Costalites

Costalites era el jefe de una banda apache lipán que iba desde el norteño estado mexicano de Coahuila hacia el suroeste de Texas. Vivió aproximadamente de 1820 a 1873. Se le menciona por primera vez en 1866, cuando sus guerreros capturaron a un niño de 13 años llamado Frank Buckelew en Medina (Bandera County, Texas). Costalites dio la bienvenida al niño a la banda, deseando propiciar su matrimonio con su nieta, pero Buckelew escapó antes de que el matrimonio tuviera lugar. En 1869, Stephen Smith, enviado de los Estados Unidos, intentó reunirse con Costalites y otros apaches lipanes en México, pero se encontró con que habían huido a Texas después de un ataque del ejército mexicano cerca de Zaragoza (Coahuila).

Con el fin de contrarrestar las presiones militares que sufrían los apaches lipanes de ambos lados del Río Grande, el jefe Costalites hizo varias alianzas con tribus indias que no eran aliadas tradicionales de los lipanes, como con la banda de Gato Salvaje de los seminolas negros, un grupo que tuvo permiso en 1850 del gobierno de México para establecerse en territorio mexicano, sellada por el matrimonio de Teresita, hija del jefe apache lipán con un seminola negro que más tarde sirvió como explorador en Fort Clark (Kinney County, Texas). Costalites también estableció una alianza con un grupo de comanches del sur liderado por Takévera, que se fue a México en 1872.

A pesar de estas alianzas, la presión militar contra los apaches lipanes aumentaron en la década de 1870 y la alianza con los seminolas negros condujo finalmente a la traición. En mayo de 1873, el coronel Ranald Mackenzie y seis compañías del 4º de Caballería de Fort Clark cruzó el Río Grande y atacó el campamento de Costalites y un campamento kickapoo cerca de El Remolino (Coahuila). Mackenzie y sus tropas fueron guiados por exploradores seminolas negros, uno de los cuales ató con una cuerda al jefe Costalites arrastrándolo trás su caballo. Diecinueve apaches lipanes murieron en el ataque y 41 lipanes y kickapoos fueron hechos prisioneros, entre ellos Costalites. Los prisioneros fueron llevados a Fort Clark y luego a San Antonio (Bexar County, Texas) donde fueron encerrados en un corral en unas condiciones descritas más adelante como un “campo de prisioneros”. Una tradición oral afirma que Costalites se negó a comer durante su detención, como protesta por el trato dado a los prisioneros. A finales de junio de 1873, Costalites escapó de la custodia del ejército. Su cuerpo fue encontrado varios días después, 13 km al oeste de San Antonio, junto a restos de un conejo, dando lugar a la suposición de que el jefe había matado al conejo y había muerto antes de comerlo.