrero de 1879. Kelley permaneció como rehén con los guerreros de Victorio en las colinas mientras este iba a Ojo Caliente a hablar con el capitán Ambrose Eugene Hooker. La llegada de Morrow precipitó el fin de la reunión dos horas después. Hooker dejó ir a Victorio, y este liberó a Kelley, continuando el conflicto.

El 4 de mayo de 1905, Kelley escribió una carta a John Wallace Crawford, conocido como “capitán Jack”, contándole lo ocurrido: Quiero que conozca a mi antiguo comandante, el comandante Shockley, que vive en Lewisberg [Union County, Pennsylvania], y debe recordar al teniente Emmett [subteniente Robert D. Emmett, llegado de Fort Union, Mora County, New Mexico] que estaba en Ojo Caliente a cargo de los scouts navajos, el cual vive en Nueva York. ¿Alguna vez ha oído hablar de cómo Emmett salvó mi pellejo? Le diré que durante el tiempo que Emmett era el segundo al mando en Ojo Caliente, el viejo Victorio entró en las montañas de Cuchillo Negro, queriendo hablar, y como los indios siempre confiaron en mí, él envió a buscarme. Salí por la tarde y lo vi, y el oficial al mando [Hooker] estaba ansioso por ver a Victorio y me prometió un salvoconducto para él, para que viniera y hablara de paz. Victorio no confiaría en el oficial al mando hasta que yo diera mi palabra de que estaría bien. Luego Victorio dijo que si yo permanecía con sus guerreros como rehén hasta su vuelta, él iría al fuerte, lo cual él hizo, y después de una larga conversación allí, el oficial al mando quiso arrestarle, encadenarle y encerrarle en el calabozo. El teniente Emmett recordó al oficial al mando que si hacía eso, me matarían. Él respondió que le importaba un carajo, ya que el arresto de Victorio valía un número de vidas como la mía, aunque yo tuviera una familia que dependía de mí. Emmett replicó que él era su oficial al mando, pero que no permitiría que deshonrase la posición de los Estados Unidos al hacer eso, y que con sus scouts le impediría hacerlo, y si fuese necesario, asumiría el mando y le pondría bajo arresto. El oficial al mando recapacitó y dejó ir a Victorio. Esa es la clase de hombre que es Emmett, y si alguna vez lo conoces en New York puedes decirle que yo nunca olvidaré lo que él hizo por mí. No puedo darte su dirección ahora, pero la tendré para cuando te escriba cuando vuelva al este.

Morrow alcanzó a Victorio al día siguiente, 17 de enero. Su banda había tomado posiciones en una zona alta de las San Mateo Mountains [Socorro County, New Mexico], probablemente el Vicks o el San Mateo Peak, desplegando una bandera blanca para parlamentar. Victorio montaba un caballo blanco en el que había sido visto en los últimos enfrentamientos. Morrow y el teniente Day se acercaron para conferenciar con los apaches. Victorio dijo que iría a Ojo Caliente si Morrow le aseguraba protección. Morrow contestó que antes sus hombres tenían que entregar sus armas y caballos. Según los informes, había dicho a unos mexicanos que iría a una reserva si le devolvían a su mujer e hijos que estaban en San Carlos. No aceptando rendirse, empezó el enfrentamiento. Morrow intentó desalojar a los apaches sin éxito del Nogal Canyon. En el intento falleció el subteniente French de un disparo en la cabeza y dos scouts resultaron heridos. Los soldados consiguieron llevar el cañón hasta un lugar desde donde se divisaba la posición de los apaches. Al primer obús, estos mataron a los pocos caballos que tenían, escalaron la montaña y desaparecieron. El resto de sus caballos estaba en otro punto más al interior de las montañas. Morrow se dirigió a Ojo Caliente para reponer sus existencias de alimentos y munición.

Hatch informó a Willcox de la posibilidad de que Victorio intentase liberar a sus parientes en San Carlos y de la oferta de Victorio de reunirse con ellos en Ojo Caliente [Socorro County, New Mexico]. Informado el Departamento de Interior, rechazó toda posibilidad de acuerdo, debiendo rendirse o luchar hasta morir.

El 21 de enero, el teniente Emmett llegó a Fort Bayard con un grupo de 12 scouts navajos, y llevando un mensaje de Mariano, un jefe navajo, diciendo que ofrecía 100 guerreros navajos para luchar contra los apaches. También decía que no era necesario que recibiesen una paga del ejército, que bastaba con que les armasen y les diesen provisiones, y que se conformaban con el botín que capturasen a los apaches. Esta propuesta se debía a la muerte de dos scouts navajos [uno de ellos llamado Baraja] en Las Animas Canyon en septiembre de 1879. Los 12 navajos fueron puestos bajo el mando del teniente W. W. Tyler, del 9º de Caballería, mientras se olvidó la oferta de los 100 guerreros debido a la crudeza del invierno.

A primeras horas del 22 de enero, Morrow salió de Ojo Caliente, añadiendo a su destacamento la compañía E, del 9º de Caballería, del capitán Hooker. El 27 de enero, Victorio atacó una reata de suministros que el capitán Henry Carroll llevaba para Morrow, pero no pudo capturarla.

El 30 de enero, se produce un enfrentamiento entre Victorio y soldados estadounidenses. Hay dos versiones de ese encuentro. Según el historiador Dan L. Thrapp, los capitanes Louis B. Rucker y Henry Carroll atacaron a Victorio al oeste de Las Palomas, teniendo un soldado muerto, dos heridos y varios caballos tiroteados. Después persiguieron a los apaches hasta el Río Grande. El historiador Joseph A. Stout Jr., afirmó que el capitán Rucker, con la compañía M; y el capitán Hooker, con la compañía E, atacaron a Victorio a 6’5 km al norte de Las Palomas cuando estaban cruzando el río, probablemente el Río Grande, falleciendo un scout navajo y varios caballos, y resultando heridos dos soldados. Las dos versiones son bastante similares, siendo probablemente el mismo enfrentamiento.

Ese mismo día se produjo otro enfrentamiento en las Caballo Mountains [Sierra & Doña Ana Counties, New Mexico]. El capitán Rucker seguía el rastro de unos apaches al mando de un destacamento de soldados pertenecientes a las compañías “B” y “M”, de “Buffalo Soldiers”, del 9º de Caballería, varios voluntarios mexicanos, y unos cuantos scouts navajos del teniente Emmett. A 1’6 km del Mescal Canyon [Sierra County, New Mexico] situado en la parte norte del final de las Caballo Mountains, se toparon con un rebaño de animales de granja custodiado por tres o cuatro mujeres apaches. Estas,presas del pánico, trataron de llevar el rebaño hasta el cañón, perseguidas por los hombres de Rucker. Cuando estaban llegando a donde estaba el rebaño, quedaron atrapados en un fuego cruzado de los guerreros situados por encima y alrededor de ellos. En el tiroteo falleció un scout navajo; el sargento Albert Stout fue herido por un disparo en el hombro izquierdo; resultando también heridos los soldados Bolt y Shaw.

Algunos miembros del destacamento dieron la vuelta huyendo hasta el cercano Río Grande, mientras Rucker, con otro oficial y 12 hombres, se enfrentaron con los apaches protegiendo su regreso por el cañón, siendo hostigados desde las alturas mientras se retiraban hacia el río. El informe de Rucker reflejó que tuvo cinco caballos muertos, pero que cuatro los mataron ellos mismos debido al agotamiento antes de la emboscada, admitiendo la pérdida de un solo caballo y tres soldados heridos, sin dar más detalles.

Los chihennes siguieron hacia el Río Grande, lo vadearon, y cruzaron la Jornada el Muerto, y fueron a las San Andrés Mountains [Socorro, Sierra & Doña Ana Counties, New Mexico]. Tres diferentes destacamentos, unos de ellos el de Morrow y sus “Buffalo Soldiers”, persiguieron a Victorio, forzándole a hacer una parada el 3 de febrero en el Hospital Canyon, al sur del Hembrillo Basin, en las San Andrés Mountains. El teniente Finley diría: Los hostiles ocupaban la más fuerte posición que podían tener mientras nuestra fuerza se había debilitado mucho al enviar a nuestros hombres desmontados a Fort Bayard. Combatimos desde las 09:39 horas de la mañana hasta después de la obscuridad, echándoles de dos de sus posiciones, pero ellos resistieron en la tercera, la más fuerte. Fuimos a nuestro campamento y a la mañana estaban esperándonos en el mismo lugar. No intentamos cargar por la colina, sino que dimos un rodeo de casi 13 km de su posición, viéndoles todo el tiempo mientras alcanzábamos un terreno más favorable en su retaguardia. Cuando vieron que estábamos tras ellos, se fueron. Los soldados manifestaron haber matado a varios guerreros, aunque no se encontró ningún cuerpo. El sargento Brent Woods y el soldado Stephen H. Garnett, de la compañía B; y los soldados James Johnson y Stanley Osborne, de la compañía F, resultaron heridos; y un scout apache, muerto.

Todos creían que Victorio intentaría cruzar a México por Chihuahua, cuya frontera estaba vigilada por el coronel mexicano Ponciano Cisneros, pero en vez de eso se dirigió al este, y luego al norte, para después dividirse en varios grupos pequeños. El 6 de febrero, Morrow estaba en Malpais Springs, donde los apaches estaban descansando después del enfrentamiento en las San Andrés Mountains.

La efectividad de la caballería se vio reducida por la pérdida de caballos y la escasez de provisiones, viéndose obligados a regresar a Fort Bayard [Grant County, New Mexico]. Mientras, Victorio parecía desvanecerse en el aire, dejando un rastro de ganaderos y colonos muertos en su camino, que parecía dirigirse a Ojo Caliente.

A finales de febrero, dos hombres de Victorio aparecieron cerca de la Agencia Mescalero, pero el agente, James Russell, no quiso hablar con ellos sin autorización, telegrafiando al Comisionado de Asuntos Indios el 26 de febrero: Dos de los indios de Victorio informaron … que estaban cerca de aquí, pidiendo la paz … Los indios se negaron durante dos días a venir aquí y se fueron enviando un mensaje de que querían tratar conmigo y no con los militares. No haré esto a menos que me lo indiquen. Hablan en nombre del campamento de Victorio que está a unos 95 km de aquí [Hembrillo Canyon, en las San Andres Mountains]”. Mientras Victorio estaba allí, el coronel Hatch reunió 13 compañías de caballería [12 del 9º y una del 6º]; un destacamento del 15º de Infantería; una compañía de scouts navajos; y tres compañías de scouts apaches de San Carlos, mandada por el teniente Charles B. Gatewood, siendo la más formidable fuerza organizada contra chiricahuas hostiles desde la campaña de Bonneville en 1857. Sus fuerzas superaban a los guerreros de Victorio en una proporción aproximada de cinco a uno. Su plan era atrapar a Victorio en las San Andrés Mountains, forzarle a presentar batalla, y evitar que los supervivientes pudiesen escapar al sur o al oeste. Aunque Hatch consideraba a Victorio como un buen líder en las operaciones bélicas, opinaba que Nana era más inteligente y tenía un mayor número de seguidores.

A pesar de estos preparativos para enfrentarse a Victorio, parece que Hatch comprendía los motivos que habían llevado al jefe chihenne a emprender el sendero de la guerra, a tenor de la extensa carta que envió, el 14 de febrero de 1880, al Departamento de Missouri, relatando sus experiencias con Victorio, comenzando con su primera reunión en 1876: Inmediatamente, me dirigí a la Agencia de Hot Springs, en Ojo Caliente, donde encontré a los indios preparándose para el sendero de la guerra y yendo a México; la razón que dieron fue que no estaban alimentados. Invito a que se preste atención a las copias de mis telegramas del 13 de abril de 1876, que adjunto y enumero con el 1. Victorio me informó entonces que permanecería en la Reserva si recibían raciones, y al recibir su telegrama al efecto, así lo hizo, haciendo valer su autoridad, matando a algunos de los subjefes que se oponían a la paz [Hubo dos peleas entre un grupo de apaches recién llegados de la Reserva Chiricahua y los chihennes de Victorio. La primera fue el 20 de abril, y la segunda al día siguiente. En una acalorada discusión sobre emprender o no el sendero de la guerra, el grupo de Victorio mató a tres apaches de la Reserva Chiricahua. La única pérdida de Victorio fue la muerte de Chisito, también llamado [Chie, quien fue guía del general Howard. Varios hombres resultaron heridos].

Estos indios permanecieron tranquilos mientras fueron alimentados. El 29 de junio de 1876, se les sumaron unos 100 indios chiricahuas, que permanecieron con ellos, satisfechos con la forma en que su agente les atendía, y, hasta donde se pudo averiguar, se abstuvieron de incursionar. Invito a que se preste atención al telegrama del 29 de junio de 1876, del capitán Hagen, del 9° Caballería, copia adjunta y numerada con el 5.

Luego, Hatch analizó el traslado de los chihennes a San Carlos en 1877 por parte de John Philip Clum, el agente  de San Carlos, y la posterior huida de San Carlos: Fueron retenidos como prisioneros de guerra en Ojo Caliente hasta octubre de 1878, sin recibir nada de la Oficina de Asuntos Indios. Los vestimos con dificultad. Se adjunta copia de carta fechada el 30 de marzo y numerada con el 14. Se ordenó que fueran trasladados nuevamente al año siguiente, septiembre de 1878, a la Agencia de San Carlos, aunque evidentemente estaban mejor en Ojo Caliente. Invito a que se preste atención a la copia extraída del informe del capitán Steelhammer [Charles Steelhammer], incorporado en mi carta del 16 de agosto de 1878 al Cuartel General del Departamento, copias adjuntas y numeradas con el 15.

Hatch documentó la negativa de Victorio a regresar a San Carlos y las huidas posteriores, luego continuó: El 6 de febrero de 1879, Victorio y 22 indios se entregaron al comandante en Ojo Caliente … Este número luego aumentó hasta 50 indios, cuando se recibieron instrucciones para entregarlos al agente de la Reserva Mescalero. Cuando se iban a llevar a cabo estas órdenes, escaparon del teniente Merritt [Charles Merritt], que había llevado mal el asunto y se fueron a las montañas. Se dieron instrucciones a las tropas enviadas al campo el 1 de abril de 1879, véase la copia adjunta y numerada con el 18.

La carta de Hatch continúa con un resumen de la rendición de Victorio en la Reserva Mescalero, su huida en agosto de 1879, los enfrentamientos que tuvieron lugar en México, y su regreso a los Estados Unidos. Concluye con algo parecido a un alegato a favor de su adversario, lo máximo que, prudentemente, un comandante militar podría atreverse a realizar: Varios agentes del Departamento de Asuntos Indios prometieron a estos indios que siempre permanecerían en Ojo Caliente; entre ellos, los Superintendentes de esta División, el general Dudley [Nathan Augustus Monroe Dudley] y el general Howard [Oliver Otis Howard], y como esta promesa ha sido deliberadamente violada, es una de las razones por las que están tan amargados. Otra cosa es que el mejor agente que han tenido para sus intereses, y el más exitoso para el gobierno, fue trasladado sin motivo, en contra de la petición de las autoridades militares. Su nombre es John M. Shaw.

Hatch volvió a escribir el 20 de febrero, pidiendo que los familiares de Victorio fueran liberados de San Carlos y llevados a Ojo Caliente, argumentando que esta acción podría terminar una guerra india. En honor a la verdad, tanto el general John Pope [superior de Hatch, al mando del Departamento de Missouri], como el general William Tecumseh Sherman [comandante general del Ejército] trataron de convencer al Departamento del Interior para que hiciera eso, pero fue en vano.

El general Pope reflejó en su informe anual de 1880: “Victorio y su banda siempre se han opuesto amargamente a que los ubiquen allí [San Carlos], siendo una de las razones dadas por él y de la hostilidad de muchos de los indios de la Agencia. Siempre afirmó su voluntad de vivir en paz con su gente en la Agencia de Warm Springs [Ojo Caliente] y, que yo sepa, no dio problemas a nadie mientras estuvo allí. Desconozco las razones del Departamento del Interior para insistir en el traslado a la Agencia de San Carlos, pero ciertamente, deberían ser convincentes para justificar los grandes problemas y las graves pérdidas ocasionadas por los intentos de forzar el traslado … Tanto Victorio como su banda están decididos a morir antes que ir a la Agencia de San Carlos, y sin duda, será necesario matar o capturar a toda la tribu antes de que las actuales operaciones militares puedan terminarse con éxito. La captura no es muy probable, pero la muerte [por cruel que sea], supongo que puede hacerse a tiempo.

A pesar de las opiniones de Hatch y las de sus superiores, no hubo ningún intento de acceder a las peticiones de Victorio. El 24 de febrero, E. R. Platt, asistente del Ayudante General en Fort Leavenworth [Leavenworth County, Kansas], envió a Hatch el siguiente mensaje: Al transmitir este documento, el comandante del Departamento me indica que diga que todos los prisioneros indios capturados deben ser desarmados de inmediato y enviados al puesto más cercano, donde puedan ser custodiados con seguridad. Se hará un informe de las medidas tomadas.

Es intención del comandante del Departamento trasladar a todos los prisioneros capturados de Victorio a algún punto remoto del Departamento, donde serán sometidos a trabajos forzados, con excepción del propio Victorio y aquellos de su grupo que se pueda probar que han sido culpables de asesinato o tentativa de asesinato, durante las últimas incursiones. Estos últimos, tan pronto como sean capturados o entregados, serán encadenados de manera segura y enviados a Fort Union, o a cualquier otro punto distante que sea adecuado, donde estarán sujetos a juicio por las autoridades civiles por los delitos mencionados.

Desmontar y desarmar a los indios mescaleros es un asunto muy esencial para la tranquilidad de su distrito y, si se hace a fondo, pondrá fin de manera efectiva a las quejas que han sido tan frecuentes a raíz de las últimas incursiones de estos indios en Texas y México.

Aparentemente, los intentos de Victorio de hablar con el agente Samuel A. Russell, llegaron hasta finales de marzo de 1880, ya que la siguiente carta fue enviada, con documentos adjuntos, a Hatch, en Paraje [Cibola County, New Mexico], el 25 de marzo de 1880: Adjunto encontrará copias de las cartas del 19 de marzo de 1880 del agente indio en South Fork y del teniente G. K. McGunnegle [George Kennedy McGunnegle], del 15º de Infantería, relativas a una conversación de paz con Victorio, ambas enviadas el día 20 por el capitán Steelhammer [Charles Steelhammer], comandante de Fort Stanton [Lincoln County, New Mexico]

El destino de Victorio, si se entregaba o era capturado, estaba claro. El informe del agente Russell al Comisionado de Asuntos Indios, el 16 de agosto de 1880, decía que, “para el primero de abril, entre 200 y 250 mescaleros habían dejado la reserva y se habían ido con él [Victorio]; de estos, 50 o 60 eran hombres, y eran por supuesto los peores indios pertenecientes a esta Agencia”. La unión de 250 apaches mescaleros con Victorio habría creado un campamento de casi 500 apaches, de los cuales, al menos 140, serían guerreros. Si los periódicos estaban en lo cierto, en el sentido de que chiricahuas de México [Juh] también se habían unido a Victorio, podrían haber sido aún más. 

Ante ello, la cantidad de tropas estadounidenses que se destinaron a combatir a Victorio fueron numerosas.

De New Mexico:

El coronel Edward Hatch, comandante del Departamento de New Mexico, tenía tres batallones desglosados de la siguiente manera:

1.er Batallón

Al mando del comandante Albert Morrow, comandando las compañías “H”, “L” y “M”, del 9º de Caballería.

El capitán Curwen McLellan, al mando de una compañía del 6º de Caballería del Departamento de Arizona, y dos compañías de scouts apaches.

El teniente James Maney, del 15º de Infantería, al mando de una compañía de scouts apaches.

El teniente Henry Humphreys, del 15º de Infantería, a cargo de un destacamento de 10 hombres con un cañón de campaña.

2º Batallón

Al mando del capitán Henry Carroll, del 9º de Caballería.

El teniente John Conline, al mando de la compañía “A”, del 9º de Caballería.

El teniente Martin Hughes, al mando de la compañía “D”, del 9º de Caballería.

El teniente Patrick Cusack, al mando de la compañía “G”, del 9º de Caballería, con el subteniente Walter Finley.

El subteniente Charles William Taylor, al mando de la compañía “F”, del 9º de Caballería.

3.er Batallón

Al mando del capitán Hooker, comandando las compañías “E”, “I” y “K”, del 9º de Caballería, y de un destacamento del 15º de Infantería.

El teniente Robert Emmett, al mando de una compañía de scouts navajos.

De Arizona:

El coronel Orlando Willcox, comandante del Departamento de Arizona, con el coronel Eugene Carr.

El capitán Curwen McLellan, a las órdenes del comandante Albert Morrow en New Mexico.

El subteniente Timothy Touey, al mando de la compañía “L”, del 6º de Caballería.

El subteniente Charles Gatewood, al mando de la compañía “A”, de scouts apaches, con el subteniente Thomas Cruse.

El subteniente Stephen Mills, del 12º de Infantería, al mando de la compañía “D”, de scouts apaches, y de varios destacamentos de las compañías “F”, “G” y “M”, del 6º de Caballería.

De Texas:

Participaría en las operaciones, el 10º de Caballería, de “Buffalo Soldiers”, cuyo comandante era el coronel Benjamin Grierson, comandante del Distrito del Pecos.

Mientras Hatch estaba haciendo sus preparativos para la campaña, Victorio incursionó en los asentamientos a lo largo del Río Grande. Muchos mescaleros, preocupados por la cercanía de los soldados cerca de la Reserva Mescalero, huyeron para unirse a Victorio [el agente de la reserva estimó exageradamente que eran de 200 a 250].

El 13 de febrero, un destacamento de la compañía A, del 9º de Caballería, al mando del teniente John Conline, se había topado con unos mescaleros dirigidos por Nautzili en las Sacramento Mountains [Otero County, New Mexico]. La cosa no fue a mayores ni hubo heridos, ya que Conline pensó que esos mescaleros podían haber estado acampados dentro de los límites de la reserva, a pesar de que más tarde informó que había visto que algunos caballos tenían la marca de Terrazas. Dos civiles llamados Eubank y Roberts iban con la patrulla de Conline, y Eubank identificó a un mescalero que dijo haber herido durante un asalto al rancho de Ashby, cerca de Seven Rivers [Eddy County, New Mexico] a finales de diciembre de 1879. También vio dos potros pertenecientes de Ashby entre la manada de caballos. Roberts dijo haber visto a un mescalero montando uno de sus propios caballos. También dijo haber explorado un cercano cañón encontrando pequeños grupos de caballos allí escondidos.

El capitán Charles Steelhammer tuvo una reunión, el 19 de febrero, con varios líderes mescaleros. Les dijo que él creía que un gran número de mescaleros estaban incursionando, por lo que los líderes prometieron traer a todos sus seguidores para ser inspeccionados el 21 de febrero. El 26 de febrero, Steelhammer solo vio a 53 guerreros, declarando que creía que tenía que haber 29 hombres más que no se habían presentado. Según las listas de la reserva faltaban 75 guerreros. Steelhammer consideró como probable que estos hombres podían estar ocultos en la reserva, incursionando por libre, o en directa alianza con Victorio.

Las noticias de las hazañas de Victorio hizo que los jóvenes que estaban en la reserva pensaran en la gloria que se estaban perdiendo. Se supo que unos 60 guerreros huyeron, a intervalos, para unirse a Victorio, pero la mayoría, entre ellos el resto de jefes, permanecieron en la reserva y trataron de mantener a los jóvenes allí. Sin embargo, funcionarios de la reserva sospechaban que Victorio estaba recibiendo refuerzos y ayuda material de la reserva. Decidieron confiscar todas las armas y caballos de la reserva para evitar que llegaran a Victorio y a sus seguidores. Sin armas ni caballos sería imposible que los guerreros se unieran a Victorio. Eso también ayudaría a calmar el pánico de la población civil y ayudar a identificar a los apaches hostiles”, considerándolos así los que estuviesen armados.

El 28 de febrero, el teniente Conline otra vez chocó con mescaleros. A diferencia del anterior encuentro del 13 de febrero, atacó un campamento mescalero situado en una colina rocosa al sureste del Alamo Canyon, en las Sacramento Mountains. Dividió a sus hombres, enviando al teniente Clark para rodear la manada de caballos, mientras él atacaba el campamento de siete tiendas con unas 17 personas. Conline declaró no haber habido heridos en ningún bando, quemando el campamento y apoderándose de 16 caballos y cinco mulas. Se cree que esos mescaleros estaban al mando de Capitán Blanco.

A finales de marzo, un jefe mescalero volvió a la reserva con un mensaje de Nana que decía que, si el gobierno estadounidense lo permitía, los chihennes se asentarían en Ojo Caliente. A primeros de abril, las fuerzas de Hatch se dirigieron a las San Andrés Mountains [Socorro, Sierra & Doña Ana Counties, New Mexico]. El 12 de abril, para desarmar a los guerreros que había en la reserva, los 9º y 10º, Regimientos de Caballería de Buffalo Soldiers [soldados de color mandados por oficiales blancos] fueron a la reserva en una abrumadora demostración de la fuerza).

* El 21 de enero de 1880, un artículo en el periódico La Voz de México publica la información de dos telegramas. (El primero informaba de la captura en Arizona de cuatro jefes apaches y de la muerte en Sonora del jefe apache Pancho Lasheires. El segundo informaba de la captura y fusilamiento de los jefes apaches Juh, Gerónimo, Elías y del hermano de Pancho Lasheires. Evidentemente, Juh y Gerónimo no murieron fusilados porque estaban en San Carlos. Si algunos apaches fueron fusilados, no sabemos sus nombres).

* En marzo de 1880, el Departamento de Guerra de los Estados Unidos solicita al Departamento de Interior que reubique a los apaches chihennes de San Carlos a Ojo Caliente. (El Departamento de Interior se negó.

Quizás Juh se enteró y temió ser entregado a las autoridades mexicanas por la petición del gobernador de Chihuahua, Luis Terrazas; o quizás estaba descontento por las raciones que recibía; o simplemente deseaba regresar a su territorio de la Sierra Madre, pero el caso es que a principios de la primavera, empezaron a circular rumores de que estaba planeando irse. Chaffee había reducido a la mitad el café y el azúcar que recibían los chiricahuas porque había recibido noticias de que lo utilizaban para comerciar. Esto enfadó a los chiricahuas porque muchos usaban el café para combatir la malaria.

Cuatro días después de que el primer tren de la Southern Pacific llegara a Tucson [20 de marzo], el coronel Eugene Asa Carr dio un discurso, el 24 de marzo, a unos influyentes ciudadanos de Tucson [Pima County, Arizona], en el que advirtió al comandante de Fort Bowie que estuviera preparado para una posible huida de la banda de Juh, quienes según los informes no estaban contentos. Unas tres semanas después, el cuartel general del Departamento envió un mensaje a Carr que decía que los problemas con los chiricahuas podían ser graves.

* El 2 de marzo de 1880, el subteniente Robert D. Emmett disuelve su compañía de 12 scouts navajos en Ojo Caliente ([Socorro County, New Mexico]. El coronel Hatch había pedido al alto mando licenciar a los scouts navajos y reclutar apaches en su lugar, ya que los navajos, habiendo sufrido varios muertos en combate, estaban acobardados, pensando Hatch que no dejarían atrás los destacamentos para buscar huellas.

El 5 de marzo, el teniente Charles Gatewood salió de Camp Thomas [Graham County, Arizona] para Fort Bayard [Grant County, New Mexico]. El destacamento se componía del subteniente Thomas Cruse; el Dr. Dorsey McPherson; 21 scouts apaches de la compañía A; 30 soldados del 6º de Caballería; y seis civiles. Gatewood tenía la misión de cazar a los chihennes y a los mescaleros de la banda de Victorio, algunos de los cuales también habían huido de la reserva. Antes de fin de mes, Gatewood había alcanzado el Río Grande, en New Mexico.

Un día, según contó Cruse, mientras Gatewood, McPherson y él cabalgaban cerca del río, Gatewood, alejado del combate que Victorio estaba ofreciendo, del daño que había cometido, daba descripciones y experiencias personales de Victorio, Nana, y de otros de ese famoso grupo; con lo que tanto McPherson como yo expresamos la opinión de que nos estaba ‘engañando’ y, probablemente, nunca había visto a nadie de ese grupo. Se indignó y dijo: ‘Son ustedes unos malditos idiotas, estuve a cargo de esa banda durante seis meses y recibí la orden de llevarlos a su territorio, a Ojo Caliente, en 1878, y comía, viajaba, dormía y jugaba con ellos todos los días’… Llevar a esos apaches de vuelta fue un gozoso viaje para Gatewood, siendo su primer servicio estando al mando, y siempre habló de Victorio como un buen hombre’ y lamentó no haber podido permanecer con ellos.

Escribiendo en 1894, Gatewood describió a Victorio como un jefe pálido, envejecido y decrépito, que apenas podía acompañar a las mujeres y a los niños en sus incursiones. Esto reunió opiniones negativas, principalmente del historiador Dan L. Thrapp. Sin mencionar ningún detalle, Thrapp escribió: Esta descripción [de Gatewood] no debe tomarse demasiado en serio a la luz de las afirmaciones de agentes, oficiales del ejército y otros que trataron directamente con él, que decían que era vigoroso, capaz y el verdadero jefe de los mimbreños

Thrapp concluyó que Gatewood pudo haber confundido a Victorio con Nana, ya un hombre viejo, aunque todavía vigoroso. El teniente Joseph Alton Sladen, del 14º de Infantería, quien acompañó al general Oliver Otis Howard, como ayudante de campo, a las Dragoon Mountains [Cochise County, Arizona] para negociar la paz con Cochise en 1872, escribió en su diario: Victorio, incluso entonces [en 1872], parecía un anciano. Las dificultades y los peligros, las enfermedades y la falta de alimentos hacen que los indios salvajes crezcan rápidamente en apariencia. Él era, pues, un líder entre su pueblo, y su desafío, su astucia y su crueldad parecían estar grabadas en su rostro. Las palabras de Sladen describían a Victorio seis años antes de que Gatewood se presentara en el Suroeste.

Mientras, durante el mes de marzo, los guerreros de Victorio empezaron a asaltar la zona entre Socorro y el Rancho McEvers. Una de las partidas mató a un pastor mexicano llamado Refugio Delgado, llevándose 15 reses cerca de Alamo Spring [Otero County, New Mexico]. Un civil llamado Wood, junto a otros cinco hombres, siguió el rastro durante 48 km a lo largo del lado oeste de las San Andrés Mountains hasta que llegaron frente a Aleman [Martin’s Wells, Sierra County, New Mexico], donde las huellas se unían a otras más numerosas internándose en las montañas. Temiendo una emboscada se retiraron.

Otra partida incursionó cerca de Hillsboro [Sierra County, New Mexico]. Había cruzado la Jornada del Muerto y, la noche del lunes, 1 de marzo, el Río Grande, a 16 km al sur de Las Palomas. Yendo hacia Hillsboro mataron a tres personas. Cerca de esa población, a primeras horas del 2 de marzo, McMillin, W. Kelly y B. W. Cass, tres miembros de una milicia civil llamada Wallace Rangers, rescataron a los siete miembros de una familia mexicana que estaba siendo rodeada por unos 30 o 40 apaches. Aun así, estos se llevaron 10 mulas en dirección a la Black Range [Sierra & Grant Counties, New Mexico].

Guadalupe Azcárate informó haber enviado a Manuel Torres y a Jenaro Montes con seis mulas para que fueran con su reata de mulas que iba de Las Vegas [San Miguel County, New Mexico] a Silver City [Grant County, New Mexico]. Los apaches mataron a los dos hombres y a dos de las mulas, cerca de Las Palomas [Sierra County, New Mexico] alrededor del 5 de marzo, llevándose las cuatro mulas restantes y dos Winchester con 100 cartuchos; y dos revólveres Colt con 60 cartuchos.

El 12 de marzo, Estanislao Montoya, persona muy conocida por muchos miembros de la banda de Victorio, sufrió el robo de 120 caballos valorados en 3.000 $ a manos de los apaches. El robo tuvo lugar en Nogal [Lincoln County, New Mexico]. Los apaches se llevaron los caballos en dirección de la Reserva Mescalero. El mismo día, los apaches robaron cuatro mulas y tres caballos del Rancho Toussaint, al sur de Fra Cristobal Mountain [Sierra County, New Mexico].

El 15 de marzo, un grupo de apaches mató a un civil en el Rancho Blazer [Lincoln County, New Mexico]. En algún momento de ese mes, mataron a dos civiles cerca de La Luz, aproximadamente a 16 km al sureste de la Agencia Tularosa, en la Reserva Mescalero. También fueron emboscados dos carros entre Hillsboro y Fort Cummings [Luna County, New Mexico], matando a tres hombres. Una mujer y un niño consiguieron sobrevivir llegando a Fort Bayard [Grant County, New Mexico] el 25 de marzo para informar del ataque. Probablemente, en estos ataques participaron mescaleros, ya que el 16 de marzo, el agente de la Reserva Mescalero, Samuel A. Russell, reconoció que 35 guerreros se habían ido para unirse a Victorio.

El 20 de marzo, o alrededor de ese día, un carruaje que llevaba el correo fue emboscado por un grupo de apaches cerca de Aleman, matando al conductor y diseminando las cartas por los alrededores. También cortaron la línea del telégrafo que iba a Fort Cummings, de donde salió un destacamento a reparar la línea. Se creía que grupos de apaches iban al manantial cercano a Aleman para pasar la noche, haciendo que los conductores que transportaban el correo se negasen a pasar por allí a menos que fuesen con escolta, al igual que los conductores de diligencias que operaban cerca de Las Cruces [Doña Ana County, New Mexico]. A primeros de abril, el correo se llevaba más a menudo a través de la Jornada del Muerto, al haber destacamentos militares estacionados en Round Mountain, Point of Rocks y Aleman. Cada ruta llevaba una escolta de tres soldados.

El 21 de marzo, 10 apaches se llevaron 12 caballos y mulas en Cienega Apache. El teniente Gatewood estaba por los alrededores, dirigiéndose al lugar. El destacamento de Gatewood les persiguió durante 11 km hasta que los apaches se internaron en la Black Range, dispersándose. Gatewood les persiguió durante casi 5 km hasta que desistió, aunque recuperó 10 caballos y mulas. Mientras Gatewood pasaba la noche, llegó un correo para informarle que los apaches habían matado a tres hombres en un rancho cercano y que todavía estaban allí. El subteniente Cruse, el médico MacPherson, 18 scouts apaches, y 15 soldados salieron inmediatamente en su persecución, pero no los alcanzaron.

El 22 de marzo, cerca de Santa Bárbara [Doña Ana County, New Mexico], los apaches mataron a cuatro personas más [Santiago González, Green Worthly, Juan Baca, y un hombre llamado Victoriano Fajardo]. Se cree que fueron los mismos apaches que habían matado el mismo día a ocho pastores de ovejas a 6’5 km al norte del Rancho McEvers en el Tierra Blanca Creek. Entre ellos estaban José Purrieta, John Christy, José Fuente, Jesús J. Jola, y José Candelaria. Este ataque tuvo lugar a solo 6’5 km de un campamento de soldados. Fue en el Rancho Wheeler, que fue atacado por más de 20 apaches.

El 23 de marzo, Robert Kane, un correo de la compañía K, del 9º de Caballería, fue emboscado y muerto cerca de San José, llevándose sus armas y el caballo. El capitán Hooker informó que San José fue atacado por indios esta mañana. Dos correos muertos entre San José y Ojo Caliente. Victorio informado estar cerca de Cañada Alamosa. Enseguida concentraré allí mi comando. Solo murió un correo. Dos soldados y tres mexicanos salieron de San José para atacar a los apaches y en el intercambio de disparos mataron a un mexicano, pero rechazaron a los apaches. El 24 de marzo, un pequeño grupo de apaches pasó por los alrededores del Rancho McEvers en dirección a Hillsboro, atacando a cinco pastores, pero fueron rechazados.

El 25 de marzo, un grupo de apaches asaltó los ranchos Reade y Woode en San Nicholas Spring [Doña Ana County, New Mexico], matando 32 reses y ahuyentaron a otras 100. El mismo día, se llevaron de San Agustín 10 caballos. El rastro pertenecía a unos 50 hombres, mujeres y niños que se dirigían hacia la Peña Blanca [Doña Ana County, New Mexico], en las San Andres Mountains. Alrededor de 20 apaches entraron en la población de San José, nada más salir los soldados, matando a tres hombres.

El 26 de marzo, mataron a dos hombres y capturaron a un muchacho en el Rancho Huning, a 24 km al oeste de Polvareda [Socorro County, New Mexico]. Tres días más tarde, el Rancho Connelly, a 128 km al oeste de Las Lunas, también informó haber sido atacado por unos 40 apaches, bien armados y montados, perdiendo todos sus caballos y mulas.

La compañía de scouts de Gatewood estaba estacionada en los alrededores de Las Palomas desde el 25 de marzo [Sierra County, New Mexico]. Tres días más tarde, un pequeño destacamento de cinco scouts de la compañía, al mando del subteniente Cruse y acompañado por el médico MacPherson, enterró a dos hombres [probablemente dos desertores del 6º de Caballería, George Allen y John Simmons] que habían muerto a manos de los apaches o de mexicanos, varios días antes. MacPherson informó que el mismo día los apaches habían atacado a un grupo de mexicanos, matando a cinco de ellos y llevándose a dos niños).

* El 2 de abril de 1880, una delegación de apaches jicarillas se encuentra en Washington D. C., fotografiándose en el Corcoran Gallery of Art, cuya sede se encuentra frente a la Casa Blanca. (Los miembros de la delegación eran Huerito [también conocido como Little Blond e hijo del jefe Guerro Mudo]; Juan Julián [o John Julian]; Santiago Largo [o James Long]; Augustin Vigil y San Pablo [o Saint Paul]; acompañados por el intérprete Alex Reed y el Agente Indio, Dr. Benjamin Thomas. La delegación constaba de 10 miembros, representando aproximadamente a 700 nativos, permaneciendo en Washington, D. C. del 24 marzo al 13 abril).

* El 5 de abril de 1880, soldados estadounidenses se enfrentan a la banda de Victorio en el Hembrillo Canyon. (Las dispersas compañías del 1.er Batallón se reunieron el 3 de abril, en Las Palomas [Sierra County, New Mexico], junto al Río Grande. Las Palomas era un pequeño pueblo de adobe fundado en la década de 1860, donde algunos vecinos hacían negocios con los apaches. Un comerciante, Juan Felano, vendía rifles y cartuchos cuando los militares no estaban presentes. Vendía los cartuchos a un dólar la pieza, y una carabina del calibre 45-55, a 100 $. La plata mexicana era el artículo preferido para el intercambio. La presencia de los militares puso freno a ese negocio en Las Palomas a principios de abril de 1880. Desde allí, las cuatro compañías de caballería y las tres compañías de scouts apaches, seguidas de caravanas y un cañón Hotchkiss, servido por 10 miembros del 15º de Infantería, cruzaron el Río Grande y marcharon por el espacio que hay entre las Caballo Mountains a Aleman. El mayor Alfred P. Morrow dijo: El general Hatch se reunió conmigo aquí, el día 3, y me ordenó trasladar el comando a Aleman, en la Jornada del Muerto, con miras a atacar a los indios en las San Andrés Mountains simultáneamente con el segundo batallón, que avanzaba desde el este. En consecuencia, me moví el domingo 4 y llegué a Aleman el 5, nos demoramos durante el 6 esperando la reata de Burgess.

Aleman, era ahora la sede de un rancho. Había sido una pequeña estación en el antiguo Camino Real. La estación se construyó alrededor de un pozo excavado en la seca Jornada del Muerto para abastecer de agua a los viajeros. El terreno es relativamente llano, solo interrumpido por dunas de mezquite. Las tropas combinadas deben haberse dispersado sobre un área amplia para hacer su campamento. Desde Alemán, las San Andrés Mountains estaba a 24 km al este. Tanto las tropas como los scouts debieron pasar horas escudriñando el horizonte irregular, preguntándose en qué parte de esos picos escarpados se encontraba el campamento de Victorio.

La Cuenca del Hembrillo, de 3’21 km de largo por 3’21 de ancho, está rodeada por un alto borde rocoso que se rompe solo por la apertura de un cañón largo y angosto. El cañón lleva el agua hacia el este, hacia la cuenca del río Tularosa y el amplio desierto de las White Sands. Desde ese lugar, Victorio envió a sus guerreros a capturar armas y caballos, y a sus mujeres y niños, a recolectar los frutos que crecen en la primavera. 

El scout White Mountain Harvey Nash-kin [hijo de cautivos mexicanos, pero culturalmente un apache], es muy probable que sirviera en la compañía D al mando del subteniente Stephen Mills. En 1932, Nash-kin fue entrevistado por Grenville Goodwin, diciendo: La compañía fue enviada a Mescalero para llevar a algunos mescaleros de regreso a San Carlos. Había dos ‘hombres-medicina’ con ellos [con los scouts], uno de la banda White Mountain del Este, y otro de la banda de White Mountain del Oeste. El oficial blanco les pidió que averiguaran dónde estaban los chiricahuas. Después de que los ‘hombres-medicina’ terminaron de cantar, dijeron, ‘veremos a los chiricahuas mañana por la mañana’. Empezaron a moverse esa misma noche. A la mañana siguiente escucharon a los soldados negros peleando en un cañón”.

Alrededor de las 16:40 horas del 5 de abril, la compañía “Aal mando del teniente John Conline descubrió un rastro de 50 caballos y 100 reses dirigiéndose al Hembrillo Canyon, situado en el lado este de las San Andres Mountains [Doña Ana County, New Mexico]. El rastro entraba en el cañón hasta una zona estrecha, por lo que Conline se detuvo, enviando a seis hombres al interior del cañón. También envió un correo al capitán Henry Carroll para informarle. El coronel Edward Hatch había ordenado a Carroll salir de Fort Stanton para patrullar el lado este de las San Andres Mountains. Carroll salió a finales de marzo con cuatro compañías del 9º de Caballería, totalizando 155 hombres, entre oficiales y soldados.

Al principio, los seis hombres no vieron a ningún apache. Más atrás, Conline vio con sus prismáticos a dos apaches bajando de las montañas al cañón. Al instante, vio que detrás de esos dos apaches iban entre 25 o 50 guerreros. Eran las 17:00 horas.

Media hora más tarde, los apaches abrieron fuego a unos 200 metros de distancia. Conline desplegó a sus hombres en una línea a través del cañón, respondiendo con varias descargas que obligaron a los apaches a tomar cubierta. El tiroteo terminó a las 19:30, cuando los apaches se retiraron al no poder rodear los dos flancos del destacamento de Conline. Durante el enfrentamiento, uno de sus guías, José Carrillo, identificó a Victorio dirigiendo a los apaches. Conline dijo: Se escuchó a Victorio dando órdenes en apache a Chavanah, uno de sus jefes, para que rodeara mi flanco derecho. Él [Victorio] estaba en ese momento detrás de sus líneas, y a unos 460 metros de nosotros. Chavanah estaba entonces frente a nuestro flanco derecho. José Carrillo, uno de nuestros rastreadores, que habla el idioma apache y conoce personalmente a Victorio, me informó de esto a mí. Carrillo era el intérprete en la Reserva Mescalero.

Conline retiró a sus hombres, 15 minutos más tarde, habiendo tenido dos heridos leves, el cabo Hawkins y el guía civil William Eubank, más dos caballos muertos y su propio caballo herido. Conline fue criticado por otro oficial por haber desensillado sus caballos y dejarlos sueltos antes de ser atacado. Según demostró una investigación arqueológica de 1988, el informe de Conline a sus superiores no fue del todo exacto, ya que parece que los apaches, aunque no rodearon por completo el flanco derecho de la línea de Conline, sí que la traspasaron, moviéndose por un arroyo que discurría por el lado derecho de los soldados, amenazando su retaguardia y desde donde dispararon a los caballos del destacamento. Varios de estos apaches usaron flechas con el objetivo de herir a los caballos y provocar el pánico y una estampida, mientras, al menos otro, disparaba con una carabina Springfield. Fueron encontradas dos puntas de flecha, una de ellas a dos metros de un cartucho utilizado de una carabina Springfield.

Al llegar la obscuridad, Conline se retiró y se reunió con el resto del batallón al mando del capitán Henry Carroll. Este enfrentamiento dio, por primera vez, una clara idea de donde se encontraba Victorio, dando la impresión de que iba a permanecer allí, protegido por el terreno. Eso era lo que quería oír Carroll, que Victorio presentara batalla era lo que el coronel Hatch esperaba que ocurriera tarde o temprano. Sin embargo, Carroll sabía que Hatch había expresado su deseo de llegar a la zona, no más tarde de la mañana del 5 de abril [cuando Conline llegó para informar a Carroll eran las 23:00 horas] por lo que siendo consciente del retraso del coronel, decidió actuar. Al haber tenido lugar el enfrentamiento de Conline con los apaches en las faldas inferiores del cañón, supuso que su campamento estaría ubicado en la parte superior del mismo. Teniendo intención de atacarlo, se puso al mando de las compañías D yF, y se internó en el Sulphur Canyon, situado al norte y paralelo al Hembrillo Canyon, ordenando al mismo tiempo al teniente Patrick Cusack dirigirse al sur con el resto de las dos compañías del batallón, a lo largo del borde de las San Andres Mountains.

Probablemente, Victorio estaba al tanto de la llegada de Carroll, ya que un vigía situado en la parte superior del lado norte y oeste del Hembillo Basin podía ver la llegada de cualquier destacamento a unos 3’5 km de distancia. Quizás Carroll pudo sorprender a Victorio al no seguir la misma ruta que había hecho Conline, pero aun así, rápidamente ordenó ocupar los riscos del Carroll’s Ridge y Apache Ridge, con el objetivo primordial de detener el avance de los soldados hacia su campamento. Victorio también situó guerreros alrededor de Rock House Spring y a lo largo del Victorio Ridge como una segunda línea de defensa. Algunos apaches construyeron pequeños parapetos con piedras para los tiradores.

Cuando Carroll llegaba por el sur a través del Hembrillo Basin, entre el Apache Ridge y el Carroll’s Ridge, los guerreros abrieron fuego desde ambos lados. Carroll tenía la opción de permanecer al descubierto o retirarse a un lugar más seguro. Decidió asaltar las posiciones apaches del Carroll’s Ridge, donde había muchos menos guerreros que en el Apache Ridge. El problema es que Carroll llegó al lugar al final del día. Carroll dejó a 21 hombres para proteger los caballos y mulas en un barranco en el extremo sur del Carroll’s Ridge, llevando 50 hombres para combatir a los apaches. A pesar de que lograron expulsar a los que defendían el Carroll’s Ridge y establecer una buena posición defensiva, la llegada de la noche dejó a los hombres que protegían las monturas en una posición vulnerable. Los apaches lograron matar o capturar aproximadamente a un cuarto de los caballos y mulas de los soldados, por lo que el resto de las monturas fueron llevadas, al abrigo de la noche, a una zona más alta del Carroll’s Ridge para aumentar su protección. Los soldados estaban sedientos, ya que habían llenado sus cantimploras de los depósitos de los carros esa mañana. Victorio concentró a muchos de sus guerreros armados con rifles de repetición alrededor de la fuente de agua para evitar los intentos de los soldados de alcanzar el agua que bajaba del Rock House Spring. El guía José Carrillo, consiguió llegar a la fuente de agua, con las balas impactando cerca de él. Bebió y llenó algunas cantimploras para volver intacto a sus filas. No se sabe si fue antes o después de que Carroll resultase herido por una bala, al igual que varios de sus hombres en el intento de llegar al agua.

Esa noche, los caballos y mulas no pudieron beber, por lo que algunos de ellos huyeron en busca de agua. Después del enfrentamiento, dos mulas fueron encontradas ahogadas en un lejano pozo de agua. Cuando Carroll intentó alcanzar la fuente de agua, los apaches aprovecharon la obscuridad para cambiar de posición y ocupar el terreno alto al este, sur y oeste del Carroll’s Ridge. Durante la noche, o quizás al amanecer, los soldados que estaban al norte tuvieron que usar sus revólveres para rechazar un intento apache de traspasar sus líneas. Parece que los apaches no querían atacar, al ser reacios a combatir de noche. Gracias al conocimiento del terreno, Victorio y Nana habían planeado atacar coincidiendo con el amanecer. Con las primeras luces, los guerreros empezaron a acercarse, deslizándose hacia las posiciones de los soldados a través de los arroyos y matorrales.

El coronel Hatch dijo que Carroll fue herido dos veces, en la pierna y en la axila, pero solo esta última herida era peligrosa, reflejando también que varios soldados resultaron seriamente heridos. El médico dijo de la herida de Carroll: El recorrido de la bala puso en peligro la arteria axilar, el plexo braquial, la cabeza del húmero y la fosa glenoidea, y verdaderamente es difícil de comprender cómo estas partes no fueron dañadas. Al soldado George Lyles le amputarían la pierna izquierda. El corneta Guddy recibió disparos en ambas piernas. Los soldados James Johnson, Benjamin F. Robinson, y Zeke Curtis recibieron heridas no especificadas. Los soldados Isaac James, William Sanders [o Saunders], y Morgan fallecerían de sus heridas. Carroll perdió 25 caballos y mulas de carga.

En 1988, arqueólogos de “Human Systems Research, Inc.”, bajo contrato con el ejército de los Estados Unidos, analizaron la zona del enfrentamiento. Descubrieron, etiquetaron y situaron, con GPS, más de 800 cartuchos. El análisis determinó que los cartuchos fueron disparados desde 146 rifles y carabinas, desglosados así:

80 carabinas Springfield, calibre 45-55,

31 rifles Springfield, modelo 1866, calibre 50-70,

15 rifles de repetición Winchester, calibre 44-40,

8 rifles Springfield, modelo 1868, calibre 50-70,

3 rifles Remington, calibre 50-70,

3 rifles Sharps, calibre 50,

3 rifles de repetición Henry/Winchester, modelo 1866, calibre 44,

1 rifle Ballard, calibre 44 extralargo,

1 rifle Wesson, calibre 44 extralargo,

1 carabina Sharps, calibre 45-70,

y desde 39 revólveres].

Mientras tenía lugar este enfrentamiento, el coronel Hatch se dirigía hacia el Hembrillo Canyon [tenía conocimiento por los scouts apaches del subteniente Cruse de que Victorio estaba en las San Andres Mountains]. Hatch desvió hacia el Hembrillo Canyon su 9º Regimiento de Caballería de Buffalo Soldiers, que iba camino de la Reserva Mescalero para desarmar a todos los apaches que allí había. El comandante Morrow salió de Fort Bayard [Grant County, New Mexico], con seis oficiales, 86 soldados del 9º de Caballería, seis del 15º de Infantería y 63 scouts apaches. Se juntaron el 3 de abril en Las Palomas con el capitán Curwen Boyd McLellan, al mando de una compañía del 6º de Caballería y los scouts apaches del subteniente Gatewood. Estaba previsto que estos dos destacamentos fueran la fuerza de asalto principal para atacar el campamento de Victorio. De Las Palomas salieron por separado hacia Aleman [Morrow el día 4, y McLellan el día 5].

En Aleman una bomba de agua estaba rota, retrasando su salida hacia Hembrillo Canyon, teniendo que abrevar a los caballos y mulas a un ritmo más lento. El invierno de 1879 y 1880 había sido particularmente seco, por lo que los manantiales que antes tenían suficiente agua ahora apenas tenían un poco; y los que antes tenían poco, ahora estaban secos. Ante ello, el coronel Hatch desplegó primero a los scouts apaches, enviándoles a explorar las San Andres Mountains. El 6 de abril, Hatch envió a los scouts apaches y al destacamento de McLellan al este de Aleman. El destacamento del comandante Albert Payson Morrow abrevó sus caballos y siguió lo más rápido posible durante las primeras horas de la mañana del 7 de abril. El destacamento del 6º de caballería de McLellan, con sus scouts apaches, alcanzaron la cima de las San Andres Mountains, sobre el Hembrillo Canyon, al amanecer, a pesar de extraviarse después de perder temporalmente el contacto con sus guías durante la noche, y tener que esperar hasta que la luna apareciera para poder orientarse. Oyeron los disparos del enfrentamiento que tenía lugar entre los guerreros de Victorio y los soldados de Carroll, por lo que McLellan dio orden de proteger el tren de suministros, mientras el resto de los soldados y los 21 scouts apaches bajo los tenientes Charles B. Gatewood, Thomas Cruse y J. A. Maney, se dirigieron hacia donde sonaban los disparos. McLellan envió a dos hombres para informar al coronel Hatch.

El destacamento de McLellan llegó por el norte y el oeste, encontrando a los hombres de Carroll rodeados, por lo que lanzó un ataque que obligó a los apaches a retirarse a un risco al sur de la posición de Caroll [más tarde llamado Victorio Ridge]. Cruse estimó que había al menos 200 apaches, algo que le sorprendió, ya que pensaban que su número era sensiblemente menor. Las tres compañías de scouts apaches fueron desplegadas por el lado derecho del Victorio Ridge, mientras el destacamento del 6º de Caballería lanzó un ataque frontal contra las posiciones apaches. La mitad de los soldados cubrían el avance de la otra mitad y luego intercambiaban su posición. Cuando llegaron a la cima vieron que los guerreros habían abandonado su posición, estando ocupados en un duro tiroteo con los scouts apaches.

McLellan informó que ordenó atacar a las 07:30, acabando el enfrentamiento a las 15:30. El teniente Cusack llegó al mismo tiempo que McLellan, informando que se enfrentó a los apaches, al frente del resto del destacamento de Carroll, entre las 10:00 y las 16:00 horas. El informe del teniente Conline decía: El 7 de abril, un poco antes de las 09:00 en punto, me uní al capitán Carroll cerca del agua en el Hembrillo Canyon y, unos 20 minutos más tarde, entré en acción, acabando a las 17:00 horas, después de haber expulsado a Victorio del primer manantial a las 11:00, y del segundo sobre las 16:00 horas, por el avance de los destacamentos de los capitanes Carroll y McLellan. McLellan informó que Morrow le alcanzó a las 17:00 horas con Hatch, siguiéndole una hora más tarde. Los soldados acabaron agotados, cavando agujeros en el lecho de los arroyos que alimentaban los manantiales para conseguir agua, donde acamparon y pasaron la noche. McLellan, con sus hombres del 6º de Caballería y sus scouts apaches, se llevó el mérito del enfrentamiento al salvar a Carroll y rechazar a los apaches.

James Kaywaykla diría que los apaches se retiraron al llegar más soldados. Los cartuchos encontrados indican que los guerreros de Victorio protegieron la retirada de las mujeres y niños, guiados por Nana, perdiéndose en el alto terreno situado al sur para dirigirse hacia la Jornada del Muerto, donde vieron al destacamento de Hatch. Kaywaykla dijo que los scouts apaches que iban con los soldados no encontraron el rastro del lugar donde los guerreros de Victorio se habían ocultado, pero estaba equivocado, ya que Hatch no llevaba scouts apaches porque estaban todos en el Hembrillo Canyon.

No se saben las bajas sufridas por los apaches, pero los soldados afirmaron haberles causado algunas. McLellan y Cruse declararon haber matado a tres, pero los scouts apaches dijeron que habían matado a unos 20. El coronel Hatch afirmó que al no poder confirmar los muertos producidos por los scouts apaches, las bajas de los guerreros de Victorio eran tres, de los cuales, uno era un mescalero. Más tarde, Hatch afirmó que ese mescalero seguramente había matado al correo Robert Kane, del 9º de Caballería, cerca de San José, el 22 de marzo de 1882, ya que el apache muerto tenía la carabina del soldado. Harvey Nashkin, un scout Western Apache, recordaría que el combate finalizó al final de la tarde, cuando los soldados dispararon a uno de los jefes chiricahuas, probablemente Miguel Tuerto, quien moriría poco después.

El informe del coronel Hatch a sus superiores diría: … No he recibido informe del número de indios muertos en las San Andres Mountains; personalmente solo sé de tres, los scouts informan de 20, no verificados por ningún oficial. El enfrentamiento tuvo lugar sobre unos 5 km de terreno. Las tropas se retiraron a por agua esta noche….  En la mañana del 8 de abril, Hatch envió a todos los scouts apaches y tropas disponibles para explorar las San Andres Mountains, pero no encontraron a ningún apache, salvo los restos de 41 wickiups y muchas evidencias [sacos de harina, mantas, etc.] de que con los chiricahuas de Victorio había un fuerte contingente de mescaleros. Hatch también creyó que habían participado algunos comanches, ya que algunos de los potros capturados llevaban marcas suyas.

Después del enfrentamiento del Hembrillo Canyon, los apaches se dividieron. Muchos mescaleros se fueron hacia el este, hacia la Reserva Mescalero [se refería al grupo de mescaleros que estaba con Victorio y que dejaron la banda, 53, según dirían ellos al agente de la reserva]. George Sligh, un muchacho que acompañaba a su padre a llevar un carro cargado de licor para vender a los soldados desde Las Cruces a la Agencia Tularosa, contaría de mayor al historiador Charles Leland Sonnichsen que la noche del 7 de abril se habían salido del camino para esconderse en la obscuridad cuando de repente vieron, al menos, a dos grupos de mescaleros llevando antorchas que se dirigían hacia la Reserva Mescalero. Llevar antorchas suena un poco raro tratándose de apaches, pero Sligh dijo que también oyeron voces. El escritor Karl W. Laumbach cree que esos mescaleros eran las mujeres y niños que estaban con los guerreros. Laumbach cita que eran 50 o 60 guerreros yendo al este por las montañas el 8 de abril. Eran probablemente los mismos apaches que el teniente Finley vio, mientras protegía los carros con el agua, abandonando las San Andres Mountains a unos 16 km al sur de  su posición, dirigiéndose hacia la Reserva Mescalero. Finley no pudo hacer nada porque solo tenía cinco hombres y cuatro dañados caballos con él.

El grupo de Victorio, formado principalmente por guerreros [Nana iba con las mujeres y niños], se dirigió al sur, y cuando vio que no le seguían, se dirigió a Aleman, donde abrevó sus monturas para después ir a las Black Range [Grant & Sierra Counties, New Mexico]. Es posible que Victorio se sirviera de las huellas dejadas por el destacamento del coronel Hatch para ocultar su movimiento hacia Aleman. Es posible también que Nana intentara usar el rastro del destacamento de McLellan para abandonar las San Andres Mountains, pero inesperadamente vieron la llegada del coronel Hatch. Victorio y Nana probablemente habían quedado en reunirse en Aleman antes de dejar el Hembrillo Canyon. Nana se fue con las mujeres y niños, tan pronto divisaron la llegada de un gran refuerzo de tropas mientras Victorio se quedaba a proteger su retirada.

De camino a las Black Range, el 20 de abril, Sánchez, que conocía bien a los residentes de Cañada Alamosa, y Vicente, un pariente de Gerónimo [quizás un hermano], dirigieron un grupo de chihennes y mescaleros que se dirigieron a Cañada Alamosa para robar la manada de caballos que allí había, llevándose unos 40. Al día siguiente, Victorio y Cavio [probablemente el hombre-medicinaCaballo] hablaron con el intérprete Andrew Kelley diciéndole que seguirían luchando hasta que la banda de Loco fuese llevada a Ojo Caliente desde San Carlos. Sabiendo que eso no ocurriría, Victorio pensó en enviar un grupo a San Carlos [Gila, Graham & Pinal  Counties, Arizona] para intentar rescatar a su mujer e hijos allí confinados.

Antes, el coronel Hatch se había dirigido, la tarde del 8 de abril, hacia el este, pasando por las White Sands [Doña Ana County, New Mexico], donde se perdieron al no tener un guía que conociese la zona, para llegar a la Reserva Mescalero el 11 de abril con la intención de desarmar a los guerreros que allí había y evitar futuros refuerzos para Victorio. También se dirigía allí el regimiento del 10º de Caballería al mando del coronel Benjamin H. Grierson, quien había salido de Fort Concho [Tom Green County, Texas] el 23 de marzo. Al llegar a Fort Stockton [Pecos County, Texas], Grierson recibió orden del general John Pope, comandante del Departamento de Missouri, de no llegar a la Reserva Mescalero antes del 12 de abril, lo que sugiere que Hatch llegó un día antes, ya que el plan era que los dos regimientos, el 9º de New Mexico y el 10º de Texas, llegaran a la vez. Grierson iba al mando de cinco compañías del 10º de Caballería y un pequeño destacamento del 25º de Infantería. De camino, Grierson envió a la compañía K del capitán Thomas Lebo a explorar a lo largo del Black River, en las Guadalupe Mountains [Culberson & Hudspeth Counties, Texas]. De allí fue al norte, al Bluewater River y al curso medio del río Peñasco. A 64 km al sur de este río, en Shakehand Spring, encontró un campamento mescalero, atacándolo. Mató al jefe, capturó a cuatro mujeres y un niño [Cayetano García, un cautivo mexicano] y 21 caballos y mulas. Los mescaleros estaban preparando unos 1.350 kilos de carne y 225 kilos de mezcal seco que la compañía de Lebo destruyó junto al campamento. Cayetano había sido capturado cerca del Rancho Russell, en Texas, donde los mescaleros mataron a un mexicano de 19 años.

Lebo se reunió con Grierson en el río Peñasco, llegando a la Reserva Mescalero el 12 de abril. Grierson había estado siguiendo un rastro por las Sacramento Mountains, descubriendo un gran campamento mescalero en la cabecera del río Tularosa. Cuando estaba a punto de atacarlo, fue informado por el agente de la Agencia, Samuel A. Russell, que esos mescaleros estaban ahí a petición suya.

Las compañías D, E, F, K, y L, del 10º de Caballería; junto a las tres del 9º de Caballería, sumaban unos 400 jinetes, más 75 scouts nativos, y 60 soldados de Infantería. Hatch había contactado previamente con el agente Russell, indicándole que todos los mescaleros debían reunirse en la Agencia el 12 de abril con todos sus animales. Cuando Hatch llegó, Russell le dijo que los mescaleros de la reserva estaban en paz. Admitió que unos pocos mescaleros habían estado con Victorio y que algunos más le apoyaban, pero que no eran la mayoría. A pesar de eso, Hatch apuntó que, al menos durante un año, la reserva se había convertido en una base de reclutamiento y suministro para Victorio, cambiando ganado robado por armas y munición, y que el Departamento del Interior daba alimentos a las mujeres, niños y ancianos, dejando a los hombres libres para unirse a Victorio.

Hatch dijo a Russell que los mescaleros debían traer a la Agencia sus armas y monturas o serían considerados hostiles. También le dijo que tenía suficientes scouts apaches para dar caza a los mescaleros que se fuesen de la reserva. Russell dijo que todos los mescaleros estaban acampados cerca de la Agencia.

El 13 de abril, Hatch informó a sus superiores que unos 400 mescaleros se habían presentado en la Agencia, de los cuales 65 eran hombres adultos, pensando el coronel que el resto estaba con Victorio, liderados por Caballero. El agente Russell  fue con los soldados a cada campamento de la reserva, asegurando que les devolverían armas y animales cuando se firmase la paz. Nautzili, el jefe mescalero de la reserva, fue también para decir a la gente que permaneciese en la reserva, acompañado por San Juan, Griego y Roman

Debido a las inclemencias del tiempo, Hatch no pudo desarmar a los mescaleros hasta la tarde del 16 de abril, quienes estaban alarmados ante el enorme despliegue militar. Unos fueron a la Agencia, pero otros se fueron a zonas más alejadas de la reserva. Ese mismo día, scouts apaches del teniente Gatewood mataron a dos mescaleros que estaban llevando ganado. Uno de los muertos era el padre de Nautzili. Según Russell, les había enviado a buscar el ganado que se había alejado de la Agencia. Russell inmediatamente se dirigió al campamento donde estaban reunidos la mayoría de los mescaleros y trató de tranquilizarlos, pero además, corrió la noticia de que Victorio había enviado emisarios para decir a los mescaleros que iban a ser enviados a San Carlos. 

El desarme de los mescaleros fue llevado a cabo por la compañía del capitán Steelhammer, del 15º de Infantería, estando de apoyo varios destacamentos del 10º de Caballería en las inmediaciones. Si Steelhammer necesitaba ayuda, tres disparos al aire serían la señal. Al desplegarse los soldados por el campamento, los mescaleros se asustaron empezando a correr por las pendientes. Ante ello, Steelhammer ordenó realizar los tres disparos para que acudiese la caballería, la cual rodeó el campamento por el otro lado, por el río Tularosa, pero no pudo evitar que entre 30 y 50 mescaleros escaparan a las montañas. Los soldados formaron una línea para responder al fuego de los guerreros que protegían la marcha de las mujeres y niños. Una mujer fue herida, falleciendo poco después.

Durante los días siguientes, los soldados y los scouts apaches persiguieron a los huidos, produciéndose enfrentamientos en los que murieron 14 mescaleros, según informó el coronel Hatch a sus superiores en un telegrama fechado el 19 de abril.

Unos 250 mescaleros, hombres, mujeres y niños, fueron encerrados en el corral de la Agencia en pésimas condiciones. Unos 400 caballos fueron requisados y llevados a Fort Stanton [Lincoln County, New Mexico]. La mayoría de los caballos habían sido robados en Texas, por lo que Hatch autorizó que cuando el 10º de Caballería volviese a su base [Texas] se los llevase para ser devueltos a sus dueños. Las mulas no reclamadas pasaron a servir en el ejército, y los caballos no reclamados fueron entregados a los scouts apaches. El número de armas de fuego capturadas fueron de 20 a 30 rifles y revólveres. El agente Russell sospechó que algunos soldados saquearon el campamento mescalero mientras buscaban armas escondidas, protestando a su vez por el traslado de sus caballos a Fort Stanton. Russell también protestó por las condiciones de detención de los mescaleros, según informó N. J. Carter, médico de la Agencia: Tengo el honor de entregar el siguiente Informe Especial Sanitario de los indios apaches mescaleros, ahora mantenidos como prisioneros de guerra en este lugar. Hace unos cinco días estos cautivos, en un número de más de 240 hombres, mujeres y niños, fueron amontonados juntos, en un corral de unos 1.000 m² de terreno cubierto por, entre dos a cinco pulgadas de profundidad de estiércol putrefacto y otros desechos, la descomposición del cual, bajo el cálido sol de los días anteriores, está produciendo una atmósfera muy perjudicial para la salud, junto a los excrementos de los cuerpos apiñados junto a muchos niños pequeños, como demuestra por la inusual lista de enfermos durante los días anteriores, un caso que puede resultar rápidamente fatal.

En vista de los hechos precedentes, así como el temor a un aumento de la enfermedad y mortalidad, yo, respetuosamente, presento la conveniencia de trasladar a la vez a los cautivos a un lugar más saludable, dándoles más espacio, y donde puedan aplicarse mejores medidas sanitarias.

El coronel Grierson, comandante del 10º de Caballería, recomendó que los mescaleros fuesen trasladados a un lugar más adecuado. No fue así, aunque las condiciones de detención fueron mejoradas gradualmente hasta que casi siete meses después fueron liberados totalmente.

Unos 50 guerreros huyeron, liderados por Caballero, uniéndose más tarde algunos de ellos a Victorio, [35 según el agente Russell]. En cuanto a la Reserva Mescalero, dejó de ser una fuente que proporcionase guerreros, armas y municiones a Victorio.

Hatch envió varios destacamentos tras los mescaleros. El comandante Albert Payson Morrow fue hacia el sur, a las Sacramento Mountains, mientras el capitán C. B. McLellan y los scouts apaches se dirigieron al norte, a las White Mountains. Los scouts apaches, al mando del teniente Mills, alcanzaron el 17 de abril a algunos guerreros mescaleros en el Dog Canyon [Otero County, New Mexico], al sur de las Sacramento Mountains, matando a tres y capturando 20 caballos y mulas. Van C. Smith, miembro del destacamento de Mills, llevó la cabellera de uno de los mescaleros.

El 20 de abril, un destacamento de la compañía L, del 10º de Caballería, al mando del teniente Maxon, atacó a cinco mescaleros, matando a uno y capturando cinco caballos entre los ríos Fresnal y Alamo [Otero County, New Mexico]. De camino a su base, Grierson llevó el Regimiento del 10º de Caballería a explorar las Sacramento y Guadalupe Mountains, no encontrando a ningún apache, llegando a Fort Davis, el 8 de mayo, y a Fort Concho, el 16 de mayo. Sin embargo, dejó a la compañía L en Manzanita Springs [Guadalupe Mountains]; y a la compañía F en Black River Falls; con suministros suficientes hasta el 30 de junio, con orden de patrullar el territorio entre el río Pecos y El Paso, y si fuese necesario, al norte de Fort Stanton; la compañía D en Grierson’s Springs para realizar exploraciones desde ese punto; la compañía H para ocupar Eagle Springs; y la compañía M, ya estacionada en la cabecera del North Concho River [Texas], para realizar exploraciones desde ese lugar.

Tampoco Hatch se olvidaba de Victorio. El 14 de abril, había enviado a soldados de las compañías B, H y M del 9º de Caballería, al mando del capitán G. A. Purington tras él. El rastro de unos 250 apaches iba hacia el Río Grande, pero al llegar tuvo que ir a Fort McRae [Sierra County, New Mexico] a por suministros y porque sus caballos estaban exhaustos. Cuando prosiguió la marcha fue a las San Mateo Mountains, donde a finales de abril informó a Hatch que había descubierto muchas huellas de apaches moviéndose por el interior de esas montañas.

Los mescaleros huidos mataron a dos transportistas, el 18 y el 21 de abril. Al primero, Bill Smith, en el río Peñasco [Otero County, New Mexico]; y al segundo, Sam Smith, cerca Las Vegas [San Miguel County, New Mexico], saqueando sus dos carros. También mataron a tres pastores de ovejas, dos de ellos llamados Juan Chávez y Trujillo. El 20 de mayo, 14 mescaleros, que posiblemente fueron los que mataron a Sam Smith, mataron cinco reses y robaron 13 caballos del Rancho Catron, a 48 km de Fort Stanton.

A mediados de mayo, el capitán Steelhammer informó que mientras custodiaba a 42 hombres, 124 mujeres, 70 niños y 20 bebés mescaleros, un buen número de pequeñas bandas de mescaleros, que evidentemente no tienen intención de unirse a Victorio, están dispersas por el territorio y saliendo de sus diversos escondites, continuamente cometen graves depredaciones. El 27 de mayo se entregaron, un líder mescalero, cuatro guerreros, cuatro mujeres y un niño. Steelhammer estimaba que no había más de 400 mescaleros en total y creía que la mayor parte del resto estaba ahora con Victorio, y los que no, vendrían a la reserva a entregarse.

Tampoco Victorio estaba inactivo. El 28 de abril, un grupo de guerreros al mando del bedonkohe Francisco, se acercó a un campamento ovejero de 10.000 ovejas custodiado por ocho mexicanos, propiedad de José María Sánchez. Viendo a los apaches llegar, bajando de las montañas, José María y Teodosio Sánchez tomaron posiciones alrededor del campamento. Francisco se acercó en paz pidiendo algo para comer. Sánchez les invitó a entrar: Cójanlo ustedes mismos, hay mucha carne, maíz, harina, café y azúcar. Una vez que los apaches habían rodeado el campamento, Francisco ordenó abrir fuego, señal para que Victorio llegase con más guerreros. Durante el intenso tiroteo, murieron José María Sánchez, seis mexicanos, y más de 100 ovejas a causa del fuego cruzado. Teodosio Sánchez, a pesar de recibir un tiro en el abdomen, pudo montar su caballo y escapar.

Al día siguiente, Victorio atacó un campamento minero en Keller’s Valley [hoy día llamado Alma, Mineral Creek, Catron County, New Mexico]. El sargento James C. Cooney, del 8º de Caballería, durante una de sus patrullas había descubierto plata en las Mogollon Mountains. Cuando se licenció en 1876, consiguió una concesión minera. Ante el éxito de la mina, pronto vinieron más personas, formándose una amplia comunidad de mineros y granjeros. Los guerreros de Victorio emboscaron a Cooney y a Jack Chick antes de que pudieran llegar a sus cabañas, matándolos. Al llegar sus caballos sin jinetes, los 32 mineros y sus familias se prepararon para el combate. Las mujeres y niños se escondieron en  un refugio que los mineros habían construido para protegerse de un posible ataque de los apaches. Alrededor de las 10:00 horas de la mañana, los guerreros de Victorio abrieron fuego. A la tarde, un chihenne se acercó tanto a una cabaña que un minero llamado Jim Keller le disparó desde dentro, matándolo al instante. Este guerrero pudo haber sido Manuelito, uno de los más importantes guerreros de Victorio. [Manuelito estaba en 1877 en las listas de John Shaw, agente de la Reserva de Ojo Caliente, con mujer y dos hijos. Fue a la Reserva Mescalero con Tomaso Coloradas en febrero de 1879]. Román Sarecena, que conocía a Manuelito, ayudó a enterrar su cuerpo. Esa noche, los apaches quemaron varias cabañas vacías, mientras un minero llamado Carpenter logró llegar a Silver City [Grant County, New Mexico] para dar la alarma. El intercambio de disparos continuó hasta que Victorio se retiró la noche del 30 de abril, al acercarse un destacamento de 27 soldados del 6º de Caballería de Fort Bayard [Grant County, New Mexico], y varios voluntarios de Silver City, al mando del capitán Daniel Madden. Fallecieron cuatro mineros [los mencionados Cooney y Chick, más Willcox y Buhlman] y uno resultó herido [Murray]. El informe de Madden decía que Victorio iba al frente de 200 guerreros y 80 mujeres. Fue tras él, alcanzando el Bush Valley, en la cabecera del San Francisco Valley, después de tres días de persecución. Madden estimó que Victorio le llevaba un día de ventaja, cuyos guerreros habían robado 20 caballos en los alrededores la noche anterior. Madden había salido de Silver City con raciones para cuatro días, dependiendo de lo que los ciudadanos de la zona les pudieran suministrar y sus caballos estaban agotados.

A primeros de mayo, el coronel Hatch informó al general Willcox de que Victorio iba camino de San Carlos. Willcox reenvió la información a Chaffee, quien se preparó para esperarle, enviando a la policía de la Agencia a patrullar la zona este de la reserva. También ordenó que todos los chokonen y nednais que habían estado viviendo cerca de Black Rock y en las Gila Mountains, volviesen a la Sub-agencia. Esto provocó el descontento de Juh y especialmente de Naiche, quien recordó que la malaria había devastado a su banda las anteriores dos primaveras cuando vivían cerca de la Sub-agencia, junto a las tierras bajas del Gila. La situación era inquietante.

El 7 de mayo, un grupo de guerreros aparecieron cerca del rancho de George Stevens, en Eagle Creek, llevándose ganado y caballos. Según unos informes, les guiaba Victorio; según otros, Washington [un hijo suyo] y Nana. Sea como fuere, los motivos de la incursión eran claros, según diría el nuevo agente Joseph C. Tiffany: La incursión era para llevarse a sus mujeres y niños, y vengarse de los scouts que habían luchado contra ellos.

Según un informe, Victorio sorprendió a dos apaches White Mountain jugando a cartas, diciéndoles que venía a luchar contra los scouts y ahorrarles la molestia de ir a New Mexico a perseguirlo. Los chihennes  mataron o hirieron a nueve hombres, mujeres y niños apaches en el rancho de Stevens, quien, por suerte para él, estaba ausente. 

Los chihennes se dirigieron a la Sub-agencia. A 8 km de allí, se encontraron con el jefe White Mountain George y algunos de sus hombres. George perdió dos hombres en el duro enfrentamiento que tuvo lugar, aunque hizo huir a Victorio, cuyos guerreros pronto se vieron perseguidos por tropas y scouts.

Según John Rope, Victorio obligó a un hombre a decirle dónde estaba Bylas, quien había ido a la Sub-agencia, pero estaba a punto de regresar, preparándole una trampa para matarle a él y a su familia, cosa que hicieron. El Arizona Silver Belt informó de la muerte de 19 hombres, mujeres y niños, pero esa información pudo ser prematura o exagerada. George vio a Victorio. Charles Conell, un estadounidense que había trabajado en San Carlos y conocía bien a los chiricahuas, confirmó la presencia de Victorio. Y Jimmie Stevens, hijo de George Stevens, diría en el futuro a Ross Santee [escritor e ilustrador] que Victorio era responsable del robo en el rancho de su padre. Sin embargo, a pesar de que dos apaches dijeron a George Stevens que habían visto a Victorio, por alguna razón Tom Jeffords, a quien el coronel Carr había enviado a investigar, no estaba seguro. En cualquier caso, los apaches White Mountain recordarían bien este hecho. En los meses y años venideros, no tendrían ningún problema para alistarse como scouts para luchar contra los chiricahuas. En particular, Richard Bylas, el sobrino del fallecido Bylas, quien nunca olvidaría lo ocurrido.

Según Chaffee, los chiricahuas eran 36, y según el primer informe de Carr, 90 [probablemente una exageración]. Para Victorio era peligroso acercarse a sus familiares que estaban con Loco, ya que estaban estrechamente vigilados cerca de la Agencia de San Carlos. Chaffee dijo que los chihennes que estaban en San Carlos deseaban seguir estando allí, incluida la mujer de Victorio.

Antes de irse, Victorio pudo enviar un mensaje a los nednais, quienes decidieron no tomar parte en el asunto. Cuando se marchaba, el capitán Adam Kramer, al mando de 20 soldados del 6º de Caballería y varios scouts apaches, alcanzó a los chihennes en el Rocky Canyon, cerca de Ash Creek. Los soldados recibieron una descarga de los apaches, obligándoles a retirarse hasta la llegada de los scouts, lo cual hizo que los apaches montaran en sus caballos y huyeran. En esta acción, resultó muerto el sargento Dan Griffin, y herido gravemente un scout apache, llevándose los chihennes algunos caballos. Kramer envió al teniente Blocksom con sus scouts para rodearles por la retaguardia, mientras él les perseguía durante 14 km, hasta caer la noche, donde les perdió camino de las montañas.

El general Willcox telegrafió al coronel Carr, en Tucson, ordenándole que enviara todo lo que tuviera para perseguir a Victorio. Un día después, el 9 de mayo, Willcox se enteró de que el jefe chihenne escaparía antes de ser alcanzado por sus tropas. Finalmente, cuando Victorio se desvaneció en las montañas de New Mexico, Willcox escribió a Carr: Parece que Victorio está tratando de hacer en Arizona lo que ha hecho en New Mexico. Este general desea evitarlo, si es posible, y para ello pondrá a su disposición los recursos de este departamento. Espero que puedas darle al viejo bribón una buena paliza… El hecho de que semejante tipo haya podido hacer casi lo que quiso en New Mexico debería sonrojar a sus adversarios en ese territorio. Esta última frase era un ataque directo a los soldados negros del 9º y 10º de Caballería, que coincidía con la opinión de algunos otros mandos hacia los Buffalo Soldiers. Pero muchos oficiales que mandaban los destacamentos formados por soldados negros no compartían esa opinión.

Mientras Victorio ocupaba los pensamientos de Willcox, el agente Chaffee le informó de un inquietante rumor, que decía que Juh estaba intranquilo, quizás por las raciones o por vivir en la Sub-agencia, planeando irse de la reserva y unirse a Victorio. Esto alteró a Willcox, quien pensaba que Juh estaba contento. El 12 de mayo telegrafió a Carr ordenándole llevar tropas a los alrededores de San Carlos en caso de un levantamiento y trasladar a la gente de Naiche y Juh a la Sub-agencia, aunque no tuviesen intención de irse. Los dos jefes lo hicieron a regañadientes. A las pocas semanas, la gente de Naiche y Juh sufrió otra epidemia de malaria, falleciendo varias personas. En junio, los dos jefes estaban hartos. Naiche mostraba una patente animadversión, ya que sus hombres-medicina no podían hacer nada contra la terrible enfermedad. Su gente había sufrido su tercer año consecutivo de malaria, sabiendo que era a causa de sus malas condiciones de vida. Estaba pensando en irse de la reserva.

Recordando el éxito de Haskell al traer a Juh y sus nednais a la reserva, Willcox quiso hacer lo mismo con Victorio y sus chihennes, por lo que intentó alistar a Juh y Naiche para que fuesen a buscar a Victorio y convencerle de que viniese a San Carlos. Willcox pensó que la mejor manera de mantener a Juh en la reserva era tenerle a sueldo [ofreció pagarle a él y a Naiche 60 $ al mes y 45 $ a otros jefes, como Nahilzay]. El plan era enviar a Tom Jefords y a Archie McIntosh a pedir consejo a los chiricahuas sobre cuál era la mejor manera de traer a Victorio. Willcox buscaba que Juh y Naiche llevasen un mensaje a Victorio para decirle que podía venir a San Carlos: … la mejor  manera de mantener a Juh es emplearle en beneficio nuestro, pagarle bien, vigilarle y actuar en consecuencia. Es mejor que McIntosh esté contigo, y uno o dos chiricahuas como el joven Cochise [Naiche] en quien se puede confiar. Si es posible abrir negociaciones con Victorio, decidle que ha estado fuera bastante tiempo y que debe venir; y manten tus tropas listas para el combate, al igual que las de Hatch. Carr planeó enviar a Jeffords y a McIntosh a San Carlos antes de enviar tropas cerca de la Agencia para asegurar a Juh que su llegada era para promover la paz y el entendimiento. Los nednais estaban asustados y la presencia de tropas podría hacerles creer que era para detenerles, y quitarles las armas y caballos.

El plan falló porque Chaffee, que estaba terminando su mandato como agente, no permitió la presencia de Jeffords o McIntosh en la reserva. Chaffee telegrafió a Carr: No respeto su opinión [de Jeffords y McIntosh]. En cuanto a su influencia, es extremadamente funesta. Juh está ahora aquí y he hablado con él durante una hora. Él profesa la mejor amistad y dice que no desea irse lejos. Él representa a toda su banda. Los otros jefes chiricahuas han estado aquí hoy y han manifestado tener los mismos sentimientos que Juh. Si Victorio está fuera, yo no tengo miedo y mantendré a Juh y a su banda aquí y espero hacerlo aunque Victorio venga aquí. Siempre lo he tratado amablemente igual que al resto, no mejor, y bajo ninguna circunstancia necesito obediencia del resto… Continuaré haciéndolo y esa es una de las razones por las que no quiero la presencia de McIntosh y Jeffords en la reserva. No pueden tener autoridad. Ninguno de ellos adoptaría mi punto de vista. Una vez Jeffords fue echado de esta reserva. De McIntosh no quiero nada de él. Con el debido respeto por los deseos del general Willcox y apreciando su gran deseo de ayudarme de todas las maneras posibles, debo rechazar los servicios y la presencia  de estos hombres. Todo tranquilo aquí.

Carr, que había enviado a Jeffords a Camp Thomas [Graham County, Arizona], le telegrafió para que se quedara allí a la espera de órdenes. Jeffords se quedó por espacio de un mes informando al capitán May H. Stacey que los chiricahuas eran reacios a traer a Victorio. Jeffords se reunió con Naiche, disculpándose por no ir, diciendo que tenía dos esposas que atender. Naiche aseguró a Jeffords que Juh vendría a verle en cuanto se enterase de su presencia. Así fue. El 23 de mayo, Jeffords se reunió con Juh y Gerónimo explicándoles la situación. Ellos se quejaron de Chaffee, que les había confinado en el Gila tras la incursión de Victorio del 7 de mayo. Según Jeffords, estaban a punto de dejar la reserva por estar confinados y por las enfermedades. Jeffords les persuadió de quedarse hasta la llegada del nuevo agente, Joseph Capron Tiffany, quien debía reemplazar a Chaffee esa misma semana. Jeffords también habló de Victorio, pero Juh y Gerónimo dijeron que desconocían sus movimientos.

Tiffany llegó a San Carlos el 1 de junio. Tenía 52 años, era bajo y obeso, con un bigote poblado y cabello ralo. Los nativos, rápidamente, le pusieron un apodo, Gran Panza. Era enérgico y de ideas progresistas, pero como la mayoría de los agentes, desconocía todo sobre los apaches. Tiffany destituyó a Crackey Joe como intérprete de yavapai, sustituyéndolo por Kesuawaka, pero, en cambio, mantuvo en el puesto a Mickey Free, solicitando al gobierno un aumento salarial de sus intérpretes. Kesuawaka, y Mickey Free recibirían 500 $ anuales. Decidió restaurar totalmente el suministro de café y azúcar, disminuido a la mitad por Chaffee. Tiffany se esforzó por involucrar a los nativos en la fabricación y colocación de adobe en la construcción de escuelas, corrales, mataderos y almacenes, así como en la reparación de los edificios existentes. También empleó apaches para limpiar el terreno y cavar acequias de riego para las nuevas granjas de la Agencia, y los contrató para cortar leña y heno, quemar carbón y trabajar como carreteros y pastores. También continuó con la práctica de Chaffee de emitir pases a los nativos que encontraban trabajo fuera de la reserva, animando a muchos para que aprendieran de los artesanos de la Agencia. Tiffany mantuvo la Policía India al máximo de sus efectivos, incluso mientras el ejército seguía reclutando scouts para servir en la reserva y para perseguir a Victorio en New Mexico. El historiador John Bret Harte dijo: Por primera vez desde la creación de la agencia, la mayoría de los indios trabajaban ahora en una u otra actividad.

Dos días después de llegar Tiffany, Willcox ordenó al coronel Carr ir a San Carlos porque quería saber qué pensaba el coronel sobre el nuevo agente; también para que se enterara de cuál era el estado anímico de Juh y Naiche; y ver la posibilidad de que los chiricahuas ayudasen a organizar un grupo para convencer a Victorio de que viniese a San Carlos.

Carr llegó a San Carlos a finales de junio. Para no encontrar reticencias entre los chiricahuas, fue con Tom Jeffords, al que contrató como intérprete y consejero por 150 $ al mes. Les acompañaba Frank Bennett, jefe de la policía de San Carlos. La presencia de Jeffords alegró a Naiche y a Juh. Para Naiche sería la más reveladora entrevista durante sus años en San Carlos.

El 30 de junio, Carr visitó durante dos días a Tiffany, quedando impresionado por la personalidad del agente, quien le expuso sus planes de construir escuelas para los hijos de los apaches y aumentar la cantidad de tierra cultivable, construyendo presas y acequias. Luego, Carr y Jeffords fueron a la zona este del Gila, a unos 24 km de la Sub-agencia, donde Chaffee había confinado a los chiricahuas desde la incursión de Victorio, a primeros de mayo. Carr se reunió con Juh, Gerónimo y Naiche. Nahilzay no asistió porque su hija acababa de fallecer a causa de la malaria. Juh y Naiche hablaron de sus pésimas condiciones de vida a causa del brote de malaria en las tierras bajas del Gila. Los dos se quejaron de que les mantenían más cerca del Gila que a otros nativos. Juh apuntó que él había ido a San Carlos voluntariamente, y Naiche recordó a Carr que había vivido pacíficamente en San Carlos durante los últimos cuatro años. Señaló que hubo muchas muertes, preguntando por qué no podía ir a sus ancestrales tierras de las Chiricahua Mountains. Jeffords pensaba que, en poco tiempo, podrían irse de la reserva, pidiéndoles que dieran tiempo a Tiffany, quien podría darles más libertad.

Carr observó que los hombres-medicina apaches no podían hacer nada contra la malaria. Además, a la mayoría de los chiricahuas no les gustaba usar la medicina del hombre blanco, una afirmación confirmada por los apaches. Las explicaciones de los jefes conmovieron a Carr, especialmente después de que Naiche afirmara que 1/3 de su banda, de un total de 325, pereciera por la malaria desde su llegada a la reserva en 1876. Pocos días después, Naiche hizo un recuento de las víctimas con el resultado de que 125 chokonen habían fallecido a causa de la enfermedad del temblor, poniéndolo Jeffords en conocimiento de Carr. El problema era que esa cantidad de fallecimientos no podía ser contrastada en los registros de la Agencia porque la mayoría de ellos había tenido lugar durante la mala administración del agente Henry Lyman Hart.

Carr resumió sus impresiones sobre lo comentado por los jefes en relación con Victorio: Varios de sus amigos han hablado sobre la posibilidad de ir a verle. Ellos piensan que no vendrá mientras esté siendo perseguido por nuestras tropas… Él está ahora en México… y sin duda vendría a San Carlos con la garantía de un salvoconducto. Si supiera lo que sentiría al ver a su familia, etc., no estaría dispuesto a traer a su banda. Él tiene unos 60 años de edad y se dice que es muy cariñoso con su mujer e hijos que están ahora en la Agencia. Hay informes que difieren sobre si tiene una mujer más joven o no… Tiffany está dispuesto a tener a la banda de Victorio en la reserva y cooperaría amablemente.

El 8 de julio, Willcox telegrafió a Carr para que dijera a Tiffany que tomase todas las medidas necesarias para asegurar la salud de las bandas de Juh y Naiche. Rápidamente, Tiffany visitó las rancherías chiricahuas, contabilizando 59 personas enfermas entre los chokonen y nednais, habiendo fallecido 10 personas el mes anterior. Aunque Tiffany no mencionó la causa específica de las muertes, señaló que la enfermedad vino por vivir en las tierras bajas del río Gila… y por beber el agua que es muy diferente de los manantiales de montaña. Tiffany habló con los jefes, particularmente con Juh y Gerónimo, quienes admitieron que habían pensado irse de la reserva porque no tenían suficiente comida; que habían estado en estado salvaje… y que tenían que vivir de productos obtenidos en las montañas. Y al estar confinados en la Sub-agencia no podían recolectar su comida natural como mezcal, nueces y bayas que complementaban sus raciones, por lo que a menudo pasaban hambre. Tiffany había oído bastante. Cuando finalizó su visita, informó a los jefes que podían llevar a su gente a las montañas y vivir en una franja de 24 km, entre el Mount Turnbull y el Black Rock, en las Santa Teresa Mountains [Graham County, Arizona], provocando la alegría entre los apaches. A Willcox le pareció bien la decisión de Tiffany. Unas pocas semanas después, este informó que todo estaba tranquilo en la reserva. Los indios están pacíficos.  

Solucionado el problema, Carr se dedicó a otro más importante, Victorio. Escribió al coronel Edward Hatch, comandante del distrito de New Mexico, para explicarle su plan de llevar a Victorio a San Carlos: Yo no estoy a favor de proponer la paz a los indios hostiles, pero creo que se puede abrir una vía de comunicación con Victorio, si se considera deseable, enviando a algunos indios de San Carlos con un hombre blanco. Hay indios en San Carlos que son amigos de Victorio y que han propuesto abrir una vía de comunicación con él. El antiguo agente de la banda de Cochise, Tom Jeffords, ahora comerciante en el puesto de Fort Huachuca, estaría dispuesto a ir con ellos.

Mientras esto ocurría, tras la incursión de mayo en San Carlos de Victorio, o de su hijo Washington, el jefe chiricahua había regresado a las Black Range [Grant & Sierra Counties, New Mexico]. El 12 de mayo, ocho guerreros [posiblemente mescaleros] habían atacado varios carros en el Bass Canyon [Culberson County, Texas], matando a un hombre y a una mujer [James Grant y Margaret Graham], e hiriendo a otros dos hombres, llevándose ocho caballos. Los supervivientes llegaron a la estación de postas de Van Horn Wells [Culberson County, Texas], desde donde Dan Murphy, uno de los supervivientes, fue a Fort Davis [Jeff Davis County, Texas] para informar de lo ocurrido. El capitán Carpenter, con la compañía H del 10º de Caballería, les persiguió hasta el Río Grande, estando convencido de que iban a reunirse con Victorio.

El mismo día, 12 de mayo, un grupo de apaches asaltaron el Lunas Ranch, situado a unos 95 km al noroeste de Old Fort Tularosa [Catron County, New Mexico], muy cerca del límite con Arizona, matando a dos mujeres y cuatro niños, llevándose a dos niñas. Cerca de allí, los apaches mataron el mismo día a tres pastores que trabajaban para Plácido Romero. El coronel Edward Hatch informó que había llegado al Lunas Ranch el 15 de mayo, observando que los hombres habían abandonado a las mujeres y niños en el rancho, calificándolos de cobardes. Hatch se dirigió al lugar al recibir la noticia de que los apaches habían matado a tres hombres, tres mujeres y dos niños. Las dos niñas capturadas consiguieron huir más tarde.

El 13 de mayo, un ciudadano había dado aviso de que la banda de Victorio había sido vista en las cercanías del Old Fort Tularosa  [no confundir con la Agencia Tularosa de la Reserva Mescalero], aparentemente con intención de atacar el asentamiento, un antiguo puesto militar, luego abandonado y después ocupado por colonos. Un destacamento de 25 Buffalo Soldiers de la compañía K del 9º de Caballería al mando del sargento George Jordan, que estaba cerca de Barlow y la Sanders Stage Station escoltando unos carros con suministros, se dirigió hacia Old Fort Tularosa. Llegó a las 06:00 de la mañana del 14 de mayo y Victorio aún no había atacado, por lo que Jordan puso a sus soldados a trabajar para erigir defensas y proteger a la población local. Jordan informaría que en la tarde del día 14, mientras yo estaba de pie fuera del viejo fuerte conversando con uno de los ciudadanos, los apaches llegaron de forma inesperada y atacaron.

Nada más comenzar el ataque, los habitantes del asentamiento acudieron a repeler el ataque. Los apaches dispararon descargas de flechas hacia donde se parapetaban los defensores, atacando en varias oleadas. Los soldados repelieron los ataques y consiguieron mantener las mulas y el ganado que estaban a punto de perder cuando los apaches atacaron a los carreteros y soldados que protegían el corral. Al percatarse de ello, Jordan envió a 10 soldados más de refuerzo. Estos no sufrieron bajas, mientras que los apaches tuvieron varios muertos y heridos. A la mañana siguiente, llegó un gran contingente de soldados del 9º de Caballería al mando del coronel Hatch, que fue tras los guerreros de Victorio, pero estos se internaron en la Black Range [Grant & Sierra Counties, New Mexico] dejando atrás a los soldados. Jordan estimó que Victorio atacó con unos 100 guerreros. El 7 de mayo de 1890, el sargento sería galardonado con la Medalla de Honor por su actuación [la Campaña de Victorio no fue oficialmente reconocida hasta 1917].

El 23 de mayo, el capitán Henry K. Parker, al mando de un destacamento de 60 Buffalo Soldiers del 9º de Caballería, y guiado por unos 60 scouts apaches, encontró el campamento de Victorio, cerca de la cabecera del Palomas Creek, en Cañada Alamosa [Sierra County, New Mexico]. Entre los scouts apaches estaban el sargento 1º Sergeant Jim y los sargentos Jack Long, Johnnie, Loco Jim y Peltay.

Parker llevaba los suministros cargados en ocho mulas para viajar rápido. Con gran precaución y sigilo, desmontó a sus soldados y trepó hasta 275 metros del dormido campamento apache. Envió a 30 scouts apaches al mando de Sergeant Jim a ocupar una colina al sur del campamento; y al sargento Jack Long a ocupar el lado este; mientras él con 11 scouts se situó en el noroeste del campamento. Los scouts apaches estaban en círculo alrededor del campamento de Victorio, con el objetivo de bloquear cualquier ruta de escape.

Al amanecer del 24 de mayo, estaba a menos de 45 metros del campamento enemigo, que no tenía más que 30 guerreros. Al amanecer, ordenó abrir fuego al grupo de Sergeant Jim. El primero en caer fue un centinela situado frente a su posición, siguiendo varios hombres, mujeres y niños. Los apaches huyeron hacia donde estaba el grupo de Parker que cubría la ruta por donde era más fácil huir de los disparos del grupo de Sergeant Jim. Cuando los hombres de Parker abrieron fuego, los apaches se dirigieron hacia la posición del grupo de Jack Long. Al verse rodeados volvieron a su posición inicial en su campamento, atrincherándose entre dos grandes rocas, respondiendo al fuego en un enfrentamiento desesperado. Los scouts apaches gritaban a las mujeres que se rindieran, pero estas respondían con burlas. Según el escritor Dan L. Thrapp, Victorio fue herido en una pierna en algún momento del enfrentamiento.

Al estar escasos de munición, Parker envió a un empacador mexicano a Ojo Caliente para pedir refuerzos. El intercambio de disparos duró la mayor parte del día, terminando cuando Parker se quedó sin agua y sin municiones, y al no llegar refuerzos, se retiró sin ninguna pérdida con 75 animales capturados y dejando sobre el terreno al menos 30 guerreros muertos [los scouts apaches afirmaron que fueron 55]. Permaneció en un arroyo cercano durante dos noches y un día. Poco después, un grupo de Paraje [Paraje de Fra Cristóbal, Socorro County, New Mexico] pasó por el lugar describiendo el campo de batalla como horrible… las rocas y el suelo por espacio de 1’5 km están cubiertos de la sangre y de los restos de los indios. Parker informaría que su destacamento había matado a 31 hombres, y 24 mujeres y niños. Hatch reconoció que el informe inicial de Parker de 31 muertos no recogía a los no combatientes.

Parker fue a Ojo Caliente, donde nadie pudo decirle por qué no le enviaron ayuda. El mexicano había sido adscrito a la reata de mulas del teniente Maney. Finalmente, Parker contactó con él, informándole que él había llegado a Ojo Caliente, donde le dijeron que Hatch estaba en Cañada Alamosa, yendo hacia allí y dándole en persona el mensaje. Hatch no hizo otra cosa que dirigirse a Fort Craig [Socorro County, New Mexico] para anunciar que sus tropas habían conseguido una victoria sobre los apaches, noticia publicada por el Grant County Herald, el 29 de mayo. Hatch afirmó que el motivo de su rápida salida hacia Fort Craig era coordinar los movimientos de tropas al este del Río Grande contra Victorio, quien nada más producirse la retirada de Parker, se esfumó con los supervivientes del enfrentamiento.

Esta derrota fue un punto de inflexión en la llamada Guerra de Victorio, ya que hasta entonces el jefe chiricahua nunca había sido rodeado y derrotado tan claramente, perdiendo varios de sus mejores guerreros. Victorio dispersó a sus heridos por las Black Range [Grant & Sierra Counties, New Mexico] para que se recuperaran, y al menos tres grupos se dirigieron hacia el sur, hacia México. Uno de estos grupos mató el 29 de mayo al comerciante Lyons y a otros cuatro hombres al oeste del final del Cooke’s Canyon [Lyons tenía un puesto comercial en Fort Cummings con su mujer mexicana durante seis o siete años antes de su muerte]. Los apaches, escondidos, esperaron a que los cinco hombres llegasen a su altura, los cuales iban dos montados y tres en otros tantos carros, llevando mercancías a Las Cruces [Doña Ana County, New Mexico]. Los tres conductores [Hildebrand, Carson y el tercero, de nombre desconocido] fueron encontrados quemados con sus carros. Los otros dos, Lyons y Vijil [o Vejil] fueron rodeados, por lo que se protegieron en un pequeño montículo, construyendo unos parapetos con piedras, y por los cartuchos encontrados por un destacamento de la compañía H, del 9º de Caballería, al mando del teniente G. W. Smith, se defendieron bien antes de ser abatidos. Más tarde llegó el subteniente J. A. Maney, con varios scouts apaches, quienes estimaron que había unos 100 guerreros dirigidos por el propio Victorio, dirigiéndose hacia México. El comandante Morrow, forzando sus cabalgaduras, alcanzó su retaguardia el 30 de mayo, matando a tres guerreros e hiriendo a varios más. Los persiguió hasta la frontera mexicana, donde se vio obligado a detenerse.

Sin embargo, el 5 de junio, provocó a Victorio un duro golpe, cuando un destacamento suyo interceptó, cerca del Cooke’s Canyon, a un pequeño grupo que iba a México, matando a dos guerreros e hiriendo a otros tres. Uno de los muertos era Washington, hijo de Victorio. El resto consiguió huir. Estos enfrentamientos provocaron fuertes pérdidas, en hombres y animales, en la banda de Victorio, quien no albergaba dudas sobre su destino. Con la mayoría de su familia en San Carlos y su hijo mayor fallecido, sabía que su causa estaba perdida, huyendo a Chihuahua. Antes de irse liberó a un cautivo mexicano, a quien dijo que no se rendiría hasta que su último hombre estuviese muerto, según publicó el 5 de junio, el Grant County Herald. A pesar de la negativa del gobierno mexicano de que tropas estadounidenses cruzasen la frontera persiguiendo apaches hostiles [comunicación del gobierno federal de México realizada el 22 de junio de 1880], las autoridades estadounidenses estaban satisfechas, ya que según sus informes, Victorio contaba con menos de 200 hombres, y ahora tendría que seguir combatiendo en México. Este fue el último enfrentamiento del 9º de Caballería contra Victorio. El resto de la campaña fue utilizado en bloquear su sector de la frontera y en patrullar los alrededores de la Reserva Mescalero para privar a Victorio de apoyo. A partir de entonces se encargaría el 10º de Caballería.

El 10º de Caballería del coronel Grierson fue retirado de New Mexico, al creer que Victorio llevaría a cabo incursiones en su distrito del suroeste de Texas. Grierson llegó a esa conclusión viendo el aumento del número de incidentes con guerreros no identificados en esa área y por informes de que Victorio conseguía reclutar guerreros en esa zona. Esa evaluación de las intenciones de Victorio se vio reforzada por el ataque del pasado 12 de mayo de ocho mescaleros a varios carros en Bass Canyon. Grierson también cambió la estrategia de búsqueda, que casi siempre acababa agotando hombres y caballos. En lugar de perseguirle, Grierson apostó destacamentos en pozos de agua y pasos de montaña que Victorio estaba obligado a utilizar. Se organizaron destacamentos de infantería en su distrito para proteger los carros y las recuas de mulas que llevaban suministros a las columnas de caballería. Grierson envió a un oficial a la misión de Ysleta y a Socorro [El Paso County, Texas], para reclutar algunos nativos Pueblo como scouts. Reclutaron a 19, estando a la orden del teniente Frank H. Mills del 24º de Infantería. El 11 de junio estaban siguiendo un rastro y, mientras levantaban el campamento, fueron atacados por unos 20 apaches. El enfrentamiento duró cuatro horas, terminando cuando Mills llevó a sus hombres a una posición más alta que la que ocupaban los apaches. Cuando abrieron fuego, los apaches se retiraron. El líder de los scouts Pueblo, el sargento Simón Olguín, falleció en el enfrentamiento junto a tres caballos, mientras una mula herida fue abandonada.

La banda de Victorio, que sumaba unos 250 miembros, estaba formada por chiricahuas y mescaleros. En junio, su banda estaba acampada, descansando en la zona de la Laguna Guzmán [municipio de Ascensión, Chihuahua] a donde llegaron unos cuantos guerreros para sumarse a su banda [en total podrían ser unos 160 guerreros], lo que aprovechó para enviar partidas a incursionar por la zona. La Hacienda de San Lorenzo [municipio de San Buenaventura, Chihuahua], propiedad del gobernador Luis Terrazas, fue asaltada el 21 de junio, llevándose los apaches 100 caballos después de matar a los vaqueros que los custodiaban. Yendo hacia el sur, hicieron lo mismo en un rancho cercano a Santa Clara [municipio de Namiquipa, Chihuahua]. En estas dos incursiones, Victorio consiguió monturas para todos sus guerreros.

A finales de julio, el coronel mexicano Adolfo T. Valle envió un mensaje a Grierson de que estaba persiguiendo a Victorio con un destacamento de 440 hombres [Valle se dirigió con 200 hombres de Caballería y 120 de Infantería al pueblo de Guadalupe [Chihuahua], situado junto al Río Grande y cerca de El Paso;  mientras otro destacamento de 120 jinetes seguía el rastro de Victorio, en dirección a la  Sierra del Fierro [municipio de Ahumada, Chihuahua]. La intención de Valle era atrapar a Victorio cuando intentase cruzar el río. ¿Por qué punto? Esa era la misión de los 120 jinetes que le perseguían. En cuanto un correo le avisase del lugar, se dirigiría allí para interceptarle. El 18 de julio, Valle escribió al gobernador Mariano Samaniego, informándole de que los chiricahuas aún estaban en Chihuahua, pero que había enviado tropas para interceptarlos en la Tinaja de Victorio [municipio de Ahumada, Chihuahua]; en la Sierra San Martín del Borracho [municipio de Guadalupe, Chihuahua]; y alrededores.

El 21 de julio, soldados de Valle y guerreros de Victorio se enfrentaron en la Sierra de Los Pinos [municipio de Guadalupe, Chihuahua], con el resultado de seis muertos mexicanos, según informó el New York Times el 30 de julio, añadiendo que se desconocía las pérdidas apaches. Un destacamento de 200 mexicanos llegó a Old Fort Quitman [Hudspeth County, Texas] el 23 de julio, saliendo a la noche hacia la Sierra de los Pinos, donde se produjo otro enfrentamiento en el que fallecieron cuatro guerreros y un soldado; y tres heridos mexicanos, cayendo además 10 caballos en manos de los apaches, dirigiéndose estos hacia el sur para descansar en la Sierra del Fierro [municipio de Ahumada, Chihuahua].

Victorio cada vez tenía más problemas. Los estadounidenses vigilaban los pasos y pozos de agua; y los mexicanos armaban milicias para perseguirle por todo el norte de Chihuahua. Aunque los eludía, aumentaban sus bajas, y el suministro de municiones y caballos se estaba volviendo cada vez más difícil. Grierson sospechó que Victorio regresaría a los Estados Unidos una vez más y que, probablemente, iría cerca de la Reserva Mescalero a buscar suministros y nuevos reclutas. Para impedirlo, Grierson reunió en Fort Davis ocho compañías del 10º de Caballería; cuatro compañías del 24º de Infantería al mando del teniente John E. Yard; una compañía del 8º de Caballería; y el destacamento de scouts de nativos Pueblo. También estaba disponible el destacamento de los Texas Rangers, con base en Ysleta, mandados por el capitán Baylor. Cuando estuvieron preparados, Grierson fortaleció pequeños puestos situados a lo largo del Río Grande, como Paso Viejo y Old Fort Quitman [puesto abandonado tres años antes en el Hudspeth County, Texas]. Sin embargo, disponer de tantas tropas no era lo más importante; lo fundamental era saber donde estaba Victorio. Grierson ubicó tropas en las Guadalupe Mountains [Culberson & Hudspeth Counties, Texas] estableciendo su cuartel general en Eagle Springs, en el camino San Antonio-El Paso, a unos 160 km al oeste de Fort Davis. Desde allí ordenó a sus tropas explorar a lo largo del río y de la región adyacente para descubrir cualquier señal de cruce de los apaches por esa zona.

Grierson se enteró por los scouts nativos Pueblo [había enviado a dos de ellos a México para hablar con Valle], de que Victorio se dirigía hacia el Río Grande. Grierson estimó que Valle tenía unos 600 hombres, entre tropas federales y del estado de Chihuahua. El 26 de julio, Grierson tenía una mejor idea de la localización de los apaches. Ese mismo día, la línea telegráfica fue cortada. Grierson ordenó a los destacamentos de los diferentes puestos estar alerta y ponerse en marcha. El 28 de julio, el coronel Valle y sus tropas cruzaron el Río Grande, pero tuvieron que detenerse a los pocos kilómetros, exhaustos y con todas las provisiones agotadas. Grierson envió a Valle suministros [principalmente harina y grano] ante la petición de ayuda del coronel mexicano. Victorio había conseguido capturar la mayor parte de las provisiones de Valle, según contaron los mexicanos cuando llegaron a Old Fort Quitman. Valle informó a Grierson de que sus scouts habían seguido las huellas de Victorio hasta el Bosque Bonito, en la Sierra Carrizalillo [municipio de Ascensión, Chihuahua]. Grierson invitó al coronel Valle, a los capitanes Antonio Lestrade y Laurino R. Valdez, y a Juan Terrazas [sobrino del gobernador de Chihuahua] a comer con él y sus oficiales.

El 29 de julio, Grierson salió de Old Fort Quitman hacia Eagle Springs con su hijo Robert, más el subteniente William Henry Beck, un sargento, y cinco soldados. Cuando estaban a la altura de la Tinaja de las Palmas [Hudspeth County, Texas] vieron a un solitario apache sobre una colina. La Tinaja de Las Palmas era un pozo de agua que estaba sin vigilancia por ser estacional, teniendo agua solo cuando llovía, por lo que Grierson lo había considerado demasiado insignificante para protegerlo. Enseguida supuso que ese era el destino de Victorio, quien probablemente trataba de conseguir agua para después infiltrarse entre sus líneas. Grierson envió al sargento y a dos de los soldados tras el apache, pero este consiguió huir.

Poco después llegaron unos mensajeros del capitán John C. Gilmore, al mando en Eagle Springs, informando que unos 40 guerreros habían sido vistos cruzando el Río Grande. Un pequeño destacamento, con al menos un scout nativo Pueblo, los había divisado desde una colina situada a 9’5 km del Río Grande, a las 07:00 de la mañana del 29 de julio. Cuando volvían a Eagle Springs para informar, un solitario apache les disparó mientras se dirigía al Río Grande. Pocos kilómetros más allá, intercambiaron disparos con cuatro apaches que también se dirigían al río. La presencia de estos apaches sugiere que Victorio les había enviado para descubrir la ubicación de las tropas estadounidenses entre Old Fort Quitman y Eagle Springs. Patrullas del capitán Nicholas Nolan informaron que eran más de 60 guerreros los que habían cruzado el Río Grande.

Grierson estaba en la Tinaja de Las Palmas esperando la llegada de refuerzos y de Victorio, estableciendo su campamento en la base de una colina llamada Rocky Ridge. Las diligencias que pasaron por la noche fueron detenidas para decir a los conductores que informasen a los comandantes de los puestos de Eagle Springs y Fort Quitman de que enviasen refuerzos. A las 04:00 horas, llegó el teniente Leighton Finley [enviado por el capitán Gilmore] con 15 soldados para escoltar al coronel a Eagle Springs. Grierson se enfureció porque necesitaba refuerzos, no una escolta, por lo que envió dos jinetes al galope para traer cualquier destacamento que pudieran encontrar. Los hombres de Finley construyeron parapetos de piedra en la parte inferior de Rocky Ridge. Solo eran 23 hombres para defender el pozo de agua.

A las 09:00 horas del 30 de julio, los apaches llegaron. Robert, el hijo de Grierson, escribiría: ¡Aquí vienen los indios! Nos dirigimos a nuestros puestos inmediatamente. Los indios llegaron a través de un cañón a las colinas del sureste del campamento, llegando a unos 800 metros de donde estábamos antes de que los viéramos. Los apaches se aproximaron al pozo de agua y rápidamente vieron los uniformes azules de los soldados. Victorio envió a algunos de sus guerreros hacia el este para flanquear a los soldados, por lo que Grierson ordenó a Finley coger 10 hombres y enfrentarse a ese grupo. Estos soldados cayeron en una emboscada clásica, ya que Victorio había expuesto deliberadamente parte de sus hombres como cebo para atraer a los soldados a la trampa. El grupo de Finley estaba aislado, fuera del alcance del apoyo de los demás soldados. Los apaches se pusieron a cubierto entre las rocas, devolviendo el fuego en una escaramuza que duró más de una hora, durante la cual los soldados estuvieron en grave peligro de ser rodeados y aniquilados por su adelantada posición. Desesperado, Finley ordenó una carga para romper el sitio. En ese momento llegaban por el camino de Eagle Springs, la compañía C del capitán Viele, y parte de la compañía G del teniente Samuel Rakestraw Colladay. Al oír el sonido de la batalla avanzaron al galope. Sin embargo, a causa del humo y el polvo de la batalla, los soldados confundieron el grupo de Finley con los apaches y abrieron fuego, obligándoles a retirarse, con solo un herido leve, hacia la posición de Grierson y el resto de los soldados que cubrían el pozo de agua. Colladay recibió un disparo en su pierna.

El caballo del soldado Samuel Prescott recibió un disparo, por lo que el jinete tuvo que correr para salvar su vida, deteniéndose un momento para vaciar su revólver sobre los apaches que le perseguían, haciendo que se pararan el tiempo suficiente para que pudiera escapar y alcanzar el fuego de protección de los soldados que estaban en los parapetos de piedras. Prescott resultó herido en un dedo.

El respiro fue corto. Los guerreros de Victorio se reagruparon y ofrecieron una tenaz resistencia durante una hora hasta que divisaron una nube de polvo provocada por más soldados que llegaban. Era la compañía A, mandada por el capitán Nicholas Nolan, que venía de Fort Quitman. Evitando el enfrentamiento que contaba con pocas posibilidades de éxito, Victorio dispersó a sus hombres, dirigiéndose hacia el Río Grande.

Por una vez, el ejército había detenido a Victorio aunque no era la victoria decisiva que Grierson había esperado, quien afirmó haber matado a siete apaches y herido a un número indeterminado. Sus pérdidas fueron un muerto [el soldado Martin Davis]; dos heridos [el teniente Colladay en su pierna, y un soldado] y 10 caballos muertos.

Grierson marchó al noreste de Eagle Springs [Hudspeth County, Texas], creyendo que Victorio iba en esa dirección, con idea de interceptarle cerca de Van Horn’s Wells. Sin embargo, el 2 de agosto, un destacamento mandado por el teniente Henry Ossian Flipper [el primer oficial afroamericano graduado en West Point], divisó la vanguardia de Victorio. Flipper cabalgó con tres soldados, 157 km en 21 horas, para informar de ello al comandante de su compañía, el capitán John C. Gilmore, quien transmitió las novedades a Grierson. Este ordenó a sus destacamentos que convergiesen en Eagle Springs. También pidió ayuda a los Texas Rangers para que exploraran la zona al este de Eagle Springs. El 2 de agosto, el teniente de los “Texas Rangers, George Wythe Baylor y el sargento James Buchanan Gillett salieron de su base en Ysleta [El Paso County, Texas] con 13 hombres hacia Eagle Springs. Dos días más tarde llegaron a Fort Quitman, donde Baylor telegrafió a Grierson. A mitad de la comunicación, los apaches cortaron la línea que iba a Eagle Springs. Partieron, llegando a la Tinaja de las Palmas, donde vieron marcas de impactos de bala y restos de sangre, caballos muertos y parapetos construidos por los soldados. Más adelante vieron los restos de una diligencia que había sido emboscada por los apaches el 30 de julio. El conductor Frank Wyant y uno de los pasajeros E. C. Baker resultaron muertos, consiguiendo escapar otro pasajero, el capitán Coldwell. Baylor dijo: Los apaches habían abierto las sacas del correo, cortado la lona del carruaje y roto el correo en mil pedazos. Los hombres habían sido mutilados teniendo trozos de papel dentro de sus heridas. El capitán Coldwell escapó de milagro. Una de las mulas estaba muerta y troceada para conseguir carne, deduciendo que los apaches estaban cortos de suministros. Baylor siguió a los apaches al sur y al este mientras se desviaban alrededor de las Eagle Mountains, descubriendo que los apaches habían cortado la línea telegráfica a lo largo de unos 400 metros.

El 3 de agosto, una patrulla mandada por el cabo Asa Weaver, en la que iban algunos scouts apaches, se topó por sorpresa, con la fuerza principal de Victorio, cerca de Alamo Springs, al oeste de las Van Horn’s Wells [Culberson County, Texas]. Tuvieron que cabalgar 33 km, perseguidos por los apaches, hasta que llegaron a Eagle Springs. Murió el soldado Willie Tockes, cuyo caballo se desbocó yendo directo hacia los apaches. Otro soldado, Julius Londin [o London] resultó herido. Weaver informó que los guerreros de Victorio, que sumaban entre 125 y 150 guerreros, iban con muchos caballos al norte del Río Grande, hacia las Guadalupe Mountains [Culberson & Hudspeth Counties, Texas]. Weaver fue ascendido a sargento por su actuación en este enfrentamiento.

Al enterarse de que Victorio había virado hacia el noroeste, Grierson salió de Eagle Springs a las 03:00 horas del 5 de agosto, en su persecución con cinco compañías [A, B, C, G y H] del 10º de Caballería, que sumaban de 170 a 200 hombres, entre soldados y oficiales. El capitán John C. Gilmore y 25 hombres de la compañía H del 24º de Infantería iban por detrás con los carros de suministros. Su objetivo era llegar al pozo de agua en Rattlesnake Springs [Culberson County, Texas] antes que Victorio. [Rattlesnake Springs era una de las dos fuentes permanentes de agua de la región. La otra estaba en Sulphur Springs, a 80 km de distancia]. La caballería avanzó paralela a la línea de marcha de los apaches, recorriendo 109 km en 24 horas. Alrededor de la medianoche del 6 de agosto, los soldados llegaron a Rattlesnake Springs, en el amplio valle que separa la Sierra Diablo al oeste y las Delaware y Apache Mountains al este. Sorprendentemente, habían marchado más rápido que los apaches. Después de apostar hombres por las rocas para cubrir la fuente de agua, Grierson aguardó los refuerzos, prohibiendo hacer hogueras o utilizar lámparas. Dejaron las monturas ensilladas y cenaron comida y café frío. Pronto llegó el capitán Louis H. Carpenter con las compañías B y H, colocándose a corta distancia al sur del pozo. 

Al amanecer, Grierson envió al capitán Nicholas Nolan, con su compañía A, a explorar la Sierra Diablo para comprobar si Victorio evitaba pasar por Rattlesnake Springs yendo por el oeste de la mencionada sierra. Encomendó la defensa del manantial a la compañía C del capitán Charles Viele y el teniente Leighton Finley, y a la G del teniente Charles Greenlief Ayres, desplegándolas por el cañón, esperando la llegada de Victorio. El capitán Louis Henry Carpenter permaneció en reserva con las compañías B y H. Los apaches y sus caballos también habían sufrido la dura marcha, necesitando aprovisionarse de agua. Si querían agua tenían que entrar en el cañón que llevaba al manantial. Venían por el sur y frente a ellos estaban los soldados esperándoles. Para Grierson era un buen plan.

Llegaron a las 14:00 horas, pero segundos antes de que Viele ordenase abrir fuego, Victorio percibió el peligro y detuvo a sus guerreros. James Kaywaykla en el libro In the Days of Victorio de Eve Ball, contó que Victorio y su banda se abstuvieron de acceder a un pozo de agua porque se dieron cuenta de la emboscada preparada por los chaquetas azules. ¿Ayudó el poder de Lozen a detectar la presencia de los soldados? Kaywaykla dio pocos detalles, pero casi seguro que se refería a los hechos ocurridos en Rattlesnake Springs.

Al ver que los apaches se retiraban, los soldados empezaron a disparar. Los guerreros se detuvieron cuando se encontraron fuera de tiro. Pero ante la necesidad de agua y creyendo que había pocos soldados [compañías C y G], se reagruparon y atacaron avanzando de cubierta en cubierta, gracias al escabroso terreno. Enfrascados en el combate, los apaches no detectaron la presencia de las compañías de reserva [B y H], las cuales les flanquearon, realizando varias descargas con sus carabinas, provocando que los apaches se dispersasen por las laderas más altas de la Sierra Diablo, intercambiando disparos durante dos horas. Desde allí, Victorio divisó un convoy de carros [las provisiones que protegía el capitán Gilmore] que venía por el norte, al final de las Baylor Mountains. La escolta de Buffalo Soldiers de la compañía H del 24º de Infantería, iba dentro de los carros. Según el escritor Dan L. Thrapp, Gilmore desconocía lo que estaba ocurriendo en Rattlesnake Springs. Los apaches creyeron que era un objetivo fácil. Dos pequeños grupos de guerreros que atacaron los carros se quedaron sorprendidos al ver a los soldados saltar de los carros y abrir fuego contra ellos. Los soldados vieron caer a un apache de su caballo y varios más, que resultaron heridos, fueron retirados por otros guerreros. El capitán Carpenter, al frente de las cuatro compañías, acudió al rescate, sumándose la compañía A que venía de explorar la Sierra Diablo. Los apaches huyeron hacia el suroeste para reunirse con el grupo principal de Victorio, internándose en las Carrizo Mountains [Hudspeth County, Texas].

El soldado Wesley Hardy, de la compañía H, fue declarado desaparecido y, según algunas fuentes, otros tres soldados resultaron muertos. Las pérdidas apaches fluctúan entre cuatro muertos y un máximo de 30 [entre muertos y heridos] en los combates de la Tinaja de Las Palmas y Rattlesnake Springs. Estos dos reveses obligaron a Victorio a ir de nuevo a México e impidieron su regreso a la Reserva Mescalero para conseguir nuevos reclutas. Esto llevaría a los pocos meses a su derrota a manos de soldados mexicanos en Tres Castillos y, por lo tanto, el final de las guerras apaches en Texas a principios de 1881.

Grierson siguió tras Victorio. Envió patrullas para conocer su ubicación. El 4 de agosto, el sargento William Richardson, al frente de 11 hombres, sufrió una emboscada cuando seguía un rastro por el interior de un cañón en el lado suroeste de las Guadalupe Mountains [Culberson & Hudspeth Counties, Texas], a pocos kilómetros al norte de Bowen Springs. Desde lo alto del cañón, los apaches mataron al soldado William Taylor, obligando al resto del destacamento a retirarse bajo una fuerte descarga de disparos, perdiendo cuatro caballos y una variada equipación [una carabina Springfield; una carabina Sling; un revólver Colt; un revólver Holster; 50 cartuchos para carabina; 20 cartuchos para revólver; un cinturón de cartuchos; cinco sillas; cinco mantas para silla; tres cucharas, tres tenedores y dos cuchillos; y varias bridas y piezas de sillas de montar].

El 6 de agosto, el capitán William B. Kennedy salió tras los apaches topándose con un grupo de mescaleros, matando a una mujer, además de matar a un caballo y herir a otro.   

El sábado, 7 de agosto, el periódico La Voz de México publicó: Indios salvajes. Por el ‘Progresista’ de Paso del Norte [Ciudad Juárez, Chihuahua], sabemos que los salvajes de la reserva americana de Tularosa [Fort Tularosa, Catron County, New Mexico], atacaron el rancho de Viviano Baca, en Nuevo México, matando a su sobrino y dos pastores, y llevándose 1.200 carneros, 7 caballos y 5 burros. Este mismo Sr. Baca ha tenido que refugiarse con sus ganados a la orilla del Río Bravo. El indio Victorio, con sus chusmas, ha matado más de 90 personas en las inmediaciones del rancho del Sr. Baca. Por último, el comandante del fuerte Bliss [El Paso County, Texas], ha dirigido el 4 de junio el siguiente telegrama, al Dr. Mariano Samaniego [responsable de la Aduana Fronteriza] en Paso del Norte: Informe a autoridades mexicanas que mis tropas han seguido una partida de 100 indios hasta nuestra línea divisoria. La huella se dirige hacia la Laguna de Palomas [municipio de Ascensión, Chihuahua]. Tenemos orden de no cruzar la línea._ N. W. Osbourne [comandante de Fort Bliss].

El mismo sábado, 7 de agosto, el capitán Thomas Coverly Lebo con la compañía Kllegó a Rattlesnake Springs. Lebo se había retrasado porque en el camino se había topado con una banda de mescaleros que desde las Guadalupe Mountains cabalgaban para unirse a Victorio, obligándolos a ir de nuevo al norte [mataron a un guerrero y capturaron a cuatro mujeres, un niño, y 21 caballos y mulas]. Dos compañías [la G y la H] mandadas por el capitán Louis Henry Carpenter fueron enviadas a Sulphur Springs para proteger el otro manantial existente en la zona. El 8 de agosto, el capitán Baylor con 15 Texas Rangers se unieron a la fuerza de Carpenter y se sumaron a la caza. El teniente Finley, al frente de un pequeño destacamento, fue a ocupar Apache Springs, situado en la parte alta de la Sierra Diablo [Culberson County, Texas]. Grierson confiaba que ocupando los tres manantiales de la zona [Rattlesnake, Sulphur and Apache Springs] impediría a Victorio dirigirse a New Mexico y le obligaría a ir a Chihuahua.

El 9 de agosto, el capitán Thomas Coverly Lebo descubrió un campamento en la Sierra Diablo Mountains, donde Victorio guardaba suministros. Los apaches que lo custodiaban huyeron, dejando 25 cabezas de ganado, carne seca y varios animales de carga. A partir de ahora, Victorio tuvo una escasez crítica de alimentos y agua, frente a un número creciente de soldados, scouts y ciudadanos armados. Sin reabastecimiento, y frente a tales fuerzas, Victorio llevó a su banda al lado mexicano de la frontera para evitar la persecución. Habían muerto más de 30 guerreros y 50 más habían resultado heridos, y los restantes estaban débiles e iban en su mayoría a pie. Victorio había sido sustancialmente debilitado. Grierson organizó su fuerza en tres escuadrones de dos compañías cada uno y los envió a peinar las montañas buscando una señal de los apaches. También envió patrulla a todas las fuentes de agua conocidas. Por esas fechas, todos los pasos de montaña y pozos de agua estaban en manos de los soldados.

El 10 de agosto, apaches mescaleros, posiblemente de la banda de Victorio, atacaron una diligencia a 9 km al este de Fort Quitman [Hudspeth County, Texas]. El conductor, Ed Walde, se encontró con un gran grupo de apaches a pie en el Quitman Canyon. Logró dar la vuelta, pero los guerreros abrieron fuego, alcanzando al único pasajero en el costado. Montaron sus caballos persiguiendo la diligencia. Antes de que el carruaje llegase a Fort Quitman, un guerrero disparó hacia el interior, hiriendo otra vez al pasajero en la cadera. Resultó ser el general retirado del ejército de los Estados Unidos, James J. Byrne, que iba desarmado. Walde tenía una vieja carabina Spencer con solo un cartucho. Según diría Walde, consiguió darle la carabina a Byrne, quien consiguió herir a uno de los apaches antes de llegar a Fort Quitman. Byrne moriría de sus heridas el 13 de agosto. Dan L. Thrapp escribió que el conductor se llamaba Charles D. West, portando un Winchester con solamente dos cartuchos, y que Byrne falleció de sus heridas el 14 de agosto.

El 11 de agosto, los capitanes Carpenter y Nolan hallaron el rastro de Victorio, pero sus caballos estaban demasiado cansados y sedientos para una rápida persecución. La compañía de Carpenter dejó sus caballos a la de Nolan para continuar la persecución llegando al Río Grande el 13 de agosto. Para entonces, la banda de Victorio había cruzado el río la noche anterior, antes de matar a un pastor mexicano en un rancho perteneciente a Jesús Cota, llevándose 140 reses. El número de heridos que llevaban les hacía ir despacio. Fue la última vez que estuvo en los Estados Unidos. Victorio pasó por el pueblo de Santa María [municipio de Guadalupe, Chihuahua], matando a dos mexicanos y robando unos pocos caballos.

El 18 de agosto, Grierson envió a un pequeño grupo de scouts a México para conocer la ubicación exacta de Victorio. Dos apaches lipanes, dos nativos Pueblo, y el sargento Tippet de los scouts seminolas negros, mandados por el guía civil Charles Berger, fueron a México, descubriendo que los apaches habían acampado durante dos días a unos 5 km al sur de la frontera, donde habían matado 20 reses. Berger siguió su rastro hasta el difícil terreno de la Sierra San Martín del Borracho [municipio de Guadalupe, Chihuahua] donde, en un punto del trayecto, unos 20 caballos se habían separado del grupo principal, dirigiéndose hacia el oeste.

Berger notó que el grupo principal había intentado confundir a sus posibles perseguidores, ocultando su rastro y dispersándose. Berger, sabiendo que había un manantial, 8 km más adelante, en la Sierra San Martín del Borracho, fue directo hacia allí. Cuando llegó se quedó sorprendido de no encontrar ninguna señal de que los apaches hubieran acampado allí. Los scouts pasaron la noche en el manantial y a la mañana siguiente, 21 de agosto, siguieron sin ver ningún rastro, ni humo, que indicara la cercana presencia de los apaches. Fueron al suroeste, encontrando el rastro en un cañón con buena agua y hierba. Allí, los apaches habían estado durante dos días matando el resto de ganado que tenían, preparando la carne. Berger encontró señales que indicaban que llevaban varios heridos y que algunos de sus caballos estaban cansados. El rastro era fácil de seguir, desviándose ligeramente al sureste durante 35 km en dirección a la Sierra de la Alcaparra, la de la Candelaria [las dos en el municipio de Ahumada, Chihuahua], y las Tinajas de Cantarrecio [municipio de Práxedis G. Guerrero, Chihuahua], a 20 km de esta última. El grupo de Berger llegó a las Tinajas de Cantarrecio el 22 de agosto, encabezando él mismo el grupo por temor a que ciudadanos o soldados mexicanos dispararan a los scouts confundiéndoles con hostiles.

En las Tinajas de Cantarrecio había un pequeño cuartel, cuyo comandante, Francisco Mesa, informó a Berger que los apaches habían pasado a 40 km al sur de allí, durante la mañana del 15 de agosto. Al final de la tarde de ese día, cinco exploradores de Mesa tuvieron un enfrentamiento con cinco apaches durante media hora cerca de las Tinajas de Cantarrecio, teniendo un caballo muerto, hasta que llegó un destacamento de federales del Carrizal [municipio de Ahumada, Chihuahua] y San José [Ciudad Juárez, Chihuahua], haciendo huir a los apaches. Este destacamento siguió a los apaches hasta la Sierra de la Candelaria. El mismo día, 15 de agosto, los apaches atacaron a unos vaqueros que custodiaban una manada de caballos pertenecientes al ejército mexicano, pero solo pudieron llevarse uno, tras un intenso tiroteo que no produjo bajas. Antes de este enfrentamiento, los apaches habían emboscado a tres contrabandistas mexicanos en el Cerro la Ventana [municipio de Ojinaga, Chihuahua], matando a dos, y consiguiendo huir el tercero.

Grierson informaría más adelante que Berger le había dicho que los apaches estaban en la Sierra de la Candelaria en una difícil y desmoralizada condición. Aparentemente, Lozen, la hermana de Victorio, no estaba con ellos. James Kaywaykla contaría en el libro “In the Days of Victorio” de Eve Ball, que Lozen abandonó el grupo cuando estos cruzaron el Río Grande alrededor del 13 de agosto. La historia oral apache dice que Eclode, una mujer mescalero, no podía continuar porque estaba a punto de dar a luz, teniendo fuertes dolores. Lozen desmontó, cogió una manta, un cuchillo, un rifle, una cartuchera y un poco de comida, y se quedó con ella en la orilla norte del Río Grande, viendo como su gente se dirigía hacia el sur, al interior de Chihuahua. Tras ellos venía un destacamento de soldados al mando del capitán Nicholas Nolan. Lozen había decidido llevar a Eclode y a su bebé a la Reserva Mescalero en un peligroso viaje de regreso por un territorio repleto de soldados que duraría varias semanas. Ese gesto contribuiría a que los guerreros mescaleros que iban con su hermano Victorio, vieran con buenos ojos su acción y mantuvieran su confianza en el jefe chihenne. Eclode quería llevar a su hijo a la reserva para que estuviera a salvo, por lo que Lozen decidió llevarla de vuelta a su casa.

Empezaron a caminar para alejarse del río cuando vio una tenue nube de polvo. Borró como pudo las huellas de sus pisadas y se escondieron en unos matorrales poco antes de que pasara un grupo de soldados estadounidenses, tan cerca que podía haberles dado con una piedra. Eclode aguantó los dolores del parto sin hacer ruido alguno. Uno de los scouts [probablemente un nativo Pueblo] vio algo raro en la tierra, dirigiéndose al lugar donde las mujeres se habían apartado del camino. Lozen le miraba atentamente con su Winchester preparado, decidiendo que si seguía avanzando, le dispararía y saldría corriendo hacia el sur para alejar a los soldados y scouts del sitio donde estaba tumbada Eclode. El scout miró en su dirección, pero no vio nada que le llamase la atención, por lo que pasó de largo. Probablemente, ese scout salvó su vida sin saberlo y la de Lozen también. Lozen volvió a donde estaba Eclode y la ayudó a parir. Aproximadamente tenía 40 años y gran experiencia en curar a los heridos. En el pasado había decidido no casarse ni tener hijos, y ayudar a los guerreros. Cantó y rezó, y usó hierbas para aliviar a Eclode, quien se puso en cuclillas agarrándose a la rama de un árbol. Dio a Eclode cuatro trozos pequeños de la hoja interna de la yuca para que la comiera. Poco después el niño nació, no llorando mucho, como si no quisiera llamar la atención de los soldados que estaban cerca, una buena señal para Lozen. No tenían grasa ni pintura roja con la que untar el cuerpo del bebé, pero sí una bolsa con polen sagrado y ceniza, esparciéndolos hacia los cuatro puntos cardinales, empezando por el este. Lozen envolvió al bebé en un trozo de manta que Eclode llevaba consigo, elevándolo hacia los cuatro puntos cardinales, empezando también por el este, rezando las oraciones para desearle una larga vida. Después entregó el bebé a su madre y envolvió los restos del parto y el cordón umbilical en otro trozo de manta, haciendo un envoltorio sobre el que rezó para que el bebé fuese fuerte. Luego dejó descansar a Eclode mientras buscaba un árbol frutal en el que colgar el envoltorio. Cuando encontró uno, lo colgó de una rama, como era costumbre, aunque temía que los scouts del ejército lo encontraran. No podía enterrarlo porque sabía que los coyotes lo olerían y daría al bebé mala suerte durante toda su vida. Rezó cuatro veces diciendo al árbol: Que el niño viva y crezca para que te vea dar frutos muchas veces.

Cuando volvió, encontró al niño acurrucado sobre su madre, sin llorar. Necesitaban comida, pero Lozen no podía cazar con su rifle porque los soldados podían oír el disparo. Tuvieron suerte porque unas cuantas reses de cuernos largos [Longhorn] fueron al río a beber. Usando nada más que su cuchillo mató a uno, cortando la carne en tiras para luego secarla. Sabían que tenían que dejar el río, pero no tenían nada con lo que llevar agua y los manantiales estaban lejos y además, probablemente, con soldados protegiéndolos. Poco después llegó una patrulla mexicana que acampó junto al río. Lozen esperó a que se durmieran junto al fuego, se metió en el agua y nadó silenciosamente hasta su campamento, con la esperanza de no asustar a los caballos ni alertar al centinela, que caminaba de un lado a otro entre los soldados y los animales que estaban atados. Cuando el guardia se volvió hacia el fuego, Lozen cortó la cuerda del caballo de aspecto más fuerte, saltó sobre su lomo y galopó hacia el río. Los soldados se despertaron y dispararon contra ella, pero consiguió escapar. En cuestión de minutos, los tres, montados sobre el caballo, se dirigieron hacia el oeste por el lado norte de la frontera.

Cuando llegaron al primer manantial vieron soldados. Se alejaron silenciosamente teniendo que chupar fruta de tuna [nopal, un tipo de cactus]. Lozen utilizó el estómago de un becerro para transportar agua, pero era demasiado pequeño. Durante semanas viajaron despacio, por lo que buscaron la forma de hacerse con otro caballo. Un día, las mujeres siguieron a tres vaqueros hasta su campamento. Lozen dejó a Eclode y a su bebé a cierta distancia y se escabulló en el corral, robando un caballo antes de que los hombres se enteraran de lo que estaba pasando. Más tarde mató a un jinete, quitándole el rifle, la munición y la cantimplora. Finalmente, llegaron a la Reserva Mescalero, dejando a Eclode y a su bebé con su gente. Allí se enteró de la muerte de 78 apaches [62 guerreros y 16 mujeres y niños, incluido Victorio] en Tres Castillos; y que otros 68 [la mayoría mujeres y niños] habían sido capturados. Fue en busca de los supervivientes, esquivando a las patrullas mexicanas y estadounidenses. Cuando Lozen encontró a Nana, este estaba con Juh y Gerónimo. Nana diría de ella: No hay guerrero más valeroso que la hermana de Victorio.

El 28 de agosto, ocho apaches se llevaron 200 caballos a 8 km de El Paso del Norte, pertenecientes a Mariano Samaniego [responsable de la Aduana Fronteriza]. Los apaches llevaron los caballos al este, pero enseguida giraron al sur, y después al oeste, en dirección a la Laguna de Guzmán.

El 1 de septiembre, un destacamento de 11 soldados del 9º de Caballería, al mando del sargento James Robinson, fue atacado por los apaches en Agua Chiquita Canyon [Chaves County, New Mexico], en la parte de ese condado de las Sacramento Mountains. Este destacamento había estado estacionado en un lugar conocido como Little Water, ya que el cercano rancho de Dewlin & Company of Fort Stanton, había perdido 53 reses a manos de los apaches a mediados de agosto. Los apaches abrieron fuego desde una tupida arboleda que rodeaba el edificio del rancho entre las 10:00 y las 11:00 horas de la mañana. Robinson estimó que había entre 25 y 30 guerreros bien armados. El coronel Grierson estimó que este grupo era el mismo que había tenido dos encuentros con los capitanes Lebo y Kennedy a primeros de agosto.

La idea de los apaches era mantener a los soldados dentro del edificio mientras uno de ellos intentaba llevarse cuatro mulas del carro de suministros del destacamento que estaban sueltas pastando. Cuando Robinson se percató, ordenó salir y cargar contra los apaches, provocando su huida, pero cayendo heridas las cuatro mulas en el intercambio de disparos [tres de ellas murieron durante la noche]. Los soldados Daniel Stanton y Robert Smith también resultaron heridos, falleciendo a primeras horas de la mañana siguiente. El 11 de diciembre, el coronel George Pearson Buell notificaría al cuartel general que cuatro mescaleros que habían participado en este ataque estaban detenidos en Fort Stanton [Lincoln County, New Mexico].

Robinson envió al soldado Alonso Drake a South Fork [Lincoln County, New Mexico], donde había un destacamento militar, para notificar el ataque. Drake viajó en la mula herida 112 km en 21 horas. Durante el viaje, Drake se detuvo en un rancho situado junto al río Peñasco, cuyo propietario, un hombre llamado Martin, le negó una silla de montar para su mula. El coronel Hatch mencionó en su informe la valentía de Robinson y de Drake.

El 2 de septiembre, cinco apaches fueron a la Agencia Mescalero, llevándose dos caballos, un revólver y un rifle, más ropa y mantas de unos vaqueros que cuidaban la manada. Estos reconocieron a los apaches, diciendo que eran mescaleros que habían abandonado la reserva para unirse a Victorio. El agente de la Agencia, Samuel A. Russell, dijo que eran los peores indios de la tribu mescalero. Los mismos apaches volvieron al día siguiente, ofreciendo cambiar lo robado por sus familiares que estaban retenidos en la Agencia, amenazando con comenzar a disparar para provocar la huida de los prisioneros o que los matasen, si no accedían a sus pretensiones. Al final del día, los apaches le quitaron a un muchacho su caballo y su ropa, a menos de 5 km de la Agencia. 

El 4 de septiembre, Russell informó de dos nuevos ataques. En el primero, dos estadounidenses fueron emboscados cerca de la Agencia, resultando uno de ellos muerto. El segundo tuvo lugar cerca de La Luz [Otero County, New Mexico], falleciendo Francisco Baca, Manuel Teal, Ramón Aguilar y Secundino Domínguez. Russell afirmó que esta actividad había paralizado las tareas de pastoreo y corte de heno en la reserva. Por esas mismas fechas, los apaches mataron a un minero llamado Gordon cuando estaba trabajando en su mina. También atacaron el rancho de Wilson, teniendo que retirarse ante la fuerte defensa que encontraron. Asaltaron el rancho de John Walters, quien tuvo un caballo muerto y otro robado. Otro hombre que hablaba apache, Rafael Andrés Romero, fue interceptado por los apaches, quienes le pidieron sus caballos. Romero, de alguna forma, les convenció de que no se los llevaran, aunque le dijeron que se fuera del territorio.  En otro incidente, un soldado del 10º de Caballería escapó por poco del ataque de un grupo de apaches cerca de Eagle Springs [Hudspeth County, Texas]. Este soldado pertenecía a un pequeño destacamento que había visto unos caballos sueltos, y por alguna razón desconocida, se había quedado descolgado del resto. De repente se encontró con seis guerreros a pie y otro montado sobre una mula. El soldado perdió su caballo, pero salió corriendo, dejando atrás a los siete apaches. Más tarde, los soldados encontraron un campamento abandonado, al parecer a toda prisa porque recuperaron ropa y varias pertenencias que eran de un soldado caído en los últimos enfrentamientos con Victorio. El rastro de los apaches se perdió en el Río Grande, cerca de Ojo Caliente [Texas].

El 6 de septiembre, un grupo de apaches atacó una diligencia en las Good Sight Mountains [Luna County, New Mexico] cerca de 25 km al oeste de Fort Cummings [Luna County, New Mexico]. Los tres ocupantes resultaron muertos, el conductor, Alexander Le Beau; y dos pasajeros, E. S. Madden [hijo del capitán Daniel Madden, del 6º de Caballería], e I. Roberts. Cuando la noticia llegó al fuerte, el coronel George Peason Buell, del 15º de Infantería, envió al capitán Leopold Parker con la compañía “A”, del 4º de Caballería, acompañado de 10 scouts apaches, al lugar del ataque para seguir el rastro. Al pensar que lo más probable era que los apaches huirían a México a través de las Florida [Luna County, New Mexico] o las Potrillo Mountains [Doña Ana County, New Mexico], Buell envió una segunda compañía del 4º de Caballería [la H] al mando del comandante H. E. Noyes, también con 10 scouts apaches, directamente al sur de las Florida Mountains para interceptar a los apaches si aparecían por allí. Si no era así, este segundo destacamento marcharía al este de las Potrillo Mountains.

Los scouts apaches del capitán Parker vieron que las huellas de 10 o 15 guerreros iban hacia el sur, por el lado este de las Good Sight Mountains, siguiéndolas. Pero para proteger sus flancos, solo asignó a dos hombres. Hacia el extremo sur de la sierra fue emboscado por al menos 30 apaches que se habían ocultado a lo largo de una baja cresta; donde no había cubiertas naturales, pero que habían construido pequeños refugios con rocas. Con los primeros disparos murieron dos scouts yumas y un soldado, William Macfee, mientras tres soldados resultaron heridos, Farrier Peacock, Lorentz, y William Aker, quien recibió un disparo que le atravesó el muslo y el escroto.

El teniente James Lockett llegó muy cerca de las posiciones de los apaches. Su caballo resultó herido y él, milagrosamente, resultó ileso, pese a que su casaca presentaba tres agujeros de bala. Un caballo de un soldado de la compañía A resultó muerto y otro tan grave, que tuvo que ser sacrificado.

Parker ordenó dar media vuelta y desmontar para tratar de echar a los apaches de sus posiciones. Tenía unos 30 soldados que posicionó en línea de combate, separados por unos 9 metros entre sí, ordenando avanzar. Cuando estuvieron a tiro, los apaches empezaron a disparar. Parker se percató de que estaba siendo rodeado por ambos lados, lo que indicaba que había más apaches de los 15 que sus scouts le habían indicado. Ordenó retirada para dirigir su ataque hacia la derecha, donde el terreno era ligeramente más alto, pero otra vez los apaches intentaron flanquearle por los dos lados. Uno de sus sargentos le advirtió que algunos guerreros iban por unos arroyos para rodearles y de paso llegar a donde estaban los caballos del destacamento, custodiados por unos pocos hombres. Parker se volvió a retirar para reagruparse y volver a atacar, pero viendo que los apaches estaban firmemente asentados en sus posiciones y que además podían llegar a rodearles, ordenó retirarse con los caballos hasta una cresta a unos 2’5 km de distancia. El informe de Parker hacía referencia a que gracias a la mala puntería de los apaches no se produjeron más bajas, ayudando también el hecho de que, cuando no avanzaban, ordenó a sus hombres que se tumbaran para que la alta hierba que crecía al pie de la pendiente, les ocultara de la vista de los apaches.

Parker envió un correo para solicitar la ayuda del destacamento del capitán Hale, llegando la noticia por medio del telégrafo a Fort Cummings [Luna County, New Mexico]. Nada más enviar el correo, Parker vio a un grupo de apaches a caballo dirigiéndose hacia el norte, la dirección prevista de Hale, preocupándose por el hecho de que se había enfrentado a más apaches de los que al principio había pensado, y que al pedir la ayuda de Hale, le había puesto en peligro sin querer. Sus scouts apaches le dijeron que posiblemente se había enfrentado con la totalidad de los guerreros de Victorio. Parker se retiró unos 13 km hasta que tomó contacto con el destacamento de Hale, y poco después, con un correo del coronel Buell y con refuerzos llegados de Fort Cummings.

Era un gran destacamento del 9º de Caballería al mando del teniente coronel Nathan Augustus Monroe Dudley, llevando una ametralladora Gatling, un cañón de montaña Hotchkiss y un carro con agua. Les seguía el coronel Buell con soldados de Infantería montados en carros. Cuando llegaron, los apaches hacía tiempo que se habían ido, después de haberse dispersado y vuelto a reunir a unos 32 km más al sur, en las Potrillo Mountains. Allí ocurrió una discusión entre Caballero, el jefe mescalero, y Victorio, porque aparentemente el primero quería llevar a los suyos de vuelta a la reserva. Rápidamente, Victorio puso fin a la cuestión matándole para evitar más problemas. Esto ocurrió alrededor del 16 de septiembre. Lo sabemos porque la viuda de Caballero lo contó en Fort Stanton en el mes de noviembre.

Durante la persecución, Buell vio a lo lejos una nube de polvo camino de México, y cuando llegó a las Potrillo Mountains encontró el pozo de agua inservible al estar lleno de entrañas de caballos. Buell se percató de que sin una recua de mulas para llevar comida y barriles de agua, la persecución sería inútil. La segunda compañía [la H] del comandante Noyes, al no encontrar signos de apaches en las Florida Mountains, partió hacia las Potrillo Mountains, no llegando hasta el día siguiente. Buell envió al capitán Beyer con 80 soldados y 50 scouts apaches para descubrir el punto exacto por donde los apaches habían cruzado la frontera. Cuando lo descubrió, fue a Fort Bliss [El Paso County, Texas] para informar a Buell por telégrafo.

Las huellas iban hacia la Sierra de la Candelaria [municipio de Ahumada, Chihuahua]. Victorio estaba ahí relativamente a salvo, pero no había mucha caza y no podía aguantar mucho tiempo. Bloqueados los pasos a los Estados Unidos, Victorio decidió llevar a su gente al sureste, más al interior de México. 

El gobernador de Chihuahua, Luis Terrazas, había organizado una milicia, prometiendo pagar cuatro reales a cada hombre de infantería y seis al que fuese a caballo, y recompensas por cabelleras apaches, y por capturar vivos a mujeres y niños, según la ley, y 2.000 pesos por Victorio, vivo o muerto. Puso al mando de todos los civiles alistados a su primo, el coronel Joaquín Terrazas. Los 400 hombres del coronel Adolfo T. Valle no podían participar, ya que acababan de regresar de una larga campaña y necesitaban descansar. Mientras se acumulaban armas y mulas para los suministros, Terrazas recorrió, entre el 25 de agosto y el 29 de septiembre, diferentes poblaciones reclutando voluntarios:

El capitán Juan Mata Ortiz, lugarteniente de Terrazas, al frente del destacamento de Galeana.
El capitán Carlos Casavantes, al frente del destacamento de Guerrero.
El capitán Filomeno Luján, al frente del destacamento de Riva Palacio.
El capitán Catarino Colmenero, al frente del destacamento de Bachíniva.
El capitán Eleuterio Arellano, al frente del destacamento de Casas Grandes.
El capitán Lorenzo Parra, al frente del destacamento de Buenaventura.
El capitán Domingo Alvillar, al frente del destacamento de Ascensión.
El capitán Víctor Verdugo, al frente del destacamento de Janos.
El capitán Lucio Ponce, al frente del destacamento de El Carmen.
El capitán Gorgonio López, al frente del destacamento del Carrizal.
El capitán Ramón Aranda, al frente del destacamento del Cantón Bravos.
El capitán Luciano Moreno a cargo de 23 Policías Rurales.
El capitán Rodrigo García, encargado del Departamento de Seguridad Pública.
El capitán Mauricio Corredor de Arisiachi [municipio de Guerrero, Chihuahua] al frente de los exploradores e infantes tarahumaras. Estos nativos tenían fama de ser buenos rastreadores.

Muchos de estos hombres conocían muy bien las sierras fronterizas. Juan Mata Ortiz envió exploradores al norte y al oeste de Janos en busca de señales de Victorio. Los exploradores no vieron a ningún apache, pero sí las huellas de 10 caballos entre las Lagunas de Guzmán y de Santa María. Las huellas se dirigían al este, hacia la Sierra de la Candelaria. Antes de llegar se juntó con el grupo de Terrazas. Este envió exploradores con la orden de encontrar el campamento de los apaches para realizar un ataque por sorpresa. No lo encontraron, pero vieron un rastro que salía de la Sierra de la Candelaria por el este. En ese momento llegó otro grupo para unirse a Terrazas, proveniente de El Paso del Norte, llegando a ser 350 hombres.

Por ese tiempo, Luis Terrazas había mantenido contactos con el coronel George Buell, con la intención de que tropas estadounidenses entrasen en México para que, junto a la fuerza de Terrazas, derrotar juntos a Victorio. Estando en San Lorenzo [municipio de Buenaventura, Chihuahua] el 11 de septiembre, el coronel Joaquín Terrazas escribió a Buell para planear una acción conjunta. El correo tardaba unos tres o cuatro días en llegar. Terrazas informó a Buell que el gobernador de Chihuahua, Luis Terrazas, le había dado instrucciones para que no pasara a los Estados Unidos, y que si tenía que cruzar la frontera, permaneciese lo más cerca y el menor tiempo posible. Terrazas contó a Buell: Creo que con la buena voluntad manifestada por las autoridades estadounidenses, todo estará bien entre los dos gobiernos, si no se dice nada al respecto. Así, el permiso para que tropas estadounidenses entrasen en México y la planificación de la operación para perseguir a Victorio, la concluyó Buell con las autoridades de Chihuahua el 15 de septiembre, o alrededor de esa fecha.

A partir de entonces, un destacamento de Buell, al mando del capitán Charles Parker, con 68 scouts apaches, cruzó a México. Buell mantenía informado a sus superiores de sus progresos, aunque minimizaba el hecho de que tropas estadounidenses estaban operando en el norte de Chihuahua. El 20 de septiembre, el general John Pope, comandante del Departamento Militar de Missouri, informó al general Philip Henry Sheridan, comandante de la División Militar de Missouri que Buell, Carr y el gobernador de Chihuahua, Luis Terrazas, estaban realizando movimientos combinados para perseguir a Victorio los cuales, probablemente, culminarán en México. Buell había informado el 18 de septiembre que estaba actuando contra Victorio, junto con Carr y las fuerzas mexicanas de Terrazas. Buell temía que Victorio fuera capaz de eludir a sus perseguidores y se escurriese entre las tropas para volver a las Black Range [Sierra & Grant Counties, New Mexico], con el consiguiente aumento de ataques en suelo estadounidense. Esta preocupación le llevó aparentemente a dejar el protagonismo en Carr.

El coronel Eugene Asa Carr partió de Fort Bowie el 19 de septiembre al mando de las compañías A, C, F, G y M; y parte de las compañías B y L, del 6º de Caballería, totalizando con él 10 oficiales, y 243 hombres; más las compañías A, C y D de scouts nativos al mando de los tenientes Thomas Cruse, Staunton y Stephen Crosby Mills, sumando en total 57 scouts y otros 33 hombres del 6º de Caballería que iban con estas tres compañías. Iban también tres guías, 27 hombres blancos y 20 apaches como empacadores de mulas, y siete peones. Carr dio la orden de reducir la cantidad de cartuchos que llevaba cada hombre. De los 150 que era lo habitual, ordenó repartir 100 [60 para los scouts], llevando las mulas el resto. Las fuertes lluvias le retrasaron, llegando al río Corralitos el 24 de septiembre. Allí envió a los scouts a explorar las montañas adyacentes en busca de signos de la presencia de los apaches. Carr quería entablar pronto contacto con Buell, temiendo que Victorio se escurriese entre los dos destacamentos. Llegó a la Sierra Boca Grande [municipio de Ascensión, Chihuahua] el 26 de septiembre. Lejos hacia el este, vio una nube de polvo que supuso era de alguna patrulla de Buell. Se desconoce el motivo por el que los dos destacamentos no entablaron contacto. Aparentemente, Buell estaba esperando a Carr para ir juntos hacia la Laguna de Guzmán, mientras Carr informaría más tarde  que sintió que no tenía autorización para ir tan lejos dentro de Chihuahua. Se quedó en la Sierra Boca Grande durante casi seis días, enviando grupos de exploración al este y al sur, llegando hasta los alrededores de Janos. Al no encontrar ningún rastro de los apaches, Carr decidió partir para Arizona el 1 de octubre, llegando a Fort Bowie el 6 de octubre.

Para responder a los ataques de Victorio a haciendas mexicanas, el ranchero Román Aranda, comandante de la milicia mexicana de Chihuahua, solicitó a los Texas Rangers que viniese a México para combatir a los apaches. Por consiguiente, el capitán George W. Baylor, el sargento James Gillett, y 12 Texas Rangers cruzaron el Río Grande el 17 de septiembre para participar en la campaña. Baylor vaticinó que Victorio saldría de la Sierra de la Candelaria para dirigirse al este. El 18 de septiembre, 75 voluntarios mexicanos estaban explorando la parte este de la Sierra de la Candelaria, habiendo llegado desde ambas orillas del Río Grande y reuniéndose en el Rancho Aranda más de 100 hombres.

El 19 de septiembre, los Texas Rangers descubrieron un rastro obscurecido por la lluvia al sur de la Sierra de la Ranchería [municipio de Buenaventura, Chihuahua], observando a lo lejos señales de fuegos hacia el este del Rancho Aranda. Al día siguiente, Gillett fue a investigar, con cinco Rangers y 10 milicianos mexicanos, pero antes de llegar recibió la orden de ocupar la Sierra de la Ranchería para que no la ocupase Victorio, del que se creía que no estaba lejos. En los días siguientes, se comprobó que estaba entre las Sierras Grande de Carrizal y la Candelaria [las dos en el municipio de Ahumada, Chihuahua]. Los Texas Rangers y la milicia mexicana se dirigieron hacia allí, pero cuando llegaron los apaches ya se habían ido hacia el este, por lo que se retiraron al rancho de Mariano Samaniego, situado en San José de Patos, junto a la Laguna de Patos [municipio de Ahumada, Chihuahua], donde se reunieron, el 3 de octubre con Joaquín Terrazas y su destacamento [200 jinetes y 100 infantes]. Gillett describió a los hombres de Terrazas, bien equipados con revólveres Remington, y carabinas y rifles con abundante munición. La infantería formada por tarahumaras, no tenía ninguna dificultad en ir al mismo ritmo que la caballería, siendo mucho más efectivos que los jinetes cuando operaban en las montañas.

Mientras tanto, el coronel Buell pidió a Terrazas información sobre la actual ubicación de Victorio. También ordenó al capitán Beyer que saliese de Fort Bliss con las compañías D y L, del 9º de Caballería, hacia las Potrillo Mountains [Doña Ana County, New Mexico] donde estaba acampado el destacamento de scouts apaches del teniente J. A. Maney. Juntos debían cruzar la frontera, haciéndolo la noche del 23 de septiembre. Maney estaba allí a causa de un informe del capitán Henry R. Brinkerhoff, fechado el 11 de septiembre, en el que indicaba que Victorio había situado algún explorador en las Potrillo Mountains para espiar el paso de las tropas por la frontera. Si eso fue así, tuvo que irse antes de que el principal destacamento de Buell se dirigiese a la Laguna de Palomas [municipio de Ascensión, Chihuahua]. Dada la dificultad en ser encontrado, se puede llegar a la conclusión de que Victorio ordenó a guerreros suyos establecer puestos de observación en varias sierras del norte de Chihuahua. Es de prever que el destacamento de Beyer fuese detectado por uno de esos vigías cuando cruzó la frontera con las primeras luces del 24 de septiembre.

Buell ordenó al capitán Theaker partir el 20 de septiembre del Rancho Knight, donde estaba estacionado, con 70 soldados del 16º de Infantería, y unirse al tren de suministros del coronel Buell, mandado por el capitán Hartz, que salió de Fort Cummings el 19 de septiembre, para dirigirse juntos a la Laguna de Palomas. Con Theaker iba una compañía del 9º de Caballería al mando del capitán G. A. Purington. 

El 20 de septiembre, salió de Fort Cummings el comandante Nathan W. Osborne al mando de 80 soldados del 15º de Infantería, llevando un carro con 1.515 litros de agua.

El 21 de septiembre, el mismo Buell partió de Fort Cummings con dos destacamentos de Caballería. Uno al mando del teniente coronel Dudley con 100 soldados del 9º de Caballería; y el otro al mando del comandante Noyes con 109 soldados del 4º de Caballería. Cada destacamento iba equipado con un cañón de montaña Hotchkiss. Para establecer contacto entre todos los destacamentos iban varios scouts civiles. El principal objetivo de Buell era evitar que Victorio se escurriese entre sus destacamentos y volviese a New Mexico. Para evitarlo, pensó que mantener en movimiento a los scouts civiles para establecer contacto entre todos sus destacamentos, haría más fácil detectar esa posible maniobra de los apaches. El coronel Edward Hatch, en el cuartel general del territorio, no tenía noticias del destacamento de Buell desde el 21 de septiembre hasta el 2 de octubre, cuando Román Aranda llegó a Fort Bliss para informar de la campaña hasta entonces.

Los dos destacamentos, el 4º y el 9º de Caballería, no había encontrado agua en la parte sur de las Florida Mountains [Luna County, New Mexico] por lo que Buell tuvo que viajar toda la noche hasta la Laguna de Palomas, llegando a las 06:00 de la mañana del 23 de septiembre, cuando lo previsto era a la medianoche de ese mismo día. El comandante Osborne estaba ya allí con su Infantería y el resto de destacamentos llegaron a primeras horas del 24 de septiembre. Esa noche, Buell tomó contacto con el destacamento de scouts apaches del teniente Mills, pero no pudo averiguar donde se encontraba el destacamento de Carr. El 25 de septiembre se dirigió al sur, a la Laguna de Guzmán, junto al teniente Maney con sus scouts nativos, siguiendo el rastro que habían seguido los apaches desde que cruzaron la frontera. Siguió al sureste, hacia la Sierra de la Candelaria. Esperando la llegada de Carr, se detuvo en la Laguna de Guzmán lo que quedaba del día para luego dirigirse a la Laguna de Santa María. Allí esperó todo el día del 26 de septiembre sin saber nada de Carr. Por otro lado, el teniente Mills le informó que había recibido un correo de Beyer diciendo que Victorio había reunido a sus seguidores en los alrededores de la Laguna de Guzmán para dirigirse a la Sierra de la Candelaria. Basándose en estos datos o en suposiciones suyas, Buell supuso que Victorio se había quedado sorprendido por la incursión de tantas fuerzas militares estadounidenses, por lo que se retiró a la Sierra de la Candelaria.

Este movimiento de Victorio hacia el este provocó otra vez un asalto apache a la hacienda de Mariano Samaniego. Durante el amanecer del 18 de septiembre, unos 18 guerreros habían capturado 120 caballos en la estación de correos de San José, a unos 105 km al sur de El Paso, matando a un muchacho mexicano. Los apaches fueron con los caballos hacia la Sierra de la Candelaria, siendo perseguidos por un grupo de mexicanos, los cuales lograron recuperar 65 de ellos, y viendo como los apaches iban en dirección a la Laguna de Guzmán.

En Palo Blanco [municipio de Ahumada, Chihuahua] los apaches atacaron una reata llevándose 11 animales. Las lluvias torrenciales dieron a los asaltantes el tiempo suficiente para impedir que sus perseguidores les alcanzaran. Los ataques para conseguir caballos indican, al estar corto de munición, como sugerían todos los informes, que Victorio no tenía más que dos opciones [aparte de la de rendirse], despistar completamente a sus perseguidores o conseguir agotar las monturas del enemigo durante su persecución. Todo sugiere que Victorio no quería tener más enfrentamientos con tal número de fuerzas, estadounidenses y mexicanas, al estar escaso de munición, en el que las probabilidades de éxito eran escasas. Buell envió mensajeros a El Paso y al coronel Benjamin H. Grierson, comandante del Distrito del Pecos, avisando de la posibilidad de que los apaches pudiesen cruzar el Río Grande.

El 28 de septiembre, el guía civil Charles Berger y seis soldados del 10º de Caballería vieron a tres jinetes a 14 km de las Tinajas de Cantarrecio [municipio de Práxedis G. Guerrero, Chihuahua], desconociendo si eran apaches o milicianos mexicanos. En las Tinajas de Cantarrecio, Berger se enteró de que Román Aranda estaba acampado en Palos Blancos [municipio de Ahumada, Chihuahua], con 50 de sus hombres y con los 13 Texas Rangers de Baylor, esperando la llegada del coronel Terrazas. Berger llegó a la conclusión de que la mayoría de los seguidores de Victorio estaban en las Sierras San Martín del Borracho o de los Pinos [ambas en el municipio de Guadalupe, Chihuahua], o del Fierro [municipio de Ahumada, Chihuahua]; y que Terrazas se dirigía a la Sierra de la Candelaria para buscar su rastro. Berger decidió unirse a Aranda y a Baylor, quien había enviado un mensaje a Fort Bliss, de que el 23 de septiembre se habían descubierto las huellas de unos 50 apaches cerca de El Paso, yendo hacia la Sierra de los Pinos. Finalmente, Terrazas llegó a Palos Blancos, reuniéndose con Berger. Esperaron a Buell, pero al no llegar, Terrazas partió hacia la Sierra San Martín del Borracho, inspeccionando todas las fuentes y estanques para asegurarse de que no hubiese apaches en su retaguardia, dejando hombres protegiéndolos. Exploradores enviados desde Palos Blancos descubrieron varios campamentos vacíos y señales que indicaban que Victorio se estaba moviendo con una gran manada de caballos y reses. Estos datos llegaron al coronel Grierson, quien inmediatamente dio aviso a los capitanes Nicholas Nolan y Louis H. Carpenter para que estuviesen alertas en caso de que Victorio intentase cruzar el Río Grande e internarse en Texas.

El 7 de octubre, Grierson había desplegado dos compañías de caballería en el Old Fort Quitman, tres cerca de Indian Hot Springs [los dos en Hudspeth County, Texas], y otra había sido trasladada de Eagle Springs a Viejo Pass [los dos en el Presidio County, Texas], quedándose en  Eagle Springs una compañía de caballería y otra de infantería. Grierson, ante la posibilidad de que Victorio cruzase el Río Grande, pidió al coronel William Rufus Shafter, comandante del Distrito del Río Bravo, que avisase al teniente Bullis que estuviese alerta con sus scouts seminolas negros.

Cuando Terrazas llegó a la Sierra de los Pinos, envió a sus exploradores al sudeste para inspeccionar la pequeña Laguna del Cuervo [municipio de Aldama, Chihuahua]. La noche del 8 de octubre, un correo le informó que los apaches habían pasado por las orillas de dicha laguna para dirigirse aparentemente hacia la Sierra de la Lágrima o hacia tres pequeños montículos llamados Tres Castillos [los dos lugares en el municipio de Coyame, Chihuahua].

Al día siguiente, 9 de octubre, Terrazas solicitó que todas las fuerzas estadounidenses no avanzaran más por el interior de México. ¿Sabía Terrazas que la dirección tomada por Victorio era terreno llano, propicio para atacarle y no quería compartir la gloria? El coronel Buell diría: Por mucho que lamenté abandonar la persecución, sentía que estaba en México por invitación de Chihuahua, o de las autoridades estatales, más que por un derecho legal o propio. Estoy convencido de que Terrazas había recibido una indicación u orden de prohibir mi avance más al interior de Chihuahua, enviándome él este mensaje de una forma muy caballerosa. Por lo tanto, suspendí mi avance el día 10 de octubre, y comencé a retroceder el mismo día 10, rumbo al lado estadounidense del Río Grande. Sin embargo, al día siguiente Buell recibió un mensaje del general Pope por medio de un correo: Las órdenes del Departamento de Guerra emitidas hace algún tiempo prohíben las operaciones de nuestras tropas en México. Por lo tanto, volverá a cruzar el Río Grande con vuestro destacamento en el mejor lugar más cercano y volver a Fort Cummings tan pronto como pueda, sin quebrar la confianza en el coronel Terrazas, demostrándosela a él y a sus tropas. ¿Había denegado el gobierno mexicano a Washington el permiso de que hubiese tropas estadounidenses en su territorio? Sea como fuere, Buell culminó la retirada de todas sus fuerzas para el 12 de octubre. Para los estadounidenses, la campaña contra Victorio había terminado. Buell se quejó de que Carr no hubiese sido capaz de entablar contacto con él durante toda la campaña, defendiéndose este con el argumento de que Buell no le informaba de sus movimientos.

Cuando Terrazas envió el mensaje a Buell de que se fuera, tenía más de 350 hombres armados con amplios suministros y municiones, y se mostró confiado de poder hacer frente al jefe chihenne.

Los guerreros de Victorio, mujeres y niños, habían pasado más de un año marchando, soportando duras condiciones y privaciones. Los enfrentamientos con el ejército estadounidense y los mexicanos habían agotado a las personas y a los animales, por lo que ahora su principal preocupación era evitar encontrarse con los destacamentos de Buell y Terrazas. Victorio no podía ir al norte para cruzar el Río Grande porque sabía que las zonas de paso estaban bloqueadas por los soldados estadounidenses [las tropas de Grierson] por lo que decidió ir hacia el sudeste con idea de agotar las monturas y suministros de sus perseguidores, con la idea de girar más tarde hacia el oeste y llegar a la Sierra Madre. Kaywaykla afirmó que poco antes de llegar a Tres Castillos, su abuela le dijo que iban a ir a la Sierra Madre, el territorio de Juh. ¿Fue ese el motivo por el que Caballero, el jefe mescalero, se enfrentó a Victorio? ¿Pensó Caballero que la Sierra Madre estaba demasiado lejos de la Reserva Mescalero? No lo sabemos, pero sea como fuere, alrededor del 16 de septiembre, Victorio le mató para evitar más disensiones.

Kaywaykla dijo que Victorio, Nana y otros guerreros estaban muy preocupados por la falta de munición, enviando a unos 30 guerreros a incursionar en busca de municiones. Incluso teniendo un número aceptable de guerreros, la falta de munición les hacía muy vulnerables. Kaywaykla recordaría la siguiente conversación en el libro de Eve Ball “In the Days of Victorio: Recollections of a Warm Springs Apache”:

– Nana: ¿Me permites llevar unos cuantos guerreros, hacer una incursión y encontrarnos en Tres Castillos?”.

– Victorio: “Supondría un gran riesgo. Casi todos los hombres están fuera y quedan pocos para proteger a las mujeres y los niños. Soy yo quien debe correr ese riesgo”.

– Nana: “¿Quién necesita más protección, los guerreros o las mujeres?”.

– Victorio: “Mi padre es sabio [Victorio le llamaba así en señal de respeto, pero en realidad Nana era su tío]. Ambos permaneceremos con nuestro pueblo, uno para servir en la avanzadilla, el otro en la retaguardia”.

Nana: Selecciona a un guerrero para liderar la incursión. Debe ser lo suficientemente sabio como para no correr riesgos innecesarios, pero lo suficientemente audaz como para no volver con las manos vacías. ¡Elige!”.

El elegido fue Blanco, tío de Kaywaykla.

Victorio dijo: “Solo habrá 20 hombres en el campamento. Yo iré en cabeza con la mitad. Tú [Nana], Suldeen, Mangas, Eclode y Kaahteney formaréis la retaguardia. Algunos pueden ser necesarios como mensajeros. Los que están cazando son en su mayoría los mescaleros que se unieron a nosotros. Se reunirán con nosotros en Tres Castillos. El suyo es el lugar de mayor peligro”.

Mientras, Terrazas dejó a 90 de sus hombres en la Sierra de los Pinos porque, en su opinión, no estaban en condiciones de seguir en campaña. Con 260 hombres, dejó la Sierra de los Pinos y se dirigió al sudeste, hacia la Laguna del Cuervo [municipio de Aldama, Chihuahua] donde encontró un rastro de un pequeño grupo de apaches que se dirigía a la Sierra de la Lágrima. Terrazas envió exploradores para buscar huellas mientras él se dirigía al sur, al Ojo del Carrizo [municipio de Coyame, Chihuahua]. Al no encontrar huellas, temió que Victorio hubiese dividido su banda en pequeños grupos porque entonces no podría mantener su campaña indefinidamente.

El 12 de octubre, estando en el Ojo del Carrizo, Terrazas dividió su destacamento, enviando a Mata Ortiz al sur, a inspeccionar la Sierra Tosisihua [municipio de Coyame, Chihuahua], mientras él, al día siguiente, iba al oeste, hacia el Llano de los Castillos. Allí encontró huellas de tres animales, al borde de los Llanos. Habían venido desde el norte, pareciendo estar frescos. Los exploradores de Terrazas iban por la llanura donde encontraron el rastro del grupo principal de los apaches. Las señales mostraban que habían pasado hacía unos pocos días, pareciendo dirigirse a Tres Castillos. Terrazas envió un destacamento para inspeccionar los Llanos de Los Castillos mientras ordenaba el regreso de Mata Ortiz, el cual llegó el 14 de octubre. Mata Ortiz no había encontrado rastro de apaches, pero el destacamento enviado por Terrazas llegó el mismo día para informar que no habían visto apaches, pero sí numerosas huellas marchando por la llanura. La retaguardia de Victorio, dirigida por Nana, venía a cierta distancia por detrás, pudiendo haberse percatado de la presencia de los mexicanos, ya que no llegaron a Tres Castillos. El destacamento de Terrazas se dirigió a Tres Castillos, llegando su avanzadilla a las 14:00 horas del mismo día. Tres Castillos eran tres montículos de roca de unos 30 metros de altura rodeados por un vasto espacio abierto, con tres charcas de agua provenientes de las lluvias veraniegas.

Terrazas inspeccionó el lugar con sus prismáticos mientras llegaba el resto de su destacamento alrededor del mediodía. Dividió a sus fuerzas en columnas más pequeñas con un frente de 20 hombres, con el fin de ocultar el número total de efectivos para que los apaches, creyendo que no había más, les hicieran frente. Cuando el sol empezaba a ocultarse, los mexicanos atacaron el campamento más grande situado en la base de la colina ubicada más al sur. Varios guerreros se desplegaron para hacer frente al ataque. La infantería tarahumara de Terrazas comenzó a disparar mientras avanzaban, matando al menos a un apache, quien pudo ser Victorio. Según la versión mexicana, estando la infantería tarahumara a 1 km de los cerros, observaron cómo unos 30 apaches les atacaron. Al llegar a unos 400 metros, dos tarahumaras, su líder Mauricio Corredor y su compañero Roque, dispararon. Corredor alcanzó al que iba delante, hiriéndole gravemente. Fue a donde cayó y le remató, resultando ser Victorio, provocando el desconcierto entre los apaches, quienes regresaron a los cerros donde estaba el resto de la banda [más adelante aparecen dos versiones más de la muerte de Victorio].

Al instante, se juntaron las demás columnas dividiéndose en dos alas, Mata Ortiz al mando del ala derecha y Joaquín Terrazas del ala izquierda, atacando las dos a la vez, rodeando las colinas para impedir la huida de los apaches. Los apaches, al verse rodeados y al comprobar que se estaban enfrentando a un número de hombres muy superior al que suponían, se refugiaron en el cerro situado más al sur, perdiendo la mayor parte de los caballos ensillados y cargados. El coronel Buell informaría que un mescalero superviviente de la batalla, había dicho que los apaches consiguieron hacer recular a los mexicanos cuando se vieron rodeados; sin embargo, muchos resultaron muertos o capturados en este primer enfrentamiento antes de que pudieran refugiarse en el cerro.

La retaguardia de Nana intentó hacer una maniobra de diversión encendiendo un gran fuego por el sur alrededor de las 22:00 horas. Los apaches asediados encendieron una hoguera en lo alto del cerro. Terrazas envió a algunos hombres hacia el sur y después de un breve enfrentamiento, rechazó a los apaches en dirección al fuego. Esa misma noche, los apaches intentaron romper el cerco, pero fueron rechazados. Al verse perdidos, a la media noche entonaron cánticos de dolor que duraron hasta las 02:00 horas de la mañana. El antropólogo estadounidense Morris Edward Opler, mencionó que Turquoise dijo: Corrí más rápido que las balas. Me uní al grupo de Victorio, pero nunca me alcanzaron. La infantería me disparó a corta distancia y nunca me rozaron. Victorio me habló muchas veces. Cuando Victorio se vio rodeado, yo estaba a su lado. Victorio me dijo ese día: Tú eres un hombre, pero el fin vendrá al amanecer. Esto desmentiría la versión de que Victorio había fallecido en el primer enfrentamiento a manos de Corredor.

Al día siguiente, 15 de octubre, los mexicanos asaltaron el cerro, llegándose al combate cuerpo a cuerpo hasta derrotar a los apaches, quienes, ante la superioridad numérica y la falta de municiones, cayeron uno tras otro. Para las 09:00 horas de la mañana todo había terminado. Turquoise y unos pocos más, esquivando las balas, consiguieron huir en unas pocas monturas, dirigiéndose a la Reserva Mescalero. El capitán Henry R. Brinkerhoff informó: La muerte de Victorio y una porción de su banda por la fuerza mexicana al mando de Terrazas evitó la necesidad de que yo enviara un informe. La información viene del teniente Azcárate, miembro del destacamento de Terrazas, quien llegó al Carrizal [municipio de Ahumada, Chihuahua] alrededor del día 18. Desde entonces he sido informado que el teniente reporta que los indios agotaron su munición durante el combate y que las muertes siguieron al calor de la carga y cada guerrero que no escapó durante el combate resultó muerto.

Terrazas dijo en sus memorias: Los guerreros murieron entre las rocas, quedando solo dos en una oquedad, bien armados y con bastante munición, quienes sin intención de rendirse, resistieron durante más dos horas antes de caer abatidos, a pesar de que se les ofreció perdonar sus vidas por medio de otros indios que habían sido capturados. Terrazas declaró que algunos guerreros y jóvenes pidieron y se les dio cuartel. Según la abuela de Kaywaykla, testigo de los hechos, al haber sido hecha prisionera, fueron ejecutados. Ella y otras cuatro mujeres cautivas, conseguirían huir más tarde después de ser vendidas como esclavas. El escritor Dan L. Thrapp visitó esa oquedad situada en la base del cerro del sur, encarada hacia el noroeste. A pesar del tiempo transcurrido, encontró vainas de cartuchos del calibre 44-40. La oquedad es bastante pequeña, pero permitió que dos hombres se protegieran hasta caer abatidos. Thrapp dijo que fue más una masacre que una batalla. Los mescaleros que volvieron a su reserva después de la batalla dijeron que los apaches lucharon hasta agotar su última bala para después rendirse y una vez lo hicieron, los mataron. También dijeron que los mexicanos mataron a muchos jóvenes una vez que terminó el enfrentamiento. El 29 de abril de 1880, Victorio atacó un campamento minero en Keller’s Valley [hoy día llamado Alma, Mineral Creek, Catron County, New Mexico]. Uno de los mineros, John Lambert, afirmó que, estando escondido, había visto a unos 60 jóvenes, muchos unos adolescentes, entre los guerreros. Muchos de ellos seguramente eran los mismos a los que Terrazas ordenó matar en Tres Castillos. Sin embargo, Kaywaykla estimó que había varios guerreros ausentes, cazando o incursionando, por lo que no superaban 68 los guerreros muertos con Victorio.

El capitán Casper Hauzer Conrad, del 15º de Infantería, destinado en Fort Stanton, estimó que unos 44 mescaleros resultaron muertos en Tres Castillos, y capturados 20 más, representando entre un tercio y la mitad del total de bajas sufridas a manos de los mexicanos. Esta información fue proporcionada por los mescaleros recientemente llegados a la reserva: Señor: Tengo el honor de informar que los siguientes varones, con sus mujeres e hijos de los indios mescaleros, fueron muertos por el general Terrazas en su última pelea con Victorio.

Blanco, esposa e hijo; Anton Chiquito y esposa; Tuchocona y esposa; Toztol; Ushe y esposa; Guadalupe e hijo; Til Cure y dos hijos; también 15 mujeres y 14 hijos pertenecientes a varias familias. El número total de muertos 44 y el resto unas 20 mujeres y niños que estaban con Victorio ahora permaneces como esclavos de los mexicanos, lo que hace que todos los mescaleros que estaban con Victorio en el momento del combate con Terrazas, eran unos 60 varones, mujeres y niños. [Sin embargo, Kaywaykla dijo que Blanco falleció poco después luchando contra un destacamento de “Buffalo Soldiers” de Fort Cummings en el Cook’s Peak].

Esta información se obtuvo [de los últimos seis renegados que entraron] a través de uno de los subjefes, San Juan. Me fue imposible obtenerlo directamente de los renegados, pero puedo confiar en ello. Por lo que pude averiguar, se cree que Muchacho Negro y su grupo, seis varones, cinco mujeres y dos niños estaban entre el grupo de 30 que se informó, estaba ausente en el momento del combate con el general Terrazas. También informan que Domingo sigue vivo y con el viejo Harris, haciendo el total de ausentes en solo nueve. Ahora hay en la reserva india unos 340 en total.

Los indios de la Agencia, están tranquilos y pacíficos.

C. H. Conrad, capitán del 15º de Infantería.

Kaywaykla contó una reunión celebrada antes de la batalla de Tres Castillos en la que hablaron de la ausencia de muchos guerreros porque habían ido a buscar comida y municiones. Nana quería enviar a más guerreros en busca de munición. Después de esa reunión, Blanco fue elegido para guiar a un grupo de guerreros para ir a buscar más munición. [Blanco regresó con Victorio porque figura entre los fallecidos]. La ausencia de tantos guerreros dejó en la banda solo a 20 hombres, más algunos guerreros que habían regresado de las primeras incursiones. El 14 de octubre, Kaywaykla afirmó que había unas 400 personas con Victorio, pero al ser un niño pudo haber calculado mal la cantidad de gente. Daklugie, hijo de Juh, haciéndose eco de la versión de Kaywaykla, afirmó que la mayoría de los guerreros de Victorio estaban ausentes en busca de munición, afirmando que el jefe chihenne tenía muy pocos guerreros en la vanguardia y unos pocos más en la retaguardia.

Según Terrazas, en la batalla murieron 62 guerreros, y 16 mujeres y niños, pero los mescaleros que estaban con Victorio dieron otra variante, diciendo que ellos habían tenido 44 muertos, de los cuales no llegaban a 10 los que era hombres. Si esto fuese cierto, los chiricahuas habrían tenido 34 muertos, incluyendo a Victorio y a varios de sus guerreros más importantes. Terrazas dijo que sus hombres descubrieron el cadáver de Victorio después de la batalla, identificando su cuerpo por una cicatriz en su cara, cerca de su boca, y por la ausencia de sus dientes incisivos, hecho ocurrido antes del traslado de los chihennes a la Reserva de San Carlos en 1877. Victorio fue alcanzado en la cara por una flecha en 1873, durante el enfrentamiento que tuvo lugar entre los seguidores de Loco y Nana, contra Pajarito y sus hermanos Turivio, Turivio Flojo y Pajarito Chiquito. Sin embargo, el Arizona Silver Belt informó: En el momento de su muerte, Victorio tenía unos 55 años, grueso, de cara ancha y cuadrada bajo la mandíbula, pómulos prominentes, y una marca de bala en la mejilla disparada por Barney Conley… en Pinos Altos [Grant County, New Mexico] en 1866. ¿Resultó herido gravemente por Corredor, falleciendo después en los cerros? No lo sabemos, pero los guerreros que sobrevivieron a la batalla dijeron que su jefe luchó, con otros tres guerreros, hasta agotar sus municiones y que luego se quitó la vida con su cuchillo, clavándoselo en el corazón. Los otros tres guerreros también fallecieron. Otro candidato para ser declarado autor de la muerte de Victorio es un sargento de nombre desconocido del destacamento de Terrazas, que falleció poco después, el 16 de noviembre de 1880, en una emboscada de los guerreros de Nana. El sargento llevaba la silla de montar y unas baratijas pertenecientes a Victorio [este hecho es relatado en la fecha correspondiente]. ¿Por qué los llevaba el sargento y no Mauricio Corredor? No lo sabemos.

Kaywaykla dijo: El jefe murió, como hubiese deseado, en defensa de su pueblo. Era el más grande de todos los jefes apaches, sí, de todos los jefes indios. Murió como había vivido, libre e inconquistable. Sabemos bien el destino de Mangas Coloradas y de Cochise. Ellos también hubiesen preferido morir combatiendo; hubiesen envidiado a Victorio. Por eso no debíamos llorar por él. Evitó la ignominia del encarcelamiento y la esclavitud, y por eso hubiera estado agradecido a Ussen.

Terrazas capturó a 68 apaches [48 chiricahuas y 20 mescaleros], la mayoría mujeres y niños, rescatando dos niños cautivos, Felipe Padilla, de 10 años, y Félix Carrillo, de 12 años, ambos de los alrededores de Belen [Valencia County, New Mexico], capturados en abril de 1880. Félix Carrillo resultó herido en una pierna durante los enfrentamientos. Los mexicanos sufrieron tres muertos, Nicanor Aguilar y Serapio Muñoz, del pueblo de San Andrés [municipio de Riva Palacio, Chihuahua]; y Luis Rubio, del pueblo de Guerrero [Chihuahua], y 11 heridos, cinco de ellos graves. También capturaron 120 caballos, 38 mulas y 12 burros. Los hombres apaches fueron sacrificados durante el trayecto y la mayoría de las mujeres fueron vendidas cerca de la ciudad de Chihuahua a diferentes familias. Otras, como Syekonne [Siki Toclanny, hija de Clee-hn, tercera esposa de Loco, casada antes sin saberse el nombre del marido] y su abuela, fueron enviadas por tren a una gran hacienda situada a 65 km de la ciudad de Chihuahua. Después de cinco años trabajando en el campo, Siki, su abuela, y varias mujeres más fueron liberadas por el gobierno mexicano gracias a los esfuerzos del general Crook. Viajaron a pie unos 600 km hasta llegar a Cañada Alamosa [New Mexico], llegando el 4 de julio de 1885.

El tarahumara, Mauricio Corredor, recibió la recompensa de 2.000 pesos y un rifle niquelado por matar [?] a Victorio. Terrazas recibió 17.250 $ por las cabelleras y 10.200 $ por la venta de los cautivos para servir en haciendas y en casas de terratenientes. El capitán Henry R. Brinkerhoff había informado que el 21 de agosto pasado, Luis Terrazas, gobernador de Chihuahua, había ofrecido 2.000 $ por la cabellera de Victorio y 250 $ por la de cualquiera de sus guerreros. Seguramente Terrazas distribuyó parte de sus ganancias entre sus hombres, a los que permitió quedarse con el botín capturado en Tres Castillos. También se repartieron 17.000 pesos recaudados por suscripción popular. Terrazas y sus hombres desfilaron por las calles de la ciudad de Chihuahua en donde varios discursos halagaron sus virtudes como ciudadanos del Estado de Chihuahua. El desfile incluía a los apaches cautivos, mostrando las cabelleras colgadas de pértigas.

De los 145 chihennes que estaban con Victorio cuando huyó de la Reserva Mescalero en agosto de 1879, quizás sobrevivieron unos 60 o 70 a la batalla de Tres Castillos, unos porque no estaban allí [según Kaywaykla, unos 30 apaches dirigidos por Kaahteney habían ido en busca de munición, llegando 24 horas después de la batalla], y otros consiguieron huir con Turquoise. Entre los supervivientes de la banda de Victorio, por una u otra razón, estaban Nana [de unos 70 años]; Mangas [hijo de Mangas Coloradas]; Kaahteney; Jatu; Showano y Sánchez, quienes consiguieron reunir 15 guerreros y unos pocos muchachos capaces de usar armas, entre ellos Choneska; Baykathenn [también conocido como Bacutla] y Nezulkide [dos hermanos de Kaahteney]; Petzahn [más conocido como Frijole]; Guydelkon; Askadodilges [también llamado Charley]; Mahgado y Chobegoza. Según Kaywaykla, su abuelo Sánchez regresó a Tres Castillos siguiendo las huellas de Terrazas, pero no pudiendo rescatar a los cautivos, volvieron con Nana.

Victorio tuvo cuatro hijos, sobreviviendo solo Charlie Istee, que estuvo en la Escuela Industrial India de Carlisle [Cumberland County, Pennsylvania] y luego en Fort Sill [Comanche County, Oklahoma], muriendo en 1946 en la Reserva Mescalero [Otero & Lincoln Counties, New Mexico]. 

Este es el parte que el coronel Terrazas realizó tras su victoria: Columna expedicionaria contra los bárbaros. Coronel en Jefe. Ayer tarde, puesto el sol, me encontré con la gavilla [pandilla o cuadrilla] de Victorio al pie de los Cerros de los Castillos. Sin tiempo para combinar el ataque, el que subscribe cargó con parte de la fuerza por la izquierda, y su segundo, Juan Mata Ortiz, por la derecha con el resto. Después del primer choque y que la luz del día faltó, se cerró el sitio, quedando los indios reducidos a uno de los tres cerros que se nombran los Castillos. Hoy a las 10:00 de la mañana se acabó con el último indio que, parapetado, hizo una resistencia desesperada, y después de un combate reñidísimo, sostenido hasta su fin contra posiciones muy ventajosas que en toda la noche prepararon los indios, las cuales fueron tomadas por asalto, arrojándose los nuestros sobre ellas, trabándose combate cuerpo a cuerpo, cogiéndose a la lucha y agarrándose de los cabellos los combatientes. Como ya dije, quedamos dueños del campo y como resultado se recogieron 78 cabelleras, de las cuales 72 de indios guerreros y el resto de mujeres y muchachos. [Quizás debido a la rapidez en enviar el informe, Terrazas se equivocó con los números, o quizás resultaron erróneos los informes posteriores mencionados por varios historiadores que indican que resultaron muertos 62 hombres y 16 mujeres y niños]. También se rescataron dos cautivos, que dicen ser de Nuevo México, cuyos nombres daré después. El indio Victorio es de los muertos, según las señas del que se reconoció, conforme con las que me dieron, los que lo conocían y con el testimonio de los cautivos; además de las prendas de su uso personal, que tengo en mi poder y que por lo vistoso de ellas demuestran que solo pueden ser portadas por un jefe indio de alguna consideración. Todo el armamento  y prendas de los indios se recogieron, notándose que algunas armas fueron rotas por los indios al perder la esperanza de salvarse con ellas. La represa consiste en 120 bestias caballares, 38 mulares y 12 burros. 

No obstante lo reñido de la acción, nuestras pérdidas, aunque sensibles, fueron menos de las que debían esperarse. Consisten en tres muertos y 10 heridos: cuatro graves y seis más o menos leves…

… Sírvase V. admitir para sí las consideraciones de mi aprecio. Independencia y Libertad. Campo de los Castillos, octubre 15 de 1880. Joaquín Terrazas.

La prensa se hizo eco de la importancia que supuso la derrota del jefe chihenne Victorio. Como ejemplo, este extenso artículo en El Monitor Republicano, del jueves, 11 de noviembre de 1880.

La resistencia de Victorio ilustra cómo un pequeño grupo de apaches pudo luchar durante bastante tiempo contra una fuerza muy superior. Al conocer el terreno íntimamente, Victorio iba por lo general un paso por delante de sus perseguidores, atacando cuando le interesaba para desaparecer como un fantasma en las montañas. A pesar de que su gente tuvo que soportar las dificultades más extremas, les proporcionó alimento y agua de las pocas fuentes de agua que había. Fue un buen estratega. Él y su banda estaban altamente adaptados y organizados sobre la base de una sola idea, el mantenimiento de la vieja forma de vida apache. Esto, junto con un conjunto muy diferente de valores y motivaciones que el Ejército de los Estados Unidos solo pudo neutralizar aportando sobre el terreno una abrumadora fuerza durante un largo período de tiempo. La derrota en Tres Castillos fue consecuencia del desgaste y agotamiento de su gente. No tenían a donde ir. Los apaches ya no tenían tierra. El avance imparable de la civilización no dejaba lugar a dudas. Los apaches se adaptarían a vivir en las reservas o morirían manteniendo su antiguo modo de vida.

Durante la llamada Guerra de Victorio, el jefe chihenne aparentemente perdió tres hijos [uno de ellos Washington]; falleciendo también su yerno Toribio [o Turivio, hijo de Cuchillo Negro]; además de López y Tomaso Coloradas [hijos de Mangas Coloradas]; Horache [yerno de Nana]; Vicente [hermano o cuñado de Gerónimo]; Francisco [jefe bedonkohe]; Miguel Tuerto y Ratón [jefes de guerra chihennes]; Sathtin [importante guerrero]; y Ponce [quien fue guía del general Howard].

En San Carlos, cuando se confirmaron los rumores de la muerte de Victorio y de muchos de sus hombres, bastantes miembros de la banda de Loco se pusieron de luto, ya que muchos hombres de Victorio tenían familiares entre la gente de Loco. Un chihenne, José Chanez, declaró haber visto a Victorio después de la batalla de Tres Castillos [claramente un error]. A principios de 1881, Charles Connell, un trabajador de San Carlos, pensó que unos pocos seguidores de Victorio regresaron a la reserva. Si fue así, Chanez pudo haber sido uno de ellos. El agente Tiffany había oído que la viuda de Victorio, siguiendo la costumbre chiricahua, se había cortado el pelo, no sobrepasando la oreja, al enterarse de la muerte de su marido, pero después dijo que Victorio estaba vivo y que se había cortado el pelo a causa de una enfermedad. ¿Por qué lo dijo? No lo sabemos.

El cónsul estadounidense en la ciudad de Chihuahua, Louis H. Scott, recomendó a su gobierno que castigase duramente a los apaches que habían escapado en Tres Castillos si intentaban ir a alguna de las reservas estadounidenses: Confío en que el Departamento de Estado recomendará al Departamento de Guerra y al Departamento del Interior la captura inmediata del resto de esta banda tan pronto como crucen la frontera y los entreguen a las autoridades de New Mexico o hagan que las autoridades de este estado los extradite y los juzgue aquí.

Hay una oportunidad ahora de enseñar a estos apaches sedientos de sangre una lección que no olvidarán, y a nadie de esta banda se le debería permitir escapar del correaje que tanto se merecen.

Después del enfrentamiento de Tres Castillos, Nana envió a un par de guerreros para saber los movimientos del destacamento de Terrazas. Le informaron que una gran parte de la milicia, con la mayoría de los apaches capturados, se dirigía en dirección a la ciudad de Chihuahua, siendo demasiados para poder emboscarlos. Un grupo más pequeño, sin duda miembros provenientes de puntos cercanos a la frontera internacional, se dirigían hacia el norte, hacia sus hogares a lo largo del Río Grande. Los dos guerreros no pudieron precisar cuántos cautivos apaches iban en este grupo, pero Nana sabía que había lugares donde poder emboscarles. Un pequeño grupo con una muchacha apache fue emboscado consiguiendo ella escapar. Después esperó tres días antes de ir a Tres Castillos para enterrar a sus muertos.

Según Kaywaykla, Nana prohibió a sus guerreros realizar asaltos a caballo. Ordenó hacer uno para conseguir los caballos que tanto necesitaban. Mataron a los dos vaqueros que cuidaban la manada. El 20 de octubre, el capitán Brinkerhoff informó: Se ha informado que un número desconocido de apaches de la banda [de Victorio] ha capturado el 12 del actual, unos 300 caballos en, o cerca del Rancho La Hormiga [municipio de Delicias, Chihuahua], situado a 80 km al sudeste de la ciudad de Chihuahua. Probablemente, este grupo no estaba con Victorio en el momento de su captura. Después, Nana envió mensajeros a las Black Range, donde estaban escondidos los supervivientes del primer enfrentamiento en mayo de 1880, avisándoles de que se dirigía hacia allí.

El 28 de octubre, el capitán Brinkerhoff añadió: Terrazas afirma además que los indios que asaltaron el rancho La Hormiga el 12 de octubre no estuvieron en el enfrentamiento [Tres Castillos]. Nueve guerreros de los que estaban con Victorio escaparon al principio del combate. Alrededor de 30 indios de la banda de Victorio están aún en libertad. El rastro de los huidos iba en dirección al Bosque Bonito [municipio de Guadalupe, Chihuahua].

El 26 de octubre, siete guerreros mescaleros y 17 mujeres y niños se rindieron en Fort Stanton [Lincoln County, New Mexico]. El 13 de noviembre, el capitán Casper H. Conrad, comandante de Fort Stanton, convocó a ocho líderes mescaleros: Nautzili, Gorgonio, San Juan, Román Chiquito, Patricio, Trías, José Pino, y Cobrusto Gordo. Les pidió que eligiesen a algunos hombres que acompañasen a un estadounidense para contactar con cualquier mescalero que viviese fuera de la reserva. Los jefes le dijeron que era mejor que fueran solo mescaleros y que los guerreros que estaban fuera eran 34, escondidos en la Sierra El Humo [municipio de Altar, Sonora], habiendo otros cinco hostiles en la reserva. Según el capitán Conrad, estos cinco mescaleros estaban en Fort Stanton en octubre. A la vez que temían por la suerte de los ausentes, también manifestaron su deseo de aprehenderlos. El coronel Buell avaló la idea de enviar a esos emisarios, pero también había dado permiso para que dos grupos de civiles buscasen a los fugitivos mescaleros en caso de que los emisarios fracasasen.

Con los mescaleros se barajó incluso la posibilidad de trasladarlos a todos a Territorio Indio, según comunicación de Sheridan al general Pope, pero como Oklahoma estaba demasiado cerca de New Mexico, se desechó la idea al pensar que los mescaleros simplemente volverían a su territorio. Sheridan dijo a Pope que hiciese lo mejor que pueda con ellos hasta que mueran todos o cambien sus perversos hábitos.

Algunos grupos de mescaleros de la banda de Victorio, separados unos de otros, volvieron a la reserva, algunos de forma más pacífica que otros. Entre estos había dos guerreros llamados Muchacho Loco y Muchacho Negro. Este último, con seis hombres, cinco mujeres y dos niños, no estaba con Victorio cuando el jefe chihenne fue alcanzado en Tres Castillos, habiendo decidido regresar a la reserva, según dijeron al capitán Conrad. Cuando el 2 de diciembre, Conrad les pidió explicaciones, dos de los hombres intentaron irse de la Agencia. Cuando les dijeron que se detuviesen o les dispararían, se produjo un intercambio de disparos, derivándose en un enfrentamiento que duró varias horas en el que los soldados William Felt y Lewis Monroe, del 15º de Infantería, resultaron levemente heridos; y Robert Nelson, del 9º de Caballería, gravemente herido cuando iba a Fort Stanton, enviado por Conrad, a pedir ayuda. Muchacho Negro resultó herido, y cuatro mescaleros fueron arrestados y mantenidos bajo custodia. Algunos mescaleros informaron que los cuatro prisioneros eran miembros del grupo que había atacado a un destacamento del 9º de Caballería en el Agua Chiquita Canyon [Chaves County, New Mexico], el 1 de septiembre. Los cuatro mescaleros fueron enviados a Fort Union [Mora County, New Mexico] y confinados allí. Muchacho Loco quedó detenido en el calabozo de Fort Stanton cuando el 6 de marzo de 1881 intentó escapar, siendo herido por disparos, falleciendo poco después.

El 8 de junio de 1881, 16 mescaleros [cuatro hombres, cinco mujeres y siete niños] se rindieron en la Agencia de Fort Stanton. El teniente Finley observó que ellos no tenían armas a la vista y que desconocían el paradero de los supervivientes chihennes. Probablemente, habían venido de la Sierra El Humo. El coronel Buell no creía que no supieran nada, informando que les sacaría toda la información que fuera posible.

Antes, el 28 de octubre, un grupo de apaches emboscó a una patrulla formada por el sargento Perry, el cabo Backus y 10 soldados, de las compañías B y K  del 10º de Caballería de los Estados Unidos, en Ojo Caliente o Indian Hot Springs [Hudspeth County, Texas. No confundir con la Reserva de Ojo Caliente en New Mexico]. Los primeros disparos realizados a corta distancia mataron a cinco hombres, el cabo W. Backus, y los soldados C. Burns, J. Griffin, G. Mills y J. Stanley. El resto de la patrulla huyó abandonando armas y equipos.

Un informe del 10º de Caballería decía: El 26 de octubre, un destacamento formado por el cabo Backus y seis soldados, a cargo del sargento Charles Perry, de la compañía ‘B’, del 10º de Caballería, con seis soldados de la última compañía, iba a Indian Hot Springs. Al amanecer del día 28, este campamento fue sorprendido y atacado por unos 30 indios que habían venido del lado mexicano del río. El cabo Backus y dos soldados de la compañía ‘K’ y dos soldados de la compañía ‘B’ resultaron muertos por los indios. El resto de los hombres se desmoralizaron, se dispersaron y huyeron, abandonando la mayoría de su vestimenta, armas, equipos de las monturas, etc., que fueron capturados por los indios llevándolos a México. Probablemente, los apaches habían espiado a este destacamento, vigilando su rutina durante el 27 de octubre, acercándose a su campamento a pie. Al amanecer del 28 de octubre, pillaron a este destacamento completamente indefenso y los que no fallecieron con los primeros disparos, huyeron. Al estar fuera del campamento con su caballo para hacer el relevo del centinela, el sargento Perry consiguió escapar. El soldado de la compañía K, Weoley Lively, dijo: El cabo Backus me llamó para que me levantara. Había visto algo entre los arbustos. Los arbustos estaban a mi izquierda, sobre el borde de la orilla del río, y a un tiempo los indios dispararon una descarga desde la orilla del río desde detrás de los arbustos, hiriendo a cuatro hombres en la tienda. El resto de los hombres se dispersaron y corrieron. Yo corrí a donde estaba atado mi caballo, desaté el lazo y monté, cuando el caballo cayó herido bajo mí. Entonces corrí a las montañas y escapé. Después vi a los indios recogiendo las monturas.

El soldado Thomas E. Murphy tuvo más suerte al coger su caballo y escapar. Dijo que los apaches habían rodeado el campamento por tres lados y cuando el cabo Backaus había cargado su carabina y encaraba el arma, los apaches abrieron fuego. Los hombres que estaban sentados alrededor del fuego se dispersaron. El cabo Backus y uno o dos de los hombres vieron a los apaches justo antes del ataque, pero no sabían si eran mexicanos o apaches hasta que estos abrieron fuego. Los apaches atacaron cuando el sargento Perry estaba fuera para relevar al centinela.

El soldado Cottman pensó que los atacantes eran mexicanos, ya que oyó voces en español provenientes de los arbustos y que se veían diferentes a los apaches que había visto antes, aunque también recordó que los atacantes llevaban camisas, sombreros y el pelo largo. La pérdida de la ropa sugiere que la mayoría de los soldados fueron despertados repentinamente, teniendo solo unos segundos para decidir si combatir o huir. De hecho, el capitán T. A. Baldwin informó que las pérdidas fueron de 10 caballos, cuatro mulas y 10 carabinas y revólveres, con su munición; y que enterró a cuatro muertos, habiendo cinco hombres desaparecidos, aunque confiaba que tres de ellos estuvieran vivos. Baldwin comprobó que los soldados habían abandonado sus armas al huir. Persiguió a los apaches, pero estos ya habían cruzado la frontera con México. Baldwin no lo hizo porque lo tenía estrictamente prohibido, estimando que los apaches se dirigían a la Sierra San Martín del Borracho.

En enero de 1881, un destacamento de Texas Rangers atacaría un pequeño campamento de apaches mescaleros, matándolos o dispersándolos. Los Rangers recuperarían algunas de las sillas de montar que los soldados habían abandonado en su huida.

El 3 de noviembre, el guía civil, Charles Berger, entró en Chihuahua con 19 voluntarios de las compañías B, I y K, del 10º de Caballería, para seguir el rastro de los asaltantes. Los componentes de la compañía B eran: el sargento Charles Perry, el cabo Albert Tulsome, el corneta William Stanley, el herrero John Stewart y los soldados Andrew Petry y James Riley; compañía I: los sargentos Robert Digss y Farrier Lyam Parsons, los soldados Jackson, Barlow Charles Boyd, Andrew Drake, Hamson Rathis y Ben Polls; compañía K: los sargentos Lewis Conyus y Saddler John Thomas, los soldados Scott Grand, E. Mussill, James Summers y Richard Budges. El mando del destacamento estaba a cargo del sargento Robert Digss.

El primer día, Berger siguió el rastro hasta una colina situada a 29 km en el interior de Chihuahua, donde los apaches se habían detenido, por las señales encontradas, para comprobar si alguien les perseguía. Berger estimó que el grupo lo formaban de 20 a 25 guerreros. El rastro seguía hasta la Sierra de Los Pinos [municipio de Guadalupe, Chihuahua] donde el destacamento acampó, abriendo recorrido unos 48 km. Al día siguiente, Berger encontró un campamento fortificado en la cima de la Sierra de Los Pinos, donde presumiblemente los apaches dejaron a sus familiares cuando se dirigieron a atacar el campamento del sargento Perry el 28 de octubre.

El rastro se dirigía hacia el sur y giraba brevemente al oeste después de dejar la Sierra de Los Pinos para volver al sur por el lado oriental de la Sierra San Martín del Borracho. Los apaches habían acampado en una pequeña montaña situada en el medio de una llanura, a 32 km de la Sierra de Los Pinos. En ese lugar, Berger estimó que estaba persiguiendo a un grupo de unos 30 o 35 jinetes, llevando de 15 a 20 animales. A la mañana siguiente el rastro iba al sudoeste, durante unos 16 km de escabroso terreno, antes de alcanzar un punto llamado Las Tinajas, cerca de la Sierra El Fierro [municipio de Ahumada, Chihuahua], donde había mucha agua, madera y caza, pasando los soldados allí la mayor parte del día. Berger encontró un campamento de unos 50 wickiups en las montañas al oeste de Las Tinajas. Dedujo que aquí había acampado Victorio durante ocho o nueve días después de dejar la Laguna de Guzmán cuando era perseguido por Terrazas. Allí pasaron las noches del 5 y 6 de noviembre bajo un temporal de viento, lluvia, granizo y nieve. A pesar de tener sus monturas cansadas, siguió unos 30 km más al sur, donde descubrió otro campamento usado por los apaches a los que perseguía. Viendo que no les alcanzaría dio media vuelta regresando a la Sierra de Los Pinos, donde descansó sus monturas durante un día y luego se dirigió al campamento del capitán Baldwin, situado en el Río Grande, a donde llegó el 9 de noviembre. Berger le informó que dos grupos de tres y uno de cuatro caballos apaches habían dejado el grupo viajando al sudeste, paralelamente al Río Grande. Luego se fue a Fort Bliss, llegando el 13 de noviembre, desde donde avisaron al gobernador de Chihuahua, Luis Terrazas, de la presencia de esos apaches en su territorio. Berger estaba seguro de que ninguno se había quedado en territorio estadounidense.

El 16 de noviembre, Nana, al frente de unos 30 o 40 apaches, atacó a un destacamento de caballería del Estado de Chihuahua, en un lugar llamado Manantiales de Chivalo, a unos 80 km al sur del Carrizal [municipio de Ahumada, Chihuahua], matando a nueve soldados. Un sargento llevaba unas baratijas y la silla de montar que usaba Victorio. Al percatarse de ello, los apaches le torturaron y trocearon su cuerpo [no sabemos si estaba herido o ya había fallecido]. Según informaría el capitán Henry R. Brinkerhoff, comandante de Fort Bliss [El Paso County, Texas], el destacamento había participado en el enfrentamiento de Tres Castillos y estaba regresando a su lugar de origen.

Después Nana, se fue al norte, hacia la Laguna de Santa María [municipio de Ascensión, Chihuahua], donde estableció su campamento.

El 22 de noviembre, un grupo de apaches mataron a cuatro vaqueros e hirieron a otro cerca de Encinillas [municipio de Galeana, Chihuahua]. Al día siguiente, 23 de noviembre, unos 40 apaches atacaron a un grupo de mexicanos que viajaban de El Paso a la Ciudad de Chihuahua, matando a cuatro hombres, tres mujeres y un niño, e hiriendo a varios más. El coronel Terrazas convocó a todas las tropas mexicanas disponibles y salió en persecución de los apaches.

Brinkerhoff informó: Terrazas estaba ayer, 1 de diciembre, en [las Tinajas de Cantarrecio] Cantarrecio [municipio de Práxedis G. Guerrero, Chihuahua], con un destacamento de unos 200 hombres. El jefe Mangas, sucesor de Victorio, se informó que estaba con su banda en las montañas de los alrededores, llegando noticias de que actualmente desea la paz. En mi opinión, si Terrazas ataca a estos indios matará a todos los hombres, aunque se rindan.

El Marshall de los Estados Unidos para el Distrito de New Mexico había emitido una orden de arresto contra Mangas por robar caballos, mulas y revólveres el 29 de marzo de 1880.

A primeros de diciembre, Nana envió un pequeño grupo a New Mexico. No había noticia de ningún ataque, pero la noticia de su presencia llegó a San Carlos. Juh y Gerónimo no estaban en la Sub-agencia [tenían permiso para ir a cazar] cuando el general Willcox recibió la noticia de la presencia de apaches en el sur de New Mexico. Rápidamente, telegrafió al teniente coronel William Price, en Fort Apache, pidiéndole que investigase si Juh y Gerónimo estaban involucrados. El agente Tiffany negó que ellos estuvieran fuera de la reserva, pero a pesar de eso, Willcox ordenó a Price que les trajera de vuelta, aunque no se hubiera cumplido la fecha tope del permiso. Price, siempre sospechando de los chiricahuas, pensaba que la petición de Juh de ir a cazar era una excusa para unirse a Nana, lo que era totalmente infundado, ya que ambos regresaron a la Sub-agencia.

Según Tiffany, Juh estaba herido, ya que durante una pelea, una de sus esposas le había apuñalado, aunque el agente no reveló la naturaleza de la herida. Pero el teniente August Gabriel Tassin, destinado en Fort Thomas entre octubre de 1880 y febrero de 1881, lo encontró con un físico magnífico, excepto por una criminal espina en su dedo medio derecho. Tassin le hizo una incisión y se la sacó. Juh, agradecido, le regaló cuatro mantas de estilo navajo).

* El 30 de agosto de 1880, muere Diablo (Esh-ken-la) y varios de sus seguidores, durante una pelea con otros apaches White Mountain. (Después de la muerte de su hermano mayor, el jefe Miguel (Esh-ke-iba), en 1874, durante una disputa con los apaches White Mountain en 1874, Diablo se convirtió en el jefe más importante de los apaches del Carrizo Creek. En el otoño de 1874 se alistó como scout y fue ascendido a sargento. En enero de 1876, él y su banda, junto con otras bandas apaches, fueron obligados por los estadounidenses a ir a la Reserva de San Carlos, mientras permitieron a la banda de Pedro permanecer en Fort Apache, lo que provocó resentimientos hacia este último.

El 30 de agosto de 1880, se desencadenó una pelea de una hora de duración, durante una fiesta que tuvo lugar en la bifurcación este del río White, frente a Fort Apache y ante la vista de los asombrados soldados que creían estar viendo una pelea de borrachos.

Entre los muertos estaba Diablo, atribuyendo su muerte a Alchesay, Uclenny y Petone. El agente Tiffany consideró a Petone el principal culpable, por lo que envió a la Policía India a arrestarlo, llegando a tiempo de evitar otro enfrentamiento grave entre la gente de Pedro y los seguidores del difunto Diablo. Pero el odio no se acabó, siguiendo habiendo actos de venganza con las consabidas respuestas que, en su mayoría, pasaron desapercibidos para las autoridades de San Carlos.

Medio año después, en febrero de 1881, los miembros de la banda de Diablo vengarían su muerte. En esta batalla, Pedro recibió un disparo en ambas rodillas y Alchesay en el pecho, ambos sobrevivieron, pero Petone resultó herido de muerte.

El 30 de septiembre, por razones desconocidas, Tiffany cambió de intérpretes. Mohave Dick asumió el cargo de intérprete de yavapai, mientras que Piute Bill, un joven nativo nacido en Nevada, reemplazó a Mickey Free como intérprete apache. Mickey Free disfrutaba del descanso más largo en su servicio desde 1872. Quizás pasaba sus días con Ethlay y su hijo de 3 años en su campamento cercano a la Aub-agencia; o se dedicaba a la venta de heno, leña y carbón vegetal a la Agencia. Lo que es seguro es era miembro de la banda de su cuñado Baelka, cuando en diciembre se realizó un censo de los nativos que recibían raciones en la Agencia de San Carlos.

El censo registró 4.561 personas organizadas en bandas bajo 50 jefes principales. Mickey Free había tenido contacto con la mayoría de esos líderes, y sus seguidores, durante sus años de servicio, ya sea en Fort Apache, Fort Verde o San Carlos. Esa relación le había permitido familiarizarse con todos los dialectos apaches, algo muy importante en su trabajo. Mickey Free y su familia fueron registrados en la banda de Goodah-Goodah [Goodygooya], que contaba con 177 personas. El registro mostraba cuatro personas en el hogar, lo que sugiere que un pariente de Ethlay estaba viviendo con ellos. 

Dos grupos distintos quedaron fuera del censo de raciones. Primero, tres pequeñas bandas [entre ellas Eskiminzin y su gente], que se habían mudado cerca de la reserva en 1877 y se habían convertido en prósperos agricultores independientes a lo largo del río San Pedro; y segundo, las bandas Cibecue y White Mountain, que cultivaban en la región de Fort Apache. 

El 24 de febrero de 1881, Charles T. Connell, un joven de 23 años, fue contratado para trabajar en el censo por 4 $ al día, incluyendo el uso del caballo. John M. A. Tiffany, sobrino del agente de la reserva, fue contratado también para trabajar en el censo por 3 $ diarios. Connell, recién llegado a Arizona, tenía una escolta de cuatro policías nativos liderados por Loco Jim. Connell recordaría más tarde que le dieron la oportunidad de elegir tres intérpretes: Piute Bill, Navajo Bill y Mickey Free: Fue una apuesta arriesgada sobre quién era el mejor, pero a partir de acontecimientos posteriores hubo una marcada preferencia por la traición y la absoluta inutilidad en la elección de Mickey Free.

Connell planeaba dirigirse a Fort Apache pasando por el campamento del jefe George en el Black River. Desde el fuerte, se desplazaría hacia el oeste, contando las bandas en el territorio Cibecue. Para abarcar a cada una de las bandas dispersas, Loco Jim y Mickey Free llevaron a Connell y Tiffany, seguidos por sus animales de carga, a casi todos los abrevaderos de la ruta. “Una tras otra, las bandas se negaron a dar información, recordó Connell. Solo amenazándolos con retenerles las raciones y otros artículos, logró persuadirlos de ser contados.

Connell diría 40 años después: “Mickey Free había perdido la vista de un ojo. Era de baja estatura, delgado, con cabello largo y castaño rojizo, liso, desaliñado y descuidado. Solía ​​dejar que su cabello cayera sobre el ojo afectado, pero su apariencia, con un ojo defectuoso, sus rasgos feos y su semblante burlón, le daban un aspecto decididamente repulsivo”. Cuando Connell le preguntó sobre su captura siendo niño, Mickey Free dijo que solo recordaba el largo viaje.

A medida que avanzaban, Mickey Free oía cada vez más hablar del descontento de los apaches con el trato recibido y con las incursiones del hombre blanco en la reserva. Los apaches también le decían que se avecinaban buenos tiempos, que “el gran ‘hombre-medicina’ [Nock-ay-det-klinne] les había dicho que con el tiempo podría resucitar a todos los antiguos jefes guerreros, quienes asumirían el mando, en particular Diablo”. Connell diría: Mickey Free era un indio sabio y pensó que podía prever los problemas que se avecinaban, así que decidió que la mejor política era regresar a la Sub-agencia donde vivía su familia … Posteriormente, Mickey Free abandonó el grupo y regresó a San Carlos”.

Sin embargo, a las pocas semanas, Mickey Free, se cansó de no hacer nada, quizás por la falta de dinero, por lo que el 11 de abril de 1881, se inscribió en la Policía India de San Carlos por la tarifa estándar de 15 $ al mes. Desde agosto de 1880, dicha policía estaba a cargo de Albert Sterling, de 28 años.  

El registro de desembolsos de la Agencia en marzo de 1881 ilustra la variedad de funciones que podía realizar la Policía India. Se pagaron gastos a Sterling para viajes destinados a advertir a los intrusos que talaban madera ilegalmente en la sección noroeste de la reserva y para expulsar a los intrusos que había en el Cibecue Creek. Otro, cubrió su viaje a Globe, con un testigo nativo y un intérprete, para el juicio de un mexicano acusado de vender whiskey en la reserva. Sterling acudió a una llamada del sheriff de El Capitán [Gila County, Arizona] a rastrear a unos ladrones de diligencias. El semanario de Globe informó sobre otra de las tareas rutinarias de la Policía India. La última redada de indios del capitán Sterling en Globe resultó en la captura de 13 prisioneros”, observó el “Arizona Silver Belt” poco después de que Mickey Free se uniera a la policía de San Carlos. Ahora cumplen una condena de 30 días por salir de la reserva sin permiso”.

Mickey Free sirvió junto a varios apaches chiricahuas en la Policía India, entre ellos Naiche y Chato. Naiche renunció en mayo por enfermedad. Otro, a quien Mickey Free ya conocía, era un apache Cibecue llamado Tsoe, a quien los blancos llamaban Peaches. Tsoe había sido contratado el 1 de marzo de 1881 y, en ese momento, vivía entre los apaches chiricahuas tras casarse con dos hermanas de esa tribu. Su período de servicio terminó abruptamente el 28 de mayo, cuando fue dado de baja por ebriedad y resistencia al arresto).

1881

* En 1881 se crea una fuerza de policía en la Reserva Mescalero (Otero County, New Mexico) formada por apaches lipanes y mescaleros.

* En 1881, empieza su carrera de delincuente, el apache Nade-gah-ah cuando mata a otro apache para quitarle su caballo, que era particularmente bueno. (Los familiares de Nade-gah-ah, temiendo una venganza, lo persiguieron y enviaron tras él a los scouts apaches del ejército estadounidense, que lo capturaron. Se escapó de la prisión en la primavera de 1882, matando a un scout pariente suyo, llevándose su arma y munición. Se escondió en las montañas alrededor de Fort Apache durante tres años, viviendo del saqueo que hacía a los blancos y apaches por igual.

En 1885, los apaches que vivían en Fort Apache celebraron un baile con la esperanza de que Nade-gah-ah asistiera. Lo hizo y fue capturado por los scouts apaches ocultos entre los arbustos de los alrededores. Se escapó de nuevo poco después, volviendo a matar a su guardia. Poco tiempo después, se presentó en una reunión donde se informaba de asaltos. Una mujer apache de mediana edad lo reconoció y lo entretuvo hasta que su marido cogió su arma y le disparó.

Todos los apaches estaban de acuerdo en que la muerte de Nade-gah-ah estaba bien, pero el temor a la venganza por parte de sus familiares hizo que la pareja se trasladara a otro lugar).

* A primeros de enero de 1881, Nana pone fin a su estancia en el norte de Chihuahua y se dirige a las Black Range (Sierra  & Grant Counties, New Mexico) incursionando por el camino. (En la tarde del 14 de enero, un grupo chihenne, supuestamente dirigido por Mangas, construyó ocho montículos de rocas cerca de la abandonada estación de postas en las Good Sight Mountains, a unos 20 km al este de Fort Cummings [Luna County, New Mexico]. Su primer objetivo fueron tres comerciantes [dos mexicanos y un estadounidense] que llevaban un carro con pescado a Silver City [Grant County, New Mexico]. A la puesta del sol, bajaban por el camino hacia las Good Sight Mountains [Luna County, New Mexico], cuando los apaches les emboscaron desde los montículos. Sus cuerpos se encontraron desfigurados con sus cabezas quemadas. La carga fue abandonada porque detestan el pescado.

Luego esperaron durante dos horas a una diligencia, disparando al conductor James Swiney o Sweeney, quien realizó tres disparos antes de caer muerto de su asiento. Las seis mulas siguieron cabalgando durante 1’2 km con el pasajero, Thomas White, en el interior de la diligencia. Los apaches mataron a una de las mulas para conseguir que el carruaje se detuviera, corriendo el pasajero la misma suerte. Después de cortar la saca del correo y esparcirlo por el terreno, se llevaron las mulas restantes.

El conductor de una segunda diligencia descubrió la escena, huyendo a toda velocidad hacia Fort Cummings [Luna County, New Mexico]. El teniente coronel Nathan A. Dudley, fue al frente de un destacamento formado por las compañías C y F del 9º de Caballería y una reata de mulas, al mando de los tenientes Byron S. Humphrey y Charles William Taylor. Encontraron los cuerpos quemados, los de la diligencia aún calientes, siendo difícil identificarlos. Dos de las mulas de la diligencia estaban muertas, faltando las cuatro restantes. Encontró unas desgastadas polainas francesas cerca del cuerpo de uno de los mexicanos, que parece que no era tal, ya que posteriormente, George Williams, un empleado del ferrocarril identificó su cadáver, resultando ser Omery Jackson, afirmando que con él viajaba su esposa, no sabiéndose nada de ella.

Dudley envió a los tenientes Humphrey y Taylor tras ellos, con raciones para siete días. La luna estaba oculta por espesas nubes, por lo que fue difícil seguir el rastro hasta que no amaneció, encontrando las huellas de 40 o 45 caballos. El 22 de enero, el Grant County Herald informó del hecho indicando que el número de apaches era de unos 35 o 40 apaches, los cuales se dirigieron hacia el Rancho McEvers o al Macho Canyon [Luna County, New Mexico], yendo hacia el norte a unos 3 km al oeste de las Good Sight Mountains. Siguieron hacia las Mimbres Mountains y luego hacia sus viejos refugios en las San Mateo Mountains [Socorro County, New Mexico]. Es probable que Mangas se encargase de incursionar mientras Nana iba con la población no combatiente. Sea como fuere, los apaches llegaron a las Black Range, donde a pesar del frío invernal, encontraron abundante caza en los aislados cañones de las montañas. También recogieron provisiones y algunas armas que tenían escondidas en una cueva para luego dirigirse al sur.

En enero, una diligencia fue atacada en el Quitman Canyon [Hudspeth County, Texas], falleciendo el conductor [Morgan] y un pasajero [un jugador de cartas llamado Crenshaw]. Los primeros informes dijeron que fueron apaches [¿guerreros de Nana?] pero después de una inspección, el teniente Samuel R. Whitall argumentó que pudieron ser bandidos blancos que se habían escapado recientemente de la cárcel de Fort Davis [Jeff Davis County, Texas].

Sea como fuere, un destacamento de Texas Rangersal mando del capitán George W. Baylor encontró un rastro sorprendiendo, al amanecer del 29 de enero, un campamento apache en la cima de las Sierra Diablo Mountains [Culberson County, Texas] matando a cuatro guerreros, dos mujeres y dos niños.

El 17 de enero, varios chihennes dispararon a un carruaje de cuatro ruedas en el que iba el ranchero Edward Fast cerca de Hillsboro [Sierra County, New Mexico]. Una bala impactó en el respaldo del asiento y otra traspasó su abrigo, consiguiendo huir. Dudley informó que el 17 de enero, un carruaje fue atacado cerca de las Cuchillo Negro Mountains [Sierra County, New Mexico]. Probablemente, es el mismo incidente, aunque no coincidan los lugares. También fueron atacados dos pastores que trabajaban para Fast, resultando uno muerto y el otro herido. Otra persona, José Trujillo, vio a 20 apaches a 3 km de Hillsboro, quienes presuntamente habían robado dos caballos a una persona llamada Dan Dugan.

El 18 de enero, atacaron la población minera de Chloride [Sierra County, New Mexico], posiblemente en busca de munición. Allí trabajaban 18 mineros en el momento del ataque, falleciendo dos de ellos [McDaniel y Overton], y otro [Patrick] resultó gravemente herido. Sus caballos y mulas huyeron, al igual que los otros 16 hombres restantes, regresando en marzo, armados hasta los dientes. 

Informes militares sugerían que Nana había cruzado el Río Grande [quizás por el asalto en el Quitman Canyon, Texas] pero apareció en las San Mateo Mountains [Socorro County, New Mexico], donde el 21 de enero vieron en un cañón a 48 km de Fort Craig [Socorro County, New Mexico] a una familia mexicana de cinco miembros [Monico González, dos mujeres y dos niños] que había salido de esa instalación militar camino de Arizona. Murieron los cinco.

El mismo día, siete civiles estaban rodeados por 25 apaches en un barranco cerca de Las Palomas [Sierra County, New Mexico] cuando llegó un destacamento de siete soldados de la compañía D, del 9º de Caballería, al mando del sargento Madison Ingoman. Custodiaban unos carros que iban de Fort Craig a Camp Ojo Caliente. Ingoman ordenó cargar haciendo huir a los apaches. Estos dos ataques sugieren que había dos grupos de apaches operando en esa zona.

Dos días más tarde, los apaches se vengaron, emboscando el 23 de enero al destacamento de Ingoman, a unos de 12 km de Camp Ojo Caliente. Probablemente, los apaches habían seguido a los soldados desde Las Palomas cuando fueron atacados. Desmontaron para subir una empinada pendiente para buscar refugio. Desde allí vieron como unos 15 apaches se llevaban sus monturas. Los apaches hirieron al soldado William Jones y se retiraron [fallecería de sus heridas el 27 de enero en Cañada Alamosa]. Sin embargo, llegó otro grupo de apaches, reanudando el acoso a los soldados. Ingoman usó los carros para protegerse y recorrer los 12 km que le separaban de Ojo Caliente. Para no exponerse al fuego, los apaches se fueron hacia el sur para robar un carro en Cuchillo Negro y dos caballos cerca de Hillsboro.

La tarde del 26 de enero, hubo un breve enfrentamiento entre tres hombres que estaban trabajando en labores de forraje en Cow Springs y 12 apaches que aparentemente se dirigían hacia México. La tarde del 27 de enero, el teniente McBlain y el soldado Armstead fueron atacados por 25 o 30 apaches a 16 km del Rancho Manson, teniendo que abandonar los caballos del carruaje para salvar la vida, dirigiéndose hacia el este, hacia Magdalena Gap [Doña Ana County, New Mexico] y alcanzar la seguridad del Rancho Mason a las 21:00 horas de esa noche.

El 30 de enero, salió de Old Fort Tularosa [Catron County, New Mexico] un destacamento de la compañía D al mando del sargento Albert Stewart para explorar una zona que iba del norte y el oeste de Ojo Caliente hasta esa instalación militar. A 72 km de Fort Craig descubrieron los restos de un carro quemado, ropa, incluida de una mujer, también quemada, un caballo muerto y un sombrero con un agujero de bala. Vieron lo que denominaron un indio de aspecto sospechoso pero no pudieron atraparle. Cuando iban a Monica Springs [Socorro County, New Mexico] encontraron un rancho abandonado precipitadamente y las huellas de un carro que iban en dirección al carro que habían encontrado. Todos los animales habían desaparecido, no encontrándose ningún cuerpo humano. Toda la zona estaba cubierta de huellas dejadas por los apaches. Cuando estaban acampados al oeste de las San Mateo Mountains [Socorro County, New Mexico], fueron despertados por varios gritos realizados por apaches a no más de 370 metros de distancia. Apagaron la hoguera y esperaron un ataque que no se produjo, descubriendo a la mañana siguiente las huellas de varios caballos alejándose. Otra patrulla de Fort Craig encontró huellas de apaches cerca de Nogal Springs; y otra más que había visto a tres apaches en los alrededores de San José el 16 de febrero.

A las 13:30 horas del 31 de enero, tuvo lugar un breve enfrentamiento entre cinco apaches y Jack Wallace Crawford [jefe de scouts en las Black Range] que iba acompañado de dos mineros [J. W. Michel y H. D. Summers], en el Alamo Canyon situado a 2’5 km al norte del río Cañada Alamosa que discurre hacia las San Mateo Mountains. Crawford estaba inspeccionando el lugar para encontrar un lugar apropiado para instalar una posible prospección minera, ya que 10 días antes se había descubierto un poco de oro por los alrededores. Dejaron los caballos atados junto a la corriente, yendo los dos mineros por la izquierda mientras Crawford iba por la derecha, avanzando así hasta que una cresta les impidió mantener la visión entre ellos. Crawford se sentó bajo esa cresta para romper un trozo de piedra con una roca para examinarla cuando oyó dos disparos. Se levantó rápidamente y antes de llegar a la cresta sonaron otros dos disparos. Lo primero que pensó era que sus dos compañeros estaban cazando algún animal. Cuando alcanzó la cima de la cresta vio a Summers de rodillas disparando su rifle y a Michel de pie accionando la palanca de su Winchester. Al mirar en la dirección en la que estaban apuntando vio a cuatro apaches. Los dos mineros se dirigieron a donde estaba Crawford, pero este les gritó que se quedaran allí y buscasen protección, y que avanzasen por el otro lado de la cresta.

Crawford comenzó a disparar, avanzando de cubierta en cubierta, intentando llegar a donde estaban sus caballos pastando junto al arroyo, antes de que los apaches los descubrieran. Crawford hizo hasta 10 disparos con su rifle cuando apareció un quinto guerrero disparándole. Crawford cayó haciéndose el muerto y permaneció así unos cuantos segundos para levantarse de repente y disparar a un apache que estaba apuntando a uno de los mineros. Crawford se tumbó sin ver el resultado de su disparo, pero posteriormente los mineros dijeron que vieron al apache caer de la cresta.

Después de eso solo vieron a cuatro apaches, los cuales se separaron. Crawford les disparó, agotando la munición de su rifle, por lo que realizó cuatro disparos con su revólver, haciendo que los apaches ampliaran su círculo. Cuando los tres llegaron a donde estaban los caballos, una bala arrancó un trozo de la mano izquierda de Crawford al mismo tiempo que destrozó la empuñadura de su revólver. Montaron sus caballos cabalgando hacia el cañón, viendo a dos de los apaches que bajaron por el flanco derecho, a los que dispararon mientras se alejaban del lugar. Cuando estaban lejos comprobaron que Crawford tenía su abrigo agujereado por dos balas, una a la altura del hombro y otra en la parte baja del abrigo; mientras Michel tenía un impacto en su sombrero. Llegaron los tres a salvo a Ojo Caliente sobre las 23:00 horas.

Según Kaywaykla, cuando pasaron cerca de Fort Cummings [Luna County, New Mexico], Nana hizo una maniobra de diversión enviando a un grupo de guerreros al mando de Blanco casi hasta las edificaciones de la guarnición para provocar una persecución mientras él iba con la población no combatiente por otro lugar. La maniobra no salió del todo bien porque había otros destacamentos de caballería por la zona y uno de ellos siguió el rastro alcanzándolos en un manantial de las Florida Mountains [Luna County, New Mexico. Kaywaykla describió la persecución de un destacamento del 9º de Caballería, pero no hay ningún informe de este enfrentamiento en los registros del ejército estadounidense. Quizás debido a su corta edad, Kaywaykla se equivocó de fecha y quizás se refería a los hechos que tendrían lugar cerca del Gavilan Canyon el próximo mes de agosto.  

A primeros de febrero, la banda de Nana cruzó la frontera hacia Chihuahua, divididos y por diferentes lugares, con el teniente James Allison Maney y varios scouts apaches pisándole los talones, junto a un pequeño destacamento de la compañía K del 9º de Caballería al mando del capitán Charles Parker. Después de ocho días de agotadora persecución en la que recorrieron 240 km [tenían la peor clase de agua alcalina], los scouts apaches encontraron, el 12 de febrero, el campamento de Nana en la Sierra de la Candelaria [municipio de Ahumada, Chihuahua]. Cuando estaban a punto de atacar, los chihennes les vieron ordenando Nana abandonar todo [33 monturas, todas las provisiones, mantas y utensilios de cocina] y huir. Eran 20 hombres, tres mujeres y un niño. Maney los persiguió durante 48 km, teniendo que abandonar la persecución porque tenía varios hombres enfermos y regresar a Fort Cummings el 19 de febrero.

Nana decidió ir al desierto del este de Chihuahua y girar para ir a las montañas de la Sierra Madre. Por el camino consiguieron suministros atacando una caravana de 19 carros en el Puerto Chocolate [municipio de Nuevo Casas Grandes, Chihuahua], al norte de Galeana, matando a todos [30 personas] y apoderándose de todo su contenido. Nana envió a su jefe de guerra, Showano, con dos hombres, una mujer y un niño a la Reserva Mescalero para sondear ante el agente, la posibilidad de tener un lugar para los supervivientes chihennes. Pero cuando iban por las Sacramento Mountains [Otero County, New Mexico], unos rancheros que habían encontrado sus huellas e ido tras ellos, mataron a cuatro de los cinco apaches, incluido Showano.

Debido a las incursiones de Nana en enero, el teniente Guy Howard alistó en San Carlos una compañía de 30 scouts chiricahuas y Western Apaches. La mitad de ellos eran chokonen de la banda de Naiche; el resto bedonkohes, nednais, y unos pocos Western Apaches. Ningún chihenne de la banda de Loco se alistó. El sargento era Chihuahua. Con él estaba su hermano Jolsanny [Ulzana]; su yerno Beneactiney; y varios hombres que jugarían un importante papel como scouts en la campaña contra Gerónimo de 1885-86: Tuzzone, Martine, Toosigah, y Juan Segotset; y otros tres que estarían con Gerónimo en su último levantamiento: Tissnolthos; Nezegochin y Perico.

¿Qué les impulsó a luchar contra su propia gente? Los chiricahuas que hablaron con la escritora Eve Ball dijeron que simplemente buscaban huir del aburrimiento de la vida en la reserva. Otra razón esgrimida era que los soldados proporcionaban rifles y munición a todos los scouts, y eso les alegraba enormemente, pero eso contrasta con el hecho de que las bandas de Juh y Naiche nunca fueron desarmadas. Probablemente, algunos lo harían para ganar algo de dinero, para escapar de la monotonía del día a día de la vida en la reserva, y para poder volver a ver, cuando estaban de campaña, sus antiguos territorios. En el caso de los chokonen, mayoría entre los scouts chiricahuas, no habían tenido estrechas relaciones con los chihennes, ahora hostiles, durante al menos una década. A pesar de todo, cuesta creer que Chihuahua tuviese intención de hacer daño a cualquier miembro de la banda de Nana si no era en defensa propia [según Asa Daklugie, informante de Eve Ball, los chiricahuas despreciaron a los que actuaron como scouts. Según el escritor Edwin R. Sweeney, entre los actuales chiricahuas pocos mantienen esa opinión, ya que la mayoría de los hombres de la reserva sirvieron como scouts al final de la campaña contra Gerónimo]. Que se alistasen como scouts sugiere que estaban razonablemente satisfechos con las condiciones de vida en la reserva. Durante su gestión, el agente Tiffany repartía raciones regularmente y promovió la autosuficiencia, haciendo que viviesen en un mismo lugar para que pudiesen plantar y cuidar de sus campos. A finales de 1880, Tiffany pudo presumir de que nueve bandas, principalmente los aravaipas y los Cibecue, le habían hecho caso. También consiguió que, por primera vez, muchos apaches de la reserva fuesen a trabajar, construyendo edificios, corrales y una escuela para los niños. Empleó a apaches como conductores, pastores y obreros, enseñándoles como hacer ladrillos de adobe y cavar zanjas de riego. Persuadió a la Oficina de Asuntos Indios en Washington que aprobase una inversión en aperos agrícolas para los apaches.

Naiche, Chato y Zele servían en la fuerza policial de la Agencia, cuyo jefe de policía era Albert Sterling, quien tenía un gran interés por los apaches y muchos de ellos, como Jason Betzinez, que pertenecería a la banda de Loco en la Agencia, le caía bien. Aparentemente, los chiricahuas estaban contentos porque Tiffany no les restringía sus movimientos ni los confinaba cerca del río Gila. Libres para ir a las montañas, se libraron de la malaria que había atacado a la banda de Naiche las anteriores tres primaveras. Cuando no estaban en las montañas cazando o recogiendo frutos, iban a la Sub-agencia cada jueves a recoger los tickets para sus raciones. Los viernes, el empleado de turno les daba su ración semanal de carne, harina [2’2 kg], frijoles [113 gramos], azúcar [3’6 kg para 100 raciones], café [1’8 kg para 100 raciones], sal [45 gramos para 100 raciones] y jabón a cada persona, independientemente de su edad.

Pero al asunto del tiswin era un continuo problema, especialmente entre los chiricahuas, llevando Sterling un estricto control de la fabricación del tiswin. Entre enero y principios de junio de 1881, él y sus policías apaches arrestaron a 20 chiricahuas, seis hombres [dos por emborracharse y cuatro por estar ausentes sin permiso] y 14 mujeres por elaborar tiswin. Muchos chiricahuas no estaban de acuerdo en que se entrometiera en los asuntos internos de sus campamentos. Chihuahua, quien por entonces no estaba involucrado porque estaba ausente sirviendo como scout, estaba especialmente preocupado. También arrestó a un joven destinado a jugar un importante papel en la campaña del general Crook por la Sierra Madre en la primavera de 1883. Su nombre era Pah-na-yo-tishn, también llamado Tsoe, pero los estadounidenses le llamaban Peaches debido a su tez clara. Era miembro de la banda de Canyon Creek de los Cibecue Apaches [Western Apaches], casado con dos chihennes de la banda de Loco. Según Tsoe, Sterling le había maltratado ordenando a la policía apache colgarle de los pulgares. Los parientes de su mujer estaban muy enfadados, jurando matar a Sterling por lo que había hecho).

* El 10 de febrero, el periódico La Voz de México publica: Los ciudadanos de Doña Ana y Grant (los dos son Condados de New Mexico) han remitido 4.000 $ y ofrecen 100 $ por cada cabellera apache. (El Grant County Herald publicaba el 5 de marzo: La ley de compensación, retribución y recompensa es eterna, ningún hombre escapa a ella. Pero esto no significa que debamos ser testigos de estos horrores [ataques apaches]. Deje que la gente de todo el territorio haga lo que ha hecho la ciudad de Silver City, ofrecer 100 $ por cada cabellera india. Esto las traerán. Pero que algunas personas tengan cuidado porque llegará el día en que las personas indignadas de New Mexico tomen venganza con sus propias manos, sirviendo así a los propósitos de Dios...). 

* El 12 de febrero de 1881, se divisó un grupo de 30 apaches con caballos de repuesto, cerca de la Fuente Caisilla ([?]. Al día siguiente y en la misma zona, un hombre fue expulsado de su rancho por apaches. El hombre cruzó la frontera y contactó con el capitán Rucker, quien envió a varios scouts, pero no encontraron ninguna información sobre esos apaches. En el mismo lugar, y a finales de febrero y principios de marzo, dos hombres, dos mujeres y dos niños resultaron muertos por apaches en la Fuente de los Mosquitos, cerca de Casas Grandes [Chihuahua]. El informe decía: Este grupo había ido al frente de la caravana para coger agua cuando los indios les capturaron, mujeres y niños. Un muchacho escapó y dio la alarma a la caravana donde los hombres fueron a liberar a los cautivos. Cuando los indios les vieron, mataron a los prisioneros. Uno de los hombres del grupo estaba en Silver City el 9 de marzo herido en una pierna y un brazo. Había alrededor de 20 indios en el grupo.

El 5 de marzo, un destacamento a cargo del coronel Buell atacó un campamento apache. Buell había recibido un mensaje diciendo que en las Guadalupe Mountains [Culberson & Hudspeth Counties, Texas] había una banda apache que estaba operando por la zona del río Peñasco y Seven Rivers [New Mexico]. Buell partió el 26 de febrero con todos los hombres que tenía disponibles. Cuando descubrieron el campamento, atacaron sin poder atrapar a ningún apache, los cuales se dispersaron rápidamente. Encontraron una carabina con la marca F Compay, Tenth Cavalry, probablemente perteneciente al soldado William Taylor, muerto en una emboscada en las Guadalupe Mountains el 4 de agosto de 1880, por lo que Buell asumió que eran apaches de la banda de Nana. Hubo varias escaramuzas a lo largo del día, pero según se quejó Buell, la falta de scouts nativos le impidió atrapar a alguno de estos apaches.

Poco después, el agente de los mescaleros, Samuel A. Russell, informó que unos mexicanos habían atacado a un grupo de mescaleros, matando a dos hombres, una mujer y un niño. Los mexicanos liberaron a un muchacho que había sido capturado en Texas, resultando muertos sus padres a manos de esos mescaleros. Los supervivientes apaches regresaron a los Estados Unidos donde, según Russell, fueron atacados a unos 56 km de la Agencia por el destacamento de Buell, siendo capturadas todas sus monturas y equipamiento. El muchacho liberado dijo a Russell que esos mescaleros habían dejado la reserva con Victorio en 1879).

* El 11 de marzo de 1881, el periódico La Voz de México publica la noticia de la muerte, el 12 de febrero en New Mexico, de 15 ingenieros que trabajaban para el ferrocarril Southern Pacifica manos de una banda apache.

* En abril de 1881, el coronel Joaquín Terrazas patrulla al frente de 100 hombres la zona del río Corralitos mientras tenía otros 200 estacionados en El Carrizal ([municipio de Ahumada, Chihuahua]. Para presionar a los posibles apaches que estuviesen por la zona, el mando estadounidense envió a la frontera a dos compañías de scouts nativos. El 9 de abril, el teniente Maney salió de Fort Bayard [Grant County, New Mexico] con la compañía A de scouts apaches y 23 soldados del 9º de Caballería, con suministros para 30 días. A la mañana siguiente, el teniente Howard salió de Fort Cummings [Luna County, New Mexico] con la compañía B de scouts nativos y varios soldados pertenecientes a las compañías L y M, del 9º de Caballería. Maney estaba encargado de cubrir la zona entre las Hatchet Mountains [Hidalgo County, New Mexico], Sierra Boca Grande [municipio de Ascensión, Chihuahua], y Tres Hermanas Mountains [Luna County, New Mexico]; mientras Howard tenía que encargarse de la zona entre el este de las Tres Hermanas Mountains y El Río Grande.

La presencia del destacamento de Terrazas hizo que, al menos un grupo de apaches, se acercase a la frontera, encontrándose con el destacamento de Maney en la Sierra Boca Grande, falleciendo el soldado Thomas Duke el 30 de abril, aunque capturó 30 caballos. Howard no vio a nadie, pero encontró siete caballos presuntamente pertenecientes a los apaches. Howard envió a varios scouts a la Laguna Guzmán [municipio de Ascensión, Chihuahua] donde descubrieron que seis días antes, un grupo a apaches había pasado por allí dirigiéndose hacia el sur).

* El 14 de abril de 1881, un pequeño grupo de siete apaches lipanes proveniente de Coahuila, realiza lo que ha sido denominada como la “última incursión india importante en suelo de Texas” cuando atacan y matan a un muchacho de 14 años llamado Allen Reiss y a la señora John McLauren, mientras estaban trabajando cerca de la casa de McLauren (Real County, Texas) en el Río Frío. (Dos semanas más tarde, el teniente John Lapham Bullis, del 24.º de Infantería y 34 scouts Black Seminole, salieron de Fort Clark [Kinney County, Texas] siguiendo el rastro de los asaltantes que se habían llevado varios caballos de otros ranchos de los alrededores.

Teresita, hija del jefe lipan Costalites, capturado en 1873, participó en la persecución, llevando al grupo hacia el oeste del Devil’s River, tratando de dar pistas falsas a Bullis, pero uno de los scouts se dio cuenta del engaño, encontró el rastro el 27 de abril y llevó al grupo en dirección correcta. Les siguieron por el difícil terreno de las escarpadas montañas y cañones del Devils River, donde encontraron los restos de 30 caballos muertos, que los lipanes no podían llevarse con ellos. Con su piel, envolvieron los cascos de sus caballos para disimular sus huellas, y cruzaron el Río Grande, dirigiéndose a la Serranía del Burro [municipio de Zaragoza, Coahuila]. Los lipanes no sabían que les estaban persiguiendo.

El 2 de mayo, los scouts seminolas negros descubrieron su ranchería en algún lugar de la Serranía del Burro. A medianoche, Bullis atacó al frente de 27 de sus hombres. En menos de 20 minutos, mataron o capturaron  a todos los lipanes, excepto su jefe, San-da-ve, quien huyó mortalmente herido. Recuperaron 21 caballos y mulas, y liberaron a una mujer estadounidense y un niño pequeño, que nadie sabía de su existencia).

* El 11 de mayo de 1881, el agente de San Carlos, Joseph C. Tiffany, recibe una notificación para que averiguara si faltaba alguno de los guerreros de Juh, ya que el coronel Edward Hatch, comandante del distrito de New Mexico, había recibido un informe diciendo que 12 apaches seguidores de Juh estaban incursionando por la zona de Corralitos ([municipio de Casas Grandes, Chihuahua]. A mediados de mayo, probablemente esos mismos apaches, estuvieron robando ganado que escondían en el cañón de San Joaquín, cerca de Galeana [Chihuahua] matando a varios vaqueros que iban tras las huellas de las reses. Joaquín Terrazas y Mata Ortiz comenzaron la persecución en Casas Grandes, yendo Terrazas por las Sierras de la Madera [?], de la Breña y Ancón del Rucio [municipio de Casas Grandes, Chihuahua] hasta las del Toro [?] y Cristo [?]; mientras Ortiz iba por Arroyo Seco [municipio de Casas Grandes, Chihuahua] hasta la Sierra de San Joaquín [municipio de Casas Grandes, Chihuahua]. Los apaches divisaron la patrulla de Ortiz y huyeron, mientras robaban por el camino ganado en San Buenaventura y San Lorenzo [municipio de Buenaventura, Chihuahua], hasta la frontera con los Estados Unidos, a donde pasaron por el Vado de Fusiles [municipio de Ascensión, Chihuahua]).

* El 13 de mayo de 1881, Nock-ay-det-klinne, un hombre-medicina y jefe de la banda Cibecue Apache, recibe permiso del agente Joseph C. Tiffany para ir al norte de la Reserva de San Carlos. (Nockay-det-klinne había pedido permiso para llevar a su gente al Cibecue Creek [a unos 88 km al norte de San Carlos]. Siguiendo su política de que fuesen autosuficientes, Tiffany le dio permiso. Alrededor de un mes más tarde, Tiffany recibió la preocupante noticia de que Nockay-det-klinne estaba realizando danzas, en las cuales él decía que había elevado los espíritus de dos jefes muertos, Diablo [Esh-ken-la] y Es-huki-ole, sobre sus rodillas. Los dos jefes retornarían con poderes divinos para guiar a los apaches a la victoria sobre los estadounidenses. Nock-ay-det-klinne predicaba la vuelta a la vida tradicional apache, celebrando ceremonias conocidas como danzas de fantasmas como parte de un renacimiento espiritual para hacer frente al quebranto de su forma de vida al ser recluidos en reservas. Las ceremonias incluían a menudo el consumo excesivo de tiswin y plantas alucinógenas. A través de esas danzas, los apaches expresaban su descontento con la vida en la reserva. Al principio, Tiffany, oyendo que el tiswin había fluido abundantemente en las danzas, no dio mucha importancia a esa noticia. De hecho, le preocupó más el informe de una reciente visita de un navajo que había intentado inducir a los apaches White Mountain a emprender el sendero de la guerra. A pesar de eso, envió a Sterling con sus policías apaches al campamento del hombre-medicina pero este los evitó fácilmente yéndose a las montañas. El 30 de junio, 16 hombres, entre ellos Mickey Free, fueron dados de baja de la Policía India. No se sabe la causa, pero quizás pudo ser, simplemente, un tema financiero.

A mediados de julio, Nock-ay-det-klinne trasladó su campamento cerca de Fort Apache, donde realizó una ceremonia para convocar a los espíritus de los dos jefes muertos. No pudo resucitarlos, pero declaró que había comunicado con un poder sobrenatural. A finales de julio, Tiffany vio irse a pique muchos meses de trabajo cuando una serie de fuertes tormentas eléctricas dañaron varios edificios de la Sub-agencia, arrasando también el trabajo de irrigación recién terminado. A esas desgracias, se sumaron los nuevos informes sobre Nock-ay-det-klinne, cuyas danzas habían atraído a muchos más seguidores, ansiosos de oír sus proclamas. Nock-ay-det-klinne fue de Fort Apache a San Carlos para reunirse con Tiffany, quien le dijo que no hiciese más danzas. Una semana más tarde, el hombre-medicina volvió a su territorio haciendo una siniestra declaración que decía que no podía resucitar a los muertos hasta que los blancos se fueran del territorio

Durante la noche del 4 de agosto y la siguiente, Nock-ay-det-klinne organizó danzas que atrajeron a multitud de apaches. Otra vez dijo que no podía resucitar a los jefes muertos a menos que los blancos se fueran. Con estos preocupantes informes, Tiffany recibió otra inquietante noticia. Nana estaba incursionando por New Mexico, alimentando los acostumbrados rumores de que podía acudir a la reserva. De inmediato ordenó que 30 Western Apaches vigilasen a la gente de Loco. Pero Nana no tenía ninguna intención de ir a San Carlos [Había abandonado su refugio de la Sierra Madre para realizar su famosa incursión]. Tiffany concluyó que tenía que hacer algo con Nock-ay-det-klinne, cuya influencia se extendía ahora a los apaches White Mountain. El 10 de agosto, escribió al coronel Eugene Asa Carr diciendo que estaría bien arrestar a Nock-ay-det-klinne y enviarlo lejos o hacer que lo maten sin arrestarlo. Tiffany tenía el apoyo de los yumas y mojaves, pero desconocía qué pensaban los chiricahuas, por lo que envió un mensaje a Naiche y Chato para conocer su posición. Tres días más tarde, Carr, probablemente confiando en la información de Jeffords, comunicó a Tiffany que los chiricahuas iban a ir a la danza prevista para el sábado, 20 de agosto. A pesar de eso, los jefes chiricahuas aseguraron a Tiffany que no querían saber nada de los White Mountain y que no irían a las danzas. Para estar seguro, Tiffany envió scouts a sus campamentos para asegurarse. Los chiricahuas no acudieron, excepto Bonito y dos hombres más que habían ido a plantar maíz con George en Eagle Creek. Intuyendo problemas con los estadounidenses, Nock-ay-det-klinne pospuso la danza.

Las tropas estacionadas en Fort Apache estaban formadas por las compañías D y E, del 6º de Caballería; la compañía D, del 12º de Infantería; y la compañía A, de scouts apaches, al mando del subteniente Thomas Cruse. De sus 25 scouts, 12 eran de la banda de Pedro [Hashkee-yàiltl-i-dn] y 13 Cibecue Apaches [de estos últimos, Nock-ay-det-klinne era su hombre-medicina y uno de sus jefes]. Con el permiso de sus oficiales, los scouts que servían con las tropas asistían a menudo a las danzas de Nock-ay-det-klinne cerca de Fort Apache.

Cruse escribiría más tarde: Después de las danzas cerca del puesto noté un cambio. Generalmente, los scouts comunicaban todo lo que sabían o veían, pero después se volvieron muy poco comunicativos y no decían nada de lo que estaba pasando entre los otros indios o entre ellos mismos. Una mañana llegó el rumor de que habían dicho al mecánico del aserradero que iban a acabar con el puesto ellos mismos. No pude averiguar quién declaró eso entre los scouts. En los cuarteles hablaban de sí mismos y de sus jefes de todos los temas, pero después de estas danzas cambiaron hasta tal punto que todos se dieron cuenta. Al preguntarles, sin embargo, no pude obtener ninguna información.

El 10 de agosto, Carr preguntó a Cruse por la lealtad de los scouts apaches. Cruse respondió que desconfiaba totalmente de sus scouts en caso de un levantamiento de los apaches White Mountain y creía que todos o casi todos irían con el enemigo. También dijo a Carr que los principales participantes en cualquier levantamiento serían amigos y familiares de los scouts y, aunque los scouts no se volvieran en contra de los militares, no serían de ninguna utilidad en caso de conflicto. La mayoría de los oficiales del puesto y Sam Bowman [en ese momento jefe de los scouts apaches] tenían la misma opinión.

El 13 de agosto, Carr telegrafió al Cuartel General del Departamento: La impresión general aquí es que los hombres de la compañía de scouts indios irán con sus amigos si se rebelan. Por favor, denme la autoridad necesaria para expulsar a quien crea que no sea no fiable.

La autorización fue concedida, pero la línea telegráfica fue cortada antes de que Carr la recibiese. De forma rutinaria, cada domingo por la mañana los oficiales inspeccionaban la compañía de scouts. Carr ordenó a Cruse quitar las armas a los scouts apaches después de la inspección del 14 de agosto. Cruse dijo a los scouts que iba a tener las armas en su oficina para protegerlas de la lluvia y que los oficiales se las proporcionarán únicamente a los hombres de servicio, a los soldados y scouts enviados para un servicio individual y a todos los hombres los sábados por la noche para las inspecciones de la mañana del domingo. Los scouts apaches tomaron la retirada de las armas de fuego como un signo de desconfianza, pero Cruse intentó que el intérprete suavizara el asunto, pensando que estaban satisfechos.

El 22 de agosto, Pedro [Hashkee-yàiltl-i-dn], el envejecido jefe de los White Mountain, llegó a Fort Apache para asegurar a Carr que su gente no tenía intención de ir a la guerra. Con Pedro iba su sobrino Alchesay, Uclenny, y el sargento scout Cut-Mouth Moses. Pedro recordó a Carr que él había sido un firme amigo de los estadounidenses y denegó los rumores de una sublevación. Pedro dejó que Uclenny, que acababa de regresar del campamento de Nock-ay-det-klinne, hablase la mayor parte de la conversación. Uclenny dijo sobre el hombre-medicina: Cuando hay una danza, no quiere ser molestado; es para traer a los muertos de vuelta y no quiere ser molestado. Cuando él iba a venir aquí, temía que le encerraran en el puesto de guardia. Él quiere danzar y no tener ningún problema; él está para los necesitados [pobres]. El hombre medicina me dijo que los blancos danzan para su propia diversión y eso hacen los indios. Ellos eran amistosos con los blancos, con la intención de venir aquí y cultivar las relaciones amistosas. El mismo hombre medicina no tiene malas ni hostiles intenciones; todo lo que hace es porque recibe órdenes de los espíritus superiores.

Carr decidió llevar a la caballería y a los scouts de Cruse al Cibecue Creek y dejar la infantería en Fort Apache. No estaba convencido de llevar a los scouts, pero no tenía muchas opciones. Más tarde, dijo: Tuve que aceptar todas las posibilidades. Fueron reclutados bajo mi mando y no podría haber encontrado al hombre medicina sin ellos. Consideré que si iban a ser desleales, mejor que ocurriese fuera del puesto donde había familias de oficiales, civiles blancos y propiedades del gobierno.

La mañana del domingo, 28 de agosto, poco después de que el sargento apache Chapeau [había sido enviado a buscarle] regresara a Fort Apache sin Nock-ay-det-klinne, Carr ordenó a Cruse que los scouts mantuvieran sus armas después de su inspección y que se preparasen para salir a la mañana siguiente para detener al curandero. John Byrnes, un irlandés nacido en Dublín asignado a la compañía A, sabiendo del respeto que los scouts apaches tenían por Nock-ay-det-klinne se alarmó. Byrnes advirtió a Cruse de que los scouts no estuvieran armados, ya que no se podía confiar en ellos. Byrnes había aconsejado anteriormente a Carr que no permitiera a los scouts mantener sus armas. Cruse dijo a Byrnes que estaba actuando bajo las órdenes de Carr.

Sobre las 10:00 horas del 29 de agosto, Carr dejó Fort Apache con cinco oficiales, 65 soldados de las compañías D y E, del 6º de Caballería; y 23 scouts [Cibecue y White Mountain] de la compañía A  para realizar el arresto. [Los cinco oficiales eran el capitán Edmund C. Henting al mando de la compañía D; el teniente William Stanton al mando de la compañía E; el teniente William H. Carter era el oficial de intendencia del Regimiento; el subteniente Thomas Cruse al mando de la compañía A de scouts; y el teniente George McCreery del Cuerpo Médico]. Cruse llevó a 23 scouts porque dos se quedaron en Fort Apache [uno enfermo y otro en el calabozo por robar munición]. También iban el guía Byrnes; Charles Hurrle, intérprete; Charles Nat Nobles, jefe de los muleros y su principal ayudante; cuatro muleros; y el hijo del coronel, Clark McGuire Carr, que estaba pasando sus vacaciones de verano.

Cada scout tenía asignado un número del 1 al 25. Los cinco primeros eran los sargentos, los cuatro siguientes los cabos, y el resto los soldados. Así, los sargentos eran, Cut-Mouth Moses, de 40 años, el número 1; Dead Shot, de 42 años, el 2; Dandy Bill, de 26 años, el 3; Dandy Jim, de 28 años, el 4; y Chapeau, de 25 años, el 5. La mayoría de los scouts se habían alistado el 6 de junio de ese mismo año.

Sesenta soldados, en su mayoría de la compañía D, del 12º de Infantería; y varios civiles, se quedaron en Fort Apache, con el comandante Cochran al mando del puesto. Justo antes de que se fueran, Carr escribió un mensaje para el general Willcox: Voy a buscar a Nock-ay-det-klinney a detenerlo. Debido a que la línea del telégrafo estaba rota, Willcox no recibió el mensaje hasta tres días después. Nadie  sabía que se planeaba una expedición al campamento de Nock-ay-det-klinne. Carr había ocultado la finalidad y el destino de la marcha. A los scouts apaches no se les dijo la ruta que iban a hacer hasta que la tropa estaba en marcha. Al ser avisados de que iban a partir, los scouts apaches sospecharon que el destino era el Cibecue Creek.

Después de que la columna cruzó el White River, en los alrededores de Fort Apache, algunos apaches que vivían a lo largo del río cabalgaron y conversaron con los scouts. Carr dijo a estos nativos y a los scouts que la columna iba a cumplir con su deber; que no iban a hacer daño a Nock-ay-det-klinne, pero que tenía que venir con ellos. Les dijo a los  nativos que vayan a decirles a sus amigos que no se alarmasen que no iba a molestarles y que no habría ningún problema.

Carr fue por el Verde Trail a Cibecue Creek. Aunque era el camino más corto, también era el más duro, pasando por un territorio montañoso cubierto en su mayoría de árboles. El primer día, Carr y su columna viajaron unos 49 km por cañones profundos con lados rocosos, acampando durante la noche en un cañón donde el camino cruzaba por el Carrizo Creek. Esa noche, después de cenar, Carr repartió a cada scout apache 20 cartuchos de munición. Les cité alrededor de mi tienda y tuve una larga conversación con ellos. Les dije que quería hablar con el ‘hombre-medicina’ acerca de los informes que decían que había dicho que los blancos dejarían el territorio cuando el maíz estuviese maduro, Cut-Mouth Moses [sargento 1º de la compañía ‘A’ de Scouts Apaches] defendió al curandero, pero finalmente admitió que cuando hay un malentendido hay que hablar del asunto. Él se ofreció a adelantarse para decirle a Nock-ay-det-klinne, cuál era el objeto de la expedición. Le dije que podía hacerlo si quería, pero que había enviado una vez a buscarle y no quiso venir, por lo que ahora lo iba a detener, que no iba a hacerle daño, pero quería demostrar que tenía que venir cuando se le llamaba. Que si no ha dicho esas cosas será puesto en libertad de inmediato, pero que si lo ha dicho los indios deben saber que no es verdad, que los blancos se iban a quedar.

Aproximadamente a 2 km del Cibecue Creek y a 4’5 km del poblado, el camino se bifurca por el Verde Trail. Este sendero secundario corría en diagonal hacia el valle, a través de un terreno elevado, abierto, con una ladera cubierta de hierba que se extendía desde las colinas a lo largo del Cibecue Creek. Era la ruta más corta al poblado de Nock-ay-det-klinne. El lugar donde cruzaba el arroyo era conocido como el Verde Crossing.

Al otro lado de la quebrada, otra pista secundaria corría hacia el arroyo, justo donde terminaban los arbustos y la maleza del fondo de la quebrada, hasta la vivienda de Nock-ay-det-klinne. En esa zona, los campos de maíz estaban esparcidos por el fondo de la quebrada. Las orillas del arroyo, que a veces eran empinadas, se extendían de 3 a 15 metros por encima del fondo de la quebrada, en la parte superior de las cuales había una llanura de enebros pero con poca maleza. Carr describiría más tarde el arroyo como un pequeño arroyo de montaña, a través del cual se puede pasar por muchos lugares.  

Sobre las 13:00 o 14:00 horas, Cruse, Byrnes y los scouts apaches llegaron a la bifurcación del río, donde estos últimos intentaron que Cruse cogiera  el Verde Trail. El guía John Byrnes, que sospechaba de los scouts, advirtió a Cruse que tuviera cuidado. Cruse decidió esperar a la llegada de Carr, pero en seguida cambió de opinión y llevó su columna a lo largo del Verde Trail. Cuando Carr llegó a la bifurcación, se dio cuenta de que Cruse había tomado la ruta más larga, después de haberse enterado la noche anterior por Cut-Mouth Moses de que Nock-ay-det-klinne vivía a 3 o 4 km sobre el Verde Crossing.

En lugar de tomar la ruta más larga, Carr envió a Hurrle a notificar a Cruse  que cogiera el camino de la derecha. Cuando Hurrle los alcanzó y dio el mensaje a Cruse, cambió el rumbo. Los scouts apaches parecían consternados, lo que podía significar que estaban llevando a los soldados a una emboscada. Cruse escribiría más tarde: Cuando empezamos a ir por un camino diferente al que nos llevaban, algunos scouts de mi compañía mostraron su enojo y su rabia por no ir por el otro camino. Cruse no informó de ese descontento a Carr. Varios oficiales que analizaron la situación más tarde estaban de acuerdo con Byrnes de que los scouts estaban tratando de llevar a la tropa a una emboscada que los apaches habían organizado al final de la quebrada.

Cuando acampó, no había más apaches a la vista que los scouts que llevaba, pero poco después comenzaron a salir del fondo de la quebrada, en grupos de dos y de tres, dirigiéndose la mayoría hacia el poblado de Nock-ay-det-klinne.

Cuando la columna estaba a unos 3 km del poblado, Sánchez [llamado por los apaches Bé-cbiyo’dn o Diente de Hierro, líder de la banda de Carrizo Creek de los Cibecue Apaches, de alrededor de 250 personas] surgió desde el fondo del arroyo. Estaba desarmado y montaba un caballo blanco. Su rostro estaba pintado de rojo, pero era una costumbre habitual, ya que con frecuencia iban a Fort Apache con las caras pintadas. Sánchez dio la mano a Carr y le dijo a Hurrle que se iba a casa. Cabalgó hasta el final de la columna y luego regresó al fondo de la quebrada. Más tarde, cuando los oficiales de Carr relataron los acontecimientos, dijeron que Sánchez estaba contando los soldados que formaban la columna. Hurrle dijo a Carr que Sánchez no iba hacia su casa porque se dirigía hacia el fondo de la quebrada, pero el coronel se abstuvo de intervenir porque no quería mostrar a los apaches cualquier signo de desconfianza.

A unos 1’5 km del Cibecue Creek, se detuvieron en una pequeña loma para descansar. Como la columna estaba cerca del arroyo, los scouts pidieron a Carr parar y acampar antes de cruzar el arroyo porque la hierba era mejor en este lado y había maizales a través de la quebrada y los scouts no querían que los caballos y mulas comieran el maíz de los apaches. Carr respondió que había venido desde lejos para arrestar a Nock-ay-det-klinne, continuando camino, dirigidos por el sargento apache Chapeau.

Tras cruzar el arroyo, que no era muy profundo, los soldados pasaron a corta distancia del poblado de Nock-ay-det-klinne. El camino a la vivienda del hombre-medicina discurría entre el acantilado sobre el que se encontraba el poblado y los arbustos del fondo de la quebrada. Aquí el camino era estrecho debido a que los arbustos crecían a los pies del acantilado. Cruse, Byrnes y los scouts llegaron los primeros al wickiup de Nock-ay-det-klinne. Cuando llegaron, Cut-Mouth Moses salió con Nock-ay-det-klinne y les presentó dándose la mano. Cruse dijo a Nock-ay-det-klinne que Carr quería verlo. El hombre-medicina le preguntó dónde estaba Carr, contestando este que estaba de camino. 

Cuando llegó Carr a las 15:00 horas [del 30 de agosto], se adelantó para reunirse con Nock-ay-det-klinne, que estaba de pie frente a su wickiup con Cut-Mouth Moses y Charlie, dándose los dos la mano.  

El coronel Carr diría más tarde: Le dije a través del intérprete a lo que había venido en presencia de otros tres apaches, además de los scouts y en su propio idioma, para que todos lo entendieran, tal como había informado a los scouts la noche anterior… Entonces le dije que le iba a tratar como a un amigo hasta que esos cargos sean investigados y que si no eran ciertos sería liberado. Él los negó. Me mostró un pase del Agente Tiffany, fechado el 13 de mayo,  expedido para él y otros apaches para sembrar maíz en Cibicue durante 60 días, siendo ampliado el 13 de julio para otros 60 días más. Le dije que el Agente quería que le llevara para hablar. Se excusó por no haber venido, pero tenía un enfermo al que atender y su gente le habría culpado si le hubiera abandonado, pero que ya se había curado y se había ido a su wickiup esa misma mañana, por lo que estaba dispuesto a ir conmigo. Le dije que bien y que si todo estaba claro sería liberado en pocos días. Entonces ordené ponerle bajo custodia del sargento John E. McDonald y ocho soldados [de la compañía ‘E’, del 6º de Caballería] diciéndole que si trataba de escapar, le matarían. Sonrió y dijo que no quería escapar, que estaba dispuesto a ir. También le dije que si los apaches intentaban rescatarle también le matarían. Además, sonrió diciendo que nadie intentaría rescatarlo. También le dije que podía llevar parte de su familia con él. Toda la conversación se desarrolló en presencia de otros apaches para tranquilizarlos. Cut-Mouth Moses, a veces repetía y explicaba a Nock-ay-det-klinne las frases cuando este parecía no captar la traducción del intérprete Hurrle. Pensé que al tenerle como rehén, tendrían especial cuidado de no provocar un enfrentamiento.

Cuando Carr se preparaba para abandonar el poblado de Nock-ay-det-klinne, dijo a sus oficiales que el destacamento iba a continuar por el arroyo hasta encontrar el lugar para acampar que había visto ese mismo día cuando había pasado por el Verde Crossing. Al dar la orden de abandonar la zona, un numeroso grupo de mujeres apaches estaban acercándose con tan solo unos pocos hombres, de los cuales, solo uno mostró signos de hostilidad. Estaba a unos 90 metros del wickiup de Nock-ay-det-klinne, totalmente desnudo, con evidentes señales de haber bebido tiswin. Las sospechas de Byrnes y de los oficiales sobre los scouts apaches habían disminuido un poco porque parecían totalmente indiferentes por la captura del hombre-medicina. Primero iban el coronel Carr y sus ayudantes; después los soldados de la compañía D; a continuación la recua de mulas; seguido por Nock-ay-det-klinne y su guardia; y después la compañía E. Carr ordenó a Cruse que fuera con sus scouts apaches junto al hombre-medicina.

Cuando partían, Carr y sus ayudantes; la compañía D y la recua de mulas avanzaron, pero detrás se produjo un parón. Nock-ay-det-klinne retrasó al resto de la columna porque traía sus pertenencias personales para ponerlas encima de su caballo y cuando las dejó, entró en su wickiup y se puso a comer. Cuando el teniente William Stanton se dio cuenta de lo que estaba sucediendo, ordenó al sargento McDonald que saliese con su prisionero de una vez.

McDonald consiguió que Nock-ay-det-klinne montase en su caballo y siguiera adelante. Durante ese retraso de unos 10 minutos, Carr y la mitad delantera de la columna siguieron el camino a través de su parte más estrecha y luego desaparecieron en una curva cerrada, entrando en una zona de muchos álamos, sauces y alta maleza en la parte inferior del arroyo. La curva cerrada, que estaba en el camino por donde habían venido, estaba a unos 400 metros del poblado de Nock-ay-det-klinne.

Cuando Carr volvió hacia el arroyo, el sargento scout apache Dead Shot se acercó a él y se quejó de que los soldados de la custodia de Nock-ay-det-klinne no permitían que sus amigos viajaran con él.Carr dijo que algunos de sus amigos podrían venir y verlo después en el campamento. Dead Shot regresó a su compañía.

Carr y la mitad de su columna siguieron camino a través del fondo de la quebrada, serpenteando entre los árboles. Estaban a unos 180 metros de la curva cerrada por donde el camino cruza el arroyo. Después de pasar por el fondo de la quebrada, Carr dejó el camino que había estado siguiendo, volviéndose hacia el sur por un antiguo sendero, más allá de un antiguo rancho y por el lado este de la quebrada hasta el lugar que había elegido para establecer el campamento y que estaba a algo más de 3 km al sur del poblado de Nock-ay-det-klinne.

Como la segunda mitad del destacamento de Carr tuvo que esperar a que Nock-ay-det-klinne se preparase, dio tiempo a que unos 15 apaches armados se acercaran. Mientras la columna avanzaba, Cruse y Byrnes iban al frente; seguidos de Nock-ay-det-klinne y su guardia, con los scouts delante y detrás de ellos; y la compañía E al final. Antes de llegar a la parte estrecha del camino, más apaches subían por el arroyo, yendo junto a ellos, armados y la mayoría a caballo. Como medida de precaución, Cruse, los scouts apaches, Nock-ay-det-klinne y su guardia se quedaron en el camino, mientras Stanton y sus hombres giraron a la derecha, subieron a la colina y pasaron por el poblado. Allí Stanton vio muchas mujeres y niños, pero pocos hombres. Cabalgó unos 300 metros antes de descender de nuevo al llano.   

Al inicio de la curva cerrada, un antiguo camino salía de él e iba por el lado oeste de la quebrada. Mientras Stanton estaba sobre la colina, Cruse, sin darse cuenta, se perdió a la vuelta y cogió el viejo camino. Poco después, Stanton y su tropa bajaron al llano y se unieron con el grupo de Cruse. Cuando hablaron con los scouts, estos dijeron que había un sitio mejor para cruzar a poca distancia aguas abajo. Después de que los dos oficiales conversaron, Stanton y su tropa marcharon por el flanco de Cruse. Mientras avanzaban por el arroyo, varios grupos de apaches armados se acercaron aguas abajo y viajaron con la columna. Otros salieron de los riscos y barrancos adyacentes. Rodearon a los soldados que custodiaban a Nock-ay-det-klinne y a la compañía E. A medida que cada nuevo grupo llegaba, hablaban deprisa y excitados. Generalmente, cuando los apaches luchaban se quitaban la ropa, excepto el taparrabos. La mayoría de los que llegaban vestían solo un taparrabos y un cinturón con cartuchos.

El soldado John Burton, de la compañía D, escribiría más tarde: Justo después de llegar al campamento, el teniente Carter ordenó salir a por leña. Había sido elegido con un empaquetador y otro soldado para ello, llevando tres mulas. Fuimos 800 metros por encima del campamento donde había leña, cerca de una vieja tienda india, mientras en el camino nos encontramos con el scout Dead Shot a caballo, aproximadamente a la mitad del camino donde se encontraba la leña. Él me pasó y llegó al campamento. Luego vi a otro apache llamado Ka-clenny sentado en el camino, quien me preguntó a dónde iba. Dije que a buscar leña; entonces hizo una señal a los de su banda y me dijo que me diera prisa y siguiera adelante, volviéndose muy excitado. Empezó a desnudarse, estaba sin sus mocasines y se quitó los pantalones. Mientras cabalgaba, otro apache cabalgó hacia arriba. Ka-clenny montó detrás de él y se dirigieron en dirección al campamento. Fui a recoger la leña, até las mulas y acababa de terminar cuando se oyó una andanada de disparos que venía del campamento.

Entre los apaches que cruzaban el arroyo, se destacó uno que agitó su Winchester diciendo a los demás que dispararan. Tres o cuatro que estaban cerca de él apuntaron y lo hicieron, lo que produjo un tiroteo en todas direcciones en el que varios scouts volvieron sus armas contra los soldados. El sargento apache Dandy Jim disparó al capitán Hentig en la espalda, matándolo al instante. Al oír el primer disparo, el sargento McDonald disparó a Nock-ay-det-klinne y seguidamente, él mismo cayó herido con una bala en la pierna [John P. Clum, el antiguo agente de San Carlos, relataría que después, el trompetista del coronel Carr, llamado Benítez, al ver arrastrarse a Nock-ay-det-klinne le disparó en la cabeza, rematándole]. Este primer tiroteo fue el único que se produjo a corta distancia. 

El enfrentamiento empezó a las 17:00 y aunque el primer ataque apache fue rechazado rápidamente, se produjo un tiroteo hasta casi el anochecer, a una distancia de unos 300 o 400 metros. 

Al caer la noche, Carr preguntó a sus oficiales, a Byrnes, al jefe de muleros y a otros por su opinión acerca de qué hacer a continuación. Todos fueron unánimes manifestando su deseo de salir de allí. Carr tampoco vio ningún motivo para quedarse. Decidió que lo mejor era regresar a Fort Apache, tan pronto como fuera posible. Por el informe que había recibido de Cochran esa mañana, sabía que no había una gran alarma en el fuerte. También sabía que unos pocos apaches podían realizar una emboscada durante el camino de regreso al puesto, por lo que sin esperar más, no les iba a conceder más tiempo para hacerla. Los soldados reunieron los cuerpos de los muertos. Debido a la obscuridad y a la alta maleza, no podían encontrar al soldado Miller, al que habían matado en el fondo de la quebrada. Carr ordenó que se excavara una amplia fosa bajo su tienda de campaña para enterrar los cadáveres. Más tarde, Carr dijo: Escribí en mi propio libro la posición y la edad de cada cadáver, pudiendo escribir, gracias a la luz de la luna, poniendo en el pecho de cada uno, su nombre y cuándo lo mataron y que era sepultado el día 30 de agosto por nuestro destacamento.

La tumba se amplió en dos ocasiones, para los soldados Sonderegger y Bird, este último murió mientras estaban excavando. Carr dijo: Cuando todo estuvo listo, mencioné los servicios prestados por ellos que venían a mi memoria. Hacer descargas de honor sobre las tumbas habría sido como notificar a los apaches que les estábamos enterrando en la noche con intención de avanzar a la vez.

Después de enterrar a sus compañeros, los soldados necesitaron tiempo para preparar la cena, organizar los paquetes y empaquetar las mulas. Dado que no había suficientes mulas para llevar todos los suministros y marchar rápidamente, algunos objetos tenían que quedarse atrás. Dejaron harina, tocino, productos enlatados, sillas de montar, aparejos y otros equipos de la recua de mulas. Dieron preferencia a dejar objetos pertenecientes a la compañía de scouts de Cruse. Antes de irse, cortaron las bolsas de harina, extendiéndola por el suelo. Destruyeron todo lo que se iba a quedar.   

Años más tarde, Carter escribió: Antes de abandonar el campo, el coronel Carr envió al teniente Carter a examinar el cuerpo del ‘hombre-medicina’ y ver si estaba muerto. Por extraño que parezca, a pesar de sus heridas, aún vivía. La recuperación de ese apache, en manos de sus amigos, le habría dado una influencia dominante sobre esa gente supersticiosa, lo que habría dado lugar a una guerra sin fin. El coronel Carr dio la orden de rematarle sin utilizar armas de fuego. El guía Byrnes fue a llevar a cabo la orden con un cuchillo, pero temiendo fracasar, cogió un hacha y aplastó la cabeza del curandero.

Los soldados abandonaron el lugar de la batalla sobre las 23:00 horas. Años más tarde, Cruse recordaría: Todo el mundo había sido advertido estrictamente contra el ruido y el desorden. Sentimos que los barrancos estaban llenos de apaches y, después de la lucha, estarían tan alerta como nosotros mismos. Puesto que los apaches habían robado la mitad de sus caballos, la mayoría de los hombres de la compañía D tuvieron que caminar.

Carr colocó a Cruse al mando de la vanguardia que consistía en Cut-Mouth Moses, sargento de scouts apaches que había permanecido fiel [los otros 22 habían desertado] como guías, y algunos hombres sin cabalgadura de la compañía D. Carr, Carter y el resto de oficiales, junto con el resto de la compañía D, iba después. Luego la reata de mulas con la munición y otros suministros y la compañía E con tres hombres heridos bajo el cuidado del médico McCreery. Stanton vino con la retaguardia compuesta de seis u ocho hombres. Los hombres heridos eran el soldado Baege, con un disparo en el hombro; el soldado Thomas J. F. Foran, con disparos en los intestinos y el vientre; y el sargento John McDonald, con un disparo en la pierna. Siguieron cabalgando en los caballos con los hombres detrás de ellos para sostener y mantener el equilibrio en sus monturas. Estos hombres eran relevados cada pocos minutos.

Antes de que el destacamento alcanzase Fort Apache, cuando estaba cerca de Cedar Creek, se encontró con dos buscadores en el camino. Le dijeron a Carr que solo un apache llamado Severiano les había precedido hacia el fuerte.

Esa misma mañana del 31 de agosto, los apaches mataron y quemaron a tres viajeros mormones [uno de ellos llamado Henderson] en la cima de Seven-Mile Hill; y el mismo grupo, antes de la noche, mató a tres soldados [Bladt, Dorman, y Winkler] que estaban reparando la línea telegráfica entre Fort Apache y Fort Thomas [Graham County, Arizona].

Viendo que las tropas del coronel Carr no llegaban, un joven soldado del Cuerpo de Señales, Will Croft Barnes, pidió permiso al comandante Cochran, que se había quedado al mando en Fort Apache, para salir a la cima de una escarpada meseta, a unos 1’5 km de distancia desde donde podía divisar a una distancia de unos 8 km el camino que venía desde el Cibecue Creek. Cochran sabía que por los alrededores había observadores apaches, por lo que se negó, pero ante la insistencia del sargento le dejó ir con unos prismáticos, una pequeña bandera de señales de color rojo y un revólver.

Barnes llegó a la cima de la meseta y no se volvió a saber nada de él durante varias horas hasta que, de repente, apareció al descubierto agitando frenéticamente la bandera de señales, informando que el destacamento del coronel Carr venía por el camino. Más tarde, Barnes sería galardonado con la Medalla de Honor y ascendido a sargento en 1883.

La columna llegó a Fort Apache a las 15:00 horas del 31 de agosto, encontrándose con la noticia de que los apaches habían enviado, durante la noche, correos a las reservas de Fort Apache y San Carlos, anunciando que las tropas del coronel Carr habían sido aniquiladas y que los pocos supervivientes iban a morir al día siguiente, y que Fort Apache iba a ser atacado y destruido.

En la operación militar, murieron siete militares [el capitán Henting, y los soldados William Miller, Henry C. Bird, Edward D. Livingstone, John Sondregger, John Sullivan y Thomas J. Foran. Uno nunca fue encontrado debido a la obscuridad y otro murió de sus heridas al día siguiente] y dos resultaron heridos, más 42 caballos y siete mulas de carga muertos, heridos o desaparecidos. Todos los hombres que habían sido atacados pertenecían a la compañía D, a excepción de McDonald, de la compañía E. Nock-ay-det-klinne, su esposa y su joven hijo, murieron durante la batalla, formando parte de los 18 apaches muertos [seis de ellos scouts] pertenecientes a las bandas de Es-ke-al-te, Indaschine, Na-ti-o-tish, Nock-ay-det-klinne, Pedro [Hashkee-yàiltl-i-dn] y Sánchez

El coronel Carr estimó que al menos 60 apaches, incluidos los scouts, atacaron a sus soldados al inicio de la batalla y unos 200 lucharon en algún momento del enfrentamiento. Casi todas las pérdidas de sus soldados se produjeron en los primeros momentos, cuando los apaches estaban cerca de su campamento. Momentos antes del ataque, todos los oficiales de la columna pensaron que la conducta de los apaches era dócil. Más tarde el teniente Carter diría: “Me sentí totalmente seguro y creo que los demás también. Si hubiera tenido sensación de inseguridad, no hubiera pasado entre ellos”.

Unos 15 años más tarde, el teniente Carter escribió: “Que la pérdida no fuera más dura se debió en gran medida a la frialdad y al coraje del coronel Carr. No se podía imaginar una situación mejor para probar el temple de un destacamento. Habiendo efectuado el objetivo de la operación, la detención de un notorio y revoltoso hombre medicina, sin dificultad y sin resistencia en su poblado, la columna había establecido el campamento para pasar la noche, cuando de repente fue tiroteada, no solo por los amigos del curandero, sino por nuestros propios aliados, los scouts apaches que habían sido leales hasta entonces. La confusión y el desaliento ante este tipo de ataque pudo haber causado la aniquilación de toda la fuerza, de la que únicamente la habilidad y la valentía más consumada podían salvar la situación”.

Hacia las 14:00 horas del 1 de septiembre, los apaches atacaron Fort Apache en represalia por la muerte del “hombre-medicina”. Realizaron varias descargas de fusil, produciendo dos o tres heridos entre los soldados [uno de ellos fue el teniente Charles G. Gordon, que resultó herido en una pierna]. Al día siguiente no se vieron más apaches por los alrededores. Entre los atacantes estaban Alchesay, Uclenny, George y Bonito, junto a algunos de los scouts amotinados. Las primeras estimaciones del agente Tiffany eran que 14 bandas de los Cibecue y White Mountain, sumando unos 220 hombres, habían participado en el enfrentamiento en el Cibecue Creek y en los incidentes posteriores. Solo el chiricahua Bonito [White Mountain, pero casado con una chiricahua] y dos de sus hombres, Ni-natchy y Tal-e-cha-a, se unieron a George [chiricahua casado con una White Mountain] y sus amigos White Mountain, para participar en los combates. Bonito, con 20 de su banda, había acampado en Eagle Creek con George. Tiffany informó que el resto de la banda de Bonito, unos 70 en total, había permanecido en la Sub-agencia al mando de su hermano, el hombre-medinaShe-neah [en realidad era su primo, según Betzinez]. Ningún otro chiricahua participó en las hostilidades a pesar de que habían recibido peticiones de ayuda.

Al mediodía del 2 de septiembre, Mickey Free dijo en San Carlos que varias bandas de apaches White Mountain se dirigían a la Agencia para no verse envueltos en el conflicto. Entre los líderes de esos apaches se encontraban Baelka, Baydelcon, Eskinospas, Goodah-Goodah [Goodygooya] y Santos. Probablemente, Mickey Free les aconsejó que fueran a la Agencia.

Charles Collins en su libro Apache Nightmare: The Battle at Cibecue Creek afirma: Ninguna documentación contemporánea, memorias, o documentos históricos de cualquier clase, sugieren que los chiricahuas participaron en las hostilidades que siguieron al enfrentamiento o que planearan unirse a la revuelta. Esto difiere de la afirmación de Asa Daklugie [hijo de Juh], quien dijo que su padre, Naiche, Chihuahua, Nana y Kaahteney estaban convencidos del poder de Nock-ay-det-klinne después de que vieran elevarse los espíritus de Cochise, Mangas Coloradas y Victorio. Pero no hay ningún informe que diga que Juh o Naiche hubiesen ido al norte a participar en esas ceremonias, ni que manifestasen alguna simpatía por las profecías del hombre-medicina. En cambio, sabemos que Chihuahua estaba ausente, sirviendo como scout, del 30 de abril hasta primeros de septiembre de 1881, espacio de tiempo en el que Nock-ay-det-klinne desarrollaba sus danzas; y Nana y Kaahteney estaban en México, excepto las seis semanas que estuvieron incursionando, principalmente por New Mexico, añadiendo que Nana hubiese tenido problemas para estar junto a los White Mountains, ya que estos consideraban enemigos a los chihennes tras matar Victorio a Bylas y a su familia. Además, Gerónimo, Jason Betzinez, Sam Haozous, Kinzhuna y Fatty no mencionaron en sus autobiografías que algún chiricahua participase en los enfrentamientos del Cibecue Creek o acudiese a las danzas de Nock-ay-det-klinne.

El subagente de San Carlos, Ezra Hoag, había dado un pase a Juh, Gerónimo, y a 74 chiricahuas para ir a cazar y recoger mezcal al norte del Ash Creek, donde esperaban reunirse con Naiche y su banda. Charles Connell, trabajador de San Carlos, recordó que ese verano Gerónimo hacía frecuentes visitas a la Sub-agencia, pasando el tiempo sin hacer gran cosa. Perico mencionó que vio a Gerónimo usar su poder de curación sobre un hombre gravemente enfermo, cantando sobre él durante varios días. El 28 de agosto, los chiricahuas fueron a Fort Thomas [Graham County, Arizona], teniendo una conversación con el teniente Haskell, quien recordaría que Juh estaba muy amistoso y que los chiricahuas no permitirían verse involucrados en problemas por los White Mountain. Para confirmarlo, el 1 de septiembre, dos días después del enfrentamiento en el Cibecue Creek, Naiche fue a Fort Thomas y habló con el capitán John L. Viven. Este recordaría que el jefe chokonen admitió que sabía de los problemas y me dijo que él y los otros jefes eran amigos y que no permitiría que ninguno de sus hombres participase en el actual problema. Tiffany ordenó a  Hoag que enviase jinetes para traer a Juh y Gerónimo, donde pronto se juntaron con Naiche. Willcox y Tiffany esperaban alistar scouts de sus bandas, ya que no se habían sumado a la revuelta. Haskell convocó a Archie McIntosh y a Tom Jeffords en Fort Thomas para que usasen su influencia y persuadiesen a Juh y Naiche de que permitiesen alistar a hombres suyos como scouts. Al principio Naiche pareció dispuesto. Al estar el teniente Guilfoyle licenciando, el 6 de septiembre, la compañía B de scouts apaches [Chihuahua era sargento], Jeffords y el teniente Charles Gatewood pensaron que varios de sus hombres podrían realistarse, por eso fueron con Haskell a la Sub-agencia para alistar a 25 chiricahuas. Sin embargo, al llegar allí, descubrieron que la gente de Naiche rechazó la idea argumentando que estaban preocupados por la seguridad de sus familias. Jeffords no pudo persuadir a su amigo Naiche, probablemente porque los chokonen habían tenido estrechas relaciones con los White Mountain desde los tiempos de Cochise y no les gustaba la idea de ir a buscar a Bonito y a sus dos o tres seguidores, a quien ahora los estadounidenses consideraban hostiles. Naiche solo se comprometió a combatir a los hostiles si amenazaban a su gente.

El 2 de septiembre, unos 21 apaches asaltaron el rancho Middleton en Cherry Creek, en el Pleasant Valley [Gila County, Arizona], a 48 km al oeste del Cibecue Creek. Mataron a dos rancheros y robaron unos 75 caballos.

Mientras tanto, el general Willcox estableció cerca de Fort Apache y San Carlos el Regimiento entero del 6º de Caballería, por lo que, dándose cuenta de que cuanto más tiempo se resistiesen su castigo sería mayor, a mediados de septiembre empezaron a llegar miembros de las bandas sublevadas para rendirse en Fort Apache y en San Carlos. El 15 de septiembre llegó Bonito, y a la mañana siguiente, George. El 21 de septiembre era la fecha tope que tenían para rendirse sin condiciones todos los sublevados o serían perseguidos como hostiles. El 20 de septiembre, se entregaron cinco de los principales líderes de la revuelta, Es-ke-al-te, Indaschine, Na-ti-o-tish, Ne-big-ja-gy [hermano de Nock-ay-det-klinne] y Sánchez, y durante la siguiente semana lo hicieron 60 apaches más, con 63 mujeres y 76 niños.

El general Sherman, comandante en jefe del Ejército en Washington, telegrafió al general Irvin McDowell, comandante de la División del Pacífico, diciéndole: Quiero que esta estampida apache termine ya, y para lograrlo enviaremos a todos los hombres disponibles en todo el ejército si es necesario. Al 6º de Caballería, presente sobre el terreno, se le añadieron dos compañías de caballería y seis de infantería enviadas rápidamente en el Southern Pacific Railroad, más otros destacamentos llegados del Distrito de New Mexico a cargo del coronel Ranald Slidell Mackenzie. Pero cuando llegaron no había hostiles con quien combatir, la mayoría se habían entregado [quedaban unos 60 sin localizar].

Pero la presencia de tantas tropas sí preocupó a los chiricahuas. El 23 de septiembre, varios de ellos cabalgaron hasta San Carlos para hablar con Tiffany. Juh preguntó si los movimientos de tropas tenía algo que ver con sus actividades en México, admitiendo que había estado en el sendero de la guerra, pero que había venido de buena fe y estaba contento, y que no quería guerra ni luchar. Tiffany les aseguró que las tropas habían venido solo para castigar a los participantes en los enfrentamientos del Cibecue Creek, lo que aparentemente calmó a los chiricahuas, dándose la mano y retornando a la Sub-agencia.

El 24 de septiembre, Ezra Hoag, subagente de la Reserva de San Carlos, envió un mensaje describiendo la situación de tensión provocada por la llegada de las tropas: “El arresto de los jefes en San Carlos ha creado un gran revuelo entre los indios de aquí; todas las circunstancias relacionadas con la detención pueden crear problemas; primero, el arresto de los jefes; segundo, la postura adoptada por los soldados; tercero, los informes que van de un lado a otro; y cuarto, los apaches haciendo lo imposible para evitar la detención de George y Bonito que, ante la cantidad de scouts del teniente Clark, la mayoría pertenecientes a la banda de George, no sé cómo actuarán en caso de surgir problemas.  El coronel Smith tiene la misma opinión que yo en lo que respecta a esta cuestión.

El viernes, 30 de septiembre, día de reparto de raciones, la mayoría de los apaches estaban presentes para recibir sus suministros semanales, siendo aprovechado ese momento por los militares para proceder a detener a algunos Cibecue Apaches que se habían rendido en San Carlos, a George y a sus seguidores, y a Bonito. Todo fue bien a pesar de que Na-ti-o-tish se había ido la noche anterior [29 de septiembre] con sus dos hermanos y otros 12 apaches. Los militares encerraron en la escuela de la Agencia a unos 45 apaches. Pero en la Sub-agencia no pudieron arrestar a Bonito y a George porque este rompió su palabra de entregarse al comandante James Biddle a las 15:00 horas. Biddle envió al teniente Albert S. Bailey con sus scouts apaches a la ranchería de George para detenerle, llegando alrededor de la 18:00 horas, habiendo unas 30 personas, la mayoría mujeres y niños, y solo unos pocos hombres.

La decisión de Biddle dio lugar a muchas críticas por parte de los funcionarios civiles, y pocos meses más tarde, también del general Willcox, aunque más tarde se disculpó a la luz de pruebas adicionales que me han llegado, según dijo. Mucha gente, creyendo que Biddle había iniciado la desafortunada cadena de acontecimientos que siguieron, le condenó erróneamente. Biddle había actuado razonablemente, no siendo culpa suya que los chiricahuas malinterpretaron su actuación. George se asustó. Él y Bonito cabalgaron a los campamentos de Naiche, Juh y Chato. George ahora juró luchar, diciendo a los chiricahuas que las tropas estadounidenses habían venido a matar a sus mujeres y niños. Según el testimonio de Naiche, Chihuahua y Gerónimo, George dijo que los soldados planeaban arrestar a los jefes chiricahuas y llevarles a un lejano lugar; y según Naiche, George insistió en que iban a poner grilletes a los jefes, lo que trajo a sus mentes los desagradables recuerdos del trato recibido por parte de Clum sobre Gerónimo y Chato. Este diría en 1931: La conversación sobre las tropas puso nervioso a Gerónimo. Él estaba como un animal salvaje. Ni siquiera la presencia de Tom Jeffords [quien diría que estuvo allí esa noche] pudo alejar sus temores. Pocos años después, un pragmático Chihuahua diría que creyó lo que George estaba diciendo: Debía saberlo porque estaba emparentado con un hombre blanco.

Durante este frenético momento, los líderes chiricahuas celebraron un consejo y, según Gerónimo, después de recordar la traición de Cochise en Apache Pass y la muerte de Mangas Coloradas en Fort McLane, juraron irse para evitar ser víctimas de la injusticia estadounidense. Juh y Gerónimo llevaban la voz cantante, siendo apoyados por Jelikine [este nednai era llamado por los blancos Pequeño Jefe debido a su baja estatura]. Chihuahua corroboraría la versión de Gerónimo, diciendo que Juh se había vuelto muy excitado y había decidido irse. Años más tarde, Gerónimo explicaría que era mejor morir combatiendo que morir en prisión. El grupo de chokonen y bedonkohes de Chato y Bonito, con unos pocos White Mountain, siguieron sus pasos.

Los chokonen de Naiche, que habían vivido en San Carlos desde junio de 1876, también decidieron irse, a pesar de la promesa que hizo a su padre en el lecho de muerte de mantener la paz tanto tiempo como fuera posible. Pero esa noche, la determinación de Juh, los recuerdos de la traición estadounidense contra su padre y abuelo, y la insistencia de George de que los militares estaban planeando matar a sus mujeres y niños, y encarcelar a los jefes, le convenció. La suma de estos factores le llevó a tomar una precipitada decisión que, años después, lamentaría, pensando que había interpretado mal la situación, dando una irracional respuesta a causa de la confusión y paranoia del momento. Sin embargo, dos líderes fueron reacios a tomar una rápida decisión. Uno era Nahilzay [el cuñado de 45 años de Cochise] que dudaba en irse. Solo se fue cuando Juh y Naiche obligaron a sus mujeres e hijos a irse. El otro era Chihuahua, quien a pesar de ser amigo de Juh, no tenía ganas de irse, decidiendo hacerlo solamente después de que creyera ver a las tropas dirigiéndose hacia su campamento [en realidad iban al cercano campamento de George]. Los seguidores de Chihuahua fueron los últimos en irse.

A las 10:30 horas del 30 de septiembre, se fueron. Las estimaciones sobre su número, varían. El Arizona Weekly Citizen informó el 2 de octubre de 1881, que eran 346 chiricahuas. Charles Connell, en su libro “The Apache Indians, Past and Present”, dijo que eran 309. Edwin R. Sweeney, en su libro “From Cochise to Geronimo” dice que eran alrededor de 375 chiricahuas [entre ellos 74 hombres], divididos entre 200 chokonen, 89 bedonkohes, y 86 nednais. Según el último censo, Naiche tenía 160 chokonen [entre ellos 24 hombres]; Juh, 86 nednais [17 hombres]; Chato, que había sucedido a Esquine tras su muerte, tenía 78 chokonen y bedonkohes [18 hombres]; y Bonito, 93 bedonkohes, chokonen, y unos pocos White Mountain [16 hombres]. El total de estas cuatro bandas sumaba 417 chiricahuas. Unos 30 chiricahuas de la banda de Bonito al mando del viejo jefe Chiva no se fueron o volvieron enseguida a la Agencia con Tom Jeffords.

Las bandas de Loco y Zele, que sumaban 270 en total, permanecieron en la reserva. ¿Y qué hizo George, quien dijo a los chiricahuas que él se iría incluso antes de que los demás tomasen una decisión? Como había hecho con Biddle, faltando a su palabra, traicionó a los chiricahuas, quedándose con su gente en las montañas que rodeaban la reserva.

Tiffany dio el siguiente relato de las circunstancias que condujeron a la huida: “Alrededor del 20 de septiembre, varios chiricahuas se acercaron para preguntarme por qué había tantos soldados en la Agencia. Les dije que no se preocuparan, que ninguno de los indios que estaban en paz tenía nada que temer. Querían saber si los movimientos de las tropas tenían algo que ver con sus antiguos actos cuando estaban en pie de guerra en México. Les aseguré que no y se fueron, al parecer, satisfechos. Pero mientras tanto se produjo un incidente adverso. Después del enfrentamiento en el Cibecue Creek, George y Bonito, subjefes White Mountain, se rindieron al general Willcox en Fort Thomas [Graham County, Arizona] poniéndoles en libertad condicional y enviándoles de vuelta a la Sub-agencia de San Carlos. El 30 de septiembre, el coronel Biddle fue enviado para que sus bandas regresasen a Fort Thomas. Fue el día en que estaban repartiendo las raciones, por lo que había muchos indios. George y Bonito dijeron que iban a volver tan pronto como hubieran recibido su correspondiente ración de carne, que no hacía falta que les esperasen, pues iban a ir con Hoag, el empleado de la Agencia que reparte la carne. El coronel Biddle respondió que debían ir ya y se dirigió hacia el campamento apache con su destacamento. Durante la noche, alarmados, George y Bonito huyeron de la reserva con 74 apaches, entre hombres, mujeres y niños.

Cuando Juh y Gerónimo viajaban juntos, este último iba a la vanguardia, mientras Juh se hacía cargo del cuerpo principal y de la retaguardia, siguiéndole a pocos kilómetros por detrás. La presencia de Naiche, Chihuahua, Chato y Bonito daba seguridad a las mujeres y niños. A pesar de que menos de 1/3 de los chiricahuas tenían caballos, confiaban en poder robar los suficientes durante el camino para montar a toda la banda. La mayoría de los 74 hombres y 22 adolescentes llevaban rifles Springfield. Y según Gerónimo, habían adquirido mucha munición durante su permanencia en San Carlos y de los White Mountain antes de huir de la reserva.

Charles Collins, en su trabajo The Great Escape, señaló que los chiricahuas disfrutaron de varias ventajas. Ese día, Ezra Hoag les había dado raciones, la temporada de lluvias había terminado, la media luna ayudó a moverse en la obscuridad, y tuvieron buenas temperaturas para viajar de noche. La ruta habitual que usaban los chiricahuas para ir a México era por el noreste hasta Eagle Creek, y luego seguir hasta el río Gila, y luego hacia el sudeste, hasta las Peloncillo Mountains [Hidalgo County, New Mexico] que les hacía de pasillo hacia el sur para alcanzar la frontera mexicana. Astutamente, los chiricahuas no eligieron ese camino. Ellos sabían que el territorio al este estaba repleto de tropas buscando a apaches participantes en el enfrentamiento del Cibecue Creek. Fueron paralelos al río Gila hacia Fort Thomas durante unos 20 km para luego dirigirse al sur, divididos en cuatro grupos encabezados por Juh, Naiche, Chato y Bonito. Era una ruta más peligrosa debido a la existencia de valles abiertos pero presumiblemente aún con menos soldados. Los jefes apaches sabían que estos pronto estarían en marcha. Acordaron reunirse de nuevo en Black Rock, una elevación de 275 metros sobre la llanura cerca de las estribaciones orientales de las Santa Teresa Mountains [Graham County, Arizona]. Antes de llegar allí, Gerónimo lideró un grupo que robó 50 caballos y mulas durante tres asaltos contra dos transportistas y un ranchero. De Black Rock, se trasladaron unos 16 km al sureste, donde acamparon a los pies de las Santa Teresa Mountains, a últimas horas de la tarde del 1 de octubre.

Mientras tanto, un apache había informado al subagente Ezra Hoag de la huida, quien envió a Mickey Free y a otro scout apache a informar a Tiffany, enterándose de lo ocurrido a las 01:00 del 1 de octubre. Tiffany envió un mensajero al capitán Stacey, quien a su vez lo notificó al coronel Carr quien, inexplicablemente, no hizo nada. A la siguiente mañana la noticia llegó a Fort Thomas, confirmándose el hecho cuando llegó Hoag y avisó al general Willcox. Este envió al teniente Albert S. Bailey y sus scouts apaches a buscar el rastro de los chiricahuas. Regresaron a primeras horas de la tarde a informar que las huellas iban hacia Black Rock. En una hora, a las 14:00 horas, Willcox ordenó al teniente Overton que fuese tras ellos con dos destacamentos de caballería, junto a Bailey con 10 scouts apaches [El resto de la compañía de scouts de Bailey, incluyendo ocho chihennes y chokonen se quedaron en Fort Thomas porque desconfiaban de ellos, desertando la tarde del 6 de octubre después de matar a un scout Western Apache de su compañía. Hay dos versiones sobre el número de desertores y su pertenencia tribal. Una de ellas decía  que cinco chihennes fueron al campamento de Loco, situado en la Agencia, y cuatro chokonen fueron a la Sub-agencia a buscar a sus familias. La otra versión era de Hoag, quien dijo que los desertores eran seis chihennes y dos chokonen. Uno de estos era Magazi, probablemente Na-guji, miembro de la banda de Bonito].

Antes del amanecer del 2 de octubre, Juh y Naiche lideraron el cuerpo principal de guerreros hacia el sur, mientras las mujeres y niños atravesaban las Pinaleño Mountains [Graham County, New Mexico], a 1’5 km al este de los hombres. A las 10:00 horas, los guerreros atacaron a Merejildo Cisneros, que estaba cazando en esas montañas, persiguiéndole hasta la estación de postas de Cedar Springs [Graham County, Arizona]. Después de realizar varios disparos, se retiraron cuando los scouts de avanzadilla informaron de que una caravana de carros se dirigía a la estación.

Al mismo tiempo que la noticia de la huida de los chiricahuas llegaba a Willcox [Cochise County, Arizona], se supo que había una caravana de carros con mercancías en dirección norte, entre Willcox y Fort Thomas [Graham County, Arizona]. El capitán Charles Porter, comandante de Fort Grant, recibió la orden desde Fort Thomas de proteger la ruta, siendo informado más tarde de que los carros debían estar cerca de la estación de postas de Cedar Springs. A las 9:00 horas del sábado, 2 de octubre, los chiricahuas atacaron los carros cuando se acercaban a la estación.

Cedar Springs era una estación de postas situada a unos 60 km de San Carlos, en un camino que utilizaban, tanto los militares como diferentes compañías de mercancías y viajeros. El empresario Mariano G. Samaniego tenía un contrato con el gobierno estadounidense para transportar suministros a la Agencia de San Carlos. A mediados de septiembre, teniendo que atender negocios en Tucson, Samaniego dejó a su joven hermano Bartolo completar la carga y llevarla a San Carlos, saliendo de Willcox el 27 de septiembre, con una caravana de carros, tirados por 108 mulas. A unos 800 metros de la estación, Bartolo vio a los apaches de vanguardia, pero no sabía nada de la huida de la reserva, asumiendo que eran scouts del ejército. Pocos minutos después se quedó sorprendido cuando cayeron los primeros disparos sobre los conductores de los primeros carros. Rápidamente, él y otros tres hombres fueron en su ayuda, encontrando a uno muerto y a otro herido, protegiéndose todos debajo de los carros. Durante los siguientes 90 minutos estuvieron respondiendo al fuego de los apaches, manteniéndolos a raya. Finalmente, Bartolo, viendo que todo estaba perdido, decidió cargar contra ellos, seguido de sus tres hombres. Bartolo se dirigió directamente a una loma rocosa ocupada por los apaches. Todo acabó rápidamente, cayendo uno tras otro, Bartolo el primero.

Los apaches se dirigieron a los carros, cortaron los arneses en muchos trozos [algunos de ellos fueron encontrados esparcidos durante 10 km], cogiendo 102 mulas [seis de ellas habían resultado muertas durante el tiroteo], después de saquear los carros. Se llevaron numerosos artículos de uso doméstico como telas, recipientes de estaño, harina, sartenes, etc., destruyendo todo lo que no podían llevarse. También cogieron las armas y las cananas de los conductores muertos [ocho rifles Winchester, ocho revólveres, y unos 300 cartuchos].

El carretero mexicano herido lo vio todo haciéndose el muerto, mientras yacía con su cara sobre la hierba. Un apache se acercó y le golpeó con la culata de su arma entre los omóplatos para comprobar si estaba con vida. El mexicano encajó el golpe y se quedó quieto mientras el apache recogía su arma y su canana y se alejó, salvando así su vida, siendo el único que quedó vivo cuando llegaron las tropas. Cuando llevaban unos 30 minutos junto a los carros, unos centinelas que estaban en una alta colina con vistas a la estación de Cedar Springs, hicieron varios disparos, señalando que se acercaba un gran grupo de jinetes [soldados]. Los apaches recogieron todo y se fueron.

Viniendo por el sur, los soldados se acercaron a la estación. Cuando llegaron  a Cedar Springs, se encontraron con la señora Mowlds [la esposa de John Mowlds, el agente de la estación en Cedar Springs]; Frank Coulter; el hijastro de John Mowlds; y Merejildo Cisneros [cuidador de los caballos de Samaniego] atrincherados en la casa.

Unos días más tarde, los oficiales de ese destacamento recordaban lo que les dijeron a su llegada: “Todas las personas coincidieron en afirmar que los chiricahuas aparecieron en la estación a las 09:00 horas, persiguiendo al cuidador de los caballos de Samaniego, que iba por delante para buscar ciervos por las montañas laterales, quien vio a los apaches a unos 3 km al este de la estación, pero no sabiendo que eran hostiles, se acercó hasta que fue tiroteado, por lo que espoleó a su caballo dirigiéndose a la estación, desmontando y corriendo hacia la casa, donde había una mujer, un hombre y un niño, dejando su caballo en la puerta. Un disparo alcanzó el interior de la casa, pero no dio a nadie. Los apaches le persiguieron hasta la estación, pero al ver los carros que se acercaban, los atacaron. Los conductores resistieron valientemente porque todos coincidieron en decir que tardaron más de una hora en matarlos; algunos dicen que hasta una hora y media como mínimo.

Preocupaba a los cuatro civiles de la casa de Cedar Springs que los apaches estuvieran cerca. Al llegar a la estación, los soldados persiguieron a los hostiles. Encontraron a un hombre vivo, herido, de un disparo en la pierna, a un kilómetro de la estación; 50 metros más lejos, un hombre yacía muerto; y de allí hacia los carros, a 500 metros de distancia, otros dos muertos. Alrededor de los carros, otro de un disparo en la cabeza. Más abajo, en el camino, otros dos muertos. De los siete hombres de la caravana murieron, Bartolo Samaniego [hermano de Mariano]; Demetrio Carmelo; Sostenos Estrada; Braulio Gómez; Julián Ríos; y el cocinero José Lino Molino, salvándose Merejildo Cisneros y el hombre herido en la pierna.

John Frederick Finerty, corresponsal del “Chicago Times, visitó el lugar alrededor de una semana más tarde: Al volver de Fort Thomas a Fort Grant con el destacamento de soldados tuve la oportunidad de ver de cerca Cedar Springs. Los carros estaban acribillados, siendo enorme el número de orificios de bala que tenían. El fuego indio dirigido contra la media docena de valientes y desgraciados mexicanos, encabezado por el hermano menor del empresario, debe haber sido simplemente infernal. Es impresionante pensar en la forma en que media docena de personas estaban condenadas ante 75 apaches, resistiendo durante cerca de dos horas. Los cuerpos encontrados al lado de los carros estaban llenos de plomo.  Estos hombres murieron duramente, y una tosca cruz, delante del rancho ‘Shot-Gun Smith’, marca la fosa común de cinco de ellos. Mulas muertas allanan el camino, y la hierba pisoteada alrededor de varias millas a lo largo del camino, indica el carácter desesperado de la lucha.  

Los chiricahuas continuaron su camino hacia Fort Grant. Poco después encontraron a John Moulds, el agente de la estación de Cedar Springs, que llevaba provisiones a la estación. Rápidamente, le mataron, llevándose cuatro caballos y las provisiones.

Unos 20 minutos más tarde, descubrieron a cuatro soldados que estaban reparando la línea telegráfica. Sus nombres eran Ensner, Landercranz, Wellch y Yondell. Habían sido enviados desde Fort Grant para reparar la línea que lo unía con Fort Thomas. Los mataron, cogiendo sus caballos y armas. Poco después llegaron los soldados al lugar. Era el capitán Reuben F. Bernard [antiguo combatiente de Cochise], al mando de 100 soldados y unos 30 o 40 scouts Western Apaches. Sobre las 15:00 horas del 2 de octubre, cuando estaban examinando los cuerpos, los apaches abrieron fuego, entablándose un tiroteo que duraría seis horas, siendo conocido como la Batalla de K-H Butte. Al comienzo del combate, el cuerpo principal de mujeres y niños llegaron tras los guerreros a las colinas, quienes ocuparon la zona alta, al este del camino.

Los jefes se reunieron para decidir cómo hacer que los no combatientes pudiesen cruzar el camino por debajo de las posiciones de los soldados para poder escapar al oeste, hacia las Galiuro Mountains [Graham & Pinal Counties, Arizona]. A pesar de no estar presente [estaba en San Carlos con la banda de Loco], Jason Betzinez oiría más tarde a un chiricahua contar los hechos: Necesitando salvar a sus familias, los jefes lanzaron un fuerte ataque por el flanco derecho para permitir a sus mujeres y niños cruzar el camino a pocos kilómetros del lugar. Betzinez no mencionó quien dirigió el ataque, pero Edwin R. Sweeney argumenta que pudo haber sido Jelikine. El ataque nocturno [sobre las 20:00 horas] provocó una maniobra de diversión que permitió a las mujeres y niños huir.  El ataque acabó a pocos metros de las posiciones de los soldados, sin provocar pérdidas entre los guerreros, quienes se retiraron a posiciones más retrasadas para seguir disparando durante la siguiente hora, hasta recibir aviso de que el cuerpo principal estaba a salvo. Los guerreros se dirigieron al sur y después, al Aravaipa Valley, al oeste, para encontrarse con ellos acampados en un valle abierto a la sombra de las Galiuro Mountains. Bernard fue al sur, a Fort Grant, con la pérdida de un muerto [el sargento Buford] y dos heridos. Una mujer apache falleció durante el enfrentamiento.

En 1984, unos investigadores realizaron un estudio arqueológico del lugar, descubriendo que el enfrentamiento había tenido lugar en Battle Mountain, un pico a varios km al sureste de KH Butte. Utilizaron detectores de metales, encontrando más de 1000 objetos como botones, hebillas, una espuela, y más de 900 cartuchos usados y algunos sin usar, de diferentes tipos de armas. El 85% de los cartuchos recuperados de las posiciones ocupadas por los apaches fueron del calibre 45, fabricados para el rifle de trampilla Springfield, modelo de 1873 [Algo más de la mitad eran cartuchos  45-55 para la versión carabina y el resto, 45-70, para la versión rifle]. El segundo calibre que más se recuperó fue el 50-70 para el rifle Springfield de 1866. Y después el calibre 44-40, fabricados para los primeros rifles de repetición Winchester.

En 1993, Larry Ludwig y James Stute publicaron The Battle at K-H Butte. Los autores combinaron los conocimientos adquiridos en el estudio arqueológico junto con varios relatos históricos de la batalla para proporcionar una descripción más completa del evento. En el libro relatan que los apaches habían construido 13 fortificaciones para parapetarse tras ellas, mientras los soldados, habían erigido siete. Las fortificaciones fueron construidas con unas dos filas de piedras apiladas para ser utilizadas por los tiradores, quienes se tendían en el suelo boca abajo, disparando a través de las piedras más bajas. Las laderas superiores del K-H Butte, la colina de al lado [al este], y una cresta llamada Quartz Mountain fueron tres lugares utilizados por los apaches en las postrimerías de la batalla. Esas posiciones habían sido tan bien defendidas que los soldados no pudieron acceder a ellas.

Al mismo tiempo, a las 11:00 horas del 1 de octubre, el comandante Biddle y 47 prisioneros apaches que habían participado en los sucesos del Cibecue Creek [entre ellos los scouts Dandy Jim y Mucheco] llegaron por la noche a Fort Thomas [Graham County, Arizona]. El 2 de octubre, las tropas dejaron Fort Thomas con los 47 presos, viajando a la estación de Willcox para ser enviados a Tucson [Pima County, Arizona]. Un tribunal militar, presidido por el comandante James Biddle, del 6.º de Caballería, dio inicio al juicio en Fort Grant, el 11 de noviembre. Los cargos fueron:

1. Sargento Dead Shot, compañía A, Scouts Indios.

Cargo I. Violación del Artículo 21 de Guerra.

Especificación. En el sentido de que él, el sargento nº 2 [alias Dead Shot], compañía ‘A’, Scouts Indios, siendo un soldado debidamente alistado al servicio de los Estados Unidos, ofreció resistencia alzando su arma contra su oficial superior, el coronel E. A. Carr, del 6º de Caballería; el capitán E. C. Hentig, del 6º de Caballería; el teniente William Stanton, del 6º de Caballería; el teniente W. H. Carter, del 6º de Caballería; y el subteniente T. Cruse, del 6.º de Caballería, mientras estaban en el desempeño de sus funciones, y les disparó con la intención de causarles lesiones corporales. Esto en o cerca de Cibicue Creek, A. T., el 30 de agosto de 1881 o alrededor de esa fecha.

Cargo II. Motín, en violación del Artículo 22 de Guerra.

Especificación. En el sentido de que él, el sargento nº 2 [alias Dead Shot], compañía ‘A’, Scouts Indios, siendo un soldado debidamente alistado al servicio de los Estados Unidos, se unió al motín, y resistió y disparó contra las fuerzas de los Estados Unidos bajo el mando del coronel E. A. Carr, del 6.º de Caballería. Esto en o cerca de Cibicue Creek, A. T., el 30 de agosto de 1881 o alrededor de esa fecha.

Cargo III. Violación del Artículo 23 de Guerra.

Especificación. En el sentido de que él, el sargento nº 2 [alias Dead Shot], compañía ‘A’, Scouts Indios, siendo un soldado debidamente alistado al servicio de los Estados Unidos, estuvo presente con mal conocimiento de un motín contra su oficial al mando, el Coronel E. A. Carr, del 6º de Caballería, y no hizo todo lo posible para reprimirlo, y no dio información al respecto al oficial al mando antes mencionado. Esto en Cibicue Creek, A. T., el 30 de agosto de 1881 o alrededor de esa fecha.

Cargo IV. Deserción, en violación del Artículo 47 de Guerra.

1ª especificación. En que él, el sargento nº 2 [alias Dead Shot], compañía ‘A’, Scouts Indios, siendo un soldado debidamente alistado al servicio de los Estados Unidos, desertó del mismo en Cibicue Creek, A. T., el 30 de agosto de 1881 o cerca de esa fecha, y permaneció ausente hasta que se entregó en o cerca de la Agencia India de San Carlos, A. T., el 3 de octubre de 1881 o cerca de esa fecha.

2ª especificación. En esto; que él, el sargento nº 2 [alias Dead Shot], compañía ‘A’, Scouts Indios, un soldado debidamente alistado al servicio de los Estados Unidos, cuando estaba de servicio en el campo contra los indios hostiles, en Cibicue Creek, A. T., el 30 de agosto de 1881, desertó y se unió a los indios hostiles. Esto está en Cibicue Creek, A. T., el 30 de agosto de 1881 o alrededor de esa fecha.

Cargo V. Asesinato, en violación del Artículo 58 de Guerra.

Especificación. En el sentido de que él, el sargento nº 2 [alias Dead Shot], compañía ‘A’, Scouts Indios, un soldado debidamente alistado al servicio de los Estados Unidos, hizo, en tiempo de guerra, insurrección, rebelión u hostilidades con indios hostiles, intencionadamente, premeditadamente y con premeditada alevosía, se unió a los indios hostiles y con ellos disparó y mató al capitán E. C. Hentig, del 6º de Caballería; los soldados William Miller, Henry C. Bird, Edward D. Livingstone; John Sondregger, John Sullivan y Tolomas J. Foran, compañía ‘D’, del 6º de Caballería de los Estados Unidos. Esto en Cibicue Creek, A. T., alrededor del 30 de agosto de 1881.

Dead Shot se declaró inocente, pero fue declarado culpable de todos los cargos, siendo sentenciado a ser ahorcado por el cuello hasta que muera, en el momento y lugar que la autoridad competente determine, con el acuerdo de dos tercios de los miembros del tribunal.
 
2. Sargento Dandy Jim, company ‘A’, Scouts Indios.
 
Cargo I. En ese caso, el sargento nº 4 [alias Dandy Jim], compañía ‘A’, Scouts Indios, un soldado debidamente alistado al servicio de los Estados Unidos, ofreció violencia al levantar su arma contra sus oficiales superiores, el coronel E. A. Carr, del 6º de Caballería; el capitán Hentig, del 6º de Caballería; el teniente Wm. Stanton, del 6º de Caballería; el teniente W. H. Carter, del 6.º de Caballería; el Cirujano Asistente Geo. McCreery, Ejército de los Estados Unidos; y el subteniente T. Cruse, del 6º de Caballería, mientras estaban en el desempeño de sus funciones, disparó al mismo, con la intención de causar lesiones corporales. Esto en o cerca de Cibicue Creek, A. T., el 30 de agosto de 1881 o alrededor de esa fecha.
 
Cargo II. Motín, en violación del Artículo 22 de Guerra.
 
Especificación. En el sentido de que él, el sargento nº 4 [alias Dandy Jim], compañía ‘A’, Scouts Indios, siendo un soldado debidamente alistado al servicio de los Estados Unidos, se unió a un motín, y resistió y disparó contra las fuerzas de los Estados Unidos bajo el mando del coronel E. A. Carr, del 6º de Caballería. Esto en o cerca de Cibicue Creek, A. T., el 30 de agosto de 1881 o alrededor de esa fecha.
 
Cargo III. Violación del Artículo 23 de Guerra.
 
Especificación. En el sentido de que él, el sargento nº 4 [alias Dandy Jim], compañía ‘A’, Scouts Indios, un soldado debidamente alistado al servicio de los Estados Unidos, estuvo presente y tenía conocimiento de un motín contra su oficial al mando, el coronel E. A. Carr, del 6º de Caballería, y no hizo todo lo posible para reprimirlo, ni le dio información al respecto al oficial al mando antes mencionado. Esto ocurrió en Cibicue Creek, A. T., el 30 de agosto de 1881 o alrededor de esa fecha.
 
Cargo IV. Deserción, en violación del Artículo 47 de Guerra.
 
1ª especificación. En la presente: que él, el sargento nº 4 [alias Dandy Jim], compañía ‘A’, Scouts Indios, un soldado debidamente alistado al servicio de los Estados Unidos, desertó en Cibicue Creek, A. T., el 30 de agosto de 1881 o alrededor de esa fecha, y permaneció ausente hasta que fue capturado en o cerca de la Agencia India de San Carlos, A. T., el 1 de octubre de 1881 o alrededor de esa fecha.
 
2ª especificación. En el sentido de que él, el sargento nº 4 [alias Dandy Jim], compañía ‘A’, Scouts Indios, soldado debidamente alistado al servicio de los Estados Unidos, cuando estaba de servicio en la batalla contra los indios hostiles en Cibicue Creek, A. T., el 30 de agosto de 1881, desertó y se unió a los indios hostiles. Esto en Cibicue Creek, A. T., el 30 de agosto de 1881 o alrededor de esa fecha.
 
Cargo V. Asesinato, en violación del Artículo 58 de Guerra.
 
Especificación. En ese sentido, el sargento nº 4 [alias Dandy Jim], compañía ‘A’, Scouts Indios, un soldado debidamente alistado al servicio de los Estados Unidos, ordenó, en tiempo de guerra, insurrección, rebelión u hostilidades con indios hostiles, unirse de manera premeditada y con alevosía a los indios hostiles y disparar y matar al capitán E. C. Hentig, del 6º de Caballería; a los soldados William Miller, Henry C. Bird, Edward D. Livingstone, John Sondregger y Thomas J. Foran, compañía ‘D’, del 6º de Caballería. Esto en Cibicue Creek, A. T., el 30 de agosto de 1881 o alrededor de esa fecha.
 
Dandy Jim se declaró inocente, pero fue declarado culpable de todos los cargos, siendo sentenciado a ser ahorcado por el cuello hasta que muera, en el momento y lugar que la autoridad competente determine, con el acuerdo de dos tercios de los miembros del tribunal.
 
3. Cabo Skippy, company ‘A’, Scouts Indios.
 
Cargo I. En el sentido de que él, el cabo nº 8 [alias Skippy], compañía ‘A’, Scouts Indios, un soldado debidamente alistado al servicio de los Estados Unidos, ofreció violencia al levantar su arma contra sus oficiales superiores, el coronel E. A. Carr, del 6º de Caballería; el capitán Hentig, del 6º de Caballería; el teniente William Stanton, del 6º de Caballería; el teniente W. H. Carter, del 6.º de Caballería; el Cirujano Asistente Geo. McCreery, Ejército de los Estados Unidos; y el subteniente T. Cruse, del 6º de Caballería, mientras estaban en el desempeño de sus funciones, disparó contra ellos y sus mandos, con la intención de causar lesiones corporales. Esto en o cerca de Cibicue Creek, A. T., el 30 de agosto de 1881 o alrededor de esa fecha.

Cargo II. Motín, en violación del Artículo 22 de Guerra.
 
Especificación. En el sentido de que él, el cabo nº 8 [alias Skippy], compañía ‘A’, Scouts Indios, siendo un soldado debidamente alistado al servicio de los Estados Unidos, se unió a un motín, y resistió y disparó contra las fuerzas de los Estados Unidos bajo el mando del coronel E. A. Carr, del 6º de Caballería. Esto en o cerca de Cibicue Creek, A. T., el 30 de agosto de 1881 o alrededor de esa fecha.
 
Cargo III. Violación del Artículo 23 de Guerra.
 
Especificación. En el sentido de que él, el cabo nº 8 [alias Skippy], compañía ‘A’, Scouts Indios, un soldado debidamente alistado al servicio de los Estados Unidos, estuvo presente y tenía conocimiento de un motín contra su oficial al mando, el coronel E. A. Carr, del 6º de Caballería, y no hizo ningún esfuerzo para reprimirlo, ni tampoco le dio información al respecto al oficial al mando antes mencionado. Esto ocurrió en Cibicue Creek, A. T., el 30 de agosto de 1881 o alrededor de esa fecha.
 
Cargo IV. Deserción, en violación del Artículo 47 de Guerra.
 
1ª especificación. En el sentido de que él, el cabo nº 8 [alias Skippy], compañía ‘A’, Scouts Indios, un soldado debidamente alistado al servicio de los Estados Unidos, desertó del mismo en Cibicue Creek, A. T., el 30 de agosto de 1881 o alrededor de esa fecha, y permaneció ausente hasta que se entregó en o cerca de la Agencia India de San Carlos, A. T., alrededor del 5 de septiembre de 1881 o alrededor de esa fecha
 
2ª especificación. En el sentido de que él, el cabo nº 8 [alias Skippy], compañía ‘A’, Scouts Indios, un soldado debidamente alistado al servicio de los Estados Unidos, cuando estaba de servicio en el campo contra los indios hostiles en Cibicue Creek, A. T., el 30 de agosto de 1881, desertó y se unió a los indios hostiles. Esto en Cibicue Creek, A. T., el 30 de agosto de 1881 o alrededor de esa fecha.
 
Cargo V. Asesinato, en violación del Artículo 58 de Guerra.
 
Especificación. En el sentido de que él, el cabo nº 8 [alias Skippy], compañía ‘A’, Scouts Indios, un soldado debidamente alistado al servicio de los Estados Unidos, hizo, en tiempo de guerra, insurrección, rebelión u hostilidades con indios hostiles, voluntariamente, premeditadamente y con alevosía premeditada, se unió a los indios hostiles y con ellos dispar y mató al capitán E. C. Hentig, del 6º de Caballería; a los soldados William Miller, Henry C. Bird, Edward D. Livingstone, John Sondregger y Thomas J. Foran, compañía ‘D’, del 6º de Caballería. Esto en Cibicue Creek, A. T., el 30 de agosto de 1881 o alrededor de esa fecha.
 
Skippy se declaró inocente, pero fue declarado culpable de todos los cargos, siendo sentenciado a ser ahorcado por el cuello hasta que muera, en el momento y lugar que la autoridad competente determine, con el acuerdo de dos tercios de los miembros del tribunal”.
 
En una elocuente defensa, el subteniente Elon F. Willcox, del 12º Regimiento de Infantería, hijo del comandante del Departamento, argumentó en vano que los scouts acusados ​​desconocían los Artículos de Guerra bajo los cuales fueron juzgados y que las muertes en Cibecue Creek no fueron premeditados. Por el contrario, los ciudadanos locales y la prensa se indignaron por lo que consideraron una indulgencia excesiva hacia otros ex scouts que recibieron penas de prisión de diversa duración.
 
La sentencia contra los tres scouts fue firmada el 31 de enero de 1882 por el presidente Chester A. Arthur, para ser ejecutada por la autoridad militar correspondiente, bajo la dirección del Secretario de Guerra, entre las 10:00 y las 14:00 horas del 3 de marzo de 1882. Los scouts fueron condenados a la horca por su participación en la batalla del Cibecue Creek. El Agente Tiffany recogió a los prisioneros que habían llegado de Camp Thomas [Graham County, Arizona] el 2 de marzo de 1882; y a los de Camp Lowell [Pima County, Arizona] el 8 de marzo de 1882).
 

Ahora los chiricahuas estaban en la parte superior del Sulphur Springs Valley, con pocos asentamientos y ningún establecimiento militar entre ellos y la frontera. A primera hora de la mañana del 3 de octubre, levantaron el campamento, yendo varios guerreros al rancho Sierra Bonita [Graham County, Arizona], propiedad de Henry C. Hooker, mientras sus familias iban por las estribaciones de las Galiuro Mountains [Graham & Pinal Counties, Arizona] y las Winchester Mountains [Cochise County, Arizona]. Allí robaron 135 caballos y posteriormente mataron 12, probablemente para comérselos. Después se dirigieron al sur, y mientras avanzaban se llevaron 33 caballos y potros en un punto del camino; y más tarde otros 18 caballos y mulas de un convoy de carga. Esa noche acamparon en el Point of Mountains [a unos 11 km de la estación del “Southern Pacific Railroad” de Willcox], donde mataron a un anciano llamado Vance.

A las 02:00 horas del 4 de octubre, los chiricahuas dejaron el Point of Mountains dirigiéndose en línea recta hacia las Dragoon Mountains [Cochise County, Arizona]. Sobre las 06:30 horas, cruzaron las vías del tren en Dragoon Pass, yendo directamente al este de las Cochise Stronghold, acampando al sur de allí, en el Grapevine Canyon, llegando antes de la media mañana. Allí vieron una manada de reses propiedad de Mike Noonan, donde mataron 79 novillos, cargando aproximadamente la mitad de la carne en caballos y mulas. Justo cuando estaban terminando les dispararon a unos 180 metros del campamento. Eran soldados de tres compañías del 9º de Caballería al mando del capitán Henry Carroll [había luchado con Victorio en el Hembrillo Canyon]. Más atrás venían dos compañías del 1º, y otras dos del 6º de Caballería, al mando del capitán Bernard. Los jefes chiricahuas habían pensado que los perseguidores podían venir de Willcox o de Fort Bowie, pero no divisaron tropas llegando por el norte; ni por el oeste, a través del Sulphur Springs Valley, desde Fort Bowie; ni tampoco sus exploradores habían divisado tropas entre ellos y la frontera. Por eso no podían saber que esas tropas, y sus monturas, habían cogido el tren en Willcox, bajándose en las Dragoon Springs. El destacamento de Carroll había alcanzado Dragoon Summit sobre las 04:00 horas, unas dos horas antes de que los chiricahuas cruzasen las vías del ferrocarril. Los scouts de Carroll habían perdido el rastro porque el grupo principal había cruzado a unos 8 km al este de su posición. Esto hizo que se interrumpiese la persecución durante cinco horas. Durante ese tiempo, los chiricahuas estaban viajando al sur de las Cochise Stronghold [donde acamparían], no detectando a los soldados a causa de las altas montañas que había entre ellos y las tropas.

Con los primeros disparos, los chiricahuas abandonaron su campamento con todas sus provisiones, huyendo hacia el sur a lo largo de las estribaciones orientales de las Dragoon Mountains, las Cochise’s Stronghold. Durante varias horas se desarrolló un enfrentamiento, mientras avanzaban, hasta que se detuvieron en el South Pass, donde mantuvieron a raya a los soldados hasta el anochecer, los cuales acamparon para pasar la noche. Los scouts del ejército afirmaron haber matado a un guerrero, pero Bernard lo puso en duda, ya que su cuerpo no fue encontrado. La obscuridad fue aprovechada para que el grupo principal de chiricahuas pudiese continuar su huida hacia el este, a través del Sulphur Springs Valley, accediendo a un paso entre las Swisshelm y Pedregosa Mountains para seguir su camino hacia México por la antigua ruta de las Peloncillo Mountains. Una mujer y tres niños que se quedaron atrás fueron capturados. Bernard entregaría a Merejildo Grijalva una niña quien la llevó a su casa para que su mujer la criara.

Durante la confusión, un pequeño grupo de chiricahuas se había separado del grupo principal, dirigiéndose al sudoeste de las Huachuca Mountains. Un destacamento militar [del capitán Bernard de Fort Huachuca] los encontró entre el rancho Babocomari y las Huachuca Mountains, matando a dos, uno de ellos un hombre [Gerónimo recordaría que perdieron un hombre en el enfrentamiento].

En la mañana del 5 de octubre, las tropas descubrieron que los chiricahuas se habían ido. Durante la noche, habían viajado rápidamente por el valle de Sulphur Springs, para poner tierra de por medio. Las fuertes lluvias les ayudaron. El ejército continuó la persecución de los chiricahuas, quienes llegaron a estar a unos 12’5 km de Tombstone [Cochise County, Arizona]. El 6 de octubre, destacamentos estadounidenses se dirigieron hacia México por las caras este y oeste de las Chiricahua Mountains. A las 22:00, llegaron a la estación de Willcox, tropas desde California que fueron enviadas a interceptar a los chiricahuas huidos. El 7 de octubre, los chiricahuas cruzaron la frontera con caballos y mulas [entre 350 a 500, a pesar de haber dejado unos 100 durante el enfrentamiento de las Dragoon Mountains], no pudiendo ser perseguidos por tropas estadounidenses porque todavía México y los Estados Unidos no habían firmado el acuerdo que permitía a tropas de los dos países cruzar la frontera para perseguir apaches.

La huida de unos 375 chiricahuas durante cuatro días había sido guiada magistralmente por los experimentados jefes, llegando con éxito a México. Cuando huyeron, la mayoría de los soldados estaban al norte y al este, preocupados por los apaches White Mountain, pero rápidamente mandaron destacamentos tras ellos. Fue en vano. Subordinado a Juh, Gerónimo apoyó a su amigo en la toma de decisiones y en la guerra. Su actuación individual no está registrada, pero sin duda, estaría en la vanguardia de los combates en Cedar Springs y las Dragoon Mountains. En México, Juh lideraba a los chiricahuas por su conocimiento del terreno, dirigiéndose a uno de sus santuarios preferidos, al este de Casas Grandes [Chihuahua]. Pronto encontraron un rastro, de alrededor de dos semanas, de la banda de Nana, con el que pronto se reunirían.

Durante esos días [del 3 al 6 de octubre] John P. Clum, Wyatt Earp y W. H. “Billy” Breakenridge organizaron un grupo al que llamaron los “Rangers de Tombstone” para perseguir a los chiricahuas. El grupo lo formaban, además de Clum, Breakenridge, y Wyatt Earp, los hermanos de este último, Virgil y Morgan Wyatt, Johnny Behan, Charlie Reppy, Frank Inglesby, George W. Parsons, Ward Priest, Marshal Williams, Cy Bryant y varios más. Salieron la noche del 3 y la mañana del 4 de octubre, estando dos días bajo una incesante lluvia. Algunos dejaron el grupo y regresaron a casa. El resto [unos 17], agotados, regresaron en dos grupos. Camino de casa, se detuvieron y bebieron whiskey con los cerca de 200 soldados en Soldiers Hole [Cochise County, Arizona] al mando del capitán Reuben F. Bernard. John Clum, que conocía a varios de los scouts apaches de la unidad militar de cuando era agente de San Carlos, bebió alegremente recordando los viejos tiempos. Bernard fue criticado por haber cesado la persecución de los apaches y haberse parado a descansar durante dos días. Bernard se defendió argumentando que el terreno era demasiado blando para perseguir a los apaches y que habían recorrido grandes distancias y luchado varias veces con los apaches.

El 7 de octubre, el capitán Bernard salió de Soldiers Hole para reanudar la búsqueda de los chiricahuas. Durante los siguientes días, les persiguió por el sudeste hasta las Guadalupe Mountains [Hidalgo County, New Mexico] por donde los chiricahuas solían cruzar a México.

El 12 de octubre, el coronel Ranald Slidell Mackenzie redactó un informe describiendo la situación de los apaches en Arizona. Los chiricahuas huidos de San Carlos estaban en México. Aproximadamente 60 apaches White Mountain estaban en puestos de guardia bajo vigilancia. Unos 50 hostiles estaban escondidos en diferentes partes del territorio. No había ningún grupo grande de apaches contra el que las tropas necesitasen desplazarse, por lo que recomendaba el regreso a sus cuarteles. 

El 17 de octubre, el general Willcox emitió su orden n.º 32. Ordenó que regresaran la mayor parte de las tropas que habían venido después de la batalla del Cibecue Creek. Para finales de año, la mayoría de los soldados habían regresado a sus cuarteles de origen y para el 16 de abril de 1882, la retirada se había completado.

La mayoría de los antiguos scouts del teniente Thomas Cruse estaban huidos. Mickey Free informó que podían estar en la ranchería de Pedro, cerca de Fort Apache, o en el nuevo rancho de Corydon Cooley, adonde se había mudado en 1875. Una recompensa emitida a finales de septiembre de 30 $ por persona, no había obtenido ningún resultado. El 18 de octubre, el coronel Carr mandó soldados a la ranchería de Pedro y al rancho de Cooley, arrestando a AlchesayAlmaha, Baltatish [Bottalish]Besienlenn, Eskiteshalane [Eskeltecela], Josh, Kahalta, Naunte-Naunte, Oljh y Uclenny siendo trasladados a Fort Apache y el 20 de noviembre de 1881, fueron llevados a Camp Thomas [Graham County, Arizona]. 

El 23 de noviembre de 1881, dos abogados de Tucson, E. M. Carr y Frederic W. Gregg, escribieron una carta al Secretario del Interior, Samuel Jordan Kirkwood, describiendo los siguientes hechos: En nombre de los apaches White Mountain Alchesay, Josh, Uclenny, Baltatish [Bottalish], Naunte-Naunte, Almaha, Besienlenn, Eskiteshalane [Eskeltecela], Oljh y Kahalta, me dirijo a ustedes…

Estos indios fueron arrestados por las tropas de los Estados Unidos en Show Low, en el rancho de Cooley, cerca de Fort Apache, Territorio de Arizona. Después de estar confinados en Fort Apache durante algún tiempo, el 20 de noviembre de 1881 fueron llevados al Campamento Thomas, donde desde entonces han estado confinados en la caseta de guardia.

No se han presentado cargos públicos contra ellos, pero entiendo que fueron arrestados bajo sospecha de haber estado involucrados en el asesinato de un correo entre Fort Apache y Fort Thomas [el scout civil Owens, muerto por apaches en septiembre de 1881]. Además, dicha sospecha se basó en informes de personas poco fiables y nunca se ha presentado ninguna prueba real en su contra.

Estos indios, y en especial Alchesay, Josh, Uclenny y Baltatish, han sido fieles aliados de las autoridades militares desde que se implementó el plan de Scout Indios, y han brindado una ayuda invaluable en la persecución de indios hostiles.

Actualmente, se encuentran aparentemente encarcelados arbitrariamente por un período indefinido bajo cargos vagos e inciertos de asesinato.

Estos indios no tienen nada que temer de un juicio justo, ya que pueden demostrar, mediante testigos competentes y fiables, su paradero durante todo el período de los recientes disturbios [la batalla de Cibicue] y establecer su inocencia de cualquier delito más allá de toda duda.

La carta de los dos abogados en representación de los 10 apaches puso en marcha a la lenta burocracia gubernamental, aunque tuvieron que pasar meses antes de que fueran finalmente liberados.

El 22 de octubre, el “Arizona Silver Belt” informó: Esta tarde, una fiesta de tiswin en la Sub-agencia se volvió bulliciosa. El subagente Hoag envió a sus scouts indios a arrestarlos, pero algunos del grupo de borrachos se resistieron y cogieron sus armas para pelear con los scouts”. Mickey Free y el resto de policías nativos lograron desarmar al grupo violento, pero no antes de que uno de ellos sacara su cuchillo y apuñalara gravemente a un scout en el hombro. Los alborotadores fueron arrestados y llevados a este lugar [San Carlos], donde ahora se encuentran en la caseta de guardia. Este suceso sacó a relucir el lado violento de Mickey Free. Según el corresponsal del periódico, Mickey Free quería matar a los prisioneros, pero el capitán de los scouts se lo impidió. Tom Horn recordaría cómo, en otra ocasión, no me atreví a enviar a Mickey Free a cargo de mis prisioneros, porque los habría matado a todos.

El 30 de octubre, George y seis de sus hombres se entregaron al subagente Ezra Hoag, siendo llevados a Camp Thomas a los pocos días. El 1 de noviembre, Tiffany preguntó a George, cuál fue el motivo por el que los chiricahuas huyeron de San Carlos. George dijo que los chiricahuas no le habían dicho que iban a huir, pero que se asustaron al ver tantos soldados. Cuando le dijeron que fuera, aún no había terminado de pelar la carne que le habían suministrado en la reserva, pero que al ver tantos soldados, huyó al campamento de los chiricahuas. Ese día, 22 hombres, mujeres y niños que habían huido con los chiricahuas regresaron a San Carlos. 

El capitán Chaffee, exagente de San Carlos, estaba convencido de que los apaches “renegados” entraban y salían libremente del rancho de Cooley y de la ranchería de Pedro, por lo que decidió investigar la situación. A finales de octubre, Chaffee envió a su antiguo intérprete, Mickey Free, y a otro hombre a la zona de Fort Apache. El 2 de noviembre, el general Willcox autorizó a Chaffee a pagar a los dos scouts un dólar diario.

A los tres días, el cuartel general preguntaba a Chaffee acerca de alguna noticia. Solo pudo decir que esperaba el regreso de sus scouts. El 8 de noviembre, informó que Mickey Free y su compañero habían salido de Fort Apache el día anterior. Dos días después, Chaffee telegrafió: “Informan que 12 de los scouts se encuentran en las White Mountains, al este de Fort Apache. Si hay 12 allí, es probable que estén todos. También informan de un campamento de cinco mujeres en el White River, a unos 13 km al este del puesto, y dicen que las mujeres están allí para ayudar a los scouts, y que algunos de ellos visitan este campamento todas las noches”. Mickey Free y el otro scout habían obtenido esta información “conversando con las mujeres del campamento cerca de Fort Apache”, explicó Chaffee. “No pueden asegurar que los scouts entren y salgan del campamento de [Fort] Apache y [del rancho] Cooley, pero afirman que no hay nada que lo impida”, concluyó. Chaffee confirmó que los scouts fugitivos probablemente se escondían en las White Mountains, según dijeron Alchesay y Uclenny desde Fort Thomas.

El 11 de noviembre, el general Willcox envió el informe de Chaffee al coronel Carr para que tomara las medidas que considerara necesarias para capturar o matar a los scouts huidos. Carr, enfadado, se quejó de que sus acciones se vieron obstaculizadas por la ausencia de su intérprete, sus empacadores y sus guías, todos ellos enviados para testificar ante el consejo de guerra de los ex scouts detenidos en Fort Grant. Aunque el telegrama de Willcox no decía quienes eran los informantes de Chaffee, Carr sabía quiénes eran. Aconsejó al general que no se creyera todo lo que dijera Mickey Free, un conocido mentiroso. Si los hombres de Chaffee encontraban a los scouts, podrían arrestarlos. Carr señaló que los diversos destacamentos que había enviado a las White Mountains no habían encontrado ningún rastro de los fugitivos. Finalmente, Carr dijo que no le gusta que el capitán Chaffee envíe espías a sus alrededores sin informarle de su propósito. No le importa ser criticado por los espías indios. Desestimó las opiniones de Alchesay y Uclenny y aumentó las patrullas, pero sin resultados. A finales de año, el propio Carr sugería que se contrataran espías para ayudar a encontrar a los huidos).

* A finales de junio de 1881, al mismo tiempo que Nock-ay-det-klinne estaba realizando sus danzas, Nana deja su refugio de la Sierra Madre con unos 15 hombres (entre ellos Mangas [hijo de Mangas Coloradas]; Kaahteney; Baykathenn o Bacutla [hermano de Kaahteney]; Jatu; Sánchez [abuelo de Kaywaykla]; y Suldeen [tío de Kaywaykla]. Hay historiadores que dicen que Lozen, la hermana de Victorio, estaba también, pero Edwin R. Sweeney lo ha desmentido.

El grupo se dirigió al nordeste, hacia el desierto de Chihuahua. De camino asaltaron el 28 de junio un carruaje a unos 64 km al sur de El Paso del Norte [Ciudad Juárez, Chihuahua], en el que iban tres ingenieros ferroviarios [Leavitt, Fordham y Wallace] y el conductor [Haynes], matándolos a los cuatro. Los apaches estaban escondidos en un barranco cercano al camino. Con los primeros disparos, los cuatro hombres intentaron buscar cubierta, pero los tres ingenieros cayeron muertos o heridos rápidamente, mientras Haynes se protegió tras un cactus, necesitando los apaches cierto tiempo para acabar con él. Su cuerpo fue encontrado rodeado de casquillos. El capitán de los Texas Rangers George Wythe Baylor informó que el brazo derecho de Haynes había sido seccionado después de su muerte, como señal de que los apaches pensaban que era un valiente y que deseaban heredar su destreza y valentía.

A 32 km de allí, asaltaron y quemaron en Palo Blanco [municipio de Ahumada] una diligencia que se dirigía de El Paso del Norte a la ciudad de Chihuahua, matando al cochero y a un estadounidense llamado Thomas Key Pugh. Al comenzar el ataque, los pasajeros huyeron abandonando el carruaje y el cadáver del cochero. Según parece, Pugh volvió al carruaje para recuperar algunos papeles cuando fue capturado y atado a una de las ruedas. Aparentemente, le mataron de un disparo en la cabeza. Soldados mexicanos siguieron el rastro, encontrando el cuerpo de Pugh a 1’5 km del lugar de la emboscada, cerca de la Sierra de la Ranchería [municipio de Ahumada, Chihuahua].

Tres días después, en Charcos de Grado [municipio de Ahumada, Chihuahua] asaltaron y destrozaron varios carros, llevándose los bueyes y otros animales, después de matar a tres hombres y herir a varios más antes de desaparecer. Joaquín Terrazas les persiguió sin éxito, llegando el 13 de julio al Río Grande, presumiendo que los apaches habían cruzado el río por varios puntos, internándose en Texas, cerca de Fort Quitman [Hudspeth County, Texas]. Hay discrepancias del día en que los apaches cruzaron el Río Grande. Si el objetivo de Nana era incursionar por los Estados Unidos, ¿por qué tardó tantos días, al menos 13, en cruzar la frontera, realizando esos ataques en el norte de Chihuahua? ¿Fue Nana el autor de todos esos ataques o alguno de ellos fue efectuado por bandidos? El periódico de Silver City, The New Southwest and Grant County Herald” escribió que Pugh estuvo en el peor lugar y en el momento equivocado, alentando la teoría de que ese ataque pudo ser ejecutado por blancos disfrazados de nativos, para apoderarse de una reclamación minera.

Todo es muy confuso porque el 8 de julio, dos empleados ferroviarios [Bell y Smith] aparecieron muertos en un manantial, probablemente La Tinaja de las Palmas [Hudspeth County, Texas] entre los puestos de Eagle Springs [Presidio County, Texas] y Fort Quitman [Hudspeth County, Texas], aunque Nana pudo haber llegado a ese punto fácilmente en esa fecha. El teniente Samuel L. Woodward llegó al día siguiente descubriendo que los dos trabajadores habían sido emboscados por personas que les estaban esperando bien escondidas, disparándoles a quema ropa. Woodward dudó de la autoría. Si eran apaches, eran los mismos que habían atacado a los ingenieros ferroviarios en Chihuahua, pero, al tener intactas sus cabelleras [eso no significa nada porque los chiricahuas rara vez las arrancaban], al tener sus bolsillos vacíos, y haber habido varios jugadores de cartas en la estación de postas de Fort Quitman, no se podía descartar que los autores fueran bandidos. ¿Le interesaba a Nana mostrar su ubicación a las tropas en una primera fase de su incursión en los Estados Unidos? Sea como fuere, Nana, al no llevar mujeres y niños, podía desplazarse con poca agua, evitando los manantiales que suponía estaban protegidos por soldados. El grupo de Nana desapareció de la escena por espacio de dos semanas. Su objetivo pudo haber sido ir a la Reserva Mescalero para conseguir munición y/o reclutar más guerreros.

El 17 de julio, Nana atacó una reata de cuatro mulas guiada por dos hombres [Burgess y Smith] que iba al campamento de la compañía B de scouts apaches al mando del subteniente John Francis Guilfoyle, del 9º de Caballería. La emboscada tuvo lugar en el Alamo Canyon, en las Sacramento Mountains, al sur de la Reserva Mescalero. Los dos empacadores eran buenos tiradores y, aunque Burgess resultó herido en una cadera, repelieron el ataque, consiguiendo huir los dos. Burgess fue a la Agencia Mescalero mientras Smith llegó al campamento de los scouts apaches, informando a Guilfoyle, con quien estaba el jefe de scouts Frank Bennett, y el jefe chokonen Chihuahua como sargento 1º. Esos scouts tenían su sede en Fort Cummings [Luna County, New Mexico] desde que dejaron San Carlos el anterior 30 de abril. A mediados de mayo, Guilfoyle recibió la orden de ir al territorio mescalero, donde una banda de 50 mescaleros [14 guerreros al mando de Manzanita] había estado en libertad desde que las tropas de Hatch fueron a la reserva a desarmarles en marzo de 1880. El 8 de julio salió de Fort Bliss un destacamento formado por un sargento y 19 soldados pertenecientes a la compañía L, del 9º de Caballería, para unirse a la compañía de scouts de Guilfoyle. Eran 50 hombres en total. Nana se fue del lugar después de matar una de las mulas para comérsela, llevándose las otras tres.

El teniente envió a Bennett con unos scouts apaches al lugar del ataque para encontrar el rastro de los atacantes. Con las primeras luces del 19 de julio, vieron unas huellas que, siguiéndolas, les llevaron al interior del Dog Canyon [Sacramento Mountains, Otero County, New Mexico]. Allí había un campamento abandonado cuyos ocupantes lo habían utilizado el 17 de julio, marchándose dos días después hacia las White Sands. Parece que Bennett envió por delante a tres scouts. Según James Kaywaykla eran Chihuahua, Nezegochin y Tissnolthos, afirmando que hubo dos encuentros entre Kaahteney y Chihuahua [los dos estaban emparentados].

El primero fue en el Tularosa Basin [cerca de las White Sands] cuando Kaahteney y Suldeen [padrastro y tío de Kaywaykla respectivamente], que iban en la retaguardia de Nana, estaban escondidos entre unas rocas por encima de un manantial, viendo llegar a los tres scouts sin ninguna presencia de soldados tras ellos. Cuando llegaron a la fuente de agua, uno de ellos bebió mientras los otros dos vigilaban. Kaahteney lanzó un grito de desafío haciendo que los scouts se dispersaran.

El segundo fue poco después. Cuando cruzaron el Tularosa Basin, Kaahteney emboscó un carruaje tirado por dos caballos que venía de El Paso. Mató a los ocupantes y cuando iba a desenganchar los caballos vio llegar a los scouts apaches. Kaahteney había dejado su caballo escondido demasiado lejos para realizar la emboscada del carruaje. Los caballos, todavía enganchados, se negaron a moverse, por lo que corrió a buscar cubierta sabiendo que Chihuahua encontraría su caballo. Sin embargo, no le persiguieron, consiguiendo llegar a donde estaban el resto de guerreros. 

Años más tarde, cuando eran prisioneros de guerra, todos se reirían del encuentro porque dejaron que Kaahteney se fuera. Tissnolthos, quien estuvo en la banda de Gerónimo, se refirió al primer encuentro entre risas: Estábamos a kilómetros de distancia de la caballería, y como siempre, no teníamos prisa por atrapar a ningún apache, ni mujeres, ni niños. Los soldados nunca supieron lo que hicimos y que, además, Kaahteney era pariente mío. Speckle Face [Nezegochin] también. ¿Crees que queríamos matar a Kaahteney? Nos reímos hasta casi caernos de nuestros caballos…Kaahteney sonrió y no hizo ningún comentario. Sin embargo, otros chiricahuas que informaron a la escritora Eve Ball difieren sobre las circunstancias del encuentro. Kaywaykla [Kaahteney era su padrastro] dijo que Kaahteney había insultado a Chihuahua y a sus dos compañeros por sus “corazones traicioneros; en cambio, Eugene Chihuahua oyó a su padre contar una versión diferente. Según él, los tres scouts sabían dónde estaba escondido Kaahteney, pero este “creyó que no podían encontrarlo. Sea como fuere, el etnólogo Grenville Goodwin sugirió que la razón por la que Chihuahua se alistó como scout fue para aprender las tácticas militares del ejército estadounidense.

El 19 de julio, los apaches emboscaron en los alrededores de Laguna Springs dos carros. En uno iban José Provencio, Victoriano Albillar y un matrimonio mexicano de nombres desconocidos. En el otro, tres estadounidenses. Guilfoyle encontró los cuerpos mutilados de Provencio, Albillar y de la mujer cerca de su carro, sin hallar ningún rastro de su marido. Los tres estadounidenses se salvaron. Desde la cima de una alta colina, Guilfoyle había visto a los apaches el 25 de julio, acampados junto a una laguna, a varios kilómetros de distancia. Tenía pensado atacarlos al llegar la noche, pero a media tarde vio como los guerreros atacaban los dos carros, por lo que cargó al frente de los scouts apaches dirigidos por Bennett. Les persiguió durante unos 25 km por la llanura y cuando conseguían tenerlos a tiro, los scouts desmontaban y disparaban sus armas para volver a montar y continuar la persecución. Chihuahua demostró su fidelidad disparando su arma ¿Apuntaba a dar? Guilfoyle llegó a estar a unos 375 metros de distancia, pero los apaches podían montar los caballos de refresco que llevaban, por lo que las monturas de los perseguidores acabaron agotadas. Los perdió al anochecer cuando se metieron en las San Andres Mountains [Socorro, Sierra & Doña Ana Counties, New Mexico], no habiendo habido heridos durante la persecución. Los soldados estaban agotados por la dura persecución. Dos prospectores mineros llegaron a Las Cruces [Doña Ana County, New Mexico] informando que habían viajado con el destacamento de Guilfoyle después del enfrentamiento, informando que sus caballos y suministros se habían agotado mientras Frank Bennett apenas podía sentarse después de que su caballo lo hubiese tirado. El informe de Guilfoyle decía que el grupo de fugitivos lo formaban 13 guerreros y una mujer; y que el segundo carro ocupado por los tres estadounidenses se salvaron gracias a su intervención, sin indicar si iban con los mexicanos o separados de ellos.

Los scouts apaches, con Bennett y Chihuahua al frente, se dirigieron hacia el Ash Canyon, en las San Andres Mountains, donde Nana había llegado y se había dirigido hacia el norte. Los caballos de los scouts estaban exhaustos, por lo que tuvieron que parar hasta que llegara Guilfoyle con el tren de suministros y caballos frescos. Después se dirigieron al norte por el lado este de las San Andres Mountains. El 25 de julio alcanzaron a los apaches al final del lado norte de las San Andres Mountains. Guilfoyle informó que atacó a los apaches a 80 km al norte del Hembrillo Canyon [Doña Ana County, New Mexico], lugar que pudo ser el hoy en día llamado Mockingbird Gap, situado en la zona entre las estribaciones del norte de las San Andres Mountains y las laderas del sur de las Oscura Mountains.

Al amanecer del 25 de julio, Guilfoyle había enviado a Chihuahua con 14 scouts con la orden de hacer un círculo y adelantar a los apaches. El resto del destacamento siguió las huellas y al principio de la tarde el rastro era tan fresco que era de esperar que se estableciera contacto con ellos. Alrededor de las 16:30 horas, el destacamento de Guilfoyle oyó disparos al frente y a la derecha de su posición. Poco después encontraron a los apaches fortificados en lo alto de una colina rocosa, manteniendo a distancia a Chihuahua y al resto de scouts. Guilfoyle dio orden de atacar la colina por el otro lado. Se produjo un breve intercambio de disparos y poco después los apaches montaron, dejaron el resto de sus monturas y se alejaron hacia el norte. Los scouts apaches capturaron dos caballos, 12 mulas y una gran cantidad de suministros [comida, sillas y mantas]. Guilfoyle estimó que dos apaches pudieron resultar muertos, siendo llevados sus cuerpos por sus compañeros. Dos de las mulas pertenecían a la reata de cuatro mulas capturadas a los empacadores Burgess y Smith el 17 de julio. Al estar oscureciendo y caer un fuerte aguacero, no pudieron seguir la persecución.

El número de mulas capturadas sugiere que Nana había dividido sus guerreros en grupos más pequeños. ¿De dónde había sacado Nana el resto de las mulas? ¿De otros grupos incursores? Al tener sus monturas en muy mal estado, Guilfoyle siguió adelante con los scouts apaches, dos empacadores y tres mulas, yendo el resto del destacamento a un ritmo mucho más lento. Puede que llegaran a la estación telegráfica de Aleman [Martin’s Wells, Sierra County, New Mexico] porque allí el teniente informó que los apaches dejaban un rastro que se dirigía hacia el Río Grande. El telegrama también decía que Los indios vinieron directamente de la Agencia Mescalero, siendo 11 hombres, una mujer y un niño. Otra posibilidad es que un correo de Guilfoyle fuera a la estación para enviar el telegrama. Mientras, Nana cruzó la Jornada del Muerto, pasó por la Fra Cristobal Range [Sierra & Socorro Counties, New Mexico] y cruzó el Río Grande el 28 de julio por un lugar situado a 10 Km al sur de San José, sintiéndose relativamente a salvo, por lo que volvió a asaltar. Atacaron el rancho de José Montoya, situado en la unión del Cuchillo Creek y el Río Grande, matando a dos personas. Después se dirigieron al norte, hacia las San Mateo Mountains. De camino mataron el 30 de julio a dos mineros y, a 10 km al sur de Fort Craig, al menos a cuatro pastores mexicanos. Mientras Guilfoyle se dirigió a Fort Craig a descansar y obtener suministros, llegando el 2 de agosto. Los scouts apaches habían desgastado su calzado y las mulas tenían sus pezuñas envueltas con pieles de animales muertos.

Es difícil establecer el número de guerreros que iban con Nana. Se sabe que salió de la Sierra Madre con 15 guerreros, pero en un momento determinado, fue a la Reserva Mescalero, donde reclutó varios guerreros mescaleros [algunos creen que unos 45]. Guilfoyle dijo que solo vio 13 guerreros, pero es posible que Nana dividiese el grupo después de estar en la Reserva Mescalero, avanzando separadamente, una de sus tácticas preferidas. También es posible que el grupo que vio Guilfoyle fuese un señuelo para que el otro volviese seguro a México con la abundante munición que se cree consiguió en la Reserva Mescalero. Las autoridades mexicanas informaron que cuando Guilfoyle perseguía a Nana, unos 40 guerreros estaban incursionando cerca de las Tinajas de Cantarrecio [municipio de Práxedis Guerrero, Chihuahua]. Si eso fuese así, significaría que la táctica de Nana tuvo éxito al ocultar la presencia de ese segundo grupo a los ojos de los destacamentos militares estadounidenses. Tal vez este segundo grupo recibió instrucciones de Nana de evitar todo contacto, aunque posiblemente no pudieron evitar la tentación de realizar uno o dos fáciles ataques. Un minero llamado Doty llegó a Las Cruces informando de la muerte de su compañero y el saqueo de su campamento. El 3 de agosto, llegó a Fort Stanton un mensaje de la Agencia Mescalero diciendo que un minero llamado Armsdale resultó muerto en Qusenberry’s Camp, en las San Andres Mountains. ¿Fueron apaches los autores?

También es posible, como sugirió el capitán Cooney, que algunos mescaleros comenzaran a incursionar, no necesariamente siendo aliados de Nana. El 10 de agosto, dos ciudadanos llamados Lacy y Hirsch, vieron a 20 guerreros mescaleros, incluyendo a Román Chiquito y Copras, yendo cerca de la reserva pintados y armados solo dos días después del ataque a los dos carros en Laguna Springs. El agente de la reserva, William Henry Harrison Llewellyn, negó que ningún mescalero hubiese abandonado la reserva, aunque su afirmación se debió al mensaje que llevó un mensajero mescalero de parte de Román Chiquito, indicando que todos los hombres estaban presentes y tranquilos. Algunos mescaleros pudieron unirse a Nana, aunque según Llewellyn, todos los mescaleros estaban presentes el 6 de agosto para recibir las raciones semanales.

Antes, el 1 de agosto, un grupo de 36 civiles, compuesto por mineros estadounidenses y ciudadanos mexicanos, cabalgó hasta el Red Canyon, en el lado sudoeste de las San Mateo Mountains [Socorro County, New Mexico]. Cada grupo tenía su propio líder. El grupo de 10 mineros estaba dirigido por James Big Jim Mitchell, los cuales habían venido de los campos  mineros de Chloride y Winston; mientras los 26 granjeros mexicanos eran dirigidos por Ventura Trujillo. Estaban siguiendo a Nana porque este había matado a ocho mineros, granjeros y pastores de ovejas. Descubrieron el rastro de Nana en Nogal Springs, el cual iba hacia el Red Canyon [Socorro County, New Mexico].

Al mediodía del 2 de agosto, mientras dormían la siesta junto a una fuente, el jefe chiricahua de 75 años, ordenó abrir fuego desde los salientes rocosos de ambos lados del cañón. Aunque colocaron centinelas, no pudieron hacer nada. Mientras un grupo de apaches disparaba, otro agitaba mantas, llevando los caballos hacia la parte baja del cañón. Los primeros disparos mataron a un hombre e hirieron a otros siete, huyendo a pie, confundidos y aterrados por el eco de los disparos, cuyo ruido se amplificaba gracias a las paredes del cañón. Los apaches que llevaban los caballos también mataron a un mexicano que encontraron cuando salían del cañón. No se sabe si ese mexicano era miembro del grupo o era un pastor que tuvo la desgracia de estar allí. El resto del grupo huyó a pie hacia sus hogares situados en las Black Range. Según uno de ellos, solo pudieron hacer unos pocos disparos contra los apaches, quienes se habían reabastecido de caballos.

Al día siguiente, 3 de agosto, Nana y sus 13 guerreros salieron del Red Canyon, dirigiéndose al norte, hacia el Mount Withington, un prominente pico de 3.070 metros en el norte de las San Mateo Mountains. En la parte baja de un cañón hay un aserradero propiedad de Robert Stapleton, un hombre de 53 años que había venido a New Mexico en 1850 con el 2º de Dragones. Después de licenciarse en la primavera de 1854, Stapleton se asentó en el área de Socorro, ayudando a construir Fort Craig [Socorro County, New Mexico]. En 1873 encontró trabajo en la Agencia de Ojo Caliente, y durante siete años conoció a muchos chihennes, incluido a Nana. Eso le salvaría la vida, aunque no explica por qué no mataron a los dos siguientes rancheros. ¿Prohibió Nana hacer daño en esa zona porque era una base donde comerciar?

De camino al aserradero de Stapleton, Nana y Jatu se habían parado en el rancho de Frank Pierce, ocupándolo. Pierce dijo que los dos navajos que acompañaban a Nana se habían unido a él hacía poco porque los había visto pasar por su propiedad recientemente. Quizás eran dos jóvenes ávidos de aventuras. Los apaches dijeron a Pierce que habían tenido un enfrentamiento el día anterior en el Red Canyon.

Luego fueron al rancho de Joseph H. Ware, a 1’6 km del aserradero. Ahí un guerrero, Suldeen [tío de Kaywaykla], sorprendió a Ware, quien iba de vuelta a su casa donde estaba su hermano y su familia. Nana prometió no hacerles daño si ellos seguían sus órdenes, pero que se llevarían los suministros que necesitasen. Cuando comenzó a llover, Nana permitió a la mujer de Ware y a los niños que entraran en la casa para guarecerse. Pero después ella se quejó de que uno de los jóvenes la había hecho daño, por lo que Nana regañó al guerrero, saliendo ella y sus niños fuera con su marido. Según Ware, Nana tenía 20 guerreros con él [11 chihennes, siete mescaleros, y dos navajos]. ¿Se equivocó Ware? Después de estar cinco horas allí, se fueron llevándose un rifle de repetición Marlin, un revólver Colt con su cinturón, y 150 cartuchos. También se llevaron o destruyeron tres caballos, una silla y una almohadilla de montar, una brida, 20 mantas de lana, cuatro vacas lecheras, tres novillos, herramientas, utensilios de cocina, ropa, comida, un reloj de plata, una máquina de coser, e incluso un banjo, según una reclamación que presentó por sus pérdidas 10 años después, todo por un valor total de 1.366,23 $. ¿Por qué tardó tanto? Cuesta creer que los apaches perdieran el tiempo destruyendo cosas cuando sabían que los scouts apaches y soldados podían estar por las inmediaciones. ¿Rompieron tantas cosas y a él le dejaron vivo?

Nana llevó a sus hombres en fila india hacia la casa de Stapleton para reunirse con él, siendo conocidos desde los tiempos de la reserva. Hablaron un rato, probablemente menos de 30 minutos. Esta reunión fue importante para Nana, quien viviría otros 15 años, y nunca habló mucho de su incursión, probablemente sintiendo que los estadounidenses le castigarían si contaba demasiado. El relato de primera mano de Stapleton es, por lo tanto, reveladora. Dijo que Nana fue a su casa entre las 14:00 y las 15:00 horas del 2 de agosto [era el 3 de agosto]. Stapleton vio 12 nativos y un chico mexicano [puede que fuesen dos], a quien Nana dijo que había capturado al sur de la frontera. El chico era Silvestre Cisneros y había sido pastor de ovejas en las San Mateo Mountains con otros dos mexicanos cuando Nana les atacó y les mató. Cisneros permanecería con Nana durante más de tres años. Nana mencionó a Stapleton que sus guerreros consistían en 10 mescaleros y dos navajos, lo cual, si es cierto, sugiere que sus guerreros chihennes se habían separado de él después de dejar el rancho de Ware. [Esto es contradictorio con lo que Nana dijo después a Stapleton de dirigirse al territorio navajo a reclutar guerreros]. Stapleton comentó que Nana tenía un buen telescopio, el mejor que yo haya visto hasta entonces, el cual ayudó al jefe a mantenerse siempre un paso por delante de sus perseguidores, y que los hombres de Nana llevaban carabinas militares Springfield y rifles Winchester.

Stapleton sondeó a Nana sobre sus esperanzas de paz: Nana estaba sentado en su caballo y, medio girándose sobre su silla, señaló con su mano hacia donde estaban dos jóvenes guerreros sentados en sus potros.

Nana: Esto es todo lo que me queda de mi, anteriormente, poderosa banda. Aquí están dos de mis sobrinos. Todos han sido aniquilados, salvo yo y estos dos.

Stapleton: Yo tengo autorización del capitán John W. Bean [comandante de Fort Craig] para decirte que vuelvas a la reserva y vivas en paz.

Nana: ¡Vivir en paz! ¿Qué clase de paz me ofreces, donde en todas estas tierras de mi padre no hay un solo lugar donde pueda poner un pie y descansar de la lucha? ¡No, no! No importa dónde esté, aquí, en todas partes, me disparan. ¿Dónde puedo ir para poder vivir? Me dices que me ofrecerán la paz, pero dentro de una hora me dispararán.

Stapleton: ¿Qué quieres? ¿Volver a la reserva? Estoy autorizado para hablar contigo.

Nana: Lo sé y sé que no me mentirías.

Stapleton: [Le pregunté mirándole directamente de arriba a abajo]: ¿Quieres volver a tu reserva?.

Nana: Sí, siempre que podamos vivir en paz como antes, y que podamos traer de regreso a nuestra gente de la Reserva de San Carlos para estar y vivir con nosotros.

Stapleton: Eso es posible. Haré saber tus deseos al comandante. Nana, ¿cuándo puedo verte otra vez?.

Nana: Tal vez pronto, tal vez dentro de mucho tiempo, tal vez nunca en esta parte de tierra, con buena caza. Estoy listo para morir y cuando llegue mi hora, que está cerca, puedo sentirlo, moriré frente a mis encarnizados enemigos, luchando y muriendo todos igual. Nosotros hemos matado a todos los que hemos encontrado hasta aquí y hasta ahora, y después de que nos vayamos de aquí, mataremos a todos los que nos encontremos de nuevo. Hace tres días tuvimos un enfrentamiento al sur de aquí y los apaches aún son buenos. Si la noche no hubiera llegado tan pronto hubiera matado a todos los blancos [estadounidenses] o mexicanos [se refería a la emboscada en Red Canyon]. Ellos intentaron eliminarme y yo los eliminé, porque debo matar para vivir. Ahora voy a ir al territorio navajo. Quiero intentar que algunos navajos vengan conmigo. Soldados, mineros, rancheros, todo el mundo está contra mí, y tengo que conseguir ayuda o me pillarán pronto.

Luego Nana se volvió a sus seguidores y dijo: Vamos, hay sabuesos tras nuestro rastro. Nana parecía resignado a su destino, morir como Victorio, preferiblemente luchando. Sus hombres fueron en fila india llevándose dos mulas de Stapleton, diciendo Nana que las necesitaba y que las devolvería. Stapleton dijo: Siempre cumpliste tu palabra conmigo. Nana se fue dirigiéndose al norte. ¿Quería ir a la Reserva Navajo? ¿Tenían algo que ver los dos navajos que iban con él? Menos de dos horas después, Nana estaba pelando con el teniente Guilfoyle y sus scouts apaches en el Monica Canyon [Socorro County, New Mexico].

Mitchell había dejado a sus compañeros heridos en el Rancho Mulligan, situado entre las San Mateo y las Magdalena Mountains, yendo a Fort Craig para dar la alarma. Dijo que 40 o 60 apaches estaban por la zona. Esto confundió al capitán John W. Bean, quien pensó que dos grupos de incursores se habían unido después de cruzar el Río Grande. Bean envió un doctor al Rancho Mulligan para tratar a los heridos y ordenó partir al teniente Guilfoyle para ir tras los apaches. El 3 de agosto llegó al Red Canyon, encontrando su rastro. Lo siguió y pronto vio el humo del campamento de Nana en lo alto de una colina. Guilfoyle envió a Bennett y a los scouts apaches a dar un rodeo para atacar por la retaguardia del campamento, mientras él se aproximó de frente con el sargento Ingoman y siete soldados de la compañía D, del 9º de Caballería. Guilfoyle fue recibido por una descarga de disparos, respondiendo al fuego y estimando que dos apaches fueron heridos antes de retirarse a toda prisa. Los soldados les persiguieron hasta el anochecer, perdiéndolos cuando se introducían en las Datil Mountains [Socorro & Catron Counties, New Mexico]. Después capturaron 11 monturas y algunas sillas y mantas. Los caballos que los apaches habían conseguido en el Red Canyon estaban frescos, siendo los que montaron al huir, dejando los que estaban en peor estado.

Al día siguiente del enfrentamiento en el Monica Canyon, el coronel Hatch ordenó que toda la caballería estacionada en Fort Bayard [Grant County, New Mexico] fuese enviada a Fort Cummings [Luna County, New Mexico]. El 5 de agosto, parte de las compañías I y K, del 9º de Caballería, partieron de Fort Wingate [McKinley County, New Mexico] para unirse al resto de destacamentos en la persecución de los apaches, quienes habían desaparecido en el interior de las Datil Mountains. Sin embargo, muchas de las tropas desconocían el terreno, por lo que el 6 de agosto, el teniente Henry Haviland Wright pidió permiso para alistar a dos navajos como guías y correos. Ese mismo día el teniente George R. Burnett salió de Fort Wingate con otros 36 soldados  de la compañía I hacia Fort Craig, llegando al día siguiente. También vinieron de Colorado a Fort Craig, las compañías C y F, del 9º de Caballería, con su tren de mulas y dos carros.

Mientras Nana había enviado algunos hombres hacia el norte, otros estaban incursionando por el sur y el este de las San Mateo Mountains. Una gran manada de caballos fue robada del lado oriental del Río Grande, llevándolos hacia el sur, hacia las Organ Mountains [Doña Ana County, New Mexico]. Tuvieron un breve enfrentamiento con algunos trabajadores del ferrocarril cerca del Rincon [Doña Ana County, New Mexico] antes de desaparecer hacia el oeste, presumiblemente para reunirse con Nana en algún lugar de las Black Range. La presencia de apaches en las San Mateo Mountains sugiere que había dos grupos activos, uno al noroeste y otro al sureste. El inesperado movimiento de un grupo apache hacia el noroeste podía dar la impresión de que tenían la intención de regresar a México vía el San Francisco Valley o dirigirse a la Reserva de San Carlos, por lo que las tropas de Arizona se pusieron en alerta. El teniente Clark, al frente de un destacamento de 20 soldados de la compañía M, del 6º de Caballería y la compañía C de scouts apaches, recibió la orden de dirigirse al Rancho Stevens y patrullar la zona para que ningún apache alcanzase San Carlos. Otra compañía del 6º de Caballería fue enviada a la parte superior del río Gila para interceptar a cualquiera que bajase por el San Francisco Valley. Un correo fue enviado a los asentamientos de las Mogollon Mountains y el San Francisco Valley para avisar del posible peligro.

Una vez que Nana se libró de Guilfoyle en las Datil Mountains, atacaron varios aislados establecimientos mexicanos en el norte y en el este de esas montañas. Felipe Padilla [muchacho rescatado por Joaquín Terrazas en Tres Castillos] diría: En 1881, una banda de apaches mató a tres mexicanos cerca de Tres Lagunas y robó varios equipos de bueyes, quemaron dos carros cargados con lana, los cuales pertenecían a mi abuelo Jesús Padilla. Luego pasaron por Quemado [Catron County, New Mexico] y mataron a tres hombres el 7 de agosto de ese año; uno de ellos de México, y los otros, Juan Solís y José Ortiz. Estos hombres fueron enterrados en el viejo cementerio de un rancho [se desconoce el nombre], ahora llamado ‘Foothill Cemetery’. El mismo día capturaron a dos jóvenes de unos 10 años, Militón Madrid y Teloafar Sánchez, estando en su tribu durante tres años. Después de capturar a estos dos jóvenes se dirigieron al Rancho Las Cebollas, propiedad de Tiburasio Caroin [?, el propietario era Domingo Romero], al norte de Quemado. Allí [8 de agosto] los hombres mataron a dos hombres más y capturaron el 10 de agosto a una joven, Plácida Romero.

Parece que Nana había reclutado en el norte a varios navajos liderados por Margarito y Cibusle. Por consejo de ellos, Nana dividió el grupo, yendo varios, el 8 de agosto, al Rancho La Cebolla, situado en el hoy llamado La Savoya Canyon. Dos días antes de la celebración de San Lorenzo, justo a la hora del desayuno, Domingo Romero y su esposa Plácida, de 25 años, vieron a un pequeño grupo que se acercaba a su rancho en el Cañón de La Cebolla. Eran siete apaches y 12 navajos que venían del este, subiendo la pequeña loma en la que estaba construida la casa, cerca de Cebolla Springs. Cuando llegaron, Domingo reconoció a los navajos porque estaban acampados más al este, cerca de lo que se llamaba Cerro Escoba. Domingo había comerciado antes con ellos, conociendo a algunos por su nombre, Margarito, Cibusle, Cuero, y Chino.  

El día anterior, Cayetano, hermano de Plácida, había llevado a Cubero [Cibola County, New Mexico] a Manuelita, su sobrina e hija mayor de la pareja, y a otros hermanos, para celebrar la festividad de San Lorenzo, patrón de Cubero. Una niña de nueve meses, Trinidad, se quedó en casa con sus padres.  

Los otros hijos de Plácida y Domingo eran Felipa, Vicenta, Carmel, Pedro y Luverto, algunos de los cuales se quedaron con los padres de Plácida y otros parientes en Cubero. En el rancho estaba también José María Vargas, socio de Domingo y que trabajaba cuidando las ovejas y demás ganado del rancho, siendo buenos amigos. Todos planeaban asistir a la fiesta, pero habían retrasado un día su salida para recoger y empaquetar algunos productos que iban a llevar a la madre viuda de Domingo, que vivía cerca de Cubero. El viaje en carreta hasta Cubero duraba un día y medio.

Domingo y los navajos chapurrearon algo en español. Después de haber comido, al ver que el ranchero llevaba revólver, le pidieron amigablemente que compitiera con ellos disparando a un blanco, ya que tenía fama de ser buen tirador. Domingo cogió una tabla y la colocó en una valla cercana. No temió nada al conocer a los navajos, pensando además que sería bueno que le vieran disparar para mantener su fama y el respeto de la gente ante su destreza.

Cuando vació el tambor de su revólver, fue alcanzado por dos disparos en la espalda, uno de Cibusle y otro de un apache. Seguidamente, uno de los apaches cogió un hierro candente que colgaba de la valla y le golpeó con él en la cabeza, desparramando sus sesos por el suelo. Luego lo arrastraron hasta el gallinero y lo arrojaron dentro. Mientras eso ocurría, José María estaba en los corrales, a unos 100 metros de la casa, preparando el equipo y el carro para el viaje a Cubero. Cuando oyó lo que pasaba, cogió su rifle y corrió hacia la casa, pero los apaches lo mataron y dejaron su cuerpo donde cayó, a mitad de camino entre la casa y los corrales. Registraron la vivienda, cogiendo comida, armas y munición, y la quemaron. Luego obligaron a Plácida a montar a caballo con su hija Trinidad, de nueve meses, y acompañarles, yendo por la misma dirección por la que habían venido.

El grupo subió por un sendero que ascendía por la ladera norte del Cañón Cebolla porque querían acceder a una altura, cerca del borde, para ver si descubrían a las patrullas del ejército que les perseguían. Tras ellos iba un destacamento de “Buffalo Soldiers” del 9º de Caballería, que llevaba scouts navajos, al mando de los tenientes John F. Guilfoye y Henry H. Wright. Llegaron al rancho tres días después, el 11 de agosto, encontrando los cuerpos de Domingo y José María. Wright envió un mensajero a McCarthy [Cibola County, New Mexico] para informar por telégrafo de lo ocurrido al comandante de Fort Wingate [McKinley County, New Mexico]. Wright, guiado por sus scouts navajos, siguió el rastro, pero debido a las fuertes lluvias, no pudieron continuar, volviendo a Fort Wingate.

Los incursores llevaron a Plácida y a Trinidad al sureste, hasta un prado que se encuentra en la base del Cerro Escoba, situado a unos 20 km al este del rancho La Cebolla. Los navajos tenían un campamento en la ladera norte, junto a un pequeño manantial, y los apaches obligaron a Plácida a dejar a su hijo con las familias navajos. Es posible que algunos, o todos los navajos del grupo incursor también se quedaran allí, pero los apaches continuaron hacia el este, llevándose a Plácida con ellos.

Los apaches y su cautiva fueron hacia el este, bajando por un cañón conocido como Alcón. Allí había dos manantiales, el Ojo Salado, y otro más pequeño, el Ojo Apache, llamado así porque esos apaches se detuvieron allí con Plácida. Cuando dejaron el Ojo Apache, probablemente subieron por la ladera norte de Mesa del Oro [Cibola County, New Mexico], cruzaron la cima y luego bajaron por la ladera sur. Después pasaron por, o cerca del arroyo Alamocita Creek [Socorro County, New Mexico].  

Mientras, otro grupo incursor se dirigió al noreste, llegando el 9 de agosto al Rancho García, situado a unos 130 km de Albuquerque, donde mataron a seis personas y se llevaron más de 100 caballos.

¿Hubo un tercer grupo actuando en la zona de Quemado? Es difícil seguir los movimientos de Nana, pero es seguro que tuvo que dividir a sus guerreros para poder atacar objetivos tan distantes en tan poco tiempo. El Rancho Las Cebollas y el Rancho García estaban a 80 km de distancia.

El capitán Charles Parker llegó al Alamosa Creek el 11 de agosto con un pequeño destacamento de 19 hombres pertenecientes a la compañía K del 9º de Caballería. A media noche llegó un mensajero a su campamento enviado por una persona llamada Solomon Barth, informando que este hombre había combatido durante dos horas a un grupo de apaches, habiendo sido rodeado por ellos. Parker salió inmediatamente hacia el suroeste, al lugar donde estaba Barth, 64 km al oeste de Sabinal [Socorro County, New Mexico], llegando a primeras horas del 12 de agosto, después de cabalgar durante 45 km. Barth dijo que los apaches estaban al otro lado del Carrizo Canyon [hoy en día Carrizozo Spring, Socorro County, New Mexico]. Siguió su rastro tomando precauciones. No era el típico cañón de paredes verticales, sino que tenía laderas más suaves, con un arroyo con bastante agua debido a las recientes lluvias. El lugar no daba la impresión de ser demasiado peligroso, aun así, Parker puso a un hombre al frente y a dos en los flancos del pequeño destacamento [el cabo Charles Perry y los soldados Wash Pennington y John Shidell], entrando en el cañón. Estos tres hombres fueron los primeros en recibir los disparos que los apaches hicieron desde sus posiciones, situadas enfrente y a la izquierda de su línea de marcha. Perry cayó alcanzado de un disparo en la cabeza, falleciendo en el acto, mientras Pennington y Shidell resultaron seriamente heridos por disparos recibidos desde el lado izquierdo. Nana probablemente eligió un punto donde, disparando a los soldados de la vanguardia, detendría la marcha del destacamento. Después de los primeros disparos, el resto de guerreros se sumó al tiroteo. Otros tres hombres fueron alcanzados, los soldados Farrier Guy Temple y Jerry Stone, y el guía mexicano Philippe Ortega. Temple falleció de un disparo en la cabeza, mientras Stone y Ortega resultaron seriamente heridos. [Solo Stone pudo reincorporarse al servicio activo tras varios meses de convalecencia. Pennington y Shidell fueron dados de baja del Ejército a causa de sus heridas].

Parker tuvo que retroceder unos 20 metros y adoptar una actitud defensiva para devolver el fuego y proteger a los soldados heridos que estaban más adelante. Intercambiaron disparos durante una hora y media, con los soldados cambiando de vez en cuando de posición, llegando a estar a unos 50 y 100 metros de distancia de las dos posiciones que ocupaban los apaches. Los sargentos George Jordan [el mismo que participó en un enfrentamiento con los guerreros de Victorio en Old Fort Tularosa en mayo de 1880] y Thomas Shaw, estuvieron al frente de sus hombres, evitando que el destacamento tuviera más bajas. Jordan defendió con éxito el flanco derecho del destacamento, evitando que los apaches les rodeasen. El sargento 1º Shaw y el sargento Jordan obtuvieron la Medalla del Honor, este último por su actuación en este enfrentamiento y en el de Old Fort Tularosa.

Dada la cantidad de caballos alcanzados por los disparos, es de suponer que para que no les persiguieran, también fueron objetivos de los guerreros de Nana. El destacamento perdió 10 caballos entre muertos y heridos.

Según el informe del capitán Parker, sus pérdidas fueron de un muerto, un desaparecido [Perry o Temple fallecieron de un disparo en la cabeza. El informe no indica cuál de los dos no fue encontrado]. También dijo que causaron las mismas bajas a los apaches que las que ellos tuvieron, y cuando vio que se retiraban, ordenó un repliegue ordenado, llevando a los heridos. Como muchas otras veces, las pérdidas de los apaches son difíciles de calibrar, pudiendo ser de un muerto y tres heridos a cuatro muertos, no encontrándose ningún cadáver. Parker creyó que Nana se dirigió hacia el este para cruzar el Río Grande.

Al mediodía del 12 de agosto, Nana seguía actuando. José Gallegos llegó a Socorro [Socorro County, New Mexico] para informar que los apaches habían matado a uno de sus pastores, aproximadamente a unos 20 km de Alamillo [Socorro County, New Mexico]. El teniente William L. Buck, estacionado en Socorro, informó a Fort Craig: Un muchacho mexicano capturado hace tres días escapó la última noche y llegó hoy a La Joya informando que los indios habían dicho que iban a ir esta noche a Alamillo…. Sin embargo, aparecieron al día siguiente, día 13, cerca de Socorro, donde los guerreros de Nana mataron a cinco personas. Primero mataron a tres hombres en una cantera a 8 km de la población, y seguidamente a dos mexicanos a menos de 2 km de dicha cantera, de donde dos trabajadores pudieron huir, informando que los atacantes eran 10 apaches. Rápidamente, se formó un grupo de 50 ciudadanos que más tarde informarían: Pasamos por el extremo sur del cañón de las Magdalenas Mountains [Socorro County, New Mexico], siguiendo el rastro que llevaba a los ranchos Montoya y Warners. En este último encontramos un anciano muerto, todavía caliente, señal de una muerte reciente. Llegamos allí sobre una hora y media después de anochecer, por lo que acampamos.

Lo primero que hicimos a la mañana siguiente fue ir al otro rancho [Montoya] encontrándolo destruido. Encontramos un campamento de los indios con restos de hogueras y carne fresca durante esa noche, la del día 13. Aquí, el rastro del grupo que seguíamos indicaba que otro rastro llevaba a este como si los indios se hubieran unido y acampado aquí.

A primeras horas del 14 de agosto, llegó a Socorro un mexicano para informar que 15 apaches habían pasado por el Colorado Canyon. El coronel Hatch ordenó al capitán Cooney [estacionado en Fort Selden, Doña Ana County, New Mexico]; y al teniente Charles William Taylor [estacionado en El Colorado, Doña Ana County, New Mexico] dirigirse a San Marcial [Socorro County, New Mexico]. Cooney fue de San Marcial a las Magdalena Mountains y Taylor tenía orden de seguirle una vez llegase por medio del ferrocarril. El 15 de agosto, Hatch, que había llegado a Fort Craig, recibió noticias de que los apaches habían dejado las Magdalena Mountains para ir a las San Mateo Mountains. Taylor recibió la orden de ir a las San Mateo Mountains [donde ya estaba el teniente Grote Hutcheson con las compañías B y H del 9º de Caballería] y si no encontraba ningún rastro, debía ir a Cañada Alamosa. Su cometido era encontrar su rastro y seguirlo hasta que los apaches entrasen en México. Hatch pensaba que Nana tenía varios heridos, habiendo intentado cruzar dos veces el Río Grande para dirigirse a la Reserva Mescalero. Un grave problema para las tropas era las fuertes lluvias que caían, lo que hacía muy difícil encontrar algún rastro.

Al amanecer del 16 de agosto, una patrulla del teniente Hutcheson se topó con un grupo de apaches en las San Mateo Mountains. El sargento David Badie al frente de 14 hombres de la compañía B estaba custodiando la reata de mulas del teniente Charles William Taylor. En el breve enfrentamiento, Badie perdió un caballo. Esa misma mañana llegaron a Cañada Alamosa los tenientes George R. Burnett y G. Valois. Cuando estaban abrevando sus caballos en el Alamosa Creek, llegó un granjero mexicano diciendo que los apaches habían matado a su familia en el Rancho Chávez, situado al sureste. Burnett rápidamente montó y al frente de unos 12 hombres se adelantó al resto del destacamento para dirigirse al citado rancho. Cuando llegó encontró a toda la familia muerta [seis personas]. Un numeroso grupo de voluntarios mexicanos [de New Mexico] con armas algo anticuadas se unió a Burnett para iniciar la persecución. Siguieron el rastro hasta el Alamosa Creek y desde una altura, vieron a lo lejos a unos 40 hombres vestidos con sombreros y sarapes yendo por la planicie, presumiendo que era otro grupo de voluntarios mexicanos, ya que iban tranquilos e incluso les saludaron con la mano. Burnett y los mexicanos fueron hacia ellos cuando esos mexicanos se transformaron en apaches. Algunos de los guerreros desmontaron y formaron una línea para que el resto pudiera alejarse con una gran manada de caballos y mulas. Los apaches usaron cada pequeña elevación del terreno que había en su camino para rechazar a sus perseguidores.

Burnett envió a alguno de los mexicanos para cubrir el flanco izquierdo del destacamento y al sargento 1º Moses Williams, con parte de los soldados, al flanco derecho con la intención de flanquear la retaguardia apache, mientras el teniente, con unos pocos soldados y el resto de los mexicanos fue directo a la posición de los apaches, quienes rápidamente se retiraron a la siguiente elevación del terreno. El New York Herald informó el 18 de agosto de 1881: Burnett y sus hombres siguieron cargando, mientras los indios… se retiraban y les indicaban que avanzaran haciéndoles señas con las manos y agitando sus armas, la mayoría Winchester. Burnett dijo que los apaches estaban tan cerca que estos tuvieron que abandonar una gran parte de su botín, pero el periódico no mencionó este detalle. También dijo que esas maniobras de flanqueo las realizaron varias veces durante unos 15 km, durando varias horas hasta que los apaches llegaron a las Cuchillo Negro Mountains [Sierra County, New Mexico], alrededor de las 16:00 horas. Allí los apaches se pararon en un risco, cerca del camino que une Fort Craig y el poblado de Cuchillo Negro, realizando varias descargas de disparos contra sus perseguidores. Burnett intentó llegar a su posición, pero tuvo que desistir al comprobar que los guerreros estaban muy bien posicionados para hacer un asalto frontal. El teniente pidió un voluntario para regresar y contactar con el teniente Valois y traer a todo el destacamento. El corneta Rogers se ofreció voluntario y cuando iba arrastrándose a donde estaba su caballo tuvo que desistir ante el fuego granizado que caía a su alrededor. Al segundo intento corrió velozmente, montó de un salto y se alejó del lugar, a pesar de que los apaches intentaron alcanzar a su caballo. Llegó a donde estaba Valois indicándole que Burnett esperaba que pudiese flanquear el lado derecho de la posición de los apaches. Mientras tanto, Burnett intentó avanzar por el lado izquierdo: Hice un amplio rodeo por la izquierda y cuando estaba llegando a la retaguardia de los indios, el sargento Williams llamó mi atención para decirme que había algo oscuro a unos 140 metros en línea recta enfrente de mí, y que él creía que era la cabeza de un indio asomándose sobre las rocas. Íbamos en fila india. Salté de mi caballo y apunté lentamente por encima de la silla de montar de mi caballo. El objetivo no se movía y no estaba dispuesto a arriesgarme a que diese la alarma. Estaba a punto de retirar mi carabina cuando percibí un ligero movimiento, por lo que disparé al instante. Tuve la satisfacción de sentir que era responsable de al menos un ‘buen indio’. Inmediatamente, los indios abrieron fuego contra nosotros desde los altos del risco. Ordené a mis hombres desmontar y tomar cubierta entre las rocas, pero con los disparos mi caballo comenzó a retroceder a la carrera sin jinete. Alguien comenzó a gritar: ‘Tienen al teniente, tienen al teniente’ corriendo todos hacia adelante, excepto el sargento 1º Williams y el soldado Valley que estaban a mi lado. Llamé al sargento Williams para que fuese tras ellos y les trajese de vuelta. Mientras yo y Walley tomamos cubierta entre las rocas bajo un intenso fuego, devolviendo los disparos hasta que volvió el sargento Williams con el resto del destacamento, el cual había conseguido replegarlos. Al final tuvimos éxito en desalojar a los indios y algunos de ellos montaron y se dirigieron a la base de las montañas para ir hacia el Río Grande. Mi primer impulso fue seguirles cuando llamó mi atención un intenso tiroteo que venía desde nuestro flanco derecho y la observación del sargento Williams, que creía que la pelea principal estaba allí y que nuestros indios eran solo un señuelo.

Cuando llegó el teniente Valois llegó con el resto del destacamento, estaba fuera de la vista de Burnett, pero sí pudo ver a algunos apaches y oír el intenso tiroteo. Los hombres de Valois desmontaron y lanzaron un par de descargas. Un mensajero de Burnett llegó a su posición dándoles las novedades, por lo que Valois ordenó montar y dirigirse a la colina. Los apaches cambiaron de posición antes de que Valois llegara a la cima, lanzando toda su potencia de fuego contra ellos. Varios caballos y soldados fueron alcanzados. Al menos dos soldados resultaron seriamente heridos. Burnett afirmó que la mayoría de los caballos de Valois fueron alcanzados, aunque solo seis fallecieron. Valois y sus hombres se encontraron en una difícil posición, teniendo que buscar cubierta tras la hierba alta y unos montones de tierra que habían hecho los perritos de las praderas [emparentados con las marmotas]. Mientras Burnett reagrupó a sus soldados y fue al rescate de Valois y sus hombres. Los apaches también se habían reagrupado, centrándose ahora en el grupo de Burnett, con varias descargas de disparos, permitiendo retirarse a Valois y a algunos de sus hombres. Burnett también ordenó retirada, pero cuatro o cinco soldados de Valois, que habían resultado heridos con las primeras descargas de los apaches, no pudieron retirarse, gritando desesperadamente que les ayudaran. El cabo Johnson y el soldado Gaines, a pesar de estar heridos en un pie y en el pecho respectivamente, no pidieron ayuda, siguiendo luchando; sin embargo, los soldados Burton, Glasby, Martin, y Wilson quedaron aislados y tuvieron que ser rescatados. El teniente Burnett, el sargento Williams y el soldado Walley hicieron fuego de cobertura para que Glasby y Wilson pudieran salir gateando y ponerse a salvo. Burton gritó que no podía moverse sin ayuda, por lo que Walley corrió, se lo echó encima y corrió, poniéndose los dos a salvo; mientras Burnett rescató a Martin, quien estaba aturdido tras su caída, cuando los apaches estaban acercándose al soldado herido. Burnett cabalgó hacia su posición bajo el fuego de los apaches, resultando su caballo herido dos veces antes de llevarse a Martin, cubiertos por los disparos de Williams y Walley. Seguidamente, Valois formó una nueva línea en la retaguardia, agrupándose todo el destacamento en esa posición, incluidos los mexicanos que acompañaron a Burnett, mientras los apaches se internaron en las Cuchillo Negro Mountains.

El teniente Burnett, el sargento 1º Williams y el soldado Walley fueron galardonados con la Medalla del Honor; mientras el cabo Bugler Rogers fue galardonado con un certificado de Mérito por su valentía bajo el fuego enemigo. Burnett informó que los mexicanos habían tenido algunas bajas sin especificar cuántas, y que él había tenido dos hombres gravemente heridos y seis caballos muertos. Esto contrasta con el informe del coronel Hatch al general Pope, informando que en este enfrentamiento hubo dos muertos. ¿Fallecieron posteriormente de sus heridas? En cuanto a las bajas apaches, como siempre, es difícil de calibrar. El New York Herald informó que durante la persecución falleció un apache y tres más en este enfrentamiento.

Los apaches recorrieron 112 km apareciendo en la Black Range, por los alrededores de Hillsboro [Sierra County, New Mexico]. El 18 de agosto, mientras los hombres estaban trabajando, la banda de Nana recorrió la pequeña comunidad minera de Gold Dust [Sierra County, New Mexico] disparando y lanzando sus gritos de guerra. Las mujeres y los niños se escondieron en sus tiendas y se echaron al suelo. Los mineros, al oír los disparos, corrieron a ayudar a sus familias, pero para entonces los apaches habían desaparecido sin herir a nadie.

Entonces se dirigieron al sur para atacar el rancho de Perry Ousley, a quien mataron para luego quemar las edificaciones. Después fueron al Rancho Trujillo, donde no hicieron ningún daño porque en el pasado, sus moradores habían proporcionado alimentos a los chihennes, conociendo a Victorio, Nana y a otros importantes jefes. Este dato fue confirmado por Vidal Trujillo González, nieto del propietario. Por otra parte, el propietario era un mestizo sospechoso de suministrar armas y municiones a los apaches. Luego fueron más allá del Tierra Blanca Creek hasta el rancho de Absolom D. Irwin, a casi 4’5 km al norte del Lake Valley. Absolom estaba fuera por negocios, pero su esposa Sally y su bebé consiguieron escapar. Después de ser arrastrada por el pelo, les dijo que les daría 20 $. Mientras saqueaban el rancho consiguió huir y cuando fue encontrada estaba en Shock pidiendo al grupo de rescate que no les mataran. Aunque Absolom llegó a tiempo para apagar el fuego de la casa del rancho, su familia había desaparecido. Creyendo que habían sido capturados, cabalgó a Lake Valley para dar la alarma, mientras los apaches se dirigían al oeste. En Lake Valley encontró a un grupo de civiles que había llegado, la noche del 18 de agosto, desde Hillsboro. Cuando alguien informó haber visto apaches a 11 km de distancia en Berrenda Creek, el superintendente de la Lake Valley Mining Company, George W. Daly, se hizo cargo del grupo, solicitando apoyo del teniente George Washington Smith, acampado en las cercanías. Smith había sido enviado con miembros de las compañías B y H del 9º de Caballería, con órdenes de bloquear el paso a los apaches en su camino hacia el sur. A regañadientes, Smith y sus Buffalo Soldiers se unieron al grupo civil de Daly, algunos de cuyos miembros fanfarroneaban cuando salieron del salón de William Cotton poco después de la medianoche. Los informes varían en cuanto al número del grupo, pero una estimación decía que eran 17 soldados y 50 civiles del Lake Valley y de Hillsboro. Hay discrepancias con el número de civiles, ya que posteriormente se informó que eran 20. Quizás 30 se quedaron por el camino debido al alcohol.

El grupo mixto salió alrededor de la  01:00 del 19 de agosto hacia el Berrenda Creek y luego a un arroyo hoy conocido como Pollock Creek, que entraba en el Dry Gavilan Canyon. En el Gavilan Canyon, a las 10:30 horas de la mañana del 19 de agosto, Nana realizó su emboscada. El relato de los hechos varía en cuanto a lo que exactamente sucedió. Los escritores Stephen H. Lekson y Charles L. Kenner difieren de la hora. Kenner escribió que el grupo fue emboscado a las 10:30 horas, mientras Lekson defendió la teoría de que los civiles fueron atacados a las 09:30 horas y los soldados acudieron en su ayuda. Por contra, Walter F. Beyer y Oscar Frederick Keydel afirmaron lo contrario, que fueron los civiles los que acudieron al rescate del destacamento de Smith. Sea como fuere, los apaches estaban situados en una colina que corría oblicua al cañón. Cuando los hombres estaban a tiro, y parece ser que nadie iba de avanzada, abrieron fuego desde tres sitios diferentes.

Sea como fuere se sabe que el teniente Smith y Daly fallecieron con los primeros disparos. Al parecer, Smith cayó de su caballo con el primer disparo, siendo ayudado de nuevo a subir a su montura, para recibir otro disparo mortal en el pecho. Seguidamente, mataron a los soldados Golding, James Brown y Monroe Overstreet, mientras los soldados William Hollins, John Williams y Wesley Harris resultaron seriamente heridos. El pánico hizo que varios soldados y civiles huyeran. El soldado Henry Trout afirmó que el sargento William Baker, de la compañía H, se unió a los civiles que huían. Por contra, el sargento Brent Woods, de la compañía B, reunió a los hombres que pudo e incluso avanzó antes de ordenar una retirada ordenada, evacuando a los heridos. Bajo la dirección de Woods, el grupo de emboscados [ocho soldados y una parte de los civiles que se quedaron] se parapetó tras las rocas para devolver el fuego a los apaches. Recogiendo a los heridos, una parte del grupo los llevó hacia la retaguardia mientras otra parte les cubría con sus armas. Para ello tuvieron que abandonar sus caballos y mulas con toda la munición de reserva. Toda esta retirada duró unas seis horas hasta que llegaron a donde estaba el sargento Anderson con el resto del destacamento. Luego se dirigieron al molino de John Brockman, a orillas del río Mimbres, para dejar allí a los heridos, donde murió uno de los civiles.

Uno de los civiles heridos era el recién casado George Gamble, de Lake Valley. A sus padres y a su esposa, Jesusita Pacheco de Parra, les dijeron que George había muerto, pero más tarde apareció en la puerta de su casa, donde habían puesto un crespón negro. Fallecieron los soldados Thomas Golding, James Brown y Monroe Overstreet de la compañía B. William Hollins recibió un disparo en los pulmones, pero sobrevivió y fue dado de alta cuando terminó su servicio, cinco meses después; John Williams recibió un disparo en el muslo, siendo amputada su pierna cuatro meses después; Wesley Harris de la compañía H recibió un disparo en el pecho derecho.

No se encontraron víctimas apaches, pero pequeños charcos de sangre en el suelo del cañón indicaban que algunos guerreros habían resultado muertos o heridos. Al saber que más soldados estaban de camino [el capitán Byron Dawson y el teniente Charles William Taylor con sus scouts apaches], Nana se fue durante la tarde del día 19 con los caballos de sus perseguidores, algunos de sus suministros y alrededor de 1.000 cartuchos de munición. Daly fue encontrado con cuatro o cinco disparos, y mutilado, con palos clavados en su cuerpo. Smith fue encontrado tumbado de cara con la espalda y los brazos quemados. Su rostro había sido mutilado, con la nariz, las orejas y otras partes del cuerpo cortadas. El bigote del teniente fue encontrado colgado en un arbusto cercano. El sargento George Turpin, de la compañía H, transportó a los muertos y heridos a Fort Bayard [Grant County, New Mexico]. Tanto los civiles como los soldados participantes en el enfrentamiento elogiaron al sargento Woods, coincidiendo en que la actuación del sargento de 30 años evitó un desastre total. Trece años después, Woods recibiría la Medalla de Honor por su acción en el Gavilan Canyon.

El día 19, cerca del Lake Valley, los apaches hirieron mortalmente a un pastor mexicano mientras su compañero se dirigía al pueblo de El Colorado. Entre el Cooke’s Canyon y Mule Springs, los apaches atacaron el 20 de agosto a un grupo de leñadores, matando a Desiderio Herida y a Petronilo Chacón, y capturando a Manuel y a Juan Chacón, de 12 y de 14 años, respectivamente. Otros dos hombres fueron dados por desaparecidos. En Las Cruces, los apaches atacaron un carro, matando a seis mexicanos, e hiriendo gravemente al único sobreviviente.

Aunque las tropas persiguieron a Nana, guiadas por scouts apaches, no pudieron atraparle. Nana y su grupo lucharon siete veces con la caballería y asaltaron unos 12 poblados y ranchos, matando 30 civiles y cinco soldados, mientras 10 soldados y 15 civiles resultaron heridos. Robaron varios cientos de caballos y ganado, desconociéndose sus pérdidas. Nana fue perseguido por más de 1.000 soldados y varios cientos de civiles. El agente de la Reserva Mescalero, W. H. H. Llewellyn, afirmó que la incursión de Nana ocurrió por culpa del 9º de Caballería, en concreto del subteniente Guilfoyle y los Buffalo Soldiers que acosaron a Nana cuando estaba tratando de rendirse en la Reserva Mescalero. En dos meses, el viejo, pero implacable Nana, había cabalgado alrededor de 4.800 km y peleado en una serie de enfrentamientos, sufriendo bajas mínimas. Con todo lo robado cruzó la frontera de Sonora sobre el 23 de agosto [al mismo tiempo que Nock-ay-det-klinne celebraba sus danzas], dirigiéndose a la Sierra Madre.

Un año más tarde, el Departamento de Guerra de Estados Unidos resumió así la incursión de Nana: El 1 de agosto, una partida de 36 ciudadanos, al mando de un tal Sr. Mitchell, mientras cenaban en el Red [Rock] Canyon de las San Mateo Mountains [extremo sur] fueron sorprendidos y derrotados por los hostiles, perdiendo un hombre muerto y siete heridos, además de toda su cabalgadura, 38 en número, los indios escaparon. El 3 de agosto, el destacamento del teniente [John Francis] Guilfoyle atacó de nuevo a esta banda en Monica Springs, New Mexico, hirió a dos indios y capturó 11 cabezas de ganado, algunas sillas de montar, mantas, etc. Esta banda contaba con unos 20 o 30 guerreros, liderados por Nana, y habían matado a otro mexicano al escapar de Red Canyon [en las Datil Mountains]. En La Savoya [Cebolla], New Mexico, el 11 de agosto, el teniente Guilfoyle descubrió que los hostiles habían matado a dos mexicanos y se habían llevado a dos mujeres. El 12 de agosto, el capitán Parker, con un destacamento de 19 hombres del 9º de Caballería, atacó a la banda de Nana a 40 km al oeste de Sabinal, New Mexico; perdió un soldado muerto, tres heridos y uno desaparecido, pero informó de una pérdida igual infligida a los hostiles, que luego se retiraron; el pequeño destacamento del capitán Parker, sobrecargado por sus heridos, no pudo perseguir… En total, ocho compañías de caballería, ocho compañías de infantería y dos de scouts indios estaban en el campo, comandados personalmente por el coronel Edward Hatch, del 9º de Caballería, en persecución de estos indios, y aunque no tuvo lugar ningún enfrentamiento decisivo, los hostiles fueron conducidos persistentemente de un punto a otro, hasta que huyeron a través de la frontera mexicana, donde, bajo órdenes positivas del gobierno, se abandonó la persecución”.

El 3 de septiembre, Joaquín Terrazas salió del Carrizal [Chihuahua] al mando de 60 hombres hacia la Sierra de Carcay [municipio de Janos, Chihuahua] ante las noticias de que una partida apache andaba por los alrededores. Era Jatu, miembro de la banda de Nana. El 25 de septiembre, Nana y ocho guerreros tuvieron un enfrentamiento con varios ciudadanos cerca de Casa de Janos [municipio de Janos, Chihuahua], matando a uno de ellos e hiriendo a otro. Después se dirigieron al sur para unirse a su yerno Jatu, quien al amanecer del mismo día [25 de septiembre] había robado varios caballos de un rancho a 9’5 km al este de San Buenaventura [municipio de Buenaventura, Chihuahua].

Terrazas encontró y siguió las huellas de unos 20 caballos que llevaba Jatu. Más adelante encontró ocho caballos frisones que los apaches habían abandonado por falta de herraduras. Cerca de Casas Grandes encontró restos de reses muertas; y al llegar a la Sierra de San Joaquín [municipio de Casas Grandes, Chihuahua], otros caballos sin herrar abandonados por no servir para trepar por los riscos. Desde la cumbre de San Joaquín, los apaches vieron a sus perseguidores, huyendo por los montes del Toro hasta el Cañón de Cristo. Allí se produjo un enfrentamiento que duró nueve horas en el que un mexicano resultó herido, matando los apaches ocho caballos antes de que los mexicanos se retirasen.

Durante el tiroteo, unas mujeres apaches que sentían lástima por Plácida la ayudaron a escapar, junto con Procopio García, un niño cautivo de nueve años. Les consiguieron un burro y les dieron algunas provisiones. Procopio se había hecho muy amigo de Plácida durante su cautiverio. Había sido secuestrado por el grupo de Nana que había asaltado y robado caballos en el Rancho García. Los dos consiguieron llegar a las posiciones de los mexicanos, siendo llevados a su campamento. Los apaches se fueron, dejando 30 reses muertas, y descuartizadas otras dos, dirigiéndose después a San Miguel de Babícora [municipio de Ignacio Zaragoza], internándose en la Sierra Madre. Joaquín Terrazas y sus hombres, abandonaron la persecución, fatigados por la constante lluvia y la falta de víveres.

Finalmente, las autoridades mexicanas proporcionaron a Plácida y Procopio transporte y escolta hasta Ysleta [El Paso County,  Texas] donde fueron acogidos por una  familia hasta que Plácida pudo arreglar con su familia el regreso a casa. En el grupo que fue para llevarla estaba su hermano Cayetano. Van Smith, un estadounidense que estaba en Janos a finales de octubre, informó que Plácida y Procopio fueron llevados a San Buenaventura o al Carrizal, llegando finalmente a su casa mal de salud y sin un centavo a primeros de abril de 1882. Plácida contó que había sido capturada el anterior 8 de agosto; que a estos apaches los mandaba Jatu, y que tenía 12 guerreros con sus familias, y otros cinco cautivos que cogieron durante la incursión de Nana por New Mexico. Comentó que Jatu esperaba cambiarlos por los apaches capturados en Tres Castillos.

Los familiares llevaron a Plácida al Cerro Escoba para comprobar si su hija Trinidad seguía allí con los navajos, no siendo así. Plácida había quedado embarazada mientras estuvo con los apaches, y poco después de que fuera a Cubero, se casó con Víctor Romero, miembro del grupo que la había llevado de vuelta a su casa. Dio a luz una hija a la que también llamó Trinidad, siendo conocida como La apacha.

La hija criada por los navajos, se casó con uno de ellos, llamándose Trinidad Colorada, negándose a regresar con su familia original en Cubero, cuando Cayetano, el hermano de Plácida, la encontró años después. Vivió muchos años en Baca [McKinley County, New Mexico].

Volviendo al relato de Nana, llegó la noticia de que un chihenne de su banda había estado en la Reserva Mescalero intentando reclutar guerreros. El guerrero intentó evitar ser capturado por la policía nativa de la reserva, escapando con un mescalero llamado Little Onion y su familia. No tuvo éxito en su misión porque había la orden de disparar a todo nativo que fuese encontrado fuera de la reserva al ser considerado hostil. A primeros de octubre, el agente Llewellyn comunicó que este mensaje fue perfectamente entendido por los mescaleros. El 21 de octubre, cuando el teniente Schaeffer iba con un destacamento de soldados y scouts apaches San Carlos, encontró a dos mescaleros fuera de la reserva. Les dispararon, hiriendo levemente a uno de ellos, llamado Chi-mal, siendo capturado, consiguiendo el otro escapar. El caballo de Chi-mal fue entregado al scout apache que le había disparado. En cambio, Llewellyn pidió que el caballo fuese devuelto a su dueño, Chi-mal. El comandante Henry no entró en el tema de si Chi-mal estaba dentro o fuera de la reserva, entregando el caballo al agente diciendo: Si estaba dentro o fuera de la reserva, sería un asunto difícil de determinar.

El movimiento dentro de la Reserva Mescalero no era raro. Un mescalero, Na-zo-ka, había salido en la primavera de la reserva con un pase firmado por el coronel Buell, regresando el 12 de octubre con tres hombres, y 10 mujeres y niños. Tenían cuatro caballos y dos rifles. Llewellyn no creía que eran parte de un grupo incursor, dándoles raciones y vestidos, pidiendo al comandante Henry que les interrogara.

Durante el otoño, Nana y su banda se reunieron con Juh y Gerónimo, y el resto de chiricahuas en la Sierra de Carcay. Además de Naiche, Chihuahua, Chato y Bonito, estaban Perico, Fun [de nombre apache Yiy-gholl, Yiy-joll o Yiy-zholl], Yahnozha, Kanseah, Ishtee, Kaahteney [también conocido como Kaedine], Nahilzay, y Jelikine entre otros. Los seguidores de Juh y Nana sumaban de 425 a 450 personas. A la noche danzaron para celebrar la reunión. Decidieron intentar, una vez más, entablar conversaciones de paz con Chihuahua. A primeros de noviembre, Juh envió a Casas Grandes a José Varela, el antiguo cautivo bilingüe a quien la madre de Juh había cuidado cuando los nednais le capturaron cuando era un bebé, para que contactase con Joaquín Terrazas, cuyo primo Luis era el gobernador de Chihuahua. Varela había disfrutado de una cercana relación con Juh, sirviéndole a menudo de intérprete, llamándole este hermano. Terrazas accedió a hablar porque no quería volver a salir de campaña contra Juh por la Sierra Madre. Terrazas sabía que el general Carlos Fuero, comandante de las tropas federales para Chihuahua y Durango, venía por el norte con 200 soldados. Fuero pensaba que el exterminio de los apaches era la única solución, incluso si se conseguía por medio de algún acto de traición.

La conferencia de paz de Joaquín Terrazas con Juh, Gerónimo, y 30 guerreros tuvo lugar el 9 de noviembre de 1881, a unos 4’8 km al este de Casas Grandes, en las orillas de un arroyo. Juh dijo que su gente estaba cansada de pelear, pidiendo que les diesen tierra para vivir. Solicitó que les diesen la Sierra de Carcay, y las llanuras y valles que la rodeaban, para que su gente cuidara ganado, recogiera frutos silvestres, cazase y plantase. Terrazas contestó que enviaría su propuesta al gobernador. Después de dos horas de conferencia, Juh accedió a volver para recibir suministros de Terrazas, quien al día siguiente suministró ganado vacuno, azúcar, harina, y otros productos, repitiéndolo dos o tres veces más durante las siguientes dos semanas, esperando persuadir a Juh y a Gerónimo de que fuesen a Casas Grandes, pero se negaron, ya que temían una traición.

Estas actividades estaban en conocimiento del coronel Ranald Mackenzie, comandante del Distrito de New Mexico, ya que, el 14 de noviembre, George Zimpleman, uno de los propietarios de la Compañía Minera de Corralitos [municipio de Casas Grandes, Chihuahua], le había escrito diciéndole que la banda de Juh, que sumaba unos 300 o 400 apaches, estaba visitando las cercanías de Casas Grandes cada día. También le había dicho que los apaches habían vendido recientemente una buena cantidad de caballos y mulas [a finales de octubre habían estado en Janos comerciando], robadas de sus depredaciones en Arizona; y que el gobierno mexicano estaba concentrando tropas para capturar toda la banda y llevarla al interior de México. Esta información fue corroborada por Van N. C. Smith, un hombre de la frontera contratado por Mackenzie para que fuese a México a buscar información sobre el paradero y las actividades de los chiricahuas. El 14 de noviembre, Smith salió de Casas Grandes para New Mexico, pero antes observó como los chiricahuas comerciaban con ciudadanos y funcionarios mexicanos vendiendo más de 50 mulas que habían pertenecido a Hooker y a Samaniego. También mencionó la reunión entre Terrazas y Juh, y como este se negó a entrar en la población.

Smith consiguió hablar con unos pocos chiricahuas en una cantina, pero estaban tan borrachos que no pudo conseguir mucha información. Dijeron que no habían estado con Nana, lo cual era mentira o un error, ya que Nana acababa de separarse de Juh para dirigirse al este de Chihuahua. A primeros de noviembre, él y sus chihennes fueron a Corralitos, cruzaron el desierto de Chihuahua y se dirigieron al Presidio del Norte [Ojinaga, Chihuahua], donde esperaban encontrar información sobre su gente capturada en Tres Castillos. Acordaron reunirse en marzo del siguiente año, cuando el tiempo fuera cálido y el pasto bueno.

Smith también habló con Terrazas, quien le reveló que su plan era ganar su confianza y cuando estén todos juntos, atraparlos, y para ello estaba esperando la llegada del general Fuero. El plan falló cuando Juh y Nana abandonaron la zona al desconfiar de Terrazas al haber oído rumores de algunos mexicanos con los que comerciaban de las intenciones que tenía. Alrededor del 27 de noviembre, Juh llevó a los chiricahuas al sur, a su lugar favorito para pasar el invierno, Guaynopa [municipio de Madera, Chihuahua]. Después de varios días de danzas y cánticos, los jefes chiricahuas empezaron a idear un plan. Ante el creciente número de tropas mexicanas, necesitaban más efectivos para sus bandas, y pensaron en la gente de Loco, Zele y Chiva, que estaban en San Carlos. Gerónimo declaró que necesitaba a los hombres de Loco para sumar más guerreros en sus enfrentamientos con los mexicanos [los chiricahuas de San Carlos sumaban unas 300 personas, de los cuales 50 eran guerreros]. A algunos chiricahuas les molestaba la resignación con la que vivía la gente de Loco en San Carlos. Otros simplemente querían reunirse con sus familiares. Kaywaykla contaría que moriría más gente [de la banda de Loco] de malaria y de inanición en San Carlos que luchando en la Sierra Madre, donde tenían suficiente comida y estaban lejos de los brotes de malaria.

El historiador Bud Shapard oyó una versión diferente de los descendientes de Loco. Pensaban que los chiricahuas que estaban en México tenían envidia porque Loco se había adaptado a la vida del hombre blanco. La idea de forzarles a irse de la reserva vino de la esposa de Kaahteney [Gouyen] una mujer exaltada, quien dijo: Aquí estamos nosotros, hambrientos y perseguidos por el ejército, mientras Loco está sentado en la reserva, gordo y confortable. Betzinez culparía a Kaahteney por convencer a Gerónimo de que elaborara el plan. Ningún jefe consideró un ataque sorpresa. A mediados de diciembre, apenas dos meses y medio después de la fuga a México, los jefes chiricahuas decidieron informar a Loco de que iban a ir, por lo que enviaron a Bonito y a siete guerreros para infiltrarse en la reserva. Su elección era lógica, no solo por su coraje y liderazgo [medio siglo más tarde, Perico {primo segundo de Gerónimo} diría de él que como líder solo estaba por detrás de Mangas Coloradas y Cochise] sino porque tenía familiares entre los White Mountain y además, a 30 miembros de su banda con Chiva. Para “proteger” al grupo fue con ellos su primo, el “hombre-medicina” She-neah. A finales de diciembre, Bonito y sus siete hombres salieron para Arizona, mientras el resto de chiricahuas combatían con soldados mexicanos en la Sierra Madre. Dejando a sus familias en Guaynopa, salieron en dos grupos. Juh, probablemente acompañado de Naiche y Chato, se dirigió muy al sur de la Sierra Madre con unos 40 guerreros, mientras Gerónimo, y otros 40 guerreros, entre ellos, probablemente, Chihuahua y Jelikine, se dirigió al oeste, a la zona occidental de la Sierra Madre.

Mientras tanto, a finales de la tercera semana de noviembre, Nana estaba con varios mescaleros [Terrazas había capturado a muchos de ellos en Tres Castillos], enviando un emisario al Presidio del Norte, a unos 80 km de Tres Castillos, para saber si su gente está cautiva en Chihuahua. Los mexicanos fingieron estar interesados en negociar para luego llevar a cabo la política oficial de Chihuahua, matar a cuantos más apaches mejor, aunque se estén llevando negociaciones de paz. Los soldados mexicanos sorprendieron su campamento, capturando y matando a muchos. Los informes dijeron que 40, pero esto parece exagerado a menos que estuviesen muchos mescaleros. Nana y la mayoría de mujeres y niños consiguieron escapar, no así su yerno [o sobrino] Jatu, que estaba entre los muertos. Este hecho terminó con la alianza entre los chihennes y los mescaleros. Nana se reunió con Juh en la Sierra Madre.

El 13 de diciembre, el grupo de Juh mató a tres hombres entre Sahuaripa y Mulatos [Sonora]. De allí se dirigieron al sur, a las zonas mineras, atacando la mina La Trinidad [municipio de Yécora, Sonora] a finales de diciembre.

El 19 de diciembre, Gerónimo atacó una reata de mulas entre Tepache y Moctezuma [Sonora]. Al final del día emboscaron y mataron a dos jinetes postales cerca de un rancho abandonado. El sargento Evan Duraza, al mando de 20 soldados, salió de Granados, llegando rápidamente al lugar del ataque, siguiendo las huellas de los apaches. A las 08:00 horas del siguiente día [20 de diciembre], los chiricahuas les emboscaron en Cecalate [?], matando a cinco soldados e hiriendo al sargento y a otros tres hombres. Los chiricahuas continuaron al este, hacia las estribaciones de la Sierra Madre, donde atacaron a un grupo de 20 civiles de Tepache [Sonora], matando a tres hombres e hiriendo seriamente al presidente municipal que les guiaba. Durante tres días, los chiricahuas habían matado a 15 personas, herido a otros cinco, y capturado dos niños.

Dos días después, el 22 de diciembre, sorprendieron un campamento de mezcal en el Cañón Criadora [?], a unos 32 km al norte de Sahuaripa [Sonora], matando a cinco hombres más. Del campamento salió un jinete para dar la noticia, llegando a Sahuaripa alrededor de las 18:00 horas del 22 de diciembre. Solo una hora antes, Manuel Valencia, prefecto de Sahuaripa, había enviado un grupo de 50 hombres bien armados al mando de Jesús Quiroz, para explorar la región entre Sahuaripa y el límite de Chihuahua, un tramo de escabrosa zona montañosa. Sahuaripa se quedó prácticamente sin armas, ya que Valencia tuvo que dárselas a los hombres de Quiroz con carabinas y rifles Remington. El jinete del campamento de mezcal dijo que 70 u 80 apaches les habían atacado, enviando el prefecto a 11 hombres a caballo, armados solo con revólveres, al mando de José María Córdoba. Al no tener más armas pidió ayuda a la población de Arivechi.

Cuando Quiroz estaba acampado en el Cajón de Chipajora [municipio de Sahuaripa, Sonora] recibió la noticia del ataque al campamento de mezcal, dirigiéndose al Cañón Criadora a las 10:00 horas del 23 de diciembre, donde encontró cinco cadáveres, partiendo rápidamente tras el rastro de los apaches, quienes llevaban una considerable manada de caballos y mulas hacia Chamada [municipio de Sahuaripa, Sonora], a unos 56 km al suroeste de Guaynopa. Cerca de allí, el 25 de diciembre, un grupo de 25 jinetes enviados por Quiroz, al mando de Francisco Valencia, fue a examinar el rastro que llevaba al Cañón Soledada [?]. Los chiricahuas les estaban esperando en el borde del cañón. Cuando los mexicanos recorrieron unos 30 metros, los apaches empezaron a disparar, hiriendo a Valencia y a otros cuatro hombres. En pocos minutos, mataron a 14 caballos, obligando a los mexicanos a retirarse para salvar la vida.

Por su parte, Quiroz volvió a Sahuaripa, donde el prefecto Manuel Valencia declararía: Este distrito está haciendo frente a una calamidad debido a la falta de armas de fuego. Nuestro pueblo está decidido a luchar contra estos salvajes, pero les faltan armas mientras los indios tienen rifles de repetición [Winchester].

Al llegar a Guaynopa, Gerónimo dejó el botín, partiendo para una segunda incursión. Cruzó la Sierra Madre hasta el río Bavispe, por debajo de Granados [Sonora], donde robó 139 mulas y caballos, cruzando el valle hacia el nordeste, hasta el río Moctezuma, dirigiéndose por el camino entre Cumpas y Bacoachi, donde emboscaron una reata de mulas. Sus ocho hombres consiguieron huir con dos de ellos ligeramente heridos. Declararían que los apaches eran unos 30 o 40, y entre ellos había dos blancos [uno de ellos podría ser Zebina Streeter]. Mientras, Juh seguía incursionando por las laderas surorientales de la Sierra Madre).

* El 13 de noviembre de 1881, los apaches Mosby y Mazill, que habían participado en los sucesos del Cibecue Creek, se entregan al subagente de la Reserva de San Carlos, Ezra Hoag. (A principios de diciembre, el agente de la Reserva de San Carlos, Tiffany, llevó detenidos a Camp Thomas [Graham County, Arizona] a los apaches Gar, Mosby y Mazill.

El 10 de diciembre, el capitán Harry Clay Egbert, actuando como Magistrado Defensor del Departamento de Arizona, presentó su informe sobre el asunto del Cibecue Creek. A partir de esa fecha, se discutió sobre la situación de los apaches que habían participado en los sucesos del Cibecue Creek. ¿Deben ser juzgados por tribunales militares los que han sido scouts del ejército? ¿Y por tribunales civiles los que no han sido scouts? ¿Deben todos ser juzgados por tribunales militares? El general Willcox y el Agente Tiffany conversaron sobre esto, informando de lo tratado al Comisionado de Asuntos Indios. Willcox recomendó que fuesen enviados a Territorio Indio [zona reservada para realojar a los amerindios en Oklahoma]; mientras Tiffany prefirió que fuesen ahorcados.

El 12 de diciembre, el general Willcox redactó un informe sobre la fuga de los chiricahuas de la Reserva de San Carlos, donde criticaba a Tiffany y al coronel Biddle. Dicho informe se publicaría en el diario del Ejército y de la Marina, el 11 de marzo de 1882. Al leerlo, Biddle respondió con una larga carta para el mando General del Ejército, oponiéndose firmemente a las críticas de Willcox).

1882

* El viernes, 6 de enero de 1882, el periódico El Fronterizo de Tucson (Pima County, Arizona) publica: La Constitución, periódico oficial del gobierno, en su número del 27 del pasado [martes, 27 de diciembre de 1881], dice: El gobernador acaba de recibir el siguiente despacho del prefecto de Ures: Sr. Gobernador. Invasión general de 300 indios de guerra capitaneados por Chis [?] y [Juh], en los distritos de Arizpe, Moctezuma y Sahuaripa. Estos bien armados y municionados. Tengo 15 armas de repetición con 1.800 tiros.

Mataron los apaches a Carlos Weberling, superintendente de Lampazos [municipio de Tepache, Sonora], en Moctezuma y más cerca de Chinapas [municipio de Arizpe, Sonora] a 12 hombres, seis mujeres y cuatro niños, escapándose cuatro heridos. Estos partes acabo de recibir. En este Distrito creo pronto sentir los indios según rumbo que me indican traen….

El sábado pasado [31 de diciembre de 1881] una partida de apaches robó, en las cercanías de Tombstone [Cochise County, Arizona], unos 40 caballos dirigiéndose a Sonora, ….

Texas, 4 de enero. El sábado pasado [31 de diciembre de 1882] los apaches mataron, en un lugar al este de El Paso [El Paso County, Texas], a 11 chinos que trabajaban en el ferrocarril.

El viernes, 13 de enero, El Fronterizo publicaba la muerte del jefe apache mescalero Alsate. Él y sus jefes de guerra Colorado y Zorrillo fueron ejecutados en el Presidio del Norte [Ojinaga, Chihuahua]. El coronel Ortiz, destinado en el Presidio del Norte, planeó una trampa para capturar a Alsate, enviándole un mensaje con un apache renegado, proponiéndole un tratado de paz que sería negociado en San Carlos [Chihuahua, no confundir con la reserva del mismo nombre] y que una vez firmado, le serían entregados regalos y provisiones mensualmente. Alsate aceptó llegando a San Carlos, donde se organizó una fiesta con mucha comida y abundante alcohol. Para la noche, los apaches estaban embriagados y dormidos, siendo rodeados al amanecer por soldados mexicanos. Solamente unos pocos pudieron defenderse y murieron peleando. Fueron capturados 63 guerreros y unas 150 mujeres y niños que fueron llevados al sur de México. 

El Fronterizoseguía el mismo día: Los apaches y sus depredaciones. Desde que los indios chiricahuas, en número de más de 150 gandules [en México, truhan, tunante u holgazán], con sus familias, salieron fugitivos de Arizona para la frontera de Chihuahua, dimos el grito de alarma a nuestro gobierno, temiendo desde entonces los funestos resultados de la invasión de esa horda de asesinos.

El gobierno de México se apresuró a mandar fuerzas competentes a Chihuahua, pero no se hizo así para Sonora, y resultó lo que debía haberse esperado: que los salvajes buscaran el campo más descubierto para sus sangrientas correrías. Se pasaron a Sonora sin ningún obstáculo y desde luego comenzaron una carnicería espantosa, asesinando de la manera más inhumana a cuantos han encontrado sin defensa fuera de poblados.

Y esta, comprometida cuanto dolorosa situación de nuestros pueblos fronterizos, no hay que esperar que termine pronto, entre tanto el gobierno de México no tome las medidas eficaces y oportunas que el caso requiere, contra esos terribles verdugos del género humano. Su acción paternal y decidida debe hacerse sentir cuanto antes en Sonora, o de lo contrario tendremos el sentimiento de volver a ver a tales bandidos enseñorearse de nuestros fértiles campos y sembrar por todas partes el desaliento, la destrucción y la muerte.

Apenas el Estado de Sonora daba sus primeros pasos hacia adelante bajo la sombra benéfica de la paz; apenas empezaba a cicatrizar las hondas heridas de sus revueltas intestinas y sangrienta guerra de los bárbaros; apenas daba principio el desarrollo de sus múltiples elementos de riqueza cuya fama ha llegado hasta los pueblos más remotos, cuando una turba de salvajes indómitos, sanguinarios, y armados con rifles modernos de los establecimientos americanos, se presentan en la escena, feroces y terribles como siempre, infunden la alarma y están tornando todo ese movimiento civilizador de adelanto y de grandes esperanzas, en desaliento, confusión y muerte.

El gobernador de Sonora muy elogiablemente se ha empeñado en la guerra contra los bárbaros. Pero por más esfuerzos que haga, ni los recursos del Estado, ni las tropas federales del mismo, son suficientes para poder arrojar de nuestros pueblos indefensos, esas hordas de asesinos y escarmentarlos severamente, como se merecen. No debe, pues, el gobierno general, perder tiempo en impartir el auxilio necesario a Sonora, y así lo esperamos del patriotismo nunca desmentido del actual presidente de México.

A continuación publicamos algunos párrafos que hemos recibido últimamente de Sonora, con referencia a los salvajes y que demuestran la aflictiva situación de Sonora que brevemente hemos bosquejado.

Oposura, 3 de enero de 1882. La presente solo es para participar a Vd. los últimos acontecimientos ocurridos del 17 al 23 del pasado [diciembre de 1881]Como le anuncié en mi anterior que los pueblos de este distrito estaban ya invadidos por los feroces apaches, estos en siete días sacrificaron a 22 infelices y aunque salió una partida de 24 hombres a perseguirlos, los encontraron y luego fueron destrozados, habiendo perecido cuatro nacionales, cuatro salieron heridos y el resto escapó con mucha suerte, pues se asegura que la partida de indios no bajará de 100, llevando consigo sus familias. Enseguida se internaron por el distrito de Suharipa [Sonora] y es probable que allí harán algunas muertes; sin embargo, que no estarán descuidados porque ya tenían aviso oportuno.

A última hora vino un individuo de Sahuaripa y dice lo siguiente: ‘Que el señor prefecto de aquel Distrito salió con 50 hombres a seguir a los nativos y que luego se pararon a foguearse, pero que después de un combate reñido fue destrozada la fuerza y perseguida por los nativos hasta muy cerca de la plaza de Sahuaripa, donde luego montaron un cañón temiendo que los nativos intentaran atacarla; pero se retiraron sin poderles hacer nada, esta es la última noticia que se ha tenido’.

Si más tarde ocurre algo que llame la atención, cuidaré de participarlo a Vd.

Sin más objeto me suscribo de Vd. su afmo. amigo y S. S.

Gregorio Moreno.

Fronteras, diciembre 24 de 1881. Precisamente, en los momentos que estas líneas escribo, un extraordinario venido violentamente de Oputo, trae la triste nueva de que en el punto llamado ‘Cañada del Cascalote’ cerca de ese mismo pueblo, han sido víctimas del feroz apache, cinco hombres y dos mujeres y, que casi al mismo tiempo y en dirección opuesta en el punto llamado ‘Cañada del Tacón’, han sido asesinados otros tantos individuos, dos mujeres y cuatro niños; de donde se deduce que el número de indios y que capitaneados por el célebre Cachise [?, Cochise falleció en 1874], han sentado sus campamentos cerca de una sierra inmediata al ya dicho pueblo, de donde están expedicionando divididos en varias secciones. Al mando del no menos indio Ju [Juh] se ha dirigido también una considerable partida sobre los pueblos del Distrito de Arizpe, y esta es hora que ha comenzado igualmente por aquellos indefensos lugares la obra sangrienta de esos terribles  salvajes. Con tan funestos acontecimientos se deja comprender cuál será la situación actual de estos pueblos fronterizos, situación tanto más desconsoladora para este pueblo, si se tiene en cuenta que la fuerza de caballería que lo guarnecía se halla ausente de aquí y está en Magdalena….

En la misma fecha, El Fronterizo también publica el siguiente artículo: Los mescaleros. Santa Fe, 12 de enero. William H. H. Llewellyn, agente de los apaches mescaleros, va camino de Washington, con objeto de negociar con el Departamento Indio, el que la reserva de los apaches mescaleros se reduzca a 56’97 km², abandonando el resto a los blancos, lo cual los indios están conformes”.

* El 18 de enero de 1882, Juh, liderando unos 40 guerreros, asalta la Mina Dolores (municipio de Madera, Chihuahua), que acababa de abrir después de años de inactividad. (Los apaches mataron a dos personas, hirieron a tres y capturaron una mujer y dos niños.

Al día siguiente, se apoderaron en el paraje de Agua Hedionda de 30 burros cargados con productos y una res que iban a la Mina Dolores, consiguiendo huir sus ocho conductores. El gobernador de Chihuahua, Luis Terrazas, autorizó dar una recompensa por cada apache capturado o muerto. También apoyó el reclutamiento de un centenar de tarahumaras, que tenían fama de ser excelentes combatientes). 

* A principios de febrero de 1882, Juh, que había regresado a Guaynopa, decidió atacar Nácori Chico (Sonora), situado en la orilla occidental del río Nácori. (En la noche del 14 de febrero, 100 chiricahuas ocupaban sus posiciones para asaltar la población al amanecer. A las 07:00 horas del 15 de febrero, atacaron. Los detalles son escasos, pero los ciudadanos se defendieron bien, repeliendo el ataque. Durante el enfrentamiento vieron caer a cinco guerreros, llevándose los apaches a cuatro. Los chiricahuas acecharon todo el día desde los alrededores de la población porque querían recuperar al guerrero caído cerca de la localidad. Durante la noche recuperaron el cuerpo y se fueron. Según un informe, ese apache había matado a tres mexicanos.

Por esas fechas, Bonito y los siete guerreros regresaron de su visita a San Carlos. El 1 de enero, habían robado 28 caballos del rancho de Helms, en el Sulphur Springs Valley, al oeste de las Swisshelm Mountains [Cochise County, Arizona]. Un estadounidense les vio comiendo en un cañón cerca de las Swisshelm Mountains, contando siete guerreros en el campamento y uno con los caballos. Varios vaqueros siguieron el rastro, encontrando tres potros muertos y cinco caballos que los apaches habían abandonado antes de cruzar a Mexico por el Guadalupe Canyon. Bonito dejó la manada al cuidado de dos jóvenes guerreros para ir, con los otros cinco hombres, otra vez al norte, pasando sin llamar la atención por el corredor de las Peloncillo Mountains [Hidalgo County, New Mexico] hasta el río Gila, donde giraron al oeste hacia San Carlos. No se sabe si iban a pie o a caballo. Viajaban por la noche y descansaban por el día. El 20 de enero llegaron a la Reserva de San Carlos. Ese mismo día robaron algunos potros a un yavapai, cuyo campamento estaba a pocos kilómetros de la Agencia principal. Para evitar a los perseguidores, Bonito, que estaba a 16 km al norte del campamento de Loco, llevó los potros al este, hacia las Gila Mountains [Yuma County, Arizona], al norte de Fort Thomas. Luego regresó dando un círculo hacia la Sub-agencia, donde estaba el resto de su vieja banda [cuatro guerreros y 26 mujeres y niños] bajo la dirección de Chiva. Después de reunirse con él, y dejando dos de sus hombres allí, Bonito y sus tres hombres restantes fueron al campamento de Loco, cerca de la Agencia de San Carlos, donde permanecieron unos pocos días. Bonito dijo a Loco que un gran grupo de chiricahuas iba a venir dentro de 40 días para llevarle a él, y a toda su gente a México, y que matarían a todo el que se negase.

Algunos hombres de Nana, que estaban con la banda de Loco, y la mujer de Victorio, cuya hija estaba casada con Mangas, estaban ansiosos por irse. No así Loco y su gente. Una semana después, el 6 de febrero, una mujer de la banda de Loco, casada con un Western Apache, informó del plan a los militares. Para el general Willcox fueron las primeras noticias de las intenciones que tenían los chiricahuas. Ordenó a todos los comandantes de los puestos militares que estuviesen atentos ante una incursión chiricahua en Arizona. El 22 de marzo, envió al comandante David Perry con dos compañías de soldados y una de scouts nativos a establecer un campamento base en la parte sur de las Chiricahua Mountains [Cochise County, Arizona], y a otros destacamentos a explorar la frontera, pero sin poder cruzarla. Poco antes había habido dos incidentes en el que fuerzas estadounidenses cruzaron la frontera mexicana.

El primero había ocurrido a principios de noviembre, cuando el teniente Thomas Garvey, del 1º de Caballería, cruzó la frontera cerca de Agua Prieta [Sonora] con 30 soldados y ocho scouts apaches, probablemente desconociendo que estaba en México. A las autoridades locales próximas a la frontera, este hecho no les importó [les venía bien cualquier fuerza militar que combatiese a los apaches] pero llegó a oídos del coronel Nicolás España; y su superior, el general José Otero, comandante de las fuerzas federales en Sonora, envió una queja formal al general Willcox.

El segundo incidente fue más serio, dando lugar a un pequeño problema diplomático con Chihuahua. A mediados de enero de 1882, el teniente David N. McDonald cruzó la frontera con siete muleros, dos civiles, y 17 scouts apaches después de estos encontrasen un rastro apache. McDonald había salido de Fort Cummings [Luna County, New Mexico] el 31 de diciembre de 1881. El 4 de enero de 1882, estaba en la frontera, acampado en Carrizalillo Springs [Luna County, New Mexico]. Al día siguiente, sus scouts descubrieron un rastro apache, probablemente de Nana, cuando este volvía del Presidio del Norte [Ojinaga, Chihuahua] hacia la Sierra Madre. Fue tras ellos, alejándose del forraje que llevaban sus mulas, por lo que McDonald decidió comprar suministros en Ascensión. Allí le trataron como un intruso, sobre todo al ir con 17 scouts apaches, por lo que tropas mexicanas rodearon su campamento, arrestándole el 8 de enero. Les llevaron a Casas Grandes, donde permanecieron durante varios días, hasta que el coronel Santiago Nieto recibió la orden del general Carlos Fuero de liberarlos. El 16 de enero, McDonald fue a Corralitos [municipio de Casas Grandes, Chihuahua] donde se reunió con George Zimpleman [uno de los propietarios de la Compañía Minera de Corralitos] y cuatro ancianos chiricahuas [tres mujeres y un hombre]. Estos no habían ido con el resto a Sonora cuando se fueron de San Carlos, estando viviendo de la caridad de los empleados de Zimpleman.

McDonald, con la ayuda de sus scouts apaches, les dio comida y dinero para conseguir que hablasen, informando de las actividades de Juh y Nana. También se enteró de que el trabajo como informador de Van N. C. Smith [contratado por el coronel Mackenzie] había acabado. El 11 de enero de 1882, Smith había escrito una carta a Mackenzie desde Deming [Luna County, New Mexico] en la cual, además de la última información, contaba que un caballo salvaje me ha coceado en la rodilla. En realidad, unos mexicanos dijeron a McDonald que Smith estaba borracho todo el rato, y que un funcionario de Janos le había dado una paliza. Mackenzie estaba furioso con McDonald, ya que estaba haciendo todo lo posible por establecer relaciones amistosas con las autoridades militares de Chihuahua. De hecho, después de agradecer al general Carlos Fuero la rápida liberación del destacamento de McDonald, le dijo que había ordenado detenerle e investigar su conducta, aunque al final se libró de todos los cargos.

Mientras, Willcox y Mackenzie se prepararon para la llegada de los chiricahuas que ellos consideraban inminente. Pronto llegarían noticias de ellos. A las 11:00 horas del 14 de marzo, robaron 83 caballos y mulas de la Hacienda Ramos, situada a mitad de camino de la Sierra de Carcay [municipio de Janos, Chihuahua] y el rancho de George Zimpleman en Corralitos. Los animales estaban pastando en un prado al oeste del rancho cuando unos 40 o 50 chiricahuas bajaron de una colina llevándose parte de la manada. Zimpleman, Jack Williams, y cinco mexicanos les persiguieron hasta que la retaguardia apache abrió fuego, hiriendo a tres hombres [incluido a Williams] y matando a varios caballos. Ese mismo día, otros apaches robaron 10 caballos en Janos [Chihuahua]. El siguiente movimiento de Juh y Gerónimo sorprendió a todos, ya que a la mañana siguiente [15 de marzo] enviaron a dos mujeres [una de ellas una esposa de Gerónimo] a la Hacienda Ramos, montando caballos que habían sido robados el día anterior en Janos. Ellas dijeron a Thomas Zimpleman [hijo de George] que querían hacer un tratado. Thomas retuvo a la mujer de Gerónimo, dejando ir a la más mayor para que dijese a Juh que no la soltaría hasta que los apaches devolviesen la manada robada el 14 de marzo. Esto tuvo el efecto contrario. El 17 de marzo, los guerreros de Juh capturaron a cuatro pastores de ovejas que trabajaban para Zimpleman, a unos 48 km al noroeste de Corralitos, después de cargar contra el rebaño y matar unas 7.000 ovejas. Zimpleman envió a William Crosby al lugar, encontrando al resto de empleados [unos 20] escondidos y totalmente desmoralizados, temiendo otro ataque de los apaches. Pero Juh aún buscaba un acuerdo privado con Zimpleman.

El 18 de marzo, liberó a uno de los pastores, quien fue a Janos con el mensaje de que llevaran a la mujer a Casa de Janos [municipio de Janos, Chihuahua] o Juh mataría a los otros tres. Al día siguiente, Francisco Mapula, un funcionario de Janos, envió a dos apaches que vivían en Janos a establecer contacto con Juh. Mientras, una fuerza de 30 soldados y 11 civiles [entre ellos Zimpleman, Jack Kyle, William Crosby y Wilcox] fueron a Casa de Janos a encontrarse con los apaches. Cuando llegaron, pudieron ver a unos 30 chiricahuas por las colinas de la Sierra de Carcay. Zimpleman pidió hablar con el jefe, adelantándose cinco de ellos, Juh, Gerónimo, Naiche, Nahilzay, y Jelikine, que hizo de intérprete.

Juh pidió permiso a Zimpleman para acampar en sus tierras, prometiendo que no molestarán a su gente ni a las propiedades del rancho; y que devolverían a los pastores, las ovejas, y los caballos a cambio de la mujer de Gerónimo. Zimpleman estuvo de acuerdo en volver al día siguiente con la mujer y mezcal para consumar el trato. Al día siguiente, llegaron los cinco jefes más Bonito. Juh dijo que buscaba una paz duradera y que Nana estaba en su campamento. Ambos bandos cambiaron rehenes, aunque Zimpleman nunca recuperó los caballos y mulas. Uno de los pastores dijo que los apaches les habían tratado bien, aunque por la noche les ataban las manos a la espalda para que no escapasen.

Al día siguiente, 21 de marzo, Juh envió a su mujer y a otra mujer, con los 10 caballos y mulas robados en Janos, quienes hablaron con Richard Hudson y George Zimpleman, prometiendo devolver la manada. Hudson creía que los apaches buscaban la paz porque tenían unos 500 animales robados en Sonora que querían cambiar por munición, necesaria para enviar un grupo a los Estados Unidos. Este período de buenas intenciones casi acabó pocos días después, ya que un rumor que llegó a Casas Grandes decía que los chiricahuas habían matado a George Zimpleman cerca de Casa de Janos. El coronel Santiago Nieto salió de Casas Grandes y se apresuró al lugar. Juh, con alrededor de un centenar de guerreros, exhibió bandera blanca, gritando que no querían combatir, que buscaban la paz, y que ya habían mantenido discusiones con funcionarios de Janos. Viendo que el rumor de la muerte de Zimpleman era falso, Nieto se dirigió a Janos, donde pasó varios días intentando persuadir a Juh de que fuese con él a Casas Grandes. El 29 de marzo, Juh envió un emisario a Nieto diciendo que el jefe nednai estaría allí al día siguiente. Juh recordaba la traición cometida por tropas federales contra Nolgee en noviembre de 1878. Richard Hudson confirmó que Juh estaba inquieto porque varias veces habían ido a Janos a hablar de paz y los mexicanos les habían matado.

Ese mismo día, 29 de marzo, Nieto recibió un mensaje que decía que Sánchez, el líder chihenne de la banda de Nana, había pedido la paz en Casas Grandes. No era un secreto entre los chihennes la dependencia del alcohol de Sánchez, quien era el lógico sucesor de Nana, pero este había decidido no confiar en él a causa de su debilidad por el alcohol. Enseguida Nana preparó como su sucesor a Kaahteney).

* En febrero de 1882, Mickey Free sigue formando parte de la Policía India, cuando Tiffany regresó a la Agencia de San Carlos después de un viaje a Washington. (Mickey Free y otros empleados informaron al agente sobre el rumor de que los chiricahuas iban a ir a la reserva a liberar a sus familias. De ser cierto, las unidades más valiosas del ejército eran los scouts nativos, que ahora contaban con cinco compañías de 25 hombres cada una. Dos de las compañías, la A y la E, estaban estacionadas en Fort Apache y Fort McDowell, al norte y al oeste de la Agencia; las compañías B y D, en Fort Bowie y Fort Huachuca, cerca de la frontera; y la compañía C, en Fort Grant, todas preparadas para interceptar a los chiricahuas si venían de México.

La inminente ejecución de los scouts condenados por los hechos de Cibecue Creek amenazaba con provocar más problemas. Tiffany y el general Willcox estaban en desacuerdo sobre el estatus de los prisioneros apaches bajo custodia militar. Willcox quería enviarlos a Territorio Indio [Oklahoma] mientras Tiffany prefería mantenerlos en su poder. Robert Lincoln, Secretario de Guerra, apoyó a Tiffany.

Además de los tres scouts condenados a muerte y los demás sentenciados a diversas penas de prisión, más de 60 presos nativos permanecían en Fort Lowell y Fort Grant. 

El 3 de marzo de 1882, los scouts apaches, Dead Shot [sargento], Dandy Jim [sargento], y Skitashe, más conocido como Skippy [cabo] fueron ahorcados en Fort Grant y otros dos scouts [uno llamado Mucheco y el otro de nombre, hoy día, desconocido] condenados a baja deshonrosa y encarcelados en la isla de Alcatraz [San Francisco Bay, California]. Los cinco habían participado en la batalla del Cibecue Creek. El médico militar se quedó con los cadáveres para posteriormente enseñar sus esqueletos en su oficina. La noticia fue publicada por varios periódicos, entre ellos El Fronterizo, el viernes, 10 de marzo.

Un artículo del New York Herald, del 4 de marzo, decía: Carros de todas clases cargados de hombres ansiosos por ver la ejecución de los scouts indios, Dead Shot, Dandy Jim y Skippy, llegaron a este lugar desde Willcox, Thomas, Safford y todos los puntos desde primeras horas de la mañana. Como no se sabía en qué momento se realizaría el evento, hubo un estado de suspense hasta que llegó el momento de la ejecución. La horca se erigió frente a la caseta del cuerpo de guardia y tenía 14 pies de alto, con una plataforma a 6 pies y 4 pulgadas del suelo y una distancia de siete pies y cuatro pulgadas desde el suelo hasta el poste de la horca. El conjunto medía 12 pies de largo por ocho de ancho. La cuerda utilizada tenía tres cuartos de pulgada de grosor y la caída era de cuatro pies y seis pulgadas.

En el andamio, Dead Shot dijo: No tengo nada que decir. Lo que se está haciendo es correcto. Probablemente, conoceré a mi gente. He sufrido mucho en este mundo y ahora he terminado y veré a mi gente. Desde que vi por primera vez a los hombres blancos, he sido bien tratado. Tenía mucho para comer y mucha ropa, pero este día pagaré todo lo que recibí de los hombres blancos. Dandy Jim es mi sobrino y Skitashe [Skippy] mi primo. He visto morir a buena parte de mi gente y no sé a dónde iban, pero les seguiré. No tiene sentido vestir a un indio y luego colgarlo. Cuando llegué a San Carlos, si hice algo malo no me entregué, pero dejé mi rifle y los 20 cartuchos que me proporcionaron en Camp Apache.

Dandy Jim dijo: Tengo que ser ahorcado como dicen las órdenes. No puedo hablar mucho. No tiene sentido rogar por mi vida porque la gente se reiría de mí por mi angustia.

Skippy dijo: El sol se está poniendo y Dios me está cuidando. No creo que estéis haciendo lo correcto, ya que nunca he hecho nada para ordenar mi ahorcamiento.

El capellán, el reverendo A. D. Mitchell, hizo una breve oración, que fue traducida por Merejildo Grijalva, cuando todos se retiraron del andamio, excepto el verdugo, un prisionero militar. Luego les colocó las capuchas negras sobre sus cabezas, y a las 13:00 horas, en punto, cayeron. La muerte fue instantánea en el caso de Dead Shot y Skippy; Dandy Jim se estremeció una o dos veces. Tras 20 minutos, el médico los declaró muertos.

El sargento Dead Shot era muy popular entre los blancos y los nativos en Fort Apache. Tenía alrededor de 40 años, con esposa y dos hijos. Era un buen cazador, y fue llamado así por su habilidad como tirador. El mismo día de su ejecución, su mujer se ahorcó en San Carlos, algo extremadamente raro entre los apaches. Sus dos hijos casi perecieron de hambre hasta que el teniente Charles B. Gatewood les cuidó y les llevó a casa de Will Croft Barnes [el soldado del Cuerpo de Señales que salió de Fort Apache para esperar la llegada de los hombres del coronel Carr después del incidente en el que resultó muerto Nock-ay-det-klinne]. Barnes se había licenciado del ejército con el grado de sargento, siendo a partir de entonces ranchero. Los hijos de Dead Shot estuvieron con Barnes y su madre, durante seis años. Los vaqueros llamaron al mayor Riley [sería un conocido scout en el siglo XX] y el más joven sería conocido por su nombre apache de Eskinewah Na-pas, que quiere decir chico con una cicatriz en su cabeza.

La madre de Barnes les enseñó a leer y a escribir. Na-pas era buen estudiante y le gustaban los libros. Riley prefería hacer cosas con herramientas. Un día, Riley preguntó a Barnes si podían ir a ver a su gente. La madre de Barnes les vistió con ropa nueva y Barnes les dio a cada uno un poni con su silla de montar y otro caballo con mantas y comida. Se marcharon un día de octubre de 1888 y no supieron nada de ellos durante casi un mes. Entonces, una noche, mientras estaban sentados en la casa, oyeron silbidos afuera. La madre de Barnes supo de inmediato quién venía, pero al verlos se escandalizó. Venían sin caballos ni ropa, los cuales habían sido apostados entre sus parientes. Llevaban la habitual vestimenta apache y mocasines. Nada más, excepto las telas de color rojo alrededor de sus frentes para indicar que no eran hostiles.

Aproximadamente un mes después, Riley volvió a abordar el tema de regresar a la reserva, diciendo: Ambos podemos conseguir puestos como intérpretes con buenos sueldos, y era cierto porque siempre se necesitaban buenos intérpretes. Así que una vez más fueron a Fort Apache, pero fue Barnes quien se encargó de todo. Vestidos con ropas nuevas, los llevó en carro hasta Holbrook; desde donde salía toda la carga para Fort Apache y la Agencia, transportada por cargueros, en su mayoría mormones, a quienes Barnes conocía muy bien. Pagó a uno para que se hiciera cargo de ellos y los entregara al oficial de la Agencia. 

Barnes no volvió a verlos hasta 1896, cuando fue con unos amigos a una excursión de pesca a la Reserva y a Fort Apache. Un día, un apache se presentó en su campamento, a unos 5 km del puesto, preguntando por él. Resultó ser Na-pas con su esposa y dos hijos. Estuvieron en su campamento todo el día y cenaron juntos. Dijo que ganaba 50 $ al mes más raciones, y que Riley estaba en algún lugar de la Reserva con las tropas, por lo que no pudieron verlo).

* El 25 de marzo de 1882, los bandoleros Billy Grounds y Zwing Hunt irrumpen en la oficina de la compañía “Tombstone Mining and Milling Company”, situada en Millville (Cochise County, Arizona) para robar la caja fuerte, pero el atraco no sale como esperaban, huyendo sin llevarse nada, pero matando al ingeniero M. Robert Peel. (Billy Breakenridge, ayudante del sheriff, formó un grupo que los siguió hasta su escondite, en el rancho Chandler, situado a unas 10 millas de Tombstone, donde se produjo un tiroteo. Zwing Hunt mató al agente John Gillespie de un disparo en la cabeza y Breakenridge disparó a Grounds en la cara y el cuello, matándole. Hunt recibió un disparo en la espalda, pero sobrevivió. Fue llevado a Tombstone para ser curado, consiguiendo escapar con la ayuda de su hermano Hugh.

Durante todo el mes de mayo, los hermanos Hunt se escondieron por las Chiricahua Mountains para evitar ser capturados, dando tiempo a que Zwing se recuperara de su herida.
 
El 30 de mayo acamparon a 13 km del aserradero de Morse, en el Pinery Canyon. A la mañana del 31 de mayo, se levantaron a la hora habitual y prepararon el desayuno. Estaban a punto de comer cuando una descarga cayó sobre ellos. Hugh pensó que eran los agentes de la ley, pero enseguida vio a unos cinco guerreros apaches apuntándoles con sus rifles. Zwing sacó su arma y gritó a su hermano: “¡Maldita sea! ¡Dispara!” Fue lo último que dijo. Disparó dos veces y falleció alcanzado por cuatro disparos. Hugh disparó cinco veces vaciando el tambor de su revólver.
 
Cuando vio a su hermano muerto, Hugh corrió hacia donde estaban los caballos, mientras las balas silbaban a su alrededor. Saltó sobre su desensillado caballo y cabalgó todo lo rápido que pudo hasta Camp Price, un campamento temporal y depósito de suministros establecido en 1881, situado al final de las Chiricahua Mountains, en su parte sur. Sería abandonado en 1883.
 
Allí estaba el subteniente Wallis Olwin Clark con la compañía “C” de Scouts Indios, al mando del jefe de scouts, Jim Cook. Los scouts fueron tras los apaches, los cuales se habían dirigido al San Bernardino Valley. Probablemente, eran ellos los que se enfrentaron con el sargento John Roe y seis scouts, en la tarde del 1 de junio en las Guadalupe Mountains.
 
Clark, al mando de 10 soldados, acompañaron a Hugh al lugar del enfrentamiento. El cuerpo de Zwing solo tenía una mutilación, el corte del dedo medio de la mano derecha. Le enterraron allí mismo.
 
Se desconoce la identidad de los apaches que atacaron a los hermanos Hunt. Podrían ser un pequeño grupo de chiricahuas que Gerónimo dejó atrás para realizar maniobras de distracción y evitar que el grupo principal, que había ido a la Reserva de San Carlos para llevarse a la gente de Loco, fuese perseguido.

Estas maniobras no tuvieron éxito, ya que los chiricahuas fueron perseguidos por destacamentos del teniente coronel George A. Forsyth, del 4º de Caballería. Aun así, consiguieron llegar a la Sierra Madre a costa de fuertes pérdidas, sobre todo las sufridas en el Arroyo de los Alisos a manos del coronel Lorenzo García.
 
Esta es una teoría, pero no explica por qué este grupo tardó tanto en unirse a Gerónimo y al resto de chiricahuas que estaban en México. Cuando el grupo mató a Zwing Hunt, Gerónimo iba de Casas Grandes a Guaynopa [municipio de Madera, Chihuahua], a donde llegaron el 2 de junio.
 
Otra teoría es que fueran apaches descontentos por los acontecimientos que tuvieron lugar tras la muerte del “hombre-medicina” Nock-ay-det-klinne en el Cibecue Creek a manos de los estadounidenses. El 6 de julio, Na-ti-o-tish, al mando de unos 54 apaches White Mountain, huyeron de la Reserva de Fort Apache. Quizás un pequeño grupo se fue unos días antes, siendo los autores de la muerte del bandolero.
 
Lo que es bastante factible es que fueran los mismos que mataron también, al día siguiente, 31 de mayo, a Harry Curry y Seymor Dye, de 35 años, en las Dragoon Mountains (Cochise County, Arizona).
 
Según William H. Gill, testigo ocular de la emboscada, los hombres estaban encima de una carga de heno y desarmados cuando ocho apaches cabalgaron detrás del carro. Mientras unos quitaban los arneses de los caballos, ahuyentándolos, otros mataron a Curry y Dye. Sus cuerpos fueron llevados a Tombstone [Cochise County, Arizona] donde fueron enterrados).

* El 27 de marzo de 1882, el subteniente Wallis Olwin Clark recibió la orden de ir a San Carlos con la compañía C, de Scouts Indios, para su licenciamiento. (Clark, a tres meses de cumplir 28 años y recientemente transferido del 6º Regimiento de Caballería al 12º de Infantería, había estado al mando de la compañía durante el último año. Partió de Fort Grant el 28 de marzo y llegó a la reserva tres días después. Clark alistó al día siguiente, 1 de abril, a 25 nuevos hombres, todos con apodos estadounidenses.

Clark buscó scouts entre los miembros de la Policía India. Los registros muestran que Mickey Free fue dado de baja de la Policía India el 31 de marzo para explorar con los militares. Mickey Free, quien posteriormente sería nombrado sargento, fue inscrito teniendo 35 años, de 1,70 metros de altura y cabello castaño.

Según la costumbre, la compañía tenía varios yavapais entre una mayoría de apaches. Los apaches que fueron nombrados sargentos estaban Hiram, John Roe, Scar-face Dick y Ted. Entre los cuatro cabos estaban Slim Jim, de 24 años, y Still-lih, un apache White Mountain. Entre los 16 soldados estaba el apache de San Carlos, alistado como Joe, pero también conocido como Irish y, a veces, como Gash. Esto muestra la dificultad de establecer correctamente las identidades de los scouts nativos. Había otro apache White Mountain, Yahtzohay, que tal vez se ocultaba tras algún apodo como Loco o Tom.

Yahtzohay [también conocido como Yatsoay, alias Harvey Yates] pudo ser pariente de Baydelcon [posiblemente su hermano mayor], y le sucedió como líder de la banda con la etiqueta H alrededor de 1907. Yahtzohay se alistó muchas veces como scout y estuvo en la expedición de Pershing a México en 1916. Yahtzohay y Mickey Free eran parientes por matrimonio, ya que la esposa de Yahtzohay era otra hermana, o prima, de Ethlay. Yahtzohay también tenía un hijo un poco mayor que el de Mickey Free. El irlandés Jack Dunn, de 45 años, seguía dirigiendo la compañía de scouts, como lo había hecho desde 1877, mientras que Jim Cook estaba a cargo de la recua de mulas.

Cuando completó el alistamiento, Clark partió de San Carlos el 2 de abril de 1882, llegando tres días después a Fort Grant. Allí, los scouts recibieron calzoncillos, “tabaco Durham” a 45 centavos la libra o “tabaco Plug” a 50 centavos. Estos artículos se cargaban en las cuentas individuales de los scouts. Clark entregó 25 fusiles Springfield y 40 cantimploras y correas. Mickey Free recibió un cinturón, una correa, una cantimplora y una bandolera, junto con el fusil Springfield nº 118625. 

Doce días después de su alistamiento, Mickey Free y otros ocho scouts fueron nombrados suboficiales. El 13 de abril, la compañía partió hacia el sur desde Fort Grant en una marcha que duró cuatro días hasta el lugar del antiguo Camp Rucker.  

La nueva sede de la compañía de scouts estaba 5 km al este del antiguo Camp Rucker en las Chiricahua Mountains. Los informes del departamento de abril de 1882 explicaban que “para una mejor protección de la frontera con México, se estableció un campamento durante ese mes en el extremo sur de las Chiricahua Mountains, a pocos kilómetros de México, llamado ‘Camp Price’, en honor al difunto teniente coronel William Redwood Price, del 6.º de Caballería. Mientras Mickey Free y sus compañeros iban desde San Carlos hacia el sur, los chiricahuas iban en dirección opuesta, hacia la Reserva de San Carlos para llevarse a la gente de Loco.

Paralelamente, el mismo día, 27 de marzo de 1882, llegó a Janos [Chihuahua]Lorenzo Carrasco, contratado por el comandante de Fort Cummings [Luna County, New Mexico], George A. Forsyth, para ir a Chihuahua a buscar información sobre las actividades de los chiricahuas. Al llegar se enteró de que 450 apaches estaban acampados en Casa de Janos [municipio de Janos, Chihuahua], y que cuatro de ellos habían ido a la población para cambiar ganado por licor y provisiones. Carrasco también oyó que los chiricahuas estaban esperando la llegada de 40 de los suyos que habían ido al norte, a las montañas cercanas a Fort Cummings, para traer municiones que tenían escondidas. Según Carrasco, el general Fuero no haría nada contra los chiricahuas hasta que Terrazas llegase desde el sur, a donde le había enviado después del ataque de Juh a la Mina Dolores [municipio de Madera, Chihuahua]. Fuero esperaba que el coronel Joaquín Terrazas llegase a Casas Grandes en pocos días con sus tarahumaras, para entonces resolver el problema apache para siempre. Para ello tenía que esperar a que estuviese toda la banda chiricahua junta en Janos o Casas Grandes, engañándoles y emborrachándoles para poder matarles fácilmente.

Antes de la llegada del informe de Carrasco, el coronel Mackenzie [comandante del Distrito de New Mexico] había escrito al general Fuero para pedirle información sobre Juh y Gerónimo. Fuero admitió que habían pedido la paz en Janos, pero que no se la iban a dar, revelando su plan. Cuando Fuero estuviese seguro de que tropas de Sonora hubiesen tomado posiciones [esperaba que lo hiciesen para el 20 de abril] en las llanuras de Carretas [municipio de Janos, Chihuahua], él ordenaría perseguir a los apaches hasta exterminarlos. Hasta entonces ordenó que los chiricahuas no fuesen molestados bajo ningún concepto con objeto de ganar su confianza).

* El 31 de marzo, el general Sherman visita Fort Bowie (Cochise County, Arizona) para conocer de primera mano la situación de los apaches, viajando después a Fort Grant (Graham County, Arizona) de donde partió el 3 de abril para ir a Fort Thomas (Graham County, Arizona) y a San Carlos. (En la reserva encontró todo bien organizado y dirigido, describiendo al agente Tiffany como un hombre de carácter. Sherman sugirió que se concediese a Tiffany, el poder de liberar a algunos de los prisioneros apaches del asunto Cibecue que tenía bajo su custodia).    

* El 5 de abril, George Zimpleman escribe a Mackenzie para mantenerle informado sobre los apaches. (Comentó la actitud de cobardía de los mexicanos, indiferentes a la pérdida de su ganado y tolerando su comercio en Janos. Cuando el coronel Nieto le aconsejó aceptar la oferta de los chiricahuas de cambiar su ganado por 10  rollos de tela y un barril de mezcal, casi explotó. No lo podía creer: El deber de Nieto era combatir a esos sinvergüenzas donde quiera que se encuentren y él me aconsejaba pagar por lo que me habían robado y quizás la próxima semana harán lo mismo de nuevo. Zimpleman no podía comprender que estas prácticas habían sido habituales en Janos durante los últimos 50 años. Después de haber conseguido la liberación de sus pastores, quería combatir a los chiricahuas, pero los oficiales mexicanos le prevenían de tomar cualquier acción.

Ese mismo día [5 de abril], mientras Zimpleman escribía a Mackenzie, Terrazas [que había llegado a Casas Grandes el 30 de marzo] salió en busca de Juh y Gerónimo. El general Fuero le había autorizado a tomar cualquier medida que llevase a la captura o muerte de los dos chiricahuas; y que les dijese que si querían la paz, debían rendirse y entregar sus armas.

El 8 de abril, Terrazas se reunió con Juh y Gerónimo, quienes acababan de regresar de Janos, probablemente cerca de Casa de Janos [municipio de Janos, Chihuahua]. No hablaron de condiciones de paz, quedando los dos chiricahuas en volver, dos días después, con otros jefes.

Así lo hicieron, pero Terrazas dijo a Juh que no quería tratos con él por haber roto su palabra de volver en noviembre de 1881, y que solo trataría con Gerónimo, aceptando el resto de apaches que fuera su portavoz. Terrazas, comprendiendo que atacarles en ese momento no era lo mejor, utilizó la táctica del palo y la zanahoria. Prometió darles raciones de carne, harina, azúcar y tabaco. Y además, si querían, les suministraría mezcal. Por supuesto, su plan era ganar su confianza, darles alcohol, y cuando estuviesen borrachos matarles a todos. Evidentemente no picaron el anzuelo [había habido muchas traiciones anteriores].

A la mañana siguiente [11 de abril], Gerónimo con un gran grupo de guerreros [la mayoría de los informes indican que eran entre 60 y 70 hombres] se dirigió al norte, a San Carlos. Con él iban los chokonen Naiche, Chihuahua, Chato y Cathlay [también llamado Colle, Kutle o Chullah]; los chihennes Mangas, Kaahteney y Sánchez; los bedonkohes Bonito, She-neah y Fun [también llamado Yiy-gholl, Yiy-joll o Yiy-zholl]; y el nednai Jelikine. El motivo era obligar a Loco y su banda a salir de San Carlos e ir a la Sierra Madre.

Gerónimo había pedido a Nana que convocara un consejo entre los jefes y subjefes chiricahuas [en ese momento Juh no estaba presente]. La edad y el estatus de Nana hacían que todos le tuvieran el debido respeto. Nana presidió el consejo con Kaahteney sentado a su derecha, señal de que le había elegido para liderar a los chihennes presentes. A medida que iban llegando, los demás ocupaban sus posiciones. Cuando todos estaban sentados, Chato llegó y se situó tras Gerónimo. Nana no había invitado a Chato al consejo [no era un subjefe] y sospechando que los demás líderes tampoco, lo ignoró. Gerónimo hizo lo mismo.

Nana lio un cigarrillo enrollando el tabaco con hojas de roble. Lo encendió y echó el humo hacia las cuatro direcciones. Gerónimo tuvo que esperar a que Nana se dirigiera a él para poder hablar. Al fin le preguntó por qué solicitó la realización del consejo. Gerónimo expuso su plan de ir a San Carlos y traer a la banda de Loco a la Sierra Madre. Nana le recordó que entre los chiricahuas no es obligatorio estar bajo el liderazgo de un líder. Gerónimo bajó su cabeza y calló. Entonces Chato dijo: ¿Por qué deberíamos luchar por Loco? ¿Por qué deberíamos morir por él?. Para los apaches, intentar ponerse a la altura de los jefes es imperdonable, por lo que nadie le hizo caso, pero él continuó en tono burlón: Loco es una mujer. Nana le contestó enérgicamente: Loco es un hombre y un bravo guerrero. Sal del consejo hasta que puedas comportarte. Cuando salió, el consejo votó a favor de la propuesta de Gerónimo. Irían a San Carlos y obligarían a la gente de Loco a ir con ellos a la Sierra Madre. Nana dijo que él se quedaría con los no combatientes y que Kaahteney le representaría.

Juh y Nana, con unos 30 guerreros, permanecieron en México, con unas 325 mujeres y niños, incluyendo 15 adolescentes aptos para luchar. Dos días después, en la tarde del 13 de abril, la mujer de Juh y otros seis apaches fueron a Janos, permaneciendo allí hasta el mediodía del día siguiente. Antes de irse dijo que Juh iría allí al día siguiente, pero posteriores acontecimientos obligaron a Juh a cambiar de planes. El mismo día que su mujer volvió al campamento, un destacamento de 200 soldados de Sonora, al mando del general Bernardo Reyes, acampó en Casa de Janos. Sin embargo, Reyes no podía cabalgar porque había enfermado durante el viaje, por lo que el coronel Lorenzo García envió a dos soldados a Janos para pedir prestado un carruaje para enviar de vuelta a Reyes a Bavispe [Sonora]. Fuero estaba en Janos [había llegado el 16 de abril] para esperar a Reyes, donde se enteró de que Juh había visto el destacamento de Sonora, saliendo de la Sierra de Carcay hacia la Sierra Madre, por un punto situado a unos 56 km al sureste de Casas Grandes. Antes de partir, Juh envió un pequeño grupo de guerreros para avisar a Gerónimo de la presencia de tropas de Sonora en Chihuahua. Luego envió a un hombre y a dos mujeres a Casas Grandes, esperando averiguar el motivo de la presencia de dichas tropas. El estadounidense C. F. Bottom, que estaba en Corralitos el 19 de abril, dijo que George Zimpleman recibió un mensaje de Casas Grandes avisándole de que Juh estaba en las cercanías. Este dato es importante porque resuelve la incógnita de quienes defienden su presencia entre el grupo de chiricahuas que iban a San Carlos. Ese mismo día, Gerónimo llegó a San Carlos.

Según la mayoría de las versiones, los chiricahuas habían cruzado la frontera en dos grupos [unos 40 montados y unos 20 a pie], a primeras horas de la mañana del 13 de abril, volviéndose a juntar en las Peloncillo Mountains [Hidalgo County, New Mexico] para dirigirse hasta el San Simon Valley [Cochise & Graham Counties, Arizona]. 

En la reserva, los militares habían establecido una red de confidentes para recabar información sobre posibles incidentes. Además de algún miembro de la banda de Loco, otros apaches habían comentado la posible llegada de los chiricahuas. Uno de ellos,  un chiricahua llamado Sam Kenoi, diría: “En Fort Apache decían que Gerónimo era siempre sospechoso. Había dos mujeres y tres hombres que eran agentes del servicio secreto del teniente Davis. Ellos eran Western Apaches, una tribu diferente. Las dos mujeres del servicio secreto iban a la medianoche a donde los funcionarios del ejército y contaban lo que habían oído, lo que los apaches tenían intención de hacer. La mayoría de los problemas lo causaron los Western Apaches. Ellos contaban historias falsas. No sabemos quién era la gente del servicio secreto. Pero los representantes gubernamentales no pueden negar que tenían agentes secretos, hombres y mujeres.

Esa información ya estaba en manos del general Willcox el 15 de febrero, por lo que tomó las debidas precauciones. Dos compañías de caballería fueron enviadas a lugares cerca de la frontera y todos los puestos y sus oficiales avisados para que estuvieran alerta. 

Entretanto, el grupo incursor chiricahua proseguía su camino. Durante la tarde del 16 de abril, un apache White Mountain fue corriendo al campamento de ovejas de George Harold Stevens [entonces sheriff del condado de Graham, y que tenía un rancho con 10.000 ovejas], situado en Ash Flat [a 24 km de la actual Bryce, Graham County, Arizona]. Cuando trabajaba como jinete de correos en Fort Apache, Stevens conoció a una apache White Mountain llamada Nahlindestowhe, casándose en una ceremonia tribal. Su esposa adoptó el nombre de Francisca, era hija de Eskeltecela, jefe de la banda apache de los coyoteros White Mountain. Su hijo mayor de 12 años, Jimmie Stevens, hablaba perfectamente apache, haciendo de intérprete en algunos momentos de su vida.

Al llegar al campamento, el apache White Mountain dijo que había visto chiricahuas [era la primera noticia de su presencia en Arizona], creyendo que iban a atacarlos. El capataz de Stevens era un mexicano llamado Victoriano Mestas que de niño había sido capturado por Gerónimo en una de sus incursiones por México. Este lo había tratado bien, como solían hacer los apaches con los niños adoptados, pero al cabo de cierto tiempo se lo cedió a un blanco propietario de un rancho y Mestas creció como un mexicano más, casándose con una mexicana. Era capataz de entre siete a diez pastores mexicanos y tres White Mountain, entre ellos Bylas [pariente cercano de la esposa de Stevens] con su esposa e hijos, junto a otras familias de apaches White Mountain. Con Mestas estaba su mujer, con tres hijos y otras dos mexicanas. Rápidamente, Mestas y Bylas trasladaron el campamento a un terreno más alto, empleando toda la tarde en construir fortificaciones.

Antes del amanecer de 17 de abril, Mestas reconoció la voz de Gerónimo que le decía desde la obscuridad: Soy yo Mestas, soy Gerónimo. Vengo con algunos hombres que están hambrientos. No te haré daño porque soy Gerónimo, tu amigo. Bylas advirtió a Mestas que no dejara entrar a Gerónimo, porque ellos te matarán. Y luego Bylas, cuyo tío había muerto a manos de Victorio, dijo: Mientes, Gerónimo, quieres matarnos. Siempre has sido un mentiroso.

Gerónimo ignoró a Bylas y repitió su petición, la cual fue contestada de la misma manera por el jefe White Mountain. Pero Mestas dijo a Bylas que una vez Gerónimo le había dado un potro y una silla de montar cuando era un cautivo. Bylas le dijo: Eso fue hace mucho tiempo. Tú entonces estabas viviendo con los chiricahuas. Ahora tú trabajas para el hombre blanco, George Stevens. Una vez más advirtió a Mestas: No le dejes entrar porque ellos te matarán. Pero Mestas invitó a Gerónimo a entrar con su banda, en la que estaban Naiche, Chihuahua, Chato, Kaahteney y Jelikine, entre otros. Jimmie Stevens dijo que eran unos 76 guerreros, aunque los informes militares afirmaron que eran 60.

La mujer de Mestas preparó una comida de tortillas y carne de cordero. Sin embargo, a Gerónimo no le gustaba la carne de cordero, por lo que mató una jaca alazana de dos años perteneciente a Jimmie Stevens, el hijo del sheriff, diciendo a la mujer que la cocinase. Cuando los apaches terminaron de comer, Gerónimo hizo una señal y los guerreros desarmaron a los seis pastores, atando sus manos a la espalda. Mestas llevaba una camisa mexicana con bonitos bordados. Gerónimo se la pidió para no mancharla de sangre y Mestas, temblando, se la dio [Gerónimo llevó esa camisa durante su incursión en San Carlos]. Luego ordenó a sus hombres atar a Mestas, a su mujer, y a dos de sus hijos.

Bylas, que estaba sentado con Naiche y Chato, reprendió a Gerónimo: ¿Por qué quieres matar a esta gente después de que te han alimentado y tú has prometido no hacerles daño?. Naiche intervino sugiriendo que Gerónimo pagase a la mujer de Mestas por la comida. Chato estuvo de acuerdo con Naiche, preguntando a Gerónimo, ¿por qué quieres matarlos cuando les has prometido no hacerles daño? Hubiésemos perdido varios hombres si hubiésemos intentado atacar este campamento. Esas palabras hicieron ceder a Gerónimo hasta que habló Chihuahua: Esta gente son mexicanos y son nuestros enemigos. Los mexicanos siempre nos han mentido y matado a nuestro pueblo. Animado por el apoyo de Chihuahua, Gerónimo ordenó a sus guerreros pasar una larga cuerda por las correas que ataban las manos de cada mexicano y llevarlos colina arriba [hoy conocida como Deadman’s Tank] lejos del campamento. Los chiricahuas les dispararon, apuñalaron, les golpearon con estacas y les rompieron el cráneo con piedras hasta que casi todos fallecieron [seis pastores, Mestas, su mujer, y dos niños pequeños]. De algún modo, uno de los pastores se soltó de la cuerda y trató de huir. Los guerreros le abatieron a tiros, aunque algunos disparos casi alcanzaron a Gerónimo. Este, agitado, fue a donde Naiche y Chato, quienes estaban sentados con Bylas. Años más tarde, Bylas dijo a Charles Connell [un estadounidense que trabajó en San Carlos] que Gerónimo quería matarle. Sin embargo, Naiche no hubiera permitido que eso sucediese. En voz alta para que Gerónimo lo oyera, dijo a sus dos sobrinos que le mataran si decía algo. Gerónimo calló.

No solo Naiche y Chato rechazaron la conducta de Gerónimo. Jelikine [según John Rope era anglo, pero otros que era un mexicano capturado de niño por los Cibecue Apaches, casado con una chiricahua. Los mexicanos le llamaban Chino por su pelo ondulado] no dijo nada mientras mataban a los mexicanos, y cuando Gerónimo regresó, guardó silencio hasta que unos chiricahuas se dieron cuenta de la presencia de un niño de nueve años, quien había visto como habían matado a su madre y a sus dos hermanos reventándoles la cabeza con piedras. Luego habían torturado a su padre antes de matarle con un golpe de hacha en su cabeza.

El tercer hijo de Mestas, Estanislao, diría más tarde que la mujer de Bylas suplicó a Gerónimo que perdonara al niño. Gerónimo dijo: Matadlo también, pero Jelikine se opuso. [Posteriormente, la prensa publicaría la historia de ese niño quien dijo haber visto como mataban a sus padres y hermanos y que se había salvado gracias a las súplicas de la esposa de Bylas]. Jimmie Stevens no mencionó su nombre, pero por su descripción está claro que era Jelikine: Eso fue cuando el guerrero chiricahua amenazó a Gerónimo. Este guerrero era un mexicano que había sido capturado de niño y criado por los chiricahuas [en realidad fue por los Western Apaches]. Era pequeño de estatura, pero era un gran guerrero y muy valiente. Cogiendo una lanza, la mantuvo sobre el corazón de Gerónimo mientras hablaba: ‘Yo soy un guerrero, Gerónimo, siempre he obedecido tus órdenes. La gente que has matado hoy es mi gente, pero algo, creo que es su Dios, ha salvado la vida del pequeño. No le hagas daño o yo te mataré, Gerónimo. Luego [Jelikine] se enfrentó a toda la banda: Mataré a cualquier hombre que haga daño al pequeño. Vosotros sois muchos. Yo estoy solo, pero me llevaré a varios por delante. El muchacho no sufrió ningún daño.

Pocos días después, la mujer de Bylas llevó al hijo de Mestas a Safford [Graham County, Arizona] donde se encontraron con un apache White Mountain que había escapado de los chiricahuas. Contaron a George Stevens lo ocurrido. Dijeron que Naiche, Gerónimo, y varios de la vieja banda de Victorio, incluyendo Katoronny, probablemente refiriéndose a Kaahteney, habían estado en el campamento ovejero. Según ellos, Juh no estaba presente. Los chiricahuas habían comentado que iban a ir a San Carlos a llevarse a su gente y que matarían a quien se interpusiese en su camino. Stevens envió un correo para avisar al comandante de Fort Thomas [Graham County, Arizona], llegando allí a las 15:30 horas de la tarde del 19 de abril, demasiado tarde para evitar que los chiricahuas se llevasen a la banda de Loco.

Cuando el grupo se fue del campamento ovejero hacia San Carlos, dejaron a dos apaches al cuidado de las mujeres White Mountain, obligando a Bylas y a los demás apaches White Mountain a ir con ellos a la reserva [les dejaron ir pocos días después].

Al anochecer del 17 de abril, acamparon al sur de Ash Flat donde Gerónimo consultó su poder. Cantó cuatro canciones y tuvo la seguridad de que la incursión tendría éxito. El acceso de Gerónimo a esa ayuda sobrenatural era importante de cara a sus supersticiosos seguidores. Así es como se convirtió en líder.

Sobre las 19:00 horas del 18 de abril, se internaron en la reserva por la zona de maleza que había a lo largo del río Gila. Bonito, con unos pocos hombres, fue al campamento de Chiva, cuya banda formada por cuatro hombres y 30 mujeres, se fue voluntariamente con ellos. Luego Gerónimo se dirigió a la Agencia de San Carlos, a unos 29 km de la Sub-agencia, cerca de la unión de los ríos San Carlos y Gila. Sobre las 21:00 horas, Chihuahua [cuya mujer había intentado disuadirle de emprender tan arriesgada acción] y siete guerreros cortaron la línea telegráfica a unos 800 metros al oeste de la Sub-agencia.

Tres horas más tarde, un scout Western Apache apareció en el puesto telegráfico de la Sub-agencia con la noticia de que los chiricahuas iban a San Carlos. El operador, Ed Pierson, intentó sin éxito avisar al operador de San Carlos. Con la ayuda de unos pocos scouts apaches, Pierson encontró y reparó la línea cortada. Durante la noche intentó comunicar con la Agencia de que los chiricahuas iban hacia allí, pero el operador Stumpy Hunter estaba durmiendo y no oyó las señales del telégrafo.

Los guerreros de Gerónimo llegaron a San Carlos sobre las 01:00 horas del 19 de abril, enviando varios mensajeros a los wickiups de Gil-lee [Zele] y Loco. Jason Betzinez recordaría que la noche era cálida y que los mayores del campamento habían terminado de contar historias. La tranquilidad de la noche se rompió cuando un jinete se detuvo frente a su wickiup [vivía con su madre y su hermana] preguntando la situación del wickiup de Zele, señalando Betzinez hacia su campamento, a unos 450 metros al sudoeste. La llegada de este guerrero alarmó a Betzinez, ya que no lo conocía, pero su acento era nednai ¿Era quizás Jelikine? John Rope dijo de él que era tan alto como un mosquete antiguo.

Al mismo tiempo, según el testimonio de la hija de Loco, Naiche y Chato fueron al campamento de su padre. Loco y sus chihennes vivían a 5 km al este de la Agencia, en el banco arenoso que separa el río Gila del San Carlos. Salvo algunos arbustos y unos pocos álamos en las orillas, la zona carecía de vegetación. Loco, quien fue un buen amigo de Cochise, probablemente recibió bien a Naiche, no así a Chato. Poco después llegó Zele con su gente. Más tarde, Zele diría que su propia gente le dijo que huyera o le matarían [a él y a Loco]. La versión de Zele coincide con la de los descendientes de Loco, quienes dirían al historiador Bud Shapard que Chato apuntó con su rifle a Loco, amenazándolo con matarle si se negaba a ir. Había unos 40 policías apaches viviendo en las cercanías, por lo que esperaron la llegada del alba.

Poco antes del amanecer, la ranchería de Loco se despertó por unos gritos que venían del río Gila. Betzinez salió corriendo de su wickiup y vio una situación desconcertante. Gerónimo había colocado a 50 guerreros a caballo en una línea entre la ranchería y el río San Carlos. Betzinez diría: Justo cuando el sol empezaba a brillar, escuchamos gritos a lo largo del río. Salimos fuera de nuestra tienda viendo una hilera de guerreros apaches desplegados a lo largo del lado oeste de nuestro campamento, llegando con las armas en sus manos. Uno de sus líderes gritaba: ¡Cogedlos a todos! ¡Nadie debe quedarse en el campamento! ¡Disparad a cualquiera que se niegue a venir con nosotros!, y Betzinez añadiría: Hicimos lo que nos dijeron. Sam Haozous corroboraría su versión declarando que Gerónimo había ordenado a sus hombres disparar allí mismo a quien se negase a ir. Pah-na-yo-tishn, también llamado Tsoe [más conocido como Peaches por su tez clara] era un joven de la banda de Canyon Creek de los Cibecue Apaches que se había casado con dos chihennes de la banda de Loco. Contó que los chiricahuas le dijeron: Tú eres uno de los nuestros. Tienes dos esposas de nuestra gente y tu pequeño es un chiricahua.

Los asaltantes sacaron a los chihennes de sus tiendas, derribándolas, sin tiempo de recoger nada más que unas pocas pertenencias. A punta de rifle obligaron a Loco a dirigir la evacuación de su gente a pie, mientras Chihuahua y algunos de sus hombres se quedaban en su campamento como retaguardia para repeler cualquier ayuda que pudiese venir de la reserva. Convencieron a la gente de Loco de que no había alternativa. Según Stanley D. Pangburn, ayudante del agente de la reserva, las bandas de Loco, Zele y Chiva sumaban 300 personas, de las cuales 45 eran hombres. Alrededor de 90 de las mujeres y niños eran familiares de hombres que habían combatido con Victorio, estando la mayoría muertos.

Hay mucha confusión sobre el número del grupo de Loco, pero parece que los datos de Pangburn son los más correctos. Loco llegó a San Carlos en noviembre de 1878 con 172 personas. Zele se unió a la banda de Loco con unos 80 bedonkohes, chokonen y chihennes que habían permanecido en San Carlos en septiembre de 1877. Los nacimientos producidos entre 1878 y 1881 hizo que las bandas de Loco y Zele sumasen 270 personas, el total de las dos bandas en San Carlos en diciembre de 1880. Pangburn pudo incluir a las 30 personas de la banda de Chiva para sumar los 300 que él decía. Y su informe de 40 hombres parece correcto. El 20 de octubre de 1881, el agente Tiffany hizo un recuento de hombres en la Agencia informando que los chihennes sumaban 32 hombres, pero no incluyó a los siete que servían como scouts o los cuatro que estaban con Chiva en la Sub-agencia.

Los chiricahuas robaron una manada de caballos a los apaches White Mountain. Gerónimo iba a la vanguardia del grupo, con Chiva, Jelikine y unos 30 guerreros, llevándolo hacia el este por la falda de las colinas que hay al norte del río Gila [tuvieron que ir al este, hacia la parte superior del Gila, porque el río iba crecido y no lo cruzarían a menos de ser obligados por las tropas]. Chihuahua y el resto se quedaron en la retaguardia.

Mientras los chiricahuas avanzaban, la policía nativa de la Agencia y los estadounidenses empezaban a despertarse, desconociendo los sucesos que estaban ocurriendo en la ranchería de Loco. El operador de la Agencia, Stumpy Hunter, oyó la señal que emitía el telégrafo proveniente de la Sub-agencia, enterándose de que Naiche con 60 guerreros iba camino de San Carlos. Inmediatamente, avisó al jefe de policía de la reserva, Albert D. Sterling [el agente Tiffany estaba ausente]. Cuando estaban hablando, el grupo de Chihuahua realizó dos disparos al aire para que Sterling, y quizás otros estadounidenses, se dirigiesen al vacío campamento de Loco. Cuando Sterling oyó los disparos, él y el sargento de la policía nativa, Sagotal, montaron sus caballos y se dirigieron hacia allí [el resto de los policías aún no se habían reunido].

Los dos hombres cruzaron el río San Carlos y galoparon por una abierta meseta de 1’5 km. Los chiricahuas les esperaban en un sendero que iba entre dos pequeñas colinas donde estaban apostados, abriendo un fuego cruzado, matando su caballo e hiriéndole en la mano. Sterling intentó escapar, pero los hombres de Chihuahua le dispararon dos veces más, matándole. Mientras, Sagotal, que se había separado de Sterling con los primeros disparos, hizo un movimiento de flanqueo por una de las colinas. Cuando vio morir a Sterling, volvió a la Agencia para reunir a la policía apache.

Existen diferentes relatos sobre quien mató a Sterling. Sam Haozous simplemente dijo que le mató uno de los guerreros de Gerónimo. El scout John Rope, que estaba en la Sub-agencia, dijo que fue Na-guji [un hermano de Nezegochin]. Rope declaró que después de matarle, Na-guji le quitó sus botas, llevándolas durante el resto de la incursión. El periodista e historiador Charles Lummis oyó que estaban involucrados tres hombres, Chihuahua, Na-guji y Trataloris. Un disparo de Trataloris le derribó del caballo y Chihuahua y Na-guji le remataron. Chihuahua más tarde admitiría su participación. La muerte de Sterling tenía dos ventajas. Primero, para desmoralizar y paralizar temporalmente a la policía apache de la reserva, eliminando un problema para los chiricahuas que huían; y segundo, satisfacer el deseo de venganza de los apaches por haber interferido en sus prácticas de fabricar tiswin. Durante el último año, la policía de Sterling había arrestado a muchos chiricahuas por fabricar tiswin. Charles Connell [uno de los seis estadounidenses de la Agencia], declaró que los chiricahuas mataron a Sterling para vengar la muerte accidental, el año anterior, de un niño [chiricahua] cuando Sterling estaba disparando a un chiricahua en la Sub-agencia mientras desmantelaba un grupo que hacía tiswin [Se desconoce si Chihuahua resultó alguna vez detenido a pesar de saberse que siempre puso objeciones a la intromisión de las autoridades de la reserva en las costumbres de su gente].

Años más tarde, Tsoe [Peaches] reveló a Grenville Goodwin que los chiricahuas mataron a Sterling por haber ordenado a la policía apache colgarle de los pulgares [Los parientes de sus dos esposas estaban muy enfadados, jurando matar a Sterling por ello]. Esto implica que algunos chihennes de la banda de Loco habían participado en la emboscada que mató a Sterling, lo que contradice la versión de Betzinez de que ninguno de los hombres de Loco luchó ese día. Los chiricahuas que informaron a la escritora Eve Ball dijeron que el que disparó a Sterling fue un chihenne de la banda de Loco llamado Stalosh o Stah Lash [pudiendo ser el suegro de Tsoe]. James Kaywaykla, quien no estaba allí, dijo a Ball que Stalosh mató a Sterling para evitar que este matase a Loco, algo que no tiene mucho sentido porque ese día Sterling nunca estuvo frente a Loco, al estar este más lejos con Gerónimo. En consecuencia, participaron Chihuahua, Trataloris y Na-guji [el cuerpo de Sterling tenía tres disparos mortales] para vengar alguna ofensa recibida en el pasado por parte de Sterling, y Stalosh [si participó] disparó, no para salvar la vida de Loco, sino para vengar el trato que dio a Tsoe.

Una vez que Sagotal llegó a la Agencia, encontró a la policía lista para partir. Charles Connell, un buen amigo de Sterling, se puso al mando. Cuando llegaron encontraron el cuerpo de Sterling aún caliente y horriblemente mutilado [le habían cortado la cabeza y, según una versión, la habían pateado]. Los chiricahuas no quisieron hacer daño a Sagotal, diciéndole que se fuera. Él se negó, amenazándoles, lo que provocó el tiroteo mientras Connell se llevaba el cadáver de Sterling hacia atrás. Finalmente, un disparo chiricahua impactó en la cabeza de Sagotal, matándolo al instante. Esto hizo que los demás policías regresaran a la Agencia. Cuando la noticia llegó a Fort Thomas [Graham County, Arizona], un destacamento salió para perseguirles.

Durante todo el día, Gerónimo llevó al grupo con energía, girando hacia el nordeste, entre las Gila Mountains y el río Gila. A mitad de camino de la Sub-agencia se toparon con unos carros propiedad de un hombre llamado Gilson. Él y sus dos compañeros salieron corriendo para salvar sus vidas, apoderándose los chiricahuas de su carga, whiskey y vestidos.

Los apaches White Mountain no quisieron participar en ningún enfrentamiento, abandonando su poblado para irse al sur, al Mount Turnbull. Solo Navajo Bill y 25 scouts apaches se quedaron para luchar si era necesario. Navajo Bill reconoció a Gerónimo, Chiva y Chino [Jelikine] al frente de la comitiva que iba hacia el nordeste. Cerca de la Sub-agencia cambiaron de dirección, yendo al norte hacia las Gila Mountains y Ash Creek. De avanzadilla iba un grupo de guerreros dirigidos por Naiche, Chato y Kaahteney, que mató a tres hombres cerca de Grenn’s Hill. Los chiricahuas llegaron a Ash Creek cuando ya había obscurecido, alterando otra vez su curso, yendo al este a través de las Gila Mountains antes de pararse brevemente en una fuente para refrescarse, donde los jefes hicieron un breve consejo para decidir su próximo movimiento. Decidieron enviar un grupo para apoderarse de varias ovejas de George Stevens que había en las cercanías. Conscientes de que la caballería les seguía, aprovecharon la noche para seguir avanzando hasta el amanecer, donde pararon en la parte este de Ash Creek, a unos 32 km al norte de Fort Thomas. Las mujeres y niños estaban cansados por lo que necesitaban comer y descansar. Los guerreros volvieron con varios cientos de ovejas, matando el hambre con cordero asado.

El 20 de abril, mientras comían, otro grupo de guerreros tuvo un enfrentamiento con un destacamento de soldados y scouts nativos mandado por el teniente George H. Sands en el valle de Ash Creek. Sands informó que había matado o herido gravemente a un apache, forzándoles a abandonar una docena de caballos antes de que se internaran por las Gila Mountains. Los soldados les siguieron unos pocos kilómetros, pero luego se retiraron a vivaquear, cuando sus scouts nativos volvieron con la noticia de que los chiricahuas se habían dispersado, por lo que regresaron a Fort Thomas.

Los chiricahuas descansaron todo el día hasta la puesta del sol. Loco, pese a su postura inicial, fue admitido en el consejo de jefes. Según los informes oficiales, los líderes eran Juh [no estaba presente], Gerónimo y Naiche, pero Jason Betzinez, que escribiría I Fought with Geronimo, hablaría de la disciplina con la que los chiricahuas dirigieron la marcha hacia México y él, particularmente, admiró el liderazgo de Gerónimo: Gerónimo era prácticamente el líder principal, aunque él no era jefe de ninguna banda y había varios líderes con nosotros, como Naiche, Chato y Loco, que eran jefes reconocidos. Pero Gerónimo se mostraba como el más inteligente e ingenioso, así como el más vigoroso y perspicaz. En tiempos de peligro era un hombre en el que confiar. Jason Betzinezque formaba parte de la banda raptada, no mencionó a Juh entre los presentes. Estaba con Nana en la Sierra Madre protegiendo a las mujeres y niños. 

Continuaron su marcha al este, cruzaron el Eagle Creek, a unos 29 km al norte del río Gila, a primeras horas de la mañana del 21 de abril, para luego volver a cambiar de dirección, dirigiéndose al sudeste, a lo largo de la orilla oriental del Eagle Creek, para luego virar al este, a la unión de los ríos San Francisco y Gila. Cerca de ahí cruzaron el Gila hacia el sur, donde Gerónimo y Loco acamparon, al final de la tarde, en una alta llanura para esperar a los guerreros que habían ido a incursionar por no disponer de suficientes caballos, por lo que asaltaron los ranchos cercanos. Esa mañana habían matado a cinco hombres en Gold Gulch, entre el Eagle Creek y Clifton [Greenlee County, Arizona]. Al finalizar el día mataron a nueve hombres en dos ataques cerca de Church’s Smelter, sobre el río San Francisco, a unos 8 km al sur de Clifton.

Betzinez diría en su libro que permanecieron allí durante un día o dos, necesitando ese tiempo para domar los caballos y poder cabalgarlos a pelo o con sillas improvisadas, con haces de juncos. Pero Edwin R. Sweeney afirma que partieron al amanecer del día siguiente, siguiendo el río Gila hacia la actual Guthrie [Greenlee County, Arizona]. Sea como fuere, de camino atacaron el rancho Coronado, matando a cuatro mexicanos que confundieron a los chiricahuas con scouts del ejército. Al final del día mataron a tres estadounidenses. Al norte del rancho de York, Naiche, liderando la avanzadilla, se toparon con un carruaje tirado por cuatro mulas, donde iban Felix B. Knox [un antiguo soldado], su mujer, sus dos hijos, y su empleado mexicano. Knox inmediatamente cambió de dirección esperando alcanzar el rancho de York para ponerse a salvo. Pronto se dio cuenta de que era una tarea imposible al ganar los apaches mucho terreno, y herir levemente a una mula. Dando las riendas al mexicano, Knox se despidió de su mujer e hijos, saltando del carruaje con su rifle en una mano y los cartuchos en la otra. Encarando a los apaches, abrió fuego haciendo varios disparos antes de caer muerto. Había salvado a su familia, por lo que Naiche, que al igual que su padre Cochise respetaba el valor, cubrió el cadáver con una manta en vez de mutilarlo. 

Poco después, el grupo principal se reunió con la avanzadilla de Naiche, pasando junto al rancho de York. Lola York, asombrada, empezó a contarlos cuando habían pasado al menos un centenar. Contó 236 hombres, mujeres y niños [más los que habían pasado antes]. Al sur del rancho de York estaba el rancho de Hill. Mientras los guerreros lo asaltaban para conseguir caballos, el grupo principal lo rodeó por el norte, llegando a una pequeña colina fuera de la vista de las casas del rancho. Allí una muchacha, hija de un White Mountain y una chihenne, alcanzó la pubertad realizando su correspondiente ceremonia [aunque abreviada cuando normalmente dura cuatro días] con los disparos del rancho al fondo. Siguieron adelante, vadeando el Gila, a pocos kilómetros al noroeste de Duncan, donde esperaron a los guerreros a que volviesen de sus incursiones. Aquí los jefes hicieron otra conferencia, decidiendo hacer una marcha nocturna hacia el sur, a lo largo de la parte superior del San Simon Valley, el cual transcurre en paralelo a las estribaciones de las Peloncillo Mountains. Al amanecer esperaban estar cerca del Steins Peak [Hidalgo County, New Mexico] donde encontrarían agua y terreno apropiado para descansar. Llegaron durante la mañana del 23 de abril, totalmente agotados, descansando en una fuente del Steins Peak.

Ese mismo día, 23 de abril, el subteniente Wallis Clark salió de las Chiricahua Mountains con su compañía de souts y subió por el Sulphur Springs Valley, llegando a Willcox [Cochise County, Arizona] al día siguiente. Allí había un destacamento del 6º de Caballería. Uno de sus soldados, un joven llamado Anton Mazzanovich [escribiría el libro Trailing Geronimo] conoció a Mickey Free, relatando en el futuro: Mickey Free era un hombre pequeño, una figura destacada y un scout famoso en aquellos días. Había oído hablar de él antes, pero no lo conocía hasta entonces. El 25 de abril, Clark ascendió a Mickey Free a sargento 1º. Mickey Free se dirigió de inmediato a la tienda de Norton & Stewart en busca de bebida para celebrarlo. Allí, se encontró de nuevo con Mazzanovich, quien acababa de ganar una partida a las cartas. Puse 25 $ en la barra y le dije al dueño que invitara a todos los hombres que estaban a la vista”, recordaría Mazzanovich. El bar se llenó de una multitud de vaqueros, soldados, mexicanos y Mickey Free. Ese mismo día, los scouts de Clark se unieron al destacamento del 6º de Caballería del capitán Daniel Madden para ir a vigilar la frontera internacional. 

Mientras, los chiricahuas seguían su camino. Betzinez recordaría la dificultad de viajar por la noche. Él iba con su madre y su hermana en una mula, con los guerreros por las alas de ambos lados, hablando entre ellos en susurros. Algunos miembros de la banda de Loco burlaron la vigilancia yendo hacia el norte, al territorio navajo. Sobre el 10 de mayo alcanzaron Fort Wingate [McKinley County, New Mexico] diciendo que querían vivir en la Reserva Navajo. Era un grupo de 28 personas, de las que solo dos eran hombres. De ellos, 17 chihennes estaban dirigidos por Ast-tee-wah-lah, un hombre de unos 45 años, pero que estaba enfermo, que en 1880 aparecía en las listas de la reserva como Hos-te-wal-la. También iba Chiz-pah-odlee, la primera esposa de Loco, con algunos de sus familiares. El resto eran 12 navajos dirigidos por Che-wo-neg-ahu, un hombre de unos 25 años, casado con una chihenne de la banda de Loco, apareciendo en 1880 en las listas con el nombre de Ti-cho-no-ga. El 18 de mayo, Mackenzie ordenó llevarles a Fort Union [Mora County, New Mexico] donde pusieron a Ast-tee-wah-lah y a Che-wo-neg-ahu bajo vigilancia. Ast-tee-wah-lah fallecería poco después, permaneciendo su grupo en Fort Union durante los siguientes tres años.

Sabían bien que el sur de Arizona y New Mexico estaba repleto de tropas, movilizados desde todos los establecimientos militares y reforzados por unidades de otros departamentos. Los primeros habían empezado a llegar en el Southern Pacific Railroad a la oficina de telégrafos de Separ [Grant County, New Mexico] el 19 de abril, el mismo día del levantamiento, mandados por el teniente coronel George A. Forsyth, del 4º de Caballería, y comandante de Fort Cummings [Luna County, New Mexico]. Forsyth había mandado patrullas a lo largo de la vía del tren, en los dos sentidos, buscando el lugar por el que habían cruzado los chiricahuas. Los scouts encontraron huellas que apuntaban al norte, lo que Forsyth erróneamente dedujo que eran de grupos procedentes de México que iban a ayudar a sus compañeros. Poniendo rumbo a San Carlos, Forsyth reunió a cinco compañías de su regimiento y se dirigió al norte. También envió al teniente David N. McDonald con dos soldados y siete scouts nativos [mandados por el mojave Yuma Bill] para reconocer el área del Steins Peak.

En el Steins Peak, los jefes enviaron a unos 12 guerreros de reconocimiento [quizás al mando de Chato o Kaahteney] mientras el resto ascendía la montaña. McDonald y su grupo se aventuraron por las estrechas gargantas de acceso al cercano Doubtful Canyon, descubriendo una débil columna de humo a lo lejos. Era el residuo de las hogueras para preparar la comida, apagadas rápidamente. Yuma Bill aconsejó al teniente que no siguiera porque era una emboscada, negándose a seguir adelante. McDonald llamó a Yuma Bill cobarde continuando hacia adelante. Yuma Bill y el resto de scouts avergonzados fueron tras él.

Cuando se acercaron, los 12 guerreros apaches dispararon, matando a tres scouts con la primera descarga. Poco después mataron a Yuma Bill, haciendo retroceder al resto. McDonald envió a uno de los scouts a avisar a Forsyth, mientras él y los scouts restantes cavaban hoyos. El teniente se arrastró hacia adelante y vio a varios guerreros bailando alrededor de los cuerpos de los cuatro scouts muertos en la emboscada. Uno de ellos vio a McDonald y cabalgó hacia él. McDonald elevó el alza a 450 metros y disparó, matando al apache.

El mensajero de McDonald encontró a Forsyth a 25 km al norte, dirigiéndose al galope hasta el lugar donde estaba McDonald con los caballos agotados, llegando poco después del mediodía. Organizó sus cinco compañías en dos destacamentos para atacar a los chiricahuas, encontrándolos ocupando las laderas rocosas del sur y el este del Horseshoe Canyon, a unos 6’5 km al norte del Steins Peak. Los soldados maniobraron y atacaron, tal vez en una formación de batalla menos ordenada que la descrita por Forsyth, pero esencialmente la lucha se desarrolló como Jason Betzinez contó: “Los que estábamos viendo el enfrentamiento desde las alturas sobre la ladera estábamos inquietos… Cuando los soldados alcanzaron un punto a 1’5 km de nuestro escondite, nuestros guerreros se quitaron las camisas y se prepararon para la acción. Oí a nuestros líderes llamar a todos los hombres aptos para unirse a la batalla. Por supuesto, los indios luchaban de forma voluntaria. Los jefes no podían ordenar a nadie luchar, como hacen los oficiales a los soldados. Pero los indios fueron al combate para evitar tener vergüenza y para proteger a sus familias.

Pronto vimos a nuestros guerreros bajar hacia un profundo barranco en forma de U. Los soldados se acercaban al cañón mientras nuestros hombres estaban en el borde. La lucha comenzó. Tres de nuestros hombres fueron heridos y fueron llevados de vuelta a la ladera de la montaña. Quizás algunos murieron, pero yo no vi a ninguno. El fuego fue muy intenso, casi continuo. Los soldados dispararon feroces descargas. Los que mirábamos temblábamos excitados mientras nuestros hombres se retiraban lentamente bajo el fuego. Finalmente, hacia el ocaso, toda nuestra banda se trasladó al lado suroeste de la montaña y los disparos pararon. No supimos que daño hicimos a los soldados.

La versión de Betzinez coincide en general con el relato de Forsyth. El enfrentamiento comenzó sobre las 13:00 horas, cuando los soldados abrieron fuego sobre la posición de los chiricahuas, estimando su número entre 60 y 100 hombres. Durante las dos horas y media siguientes, tuvo lugar un enérgico combate, en el que los soldados hicieron la mayoría de los disparos mientras los chiricahuas estaban atrincherados tras las rocas a lo largo del oeste y sur de las crestas del Horseshoe Canyon. En el siglo XX, el general Hoyt Sanford Vandenberg, Jr. hizo un informe completo basándose en un cuidadoso examen del campo de batalla y los informes militares, concluyendo que el informe de Forsyth estaba “algo adornado. Vandenberg creía que Forsyth había desplegado la línea de combate fuera del cañón y que los chiricahuas simplemente retrocedieron cuando los soldados avanzaron. Aun así, en el flanco izquierdo, se desarrolló una fuerte contienda durante varios minutos antes de que la superior potencia de fuego de los soldados obligara a los apaches a retirarse al interior de las montañas.

Forsyth informó que dos chiricahuas habían muerto y que la sangre encontrada en el suelo sugeriría alguno más, aunque una posterior investigación del general Crook resultó que los apaches habían perdido solo un guerrero, que coincidía con lo que admitieron posteriormente los chiricahuas, el que había matado McDonald. Las pérdidas militares fueron un soldado, un sargento y los cuatro scouts muertos, más un oficial y cinco soldados heridos. El objetivo de los chiricahuas era defender la posición con el fin de dar tiempo a los no combatientes a escapar. El cañón era muy escarpado y rocoso. Los guerreros ubicados entre las rocas, a medida que pasaban las horas, se retiraron poco a poco hasta el cañón y cuando llegó la noche estaban fuera del alcance de los soldados. Forsyth diría en su informe “en un cañón, nunca había visto un lugar más accidentado, ataqué a toda la fuerza enemiga mientras los no combatientes observaban desde las alturas. La siguiente acción de Forsyth confundió a todo el mundo. En vez de perseguir a los chiricahuas, dirigió su destacamento hacia el norte, hacia el río Gila y San Carlos, dejando a su verdadero objetivo continuar su huida hacia México. Esta decisión ha sido criticada por historiadores contemporáneos. Al Sieber escribió una carta al Prescott Weekly Courier [Yavapai County, Arizona], en la que criticaba la falta de iniciativas de Forsyth y sus decisiones erróneas, diciendo que había llevado la campaña de una manera vergonzosa. Más tarde, Forsyth admitió que había confundido la situación creyendo que McDonald había perseguido a hostiles llegados de México que planeaban reforzar al grupo de Gerónimo. Por lo tanto, creyó que sus soldados habían combatido a apaches recién llegados de México.

Después del enfrentamiento en el Horseshoe Canyon, Gerónimo esperó a la noche para pasar por las cimas de la alta sierra, descender la ladera occidental y dirigirse al San Simon Valley hacia el oeste, a las Chiricahua Mountains. Cruzaron las vías del tren cerca de Vanar [Cochise County, Arizona], al oeste del Steins Peak, camino de un manantial que los chiricahuas llamaban Bi-tu-gu-line [que significa: Existe su agua], y que los estadounidenses llamaban Dunn Springs, situado en la parte nordeste de las Chiricahua Mountains, a unos 24 km al sureste de Fort Bowie. Llegaron al amanecer del 24 de abril, descansando ahí brevemente, para dirigirse a otra fuente que estaba más al sur, cerca de la pequeña comunidad minera de Galeyville [Cochise County, Arizona], donde descansaron todo el día mientras varios guerreros vigilaban en lo alto de una cima por si llegaba la caballería. Mientras descansaban, algunos guerreros mataron al ayudante del sheriff Hugh Goodman cerca de Galeyville; y en esta población robaron algunos caballos y derribaron unas pocas tiendas de lona. Sam Haozous, por entonces tenía 13 años, pudo haber ido con ellos. Varios kilómetros más al oeste estaba el campamento minero de Ayres, donde mataron a dos hombres. Ellos no lo sabían, pero un ciudadano de Galeyville fue al galope a informar que había un gran número de apaches por las cercanías de su pueblo. Los rumores se dispararon, convirtiéndose los hechos en la masacre de Galeyville, cuando un informe decía que los apaches habían matado a 35 de sus ciudadanos. A pesar de estar acampados a unos 9’5 km de Galeyville, para los chiricahuas su principal problema eran las tropas de Fort Bowie.

Los chiricahuas vieron una nube de polvo que se acercaba a través del San Simon Valley [¿Se convenció Forsyth de que eran realmente los chiricahuas huidos? ¿Le llegó el informe del ciudadano de Galeyville?]. Rápidamente, recogieron sus pertenencias y las 15:00 horas del 24 de abril, emprendieron una larga y dura marcha nocturna, haciendo breves paradas, para cruzar el San Simon Valley hacia el sudeste. Marcharon todo el día siguiente, atravesando las Peloncillo Mountains [Hidalgo County, New Mexico] y después de otra marcha nocturna, cruzaron la frontera por el sudeste de Cloverdale [Hidalgo County, New Mexico], el 26 de abril, apenas una semana desde su salida de San Carlos. Para su asombro, no habían visto soldados estadounidenses desde el enfrentamiento en el Horseshoe Canyon. Ya en México, fueron por la parte más dura de la Sierra Las Espuelas [municipio de Agua Prieta, Sonora], para ir a un valle que separaba dicha sierra con la Sierra de Enmedio [municipio de Ascensión, Chihuahua].

Para entonces, la gente de Loco había aceptado la realidad de su traslado forzado, sabiendo que se habían convertido en parte de los hostiles, siguiendo las directrices de Gerónimo. Jason Betzinez se jactaba orgulloso de ser designado aprendiz o ayudante de Gerónimo. Bajo su liderazgo, los chiricahuas habían hecho una efectiva incursión a San Carlos, habían salido de allí, siendo encontrados solo por un destacamento militar de los muchos que los buscaban. Llevaban a Loco y a su gente con ellos y este, a regañadientes, asumió el papel de un líder “hostil. Ahora habían alcanzado la “seguridad de México, yendo por un valle a la luz de las estrellas, cabalgando hacia el sudeste por las llanuras cercanas a Janos [Chihuaha] riendo, cantando, llamando a sus compañeros, retándose a breves carreras y deteniéndose a descansar en alguna fuente cercana. Por la mañana llegaron al pie de la Sierra de Enmedio, aproximadamente a 27 km al sur de la frontera, cerca del actual pueblo de Los Huerigos [municipio de Janos, Chihuahua] acampando en la parte occidental de una ciénaga para dar de beber a sus monturas, con los altos tras ellos donde descansaron durante dos días [los días 26 y 27 de abril], danzando por la noche para festejar su liberación. Las mujeres recogieron bulbos de mezcal para su cocción, algo que estaba prohibido en la Reserva de San Carlos. Tan confiados estaban que en la segunda noche ni siquiera pusieron centinelas.

Ellos no lo sabían, pero tropas estadounidenses, que habían entrado en México sin permiso el 26 de abril, iban tras ellos. Eran dos compañías del 6º de Caballería, mandadas  por los capitanes Tullius C. Tupper y William A. Rafferty, y dos compañías de scouts nativos al mando de los tenientes Francis J. A. Darr y Stephen C. Mills. Con ellos iba el jefe de scouts Al Sieber [y también Tom Horn y Mickey Free]. En total unos 110 hombres. Después de cruzar la frontera pararon a comer. Dejando atrás la reata de mulas con las provisiones, el destacamento de Rafferty [87 soldados y scouts] salió a las 20:00 horas, dirigiéndose al sur. Sherman Curley, un scout Pinal Apache, diría: “La noche parecía el día por la luz de la luna. A pesar de que seguir el rastro era fácil, avanzar fue difícil porque el terreno estaba cubierto de maleza, con manzanitas y chaparrales. En dos horas avanzaron 11 km por una zona que les llevaba a un valle. Aquí pararon porque Sieber sabía que los chiricahuas estaban cerca. A las 22:00 horas del 27 de abril, Sieber y 10 scouts cruzaron el valle que les llevaba a la Sierra de Enmedio. Pronto divisaron sus hogueras a 8 km de distancia. Cuando se acercaron, un scout se arrastró hasta las cercanías del campamento, viendo a los chiricahuas danzar alrededor de unas hogueras con pocos centinelas al considerarse seguros. Estimó que había unos 115 guerreros, contando a los adolescentes. Cuando Sieber informó a Tupper y a Rafferty, decidieron el plan de ataque.

Contando con el elemento sorpresa, enviaron a los tenientes Darr y Mills con sus scouts a una baja cresta de la Sierra de Enmedio, a unos 640 metros al este del campamento chiricahua, para quitarles la opción de poder huir a las montañas. Tupper y Rafferty fueron con 39 soldados al oeste del campamento, a unos 1.200 metros de distancia, para avanzar por el llano, de modo que pudiesen realizar un ataque conjunto contra el desprevenido campamento. Si todo salía como habían planeado, el fuego cruzado provocaría una matanza entre los chiricahuas. El mezcal salvó a la banda.

Antes del amanecer del 28 de abril, los adultos terminaron los bailes de la noche y fueron a dormir, pero tres mujeres [dos muchachas y una más mayor] y un joven fueron a revisar un hoyo en el que se estaba cociendo el mezcal. Llegaron hablando y riendo, a siete u ocho metros de los scouts que estaban tomando posiciones en la cresta rocosa. Sherman Curley estaba junto al scout que inició el tiroteo. Curley quería capturar a las dos muchachas que se habían adelantado a la mujer y al joven. Pero el sargento nativo que estaba junto a él quería vengarse. Curley diría a Grenville Goddwin: Cuando casi estaba amaneciendo, cuatro chiricahuas vinieron a un pequeño peñasco frente a donde yo estaba escondido tras las rocas. Iban hacia un pequeño hoyo donde estaban cociendo tallos de mezcal. Uno de ellos era una muchacha que llevaba un montón de abalorios alrededor de su cuello. Esta muchacha venía de frente. El sargento estaba conmigo. Las mujeres se estaban acercando y yo dije que no dispararan a la muchacha, que podríamos cogerla viva. Pero el sargento disparó y la mató. Creo que lo hizo porque su hermano era Sagotal, el sargento de la policía india que murió con Sterling en San Carlos. Las otras mujeres se dieron la vuelta y corrieron hacia el campamento.

A pesar de que el informe militar decía que los primeros disparos de los scouts mataron a los cuatro chiricahuas, uno de ellos el hijo de Loco, no fue así. James Kaywaykla contó la historia tal como la escuchó de labios del joven que se suponía que había muerto. No era el hijo, sino el joven nieto de Loco [y de Mangas Coloradas]. Su madre era Beyihtsun [hija de Loco], y su padre Sethmooda [fallecido a manos de los mexicanos], era hijo de Mangas Coloradas. En años venideros sería conocido como Talbot Gooday. A pesar de este dato, los dos relatos son muy semejantes. Según contó Gooday, la banda tenía previsto ponerse en marcha aquella misma mañana, nada más terminar de cocer el mezcal. Su madre los llamó a él y a dos muchachas para ir a vigilar el mezcal. Una de ellas se detuvo para probarlo cuando se oyó el primer disparo y la chica cayó sobre el hoyo. La otra echó a correr cayendo abatida de un disparo. Gooday empujó a su madre detrás de una roca, no llevando nada más que un cuchillo.

Por lo que declaró Curley, los primeros disparos no estaban coordinados con el plan inicial, sino que fueron un acto impetuoso de venganza que inició el enfrentamiento antes que Tupper y Raferty estuviesen listos para cargar contra el campamento. La declaración de Curley implica que al menos dos chiricahuas escaparon, lo que coincide con lo que Gooday contaría. Sam Haozous recordaría que solo hubo una baja en el hoyo de mezcal [se olvidó de la segunda muchacha]. Una vez comenzó el tiroteo, los scouts dispararon varias veces contra el campamento, matando a seis hombres y a unas pocas mujeres. Al oír los disparos, Tupper y Rafferty ordenaron cargar contra el campamento desde el oeste.

Los primeros disparos sorprendieron al campamento. La mayoría de los hombres y mujeres estaban aún despiertos, ya que habían estado danzando la mayor parte de la noche. Mientras varios hombres y mujeres echaban tierra con sus pies sobre las hogueras, otros huían a una colina rocosa, al sur del campamento. Jason Betzinez había ido a donde estaba la manada para coger su mula y prepararse para la marcha que iban a emprender. Cuando oyó los disparos corrió hacia la colina rocosa al sur del campamento, donde la mayoría de chiricahuas estaba tomando posiciones. Allí vio a los soldados cargando contra el campamento, por el noroeste y por el suroeste. Los chiricahuas, al estar bien posicionados, aguantaron firmes la carga, usando sus rifles Springfield, Winchester y Sharp, disparando un fuego tan nutrido que obligó a los soldados a detenerse y desmontar para seguidamente obligarles a retirarse, muriendo un hombre e hiriendo a otro.

Para entonces, los jefes chiricahuas habían conseguido recuperar el orden. Los guerreros se habían quitado sus camisas para combatir. Loco gritó a los scouts apaches que desertasen, pero le respondieron con insultos y con disparos. Uno de ellos le hirió levemente. Gerónimo estaba muy activo, animando a sus hombres. Sam Haozous contó la historia [aunque se confundió, mezclando datos de este enfrentamiento con el ocurrido contra las fuerzas del coronel mexicano Lorenzo García, el 29 de abril de 1882]. Dejando de lado ese error, describió la escena con precisión: “Gerónimo gritaba, llamando a los hombres, sus guerreros, diciendo que había soldados en el lado oeste… Hay [más] soldados blancos en ese lado [con la manada de los chiricahuas] Luego, los scouts indios en el lado este. Grupos de jóvenes guerreros, ansiosos de ayudar y de mostrar su coraje, atendieron a la llamada de Gerónimo. Curley admiró el valor de Na-guji [uno de los que mataron a Sterling], quien lideró tres ataques para recuperar la manada hasta que recibió un disparo en el muslo. Algunos guerreros consiguieron reunir algunas monturas que los soldados no habían conseguido capturar. Una mujer mayor subió a la parte más alta de la colina y llamó a su hijo Toclanny, creyendo que podía estar con los scouts del ejército. Un scout Western Apache disparó a la madre de Toclanny y la mató [Toclanny estaba de servicio como scout en New Mexico junto a otros seis chiricahuas: Ahnandia [un primo segundo de Gerónimo y primo de Betzinez]; José First; Tsedikizen [también llamado Sundayman, casado con una nieta de Loco]; Nogusea [también llamado Massai]; Thlagodumas; y Dutchy [el único chokonen de la banda de Chiva]. Menos de un mes antes de la huida de San Carlos, el subteniente James R. Richards, comandante de la compañía C, de scouts nativos, había ido allí para reclutarlos. Richards se había reunido con el agente Joseph Tiffany y con el jefe de policía de la reserva, Albert Sterling, quienes recomendaron a Toclanny para el cargo de sargento, puesto que ya consiguió con el teniente Charles C. Hall. Poco después de la marcha de Loco de San Carlos, el coronel Ranald Mackenzie, comandante del Distrito de New Mexico, ordenó a Richards licenciar a los siete scouts chiricahuas.

El tiroteo prosiguió intermitentemente durante varias horas, incapaz los soldados de desalojar a los apaches y estos de rechazarlos. Los scouts apaches, como contó Haozous, bloqueaban la huida por la Sierra de Enmedio, que estaba tras ellos. Poco después del mediodía, cuatro jóvenes guerreros dieron un rodeo por el sur y por el este, llegando a lo alto de una cresta por detrás de la posición de los scouts, empezando a dispararles y obligándoles a retirarse y reunirse con los soldados en el llano mientras los cuatro guerreros continuaron disparando, permitiendo a Loco llevar al grupo principal al este, hacia la Sierra de Enmedio, dejando sus posesiones y la mayoría de las monturas en poder de los soldados. Este movimiento de flanqueo terminó con el ataque y salvó muchas vidas. Sherman Curley recordaría que los scouts habían gastado la mayoría de su munición, y que habían tenido suerte al salir de allí a tiempo. De hecho, Chato pudo haberse referido a este suceso cuando dijo que lideró una carga contra scouts yavapais que habían matado a un familiar. Había formado un pequeño grupo para preparar una carga contra ellos. Un hombre-medicina, quizás el bedonkohe She-neah, había rezado y girado a las cuatro direcciones, bendiciendo a cada hombre. Luego Chato y los guerreros cargaron contra la posición de los scouts, forzándoles a retirarse. Según Gooday, entre esos guerreros estaban Kaahteney, Fun [un primo segundo de Gerónimo], y un navajo de nombre desconocido.

Los soldados estaban agotados y también escasos de munición [entre ellos y los scouts habían realizado unos 4.000 disparos durante las siete horas que duró el enfrentamiento], y al ser inferiores en número no podían rodear a los chiricahuas y acabar con ellos. Se llevaron los caballos de los apaches y se retiraron con la pérdida de un muerto [el soldado Goodrich] y dos heridos.

Las pérdidas de los chiricahuas varían. Betzinez dijo que habían muerto tres mujeres, sufriendo además cuatro heridos, pero eso es un error. Al día siguiente, los scouts capturaron a una mujer herida que dijo que habían perdido seis hombres, y 13 más en el enfrentamiento del Horseshoe Canyon, pero ella parece que confundió los números o el intérprete se confundió. Seis meses más tarde, el general Crook comenzó una investigación cuando Eskebenti, uno de los pastores White Mountain capturado por los chiricahuas en el campamento ovejero de George Stevens, llegó a San Carlos después de haber conseguido escapar de los chiricahuas. Eskebenti aclaró la confusión revelando que los chiricahuas habían perdido 14 hombres en el enfrentamiento con Tupper. Crook confirmó este dato cuando los chiricahuas volvieron a la reserva en 1883. Los informes de Tupper y Rafferty dijeron que los muertos chiricahuas eran 12 hombres y varias mujeres. Tupper informó también que el lugar del enfrentamiento fue las Hatchet Mountains, en el sudoeste de New Mexico, no queriendo admitir que había entrado en México, y así aparece en el informe del Ministerio de Guerra. Además de perder casi la mitad de sus monturas, los chiricahuas tuvieron 15 caballos muertos.

A la puesta del sol, impulsados por la probabilidad de ser perseguidos por las tropas estadounidenses, los chiricahuas se prepararon para otra marcha nocturna para llegar a las estribaciones de la Sierra Madre, donde planeaban descansar el día siguiente, reanudando el último tramo de su viaje para alcanzar la seguridad de la fortaleza de Juh, en la Sierra de Carcay. Exhausto por los duros viajes y el sueño acumulado desde el Horseshoe Canyon, la noche del enfrentamiento salieron de la Sierra de Enmedio y fueron al sur, a través de una llanura arenosa cortada por barrancos poco profundos. Formaron una larga marcha formada por tres grupos, una avanzadilla de 15 hombres, entre ellos Naiche, Kaahteney y Chato; Loco y su gente, en su mayoría mujeres y niños, iban a 1’5 km de distancia con unos pocos guerreros; y 3 km más atrás, una retaguardia con la mayoría de los guerreros al mando de Gerónimo y Chihuahua para rechazar cualquier ataque de soldados estadounidenses que les persiguieran. Estaban sin provisiones, ya que todo lo habían abandonado al huir del campamento; muchos heridos [incluyendo Na-guji y una vieja mujer], llevados en camillas de mimbre y con solo unos 30 o 40 caballos que habían conseguido llevarse en medio del tiroteo. Bebieron en un manantial del camino y se repartieron el poco alimento que habían logrado salvar. Iban por un amplio valle donde dominaba el sotol, una planta que, si tuviesen tiempo, podrían haber cosechado de la misma manera que el agave. No sabían que el peligro estaba delante, en el Arroyo de los Alisos, donde el coronel mexicano Lorenzo García, al mando de 250 soldados del 6º de Infantería, les estaba esperando.

¿Cómo sabían los mexicanos que venían los chiricahuas? ¿Estaban allí por casualidad? ¿Habían sido informados por las autoridades estadounidenses? Neil Erikson, un soldado del destacamento del teniente coronel George Forsyth, mencionó que este había enviado un mensajero a Janos [probablemente a su guía Lorenzo Carrasco] para avisar a García de que el grupo de Gerónimo se dirigía hacia ellos. Pero Carrasco llegó a Janos a las 16:00 horas del 30 de abril, un día después del enfrentamiento. Aunque la siguiente versión no ha sido confirmada, parece que John Rope la oyó, probablemente de otro scout apache. Rope dijo que dos chiricahuas que iban con el grupo de Gerónimo para traer a la gente de Loco, robaron cuatro buenos caballos en un rancho cercano a San Simón [Cochise County, Arizona]. En vez de continuar hacia San Carlos, decidieron volver a Sonora para dejarlos antes de reunirse con Gerónimo. Rope incluso dio los nombres de los dos chiricahuas, Go-ya-bn [probablemente un miembro de la banda de Bonito] y Gi-nas-zi-hn. Ya en México fueron capturados por una unidad del ejército mexicano e interrogados por García, a quien revelaron el itinerario de vuelta de la expedición. Necesitaban unos cuatro días para llegar a San Carlos y otros 12 para regresar a donde se encontraban. García los mantuvo prisioneros con la promesa de liberarlos si la información era cierta y si no, los ahorcaría. Los mexicanos se quedaron preparando una emboscada. ¿Es cierto este dato? No lo sabemos.

En el libro “The Apache Diaries: A Father-Son Journey” de Grenville y Neil Goodwin, Neil afirmó que el informante del coronel García fue un apache de Bavispe, quien dijo en qué lugar debía emboscar a los apaches. Ese apache se llamaba “El Gato Negro, un explorador de la milicia mexicana. Se estableció en Bavispe, y hasta 1950 hubo descendientes suyos, llamados Arista, que aún viven en Bavispe. ¿Es cierto este dato? No lo sabemos.

La versión de Rope parece correcta salvo por un detalle. Es dudoso que Gerónimo, cuyo grupo había cruzado la frontera en secreto y buscaba ir a la reserva discretamente, permitiese a su gente robar caballos, lo que inevitablemente llamaría la atención de su presencia. Por lo tanto, si la versión es cierta, parece factible que los dos chiricahuas perteneciesen a otro grupo enviado por Juh para avisar a Gerónimo de la presencia de las tropas de García por la llanura de Carretas [municipio de Janos, Chihuahua]. Mientras esperaban el regreso de Gerónimo, los chiricahuas mataron a dos estadounidenses en las Mule Mountains [Cochise County, Arizona]. El 18 de abril, cuando volvían a Sonora, soldados de Bavispe y Bacerac mataron a nueve de ellos y capturaron a dos, al norte de Fronteras, quitándoles los caballos robados, según un informe de Sonora. El comandante los entregó a García, quien prometió perdonarles la vida a cambio de información. Una vez contaron lo que quería, probablemente los mandó ejecutar.

Mientras, la vanguardia de los  chiricahuas había avanzado mucho, quizá una hora de adelanto sobre Loco y su gente, porque tuvieron que detenerse varias veces a descansar, mientras iban por la llanura de Janos. La vanguardia entró al amanecer en un barranco poco profundo que contenía el lecho seco del Arroyo de los Alisos, que iba hacia el sureste, hasta el río Janos, aquí casi seco. Las estribaciones de las montañas estaban solo 1’5 km más lejos del arroyo. La vanguardia de 15 guerreros ya había dejado atrás el barranco y se dirigía a las estribaciones. Cuando la gente de Loco pasó caminando por el lecho del arroyo, una lluvia de balas los alcanzó. Habían caído en una emboscada.

Un grupo liderado por Mangas, había pasado la posición mexicana una hora antes. García dejó pasar a un segundo grupo, unos 15 guerreros a caballo, con Naiche, Chato y Kaahteney al frente, porque él buscaba atacar al grupo principal. Según Jason Betzinez, los 15 guerreros vieron soldados mexicanos muy temprano, pero no regresaron para advertir a los que venían detrás. ¿Se equivocó Betzinez al decir que vieron soldados mexicanos? ¿Estaban los mexicanos esperándoles por la información de los dos chiricahuas apresados? ¿Es cierto esto último? No lo sabemos, pero la actuación del grupo de Naiche, a no ser que no vieran mexicanos ni oyeran los disparos, es difícil de explicar.

Loco y los suyos estaban cerca del punto de reunión acordado. Estaban agotados después de haber andado durante la noche más de 45 km. Iban en una columna de unos 800 metros de longitud, paralelo al lecho seco del Arroyo de los Alisos, en una zona de bajas colinas, estando a su vista las montañas de la Sierra Madre. A las 05:00 horas de la mañana del 29 de abril, mientras el resto proseguía la marcha, los pocos guerreros que iban con ellos se detuvieron para descansar y esperar al resto, con Gerónimo y Chihuahua, que protegían la retaguardia en previsión de que soldados estadounidenses viniesen por detrás. Las mujeres del frente aceleraron el paso por el olor a café que venía por delante, asumiendo que la avanzadilla había establecido el campamento. Pero la fuente de ese aroma venía del enemigo.

De improviso, los soldados del coronel Lorenzo García salieron de sus posiciones disparando contra el flanco de la larga fila. Los primeros disparos, realizados a unos 90 metros, cayeron sobre las mujeres y niños. Tsoe [Peaches] resultó herido, mientras sus dos esposas y su bebé resultaron muertos. Había pocos guerreros que intentaron repeler el ataque, cuando los mexicanos salieron de sus posiciones cargando, a bayoneta calada, mientras disparaban a la derecha y a la izquierda sobre las mujeres y los niños. Jason Betzinez iba detrás con su madre y su hermana, y vio lo que pasó. Lo contaría así: Casi de inmediato los mexicanos estuvieron en medio de nosotros abatiendo a mujeres y niños a diestro y siniestro. Por todas partes a nuestro alrededor había personas que caían ensangrentadas y morían […] Los que podían correr más deprisa y más lejos lograron huir […] entre estos estábamos mi madre, mi hermana y yo porque éramos excelentes corredores […] Yo no tenía armas de ningún tipo porque todavía no era guerrero. Nos dirigimos rápidamente hacia la montaña.

Los mexicanos mataron a varios guerreros junto al lecho seco del arroyo donde, después del combate, encontraron 21 cuerpos. Muchas mujeres y niños intentaron huir a las colinas que estaban a unos 800 metros. La infantería mexicana los alcanzó en una cercana quebrada, matando a varios. Ahí encontrarían nueve cuerpos, incluyendo el de un viejo canoso [quizás Gordo] que había matado al menos a dos mexicanos antes de caer. Sam Hauzous recordaría la caótica escena, Oh, solo luchando, luchando, luchando. Demasiados disparos por ahí. Ese primer asalto causó la mayoría de las bajas, falleciendo unos seis guerreros y unas 50 mujeres y niños.

James Nicholas, un nieto de Chiva, también recordaría el ataque. Él estaba andando cuando oyó los disparos que levantaban polvo y pequeñas piedras al aire. Cuando vio una flecha pasar a su lado, se dio cuenta de que estaban siendo atacados. Estaba en la retaguardia del grupo de mujeres y niños oyendo como gritaban: ¡Retroceded!. Luego oyó a las mujeres gritar y chillar mientras intentaban que sus mulas diesen la vuelta y escapar. Nicholas agarró la parte posterior de la cola de un caballo mientras la gente caía a su alrededor. En medio del caos cabalgaban los guerreros más jóvenes a quienes Nicholas llamó chicos grandes. Ellos salvaron la vida de Nicholas y la de muchos otros.

Mientras, en la vanguardia iba el grupo de Naiche. ¿Habían oído los disparos? Si es así, ¿por qué no regresaron? El testimonio de Betzinez era fiable y Al Sieber, el jefe de scouts que llegó al día siguiente, encontró rastros que indicaban que habían huido a caballo ¿Por qué? Naiche, Chato y Kaahteney eran guerreros de indudable valor ¿Habían discutido con Gerónimo o con algún otro y se habían apartado del grupo? ¿Había ocurrido algo en el enfrentamiento anterior con los estadounidenses que les llevó a alejarse del resto? Los apaches eran individualistas y solo seguían a sus jefes si tenían confianza en ellos. De todas formas nunca sabremos el motivo de su comportamiento.

Poco a poco, los que habían conseguido huir fueron saliendo de sus escondites formando un grupo compacto, dirigiéndose al punto de reunión convenido en la escarpada ladera de una montaña a donde ya habían llegado otros apaches. Mientras, Gerónimo y Chihuahua llegaron al lecho seco del arroyo, deteniendo el avance de los mexicanos y probablemente salvaron al grupo de la total aniquilación. A los pocos minutos de la emboscada, Betzinez y Sam Haozous pudieron oír la voz de Gerónimo, viendo como él y Chihuahua llegaban de la retaguardia con 32 guerreros, haciendo un contraataque que hizo retroceder a los mexicanos. Betzinez diría: Mientras corríamos, mi madre y yo oímos detrás de nosotros a Gerónimo, que gritaba a los guerreros que se reuniesen a su alrededor para formar una línea de defensa para proteger a las mujeres y los niños. Luego supimos que 32 guerreros respondieron a la llamada de Gerónimo y a ellos se unieron mujeres y niños en busca de protección. García ordenó volver a la carga. Pero ahora los guerreros se habían agrupado alrededor de Gerónimo para interponerse entre las mujeres y niños, y los mexicanos. Cuando los guerreros entraron en acción, varias mujeres cavaron hoyos para tiradores a lo largo de la orilla del arroyo, y protecciones de unos 1’8 metros de profundidad para los no combatientes. Al cavar manó agua del fondo que aprovecharon para beber. Resistieron a los mexicanos en lo que resultó ser la verdadera batalla. Dos tiradores apaches [uno de ellos un fornido joven de poco más de 20 años] se atrincheraron bajo un árbol cerca del borde de la orilla, disparando a los mexicanos que no sabían de dónde les llegaban los disparos. Allí estaban también Loco, Chappo [el hijo de Gerónimo], Perico, Fun, Jelikine, Chihuahua y su sobrino Espida. Los mexicanos empezaron a tener bajas.

Cuando la munición escaseaba, una mujer mayor salió corriendo bajo una lluvia de balas a recoger una bolsa de 500 cartuchos que estaba en el suelo, a unos 15 metros del arroyo. La bolsa se le había caído a Loco cuando estaba bajo el intenso fuego de los mexicanos. Cubierta por Chihuahua, que estaba tumbado a su lado, y por Fun, la mujer llevó a cabo con éxito su misión y arrastró el saco hasta el arroyo. Algunos autores, incluida Eve Ball, han identificado a esta valiente mujer como Lozen, pero según Edwin R. Sweeney están equivocados. Según relatos de los apaches, la descripción de esa vieja mujer no concuerda con la fisonomía de Lozen, y en cualquier caso, esta no estaba presente. El grupo de Gerónimo, que fue a San Carlos a buscar a Loco, estaba formado solo por hombres. Lozen estaba en la Sierra Madre con Juh y Nana.

Las dos partes intercambiaron disparos hasta las 10:00 horas, cuando García reagrupó a sus hombres y ordenó cargar para desalojar al grupo de Gerónimo de la zanja. Los chiricahuas vieron una formación de soldados mexicanos cargando con las bayonetas caladas. Los oficiales alentaban a los soldados: ¡Gerónimo está en esa zanja! ¡A por él!. Pero los apaches respondían con certeros disparos. Fun sostenía varios cartuchos entre sus dedos mientras abatía a más de un mexicano con su rifle Springfield. Perico y Chihuahua no se quedaban atrás.

El oficial que dirigía la carga, el capitán Antonio Rada, cayó muerto alcanzado por Gerónimo, lo que hizo que los soldados se volvieran rápidamente. Cuando alcanzaron la protección de las rocas, intentaron provocarle: ¡Gerónimo, este es el último día de tu vida!. Varios chiricahuas sabían español y tuvieron que emplearse a fondo. Uno de ellos, un joven cuyo nombre se ha perdido en la historia, mató a cinco mexicanos de certeros disparos en la cabeza. Cuando García se percató de ello, ordenó concentrar el fuego contra su posición, matando al guerrero.

Eran las 11:00 horas cuando el combate más enconado se acabó al estar ambos bandos cortos de munición, según el informe de García, pero aun así, continuaron disparando esporádicamente hasta el anochecer. En ese intervalo llegó una patrulla de caballería que había estado explorando el nordeste. García tenía a su infantería agotada, ordenando que entregaran su munición a los recién llegados, quienes lanzaron una carga sin mucho entusiasmo, siendo rechazados por los guerreros.

Del lado chiricahua hubo tres relatos de lo que ocurrió cuando llegó la obscuridad, todos muy parecidos, el de Gerónimo; el de James Kaywaykla [que se lo escuchó a Talbot Gooday, el nieto de Loco]; y el de Jason Betzinez, que se lo oyó a los guerreros que combatieron cuando se unieron al resto de huidos en la ladera de la montaña. Cuando obscureció alguien prendió fuego a la hierba. Lo hicimos los apaches [dijo Gerónimo] para rechazar a los mexicanos. Lo hicieron los mexicanos [dijeron Betzinez y Kaywaykla] para desalojar a los apaches con el humo. ¿Es esta una de las exageraciones de Gerónimo?.

Los chiricahuas aprovecharon el humo para huir sin ser vistos. Antes, según Talbot Gooday, Gerónimo dijo a sus hombres: Si dejamos a las mujeres y a los niños, podremos escaparFun, uno de los guerreros que mejor había combatido, no podía dar crédito a lo que oía. Cuando Gerónimo iba a dar la orden de partir, Fun le encaró con su fusil y le dijo: Repítelo otra vez y te mato. Este hecho es tan difícil de explicar como el realizado por Naiche y los otros guerreros que iban a caballo. Incluso los más intransigentes detractores de Gerónimo reconocen su valor. ¿No es cierto ese dato? ¿Podría ser este comportamiento, una característica suya en situaciones extremas? Tres veces estuvo a punto o perdió mujer e hijos en combate mientras huía. ¿Es una coincidencia? Los historiadores Edwin R. Sweeney y Angie Debo son escépticos ante ese escenario, dudando de la veracidad de lo declarado por Gooday, ya que este no era un testigo imparcial, pues durante toda su vida [murió en 1962] tuvo un profundo resentimiento contra Gerónimo al que culpaba de la muerte de sus padres chihennes por la huida obligada de la banda de Loco. Kaywaykla creyó esa versión y así se la contó a  Debo [autora del libro Gerónimo, el apache]. La versión de Gooday no tuvo el apoyo de Betzinez o Haozous. Ninguno mencionó el hecho de que Gerónimo quisiera salvar el pellejo a expensas de las mujeres y los niños. Betzinez, que había conseguido llegar a salvo a las montañas, oyó que algunos guerreros pidieron permiso a varias mujeres para ahogar a los bebés para que no revelasen con sus llantos su posición, no mencionando que uno de ellos fuese Gerónimo.

Sam Haozous, quien no estaba en el arroyo, dijo que las mujeres que sí estaban, no necesitaban ningún estímulo y que muchas abandonaban voluntariamente a sus bebés. De hecho, contó el caso de una madre que estranguló a su hijo antes que permitir que fuese cautivo en México. Además, Haozous, que no era ningún admirador de Gerónimo, acreditó que reunió a los hombres para combatir y evitar más muertes.

A pesar de que algunas versiones intentaron retratar a Gerónimo como un cobarde en el Arroyo de los Alisos, este emergió con mayor reputación. Fue él quien lideró a los guerreros en la parte más cruda del enfrentamiento. Dos chiricahuas, que por entonces estaban en la ranchería de Juh, Eugene Chihuahua [hijo de Chihuahua] y Sam Kenoi [hijastro de Fatty], afirmaron que Gerónimo se escondió con las mujeres y niños durante el enfrentamiento. El scout Pinal Apache Sherman Curley examinó el lugar un día después y habló con varios chiricahuas capturados por los hombres de García. Curley, cuyos relatos siempre eran exactos, creyó que Gerónimo había actuado cobardemente: Gerónimo estaba en el combate, pero se escondió y se fue al llegar la obscuridad. Él era el único responsable de todo ese conflicto. La noticia de la supuesta cobardía de Gerónimo también llegaría a la Reserva Mescalero, quizás a través de Choneska, un guerrero chihenne que sería capturado por la policía de la reserva en agosto de 1882, probablemente al ser enviado por Nana en un intento de conseguir más seguidores. No se sabe si estuvo en el Arroyo de los Alisos, pero se quedó con los mescaleros hasta su muerte en 1931. Solon Sombrero, un nieto del jefe mescalero Nautzili, refiriéndose a ese enfrentamiento, diría a Ball que Gerónimo estaba en un hoyo donde daba las órdenes desde allí. Ellos [los mexicanos] no pudieron sacarle de ahí. Estaban sin municiones.

Sweeney, en su libro From Cochise to Geronimo, dio una posible explicación. Cuando los apaches estaban esperando la llegada de la obscuridad durante unas tensas seis horas, se pusieron a cavar trincheras para tener más protección ante los tiradores mexicanos. Quizás Gerónimo, al tener a su joven hijo con él [Chappo], ayudó a cavar y por eso algunos guerreros se lo reprocharon. Gerónimo tuvo detractores, pero también un núcleo de partidarios incondicionales. Uno de ellos era Asa Daklugie [hijo de Juh], quien no estaba allí, pero rápidamente condenaba cualquier conversación crítica contra el coraje de Gerónimo. Jasper Kanseah, un líder chiricahua en el siglo XX, coincidía con Daklugie. Y debemos recordar las palabras de Gerónimo, quien creía que su Poder le había prometido protegerle en la batalla, una creencia que sostuvo durante toda su vida. Por todo ello, quizás esas críticas fueron malinterpretadas o, por razones interesadas, intentaron manchar su reputación durante el enfrentamiento. Esos críticos no dijeron nada del papel de Naiche, Chato y Kaahteney. Simplemente, no estuvieron en el combate porque no oyeron los disparos. Pero Gerónimo demostró ser un buen líder y un buen luchador durante el sangriento combate. Había llegado de la retaguardia; había sacado a los supervivientes de la emboscada; y más tarde los llevó a través de la Sierra de Carcay y otras montañas más al sur. Después del enfrentamiento en el Arroyo de los Alisos, nadie cuestionó su papel como líder predominante.

El coronel García, claramente permitió a la vanguardia de 15 de guerreros cruzar el Arroyo de los Alisos y llegar a las montañas sin ser molestados. Según Betzinez, estos hombres se quedaron fumando a menos de 2 km de distancia mientras se desarrollaba el furioso enfrentamiento. Este comportamiento, mientras los mexicanos mataban a mujeres y niños, horrorizó a Betzinez: Ahí estaban ellos, sentados, bien armados y con toda su munición, sin hacer nada. Sentí vergüenza por ellos. No dispararon ni un tiro mientras 1 km más allá de la colina, sus compañeros de tribu y sus mujeres y niños, estaban siendo destrozados. Kaywaykla justificaría su conducta diciendo que los tres jefes se sintieron obligados a proteger a sus propias familias, pero estas estaban en la Sierra Madre, en la ranchería de Juh, 48 km más al sur. Kaywaykla estaba claramente justificando el comportamiento de Kaahteney [su padrastro], y de Naiche [su suegro]. Al Sieber, quien oyó una versión de esta historia, dijo: Los jóvenes picaron espuelas y huyeron.

El grupo que estaba en la ladera de la montaña tuvo que arrancar hierba para protegerse del frío porque no podían hacer fuego para no delatar su posición. No podían curar a los heridos y no tenían alimentos, pasando toda la noche llorando la pérdida de sus parientes. Por la mañana, cuando bajaban por la montaña, se encontraron con el grupo de Gerónimo, viendo como llegaban tropas estadounidenses. Era el teniente coronel Forsyth al mando de nueve compañías de caballería y tres de scouts apaches, quienes siguiendo el rastro de los chiricahuas, se dirigieron hacia el sur, encontrando los cuerpos de ocho apaches [cinco hombres y tres mujeres], y capturando a una anciana herida que se había quedado atrás. Sobre las 17:00 horas llegaron al lecho de un arroyo cubierto de rocas y un poco de agua, con sauces rojos en las orillas, donde acamparon sin saber que el destacamento de García estaba a solo 1’5 km al este.

Cerca de allí, los scouts habían interrumpido el entierro de un cuerpo que unos pocos apaches estaban realizando. Al lado había una camilla de mimbres para llevar al herido durante 48 km en un día. Sherman Curley describió el cadáver: Su pelo estaba peinado, su cara pintada de rojo, tenía una chaqueta negra, y sus pies tenían unas botas con cuentas. Los scouts reconocieron las botas y la ropa. Habían pertenecido a Albert Sterling, y el cadáver era Na-guji, el guerrero herido en el muslo durante el intento de recuperar la manada de caballos en la Sierra de Enmedio. Curley simplemente recordaría: Le quitamos las botas, le desnudamos, y tiramos su cuerpo en un agujero.

A primeras horas de la mañana siguiente, la llamada de una corneta desconocida despertó al campamento de Forsyth. Era el toque de diana mexicano. Forsyth se dio cuenta de que tropas mexicanas estaban cerca. El teniente Charles A. P. Hatfield se adelantó, porque hablaba bastante bien español, cuando el coronel García y su ayudante cruzaron un barranco y se acercaron. García preguntó a Forsyth por qué estaba en México. Forsyth contestó que estaba persiguiendo hostiles que habían cometido depredaciones en los Estados Unidos. García le dijo que su entrada en México era ilegal y que sus tropas habían derrotado a los apaches el día anterior. Forsyth pidió ver el campo de batalla, a lo que los oficiales mexicanos accedieron con orgullo. La escena horrorizó a los estadounidenses. La mayoría de los cadáveres eran mujeres y niños, estando por todos los lados, pero además los mexicanos no se habían molestado en enterrar sus propios muertos, tirados como habían caído. El destacamento de García tenía poca comida y no tenía médicos ni medicinas. Forsyth le ofreció su ayuda y García la aceptó felizmente. Los médicos realizaron dos amputaciones [un brazo y una pierna] que probablemente salvaron la vida de los dos hombres. Forsyth incluso permitió que un médico permaneciese con los mexicanos para cuidar de los heridos hasta que llegaran a Bavispe.

La situación de las 33 mujeres y niños capturados afectaron a los estadounidenses y a los scouts apaches. Los mexicanos advirtieron a los scouts que se mantuvieran alejados, pero no pudieron impedirlo. Años más tarde, Curley recordaría: Aquí había un pequeño cañón con el agua discurriendo justo encima de nosotros… Un poco separados, en la cresta, los mexicanos tenían a un grupo de mujeres [y niños] chiricahuas a quienes habían capturado. Tenían vigilancia alrededor. Fuimos a donde estaban esas mujeres, y los mexicanos nos dijeron que nos diésemos la vuelta, pero fuimos y hablamos con ellas de todos modos. Las mujeres querían que diéramos dinero a los mexicanos para su rescate, ya que querían volver con nosotros. Tenían miedo de ser llevados como cautivos por los mexicanos. No teníamos dinero, así que no pudimos hacer nada. Entre los capturados estaba la hija de 16 años de Loco, una hermosa muchacha que los estadounidenses intentaron convencer a los mexicanos para que la liberasen, sin éxito. Desgraciadamente, la familia de Loco nunca supo más de ella; y su pérdida dejó desolado al viejo jefe.

Los chihennes de Loco habían tenido la mayor parte de las pérdidas [el 40 % de la banda]. Los mexicanos habían matado a 78 chiricahuas, casi todos ellos chihennes. Solo 11 eran hombres [cuatro de ellos habían sido scouts del ejército]. La mayoría de las víctimas cayeron en el primer asalto, antes de que los guerreros viniesen en su ayuda. También fueron capturadas 33 mujeres y niños, incluida la hija de Loco y esposa de Toclanny, y otra que sería llamada María Samaniego [viviría en Huachinera, Sonora]. Entre ellos había 16 chicos y chicas de menos de 16 años. García adoptó una chica que vivió con él hasta junio de 1885. Los otros 15 fueron adoptados por familias de Bavispe, Bacerac, Guasabas, Granados y Arizpe. Seis de los 16 murieron durante los primeros tres años; y los otros 10 aún vivían el 12 de junio de 1885. Las otras 17 mujeres y muchachas fueron probablemente vendidas como criadas. Los mexicanos también se llevaron 58 caballos y mulas, demostrando que Rafferty y Tupper habían capturado menos de la mitad de la manada.

Los mexicanos tuvieron cuatro oficiales y 19 soldados muertos [García reflejó en su informe 18 soldados]. Los fallecidos fueron: Antonio Rada, capitán del 6º Batallón y 10 soldados suyos; Serapio Lugo, teniente de la Guardia Nacional de Bavispe y cuatro soldados suyos; Ignacio Franco, alférez y cuatro soldados del Escuadrón de Auxiliares de Sonora; y el teniente Jesús García, que fallecería casi cuatro meses más tarde. Los heridos fueron el teniente coronel Luis Zerm y 15 soldados [seis gravemente]. Cuando el capitán Rafferty fue al campamento de García, estimó que los heridos eran de 30 a 40, según apreció el doctor estadounidense que fue con él. Quizás García solo reflejó los más graves. Para demostrar su reconocimiento, el gobierno federal en Ciudad de México dio pensiones a las familias de los muertos y discapacitados por su heroico sacrificio.

Muchos chihennes supervivientes culparon a Gerónimo del desastre y nunca le perdonaron por ser el causante de la muerte de su gente. Pero según Eve Ball, Loco dijo a Nana que a pesar de lo costoso que fue, otro verano en San Carlos lo hubiera sido todavía más. Bud Shapard, que se casó con la bisnieta de Loco, escribió una biografía de Loco, ayudado por sus descendientes. Él dudaba de que Loco hubiese dicho eso porque nunca fue feliz en México al haber dejado a mucha de su gente muerta o capturada en el camino, incluyendo a su hijo y a su joven hija, en manos de los mexicanos. Después de todo no había dejado San Carlos de buena gana, y Tupper y García le habían dejado deshecho por la pérdida de su familia y de sus seguidores.

Ahora todos los chiricahuas estaban en México, excepto siete scouts que estaban en Fort Stanton [Lincoln County, New Mexico]. Gerónimo, Juh y Nana tuvieron más combatientes pero con un coste terrible. Habían ganado 40 guerreros de las bandas de Loco y Chiva, pero habían perdido entre 20 y 25 hombres en el intento. Es discutible si mejoraron su posición al vivir libremente en la Sierra Madre porque los 650 chiricahuas eran cualquier cosa menos una tribu cohesionada. Y las tropas de Chihuahua, al enterarse de la victoria de los soldados de Sonora, buscaban hacer lo mismo con Juh y Gerónimo.

Era el 1 de mayo cuando los chiricahuas, una vez reagrupados, se dirigieron a la ranchería de Juh, que estaba a unos 64 km más al sur. Tenían que viajar lentamente a causa de los heridos. Gerónimo había enviado a algunos guerreros a robar ganado a los ranchos distantes, llegando con varias vacas al siguiente punto de encuentro, un manantial situado a unos 13 km al sur de Carretas [municipio de Janos, Chihuahua] que los chiricahuas llamaban Bent-ci-iye, que significa Abundantes Pinos.

Pudieron hacer la primera comida en condiciones desde la noche anterior al ataque del capitán Tupper, tres días antes. Se quedaron a descansar durante dos días, reemprendiendo la marcha la mañana del 4 de mayo. Dos hombres y una mujer gravemente heridos se quedaron en el campamento para restablecerse. No se conoce la identidad de la mujer, pero de los hombres sí. Uno era Pah-na-yo-tishn, también llamado Tsoe [más conocido como Peaches], un joven de la banda de Canyon Creek de los Cibecue Apaches, casado con dos chihennes de la banda de Loco fallecidas durante el ataque mexicano; y el otro era Kayihtah, primo de Yahnozha. Estos dos apaches jugarían un papel decisivo en el final de la trayectoria de Gerónimo. Al cabo de un mes, completamente restablecidos, se reunieron con el grupo.

La victoria del coronel García agradó a las autoridades mexicanas y estadounidenses. El gobernador de Arizona, Frederick Tritle, felicitó al de Sonora por los logros ilustres de las tropas mexicanas en castigar tan severamente al enemigo de la civilización, los salvajes apaches. La carta también tenía una propuesta. Abrir negociaciones diplomáticas para hacer un tratado que permitiese a las tropas de ambos países cruzar la frontera para perseguir apaches. Cuando Forsyth se dirigía de vuelta a New Mexico, pasó cerca de Janos [Chihuahua], oyendo las campanas de la iglesia, celebrando la victoria de García. Mackenzie devolvió a Forsyth el informe de su presencia en México y su reunión con García, y como las autoridades mexicanas no plantearon ninguna queja, Mackenzie decidió ocultar el informe.

Los chiricahuas llegaron el 5 de mayo a la ranchería de Juh y Nana, situado a 50 km al sudoeste de Casas Grandes [Chihuahua]. Los chiricahuas llamaban a ese refugio Bugatseka, que significa En la cima de las rocas blancas. Estaba situado junto al río Gavilán, entre la Mesa de Tres ríos [municipio de Nácori Chico, Sonora] y la Colonia García, [municipio de Casas Grandes, Chihuahua]. 

Gerónimo compartía el liderazgo con Juh de una banda de 650 personas, 75 de ellos guerreros, formada por chiricahuas [bedonkohes, chihennes, chokonen y nednais], varios apaches White Mountain, y unos pocos apaches mescaleros y navajos. Los chihennes se reunieron con amigos y parientes, separados desde el otoño de 1878, cuando Victorio huyó de Ojo Caliente y Loco fue a San Carlos. Compartieron la comida y las mantas, y recordaron los tiempos más felices pasados en New Mexico. Años más tarde, Betzinez recordaría: Varios cientos de personas estaban reunidos en este campamento, 75 de ellos guerreros. Fue el mayor número de apaches que se habían reunido en muchos años. A mediados de la década de 1930, Yahnozha [un chokonen emparentado con Naiche y Gerónimo] contaría a Helge Ingstad la ubicación de este campamento. Este diría: Es difícil encontrar un mejor lugar para acampar. Encontramos un campo cubierto de hierba rodeado de grandes pinos con un serpenteante arroyo que discurría a través de la vegetación. Yahnozha contó a Ingstad que el campamento, que a menudo contenía más de 100 wickiups, estaba lleno de vida: Nosotros apostábamos, cazábamos y comíamos. Había mucha comida. A pesar de eso, no siempre había armonía. Betzinez observó: Cuando no encontraban a nadie que pudiesen atacar, luchaban entre sí. Los nednais eran un grupo difícil, acostumbrados a la dura vida de la Sierra Madre. Loco no era feliz, e incluso las relaciones entre Juh y Gerónimo a veces se volvían tensas.

Los relatos apaches varían, pero la mayoría coinciden en que los chiricahuas buscaban hacer un tratado a causa de la concentración de tropas en el noroeste de Chihuahua. Dirían más tarde al general Crook que ellos estaban ansiosos por hacer la paz y abrir negociaciones [quizás por medio de algunos chiricahuas casi mexicanizados que vivían en Janos] según Eskebenti, un apache White Mountain capturado. Haozous recordaría: Después de estar en las montañas, los líderes decidieron ir a cualquier localidad mexicana. Quizás querían saber el destino de los chiricahuas capturados por el coronel Lorenzo García en el Arroyo de los Alisos. Pero Terrazas, que próximamente se reuniría con Juh y Gerónimo en Casas Grandes [Chihuahua], pareció sorprenderse de que Gerónimo no dijera nada sobre ese suceso. Alrededor de 1/3 de la banda, entre 200 y 250 en total, establecieron un campamento a lo largo del río San Miguel, a unos 4’8 km al suroeste de Casas Grandes. Al este del río había un matorral llamado Bosque San Diego. Pronto se arrepentirían de haber acampado allí.

El 18 de mayo, Gerónimo y Juh se reunieron con funcionarios en Casas Grandes. Nos estrechamos la mano y prometimos ser hermanos, recordó Gerónimo.Entonces empezamos a comerciar, y los mexicanos nos dieron mezcal. Pronto casi todos los apaches estaban borrachos. Terrazas había pospuesto su primer ataque, planeado para el día 19 de mayo, para ganarse la confianza de los apaches y capturar a todos los que pudiera en las casas del pueblo, y atacar a los que estuviesen fuera. Durante los días siguientes, muchos iban de su campamento a la localidad con ganado para comerciar con los habitantes. Betzinez ayudó a una anciana a vender un caballo. El 21 de mayo, más chiricahuas bajaron de las montañas, habiendo en el campamento, familiares de grupos no solo de Gerónimo y Juh, sino también de Naiche, Zele y Chato, lo que hizo que otra vez se atrasara el ataque, decidiéndose que fuese el 24 de mayo. Pero el día anterior, los chiricahuas observaron a los vecinos comportarse de manera sospechosa. Siempre alertas, Gerónimo y Juh, no entraban al mismo tiempo al pueblo, por lo que temiendo que huyeran a las montañas, Terrazas llevó a cabo su segunda opción, rodear el campamento durante las primeras horas del día 25 y atacar al amanecer con sus 560 hombres [con el coronel Terrazas estaba el capitán Juan Mata Ortiz].

Esperando borrar las preocupaciones de la mente de los chiricahuas, la mañana del 24 de mayo, funcionarios de Casas Grandes enviaron dos carros a su campamento. Uno contenía botellas de whiskey o mezcal; y el otro, maíz desgranado, el ingrediente principal para hacer tiswin. Eso debería haber sido suficiente para sospechar, pero ya desde las primeras horas de la tarde, todo el campamento estaba cantando y bailando borrachos de whiskey. La fiesta duró toda la noche. Sam Hauzous recordaría: A las 02:00 horas de la madrugada, todo el campamento, todo el mundo estaba cantando y danzando. Todos ellos parecían muy felices. Pero no sabían lo que les venía. Su juiciosa madre, Nah-ke-de-sah, una hija de Mangas Coloradas, había visto antes la traición mexicana. Convenció a sus parientes, alrededor de 15 hombres, mujeres y niños, de irse del campamento antes de la puesta del sol. Jason Betzinez tuvo el buen sentido de pasar la noche a cierta distancia del campamento principal. “Durante la noche pude escuchar a los apaches borrachos en su campamento, gritando y bailando, recordó. En el campamento estaban las familias de Naiche, Gerónimo, Zele, Chato y Juh; y unos pocos chihennes de Sánchez.

A las 02:00 horas del 25 de mayo, los mexicanos salieron de Casas Grandes. El plan era dividir los 560 hombres en tres grupos. Joaquín Terrazas, con 200 infantes y 100 jinetes, rodearía los cerros de Moctezuma [municipio de Casas Grandes, Chihuahua] para situarse en una posición al suroeste del campamento, a la izquierda del río San Miguel. Juan Mata Ortiz, con 100 infantes y 100 jinetes, iría por el llano para situándose a la derecha del río. El tercer grupo, formado por 60 civiles de Casas Grandes, a pie y a caballo, irían río arriba por entre los sembrados y el bosque. Los tres grupos debían alcanzar sus posiciones al amanecer para iniciar el ataque a la vez. Terrazas estimó que habría unos 250 apaches.

El plan no salió del todo bien porque una hora antes de que Terrazas completara el cerco al suroeste del campamento, varios novatos de la columna de Ortiz abrieron fuego en la obscuridad contra unos imaginarios objetivos. Otros soldados hicieron lo mismo despertando a los dormidos apaches. Los que no estaban tan borrachos, cogieron sus armas y se llevaron a las mujeres y los niños, abandonando sus caballos, huyendo del campamento. Juh y Gerónimo les llevaron al suroeste, a un terreno más alto, lejos del campamento. Atrás quedaron 58 caballos ensillados y hasta sus calzados de piel curtida. Terrazas, decepcionado informaría: Los apaches, protegidos por la obscuridad, huyeron sin ser vistos por mis hombres. Pero no todos consiguieron huir. Los soldados mataron o capturaron a 43, la mayoría demasiado ebrios para entender lo que había pasado.

Chato, Kanseah y Kayitah a duras penas consiguieron escapar. Sahn-uh-shlu, la mujer de Kayitah, salvó a su marido de una muerte segura después de que los mexicanos le habían herido, arrastrándole hasta la maleza de la ribera del río. Desde allí pudieron ver a los soldados riendo mientras cortaban las gargantas de los hombres adultos. Ese recuerdo le persiguió durante 50 años, soñando siempre con soldados mexicanos riendo. 

Durante el asalto al campamento, los mexicanos mataron a varios chiricahuas, entre ellos a Sánchez, cuyo nombre apache era Tah-ho-klisn, que significa Cae en el agua. Nahilzay [cuñado de Cochise] combatió hasta caer abatido o ser capturado. Su mujer E-nah-dez-le y su joven hijo escaparon a una colina donde Juh y Gerónimo habían reunido a su gente. A partir de entonces el muchacho tomaría el nombre de Doaskada, que significa No subió la colina, refiriéndose a la decisión de Terrazas de no asaltar las posiciones atrincheradas de los chiricahuas, cuando este y Mata Ortiz, ya de día, vieron señales de humo de los apaches para indicar el lugar de reunión de los que estaban dispersos. Desde la distancia, Juh, tartamudeando, insultó a Terrazas y a Ortiz: ¡Tú Joaquín, traicionero! ¡Maldito! ¡Y para ti, ‘Capitán Gordo’ [así llamaban los apaches a Mata Ortiz] no balazos, no cuchillo, no lanza, no flechas, para ti, lumbre!. Los chiricahuas se retiraron a otra colina, desapareciendo de la vista de los mexicanos.

Terrazas y Mata Ortiz no eran unos cobardes, por lo que resulta extraño que no atacaran a los chiricahuas a pesar de que estos tenían la ventaja del terreno. Según Martine y Perico, eso ocurrió por la fuerte medicina de Juh, quien usó su poder para confundir a los mexicanos. Martine describió, probablemente refiriéndose a ese suceso, que Juh hizo una ceremonia para confundir al enemigo, esparciendo algo de polen sobre el suelo y no ser vistos por una compañía de caballería e infantería que rodeaba la colina donde estaban escondidos, a pesar de que el rastro era muy claro. Perico, quizás refiriéndose al mismo incidente, dijo: Una vez que vimos al enemigo y el enemigo nos vio, Juh dijo a la gente:Yo voy a hacerles desaparecer y nosotros desapareceremos de su vista también’. Luego Juh dijo a la gente que fuera detrás de una colina donde no pudiera ver al enemigo. Él estaba solo en la cima de la colina. Después de unos 20 minutos les dijo que subieran ellos también. Cuando lo hicieron, solamente había reses pastando donde había estado el enemigo. Juh dijo a los hombres que fueran a buscarlas y las llevaran al río para allí dispararlas y comérselas. Yo estuve allí y comí esas reses.

Los mexicanos llevaron a los chiricahuas capturados en collera [cuello y pies atados con sogas]. Sam Haozous vio con unos binoculares a los soldados cargando a hombres y mujeres en tres carros y llevarlos a Casas Grandes, donde los encerraron en una casa. Pocos días después, tropas de Sonora llegaron a Janos bajo el mando del general Bernardo Reyes y el coronel Lorenzo García. Este, todavía escocido por las pérdidas sufridas en el Arroyo de los Alisos, y sabiendo que los cautivos habían combatido allí, pidió a Reyes que solicitara su entrega. Terrazas entregó a García a 25 de los 37 prisioneros. Haozous oyó a un testigo ocular lo que ocurrió: Había guardias a cada lado cuando ellos abrieron la puerta. Los guardias dijeron a los hombres y mujeres que quien quiera, intente escapar cruzando el arroyo. Algunos de ellos trataron de escapar cuando los mexicanos les dispararon… Mataron a todos allí…. Betzinez recordaría que ese testigo, a quien los mexicanos habían disparado en la pierna, saltó al río y se escondió debajo de una madera a la deriva y así escapó. El resto de prisioneros fueron llevados a la ciudad de Chihuahua.

Entre los chiricahuas hubo discrepancias sobre el número de muertos y capturados. Gerónimo diría que hubo 20 muertos y varios capturados. Betzinez recordaría que los mexicanos habían matado a bastantes guerreros y capturado a muchas mujeres y niños. Dos Western Apaches, que estaban con los chiricahuas, hicieron similares estimaciones, pero discreparon en su desglose. Tsoe [Peaches] dijo que los mexicanos habían matado a ocho hombres y capturado a 30 mujeres y niños; mientras Eskebenti declaró que los mexicanos capturaron a 35 [24 hombres y 11 mujeres].

Entre los cautivos estaba una esposa de Gerónimo, Chee-hash-kish [madre de Chappo y Dohn-say, más tarde llamada Lulu. Después de su captura, ya en México, se casó con otro cautivo chiricahua y nunca volvió a ver a Gerónimo]. Sweeney afirma que la esposa capturada era Nah-no. ¿Chee-hash-kish y Nah-no eran la misma persona? Otro cautivo fue un hermano de Chihuahua, quizás llamado Is-pie-de, siendo enviado con otros nueve, a la prisión de la ciudad de Chihuahua, donde les daban pan, carne y sopa, que hervían de cabezas de buey. Otro cautivo fue Esude, un importante guerrero de Juh; y otros tres hombres de Zele. No se sabe si Nahilzay resultó muerto en los primeros momentos del ataque o fue capturado y enviado a la prisión de Chihuahua, no sabiéndose nada más de él.

Los chiricahuas regresaron a su campamento original, al sureste de Casas Grandes. A los cuatro días recogieron sus pertenencias y se dirigieron a la Sierra Madre, a la fortaleza favorita de Juh, en un terreno accidentado al norte del río Aros, frente al pueblo de Guaynopa [municipio de Madera, Chihuahua], cerca del límite con Sonora. Llegaron allí el 2 de junio, tomando posiciones en las alturas de lo que Betzinez llamó un “Gran Cañón”. Organizaron una cacería de ciervos y caballos salvajes, mientras Juh enviaba a varios grupos para conseguir ganado de los ranchos de Chihuahua y Sonora. Alrededor del 10 de junio, los centinelas del campamento anunciaron la llegada de un jinete solitario. Era Massai [también llamado Nogusea y Wassil] que venía a buscar a su mujer Nah-go-tsieh y a sus dos hijos, Eolisto y Ziah, que habían salido de San Carlos con Loco, mientras él servía como scout para el ejército estadounidense en New Mexico, junto a otros seis chiricahuas: Toclanny, Ahnandia [un primo segundo de Gerónimo y primo de Betzinez], José First, Tsedikizen [también llamado Sundayman, casado con una nieta de Loco], Thlagodumas, y Dutchy.

Cuando Loco salió de San Carlos, el coronel Ranald Mackenzie, comandante del Distrito de New Mexico, ordenó al subteniente James R. Richards, al mando de la compañía C de scouts nativos, licenciar a los siete scouts chiricahuas. El 9 de mayo, un destacamento militar los escoltó desde Fort Stanton [Lincoln County, New Mexico] a Fort Craig [Socorro County, New Mexico]. De ahí viajaron a San Marcial [Socorro County, New Mexico] donde cogieron un tren para Willcox [Cochise County, Arizona]. Alrededor del 12 de mayo, cuando iban en el tren al este de Deming [Luna County, New Mexico], Thlagodumas saltó del tren cuando un estúpido soldado amenazó de muerte a los scouts. Cuando el tren paró, un oficial envió a Massai tras Thlagodumas, pero no pudo alcanzarle, quien probablemente se reunió con otros chiricahuas en la Sierra Madre. Massai fue a San Carlos para reincorporarse como scout, pero los militares les licenciaron el 19 de mayo. Diez días más tarde, Massai salió de San Carlos para buscar a sus familiares, encontrándolos el 10 de junio. Permaneció poco tiempo, ya que a los 10 días robó una mula a Betzinez, llevando a su familia de vuelta a San Carlos. No se sabe qué hizo durante los dos meses que tardó en llegar a San Carlos, siendo arrestado el 1 de septiembre. 

A la vez que Massai se marchó de Guaynopa, Juh y Gerónimo empezaron a inquietarse. A pesar de que su campamento estaba a salvo de las tropas de Sonora, sus incursiones en Chihuahua traerían aparejadas una respuesta de los mexicanos por medio de los tarahumaras. Por eso decidieron ir hacia el río Yaqui, en Sonora, saliendo entre el 20 y el 23 de junio. Iban unos pocos días por delante de un destacamento de soldados de Guerrero [Chihuahua], los cuales exploraron el Gran Cañón a finales de junio, encontrando 18 reses y un rastro de un gran número de apaches yendo hacia el oeste. Su primer día de marcha discurrió por una serie de difíciles cañones hasta que levantaron el campamento a unos 24 km al sureste de la confluencia de los ríos Bavispe y Aros, a unos 24 km al norte de Sahuaripa [Sonora]. Enviaron a un grupo para explorar varios objetivos que habían contemplado. Cuando volvieron pocos días después, informaron de la presencia de tropas mexicanas en sus objetivos, Sahuaripa y Tepache. Los jefes se reunieron para discutir su estrategia, decidiendo dividirse.

Juh, prudentemente, decidió retirarse al corazón de la Sierra Madre, donde se sentía a salvo en sus refugios de montaña. Se dio la vuelta con unas 500 personas, entre ellas Loco, Nana, Naiche, Chato y Bonito. Otros 80, siguieron a Gerónimo, apoyado por Chihuahua y Kaahteney, los cuales decidieron hacer dos incursiones en Sonora, la primera hacia el oeste y la segunda al noroeste. Juh y Gerónimo se separaron a finales de junio, no volviendo a reunirse durante los siguientes cuatro meses. Sabemos lo que hizo Gerónimo ese verano por los relatos de su primo segundo, Jason Betzinez, de 20 años, que fue con él. Particularmente importante fue un enfrentamiento con mexicanos que Betzinez situó a unos 10 km al nordeste de Moctezuma [Sonora]. Los informes mexicanos confirman el encuentro que tuvo lugar el 26 de julio.

Gerónimo fue a través del río Yaqui, donde estableció un campamento base en la cima de una montaña, donde se prepararon para incursionar, haciendo mocasines extras, lavándose el cabello, afilando cuchillos, y limpiando las armas de fuego [no llevaban lanzas, ni arcos y flechas. A partir de 1882, raramente los utilizaban]. Los guerreros, unos 30 en total, salieron del campamento el 6 de julio [ninguna mujer fue con ellos, ya que nunca iban a las incursiones, dato corroborado por un chiricahua que lo confirmó al antropólogo Morris Opler: Una partida de guerra lo forman solo hombres]. Betzinez permaneció con las mujeres y niños en el campamento base. 

Las incursiones eran una forma de vida, difuminando la distinción entre incursión y guerra. Los chiricahuas realizaban incursiones para conseguir provisiones y medios de subsistencia; y acciones de guerra por venganza. Los asaltos eran constantes, justificados por la necesidad [pero no siempre así] de conseguir medios de subsistencia; pero también podían ser entendidos como acciones de guerra, ya que las hostilidades proporcionaban una justificación constante para la venganza. La motivación de las incursiones para Gerónimo no era la lucha por su “patria”. Ninguna parte de México era su “patria”; ni tampoco el norte de la frontera, la parte superior del río Gila y las Mogollon Mountains, comprendía su “patria”. Su territorio de actuación eran los estados de Arizona, New Mexico, Sonora y Chihuahua. Odiaba a los mexicanos, especialmente a los de Sonora. Además de saquear, Gerónimo masacró a la gente, a menudo de la forma más brutal. Treinta años de su vida, matando de esa manera tan bárbara, a menudo con tortura y mutilación, constituyeron una característica principal de la personalidad de Gerónimo. A pesar de esos bárbaros asaltos, los apaches casi nunca escalpaban o violaban. Las tropas de Sonora rastrearon a los grupos incursores y ocasionalmente pelearon con ellos. Los soldados eran una amenaza constante que preocupaba a los chiricahuas, pero no lo suficiente como para detener sus incursiones.

El 8 de julio, Gerónimo atacó un rancho cerca de Mátape [municipio de Villa Pesqueira, Sonora], matando a un hombre y robando algo de ganado. El 10 de julio, fueron al Pueblo de Álamos [municipio de Ures, Sonora] donde sus habitantes solo tenían tres armas de fuego. Durante los siguientes 10 días, Gerónimo y Chihuahua lideraron ataques a ranchos, reatas de mulas, y viajeros, antes de volver al campamento base el 22 de julio con gran cantidad de productos secos, rollos de tela y prendas de vestir. Irónicamente, en un grupo de soldados mexicanos atacados por los chiricahuas, estaba su antiguo amigo Zebina Nathaniel Streeter, quien se había quedado en Sonora cuando Juh y Gerónimo fueron a San Carlos a principios de 1880. El 18 de mayo de 1881, funcionarios de Mulatos [municipio de Sahuaripa, Sonora] le arrestaron por su participación en incursiones con los chiricahuas. Fue enviado a Hermosillo [Sonora], donde el gobernador Luis Emeterio Torres escribió al gobernador de Arizona, ofreciendo extraditarle. Parece que no tuvo mucho interés en el asunto, ya que Torres le liberó. El 8 de julio de 1882, Streeter iba con la escolta de siete soldados del coronel Lorenzo Torres cuando los chiricahuas les emboscaron en algún punto entre Sahuaripa y Moctezuma, matando a los siete soldados. Torres, con un disparo en el muslo, y Streeter consiguieron llegar a Moctezuma. El único que no resultó muerto o herido fue Streeter, desconociéndose si fue reconocido por los chiricahuas.

Gerónimo y Chihuahua decidieron irse al norte, a lo largo de la orilla occidental del río Yaqui, hacia su confluencia con el río Bavispe. Dejaron ahí sus monturas después de pastar en un valle oculto, guardando su equipo, botín y sillas de montar en cuevas. Cogiendo solo una mula, montándola la mujer de Gerónimo y un bebé, salieron del campamento a primeras horas de la mañana del 25 de julio. A la madrugada rodearon Tepache [Sonora], una pequeña población fortificada situada en un cañón, dirigiéndose al norte, junto a las montañas. Avanzaron todo el día. No asaltaron a nadie, ya que su propósito era alcanzar el punto de encuentro [un pequeño macizo localizado al norte del camino entre Moctezuma y Huásabas]. Al final de la tarde habían cruzado el camino y tapado cuidadosamente sus huellas antes de acampar al pie de las colinas. Sabían que había soldados en esas poblaciones, aunque probablemente no sabían que el general Reyes había trasladado su cuartel general de Bavispe a Moctezuma, a donde había llegado el 16 de julio.

Betzinez describió lo que ocurrió al día siguiente, 26 de julio. Esa mañana, Gerónimo envió a sus hombres a robar caballos y mulas para que toda la banda tuviera monturas para el siguiente tramo de su trayecto. Al mediodía, los guerreros regresaron con una manada. Los hombres y los muchachos más mayores pasaron un buen rato atándolos y domándolos para las mujeres y los niños. Betzinez estaba con su primo Beneactiney, quien había enlazado una mula que se había liberado y escapado al valle. Betzinez la persiguió durante 3 km cuando se topó con un grupo de vaqueros de la Hacienda de Caraverachi [municipio de Moctezuma, Sonora] que seguía el rastro de la manada robada. Los vaqueros vieron a Betzinez disparándole, pero no llegaron a alcanzarle. Mientras, Beneactiney y otros guerreros, uno con tres cinturones de cartuchos cruzando su pecho, cargaron contra los vaqueros tan rápido que no se dieron cuenta de que un soldado estaba escondido entre los arbustos. Era José Aragón, quien mató al último apache que pasó a su lado. Los guerreros al oír el disparo giraron sus monturas y dispararon al mexicano. El guerrero muerto era un chihenne de Kaahteney.

La memoria de Betzinez era perfecta. Recordó que el enfrentamiento tuvo lugar poco después del mediodía, a unos 13 km al nordeste de Moctezuma, y que Aragón disparó desde una posición oculta entre los arbustos. Los informes mexicanos coinciden en el lugar y la hora [13:00 horas], ya que encontraron a Aragón detrás de un arbusto en un arroyo. La única diferencia estriba en que los mexicanos no tenían ni idea de que Aragón había matado a un apache. Los compañeros de Aragón huyeron mientras los chiricahuas se llevaban el cadáver del guerrero caído.

Cuando Reyes recibió la noticia del enfrentamiento, inmediatamente envió un destacamento al mando del teniente Enrique Rivera, que acampó cerca del arroyo donde encontraron el cuerpo de Aragón. A la mañana siguiente, siguió el rastro que le llevaba a las colinas donde estaban esperándole los chiricahuas. Rivera se lo pensó mejor. Betzinez dijo que los guerreros se dieron cuenta de que los mexicanos no querían combatir. Cansados de esperar, siguieron adelante, viajando muy rápido durante la noche. De camino llegaron a un rancho cerca de Cumpas donde se llevaron 39 caballos. George Parsons, un ciudadano estadounidense de Tombstone, declaró que un atrevido apache entró en Cumpas para ver si había caballos antes de alejarse. Reyes envió otro destacamento de 50 hombres al mando del capitán Francisco de Muñoz, quien se juntó con el del teniente Rivera, volviendo a Moctezuma el 29 de julio, informando que no habían encontrado a los apaches debido a la dificultad del terreno. Parsons vio a los soldados declarando que, aunque el soldado mexicano apenas va vestido, llevando sandalias de cuero crudo para caminar, y pinole y carne seca para comer, pelea con los apaches y generalmente les da un repaso. La opinión de Parsons no era compartida por la mayoría de los estadounidenses en cuanto a esto último.

El general Reyes creyó que los apaches se dirigían a la Sierra de Teras [municipio de Bavispe, Sonora], durante mucho tiempo uno de los lugares favoritos de Gerónimo. Reyes envió un mensaje a Luis Cerón, comandante de Bavispe, para que enviase un destacamento allí. Pero parece que no fue nadie, ya que Betzinez no mencionó ningún encuentro con tropas mexicanas cuando acamparon en la Sierra de Teras.

Mientras, varios exploradores enviados por Gerónimo y Chihuahua a su retaguardia, informaron de que los mexicanos habían abandonado la persecución. Los confiados chiricahuas marcharon despacio, disfrutando del viaje y disfrutando del recorrido hasta llegar a pocos kilómetros al norte de Oputo [municipio de Villa Hidalgo, Sonora]. La mañana del 29 de julio, atravesaron un antiguo sendero junto al río Bavispe para ir a la Sierra de Teras, justo al nordeste de la Sierra el Tigre [municipio de Bavispe, Sonora]. Betzinez recordó que el territorio tenía muchos ciervos y otros tipos de caza, pero que no necesitaron hacerlo porque llevaban mucha carne seca y porque Gerónimo no quería alertar con los disparos a las tropas mexicanas. Esa tarde buscaron un lugar donde poder instalar otro campamento base, cerca de la Sierra de Teras. Estaban a unos 48 km al sudeste de Fronteras y a 80 km al sur de la frontera de Arizona. Se instalaron para una estancia indefinida. Betzinez definió esa etapa como un período de vida tradicional apache. Había gran cantidad de alimentos naturales, como yuca, bellotas y bayas de comienzo de temporada, que complementaban su dieta. Mientras los jefes planificaban su siguiente incursión [pensaban ir al sudeste de Arizona a buscar municiones, ya que estaban escasos de cartuchos], un apache White Mountain llamado Na-nod-di [casado con una chihenne de la banda de Loco], desertó a mediados de agosto llevándose a su mujer. Esto disgustó mucho a su suegro, quien envió a un grupo detrás de ellos con instrucciones de cazarlos. Na-nod-di y su mujer eludieron a los perseguidores, consiguiendo llegar a la Sub-agencia de San Carlos, donde fue arrestado a finales de agosto. Pronto fue liberado, ya que proporcionó importante información, estando también dispuesto a servir como scout.  

Un grupo incursor de 28 chiricahuas dejó el campamento base alrededor del 23 de agosto dirigido por Gerónimo. Era un buen momento para incursionar porque las recientes lluvias habían llenado los manantiales, y la luna llena hacía posibles las marchas nocturnas. El grupo estaba formado solo por expertos guerreros porque avanzarían a gran velocidad y en constante peligro a causa de las tropas mexicanas. Betzinez quiso ir, pero Beneactiney le dijo que debía permanecer en el campamento para cuidar de su madre y su hermana.

Su primer objetivo era Turicachi [municipio de Fronteras, Sonora] un asentamiento que los españoles abandonaron antes de 1780. Estaba en el lado oeste del principal paso entre Fronteras y Moctezuma. La mañana del 24 de agosto, dos mexicanos y dos estadounidenses llevaban un carro de suministros para la mina El Tajo [municipio de Cananea, Sonora]. Los chiricahuas les emboscaron, matando a un estadounidense e hiriendo al otro. Luiso Domínguez escapó a Fronteras informando de que había visto a 14 apaches. Al día siguiente llegaron a Fronteras el otro estadounidense herido y el mexicano Jesús Granillo, declarando haber matado a un guerrero. Esto pudo ser cierto, ya que Betzinez recordó que dos guerreros volvieron al campamento base llevando a un herido que falleció en el camino. Manuel Gallegos, un veterano luchador contra los apaches [había combatido a Cochise] siguió el rastro partiendo de Turicachi. Recuperaron 15 monturas, viendo el campamento de los apaches en una sólida posición al otro lado del río Bavispe, regresando a Bacoachi con la información.

Poco después, los incursores se dividieron en dos grupos. El primero, de 16 guerreros, estaba dirigido por Gerónimo y Kaahteney; mientras el segundo, de nueve guerreros, lo guiaba Chihuahua. Durante la primera semana, operaron independientemente el uno del otro. Gerónimo quería cruzar a Arizona y asaltar ranchos a lo largo del Sonoita Valley, pero se quedaron a unos 3 km de la frontera. El grupo de Chihuahua tomó posiciones en el camino que unía Bacanuchi [municipio de Arizpe, Sonora] y Cananea. Luego fueron a la frontera, a la aduana mexicana de Palominas, a unos 16 km al oeste del actual Naco, para asaltar las reatas de mulas de prospectores estadounidenses y mexicanos que iban a Tombstone [Cochise County, Arizona].

El 25 de agosto, el grupo de Chihuahua asaltó el Rancho El Ojito, al nordeste de Chinapa [municipio de Arizpe, Sonora], haciéndose con 10 caballos y mulas. Luego se dirigieron al norte, emboscando a un grupo de ocho mexicanos al norte de Cananea, matando a seis de ellos. Poco antes de medianoche, rodearon el Rancho Janaverachi [municipio de Cananea, Sonora], disparando en una rara acción contra las ventanas de la casa. Los vaqueros estaban durmiendo, despertándose, confusos, buscando sus armas. El ataque terminó sin heridos.

Mientras, el grupo de Gerónimo, después de dejar Turicachi, fue al oeste, cruzando la Sierra de los Ajos [municipio de Fronteras, Sonora] y el río San Pedro. Al amanecer del 26 de agosto, asaltaron el Rancho Cuitaco, a unos 15 km al norte de Cocóspera [municipio de Ímuris, Sonora], matando a Jesús Carbajal y a José Altamiento, y llevándose varios caballos. Los informes de las autoridades decían que habían sido 70 apaches, pero Gerónimo solo tenía 15 guerreros con él, yendo rápidamente hacia la frontera de Arizona. Al final del día, un mexicano vio apaches cerca de Santa Cruz, dirigiéndose hacia el Rancho Desviadero, justo al sur de la frontera. El comandante de Santa Cruz envió 30 hombres al rancho, encontrando los cadáveres de dos hombres, una mujer y sus hijos, la casa desvalijada, faltando los caballos.

La presencia de apaches cerca de la frontera alarmó a las autoridades estadounidenses, las cuales se prepararon para recibirles. Los primeros informes decían que Juh lideraba una partida de guerra de entre 120 y 200 hombres dirigiéndose a San Carlos. Un agotado jinete llegó a Fort Huachuca [Cochise County, Arizona] con la noticia de que los apaches habían incursionado por el Sonoita Valley, obligando a sus habitantes a abandonar sus ranchos para ir a Calabasas [Santa Cruz County, Arizona] en busca de protección. Según el mensajero, hombres, mujeres y niños habían sido masacrados despiadadamente, casas quemadas y desvalijadas. Por supuesto, los rumores nada tenían que ver con la realidad.

El sábado, 26 de agosto, el periódico Savannah Morning News publicaba: Las autoridades mexicanas están llegando a la dura conclusión de que nada, si no el exterminio, arreglará el problema indio en este país. Es probable que las represalias más terribles sigan a las recientes atrocidades sangrientas cometidas en el distrito de Sonora por una banda de 200 apaches liderados por el jefe Juh. El general Regs [Reyes], comandante de una fuerza de tropas mexicanas, que están persiguiendo a los demonios, ha declarado que cuando los encuentre de nuevo, ni un hombre, mujer o niño será perdonado”.

El capitán Daniel Madden había enviado una patrulla al mando del teniente John N. Glass para examinar la zona a lo largo de la frontera. El destacamento de Glass, que incluía cinco scouts Western Apaches, entraron en Sonora reuniéndose con tropas mexicanas de Santa Cruz, las cuales se alegraron de su llegada [El 29 de julio de 1882, Estados Unidos y México habían firmado un tratado que permitía a tropas de los dos países cruzar la frontera internacional y perseguir “en caliente a nativos “hostiles al otro lado de la frontera, llamado “Treaty of Reciprocal Consent to Pursue Hostile and Savage Indian Marauders to across the Border”]. Los dos destacamentos siguieron el rastro de Gerónimo hacia el oeste, bordeando las estribaciones norteñas de la Sierra de San Antonio [municipio de Santa Cruz, Sonora] hacia Nogales. Glass pronto abandonó la persecución, retornando a Arizona, donde envió a los cinco scouts apaches al Sonoita Creek a buscar rastros. Esos eran los apaches que vio el mexicano el 26 de agosto, confundiendo a los scouts con hostiles lo que provocó la estampida. El capitán Madden informó a sus mandos que los chiricahuas habían permanecido en Sonora.

Una vez que Gerónimo descubrió que scouts apaches guiaban al destacamento estadounidense, se dirigió al sur. Dejando de lado el Rancho Buena Vista, tuvo un breve enfrentamiento con soldados de Santa Cruz antes de dirigirse al sudeste. A primera hora de la tarde del 27 de agosto, el grupo de Gerónimo rodeó un rancho mientras sus ocupantes estaban cenando. Un joven, primo de la familia que estaba dentro, fue testigo de lo ocurrido. Había venido del campo para cenar cuando vio a 16 apaches aproximándose al rancho. Cuatro de ellos entraron en la casa disparando sus Winchester, matando en la mesa de la cocina al abuelo, a la abuela, a su hijo, a su nuera, y a cinco niños. El joven diría: Cuando terminó el acto infernal, los diablos gritaron, animándose, para luego mutilar los cuerpos. Cuando los chiricahuas se fueron, quemaron la casa y el corral.

Al día siguiente, 28 de agosto, marcharon al sudeste hacia el punto de reunión con el grupo de Chihuahua, quien después del tiroteo contra el Rancho Janaverachi, había emboscado varios grupos entre Palominas y Cananea. Durante tres días, del 26 al 28 de agosto, mataron a seis viajeros. Un estadounidense llamado Tom Johnson estaba viajando al norte con dos hombres cuando los chiricahuas, ocultos tras varios sauces que estaban en el camino, les dispararon por la espalda. Otros dos estadounidenses [uno de ellos John Hohstadt] consiguieron escapar. Los chiricahuas se llevaron el rifle y el caballo de Johnson.

Los 25 guerreros decidieron volver a su campamento, asaltando por el camino de vuelta. El 29 de agosto atacaron el Rancho Vado Seco [municipio de Ímuris, Sonora], matando a dos personas y llevándose varios caballos. A primeras horas de la siguiente mañana, llegaron al Rancho Cocóspera [municipio de Ímuris, Sonora] donde mataron a dos personas más, saqueando el rancho, llevándose todo lo que pudieron, y cogiendo los caballos y mulas. Una compañía de soldados de Magdalena les persiguió, pero los apaches les dejaron atrás fácilmente. Alrededor de 18 horas más tarde, después de cabalgar 80 km de día y durante la noche iluminada por la luna, llegaron a Bacanuchi [municipio de Arizpe, Sonora] antes del amanecer del 31 de agosto. Allí estaba la hacienda de Ignacio Pesqueira [comandante de los mexicanos en el enfrentamiento con los apaches en el Pozo Hediondo en 1851, y exgobernador de Sonora] que estaba en una meseta de pocos cientos de metros sobre el suelo del valle. Esa mañana, Gerónimo y Chihuahua atacaron, ofreciendo la mayor resistencia dos mineros estadounidenses que estaban en la hacienda. Aunque Pesqueira tenía muchos empleados, aparentemente permanecieron ocultos, mientras los dos mineros combatieron la mayor parte del enfrentamiento. Al final, los disparos de los guerreros acabaron con ellos, pero parece que perdieron un guerrero. A media mañana los jefes se dirigieron a su campamento base en la Sierra de Teras, a donde llegaron el 2 o el 3 de septiembre. Ausentes durante 10 u 11 días, volvieron con gran cantidad de munición y muchos objetos útiles para la vida del campamento. Durante su incursión no perdonaron a nadie, matando a todo el que encontraron en su camino [entre 40 y 50 personas], marchando unos 480 km.

A pesar de la pérdida de dos guerreros, celebraron una danza de la victoria. [Un hombre y unas pocas mujeres apaches White Mountain dejaron el campamento de Loco para dirigirse a San Carlos sobre el 30 de septiembre. Sabían que la banda de Gerónimo había perdido dos hombres durante esa incursión veraniega, probablemente habiéndoselo oído a Chihuahua]. Betzinez recordaría: Pronto oímos los tambores y vimos a las mujeres y muchachas reuniéndose en el círculo exterior. Los hombres cantaban bien alto, regocijándose por sus victorias. Después de toda una noche de celebración, los hombres distribuyeron el botín conseguido entre todos los miembros de la banda. Tras permanecer allí varios días, abandonaron la ranchería sobre el 10 de septiembre, dirigiéndose al sur, siguiendo el río Bavispe hacia Oputo [municipio de Villa Hidalgo, Sonora]. A mediados de septiembre, Gerónimo y Chihuahua dividieron la banda. Gerónimo fue al sur, hacia Oputo, mientras Chihuahua se dirigió al este, a la Sierra el Tigre [municipio de Bavispe, Sonora]. El poder de Gerónimo le avisó de que cerca había soldados mexicanos. Jason Betzinez diría: “Esa noche, Gerónimo nos dijo que los soldados mexicanos estaban tras nuestro rastro. Vaticinó el momento exacto en que aparecerían. A la mañana siguiente, las mujeres y los niños estaban, como de costumbre, en la cima de la montaña mientras los hombres observaban el sendero que habían dejado atrás. Efectivamente, tal como Gerónimo había predicho, los soldados mexicanos aparecieron en el mismo lugar y en el momento exacto que él había vaticinado. Los mexicanos se dirigieron al arroyo y luego retrocedieron hacia Oputo. Nuestros guerreros los siguieron y los atacaron al atardecer. Nuestros hombres capturaron todos los caballos del enemigo y les provocaron graves daños.

Este encuentro persuadió a Gerónimo de que tenía que volver a unirse a Juh, y a primeros de octubre llegó al “Gran Cañón”, cerca de Guaynopa [municipio de Madera, Chihuahua]. Por entonces, Betzinez se reunió con su primo Ahnandia, quien había venido de San Carlos con otros tres scouts, Dutchy [cuyo nombre apache era My-klitz-so], Tsedikizen [también llamado Sundayman, casado con una nieta de Loco] y José First. Después de su licencia en mayo de 1882, el teniente Gatewood les asignó un lugar donde vivir en San Carlos, pero al tener a sus familiares en México huyeron el 17 de julio. Dos días después, se acercaron a un campamento de cuatro conductores que estaban cenando cerca de Globe [Gila County, Arizona]. Al principio, los apaches se mostraron amistosos, pero de repente, se apoderaron de sus rifles disparando contra ellos, matando al mormón Jacob Samuel Ferrin, e hiriendo levemente a Kity Reynolds, quien salvó su vida al caer en el río Gila. Los otros dos conductores escaparon escondiéndose entre la maleza. Robaron 16 mulas y dos armas dirigiéndose a la Sub-agencia [En el período 1884-86, se emprendieron acciones legales contra Dutchy]. El 26 de julio, atacaron los carros de mercancías de Nathan Appel, matando a un mexicano; cortaron la línea telegráfica que iba a Fort Thomas [Graham County, Arizona]; y fueron al norte, hacia Ash Creek, la ruta tomada por Gerónimo unos pocos meses antes. En México robaron 10 caballos y mataron a nueve personas hasta llegar a la Sierra Madre, donde encontraron la ranchería de Loco, cerca del río Aros.

Juh, con la mayoría de los guerreros de Naiche, Chato y Bonito, estaba asaltando ranchos y luchando con soldados mexicanos, al sur de Sahuaripa. A finales de junio, habían atacado Tarachi [municipio de Sahuaripa​, Sonora], matando a cuatro ciudadanos y llevándose ganado. Un grupo salió de Arivechi para perseguirles por el este, encontrando dos cadáveres más, siguiendo el rastro hasta las montañas de la localidad de Agua Blanca [municipio de Arivechi, Sonora], donde encontraron una ranchería abandonada de 50 wickiups que podrían alojar a unas 80 personas. El rastro iba al norte y luego se dividía. Dos semanas más tarde, al amanecer del 20 de julio, Juh, al frente de un grupo de entre 50 y 75 guerreros, atacó y quemó el Rancho El Carrizal [municipio de Bacerac, Sonora], matando a nueve mujeres y un niño, y llevándose 200 cabezas de ganado. Dos días después mataron a dos vaqueros cerca de Ónavas, y luego atacaron a un grupo de 10 hombres que iban a reforzar Ónavas, matando a tres e hiriendo a otros tres.

Un destacamento militar les siguió hasta el río Chico [afluente del Yaqui], donde el 27 de julio encontraron a los chiricahuas bien posicionados en las colinas. Juh les atacó matando a ocho soldados. Después Juh se movió al norte, seguido por 30 soldados del 6º Batallón, al mando del capitán Aberto. En la cumbre de una empinada colina, al sudeste del Rancho El Carrizal, alcanzaron a los chiricahuas. Jason Betzinez contaría lo que le dijo un guerrero: En esa ocasión, los guerreros habían estado combatiendo con tropas mexicanas durante dos días. Finalmente, su munición estaba a punto de agotarse. Los soldados estaban siguiéndoles, así que los indios hicieron un sendero en zigzag en una empinada montaña… Juh hizo rodar una fila de grandes rocas a lo largo del sendero, para desalojar la ladera de la montaña… Los mexicanos marcharon confiados por el sendero en zigzag. Cuando llegaban a la cumbre, los guerreros apaches aparecieron y les atacaron. Los mexicanos comenzaron a retirarse por la ladera de la montaña, a la orden de Juh, los indios comenzaron a rodar las grandes piedras sobre ellos. Muchos soldados fueron aplastados por las rocas y los árboles que caían. Pocos escaparon. Es una exageración. En realidad, Aberto tuvo tres soldados muertos y cinco heridos. En un período de 10 días, los seguidores de Juh habían matado a más de 50 sonorenses. El mando militar mexicano creía que Juh había vuelto a su ranchería de Guaynopa [municipio de Madera, Chihuahua] pero estaba equivocado.

En agosto, el general Reyes planeó avanzar por el norte de la Sierra Madre y el este de Sahuaripa con el objetivo de llegar a la fortaleza de Juh en Guaynopa, pero a mediados de agosto, el coronel García lo encontró vacío. Aparentemente, los jefes habían discutido y se habían separado. Juh volvió a Sonora. Naiche y Chato permanecieron juntos, yendo a su ranchería situada al sur del río Aros, a unos 16 km al este de la unión con el río Mulatos. Loco estableció su campamento cerca de ellos.

A primeros de septiembre, Juh, al mando de un gran grupo de guerreros, comenzó a incursionar cerca de la localidad de Mulatos [municipio de Sahuaripa, Sonora] hasta mediados de mes, matando a seis personas. La población minera, teniendo pocas armas, pidió ayuda al prefecto de Sahuaripa, quien a su vez la trasladó al general Reyes en Moctezuma. Reyes envió tropas para proteger el distrito minero, pero cuando llegaron a principios de octubre, Juh ya se había ido. Si los mando militares de Sonora y Chihuahua hubiesen compartido información, Reyes hubiese sabido que a finales de septiembre, Joaquín Terrazas había capturado a un guerrero de Juh, quien admitió que estaba regresando a Guaynopa. Fue la única pérdida de Juh durante su incursión veraniega.

Betzinez recordó la camaradería que sentían los chiricahuas intentando vivir como sus ancestros: Fue una época muy feliz para todos nosotros. Podíamos oír sus tambores por la noche a través del cañón y yo esperaba que ellos pudieran oír los nuestros. Pocos días después, el grupo de Gerónimo decidió cruzar el cañón para ir al campamento de Juh, en el borde opuesto al de ellos. Permanecieron allí durante bastante tiempo, intercambiando regalos y recuerdos. Gerónimo y Juh planearon su próximo ataque. Conocían los nombres de los dos principales oficiales que habían matado, en mayo, a muchos de los suyos, cerca de Casas Grandes, donde habían negociado con ellos. También sabían que uno de ellos, Juan Mata Ortiz, tenía un rancho cerca de Galeana, en el río Santa María, al sureste de Janos [Chihuahua]. Concibieron un plan para atraerlos a una emboscada en el cercano Puerto de Chocolate [municipio de Nuevo Casas Grandes, Chihuahua], escenario de anteriores emboscadas. 

Betzinez recordó que She-neah, de repente, disparó y mató a un navajo que había acompañado los últimos meses al grupo de Gerónimo en Sonora. El navajo pudo ser Cloh-neh, casado con Jah-ken-ish-ishn, una bedonkohe hermana de Fun y media hermana de Perico. El navajo había matado a un pariente de She-neah años antes, cuando era scout del ejército estadounidense. “Como de costumbre, los apaches nunca olvidan, nunca perdonan. Todos lamentamos lo que sucedió, pero nadie hizo nada al respecto, dijo Betzinez. She-neah era un poderoso hombre-medicina que tenía el apoyo de Bonito.

Aunque Betzinez no mencionó que una partida de guerra saliera del campamento, aparentemente los jefes decidieron enviar dos bandas contra poblaciones de Chihuahua, al sur y al sudeste de Guaynopa. Entre el 19 y el 21 de octubre, una de ellas emboscó a un grupo de mexicanos y estadounidenses cerca de la Mina Dolores [municipio de Madera, Chihuahua], a unos 120 km al este de Sahuaripa. Mataron a dos estadounidenses, John y Patrick Walker, y a un mexicano. Cinco mexicanos lucharon contra ellos antes de huir a terreno alto. La otra banda incursionó muy al este, en San Isidoro, una hacienda cerca de Guerrero [Chihuahua], y a lo largo del río Concepción, entre Temósachic y Matachic [ambos en el municipio de Temosachi, Chihuahua], matando a 18 personas y cogiendo una gran cantidad de ganado. Las dos bandas volvieron a Guaynopa. Los jefes, esperando que las autoridades de Chihuahua enviaran tropas tras ellos, abandonaron su refugio y se fueron al norte. Años más tarde, Yahnozha contaría sus recuerdos al antropólogo noruego Helge Ingstad: Tuvimos muchas conversaciones y decidimos lo que cada hombre debía hacer… Ningún líder podía mandar sobre los apaches. Todos los indios tenían opinión y tomaban sus decisiones juntos. Estuvieron de acuerdo de que su objetivo era Galeana [Chihuahua] por su papel en el ataque cerca de Casas Grandes el anterior mayo. Los chiricahuas podían reunir alrededor de 130 a 140 guerreros, incluyendo los muchachos adolescentes. Dejaron Guaynopa a finales de octubre, marchando sin prisa hacia el nordeste. A principios de noviembre, acamparon a unos 48 km al sudeste de Galeana, donde hicieron una danza del fuego [una ceremonia realizada para protegerse de las enfermedades]. Betzinez miraba como los bailarines daban vueltas al campamento, protegiéndose de las enfermedades, gesticulando y silbando. La gente rezaba a los bailarines enmascarados, llamándoles Hombres de la Montaña, rogándoles que protegieran a la gente. Este evento duró cuatro días.

Después, los chiricahuas trasladaron el campamento 16 km al nordeste, donde los tambores sonaron otra vez. Los jefes decidieron celebrar una danza de guerra para preparar a los guerreros para los cambios que se avecinaban. Los jóvenes que buscaban convertirse en guerreros tenían que danzar como si fuera una batalla real. También llamada danza feroz, la danza de guerra era una solemne ceremonia en la que los participantes rezaban para obtener buena suerte y venganza. Un chiricahua dijo a Morris Opler que a veces pedían al poder sobrenatural tener al alcance un gran objetivo para matarle. Por entonces, sus objetivos eran Joaquín Terrazas y Juan Mata Ortiz, los autores de la traición seis meses antes. Los hombres-medicina cantaron y rezaron buscando la confirmación del poder de que todo estaba bien.

Pero no todo estaba bien con She-neah, el hombre-medicina y poderoso guerrero de los bedonkohes. Antes de una batalla, acostumbraba a reunir a sus hombres en un círculo y rezaba por su seguridad. Sus consejos solían ser correctos; sus hombres creían en su poder, que para ellos era fuerte. El poder de She-neah había pedido un favor a cambio de la ayuda que le había dado al hombre-medicina: El ‘poder’ dijo: En un día o así entrarás en acción contra el enemigo. Yo te he ayudado de muchas formas con el beneficioso poder; ahora tienes que hacer lo que yo quiero. Yo quiero al hombre más valiente en tu grupo. Yo quiero que me des ese hombre para que muera.

She-neah respondió: No haré tal cosa… Me gusta ver a mi gente crecer en número gracias al poder que nos diste para ayudarme. Yo quiero a todos mis hombres, mis guerreros. Ellos quieren vivir todo lo que puedan… Si eras una bruja desde el principio, ¿por qué no me lo dijiste? No me gusta la gente bruja; no quiero que las brujas me hablen. Tú me prometiste que todo iba a ir bien para mi gente y para mí mismo. Tú no dijiste que tenía que entregar a mi gente de vez en cuando.

El poder le dijo: Yo te he ayudado mucho. Te liberé del peligro y ayudé de muchas otras formas. Y ahora yo solo pido un hombre para compensar eso y no me dejas tener uno.

She-neah dijo: Mi costumbre no es así y no voy a hacerlo. Si tú quieres llevarte a uno o que muera alguien, llévame a mí….

El poder dijo: Bien, te llevaré a ti.

La única oportunidad que tenía She-neah de vivir era evitar entrar en combate, pero él no consideraba abandonar a los hombres que quería.

No fue por casualidad que Juh y Gerónimo eligiesen Galeana [Chihuahua] como objetivo, ya que Mata Ortiz era dueño de un rancho cerca de allí. El 6 de noviembre, enviaron un pequeño grupo a robar ganado a San Buenaventura [municipio de Buenaventura, Chihuahua], esperando que los mexicanos les persiguieran hasta el Puerto del Chocolate, cerca del Charco de los Arrieros [municipio de Nuevo Casas Grandes, Chihuahua], donde esperaban emboscarlos. A pesar de que los guerreros cumplieron su primer objetivo, retirándose al norte, al Cañón San Joaquín, los soldados no se atrevieron a entrar en él. Dos días después, el 8 de noviembre, incursionaron en un rancho cerca de Galeana, dirigiéndose al nordeste, hacia el Puerto del Chocolate. De nuevo, los soldados se contuvieron, pero enviaron mensajeros a Joaquín Terrazas y a Juan Mata Ortiz.

El 12 de noviembre, un pequeño grupo de chiricahuas incursionó por los alrededores de Galeana. Atacaron dos veces por los alrededores de la población, matando a una persona y robando ganado, pero no consiguieron que les persiguieran hasta el Puerto del Chocolate. El tercer ataque atacó el rancho del mismo Juan Mata Ortiz, estando él ausente. Enfurecido, y sin esperar a Joaquín Terrazas que venía por el sur, reunió el 13 de noviembre a 23 ciudadanos de Galeana, y siguiendo un rastro fresco, llegó a media mañana hasta la entrada del Puerto del Chocolate. Aunque Mata Ortiz perseguía a un grupo pequeño, presentía el peligro. Aun así, reunió a sus hombres diciéndoles: Si alguien tiene miedo de seguir, que vaya con las enaguas de su mujer. Sus hombres recibieron sus palabras con un ruidoso y desafiante grito, prometiendo morir luchando si era necesario. Mata Ortiz no sabía que unos 130 o 140 chiricahuas dirigidos por Juh y Gerónimo les estaban esperando más adelante.

Los dos jefes habían repartido a sus hombres en dos grupos. Uno situado en un barranco a la izquierda del camino; el otro, más numeroso, escondido en una depresión a algo más de 2 km por encima del camino. Los primeros atacarían una vez que los mexicanos hubieran pasado su posición, esperando que Mata Ortiz avanzase, directamente, hacia el segundo grupo de guerreros.

La trampa falló porque Mata Ortiz, al tener las primeras bajas [varios muertos y heridos de hombres y caballos], no siguió hacia adelante, sino que fue a una alta colina que estaba a su derecha, donde cavaron hoyos en el suelo. Aun así, Gerónimo, Juh y varios veteranos guerreros tomaron posiciones cerca de un cedro al pie de la colina. Betzinez y un puñado de jóvenes cuidaban de los caballos detrás de un montículo a unos 365 metros de allí.

Los dos grupos de chiricahuas comenzaron a subir la pendiente hacia las posiciones de los mexicanos. El grupo de Juh y Gerónimo buscó cubierta tras el cedro, mientras el grupo más numeroso atacaba frontalmente haciendo rodar unas rocas para protegerse del fuego mexicano. Bonito, cuyo nombre apache significa Él Agita la Tierra, iba al frente de un grupo de ocho guerreros [que siempre luchaban juntos] para rodear por detrás a Mata Ortiz. Detrás del grupo de Bonito, según la costumbre chiricahua, estaba su hombre-medicina, She-neah. Cuando Bonito se aproximaba a la cima de la colina, se giró para ver cómo estaban sus hombres. Vio a She-neah levantarse para disparar a través del hueco que había entre dos rocas. En ese momento una bala impactó en su cabeza. Bonito se enfureció tanto que dio la orden de hacer el asalto final. Ambos grupos se unieron y cargaron contra la cima, siendo Beneactiney de los primeros en llegar. Los guerreros se abalanzaron sobre los mexicanos, combatiendo hombre por hombre, hasta que mataron o capturaron a todos menos a uno, que consiguió huir a caballo. Gerónimo gritó que le dejaran ir porque vendría con más mexicanos a los que matar, y podrían ver lo que le iba a ocurrir a Mata Ortiz, quien falleció con 22 de sus hombres: los vecinos, Camilo Chávez, Cayetano Escudero, Fernando Merino, Herculano Carbajal, Juan Ruiz, Jesús Olivas, José María Ochoa, Leonel Román Álvarez, Lino González, Paulino Gutiérrez, Pablo Mejía, Pablo Ramón Álvarez, Pedro Hinojosa, Ricardo Castillo, Roumaldo Piña, Santos García; y cinco soldados que habían participado en el enfrentamiento de Tres Castillos: Candelario Martínez, Esteban Gómez, Jesús José Loera, José María Forzán, Leandro Gutiérrez, y el teniente del 11º Batallón, Feliciano Coronado.

Por parte apache falleció She-sauson, un guerrero chihenne, además del hombre-medicina She-neah. Mata Ortiz fue encontrado horriblemente mutilado y parcialmente quemado, cumpliendo Juh su amenaza del 25 de mayo por la traición de Casas Grandes.

El coronel Joaquín Terrazas, que tenía conocimiento de que Ortiz iba tras los chiricahuas, marchó con 300 hombres para unirse a él cuando recibió la noticia de la muerte de su amigo, llegando a Casas Grandes mientras nevaba. Cuando se arregló un poco el tiempo salió y, en un cerro de la Sierra del Ancón del Rucio [municipio de Nuevo Casas Grandes, Chihuahua], encontró 100 reses descuartizadas por los apaches, no quedando de ellas más que las cabezas. Siguiendo las huellas sobre la nieve de la sierra, halló muchos caballos muertos y otros incapaces para cabalgar. Después de perseguirles sin éxito, regresó a mediados de diciembre.

De regreso a sus refugios, Juh y Gerónimo regresaron a la Sierra Madre, acampando a unos 50 km al sudoeste de Casas Grandes [Chihuahua]. Los chiricahuas llamaban a ese refugio “Bugatseka”, que significa En la cima de las rocas blancas, situado en la cima de un bosque de pinos. Juh, inquieto como siempre, permaneció allí unas pocas semanas, llevándose a más de la mitad de la banda, unas 350 personas [incluyendo a Naiche, Bonito, Chato, Loco y Jelikine], a un territorio más accidentado al sur, cerca del río Aros.

Gerónimo y Chihuahua se quedaron en Bugatseka con el resto de chiricahuas, unas 200 personas, los siguientes seis meses. Movían frecuentemente su campamento entre ese lugar y Guaynopa [municipio de Madera, Chihuahua]. Tsoe [Peaches], que estaba con ellos probablemente por su amistad con Beneactiney, yerno de Chihuahua, dijo que la banda se movía libremente por donde querían, ya que los mexicanos temían acudir allí debido a lo accidentado del terreno. Los seguidores de Gerónimo y Chihuahua necesitaban suministros, puesto que empezaba a escasear la comida y aún faltaban meses para la recogida de mezcal. Según Tsoe, tenían bastante carne pero poco de todo lo demás. Por ello, a finales de diciembre, los dos jefes se prepararon para una incursión por Sonora.

Los chiricahuas no sabían que el 4 de septiembre, el general Crook había retomado el mando del Departamento de Arizona. En el futuro iba a ser su gran enemigo, propiciando que las unidades militares bajo su mando pasasen a la ofensiva en territorio mexicano. Nada más tomar posesión de su cargo tomó dos medidas. Primero solicitó aumentar los scouts nativos de 125 a 250 con el argumento de que para encontrar a un apache hace falta otro apache, y segundo, ordenó organizar una reata de mulas de carga para acompañarle a San Carlos y a Fort Apache, esperando renovar las relaciones con los apaches que había conocido durante su primera etapa en Arizona. Montó su mula llamada Apache, acompañado por su ayudante, el teniente John Gregory Bourke; el guía e intérprete Corydon Cooley [casado con una hija de Pedro [Hashkee-yàiltl-i-dn]; el scout Al Sieber; y el médico J. O. Skinner, dirigiéndose primero a Fort Apache y luego a San Carlos para oír todo lo que ha sucedido desde que salí de aquí.

Cuando el grupo llegó a Fort Apache, el soldado Will Croft Barnes, destinado allí, describió la entrada de Crook: A la cabeza de la fila cabalgaba Crook sobre una gran mula gris, su montura habitual. Un abrigo de lona amarillo y unos pantalones azules militares, muy desgastados, era su uniforme. En su cabeza llevaba uno de esos sombreros piramidales blancos del este de la India [salacot]… En el pomo de su silla llevaba una escopeta de dos cañones, su arma favorita. Tenía bastante barba y su pelo era largo. Una imagen muy poco militar, de hecho. En seguida buscó a sus antiguos amigos apaches. Entre el 22 y el 29  de septiembre, Crook se reunió con los jefes Western Apaches cerca de Fort Apache y en la Agencia de San Carlos. Lo que le dijeron le preocuparon. Los apaches creían que los militares les habían traicionado en el Cibecue Creek. Casi todos coincidieron en que los soldados estadounidenses fueron los primeros en disparar. Muchos apaches mencionaron explícitamente que fue el cocinero militar quien disparó primero. Crook dijo que él creía que los apaches le estaban diciendo la verdad acerca de la batalla del Cibecue Creek y los acontecimientos posteriores

También se quejaron de que la mayoría de agentes de la reserva se habían preocupado más de llenar sus bolsillos que de atender sus necesidades. Alchesay, un líder White Mountain que en el pasado había estado muy cercano a Crook, resumió la situación de los apaches diciendo: Los agentes indios nos hablan de una manera y actúan de otra. Lo cierto es que los agentes, o habían sido corruptos, o se preocupaban de sí mismos, o eran indiferentes. Los apaches estaban preocupados por la corrupción y la política de concentración que había obligado a los White Mountain y Cibecue a abandonar sus tierras ancestrales cerca de Fort Apache y reubicarse en la Sub-agencia de San Carlos. Crook llegó a la conclusión de que habían perdido la confianza en la mayoría de los funcionarios estadounidenses, especialmente en los civiles implicados en la Agencia. Crook prometió acabar con la corrupción, los chanchullos, y la apatía que se habían instalado en San Carlos. El nuevo agente Philip P. Wilcox, nombrado el 1 de septiembre, llevaba en el cargo solo unas pocas semanas antes de reunirse con Crook, el cual pidió a Wilcox que permitiera a los apaches White Mountain y Cibecue volver a su viejo territorio alrededor de Fort Apache. Esta sugerencia era un importante paso hacia la autosuficiencia de esos apaches, ya que podrían volver a cultivar sus tierras. Wilcox estuvo de acuerdo.

El 5 de octubre, Crook emitió la Orden n.º 43 en la que recordaba a sus oficiales que uno de los principios fundamentales del carácter militar es la justicia para todos, indios y blancos, señalando las duras consecuencias para quien ignorase esta norma. También recalcó otro punto: abordar las quejas de los apaches de manera rápida y justa, y prometiendo solo lo que se pueda cumplir. Ese día, puso al capitán Emmet Crawford y al teniente Charles B. Gatewood al mando de los scouts apaches y de la policía nativa de la Reserva de San Carlos y de Fort Apache, respectivamente.

El 6 de octubre, un jurado de Tucson [Pima County, Arizona] liberó a los 11 presos apaches que quedaban de los sucesos del Cibecue Creek, argumentando que no había evidencias que implicasen a estos presos en ningún delito. El 8 de octubre, sin saber la sentencia del jurado de Tucson, Crook escribió a James A. Zabriskie, fiscal de Distrito de Estados Unidos para Arizona, defendiendo la libertad de los prisioneros apaches.

El grupo de Crook permaneció en San Carlos para ver la entrega de raciones del viernes, 13 de octubre. Mientras estaban allí se reunieron con ocho chiricahuas [Wilcox no tenía ni idea de su presencia en la reserva], cuyas palabras sorprendieron a Crook. Eran probablemente el bedonkohe Toclanny [el scout que había permanecido en la reserva], y varios chiricahuas que habían dejado la Sierra Madre y regresado a San Carlos: Massai y su familia [había regresado a la agencia, detenido y liberado después de explicar que había ido solo para recuperar a su familia]; Na-nod-di y su esposa; y dos mujeres chiricahuas que habían ido a la reserva con Eskebenti, un apache White Mountain. Dijeron a Crook que algunos chiricahuas que estaban en México anhelaban volver a la reserva.

Rápidamente, organizó un pequeño grupo de scouts liderado por Navajo Bill, con dos mujeres chiricahuas [una de ellas la bedonkohe Nah-je-ke o Nat-tzuck-ei-eu] que habían estado en el campamento chiricahua de la Sierra Madre unos poco meses antes, para ir a México y establecer contacto con ellos. Crook y Bourke tuvieron que convencer a Navajo Bill para que cruzase la frontera. El 2 de noviembre, Navajo Bill regresó a Arizona habiendo fracasado en su misión. Declaró que él y otro scout se habían reunido con dos chiricahuas a unos 8 km al norte del Arroyo de los Alisos. Los dos chiricahuas se mantuvieron a unos 180 metros de distancia y en tono beligerante, amenazaron con matarles si se acercaban más. Dijeron que no querían vivir en San Carlos y que alguna vez irían allí con una partida de guerra.

El 2 de noviembre, Crook se reunió con Western Apaches de la Reserva de San Carlos. Estaba acompañado por Bourke; Al Sieber; y Corydon Cooley. La reunión tuvo lugar en un claro situado, justo donde se unen el Black y el White River, para convertirse en el Salt River. Alchesay, jefe Apache White Mountain, había sido enviado desde Fort Apache para convocar en ese lugar a los jefes y subjefes Western Apaches. Acudieron más de 100 apaches, entre ellos Nagataha, A-ha-ni, Comanchi, Charlie, Nawdina, Lonni, Neta, Kulo, Kan-tzichi, Tzi-di-ku y Klishe. Estos se quejaron de la actuación de los agentes de la reserva que habían sido puestos a su cargo; del robo constante que sufrían; de la venta a comerciantes de poblaciones cercanas de materiales de construcción y ropa destinada a ellos; de la destrucción de campos de maíz y melones de los apaches; de verse obligados a sobrevivir por sus propios medios antes las escasas provisiones recibidas; de recibir castigos arbitrarios sin juicio o testimonios; del recorte de los límites de reserva sin contar con los apaches.

Antes, Crook se había reunido en la propia agencia de San Carlos con otros apaches, entre ellos Cha-lipun, Chimahuevi-sal, Navatane, Nodikun, Santos, Skinospozi, Pedilkun, Binilke, Capitán Chiquito, Eskiminzin y Huan-klishe.

Los que habían vivido en las colinas cerca de la Reserva de San Carlos estaban contentos, pero los que habían sido llevados allí desde zonas con clima fresco y buena agua, como Cibecue Creek, Carrizo Creek, y otros lugares cercanos a Fort Apache, se habían quejado amargamente. Crook aseguró a los apaches que:

1. Tendrían una policía apache.
2. Los apaches podrían seleccionar la tierra de la reserva fuera de la Agencia en la que vivir.
3. Los apaches vivirían bajo las órdenes de un jefe, que sería el responsable de su disciplina y de su comportamiento.

Muchos Cibecue Apaches y White Mountain empezaron a trasladarse de nuevo a sus hogares al norte de San Carlos. Para el 25 de octubre de 1883, más de 720 personas se trasladarían desde San Carlos a sus anteriores tierras).

* El 1 de junio de 1882, unos apaches matan al colono mormón Nathan Benjamin Robinson en Snowflake (Navajo County, Arizona). Nathan cabalgaba por el Show Low Creek [Navajo County, Arizona] en busca de su ganado, cuando se encontró con siete apaches que estaban despellejando un buey junto a un grupo de sauces. Nathan cometió el error de bajarse del caballo para ver la marca del animal y saber a quién pertenecía. Los apaches dispararon a Nathan siete veces, le quitaron la ropa, el sombrero, el reloj, las botas y los calcetines, depositándolo todo junto al cuerpo tras unos arbustos cercanos. Se llevaron su caballo, la silla y las riendas. La familia siempre pensó que eran guerreros de Gerónimo, pero en esas fechas él estaba en Casas Grandes [Chihuahua]).

* El 2 de junio de 1882, los Rangers de Tucson tienen un encuentro con una banda apache matando a 37 personas, la mayoría mujeres y niños.

* El 6 de julio de 1882, Na-ti-o-tish, al mando de unos 54 apaches White Mountain, huye de la Reserva de Fort Apache. (Estaban furiosos por los acontecimientos que ocurrieron tras la muerte del hombre-medicinaNock-ay-det-klinne en el Cibecue Creek. Se dirigieron hacia San Carlos, donde mataron a Charley Colvig [que había sucedido a Albert D. Sterling como jefe de la Policía India] y a siete policías nativos. Habían salido de Fort Apache sin mujeres, pero en San Carlos obligaron a cinco mujeres apaches San Carlos a ir con ellos, una con un bebé de seis meses en brazos. Arrancaron 120 metros de cable de los postes de telégrafo y los tiraron al cauce seco de un río. Se acercaron al campamento minero de  McMillenville, al norte de Globe [Gila County, Arizona], pero los mineros escondieron a las mujeres y los niños en la mina Jackson Stonewall, enfrentándose a los apaches hasta que estos se cansaron de intercambiar disparos y se fueron, dejando un minero herido. Luego cruzaron el Salt River, dirigiéndose al Tonto Creek [donde ahora está la presa Roosevelt Dam], y al norte, al Tonto Basin, donde asaltaron los ranchos de John Tewksbury, Al Rose, y Will Sigsbee.

Mientras tanto, el general Willcox había enviado varios destacamentos al Tonto Basin. El capitán Drew, al mando de cuatro compañías del 3º de Caballería [unos 150 hombres], salió de Fort Thomas [Graham County, Arizona], a 45 km al este de San Carlos, tras Na-ti-o-tish. Los Globe Rangers, un grupo de 11 civiles, salieron también de Globe tras los apaches en busca de gloriacon una buena cantidad de whiskey. Cuando estaban durmiendo en el rancho Middleton, en Pleasant Valley [Gila County, Arizona], un grupo de Na-ti-o-tish se llevó todos sus caballos, teniendo que volver a pie a Globe.

Mientras todo esto sucedía, Isador Christopher estaba vigilando las vacas en su rancho cuando se encontró con un gran oso. Después de matarlo de un disparo, lo arrastró hasta su rancho, le quitó la piel y arrojó el cuerpo a una choza de troncos.
 

Más tropas fueron enviadas por todo el perímetro del Tonto Basin desde Fort Verde [Yavapai County, Arizona], Fort Whipple [Yavapai County, Arizona], Fort McDowell [Maricopa County, Arizona], Fort Thomas [Graham County, Arizona], y Fort Apache [Navajo County, Arizona], en total 15 compañías de caballería. Al Sieber y sus scouts salieron rápidamente de Fort McDowell, pasando por el abandonado Old Camp Reno [Gila County, Arizona], donde se reunieron, ya de noche, con el capitán Adna Romanza Chaffe al mando de la compañía “I” del 6º de Caballería y la compañía “E” de scouts apaches bajo el subteniente George H. Morgan, que habían venido de Fort Verde y Fort Whipple. Estaban cenando en el campamento cuando llegó un hombre herido en el hombro, llamado Sigsbee. Dijo que los apaches habían atacado su rancho y el de su hermano, donde criaban caballos en la cabecera del Tonto Creek. Cuando él, su hermano y Louis Houdon, un trabajador, llevaban algunos sementales de un corral a un establo, los apaches le hirieron y mataron a los otros dos. Sigsbee se atrincheró en la cabaña, enfrentándose a ellos durante todo el día. Al anochecer mató a un guerrero que, arrastrándose, se acercó demasiado. Ya de noche, consiguió huir. Nada más cenar, Chaffee, Sieber y sus scouts salieron, con Sigsbee, a todo galope hacia el rancho, llegando a la mañana siguiente. Encontraron los cuerpos mutilados y los enterraron. Este hecho apareció en el Arizona Star, el 26 de julio de 1882.

Chaffee, necesitando más muleros, envió a varios de sus hombres para contratarlos. El 13 de julio, Abram Henson (Charles) Meadows, cuya familia tenía el rancho Hendershot Place en el Diamond Valley; y Frank Protero, un amigo de la familia, fueron al campamento de Chaffee, situado en el Pine Creek para firmar como muleros. Allí Meadows conoció a Tom Horn, entonces otro mulero, haciéndose buenos amigos. Mientras Meadows y Protero estaban en el campamento de Chaffee, Na-ti-o-tish y sus guerreros atacaron el rancho de Meadows, matando a su padre e hiriendo gravemente en la pierna a su hermano John, Jr. Henry Meadows [posteriormente hubo que amputársela]. Las mujeres de la familia, armadas con rifles, resistieron hasta que Chaffee pudo mandar un grupo de auxilio, en el que iba Tom Horn, trabajando de mulero.

Chaffee persiguió a Na-ti-o-tish hacia el Mogollon Rim, convergiendo el 16 de julio en el Upper Tonto Basin con seis compañías del 3º de Caballería, al mando del comandante Andrew W. Evans. Entre todos llegaron a la conclusión de que Na-ti-o-tish estaba pocos kilómetros por delante de ellos. Evans preparó una estrategia. No quería que los apaches huyeran, dispersándose por todo el territorio, haciendo que su captura o eliminación fuese interminable. Evans buscaba un único y definitivo enfrentamiento. Pensando que eran observados por vigías apaches, ordenó que Chaffee se adelantara con su compañía montando solo los caballos blancos que había entre las tropas para que fuesen bien visibles entre los verdes pinos, con la esperanza de que Na-ti-o-tish no huyera y les atacara, y no viera al resto de las compañías que iban más atrás, y que acudirían en su ayuda. Na-ti-o-tish picó el anzuelo, pero Evans también tuvo suerte. Con Chaffee iban los scouts apaches [San Carlos, Tonto Apaches y White Mountain]. Los apaches de Na-ti-o-tish vieron desde el borde de la montaña que solo les seguía una compañía [la de Chaffee]. El civil C. P. Wingfield, que iba con una recua de mulas con suministros siguiendo a los soldados, escribiría más tarde: Si usted ha estado en el borde del Tonto Basin, en las General Springs, sabrá que se puede ver bastante bien hacia abajo. Pues bien, esos apaches podían ver todo desde allí arriba y ver a los soldados. Creían que solo eran esos los que les perseguían; que los soldados iban derechos a donde estaban atrincherados, y que acabarían con ellos. Así lo confirmó un apache que fue llevado de vuelta a la reserva.

La emboscada de Na-ti-o-tish ocurrió así. Cuando la compañía de Chaffee llegó a la mañana siguiente, encontró señales del campamento apache. El subteniente Thomas Cruse, que iba con las compañías de Evans, informó lo mismo: Parecía que los apaches se dirigían hacia el territorio de los navajos y odiamos la perspectiva de una campaña tediosa en esa áspera región sin agua. Pero a 1’5 km, un correo galopó a donde estábamos. Era el 17 de julio y el correo informó que Chaffee había sido atacado al final de lo que ahora se llama Battleground Ridge. Relatos de la batalla y el monumento en la cresta discrepan a cerca de la ubicación del enfrentamiento. Al parecer, Na-ti-o-Tish llevó a su banda al final del East Clear Creek y a lo que ahora es la parte inferior del Blue Ridge Reservoir, y después al otro lado. Antes de que el Blue Ridge Reservoir fuese construido, la Rock Crossing Trail se hacía a través del desfiladero de 300 metros de profundidad. Una de las grietas del Battleground Ridge se adentra en el cañón, estrechándose unos 640 metros de ancho. Cuando la compañía de Chaffee llegó allí, los scouts apaches que le acompañaban, y que iban por delante, descubrieron la emboscada, y avisaron a Chaffee, quien ordenó desmontar y parapetarse. Entonces los apaches de Na-ti-o-tish abrieron fuego desde el otro lado del cañón [todavía hay dudas de que el enfrentamiento no fuese en el Clear Creek, sino en un afluente, Miller Canyon]. Cualquiera que fuese el lugar, la batalla fue bien documentada en los libros de los tenientes Cruse y Britton Davis. Y Will Croft Barnes, que era sargento telegrafista en Fort Apache en ese momento, escribió un estudio exhaustivo de la batalla para la Arizona Historical Review, de enero de 1930. Cuando el subteniente Converse [las tropas más avanzadas tras Chaffee] tuvo conocimiento de que este había entablado contacto con los apaches, cabalgó cresta abajo a todo galope. Las compañías de Evans avanzaron rápidamente al oír los disparos de fusil. Cuando se juntaron, Chaffee dijo a Evans que Sieber había visto a los apaches acechando al otro lado del cañón [en realidad habían sido sus scouts apaches]. Chaffee envió algunos hombres hacia adelante para contestar al fuego de los apaches de Na-ti-o-tish. La compañía de Cruse, la de Chaffee y parte de los scouts apaches de Sieber fueron hacia la derecha para tratar de encontrar otro lugar para cruzar el cañón. Otras dos compañías y el resto de los scouts apaches al mando del capitán Lemuel Abbot hicieron una maniobra de flanqueo por la izquierda. La compañía de Converse permaneció en su posición manteniendo ocupados a los apaches para que no descubrieran las maniobras de flanqueo. Converse fue herido cuando un proyectil del calibre 44 rebotó en una piedra, entrando un pedazo de esta en su ojo [viviría y llegó a coronel]. Los primeros disparos habían tenido lugar a las 11:00 horas, pero eran cerca de las 15:00 horas cuando los grupos que habían hecho las maniobras de flanqueo llegaron al cañón. Cruse dijo que al terminar la agotadora subida a través del cañón y al formar una línea, habían oído disparos desde el otro flanco liderado por Abbot, que estaba ya en posición, atacando a un grupo de apaches que fueron sorprendidos. Aparentemente, Na-ti-o-tish pensaba que estaba combatiendo con una sola compañía [la de Chaffee] por lo que envió a un grupo para rodearla por el borde alejado del cañón. El ataque de Abbot hizo que los apaches fuesen a por sus caballos, pero Sieber y sus scouts apaches se habían colado hasta el lugar donde los apaches tenían su manada de caballos. Sus guardianes, distraídos por los disparos que venían de la posición de Abbot, no se percataron de la llegada de Sieber y sus scouts apaches. Estos los mataron y se apoderaron de la manada.

La batalla se redujo ahora a agotadores enfrentamientos individuales entre grupos de apaches y soldados. Cruse, que estaba en el flanco derecho con Sieber, escribió: Nuestros hombres y Sieber acabaron con ese grupo de hostiles y seguimos adelante. Sieber estaba aún junto a mí y yo le vi matar a tres de los renegados, uno tras otro, cuando huían por el borde del cañónC. P. Wingfield, que iba con la recua de mulas, y que más tarde ayudó a llevar a algunos de los heridos a Fort Verde, escribió: Justo cuando más duro era el enfrentamiento, uno de los scouts apaches de Sieber vio a dos de sus hermanos y a su padre con los hostiles. Arrojó su arma y empezó a correr hacia ellos. Sieber le gritó que se detuviese, pero no le hizo caso. Sieber alzó su rifle y disparó alcanzándole en la parte trasera de la cabeza. La lucha continuó hasta el anochecer, cuando cayó una fuerte tormenta de lluvia y granizo, lo que fue aprovechado por los apaches supervivientes para huir a pie. Los soldados pasaron la noche transportando a los dos muertos [el soldado Joseph McLernan y el scout apache Pete], y a seis heridos [los subtenientes George H. Morgan, con heridas en el brazo y en el cuerpo, y George L. Converse, en un ojo; el sargento Daniel Conn; y los soldados Timothy Foley; James Mullica; y John Witt]. A la mañana siguiente, los soldados contaron los cuerpos de 22 apaches muertos, incluyendo el de Na-ti-o-tish, y encontraron a cuatro mujeres apaches escondidas, una de ellas protegía a su bebé con su cuerpo; en sus manos tenía un rifle y en el suelo, tres cartuchos gastados. Tenía una herida por debajo de la rodilla. El doctor Ewing le amputó la pierna regresando sobre una mula a Fort Apache con una pata de palo.

El teniente Davis, en su libro The Truth about Geronimo, contó que  algunos miembros de los Globe Rangers llegaron cuando terminó la batalla: La mañana siguiente al combate, dos de esos hombres aparecieron en nuestro campamento buscando sus caballos. Comenzaron reclamando todo buen caballo de la manada que nuestras tropas habían capturado a los apaches. Yo estaba de pie al lado de Chaffee quien, con las manos en los bolsillos, les dejó hablar todo lo que quisieron, pero enfadándose más y más, a cada minuto que pasaba. Finalmente, uno de ellos reclamó como suya una yegua y su compañero le respaldó. Era la propia yegua de Chaffee y el ambiente se caldeó mucho más…. Otros civiles, enterados de la batalla, acudieron a buscar restos de pertenencias que soldados y apaches hubieran podido dejar, y cortar las cabelleras de los apaches fallecidos. No pudieron acercarse hasta que, el 20 de julio, se fueron las tropas, después de herrar a los caballos y mulas que lo necesitaban. El sargento telegrafista Will C. Barnes escribió que las tropas llegaron a Fort Apache el 28 de julio y algunos soldados montaban potros apaches porque sus monturas estaban demasiado dañadas. También contó que una semana después, scouts apaches informaron de la presencia, en las cercanías de los campamentos de los apaches White Mountain, de varios apaches que habían participado en la batalla, con heridas graves. El comandante telegrafió al general Crook en Prescott [Yavapai, County, Arizona] y este a Washington, desde donde contestaron que si los apaches se mostraban pacíficos no debían ser castigados por hechos anteriores. Los apaches habían matado a 28 civiles. La batalla tuvo lugar en Big Dry Wash [al sur de Two Guns, Coconino County, Arizona] pero en los mapas posteriores vino reflejado como Big Dry Fork y así es como se citó en el informe cuando se concedieron las cuatro Medallas de Honor de esa batalla al teniente Frank West; a los subtenientes Thomas Cruse y George H. Morgan; y al sargento 1º Charles Taylor. Ahora es un parque histórico donde el Forest Service and the Civilian Conservation Corps erigió un monolito en la década de 1930, a 1’6 km de donde la compañía de Converse abrió fuego de distracción hacia el otro lado del cañón. A un lado del monolito, hay una placa con un breve resumen de la batalla y al otro lado, una lista con los soldados y scouts apaches participantes. Los miembros de la compañía E de scouts nativos, al mando del subteniente George H. Morgan, eran: el sargento 1º Francisco; los sargentos Dick, Joe, Kid [más tarde conocido como Apache Kid] y Smiley; los cabos Go Ahead, Jack Long, Not y Tom; y los soldados Blacko, Charles, Charley, Henry, Jim, John, Ka-kan-ey, Kue-Kish, Menchacho, Najo, Old Man, Pache, Pat, Peter, Sam y Pete [este último falleció en combate y quizás fue el que mató Al Sieber cuando iba a reunirse con sus familiares, según contó C. P. Wingfield, que iba con la recua de mulas]).
 
* El 1 de septiembre de 1882, el subteniente Daniel Hall Boughton, del 3º de Caballería, llega a Camp Price (Cochise County, Arizona) para asumir el mando de la compañía “C”, de Scouts Indios. (Su primera tarea fue intercambiar destinos con la compañía “D”, de Scouts Indios, destinada en Fort Huachuca [Cochise County, Arizona].
 
Fort Huachuca estaba cerca de Tombstone, por lo que los scouts podían ir allí más fácilmente a adquirir lo que tenían prohibido. No tenían problemas para conseguir alcohol. Bastaba con pedirle a algún soldado que les comprara una botella y listo.
 
Conocedor de la afición de los scouts nativos por la bebida, un ciudadano de Tombstone, Quirino Robles, quiso ganar dinero fácilmente. Compró varias botellas de whiskey en la tienda de J. O. Manning, y luego negoció con dos scouts apaches, Mickey Free y Joe [también conocido como Irish y Gash] para revender el licor al resto de scouts con una buena ganancia. El “Tombstone Weekly Epitaph” informó el 30 de septiembre de 1882 que los indios comieron bien y luego armaron un buen alboroto bajo los efectos del licor”.
 
Enfadado, el subteniente Boughton reunió a los scouts y les obligó a decir cómo habían conseguido el whiskey, para seguidamente ir con el guía Jack Dunn, un irlandés de 45 años; Mickey Free y Joe, para poner a Quirino Robles en manos del ayudante del Marshal, Leslie F. Blackburn, quien lo encarceló, acusado de vender licor a los indios.
 
El juez Albert O. Wallace condenó a Robles a seis meses de prisión y le impuso una multa de 150 dólares. En caso de no pagarla, cumpliría 150 días más de cárcel).

* El 23 de diciembre de 1882, el capitán Emmet Crawford alista en San Carlos a 125 apaches como scouts para preparar la expedición contra los chiricahuas a la Sierra Madre. (La fuerza consistía en 100 scouts [dejando los otros 25 con el teniente Britton Davis en San Carlos] y dos mujeres chiricahuas quienes, con Eskebenti, habían huido de los hostiles el último verano. Una de ellas se llamaba Nah-je-ke [Nosey], porque su marido le había cortado la punta de la nariz como castigo por su infidelidad. Entre los scouts estaba Bylas [el sobrino del otro Bylas que Victorio había matado en 1880]; John Rope, un apache White Mountain; y Na-nod-di, un Western Apache que había huido de los chiricahuas el último verano. El comando de Crawford permanecería apartado de las poblaciones, evitando los asentamientos y los caminos, hasta la acampada que el capitán haría en el Guadalupe Canyon alrededor del 18 de febrero de 1883. Crawford explicaría los objetivos de Crook en una carta al capitán Charles Morton: El objetivo es, primero, conseguir atrapar todos los chiricahuas que podamos, y luego buscar al resto. Si fuese necesario, el general estaría dispuesto a guiar las tropas hasta México. Matías Romero, embajador de México en Washington, había protestado ante el gobierno de Estados Unidos afirmando que el general Crook no estaba haciendo lo suficiente para controlar a los chiricahuas. Crook respondió duramente).

1883

* En 1883, se establece la Reserva Mescalero (Otero & Lincoln Counties, New Mexico) trasladándose desde su antiguo emplazamiento cerca de Fort Stanton (Lincoln County, New Mexico) donde estaban desde 1873.

* El 3 de enero de 1883, Gerónimo y Chihuahua incursionan por Sonora. (Habían salido de Bugatseka el 30 de diciembre. Betzinez, que iba con su primo Beneactiney, diría más tarde que cruzaron el río Bavispe, más abajo de Oputo [municipio de Villa Hidalgo, Sonora], dirigiéndose a paso ligero a través del valle rectangular norte-sur entre Moctezuma y Tepache. A primeras horas de la mañana del 3 de enero, Gerónimo se puso al frente de 40 hombres, marchando hacia el sur, hacia las estribaciones de la Sierra la Huerta [municipio de Moctezuma, Sonora]. Chihuahua y sus hombres iban detrás. Betzinez, un excelente corredor, estaba entre los primeros apaches que vadearon el río Moctezuma, alcanzando el punto de reunión acordado, a donde Gerónimo llegó al final de esa noche. Chihuahua, sin embargo, se retrasó hasta la siguiente mañana a causa de que, el 3 de enero, había atacado con 10 o 15 hombres una reata de mulas cerca de Tepache, matando a Felicitas Moreno, Mariano Bacanuri, y a José Reyes Maldonado [un muchacho de 14 años]. Otros tres mexicanos escaparon, llevándose los apaches toda la reata. El comandante de Moctezuma, el capitán Emilio Kosterlitzky, salió de Tepache con 30 rurales, encontrando a las víctimas al día siguiente.

Después de la llegada de Chihuahua, se dirigieron al camino que conecta Ures con las poblaciones a lo largo del río Moctezuma donde, el 5 de enero, se prepararon para la espera. Permitieron a varios grupos de viajeros pasar sin atacarlos, ya que ellos necesitaban suministros para el campamento. Finalmente, sus exploradores señalaron la presencia de dos burros muy cargados, los cuales parecían ser los primeros de un grupo más grande. Betzinez salió de su escondite cuando oyó los disparos. Los apaches rápidamente se apoderaron de la reata con su valiosa mercancía. El lugar de la emboscada estaba situado a unos 24 km al oeste del río Moctezuma, sobre un grupo que iba de Ures a Cumpas. Francisco Figueroa, propietario de la reata, luchó brevemente hasta que vio morir a cinco de su grupo, dos hombres [incluido su hermano Nemesio Figueroa] y tres mujeres [incluidas su tía y sobrina]. Él y otros supervivientes huyeron al cercano Rancho Pastoría [municipio de Moctezuma, Sonora]. Los chiricahuas se llevaron el botín a las colinas.

Mientras Betzinez y otros jóvenes se quedaban en las colinas custodiando el ganado y el botín, otros grupos fueron a incursionar. Después de descansar unos pocos días, viajaron de noche, pasando por el este de Baviácora, donde el 9 de enero, cinco chiricahuas entraron en un corral, llevándose los caballos que allí había. Al día siguiente, 25 chiricahuas atacaron la mina Tobacachi, a 24 km al oeste de Cumpas, llevándose todo, matando a un muchacho llamado David Duarte, y apoderándose de dos rifles de repetición, 500 cartuchos, y 20 caballos y mulas. Cuatro días más tarde, el 14 de enero, un gran grupo de apaches atacó a 11 mexicanos en la Cuesta del Durasno, sobre el río Sonora, entre Huépac y Banámichi, matando a un hombre y llevándose sus armas y munición.

A mediados de enero, iniciaron su vuelta a la Sierra Madre. Justo antes de la puesta del sol, nos dirigimos al este por la ladera de la montaña, recordaría Betzinez. Esperaban llevar su ganado a través de un ancho valle al nordeste de Moctezuma, a pesar de la obscuridad. Betzinez era responsable de llevar de ocho a 10 caballos. A primeras horas de la mañana, la banda había vadeado el río Moctezuma, parándose para descansar. Gerónimo y Chihuahua hablaron, decidiendo dirigirse al nordeste, hacia la cima de una alta cumbre, a donde llegaron al amanecer. Allí descansaron todo el día, poniendo centinelas, no divisando a nadie. A primeras horas de la mañana siguiente, vadearon el río Bavispe, al sur de Oputo, sintiéndose más seguros a medida que se acercaban a su refugio en la Sierra Madre. Cuando estaban cerca del campamento, Chihuahua y otro guerrero se adelantaron para dar la noticia de su llegada, con muchas provisiones, y caballos y mulas, no habiendo perdido ningún guerrero. Betzinez llegó con dos mulas cargadas con 22’5 kg de azúcar. Las mujeres comenzaron a preparar una gran fiesta de bienvenida para los guerreros de Gerónimo, quienes llegaron el 19 de enero, habiendo estado ausentes durante unas tres semanas.

Estos eran tiempos prósperos para los seguidores de Gerónimo, quienes disfrutaban de excelente salud, tranquilidad, y buenas sensaciones. Pero poco después de su llegada, chiricahuas del campamento de Juh trajeron malas noticias. El 24 de enero, un destacamento de soldados mexicanos, formado por gran cantidad de tarahumaras, encontró el refugio de invierno de Juh, en la Sierra Madre de Sonora. Les atacaron al amanecer, arrasando la ranchería. Los guerreros de Juh habían estado incursionando por Sonora desde su separación de Gerónimo a finales de noviembre, y ahora lo estaba pagando.

Alrededor del 10 de diciembre, unos ciudadanos descubrieron el rastro de una gran banda de apaches, con mujeres y niños, en el territorio minero al sudeste de Trinidad [municipio de Yécora, Sonora]. El 29 de diciembre, una partida de guerra de unos 100 guerreros mató a tres hombres y capturaron un convoy cargado de tabaco a pocos kilómetros al noroeste de Sahuaripa [Sonora]. Al día siguiente dispararon a Antonio Apodaca cuando llevaba cuatro burros cargados con mezcal. Apodaca abandonó la carga huyendo a Sahuaripa. La partida se retiró con su botín al campamento de invierno que Juh tenía en Sonora, a unos 8 km del límite con Chihuahua. Ese mezcal pudo jugar un papel determinante en los sucesos siguientes.

Seguramente Juh se sintió a salvo, ya que las fuerzas mexicanas usualmente evitaban ir a la Sierra Madre durante los meses de invierno. Y por añadidura, sus hombres no habían incursionado recientemente por Chihuahua, cuyos soldados estaban más temerosos que los de Sonora. Para estar más seguro, decidió no regresar a Guaynopa, sabiendo que podía ser el primer objetivo de las tropas de Chihuahua si salía a incursionar. Por lo tanto, ubicó su campamento en un aislado arroyo entre dos bifurcaciones de un afluente del río Sátachi, a unos 40 km al oeste de Guaynopa.

A pesar de estas precauciones, al amanecer de la fría mañana de invierno del 24 de enero, dos destacamentos de soldados de Chihuahua, la mayoría formados por tarahumaras, de los pequeños poblados cercanos a Temósachic [municipio de Temosachi, Chihuahua] estaban listos para atacar el campamento chiricahua. Habían salido de Temósachic el 6 de enero. Los tarahumaras eran buenos rastreadores. Años después, un chiricahua dijo: Si ellos consiguen tu rastro, aunque vayas a caballo, marcharán todo el día y te alcanzarán.

Miguel Domínguez lideró magníficamente a sus hombres. Marchando hacia Guaynopa, prohibió hacer fuegos para cocinar o para calentarse en las frías noches. Después de explorar a fondo Guaynopa y no encontrar chiricahuas, optó por continuar la campaña en el interior de Sonora. Sus exploradores descubrieron el campamento chiricahua el 23 de enero. Domínguez había dividido su destacamento, enviando a dos compañías por otra dirección. Inmediatamente, ordenó ir en su busca, haciendo planes para atacar el campamento de Juh al amanecer del 24 de enero. Habiendo esperado todo lo que pudo la llegada de las dos compañías mientras el resto de sus hombres descansaban, a las 05:30 horas dirigió a sus 100 hombres contra el dormido campamento de Juh desde dos direcciones.

Daklugie, el joven hijo de Juh, se despertó, salió de su wickiup y vio hombres a caballo cargando. “Se desplegaron por el campamento, disparando mientras avanzaban. Los disparos se oían por todos los lados. Los apaches que no cayeron con los primeros disparos abandonaron sus wickiups llevando sus armas, dejándolo todo atrás, y en algunos casos, incluso sus familiares. Otros llevaron a sus hijos fuera del campamento y una vez que les pusieron a salvo, regresaron para enfrentarse a los mexicanos. Kaahteney hizo frente a los mexicanos para permitir a su esposa Gouyen ir a por los caballos mientras esta gritaba a su hijo Kaywaykla que corriese arroyo abajo. Mientras el niño pasaba junto al wickiup de Juh, vio caer a Ishton y a sus dos hijas, Chenleh y Jacali. El joven Daklugie estaba arrodillado junto a su madre. Mientras Kaywaykla huía por el arroyo, oyó cascos de caballo tras él. Era su padrastro, Kaahteney, quien lo agarró y lo puso sobre la silla, poniéndolo a salvo.

Ambos bandos combatieron duramente, pero los apaches no pudieron rechazar a los mexicanos. Muchos tarahumaras mostraron clemencia con las mujeres y niños que se rindieron. Después de coger todo lo que había de valor, quemaron los wickiups. En ese momento llegaron las dos compañías para reforzar el destacamento de Domínguez, por lo que los apaches se retiraron.

El enfrentamiento duró 3 horas y 30 minutos, durante el cual los mexicanos mataron y escalparon a 12 apaches, capturaron a 33 mujeres y niños, y rescataron a una muchacha llamada Clemente García, llevándose también 38 caballos y dos mulas. Entre los muertos estaban Ishton [la esposa de Juh], su hija de cuatro años, Chenleh, su yerno [marido de su hija Jacali, que resultó herida en la rodilla consiguiendo escapar], y al menos un nieto; y la esposa y el hijo de Bonito. Entre los cautivos se encontraban dos esposas y dos hijos de Gerónimo [una pudo haber sido la nednai Mañanita o Nahno; la otra, Shit-sha-she]. ¿Por qué estaban las dos esposas de Gerónimo y sus dos hijos con Juh? Otras personas capturadas eran Ischosen o Ishchos [la mujer de 39 años de Chato], su hijo de siete años, Bediscloye y Naboka, su hija de cuatro [se libró su otra hija de 10 años, quien en el futuro se llamaría Maude Chatto]; y varios parientes cercanos de Naiche. Los mexicanos tuvieron tres muertos y cuatro heridos.

Sobre las 15:00 horas, Miguel Domínguez reunió a sus hombres, que ahora sumaban unos 200 hombres, abandonando el destruido campamento. Cuando iban unos 500 metros, los chiricahuas lanzaron un contraataque contra la avanzadilla, matando a cuatro personas [dos ya habían sido heridos en el enfrentamiento de la mañana] y heridos cuatro más. Aunque los apaches volvieron a adueñarse de 10 caballos y una mula, los mexicanos se mantuvieron firmes, rechazando el ataque, y matando e hiriendo a varios chiricahuas más. Betzinez oyó a varios guerreros que participaron en el enfrentamiento que Juh perdió a dos de sus mejores hombres en el intento de rescatar a los suyos. En total, Domínguez creyó que los apaches tuvieron 80 bajas, entre muertos, heridos y capturados. Los relatos de los chiricahuas contemplaban unas pérdidas de 14 muertos, 33 capturados, y un número indeterminado de heridos.

El periódico oficial de Chihuahua estaba eufórico, alabando a los combatientes por su firmeza y valentía bajo el fuego. Esta vez, los salvajes, liderados por el famoso Juh, han tenido lo peor. Juh nunca había sufrido una derrota tan fuerte o una pérdida personal tan grande, dejándole en un estado de melancolía del que nunca se recuperó. Perdió su estatus como líder tribal y la propia autoestima. Cuatro meses más tarde, un chiricahua dijo a un periodista que iba con la expedición de Crook que la ingesta del mezcal que Juh había capturado tres semanas antes, le había dejado incapacitado en el momento del ataque. Las acciones de sus hombres durante los días que siguieron al ataque sugieren un distanciamiento de Juh. Betzinez dijo que la derrota llevó gran descontento entre los chiricahuas, quienes comenzaron a pelearse entre sí. Los supervivientes se dirigieron a la ranchería de Gerónimo.

Si Juh estaba entre los que fueron, no está nada claro. Algunos informes dicen que Gerónimo se enfadó con Juh [quizás por la captura de dos de sus mujeres y dos hijos]. Un chiricahua, quizás refiriéndose a este suceso, dijo a Opler: Si el grupo está enfadado con el líder… ellos pueden irse lejos, acampar en otro sitio y reconocer a otro líder. Luego el antiguo líder se queda solo con su familia. Esta era la situación que Juh tuvo que hacer frente. Dejó la banda, llevándose un guerrero, sus tres hijos adolescentes, y cuatro mujeres y niños a lo más profundo de la Sierra Madre, cerca del territorio de los yaquis. Daklugie, su hijo, dijo a Eve Ball: Le llevó mucho tiempo a mi padre recuperarse de ese ataque. De hecho, no estoy seguro de que alguna vez lo haya hecho. Todos, excepto la familia de Juh y los chihennes de Loco, reconocieron a Gerónimo como líder. La tribu había perdido el 30 % de su gente desde la huida del 30 de septiembre de 1881. Salvo Nana, Gerónimo era el líder más viejo y el único que tenía el poder para evitar a las tropas mexicanas en la Sierra Madre. Algunos creían que si hubiese estado con Juh, podría haber visto la llegada de los mexicanos. También tenía el apoyo de los guerreros más notables como Chihuahua, Jelikine o Kaahteney. Los chiricahuas, excepto Loco y su gente, olvidaron su papel en el desastre del Arroyo de los Alisos y en el Bosque San Diego, junto a Casas Grandes, porque necesitaban a alguien que les mantuviera a salvo en la Sierra Madre. Quizás refiriéndose a estos tiempos, el chokonen Kayitah dijo: Realmente Gerónimo nunca fue un jefe, pero se convirtió en uno a causa de todos los problemas.

Crook informó de ese ataque a Crawford, que iba camino de México, indicándole: Mantente atento y dales el golpe de gracia, si es posible. Crawford, que ya estaba acampado en el Guadalupe Canyon, envió inmediatamente a 20 scouts para examinar las Animas Mountains, pero no encontraron a nadie.

Mientras, durante el siguiente mes, los chiricahuas permanecieron en las montañas cerca de la cabecera del río Bavispe. Durante febrero y principios de marzo de 1883, el coronel Lorenzo García reunió suministros y tropas para lanzar un potente ataque contra los chiricahuas en Guaynopa. Quería enviar cuatro destacamentos de 150 hombres cada uno que convergiesen en Guaynopa a mediados de marzo. Penetraron en la Sierra Madre por varios puntos: el primero por el sur, cerca de Tarachi [municipio de Sahuaripa​, Sonora] con un destacamento de 125 federales y 25 auxiliares al mando de Felipe Neri; el segundo por el sudoeste, por el Cajón de Chipajora [municipio de Sahuaripa, Sonora] con un destacamento de 150 federales y auxiliares al mando del teniente coronel Norberto García; el tercero por el nordeste, por Bavispe, con un destacamento de 150 rurales al mando del capitán Emilio Kosterlitzky; y el cuarto por el oeste, por las montañas cercanas a Nácori Chico, con un destacamento de 150 soldados del 6º Batallón de Infantería al mando del propio Lorenzo García. Si el coronel García lograba sorprender a los apaches y llevar adelante su plan, estos solo podrían huir por el este, hacia Chihuahua, donde el coronel Joaquín Terrazas estaba de campaña. García esperaba sellar esa ruta una vez que su ejército convergiera en Guaynopa.

García salió de Nácori Chico el 10 de marzo con raciones para dos semanas. De camino, envió exploradores para localizar y sorprender a los apaches. Una reciente nevada obstaculizó su marcha, pasando incómodas noches en las montañas. Su grupo llegó primero a Guaynopa y las otras unidades poco después, pero no encontraron a los chiricahuas. Cuando hicieron el peligroso ascenso al cañón, encontraron cuatro rancherías abandonadas y un rastro que iba hacia el norte. Irónicamente, en su segundo día de marcha, el destacamento mandado por Emilio Kosterlitzky, que había salido desde Bavispe el 10 de marzo, encontró seis caballos y 15 mulas abandonadas que habían sido robadas anteriormente, pero no detectó el rastro de unos 100 chiricahuas que iban a Sonora y a Arizona. Las cuatro columnas al no encontrar nada se dieron la vuelta.

La misma mañana que Kosterlitzky salía de Bavispe, los chiricahuas habían pasado la noche anterior al sur de Huachinera [Sonora], separándose en dos grupos. Estando escasos de provisiones, de armas y municiones, los jefes habían decidido hacer dos incursiones para solucionar el problema. En la primera, Gerónimo y Chihuahua con 75 u 80 guerreros incursionaron por Ures y otros pueblos situados a lo largo del río Sonora. En la segunda, 26 chiricahuas salieron de México para incursionar por el sur de Arizona y New Mexico para obtener armas, municiones, y conseguir noticias de San Carlos.

Se sabe que el segundo grupo lo formaban, entre otros, Atelnietze, Beneactiney, Bonito, Cathlay [también llamado Colle, Kutle o Chullah], Chato, Dutchy, Jolsanny [también conocido como Ulzana], Mangas, Naiche, Shoie, y Tsoe [Peaches], más Gooday y Haozous como dikohes o aprendices de guerreros y como ayudantes de su tío Mangas. Los familiares de estos dos grupos permanecieron en su refugio de Bugatseka, en la Sierra Madre, con Loco y 14 hombres más, supervivientes de la banda de Victorio.

El grupo de Bonito cruzó las montañas a pie, al sur de Huachinera [Sonora], en línea recta hacia el nordeste. Después de descansar varios días emboscaron, el 18 de marzo, a tres hombres cerca de Cananea [Sonora] matando a dos mexicanos y a un estadounidense, llevándose nueve caballos. En las cercanías se llevaron varios caballos más del rancho de Hohstadt en Janoverachic [municipio de Cananea, Sonora]. El siguiente día acecharon a un grupo de cinco hombres al sur de la frontera, matando a dos estadounidenses y llevándose dos caballos, dos mulas y dos revólveres, pasando a Arizona el 20 de marzo. Gracias a las monturas conseguidas, ahora no iban a pie.

El 21 de marzo de 1883, atacaron un poblado minero de carbón en Charleston [a 16 km al suroeste de Tombstone, Cochise County, Arizona], donde mataron a cuatro hombres desarmados que estaban cortando madera y quemando carbón. El resto de los mineros corrieron a las tiendas a coger sus armas, escondiéndose después tras los árboles y arbustos. Los chiricahuas, creyendo que estaban dentro, les conminaron a que salieran y al no recibir respuesta dispararon contra las tiendas. Beneactiney y Tsoe fueron hacia una de ellas cuando un minero llamado P. R. Childs, disparó su arma contra Beneactiney, matándolo en el acto. Tsoe se alejó rápidamente, poniéndose fuera de su alcance, junto al resto de chiricahuas. Childs se dirigió a Fort Huachuca [Cochise County, Arizona] a dar el aviso. El capitán Daniel Madden salió hacia el campamento minero con una compañía de caballería, junto a Childs. Madden y varios de sus hombres reconocieron el cadáver de Beneactiney. Madden informaría al general Crook: Era un chiricahua muy conocido y un buen scout. Varios enfurecidos ciudadanos que habían llegado de Tombstone y Charleston cortaron la cabeza del cadáver y la llevaron en un saco a Charleston, clavándola en un poste para exponerla públicamente. Posteriormente, llevaron la cabellera, las orejas y las cejas a un hotel de Tombstone.

Mientras, el siguiente día, 22 de marzo, los chiricahuas se dirigieron hacia las Whetstone Mountains. De camino, en dos ataques diferentes, mataron a dos mexicanos y a un estadounidense. También cortaron el cable del telégrafo antes de ver como se aproximaba una reata de 14 mulas cargadas guiadas por cuatro hombres, los cuales fallecieron rápidamente. Eran tres mexicanos y un francés llamado Stephen Barthand. Cogieron todo lo que pudieron llevarse, sobre todo las armas, municiones y mulas, destruyendo todo lo demás. Después de un corto descanso en las Whetstone Mountains, cruzaron el San Pedro Valley en dirección nordeste, alcanzando la punta nordeste de las Little Dragoon Mountains a primeras horas de la mañana del 23 de marzo.

Al mediodía se dirigieron hacia las Winchester Mountains. A media tarde se aproximaron a un rancho a unos 3’20 km al sudoeste de Point of Mountain, donde Jack Howard estaba herrando caballos en su corral con M. C. James. Oyeron un ruido y vieron a siete chiricahuas a pocos metros de distancia. No se sabe el motivo por el que los apaches no dispararon antes, pero Howard cogió su rifle y disparó a uno de ellos, cayendo del caballo. Los otros chiricahuas le recogieron del suelo y se alejaron rápidamente hacia unas colinas cercanas. Howard y James vieron a unos 20 apaches llevando una manada de unos 100 o 125 caballos y mulas. Howard les disparó varias veces sin alcanzarles. Edwin R. Sweeney, en su libro From Cochise to Geronimo: The Chiricahua Apaches, 1874-1886, que el chiricahua herido [tuvo suerte porque el disparo le rozó la cabeza dejándole sin sentido] pudo haber sido Chato,  ya que años más tarde dijo que había sido herido tres veces en combate. Se conoce una de esas tres veces, entre 1881 y 1883, cuando una bala le dejó inconsciente durante 20 minutos, siendo salvado por Naiche.

Pocas horas después, cerca de Point of Mountain, mataron a dos hombres más que iban por el camino cerca de Willcox [Cochise County, Arizona] llevándose sus monturas. Por la noche continuaron hacia Whitlock Cienega y las Peloncillo Mountains, mientras Cathlay y Dutchy fueron a ver a Merejildo Grijalva [el ópata antiguo cautivo de Cochise] para intentar averiguar cómo estaban los apaches en San Carlos en caso de que tuvieran que rendirse. Por entonces, Crook ya había recibido informes de la presencia de la incursión chiricahua. Desde Cloverdale [Hidalgo County, New Mexico], en el suroeste de New Mexico, los scouts apaches del capitán Crawford estaban patrullando un estrecho sector por encima y por debajo de la línea fronteriza por si los chiricahuas irían a cruzar la frontera cerca de las Peloncillo Mountains. El mando militar parecía confundido, dudando si los incursores habían venido de México o habían salido de la Reserva de San Carlos. Crook estaba en Prescott [Yavapai County, Arizona] y solo un comandante de las instalaciones militares al sur del río Gila identificó correctamente la situación. Era el capitán Madden, que tenía cuatro compañías de caballería en Fort Huachuca. Si desde Fort Bowie y Fort Grant hubiesen informado rápidamente de esa incursión, hubiese puesto sus patrullas siguiendo a los chiricahuas.

La parálisis del ejército también sorprendió a los incursores. La sorpresa del ataque y la velocidad de la incursión no era motivo para la inacción del ejército. No fue hasta que el 25 de marzo, el agente Wilcox contase a los apaches en San Carlos y comprobase que todos estaban presentes, el que Crook se asegurase de que los incursores chiricahuas habían venido de México. Al día siguiente informó al secretario del Interior que los incursores eran la peor banda de indios en este país. En lo que a él respecta, estaría contento de oír que el último de los chiricahuas estaba bajo tierra. Crook recibiría, al fin, buenas noticias. Los incursores apaches habían estado descansando en las Peloncillo Mountains todo el día del 24 de marzo. A la puesta del sol habían reunido su manada dirigiéndose al norte, viajando toda la noche planeando reunirse con Cathlay y Dutchy al norte de lo que hoy es Duncan [Greenlee County, Arizona]. En la mañana del 25 de marzo, Domingo de Pascua, se detuvieron en Ash Springs, en la parte superior del San Simon Valley. Al final del día se dirigieron al este, a las colinas, donde la mayoría de la banda durmió, cansados después de 18 horas de viaje. Chato y unos pocos hombres fueron a ver si alguien les perseguía. A la mañana siguiente, 27 de marzo, Tsoe decidió dejar la banda para dirigirse a la Reserva de San Carlos [Gila, Graham & Pinal Counties, Arizona].

Tsoe [Peaches] dio dos versiones sobre su marcha. En una primera entrevista con el teniente Davis, menos de 10 días después, declaró que se fue mientras el resto de guerreros estaban durmiendo: Me quité mi calzado y me deslicé hacia las rocas, caminando sobre ellas para que no pudieran seguir mi rastro. Indudablemente, él podía esperar algún tipo de castigo si decía otra cosa porque admitió haber participado en la incursión hasta la muerte de Beneactiney. Su segunda versión, dada 50 años más tarde al antropólogo Grenville Goodwin, parece ser más verídica. Con sus dos esposas muertas y su mejor amigo también [Beneactiney], él dijo a los chiricahuas que quería volver con su gente a la Reserva de San Carlos. Según él, algunos chiricahuas se opusieron, pero uno de los jefes dijo: Dejadle ir si quiere ver a su gente otra vez. Los lazos familiares eran importantes entre los apaches y todos podían entender el deseo de Tsoe de reunirse con sus parientes. Parece ser que ese jefe fue Bonito, quien por nacimiento era Western Apache, al igual que Tsoe. Su opinión era muy respetada y si hubo alguna opinión contraria, nadie se atrevió a discutir con él. Entonces dieron a Tsoe un caballo ensillado, un arma y provisiones, y se fue a San Carlos. Esta versión coincide con lo que Jason Betzinez oyó decir a Tsoe: Ahora que he perdido a mi mejor amigo [Beneactiney], no puedo continuar. Voy a dejaros y volver a mi antiguo hogar.

Mientras tanto, el teniente Britton Davis había colocado scouts e informantes secretos por toda la reserva, informando que si los hostiles van allí, mis indios les atacarán de inmediato y los matarán a todos. Ninguno ha estado en la reserva hasta el momento. Poco después de enviar este mensaje al cuartel general, Tsoe entró furtivamente en el campamento de Nadiskay, un líder apache White Mountain. La policía apache de Davis pronto se enteró de ello [aunque no sabían si habían llegado más]. La noche del 30 de marzo, Davis era informado por Tar-gar-de-chuse, uno de sus scouts apaches, de que Pah-na-yo-tishn, también llamado Tsoe, estaba en San Carlos. A primeras horas de la mañana del 31 de marzo, Davis y un centenar de scouts y policías apaches cabalgaron 19 km hasta el campamento de Nadiskay.

A las 15:00 horas del 1 de abril de 1883, habían rodeado todo el campamento. Al amanecer, los scouts arrestaron a Tsoe y a Nadiskay [por esconder a un hostil] sin ningún tipo de resistencia. Al día siguiente, Tsoe informó del motivo por el que los chiricahuas huyeron de San Carlos, pero también reveló valiosa información sobre la incursión, incluso diciendo a Davis por qué ruta planeaban los incursores regresar a México, aunque también sabía que esta información era inútil porque, probablemente para entonces, los invasores ya habrían cruzado la frontera. Posteriormente, se alistaría como scout, accediendo a guiar a los hombres de Crook hasta el refugio de los apaches hostiles en la Sierra Madre. 

Después de irse Tsoe, Bonito y Chato se separaron, atacando diferentes objetivos el lunes, 26 de marzo. Un grupo saqueó un campamento minero al noroeste del York’s ranch [cerca de Clifton, Greenlee County, Arizona], matando a tres hombres. El otro se llevó todo el ganado que encontró a lo largo del camino entre Clifton [Greenlee County, Arizona] y Lordsburg [Hidalgo County, New Mexico]. Increíblemente, a pesar de haber estado incursionando en Arizona toda una semana, el coronel Mckenzie pensó que era un pequeño grupo huido de la Reserva de San Carlos, por eso ordenó a cuatro compañías de caballería, dos de Fort Bayard [Grant County, New Mexico], y otras dos de Fort Cummings [Luna County, New Mexico] ir a interceptar a los apaches si ellos se dirigían al sur.

Esa noche, Cathlay y Dutchy se reunieron con sus compañeros después de haber visitado a Merejildo Grijalva, quien aparentemente decidió actuar como intermediario si ellos decidían rendirse, pero los incursores aún tenían por delante una larga distancia hasta alcanzar la frontera, y de ningún modo tenían en mente la rendición.

A la siguiente mañana, un grupo de la banda mató a cinco hombres en una estación de correos a unos 11 km al sur del York’s ranch para luego irse a New Mexico, donde al final del día, cerca del actual Virden [Hidalgo County, New Mexico] mataron a siete personas. La noche del martes, 27 de marzo, los hombres de Chato llegaron a un conocido lugar de las Burro Mountains que él llamaba Neb-kei-ya-den-de, que significa hogar o tierra de muchos nativos, donde Chato vivió de muchacho con Mangas Coloradas entre 1840 y 1850.

La incursión de Bonito y Chato había creado malestar e indignación entre los ciudadanos, escándalo en la prensa local, y un sentimiento general de que los militares eran impotentes para hacer algo. El 28 de marzo, el juez Hamilton C. McComas, su esposa mexicana Juanita, y su hijo de seis años, Charley, viajaban por el camino que va de Silver City [Grant County, New Mexico] a Lordsburg [Hidalgo County, New Mexico]. A pesar de que McComas había oído las noticias de las incursiones apaches en Arizona, él no estaba muy preocupado porque había viajado varias veces por ese camino que conocía muy bien. Juanita no lo había acompañado nunca, pero el tiempo primaveral la animó a ir con su marido. Al mediodía del miércoles, 28 de marzo, McComas paró su calesa de cuatro ruedas en el Thompson Canyon, donde había un gran nogal que daba una buena sombra para almorzar. Minutos después de empezar a comer, McComas vio unos pocos apaches, la avanzadilla del grupo de Bonito. En seguida, él y su familia se dirigieron al carruaje, regresando hacia Silver City, esperando que los apaches no les persiguieran, pero para los incursores eran una presa fácil.

El grupo de avanzadilla probablemente incluía a Atelnietze, emparentado con Naiche, primo [hijo de un hermano o hermana de Cochise] o medio hermano [hijo de la segunda esposa de Cochise]. Atelnietze disparó a McComas alcanzándole en la espalda antes de que alcanzara velocidad. Gravemente herido, el juez saltó del carruaje cogiendo su Winchester y una caja de cartuchos, gritando a su mujer que cogiera las riendas y huyera con Charley, pero entonces Chato llegó con el resto de apaches. McComas corrió hacia un nogal mientras disparaba tan rápido como podía hasta que fue alcanzado en su muñeca derecha por una bala y en su brazo derecho justo debajo del codo. Cambió el rifle a su mano izquierda cuando otra bala le entró por los hombros, pasando de izquierda a derecha. Se tambaleó y tropezó, cuando más balas le alcanzaron en los muslos, el pecho y la espalda. Cayó boca abajo cerca de unos arbustos.

Juanita condujo el carruaje frenéticamente unos 275 metros hasta que una bala derribó al caballo que iba a la derecha. Saltó y cogió a Charley para huir, pero un apache cabalgó tras ella y con la culata de su rifle la golpeó en el lado derecho de la cabeza, dejándola sin sentido. Dos golpes más en la cabeza, probablemente con un revólver, acabaron con su vida. Charley lo vio todo, quedando probablemente en shock. Nunca se recuperó de ese trauma. Seis meses más tarde, Naiche admitió que Charley había cogido una gran predilección por mi mujer y se quedaba con ella… Él hablaba muy poco. Pensamos que había perdido la razón.

Dos guerreros discutieron sobre quien se llevaría a Charley McComas. Como la discusión se acaloraba, Bonito y Naiche llegaron con el resto de los hombres. Bonito, decisivo como siempre, acabó la discusión cogiendo a Charley y colocándolo sobre su caballo, asegurándolo con un lazo a su cuerpo. Mientras esto ocurría, otros chiricahuas saqueaban el carruaje y desnudaban los cuerpos, llevándose las joyas y el dinero, y por supuesto, el Winchester, el revólver Colt, y los cartuchos, continuando su camino en 10 o 12 minutos. Los cuerpos fueron encontrados al día siguiente, desnudos, sin haber sido mutilados, quizás por respeto a su valentía. Faltaban sus pertenencias personales. Los casquillos encontrados indicaban que el juez McComas había hecho siete disparos antes de caer. Había una marca de tacón de mujer donde Juanita había saltado del carruaje, pero no había ninguna huella de Charley cerca, lo que indica que nunca pisó el suelo.

La noticia de estas muertes impactaron a los ciudadanos del suroeste de New Mexico, especialmente a los de Lordsburg y Silver City. Dos compañías del 4º de Caballería, al mando del capitán William A. Thompson, y un grupo de civiles de Shakespeare [un establecimiento minero en las Pyramid Mountains, a 3’20 km al suroeste de Lordsburg] fueron hacia el Steins Peak, en las Peloncillo Mountains, esperando emboscar a los chiricahuas antes de que entrasen en México. Dos compañías de caballería del teniente coronel George Forsyth habían ido al oeste, pero perdieron el rastro de los incursores. Bonito y Chato habían seleccionado una ruta que les daba menos protección, pero les permitía atravesarlo más rápido con la manada que llevaban. A media mañana del 29 de marzo, estaban cerca de las Animas Mountains, a unos 40 km al norte de la frontera.

Uno de los jefes, probablemente Chato, volvió sobre sus pasos con cuatro hombres para comprobar si les seguían. Se sorprendieron agradablemente cuando otearon el horizonte con sus binoculares y comprobaron que nadie les perseguía. En cambio, vieron a dos hombres en un carro tirado por mulas, comenzando a ascender la empinada cuesta que llevaba a través de un grupo de colinas del Playas Valley [Hidalgo County, New Mexico]. Bob Anderson y John Devine llevaban suministros y municiones a un rancho situado en las Animas Mountains. Los chiricahuas les sorprendieron disparándoles, infligiéndoles serias pero no fatales heridas. Las mulas con el carro salieron en estampida hacia los apaches. Los heridos vieron, sin poder hacer nada, como los apaches cortaban los arneses y se llevaban la munición, suministros y 11 botellas de whiskey sobre las mulas.

Al día siguiente, mientras los apaches daban descanso a la manada y bebían algo de whiskey, Bonito o Chato, uno de los dos, fue a examinar el Paso San Luis [municipio de Janos, Chihuahua], el paso lógico a México desde las Animas Mountains. Fue un movimiento afortunado porque el capitán Emmet Crawford había acampado en esa zona [con él iban el teniente Charles B. Gatewood; Al Sieber, jefe de scouts; y una compañía de scouts apaches, entre los que se encontraban Mickey Free, John Rope y Severiano Gracia]. Los incursores chiricahuas habían tenido suerte porque el teniente Davis aún no había detenido a Tsoe, por lo que Crawford no podía saber que los chiricahuas planeaban regresar por el Paso San Luis. Con esa información, los jefes alteraron la ruta, decidiendo ir en línea recta hacia Antelope Canyon [Hidalgo County, New Mexico]. Lo malo era que tenían por delante un tramo llano de 48 km, hasta alcanzar la protección de la Sierra de Enmedio [municipio de Janos, Chihuahua].

De camino, el 31 de marzo, mataron a su última víctima en esa incursión, un transportista llamado L. G. Raymond. Seis días más tarde, alcanzaron el refugio de su campamento en la Sierra Madre, con todo lo que necesitaban, armas, municiones, provisiones y ganado, pero con la pérdida de Beneactiney y la deserción de Tsoe.  Antes, Chato había enviado dos hombres para avisar al campamento de su llegada, llegando poco antes de la llegada de la otra banda incursora, la de Gerónimo y Chihuahua, dando la noticia de la muerte de Beneactiney. Betzinez se entristeció por la muerte de su primo, quien había estado con su familia durante varios años antes. Beneactiney era también yerno de Chihuahua, quien viendo el dolor de Betzinez, intentó consolarle diciendo: Joven, no sufras demasiado por la pérdida de nuestro querido pariente. Él era un guerrero muy valiente. La muerte de su primo enfrió lo que debería haber sido una feliz celebración para Betzinez.

El grupo incursor de Gerónimo por Sonora también había tenido éxito, perdiendo unos pocos hombres. El 10 de marzo, los 80 guerreros de Gerónimo, todos a pie, cruzaron el río Bavispe, al sur de Oputo [municipio de Villa Hidalgo, Sonora], siguiendo el viejo sendero apache que llevaba al suroeste a través del valle entre Moctezuma y Tepache. Al norte de Batuc [municipio de San Pedro de la Cueva, Sonora], vadearon el río Moctezuma. El 14 de marzo, pasaron por Pastoría [municipio de Moctezuma, Sonora] donde habían emboscado a una reata de mulas en una anterior incursión en enero. Betzinez mencionó que los mexicanos de las cercanías de Baviácora se refugiaron en las montañas cuando vieron a los apaches cruzar el río Sonora [Diversos informes indican que esto ocurrió el 18 de marzo]. Soldados de la Guardia Nacional mexicana vieron a los apaches matando cinco novillos, pero la presencia de 80 chiricahuas hizo que tomaran la decisión más fácil, abandonar la persecución.

Los chiricahuas todavía habían hecho pocos ataques, pero, Gerónimo y Chihuahua, al ser descubiertos por la Guardia Nacional, decidieron robar caballos para ir montados, atacando cada rancho y poblado que veían. El 21 de marzo asaltaron un rancho propiedad de Al Felows, al nordeste de Ures, matando a siete personas, incluyendo dos mujeres. El mismo día asaltaron la estación de ferrocarril de Carbó [a unos 63 km al oeste de Hermosillo, Sonora], matando a varias personas [no se sabe con certeza, pero fueron alrededor de una docena]. Sidney DeLong, ex-cantinero en Fort Bowie, dijo que en Hermosillo hubo un ataque de pánico. Nadie salió de la ciudad ni se bajó del tren.

Encontrando poca resistencia, Gerónimo y Chihuahua decidieron ampliar la incursión al suroeste de Ures. Según informes de Sonora, decidieron dividirse en dos grupos. Sin embargo, Betzinez dijo que permanecieron juntos buscando reatas de mulas, pero tuvieron que conformarse con atacar ranchos y los alrededores de las poblaciones. En una de ellas, que Betzinez dijo que era Álamos [municipio de Ures, Sonora], los guerreros de Gerónimo y Chihuahua se prepararon para atacar la población viendo cómo los habitantes subían a los techos planos de sus casas. Los apaches raramente atacaban frontalmente ante el riesgo de perder guerreros innecesariamente. Sencillamente, se fueron.

A principios de abril, se prepararon para el largo camino a casa con una gran manada, camino del este, a través del río Moctezuma, al norte de Batuc. De camino, el 4 de abril, 15 guerreros, probablemente la retaguardia, lucharon contra dos estadounidenses al suroeste de Moctezuma. Joseph Frisby y su socio se mantuvieron firmes sobre el terreno, matando y cortando la cabellera a un corpulento apache, hiriendo a uno o dos más, y poniendo al resto en fuga. El 7 de abril, Gerónimo y Chihuahua emboscaron una reata de mulas entre Oputo y Bavispe, matando a un hombre de Huásabas, y llevándose un montón de productos secos, mantas y licor. Esa noche, los guerreros más jóvenes hicieron guardia, viendo Betzinez asombrado como los demás se emborrachaban. A la mañana siguiente, a pesar de la resaca, Gerónimo y Chihuahua dieron la orden de partir.

En esa incursión mataron a gran cantidad de personas sin saberse el número exacto. Una noticia llegada a Tucson [Pima County, Arizona] citando un despacho de Hermosillo, decía que los apaches habían matado a 93 personas, 27 de los cuales eran estadounidenses. Otro informe, no confirmado, decía que las muertes habían sido 115 personas, entre hombres, mujeres y niños. Cualquiera que fuese el número, los chiricahuas habían infringido graves pérdidas en vidas y propiedades en Sonora, dejando en evidencia a las fuerzas militares mexicanas. La facilidad con que se movieron desde la Sierra Madre hasta importantes poblaciones de Sonora y la devastación que produjeron, hicieron que la prensa protestara, a ambos lados de la frontera.

Los chiricahuas habían alcanzado sus objetivos en las dos incursiones: armas, municiones, provisiones, y ganado. Además, habían abierto una puerta para negociar con los estadounidenses, gracias al antiguo cautivo de los apaches, Merejildo Grijalva. Los dos grupos incursores celebraron eufóricos, con danzas y fiestas, su éxito. No sabían que en marzo, Crook había empezado a preparar tropas para acabar con su euforia.

Mientras, a principios de abril, el capitán Crawford [que estaba en México] envió a explorar a un grupo de seis scouts, entre los que estaban John Rope, Na-nod-di y dos mujeres chiricahuas [una de ellas Nah-je-ke o Nosey]. Fueron por el sur del Guadalupe Canyon [situado en el vértice donde se juntan los estados de Arizona, New Mexico y Sonora], y acamparon cerca de donde se desarrolló el enfrentamiento de los capitanes Tupper y Rafferty con los chiricahuas huidos de San Carlos, en la Sierra de Enmedio [municipio de Janos, Chihuahua], en abril de 1882. Na-nod-di [casado con una chihenne de la banda de Loco], había desertado a mediados de agosto llevándose a su mujer. Esto disgustó mucho a su suegro, quien envió a un grupo para matarle. Por ello estaba preocupado. Rope y los otros scouts desconfiaban de él, creyendo que podría correr en vez de luchar, jurando dispararle si intentaba desertar. Las dos mujeres marcharon llegando cerca de Carretas [municipio de Janos, Chihuahua]. El sargento de scouts les dijo: Si veis chiricahuas decirles que vayan al Guadalupe Canyon para hablar con el capitán Crawford porque él quiere reunirse con ellos y hablar de paz. Después de una ausencia de ocho días regresaron sin haber visto a nadie.

Crawford era pesimista sobre las posibilidades de encontrar a los chiricahuas, ya que sus scouts les temían tanto a ellos como a las tropas mexicanas. Supongo que Crook quiere mantenerme aquí durante algún tiempo, contó en una carta al capitán Charles Morton. Aislado junto a la frontera, lejos de las comunicaciones, Crawford no tenía ni idea de que Crook estaba preparando una expedición sin precedentes al sur de la línea fronteriza. El 23 de abril, Crook empezó a reunir fuerzas por los alrededores de Willcox y por el San Bernardino Valley [Cochise County, Arizona] para perseguir a los apaches en México. Con Crook iba el teniente Charles B. Gatewood, quien había mandado una compañía de scouts apaches desde la campaña de Victorio, sabiendo más de los apaches que cualquier otro oficial. Las dos recientes incursiones chiricahuas, impulsó a Crook a entrar en acción. Con los chiricahuas viviendo en la Sierra Madre, la incursión de su destacamento en sus refugios haciendo una demostración de fuerza era el único modo que veía para derrotarles o para convencerles de su vuelta a la Reserva de San Carlos. El historiador Dan L. Thrapp escribió que pudieron existir cuatro requisitos para que Crook considerara hacer una expedición a México. Primero, necesitaba una razón para lanzar una acción militar y la incursión de Bonito y Chato se la proporcionó. Segundo, necesitaba una concreta información sobre la ubicación exacta de los chiricahuas. Ahí la suerte acompañó a Crook. El 31 de marzo, el teniente Britton Davis había arrestado a Tsoe [por su tez clara, los blancos le llamaban Peaches], el apache White Mountain, casado con dos chiricahuas, que había abandonado a la banda incursora de Bonito y Chato, dirigiéndose a San Carlos. Conocía bien la Sierra Madre y sabía dónde estaban los chiricahuas, accediendo a servir de guía de Crook. Tercero, necesitaba el permiso del Alto Mando para operar militarmente en el país vecino [después de la sangrienta incursión de Bonito y Chato, se lo dieron. Y finalmente, el cuarto requisito era conseguir la cooperación de las autoridades mexicanas, o al menos el acuerdo de no interferir en su campaña.

El último requisito era el único problema que Crook esperaba resolverlo con una visita personal a México. Las autoridades de Sonora y Chihuahua, que habían intentado librarse de los chiricahuas durante los 18 meses anteriores, eran receptivas a la idea, ya que ellas eran las encargadas de dar protección a las poblaciones del norte de México de las incursiones apaches. Ciudad de México estaba muy lejos. El 29 de julio de 1882, México y los Estados Unidos habían firmado un tratado llamado “Treaty of Reciprocal Consent to Pursue Hostile and Savage Indian Marauders to across the Border”, por el que permitía a tropas de ambos países cruzar la frontera persiguiendo nativos hostiles siempre que fuera en caliente. Este término, en caliente, era el gran problema, por lo que necesitaba el permiso y la colaboración de las autoridades de Chihuahua y Sonora. El 31 de marzo, el general Sherman había autorizado a Crook a perseguir a los apaches, con independencia de las fronteras departamentales, nacionales o internacionales. Sherman ordenó también a Ranald Mackenzie, general de brigada al mando del Distrito de New Mexico, colaborar con Crook para acosar a los apaches hostiles. Otra prioridad de Crook era encontrar a Charley McComas, el hijo capturado del juez McComas por el grupo de Bonito y Chato

La primera parada de Crook fue Sonora. El 9 de abril, Crook, con los tenientes John G. Bourke y Gustav J. Fieberger, llegaron a Guaymas, viajando en un tren de la Compañía de Ferrocarriles de Sonora. Crook explicó su plan al general José Carbo, quien aprobó la operación, incluso cuando le dijo que una parte importante de su estrategia era utilizar scouts apaches para encontrar a los chiricahuas en la Sierra Madre. Carbo preguntó a Crook como distinguirían a los scouts apaches de los hostiles a lo que contestó que usarían una cinta roja en la cabeza [de hecho la llevarían durante las Guerras Apaches]. Después, Crook fue a Chihuahua, reuniéndose con el gobernador Mariano Samaniego, el antiguo gobernador Luis Terrazas, y el general Ramón Raguero, alcanzando un acuerdo similar. Crook estaba listo para entrar en acción.

Los chiricahuas no sabían nada de todo esto. No podían imaginar que un general estadounidense podría ir con soldados y scouts apaches a sus refugios de la Sierra Madre. A mediados de abril, después de que las dos incursiones hubiesen llegado a su campamento base de Bugatseka, 15 guerreros fueron a Oputo [municipio de Villa Hidalgo, Sonora] a conseguir ganado. Volvieron con unas 100 reses que ese mismo día descuartizaron. Pocos días después, sobre el 20 de abril, se produjo un gran incendio. Antes de que los chiricahuas pudieran contenerlo, una gran nube era visible sobre la Sierra Madre. Temiendo que eso pudiera atraer a los soldados mexicanos, inmediatamente levantaron el campamento, moviéndose a unos 32 km al noroeste, a otra montaña al sudeste de Huachinera [Sonora].

Una vez asentados en la nueva ranchería empezaron a surgir diferencias entre ellos, ganando terreno los partidarios de buscar la paz, sobre todo al no contar con la presencia de Juh. Los jefes decidieron enviar emisarios de paz a San Carlos. Enviaron a Dutchy y a Gooday para ver a Merejildo Grijalva, quien actuaría como intermediario con los oficiales de la reserva. Ambos habían estado con el grupo incursor de Bonito y Chato. Su elección sugiere que los líderes partidarios de la paz eran Bonito, Loco y Mangas, ya que Dutchy era miembro del grupo de Bonito, y Gooday, un nieto de Loco y sobrino de Mangas. Partieron el 22 de abril.

Teniendo cuidado de evitar a los scouts apaches que patrullaban la frontera, Dutchy y Gooday llegaron al rancho de Merejildo Grijalva el 29 de abril. Al día siguiente les acompañó a Fort Thomas [Graham County, Arizona], donde se reunieron con el teniente coronel Andrew W. Evans, quien no comprendió el significado de su presencia. Con Crook ausente a lo largo de la frontera, les envió con una breve nota, a donde el teniente Parker West en San Carlos: Aseguran ser del campamento de los hostiles en Chihuahua y han sido enviados para ver al agente Wilcox, con la perspectiva de volver a la reserva. Puede usted oír su historia. El teniente Britton Davis les interrogó. Con Crook ya en México, Davis no tuvo otra opción que encarcelarlos en el calabozo de la Agencia. Sin embargo, Dutchy proporcionó una valiosa información sobre lo que pensaban los chiricahuas y noticias sobre Charley McComas. Los chiricahuas, excepto Juh, querían rendirse, y Charley McComas estaba vivo en la ranchería de Bonito.

Más tarde se supo que Dutchy y Gooday habían evitado toparse con un destacamento de 136 soldados mexicanos mandados por el coronel Lorenzo García, que habían salido de Moctezuma el 20 de abril, siguiendo el rastro de los 15 chiricahuas que habían robado las reses en Oputo, y que volvían a la Sierra Madre. Según Betzinez, después del incendio en Bugatseka, los jefes habían enviado exploradores porque temían que la nube de humo podría delatar su ubicación. El 24 de abril, los exploradores volvieron con la noticia de que, soldados mexicanos alcanzarían el cañón que estaba debajo de su ranchería al mediodía del día siguiente. Sin contar a Juh, eran unos 100 guerreros al mando de Gerónimo, quien ocultó a sus mejores combatientes en el sendero; luego desplegó a otros en la cima para emboscar a los mexicanos cuando llegasen a ella. Esperando que la descarga les hiciese retroceder, los guerreros ocultos en las posiciones más bajas atacarían cuando los mexicanos bajasen por la ladera. Mientras, un tercer grupo de guerreros tomaría posiciones en una pendiente pronunciada en la cabeza del cercano cañón para arrojar rocas sobre los mexicanos.

Un destacamento de 86 hombres en fila india, subía por las pronunciadas curvas, inconscientes del peligro. García envió a un segundo destacamento de unos 50 hombres al mando del coronel Torres, en una maniobra de flanqueo por la izquierda. Los chiricahuas permitieron a los soldados aproximarse a pocos metros de la cima para luego atacarles desde sus parapetos. Los mexicanos se retiraron asustados, quedando vulnerables ante los guerreros que estaban a su derecha debajo de ellos. Luego los que estaban en la cima comenzaron a tirar rocas sobre los soldados. Betzinez recordaría que el ruido desde el cañón era tremendo, por los disparos, los gritos, y las rocas estrellándose contra el suelo. Dijo también que los mexicanos lucharon valientemente, pero que la emboscada era perfecta. Después de su inicial retirada, García reagrupó a sus hombres, desarrollándose un tiroteo que duró dos horas, hasta que la obscuridad hizo retirarse a los mexicanos, habiendo tenido cuatro muertos y siete heridos. Sus hombres habían realizado 2.876 disparos, matando, según creyó, a 11 guerreros e hiriendo a muchos más. El informe de García y el relato de Betzinez coinciden en todo menos en las bajas de los chiricahuas. Según él, no tuvieron bajas, lo que fue corroborado por otros chiricahuas cuando hablaron más tarde con Bourke y Crook. Un destacamento de la columna del general fue al lugar del enfrentamiento, examinando el terreno y llegando a la conclusión de que los apaches habían atraído a los mexicanos a una emboscada.

Después del enfrentamiento, un grupo de 21 chihennes, principalmente parientes cercanos de Loco, incluidos su mujer, su hijo de 17 años Dar-dis-pe-nay [más conocido como Dexter Loco], y su nieto Tsedikizen, el antiguo scout que había dejado San Carlos con Dutchy el anterior verano, se separaron de la banda principal, dirigiéndose al norte, hacia la reserva. Tsedikizen intentó convencer a Loco para que le acompañara, pero él se negó, diciendo que era demasiado viejo para viajar, instándole a que fueran sin él. Llegaron a San Carlos un mes después de dejar la Sierra Madre. Después de entregarse, Tsedikizen dijo al teniente West que habían ido por el corredor de las Peloncillo Mountains [Hidalgo County, New Mexico] desde la frontera hasta el Gila, lo que quiere decir que habían entrado en New Mexico a unos 40 km al este de donde Crook había cruzado la frontera. Ellos desconocían las operaciones del general. También declararon que Gerónimo era el líder de los chiricahuas, confirmando otros informes de que había sustituido a Juh.

En un acto que cogió al teniente Davis por sorpresa, el agente Wilcox rehusó responsabilizarse de los chihennes, sugiriendo, en cambio, que debían estar en poder de los militares y ser castigados, una recomendación para perjudicar a Crook y sabotear sus planes. Wilcox no dijo por qué la familia de Loco debía ser castigada, a quienes habían sacado a la  fuerza de la reserva. Su posición dejó perplejo a James P. Martin, ayudante adjunto de Crook, quien ordenó a West ocuparse de los familiares de Loco, darles raciones hasta que el general regresase de México.

Mientras, el 18 de abril, el periódico estadounidense “The Indianapolis Journal”, publicaba una “sorprendente” noticia, acerca del nacimiento de Juh, que decía así: Pedigrí del jefe apache Juh.

Carta de El Paso.

Juh, el apache merodeador, es un rufián incondicional de tono  cobrizo, con el pelo liso y la nariz aguileña de su madre apache, y el oficio de su padre jesuita. Su historia no ha sido nunca publicada y quizás no la saben más de una docena de personas en el mundo. Él es el hijo de una muchacha apache y de un sacerdote jesuita, y nació en las montañas de las Black Range, en el salvajismo de las más desoladas montañas del mundo. En 1832 había un asentamiento español en las Chiricahua Mountains, donde ahora no hay nada, excepto ruinas. Nadie sabe desde cuánto tiempo están, pero sus archivos datan del siglo XVI, cuando los españoles de México traspasaron lo que hoy en día es Sonora, Arizona y New Mexico, y encontraron a los nativos demasiado hostiles y las montañas demasiado agrestes, incluso para su propia aventura salvaje. Al fin llegó a Palo Pinto, como la iglesia y el monasterio fueron llamados, un joven jesuita.

De alguna manera consiguió una chica apache, la hija de un jefe, llevándola a una vieja celda de un abandonado edificio cercano en ruinas, y ya casi ella había aceptado su cautiverio cuando fueron descubiertos. Juh, el astuto bandido, el sagaz líder y jefe de los apaches no sometidos, nació en ese habitáculo montañoso”.

¡Qué importante sería saber las fuentes del autor! El artículo menciona la fecha de 1832, pero es altamente improbable que Juh naciera en una fecha posterior a ese año. ¿Su padre biológico pudo ser un sacerdote jesuita? Varios historiadores mencionan que su padre fue Láceris.

Mientras los chiricahuas esperaban recibir noticias de Dutchy, decidieron enviar dos grupos para incursionar por Sonora y Chihuahua. El objetivo del primer grupo era conseguir ganado en Sonora [unos 20 guerreros al mando de Chihuahua con el que iba su hermano Jolsanny o Ulzana] ; mientras el segundo buscaba cautivos para intentar intercambiarlos por su gente cautiva en Chihuahua [36 guerreros liderados por Gerónimo, acompañado entre otros por Naiche, Bonito, Chato, Kaahteney, Zele y Jelikine]. Chihuahua salió tres o cuatro días antes que Gerónimo, quien partió el 6 de mayo. No sabían que Crook había penetrado por las estribaciones norteñas de la Sierra Madre, guiado por Tsoe [Peaches], quien, medio siglo más tarde, recordaría su primera reunión con Crook: El general Crook me telegrafió para que fuera a Willcox [Cochise County, Arizona] donde estaba él. Crook había dicho a Alchesay que me quería para ir con él y sus scouts en su campaña contra los chiricahuas porque yo ya había estado en todo ese territorio de México y lo conocía bien. Así que yo fui a Willcox e informé al general Crook. Dijo que me quería para guiar su grupo a México y me preguntó si yo sabía donde podrían estar ahora los chiricahuas. Yo le dije que ellos deberían estar en cierto lugar y si no estaban allí, sabría donde buscarlos.

La composición del destacamento de Crook era la siguiente: el general George Crook al mando; su ayudante, el capitán John G. Bourke, del 3º de Caballería; su ayudante de campo, el capitán Gustav J. Fieberger; el capitán Adna Romanza Chaffee, con los tenientes Parker W. West y William Woods Forsyth, con 42 hombres de la compañía “I” del 6º de Caballería; el doctor George E. Andrews; el soldado Alexander Harmer, del Servicio General; y 193 scouts nativos, entre los que había 23 apaches White Mountain, y el resto lo formaban Tonto Apaches, yumas, mojaves, y algunos chiricahuas, bajo el mando del capitán Emmet Crawford y los tenientes James O. Mackay, del 3º de Caballería, y Charles B. Gatewood, del 6º de Caballería. También iba Al Sieber, como jefe de scouts, y Archie McIntosh y Sam Bowman, como sus ayudantes; y Mickey Free, Severiano Gracia, y George Wratten como intérpretes. Llevaban una reata de mulas guiadas por 76 muleros civiles. Para mayor eficacia, las mulas de carga se dividieron en cinco grupos, cada uno al cargo de Monach, Hopkins, Stanfield, “Long Jim Cook” y “Short Jim Cook”. Cada mulero estaba armado con carabina y revólver para su propia protección. [Tom Horn escribió en su autobiografía que participó como scout e intérprete, pero según Dan L. Thrapp no fue así. De haber estado presente, fue un empacador]. El capitán Bourke escribiría la crónica de la expedición titulada “An Apache Campaign in the Sierra Madre” con unas ilustraciones realizadas por Alexander Harmer. Con Crook iban dos apaches White Mountain, que habían estado con los chiricahuas, Na-nod-di y probablemente Eskebenti, familiarizados con el territorio al sur y al este de Huachinera [Sonora]; y un único chiricahua que estaba en la reserva, Toclanny.

Con el destacamento iba también el fotógrafo A. Frank Randall, al que Crook había dado permiso para que les acompañase, ya que también era corresponsal del New York Herald. Desgraciadamente, la mula que llevaba el equipo fotográfico de Randall cayó por un precipicio, perdiéndose todo el material y privándonos, quizás, de otra serie de históricas fotografías sobre los chiricahuas.

El 30 de abril, Crook había reunido su destacamento en el Rancho San Bernardino de John Slaughter [Cochise County, Arizona], una antigua hacienda española cuyos ocupantes la habían abandonado a finales de la década de 1830 a causa de los ataques de los chiricahuas. Ahí Crook tuvo una reunión con los scouts apaches, pidiendo su opinión sobre la captura de los chiricahuas, expresándoles su determinación y confianza en el resultado de la empresa. Tsoe [Peaches], que estaba sentado detrás de Crook, dijo que algunos scouts eran pesimistas porque creían que la misión era un trabajo demasiado duro. Otro, un sargento llamado Tu-is-ba, dijo que los chiricahuas podían esconderse como coyotes y oler el peligro desde lejos como animales salvajes. Crook, después de escuchar pacientemente, dijo: De acuerdo. Ya veréis. Capturaremos a esos chiricahuas dentro de 40 días. Luego los scouts celebraron una danza, estando presentes Alchesay y Tsoe. Al día siguiente, Crook envió a Tsoe con un pequeño grupo de scouts a México. Esa parte de Sonora había estado deshabitada desde la década de 1830, viendo solo patos y ciervos.

El martes, 1 de mayo de 1883, cuando los primeros rayos del sol brillaban sobre las colinas, Gatewood ordenó a los scouts desplegarse por el frente y por los flancos de destacamento. Bourke escribiría: Nos montamos en nuestras sillas y, en medio de un coro de adioses y bendiciones de los que quedaban atrás, avanzamos por el valle cálido y arenoso del San Bernardino, más allá de la desembocadura del Guadalupe Canyon, hasta cerca de la confluencia del Elias Creek”. 

Crook dejó el San Bernardino Valley para internarse en México, estando sin mantener contacto con las autoridades estadounidenses durante 41 días. Los primeros tres días viajaron por un terreno abierto, mientras se dirigían a la curva del río Bavispe, al sudeste de la actual Colonia Morelos [municipio de Agua Prieta, Sonora]. Los scouts trajeron varios venados y pavos, uno de los cuales trató de escapar por el campamento, siendo perseguido por algunos sonrientes apaches, para finalmente, ser capturado y decapitado. Después de desayunar a las 04:00 horas, realizaron una marcha de 32 km hasta el río Bavispe, donde pararon, el 4 de mayo, a 8 km al norte de Bavispe [Sonora].

Después de dejar Bavispe atrás, Tsoe les guio a lo largo del río del mismo nombre, hasta Bacerac y luego a Huachinera, donde acamparon a orillas del río Bavispe, bajo un risco que dominaba el pueblo. Los empacadores compraron todo el aguardiente que pudieron en la localidad, pagando 12,50 $ el lote.

Reanudaron la marcha el 6 de mayo, recorriendo 32 km hasta un abandonado rancho llamado Tesorababi. Al día siguiente, 7 de mayo, el destacamento pasó el día en su campamento, al abrigo de las posibles miradas de los vigías apaches, avanzando cuando llegó la noche. Se apartaron del río, decidiendo Crook, siguiendo el consejo de Tsoe, entrar el 8 de mayo en la Sierra Madre, al este del río Bavispe, donde Tsoe esperaba encontrar a los chiricahuas. Las estribaciones tenían hierba alta y bosques de robles, que daban paso a cedros en las partes más altas. Las colinas y las crestas se hicieron más empinadas. Finalmente, los scouts de Al Sieber encontraron un rastro que había dejado un grupo de apaches llevando ganado hacia las montañas. Pero los scouts estaban malhumorados. De repente se pararon y se negaron a seguir. El problema, dijeron, era una lechuza. Resulta que un miembro del destacamento había atrapado una lechuza viva y la llevaba atada en su silla de montar. Los scouts dijeron que era imposible derrotar a los chiricahuas mientras esta ave de mal agüero estuviera atrapada. Cuando Crook preguntó qué pasaba, le informaron del motivo por el que los scouts se negaban a avanzar, ordenando inmediatamente que soltaran a la lechuza, pudiendo el destacamento seguir avanzando a través de la oscuridad. Alrededor de la medianoche, después de una marcha de 16 km, acamparon en un cañón profundo y densamente arbolado, pero Crook prohibió encender fogatas, por lo que los hombres tuvieron que comer panecillos fríos y tocino, temblando de frío hasta el amanecer mientras llegaban las mulas de carga que iban en la retaguardia.

El destacamento se encontraba, en ese momento, en el corazón de la Sierra Madre, moviéndose a partir de entonces a la luz del día, continuando hacia el este durante 24 km por un sendero tan accidentado que todos, incluido Crook, desmontaron y caminaron. La mayor parte del camino fue por un cañón empinado y rocoso, donde encontraron otro rastro que mostraba huellas de cientos de vacas y caballos robados, que iban hacia las montañas. Pronto vieron restos de reses sacrificadas, y al fondo del precipicio estaba el cuerpo destrozado de un novillo que había caído por la pendiente escarpada. El destacamento avanzaba, siempre hacia arriba. Bourke escribiría: El paisaje estaba horriblemente ondulado en una desconcertante alternancia de crestas y abismos. Seis mulas se salieron del camino, pero consiguieron recuperarlas después de haber caído por las laderas.

El destacamento acampó en una meseta a unos 2.100 metros sobre el nivel del mar, en un lugar cercano a donde había acampado una fuerza mexicana, “el punto más lejano de su penetración en la cordillera”, escribió Bourke. Densos bosques de pinos cubrían las cuestas cerca de las cimas, con matorrales de roble más abajo, y por todos sitios, restos dejados por personas que habían pasado por allí hacía mucho tiempo: artículos de vestir, sillas de montar, bridas, cartas, comida y otros materiales. Los scouts se habían vuelto más atentos.

El 9 de mayo, el destacamento levantó el campamento a las 07:00 horas y subió aún más por las laderas hasta llegar a la cima de una montaña y descendió a un desfiladero estrecho y rocoso, que se ensanchaba en un pequeño anfiteatro. Aquí, Tsoe [Peaches], dijo que los chiricahuas habían acampado, pero no había forraje para los agotados caballos. Fue necesario realizar una marcha de 16 km durante 12 horas a través de un terreno increíblemente accidentado para encontrar un lugar adecuado para acampar. Cinco mulas cayeron de los senderos de la montaña a las gargantas pedregosas, rompiéndose tres el cuello, y las otras dos tuvieron que ser rematadas.

El 10 de mayo, emplearon 10 horas para recorrer 14 km, mientras ese mismo día, una columna militar mexicana se enfrentaba a un grupo de apaches que perseguía por el distrito de Moctezuma [Sonora], logrando dispersarlos.

Al Sieber y sus scouts exploraban por todos los lados, al frente, por los flancos, y en la retaguardia, para escudriñar cada huella, cada piedra removida, cada hoja de árbol aplastada, hasta una distancia de unos 5 km del destacamento. 

Un equipo con palas y hachas iba por delante, abriendo camino para las mulas y los hombres, quitando las piedras sueltas del sendero, ayudando al destacamento a pasar por los lugares más difíciles. Otras cinco mulas se perdieron ese día. El destacamento subió por crestas imposibles, bajó por pendientes casi perpendiculares hacia abismos donde torrentes espumosos de agua helada corrían furiosamente de un lado a otro, para volver a subir más riscos, y bajar y cruzar otros arroyos. Dos ciervos de cola blanca, asustados, fueron directamente hacia un grupo de scouts, quienes les tiraron piedras, pero no se atrevieron a disparar para no desobedecer las órdenes de Crook, quien había decretado un silencio absoluto. Esa tarde, los scouts, con Sieber al frente, fueron a donde Crook para decirle que estaban cansados ​​de cuidar los caballos y mulas, sugiriendo que el destacamento acampara en ese lugar para ir ellos a explorar el terreno. Tsoe dijo a Crook que estaban cerca de los lugares de acampada favoritos de los chiricahuas. Sabían que el rastro era bueno por las recientes señales que había por todas partes. Crook accedió. Los scouts se prepararon para el combate, encendiendo pequeñas hogueras sin humo en rincones apartados y horneando pan, moliendo café en rocas planas, limpiando armas y municiones, y arreglando el calzado. Prometieron liquidar a los chiricahuas que se resistiesen, asegurando que no mostrarían clemencia con sus jefes, Juh o Gerónimo, los cuales estarían mejor muertos. Crook dijo a Crawford que si se encontraba con grupos dispersos, debería atacar con audacia, matar a tantos como fuera posible y capturar a los que pudiera. Si encontraba chiricahuas bien posicionados, debería atacarlos para retenerlos hasta la llegada de refuerzos, respetando la vida de las mujeres, niños, y de cualquier hombre que se rindiese.  

Al amanecer del 11 de mayo, el capitán Crawford, los tenientes Gatewood y Mackay, Al Sieber, Archie McIntosh, Sam Bowman, Severiano Gracia y Mickey Free, y 143 scouts [entre ellos el sargento 1º Alchesay y Tsoe], cogieron raciones para cuatro días, cantimploras, 100 cartuchos y una manta cada uno, y se marcharon. Antes de terminar la mitad del día, un scout vino avisando de que había un lugar mucho mejor para acampar, 24 km más adelante, por lo que el destacamento fue hasta allí. A partir de entonces, avanzaban lentamente, aproximadamente un día por detrás de los scouts, dedicándose a recoger el ganado que se había escapado de manos de los chiricahuas. John Rope iba con Crawford, y en la mañana del 13 de mayo, entraron en un campo de pinos que bordeaba unos pastos de montaña, donde encontraron el lugar donde los chiricahuas habían tenido su ranchería [Crawford contó 98 wickiups] cuando el coronel Lorenzo García les atacó, el 25 de abril último. Toclanny señaló a Rope el sitio donde los chiricahuas habían celebrado una danza de guerra. Las señales indicaban que se habían dividido en tres o cuatro grupos, uno de los cuales se había dirigido al este para incursionar por Chihuahua, dirigido por Gerónimo. Habían partido a principios de mayo para conseguir prisioneros con el objetivo de cambiarlos por los apaches que los mexicanos se habían llevado en Casas Grandes [Chihuahua] el 25 de mayo de 1882.

Machokay, un scout White Mountain contaría: Yo estaba en el destacamento del general Crook, los capitanes Chaffee y Crawford y 100 scouts al mando de Al Sieber. Esto fue en 1882 [en realidad fue en 1883]. Estábamos cruzando la frontera mexicana, camino de las montañas de la Sierra Madre. Al Sieber me envió adelante con 50 scouts para intentar encontrar el rastro de los hostiles y localizarlos. El sargento Pas-lau-tau [también conocido como Bach-e-on-al, Pash-ten-tah, y Was-lan-tah, que en el futuro pertenecería a la banda de Apache Kid], apache San Carlos, y yo estábamos explorando juntos cuando vimos a dos chiricahuas llevando 16 caballos. Nos acercamos sigilosamente a ellos y agarré las riendas de uno, pero fallé; él dio la vuelta a su caballo y sacó su revólver cuando disparé y lo maté. El hombre que perseguía Pas-lau-tau escapó, aunque le disparamos.

El 14 de mayo, Crawford envió una nota al destacamento, pidiendo que les hicieran llegar suministros. Había encontrado una gran cantidad de huellas frescas, lo que indicaba que el principal campamento chiricahua estaba cerca, mientras que no había nada que indicara que estos supieran que Crook estaba tan cerca de ellos.

El 15 de mayo, los scouts [no había soldados con ellos] descubrieron  en Bugatseka la ranchería de los seguidores de Naiche, Bonito, Chato y Chihuahua, este último el único que estaba en las cercanías, ya que acababa de llegar de una incursión esa misma mañana. El scout Western Apache, Sherman Curley, describió la zona: La cima era muy escabrosa y rocosa, cortada por cañones, con muchos pinos. Los scouts atacaron, matando entre cuatro y nueve chiricahuas, según las fuentes [entre ellos a una mujer, tía de Chihuahua]. No está claro cuántos de los muertos eran hombres [Rope declaró que habían matado a un guerrero]. Capturaron a una muchacha de 16 años llamada Dja-na-il-tci [hija de Bonito], a dos niños [uno un hijo de Naiche] y a dos niñas. Destruyeron la ranchería que constaba de 30 wickiups, dispuestas en dos grupos, llevándose todos los animales [unos 100 potros y mulas], cargando hasta en 47 de ellos el botín: cuatro rifles Winchester y dos revólveres, uno de ellos un nuevo modelo Colt, sillas de montar, bridas, carne, mezcal, mantas y prendas de vestir. Había varios relojes de oro y plata, y una suma considerable de dinero mexicano y estadounidense en moneda y papel. Unos pocos chiricahuas, viéndolo todo desde las crestas rocosas, juraron vengarse de los scouts: De acuerdo. Ahora estáis haciendo esto con nosotros, pero alguna vez haremos lo mismo con vosotros. Los capturados se comportaron con gran temple, teniendo en cuenta sus pocos años. Dja-na-il-tci dijo que su gente se había quedado de piedra y consternada cuando vieron a tantos scouts ir hacia ellos; y más aún cuando se enteraron de que entre ellos estaba Pah-na-yo-tishn [más conocido como Tsoe o Peaches], que conocía tanto como ellos, cada rincón de la Sierra Madre, que la consideraban inaccesible.

Algunos compañeros de John Rope se burlaron del joven scout por haber disparado solo tres tiros durante el ataque al campamento chiricahua. Rope respondió en broma que había capturado a Dja-na-il-tci y a los dos niños. Otro scout, Yahtzohay, cuñado de Mickey Free, ofreció a Rope 80 $, un caballo y una silla de montar por uno de los chicos, que según él, era pariente de Naiche [hijo], un buen amigo de Yahtzohay. Rope rechazó el trato. Después de comer, Yahtzohay lo intentó de nuevo. Primo, dame ese niño como te pedí. Rope se negó una vez más. Siguió insistiendo hasta que Mickey Free intervino en apoyo de Rope. La tarea de Mickey Free se vio facilitada por su relación con Yahtzohay, quien había servido como soldado en la compañía C”, de Indios Scouts, en 1882, cuando Mickey Free era sargento 1º.

Casi todos los guerreros chiricahuas estaban ausentes realizando incursiones en Sonora y Chihuahua. Dja-na-il-tci dijo que muchos chiricahuas estarían dispuestos a ir a la reserva, entre ellos Loco y Chihuahua, si eran tratados con justicia. De Gerónimo, Chato y Juh no estaba segura. También dijo que en la ranchería destruida había un chico blanco de cerca de seis años de edad, capturado por Bonito y Chato en su reciente incursión por Arizona y New Mexico, pero que se lo llevaron cuando vieron llegar a los scouts. Dja-na-il-tci dijo que si la dejaban ir, vendría en dos días con el resto de la banda y con Charlie. El día 16 de mayo, Crook le dio pan y carne para dos días y la dejó ir con el mayor de los chicos capturados. Los demás se quedaron con los soldados y los scouts apaches, quienes les construyeron un pequeño refugio de ramas con un lecho de hierba seca para protegerlos de la incesante lluvia que caía. La chica más joven lloraba sin parar, pero su hermano pequeño lo miraba todo a través de sus ojos grandes y negros como el azabache.

En ese momento, durante la noche del 15 de mayo, Gerónimo estaba a 190 km de distancia, incursionando por Chihuahua, desconociendo la presencia de Crook en México. Estaba su banda comiendo carne asada ante una hoguera cuando, de repente, Gerónimo dejó caer su cuchillo diciendo: Hombres, la gente que dejamos en nuestro campamento base están ahora en manos de las tropas de los Estados Unidos. ¿Qué haremos?. Jason Betzinez, lo contó cuando tenía cerca de 100 años de edad: No puedo explicar lo de ese día. Pero yo estaba allí y lo vi. No, él no recibió ningún mensaje de ningún mensajero. Y no se hicieron señales de humo. Más tarde, predijo exactamente que unos apaches regresaban para informar de la captura de su campamento por Crook y la forma en que se había producido. Yahnozha, que probablemente estaba presente, diría más tarde al antropólogo Helge Ingstad que Gerónimo vio al enemigo en una visión, incluso cuando estaba lejos. Varios chiricahuas informantes de Eve Ball y de Morris Opler también hicieron referencia al poder de Gerónimo.

A los apaches les fascinaba la gente que predecía el futuro o ejercía algún tipo de clarividencia. Britton Davis contó, como predijo un hombre-medicina apache, el momento de la llegada de Gerónimo de México y que lo haría montado en una mula blanca. En una carta escrita a Harry Carr del Los Angeles Timesel 23 de noviembre de 1929, Davis dijo que la predicción se basaba simplemente en que el hombre-medicina apache sabía que Gerónimo prefería cabalgar sobre monturas blancas cuando no estaba combatiendo y que sabía también el momento de su llegada. Sin embargo, saber con antelación la captura del campamento por los soldados de Crook parece difícil de explicar.

Los guerreros que estaban con Gerónimo decidieron regresar inmediatamente a la ranchería, llevando a cinco mujeres mexicanas que habían capturado el 9 de mayo, al sur de Carmen [municipio de Ahumada, Chihuahua]. Con la esperanza de canjearlos por sus familias que estaban recluidos en la ciudad de Chihuahua, Chato y Gerónimo dejaron en el camino una nota en la que decían que llevarían sus cautivas a Casas Grandes en 15 días. El Periódico Oficial de Chihuahua publicó el 19 de mayo de 1883 que los mexicanos encontraron los cuerpos de dos hombres horriblemente mutilados [uno de ellos decapitado], lo cual fue corroborado por las cinco mujeres mexicanas que más tarde hablarían con Bourke. Ellas describieron cómo Gerónimo había torturado a estos dos hombres antes de que los apaches los golpearan y alancearan hasta matarlos.

A las 8:30 de la mañana del 18 de mayo, cuatro mujeres y un niño llegaron al campamento de Crook, seguidos posteriormente por 16 hombres, mujeres y niños. John Rope presenció la dramática entrada de Chihuahua. Cabalgó entre los soldados y scouts, y tuvieron que apartarse de su camino. Mickey Free, uno de los intérpretes, lo siguió hasta la tienda del general.

El 17 de mayo, dos mujeres apaches, hermanas del scout chiricahua Toclanny, llegaron al campamento de Crook para organizar la reunión con los jefes de la banda. Dos horas después llegaron otras seis mujeres apaches, acercándose a los centinelas de dos en dos, y agitando trapos blancos. Una de ellas era hermana de Chihuahua, diciendo que su hermano iría a hablar con el general si le enviaba un caballo blanco que había sido capturado en el ataque a la ranchería. Crook dio el caballo a la mujer diciéndole: Ve a donde está Chihuahua y dile que solo hemos venido a llevar a su gente a San Carlos y no a hacer la guerra.

El 18 de mayo, antes de las 08:30 horas de la mañana, empezaron a llegar más apaches, cuatro mujeres, un hombre y un niño. Poco después llegaron otros 16 hombres, mujeres y niños con Chihuahua al frente. El scout apache John Rope diría: Podíamos ver a alguien montando ese caballo blanco por algunos lugares rocosos al pie de la montaña. Era Chihuahua, cabalgando rápido hasta nuestro campamento. En el extremo de la cola de su caballo tenía atada una tira de tela roja, y otra del mismo color colgaba debajo de la brida. En su cinturón llevaba dos revólveres, y en su mano llevaba una lanza con una tira de tela roja atada alrededor de su extremo. Cabalgó hacia algunos de nosotros [scouts] que estábamos sentados bajo algunos robles. Todos nos pusimos de pie, sin saber lo que pretendía hacer. Preguntó dónde estaba el oficial al mando, y se lo dijimos. Luego fue con su caballo, pasando entre nosotros, hasta la tienda de Crook. Cabalgó entre soldados y scouts por igual, teniendo que apartarse de su camino. Los intérpretes Mickey Free y Severiano Gracia le siguieron hasta donde estaba Crook. Chihuahua bajó de su caballo frente a la tienda, y estrechó la mano de Crook, diciendo: ‘Si me quieres como amigo, ¿por qué mataste a esa vieja mujer, mi tía? Si yo quisiera hacer amigos con alguien, no atacaría su campamento y no dispararía a sus familiares. Me parece que estás mintiendo cuando hablas de ser amigos’. Después le dieron un poco de tabaco y algo de comida para llevar. Se subió a su caballo y se fue rápido, pasando entre nosotros, de la misma forma en que había venido

Desconocido por Crook, la muerte de la tía de Chihuahua tuvo otra consecuencia [los scouts la habían matado a sangre fría cuando estaba rindiéndose]. Ningún chiricahua lo admitió, pero, en el futuro, Ramona [hija de Chihuahua], y testigo ocular, dijo a Jason Betzinez, cuando estaban en la Escuela Industrial India de Carlisle, que Espida [también conocido como Spitty o Speedy, un héroe en el enfrentamiento en el Arroyo de los Alisos], hijo de esa mujer estaba tan enfurecido al ver a su madre muerta que, usando rocas, mató al pequeño cautivo blanco Charley McComas. Los apaches de esa banda más tarde dijeron a los soldados que el niño había corrido por la maleza y nunca fue encontrado. Finalmente, esa fue la conclusión oficial, hasta que Betzinez contó el incidente en Carlisle. El 19 de junio de 1883, el “Arizona Star” publicó: “El general Crook atribuyó al siguiente incidente, su fracaso para rescatar a Charlie McComas. Un scout apache resbaló y cayó por la escarpada montaña, disparándose su arma. El disparo alertó a la ranchería, haciendo huir a algunas mujeres que se llevaron al pequeño cautivo con ellas.

Chihuahua admitió que el descubrimiento de sus santuarios por soldados estadounidenses y scouts apaches había convencido a su gente de que lo mejor era regresar a San Carlos. Esto no es bueno, todos estos scouts y soldados están aquí, había dicho a su gente. Su decisión, sin consultar a otros jefes, tuvo el efecto deseado. Las familias de los chiricahuas comenzaron a llegar al campamento de Crook cada día. Chihuahua expresó a Crook su deseo de paz, diciéndole que el resto de chiricahuas podían llegar más adelante con las mismas intenciones. Que él estaba cansado de luchar. Su ranchería había sido destruida y todo su equipo capturado, por lo que quería entregar su banda tan pronto como llegasen los que faltaban. Chihuahua pidió permiso para salir con dos hombres jóvenes a buscar a su gente. Antes de caer la noche llegaron 45 chiricahuas, hombres, mujeres y niños.

El 19 de mayo, el campamento de Crook era trasladado a unos 9 km, a una posición con más agua y mejor hierba. Los chiricahuas empezaron a llegar hasta un número de 70, y antes del mediodía eran unos 100, la mayoría chokonen, entre ellos estaba Fatty, quien habló abiertamente de su odio por los mexicanos y por qué había decidido rendirse [Bourke hizo un informe en el que indicaba que había unos 64 chokonen, 11 nednais, cuatro chihennes y ocho White Mountain, estos últimos parte de la banda de Bonito]. Faltaban Chihuahua y los dos hombres que habían ido con él. Los chiricahuas estaban cautos pero de buen humor. Varios de ellos hablaban español con fluidez. Los soldados les proporcionaron comida de potro. Dos o tres apaches llevaban heridas de bala recientes de los últimos combates. Crook se enteró por medio de Fatty del motivo por el que muchos chiricahuas tenían tanta aversión por los mexicanos. Dijo a Crook que les odiaba porque habían matado a sus padres a principios de la década de 1860. Tenían que pagar por ello, dijo. Un mes más tarde, Fatty dijo a Crawford que mataba mexicanos cada vez que los veía y los cortaba en pequeños trozos. Estaba contento de que ahora tenían armas para acabar con ellos. Contó por qué había bajado de las montañas: En México, al pie de las montañas, oigo pasos. Antes de irme a dormir, oigo pasos… Me estoy cansando de vivir en las montañas como una bestia. Por eso quiero vivir en la reserva. Quiero que mi mujer y mis hijos vivan en paz.

El mismo día 19 de mayo, Alchesay dijo a los chiricahuas que se habían rendido que los scouts les devolverían sus caballos y mulas para que las mujeres y niños los pudieran utilizar durante el regreso a San Carlos. Esto alegró a los chiricahuas, pero aun así, estaban preocupados por la respuesta que pudieran dar Gerónimo y Chato cuando regresaran de su incursión por Chihuahua. Cuando los hombres vuelvan, pueden comenzar a disparar, dijeron a los scouts. Esperando evitar el enfrentamiento, las mujeres desplegaron trozos de ropa blanca alrededor del campamento, ya que no sabían cómo reaccionarían los guerreros.

Poco antes de las 09:00 horas del 20 de mayo, se oyó un alboroto que venía de los altos acantilados que rodeaban el campamento de Crook. Eran 36 guerreros armados corriendo de risco en risco [Cada guerrero llevaba un Winchester de retrocarga; la mayoría tenían modernos revólveres niquelados y algunos, arcos y lanzas]. Los scouts Western Apaches buscaron refugio tras los árboles con las armas en la mano. Después de un rato, unas pocas mujeres chiricahuas fueron hacia los guerreros, diciendo a Gerónimo y a Kaahteney, que Crook buscaba la paz. Finalmente, los jefes chiricahuas dijeron a cuatro scouts que se acercaran para parlamentar. Esos cuatro scouts eran Tsoe [Peaches]; Na-ni-lsoage; Dastine [emparentado con Jelikine]; y Hac-ke-ha-gos-lid [un apache Cibecue, cuñado de Chato]. Los cuatro fueron a las posiciones de los chiricahuas, explicándoles la situación, que Chihuahua y toda su banda se habían rendido, y que si entraban en el campamento no serían atacados. Pero los jefes estaban nerviosos, debatiendo qué hacer. Temían una traición y ser ahorcados de los árboles, pero poco a poco, su temor se fue disipando.

Una vez que los scouts volvieron al campamento, un guerrero, quizás Ahnandia [que había servido como scout con Toclanny], llegó corriendo al campamento tirando su fusil y cinturón al suelo, mostrando sus manos a George Wratten [un intérprete civil que estaba con Sieber]. Luego abrazó a Toclanny llamándole hermano. Esa tarde llegaron otros chiricahuas [en grupos de dos y de tres] y, finalmente, a primeras horas de la noche, Gerónimo y los otros jefes fueron al campamento de Crook.

A primeras horas de la mañana del 21 de mayo, Crook compartió el desayuno con Gerónimo, Naiche, Chato y Jelikine. Gerónimo admitió que estaba sorprendido de ver a Crook allí, quien explicó las razones de su presencia: Nosotros hemos venido para buscarles [a los chiricahuas], y llevarles de vuelta con nosotros, y no para combatir con ellos, sino unirnos a ellos como amigos. El scout Curley observó de cerca la reacción de los chiricahuas, notando que alguno de ellos decían que estaban de acuerdo y otros no decían nada. Crook dijo a Gerónimo que se rindiese y volviese a la reserva o luchara, y añadió: No voy a coger tus armas porque no tengo miedo de ti. Sin embargo, Curley estaba inquieto. La mayoría de los jefes, incluido Gerónimo, echaban humo y querían vengarse. Al final del día, Kaahteney y otros 78 guerreros cabalgaron hacia el campamento, llevando el ganado robado en Chihuahua, habiéndose rendido unos 229 chiricahuas. 

Al día siguiente, cuando Kaahteney estaba visitando a los scouts White Mountain, un mensajero le dijo que fuese al campamento chiricahua. Los jefes planeaban organizar esa noche una danza con los scouts Western Apaches. Las jóvenes mujeres chiricahuas participarían para atraer a los scouts y luego, a una señal preestablecida, los guerreros los matarían. Cuando Kaahteney accedió, pidieron a Jelikine que participara. Aunque no era jefe, era uno de los guerreros más importantes de la tribu, no estando de acuerdo en utilizar la traición. Además, había sido criado por los apaches Cibecue. Esta gente White Mountain son como parientes para mí, dijo antes de irse de la reunión, lo que echó para atrás a otros chiricahuas. Naiche, Bonito y Chato tenían amigos y parientes entre los scouts White Mountain. Gerónimo mandó buscar a Jelikine otra vez intentando persuadirle: Suegro, esta noche queremos hacer lo que te hemos dicho. Cada vez que hemos ido a la guerra antes, tú has venido con nosotros. Pero ahora tu mente duda. Jelikine contestó: Te digo que no ayudaré a hacer eso. Estaba enojado y comenzó a irse. En un momento, regresó y volvió al consejo otra vez, diciendo: Vosotros, los jefes, no significáis nada para mí. Yo he estado con vosotros muchas veces y os he ayudado a matar a muchos mexicanos y blancos… No quiero oír decirte eso otra vez. El plan siguió adelante, pero se vino abajo cuando Al Sieber aconsejó a los scouts apaches White Mountain que no fueran a danzar.

Antes de volver a entrevistarse con Crook, Gerónimo pidió consejo a Al Sieber, quien dijo: “Gerónimo, me pides mi consejo. Estoy a favor de la paz siempre que sea posible. Estoy a favor de la guerra solo cuando sé que no puede haber paz. A ti Gerónimo no te gusta la paz si no, no hubieras salido de la reserva cuando estabas allí. La última vez que hablamos en la Sierra de Teras dije que no estaban muy lejos el tiempo en el que los estadounidenses vendrían a México a buscarte a ti y a tus hombres. Ahora estamos aquí. Ahora os digo con toda la fe y honor que los chiricahuas no pueden resistir al hombre blanco con éxito, ya que podemos llegar a este país. Si continúas la guerra con el hombre blanco, ahora y en estas circunstancias, tú y todo tu pueblo será exterminado. Lleva 10 años hacer un guerrero de un niño de 10 años.  El general Crook puede hacer muchos cientos de soldados en un solo día. El hombre blanco no puede ser exterminado. Tú y yo hemos visto este país cuando era un país de indios. Lo hemos visto cuando no había nada que hacer aquí, excepto conseguir comida para uno mismo y para su caballo. Hemos visto que a partir de entonces hay pueblos por todas partes, y ranchos y asentamientos donde antes solo había indios. Ahora vemos el ferrocarril y el telégrafo y con este destacamento hay un cuerpo de hombres que pueden decir palabras con un vidrio y el sol cuando el apache puede enviar una señal. Aquí te veo Gerónimo, orgulloso y capaz jefe de guerra de los chiricahuas, rodeado por los últimos de tu tribu, unas 600 almas. Les guías a estas montañas como el último lugar de refugio. Aquí ahora hay 200 hombres o más en el corazón del territorio que han llegado a este refugio y estos 200 hombres son estadounidenses y pueden encontrar el camino para volver aquí de nuevo. ¿Te digo ahora qué puedes hacer?

Tienes que ir a la reserva ahora o de lo contrario sigue el sendero de la guerra y verás los últimos restos de tu tribu morir contigo. Tus hombres son valientes y no tienen miedo; tienes mucha influencia sobre ellos; ninguno tiene miedo a morir, pero los hombres que están acostumbrados a enfrentarse a la muerte todos los días de su vida no pueden triunfar siempre en la lucha. Yo he luchado y sé cuál es el sentimiento cuando sabes que no puedes ganar. Mi corazón se endurece cuando sé que tengo que estar tras las rocas todo el día y arrastrarme lejos cuando llega la oscuridad y solo tengo mi rifle conmigo y no sé cuándo puedo conseguir algo de comer y, a veces, algo para vendar mis heridas. No puedo decir cómo me siento a continuación, pero esto puedo decir, que no es eso lo que deseo para cualquier hombre, sea blanco o indio.

Nunca caigo en una trampa que intuyo, pero he caído en más de una. Entre todos los guerreros juntos de la tribu chiricahua no saben más de las montañas o de la guerra que yo. Mientras que día a día, y semana a semana, tu posición es más débil en hombres; mi posición es más y más fuerte. Yo sé que el hombre blanco ganará. ¿Puedo hacer que lo creas? Sí, voy a responder a esa pregunta. Puedo hacer que lo creas porque sabes que hablo solamente la verdad. Soy un hombre viejo. Sabes que cuando yo era un joven, trabajé para el gobierno 25 años de mi vida, y durante todo ese tiempo mi único trabajo era dar caza a los indios que eran merodeadores y enemigos de mi pueblo. Algunos hombres nunca mueren, y debo ser uno de ellos. ¿Cómo saber si mis palabras tienen sabiduría y dicen la verdad? Siempre hago lo mejor. A veces he cometido errores, pero nunca le dije a un indio una mentira deliberada. Gerónimo, sigue mi consejo y dile mañana al general Crook que tú y tu gente vais a ir con él a San Carlos. Ahora sabes que no podéis aguantar y no tenéis lugar a donde ir. ¿Qué más puedo decir?.

Gerónimo sentado no dijo una palabra. Por fin, después de un largo suspiro, dijo: “Sibi [así le llamaban] tus palabras me han conmovido. Han golpeado profundamente mi corazón. Voy a considerar lo que has dicho, porque sé que es la verdad; pero soy y siempre he sido un hombre orgulloso, y tus palabras y las del general Crook hacen daño a mi corazón. Hablaré mañana con el general y no voy a olvidar los consejos que me has dado.

En la mañana del 22 de mayo, Gerónimo se entrevistó con el general Crook. Dan L. Thrapp, en su libro “Al Sieber, Chief of Scouts”, escribió que Al Sieber se sentó a lado con una mano dentro de su camisa, agarrando un revólver con la intención de reventar el cerebro de Gerónimo a la primera señal de traición. Pero Gerónimo dijo que quería una paz que durara para siempre. Crook respondió que Gerónimo había hecho una guerra tan sangrienta a nuestro pueblo y a los mexicanos que no le importaba si volvía a San Carlos. Si estaba dispuesto a deponer las armas y trabajar en la agricultura, el general Crook permitiría su regreso; de lo contrario, lo mejor que podía hacer era permanecer donde estaba y luchar contra él. “No he utilizado las armas contra ti, dijo el general, “porque no te tengo miedo. Se os ha permitido andar libremente por el campamento para que puedas ver que tenemos la fuerza suficiente para acabar con vosotros si queremos; y has visto con tus propios ojos cuántos apaches están luchando de nuestro lado y contra ti. Al hacer la paz con los estadounidenses, también debes hacerla con los mexicanos. Gerónimo dio a conocer su desprecio por los mexicanos y que los había combatido siempre, y en el último enfrentamiento con ellos no había perdido un solo guerrero. Añadió: “He escuchado tus palabras de ayer que me hicieron sentir que había hecho un gran mal. Tal vez he hecho el mal; así ve el hombre blanco mi comportamiento. Sé que un hombre blanco no se ve, como un apache se ve a sí mismo. Mi influencia entre mi gente es grande, como has dicho, pero hay guerreros aquí que nadie puede controlar. En el último año, algunos hombres de mi tribu han incursionado en tu país. No lo voy a negar. Sería inútil para mí tratar de negarlo, pero este joven que está traduciendo [Mickey Free] y este viejo que siempre va a la guerra [Al Sieber] se han enfrentado a mi gente. Te quejas de que mi pueblo ha atacado a tu país. ¿No crees que yo debería quejarme de que estos [Mickey Free y Sieber] han matado a mis guerreros? Bien, no me quejo porque sé que mis jóvenes pueden morir. Yo y mis hombres sabemos que, tarde o temprano, todos moriremos. Y ahora voy a decirte que una vida así ya no me gusta. Soy viejo para el sendero de la guerra y ¿qué he logrado? Solo esto, hoy me presento ante ti pidiendo. Hoy voy a pedir lo que yo, el orgulloso jefe de guerra de la tribu chiricahua, nunca pensó que pediría al hombre blanco. Pido que me lleves a la reserva, y hagas conmigo lo que mejor te parezca. Voy a ir contigo mañana o cuando digas. [Tom Horn dijo en su autobiografía que fue intérprete de Crook en estas charlas. Dan L. Thrapp afirma que  él no era el intérprete y puede que ni siquiera haya estado con la recua de mulas].

Gerónimo dijo a Crook que siempre había querido la paz, pero que había respondido a las ofensas recibidas; que él no había sido bien tratado en San Carlos; que los mexicanos habían sido muy traicioneros con su gente y que no podía creer en su palabra. Gerónimo dijo que había estado tratando de contactar con los generales mexicanos en Chihuahua para organizar un intercambio de prisioneros. Si el general Crook le dejaba volver de nuevo a San Carlos y le garantizaba un trato justo, trabajaría para ganarse la vida y seguiría el camino de la paz. Si no, él y sus hombres morirían en estas montañas, luchando hasta el último hombre. No tenía miedo a los mexicanos, pero no podía luchar contra ellos y contra los estadounidenses, con sus numerosos aliados apaches. El general Crook dijo: Los chiricahuas son muy inteligentes, y pueden fácilmente esquivar a la caballería estadounidense cuando quieran cruzar la línea fronteriza; pero a partir de ahora, México no les protegerá. Te estoy diciendo todo esto para que sepas lo que una negativa a venir conmigo significa. Si no vienes conmigo en paz ahora, significará la guerra y volveré aquí, pero lo haré con pena en el corazón. Organizaré un grupo para la guerra y lo enviaré aquí, dividido en varios destacamentos, de manera que sea capaz de operar en todas las montañas a la vez. Entonces los chiricahuas estarán condenados, y yo, un anciano, iré con el corazón encogido a la tumba, porque la guerra será larga y amarga, y mis días pasarán inquietos, y mis noches sin dormir. No vendré yo mismo porque las dificultades serán muchas para mí, así que tendré que permanecer en casa, pero, como ya he dicho, sin descansar ni dormir. Gerónimo, vas a ir de este consejo a un consejo con tu gente, y es posible pensar que he hablado con demasiada severidad contra ti. Hablo solamente como yo sé, porque no debe haber ningún malentendido. Este es un consejo de gran importancia para mí, ya que no puedo comenzar una guerra sin dar una oportunidad a la paz. Escucharé lo que tienes que decir mañana. Gerónimo dijo que deseaba la paz y pidió ser llevado de vuelta a San Carlos. También solicitó permiso para juntar a toda su gente y que había enviado a algunos de sus hombres jóvenes para buscarlos. Después, Gerónimo, Naiche y Chato desayunaron con el capitán John G. Bourke y el teniente Gustave J. Fiebeger. Más tarde, Bourke jugó en el campamento con algunos chicos jóvenes.

Los chiricahuas fueron llegando durante toda la mañana, enviados por Chihuahua y su grupo, la mayoría montados en buenos potros. Los jóvenes guerreros, montados a caballo, de un total de 38 personas, conducían novillos, vacas, potros y burros. Todos estos estaban armados con Winchesters y Springfields de retrocarga, con revólveres y lanzas cuyas hojas eran viejos sables de caballería. Los muchachos llevaban revólveres, lanzas, arcos y flechas. Era la banda de Kaahteney. Los scouts Tonto Apaches recelaban de los chiricahuas; los scouts apaches White Mountain tenían lazos familiares con alguno de ellos, pero todos tenían sus rifles cerca temiendo alguna traición.

Las cinco mujeres mexicanas cautivas de los chiricahuas fueron llevadas al campamento de Crook por Gonaltsis [también llamado Patricio, hermano de Chato]. Sus nombres eran Valentina Márquez, Refugio Hernández, Rafaela Mendoza, María Martínez, y Antonia Hernández y su bebé que acababa de dar a luz. Todas estaban casadas con soldados mexicanos del 11º de Infantería, siendo capturadas en su última incursión por Chihuahua, cerca de una estación del Ferrocarril Central Mexicano tan solo dos semanas antes. Originalmente, eran seis, pero Gerónimo envió a la más mayor y más débil con una carta a un general mexicano, diciendo que quería hacer la paz y lo haría, siempre y cuando los mexicanos devolvieran a las mujeres y niños apaches en su poder. Si rechazaban la oferta, capturaría a todas las mujeres y niños mexicanos que pudiera para mantenerlos como rehenes y continuaría la lucha por Sonora y Chihuahua. Las mujeres explicaron el terror que había en Chihuahua ante la simple mención del nombre de Gerónimo, a quien los campesinos consideraban el demonio enviado como castigo por sus pecados. Gerónimo y sus hombres habían matado a los soldados mexicanos con rocas para no malgastar municiones con ellos. Las mujeres habían sufrido muchas penalidades al subir por altas colinas, vadeando corrientes de agua fría, cruzando pantanos y bosques. Sus ropas estaban rotas por zarzas y espinos, y sus pies heridos e hinchados por la dureza del terreno. El capitán Bourke les aseguró que los estadounidenses las protegerían. Aun así, un nednai llamado Washington, intentó varias veces intimidarlas para que fuesen al campamento chiricahua. Bourke y varios muleros juraron matarle si tocaba a las mujeres.

Gerónimo pidió esperar una semana más para esperar a Loco y al resto de chiricahuas, y así reunir todos los potros; reunir más mezcal y carne de caballo para emprender la marcha con más suministros. Gerónimo temía que si el general Crook salía de la Sierra Madre, los mexicanos podrían atacar a su banda. Crook reconoció que lo que Gerónimo decía era justo, diciendo que regresarían lentamente con el fin de no dejar atrás a los jóvenes y a las personas más débiles; para que terminasen de cocer el mezcal y que la mayoría de los apaches que no estaban presentes pudiesen alcanzar la columna, pero los que no lo hicieran tendrían que llegar por sí solos a San Carlos. Gerónimo reiteró su deseo de paz; dijo que él mismo recogería y traería al resto de su gente y que buscaría a Charlie McComas. Si es posible, se uniría a los estadounidenses antes de que saliesen de la Sierra Madre. Si no es así, se dirigiría a San Carlos tan pronto como pudiera hacerlo sin peligro; pero concluyó: “Voy a permanecer aquí hasta que haya recogido al último hombre, mujer y niño chiricahua. Durante toda la noche los chiricahuas y los scouts apaches bailaron juntos en señal de paz al son de los tambores. Gerónimo, Kaahteney y Chato salieron a buscar a Chihuahua y Juh.

El 23 de mayo, Crook ordenó a Gatewood que diese raciones a 220 chiricahuas y poco después llegaron Loco y Nana con 17 personas de su banda, con lo que el número total ascendía a 237. Nana tenía un rostro que indicaba inteligencia, valor y carácter, pero con un rasgo de dureza y crueldad. Había recibido muchas heridas en sus innumerables enfrentamientos con los blancos y tenía una cojera muy notable en una pierna. Dijo que los chiricahuas estaban llegando por los senderos, y que irían todos a San Carlos tan pronto como reunieran a sus familias.

El 24 de mayo, el destacamento de Crook emprendió el regreso a San Carlos. Los ancianos chiricahuas iban en mulas, burros y caballos; así como las mujeres y niños más débiles. La gran mayoría iba a pie. Acamparon al mediodía junto al río Bavispe [Sonora] no habiendo recorrido mucha distancia. Los scouts apaches, cuyas cabezas estaban rodeadas con telas de franela roja, rodeaban el campamento con sus rifles preparados. Los caballos y mulas entraron en la brillante corriente; los soldados iban y venían, unos bebiendo, otros con cubos llenos de agua, y algunos más, remojándose el cuello, la cara y las manos antes de comer. Todo el destacamento se bañó en el río, al igual que las mujeres y niños chiricahuas. Estos, cuando se cansaron de nadar, practicaron juegos de guerra. Tres chicos se adelantaron representando ser mexicanos, corriendo, escondiéndose o eludiendo a sus perseguidores que los rodeaban, simulando que les lanzaban flechas. Uno de ellos fue dejado por muerto, tendido sobre el suelo, y los otros dos fueron capturados. La diversión era tan emocionante que el cadáver levantó la vista para ver cómo iba la batalla. Practicando esos deportes, de un constante ejercicio como nadar, montar a caballo, correr arriba y abajo por las más empinadas montañas, los apaches pasaban sus años juveniles. No es de extrañar que sus huesos fuesen de hierro, sus tendones de alambre y sus músculos de caucho.

Allí permanecieron varios días. Las mujeres apaches cortaron y secaron grandes trozos de carne vacuna, y trajeron burros cargados de mezcal, que estaban apilados en hornos de piedras calientes cubiertos de hierba mojada y barro. El proceso de cocer al vapor duraba de tres a cuatro días. Los scouts apaches pasaban el tiempo jugando con los chiricahuas a los que limpiaban sin piedad, ganando cientos de dólares en oro, plata y billetes en los juegos de cartas de monte y conquián.

Chato volvió el 26 de mayo, uniéndose a Loco y Crook en el desayuno. Gerónimo le había enviado para que pidiese a Crook esperar más días porque los chiricahuas estaban muy dispersos. Los jefes chiricahuas no querían salir para San Carlos hasta haber reunido a toda su gente que estaba por la Sierra Madre. Aún no habían encontrado a Chihuahua, Juh, y a un grupo de guerreros que estaba a cargo de los caballos y mulas cerca del río Aros. Crook dijo a Chato que tenía que seguir porque sus suministros se estaban acabando. 

Chato y Loco dijeron a Crook esa mañana que Gerónimo había enviado aviso de que los chiricahuas estaban más dispersos de lo que pensaba y que no había conseguido reunirlos a todos y recoger sus manadas de potros, por lo que pedían al general permanecer una semana más allí para no dejar a nadie detrás. Loco manifestó estar ansioso por estar en paz, deseando volver y tener una pequeña granja, con ganado y caballos propios como antes.

El 27 de mayo, los chiricahuas terminaron de cocer el suficiente mezcal para que durara hasta llegar a San Carlos. Uno de los scouts apaches vino corriendo muy excitado, diciendo que cuando estaba cazando al norte de allí, vio un gran destacamento de soldados mexicanos. El scout apache trató de comunicarse con los mexicanos, quienes pensando que era hostil, dispararon tres veces contra él. El teniente Forsyth, Al Sieber, y unos cuantos soldados y scouts apaches cabalgaron a todo galope durante 24 km para contactar con los mexicanos, pero no los alcanzaron.

El 28 de mayo, el destacamento reemprendió el camino muy lentamente hacia San Carlos, porque las mujeres mexicanas no eran capaces de cabalgar mucha distancia por esos duros caminos, y porque varios hombres del destacamento estaban enfermos. Dos de los scouts apaches tenían neumonía, pensando que iban a morir cada hora que pasaba, a pesar de los cuidados del hombre-medicina.

Dos días después, Gerónimo, Chato, Chihuahua y Kaahteney llegaron por la noche con 116 chiricahuas, aumentando el total a 384. El día 30, después de una marcha de 25 a 30 km, bastante distancia dadas las circunstancias, cruzaron el principal paso de la Sierra Madre a una altura de algo más de 2.438 metros. El capitán Bourke desayunó con Gerónimo y Bonito. El general Crook se fue para San Carlos llevando consigo a 52 guerreros [entre ellos Bonito, Loco y Nana] y a 273 mujeres y niños apaches. Gerónimo salió a buscar al resto de la banda que aún se encontraba en las montañas. Un scout White Mountain llevó al último grupo de chiricahuas, encabezado por dos chokonen llamados Tu-n-tc-ile-sa-an [también llamado Tuzzone] y Be-lin-te. Con ellos iban unos pocos White Mountain capturados en Eagle Creek, en abril de 1882, en el campamento de ovejas de Stevens. Tuzzone, un miembro de la banda de Chato, hizo de guía una vez que salieron de la Sierra Madre.

Había mucha madera de pino y el fuego, el humo y el calor resecaba las gargantas de la gente y ennegrecía sus caras. Los scouts apaches mataron dos o tres ciervos y otros tantos pavos; habiendo muchas truchas en las corrientes de agua [los apaches no comían peces]. Continuaron descendiendo al lado de la sierra perteneciente a Chihuahua, encontrando la pista de tropas mexicanas, y una inscripción en la corteza de un árbol que decía: El 11º Batallón pasó por aquí el 21 de mayo del 83.

El 1 de junio, Gerónimo y su grupo alcanzaron al general Crook, sin embargo, se fueron al cabo de pocos días. Los scouts apaches cazaron muchos ciervos y pavos porque las últimas raciones se habían acabado el 4 de junio. El destacamento se vio amenazado por un gran fuego en la pradera del verde valle del río Janos. Impulsadas por el fuerte viento, las llamas se precipitaron contra el campamento. Los soldados, los scouts apaches, los guerreros y mujeres chiricahuas, e incluso los niños cogieron ramas de árboles, mantas o trozos de tela para defenderse del fuego. Las llamas habían llegado a la cresta de la colina más cercana al campamento, elevando hacia el cielo grandes nubes de color marrón y gris. Consiguieron salvar el campamento, aunque varios caballos y mulas sufrieron graves quemaduras.

Prosiguieron la marcha hasta el Arroyo de los Alisos [un afluente del Janos], a un kilómetro del lugar donde el coronel mexicano Lorenzo García mató, el 30 de abril del año anterior, a muchas mujeres y niños chiricahuas de la banda de Loco, cuando estos fueron obligados por Gerónimo y los suyos a huir de San Carlos. Los huesos humanos, blancos y limpios a causa de los coyotes, brillaban en el lecho de arena de la corriente. Cestas y otros utensilios apaches estaban esparcidos por el suelo y unas tumbas con toscas cruces señalaban las pérdidas mexicanas. Continuando su marcha, giraron al oeste para volver a entrar en Sonora, pasando por el cerro Cocóspera [municipio de Cananea, Sonora] de 1.456 metros.

El 8 de junio, la columna del general Crook entró en el San Bernardino Valley con 300 chiricahuas [incluyendo 45 hombres, además de Loco, Nana, Bonito, Mangas y Cathlay]. Las autoridades estadounidenses pensaban que el destacamento había sufrido un desastre, ya que no tenían noticias suyas desde el 5 de mayo. Cuando Crawford llegó a San Carlos, añadió los 22 miembros de la banda de Loco que estaban en Fort Thomas; más Dutchy y Gooday, puestos a su disposición el 25 de junio, ascendiendo el total de chiricahuas a 325 personas.

El 14 de junio, el agente de San Carlos, P. P. Wilcox, al enterarse de la llegada de Crook con los chiricahuas, protestó por la futura ubicación de estos en la reserva. Wilcox afirmaba que los chiricahuas entorpecerían sus éxitos con los demás apaches, obteniendo el apoyo del Secretario del Interior, Henry M. Teller. El Secretario de Guerra, Lincoln, fue informado de que los chiricahuas no serían mezclados con los demás apaches de la Agencia y que deberían ser tratados como prisioneros de guerra. Más tarde, Crook notificaría al Departamento de Guerra que podía asegurar la paz si se le permitía administrar a los chiricahuas a su manera.

El 15 de junio, el destacamento de Crook llegó a Silver Springs [Green Valley, Pima County, Arizona], donde estaba al mando el coronel Biddle. A Silver Springs habían llegado noticias [periódicos y telegramas] diciendo que la intención del gobierno era ahorcar a todos los hombres chiricahuas, sin distinción, y distribuir a las mujeres y niños entre otras tribus. Esto hizo que varios jefes cogieran a su gente y se fueran de vuelta a México hasta saber su destino, teniendo varios enfrentamientos con las tropas mexicanas. Cuando todo se aclaró, cumplieron su promesa y regresaron a San Carlos.

El 23 de junio, el general Crook, con aproximadamente 52 hombres y 273 mujeres y niños apaches chiricahuas que no habían huido a México, llegó a San Carlos. Fueron repartidos en pequeños grupos por la reserva con el objetivo de conseguir la desintegración tribal, para que vieran el progreso obtenido por los apaches pacíficos, y al mismo tiempo para que los apaches de confianza pudieran mantener una vigilancia más estrecha sobre los chiricahuas. Bonito, Loco y Nana se encontraban entre los hombres. Jacali, una hija de 18 años de Juh, herida de un disparo en una pierna durante el ataque mexicano del 24 de enero de 1883, entre las mujeres. Ya en la reserva, el cirujano la convenció de que tenía que amputarle la pierna o corría el riesgo de fallecer. Aparentemente, se recuperó, aunque no viviría mucho tiempo porque no se tuvo más noticias de ella.

Los otros jefes, Gerónimo, Naiche, Chato, Chihuahua, Kaahteney, y Zele [60 hombres en total] habían prometido ir en una fecha indeterminada, asegurándole que se unirían a él cerca de San Bernardino. Pero tenían dos problemas. El primero es que no pudieron encontrar a unos 100 chiricahuas [en particular a Juh] queriendo mantener unidos a todos los chiricahuas; y segundo, varios jefes tenían familiares cautivos en México, por lo que no querían ir a San Carlos sin ellos. Eso no impidió que los enfrentamientos con los mexicanos continuaran. El periódico de Tucson El Fronterizo” publicaba el viernes, 20 de julio de 1883: El día 5 del actual, en el paraje llamado ‘Los Charcos’, jurisdicción de Oposura, del distrito de Moctezuma [Sonora], asaltaron y martirizaron de la manera más cruel y sanguinaria que acostumbran, a los desgraciados Ramón Acuña, José Acuña, Benito Paco, Juan Moreno Cota y Vicente Manso. Habiendo marchado en persecución de los salvajes un piquete del 6º de Infantería, fue sorprendido por gran número de indios, y murieron siete soldados de la federación…”.

El jefe de scouts Al Sieber fue destinado a San Carlos, a su regreso de México. Archie McIntosh también estaba allí, encargado del racionamiento de los chiricahuas, ya que era uno de los pocos hombres blancos [en realidad era hijo de padre escocés y madre chippewa] en quien confiaban porque su esposa era una mestiza apache, Dominga. En un viaje que hizo a Tucson, Crook puso en manos de Antonio V. Lomelí, cónsul mexicano en Tucson, a las cinco mujeres que había estado en poder de los chiricahuas.

Charlie McComas nunca fue encontrado. Los chiricahuas dijeron que estaba en la ranchería de Bonito y Chato, destruida por el capitán Crawford. Hay varias versiones, 1ª: que no sobrevivió a su captura más de un mes o dos; 2ª: que los chiricahuas lo mataron en venganza por las muertes provocadas por el ataque del capitán Crawford [Jason Betzinez contó que estando en la Escuela Industrial India de Carlisle con Ramona Chihuahua, esta le dijo que la mujer muerta en el primer momento del ataque, era madre de Speedy, quien se enfureció tanto que cogió a Charlie y lo estrelló contra una roca, arrojando el cuerpo a la maleza]; 3ª: que murió accidentalmente durante ese ataque; 4ª: que murió de frío en las montañas; 5ª: y que en el futuro sería el jefe de una banda de apaches broncos. Los chiricahuas entregaron 13 cautivos [entre mujeres y niños] y no estaba Charlie. ¿Quizá ningún apache quiso mencionarlo para no ser culpado de su muerte?

El 7 de julio, Crook tenía todo el poder para mantener y vigilar a los chiricahuas, quienes tenían el estatus de prisioneros de guerra y se encontraban bajo la autoridad del Departamento de Guerra, con el capitán Crawford, el teniente Davis, y el teniente Gatewood a cargo del control administrativo con orden de mantener la paz, administrar justicia y castigar a los infractores apaches. Los periódicos y el senador por Texas, Barnett Gibbs, sugirieron que el general podría haber sido capturado por Gerónimo durante su expedición a la Sierra Madre, denunciando la ausencia del líder apache de la Reserva de San Carlos, especulando también que Crook se había visto obligado a ofrecer a los apaches excelentes condiciones para su rendición).

* Del 2 de julio al 3 de agosto de 1883, tiene lugar la Santa Fe Tertio-Millennial Celebration and Exposition. (Fue la primera exhibición pública celebrada en la ciudad. 

El motivo de la exposición estuvo basado en un error, ya que se organizó para celebrar el 333 aniversario de Santa Fe, un tercio de milenio. Creyeron que la ciudad se había fundado en 1550, cuando en realidad fue fundada en 1610, es decir, 60 años después.

Su objetivo era promover el desarrollo económico de New Mexico, con exposiciones agrícolas, de minerales, carreras de caballos, recreaciones históricas, y bailes de pueblos nativos, entre ellos un numeroso grupo de apaches mescaleros con los jefes San Juan y Nautzili al frente.

En una de las fotografías, el jefe mescalero San Juan posó con Ralph Emerson Twitchell, en ese momento abogado y futuro historiador y político [en 1893 fue el tercer alcalde de Santa Fe], y con Margaret Olivia Collins, la prometida de Twitchell).

* A primeros de agosto, José María Madrid, un ciudadano de Quemado (Catron County, New Mexico) llega a la Agencia de San Carlos con una nota del teniente Gatewood desde Fort Apache. (Madrid estaba buscando a su hijo Militón, capturado por Nana dos años antes. La mañana del 4 de agosto, el capitán Crawford le invitó a ver el recuento de los chiricahuas. Estando en el puesto de mando de Crawford, vio como Nana venía con un muchacho mexicano, pero su mujer lo llevaba oculto bajo un chal, haciendo imposible que Madrid lo viera bien. Pero algo le resultó familiar pidiendo que le dejaran ver la cara del muchacho, diciendo que por su tamaño y apariencia, creía que era su hijo. Crawford pidió a Nana que trajera al muchacho a su oficina, lo que hizo sin dilación. Crawford describió la escena: Tan pronto como el padre le vio, saltó sobre él gritando en voz alta que era su hijo. El muchacho gritó y negó que Nana fuera su padre. Al principio Nana disimuló diciendo que había capturado al muchacho en México. Esa noche, Crawford,  envió a Madrid y a su hijo con una escolta a Fort Apache.

Pocas horas más tarde, Ramón, un importante hombre-medicina de la banda de Loco, fue a la oficina de Crawford con su hermana y, al igual que Madrid, tenían una historia que contar, probablemente preguntándose si recibirían de Crawford el mismo trato. Después de la huida de los chiricahuas el 30 de septiembre de 1881, la compañía del capitán Reuben Bernard había capturado a la sobrina de Ramón en las Dragoon Mountains y se la dio a Merejildo Grijalva, quien hablaba apache. Dutchy la había visto durante una visita a Grijalva, quien con su esposa, estaban criando a la muchacha [su único hijo había muerto durante su infancia], desarrollándose un vínculo paternal entre ellos. Ramón y su hermana pidieron a Crawford que la muchacha volviese con su madre biológica. Crawford telegrafió a Crook, quien respondió a las dos horas: Si Ramón demuestra que la chica es de los suyos, debería ir con ellos.

En seguida, Crawford envió al teniente Britton Davis con los dos apaches al rancho de Grijalva, cerca de Solomonville [Graham County, Arizona], donde estaba la chica de 10 años. La madre lloró cuando vio a su hija, pero esta dijo que esa mujer no era su madre, que su madre era la esposa de Grijalva. Todos lloraron, pero al fin los Grijalva entregaron a la muchacha. Davis admitió que estaba triste cuando se iba con la chica. Se había hecho lo justo, aunque Crawford pensara que la muchacha estaría mejor con la familia Grijalva.

Mientras, los jefes chiricahuas que se habían quedado en México no llegaban a San Carlos. El 14 de agosto, Crawford habló con varios chiricahuas para tener noticias de su gente que estaba en México. Habían asegurado a Archie McIntosh que estaban expectantes todos los días por si llegaban. Loco creía que al final vendrían a la reserva a través de las Mogollon [Grant & Catron Counties, New Mexico] y Burro Mountains [Grant County, New Mexico]. Tres días más tarde, Crawford telegrafió a Crook para pedirle autorización para enviar a Bonito [cercano a Naiche y Chato]; a Fatty [uno de los pocos nednais de la reserva]; y a Frijole [un chihenne del grupo de Nana, y amigo de Kaahteney] a buscar a su gente a México. Crook accedió.

Bonito estimó que su grupo estaría ausente unos 50 días. Salieron el 25 de agosto, dirigiéndose al sur, a lo largo del Aravaipa Valley [Graham County, Arizona] hacia las Dragoon Mountains [Cochise County, Arizona], donde cruzaron el Sulphur Springs Valley por San Bernardino. Desde allí, los tres apaches se dirigieron a México.

Mientras, Crook estaba preocupado porque los periódicos de Arizona informaban de incursiones de apaches que provocaban muertes en Sonora. Uno de ellos decía que Crook merecía la censura de la gente de un extremo a otro de la tierra. Cuando pasaron tres meses sin noticias de los chiricahuas, la ansiedad del general aumentó cuando los periódicos se volvieron más virulentos en sus ataques contra él y su política. El 23 de septiembre, Crawford se reunió con Loco y Mangas en San Carlos, quienes dijeron que los chiricahuas de México podrían venir en unos 60 días. Al final, decidió enviar al teniente Britton Davis, con 10 scouts apaches, y tres chiricahuas, Kay-dah-zinne, Tah-ni-toe y Nahn-tee-nesn. Los tres eran miembros de la banda de Naiche; y Kay-dah-zinne y Nahn-tee-nesn estaban emparentados con Chihuahua. Salieron de San Carlos el 3 de octubre para unirse al destacamento de William A. Rafferty que había estado patrullando la frontera entre las Animas Mountains [Hidalgo County, New Mexico] y el Rancho San Bernardino [Cochise County, Arizona]. Rafferty también había traído noticias de las actividades chiricahuas en el nordeste de Chihuahua. Había hablado con gente que había estado en Casas Grandes [Chihuahua] que decía que los chiricahuas estaban negociando allí. Había ocurrido a finales de agosto, cuando dos mujeres apaches habían llegado a Casas Grandes diciendo que Gerónimo, Juh, Naiche y Chato querían negociar la paz para intentar recuperar a sus familiares cautivos. El Arizona Weekly Citizen declaró que los chiricahuas se habían burlado astutamente del general.

Después de que Crook se hubiera ido de la Sierra Madre, los chiricahuas necesitaban reponer la manada de caballos después del ataque de los scouts de Crawford a su campamento. Por eso Chato dirigió un grupo incursor que atacó los pueblos de la Sierra Madre de Bavispe, Nácori Chico y Bacadéhuachi [municipio de Granados, Sonora]. Robaron caballos tres veces en Bavispe entre el 6 y el 18 de junio, e incursionaron en Nácori Chico el 9 de junio. A pesar de que su objetivo era conseguir caballos, a finales de la tarde del 17 de junio, unos 20 chiricahuas atacaron a los vaqueros del Rancho Teraverachi, a pocos kilómetros al sureste de Bacadéhuachi. Los chiricahuas abatieron a José Terán mientras trabajaba su campo, capturaron a la mujer de Pedro Morales [a quien mataron poco después], e hirieron a otros dos hombres. Rápidamente, un pequeño grupo salió a su encuentro de Bacadéhuachi, pero al ser superados en número, volvieron a la población. Los capitanes Jesús Aguirre y Miguel Zavaleta, al frente de 100 hombres, fueron en su persecución, pero perdieron el rastro a los pocos días.

Sobre el 22 de junio, Chato regresó a Bugatseka. Poco después levantaron el campamento, trasladándose varios kilómetros al sur, hacia el río Aros, acampando en un cañón situado en las montañas de la frontera entre Sonora y Chihuahua. Allí, sobre el 25 de junio, Juh fue a ese campamento con su familia y otro hombre [unos 20 días después de la partida de Crook], uniéndose a Gerónimo, Naiche y Chato, sumando 190 chiricahuas en total, 60 de ellos, guerreros.

Cuando llegaron las lluvias de verano, los chiricahuas se vieron obligados a permanecer en la ranchería donde discutieron sus próximos movimientos. Juh convenció a los demás jefes hacer un último intento para recuperar a sus familiares presos en Chihuahua antes de regresar a San Carlos. Zele diría: Juh, Gerónimo, y otros chiricahuas reunidos dijeron que tenían que intentar recuperar a sus familiares cautivos antes de ir a San Carlos. Eso significaba otra arriesgada visita a Casas Grandes, pero para ello necesitaban caballos y suministros, por lo que decidieron hacer una incursión por Sonora, centrándose en los distritos de Arizpe y Moctezuma. Gerónimo, Naiche, Chihuahua y Chato cruzaron el río Bavispe, al sur de Oputo, donde se dividieron. Gerónimo lideró un grupo por el sureste, hacia Batuc [municipio de San Pedro de la Cueva, Sonora]; mientras al segundo se dirigió al noroeste, hacia Cumpas. En el plazo de una semana, mataron a 14 personas cerca de Batuc, Moctezuma y Fronteras, donde robaron 150 cabezas de ganado. El 21 de julio, se reunieron y tomaron posiciones para atacar Nácori Chico, el último asentamiento antes de alcanzar su ranchería. A pesar de que los informes mexicanos calculaban que había unos 150 guerreros, en México solo había 60 chiricahuas, entre hombres y muchachos hábiles de portar armas. Muchos de ellos estaban al acecho, con las primeras luces, para emboscar a la gente de Nácori Chico. Un madrugador granjero los vio. Esa mañana, 25 hombres intentaron desalojar a los apaches, a quienes la gente del pueblo podía ver como mataban ganado. Un destacamento de la Guardia Nacional al mando del teniente José Moreno cargó contra los apaches. Varias descargas forzaron a los soldados a tomar cubierta. Luego cuatro hombres salieron de la población atacando a los apaches, haciéndoles creer que llegaban refuerzos, por lo que se retiraron. Entonces, un tirador mexicano que estaba escondido, viendo a Jelikine subir por una roca hacia un terreno más alto, le disparó a la cabeza [John Rope creyó que los chiricahuas habían matado a Jelikine porque este se negó a atacar a los scouts Western Apaches durante la danza en la Sierra Madre, pero eso no fue así. Jelikine murió en el enfrentamiento de Nácori Chico, según dijo Yahnozha a Ingstad en 1937, y otros informes lo corroboraron]. Cuando la noticia del ataque llegó a Moctezuma, el coronel Abraham Bandala salió con 150 hombres del 21 Batallón hacia Nácori Chico, pero cuando llegó, los chiricahuas ya se habían ido.

La muerte de Jelikine desmoralizó a los chiricahuas, muchos de los cuales volvieron a su campamento base. Otros lamentaron la pérdida, pero alrededor de 15 hombres decidieron volver a vengar su muerte. Normalmente, los parientes de los fallecidos eran los que clamaban venganza, pero aunque Jelikine era de sangre mexicana, culturalmente era un apache y un gran guerrero admirado por muchos. No hay constancia, pero todo indica que Gerónimo era uno de esos 15 guerreros por la relación que tenía con Jelikine. Cinco días más tarde, en la mañana del 26 de julio, llegaron de improviso a la Hacienda Rinconada, a unos 72 km al este de Nácori Chico y a unos 19 km al sur de Moctezuma, llevándose algo de ganado. Los vaqueros siguieron el rastro de 12 o 15 apaches, yendo deprisa al norte, hacia Moctezuma, donde al anochecer se apoderaron de 25 caballos, mulas y burros, propiedad del estadounidense Tom Smith [los cuidadores estaban desarmados, disparando los chiricahuas dos tiros provocando la estampida de la manada].

Tres días más tarde, el 29 de julio, los chiricahuas tomaron posiciones en un punto del camino situado a unos 9’5 km de Moctezuma. Esa mañana, José Alday y José Montano habían salido de su rancho en dirección a Moctezuma. Los chiricahuas les acribillaron a balazos para luego ir al Rancho Bacachi, matando a Mariano Moreno para llevarse otros 20 caballos y mulas. Aquí, aparentemente, se separaron. Un grupo permaneció con la manada, mientras el segundo [de unos 10 hombres] se dirigió a las poblaciones del sur de Arizpe, a lo largo del río Sonora. El 2 de agosto, mataron a José Mange cerca de Baviácora [un objetivo favorito de Gerónimo], llevándose su rifle y su caballo. Después volvieron al punto de reunión, reuniendo la manada, regresando a la Sierra Madre y alcanzando su campamento base el 9 de agosto.

Poco después de su regreso, Mañanita, una de las esposas de Gerónimo, apareció en Bugatseka. Había sido capturada por los mexicanos en el ataque a la ranchería de Juh el último enero, escapándose de la ciudad de Chihuahua. Había viajado a pie durante 40 días por la Sierra Madre hasta que llegó al campamento de Gerónimo. No tenía mocasines, sus pies y piernas se habían hinchado por el viaje, comiendo lo que podía recoger [hierbas, raíces y bayas]. Contó que en la ciudad de Chihuahua había otros 35 cautivos, entre ellos la esposa de Chato y sus dos hijos; Is-pie-de, el hermano de Chihuahua; y dos esposas de Gerónimo [probablemente Shit-sha-she, capturada a la vez que Mañanita, el 24 de enero; y Chee-hash-kish, capturada el 24 de mayo en Casas Grandes]. Era peligroso negociar con los mexicanos para lograr su liberación, pero tenían que intentarlo antes de ir a San Carlos. Poco después, levantaron el campamento y se dirigieron al este, a unos 24 km al sudeste de Casas Grandes, donde esperaban hacer un pacto con el que pudiesen recuperar a sus familiares que estaban en cautividad. Sin embargo, Zele lideró una incursión para conseguir más caballos con los que ir a San Carlos por Yepómera y Temosachic [municipio de Temósachi, Chihuahua], donde devastaron varios ranchos y mataron a un niño.

El 30 de agosto, dos mujeres chiricahuas llevaron un mensaje de los jefes a un campamento del ejército mexicano acampado en las afueras [a 3’20 km] de Casas Grandes, diciendo que Juh, Gerónimo, Naiche y Chato querían negociar un tratado. El comandante Oñate fue con 25 soldados y, guiado por las dos mujeres, se dirigió a su ranchería. Oñate y cuatro de sus hombres se sentaron con los jefes. Juh solicitó que el gobierno de Chihuahua pusiese a su disposición una zona de 32 km2 junto al río Casas Grandes. Pidió semillas y que les enseñaran durante un año, y que cuando fueran autosuficientes, se convertirían en granjeros. Oñate envió la petición al general de brigada Ramón Raguero en la ciudad de Chihuahua. Tanto él como el general Carlos Fuero autorizaron las negociaciones para, mientras tanto, preparar a sus tropas para atacarlos. Fuero quería, especialmente, capturar a Gerónimo para ejecutarle por su papel en la muerte de Mata Ortiz.

Pocos días después, varios chiricahuas entraron en Casas Grandes para comerciar con los ciudadanos bajo protección de una bandera blanca. Chihuahua fue el primero en ir, seguido poco después por Juh, quien dio aviso a Avencio Escudero, antiguo jefe político del distrito de Galeana. Juh quería comerciar en Casas Grandes, por lo que dijo a Escudero que tenía un muchacho con el que quería negociar. Los chiricahuas tenían ganado, botín y suficientes armas, pero poca munición, estando dispuestos a cambiar todo ello por cartuchos y mezcal. Los mexicanos compraron dos brazaletes que pertenecían a la familia McComas. Chihuahua intuía la estrategia mexicana. Si estaban planeando traicionarles, no lo harían a las primeras de cambio, sino cuando toda la banda estuviera junta. Por eso no volvió a entrar en Casas Grandes. Juh, que tenía muchos amigos mexicanos, no era tan reacio. Los mexicanos enviaron mezcal al campamento chiricahua, y se lo daban a Juh cuando este iba a Casas Grandes. Según Zele, quien regresó de su incursión sobre el 6 de septiembre, Juh estaba todo el tiempo borracho por el mezcal proporcionado por sus amigos mexicanos.

El 12 de septiembre, un gran grupo de chiricahuas se reunió con el teniente coronel Miguel González a pocos kilómetros de Casas Grandes. Gerónimo fue el que más habló, preguntando por sus familiares cautivos en la ciudad de Chihuahua: Hemos oído que mucha de nuestra gente está cautiva en la ciudad de Chihuahua. Los queremos de vuelta. Si puedes traer a nuestra gente de vuelta, no haremos incursiones en el territorio que rodea tu ciudad y nosotros entregaremos nuestros rehenes. González retorció la punta de su bigote con los dedos: “No sé si eso es cierto. Si me da tiempo, enviaré mensajeros para saber si están allí y si podemos hacer que los entreguen a mi custodia.

¿Cuánto tiempo?”, preguntó Chato.

No más de una, tal vez dos semanas”, respondió González. Instalen su campamento aquí, fuera de la ciudad. Mirando a los demás delegados, siguió: Os enviaremos comida y whiskey y cuando tengamos noticias, les haremos saber cómo seguiremos adelante.

Esto fue música para los oídos de Juh, quien dio un codazo a Gerónimo para que aceptara. González invitó a los chiricahuas a mover su campamento a un lugar cerca del suyo. Naiche rehusó, diciendo: Tu pueblo siempre ha hablado lindo de nuestra pobre gente… Ya no te creemos. Los mexicanos entregaron la comida y el whiskey y Juh permaneció borracho el tiempo suficiente para perder su eficacia como líder. De hecho, Chato se emborrachó con él la noche anterior a su muerte. Chato, desesperado por recuperar a su mujer y a sus dos hijos, dijo a González que él no iría a San Carlos para hacer creer a los mexicanos que estaba de su parte.

Una segunda reunión tuvo lugar en las afueras de Casas Grandes, el 20 de septiembre, entre González y Juh, Gerónimo, Naiche, Chato, Kaahteney y Zele, acompañado de varios guerreros. González necesitaba ganarse la confianza de los chiricahuas para dar tiempo a que el general Raguero organizase una fuerza de 200 jinetes para finales de la semana siguiente. Según Naiche, González prometió devolverles sus familiares si los chiricahuas venían, hacían un tratado, e iban a trabajar sus granjas. Como prueba de su buena fe, prometió liberar a tres de los prisioneros que estaban en la ciudad de Chihuahua, quizás porque Juh tenía tres niños que estaba dispuesto a canjear. No solo la tartamudez de Juh hacía que Gerónimo llevara la voz cantante; es que, además, ese día estaba tan borracho que incluso tenía problemas para montar a caballo. Cuando terminó la reunión, y después de varios intentos, consiguió subirse, dirigiéndose a su campamento situado a varios kilómetros de Casas Grandes. El que una vez fuera un  poderoso jefe nednai, estaba ahora sin seguidores. Muchos creían que no era apto para liderar a nadie, sobre todo cuando tenía cerca mezcal. Estaba borracho casi siempre, nublando su juicio y corriendo riesgos innecesarios. Estaba abatido y probablemente no tenía intención de ir a San Carlos. De hecho, no fue a ningún sitio.

La mañana del 21 de septiembre, cuando Juh iba por el sendero de un alto precipicio con vistas al río Casas Grandes, un camino que probablemente había hecho muchas veces a lo largo de su vida, se cayó del caballo. Varios mexicanos habían cabalgado con él por ese camino el día anterior. Habían salido para Casas Grandes la noche del 20 de septiembre, dejando varias botellas de mezcal para sus amigos chiricahuas. Juh había continuado su borrachera, seguido por otros, incluido Chato, quien reveló que los comerciantes de mezcal le habían dado cuatro botellas. A la mañana siguiente, estando ebrio, Juh se cayó del caballo, falleciendo por la caída o ahogado después del impacto que le dejó inconsciente. Tenía alrededor de 60 años.

La versión de Asa Daklugie [su hijo más joven y traductor de Gerónimo en sus memorias, en el libro de Barrett] es otra. Daklugie reconoció a la escritora Eve Ball que su padre bebía en exceso, pero insistió en que estaba sobrio el día de su muerte. Según él, Juh y su lugarteniente Ponce se turnaron para emborracharse en Casas Grandes mientras el otro permanecía sobrio. Cuando Juh iba de vuelta al campamento, la orilla cedió, cayendo al río Aros [probablemente Daklugie se equivocó de río, pudiendo ser el río Palanganas, también conocido como San Miguel, más cercano a Casas Grandes], falleciendo a causa del impacto o de un ataque al corazón: … la orilla no era alta, el agua no estaba profunda,… estaba aparentemente aturdido por la caída. Daklugie le mantuvo la cabeza fuera del agua, mientras su hermano Delzhinne [también conocido como Talline o Elgede] fue tras los guerreros buscando ayuda. Cuando llegaron con su otro hermano, Daklegon, falleció poco después, siendo enterrado junto al río. Daklegon y Delzhinne serían capturados por los mexicanos y llevados a Ciudad de México, donde morirían. Delzhinne fallecería de viruela en la cárcel el 6 de enero de 1886. Daklugie sería enviado a la Escuela Industrial India de Carlisle [Cumberland County, Pennsylvania]. 

Pero Daklugie contó su versión 70 años más tarde, por lo que quizás su memoria [o su imaginación] le traicionó. Su versión tiene varios puntos obscuros. Cuando Juh falleció, Daklugie no tenía más de 12 años, no estaba presente, ya que solo los guerreros participaron en la reunión que se celebró cerca de Casas Grandes el día anterior. No se conoce en ese tiempo a ningún guerrero importante junto a Juh llamado Ponce. El Ponce que guio al general Howard durante su visita a Cochise en 1872, ya estaba muerto. Y finalmente, todo indica que Juh cayó al río Palanganas [también llamado San Miguel] antes de unirse al río Piedras Verdes que desembocan en el río Casas Grandes. El río Aros está a dos o tres días de viaje de Casas Grandes. 

Pocos meses después, Naiche, Kaahteney y Zele hablaron con Crawford. Naiche dijo: Juh se emborrachó un día en el campamento y se subió a un caballo salvaje. El caballo saltó sobre una alta orilla, arrojándole de cabeza al río. No creo que hubiera suficiente agua para ahogarse. Creo que al caer se golpeó la cabeza y se mató. Le encontramos muerto, tumbado con la cabeza en el agua. Kaahteney y Zele dijeron lo mismo. Zele concretó: Juh estaba todo el tiempo borracho y mientras estaba ebrio, cogió su caballo y cuando iba por un escarpado sendero cercano a la orilla, murió.

Otro testigo fue Perico, primo segundo de Gerónimo, quien contó una versión más esotérica a Sol Tax, un antropólogo estadounidense, que entrevistó en 1931 a los chiricahuas más viejos  en la Reserva Mescalero. Perico, hablando del poder de Juh, dijo: Llevaba su caballo realmente rápido, haciéndole saltar un enorme precipicio, tal vez un alto obstáculo. Él y el caballo murieron. Había dicho a la gente que iba a hacer eso, diciéndoles que si venían rápido y los ponían de nuevo juntos, él renacería. Pero toda la gente estaba borracha y lo olvidó, llegando medio día más tarde, y él permaneció muerto. Puede que el hombre estuviera borracho para hacer eso o puede que el espíritu para el que estaba trabajando le hizo hacer eso.

Dos o tres noches más tarde, alguna gente oyó su voz, pero no pudieron verle. El espíritu volvió a la noche y todo el mundo estaba asustado, temblando porque él era un fantasma, el cual les dijo ‘solo porque no hicisteis lo que dije, estaré lejos de vosotros para siempre’. Tal vez el espíritu que estaba trabajando para él le dio el poder de volver como un espíritu.

Los jefes chiricahuas enviaron jinetes al campamento avisando de la muerte de Juh, iniciando su familia y amigos el luto, mientras otros continuaban estando borrachos. Washington, uno de los últimos nednais, disparó y mató a su mujer, y luego huyó del campamento para volver a la mañana siguiente, hosco y malhumorado. Naiche y Chihuahua intentaron calmarle pidiéndole que parara sus amenazas. Pero Washington no escuchó, disparando su arma, e hiriendo a Chihuahua en algún punto no vital, ya que este cogió su rifle, disparándole en la cabeza. Chihuahua más tarde diría: Washington era un buen hombre, pero tuve que matarle.

La noticia de la muerte de Juh llegó a Casas Grandes el 23 de septiembre, cuando dos estadounidenses de Deming [Luna County, New Mexico], D. C. Leroy y Charles Wilson, fueron allí para reunirse con los chiricahuas y conocer el destino de Charley McComas. Una semana antes, ellos habían hablado con Avencio Escudero, quien les dijo que Juh estaba en Casas Grandes y tenía un muchacho cautivo con el que quería comerciar. Estaban ansiosos de hablar con los chiricahuas, pero las negociaciones se habían paralizado tras la muerte de Juh. Tres días más tarde, los chiricahuas regresaron. El 26 de septiembre se reunieron con Perico, quien era amigo de una familia de Casas Grandes. A pesar de que el español de Perico era limitado, los estadounidenses se enteraron de que la viuda de Juh tenía un muchacho estadounidense. Esa noche, Perico envió a un guerrero que hablaba un mejor español, quien dijo que ellos podrían hablar con Gerónimo al día siguiente.

Ellos describirían a Gerónimo como bien proporcionado, de unos 85 kg, 1’78 metros de altura, y hombros anchos, después de reunirse con él a unos 8 km de las afueras de Casas Grandes. En cambio, se equivocaron con la edad, estimando que tenía unos 37 años, cuando en realidad tenía alrededor de 60. Tenía varias heridas de guerra: Una cicatriz de bala en la frente, una bala incrustada en su muslo izquierdo, el tercer dedo de su mano derecha estaba doblado hacia atrás, a causa de otra bala. Antes de hablar sobre el muchacho cautivo, Gerónimo dijo: Quiero preguntaros una cosa y no quiero mentiras ¿Qué sabéis de los movimientos de Crook?. Dijo que sus guerreros habían encontrado huellas de dos hombres con mocasines [probablemente el grupo incursor de Zele a primeros de ese mes]. Los estadounidenses dijeron que no sabían nada de Crook ni de sus movimientos. De hecho, Zele probablemente había descubierto las huellas del grupo de Bonito buscando a sus parientes cerca de Bugatseka. Gerónimo temía a Crook y a sus scouts apaches, especialmente ahora que tenía poca munición. Quería cambiar a los cautivos por cartuchos, pero tuvo que preguntar a la mujer de Juh antes de hacer el cambio. De ninguna manera quería llevar al muchacho a Casas Grandes porque temía ser traicionado, así que dijo a los estadounidenses que volvieran la siguiente mañana para hacer el intercambio. Estuvieron de acuerdo, pero Gerónimo se asustó cuando vio a un mexicano de Casas Grandes montado en un caballo que él creía que pertenecía a Joaquín Terrazas. Estaba preocupado porque si Terrazas estaba allí, el tratado no era bueno. Wilson se ofreció para ir al campamento apache, pero creyendo que los mexicanos podrían obligarle a decirles su exacta ubicación, Gerónimo se opuso. Eso paralizó las negociaciones, retornando los dos estadounidenses a Deming, pensando que Charley McComas podría estar vivo.

Mientras tanto, las autoridades militares intentaron restablecer las negociaciones. Como gesto de buena voluntad, los mexicanos habían enviado a tres cautivos chiricahuas bajo escolta militar a Casas Grandes. Eran el señuelo para que Gerónimo volviese a la mesa de negociaciones. A primeros de octubre, Gerónimo, Naiche, Chato, Kaahteney y Zele se reunieron por tercera vez con los militares en las afueras de Casas Grandes [Chihuahua, herido, permaneció en el campamento base]. Al haber pasado 10 días desde la muerte de Juh, los chiricahuas habían tenido tiempo de recuperar su sobriedad, para desaliento de los mexicanos. A pesar de que ambos bandos estaban listos para firmar un tratado, ninguna de las partes tuvo la intención de respetar los términos. Los chiricahuas ahora estaban alerta ante el primer signo de traición, queriendo negociar el tratado, pero interpretando esa farsa siempre y cuando no pusiese sus vidas en peligro. Solo querían recuperar a su gente.

En esa ocasión, llevaron a tres cautivos mexicanos para cambiarlos por los suyos. El coronel Emilio Gallardo les ofreció vestidos y raciones si firmaban un tratado. Incluso algunos ciudadanos mexicanos que habían comerciado con los chiricahuas les avisaron de que no se fiasen. Naiche inmediatamente supo que algo iba mal: Nos dimos cuenta de que unos 60 soldados se habían quitado el uniforme, se habían puesto ropas viejas de civiles, escondiendo armas bajo sus ropas. Habían empezado a dirigirse a nuestra derecha e izquierda para rodearnos. Mientras se movían en dos grupos para rodear a los chiricahuas, Gerónimo, sospechando, se volvió hacia Kaahteney diciendo: “Deberíamos regresar, hay demasiados soldados. Naiche y Gerónimo dieron la orden de retirarse antes de que los soldados les rodearan. Chato contó la experiencia: La forma en que los mexicanos hacen un tratado es juntarnos y luego matarnos. Antes de irse, Gerónimo se inventó una excusa, prometiendo volver en 10 días con toda la banda para firmar el tratado, obligando a Gallardo a cancelar la operación. Aunque los chiricahuas no tenían ninguna intención de regresar, Gallardo todavía esperaba, en la próxima reunión, rodear y acabar con ellos. Solo volvieron unas cuantas mujeres apaches, pero pocos días después desaparecieron. Los mexicanos enviaron exploradores tras ellos, pero regresaron diciendo que se habían internado en la Sierra Madre, por Corrales [Chihuahua].

Cuando volvieron al campamento base, se encontraron con una inesperada sorpresa. Allí estaban Bonito, Fatty y Frijole. Habían salido el 25 de agosto, necesitando cinco semanas para encontrarles. Contaron la relativa buena situación de San Carlos [al menos estaban alimentados y a salvo]. El 27 de septiembre, el general Crook había hecho pública su política con respecto a los apaches:

1. Un trato justo.
2. La propiedad de la tierra.
3. El derecho a ser juzgados por sus propios jueces.
4. El derecho a ser vigilados por sus propias fuerzas.
5. El derecho a portar armas.
6. El derecho a vivir en sus propios hogares.

Bonito explicó que había sido enviado por Crawford para averiguar qué es lo que retenía a los chiricahuas en México. Bonito habló en privado con Naiche, recomendándole ir a San Carlos. Los jefes se dieron cuenta de que seguir hablando con los mexicanos no les llevaría más que ser capturados o resultar muertos. La única esperanza de recuperar a sus familiares cautivos era que Crook realizase acciones diplomáticas ante el gobierno mexicano. Naiche, cuya familia estaba en San Carlos, rápidamente accedió, al igual que Chihuahua, Kaahteney, y unos 12 chiricahuas de la banda de Loco, sumando en total unos 100. El resto, liderados por Gerónimo, Chato y Zele, se posicionaron, por el momento, en contra. Gerónimo, siempre suspicaz, quería asegurarse de cómo era la situación en San Carlos, por lo que envió a su hijo de 18 años, Chappo, con el grupo de Naiche, indicándole que dijera que estaba pensando en cumplir su promesa dada al general Crook. Quería comprobar si iba a ser tratado justamente y que no iba a ser encarcelado. John P. Clum lo había hecho, y nunca lo olvidó. Gerónimo volvería a San Carlos solo si Chappo le aseguraba que sería tratado con justicia. Los que se quedaron en México necesitaban aumentar su manada de caballos, ya que habían cambiado muchos de ellos por cartuchos y mezcal en Casas Grandes.

El 6 de octubre, la docena de chihennes de la banda de Loco salieron para San Carlos. A la mañana siguiente partieron unos 90 chiricahuas, entre ellos Naiche, Kaahteney, Chihuahua, Bonito y Frijole [Fatty se quedó con Chato y Zele]. Chato envió a su hermano Gonaltsis, a su hermana y a su prima. Evitando poblaciones, fueron lentamente al noroeste por terreno alto. Cruzaron la cara este de la Sierra Madre, dirigiéndose al norte, bordeando la Sierra de Teras hasta el Cerro Pitaycachi [municipio de Agua Prieta, Sonora], donde celebraron un consejo. El grupo principal quería permanecer allí unos ocho o nueve días antes de continuar su camino hacia el norte, hacia la frontera. Kaahteney y Jolsanny [también llamado Ulzana, hermano de Chihuahua] querían ir con ocho hombres y una mujer a recuperar objetos que habían escondido y hacer una incursión para robar caballos en las poblaciones del río Sonora. Salieron el 14 de octubre, acordando reunirse con Naiche en el sureste de Arizona en 20 días. Alrededor de una semana más tarde, Naiche y Chihuahua trasladaron su campamento a unos pocos kilómetros al nordeste, parando en el Cañón de los Embudos, donde querían pasar unos pocos días antes de cruzar a Arizona. Naiche y Bonito decidieron enviar por delante a Frijole y a un joven chihenne a intentar encontrar al destacamento del capitán Rafferty, cerca de San Bernardino. No lo encontraron porque Rafferty estaba a unos 48 km más al este, en el Guadalupe Canyon, por lo que Frijole se dirigió a Fort Bowie, llegando el 22 de octubre. Por suerte llevaba su cartilla de racionamiento, por lo que el comandante del puesto, el capitán Leopold O. Parker, telegrafió a Crook: ¿Es el que fue con Bonito?. Aunque tenían problemas para entenderse, Frijole pudo informar que un grupo de 90 chiricahuas venía de México, necesitando raciones y escolta para ir a San Carlos.

A la mañana siguiente, Parker envió a los tenientes George K. Hunter y Thomas B. Dugan, con 42 soldados y provisiones de harina, café, azúcar y sal para los chiricahuas. Además, Parker autorizó a Dugan a comprar carne de vaca. Frijole les llevó al punto de reunión en Silver Creek, a pocos kilómetros al sureste de las Pedregosa Mountains [Cochise County, Arizona], y a unos 16 km al norte de la frontera. Viendo a los chiricahuas acampados, Hunter envió un correo a Cloverdale para buscar a Rafferty y su destacamento, el cual incluía al teniente Britton Davis y a sus 13 scouts [10 Western Apaches y tres chiricahuas, Kay-dah-zinne, Tah-ni-toe y Nahn-tee-nesn]. Habían estado explorando el territorio al sur de la frontera buscando a la gente de Naiche. Kay-dah-zinne había ido solo a Sonora y estaba tardando en volver. Nahn-tee-nesn, que era hombre-medicina, hizo una ceremonia para localizarle, teniendo una visión en la que le vio en una montaña junto a la frontera, viendo que estaba a salvo.

La gente de Naiche y Chihuahua viajó toda la noche desde el Cañón de los Embudos. Con un trecho de 40 km de terreno abierto entre ellos y la frontera de Arizona, fueron por la zona más peligrosa de su viaje. No esperaban encontrarse con soldados mexicanos, ya que solo había unos pocos ranchos abandonados por el camino, pero iban al descubierto, con poca munición y solo 11 hombres para proteger a 66 mujeres y niños. Probablemente, dejaron el Cañón de los Embudos a últimas horas de la tarde del 23 de octubre, viajando toda la noche en tres grupos de 25, llegando el grupo de avanzada al amanecer del día siguiente al borde de la frontera. Naiche diría que él y tres hombres iban en la retaguardia con ganado cuando, entre siete y nueve soldados mexicanos, intentaron cortarles el paso en la abandonada Hacienda Cuchuverachic [municipio de Agua Prieta, Sonora]. Llevaban solo un rifle, dos lanzas… y 11 cartuchos. Consiguieron huir sin sufrir daños. El informe mexicano era notablemente similar. Ocho soldados habían visto a cuatro apaches con ganado cerca de Cuchuverachic. Les persiguieron, abandonando los apaches 11 cabezas durante su huida. Es la única diferencia entre los dos relatos. Naiche no mencionó la pérdida de ningún animal.

El 26 de octubre, el capitán Rafferty, el teniente Davis y Mickey Free llegaron a Silver Creek y relevaron al destacamento de Fort Bowie, reuniéndose con los chiricahuas a 16 km al norte de la frontera. Davis contó 79 hombres, mujeres y niños. En pocos días vendrán más, dijo Naiche, especialmente Kaahteney. Pero este estaba en otra incursión en Sonora. Crawford había dado a Davis órdenes concretas: Protege a los indios que lleguen a tu campamento a lo largo de la frontera; no permitas que nadie se meta con ellos ni que les diga nada; y llévalos a salvo a la reserva. Los dos hicieron informes, Rafferty a Crook y Davis a Crawford. Los chiricahuas estaban recelosos y no permitieron a nadie entrar en su campamento o examinar su rebaño. Sus razones eran obvias. Tenían tres niños cautivos capturados en New Mexico durante la incursión de Nana, y su rebaño lo formaban animales recientemente robados en México. Los jefes dijeron que Gerónimo y Chato vendrían en los meses siguientes, y como prueba de ello, Chato había enviado a su hermano Gonaltsis, a su hermana y a su prima, y Gerónimo a su hijo Chappo [su intención era volver a México para informar a su padre de la situación en San Carlos]. Naiche dijo que esperaría durante ocho días cuando Kaahteney y Jolsanny estuvieran con él después de que hubieran recuperado unos suministros que tenían escondidos. Aunque estaba diciendo la verdad, no dijo que también estaban haciendo una última incursión para robar caballos.

Naturalmente, el destino de Charley McComas era lo primero que Rafferty y Davis querían saber, por lo que pidieron a Mickey Free que se enterara de algo. Durante los siguientes dos días, Mickey Free se mezcló con los chiricahuas, diciendo que había tenido una conversación con Naiche sobre el muchacho. De algún modo, Mickey Free tuvo la errónea impresión, al hablar con Naiche, de que Charley estaba vivo, que estaba con Gerónimo, quien tenía el propósito de usarlo como moneda de cambio en su vuelta a la reserva. Pero Naiche se refería a otro muchacho, no a Charley McComas. Mickey Free probablemente le entendió mal.

Ese mismo día, Naiche y otro hombre salieron para la reserva tras enterarse por Tah-ni-toe de que su esposa había estado enferma. De camino, pasó una noche en el rancho de Clay Beauford, donde dijo a un estadounidense que su banda vendría, pero que no estaba seguro de las intenciones de Gerónimo. La tarde del 1 de noviembre llegó a San Carlos, donde el capitán Crawford le entrevistó durante cuatro días. El 16 de noviembre, el destacamento militar escoltó al resto de chiricahuas hasta San Carlos, poniéndolos a disposición de Crawford. Kaahteney [48 horas después de que Naiche llegara a San Carlos] llegó al campamento de Silver Creek, en la fecha prevista. Su grupo cabalgó duro, agotando las monturas y a los hombres. Kaahteney y Jolsanny habían atacado poblaciones a lo largo del río Sonora. Jolsanny, habiendo acompañado a su hermano Chihuahua y a Gerónimo en varias incursiones contra poblaciones de Sonora desde 1882, conocía el territorio muy bien. La parte inicial de su incursión incluía asaltos rápidos, atacar y huir. Su único objetivo era caballos y mulas. El 22 de octubre, 10 guerreros mataron varias reses, llevándose siete caballos y mulas del Rancho El Sauz, cerca de Banámichi [Sonora]. Al día siguiente estaban a 48 km al norte, donde se llevaron más caballos antes de dirigirse al Rancho El Bandepa, cerca de Arizpe, donde añadieron siete monturas más a su manada. Descansaron unos pocos días antes de ir al Rancho Bacanuchi [municipio de Arizpe, Sonora] de Ignacio Pesqueira, donde cogieron 12 caballos más, dirigiéndose al este, hacia Cumpas.

Otra vez descansaron durante unos pocos días en las colinas, preparándose para la última etapa de su incursión. A las 05:00 horas del 2 de noviembre, mataron a cuatro hombres en la mina San Nicolás, cerca de Cumpas, cogiendo sus suministros y aumentando la manada en varias monturas más. Soldados mexicanos siguieron su rastro que iba a la Sierra del Pinito [municipio de Bacanora, Sonora], en la parte este de la Sierra Madre, pero no pudieron alcanzar a los incursores. A unos 160 km por debajo de la frontera, llevando de 50 a 100 caballos y mulas, Kaahteney y Jolsanny comenzaron su huida al norte. Sin asentamientos entre Oputo y la frontera, tenían un trayecto de 144 km. La única esperanza de las autoridades era enviar tropas desde Fronteras o Bavispe para interceptarles antes de que alcanzasen la frontera, pero Kaahteney fue más rápido. Llevaron la manada hacia la curva del río Bavispe y luego giraron al norte. Parando de vez en cuando para descansar la manada, llegaron a la mañana siguiente al Cerro Pitaycachi [municipio de Agua Prieta, Sonora], justo al norte de donde el río Bavispe hace una curva hacia el este. Ahí pararon durante unas pocas horas antes de dirigirse al norte y a Silver Creek, a donde llegaron la tarde del 3 de noviembre. Habían hecho 160 km en 40 horas. Los seguidores de Naiche y Kaahteney llevaron 109 caballos y mulas a la reserva. Según el capitán Rafferty, los chiricahuas iban bien montados.

Kaahteney se reunió con Rafferty y Davis a la  mañana siguiente. Rafferty, que tenía pocos suministros, dijo a Kaahteney que debían irse ese día, aunque este quería descansar su manada y reparar su calzado. Rafferty no cedió, comenzando una marcha lenta hacia el Rancho de White, frente a Turkey Creek, en el lado oeste de las Chiricahua Mountains. Llegaron allí el 6 de noviembre, accediendo Rafferty a quedarse un día, lo que agradó a Kaahteney. Rafferty notó que Kaahteney estaba asustado, y todo el grupo de 90 chiricahuas, incluyendo 23 guerreros con Chihuahua al frente, bastante nerviosos. Todos estaban preocupados sobre como serían tratados en San Carlos por los estadounidenses y los Western Apaches. Los dos emisarios, Bonito y Frijole, contribuyeron a aliviar su ansiedad. Aunque los chiricahuas continuaron oponiéndose a que ningún estadounidense entrara en sus campamentos, pronto quedó claro que tenían tres jóvenes cautivos. Davis y Mickey Free continuaron creyendo que uno podía ser Charley McComas. Finalmente, el 15 de noviembre, llegaron a San Carlos. El periódico Crawford Avalanche, de Grayling [Michigan] «no se había enterado» de que Juh llevaba muerto desde el 21 de septiembre. Las 2.000 cabezas de ganado robado que menciona el periódico es una exageración; y no eran 70 chiricahuas, sino unos 90.

Ninguno de los chiricahuas que regresaron con Davis se habían rendido. No se habían rendido a Crook, por lo que conservaban sus armas, habían viajado separados de los soldados, alertas ante una posible traición. Tampoco dejaron las armas al llegar a San Carlos. Crook y Crawford sabían que les tenían que tratar con respeto y cautela. El 24 de noviembre, Crook notificó a Washington, la presencia de los chiricahuas en San Carlos, pero también sabía que solo la llegada de Gerónimo y Chato podía calmar la situación ante la impaciencia de sus superiores en San Francisco y Washington.

Antes, el 22 de octubre, Crook estaba en San Carlos cuando recibió la noticia de que el grupo de Naiche estaba a punto de cruzar la frontera. Tres apaches de la banda de Loco acababan de llegar a la Agencia. Eran la avanzadilla de los 12 chihennes que habían salido antes de la Sierra Madre. Dijeron que el resto del grupo llegarían a primeros de noviembre. Crook ordenó a Crawford que entrevistara a los jefes chiricahuas que estaban en San Carlos. Naiche y Chihuahua se adaptaron rápidamente a la visa en la reserva. Kaahteney, de 25 años, era otro tema, declarando que nunca había estado en una reserva. Quizás quiso decir que nunca había recibido raciones en San Carlos, pero probablemente formó parte del grupo de 150 chiricahuas que huyeron de Ojo Caliente para no ir a San Carlos cuando Clum trasladó a Victorio y Loco en mayo de 1877.

Crawford se reunió con Kaahteney el 17 de noviembre, dos días después de su llegada a San Carlos. Desde el principio, Crawford se percató de que con ese chihenne necesitaría una mezcla de paciencia, firmeza y diplomacia. Le describió como el peor del grupo, muy independiente y malhumorado. Al principio, Crawford confundió la agresividad de Kaahteney con la influencia, creyendo que los chiricahuas le consideraban uno de los principales jefes. En seguida, comprobó que para Kaahteney, la vida sedentaria en una reserva no era apropiada para un líder chiricahua. Crawford notificó a Crook que Kaahteney era un astuto indio que necesitaría ser vigilado para que no protagonizase ningún conflicto hasta que regresasen Gerónimo y Chato. A menos que fuese obligado a hacerlo, Crawford elegiría el momento y el lugar para enderezar al recalcitrante apache. Con Charley McComas en su mente, la prioridad de Crawford era persuadir a Kaahteney de que los chiricahuas entregasen a tres muchachos [un estadounidense y dos mexicanos] capturados en New Mexico. Kaahteney categóricamente se negó hasta que México entregase a los cautivos chiricahuas.

Crook telegrafió a Crawford diciéndole que si el muchacho era Charley, los apaches tenían que entregarlo inmediatamente. Crawford optó por la diplomacia al no saber si el muchacho era Charley o no, ya que insistir en la entrega de los tres cautivos podría hacer que los chiricahuas volviesen a la Sierra Madre y dar una escusa a Gerónimo para no ir a San Carlos. Se centró en el chico estadounidense de unos siete años, que estaba en manos de Baykathenn [también conocido como Bacutla, un hermano de Kaahteney]. A pesar de que no podía ver lo suficientemente bien sus rasgos físicos para identificarle, pudo ver su pelo color claro. Crawford supuso que el más mayor de los muchachos, que estaba cuidando la manada, podía ser Silvestre Cisneros, de Valverde [Socorro County, New Mexico]. Estaba equivocado porque Silvestre aún estaba con Gerónimo en México. Crawford, contrarrestando la negativa de Kaahteney, mencionó a Crook: El general está tratando de recuperar a los chiricahuas cautivos en México y sería de gran ayuda para él si le entregaban esos muchachos, especialmente el chico estadounidense. Kaahteney accedió a hablar de ello con los otros jefes.

Mientras tanto, Crawford estaba hablando con la mujer apache de Archie McIntosh, una pariente de Chihuahua. Kaahteney prometió responder al día siguiente, 18 de noviembre. Esa mañana accedió a considerar liberarlos si los parientes o amigos de los muchachos iban a la Agencia, pero aplazando la decisión final hasta reunirse con los jefes chiricahuas al final de ese día. Crawford pensó que Naiche, Bonito y Chihuahua habían dicho a Kaahteney que no le apoyaban en su postura; sin embargo, no era tan optimista sobre las perspectivas de la inmediata liberación de los cautivos. Si no los entregaban, aconsejaría a Crook que cualquier intento de quitárselos sería mejor dejarlo hasta que Gerónimo llegara. Después de todo, Gerónimo había enviado a su hijo Chappo expresamente para comprobar como eran tratados, volver e informarle. Su hijo tiene unos 18 años. Le enviaré de vuelta con su padre lo más pronto posible. De hecho, le envió el 11 de diciembre. 

Crawford estaba preparado para actuar cuando supiese la decisión de Kaahteney. Si entregaba a los muchachos, tenía pensado enviarles con una escolta a Fort Thomas. Pero no ocurrió así. Crook telegrafío a Crawford diciéndole: Se firme. No permitas que Kaahteney te engañe. Sírvete de los otros chiricahuas [Bonito y Chihuahua] para tu propósito. No uses soldados bajo ninguna circunstancia, si es posible. Al día siguiente, llegó de Silver City, el juez J. M. Wright. A pesar de ser pesimista sobre el destino de Charley McComas, tenía que comprobarlo por sí mismo. Crawford le informó de que los apaches decían que el chico había escapado durante el ataque el 15 de mayo a su ranchería. Aun así, se comprometió a mantener viva la esperanza hasta que llegara Chato porque había oído que Charley estaba con él.

Crawford ordenó a Kaahteney que llevase al muchacho de siete años a su oficina, donde Wright confirmó que no era Charley. Nadie sabía la identidad de ese muchacho, quien tenía la cara pintada, y un tatuaje de una cruz unida a una punta de flecha en su antebrazo derecho, y además solo hablaba apache. Kaahteney dijo que lo habían capturado varios años antes en el territorio navajo. Wright especuló que podía ser un chico mormón capturado cuando los apaches mataron a sus padres. El juez ofreció encontrar un hogar para él, pero Crawford prefería que estuviese con los chiricahuas hasta que llegase de México el resto de la banda. 

La actitud de Kaahteney preocupaba a Crawford, por eso decidió que los chiricahuas pasasen el invierno en San Carlos, donde él y sus oficiales podían vigilarles mejor. Los jefes chiricahuas no plantearon ninguna queja. El teniente Britton Davis dijo que Kaahteney no hacía ningún esfuerzo en parecer amistoso. Crawford también dijo a los jefes que en primavera deberían aprender a cultivar. Bonito y Mangas querían hacerlo cerca de Fort Apache, e incluso Kaahteney parecía ansioso de ir allí, aunque Crawford desconfiara de sus verdaderos motivos. Aun así, dio permiso a ocho hombres [Bonito, Kaahteney y Mangas, entre ellos] para que fueran a comprobar la idoneidad de la región para practicar la agricultura. Envió con ellos a Archie McIntosh para que no tuvieran ningún problema.

A su regreso una semana después, el 15 de diciembre, los jefes pidieron reunirse con Crawford. Bonito, que acababa de examinar la zona de Turkey Creek [Navajo County, Arizona], hizo de portavoz. Su gente necesitaba ropa para pasar el invierno, especialmente las viudas y huérfanos [El Departamento de Guerra accedió a la solicitud de Crook enviando ropa excedente y dañada del depósito del ejército en San Francisco para los chiricahuas, consistente en 107 pantalones sin terminar, 195 trajes, 23 pares de botas, y 21 gorros de piel. Crawford entregó todo a los chiricahuas a mediados de febrero de 1884]. Pero el invierno no era el principal problema. El agente Wilcox acababa de llegar de Washington, donde había pedido permiso para castigar a 12 de los más importantes jefes y guerreros [hijos y seguidores de Cochise y Mangas Coloradas]. Ellos se acordaban de cómo fueron traicionados por los militares. Poco a poco, Crawford intentó restablecer su confianza. Como dijo Bonito, se sentían aislados e inseguros, creyendo que Crook y Crawford eran sus únicos defensores, apreciando los esfuerzos del general en favor suyo. Sentían que los blancos que vivían en los alrededores de la reserva acabarían yendo contra ellos, al igual que el agente y sus empleados. Crawford se enfadó cuando Wilcox quiso llevarse a los 12 chiricahuas, lo que hubiese sido considerado como un acto de traición de los acuerdos firmados con Crook: Si el agente Wilcox menea este asunto, y lo ordena la autoridad superior, espero que se haga algo antes de entregarlos para que él pueda cumplir esa orden. Sé que tiene ganas de castigarlos, siempre y cuando tenga el ejército aquí para que lo haga por él, pero creo que sería aconsejable que se haga cargo de ellos para que cuando llegue el momento de arrestar a los 12 hombres que él propone, pueda hacerlo con la policía de la Agencia. Este era el primer dato que indicaba que Crawford estaba harto de Wilcox.

Como a Bonito y Mangas, a Kaahteney le gustaba la zona de Turkey Creek, un área silvestre a 27 km al sur de Fort Apache, donde había buena agua, mucha madera, buen pasto y buena caza. Además, les gustaba la idea de construir sus wickips lejos de los apaches de San Carlos y del control del agente Wilcox, y estar cerca de sus únicos amigos en la reserva, los apaches White Mountain del Este. A pesar de no ser el mejor sitio para plantar, había tierra suficiente al este de la bifurcación del White River, cerca de Fort Apache, a unos 24 km de Turkey Creek. Pero la idea de Crook era mantenerlos en San Carlos hasta el regreso de Gerónimo y Chato. Al teniente Gatewood, a cargo de los White Mountain en Fort Apache, no le gustaba la idea de tener a los chiricahuas en su zona, especialmente si él iba a ser responsable de ellos, por lo que esperaba estar en San Carlos cuando los chiricahuas planteasen su petición. Después de volver a Fort Apache, Tsoe [Peaches] alertó a Gatewood de que había discutido recientemente con algunos chiricahuas [probablemente los ocho que fueron a inspeccionar Turkey Creek]. Gatewood previno a Crawford de que podrían arrepentirse de haber permitido a los chiricahuas ubicarse en Turkey Creek.

En octubre, Gatewood había hablado con Crook sobre este tema. Si el general permitía el traslado, el teniente aconsejaba quebrar la estructura tribal chiricahua, dividiéndolos por grupos familiares y asignándoles a vivir con partes de los apaches Cibecue y White Mountain, en Cibecue, Carrizo y Cedar Creek, y en Forestdale principalmente. Luego Gatewood hizo una profética declaración: Si todos se ubican en un lugar, solo el Señor sabe cuánto tiempo podremos mantenerlos allí. Cuando el general Crook estaba aquí, le mencioné esta idea y estuvo de acuerdo en que sería un buen plan. Si los chiricahuas se resisten a la idea de ser dispersados, quizás el general pudiera cambiar de idea y permitirles ir juntos al mismo lugar. Pero si voy a ser responsable de ellos, solicito con la mayor urgencia que sean divididos como propuse. Si no, solicitaré ser relevado.

* A primeros de diciembre de 1883, parten hacia la Sierra Madre dos columnas mexicanas de más de 100 hombres cada una, ante la noticia de que muchos apaches han desaparecido de la Reserva de San Carlos. (En realidad, era al revés. Los chiricahuas estaban regresando a San Carlos sobre la base de los acuerdos alcanzados con el general Crook. Pero eso no era obstáculo para incursionar por México mientras se dirigían a la frontera. 

Una de las columnas, al mando del teniente coronel Juan de Mata Echeveste, recorrió las Sierras de San Miguel de Babícora, Arroyo de Álamos, Río Chico y Chivichupa [Chihuahua] sin encontrar ningún apache. La otra, al mando del teniente coronel Miguel González, recorrió las Sierras de Corrales, San Pedro hasta cerca de Bavispe [Sonora], informando que todos los apaches que se habían ido de Casas Grandes en octubre habían estado acampados en la Sierra de Corrales para dirigirse después a la Sierra de las Espuelas desde donde pasaron a los Estados Unidos.

En los informes mexicanos aparecen varios asaltos como el cometido el 2 de octubre contra una reata de mulas guiada por dos estadounidenses cerca de Turicachi [municipio de Fronteras, Sonora], la cual se dirigía a las minas situadas cerca del municipio de Nacozari de García [Sonora]. Uno de los dos hombres llamado Albert P. Bennett, resultó seriamente herido teniendo que refugiarse entre la maleza mientras su compañero corría a buscar ayuda. Llegó a Fronteras, desde donde salió un grupo para dirigirse al lugar, encontrando en el camino a un mexicano que llevaba al herido estadounidense diciendo que lo había recogido moribundo escondido entre los arbustos. Fue llevado a Fronteras, donde falleció el 5 de octubre.

A primeros de noviembre, los apaches asaltaron San Nicolás [municipio de Cumpas, Sonora], Fronteras, Batepito [municipio de Bavispe, Sonora], y en la Sierra de la Cabellera [municipio de Agua Prieta]. El 8 de noviembre robaron 14 animales en Nacozari. Pocos días después asaltaron la mina El Gavilán [municipio de Ures, Sonora]; y el 13 de noviembre ocho guerreros pasaron cerca de Sinoquipe [municipio de Arizpe, Sonora] matando tres reses. El alcalde reunió a 23 hombres a los que se añadió un destacamento del 6º Batallón de Sonora para perseguirles, pero se volvieron de vacío.

El 15 de noviembre, 20 apaches a caballo asaltaron la mina cercana a Banámichi [Sonora]. Un destacamento formado por federales y civiles salieron tras ellos sin ningún resultado. El 16, mataron a un minero estadounidense cerca de Chinapa [municipio de Arizpe, Sonora], y el 20, asaltaron San José [municipio de Baviácora, Sonora].

El 9 de diciembre, asaltaron San Antonio de la Huerta [municipio de San Javier, Sonora], matando a Inocente Bacuma. Nueve días más tarde, fue encontrado un cuerpo acribillado por lanzas cerca de Batuc [municipio de San Pedro de la Cueva, Sonora]. El 11 de diciembre, el capitán Vicente de los Reyes alcanzó a unos apaches cerca del Rancho de Rebeico [municipio de Soyopa, Sonora], entablándose un tiroteo en el que nadie resultó herido, pero los apaches dejaron atrás siete reses que habían robado anteriormente).

* El 11 de diciembre de 1883, el capitán Crawford envía a México a Chappo (hijo de Gerónimo) y Chihuahua, con otros dos chiricahuas, a buscar a Gerónimo y Chato para llevarles a San Carlos. (Uno de los dos chiricahuas era un antiguo scout que hablaba algo de inglés, por lo que podía ser Ahnandia o Dutchy [probablemente el primero porque era primo segundo de Gerónimo]. El otro chiricahua probablemente era Tu-n-tc-ile-sa-an [también llamado Tuzzone]. La presencia de Chihuahua revela la confianza que Gerónimo tenía en él. Antes de partir, Chappo dijo a Crawford que su padre tenía miedo de los soldados y temía que le encarcelasen, no queriendo juntarse con ellos en la frontera. Gerónimo quería ir a Eagle Creek para vivir allí. Crawford dijo: Después de hablar mucho y persuadirle, accedió a ir al Guadalupe Canyon [situado en el vértice donde se juntan los Estados de Arizona, New Mexico y Sonora]. Chappo estrechó su mano, y dijo que todo estaba bien. Partieron hacia Fort Bowie, donde planeaban dejar sus caballos e ir a Sonora a pie. De allí salieron el 18 de diciembre con una escolta de cuatro hombres. Chihuahua iba a mostrar a los soldados por qué parte del Guadalupe Canyon iba a entrar a los Estados Unidos con Gerónimo.

Al día siguiente, pararon en el Rancho Magnolia [Cochise County, Arizona] de Milton Edward Joyce [más tarde llamado Rancho Leslie], situado en la parte nordeste de las Swisshelm Mountains, a unos 40 km al norte de la frontera. Inesperadamente, se encontraron con 13 chiricahuas [ocho hombres y cinco mujeres y niños] dirigidos por Gil-lee [también llamado Zele], quien había dejado a Chato en la Sierra de Teras [municipio de Agua Prieta, Sonora] un mes antes. Con Zele iba Fatty, quien había salido con Bonito y Frijole a buscar a los chiricahuas, enviados por Crawford. Chihuahua, después de hablar con Zele, dijo al cabo de su escolta que Gerónimo no vendría por el Guadalupe Canyon, sino que lo haría cerca de San Bernardino. A la mañana siguiente, el grupo de Zele fue al norte, con dos soldados de escolta, hacia el Rancho de White, donde esperarían al capitán Rafferty. El grupo de Chihuahua, con los otros dos soldados, fue al sur, hacia San Bernardino, donde pensaban pasar la noche. Entraron en Sonora antes del amanecer del 21 de diciembre. Allí dijeron a la escolta que volverían en 12 días. Esto, sin embargo, parece que fue un error de traducción. Chihuahua se refería al grupo de Chato, quien según Zele, alcanzaría la frontera en unos 12 días.

Mientras, Zele llegó al Rancho de White el 20 de diciembre, esperando allí la llegada del capitán Rafferty desde Fort Bowie. Rafferty pidió que Crawford enviara al intérprete Mickey Free desde San Carlos, ya que, como nadie hablaba apache, todo era confuso. Cuando Mickey Free llegó se empezó a aclarar todo. El pequeño grupo de Chato lo formaban de 12 a 15 personas, estando en la Sierra de Teras o en el Cerro Pitaycachi, llegando en unas pocas semanas [tardaría más de seis semanas]. Gerónimo, con 50 o 60 personas, no vendría hasta aumentar su manada de caballos y tener noticias de su hijo Chappo [Gerónimo declararía más tarde que había permanecido en las montañas tanto tiempo porque quería traer algunos caballos y ganado aquí [a San Carlos]. Aunque los informes de Sonora en diciembre y enero confirmaron ese dato, seguramente no fue la razón principal. Había trasladado su campamento al sur de Bugatseka, y no vendría antes de 30 o 40 días. Zele también dijo que cuatro hombres y dos mujeres chiricahuas estaban justo al sur de San Bernardino, y que llegarían muy pronto. Parece que habían decidido seguir a Chato y reunirse con él.

Rafferty envió al subteniente John Young Fillmore Beau Blake para escoltar al grupo de Zele a San Carlos. De camino, pararon en el Rancho Sierra Bonita de Hooker. Por la noche, unos hombres blancos, robaron los 34 caballos del grupo de Zele. Al final, llegaron a la reserva un día o dos después de Navidad con noticias frescas sobre Chato y Gerónimo).

1884

* A primeros de enero de 1884, el agente de San Carlos, P. P. Wilcox, comienza las operaciones agrícolas en la reserva. (Los apaches prepararon las instalaciones de riego. Los White Mountain en la región de Fort Apache eran casi autosuficientes. El 23 de enero salieron de la reserva 52 niños apaches [47 chicos y cinco chicas] para ir a la Escuela Industrial India de Carlisle [Cumberland County, [Pennsylvania], escoltados por un destacamento al mando del teniente Parker West. Entre ellos iban seis chiricahuas: Cis-dot-te-hey [13 años, conocido como Lorenzo Bonito, hijo de Bonito]; Na-tuzin [15 años, conocido como Lot Eyelash, sobrino de Bonito]; Dar-dis-pe-nay o Dadespuna [17 años, conocido como Dexter Loco, hijo de Loco]; Cul-hol-chee [13 años, llamado Roderic Fatty, hermano de Fatty e hijo de Gordo, muerto en México]; How-o-zin [12 años, llamado Parker Whitney West, hermano de Kaahteney]; e Is-kis o Sekis [16 años, llamado Wood Nashozey, hijo de Nash-slo-zey, un chihenne de la banda de Loco]. Los chiricahuas enviaron a Askadodilges [también llamado Charley] para acompañarles.

Los otros apaches eran: Colton Baleazta o Balcalzah [apache  San Carlos-mojave]; Guy Basket [Tonto Apache]; Given Bat [apache San Carlos]; Eben Beads [Tonto Apache]; Brian Early Bird [Tonto Apache]; Lucius Bird [Tonto Apache]; Constant Bread [Tonto Apache]; Mattew Broom [Tonto Apache]; Albert Cassadora [apache San Carlos]; Norman Cassadora [apache San Carlos]; Ada Fox Catcher [Tonto Apache]; Jim Fox Catcher [Tonto Apache]; Isaac Cutter [Tonto Apache]; Titus Deerhead [Tonto Apache]; Randal Delchey o Cork Screw [Tonto Apache]; Eva De-zey [apache San Carlos]; Hiram Doctor [Tonto Apache]; Amelia Elseeday [Tonto Apache-mojave]; Egbert Eskeltah [Tonto Apache]; Horace Eskiminzin [apache San Carlos]; Owen Fire [Tonto Apache]; Roland Fish [Tonto Apache]; Gos-cheese-zeyMabel Kelcusay [Tonto Apache]; Justin Head o Rat Head [Tonto Apache-mojave]; John Hunterboy [Tonto Apache]; Is-thle-zey o Ida Whiteface [Tonto Apache]; Laban Locojim o Loco Jim [White Mountain]; José Nadilgodey [Tonto Apache-mojave]; Ralph Naltuey [Tonto Apache]; George Nyrnah [apache San Carlos-yuma]; Pete Ocotea [apache San Carlos-mojave]; Eustace Pelone [apache San Carlos]; Festus Pelone o Lizard [apache San Carlos]; Jonas Place [Tonto Apache]; Gilbert Pusher [Tonto Apache]; Obed Rabbitt [Tonto Apache]; Justin Shedee [Tonto Apache]; Stephen Smith [apache San Carlos]; Morgan Top Rock [Tonto Apache]; Work Together [Tonto Apache-mojave]; Victor Tozoski [Tonto Apache]; Donald Water [Tonto Apache]; Madoc Wind [Tonto Apache]; Reuben Whiteman [Tonto Apache]; Colton Wood [apache San Carlos]. [Según los informes, fueron 52 apaches, por lo que falta el nombre de uno]. Ingresaron en Carlisle el 2 de febrero).

* El 7 de febrero de 1884, el pequeño grupo de Chato (10 hombres y 10 mujeres y niños) llega a San Bernardino Springs (Cochise County, Arizona), llevando una manada de 89 caballos y mulas, marcados con hierros mexicanos ([legítimo botín de guerra, según él]. Probablemente, entre los hombres estaba Tuzzone, uno de los cuatro chiricahuas que Crawford había enviado a México para buscar a Gerónimo y Chato. También estaba José First, un antiguo cautivo mexicano.

En San Bernardino Springs, Chato se reunió con el capitán Rafferty, a quien Crook había enviado con el teniente Britton Davis y una compañía de caballería. Rafferty, al ver la manada de Chato, se preocupó. Pasaba siempre lo mismo con cada grupo de chiricahuas que pasaba la frontera con ganado marcado con hierros mexicanos.

Rafferty permaneció en San Bernardino por si aparecía Gerónimo. Al no ser así, a los 12 días partió para San Carlos con el grupo de Chato, enviando a Davis y a sus scouts a Cloverdale [Hidalgo County, New Mexico] por si Gerónimo aparecía por allí. El 28 de febrero, Rafferty llegó a San Carlos, y cuatro días después, Crawford se reunió con Chato, quien explicó el motivo del retraso en llegar a la reserva. Al tener esposa y dos hijos cautivos en Chihuahua, había hecho todo lo posible por recuperarlos. Chato habló abiertamente de sus sentimientos. Después de que los mexicanos capturaran a su familia, lloró, su corazón estaba enfermo. Él suspiraba por su antiguo territorio, esperando que el gobierno le devolviese su tierra, que se extendía desde Fort Bowie a Fort Huachuca, y por encima de Hot Springs. Antes había seguido un camino equivocado, pero ahora quería un tratado que durara tanto como el sol. También dijo: Todos los jefes son amigos, pero a veces peleamos. Reconoció que tenían algunos hombres malos que lucharán, pero nosotros les enderezaremos. Crawford confió en las palabras de Chato. En el futuro, cuando Chato era prisionero de guerra, dijo a Herbert Welsh, secretario de la “Asociación por los Derechos de los Indios: En ese momento, me di cuenta de que no era fructífero luchar contra los blancos. Había visto y sentido la diferencia entre la forma en que vivíamos y la forma en que vivían los ojos blancos. Sabía que el mundo iba por su camino y pensé que debía vivir con éxito en este sistema en beneficio de mi tribu y mi familia si podía recuperarla. Cambié la forma en que lo veía todo. Al admitir ante Crawford que anteriormente había estado en un camino tortuoso, Chato hizo un trato de que él y su gente podrían vivir en el campamento de Naiche y que quería que el acuerdo durara tanto como el sol. Se ofreció como voluntario para ayudar a enderezar a los hombres malos de la tribu. Crawford lo llevó a ver al general Crook. “Serviré con los scouts”, dijo Chato al general.

Eres un buen scout, Chato, dijo Crook. “No más huir con los renegados. Te nombraré jefe… sargento. Tendrás alrededor de 40 scouts que te informarán.

Eso es bueno, Sr. General, pero por favor, si voy a ser un buen scout, ayúdeme a recuperar a mi esposa Ischosen [Ishchos] y a mis dos hijos [Bediscloye, hijo de siete años, y Naboka, hija de cuatro]. Necesito verlos a salvo.

Crook se inclinó hacia Chato diciendo: Te haré dos promesas, Chato. Primero, prometo que haré todo lo posible para recuperar a tu esposa e hijos, trabajando entre mi gobierno y el gobierno mexicano. Y en segundo lugar, si trabajas con nosotros para traer la paz a tu gente, te prometo que tú y tu gente viviréis vidas mejores, más satisfactorias y prósperas de las que habéis conocido. ¿Tengo tu promesa?.

Sí, quiero la paz para nosotros, dijo Chato.

Crook lo intentó. Dijo a sus tropas que estuvieran atentos a una joven madre [39 años] y sus dos hijos. Escribió cartas a las autoridades mexicanas, avisándolas sobre los cautivos, pidiendo su regreso. Pidió al Departamento de Guerra que interviniera para llegar a un acuerdo con los mexicanos para recuperar a los cautivos apaches. Desafortunadamente, México no era partidario de liberar a ningún apache renegado. Crook no pudo cumplir ninguna de las dos promesas.

Mientras, tres días antes de la llegada de Chato a San Carlos, Gerónimo había cruzado la frontera, yendo al Skeleton Canyon. Con él iban siete hombres [entre ellos Chihuahua y Chappo] y 22 mujeres y niños. Gerónimo esperaba a dos hombres más para el día siguiente [estaban reuniendo caballos]. Había dejado la ranchería de Bugatseka el 26 de enero, viajando lentamente hasta la frontera con una manada de 100 caballos y mulas, a los que añadieron más caballos, mulas y reses, sumando 135 cabezas recientemente robadas en Casa de Janos [municipio de Janos, Chihuahua].

Al este del Skeleton Canyon, se juntó con el teniente Davis en el Animas Valley [Hidalgo County, New Mexico]. Con prisas de volver a San Carlos, Davis había planeado ir por una ruta corta para hacerla rápidamente, pero el ganado necesitaba pastos, por lo que tuvo que ir por una ruta más larga, alrededor del extremo meridional de las Chiricahua Mountains y por el Sulphur Springs Valley [Cochise County, Arizona]. El grupo [los scouts, la reata de mulas de Davis, y el ganado de Gerónimo] llegó al Sulphur Springs Ranch el 4 de marzo. El subteniente John Young Fillmore Beau Blake había llegado de Fort Bowie con 15 soldados para acompañar a Gerónimo a San Carlos.

Antes, mientras Davis estaba en San Bernardino Springs, John E. Clark, un agente de aduanas de Tombstone [Cochise County, Arizona] tuvo conocimiento de que Gerónimo llevaba una manada de caballos y mulas con destino a Arizona. Según él, Gerónimo estaba haciendo contrabando de ganado al no pagar impuestos, por lo que, en compañía de su ayudante, William Penn Howland, decidió esperar al teniente Davis en el Sulphur Springs Ranch para confiscar la manada de Gerónimo, llegando antes que Davis, ya que Gerónimo quería viajar lento para engordar su manada con los buenos pastos del Sulphur Springs Valley. El agente asumió que el teniente Davis le ayudaría a confiscar la manada de Gerónimo.

Cuando Davis y Gerónimo llegaron al rancho, acamparon separadamente alrededor del edificio del rancho y de los manantiales. Cuando Clark planteó la cuestión, Davis dijo que Gerónimo lucharía antes que entregar el ganado [los chiricahuas iban armados con rifles Winchester y Remington]. Había tres apaches protegiendo la manada, que estaba a varios cientos de metros de la manada del rancho. Los agentes se mantuvieron firmes, amenazando con pedir apoyo en Willcox [Cochise County, Arizona]. Davis los persuadió de que esperaran hasta el día siguiente mientras enviaba un mensajero a Willcox para telegrafiar y pedir instrucciones al general Crook. El subteniente Blake sacó whiskey, y todos bebieron hasta que los agentes se marcharon a dormir la borrachera.

Blake y Davis tenían que persuadir a Gerónimo para que se fuera con su manada. Para ello, Davis envió a su principal scout, un sargento Western Apache, que odiaba a Gerónimo desde lo más hondo de su alma. Davis dijo al scout que iba a mover el campamento inmediatamente y le necesitaba para convencer a Gerónimo para que hiciera lo mismo. Gerónimo y Davis estaban en el centro de un círculo, rodeados por scouts y chiricahuas, todos armados hasta los dientes. Blake llevaba, por si acaso, su revólver oculto bajo su chaqueta mientras Davis explicaba a Gerónimo las intenciones de los agentes. Lo mejor era que se escabullera con la manada mientras los agentes estaban durmiendo, y que Blake le acompañara a la reserva. No, dijo Gerónimo. Si esos hombres creen que pueden coger la manada y llevársela, dejemos que lo intenten mañana, añadió, girándose para irse a dormir.

Antes de que nadie pudiera reaccionar, el sargento Western Apache entró en acción. Davis recordaría cómo el scout hablaba como si fuera una ametralladora, dirigiéndose a Gerónimo, quien intentaba responder, pero, sabiamente, calló, para no provocar un incidente, cuando vio la determinación con la que hablaba el sargento. Davis dio a Gerónimo una oportunidad de salvar la cara, diciendo: Quizás tu gente no pueda partir con la manada sin despertar a la gente del rancho. ¡Qué burla más grande sería cuando se despertasen y comprobasen que los chiricahuas se habían escabullido!. Cuando Gerónimo sonrió, Blake y Davis sabían que le habían convencido. Davis permaneció en el rancho para hacer frente a los agentes cuando se despertasen mientras Blake acompañaba a Gerónimo.

A la mañana siguiente, los agentes descubrieron asombrados lo que había pasado. Los wickiups estaban tal cual las habían dejado, la carne fresca estaba tirada en los arbustos, las hogueras ardían y no había un apache a la vista. Los agentes querían saber a dónde habían ido los apaches y el ganado. Davis respondió que no lo sabía. Subieron al tejado del rancho, pero, ni con prismáticos, pudieron ver nada. Blake y Gerónimo habían ido al oeste, hacia el San Pedro Valley, y después hacia el norte. Posteriormente, el teniente Davis se reunió con ellos.

En algún momento del trayecto, Gerónimo regaló al subteniente John Young Fillmore Beau Blake su bolsa medicinal, que hoy se encuentra en la Arizona Historical Society-Tucson Museum.

El 10 de  marzo, Crawford avisó a Crook diciéndole que Davis le había telegrafiado diciéndole que él y Gerónimo no llegarían a San Carlos hasta el 20 de marzo, debido a las recientes lluvias que habían provocado la crecida del río Gila. Sin embargo, el 14 de marzo, Crawford dijo a Crook que el grupo de Gerónimo podría llegar antes y que estaba pensando reunirse con el líder chiricahua antes de que llegase a la Agencia: Creo que es mejor hablar con Gerónimo antes de su llegada aquí y que se junte con los demás indios porque creo que puedo conseguir más cosas. Kaahteney estaba dando más problemas a Crawford, quien buscaba establecer su autoridad antes de que Gerónimo pusiese un pie en la reserva. El 10 de marzo, unos informadores secretos avisaron a Crawford de que Kaahteney había perdido todos sus caballos [dos de ellos jugando al juego del aro y el palo], por lo que había decidido abandonar la reserva para ir a México. Puede que quisiese hacer una incursión para conseguir más que reemplazasen a los perdidos, o puede que estuviese pensando en no regresar [Kaahteney demostraba una inflexible oposición a la forma de vida de los blancos, tratando de conservar lo que quedaba de su anterior forma de vida y su papel como importante guerrero. Kaahteney empezó a crear problemas a primeros de marzo, cuando Chihuahua llegó a San Carlos con la noticia de la inminente llegada de Gerónimo. Ansioso por volver con su familia tras una ausencia de 100 días, Chihuahua dejó al teniente Davis en el Skeleton Canyon, volviendo a la reserva. La emoción generada por la llegada de Gerónimo parecía animar a Kaahteney, que presumía de que nunca había sido derrotado por soldados, quien hablaba abiertamente de irse a México una vez que la hierba esté alta y las lluvias se alejen de las montañas. Archie McIntosh supuso que de los 13 hombres de su banda, solo le seguirían la mitad, entre ellos sus dos hermanos, Baykathenn [también llamado Bacutla] y Kinzhuna. El primer impulso de Crawford fue arrestar a Kaahteney pero se contuvo para no asustar a Gerónimo. Él y McIntosh decidieron aplazar el arresto hasta la llegada de Gerónimo. El capitán coincidió con la predicción de McIntosh de que tarde o temprano habría que matar a Kaahteney o enviarle lejos. En caso de confrontación, McIntosh intuía que Chihuahua y Bonito matarían a Kaahteney antes de que este pusiera en problemas al resto de chiricahuas. Aunque este asunto preocupó a Crawford, aseguró a Crook que tenía la situación bajo control.

Cuatro días después, el 14 de marzo, Crawford informó a Crook: No temo nada de ningún indio, excepto de Kaahteney y de sus pocos seguidores. Naiche, Bonito, Loco, Mangas y Zele viven juntos, mientras Kaahteney y Nana viven aparte de ellos. Chato se ha unido a ellos últimamente [al grupo de Naiche]. Los primeros son amistosos. Puedo creer en ellos. Bonito y Naiche son scouts. Intentaré que Mangas lo sea también. Bonito me dijo abiertamente el otro día que cuando prometió a Vd. [Crook] venir aquí para quedarse, quiso decir lo que dijoAdvirtió que hay un grupo de hombres insatisfechos que viven juntos [Kaahteney y su grupo], y que tendría noticias de ellos tarde o temprano. Bonito dijo que él era un soldado y que haría lo que le ordenaran… Naiche vino a donde mí por su propia voluntad después de la charla con Bonito, convirtiéndole en soldado. Crawford también alistó a Chihuahua para que vigilase a Kaahteney. Tres días después, un joven de la banda de Kaahteney abusó terriblemente de una mujer. Crawford ordenó que el autor se presentase, pero este se negó. Entonces ordenó a los jefes que le trajesen. Kaahteney y el padre del autor, probablemente un hombre llamado Chobegoza, vinieron con el joven para intentar intimidar a Crawford, quien declaró una sentencia de 30 días en el calabozo. El joven desafió a Crawford diciendo que no iría, mientras Chobegoza se interpuso entre su hijo y el capitán, blandiendo un cuchillo. Kaahteney intervino, desafiando a Crawford a que les detuviera a todos. Este les dijo que Crook le había elegido para este trabajo: El hijo de Chobegoza irá al calabozo durante 30 días o yo empaquetaré mis cosas y me iré y podrán irse tranquilamente. Crawford se había echado un farol. Los chiricahuas sabían que el agente Wilcox se había negado a recibirlos y que nadie, ni siquiera Kaahteney, quería hacer frente a la posibilidad de que Crook y Crawford, sus únicos amigos de la reserva, les abandonaran. Dutchy, el antiguo scout acusado de la muerte de Jacob Ferrin en julio de 1882, salió en apoyo de Crawford, diciendo que el joven iría al calabozo. La postura de Dutchy salvó la situación y posiblemente la vida de Kaahteney. Crawford había calculado que la amenaza de dejarlos para que se las arreglasen por sí mismos obligaría a actuar a los chiricahuas, sabiendo que ellos se sentían aislados y no bien recibidos en San Carlos, pero no pudo prever que un arrepentido Kaahteney fuera esa noche a su oficina para pedir ser nombrado scout. Crawford sorprendido por el giro de los acontecimientos, accedió, con la condición de que Kaahteney y sus seguidores se portasen bien en el futuro. Aliviado escribió a Crook que las cosas iban fenomenal.

El 15 de marzo, Crawford llevó a Archie McIntosh y a Bonito a la reunión con Gerónimo. Crawford le dijo que tenía que renunciar a su manada, a lo que Gerónimo contestó diciendo que la manada era suya porque se la había quitado al enemigo. Crawford jugó la carta de Bonito, ahora scout, pensando que podía influir en él.

Al día siguiente, 16 de marzo, Gerónimo llegó a San Carlos, ubicándose en la Agencia, en el mismo lugar donde Loco y su gente habían estado antes de su secuestro en 1882, supuestamente el lugar más saludable en el río Gila, pero, en realidad, pocas partes del Gila eran buenas. Arenoso, caluroso, infestado de insectos y vegetación espinosa, con malaria en algunas partes, y casi inaccesible en verano; cualquier otro sitio parecía mejor. Incluso antes de que Gerónimo llegara a San Carlos, los jefes apaches preferían Turkey Creek [Navajo County, Arizona], en las White Mountains, a 27 km al suroeste de Fort Apache. Aunque Gerónimo dijo a Crawford que estaba en contra, el resto de jefes chiricahuas decidieron ir a Turkey Creek. Bonito debió de persuadir a Gerónimo de que entregase su manada de caballos, mulas y reses, ya que a Crawford le parecía que ahora Gerónimo la entregaría sin demasiados problemas. Crook dijo a Crawford que informara a Gerónimo de que podía quedarse la manada de caballos y mulas, pero que debía entregar las reses. Crawford confiscó 88 reses con marcas mexicanas, vendiéndolas el 26 de julio en subasta pública en San Carlos, entregando los 1.762,50 $ de la venta al Departamento del Tesoro para que el Departamento de Estado respondiera a las reclamaciones de los propietarios mexicanos.

Pocos días después, Gerónimo explicó a Crawford que había tardado en volver de México porque antes tenía que conseguir caballos y reses para llevarlos a San Carlos. [Para Gerónimo, la guerra era una forma legítima de conseguir la manada]. Por un lado, había ido para cumplir su palabra dada a Crook, esperando que el general le ayudara a recuperar a sus familiares cautivos en México. Por el otro, es evidente que si su hijo le hubiese dado informes desfavorables, se hubiera quedado en México. Chappo y Chihuahua le habían dicho que San Carlos no estaba tan insalubre como antes. Sus rancherías estaban cerca de la principal agencia, la cual no tenía las marismas infestadas de mosquitos que dominaban las tierras bajas a lo largo de sus antiguos hogares cerca de Camp Goodwin [Gerónimo quería que su gente tuviera buenos hogares]. Se quejó de que San Carlos tenía malos pastos, mala agua y enfermedades, por lo que prefería vivir en el Eagle Creek [río localizado a 80 km de Clifton, Greenlee County, Arizona], lugar que le había prometido Crook, según él. Crawford le dijo que ese lugar era una propiedad privada. Gerónimo contestó: ¿No se puede comprar la tierra a esos estadounidenses y entregarla a los indios?, añadiendo: No me parece que vaya a estar muy bien aquí en San Carlos, porque no hay pastos, ni buena agua y, en cambio, hay enfermedades. Me gustaría vivir donde haya mucha agua, mucha tierra, y muchos animales salvajes. Sé dónde está ese sitio [Eagle Creek, a 80 km de Clifton, Greenlee County, Arizona]. Quiero saber dónde vamos a vivir y si tendremos suficiente tierra para estar juntos… No creo que se deba impedir que mi gente vaya a Eagle Creek. Hay mucha tierra, mucho pasto, y toda mi gente podría vivir allí… Ruego al capitán Crawford que nos ayude a conseguir esa tierra.

Camp Apache no es un buen lugar, ya que no hay caza por los alrededores y he oído que los indios tienen que venir aquí [San Carlos] para recibir sus raciones. Además, no hay suficiente terreno para vivir. No hay suficiente tierra para plantar melones, maíz, … Estoy asombrado de que se niegue esto. Si no vamos a Eagle Creek, queremos ir a Ash Creek [a 7 km de Safford, Graham County, Arizona] y ver cómo está esa zona.

Crawford preguntó a Gerónimo por Charley McComas. El capitán escribió al juez J. M. Wright, lo que Gerónimo le dijo, que en síntesis, coincidía con lo afirmado por otros jefes de que no habían visto a Charley después del ataque a su ranchería en la Sierra Madre. Crawford llegó a la conclusión de que el muchacho estaba muerto [ni él ni Crook sabían que los chiricahuas estaban ocultando cómo falleció el muchacho]. A mediados de marzo, Crawford envió a Fatty y a otros dos hombres a buscar al último grupo de chiricahuas. Volvieron el 20 de abril con las manos vacías, seguidos poco después por dos guerreros que dijeron que habían dejado a 20 de los suyos en el Guadalupe Canyon. Querían una escolta para ir a la reserva, enviando Crawford a Kaahteney para traerlos. Llegaron el 14 de mayo, con 20 apaches, cuatro de ellos guerreros, incluyendo un hermano de Kaahteney, Nezulkide, y dos hijos de Juh.

Después de hablar con Gerónimo, Crawford dio permiso a Kaahteney, Loco y Mangas para ir a ver las zonas de Ash Creek y Nantanes Plateau [al norte de San Carlos]. Salieron el 23 de marzo con Archie McIntosh. Parecía que los chokonen de Naiche, Bonito y Chato, con lazos más cercanos a los White Mountain del Este, estaban dispuestos a ir a Turkey Creek [a 32 km al norte de Ash Creek]. Los jefes chihennes estaban abiertos a cualquier posibilidad, mientras Gerónimo estaba abiertamente en contra de ir a Turkey Creek, ya que, según él, tenía una desventaja: Alrededor de Fort Apache no hay mezcal. Allí moriremos de hambre. [Grenville Goodwin observó que la mayor parte del mezcal en el territorio de los Western Apaches crecía al sur del río Gila, en las pendientes del Mount Turnbull y en las Graham Mountains. Al norte del Gila crece en unas pocas áreas dispersas a lo largo de la cara sur de la Nantanes Plateau]. A pesar de todo eso, la mayoría de chiricahuas querían permanecer juntos, sin distinción de banda. Gerónimo dijo: Queremos estar solos, sin más indios que los chiricahuas. Chato estaba de acuerdo: Esperamos vivir juntos y ser una tribu una vez más.

Después de varias semanas de dilación, a primeros de abril, los chiricahuas consintieron en ir a Turkey Creek, pero antes de ubicarles, Crawford necesitaba urgentemente semillas y herramientas de cultivo que el agente Wilcox había prometido entregar a finales de febrero. A primeros de marzo, Crawford le preguntó cuando pensaba entregar los suministros prometidos. Wilcox le ignoró. El 2 de marzo, Crawford envió a Al Sieber a Tucson a comprar lo que pudiera con 187 $. El 5 de abril, Wilcox dijo a Crawford que necesitaba autorización del comisionado de Asuntos Indios para entregar los suministros. Crook estaba furioso por el funcionamiento de la burocracia. El 17 de abril, Crawford dijo a Crook que los chiricahuas estaban listos para ir a Turkey Creek, pero estaban sin semillas ni herramientas. Finalmente, una semana después, la Oficina de Asuntos Indios dio la orden, por lo que Wilcox entregó los suministros prometidos. El teniente Gatewood había vaticinado que si Crook ubicaba a los chiricahuas en Turkey Creek, no estarían allí más de un año. Eso extrañó a Crawford, ya que los chiricahuas, excepto Kaahteney, se habían portado bien en San Carlos. De hecho, durante los primeros ocho meses solo tuvo que castigar a dos chiricahuas. No puedo decir tanto de los apaches White Mountain, dijo Crawford. El Arizona Silver Belt dio su opinión sobre la presencia de los chiricahuas, sugiriendo que Chato y Gerónimo fuesen detenidos y juzgados por asesinato, y el resto, trasladado a Territorio Indio [Oklahoma].

Pero surgió otro problema. Al Sieber dijo a Crawford que el scout mestizo [escocés-chippewa] Archie McIntosh [guía de confianza de Crook, con el que llegó a Arizona en 1871], había desviado raciones destinadas a los chiricahuas, quedándose con el dinero [unos 500 $]. Tras esta acusación, Crawford envió al teniente Parker West, recién llegado de escoltar a los jóvenes apaches a Carlisle, para que investigara el asunto. Crook dijo a Crawford que si la acusación era cierta, cesaría a McIntosh e informaría de ello a los chiricahuas. El 6 de abril, West informó a Crawford de que todo era cierto, por lo que este organizó una reunión con los jefes chiricahuas. Su reacción sorprendió al capitán: Todos dijeron que querían que Archie siguiera. Que no importaba si se quedaba con la mitad de sus raciones, ya que era un buen hombre y podía quedárselas. Crawford llamó a McIntosh quien admitió los hechos diciendo que eso se hacía en todos los puestos militares del Departamento. Los jefes chiricahuas pidieron a Crawford que notificara a Crook que ellos querían que McIntosh siguiera, pero que si le cesaban, lo aceptarían. Cuando acabó la reunión, Gerónimo, Mangas y Chato se quedaron atrás para hablar con Crawford, comentando que apoyaban la decisión de despedir a McIntosh, diciéndole que estaba bien, que sus mujeres y niños debían tener sus raciones. Crawford dijo a McIntosh que podría apelar la decisión de Crook. McIntosh  se reunió con los líderes chiricahuas y preparó un telegrama para enviar a Crook, firmado por todos los jefes, excepto por Nana. El operador del telégrafo se negó a enviarlo sin el visto bueno de Crawford, quien explotó ordenando a McIntosh que se fuera de la reserva por aumentar el descontento. Cuando los jefes vieron el enfado de Crawford, recogieron sus cosas y se colocaron tras él para ir a Turkey Creek. Incluso Chihuahua, familiar de la mujer de McIntosh, se dio cuenta de que Crawford hacía lo correcto y que McIntosh merecía el castigo.

El teniente Briton Davis, con un destacamento de caballería, una reata de mulas, y varios carros cargados de raciones y posesiones de los chiricahuas, llevó a 512 personas hacia su nuevo destino. Betzinez describió el trayecto que iba hacia Fort Thomas y luego giraba abruptamente hacia el norte, a las Gila Mountains [el mismo trayecto que siguió Gerónimo cuando se llevó a los chihennes dos años antes]. A la mañana del tercer día, vivaquearon al sur del Black River, con demasiada agua para vadearlo. Después de esperar dos días, Davis usó su ingenio. Ató los carros con cuerdas a los árboles de las dos orillas del río con un sistema de poleas, haciendo que los carros se comportasen como barcazas y poder cruzar el río. Los jóvenes llevaron 300 caballos y mulas río abajo, encontrando un lugar por el que cruzar sin peligro.

Poco después de haber cruzado el Black River, fueron alcanzados por un grupo de soldados mandados por el general Crook, a pocos kilómetros al sur de Turkey Creek. La presencia de Crook alegró a los chiricahuas, al que no habían visto desde hacía casi un año. A las 15:00 horas de la tarde, tuvieron una reunión con la presencia de todos los jefes [excepto Kaahteney que había ido a la frontera a escoltar al último grupo de chiricahuas]. José First y Tzegojuni [también llamada Francesca y Huera, mujer de Mangas] actuaron de intérpretes del español al apache. El capitán Bourke registró las intervenciones de los apaches. Betzinez recordaría que Crook les dio buenos consejos, principalmente para asentarse y trabajar. La mayoría de los jefes hablaron, diciendo Naiche que estaban muy felices y contentos. Bonito y Chato hicieron conmovedores relatos. El primero habló sobre el mortal ataque al campamento de Juh hecho por nativos mexicanos que calzaban sandalias. El capitán Bourke creyó que eran nativos ópatas de Sonora, pero Bonito dijo que eran tarahumaras de Chihuahua, quienes habían matado o capturado a muchas mujeres y niños. Bonito dijo que ahora estoy solo en el mundo; no tengo hermanos ni familiares. [Bonito tenía un hijo, que había ido a Carlisle, y una hija casada con un apache White Mountain. Aún estaba de luto por la muerte de su primo She-neah, quien pereció durante el enfrentamiento en el que también murió Mata Ortiz; y por su mujer y su hijo fallecidos el 24 de enero de 1883]. Chato pidió a Crook que usase su influencia para recuperar a sus familiares cautivos en México, mencionando a su mujer, hijo, hija, sobrina, y otros dos familiares; mientras Gerónimo habló de su esposa e hija. Crook prometió hacer todo lo que estuviera en su mano. Chato nunca olvidaría las palabras de Crook que le daban esperanza de volver a ver a sus seres queridos. Demostrando su gratitud por los esfuerzos del general, se volvió completamente leal a él. Gerónimo declaró que tenía guardado en su mente todo lo que Crook le había dicho en la Sierra Madre y que haría lo que le dijera ahora, pero también quería que Crook recordara lo que dijo Gerónimo. En esencia, esto significaba que Crook era ahora su Gran Padre, y que debería guiarlos en su nueva vida y tratarlos de manera justa. Al final de la reunión, Bonito, Chato, Loco y Mangas accedieron a ir a Washington en nombre de su pueblo.

Los chiricahuas llegaron a Turkey Creek el 9 de mayo. Dos días antes, el 7 de mayo, un scout apache de San Carlos llamado Charlie [no confundir con Askadodilges], era condenado a muerte por matar a su mujer. Charlie había tomado como esposa a una mujer apache de otra banda, pagando a sus padres, según su costumbre, el precio en caballos y otros bienes por ella. A los siete días, la mujer le abandonó y volvió con su familia. Charlie pidió que le devolviesen todo lo que dio a los padres por la mujer, pero estos se negaron. Entonces Charlie la mató. De acuerdo con las órdenes del general Crook, ahora tenía que ser juzgado por un tribunal apache con un juez militar, en este caso el capitán Emmet Crawford. El jurado decidió que Charlie debía ser entregado a la familia de su difunta esposa para ser ejecutado, lo que el ejército estadounidense no quería, ya que podría desatar enfrentamientos entre familiares de diferentes bandas. Obviamente, Charlie tampoco quería. Dijo al jefe de scouts Al Sieber que no le importaba ser fusilado o ahorcado, pero que no quería ser torturado [los parientes de su esposa exigieron la entrega del preso diciendo a Sieber que querían castigarlo “a su manera]. Antes que permitir eso, Britton Davis dijo a Crawford que eran ellos [los militares] los que tenían que ejecutar la sentencia. Crawford no quería tomar parte en eso, por lo que lo dejó en manos de Davis, y este en Al Sieber.

Sieber dijo a Bill Duclin, un veterano mulero del ejército, que enganchase una carreta con cuatro mulas y cogiera un pico y una pala. Ordenó a dos scouts apaches ir, armados y a caballo, como escolta. Sacaron a Charlie del cuerpo de guardia y lo subieron al carro, tomando el camino hacia Fort Thomas [Graham County, Arizona]. Sieber y Charlie se pusieron a hablar de las aventuras que habían pasado juntos. Charlie estaba sonriendo, distraído, cuando de repente sonó un disparo y una bala de Sieber le entró en la cabeza, cayendo sobre las mantas que había en la carreta. Enterraron su cuerpo en un banco de arena del río Gila. Sieber había cumplido la sentencia.

Sieber [que hablaba apache y español] se dedicaba a mantener la paz y la buena conducta entre los apaches, con el recién contratado Tom Horn y el cuerpo de scouts y policías apaches. Sieber y Tom Horn fueron, con algunos scouts, a ver a un apache, antes hostil, llamado Chu-ga-de-slon-a [que significa “Ciempiés] que fabricaba tiswin. Sieber comenzó a hablarle en español, pero Chu-ga-de-slon-a le contestaba en apache diciéndole que siempre estaba mirándolo todo como una mujer entrometida. Sieber dijo: “Sí, siempre estoy viendo a hombres como tú, que hacen la bebida del diablo. Chu-ga-de-slon-a contestó: “Te voy a matar, Jon-a-chay” [que en apache significa “entrometido”]. Mientras lo decía, hizo ademán de coger su arma, por lo que Sieber saltó hacia él, agarrándole por el pelo y sacando su cuchillo, le dio un golpe con él que casi le abre la cabeza. El apache había estado elaborando el tiswin en una gran olla de barro. Sieber le echó al suelo, lo miró un momento y luego lo levantó para meterlo en la olla, donde murió. Sieber dijo a unas mujeres apaches que estaban ayudando a hacer el tiswin que cogieran sus caballos y fueran a White River, donde estaban los demás apaches y les dijeran que era mejor que no hicieran más tiswin; que al primer hombre que viera hacerlo lo metería en el calabozo.

Dos días después, Sieber y Horn fueron con unos policías apaches a la zona donde se juntan los White y Black Rivers, acampando allí. Los policías apaches se quedaron allí mientras Sieber y Horn fueron a ver a Pedro [Hashkee-yàiltl-i-dn], jefe apache coyotero White Mountain, que hablaba español perfectamente. Pedro siempre había sido amigo de Sieber y este le dijo lo que quería hacer con respecto al tiswin. Pedro dijo que no quería que su gente hiciese o bebiese tiswin, y que ayudaría a Sieber en todo momento. También dijo que todos los apaches no eran malos y alguno de ellos tan bueno como cualquier hombre que el Gran Espíritu había puesto en la tierra, pero que él tenía 600 guerreros y algunos eran malos apaches y que no podía hacer nada con ellos. Pedro dijo: “Usted ve que son parte del diablo; o llegan a viejos o morirán alguna vez. Pedro dijo a sus mujeres que les dieran de comer, dándoles carne de venado asado. 

Pedro preguntó a Sieber de dónde había sacado a Horn, y si era un mestizo mexicano. Sieber contestó que Horn era un estadounidense puro. Pedro dijo: “Bueno, le he oído hablar mexicano [español con acento de México] a mis hombres y niños y por eso pensé que era mestizo. Sieber dijo: “Está aprendiendo apache muy rápido. Entonces Pedro dijo a Horn en apache que se quedara algunos días con él para ir a cazar con sus hombres. Horn le dijo que le gustaría, pero que  tenía que ir con Sieber. Este estaba a cierta distancia hablando con algunas ancianas cuando Pedro se acercó y le preguntó si le dejaba quedarse por algún tiempo y que si quisiera, también Sieber podía quedarse. Sieber dijo que no era conveniente para él quedarse.

Un destacamento de 20 soldados al mando del teniente Wheeler, del 5º de Caballería, llegó a la unión de los dos ríos viniendo unos apaches a informar de ello a Pedro. Wheeler había venido por las noticias llegadas a San Carlos de que Sieber y Horn estaban retenidos por los apaches. Con Wheeler iba el guía Mickey Free, el protagonista involuntario del famoso “Incidente Bascom” en enero de 1861. Hablaba perfectamente apache y español. Tenía el pelo largo y un pequeño bigote de color rojo y un ojo azul. Era tuerto porque cuando tenía 12 años, un ciervo herido le hirió en el otro ojo. Ahora tenía 21 o 22 años. Era considerado un valioso scout y guía. Nunca tuvo ninguna precaución por su vida, yendo con Wheeler y su pequeño destacamento a donde vivían Pedro y sus 600 guerreros. Ahora vivía en la zona de la reserva de los apaches White Mountain, con una gran familia apache, siendo “rico en caballos, ganado vacuno, mujeres y perros, como él decía.

Sieber y Horn fueron a donde estaba Wheeler, enviando este un pelotón de soldados a San Carlos para informar que todo estaba bien. Tan pronto como Wheeler montó su campamento, y Sieber y Horn aparecieron sanos y salvos, Mickey Free fue a la ranchería de Pedro porque allí tenía una amiga, no regresando hasta la media noche.

Tom Horn estaba en su tienda descansando cuando oyó a Wheeler y a Sieber hablar con Mickey Free en español, y luego hablar entre sí en inglés. Horn sabía que cuando Wheeler y Sieber hablaban en inglés lo hacían para que Mickey Free no se enterara. De repente, una voz dijo a Horn en apache: “¿Eres tú Talking Boy?. Horn se asustó porque aunque estaba despierto no había oído ningún movimiento. Era Mickey Free que estaba en la cabecera de su cama. Contestó que sí, que era “Talking Boy” [como le llamaban los apaches]. Mickey Free le dijo que Wheeler y Sieber querían hablar con él. Se levantó, cogió su revólver y fue a donde ellos. Le preguntaron si le gustaría quedarse con el jefe Pedro un tiempo. Sieber dijo: “Tom, ¿te gusta este tipo de vida?. Horn contestó que sí. Sieber le dijo: “Entonces mañana cogerás tus tres caballos e irás a vivir con el jefe Pedro. Es un buen hombre y le gustas. Vas a aprender la lengua apache muy pronto; en seis meses lo hablarás como un apache. Has nacido para este tipo de vida y tienes la edad justa para empezar. Eres un excelente tirador, un buen cazador y después de unos años viviendo así te convertirás en un valioso hombre para las guerras apaches que continuarán durante muchos años. Por la mañana, te llevaré hasta el campamento de Pedro y te dejaré allí. Él envió a Micky Free aquí para pedir que te quedes, porque le gustas, y quiere tener un representante del gobierno en su campamento”. Horn dijo que probaría y a la mañana siguiente, Sieber, Horn, Wheeler y Micky Free fueron al campamento de Pedro, donde Horn dejó sus otros dos caballos sueltos con los de la banda, al cuidado de los jóvenes apaches.

Mientras Sieber, Wheeler y Mickey Free se alejaban cruzando el río, el viejo Pedro llegó y dijo: “Bueno hijo mío, ahora eres un apache. Llamó a uno de sus hijos [tenía unos 40], llamado Chi-kis-in [Ramón] quien dijo que sería un hermano para él. Pedro dijo: “Mi campamento es tu campamento, mi casa es tu casa hasta que hagas una para ti. Hay muchas chicas aquí, y hay algunas que esperan poder lanzarte un palo” [costumbre de las chicas apaches de tirar un palo para saber si un chico le gusta].

Mientras, Betzinez dio las gracias de que los chiricahuas estuviesen en Turkey Creek, ya que así estaban lejos de la actitud hostil de los apaches de San Carlos. Con una altitud de casi 2.500 metros, Turkey Creek era mucho más saludable, con montañas cubiertas de pinos y prados de tierras altas, atravesadas por fríos y claros arroyos. Kaywaykla contó a Eve Ball que el territorio nos gustaba mucho, montañas con arroyos, bosques, caza e intimidad. Además de caza, había verduras silvestres, bayas y nueces. Era un favorable comienzo para los chiricahuas, estando todos juntos en una reserva por primera vez en su vida. Casi 50 años más tarde, Kinzhuna recordaría lo agradecido que estaba por las semillas y las cabras que el gobierno les había suministrado.

Su nuevo agente, el teniente Davis, tuvo que regresar a San Carlos. Durante su ausencia, Crawford pidió al teniente Gatewood que supervisara sus asuntos desde Fort Apache. Crawford destinó a nueve soldados de la compañía G, del 3º de Caballería, quienes se habían criado en granjas, para que enseñaran a los chiricahuas cómo arar y plantar. A pesar de que los arneses eran demasiado grandes para los potros de los apaches, con la ayuda de los soldados y civiles, los chiricahuas improvisaron y comenzaron a plantar. El 20 de mayo, llegó el teniente Parker West, al que los chiricahuas conocían bien porque había llevado a algunos de sus hijos a Carlisle cuatro meses antes. Una estimación decía que habían plantado entre 24 y 30 hectáreas, principalmente de maíz, y una menor cantidad de cebada y patatas. Los chiricahuas sabían que un mes más tarde, los brotes de maíz serían adecuados para hacer tiswin, razón por la que los chiricahuas se empleaban con tanto entusiasmo. En menor escala también plantaron sandías, calabazas y cebollas. West informó que todos los jefes [excepto el ausente Kaahteney] estaban trabajando. Pidieron a West que dijese a Crook que estaban trabajando y haciendo justo lo que les había dicho. Había 132 chiricahuas miembros de las bandas de Naiche, Gerónimo, Chato, Mangas, Zele, Loco y Kaahteney labrando la tierra. Después de acabar de plantar, planearon dejar 20 hombres y mujeres allí para mantener los campos. El resto de los chiricahuas, unos 400, estaban ocupados en Turkey Creek construyendo sus wickiups y plantando en unas pocas zonas aisladas.

Pero no todo iba bien. El 30 de mayo, una de las esposas de Zele fue a donde el teniente West, quejándose de que su marido le había pegado varias veces sin motivo. En ocasiones los hombres daban fuertes palizas a sus mujeres, a veces con varas de madera. West comprobó la veracidad de la denuncia, separando a ambos. Zele no solo ignoró los esfuerzos del teniente como consejero matrimonial sino que afirmó que lo volvería a hacer si ella se lo merecía. West pidió ayuda a Crawford, diciendo a Zele que tendría que acatar la decisión del capitán. Crawford pensó que la causa del problema era que Zele tenía dos esposas [Una era Juana {1835-1904} y la otra Tzis-tohn {1868-1956}, esta última, hermana de Mithlo y Astoyeh {Astoya}, dos guerreros de la banda de Zele. Probablemente, la mujer maltratada era la más joven, Tzis-tohn. La esposa mayor era la responsable del hogar]. Esta situación señaló una importante dicotomía. En temas administrativos, los chiricahuas seguirían órdenes, pero en aspectos de su cultura, no aceptarían ninguna injerencia. De hecho, algunos trasnochados líderes estaban listos para ignorar los consejos que les daban. Lo que ocurría en sus campamentos era asunto suyo. ¿Pero qué tenía que hacer West si una joven iba, maltratada y magullada, a quejarse de las palizas? Él había intervenido solo cuando le pidió ayuda, comprobando la dificultad que este asunto tendría durante el próximo año.

A pesar de que nadie se dio cuenta de las ramificaciones, este incidente presagiaba el enfrentamiento que ocurrió cuando los estadounidenses trataron de eliminar algunas prácticas chiricahuas que encontraban aborrecibles. Dentro de las costumbres que Crook quería eliminar, estaba el derecho del hombre a pegar a su mujer y, cuando una esposa cometía adulterio, cortarle la punta de su nariz. Además de eliminar la práctica de elaborar tiswin [cerveza apache hecha con puré de maíz fermentado]. En San Carlos, sin maíz y acampados a 3 km de donde estaba Crawford, estaban bajo su atenta mirada, no pudiendo hacer nada sin su conocimiento. Para los estadounidenses bien intencionados, ningún chiricahua con sentido común, se opondría, pero para los apaches, estos eran asuntos de su cultura tradicional que el gobierno, incluido Crook, no tenía derecho a intervenir. Ningún jefe chiricahua, incluso los moderados Bonito, Loco, Mangas o Zele, admitirían la orden de Crook de eliminar la práctica de elaborar tiswin, una bebida social. Los blancos tenían su whiskey y cerveza; los apaches su tiswin. Además, muchos scouts que estaban bajo el mando del teniente Davis bebían tiswin, durante las danzas sociales y las ceremonias sagradas. Consecuentemente, la prohibición no era muy popular. Su recién encontrada intimidad y libertad en Turkey Creek, donde sus campamentos estaban dispersos y, en algunos casos, varios kilómetros lejos de Davis, les dio una oportunidad de volver a elaborar esa bebida. Y con el maíz, predominante en sus campos de cultivo, no fue difícil para los estadounidenses saber qué podía ocurrir cuando creciese el maíz.

El 2 de junio, el teniente Britton Davis salió de San Carlos para Turkey Creek, relevando tres días más tarde a West, haciéndose cargo de 527 chiricahuas, incluyendo 23 scouts. Los apaches llamaban a Davis Muchacho Gordo, y entre sus scouts había cinco bedonkohes: Ahnandia, Bonito [White Mountain casado con una bedonkohe], Chappo [hijo de Gerónimo], Fun y Perico [primo segundo de Gerónimo]; 10 chokonen: Cathlay [también llamado Colle, Kutle o Chullah], Chato, Chihuahua, Dutchy, José First, Kay-dah-zinne, Kayitah, Martine [nednai casado con una chokonen], Naiche, y Noche; siete chihennes: Askadodilges [también llamado Charley], Kaahteney, Mangas, Ramón y Tsedikizen [también llamado Sundayman], entre otros. Davis tenía tres agentes secretos que le informaban de cualquier actividad sospechosa: Dasendy [una chihenne hermana de Askadodilges], Na-nod-di [un Western Apache casado con una chihenne] y Das-e-klest [también llamado Frank, posiblemente un chihenne hermano de la esposa de Archie McIntosh]. Nadie sabía quiénes eran. Por la noche, si uno tenía algo que informar, tiraba una piedra a la lona de la tienda de Davis, y entraba.

El 10 de marzo, Chihuahua se alistó como scout. Tres días después lo hicieron Naiche, Kaahteney y Ahnandia. Años más tarde, Davis recordaría erróneamente que Chato era su sargento 1º, pero este no se alistó hasta el 1 de julio de 1884. Chappo se empeñó en ser asistente de Davis porque pagaba un extra de cinco dólares. El trabajo más duro que hizo, recordó Davis, era ensillar mi mula, fumar mis cigarrillos y meterse en la tienda de Sam Bowman [el cocinero]. Dutchy demostró su lealtad matando y llevando la cabeza de su padre cuando este mató a un hombre blanco. 

Davis instaló su tienda a la orilla de Turkey Creek. Cerca de él estaba la gran tienda que hacía de hospital y donde almacenaba las raciones mensuales. Sam Bowman estaba con él ejerciendo de cocinero y ayudante del campamento; Mickey Free hacía de intérprete del apache al español; y José Montoya del español al inglés. Comparado con el árido San Carlos, la zona era un paraíso, rico en vegetación y fauna silvestre. El clima veraniego era ideal.

Gerónimo, Chihuahua y Mangas habían instalado sus rancherías varios kilómetros al este del campamento de Davis, en el Bonito Creek. Ellos apreciaban el retiro, la intimidad y la libertad, pero el más incorregible de ellos, Kaahteney, había instalado su campamento en la cima de una cresta que dominaba la sede de Davis.

El primer acto oficial de Davis era inspeccionar las granjas al este de la bifurcación del White River. A mediados de junio, Davis informó a Crawford que a pesar del retraso en plantar, todo iba bien. Nada más llegar a Turkey Creek, Davis se reunió con los jefes para establecer unas normas básicas de funcionamiento, siendo básicamente dos: no debían elaborar tiswin y no debían maltratar a sus mujeres. Fue en vano. Kaahteney abogó por ignorar las normas. Davis se sorprendió al ver que los jefes estaban casi unánimemente opuestos a las normas de Crook, diciendo que solo habían acordado con el general vivir en paz. No habían hablado de asuntos familiares y eran libres de tratarlos como les pareciera. En cuanto al tiswin, siempre lo habían elaborado y no les había hecho daño. No querían que nadie de su pueblo fuera encarcelado por elaborarlo. Chihuahua, un scout, era el que más hablaba contra la política de Crook. La reunión terminó con los jefes reacios a aceptar las órdenes del general, y a pesar de ello Davis dejó claro que haría cumplir las normas de Crook.

Pocos días después, Kaahteney le puso a prueba. El teniente Parker West visitó a Davis para cenar el sábado, 21 de junio. Davis presumía de las cenas de pavo que había disfrutado, por lo que invitó a West a pasar unos cuantos días. Esa mañana, Davis fue por el arroyo ascendiendo hacia la cresta donde Kaahteney y su banda tenían su ranchería. A media altura oyó un glugluteo. Permaneciendo quieto un momento, regresó al arroyo donde disparó a un pavo. Él y West disfrutaron de una cena con pavo, y después fumaron y hablaron. Apenas habíamos apagado la vela cuando una piedra golpeó la parte superior de mi tienda y rodó por el costado, la señal del servicio secreto. Davis se arrastró por la trasera de su tienda y a unos 20 metros vio a Mickey Free y a Dasendy, la mujer del servicio secreto. Lo primero que hizo la mujer fue preguntarle por qué había dado la vuelta en el camino que llevaba al campamento de Kaahteney. Davis contestó que había oído el ruido de un pavo. Dasendy dijo que el pavo pudo haber sido un buen espíritu, ya que casi seguramente le había salvado la vida. Esa mañana la banda de Kaahteney había estado disfrutando de una borrachera de tiswin cuando vieron al teniente armado con su rifle acercándose a su ranchería. Creyendo que alguien había informado a Davis de la existencia del tiswin, Kaahteney y sus hombres tomaron posiciones en la cima de la cresta, listos para emboscarle. Años más tarde, Davis recordaría: Si hubiera asomado mi cabeza por encima de la cresta de ese barranco, habría recibido más plomo del que podría haber proporcionado.

No se sabe cómo las mujeres del campamento de Kaahteney consiguieron maíz para moler y elaborar tiswin, ya que no formaba parte de las raciones de los chiricahuas. Probablemente, lo consiguieron de los campos de cultivo situados a lo largo de la bifurcación este o en Turkey Creek. La borrachera había continuado durante el día y la noche. Dasendy dijo que Kaahteney afirma que va a causar problemas aquí. Hay una danza en marcha y él está hablando con algunos de los hombres. Envió a un apache que fue por el arroyo para avisar a los otros jefes. Más tarde, Davis se enteró de que, el 21 de junio, Kaahteney había tenido problemas con una de sus dos esposas. Tal vez quería dejar la reserva llevándose a una y dejando a la otra. Sea como fuere, lo que tardó Davis en regresar a su tienda, decidió arrestar a Kaahteney a la mañana siguiente. Envió a West a Fort Apache para traer un destacamento de soldados y a los scouts White Mountain y Cibecue. A las 23:00 horas escribió una rápida nota para que West se la telegrafiara a Crawford una vez llegara a Fort Apache: Creo que es mejor no retrasar este asunto. Hasta donde sé, muy pocos, o ningún hombre, se han unido a él todavía, y dudo que haya más que unos pocos más. Un retraso puede empeorar las cosas. Si los problemas no comienzan esta noche, arrestaré a Kaahteney al amanecer.

West alcanzó Fort Apache sobre las 02:30 horas del 22 de junio. Tres horas más tarde, el capitán Allen Smith, estaba de camino con dos compañías del 4º de Caballería y seis scouts White Mountain de Gatewood. Si todo iba como esperaba, su presencia serviría como una demostración de fuerza y nada más. Davis planeaba llamar a sus scouts chiricahuas y a los jefes como apoyo, pero nadie podía predecir el desenlace. Recordaba lo ocurrido en Cibecue, y la muerte de Albert Sterling. Pensaba que Bonito, Chato, Loco, Mangas y Zele le apoyarían, y que Gerónimo y Naiche permanecerían neutrales. Sabía que Kaahteney tenía un núcleo de seguidores entre los jóvenes, pero su banda tenía 17 hombres, supervivientes de los grupos de Victorio y Juh. De estos, quizás una parte podría unírsele y luchar, pero nadie lo sabía con seguridad. Davis confiaba en un miembro de la banda de Kaahteney, Askadodilges [el leal scout Charley].

Antes del amanecer, Davis envió a sus scouts a traer a los jefes a su tienda para hablar. Poco después de que amaneciese, West cabalgó al campamento con las dos compañías de caballería y los seis scouts White Mountain, desplegándose a unos 180 metros detrás de la tienda hospital, donde Davis pensaba reunirse con los jefes. Empezó la reunión con los jefes y guerreros más importantes armados a causa de la presencia de los soldados. Como intérpretes estaba Mickey Free y José Montoya. Pero faltaba Kaahteney por lo que Davis envió a un hombre en su busca. Cuando llegó con sus hombres, se detuvo en un pino, a unos 90 metros de la tienda. Pensando que él podía ser el motivo de esa reunión, Kaahteney dijo unas pocas palabras a sus hombres y se acercó solo, entrando en la tienda y colocándose a tres pasos de Davis, le preguntó enfadado por qué le había llamado. Davis le dijo: Nunca has estado satisfecho desde que viniste a la reserva y estás causando problemas y descontento entre los demás apaches. Crawford le había avisado de que se comportase bien, pero Kaahteney había seguido con su postura. Además de Dasendy, los otros dos agentes secretos, Na-nod-di y Das-e- klest, habían confirmado que Kaahteney estaba hablando de dejar la reserva. Davis le dijo que estaba arrestado y que alegara lo que quisiera ante el capitán Crawford en San Carlos.

Kaahteney, calmado, preguntó quién le acusaba. Por supuesto, Davis no le dijo nada, excepto que Crawford le informaría de lo que fuera en San Carlos. Kaahteney, aparentemente aturdido por las palabras de Davis, salió y se dirigió a donde sus hombres que estaban fuera con sus armas, quienes se acercaron a la tienda. Dos scouts se prepararon para apoyar a Davis. Eran Askadodilges [Charley] y Dutchy, quienes siguieron a Kaahteney con sus rifles cargados y amartillados. Esa peligrosa situación podía acabar en un baño de sangre. Afortunadamente, nadie se atrevió a iniciar el tiroteo y Kaahteney, por segunda vez, renunció a enfrentarse a Davis. Los hombres de Kaahteney se pararon a pocos metros de Davis, con su jefe temblando de rabia, casi sin poder hablar. De nuevo quiso saber quién le había acusado, volviendo a decirle Davis que Crawford se lo diría. El siguiente movimiento de Davis era arriesgado, pero tenía que hacerlo, desarmar a Kaahteney. Davis le desabrochó el cinturón con el revólver y lo colocó sobre su brazo. Kaahteney ni se movió. Bonito ofreció llevar a Kaahteney a San Carlos si Davis le devolvía sus armas. Este accedió y Askadodilges [Charley] y Chihuahua completaron el grupo de escolta. Al final de ese día, un médico militar entablilló el brazo roto de Chihuahua [no sabemos el motivo de la rotura] siendo sustituido por José First. El día después del arresto, Davis envió un telegrama a Crawford señalando con orgullo que no había necesitado soldados ni scouts de Gatewood para detener a Kaahteney: Yo me serví de los jefes chiricahuas.

Este relato no concuerda con el de Eve Ball, cuyos informantes culparon a Chato de los problemas de Kaahteney por su amistad con Davis. En ese tiempo, Chato formaba parte de la que se ha dado en llamar facción pacífica en contra de la también llamada facción hostil. Algunos informantes de Ball formaban parte de esta última facción, estando en contra de Chato. Los datos que proporcionaron a Eve Ball sobre el arresto de Kaahteney, publicados en el libro In the Days of Victorio, contienen varios errores, según el escritor Edwin R. Sweeney. Ball escribió que Chato, Tsoe [Peaches] y Mickey Free estaban involucrados en el arresto. Tsoe no estaba presente, y en el arresto solo estaban implicados chiricahuas. Chato, aunque estaba presente, todavía no era un scout [se alistaría 10 días más tarde] no teniendo ningún papel importante en este asunto, aunque seguramente apoyaba a Davis al igual que otros líderes chiricahuas. Según los informantes de Ball, Chihuahua se opuso a Davis y renunció como scout, entrando en la tienda de Davis, tirando su uniforme y equipo, diciendo: “Renuncio. Ahora, dáselos a tus espías. No voy a ser scout más. Sin embargo, hasta que recibió tratamiento por su brazo roto, el mismo día que Davis arrestó a Kaahteney, Chihuahua iba a ser uno de los escoltas que llevara a Kaahteney a San Carlos. Eve Ball escribió que los scouts White Mountain ayudaron a arrestarlo, pero si Davis no mintió cuando escribió el telegrama a Crawford, ningún scout Western Apache participó. También escribió que los soldados llevaron a Kaahteney a San Carlos, cuando fueron Bonito, Askadodilges [Charley] y José First. Finalmente, escribió que Kaahteney nunca tuvo un juicio. Lo tuvo, aunque, si fue justo o no, es otro tema.

A la mañana siguiente, 23 de junio, José Montoya y los tres scouts chiricahuas [Bonito, Askadodilges y José First] salieron con Kaahteney para San Carlos. Ese mismo día, Crawford inició la causa contra él, informando a Crook que Kaahteney era el promotor y el cabecilla de todos los problemas, comprometiéndose a juzgarle. Dos días más tarde, José Montoya y los tres chiricahuas llegaron, entregando a Kaahteney a Crawford, quien inmediatamente lo encerró con grilletes en el calabozo. Kaahteney comprendió la gravedad de su situación, prometiendo a Crawford que en el futuro sería el mejor indio de la reserva. El capitán no le creyó asegurando a Davis, incluso antes del juicio, que él no te dará más problemas. Crawford había decidido dar un escarmiento a Kaahteney, eliminando su mala influencia de la reserva. Esa noche reveló sus planes escribiendo una carta a su amigo, el capitán Charles Morton, destinado en Fort Thomas, diciéndole que el castigo que tenía en mente tendría buenos efectos sobre el resto. Si el jurado formado por apaches le condenaba, recomendaría sentenciarle durante tres años en Alcatraz [San Francisco County, California].

Dos días más tarde, el 27 de junio, comenzó el juicio. Para el jurado seleccionó a 12 jefes Western Apaches [11 San Carlos y Tonto Apaches, y un White Mountain] de los que tenía asegurada su fidelidad, siendo nombrado Eskiminzin presidente del jurado. Crawford había decidido el resultado y la sentencia antes de comenzar el juicio. Antonio Díaz tradujo del apache al español, y José Montoya del español al inglés. A las 10:45 horas de la mañana, Kaahteney oyó los tres cargos de que le acusaba Crawford: Primero, Kaahteney el, o alrededor del, 17 de marzo de 1884, en San Carlos, Territorio de Arizona, intentó inducir a un número de indios apaches chiricahuas y Warm Springs [los estadounidenses llamaban así a los chihennes, que también eran chiricahuas] a emprender el sendero de la guerra; segundo, Kaahteney incumplió premeditadamente ciertas promesas hechas al capitán Emmet Crawford, del 3º de Caballería, oficial al mando, que tras aceptarlas, fue nombrado scout; tercero, Kaahteney hizo el, o alrededor del, 21 de junio, en Turkey Creek, Territorio de Arizona, un intento de crear disturbios entre los indios chiricahuas y Warm Springs que vivían allí, animándoles a hacer un levantamiento contra las autoridades que los controlaban”.

Crawford añadió dos cargos informales más: Kaahteney había roto la promesa hecha al general Crook en la Sierra Madre de comportarse bien; y mientras era scout, desobedeció una orden directa de su comandante, el teniente Britton Davis, negándose a presentarse cuando se le convocó por primera vez, la mañana del 22 de junio de 1884.

Crawford actuó de fiscal y juez, negándose a revelar la identidad de los acusadores de Kaahteney. Sus evidencias fueron los comentarios de Archie McIntosh y una carta que Davis había escrito sobre los eventos del 21 de junio de 1884. Luego, Crawford jugó la baza de provocar miedo en la mente de los apaches del jurado, afirmando que si Kaahteney hubiera tenido éxito, hubiera puesto todo patas arriba. Los estadounidenses hubieran responsabilizado a todos los apaches de San Carlos, exigiendo que fuesen expulsados de Arizona.

Kaahteney intentó defenderse a sí mismo. Primero dijo que no sabía nada de los miembros del jurado de Western Apaches y firmemente negó cualquier mala acción. Los cargos habían sido elaborados por algún enemigo. Dijo que solo había salido de la reserva una vez y fue para escoltar a su hermano a la reserva el mes anterior. No había robado nada y no había hecho nada malo. Crawford detuvo la causa, remarcando: No me importa lo que dice Kaahteney en su declaración; sé que todo lo que dice es cierto. Crawford sabía el efecto que sus palabras habían causado en los 12 jefes Western Apaches, que buscaban complacerle. Cuando se oyeron los argumentos, envió al jurado a otra habitación para deliberar, regresando 40 minutos más tarde con un unánime veredicto, culpable, y recomendando que Kaahteney fuera castigado severamente. Antes de sentenciarle, Crawford permitió hablar a Kaahteney: Yo no soy culpable de estos cargos. La prueba de que lo que digo es cierto es que he enviado a mi hermano a la escuela, lo cual no hubiera hecho si hubiese tenido intención de ponerme en pie de guerra. Sabes lo que pienso sobre todo esto. Ya que no puedo escapar, debo someterme a cualquier castigo que quieras darme. Todo lo que has dicho contra mí es falso, presentado solo por enemigos. Quizás no creerás lo que digo, pero yo siempre he querido vivir en paz en la reserva. Tenía la intención de entregarte a los cautivos mexicanos que estaban con mi banda para que los entregases a sus padres. Pero ahora no sé qué hacer con ellos. En la Sierra Madre dije al general Crook que iría y permanecería tranquilo en la reserva. No le he engañado; quiero estar aquí… Cuando quieras puedes enviar a recoger a los cautivos mexicanos que están viviendo en mi ranchería… En el futuro, no pensaré en hacer nada malo ni lo he hecho hasta ahora. Puedes verme y verás que no romperé mi palabra. Nunca lo hago. Todo lo que quiero es que me liberes.

Claramente, Kaahteney se dio cuenta de que Crawford había decidido usarle como ejemplo. Suplicó tener otra oportunidad, pero sus palabras no cambiaron nada. Sin inmutarse, Crawford le sentenció a tres años de prisión. Eskiminzin ratificó la decisión de Crawford, recordando: En un tiempo yo era uno de los peores indios de la reserva hasta que me castigaron, poniéndome cadenas en mis piernas. Esta fue una buena medicina para mí y esto será bueno para él. Esa tarde, Crawford telegrafió el veredicto a Crook y a Davis. Pidió permiso a Crook para enviar a Kaahteney a Fort Grant [Graham County, Arizona], al sur de la reserva, recomendando que estuviese tres años en Alcatraz, donde estaría encadenado… vestiría ropas del hombre blanco, y sería obligado a trabajar. Crawford supuso que los amigos cercanos de Kaahteney podían estar indignados, aunque los tres chiricahuas que le llevaron a San Carlos, Bonito, Askadodilges [Charley] y José First pensaron que la sentencia era correcta. Aun así, advirtió a Davis de que mantuviera una atenta vigilancia. Betzinez recordaría que unos pocos jefes, incluyendo Naiche y Gerónimo, estaban alarmados y enfadados con la sentencia, aunque nunca dieron a Davis muestras de su enojo. Crook tuvo dudas sobre si el castigo encajaba con el delito. Viendo el caso más desapasionadamente que Crawford, llegó a la conclusión de que podía haber alguna duda sobre las intenciones de Kaahteney. Preguntó a Crawford si todavía creía que era mejor que fuera enviado lejos del departamento. Crawford dijo que sí. Al día siguiente, 12 de julio, Crook telegrafió al cuartel general de la división diciendo que no era seguro mantener a Kaahteney confinado en Fort Grant, por lo que pedía permiso para enviarle a Alcatraz. Cinco días más tarde, el Departamento de Guerra autorizó el traslado. El 2 de agosto, Crook suavizó las condiciones de la sentencia de Kaahteney, recomendando que estuviese encadenado durante un mes y luego su confinamiento fuese más relajado, permitiéndole deambular por la isla y luego ir a San Francisco.

Mientras, Davis recordaría que la paz reinaba en Turkey Creek. Daba a los chiricahuas raciones de café, azúcar, judías y harina. Por supuesto no les daba maíz. Ellos recibían sus raciones de carne vacuna en Fort Apache. Mientras las mujeres trabajaban, ellos cazaban, holgazaneaban y apostaban. El verano pasó sin ningún problema. Davis conoció a los chiricahuas un poco mejor, descubriendo que eran algo más que salvajes. Después de oír sus relatos de traslados forzosos, empezó a comprender por qué se habían resistido. Ellos le preguntaron por qué el gobierno les había trasladado de sus tierras ancestrales a las riberas con malaria del Gila. El 1 de julio, Davis alistó a Chato como scout, nombrándole sargento. Crook le había autorizado a crear la compañía B de scouts nativos, formada por 30 miembros. Además de Chato, alistó a otros seis scouts, entre ellos Cooney [un cercano amigo de Chato], Noche, y Fun [primo 2º de Gerónimo]. Chato informaba a Davis diariamente, ganándose pronto la confianza del teniente. Cuatro décadas más tarde, cuando Davis estaba en el ocaso de su vida, describió a Chato como uno de los mejores hombres, indios o blancos, que yo haya conocido nunca.

Davis, preocupado por las consecuencias del encarcelamiento de Kaahteney, se mostró más flexible a las peticiones de los chiricahuas. Ese verano, respondiendo a una petición de varios jefes, permitió a la mitad de ellos ir a Ash Creek a recoger bellotas. Ellos molían las nueces para mezclarlas con carne y grasa para hacer albóndigas y comérselas más tarde. Sin embargo, a pesar del malestar que sintieron los pocos seguidores de Kaahteney, a Davis y a Crawford pronto les quedó claro que los jefes chiricahuas habían tomado buena nota de su castigo.

Cuando Crook comenzó su intento de lograr que México liberara a los cautivos chiricahuas, Davis planteó el tema de los cuatro muchachos de New Mexico en poder de los chiricahuas. Crawford había estado en contacto con familiares de los niños capturados durante las incursiones de Victorio y Nana, dándose cuenta de que eran más propensos a entregar a los chicos, quienes habían vivido con ellos entre tres y cinco años. Durante la primera semana de agosto, varios familiares de los muchachos empezaron a llegar desde New Mexico, ansiosos de liberarlos. El 2 de agosto, dos hombres de Quemado [Catron County, New Mexico], José María Madrid y Jesús Padilla, eran los primeros de tres grupos que llegaron a Fort Apache desde New Mexico. Con la ayuda de Gatewwod y Crawford, Madrid había recuperado un hijo en poder de Nana un año antes en San Carlos. Ahora estaban de vuelta para recuperar a sus hijos, Clemente Madrid y Pablo Padilla. Davis, pesimista sobre el resultado, telegrafió a Crawford con una afirmación increíble: Recuperar esos niños será una empresa difícil. Si son identificados positivamente, ¿quieres que los entregue a los mexicanos, aunque los indios no estén dispuestos?. A pesar de las dudas de Davis, ese día Gerónimo entregó a los niños a sus familiares. Crawford dijo a Crook: Este éxito se debe a la ausencia de Kaahteney. Ese día, los felices padres fueron con sus hijos a Fort Apache, donde el capitán Will W. Daugherty les dio raciones para cuatro días para que pudieran regresar a New Mexico. Davis admitió que todo había ido mejor de lo que él había pensado.

Un segundo grupo de New Mexico llegó a Turkey Creek el 21 de septiembre. José María Sánchez y Fernández Padilla habían venido desde Los Padillas [Bernalillo County, New Mexico], cerca de Isleta. Estaban buscando a Luis Padilla, el mayor de los cautivos, en poder de los chihennes durante cinco años. Se había adaptado bien a la vida apache, aprendiendo su lengua y ganándose la confianza de Kaahteney, convirtiéndose en un miembro de su familia. Los apaches le llamaban El que Roba Amor, a causa de su encantadora personalidad. Al principio, quería quedarse con los apaches, pero cuando vio a su abuelo y a su tío, cambió de opinión. Gouyen, la mujer de Kaahteney, se opuso a entregarlo, pero Davis contestó que el muchacho se iría, le gustara o no. Finalmente, Gouyen entregó al joven a Davis, quien lo envió a Fort Apache ese mismo día.

Silvestre Cisneros, quien estaba con Gerónimo cosechando en la bifurcación este del White River, era el último cautivo. El 6 de octubre, Gerónimo le liberó cuando el chico reconoció a su tío. Cuando se quedaron sin monedas de cambio, los chiricahuas estaban ansiosos de oír algo de sus familiares cautivos en México. Loco quería saber qué había pasado con un grupo de 20 chihennes que habían huido a Fort Wingate cuando los guerreros de Gerónimo obligaron a la banda de Loco a irse de San Carlos en abril de 1882. Crook venía de visita y ellos tenían pensado preguntarle qué pasaba con su gente.

Mientras, como las temperaturas veraniegas empezaban a refrescar, Davis y los chiricahuas tomaron la lógica decisión de mover sus campamentos a la zona cercana a Fort Apache [850 metros más bajo que Turkey Creek], antes de las primeras nieves. Antes del traslado, a primeros de noviembre, los chiricahuas planearon celebrar un gran baile el primer día de otoño. Las mujeres chiricahuas pasaron un día en el campo elaborando gran cantidad de tiswin. Pocas semanas antes de la danza, Dawis y Sam Bowman inspeccionaron las granjas en East Fork. Davis estaba decepcionado con la cosecha, a pesar de que él había explicado que la siembra se había hecho demasiado tarde, con la estación avanzada. Estimaron que la cosecha produciría unos 20.400 kilos de maíz, unos 815 kilos de cebada, 200 sandías, 150 melones, 300 calabazas, y unos pocos kilos de pimientos y cebollas. Otro informe decía que, a estas cantidades, había que añadir 1.360 kilos de patatas. Davis estimó que los chiricahuas tenían 24 hectáreas de cultivo, aunque un mes más tarde, Robert Frazer, un miembro de la Asociación por los Derechos de los Indios, examinó sus granjas informando que eran 30 hectáreas. Los chiricahuas disfrutaron en la danza de su bebida favorita. Incluso los scouts, el sargento Chato el primero, continuaron bebiendo tiswin, una práctica que Davis sería incapaz de controlar.

Un chiricahua relató a Morris Opler una anécdota sobre Chato, contando una historia de un suceso que ocurrió durante la celebración mencionada por Davis en el otoño de 1884. Chato estaba adiestrando a su sobrino de 16 años para ser un guerrero. Ese verano había prestado especial atención al joven, enseñándole cómo tenía que montar, disparar y cazar. Ese muchacho era audaz y haría lo que Chato le dijera que hiciese aunque fuera peligroso. Chato decidió enseñar las habilidades de su sobrino yendo a donde un gran grupo que estaba bebiendo tiswin. Dijo que su sobrino podía montar cualquier caballo a pelo y sin cuerda. Un hombre dijo: A nosotros nos gusta ver cosas de esas. Te apostamos dos bidones de cinco galones de tiswin [18.92 litros]. Coge a ese muchacho y déjale bajar esa colina a pelo por esa empinada colina. Chato aceptó la apuesta, porque cinco galones de tiswin valían tanto como un caballo o un cinturón con cartuchos, o un revólver y un cinturón. Dieron al muchacho un caballo muy bravo para que lo montara solo con una cuerda, el cual recorrió varios lugares sin poder tirar al joven. Chato se fue a casa con los dos bidones de tiswin.

Pocas semanas después de la danza, los chiricahuas tenían otra causa que celebrar. El general Crook había llegado a Fort Apache, donde los principales jefes, especialmente Chato y Gerónimo, enseñaron sus granjas. Robert Frazer, de la Asociación por los Derechos de los Indios, dijo que los jefes dijeron a Crook que querían hacer como los blancos, trabajar y ganar dinero. Crook, preocupado de que estuvieran resentidos por el encarcelamiento de Kaahteney, pensaba conmutar su sentencia, pero descubrió que los jefes, especialmente Gerónimo, estaban tranquilos a pesar de la ausencia de Kaahteney. Aparentemente, no querían que volviera, temiendo que repitiera su actitud de crear agitación entre los chiricahuas por lo que decidió posponer su intención hasta la próxima primavera. Pero los chiricahuas querían justicia después de liberar a los cautivos que tenían, esperando recuperar a sus familiares que estaban en México y en New Mexico. Crook les dijo que estaba intentándolo. Tres meses antes, el 11 de julio, había pedido al Departamento de Guerra que se interesara por la situación de los chiricahuas que estaban cautivos en México. A finales de septiembre, este problema salió a la superficie cuando Loco volvió de una visita con su mujer de la Reserva Navajo. Alrededor de 10 miembros de su banda estaban en Fort Union [Mora County, New Mexico] donde él estaba ansioso de que se reunieran con su gente. Pero la burocracia estadounidense era lenta, pasando cinco meses para que las autoridades permitieran a los chihennes de Fort Union que se reunieran con Loco.

El principal problema de los chiricahuas era la falta de ropa. Ellos no habían recibido ninguna tela del Departamento de Interior porque este se había negado a aceptar ninguna responsabilidad por su cuidado; impidiendo a los chiricahuas recibir cualquier tipo de renta, una política que Crook estaba intentando modificar. Los hombres usaban la misma ropa que cuando estaban en el sendero de la guerra, y sus niños vestían harapos o estaban desnudos… y las viudas, sin nadie que las cuidara, no tenían nada que ponerse. El teniente Davis les dijo que no tenían más que una manta por familia. Frazer urgió a la Asociación por los Derechos de los Indios a asignar 1.800 $ para mantas y vestidos para los chiricahuas.

En noviembre, el agente de la Reserva de San Carlos, P. P. Wilcox, fue relevado. Su sustituto, Charles D. Ford, no sabía nada de los apaches, pero estaba decidido a imponer el control absoluto sobre ellos. Licenció a seis de los nueve ayudantes de la etapa de Wilcox, pero no a Samuel Beaumont, a quien Crawford detestaba, lo que supuso entrar en conflicto con Crawford. Poco después de su llegada, Ford reactivó la oficina del jefe de policía, que había estado vacante desde 1882 y cuya función había sido ejercida por Crawford. Empezó protegiendo a los apaches que Crawford quería detener y obstaculizado la política del capitán en general. Los apaches se apresuraron a aprovechar estas diferencias apelando al agente cuando los militares les negaban una petición, y a estos cuando se lo negaba el agente. Crawford protestó ante el general Crook, y este ante Washington, pero la llegada de la administración de Grover Cleveland no era afín a Crook, y Ford fue mantenido en su puesto.

A mediados de noviembre, Davis llevó a los chiricahuas a pasar el invierno, a 4’8 km de Fort Apache, en la parte baja del territorio, y a pocos kilómetros del White River y en aislados cañones de las White Mountains. Una vez instalados, se prepararon para pasar un invierno tranquilo. La prisión de Kaahteney había eliminado la mayor fuente de problemas dentro de la banda, por lo que los fríos meses transcurrieron sin mayores incidentes. Tenían comida porque el ejército les proporcionaba casi medio kilo de ternera y harina a cada uno de ellos diariamente, independientemente de su edad y cantidades menores de café, azúcar, judías y sal. Tenían abundancia de su alimento básico, el maíz, el cual aparentemente no necesitaban para aumentar sus suministros alimenticios, por lo que tenían suficiente para elaborar tiswin, desafiando las órdenes de Davis, quien recordaría que ese invierno los chiricahuas disfrutaron de sus raciones, apostaron, vaguearon y pelearon entre sí.

A Davis le llegaron evidencias de que muchos scouts bebían tiswin. El 8 de diciembre, un informante le dijo que hubo otra borrachera de tiswin la última noche, aunque no pudo hacer nada a causa de una importante tormenta de nieve, permaneciendo confinado en su alojamiento. Pero a mediados de diciembre, arrestó a varios chiricahuas por actividades relacionadas con el tiswin. En la Nochebuena telegrafió a Crawford, admitiendo que no era capaz de detener esa actividad: Estamos teniendo este invierno muchos problemas con las fiestas de tiswin. El calabozo está lleno de chiricahuas y White Mountain bajo ese cargo. Recibían condenas que iban desde los 10 días a las dos semanas, aunque no servían para evitar el consumo de tiswin. Davis admitió que no podía arrestar a todo el mundo relacionado con el tiswin. Aunque esto le preocupaba, lo hacía más la actitud de los jefes chiricahuas, especialmente cuando Chihuahua y Mangas se quejaron de los scouts, tras arrestar a sus amigos o familiares por elaborar tiswin, consumirlo, o causar algún problema. La respuesta de Chihuahua no fue ninguna sorpresa porque siempre protestaba todos los asuntos de disciplina, pero la actitud de Mangas dejó perplejo a Davis. El teniente nunca había tenido problemas con Mangas, quien a menudo se unía a Loco para apoyar a Davis, habiendo sido uno de los más dóciles de los chiricahuas. El hecho de que eligiera el tiswin para resistirse sorprendió al teniente, aunque pronto supo el motivo. Huera, una de las mujeres de Mangas, elaboraba muy buen tiswin, teniendo gran demanda. Algunas fuentes citan a Huera llamándola también Francisca. Fuentes apaches citan la historia de cuatro mujeres apaches, una de ellas llamada Francisca, que se escaparon de los mexicanos que las habían capturado. Durante el camino, un puma atacó a Francisca arrancándola el cuero cabelludo y produciéndola varias heridas hasta que las otras mujeres lo rechazaron con palos y cuchillos. Estuvo un mes convaleciente hasta que emprendieron el camino y encontraron a su gente. Tenía el rostro desfigurado y nunca recuperó del todo el uso de las manos. Pensaba que nadie se casaría con ella por su aspecto, pero Gerónimo diría de ella que era “la más valiente de todas las mujeres. No existen más referencias sobre ella, salvo que falleció en 1892 estando prisionera en Fort Sill [Comanche County, Oklahoma] y su tumba lleva la siguiente inscripción, “Francisca, una mujer apache. Huera se divorció de Mangas cuando este estaba prisionero en Fort Pickens [Pensacola, Escambia County, Florida]. ¿Huera y Francisca son la misma persona? No lo sabemos. Hay datos coincidentes y datos contradictorios. Volviendo al tiswin, Davis no se dio cuenta entonces, pero el desafío de los chiricahuas a la prohibición de beberlo era un asunto serio.  

1885

* En enero y febrero de 1885, el capitán Crawford comienza a controlar la agricultura que hacen los apaches en detrimento del nuevo Agente de San Carlos, Charles D. Ford (nombrado el pasado 18 de noviembre) quien se apoya en la policía nativa para evitar el mando de Crawford. (Ford solicitó que nombrasen un sustituto si no podía ejercer el control de la agricultura. Esta dualidad enfurecía al general Crook, que lo veía como un desafío a su autoridad, solicitando tener el poder sobre el trabajo agrícola que hacían los apaches o que le liberasen de toda responsabilidad. La prensa de Tucson aprovechó la llegada de la nueva administración de Grover Cleveland en Washington para atacar en sus editoriales a Crook y a Crawford, deseando  que se eliminara la política agrícola realizada con los apaches por temor a que fuesen autosuficientes [Varios ciudadanos de Tucson tenían intereses en el comercio de alimentos que se suministraban a los apaches de la reserva]. Crook recibió la orden del Departamento de Guerra de abandonar todas las operaciones de cultivo en la Agencia. Crawford respondió a los ataques solicitando que unaJunta de Investigación” examinara su conducta, siendo completamente exonerado. Sin embargo, el proceso resultó tan amargo para él que pronto solicitó ser transferido a su regimiento en Texas. Crook aceptó a regañadientes, por lo que Crawford fue sustituido por el capitán Francis Edwin Pierce, del 1º de Infantería, quien vino el 4 de marzo de la agencia de los nativos hualapais, al noroeste de Arizona. Desafortunadamente, su experiencia con esa tribu no le sirvió con los apaches, no conocía su carácter y su llegada, cuando el agente Ford fue confirmado en su puesto, fue fatal, según manifestaría Davis.

En febrero, los apaches se prepararon para plantar cebada, al llegar los primeros signos de mejoría en el tiempo. El teniente Britton Davis se dio cuenta de que las mujeres hacían la mayor parte del trabajo. Consideró “especial” el esfuerzo de Gerónimo, quien invitó a Davis a ver su granja cerca del White River. Davis no pudo ir ese día, pero vio la ampolla que Gerónimo mostraba con orgullo en la palma de su mano. Fue a la mañana siguiente, viendo a Gerónimo sentado a la sombra de un árbol con una de sus esposas abanicándolo. Las otras dos estaban trabajando en una parcela de unos 1.000 m², en la que unos cuantos brotes de maíz, de aspecto delicado, luchaban por sobrevivir. Davis no dijo nada. La tierra no era buena para la agricultura, y las mujeres apaches siempre habían hecho el trabajo duro. Las esposas eran Mañanita [Nahno], Zi-yeh, e Ih-tedda. Esta última era una mescalero que residía en San Carlos cuando Gerónimo se casó con ella, probablemente en 1884.

A finales de febrero, los jefes chiricahuas dijeron que querían regresar a Turkey Creek. Antes, organizaron una danza para la noche del 27 de febrero, a la que invitaron a los White Mountain. Los tenientes Gatewood [ascendió a teniente el 3 de enero de 1885] y Roach decidieron ir, esperando que Garr, un proscrito White Mountain y antiguo scout [también llamado Nah-de-ga-ah] apareciese por allí. Jason Betzinez describió a Garr como un apuesto joven, fuerte y rápido en sus acciones, pero propenso a los celos y con un temperamento violento. Gatewood creía que Garr no podría resistirse a ir a la fiesta al estar relacionado con algunos chiricahuas. Estos incluso dijeron que Garr podía acudir, aunque había estado viviendo como un renegado en las White Mountains.

El día señalado, Gatewod y Roach fueron con los scouts apaches, quienes se mezclaron entre la gran cantidad de gente que había. Gatewood esperó a que Garr apareciese. El día dio paso a la noche, pero no se le veía. Una gran hoguera iluminaba la noche en un claro rodeado de pinos, y detrás de ellos reinaba la obscuridad. Los bailarines apaches animaban a unos 500 participantes, moviéndose al ritmo de los tambores. Alrededor de la medianoche, dos scouts [uno de ellos probablemente Chato] informaron a Gatewood de que habían visto a Garr en la parte trasera de la fila de bailarines. Antes de que se percatara de la situación, fue rodeado e inmovilizado en el suelo. Cuando el teniente Davis se le acercó, Garr, que hablaba algo de inglés, suplicó: ¡No me dispare, teniente! ¡No me dispare!, prometiendo ser un buen indio. Davis no tenía intención de hacerlo. En cambio, lo envió al calabozo de Fort Apache.

El 7 de marzo, Good-en-na-ha, un sargento White Mountain estaba custodiándolo con otros cuatro scouts, Almahar, Eshe-jar, Ta-gar-kloé y Pi-cosh-cou-ge. Los cinco habían estado de guardia durante seis días seguidos, durmiendo poco durante ese tiempo. Sintiendo que la situación estaba controlada, Good-en-na-ha puso la llave que cerraba la celda de Garr en un clavo de la pared. Luego los cansados scouts se durmieron, excepto uno, Almahar, quien fingió dormir. Cuando estuvo seguro de que los demás dormían, cogió la llave, abrió la cerradura de la celda donde estaba Garr, diciéndole: Es tu hora, sé rápido y vete lejos. Eshe-jar, oyó ruido y se despertó, viendo a Almahar y a Garr salir del edificio, siguiéndolos hasta una cercana quebrada. Almahar, que era primo de Garr, se giró y disparó dos tiros. Uno de ellos alcanzó a Eshe-jar.

Los disparos despertaron a Good-en-na-ha y a Ta-gar-kloé, hermano de Eshe-jar. Se estaban levantando cuando Almahar entró en el edificio. Cuando Good-en-na-ha le preguntó a donde había ido Garr, dijo que no lo sabía. Los tres salieron fuera. El quinto scout, Pi-cosh-cou-ge siguió durmiendo. Un mensajero fue a despertar a Gatewood. Mientras Good-en-na-ha y Almahar iban en una dirección, Ta-gar-kloé fue en otra, concentrándose en la búsqueda por los alrededores del calabozo. Good-en-na-ha observó con recelo a Almahar mientras buscaba rastros. Ta-gar-kloé miraba frenéticamente en la obscuridad, pero no encontró nada, recorriendo los alrededores del calabozo por segunda vez, sin éxito. Cuando volvía al edificio oyó un gemido, yendo a la quebrada. Eshe-jar salió de la obscuridad, suplicando: Abrázame, hermano, me estoy muriendo. Mi ‘hermano centinela’ me ha disparado. Déjame acostarme. Gatewood corrió con el doctor del puesto a donde estaba Eshe-jar. Me estoy muriendo. Cuídame y mira por mí. Llévame al hospital, dijo a Gatewood. Una vez ingresado, Eshe-jar pidió a Gatewood ser enterrado como un soldado.

A la mañana siguiente, Gatewood ordenó quitar el arma a Almahar y arrestarle para ser juzgado por un tribunal militar. Después fue al hospital, pero Eshe-jar había muerto esa noche. Garr seguía libre hasta que unos scouts apaches le pusieron una trampa con una hermosa mujer. Garr picó el anzuelo y cuando  iba a consumar la relación sexual, los scouts le mataron. Garr no era un guerrero que ansiaba su libertad queriendo volver a su antigua vida, simplemente era un mal hombre.

Más tarde, Davis pensó que la participación de los scouts chiricahuas en el arresto de Garr podía haber causado amargos sentimientos entre algunos White Mountain. Y el papel de Chato, si es que lo tuvo, pudo haber roto, para siempre, su inestable relación con Gerónimo, una ruptura que, según Charles Connell [trabajador de San Carlos] tuvo lugar a principios de 1885. Parece ser que Gerónimo creía que Chato y Mickey Free contaban “malas historias” de él. Esas historias, falsas, verdaderas o exageradas, influyeron posiblemente en el teniente Davis. Chato y Gerónimo fueron hostiles entre sí durante el resto de sus vidas. En la vejez, Chato odiaría a Gerónimo

Gerónimo sentía simpatía por cualquier apache arrestado y confinado. Aun así, esa primavera no hubo ninguna señal externa de malestar de los chiricahuas, a pesar de un rumor propagado por un empleado de San Carlos de una inminente sublevación. A primeros de abril, Crook señaló que los chiricahuas estaban todos tranquilos y contentos, y parecían decididos a ser autosuficientes.

Muchos líderes chiricahuas visitaban regularmente Fort Apache. Años más tarde, el teniente James Parker, destinado allí ese invierno, contaría alguna anécdota sobre los chiricahuas: Ese invierno fue extremadamente frío, con fuertes nevadas. Los hombres pasaban el tiempo holgazaneando, mientras las mujeres trabajaban en el campo. Ellos estaban contentos y tan bien alimentados que raramente se veían indios cazando. Se refería a Gerónimo, a quien veía frecuentemente en Fort Apache. Tanto en Turkey Creek como en Fort Apache, Gerónimo siguió evocando opiniones contradictorias. Después de visitar su granja, Davis le denominó un hombre completamente cruel, intratable y traidor. El general Crook que, en verano de 1884, había alabado su agricultura, lo consideraba vengativo, cruel y astuto. Parker recordó que en ese período vimos a Gerónimo constantemente; era amable y estaba de buen humor. Parker contó cómo una vez Gerónimo mostró su sentido de humor. Un día estaba él cazando con el cirujano del puesto, el Dr. W. R. Fisher, y con Gerónimo, quien se había hecho muy amigo del doctor porque le había curado de una enfermedad [El propio Dr. Fisher contó que, en septiembre y en diciembre de 1884, Gerónimo fue a Fort Apache para consultarle un “problema”. El médico le diagnosticó “una enfermedad local venérea”. Fisher lo trató con regularidad. A principios de mayo de 1885, Gerónimo volvió a visitar al doctor Fisher, declarándolo curado]. Durante un descanso en la caza, Fisher intentó encender un cigarrillo frotando dos palos. Preguntó a Gerónimo cómo hacerlo. Cuando este comprendió lo que Fisher quería hacer, “se partía de risa al pensar que un hombre blanco quería hacer fuego con dos ramitas húmedas.

En abril, Davis pudo dar buenas noticias a los chiricahuas sobre sus familiares cautivos. Después de meses de dilaciones, el comisionado de Asuntos Indios y el general Sheridan decidieron permitir a los chihennes de la banda de Loco que estaban en Fort Union, reunirse con sus parientes en San Carlos. Hartos de que México se negara a actuar con los cautivos chiricahuas, a mediados de marzo, el Departamento de Estado había pedido a Crook información más concreta, por lo que este pidió al capitán Pierce que, a través de Davis y Gatewood, completase lo más posible la lista de los apaches cautivos en México. Crook quería saber el nombre, sexo, edad, fecha y detalle de su captura. A primeros de abril, Davis terminó el trabajo, proporcionando una lista de 95 chiricahuas, casi todos capturados en Tres Castillos, Arroyo de los Alisos, Casas Grandes, y en el río Sátachi. El 7 de abril, Crook envió la lista a la oficina del ayudante general en Washington, aunque sabía que los hombres adultos estaban muertos. El coronel Lorenzo García había entregado 16 niños capturados en el Arroyo de los Alisos a familias de Bavispe, Bacerac, Granados, Huásabas, Arizpe, y Hermosillo. De estos, seis habían muerto, nueve estaban vivos, y el destino de uno era desconocido. Si México tenía cautivos chiricahuas, Crook esperaba que sus argumentos fuesen escuchados y pudiesen ser liberados. El 29 de abril, escribió al gobernador de Chihuahua. A pesar de que la información que tenía estaba un mes anticuada, resultó ser fiable. México había liberado a 13 mujeres chiricahuas, y los últimos informes decían que estaban a unos 160 km al sur de la ciudad de Chihuahua. Tres días más tardes, el gobernador confirmó el informe, pero no ofreció detalles. Desgraciadamente, México solo las liberó. Viajando a pie, a las mujeres les llevaría varios meses alcanzar la frontera. La noticia de la liberación de esas mujeres, alegró enormemente a sus familiares de la reserva.

La tarde del 10 de mayo, los chiricahuas celebraron una danza en sus campamentos cercanos a sus granjas en el White River, a 4’8 km por encima de Fort Apache. Asistieron varios oficiales militares, entre ellos el capitán Allen Smith y su hijo Allen, quien nunca olvidó esa experiencia. Había anochecido cuando llegaron al campamento, iluminado solo por la luna y por una gran hoguera. Por la descripción del muchacho, se trataba de una “Crown Dance”. Un “hombre-medicina” llamado Chino, un chihenne de la banda de Loco, dirigía un conjunto de bailarines enmascarados, ayudado por otros dos chamanes. Uno de los bailarines era Jolsanny [Ulzana], quien, solo siete meses más tarde, volvería a ese mismo lugar con la venganza en su mente. El joven Allen describió una conmovedora escena que fue la más señalada de la noche. Se trataba de Naiche y su hijo, un muchacho de tres o cuatro años quien, emulando a los viejos guerreros, danzando vigorosamente con ellos. Los espectadores, apaches y blancos, disfrutaron viendo al joven danzar tan pronto como puso los pies en el suelo, saludándole con gritos y aplausos [El muchacho probablemente era Paul Naiche, hijo de Nah-de-yole, hija de Skinya]. Los hechos que ocurrieron durante los días siguientes fueron claves para lo que ocurrió después.

El lunes, 11 de mayo, el capitán Pierce y el teniente Davis visitaron las granjas de los chiricahuas en East Fork, inspeccionando sus cultivos, estimados en unas 8 hectáreas de cebada y otras 8 de maíz. Aunque los jefes estaban orgullosos, Pierce observó que los campos no estaban bien cultivados o cercados, diferenciándose de los de los White Mountain. Pierce terminó su informe: “Si se emplearan a fondo, y lo hicieran con su natural habilidad para los fines que se proponen, lo harían más rápido que cualquiera de los demás indios”.

La mañana siguiente, martes, 12 de mayo, Pierce y Davis llevaron a los chiricahuas del White River de regreso a sus anteriores hogares en Turkey Creek, una ubicación mucho más agradable ahora que las nieves se habían derretido. Los chiricahuas con granjas cerca de Fort Apache podrían regresar periódicamente para atender sus parcelas. Pierce y Davis inspeccionaron las rancherías, hablaron con los jefes, con los hombres más influyentes, y consultaron con las mujeres. La visita de Pierce, junto al placer de regresar a Turkey Creek, les llevó a hacer esa tarde una gran fiesta. Después de comer, el capitán dijo que estaba impresionado con su comportamiento, felicitándoles, y prometiendo transmitir ese sentimiento al general Crook. Naiche, vestido con una larga capa, se subió a lo alto de un carro haciendo un discurso sobre las bendiciones de la paz. Incluso Gerónimo habló en esa línea, aunque con más brevedad y con menos entusiasmo. Pierce informó a Crook, diciéndole que difícilmente emprenderían el sendero de la guerra. Solo tres días después, los acontecimientos demostraron cuán equivocado estaba.

El miércoles, 13 de mayo, Pierce regresó a San Carlos, mientras Davis fue a su tienda en East Fork, desde donde podía supervisar las granjas de los chiricahuas. Mientras, las mujeres chiricahuas comenzaron a recoger maíz para elaborar tiswin para hacer otra fiesta al día siguiente en Turkey Creek. 

El jueves, 14 de mayo, antes de la fiesta, en las rancherías a lo largo del Bonito Creek, los jefes y los hombres más importantes decidieron que había llegado el momento de plantarse ante la prohibición de Crook de beber tiswin y de castigar a sus mujeres. Gerónimo y Mangas comenzaron a alimentar el descontento, enfadados porque Davis había metido a algunos de sus seguidores en el calabozo por beber tiswin. Los chiricahuas empezaron a elaborar el tiswin, especialmente Huera, la esposa de Mangas, una experta en la materia, así como una buena oradora en las reuniones. De joven, había sido capturada por los mexicanos, viviendo varios años con la importante familia Samaniego, en Bavispe [Sonora], donde aprendió a hablar español.

Ese día, todos los jefes chiricahuas [excepto Chato], y la mayoría de los hombres [excepto los scouts] bebieron tiswin en la ranchería de Gerónimo y Mangas, en el Bonito Creek. Mangas había invitado a su sobrino Naiche y a Chihuahua a tomar parte. Luego envió una invitación a Loco y Zele. A pesar de que un relato sugiere que Gerónimo y Mangas obligaron a Loco y Zele a beber, el excelente tiswin que hacía Huera era demasiado tentador para pasarlo por alto. De los 120 hombres de la tribu, unos 80 o 90 de ellos participaron.

Durante la fiesta, Gerónimo y Mangas hablaron contra la política de prohibiciones, decidiendo plantarse ante Davis a la mañana siguiente, y consiguiendo unir a todos los jefes a su causa. Todos menos Chato. En México había sido uno de los incursores más agresivos y era famoso como líder en la guerra. Durante 30 años había sido un amigo y compañero de Gerónimo. Era bedonkohe [su afiliación chokonen se debe a su matrimonio y su unión con Cochise] como Gerónimo, pero 20 años más joven, y sobrino de Mangas Coloradas. Compartían la actitud común hacia los mexicanos y los blancos, hasta su regreso a la reserva en 1884. Un día, Chato decidió que las viejas costumbres ya no funcionaban y que el futuro pasaba por aliarse con los blancos, especialmente con Crook. La promesa del general de tratar de obtener la liberación de los chiricahuas capturados por los mexicanos, incluida su familia, cimentó su lealtad no solo hacia Crook sino hacia Davis. Como sargento 1º de la compañía de scouts apaches de Davis, claramente había trazado una línea. Los chiricahuas ya no podían confiar en él.

Por qué los chiricahuas eligieron ese momento para enfrentarse a las autoridades, no está claro. Quizás al no estar Crawford, quisieron probar al capitán Pierce, quien aún no se había ganado su respeto. Quizás no pudieron prever lo rápido que se perdió el control. Los chiricahuas querían disfrutar de los mismos privilegios que los blancos, los cuales tenían sus propias bebidas para sus actos sociales.

El viernes, 15 de mayo, Davis se despertó encontrando a 30 líderes e importantes hombres chiricahuas frente a su tienda, la mayoría sin armas [llevaban cuchillos y unos pocos revólveres]. No había mujeres ni niños. Estaban presentes Bonito, Chihuahua, Gerónimo, Mangas, Loco, Naiche, Nana, y Zele, diciendo que habían venido a hablar. Davis los invitó a entrar, sentándose en un semicírculo frente a él. Loco, Nana, Zele, y Bonito estaban con resaca, mientras que Mangas, Naiche, Gerónimo y Chihuahua todavía estaban ebrios, especialmente Chihuahua. Mickey Free hizo de intérprete. Fuera de la tienda, Chato y otros scouts estaban de pie, armados con sus rifles Springfield, en grupos de cuatro o cinco.

El grupo había elegido a Loco, quien se llevaba bien con Davis, para exponer las quejas. Comenzó con una lenta y vacilante arenga, lo que impacientó a Chihuahua, quien evidentemente borracho y de horrible humor, se levantó de un salto, diciendo: Lo que tengo que decir se puede decir en pocas palabras, pues a Loco le puede llevar todo el día hablar si así quiere hacerlo. Chihuahua reiteró su argumento de que el gobierno no tenía derecho a decirles lo que podían beber o como debían tratar a sus mujeres. Añadiendo: Los hombres blancos beben vino y whiskey, incluso lo hacen los soldados en los puestos. Nunca habían acordado eso en las conversaciones con Crook, lo habían hecho toda su vida, y tenían intención de seguir haciéndolo. [Crook había ordenado en 1873 que los apaches suspendieran la práctica de cortar la nariz a las mujeres adúlteras {durante casi 12 años hubo muy pocos casos}; y de golpear a sus esposas por cualquier motivo. También había prohibido que las mujeres apaches elaboraran tiswin. Davis tenía órdenes de detener todas esas prácticas y se esmeró en imponer esas prohibiciones. Esas costumbres formaban parte de la cultura apache, por lo que los jefes sintieron que inmiscuirse en sus asuntos era una injerencia].

Davis les explicó que Crook les había prohibido elaborar tiswin para su propia protección, ya que a menudo tenían lugar, altercados y muertes violentas. Señaló que el mes pasado, un hombre había apuñalado a su mujer durante una fiesta con tiswin, pudiendo haberla matado si no se hubiesen interpuesto entre los dos. Los chiricahuas habían ocultado este suceso, cuidando a la mujer ellos mismos, pero Davis se enteró. Entonces Nana se levantó dirigiéndose a Mickey Free, el scout y traductor del ejército: “Dile que no va a ser él quien me enseñe a tratar a mis mujeres. Yo ya mataba hombres antes de que él naciera; y salió de la tienda. Luego Chihuahua dijo: Todos bebimos tiswin anoche, todos los que estamos en la tienda y los de fuera… y muchos más. ¿Qué vas a hacer al respecto? ¿Vas a meternos a todos en la cárcel? No tienes cárcel lo suficientemente grande para encerrarnos a todos. Davis les dijo que este asunto lo tenía que decidir Crook. Telegrafiaría al general y les haría llegar su respuesta. Luego Bonito y Zele, dándose cuenta de que habían ido demasiado lejos, intentaron decir algo a Davis, pero Chihuahua les interrumpió.

Davis telegrafió a Pierce: “La última noche hubo una gran borrachera de tiswin y esta mañana los siguientes jefes y cabecillas vinieron a decir que ellos y sus bandas habían participado en ella: Gerónimo, Chihuahua, Mangas, Naiche, Zele y Loco. Todo el asunto tiene por cometido proteger a los que estaban borrachos. Me he enterado qué mujeres han elaborado el tiswin y las encarcelaré como a cualquier scout que haya participado en la borrachera… Aquí el calabozo no es lo suficientemente grande para encerrar a todos y el arresto de tantos importantes hombres probablemente causará problemas. He dicho a los indios que expondría el asunto ante el general, solicitando al mismo tiempo que sus cautivos en México sean retenidos. Creo que están intentando proteger a Naiche y a Chihuahua”. Davis supuso que Pierce, reconocería la gravedad del problema y enviaría el telegrama a Crook en Prescott [Yavapai County, Arizona]. Cuando Pierce recibió el telegrama al final de esa mañana, no entendió la gravedad de la situación, admitiendo más tarde ante Crook que había interpretado mal la situación a causa de sus conversaciones con los chiricahuas pocos días antes. Nunca pensó que el tiswin conduciría a un levantamiento, aunque a decir verdad, tampoco los chiricahuas. Después de todo había oído a Naiche y a Gerónimo hablar de los beneficios de la paz. Para conseguir una segunda opinión, enseñó el telegrama de Davis a su consejero, Al Sieber. Pierce despertó a Sieber, cuya mente estaba tan lúcida como la de Chihuahua tras una juerga que duró toda la noche. Sin darle importancia, dijo a Pierce: “No es nada más que una borrachera de tiswin. No le prestes atención. Davis se encargará de ello”. El criterio de Sieber, cuando estaba sobrio, era fiable, pero cuando tenía resaca, la cosa cambiaba. Cuando más tarde Crook preguntó a Pierce por qué había ignorado la nota, no mencionó el consejo de Sieber, asumiendo la responsabilidad del error: “No lo consideré un asunto serio entonces y no lo relacioné con la intención por parte de los chiricahuas de dejar la reserva”. La falta de experiencia de Pierce con los chiricahuas le llevó a hacer una evaluación errónea de la situación. Es probable que Crawford hubiese sugerido a Crook medidas para mitigar la crisis, y el general podría haber ordenado las medidas necesarias para castigar a los que estuvieran implicados en la borrachera, especialmente Chihuahua, Mangas y Huera. Además, estando el precedente de Kaahteney, Crawford los hubiera podido encarcelar durante dos semanas, mientras los otros líderes implicados hubieran recibido advertencias o penas más leves. Ningún jefe hubiera recibido igual castigo que Kaahteney, ya que este había intentado por tres veces incitar a los demás a la revuelta. En ese momento, ni Davis ni los chiricahuas pensaban que alguien podía irse de la reserva tras la reunión en la tienda de Davis.

En cualquier caso, Davis dijo a los jefes que podía pasar tiempo antes de tener noticias de Crook. A media mañana, los chiricahuas volvieron a sus rancherías, y cuando desaparecieron los efectos del alcohol, Gerónimo y Mangas se dieron cuenta, de repente, que su plante ante Davis podía tener consecuencias. Uno de los primeros informes de Davis, antes de que tuviera la oportunidad de analizar toda la información, sugería que Gerónimo y Mangas estaban considerando la posibilidad de irse a México esa noche, pero que se echaron atrás porque no tenían suficientes seguidores. Con el paso de las horas, Gerónimo se asustó más. A su mente llegaban los recuerdos de John Clum, Kaahteney, Mangas Coloradas y Cochise. Y Mangas, un “hombre tranquilo y amante de la paz”, quien nunca había estado particularmente cerca de Gerónimo, oía como su mujer, Huera, le decía que Davis quería arrestarla. Además, Mangas tenía pavor a las tropas estadounidenses, recordando cómo habían detenido a su padre para luego matarle en 1863.

El sábado, 16 de mayo, Davis estaba esperando cerca de Fort Apache las instrucciones de Crook, creyendo que el general había recibido el mensaje, por lo que estaría haciendo lo necesario para encargarse de la situación. Hasta entonces, todo lo que podía hacer era esperar. Pero al hacerlo, estaba lejos de las actividades que Gerónimo y Mangas estaban llevando en su campamento de Bonito Crek. Ni él ni sus scouts tenían idea de que la situación se estaba volviendo más crítica a medida que pasaban las horas. Durante ese día, Gerónimo se convenció de que su mala relación con Chato, los comentarios del intérprete Mickey Free, y el desprecio que le mostró Davis [quien claramente le tenía antipatía] solo podía llevarle a un indiscutible resultado, estaban fuera para atraparlo. Él había olvidado los buenos sentimientos expresados mutuamente solo cinco días antes cuando le visitó el capitán Pierce. Ahora reinaba la paranoia. Como dijo una vez Chato: “Hablar de tropas convertía a Gerónimo en un animal salvaje”.

Los comentarios de otros dos apaches echaron más leña al fuego. Nadiskay [también llamado Nde-tce-le], un apache White Mountain de la rama oriental, casado con una chiricahua, fue al campamento de Gerónimo. Había venido de Fort Apache, donde había oído rumores que decían que Crook había ordenado a Davis que mandase a sus scouts a arrestar a Gerónimo y Mangas, estando autorizados a matarlos si se resistían. Huera, la mujer de Mangas, creyó a Nadiskay, diciendo a su marido y a Gerónimo que Crook ordenaría a Davis encerrarles en el calabozo. Según Perico, que estaba en la ranchería, los chiricahuas temían que Crook les castigase como había hecho con Kaahteney, y luego llevase a sus familiares fuera de Arizona. Aunque los rumores no eran ciertos, Gerónimo y Mangas los creyeron. Cuando se sentía amenazado, Gerónimo, un superviviente, siempre consultaba a su “poder”, y este inevitablemente le dijo que huyera. Y por cuarta vez en su vida [tres de la Reserva de San Carlos] decidió huir del control estadounidense. Ese día envió a un muchacho de su banda a Fort Apache para llamar a dos scouts, sus dos primos segundos, Fun y Tsisnah, los cuales llegaron al final del día.

No se puede olvidar el papel jugado esos días por Huera, cuyo nombre apache era Tze-gu-juni. Siempre solitaria cuando había cerca estadounidenses [excepto con el capitán John Gregory Bourke, quien le caía bien], despreciaba abiertamente a Davis las pocas veces que lo veía. Ella nunca iba a recoger sus raciones, enviando a una mujer más joven a recoger su parte. Además de ser una experta elaboradora de tiswin, era una mujer-medicina. Sabiendo que Davis la castigaría por elaborar tiswin, Huera dio un entusiasta discurso animando a los hombres a irse a Sonora. Según algunos, ella apeló a la hombría de los apaches. ¿Por qué debían someterse como mujeres al arresto y castigo que seguro ocurrirá? Huera llamó a tomar las armas: “Si eres un guerrero, tomarás el sendero de la guerra y luego el Zorro Gris [Crook] deberá atraparte para ser castigado”. Esa tarde, Gerónimo y Mangas habían persuadido entre 15 y 20 hombres a unirse a ellos. Necesitaban más hombres, especialmente del prestigio de Chihuahua y Naiche. Los dos habían oído a Huera, pero no se habían comprometido a ir. Gerónimo tenía que pensar en algo para persuadir a Chihuahua y a Naiche.

Al amanecer del domingo, 17 de mayo, un hombre de la banda de Naiche salió del campamento en Bonito Creek y, como cualquier otro día, se dirigió a sus campos de cultivos en East Fork. Sabía que Gerónimo y Mangas planeaban abandonar la reserva al final de ese día. Esa tarde, Gerónimo ordenó a Fun y a Tsisnah regresar a sus ocupaciones habituales como scouts del teniente Davis. Se le unirían, una vez haber realizado un importante encargo, matar a Davis y a Chato. Entonces Chihuahua y Naiche tendrían que sumarse porque las represalias militares serían rápidas. En algún momento de esa tarde, cuando los seguidores de Gerónimo y Mangas empezaron a empaquetar sus pertenencias y reunir su manada, Gerónimo dijo a Naiche y a Chihuahua que a estas horas sus primos, Fun y Tsisnah, habrían matado a Davis y a Chato. Luego desertarían y se unirían a él y a Mangas. Chihuahua y Naiche quedaron aturdidos, pensando en los arrestos masivos que vendrían. Chihuahua pensó que Crook le enviaría con Kaahteney a Alcatraz, alejándole de su familia. Se irían al anochecer.

Mientras, Davis continuaba esperando las órdenes de Crook. Al mediodía, quiso saber lo que estaba pasando en el Bonito Creek por lo que envió a Na-nod-di y a otro hombre al campamento de Gerónimo [eran sus “agentes secretos”]. Los apaches creían que una mujer de la banda de Gerónimo informaba a Davis de los movimientos que hacían. Esa mujer se llamaba Nal-tzuc-ei-oh [Cut Nose o Nariz Cortada], por tener la punta de la nariz amputada. Ni Davis ni Chato tenían idea de lo que estaba ocurriendo. El teniente había subestimado el ingenio y la determinación de Gerónimo. No había tenido contacto con los chiricahuas del Bonito Creek desde la reunión que tuvieron el viernes por la mañana. Probablemente, conocía a Gerónimo mejor que cualquier otro estadounidense, describiéndole como un hombre “totalmente cruel, intratable y traicionero. Sus únicas cualidades eran el coraje y la determinación. Su palabra no tenía valor, sin importar lo que prometía. Su historia era una serie de promesas rotas e incitaciones a las rebeliones”.

Mientras Davis estaba en Fort Apache, Sam Bowman había permanecido en East Fork. Sobre las 14:30 horas de la tarde vio a un chokonen de la banda de Naiche caminando hacia su tienda. Había estado trabajando todo el día en el campo a la vista de Bowman. El joven soltó una bomba: “un grupo de chiricahuas se iba a ir de la reserva esta noche”. Quería que Bowman supiese que él no iría con el grupo porque era un buen hombre. [Sin embargo, también huyó cuando vio que Naiche se estaba yendo]. Cuando se fue, Bowman se lo contó a Chato, yendo los dos a toda prisa a Fort Apache a dar la noticia, llegando sobre 16:00 horas, encontrando a Davis arbitrando un partido de béisbol. Bowman y Chato desconocían los detalles y realmente no sabían cuantos chiricahuas planeaban irse, aunque sí que Gerónimo y Mangas eran los cabecillas. Inmediatamente, todo el puesto se puso en acción. Poco después de las 19:00 horas, el capitán Allen Smith, dos compañías de caballería, el teniente Gatewood [había sido ascendido a teniente el 3 de enero de 1885] y 11 scouts White Mountain se dirigieron a Turkey Creek, donde esperaban reunirse con Davis y sus scouts chiricahuas. La misión de Smith era simple: “Arrestar a Gerónimo y al resto de indios descontentos”.  

Davis había vuelto a East Fork para reunir a los scouts chiricahuas, desconociendo que Gerónimo había enviado a dos hombres a matarle a él y a Chato. Sin embargo, desconfiaba, pues sentía que al menos la mitad de los scouts podían desertar, aunque confiaba totalmente en Chato, Charley [Askadodilges] y Dutchy [Unos 50 años más tarde, el hijo de Charley dijo a Morris Opler que Gerónimo había intentado persuadir a su padre para que también huyera pero se negó. Dado que Charley era un scout que siempre había sido leal a Davis y aparentemente no estaba en el campamento de Bonito Creek, parece improbable que Gerónimo hubiese podido hablar con Charley]. De los 30 scouts alistados, 10 pertenecían a bandas cuyos jefes dejarían la reserva. Más de 40 años después, Davis describiría estos tensos momentos en los que se preparaba para lo peor. Puso a Chato y a Charley, uno a cada lado de la puerta de su tienda y a Dutchy en un lado. Chato dijo a otros 11 scouts  que rodeasen la tienda con las armas en la mano.

Davis ordenó a los tres scouts que disparasen al primer hombre que levantara su arma. Lo que no sabía es que de esos 11 scouts, tres planeaban una traición. Cathlay se había unido a Fun y a Tsisnah, pero cuando vieron las medidas de seguridad que Davis y Chato habían tomado, no pudieron cumplir las instrucciones de Gerónimo [Davis diría que Perico estaba implicado, pero lo confundió con Fun]. Cuando Davis entró en su tienda, Cathlay, Fun y Tsisnah abandonaron la formación de los scouts y huyeron para unirse a los chiricahuas que iban a huir. Un cuarto scout, Atelnietze, quien no estaba presente durante el pase de lista, también desertó.

Los hechos ocurrieron así:  Davis llamó a sus scouts para partir con las tropas regulares del ejército que vendrían de Fort Apache. Les ordenó reunirse en su tienda para suministrarles cartuchos para las armas. En la reserva nunca se les permitía tener más de cuatro o cinco a cada uno, porque solían venderlos a 25 centavos cada cartucho. Davis sabía lo tentador que era para los scouts apaches venderlos o apostar con ellos, por lo que solo les daba una pequeña cantidad, salvo cuando iban de campaña. Cuando entró en la tienda de campaña para recoger los cartuchos que les iba a dar, Cathlay, Fun y Tsisnah salieron de las filas de los scouts y huyeron. Más tarde, Davis se enteró de que los tres se habían quedado para matarle por orden de Gerónimo, pero que no se atrevieron por la lealtad del resto de los scouts apaches. Chato, el 3.er sargento Askadodilges y el cabo Dutchy, se colocaron frente a la tienda del teniente Davis con orden de disparar al primer hombre que levantara su arma. Cathlay, Fun y Tsisnah dijeron que se quedaron para no ser sospechosos a ojos de los soldados, pero que al conocer los jefes que habían huido, se fueron con ellos.

Era el atardecer del 17 de mayo, cuando los chiricahuas abandonaron la Reserva de San Carlos. Los jefes eran Gerónimo, Naiche, Mangas, Chihuahua, y Nana. Otros guerreros eran Ahnandia, Atelnietze, Cathlay, Fun, Perico, y Tsisnah, entre otros. En total eran 34 hombres, ocho muchachos [entre ellos Kanseah, Ishtee y Daklugie, hijo de Juh], y 92 mujeres y niños. Diez días más tarde, un grupo de 10 mujeres y niños pertenecientes a los seguidores de Naiche, también huyeron, sumando en total 144 personas. Alrededor de 400 se quedaron en la reserva al mando de Baykathenn [también conocido como Bacutla], Bonito, Chato, Loco y Zele.

Bonito y Chato fueron muy críticos con los que huyeron. Crook siempre pensó que si le hubiese llegado el telegrama de Davis, la huida de la reserva nunca se hubiera producido. No hay ninguna evidencia que apoye la afirmación de Crook de que Gerónimo había intentado convencer a Chato para que se uniera al levantamiento. Gerónimo sabía que Chato sería leal a Davis.

El “Arizona Silver Belt”, el periódico más cercano al lugar de la escena, informó del rumor de que el levantamiento había estado cocinándose durante meses. El capitán Pierce opinó que los chiricahuas lo habían estado planeando durante largo tiempo, aunque también admitió que no tenía pruebas. Pierce dijo: “Gerónimo y Mangas planean dejar la reserva por la noche. Tendrán probablemente 20 o 25 hombres, de los cuales no más de 2/3 están armados. Tan pronto como Gatewood reúna a algunos de sus scouts iré con ellos y con los míos, arrestaré a ambos y aquellos otros que puedan estar con ellos. Ellos se fueron antes de que yo llegara a su campamento, por lo que Gatewood les seguirá con algunos scouts y dos compañías de Caballería del puesto bajo el mando del capitán Smith”. En Turkey Creek se quedaron 80 hombres, entre ellos Loco, Bonito, Gil-lee [Zele] y Chato, y 350 mujeres y niños. Más tarde interrogó a varios jefes y prominentes hombres de la reserva, quienes dieron un claro retrato de lo que ellos pensaron que había pasado. Los líderes de la rebelión, Gerónimo y Mangas, nunca habían dicho nada de irse de la reserva antes de la fiesta del tiswin por lo que no estaba premeditado. La mayoría de los chiricahuas que permanecieron en la reserva estaban en tinieblas casi tanto como Davis. Zele [Gil-lee] dijo que no tenía ni idea de que iban a irse hasta poco antes de su partida. Bacutla y Bish-to-yey [un miembro de la banda de Naiche] dijeron que se habían enterado solo después de que ocurrió. Loco dijo que unos miembros de su banda le dieron la noticia esa noche, horas después del levantamiento. Quizás Ramón, un “hombre-medicina” chihenne de la banda de Loco, dijo que Gerónimo y sus seguidores nunca dijeron nada a nadie, a menos que supieran que acabara cayendo en sus planes. Según él, solo aquellos que huyeron conocían los planes secretos.

De los 118 hombres chiricahuas, huyeron 42, entre adultos y jóvenes, pertenecientes a las siguientes bandas: Bacutla: 8; Bonito: 2; Gerónimo: 8; Mangas: 5; Naiche: 13; Nana: 3; Zele: 3. 

De los 76 restantes, 57 sirvieron como scouts en la campaña que seguiría a continuación, pertenecientes a las siguientes bandas: Bacutla: 6; Bonito: 7; Chato: 8; Gerónimo: 2; Loco: 20; Mangas: 1; Naiche: 7; Nana: 1; Zele: 5. 

El resto, 19, no se alistaron como scouts al ser demasiado viejos, demasiado jóvenes, o ser enviados a la Escuela Industrial India de Carlisle [Cumberland County, Pennsylvania]. Con los hombres que permanecieron en la reserva se quedaron 350 mujeres y niños.

Sobre las 19:00 horas del 17 de mayo, el capitán Allen Smith, con tres tenientes y dos compañías [unos 100 hombres del 4º de Caballería], una reata de mulas, y 21 scouts apaches al mando de Davis y Gatewood, había salido de Fort Apache. Después de recorrer casi 10 km hacia Turkey Creek, Chato se topó con un chiricahua que contó lo ocurrido. Gerónimo y Mangas se habían ido y habían obligado a Naiche, Chihuahua y Nana a irse. Loco, Zele y Bonito se habían negado, siendo amenazados de muerte. De hecho, Gerónimo y Mangas no “obligaron” a los demás jefes a ir con ellos. La estratagema de Gerónimo había funcionado. Había dicho a Chihuahua y a Naiche que Davis y Chato habían muerto. Alarmados, movilizaron a su gente y se unieron al levantamiento. Davis se enteraría más tarde de esa estratagema, o como diría Chihuahua después, que Gerónimo les “había engañado”.

Davis envió un jinete a Fort Apache para dar la noticia. Chato, con 10 scouts chiricahuas, dirigió a los soldados a las rancherías del Bonito Creek, encontrándolas vacías. Un grupo de guerreros había cortado el telégrafo que comunicaba con Fort Apache. Para retrasar la reparación, los apaches habían vuelto a unir el cable con trozos de cuero de ciervo. Hasta el mediodía del día siguiente no se halló el lugar donde había sido cortado.

Los scouts de Chato descubrieron el rastro, que iba por terreno difícil, a través de cañones y lechos de arroyos, sobre mesetas y crestas, haciendo así el viaje difícil para los animales y los hombres. Después de varios percances durante el viaje nocturno [varios caballos heridos y una pierna rota de un soldado], llegaron al Black River sobre las 03:00 horas del 18 de mayo. Aconsejado por Davis y Gatewood, el capitán Smith decidió descansar y retrasar el cruce del río hasta el amanecer, empezando a vadearlo dos horas más tarde. Entonces pudo ver a los chiricahuas, por medio de binoculares, a unos 10 km más adelante. Habían alterado su curso, dirigiéndose al este, hacia Eagle Creek. Aquí divisaron a sus perseguidores. Descendiendo y cruzando el arroyo, escalaron las escarpadas montañas y cañones del otro lado. Avanzando a través de las montañas, las mujeres y los niños se dispersaron, para reunirse más tarde. Para retrasar a los soldados, los hombres siguieron la ruta más difícil a través de las rocas y los barrancos, dejando un rastro débil para evitar la persecución a caballo y obligarles a ir a pie.

Chato supo entonces que Mangas los guiaba hacia las Black Range [Grant & Sierra Counties, New Mexico] por la dirección que seguían. Podían haber ido al sudeste, hacia el río Gila y las Peloncillo Mountains [Hidalgo County, New Mexico], para desde allí ir al sur, a México. Sabían que los soldados de Crook y los scouts Western Apaches seguirían fácilmente su rastro, pero no estaban tan seguros si Chato y Loco animarían a su gente a ir tras ellos. Después de todo, el parentesco jugaba un papel importante en la sociedad chiricahua; sin embargo, muchos miembros de la banda y familias se habían fracturado durante los últimos 35 años, cuando los enfrentamientos y las enfermedades redujeron su número en un 73 % [En 1850, las cuatro bandas chiricahuas sumaban unas 2.000 personas. En el verano de 1885, sumaban unos 540, incluyendo los recién llegados de Fort Union y México. La mayoría de las pérdidas se debían a los años de guerra, y a las epidemias de viruela en México, y de malaria en San Carlos. Entre 1878 y 1880 habían fallecido 150 personas en San Carlos a causa de los brotes de malaria].

Los chiricahuas huidos no sabían que Chato estaba muy contento de verles a solo 10 km por delante, animando a los soldados a ir más rápido, como diría el teniente James Parker. Pero un novato capitán Smith, frustró a Parker, quien pensaba que su superior era demasiado cauteloso. Los chiricahuas sintieron la presencia de los soldados, ya que abandonaron varios caballos en su prisa por mantener la distancia con sus perseguidores. A las 14:00 horas, los agotados soldados llegaron al Eagle Creek, vivaqueando en el rancho de George Stevens porque su reata de mulas con las provisiones estaba varias horas por detrás. Los hombres y los caballos estaban agotados y hambrientos. Smith decidió esperar a la reata de mulas, la cual llegó siete horas más tarde. Los soldados habían recorrido 105 km en 19 horas, descansando 16 horas. Mientras, los chiricahuas pusieron 96 km entre ellos y sus perseguidores.

Al día siguiente, 19 de mayo, los chiricahuas continuaron hacia el nordeste, esperando descansar en las Mogollon Mountains, al norte de Alma [Catron County, New Mexico]. Los jefes enviaron grupos incursores para aprovisionarse de alimentos y monturas. El destacamento de Smith encontró los cuerpos mutilados de sus víctimas. Los incursores habían matado a cinco rancheros, viajeros, y a un prospector, tres en el Blue Creek y tres en el Little Blue Creek, emboscándolos, llevándose sus monturas, sus armas y munición. Después de matar a los dos hermanos Luther en el Blue Creek, saquearon y quemaron su casa, esparciendo el ganado y llevándose los caballos y mulas. A media tarde, llegaron a las Mogollon Mountains, la gente de Chihuahua y Naiche, por un lado; y la de Gerónimo y Mangas por otro.

La huida de los chiricahuas demostró la increíble habilidad que tenían para moverse rápido, de noche y de día, evitar a las tropas, causar estragos en los rancheros y en su ganado, e ir a donde quisieran. Todos los líderes chiricahuas que lideraron el levantamiento poseían esas virtudes. Avanzaban a veces juntos y otras veces separados cuando les perseguían de cerca. Como en el secuestro de Loco en 1882, Gerónimo demostró ser especialmente hábil en las dificultades, ejerciendo su influencia tanto al viajar con sus propios seguidores como al hacerlo con el resto de los chiricahuas.

Destacamentos estadounidenses salieron a perseguir a los apaches. El teniente Edward K. Faison, destinado en Fort Huachuca [Cochise County, Arizona] escribiría más tarde “Lieutenant Faison’s Account of the Geronimo Campaign”: La noche del 19 de mayo de 1885 era casi tan brillante como el día y tan tranquila como la muerte en Fort Huachuca, a excepción del silencio que era interrumpido de vez en cuando por la monótona llamada del centinela o por los tristes aullidos del coyote en el valle […] El puesto estaba envuelto en el sueño cuando a las 23:30 horas, un fuerte toque de trompeta nos despertó de nuestro tranquilo sueño, llevándonos corriendo a la oficina de nuestro comandante en jefe. Nunca antes había oído el toque de ‘llamada a oficiales’ pero instintivamente sabía lo que significaba esa llamada y mi primer pensamiento fue ‘los apaches‘. En pocos minutos, todos los oficiales del puesto estaban en presencia del coronel W. B. Royall delde Caballería […] Nos dijo que el general Crook había telegrafiado para que partieran tres compañías, la ‘B’, la ‘D’ y la ‘I’, para una labor de exploración en dirección al Guadalupe Canyon [situado en el vértice donde se juntan los estados de Arizona, New Mexico y Sonora] para interceptar a los apaches chiricahuas que había dejado la reserva de Fort Apache [Navajo County, Arizona], la noche del 17. Parte de los apaches chiricahuas, 34 hombres, 8 muchachos bien desarrollados, y 92 mujeres y niños habían dejado la reserva dos días antes, cortando los cables telegráficos. Los líderes del grupo eran Gerónimo, Mangas, Nana, Naiche [hijo de Cochise] y Chihuahua.

El capitán Allen Smith, del 4º de Caballería, había salido de Fort Apache, y al día siguiente había cubierto una distancia de 96’5 km por duros y difíciles senderos, siguiendo a los apaches con toda celeridad y energía, pero no pudo evitar que mataran, sin ningún impedimento, a todos los colonos dispersos por el territorio. Los apaches recorrieron 193 km a través de este duro territorio antes de parar para descansar o comer y yo después me enteré de que una mujer apache dio a luz a un niño en esta terrible marcha, manteniéndose con el grupo. Parece increíble, pero es cierto. Veinte compañías de caballería y 100 scouts apaches se pusieron inmediatamente a perseguir a los chiricahuas por Arizona y New Mexico, cubriendo sus rutas habituales y los manantiales, pero, sin embargo, lograron llegar a México sin perder una sola persona. Las compañías ‘B’, ‘D’, e ‘I’, del 4º de Caballería, salieron de Fort Huachuca a eso de las 3:30 horas de la madrugada con abundante munición y raciones para un mes, que iban transportadas en carros.

Después de insistir, el coronel me permitió ir con estas tropas. Marchamos 80’5 km el primer día y 88’5 km el siguiente, llegando al Guadalupe Canyon, donde montamos el campamento. Cerca de este campamento hay un monumento que marca el punto donde Arizona, New Mexico y México se juntan. Al día siguiente se enviaron grupos para explorar por tres direcciones diferentes buscando pistas de los apaches. Yo me quedé en el campamento con ocho hombres para proteger los suministros. Justo por encima del campamento había un alto pico en el que un hombre estaba constantemente vigilando hacia el exterior por los apaches. Podía ver el territorio a muchos kilómetros a la redonda […] Permanecí allí tres o cuatro días, cuando uno de los capitanes regresó con su compañía y me informó que los apaches habían pasado a México. Poco después nos enteramos de que el rastro que había estado siguiendo era de un grupo de contrabandistas mexicanos […].

Las otras dos compañías llegaron el mismo día. Después de mucho insistir ante sus comandantes para que me permitieran ir con alguna de ellas, partí con la del capitán Hatfield, dejando a un sargento y siete soldados protegiendo el campamento, con estrictas órdenes de tener un hombre de vigilancia en lo alto. Fuimos al norte, en dirección del Skull y Skeleton Canyons del Stein Peak Range […] Exploramos a través de las Chiricahua Mountains y finalmente regresamos al Guadalupe Canyon a través de San Bernardino”.

Estando descansando en las Mogollon Mountains, Atelnietze [un chokonen emparentado con Naiche, y uno de los cuatro scouts que habían desertado], regresó de incursionar con otros guerreros, informando a Chihuahua y a Jolsanny [Ulzana] que Davis y Chato no habían muerto, como Gerónimo había asegurado la noche del levantamiento. Enfurecido, Chihuahua prometió matar a Gerónimo. Rifles en mano, Chihuahua, su hermano Jolsanny y Atelnietze se dirigieron a donde estaba Gerónimo. Pero uno de sus hombres le avisó, y sabiendo que un enfadado Chihuahua le dispararía, él y Mangas reunieron a sus seguidores y huyeron al este, y luego al sur, hacia el Devils Creek. Naiche había viajado con Chihuahua, pero en ese momento estaba en el grupo de Mangas, por lo que se vio obligado a ir con él. Envió un mensaje a su esposa para que cogiera a su hijo y regresara a la reserva. Chihuahua continuó hacia el norte por el San Francisco River, con la intención de esconderse en las Mogollon Mountains hasta que la situación se calmara y poder regresar a la reserva. Otro grupo de media docena de hombres y sus familias, probablemente nednais al mando de Nat-cul-baye [también conocido como José María Elías] se dirigieron a Sonora [Davis supuso que este grupo estaba dirigido por Gerónimo, pero este permaneció con Mangas]. La unidad chiricahua estaba rota.

Mientras, Davis y Chato habían dejado el destacamento de Smith para regresar a Fort Apache. Davis sabía que Crook estaba operando a ciegas, llevando tropas a las rutas que anteriormente seguían los chiricahuas por lo que tenía que informar al general. Chato también quería volver para organizar un número suficiente de scouts para perseguir a los huidos. Davis y sus scouts chiricahuas dejaron a Smith y a Gatewood la tarde del 18 de mayo o a primeras horas del día siguiente. Alcanzaron Fort Apache a primeras horas de la noche del 19 de mayo. Una vez que los soldados repararon el telégrafo, Davis pudo enviar el primer informe a Crook. Tampoco sabía mucho, salvo que Gerónimo y Mangas habían huido de la reserva con 20 o 25 hombres. Un segundo informe indicaba la participación de Naiche y Chihuahua, doblando el número de los huidos.

A pesar de que no tenía noticias, Crook había hecho una serie de movimientos. Primero había enviado telegramas a los gobernadores de Chihuahua y Sonora; a los periódicos de la zona; al coronel Luther P. Bradley, comandante del distrito de New Mexico; y a sus superiores en la cadena de mando, el general John Pope, y al Departamento de Guerra en Washington. Después ordenó a los comandantes de los puestos militares entre los huidos y la frontera, estacionar unidades de caballería en las posibles rutas de los chiricahuas. Las tropas de Fort Grant protegieron el San Simon Valley; las de Fort Bowie el Doubtful Canyon y el Stein Pass; y las de Fort Huachuca el Skeleton y el Guadalupe Canyon. Davis proporcionó a Crook una valiosa información. Chato estaba seguro de que Mangas iba hacia las Black Range. Davis también dijo al general que Chato y Bonito estaban muy enfadados, estando organizando una compañía de scouts para “cazar a los hostiles”. Crook ordenó a Davis que enviase scouts como emisarios para contactar con los chiricahuas huidos y convencerles de que volviesen a la reserva, y aislar a cualquier chiricahua que pudiese pensar en dejar la reserva.

Davis también informó al teniente coronel Wade en Fort Apache, quien inmediatamente telegrafió a Bradley. Este ordenó que cuatro compañías del 6º de Caballería saliesen de Fort Bayard [Grant County, New Mexico] en tres destacamentos hacia el Gila y las Mogollon Mountains. Si los chiricahuas huidos estaban en las montañas a lo largo del Gila, Bradley podía llamar a dos compañías de caballería de Fort Wingate. Poco después de que los chiricahuas entraran en New Mexico y se dirigieran hacia las Mogollon Mountains y la Black Range, Crook trasladó su cuartel general a Fort Bayard y trasladó tropas que puso bajo el mando del coronel Bradley, excepto los scouts apaches de Davis y Gatewood, a quienes autorizó a intentar convencer a los huidos. Durante esos días comprendió una vez más lo que siempre diría: “los soldados regulares no eran rivales para los apaches”. Todo el territorio al norte, este y oeste de Fort Bayard estaba lleno de tropas. No menos de 20 compañías de caballería y más de 100 scouts nativos iban en todas direcciones para interceptar o seguir el rastro de los chiricahuas.

El miércoles, 20 de mayo, Davis convocó a los chiricahuas para un recuento para saber quiénes habían dejado la reserva. Informó a Crook que cuatro scouts, 30 hombres, ocho muchachos mayores, y 92 mujeres y niños estaban ausentes. Al final del día escribió un largo informe, dando todos los detalles sobre las causas y circunstancias que rodearon la huida, afirmando que Gerónimo y Mangas habían intentado convencer a toda la tribu de irse, pero Bonito, Loco y Zele rehusaron “a pesar de ser amenazados de muerte”. Además, Gerónimo y Mangas habían obligado a Naiche, Chihuahua y Nana a ir con ellos. Estas afirmaciones no eran del todo correctas. La afirmación de que habían obligado a los tres jefes a irse [lo que implica coerción] no es exacta, ya que Gerónimo y Mangas no tenían influencia sobre ellos. Mangas era tío de Naiche, y Gerónimo, cuñado de Nana. A pesar de que Gerónimo y Chihuahua habían luchado juntos durante varios años en la Sierra Madre, Gerónimo y Mangas no se hubieran atrevido a amenazarle, ya que Chihuahua era un guerrero de reconocida valentía. Él y Naiche solo se fueron porque temían las consecuencias que pudieran acontecer ante el falso panorama esgrimido por Gerónimo. Chihuahua más tarde lamentaría su inocencia ante las palabras de Gerónimo [Después de la rendición de Chihuahua en el Cañón de los Embudos, el periodista Charles Lummis citó lo que él dijo: “No quiero tener nada que ver con él {Gerónimo}. Me dijo tantas mentiras que tuve que huir]”.

Horas después de recibir el informe de Davis, Crook indicó, el 21 de mayo, su estrategia al teniente en dos telegramas en los cuales, en el primero aconsejaba a Davis pacificar a los apaches que quedaban en la reserva; y en el segundo ordenó que se admitiera a cualquier apache que quisiera unirse a la búsqueda de los “hostiles”. El general en jefe del Ejército, Philip Sheridan, cuando tuvo noticias del levantamiento apache, cableó a Crook permitiéndole alistar a 200 scouts apaches más y prometiéndole todo el apoyo posible. También ordenó a Crook que trasladara su cuartel general a un punto cercano al “Southern Pacific Railroad” [a Deming, Luna County, New Mexico], para que los hombres y suministros pudieran moverse por el territorio bajo su mando inmediato. Sabía que sería necesaria otra campaña por el interior de México como en 1883.

Los telegramas decían: “Explique a los indios que durante más de un año he estado intentando obtener la liberación de sus cautivos que estaban en México y en New Mexico, y ahora, justo cuando estaban empezando a regresar, ocurre este problema, y a menos que se resuelva satisfactoriamente y se restablezca la paz, habrá que interrumpir todo lo relacionado con la devolución de los cautivos.

Es muy importante inculcar a los indios que el éxito en procurar el retorno de su gente cautiva depende del resultado favorable en este asunto. Para este fin, se debe alentar a los indios que no son scouts el deseo de ir en su búsqueda.

Animar a Naiche y a Chihuahua, y a otros que fueron obligados a huir, a buscar la desunión en los fugitivos, e inducir a regresar a aquellos que son menos culpables y derrotar a los cabecillas si es posible. Si eso no se puede hacer, capturarlos y traerlos para confinarlos lejos”. Crook envió parecidas instrucciones al capitán Pierce, a quien había ordenado ir a explorar las Black Range con scouts apaches de San Carlos.

Al atardecer del 21 de mayo, Chato y Bonito, con la mayoría de los 400 chiricahuas de la reserva, celebraron una danza de guerra en sus rancherías de East Fork. Había scouts chiricahuas que no les gustaba ir tras su propia gente, muchos de los cuales eran amigos y parientes, pero los que tenían familiares cautivos en México, y los que tenían animadversión contra Gerónimo, querían ir tras él. Entre estos, la mayoría de los chihennes, quienes culpaban a Gerónimo del desastre en el Arroyo de los Alisos. Entendían que ahora su enemigo eran otros chiricahuas, cuyas acciones amenazaban el futuro de los que permanecían en la reserva, socavando los esfuerzos de Crook para que su gente cautiva pudiese volver de México. Dirigían su enfado al líder de los “hostiles, Gerónimo. Años después diría un chiricahua: “De esta manera hizo que un apache luchara contra otro apache, y todo tipo de males para dividir a nuestra gente”. El líder de los chiricahuas de la reserva era Chato

Esa noche, un hombre-medicina dirigía los cánticos de la danza de guerra, animando a los hombres a demostrar su valentía ante la tribu. Era costumbre que el hombre-medicina llamase por su nombre a los hombres que iban a participar en la danza. Había 26 scouts que habían prometido lealtad a Davis. Sam Kenoi, que entonces tenía 10 años, estaba presente, contando la escena 45 años después al antropólogo Morris Opler: “Luego el cantante llamó a Chato por su nombre, diciendo: Chato, tú eres un hombre. Eres conocido por ser un gran guerrero. Tú has combatido a tus enemigos en reñida batalla. Te estamos llamando para danzar’. Tan pronto como oyó esto, Chato tenía su rifle listo, brincando allí mismo y disparando al aire. Luego siguieron cantando y mencionando otro nombre y otro, hasta que cuatro o cinco salieron fuera danzando”.

Aunque Mangas y Chato crecieron juntos [frecuentemente en el mismo poblado] y eran primos, sus caminos se habían separado tras la muerte de sus padres. Pocos años después, Mangas se casó con una hija de Victorio, uniéndose a la banda del jefe chihenne. A finales de la década de 1860, Chato, después de la muerte de su padre [probablemente José Mangas] se casó con una chokonen, uniéndose a Cochise. A finales de la década de 1870, en San Carlos, cimentó con Naiche una cercana amistad que duraría más de 40 años. Dos-teh-seh, la madre de Naiche, que se había quedado en San Carlos con su hija, era prima de Chato [Silas Cochise, nieto de Naiche, dijo que su madre, Amelia Naiche, le había dicho que Chato y su padre eran muy amigos]. Chato amaba a su mujer y a sus hijos, que él sabía que estaban viviendo en una casa mexicana en la ciudad de Chihuahua. Esta situación le consumía creyendo que solo Crook podía devolverle a su familia, confiando en él y buscando que el general sintiera lo mismo. Crook dijo a un oficial en Fort Bayard: “A Chato le interesa confiar en nosotros. Los mexicanos tienen a su familia y la perspectiva de recuperarlos depende de su buen comportamiento”. A Chato le parecía que el destino de su familia podía depender de si capturaba o mataba a Gerónimo.

Davis había elegido dejar cuatro scouts para supervisar las actividades diarias en Fort Apache: Bonito, Noche, Ramón [el hombre-medicinachihenne] y Kinzhuna [el más joven de todos los scouts, unos 22 años]. La situación de Kinzhuna era peculiar: un hermano, Kaahteney, estaba preso en Alcatraz; otro, Bacutla, se había quedado en la reserva; y el tercero, Nezulkide, estaba con los huidos. Kinzhuna se había alistado exactamente un mes antes de la huida. En años posteriores, comentaría que era como un policía. Tenía que velar para que todo estuviese en orden, y ayudaba a Bowman en el reparto de raciones.  

Con Chato estaban los sargentos, Askadodilges [Charley]; Cooney [un buen amigo de Chato]; Feliz [chokonen]; y Tuzzone. Otros scouts eran Bonito; Dutchy; Gonaltsis [también llamado Patricio, hermano de Chato]; José First; Kayitah; y Martine. De los 22 scouts, 15 eran chokonen y siete chihennes. Siete de ellos tenían menos de 25 años. Llevaban un rifle Springfield, dos cinturones con 25 cartuchos cada uno, una camisa azul, pantalones [que normalmente no usaban], una manta, una pequeña tienda, y un cuchillo. Un scout diría: Esto era todo el equipo que necesitábamos. Recibían la ración del ejército regular, excepto la ración diaria de jabón, velas y vinagre, que Crook accedió a substituir por unos 225 gramos de tabaco al mes. En la cabeza llevaban cintas de tela roja para distinguirles de los hostiles. Cada scout llevaba sus propias pinzas, un punzón para arreglar sus mocasines, y una bolsa con polen.

Jason Betzinez, que nunca fue scout, dijo que los que se alistaron eran tan felices como los perros de caza sueltos en un campo lleno de codornices. Las palabras de Betzinez habrían divertido a Chato, quien recordaría la dureza del trabajo: Ningún general, oficial, o soldado de entonces sabía qué difícil era ir de campaña tras los hostiles en ese momento. En verano el calor era terrible. En invierno el frío era intenso… Yo llevaba dos cinturones con 45 o 50 cartuchos. El cinturón era tan áspero como el cuero. Rozaba la piel de mi espalda mientras guiaba a los hombres por las pequeñas crestas y por diferentes partes del territorio. Mi rifle estaba cargado y mi dedo en el gatillo, siguiendo rastros frescos de los hostiles, no sabiendo en qué momento una bala podía atravesar mi frente o mi pecho si éramos emboscados. Los scouts llevaban rifles Springfield del ejército. Les dieron una manta, una tienda de campaña, un cuchillo de caza y ropa que consistía en una camisa y pantalones azules que casi nunca usaban. Dijeron que no necesitaban su ración diaria de jabón. Lo cambiaban por tabaco.

El 22 de mayo, Davis salió de Fort Apache con 58 scouts: 32 White Mountain, 22 chiricahuas, y cuatro apaches San Carlos que Pierce había enviado de la Agencia. Se dirigieron a las Mogollon Mountains donde, ese mismo día, el destacamento del capitán Smith iba hacia una emboscada de los chiricahuas en el Devils Canyon [Lincoln County, New Mexico], a unos 40 km al nordeste de Alma [Catron County, New Mexico]. Los soldados de Smith y los scouts White Mountain de Gatewood habían seguido el rastro del grupo de Gerónimo y Mangas desde el este del río San Francisco a lo largo del Devils Creek, por un accidentado y boscoso terreno. Los scouts White Mountain, desconociendo la zona, tomaron las lógicas precauciones, permaneciendo cerca de la cabeza de la columna, temiendo una emboscada. Alrededor del mediodía, entraron en el Devils Canyon, un profundo barranco de 45 metros de ancho y rodeado por dos colinas de algo más de 150 metros de altura. Smith decidió marchar en fila india a lo largo del río que entraba en el estrecho cañón. Ahí ordenó parar para comer y asearse. Esto sorprendió al teniente Parker, quien pensó que era una invitación a ser atacados.

A pesar de la presencia de los scouts de Gatewood, el destacamento no tenía ni idea de que los chiricahuas estaban esperando. Y habiendo expuesto el destacamento acampado en tal precaria posición, agravó aún más la situación al no colocar centinelas en el borde del cañón. Cuando los cansados soldados estaban comiendo, Gerónimo, Mangas y Naiche colocaron a sus guerreros en cuatro posiciones a lo largo de la cresta. Sus guerreros casi rodearon al destacamento, no amedrentándose, aunque le superaban en seis a uno. La banda de 20 guerreros estaba compuesta de jóvenes y veteranos combatientes, entre ellos Chappo [hijo de Gerónimo]; sus primos segundos, los tres hermanos bedonkohes, Perico, Fun y Tsisnah; Ahnandia, otro primo; y su cuñado, Yahnozha [probablemente su ayudante]; y Kanseah [un joven de 14 años]. Había varios guerreros nednais, Dah-ke-ya [yerno de Gerónimo]; Nezegochin; Kilth-de-gai [también llamado Askidelga]; dos hijos de Juh, Delzhinne [también llamado Elgede] y Daklegon [su madre era prima de Gerónimo]; y Zachia [probablemente un sobrino de Juh]. También estaban Frijole, [un antiguo scout y experto guerrero que había cabalgado con Victorio y Nana]; y Chinche [un hermano de Ponce]. Probablemente, también estaban presentes Len-see y Seeltoe [dos jóvenes chihennes de la banda de Mangas que habían sobrevivido a Tres Castillos]. Completando el grupo estaban Naiche; su suegro Beshe; y el joven Hunlonah. Al cuidado de las mujeres y niños estaban los ancianos Nana [cuñado de Gerónimo] y Eskinolteze [primo de Nana].

Después de que los scouts White Mountain tomaran una rápida comida, Smith les ordenó ascender la cresta por el lado este del cañón. Cuando estaban llegando a la cima, Gerónimo ordenó disparar hiriendo gravemente a un scout. El resto de guerreros abrió fuego, oyéndose el eco de los disparos que resonaban por las paredes del cañón a más de 10 km de distancia. El teniente Parker, percibiendo que estaban rodeados, ordenó a los soldados que montaran en sus caballos para ponerse a salvo. A causa de los abundantes disparos, los tenientes Parker y Leighton Finley corrieron por las laderas rocosas con 17 soldados tras ellos. Los scouts White Mountain se retiraron de la cresta, presos del pánico, mientras los soldados trataban de reunir sus monturas que estaban pastando junto a la colina. Parker puso a sus hombres a cubierto tras las rocas donde descansaron y recuperaron el aliento. Los chiricahuas habían herido a dos soldados [Haag, compañía A, en el muslo derecho; y Williams, compañía K, levemente en el brazo]; y a un scout [en el brazo izquierdo] antes de retirarse. Gatewood llegó pocos minutos después con sus scouts, seguido del capitán Smith.

Más tarde, los scouts y los soldados encontraron un campamento abandonado a unos 550 metros de distancia, con trozos de carne, asándose en unas 17 hogueras. El destacamento encontró tres caballos, suministros, y los papeles del licenciamiento como scout de Naiche rotos, cuya fecha había expirado el 12 de septiembre de 1884. Después de una leve marcha, el capitán Smith decidió dar la vuelta, pensando en continuar la persecución a la mañana siguiente. Aunque eso no le gustó al teniente Parker, no hubiesen alcanzado a los chiricahuas, ya que estos habían avanzado rápidamente todo el día y toda la noche viajando por un escabroso terreno. Después del enfrentamiento, Naiche y otro hombre fueron a reunirse con su gente que estaba con Chihuahua. Gerónimo y Mangas decidieron poner tanta distancia como pudieran entre ellos y el destacamento de Smith, yendo al antiguo territorio de Victorio, en la parte oriental de las Black Range. Unas 30 horas más tarde del enfrentamiento en el Devils Canyon, habían ido desde las alturas de las Mogollon Mountains hasta la bifurcación este del Gila. Aquí mataron a dos hombres cerca del “Old Camp Vincent en Diamond Creek [Camp Vincent estaba cerca de la unión de los ríos Taylor y Beaver, Catron County, New Mexico. El 9º de Caballería, destinado en Fort Bayard, ubicó en Camp Vincent un destacamento a finales de la década de 1870].

Al estar el antiguo territorio de Victorio repleto de nuevos asentamientos, Gerónimo, Mangas y Nana sopesaron su siguiente movimiento, teniendo cuatro opciones: permanecer en las Black Range; dirigirse al nordeste, a Ojo Caliente y las San Mateo Mountains; cruzar el Río Grande para ir a la reserva de los mescaleros; o dirigirse a México como aconsejaba Gerónimo. Durante la mañana del 24 de mayo, los jefes descartaron las dos primeras opciones. Decidieron que Gerónimo fuera con seis hombres y dos mujeres al nordeste para escoltar a estas a través del Río Grande e ir a la reserva mescalero y explorar qué posibilidades había de instalarse allí. Mangas llevaría al resto, unos 40, incluyendo unos 12 hombres, y se dirigió al sudeste, hacia Kingston [Sierra County, New Mexico] donde esperaría a Gerónimo. Este pasó a 25 km al noroeste de la actual Chloride [Sierra County, New Mexico], comprobando la gran cantidad de poblaciones mineras, ranchos y granjas que había. El antiguo territorio chiricahua estaba cambiando.

Gerónimo fue a Antelope Springs, a 14 km al norte de Grafton [Sierra County, New Mexico] donde él y dos hombres descubrieron a tres estadounidenses, Charles Stevenson, Harvey Moreland y Frank Adams, emboscándolos y matándolos. El resto del grupo de Gerónimo se unió a él tras el ataque, quitando las pertenencias a los muertos. Luego Gerónimo envió a cuatro hombres a robar caballos al sur, mientras él iba con su esposa She-gah, otra mujer, y dos hombres [uno probablemente Yahnozha, hermano de She-gah] al sureste, siguiendo un antiguo camino entre Chloride y Fairview [hoy llamado Winston [Sierra County, New Mexico] para ir al Río Grande. Viajaron toda la noche a lo largo del Palomas Creek hasta las Caballo Mountains [Doña Ana County, New Mexico]. De allí, las mujeres fueron solas a la reserva mescalero.

Gerónimo y los dos guerreros permanecieron escondidos hasta el anochecer, cuando fueron al sur, al Seco Creek [Sierra County, New Mexico]. Lo cruzaron para ir a las Black Range. Ahí se reunieron, la mañana del 26 de mayo, con los cuatro guerreros que habían ido, dos días antes, a Antelope Springs, donde habían robado seis caballos la noche anterior. Juntos fueron al Emory Pass [Sierra County, New Mexico], también en las Black Range. Mientras tanto, Mangas y el grupo principal estaban a pocos kilómetros al este de Kingston, donde un ciudadano les vio la tarde del 26 de mayo, dando el aviso. Un hombre fue a avisar al comandante James Biddle, que estaba acampado a 3 km de allí, con dos compañías del 6º de Caballería. El coronel Bradley le había ordenado salir de Fort Wingate [McKinley County, New Mexico] con 83 hombres para ir en tren a Lake Valley [Sierra County, New Mexico], a donde llegaron sobre las 15:00 horas del 23 de mayo; y de allí a Hillsboro [Sierra County, New Mexico]. Tres días más tarde llegaron a los alrededores de Kingston. Cuando recibió el aviso de que los chiricahuas estaban cerca, envió al teniente Robert Hanna con 10 hombres y un scout navajo para ampliar la información. Hanna confirmó que eran chiricahuas por lo que mandó a un jinete a avisar a Biddle. Era demasiado tarde para seguir el rastro.

Una hora antes del amanecer del 27 de mayo, Biddle y Hanna fueron tras ellos, encontrando poco después el campamento de Mangas, recientemente abandonado. Siguieron el rastro que iba al este. Era Mangas, quien estaba contento de que el scout de Biddle hubiera picado el anzuelo. Le seguían a él, alejándose del cuerpo principal con las mujeres y niños que iban con Nana, dirigiéndose al sudoeste, hacia las Mimbres Mountains. Al mediodía del 27 de mayo, los guerreros de Mangas tomaron posiciones en lo alto de una escarpada y rocosa colina. Hanna y su avanzadilla pensaron que los chiricahuas querían permanecer allí. Biddle envió al capitán Henry M. Kendall a flanquearles por la derecha, mientras él iba de frente. No comprendió lo que quería Mangas, quien en cuanto vio ascender a los hombres de Kendall para bloquearle el paso al este, regresó al oeste. Esa noche, cuando los soldados vivaquearon cerca de la cara este de las Mimbres Mountains, la retaguardia de Mangas disparó tres tiros para avisar a los demás que Biddle había acampado esa noche.

A la mañana siguiente, Mangas atravesó las Mimbres Mountains yendo hacia el Mule Springs Peak [Sierra County, New Mexico], a unos 16 km al nordeste de Fort Cummings. Al mediodía, un grupo de cinco chiricahuas se unieron al grupo principal. Era Gerónimo, quien había dejado dos hombres atrás para esperar a las dos mujeres que habían ido a la reserva de los mescaleros. Mientras Biddle había ido a Fort Cummings a descansar, enviando a la mañana siguiente al teniente Hanna con un pequeño destacamento inspeccionar la zona, encontrando el rastro de unos 40 o 50 apaches, incluidos 19 hombres.

El 29 de mayo, Gerónimo y Mangas bordearon Tres Hermanas [Luna County, New Mexico], cruzaron la frontera, y descansaron en la Laguna de Palomas [municipio de Ascensión, Chihuahua], a pocos kilómetros al sur del límite internacional. Era el segundo grupo de chiricahuas que entraba en México. Otro pequeño grupo lo había hecho una semana antes. El 27 de mayo, este grupo había matado a tres mineros estadounidenses cerca de Nacozari [municipio de Nacozari de García, Sonora]. Una vez en México, Mangas se separaría de Gerónimo. Este fue al río Corralitos, donde esperó la llegada de las mujeres enviadas a la reserva de los mescaleros, quienes no recibieron bien a She-gah y a su compañera. Habían llegado a la reserva el 26 de mayo, cuyo agente William Llewellyn la dirigía con justicia, teniendo el respeto de los mescaleros. El agente había creado una fuerza de policía de 30 hombres, formada por jicarillas y mescaleros, a quienes había encargado eliminar la elaboración de tiswin. Llewellyn había ideado personalmente los uniformes de tela azul con bordes rojos y botones de latón en los que se representaba a un nativo estrechando las manos a un hombre blanco con un arado. Las camisas tenían una inscripción que decía: Dios ayuda a aquellos que se ayudan a sí mismos. Justo tres días antes de la llegada de las dos mujeres, el agente Llewellyn, el abogado Albert Fountain [su cliente más famoso sería Billy el Niño], y otro estadounidense se habían reunido con los jefes mescaleros, entre ellos San Juan y Román Chiquito. Habían oído la huida de los chiricahuas de San Carlos y juraron luchar contra Gerónimo si este quería quebrantar la tranquilidad de su reserva. Las mujeres chiricahuas no tuvieron opción. La ayuda de los mescaleros a Victorio y Nana a principios de la década de 1880 era cosa del pasado. Las consecuencias de esa ayuda habían sido muertos y un fuerte control del gobierno de la reserva. Por lo tanto, tan pronto como las dos mujeres pusieron un pie en la Agencia, la policía de la reserva las detuvo, entregándolas a Llewellyn y al comandante James J. Van Horn, quien las encerró en el calabozo de Fort Stanton. Según ellos, Gerónimo estaba preparando una reunión con mescaleros descontentos en las San Andres Mountains [Socorro, Sierra & Doña Ana Counties, New Mexico], donde unirían sus fuerzas para asaltar los asentamientos al este del Río Grande. Al día siguiente, una patrulla salió de Fort Stanton hacia las San Andrés Mountains, pero no encontraron a nadie. Aun así, Llewellyn alistó a 20 scouts mescaleros para proteger las localidades mineras en las Black Range y en las Mogollon Mountains, mientras el ejército estacionó cuatro equipos de cinco scouts en Alma y Fairview [Catron County, New Mexico], Malone [Grant, County, New Mexico], y Hillsboro [Sierra County, New Mexico]. Cobraban 15 $ al mes, forraje para sus potros, y armas y municiones para quien lo necesitaba. Entre los scouts estacionados en Hillsboro estaba Choneska, el chihenne que se había casado en la tribu mescalero, después de ser capturado por la policía de la reserva en el verano de 1882.

Mientras los soldados habían estado siguiendo a Gerónimo y Mangas, el otro grupo, la mayoría formado por chokonen bajo la dirección de Naiche y Chihuahua, permanecieron en la parte superior de las Mogollon Mountains, cerca de Old Fort Tularosa [Catron County, New Mexico]. Después de separarse de Gerónimo, Chihuahua tenía la esperanza de volver a San Carlos, pero cuando vio que el teniente Davis seguía su rastro perdió toda esperanza. Temiendo el castigo de Crook y la separación de su familia, llegó a la conclusión de que ir a México era su única opción, por lo que el 24 de mayo llevó a 70 chiricahuas al sur. Para ello necesitaba caballos frescos. El 26 de mayo asaltaron los ranchos de Walworth y Caldwell, junto al Mogollon Creek, robando caballos e hiriendo a un vaquero mexicano. Mientras Naiche, que tenía varios miembros de su familia en la reserva, envió a unos pocos guerreros a Fort Apache en su busca.

A primeras horas de la mañana siguiente, Chihuahua y el grupo principal, cruzaron el Gila y asaltaron la zona de Bear Creek. Allí Chihuahua, con las mujeres y niños, se dirigió al este, a Juniper Springs, a unos 16 km al noroeste de Silver City [Grant County, New Mexico], donde acamparon a esperar el regreso de los guerreros con caballos frescos. Esa mañana [el 27 de mayo], Naiche y Jolsanny [Ulzana] habían ido con la mayoría de los guerreros a robar caballos. Unos rancheros vieron a ocho apaches en el Mangas Valley [Grant County, New Mexico] a las 08:00 horas. A media tarde, el grupo de Naiche había seguido a Chihuahua por las montañas a lo largo de Bear Creek, al este de Pinos Altos [Grant County, New Mexico]. Wes Welty, un ranchero, informó haber visto a 25 apaches cerca de su rancho en Bear Creek, enviando a un hombre a Silver City para pedir ayuda. Un grupo de 40 hombres llegó al lugar, encontrando a la noche el campamento abandonado de Chihuahua en Juniper Springs, cuyo rastro iba al norte, a las Pinos Altos Mountains dejando a lo largo del camino siete potros muertos. Los 40 hombres volvieron a Silver City.

Mientras, el grupo de Naiche se había reunido con Chihuahua en Juniper Springs llevando los caballos robados. Luego, mientras Chihuahua iba al norte con las mujeres y niños, Naiche llevó a la mayoría de los guerreros, entre 15 y 20, a una maniobra de diversión, esperando robar más caballos y atraer la atención de los soldados y de los scouts apaches, acordando reunirse en cinco días al norte del Gila. El grupo de Silver City había seguido a Chihuahua, que iba con unos pocos hombres y las mujeres y los niños. Esperaba ocultarse durante varios días en la escabrosa zona norte de la unión del Sapillo Creek y el Gila.

A finales de esa tarde del 27 de mayo, llegaron a Silver City más noticias de la presencia de chiricahuas por la zona. Un aterrorizado mexicano llamado Rascón llegó al pueblo diciendo que había visto 30 apaches a unos 8 km al norte de allí. Al reunir a su familia, había dejado a su hija de tres años con otra familia mexicana. Un grupo de 30 hombres fue a su casa, encontrando los cuerpos mutilados de la familia Márquez [un hombre, una mujer, y dos niños, y Paz, la hija de tres años de Rascón]. Era lamentable ver ese lugar, sacando lágrimas a hombres duros, dijo uno de ellos, encontrando a la mujer con varias heridas en el pecho mientras tenía en sus manos imágenes de la Virgen y un Santo a quienes ella estaba rezando para rogar por sus hijos. Fue un acto brutal y salvaje de los guerreros que querían vengarse de los mexicanos. Naiche diría a Crook que la guerra es la guerra, y eso significa muertos por ambos bandos.

La madrugada del 28 de mayo, Naiche fue con sus guerreros al este, hacia Pinos Altos, localidad que su padre y abuelo habían atacado 24 años antes. Ellos descansaron en Twin Sisters Peak, a unos 3 km al nordeste de la población. Dos días después, esperando alejar a los soldados de Chihuahua, asaltaron un rancho a 3 km de Fort Bayard y luego fueron al este, hacia las Black Range. Por entonces, Chihuahua estaba ocupado con Davis y Chato, quienes, el 28 de mayo, habían encontrado su rastro, siguiéndolo hasta el río Gila. A primeras horas de la siguiente mañana, encontraron su campamento a pocos kilómetros al norte de la confluencia del Sapillo Creek y el Gila. Chato había guiado el destacamento al norte, a lo largo del Sheep Spring Canyon, un desfiladero de 3 km de largo que iba de norte a sur. En el camino, los scouts encontraron los cuerpos de dos bebés que acababan de nacer. Parece que los scouts de Chato y los centinelas de Chihuahua se vieron y dispararon al mismo tiempo [unos 100 disparos entre ambos bandos]. Los chiricahuas abandonaron el campamento hacia zonas más altas, hacia Granny Mountain [Grant County, New Mexico]. Davis capturó 17 caballos, dos mulas, seis sillas, y los restos de una vaca que estaban cocinando.

Después del enfrentamiento, Chato fue con varios scouts que eran miembros de la banda de Naiche, para hablar con los chiricahuas. Eran Kayitah, su primo Astoyeh [Astoya], No-talq [Notah] y Yahlo. Los tres últimos eran jóvenes y aparentemente no tenían influencia ni lazos cercanos con Chihuahua, pero Kayitah había crecido con Naiche, pero este estaba incursionando cerca de Fort Bayard [Grant County, New Mexico]. Si hubiese estado presente, quizás Chato hubiese podido abrir conversaciones dada su antigua amistad y parentesco. Davis no estaba muy de acuerdo, pero tenía que seguir las órdenes de Crook de intentar convencer a los chiricahuas descontentos de rendirse.

De todas formas el plan falló, ya que esa noche Chihuahua levantó el campamento y se fue al norte. A primeras horas de la mañana siguiente, rodeó las montañas hacia el norte, girando rápidamente hacia el oeste, llegando al Turkey Creek, el cual siguió hacia las colinas occidentales de las Pinos Altos Mountains. La noche del 31 de mayo, cruzó el Mangas Valley y siguió el río del Gila por la actual Cliff [Grant County, New Mexico] donde, según habían acordado, se reuniría con Naiche a primeras horas de la mañana del 1 de junio. Unidos de nuevo, fueron 32 km al nordeste, encontrando un aserradero donde mataron a Ned Ford, llevándose ocho caballos. Frank Bennett, el antiguo jefe de scouts que estaba ahora en el Carlisle Mining Camp [Grant County, New Mexico], informó que los incursores eran 22 hombres que iban al sur, a Duncan [Greenlee County, Arizona]. Bennett telegrafió a Fort Bowie avisando de que los chiricahuas iban hacia el Steins Peak [Hidalgo County, New Mexico].

Al día siguiente los chiricahuas incursionaron en el río Gila, cerca de Duncan, donde robaron más caballos. En vez de ir al sur, a las Peloncillo Mountains [Hidalgo County, New Mexico], fueron al oeste, a la Whitlock Mountains [Graham County, Arizona], vía Ash Peak. Aquí probablemente recogieron a una docena de chokonen, 10 mujeres y niños de la banda de Naiche, quienes habían dejado la reserva el 28 de mayo con dos guerreros enviados por Naiche. Este grupo también robó caballos cerca de Fort Thomas [Graham County, Arizona] dos días después. Durante unas pocas horas descansaron en las Whitlock Mountains para después reanudar su huida al sureste, a las Peloncillo Mountains camino de México. Llevaban más de un día de ventaja sobre Davis y Chato.

Otros perseguidores estaban más cerca, un grupo de ciudadanos de Duncan. El 4 de junio, 24 hombres al mando de W. John Parks y Lane Fisher salieron de Duncan sobre las 14:00 horas, encontrando el rastro que iba a Ash Peak y las estribaciones de las Whitlock Mountains. De allí los chiricahuas se dirigían al sureste, a las Peloncillo Mountains. A la mañana siguiente, 5 de junio, los perseguidores fueron a la parte occidental de las Peloncillo Mountains, encontrando a los chiricahuas al anochecer. Enseguida comenzó un tiroteo de alrededor de 100 disparos en el que, según los atacantes, mataron a dos apaches [un hombre y una mujer]. Cuando comenzó el enfrentamiento, una mujer chiricahua subió a su caballo con un tsoch” o cesto-cuna sujeto a su espalda. Dentro iba su hijo de nueve meses. El caballo se asustó y salió galopando sin que la madre pudiera controlarlo. Gritó a los demás para que la ayudaran, pero todo era un caos. La correa que sujetaba el tsoch se aflojó, cayendo al suelo del Doubtful Canyon. La madre intentó regresar, pero no pudo controlar al caballo, el cual iba galopando detrás de los demás.

Poco tiempo después, el scout apache Arnold Kinzhuna, miembro de la compañía B del teniente Davis, reconoció el tsoch y al niño, sabiendo quién era. El padre era Chinche, uno de los pocos miembros de la banda de Zele que había huido de San Carlos. En ese momento no estaba en el Doubtful Canyon sino en México. Ese mismo año moriría en un asalto a un rancho en el norte de Sonora a manos de un ranchero llamado John Hohstadt. La madre era Cah-gah-ahshy [también conocida como Cah-gah-ashen], que posteriormente se casaría con el scout Charles Martine, siendo ya prisioneros de guerra, teniendo siete hijos.

Los chiricahuas consiguieron huir y cuando el grupo de Duncan cabalgaba de regreso a través del cañón, uno de ellos encontró al bebé. Pensaron que con los disparos, la madre había dejado al niño a un lado del sendero [El tsoch” estaba diseñado para que los bebés no sufrieran daño en caso de caída]. Parks lo llevó a Lordsburg [Hidalgo County, New Mexico] con 22 o 37 caballos y mulas [las fuentes difieren]. Allí cogieron un tren para Duncan, donde ya había llegado la noticia de lo ocurrido. Al llegar fue andando a casa seguido de los pasajeros, maquinistas y toda la gente que se había reunido para ver al bebé. Padre llevó la cuna con el niño al interior del comedor y se apoyó contra la pared”, dijo Jennie Parks: La gente se agolpaba hasta que la habitación se llenó, y muchos se quedaron fuera esperando para entrar. El pobre pequeño estaba asustado, muerto de miedo, por lo que empezó a llorar”.

Su esposa, Louise Parks y una vecina, quitaron las telas que le cubrían, viendo que el niño llevaba un hermoso vestido de un niño blanco. Louise lo cuidó durante un mes, llamándolo Doubtful, por el cañón donde fue encontrado. Al no poder atenderlo más, dijo a su marido que había que encontrarle otro hogar, dejándolo al cuidado de la familia Adams, quien le dio el nombre de Sam Doubtful Adams. La familia Adams vivió en Duncan hasta 1892, cuando se trasladaron a Solomonville [Graham County, Arizona], donde Sam fue a la escuela. Más tarde, el padre Bill Adams fue a trabajar a las minas de cobre cercanas a San Carlos. Los Adams siempre trataron a Sam como uno más de la familia y él sentía lo mismo hasta que tuvo un enfrentamiento con un miembro de la familia, yendo a vivir con John Parks hasta 1906, cuando fue a trabajar para un ranchero llamado Bud Ming. En 1910, Sam cogió la tuberculosis, falleciendo en 1912 en un campamento vaquero, donde fue enterrado. Su madre biológica Cah-gah-ahshy moriría de la misma enfermedad el 20 de abril de 1916 en Mescalero [Otero County, New Mexico].

Naiche y Chihuahua salieron del Doubtful Canyon por la cara oeste, viajando toda la noche por el San Simon Valley hasta un lugar conocido por ellos en las Chiricahua Mountains, al sureste de Fort Bowie. Por detrás iban seis hombres a varios kilómetros detrás. Durante la tarde del 6 de junio, llegaron al Wood Canyon, cerca de su unión con el Cottonwood Creek. De camino, habían descuartizado algo de ganado y robado caballos de un rancho. La siguiente mañana, 7 de junio, Naiche y Chihuahua cruzaron al lado oeste, pasando al Sulphur Springs Valley por el camino de la confluencia del Pinery Canyon y el Bonita Canyon. En la entrada de este último pasaron por el rancho Prue, solo a 19 km de Fort Bowie. Prue vio asombrado al grupo, el cual estimó en 125 [en realidad eran más o menos la mitad], desapareciendo por el sur, hacia Turkey Creek, donde pocas horas más tarde robaron caballos del rancho El Dorado de White.

La siguiente mañana, Naiche y Chihuahua se separaron, planeando reunirse en la Sierra Madre. A las 04:00 horas del 8 de junio, Naiche fue con unos 35 seguidores al suroeste, a las Mule Mountains [Cochise County, Arizona], donde esperó la llegada de la retaguardia. Chihuahua con el resto, unos 30, cruzó las Pedregosa Mountains [Cochise County, Arizona] para ir al San Bernardino Valley, y luego al Guadalupe Canyon [Situado en el vértice donde se juntan los estados de Arizona, New Mexico y Sonora], donde suponía que había militares estadounidenses. Llevó a sus seguidores a una alta colina al sur del cañón, desde donde podía observar la actividad de los soldados. Era un pequeño campamento formado por tres tiendas y unos carros cargados con raciones para 40 días, y unos 10.000 cartuchos, protegido por un sargento [Peter Mennich] y siete soldados [William Bladen Jett, John H. Neilhouse, Deza Vislavki, John Schmitzer, John Roberts, E. Miller, y Ferdinand Sprankle]. Era lo que quedaba de tres compañías del 4º de Caballería que el general Crook había ordenado ir al Guadalupe Canyon. Poco después de su llegada, el capitán Henry W. Lawton llevó dos compañías al rancho de Lang, al este de la entrada del cañón, dejando al capitán Hatfield y un destacamento en el lado oeste. El día anterior, 7 de junio, había llegado un ranchero llamado Michael M. Rice, para informar que los apaches estaban en las Chiricahua Mountains. Hatfield decidió ir a investigar dejando un pequeño retén. Probablemente, si hubiera dejado más hombres, Chihuahua hubiese continuado su viaje hacia México, pero lo que vio fue demasiado atractivo para dejar pasar la oportunidad de conseguir armas y provisiones.

El campamento estaba situado junto a un pequeño arroyo, con un gran árbol en la orilla, y debajo de él, estaba la cocina y a lado, se sentaban los soldados a comer. Chihuahua cogió a sus 12 guerreros, ocho hombres y cuatro muchachos, y se acercó al campamento. Probablemente, entre ellos estaban su hermano Jolsanny [Ulzana]; Cathaly [Colle, Kutle o Chullah]; José Second; Nazee [Nah-do-zhinne]; Shoie; y Tissnolthos. Entre los muchachos probablemente estaban el hijo de Jolsanny y Dodostenay [pariente de Chihuahua]. Chihuahua los llevó por la base de la montaña para no ser vistos por el centinela, el recluta Deza Vislavki, quien abandonó su puesto 15 minutos antes de ser relevado. Chihuahua se percató de ello, acercándose al campamento sin ser vistos.

Era el mediodía del 8 de junio cuando los soldados comenzaron a comer sin percatarse de que los chiricahuas se acercaban arrastrándose hasta llegar a 25 metros de ellos. Chihuahua disparó el primero, alcanzando en la frente al soldado John H. Neilhouse, un alemán con casi 30 años de servicio, matándole al instante. Cayó con una galleta y un trozo de tocino en la boca. De inmediato, el resto de guerreros dispararon. Ninguno de los soldados tenían sus rifles a mano. Habitualmente los dejaban junto a los carros mientras comían. El soldado Deza Vislavki tenía un revólver, pero un guerrero le disparó, matándolo, cuando intentaba escapar a una colina del lado norte del cañón. Dos consiguieron huir con los primeros disparos [uno de ellos era John Roberts, quien entró corriendo a su tienda y, cayendo de rodillas, se puso a rezar. El sargento le gritó que cogiera su arma y saliera. Eso hizo, pero corrió hacia las colinas del otro lado del valle, consiguiendo escapar]. Los otros cuatro alcanzaron sus rifles y se protegieron tras los carros, disparando durante una hora contra las posiciones de los apaches que estaban por encima del campamento. Los soldados solo vieron a un apache durante esa hora, disparando hacia donde veían el humo de los disparos de los guerreros, protegidos por las rocas. El sargento Peter Mennich resultó alcanzado dos veces en las caderas, por lo que no podía moverse. Cuando recibió un tercer disparo, dijo: Chicos, estoy acabado. Cuando las lonas de los carros se incendiaron, no les quedó más remedio que correr hacia la colina que estaba detrás de ellos, aprovechando la confusión que provocaban los cartuchos explotando. El soldado John Schmitzer llevaba al sargento a la cima de la colina cuando un guerrero mató al sargento de un disparo en el corazón. Los otros tres hombres escaparon. Chihuahua se apoderó de cinco caballos y dos mulas antes de ir hacia México. Años más tarde, admitió ante un oficial estadounidense que él había liderado el ataque, lamentando que cinco de los ocho hombres habían escapado [uno de ellos, William Bladen Jett, quien escribiría su autobiografía The Reluctant Corporal: The Autobiography of William Bladen Jett]. Los fallecidos fueron el sargento Peter Mennich; y los soldados John H. Neilhouse y Deza Vislavki.

Varios periódicos informaron del ataque de Chihuahua días después. El teniente Edward K. Faison escribiría en Lieutenant Faison’s Account of the Geronimo Campaign: … Cuando íbamos a unos 3’8 km del Guadalupe Canyon nos encontramos con un soldado a caballo, a toda velocidad, con un mensaje del capitán Lawton para que fuese al cañón, ya que los apaches habían atacado el campamento. Cabalgamos tan rápido como pudimos descendiendo a través del cañón, encontrando que los capitanes Wood y Lawton hallaron nuestros carros quemados y todo completamente destruido. Tres soldados muertos era todo lo que quedaba del campamento. Cinco soldados habían huido hacia el rancho de Lang [Socorro County, New Mexico], 24 km al este. Tres de ellos desertaron. Nos enteramos después que tan pronto como nos fuimos, el sargento al mando quitó el puesto de vigilancia y no puso ningún guardia en el campamento. Los atacantes, un grupo de unos 10 apaches, habían pasado a unos 95 metros del campamento por las colinas que cruzan el cañón, descubriéndolo. En ese momento los soldados estaban comiendo. Desmontaron y sigilosamente, se acercaron al campamento, abriendo fuego, a no más de 80 metros. Encontramos el cuerpo de un soldado apoyado contra un árbol con un trozo de tocino que le salía de los labios, una taza de hojalata medio llena de café en su mano, como si fuera a beber. Llevaba 60 $. El cuerpo de otro soldado fue encontrado a unos 195 metros más lejos, con la espalda acribillada a balazos. El sargento Peter Munich estaba en la tienda de campaña durante el ataque, recibiendo disparos en ambos muslos. El soldado John Schmitzer cogió al sargento llevándole por una pendiente pronunciada durante 370 metros, deteniéndose de vez en cuando para colocar al sargento detrás de unas rocas y responder al fuego de los apaches. Cuando Schmitzer llegó a la cima de una colina con su compañero al hombro, un certero disparo penetró en el corazón del sargento, matándolo en el acto. Fue ahí donde encontramos su cuerpo. Schmitzer nos contó después los trágicos detalles del enfrentamiento. Todavía está en servicio, habiendo obtenido una medalla de honor y un certificado de mérito.

Los cuerpos de los soldados no habían sido mutilados, con excepción de un corte transversal en la frente, casi imperceptible, con un afilado cuchillo. Los tres soldados fueron enterrados juntos, yendo después el capitán Hatfield tras las huellas apaches hacia México durante unos días más y cuando se acabaron las provisiones, regresaron a Fort Huachuca…

… Mientras tanto, dos expediciones bien abastecidas de provisiones para 60 días con mulas de carga, con scouts apaches, habían sido organizadas por orden del general Crook y puestas bajo el mando, una del capitán Wirt Davis, del 4º de Caballería; y la otra del capitán Emmet Crawford [que había regresado a Arizona ante la insistencia del general Crook] del 3º de Caballería. Las dos fueron a México para buscar a los apaches e infringirles la mayor cantidad posible de bajas. [En las dos expediciones había más chiricahuas alistados como scouts, 50, que los que había en la reserva, 34. El resto eran Western Apaches. En total 92]. La caballería y la infantería estaban estacionadas en los pozos de agua a lo largo de la frontera mexicana para protegerlos, así como para explorar y seguir pistas indias cada vez que surgía la oportunidad. [Para recibir a los hostiles, en caso de que trataran de cruzar la frontera hacia los Estados Unidos, Crook colocó unidades del 10º de Caballería en cada pozo de agua a lo largo de la frontera, desde el Río Grande hacia el oeste, hasta las Patagonia Mountains {Santa Cruz County, Arizona}. Una segunda línea de hombres del 10º de Caballería fue estacionada en puntos estratégicos a lo largo de las vías del ‘Southern Pacific Railroad’. Aproximadamente había 2.000 soldados y scouts apaches sobre el terreno].

Aquellos de ustedes que no conocen nada acerca de este país árido deben saber que hay que sobrevivir gracias al agua, pero los apaches chiricahuas y Warm Springs [estos también son chiricahuas] conocen todo el territorio y por lo menos los 320 km al sur de la frontera con México, lo mismo que nosotros conocemos este puesto [Fort Huachuca]. No hay lugar que no conozcan si tiene una gota de agua. Yo fui enviado, poco después de mi regreso a Fort Huachuca, a un pozo de agua en las Whetstone Mountains [Cochise County, Arizona], a unos 24 km del puesto, con unos 15 hombres de mi propia compañía. No necesitaba mejor lección que la de poner vigilancia. Colonos vecinos y leñadores mexicanos me trajeron algunos informes de la presencia de los apaches, alegando que algunos colonos habían muerto a no mucha distancia de mi campamento.

Uno de mis propios centinelas me informó una noche que había visto algunos indios en la parte superior de una montaña, a unos 11 km de distancia. Usando prismáticos pensé que tenía razón; por lo que al atardecer cogí mi pequeño destacamento y fui tras ellos. Sin entrar en algunas cosas absurdas que ocurrieron esa noche, baste decir que a las 02:00 horas de la madrugada encontré 15 rifles en un pequeño canal de drenaje en la parte superior de la montaña, y siete u ocho personas, de las más asustadas que haya visto. Eran leñadores mexicanos […] El teniente Britton Davis, que había estado con el capitán Crawford en México, había dimitido del ejército, asumiendo yo el mando de dos compañías de scouts indios, formadas en su mayoría de apaches chiricahuas y Warm Springs [también chiricahuas], que él había mandado […] El capitán Crawford me ordenó coger tres scouts chiricahuas y dos muleros y salir a la luz del día de la mañana siguiente para Casa Grandes [Chihuahua] para hacer indagaciones sobre los apaches, al haber llegado noticias de que estaban cerca de esa localidad, comerciando con el botín capturado en Estados Unidos por munición mexicana […] Para mostrar la audacia de los demonios [apaches hostiles], voy a decir que una noche, en esta incursión, pasaron a unos pocos cientos de metros de un campamento en el que había casi un regimiento de caballería, y los apaches lo sabían.

Con Chihuahua en México, solo Naiche estaba al norte de la frontera, concretamente en el Dixie Canyon, en las Mule Mountains [Cochise County, Arizona]. La tarde del 9 de junio, dos inspectores de aduanas, Milt Gillman y William A. Daniels, seguían un rastro que iba desde el lado oriental de las Mule Mountains hasta el Dixie Canyon, donde vieron humo y con unos prismáticos pudieron ver a los chiricahuas. Pero estos también les vieron a ellos, por lo que siete u ocho guerreros comenzaron a galopar para intentar impedir su salida por la entrada del cañón. Daniels giró su caballo diciendo a Gillman: Vámonos de aquí, mientras disparaba dos veces su revólver, y Gillman hacía lo propio con su Winchester [cuatro disparos], sin alcanzar a nadie. Un guerrero desmontó de su caballo, apuntó a Daniels y disparó, alcanzándole en la pierna, después de atravesar la funda del rifle que llevaba en la silla, e hiriendo a su caballo, que saltó en el aire y cayó, rompiéndose el cuello, quedando Daniels en el suelo, inmóvil bajo su caballo o aturdido por la caída. Gillman siguió cabalgando hacia la entrada del cañón, dejando atrás a los apaches. Cuando se vio momentáneamente a salvo, vio horrorizado como un apache disparaba varias veces a la cabeza de su amigo caído. Corrió a Bisbee [Cochise County, Arizona] a dar la noticia. Cuando lo ocurrido se supo en Tombstone [Cochise County, Arizona], sus habitantes organizaron un grupo para vengar la muerte de Daniels, pero Naiche estaba ya en México, llegando a la Sierra de San José [municipio de Naco, Sonora].

El mismo día, Crook recibió autorización para alistar a otros 200 scouts apaches, enviando para ello al teniente Gatewood de vuelta a Fort Apache [Navajo County, Arizona]. El 6 de junio, el periódico Tucson Daily Citizen había declarado: Si Crook consigue confinar de nuevo a estos bribones criminales [los apaches] en su reserva y los entrega otra vez a las autoridades civiles, sería un acto heroico por parte del pueblo de Arizona, exterminar a todos y cada uno de ellos. Crook sabía que sin la ayuda de los scouts apaches, la caballería sería incapaz de encontrar a los chiricahuas, quienes tenían una ventaja. Al llegar la noche, los soldados acampaban mientras los chiricahuas seguían avanzando, a pesar de ir con sus familias, poniendo una considerable distancia entre ellos y sus perseguidores. Crook y sus superiores, habían llegado a la conclusión de que los scouts chiricahuas eran mejores que los Western Apaches.

El 11 de junio, el general Crook estableció su base de operaciones en Fort Bowie [Cochise County, Arizona]. Crook desplegó compañías de caballería y de infantería en los pozos de agua a lo largo de la frontera mexicana para protegerlos, y explorar y seguir las rutas que utilizaban los apaches. Aproximadamente contaba con unos 2.000 soldados. El 16 de junio, el teniente Gatewood estaba en las Mogollon Mountains [Grant  & Catron Counties, New Mexico], ayudado por el teniente James Parker del 6º de Caballería, y 100 scouts apaches había estado buscando al grupo de Mangas. Con Gatewood iban scouts apaches que cumplían condena por varios delitos cometidos en la reserva.

Gatewood, cuando iba a coger el tren en Albuquerque [Bernalillo County, New Mexico] para regresar a Arizona, fue entrevistado por un periodista, quien declaró: El teniente era tan agradable de tratar como atractivas sus facciones…. Cuando le preguntó: ¿Qué pasa con los indios?, él respondió: Bueno, todos se han ido al sur y probablemente a través del ‘Southern Pacific Railroad’ camino de México si no han sido capturados, pero con el fin de tener todas las precauciones posibles, varias compañías de caballería se han dividido en escuadras y están recorriendo todos los pozos de agua conocidos… el general Crook estaba en Deming [Luna County, New Mexico] cuando me fui, y el teniente Davis con algo más de 40 scouts apaches, iba tras la pista de los salvajes.

El periodista peguntó: ¿Cuántos apaches están en pie de guerra?. Gatewood respondió: Solo 42 hombres y cerca de 90 mujeres y niños. Entre los hombres se deben incluir varios muchachos que son tan feroces como sus mayores, y capaces de hacer casi tanto daño.

Preguntado que describiera a Gerónimo, Gatewood dijo: El viejo Gerónimo es un astuto salvaje y durante el último año o dos, demostró ser propenso a la agricultura. Tenía una cosecha de cebada que estaba creciendo. La cuidó hasta que se cansó y contrató a otro indio para hacerse cargo de ella.

 – ¿Dónde has estado explorando, teniente?. Abajo en las Mogollon Mountains.

–  ¿Has visto algunos indios?. Vimos dos hombres muy por delante de nosotros durante poco tiempo, pero en cuanto nos vieron, hicieron señales al resto de la banda y se fueron como el viento.

–  ¿Sabes de algún indio muerto en este ataque?. He oído hablar de unos pocos, pero no vi ninguno.

Otro punto planteado por el periodista era una descripción de los renegados. Gatewood respondió: Ellos son maravillosamente resistentes y musculosos, más bien bajos de estatura, pero vigorosos. En estas incursiones montan sus caballos hasta matarlos, entonces roban más o montan los que han robado antes y los llevan por delante. En esto, por supuesto, tienen una gran ventaja con respecto a la caballería.

En este relato, la pesada mano del periodista era evidente, junto con la actitud reservada de Gatewood. Tres semanas después, de nuevo en campaña en New Mexico con sus scouts apaches, escribió a su esposa expresando abiertamente sus sentimientos: … Todavía estamos deambulando sin rumbo fijo por estas montañas, cazando indios que no están y examinando todo tipo de rumores que no tienen ningún fundamento real.

Algunos de los colonos están alarmados, levantando historias de campamentos [apaches] cerca de sus lugares para protegerlos y para que les compremos grano y heno a precios elevados. Otros están tranquilos y se ríen de esos temores…

… El otro día un buscador fue a pescar cerca de nuestro campamento y habiendo descubierto algunas huellas hechas por nuestros scouts apaches, se asustó. Probablemente, está extendiendo su preocupación por el territorio.

Otro iba a hacer el mejor negocio de su vida matando a algún scout apache, pero cambió de opinión cuando apareció el resto. Pocos son amistosos con las tropas, a menos que puedan venderles algo…

He enviado hoy un informe al general Crook exponiendo el estado de las cosas y habrá que esperar las órdenes. Gatewood no encontró ningún apache en New Mexico.

El capitán Henry Lawton iba tras el grupo de Chihuahua con tres destacamentos del 4º de Caballería, yendo al sur del Guadalupe Canyon hasta la Sierra de las Espuelas [a unos 18 km al sur de la frontera, municipio de Agua Prieta, Sonora], y luego al río Bavispe, cerca de Batepito [municipio de Bavispe, Sonora]. Lawton estimó que el grupo de Chihuahua estaba formado por 12 guerreros, y al menos 20 mujeres y niños. Los chiricahuas habían matado 13 caballos a lo largo del camino, pero mantuvieron las mejores monturas. Los scouts de Lawton siguieron sus huellas hasta el río Bavispe, pero el 13 de junio, Lawton volvió a Arizona, ya que tanto los hombres como los caballos estaban agotados, mientras Chihuahua continuaba hacia el sur, siguiendo el río Bavispe, hasta alcanzar la Sierra de Teras [municipio de Bavispe, Sonora], llamada por los chiricahuas Djic-lic”, que significa Bayas Grandes de Enebro. Poco después, Naiche se unió allí a Chihuahua. Un pequeño destacamento de Fort Huachuca al mando del teniente Richards [antiguo comandante de scouts apaches que había abogado por mantener sus scouts chiricahuas a pesar de la huida forzosa de Loco de la reserva en abril de 1882], reforzado por 30 voluntarios de Tombstone [Cochise County, Arizona], estaba siguiendo el rastro de Naiche desde la Sierra de San José [municipio de Naco, Sonora] hasta Bacoachi [Sonora], donde los chiricahuas se dividieron en pequeños grupos. El 12 de junio, Richards decidió volver a Arizona. Naiche cruzó el río Fronteras por las cercanías de Turicachi [municipio de Fronteras, Sonora] antes de unirse a Chihuahua en la Sierra de Teras, alrededor del 14 de junio. Después de descansar unos días, Naiche se fue al sur a buscar a Gerónimo y Mangas, quienes estaban en su antiguo refugio de “Bugatseka”, situado a 50 km al sudoeste de Casas Grandes [Chihuahua], con el primer grupo que llegó a México, probablemente bajo el mando de Nat-cul-baye.

Chihuahua envió algunos guerreros a incursionar por Moctezuma [Sonora], donde el 17 y el 18 de junio robaron varios caballos. El prefecto de Moctezuma, Francisco Arvizu, pidió ayuda al gobernador, pero este, Luis Emeterio Torres, le dijo que no podía hacer nada porque en ese momento las tropas estaban luchando contra los yaquis y mayos en la parte sur de Sonora. Chihuahua se fue al sureste, acampando la noche del 22 de junio, en una cima rocosa donde se juntaban varios cañones profundos al noreste de Oputo [municipio de Villa Hidalgo, Sonora]. No sabía que el destacamento del capitán Emmet Crawford, guiado por Chato y 21 scouts apaches, estaba acampado al norte de Oputo.

A primeras horas de la mañana del 8 de junio de 1885, el capitán Emmet Crawford cogió un tren en Deming [Luna County, New Mexico], estando al mando del siguiente destacamento: la compañía A del 6º de Caballería de Fort Wingate [McKinley County, New Mexico] bajo el capitán Henry M. Kendall y el teniente Robert Hanna; 46 scouts apaches [12 mescaleros entre ellos, probablemente bajo el jefe San Juan]; y una recua de mulas, con un equipo de empacadores, dirigido por Henry W. Daly. Se dirigieron al oeste, bajándose en Separ [Grant County, New Mexico] a donde llegaron después del anochecer.

Descargar los animales en medio de la noche no fue una tarea fácil. Las voces de los scouts, el ruido de las pisadas de los animales, y los hombres buscando sus pertenencias en la oscuridad, crearon una enorme confusión. La noche estaba iluminada por pequeñas hogueras que los scouts habían encendido, alumbrando sus rostros y sus cuerpos casi desnudos, reunidos a su alrededor. Era medianoche cuando los hombres pudieron descansar, pero al amanecer el campamento ya estaba en marcha. Crawford había recibido un telegrama informándole de que los chiricahuas habían cruzado la vía férrea al sur de allí.

Cuando partieron, cabalgaron hacia el suroeste, hacia el Skeleton Canyon. Al día siguiente, se reunieron con los tenientes Britton Davis y Charles Elliott, y sus 58 scouts apaches, recién llegados de Fort Bowie [Cochise County, Arizona]. Poco después llegó Al Sieber con una segunda recua de 50 mulas. Crawford envió de vuelta a los mescaleros a su reserva, estimando que al desconocer el terreno de la Sierra Madre, no le serían de mucha utilidad. El 10 de junio de 1885, estando en el Skeleton Canyon, Crawford escribió una carta a su amigo, el capitán Charles Morton: Estimado Morton. Saldré de aquí por la mañana, siguiendo el rastro de Gerónimo y entraré en México. Mi comando consistirá en la compañía ‘A’, del 6º de Caballería [Kendall & Hanna], 92 scouts con Davis, del 3º de Caballería, y Elliott, del 4º de Caballería, 2 trenes de carga que transportan suministros para 60 días. Cuando se hayan ido, si el ‘Viejo’ Gerónimo no es atropellado o muerto, obtendré más suministros y seguiré tras él. Solo la injerencia de las autoridades mexicanas lo impedirá. Me siento obligado a ayudar al general Crook en todo lo que pueda. Después de que termine esta campaña, quiero regresar a Texas y descansar por el resto de mis días en el Ejército y espero poder venir a Concho. Saludos cordiales a la Sra. Morton, Emmet, Easton, Sibley y Adele. Espero que estéis todos bien y felices. Adiós. Tuyo sinceramente, Crawford.

Los 92 scouts incluían a 22 chiricahuas bajo el mando de Chato. Hablando con Crawford, Chato dijo que sabía exactamente dónde se iban a reunir los chiricahuas en la Sierra Madre. En concreto, dijo que Naiche y Chihuahua se reunirían en la Sierra de Teras [municipio de Bavispe, Sonora] por lo que Crawford decidió ir directamente allí, en lugar de perder el tiempo siguiendo los diferentes rastros, algo que les llevaría más tiempo. Para no ser descubiertos, Chato recomendó llegar a la Sierra Madre por el lado de Chihuahua, así que el 11 de junio se dirigieron al rancho de Lang [Socorro County, New Mexico], y luego, a través del Paso de San Luis [municipio de Janos, Chihuahua], entraron en Chihuahua. Según escribiría el teniente Robert Hanna, Chato tenía ganas de matar a Gerónimo y a los demás líderes chiricahuas, para quedar como principal jefe.

Al día siguiente, partieron hacia el sur, viajando a lo largo de la base oriental de la Sierra Madre, viendo al oeste los contornos azules de las altas montañas, y al este, la gran llanura de Janos. Por delante iban los scouts apaches a pie [excepto unos pocos que tenían algún caballo o mula], cuyas figuras se recortaban contra el cielo mientras cruzaban las crestas de las colinas; seguidos de la larga línea de los soldados de caballería; y por detrás, las dos recuas de 50 mulas cada una, guiadas por el tintineo de la campanilla del caballo guía, y custodiadas por sus empacadores.

Cuando las características del terreno lo permitían, los scouts cubrían 1’5 km de territorio entre sus flancos. Por regla general, iban bastante por delante de la caballería, de vez en cuando se sentaban debajo de los árboles para descansar y fumar un rato, y cuando llegaba el destacamento, seguían adelante; manteniéndose siempre al frente de la caballería con aparente facilidad, a pesar de ir a pie.

Al no encontrar agua en las estribaciones, el destacamento se desvió hacia el este, hacia unas escarpadas montañas que sobresalían en la llanura, llamada la Sierra de Enmedio [municipio de Janos, Chihuahua], donde acamparon, tendiendo las mantas bajo los árboles, esperando que el cocinero [que atendía al nombre de “Nibs”] preparara la cena, generalmente a base de tocino, pan, frijoles y café, mientras los caballos y mulas pastaban, bajo el cuidado de una guardia.

A la mañana siguiente, volvieron a dirigirse hacia las montañas del oeste, y después de dos días de viaje, a través de un bosque cubierto de encinos, acamparon en un viejo rancho abandonado en el camino que, cruzando la Sierra Madre, iba desde Janos [Chihuahua] hasta Bavispe [Sonora].

Cuando Chato hablaba con Crawford, lo hacía por medio de dos intérpretes, uno mexicano y el otro apache, llamado Mickey Free [en realidad no era apache de nacimiento]. El conocimiento de Mickey Free del español no incluía el uso de los tiempos verbales, por lo que era muy difícil saber si se refería al presente, pasado o futuro en sus traducciones del apache al español [cuando fue capturado por los apaches aravaipas tenía 11 años].

A Chato no le gustaba pasar por las poblaciones mexicanas, quizás debido a que temía ser reconocido por los lugareños como miembro de los grupos incursores chiricahuas de los que formó parte en el pasado. Con marchas de 16 horas diarias, y con temperaturas que alcanzaban los 48º C, Chato llevó al destacamento por las llanuras de Carretas [municipio de Janos, Chihuahua], hasta llegar al sendero que conducía hasta Bavispe y luego girar hacia el sur para evitar entrar en dicha población. Esa noche, estando al este de Bavispe, acamparon en un campo de mezcal donde había una destilería. Los 92 scouts apaches, incluido Chato, se emborracharon.

A la mañana siguiente bajaron por un valle con un arroyo crecido, con inmensos cañaverales, y alrededor de las 10:00 horas salieron del valle frente a Bavispe, un pequeño pueblo con una plaza frente a la cual, había una antigua iglesia. El pueblo está situado sobre el río del mismo nombre, un río de montaña, con muchos campos cultivados en los alrededores, que corre, casi al norte, a lo largo de la base occidental de la Sierra Madre. Después de cruzarlo, siguieron, durante unos pocos días, por la misma ruta que siguió el general Crook en 1883. Al pasar por varias poblaciones, varios mexicanos reconocieron a Chato, al que preguntaron por Gerónimo.

La mayoría de los scouts estaban muy cansados a causa del mezcal y del calor, por lo que acamparon en el río Bavispe, frente al pueblo de Bacerac [Sonora], donde había poca población masculina, debido a que la mayoría habían sido reclutados para luchar contra los yaquis. Siguieron hacia el sur y luego giraron hacia el noroeste, viéndose a lo lejos los contornos oscuros de una montaña situada en la Sierra de Teras, que los apaches llamaban “Klee” o “Montaña de los Caballos”. Las monturas lo pasaron mal, ya que al dejar la vertiente oriental de la Sierra Madre, el pasto era escaso y pobre.

Los scouts apaches solían cantar todas las noches. Después de cenar y fumar, comenzaban a entonar un canto monótono al que todos se unían; cantando hasta altas horas de la madrugada, por dura que hubiera sido la jornada.

Una noche, mientras el destacamento descansaba a la luz de unas pequeñas fogatas, en el fondo de un cañón con forma de cráter, la mayoría de los scouts apaches, con U-clen-ay [Uklenny] al frente, un “hombre-medicina” White Mountain, fueron a donde estaban los oficiales. U-clen-ay dijo que había hecho una medicina, y que la medicina era buena; que en tres días habría un enfrentamiento, y alguien moriría, pero que si el capitán Crawford mataba una vaca blanca y se la daba a ellos para que la comieran, atraparían a los chiricahuas. Lo insólito fue que una parte de su historia se hizo realidad.

El 19 de junio, el destacamento exploró la zona norte a lo largo del río Bavispe. La obscuridad les alcanzó a 19 km al norte del pueblo de Oputo [municipio de Villa Hidalgo, Sonora], decidiendo acampar. Poco después, los militares oyeron un alboroto entre los scouts. Uno de ellos llegó al campamento diciendo que los mexicanos habían disparado a dos scouts. Uno estaba muerto; y el otro, Ash-te-ahu-ee, herido con una fractura del húmero de su brazo izquierdo. Los dos scouts iban por detrás del destacamento, no pudiendo seguir el ritmo a consecuencia de la resaca que tenían. El teniente Davis describió la escena que vio en el campamento de los scouts: “El infierno o algo parecido se desató en el campamento de los scouts. Inmediatamente, unos 30 o 40 se quitaron la ropa para combatir [según la costumbre apache] y dirigirse a Oputo, a unos 19 kilómetros de distancia, decididos a matar a cualquier mexicano que pudieran encontrar”. Chato y unos pocos scouts White Mountain ayudaron a los oficiales a calmar a los más exaltados.

Poco después, Crawford recibió una carta del alcalde de Huásabas, un pueblo situado al sur de donde estaban acampados. Adjunta a esa carta, había otra de un estadounidense llamado Robert Woodward, explicando lo ocurrido. Woodward formaba parte de un pequeño grupo de estadounidenses. Cuando subieron a una colina, vieron a los scouts, y pensando que eran “hostiles”, les dispararon. Los scouts apaches fueron informados y aparentemente quedaron satisfechos. Al día siguiente, Davis y Chato fueron con un pequeño grupo al lugar de los hechos y enterraron al scout fallecido. Según la ficha hospitalaria de Fort Bowie, a donde Ash-te-ahu-ee fue llevado, la herida se produjo por un disparo por error de un estadounidense. El médico que trató a Ash-te-ahu-ee, informó que la herida había sido producida por el disparo de una carabina Winchester.

La carta del alcalde de Huásabas también informaba de que los chiricahuas habían abandonado su ranchería situada en la Sierra de Teras, siendo vistos cerca de Oputo, al norte de donde estaba acampado el destacamento estadounidense, saliendo hacia allí. Acamparon a unos 5 km al norte de Oputo, los militares a un lado del río, y los scouts apaches, en el otro. El río era ancho y poco profundo, con muchos álamos en cada orilla, echándose a descansar bajo ellos. Los soldados estaban contentos de estar separados de los scouts, ya que su canto se había vuelto muy tedioso de tanto oírlo, no dejándoles dormir. Los lugareños recibieron muy bien al destacamento, dejando sus establos para los caballos y mulas, y proporcionándoles pasto, pues había poco en el campo.

Poco después, la corazonada de Chato sobre la situación de los chiricahuas hostiles tuvo éxito. El 22 de junio, los scouts encontraron el rastro de 8 o 10 guerreros que habían robado algo de ganado en Oputo. Eran guerreros de Chihuahua que los scouts habían seguido antes de regresar al campamento. Chato seleccionó a 30 scouts para acompañarle a él y a Big Dave, el sargento White Mountain. Davis y Sieber querían ir, pero Crawford no les dejó porque pensó que retrasaría al grupo de Chato. Crawford dijo a Chato que encontrara la ranchería y, si fuera posible, mantuviera su posición hasta la llegada del resto del destacamento. Cada hombre llevaba 100 cartuchos y comida para tres días. Justo cuando la luna se elevaba sobre los distantes picos de la Sierra Madre, salieron silenciosamente del campamento bajo el brillo intenso de la luna. Encontraron el rastro, siguiéndolo hasta las 21:00 horas, cuando comenzó a llover, borrando las huellas. Chato ordenó hacer un alto para acampar.

A la mañana siguiente, 23 de junio, Chato y Big Dave reanudaron la marcha. La lluvia y la niebla oscurecieron la visibilidad. Intuyendo donde estaba acampado Chihuahua, Chato fue hacia la montaña. De camino encontraron ocho reses muertas, confirmando sus suposiciones. Sobre las 09:00 horas cesó la lluvia y cuando el sol salió entre las nubes, los scouts se animaron. Poco después, Chato, mirando con los prismáticos, espió la ranchería de Chihuahua, a unos 450 metros por encima de El Tigre, una estribación rocosa unida a la sierra principal. Según Oskay-de-no-tah, un scout Tono Apache, veterano de 12 alistamientos, Chato cogió a cinco scouts y flanqueó el campamento. El resto, con Big Dave, se aproximaron al campamento, esperando que Chato comenzara el ataque. Este esperaba empujar a los chiricahuas hacia los scouts de Big Dave. Chato fue el primero en disparar, seguido de los cinco hombres que le acompañaban. Al oír los disparos, los scouts que estaban con Big Dave hicieron lo mismo. Los disparos hirieron de gravedad al hijo de 16 años de Jolsanny [Ulzana], que estaba de centinela, y a una anciana, probablemente la suegra de Chihuahua, mientras los hombres intentaban proteger a las mujeres y a los niños. José Second les llevó al abrigo de una cueva. Mientras evacuaban el campamento, un scout hirió en el muslo a Cathlay, siendo llevado por dos guerreros. Una vez fuera del campamento huyeron, dejando a las mujeres y niños en la cueva, intentando que losscouts les siguieran, pero Chato solo les siguió unos pocos kilómetros, regresando a la ranchería y encontrando rápidamente a las 15 mujeres y niños.

Los scouts capturaron los cinco caballos que Chihuahua se había llevado del campamento militar en el Guadalupe Canyon, una mula, dos revólveres, cinturones con cartuchos, tres sillas, y suministros, además de toda la familia de Chihuahua y Nah-zis-eh, la esposa de Jolsanny y sus dos hijos. Consiguieron huir Chihuahua, otros siete hombres, cuatro muchachos, y tres mujeres y niños. Entre los scouts solo Big Dave resultó herido en el codo. Pensando que Chihuahua se desanimaría al perder a su familia, Chato liberó a una mujer con la oferta de matar a Gerónimo o rendirse, pero este no estaba allí, por lo que no sabemos si esa opción pasó por su cabeza. Se sabe que el ataque a su ranchería le enfureció, culpando de sus problemas a Gerónimo y a Chato, como más tarde diría a Crook. Los hermanos recordarían el papel que jugó Chato en la muerte de su hermano [el hijo de Jolsanny] y en la captura de sus familiares. No pensaban rendirse, sino vengarse de Chato. Más de 70 años después, Eugene Chihuahua contó su versión a Eve Ball. Aunque con algunos errores, dio una buena descripción de la muerte de su primo y su huida a la cueva. Dijo que soldados negros les habían capturado cuando en el enfrentamiento solo participaron scouts apaches.

Los scouts volvieron en dos grupos al campamento de Crawford. Uno de ellos llegó al final del mismo día, 23 de junio, dando la noticia del ataque. El segundo llegó a la mañana siguiente con los prisioneros. Aunque Crawford no mató ninguna vaca blanca, como quería U-clen-ay, tuvieron éxito en el ataque a la ranchería de Chihuahua. El teniente Charles Elliott salió a la mañana siguiente con un guía mexicano de Oputo, montados en mulas, hacia Fort Bowie, para llevar el informe a Crook, llegando a las 08:00 horas del 28 de junio, viajando casi 320 km en tres días. Elliot dijo: Ha sido la más dura y molesta cabalgada de mi vida. Crook envió a Elliott al rancho de Lang, para esperar la llegada de suministros y hombres de reemplazo de la compañía G, del 4º de Caballería, al mando del teniente Guy E. Huse. Cuando llegaron fueron a la Sierra Madre a unirse a Crawford y relevar al destacamento del capitán Henry M. Kendall, quien regresó a Fort Wingate, parando en Albuquerque, donde un periodista del Albuquerque Journal le entrevistó. Su aspecto indicaba lo dura que había sido la misión, indicando que Mangas era el verdadero líder y no Gerónimo.

El informe de Crawford a Crook decía: Esta tarde, Chato salió del campamento con un escogido grupo de scouts apaches para tratar de alcanzar y capturar a los hombres cuyo rastro habíamos encontrado o, en su defecto, localizar el campamento de los hostiles y contenerles, si fuera posible, hasta la llegada del resto del destacamento. Algunos de los scouts apaches regresaron anteanoche y el resto ayer por la mañana con el siguiente informe:Después de dejar el campamento marcharon hasta que se hizo de noche, cuando acamparon, empezando a llover fuertemente, limpiando el camino. A la mañana siguiente avanzaron de nuevo, entrando en la cadena de montañas, hacia las cuales seguía el camino, y a eso de las 09:00 horas de la mañana llegaron a la vista de la ranchería. El campamento estaba ubicado de tal forma que Chato pensó que era imposible rodearlo sin ser visto por los hostiles, en cuyo caso las posibilidades de capturar a alguno de ellos, habrían sido escasas. Ocuparon la mejor posición posible y después Chato abrió fuego. Tan pronto como empezó el tiroteo, los hostiles huyeron tratando de escapar con sus mujeres y niños a través de unos profundos cañones que estaban cerca del campamento. Los scouts les siguieron tan rápidamente como la naturaleza del terreno les permitía, y durante varios kilómetros siguieron combatiendo mientras avanzaban; pero los cañones eran tan escabrosos que la búsqueda resultaba lenta, y los hombres, en número de ocho, con cuatro chicos y tres mujeres, huyeron a las montañas. Quince mujeres y niños fueron capturados, y una de ellas  fue enviada por Chato para ver si podía convencer al resto del grupo a rendirse. Esta mujer aún no ha regresado. También fueron capturadas todas sus pertenencias, cinco caballos pertenecientes al 4º de Caballería, tres sillas, dos revólveres, cartucheras, municiones, etc., pertenecientes a los soldados muertos en el Gaudalupe Canyon; una mula blanca con la marca ‘US’, y otros bienes de menor valor. Un apache murió [fue una mujer, según un informe de Crook, el 11 de enero de 1886] y varios otros resultaron heridos en la lucha. Dos de los cautivos, una mujer y un niño, resultaron heridos; el sargento scout White Mountain Big Dave, recibió un disparo en el codo, rompiéndole el brazo. El campamento era el de Chihuahua, cuya toda su familia está entre los cautivos. Se supone que Naiche se fue varios días antes del combate y ahora se cree que está con Mangas y Gerónimo en la vertiente oriental de la Sierra Madre. Espero salir de aquí mañana por la mañana, para seguir el rastro de Naiche en la Sierra Madre. Territorio a través del cual, el rastro seguido hasta la fecha, es muy áspero y sin apenas agua. Firmado, Emmet Crawford, capitán del 3º de Caballería.

El 26 de junio, un día después de la partida de Elliot, Crawford envió al teniente Robert Hanna con una escolta de 10 soldados, la reata de mulas de Daly [sin carga], y 10 scouts apaches para llevar a Fort Bowie a 12 prisioneros chiricahuas. De los 15 capturados, el hijo de Jolsanny había muerto; Chato había enviado a una mujer a hablar con Chihuahua, no regresando; y una mujer estaba demasiado enferma o herida para viajar. La llevaron a Moctezuma [Sonora] no volviéndose a saber nada de ella. Entre los 10 scouts que fueron a Fort Bowie estaban el hombre-medicinaU-clen-ay, y dos chokonen, Kayitah y Dutchy, quienes probablemente tomaron parte activa en el ataque a la ranchería de Chihuahua. Bebieron mezcal la noche antes de partir, emborrachándose totalmente, en especial Dutchy, alterando todo el campamento. Crawford, enfadado, quiso darle un escarmiento, a pesar de que recordaba el apoyo que Dutchy le había proporcionado cuando Kaahteney se le enfrentó estando en la reserva. Le envió a Fort Bowie, donde Crook decidiría su castigo. Hanna escribiría erróneamente que Dutchy era hermano de Chihuahua, y que se había negado a luchar contra su él.

No había carros para llevar a los heridos. Nah-zis-eh, la esposa de Jolsanny, tenía fuertes dolores a causa de dos heridas de bala en ambos muslos, por lo que tuvo que ir a caballo, aunque había que bajarla con frecuencia para que descansara. Los gemidos de los heridos y los gritos de los niños, acompañaron al pequeño grupo durante su viaje al norte.

Al segundo día de marcha, encontraron el rastro de un grupo de chiricahuas yendo al este, a través de las montañas. Era Gerónimo y sus guerreros, con quien estaban probablemente Naiche, Mangas y Nana. Las huellas encontradas habían sido hechas el día anterior, preocupando a los scouts, quienes dijeron a Hanna que, al acampar, estableciese una posición defensiva. Construyeron un pequeño muro de rocas, colocando a los prisioneros en el exterior, y sus cantimploras y un balde lleno de agua, en el interior, con intención de resistir un posible asedio. U-clen-ay y los demás scouts dijeron que, si se producía un ataque, probablemente sería al amanecer por lo que Hanna ordenó que todo el mundo estuviera despierto a las 03:00 horas. 

Nadie atacó el campamento, emprendiendo la marcha. Dejaron atrás la Sierra de Teras, saliendo a un ancho valle, y dos días después acamparon cerca de Fronteras [Sonora], donde despertaron gran curiosidad entre la población. Después de varios días de marcha, llegaron a Fort Bowie, el 2 de julio, enterándose de que un destacamento había salido en su búsqueda, ya que circulaba la noticia de que el grupo de Hanna había sido masacrado por los chiricahuas y que habían liberado a sus familiares.

Pusieron bajo arresto a tres scouts [entre ellos Dutchy], y a 11 prisioneros chiricahuas [tres mujeres y ocho niños]. Marcia, una niña de tres años, falleció al día siguiente de una enfermedad no especificada, siendo enterrada en el cementerio de Fort Bowie. El scout Goody, casado con una hermana de Chihuahua llamada Nah-yah-di-nith, se encargó de cuidar al hijo de Chihuahua. Poco después, Crook ordenó sacar a los chiricahuas del calabozo y que los soldados construyeran un redil con postes de telégrafo para encerrarlos allí, esperando que Chihuahua se rindiera cuando se enterase de que su familia estaba a salvo en Fort Bowie.

Mientras, el teniente Gatewood estaba alistando otros 75 scouts, de ellos 16 eran chiricahuas y el resto White Mountain. Loco le proporcionó varios chihennes, entre ellos Massai, Tsedikizen y Stalosh. También se alistaron chokonen, los hermanos Espida [Speedy o Spitty] y Kay-dah-zinne [ambos sobrinos de Chihuahua]; Nahn-tee-nesn [un hombre-medicina emparentado con Chihuahua]; y Mithlo. También se alistó Toosigah, el único hombre de la banda de Gerónimo que estaba en la reserva. Era un chihenne que había crecido en las Black Range, casado con una hija de Beshe [suegro de Naiche]. Los scouts chihennes no apreciaban a los hostiles, pero los chokonen [especialmente los tres familiares de Chihuahua] se habían alistado para intentar salvar la vida de sus parientes que habían huido de la reserva.

A principios de julio, Crook ordenó al capitán Wirt Davis, del 4º de Caballería, que estuviera listo para ir a México para abrir un segundo frente contra los hostiles, pero para ello necesitaba a los scouts chiricahuas al ser los únicos que conocían las montañas de la Sierra Madre. Crook ordenó a Gatewood que fuera a Fort Bowie, a donde llegó el 5 de julio, poniendo los scouts chiricahuas a disposición de Davis. Mientras, los chiricahuas hostiles incursionaban por México. El 6 de julio, el periódico La Voz de México informaba de ataques apaches ocurridos en Chihuahua, concretamente en el Valle de San Buenaventura [municipio de Buenaventura, Chihuahua], y en la Hacienda de Encinillas [municipio de Chihuahua].

Por orden de Crook, Gatewood regresó a Fort Apache para encargarse de los chiricahuas que allí había. Partió con los siete scouts que había enviado Crawford [los otros tres estaban encarcelados] entre ellos U-clen-ay, Goody y Kayitah. En julio, Gatewood escribió acerca de las causas de la huida de los chiricahuas de la reserva. Describió las condiciones existentes en la Reserva de San Carlos y los cambios en la administración. Por una ley del 3 de marzo del Congreso, la jurisdicción sobre ciertos delitos cometidos por los apaches en la reserva fue traspasada a las autoridades civiles, avisando a los apaches de ese cambio, lo que, posiblemente, contribuyó a convencerles a abandonar Turkey Creek. Al parecer, Chato y Mickey Free notificaron a los chiricahuas la nueva ley con el gesto de llevarse el dedo índice a la garganta.

Cuando Gatewood iba de camino a Fort Apache, los chiricahuas que estaban allí tuvieron otra borrachera de tiswin, y no había sido la primera desde la huida de la reserva de sus familiares y amigos. Los dos jefes más importantes, Bonito y Loco, fueron los primeros en emborracharse. El 9 de julio, el teniente Hamilton Hampton Mitchell Roach informó a Crook: La última noche, la mujer de Bonito mató a otra mujer durante una borrachera de tiswin. La borrachera fue general por todo el campamento. Loco, quien también se emborrachó, llegó e informó que la banda de Bonito estaba a punto de irse. Más tarde cambió de versión diciendo que Bonito y su mujer se habían ido. La mujer de Chato advirtió a Bowman de que se fuese del campamento, lo que hizo. Puse scouts White Mountain escondidos cerca del campamento para vigilar durante toda la noche, y envié a Bowman al amanecer. Informaron que nadie se había ido y Bowman lo confirmó. Bowman ha reconocido que las borracheras ocurrían con frecuencia. Me ha estado mintiendo sistemáticamente en sus informes diarios desde mi regreso. He confinado a la mujer de Bonito en el calabozo, quien niega la culpa de su mujer diciendo que lo que hizo, fue tras repetidas provocaciones. Él y los demás se emborrachan por rutina, esperando a ver qué vamos a hacer al respecto. Temo que haya problemas y creo que a menos que hagamos una demostración de fuerza aquí, la rebelión del resto de esos indios es solo cuestión de tiempo.

Crook no quería usar la fuerza para no asustarlos, pero dijo a Roach que les dijese que no podían seguir así. Reconociendo que los jefes chiricahuas le habían fallado, sugirió a Roach que usase la influencia de Alchesay, el jefe White Mountain, para controlarles: Di a Alchesay que él puede resolver esto. Si se rebelan ahora, afectará a todos los indios muy seriamente. Dile que si no tiene éxito [Alchesay], Crook establecerá medidas extremas para tomar el control de la Agencia de los chiricahuas. Crook confiaba en Alchesay, pero no quería que los White Mountain sufriesen las consecuencias de lo que hiciesen los chiricahuas por lo que telegrafió a Gatewood para que se encargase de este asunto en cuanto llegase a Fort Apache.

Mientras, el capitán Wirt Davis ultimaba sus preparativos para ir a México. Tenía dos reatas de mulas con el siguiente personal: los tenientes Robert D. Walsh y James B. Erwin con 38 soldados del 4º de Caballería; Charlie Roberts y Buckskin Frank Leslie como jefes de scouts; el médico Henry P. Birmingham; el teniente Mathias W. Day [quien había obtenido la medalla de honor al rescatar a un soldado bajo el fuego en un enfrentamiento contra los guerreros de Victorio] al mando de 102 scouts apaches, entre White Mountain, San Carlos y chiricahuas [estos eran 16, alistados por Gatewood el mes anterior]. Cuando los scouts salían de Fort Bowie [llevaban cintas blancas en la cabeza para distinguirse de los scouts de Crawford que las llevaban rojas] pararon frente a la casa de Crook. Años más tarde, Walter Hooke, un bisoño scout, recordaría lo que el general les dijo: Gerónimo está matando a mujeres y niños blancos. Si capturáis a estos salvajes chiricahuas, todos los estadounidenses os ayudarán en San Carlos y los que viven lejos también os ayudarán. Bylas, uno de los ocho sargentos entre los scouts, dijo a Crook: Si los veo, no les dejaré escapar. Bylas, cuyo padre Djs-lata-ha era jefe de los apaches White Mountain del este, quería atrapar a los chiricahuas, especialmente a Gerónimo, a quien odiaba por las muertes que este causó en el campamento ovejero de Stevens, y por la muerte del tío de Bylas a manos de Victorio

El 13 de julio, el destacamento de Davis entraba en México. El 20 de julio llegaron al río Huépari, aproximadamente a mitad de camino entre Huachinera y Oputo [municipio de Villa Hidalgo, Sonora]. Todavía no se habían topado ni con hostiles ni con Crawford, quien después del ataque a la ranchería de Chihuahua, se había dirigido al sur, hacia el río Aros.

Durante la última semana de junio, los chiricahuas [excepto el grupo de Chihuahua] habían dejado la Sierra Madre para incursionar por las poblaciones a lo largo del río Sonora, al sur de Arizpe, llevando a sus mujeres y niños [No se atrevían a dejarlos solos a causa de los scouts chiricahuas de Crawford]. Gerónimo, Mangas y Naiche estaban al frente de unos 100 chiricahuas, entre los que había unos 30 guerreros y adolescentes. Durante la primera semana de julio, robaron ganado cerca de Sinoquipe [municipio de Arizpe, Sonora] y mataron a un hombre de Huépac. El 10 de julio, el capitán Leonardo Gómez, al frente de 150 soldados, encontró su rastro que se dirigía al noreste. A la mañana siguiente descubrió tres caballos muertos, siguiendo las huellas hasta la cima de la Sierra El Carmen [municipio de Arizpe, Sonora], donde los chiricahuas habían situado su campamento base. Gómez estimó que eran unas 80 o 100 personas. El 12 de julio, los chiricahuas decidieron dividirse en tres grupos para eludir la presión de Gómez. Gerónimo, con la mayoría de las mujeres y niños, fue al noreste; Mangas, con otro grupo fue al este; mientras Naiche, con sus 35 seguidores, fue al norte, contactando con Chihuahua una semana después. Gómez decidió seguir a Gerónimo, quien cruzó el camino que iba entre Bacoachi y Cumpas, dirigiéndose hacia la Sierra Purica [municipio de Nacozari de García, Sonora].  El 16 de julio, Gómez vio como los apaches huían de su campamento, dirigiéndose al este, hacia el Cerro Pinito [municipio de Nacozari de García, Sonora], a donde llegó el grupo de Mangas para juntarse con el de Gerónimo, llevando caballos y reses. Gómez se retiró a Cuchuta [municipio de Fronteras, Sonora] para descansar, enviando un mensaje al prefecto de Moctezuma, quien estaba avisando a las poblaciones a lo largo de la parte occidental del río Bavispe.

Al anochecer del 20 de julio, un correo de Moctezuma llegó al campamento de Wirt Davis en el río Huépari, diciéndole que los hostiles habían ido a la Sierra de Teras [municipio de Agua Prieta]. Después de consultar con los scouts chiricahuas, Davis decidió partir al amanecer de la mañana siguiente, esperando sorprender a los chiricahuas por el sur. Unas 11 horas más tarde, acampaba en el río Bavispe, a 9’5 km de Oputo [municipio de Villa Hidalgo, Sonora]. Esa noche, llegó un grupo de mexicanos de esa localidad notificando que habían visto huellas que iban hacia un escabroso cañón, situado al este y al oeste del río Bavispe, dentro de la Sierra El Tigre [municipio de Bavispe, Sonora]. En ese lugar, antiguamente los chokonen y nednais habían acampado muchas veces por tener abundante caza, y una gran cantidad de mezcal en sus pendientes orientales, además de estar bien protegido. Un mexicano se ofreció a mostrar a Davis el camino, quien envió a Bylas, Cooley [apache Cibecue], Walter Hooke, y a otros tres scouts [uno de ellos posiblemente al bedonkohe-White Mountain Binday] con el mexicano. Davis dijo a Bylas que si encontraba la ranchería, enviase de vuelta a dos scouts para avisarle y rodear la zona con el resto de scouts y soldados. Hooke contaría los detalles de esa exploración 45 años más tarde al etnólogo Grenville Goodwin, diciéndole que el mexicano les llevó hasta el cañón, adentrándose en él y parándose de repente, diciendo a Bylas: Si los chiricahuas ven a los scouts, os matarán a todos porque son duros luchadores que han matado muchos mexicanos.

Bylas y Binday continuaron adelante, siguiendo fácilmente las huellas. Binday sabía bien el camino y mostró a sus compañeros cómo descender por el cañón. Pronto vieron unos pocos caballos sacrificados y a dos mujeres a caballo que iban hacia ellos. Las mujeres desmontaron para recoger el fruto del cactus del higo chumbo cuando vieron a los scouts, gritando que los guerreros les habían visto, por lo que era inútil que se escondiesen, y añadiendo: No nos gusta estar aquí, queremos volver a San Carlos. Binday sabía que esa era una estrategia para que saliesen al descubierto para que los chiricahuas pudiesen matarlos. Alrededor del mediodía, con ayuda de los binoculares, Hooke vio a varios guerreros sobre una cresta de la montaña más alta. Bylas supo que la ranchería tenía que estar allí, por lo que envió a dos scouts para buscar a Davis, a quien no encontraron hasta las 20:00 horas [22 de julio] porque por una desconocida razón había llevado al destacamento más cerca de Oputo, saliendo a media noche. Siguieron por el río Bavispe hacia el norte durante 16 km, vivaqueando al amanecer. Los chiricahuas estaban a 16 km al nordeste de su posición. Por la tarde, envió alrededor de 96 scouts, con al menos 15 chiricahuas, para que se uniesen a Bylas. A las 19:00 horas [23 de julio], Davis y sus soldados siguieron a pie para reunirse con ellos. A primeras horas de la mañana siguiente, Bylas y los siete sargentos scouts dividieron sus hombres y sigilosamente rodearon el campamento chiricahua. Bylas ascendió lentamente la montaña hasta un lugar donde pudiera ver a los chiricahuas. Cuando estaba a punto de amanecer, Hooke recordaría el momento: Los pájaros comenzaron a cantar, y nosotros levantamos nuestras cabezas desde donde estábamos tendidos y observando. La ranchería estaba tranquila. Cuando mejoró la visibilidad vimos que no había nadie en el campamento… Hubiera sido un buen lugar para luchar y matar a todos los chiricahuas, pero les habíamos rodeado para nada. Los scouts chiricahuas afirmaron que en ese campamento había estado Gerónimo.

Más tarde, Hooke supo la razón por la que Gerónimo había huido la noche anterior. Los chiricahuas no habían detectado a los scouts de Bylas, pero una anciana mujer lisiada había avisado a Gerónimo diciéndole: Si nos quedamos una noche más aquí, tendremos problemas. Gerónimo no hizo caso, pero sus seguidores sí, marchándose de allí, lo que sugiere que la anciana era un mujer-medicina. Cuando Davis había comenzado su marcha para unirse a Bylas, la banda fue a la cima de la montaña, mirando hacia abajo con temor. ¿Vieron algo que les hizo sospechar? ¿Estaban en alerta porque las dos mujeres apaches habían visto a los scouts? No lo sabemos, el caso es que Gerónimo y Mangas dieron la orden de partir.

Los soldados de Wirt Davis y los scouts se reagruparon. Pocos días después, Gush-i-guu, un scout hombre-medicina celebró una ceremonia para descubrir el lugar donde había ido Gerónimo. Él cuidaba a los enfermos, pero dijo a Davis que tenía gran poder. Los apaches improvisaron cuatro tambores [cuatro baldes o cubos proporcionados por los soldados] para la ceremonia, en la que todos los scouts cantaron con el hombre-medicina. Alrededor de la medianoche el poder habló a Gush-i-guu. Dijo que Gerónimo había acampado en la cresta de la Sierra El Tigre para luego ir hacia el río Bavispe, donde las mujeres habían recogido bellotas. Desde allí, fueron a una montaña opuesta a Bugatseka, donde habían cocido mezcal, dejando atrás una gran cantidad de esta planta. Gush-i-guu dijo que si los scouts conseguían encontrar restos de mezcal, los chiricahuas no estarían lejos, pudiendo matar a unos pocos de ellos y capturar muchas mujeres y niños.

El 29 de julio lo hicieron, emboscando y matando a dos chiricahuas en la montaña de La Hoya. Wirt Davis haría un informe el 10 de marzo de 1886: Los scouts chiricahuas me habían informado que en la vertiente oriental de la Sierra de La Hoya había un gran manantial, donde a menudo habían estado los renegados chiricahuas, durante seis o siete días, recogiendo mezcal, que crecía abundantemente en los alrededores. Como los renegados habían eludido a los mexicanos, y no habían divisado mi columna, era probable que fueran a la fuente. Así que envié a dos compañías de scouts [86 de los mejores hombres], oficiales y jefes de scouts, desmontados, con raciones para cinco días, a la Sierra de La Hoya, para sorprender, si era posible, a los hostiles, y si no, seguir su rastro, que iba hacia el sureste, en dirección del arroyo Huepere, donde el 1 de agosto, me tenía que reunir con ellos con el resto de la columna y con la recua de mulas. Marché por el río Bavispe y luego a través de las montañas hacia el arroyo Huepere, 16 km al suroeste de Guachinera [Huachinera, Sonora], llegando allí el 1 de agosto, donde encontré a los scouts apaches.

Mientras, en la Sierra de La Hoya, el apache Bi-er-ley, sargentode la compañía de scouts del teniente Walsh, había salido el 28 de julio [de 1885] con un pequeño destacamento de apaches coyoteros White Mountain para hacer un reconocimiento del terreno. Emboscaron a cuatro apaches hostiles, matando a dos y capturando cuatro caballos y tres sillas de montar, bridas y mantas, que me enviaron donde yo estaba, en el río Bavispe, antes de que yo cruzara las montañas. Firmado, capitán Wirt Davis, del 4º de Caballería.

Suponiendo donde se encontraba el campamento de los chiricahuas hostiles, el teniente Matthias W. Day, el jefe de scouts Roberts, y 86 scouts, se pusieron en marcha el 2 de agosto. La mañana del 7 de agosto, Day ordenó a Bylas que fuese con seis scouts a reconocer el terreno. Pero Bylas quería llevar 50, o al menos 25, ya que la última vez solo fue con seis, y los chiricahuas pudieron huir mientras él esperaba la llegada del resto. Bylas quería llevar suficientes scouts porque quería combatir a Gerónimo si se topaba con él. Day se negó y solo le dejó llevar a 15 hombres. Esa mañana encontraron la ranchería de Gerónimo en el sur de la cima de Bugatseka, cerca del lugar donde los scouts de Crawford habían atacado la ranchería de Bonito y Chato en 1883. Day, con el cuerpo principal, se unió al grupo de Bylas. A primeras horas de la tarde del 7 de agosto, cuando Day y los scouts tomaban posiciones para rodear la ranchería, una mula atada a un arbusto comenzó a rebuznar y a dar vueltas, alertando a los chiricahuas. Bylas no tuvo más remedio que ordenar el ataque antes de que sus hombres completaran la maniobra.

Los scouts apaches comenzaron a disparar, matando a tres hombres, a una mujer y a un niño de 13 años [una bala perdida impactó en una roca, rebotando en el ojo del niño]. Gerónimo cogió a su joven hijo y corrió hacia la maleza que le rodeaba. Al reconocerlo, los scouts apaches dirigieron un fuego tan nutrido que no tuvo más remedio que dejar al niño para que este no resultase herido, pero, en cambio, escapó. La escena la describió el scout Sherman Curley [que estaba con Davis] tal como la oyó de boca de los scouts que participaron en el ataque. Capturaron a tres esposas [tal vez cuatro] de Gerónimo [entre ellas podían estar Zi-yeh, Shit-sha-she, Taz-ayz-slath y Marionetta. Quizás esta última era Mañanita, también llamada Nahno, mencionada por Edwin Sweeney, aunque puede que algunas sean la misma persona con distinto nombre]; y al menos a tres hijos [Fenton, Dohn-say y Little Robe. Es posible que Taz-ayz-slath fuese viuda, y el hijo que aparece en las fotos realizadas en abril de 1886 sea de ella pero no de Gerónimo]. También capturaron a Tze-go-juni, más conocida como Huera o Francisca [esposa de Mangas]; Hah-dun-key [esposa de Perico]; Tascelona [esposa de Beshe]; y a Nah-dos-te [esposa de Nana]. En total 15 mujeres y niños. Varios chiricahuas estaban ausentes de la ranchería, incursionando o cazando. El resto tuvo que saltar por un escarpado acantilado para ponerse a salvo, abandonando caballos, mulas y toda la impedimenta de la ranchería. El capitán Davis recomendó al teniente Day para una mención por esa acción. Hooke recordaría que todo lo que dijo el hombre-medicina se convirtió en realidad.  

Gerónimo y Mangas pasaron varios días reuniendo a su gente. Entonces se separaron. Mangas fue, con su pequeño grupo, al antiguo refugio de Juh, en Guaynopa [municipio de Madera, Chihuahua]. Nunca más se reuniría con Gerónimo ni con ningún otro jefe hasta después de su rendición. Gerónimo y Nana, con unos 40 seguidores, fueron directamente hacia el este. Creyendo que los scouts apaches podrían estar en su ruta, eligieron las alturas de las montañas más difíciles de cruzar y descender. Los aguaceros diarios les empaparon, pero hicieron su rastro más difícil de seguir. Gerónimo había decidido intentar recuperar a su familia, que pensaba sería llevada a Fort Apache. Cerca de San Buenaventura [municipio de Buenaventura, Chihuahua], se dirigió hacia el sureste, cruzó el río Santa Clara y escondió a las mujeres y los niños en las montañas del este. Al tener sus caballos heridos y agotados, incursionaron alrededor de la población de Santa Clara y consiguieron monturas frescas. Luego fue directamente hacia el norte, hacia New Mexico. Cerca de Janos [Chihuahua], Nana se dirigió a las montañas al noroeste de la población. Una vez más, Gerónimo cruzaría la frontera e iría hacia las Mogollon Mountains [Grant  & Catron Counties, New Mexico], desde donde podría dirigirse rápidamente al campamento de los chiricahuas en Fort Apache y recuperar a su familia, pero no contaba con la astucia del general Crook, que había decidido llevarlos a Fort Bowie.

Mientras tanto, cuando el grupo del teniente Day regresaba a donde tenía la reata de mulas, se topó con el destacamento del capitán Crawford y con Chato, quienes habían regresado del sur de Nácori [Sonora], después de un mes de exploración. Creyendo que Chihuahua había ido a la zona oriental de la sierra, Crawford había enviado al teniente Britton Davis a explorar el río Aros, pero no encontró ningún rastro.

El 9 de agosto, dos días después del ataque a la ranchería de Gerónimo, los capitanes Emmet Crawford y Wirt Davis se juntaron en el río Bavispe. Allí, Crawford interrogó, junto a Chato, a los prisioneros que había capturado Davis, en concreto a dos de las esposas de Gerónimo [Por las huellas encontradas, Crawford sabía que Gerónimo había ido hacia el este]. Ellas dijeron que Naiche estaba en las montañas, al oeste de la Sierra Madre, desconociendo el destino de Chihuahua, ya que no lo habían visto desde el 19 de mayo. Según Chato, Crawford llevó a las mujeres a su tienda, preguntándolas por los planes inmediatos del líder chiricahua. Ellas repitieron lo que habían dicho antes a Chato. Parece que la respuesta no gustó a Crawford, pues sacó su revólver, amenazando a las mujeres. A punto de llorar, dijeron que no sabían nada. Crawford bajó su arma.

Wirt Davis envió a Frank Leslie para que llevase el informe de su campaña a Crook, detallando el éxito del teniente Day en el ataque a la ranchería de Gerónimo; y al teniente Huse, con 31 hombres de la compañía C, del 4º de Caballería, y cinco scouts apaches para escoltar a los prisioneros hasta Fort Bowie. Tuvieron que avanzar muy lentamente debido a las torrenciales tormentas eléctricas que inundaban las orillas del río Bavispe, llegando el 2 de septiembre, 17 días después. La reata de mulas de Davis acababa de llegar de la frontera con suficientes suministros hasta finales de septiembre, por lo que se dirigió a la parte occidental de la Sierra Madre, donde sus scouts creían que podían estar Chihuahua y Naiche. También el 23 de agosto había recibido noticias del prefecto de Moctezuma que decían que los chiricahuas estaban en las montañas al nordeste de Tepache [Sonora]. Rápidamente, levantó su campamento situado a 9’5 km al este de Bacadéhuachi [municipio de Granados, Sonora], marchando por las poblaciones de Granados y Huásabas, alcanzando el 26 de agosto la Hacienda de Tonibabi, a 12’5 km al este de Moctezuma. Para entonces, Leslie había regresado de Fort Bowie con dos scouts, uno de ellos Dutchy. Crook le había sacado del calabozo, denominándole uno de nuestros mejores amigos. Ese día, llegó un vaquero de Granados diciendo que había encontrado el rastro de los chiricahuas. Davis quiso salir con la obscuridad y viajar toda la noche esperando sorprender a los chiricahuas a la mañana siguiente, pero tuvo que desistir al llegar un correo de Moctezuma del general Mexicano Diego Guerra diciendo que este llegaría al campamento estadounidense a la mañana siguiente para discutir la estrategia a seguir.

El secretario de guerra de México, Pedro Hinojosa, había enviado a Guerra desde Hidalgo del Parral [Chihuahua] hasta la ciudad de Chihuahua, desde donde salió con 366 hombres del 11º Regimiento. Hinojosa quería matar a todos los apaches, sin importar su sexo ni edad. La mañana del 27 de agosto, Guerra y 12 de sus hombres, llegaron al campamento del capitán Davis. Hooke, 45 años después, recordaría lo ostentoso que era el uniforme y el equipo del general: Llevaba botones de plata a ambos lados de su casaca y águilas de plata a cada lado de su sombrero. Su silla de montar tenía grandes conchas y águilas de plata. Las bridas de su caballo también tenían águilas de plata a ambos lados. Guerra informó a Davis que una de sus escuadras había combatido a los chiricahuas hace dos días, el 25 de agosto. Era el grupo de 12 guerreros de Chihuahua [incluidos cuatro adolescentes] que habían rechazado a los mexicanos, matando a dos hombres. Hooke creyó que Guerra se había marchado tras ordenar a Davis que abandonase el territorio; sin embargo, el capitán no informó de ese desacuerdo. Dijo que Guerra le había solicitado algunos scouts apaches, pero Bylas, su líder, se negó a ir [o que sus hombres fueran] con los mexicanos. Parece que la negativa de Bylas molestó a Guerra y que Hooke lo confundió con un enfado hacia los estadounidenses.

Davis levantó su campamento y siguió el rastro de Chihuahua. Al día siguiente llegó va un cañón entre dos colinas rocosas donde Chihuahua había emboscado y matado a dos soldados mexicanos. Según Hooke, los mexicanos se alejaron corriendo de allí, dejando los cadáveres sobre el terreno, y en opinión del scout, esa zona olía mal, por lo que debió haber habido muchos cadáveres allí. ¿Tuvieron los mexicanos más muertos de los que dijo Guerra? Siguieron avanzando, acampando esa noche al pie de una montaña al sureste de Tepache [Sonora].

Chihuahua no había estado quieto. De hecho, su pequeña banda era la causante de casi todas las depredaciones cometidas en Sonora durante el verano de 1885. Furioso por la pérdida de su familia en el ataque del 23 de junio, combatía sin importarle lo que a él le pasara, ya que no tenía nada que perder. Durante la tercera semana de julio, se unió a Naiche, quien estaba en las montañas al noroeste de Bacoachi [Sonora]. A las 10:00 horas del 20 de julio, emboscaron a cuatro mineros estadounidenses que iban a llenar sus cantimploras en el manantial de El Jaralito, a 24 km al norte de Cananea [Sonora]. Cuando desmontaron, los chiricahuas abrieron fuego, matando a James Gillum e hiriendo a Sidney Markham. Los otros dos mineros, Ed Garlang y Charles Henley, buscaron protección, viendo como los apaches se llevaban todo, sus caballos, equipo y dinero, sin poder evitarlo. Ese mismo día asaltaron a dos mexicanos que llevaban ovejas al Rancho Bacanuchi, matando a un pastor e hiriendo al otro. El comandante Florencio Ruiz, les siguió con soldados de Santa Cruz, pero la retaguardia chiricahua les sorprendió, matando a dos hombres. Al día siguiente, 21 de julio, emboscaron y mataron a dos mexicanos más que llevaban caballos y ganado. Luego se separaron. Naiche, con el grupo más grande [probablemente 35 en total, incluyendo mujeres y niños], se dirigió al Cerro Pinito [municipio de Nacozari de García, Sonora].

El 23 de julio, los 15 seguidores de Chihuahua llegaron a Arizona, cruzando la frontera por el Santa Cruz County. Ese día, tres de sus hombres mataron a Frank Patterson, un correo postal. Chihuahua viajó toda la noche con el grupo principal, robando caballos por el camino, y buscando refugio en las Whetstone Mountains [Cochise County, Arizona] después de matar a un mexicano. Quería probar si podía ir a Fort Apache, donde pensaba que estaba su familia, pero comprobó que el territorio estaba lleno de soldados. Dos destacamentos de caballería, al mando de los capitanes Hatfield y Wood, habían salido desde sus puestos de avanzada a lo largo de la frontera, una vez que encontraron su rastro. Le siguieron hasta el río San Pedro, y desde allí al sureste, hacia la Sierra de San José [municipio de Naco, Sonora]. Iban varias horas por detrás de Chihuahua, quien para evitar ser alcanzado, abandonó unos 40 caballos recién robados. Los soldados siguieron sus huellas hasta la Sierra Azul [municipio de Ímuris, Sonora] y luego hasta las montañas al suroeste de Cananea [Sonora], donde el 28 de julio se dieron la vuelta.

A primeros de agosto, Naiche y Chihuahua se volvieron a juntar en la Sierra Azul, donde el 5 de agosto, soldados mexicanos encontraron una ranchería abandonada hacía poco. Los chiricahuas se habían ido a Cumpas, donde el 3 de agosto, un grupo de no más de 25 apaches [aunque los mexicanos creyeron que eran unos 50] atacaron esa población, regresando a su ranchería en la Sierra Azul, donde se ocultaron durante una semana antes de atacar de nuevo. El 14 de agosto fue el día más sangriento de su correría al sumar siete víctimas más al asaltar el Rancho Basachuca, matando hasta siete personas, incluyendo dos mujeres y dos niños. Pocos días después saquearon el rancho de John Hohstadt, situado en Janaverachi [municipio de Cananea, Sonora], llevándose provisiones, armas y provisiones. Finalmente, el 18 de agosto, atacaron la mina Cananea, hiriendo a dos hombres, robando caballos, y sacrificando varias reses. Luego volvieron a separarse. Naiche fue al sur, a las montañas entre los ríos Moctezuma y Sonora, acampando probablemente en la Sierra Las Huertas [municipio de Nácori Chico, Sonora] o en la Sierra Batuco [municipio de San Pedro de la Cueva, Sonora]; mientras Chihuahua fue al este, a la Sierra de los Ajos [municipio de Cananea, Sonora]. Al día siguiente cruzó el río Fronteras entre Cuchuta y Turicachi [los dos en el municipio de Fronteras, Sonora], camino del río Bavispe. Una semana más tarde fue al sur, pasando por Oputo y Huásabas, cruzando el río Yaqui.

La presencia del capitán Wirt Davis, con sus scouts chiricahuas y Western Apaches, no daba descanso a Chihuahua. El 30 de agosto, encontraron un campamento abandonado de Chihuahua en la cumbre del Cerro El Salitral, al oeste de la unión de los ríos Yaqui y Bavispe, donde había unas pocas sillas y los restos de 24 caballos que los chiricahuas sacrificaron antes de dejarlos en manos de los scouts. Ni Davis ni Hooke tenían dudas acerca de la identidad de esos hostiles. Sabían que no se trataba de Gerónimo, sino de los chokonen Chihuahua y Naiche. Según Davis, sus scouts perseguían al grupo de Chihuahua formado por 12 hombres, una mujer y uno o dos muchachos. Según los scouts chiricahuas eran dos sobrinos y otro pariente de Chihuahua, prediciendo que este podría intentar alcanzar el lado de Chihuahua de las montañas de la Sierra de Teras [municipio de Agua Prieta, Sonora]. En cuanto a Naiche, pensaban que estaba en algún lugar del oeste.

Chihuahua sabía ahora que dos destacamentos estadounidenses con sus scouts chiricahuas estaban operando en la Sierra Madre. Después de dejar el Cerro El Salitral, tenía dos opciones: podía ir al este, a la parte más inaccesible de la sierra, hacia la antigua fortaleza de Juh en Guaynopa. Pero desechó esa idea porque sabía que Crawford y Chato habían trasladado su campamento al río Aros. Por ello fue al oeste, a lo largo de la vieja ruta incursora chiricahua por el río Sonora. Eso significaba vadear el río Moctezuma, al norte de Batuc, para unirse a Naiche. En esa zona había objetivos que asaltar. El 4 de septiembre, asaltaron los ranchos Terahuacachi [municipio de Baviácora, Sonora] y Tres Álamos [municipio de San Felipe de Jesús, Sonora], al norte de Baviácora. Algunos testigos dijeron que los chiricahuas eran unos 40, lo cual si fuese cierto, significa que Naiche había llevado a toda su gente. En Terahuacachi mataron a Roque Yanes e hirieron a otro hombre. Después fueron hacia el norte, a lo largo del río Sonora, robando ganado. Ocho días más tarde, hirieron a dos hombres cerca de Arizpe. Después fueron al este a esconderse en la Sierra Madre.

La noche del 14 de septiembre, Chihuahua se llevó 14 caballos y mulas del rancho de un estadounidense situado entre Nacozari y Cumpas. Al día siguiente, unos vaqueros del Rancho Meza [municipio de Cumpas, Sonora] vieron 15 chiricahuas [10 montados y cinco a pie] llevando ganado. Tres días más tarde, en la tarde del 18 de septiembre, vieron a un grupo de cinco estadounidenses [cuatro hombres y una mujer] que habían salido de Nacozari camino de una mina en la Sierra Juriquipa [municipio de Villa Hidalgo, Sonora]. Iban con varios burros cargados con suministros y provisiones. Chihuahua les estaba esperando. Aunque los primeros disparos aparentemente no les alcanzaron, asustaron a dos de ellos, quienes huyeron abandonando a sus tres compañeros [dos hombres y una mujer]. Uno de ellos disparó varias veces con su Winchester y una escopeta antes de caer abatido por el disparo de un chiricahua. La mujer, Belle Davis, corrió hacia su compañero, le desabrochó su cartuchera, cogiendo su Winchester y la escopeta con la que disparó cuatro cartuchos de perdigones. Ella y su marido se arrastraron para refugiarse tras unas rocas. Chihuahua no quiso arriesgarse a atacarles al estar bien atrincherados y suponer que los dos que habían huido regresarían con refuerzos, por lo que se marchó de allí. Pero a la mañana siguiente, 19 de septiembre, el capitán Davis salió de su campamento con su destacamento de caballería, 102 scouts, y dos reatas de mulas. Se había enterado del asalto al rancho del estadounidense de cinco días antes, esperando que sus scouts encontraran el rastro de los asaltantes chiricahuas. Después de 8 km de marcha, vieron a Belle Davis y a su marido tumbados a la sombra de un árbol. Confundiendo a los scouts apaches con hostiles, los estadounidenses comenzaron a disparar. El capitán les gritó que pararan. Belle Davis, aliviada, contó lo ocurrido el día anterior. De inmediato, Davis, con un destacamento de caballería, 84 scouts, y una reata de mulas, fue al lugar de la emboscada guiado por los dos estadounidenses. Allí enterraron al minero muerto y recogieron lo que quedaba de su equipo [varios burros, mochilas, pólvora, cartuchos, y otras herramientas]. Los chiricahuas se habían llevado el valioso caballo de Davis.

Decidido a alcanzar a los chiricahuas, los scouts de Davis recuperaron el rastro, siguiéndolo día y noche. Bylas y Cooley lideraron el avance de los scouts. La segunda noche llegaron a la base de la cresta de la Sierra El Tigre [municipio de Bavispe, Sonora] donde habían rodeado el abandonado campamento de Gerónimo dos meses antes [el 23 de julio]. El rastro conducía al norte, tal como los scouts habían predicho, hacia la Sierra de Teras [municipio de Agua Prieta, Sonora]. A última hora de la tarde del 22 de septiembre, Chihuahua y Naiche abrieron fuego sobre la avanzadilla de los scouts de Cooley. Davis iba a pocos kilómetros por detrás cuando oyó los disparos, ordenando a los demás scouts que se apresuraran a ir hacia adelante. Hooke recordaría: Algunos de los scouts se asustaron tanto que no avanzaron. Chihuahua y Naiche habían dejado parte de su manada atrás, sabiendo que los scouts se quedarían atrás para apoderarse de los caballos. Luego los dos jefes se habían puesto a cubierto entre la maleza de un lado de la montaña bajo una cresta, eligiendo el terreno apropiado. Cinco scouts, incluyendo dos sargentos apaches Cibecue [uno un hermano de Cooley] se dirigieron a la derecha, hacia un pequeño precipicio. Allí un guerrero chiricahua disparó a uno de ellos, a poco más de tres metros de distancia, matándolo en el acto. Luego el guerrero vio al hermano de Cooley, quien era de baja estatura, apuntando y bajando su arma varias veces, dudando en disparar porque pensaba que el hombre era demasiado pequeño para ser un scout. Finalmente, el scout se escondió detrás de unos arbustos, cuando el chiricahua, dándose cuenta de que era un scout, desenvainó su cuchillo y le desafió a luchar como un hombre. Mientras, los otros tres scouts observaban temerosos de acercarse demasiado. El hermano de Cooley permaneció oculto.

Entre tanto, los chiricahuas habían inmovilizado a Cooley y a varios scouts. Hooke recordaría más tarde como corría hacia Cooley: Las balas caían a mi alrededor, pero no me importaba. Estaba como loco. Cooley le advirtió: Primo, baja y ponte fuera de su vista. Esos chiricahuas son buenos disparando y podrían alcanzarte. Durante las siguientes cuatro horas, se dispararon de lejos. Hooke recordaría: Había muchos hombres chiricahuas allí, con unas pocas de sus mujeres. En realidad allí no había más de 25 guerreros luchando con un grupo cuatro veces mayor, pero los chiricahuas nunca se exponían y no sufrieron bajas.

Cuando llegó la obscuridad, también llegó la calma. Naiche y Chihuahua habían conseguido proteger a sus mujeres y niños, quienes habían trepado a la cresta que estaba tras ellos. Luego oyeron la voz de un chiricahua resonar por el cañón: Hemos matado a un Bi-ni-e-dine [Western Apache] muy rápido. La desafiante voz era la de Chihuahua, reconocida por un scout chiricahua pariente suyo llamado Nahn-tee-nesn. Era un alto hombre-medicina de unos 40 años. Salió de detrás de una roca y gritó a Chihuahua: Te estamos buscando y queremos ser amigos, no luchar. Chihuahua respondió: De acuerdo, entonces. Iremos a ese escarpado de allí y hablaremosNahn-tee-nesn pidió a Davis un caballo para ir a reunirse con Chihuahua, pero el capitán se negó diciéndole que los hostiles te matarían. El scout contestó: No, no me matarán; ellos son mis parientes. El capitán Davis perdió una excelente oportunidad de, quizás, conseguir la rendición de Naiche y Chihuahua. Al no aparecer Nahn-tee-nesn, Naiche y Chihuahua pensaron que los estadounidenses solo querían combatirles. Irónicamente, un sobrino scout de Chihuahua resultó herido en la pierna, Espida [Speedy o Spitty], el joven que mató a Charley McComas en Bugatseka cuando los scouts Western Apaches mataron a su madre el 18 de mayo de 1883.

Davis y los scouts mantuvieron un consejo. Ish-lsin-na-gosl, el hermano del scout apache Cibecue muerto, habló con Cooley, cuyo hermano estaba desaparecido y presumiblemente muerto. Ish-lsin-na-gosl señaló: Vinimos aquí a combatir. Por esta razón quiero que vayas conmigo, no importa si los chiricahuas todavía están allí, y empezar a luchar contra ellos ahora. Cooley le pidió que esperara, porque no queremos que te matenIsh-lsin-na-gosl reprendió a Cooley: Siempre hablabas como un hombre cuando estabas en Cibecue; siempre estabas listo para apuntar con tu arma a alguienIsh-lsin-na-gosl juró ir solo a buscar el cuerpo de su hermano. Al final fue con otros 11 scouts. Walter Hooke era el más joven, el resto buenos combatientes. Encontraron el cadáver, describiendo Hooke la escena: Ish-lsin-na-gosl abrazó el cuerpo de su hermano y le habló como si estuviese vivo. De acuerdo, ahora estás muerto; estás viajando solo ahora. Para esto nos alistamos como scouts, y yo estoy aún aquí. Tuve la intención de ir contigo también, pero me lo perdí. Ish-lsin-na-gosl cubrió con una manta el cuerpo de su hermano y dio las gracias a los 11 scouts que le habían acompañado.

A la mañana siguiente todo el destacamento fue al lugar, espantándose de lo que vieron. Los chiricahuas habían mutilado el cuerpo del hermano de Ish-lsin-na-gosl, cortando su nariz y clavando un cuchillo en la cara donde había estado la nariz. Los scouts intentaron desclavarlo, pero no pudieron. El capitán Davis desmontó de su mula, consiguiendo sacarlo. Los scouts y muchos soldados lloraron por lo que los chiricahuas habían hecho. Davis se dirigió a los scouts: Lo que los chiricahuas han hecho aquí está mal… Otros chiricahuas están en San Carlos y Fort Apache. Pero estos chiricahuas que están aquí, en el sendero de la guerra, no volverán nunca a San Carlos o Fort Apache por el mal que han hecho a este cuerpo.

Antes de todo esto, el 13 de agosto, seis días después de que los scouts del teniente Mathias W. Day atacaran el campamento de Gerónimo, los scouts de Crawford siguieron un rastro, que iba al este, de 25 o 30 chiricahuas [unos 10 hombres]. Liderados por Gerónimo y Nana llevaban 36 horas de ventaja a sus perseguidores. Crawford estimó que había pasado dos días reuniendo a su gente. Nadie sabía a donde había ido, pero había tomado la decisión de ir a Fort Apache para intentar recuperar a su familia capturada. El guerrero de 63 años estaba decidido a liberar a sus familiares, pero Crawford había decidido seguirle sin descanso. Mientras él iba por la Sierra Madre hacia Chihuahua, envió al teniente Britton Davis, Al Sieber, Mickey Free y Chato, al frente de 42 scouts cuidadosamente seleccionados para seguir el rastro de Gerónimo, seguidos de cerca por tres muleros con siete mulas llevando raciones para tres días. Tenían permiso de Crawford de matar reses mexicanas, si se les acababan las provisiones, y dar un recibo a sus propietarios.

Chato dijo a Britton Davis: “Mire, es Gerónimo. Mire estas huellas. Ha estado viajando con una mula calzada.

¿Cómo sabe que es Gerónimo?, preguntó el teniente.

Mire”, dijo Chato, “aquí está su huella. Es así de larga y así de ancha. Lleva costuras dobles en los talones de sus mocasines y su pierna derecha está arqueada de modo que el exterior de su pisada es más profundo en la tierra que el interior. Ese es Gerónimo”.

Pero estaban 36 horas por detrás y empezó a llover a cántaros durante los siguientes cinco días, retrasando la persecución y dificultando encontrar más huellas, aunque la ruta de Gerónimo era predecible. Se dirigía al este, a la parte más escabrosa de la Sierra Madre, donde algunos picos llegaban a los 2.700 metros. Cuando el 18 de agosto salió el sol, Crawford no tenía noticias del teniente Davis, por lo que envió al teniente Charles P. Elliott a buscarle con ocho scouts, dos muleros, y seis mulas para llevar suministros a Davis. Con Elliott iba Sherman Curley, un scout apache San Carlos casado con una hija de Cochise. El rastro de Davis era fácil de seguir. Después de dejar la Sierra Madre, Elliott pudo ver un valle con mucha hierba y abundante ganado pastando. Cruzó las estribaciones de la Sierra de San Miguel de Babícora [municipio de Ignacio Zaragoza, Chihuahua], cuando llegaron dos scouts chiricahuas de Davis [Toclanny y Di-bu-do], quien les había enviado de vuelta a por suministros. Elliott siguió adelante con los dos scouts al frente. A últimas horas de la tarde del 22 de agosto, acampó a los pies de la Sierra de San Miguel de Babícora, sabiendo que Davis estaba cerca, pero desconocía que un grupo de mexicanos estaba buscando al destacamento de Davis. Este, siguiendo las instrucciones de Crawford, había matado algo de ganado perteneciente a la Hacienda San Miguel. Puede que algún pastor viera a los scouts apaches, dando la alarma en la hacienda, y saliendo un grupo en su persecución, formado principalmente por tarahumaras, quienes encontraron el rastro de Elliott en lugar del de Davis. Al mediodía del día siguiente, tomaron posiciones en un cañón esperando la llegada de Elliott. A primeras horas de esa tarde [23 de agosto] el cielo se obscureció. Para proteger los suministros de la inminente tormenta, acampó a unos 650 metros de donde estaban escondidos los mexicanos.

Mientras desempacaban los suministros y los dejaban bajo un álamo, un scout vio a un mexicano sobre la cresta cercana. Elliott creyó que era un vaquero buscando ganado extraviado por lo que continuó colocando los suministros cuando una cerrada descarga hizo caer hojas del álamo sobre él. Una segunda descarga obligó a Elliott y a los scouts a protegerse tras unas rocas cercanas. Toclanny y Di-bu-do, quienes venían de cazar, inmediatamente comenzaron a disparar. Los mexicanos empezaron a avanzar lentamente, de cubierta en cubierta, a menos de 450 metros. Sherman Curley recordaría que los mexicanos continuaron disparando… con todas las balas impactando alrededor de nosotros. Los scouts comenzaron a disparar hasta que Elliott ordenó que pararan, entonces retrocedieron, pero Elliott los contuvo. Con los muleros llegaron a las rocas de un lado del cañón. Elliott salió agitando un pañuelo blanco, gritando que era amigo, un oficial estadounidense con apaches mansos. Un mexicano gritó está bien, seguido de varios disparos sobre el teniente, aunque no le alcanzaron. Elliott sorprendido, les maldijo, acercándose a las posiciones mexicanas. Esta vez, tres mexicanos se adelantaron a hablar mientras el resto se acercaba al campamento. Elliott, creyendo que el enfrentamiento se había acabado, llamó a Babcock, un mulero que hablaba español, para que se adelantara a parlamentar. Toclanny y Di-bu-do habían huido cuando Elliott había ordenado el alto el fuego, yendo a buscar al teniente Davis, cuyo campamento estaba cerca.

La conversación comenzó amigablemente, chocando las manos y teniendo una pequeña conversación. Elliott estaba aceptando que todo había sido un error por parte de los mexicanos cuando de repente, estos les apuntaron con sus rifles, preguntando por qué habían matado tres reses de la Hacienda San Miguel. Elliott pensó rápido, contestando que sus hombres habían matado dos reses para conseguir carne; y que el destacamento que había matado la tercera res estaba acampado sobre la colina con 50 scouts apaches.

El líder mexicano, apuntando con su rifle al pecho de Elliott, le dijo que ordenara a los scouts que estaban en las rocas, que salieran o le mataría allí mismo. Elliott al principio se negó diciendo que no hablaba apache, pero el oficial mexicano le dijo: Dices ser amigo, entonces hazlo de una vez. Rowdy, un sargento yavapai, convenció a los scouts que salieran de las rocas. Elliott le estaría eternamente agradecido: Le debo mi vida y la seguridad de mi pequeño destacamento. Pero los scouts obedecieron la orden de Rowdy de mala gana. Al menos un scout estaba muy enfadado. Curley recordaría la escena: Salimos de las rocas al descubierto, al raso, con las armas en las manos. Nuestro teniente [Elliott] nos dijo que dejáramos nuestros rifles y cartucheras en el suelo. Así lo hicimos. Luego los soldados mexicanos nos rodearon. Tenían algún tipo de licor que habían bebido. No sé cuál era. Tenían mala pinta. Eran pequeños, bajos, de piel obscura y calzaban sandalias. Eran unos 50… Nos dijeron que nos pusiéramos en fila porque querían atarnos las manos. Algunos de nosotros nos opusimos e intentamos impedirlo, pero nos golpearon con las culatas de sus armas. Nos ataron las manos a la espalda. Nuestro teniente se quedó allí y nos miró. Supongo que quiso que las cosas ocurrieran así.

Los llevaron a San Buenaventura [municipio de Buenaventura, Chihuahua]. A 4’5 km de allí, se encontraron con un destacamento de 100 soldados mexicanos del 11º de Caballería, cuyo comandante, el teniente coronel Mesilla, dudando de la explicación de Elliott, los mantuvo detenidos. Curley se preocupó cuando vio a Mesilla jugando con su revólver en la mano. En San Buenaventura, después de desfilar por la ciudad ante las burlas de los ciudadanos, los scouts y empacadores fueron encerrados en el calabozo de un cuartel militar. Los scouts estaban particularmente preocupados, teniendo miedo de dormirse, como recordaría Curley. Pasaron la noche sentados, esperando que Toclanny y Di-bu-do hubieran encontrado a Davis y a Chato. De hecho, los encontraron pocas horas después de haber dejado a Elliott. Al enterarse, los scouts se quitaron la ropa [el modo de combatir apache] y cogiendo sus armas, abandonaron el campamento antes de que Davis pudiera reaccionar. Sieber saltó sobre su mula, seguido de Davis en la suya, alcanzando a los scouts a unos 800 metros del campamento, donde Toclanny y Di-bu-do les contaron los detalles de lo ocurrido. Los scouts querían ir allí, matar a cuántos más mexicanos mejor, y regresar a los Estados Unidos. Davis y Sieber les convencieron de ir al lugar donde Elliott había sido capturado antes de emprender ninguna acción.

Llegaron al campamento de Elliott antes del anochecer, encontrándolo vacío, pero intacto, lo que convenció a Davis de que los mexicanos les habían capturado sin combatir, ya que no encontraron cadáveres, sangre, u otros signos de lucha. Davis volvió a su campamento y decidió ir solo a San Buenaventura a explicar la situación. Dijo a Sieber que controlara a los scouts y que si no volvía a la mañana siguiente, fuera a buscar a Crawford. Sufriendo una persistente lluvia se puso en marcha. A mitad de camino vio cuatro jinetes acercándose. Eran dos oficiales y dos soldados mexicanos. Davis, que hablaba español con fluidez, les explicó el motivo de su presencia. Los mexicanos le dijeron que el grupo de Elliott estaba bien. Gracias al brillo de un relámpago, Davis vio como un mexicano, de repente, estaba inquieto. Se volvió y en la penumbra del relámpago vio a unos 10 scouts, entre ellos a Chato, Guydelkon, y un Western Apache llamado Nosey, cuyo hermano estaba con Elliott. Pensando que Davis podía necesitar su ayuda, habían salido del campamento sin el conocimiento de Sieber. Los cuatro mexicanos estaban tan asustados que no se movían. Cuando Davis explicó la situación a Chato, envió de vuelta a dos scouts para llevar a Sieber y al resto de scouts a San Buenaventura a la mañana siguiente.

Los mexicanos acompañaron a Davis y a sus scouts a San Buenaventura, siendo recibidos por el teniente coronel Mesilla y por el alcalde de la población. La fluidez de Davis con el idioma español aclaró la situación en pocos minutos. Mesilla liberó a los prisioneros, devolviéndoles todas sus armas y objetos, dirigiéndose al campamento a esperar la llegada del capitán Crawford. A pesar de que Davis había aclarado el malentendido con Mesilla, Elliott estaba enfadado por la actuación de los tarahumaras, soldados voluntarios y declarados enemigos de los chiricahuas. Después de decirle a Davis que los tarahumaras les habían hecho unos 100 disparos, afirmó que esperaba volver a México con un sable en la mano y una tropa de caballería detrás.

A media mañana del 24 de agosto, Davis, Sieber y Chato, continuaron la persecución de Gerónimo, menos 10 scouts que Davis dejó con Elliott por tener dolores en los pies. Elliott fue hacia el sur hasta que se encontró con Crawford y su destacamento, informándole de todo lo ocurrido. Crawford se enfadó por el trato que los mexicanos habían dado a Elliott por lo que decidió dirigirse a San Buenaventura. En la calle principal la población les bloqueó el paso, y dos oficiales mexicanos dijeron a Crawford que entrara con sus oficiales a una casa para hablar. Dejó fuera 50 scouts y una docena de muleros, pudiendo ver a través de las ventanas la conversación que tenía lugar. El nerviosismo de los scouts, rifles en mano y listos para la acción, crecía cada segundo que pasaba, porque desconfiaban de los mexicanos. Los sargentos apaches decidieron entrar y exigir que sus oficiales salieran inmediatamente. Los mexicanos querían que los estadounidenses pagaran por las reses que Davis y Elliott habían matado. Los scouts dijeron: No pagaremos nada sacando a los oficiales de la casa. Salieron inmediatamente de la población parando durante la noche en un rancho. Esa noche, llegó un oficial mexicano con un destacamento para decir a Crawford que saliese inmediatamente de México. Crawford enfadado dijo que si buscaban pelea, combatiremos ahora mismo. Esa noche los scouts durmieron junto a sus rifles. Por si acaso, Crawford llevó a sus hombres más allá de Casas Grandes, hacia la Hacienda Carretas donde se detuvo a descansar.

Mientras tanto, Britton Davis, después de haber dejado a Elliott el 24 de agosto, volvió a la zona donde había visto el rastro de Gerónimo por última vez. Aunque él no lo sabía, guerreros de Gerónimo habían oído los disparos que los scouts de Davis habían hecho para matar a las tres reses el 20 o el 21 de agosto. Los chiricahuas se dispersaron, yendo al sur. Davis nunca lograría acercarse a Gerónimo, quien había conseguido caballos frescos del Rancho Santa Clara [municipio de Namiquipa, Chihuahua]. Luego cambiaron de dirección, dirigiéndose al norte, poniendo distancia entre ellos y sus perseguidores. El 28 de agosto, el destacamento de Davis subió a la cima de una montaña, desde donde los scouts vieron pequeños puntos en la llanura. Era el grupo de Gerónimo, y Davis no sabía a dónde se dirigía. Sus scouts, creyendo que Nana iba con él, pensaron que se dirigía a la Reserva Mescalero. Tres días más tarde, después de que el grupo de Davis había recorrido 200 km hacia el norte, se topó con un destacamento del teniente coronel Mesilla, diciéndole que habían encontrado el rastro de los chiricahuas, yendo tras ellos. El tratado especificaba que si una fuerza mexicana se adelantaba a otra estadounidense que operase en México, esta tendría que cancelar la operación y regresar a los Estados Unidos. Davis no tuvo opción, pero tampoco le importó, ya que estaba al límite de sus fuerzas. Sus monturas estaban agotadas, tenían pocos suministros, y la dura marcha había destrozado sus mocasines. Toclanny nunca olvidaría sus penurias: Estábamos hambrientos la mayor parte del tiempo, sedientos, y mis piernas me dolían de cansancio. Pero seguíamos igual.

Llegaron a Fort  Bliss [El Paso County, Texas], el 5 de septiembre. Davis telegrafió a Fort Bowie para informar a Crook de que Gerónimo iba hacia el norte, hacia New Mexico. Le dijo que los scouts chiricahuas pensaban que podía dirigirse hacia las San Mateo Mountains [Socorro County, New Mexico]. Crook informó de ello al coronel Luther Bradley, quien ordenó a un destacamento estacionado en la Fairview Mountain [Socorro County, New Mexico], el asentamiento más cercano a las San Mateo Mountains, que enviase patrullas al este y al oeste de allí. Al haber devuelto Bradley los scouts mescaleros a su reserva en agosto, sus soldados carecían de guías para localizar a Gerónimo. Crook desconocía el tamaño del grupo de Gerónimo. En las montañas al oeste de Janos [Chihuahua], Nana se había separado de Gerónimo, llevando unos 15 seguidores [cinco de ellos hombres]. Gerónimo con el resto [cinco hombres y cuatro mujeres] cruzó la frontera sin ser detectado por un lugar situado a varios kilómetros al este de la Laguna de Palomas [municipio de Ascensión, Chihuahua], eludiendo fácilmente las patrullas militares. Los acompañantes de Gerónimo tenían familia o parientes capturados durante el ataque del teniente Day en “Bugatseka”. Eran su hijo Chappo; Chinche [de 35 años cuya mujer había perdido su bebé en el Doubtful Canyon y luego volvió a la reserva]; Dah-ke-ya [un nednai de 20 años casado con Dohn-say, hija de Gerónimo]; Hunlonah [20 años]; y Beshe [su mujer había sido capturada por los scouts de Day]. El objetivo de Gerónimo era realizar una incursión sorpresa en Fort Apache para recuperar a sus familiares, desconociendo que se hallaban en Fort Bowie.

En lugar de seguir la ruta habitual, las Florida Mountains [Luna County, New Mexico], Gerónimo llevó a su pequeño grupo al este, antes de ir a las West Potrillo Mountains [Doña Ana County, New Mexico]. El 7 de septiembre estaban descansando en la parte norte de esas montañas. La noche del 8 de septiembre, fue por el desierto a las Good Sight Mountains [Luna County New Mexico], donde permaneció descansando todo el día 9. Sobre la medianoche, fueron al trote a lo largo del viejo sendero apache hacia Mule Springs [Sierra County, New Mexico].

La mañana siguiente, cuatro mexicanos [dos hombres y dos mujeres] viajaban por el camino hacia Lake Valley [Sierra County, New Mexico] desde Fort Cummings [Luna County, New Mexico] cuando vieron a ocho apaches al este de Mule Springs. Ni unos ni otros querían saber nada. Los mexicanos volvieron a Fort Cummings a dar la noticia. Era la primera vez que alguien veía al grupo de Gerónimo en New Mexico. Crook creía que él buscaría refugio en la Reserva Mescalero [donde Nana tenía amigos], o en la Reserva Navajo [donde Mangas tenía parientes], pero ninguno de ellos estaba con Gerónimo. El coronel Bradley, pensando lo mismo que Crook, pidió a sus oficiales al mando en Fort Wingate [McKinley County, New Mexico] y Fort Stanton [Lincoln County, New Mexico] que informasen a los agentes de esas reservas que el ejército pagaría 100 $  por la cabeza de cualquier chiricahua hostil. Pero Gerónimo no tenía intención de ir a esas reservas).

* En la primavera de 1885, es enviado desde Texas al Territorio de Arizona, el 10º de Caballería de “Buffalo Soldiers”. (Fueron enviadas 11 compañías desde Fort Davis [Jeff Davis County, Texas]; y por primera vez en su historia, todo el regimiento, incluida su banda de música, serviría al completo contra los apaches chiricahuas).

* A finales del verano de 1885, la Society of Arizona Pioneers defiende el traslado de todos los apaches del territorio de Arizona. (Granville Henderson Oury [en ese momento abogado y antiguo fiscal en el Pinal County, Arizona] viajó al este para reunirse con el presidente Cleveland, defendiendo esa posición).

* En septiembre de 1885, llegan dos mujeres apaches a Casas Grandes (Chihuahua) diciendo que las envían a solicitar la paz. (Los mexicanos contestaron que viniese toda la banda al pueblo a tratar la paz. Un día llegaron dos apaches; otro día tres, ofreciendo volver con sus jefes).

* El 10 de septiembre de 1885, muere a la edad de dos años Little Robe, hijo de Gerónimo y cuya madre se desconoce, aunque quizás pudo ser Marionetta. (Había sido capturado el anterior 7 de agosto, cuando scouts apaches del capitán estadounidense Wirt Davis atacaron el campamento de Gerónimo en Bugatseka, cerca de Nácori [Sonora], llevándose a tres esposas [quizás cuatro] de Gerónimo [entre ellas pudieron estar Zi-yeh, Shit-sha-she, Marionetta y Taz-ayz-slath. Es posible que alguna de estas mujeres sea la misma pero con distinto nombre] y al menos a tres de sus hijos [Fenton, Dohn-say y Little Robe. También es posible que el hijo de Taz-ayz-slath que aparece en las fotos que les realizaron en abril de 1886, sea hijo de ella pero no de Gerónimo]. Little Robe moriría poco después, probablemente de disentería, siendo enterrado en el cementerio de Fort Bowie [Cochise County, Arizona]. Su verdadero nombre se desconoce y el nombre de Little Robe, probablemente se lo pusieron los militares al enterrarle.

Otro niño apache moriría el 27 de septiembre de disentería. En su breve informe, el médico no lo mencionó o desconocía el nombre del niño.

La misma tarde del 10 de septiembre, Brady Pollock dejó su rancho en Macho Creek [Sierra & Luna Counties, New Mexico] en busca de unos caballos extraviados. Cuando se paró cerca de un grupo de árboles, Gerónimo le estaba esperando, metiéndole dos balas en su cuerpo. Luego sus guerreros le aplastaron la cabeza, llevándose su caballo. Cabalgaron varios kilómetros hacia el norte, hasta el rancho de McKnight, en Berrenda Creek [Sierra County, New Mexico], saqueándolo y llevándose 16 caballos. Después de descansar esa noche en las estribaciones de las Mimbres Mountains [Grant County, New Mexico], al amanecer fueron al oeste a través del Gavilan Canyon. Ni soldados ni civiles le seguían, pero Gerónimo sabía que eso era solo cuestión de tiempo. Le quedaba un día para entrar en las elevadas cimas de la Black Range [Grant & Sierra Counties, New Mexico].

A la mañana del 11 de septiembre, Evaristo Abeyta estaba cortando madera a 4’8 km al este de San Lorenzo [Grant County, New Mexico]. Cuando vio a los apaches intentó huir, pero estos dispararon a su caballo, cayendo al suelo donde lo mataron. Una hora más tarde emboscaron y mataron a George Horn en las Gallinas Canyon [Grant County, New Mexico]. Poco después, sobre las 11:00 horas, descubrieron a dos muchachos cuidando ganado. Uno era Martin, de 15 años, y el otro su hermano Santiago, de 11. Esa mañana, su padre, John McKinn, había ido con unos pocos vecinos a Las Cruces [Doña Ana County, New Mexico] para comprar suministros de fruta para pasar el invierno. John había enviado a sus hijos al Gallinas Canyon a arrear ganado, a poco más de 3 km al norte del rancho situado en el Mimbres Valley [Grant County, New Mexico]. Los dos hermanos acababan de parar para almorzar. Martin estaba leyendo un libro mientras su hermano jugaba junto a las rocas del arroyo. Sonó un disparo y Santiago vio como un apache, que más tarde supo que era Gerónimo, corría hacia el cuerpo caído de su hermano y le rompía la cabeza. Santiago corrió hacia unos arbustos, pero los apaches le atraparon. Asustado vio como Gerónimo se ponía la camisa y la chaqueta de su hermano. En el rancho estaban su madre Lucetia y su hermana María, desconociendo lo ocurrido. Los apaches preguntaron a Santiago cuántos hombres había en la casa, respondiendo temblando de miedo que no lo sabía. Luego le preguntaron sobre el estado de los caballos del rancho a lo que respondió que había de todo. Entonces Gerónimo le dijo que subiera a un caballo, dirigiéndose hacia el río Mimbres, a pocos kilómetros por encima de San Lorenzo [Grant County, New Mexico].

Al día siguiente, encontraron el cuerpo de Martin McKinn. Cuando John McKinn llegó a casa y se enteró de lo ocurrido, inmediatamente reunió a un grupo de hombres y fue tras los apaches. Durante ocho días los siguió sin éxito hasta las Mogollon Mountains [Grant & Catron Counties, New Mexico]. A partir de ese momento, comenzaría una espiral de locura que continuó hasta su muerte, 12 años más tarde.

El Silver City Enterprise informó el 15 de septiembre: En Deming [Luna County, New Mexico] se han visto señales de humo en las Florida Mountains [Luna County, New Mexico]. El sábado por la mañana llegaron noticias de que una familia había muerto a manos de los apaches… y un mexicano llamado Evaristo Abeyta había muerto a manos de los apaches cerca de San Lorenzo [Grant County, New Mexico]… La noche del domingo llegaron más noticias de Georgetown [Grant County, New Mexico] con otros tres hombres asesinados… y los dos hijos de John McKinn fueron asesinados… George Horn fue asesinado cuando estaba cortando leña con dos mexicanos en las montañas, a 2 km de la fábrica.

Obviamente, el periódico había informado incorrectamente del suceso en el rancho McKinn. Una semana más tarde, informaba: Sin embargo, no se ha encontrado el cuerpo del hijo más joven del señor McKinn, que se suponía que había sido asesinado por los indios, al mismo tiempo que su hermano. Se hallaron pistas de los indios que daban pie a confiar en que pudiera estar vivo todavía y estuviese con los apaches. Si así fuera, se hará todo lo posible para que regrese con sus padres. Confiamos en que así sea y el muchacho pueda volver sano y salvo a su casa. El joven Mckinn aparecería en marzo de 1886, durante la conferencia entre Crook y Gerónimo en el Cañón de los Embudos [Sonora, México]. 

Era casi imposible que Gerónimo no viese blancos en esa parte del territorio. Había ranchos y campamentos mineros a ambos lados del río Mimbres. Antes de llegar al río, descendieron al Noonday Canyon, donde unos mineros habían construido varias cabañas. Sobre las 11:30 horas, los apaches dispararon contra ellas para saber si había alguien dentro. No respondiendo nadie a los disparos, se acercaron y las saquearon para luego prenderlas fuego, después de haber cogido todo lo que pudieron. Cuatro hombres estaban observándolo todo a unos 275 metros de distancia. Cuando los apaches les vieron les dispararon, rozando una bala la oreja de uno de ellos, Peter Kinney. Luego los apaches se internaron en las Mimbres Mountains. Gerónimo y sus cinco guerreros cabalgaban delante, mientras las mujeres, con Santiago Mckinn iban detrás. Pasaron la noche en un cañón en algún lugar al norte de Georgetown.

A primeras horas de la siguiente mañana, atacaron a dos leñadores [uno llamado George Burns y el otro Aubra], matando a uno y consiguiendo huir el otro. Luego los chiricahuas llegaron al río Mimbres, siguiendo su curso hasta el Rancho Allen, situado en el Upper Mimbres. Por entonces se sabía que había apaches por los alrededores. La señora Allen estaba sola con sus tres hijos cuando vio al grupo de Gerónimo que se dirigía hacia el rancho. Salieron para esconderse en la maleza, pero se toparon con un hombre corpulento, descripción que encaja con Gerónimo o Chinche. Su perro atacó al apache lo que dio tiempo a la señora Allen y a sus hijos para escapar. Gerónimo pudo haberlos seguido fácilmente y matarlos, pero no lo hizo. Quizás vio que no suponían una amenaza para ellos. Cogieron todo lo que pudieron y se fueron. La señora Allen y sus hijos caminaron 12’8 km hasta un aserradero dirigido por soldados de Fort Bayard [Grant County, New Mexico].

Por entonces, las tropas les seguían el rastro [habían encontrado sus huellas el 11 de septiembre]. Un destacamento militar de Fort Bayard, una milicia de Hillsboro [Sierra County, New Mexico], y un pequeño grupo de rancheros [incluido John Mckinn], les seguía la pista. Después de dejar el rancho de Allen, el grupo de Gerónimo pasó parte de la noche cerca de la confluencia del Sapillo Creek y el río Mimbres. A primeras horas de la siguiente mañana, 13 de septiembre, Gerónimo decidió que era hora de poner distancia entre ellos y sus perseguidores. Se movieron rápidamente hacia el noroeste, viajando todo el día, y comiendo lo que robaban y carne fresca de caballo. Según Santiago, pararon a pasar la noche en el Black Canyon [Grant County, New Mexico].

Al amanecer del 14 de septiembre de 1885, salieron hacia el río Gila. Pasando por el Gila Hot Springs, continuaron hasta la bifurcación occidental del Gila. Allí, cerca de la unión del Little Creek, encontraron una cabaña que estaba vacía, perteneciente a William Grudging. El día antes, él y sus hermanos habían vuelto de Silver City con bastantes provisiones, entre ellas harina, azúcar, melaza, y tocino. El grupo de Gerónimo cogió todo lo que podía llevar. Los soldados y la milicia estaban a pocas horas de allí, pero no quisieron seguir adelante. Incluso John McKinn se dio la vuelta pensando que si se acercaban demasiado, los apaches podían matar a su hijo.

La tarde del 15 de septiembre, Gerónimo llegó a un escondido cañón, llamado Teepee Canyon, justo al nordeste del Mogollon Baldy Peak [Catron County, New Mexico], alejado de los asentamientos y situado en la parte más inaccesible de la sierra, cuyos picos se elevaban sobre los 3.000 metros. Se instalaron junto a un manantial de fría y limpia agua. Allí Gerónimo podía suponer que Crook había situado tropas y scouts alrededor de la reserva, pero no sabía que esos días, en el Departamento de Guerra, en Washington, se estaba dilucidando el destino de todos los chiricahuas, independientemente si hubiesen sido hostiles o no. El 17 de septiembre, Crook y Sheridan intercambiaron telegramas indicando qué podrían hacer con los chiricahuas y bajo qué condiciones podían rendirse, si lo hacían. Crook acababa de llegar de Benson [Cochise County, Arizona] donde se había reunido con el gobernador de Sonora, Luis Emeterio Torres, para buscar medios de colaboración entre los dos países en su lucha contra los chiricahuas. Torres aseguró a Crook que Sonora no pondría problemas a cualquier destacamento estadounidense que operase al sur de la frontera incluso si el gobierno federal no renovaba el tratado que permitía cruzar la frontera en caliente. Cuando volvió a Sonora, Torres envió una directiva a todos los prefectos de los distritos fronterizos para que ayudasen a las fuerzas estadounidenses que perseguían a los chiricahuas.

El 18 de septiembre, Gerónimo dejó su campamento en el Mogollon Baldy Peak y se dirigió al oeste. Su primera parada fue en Pleasenton, a 4’8 km al sur de Glenwood [Catron County, New Mexico], sobre el río San Francisco. Esa noche robaron tres caballos de dos ranchos. A la mañana siguiente estaban en Arizona, recorriendo la parte superior del Blue River [Graham County, Arizona], donde se encontraron con William Rasberry, al que dispararon en la boca, matándole al instante. Su vecino, Frank Manning, pudo escapar y refugiarse en el rancho. Pudo ver a cinco o seis guerreros con dos mujeres. Al final del día, 19 de septiembre, fueron hacia el oeste, pasando el Mount Ord [Maricopa County, Arizona] dos días después. Dejando un guerrero y una mujer atrás con los caballos, al anochecer del 21 de septiembre, llegaron a la bifurcación este del White River, cerca de Fort Apache, donde esperaban encontrar las rancherías chiricahuas. El teniente Gatewood tenía scouts patrullando la zona, pero la obscuridad de la noche ocultó los movimientos de Gerónimo, pasando entre ellos sin ningún problema. 

Llegaron al East Fork poco antes de la 01:00 horas del 22 de septiembre, pero solo encontró a una anciana White Mountain cuidando su granja, informándole que Gatewood había trasladado las rancherías chiricahuas a las cercanías de Fort Apache; y también que solo una de sus esposas [She-gah] y una hija estaban allí. She-gah era la mujer capturada en la Reserva Mescalero nueve días después de la huida de la reserva. La anciana guio a Gerónimo a la ranchería chiricahua, señalando el wickiup de su esposa. Sin que nadie se enterase, entró en el wickiup y salió con She-gah, con su hija de tres años, y con la otra mujer capturada en la Reserva Mescalero. No está claro en qué ranchería chiricahua estaba viviendo She-gah, ya que únicamente dos hombres del grupo de Gerónimo habían permanecido en la reserva, y estaban sirviendo como scouts. Es probable que se hubiese unido al grupo de Bacutla porque uno de sus seguidores era el chihenne Chobegoza, cuyo hijo estaba con Mangas. Chobegoza era uno de los pocos amigos que tenía Gerónimo en la Agencia, pudiendo haber hablado con él o saber de su presencia sin denunciarlo.

Después de robar varios caballos a los apaches White Mountain, el grupo de Gerónimo se fue tan silenciosamente como había llegado, teniendo la intención de poner tanta distancia como fuera posible entre ellos y sus perseguidores. Al amanecer, los White Mountain estaban alterados y enojados porque Gerónimo se había llevado sus caballos. Alchesay reunió hombres para ir tras él. Gatewood estaba seguro de que algunos chiricahuas esperaban la visita de Gerónimo, pero esa suposición era errónea, comprobando su error al final del día. Menos de una hora después, Gatewood informó que los incursores eran cinco en total, incluyendo Gerónimo, dirigiéndose hacia el sur en dos grupos. El más pequeño, de dos hombres, fue hacia el Black River.

La primera reacción de Crook fue implicar a los apaches White Mountain y chiricahuas de la reserva en la captura de Gerónimo, ordenando que no saliese ningún destacamento militar de Fort Apache. Confiaba en Alchesay y en sus White Mountain, asegurándoles que serían compensados por sus esfuerzos. Dijo a Gatewood que alistase a cualquier chiricahua que fuese enemigo de Gerónimo. Crook quería capturar o matar a todo el grupo de Gerónimo. Gatewood telegrafió a Crook diciéndole que los White Mountain matarían a Gerónimo o le expulsarían de la reserva. No podemos confiar en que lo cojan prisionero. Su idea es matar a Gerónimo y a todo su grupo. Poco después, Crook ordenó a Gatewood que dijese a los scouts que capturar a Gerónimo era mejor que permitirle escapar a México.

Era una coincidencia, pero el teniente Britton Davis estaba viajando de Fort Bowie a Fort Apache. Estaba cansado de tanta campaña. Estando en El Paso con Chato y sus scouts, se había reunido con un viejo amigo de su padre, que se había convertido en presidente de un grupo propietario de la Hacienda Corralitos [municipio de Casas Grandes, Chihuahua], ofreciendo a Davis ser el gerente de la hacienda, aceptando este por lo que abandonó el ejército. Estaba en Fort Thomas [Graham County, Arizona] cuando oyó la noticia de la incursión de Gerónimo en Fort Apache. Inmediatamente, se puso en marcha para ayudar a su amigo Gatewood. El 23 de septiembre llegó a la conclusión de que el único propósito de Gerónimo era saber qué había sido de su gente cautiva, pero se equivocó en dos cosas. Davis creía que Gerónimo estaba en la zona y que Mangas había ido a la Reserva Navajo para convencer a sus parientes para que se unieran a él. Las dos suposiciones eran erróneas, pero un telegrama recibido ese mismo día, 23 de septiembre, pudo confundir a Crook. El telegrama era del coronel Bradley, diciendo que unos ciudadanos habían descubierto el rastro de una docena de chiricahuas cerca del actual Winston [Sierra County, New Mexico]. Bradley preguntó si podía ser Chihuahua, plantando una lógica cuestión: ¿Alguien del grupo de Chihuahua ha vivido alguna vez en la Reserva de Ojo Caliente?. Pensando en Davis, Crook creía que era Mangas yendo al norte, a la Reserva Navajo, pero era un error porque él estaba escondido al sur de Guaynopa, la antigua fortaleza de Juh.

De hecho, el grupo lo lideraba Nana, quien había ido al norte por las Florida Mountains [Luna County, New Mexico] después de cruzar la frontera a la vez que Gerónimo estaba llevando a cabo su incursión cercana a Fort Apache. Nana lideró al grupo a través de las Black Range, un poco al norte de la ruta que Gerónimo estaba siguiendo. No cometió ningún asalto. Dos días después, el 25 de septiembre, Bradley informó que unos ciudadanos habían visto apaches cerca de Horse Springs [Catron County, New Mexico]. No se sabe si era Nana o Gerónimo volviendo de Fort Apache. Pero Nana sabía donde le gustaba acampar a Gerónimo, alcanzando el oculto lugar, probablemente, antes que él.

Mientras, Gerónimo había vuelto a New Mexico sin ser detectado por las tropas o por los scouts, quienes recorrían el territorio buscándole, pero él ya se había dirigido hacia el sureste por el Black River, apresurándose a regresar a las Mogollon Mountains [Grant & Catron Counties, New Mexico]. La noche del 27 de septiembre, emboscó en Cactus Flat [Grant County, New Mexico] a A. L. Sabourne, quien llevaba un carro con mercancías a Cooney [Catron County, New Mexico]. Una bala disparada desde una colina le alcanzó en el pecho, matándole al instante. Los apaches saquearon el carro que contenía una gran cantidad de dulces que comieron de una sentada. Santiago McKinn recordaría que los apaches se sintieron mal por el exceso de dulces. Se quedaron acampados durante una semana, deleitándose de los dulces y la comida cogida del carro de Sabourne. Santiago creyó que sus captores decidieron su destino jugando, favoreciéndole la suerte, salvando así su vida. No se sabe cuando se encontraron Nana y Gerónimo, pero se sabe que este salió para México el 6 de octubre.

Otra incursión chiricahua en Arizona, proveniente de México, hizo que las tropas se olvidasen temporalmente de Gerónimo. Eran Chihuahua y Naiche que desconocían los movimientos de Gerónimo al norte de la frontera. No se sabía nada de ellos desde su enfrentamiento con los scouts del capitán Wirt Davis en la Sierra de Teras [municipio de Agua Prieta, Sonora], el 22 de septiembre. Los scouts habían descubierto el rastro  de 25 chiricahuas que habían cruzado el río Bavispe, llegando a los llanos de Carretas [municipio de Janos, Chihuahua], justo al lado del límite con Chihuahua. Los scouts asumieron que intentaban volver a Fort Apache para saber el destino de la familia de Chihuahua. En la mañana del 26 de septiembre, los destacamentos de Emmett Crawford y Wirt Davis se unieron en el río Carretas. Crawford, después de recibir un mensaje de Davis la noche anterior, había enviado al teniente Elliott con 50 scouts a seguir el rastro. Los dos destacamentos unidos levantaron el campamento y marcharon al norte. A las 15:00 horas de esa misma tarde, Davis envió un correo al rancho de Lang, situado al norte de la frontera, en New Mexico, para avisar de que los chiricahuas iban al norte, pudiendo cruzar la frontera por el Guadalupe Canyon [situado en el vértice donde se juntan los estados de Arizona, New Mexico y Sonora] o por San Bernardino [Cochise County, Arizona]. La primera conjetura resultó ser la correcta.

El oficial al mando del destacamento situado en el rancho de Lang envió un mensaje al capitán John William Martin, acampado en el Guadalupe Canyon. Martin recibió el aviso a última hora del día 27, o a primeras horas del 28, pero para cuando quiso hacer algo, los chiricahuas habían pasado a unos 6 km por encima del cañón, donde acampaban dos compañías de caballería con varios scouts apaches. Los scouts de Elliott fueron los primeros en llegar al Guadalupe Canyon. Elliott envió un correo a Davis para informarle de que los chiricahuas habían pasado por el cañón sin ser detectados. A la mañana siguiente, Davis envió tras ellos a Martin, con una compañía de caballería y scouts, pasando todo el día buscándolos sin éxito.

Crook recibió la noticia del cruce de la frontera unas 24 horas después de haber ocurrido. Desilusionado con los apaches White Mountain en relación con su actuación en el intento de captura de Gerónimo la semana anterior, dijo a Gatewood que les pidiese ayuda en su nombre; y en caso contrario, les avisase de que su futuro bienestar estaría comprometido. Había decidido llevar a los chiricahuas más cerca de Fort Apache bajo el pretexto de que era necesario proteger a las familias de los scouts que están sirviendo lejos, de sufrir algún daño de los hostiles. Gatewood pidió a los White Mountain que vigilasen su campamento y matasen a cualquier hostil que se asomase por allí. Crook dijo a Gatewood que les hiciese saber que cualquier éxito en matar a un chiricahua tendrá premio. A la mañana siguiente, revelando signos de desesperación, Crook apretó más las tuercas, pensando que los apaches White Mountain mostraban apatía o desinterés cuando, en realidad, no tuvieron oportunidad de capturar a Gerónimo. Él sentía que estaban actuando ingratamente, que se habían olvidado de lo que él había hecho por su bienestar. Susceptible, Crook lo tomó como una afrenta personal. Ignorando el hecho de que unos 50 apaches White Mountain y Cibecue habían pasado el verano persiguiendo hostiles en México, decidió asustarles: El general dará 100 $ por cada cabeza de hombre hostil chiricahua traído por un scout indio o voluntario. Decid a los indios White Mountain que el general… se está cansando de hacer todo el trabajo por ellos y que pedirá irse lejos de aquí, y probablemente tendrán otro agente barrigudo que les llevará a todos a San Carlos y que él [Crook] no volverá de nuevo para ayudarlos a salir de más líos.

Mientras, los scouts chiricahuas de Chato, que habían vuelto a Fort Bowie con el teniente Briton Davis, estaban preocupados de que los incursores pudiesen venir y vengarse de los scouts, haciendo daño a sus familiares que estaban en Fort Apache. Chato temía que Chihuahua atacase a su familia porque él había liderado el ataque al campamento de Chihuahua. Este, consumido por la rabia y deseando vengarse, buscaba hacer lo mismo. Crook estuvo de acuerdo en enviar a tres scouts [entre ellos Toosigah], elegidos por sus compañeros, para ir a Fort Apache para cuidar de sus familias. Fueron a Willcox [Cochise County, Arizona] en tren, donde cogieron una diligencia para ir a Fort Apache. Crook había ordenado a Gatewood vigilar estrechamente a la familia de Naiche, ya que su madre y su hermana no se fueron de la reserva. Crook también dio orden de avisar a los ciudadanos de Clifton y Duncan [ambos del Greenlee County, Arizona], y Silver City [Grant County, New Mexico] para que estuviesen alerta y vigilasen sus caballos y mulas.

Naiche se había separado de Chihuahua cuando llegaron a las Chiricahua Mountains, yendo al norte y bordeándolas por el oeste; mientras el otro grupo de 12 hombres, al mando de Chihuahua, fue también al norte, pero las bordeó por el lado este. Los capitanes Martin y Crawford, y el teniente Elliott, iban tras el rastro del grupo de Chihuahua, quien no cruzó el San Simon Valley, debido a la presencia allí y en el Sulphur Springs Valley, de tropas con 200 scouts apaches, incluyendo a Chato y unos 35 chiricahuas. Hacer una incursión por Fort Apache era demasiado arriesgado. Con soldados y scouts frente a él, Chihuahua decidió volver al oeste a través del corazón de las Chiricahua Mountains y reunirse con Naiche. Pero antes necesitaba monturas frescas.

El 29 de septiembre, sus guerreros mataron a un prospector estadounidense en el Cave Creek Canyon [Cochise County, Arizona]. A la mañana siguiente empezaron a reunir caballos del Rancho Keating, a unos 12’8 km al norte de Galeyville [Cochise County, Arizona]. Confundiendo a los apaches con vaqueros, Michael Keating cabalgó hacia ellos. Un chiricahua disparó a Keating en la cabeza, matándolo al instante. Un empleado suyo, Timothy Shanahan, se refugió en la casa del rancho viendo como los chiricahuas elegían 12 de los mejores caballos y se los llevaban. De allí fueron 1’6 km al suroeste y saquearon la vacía cabaña de Sullivan, donde sacrificaron una mula de Keating. Después siguieron al suroeste, hacia un rancho en el White Tail Canyon [Cochise County, Arizona], donde durante la noche del 30 de septiembre soltaron las ataduras de 40 caballos, que estaban cerca de la casa del rancho, llevándoselos mientras los vaqueros, que se habían reunido para el rodeo de otoño, dormían profundamente.

A la mañana siguiente, 1 de octubre, Chihuahua había atravesado el Pinery Canyon para ir al Pine Canyon por el Downey Pass. Después continuó al sur, deteniéndose al final del día en el Morse Canyon, justo al sur de Turkey Creek, donde dispararon a John McGowan en el abdomen antes de continuar hacia el punto de reunión que había acordado con Naiche. El hijo de Cochise había estado ocupado en el Sulphur Springs Valley. A las 03:00 horas del 1 de octubre, sus guerreros se habían llevado 15 caballos y mulas del Rancho Sulphur Springs. Silas Bryant, un ranchero en las Dragoon Mountains, estaba llevando suministros desde Willcox a su rancho. Cuando llegó al anochecer del 30 de septiembre, dejó sus seis mulas en el corral. Sobre las 03:00 horas del 1 de octubre, le despertaron unos ruidos de cascos de caballos que venían del corral. A pesar de un guardia y un perro, los apaches habían cortado las cuerdas y quitado tres o cuatro postes del corral. Luego asustaron a unos 50 caballos y mulas agitando una manta. A pocos metros estaba Naiche apuntando con un rifle a Bryant quien se quedó quieto. Naiche perdonó la vida a Bryant, perdiéndose en la obscuridad. Momentos después, Bryant dio la alarma, pero estaba obscuro y los chiricahuas se habían llevado la mayoría de los caballos, incluyendo las seis mulas. Esa mañana, unos pocos guerreros dejaron el grupo y mataron al ranchero Mike Noonan, en la puerta de su cabaña en las Dragoon Mountains. Al día siguiente, 2 de octubre, se reunieron con Chihuahua en la parte inferior de las Chiricahua Mountains.

Crawford iba con Chato explorando el lado oeste de las Chiricahua Mountains. A media tarde del 2 de octubre, encontraron un rastro que iba al sur, hacia Mud Springs. A la mañana siguiente, Crawford envió un correo a Fort Bowie: Los scouts dicen que Naiche y Chihuahua van de vuelta a Sonora”. El capitán Charles Viele, con dos compañías del 10º de Caballería, les persiguió todo el camino hasta Ascensión [Chihuahua] hasta que agotó sus caballos teniendo que abandonar la persecución. Crook decidió que había llegado el momento de preparar a sus tropas para una amplia campaña, más larga de lo que pensaba.

El 6 de octubre de 1885, Naiche y Chihuahua entraron en México atravesando las Hatchet y las Alamo Hueco Mountains [las dos en el Hidalgo County, New Mexico]. Pocos días después, algunos guerreros robaron ganado en Bavispe [Sonora], no pudiendo ser perseguidos por los ciudadanos al carecer estos de suficientes armas. Los guerreros fueron a su campamento base, escondido en lo alto de la Sierra de Carcay [municipio de Janos, Chihuahua].

El mismo día que Naiche y Chihuahua entraban en México, Gerónimo y Nana dejaban las Mogollon Mountains [Grant & Catron Counties, New Mexico] con Santiago McKinn, en dirección a México. El 8 de octubre, un pequeño grupo comenzó a reunir ganado de ranchos a lo largo del río Gila, Mangas Valley, y las Burro Mountains [Grant County, New Mexico]. El comandante Samuel Sumner les persiguió, pero perdió el rastro que iba al norte, hacia el Blue Creek, antes de que los incursores girasen y se dirigiesen al sur. Era un grupo de diversión para permitir al grupo principal dirigido por Gerónimo poner tierra de por medio entre ellos y sus perseguidores. El grupo de Gerónimo viajó por la noche hasta que alcanzaron el Animas Valley [Hidalgo County, New Mexico], donde robaron 30 caballos de un rancho antes de cruzar la frontera a última hora del 9 de octubre.

El pequeño grupo incursor iba un día o dos detrás de él. El 10 de octubre, emboscaron a dos soldados del 4º de Caballería en el Cowboy Pass, en la parte inferior de las Peloncillo Mountains [Hidalgo County, New Mexico]. Los primeros disparos mataron a Hickman e hirieron a Sylvester Grover, cuya montura siguió cabalgando unos 450 metros antes de que el caballo cayera sin vida. Grover siguió disparando hasta que los chiricahuas abandonaron la lucha, no sin antes llevarse el caballo, las armas y la cartuchera de Hickman. Afortunadamente, para Grover, un grupo de siete scouts y muleros licenciados llegaron a tiempo de salvar su vida.

Mientras Gerónimo se había dirigido hacia Casas Grandes [Chihuahua]. El 11 de octubre, sus hombres dispararon a una reata de mulas que iba a Bavispe [Sonora] pero nadie resultó herido. Al final del día, cerca de Casa de Janos [municipio de Janos, Chihuahua], se encontraron con unos vaqueros de la Hacienda Ramos, matando a un hombre, antes de cambiar de dirección, yendo hacia Carretas [municipio de Janos, Chihuahua]. De allí fueron hacia el sur, al campamento base que los chiricahuas llamaban Bent-ci-iye, que significa “Abundantes Pinos”, a unos 13 km al sur de Carretas, donde se reunieron con Naiche y Chihuahua, a quienes no veía desde el 19 de mayo.

Cuando la noticia de la muerte del vaquero llegó a Casas Grandes, una patrulla salió para alcanzar a una mujer apache que había dejado la población esa misma mañana, siendo capturada. Pertenecía al grupo de Mangas, negando su participación en la muerte, adjudicándosela a Gerónimo. Desde su separación de Gerónimo, tras el ataque de los scouts de Bylas a su campamento en Bugatseka, Mangas y su pequeño grupo de unas 20 personas había estado en Guaynopa y en la zona sur del río Aros. Mangas estaba con su mujer Dilth-cley-ih [una hija de Victorio] y seis hombres, cuatro chihennes [Eskinolteze, Frijole, Ni-losh, y Goso, de 17 años] y dos nednais hijos de Juh [Delzhinne y su hermano de 15 años Daklegon]. Desde mediados de septiembre, solo el más mayor, Eskinolteze y unas pocas mujeres mayores, se habían atrevido a ir a Casas Grandes a comerciar. Cuando la última vez, la mujer no regresó, Mangas levantó su campamento y se fue a las montañas. Daklegon, el hijo mediano de Juh, estaba fuera del campamento, y al regresar lo encontró vacío. Buscando a su familia, fue a Casas Grandes, donde Juh había tenido algunos amigos, pero fue detenido por los soldados. A finales de octubre, Crook recibió un informe que decía que el joven estaba viviendo en los cuarteles del ejército, vistiendo un uniforme. Los oficiales mexicanos querían servirse de él para atraer a otros chiricahuas.

Unos 80 km al este de Casas Grandes, Gerónimo, Naiche y Chihuahua idearon un nuevo plan, y ese no era rendirse. Recordaban la dura sentencia que sufrió Kaahteney por solo hablar de irse a México, imaginando lo que les podía pasar por haberse ido de la reserva y haber cometido depredaciones. El castigo de Crook sería más duro, probablemente la horca, como les ocurrió a los tres scouts que se sublevaron en Cibecue, o quizás podrían ser entregados a las autoridades civiles para ser juzgados. Ninguna opción les parecía buena. No sabían dónde tenía Crook a sus familiares. Sabían que no estaban en Fort Apache, especulando que podían estar en San Carlos. Los tres decidieron intentar rescatarlos. Los hermanos Chihuahua y Jolsanny [también llamado Ulzana], liderarían dos grupos incursores. El plan era que Chihuahua, con el primer grupo, realizara maniobras de distracción en New Mexico, mientras Jolsanny, al frente de un segundo grupo de 11 hombres, se dirigiera a Fort Apache y a San Carlos.

Algunos guerreros del grupo de Jolsanny buscaban rescatar a sus esposas e hijos que los scouts apaches habían capturado el último verano en Bugatseka [dos mujeres de Jolsanny, y una esposa de Perico {primo 2º de Gerónimo}]. Otros, en cambio, querían llevarse a sus familiares que se habían quedado en Turkey Creek [Cathlay {también llamado Colle, Kutle o Chullah}; Len-sey {también llamado Lancy}; Moh-tsos; Tah-ni-toe; y Shoie entre otros]. Cuando Moh-tsos huyó, lo hizo con otra mujer, abandonando a su mujer, Bash-de-le-hi, y a tres hijos. Tras la rendición de los chiricahuas, Bash-de-le-hi no tenía muchas ganas de volver con su marido.

Los otros miembros del grupo eran Atelnietze, Fun, Kanseah, Yahnozha, y el joven de 19 años, Zachia [o Azariquelch]. Seis de los 12 guerreros habían servido como scouts anteriormente. Tres habían desertado [Atelnietze, Cathlay y Fun], el 17 de mayo de 1885.

A mediados de octubre de 1885, Chihuahua, Jolsanny, y unos 20 guerreros y muchachos adolescentes salieron de la Sierra de Carcay [municipio de Janos, Chihuahua]. Chihuahua y Jolsanny primero fueron al Corral de Piedra, en el sudeste de los montes de El Fresnal [municipio de Ascensión, Chihuahua], a unos 48 km al este de Janos. Allí decidieron atacar las minas del Sabinal [municipio de Ascensión, Chihuahua], lo que hicieron el 17 de octubre. Tras un fuerte enfrentamiento, pero sin bajas por ningún bando, los chiricahuas se llevaron 11 caballos.

El día siguiente, 18 de octubre de 1885, el periódico La Voz de México” publicaba: Premios._ Leemos en el ‘Two Republics’ que los criaderos y mineros del mediodía de Nuevo México aprecian las cabelleras de apaches en 50 $ cada una. Las autoridades del Condado de Cochise, Arizona, ofrecen 500 $ por Gerónimo, vivo o muerto, y los ciudadanos de Tombstone prometen dar 250 $ por cada cabellera de apache que se lleve a aquella población”.

Ocho o nueve días más tarde, Chihuahua y Jolsanny cruzaron las vías del tren, al sur de la Laguna de Guzmán, yendo al norte hacia la frontera internacional.

Al mismo tiempo, Gerónimo, Naiche y Nana, con unos 12 guerreros y muchachos adolescentes, y unas 60 mujeres y niños, fueron a incursionar hacia Temósachic [municipio de Temosachi, Chihuahua], donde mataron a tres hombres. El 27 de octubre, atacaron la pequeña población minera de Dolores, situado por debajo del río Aros, donde mataron a tres hombres y ocuparon parte del poblado. Después se movieron entre los ríos Sátachi y Aros, un terreno abrupto donde las tropas de Sonora raramente entraban.

Mientras, Chihuahua y Jolsanny se separaron al este de la Sierra Boca Grande [municipio de Ascensión, Chihuahua]. Jolsanny con 11 hombres rodeó la sierra por el sur y entró en New Mexico. Esperaba ir por el norte a través de las Animas Mountains [Hidalgo County, New Mexico]. Probablemente, pasó un día descansando en las Alamo Hueco Mountains [Hidalgo County, New Mexico] antes de entrar en las Animas Mountains. Durante varios días se ocultaron en la base del Animas Peak. Jolsanny envió exploradores para inspeccionar el norte, buscando una oportunidad de ir hacia la reserva.

Mientras, Chihuahua cruzaba la frontera en un rápido movimiento de diversión destinado a que los militares se ocupasen de él, para permitir el paso de Jolsanny. Chihuahua lideraba un grupo de unos ocho hombres y dos mujeres que se dirigía a la frontera por el este de la Laguna de Palomas [municipio de Ascensión, Chihuahua], yendo a las Florida Mountains [Luna County, New Mexico]. El 2 de noviembre, se llevaron caballos de varios ranchos y luego atacaron el campamento maderero de Jewitt, matando a Charles Martin mientras cocinaba la cena. Saquearon el campamento, cargaron provisiones, rifles y munición sobre una mula, y continuaron al norte hacia las Mimbres Mountains [Grant County, New Mexico]. Los siguientes días hirieron a un hombre y robaron más ganado.

Finalmente, Chihuahua se dirigió al sur cruzando, alrededor de las 17:30 horas del 6 de noviembre, las vías del tren al este de Cambray [Luna County, New Mexico], un depósito de agua para el ferrocarril, moviéndose rápido hacia las West Potrillo Mountains [Doña Ana County, New Mexico]. Las incursiones de Chihuahua entre los ranchos y asentamientos del sur de New Mexico provocaron graves daños en vidas, robos y propiedades. Un periodista enumeró los nombres de cinco personas muertas en dos semanas, en un radio de 40 km de Lake Valley [Sierra County, New Mexico]. El periodista también escribió sobre los ganaderos que perdieron su ganado aunque escaparon con vida. La incursión de Chihuahua puso en movimiento una veintena de unidades de caballería en su persecución, y según lo previsto distrajo la atención de los estadounidenses hacia New Mexico en lugar de Arizona.

El capitán Adna Chaffee le persiguió con 35 hombres y unos pocos scouts navajos, pero Chihuahua había cruzado la frontera el 7 de noviembre, dirigiéndose hacia el sur, hacia la Sierra de la Candelaria [municipio de Ahumada, Chihuahua]. De allí fue a la Sierra de la Escondida [municipio de Nuevo Casas Grandes, Chihuahua] y a Casas Grandes para comerciar a finales de noviembre.

Mientras, Jolsanny había ido hacia las Animas Mountains el 3 de noviembre. Sobre las 08:30 horas del 7 de noviembre, cinco de sus guerreros, a pie, emboscaron a dos correos militares que iban hacia el destacamento del capitán Kendall. Mataron a Antonio, un scout navajo, e hirieron de un disparo en el pecho al soldado Abbott, llevándose sus carabinas y caballos. Poco después, otros dos correos del capitán Kendall encontraron a Abbott llevándole a Cambray, donde le pusieron en un tren con destino a Fort Bliss [El Paso County, Texas].

Tres horas más tarde, Jolsanny recorrió 11 km, al norte de dos casas de la Missouri Cattle Company, habitadas por John Shy y Andrew Yeater. No está claro si los cinco hombres que habían matado al navajo Antonio estaban con Jolsanny. Los primeros informes dicen que siete apaches atacaron a Shy, pero años más tarde dijo que al menos eran 13, quizás más. Yeater y su mujer estaban en Deming [Luna Count, New Mexico]. Shy acababa de sentarse para comer con su esposa y su hijo de 11 años cuando oyó un ruido fuera. Cuando se asomó por la ventana, vio a un apache apuntándole con su rifle. El guerrero dijo soy buen indio pero Shy no se fio. Gritó a su mujer que cogiera su rifle Winchester. Entonces varios disparos impactaron en las ventanas. Manteniendo la calma, Shy envió a su mujer y al chico al piso de arriba, manteniendo a los apaches a raya con su Winchester. Los chiricahuas corrieron a refugiarse tras unas rocas, no queriendo atacar la casa por riesgo a resultar heridos. Según declaró Shy, estuvieron una hora disparándose. Los apaches, pensando que alguien pudiera llegar en cualquier momento, intentaron que Shy saliera fuera diciendo, uno de ellos, que eran scouts del ejército. ¿Quién era este chiricahua? Quizás Cathlay porque los scouts del ejército encontrarían huellas de un discapacitado. Cathlay había sido herido en la pierna pocos meses antes, y sabía algo de inglés porque había estado en Washington D.C. con Taza en 1876. Shy no le creyó.

Jolsanny estaba preocupado porque había muchos soldados por todo el territorio y podían llegar sin ser detectados, por ellos por lo que envió a sus hombres a la cercana casa de Yeater [estaba muy cerca], la saquearon y la incendiaron. Desgraciadamente, para Shy, una ráfaga de viento llevó las llamas hasta su casa. Shy cogió a su mujer y a su hijo, llenó sus bolsillos de cartuchos y salió por la puerta con sus dos familiares tras él, oyendo los impactos de las balas dentro de la casa y en la puerta, mientras hacían una carrera de unos 35 metros a través del humo hasta una quebrada que les llevó a una cercana colina. Iba a esconder a su familia tras una gran roca cuando vio a cinco apaches allí. Vació su Winchester y en la confusión, su mujer desapareció en la maleza. Él creyó haber herido a un chiricahua. Si fue así, probablemente sería Cathlay porque sus compañeros le dejaron en las montañas cuando se dirigieron a Arizona.

Los apaches se fueron hacia el norte sin poder llevarse nada de la casa de Shy porque el fuego lo devoró todo, pero vieron como llegaba una pareja [era Andrew J. Yeater y su mujer que venían de Deming con provisiones]. Según un informe, Yaeter realizó 13 disparos con su Winchester antes de que los apaches le mataran. Los apaches desnudaron a la señora Yaeter lo que hizo creer después que había sido violada antes de matarla, pero esta no era una práctica entre los chiricahuas. Un informe posterior corregía el error: La única marca que tenía era un golpe en la cabeza con un hacha.

Poco después, llegó un grupo de Deming. Un perro les llevó hasta un arbusto de mesquite donde estaba oculta la señora Shy, quien contó lo ocurrido al capitán Henry W. Sprole, para después llevarla a lo que quedaba de su casa. Esa noche encontraron a Shy y a su hijo.

Jolsanny se había ido hacia el norte, cruzó las vías del tren y llegó a las Mimbres Mountains [Grant County, New Mexico]. Un guía navajo del capitán Kendall afirmó que ahora el grupo estaba formado por 10 apaches.

La noche del 8 de noviembre, mataron a dos hombres, George Hay y Jacob Hailing, hirieron a otro, y robaron más caballos antes de desaparecer por el elevado terreno al oeste de Kingston [Sierra County, New Mexico], no sabiéndose nada de ellos durante dos semanas. Se dirigían a Fort Apache sin llamar la atención.

La incursión generó un escándalo en la prensa del sudoeste de New Mexico, denunciando la impunidad con que los chiricahuas recorrían el territorio a pesar de la presencia militar. Cada vez más, el general Crook se estaba convirtiendo en el objetivo, y sus scouts apaches en chivos expiatorios. El Silver City Enterprise publicó un difamatorio ataque personal contra Crook, acusándole de mentiroso, cobarde y asesino… La sangre de todas estas víctimas clama venganza contra Vd.. Un ciudadano de Silver City abogó por la creación de un grupo de vigilantes para ir a San Carlos y matar a todos los apaches. Para mucha gente, cada apache de San Carlos era un potencial hostil. Ellos ignoraban que, solo 144 chiricahuas, de 5.000 apaches en San Carlos, habían huido de la reserva; que ningún apache había prestado ayuda a los hostiles; que bastantes hombres de la reserva se habían alistado como scouts para perseguirles; que Gerónimo tenía pocos amigos entre los chiricahuas de la reserva, y aún menos entre los Western Apaches. El general Miles no desaprovechó la oportunidad y criticó la política de Crook caracterizando la situación en New Mexico como no satisfactoria.

La incursión de Jolsanny no alteró los planes de Crook para organizar una segunda ofensiva contra los chiricahuas en la Sierra Madre. Los capitanes Emmet Crawford y Wirt Davis fueron a alistar nuevos scouts, el primero a Fort Apache y el segundo a San Carlos. Querían formar cuatro compañías de 25 scouts cada una, con tantos chiricahuas como fuera posible. Pero algunos hombres, incluido Chato, no se volvieron a alistar a causa de que habían estado cuatro meses fuera en la última campaña. Ocurría que el teniente Roach había arrestado a Bonito y a Zele, llevándolos al calabozo. Una mujer había muerto durante una borrachera de tiswin en la que había participado Bonito. Zele había estado ausente cuando Roach hizo un recuento, probablemente porque temió ser arrestado después de pegar, otra vez, a su mujer, cuando ya había sido advertido. Para escapar de la ira de Zele, ella había huido a San Carlos. Crook necesitaba un jefe que estuviera al frente de los scouts, por lo que ordenó a Crawford que perdonara a los dos jefes, ya que necesitaba a los miembros de sus bandas para la campaña. Pero nadie se presentaba voluntario ante la perspectiva de una dura campaña en pleno invierno en Sonora. Zele estaba envejeciendo y Bonito, quien recientemente se había casado con una apache White Mountain, se estaba distanciando de los chiricahuas.

Crawford no tenía problemas para alistar chiricahuas, pero los White Mountain no tenían tantas ganas. Había hablado con Loco, cuya banda estaba resentida con Gerónimo por las pérdidas ocurridas en el Arroyo de los Alisos, el 30 de abril de 1882.

El 7 de noviembre, el teniente Marion P. Maus, que serviría como segundo de Crawford, alistó dos compañías de 25 scouts cada una. La compañía A estaba formada por casi todos los hombres adultos de la banda de Loco; mientras que en la compañía B había apaches White Mountain y Cibecue. En la A había chihennes y unos pocos chokonen, incluido el hermano más joven de Chato, Gonaltsis [también llamado Patricio]. Sus sargentos eran Askadodilges [Charley], Guydelkon, Tsedekizen, y Ruby [Rubie], quien, con unos 50 años, era el más viejo de todos. Él y Tsedekizen eran yernos de Loco, siendo asignados para proteger a los oficiales. Otros miembros de la compañía eran Massai [también llamado Nogusea y Wassil], Eskinzon [Jim Miller], Juan Segotset y Balatchu.

El teniente William Ewen Shipp reclutó a 25 apaches White Mountain y Cibecue como scouts para la compañía C; y a ocho apaches White Mountain y a 17 chiricahuas para la compañía D. Noche, Cooney, Cuso [probablemente Fatty], y Tuzzone eran los sargentos. Otros miembros de la compañía eran Dutchy, Kay-dah-zinne, Espida [Spitty], Nahn-tee-nesn, y As-toy-eh. Los sargentos Noche, Fatty, y Tuzzone conocían las montañas de la Sierra Madre porque habían vivido allí con Juh y Cochise. Noche asumió el papel de Chato como líder de los scouts chiricahuas. Los 100 scouts formaron el 2º Batallón de scouts nativos. Crawford propuso excluir a los soldados blancos porque durante la campaña de verano habían sido una carga.

El 16 de noviembre, el capitán Wirt Davis salió de San Carlos con 100 scouts hacia Fort Bowie, llevando también tres reatas de mulas. Iban también cuatro oficiales, y George Wratten como jefe de scouts. El 21 de noviembre, Crook ordenó a Davis ir a México. Mientras iba de camino, el capitán Joseph H. Dorst, con 36 soldados del 4º de Caballería, se unió a él en el Guadalupe Canyon [situado en el vértice donde se juntan los estados de Arizona, New Mexico y Sonora]. Montaron un campamento base en Carretas [municipio de Janos, Chihuahua], cerca del límite de Sonora con Chihuahua.

Crawford estaba listo para partir de Fort Apache el 18 de noviembre. Crook no tenía noticias de los hostiles que estaban en New Mexico. Era como si se los hubiera tragado la tierra, por ello, ordenó a Crwaford ir a Fort Bowie. Su destacamento lo formaban cinco oficiales, dos jefes de scouts [Tom Horn y William Harrison], un sanitario, un intérprete [Concepción, mexicano que había sido capturado de niño por los apaches por lo que sabía su lengua, siendo contratado por el ejército estadounidense como traductor], 100 scouts apaches, y tres reatas de mulas de 45 animales cada una, y una docena de muleros civiles. En total 142 hombres.

El día anterior a la salida de Crawford, Jolsanny cruzó la línea de New Mexico con Arizona. El 17 de noviembre, habían robado todas las reses del rancho de Blucher Boys”, en el río San Francisco, a 96 km al norte de Clifton [Greenlee County, Arizona]. Luego fueron al sudoeste del Eagle Creek, donde mataron ocho caballos. De allí fueron al norte del Black River, dirigiéndose a Turkey Creek, encontrándolo lleno de chiricahuas. Sabiendo que sus campamentos y granjas estaban al este de la bifurcación del White River, cambiaron de dirección yendo al este, hacia el Bonito Creek, donde dejaron unos caballos para recogerlos después de su incursión. Después fueron al East Fork, donde sabían que Chato tenía su granja. Desde una colina distante, pudieron ver a Chato y a su primera esposa, Nalthchedah, trabajando en sus cultivos. Jolsanny había prometido matar a Chato. Eran las primeras horas de la tarde del 23 de noviembre.

Chato estaba en guardia. Hablaba poco de su “poder”, pero era un hombre profundamente religioso que rezaba cada mañana. Jolsanny estaba planeando el ataque cuando Chato gritó a Nalthchedah que cogiera a su hijo de 6 años, Horace, y subieran al caballo. Cabalgaron duro, dirigiéndose río abajo hacia Fort Apache. Los hombres de Jolsanny se alarmaron pensando que alguien había avisado a Chato. Muchos años después, un miembro del grupo de Jolsanny preguntó a Chato por qué había huido: ¡Oh, sí! Recuerdo esa vez. Estaba trabajando y de repente tuve un temblor muscular, señal que sabía, por experiencia, que algo malo iba a suceder. Dejé todo. Así que lo hice.

Ese mismo día, Jolsanny capturó a cuatro chiricahuas, tres mujeres y un chico. Este escapó por la noche, contando al teniente James Lockett todo lo que los incursores le habían dicho. Lockett, que acababa de sustituir a Gatewood nueve días antes, llevó al resto de los chiricahuas a un campamento cerca del puesto.

El 23 de noviembre, Lockett informó al general Crook que apaches hostiles habían sido vistos a 6’4 km de allí, saliendo en su persecución. La línea fue cortada antes de que el mensaje se completara. El 24 de noviembre, la banda de Jolsanny mató a dos civiles, William Waldo y William [Billy] Harrison, que estaban a cargo de la manada de reses de la reserva. El 25 de noviembre se llevaron los caballos de Bonito, y mataron varias reses de los chiricahuas. Las tres mujeres capturadas dijeron a Jolsanny que los militares habían trasladado recientemente a muchos de sus parientes a San Carlos para custodiarlos. Jolsanny les dijo que iba a quedarse hasta matar a Chato. Esa mañana, Jolsanny dejó ir a dos de las mujeres a las que dijo que ellos iban hacia el Eagle Creek [Greenlee County, Arizona]. La tercera mujer era Ta-tay-gy, también conocida como Biyaneta Tse-dha-dilth-theilth, que sería la segunda mujer de Perico.

Jolsanny se dirigió hacia el Black River, pero después de varios kilómetros giraron hacia Fort Apache. Al anochecer, acamparon en una meseta de unos 13 km de anchura al sudoeste del puesto. Mientras, en el mediodía de ese mismo día, Chato y otros 17 apaches [siete chiricahuas y 10 White Mountain] se habían unido al teniente Charles E. Nordstrom, del 10º de Caballería, con 10 soldados para perseguir a Jolsanny. Siguieron el rastro hasta el anochecer cuando ya fue tarde para poder hacer algo. El capitán Crawford, con sus 100 scouts apaches, fue a toda prisa a la estación de Bowie [Cochise County, Arizona] para interceptarlos por si se dirigían hacia el sur. Pero Jolsanny estaba al oeste de Turkey Creek. Mientras sus hombres pararon para comer, puso de centinela al más joven guerrero, Kanseah, el adolescente que había sido dikohe [aprendiz de guerrero y ayudante] de Yahnozha.

Kanseah estaba en una cresta vigilando. Más tarde fue relevado por otro joven, Zachia [o Azariquelch]. Unos minutos más tarde, mientras estaba sentado en la cresta, con su rifle sobre las rodillas, mirando hacia otro lado, un Cibecue Apache de San Carlos, se acercó por detrás y le disparó. Luego le cortó la cabeza con su cuchillo.

El autor se llamaba Sánchez, casado con una mujer White Mountain. Quizás lo hizo porque Crook había ofrecido 100 $ de recompensa por la cabeza de cualquier hostil. Puso la cabeza en un saco de ante y huyó a su campamento. Al oír el disparo, los hombres de Jolsanny subieron y vieron lo que había pasado. Al ver el cadáver sin cabeza se enfurecieron y fueron tras él. Viendo que le perseguían, Sánchez huyó a Fort Apache, dejando la cabeza sobre la mesa del oficial al mando.

Sam Kenoi, un chiricahua, relataría en el futuro: Los chiricahuas [de Jolsanny] se acercaron para ver lo que Sánchez había hecho. Estaban fuera de sí. Descubrieron lo que había hecho y fueron a su campamento para atraparlo, pero alguien le había sido avisado y huyó. Su mujer y varios hijos estaban allí; sin embargo, los mataron y dejaron sus cuerpos tirados. Salieron y empezaron a disparar en otros campamentos [White Mountain]. Estaban tan enfadados que no sabían lo que hacían. Luego se fueron a las colinas.

Esa noche y en las primeras horas de la mañana del 25 de noviembre, cerca de la unión de los Black y White Rivers, atacaron varias rancherías, incluyendo la de Sánchez, matando a 21 apaches White Mountain, cuatro hombres, 11 mujeres, y seis niños. También capturaron a dos mujeres, Na-dis-ough, y a su joven hermano; y Tea-tayzy, pertenecientes a la ranchería de Piel-clee.

Na-dis-ough había visto como mataban a su padre, a su hermano y a su primo, consiguiendo su madre escapar, antes de que dos chiricahuas la agarraran por las muñecas y se la llevaran. Un anciano que volvía de cazar vio escondido en una roca como el frenético grupo de Jolsanny descargaba su rabia contra su nieto, abriéndole la cabeza con una piedra y tirándole al fuego para quemarlo. El abuelo, encolerizado, apuntó su rifle Sharps hiriendo a uno de ellos. Los chiricahuas huyeron con sus prisioneros, amenazándoles con decapitarles si intentaban escapar. Na-dis-ough recordaría que ella estaba llorando, pero Atelnietze la obligó a ir con él.

Cuando Crook se enteró, se enfureció, ordenando al teniente Lockett ir tras los hostiles y matarlos a todos. En un segundo telegrama le dijo que dijera a los apaches White Mountain que ellos mismos deberían matar a todos los hostiles, porque si no, estarían en constante peligro. Que los hostiles no tendrían que hacer lo que quisieran entre tantos apaches. Crook se lamentó que los incursores hubieran pasado tan fácilmente entre los manantiales de agua custodiados por sus tropas. Los guerreros de Jolsanny habían llevado su agua dentro de las entrañas del ganado y caballos que mataban a lo largo de su ruta. Una vez que el grupo incursor había sobrepasado el cordón de tropas entre el ferrocarril y la frontera, Crook supo que el terreno, combinado con su habilidad para recorrer grandes distancias en la obscuridad, haría que la persecución tuviera escasas posibilidades de éxito.

Algunos líderes apaches White Mountain, especialmente Sánchez, buscaban venganza contra los chiricahuas, pero como Jolsanny se movía tan rápido, hubiera sido inútil perseguirle. En consecuencia, Sánchez decidió arreglar cuentas con los chiricahuas que estaban cerca de Fort Apache, a donde Lockett les había trasladado después de la incursión de Gerónimo. La abierta hostilidad de Sánchez preocupó a Loco y a otros chiricahuas, ya que casi todos los hombres estaban sirviendo como scouts con Crawford. Al enterarse Crook de la hostilidad de Sánchez, ordenó a Lockett que cuidase, especialmente, que los chiricahuas acampados cerca del puesto no recibieran ningún daño.  

Cuando el 26 de noviembre vino Chato de la infructuosa búsqueda de los incursores con el teniente Nordstrom, aseguró a los jefes White Mountain que los chiricahuas de la reserva estaban tan indignados como ellos. Chato dijo a Sánchez: “Estamos del mismo lado. Tu gente ha sido asesinada y secuestrada por Ulzana. Mi gente ha sido asesinada y secuestrada por Ulzana. A los blancos no les importa si son White Mountain o chiricahuas. Solo saben que sus ranchos y ganado, y sus familias están siendo asesinados por los apaches y se vengarán de todos nosotros. Debemos unirnos para deshacernos de Ulzana. No debemos luchar entre nosotros. Mata a Ulzana y volveremos a estar en paz. Lockett informó que estaba tratando de mediar entre los White Mountain y los chiricahuas de la reserva para que mejorasen sus relaciones. Lo último que Crook necesitaba era que se desencadenase un enfrentamiento entre los apaches White Mountain y Cibecue, y los chiricahuas de Fort Apache. Todos ellos habían proporcionado 100 scouts para el destacamento de Crawford, de los cuales 42 eran chiricahuas. Crawford llegó a Fort Bowie el 26 de noviembre.

El mismo día, Crook envió varios telegramas al capitán Pierce en San Carlos para que se preparase por una posible llegada de los chiricahuas hostiles, ya que estos, por lógica, creerían que las dos mujeres de Jolsanny, y una esposa de Perico [primo 2º de Gerónimo] estaban allí, cuando en realidad estaban en Fort Bowie. Crook ordenó a Pierce armar a todos los indios que pudiera y distribuirlos por los campamentos… Haga que todos los indios estén prevenidos y preparados para defenderse a sí mismos. También ordenó a Pierce que enviase a Al Sieber con scouts para matar o capturar al grupo de Jolsanny. Dejando en cama a Nalthchedah, que había contraído la malaria, Chato habló a los apaches White Mountain para animarles: Si queremos la paz, debemos luchar por ella. Debemos matar a Ulzana y unirnos en la guerra contra los hostiles. Vivimos bien en comparación con los viejos tiempos. Pero Ulzana y Gerónimo arruinarán esta vida a todos. 

Jolsanny ya no tenía la ventaja de la sorpresa. Como cualquier grupo incursor chiricahua, se movía rápido a través de las montañas por el día, y los valles por la noche. Sus guerreros cortaron el telégrafo por varios puntos. En Solomonville [Graham County, Arizona] llegaron a un rancho y robaron más caballos. Los vaqueros pensando que eran simples cuatreros [o quizás se percataron de que eran pocos apaches] salieron a localizarlos. El grupo fue emboscado por los apaches cerca del Ash Canyon [Cochise County, Arizona] matando a dos de ellos. El resto huyó y presentó una queja ante el ejército. Jolsanny llevó a sus guerreros hacia Duncan [Greenlee County, Arizona]. Crook telegrafió al coronel Bradley, en New Mexico, para que dispusiera sus tropas de tal forma que impidiesen a los renegados entrar en las Black Mountains [Catron County, New Mexico] de ese Territorio.

El jueves, 26 de noviembre, Jolsanny y sus guerreros se encontraron en los llanos del San Simon Valley con dos carros pertenecientes a Gus Chenwith, quien se dirigía a su rancho situado en San Simon Cienega, junto a la línea divisoria de Arizona y New Mexico. Sus carros iban con madera de casas abandonadas de Galeyville [pueblo fantasma desaparecido en las Chiricahua Mountains, Cochise County, Arizona]. Cuando los apaches se acercaron, Chenwith se puso de pie en su carro sosteniendo su Winchester. Jolsanny decidió no arriesgarse, dirigiéndose hacia Galeyville. Justo al norte de esa población se encontraron con otro de los carros de Chenwith en el que iban William Reese y Casper Albert. Los emboscaron y los mataron, llevándose sus caballos. Casper era ayudante del sheriff del Cochise County [Arizona]. Descubrió la segunda mina más importante de Galeyville. Casper llamó a su mina El jefe chiricahua. En la lápida se lee DEC 1885 pero lo más probable es que los mataran el 26 de noviembre. La tumba está a 1’6 km de Galeyville. 

El 28 de noviembre, Jolsanny cruzó el río Gila a unos 32 km al este de San Carlos. Na-dis-ough dijo que los chiricahuas mataron a un adolescente White Mountain con unas piedras mientras robaban los caballos del campamento del White Mountain Bylas, a lo largo del Gila. Bylas había sido el más firme scout del capitán Wirt Davis. Los apaches de Bylas informaron que 10 hostiles habían matado a tres estadounidenses antes de irse a las montañas cercanas al Black Rock Canyon [Graham County, Arizona]. Allí mataron a un hombre y a un niño; y a un pastor en Bear Springs Flat [Graham County, Arizona].

Ese mismo 28 de noviembre, Crook se reunió con los scouts de Crawford. El Estado Mayor del general debatió si informarles de la incursión de Jolsanny en los campamentos apaches White Mountain. Al final decidieron no ocultar lo ocurrido. Según Harvey Nashkin, un scout White Mountain, Crawford contó lo que pasó. Chato animó a los scouts chiricahuas.

Al día siguiente, 29 de noviembre, el general Philip Sheridan, comandante general del Ejército, alarmado por la situación, visitó al general Crook en Fort Bowie[Cochise County, Arizona]. Como pasaban los días sin poder capturar a Jolsanny, los periódicos del Este llenaban sus páginas informando de su audaz incursión, aumentando la presión sobre el ejército. Los comerciantes de Tucson [Pima County, Arizona] y los periódicos de Arizona, no perdieron la oportunidad de hacer negocio, magnificando la incursión más allá de sus verdaderas proporciones, con la esperanza de que el gobierno enviara más soldados, aumentando así la demanda de grano, heno y suministros. Sheridan dijo a Crook que los políticos de Washington querían reubicar a todos los chiricahuas fuera de Arizona. El capitán Crawford, que estaba presente, se opuso a ese plan, argumentando que necesitaba a los scouts apaches y que estos no cooperarían si eran separados de sus familias, por lo que Sheridan pospuso la reubicación. Crook tuvo otra reunión con el equipo de Crawford y con sus scouts apaches, estando listos para perseguir y cazar a los apaches hostiles, siempre que podamos encontrar una pista que seguir, escribió Tom Horn. Pero antes de ir a México, Crook les envió a bloquear el paso al grupo de Jolsanny en caso de que intentaran ir a México por las Dragoon Mountains [Cochise County, Arizona]. Estuvieron buscando huellas durante casi 10 días sin encontrar nada. Jolsanny iba rumbo al este, a las Mogollon Mountains  [Grant & Catron Counties, New Mexico].

Pero antes, la mañana del 1 de diciembre, los guerreros de Jolsanny mataron a los hermanos Lorenzo y Seth Wright mientras buscaban unos caballos robados. Los Wright eran miembros de un grupo de Layton [Maricopa County, Arizona], que se habían unido en Solomonville [Graham County, Arizona] al sheriff Stevens y a otros dos hombres, para recuperar varios caballos robados por, según creían, mexicanos, pero resultaron ser apaches, quienes les emboscaron desde el borde del camino. Seth Wright recibió un disparo, falleciendo al instante. Lorenzo desmontó inmediatamente y abrió fuego sobre los apaches. Su brazo derecho quedó destrozado por una bala y luego, mientras corría, recibió un disparo en la espalda. 

Por entonces, Crook recibía informes regulares sobre los chiricahuas que estaban en México por medio de Andrew Ames, un scout que estaba en Casas Grandes [Chihuahua]; y por parte del teniente Britton Davis, que estaba en la Hacienda Corralitos [municipio de Casas Grandes, Chihuahua]. Mangas y Chihuahua habían estado en las inmediaciones de Casas Grandes. El 24 de noviembre, Davis había informado a Crook que un grupo de apaches hostiles había negociado allí con las autoridades. De hecho, el 23 de noviembre, Chihuahua y siete hombres estuvieron comerciando allí, dos semanas después de venir de su incursión por New Mexico y haber despistado al capitán Chaffee. El precavido chiricahua se había asegurado de que el coronel Terrazas no estuviera cerca, sabiendo que no se podía confiar en los militares mexicanos. Oyó a los oficiales locales hablar de tratar y traer a los otros jefes, pero Chihuahua se negó a entrar en la población. Él solo buscaba cambiar su ganado robado por mezcal, carne, y otras cosas antes de reunirse con Naiche en Sonora. Chihuahua no dijo nada sobre los otros jefes chiricahuas. Por entonces, Naiche y Gerónimo estaban incursionando por el distrito de Ures [Sonora], donde el 23 de noviembre mataron a dos hombres; y dos días más tarde, emboscaron y mataron a tres más en Suaqui, a unos 24 km al sur de Tepache [Sonora].

Crawford informó que Chihuahua había llegado una semana antes de la captura de Delzhinne, hijo de Juh, hecho que ocurrió el 2 de diciembre. Britton Davis fue más específico. En un mensaje a Crook fechado el 24 de noviembre, dijo que había recibido la palabra de los oficiales mexicanos en Casas Grandes que algunos apaches hostiles estaban allí pidiendo la paz. Era Chihuahua después de volver de incursionar por New Mexico.

Ocurrió que el 2 de diciembre, y desconociendo la visita de ChihuahuaDelzhinne, Frijole, Nachol, y dos mujeres se aproximaron a Casas Grandes. Querían interesarse por Daklegon [el otro hijo de Juh capturado el pasado octubre], y solicitar la paz en nombre de Mangas, quien había intentado distanciarse de los otros jefes chiricahuas. Delzhinne [hijo de Juh] montando el caballo de su padre, entró en Casas Grandes, donde estaba el 11º Batallón de tropas federales mexicanas, esperando que Chihuahua y los otros jefes cayeran en la trampa.

El pequeño grupo de chiricahuas aceptó hablar con el coronel Emilio Gallardo y el teniente Francisco Castro, quienes afirmaron que estaban ansiosos de alcanzar un acuerdo. Delzihnne cometió el fatal error de creerles, ya que cuando se acercaron, los soldados les rodearon y les encadenaron. Una mujer aceptó llevar un mensaje a Mangas, cuyo campamento estaba cerca. Esa noche, Castro desplegó 70 hombres al cauce de un arroyo seco cercano a la población para emboscar a Mangas por si aparecía, pero no llegó. Los mexicanos no sabían que Mangas ahora no tenía más que dos guerreros, Eskinolteze y Goso [este de 16 años]. Sabiendo que a él le pasaría lo mismo, levantó su campamento y se dirigió al sur del río Aros. Ya no vería a los otros jefes chiricahuas hasta que le llevaron con ellos a Florida como prisioneros de guerra a finales de 1886.

Poco después, el teniente Joseph Pettit, estacionado en el rancho de Lang, en el Animas Valley [Hidalgo County, New Mexico], envió a tres estadounidenses [dos civiles y un soldado] disfrazados como prospectores mineros a Casas Grandes para conocer las últimas noticias de los chiricahuas. Consiguieron ver al grupo de Delzihnne que estaban encadenados. Joseph Felmer [casado con una apache en la década de 1860, y prestado buenos servicios a Crook al principio de la década de 1870] habló con Delzihnne, El joven nednai le contó las circunstancias de su captura. Felmer le preguntó si revelaría la ubicación de su banda a cambio de su libertad. Delzihnne simplemente dijo No. El 19 de diciembre, los soldados federales le enviaron a San Buenaventura, de allí a la ciudad de Chihuahua; y el 6 de enero de 1886, a Ciudad México, donde moriría en prisión, probablemente de viruela.

Mientras ocurría la detención de Delzihnne, el 5 de diciembre, la banda de Jolsanny saqueó el Rancho Mule Springs, situado a 19 km al oeste de Cactus Flats [Graham County, Arizona], llevándose 10 caballos. A la mañana siguiente, 6 de diciembre, seis chiricahuas sorprendieron a George Kinney y Charles Clarke, quienes estaban reparando un carro, acribillándoles a tiros. Se llevaron el rifle Sharps, calibre 45-60 de Kinney y 40 cartuchos. 

Tres días más tarde, quemaron el Rancho Lillie, cerca de Clear Creek, no lejos de la cabecera de la bifurcación del río Gila, matando a dos hombres más, Lillie y Prior. El sol había desaparecido sobre el horizonte cuando los chiricahuas dejaron la cabaña ardiendo con sus caballos cargados con el botín robado. Asombrados, vieron a 11 estadounidenses [tres civiles y siete soldados al mando del teniente Samuel Warren Fountain] corriendo a pie hacia ellos mientras disparaban sus armas. Jolsanny abandonó todo, excepto dos caballos dirigiéndose a una colina tras la cabaña de Lillie. Desde la cima, los guerreros abrieron fuego, usando el ruidoso Sharps que había pertenecido a Kinney, aunque no dieron a nadie. El primer informe de Fountain decía que los chiricahuas eran 16, incluyendo a dos mujeres, pero sabemos que eran 10 hombres, más dos mujeres y un niño que se habían llevado cerca de Fort Apache. Fountain capturó 14 caballos [siete de ellos pertenecientes al Rancho Mule Springs], una mula, 26 mantas, y un rifle Winchester con munición.

Necesitando caballos, Jolsanny se dirigió al Rancho Siggins en Dry Creek [Catron County, New Mexico] donde mataron al dueño y a un vaquero. Cerca, el destacamento del teniente Fountain, del 8º de Caballería, se dirigía a Fort Bayard [Grant County, New Mexico] a por suministros después de haber explorado las Mogollon Mountains [Grant & Catron Counties, New Mexico] formado por el teniente Rosey C. Cabell, el cirujano John Thomas Claggett Maddox, 19 soldados, 10 scouts navajos, y dos scouts civiles [incluyendo J. McKinney, que había estado presente en el anterior enfrentamiento]. El destacamento avanzaba dividido en dos grupos. McKinney iba al frente de la columna con Maddox, y más o menos la mitad de los soldados. Debido a que Fountain estaba enfermo de disentería y porque los scouts navajos parecían extrañamente lentos, el teniente iba en el segundo grupo. Ignorando el peligro, los soldados empezaron a cantar la canción Good-By, My Lover, Good-By, cuando subían una colina cercana al Dry Creek. Para algunos serían sus últimas palabras. Jolsanny dejó que los soldados subieran 2/3 del estrecho camino que iba hacia la cima.

Eran las 08:30 horas de una nublosa mañana del 19 de diciembre cuando empezó el enfrentamiento. Jolsanny estaba en la cima con dos guerreros, mientras los otros siete estaban escondidos en dos grupos entre los arbustos y las rocas de ambos lados del camino. Normalmente, el líder hacía el primer disparo como señal para que los demás empezaran a disparar. McKinney dijo que un apache le sonrió antes de disparar [si eso es cierto, probablemente era Jolsanny]. Parece que el caballo de McKinney vio el reflejo del cañón del rifle de Jolsanny e instintivamente sacudió su cabeza, salvando la vida de su jinete. La bala impactó entre los ojos del caballo, matándolo al instante, quedando la funda con el rifle Winchester bajo el cuerpo de la montura. Con esfuerzo, McKinney pudo extraer el rifle y responder al fuego de los chiricahuas [creyó haber matado a uno de ellos, pero no fue así]. La segunda tanda de disparos mató al soldado Frank Hutton e hirieron a Maddox y al cabo Wallace McFarland [el caballo del cabo resultó muerto]. Fountain y Cabell empezaban a subir la colina cuando oyeron los disparos, por lo que desmontaron. Fountain preguntó al sargento Moore dónde estaban los 10 navajos [Algunos historiadores han interpretado su ausencia o su lento avance, como un signo de que podrían haber intuido la presencia de los apaches]. El sargento respondió: Solo Dios lo sabe. Pronto Fountain vio a los navajos escondidos tras unas rocas, dando la orden de avanzar. Cuando ascendían, los apaches mataron a dos soldados más, Harry E. McMillan [alistado con el nombre de Wishard] y George Gibson. Al menos cuatro hombres intentaron rescatar a Maddox, pero este les dijo que no lo hicieran porque su herida era mortal. A pesar de todo, el soldado Daniel Collins intentó ayudarle antes de caer mortalmente herido [fallecería al día siguiente]. Seguidamente, Maddox recibió un disparo en la cabeza, falleciendo instantáneamente. El teniente Cabell también resultó herido en una mano [perdió parte de un dedo].

Los 10 scouts navajos se dirigieron a la cima, mientras Fountain y varios hombres ascendían por el lado derecho. En la cima se juntaron con los navajos que habían llegado poco antes que él, pero Jolsanny ya no estaba allí [Según Fountain, sus soldados creyeron haber herido a algunos apaches antes de desaparecer por el escabroso terreno donde los caballos no podían seguirles, pero parece que los chiricahuas no sufrieron heridas, al menos de gravedad]. En total, Fountain había tenido cinco muertos [Collins, Gibson, Hutton, McMillan y Maddox] y tres heridos [Cabell, Hirchfield y McFarland]. Además, fallecieron tres caballos y una mula, y otra más resultó herida [Un caballo herido fue sacrificado más tarde].

Fountain declaró tiempo después que los apaches estaban tan cerca que pudo reconocer a uno de ellos cuando, en septiembre de 1886, estando en Fort Sam Houston [San Antonio, Bexar County, Texas] habló con varios apaches de la banda de Gerónimo, que iban camino de Florida. Fountain le dijo: Tú y yo hemos intercambiado disparos en el enfrentamiento del Dry Creek, fallando los dos. El apache pudo ser Perico o Yahnozha, ya que ambos no negaron su participación, pero se defendieron diciendo: Yo no fui. Yo nunca fallo un disparo. Cuando Naiche lo oyó, simplemente sonrió.

Los ciudadanos de los alrededores estaban tan aterrorizados que al ver un nativo de cualquier tribu salían corriendo en busca de la seguridad de una población o puesto militar. Los vaqueros se negaban a salir a trabajar permaneciendo en sus barracones. El ejército informaba que algunos ganaderos daban ganado y caballos a los apaches esperando que se alejaran de allí. Por entonces, Jolsanny había decidido irse de New Mexico. El 24 de diciembre robó 40 caballos en Steeple Rock, al norte de Carlisle [Grant County, New Mexico]. Cerca de allí mataron a tres hombres [entre ellos a un carretero y su carreta saqueada] e hirieron a otros dos o tres más. El 25 de diciembre cruzaron el Gila, cerca de Duncan [Greenlee County, Arizona], continuando su camino hacia el sur a gran velocidad. El teniente John McDonald llegó con 34 scouts navajos, los cuales se negaron a seguir el rastro al sur del Gila. De Duncan salió para perseguir a los chiricahuas una compañía de Rangers de Arizona, obligándoles a abandonar 11 caballos y mulas, un revólver, un cuchillo, un saco de carne, y una bolsa para armas antiguas de avancarga con un cuerno de pólvora. Después de seguirles durante dos días, los caballos de los Rangers estaban agotados. A primeras horas del 26 de diciembre, Jolsanny cruzó el San Simon Valley hacia las Chiricahua Mountains [Cochise County, Arizona], solo a 19 km del cuartel general de Crook. 

El 27 de diciembre se informó que habían sido vistos en las Chiricahua Mountains [Cochise County, Arizona], donde se escondieron durante dos días, con una fuerte tormenta de nieve cubriendo su rastro. A primeras horas de la noche del 29 de diciembre, Jolsanny se dirigió al Sulphur Springs Valley, rodeó las Swisshelm Mountains [Cochise County, Arizona], llevándose cuatro viejos caballos del rancho de Whitley, continuando al suroeste, hacia las Mule Mountains [Cochise County, Arizona]. Al día siguiente atacaron a dos hombres que iban en una calesa del rancho de Robert Crouch [conocido como Sandy Bob], dirigiéndose a Tombstone [Cochise County, Arizona]. Los dos hombres vieron a 12 apaches aparecer a unos 35 metros de distancia, disparándoles. Una bala rozó la nariz de uno de ellos. Los asustados caballos huyeron, volcando la calesa y tirando a los dos hombres al suelo. Los chiricahuas cabalgaron de vuelta al rancho de Crouch, donde al final del día, cuando anochecía, cometieron su último asalto en suelo estadounidense. Según Charles Crouch, 13 apaches [10 guerreros y dos mujeres y un muchacho capturados en Fort Apache] robaron 13 caballos de los pastos de su padre.

Esa noche, una de las cautivas, una mujer White Mountain llamada Na-dis-ough, iba en la retaguardia del grupo, que como ella dijo, cabalgaba tan rápido como podían. Durante los 35 días que estuvo cautiva, la vigilaban estrechamente, advirtiendo a los tres cautivos que a quien intentara escapar lo matarían. Además, para asustarlos más, juraron que les cortarían las cabezas como Sánchez había hecho con Zachia [también llamado Azariquelch]. Cuando el caballo que iba delante de ella desapareció en la noche, ella giró su montura y se dirigió al oeste. Cuando se aseguró de que los chiricahuas no la seguían, descansó en las montañas hasta el amanecer. A la mañana siguiente, varios vaqueros del rancho de Crouch la vieron cabalgando en uno de los caballos robados, capturándola. La llevaron a Tombstone donde el sheriff la arrestó por robar caballos. John Clum estaba viviendo allí e hizo de intérprete en la audiencia que se celebraría el 6 de enero de 1886, donde Na-dis-ough diría que se había escapado de los chiricahuas. Clum telegrafió al capitán Pierce, el agente de San Carlos, quien verificó su historia, contestando que sin duda alguna era cierta. Na-dis-ough era familiar de Eskinospas, Es-kim-a-zhah-say y Goodah-goodah.

El 31 de diciembre, Jolsanny cruzó la frontera con Sonora, a pocos kilómetros al sureste del río San Pedro, lejos de los pasos habituales que usaban para entrar en México. No había podido cumplir sus objetivos, recuperar a sus familiares [Crook los había trasladado a San Carlos] y vengarse de Chato o de los demás scouts que habían atacado la ranchería de Chihuahua. La incursión de Jolsanny había sembrado la hostilidad y la desconfianza entre los White Mountain y los chiricahuas de la reserva. Según Richard Jolsanny, hijo de Jolsanny, su padre tuvo éxito, siendo enviado por su hermano Chihuahua para conseguir municiones y mulas. No parece probable que quisieran rendirse a medida que se acercaban a la reserva, siendo más probable que intentaran incitar a la revuelta a los Western Apaches, o al menos, sondear el terreno para un futuro retorno a la reserva. Su furia hacia los apaches de la reserva [mató a 21 apaches White Mountain, cuatro hombres, 11 mujeres, y seis niños] pudo deberse a que Zachia [o Azariquelch], el joven centinela, resultó muerto a traición y decapitado por Sánchez.

Según Crook, en los casi dos meses que Jolsanny estuvo en Arizona y New Mexico, mató a 38 personas, robó más de 250 caballos y mulas, y destruyó bienes por valor de miles de dólares, teniendo solo dos perdidas: un muerto [Zachia o Azariquelch, a manos de Sánchez, un apache White Mountain] y un guerrero que tuvieron que abandonar porque estaba herido [Cathlay, también llamado Colle, Kutle o Chullah]. La hazaña de Jolsanny es casi increíble, como atestiguan los informes del general Crook, poco inclinado a exageraciones, ya que él y sus tropas quedaron en ridículo.

Ya en Sonora, los guerreros de Jolsanny pegaron cuatro tiros a un vaquero que estaba bebiendo en un manantial al sur de la frontera. Se llevaron su revólver y su caballo para dirigirse a la Sierra de San José [municipio de Naco, Sonora], vivaqueando bajo la cima del pico San José, de 2.547 metros. Como nadie les perseguía, descansaron allí durante varios días antes de dirigirse al sur el 6 de enero de 1886.

Durante la noche del 7 de enero, tres viajeros llegaron a Bacoachi diciendo que habían visto el rastro de 15 apaches a caballo viniendo al sur desde la Sierra de San José. Otro grupo llegó a Bacoachi diciendo que habían descubierto el rastro de 10 apaches llevando 10 reses en la Sierra Purica [municipio de Nacozari de García, Sonora]. El rastro era de al menos un día, porque a las 11:00 horas del 8 de enero, el grupo de Jolsanny disparó a Francisco García y a sus dos compañeros en el Pozo Hediondo [lugar de la famosa batalla en la que participó Mangas Coloradas en enero de 1851]. Los tres hombres resultaron ilesos, pero dejaron atrás dos burros esperando que los chiricahuas no les persiguieran. Jolsanny se apoderó de los dos burros yendo hacia la Sierra Teras [municipio de Agua Prieta, Sonora] o a la Sierra El Tigre [municipio de Bavispe, Sonora], donde se reunió con su hermano Chihuahua alrededor del 22 de enero.

Jolsanny o Ulzana, nació alrededor de 1821 y murió confinado el 21 de diciembre de 1909 en Fort Sill [Comanche County, Oklahoma]. El consejo de guerreros eligió a Chihuahua como jefe de su banda, aunque Jolsanny era mayor. Sin embargo, siempre fue leal a su hermano que lo eligió como su segundo. Tenía dos esposas y siete hijos, de los cuales solo le sobrevivieron dos, Eugene y Richard Jolsanny.

Antes, desde octubre, Gerónimo y Naiche estaban en la Sierra de Teras [municipio de Agua Prieta, Sonora], en la gran curva del río Bavispe. Incursionaron por asentamientos situados a ambos lados de las montañas, y luego se dirigieron al sur, hasta el río Aros para hacer más incursiones. En diciembre subieron a la montaña llamada Espinazo del Diablo, entre los ríos Aros y Satachi. A finales de noviembre, Chihuahua había regresado de su incursión de distracción por New Mexico, uniéndose a Gerónimo y a Naiche. Excepto por el grupo de Jolsanny, todavía al norte de la frontera, todos los chiricahuas hostiles se habían reunido por primera vez desde su huida en Fort Apache en mayo. Solo faltaba Mangas y su pequeño grupo. La ranchería, de cerca de 80 personas, entre ellos 24 guerreros, estaba en una alta cresta rocosa a 1’5 km al norte del río Aros, y a unos 80 km al sureste de Nácori Chico [Sonora].  Sabían que había soldados estadounidenses al otro lado de la Sierra Madre, en Chihuahua, pero desde septiembre no habían detectado ninguno en Sonora. Sintiéndose cada vez más seguros, no pusieron centinelas por la noche. Pronto lo lamentarían).

* El 11 de diciembre de 1885, el capitán Emmet Crawford y su destacamento dejan Fort Bowie (Cochise County, Arizona) para adentrarse en México en persecución de los chiricahuas. (Cruzaron la frontera por un punto situado a 32 km al norte de la población de Fronteras [Sonora] llevando consigo dos compañías de 50 scouts nativos cada una, pertenecientes al 2º Batallón de scouts, que habían sido alistados para un período de seis meses. Una estaba al mando del teniente Marion Perry Maus, del 1º de Infantería, formada por apaches San Carlos y White Mountain principalmente, con Tom Horn como jefe de scouts; y la otra al mando del teniente William Ewen Shipp, del 10º de caballería, formada por apaches chiricahuas [chihennes] principalmente, y White Mountain, con William Harrison de jefe de scouts.

Al Sieber no participó debido a la edad. Debido a que el gobierno mexicano había prohibido el establecimiento en Sonora de una base de suministros para las fuerzas estadounidenses y sus scouts nativos, Crawford asignó dos recuas de 50 animales de carga para cada columna para proporcionarles apoyo logístico en sus rápidos movimientos. Había 28 empacadores en total mandados por Hay, a cargo de la primera recua, y Henry W. Daly de la segunda. El Dr. Davis era el oficial médico, y Steward Nemeek el encargado del hospital. 

El 1.er Batallón de scouts nativos, estaba organizado igual, mandado por el capitán Wirt Davis. También iba con él una compañía de caballería. Los scouts apaches de Davis fueron reclutados en San Carlos y estaban en Fort Bowie el 16 de noviembre. Entre los scouts apaches de las dos columnas estaban Noche, DutchyRuby [Rubie], Mickey Free, Cuso [Fatty], Bylas, Nah-wah-zhe-tah [hombre-medicina, también llamado Nosey], Ramón o “Chi-kis-in” [hijo del jefe White Mountain Pedro], Samuel Binday, Good-e-na-ha, Loco [del mismo nombre que el jefe chihenne], Josh, JuanSegotset [Seegotsi], Harvey Nashkin, Knox Nostlin, y Eskinzon [Jim Miller].

El 12 de diciembre, Crawford envió al teniente Maus para que notificase a las autoridades mexicanas que su destacamento se dirigía al sur de Nacozari [Nacozari de García, Sonora]. Cinco días después, el 18 de diciembre, acamparon cerca de Nacozari. Desde allí, Noche y Cooney guiaron al destacamento hacia el este, cruzando el río Bavispe hasta la Sierra de Teras [municipio de Agua Prieta] y la Sierra El Tigre [municipio de Bavispe, Sonora], donde esperaban encontrar un rastro fresco. Pero Naiche y Gerónimo habían dejado esa región un mes antes. Tom Horn, el jefe de scouts de Crawford, con varios de ellos, siguió  unas huellas desde la Sierra de Carcay [municipio de Janos, Chihuahua] que le llevaron al sur del río Aros. Horn pensó que había encontrado el rastro del grupo de Jolsanny, pero estos aún se encontraban en los Estados Unidos. Era el grupo de Chihuahua que iba hacia el sur para unirse a Naiche.

El 21 de diciembre, Crawford acampó en un rancho propiedad de un estadounidense llamado George Woodward, situado en Capadéhuachi, a 1’6 km al norte de Huásabas [Sonora], un fértil valle aunque poco cultivado. Los únicos vehículos eran carros, cuyas ruedas eran secciones cortadas de troncos. Los arados eran trozos de madera con punta. La gente no tenía ninguna comodidad. La harina del maíz la obtenía machacando los granos en las piedras. Estaban completamente atemorizados por los apaches, quienes eran una constante amenaza para ellos. Woodward dijo a Crook que los chiricahuas estaban por el sudeste, entre Nácori Chico y Sahuaripa. Crawford discutió el asunto con Noche y otros scouts, quienes aseguraron que encontrarían a los hostiles si estaban en Sonora.

En Huásabas se produjo el primer problema serio con dos scouts apaches. Uno de ellos, que estaba completamente borracho, pero desarmado, fue tiroteado por un guardia mexicano. Una bala entró en su rostro saliéndole a través de la mandíbula. Los demás scouts apaches estaban muy indignados y, de inmediato, se prepararon para atacar la población, dando muchos problemas a los mandos para impedirlo. Los oficiales no pudieron dormir esa noche, ya que muchos apaches habían estado bebiendo, estando muy enojados disparando sus rifles por el campamento. Al día siguiente, Al Sieber pagó una multa de 20 $ para sacar al otro de la cárcel [Apache Kid] donde esperaba ser fusilado. Los mexicanos denunciaban que los scouts apaches habían matado ganado, propiedad de los vecinos, sin ser amonestados por sus oficiales.

El 22 de diciembre, Crawford levantó el campamento, llegando el mismo día a Huevérachi, en las inmediaciones de Huásabas. Woodward salió a reconocer el campo encontrando restos frescos de cuero de res. En total fueron 13 reses muertas a balazos, propiedad de los vecinos, sin ser aprovechada su carne. En Huevérachi, los scouts apaches quemaron unas cercas y llevaron ganado a los campos de caña y maíz. Ante ello, los dueños hablaron con Crawford, ordenando este a los scouts apaches que no quemaran más cercas.

El teniente Maus enviaría, el 8 de abril de 1886, un informe a Fort Bowie: En la noche del 23 de diciembre de 1885, dos scouts apaches desarmados, acusados de haber bebido, recibieron disparos por guardias mexicanos en la localidad de Huasavas [Huásabas]. Uno de estos scouts resultó gravemente herido por una herida en la cara y en el hombro.

Al terminar mi investigación, entendí que este tiroteo fue brutal e innecesario, no habiendo ninguna queja previa contra cualquiera de los scouts apaches. Un completo informe de este asunto ha sido presentado en su despacho…. La versión mexicana es que algunos scouts apaches se habían emborrachado provocando escándalos ante los que el único policía del pueblo nada pudo hacer. Ante ello vinieron unos soldados de la Gendarmería Fiscal, a cargo del capitán Emilio Kosterlitzky, quien amenazado por un scout apache con un cuchillo, le disparó hiriéndole en un brazo.

El 25 de diciembre, Crawford partió de Huásabas cruzando las montañas, y pasando por los pueblos de Granadas y Bacedahuachi. El mismo día, el juez de campo de Granados descubrió 11 reses muertas y restos de fogatas utilizadas para asar carne. Según varios vecinos, las huellas llevaban a un lugar llamado La Cuesta del Cacalote, donde encontraron los cadáveres de Francisco Lavandera y Tomás Moreno, junto a tres asnos pertenecientes al primero. Los vecinos pensaron que los autores eran scouts chiricahuas de Crawford.

Siguiendo por un terreno montañoso, Crawford llegó a Agua Caliente, a unos 3 km de Bacadéhuachi, donde los scouts apaches mataron varios novillos de los vecinos. Siguieron hasta Nacorí Chico, donde habían construido un muro alrededor para protegerse de los apaches, que con solo mencionarlos les producía gran temor. Acamparon a 3 km al sur de Nacorí Chico, a unos 320 km de la frontera. Allí mataron ocho reses y únicamente aprovecharon la carne de una de ellas. Vecinos de Bacadéhuachi y Bacerac descubrieron el robo de varios caballos en un lugar llamado La Cañada. Fueron a hablar con el teniente Maus enseñándole documentos que demostraban ser los dueños, viendo que estaban en posesión de los scouts apaches. Maus dijo que para evitar un motín, les serían devueltos los caballos en cuanto alcanzasen la frontera.

Horn salió a buscar rastros con 10 scouts apaches [entre ellos Noche, Tsedekizen, Fatty, Cooney, y Juan Segotset], no viendo a Crawford hasta dos semanas después. Poco después de llegar a Nacorí Chico, llegó un correo de Sahuaripa diciendo que una semana antes habían visto a 12 chiricahuas llevando caballos y mulas, a unos 65 km al sur de Nacorí Chico. Otro hombre informó que había visto a dos chiricahuas, uno de ellos cojo, entre Nacorí Chico y Sahuaripa. Los scouts apaches dieron por hecho que era Nana, pero lo más probable es que fuera Cathlay, el guerrero herido del grupo de Jolsanny [Ulzana], que se había reunido con su gente tras venir de New Mexico. Con esa información, Crawford pensó que tenía una oportunidad de tener éxito en su misión. Ese mismo día, envió al teniente Samuel L. Faison, con dos de las recuas de mulas, de regreso al rancho de Lang [Socorro County, New Mexico] para reponer provisiones.

El último día del año, Crawford partió con la tercera recua de mulas de Daly, tres oficiales [el cirujano Thomas B. Davis, Maus, y Shipp], y los scouts apaches, realizando una marcha de 24 km hacia el sur por el curso del río Nácori hasta el campamento base que utilizaron el último verano. Esa noche llegó desde Tombstone [Cochise County, Arizona], C. B. Kelton, ayudante del “Marshall, con una orden de arresto para Dutchy por la muerte de Jacob Ferrin en 1882. Crawford convenció a Kelton que un intento de arresto de Dutchy podría causar malestar entre los demás scouts. Maus diría que los scouts estuvieron muy exaltados hasta que Kelton accedió a posponer el arresto y regresar a Tombstone. Hábilmente, Crawford les calmó anunciando que daría 100 $ al scout que encontrara el campamento chiricahua; y que el destacamento partiría el 3 de enero de 1886. Saldrían con tres de las cuatro reatas de mulas, tres muleros, y unos 75 scouts, todos a pie, para seguir el rastro de Tom Horn y Noche, que iban hacia el río Aros, donde los mexicanos decían que Gerónimo tenía su campamento).