La apachería en el siglo XIX (1)

1801

* El 5 de junio, una banda apache sorprende a tres personas que estaban cuidando los rebaños de ovejas en el exterior de la misión de San José de Tumacácori ([Santa Cruz County, Arizona]. Los tres pastores fallecieron en la primera acometida al no poder ponerse a salvo tras los muros de la misión.

El más mayor de los fallecidos era Juan Antonio Crespo, un pima de 50 años, casado con la yaqui u ópata María Gertrudis Brixio. Su hijo Juan Antonio Crespo se alistaría como soldado en el presidio de Tucson [Pima County, Arizona] en mayo de 1819, figurando en su hoja de alistamiento, la siguiente descripción: moreno, sin barba, con cabello negro, ojos negros, nariz ancha y una cicatriz sobre la ceja izquierda.  

El segundo era José María Pajarito, de 20 años, un yaqui, hijo de Ramón Pajarito y de María Plancha Platas; y el tercero, Félix Hurtado, de 15 años, hijo de Francisco Hurtado y de Juana de Dios Mesa.

Para intentar provocar la salida del resto de habitantes de la misión, protegidos tras los altos muros, los apaches empezaron a matar ovejas, pero era tal el pánico que tenían que vieron como eran sacrificadas 1.360 ovejas sin atreverse a salir. Los apaches se apropiaron de productos de los huertos cercanos y de alguna res que estaba por los alrededores.

De alguna manera, consiguieron avisar al cercano presidio de Tubac [Santa Cruz County, Arizona], situado a 4’8 km de distancia. Cuando a las 06:00 horas del 6 de junio, los apaches vieron la llegada de un grupo de soldados y colonos, huyeron rápidamente. Fue entonces cuando pudieron ser recuperados y enterrados los cuerpos de los tres pastores en el cementerio de la misión a cargo de fray Narciso Gutiérrez).

* Este año, el número de apaches residentes en Janos (Chihuahua) aumenta de 170 a 240 personas, apareciendo en los registros del presidio las rancherías apaches de Coyote, Jasquienelté, Juan Diego Compá, Pisago y Vívora. (Estarían allí durante más de una década).

1802

* En febrero de 1802, el nuevo comandante general, Nemesio Salcedo y Salcedo, envía una collera de 84 cautivos apaches (21 hombres y 63 mujeres), las más jóvenes, dos muchachas de 15 años, y la más vieja, una mujer de 90. (Los 22 soldados de escolta estaban al mando del sargento José Antonio Uribes. Salieron del Presidio de Pilar de Conchos [municipio de Valle de Zaragoza, Chihuahua], llegando a Ciudad de México el 1 de abril, encerrando a los hombres en la cárcel de La Acordada, y a las mujeres en el Hospicio de los Pobres).

* En la primavera, la población de apaches residentes en Janos (Chihuahua) sube a más de 300 personas. (A mediados de año, destacamentos españoles van dos veces a la zona de Santa Rita del Cobre [Santa Rita, Grant County, New Mexico] en busca de los jefes apaches Concha, Chafalote y Naranjo [Chihenne]. Los dos primeros, finalmente fueron en agosto a Janos para establecerse con 45 apaches. Naranjo dijo que iba a ir pero nunca lo hizo. Las autoridades españolas continuaron teniendo problemas con los miembros de estas rancherías, muchos de los cuales pronto huyeron al interior del territorio).

* En el otoño, el Ayuntamiento de La Habana recibe varios informes de que un grupo de esclavos dirigidos por dos apaches que se habían escapado, destrozan varias casas, roban ganado, y queman campos. (En respuesta, las autoridades españolas enviaron un destacamento de 21 soldados para capturarlos. Cualquier conato de rebelión de los esclavos en Cuba provocaba una respuesta inmediata por la elevada proporción de ellos con respecto a la población española. Existen muy pocos datos de los cautivos apaches en Cuba y su rastro es muy difícil de seguir en los archivos cubanos. 

Dos apaches mescaleros, denominados en los registros como El Indio Chico y El Indio Grande dirigieron una rebelión de un pequeño grupo de esclavos. Habían llegado a La Habana en enero de 1797. Eran lo que quedaba de 200 apaches, llevados en collera desde sus territorios a mediados de 1796. Vendidos o muertos durante el trayecto, menos de 100 llegaron vivos a Ciudad de México. De allí, a finales de octubre, salieron 57 hombres, mujeres y niños hacia Veracruz. El 7 de noviembre llegaron a la venta de Plan del Río [municipio Emiliano Zapata, Veracruz]. Allí huyeron 18, aunque uno fue capturado en Teocelo [un pueblo cercano a Jalapa, la actual Xalapa-Enríquez, Veracruz]. El Indio Chico y El Indio Grande, fueron de los que no pudieron huir, siendo llevados al castillo de San Juan de Ulúa, en Veracruz, donde fueron encerrados a la espera de ser enviados a Cuba junto a otros miembros de otras colleras.

Varias de las mujeres apaches fueron interrogadas por un oficial y un soldado que hizo de escribano. Una de ellas juró ser cristiana y bautizada, y llamarse Manuela Lorenzana, quien a pesar de ser apache, aseguró no haber participado en ninguna rebelión ni haber realizado ningún acto violento contra los españoles; que fue entregada siendo niña a una familia pima de uno de los pueblos fronterizos y se crió entre nativos mansos. Dijo haber sido capturada en un asalto apache a un poblado de Sonora, adonde había sido llevada; y que luego fue capturada, llevada por la fuerza a Ciudad de México, donde recibió la doctrina católica en el Real Hospicio de los Pobres, y bautizada en la parroquia de la Santa Veracruz de la capital [aunque ya había sido bautizada antes en Nuevo México]. Le preguntaron si las mujeres intentaron huir el 7 de noviembre en la venta de Plan del Río, contestando que las que no eran cristianas sí, pero las demás, entre las que se incluía, no se movieron del lugar. Aseguró que el trato en el camino con los cautivos fue cruel y “humillante” con las mujeres, en particular con las más jóvenes, por lo que el oficial dio por concluido el interrogatorio sin hacerle más preguntas.

Después fue a donde otra mujer apache quien dijo llamarse María Dolores, recibiendo la doctrina católica por primera vez en el Real Hospicio de los Pobres de Ciudad de México y bautizada en la parroquia de la Santa Veracruz. Ratificó lo dicho por Manuela, hablando muy poco castellano, incurriendo en largos silencios, comentarios en su lengua y abundantes lágrimas. En un descuido de sus vigilantes, María Dolores se arrojó al mar antes de ser embarcada. Soldados y cautivos vieron los rastros de sangre en el agua cuando varios tiburones dieron cuenta de su cuerpo.

El castillo de San Juan de Ulúa, ubicado en un islote frente a Veracruz, era su última oportunidad de escapar. Normalmente estaban allí encerrados pero a veces, ante la ausencia de mano de obra, les obligaban a cargar piedra múcara [extraída de los arrecifes y utilizada como material de construcción. El castillo de San Juan de Ulúa está construido con ella]. Era entonces cuando aprovechaban para arrojarse al mar, tratar de llegar a tierra y correr por la playa para luego esconderse e intentar regresar a sus lejanos territorios.

El 9 de marzo de 1785, el gobernador de Veracruz, Miguel del Corral y Horobio, informaría de que un grupo de apaches se lanzó al mar después de que dos de ellos se hubieran tirado antes para que los tiburones se ocupasen de ellos, permitiendo que el resto nadase hacia la playa. Añadiendo: “Y es que esta clase de gente no está bien en tierra firme ni aun encadenados en el castillo de San Juan de Ulúa, porque no conocen el riesgo a que se exponen, ni tienen conocimiento racional para reflexionar la perdición de sus almas, por lo que no sólo me parecería muy conveniente darles destino ultramarino, repartidos en distintas islas y poblaciones, de donde no puedan regresar nunca, sino también a las mecas [centros de actividad económica], pues con el tiempo podría el Rey tener más número de vasallos que le sirviesen con utilidad…”.

El martes 10 de enero de 1797, fueron embarcados en la fragata “Ángel de la Guarda” con destino a La Habana, junto a otros reos condenados por diferentes motivos donde trabajarían para propietarios de plantaciones por el resto de su vida, junto a miles de esclavos negros y mulatos. El mar les impediría regresar a su tierra. Los cautivos encadenados fueron trasladados en collera a diferentes lugares [astilleros, talleres y plantaciones de la isla]. En concreto, los mescaleros fueron destinados al astillero, donde les obligaron a realizar diferentes trabajos de carpintería. Durante los siguientes meses, su adaptación al trabajo forzoso fue muy complicada pero con el paso del tiempo la vigilancia se relajó. En junio de 1798, dos de ellos fueron trasladados bajo custodia a la enfermería del astillero, cuando en un descuido escaparon de allí. Eran El Indio Chico y El Indio Grande.

Cuando el marqués Salvador de Muro y Salazar, más conocido como marqués de Someruelos, llegó a La Habana en 1799, nombrado por el rey capitán general y gobernador de Cuba, tuvo que hacer frente a varias rebeliones de esclavos que no soportaban los castigos infligidos por sus amos. La mayoría de ellos eran negros, seguidos de reos que habían llegado a Cuba por delitos políticos, robos, asesinatos, etc. A ellos se sumaban nativos, y entre estos había más de 3.000 que fueron enviados desde la Nueva España entre 1770 y 1810 [muchos de ellos apaches]. Pero a medida que veían su naturaleza indómita y la poca capacidad para el trabajo que tenían, prefiriendo el suicidio a esclavitud, las autoridades de la isla trataron inútilmente de detener las deportaciones, aduciendo razones de seguridad.

Desde finales de siglo, se tenía noticia de que nativos provenientes del norte novohispano formaban parte de grupos de sublevados, mayoritariamente integrados por negros. El problema creció cuando las fugas aumentaron y, sobre todo, cuando varios nativos, con experiencia en luchar contra los españoles, lograron ponerse al frente de los sublevados, teniendo que enviar tras ellos a soldados y grupos a sueldo de los hacendados. Los apaches enseñaron al resto de sublevados a fabricar lanzas, arcos y flechas, a usar armas de fuego, a montar a caballo, y a realizar ataques por sorpresa.

Cuando el marqués de Someruelos llegó a Cuba, El Indio Chico y El Indio Grande merodeaban por el territorio de Nueva Filipinas [hoy Pinar del Río], encabezando un pequeño grupo de fugados, poniendo en vilo a las autoridades e inquietando a la población comprendida entre Guanajay y el cabo de San Antonio. En octubre de 1802, el capitán general de la isla, decidió cambiar la estrategia, retirando los cuatro grupos que desde hacía más de un año perseguían a los sublevados sin ningún resultado y nombrar para esa misión al capitán José López Gavilán, hombre con experiencia que había capturado a otros seis apaches que habían huido en septiembre de ese año de los astilleros de La Habana, y que fueron localizados y eliminados en menos de un mes. Las cabezas de esos apaches se expusieron en La Habana dentro de frascos con aguardiente para desanimar al resto.

En diciembre de ese año, López se encontraba en la Nueva Filipinas persiguiéndoles, recorriendo las haciendas y los montes, sin obtener ningún resultado. Se dio cuenta de que esos fugitivos sabían hacer y fabricar armas. En pocos meses habían asaltado por la noche varias plantaciones, llevándose caballos, armas, vestimentas, y provocando la huida de más esclavos que en ocasiones se les unían. López  decidió enviando a tres hombres, Eugenio Marbar, Manuel Ávila y al rastreador José Otero, a las haciendas del norte, mientras él con sus ayudantes, fue al sur. Los tres hombres fueron avisados en San Cristóbal de los Pinos de que los sublevados habían quemado el Hato de Rangel y que pasaban habitualmente por la Hacienda Canalete [en el actual municipio La Palma], contando con la complicidad de algunos negros que permanecían en las plantaciones fingiendo lealtad a sus amos pero proporcionando alimentos a los huidos. Se apostaron durante tres días para esperar la aparición de los sublevados. Al tercer día, recibieron aviso del mayoral de la Hacienda de Canalete de que los sublevados estaban en un paraje llamado “Vuelta de La Chorrera” o “La Chorrera”, entrando en la casa destrozando un cajón con loza, tirando la sal y el arroz, y robando muebles, un caldero, una navaja, 14 mudas de ropa y un sombrero, además de matar más de 20 reses, dos bestias, y siete perros. Entraron en la Iglesia de La Chorrera tras romper una puerta y se llevaron el mantel del altar, quitaron una mano a la imagen de Nuestra Señora la Pura y Limpia y se llevaron la vasija que servía de pila bautismal. Un testigo, Emigdio Miranda, dijo que: “… las muertes fueron muchas pero de ciencia cierta conoce lo hecho por los indios en este particular combate: la de Francisco Peña, una mujer y tres niños, cuatro con el que le sacaron del vientre, en la Hacienda de Luis Lazo y […] a don Blas Hernández y a Isidro Remigio que los degollaron, y a otras muchas barbaridades cometidas […] y se robaron la ropa y varios muebles, picaron un cesto grande y se llevaron unas hicaduras o hilos de hamaca…”.

Inmediatamente salieron hacia allí acompañados de José Ignacio Izquierdo, residente en “La Chorrera” alcanzando a los dos apaches que iban acompañados de pocos hombres, el 3 de enero de 1803, señal de que se habían dividido para evitar ser capturados todos a la vez. Se produjo un enfrentamiento en el que Eugenio Marbar disparó su trabuco matando a El Grande. También murió uno de los perseguidores, José Otero, atravesado por una flecha, y el mismo Marbar resultó herido en el hombro derecho por una flecha lanzada por El Chico, quien logró huir. La cabeza de El Grande, fue metida en un frasco de aguardiente y enviada al gobernador. José Ignacio Izquierdo

Luego desaparecieron hasta agosto de 1804, cuando aparecieron en la Sierra del Guacamayo. En noviembre de ese año, otro grupo también al mando del capitán López Gavilán, fue rechazado por los rebeldes, quienes lograron matar al principal miembro de los rastreadores que iban tras ellos. A los sublevados se les habían unido 11 hombres más, haciendo perder a sus perseguidores algunos víveres y munición. Los sublevados dirigidos por El Chico, se movían por la zona de La Palma sin que sus perseguidores lograran capturarlos. Con el tiempo se asentaron en un cafetal abandonado en Vuelta Abajo [región de la provincia de Pinar del Río] con algunas cautivas mestizas y mulatas en calidad de concubinas.   

A primeros de enero de 1806, casi todos murieron por disparos y a machetazos, combatiendo contra una fuerza muy superior enviada desde La Habana. Herido, El Chico logró escapar pero fue acosado por los rastreadores con una jauría de perros. Llegó a la cima de una elevación rocosa que separa La Palma de Pinar del Río y ante la vista de sus perseguidores se arrojó al vacío, no sabiéndose nada más de él ya que su cuerpo nunca fue encontrado.

El consejo de La Habana solicitó a la corona española detener todos los envíos de los feroces indios” de México. Aunque disminuyeron mucho a partir de 1803, continuaron hasta 1816).

1803

* En enero, la población de apaches residentes en Janos (Chihuahua) suman 400 personas. (No se harían más registros hasta 1810).

* Este año, las patrullas españolas recorren las montañas Mogollón (Mogollon Mountains, Grant y Catron Counties, New Mexico) y El Cobre (?, Santa Rita del Cobre, Santa Rita, Grant County, New Mexico), siguiendo al jefe apache Jasquiegocá, que aparentemente es el mismo Asquegocá que desde el año 1787 estaba en libertad, realizando incursiones. (Jasquiegocá se las arregló para evitar todas las patrullas enviadas tras él).

* En 1803, comienza a extraerse cobre de manera intensiva en Santa Rita del Cobre (Santa Rita, Grant County, New Mexico) estableciendo los españoles una guarnición de soldados para proteger la mina de los apaches.

* En 1803, una collera de 82 apaches (19 hombres, 62 mujeres, y una  niña de 12 años) salen del Presidio de Pilar de Conchos (municipio de Valle de Zaragoza, Chihuahua), con destino a Ciudad de México.

1804

* Este año, Namiquipa (Chihuahua) se convierte en un establecimiento de paz para diferentes bandas apaches provenientes de San Buenaventura (municipio de Buenaventura, Chihuahua) y a partir de mayo de El Carrizal (municipio de Ahumada, Chihuahua) además de la ranchería de Ojos Colorados. (Llegaron en varios grupos. El 3 de enero, una banda con 170 apaches entre hombres mujeres y niños; el 10 de enero, 173 apaches; el 17 de enero 114; el 24 de enero, 117; el 31 de enero, 116; el 7 de febrero, 88; el 14 de febrero, 65; y el 21 de febrero 47.

En los meses siguientes, llegaron varios grupos más de apaches, que iban de las dos hasta las 30 personas. Sin embargo era difícil contabilizar bien a esas personas porque los mismos individuos se presentaban a veces en diferentes grupos. Los oficiales españoles iban a donde los jefes de las rancherías identificándolas con el nombre del líder. En cada presidio, como en el caso de la Segunda Compañía Volante de Namiquipa, había hasta ocho bandas apaches, cada una con uno o varios jefes. La ausencia de un jefe común causaba dificultades a la administración presidial por lo que se pretendió nombrar un líder que representara a los demás. Pero eso era desconocer la organización social apache, dividida en rancherías, independientes unas de otras. 

A finales de 1814, las autoridades de Namiquipa continuaban dando provisiones a bandas apaches que al parecer no tenían un establecimiento fijo ni dentro ni cerca del presidio. Hacia 1825, solo residían 15 apaches de paz [varones adultos cabeza de familia]. Cuatro años después, los que permanecían en el lugar fueron trasladados a Galeana).

* Este año, Los utes y los apaches jicarillas se unen a los españoles en una campaña contra los navajos por el noroeste de Nuevo México.

* Este año muere Vívora en el presidio de Janos (Chihuahua), pidiendo Jasquedegá (alegando que eran sus parientes) que los miembros de la familia de Vívora puedieran pasar a su ranchería. (Se desconoce si las autoridades españolas accedieron a esa solicitud. No mucho tiempo después, el nuevo comandante general de las Provincias Internas, Nemesio Salcedo, desaprobó que Jasquedegá saliese de El Carrizal [municipio de Ahumada, Chihuahua] con su ranchería de 74 miembros, incluyendo 16 guerreros, para ir al pozo de agua de El Carrizalillo [?], en el camino entre Janos y Santa Rita del Cobre [Santa Rita, Grant County, New Mexico] para ir a cazar porque podían cometer actos hostiles sin ser detectados. No obstante, dijo que si Jasquedegá insistía, el capitán de El Carrizal tendría que dejar que él y su gente fueran, pero el comandante de Janos tendría que vigilar su ranchería mientras se encontraba fuera. Para reducir los robos de ganado y las incursiones intermitentes, Salcedo ordenó que los permisos para cazar o recolectar alimentos silvestres sólo se dieran para lugares donde los apaches pacíficos no estuvieran bajo sospecha. Ese fue el caso en la zona de Santa Rita del Cobre, donde los españoles trataron de restringir  los viajes de los apaches, la caza y las acampadas. Mientras tanto, se dio permiso a El Güero y a Juan Diego Compá para viajar por el territorio entre Janos y Sonora. De hecho, ya en 1803, quería Salcedo que Juan Diego Compá se fuera a Bavispe [Sonora] debido a las noticias falsas y rumores que difundió entre los apaches en Janos).

1805

En julio, Bartolomé de Rivera, justicia (cargo que se encargaba de temas judiciales) de la villa de Candela (Coahuila) informa a Antonio Cordero, gobernador de Coahuila, la llegada sin su pasaporte de cinco apaches lipanes, tres hombres y dos mujeres, para cambiar sus pieles. (Consulta si en adelante los deja entrar o se lo impide).

1806

En agosto, Matías de Hoyos, justicia (cargo que se encargaba de temas judiciales) de la villa de Candela (Coahuila), informa a Antonio Cordero, gobernador de Coahuila, haber salido en persecución de una partida de nativos al parecer apaches lipanes, a los que no fue posible alcanzar.

1807

El 25 de junio, 150 apaches asaltan la mina de Santa Rita del Cobre (Santa Rita, Grant County, New Mexico) matando a un soldado; hiriendo a otro hombre del servicio de escolta y llevándose unas cuantas cabezas de ganado. (Santa Rita fue inmediatamente reforzada con el envío del capitán Juan Francisco Granados con 70 soldados. Algunos de estos soldados eran ópatas traídos de acuartelamientos de Bavispe, Fronteras y Santa Cruz [los tres en Sonora]).

1808

* Este año, algunos españoles se establecen en la antigua misión de San Cayetano de las Calabazas (Calabasas, Santa Cruz County, Arizona) abandonada desde 1786, donde erigen una granja dependiente de la misión de San José de Tumacácori (Tumacacori, Santa Cruz County, Arizona) restaurando la capilla, pero los apaches la queman y saquean, y la propiedad es vendida al gobernador de Sonora, Manuel Gándara.

* En abril, un grupo de apaches se lleva varias reses a menos de 450 metros de las minas de Santa Rita del Cobre (Santa Rita, Grant County, New Mexico) matando a un hombre antes de que los soldados ópatas y los ciudadanos españoles les rechazaran.

1809

* El 27 de abril, un informe en Santa Rita del Cobre (Santa Rita, Grant County, New Mexico) relata que seis apaches han robado el ganado que pastaba a sólo 500 metros de la localidad. (Los asaltantes mataron a un vaquero cuando éste realizó un disparo para advertir a los demás de la presencia de los apaches. Varios soldados ópatas y peones llegaron inmediatamente, recuperando la mayoría de los animales y rechazando a los asaltantes).

* El 17 noviembre de 1809, el gobernador de Nuevo México, José Manrique informa desde Santa Fe al comandante general Nemesio Salcedo, con sede en Chihuahua, que el 29 de octubre un grupo de apaches gileños montados a caballo había atacado a un grupo de zuñis dando muerte a cinco hombres y dos mujeres. (Manrique dispuso que saliesen 200 hombres de Zuñi [McKinley County, New Mexico], Laguna [Cibola County, New Mexico] y Acoma [Valencia County, New Mexico] guiados por cuatro navajos acompañados por un intérprete llamado Antonio García. Pero al ser informado por éstos que los atacantes estaban ya muy lejos y reunidos con los Western Apaches, optó por esperar la llegada del capitán Bartolomé Baca que estaba de campaña). 

* El 13 de diciembre, son bautizados en la cárcel de La Acordada (Ciudad de México), 12 apaches que habían recibido el bautismo por parte del fraile del convento de San Diego.

1810

* Este año, aparecen en los registros del presidio de Janos (Chihuahua) dos nuevos jefes apaches, José y Cayetano. (La ranchería de éste último pasaría a manos de Feroz en 1812).

* El 25 de febrero, varios apaches atacan a los centinelas de la mina de Nuestra Señora de Guadalupe en Santa Rita del Cobre (Santa Rita, Grant County, New Mexico) hiriendo a una persona. (Al día siguiente, la patrulla que iba tras ellos encuentra su rastro dirigiéndose a la cercana Sierra de Nacayé [?]).

* Este año, el gobierno del virreinato realiza varios tratados de paz con los [mimbreños] se les da un extenso territorio que comprendía partes de Chihuahua y de Nuevo México en las cuencas de los ríos Casas Grandes, Bravo, Mimbres y Gila).  

* El 26 de julio de 1810, son atrapados y muertos los apaches Rafael o Rafaelillo y José Antonio. (Rafael, José Antonio, El Chinche, y una mujer de nombre desconocido, lideraban una pequeña banda de apaches mescaleros que, de 1806 a 1810, causaron numerosos estragos. 

Rafael y su banda, fueron confinados a finales del siglo XVIII cerca del presidio militar de Santa María de las Caldas de Guajoquilla [hoy Ciudad Jiménez, Chihuahua] por orden de Jacobo de Ugarte y Loyola, comandante general de las Provincias Internas de la Nueva España.

Pero en 1803, por alguna razón desconocida [parece que el comandante general Nemesio Salcedo y Salcedo les quitó las raciones para obligarlos a trabajar, sublevándose], Rafael y sus apaches se fueron de Guajoquilla, comenzando una serie de asaltos que abarcaron a los actuales estados de Chihuahua, Durango, Coahuila y Zacatecas, dejando tras de sí una larga estela de sangre, muerte y destrucción. Sin dejar rastro, caminado distancias increíbles, ante los inútiles esfuerzos de sus seguidores que trataban de localizarlos. A causa de su contacto prolongado con los españoles, Rafael y los suyos hablaban con fluidez el español y en ocasiones se vestían con los uniformes de los soldados muertos para engañar a sus víctimas.

El 23 de octubre de 1804, el sargento José Baro llegó al Presidio San Pablo [Meoqui, Chihuahua] con el cadáver de un soldado que murió en el enfrentamiento producido la noche anterior cuando logró alcanzar a la banda de Rafael. Baro informó que el ataque llegó con “tres indios quienes llevaron las armas y el caballo ensillado del soldado muerto… de los que antes estaban en paz en Guajoquilla” [Rafael, José Antonio y El Chinche] y que al final de la batalla capturaron “16 bestias… y un niño de 3 ó 4 años, hijo de Rafael“. Dos días después, el 24 de octubre, presuntamente dolido por la pérdida de su hijo, Rafael atacó el Rancho de los Ojuelos, matando a un hombre y capturando a  su hijo de 10 años, al que poco después mataron atravesándole con una lanza. La esposa y madre de los muertos, se salvó junto con otros niños, y cuando llegó Baro al lugar, le dijo que los mescaleros le dijeron en español: “Vete a casa con tus tres criaturas“.

A partir de noviembre de 1804, Rafael y sus guerreros hicieron gala de una gran crueldad, atacando incluso a otros apaches a los que acusaron de ayudar a los españoles. El 23 de diciembre de 1804, atacaron una pacífica ranchería apache en El Carrizal [municipio de Ahumada, Chihuahua], capturando a la mujer del jefe; quien pidió autorización para perseguirlos pero, incomprensiblemente, los españoles se negaron. Posteriormente, la mujer logró escapar, revelando que sus captores habían causado 18 muertes en el poco tiempo que estuvo en su poder.

El 22 de febrero de 1805, Morales, alcalde de Papasquiaro [Santiago Papasquiaro, Durango] describió a los jefes apaches: “Rafael, de complexión normal, delgado, rostro hermoso, nariz aguileña, ojos marrones, ‘zambo de pies’ [probablemente Rafael iba torcido, debido a  algún tipo de deformidad en las rodillas o en los pies]; el otro es llamado José Antonio, delgado, un poco más alto, cara estrecha, nariz normal y ojos marrones; ambos llevan camisas grandes. El otro se llama El Chinche, bajo, gordo, cara oscura, redonda, plana, ojos negros, pelo gris; va con ellos una mujer india, desconocida“.

El 26 de febrero de 1805, el teniente Lucas Valenzuela informó en la Hacienda de Guatimapé, haber recibido noticias de que en las cercanías de Durango, Rafael, José Antonio y El Chinche habían matado a 9 personas, con el truco de dirigirse a la gente en español.

El 29 de octubre de 1805, el comandante general Nemesio Salcedo envió una comunicación a los “Justicias Mayores”: Los tres apaches prófugos del establecimiento de Guajoquilla nombrados Rafael, José Antonio y El Chinche, habiendo sido sentidos en el Presidio del Carrizal y persiguiéndoseles por partidade tropa, tengo noticias de que han vuelto a internarse en esta Provincia y como entre otras cosas los conocimientos que les asiste de ella, facilitan a su iniquidad la ejecución de toda clase de atrocidades, para que no se repitan las que se experimentaron anteriormente, prevengo a V. S. comunique a todos los Jueces de Partido a fin de que adviertan a los vecindarios y Haciendas de cada comprehension estén con la debida vigilancia y que no permitan se separen de las Poblaciones individuos algunos sin llevar las respectivas armas para su defensa, encargando a V. S. al propio tiempo que en el caso de tener noticia de las inmediaciones de los tres mencionados enemigos, se empeñen dichos Jueces en su persecución hasta lograr matarlos o aprehenderlos…“.  

El 26 de noviembre de 1805, M. Carrasco tuvo una reunión en el Cerro El Tascate [municipio de Guachochi, Chihuahua] con Rafael y sus guerreros, pero estos estaban en una posición inexpugnable, donde era imposible atacarlos. Por lo tanto, la conversación se desarrolló a distancia. Rafael propuso a Carrasco una nueva reunión dentro de 5 días para poder ver a su hijo, probablemente con el propósito de liberarlo. Aparentemente no llegaron a un acuerdo por lo que Rafael no volvió a ver más a su hijo. El 23 de enero de 1806, el teniente Valenzuela informó que el día 7 del mismo mes, Rafael y sus guerreros habían matado a un vaquero, llevándose cautivo a un niño en un lugar llamado La Zanja [municipio de Valle de Zaragoza, Chihuahua].

El 25 de enero de 1806, en la Llanura de las Hormigas, al oeste de Coyame [Coyame del Sotol, Chihuahua], Rafael y sus guerreros atacaron a unos apaches mescaleros que viajaban con sus familias [vivían en paz en Coyame]. Durante el ataque resultó muerto El Chinche. Un ex cautivo de los guerreros de Rafael dijo que atacaron a los mescaleros para llevarse a las mujeres. 

El 24 de junio de 1806, el gobernador de Durango puso precio a la cabeza de Rafael y sus guerreros: “500 pesos a quien los entregue vivos o muertos“.  El 28 de octubre de 1806, el comandante general de las Provincias Internas envió un informe al obispo de Durango, Francisco Gabriel de Olivares, en el que decía que Rafael había matado a varias personas en ese lugar por lo que pedía que se celebrara una misa “para que Dios Nuestro Señor nos libre de él“. 

El 16 de diciembre de 1806, en la Villa de Chihuahua, Alberto Maynez, comentó al gobernador intendente de Durango, Bernardo de Bonavía: “La vaga noticia que corre en esta ciudad del indio Rafael, dice que ha regresado al interior de la provincia, entre la Ciénega de los Olivos y Parral, y así lo confirman los reconocimientos que se han hecho a mi orden en diferentes puntos del frontera. El teniente don Lucas Valenzuela lo persigue constantemente, pero considero que sólo la casualidad podría liberarnos de este enemigo, que conoce nuestro idioma, que usa nuestras mismas ropas, que tiene un conocimiento práctico de todas las tierras de esta provincia, y que finalmente observa la precaución de no realizar robos de ganado que retrasen su fuga o que puedan servir de rastro en su persecución”.

Félix Colomo, al mando del grupo que perseguía a Rafael, informó a Bonavía, que le perseguía porque su banda había matado a dos paisanos en el puesto llamado El Pachón, el 20 de enero de 1807; más adelante, el 25 de enero, en el Arroyo del Salto de Lucas mataron a dos vinateros, dejando otro mal herido. Félix Colomo y su grupo llegaron a donde estaban los muertos, recuperando el rastro que iba hasta el Cañón de Morcillo donde encontró los restos de una hoguera, encendida la noche anterior y dos yeguas que habían matado, habiéndose comido la mayor parte de una. Los siguió de cerca por los llanos de Guatimapé [municipio de Nuevo Ideal, Durango] perdiéndose las huellas por las muchas pisadas de caballos que había por allí.

En Guatimapé, Colomo se enteró que en Navidad, la banda de Rafael había matado a tres hombres y capturado a un joven de 16 años, en la jurisdicción de El Oro e Indé [las dos en Durango], siguiendo con rumbo a Guanaceví, para después dirigirse a Canatlán y Santiago Papasquiaro [los dos en Durango].

El 30 de abril de 1807, el capitán Mariano Varela se enteró por José Díaz, juez del pueblo de San Miguel de las Bocas [municipio de Ocampo, Durango], que el 27 de marzo apareció en su Hacienda de Guadalupe el sargento Francisco Espinosa, herido por una flecha, junto a otro soldado, y otros dos más heridos por pedradas, como consecuencia del ataque que sufrieron a manos de los guerreros de Rafael en la Sierra del Carmen el pasado 26 de marzo, dejando en su poder cuatro animales cargados con todo su equipo.

El 11 de noviembre de 1807, Rafael atacó un poblado de nativos tepehuanes en la jurisdicción de Batopilas [Chihuahua], matando a tres hombres, tres mujeres, y tres niños, y prendiendo fuego a cuatro chozas. Se había presentado en el poblado disfrazado de arriero. Volvió al mismo lugar el 17 del mismo mes matando a otras dos mujeres.

Desde Sombrerete [Zacatecas], Juan José Flores-Alatorre informó el 1 de diciembre de 1807: “Un indio apache llamado Rafael recorre el interior o provincias del interior, que ahora es tema de conversaciones en este lugar, y se dice que causó más de 200 asesinatos; que el comandante general envió tropas a diferentes bandos en su persecución, pero quien con mil disfraces y trucos siempre logra escapar; que se ofrezcan 1.000 pesos a quienes lo entreguen vivo o muerto “. El 12 de diciembre, un informe del subdelegado de Sombrerete, Manuel Iglesias, informaba al gobernador intendente de Durango: “que el día 9 se vio al indio Rafael cerca de la Hacienda de San Sebastián con otros dos hombres, una mujer y dos chicos; que nueve caballos habían sido robados de la Hacienda de Juan Pérez; que en la noche del mismo día envió a uno de los jóvenes presos [Salvador Bueno Laicano] a comprar puros, dando así noticia de dónde se encontraban“. Finalmente, un grupo de personas se reunió para perseguirlo, pero el 10 de diciembre al amanecer, sólo encontraron el cadáver de Francisco Chávez, muerto por una lanza.

Un año después, el 12 de febrero de 1808, José María Durán, autoridad judicial de Cuencamé informaba al gobernador intendente de Durango, Bernardo Bonavía, que el día 6 de febrero, unos apaches habían entrado en la estancia de Acatita, en las cercanías del río Nazas, donde después de matar a tres hombres se llevaron una manada de caballos, y que inmediatamente habían salido 22 hombres en su persecución sin poder darles alcance. En el Puesto de Tetillas los apaches mataron a dos hombres, y en el Cañón de las Ánimas a otros tres, saqueando y robando varios caballos, por lo que las autoridades de Cuencamé ordenaron la salida de tres destacamentos para perseguirlos y capturarlos. No obstante, no consiguieron darles alcance. En estos hechos no se menciona a Rafael, quien al aparecer había aparecido por esas mismas fechas en la hacienda de Ramos, jurisdicción de El Oro, en donde mató a un vaquero y a dos apaches mescaleros; acompañado por su hermano Antonio mataron a dos caminantes que iban del Parral y asaltaron y mataron a unos arrieros que llevaban maíz. Esto motivó que las tropas y vecinos de El Oro emprendieran su persecución. Rafael llegó a San Andrés de la Sierra, no sin antes matar a algunas personas por el camino, sin lograr sus perseguidores darle alcance.

El 14 de enero de 1809, Rafael apareció con su hermano Antonio y otros apaches en la laguna de Tlahualilo, donde mataron a un sirviente de la Hacienda de San Juan de Castro. De allí hasta el Cañón de Fernández mataron a otras 12 personas, desde donde fueron a la Sierra del Rosario, en las proximidades de río Nazas, perseguido por fuerzas militares. Aquí se fortificó y sus 11 perseguidores tuvieron miedo de atacarlo. Rafael les gritó que “… él y sus compañeros eran gente buena de La Laguna que no llevaban armas, que los muertos que habían hallado no los habían matado ellos, sino unas mujeres, y que si querían saber más subieran a los cerros donde estaban o se fueran, porque ellos tenían cosas que hacer, y que ya se verían en La Laguna dentro de poco tiempo”.

Los perseguidores se fueron informando que “ Rafael vestía calzones azules y un coleto de gamuza con vuelta encarnada, mientras que Antonio iba vestido todo de gamuza, llevando ambos fusil, lanza, y carcaj bien provisto, y que en su compañía iban tres mujeres, una de las cuales, por la ligereza con que trepaba por las sierras mostraba traza de ser apache, y que todas iban con sombreros y montadas a caballo como los hombres”).

El 26 de julio de 1810, Rafael y José Antonio, fueron alcanzados en lo alto de los cerros cercanos a Acatita de Baján [municipio de Castaños, Coahuila], por un grupo mandado por Victoriano Waldo Rubio, mayordomo de la Hacienda de San Antonio de la Laguna, también llamado rancho El Marqués [municipio de Nadadores, Coahuila]. En el enfrentamiento que tuvo lugar, Rafael, estando escondido entre la vegetación, hirió de muerte a Inocente Perales, cuyo caballo se había enredado en unos matorrales, momento que aprovechó Rafael para hincarle una lanza en la pierna, atravesándole la rodilla, falleciendo esa misma noche. Pero al final, los dos apaches resultaron muertos y descuartizados, a los que cortaron la cabeza y algunas de sus extremidades.  Ottras fuentes indican que resultaron muertos a manos de un grupo al mando de José Merino, formado por nativos de Analco, El Tunal y Santiago Bayacora, [los tres en el municipio de Durango] y que varios comanches que estaban comerciando en la ciudad de Durango colaboraron en su perscución. 

Desde la Villa de Chihuhua, el 21 de enero de 1811, Juan José Ruiz de Bustamante escribió su informe final al subdelegado real: De las declaraciones realizadas por los prisioneros, no hay absolutamente ninguna sospecha de que los dos indios mencionados [Rafael y José Antonio] tuvieran conexión, acuerdo, ayuda o comunicación en sus atrocidades con cualquier categoría de personas; al contrario, parece que eran enemigos acérrimos de su propia especie “.

Rafael y su pequeño grupo de apaches cometieron numerosos ataques en el tiempo que  estuvieron activos. Los informes enumeraron 396 víctimas: 298 muertos, 53 heridos, y 45 personas capturadas en diferentes etapas.

Rafael nació en la Sierra del Cibolo, ubicada inmediatamente al este del Río Grande, por que es posible que su ranchería perteneciera a los apaches mescaleros. Sin embargo, más tarde se supo que Rafael no era un apache de pura raza ya que su padre era un ópata capturado y adoptado de niño por los apaches. En 1856 su padre aún vivía, teniendo más de 100 años, y residendo en Santa Cruz de Rosales [Chihuahua]. El hijo de Rafael, capturado por los españoles en 1804, se convirtió en un soldado y en 1856 todavía ocupaba era militar).

* En agosto, el jefe apache Juan Diego Compá, comunica a Mariano Varela, uno de los principales ciudadanos de Janos (Chihuahua), que los apaches de ese lugar planeaban una rebelión para dentro de cuatro a seis días. (No ocurrió nada de eso pero la información sirvió a Juan Diego Compá para cimentar sus relaciones de amistad con las autoridades españolas. Juan Diego Compá se servía para esas relaciones de su hermano Juan José, recién graduado en la escuela del presidio por lo que sabía leer y escribir perfectamente en español.  

En diciembre, Juan Diego Compá instaló su ranchería, compuesta de 43 hombres, mujeres y niños, en los alrededores de Janos con intención de pasar el invierno.

Ese mismo mes, un informe de Janos señalaba que un apache llamado Cosme, viajaba por varios presidios fronterizos incitando a la rebelión. Se desconoce el autor del rumor porque no ocurrió nada excepto la preocupación de las autoridades españolas por este tipo de noticias que formaban parte de la vida cotidiana de los establecimientos de paz.

Los españoles estaban expectantes porque ese año, debido a las continuas depredaciones de los apaches, la población de Chihuahua había caído de 70.000 a 6.000 personas y que la hacienda de Encinillas [municipio de Chihuahua, Chihuahua], a modo de ejemplo, perdió más de 70.000 cabezas de ganado. Entre 1810 y 1821, los sucesos de la revolución mexicana obligaron a la Corona a retirar muchos soldados de los presidios fronterizos para luchar contra los independentistas mexicanos. Las guarniciones fueron drásticamente reducidas en número y la tropa que quedó no recibía ni la soldada ni los pertrechos y víveres necesarios para desempeñar su cometido. Después de la independencia en 1821 el nuevo gobierno federal se encontraría con una hacienda falta de fondos y por eso comenzaron a reducirse las raciones de los apaches, aunque se continuaron suministrando en Janos, Fronteras [Sonora] y Santa Rita del Cobre [Santa Rita, Grant County, New Mexico], la cantidad de ganado vacuno, maíz y otros víveres era insuficiente para alimentar a todos los nativos que acudían. Al verse privados del sustento al que se habían acostumbrado durante casi tres decenios, en 1824 los apaches nednais y chokonen acampados cerca de Fronteras se marcharon a las montañas y comenzaron a realizar depredaciones contra los poblados y explotaciones agrícolas y ganaderas del norte de Sonora, sur de Arizona y sudoeste de Nuevo México). 

1811

El 21 de marzo, varios apaches mescaleros, junto a un grupo de comanches y unos nativos de la misión de Peyotes (municipio de Villa Unión, Coahuila) ayudan a las tropas españolas en la batalla de Acatita de Baján (municipio de Castaños, Coahuila) contra los insurgentes durante la guerra de la Independencia de México. (El ejército insurgente huía hacia el norte buscando comprar armas en Estados Unidos. Los españoles enviaron a algunos nativos a observar los movimientos de los insurgentes que tenían poca disciplina militar. El día 19 de marzo, los exploradores nativos consiguieron llevarse 40 caballos del campamento insurgente quienes creyeron que era una partida independiente de las tropas españolas. La noche del 20 de marzo, junto al intérprete Pedro Delgado y cuatro soldados más, se infiltraron en el campamento de los insurrectos robando dos caballos, un asador de carne y el sarape de un soldado que estaba durmiendo, proporcionando valiosa información a las fuerzas españolas. Los jefes mescaleros y comanches alardeaban de que cada uno de ellos valía como 10 rebeldes quienes, aunque sumaban cerca de 900, fueron derrotados huyendo en desbandada y sus jefes apresados y posteriormente fusilados en Chihuahua).

1812

* Este año, pequeños grupos de apaches visitan el establecimiento de Janos (Chihuahua) como el jefe Prieto de San Buenaventura (municipio de Buenaventura, Chihuahua); los jefes Nanegí y Asquiedenchul de Bavispe (Sonora); el jefe Molote Pinto de El Carrizal (municipio de Ahumada, Chihuahua); y los jefes Mayá, Yescas y Compañé de San Elizario ([El Paso County, Texas]. El residente apache que más tiempo estuvo en Janos, El Güero, regresó brevemente de Bavispe con 97 personas. Sin embargo el comandante de Janos, el capitán José Ronquillo, cada vez proporcionaba menos raciones).

* En enero, los apaches que llegan de las montañas Mogollón (Mogollon Mountains, Grant y Catron Counties, New Mexico) incursionan en Santa Rita del Cobre (Santa Rita, Grant County, New Mexico) y en pueblos y ranchos de Sonora en varias ocasiones. (El 17 y el 21 de abril, un grupo de apaches asaltó el pueblo y las minas de Santa Rita del Cobre en busca de caballos pero se tuvieron que ir sin un sólo caballo o mula. José Baca, un observador escribió que estaba seguro de que los culpables no eran apaches “enemigos”, sino apaches pacíficos de El Paso del Norte [hoy Ciudad Juárez, Chihuahua]. El 17 de abril, el jefe Juan Diego Compá había llegado a Santa Rita con su ranchería camino del río Mimbres [Mimbres River, New Mexico] pero Baca no le acusó de los intentos de robos).

* En junio, el apache Ycujidillín dice a las autoridades españolas que está en curso una insurrección en El Carrizal (municipio de Ahumada, Chihuahua), conectada con cuatro apaches sin identificar que están en los montes y en guerra con los españoles. (En otra ocasión, llegaron noticias de que dos apaches, Chequé de Bacoachi y El Chiricaguito de Bavispe [los dos en Sonora] iban a provocar una rebelión; ya que estaban reclutando gente de Janos y Fronteras [los dos de Chihuahua] para unirse a ellos, pero no hay evidencias de que tal levantamiento tuviera lugar).

* Este año, llega a Nuevo México, Robert McNight, personaje que entre otras ocupaciones, se encargaría de proporcionar a los apaches mejores armas de fuego que las que tenían los mexicanos. (Sospechando que se trataba de un espía de los Estados Unidos, los españoles le encarcelaron durante nueve años en Chihuahua. Con la independencia de México conseguiría la libertad y en 1826 se asociaría con Stephen Courtier, amasando una considerable fortuna como copropietario de las minas de Santa Rita del Cobre [Santa Rita, Grant County, New Mexico]).

1813

* Este año, apaches de las montañas Mogollón (Mogollon Mountains, Grant y Catron Counties, New Mexico) matan cerca de Bavispe (Sonora) al hermano de El Güero y a otros dos familiares. (También mataron a un apache pacífico en las montañas de la Florida [Florida Mountains, Luna County, New Mexico] y secuestraron a la familia de uno de los hijos del jefe Mayá. El Güero, con otros jefes apaches de Janos [Chihuahua], solicitaron la ayuda de las autoridades españolas. Un destacamento fue enviado al territorio de las montañas Mogollón, trayendo al jefe Brazo Mocho [al parecer, una variante de Mano Mocha] para realizar negociaciones de paz, aunque no se llegó a un acuerdo final.

Aparte de un breve intervalo en Janos a principios de 1822, Mano Mocha fue uno de los líderes de apaches chihennes o mimbreños que quedaron al margen de las autoridades españolas y mexicanas).

* El 18 de agosto de 1813, tuvo lugar la batalla del río Medina, también llamada del Encinal de Medina, o simplemente batalla de Medina ([un encinal a 32 km al sur de San Antonio, Bexar County, Texas]. Fue la batalla más cruenta jamás librada en suelo texano, en el que las tropas españolas derrotaron a un ejército revolucionario formado por texanos, estadounidenses, criollos novohispanos o mexicanos, ex soldados realistas españoles y apaches lipanes [llamado Ejército Republicano del Norte]. 

El 7 de agosto de 1812, bajo una bandera completamente verde y dirigido por Augustus William Magee, la vanguardia del Ejército Republicano del Norte cruzaba la frontera norte y entraba en territorio español encontrando poca oposición por parte de las pequeñas guarniciones españolas que preferían retirarse sin hacerles frente.

Las cifras del número de componentes de ese ejército son muy dispares, variando entre 1.200 y 3.000 hombres. Incluso algunos de sus miembros que años después escribieron sobre dicha batalla no se pusieron de acuerdo. El número puede estimarse en unos 2.000 hombres, tras sumárseles unos 200 nativos [apaches lipanes y tonkawas].

Magee era un antiguo teniente de artillería graduado en West Point que, al no poder escender a capitán al ser adelantado por otros compañeros de promoción, abandonó el ejército, se unió a la causa republicana en Texas, y fue nombrado coronel por la Junta Revolucionaria. Al ser Magee de origen irlandés, casi todos los historiadores coinciden en que fue él quien diseñó la bandera verde y el máximo responsable de la instrucción militar del incipiente ejército texano.

Dos días más tarde, el 9 de agosto de 1812, se unió a los revolucionarios el principal cabecilla de la rebelión, José Bernardo Gutiérrez de Lara, un terrateniente de Nuevo Santander, imbuido de las ideas de la Revolución Francesa. Gutiérrez había sido recibido en Washington por el gobierno estadounidense que apoyaba su causa con la pretensión de anexionarse los territorios españoles. Solo dos poblacioneses, San Antonio de Béjar [San Antonio, Bexar County, Texas] y La Bahía del Espíritu Santo [Goliad County, Texas], no habían sido ocupadas por los republicanos. El gobernador español de Texas, Manuel María Salcedo, decidió abandonar Béjar y agrupar sus escasas tropas para hacer frente a los republicanos en mejores condiciones. Salcedo contaba con pocos hombres disponibles porque los soldados que tenían que haber llegado de España estaban luchando contra la invasión napoleónica.

Sin embargo, Gutiérrez y Magee decidieron dirigirse a La Bahía. El presidio estaba defendido por una guarnición de 200 hombres que pertenecían a la milicia. Ante la abrumadora mayoría republicana se rindieron y muchos se pasaron a sus filas. Salcedo junto al gobernador de Nuevo León, Simón Herrera, y las tropas españolas que habían logrado reunir, pusieron posteriormente sitio a la fortaleza. Al principio parecía que el final de los republicanos estaba cerca, incluso Magee planteó negociar la rendición con los españoles pero sus oficiales se opusieron. El sitio se fue alargando y la llegada del duro invierno texano hizo mella entre los sitiadores que escasos de suministros y careciendo de ropa apropiada para el frío, tuvieron que abandonar el lugar a principios de febrero de 1813.

Hostigados por la caballería texana mandada por Menchaca, los realistas consiguieron llegar a Béjar que había sido saqueada por los nativos. El 8 de febrero de 1813 Magee murió aparentemente de tisis, pero pudo ser asesinado [Gutiérrez dijo en 1815 que se envenenó para no ser fusilado por intentar venderle a los realistas]. La verdadera causa de su muerte nunca ha podido ser demostrada. A Magee le sustituyó Samuel Kemper como jefe de los estadounidenses.

El 29 de marzo de 1813, Salcedo y Herrera se enfrentaron nuevamente a los republicanos en la batalla de Rosalis, también conocida como batalla del Arroyo de Rosillo, a unos 25 kilómetros de Béjar. Los españoles no pudieron resistir el empuje de los republicanos, ayudados por los apaches lipanes y tonkawas, siendo derrotados y sufriendo unas 300 bajas entre muertos y heridos en un enfrentamiento que duró unos 20 minutos. Los republicanos solo tuvieron seis muertos y 26 heridos. Salcedo negoció la rendición con los texanos quienes recibió la promesa de que ni él, ni ninguno de sus hombres, sufrirían ningún daño. El gobernador español entregó su espada a Kemper, quien le dijo que se la diera a Gutiérrez. Salcedo al considerar a éste un traidor tiró su espada al suelo a los pies de Gutiérrez. Los republicanos entraron en Béjar sin oposición e izaron la bandera verde.

Días más tarde, Salcedo, Herrera y 12 oficiales españoles fueron sacados de Béjar escoltados por 60 jinetes a las órdenes del capitán Antonio Delgado. A unos 10 km de Béjar, los desnudaron, les quitaron sus pertenencias y los mataron a sablazos. A continuación decapitaron los cadáveres y sus cabezas fueron llevadas a Béjar. Este hecho enfadó a algunos oficiales estadounidenses, entre ellos Kemper, quienes se habían unido a la causa de la independencia de Texas movidos por nobles ideales. Kemper y esos oficiales se fueronj y regresaron a los Estados Unidos a pesar de que Gutiérrez empeñó su palabra de que no tenía nada que ver con las muertes. Años más tarde, algunos testigos declararon que el mismo Gutiérrez había dado la orden. Ante la marcha de Kemper recayó el mando de los estadounidenses en Henry Perry.

El 6 de abril de 1813, en una ceremonia celebrada en San Antonio de Béjar, Gutiérrez de Lara, se nombró a sí mismo Presidente Protector del Gobierno Provisional del Estado de Texas, al que declaró territorio independiente de la Corona española. La nueva Constitución en su artículo 1º proclamaba que el nuevo Estado era una parte de la República Mexicana a la cual estaba inviolablemente unida. Eso no gustó al gobierno estadounidense cuya pretensión era unir Texas al territorio de Louisiana. Retiraron su apoyo a Gutiérrez y apoyaron como líder al cubano José Álvarez de Toledo y Dubois, que había sido oficial de la Armada española y que había representado en las Cortes de Cádiz a Puerto Rico y a Santo Domingo. La Junta Revolucionaria destituyó a Gutiérrez y nombró jefe del ejército a Álvarez de Toledo.

El virrey de la Nueva España, Félix María Calleja, ordenó al recién nombrado comandante general de las Provincias Internas de Oriente, José Joaquín Arredondo que terminara con la rebelión. Arredondo se puso en marcha con algo menos de 2.000 soldados entre caballería e infantería y 11 cañones. Ordenó al teniente coronel Elizondo, comandante del presidio de San Juan Bautista del Río Grande [hoy municipio de Guerrero, Coahuila] que se reuniera con él en Río Frío [Real County, Texas] pero este desobedeció la orden y el 29 de junio se enfrentó con sus escasas fuerzas a los republicanos en Alazán [Nacogdoches County, Texas] donde dejó en el campo de batalla cerca de 400 muertos y decenas de prisioneros.

Elizondo y los supervivientes consiguieron reunirse con Arredondo, quien reprendió severamente Elizondo, dirigiéndose juntos hacia Béjar al encuentro de los republicanos. Les acompañaba también el teniente coronel Zambrano como oficial al mando de la caballería realista. Las tropas españolas llegaron a las proximidades del arroyo Galván el 17 de agosto de 1813. Esa noche, los republicanos acamparon en las cercanías del arroyo Gallinas. Habían salido de Béjar dos días antes despedidos con música y los vítores de sus partidarios. Aún se discute por qué los texanos abandonaron la ciudad y salieron al encuentro de los españoles. Álvarez de Toledo y los estadounidenses preferían defender Béjar, antes que enfrentarse en campo abierto a los realistas. Además, los españoles, tras varios días de marcha estarían agotados mientras que los texanos, descansados tendrían agua y comida para resistir. Lo más seguro es que se dejaran convencer por mexicanos y texanos que temían por sus hogares y familias que vivían en la ciudad.

Álvarez de Toledo cometió el error de formar sus compañías y escuadrones por nacionalidades sin tener en cuenta las rivalidades y diferente formación militar que había entre ellas. Su plan consistía en esperar a los españoles en el arroyo Gallinas para tenderles una emboscada. Situó una avanzadilla para dar la voz de alarma cuando aparecieran los realistas pero sin delatar la emboscada que tenía preparada. La mañana del 18 de agosto de 1813, Arredondo levantó su campamento y con toda la columna se dirigió hacia el arroyo Galván para cruzarlo. A las 05:00 horas de la madrugada salió de exploración el teniente coronel Elizondo con 180 jinetes, pues el general desconocía la posición exacta del enemigo al que sus informes situaban en Béjar. Elizondo se movió posiblemente entre el arroyo Galván y el arroyo Gallinas. Elizondo envió por delante al alférez Francisco López, que confiado, cabalgaba por el terreno arenoso que había entre los dos arroyos. Cuando la avanzadilla de los republicanos vio al alférez, abrió fuego sobre él que, de milagro pudo escapar ileso. Los disparos alertaron a Álvarez de Toledo cuya caballería, creyendo que se aproximaban los españoles, cargó sin esperar la orden de su jefe Menchaca.

Álvarez de Toledo, sin saber lo que ocurría, tuvo que ordenar avanzar a la infantería topándose todos con los 180 hombres de Elizondo, quien envió un mensajero a Arredondo para prevenirle. Elizondo estuvo a punto de ser cercado. Tras intercambiar disparos con la caballería texana de Menchaca que hirieron a dos soldados españoles, uno de ellos gravemente, Elizondo consiguió escapar de la difícil situación en la que se había visto envuelto. Álvarez de Toledo mandó regresar a sus hombres a la posición inicial pero Menchaca y Perry, cuya relación con Toledo nunca había sido buena sobre todo la del primero, se negaron a obedecer alegando que habían venido para combatir y que no estaban dispuestos a dejar escapar a los españoles. Álvarez de Toledo tuvo que ceder y todo el ejército republicano salió en persecución de Elizondo y sus hombres a través del bancal de arena que hacía muy difícil la marcha, especialmente para la infantería y los artilleros cuyos cañones quedaban hundidos en el terreno.

Mientras tanto, el mensajero enviado por Elizondo para alertar a Arredondo comunicó al general lo ocurrido por lo que éste envió al teniente coronel Zambrano con 150 jinetes y dos cañones de pequeño calibre para ayudar a Elizondo con la orden de evitar un enfrentamiento a gran escala y atraer a los republicanos a la trampa que les iba a preparar tras cruzar el arroyo Galván. Zambrano en su camino contactó con Elizondo quien huía del acoso de los republicanos, quienes al ver nuevas tropas, creyeron que era el grueso del ejército español por lo que continuaron su avance. Siguiendo el plan de Arredondo, los españoles huyeron abandonando los dos pequeños cañones que fueron capturados por los republicanos. La marcha por el terreno arenoso se hizo muy dura para la infantería texana y para los artilleros que tuvieron que dejar atrás los cañones más pesados atascados en la arena. La sed y el cansancio empezaron a agotarlos.

De repente, en medio del encinal cercano al arroyo Galván, se toparon con la infantería española formada en línea y preparada para disparar. Arredondo había colocado al Regimiento de Infantería de Vera Cruz en el centro, los cañones en los flancos [siete en total, ya que de los 11 con que contaba inicialmente, dos estaban desmontados y los otros dos, de pequeño calibre, los había perdido Zambrano] y la caballería cerrando los extremos cuando llegaron perseguidos por los republicanos. Antes de que Álvarez de Toledo pudiera reorganizar sus agotadas tropas los cañones españoles empezaron a disparar. El informe de Arredondo indicaba que fueron cerca de 950 proyectiles.

Álvarez de Toledo situó sus tropas en línea, alternando una compañía de texanos o mexicanos con una compañía de estadounidenses. Esta decisión sería fatal para sus propósitos ya que los mexicanos fueron los primeros en retroceder. Si hubiera mezclado en sus compañías todas las nacionalidades, la resistencia de los estadounidenses podría haber animado a los mexicanos a resistir. Aun así, como señala Arredondo en su informe dirigido al virrey: “Ellos avanzaron sobre mi ejército con gran valor hasta que estuvieron al alcance del tiro de pistola“. Durante más de dos horas, el intercambio de disparos fue continuo. Álvarez de Toledo intentó que su caballería desbordara a los españoles pero la caballería realista les hizo desistir.

La caballería texana de Menchaca combatió con gran valor hasta que un trozo de metralla le alcanzó mortalmente en el cuello, derribándole del caballo. Su muerte desconcertó a sus hombres que empezaron a retroceder; al mismo tiempo lo hicieron las compañías mexicanas, y a continuación toda formación republicana se deshizo. Arredondo mandó a la caballería perseguirles. Los sables españoles causaron estragos entre los que huían. Cuando la huida se convirtió en desbandada, Arredondo ordenó a la banda de música que empezara a tocar y al redoble de los tambores la infantería española avanzó con las bayonetas caladas, usándolas contra los pocos que aún resistían. Después de más de cuatro horas de combate, la derrota republicana fue total. Cerca de 1.000 muertos dejaron los republicanos en el campo de batalla. Las bajas españolas fueron 55 muertos, 178 heridos y dos desparecidos. De camino a Béjar, Arredondo capturó a otros 215, ordenando la ejecución de los que a su juicio “merecían la muerte”. Tras entrar en Béjar, Arredondo fusiló a otros 40 sospechosos de simpatizar con la rebelión. Las madres, esposas e hijos de estos desafortunados fueron encerrados en aposentos tan estrechos que ocho de ellos murieron asfixiados.

Álvarez de Toledo y Perry lograron llegar a los Estados Unidos y ponerse a salvo. La Primera República Independiente de Texas había dejado de existir. En el ejército de Arredondo luchó un joven teniente llamada Antonio López de Santa Anna, en el futuro hombre fuerte de México, fue condecorado por su valor tras la batalla.

El papel de los apaches lipanes en dicha batalla no se ha podido determinar).

1814

En el verano, el jefe apache chihenne Fuerte envía a su hermano Pitfhan a Santa Rita del Cobre (Santa Rita, Grant County, New Mexico) a negociar la paz, afirmando que se asentarán a lo largo del río Gila, posiblemente en Santa Lucía y en el río Mimbres pero al final, va a Janos (Chihuahua) con 154 seguidores, incluyendo 58 guerreros. (Algunos instalaron sus rancherías en las afueras de Janos; y otros a no más de 48 ó 64 km de allí. Varios historiadores señalan que Fuerte es el mismo que más tarde fue llamado Mangas Coloradas).

1815

* Este año, nace posiblemente Cochise, futuro jefe apache chokonen.

* El 30 de junio, Fuerte [Mangas Coloradas] aparece en las listas residiendo en Janos (Chihuahua) junto a otros jefes apaches como Coyote, Juan Diego Compá, Feroz, Jasquienelté, y Pisago Cabezón,  sumando un total de 407 personas, entre chihennes, chokonen y nednais. (Fuerte permanecería en Janos hasta marzo de 1816).

* En diciembre, el jefe Chirimi llega a Janos (Chihuahua), desde San Buenaventura (municipio de Buenaventura, Chihuahua) llegando a ser un importante líder en la jurisdicción de Janos durante los próximos 20 años.

1816

* Entre 1739 y 1816, más de 2.000 apaches habían sido deportados desde sus territorios y obligados a trabajar en plantaciones y en casas de Ciudad de México o de La Habana (Cuba). 

* Este año, llegan a Janos (Chihuahua) los jefes apaches Chantielé y José, el primero proveniente de San Buenaventura (municipio de Buenaventura, Chihuahua); y el segundo de Bavispe ([Sonora]. José quizá sea el mismo que vivió en Janos unos cuatro años antes).  

* En marzo, llega al presidio de Janos (Chihuahua) el jefe apache Pluma, donde aparece en sus registros por primera vez. (El 4 de marzo, los españoles le regalaron a él, a Mano Mocha, y a Fuerte 33 mantas. Es posible que muriera allí en 1827 ó 1828. Poco después, un brote de viruela hizo que Fuerte y muchos apaches se fueran del presidio hacia sus territorios tribales. 

En otoño, después de varias incursiones por Sonora, Fuerte y sus seguidores volvieron a la jurisdicción de Janos, permaneciendo allí, posiblememte, hasta el siguiente otoño).

1817

* Este año, la población apache de Janos (Chihuahua) llega a 500 personas al llegar un grupo de visita desde las montañas Mogollón ([Mogollon Mountains, Grant y Catron Counties, New Mexico]. Las rancherías que vivían regularmente en Janos eran las de Jasquienelté, Pisago, Juan Diego Compá y Feroz).

* Este año, los apaches Cegá y Cigarrito (este último un líder notable en la región durante unos 30 años) de El Carrizal (municipio de Ahumada, Chihuahua) informan a las autoridades españolas que varios apaches de Janos (Chihuahua) y San Buenaventura (municipio de Buenaventura, Chihuahua) estaban reclutando apaches de El Carrizal para una próxima rebelión. (Supuestamente habían robado ganado y tenían miedo de las represalias españolas. Habían decidido sublevarse en vez de afrontar el castigo, y buscaban toda la ayuda posible que pudieran conseguir.

En noviembre, el comandante de Janos señaló que había entre 400 y 500 apaches en paz allí [los funcionarios consideraban esa cifra como el total de apaches de su jurisdicción, no sólo a los que vivían en el presidio o recibían raciones semanales]; así como muchos otros de Bavispe [Sonora] y del territorio de las montañas Mogollón [Mogollon Mountains, Grant y Catron Counties, New Mexico]. No tenía noticias de ningún rumor o irregularidad entre ellos. Por eso pensó que la noticia de El Carrizal era claramente alguna maldad de los informantes). 

* Este año, los españoles tienen que trasladar tropas de las zonas donde están asentados los apaches hacia el interior a causa de la Guerra por la Independencia de México.

* Este año, Fuerte [Mangas Colordas ?] y sus seguidores pasan la mayor parte del tiempo en el territorio de Nuevo México, aunque de vez en cuando regresan para recibir raciones en Janos (Chihuahua).

1818 

* Este año, llegan varios jefes apaches de visita a Janos (Chihuahua) para pasar una corta estancia. (Manta Negra, probablemente el Viejo, que vino del presidio de El Carrizal [municipio de Ahumada, Chihuahua]; Pluma, proveniente de las montañas Mogollón [Mogollon Mountains, Grant y Catron Counties, New Mexico] que llegó a principios de agosto y permaneció allí hasta más allá de 1820; Chirimi, que había pasado algún tiempo en Janos en 1816, vino de nuevo desde San Buenaventura [municipio de Buenaventura, Chihuahua]; así como Jasquedegá, que antes estaba en El Carrizal pero también pasaba temporadas en San Buenaventura; y Fuerte. Otras veces, los apaches de Namiquipa [Chihuahua] y de Fronteras [Sonora] como Baltazarito, hacían apariciones cortas por Janos al pasar por la zona).

* A finales de 1818, una banda apache Pinal ataca a un destacamento de soldados y nativos auxiliares de Tucson (Pima Counthy, Arizona) siendo rechazados con muchas bajas. (Su jefe Chilitipagé, se presentó el 17 de febrero de 1819 en Tucson con 78 guerreros pidiendo la paz. Pidieron que los españoles liberaran a seis prisioneros que el alférez Juan Alejo Carrillo había capturado. Se tuvieron que conformar con la entrega de una mujer y un muchacho que estaban cutivos en Fronteras [Sonora], firmando allí mismo la paz, prometiendo conservar la alianza con los españoles.

Tras la firma de ese acuerdo, otro jefe apache llamado Pascual Navicagé se presentó en Tucson con dos subjefes  solicitando la paz).  

1819

* Este año es el último en el que los españoles realizan censos de apaches residentes en Janos (Chihuahua) durante el período colonial. (Los siguientes informes serán hechos por las autoridades mexicanas. Los principales líderes de apaches pacíficos eran Jasquienelté, Pisago, Juan Diego Compá y Feroz. En abril, Fuerte [Mangas Coloradas] llegó a Janos con 43 seguidores para recibir raciones. Según el censo, venían tres mujeres y tres niños con él, y al menos una de ellas era su esposa; y quizás las tres. Dos-teh-seh [futura esposa de Cochise] podía estar entre los niños).

* Este año, debido a que el 34% de los 835 soldados del presidio de Arizpe (Sonora) han sido destinados a las áreas centrales de la Nueva España, los apaches vuelven a atacar los presidios fronterizos, comenzando por los de Tucson (Pima County, Arizona) y Bacoachi (Sonora) pero Antonio Pascual Narbona, capitán de la compañía de Tucson, logra pacificar a los apaches de las montañas del Pinal (Pinal Mountains, Gila County, Arizona) con su jefe Chilitipagé al frente, estableciéndose en Tucson. (El 25 de febrero, Juan Alexo Carrillo, alférez de la compañía de Tucson informa al capitán Narbona: “El día 17 de este mes Chilitipagé, jefe de los apaches del Pinal se presentó ante mí con 78 guerreros de su banda. Después de conferenciar con él, le dije que me parecía justo que para asegurar la paz, la promesa debía ser de buena fe y duradera. De acuerdo a la forma con que este indio habló, parece que la paz va a llegar. He dado ganado, tabaco y trigo a 14 mujeres que venían con él y los jefes han demostrado estar contentos. Al mismo tiempo, el cacique Pascual Navalcagé y dos guerreros me han pedido permiso para ir a esa ciudad con el fin de afirmar la fe de su paz y preguntarle a la mujer india a quien envié con Coyera, quien es hermana de uno de ellos. Según los informes oficiales, 236 apaches recién pacificados se unieron a los que estaban en Tucson).

* En septiembre, llega a Janos (Chihuahua) el rumor de que los coyoteros White Mountain planeaban atacar y quemar Santa Rita del Cobre ([Santa Rita, Grant County, New Mexico]. Aunque el ataque nunca se materializó, Fuerte lideró una campaña contra ellos por haber invadido el territorio de su banda. Aunque se conocen pocos detalles, se sabe que tuvo bastante éxito).

* El 22 de diciembre, el capitán José Romero del presidio de Tucson (Pima County, Arizona) informa de un enfrentamiento con una banda apache, quejándose de no tener hierro y acero para reparar las armas y hacer lanzas.

1820

* Este año, las autoridades de Janos (Chihuahua) incluyen a Fuerte y a la banda de Pluma en sus listas de racionamiento.

* También este año, José Pérez de Arizpe abre la primera mina en Cananea (norte de Sonora) pero los apaches acaban con ella.

* El 4 de febrero, Antonio Cordero, intendente gobernador de Arizpe (Sonora) informa a Alejo García Conde, comandante general de las Provincias Internas de Occidente, que los apaches atacaron Bacoachi (Sonora).

1821

* En enero, Joaquín de Arredondo, de la Diputación de las Provincias Internas de Oriente, envía a Monclova (Coahuila) un exhorto de esa diputación a los habitantes de esas provincias para que contribuyan a la formación de una tropa de 500 hombres para la defensa contra los comanches y contra los apaches mescaleros y lipanes.

* Este año, México consigue la independencia. (A lo largo de su frontera norte, en general, el país se abre a los extranjeros y al comercio pero el control administrativo de los apaches disminuye. Aumentan los contactos entre los habitantes de las poblaciones y los apaches, a través del comercio o a causa de enfrentamientos entre ellos. Las condiciones económicas empeoran en todo Sonora y Chihuahua, mientras el nuevo gobierno mexicano no está preparado para hacer frente a los apaches).

* Este año, 16 apaches de la ranchería del jefe Jasquedegá acamparon en la Laguna de Guzmán (municipio de Ascensión, Chihuahua) donde robaron y descuartizaron nueve novillos. (Los mexicanos les reprendieron severamente, instándoles a que no lo hagan más y pidan ayuda cuando tengan hambre. Jasquedegá, sin embargo, culpó del robo a miembros de la ranchería del jefe Chicoín). 

* En diciembre, 1.423 apaches reciben raciones en toda Chihuahua. (Aunque las autoridades asignaron un millar de reses para alimentar a esas bandas, resultó insuficiente y algunos apaches pasaron hambre).

1822

* Este año, dos jefes apaches lipanes, Cuelgas de CastroYolcna Pocarropa firman un tratado con el nuevo gobierno mexicano. (Los términos del tratado implicaban olvidar la pasada enemistad, obedecer las leyes del Imperio de México, devolver a los cautivos, proporcionan ayuda militar contra los comanches, y dar a los apaches lipanes los derechos sobre todos los caballos salvajes de Texas. Una disposición de ese tratado ofrecía tierras a los apaches lipanes con el fin de tenerlos “bajo los cuidados de la civilización”. Posteriormente, los jefes fueron a Ciudad de México para reunirse con Agustín de Iturbide y asistir a su coronación como emperador de México. Entre 1822 y 1834, Cuelgas de Castro es ampliamente documentado en el Archivo de Béjar [Bexar, Bexar County, Texas] como representante de los apaches lipanes). 

* Este año, la población apache en Janos (Chihuahua) era de 200 personas. 

1823

* Este año, es la fecha más probable del nacimiento de Goyaałé, transcrito en inglés como Goyathlay, que significa “el que bosteza”, conocido más tarde como Gerónimo. (Cuando dictó sus memorias a Stephen Melvin Barrett, afirmó haber nacido en 1829 pero es claramente un error, quizá debido a su edad. Una de las mejores biografías de Gerónimo es la de Angie Debo quien escribió: “Mientras el anciano guerrero trataba de ordenar la sucesión de los hechos, parece que Barrett se esforzó por sistematizarlos conforme al calendario de los blancos. Ahora, confrontando sus experiencias con los datos históricos conocidos, es posible obtener una cronología más precisa. Jason Betzinez afirmó que su madre y Gerónimo, de niños, se habían criado juntos. El nacimiento de ella puede fijarse aproximadamente en 1823 por sus recuerdos del cometa Halley y de la ‘noche en que cayeron las estrellas’. También cabe establecer, por testimonios contemporáneos, que Gerónimo tenía mujer y tres hijos en 1850 e incluso antes.

Gerónimo se refería a su lugar de nacimiento con el nombre apache de No-doyon Canyon y lo situaba en las proximidades de las fuentes del río Gila, en la actual Arizona sudoriental, entonces parte de México. Pero, según la nomenclatura geográfica moderna, el Gila no nace en Arizona. De hecho, de los brazos que se unen cerca de la actual ciudad de Clifton [Greenlee County, Arizona] para formar el curso principal, el que lleva el nombre de Gila nace en New Mexico. En consecuencia, Daklugie situó el lugar de nacimiento río arriba a partir del lugar de confluencia de los tres brazos del río, cerca del actual Gila Cliff Dwellings National Monument [Catron County, New Mexico], en la parte sudoccidental de New Mexico. Gerónimo no pudo haberse equivocado sobre el lugar; los apaches daban una importancia especial al lugar de nacimiento. Al niño se le decía siempre dónde había nacido y, si alguna vez, en su constante vagar, la familia pasaba por los alrededores, le hacían rodar por el suelo en dirección a los cuatro puntos cardinales. Este rito se celebraba todos los años durante la infancia, e incluso los adultos se revolcaban de este modo cuando regresaban al lugar natal. Pero Gerónimo, o el redactor de sus memorias [Barrett], bien pudiera haberse equivocado de Estado [Arizona o New Mexico]. Pero eso también es improbable, pues los apaches enseguida se dieron cuenta de tales subdivisiones políticas cuando se escabullían de las persecuciones por parte de las fuerzas militares. Lo único que puede afirmarse es que Gerónimo nació en los primeros años del decenio de 1820, cerca del curso superior del río Gila, en los montes que atraviesa la actual frontera del estado, probablemente en el lado perteneciente a Arizona, cerca de la actual Clifton“.

El mismo Gerónimo dijo, siendo prisionero de guerra: “No existe otro clima o suelo como el de Arizona. Es mi tierra, mi casa, la tierra de mi padre, a la que ahora no me dejan volver. Quiero terminar allí mis días, y ser enterrado entre aquellas montañas“).

* En junio, apaches de Janos (Chihuahua), Carrizal (municipio de Ahumada, Chihuahua) y Sonora realizan una serie de ceremonias con otros apaches acampados cerca de Casas Grandes ([Chihuahua]. Aunque las autoridades mexicanas no vieron problema en esas reuniones, la noticia causó cierta aprensión, sobre todo cuando en septiembre, nativos no identificados mataron a nueve mexicanos en un ataque cerca de El Paso del Norte [hoy Ciudad Juárez, Chihuahua]. Las autoridades pensaron como hipótesis que los culpables eran navajos o miembros de rancherías de apaches hostiles de Mano Mocha y su hijo).

1824

* Este año, los oficiales mexicanos deciden no dar más raciones y suministros a los apaches que no estén presentes. (El control del gobierno mexicano sobre los apaches disminuye haciendo que  muchos chiricahuas dejen los asentamientos debido a la disminución de los suministros).  

* Este año, los habitantes de San Juan de Allende (hoy Allende, Coahuila) se quejan de las incursiones constantes de los apaches lipanes. (Cuando el jefe apache lipán Cuelgas de Castro fue preguntado por ello, argumentó que rompió el acuerdo porque los colonos les robaban sus caballos).

* Este año, los chiricahuas que han vivido cerca de Fronteras (Sonora) se trasladan a la zona de Dos Cabezas (Sonora), incursionando por el territorio. (Las bandas de chiricahuas involucradas en las incursiones corresponden a los bedonkohes del jefe Teboca y a los chihennes de Mano Mocha y Fuerte; éstos realizan varias emboscadas contra viajeros en la ruta que enlaza Janos con Fronteras. En consecuencia, las autoridades del estado de Sonora deciden organizar una expedición compuesta por soldados de la guarnición de Fronteras y la milicia de diversos poblados como Santa Cruz y Bavispe. Aunque inicialmente la tropa no puede actuar por falta de armas y pertrechos, se arregla parcialmente la situación y en noviembre un destacamento mexicano logra interceptar una partida de apaches, hiriendo a varios de ellos).

* En diciembre, cuando todavía no había grandes enfrentamientos, el jefe de los apaches nednais Juan José Compá y otros tres líderes apaches acuden a Santa Rita del Cobre (Santa Rita, Grant County, New Mexico) y solicitan un acuerdo que no tarda en pactarse. (En 1824, en México se proclamó una nueva Constitución de carácter federal por la cual se facultó a los distintos estados a crear sus propias milicias locales. Éstas no podían desplegarse fuera de los límites de sus respectivos estados o territorios sin obtener previamente un permiso especial del Congreso de la República. Dichas milicias incluían a todos los hombres aptos, salvo aquellos cuya posición social o riqueza les permitía abonar una cantidad de dinero que les eximía de prestar el servicio militar. A partir de 1828, este sistema se implantaría en casi todos los estados. Puesto que Nuevo México no estaba constituido como estado sino que formaba un territorio, no fue hasta 1834 que pudo disponer de una milicia propia, teniendo que conformarse con los soldados regulares, mal pagados y mal equipados como estaban).

* En diciembre, un apache llamado Gaylán y su esposa visitan Santa Rita del Cobre (Santa Rita, Grant County, New Mexico) donde el oficial al mando de la guarnición les encarcela inmediatamente. (La razón fue que Gaylán había mostrado “poco respeto” a los militares mexicanos. Inmediatamente dos jefes apaches solicitaron hablar con Gaylán, pero el comandante dio audiencia a uno solo. Al parecer, creía que las rancherías apaches acampadas cerca, estaban detrás de los robos de ganado en Santa Rita del Cobre).

1825

Este año, los chiricahuas retornan a sus establecimientos de paz en Santa Rita del Cobre (Santa Rita, Grant County, New Mexico), Fronteras (Sonora) y Janos ([Chihuahua]. En diciembre se realizó un censo en Janos indicando que los apaches eran dos veces más [556 personas] que la población hispana [275 personas], aunque el número real de apaches en los alrededores o, al menos, los que iban a recoger sus raciones, era alrededor de 100 personas ese año.

En general, los apaches acampaban a cierta distancia de sus establecimientos de paz. En Janos vivían a unos 80 km o más. En Casa de Janos [municipio de Janos, Chihuahua, a unos 30 km]; Carretas [Santa María de Carretas, municipio de Janos, Chihuahua] aproximadamente al oeste; en la Sierra de Álamo Hueco [Alamo Hueco Mountains, Hidalgo County, New Mexico]; o en la Sierra de las Ánimas [Animas Mountains, Hidalgo County, New Mexico], al norte. Los apaches de Galeana [Chihuahua], tan estrechamente relacionados con los de Janos, por parentesco y amistad, vivían cerca del Valle de San Buenaventura [municipio de Buenaventura, Chihuahua]; o en Casas Grandes [Chihuahua].

En Janos residen las rancherías de los jefes Jasquienelté, Feroz, Sidé, Chirimi, Pisago Cabezón y Juan Diego Compá

Jasquienelté residía permanentemente en Janos, siendo citado cada año en los informes de racionamiento y en el censo.

Feroz estuvo en Janos desde 1800 como parte de la ranchería de Vívora pero, a partir de 1810, fue miembro de la ranchería de Cayetano, encabezándola en noviembre de 1812, cuando Cayetano dejó de ser citado, probablemente a causa de su muerte. Después Feroz estuvo permanentemente en Janos hasta que él y otros apaches se fueron a mediados de 1831, a causa de una epidemia de viruela. Su nombre se oyó por última vez, en agosto de 1832, cuando regresó a Janos como parte de una delegación de paz.

Sidé [también llamado Cidé] apareció en las listas de racionamiento de Janos en 1800 como miembro de las rancherías de Pisago y Juan Diego Compá [probablemente debido a imprecisiones en los registros]. Se alió con Pisago de 1812 a 1819, y a partir de 1822 fue catalogado como jefe de pleno derecho. Salió de Janos en junio 1831 con otros apaches pero operó en la región durante otros siete años más o menos. Lo último que se supo de él, fue durante una incursión contra unas carretas en El Carrizalillo [municipio de Ascensión, Chihuahua] el 30 de marzo de 1838.

Chirimi estaba en Janos desde diciembre de 1815 donde se había trasladado desde San Buenaventura [municipio de Buenaventura, Chihuahua]. Era habitual en Janos hasta que se fue con los demás apaches, a mediados de 1831, viviendo en la zona de Santa Rita del Cobre [Santa Rita, Grant County, New Mexico]; río Mimbres [Mimbres River, New Mexico]; y las montañas Mogollón [Mogollon Mountains, Grant y Catron Counties, New Mexico], últimos lugares en donde se le mencionó, en la primavera de 1836.

Pisago se hace llamar por esa época, Pisago Cabezón, siendo un prominente apache en la jurisdicción de Janos en la década de 1830, hasta principios de 1840. Por su edad, probablemente era hijo del primer Pisago muerto en mayo de 1791. Sin embargo, hay dudas. Después de 1800 hubo otros dos apaches citados como Cabezón [apodo español referido a alguien agresivo y con autoridad]. Sin embargo, no hay dudas de que Pisago Cabezón estuvo en Janos y en sus alrededores durante estos años.