* El Canoso fue un jefe apache lipán de Texas que participó activamente en los continuos, aunque en su mayoría infructuosos, esfuerzos por lograr la paz con los españoles, a finales del siglo XVIII.
El Canoso había hecho gestos por la paz, el 16 de junio de 1789, cuando, junto con el jefe José Chiquito y acompañado por Manuel de Urrutia, llegó a San Antonio en “práctica de paz”, según consta en el registro del gobernador interino Rafael Martínez Pacheco, en el presidio de San Antonio de Béxar.
Sin embargo, el 29 de diciembre de 1789, seis lipanes entraron en la habitación de Martínez en San Antonio. Alarmado, Martínez esperó a que llegaran los guardias, momento en el que los lipanes desenfundaron sus armas, desarrollándose una pelea. Los españoles mataron a los seis apaches, después de que hirieran a un soldado. Martínez estaba convencido de que habían venido a matarlo y a obtener información sobre la campaña de Juan de Ugalde contra los apaches.
El 9 de enero de 1790, el comandante general Juan de Ugalde, al frente de soldados españoles y de unos 100 comanches y nativos del norte (tonkawas, bidais, orcoquizas, hasinais y otras tribus) atacó una ranchería apache en la que había más de 300 lipiyanes, lipanes y mescaleros, en el Arroyo de la Soledad (hoy Sabinal, Uvalde County, Texas [se conocerá después por cañón de Ugalde y de él deriva el nombre del condado y ciudad de Uvalde]).
La fuerza de Juan de Ugalde mató a dos jefes, 28 guerreros, 28 mujeres y un niño, y 30 mujeres y niños fueron capturados, además de llevarse 800 animales, entre caballos y mulas; mientras solo tuvieron dos muertos y cuatro heridos. El Canoso y varios de sus hombres lograron escapar.
La banda de El Canoso se separó de los mescaleros. Los lipanes se retiraron al sudeste de San Antonio y se establecieron entre los ríos Nueces y Colorado (Texas). Desde marzo hasta julio de 1790, los lipanes de esa zona atacaron y saquearon asentamientos españoles, principalmente a lo largo del Río Grande, mientras buscaban la paz con los españoles. El Canoso, al frente de sus lipanes, se convirtió en una figura clave en los esfuerzos de paz.
El 20 de abril de 1790, dos lipanes portando una cruz, y diciendo que habían sido enviados por El Canoso y José Chiquito, llegaron a San Antonio. Buscaban recuperar a dos mujeres lipanes que habían sido capturadas por los comanches durante el ataque en el Arroyo de la Soledad, el 9 de enero, rescatadas posteriormente por los españoles y que ahora vivían en San Antonio. Los emisarios dijeron que El Canoso y José Chiquito habían aprendido la lección, y que su pueblo sería leal en el futuro, comprendiendo que no podían vivir seguros sin firmar la paz con los españoles.
El 23 de mayo de 1790, El Canoso entró en San Antonio con su banda. Entregaron sus armas y prometieron poner fin a las hostilidades a partir de ese día y mostrar lealtad a los españoles. Es probable que El Canoso deseara la paz porque los apaches estaban bajo la constante presión y acoso de los wichitas y comanches del norte de Texas.
Sin embargo, a lo largo de 1790, los jefes lipanes y sus guerreros continuaron actuando contra los españoles. Mataron a 25 españoles en Laredo, Revilla y Mier. Robaron gran cantidad de ganado, que intercambiaron por armas con los attakapas y karankawas del sudeste. A finales de 1790, los jefes El Canoso y Zapato Sax intercambiaron 300 fusiles con los akokisas.
En abril y mayo de 1790, El Canoso, Agá y El Cabezón viajaron por separado a San Antonio para disculparse por las hostilidades anteriores y pedir la paz. Antes de que se pudiera finalizar un acuerdo de paz, Martínez fue relevado de su cargo como gobernador interino de Texas y Manuel Muñoz asumió el cargo. El 30 de agosto de 1790, Agá se reunió con Muñoz, en nombre de los líderes El Canoso, Zapato Sax, Roque, José Chiquito, Asmey y Casaca Chiquita, para preguntar al virrey Conde de Revillagigedo si podían ir a pedir la paz. El nuevo gobernador se negó por las incursiones de los lipanes a lo largo del Río Grande. Por el contrario, dio regalos a los nativos norteños para que continuaran sus ataques contra los lipanes, ya que Muñoz valoraba más la amistad de los norteños (incluidos los comanches) que la de los apaches, a quienes consideraba poco fiables.
Esto provocó que en diciembre de 1790, las tribus norteñas como los comanches, los wichita y los tonkawa, atacaran a El Canoso en el río Colorado. En este ataque mataron a Casimiro, junto con 10 lipanes, y robaron la manada de caballos de El Canoso.
El 2 de febrero de 1791, el virrey Revillagigedo comunicó al gobernador su aprobación para negociar la paz con los lipanes en San Fernando de Austria (actual Zaragoza, Coahuila). El jefe lipán José Antonio y Pedro Nava, comandante de las Provincias Internas orientales, se reunieron allí el 8 de febrero de 1791 y firmaron un acuerdo de paz que permitía a los lipanes entrar y comerciar en las ciudades españolas.
El acuerdo no duró mucho. El 3 de marzo de 1791, Manuel Espada expresó su desconfianza hacia los lipanes porque, al ser interrogados sobre la paz, estos dijeron que El Canoso pronto vendría a firmar su tratado de paz, lo que Espada interpretó como una táctica dilatoria. No creía que El Canoso llegara jamás. El Canoso no abandonó su ranchería en el río Colorado como lo exigía el tratado, y en abril de 1791 intercambió ganado por armas con los akokisas.
El 1 de mayo de 1791, el jefe José Lombraña y seis de sus hombres se reunieron con Pedro de Nava para celebrar la paz cuando estalló una pelea, en la que murieron todos los apaches, incluido Lombraña, y dos soldados españoles. A principios de 1792, los norteños, bien armados por los españoles, mataron al cacique Zapato Sax mientras huía. Sus muertes llevaron a que El Canoso adquiriera mayor importancia, al igual que José Chiquito y Moreno. Tras sufrir estas grandes pérdidas, El Canoso, Chiquito y Moreno mostraron un creciente interés por la paz.
El 7 de julio de 1792, El Canoso se presentó ante Juan Cortés, comandante del Presidio de la Bahía del Espíritu Santo (Goliad County, Texas), ofreciéndose a mantener la paz en esta provincia y en otros lugares donde los lipanes habían sido hostiles. Cortés notificó a sus superiores la petición del jefe lipán, expresando su preocupación por la política de prohibir la entrada de los lipanes a los presidios españoles, lo que, según él, fomentaría la desconfianza y obstaculizaría los esfuerzos de paz.
Manuel Muñoz, el gobernador de Texas, conociendo el deseo de paz de El Canoso, finalmente le notificó que debía devolver el ganado robado a los españoles y cesar las hostilidades. Antes de aceptar estas condiciones, El Canoso se reunió con los bidais, quienes le informaron sobre un puesto comercial estadounidense donde podría intercambiar armas antes de partir a la caza del bisonte.
En la primavera de 1793, El Canoso y su gente se asentaron a orillas del río Atascosa.
En abril de ese mismo año, El Canoso, José Chiquito y Moreno firmaron el acuerdo de paz con Manuel Muñoz. Los lipanes acordaron cesar las hostilidades y dejar de comerciar con las tribus del sudeste a cambio de poder comerciar con los españoles y de que estos últimos impidieran que los norteños atacaran a los lipanes. En los años siguientes, ambas partes incumplirían este acuerdo y no cumplirían sus promesas. Sin embargo, el tratado de abril de 1793 logró poner fin a la guerra entre los apaches lipanes y los españoles durante lo que quedaba del siglo XVIII.
* Up-ah-yeck más conocido como Johnson. De padre mexicano o tonkawa (no
está acreditado) y madre apache lipán. Había estado viviendo con los tonkawas, pero en 1873 se convirtió en un jefe lipán. Aunque los tonkawas le consideraban uno de los suyos, la tradición matrilineal apache indicaba su afiliación lipán.
El 23 de octubre de 1862, una fuerza combinada de caddos, comanches, delawares, kickapoos, kiowas, shawnees, y wichitas atacaron a los tonkawas, haciendo una matanza entre ellos. Los supervivientes fueron a buscar protección en Fort Arbuckle (Garvin County, Oklahoma) y luego en Fort Belknap (Young County, Texas), en donde permanecieron hasta poco después de terminar la Guerra Civil. El 29 de julio de 1867, el teniente coronel Samuel Davis Sturgis erigió Camp Wilson, más tarde renombrado Fort Griffin (Shackelford County, Texas). Los tonkawas fueron con los militares, ya que varios de ellos estaban sirviendo como exploradores.
El Departamento de Interior, por recomendación del teniente coronel George Pearson BuelI, comandante de Fort Griffin, autorizó a un pequeño grupo de apaches lipanes dejar Fort Sill (Comanche County, Oklahoma) e instalarse en Fort Griffin. Construyeron siete tipis en un bosque en Collins Creek, al oeste del fuerte. Los pocos hombres lipanes se alistaron como exploradores. Johnson fue nombrado sargento y su trabajo le permitiría luchar contra los antiguos enemigos de los lipanes, los comanches.
En junio de 1874, el ejército de los Estados Unidos empezó una campaña para desalojar a los comanches, kiowas, y cheyennes del sur de las llanuras de Texas y reubicarlas en Territorio Indio (Oklahoma). El general Phillip Sheridan ordenó que cinco columnas del ejército convergieran en el área general del Panhandle de Texas y específicamente en los afluentes superiores del río Rojo, con el objetivo de atacarlos sin cesar hasta que se dirigieran definitivamente a las reservas.
El coronel Ranald Slidell Mackenzie iba al mando de tres de las columnas, pertenecientes al 4º de Caballería. Salió de Fort Concho (Tom Green County, Texas) hacia el norte, hacia los Caprock Canyons (Briscoe County, Texas). Con Mackenzie iban varios exploradores tonkawas y apaches lipanes de Fort Griffin. El coronel fue informado el 20 de septiembre de que los nativos habían ido al norte, al área del Palo Duro Canyon, por lo que envió a Johnson a localizar su campamento. Dos días después, Johnson regresó informando a Mackenzie de su ubicación. El destacamento llegó al borde del Palo Duro Canyon el 28 de septiembre de 1874, guiado por Johnson.
El primer poblado que vieron los soldados fue el del jefe kiowa Red Warbonnet. Al ver tantos soldados, los nativos huyeron, dando Mackenzie la orden de destruir el poblado. Al verlo, el resto de nativos abandonaron sus poblados y huyeron dejándolo todo, incluso sus caballos. Algunos pocos guerreros se defendieron, disparando a los soldados, pero su resistencia fue muy débil, y al anochecer los soldados de Mackenzie y los exploradores habían capturado todos los campamentos y la mayoría de sus posesiones. Murieron tres guerreros y un soldado. Los hombres de Mackenzie capturaron más de 1.400 ponis, dando la oportunidad a Johnson de que eligiera los 40 mejores, reservando otros 300 para los demás exploradores. El resto de ponis fueron sacrificados por los soldados. Aunque la pérdida de vidas por ambos bandos fue pequeña, la batalla del Palo Duro Canyon es importante porque representó el último esfuerzo de los nativos de las llanuras del sur para evitar la pérdida de sus tierras a manos del hombre blanco. Durante los próximos meses fueron llegando intermitentemente a Fort Sill (entonces Territorio Indio y hoy Oklahoma) para instalarse allí. La banda del jefe comanche Quanah Parker llegó a Fort Sill el 2 de junio de 1875.
Los 40 caballos suponían una pequeña fortuna para Johnson. En la población de Fort
Griffin (adyacente al fuerte) había una mujer que le gustaba llamada Ida Creaton. Un domingo, Johnson se puso un traje y fue a casa de John Creaton, ofreciendo 20 caballos por su hermana. Creaton dijo que Ida no estaba en venta.
Unas semanas más tarde, Johnson se emborrachó y fue a pegar a John Creaton, quien se defendió golpeando a Johnson en la barbilla, llevándolo al cuerpo de guardia del fuerte hasta que se le pasara la borrachera. Todo hace indicar que Ida y Johnson tenían algún tipo de relación que no era del gusto de su hermano, a la vista de la fotografía que los dos se hicieron en la que se les ve con cierta familiaridad.
A pesar del excelente trabajo de los exploradores tonkawas y lipanes en la campaña de Red River, una orden del gobierno paralizó las raciones. El Departamento del Interior autorizó en 1875, 375 $ para comprar vacas y cabras para los 119 tonkawas y 26 lipanes, “cuya condición”, según el teniente coronel George P. Buell, “es tan deplorable que se debería hacer algo por ellos”. Buell también envió exploradores bajo la protección de tropas para cazar búfalos.
Johnson entró nuevamente en acción en la primavera de 1877. Los cazadores de búfalos estaban matando un gran número de animales, llevándose las pieles y dejando cientos de cadáveres tirados por el suelo. Unos comanches que habían salido de su reserva para cazar vieron la escena y enfadados atacaron a los cazadores, destruyeron sus campamentos y quemaron sus carros, equipos y suministros.
La noticia de un enfrentamiento entre comanches y cazadores en el Yellow House Canyon (Crosby County, Texas) llegó a Fort Griffin. El capitán Phillip L. Lee, de la compañía “G”, del 10º de Caballería, partió el 9 de abril de 1877 con Johnson y otros cinco exploradores lipanes y tonkawas, y 72 hombres a su mando.
El 4 de mayo, encontraron un campamento en Silver Lake (a veces llamado Lago Quemado
o simplemente Quemado) atacándolo. Mataron a cuatro personas y capturaron a otras seis. Lee no pudo o no quiso impedir la mutilación y el corte de cabelleras de los muertos realizadas por los exploradores, quizás debido a la muerte del sargento Charles Baker durante el ataque. Los soldados quemaron los tipis, destruyeron los suministros y se llevaron 69 caballos.
Los enfrentamientos entre nativos de las praderas y cazadores terminaron cuando ya no quedaron bisontes que cazar. Los exploradores lipanes y tonkawas se dedicaron a cuidar sus huertos hasta que en octubre de 1884 abandonaron Fort Griffin. El 30 de junio de 1885 fueron instalados en Fort Oakland (Kay County, Oklahoma), la antigua reserva de los nez percé del jefe Joseph, que volvieron a sus tierras ancestrales.
Los tonkawas absorbieron al pequeño grupo de lipanes, pero los descendientes de estos aún visitan a sus parientes en la Reserva Mescalero (Otero County, New Mexico).
Alrededor de 1892, Johnson cayó enfermo y falleció.
