La apachería en el siglo XIX (2)

1826

* Este año, el jefe apache lipán Cuelgas de Castro firma otro tratado en Laredo (Webb County, Texas) con el gobierno de México, siendo comisionado como teniente coronel y recibiendo un sueldo de la República de México. (Su banda recibiría regalos y alimentos en Laredo en 1827).

* Este año, Adrian Balbi escribe el “Atlas etnográfico del mundo”. (En él dice: “Apaches, hablado por los apaches, nación muy numerosa dividida en muchas tribus, derramadas desde la Intendencia de San Luis Potosí hasta la extremidad septentrional del golfo de California, y que parece hablan dialectos muy diversos, de los cuales algunos podrían considerarse como lenguas hermanas. A excepción de algunas tribus cultivadoras, que tienen la civilización de los indios de paz, los apaches son errantes, enemigos de los ietanes [nombre antiguo de los comanches] más aún de los españoles, a quienes tienen en continua alarma con sus ataques, tan terribles como frecuentes; la mayor parte de sus guerreros van montados al caballo, armados con grandes lanzas. Las principales tribus apaches son: los faraones y mescaleros, que viven entre los ríos Puerco y del Norte; los gileños, que vaguean cerca de las fuentes del Gila; los mimbreños, que habitan las agrestes quebradas de la Sierra de la Acha y de la de los mimbreños. Estas tribus son las más numerosas, viniendo en seguida los chiricaguis, que habitan al suroeste de los mimbreños; los tontos, que viven en la orilla meridional del Gila; los llaneros, al este de la gran cadena bajo el paralelo de 38º y 100º de longitud Oeste, y los lipanes más al oeste hacia el meridiano 104º“). 

* El 5 de agosto, una banda apache dirigida por los chihennes Fuerte (Mangas Coloradas) y Pluma y por el bedonkohe Mano Mocha, se reune con un grupo de tramperos norteamericanos liderados por Sylvester Pattie y su hijo James Ohio Pattie en la zona de Santa Rita del Cobre ([Santa Rita, Grant County, New Mexico]. Se cree que éste fue el primer encuentro entre apaches chiricahuas y anglosajones.

El 1 de agosto, dos estadounidenses habían descubierto huellas de seis apaches cerca de las minas. Poco después, los hombres de Pattie capturaron a dos de ellos, liberando a uno con una explícita advertencia. Si no venían a parlamentar matarían al otro apache.

El 5 de agosto, los chiricahuas llegaron. Eran unos 80, mandados por cuatro jefes [entre ellos Fuerte {Mangas Coloradas}, Pluma y Mano Mocha], quienes no ocultaron su desprecio por los mexicanos de Santa Rita del Cobre, relatando antiguos actos de traición sufridos a manos de ellos. Admitieron que habían incursionado por las minas pero que ahora querían cesar las hostilidades ahora que los estadounidenses trabajaban allí. Después ambos grupos fueron a Santa Rita del Cobre, donde Pattie mató tres vacas para dar de comer a los apaches. Después el jefe apache regaló a Pattie 25 km2 de un trozo de terreno junto a un río, a unos 4’8 km de las minas. Pattie dijo que si el terreno fuese suyo tendría que contratar mexicanos para cultivarlo. El jefe aseguró a Pattie que los apaches no molestarían a los trabajadores, que deseaba estar en paz con los estadounidenses porque no habían intentado matarle, excepto en la guerra. ¿El jefe era Fuerte [Mangas Coloradas]? Pattie no lo reflejó pero parece que sí. Pattie solo mencionó el nombre de uno de los cuatro jefes, Mano Mocha, aunque no lo consideró como el líder del grupo.

Fuerte [Mangas Coloradas] nacido entre 1790 y 1795 en el seno de la banda apache chihenne, destacaba en primer lugar por su físico pues pesaba unos 114 kilos y medía 1’92 metros, algo muy poco corriente entre los apaches que no solían superar el 1’70 m. Es posible que se tratara del jefe llamado Fuerte que figuraba como uno de los jefes chihennes entre 1815 y 1840 cuando se dejó de mencionarle. En 1842 apareció Mangas Coloradas en documentos mexicanos que le identificaban como uno de los jefes más importantes de los chiricahuas.

El origen del nombre español se pierde en las leyendas de la época, alguna de las cuales describe cómo el jefe se embadurnaba con la sangre de sus víctimas hasta los hombros, una exageración a la que difícilmente se puede dar crédito. La versión más probable se remonta a un incidente entre los apaches y una partida de 14 tramperos mandados por Sylvester Pattie y su hijo James. Poco después de llegar a Taos, los Pattie se enteraron de que había gran cantidad de castores en el río Gila. Sylvester reclutó a los hombres y en diciembre se pusieron en marcha caminando por el Río Grande y luego al oeste hasta las minas de cobre de Santa Rita. En ese lugar contrataron a dos mexicanos para guiarles hasta las fuentes del Gila. Durante algún tiempo se perdieron en un agreste laberinto de montañas hasta que dieron con un río, posiblemente, el San Pedro [Arizona]. Allí lograron capturar muchas pieles de castor hasta que los apaches les tendieron una emboscada. Según el relato de James Pattie los apaches les ahuyentaron los caballos, aunque pudieron esconder las pieles antes de regresar a Santa Rita en una penosa caminata en la que pasaron verdadera hambre. Pattie dijo que durante el regreso tuvieron que ascender una serie de “heladas montañas” que se ocultaban en el valle hacia el este. Debían ser las Galiuro Mountains [Graham & Pinal Counties, Arizona]. Dado que se quejaron de la falta de agua probablemente fueron más al sur del Aravaipa Creek.

Ahora bien, según relataría Mangas Coloradas, los apaches atacaron a los estadounidenses, mataron a la mitad y se llevaron las pieles. Se sabe que los Pattie llegaron a Santa Rita con sólo cinco hombres y que los apaches mimbreños durante algún tiempo se vistieron vistosamente con pieles de castor. También un guerrero enorme llevaba puesta la camisa roja de Sylvester Pattie. Se especula que se trataba de Fuerte y de allí el eventual cambio de nombre a Mangas Coloradas. Los indios cambiaban de nombre con cierta frecuencia debido a las incidencias experimentadas durante sus vidas y este puede que sea uno de esos casos, aunque se tardara unos cuantos años en darse a conocer con el nuevo nombre.

En cualquier caso, además de su habilidad como jefe y guerrero, Mangas Coloradas era conocido por sus dotes como negociador. Una de sus esposas se llamaba Tu-es-seh y se dice que era una bella cautiva mexicana. Sobre el año 1840, una hija de ambos llamada Dos-teh-seh se casó con Cochise; otra con el jefe de los navajos; y la tercera con el principal líder de una banda White Mountain. Pero Will Levington Comfort, en su libro “Apache” dijo que la primera hija la casó con Cochise; la segunda con Kutu-hala, un jefe apache White Mountain; y la tercera con Cosito, el jefe de guerra de los apaches coyoteros White Mountain. 

Si Mangas Coloradas planificó estos enlaces matrimoniales con la intención de unificar a los indios contra los norteamericanos que ya empezaban a emigrar al Sudoeste constituye una prueba de su habilidad política. Sin embargo la única alianza que realmente funcionó fue con Cochise. En años sucesivos, Mangas Coloradas y Cochise colaboraron estrechamente en innumerables incursiones y combates contra los mexicanos y los estadounidenses).

1827

Este año, llega a Oposura (Sonora) el aventurero John Johnson (Oriundo de Kentucky, vivió varios años en Missouri dedicándose al oficio de sombrerero. Con un socio llamado Antonio Aguirre adquirió una hacienda. Desde Sonora viajó a menudo a Santa Fe; allí realizó negocios con McNight y otros norteamericanos. Asimismo comerció con varios jefes apaches incluyendo al nednai Juan José Compá. Por esa época llegaría a  Nuevo México el irlandés James Kirker. Como se verá más tarde Johnson y Kirker se hicieron famosos por organizar sendas matanzas de apaches).

1828

* Entre este año, 552 apaches chiricahuas reciben raciones semanalmente, o cada dos semanas, en el presidio de Janos [Chihuahua], aumentando unos pocos más al año siguiente. (La ranchería de Asquinielte, con 107 personas entre hombres, mujeres y niños; la del chokonen Pisago Cabezón, con 98 personas; la de Feroz, con 87 personas; la del nednai Juan Diego Compá, con 121 personas; y la de Fuerte [Mangas Coloradas] con 168 personas. Manteniéndose la paz desde el acuerdo de 1824, las autoridades mexicanas tienen que reducir nuevamente, por motivos económicos, las raciones de los apaches, lo que obliga a que muchos se trasladen a las montañas para dedicarse a la vida tradicional de caza y recolección. Incluso algunos chiricahuas del grupo de Pisago Cabezón llegan a sembrar algo de maíz en las montañas de Álamo Hueco [Alamo Hueco Mountains, Hidalgo County, New Mexico] lo que indica que practicaban la horticultura aunque no tan extensamente como sus parientes, los Western Apaches).

* Este año, tres apaches de Janos (Chihuahua) y San Buenaventura (municipio de Buenaventura, Chihuahua), Calabazas, Yayame, y Andrés roban en Bavispe (Sonora) varios caballos que llevan al río Temehuaque, oeste de Casas Grandes ([Chihuahua]. En la investigación que siguió, se averiguó que eran apaches pacíficos, advirtiéndoles que no debían cometer actos hostiles y que sólo iban a ser detenidos).

* Este año, un grupo de tramperos encabezados por Ewing Young, un famoso hombre de la frontera que iba de Taos (Taos County, New Mexico) al río Colorado para cazar, son atacados por Western Apaches en algún lugar cerca del cruce de los ríos Salt y Verde ([Arizona]. En una emboscada, los apaches mataron a 18 de los 24 tramperos de Young, teniendo que regresar los supervivientes a Taos.

Meses después, Young formó otro grupo de tramperos, con el propósito de vengarse de los apaches que habían impedido su anterior empresa, y reanudar sus operaciones de caza. Salieron de Taos en abril, y más tarde, en las White Mountains, se encontraron con un grupo de apaches, matando a 15 de ellos, e hiriendo a muchos más. Young y su grupo se dedicaron a colocar trampas. Los apaches continuaron hostigándolos, robando sus trampas y de vez en cuando matando a un caballo o a una mula. Pero los apaches no les atacaron).

* A finales de año, los jefes apaches Feroz y Pisago Cabezón (chokonen) se quejan ante el gobernador de Chihuahua de que ciudadanos mexicanos están invadiendo sus tierras convirtiéndolas en propiedades privadas. (Le pidieron que decretase que las Sierras de Enmedio [municipio de Ascensión, Chihuahua]; las Ánimas [Animas Mountains, Hidalgo County, New Mexico] y el Hacha [Big Hatchet Mountains, Hidalgo County, New Mexico] no se entregasen a ciudadanos mexicanos. Estas sierras contenían recursos, especialmente el mescal, del que los apaches pacíficos dependían ampliamente para complementar sus raciones. Poco después, los jefes Pisago Cabezón, Chirimi, Carabinero, y Bocón solicitaron que al mexicano Serafín Calderón, se le negase el derecho a quedarse con las tierras que se había apropiado en la Sierra del Álamo Hueco [Alamo Hueco Mountains, Hidalgo County, New Mexico]. Los apaches habían limpiado y plantado esas tierras, habiendo un buen mescal en ellas. El comandante general Simón Elías estuvo de acuerdo y subrayó que los apaches necesitaban protección, y que dada la situación actual, nada debía perturbar la paz actual, dando el 10 de enero de 1829, la concesión a los cuatro jefes apaches la posesión de esa propiedad. El incidente no terminó ahí y, un poco más tarde, los cuatro jefes pidieron permiso para vender el mismo terreno a Calderón a cambio de 30 yeguas. El comandante general lo prohibió enérgicamente, explicando que la posesión de esa tierra era un derecho de usufructo, sólo para disfrutar de los productos naturales de la tierra, pero nada más. Por otra parte, pensó que los apaches, probablemente, no usarían las 30 yeguas para nada bueno).

1829

* Este año, los mexicanos expulsan a los españoles que quedaban del país, por lo que serán los que se encarguen de suministrar las raciones  a los apaches en los presidios.

* Este año, se repite la tragedia de hace 30 años. (Marín Ortiz, era un niño de siete años de La Punta de Lampazos [Lampazos de Naranjo, Nuevo León] nacido en 1822 que ayudaba a su padre en sencillas labores agrícolas mientras aprendía las primeras letras gracias a su madre.

Mientras Marín Ortiz jugaba con otros niños, un tropel de caballos los sorprendió. Al girarse, vio una partida de indios frente a ellos y una mano que desde lo alto agarró sus cabellos, sentándolo frente al jinete. Los niños corrían hacia todas direcciones tratando de escapar siendo atrapados uno a uno.

Inútilmente se debatían entre los brazos de sus captores hasta que a golpes los fueron sometiendo, quedándose quietos y temblorosos, listos para una larga cabalgada, mientras los montes iban pasando ante sus ojos y los paisajes se tornaban desconocidos. Aquel día, fueron capturados siete niños de entre cinco a siete años.

¡Apaches! ¡Apaches! ¡Los apaches se han llevado unos niños…!“, gritaron los vecinos para alertar a las familias y poner en guardia a todo el pueblo. Las madres corrían llamando con desesperación a sus hijos y los hombres salían con los rifles preparados.

Se dio también parte a la guarnición militar e inmediatamente, junto con un numeroso grupo de vecinos, salieron a rastrear los montes y caminos. Pero tras muchas horas vieron que las huellas de los caballos se unían a otro grupo más numeroso que iba hacia la Sierra de Santa Rosa [municipio de Ciudad Melchor Múzquiz, Coahuila], territorio dominado por los apaches lipanes, cuya ferocidad ya conocían, necesitando más hombres para hacerles frente. No se podía hacer nada por lo que los niños se dieron por perdidos. Las madres lloraron durante mucho tiempo.

Los apaches lipanes hicieron tres campamentos camino a su destino comiendo carne cruda pero a los pequeños les daban arcadas y sólo pudieron comer pinole y frutos silvestres. Aprendieron que durante una incursión no encendían fuegos porque el humo podía delatar su presencia. Su avance era invisible e inaudible en la oscuridad, pudiendo pasar a 50 metros de una casa sin ser detectados. Su presencia era silenciosa, furtiva, por eso la gente era presa fácil en los ranchos, siendo los perros los primeros en caer silenciados por las flechas.

Un atardecer, llegaron a su ranchería. Un coro de alaridos y un gentío de curiosos salió al encuentro de los que llegaban, observando, entre despectivos y burlones, a los niños capturados que sobrecogidos por el miedo esperaban a que les bajaran de los caballos. Los jinetes gritaron algo en su lengua, tirándolos desde lo alto de los caballos y unas mujeres los iban recogiendo para llevarlos a sus tipis.

Cada mujer tenía uno a su cuidado y aunque trataron de ser cariñosas, los chiquillos no entendían el idioma y temblaban de miedo ante su nueva vida, con comidas indeseables, rodeados de rostros de niños semidesnudos que los miraban retadoramente, sin consolarles la sonrisa de las mujeres ni los frijoles que les ofrecían. Esa noche cada uno lloró amargamente y a lo largo de toda la noche, se despertaban llamando entre sollozos a sus madres, que allá en la lejanía, también mojaban de lágrimas la almohada. Así fueron recibidos y adoptados por la tribu. El matriarcado imperante se encargaba de cuidar la salud y formación de los niños. Una joven india, paciente, risueña y mujer del jefe principal, se hizo cargo de Marín.

Los niños conocieron la dura vida del nómada caminando para hacer campamento tras campamento por el sur de Texas, norte de Nuevo León, Tamaulipas y Coahuila. Mujeres, viejos y niños caminaban por los montes cargando los enseres de la tribu y sólo los guerreros o ancianos de cierto rango utilizaban caballos. Su vestimenta fue poco a poco cambiada por las calzoneras de piel, de manta, u otras telas robadas, chaparreras de piel de venado y calzado o teguas de piel suave. Padecieron semidesnudos bajo el ardiente sol de agosto y los fríos vientos de enero. Su niñez pasaría aprendiendo a pescar y cazar piezas menores con los hombres; recoger leña, hierbas medicinales y frutos silvestres con las mujeres, y aprender a tallar armas y devastar piedras para las puntas de flechas y lanzas.

Pasaron dos años, y de los niños cautivos sólo quedaban dos o tres, pues murieron uno a uno por la vida tan dura, las enfermedades que acababan con los más débiles o como consecuencia de los enfrentamientos contra el ejército norteamericano, mexicano, y los comanches; donde no se perdonaba a nadie, hombres, mujeres o niños. Vivían en un constante sobresalto al que se tenían que acostumbrar agudizando su instinto de supervivencia y aprendiendo a huir mientras los hombres defendían el poblado. Se acostumbraron a ver guerreros con graves heridas causadas por sables, balas o flechas; pero el sufrimiento más grande era el castigo que sufrían cuando no obedecían, y los golpes eran el pan de cada día. Los niños, nativos o cautivos, crecían disciplinados y resistentes al dolor.

Marín Ortiz sufrió duros castigos por no entender las órdenes que le daban en una lengua que no conocía. Y aunque muchos apaches lipanes hablaban castellano por su contacto con españoles [soldados, colonos y franciscanos de las misiones], se negaban a hablarle en su idioma.

Los caballos eran la posesión más importante del apache lipán y durante el día, los niños se encargaban de cuidarlos. Los alimentaban, les daban agua y los custodiaban dando vueltas alrededor de ellos.

Un día que los guerreros venían de cazar búfalos, el jefe apache lipán llamado Bajo el Sol, fue a bajarse del caballo y haciendo un círculo en el aire con el dedo índice dirigiéndose a Marín, éste interpretó, “rodea a la manada…“, pero quería decir, “cambia mi caballo…“. El joven se puso a dar vueltas en torno a los animales mientras el jefe enfurecido, empezó a dar órdenes a sus hombres. Un apache lipán se lanzó contra el joven dándole golpes. El jefe bajó del caballo y pronto, un grupo de apaches lipanes lo zarandearon. El joven, sin comprender nada, indefenso rodaba y rebotaba de golpe en golpe, mientras lloraba y pedía piedad.

Al final, ataron unos arneses al lomo de una mula, atando al joven colgado bajo la panza, entre las patas del animal. Después los apaches lipanes encabritaron a la mula que, asustada, salió al galope, lanzando coces en un intento de deshacerse del bulto que tenía entre las patas. Mientras tanto, Marín iba dejando la piel y la carne de la espalda por los arbustos.

La mula corrió y corrió tratando de zafarse del bulto; y el joven, creyendo morir, suplicó que alguien hiciera algo para terminar con aquel suplicio. Al fin, la mula cayó reventada y Marín quedó a su lado, luchando por liberarse. Las cuerdas se habían aflojado un poco por el sudor y la sangre, y así pudo liberar una muñeca, y después se desató. Luego, penosamente se arrastró buscando la sombra de unos arbustos, donde se desmayó del dolor que sentía.

Pronto llegó la noche, que se hizo eterna. Las horas transcurrieron lentas, y la luna y las estrellas abandonaron al pequeño moribundo; hasta que llegó la mañana en que despertó. Abrió los ojos y los primeros pensamientos fueron que había despertado en el paraíso de los apaches lipanes en el que hechiceros y ancianos de la tribu le habían enseñado a creer. Pero estaba vivo, y tendría que soportar el dolor de las llagas, llenas de sangre y tierra. Cerca había un río. Se levantó en busca del agua donde lavar sus heridas y, tambaleándose, caminó hasta una pequeña cascada. De ahí en adelante, buscó sobrevivir dándose baños de agua; haciendo trampas para atrapar peces y conejos, y buscando hierbas para hacer cataplasmas que había visto a las mujeres usar en las heridas de los guerreros. Pero las suyas sanaban muy lentamente y las llagas todavía supuraban y sangraban al paso de muchos días. Consiguió comida pero las fiebres y la pérdida de sangre le debilitaba cada vez más. Tenía que intentar algo diferente.

Pensó que no tenía más elección que buscar a la tribu para que le curaran o le mataran, para terminar de una vez con aquel sufrimiento. Así, emprendió el camino de regreso y con raíces confeccionó una cuerda con la que fue atando leña hasta hacer un montón, llevándola al poblado en señal de sumisión y súplica.

Aquella mañana, el poblado estaba sólo ocupado por ancianos, mujeres y niños. Los guerreros habían salido a cazar y solamente los ancianos y los niños lo vieron llegar enflaquecido, como un cadáver, con paso inseguro, tambaleante, con un montón de leña sobre su cabeza, sentándose frente a una tipi, de donde salió una mujer que, inmediatamente inundó sus ojos de lágrimas.

Conmovida por su estado, lo levantó en brazos y lo tendió sobre una piel de bisonte para alimentarlo. Luego, fue lavando suavemente su espalda con infusiones de hierbas medicinales. Mientras le ponía cataplasmas, la apache lipán sollozaba y susurraba al oído del joven suaves palabras que no entendía.

Marín Ortiz se quedó dormido bajo el cuidado de la mujer, mientras los ancianos más sabios de la tribu entraron en el tipi, intercambiando miradas de silenciosa condena, reprobando aquel desmesurado castigo.

Horas después, el poblado se alborotaba en alaridos con la llegada de Bajo el Sol y sus guerreros. Cuando el jefe se encaminó al tipi, la mujer salió corriendo a recibirlo y habló con él. Sumisa, pero firmemente, pedía piedad y perdón para el joven, mientras el jefe hacía furiosos aspavientos, amenazando con golpear a la mujer que parecía dispuesta a desobedecerle por salvar al joven.

Los ancianos, testigos del estado de Marín, con el peso de la autoridad y respeto que todo apache lipán les debía, intervinieron, le hicieron callar, y le introdujeron en el tipi para enseñarle su espalda. En algunas partes, se veían los huesos. El jefe comprendió sus excesos y agachó la mirada, antes fiera, y ahora triste, observando al muchacho. En su furia había olvidado algo ¡era sólo un niño de nueve años…!

El pequeño disfrutó de un plácido y largo sueño pero despertó aterrorizado al descubrir ante él al jefe apache. Pero éste tendió la mano invitándolo a tranquilizarse y para su sorpresa, con una lágrima corriendo por su mejilla pero con el rostro pétreo e inexpresivo, le habló conciliador y paternal:

Zesnacané… Tú ahora eres de mi pueblo… Yo no hacerte más daño. Ahora tú eres de mi pueblo… Tú eres mi hijo y tu nombre es Zesnacané“.

Ese era su nuevo y sonoro nombre: “Zesnacané“. Sería tratado como uno más de la tribu y le enseñarían la lengua apache, cosa que nunca intentaron. Pasó mucho tiempo recuperándose bajo el cuidado de la que ahora sería su madre. Más adelante, pudo sentarse a un lado de la entrada del tipi hasta que pudo incorporarse plenamente a la vida tribal. Lo peor había pasado aunque le quedaban las horrendas cicatrices que le cubrían la espalda, costados y brazos como recordatorio.

Zesnacané, preguntaba a sus mayores y siempre obtenía una respuesta. El apache lipán era libre como el venado de la sierra y jamás aceptaría el sometimiento ante el invasor que sólo les querían como esclavos en los campos y en las minas. Antes lo habían intentado, se habían acogido a la protección de los misioneros, pero los españoles, con permiso de los sacerdotes, se los llevaban a lejanos lugares para usarlos en trabajos forzados y ni la Iglesia ni las autoridades lo impedía.

Los hombres eran separados de sus mujeres y los niños de sus madres para morir trabajando en minas. Las mujeres sufrían abusos en las haciendas. O morían lentamente como esclavos o huían a las sierras; considerados indios hostiles a los que había que perseguir y matar. Los apaches lipanes no tenían más remedio que huir y luchar para sobrevivir.

El blanco quería la tierra para él solo y cogía más de la que necesitaba; la tierra daba sus frutos a los hombres, pero el blanco la explotaba para esquilmarla; la ocupaba con sembrados y ganado, y no quería al indio más que como peón, como esclavo. El apache lipán tenía que vagar siempre porque si pedía tierra no se la daban; si pedía paz se la negaban porque eso suponía un lugar propio donde vivir y cuando el indio recibía una ranchería que podía prosperar también se la quitaban. La única condición para vivir en paz era dejarse matar de hambre, por el trabajo forzado y humillado constantemente. Los apaches lipanes tenían como destino pelear hasta el exterminio, que era su trágico destino.

Con el entrenamiento en el manejo de las armas y el caballo, Zesnacané pasó la adolescencia y, con los años, deseó combatir contra los comanches, con los cuales rivalizaban por los campos de caza del búfalo. En esporádicos encuentros conoció guerreros de otros pueblos apaches; principalmente los apaches mescaleros.

Aunque se distinguía por su barba, pronto se olvidó de las demás diferencias y se convirtió en un orgulloso guerrero que aunque de cabellera ondulada y piel diferente, fue haciendo propias todas las virtudes del apache lipán como su fiereza en el combate, su lealtad, su fidelidad, tomando como suya la afrenta recibida por cualquier ranchería por lejana que estuviera, el afán por proteger con su vida a las mujeres y niños, las habilidades como vigía, rastreador, cazador y como luchador a cuchillo, hacha, lanza, arco y rifles que obtenían en asaltos a ranchos y destacamentos militares.

Al fin, fue a luchar contra los comanches y contra los blancos. Combatió y sobrevivió en muchas batallas y escaramuzas, demostrando coraje y valor ante su jefe, quien supo valorar una habilidad más, muy rara en ese tiempo y más entre los indios: Zesnacané sabía leer y escribir. Lo utilizaría también como redactor y traductor de mensajes en los intentos de concertar alianzas y acuerdos de paz. Fue así como iría siempre al lado del jefe estando presente en todas las conferencias.

Los años pasaron y parecía que Marín Ortiz había perdido ya las ansias de recuperar su origen.

Poblados enteros de apaches lipanes eran masacrados. Al apache lipán se le prohibía portar cualquier tipo de arma, así que todo jinete era despojado de su cabalgadura o muerto si portaba armas sin más averiguaciones ni preocupaciones de ningún tipo. Como los apaches lipanes no aceptaban eso, cada vez que eran atacados por faltar a la ley del blanco, en respuesta poblados y ranchos eran arrasados. Así fue como Zesnacané, conoció la otra verdad y justificó pagar sangre con sangre, hasta ver normal la violación, degüello e incendios ya que el enemigo también lo hacía con las mujeres y niños apaches lipanes.

Cuando atacaban haciendas o pequeños poblados, si el objetivo no era el secuestro de mujeres o niños, sólo cogían armas de fuego, de acero, herramientas y animales. El dinero no servía a los apaches lipanes y lo enterraban en bolsas de cuero por los cerros, en sitios con alguna señal que lo recordara. Así, contenedores repletos de joyas y monedas de plata y oro quedaron por ahí, perdidos tanto para los apaches lipanes como para los blancos. Zesnacané, atestiguaba cada entierro…

Era una tarde de invierno de 1849. Bajo el Sol, el jefe apache lipán había muerto. Alrededor del fuego, el consejo formado por ancianos y jefes se reunió para plantear las estrategias de una ambiciosa incursión. Se escuchó el plan de realizar ataques para acabar con los habitantes del pueblo y presidio militar de Santa Rosa [hoy Múzquiz], y Aguapoquita, nombre apache de la Punta de Lampazos. Al oír esa palabra, Zesnacané tenía una tempestad interior que agitaba su alma mientras a la distancia, el hechicero elevaba cánticos, implorando que no se derramara más sangre que la de los invasores del territorio pertenecientes a los apaches lipanes.

El plan de los ancianos era perfecto. Todas las bandas esparcidas por los alrededores del noreste de Coahuila, se reunirían en dos puntos para formar un gran grupo. El avance se iniciaría desde La Babia y La Piedra con cientos de combatientes a caballo y a pie, bien motivados y armados. Los guerreros entrarían sigilosamente en cuatro columnas a la media noche, cerrando el cerco para efectuar el ataque en el centro, en la iglesia de Santa Rosa de Lima [Melchor Múzquiz, Coahuila], aprovechando que todos los pobladores estarían desprevenidos participando en la Misa de Gallo ya que sería la víspera de Navidad. Mientras rezaban serían emboscados y exterminados. Matarían a todos los soldados y pobladores y con pocas bajas quedarían dueños de todo Santa Rosa. Llevarían caballos de repuesto para la carga de bienes, el rapto de niños y de mujeres. El aprovisionamiento de granos, semillas, telas, armas y toda clase de bienes sería difícil de predecir. El botín de guerra sería grande. El siguiente paso, Aguapoquita…

Todo estaba listo pero Zesnacané estaba con el rostro impávido pero con el recuerdo de imágenes que regresaban a su memoria. Calles queridas, rostros amables y sonrisas que empezaron a desfilar por su mente.

El plan se prolongó hasta altas horas de la madrugada y al terminar, se festejó con una frenética danza ante el fuego para invocar la asistencia de los antepasados en la futura incursión. Solo Zesnacané se retiró para ocultar su turbación, y sentado pensaba y fijaba la vista en cada estrella consultando sus dudas. Lleno de confusiones repasaba en su mente todos los caminos posibles y parecía que la conclusión era siempre la misma; aquello no era bueno…

Pensó en la lucha hombre a hombre contra el blanco, voraz y asesino de los apaches lipanes y en eso estaba de acuerdo; pero se imaginó la cacería y degüello de hombres desarmados, jóvenes y ancianos desvalidos, víctimas de la matanza, y algo se revolvía en el fondo de su ser al recordar lejanamente que tenía familiares, en Santa Rosa y en Aguapoquita. Ante esto, algo se empezaba a mover dentro de su espíritu.

Ahora tenía 27 años y tal vez nadie se acordaba de él, que ahora con vestimentas apaches lipanes y con pelo largo, no era ni la sombra del Marín Ortiz que fue arrebatado a su familia. Se encariñó con la tribu que lo adoptó tras el suceso aquel en que fue atado a la mula y tal vez lo hizo como el perro que está con la mano que le da de comer, pero ¿qué hacer si le tocara matar a los de su propia sangre o secuestrar a una hermana y ponerla al servicio del apache lipán con los consabidos golpes? Se consideraba un auténtico apache lipán y sentía fidelidad por las ancianas que lo criaron y los guerreros que lo habían formado pero no deseaba que nadie más de su sangre viviera la miserable existencia que a él le tocó. Todo aquello ¡definitivamente no estaba bien…!

En la segunda noche, los guerreros descansaban escondidos en los bosques de la Sierra de Santa Rosa. Estaban listos para marchar hacia el primer objetivo y la mañana siguiente proseguirían el camino para hacer el último campamento en la loma de La Rosita. Sólo surgió un inconveniente, una nevada cubrió de blanco las montañas y aquel frío de varios grados bajo cero mantenía adormecida a toda la banda. Mientras los guerreros dormían, Marín se levantó sigiloso y cogió su caballo para ir a Santa Rosa.

Cabalgó hasta reventar el caballo, obsesionado en salvar a su familia; siguió corriendo con la agilidad del venado, cubriendo muchos kilómetros gracias a la resistencia, a su juventud y al entrenamiento guerrero. Pasó por la loma de La Rosita y siguió hasta llegar desfallecido a un mirador desde donde podía ver el presidio militar de Santa Rosa.

A la salida del sol llegó a las orillas del pueblo y, agotado, se escondió cerca de la primera vivienda. Vio salir un niño al patio de aquella casa y le dijo: “Niño, niño, soy cristiano… No tengas miedo… Háblale a tu papá…“.

El pequeño se asustó ante el intruso y corrió al interior de la casa. Su madre lo calmó, cerró todo, puso trancas en puertas y ventanas y sin saber qué más hacer, se rodeó de sus críos y entre rezos siguió cocinando en espera de la llegada de su esposo.

Desde su escondrijo, Zesnacané podía percibir el casi olvidado olor que despedía una olla de café al fuego y el aroma de unas tortillas de harina. Los recuerdos del hogar perdido se agolpaban en su mente e inhalaba los olores hasta el fondo de sus pulmones, sintiendo en ello las caricias de la madre y todas las bendiciones del hogar que nunca olvidó. Sentía que en cualquier momento, las lágrimas lo iban a traicionar; pero le habían enseñado que un guerrero, no estaba hecho para el llanto.

Cuando el hombre de la casa llegó, recibió la noticia y, con paso felino y las armas listas, se acercó. Ahí lo recibió un extraño apache lipán vestido con los típicos botines de gamuza, taparrabos, chaparrera, chaleco y con el largo cabello atado con una correa.

Marín tiró sus armas en señal conciliatoria y habló con el desconfiado lugareño: “Vengo en paz… Soy cristiano… Mi nombre verdadero es Marín Ortiz, nacido en la Punta de Lampazos… Fui cautivo mucho tiempo… Los apaches lipanes vienen y vengo a salvarlos porque aquí viven hermanos de mi padre. Quiero hablar al jefe de tu pueblo…“.

Dio al asombrado campesino los nombres de sus padres y los familiares residentes en Santa Rosa. El hombre dejó al guerrero apache lipán atado, saliendo corriendo al centro del pueblo y regresando rápido en compañía de un grupo de hombres armados.

Con ellos venía el coronel Francisco de Castañeda, jefe de la guarnición militar que tomó con calma la presencia de alguien que podría ser la punta de una avanzadilla enemiga que lo enviaba a una trampa mortal; sin embargo, escuchó atento y paciente la historia de Marín Ortiz. Tras el interrogatorio, quedó formalmente preso. Lo escoltaron a las celdas del pueblo.

Mientras la noticia de la captura de un guerrero blanco corría como río por todas las calles de Santa Rosa, formando corrillos por las esquinas y provocando encontradas reacciones entre el desasosiego y la curiosidad en la población, Zesnacané, recibía la visita de un barbero que fue enviado para arreglar su cara. Le cortó el pelo y lo vistió con ropas civilizadas, recuperando la apariencia del hombre blanco. Le llevaron el almuerzo y quedó tras las rejas resignado a lo que viniera.

El 19 de diciembre de 1849, desde el cuartel se dio la señal de alarma por todas las rancherías y haciendas. Al escuchar la llamada que convocaba a la defensa de los pueblos cada vez que se acercaban indios hostiles, presurosos decididos empezaron a llegar todos los vecinos en edad de manejar un arma. Bajo la mirada de preocupación de madres y esposas, se preparó un destacamento formado por soldados y voluntarios; jóvenes, adultos y ancianos dispuestos al encuentro con los apaches lipanes antes de que llegaran a asaltar sus casas. Sabían que no había elección, o morían luchando o los matarían uno a uno junto a toda su familia. En aquellos tiempos, los hombre estaban dispuestos a matar para defender su vida, su familia y sus bienes.

Marín Ortiz los guiaría y combatiría junto a ellos. Si se negaba o trataba de escapar, lo matarían; si había mentido, sería fusilado. Una vez más la vida lo acorralaba, le cerraba todos los caminos; pero, confiado en que el plan de los apaches lipanes no había variado con su huida, puso su vida otra vez al azar del destino.

Para empezar, Marín les recomendó atacar de madrugada. Los apaches lipanes, con tiempo frío, eran de sueño pesado; y cuando dormía, nada los despertaba. Se les podría sorprender fácilmente. El se encargaría de los guardianes y robaría los caballos para cortar toda posibilidad de escape. Los apaches lipanes serían vencidos.

Desde el medio día ya se habían enviado partes a Monclova Viejo, San Fernando de Austria y Zaragoza [Coahuila], pidiendo que enviaran tropas de auxilio con las que se encontrarían en “El Aguaje del Oso” para formar un destacamento mayor. Aunque no superaban en número a los apaches lipanes, la estrategia militar, la bravura y veteranía de los civiles podría valer. El contingente armado se despidió de padres y esposas y en perfecta formación, infantes y jinetes, desfilaron por las calles rumbo a la montaña. Marín iba al frente, era guía y prisionero a la vez.

Al unirse con los refuerzos en El Aguaje del Oso, confirmaron que eran todavía inferiores en número a los apaches lipanes; pero confiados en el elemento sorpresa, continuaron la marcha al enfrentamiento en que se decidiría la suerte de sus familias. Al llegar a la loma de La Rosita, la avanzada descubrió el campamento de los apaches lipanes dormidos, envueltos en pieles. Fueron tomando posiciones, rodeándolos silenciosamente.

Bajo la mira de los fusiles que le apuntaban para prevenir una traición y sin más armas que una piedra, Zesnacané dio cuenta de los dos guardias que dormían sentados al lado de los caballos. Algunos minutos después, los caballos del enemigo ya estaban lejos y a la voz de ataque, se lanzó la primera descarga; y tras ello, se inició la lucha cuerpo a cuerpo desatándose una verdadera carnicería.

A la distancia, con los caballos en custodia, Marín Ortiz derramó una lágrima al saber que en ese momento, muchos de sus hermanos serían heridos o muertos, y nunca más podría ser llamado con el nombre con que Bajo el Sol le bautizó; pero el lejano recuerdo de sus verdaderos padres y hermanos, se impuso en su memoria. Aunque no podía estar orgulloso de ello, su conciencia le decía que cualquier hombre hubiera hecho lo mismo, que había tomado el camino correcto.

En el campo de batalla, los guerreros sorprendidos corrían por todas partes y caían bajo las acometidas de sables y fusiles. La defensa fue débil al ser improvisada, y al principio, unos pocos luchaban desesperadamente, cayendo también hombres y caballos de los atacantes. Tras los primeros instantes de sorpresa, los pechos se teñían de sangre por la lanza y el sable, la flecha y la bala; hombre a hombre se revolcaban con el cuchillo en alto hasta que al fin, los sorprendidos apaches lipanes fueron vencidos. Amparados por las sombras del amanecer, bastantes guerreros pudieron escapar, pero perdieron armas, caballos, muchos combatientes y con ellos, la esperanza de poder volver a organizarse a ese nivel con fines de guerra.

Los atacantes gritaron llenos de júbilo. Había sido cierto el aviso que les llevó el indio blanco. Aunque con la pena de cargar sus muertos y heridos, regresaron al pueblo gritando vivas a Marín, el héroe de Santa Rosa. Gracias a él la población entera se había salvado; y de paso, también el lejano pueblo de la Punta de Lampazos.

Marín encontró sólo un puñado de primos hermanos que en realidad ya no conocía; pero en ellos encontró asilo y refugio a sus tristezas. Era el héroe del momento y todos lo invitaban a su casa tal vez con la curiosidad por delante o quizá apreciando lo que había hecho por el pueblo; pero mientras decidía que hacer con su vida, se quedó a vivir en Santa Rosa. Ahí supo que sus tíos se habían ido al territorio de Texas, sus padres ya habían muerto, y estaba solo en el mundo.

Aquella noche del 24 de diciembre de 1849, Marín Ortiz, con su identidad todavía confundida, cambió el semblante triste, y tímidamente volvió a sonreír al vivir otra vez los festejos navideños. Las voces de hombres, mujeres y niños llenaban la nave de la iglesia de Santa Rosa de Lima entonando canticos navideños. Las voces se elevaban al cielo llenas de gratitud por aquella Navidad que pudo ser la última de sus vidas. Y Marín también se arrodilló y participó del festejo. Se sentía renacido. El restañar su interior dolorido, tal vez vendría después.

Recuperó el sentido que el blanco da al dinero y, recordando sus andanzas con los apaches lipanes, recorrió lejanos parajes entre cerros y cañadas en repetidas excursiones, para rescatar los entierros que presenció y regresaba al pueblo con bolsas de cuero llenas de oro y plata en alhajas y monedas. Con eso se pagaría los sufrimientos y los 20 años que pasó desde el secuestro. Poco a poco se hizo con una fortuna. 

Paulatinamente iba tomando posesión de su nueva vida. Aprendía los quehaceres del campo ocupado con sus familiares en la cría de ganado y el cultivo de la tierra; actividades que diferencia al nómada y al sedentario. Asistía a Misa y a los paseíllos dominicales alrededor de la plaza donde se enamoró de Prudenciana Orozco, una sencilla joven del pueblo. Unos meses después, siguiendo las reglas del cortejo entre blancos, al hacer la petición de mano y ser aceptado, las campanas de la iglesia de Santa Rosa lanzaron al viento sus voces de bronce llamando a los pobladores para una boda que atestiguaron los invitados del pueblo y todas las rancherías cercanas.

Tantas cosas buenas habían llegado a su vida en tan corto tiempo, que Marín permanecía incrédulo ante todos los acontecimientos dichosos. Jamás habría soñado con todo aquello mientras cabalgaba por los despoblados territorios al norte y al sur del río Bravo [Río Grande], siempre con la lanza o el fusil al viento a la caza del búfalo y del blanco.

Con los tesoros que desenterró, compró reses y cabras. Y cargando con su familia, bienes, y nuevos sueños, salió de Santa Rosa en alegre caravana arreando su ganado para ir en busca de otro lejano amor, La Punta de Lampazos.

Se acomodó en la casa que fue de sus padres, la número 3 de la calle Guerrero, y allí se llenó de hijos, que lo llenaron de nietos, que lo llenaron de bisnietos; conoció algunos tataranietos, y así fue envejeciendo plácidamente teniendo siempre frente a sí un niño de su sangre preguntando lleno de curiosidad por las cicatrices en la espalda del paciente abuelo.

Fue así como la trágica historia de Marín Ortiz, Zesnacané, el indio blanco, el héroe todavía recordado por la tradición y la historia en Santa Rosa de Múzquiz, tuvo un final feliz y fue pasando a través de generaciones como una de las más bellas leyendas de Lampazos de Naranjo).

* Este año, el apache Quidé es detenido bajo sospecha de robo. (Aunque las leyes mexicanas prohíben los castigos extremos, el comandante de Janos [Chihuahua] lo colgó cabeza abajo, durante dos horas. Quidé, en respuesta, intentó suicidarse. El comandante general de Chihuahua dio una fuerte reprimenda al comandante por su comportamiento, diciéndole que Quidé debe ser tratado correctamente).

* Este año, 575 chiricahuas reciben raciones en el presidio de Janos (Chihuahua) mientras otros permanecen en las cercanías de Santa Rita del Cobre (Santa Rita, Grant County, New Mexico) y Fronteras (Sonora).

1830

* El 11 de enero, cinco jefes apaches, el chokonen Pisago Cabezón, el nednai Juan Diego Compá, Feroz, Chirimi, y Costilla del Hueso se reúnen con el comandante de Janos (Chihuahua) para exponer varias quejas:

Que los suministros que les entregan son escasos y de poca calidad, al no incluir carne [Antes recibían maíz, carne, cigarrillos, mantas, y dinero, pero ahora sólo estaban recibiendo maíz [379 gramos por persona de más de tres años de edad, y 189 gramos para los niños] y una ración sólo por cada individuo presente. Los apaches afirmaron haber permanecido leales y pacíficos, sin robar, pero que las asignaciones actuales son insuficientes para alimentarse, ellos y sus familias. Querían que la carne vuelva a ser suministrada].

Que los días de entrega de suministros, cuando los apaches se ponen en fila para recibir sus raciones, los soldados mexicanos se retiren al Cuerpo de Guardia porque su presencia es una falta de confianza en ellos.

Que necesitan un intérprete para que la comunicación sea más fácil [los intérpretes apaches habían dimitido en octubre del año anterior porque no les pagaban].

Que les den aperos de labranza [dos de los jefes, Chirimi y Juan Diego, pidieron tres azadas y un hacha para poder cultivar. En el largo intervalo de contacto pacífico con los españoles muchos de los apaches habían comenzado una transición hacia la vida sedentaria, dependiendo no sólo de las raciones sino del cultivo de maíz y habichuelas. No obstante, esta situación iba a cambiar radicalmente durante los años siguientes cuando se vieron obligados a reanudar su tradicional vida nómada con una economía basada en la caza, la recolección y el botín adquirido en las incursiones llevadas a cabo contra los asentamientos mexicanos].

(Estas quejas tuvieron pocas soluciones. No se podía hacer nada con las raciones porque los suministros eran pocos para todos los establecimientos de paz del norte, y las tropas también notaban su falta.

La forma de actuar en los días de racionamiento era costumbre y no se podía cambiar.

Se puso en nómina un nuevo intérprete apache.

El comandante general  de Chihuahua estaba de acuerdo en proporcionar herramientas agrícolas a los apaches para que pudieran ayudar a mantenerse a sí mismos.

El hecho es que la corrupción de los funcionarios que se encargaban de los suministros era una constante en los dos presidios más importantes, Janos [Chihuahua] y Fronteras [Sonora]).

* El 7 de julio, el gobernador de Chihuahua, emite una circular en la que prohíbe y sanciona la venta de bebidas alcohólicas a los apaches.

* En invierno, varias partidas de apaches incursionaron por Sonora llevándose grandes rebaños de ganado hacia sus rancherías de las montañas.

* A finales de año, los apaches que residen en San Buenaventura (municipio de Buenaventura, Chihuahua) se van por la falta de alimentos y por una epidemia de viruela.

1831

* En abril, desaparecen dos caballos de la Hacienda de Gallego (municipio de Ahumada, Chihuahua), al parecer robados por apaches pacíficos de los establecimientos de paz, pero una incursión en Santa María de Carretas (municipio de Janos, Chihuahua), acaba con la muerte de dos pastores, atribuidos a un grupo de coyoteros White Mountain.

* El 2 de mayo, los apaches abandonan pacíficamente Janos (Chihuahua), a causa de una epidemia de viruela. (El 9 de mayo y el 20 de junio, funcionarios de Janos proporcionaron a los hermanos nednais Juan José y Juan Diego Compá, raciones de 4’5 kg de maíz a cada uno porque se habían ido con sus rancherías, el 2 de mayo, a la Sierra de Enmedio [municipio de Ascensión, Chihuahua] a causa de la viruela. En ese momento, las demás rancherías ya habían salido del presidio, incluidas las del chokonen Pisago Cabezón y las del bedonkohe Teboca. Durante ese mes, Chihuahua y Sonora abandonan el sistema de presidios y de racionamientos por lo que los apaches abandonan los establecimientos, retomando sus incursiones, permaneciendo casi continuamente en pie de guerra. El fin de los suministros es el motivo más importante por el que los apaches vuelven a las montañas de Sonora, Chihuahua, Arizona y New Mexico. Las relaciones hostiles continuarán en el futuro con cortos períodos de paz).

* Los apaches Pinal, una banda de los Western Apaches intentan negociar un acuerdo de paz con los “apaches mansos” que viven cerca de Tucson. (El jefe de los apaches de Tucson, Antuna, envía una delegación de dos hombres y tres mujeres para hablar con los “apaches bárbaros” [en México se llamaba así a los apaches hostiles] pero por razones desconocidas, la reunión acaba en una pelea; los Pinal matan a uno de los dos apaches mansos mientras el compañero de éste mata al jefe de guerra Pinal. Unas semanas después unos 50 hombres, amigos y familiares del fallecido jefe de guerra, montados a caballo efectúan una exhibición de fuerza dando vueltas al pueblo de Tucson pero sin atacarlo).  

* El 16 de octubre, José Joaquín Calvo, comandante militar de Chihuahua, declara la guerra total a los apaches.

* Las bandas apaches del chokonen Pisago Cabezón; del bedonkohe Teboca; y del nednai Juan Diego Compá dejan sus asentamientos cerca de Janos (Chihuahua) y Fronteras ([Sonora]. En Janos se declara una epidemia de viruela que contribuye a la decisión de los apaches de marcharse. Aquel año, toda la frontera mexicana fue devastada por los apaches que consiguieron un gran botín y muchos habitantes fallecieron a manos de los atacantes).

1832

* Este año, el comandante de Lampazos (municipio de Arteaga, Coahuila) informa que el jefe Cuelgas de Castro y sus apaches lipanes vivían en la Laguna de la Leche, cerca de Candela ([Coahuila]. Cuarenta hombres desarmados fueron a pedirle unos caballos robados pero Cuelgas de Castro se negó a sus pretensiones, yéndose con las manos vacías. Cuelgas de Castro hablaba inglés y español y negoció con jefes políticos y militares españoles y mexicanos).

* Este año, los robos de mulas y caballos por parte de los apaches, obligan a parar el transporte de metales de las minas de Cusihuiriáchic ([municipio de Cusihuiriáchi, Chihuahua]. Entonces aún se usaban las bestias como única fuerza motriz para todo el trabajo minero. También Parral [Hidalgo del Parral, Chihuahua] fue escenario de dos devastadoras incursiones de bandas apaches y comanches, robando el ganado y destruyendo su escasa agricultura).

* En enero, el jefe apache nednai Juan José Compá, envía una carta a Mariano Varela, propietario de la Hacienda de Ramos y amigo desde hace tiempo de la familia Compá, diciendo que todos los apaches quieren vivir en paz y tranquilidad. (Las mujeres apaches que llevaron esa carta a Janos [Chihuahua] dijeron que los apaches estaban unidos y preparados para luchar, pero que si los mexicanos les concedían una tregua, Juan José aseguraba que cada ranchería volvería a su propio establecimiento de paz. El hecho de que Juan José Compá, un líder importante en el establecimiento de paz de Galeana [Chihuahua], en quien los mexicanos habían confiado durante años, estuviese con los hostiles, significaba que ahora la rebelión era realmente grave).

* En enero, entre 300 y 400 apaches incursionan en el perímetro comprendido entre Carretas, Concepción, El Carrizal y San Buenaventura o Galeana ([todos en Chihuahua]. Los gobernantes del Estado toman medidas extraordinarias para hacer frente a la amenaza apache, organizando y armando a los vecinos de los pueblos).

* En febrero, una banda apache se lleva los caballos de la ganadería de La Virgen de los Dolores en Janos (Chihuahua) matando a un vaquero, y dirigiéndose al este, hasta la Laguna de Guzmán (municipio de Ascensión, Chihuahua) y el Corral de Piedra (?).

* El 26 de marzo, los apaches se llevan una manada de caballos de Fronteras (Sonora) e incursionan por diferentes partes del Estado.  (Una semana después, los apaches interceptaron el correo entre Bavispe [Sonora] y Janos [Chihuahua] obteniendo información de los planes mexicanos para exterminarlos, gracias a que algunos estaban alfabetizados, como Phalios Palacio, hermano de Mangas Coloradas, que había aprendido español en El Paso del Norte. Con el aumento de las incursiones apaches, los gobernadores y comandantes militares de los estados de Sonora y Chihuahua decidieron organizar expediciones punitivas contra los apaches).

* En abril, una banda apache se lleva algunos caballos del presidio de Janos (Chihuahua), asaltan las Haciendas de San Miguel, San Diego, y Carretas e incursionan más al sur, en Rubio (hoy Colonia Obregón, municipio de Cuauhtémoc, Chihuahua).

* El 28 de abril, los apaches Pedro José, Pegate, Yanté Ruiz, el Manco y su hijo matan al también apache Cegá y a su hijo Agapito porque éstos se niegan a levantar su ranchería y unirse a ellos para realizar incursiones. (Los propios apaches de la ranchería de Cegá capturan a los autores entregándolos a José Peña, capitán de la compañía de El Carrizal [municipio de Ahumada, Chihuahua]).

* El 1 de mayo, Azulito jefe apache pacífico informa a Juan Ramírez, comandante del presidio del Norte (Ciudad Juárez, Chihuahua) ubicado en la  zona de incursión de los comanches, que muchos ataques realizados en la zona a principios de año eran de apaches mescaleros que se hacían pasar por comanches.

* Del 21 al 23 de mayo, tropas mexicanas de Chihuahua al mando del comandante José Ignacio Ronquillo, tienen varios encuentros con los apaches liderados por el chokonen Pisago Cabezón, Fuerte (o Mangas Coloradas, chihenne) y Mano Mocha (bedonkohe, algunas fuentes señalan a éste último como Mahko, el abuelo de Gerónimo) al sur del río Gila (New Mexico), matando a 22 guerreros, hiriendo a unos 50, capturando a dos y recuperando 140 caballos mientras los mexicanos tienen tres muertos y 12 heridos. (El informe de Ronquillo decía: “El comandante de la división de operaciones D. José Ignacio Ronquillo con fecha 3 del corriente comunica al Sr. comandante general de este Estado entre otras cosas lo que sigue:

El 21 de mayo atacaron cinco exploradores a seis apaches que echándose pie a tierra unos y otros, dieron muerte a uno, y otro que dejaron malherido en el campo que recogí el 22. Ese día me atacaron 40 de ellos, murieron siete a mi vista y se recogieron ocho monturas, 12 carcajes; y el 23 nos atacaron más de 300 gandules a pie y a caballo. Se empezó la acción desde las 12:00 del día hasta las 17:00 de la tarde, muriendo 14 indios, les quité cuatro fusiles, 22 carcajes, y 18 caballos ensillados. Murieron tres soldados, Matías Villalobos, de la compañía de Janos; Refugio Lara, de la del Príncipe; y José Antonio Campos, de la de El Carrizal.

Los heridos de nuestra parte lo fueron… El punto de esta acción fue abajo del paso de las garzas del río Gila, terreno bastante quebrado y áspero, de modo que, de 138 hombres con que salí a campaña, 24 estaban empleados de caballería; 20 defendiendo el agua que no la quitase el enemigo; y 30 parapetados con las monturas, bastimentos y parque; y 64 operando contra los enemigos, que se relevaban a ratos para que descansasen los más fatigados y heridos, respecto a que nuestra caballada en seis días no bebía agua ni comía, pues en 45 a 50 leguas [217 a 241 km] de travesía, desde la playa de Santo Domingo al río Gila, 85 hombres fueron a pie por sus caballos cansados, llegando con dos soldados al río atravesados en la silla muertos de sed.

El resultado de todo fue que con 60 ó 70 hombres se atacaron más de 300, se lograron las ventajas que llevo manifestadas, se batieron en las trincheras que formaron, se desalojaron de ellas, y se pusieron en vergonzosa huida, y no se les pudo perseguir por falta de caballería, que de haberla habría quwedado el campo lleno de cadáveres de ellos.

El 23 de mayo último, al ponerse el sol, pusieron los enemigos bandera blanca de parlamento, después de la acción; les correspondí en iguales términos, trataban de revolverse entre nosotros con armas, no lo permití, algunos llegaron sin ellas, y solo el capitancillo Pisago [Pisago Cabezón, chokonen] y su hijo Tichac se acercaron a 10 pasos a hablar conmigo y aunque traían sus armas no quisieron que yo fuera con las mías; pero sin ellas los abracé y hablé sobre paces, y quedamos en que otro día a las 12.00 resolverían retirándose a dormir un cuarto de legua [1’2 km] distante de nosotros todos los apaches. A la mañana siguiente del 23, a 500 varas [419 metros] en una lanza enarbolaron bandera blanca, vinieron algunos al campo nuestro [excepto Juan José], y a las 11:00 del día, ya incorporados los capitancillos del Mogollón [Mogollon Mountains, Grant & Catron Counties, New Mexico], Fuerte [Mangas Coloradas, chihenne], Pluma [chihenne], Mano Mocha [bedonkohe], Oyá, Caballo Ligero, y Boca Matada, se retiraron. Estos últimos me pidieron papel para celebrar paces en el Cobre; se los dí, y observé con el anteojo iban de retirada más de legua para su tierra; pero luego retrocedieron para incorporarse con los demás, y viniendo cuatro a mi caballada que bajaba al agua, me lancearon un caballo melado [de color de miel], cuyo insulto no pude sufrir y a las 12:00 de este día rompí las hostilidades, conociendo a muchos indios del Mogollón que habían vuelto a la guerra. Desde esta hora hasta meterse el sol duró la acción, y solo una trinchera que se dificultaba ganarse, en donde dieron muerte a los tres hombres que llevo manifestados, me pareció ser la primera en asaltarla poniéndolos en vergonzosa fuga.

No puedo menos de recomendar… Como los apaches del Mogollón trataron de hacer las paces en el Cobre, dirigí mi marcha a aquel punto para ver si llegaban a él en los expresados días, y no habiendo recurso para subsistir en aquel punto, dejé seis enfermos y 24 hombres destacados… 

El punto del Cobre lo he dejado fortificando para su defensa…

… Y para satisfacción de los habitantes del Estado se pone en su conocimiento tan plausible noticia. Chihuahua, 7 de junio de 1832“.

Los apaches luchaban en su mayoría con arcos, flechas y lanzas, siendo derrotados por los fusiles de los mexicanos.

Mientras tanto, unos 67 guerreros de las rancherías chihennes de Jasquedegá y Cristóbal, quizá también llamado Armijo e hijo del jefe chihenne Cigarrito de la Sierra del Cobre [?], se trasladaron al sur y atacaron El Carrizal [municipio de Ahumada, Chihuahua]. Fueron alcanzados por un contingente mexicano que logró recuperar unos 150 caballos, pidiendo los dos jefes una tregua.

Ese mismo mes, un apache llamado Miguel Lamedas llegó a Janos [Chihuahua] borracho, insultado a los ciudadanos y llamándolos cobardes. Decía que los apaches eran mucho más valientes y estaban más unidos que los mexicanos y que pronto les vencerán. Las autoridades metieron a Lamedas en una celda del cuerpo de guardia pero pronto se escapó).

* En mayo, los apaches matan a varios vecinos desarmados en las haciendas de Picacho y Babícora, en la zona de La Concepción (valle del río Papigochi, Chihuahua).

* El 24 de mayo, José Peña, capitán de El Carrizal (municipio de Ahumada, Chihuahua) informa de la solicitud de paz que hacen los jefes apaches chihennes Esquedegad (Jasquedegá) y Cristóbal dejando a sus familias en las inmediaciones de la mina de El Cobre para luego robar los caballos de varios ranchos de la zona.

* El 4 de junio, un destacamento de civiles voluntarios de Sonora, al mando del teniente coronel Ignacio Elías González, atacan a una banda de Western Apaches en el Cajón del Aribaypa (Cañón Arivaipa, 80 km al norte de Tucson, Pima County, Arizona), matando a 71 guerreros (algunas de las víctimas habían estado viviendo con los “apaches mansos” de Tucson y Santa Cruz), capturando 13 niños (fueron repartidos entre los mexicanos) y recuperando 216 caballos y mulas que habían sido robados en anteriores incursiones. (Las pérdidas mexicanas fueron de un muerto y 12 heridos).

* El 1 de julio, un gran grupo de apaches llega a Santa Rita ([Santa Rita del Cobre, Grant County, New Mexico]. Entre ellos había varios representantes de los antiguos establecimientos de paz: ocho de Janos [Chihuahua], entre ellos el nednai Juan Diego Compá; Francisco, de San Buenaventura [municipio de Buenaventura, Chihuahua]; varios de presidios de Sonora; y uno de Namiquipa [Chihuahua]. Aunque no había representantes de El Carrizal [municipio de Ahumada, Chihuahua], sus miembros estaban reunidos con el resto en el río San Francisco [afluente del Gila, Arizona] a la espera del resultado de la conferencia de paz. A los pocos días, los enviados Mayá, Cantador, Pluma [chihenne], Antonino, Juan Albino, y Oyá llegaron a Janos. Después de conferenciar con los mexicanos, cuatro de ellos fueron a donde los apaches hostiles, a la zona del río Gila.

Los apaches iban y venían durante varias semanas. Esos emisarios eran Selga, Matías [chokonen], Joaquín, Vicente, Costilla, Antonino, Feroz, Juan Albino, Miguel Lamedas [el que huyó de la celda en Janos], y Cantador, yendo a Janos para organizar la paz. Por último, el 21 de agosto de 1832, 29 jefes apaches concluyeron tratados con el capitán José Ignacio Ronquillo.

Los apaches acordaron cesar sus ataques en las explotaciones y haciendas mexicanas, devolver todo el ganado robado durante las recientes incursiones, y abstenerse de entrar en el territorio de Chihuahua sin permiso. ¿Cuáles eran las obligaciones mexicanas con respecto a los apaches? No están claras. No hablaron de volver a darles raciones, y parece que los funcionarios pensaron que los apaches tendrían que trabajar como los mexicanos para mantenerse.

Las autoridades mexicanas asignaron a los apaches tres zonas específicas para ellos. A las rancherías de los antiguos establecimientos de paz de Janos, San Buenaventura, y El Carrizal se les dieron la primera zona: La Boquilla de Janos y Corral de Quintero, las montañas de El Hacha [Big Hatchet Mountains, Hidalgo County, New Mexico]; El Sarampión [?, Peloncillo Mountains, Hidalgo County, New Mexico]; de Las Burras [Burro Mountains, Grant County, New Mexico] a la Casita [?, del Gila], y las sierras intermedias hasta Santa Lucía [?]. El nednai Juan José Compá, estableció su ranchería en Janos. 

A las rancherías del distrito Mogollón se les dio la segunda zona en la región de El Cobre [?]; La Negrita [?]; Mimbres [Mimbres Mountains, Sierra & Grant Counties, New Mexico]; y Mogollón [Mogollon Mountains, Grant & Catron Counties, New Mexico]. El jefe Fuerte [Mangas Coloradadas], instaló su ranchería en Santa Rita del Cobre [Santa Rita, Grant County, New Mexico].

Los apaches que vivían a lo largo de la cuenca del Gila medio en Sonora constituyeron la tercera región, encabezada por Aquién, apache de poca importancia bajo ese nombre en la jurisdicción de Janos pero que pudo haber sido el mismo con el nombre de Matías [chokonen] en Sonora. Además, la paz fue acordada con apaches mescaleros del este de San Elizario [El Paso County, Texas] hasta el Presidio del Norte [hoy Ciudad Juárez, Chihuahua].

Ahora había una tregua en las hostilidades. Aunque los apaches pudieron acampar en las inmediaciones de Janos y Santa Rita del Cobre, no vivían allí con regularidad. Los mexicanos mantuvieron relaciones pacíficas con muchos apaches gracias a regalos ocasionales y limosnas).

* El 6 de julio, el gobernador de Sonora comunica al de Chihuahua la victoria lograda el 4 de junio por los vecinos en el Cajón de Aribaypa donde habían matado a 71 apaches y capturado a 13 niños; mientras el alférez Mariano Rodríguez Rey recupera a los apaches numerosas reses y caballos en la  Sierra del Corral de Piedras (municipio de Galeana, Chihuahua).

* El 20 de julio, el apache chihenne Cigarrito y su ranchería llegaron a Janos (Chihuahua) donde les dieron un novillo.

* El 21 de agosto, se firma un tratado de paz en Santa Rita del Cobre (Santa Rita, Grant County, New Mexico) entre 29 jefes y subjefes apaches y el comandante de Santa Rita, José Ignacio Ronquillo (el acuerdo había sido solicitado por los apaches al comandante militar de Chihuahua José Joaquín Calvo) en base al tratado de 1810, concediendo a Fuerte (Mangas Coloradas) y sus chihennes una zona para que transitasen desde el norte del presidio de San Elceario hasta la Sierra del Sacramento (Chihuahua); a Aquién y sus chokonen desde la Sierra del Cobre hasta la Negrita incluidas las Montañas Mogollón y Mimbres (Mogollon y Mimbres Mountains, New Mexico); y a los nednais de San Buenaventura, El Carrizal y Janos, dirigidos por Juan José Compá, desde La Boquilla de Janos hasta Santa Lucía con las sierras intermedias ([todas en Chihuahua]. Según parece, el copropietario de las minas de Santa Rita, Robert McNight, intervino en las negociaciones y el éxito logrado se debió en parte a su amistad con algunos de los apaches. Siguiendo la anterior política de la Corona española, Calvo asignó a cada banda una zona que correspondía al territorio de ésta y asimismo se designó un jefe para cada banda que se hacía responsable de sus miembros y además, incorporaba la expectativa de que se convirtieran en agricultores, algo impensable en su cultura. El tratado era un acuerdo entre el Estado de Chihuahua y los chiricahuas y no incluía a Sonora, uno de los objetivos preferidos de las incursiones apaches, con otras bandas diferentes en su territorio.  No había ninguna cláusula para la entrega de raciones a los chiricahuas quienes no tardaron en trasladar su comercio a Santa Rita del Cobre donde se había firmado el acuerdo. Uno de los principales motivos de este cambio de lugar era la llegada a Nuevo México de muchos estadounidenses, algunos de los cuales se dedicaban al comercio ilegal con los apaches. Los chiricahuas comerciaban con bienes, producto de las incursiones realizadas en Sonora, con James Kirker y McKnight en Santa Rita del Cobre. Kirker era un trampero y comerciante que trabajaba fuera de Santa Rita proporcionando además, escolta en las operaciones mineras de Cuicier y Robert McKnight, y en las caravanas de la “ruta del cobre”).

Durante mucho tiempo, el nednai Juan José Compá, a la vez que encabezaba rebeliones, fue el interlocutor más importante con los mexicanos. Pertenecía a una antigua familia apache que durante tres generaciones había mantenido una tradición de liderazgo entre los apaches. Era hijo de El Compá, otro jefe que en la década de 1790, había hecho la paz con los españoles. Había ido a la escuela por lo que hablaba español fluidamente, habiendo sido premiado por el comandante de las Provincias Internas, Nemecio Salcedo, como alumno destacado en 1806. Su hermano Juan Diego Compá también fue dirigente de los apaches.

Durante el dominio español, las autoridades controlaron el flujo de armas a los apaches. Se procuraba suministrar a los indios fusiles de poca calidad que se estropeaban con relativa facilidad. Para repararlos tenían que acudir a los servicios de un armero en el presidio de la zona en que habían acordado establecerse. Esta situación cambió cuando el gobierno mexicano, debido a la inestable situación política que imperaba junto con la falta de recursos, no pudo continuar su suministro a los apaches y estos adquirieron armas de buena calidad a los traficantes norteamericanos.

* El 16 de septiembre, llegaron a Janos (Chihuahua), los apaches Feroz, Costilla y Chato de la zona del Gila y Santa Rita del Cobre (Santa Rita, Grant County, Ner Mexico).

* El 29 de septiembre, los apaches Juan Albino y Antonino pasan por Janos (Chihuahua), camino de la ciudad de Chihuahua con mensajes para el comandante general.

* El 5 de octubre, el apache nednai Juan José Compá llega a Janos (Chihuahua) con su familia. (Las autoridades mexicanas trataron de controlar a los apaches a través de Juan José Compá y Mariano Varela [dueño de la Hacienda de Ramos, municipio de Casas Grandes, Chihuahua, y amigo de la familia apache de Compá], quienes tenían una relación muy estrecha.  Juan José Compá confiaba claramente en Varela. Aunque no era considerado cristiano por los mexicanos, algunas de sus declaraciones hablan del cristianismo, y  probablemente había sido bautizado en la década de 1790. Estos hechos sugieren que Varela fue posiblemente el padrino de Juan José Compá.

Las cartas de Juan José Compá ofrecen el punto de vista apache de las relaciones entre éstos y los mexicanos, en la década de 1830, y que revelan la posición marginal con los apaches. El 25 de abril de 1833, escribió desde su campamento en la Sierra de Carcay [municipio de Janos, Chihuahua, en la Sierra Madre] que los mexicanos habían estado matando apaches, a veces en circunstancias pacíficas e incluso en presencia del comandante Ronquillo. Los mexicanos habían matado apaches en la Hacienda de Agua Nueva y en el camino a Ciudad Chihuahua [los dos en el municipio de Chihuahua], aunque en la cercana Sierra de Encinillas [municipio de Camargo, Chihuahua] habían huido de las tropas atacantes. Los apaches se dirigieron hacia el oeste de la Sierra Madre, informando de estos hechos a Pisago Cabezón [chokonen] y a las rancherías de la región Mogollón [Mogollon Mountains, Grant & Catron Counties, New Mexico]-Santa Rita del Cobre [Santa Rita, Grant County, New Mexico]. Juan José Compá escribió a Varela que iba a decir a los apaches que no crean esas historias y mentiras, que si bien era cierto que habían muerto apaches, algo debían haber hecho para ofender a los mexicanos. Terminó su carta pidiendo dos hojas de papel [para poder escribir más cartas] y una caja de pólvora [para poder defenderse] diciendo que “los apaches no soportarán verme cuando sepan que he informado a su gente, algunos lo entenderán y otros no”.   

En otra misiva a Varela unos días más tarde, Juan José Compá indicó que la mayoría de las rancherías ya habían partido de la zona. Sin embargo, planeaba ir a la Hacienda de Ramos o a Janos temiendo que, si se quedaba lejos, los mexicanos podrían pensar que estaba actuando de mala fe. Terminó con “Padrecito, como ustedes saben tengo confianza en Dios y en usted., que yo no sufra ningún perjuicio al no haber cometido ningún error”. Y añadió: “por favor envíeme un poco de tabaco”.

Varela, respondiendo el mismo día, apremió a Juan José Compá a llevar a su esposa e hijos a Janos. Allí estarían a salvo y no les pasarían nada. Incluso los “malos apaches” no podían hacerle daño en el presidio. Continuó: “Recuerde, su padre vivió en Janos hasta que murió, y nunca se preocupó de si gustaba a los apaches o no;…. Usted debe hacer lo mismo. Le aprecio y le digo que vaya a Janos, y usted verá como el comandante general tendrá consideración con usted”. Cuatro días más tarde, el alférez Carbajal escribió a Varela desde Janos diciendo que Juan José Compá no había llegado. Una nota sin firma del mismo día denunció que estas cartas eran simplemente tácticas dilatorias y que Juan José Compá se excusaba alegando estar en poder de “indios malos”. Otra persona, probablemente también Carbajal, añadió que estaría agradecido si Varela podía persuadir a Juan José Compá que aceptara los tratados de paz recientes. Él acababa de saber, sin embargo, que una manada de caballos robados había sido conducida hacia la Sierra de Enmedio [municipio de Ascensión, Chihuahua], y no había duda de que los animales habían sido trasladados al campamento del chokonen Pisago Cabezón. Carbajal esperaba que Juan José Compá le convenciera para que viniera a Janos.

No es de extrañar que Juan José Compá se mostrara reacio a residir entre los mexicanos. Unos meses antes, había solicitado que le devolvieran un muchacho apache. Ponce de León, el comandante de San Buenaventura [municipio de Buenaventura, Chihuahua], le contestó que la gente de allí tenía un odio terrible hacia los apaches debido a las maldades que habían hecho, y ni Juan José Compá ni otros debían aparecer por allí.

Sin embargo, las autoridades mexicanas estaban dispuestas a hacer una excepción con Juan José Compá ante la “remota posibilidad de que decidiera ir a vivir a Janos”. El comandante general, en una carta remitida a Juan José Compá a través del comandante de Janos, instó a Pisago Cabezón, o a cualquier otro jefe a ir a la ciudad de Chihuahua [o a El Carmen {municipio de Buenaventura, Chihuahua}]; o Encinillas [municipio de Chihuahua, Chihuahua], si les gustan más] para entablar negociaciones de paz, dándoles toda la asistencia necesaria para el viaje, incluyendo escolta militar.

Juan José escribió a Varela de nuevo. Ahora estaba con “todos los apaches”, exhortándolos a mantener la paz y la calma. Su opinión, sin embargo, fue que “ya no hay un Dios o es su ley divina en este mundo la que está haciendo mil injusticias con los apaches”. El jefe Costilla y su esposa acababan de llegar de Bavispe [Sonora] cuando los mexicanos, sin provocación y bajo tregua, habían hecho prisioneros al resto de su ranchería cuando los apaches estaban todos juntos, aún sin rebelarse, asaltar, o matar. Juan José Compá siguió advirtiendo que no se crean las historias que se cuentan, porque era imposible para los cristianos romper la ley de Dios. “Les he dicho todo lo que ha sido posible decirles”. Él y los otros jefes, Pisago Cabezón [chokonen], Juan Diego, El Carabinero, Costilla, y el resto de los apaches “están solicitando que, por amor de Dios, los mexicanos recuerden la ley divina y hagan el esfuerzo para que nuestra tierra no sea turbulenta”, no porque tengan miedo de los apaches, sino porque la ley divina lo exija). 

* El 18 de octubre, llega a Janos (Chihuahua) el chokonen Matías, jefe de los apaches en Sonora, con toda su ranchería. (A varios otros apaches, designados como “fieles”, se les dio dinero para su subsistencia; y a tres de ellos se les concedió una ayuda debido a una enfermedad. Esta asistencia esporádica a los apaches paró después de 1832).

* Este año, vecinos de Cucurpe (Sonora) y Nacameri (municipio de Hermosillo, Sonora), dirigidos por el capitán José Cosme de Urrea, atacan en su retirada al jefe chihenne o mimbreño Baishan, más conocido como Cuchillo Negro que había incursionado por los alrededores de Ures (Sonora).

1833

* En febrero, los apaches chiricahuas están en la Sierra de Chiricahua (Chiricahua Mountains, Cochise County, Arizona) desde donde incursionan por Sonora, mientras la banda chokonen de Pisago Cabezón ataca Janos ([Chihuahua]. Los chiricahuas, al tener que buscar su sustento por las montañas, no tardan en reanudar sus incursiones contra los mexicanos. A lo largo del año las incursiones se extendieron a los ranchos y pueblos de Sonora incluyendo ciudades como Arizpe. Más de 200 personas murieron y las pérdidas materiales fueron enormes; los apaches se llevaron un cuantioso botín en ganado y enseres de los habitantes dejando atrás los humeantes restos de sus viviendas. Los gobiernos de los estados de Sonora y Chihuahua respondieron recaudando fondos de sus ciudadanos a base de impuestos y contribuciones para armarse y organizar expediciones contra ellos. También en distintos momentos se ofreció una recompensa por el cuero cabelludo de cada apache que se mataba; hombre, mujer o niño).

* En abril, se produce una gran sublevación apache en Chihuahua, negándose el comandante militar a combatirlos ante la falta de medios, siendo sustituido por el coronel retirado Simón Elías González, con gran experiencia en la lucha con los indios desde la época virreinal.

* El 11 de abril, unos apaches se llevan dos vacas y caballos de Carretas ([municipio de Janos, Chihuahua]. El apache Sidé estaba acampado con 25 guerreros y sus familias en la Sierra de Las Espuelas [municipio de Agua Prieta, Sonora], cuando soldados de Janos [Chihuahua] los descubrieron. Se vivieron momentos tensos cuando los apaches empuñaron sus armas, mientras las mujeres y los niños se fueron en silencio del lugar. Los mexicanos, calculando que Pisago Cabezón y otras rancherías chokonen estaban cerca para ayudarles, trataron de convencer a los apaches que no iban a luchar, desistiendo de investigar más. Sidé negó toda participación en la redada de Carretas, echando la culpa a apaches coyoteros White Mountain).

* El 8 de mayo sale de Santa Rita del Cobre (Santa Rita, Grant County, New Mexico), el jefe apache Chirimi para ir a El Carrizal ([municipio de Ahumada, Chihuahua]. Chirimi estuvo residiendo con su familia en las inmediaciones de Santa Rita desde 1832, teniendo buenas relaciones con la población local, siendo sus hijos bien tratados en la mina. Fue a El Carrizal para recoger mescal, dándole las autoridades de Santa Rita algunos artículos para el viaje. Mientras tanto, envió dos emisarios al este del río Mimbres [New Mexico] para convocar a los jefes Mano Mocha [bedonkohe], Caballo Ligero, Antonio, Pluma [chihenne] que estaban preparando allí unas parcelas para sembrar maíz.  

Justo después de la salida de Chirimi, unos apaches [al parecer no los del río Mimbres] incursionaron en Santa Rita, robando caballos de una hacienda cerca de Pachatijú Springs [?]; mataron al vigilante y a una hermana del nednai Juan José Compá. Los mexicanos siguieron el rastro de los animales hasta Santa Lucía [municipio de Chihuahua, Chihuahua] donde los jefes Fuerte [Mangas Coloradas, chihenne], Teboca [bedonkohe], Geta Matada [probablemente el mismo Boca Matada de varios años más tarde], y Oyá [Ohoá] estaban acampados, pero volvieron a Santa Rita sin incidentes. Más tarde el chihenne Jasquedegá llevó una gran manada de caballos de El Carrizal al río Mimbres, donde tenía previsto acampar mientras atacó Santa Rita.

No mucho después de esto, el chokonen Pisago Cabezón y otros jefes fueron a Santa Rita para hacer la paz y luego desaparecieron. Los funcionarios mexicanos llamaron al nednai Juan José Compá, entonces en las cercanías de Santa Rita, que confirmó sus sospechas. Pisago Cabezón había ido a visitar a los apaches coyoteros White Mountain mientras sus aliados preparaban dos partidas para incursionar, una a Sonora y otra contra los navajos en Nuevo México. Los mexicanos se mostraron escépticos, y dudaron de Juan José Compá. Creyendo que había ocultado información, los funcionarios estaban seguros de que las rancherías “sujetas a Compá” habían entregado sólo una parte de los caballos [30 para ser exactos] de un rebaño mucho más grande robado en El Álamo [El Álamo Nuevo, municipio de Namiquipa, Chihuahua]. Consideraron que el resto, así como otros robados recientemente en Janos, habían sido llevados a la ranchería de Pisago Cabezón.

La población apache de Janos era muy variable y cuando éstos se levantaban en armas, los funcionarios registraban el hecho de diferentes formas: No se presentan“; se ignora donde andan los apaches“; las rancherías que estaban en las inmediaciones de diferentes sierras, se han retirado“; se ignora para dónde porque no hay quien de razón pues ya no viene ninguno de ellos a presentarse a este presidio“).

* El 2 de junio, una banda de apaches chiricahuas ataca Bavispe (Sonora), matando a un soldado, a un ciudadano, e hiriendo a varios más. (En julio, Pisago Cabezón enviaría dos partidas de guerra, una contra los navajos en New Mexico, y la otra contra Sonora).

* El 15 de julio, los apaches atacan un rancho de la Hacienda de Babícora, en la zona de La Concepción (Valle del río Papigochi, Chihuahua) saliendo en su persecución 24 hombres desde Temósachi (municipio de Madera, Chihuahua), otros 20 desde la Hacienda de San Miguel y 15 más desde Babícora y Chávez; todos bajo el mando del capitán José María Zuloaga.

* A mediados de julio, el capitán José María Zuloaga y 57 soldados luchan con una partida apache en la Laguna de la Ascensión (municipio de Ascensión, Chihuahua), matando a un guerrero y recuperando 86 caballos y 10 novillos.

* A primeros de agosto, los apaches matan en la Hacienda de San Miguel (Chihuahua) a 20 vecinos que iban a ayudar a los habitantes del valle de San Buenaventura (municipio de Buenaventura, Chihuahua) que se encontraban sitiados por los apaches.

* En agosto, un contingente de 97 soldados y 30 civiles sale de campaña contra el jefe apache nednai Juan José Compá. (No se sabe el resultado, pero parecer ser el mismo destacamento mexicano que, a principios de septiembre, alcanzó un partida de guerra apache, recuperando una reata de caballos robados, aunque sufrieron varias bajas mientras los apaches no tuvieron ninguna).

* El 17 de agosto, el gobernador de Chihuahua, José Isidro Madero, emite una orden, que entre otras cosas, dice: ¿No sería una degradación vergonzosísima, ciudadanos, que tres o cuatro mil salvajes talen los campos, destruyan la ganadería, dificulten la agricultura, entorpezcan el comercio, y finalmente pongan en consternación y abatan la cerviz de 140.000 habitantes? No, chihuahuenses, no permitamos ser remarcados con tan negra ignominia […] A las armas, no entre un solo apache en las inmediaciones de los poblados y rancherías, que no sea perseguido hasta que en la muerte halle el escarmiento de su temeridad.

* El 3 de octubre, unos vecinos de Janos (Chihuahua) capturan a seis varones, tres mujeres y cinco muchachos apaches.

* En octubre, un grupo de apaches mandados por el chokonen Manuel, pidieron la paz en la Hacienda de San Diego, en el Valle de San Buenaventura ([municipio de Buenaventura, Chihuahua]. Los mexicanos, sin embargo, desconfiaron de ellos. Estaban seguros de que la gente de Manuel espiaban para los apaches hostiles, y querían que fueran al presidio de Galeana [Chihuahua], donde podrían estar mejor vigilados).

* Entre abril y octubre, los apaches matan a unos 200 ciudadanos mexicanos.

* El 14 de diciembre, el gobierno de Chihuahua manifiesta: … por desgracia nuestras tropas no han podido alcanzar ventaja alguna: el tesoro va disminuyendo día a día considerablemente y el enemigo (los apaches) con doble insolencia multiplica sus víctimas, extiende sus depredaciones según es su acostumbrada táctica y de este modo hace más difícil su persecución”.  

* El 23 de diciembre, el gobernador de Sonora Sánchez Pareja emite una circular, que, entre otras cosas, dice: … al rumbo de nuestras fronteras nos agita fuertemente la sublevación general y temible de las naciones apaches y demás, esparcidas ya también en el interior del estado […]; y los coyoteros y otras familias del Estado de Sonora obran en combinación con los primeros”.

1834

* Este año, el licenciado José Agustín de Escudero edita “Noticias estadísticas del Estado de Chihuahua”, un compendio social, económico y político de la situación de dicho Estado. (El apartado 23 dice: “Indios apaches que existen de paz a la inmediación de varios puestos de la frontera”. 

Queda referido que las tribus Lipan, Navajóe y Jicarilla viven en sus respectivos países sin causarnos daño; y las rancherías reducidas de las demás parcialidades, son las siguientes:

En Janos: los jefes El Fuerte sumando 56 personas; Juan Diego 124 personas; Jasquinetl 65 personas; Manomocha 54  personas; Plumas 111 personas.

En San Buenaventura: El Flaco 102  personas; José 24  personas; Yadalgalí 23 personas.

En El Carrizal: Jasquiede 91 personas; Mantanegra 47 personas; Segá 76 personas; Ycujidillin 66 personas.

En el Presidio del Norte: El Carav. ? 32 personas; El Taraum. ? 25 personas.

En Coyame: José 12 personas.

En Namiquipa: N. ? 15 personas.

En San Eleazario: Bigotes 338 personas; Intaé 119 personas; Isquinédiseñé 59 personas; José 30 personas; Maya 52 personas; Nataesyá 47 personas; Organo 69 personas; Papel 309 personas; Tacintayé 92 personas; Yescas 87 personas; todos en Nueva Vizcaya.

En Tucson: Queneyala sumando 144 personas.

En Bacoachi: Alej. o Netá [?] 190 personas.

En Bavispe: El Huero 37 personas; los tres en Sonora”). 

* El 8 de enero, una partida de 300 apaches capturan una manada de caballos en Fronteras (Sonora), dirigiéndose después hacia el sur.

* El 12 de enero, el vicegobernador de Chihuahua solicita la participación de la población civil para acabar con los apaches. (Vecinos de la ciudad de Chihuahua aportaron 26.000 pesos).

* El 13 de enero, el alférez Miguel Ochoa, comandante en las operaciones en la zona de Julimes (Chihuahua), tiene noticias de que los apaches se han llevado varios caballos de la hacienda de Nogalejo y de la Zanja, saliendo tras ellos con los tres soldados que llevaba y con el paisano Basilio Ávila. (Durante la persecución se les unieron seis vaqueros y más tarde, en el Llano de los Cristianos, el cabo Miguel Lerma con otros 11 paisanos. Alcanzaron a los apaches en la Laguna de Chigüas [?] recuperando 123 caballos y mulas. Durante el tiroteo falleció un paisano de La Cruz  y dos resultaron heridos; falleciendo un apache mientras los demás huyeron con 15 ó 20 caballos mansos. Les volvieron a ver en el cañón de la Sierra de Aguachile pero fue imposible alcanzarlos por el cansancio de los caballos del grupo del alférez).

* El día 23 de enero, el alférez Miguel Ochoa, mientras está entregando los caballos a sus propietarios, llega un correo de Julimes diciendo que el destacamento de Cholome (municipio de Julimes, Chihuahua) ha avistado 14 apaches en el Gramal. (Al estar sólo a 14 km de distancia, salió con sus tres soldados a su encuentro, mientras se reunía el grupo que debía salir en su persecución).

* El 30 de marzo, una banda chokonen liderada por Matías embosca y mata a Leonardo León, capitán de Tubac (Santa Cruz County, Arizona) cerca del rancho Babocómari, cuando iba con unos pocos soldados. ([El rancho Babocómari, perteneciente a la influyente familia de Elías González, estaba junto a la orilla del Babocómari Creek, a unos 32 km al sur de las Whetstone Mountains, Santa Cruz & Cochise Counties, Arizona]. Esa banda venía para reunirse con otros bedonkohes y chokonen mandados por Tutije y por Fuerte [Mangas Coloradas], en Batepito [municipio de Bavispe, Sonora], a unos 29 km de Fronteras [Sonora]. Las dos bandas discutieron sobre el objetivo de su próximo ataque. Tutije y sus bedonkohes querían atacar Fronteras; mientras Matías y sus chokonen preferían incursionar por el interior de Sonora, porque habían estado viviendo pacíficamente en esa población. Finalmente no se produjo ninguna incursión y las dos bandas se separaron, regresando Tutije, Pisago Cabezón y Fuerte [Mangas Coloradas] a las Mogollon Mountains [Grant & Catron Counties, New Mexico] mientras Matías y Reyes, fueron a las Chiricahua Mountains [Cochise County, Arizona] a recoger mescal. Se sabe esa información por Montijo, un guerrero de Matías que fue al mes siguiente a Fronteras contando que unos 400 apaches habían estado acampados en Batepito preparando un ataque que no llegó a producirse).

* El 9 de julio, el Ayuntamiento de La Concepción (municipio Gran Morelos, Chihuahua) reclama al gobierno del estado de Chihuahua que no se establezca ningún tipo de acuerdo de paz con los apaches si estos no devuelven todos los bienes robados.

* A mediados de julio, varios líderes chiricahuas aparecieron en la deshabitada misión ópata de Cuchuta (a unos 19 km al sur de de Fronteras, Sonora), hablando con unos vaqueros de un rancho cercano. (Los vaqueros reconocieron a los dos líderes, uno era Félix [que probablemente era Phalios Palacio, hermano de Mangas Coloradas], y el otro Reyes, quienes afirmaron que a finales de julio querían ir a Fronteras a concertar un armisticio pero, por alguna razón, no aparecieron siendo probablemente un ardid para anticiparse a la ofensiva que el Congreso de Sonora había autorizado al gobernador Escalante y Arvizu para llevar a cabo ese otoño. Parece que eran miembros de una partida de guerreros bedonkohes y chokonen, sin intención de negociar con Sonora por su desconfianza hacia sus dirigentes. De firmar algún acuerdo, preferían hacerlo con Chihuahua, con quien grupos de bedonkohes, chihennes y nednais habían abierto negociaciones a principios de año. A finales de febrero, Geta Matada había ido a El Paso del Norte [hoy Ciudad Juárez, Chihuahua] para hablar con el teniente Santos Horcasitas sobre el deseo de paz de los apaches, quienes quedaron contentos porque en marzo siete líderes, liderados por Fuerte [Mangas Coloradas], hablaron con Horcasitas en El Paso del Norte. Mano Mocha lideraba a los bedonkohes y Jasquedegá a los nednais de la zona de El Carrizal [apaches carrizaleños del municipio de Ahumada, Chihuahua]. Desgraciadamente, los detalles de la conferencia son excasos, aunque debieron conseguir un armisticio porque dos meses más tarde, el capitán Ronquillo intentó hacer un tratado con los apaches acampados cerca de Santa Rita del Cobre [Grant County, New Mexico] y el río Mimbres, pero por una desconocida razón no llegó a buen término.

En mayo, los chiricahuas enfurecieron a Ronquillo llevándose 160 caballos de Santa Rita del Cobre, dejando a los soldados sin monturas. Antes, con lo que habían saqueado en Sonora, lo habían cambiando por pólvora, plomo y provisiones con los habitantes de Santa Rita del Cobre). 

* El 24 de julio, José María Orozco, jefe de una partida de campesinos armados, informa desde la hacienda de Rubio al Ayuntamiento de La Concepción, que va con 130 vecinos persiguiendo a un grupo de apaches que llevan 3.000 reses robadas y avisa a los pueblos de Matachí y Temósachi (los dos en la Sierra Madre Occidental) para que protejan el Cañón del Toro (Chihuahua).

* El día 25 de julio, Salvador Solís, presidente municipal de Bachíniva (Chihuahua), informa de varias incursiones apaches en su zona.

* A finales de julio, el presidente de Temósachi (Chihuahua), informa de un encuentro con los apaches en el arroyo de los Álamos; ocurriendo lo mismo en la región de Pedernales y Cerro Prieto (las dos de Chihuahua).

* El 1 de agosto, el alférez de la milicia de Allende, José de la Luz Soto, informa del tiroteo y recuperación de 200 caballos y mulas en el cerro del Peñol, en la sierra del Río Florido (Chihuahua).

* El 11 de agosto, el alférez Miguel Ochoa llega a la hacienda de Río Florido (Chihuahua) con 220 caballos y mulas recuperadas y 23 apaches que ha capturado en la Sierra de Baos, falleciendo el cabo civil de San Pablo, Pedro Blanco; el cabo y sargento de su compañía, Rico y Dámaso Portillo, respectivamente. (En esa acción murieron cuatro apaches y unos cuantos heridos que consiguieron huir). 

* El 31 de agosto, el gobernador de Chihuahua José Joaquín Calvo, emite una circular en la que dice que los apaches preparan varias incursiones ya que una partida de mescaleros y gileños, al mando de Gómez, viene para investigar si con los soldados está el hacendado Estanislao Porras, enemigo suyo, con el fin de matarle; en la sierra del Caballo se estaba reuniendo una banda al mando de Estrella, el Viejo, quien se encuentra dolido por el robo de caballos que le habían hecho varios vecinos del Vado y que tenían intenciones de incursionar por el territorio de Nuevo México y Chihuahua; los gileños entregan a un grupo de siete extranjeros, al mando del inglés Santiago Bosue, 200 mulas en el río Mimbres a cambio de pólvora; en Boca Nueva unos carreteros reconocieron a los apaches Gómez y Chepito quienes dejando sus armas se aproximaron para hablar diciéndoles que su partida se componía de unos 200 guerreros y que la recua de caballos que llevaban se la habían quitado a los comanches, lo cual es difícil de creer.

* La mañana del 28 de septiembre, un grupo de 200 a 300 apaches, liderados por el chokonen Pisago Cabezón y Reyes, entre los que también está el chihenne Mangas Coloradas, incursiona por Janos (Chihuahua) matando a dos mexicanos y llevándose 130 caballos. (Las tropas mexicanas les siguieron hasta cerca del río Casas Grandes. Lucharon hasta la tarde cuando, usando un cañón, mataron a seis guerreros, e hirieron a 20; mientras que los mexicanos tuvieron tres muertos y dos heridos. El ataque dejó a las tropas de Janos prácticamente sin monturas. Pocos días después, los mexicanos formaron una pequeña compañía de reconocimiento.

Este hecho, llevó a varios líderes apaches, incluido Fuerte [Mangas Coloradas], a reanudar las negociaciones con Chihuahua. Los mexicanos conocían las intenciones de los chiricahuas gracias a un muchacho de 12 años, llamado José Gregorio Madrid que había sido cautivo del jefe Pescas en el norte del río Gila, y que había conseguido huir. Dijo que la ranchería era grande, con mucho ganado, donde nueve chicos y una mujer estuvieron cautivos de los apaches. Los líderes apaches consultaban con el nednai Juan José Compá, y regularmente enviaban partidas de guerra a Chihuahua y Sonora. Según Madrid, después de un consejo, las bandas chiricahuas habían enviado tres partidas de guerra. Una, de 136 guerreros, había incursionado por Janos [Chihuahua]. Otra, del mismo número, por los asentamientos a lo largo del Río Grande, en New Mexico, para robar ovejas. Y la tercera, de 100 hombres, por Sonora pero tuvo que regresar después de sufrir graves pérdidas. Madrid también confirmó que los apaches habían comerciado con aventureros estadounidenses que les habían proporcionado mosquetes y pólvora. También dijo que varios apaches habían muerto por beber lo que los supervivientes creían que era café envenenado, responsabilizando a los comerciantes estadounidenses y prometiendo vengar esas muertes. Habían planeado atacar El Carrizal [municipio de Ahumada, Chihuahua] y Janos [Chihuahua], disfrazándose con uniformes del ejército. Luego iban a aliarse con apaches mescaleros y atacar El Paso del Norte [hoy Ciudad Juárez, Chihuahua]. Sin embargo, había otros apaches que estaban dispuestos a unirse al chihenne Cigarrito y al grupo local de nednais [carrizaleños], para ir a El Paso del Norte y hacer la paz; que es lo que querían los ancianos en vez de los hombres y mujeres jóvenes que querían luchar, según dijo Madrid.

Pero de cara al invierno, intentaron alcanzar una tregua. A principios de octubre, los jefes apaches nednais de El Carrizal [carrizaleños, municipio de Ahumada, Chihuahua] Cigarrito y Jasquedegá enviaron dos emisarios a El Paso del Norte [hoy Ciudad Juárez, Chihuahua] para buscar la paz. Además los bedonkohes y chihennes de Caballo Ligero, Cuchillo Negro y Fuerte [Mangas Coloradas] autorizaron a los dos líderes nednais a hablar por ellos).

* En octubre, Stephen Courcier, patrón de James Kirker, (éste último trampero, comerciante y aventurero que proporcionaba seguridad a las minas) contribuye con 50.000 $ a un fondo de guerra en la ciudad de Chihuahua para luchar contra los indios. (A ellos se sumaron otros dos ciudadanos de esa ciudad, Mariano Orcasitas y Juan Álvarez, contribuyendo con otros 50.000 $ cada uno. Los mexicanos conocían a Courcier como Esteban Curcier, norteamericano de ascendencia francesa, que tenía el monopolio del cobre en Santa Rita del Cobre [Grant County, New Mexico] y fijaba los precios del metal  a su antojo).

* El 7 de octubre, el gobernador José Joaquín Calvo recibe facultades extraordinarias para realizar la guerra a los apaches.

* El 14 de octubre, el “Periódico Oficial” del Estado de Chihuahua publica que los chihuahuenses, en su lucha contra los apaches, se verán obligados a pedir ayuda a otra nación, si la Federación no lo hace.

* El 21 de octubre, el periódico “El Fanal de Chihuahua” denuncia que algunas partidas apaches utilizan fusiles modernos, superior a las viejas carabinas y mosquetones de los soldados mexicanos, y así, su editorial, dice: …Todas son carabinas muy buenas: sabemos igualmente que rompen las que llegan a quitar a los nuestros en señal de desprecio y porque no las necesitan. Nadie ignora que los referidos apaches son incapaces de fabricarlas y para decirlo de una vez que se habilitan de ellas así como también de pólvora con los extranjeros”.

* El 24 de octubre, una expedición compuesta por casi 450 hombres (incluyendo algunos apaches pacíficos de Tucson y Tubac) mandados en persona por el gobernador de Sonora, Manuel Escalante y Arvizu, que había salido en persecución de las bandas de los jefes Vívora y Tutije, les alcanza en las estribaciones de las Mogollon Mountains (Grant & Catron Counties, New Mexico), atacando su campamento y en una breve y disputada escaramuza, matan a dos guerreros, recuperan unos caballos ensillados y capturan a Tutije. (En lugar de retener al valioso preso para canjearlo por cautivos mexicanos, Escalante optó por llevárselo a Arizpe [Sonora] donde el jefe fue exhibido en un desfile por las calles de la ciudad antes de morir ahorcado. Lejos de impresionar o amedrentar a los apaches dicho acto produjo el efecto contrario y éstos, enfurecidos, intensificaron sus incursiones. Además del ejército regular y la milicia de ciudadanos, se contrató el servicio de cazadores de recompensas estadounidenses y mexicanos. También hubo casos de apaches que murieron a consecuencia de raciones envenenadas con arsénico que recibieron de los mexicanos. Los apaches, ya conocidos por su crueldad, respondieron con mayor saña que nunca contra sus enemigos, muchos de los cuales sucumbieron con una muerte lenta a manos de sus torturadores. Ahora bien, también era una práctica de los apaches exigir un rescate por sus cautivos o bien canjearlos por aquellos de los suyos que se hallaban en manos mexicanas).

* En octubre, los apaches atacan dos veces el pueblo de Cusigüiriachi (Chihuahua), quedando prácticamente despoblado.

* A primeros de noviembre, 26 líderes apaches negocian la paz en El Paso del Norte (Ciudad Juárez, Chihuahua), estando dispuestos a devolver cautivos y animales robados a los mexicanos. (Los jefes eran Fuerte [Mangas Coloradas], Caballo Ligero e Itán por los chihennes; Mano Mocha, Teboca y Pluma por los bedonkohes; Tapilá por los chokonen; Juan José Compá, Juan Diego Compá, Jasquedegá y Cigarrito por los nednais; junto a varios jefes apaches mescaleros. El portavoz era Jasquedegá, de 60 años, quien llegó al frente de 15 apaches a primeros de noviembre para empezar las negociaciones. Tuvo varias negociaciones con el capitán Ronquillo, quien utilizó medios no convencionales para obligar a los chiricahuas a hacer la paz. Una vez que terminaron las conversaciones, ordenó detener al grupo de Jasquedegá.

El chihenne Fuerte [Mangas Coloradas] y el chokonen Pisago Cabezón querían venganza por la ejecución de Tutije en Sonora, y por el encarcelamiento del grupo de Jasquedegá en Chihuahua. Un apache chiricahua, hablando con el antropólogo Morris Edward Opler, le explicó los principios generales de la venganza chiricahua: … van tras cualquier cosa, un escuadrón de caballería, una población. Si están enojados, luchando se desquitarán”. El grupo partidario de la paz tenía en Juan José Compá su portavoz pero no necesariamente era el líder. Querían negociar con el capitán Ronquillo para obtener la liberación de Jasquedegá, después de lo cual volverían voluntariamente a vivir junto al viejo presidio.

No se sabe cómo diferenciaban los mexicanos entre apaches gileños o mimbreños y mescaleros. A veces agrupaban a los gileños o mimbreños juntos; otras a los gileños los llamaban mogolloneros. El área geográfica de residencia estaba sólo vagamente adjudicada a hombres como los chokonen Pisago Cabezón y Tapilá, que al parecer vivían lejos, hacia el oeste, a lo largo del río Gila, definiéndoles como mimbreños; mientras que a otros, Fuerte [Mangas Coloradas] y Mano Mocha [bedonkohe] les llamaban gileños. Juan José y Juan Diego Compá eran hermanos pero fueron asignados a diferentes grupos, aunque eran nednais. Esto probablemente era por la costumbre apache de vivir con el grupo de la esposa [la residencia matrilocal pos marital].

Diez de los jefes apaches presentes en las conversaciones de paz son citados como gileños: Juan José Compá [nednai, el jefe principal durante los dos últimos años]; Chino [apodo probablemente por los rizos de su pelo, era probablemente el mismo que había estado alrededor de Janos desde 1800 y un líder importante en la década de 1840]; Cigarrito [citado a veces como mimbreño, fue mencionado por primera vez en El Carrizal en 1817, operaba generalmente al este de Janos desde El Paso hasta El Carrizal y Encinillas. Estuvo con los apaches pacíficos en Janos en 1857]; Fuerte [Mangas Coloradas, citado como jefe importante dos años antes, estando en la zona desde 1814]; Handi [probablemente una variante o error de imprenta de Itán, Itana, Itane e Itandi, mencionado por primera vez en ese tratado, fue un jefe chihenne importante hasta 1852]; Manco [con una sola mano] no se le mencionó más; Mano Mocha [bedonkohe, en la zona desde hace más de 20 años, fue citado en el tratado por última vez]; Pluma [chihenne, que había estado por los alrededores de Janos desde 1816, desaparecería totalmente en 1836]; Ronquillo [estuvo en Janos en 1818, comenzando a adquirir importancia a partir de ese momento. Estaba a menudo aliado con rancherías al este de Janos y, en la década de 1850, vivió en El Carrizal]; y Teboca [Tevoca], un líder bedonkohe importante en el río Gila de 1833 a 1850, muy de vez en cuando estaba en Janos, permaneciendo a menudo en el noreste de Sonora.

Diez de los jefes apaches presentes en las conversaciones de paz son citados como mimbreños: Caballo Ligero [era un jefe muy conocido en la zona de los ríos Gila, Santa Rita y Mimbres, desde 1833 hasta 1836]; Chirimi [habitual en Janos desde 1815; desapareció de los registros en 1836]; Juan Diego Compá [nednai, residente durante mucho tiempo en Janos, fue citado, relativamente pocas veces, durante estos años]; Cristóbal [chihenne, posiblemente hijo de Cigarrito, citado anteriormente como gileño; estaba en la zona desde 1832 en El Carrizal, operando desde El Paso hasta el distrito de Encinillas. Se tuvo noticias de él la última vez, en diciembre de 1845]; Francisquillo [chihenne, comenzó a ser importante en este momento en el área del río Mimbres, en Janos y Galeana hasta 1849];, Manuel de San Buenaventura [es sin duda el Manuel chokonen que se convirtió en jefe de los apaches gileños en la década de 1840]; Pisago Cabezón [chokonen, tal vez el más influyente de todos los líderes apaches en ese momento; fue citado hasta mediados de 1843]; Sidé [que había estado presente desde 1800, desaparecería de los registros en 1838]; Tapilá [chokonen, estuvo regularmente en Janos de 1818 a 1828, volviendo un par de veces en 1843; fue un importante líder chokonen en el noreste de Sonora hasta 1850]; y Vicente de Namiquipa [apache de notable importancia en Janos y Galeana desde 1834 a 1846].

Seis de los jefes apaches firmantes del tratado de paz son citados como mescaleros: Funcionarios mexicanos pueden haber considerado a algunos de estos apaches mescaleros como mimbreños o mogolloneros en otros momentos y en otros contextos. Costilla [era, al parecer, un hombre diferente del citado en Janos en 1812 y su última residencia allí fue en 1843]; Muchacho [es, tal vez, el que se menciona entre 1834 y 1836, residente en el río Mimbres]; Matías [está claro que no es el conocido Matías de Sonora]; Estrella [fue citado de 1834 a 1836 en el área de El Paso, y una vez en las montañas de la Florida [Florida Mountains, Luna County, New Mexico]; y Vueltas [jefe prominente apache mescalero que iba desde El Paso hasta las montañas de Sacramento {Sacramento Mountains, Otero County, New Mexico} desde 1834 hasta mediados de 1845].

Muchos apaches no fueron mencionados en este tratado de paz, al contrario que en las negociaciones de julio de 1832, en las que Albino, Antonino, Cantador, Chato, Feroz, Joaquín, Lamedas, Mayá, Oyá, Pegá y Selgas fueron mencionados como jefes aunque, quizá, sólo eran jefes de guerra y no jefes permanentes. No obstante, la ausencia de Feroz, que estuvo en Janos desde 1800, podía significar que ya no era un líder importante, tal vez debido a su edad o a su muerte, ya que no fue mencionado después de 1832. De los otros, Albino había estado en Janos a partir de 1826; Chato, citado en 1832, se convertiría en un jefe importante durante la próxima década; y Selgas, en Janos desde 1812, no fue conocido como jefe hasta 1832; Antonino, Cantador, Joaquín, Lamedas y Pegá fueron mencionados sólo en 1832; y Oyá sólo en 1832 y 1833. ¿Por qué los chihennes Jasquedegá o Cuchillo Negro no participaron  en el tratado de paz de noviembre? Jasquedegá era un líder importante durante estos años, y hasta el final de la próxima década. Cuchillo Negro era también un jefe conocido y, si es el mismo, citado en la zona del río Gila en la década de 1820, en El Paso después de 1834, una vez en Janos, en febrero de 1843 y de nuevo en 1857).

* A finales de 1834, sólo en Chihuahua se habían registrado cerca de 200 acciones con los apaches, ya sean ataques, robos de ganado, secuestros de personas o encuentros militares, como por ejemplo, los realizados a Encinillas, El Sáuz, San Pedro de los Conchos o San Diego, donde se llevaron cautivos a tres mujeres  y a dos jóvenes.

* El 3 de diciembre, el periódico “El Fanal de Chihuahua” amenaza a la Federación con romper vínculos si no les ayuda contra los apaches.

* El 15 de diciembre, el comandante José Ronquillo recibe en El Paso del Norte (Ciudad Juárez, Chihuahua) seis ”documentos” del nednai Juan José Compá que está en la Sierra de la Negrita (?) invitándolo a conferenciar allí con los apaches. (Juan José Compá continuó siendo interlocutor entre los mexicanos y las rancherías de apaches hostiles).

* El 19 de diciembre, se decreta pena de muerte al miliciano que huya frente a los apaches.

1835

* A partir de ese año, población anglosajona incrementa su presencia en territorio apache, aumentando el intercambio, especialmente de reses robadas por armas de fuego y pólvora. (La escasez de caballos dificultó el servicio de los correos mexicanos, impidiendo el flujo de mensajes entre Janos [Chihuahua] y Santa Rita del Cobre [Santa Rita, Grant County, New Mexico]. Los mensajeros tuvieron que viajar a caballo en grupos de 15 ó 20, ya que individualmente, o en grupos pequeños, era muy arriesgado. Al interceptar las cartas, los apaches estuvieron al tanto de las acciones e intenciones de los mexicanos [el nednai Juan José Compá sabía leer, y otras rancherías tenían cautivos mexicanos que traducían las cartas]).

* A finales de enero, el jefe apache nednai Juan José Compá llega a Santa Rita del Cobre (Santa Rita, Grant County, New Mexico) con un séquito para negociar la paz. (A Santa Rita llegaron también 50 soldados mexicanos de refuerzo, junto a dos ingenieros con planes para construir un presidio. Muchos civiles, debido a su pobreza, se convirtieron en soldados aunque poco dispuestos para combatir, y a menudo, obligados a marchar escasos de suministros y equipos.

Durante las negociaciones, los apaches y los mexicanos desconfiaban los unos de los otros, rechazando mutuamente las demandas planteadas. Severiano, un apache pacífico de El Paso del Norte [Ciudad Juárez, Chihuahua], tuvo un papel importante en la negociación, viajando varias veces entre los puestos mexicanos y los campamentos apaches. El papel que tuvo Juan José Compá es difícil de saber aunque posiblemente rechazó el acuerdo cuando comprendió que simplemente los mexicanos estaban tratando de conseguir que los apaches aceptaran cualquier acuerdo).

El 12 de febrero, Juan José Compá y otros 16 líderes apaches volvieron a Santa Rita del Cobre para entablar negociaciones de paz. Los militares y los funcionarios civiles mexicanos, y el administrador de la mina de Santa Rita, Robert McKnight, fueron a su encuentro, reuniéndose con el coronel Cayetano Justiniani. Mientras que los apaches aceptaron algunas condiciones tales como dedicarse a la agricultura, se plantaron cuando Justiniani exigió que entregaran el ganado robado. Al no poder obligarles a hacerlo, Justiniani eliminó ese requisito, porque esos animales [muy pocos, según los apaches] eran botín de guerra, adquirido legítimamente en lucha contra sus enemigos y les pertenecía por derecho. Estaban dispuestos a ”sacrificarse ellos y sus familias en la guerra antes que entregar lo que habían adquirido en la batalla”.

Los apaches sabían que estaban en una posición de fuerza, ya que los mexicanos carecían de recursos para hacer con éxito la guerra. Para mantener la paz y obtener que los apaches les ayudaran contra los comanches que asaltaban esos años el este y sur de Chihuahua, las autoridades mexicanas dieron marcha atrás sobre el ganado. Estaban encantados de que los apaches no pidieran raciones. A excepción de la indemnización a los propietarios del ganado robado, ahora se ahorrarían los grandes gastos incurridos en el sistema de los establecimientos de paz de antaño.

Juan José Compá, al que los mexicanos llaman “General”, tenía poca influencia entre los jefes apaches al ser, simplemente, líder de una pequeña banda, aunque hacía de intermediario al ser bilingüe y saber leer y escribir. Mientras se desarrollaban las negociaciones, se mencionó a Cochise por haber dirigido una partida por Sonora. Tampoco estaba presente el chokonen Pisago Cabezón [quien podía estar con Cochise], ni el bedonkohe Teboca; ni Fuerte [Mangas Coloradas, chihenne], Mano Mocha [bedonkohe],  y Vívora. Las autoridades de Sonora se negaron a participar en el tratado.

* El 31 de marzo, 16 jefes apaches, con el nednai Juan José Compá al frente, representando a cuatro bandas chiricahuas, ratificaron el tratado ante las autoridades de Chihuahua, quienes reeditaron las disposiciones del Reglamento de 1791 de la época colonial para el gobierno de los establecimientos de paz, añadiendo disposiciones propias:

1. Se prohíbe a los ciudadanos mexicanos comprar ganado robado a los apaches, quienes se quedarán con él por las raciones que no van a recibir.

2. Los mexicanos no podrán vender armas, pólvora y bebidas alcohólicas a los apaches, o jugar a las cartas con ellos.

3. Los ciudadanos mexicanos no podrán viajar sin permiso a territorio apache.

4. Los extranjeros no podrán entrar en territorio apache.

5. Los apaches no podrán trasladarse al interior de Chihuahua sin permiso previo del comandante general. Si lo hicieran será considerado un acto de guerra y tratado en consecuencia.

Las autoridades de Santa Rita del Cobre hicieron un censo de los apaches y una lista de los jefes que firmaron la paz:

Por los nednais: Juan José Compá, su hermano Juan Diego Compá, Francisquillo y Cigarrito.
Por los chihennes: Itán, Cuchillo Negro, Caballo Ligero, Boca Matada y Geta Matada.
Por los chokonen: Reyes, Sidé, Matías y Tapilá.
Por los bedonkohes: Mano Mocha.

Sorprende la firma de ese tratado por parte de Tapilá y Mano Mocha, normalmente alineados con los líderes más hostiles, a no ser que actuaran como “los ojos y oídos” de Mangas Coloradas y Pisago Cabezón, dos de los 12 jefes chiricahuas que rehusaron firmar el acuerdo por la muerte de Tutije.

Juan José Compá fue nombrado “capitancillo” de los apaches pacíficos, con un sueldo de 20 pesos al mes desde el 1 de abril de 1835, dado por el capitán Cayetano Justiniani. El nuevo tratado no tuvo un efecto notable en las relaciones entre los mexicanos y otros apaches con los que no existían acuerdos, ni con anglosajones cada vez más presentes en la zona, incursionando los apaches por el interior de Chihuahua. Atacaron el “Rancho Ruiz”, cerca de Casas Grandes, donde mataron al capitán Francisco Vallés y cinco milicianos. Luego fueron a El Carmen [municipio de Buenaventura, Chihuahua] donde mataron a tres personas más. Más tarde, un cautivo liberado relató que los apaches no querían ningún tratado de paz, porque los mexicanos no habían devuelto unos prisioneros, quizás familiares del chihenne Jasquedegá, que estaban detenidos en El Paso del Norte [Ciudad Juárez, Chihuahua]; y que iban a acabar con todo el estado de Chihuahua; que ya tenían a los mexicanos “en las puntas de sus lanzas”. Los mexicanos temían que los apaches atacaran Santa Rita del Cobre [Santa Rita, Grant County, New Mexico], por lo que el capitán Guillermo Dryden fue enviado allí con 40 soldados de infantería  como refuerzo. Sin embargo, el comandante de Santa Rita, Cayetano Justiniani, resultó imposible determinar qué rancherías eran las culpables.

Un soldado mexicano llamado Pedro Betancourt, destinado en Santa Rita, dijo al jefe apache nednai Juan José Compá que las autoridades mexicanas consideraban “muertos” los tratados de paz; que iban a durar sólo tres meses, tiempo suficiente para que los apaches les ayudaran a luchar contra los comanches; planeando después enviar 1.600 soldados contra ellos. Inmediatamente Juan José Compá contrastó esta información con el comandante Cayetano Justiniani y con Robert McKnight, propietario de la mina. Al ser interrogado, el soldado admitió haberlo dicho pero sólo para responder a Juan José Compá, que había amenazado con atacar Santa Rita.

En una carta a José Joaquín Calvo, comandante general de Chihuahua, Juan José Compá protestó por dos prohibiciones impuestas a los apaches, la venta de pólvora, el principal recurso para cazar para mantenerse por sí mismos; y la venta de cartas de juego, porque necesitaban hacer algo en sus ratos libres. Prometió que  no jugarían a juegos prohibidos [juego de albur ni juego de montes], pidiendo que esas prohibiciones se modificasen para adaptarlas a las circunstancias).

* En abril, una banda apache incursiona en Saguripa (Sahuaripa, Sonora) matando a Blas Medrano, jefe de los indios ópatas, aliados de los mexicanos contra los apaches.

* El 10 de mayo, el apache nednai Juan José Compá y puede que Fuerte (Mangas Coloradas) y el chokonen Pisago Cabezón asaltan, con cerca de 100 guerreros, la Hacienda de la Boca, cerca de San Buenaventura (municipio de Buenaventura, Chihuahua), llevándose 270 animales, entre sementales, yeguas, potros, mulas y burros, peretenecientes a Tomás Carbajal; también asaltan a un vaquero y a un sirviente, robándoles sus armas. (Cuando un guerrero iba a matar con su lanza al sirviente, Juan José Compá [con un traje rojo, un collar de fina plata, y montando una silla con adornos de plata] le gritó: “¡No lo mates, con el golpe es suficiente. Coge su camisa y vámonos!”. Aunque él negó haber tomado parte en esa incursión).

* El 19 de mayo, Ignacio Bustamante, vicegobernador del estado de Sonora envía una carta al Secretario de Estado y del despacho de Guerra y Marina, en la que afirma que: … la única política hacia los grupos apaches debía ser la guerra“. (Ante las intenciones del comandante general de Sonora y Sinaloa, coronel Ignacio de Mora, de enviar emisarios de paz a la Apachería, Bustamante señaló que: “… implorar la paz a los bárbaros [apaches] sería humillante, no produciría otros resultados que alentar más la audacia de este feroz enemigo, convencerlo de nuestra impotencia para refrenar su criminal osadía, perder en el interior un tiempo precioso de lograr el mismo objeto después de un severo escarmiento“.   

Ignacio de Mora planteaba buscar una tregua con los grupos apaches porque su nombramiento era para consolidar la paz en Sonora y Sinaloa y que para lograr dicho fin era necesario “hacer la guerra a los bárbaros o consolidar la paz con ellos“. Bustamante alzó la voz en contra “exponiendo que no se trataba de un pueblo organizado para discutir de igual a igual, sino de un pueblo salvaje que no tenía ningunos principios“.

Bustamante reprochó a Mora “… que si conociera el escenario estatal de la guerra contra los apaches, habría obtenido los conocimientos prácticos y medios eficaces para alcanzar una paz duradera“. Por el contrario, subrayó “… sin experiencia alguna en el modo en que deben ser tratados estos bárbaros que tanto difieren de los demás enemigos, quiere dictar órdenes a 300 leguas [1.448 km] de distancia“. Bustamante concluía que “… en Sonora no hay tropas, no hay armamento, no hay recursos pecuniarios, no hay caballos, no hay monturas, no existe uno solo de los elementos necesarios para una regular defensa“).

* El 29 de mayo, el gobierno mexicano aprueba una solicitud del jefe apache lipán Cuelgas de Castro para instalarse con 100 familias en Carricitos ([municipio de Zaragoza, Coahuila]. El documento, redactado por Francisco Fernández, se guardaría en los Archivos de Laredo [Webb County, Texas] y la transacción de tierras sería documentada por el topógrafo Luis Berlandier. Parece ser que Cuelgas de Castro y Pocarropa iban a recibir tierras por su lealtad al Imperio mexicano).

* El 21 de mayo, el apache chihenne Itán aparece como jefe, en las listas del censo de Santa Rita del Cobre (Santa Rita, Grant County, New Mexico).

* El 2 de junio, el comandante general de Sonora, José María Elías González, se opuso a su homólogo de Chihuahua por el tratado de paz de abril con los apaches. (Bandas apaches habían incursionado por las comunidades fronterizas de Sonora, robando y matando; no apoyando el tratado que los apaches habían firmado con Chihuahua. Los ciudadanos de Sonora exigieron vengarse, por lo que se hicieron planes para hacer una campaña contra los apaches.

El comandante general de Chihuahua, José Joaquín Calvo, trató de parar la campaña de Sonora. Era cierto que, justo antes de la ratificación definitiva del tratado de paz, una banda apache había entrado en Sonora para atacar, pero ahora la mayoría de los apaches estaban en paz. Habían devuelto cautivos y dado muchas otras pruebas de lealtad. Mientras la mayoría de los apaches cumplieran los términos del tratado, no debía hacerse la guerra.  

De todos modos, el estado de Sonora realizó la campaña contra los apaches, expulsando a los apaches de Pisago Cabezón [chokonen] a las montañas. El nednai Juan José Compá y otros subjefes que habían estado frecuentando Santa Rita del Cobre [Santa Rita, Grant County, New Mexico] huyeron de la zona para evitar cualquier enfrentamiento con los soldados de Sonora. Más tarde informaron que habían estado observándoles mientras estaban escondidos en las montañas.

Al mismo tiempo, las autoridades de Chihuahua mostraron cautela en el manejo de algún caso por robo, por ejemplo cuando detuvieron a un apache llamado Pintado; que aunque había robado después de firmarse el tratado, decretaron que él no estaba obligado por ningún acuerdo, que se había entregado voluntariamente y porque Juan José Compá había suplicado clemencia en su nombre. [También puede que los funcionarios reconocieran el impacto negativo que un castigo podría causar en otros apaches, por lo que decidieron exonerarlo].

Para complicar el panorama, muchos norteamericanos llegaron al territorio, algunos como tramperos, pero otros para comerciar, estimulando el mercado de mercancías, intercambiando principalmente ganado robado por pólvora. Esto debilitó el control de los mexicanos en la región.

El papel de Juan José Compá tuvo su importancia. Sin los lazos con los mexicanos podría haber sido sólo un jefe menor, aunque no se dispone mucha información sobre la composición de su ranchería. Al parecer, no disfrutó de gran reputación como guerrero, ni se tiene noticias de que poseyera “poderes”, cualidad tan importante entre los apaches. Su principal mérito es que era bilingüe, y que había montado una red de comunicación entre los mexicanos y los apaches. Tenía gran libertad para actuar como agente de información y podía controlar la cantidad y el momento de la información que iba de los mexicanos a los apaches y viceversa. Lo que no está claro para todos es, en qué medida lo hizo. Funcionarios de Chihuahua no confiaban mucho en la autoridad que tenía entre los apaches.  

* El 3 de junio, se produce una gran incursión comanche por las cercanías de Parral (Hidalgo del Parral, Chihuahua) como colofón a las realizadas a finales del año anterior por lo que varias bandas apaches dejan de incursionar en Chihuahua para no tener que enfrentarse a los comanches y a los mexicanos a la vez. (Los mexicanos clasificaban a los apaches de una forma que no siempre se correspondía con la realidad.

Gileños: Juan José Compá [nednai], Fuerte [Mangas Coloradas, chihenne], Haní, Ronquillo, Cigarrito [chihenne], Tevira, Manco, Chino, Mano Mocha [bedonkohe] y Pluma [chihenne].

Mimbreños: Caballo Ligero, Pisago Cabezón [chokonen], Chirimí, Tapilá [chokonen], Cristóbal [chihenne], Vicente de Namiquipa, Francisquillo [chihenne], Manuel de San Buenaventura, Cidé [Sidé] y Juan Diego Compá [nednai].

Mescaleros: Vueltas, el Carabinero, el Muchacho, Matías, Costilla y Estrella.

A pesar de eso, una banda de apaches asaltó la población de El Socorro [municipio de Chihuahua, Chihuahua] matando a 33 personas según informó Blas Hinojos, comandante de esa región).

* También el 3 de junio, una banda apache ataca la Hacienda de Las Ánimas (Hidalgo del Parral, Chihuahua) matando a seis personas, hiriendo a 17 y llevándose cautivas a 22 mujeres después de quemar todas las casas.

* El 4 de junio, el alférez Francisco Horcasitas es detenido para ser juzgado por haber vendido un barril de aguardiente al jefe apache José Doporto Pescas en El Paso del Norte (Ciudad Juárez, Chihuahua), lo que estaba terminantemente prohibido.

* A finales de junio, el jefe apache chihenne Francisquillo (llamado por los mexicanos “capitán de los apaches”) da 10 caballos y un burro al comandante de Santa Rita del Cobre (Santa Rita, Grant County, New Mexico) Cayetano Justiniani, diciendo que los había recuperado de un apache que había pasado cerca de su ranchería, ubicada al oeste de la localidad. (Se comprobó que los animales pertenecían a ciudadanos de Casas Grandes y Janos [los dos en Chihuahua]).

* El 10 de julio, el gobierno de Sonora concede a los apaches del establecimiento de Tucson [Pima County, Arizona] el terreno necesario para la fundación de un pueblo para su residencia“. (El decreto señalaba el rancho de Sonoyta como el lugar designado para ello. Probablemente, la concesión no trajo los resultados esperados pues dos meses después, un decreto les declaraba la guerra, al designarlos “enemigos comunes del estado” y se establecieron castigos y premios para los vecinos, en materia de lucha con los apaches.

En julio, una banda apache robó la mayoría de los caballos de San Buenaventura [municipio de Buenaventura, Chihuahua], y al mes siguiente incursionó por Fronteras [Sonora], Casas Grandes [Chihuahua], Ramos [municipio de Casas Grandes, Chihuahua], y Janos [Chihuahua], matando varias personas y robando gran cantidad de ganado. Juan José Compá intentó distanciarse de estos hechos pero se vio envuelto en los enfrentamientos entre los apaches y las autoridades mexicanas. Los incursores apaches no prestaron atención a las quejas de Juan José Compá, quien admitió que no tenía control sobre los apaches que vivían en las Mogollon Mountains [Mogollon Mountains, Grant & Catron Counties, New Mexico], y en el río Gila. Sin embargo envió dos mensajeros a Pisago Cabezón, quien abiertamente admitió que sus guerreros habían incursionado por Sonora, dirigidos por Nantanilla, el principal líder de los apaches White Mountain. Finalmente, admitiendo que traer a Pisago Cabezón o Mangas Coloradas era una causa perdida, Juan José Compá sugirió a los mexicanos que estacionaran tropas en las Florida Mountains [Luna County, New Mexico], al sur del actual Deming; y en las Chiricahua Mountains [Cochise County, Arizona], para estar a lo largo de las principales rutas incursoras y poder tener una oportunidad de interceptarlas).

* Durante el verano, los apaches chokonen están en las montañas San Francisco (San Francisco Mountains, Catron County, New Mexico) y por el territorio del río Gila (sur de Arizona y New Mexico).

* El 7 de septiembre, Manuel Escalante y Arvizu, gobernador de Sonora, establece un decreto que da recompensas por cabelleras apaches ofreciendo 100 pesos por cada una perteneciente a un guerrero mayor de 14 años, y que las mujeres y niños fueran capturados para ser deportados o colocados como sirvientes en familias mexicanas. (Los cazadores de cabelleras también podían conservar el botín que consiguieran. Asimismo, se estipulaba que “… siendo los apaches enemigos comunes del Estado, todos los pueblos quedaban facultados para perseguirlos como a fieras sanguinarias que cruelmente lo devoran” [] Deseando el Ejecutivo el exterminio del enemigo apache” se le declaraba la guerra y lo señalaba como enemigo de la sociedad sonorense; castigaba la deserción de los soldados que les persiguieran y la apatía e indiferencia de los vecinos; estipulaba que el ganado recuperado se subastaría para comprar parque y que cualquier sonorense que favoreciera directa o indirectamente las incursiones sería considerado como enemigo y castigado.

El gobierno y el Congreso de Sonora inauguraron así lo que personas críticas contemporáneas llamaron “la vil industria de vender cabelleras” y una nueva etapa en las relaciones entre los apaches y los mexicanos, caracterizada por masacres y odio mutuos. Las recompensas por cabelleras provocaron víctimas de hombres, mujeres y niños apaches, pero también de otros pueblos indios, e incluso de mexicanos, motivadas por la codicia de mercenarios, principalmente anglosajones ayudados por indios del Este. Estos grupos desarrollaron tácticas para cazar apaches, evitando las confrontaciones de frente de las que difícilmente podrían salir victoriosos. Por ejemplo, sorprendían a un campamento mientras sus miembros estaban durmiendo, los emboscaban o atraían con engaños a un lugar preparado de antemano para atacarlos cuando se encontraran desprevenidos. Según los cazadores de cabelleras, sorprender un campamento apache antes del amanecer era como encontrar una mina de oro).

* El 19 de septiembre, se informa de ataques apaches en el Cerro Blanco (municipio de Guerrero, Chihuahua) y en la Cieneguilla de los Gachupines (municipio de Balleza, Chihuahua) donde roban ganado equino y mular.

* El 25 de septiembre, se informa de enfrentamientos con apaches a los que se les decomisa el ganado robado en la Hacienda de la Noria, en Arizpe, y en la Hacienda de Tetauachi (los tres en Sonora); en Chihuahua; Coahuila y Texas.

(En Sonora corrían los rumores de que, al firmar el apache nednai Juan José Compá el tratado de paz con el estado de Chihuahua, otros jefes apaches estaban preparando un grupo de 500 guerreros para incursionar por Sonora. En Chihuahua creían que sólo Chirimi, perteneciente a las rancherías del chokonen Pisago Cabezón, que aún no había firmado el tratado, había incursionado por el estado vecino.

Juan José Compá admitió que no podía impedir las incursiones de apaches de otras rancherías como las de Cigarrito [chihenne], Itán y otros apaches que vivían al este de Santa Rita del Cobre [Santa Rita, Grant County, New Mexico], y de Pisago Cabezón [chokonen] en el río San Francisco [afluente del Gila, Arizona y New Mexico]. Decía que los jefes que cometían robos debían ser detenidos en su propio territorio hasta que devolviesen los animales pero que sólo los verdaderos culpables debían ser castigados. Admitió que, en realidad, tenía poca autoridad ante los líderes apaches. El comandante de Santa Rita informó que “… los apaches no lo respetan, ni le prestan atención excepto en las conferencias con los mexicanos donde tiene que hablar con los jefes. A parte de eso, es visto como uno entre muchos […] Conozco la astucia y contundencia de Juan José Compá y veo la imparcialidad y razonabilidad con que se expresa […] Si a veces se comporta sospechosamente, es en primer lugar porque a él le gusta la forma de vida apache, y en segundo lugar, porque  nunca recibe de nosotros el apoyo suficiente para ser capaz de hacerse respetar por los indios”. Pero por esas fechas,  Juan José Compá se dio cuenta de que las esperanzas de paz se habían desvanecido por lo que se fue a Santa Rita del Cobre y se unió a los hostiles).

* El 30 de septiembre, Manuel Escalante y Arvizu, gobernador del estado de Sonora, envía otra expedición formada por 267 hombres a caballo y 148 a pie contra los apaches. (A la vez, el jefe apache Pescas fue encontrado en posesión de caballos y ganado robado de la zona de Santa Rita del Cobre [Santa Rita, Grant County, New Mexico]).

* El 17 de octubre, James Kirker, habiéndose convertido en ciudadano mexicano, recibe una licencia de seis meses del gobernador de Nuevo México para atrapar apaches.

* También el 17 de octubre, el periódico mexicano “El Noticioso”, en su número 26, informa de ataques apaches en las inmediaciones del departamento de Chihuahua. (Los apaches robaron ganado al alférez José Madrid y a un vecino de éste, siendo perseguidos por una compañía. También robaron y mataron asnos, mulas y caballos en la Hacienda de San Miguel del Valle).  

* Alrededor del 22 de octubre, los soldados de Sonora se enfrentan a los apaches, muchos de ellos estando en paz en Fronteras (Sonora) y Bavispe (Chihuahua) matando a 10 guerreros, entre ellos a un apache coyotero White Mountain.

* El 27 de octubre, soldados de Sonora al mando del coronel José María Elías González, se enfrentan de nuevo a los apaches, dirigidos por el chokonen Pisago Cabezón, en un lugar cercano al actual límite entre Arizona y New Mexico, probablemente al norte del Stein’s Peak. (En el enfrentamiento resultaron muertos de 10 a 15 apaches, y heridos bastantes más, según el informe de Elías González. Los apaches mataron a tres mexicanos e hirieron a nueve.

Tras este enfrentamiento, Pisago Cabezón se encolerizó porque, según Elías, un hijo suyo estaba entre los muertos. Pisago Cabezón siguió sus incursiones junto a Fuerte [Mangas Coloradas]).

* El 11 de diciembre, milicias formadas por vecinos de Reinosa (Reynosa, Tamaulipas) se enfrentan a dos partidas de apaches lipanes, quienes causan daños en los ranchos de esa jurisdicción.

1836

* En enero, una compañía de unos 70 hombres (compuestos por tropas regulares y las milicias de Janos, Galeana, y el Valle de San Buenaventura; los tres en Chihuahua) mata a dos apaches y a una mujer, en Corral de Piedra (municipio de Guerrero, Chihuahua).

* El 6 de enero, el comandante general de Sonora informa de las operaciones realizadas del 4 al 21 de octubre del año anterior contra grupos de apaches. (Fueron atacadas dos rancherías, capturando 18 apaches y persiguiendo a otros que habían robado caballos al ejército).

* El 7 de enero, el comandante general de Sonora informa de las operaciones realizadas del 22 de octubre al 11 de noviembre del año anterior contra grupos de apaches. (Mató a varios de ellos que habían robado ganado ordenando cortarles las orejas).

* El 5 de marzo, el capitán Antonio Comadurán, comandante del presidio de Tucson (Pima County, Arizona), logra firmar un tratado de paz con los Pinal apaches, quienes habían luchado, durante muchos años, contra los españoles y mexicanos pero ahora están demasiado presionados por las campañas que emprende Comadurán como parte de la ofensiva general organizada contra todos los apaches por Sonora en represalia por las incursiones realizadas por los apaches. (En consecuencia aceptaron las condiciones del tratado que especificaban que deberían establecerse en la confluencia de los ríos Arivaipa y San Pedro y asimismo mantener informada a la comandancia de Tucson cada 15 días acerca de los movimientos de los apaches hostiles y de los eventos transcurridos en su propio poblado).

* En abril, después de una prolongada ausencia, los jefes apaches Francisquillo [chihenne], Itán [chihenne], Ronquillo y Muchacho, acompañados de unos guerreros y mujeres, llegan a Santa Rita del Cobre (Santa Rita, Grant County, New Mexico) desde sus campamentos en el río Mimbres. (Juraron que habían permanecido en paz en El Paso del Norte [Ciudad Juárez, Chihuahua], o cazando bisontes; que ahora desean una paz formal con el gobierno mexicano. El comandante Mariano Rodríguez Rey lo aceptó. Dijeron que iban a cultivar en El Berrendo [municipio de Janos, Chihuahua] y en el río Mimbres [New Mexico] pero que vendrían a Santa Rita de visita. Rodríguez Rey se enteró de que los jefes apaches no le habían dicho que tenían cautivos y que vendían ovejas clandestinamente a ciudadanos de Santa Rita; lo que le hizo sospechar de ellos. Pensó que estaban huyendo de los soldados mexicanos de García Conde que estaban buscando rancherías hostiles, y también que querían adquirir bienes de personas de Santa Rita; que “ellos han venido con su pretexto favorito de hablar de paz”; y que esperaba que, dentro de pocos días, llegarían más, pidiéndoles jurar una tregua más que efímera).

* El 10 de mayo, como pensaba el comandante Rodríguez Rey, llegan a Santa Rita del Cobre (Santa Rita, Grant County, New Mexico) el jefe chokonen Pisago Cabezón y el nednai Juan José Compá pero se niegan a entrar porque sospechaban una traición de los mexicanos. (Su desconfianza, según dijeron, venía de la época del comandante Cayetano Justiniani, quien se presentó en las conversaciones con gran número de soldados para atemorizar a los apaches. Rodríguez Rey dijo que ese proceder no era necesario si uno era honesto con los apaches. Los apaches habían dicho, a través de unos cautivos, que el gobierno quería exterminarlos; no era de extrañar que dudaran de la buena fe de los mexicanos. Pisago Cabezón se comprometió a conseguir que todos los jefes juntos desde las montañas Mogollón [Mogollon Mountains, Grant & Catron Counties, New Mexico] y los ríos San Francisco y Gila [Arizona y New Mexico] discutieran la paz; que él volvería en persona o enviaría un mensajero con la respuesta.

Durante estas conferencias, ”Juan José Compá no aporta nada de importancia”. Rodríguez Rey informó más tarde. “Está convencido que no tiene  ningún prestigio en su propia nación”. Los apaches se quejaron de la astucia y el engaño de Juan José Compá, que puede aprovecharse del conocimiento de la lectura y la escritura. Quién disfrutaba de la mayor influencia y a quien todos los otros apaches “obedecían” era a Pisago Cabezón. Rodríguez Rey sugirió que el mando mexicano invitara a este jefe tan pronto como se ratifique la paz).

* El 26 de mayo, el periódico “El Noticioso de Chihuahua” informa del enfrentamiento ocurrido entre las milicias urbanas y rurales en el departamento de Chihuahua contra apaches mescaleros, apaches llaneros y apaches gileños, y comanches. (El gobierno de Chihuahua pide a los vecinos que tomen las armas y ayuden a las tropas ya que éstas carecen, en gran medida, de armas y municiones).

* El 30 de mayo, un grupo bien armado de apaches a caballo llegan a Santa Rita del Cobre (Santa Rita, Grant County, New Mexico) ocupando rápidamente todos los caminos de acceso a la localidad. (El capitán Mariano Rodríguez Rey movilizó inmediatamente a los soldados y, para demostrar su desprecio por los apaches, ordenó encarar el cañón hacia ellos, colocando sólo un centinela a la vista. Luego esperó a los apaches, con sus oficiales y con Robert McKnight, en el arroyo junto a la fortaleza. Poco después llegó una mujer y habló en nombre de los chokonen Pisago Cabezón e Itán; del nednai Juan Diego Compá; y otros líderes. Habían venido a averiguar por qué los mexicanos tenían presos a dos apaches, Chato y San Juan. Rodríguez pidió hablar con los jefes y pronto llegó el nednai Juan José Compá, cuyo mensaje fue breve. El chokonen Pisago Cabezón y los demás jefes querían que Chato y San Juan fuesen liberados de inmediato; sabían de la reciente muerte de dos mujeres apaches, probablemente muertas por mexicanos. 

Rodríguez fue con Juan José Compá para ver a Chato y a San Juan para que confirmasen que habían recibido buen trato. Los dos no estaban actualmente en la cárcel, pero estaban detenidos hasta que los apaches entregaran a dos hombres: Santana [un hijo de Carro, líder de un grupo chokonen], que había cogido a un joven pastor como cautivo; y El Adivino [probablemente un chamán u hombre medicina], que había robado, dos veces, caballos a Robert McKnight. Rodríguez pidió a los apaches que se fueran pero dijo a Pisago Cabezón, Juan José Compá, y a otro jefe que volvieran al día siguiente para continuar parlamentando.

Los apaches se retiraron a unos cerros cercanos, sacrificando seis vacas para comer mientras esperaban. Al día siguiente aparecieron por las lomas circundantes, y Juan José Compá llegó con mensajes de todos los jefes. Todo ese día lo pasaron en discusiones estériles. A última hora de la tarde, Rodríguez, por pura frustración, dijo a Juan José Compá que se fueran o serían expulsados. Si los apaches realmente querían la paz, ¿por qué ese retraso tan ridículo; los soldados no eran niños y no tenían miedo. Juan José Compá dijo que unos 15 jefes volverían en cuatro días para concluir las negociaciones. Los mexicanos podrían dejar sueltos los caballos del presidio porque los apaches se abstendrían de robarlos).

El 1 de junio, los alrededores de Santa Rita del Cobre estaban llenos de apaches. Ahora era el nednai Juan Diego Compá el que habló con Rodríguez y con Robert McKnight. Compá entregó a El Adivino para que los mexicanos pusieran en libertad a San Juan [cosa que hicieron] y se comprometieran a liberar a Chato [más arde se escaparía], tan pronto como trajeran a Santana. Rodríguez dijo a los apaches que se fueran o les dispararían ya que no podían entrar en la localidad hasta concluir las negociaciones.

De improviso, entraron siete guerreros. Juan Diego Compá salió corriendo hacia fuera, gritando los soldados de la fortaleza que se detuvieran. En vez de obedecer, insultaron a los soldados, disparando los mexicanos un cañón y apuntándoles con sus armas. Los apaches desaparecieron al instante, llevándose a Juan Diego Compá a pesar de que estaba aparentemente ileso. Rodríguez declaró que los apaches no habían atacado el presidio porque los coyoteros White Mountain y los navajos no habían llegado para ayudarles.

Después de esto, los ciudadanos podían ver la gran actividad de los apaches enviando señales de humo y movimientos para hacer ver que muchos apaches se acercaban a la zona. Sólo la esposa de Chato entró en la localidad. Apareció con una gran cruz de madera que exhibió en todas las direcciones, trayendo tres cartas de Juan José Compá.

El 21 de junio, los apaches volvieron a Santa Rita del Cobre para continuar las negociaciones. Los apaches, uno con una bandera blanca, aparecieron en la colina de Guadalupe, en las afueras de Santa Rita. El nednai Juan José Compá no entró en la localidad pero transmitió el mensaje de que los chokonen Pisago Cabezón e Itán; Caballo Ligero, y otros jefes deseaban ardientemente la paz. Como muestra de su buena fe, enviaron una imagen de la Virgen de Guadalupe. Volviendo al día siguiente, Juan José Compá se negó de nuevo a entrar en Santa Rita. Juan José Compá dijo que no iba a entrar en la localidad, ya que temía ser hecho prisionero. Los apaches pudieron ver los cañones sobre la fortaleza.

La conferencia duró varias horas. Juan José Compá relató que los recientes combates habían causado muchas bajas a los apaches. Él, con Pisago Cabezón y los demás jefes, estaba convencido de que lo mejor para los apaches era concluir una paz sólida y duradera. Examinó varios tratados que le mostraron los mexicanos y los aprobó. Rodríguez conferenció con Juan José Compá de la importancia de la paz, afirmando que se trataba no sólo de Santa Rita, sino de todo el estado.

Juan José Compá pidió que Pisago Cabezón y los otros jefes conferenciasen con el comandante general, incluso viajando a la ciudad de Chihuahua. Él quería vivir en Santa Rita en una pequeña casa con ayuda económica. Eso sería lo mejor; estaría libre de las sospechas de los mexicanos y no estaría en dificultades con los apaches. Aunque su solicitud fue aprobada nunca se instaló.

El comandante general de Chihuahua, José Joaquín Calvo se animó por estos sucesos. Durante las negociaciones, los apaches habían amenazado con poner en pie de guerra, 500 guerreros entre coyoteros White Mountain, navajos, y otros aliados. Estaba de acuerdo en quitar a Juan José Compá el título de “general” y dárselo a Pisago Cabezón ya que esa era la voluntad del resto de los apaches.  

No se sabe si ese título se le quitó alguna vez a Juan José Compá, quien continuó en su papel de informante. Pronto se dijo que los jefes Ronquillo, Manta Negra y Estrella se habían trasladado a las montañas de la Florida [Florida Mountains, Luna County, New Mexico], preparándose para enviar incursiones al interior de Chihuahua; Pescas que había radicado su ranchería en la Sierra de los Órganos [Organ Mountains, Doña Ana County, New Mexico]; y que el chihenne Cigarrito había ido con su ranchería para unirse a los apaches mescaleros que planeaban atacar El Paso del Norte [Ciudad Juárez, Chihuahua].

Mariano Ponce de León, el nuevo comandante en Santa Rita, dudaba de las intenciones de la mayoría de los apaches que residían desde el Picacho de los Mimbres [Mimbres Peak, Grant County, New Mexico] al este de El Paso. Sólo Caballo Ligero, antes de llevar su ranchería a cosechar mescal en las montañas de La Negrita y San Mateo, había llegado para pedir el permiso requerido).

* El 17 de agosto, un soldado avisa de la presencia de apaches mescaleros en Chihuahua al ser atacado cuando llevaba el correo de Nuevo México.

* El 18 de agosto, el apache Chato huye de Santa Rita del Cobre ([Santa Rita, Grant County, New Mexico]. Chato no estaba considerado como prisionero de guerra, sólo estaba custodiado porque, tanto él como San Juan, “eran pacíficos”, no estaba encarcelado porque el nednai Juan José Compá y otros jefes habían convencido a Ponce de León que eran inocentes.

Desde el principio, Chato se comportó bien, asistía a misa y, de vez en cuando, iba a la localidad por asuntos personales con un soldado desarmado, y nunca dio el más mínimo indicio de que planeaba huir. Ponce de León admitió que Chato, ocultando sus intenciones, había engañado a todos. En la tarde de su fuga, Chato pidió permiso para ir con el asistente de Ponce de León y su cocinero para lavar la ropa. Ponce de León se culpó por la fuga de Chato diciendo “Accedí a ello porque no despertó en mí la menor sospecha, pero esta persona desagradecida, sin tener duda ante un ligero descuido, voló a las montañas como un ganso”.

Un suceso el día anterior pudo haber estado relacionado con la desaparición de Chato. El jefe chokonen Tapilá y varias mujeres aparecieron fuera de Santa Rita pidiendo permiso para vender pieles y otros artículos a cambio de maíz. Tapilá dijo que había traído a José Antonio Pino de las montañas Mogollón [Mogollon Mountains, Grant & Catron Counties, New Mexico]. Pino se había separado de un grupo de hombres de su pueblo que habían salido en persecución de los apaches que habían robado caballos allí. Tapilá lo encontró cerca de la muerte, cuidándolo hasta que se curó, trayéndolo a Santa Rita para que pudiera ser enviado de vuelta a casa. Pino, sin embargo, no estaba convencido de las buenas intenciones de Tapilá. Unos días más tarde, desapareció, viajando a pie durante la noche a la ranchería de Tapilá; cogió 16 caballos y tres mulas llevándolas a Santa Rita “a toda velocidad”. Esa era su manera de exigir retribución, según dijo más tarde, por la muerte de sus compañeros, que estaba seguro de que los apaches eran los autores.

Tapilá regresó a Santa Rita el 6 de septiembre en busca de sus animales. Tardó tanto porque había ido a ver a Pisago Cabezón. Ponce de León informó a Tapilá, como lo había hecho con Pino, que el ganado no se podía mover o transferir hasta que el comandante general de Chihuahua tomara una decisión. Al final, Pino consiguió la mayor parte de los animales, 17, por haber expuesto su vida para recuperarlos).

* El 30 de agosto, los líderes chokonen Reyes, Matías, Marcelo, Eugenio y Miguel (probablemente Miguel Narbona), se reúnen en la casa de José María Elías González en Arizpe (Sonora) para negociar la paz. (Ambas partes se comprometieron a reunirse en Fronteras [Sonora] en octubre para ratificar el tratado. En todas las negociaciones, Fuerte [Mangas Coloradas, chihenne] y Pisago Cabezón [chokonen] se mantuvieron al margen en las montañas Mogollón (Mogollon Mountains, Grant & Catron Counties, New Mexico).

* El 15 de septiembre, se proclama en la Hacienda del Carmen (municipio de Buenaventura, Chihuahua) el “Plan del Carmen”, que tiene por objeto combatir a los apaches armando a todos los vecinos, aún en contra de la voluntad del gobierno del estado.

* El 16 de septiembre, una banda de más de 100 apaches incursiona por Canutillo (municipio de Ocampo, Durango), Torreoncillo (municipio de Hidalgo del Parral, Chihuahua) y Torreón ([municipio de Chihuahua, Chihuahua]. En este último lugar robaron ganado, llevándose varios cautivos. Al ir tras ellos liberaron y recuperaron todo el ganado).

* El 28 de septiembre, llegan de nuevo a Santa Rita del Cobre (Santa Rita, Grant County, New Mexico) unos apaches chokonen bajo bandera blanca. (El chokonen Pisago Cabezón, acompañado por dos de sus hijos, y por el también chokonen Tapilá, se reunió con el comandante de Santa Rita en las afueras de la localidad. Comenzó un larg discurso afirmando que había venido a pedir la paz; que siempre la había deseado, pero quería ratificarla con la formalidad y seguridad adecuada. Estaba convencido de que los apaches que habían pedido la paz en el pasado “no eran hombres serios ni capaces de mantener la paz de buena fe“, aunque en general fuese buscada por los apaches. Él nunca se había unido a otros jefes en las negociaciones ya que no quería hacer el ridículo. Ponce de León respondió en el mismo tono, el gobierno mexicano también era serio acerca de la conclusión de una paz estable y la quería antes de que los apaches fueran totalmente exterminados como consecuencia de su propio egoísmo y falta de honradez.

Después de ese intercambio, tuvieron una acalorada discusión. Pisago Cabezón accedió a volver unos días después para terminar el acuerdo. A pesar de que carecía de influencia sobre los apaches en el área de El Carrizal [municipio de Ahumada, Chihuahua] y San Elizario [El Paso County, Texas]; en su opinión eran débiles y maliciosos y no tenían intención de mantener la paz de buena fe; que hablaría favorablemente sobre el nuevo acuerdo al jefe Fuerte [Mangas Coloradas] y a otros de su propio territorio. Hizo dos peticiones finales, que al menos dos de los caballos de Tapilá sean devueltos mientras el comandante general determine qué hacer con el resto [se ofreció a intercambiar dos de sus propios animales con Ponce de León como sustitutos de los dos de Tapilá], y que se le conceda permiso para vender algunas vacas y novillos de su última campaña en Sonora. Ponce de León, accedió con tal de que Tapilá no entre en Santa Rita.

Debido a las conversaciones con Pisago Cabezón, Ponce de León creía que las relaciones entre los apaches y los mexicanos estaban mejorando [aparentemente estaba poco preocupado por la compra del ganado robado de Sonora] al punto de que una paz duradera era posible. Pero la esperanza del nuevo tratado de paz se truncó, el 3 de octubre, por la actuación de unos habitantes de Santa Rita).

* El 3 de octubre, ocho apaches, cinco mujeres (dos de ellas eran mujeres del jefe chokonen Pisago Cabezón y, al menos dos, parientes de Sidé) y tres hombres (dos yernos de Pisago Cabezón) llegan a Santa Rita del Cobre (Santa Rita, Grant County, New Mexico) para comerciar. (Llegaron con 15 novillos permaneciendo fuera de la localidad, pidiendo permiso para comerciar con los ciudadanos. Las mujeres entraron en la localidad, mientras que Ponce de León hizo que los hombres esperan fuera. Sin embargo, los ciudadanos demostraron, aparentemente, afecto hacia ellos animándoles a que entraran dentro. Los tratos comerciales concluyeron sin incidentes pero enseguida, Manuel Ruedas, alcalde sustituto, ordenó matar a uno de los apaches. Durante el incidente, Ponce de León y el capellán trataron de detener a las personas que querían matar a los apaches. Salvó la vida de cuatro mujeres a las que llevó al fuerte, pero una mujer y dos hombres fueron golpeados, apuñalados, heridos con lanzas, para terminar disparándoles. Lo que pasó con el tercer hombre no se sabe; quizá pudo escapar para contar lo ocurrido. 

Salvar a las cuatro mujeres no fue fácil. Cuando Ponce de León intentó sacarlas de la ciudad poco después, la población local bloqueó la entrada a la fortaleza con las armas en las manos. Los soldados se pusieron del lado de la gente. Ponce de León finalmente lo consiguió, pero sólo prometiendo que iba a liberar a dos mexicanos que estaban detenidos por las muertes de los apaches. Para protegerlas, acompañó personalmente a las cuatro mujeres durante casi 3 km. Esa misma tarde, cuatro apaches [tres hombres y una mujer] llegaron a Santa Rita para averiguar qué había ocurrido. Cuando se enteraron se fueron; no viéndose más apaches durante un mes. Ponce de León no superó la decepción. Sabía ahora que no había manera de recuperar la confianza de los apaches para futuras negociaciones. Ese hecho marcó el principio del fin de las relaciones de los apaches con los mexicanos en Santa Rita del Cobre [Santa Rita, Grant County, New Mexico]).

* A finales de octubre, el jefe chokonen Pisago Cabezón y otros apaches llegan a Fronteras (Sonora) a negociar la paz. (A los chokonen se les asignaron tierras en Cuchuverachi [municipio de Agua Prieta, Sonora] a 16 km al sur de San Bernardino [municipio de Agua Prieta, Sonora]; y a los chihennes  desde Santa Lucía [después conocido como Santa Lucia Springs; luego San Vicente de la Cienega; y finalmente Silver City, Grant County, New Mexico] hasta el río Gila. La mayoría de los apaches todavía eran hostiles. Aunque el tratado duró poco tiempo, los apaches continuaron viviendo en las zonas designadas).

El 8 de noviembre, 10 apaches liderados por Pisago Cabezón, Boca Matada [probablemente el mismo Geta Matada, que se encontraba en la zona de los ríos Gila y Mimbres en 1833 y 1834], y Caballo Ligero aparecieron en La Loma Blanca [municipio de Juárez, Chihuahua], pidiendo hablar de paz con el comandante del puesto. Se pusieron de acuerdo para volver a los pocos días, pero no volvieron).

1837

* El 5 de marzo, debido al aumento de incursiones apaches en Sonora, el gobernador Manuel Escalante y Arvizu proclama:Guerra hasta la muerte del enemigo“. (A principios de año, el apache Reyes había llegado al presidio de Fronteras [Sonora], donde los apaches del jefe chokonen Matías estaban en paz. Mientras Fuerte [Mangas Coloradas] había ido al río San Francisco [afluente del Gila, Arizona y New Mexico] desde donde incursionaba tanto en Sonora como en Chihuahua. Marcelo [chokonen o nednai] estaba en paz, pasando el invierno en el Cañón de los Embudos [lugar que se haría famoso por la reunión, en 1886, entre Gerónimo y Crook], afirmando que si el comandante general de Chihuahua quería, cogería su ranchería y se establecería en Santa Rosa [municipio de Chihuahua, Chihuahua].

El 26 de enero, Fuerte [Mangas Coloradas] atacó Santa Rita del Cobre [Santa Rita, Grant County, New Mexico].

El 28 de febrero, el comandante militar de Sonora comunicó al gobernador de Chihuahua que la banda del jefe apache Tívora [Vívora ?] se dirigía a su estado porque en Sonora había llegado a un acuerdo de paz. De hecho, la banda de Vívora incursionó por Chihuahua.

Una banda apache mató a un hombre que escoltaba unos carros que iban de Janos a Santa Rita del Cobre; atacaron varias granjas en el área de Janos y Casas Grandes, impidiendo a los granjeros ocuparse de sus campos; las poblaciones fronterizas de Sonora estaban desprotegidas.

Teboca llegó a Fronteras [Sonora] desde el territorio del río Gila con un grupo incursor, formado por bedonkohes y unos pocos chokonen, incluido San Juan, al que los mexicanos habían liberado en Santa Rita del Cobre. Teboca había residido en Fronteras cuando estaba en paz, y había sido un cercano aliado de Fuerte [Mangas Coloradas]. Su grupo había rodeado a varios mexicanos a unos 11 km de Fronteras, despojándolos de todo y robándoles cinco caballos y 200 cabezas de ganado. Luis Romero, uno de los mexicanos, los identificó, testificando: “Yo conozco al jefe Teboca muy bien… Le he visto en este presidio varias veces cuando él vino aquí para pactar la paz“. Tanto los civiles como los militares en Fronteras declararon que los apaches “se habían burlado de su amistad”.

Ante estos hechos, Elías González, el comandante militar de Sonora, declaró que los apaches habían roto los tratados de paz, dándoles un ultimátum: “Todos los apaches que no estén en Fronteras para el 19 de marzo de 1837, serán declarados inmediatamente como enemigos“. Pero las incursiones chiricahuas se intensificaron.

El 27 de marzo, una partida de 50 apaches mató a nueve personas e incendió varias casas en un rancho cercano a Santo Tomás, prosiguiendo por los pueblos de la zona hasta San José de Baquiachi y San Antonio de Aguilar [los tres del municipio de Guerrero, Chihuahua] en los que matan a otras siete personas.

El 31 de marzo, una banda apache mata a otras siete personas en el valle de San Buenaventura [municipio de Buenaventura, Chihuahua]. Cuando los hombres del pacífico Marcelo vieron regresar a una banda con más de 500 cabezas de ganado, 30 guerreros salieron para incursionar. Marcelo admitió que no podía controlar a sus jóvenes).

* En marzo, se halla por casualidad en el pueblo de Moctezuma (Sonora) un grupo de estadounidenses procedentes de Missouri para comprar mulas pero se encuentran con que los apaches han robado todo el ganado mular de la comarca. (Charles Ames, el líder del grupo, contactó con John Johnson que tenía una tienda en Moctezuma por aquel entonces. Los dos obtuvieron autorización del gobernador Manuel Escalante y Arvizu para realizar una campaña contra los apaches según la cual, podían quedarse con la mitad del ganado robado que lograsen recuperar).

* El 3 de abril, el estado de Chihuahua ofrece 100 pesos de recompensa por cada cabellera de apache adulto, 50 por la de una mujer, y 25 por la de un niño. (El mismo día, salió de Moctezuma un grupo compuesto por 17 estadounidenses y cinco arrieros mexicanos al mando de John Johnson hacia el noreste para cazar apaches. El 12 de abril llegaron a Fronteras [Sonora] donde Johnson y Ames hablaron con Antonio Narbona, comandante del presidio. Al principio, el oficial intentó disuadir a los norteamericanos de continuar por el peligro que suponía una expedición de esa naturaleza. No obstante, Johnson llevaba una recua de mulas cargadas con artículos para cambiar y confiaba en que los chiricahuas querrían comerciar. En aquellos años, la mayoría de los estadounidenses de la región tenían buenas relaciones comerciales con los apaches. Según parece, al ver su empeño en continuar, Narbona entregó a Johnson un pequeño cañón como protección.

El 20 de abril, el grupo de Johnson y Ames, siguiendo el rastro de ganado robado, llegó a los manantiales de Agua Fría, situados en la Sierra de las Ánimas [Animas Mountains, Hidalgo County, New Mexico], a unos 16 km al norte de la frontera. Los chiricahuas llamaban a esas montañas “Dzisl-di-jole” [“Montaña Redonda”] que utilizaban para cazar y como base para incursionar por México. Por los alrededores había dos, y probablemente tres, rancherías apaches, con un total de 80 guerreros, incluyendo la de los nednais de los hermanos Juan José y Diego Compá, con quienes los estadounidenses acordaron comerciar. También estaban Marcelo [chokonen], Guero y Vívora [la ranchería de éste último había sido visitada por Reyes {chokonen} y García]. Se dio el caso que Johnson conocía a Juan José Compá con quien había trabado amistad unos años antes. Por eso el jefe apache iba confiado y cuando Johnson le informó que tenía un saco de pinole [mezcla de polvos de vainilla y hierbas aromáticas] y mescal para regalar a los apaches, éstos acordaron acudir al día siguiente para intercambiar unas mulas robadas que tenían por whisky y otros artículos. En el curso de la conversación que Johnson mantuvo con Juan José Compá, el apache le informó que, aunque tenía intención de proseguir con las incursiones contra los mexicanos, también estaba considerando la posibilidad de efectuar una tregua con ellos. La idea de Johnson era embriagarlos para después, matarlos por eso, aquella noche Johnson y sus hombres prepararon un ataque por sorpresa contra los apaches [los cinco arrieros mexicanos rehusaron participar y se fueron]. En un lado del campamento escondieron el cañón de modo que apuntaba hacia el lugar donde tenían el saco de pinole y otros artículos para intercambiar. Sólo era cuestión de esperar a que regresasen los apaches.

El 22 de abril, mientras los apaches acudían a comerciar, Johnson disparó el cañón que estaba cargado a rebosar con trozos de metralla. Según Lautaro García, un cautivo de los apaches rescatado por Johnson, éstos confiados, empezaron a beber mescal hasta emborracharse. Seguidamente dispararon el cañón contra el grueso de los apaches y los dispararon para después pasarlos a cuchillo. Los demás, incluido Vívora, huyeron como pudieron montados en sus caballos.

En el suelo yacían los cadáveres de unos 25 apaches, entre ellos Juan José Compá, apache bautizado y educado hasta el punto de saber leer y escribir perfectamente español, siendo un interlocutor imprescindible entre los apaches y los mexicanos; su hermano Juan Diego Compá; Marcelo y Guero, llevándose sus cabelleras. Se dice que el mismo Johnson remató a Juan José Compá mientras yacía malherido en el suelo.

Aunque ningún informe menciona la presencia de Fuerte o Mangas Coloradas en el lugar, la tradición oral apache le sitúa en la escena. Los informantes apaches de la escritora Eve Ball, autora de “Indeh”, la dijeron que Mangas Coloradas estaba presente, y que con la primera descarga, cogió a un bebé y huyó del lugar. Dijeron que ese bebé era su hijo. También contaron a Eve Ball que entre los muertos estaban dos de las cuatro esposas de Mangas Coloradas. Si todo esto ocurrió así, se entiende el tremendo odio que Mangas Coloradas sentía por Sonora. Después del “asunto Johnson”, Mangas Coloradas se volvió más agresivo y se convirtió en un vigoroso líder que buscó venganza contra Sonora.

Otras evidencias indican que Mangas Coloradas estuvo presente. Las Animas Mountains rodeaban el territorio de tres bandas chiricahuas, chokonen, chihennes y nednais. Años después, Mangas Coloradas recordaría amargamente los detalles del “trabajo” de Johnson, diciendo que “un comerciante vino a donde nosotros desde Sonora. Mientras inocentemente estábamos comerciando, un cañón oculto detrás de las mercancías abrió fuego contra mi gente matando a bastantes“.

Después de la matanza, Fuerte [Mangas Coloradas] se dirigió a la región del río Gila. Quizá fueron ellos los que mataron al grupo de cazadores de cabelleras de Charles Kemp por lo ocurrido en Agua Fría. No obstante, los apaches se repusieron de la sorpresa inicial y lograron contraatacar matando a alguno de los estadounidenses. Era la primera vez que el gobierno de Sonora contrataba mercenarios extranjeros para perseguir a los apaches. Johnson fue recompensado por el gobierno de Chihuahua con 100, 50 y 25 pesos respectivamente por cada cabellera de hombre, mujer y niño. 

Los norteamericanos no tardaron en marcharse a Janos [Chihuahua] desde donde Johnson envió un informe al gobernador de Sonora informándole que había obtenido una gran victoria contra más de 80 apaches. Luego continuó viaje a Sonora y allí entregó las cabelleras de los tres jefes apaches a las autoridades recibiendo 100 pesos en compensación.

La matanza perpetuada por Johnson y Ames dejó un recuerdo de amargura imborrable entre los apaches y en años posteriores sus líderes, Mangas Coloradas, Cochise y otros, constantemente se refirieron al asunto como uno de los peores actos de traición cometidos contra su pueblo. Sin embargo, si se tienen en cuenta otros muchos sucesos todavía peores, como por ejemplo la matanza de Galeana nueve años después, lo de Johnson se reduce a uno de los múltiples actos similares que ocurrieron a lo largo de la historia de la Apachería.

En venganza, los apaches atacaron en el río Gila a un grupo de 22 tramperos mandado por Charles Kemp, matándolos a todos. Después emboscaron unos carros, matando a los 12 hombres que los llevaban de El Paso a Santa Fe. Otros grupos de estadounidenses sufrieron la furia apache cuyos líderes más destacados en ese momento eran los chokonen Pisago Cabezón y Tapilá; y el chihenne Fuerte [Mangas Coloradas]. Todos ellos organizaron numerosas incursiones en Sonora y Chihuahua para vengar la matanza. Durante el período transcurrido entre 1837, año de la matanza urdida por Johnson y Ames, y mediados de la década siguiente nuevos jefes comenzaron a destacar en los ataques organizados por los chiricahuas en la frontera norte de México.

Según la tradición oral apache, poco después del enfrentamiento con el grupo de Kemp, Fuerte se puso una camisa con las mangas de un rojo muy brillante, y así tomó su nuevo nombre, convirtiéndose en Kan-da-zis-tlishishen, o Mangas Coloradas. Pudo haber retenido su viejo nombre, sin embargo según dijo un apache al etnólogo Grenville Goodwin: “si un apache adquiere un llamativo nuevo nombre, los demás comienzan a usarlo y abandonan el viejo nombre“.

Pocas semanas después del “asunto Johnson”, los chiricahuas capturaron a un trampero llamado Benjamin Davis Wilson, y a sus dos compañeros, quienes desconocían que la guerra había estallado después del ataque de Johnson. Años más tarde, Wilson recordó el suceso: “Nos quitaron todo lo que teníamos. Nos llevaron hasta el campamento apache donde nos dijeron que algo terrible había sucedido entre los apaches y los estadounidenses y que los jóvenes guerreros estaban decididos a sacrificarnos. Expresamos nuestro asombro ante el cambio de conducta de los apaches, de quienes antes habíamos recibido muchas evidencias de sentimientos amistosos… Esa noche en el campamento, los apaches bailaron una danza de guerra al este de la choza donde el jefe Mangas Coloradas nos tenía confinados. Ese viejo jefe se oponía a que nos mataran diciendo que había recibido muchos favores de los estadounidenses y creía que interesaba a su pueblo mantener buenas relaciones con ellos en ese tiempo. De nuestro grupo solo quedábamos tres hombres… Mangas Coloradas nos dijo que se había esforzado en disuadir a sus hombres de que no nos mataran pero sin éxito. Finalmente a última hora de la noche, Mangas Coloradas vino excitado diciendo que había vuelto con sus guerreros y que uno de nosotros debía irse, ya que era el único que podía salvar. Pregunté a mis hombres qué deberíamos hacer. Uno llamado Maxwell tenía un tobillo torcido y no podía caminar. El otro llamado Tucker estaba inválido… por lo que llegamos a la conclusión que yo debería irme… Cogí un pequeño manto de búfalo y me lo eché sobre mis hombros [los apaches me habían despojado de toda la ropa] y partí“. Poco después Mangas Coloradas consiguió la libertad de Maxwell y Tucker).

* El 23 de abril, unos 80 hombres de Sonora al mando del teniente Sebastián Reyes entra en Chihuahua. (Asaltaron una ranchería apache de 46 personas en el río Temehuaque, cerca de Casas Grandes [Chihuahua]. Aunque está situado en un lugar de muy difícil acceso, los apaches fueron cogidos por sorpresa y apenas tuvieron tiempo de escapar. Los mexicanos mataron a 10 personas y recuperaron dos cautivos).

* El 15 de junio, una banda apache incursiona en la hacienda de la Zarca (municipio de Hidalgo, Durango).

* El 8 de julio, una banda chiricahua, ataca Cumpas (Sonora) en la orilla oriental del río Moctezuma, a 32 km al norte del pueblo de Moctezuma (Sonora), matando a tres personas. (Informes del ataque indicaban que la banda estaba formada por chokonen porque testigos oculares habían identificado a dos hijos de Reyes, aunque se cree que también participaron chihennes.

En otro ataque realizado el 26 de julio, se llevaron una manada de caballos de Huepac [Sonora], sobre el río Sonora, a unos 48 km al sur de Arizpe [Sonora]. El 7 de agosto, incursionaron por los alrededores de Fronteras [Sonora]. Soldados de esa localidad les persiguieron y, en un breve enfrentamiento cerca de San Bernardino, mataron a dos apaches y recuperaron los caballos).

* El 17 de julio, el teniente de la compañía de Janos (Chihuahua) informa que una partida de apaches, al avistar a sus soldados, bajaron de sus caballos y los atacaron pie a tierra …con tanta osadía que casi llegaron con la lanza…, dando fe de la audacia de los ataques apaches, incluso contra tropas regulares y en un plano de igualdad.

* El 25 de septiembre, una banda bedonkohe, probablemente bajo el mando de Mangas Coloradas, captura a un muchacho de Galeana (Chihuahua) llamado Felipe de Jesús Fuente. (Tres días más tarde atacaron a un grupo de mexicanos cerca de Casas Grandes [Chihuahua], matando a dos e hiriendo a otros cuatro. Un grupo de mexicanos les persiguieron y les dieron alcance y, combatiendo mientras cabalgaban, hirieron a tres apaches antes de agotar sus caballos.

Al mismo tiempo, una banda chiricahua robó 80 reses y 11 caballos de Ramos, una gran hacienda a unos 24 km al sur de Janos [Chihuahua]. Poco después asaltaron Janos, quizás porque John Johnson residía allí después de la matanza de apaches que perpetró el último 22 de abril.

El 4 de octubre, una partida de apaches chihennes atacó la Hacienda del Carmen [municipio de Buenaventura, Chihuahua], a unos 80 km al sudoeste de El Carrizal donde mataron a ocho residentes antes de ser rechazados por los defensores, al reunir éstos 37 hombres, 10 de ellos con armas de fuego y el resto con arcos, flechas y lanzas. Los apaches se llevaron todo el maíz de los alrededores y también, según algunos historiadores, secuestraron a un niño mexicano que en el futuro sería conocido como Victorio. Otras fuentes señalan que Victorio era apache de pura sangre).     

* El 4 de octubre, el gobierno nacional de México prohíbe el pago de recompensas por cabelleras. (El presidente Anastasio Bustamante lo declara inconstitucional, inmoral y repugnante para la civilización).

* El 8 de octubre, una partida de más de 100 apaches tiene un enfrentamiento con unos vecinos del valle de San Jerónimo de Huejotitán (municipio de Balleza, Chihuahua), colindante con el vecino estado de Durango, y en el que mueren 16 mexicanos, entre ellos el juez de paz Martín Ruiz que encabezaba el grupo, y nueve apaches contando a su jefe. (Lo excepcional de este encuentro es el lugar donde se produjo, tan al sur de las zonas de incursiones habituales de los apaches y con un número tan elevado de guerreros).

* El 26 de octubre, una banda apache mata a dos hombres, roba a dos mujeres y se lleva una reata de caballos cuando vienen de la cosecha. (Un grupo de mexicanos salió tras ellos pero se volvieron a poco menos de 1’6 km de Janos [Chihuahua] cuando vieron que los apaches les superaban en número). 

* El 10 de noviembre, el juez de paz de La Joya (municipio de Satevó, Chihuahua) informa de un enfrentamiento en el que resultan muertos cinco vecinos y heridos otros cinco, entre ellos tres tarahumaras, y un número indeterminado de apaches.

* El 16 de noviembre, un grupo de apaches sitia la casa del Cerro Colorado (municipio de Matamoros, Chihuahua), derrotando a los que estaban dentro refugiados.

* El 4 de diciembre, una banda apache irrumpe en la Hacienda de Ramos, en los alrededores de Janos (Chihuahua) matando a su propietario, Juan María Varela, de 53 años y juez de paz, y a otros ocho vecinos que venían de un rodeo en Corralitos ([municipio de Casas Grandes, Chihuahua]. Los apaches se dirigieron a Corralitos, donde atacaron a unos vaqueros llevándose 400 novillos hasta el Cañón de Piedras Verdes, al oeste de Casas Grandes, en la Sierra Madre. Los ciudadanos del distrito exigieron protección y algunos, incluyendo los dueños de la Hacienda de Ramos, amenazaron con abandonar sus hogares para irse a lugares más seguros. Pero poco después, alternando las incursiones con las solicitudes de paz, tan habituales en los apaches, un cautivo que escapó de los apaches residentes en las montañas Mogollón [Mogollon Mountains, Grant & Catron Counties, New Mexico] llegó a El Paso [El Paso County, Texas] con la noticia de que iban a enviar emisarios a Janos para pedir la paz).

* El 21 de diciembre, las autoridades de El Paso del Norte (Ciudad Juárez, Chihuahua) piden autorización para aceptar la paz que les proponen los apaches mescaleros que residen en el sur de Nuevo México.

* En diciembre se producen varios ataques: en la zona de Cusigüiriachi (hoy Cusihuiriachi, Chihuahua); en el pueblo de Nombre de Dios, en las afueras de la ciudad de Chihuahua; y en el pueblo de Aldama, a unos pocos kilómetros de la ciudad de Chihuahua, matando a varias personas y robando ganado.

1838

* El 8 de enero, el jefe apache lipán Cuelgas de Castro firma con la República de Texas, el tratado de paz de Live Oak Point ([Live Oak County, Texas]. El tratado decía: “Un tratado de paz y amistad perpetua entre la República de Texas y la tribu de indios lipanes…

… Firmado, sellado y entregado de buena fe en Live Oak Point por James Power, en nombre de la República de Texas y por Cuelgas de Castro, jefe de los lipanes en el día 8 de enero del año del Señor de 1838…“.

* El 11 de febrero, los apaches atacan el pueblo tarahumara de Pichachi (municipio de Guerrero, Chihuaha) matando a cinco habitantes y llevándose cautivos a varios niños.

* El 6 de marzo, el vicepresidente de la República de Texas, Mirabeau Buonaparte Lamar escribe refiriéndose al jefe apache lipán: Conocida la fama como hombre de estado y guerrero, y confiando en su unión con el pueblo americano, el gobierno de Texas se complace en recibir al general de Castro en términos de amistad… Por lo tanto, será el deber del general de Castro, como jefe ilustrado de una nación poderosa, difundir estas importantes verdades entre su pueblo, e inculcar en ellos las ventajas de mantener con esta amigable República relaciones sociales“.

(Sin embargo, en 1839, Lamar se había convertido en presidente de la República de Texas y Samuel Hewes [ciudadano de Aransas City, Aransas County, Texas] se quejó de que familias angloamericanas tenían dificultades para ocupar el oeste de la parte superior del río Nueces [Texas] por culpa de los apaches lipanes, expresando su desconfianza en el jefe Castro. Sin embargo, Cuelgas de Castro y su hijo Juan Castro llevaron 40 apaches lipanes como exploradores para acompañar al coronel John H. Moore y 55 texanos y 12 tonkawas en el ataque a un asentamiento comanche en el río San Saba [Texas] el 12 de febrero de 1839.

Juan Castro y sus apaches lipanes se llevaron la numerosa manada de caballos pero al ser demasiado pocos para conducir más de 2.000 caballos, los comanches lograron recuperar más de 300 caballos y resistir la acometida. Después de una hora de lucha, el coronel Moore se vio obligado a retirarse.

El Departamento de Guerra de la República de Texas autorizó al coronel Moore a alistar exploradores apaches lipanes para otra expedición contra los comanches en el río San Saba. Moore escribió una carta al Castro el 12 de septiembre de 1840, prometiendo que los errores de la campaña anterior no se repetirían).

* A mediados de marzo, el chihenne Mangas Coloradas y el chokonen Pisago Cabezón convocan una  reunión de líderes apaches cerca de Santa Lucía (después conocido como Santa Lucia Springs; luego San Vicente de la Cienega; y finalmente Silver City, Grant County, New Mexico) con la intención de enviar una gran partida para cortar el suministro a Santa Rita del Cobre ([Santa Rita, Grant County, New Mexico]. Enviaron al chokonen Tapilá y al bedonkohe Teboca con 200 guerreros a Sonora para vengar las muertes producidas  por Johnson. Después se supo que todos, excepto dos que tenían arcos, flechas y lanzas, usaban mosquetes nuevos, con mucha pólvora).

* El 19 de marzo, se produce una emboscada de unos 200 apaches a un grupo de vecinos de El Carrizal (municipio de Ahumada, Chihuahua) que les seguían por haberles robado las pocas reses que les quedaban. (Tras el enfrentamiento, mueren cinco mexicanos y siete son heridos, quitándoles los apaches 38 caballos ensillados. Este hecho motivó una comunicación del gobernador de Chihuahua al ministro de la Guerra informando que los habitantes de El Carrizal habían tenido 35 muertos y 20 heridos desde 1832, además de haber perdido prácticamente todos sus bienes y propiedades. Además, seguía el gobernador, sólo en el último mes los apaches habían dado muerte a otros 19 varones en los alrededores de la capital y a otros tres en la jurisdicción de Julimes [Chihuahua] llevándose una gran cantidad de caballos y mulas). 

* El 30 de marzo, una gran banda chiricahua al mando del chokonen Pisago Cabezón, del chihenne Mangas Coloradas, Manuel Chirimi y Sidé, asaltan en las inmediaciones del cerro del Carrizalillo (municipio de Ascensión, Chihuahua), un convoy de mulas y 10 carretas que había salido de Janos (Chihuahua) con suministros hacia Santa Rita del Cobre ([Santa Rita, Grant County, New Mexico]. Los apaches recordaban las afrentas recibidas por parte de los ciudadanos de Santa Rita, incluyendo la muerte de dos yernos de Pisago Cabezón, 18 meses antes. Los apaches ocuparon el pozo de agua allí existente y esperaron a emboscar los carros.

Al mando iba Ambrosio Tachan, guiándolo lentamente hacia el manantial de agua. Sobre las 15:00 horas, los apaches bajaron de improviso desde las colinas dirigiéndose hacia el ganado y las mulas que Narciso Soto y Marcos Escudero llevaban por delante. De inmediato, la escolta con varios estadounidenses les persiguieron pero los apaches se detuvieron desafiándoles en una zona montañosa frente al manantial. Viendo que les superaban en número, la escolta se detuvo. Parecen demasiados pero un informe mexicano indicó que los apaches eran 400 [300 a caballo y 100 a pie]. Ambos bandos ocuparon posiciones defensivas, disparándose esporádicamente durante el resto del día y toda la noche.

Sobre las 11:00 horas del día siguiente, Chato Pisago, un hijo de Pisago Cabezón, se acercó pidiendo parlamentar. Un mexicano llamado Pascual Mora accedió a salir llevando un revólver escondido entre su ropa. Chato le dijo que Pisago Cabezón quería hablar con un ciudadano de Janos. Ambrosio Tachán, el jefe de los mexicanos, contestó que si Pisago Cabezón quería hablar tenía que ir hacia las posiciones que ocupaban los mexicanos. Después de unos tensos momentos, un valiente mexicano llamado Gabriel Zapata abandonó la protección de los carros y fue a la posición que ocupaban los apaches [Pocos años después, el aventurero y escritor estadounidense George Wilkins Kendall conoció a un líder chiricahua que podría haber sido Pisago Cabezón. Si es así, su breve descripción del gran jefe es la única que tenemos hoy en día: “Mediana estatura, fuerte y bien proporcionado, de unos 65 a 70 años, y con el pelo tan blanco como la nieve“].

Zapata recordaría: “Ante mi petición, Pisago Cabezón bajó y los dos apaches que estaban con él me saludaron y me abrazaron. Después de hablar de varias cosas de manera amistosa, Pisago dijo: ‘Yo quiero la paz. No quiero luchar’. Yo contesté diciendo que pese a que yo sólo era un trabajador de la hacienda, me quedaría con ellos apostándome el pellejo que, si dejaban pasar los carros y las personas, recibirían una garantía de protección de Don Roberto [Robert McKnight, administrador de una mina en Santa Rita] o del gobernador. Pisago accedió“.

Entonces Bernavé, un renegado mexicano que se había unido a los apaches, y que antes había vivido en Santa Rita aconsejó a Pisago Cabezón que no accediera: “¿No te acuerdas de las muertes de las mujeres de Sidé y tus propios yernos que fueron golpeados con estacas hasta morir en Santa Rita? No, no debes dejar pasar los carros”. Antes de que Zapata hablara, Pisago dijo que tenía que ir a hablar con otro jefe [no lo mencionó pero tuvo que ser Mangas Coloradas ya que la historia oral apache le sitúa en este incidente, teniendo un papel principal].

Al poco rato, Pisago volvió con otros líderes [pero no con Mangas Coloradas] diciendo a Zapata que “no harían ningún trato. Que dejaran todo y se fueran a Janos, que no les atacarían“. Entonces ofreció un trago de agua a Zapata y éste lo rechazó. Algunos apaches lo tomaron como una ofensa, gritando Manuel Chirimi¡matadlo!”, pero Pisago Cabezón y Chato Pisago, así como los guerreros Sicón, Voluntario y Coche [un líder nednai] se negaron, ayudándole éste último a huir: “Me puso a la grupa de un caballo y así me puse a salvo de los otros“.

El 2 de abril, los transportistas abandonaron los carros y las provisiones, y volvieron a Janos, llegando el 3 de abril, con sólo 22 caballos.

El comandante de Janos temiendo que los apaches atacaran esa localidad, envió dos correos a Bavispe [Sonora] solicitando 40 hombres, pero el día antes, José Manuel Samaniego había enviado una patrulla para hacer frente a los apaches que incursionaban al norte de allí, sin duda la banda de Tapilá. A pesar de eso, envió 30 hombres con una pieza de artillería.

Mientras tanto, la banda de Pisago Cabezón y Mangas Coloradas atacó las minas de Santa Rita del Cobre, matando a varios ciudadanos e hiriendo a otro. Se llevaron dos mulas, varios burros y 300 ovejas de una hacienda cercana).

* En abril, los apaches atacan Galeana (Chihuahua) matando a varios vecinos y robando varios caballos y bueyes, sin ser alcanzados por sus perseguidores. (Días después, en otro asalto de los apaches en San Buenaventura [municipio de Buenaventura, Chihuahua] mataron a los vecinos Rafael Ramos, Néstor Gallegos, Miguel Durán, Gregorio y Justo García).

* A primeros de mayo, cinco apaches detienen un convoy de suministros cargado con mineral, que retornaba a Galeana desde Santa Rita. (Los apaches gritaron que el convoy se lo dejaban a los mexicanos pero que se apoderarían de él cuando volviese a Santa Rita con suministros ya que los apaches no comían “cobre”, sino harina, dulces y otros alimentos).

* El 6 de mayo, el juez de paz de El Carrizal (municipio de Ahumada, Chihuahua) informa que los vecinos abandonan el lugar a causa de otro ataque apache en la zona.

* En mayo, James Kirker, con otros 23 mercenarios, incluyendo a sus indios shawnees, atacan a los apaches en la parte alta del río Gila, obteniendo 59  cabelleras, nueve prisioneros y 400 cabezas de ganado. (Kirker llevó a sus prisioneros por Santa Rita del Cobre [Santa Rita, Grant County, New Mexico] y por los alrededores de Socorro [Socorro County, New Mexico]).

* El 18 de mayo, Simón Elías González, gobernador de Chihuahua, anuncia la constitución de una fuerza de 400 civiles y 100 soldados para luchar contra los apaches pero no consigue fondos para ello.

* El 9 de junio, el gobernador de Chihuahua pide a los habitantes del departamento que participen y ayuden económicamente a contribuir en la defensa contra los apaches hostiles tras el robo cometido por éstos de los víveres del Mineral del Cobre (?), provocando su abandono.

* El 28 de junio, el periódico “El Noticioso” de Chihuahua informa de la formación de una partida para perseguir a una banda apache que había robado ganado al ciudadano Juan José Pérez en la Hacienda del Carmen ([municipio de Buenaventura, Chihuahua]. Los apaches sorprendieron a la población en sus labores llegando por la sierra de los Arados [municipio de Ahumada, Chihuahua]). 

* A finales de junio, los mineros mexicanos abandonan la mina de Santa Rita del Cobre (Santa Rita, Grant County, New Mexico).

* El 24 de julio, una caravana que transita desde El Paso a la ciudad de Chihahua es atacada por una banda de apaches con los cuales se concierta una tregua en medio del combate dado el equilibrio de ambas fuerzas. (Al parlamentar, los apaches dicen al jefe de la caravana que hay numerosas partidas de guerra en los montes de las inmediaciones esperando a la campaña del gobernador que saben va a partir a pelear contra ellos).

* El 25 de julio, Kirker y su grupo atacan otro campamento de apaches, matando a 34 de ellos, mujeres y niños incluidos, y capturando 125 caballos y  mulas;  y  36 cabezas de ganado. (Había un desacuerdo entre las autoridades mexicanas sobre el uso de mercenarios extranjeros).

* El 7 de octubre, el gobernador Simón Elías González parte de la ciudad de Chihuahua con las tropas hacia el norte, con dos meses de retraso, lo que ocasionará que las primeras operaciones contra los apaches sean al inicio del invierno.

* En noviembre, las tropas del gobernador Simón Elías González inspeccionan las sierras de la Escondida, Capulín, Corral de Piedra y Laguna de Santa María (todas en Chihuahua) matando a un varón y a dos mujeres adultas, capturando a dos mujeres con cinco niños y recuperando 26 caballos.

* El 15 de noviembre, ante el número de las tropas del gobernador de Chihuahua, Simón Elías González, varias bandas de apaches gileños se vieron obligadas a pedir la paz en la Laguna de Guzmán (municipio de Ahumada, Chihuahua) y en la Sierra de la Escondida ([municipio de Casas Grandes, Chihuahua]. Acordaron un tratado que se firmó entre el teniente coronel José Ignacio Ronquillo, prefecto del distrito de El Paso del Norte [Ciudad Juárez, Chihuahua] y varios jefes menores apaches, como Antonio Mancisco [desconocido hasta ahora]; Yescas [desconocido aunque tal vez sea el mismo que estuvo en paz en San Elizario {El Paso County,Texas} y que visitó Janos {Chihuahua} en 1812]; los chihennes Cigarrito y su hijo Cristóbal; y un total de 209 guerreros, 312 mujeres y 417 niños.

Los jefes apaches y sus guerreros declararon que estaban cansados de la guerra y desea una paz duradera, entregando más de 30 caballos y mulas con marcas del gobierno de Chihuahua. Las autoridades mexicanas esperaban ahora que al pactar con esas rancherías, podrían presionar a otros apaches para pactar.

El tratado de paz, sustancialmente contenía lo siguiente:

1. Se establece la paz y amistad entre la nación mexicana y la tribu de apaches mimbreños, más particularmente con los departamentos de Chihuahua, Sonora, Nuevo México, Coahuila, Texas y Durango.

2. Se asigna como territorio a los apaches los campos y sierras de los ríos Gila, Mimbres, La Florida y Bravo desde la villa de El Paso hasta la sierra de San Mateo [todos en el departamento de Nuevo México].

3. Cada jefe de poblado se compromete a dar el número exacto de hombres, mujeres y niños y a llevar un distintivo que le distinga de las demás tribus, consistente en un pañuelo, cinta o gamuza blanca en la cabeza.

4. Inicialmente no se asignan suministros pero en caso de calamidad, se les proporcionará ayuda.

5. Los apaches se comprometen a auxiliar en las campañas contra los comanches y demás naciones con que los mexicanos estuvieran en guerra.

6. Los apaches pueden comerciar con los pueblos de El Paso, San Elceario el Viejo, Vado de Piedra, Norte y colonia de San Carlos [Chihuahua] pero necesitan un permiso especial para internarse al interior de otros departamentos de la República.

7. Los apaches conservarán todos los bienes que en este momento posean y el gobierno está obligado a marcarlos con un hierro especial que reconozca su propiedad.

8. Los apaches pueden vender todos los animales que hasta la fecha hayan obtenido en la guerra teniendo preferencia sus antiguos dueños.

9. Los apaches no pueden vender las armas y municiones que tienen a ningún individuo que esté en guerra con los mexicanos.

10. Los jefes apaches están obligados a entregar a las autoridades a los criminales o delincuentes que vivan en sus rancherías.

11. Los apaches están obligados a entregar a todos los cautivos mexicanos que se encuentren en su poder sin poder exigir ninguna recompensa.

12. Cada jefe de poblado se compromete a dar el número exacto de hombres, mujeres y niños).

* El 20 de noviembre, un boletín militar fechado en Janos (Chihuahua) informa de una ambigua acción militar en la sierra de La Escondida en la que los apaches emboscan a una de las columnas en que se divide la fuerza del gobernador Elías, resultando varios muertos por ambas partes.

* El 23 de diciembre, el último boletín militar resume el fracaso de la campaña del gobernador de Chihuahua contra los apaches por las dificultades que encuentran, hombres y animales, para operar en pleno invierno, regresando a la ciudad de Chihuahua con dos mujeres y cinco niños apaches cautivos.

1839

* En enero, el coronel John Henry Moore, al mando de 55 voluntarios de Texas, 40 apaches lipanes, y 12 tonkawas, emprende una campaña contra los comanches por la zona de Spring Creek, un afluente del río San Sabá. (Al mando de los apaches lipanes iba su jefe, Cuelgas de Castro y su hijo Juan Castro. El 12 de febrero, Moore atacó un gran campamento comanche, matando a muchos guerreros mientras que los apaches lipanes provocaron la estampida de su manada de caballos, apoderándose de unos mil de ellos.

Al cabo de una hora, Moore se vió rodeado por muchos comanches, que habían llegado de los poblados situados a 8 ó 10 km río arriba, por lo que tuvieron que retirarse con seis de sus hombres heridos, llevados en literas. Tras un viaje de 160 km llegaron a sus asentamientos).

* El 10 de febrero, el gobierno de Sonora prepara una campaña contra los apaches.

* El 9 de abril, Stephen Courcier, socio de Robert McKnight en Santa Rita del Cobre (Santa Rita, Grant County, New Mexico) y patrón de James Kirker, pide una reunión en Chihuahua con la “Sociedad para hacer la guerra”. (James Kirker fue designado para organizar un grupo para matar apaches, dándole 100.000 pesos para liberar Chihuahua de ellos, cobrando con independencia de las cabelleras que presentasen).

* El 25 de abril, los apaches matan en Santo Tomás (municipio de Guerrero, Chihuahua) a José Amaya, dejando malheridos a B. Vargas y a Juan Domínguez llevándose una gran cantidad de ganado.

* El 16 de julio, se tiene conocimiento de una reunión de unos 1.000 apaches en la Sierra del Chanate, de la subprefectura de Aldama (Chihuahua).

*  En agosto, unos apaches matan a dos soldados mexicanos que estaban fuera del corral de Bavispe ([Sonora]. El 21 de agosto, un grupo de apaches incursionó en los pueblos de Temósachi y Yepómera, ambos en la Sierra Madre de Chihuahua).

* El 4 de septiembre, Kirker y sus mercenarios tienen un enfrentamiento con apaches jicarillas.

* El 6 de septiembre, el capitán José Guadalupe Peña, de 72 años y uno de los más antiguos militares en servicio, comandante de la frontera del norte, informa que el apache pacífico Sacramento, establecido cerca de la colonia de San Carlos (Chihuahua), avisa de los planes del jefe Santa Anna de sublevar a su gente para pasar a robar animales al interior del departamento.

* El 18 de septiembre, los vecinos de Rosales (Chihuahua), dirigidos por Casimiro Cisneros y Jesús Baca tienen un enfrentamiento con una banda de apaches a los que quitan 30 animales.

* El 19 de noviembre, el periódico de Chihuahua, “El Antenor” (ELAN) informa de ataques y robos producidos por apaches en Temósachi, Babícora y San Diego (los tres en  Chihuahua) y que, aún siendo rechazados por sus habitantes, no han podido evitar el robo de entre 3.000 y 4.000 animales y causar la muerte de varias personas.

* En noviembre, Manuel María Gándara, el anterior gobernador de Sonora, ataca una ranchería chihenne situado en el río Mimbres ([sur de New Mexico]. Los soldados mataron a 17 guerreros [Gándara creyó erróneamente que uno de ellos era Pisago Cabezón], llevándose 280 caballos y mulas, 110 cabezas de ganado, y 19 rifles de fabricación estadounidense. Los mexicanos tuvieron dos muertos y tres heridos).

* El 4 de diciembre, ante la insoportable indefensión en que se encuentra Chihuahua ante los ataques apaches y la falta de ayuda del gobierno central, una junta de vecinos formada por José Artalejo, Ángel Trías, Vicente de Palacio y E. Cignour, formula un proyecto de guerra contra los apaches, llegando a la  conclusión de que es inconstitucional y que vulnera el orden jurídico pero, para Chihuahua, se trata de respetar la ley o perecer.  (El plan principal consiste en contratar un grupo de mercenarios encabezados por el irlandés, residente en Nuevo México, James Kirker [Santiago Querquer para los mexicanos] y formado por norteamericanos, mexicanos e indios shawnees y delawares [tribus del este]:

1. Se asegura durante cuatro meses a Kirker y hasta 200 mercenarios su subsistencia a razón de 2 pesos diarios al primero, 1 peso a cada uno de los jefes indios y 4 reales a los demás.

2. La suma mensual a que asciende el gasto estará en la capital, Chihuahua, en poder de una persona de confianza designada por Kirker.

3. Se proveerá a Kirker de todo el equipo necesario para iniciar la campaña.

4. Se pagará a Kirker y a sus socios, 50 pesos por cada indio, muerto o prisionero, y 25 por cada india o muchacho prisionero que presente al gobierno.

5. Si al cabo de cuatro meses se considera provechosa la continuación de la campaña, se prolongará el contrato por otros cuatro meses.

6. Si Kirker consigue pacificar, a satisfacción del gobierno de Chihuahua, a las tribus apaches, se le recompensará a él y a sus socios con 25.000 pesos.

7. En el caso de que Kirker perdiera la vida, se indemnizará a su familia con la cantidad de 5.000 pesos.

8. Otras condiciones del contrato, como el destino de los animales recuperados, se discutirán en un acuerdo posterior.

El gobierno aprueba el proyecto llevándolo a la práctica de inmediato con la llegada de Kirker a Chihuahua ese mismo mes de diciembre. El gobierno de Chihuahua cede a los mercenarios el total de los animales que no tengan dueño conocido y la mitad de los marcados que quiten a los apaches siempre que se verifique la acción de guerra por la prisión o muerte de algún indio).

* El 27 de diciembre, un pequeño grupo de apaches encabezados por el chokonen Pisago Cabezón llega a Janos (Chihuahua) para solicitar la paz. (Mientras, las autoridades indicaron a James Kirker que cesase sus ataques a rancherías apaches mientras durasen las negociaciones, informando a Pisago Cabezón que Kirker les volverá a atacar si volvían a las hostilidades o si abandonaban los territorios asignados).

1840

* Durante este año, el jefe apache lipán Cuelgas de Castro y su banda residen en un campamento de búfalos cerca de la aldea de Estacas ([norte de Tamaulipas]. Un mexicano dijo: Sabía que los indios lipanes bajaban de Laredo a Estacas en una fecha tan tardía como 1840. Han matado muchos búfalos y han traído la carne y las pieles para hacer trueque con los mexicanos; y recuerdo haber visto una hembra de búfalo domesticada y entrenada por su jefe Castro para seguir a su montura”).

* El 5 de enero, el grupo de mercenarios de James Kirker ataca una ranchería apache en Casas Grandes (Chihuahua) matando a 10 de ellos, capturando a 20 y recuperando 72 cabezas de ganado. (El 9 de enero, el grupo de Kirker, aumentado con ciudadanos de Casas Grandes y Galeana [los dos en Chihuahua], atacó la ranchería del chokonen Pisago Cabezón, situada cerca de la Laguna de la Ascensión, en la Sierra Boca Grande [municipio de Ascensión, a unos 80 km al norte de Janos, Chihuahua]. Pisago Cabezón estaba esperando la ratificación de los acuerdos del 27 de diciembre del año anterior por parte del comandante general de Chihuahua. Mataron a 15 apaches [10 de ellos guerreros] y capturaron 20. Después Kirker, fue a Janos donde capturó a Marcelo, un hijo de Pisago Cabezón que estaba pidiendo la paz llevándole, junto a los otros cautivos, a la ciudad de Chihuahua. Muchos de los apaches que fueron capturados por los mexicanos fueron obligados a trabajar en las minas. Otros fueron trasladados hasta plantaciones, incluso algunas tan lejanas como las del Yucatán. Las mujeres fueron obligadas a servir en las haciendas y los niños, una vez adoptados, se convirtieron en mexicanos. Pisago Cabezón fue a las montañas Mogollón [Mogollon Mountains, Grant & Catron Counties, New Mexico] para reunirse con Mangas Coloradas, a la vez que envió en febrero a Tapilá y a Negisle a Janos para hablar con las autoridades sobre su hijo y para saber si todavía había posibilidades para hacer la paz, estando dispuesto a aceptar las condiciones ofrecidas. 

Tapilá y Negisle hablaron de las muchas veces que Kirker había vendido mosquetes, pistolas, pólvora y cuchillos a los apaches; aprovechándose, como Johnson antes que él, de su amistad con los apaches para sus propios fines. Preguntaron cómo obtener la liberación de Marcelo, el hijo de Pisago Cabezón, quien estaba legalmente bajo la protección de las autoridades mexicanas cuando Kirker llegó, lo atrapó de manera ilegal, y lo envió a la ciudad de Chihuahua.

* A principios de año, apaches de Sonora y Chihuahua son, otra vez, convencidos de que se ubiquen en establecimientos de paz, mientras contratan a cazadores de recompensas y mercenarios para cazar a otros apaches. (Localidades de Chihuahua y Sonora realizaron individualmente acuerdos de paz con los apaches sin tener en cuenta al gobierno central y a otras localidades. Los apaches unas veces realizan incursiones [como en Santa Eulalia, Aldama y Cusigüirachi {hoy Cusihuiriachi, los tres en Chihuahua} con varios muertos, cautivos y robos de ganado] y otras solicitan la paz.

Algunos ciudadanos de Janos [Chihuahua] fueron acusados y procesados por vender alcohol, armas y municiones a los apaches, por estar prohibido pero a pesar de eso, nunca acabó ese comercio).

* El 11 de marzo, James Kirker nuevamente ataca un campamento apache, ubicado en la Laguna de Santa María ([municipio de Ascensión, Chihuahua]. Mató a seis personas y capturó a 13, recuperando 126 caballos y ocho barriles de aguardiente, botín de robos recientes [aunque el licor es probable que hubiese sido traído por comerciantes]).

* El 20 de marzo, una partida de 50 guerreros comanches incursiona cerca de la colonia de San Carlos (municipio de Chihuahua, Chihuahua) matando a seis personas. (Rápidamente se forma un grupo de 20 vecinos y 40 apaches mescaleros teniendo un sangriento encuentro con los comanches. Días después se repite el enfrentamiento entre las mismas fuerzas contendientes. Este caso insólito por esas fechas, se debe a que junto a la colonia de San Carlos hay una ranchería de apaches mescaleros, dirigidos por Espejo, y ante el enemigo común, no dudan en aliarse).

* Durante los meses de abril y mayo, se producen ataques apaches en La Soledad (a unos 96 km de El Paso), en La Candelaria y en Encinillas (todas en Chihuahua).

* El 27 de abril, James Kirker informa desde El Carmen (municipio de Buenaventura, Chihuahua) que ha atacado a una ranchería apache en la Sierra de Terrenate, al noroeste de Encinillas (municipio de Chihuahua, Chihuahua), matando a dos de ellos y quitándoles 48 reses, 18 caballos y tres mulas.

* El 8 de mayo, Kirker ataca una ranchería de un grupo local de apaches carrizaleños nednais en La Laguna de Santa María (Chihuahua) mientras estaban durmiendo, matando a seis varones, capturando a seis mujeres y a seis niños, y recuperando 121 caballos y mulas, y cuatro barriles de aguardiente. (Durante el resto de la primavera, viajó a través del territorio de los gileños y mimbreños buscando apaches).

* El 18 de mayo, José Nancha solicita la paz en nombre de Pisago Cabezón pero las autoridades se niegan a negociar a menos que el jefe apache esté presente. (Entonces Pisago Cabezón envió a Janos [Chihuahua] a Chato Pisago, otro de sus hijos; mientras en El Paso del Norte [hoy Ciudad Juárez, Chihuahua] otro guerrero pedía la paz para él y para Ronquillo, un líder carrizaleño nednai.

El 16 de junio, el subjefe apache chokonen Matías anunció en Janos que todos los gileños querían la paz pero que Pisago Cabezón estaba demasiado viejo y enfermo para viajar a la ciudad de Chihuahua. Las autoridades de Janos no creyeron a Matías porque Pisago Cabezón tenía la costumbre de no presentarse por temor a una traición. Como todavía tenían a Marcelo, el hijo de Pisago Cabezón, así como a otros apaches capturados por James Kirker, era obvio que Matías estaba en Janos principalmente para obtener su liberación. Además, aprovechó esa ocasión para evaluar el estado y la fuerza general del presidio; y comerciar para conseguir comida y licor, ya que ciudadanos de Janos a menudo violaban esa prohibición. El comandante dijo a Matías que daba un ultimátum a Pisago Cabezón para que fuese a Janos, en el plazo de dos semanas, con no más de tres o cuatro guerreros. A menos que Pisago Cabezón estuviese realmente incapacitado físicamente, tenía que estar listo para viajar a la ciudad de Chihuahua. Las negociaciones no avanzaron robando un grupo de apaches, una semana más tarde, 53 caballos de la manada del presidio, aunque no se supo quienes fueron los autores. Al final, Matías accedió a ir a la ciudad de Chihuahua con seis guerreros, con una escolta mexicana.

El 22 de junio, el gobernador de Chihuahua, Francisco García Conde, emitió un informe explicando la cancelación del contrato de Kirker, supuestamente por razones humanitarias.

El mismo mes de junio, poco después de que Matías saliera de la ciudad de Chihuahua, una banda chiricahua, al parecer guiada por el chihenne Mangas Coloradas, incursionó por el centro de Chihuahua asaltando los pueblos del valle del río Papigochi y de la Alta Tarahumara, como Tónachi, Tejolócachi, Matachí, Coyáchi y Cocomórachi. En este último pueblo de indios tarahumaras, los apaches entraron a saco el 24 de junio, matando a 27 personas, hiriendo a cuatro y llevándose a ocho cautivos además de todos los animales que encontraron. Un grupo armado de Temósachi, que se había formado años antes, salió en su persecución logrando recuperar parte de los caballos robados pese a sufrir la muerte de uno de ellos y tres heridos graves, su comandante Dámaso Bencomo, Sóstenes García y Jesús Moncada. Los apaches volvieron sobre sus pasos, manteniendo Temósachi incomunicado durante varios días).

* El 30 de julio, tropas mexicanas dejan la ciudad de Chihuahua con 10 exploradores shawnees. (Persiguieron a una banda apache hasta la Sierra de los Arados [municipio de Ahumada, Chihuahua], matando a cuatro apaches, y capturando 100 caballos y mulas, y 90 cabezas de ganado).

* El 14 de septiembre, la compañía de San Elceario de la prefectura de El Paso, compuesta por 42 soldados y 15 civiles ataca en la sierra del Fierro a una banda de apaches a los que hace retroceder quitándoles más de 400 animales. (Pero al poco rato, otra partida de apaches se une a la anterior, sitiando a los mexicanos y matando a 35 de ellos, quitándoles todo el armamento y los caballos. En el enfrentamiento muere el comandante de la compañía, el capitán Santos Horcacitas. El impacto de esta derrota hace que se abra una investigación que concluye exonerando completamente a los participantes. El gobernador Francisco García Conde dijo: “… los 35 soldados y paisanos que murieron perdieron la vida con el mayor valor, acreditando el honor como unos héroes […] yo no veo otra cosa que un lance desgraciado de aquellos tan comunes en la guerra en que la mayor fuerza destruye a la inferior”).

* El 26 de septiembre, el coronel Moore deja Austin (Travis County, Texas) con dos compañías de 90 voluntarios de Texas, al mando de los capitanes Thomas Rabb y Nicholas Dawson, más 12 apaches lipanes al mando de Cuelgas de Castro. (Fueron hasta donde se encuentra la actual Colorado City [Mitchell County, Texas]. Los exploradores apaches lipanes encontraron un campamento comanche, en una pequeña curva en la orilla este del río. Moore envió 30 hombres al mando del teniente Clark L. Owen a ocupar el acantilado sobre el río y atacó tan pronto como amaneció, cargando directamente contra el campamento, asolando el asentamiento.

Sólo dos guerreros comanches escaparon cogiendo dos caballos que tenían a mano. Mataron a 130 comanches y capturaron a 34 mujeres y niños, además de varios cientos de caballos. Dejaron irse a unos pocos ancianos, hombres y mujeres. Varios hombres de Moore fueron heridos pero ninguno resultó muerto.

El diálogo entre Moore y Cuelgas de Castro hizo pensar que las órdenes principales las dio el jefe apache lipán, quien tomó esa responsabilidad por los errores cometidos por Moore durante el ataque al campamento comanche del año anterior [12 de febrero de 1839]).

* El 28 de septiembre, un grupo de apaches roba seis animales y una gran cantidad de maíz de los campos cercanos a Janos ([Chihuahua]. Al día siguiente llegaron los emisarios del chokonen Pisago Cabezón para pedir la paz, pudiendo ser que su ranchería no fuese la autora de los robos. No se tuvo constancia de la presencia de apaches en Janos o en sus alrededores hasta el mes siguiente cuando desaparecieron 60 novillos de Casas Grandes [Chihuahua], y asaltaron a un pequeño grupo de Janos que iban camino de Sonora para comprar ganado).

* En octubre, los apaches hacen una incursión en Galeana y en la Hacienda del Carmen ([norte de Chihuahua]. Por el sur, hay enfrentamientos en Basúchil, Rosario y Ventanas del partido de La Concepción y en Cerro Prieto del partido de Cusigüiriachi).

* Durante las incursiones de esta época, los apaches están bien armados y con buenas cabalgaduras pudiendo reunir 100 o más guerreros en alguna de ellas, teniendo las tropas mexicanas de Sonora y Chihuahua muchos problemas contra ellos. (Mangas Coloradas se convirtió en un importante líder chihenne, identificándosele como líder de los hostiles. Nunca olvidó la masacre de Johnson donde dos de sus mujeres fallecieron y desconfiaba de las autoridades de Chihuahua por haber contratado a Kirker y sus cazadores de cabelleras).

1841

* El 1 de enero, muere el coronel mexicano José María Arce a manos de una banda apache (probablemente mescaleros) en el Cañón del Ojito, entre Rosales y la ciudad de Chihuahua.

* El 10 de enero, el señor Morales hace la siguiente proposición en la Cámara de Diputados: Pido a la Cámara se sirva acordar, se presente el señor ministro de Guerra para el día de mañana, informar qué medidas ha tomado el gobierno para contener y castigar la sublevación de los indios, así como a los apaches, que tienen asolado a Sonora”.

* El 5 de febrero, el cura de la parroquia de Yepómera (municipio de Temósachi, Chihuahua), vuelve con el juez de paz de Janos (Chihuahua) con una escolta de 60 auxiliares, cuya vanguardia tiene un breve enfrentamiento con una partida de apaches a los que hace huir. (Pero a causa de la ventisca, un grupo de la escolta se retrasó siendo sitiados y muertos por los apaches. El periódico “La Luna” describió el 2 de marzo el hallazgo de los cadáveres: … encontraron estos desgraciados muertos en un corralito de que había formado un parapeto con sus frazadas y vestidos completos, el cadáver de Marcelino Luján se encontró con una lanzada y el de Laureano tenía siete balazos […] pero se le halló con su arco en la mano lo mismo que sus compañeros, que también tenían sus lanzas y sus carcajes sin flechas…. Como se ve el armamento de la gente de los pueblos era sustancialmente igual al de los apaches y, a veces inferior, cuando éstos adquirían carabinas modernas de los comerciantes norteamericanos).

* El 12 de mayo, un grupo integrado por los auxiliares de San Carlos (municipio de Chihuahua, Chihuahua) y apaches mescaleros, emboscan a una partida de comanches en su regreso al norte de una incursión por el sur y este del estado de Chihuahua. (En la laguna de Mesteñas, cerca de Agua-chile, matan a ocho comanches y a una de sus mujeres, quitándoles 140 caballos. Los mescaleros, acérrimos enemigos de los comanches, exigen que se les entreguen las cabelleras según informa el comandante de San Carlos en su informe militar).

* Entre mayo y junio, una banda de apaches lipanes incursiona por el estado de Nuevo León, capturando cinco cautivos. (El 4 de junio, el subprefecto de Salinas Victoria (Nuevo León) escribe un informe al prefecto de dicho lugar, en el que indica que una partida de unos 30 a 40 apaches lipanes ha pasado por el lugar, yendo todos a pie excepto dos que iban a caballo).   

* En agosto, Francisco García Conde, comandante general de Chihuahua, establece la pena de muerte para quien comercie con los apaches o los texanos.

* El 19 de octubre, el periódico “La Luna” elogia a las autoridades de Chihuahua por su actitud frente a los texanos y por no descuidar la guerra contra los apaches. (La derrota de los apaches mescaleros por los comanches es la causa de que, por esas fechas, el departamento sólo haya sido hostilizado por los comanches).

* En noviembre y diciembre, los apaches matan unas 500 personas en sus incursiones por todo el estado de Chihuahua.

* El 14 de diciembre, el diario “La Luna” de Chihuahua informa que los apaches han robado el maíz de Galeana y Namiquipa (ambos en Chihuahua).

1842

* A principios de año, varias bandas apaches residen en Santa Rita del Cobre (Santa Rita, Grant County, New Mexico) recibiendo raciones en Janos y Corralitos (Chihuahua).

* El 18 de enero, la subprefectura del partido de Galeana (Chihuahua) informa de diversos robos de ganado y muertes de arrieros a manos de los apaches en varias haciendas.

* Ese año, Mangas Coloradas, que superaba los 50 años, aparece en los informes de los mexicanos. (Acampó en la región del río Gila manteniéndose al margen de las negociaciones de paz. En febrero, tres jefes chokonen, Matías, Yrigollen y Esquinaline, junto al bedonkohe Teboca, aparecieron en Fronteras [Sonora] para solicitar la paz. Cochise es probable que estuviese cerca, ya que poco después Cochise, Teboca y Esquinaline se reunieron con Mangas Coloradas en las Alamo Hueco Mountains [Hidalgo County, New Mexico].

Es posible que Mangas Coloradas al principio fuese llamado Fuerte. Éste era un importante líder chihenne alrededor de 1813, al mismo tiempo que Mangas Coloradas. Ambos eran de la misma edad. El territorio de Fuerte era Santa Lucia Springs [después conocido como San Vicente de la Cienega y, finalmente, Silver City, Grant County, New Mexico]; las Mogollon Mountains [Grant & Catron Counties, New Mexico]; y Santa Rita del Cobre [Santa Rita, Grant County, New Mexico], igual que Mangas Coloradas en los años 1840 a 1860.

Fuerte estaba asociado a Pisago Cabezón, el gran líder chiricahua de los años 1830 a 1840, como Mangas Coloradas a principios de 1840. Otros importantes líderes chihennes de los años 1830 como Cuchillo Negro, Ponce e Itán tenían un papel subordinado a Fuerte [Mangas Coloradas]. Los oficiales mexicanos llamaban a ambos “general”, durante los tratados de 1832 y 1843. Ambos preferían estar lejos de los mexicanos, viviendo al modo tradicional apache, lejos de las normas de la vida de los presidios.

El nombre de Fuerte era por su corpulencia. Mangas Coloradas era inusualmente grande para un apache, e incluso para un hombre blanco. Fuerte desapareció de los archivos después de 1837 sin ninguna mención a su muerte mientras las referencias de Mangas Coloradas empezaron en ese momento).

* El 11 de febrero, el periódico “La Luna” de Chihuahua informa de una incursión apache en Galeana ([Chihuahua]. Fueron alcanzados, abandonando lo robado y dándose a la fuga.

El 19 de febrero, el mismo periódico informó que dos apaches habían atacado la hacienda de la Ramada [municipio de Camargo, Chihuahua]; y ytambién del robo de reses por parte de apaches en el valle de Galeana [Chihuahua]).

* El 28 de febrero, los apaches negocian un “protocolo” con Donaciano Vigil, representante del gobernador de Nuevo México, Manuel Armijo. (Plantearon varias demandas relacionadas con los asaltos de James Kirker).

* El 22 de marzo, el periódico “La Luna” informa de los asaltos perpetrados por los apaches y que las pocas campañas hechas contra ellos han resultado infructuosas. (El periódico afirmó que la paz momentánea que se disfrutaba en el departamento se debía a que los bienes existentes no incitaban la codicia de los apaches).

* El 28 de marzo, Sam Houston, presidente de la República de Texas, escribe una carta en términos elogiosos, del jefe apache lipán Flacco. (Sam Houston mencionó también al jefe apache lipán Cuelgas de Castro: “Castro, jefe principal de los lipanes, con varios de su tribu, ha estado en visita de negocios, y ahora está de vuelta a su campamento en los alrededores de Austin” [Travis County, Texas]).

* En primavera, los apaches siguen un patrón de paz parcial ya que incursionan en comunidades con las que no tienen acuerdos y comercian con las que sí los tienen.

* El 10 de abril, el jefe apache Vicente (tal vez el nombre español del bedonkohe Mano Mocha), hace de portavoz de 28 jefes apaches, incluyendo los chokonen Pisago Cabezón y Manuel; el chihenne Ponce; y Anaya en unas conversaciones de paz en Janos ([Chihuahua]. Mangas Coloradas se posicionó en contra).

* El 19 de abril, el periódico “La Luna” informa de varias incursiones apaches a los ranchos Zuárez (?), Carrizo (?), Hacienda Corral de Piedras (municipio de Hidalgo del Parral) y Los Charcos (municipio de Hidalgo del Parral); y de la consiguiente persecución. (También informó de la proposición de paz a los apaches mescaleros que comunicó la comandancia general de Nuevo México a la de Chihuahua).

* El 24 de abril, el jefe apache Vicente negocia un acuerdo preliminar de paz en la ciudad de Chihuahua con el comandante general García Conde. (Vicente regresó inmediatamente para informar a Pisago Cabezón [chokonen] y a los demás jefes sobre el tratado correspondiente. Los 28 jefes esperaban a Vicente con sus rancherías en la región del río Gila [sur de Arizona y New Mexico]. Las rancherías de los subjefes apaches Torres [hermano del chokonen Manuel], Francisco, Antonio, Negrito [nednai] y Cigarrito [chihenne] estaban cerca de Janos [Chihuahua] cuando todavía no se había concretado el acuerdo de paz. Durante la primavera, las autoridades de Chihuahua liberaron a Marcelo, el hijo de Pisago Cabezón, que había sido capturado por Kirker en enero de 1840 en Janos).

El 23 de mayo, llegó a Janos [Chihuahua] Vicente junto a dos guerreros y siete mujeres. Había sido enviado por los chokonen Pisago Cabezón y Manuel [también conocido como Manuelito] para continuar las negociaciones. En ese momento, la guarnición de Janos sólo contaba con unos 20 hombres, dándose cuenta los apaches de la situación.  El grupo de Vicente desconfiaba de los mexicanos. La noche que pasaron en Janos, estaban constantemente en guardia. A la mañana siguiente, temiendo una traición, ensillaron sus caballos y se trasladaron a poca distancia de la localidad. El capitán Pedro Madrigal preguntó a Mónica, una de las mujeres apaches que participaba en las negociaciones ya que hablaba con fluidez español, la causa de su rápida salida. Ella dijo que se marchaban por temor a ser traicionados y retenidos como cautivos, como ocurrió con el grupo de Jasquedegá, en noviembre de 1834 en el Paso del Norte [hoy Ciudad Juárez, Chihuahua]. Quizás la causa de su marcha fue que vieron como Madrigal tomaba medidas visibles para la defensa de Janos, ante un posible ataque al ver los emisarios apaches los pocos hombres que había para su defensa).

* A mediados de junio, el chihenne Mangas Coloradas guía una incursión por Sonora. (Según la prensa, era una partida de guerra de unos 500 guerreros, bien armados y montados, devastando el distrito de Sahuaripa. Aunque esa cantidad era evidentemente exagerada, sus depredaciones llevaron al prefecto de Sahuaripa a escribir al gobernador José Cosme de Urrea diciendo que los habitantes tenían dos opciones: quedarse y dejar que los apaches acaben con ellos, o abandonar sus hogares para ir a un lugar seguro. El prefecto pidió algobernador armas, provisiones y mulas [los apaches se habían llevado todas].

En julio, Mangas Coloradas regresó de Sonora dirigiéndose hacia su ranchería situada cerca del río Gila [New Mexico]).

* El 4 de julio, los apaches gileños concluyen un tratado de paz en Janos ([Chihuahua]. Firmaron el tratyado Pisago Cabezón, Manuel [Manuelito] y Vicente por los chokonen; y Ponce por los chihennes. Anaya y otros jefes menores, representaron a otros subjefes como Jasquedegá [chihenne], Jasquiatil y Nachindo, comprometiéndose las autoridades a proporcionar víveres y suministros.

Negrito [nednai], Vívora, Francisquillo [chihenne], Torres [chokonen] y Cristóbal [chihenne] aceptaron las condiciones de las autoridades de Galeana [Chihuahua] mientras otros jefes firmaron acuerdos con otras localidades como El Paso del Norte [hoy Ciudad Juárez]; El Carrizal [municipio de Ahumada]; Agua Nueva [municipio de Rosales] y San Buenaventura [municipio de Buenaventura]; todos en Chihuahua, donde se establecieron. La mayoría eligió Janos para establecerse y a Manuel como su nuevo “general” porque Pisago Cabezón era demasiado viejo. Mangas Coloradas siguió incursionando, no tomando parte en el tratado).

* El 9 de julio, Francisco García Conde, gobernador y comandante general de Chihuahua finaliza un tratado en El Paso del Norte (hoy Ciudad Juárez, Chihuahua) con 16 jefes apaches mescaleros (el principal José María, y los subjefes Simón, Vueltas, Cuchillo Negro [¿era éste el chihenne Baishan?], Sigalito, Pluma, Paranquita, José Largo, Santos Órgano, Chino, Cuentas Azules, Sanapá Varela, Sanapá Ronquillo, Estrellita, Salazar y Cuchillo).    

* El 13 de julio, llega a Janos (Chihuahua) Collantes con un pequeño grupo, seguido dos días después por Chinaca y Vicente, quienes se reunieron con Justo Delgado, un habitante de Concepción ([Chihuahua]. Delgado dijo a las autoridades que los apaches habían trasladado sus rancherías a Boca Grande, a 32 km al sur de Carrizalillo Springs, justo al este del camino de Santa Rita del Cobre [Santa Rita, Grant County, New Mexico] a Janos. Estos cambios ayudaron a persuadir a los apaches que podían confiar en el capitán Pedro Madrigal. Este no podía evitar que los chiricahuas incursionaran por Sonora pero tuvo que intervenir cuando algunos seguidores de Mangas Coloradas incursionaron por Corralitos [municipio de Casas Grandes, Chihuahua] el 14 de julio.

Por casualidad, un grupo de 13 guerreros más Pisago Cabezón y Manuel [o Manuelito, un influyente líder chokonen que pasó mucho tiempo en Janos desde 1810 hasta 1831], estaban en esa localidad cuando Madrigal se enteró de la incursión de los hombres de Mangas Coloradas. Cumpliendo con los términos del tratado de ayudar a los soldados mexicanos contra apaches hostiles, Manuel y unos pocos guerreros se unieron al pequeño destacamento del capitán Mariano Rodríguez Rey. Siguieron el rastro que les llevaba hasta la ranchería de Mangas Coloradas en las Burro Mountains [Grant County, New Mexico]. Rey alcanzó a los incursores en una zona arenosa al este de las Animas Mountains [Hidalgo County, New Mexico] y habló con ellos. Los apaches accedieron a devolver el ganado robado, probablemente gracias al prestigio que tenía Pisago Cabezón entre los chiricahuas. También pudo ocurrir que los incursores desconocieran la existencia del reciente tratado de paz firmado con Cihuahua ya que en ese tiempo, Mangas Coloradas estaba incursionando por Sonora.

Si Mangas Coloradas y Manuel hablaron entre sí, no está claro pero éste último volvió a Janos el 29 de julio con información concerniente a las intenciones de Mangas Coloradas. Según Manuel, las bandas lideradas por Mangas Coloradas, Soquilla y Ronquillo todavía se oponían a pactar la paz con Chihuahua. Soquilla y Ronquillo, miembros de un grupo local nednai en Janos, estaban en guerra desde la masacre de Johnson).

* El 23 de julio, los jefes apaches Vívora y Francisquillo (chihenne) llegan a Galeana (Chihuahua), con más de 30 guerreros y tres o cuatro mujeres para cumplir con el tratado de paz con el estado de Chihuahua y residir allí. (En ese momento estaban en Galeana, Vicente [que se había trasladado desde Janos, Chihuahua]; Rosario [también llamado Calabazas]; y El Rapado. Todos estaban acampados en las inmediaciones del Valle de San Buenaventura [municipio de Buenaventura, Chihuahua]. Todavía no habían llegado las rancherías de Torres [chokonen] ni de Cristóbal [chihenne], aunque las autoridades mexicanas les consideraba en paz. Sólo unas pocas rancherías todavía estaban en guerra. Cada vez era más evidente que los asaltantes no eran los que se habían establecido en paz. Partes de las rancherías de Mangas Coloradas y Soquilla [sucesor de Juan José Compá] se supo que estaban operando en el distrito de Janos. Mangas Coloradas, que apareció en ese momento como un jefe importante, pudo ser el mismo que anteriormente se llamaba Fuerte. Tenían la misma edad que Fuerte, quien participó en el tratado de 1832; pero no hay absolutamente ninguna constancia de ello. Fuerte desapareció de la escena y surgió Mangas Coloradas, quien acampado en el río Gila, demostró poco interés por hacer la paz con los mexicanos. Su aliado Soquilla, que había residido en Janos de forma continua desde 1816 hasta 1831, y ahora considerado jefe por primera vez, comenzó a pedir la paz con los demás. Pero luego cambió de opinión y se trasladó de nuevo a la parte alta del río Gila para reunirse con Mangas Coloradas, al menos por un tiempo. Además, una partida apache incursionó en el distrito de Janos llegando desde el territorio de los apaches coyoteros White Mountain. Pero, independientemente de quiénes fueron los autores, los gileños respetaron los acuerdos hechos con los mexicanos).

* El 24 de julio, el chokonen Manuel o Manuelito llega a Janos (Chihuahua) con varios hombres y mujeres y con la mayor parte del ganado robado la semana anterior, supuestamente, por apaches de Mangas Coloradas. (Después de otros robos en Janos, Manuel y López detuvieron a un guerrero con novillos robados, y poco tiempo después unos apaches capturados, fueron declarados culpables de los robos, y que sin duda, pertenecían a la ranchería de Mangas Coloradas).   

* El 5 de agosto, el prefecto de Chihuahua realiza un informe al gobierno del mismo departamento que dice: Las parcialidades de apaches gileños que por vejez y renuncia de Pisago Cabezón tienen por jefe a Manuel [los dos chokonen], han celebrado ayer con el Excmo. Sr. gobernador tratados idénticos a los que estipularon los mescaleros de Sacramento y Aguanueva” ([los dos en el municipio de Chihuahua]. Notifica que las incursiones recientes son de otras parcialidades de apaches y que se están haciendo todos los esfuerzos por pacificarlos. Sin embargo, Pisago Cabezón mantuvo su influencia que fue fundamental para atraer a otros apaches a la paz.

Manuel, que siguió teniendo un papel destacado en las negociaciones, tenía gran experiencia en el trato con los mexicanos. Su padre había sido el jefe chokonen Coyote y, aunque no nació en Janos, fue criado allí a comienzos del siglo. También fue uno de los 26 jefes participantes en el tratado de paz de 1834.

Anaya, fue importante en el tratado actual porque en ese momento actuó como jefe. Vivió en Janos en la década de 1820; y no fue visto más a partir de la primavera de 1844.

Ponce [o Poncito], que llegó a ser un jefe chihenne importante entre los apaches gileños en la década de 1850, estaba empezando a ganarse su reputación como líder.

Otros jefes menores eran Zozaya [conocido durante cuatro años, principalmente en el Carrizal, municipio de Ahumada, Chihuahua], y Coyante [conocido como apache pacífico en Janos durante los próximos dos años]. Jasquiatil y Nachindo, pudieron ser sólo jefes de guerra.

Torres [hermano de Manuel e hijo del fallecido líder chokonen Coyote] fue conocido en la zona de Janos y Galeana hasta 1846 en que murió. Cristóbal [hijo del chihenne Cigarrito] generalmente vivió en El Carrizal aunque finalmente se estableció en la Hacienda del Carmen.

Antonio [probablemente el Antonio Charro que vivió en Janos durante la década de 1820] fue conocido como jefe a principios de 1840 hasta la última referencia que se tiene de él, en 1850; vivió en Galeana durante ese período de paz.

Negrito [nednai] vivió en Janos desde 1810 hasta 1831, y regresó en 1842, aunque en ese momento frecuentó muchas veces Galeana; su última referencia fue en Corralitos en 1849).

* El 12 de agosto, la comandancia general de Chihuahua realiza un informe al ministro de Guerra presentando dos actas por las cuales, dos jefes apaches solicitaron tratados de paz, una celebrada en el valle de San Buenaventura, el 12 de julio; y otra, en la Hacienda de Nuestra Señora del Carmen, el 15 de julio (los dos en el municipio de Buenaventura, Chihuahua).

* El 14 de agosto, el chokonen Pisago Cabezón va a Janos (Chihuahua) para quejarse de la entrada de tropas de Sonora en Chihuahua en busca de apaches. (Allí se encontraba el coronel José María Elías, recién nombrado segundo oficial en la comandancia general de Sonora. Elías envió un mensaje a sus soldados para que no atacasen a los apaches que en Janos estaban en paz. La entrada en Chihuahua de tropas de Sonora complica la aplicación del tratado de paz en Janos. Los apaches pacíficos que vivían en Fronteras [Sonora] habían avisado a los de Janos que los soldados iban hacia allí. Unos 200 apaches huyeron al norte de la Sierra de Álamo Hueco [Alamo Hueco Mountains, Hidalgo County, New Mexico] y al Valle de las Ánimas [Animas Valley, Hidalgo County, New Mexico] para refugiarse de las tropas mexicanas. Tras la orden del coronel Elías, los soldados volvieron a buscar otras rancherías de apaches hostiles, pero sin éxito, marchando a Bavispe [Sonora]. Cuando los soldados se retiraron, los apaches hostiles siguieron cometiendo robos y depredaciones. 

Con el nuevo tratado, los apaches acordaron aceptar la autoridad suprema de la nación mexicana; ayudar a los militares mexicanos contra los apaches hostiles; comerciar libremente con los ciudadanos mexicanos; intercambiar cautivos con los mexicanos; registrar y calificar su ganado; vivir donde les dijeron las autoridades mexicanas; solicitar permisos cuando querían viajar; y lo más importante, recibir raciones regulares. Cada cabeza de familia obtendría tres almudes [2,277 kg] de maíz, dos paquetes de cigarrillos, un piloncillo [dulce], medio puñado de sal, y una ración de carne cada dos semanas, cambiado al final cada semana).

* El 15 de agosto, el jefe apache Anaya recibe las primeras raciones en Corralitos (municipio de Casas Grandes, Chihuahua), mientras el chokonen Pisago Cabezón recibe las suyas en Janos (Chihuahua) el 5 de septiembre. (Por razones desconocidas los chokonen Manuel y Pisago Cabezón esperaron más de lo esperado para ubicarse en los presidios; quizá estaban esperando a Vicente, que estaba interno en el hospital militar de la ciudad de Chihuahua por una vieja herida en el costado que se le había inflamado por una pelea tras un consumo excesivo de alcohol. Los intercambios de cautivos, el registro del ganado apache y de los censos de cada ranchería no podían llevarse a cabo hasta que Manuel y Pisago Cabezón llegaran y dieran su aprobación. La situación se hizo especialmente delicada cuando los mexicanos trataron de determinar qué animales podían mantener los apaches mientras confiscaban las adquiridas en los últimos robos. Los apaches consideraban legítimos el botín de guerra, mientras los rancheros mexicanos reclamaban que les devolvieran su ganado).

* También el 15 de agosto, Sam Houston, presidente de la República de Texas, nombra a James Houston Grant, agente de los apaches lipanes.

* El 26 de agosto, el periódico “La Luna” de Chihuahua informa que los apaches han asaltado la hacienda de San José Babícora (municipio de Gómez Farías, Chihuahua) llevándose todos los bueyes.

* El 29 de agosto, los jefes chokonen Pisago Cabezón y Manuel, acuden con 172 apaches, entre ellos 32 hombres a Janos (Chihuahua).

* El 7 de septiembre, un editorial del periódico “La Luna” de Chihuahua habla de la paz firmada con grupos de apaches mescaleros y gileños, pronosticando una disminución de las hostilidades.

* En septiembre, el jefe chihenne Mangas Coloradas y su gente están en zonas de los ríos Gila y San Francisco (Arizona y New Mexico).

* En otoño, varias bandas apaches se congregan en los asentamientos de El Paso del Norte (hoy Ciudad Juárez), El Carrizal (municipio de Ahumada), Agua Nueva (municipio de Rosales), Galeana, San Buenaventura (municipio de Buenaventura) y Janos ([todos en Chihuahua]. Mangas Coloradas y Cochise permanecieron en las Alamo Hueco Mountains [Hidalgo County, New Mexico] hasta octubre. Desde allí hacían incursiones y a la vez, enviaban espías a Janos y Fronteras [Sonora] para saber cómo estaban los apaches que estaban en paz. El jefe Ronquillo también incursionaba desde el distrito de El Carrizal [municipio de Ahumada, Chihuahua]).

* El 1 de octubre, el censo oficial de apaches en Janos (Chihuahua) registran a 304 personas, aunque sólo alrededor de la mitad reciben raciones. (Coyante, Manuel o Manuelito, y Pisago Cabezón [chokonen], así como un nuevo nombre, Fusilito [en Janos desde el 15 de agosto de 1842 y permanecería hasta enero de 1844] fueron los principales jefes de Janos y acamparon cerca. La ranchería de Anaya se quedó cerca de Corralitos [municipio de Casas Grandes, Chihuahua]. Los chokonen Manuel y Pisago Cabezón fueron tratados con privilegio, obteniendo todo lo que pidieron, que no excedió de 20 pesos de valor cada uno).

Los jefes apaches Antonio Charro, Negrito [nednai], Rosario, Serrano [única referencia a este apache como jefe] y Torres [chokonen] no estaban lejos del Valle de San Buenaventura [municipio de Buenaventura, Chihuahua]. Desde el Cañón de San Diego [municipio de Casas Grandes, Chihuahua], Torres notificó a las autoridades mexicanas que algunos guerreros habían pasado por allí con una gran manada de ganado robado en Sonora. Vívora, ahora muy enfermo, se encontraba en las inmediaciones de Casas Grandes. Chato había pedido permiso para hacer un viaje a la zona de Namiquipa [Chihuahua], pero al final no fue. Francisquillo [chihenne] recibió permiso para hacer un viaje a la ciudad de Chihuahua, pero se trasladó a la Sierra de la Escondida [municipio de Coyame, Chihuahua] desde donde fue a Casas Grandes).

* El 3 de octubre, la comandancia general de Chihuahua informa al ministro de Guerra y Marina: Se goza de tranquilidad pública. Los comanches, que en su retirada tocaron esta demarcación, fueron totalmente escarmentados. Hubo pequeños robos que se atribuyeron a los apaches pero en realidad fueron hechos por ladrones que ya han sido castigados. El jefe apache Gómez se une a la persecución de los comanches”.

* Los días 17, 24 y 31 de octubre, Cochise aparece con su esposa y un hijo en las listas de raciones de Janos ([Chihuahua]. Janos era uno de los lugares preferidos por los apaches para comerciar y recibir raciones. Este comercio en el que se hallaban involucradas las mismas autoridades locales realmente se puede clasificar como contrabando. Por otra parte al igual que habían hecho los españoles, las autoridades mexicanas llevaban listas con las fechas en las que figuraban las personas a quienes les entregaban raciones. Por ejemplo, se sabe que la banda del chokonen Pisago Cabezón acudía a menudo a Janos y que junto a este importante jefe y otros miembros de la banda, en octubre un tal Cuchise y su mujer recibieron raciones. Se puede deducir que se trata de Cochise, probablemente en aquella época líder de un pequeño grupo familiar dentro de la banda de Pisago Cabezón.

No obstante, en esta época, las relaciones entre los apaches y mexicanos eran inestables y algunos de los grupos de los chiricahuas consideraban la posibilidad de robar ganado a los pueblos de Chihuahua incluyendo Janos. En marzo, un minero llamado Juan Chaimos advirtió a Robert McNight que se notaba un movimiento de apaches fuera de lo normal en la zona de la Sierra de la Escondida [municipio de Galeana, Chihuahua]. Además se habían visto unos 60 apaches dirigiéndose a Janos, temiéndose que tuviesen la intención de llevarse algunos animales de la caballada de aquel presidio. Otros pueblos en peligro eran Galeana, Casas Grandes, Corralitos [municipio de Nuevo Casas Grandes] y Valle de San Buenaventura [municipio de Buenaventura]. Sin embargo, con la oportuna entrega de raciones a los apaches y la reanudación del comercio con los chihuahuenses la situación volvió a la normalidad durante algún tiempo).

A principios de noviembre, Cochise aparentemente se fue de Janos porque no volvió a solicitar raciones hasta el mes de julio del próximo año. El goteo de apaches en Janos continuó. Muchos apaches vinieron de Fronteras [Sonora] donde habían recibido raciones pero al haber resultado muertos algunos de ellos a manos de mexicanos, perdieron la confianza en los funcionarios de Sonora.  

El comandante de Janos elogió a los apaches establecidos bajo los jefes Anaya, Manuel o Manuelito [chokonen] y Coyante. Anaya, ahora acampado en la Sierra del Pajarito [municipio de Casas Gandes, Chihuahua], cerca de la Hacienda de Ramos, no había hecho ninguna demanda a las autoridades mexicanas. Manuel y Coyante simplemente querían permiso para pasar el invierno en la Sierra de las Burras [municipio de Chihuahua, Chihuahua] donde recolectaban plantas silvestres y donde había abundante leña. Prometieron que cuando se encontraran con rancherías hostiles conseguirían que aceptasen la paz con los mexicanos.

Algunos apaches no estaban contentos con las nuevas disposiciones. Torres, ahora de vuelta en Janos, estaba descontento y se iría del presidio. Probablemente pasó algún tiempo con Vívora o Pisago Cabezón [chokonen]. Éste último, después de las negociaciones y un corto tiempo en Janos, casi nunca apareció por allí. En ese momento, los apaches se enteraron que las autoridades de Sonora estaban de nuevo preparando otra campaña contra ellos).

* En noviembre, tiene lugar una operación militar de milicianos texanos contra asentamientos mexicanos cerca del Río Bravo para contrarrestar las tres incursiones realizadas anteriormente por los mexicanos en Texas. (Esta expedición fue llamada Somervell [por su comandante, el general Alexander Somervell], o Mier [por la batalla de la ciudad de Mier]. Con los texanos iba un grupo de apaches lipanes al mando de Flacco. A mitad de la campaña, Somervell vió que había pocas posibilidades de éxito por lo que ordenó regresar. El capitán W. S. Fisher, apelando a una ley texana que decía que las tropas voluntarias podían nombrar a sus comandantes, siguió adelante con parte de los hombres [al final serían capturados].   

Con los hombres de Somervell que se retiraban iban los apaches lipanes. Flacco envió a sus guerreros, al mando de Luis, con la mayor parte de los caballos que habían quitado a los mexicanos, hacia sus rancherías. Flacco se quedó con un viejo apache lipán sordomudo llevando, junto a un mexicano y un hombre llamado Rivas, 30 ó 40 caballos más. Cuando estaban acampados cerca de San Antonio [Bexar County, Texas], Rivas y el mexicano mataron a Flacco y al viejo sordomudo, llevándose los caballos al este de Texas y Louisiana).

* El 3 de diciembre, Antonio Comadurán, comandante del presidio de Tucson (Pima County, Arizona) refleja en un informe los problemas existentes entre los “apaches mansos” (quienes continuaban prestando una valiosa ayuda a los mexicanos) y los papagos ([enemigos tradicionales de los apaches y por tanto aliados de los españoles]. El día anterior, los responsables de los pueblos de Santa Ana, Santa Rosa y Sofía, con un gran número de papagos armados entraron al presidio por los claros que había en la muralla [que estaba en bastante mal estado] e informaron a Comadurán que los “apaches mansos” habían robado 14 caballos de su pueblo de San Xavier del Bac. En realidad se trataba de una incursión de apaches hostiles que se retiraron rápidamente con los animales robados. Los papagos se lanzaron en su persecución siguiendo las huellas de los ladrones hasta un punto donde el rastro se juntaba con unos “apaches mansos”. Según se pudo saber, cinco de éstos habían salido a cazar y los papagos confundieron sus huellas con las de los atacantes. Como resultado de ello Comadurán tuvo que ordenar tocar  generala y sacar a la tropa para evitar que los papagos atacasen el poblado de los “apaches mansos”).

* A finales de diciembre (o principios de 1843), el teniente Vicente Sánchez Vergara, sale de Janos (Chihuahua) acompañado por Manuel (Manuelito), y su hermano Torres ([ambos hijos de Coyote, un importante líder de la zona de Janos a comienzos de la década de 1800]. Vergara llevando unos pocos empacadores mexicanos, se detuvo primero en las Burro Mountains [Grant County, New Mexico] donde habló con varios líderes nednais, incluyendo a Soquilla, Bartolo y Babosa. Ahora estaban en paz aunque habían estado en guerra desde la masacre de Johnson en 1837. Prometieron llevar su gente a Janos.

Vergara continuó su viaje al norte de las Mogollon Mountains [Grant & Catron Counties, New Mexico], donde a finales de enero se reunió con varios líderes chiricahuas, los chihennes Mangas Coloradas, Itán, y Cuchillo Negro, y el bedonkohe Teboca. Vergara aseguró a los apaches que los tratados de paz seguían en vigor. Mangas Coloradas aceptó el tratado, estando de acuerdo en ir a Janos a finales de marzo para reunirse con José Mariano Monterde, gobernador y comandante general de Cihuahua, y firmar un formal armisticio).

1843

* En enero, el jefe apache chokonen Torres regresa a Janos (Chihuahua) para instalarse otra vez allí. (Pidió que el comandante general de Sonora sea informado de que los apaches que estaban en paz en Janos no tenían nada que ver con las recientes incursiones en ese Estado, y que el comandante de Sonora aprendiese a distinguir entre apaches pacíficos y hostiles. Durante este año, Chihuahua y Sonora tuvieron varias disputas por la incapacidad de distinguir entre apaches pacíficos y hostiles, teniendo lugar varios enfrentamientos entre mexicanos y apaches hostiles. Algunos apaches que estaban en paz en Chihuahua incursionaron por Sonora comerciando su botín en Chihuahua, sospechándose que los que recibían raciones en Janos eran responsables de esas incursiones. También surgieron frecuentes disputas en los asentamientos entre civiles mexicanos y apaches. En Chihuahua, las incursiones de apaches eran menos frecuentes que en el pasado.

José Mariano Monterde, gobernador y comandante general de Chihuahua, aseguró a Torres que los soldados de Sonora no podían atacar a los apaches que estaban en paz en ese Estado. Torres, aparentemente satisfecho, volvió a quedarse, pidiendo ayuda para los miembros de su ranchería para empezar a cultivar. Él y su hermano Manuel [Manuelito] querían parcelas en el Rancho de San Diego [municipio de Guerrero, Chihuahua], lugar que consideraban suyo debido a que su padre, Coyote, había sido “legalmente propietario” anteriormente. Torres y Manuel dijeron que iban a hacer la guerra a los “malos” apaches que se negaban a aceptar la paz.

Todavía era enero cuando Bartolo llevó a su grupo nednai de 35 hombres, 40 mujeres, y 61 niños a Janos. Bartolo, nacido en la década de 1790, había sido miembro de la ranchería de Juan Diego; por lo tando era, probablemente, un superviviente de la masacre de Johnson. En los años siguientes, sería eclipsado por otros líderes nednais como Láceris y Coleto Amarillo.

Llegaron más rancherías de los jefes Baboso, Bizcocho, Carabinero, Naperú y, finalmente, incluso Soquilla. Baboso vivió en Janos desde diciembre de 1810 hasta la primavera de 1831; ahora volvió como jefe, permaneciendo allí hasta enero de 1844. El nombre de Bizcocho apareció en Janos sólo a principios de 1843 y no se mencionó más. Carabinero estuvo en Janos en la década de 1820 y permaneció allí durante esta nueva etapa de paz hasta 1844, cuando no apareció más. Naperú residió en Janos de 1826 a 1831, encontrándose en la zona de Santa Rita del Cobre [Santa Rita, Grant County, New Mexico] a mediados de la década de 1830. Él y Soquilla permanecieron en Janos hasta enero de 1844.

Mientras tanto, chiricahuas que colaboraban con los mexicanos, informaron que Mangas Coloradas había alcanzado las montañas al norte de Janos para esperar allí la llegada del gobernador de Chihuahua, José Mariano Monterde).

* El 3 de febrero, el diario “El Voto de Sonora” informa que una banda apache incursiona en las inmediaciones de Cucurpe (Sonora), matando a cuatro personas y llevándose un cautivo.

* También el 3 de febrero, el teniente coronel mexicano Juan José Galán firma un tratado de paz de nueve puntos con seis jefes comanches. (Uno de los puntos estipulaba que mediarán para que apaches lipanes y cados firmasen la paz con los comanches y entregasen sus respectivos cautivos).

* El 17 de febrero, el periódico “El Voto de Sonora” informa de la derrota de una partida de apaches que había incursionado por las inmediaciones de Cucurpe (Sonora).

* El 6 de marzo, un informante apache en Janos (Chihuahua) llamado Tayachil (hijo de José Mentira), dice que sólo los apaches que están con el chokonen Manuel en la Sierra del Pajarito (municipio de Buenaventura, Chihuahua) todavía estaban en paz. (El chokonen Pisago Cabezón; los chihennes Itán y Mangas Coloradas; el bedonkohe Teboca; y El Negro estaban ahora en la Sierra de las Burras [municipio de Chihuahua, Chihuahua] y decididos, con ayuda de apaches coyoteros White Mountain y navajos, a reanudar las hostilidades. El acuerdo de paz en Janos pronto terminaría).  

* El 21 de marzo, el juez del pueblo de Opodepe (Sonora) comunica que los vecinos atacaron a un grupo de apaches en la sierra de San Antonio (cerca del municipio de Imuris, Sonora) y que una partida salió hacia el Puerto del Tajo (?) persiguiendo a otro grupo de apaches.

* El 28 de marzo, llega a Janos (Chihuahua) el gobernador del Estado, José Mariano Monterde, esperando reunirse con Mangas Coloradas, quien llegó el 31 de marzo, como había prometido hasta el punto de impresionar gratamente al gobernador. (Junto a Mangas Coloradas estaban Itán, Fusilito, y posiblemente Teboca y Cuchillo Negro. Con ellos estaban otros líderes que previamente habían aceptado la paz: Manuel [Manuelito], su hermano Torres y Anaya.

Después de las presentaciones, Monterde se dirigió a los líderes chiricahuas, percatándose  de su desconfianza. Reconoció que la guerra se había intensificado a causa de varios actos atroces cometidos por México [refiriéndose a la masacre de Johnson y a los cazadores de cabelleras de Kirker]. Pacientemente leyó los artículos del armisticio, teniendo cuidado de explicar bien las 10 condiciones. En esencia, ambos bandos debían cesar las hostilidades y aceptar una sincera paz. Cada uno debía liberar a sus cautivos, y los apaches estar de acuerdo en ayudar a las fuerzas mexicanas contra otros apaches hostiles. A su regreso, Monterde ordenaría darles raciones. Los apaches, unánimemente, eligieron a Mangas Coloradas como su “general”, y pidieron que Monterde nombrara una comisión para ir a Sonora a conferenciar con el gobernador José Cosme de Urrea y conseguir una paz duradera. Eligieron a Negrito, Matías y Marcelo [un hijo de Pisago Cabezón], siendo acompañados por uno de los representantes mexicanos, el teniente Antonio Sánchez Vergara.

El tratado firmado el 1 de abril, tenía una oportunidad de éxito a pesar de la mutua desconfianza y enemistad entre ambos bandos. Mangas Coloradas se esforzó en que el tratado tuviera éxito, colaborando desde el principio con los oficiales mexicanos de Janos. El 17 de abril volvió a Janos y conversó con el capitán Pedro Madrigal. Sin embargo, noticias amenazadoras aparecieron en el horizonte.

El 30 de marzo varias bandas se habían establecido en Janos [Itán no llevó a toda su banda allí]. Los mexicanos descubrieron que algunos apaches de las rancherías de los chokonen Pisago Cabezón y Manuel [Manuelito] se habían llevado ganado de Janos. Acusaron a Selgas de robar un caballo de un soldado pero resultó que lo había comprado a un apache del establecimiento de El Carrizal [municipio de Ahumada, Chihuahua] llamado José Largo [hermano del líder nednai Cigarrito]. Los apaches Torres [chokonen], Francisquillo [chihenne], Charro y Negrito [nednai] también fueron sospechosos de robos. Animales robados en el sur, en Cusihuiriáchic [municipio de Cusihuiriáchi, Chihuahua] aparecieron en el norte, en la Hacienda del Carmen [municipio de Buenaventura, Chihuahua], El Carrizal y Janos.

Además, pocas semanas después del acuerdo, un grupo chihenne mandado por Delgadito [un emergente líder de la banda de Itán. Sería un importante jefe chihenne en la década de 1850, estando en Janos sólo un par de veces], incursionó en El Paso del Norte [Ciudad Juárez, Chihuahua]; matando a varias personas y llevándose una manada de mulas al Carrizalillo [municipio de Chihuahua, Chihuahua]. Madrigal pidió a Mangas Coloradas que encontrara a los culpables y a los animales robados, accediendo a su petición pero, aparentemente no hizo nada porque varios de los incursores eran miembros de su banda [según informantes apaches de Janos] y, posiblemente, uno de sus hijos estaba implicado. Es posible que hubieran hecho la incursión sin saber que Mangas Coloradas había firmado el tratado. 

A mediados de abril, y después de que las autoridades de Sonora se quejaran de más incursiones apaches provenientes de Chihuahua, el teniente Sánchez Vergara llevó a Manuel, a Mangas Coloradas y a varios soldados a Sonora para investigar. Después de varios robos, Manuel y Chinaca ayudaron a los mexicanos a recuperar algunos de los animales. Chinaca cooperó con los mexicanos durante este período de paz [Chinaca había estado por los alrededores de Janos desde 1827 pero, posiblemente, procedía de Bavispe, Sonora, y que estaba en Janos desde septiembre de 1842 hasta principios de 1844, cuando murió de viruela]. El problema no disminuyó, habiendo en Chihuahua continuos rumores de campañas de tropas de Sonora. De hecho, una circular emitida en marzo por la comandancia general de Sonora decía que una campaña de los presidios de Fronteras [Sonora], Santa Cruz [Santa Cruz County, Arizona] y Tucson [Pima County, Arizona], será enviada en agosto a patrullar las rutas de entrada y salida de las bandas atacantes apaches y luchar contra ellos hasta ser totalmente derrotados.

El 5 de mayo, la “Revista Oficial de Chihuahua” informó que el general Monterde había logrado que el jefe Mangas Coloradas firmase la paz. Por esas fechas, Mangas Coloradas dijo a Manuel, quien a su vez informó a Madrigal, de que 12 apaches [ocho del establecimiento de paz de Fronteras, Sonora; y cuatro de Janos] planeaban incursionar por los alrededores del presidio de Janos. Al mediodía, apareció un viajero de Sonora diciendo a Madrigal que unos apaches le habían hecho huir a pocos kilómetros de allí, quitándole 19 reses. Enseguida Madrigal envió al alférez José Baltasar Padilla con 13 soldados, nueve civiles, y siete exploradores apaches para seguir el rastro. Este destacamento se encontró con Mangas Coloradas. Madrigal describió el encuentro al comandante general de Chihuahua:

El destacamento de Padilla no perdió un momento, yendo a marchas forzadas hasta alcanzarles en un lugar llamado Agua Hueca [localizado en las Alamo Hueco Mountains, Hidalgo County, en el extremo sudoeste de New Mexico, a unos 21 km al norte de Chihuahua. Los chiricahuas conocían este lugar como ‘Dzildatlis’, que significa ‘Montaña Azul’, que utilizaban como base para incursionar en Mexico y un importante lugar para recoger mescal y cazar ciervos], a unos 174 km de Janos. Allí estaban Mangas Coloradas, Pisago Cabezón, Teboca, y otros líderes. Los incursores, quizás envalentonados por la presencia de estos jefes, se prepararon para defenderse en lugar de devolver el ganado robado [Cuando los soldados fueron a recuperar las reses robadas, los incursores cogieron sus armas pensando que los jefes les ayudarían]. Pero Mangas Coloradas se posicionó a favor de Padilla. Dirigiéndose a los incursores les advirtió que, a no ser que devolvieran el ganado, les atacaría con su banda. Añadió que había hecho un tratado de paz y que iba a respetarlo con todas las consecuencias. Pisago Cabezón también le apoyó, advirtiéndoles de lo mismo y, además, pediría la muerte de su hijo, que era uno de ellos. Insistió en que tal hecho hizo de su hijo una mala persona, de quien estaba avergonzado. El resto de apaches se pusieron de nuestra parte.

El ganado fue inmediatamente entregado a Padilla. Los incursores prometieron cambiar de actitud en el futuro, siendo perdonados por los apaches que he mencionado… La única excepción fue Mangas Coloradas quien, después de haber llamado su atención por la gravedad de la ofensa, les dijo que como consecuencia de ello, no podrían poner en lo sucesivo un pie en ningún lugar donde él tuviera una ranchería“.

Padilla volvió a Janos con el ganado robado el 16 de mayo. El capitán Madrigal censuró severamente a algunos de los mexicanos perseguidores [un soldado y nueve ciudadanos] por su impetuosidad, alabando a los exploradores apaches, El Cochi [nednai], El Chino [chokonen], Lunes, Juan, El Negrito de Carretas, José Mentira y El Trigueñito. Habían plantado cara a los incursores con valentía, haciéndoles saber de manera inequívoca que tenían que devolver el botín, y que morirían antes de volver sin las reses. Al día siguiente, 17 de mayo, Mangas Coloradas llegó a Janos para hablar con Madrigal, diciéndole que, por su parte, el tratado de paz seguía vigente. El gobernador José Mariano Monterde premió con 10 pesos a los exploradores apaches y con 20 a Mangas Coloradas, pero antes de que éste pudiera recibirlos, un deplorable suceso lo enturbió todo.

El 2 de junio, los chiricahuas que habían ido a Sonora con el teniente Vergara, se reunieron en Guaymas con el comandante general de Sonora, José Cosme de Urrea. Eran Marcelo, Matías y Negrito. Los tres prometieron mantener la paz con Sonora y ayudar a los mexicanos a defenderse de sus enemigos, sobre todo contra los apaches coyoteros White Mountain y los Pinal Apaches. El 16 de junio, el periódico “El Voto de Sonora” informó que “Negrito, representante de los apaches gileños de Chihuahua y Matías, de los apaches mogolloneros de Sonora, habían ido a la capital de Sonora [por entonces Guaymas era la capital del Estado] a solicitar la paz al comandante general, José Cosme de Urrea“.   

Pero antes, cuando iban de camino hacia Guaymas para reunirse con Urrea, unos soldados mataron en Fronteras a seis chokonen sin razón aparente. Era el 26 de mayo, cuando un grupo de Western Apaches, mataron a dos civiles e hirieron a un soldado cuando llevaban unos caballos cerca del presidio de Fronteras. Siete chiricahuas estaban allí cuando ocurrió ese hecho, ofreciéndose voluntarios para ayudar a los soldados. Después de una corta persecución, lograron recuperar la mayor parte de los caballos. Entonces, por una razón desconocida, los mexicanos decidieron matar a los chokonen. Sin previo aviso les apuntaron con sus armas, matando a seis de los siete sorprendidos apaches. Uno escapó para contar lo ocurrido, llegando la noticia a los campamentos apaches de New Mexico y Chihuahua, sentando las bases para iniciar la guerra, por la costumbre apache de vengar todas las ofensas.

El 31 de mayo, Mangas Coloradas, Manuel [Manuelito], Torres, Anaya, Chinaca, y Zozaya [éste último de El Carrizal, municipio de Ahumada, Chihuahua] se reunieron en Janos con Madrigal. Dijeron que en el pasado, habían sido acusados de robos, porque los mexicanos no sabían distinguir entre buenos y malos apaches, siendo empujados a la guerra por la traición cometida por los mexicanos. Ahora pedían justicia al gobierno ya que estaban bajo su protección pero Chihuahua no podía hacer nada excepto interponer una queja contra Sonora. Además Madrigal tenía otros problemas. El gran número de apaches hizo que se agotaran los suministros para las raciones por lo que había enviado a un grupo de soldados a por más, quedando su fuerza muy reducida en caso de un reinicio de las hostilidades por parte de los chiricahuas.

Aunque muchos chiricahuas siguieron viviendo pacíficamente en Janos, jóvenes guerreros buscaron venganza por la muerte de los seis chokonen, iniciando varias incursiones por Sonora. A partir de junio, la paz empezó a tambalearse. El 9 de junio, el periódico “El Voto de Sonora” publicó que el coronel Francisco Narbona había recuperado en Santa Cruz [Sonora] 60 animales robados por los apaches. El 23 de junio, un informe oficial relataba los robos cometidos por los apaches de Fronteras [Sonora] y de otros que recibían raciones en el presidio de Janos [Chihuahua]. Varias partidas salieron en su persecución mandadas por jefes apaches gileños y mogolloneros, quienes obligaron a los asaltantes a devolver el botín. Manuel [chokonen] pidió que estos sucesos no alterasen el tratado de paz.

Reyes [chokonen] se quejó ante las autoridades de que había ciudadanos extendiendo rumores sobre la preparación de campañas mexicanas contra los apaches. Además, protestó porque los soldados de Janos deliberadamente hacían prácticas de tiro los días en que los apaches iban a recibir sus raciones, produciéndoles intranquilidad.

A mediados de julio, los mexicanos siguieron el rastro de unas reses robadas hasta el campamento de Mangas Coloradas y de Pisago Cabezón, pero esta vez los dos jefes no obligaron a los autores a devolverlas. Según José Mentira, el explorador chiricahua que guió a los mexicanos, Mangas Coloradas dijo a los culpables que entregaran el ganado pero no les obligó a hacerlo.

Los dos jefes chiricahuas mantuvieron el pacto firmado con Chihuahua pero Sonora era otro tema. A finales de año, grupos de chiricahuas incursionarían por Sonora. Mangas Coloradas y Pisago Cabezón lo harían por los alrededores de Fronteras, matando a dos personas e hiriendo a otra).

* El 24 de julio, el apache chokonen Cochise recibe raciones y suministros en Janos (Chihuahua).

* En agosto, un grupo de apaches chiricahuas guiados por el chokonen Yaqui incursiona por Fronteras (Sonora), llevándose caballos y mulas. (Cuando iba hacia Janos [Chihuahua] capturó a un mexicano y robó varias reses cerca de la Hacienda Carretas [municipio de Bavispe, Sonora]. Poco después, entregó el cautivo a unos ciudadanos a cambio de una jarra de whisky, regresando a Janos).

* El 13 de agosto, Gerónimo aparece en las listas de racionamiento de Corralitos ([municipio de Ignacio Zaragoza, Chihuahua]. A esa edad, 20 años, ya había combatido durante tres años en muchas incursiones y enfrentamientos que determinarían su talla).

* El 9 de septiembre, Yaqui incursiona otra vez por Sonora. (Atacaron a un grupo de 11 hombres, matando a siete de ellos, cerca de Cuchuta [municipio de Fronteras, Sonora], a 16 km de Fronteras. Los otros cuatro escaparon a Fronteras declarando que habían reconocido a los líderes chokonen Yaqui, Posito Moraga, y Chepillo, los cuales vivían cerca de Janos).

* El 10 de septiembre, se informa del diario de la campaña emprendida desde Tucson (Pima County, Arizona) por el coronel Antonio P. Narbona contra los apaches. (En diversas acciones murieron 12 apaches premiándose a los apaches “pacíficos” por su colaboración en la campaña).

* El 22 de septiembre, el periódico “El Voto de Sonora” informa de las órdenes dadas al subprefecto de Sahuaripa (Sonora), al de Moctezuma (Sonora), al de Arizpe (Sonora), al de San Ignacio (municipio de Nogales, Sonora), al comandante del escuadrón de auxiliares Juan Mungui, y a los jueces de paz de Rayon (Sonora) y Opodepe (Sonora) para que manden partidas a recorrer, al mismo tiempo, todos los escondites apaches. (Se les indicaba la ruta que debían seguir cada uno, ordenándoles que permaneciesen de 8 a 10 días en cada sitio para desalojar a los apaches).

* A finales de verano, Mangas Coloradas (chihenne) y Pisago Cabezón (chokonen) dejan las Alamo Hueco Mountains (Hidalgo County, New Mexico) para ir a las Burro Mountains (Grant County, New Mexico), como base para incursionar por Sonora. (Quisieron mantener su pacto con Chihuahua, no incursionando en ese Estado, siendo Sonora su objetivo).

* En otoño, muchos chiricahuas, principalmente chokonen y nednais, seguían recibiendo sus raciones en Janos (Chihuahua), Corralitos (municipio de Casas Grandes, Chihuahua), y Galeana (Chihuahua), pero una epidemia de viruela se manifestó en esta última localidad, haciendo que muchos se fueran al norte de Janos. (La banda del chokonen Yrigollen y del nednai Coleto Amarillo comenzaron a recibir raciones. Las autoridades de Janos contaron unos 800 chiricahuas. Ante la falta de raciones suficientes y haber pocos soldados, surgieron problemas entre la población y los apaches. Algunos de éstos se fueron a incursionar por Sonora. Además, los chiricahuas no pudieron librarse de la viruela ya que esta llegaría a finales de año al norte de Janos).

* En otoño, David Pyron (capitán de la República de Texas), Donovan, John Gravis, Jim Berry y Harrell se dirigen a Brushy Creek (Williamson County, Texas) a un lugar llamado Kinney’s Fort, para cargar el maíz de un pequeño campo que habían cultivado en ese lugar. (Después de cargar el carro y emprender el regreso, fueron atacados por unos 50 apaches lipanes a pocos kilómetros de la ciudad de Austin [entonces un simple poblado]. Antes del ataque había llovido mucho, humedeciendo las armas y dejándolas inservibles. Un apache lipán atravesó con su lanza el cuerpo de Pyron matándolo al instante. Seguidamente murió Donovan pero los otros tres lograron ocultarse en un bosque cercano. Llegaron a Austin y contaron lo ocurrido saliendo inmediatamente un grupo en persecución de los apaches lipanes sin llegar a alcanzarlos). 

* A finales de octubre, un pequeño grupo de seis guerreros bajo el mando de Náque roban algunos caballos en Casas Grandes. (Esto indignó al comandante de Janos [Chihuaua] Pedro Madrigal porque había dado raciones a Náque, un miembro de la ranchería de Pisago Cabezón. Según los puntos del tratado, Manuel [Manuelito] siguió el rastro hasta el sureste de New Mexico. De allí salió hacia los campamentos apaches de las Mogollon Mountains [Grant & Catron Counties, New Mexico] antes de dividirse. Manuel siguió el rastro hasta el río Mimbres, donde inesperadamente se encontró con Mangas Coloradas que estaba visitando un campamento chihenne, hablando con él y con Pisago Cabezón, quien recientemente había dejado Janos para conferenciar con Mangas Coloradas, quien dijo que ahora deseaba la paz para su banda de bedonkohes y chihennes que estaban viviendo en las Mogollon Mountains. Según Manuel sus intenciones eran sinceras.

* Del 27 de noviembre al 25 de diciembre, Cochise, Reyes y Ponce están en Corralitos ([municipio de Casas Grandes, Chihuahua]. También está allí Coyuntura, uno de los hermanos de Cochise).

* En diciembre, el capitán Teodoro Aros, comandante del presidio de Fronteras (Sonora) es informado de que el pueblo de Cuquiarachi había sido atacado por apaches. (Aros acude con 30 hombres pero cuando llegaron, los asaltantes ya se habían ido llevándose cautivo a un muchacho. Los habitantes del pueblo dijeron haber reconocido a varios de los apaches que residían en Janos [Chihuahua]).

1844

* El 27 de enero, Mangas Coloradas lidera un grupo de guerreros que entra en Sonora desde New Mexico. (La partida se componía de chokonen, bedonkohes y unos chihennes del grupo de Itán. Los jefes chokonen Esquinaline, Teboquita y Delgado [no confundir con el líder chihenne Delgadito] estaban entre ellos. El 4 de febrero, unos 200 chiricahuas atacaron Oputo, un viejo asentamiento ópata, a uno 24 km al norte de Huásabas, matando a cinco hombres y a dos mujeres. Se llevaron a varias mujeres cautivas.

El 7 de febrero, atacaron los corrales del presidio de Fronteras [Sonora] hiriendo de gravedad al sargento de guardia y a dos soldados, y llevándose a dos niños y más de 200 caballos y mulas. El capitán Teodoro López de Aros les persiguió con una fuerza compuesta de 10 s0ldados y 30 civiles, todos a pie para intentar dar con los animales robados, esfuerzo que resultó infructuoso aunque logró encontrar a los apaches con los que consiguió dialogar y, sorprendentemente después de 6 horas de negociaciones, logró convencerles de que liberasen a los dos muchachos que habían apresado, probablemente a cambio de tabaco y pinole. López de Aros estimó que los apaches eran 500, indudablemente una exageración, pudiendo identificar a Mangas Coloradas, y a los líderes chokonen Esquinaline, Teboquita y Delgado. 

Después Mangas Coloradas se dirigió a Batepito [Sonora] donde la partida se separó. Los bedonkohes bajo Mangas Coloradas y Teboca, con unos pocos chihennes bajo el mando de Itán se dirigieron a las Burro Mountains [Grant County, New Mexico], mientras los chokonen bajo Yrigollen, Reyes y Tapilá permanecieron cerca de Batepito, donde celebraron otra conferencia con un destacamento de soldados de Sonora.   

* En enero y febrero, decae el establecimiento de paz Janos (Chihuahua), aunque otros apaches todavía residen en otros establecimientos. (Mientras en diciembre anterior había unos 700 chiricahuas, a finales de enero solo había un centenar. La mayoría se había ido a causa de la viruela. Otros se fueron en respuesta a la llamada de Mangas Coloradas, quien había dejado New Mexico para preparar unas incursiones contra Sonora, por lo que a partir del 1 de febrero, la mayoría de los apaches dejaron de presentarse a solicitar sus raciones. 

Ante ello el capitán Madrigal envió, el 2 de febrero, al teniente Sánchez Vergara, en compañía del apache Charago a buscar a Manuel [Manuelito] para indagar el motivo. Encontró una ranchería chokonen en la Sierra del Pajarito [municipio de Buenaventura, Chihuahua] al oeste de la carretera entre Ramos y Casas Grandes. Los apaches impidieron a Sánchez Vergara entrar en la ranchería, diciéndole que se retirarse a unos 30 metros. Pronto apareció Reyes, manteniendo la distancia, diciendo que los apaches temían a la viruela; estando convencidos que los mexicanos habían contaminado sus raciones deliberadamente. A pesar de la presión de otros apaches para romper el tratado, Reyes dijo que su ranchería seguía siendo pacífica y leal. A las 17:00 horas, Reyes le dijo a Sánchez Vergara que esperara mientras él iba a buscar a Manuel; Sánchez Vergara esperó hasta las 15:00 horas del día siguiente y luego se fue. Vergara no sabía que los 22 hombres de la ranchería de Reyes estaban listos para ir a Sonora y unirse a otros chiricahuas mandados por Mangas Coloradas.

De hecho, la banda de Reyes había estado incursionando en Sonora, donde con otros grupos chokonen habían matado el anterior diciembre, a un hombre y herido a otros, cerca de Oputo, que junto a Fronteras, sería el objetivo de casi todas las partidas de guerra chiricahua en 1844.

El 16 de febrero, el apache Selgas llegó a Janos preguntando por Nagué, informando que muchos apaches estaban juntos en las montañas de Mogollón [Mogollon Mountains, Grant & Catron Counties, New Mexico], invitando a Manuel a unirse a ellos ya que su hijo estaba con ellos. Dos días más tarde, Manuel notificó a los mexicanos que los apaches de Janos le había estado alentando para que se rebelara. Al mismo tiempo, los robos en los alrededores de Janos aumentaron y los apaches que allí vivían pensaron que iba a haber un levantamiento general. 

La viruela afectó a varios apaches de Janos [la magnitud de la epidemia es incierta aunque parece que el 20 de febrero sólo había cinco apaches afectados y sólo tres habían fallecido, dos de ellos Chinaca y Chato Pisago, un hijo de Pisago Cabezón], lo que hizo que la población apache disminuyera de 300 ó 500 a menos de 50. Los apaches temían mucho a esa enfermedad, acusando a los mexicanos de infectarles a propósito. La mayoría de los apaches se fueron a las montañas del nordeste de Sonora).

A partir del 5 de marzo, sólo un puñado de apaches aparecía en las listas de racionamiento, Nagué, Maguirreyco, Chango y Chato con algunas mujeres y niños.

Ese mismo 5 de marzo, a las 08:00 horas, un gran número de chiricahuas [eran los chokonen de Yrigollen, Reyes y Tapilá] emboscaron a varios ciudadanos de Fronteras mientras cultivaban sus campos, a solo 275 metros del cuerpo de guardia, matando a un hombre e hiriendo gravemente a otro. El capitán Teodoro López de Aros salió detrás tras ellos, con 29 hombres a pie [los apaches habían robado todas las monturas en el ataque del 7 de febrero]. Alcanzaron a los apaches porque se habían parapetado para esperarles en las colinas al este del presidio. Durante cinco horas, ambos bandos intercambiaron insultos y disparos, hasta que un tirador apache alcanzó al capitán en una oreja, haciendo que los mexicanos se retirasen. El capitán relató que había tenido un muerto y dos heridos, no mencionando ninguna baja apache, pero informes posteriores decían que sus soldados habían herido a Yrigollen y a Posito Moraga.

A finales del mes de marzo, incursionaron por Moctezuma, Bacerac y Bavispe [Sonora]. En Moctezuma, el odio que tenían por los sonorenses surgió cuando declararon que “los apaches sabían cómo luchar mientras los sonorenses iban solo a matar mujeres y niños“.

Poco después, la banda de Tapilá se dirigió a Bacerac, donde mataron al vecino Antonio Pisano, llevándose algunos caballos, mulas y reses. Después atacaron Bavispe donde un apache exclamó que los sonorenses “eran todos malvados pero nosotros [los apaches] robamos y matamos en Sonora cada vez que nos da la gana”. A veces los apaches mataban a sus cautivos pero según el estado de ánimo en que se encontraban se conformaban con un simple rescate pagado con aguardiente, como fue el caso de José María Rojas a quien los apaches hicieron prisionero y que el Mayordomo del Bavispe liberó mediante la entrega de cierta cantidad de esta bebida.

En represalia, el capitán Eusebio Samaniego movilizó 70 hombres de la Guardia Nacional de Bacadehuachi y Bacerac. Samaniego era un duro adversario para los chiricahuas, al que llamaban “Chato”.  Samaniego siguió el rastro de los apaches hasta la Sierra de Carcay [municipio de Janos, Chihuahua], donde hallaron una pequeña ranchería de cuatro apaches desollando reses robadas. Los mexicanos mataron a Collantes, e hirieron a otros tres apaches que huyeron a Janos. Sus familias fueron apresadas, tres mujeres, dos niños y un adolescente, quienes declararon que Tapilá [chokonen], Ronquillo y otros habían pasado por allí con ganado robado hacia sus rancherías que estaban al otro lado de Janos y que ellos habían participado recibiendo las reses que estaban desollando en el momento en que los soldados les atacaron. Los cautivos fueron enviados a Fronteras [Sonora], desde donde los ciudadanos volvieron a protestar por la actuación de los habitantes de Janos, Galeana, Corralitos y otros pueblos de Chihuahua, a donde los apaches acudían para vender el botín que obtenían en Sonora. Este botín incluía no solamente ganado sino ropa, aperos y alhajas. Samaniego justificaría su acción en Chihuahua porque sus exploradores habían encontrado el rastro fresco de los apaches hostiles.

Las escaramuzas de los apaches con paisanos y milicianos mexicanos eran constantes y ambas partes sufrieron bajas aunque la economía y la sociedad de Sonora eran las que llevaban la peor parte, a tenor de las repetidas denuncias realizadas por diversos vecinos y oficiales. Los relatos citan a personajes, muchos de los cuales únicamente aparecen en la historia en el momento de su violenta muerte: “En esta época se ha formado una cadena no interrumpida de robos y muertes que han sufrido estos mismos Pueblos y los de todo el partido: que en las inmediaciones de Bavispe dieron muerte los Apaches Yaqui, Cojo Americano y otros a Marcelino Grijalba llevándose a Don Juan Bustamante…”.

* El 6 de marzo, Pisago Cabezón (chokonen), Itán y Mangas Coloradas (chihennes), Teboca y El Negro se encuentran en las Burro Mountains (Grant County, New Mexico) desde donde incursionan por Sonora. (Sonora tenía una próspera ganadería que atraía a los chiricahuas como la miel a las moscas y Mangas Coloradas y los demás se dedicaron a realizar devastadoras incursiones en dicho estado llevándose todo el botín que podían. Éste se vendía luego en Janos [Chihuahua] a traficantes mexicanos y norteamericanos).

* En abril, 300 chiricahuas incursionan por Sonora. (Los principales líderes eran por parte de los bedonkohes Mangas Coloradas y Teboca; por los chihennes Cuchillo Negro; por los chokonen Yrigollen, Esquinaline y Posito Moraga; y por los nednais Soquilla. También estaban Reyes, Pisago Cabezón [probablemente su última incursión], Chepillo y Miguel Narbona. Sus principales objetivos eran  los pequeños pueblos a lo largo de la orilla sur del río Bavispe, poniendo en riesgo todo el nordeste de Sonora. Atacaron el distrito de Sahuaripa, matando al menos 19 hombres, mujeres y niños. Regresaron al norte siguiendo el río Bavispe, y el 26 de abril en Oputo, emboscaron y mataron a tres hombres, llevándose varios caballos, mulas y burros [Los chiricahuas asediaron el pueblo de Oputo durante varios días pero los habitantes hicieron sonar unos tambores y los apaches, creyendo que se trataba de un nutrido destacamento militar, no se atrevieron a atacar y se limitaron a destruir los cultivos].

Poco después, los chiricahuas se toparon con un destacamento de soldados de Sonora, entablándose un duro combate, en el que resultaron muertos ocho apaches y heridos otros tres. Los apaches admitirían más tarde haber tenido seis muertos. Los mexicanos dijeron que uno de ellos había sido Cuchillo Negro [Un vecino de una hacienda de Casas Grandes [Chihuahua] se encontró con un grupo de mujeres apaches llorando la muerte de sus maridos. Al preguntarles por lo sucedido dijeron que, al regresar a su campamento, una partida de guerreros apaches había caído en una emboscada tendida por los mexicanos en la Sierra de Oputo, muriendo siete apaches incluyendo el destacado jefe Cuchillo Negro. Esta afirmación de las mujeres apaches era errónea. Cuchillo Negro apareció en varios sucesos posteriores a 1844 y fallecería en mayo de 1857 durante la campaña del coronel estadounidense, Benjamin Louis Eulalie de Bonneville. Cabe la posibilidad de que Cuchillo Negro fuera herido, o bien se tratara de otro apache].

De Oputo los chiricahuas fueron al pueblo de Cuquiarachi, donde a las 08:00 horas del 28 de abril lo ocuparon sin poder hacer nada sus habitantes. Los apaches cabalgaron por las calles hasta llegar a la plaza situada en el centro de la población. Mataron o hirieron a varias personas, y capturaron a otras “a punta de lanza“. Durante las siguientes tres horas, los apaches mantuvieron un constante fuego hasta que ofrecieron liberar a tres de los niños que habían capturado. En la conversación que siguió estaban Mangas Coloradas, Pisago Cabezón, Yrigollen y Esquinaline, bien conocidos por los oficiales de Cuquiarachi.

Después de devolver a sus prisioneros, los apaches se dirigieron a Fronteras, donde mataron a siete personas más antes de dividirse. Mangas Coloradas y Pisago Cabezón partieron para Arizona y New Mexico; los nednais de Soquilla y algunos chokonen volvieron a Janos y a Corralitos [los dos en Chihuahua]. Uno de los muertos mexicanos, residente en Cuquiarachi, era un empleado del coronel Antonio Narbona, que vengaría ese ataque en los meses siguientes.

* A principios de julio, los chiricahuas que están al mando de Mangas Coloradas están en las Burro (Grant County, New Mexico) y Mogollon Mountains (Grant & Catron Counties, New Mexico) para recolectar mescal, piñones y bellotas, según el comandante de Janos (Chihuahua), Mariano Rodríguez Rey. (Los chihennes solían recolectar en varios lugares, desde el extremo sudoccidental de New Mexico, en las Animas Mountains [Hidalgo County, New Mexico]; pasando por las Little & Big Hatchet Mountains [Hidalgo & Grant Counties, New Mexico]; hasta las Black Mountains [Catron County, New Mexico]. Mangas Coloradas tenía dos lugares favoritos para recoger mescal: el primero un lugar llamado por los apaches “Nadazai” [que significa “mescal extendido hacia arriba”] situado entre los cañones y arroyos del Whitewater Baldy, en las Mogollon Mountains; el segundo y, probablemente, el más preferido, “Tceguna” [que significa “cañón que se extiende”], el cual engloba el valle entre  las Mogollon Mountains y el territorio de Pinos Altos [Grant County, New Mexico]. Toda esta gran zona ha sido llamada algunas veces Mangas Springs. Además de recolectar, Mangas Coloradas estaba preparando otra incursión por Sonora.

Salió con sus hombres de uno de esos dos lugares, y se adentró en territorio chokonen, la ruta de la mayoría de sus incursiones hacia Sonora. En esta expedición también participaron miembros de las cuatro bandas chiricahuas. Desgraciadamente los datos son desconocidos porque no hubo blancos que pudieran contar lo que ocurrió, y no nos han llegado testimonios desde el lado apache. Sin embargo, parece que esta incursión tuvo éxito.

A finales de julio, un gran grupo de apaches, probablemente liderados por Mangas Coloradas, eliminó a un destacamento de 29 hombres mandados por el alférez Manuel Villa, cerca de Santa Cruz [Sonora]. Villa y sus hombres no se dieron cuenta de que cabalgaban hacia una bien planeada emboscada porque los apaches le mataron a él y a sus 28 hombre uno a uno. Hay una única circunstancial evidencia de la participación de Mangas Coloradas en este enfrentamiento. Él había sido reconocido por los mexicanos en sus anteriores campañas pero en ésta no hubo supervivientes para contarlo. Pero solo Mangas Coloradas podría haber reunido tal número de guerreros. La localización y características del enfrentamiento, y el hecho de que el coronel José María Elías González encontrara, poco después, partes del botín de esa victoria en las rancherías chiricahuas cerca de Janos, apuntan a una participación de éstos, y solo Mangas Coloradas podía liderarlos). 

* El 16 de agosto, sale de Fronteras (Sonora) un destacamento al mando del coronel José María Elías González en dirección a Chihuahua buscando rancherías apaches. (El 20 de agosto, alcanzaron la Hacienda Carretas [municipio de Bavispe, Sonora], el último asentamiento en Sonora, situado a pocos kilómetros del límite con Chihuahua. Elías envió una carta al comandante de Janos [Chihuahua], el capitán Mariano Rodríguez Rey, explicándole por qué cruzaba el límite del Estado. Empezó su carta declarando: “Encargado por el comandante general del Departamento de Sonora para dirigir las operaciones de la campaña contra los indios salvajes que lo están echando todo a perder, y convencido por la evidencia de que los pacíficos indios que vivían allí [donde está Vd.] son los mismos que en el presidio de Santa Cruz mataron al subteniente Manuel Villa, junto a 28 que estaban con él, incluyendo al padre Alday; y también los mismos que dos veces habían robado los caballos de Fronteras; y los mismos que habían atacado dos veces el mismo presidio; y los mismos que asaltaron la indefensa población de Cuquiárachi, donde mataron a varias personas; y los mismos que recientemente mataron a dos personas en Tetuachic Canyon, fanfarroneando en el mismo lugar de que uno, era el coronel Narbona [es un error, el coronel Antonio Narbona murió a manos de los apaches cuando éstos asaltaron su casa en Cuquiárachi el 23 de diciembre de 1848]… y los mismos que los últimos días robaron los carros y animales de Cesáreo Corella que llevaba a Bavispe; y en resumen aquellos que causaron a Sonora todo tipo de daño que se pueda imaginar… me veo obligado por la urgente necesidad de cruzar el límite del Departamento de Chihuahua para castigarles donde pueda encontrarles“.

Mientras escribía esta carta, avisó a Rodríguez de antemano. En realidad desconfiaba de la gente y de los militares de Janos, asegurándose de que la carta no fuese entregada hasta después de haber atacado los campamentos chiricahuas. Elías finalizó el mensaje: “Pero para que en ningún momento se piense que la autoridad de su Departamento está siendo ignorada, tengo el honor de darle esta noticia por adelantado. Confío en que se mantendrá el debido secreto y que, en vez de proteger a los indios por un análisis erróneo de la situación, Vd. se pondrá del lado de la justicia y de Sonora. Quiero aprovechar esta oportunidad para transmitirle mi estima y consideración“.

Cuando Elías entró en Chihuahua, dividió su fuerza. Una parte, dirigida por él mismo, se dirigió al sudeste, hacia Corralitos [municipio de Casas Grandes, Chihuahua]; mientras el otro mandado por el coronel Narbona fue al norte, hacia Janos. A últimas horas de la noche del 22 de agosto, el destacamento de unos 300 hombres de Narbona rodeó Janos, no enterándose nadie de su llegada hasta que un centinela del presidio escuchó ruidos provenientes del cercano campamento apache. Según el capitán Rodríguez Rey, comandante de Janos, la fuerza de Narbona actuó con “gran sigilo, no realizando ningún disparo, atacando con bayonetas para evitar hacer ruido“. Llegaron hasta el campamento de José Mentira, un viejo líder nednai que trabajaba de explorador para los mexicanos de Janos. Los sonorenses mataron a dos hombres, nueve mujeres y cinco niños, además de capturar a otros cinco, incluido a José Mentira.

Al amanecer del día 23, Rodríguez vio una escena espeluznante, entregándole un vecino la carta de Elías, escrita tres día antes. La unidad de Elías se había dirigido hacia Ramos, Casas Grandes, Corralitos y Barranco [todos en el municipio de Casas Grandes, Chihuahua] con el propósito de atacar a los apaches que encontraran allí. Ese mismo día Narbona se unió a Elías convergiendo contra varias rancherías cerca de Corralitos, destruyendo las rancherías del líder chokonen Manuel [Manuelito] y del nednai Soquilla. Las mayores pérdidas ocurrieron en estas rancherías. En total mataron unos 65 chiricahuas más, la mayoría mujeres y niños, y capturaron otros 25. Sumando los dos ataques, los sonorenses mataron a unos 80 apaches, capturaron a 30, y recuperaron una gran cantidad de evidencias que conectaban estas rancherías con las depredaciones en Sonora. Entre ellas recuperaron dos mosquetes que pertenecían a los soldados de Villa muertos, a finales de julio, en la emboscada de Santa Cruz. La mayor parte de los supervivientes huyeron a Arizona y New Mexico. Poco después, cuando los sonorenses llevaban a José Mentira, de Janos a Bavispe [Sonora], lo mataron.

Según Ralph A. Smith, autor del libro “The Scalp Hunter in the Borderlands 1835-1850”, indica que algunos de los niños apaches muertos, lo fueron”… golpeándolos contra las rocas“. Según John Bourke, en su libro “On the Border With Crook”, a veces también los apaches mataban así a niños mexicanos cautivos a una edad determinada en la que no podían sobrevivir por sí solos. 

El Estado de Chihuahua denunció el juego sucio de Sonora. Desde Janos, el capitán Rodríguez Rey protestó que Elías González no había recibido permiso para cruzar a Chihuahua, señalando que Elías había entregado su carta, después de que su destacamento hubiera llevado a cabo sus planes. Pero Rodríguez decidió no pleitear con Elías ya que no tendría sentido y no lograría más que convertirse en la diana de un insulto tras otro. La prensa de Chihuahua emitió una mordad crítica por la invasión sin precedentes de Elías González. El gobierno federal en Ciudad de México pidió una respuesta a las demandas de Chihuahua sobre ese ataque pero, al final, no le censuró por matar indios, especialmente apaches).

* En agosto, Mangas Coloradas y su gente están cerca del río Gila (sur de Arizona y New Mexico), donde comerciantes estadounidenses le proporcionan armas y municiones a cambio de caballos y mulas.

* El 9 de octubre, el jefe apache lipán Ramón Castro firma el tatado de Tehuacama Creek con la República de Texas.

* En octubre, la banda del chokonen Yrigollen incursiona a lo largo del río Bavispe, atacando Bavispe, Huasabas, Oputo y Moctezuma (todos en Sonora), matando a cinco hombres y capturando a una persona. (En un largo informe fechado el 3 de octubre de 1844, el comandante de Fronteras [Sonora] coronel Antonio Narbona verificó que los apaches acampados en el vecindario de Janos incursionaban constantemente por el Estado de Sonora, yendo a Chihuahua a vender su botín. La zona de Moctezuma y Saguaripa sufrió especialmente a manos de los chiricahuas; aparentemente los coyoteros [White Mountain] no estaban implicados en la mayoría de las incursiones. El segundo jefe de la comandancia José María Elías González informó que habiendo sido atacadas algunas rancherías apaches se lograron recuperar dos yeguas del campamento de Soquilla que habían sido robadas de la caballada de Fronteras en febrero y otras dos en la ranchería de Manuel [Manuelito]. Asimismo los soldados se hicieron con la montura del vecino Gabriel Escalante que los apaches habían matado en el mes de febrero. Narbona halló en Barranco una partida de reses y bueyes que un día antes los apaches habían vendido a Robert McNight. Por su parte el vecino de Fronteras José Argüelles informó que en el departamento de Janos [Chihuahua] había hallado bienes pertenecientes a vecinos que habían resultado muertos por los apaches incluyendo a niños raptados y ganado procedente de las haciendas de Sonora. En testimonio prestado ante el juez de paz Desiderio Escalante, Argüelles declaró que estando en Janos pudo hablar con varios de los apaches que habían realizado incursiones en Sonora y que andaban libremente por dicho Estado incluyendo a un chokonen llamado Chino [hermano de Posito Moraga] que afirmó que él y su hermano Poquito fueron los que dieron muerte al vecino Julio Quijada. Asimismo dijo que Yrigollen era el jefe que mandaba las partidas responsables de las muertes de varios soldados en Sonora y que el apache le había dicho que él mismo había dado muerte al vecino Ramón Estrada. Había otros testimonios visuales que identificaron a los jefes apaches más destacados como Yrigollen, Tapilá [chokonen], Delgado y Reyes. También citaron a Mangas Coloradas, Teboca y Casimiro.

En la misma época una partida de apaches dio muerte a un arriero llevándose cautivo a otro junto con las mulas de algunos vecinos de Las Granadas, quienes acudieron al pueblo de Oputo [Sonora] a pedir auxilio. Siguieron el rastro de los atacantes hasta el Puerto de Maroni y allí fueron sorprendidos por los apaches que dieron muerte a siete de los mexicanos. Luego los apaches se lanzaron contra Oputo y mataron a dos hombres y sus familias, llevándose dos cautivos. Después asaltaron el paraje de Guepari apropiándose de más de 20 mulas y cierta cantidad de prendas de vestir.

Manuel Sierra y José Faxaron que viajaban hacia Bacodeguachi fueron atacados y les robaron sus jacas y una mula de carga con diversos efectos personales incluyendo más de 200 pesos en dinero. Tuvieron suerte de sobrevivir y poder contar su experiencia; identificaron a Negrito como uno de los atacantes. Aunque el hombre que fue señalado como la cabeza visible en la mayoría de estas incursiones fue Mangas Coloradas. Por otra parte, las voces de protesta de los sonorenses unánimemente acusaron a los pueblos de Janos, Corralitos, Casas Grandes y Valle de San Buenaventura [todos en Chihuahua] como los lugares donde los apaches vendían su botín a cambio de aguardiente, armas de fuego y municiones. Pruebas no faltaban porque ganaderos sonorenses como Juan Sala, Luís García y Serario Bustamante acudieron a dichos pueblos para pagar rescate por su propio ganado. Otro lugar predilecto de los apaches para comerciar era Santa Rita del Cobre en Nuevo México).

* El 24 de noviembre, un destacamento de unos 100 hombres, bajo el mando del teniente coronel Francisco Narbona, persigue a una banda apache que estaba incursionando por el nordeste de Sonora. (Fueron al norte de la Sierra de Enmedio [municipio de Ascensión, Chihuahua] y luego hacia Janos [Chihuahua]. A unos 6 km de distancia de El Picacho [municipio de Namiquipa, Chihuahua] capturaron al apache Negisle, uno de los pocos apaches que quedaban en Janos en ese momento. Con permiso del capitán Mariano Rodríguez Rey, comandante de Janos se había trasladado a El Picacho con su familia, dos semanas antes, para cosechar mescal. En su poder tenía un caballo que los apaches habían robado en Sonora. La detención enfureció a Rodríguez, exigiendo el regreso de Negisle, insistiendo que era inocente de toda culpa y que había vivido en Janos durante mucho tiempo y que ahora era un hombre muy viejo “que apenas podía caminar“. Sólo porque Negisle tuviera un caballo robado en su poder no significaba que lo hubiera robado en Sonora. Se lo podría haber dado, o vendido, otro apache.

Rodríguez sugirió sarcásticamente que, en lugar de capturar a Negisle, mejor sería que las tropas de Sonora fueran a las montañas de Álamo Hueco [Alamo Hueco Mountains, Hidalgo County, New Mexico] donde sin duda habría rancherías hostiles. Convencido por Rodríguez, Narbona liberó a Negisle antes de partir, un día después de su llegada. Mientras, Mangas Coloradas estaba en Santa Lucia Springs [después llamado San Vicente de la Cienega; y finalmente Silver City, Grant County, New Mexico], y en el río Gila, al sur de las Mogollon Mountains [Grant & Catron Counties, New Mexico]).

1845

* En marzo, informes de la jurisdicción de Janos (Chihuahua) indica que los apaches Reyes y Torres aún no han roto el tratado de paz con ese presidio. (El 13 de abril, tras un robo cometido por los apaches, se ofrecieron a entregar a los culpables [Ataderas, hijo de Dos Días, y Carmeno] a los mexicanos).

* A finales de abril, Legisle, el único apache aún residente en Janos (Chihuahua) va a los campamentos chiricahuas para buscar a su hija, que se había ido a vivir con los hostiles. (Los jefes le dijeron que ellos se consideraban en paz con Chihuahua, y que estaban considerando la posibilidad de solicitar un acuerdo de paz con Sonora. Probablemente estos jefes eran chokonen, ya que éstos habían establecido una gran ranchería en la Sierra de Las Espuelas [municipio de Agua Prieta, Sonora]. El lugar donde estaban acampados era llamado por los chiricahuas “Tsel-ja-si-kaat”, que significa “grupo de rocas marrones”.).

* El 8 de mayo, un pequeño grupo de chokonen se lleva 117 reses de Corralitos ([municipio de Nuevo Casas Grandes, Chihuahua]. Quince días después volvieron y se llevaron 16 bueyes; y cinco días más tarde rompieron la valla de un corral en El Barranco [?] llevándose 23 mulas. El alférez José Baltasar Padilla salió de Janos [Chihuahua] en su persecución con 26 soldados y un civil, añadiendo a su grupo 52 más en El Barranco, y siete en más en Corralitos. Siguieron el rastro hasta la Sierra de Las Espuelas [municipio de Agua Prieta, Sonora], donde el 28 de mayo, descubrieron una gran ranchería chokonen de unas 100 familias, probablemente de unos 500 a 600 individuos en total. Durante los  siguientes dos días, los apaches y los mexicanos tuvieron una serie de escaramuzas. Padilla declaró que sus hombres habían matado a 14 apaches, y herido a muchos otros; capturando también a una mujer y a un niño, y recuperando algunos animales. Los apaches mataron a cuatro soldados e hirieron a nueve, cinco de ellos civiles, y capturaron 12 caballos. Después del enfrentamiento los chokonen se dispersaron, y se reagruparon en las Chiricahua Mountains [Cochise County, Arizona].  

Aproximadamente un mes después, el 28 de junio, sus líderes Manuel [Manuelito], Matías, Nagué e Yrigollen enviaron a tres mujeres a Janos solicitando una tregua, que tuvo como consecuencia un cese de las hostilidades. Chihuahua, esperando firmar otro tratado, envió a territorio bedonkohe y chihenne en Nuevo México, al teniente Antonio Sánchez Vergara, para averiguar las intenciones de los chiricahuas. Sánchez informó que éstos se habían trasladado a las Mogollon Mountains [Grant & Catron Counties, New Mexico], siendo su jefe José María, más conocido como Ponce. Sánchez hubiese mencionado a Mangas Coloradas si éste hubiese estado con él. Según la información que Sánchez recopiló, los bedonkohes y chihennes habían cometido varias depredaciones cerca de Doña Ana [Doña Ana County, New Mexico] y en El Paso [El Paso County, Texas]; y que ellos habían enviado a algunos grupos a incursionar en Chihuahua, por lo que recomendó al gobierno de ese Estado que organizara una campaña contra los chiricahuas instalados en las Mogollon Mountains.

En junio, los apaches se presentaban en los alrededores de Janos casi a diario en grupos de cuatro a 15 guerreros. Matías había sido importante en Sonora desde 1832. Nagué había vivido en Janos desde 1812 pero se le conoció como jefe sólo en 1843 ó 1844, cuando desapareció de la historia. Yrigollen, viviendo frecuentemente en Sonora, estuvo en Janos desde marzo 1843 hasta enero de 1844, siguiendo siendo un líder importante en la década de 1850. En julio, al menos, cinco mexicanos murieron en choques con los apaches, y los mexicanos temieron un aumento de los enfrentamientos. Contra eso, los militares de Janos planearon una expedición punitiva al río Gila.

El jefe apache José Chato [probablemente el Chato de los días de Santa Rita del Cobre {Santa Rita, Grant County, New Mexico}] estaba en paz en Namiquipa [Chihuahua]. Cuando los mexicanos mataron allí a cuatro apaches, entre ellos su hermano y un sobrino, exigió que los culpables le fueran entregados para hacer la justicia apache. Los mexicanos se negaron, recorriendo Chato y sus parientes un camino de venganza durante muchos meses).

* En agosto, se presenta en Tucson (Pima County, Arizona) una joven mujer Pinal apache que al ser interrogada afirma que se había fugado de su hogar por desavenencias con su marido. (También informa al capitán Antonio Comadurán, comandante del presidio de Tucson, que los Pinal apaches estan ocupados en sus campos realizando la cosecha de maíz y calabazas, quizá con la intención de hacerle creer que no debían temer un ataque. Pero Comadurán, que era un veterano oficial con amplia experiencia en el trato con los indios, duda de la veracidad de la información proporcionada por la joven apache y ordena su detención. En la zona de Tucson, nueve años después del tratado de paz de 1836, las relaciones de los Pinal apaches con los mexicanos habían degenerado en franca hostilidad, dedicándose a hostigar a los pobladores hispanos así como a sus enemigos los indios pima y papago. El terreno del ecosistema del desierto de Sonora consiste en una amplia variedad de vegetación que incluye arbustos quenopodiáceos, ocotillo, yuca, mesquite y cactus saguaro y ofrecía una excelente cobertura para que los apaches pudiesen moverse libremente y tender emboscadas a los viajeros solitarios o incluso a grupos de varias personas. No obstante parece ser que sentían necesidad de averiguar la condición de las defensas del presidio y el número de soldados disponibles en Tucson).

* El 29 de agosto, civiles de Sonora atacan una ranchería apache en El Torreón ([municipio de Galeana, Chihuahua]. Sorprendieron a 14 apaches, matando a 11 y capturando a los otros tres. Poco después, a comienzos de otoño, el alférez José Baltasar Padilla lideraba una patrulla que capturaba a un guerrero apache en la Sierra de Enmedio [municipio de Ascensión, Chihuahua] que había estado con un grupo que se había llevado unos animales robados en Sonora. El guerrero dijo que los asaltantes pertenecían a la ranchería de Itán, que acampaba junto a la de Mangas Coloradas en las Mogollon Mountains [Grant & Catron Counties, New Mexico]; y que habían conseguido abrir un nuevo mercado para comerciar, Socorro [Socorro County, New Mexico], en donde intecambiaban su botín por armas y pólvora. Estas revelaciones llevaron a las autoridades de Santa Fe [Santa Fe County, New Mexico] a realizar una investigación donde varios ciudadanos testificaron sobre las ilícitas actividades que habían visto en Socorro, a donde pronto llegaría varias veces Mangas Coloradas.

Antes de que las autoridades de Chihuahua pudieran seguir el consejo de Sánchez Vergara de organizar una expedición contra los chiricahuas, el nuevo gobernador de Chihuahua, Ángel Trías, y su comandante general, Pedro García Conde, tuvieron que hacer frente a un serio problema en su Estado. Los nednais del grupo local de El Carrizal [municipio de Ahumada, Chihuahua] habían incursionado por la zona noroeste y central del Estado; y los comanches por la zona nororiental; por lo que García Conde prefirió hacer “una mala paz que una buena guerra”. Sin embargo, con los soldados incapaces de hacer frente a las dos incursiones, las comunidades fronterizas empezaron a organizar su propia milicia local para hacer frente a los apaches. Por añadidura, estas complicaciones llevaron a Chihuahua a considerar el volver a llamar a James Kirker y sus mercenarios, siendo éste receptivo a la idea. Esta nueva política de Chihuahua no pareció afectar a Mangas Coloradas, el cual pasó la mayoría del tiempo en las Mogollon y las Burro Mountains [Grant County, New Mexico], donde era muy difícil para los soldados mexicanos causarle algún daño. Pero los nednais y chokonen que vivían en el noroeste de Chihuahua, se encontraban en el camino de los mercenarios de Kirker, cuyo objetivo era exterminar a todos los apaches.

Los mexicanos que sufrían el aumento de ataques apaches en Sonora, enviaron más de 300 soldados a una reunión de apaches [incluyendo las rancherías de Chato, Reyes, Francisquillo [chihenne], Vicente, Cristóbal [chihenne], El Negrito, Maturan, Nicanor, Pegates y Dos Reales] en la Sierra de Terrenate [al noroeste de Encinillas, municipio de Chihuahua, Chihuahua]. La mayoría de ellos eran jefes conocidos, pero tres [Maturan, Nicanor y Pegates] fueron reconocidos como jefes en ese momento; Dos Reales había estado en paz en Corralitos [municipio de Casas Grandes, Chihuahua] desde agosto de 1842 hasta octubre 1843.

Los mexicanos no pudieron entablar una batalla abierta con los apaches, a pesar de que atacaron al grupo durante las negociaciones, capturaron a varios rehenes de una delegación de paz, y mataron al jefe Pegates. Los apaches huyeron y los mexicanos enviaron propuestas de paz a los líderes, incluyendo a Reyes. Luego los mexicanos se retiraron).

* El 13 de septiembre, una banda apache ataca, a las 09:00 horas de la mañana, Santa Cruz ([municipio de Santa Cruz, Sonora]. Según un testigo, los atacantes iban montados y a pie, sumando unos 300 guerreros. Los apaches, que estuvieron durante seis horas en la localidad, se llevaron todo el ganado, matando a 10 personas y capturando a 13 más, incluido un muchacho de 12 años, Concepción Mejías, quien estuvo cautivo durante dos años hasta que pudo volver a su pueblo. Aunque 300 apaches parecen muchos, sí que serían numerosos, lo que hace indicar que serían chiricahuas aunque hay dudas de si podrían ser Western Apaches).

* El 19 de septiembre, Luís García, un comandante de la milicia local de Sonora, sale de Bacerac (Sonora) con 90 hombres de las poblaciones de los alrededores. (Pasaron por Bavispe [Sonora] donde a listaron a otros 14 hombres. Durante los siguientes 10 días, patrulló el nordeste de Sonora y el noroeste de Chihuahua, explorando cuidadosamente las Sierras de Las Espuelas [municipio de Agua Prieta, Sonora], y de Enmedio [municipio de Acensión, Chihuahua]. Como los negocios de García le habían llevado con frecuencia a Janos y a Casas Grandes [los dos en Chihuahua] era muy conocido y respetado por esos lugares. García solicitó a las autoridades políticas y militares de Casas Grandes discutir con ellos temas relacionados con los apaches. Ahora Chihuahua quería colaborar con Sonora.

El 27 de septiembre, García entró en Casas Grandes para tener una reunión con los políticos locales. Contrató a siete hombres que conocían las montañas para servir como guías. Al día siguiente salió para Galeana [Chihuahua]. Cuando iba de camino, sus guías descubrieron un rastro fresco. Inmediatamente envió al teniente Laureano May con 18 hombres, incluyendo el guía nativo de Casas Grandes, Antonio Ortíz. En La Angostura [municipio de Galeana, Chihuahua], a unos 48 km al sudeste de Casas Grandes, sorprendieron a un pequeño grupo de apaches, matando a cinco hombres y a seis mujeres, y capturando a un niño de pecho, entregándoselo a un vecino de Galeana. También capturaron a dos hombres que fueron interrogados. Uno de ellos tenía un caballo, aparentemente robado en Sonora. De hecho, un soldado de García dijo que era suyo. Los apaches dijeron que estaban en paz con Galeana.

García preguntó a sus hombres qué hacían con ellos, respondiendo que había que matarlos. García aceptó pero no sin antes bautizarlos. Después de administrarles el sacramento, los ejecutaron. Antes de morir, uno de los chiricahuas admitió haber estado incursionando por Sonora. No dijo donde pero quizás fue en la incursión de Santa Cruz, el pasado 13 de septiembre).

El 29 de noviembre, el comandante del presidio de Tucson, Antonio Comadurán sale de esta localidad, al mando de un destacamento de 155 hombres, compuesto por 60 soldados de dicho presidio, 23 de Tubac (Santa Cruz County, Arizona), 20 vecinos de Tucson (Pima County, Arizona), 17 indios pimas de San Xavier del Bac (Pima County, Arizona) y 35 “apaches mansos”, yendo por las orillas de los ríos San Pedro y Gila, realizando un reconocimiento hasta el cañón de Arivaipa (Arizona) y algunos otros puntos logrando dar muerte a seis apaches y herir a otros tres. (Pero al deteriorarse los caballos de los expedicionarios, quedando inservibles, regresan a Tucson el 7 de diciembre).

* Del 13 al 21 de diciembre, James Kirker y 30 de sus mercenarios se unen al grupo de Manuel de la Riva y José Ponce de León, sumando en total 340 hombres, para cazar apaches.  (Encontraron a un grupo en la Sierra de Terrenate, al noroeste de Encinillas [municipio de Chihuahua, Chihuahua], y en un breve enfrentamiento, mataron a unos pocos antes de que se dispersaran por las montañas).

* El 29 de diciembre, Texas se integra en los Estados Unidos, comenzando una progresiva hostilidad entre los apaches lipanes y los norteamericanos. (Cuando Cuelgas de Castro murió, su hijo Juan Castro llevó a su pueblo a Laredo [Webb County, Texas], junto al río Grande. En 1855, Estados Unidos instituiría la política de: “… buscar y atacar a todas partidas o bandas, cuyas depredaciones se puedan rastrear“.

Juan Castro se negó a ubicarse en Fort Griffin [Shackelford County, Texas], sufriendo sus rancherías los ataques de los mexicanos, de los “Rangers” de Texas, y del ejército de los Estados Unidos).

1846

* El 18 de febrero, una banda apache liderada por Chato incursiona en Namiquipa ([Chihuahua]. Allí llegó James Kirker el 4 de marzo, de nuevo al servicio del gobierno de Chihuahua, con sus indios shawnees y delawares para reclutar indios tarahumaras e ir a cazar apaches.  El 13 de marzo, con 54 hombres, fue a Chuhuichupa [municipio de Madera, Chihuahua] en la Sierra Madre. El 20 de marzo, descubrieron las rancherías de Chato y Maturan. Al final de la tarde, Kirker atacó matando al apache Gachupín e hiriendo a otros nueve, y arrasando el campamento. Recuperaron 54 animales entre vacas, mulas y bueyes; 300 pieles de antílope y de vaca; frijoles; panes; bridas; calabazas secas; harina; hachas; ollas; azúcar; 30 sillas de montar; dos pistolas; y un montón de chatarra de poco valor, entre otras cosas).

* El 19 de mayo, más de 200 apaches asedian Janos (Chihuahua) matando a una persona, capturando a dos y llevándose 345 cabezas de ganado. (Los asaltantes no fueron identificados pero podían pertenecer a rancherías que más tarde hicieron la paz en el noroeste de Chihuahua, especialmente en Galeana. A finales de mayo las rancherías de los jefes Cigarrito [chihenne], Gómez, Ramón y Zozaya estaban juntos en la Sierra de Terrenate [al noroeste de Encinillas, municipio de Chihuahua, Chihuahua], planeando incursiones).

* El 24 de mayo, una banda apache ataca Fronteras ([Sonora]. Al volver Chihuahua a contratar mercenarios, las tropas, por agravio comparativo, solicitaron recibir recompensas por las cabelleras de los apaches que matasen).

* En mayo y junio, los chokonen de Reyes, Yrigollen y Carro, y los nednais de Francisco y Láceris (también llamado Pláceres) tienen una serie de reuniones con el alférez Carlos Casares en San Buenaventura ([municipio de Buenaventura, Chihuahua]. Casares era un atípico oficial mexicano ya que simpatizaba con los apaches. Deseaba olvidar los conflictos del pasado y establecer una paz duradera con ellos, reconociendo que ambos bandos compartían la culpa. Quería acabar con el comercio de ganado que robaban los apaches para intercambiarlo por armas y alcohol. También se negó a darles raciones hasta que los chiricahuas liberaran a todos sus cautivos.

Láceris regresó unos días después, el 12 de junio, con Carro y cinco apaches más. Verificaron la paz con Casares, comandante del presidio de Galeana. Láceris y Carro habían pertenecido al establecimiento de paz de Janos [Chihuahua]. Dos días más tarde, Chato fue a Galeana con su ranchería para tratar la paz, a pesar de que su banda quería vivir en Namiquipa [Chihuahua]. Torres llegó el 22 de junio, y él y Vicente, liberaron a los cautivos que habían capturado recientemente a los mexicanos.

Después Reyes se instaló en Galeana [Chihuahua]. Envió al apache Muchachito para traer a Francisquillo [chihenne] a Galeana, junto a otros apaches que no estaban en paz. Muchachito regresó ese mismo día con Francisquillo y Vicente, junto a cinco hombres, y 22 mujeres y niños. Por otra parte, Chato, Maturá y Láceris estaban en el interior de Chihuahua esperando para conocer los acuerdos).  

* El 8 de junio, una banda apache ataca el rancho del Sacramento, llevándose todo el ganado del vecino Jesús López, retirándose rumbo a Victorino, perseguidos por los vecinos de Nombre de Dios, Torreón y Encinillas (todos en Chihuahua).

* El 25 de junio, tropas de Sonora atacan a la banda del chokonen Tapilá. (En julio, las mismas tropas atacaron a la banda de Tito, mientras exploraban la Sierra Pilares de Teras [municipio de Agua Prieta, Sonora]).

* El 26 de junio, James Kirker, con el beneplácito de José María Irigoyen, gobernador de Chihuahua, sale de la ciudad de Chihuahua con 25 hombres para cazar apaches, preferentemente hostiles, aunque no tenía ningún problema en matar a cualquier apache que cayera en sus manos con tal de cobrar la recompensa de 200 pesos que daban por cada cabellera. (Tras 10 días de marcha, Kirker fue a casa de José de la Riva, subprefecto de Galeana [Chihuahua]. A primeras horas de la mañana del 6 de julio, José Ponce, un ciudadano de esa localidad llegó a casa del subprefecto con la noticia de que el grupo de Kirker había matado a 18 chiricahuas en San Buenaventura [municipio de Buenaventura, Chihuahua]. Kirker dijo que estaba seguro que eran los mismos que habían asaltado la Hacienda de Encinillas, siguiéndolos hasta el lugar donde los mataron. 

Sabiendo que los chiricahuas tenían un gran poblado cerca de Galeana, Kirker fue, con algunos ciudadanos de esta población y de Janos, liderados por José María Zuloaga [un habitual socio comercial de los chiricahuas] a matar a tantos apaches como fuera posible. Eran en total 44 hombres.

El 6 de julio, chiricahuas de ambos sexos y de todas las edades, de las bandas de Reyes y de Torres, fueron invitados a asistir a una fiesta en Galeana. Acudieron confiados y desarmados por sentirse protegidos por las negociaciones de paz emprendidas con el comandante del presidio de San Buenaventura, el alférez Carlos Casares. Durante toda la noche, los mexicanos dieron a los apaches tal cantidad de mescal y aguardiente que todos se emborracharon, quedando tendidos en el suelo.

A primeras horas de la mañana del 7 de julio, aparecieron los hombres de Kirker, que ayudados por vecinos de Galeana, mataron a los dormidos chiricahuas, con cuchillos y mazas, indiferentes a la edad y el sexo de sus víctimas. Mataron a 130 chiricahuas, incluyendo a una mujer embarazada cuyo feto fue extraído vivo del cuerpo aún palpitante de su madre, siendo sumergido en agua bendita para después ser estampado contra un muro. Luego les arrancaron las cabelleras.

La mayoría de las víctimas eran miembros moderados y pacíficos de la banda chokonen de Yrigollen [quien perdió varios familiares], de Carro, Manuel [Manuelito], Reyes y Torres. La banda nednai, consistente en el grupo local de Janos liderada por Láceris; y de El Carrizal, liderada por Francisquillo, también sufrieron varias pérdidas.

Kirker mató a dos jefes en Galeana, Reyes y Torres, y es posible que Cochise estuviera presente. También es posible que falleciera allí el chokonen Pisago Cabezón puesto que a partir de esa fecha no se tuvo más noticias de él. Hay quien opina que Pisago Cabezón pudo ser el padre de Cochise. Si es así, se comprende el gran odio que éste tenía a los mexicanos, al perder en la matanza a varios familiares. Otros, en cambio, creen que el padre de Cochise fue Reyes. Los apaches consideraron este hecho el mayor desastre sufrido por su pueblo, peor incluso que la matanza perpetrada por John Johnson en 1837. La acción de Kirker facilitó la unión de los chiricahuas moderados con los hostiles.

El 10 de julio, James Kirker llegó a la ciudad de Chihuahua con 148 cabelleras como trofeos, atadas a unos palos, recorriendo la localidad en una procesión encabezada por el gobernador, unos sacerdotes, y bandas de música, entre el entusiasmo de la gente. Las cabelleras fueron colgadas en una cuerda en la catedral con una gran celebración.

El informe de Kirker era impreciso pero sabemos lo que pasó gracias a George Ruxton, un viajero y escritor inglés que estaba en la ciudad de Chihuahua poco después de ocurrir ese hecho. Lo contó en el libro “Adventures in Mexico and the Rocky Mountains”. Lo ocurrido fue corroborado por Yrigollen, Mangas Coloradas, y Jason Betzinez.

Yrigollen probablemente estuvo presente, o en las cercanías; Mangas Coloradas estaba preparando una expedición contra Sonora cuando se enteró de lo ocurrido por los supervivientes chokonen y nednais; y Jason Betzinez, primo de Gerónimo, contó lo sucedido en el libro “I Fought with Geronimo” tal como lo oyó de sus mayores: “… la horrible matanza de nuestras familias…” y “… uno de los conflictos más sangrientos en los que se vieron envueltos los apaches”). 

* A finales de julio, Mangas Coloradas lidera un grupo que incursiona por el interior de Sonora, pasando por alto algunos de los tradicionales objetivos de los apaches, quizás por carecer de caballos, mulas y ganado. (El 26 de julio, un grupo de cinco personas salió de Batuc [municipio de San Pedro de la Cueva, Sonora], un pequeño pueblo situado en la orilla este del río Moctezuma, a unos 64 km de Moctezuma, con destino a Tepache, a unos 48 km al norte. La ruta durante la primera mitad del trayecto atravesaba cañones y arroyos, con la Sierra Madre al este y al oeste. El grupo llegó a la hacienda La Ranchería [municipio de San Pedro de la Cueva, Sonora], encontrándose con una espeluznate escena.

A primeras horas del día, los apaches habían ocupado el rancho, propiedad de Francisco Blanco, matando al mayordomo, a su mujer, a dos hijos, y a seis vaqueros. Antes de irse, mataron con lanzas a 70 reses, llevándose los caballos y las mulas. Los cinco hombres decidieron irse a Tepache pero no llegaron. En el camino fueron emboscados por los apaches, falleciendo dos hombres, una mujer, y un niño. Ignacio Salvatierra pudo escapar y llegar a Suaqui [municipio de San Pedro de la Cueva, Sonora], donde contó lo ocurrido.

Al final del día, un grupo de la milicia llegó a Suaqui diciendo que una partida de guerra liderada por Mangas Coloradas les había atacado y matado a su comandante, y a seis hombres más. Mientras, un destacamento de la Guardia Nacional había salido de Batuc para perseguir a los apaches hasta las montañas, atacando su campamento provisional que tenía en ese momento 24 guerreros. Los soldados rescataron a cuatro cautivos, y recuperaron parte del ganado robado. Los cautivos dijeron que Mangas Coloradas estaba por los alrededores, aunque no estaban seguros de si el jefe estaba en el campamento que los soldados habían atacado. Los apaches [bedonkohes y chihennes] regresaron a New Mexico. Probablemente eran los mismos que en agosto, atacaron a un grupo de vaqueros que llevaba ganado a Arizpe [Sonora]).

* El 6 de octubre, el general de brigada Stephen Watts Kearny se encuentra con Kit Carson a unos 16 km al sur de Socorro (Socorro County, New Mexico), quien viajaba con un grupo de 16 hombres de California a Washington con un informe sobre la conquista de California por el destacamento de John C. Frémont. (Antes, a unos 16 km de Santa Rita del Cobre [Santa Rita, Grant County, New Mexico], el grupo de Carson se había encontrado con una ranchería apache cerca de la futura Silver City [Grant County, New Mexico]. Probablemente Mangas Coloradas estaba presente ya que Kearny se reuniría allí mismo con el jefe apache pocos días después.

Carson dijo que “los chihennes estaban algo asustados de vernos. Les dijimos que éramos amigos y que íbamos de camino a New Mexico, y que queríamos comerciar con animales. Ellos parecían amistosos… nos visitaron y empezamos a negociar, consiguiendo nuevas monturas, las cuales nos hacían mucha falta ya que las nuestras estaban casi todas agotadas“.

Carson no sabía que tropas estadounidenses habían ocupado New Mexico hasta que se lo dijeron los chiricahuas. Conocía el territorio ya que había trabajado como conductor para Robert McKnight [administrador de una mina en Santa Rita del Cobre], en 1828, pudiendo haber conocido a Mangas Coloradas bajo el nombre de Fuerte. En todo caso, la acogida de los chiricahuas sorprendió gratamente a Carson, “ estaban ansiosos de ser amistosos con los estadounidenses, recibiéndonos cordialmente“. La posibilidad de una guerra entre México y los Estados Unidos era algo que agradaba enormemente a los chiricahuas.

Kearny envió a Washington a su guía Thomas Fitzpatrick, con el informe de Carson, y éste se quedó con el general ya que conocía mejor esa parte del territorio. Esperando reunirse con los chiricahuas en el río Mimbres, Kearny envió un pequeño destacamento al mando del capitán Henry Turner para comunicarles que “los estadounidenses eran amistosos y que no debían alarmarse“. Turner no vio a ninguno, encontrando muchas chozas dispersas por la pradera.

El 18 de octubre, Kearny pasó por la abandonada Santa Rita del Cobre, acampando a 3’2 km al oeste. Esa noche, llegó Mangas Coloradas con otro guerrero, conferenciando con Kearny. Era la primera vez que se reunía con soldados estadounidenses. El orden y la disciplina de las tropas le impresionaron. Fijándose en sus armas, tuvo la impresión de que eran mejores combatientes que los mexicanos. Según un testigo, Mangas Coloradas prometió “ser fiel y amistoso con todos los estadounidenses“. Después de recibir unos pocos regalos de Kearny, Mangas Coloradas prometió traer a miembros de su banda para comerciar con mulas.

Al día siguiente, 19 de octubre, Kearny acampó en el arroyo Santa Lucía [también conocido como Mangas Creek], un afluente del río Gila, que fluye rodeado, a una distancia de entre 16 a 24 km, entre las Big y Little Burro Mountains [Grant County, New Mexico]. Mangas Coloradas envió un mensajero con la promesa de que llegaría a la mañana siguiente con mulas para comerciar. 

A media mañana del 20 de octubre, llegó Mangas Coloradas con unos 30 apaches, prometiendo que “los blancos podrán pasar a salvo a través de su territorio“, manifestando además sus odio a los mexicanos. La perspicacia de los apaches sorprendió a algunos estadounidenses ya que no respondieron fácilmente a la oferta de agujas, hilo, camisas rojas, y cuchillos a cambio de sus mulas. Así, un sorprendido Turner comentó que “ellos demostraron más astucia en el comercio que lo que nosotros esperábamos, utilizando la táctica de pedir más por lo primero que les ofrecías“. Sin embargo, los apaches proporcionaron a Kearny unas pocas mulas a cambio de varios objetos.

El capitán Abraham Robinson Johnston mencionó que los tres principales jefes chiricahuas al oeste del Río Grande eran Mangas Coloradas, Cuchillo Negro y Lásada [posiblemente Láceris]. Johnston realizó una buena descripción de los chiricahuas, muchos de los cuales eran miembros del grupo familiar de Mangas Coloradas: “Tenían pequeños pero buenos caballos… iban parcialmente vestidos como los españoles, con anchos taparrabos, con mocasines y polainas hasta las rodillas; llevaban un cuchillo normalmente en el lado derecho; la puntera de sus mocasines estaba doblada hacia arriba; su pelo era largo, y la mayoría lo llevaba sin adornos; algunos tenían sombreros, otros unos fantásticos cascos; tenían algunas armas de fuego pero la mayoría llevaban lanzas, arco y flechas“.

El teniente William Hemsley Emory admiró la destreza con que cabalgaban sus caballos. Su forma de vestir le recordaba a los guerreros de la antigua Grecia. Antes de que Kearny dejara el territorio chiricahua, un jefe, mirando al general con aparente gran admiración dijo: “Vd. ha tomado New Mexico, y pronto tomará California, vaya y tome Chihuahua, Durango y Sonora. Nosotros le ayudaremos… Los mexicanos son granujas, les odiamos y les mataremos a todos“. Evidentemente Kearny se negó. Se fue en dirección al río Gila, sobrepasó Tucson [Pima County, Arizona] con su guarnición mexicana, y se dirigió a California, mientras los chiricahuas de Mangas Coloradas sembraban maíz en el arroyo Santa Lucía [también conocido como Mangas Creek], un afluente del río Gila).

* En noviembre, una partida de guerra chiricahua incursiona en Galeana (Chihuahua) en represalia por la masacre de Kirker. (Jason Betzinez [posiblemente un hijo de Delgadito] diría: “Durante muchos días, con sus noches, podíamos oir contínuos lamentos en las tiendas y en la cima de las colinas circundantes al amanecer de cada día. No había familia que no hubiese perdido uno o más miembros. Los jefes consideraron durante mucho tiempo qué tipo de represalia deberían hacer contra los mexicanos de Galeana. El asunto era demasiado importante para decidirlo sin hacer una consulta o deliberación. Pero el deseo de venganza aumentó más intensamente a medida que pasaban los días y las semanas. Finalmente Baishan [Cuchillo Negro], el principal jefe de los apaches chihennes, llamó a consejo a los jefes de varias bandas. Entre los que respondieron estaba Cochise, jefe de los chokonen,… Mangas Coloradas, jefe de los mimbreños [chihennes], quien vivía cerca de Santa Rita, y otros cuyos nombres no recuerdo“.

Al ser uno de los principales líderes, Cuchillo Negro fue el responsable de organizar la partida de guerra. Mangas Coloradas, Cochise, Delgadito y Miguel Narbona estaban presentes con sus guerreros, partiendo desde el sur de New Mexico. Antes de salir “los jefes anunciaron que tendría lugar una gran danza de guerra. Todo el mundo fue invitado a asistir a este excitante espectáculo, cuyo propósito era reclutar voluntarios para la expedición y despertar el ardor guerrero“. A pesar de que este evento ocurrió antes del nacimiento de Betzinez, el lo contó tal como lo oyó de sus mayores: “Por la noche fue hecha una hoguera en el centro de un gran círculo alrededor de la cual se reunieron los espectadores. Diez pasos al oeste de la hoguera se sentaron cuatro o cinco hombres tocando tambores mientras entonaban altos cánticos, los cuales pueden recordar a los blancos la música de la gaita, siendo ambos marciales y estimulantes. De vez en cuando nombraban a algunos prominentes guerreros, quienes luego salían de la multitud y caminaban alrededor de la hoguera mientras los cantantes alababan su valentía y hazañas en el combate. Esta era la señal para otros apaches que querían emprender el sendero de la guerra para unirse a cada hombre en su andar y más tarde servir bajo su liderazgo durante la incursión.

Finalmente cuando parecía probable que todos los valientes y futuros combatientes se unirían a la partida de guerra, los hombres formaron una línea en el lado opuesto al círculo donde estaban los músicos, avanzando en una sucesión de saltos, zigzagueando como si fuera un asalto real. Blandiendo sus armas se acercaron a los músicos deteniéndose, gritando, y disparando sus armas o flechas por encima de las cabezas de los cantantes. Eso levantó el ánimo, especialmente a los jóvenes quienes, igual que los niños de hoy, querían organizar batallas ficticias imitando a sus mayores.

Después de la danza, los guerreros comenzaron a preparar la incursión a México. Hicieron nuevos arcos y flechas, reunieron munición para las pocas armas de fuego disponibles, y prepararon más mocasines y alimentos“.

Según Betzinez pasaron varios meses antes de partir para Chihuahua, el primer otoño después de la masacre de Kirker. Si esto es así, pudo haber sido en noviembre, ya que en octubre, Mangas Coloradas se reunió con Kearny y otros oficiales estadounidenses en New Mexico.

Las autoridades mexicanas informaron que la banda estaba formada por 175 guerreros, y varios “dikohes”. Cuchillo Negro planeó el ataque, asignando a cada banda objetivos específicos a los que atacar mientras pensaban en los parientes muertos. Los guerreros ocuparon la población y su plaza a pesar de que los soldados mexicanos y los civiles de Galeana ofrecieron una dura resistencia, matando a varios de ellos al comienzo del enfrentamiento. Finalmente los soldados huyeron siendo alcanzados muchos de ellos por los apaches a caballo, siendo atravesados con sus lanzas.

La victoria chiricahua fue total, a pesar de sus bajas, regresando a New Mexico con la moral alta. Los apaches que informaron al antropólogo estadounidense Morris Edward Opler dijeron: “Cuando los hombres llegaron, todas las mujeres se reunieron alabándoles“. Los jefes repartieron los caballos y el ganado a cada uno que tomó parte en la incursión. Luego hicieron una danza para celebrar la victoria que duraría cuatro días y cuatro noches, recreando la batalla. 

Jason Betzinez contaría: “Todos los hombres que tomaron parte en la batalla, especialmente mis familiares, más tarde me contarían que todos estaban de acuerdo que esa fue la mayor victoria apache… Toda la tribu estaba tremendamente orgullosa de sus guerreros y durante años después, les agradaba escuchar las historias de la recordada batalla. Entre los que aumentaron su reputación por la batalla de Galeana estaban Mangas Coloradas, Cochise, Delgadito, Benito, Goyaalé [Gerónimo, primo de Betzinez],  y Nahkedetis [abuelo de Betzinez].

Desgraciadamente, los datos sobre esta batalla son escasos, dedicándose los periódicos mexicanos a informar exclusivamente sobre los acontecimientos de la guerra contra los Estados Unidos. Sin embargo, algo podemos saber gracias al teniente estadounidense Cave Johnson Couts, del 1º de Dragones, que estuvo en Galeana en septiembre de 1848, pudiendo observar que “lo que había sido una amplia población, ahora estaba bastante deteriorada, siendo sus habitantes terriblemente hostiles con los indios de los alrededores“. 

En mayo de 1849, Thomas Durivage, corresponsal del “New Orleans Daily Picayune”, pasó por Galeana describiéndola, “una vez fue un próspero lugar pero los indios la han arruinado y han empobrecido a sus ciudadanos más ricos“. Parece que un gran ataque chiricahua tuvo lugar en Galeana entre el verano de 1846 y principios de 1848. Algunos datos de Betzinez son vagos pero su historia, oída de sus mayores, es una verídica reconstrucción de un hecho que, indudablemente, ocurrió y se quedó grabada en las tradiciones orales de los chiricahuas).

* El 2 de diciembre, el teniente coronel Philip St. George Cooke, comandante del “Batallón Mormón” acampa en la abandonada hacienda de San Bernardino (Cochise County, Arizona), al sur de las Chiricahua Mountains. (Unos pocos días antes se había reunido con el jefe chokonen Manuelito, quien prometió volver con mulas para negociar. Con él vinieron otros apaches, entre ellos otro jefe, posiblemente Yrigollen [entonces el líder principal de los chokonen]; o también pudo ser el chihenne Mangas Coloradas [cinco años más tarde diría a John Russell Bartlett, miembro de la Comisión Fronteriza, que recordaba a Kearny y a Cooke cuando pasaron por su territorio unos años antes]. Si Mangas Coloradas se reunió con Cooke fue, inmediatamente antes o después, de la incursión contra Chihuahua para vengarse de la masacre de Kirker.

Hablaron de los mercenarios Johnson y Kirker, asegurando Cooke a Manuelito que Johnson y Kiker representaban los  elementos más degenerados de la sociedad estadounidense, refiriéndose a ellos como “alevosos asesinos”. Pero Kirker se alistaría, ese mismo mes, como explorador de las tropas estadounidenses del coronel Alexander W. Doniphan en la guerra contra México).

1847

* Este año, se publica en Londres (Reino Unido) “Adventures in Mexico and the Rocky Mountains: Experiences of Mexico and the American South West during the 1840s., del inglés Georges Frederick Augustus Ruxton, ex-militar y miembro de la “Royal Geographical Society” y de la “Etnological Society”. (Ruxton hizo la ruta de Veracruz a Ciudad México y de ahí, hasta Nuevo México con dirección a las Montañas Rocosas en 1846. Dijo sobre su experiencia en Nuevo México: “Se han hecho varios intentos para colonizar esa ruta, pero todos han fracasado debido a la hostilidad de los apaches. Si este departamento pasara a manos de los norteamericanos, pronto sería una floreciente colonia, ya que los rudos hombres de los bosques, con su hacha en un hombro y el rifle en el otro, no estarían acobardados por los salvajes, como lo están ahora los pusilánimes propietarios de estas tierras, para poderles sacar provecho…

… [Chihuahua] capital del Estado de ese nombre […] frente a la entrada principal [de la catedral], sobre los portales que formaban uno de los costados de la plaza, colgaban las siniestras cabelleras de 170 apaches que habían sido atrapados e inhumanamente asesinados por los cazadores de indios que paga el estado [comandados por James {Santiago} Kirker]. Las cabelleras de los hombres, mujeres y niños, fueron llevadas en procesión triunfal a la ciudad y colgaban como trofeos del valor y la humanidad mexicanos.

Al tiempo que cuestiona la brutalidad de quienes atacan a los apaches y comanches insurrectos, también condena la supuesta barbarie de estos indios, por la “crueldad y cobardía” con la que realizaban sus ataques contra los pobladores del norte de México, cuando escribe: “[Los apaches, son] […] una raza de indios cobarde y traicionera. Sólo atacan en emboscadas. Cuando se han llevado los caballos y mulas que desean, envían una comisión para expresar a los gobernadores sus deseos de paz…”).

* A principios de marzo, una gran partida de guerra chiricahua dirigida por los chokonen Miguel Narbona, Yrigollen y Esquinaline; el nednai Láceris; y el bedonkohe Teboca se unen para dirigirse a Sonora. (Mataron a 25 personas en Fronteras y en Bacoachi. Es de destacar la presencia de Teboca, considerado el segundo al mando de Mangas Coloradas. ¿Por qué no estaba con los bedonkohes en esta incursión cuando siempre lideraba todas las que hicieron en el pasado? Yrigollen apareció en Fronteras, unas semanas después, llevando una bandera blanca, indicando qaue quería parlamentar.

Tres de los más importantes ciudadanos de Fronteras eran, Desiderio Escalante, el juez de paz; Antonio Narbona, un oficial militar retirado; y el comandante del presidio, el capitán Mateo Calvo y Muro, quien salió para conversar con los apaches a pesar de que pocas semanas antes habían matado a 14 ciudadanos de esa localidad. Yrigollen dijo que todos los líderes buscaban la paz, hablando por sus chokonen, por el grupo de nednais de Janos de Láceris, y por los bedonkohes de Teboca.

Avisaron al comandante militar de Sonora, José María Elías González, quien estaba preocupado por una hipotética alianza de los apaches con los estadounidenses, accediendo a un armisticio. Se dirigió a Fronteras y pronto dedujo por qué los apaches querían firmar la paz. Una fuerza militar de los Estados Unidos había ocupado New Mexico. Desde su primer contacto con los estadounidenses, los chiricahuas habían contraído el sarampión, afectando a muchos de ellos. Además se aproximaba la cosecha de mescal. Lo último que querían era preocuparse por una campaña de Sonora al mismo tiempo que estaban recolectando mescal, mientras sus mujeres y niños corrían el riesgo de contraer la enfermedad. Por todo ello solicitaron la paz con Sonora).  

* El 3 de mayo, el periódico “El Sonorense” informa del enfrentamiento entre una partida de apaches y 20 hombres en las inmediaciones de la sierra del Gato (?) y Santa Bárbara (?).

* Durante el verano, varias bandas chiricahuas tienen rancherías en las Chiricahua Mountains (sureste de Arizona) desde donde hacen pequeñas incursiones. (Posiblemente, están afectados por el sarampión mientras recolectan mescal. Varios de ellos se dirigen a Fronteras [Sonora] solicitando una tregua y afirmando que representan a todas las bandas).

*  A mediados de año, un grupo de apaches bedonkohes está comerciando cerca de lo que hoy es localidad de Esqueda ([municipio de Fronteras, Sonora]. Después de matar a los varones, llevaron a las mujeres supervivientes al suroeste del Golfo de California. Muchas de las mujeres apaches murieron en el camino, y el resto fueron vendidas como esclavas y puestas a trabajar en los campos de una hacienda local. Una de las mujeres apaches, llamada Dilchthe, tramó un plan para escapar y regresar con su gente. Reunieron a escondidas algunos alimentos y, recordando la ruta que habían seguido, huyeron hacia el este, hacia el golfo. Una vez que se descubrió su desaparición, varios vaqueros salieron para localizarlas pero el grupo de mujeres logró huir. Cuando llegaron al golfo, viajaron al norte a lo largo de la orilla. Después de que la comida que traían se acabó, subsistieron comiendo plantas e insectos.

El grupo de mujeres apaches viajó unos 480 km por la costa, hasta llegar a la desembocadura del río Colorado. Ninguna de las mujeres sabía nadar, por lo que no tenían forma de cruzar el gran río hasta que Dilchthe hizo amistad con una vieja mujer mexicana que vivía cerca. La mujer dijo al grupo que había un lugar poco profundo en el río más al norte, en la confluencia de los ríos Colorado y Gila, cerca de la actual Yuma [Yuma County, Arizona]. Dilchthe llevó al grupo hasta allí y se metió en el río Colorado hasta descubrir que era seguro cruzar; hizo un gesto a las demás para que la siguieran y continuaron al este. Estaban a mitad de camino de su territorio.

Siguieron por el río Gila hacia territorio apache. A pesar del calor abrasador, Dilchthe decidió no ir por la zona más fresca y alta del territorio a causa de las tribus enemigas. Después de tres días de seguir por el Gila, las mujeres fueron emboscadas por un grupo de indios yumas, enemigos de los apaches. Dilchthe y otra mujer escaparon escondiéndose entre unos matorrales, pero los yumas capturaron a otra mujer, y mataron al resto. Dilchthe y su compañera continuaron su camino, más allá de lo que hoy es Phoenix [Maricopa County, Arizona] y Tucson [Pima County, Arizona].

No podían continuar más. Sufrían agotamiento, hambre y sed, llegando a los límites de su resistencia; los últimos 160 km sólo habían sido capaces de ir a paso lento. Una mañana, cerca de lo que hoy es la ciudad de Safford [Graham County, Arizona], Dilchthe pudo ver en la distancia una montaña en forma de corazón. Los apaches conocían las montañas del desierto del suroeste muy bien, y ella la reconoció. Hicieron una hoguera y se acostaron en la tierra, demasiado cansadas para moverse.

Dos apaches fueron a cazar cuando vieron el humo. Se acercaron cautelosamente viendo a las dos mujeres, casi muertas de hambre. De repente, uno de ellos, Amazingly corrió hacia adelante. Había reconocido a Dilchthe, la madre de su esposa, capturada por los mexicanos y dada por perdida hace tiempo. La abrazó con alegría, dándola agua y alimentos. Su compañero se puso rígido porque para un apache había que evitar el contacto físico con su suegra como signo de respeto. Sin embargo, luego se relajó y sonrió. Su yerno la había salvado. No sólo había mostrado respeto sino también amor. Después de caminar durante más de 1600 km a través de un terreno desértico, sin mapa ni armas y casi sin comida, estas dos mujeres regresaron de una vida de esclavitud a su tribu. Dilchthe fue recibida en su tribu como una heroína).

* En julio, aproximadamente 100 apaches bedonkohes establecen un campamento base en la Sierra de Oposura (municipio de Moctezuma, Sonora), desde donde envían varios grupos incursores para buscar caballos. (Mangas Coloradas pudo haber estado entre ellos. Según el testimonio de Francisco Acuña, quien escapó después de haber estado cautivo casi cinco años, estos apaches habían venido de las Mogollon Mountains [Grant & Catron Counties, New Mexico]. Además, ellos eran amigos de los estadounidenses con quienes recientemente habían comerciado con mulas y otros objetos. Desgraciadamente, Acuña no pudo determinar si Mangas Coloradas estaba presente.

* En septiembre, el coronel Antonio Narbona lidera una expedición a las Chiricahua Mountains (Cochise County, Arizona), donde captura y luego ejecuta a una vieja mujer cerca de Cave Creek ([Maricopa County, Arizona]. Narbona habló con Miguel Narbona y Esquinaline, quienes ofrecieron reunirse al día siguiente y hablar de paz. Sin embargo, no se presentaron.

Ese otoño, soldados de Moctezuma [Sonora] capturaron a algunos miembros de la familia de Yrigollen, indignando al líder chokonen.

En represalia, menos de tres meses después, el 23 de diciembre, una banda chokonen asaltó la casa de Antonio Narbona en Cuquiárachi [municipio de Fronteras, Sonora], matando a 13 personas, incluyendo al propio coronel, al que sorprendieron sentado en el porche de su casa, llevándose cautivos a seis niños. Según contaron en el pueblo, Narbona había sido “atraído con un señuelo” por un apache que había sido adoptado cuando era un muchacho, en clara refertencia a Miguel Narbona. Poco después los pocos habitantes que quedaban abandonaron el pueblo y se trasladaron a Bacoachi, a unos 48 km al sudoeste de Fronteras).

* En otoño, tienen lugar varias escaramuzas entre apaches y mexicanos en Sonora y Chihuahua, siendo las más importantes en Chinapa (municipio de Arizpe, Sonora) y en Fronteras (Sonora).

1848

* El 2 de febrero, México y Estados Unidos firman el tratado de Guadalupe Hidalgo por el que los norteamericanos asumen el control del territorio apache por encima del río Gila (sur de Arizona y New Mexico).

* A principios de año, los chokonen organizan otra expedición contra Sonora, uniéndose miembros bedonkohes, chihennes y algunos White Mountain. (La razón por la que conocemos qué apaches participaron en la expedición radica en el testimonio de Manuel Bernal, un vecino de Chinapa [municipio de Arizpe, Sonora] capturado por los apaches pero que consiguió huir. Bernal proporcionó muchos detalles sobre el estado de ánimo de los chiricahuas, dirigidos por Miguel Narbona, un anterior aliado de Mangas Coloradas.

A las 11:00 horas de la mañana del 18 de febrero, los chiricahuas atacaron el pequeño pueblo de Chinapa, a mitad de camino entre Arizpe y Bacoachi. Su principal objetivo era obtener cautivos para cambiarlos por apaches retenidos en Sonora y Chihuahua. Los apaches, todos a pie, atacaron en gran número y por sorpresa. Mataron a 12 personas, hirieron a seis, y capturaron a otras 42 personas. Antes de irse quemaron la mayor parte de la población.

Manuel Bernal dijo que los apaches no le mataron porque él no demostró miedo, haciéndole andar con las manos atadas. Después de siete días de marcha, llegaron cerca de San Bernardino, al sur de las Chiricahua Mountains. Durante la noche, mientras sus guardianes dormían, logró desatarse y con el mayor sigilo, se alejó del campamento sin ser oído, consiguiendo llegar a Fronteras.

El capitán Calvo y Muro lo envió a Bacoachi donde los oficiales locales le interrogaron. Parecía increíble que los apaches no mataran a un hombre adulto y que pudiera escapar de los guerreros que le habían capturado. Bernal reveló importante información sobre los chiricahuas oyendo a Miguel Narbona hablar sobre sus recientes campañas y sus planes futuros. Narbona dijo que sus próximos objetivos eran Bacoachi, y después Ures [municipio de Ures, Sonora], y Sinoquipe [municipio de Arizpe, Sonora]).

* El 24 de febrero, el gobierno de Sonora impone una contribución anual de 7.500 pesos a los distritos de Hermosillo, Ures y Álamos para mantener una fuerza armada de 500 soldados  para  combatir a los apaches, constituyendo una junta de guerra que debía encargarse de manejar los fondos y dirigir las operaciones. (La guerra contra los apaches aparecía como la “… más urgente necesidad pública de Sonora“, y personas como el exgobernador Manuel Escalante y Arvizu se preguntaban si serían suficientes 500 hombres en campaña para lograr el total exterminio de los apaches, que consideraban “ la única manera de asegurar las vidas e intereses de los habitantes de la frontera“).

* El 12 de abril, el estado de Chihuahua regula la caza de apaches, aprobando una ley que dice:

1. Se declara que la guerra contra los indios bárbaros es la primera urgencia del estado.
2. Se faculta al gobierno del estado para que pueda hacer la guerra contratando voluntarios nacionales y extranjeros.
3. Los contratos o contratas que celebre el gobierno serán bajo la base de cantidad determinada por cada indio muerto.

4. Los fondos que se destinen para la guerra serán los siguientes:

a) El producto de octavo de aumento sobre cada cajilla de cigarros y papel puros, desde que fue consignado al estado por virtud de la contrata de la venta.
b) El producto del derecho de quintos en todo el estado.
c) La cantidad de 32.000 pesos.
d) Las donaciones que se hagan por los particulares para esta guerra.

(Mes y medio después se precisaron las cantidades a pagar: 200 pesos por cada indio de armas muerto y 250 pesos por cada guerrero prisionero. Las mujeres y menores de 14 años: 150 pesos).

* El 10 de mayo, una banda apache mata a 17 mexicanos en Mustang Springs (en las Whetstone Mountains, Cochise County, Arizona), entre ellos al sargento Bautista Romero, y los soldados Antonio Ramírez, Antonio Silvas, Casimiro Santa Cruz, Eugenio Bernal, Manuel Rodríguez, y Nicolás Pacheco. (Este último llevaba en la Guardia Nacional desde el pasado 16 de marzo).

* El 18 de mayo, ciudadanos del distrito de Sahuaripa (Sonora) se dirigen al gobierno del Estado pidiendo que no se les cobre determinado impuesto, ya que estaban en imposibilidad de cumplir con el mismo debido a las continuas incursiones de bandas apaches que tenían sus campamentos en la Sierra de Guaynopa, cercana a la villa de Sahuaripa y a otras poblaciones, de donde llegaban para atacar. (Poblaciones como la villa de Sahuaripa estaban “sumidas en la miseria y a punto de desaparecer”, las poblaciones se quedaban solas por la emigración o muerte de sus habitantes, las actividades económicas se encontraban casi paralizadas y las mujeres y niños eran llevados cautivos para con los apaches.

A partir de mayo, el norte de Sonora, estaba prácticamente despoblado por las continuas incursiones apaches que obligaron a abandonar 26 minas, haciendas y 98 ranchos. Las haciendas de San Bernardino, Cuquiarachi, Batepito, Pilares, Teras, San Nicolás y Cuchuta quedaron desiertas debido a la frecuencia de las incursiones. Los pocos soldados acuartelados poco podían hacer. Estaban mal pagados y a menudo ni cobraban).

* El 21 de junio, se produce una escaramuza entre un grupo de ciudadanos armados de Fronteras (Sonora) y otro de apaches liderados por el chokonen Miguel Narbona. (En el enfrentamiento resultó herido Miguel Narbona, y capturado uno de los apaches, llevándolo a Fronteras. Resultó ser nada menos que Cochise, por aquel entonces uno de los principales subjefes de los chiricahuas chokonen. Cochise fue encadenado en el calabozo de Fronteras por lo que los chokonen sitiaron la población. El 7 de agosto, los habitantes solo tenían tortillas para comer. Finalmente el capitán Calvo y Muro, permitió que un grupo de 23 soldados y ciudadanos salieran para buscar refuerzos. Avanzaron unos 16 km cuando los chiricahuas les emboscaron cerca de Cuchuta [municipio de Fronteras, Sonora], matando o capturando a todo el grupo excepto a Jesús Escalante, que volvió herido a Fronteras.

Ante ello, Calvo y Muro envió otro grupo a Cuchuta. Los chiricahuas les estaban esperando. Habían matado a 11 hombres en la emboscada de Cuchuta, y capturando a 11 más, incluyendo a cinco soldados. El soldado José María Yescas y José Montoya, vecino de Bacadéhuachi [municipio de Granados, Sonora], hicieron de intermediarios ya que los dos hablaban apache. Hablaron con Chino y Posito Moraga, quienes ofrecieron cambiar sus rehenes por Cochise. El acuerdo se realizó el 11 de agosto, intercambiando a los 11 cautivos mexicanos por Cochise.

Diez días más tarde, los residentes de Fronteras abandonaron sus casas y cultivos para irse a Bacoachi, donde muchos de sus soldados estaban ausentes por estar de patrulla con el alférez Saturnino León.

* En agosto, el jefe apache chihenne Mangas Coloradas, reúne a varias bandas en el cañón (o arroyo) de los Alisos (40 km al sur de la Sierra de Enmedio [municipio de Acensión, Chihuahua]. A partir de ahora, Mangas Coloradas permanecería con los chokonen de Miguel  Narbona y Cochise, y con los bedonkohes de Teboca durante los dos próximos años.

El 10 de septiembre, una patrulla de Bavispe [Sonora], al mando del capitán Sebastián Reyes, capturó a un hombre y a una mujer apaches en la Sierra de Las Espuelas [municipio de Agua Prieta, Sonora]. La pareja había dejado su campamento en el río Gila ocho días antes para buscar a Mangas Coloradas porque habían oído que los indios shawnee y delaware, pertenecientes a la banda de cazadores de cabelleras de Kirker, habían ido con un grupo de estadounidenses a buscar apaches.

El grupo se dividiría en septiembre. Algunos apaches se dirigieron a las montañas de las Ánimas [Animas, Hidalgo County, New Mexico] y a las Hatchet Mountains [Hidalgo County, New Mexico]. Otros, posiblememnte nednais, fueron a la Sierra Boca Grande [noroeste de Chihuahua]. Algunos chokonen fueron a las Chiricahua Mountains [Cochise County, Arizona]. Otros al oeste, a Turicachi [municipio de Fronteras, Sonora], desde donde enviaron a Chino, un hermano de Posito Moraga, a Bacoachi [Sonora] a solicitar la paz. El capitán Calvo y Muro pidió instrucciones a sus superiores sobre si “hacer la paz con ellos u… organizar una campaña al área donde Chino dijo que estaba su ranchería“. Cuando Chino regresó, Calvo y Muro fue a Turicachi encontrando que los apaches se habían ido al norte, a las Peloncillo Mountains [Cochise County, Arizona; e Hidalgo County, New Mexico] y a las Chiricahua Mountains [Cochise County, Arizona]. En realidad, los chokonen no tenían ingtención de volver o hacer la paz. La visita de Chino era para obtener información y comerciar con whisky).

* Durante el otoño y el invierno, los chiricahuas dominan la frontera norte de Sonora, atacando la cercana Tubac ([Santa Cruz County, Arizona], una localidad de arruinados edificios y cabañas. Mataron a nueve personas, provocando tanto miedo que el resto de residentes abandonaron la población. Algunos fueron a San Xavier del Bac [Pima County, Arizona], otros a Tucson [Pima County, Arizona], otros regresaron a Sonora, y el resto se dirigió a California. Cuando Elías González, inspector militar de Sonora, se enteró ordenó al capitán Antonio Comadurán, comandante del presidio de Tucson, que enviase 20 soldados para reocupar Tubac.

Elías González no llegó a saber si los atacantes de Tubac habían sido Western Apaches, chiricahuas, o una combinación de ambos, ya que era un área frecuentada por los dos grupos de apaches).

* El 12 de diciembre, un pequeño grupo de Apaches se acerca a Doña Ana (Doña Ana County, New Mexico) gritando a los soldados estadounidenses allí estacionados que querían hablar. (Cuando un destacamento salió, los apaches abrieron fuego y huyeron).

* Este año, la guerra entre México y los Estados Unidos hace que disminuyan los suministros a la misión de San José de Tumacácori ([Santa Cruz County, Arizona]. Los apaches aumentaron los ataques. Ese invierno fue muy frío. En diciembre los soldados abandonaron Tubac [Santa Cruz County, Arizona]; los últimos residentes dejaron Tumacácori).

1849

* Este año, Estados Unidos envía un Agente Indio a Santa Fe (Santa Fe County, New Mexico) para establecer relaciones con las tribus del sudoeste, aumentando la presencia de civiles estadounidenses lo que produce inquietud en los apaches. (El empeoramiento de la situación en la frontera entre México y Estados Unidos, llevó aparejado el abandono de numerosos pueblos y ranchos pequeños. Con el descubrimiento de oro en California, miles de personas atravesaron el continente hacia las explotaciones auríferas. La ruta meridional pasaba por New Mexico y el norte de Sonora, que por aquel entonces incluía el sur de la actual Arizona, por donde muchos de los habitantes hispanos de la región se marcharon a California dejando el territorio más indefenso que nunca).

* A principios de año, una expedición al mando del teniente William Henry Chase Whiting, sale de San Antonio (Bexar County, Texas) para inspeccionar una nueva ruta a través de 965 km hasta El Paso ([El Paso County, Texas]. Después de cubrir 2/3 de la ruta alcanzaron las Davis Mountains [Jeff Davis County, Texas] encontrando un gran grupo de apaches mescaleros y, probablemente también cabalgaban con ellos algunos apaches lipanes.

Estos 200 guerreros estaban bajo los jefes Chinonero, Cigarrito [chihenne], y el más importante, Gómez. La intransigencia de ambas partes casi inicia un enfrentamiento antes de poder iniciar una reunión.

Whiting “compró” la paciencia de Chinonero y Cigarrito con regalos, y este último les ayudó a librarse de las intenciones belicosas de Gómez. Los soldados se fueron por la noche, sobrecogidos, asolados por la tormenta huyendo hacia el Limpia Canyon [Jeff Davis County, Texas]).

* También ese año, los jefes apaches lipanes Chipota y Chiquito, junto al guerrero Sait-jah visitan el campamento de la Comisión Fronteriza norteamericana. (El Tratado de Guadalupe Hidalgo, firmado el 2 de febrero de 1848, puso fin a la guerra entre los Estados Unidos y México, reconociendo la anexión de Texas a los Estados Unidos [consumada casi tres años antes] y cedida la Alta California a los Estados Unidos [el actual estado de California] y casi la totalidad del actual territorio del sur de los Estados Unidos desde California a Texas. El tratado trazó la frontera entre los dos países y se creó una Comisión Fronteriza Internacional para fijar los límites exactos de la frontera. John Carey Cremony, que trabajaba en la Comisión Fronteriza y que luego escribiría “Life among the Apaches” describiría a los jefes apaches lipanes. “Chipota parecía tener unos 60 años. Era bajo, corpulento y musculoso, con una frente alta y extensa poco común que se asombraba enormemente al observar los lejanos objetos a través del catalejo. Chiquito era alto, delgado, musculoso y tenía el aspecto de poseer muchas más atribuciones extraordinarias. El guerrero Sait-jah era un joven alto, fuerte, bien hecho y bien parecido que rechazaba ser llamado por cualquier nombre en español. Creía poseer cierta consideración y se pavoneaba con un muy decidido porte aristocrático. Tenía una espléndida silla de montar, aljaba llena de flechas, pantalones, etc.”. Refiriéndose a su jefe Chipota, Sait-jah dijo: “Nuestro jefe habla de vuestra gran medicina; que vuestra pistola dispara seis veces sin recargar; que acercan los árboles que están lejos cerca de los ojos, para poder contar las hojas; que vuestras armas llegan a una gran distancia y no te lo pierdas; habla de muchas otras cosas maravillosas que no puedo creer. Lo tenéis embrujado”. Posteriormente no ocultó su sorpresa cuando presenció la precisión y alcance de los rifles Sharp y la rapidez con que se podían cargar y disparar. También quiso cambiar su caballo, su arco y flechas, y una espléndida piel por una pequeña imagen de una joven de Boston perteneciente a John Carey Cremony. Al recibir un no por repuesta, se alejó enfadado en su caballo). 

* Al amanecer del 10 de enero, unos 100 guerreros, la mayoría a pie, atacan un rancho llamado Duraznilla, situado a mitad de camino entre Hermosillo y Sahuaripa, a 56 km al sureste de Ures ([entonces la capital de Sonora]. Los apaches quemaron las construcciones más pequeñas del rancho. Antes de irse, mataron a dos niños, a cuatro mujeres, y a 10 hombres, la mayoría de ellos indios ópatas y yaquis que trabajaban como vaqueros en el rancho. Los supervivientes se refugiaron en la hacienda principal mientras los apaches saqueaban el rancho, llevándose el ganado antes de dirigirse al nordeste, hacia la Sierra Mazatán [municipio de Ures, Sonora].

En Álamos [municipio de Ures, Sonora], dos hombres habían visto el gran grupo de guerra apache rodeando la población y dirigirse hacia Duraznilla. Como la mayoría de los apaches iban a pie, los dos hombres con sus monturas los evitaron fácilmente. Llegaron a Álamos e informaron a Luis Tánori, un indio ópata comandante de la milicia de la Guardia Nacional. Reunió un grupo y se dirigió a las montañas donde permaneció durante dos días antes de volver a Álamos, llegando el mismo día que los apaches atacaban Duraznilla. Al recibir la noticia de la incursión, Tánori salió rápidamente con 36 hombres para tender una trampa por la ruta que los apaches iban a pasar. Los apaches se aproximaron a media mañana del 11 de enero. Los mexicanos pudieron verles llegando a una distancia de unos 8 km desde donde estaban, empleando el tiempo en atrincherarse y buscar posiciones para protegerse. Tánori no sabía que los apaches estaban bien armados, bien aprovisionados, y equipados con muchos rifles, llevando de 800 a 1.000 caballos y mulas.

Con la primera descarga, los apaches se olvidaron de la manada, se reagruparon, y devolvieron el fuego contra las posiciones mexicanas, obligándoles a retirarse a una posición más segura sobre un terreno más alto, no sin dejar atrás siete muertos y siete heridos, cuatro de gravedad. Dos de ellos fallecerían a causa de sus heridas. Cuando los apaches se fueron, Tánori encontró los cadáveres descuartizados de nueve mexicanos. Según la costumbre apache, habían vengado sus pérdidas, matando a nueve de sus cautivos.

Al día siguiente, 12 de enero, esta partida de guerra se encontró con un destacamento de la Guardia Nacional estacionado en Ures. Sabemos pocos detalles pero sí sabemos que durante este duro enfrentamiento los apaches, encolerizados por las bajas sufridas ante los hombres de Tánori, consiguiendo matar a 23 soldados y herir a otros 16.

Los apaches continuaron su marcha hacia el nordeste, dirigiéndose hacia el río Moctezuma, aparentemente camino de su campamento base en el nordeste de Sonora, pero una semana después, el 22 de enero, asaltaron el rancho Casas Grandes, situado a las afueras de Tepachi [municipio de Tepache, Sonora], matando a tres hombres, tres mujeres, y un niño. También capturaron cinco mujeres y dos niños. Al retirarse hacia el norte, la partida de guerra aumentó a 200 miembros. Los soldados de la Guardia Nacional les emboscaron sufriendo la pérdida de 34 hombres, entre ellos Francisco Terán y Tato [hermano de José Terán y Tato, comandante militar de Moctezuma {municipio de Moctezuma, Sonora}].

Este grupo incursor chiricahua mató a 98 personas, hirió a 22, y capturó a siete mujeres y niños entre el 9 y el 24 de enero, siendo esta cantidad sólo la que informó el gobernador de Sonora, Manuel María Gandara de Gortari. Los líderes de esta partida de guerra fueron probablemente el chokonen Miguel Narbona, y el chihenne Mangas Coloradas, secundados por los chokonen Yrigollen, Esquinaline y Cochise).

* En febrero, varias bandas apaches atacan Arizpe, Huepac, Baviácora y Huasabas (Sonora) matando a 12 personas.

* El 20 de febrero, seis apaches del grupo local de nednais de Janos (Chihuahua), llegan a esa localidad para parlamentar. (Al frente de ellos iban El Cochi y Anselmo. El teniente Baltasar Padilla salió fuera con un grupo de ciudadanos teniendo una corta conferencia en la cual los apaches dijeron que querían hacer la paz. Padilla intentó buscar el motivo por el que buscaban la paz llegando a la conclusión de que actuaban de buena fe. El Cochi y Anselmo dijeron que habían estado viviendo al norte del presidio, probablemente cerca de Boca Grande y la Laguna de Guzmán [los dos en el municipio de Ascensión, Chihuahua], desde el anterior agosto y que no habían cometido ninguna depredación cerca de Janos. Además manifestaron que su grupo local de nednais no había estado en New Mexico y por lo tanto no habían tenido contacto con estadounidenses. Los chiricahuas también entregaron un cautivo quien corroboró lo que El Cochi había dicho a Padilla.

Durante el mes siguiente, los mensajeros chiricahuas volvieron a Janos tres veces para pedir la paz. Representaban a líderes de cuatro bandas, entre ellos los chihennes Ponce y Cigarrito, el chokonen Yrigollen, el bedonkohe Teboca, y los nednais Coleto Amarillo y Láceris [éste nuevo entre los jefes apaches e importante durante la década de 1850]. La petición de Yrigollen y Teboca era un misterio ya que habían estado incursionando recientemente por Sonora. Quizás estaban buscando un lugar donde “colocar” el botín que traían de Sonora.

Según el Negrito de Carretas, un apache que vivía pacíficamente en Janos y hacía de informador, aconsejó a las autoridades que, con el fin de alcanzar un acuerdo duradero, era necesario matar al chihenne Mangas Coloradas y a Delgadito, porque eran los dos líderes que se oponían sistemáticamente a cualquier acuerdo de paz. El chokonen Manuel [Manuelito], que había perdido muchos seguidores en las masacres de Elías González y Kirker, trató en varias ocasiones de matarlos sin éxito. Manuel dijo que hasta que el presidio de Janos no recibiese suficientes refuerzos, para proteger a los autores, nadie mataría a Mangas Coloradas ni a Delgadito. El origen de estos desacuerdos no se sabe; quizás venía de los tiempos en que Manuel había guiado a los soldados contra Pisago Cabezón y Mangas Coloradas para recuperar ganado robado en 1842 y 1843.

Manuel [Manuelito] pudo haber pagado caro su intención de matar a Mangas Coloradas porque al cabo de un año moriría en extrañas circunstancias. En la primavera de 1850, los chihennes, nednais, y unos pocos chokonen, esencialmente las mismas bandas que habían pedido la paz en 1849, más el grupo de Delgadito, se reunieron con Alejo García Conde en Janos. Le dijeron que Manuelito había muerto de congelación durante el último invierno pero hay dudas de si los seguidores de Mangas Coloradas, Miguel Narbona, o Cochise pudieron haberle matado cuando hubo rumores de la conversación que tuvo con Padilla con el plan de matar a Mangas Coloradas).

* El 9 de marzo, una banda de chokonen y bedonkohes, sale de sus rancherías en las Chiricahua Mountains (Cochise County, Arizona), liderada por Miguel Narbona y Mangas Coloradas, incursionando  a lo largo del río Sonora, al sur de Arizpe ([Sonora]. Su primer objetivo fue Bacachi, un pequeño poblado ópata situado a pocos kilómetros al este de la población minera de Banámichi [municipio de Banámichi, Sonora]. Planeado o no, eligieron un buen momento para atacar. Sólo pocos días antes, 30 hombres [ocho de ellos de Bacachi] habían abandonado la zona para ir a los campamentos mineros de California. En el primer asalto, los apaches mataron a todo el que se cruzó en su camino, siete hombres y cinco mujeres, e hirieron a otros cinco hombres. Capturaron a cuatro hombres, 10 mujeres, y varios niños, entre ellos Merejildo Grijalva [durante la década de 1860 y 1870 trabajó como explorador e intérprete para el ejército estadounidense contra los chiricahuas], y una muchacha llamada Marijenia Figueira. Antes de irse, quemaron la población.

En Banámichi las autoridades estaban demasiado asustadas para enviar un grupo de ayuda a pesar de que podían ver el humo sobre Bacachi. Un destacamento de la Guardia Nacional llegó al lugar desde Huépac [municipio de Huépac, Sonora] y Aconchi [municipio de Aconchi, Sonora] descubriendo una aterradora escena. Las construcciones ardían lentamente y los cadáveres estaban dispersos por los alrededores. Después de enterrar los cuerpos, siguieron el rastro apache hacia el norte, hasta Sinoquipe [municipio de Arizpe, Sonora] en donde se dieron la vuelta y regresaron a casa.

Los apaches se dividieron en dos grupos, Miguel Narbona, estando posiblemente Cochise con él, fue a las Chiricahua Mountains, mientras Mangas Coloradas fue a la Sierra Pitáicachi [municipio de Agua Prieta, Sonora, 40 km al este de Fronteras], donde estaría alrededor de un mes, yendo después a las Chiricahua Mountains.

Afortunadamente, sabemos qué ocurrió con Merejildo Grijalva y Marijenia Figueira. Los dos niños permanecieron con los apaches 10 y 15 años, respectivamente. Grijalva vivió en la banda chokonen de Miguel Narbona; mientras que Figueira vivió con los bedonkohes, llegando a ser miembro de la familia de Luis, probablemente un hijo de Mangas Coloradas. Quince años más tarde, Figueira recordaría que durante sus años de cautividad había sido “bien tratada”).

* El 29 de marzo, el líder nednai Coleto Amarillo va a Janos (Chihuahua) a pedir la paz. (Había vivido allí durante los últimos meses de 1843. Llegó con 10 hombres y varias mujeres para pedir un armisticio con México. Había salido de Santa Rita del Cobre [Grant County, New Mexico], ahora parte de los Estados Unidos, porque estaban llegando muchos estadounidenses, produciéndose algunos enfrentamientos. Ese mismo mes de marzo, unos chiricahuas mataron a varios texanos, incluyendo al capitán Schoomaker y a otros seis hombres en un duro enfrentamiento en las Mimbres Mountains [Sierra County, New Mexico].

Los chiricahuas robaron algo de ganado cerca de Socorro [Socorro County, New Mexico] por lo que una patdrulla estadounidense mandada por el teniente Abraham Buford los persiguió hasta el territorio chihenne sin poder alcanzarlos. Esto no desalentó a Buford, planificando una campaña con 100 soldados estadounidenses y 50 voluntarios de New Mexico. El plan de Buford llegó a conocimiento de los chiricahuas a través de unos comerciantes mexicanos.

Coleto Amarillo informó que muchos chiricahuas se habían ido de New Mexico a causa de las hostiles intenciones de los estadounidenses. Para algunos apaches, Janos era visto como un lugar de refugio. Coleto Amarillo buscaba la paz con Chihuahua, igual que Ponce y Cigarrito [chihenne]; mientras algunos chihennes [probablemente seguidores de Delgadito], habían ido a Sonora para unirse a Mangas Coloradas.

Vívora y Francisquillo [chihenne], y Ponce y Cigarrito también habían solicitado la paz en el presidio de Galeana [Chihuahua] no mucho antes. Cuando Anselmo y El Cochi, importantes emisarios en esas idas y venidas, regresaron a Janos en mayo, el oficial al mando leyó los artículos de los acuerdos establecidos previamente en Galeana. Esas disposiciones obligaban a los funcionarios mexicanos a distribuir raciones a los apaches, y ubicarlos donde los funcionarios designaran. Los jefes Manuel [Manuelito], Yrigollen [chokonen], Pocito, Carro  y Coleto Amarillo [nednai] recibieron la orden de venir a Janos para ratificarlo, pero Coleto Amarillo fue el único que se sabe que lo hizo. Por esas fechas fue designado por los mexicanos como “primer general” de los apaches; y Ronquillo, “segundo general“. No se sabe qué pasó con el título de Manuel como “general”).

* En abril, James S. Calhoun recibe su comisión como Agente Indio en Santa Fe (Santa Fe County, New Mexico) donde se instala la Agencia del Gobierno. (Aunque, debido a lo lejos que se encontraba, no llegó a su destino hasta el 22 de julio. Calhoun no tardó en darse cuenta de la magnitud del problema con que se enfrentaba y en octubre envió varios informes a sus superiores en Washington. En primer lugar indicó que las diversas tribus de indios nómadas [apaches, comanches y navajos] se movían por todo el territorio realizando libremente incursiones de rapiña y asesinatos sin oposición alguna. Calhoun aconsejó el envío inmediato de más tropas y la construcción de más fuertes para proteger los caminos. Sobre todo los apaches y comanches debían ser internados en reservas cuanto antes).

* El 5 de abril, Manuel (Manuelito) y su gente llegan a Janos (Chihuahua) solicitando la paz. (Mientras Mangas Coloradas asaltaban poblaciones en Sonora, otros pacíficos chiricahuas continuaban llegando a Janos. Una semana más tarde que Manuel, Coleto Amarillo hizo lo mismo).

* En abril, una banda apache asalta una zona junto al río Mimbres (New Mexico) donde matan a seis personas, llevándose la mayor parte del ganado.

* El 8 de abril, aproximadamente 100 guerreros apaches, divididos en dos grupos, atacan Bavispe ([Sonora]. Los chiricahuas habían planeado atacar los presidios de Bavispe, Santa Cruz y Bacoachi. Probablemente iban dirigidos por Mangas Coloradas, matando a dos ancianos, a una mujer, y a un niño; y capturando a cuatro niños. Diez días después, un cautivo apareció en Bavispe diciendo que la ranchería apache de Mangas Coloradas estaba en la Sierra Pitáicachi [municipio de Agua Prieta, Sonora, 40 km al este de Fronteras], según había dicho el líder nednai Coleto Amarillo al teniente Padilla en Janos [Chihuahua].

El 29 de abril, llegaron por sorpresa al segundo objetivo, Santa Cruz [Sonora], pero la llegada de un destacamento de soldados y civiles evitó cualquier daño. Al día siguiente, dos grupos de hombres dejaron el presidio para trabajar en sus campos, a pocos kilómetros de distancia, uno al norte y otro al sur del presidio. Esa mañana, los chiricahuas asaltaron a uno de los grupos, y en pocos minutos mataron a siete. También se llevaron la mayoría del ganado del presidio. Esto obligó a 18 familias a emigrar al interior, y el comandante del presidio, el alférez Saturnino Limón, predijo que muchos más podrían seguirlos. Sólo pudo ser identificado un apache, Teboquita, líder de un grupo local chokonen. Informes posteriores indicaron que esta incursión estaba formada por apaches chokonen-beddonkohes, dirigidos por Mangas Coloradas, Miguel Narbona, y probablemente Yrigollen.

El 24 de mayo, una banda chokonen atacó el tercer objetivo, Bacoachi [Sonora]. Mangas Coloradas no estaba con ellos porque había dejado la Siera Pitáicachi [municipio de Agua Prieta, Sonora] para recolectar mescal en las Chiricahua Mountains. En la primera acometida, los chiricahuas hirieron de gravedad a dos hombres, y una mujer recibió una herida de lanza, llevándose gran cantidad de ganado. El capitán Teodoro López de Aros, rápidamente reunió un grupo de 30 soldados y civiles, persiguiendo a los apaches hacia el oeste. De repente, los chiricahuas dieron la vuelta y contraatacaron. Superando a los mexicanos en una proporción de tres a uno, obligaron a huir al destacamento de Aros, matando a dos soldados y a dos civiles, y capturando a dos hombres, un soldado llamado Julián Romero y un civil llamado Félix Montoya. Poco después hubo unas conversaciones, con Yrigollen, Chino, y Casimiro representando a los chokonen, quienes declararon que querían volver con sus familias dentro de 20 días para hacer un tratado de paz. Por supuesto Aros no creyó una palabra. Los apaches no pensaron, al volver a sus campamentos en el nordeste de Sonora, que los soldados irían tras ellos.  

El 5 de mayo, José Terán y Tato, salió de Moctezuma [Sonora] al frente de 118 hombres con una pequeña pieza de artillería. En Bavispe, alistó a más hombres, saliendo de allí el 14 de mayo, con un destacamento de 188 hombres. A primeras horas de la mañana del 18 de mayo, sus exploradores descubrieron un rastro fresco que les llevaba a lo largo del río Yaqui, hacia Batepito [municipio de Bavispe, Sonora], situado a unos 6’5 km al noroeste de la actual Colonia Morelos.

A las 06:00 horas de la mañana, encontraron la ranchería de San Juan, uno de los campamentos base de los chokonen cuando se dirigían a Bacoachi. Por eso a la hora del ataque había pocos hombres en la ranchería, cosa que disgustó a Terán y Tato, quien buscaba un gran enfrentamiento. Con los primeros disparos, los mexicanos mataron a varias mujeres y niños. Los pocos guerreros cubrieron la retirada del resto de familiares que se dirigían a terreno más alto y boscoso. San Juan montó su caballo y cargó contra los mexicanos pero Eusebio Samaniego, lugarteniente de Terán y Tato, atravesó con su lanza el cuerpo del chiricahua y luego disparó a otro guerrero. Los mexicanos mataron a tres hombres y a siete mujeres y niños, y capturaron a un hombre y a ocho mujeres y niños, una de ellas la mujer del jefe de guera chokonen Demos, lo que le llevaría a entablar negociaciones con Elías González, en la primavera de 1850.

Los prisioneros apaches dieron a Terán y Tato importante información sobre los movimientos chiricahuas, en particular los de Mangas Coloradas. Dijeron que el jefe chiricahua había movido su ranchería a las Chiricahua Mountains [Cochise County, Arizona]. También admitieron que recientemente habían venido de hacer una viaje comercial en Janos [Chihuahua], planeando volver allí dentro de poco.

Pocas semanas después, otro antiguo cautivo, Francisco Durán, testificó ante el capitán Sebatián Reyes en Bavispe que un gran número de apaches se había reunido en las Animas y Hatchet Mountains [Hidalgo County, New Mexico], estando ocho días bebiendo whisky que habían conseguido de los funcionarios de Janos y de comerciantes de New Mexico; y planeando lanzar una incursión contra los pueblos a lo largo de los ríos Sonora y Moctezuma).

* A mediados de abril, una banda apache, probablemente chiricahua, ataca a un grupo de estadounidenses mandados por el capitán McMullen, un viejo “ranger” de Texas, cerca de Huásabas ([municipio de Huásabas, Sonora]. Durante la emboscada, los apaches mataron a ocho hombres. Dos consiguieron escapar, llegando uno de ellos a Huásabas diciendo que los apaches habían matado a sus compañeros, siete estadounideneses y un mexicano.

El mismo Mangas Coloradas participó en varios enfrentamientos. Un estadounidense llamado Ferguson declaró que había tenido un enfrentamiento con Mangas Coloradas y un centenar de guerreros cerca de Corralitos [municipio de Ures, Sonora]. A Ferguson le molestaba la insistencia del jefe apache de que se le diera un tributo en forma de “una mula, cinco sacos de maíz, y suficientes cigarros para todos los guerreros”. Parece que los apaches rodearon al grupo de Ferguson durante cuatro días, luchando a través de las posiciones apaches).

* El 25 de mayo, el Congreso de Chihuahua aprueba la “Quinta Ley”, la cual dispone que el gobernador pueda contratar extranjeros para luchar contra los “indios bárbaros”, ofreciendo 200 pesos por cada guerrero muerto, 250 pesos por cada guerrero vivo, 150 pesos por cada mujer cautiva, o indio menor de 14 años, independientemente de su sexo. (Para demostrar el número de apaches muertos, sus cabelleras debían entregarse a las autoridades municipales locales quienes emitían un certificado que se entregaba en la Oficina de Impuestos del gobierno para su reembolso. El estado de Chihuahua pagó 17.896 pesos por cabelleras apaches, sobre todo a extranjeros. Con el tiempo la “Quinta Ley” resultó cada vez más contraproducente. Para los funcionarios fue administrativamente incontrolable y muchos mexicanos perdieron sus vidas por ella, ya que cualquier cabellera india que no fuera apache, podía pasar como si lo fuera, e incluso de ciudadanos no indígenas mexicanos. El gasto para las arcas públicas fue exorbitante, y desperdició fondos necesarios en otros sitios de la frontera. De hecho, crearon más odio y venganza por parte de los apaches).

* El 27 de mayo, Michael Hancock Chevallié sale de la ciudad de Chihuahua con 19 texanos y cinco mexicanos dirigiéndose hacia el norte. (El teniente coronel Michael Hancock Chevallié y el teniente John Joel Glanton, dos ex-Rangers de Texas, habían llegado a la ciudad de Chihuahua el 24 de mayo, camino de California. Aceptaron cazar apaches como recompensa, firmando un contrato con el gobernador, quien dió a Chevallié 500 pesos para ese fin.

Cerca de la Hacienda del Carmen [municipio de Buenaventura, Chihuahua] encontraron una ranchería apache, atacándola al amanecer del 6 de junio, y matando a nueve personas, entre ellas al jefe chihenne Jasquedegá, y capturando a otros  cuatro).

* El 5 de junio, el jefe político (el prefecto o jefe político era un funcionario que formaba parte del poder ejecutivo de los estados y se encargaba del gobierno y administración de un distrito o partido, jurisdicción territorial que abarcaba varios municipios) de Chihuahua Juan José Terrazas, recibe las cabelleras de 12 apaches y cuatro prisioneros.

* En junio, una banda apache mata a 14 personas en el río Gila (Arizona y New Mexico).

* A principios de junio, una numerosa banda apache, con el jefe chokonen Yrigollen, Pocito (o Posito, no Poncito, activo en la zona de Sonora), Carro (que había estado en paz en Janos [Chihuahua], durante la segunda mitad de 1843) y Antonio (Charro o Vívora?) llega a una distancia prudencial de Bavispe (Sonora) pidiendo cambiar cautivos y hablar de paz. (Habían oído que los estadounidenses desde el norte del río Gila, así como los mexicanos de Sonora, iban a hacer una gran campaña contra ellos).

* El 15 de junio, tres apaches nednais Negrito, Ratón y Gervasio, un hijo de Juan José Compá, entran en Janos (Chihuahua) para negociar, desconociendo la nueva ley de Chihuahua, por lo que son detenidos por el teniente Padilla ante quien admiten ser los autores de las recientes incursiones en Bavispe y Bacerac (Sonora) y revelan que tres días antes habían combatido con tropas de Sonora en el que resultaron muertos cuatro apaches y varios soldados. (Furiosos por las muertes apaches, Candelario, otro hijo de Juan José Compá, mató a un joven capturado en una reciente incursión en Bavispe. Los apaches se preocuparon cuando Negrito, Ratón y Gervasio no regresaron a su campamento.

El 17 de junio, Bartolo y otros familiares fueron a averiguar qué había sido de ellos. El teniente Padilla le dijo que estaban los tres retenidos como rehenes. La situación era tensa, pero al día siguiente, los apaches, vieron a Negrito; por lo que luego se retiraron a la base de una colina cercana y más tarde se trasladaron a Lagunitas, noroeste de Janos, donde estaban acampadas sus familias. En el camino a Las Lagunitas recogieron a los miembros de la familia de El Cochi que estaban cosechando mescal, llevándose dos caballos que pertenecían a Juan Zozaya, un importante ciudadano de Janos. Pocos días después, el apache nednai El Cochi y su hijo Perea abandonaron el presidio y volvieron a su ranchería.

El 19 de junio, por la mañana, consciente del gran número de apaches en la zona, trasladó a los nednais Negrito, Ratón y Gervasio a Corralitos [municipio de Casas Grandes, Chihuahua], cuyo comandante era el capitán José María Zuloaga.

El 20 de junio, el jefe nednai Láceris llegó con 25 apaches bien armados, preguntando donde estaban detenidos los tres apaches, especialmente Negrito. Al parecer querían averiguar si los prisioneros estaban aún con vida antes de realizar alguna acción de venganza. El comandante de Janos, el teniente Padilla, se encontró en una posición difícil, al estar los apaches cautivos en Corralitos pero logró convencer a Láceris para que esperase un día, con la promesa de que podría ver a Negrito. Láceris se jactó de que planeaba incursionar por los asentamientos del sur de Casas Grandes. Otros apaches, incluyendo al chihenne Mangas Coloradas, estaban esperando en las colinas, listos para unirse a Láceris si estallaban los enfrentamientos.

Láceris y sus guerreros se fueron pero Tonina, el hermano más joven del prominente guerrero nednai, Galindo, se quedó atrás al emborracharse. Al día siguiente Padilla lo detuvo, enviando un mensajero a Zuloaga pidiendo refuerzos y que trajesen a Negrito y a sus compañeros. Zuloaga salió esa tarde hacia Janos con 70 soldados llevando a los tres prisioneros chiricahuas con él. Con Zuloaga iba John Johnson [el autor de la matanza de apaches el 22 de abril de 1837] contratado como intérprete y asesor. De camino a Janos, se toparon con unos estadounidenses de Texas conocidos como el grupo Duval que iban hacia California. Zuloaga les invitó a participar en lo que planeaba hacer. Cuando los apaches entrasen en Janos daría la señal para atacarlos. Como pago a su ayuda les permitiría llevarse los caballos que capturarsen a los apaches. La mitad de los estadounidenses aceptaron, unos 27. Ni los informes de Padilla ni de Zuloaga mencionan lo que pasó después. Pero Benjamin Butler Harris, un miembro del grupo Duval que se había unido a Zuloaga, escribió que el grupo mixto de mexicanos y estadounidenses llegó a Janos, con los prisioneros apaches, antes del amanecer del 21 de junio, siendo ubicados por Zuloaga en las casas situadas frente a la plaza.

Esa mañana, los apaches llegaron en pequeños grupos, parándose en las tabernas buscando señales de alguna traición. Alrededor de 100 guerreros se habían reunido en la plaza para negociar buscando la liberación del grupo de Negrito. Otros chiricahuas estaban en las colinas esperando para atacar si era necesario. Mangas Coloradas estaba fuera de Janos porque siempre sospechaba de los mexicanos. Pocos días después, dijo al grupo Duval que los apaches también tenían un plan. Según Harris, querían matar a todos los mexicanos con el pretexto de hacer un trato, pero la inoportuna llegada de la otra mitad del grupo Duval, hizo creer a los apaches que llegaban refuerzos a Janos, por lo que abandonaron la plaza, frustrando el “trato para liberar a los prisioneros”, o la “eliminación de los apaches bajo el pretexto de un trato”, en palabras de Harris. Mangas Coloradas se retiró a sus campamentos base en la Sierras de Enmedio [municipio de Ascensión, Chihuahua] y Espuelas [municipio de Agua Prieta, Sonora].

El grupo Duval dejó Janos el 26 de junio, yendo a pocos kilómetros al este de la Sierra de Enmedio donde la mayoría paró para comer. Un grupo de unos 18 hombres fueron de avanzadilla cuando oyeron el grito de guerra de los apaches mientras les rodeaban. Los estadounidenses formaron un cuadrado alrededor de los animales disparando a los apaches, que devolvían el fuego sin cargar contra un enemigo tan bien atrincherado.

Pero uno de ellos, Tom Edwards, de 30 años de edad, montó su mula y cabalgó a unos 90 metros de la posición de los apaches, disparándoles pero la bala impactó en el suelo cerca del caballo de Mangas Coloradas quien devolvió el fuego haciendo que Edwards picara espuelas mientras vaciaba su revólver contra el jefe chiricahua. Mangas Coloradas disparó a Edwards pero también falló. Finalmente, siete u ocho estadounidenses salieron de sus posiciones y rescataron al temerario Edwards. Pocas horas después llegó el resto del grupo, viendo con preocupación a unos 200 apaches armados, algunos con arcos y flechas, otros con lanzas, y otros más con armas de fuego, montados a caballo. Pero en vez de atacar, avanzaron llevando una bandera blanca diciendo que querían hablar. Mangas Coloradas se aproximó a unos 90 metros de los estadounidenses. Elisha L. Davis se adelantó para parlamentar. Mangas Coloradas dijo que era amigo de los estadounidenses y que quería ir a hablar con ellos. Se aproximaron unos 100 apaches a caballo. Después de reunirse con el capitán Duval, Mangas Coloradas pidió conocer al hombre que le había disparado. Duval llamó a Edwards, y Mangas Coloradas, mirándolo de pies a cabeza, dijo “muy mal muchacho“, aunque no estaba claro si le estaba censurando o alabando su coraje. Mangas Coloradas dijo que él quería a los estadounidenses. Que hasta unos cinco años antes, no había visto a ninguno. Dijo que uno había sido un verdadero amigo. No está claro de a quién se refería pero pudo haber sido Jack Gordon [su verdadero nombre era Peter Worthington]; un fuera de la ley que había vivido con los apaches. En octubre de 1849, estando trabajando para el antiguo “Ranger” de Texas, John Coffee Hays, Gordon dijo a un estadounidense en El Paso [El Paso County, Texas] que había vivido cuatro años con los apaches. Finalmente, Mangas Coloradas se retiró, dirigiéndose al norte, hacia Arizona y New Mexico).

* A finales de primavera, una banda apache asalta Fronteras (Sonora) matando a cinco mexicanos, alanceando a una mujer, y llevándose a cuatro prisioneros.

* Del 4 al 22 de junio, una banda chokonen de unos 100 guerreros ataca Bavispe ([Sonora]. El jefe chihenne Mangas Coloradas no estaba con ellos porque se había ido a Janos [Chihuahua]. Durante ese mes, algunos apaches siguieron apareciendo por Janos para intentar algún tipo de negociación).

* Durante el verano, las autoridades mexicanas contratan al mercenario John Joel Glanton y a su banda para cazar apaches. (Para cobrar la recompensa debían presentar los cueros cabelludos de los apaches pero Glanton mataba también a otros indios e incluso a ciudadanos mexicanos. En 1849, el Estado de Chihuahua pondría precio a su cabeza, declarándole fuera de la ley. Se trasladaron a Arizona donde mataron a varios indios yumas. Allí se hicieron cargo del transbordador sobre el río Gila, que transportaba a los emigrantes que iban a buscar oro a California. A veces mataban a los pasajeros mexicanos y norteamericanos para robarles. Una banda de indios yumas, dirigida por Caballo en Pelo mató y arrancó la cabellera a Glanton y a la mayor parte de su banda).

* El 25 de junio, el comandante inspector del Estado de Sonora, José María Elías González emprende una campaña contra los apaches con un destacamento de 80 hombres, consiguiendo atacar la ranchería del chokonen Tapilá. (Además de liberar a un cautivo mexicano, cuatro mujeres apaches fueron apresadas junto a 18 caballos y cuatro mulas. Con Elías iba el comandante de Bacoachi [Sonora] Teodoro de Aros, quien fue enviado a reconocer los lugares de La Pera [Sonora] y Calabasas [Santa Cruz County, Arizona]. En este último lugar se encontró de nuevo con los apaches, logrando recuperar el ganado que envió a Bacoachi con un destacamento de 20 hombres. Pero los apaches atacaron Las Bellotas [Nogales, Sonora] llevándose cautivos a una mujer y a un muchacho. El sargento Cayetano Avizu persiguió a la partida con 10 hombres pero no pudo alcanzarla. El 27 de julio, Teodoro de Aros salió con 60 hombres para intentar hallar los escondites apaches en la zona de los Pilares de Nacozari [Sonora], desde donde atacó la ranchería del subjefe Fito que logró escapar dejando 14 caballos en manos de los mexicanos).

* El 30 de junio, un grupo de hombres de Casas Grandes (municipio de Nuevo Casas Grandes), El Barranco (?), Corralitos (municipio de Nuevo Casas Grandes) y Galeana (Chihuahua) enviado por José María Zuloaga (Jefe Político del Cantón de Galeana y antiguo comandante de la guarnición de Janos, que entonces vivía en Corralitos) a cazar cabelleras, y guiado por Negrito, encuentran una pequeña ranchería chokonen, matando a su jefe Nachul, quizá el Nachindo del que se tuvo conocimiento en el área del río Gila en 1842. (También recuperaron dos niños que habían sido capturados en Bavispe la primavera anterior. Zuloaga recibió 500 pesos por la liberación de los dos cautivos. Supuestamente fue socio de Kirker cuando éste fue contratado por el estado de Chihuahua para matar apaches. Zuloaga estuvo tan involucrado en la caza de apaches que Corralitos se hizo famoso como centro de esta sórdida actividad. En una ocasión, un apache fue muerto en Corralitos cuando quiso llevarse una mula. Negrito, todavía prisionero en Corralitos, identificó al apache como miembro de la ranchería del chihenne Ponce).

* A primeros de julio, Mangas Coloradas está en Santa Lucia Springs (después conocido como San Vicente de la Cienega; y finalmente Silver City, Grant County, New Mexico) y en las Burro Mountains ([Grant County, New Mexico]. A primeros de julio, resultó muerto un hijo de Mano Mocha en Corralitos).

* El 22 de julio, un viejo apache llamado Perico llega a Janos (Chihuahua,) al parecer, para establecerse allí. (Su esposa, su hijo, y un cautivo estaban esperando fuera de la ciudad. Un pelotón de soldados fue tras ellos, lo que les asustó, no volviéndoselos a ver. Mientras tanto, el teniente Padilla, comandante de Janos, encarceló a Perico, aunque él y el juez local le consideraron demasiado viejo para ser considerado un guerrero. Padilla envió a Perico a Zuloaga, jefe político en Corralitos, hasta que el comandante general de Chihuahua tomase una decisión.

Un ex-cautivo, Francisco Durán, trajo noticias de la ranchería del jefe Baboso en la Sierra del Hacha [Big Hatchet Mountains, Hidalgo County, New Mexico]. Los ciudadanos de Janos les dieron licor al menos cuatro veces, una vez a cambio de dos cautivos y otras a cambio de botín. Los comerciantes de New Mexico suministraban a los apaches licor, armas y pólvora. Las armas de fuego que tenían los apaches eran de buena calidad, con gran cantidad de pólvora. Baboso dio dos cartas sin firmar a Durán. Una era supuestamente del gobernador Armijo, y el primer párrafo era una factura sobre la venta de carabinas de los Estados Unidos, pólvora, balas, telas, sarapes, cuchillos y otros artículos. Todo esto lo negociaron con Baboso en las rancherías aliadas. El autor de la carta expresó su amistad y gratitud a Baboso, prometiendo que avisaría de cualquier acción militar contra los apaches por los Estados Unidos. Baboso afirmó que la otra carta era de Juan Zozaya, de Janos. Zozaya habló de su gran aprecio y amistad con Baboso, pidiéndole que fuera a Janos para discutir asuntos importantes personalmente con él.

Aunque la gente de El Barranco [?] mató recientemente a dos apaches, Baboso nunca dudó de la buena fe de sus amigos en Janos).

* El 2 de agosto, el comandante de Bacoachi (Sonora) Teodoro de Aros, reemprende una campaña contra los apaches con 40 hombres. (Este destacamento consiguió interceptar una partida de apaches con ganado robado, quitándoles 96 reses, seis caballos, cuatro mulas y un asno. En el breve combate, dos soldados resultaron heridos. Seguidamente el sargento Olguin con 12 hombres fue enviado a Arizpe [Sonora] con el ganado pero los apaches lograron emboscar su columna, matando al sargento y a cuatro vecinos. Un total de 28 personas fueron capturados por los indios entre soldados, vecinos, mujeres y niños que viajaban con los militares. Al recibir la noticia, el comandante Aros al mando de 50 hombres salió en su persecución logrando recuperar el ganado, liberar a los cautivos y capturar a cuatro miembros de la familia del chokonen Tapilá).

* El 16 de agosto, el capitán Enoch Steen, al mando de la compañía “H” del 1º de Dragones estacionada en Doña Ana (Doña Ana County, New Mexico), lucha con los apaches en Santa Rita del Cobre ([Grant County, New Mexico]. Alrededor de 100 apaches, probablemente chihennes y bedonkohes, guiados por Mangas Coloradas [posiblemente estaba presente Gerónimo], mataron a unos civiles mexicanos cerca de El Paso [El Paso County, Texas] dirigiéndose a su territorio con una gran manada de mulas. El destacamento de Doña Ana les persiguió hasta su campamento cerca de Santa Rita del Cobre. En un enfrentamiento de dos horas, los soldados derrotaron a los apaches, destruyeron su campamento con todo su contenido, y recuperaron algunas de las mulas robadas. “Apache Jack” o Jack Gordon [su verdadero nombre era Peter Worthington], un fuera de la ley que vivía con los apaches, diría más tarde que había disparado y herido a Steen. Desde el punto de vista apache, no habían hecho nada malo. Cuando el 18 de octubre de 1846, Mangas Coloradas se había reunido con el general estadounidense Stephen Watts Kearny, le dejó claro que los chiricahuas siempre guerrearían contra los mexicanos, a los que odiaban profundamente.

Seis días después, el 22 de agosto, los chihennes emboscaron a un grupo de colonos cerca de Santa Rita del Cobre, matando a un hombre e hiriendo a otros dos. Los soldados estadounidenses intervinieron poco después, consiguiendo matar o herir a ocho apaches, según una carta escrita por el capitán Bunches).

* El 31 de agosto, la banda nednai de Soquilla, un viejo aliado de Mangas Coloradas, roba todos los caballos del presidio de Janos ([Chihuahua]. Cuando esto ocurría, un grupo de aventureros dirigido por un francés llamado M. Ronde estaba en Corralitos [municipio de Casas Gandes, Chihuahua]. Zuloaga enseñó a Ronde los prisioneros apaches que tenía, el grupo de Negrito. Estaban encadenados y su vida transcurría trabajando como esclavos en las fundiciones.

Negrito impresionó a Ronde, quien le describió como un “hombre sabio para su gente con un semblante amable”.

Gervasio, un hijo de Juan José Compá, era “perfectamente proporcionado… con un voz tan dulce como el de una muchacha”.

Tonina, un hermano del jefe nednai Galindo, tenía “un semblante tímido y pasaba el tiempo entre lamentos cuando no estaba llorando”.

El más joven y de feroz mirada era Ratón, “un tipo salvaje con una actitud severa que nunca reía”.

El teniente Padilla salió tras ellos al día siguiente con 36 soldados y 17 voluntarios civiles, todos a pie. Los apaches no contaban con que les perseguirían porque habían dejado al presidio sin monturas.

El 9 de septiembre, alcanzaron la ranchería apache al norte de la Laguna de las Palomas [Puerto Palomas de Villa, municipio de Ascensión, Chihuahua], cerca de la frontera y de las Florida Mountains [Luna County, New Mexico], matando a cinco hombres, incluido a Soquilla, y a siete mujeres y niños, capturando a 19, y recuperando 54 caballos y 60 reses.

Mientras tanto, el grupo de Ronde, que había dejado Janos para ir a Santa Rita del Cobre, se topó con Padilla que volvía con sus cautivos. Ronde afirmó haber visto 19 cabelleras de apaches cuando el informe hablaba de 12 muertos. También oyó que una mujer joven, probablemente la hija de Soquilla, reaccionó tan violentamente contra los soldados mexicanos en el momento del asalto que uno de ellos se vio obligado a dispararle con su pistola. Los cautivos fueron encarcelados en Corralitos.

El grupo de Ronde continuó hacia el norte, llegando a Santa Rita del Cobre sobre el 18 de septiembre. Al día siguiente alcanzaron el río Gila, donde los chiricahuas les atacaron, obligando al grupo a poner los carros en círculo para defenderse. Después de unos pocos días intercambiando disparos, el 22 de septiembre llegó Mangas Coloradas accediendo a dialogar con Ronde, permitiendo al grupo irse si abandonaban el territorio. Ronde aceptó llegando a Janos el 27 de septiembre.

Antes, el 14 de septiembre, dos días después de que Padilla volviese con sus 19 prisioneros, un grupo de 32 chokonen dirigidos por Yrigollen se llevaron algunas reses pertenecientes a varios ciudadanos de Janos. Después fueron hacia el Rancho La Galera [municipio de Janos, Chihuahua] para robar maíz. El teniente Padilla, comandante de Janos, que había salido inmediatamente con 60 soldados y ciudadanos, los alcanzó allí. Los apaches ondearon una bandera blanca gritando que querían hablar. Yrigollen y Padilla hablaron largo tiempo, acordando devolver esos animales y otros que habían robado, antes de volver a Janos como prueba de que sus ofertas de paz eran genuinas. Padilla acordó remunerar a los apaches por los animales, determinando un lugar para ratificar la tregua.

Diez guerreros comenzaron a guiar el ganado hacia donde estaba el destacamento de Padilla pero, de repente, cambiaron de dirección y llevaron los animales hacia Las Lagunitas (?). Padilla, con 12 hombres a caballo y 50 a pie, salió en su persecución. Alcanzó a los apaches en El Cerro Largo [?], atacándolos y recuperando todo el ganado. Yrigollen al frente de 30 guerreros contraatacaron, matando a seis mexicanos, hiriendo a uno, y llevándose las armas y monturas de los mexicanos. Cuando llegaron los refuerzos mexicanos, no pudieron hacer nada más que inspeccionar el campo de batalla.

Zuloaga, jefe político de Corralitos [Chihuahua] se quejó amargamente de que Padilla, comandante de Janos, se negaba a detener a los apaches que llegaban al presidio de Janos. Citó algunos casos ocurridos en junio. En un caso, Bartolo con otro hombre, una mujer y un niño, había ido al presidio para conferenciar con Padilla. En otro, el jefe nednai Láceris y varios apaches habían tenido una gran borrachera en Janos; Tonina [Tovina], ya rehén, se unió a la fiesta. Cuando Zuloaga llegó allí al día siguiente con un pequeño grupo, todos los apaches habían partido, excepto Tonina. Zuloaga, enfadado, mandó que Tonina fuese hecho prisionero y el producto de la “Quinta Ley”  distribuido entre  las tropas. Padilla replicó que Tonina ya estaba bajo su custodia.

Las finanzas eran un problema importante en la administración de los prisioneros apaches en Corralitos ya que el pueblo no formaba parte del presupuesto militar estatal como era Janos por lo que Zuloaga  se vio obligado a llevar allí a los presos apaches [Ratón, Gervasio y Perico] para trabajar picando mineral para la fundición para que pagaran su sustento.

Los prisioneros apaches en Corralitos, los nednais Negrito y Ratón, más Gervasio, Perico y Tovina [o Tonina, el rehén tomado a mediados de junio, en el momento de la visita del jefe nednai Láceris] y los capturados en septiembre en la Laguna de Guzmán y en Janos seguían detenidos porque no llegaba de la ciudad de Chihuahua la orden del destino de los prisioneros, de conformidad con la “Quinta Ley”. Mientras tanto el comandante Padilla y el Jefe Político Zuloaga estaban en desacuerdo sobre cómo debían tratar a los prisioneros apaches. De hecho, no fue hasta el 18 de marzo de 1850, cuando se darían las órdenes para enviar a los detenidos a la comandancia general de la ciudad de Chihuahua, retrasándose el envío hasta principios de mayo. Los apaches, por su parte, siguieron reclamando la liberación de sus parientes).

* El 23 de septiembre, el comandante inspector de Sonora, Elías González, inicia una campaña contra los apaches saliendo de Bacoachi ([Sonora]. Organizando su fuerza en tres destacamentos, él tomó el mando de 191 hombres [soldados del presidio y de la milicia de la Guardia Nacional], dirigiéndose al norte, hacia el actual Cochise County [Arizona]. Envió a otro destacamento de 130 hombres al mando de José Terán y Tato a reconocer el nordeste de Sonora y eliminar a todo apache que encuentre allí. El tercer destacamento, mandado por el capitán Agustín Moreno, con 80 hombres y la caravana de suministros, fue a establecer un campamento base en la montaña de El Sarampión, en la parte baja de las Peloncillo Mountains [Cochise County, Arizona e Hidalgo County, New Mexico], donde Elías González y Terán y Tato habían quedado a finales de septiembre.

El 24 de septiembre, el capitán Antonio Comadurán y unos 60 soldados de Tucson [Pima County, Arizona], se unieron al destacamento de Elías González ya que, a la primera semana, varios hombres, incluyendo los apaches “mansos” de Tucson, habían desertado. Además, tuvo que dejar en Santa Cruz, a 14 hombres enfermos. Durante su marcha a las Chiricahua Mountains, sufrieron varias tormentas eléctricas sin desalentar a los hombres. Envió grupos de exploración pero no encontraron ningún rastro. Un grupo fue al Rucker Canyon, al que llamaron Colorado Canyon y hoy es llamado Red Rock Canyon [Cochise County, Arizona], una zona de acampada de los chokonen. Después de explorar las Chiricahua Mountains, tan al norte como el Apache Pass, y no encontrar a ningún apache, Elías González se dirigió a El Sarampión para descubrir que sus suministros no habían llegado. Entonces se dirigió al sur y en San Bernardino se topó con un grupo de estadounidenses en ruta hacia California, quienes le dijeron que habían visto apaches en el río Mimbres.

Finalmente, el 5 de octubre, Elías González cruzó la actual línea froteriza con Sonora encontrando la caravana de suministros del capitán Moreno cerca de las montañas Caguillona, un grupo de pequeñas colinas con buena agua a unos 24 km al norte de Fronteras [Sonora]. Más de la mitad de los 80 hombres de Moreno habían caído enfermos por lo que al día siguiente envió una escolta para llevar a 52 hombres a Bacoachi, partiendo con el resto de nuevo hacia las Chiricahua Mountains.

El 7 de octubre, un grupo de exploración capturó a un apache cerca de San Bernardino quien reveló que todas las bandas chiricahuas, excepto el grupo de chokonen de Trigueño, se habían ido a las Burro Mountains [Gran County, New Mexico] a causa de una epidemia. Elías González se dirigió allí con su fuerza de casi 400 hombres marchando hacia el suroeste de New Mexico y al norte a través del Animas Valley.

El 8 de octubre, encontraron a dos mexicanos que habían escapado de los campamentos mexicanos en las Burro Mountains. Uno de ellos se llamaba Ramón Aguirre, habiéndo sido capturado el anterior agosto en Berrendos [?] por la banda de Tapilá. El 12 de octubre, el destacamento de Elías González alcanzó las estribaciones de las Burro Mountains sin ser detectados por los apaches.

Acampados en las cercanías había apaches de tres de las cuatro bandas chiricahuas [los bedonkohes estaban en las Mogollon Mountains]. Una partida de guerra de unos 150 guerreros había salido para Janos mientras que los que estaban allí, incluido Mangas Coloradas, estaban más preocupados por un grupo de 100 estadounidenses mandados por John Coffee Hays, recientemente nombrado subagente para los apaches del río Gila, quien estaba intentado establecer contacto con los chiricahuas.

En la mañana del 13 de octubre, unos exploradores mexicanos  descubrieron a dos apaches en las estribaciones de las Burro Mountains. Elías González envió al capitán Terán y Tato con su caballería mientras él seguía a los dos apaches hacia el oculto campamento chokonen. Los mexicanos atacaron matando a tres guerreros [uno de ellos El Cochi] y a un muchacho; y capturaron a cuatro de ambos sexos [uno de ellos Yrinco, hermano de Manuel o Manuelito, quien escapó durante la noche]. Los mexicanos se llevaron 89 caballos y mulas, y diferentes armas. Las bajas mexicanas fueron dos muertos y un herido. Negrito, había guiado a los mexicanos quienes le dieron la cabellera de El Cochi para que la presentara ante los funcionarios de Janos y cobrara la recompensa.

Debido al excelente rendimiento del nednai Negrito, no se le tuvo bajo vigilancia como a los demás. A pesar de ser un prisionero, Negrito hizo de guía en varias operaciones militares mexicanas. Lo había hecho tan bien que los mexicanos le dieron un traje de tela de alta calidad. Un día pidió permiso para casarse con una mujer cautiva en Janos a lo que las autoridades mexicanas accedieron pero durante las negociaciones, la mujer escapó. El comandante de Janos envió un pelotón tras ella, sin éxito. Tanto él como Ratón trabajaron como exploradores. 

Nada más acabar el enfrentamiento, Elías González envió a Terán y Tato con 14 hombres a caballo  y 140 a pie a buscar otras rancherías. Los prisioneros apaches dijeron que la mayoría de los guerreros habían ido a incursionar por los alrededores de Janos. Después de explorar completamente las Burro Mountains, Elías González dedujo al ver las desiertas rancherías que unas 300 familias se habían ido hacia el río Gila. Dos días más tarde, los mexicanos lucharon con Mangas Coloradas y sus guerreros. En un enfrentamiento a caballo, participando dos cañones de montaña, los mexicanos mataron a siete apaches más, poniendo en fuga a los demás. También liberaron a cuatro cautivos mexicanos, dos niños y dos niñas.

“Apache” Jack Gordon estaba con los apaches intentando que parlamentaran con Hays, participando en el enfrentamiento contra los mexicanos. Esa misma noche fue a donde Hays, diciéndole que no había muchas esperanzas de que los apaches quisieran hablar ya que estaban de muy mal humor. Gordon informó que los apaches se habían ido hacia el río Gila [sur de Arizona y New Mexico], o a las Mogollon Mountains [Grant & Catron Counties, New Mexico].

Después del enfrentamiento, los destacamentos de Elías González y de Hays se encontraron cerca de Santa Lucía. Además de los prisioneros, los mexicanos llevaban algunas cabelleras y varias orejas que habían cortado a los cuerpos de los apaches muertos. Cuando se separaron, Elías González se dirigió hacia Janos con la esperanza de encontrar a la partida de guerra chiricahua que había ido allí a incursionar pero cuando llegó, ya se habían ido por lo que decidió volver a Sonora, con un balance de 11 apaches muertos, cinco capturados, y liberado unos pocos cautivos mexicanos a costa de perder cinco soldados y cinco más resultar heridos.

Mientras tanto, el 11 de octubre, un gran grupo de guerreros, que los mexicanos contabilizaron en 115 apaches, habían asaltado Janos. Eran las 07:00 de una mañana con niebla baja. A medida que la niebla se disipó, los soldados vieron a varios grupos de guerreros persiguiendo los caballos de la guarnición. Un apache agitó una bandera blanca y gritó que querían parlamentar en nombre de varios jefes, los nednais Arvizu, Coleto Amarillo y Láceris; el chihenne Itán; los chokonen Yrigollen, Manuel [Manuelito] y Posito. El teniente Padilla, comandante de Janos, indicó que comparecieran en la plaza del pueblo donde podrían discutir mejor. Sólo Manuel y Arvizu [que se crió en Janos en la década de 1820 y regresó como jefe para quedarse allí desde finales de 1842 hasta enero de 1844] apareció con unos pocos guerreros. El grupo se negó, sin embargo, a entrar en el patio de la fortaleza y se quedó fuera de la pared norte. Arvizu, cuya hermana Gertrudis estaba entre los prisioneros hizo de portavoz. Pidió al comandante que devolviera los prisioneros capturados dos semanas antes y que seguían detenidos en el presidio [el grupo de Soquilla], así como los cinco, detenidos en Corralitos por Zuloaga. Padilla le informó en términos inequívocos que, en primer lugar, tendrían que devolver todo el botín capturado, los caballos del presidio y otros animales.

Padilla se dio cuenta de que algunos guerreros querían llevarse a los prisioneros por la fuerza pero estaba convencido de que la mayoría de los apaches querían la paz. En ese instante vieron a un grupo de 27 estadounidenses, franceses y alemanes [presuntamente cazadores de cabelleras] que venía por el camino que llevaba a la localidad. Los guerreros inmediatamente les rodearon, aparentando ser amistosos, cuando repentinamente les capturaron, llevándolos a las colinas. Les  despojaron de todo, les quitaron sus caballos y sus equipajes. Al final del día, Arvizu volvió a Janos, ofreciendo a Padilla cambiar a los estadounidenses por los apaches cautivos. Desgraciadamente, mientras Arvizu estaba en Janos, los chiricahuas recibieron la noticia de la campaña de Elías González en las Burro Mountains. Empezó una discusión entre ellos, aconsejando Coleto Amarillo no matar a los estadounidenses. Gracias a ello y a la obscuridad de la noche, la mayoría de ellos, desnudos y magullados, escaparon a Janos. Pero los chokonen, cuyo campamento había sido atacado por Elías González, querían venganza. Siete hombres [tres estadounidenses, dos alemanes, un francés, y un mexicano de Corralitos] no tuvieron tanta suerte siendo encontrados al día siguiente muertos por lanzas [un informe de lo ocurrido incluía la versión de un superviviente, llamado Thompson].

Estas muertes crearon un revuelo en Janos. Zuloaga envió refuerzos desde Casas Grandes y Corralitos, y un cazador de cabelleras estadounidense John Joel Glanton, con contrato del gobierno de Chihuahua para cazar apaches que estaba cerca de El Paso del Norte [hoy Ciudad Juárez, Chihuahua], llegó al lugar con la esperanza de ganar dinero rápidamente exterminando apaches. Incluso el teniente Padilla, que normalmente prefería mantener relaciones pacíficas con los chiricahuas, unió sus fuerzas con Glanton para realizar algunas exploraciones. El 28 de octubre realizaron una campaña de dos semanas en las Chiricahua Mountains [Cochise County, Arizona] pero no encontraron apaches, regresando a Janos el 12 de noviembre. Glanton luego llevó a sus hombres a explorar las Lagunas de Guzmán y de Santa María [municipio de Ascensión, Chihuahua] y no se supo más de él en el distrito de Janos.

Los chiricahuas abandonaron todo su botín, dirigiéndose a toda velocidad hacia sus campamentos en New Mexico para saber qué había pasado con sus familiares. Todas las bandas chiricahuas se habían ido al territorio que iba desde norte del río Gila a las Mogollon Mountains, y al este hacia Santa Rita del Cobre).

* El 24 de octubre, la banda de Lobo Blanco, jefe apache jicarilla, ataca una caravana de carros del comerciante James M. White en el Camino de Santa Fe, cerca de Point of Rocks ([Colfax County, New Mexico]. Los hermanos James y Charles White, de Missouri, buscaron fortuna en New México, llegando a Santa Fe en julio de 1848, donde abrieron un negocio mercantil. Después de un exitoso verano, Charles se dirigió al sur para explorar otras perspectivas comerciales entre Santa Fe y Chihuahua [México]. Mientras tanto, James regresó a Missouri a depositar su dinero.

En febrero de 1849, Charles White, junto con Francois Aubry, un comerciante franco-canadiense y explorador del suroeste de Estados Unidos, viajó a Chihuahua, a través de El Paso [El Paso County, Texas]. En algún momento, Aubry y Charles White establecieron un nuevo negocio en El Paso. Después de vender sus productos al por mayor, Aubry regresó a Missouri, el 23 de agosto. En el camino, su caravana fue atacada tanto por apaches jicarillas como por pawnees, pero no sufrieron pérdidas, y Aubry inmediatamente compró bienes para el viaje de regreso a Santa Fe. Allí, James White también estaba haciendo planes para regresar a Santa Fe, esta vez con su esposa Ann Dunn y su pequeña hija Virginia, para hacer de Santa Fe su nuevo hogar.

Durante el verano de 1849, el Camino de Santa Fe había sido complicado para varias caravanas de carros, siendo algunas de ellas atacadas, perdiéndose bastantes mercancías. Esa situación hizo que el 15 de agosto, el agente indio de Santa Fe, James Calhoun, solicitara más tropas, señalando que “los indios, en general, están de mal humor, la cantidad de tropas no son suficientes para mantener la situación controlada“.

Aunque conscientes del peligro, Francois Aubry, que estaba al frente de la caravana, y James White, estaban decididos a hacer el viaje. La caravana de Aubry incluía 10 vagones propiedad de Ceran St. Vrain y 13 vagones propiedad de James White. Con James White iba su esposa, Ann, su hija Virginia de 10 años, un empleado mulato llamado Ben Bushman, y una niñera de color de la pequeña Virginia. La caravana partió de Westport [Jackson County, Missouri], el 15 de septiembre.

En algún punto del camino, Aubry decidió enviar a su maestro de carros, William Calloway, a Santa Fe, en busca de mulas frescas. James White tomó la decisión de ir con él para llevar a su familia más rápido a Santa Fe. Aubry se opuso pero White estaba decidido. Subió a su esposa, a su hija, a Bushman y a la niñera en dos carros. Iban acompañados por un viajero alemán llamado Lawberger y dos de los empleados mexicanos de Aubry.

Cuando iban por el Camino de Santa Fe, se detuvieron a unos kilómetros al este de Point of Rocks. Allí, el 24 de octubre, fueron abordados por una banda de apaches jicarillas y utes que pedían algunos obsequios. Rechazando su petición, les dijeron que se fueran. Volvieron varias veces y otras tantas les dijeron que no volvieran. Los guerreros atacaron los carros, matando a todos los hombres, salvándose solo Ann White, su hija y su sirvienta, a quienes se llevaron cautivas.

Poco después llegó un grupo de cazadores de búfalos, siendo también atacados por los jicarillas. Huyeron dejando atrás a dos miembros caídos. Sin embargo, uno de ellos no estaba muerto. Era el joven hijo de un cazador de búfalos que se había hecho el muerto para intentar salvarse. Consiguió llegar a Point of Rocks, donde contó la historia.

Cuando el agente indio James Calhoun tuvo noticia del ataque el 29 de octubre, contrató a un comerciante indio llamado Encarnación García, dándole 1.000 $ para que intentase negociar el rescate de las cautivas. Aubry llegó a Santa Fe al día siguiente y ofreció otros 1.000 $ para su liberación, contratando además a varios indios Pueblo y a unos amigos de New Mexico para intentar el rescate de las cautivas.

Cuando la noticia llegó a Taos [Taos County, New Mexico], el capitán William Grier salió con 42 hombres de su compañía del 1º de Dragones, junto con 40 voluntarios de New Mexico al mando del capitán José Valdez. A ellos se unieron los expertos guías Antoine Leroux, Robert Fisher, Dick Wootton, Jesús Silva y Tom Tobin. La tercera noche llegaron a Rayado [Colfax County, New Mexico], donde se les unió Kit Carson, dirigiéndose al lugar del ataque cerca de Point of Rocks, llegando el 9 de noviembre, más de dos semanas después del ataque. Allí encontraron algunos vestidos de Ann White en un campamento abandonado, animándoles a seguir la persecución.

Siguieron el rastro durante unos 320 km, descubriendo el campamento jicarilla en el río Canadian, cerca de la actual Tucumcari [Quay County, New Mexico]. En la madrugada del 17 de noviembre, Carson dijo a Grier que tenían que atacar de inmediato pero uno de los guías convenció al capitán para que parlamentase con el fin de conseguir la liberación de las cautivas. En ese momento de indecisión, los jicarillas huyeron dejando siete muertos atrás. Según Carson, Ann White se dio cuenta de la presencia de los soldados e intentó escapar, pero sólo recorrió unos 180 metros cuando una flecha le atravesó el corazón. Carson encontró su cuerpo, aún caliente, a poca distancia.

Kit Carson diría más tarde en su autobiografía: “Los seguimos durante 10 ó 12 días por el rastro más difícil que yo haya seguido nunca…

Finalmente vimos el campamento indio. Yo estaba en la vanguardia, dirigiéndome a su campamento, diciendo a los hombres que me siguieran. El oficial al mando [Grier] ordenó parar, por lo que nadie me siguió. Me informaron que Leroux, el guía principal, dijo al oficial al mando, que se detuviera, que los indios querían parlamentar. Los jicarillas empezaron a reunir sus cosas para huir, disparando un tiro que alcanzó al capitán Grier, sin causarle heridas graves. El capitán ordenó cargar pero el retraso permitió que todos menos uno, consiguieran escapar. Cuando íbamos unos 180 metros persiguiendo a los jicarillas, encontramos el cuerpo de la Sra. White, aún caliente, no habiendo pasado más de cinco minutos de su muerte. Tenía una flecha en el corazón… Estoy seguro de que si hubiésemos cargado inmediatamente al llegar, ella habría sido salvada… Sin embargo, el trato que recibió… fue tan brutal y horrible que no podría haber sobrevivido mucho tiempo.

Encontramos un libro en el campamento, el primero de esa clase que yo haya visto nunca, en el que yo era representado como un gran héroe, matando a los indios por cientos. A menudo he pensado que la Sra. White lo debió haber leído y, sabiendo que vivía cerca, debió haber rezado para que yo apareciese para que ella pudiera ser salvada. Vine, pero me faltó poder persuadir a los que mandaban sobre mí para que siguieran mi plan para rescatarla“.

El libro era probablemente “Kit Carson: Prince of the Gold Hunters”, de Charles Averill, publicado a principios de ese año, siendo la primera de muchas novelas dedicadas a exagerar las heroicidades de Carson. Disgustado, Carson instó a sus compañeros a arrojar el libro al fuego, sobre la tumba de Ann White. El fracaso de su viaje para salvar a Ann White lo perseguiría el resto de su vida.  

Grier acampó esa noche en el abandonado campamento. Al anochecer algunos soldados oyeron un ruido que venía de los sauces de los alrededores. Cogieron las armas yendo a investigar, encontrando a un bebé jicarilla abandonado, atado a su cuna. Fue el Dr. James A. Bennett quien encontró al niño, registrando el siguiente acontecimiento en sus memorias: “Un viejo soldado se acercó y, bruscamente, dijo: ‘Déjame ver a ese mocoso’. Se lo entregué, cogió una pesada piedra, la ató a la madera de la cuna, y la echó al agua con el bebé dentro, y en un momento no quedó rastro de él. El único comentario del soldado fue: ‘Ahora eres su pequeño compañero, pero harás grandes despedidas a los indios. Ojalá hubiera más para hacer lo mismo”.      

Grier persiguió a los jicarillas durante varios kilómetros, matando a un guerrero, apoderándose de varios caballos y capturando todo su equipamiento. No encontraron a la hija, Virginia White, ni a su niñera. El destacamento llegó a Taos el 29 de noviembre. Poco después, William Bransford, un comerciante de Mora [Mora County, New Mexico], ofreció dos caballos y la mitad de las mercancías de su tienda a quien trajese a la niña, pero muchos hombres que comerciaban con los indios declararon [incluidos algunos indios] que ella estaba muerta.

En febrero de 1850, el Congreso estadounidense autorizó al agente indio James Calhoun a pagar 1.500 $ a quien recuperase a Virginia White. Luego, Calhoun envió a Auguste Lacome, un destacado explorador, comerciante y montañero, y al también comerciante, Encarnación García, para localizarla. Lacome se reunió con varios utes, aliados de los apaches jicarillas, quienes confirmaron que habían matado a la niña poco después del ataque al campamento, arrojando su cuerpo a un río. La niñera murió poco tiempo después, al no poder seguir el ritmo de la banda).

* A finales de año, soldados estadounidenses detienen a 15 apaches ebrios, incluidos dos jefes, en Lemitar (a 9’5 km al norte de Socorro, Socorro County, New Mexico), llevándolos a Socorro donde los mantuvieron confinados. (Pronto escaparon pero este incidente hizo pensar a los chirichahuas que el ejército estadounidense era igual que los mexicanos a quienes odiaban).  

* El 17 de diciembre, un grupo de apaches mescaleros, apaches lipanes y comanches (el informe no explica si estaban juntos [algo muy difícil] o por separado) estaban reunidos en un paraje llamado el Aguaje de La Rosita (Coahuila) listos para atacar Melchor Múzquiz. (El ataque estaba planeado para la víspera de Navidad cuando prácticamente todo el mundo estaría en la iglesia. Pero un cautivo llamado Marín Ortiz, que se había escapado de los apaches, avisó al coronel Francisco Castañeda, dándo así tiempo suficiente para preparar la defensa de la villa. Alsate se encontraba entre los apaches mescaleros durante la batalla y el coronel Castañeda lo describió como “un joven alto, delgado, musculoso, con la nariz ligeramente aguileña y ojos de águila”).

* El 25 de diciembre, los apaches mescaleros matan al comerciante David Kilburn Torrey y a todos sus compañeros, excepto a uno, en un campamento comercial cerca del Presidio del Norte ([Ojinaga, Chihuahua]. Torrey llegó a comerciar con unos 700 u 800 apaches mescaleros pero éstos se volvieron en contra cuando llegó al campamento la noticia de que algunos apaches mescaleros habían muerto en un enfrentamiento con unos norteamericanos que viajaban a California).

* El 27 de diciembre, una banda chihenne captura a dos muchachos, Teófilo y Mateo Jaramillo, del puesto de Doña Ana (Doña Ana County, New Mexico), cuando venían de Santa Rita del Cobre ([Santa Rita, Grant County, New Mexico]. Los Jaramillo pertenecían a una de las familias más antiguas de Doña Ana, habiendo venido de España para establecerse en el sur de New Mexico. Gracias al testimonio de los dos muchachos, conocemos lo que ocurrió en el campamento chihenne. En enero de 1850, decidieron enviar a Itán a entablar negociaciones con los estadounidenses. El grupo de Itán salió de Santa Rita para Doña Ana, donde esperaban llegar a algún acuerdo con el capitán Enoch Steen. Camino del Río Grande, se encontraron con algunos estadounidenses [quizás eran civiles ya que no hay ningún informe oficial de ningún enfrentamiento con soldados]. En cualquier caso, el grupo de Itán tuvo varios muertos, según contarían los dos muchachos.

En respuesta, a primeras horas de la mañana del 2 de febrero, el chokonen Miguel Narbona lideró una partida de guerra contra Doña Ana, matando a un hombre, hiriendo a otros tres, y llevándose todos los caballos del lugar. La audacia de los apaches sorprendió a los estadounidenses, viendo cómo se los llevaban desde sus cuarteles. Steen rápidamente formó un destacamento, cruzando la Jornada del Muerto, mientras el subteniente Lawrence W. O’Bannon, al mando de 25 hombres, se dirigió al noroeste para interceptar a los apaches antes de que alcanzasen las Mimbres Mountains [Sierra County, New Mexico]. Al norte de San Diego Crossing [el mayor vado del Río Grande, Doña Ana County, New Mexico], O’Bannon alcanzó a los apaches, hiriendo, al menos a tres de ellos, y posiblemente a más, ya que los Jaramillo oyeron que habían sufrido fuertes pérdidas, resultando herido un soldado.

Mientras, Steen se topó con un grupo de 30 ó 40 apaches a caballo, maldiciéndo a los soldados en “un mal español”. A pesar de que el destacamento de Steen había quedado reducido a siete hombres [muchas de sus monturas habían perecido], siendo muy pocos para representar una amenaza real para los apaches, éstos, respetando la potencia de fuego de los soldados, cabalgaron lejos para evitar un incierto resultado.

Estos enfrentamientos con los estadounidenses dejaron en los apaches respeto y temor por los nuevos oponentes. Comerciantes mexicanos agravaban las preocupaciones de los apaches al difundir rumores de que los estadounidenses tenían la intención de matarlos a todos. Cuando el grupo de Miguel Narbona llegó, con varias bajas, a sus rancherías, muchos chiricahuas decidieron irse a Sonora y unirse a los bedonkohes y chokonen que habían abierto negociaciones con su enemigo de siempre, Elías González. Los seguidores de Mangas Coloradas tenían pocas ganas de permanecer en New Mexico por lo que el líder chihenne partió, a primeros de marzo de 1850, hacia el nordeste de Sonora y Sureste de Arizona).

1850

* En enero, el jefe político del Cantón de Bravos (Chihuahua) firma un tratado de paz con los jefes apaches mescaleros Pino, Marco Chato, Bigotes y Chico.

* A principios de año, los bedonkohes y tres de las cuatro bandas chokonen de Posito Moraga, Esquinaline e Yrigollen, negocian la paz con Sonora. (La participación de Yrigollen era relevante ya que había sido un antiguo aliado de Mangas Coloradas durante la década de 1840. Quizás el motivo era que nueve miembros de su banda estaban cautivos en Sonora, y porque había liderado dos ataques contra Janos [Chihuahua] por lo que pensó que el teniente Padilla no le recibiría con los brazos abiertos.

Mientras, alrededor de la mitad de los nednais y muchos chihennes, se trasladaron al noroeste de Chihuahua desde el río Gila y las Burro Mountains [Grant County, New Mexico] esperando hacer un tratado de paz con Janos. Por lo tanto, en febrero, los únicos chiricahuas hostiles eran el grupo local de bedonkohes y chihennes de Mangas Coloradas en Santa Lucía [Santa Lucia Springs, después conocido como San Vicente de la Cienega; y finalmente Silver City, Grant County, New Mexico]; y los chokonen de Miguel Narbona y Cochise, los cuales permanecieron al margen de las negociaciones de paz. Estos líderes se opusieron a establecer una tregua con Sonora y Chihuahua, aunque entendían el motivo por el cuál, los otros chiricahuas entablaron conversaciones de paz, al tener familiares cautivos por los mexicanos).

* Este año, una epidemia de viruela hace que la banda apache lipán del jefe Magoosh huya de la zona de San Antonio ([Bexar County, Texas]. Una parte va a México estableciéndose cerca de Zaragoza [Coahuila]. Otra dirigida por Magoosh se refugia con los apaches mescaleros en New Mexico). 

* El 7 de febrero, el congreso de Sonora promulga una ley, similar a la de Chihuahua, autorizando la organización de grupos formados por mexicanos y extranjeros con el fin de perseguir a los apaches. (La ley señalaba:

1. Se autoriza la organización de guerrillas de nacionales o extranjeros, en persecución de los apaches que invaden el estado.

2. Se concede a los jefes de guerrillas o “empresarios” un premio de 150 pesos por cada indio de armas muerto o prisionero y 100 por cada mujer prisionera. Los menores de 14 años se entregarían a los “empresarios” para que los educaran en los principios sociales.

3. Los dueños del ganado robado que se recuperara pagarán una cuota, según el animal en cuestión, a los represadores para poder recuperarlo.

4. Se establece un fondo “de guerra” para pagar las recompensas por indio muerto o prisionero.

5. Se creará una junta “de guerra”, formada por cuatro individuos de probidad, nombrados por el gobernador, quien será el jefe de ella, vigilará la recaudación y uso de los fondos, hará las calificaciones necesarias para obtener los premios y publicará en el periódico oficial los ingresos y egresos.

6. Esos premios también se harán extensivos a los destacamentos de Guardia Nacional enviados en persecución de los apaches, con la condición de deducir de sus premios lo que el gobierno del estado les hubiese suministrado para provisiones).

* En febrero, una banda apache ataca nuevamente Bacoachi (Sonora) llevándose los caballos que tres soldados llevaban a abrevar; uno de ellos resulta muerto y otro es herido de gravedad. (El 7 de febrero, un pequeño grupo de chokonen apareció en Bacoachi diciendo que deseaban hablar de una tregua, representando a la mayoría de los chokonen y una parte de los bedonkohes. Yrigollen, Tapilá, Posito Moraga y Trigueño habían establecido sus rancherías en Cuchuta y Turicachi, al sur de Fronteras [Sonora]. Los chokonen Esquinaline, y el bedonkohe Teboca estaban en las montañas Caguillona, al norte de Fronteras; y otros chiricahuas como Irineo estabanen Cerro Prieto y Los Alisos [municipio de Fronteras], en el nordeste de Sonora.

Miguel Narbona, Cochise y Mangas Coloradas estaban por entonces aún en New Mexico. El capitán Manuel Martínez detuvo a dos guerreros Antonio y Néstor [éste un hermano de Demos, el líder chokonen que tenía familiares confinados en Hermosillo, Sonora].

Además de Yrigollen, estaban Virján [aparentemente el Virján que había vivido en Janos de 1816 a 1831, y brevemente en 1843]; Calderón [que no mucho antes había estado viviendo en Janos]; Escribá [o Esquiriba]; Irineo [Yrinco]; Yaqui [Yaque]; y Cavanillo, hijo del chokonen Esquinaline, y otros cuatro más que estaban dispuestos a firmar la paz en Bacoachi. Querían residir en sus antiguos asentamientos [los establecimientos españoles de paz] con la ayuda del gobierno para no tener que recurrir a las incursiones. El anciano jefe bedonkohe Teboca, por su parte, se dirigió al presidio de Santa Cruz [Cochise County, Arizona] con su propia petición de paz, que al final no dio frutos, dirigiéndose a Arizpe [Sonra].

Los chokonen Posito Moraga y Esquinaline fueron conocidos más en Sonora, mientras que el también chokonen Trigueño, ahora en Sonora, estuvo en paz en Janos en 1843 [tal vez era el apache que apareció allí en 1818 y 1819 con el jefe Jasquenelté]; Irineo era probablemente hermano de los jefes Manuel [Manuelito] y Torres.

El 27 de febrero, otro grupo de chokonen llegó a Bacoachi llevando mensajes de paz. Eran Chino [un hermano del chokonen Posito Moraga], Demos, tres guerreros, y varias mujeres, quienes ofrecieron a un cautivo para cambiarlo por los que había capturado Terán y Tato un año antes.

Elías González salió de Arizpe para discutir los términos con los chokonen, estando de acuerdo con la propuesta de intercambiar cautivos por lo que el 6 de marzo se reunió con Posito Moraga en Bacoachi. El jefe declaró que verdaderamente buscaba la paz, aceptando volver el 10 de marzo para continuar hablando. Demos estaba ansioso por llegar a un acuerdo ya que sus familiares estaban cautivos en Hermosillo. Pero la desconfianza flotaba en el ambiente por lo que Posito Moraga no volvió el 10 de marzo temiendo una traición. Demos, disgustado con Posito Moraga, decidió ir a los campamentos chiricahuas para llevarse a los cautivos mexicanos que había allí. Acompañado de José Yescas, tamborilero de la guarnición de Fronteras, fue a la ranchería chiricahua en Cuchuta pidiendo que el grupo de Posito Moraga devolviera los seis cautivos mexicanos que tenía. Cuando se negaron, Demos, exhibiendo sus armas, anunció que había prometido a Elías González que traería a los cautivos a costa de su propia vida. Finalmente los dueños de los cautivos accedieron, llevándolos a Bacoachi para ser entregados a Elías González, comandante inspector de Sonora, diciéndole: “He cumplido mi palabra para que tú, también, cumplas la tuya“.

Los cautivos recién liberados dijeron a Elías González que había otros dos cautivos en el campamento de Yrigollen. Inmediatamente, Elías González envió a Demos para que hablase con Yrigollen y le convenciese de venir a Bacoachi con sus cautivos para discutir un armisticio. El 19 de marzo, Yrigollen llegó con los dos cautivos diciendo a Elías González que sus seguidores querían la paz pero que tenían que superar el temor a que los habitantes de Sonora estuviesen al acecho para matarlos como ocurrió en Galeana [la masacre de Kirker]. Elías González dudaba pero estaba animado por la posibilidad de alcanzar la paz. Expuso cinco condiciones y esperó que esa tregua proporcionase a Sonora un respiro ante las devastadoras incursiones apaches. Los principales puntos del tratado acordado con los jefes Yrigollen y Posito Moraga estipulaban que los apaches deberían vivir en las zonas designadas, hacer la guerra a los Western Apaches, y ayudar a los destacamentos mexicanos en su lucha contra los hostiles.

Elías González estaba contento. Yrigollen prometió tratar de convencer a los demás apaches para que vivieran en una población. Llevaría tiempo, por supuesto, pero los apaches debían aprender a confiar en los mexicanos. No debían ser engañados y atacados de nuevo como había ocurrido en Galeana [Chihuahua], refiriéndose aparentemente al acto de James Kirker. A pesar de que Elías se mostró escéptico sobre una paz duradera, incluso una tregua temporal valdría la pena. A mediados de abril de 1850, gracias al acuerdo, los pueblos del noreste de Sonora, disfrutaron de un respiro de las hostilidades apaches durante unos dos meses. Aunque las partidas de guerra habían hecho algunas incursiones, éstas fueron pequeñas, no rompiendo los mexicanos sus acuerdos con las diferentes rancherías. El principal problema, como en Chihuahua, fueron las raciones. Los apaches anunciaron que querían ayuda de los mexicanos tal como lo había hecho el gobierno colonial en tiempos de los españoles. Elías González dijo que entendía que los alimentos destinados a los apaches eran escasos, proponiendo que unas colonias agrícolas les dieran ayuda económica hasta que se valieran por sí mismos.

Agradeciendo el compromiso de Demos, Elías González fue a Arizpe con el líder chokonen, liberando el 31 de marzo a la mujer y a la suegra de Demos. Cuando llegó se encontró con la noticia de que el jefe bedonkohe Teboca había estado allí solicitando la paz. Esto sorprendió a Elías González ya que, anteriormente, Teboca había sido uno de los apaches más beligerantes. Dijo que volvería en 15 ó 20 días para saber la respuesta, y que iría a avisar a Mangas Coloradas ya que era “su general”).

* El 1 de marzo, se informa de la desaparición del nednai Negrito, el apache cautivo que hacía de guía para los mexicanos. (Estos pensaron que había huido de Corralitos [Nuevo Casas Grandes, Chihuahua] pero no fue así. Fue muerto por uno o dos hombres, al parecer soldados, la noche anterior después de un juego de apuestas entre los tres, arrojando su cuerpo al río Casas Grandes).

* A principios de marzo, el jefe apache chihenne Mangas Coloradas y otros chiricahuas dejan New Mexico para ir al sureste de Arizona y al noreste de Sonora. (El 12 de marzo, Sonora promulgó una segunda ley que recompensaba la caza de apaches, similar a la ley de Chihuahua. Un informe mexicano decía que Teboca, Yrigollen y Posito Moraga estaban cansados de tanto enfrentamiento, buscando honestamente la paz; mientras Mangas Coloradas y Miguel Narbona, al frente de grupos de bedonkohes, chokonen y chihennes reanudaron, a finales de marzo, las incursiones por Sonora.

Los seguidores de Mangas Coloradas atacaron primero a lo largo del río Magdalena. El 1 de abril, un gran grupo de guerreros a caballo, mató a un pastor fuera de San Ignacio [municipio de Magdalena, Sonora]. Poco después atacaron a varios viajeros cerca de San Ignacio, matando a dos mujeres, hiriendo a un hombre, y capturando a una muchacha de 10 años. De allí continuaron a Magdalena, donde mataron a varias personas más. Unos días después, admitieron ante un grupo de estadounidenses que pertenecían a la banda de Mangas Coloradas, aunque no estaba claro si él estaba realmente presente, ya que otro informe, aunque sin confrmar, le situaba por entonces cerca de Tucson [Pima County, Arizona] donde tendría una reunión con varios estadounidenses, incluyendo a John Glanton.

Alrededor de tres semanas más tarde, otra banda chiricahua, probablemente bedonkohes, asaltaron a un grupo de 11 mexicanos en El Tulito [municipio de Cumpas, Sonora], entre Banamichi y Cumpas. Con los primeros disparos, seis de los mexicanos escaparon, capturando los apaches a los otros cinco, desnudándolos. En vez de torturarlos hasta la muerte, como normalmente habrían hecho, se pusieron a hablarles. Les dijeron que eran bedonkohes y que no querían hacer la paz. Luego, inexplicablemente, les dejaron ir, aunque les robaron todas sus pertenencias. Quizás los bedonkohes dudaban si ir con los apaches que querían la paz, o quizás les perdonaron la vida por si entablaban futuras conversaciones con los mexicanos. Como Mangas Coloradas había explicado recientemente a un grupo de estadounidenses, “Si nosotros matamos a todos los mexicanos, ¿quién criará ganado y caballos para nosotros?“.

Por entonces, Elías González tenía muchas dudas sobre el frágil armisticio firmado con Yrigollen y Posito Moraga. El 10 de abril, los chiricahuas entregaron a José María Mejías, un muchacho de 12 años, cuyo testimonio sugería que había sido cautivo de un grupo hostil, probablemente la banda de Miguel Narbona. Mejías dijo que los apaches habían puestos sus ojos en Bacoachi, y que el principal motivo de haber solicitado la tregua era para obtener suministros. Ahora necesitaban más maíz y que después de la tregua planeaban reanudar los asaltos. Mientras tanto, estaban “preparando” sus armas. Elías González, aunque dudaba sobre la duración de la tregua, no dio mucho crédito a las explicaciones del muchacho ya que no conocía la lengua apache. Además Bacoachi, era el lugar más protegido del Estado, habiendo 135 soldados más una pieza de artillería. El 24 de abril, dijo al capitán Manuel Martínez: “no pierda la más mínima oportunidad de firmarlo” [un posible tratado de paz]).

* El 6 de abril, el sargento William Holbrook, al mando de 10 hombres de la compañía “I”, del 1º de Dragones, ataca a nueve apaches jicarillas que habían robado varios caballos a dos vaqueros mexicanos, a los que hirieron gravemente, cerca de Rayado Creek, a unos 80 km de Ratón ([Colfax County, New Mexico]. El capitán W. N. Grier envió a Holbrook  a proteger el asentamiento de Rayado, acompañándoles Kit Carson, William New y Robert Fisher, tres “hombres de la frontera”.

Cuando llegaron al lugar del ataque, siguieron el rastro durante 40 km hasta el lugar donde estaban acampados los apaches jicarillas. Al amanecer, Holbrook atacó, matando a cinco, hiriendo a dos y recuperando los caballos robados, regresando al día siguiente con cinco cabelleras que, según dijo,  habían arrancado dos vaqueros mexicanos que llegaron después del enfrentamiento).  

* El 22 de abril, el gobernador Elías González continúa las negociaciones de un tratado en Bacoachi (Sonora) con las facciones pacíficas de los apaches, siendo las raciones un elemento clave mientras los chiricahuas hostiles continúan incursionando por Sonora. (Las autoridades civiles y militares informaron de incursiones apaches en Bacoachi, Moctezuma y Granados. Teboca no había regresado como prometió, por lo que Elías González llegó a la conclusión de que Mangas Coloradas y Miguel Narbona habían venido a Sonora para boicotear los planes de paz de Yrigollen y Posito Moraga. José Yescas, informador de confianza de Elías González, y a quien los chiricahuas respetaban, acababa de venir de las rancherías de Yrigollen y de Posito Moraga, a donde había ido para observar el comportamiento y las conversaciones de los apaches. Vió señales positivas de que los chokonen querían sinceramente la paz si Sonora les proporcionaba suministros para vivir en paz. Elías González llegó a la conclusión de que los autores de los recientes ataque habían sido cometidos por los Western Apaches [o coyoteros como él les llamaba].

Elías González propuso a Yrigollen y a Posito Moraga un nuevo tratado con raciones para los apaches como piedra angular del acuerdo. El 15 de abril, escribió al gobernador explicándole su plan: “Resumiendo, … considerando no solo que la situación de las tropas no ha mejorado, sino también me temo que … puedan desertar. Eso podría asegurar la completa ruina del Estado… El principal objetivo de esta nota fue explicarle a su Excelencia que sospechaba de las primeras conversaciones de paz que tuve con los jefes Posito Moraga e Yrigollen. Supe que su objetivo era recibir raciones, como ocurría antes, para que pudieran vivir sin verse obligados a robar. Pero evité el tema porque… dudaba aún más si habría suficientes recursos para ponerlo en práctica, ya que la concesión otorgada a los asentamientos para alimentar a los indios no era suficiente… sin esta medida es imposible obtener una paz duradera, ya que de la misma manera los indios no pueden vivir simplemente de la caza y el mescal, que son los recursos que tienen a mano; y a la vista del hecho de que sin proporcionarles lo que necesitan para vivir, no es posible obligarlos a residir en lugares fijos. Mientras ellos estan errantes por el desierto, es muy difícil hacerles ver las ventajas de la vida social o hacerles coger gusto por el trabajo… y dado que es absolutamente imposible establecer una ciudad o un asentamiento para ellos, me estoy tomando la libertad de pedirle a su Excelencia que interceda ante el gobierno supremo [Ciudad de Mexico] para obtener: 1º, autorización para establecer,… uno o más asentamientos para aquellos apaches que quieran aceptar un tratado de paz en… tierras no usadas en la frontera. 2º, se les deben proporcionar de forma gratuita las herramientas e instrumentos necesarios para trabajar la tierra, y que se les deben otorgar todos los privilegios que las leyes brindan a los colonos. 3º, que hasta que ellos recojan su primera cosecha, deben recibir suficiente grano para mantenerse a sí mismos, a costa del Tesoro Nacional. 4º, si se acuerda este proyecto, el o los asentamientos que se puedan establecer, estarán sujetos a las autoridades militares por el tiempo que sea necesario para que se organicen y consoliden. Tal como lo veo, esta es la única forma de obtener resultados humanitarios… Mientras tanto, y para no perder lo poco que se ha logrado, voy a dar instrucciones para ofrecer todo esto a los apaches para obtener su confianza, diciéndoles que a partir de la próxima cosecha se les dará raciones siempre que acepten la paz y se dediquen a trabajar“.

Elías González envió esta propuesta al comandante militar en Bacoachi, quien lo discutió con Yrigollen y Posito Moraga. El 23 de abril, Chino salió para Arizpe con una escolta para discutir los términos con el comandante militar de Sonora. Varios emisarios chiricahuas permanecieron en Bacoachi, incluyendo Yrigollen, Yaqui [Yaque], Yrineo [Yrinco] y Cavanillo [un hijo de Esquinaline]. La presencia de estos tres últimos es interesante porque Yrineo era un hermano de Manuel o Manuelito, el mismo que un año antes había sugerido en Janos al capitán Padilla crear un complot para matar a Mangas Coloradas. Manuel había fallecido recientemente de congelación pero hay dudas de si los seguidores de Mangas Coloradas, Miguel Narbona, o Cochise pudieron haberle matado cuando hubo rumores de la conversación que tuvo con Padilla con el plan de matar a Mangas Coloradas. Yaqui era un empedernido incursor y en los últimos años un contemporáneo de Cochise. Y Esquinaline era un conocido aliado de Mangas Coloradas y Miguel Narbona.

Cuando Chino llegó a Arizpe comenzó a hablar con Elías González, quien aceptó dar raciones, a partir del 1 de julio, a los apaches que se asentasen en Bacoachi, Bavispe o Santa Cruz. Para ello, los apaches deberían colaborar en la lucha contra los hostiles. Para evitar malentendidos, Elías González ordenó al capitán Martínez en Bacoachi, repetir estos términos a Lucía, Soledad, Carro, y otros apaches que hablaban español; y a José Yescas, que iría a los campamentos apaches para informar a Elías González de cómo iban las cosas.

El tratado nunca se materializó, posiblemente debido a las continuas incursiones de Mangas Coloradas, y porque las raciones no podían ser repartidas hasta el próximo 1 de julio).

* El 30 de abril, poco después de que los apaches hubieran comenzado a aparecer en el este de Sonora pidiendo la paz, Gertrudis, hermana del jefe nednai Arvizu, va a Janos (Chihuahua) a negociar, representando a 10 jefes chihennes y nednais. (Gertrudis había escapado a finales de enero cuando estaba en poder de los mexicanos. Una de las razones que dio para su renovado interés por la paz fue que supieron que Zuloaga ya no era el jefe político de Corralitos [Nuevo Casas Grandes, Chihuahua], ahora lo era del cantón de Galeana [Chihuahua]. Las autoridades mexicanas dijeron a la mujer que concedían un plazo de 10 días para que los 10 jefes vinieran a Janos para conferenciar. También querían obtener la liberación de sus parientes cautivos.

No fue hasta el 22 de mayo, cuando un centenar de apaches, incluyendo siete jefes y unos 50 guerreros se presentaron en Janos. La mayoría se marcharon tres días más tarde, pero el jefe nednai Arvizu y algunos hombres se quedaron. El 30 de mayo, llegaron con unos guerreros y sus mujeres para discutir la paz, los jefes chihennes Ponce e Itán, y los nednais Láceris, Ortiz [un jefe poco conocido que estuvo asociado, a veces, con apaches de El Carrizal {municipio de Ahumada, Chihuahua}] y Babosa [considerado por las autoridades mexicanas como el “más inteligente” entre ellos porque estaba alfabetizado desde los tiempos del sistema de presidios. Los ciudadanos de Janos les vendieron gran cantidad de licor, lo que molestó mucho al comandante.

El 18 de junio, los apaches recibieron raciones, y el 24 de junio, firmaron un armisticio en Janos. Los chihennes Ponce, Delgadito e Itán; y los nednais Coleto Amarillo, Láceris y Arvizu acordaron establecerse en paz, instalándose cerca del presidio. Coleto Amarillo fue nombrado “general”. Mientras tanto, Yrigollen, el jefe apache chokonen, firmó un acuerdo de paz con el comandante general de Sonora y se fue a vivir a Fronteras [Sonora].

Antes a mediados de mayo, Mangas Coloradas había organizado una incursión a lo largo del río Yaqui. Estaba compuesta principalmente por bedonkohes y chokonen, con algunos chihennes del grupo de Mangas Coloradas, y quizás unos pocos Western Apaches. A finales de abril, en Arizona, cerca del río Gila, comerciantes estadounidenses se reunieron con apaches [probablemente White Mountains] quienes dijeron que iban al nordeste de Sonora, donde se reunieron con el grupo de Mangas Coloradas, dirigiéndose al sur, pasando por Bavispe hacia la Sierra Madre. Sobre el 10 de mayo, unos apaches vieron el rastro de un gran grupo de apaches dirigiéndose al sur, un hecho corroborado por Yrigollen, quien envió aviso al comandante de Bavispe de que Mangas Coloradas estaba por los alrededores.

Sus objetivos eran Soyopa, un pequeño poblado agrícola y minero situado en una colina baja en la orilla occidental del río Yaqui [a unos 145 km al sur de Moctezuma y a unos 48 km al suroeste de Sahuaripa]; y Onavas [a unos 48 km al sur de Soyopa]. Los apaches atacaron Onavas el 19 de mayo, matando a un gran número de personas. Después se dirigieron a Soyopa donde, el 23 de mayo, mataron a 16 personas, hirieron a otros seis, y capturaron a nueve. Esta incursión pudo haber sido la misma que Mangas Coloradas hizo cuando atacó a Jesús García [bisabuelo de Manuel Valenzuela] a pocos kilómetros de Tacupeto [a 48 km al este de Soyopa]. Según Valenzuela, García volvía a casa desde las minas de oro de California cuando un apache emboscado le hirió en la espada con una flecha. El apache aproximándose, saltó de su caballo, y le quitó todo lo que tenía valor. Era muy alto, diciendo en español a García que era Mangas Coloradas y que “tu gente me debe mucho“. Unos vecinos de Bámori [municipio de Arivechi, Sonora] encontraron a García antes de morir, contando la historia de su encuentro con el jefe chiricahua [Manuel Valenzuela contó esta historia a Edwin Sweeney en 1992].

El chihenne Mangas Coloradas, el bedonkohe Teboca, y los chokonen Esquinaline y Miguel Narbona, seguían siendo contrarios a la tregua, negándose a asistir a cualquier tratado o conferencia de paz en Sonora. Sin embargo, no mucho tiempo después, propusieron la paz en Janos [Chihuahua], negándose Juan José Zozaya hasta que se estableciera una tregua en Sonora. Mientras tanto esas rancherías, a veces aliadas con coyoteros White Mountain, continuaron asaltando asentamientos de Sonora).

* En mayo, una banda de apaches jicarillas asalta unos carros que llevaban el correo estadounidense en el camino que une Independence (Jackson County, Missouri) con Santa Fe ([Santa Fe County, New Mexico]. El 18 de abril, Frank Hendrickson, James Clay y Thomas E. Branton habían salido de Fort Leavenworth [Leavenworth County, Kansas] llevando el correo con destino a Santa Fe. Cuando salieron no llevaban pasajeros. Aproximadamente una semana después de su viaje, los tres hombres alcanzaron una caravana de carros en el centro de Kansas, donde se les unieron Thomas W. Flournoy y Moses Goldstein. Unos días más tarde se encontraron con un tren de bueyes en dirección este. Cinco miembros de ese grupo decidieron regresar a Santa Fe, pero Benjamin Shaw, John Duffy, John Freeman, John Williams y un conductor alemán se les unieron.  

En mayo, el grupo estaba en New Mexico, donde una mañana fueron atacados por una banda de apaches jicarillas, produciéndose un enfrentamiento que duró todo el día. Dos hombres blancos fueron heridos siendo colocados en un carro, resistiendo el resto. Por la noche, una banda de utes se unió a los jicarillas. A la mañana siguiente, cuando los carros iban cerca de Wagon Mound [Mora County, New Mexico] fueron atacados por la  fuerza conjunta de más de 100 jicarillas y utes, matando a los 10 hombres y a todos los animales.

Los soldados que llegaron de Santa Fe al mando del teniente Ambrose Burnside encontraron los cuerpos desnudos pero con sus cabelleras intactas, el 19 de mayo de 1850, cerca de Santa Clara Spring, que se encuentra en el cañón al noroeste del actual Wagon Mound, donde los enterraron. Las flechas cubrían el suelo y el correo estaba disperso por la llanura).

* El 22 de mayo, un contingente de 100 chiricahuas, 50 de ellos guerreros, incluyendo siete líderes entre los que se encontraban Coleto Amarillo, Delgadito, Itán y Láceris, van a Janos (Chihuahua) para negociar. (Estos jefes firmaron la paz el 24 de mayo, cumpliéndola hasta el ataque que Carrasco, al mando de tropas sonorenses, haría en mayo de 1851). 

* A principios de junio, un destacamento estadounidense sale de Doña Ana (Doña Ana County, New Mexico) para explorar las Organ Mountains (Doña Ana County, New Mexico) y el Tularosa Basin (Otero & Doña Ana Counties, New Mexico), llegando al centro de la Sierra Blanca (Lincoln & Otero Counties, New Mexico), el corazón del territorio de los apaches mescaleros. (En ese tiempo estaban bajo la dirección principalmente de los jefes Barranquito, Josecito y Santana. De los tres, Barranquito fue de lejos el menos amistoso para los blancos y el más firme en el combate, Josecito era poco conocido, pero probablemente estaba en un término medio, mientras Santana más tarde demostró ser un leal amigo los estadounidenses. Cuando los soldados acamparon en las cercanías, Santana envió un mensaje de que les atacaría si avanzaban más. El teniente al mando informó que “me dijeron que había unos 2.000 guerreros que me esperaban, y que mi destacamento no era suficiente para enfrentarse a un grupo tan grande de indios, por lo que pensé que era más prudente retirarse …“. Fue un tremendo farol pero funcionó.

Sin embargo, el creciente número de hombres blancos en su territorio llevó a varias bandas de apaches mescaleros y jicarillas a buscar algún tipo de acercamiento pacífico. Sus jefes enviaron a los militares mensajes diciendo que estaban dispuestos a renunciar a todos sus cautivos y bienes robados a cambio de un tratado. Contactaron con otras bandas de apaches jicarillas e incluso con los comanches para que no cometiesen depredaciones que pudiesen entorpecer la paz. Ese otoño, un grupo de los más peligrosos apaches mescaleros de Texas contactó con Jefferson Van Horne, comandante militar de la guarnición de San Elizario, cerca de El Paso [El Paso County, Texas], para explorar la posibilidad de una paz. Fueron bien tratados y prometieron volver pero nunca lo hicieron. Probablemente porque fueron dos jefes menores, Simón Porode y Simón Manuel, que si hubiesen sido reprendidos por el más poderoso Gómez, probablemente no hubieran podido enfrentarse a él. Las órdenes de Van Horne eran combatir a los indios, no tratar con ellos, por lo que pidió instrucciones y mientras tanto los alentó con comida y regalos.

Estos contactos propiciaron que se abrieran de nuevo las minas de Santa Rita del Cobre [Santa Rita, Grant County, New Mexico] con el establecimiento en las cercanías de Fort Webster [Grant County, New Mexico]; pero estos contactos eran lo suficientemente buenos como para animar a los apaches, por medios pacíficos, a practicar la agricultura y porque había menos de 13.000 hombres en todo el ejército estadounidense, y menos de 1.400 en New Mexico para luchar contra ellos).

* A primeros de junio, la banda de Mangas Coloradas, que venía de incursar por Sonora, llega a los campamentos de Yrigollen y Posito Moraga, situadas en el nordeste de Sonora, produciéndose un enfrentamiento en el campamento de este último, cuando Mangas Coloradas intentó convencer a los chokonen de que se uniesen a él y rompiesen las negociaciones con Elías González. (Un informe decía que dicho enfrentamiento entre los seguidores de Mangas Coloradas y Miguel Narbona, y los de Posito Moraga, produjo varios muertos o heridos.

Elías González se encolerizó cuando tuvo noticia de la incursión chiricahua. Al saber que iban al norte, ordenó al capitán Martínez que saliese de Bacoachi con un destacamento para intentar interceptarlos. Martínez “debía obtener exhaustiva información sobre… los campamentos de Trigueño, Posito Moraga e Yrigollen, quienes decían estar en paz, al igual que de Mangas Coloradas y sus seguidores, por las noticias de que estaban librando una cruel guerra contra nosotros“. También debía confirmar los rumores del enfrentamiento entre las dos facciones chiricahuas. Fuese verdad o no, debía llevarlos tras Mangas Coloradas, con o sin el consentimiemto de Posito Moraga.

Elías González creía que Mangas Coloradas había organizado esta incursión para socavar el trato con Yrigollen y Posito Moraga, quienes anteriormente habían sido aliados de Mangas Coloradas en la guerra contra Sonora. Al final el tratado de paz no llegaría a culminarse.

A mediados de junio, Mangas Coloradas, Miguel Narbona y Cochise se dirigieron al este, hacia Carretas [municipio de Bavispe, Sonora], donde tuvieron una reunión con una banda de Western Apaches mandados por Quericueryes. Hicieron planes para futuras incursiones antes de separarse. Mangas Coloradas fue a Carrizalillo Springs [a lo largo de la frontera de Chihuahua con New Mexico]; Yrigollen llevó a sus chokonen a la Sierra Pilares de Teras [municipio de Agua Prieta, Sonora]; y Quericueryes y unos pocos chokonen se dirigieron a incursionar por Sonora.

Mientras el 18 de junio, grupos de chihennes y nednais estaban negociando un tratado de paz en Janos [Chihuahua], intentando que las autoridades liberasen a sus familiares que seguían estando prisioneros. Yrigollen, ansioso de un armisticio ahora que su tregua con Elías González había fallado, envió a Janos a su hermano Aguirre para representarle durante las conversaciones de paz.

El 24 de junio, seis líderes apaches, los chihennes Ponce, Delgadito e Itán; y los nednais Coleto Amarillo, Láceris [también llamado Pláceres] y Arvizu, firmaron un acuerdo de paz en Janos y Galeana [Chihuahua] con el teniente coronel Alejo García Conde, el capitán Antonio Guaspe y el jefe político del Cantón de Galeana, Juan José Zozaya. Tuvieron que abstenerse de incursionar en Sonora y Chihuahua, y devolver los caballos robados en ranchos y haciendas de la región.

A finales de junio, el capitán Manuel Martínez salió de Bacoachi para interceptar a una banda apache que estaba cerca de Turicachi [municipio de Fronteras, Sonora]. Eran Western Apaches, y algunos chokonen, mandados por Quericueryes, quienes se toparon con los mexicanos cerca de Turicachi. Los apaches mostraron una bandera blanca, por lo que Martínez y José Yescas, con una pequeña escolta, se reunieron con ellos. Martínez les preguntó qué estaban haciendo allí, interesándose por el ganado robado. Los apaches, atrincherados en una colina, dijeron que ellos querían la paz. Entonces Martínez se reunió sólo con Casimiro, un líder chokonen, a medio camino de la colina. Los dos hablaron, quedando en reunirse al día siguiente. Martínez dijo que si los chokonen realmente querían la paz le dijesen a Yrigollen que trajera su gente a vivir en Bacoachi. Mientras Martínez permitió que Quericueryes comerciara con varios ópatas de su destacamento. Era un curioso acuerdo ya que, aunque los apaches habían estado robando, Martínez prefirió negociar con ellos que pelear. Esto enfureció a Elías González cuando se enteró).

* En julio, Mangas Coloradas se encuentra en el sur de New Mexico, probablemente en Santa Lucia Springs ([luego conocido como San Vicente de la Cienega; y finalmente Silver City, Grant County, New Mexico]. El 20 de julio, tres líderes chokonen, Carro, Casimiro y Esquinaline entraron en Bacoachi para hablar con el capitán Martínez pidiendo las raciones que Elías González había prometido, aunque admitieron que habían cometido depredaciones en el interior de Sonora. A pesar de haber robado cerca de Bacoachi, dijeron que tenían derecho a recibir raciones. Dijeron que sus campamentos permanentes estaban en las Chiricahua Mountains aunque, ahora estaban acampados cerca de Cuquiarachi [municipio de Fronteras, Sonora]. El capitán Martínez no tenía nada para darles por lo que Carro, el líder del grupo, pidió un peso para él, y cuatro reales para Casimiro, Esquinaline y Gato Negro. Además pidieron la libertad de Antonio, prisionero en Bacoachi desde el último febrero. Martínez les dijo que no podía hacerlo sin recibir órdenes. Carro y Esquinaline volvieron al día siguiente amenazando con asaltar Bacoachi si Martínez no liberaba a Antonio. Martínez, después de discutir la situación con las autoridades civiles, lo liberó.

* El 26 de julio, mientras patrullaban por el Camino de Santa Fe, las compañías “C” e “I”  del 1º de Dragones; y la Compañía “K” del 2º de Dragones, sorprenden un campamento de unas 150 tiendas, que identificaron de apaches jicarillas, en la parte superior del río Canadian, junto a la actual Ratón ([Colfax County, Texas]. Los jicarillas consiguieron escapar sin saber los soldados con cuantas bajas, falleciendo un soldado).

* El 15 de agosto, Mangas Coloradas se reúne con el capitán Enoc Steen en Santa Rita del Cobre ([Santa Rita, Grant County, New Mexico]. Steen salió de Doña Ana [Doña Ana County, New Mexico] con 60 dragones para Santa Rita del Cobre para tratar de conseguir la paz con los apaches. Durante seis días hablaron Steen, Mangas Coloradas y José Cito, otro jefe chihenne que vivía entre las Mimbres Mountains y el Río Grande. Los dos jefes habían llegado con unos 20 guerreros y unas pocas mujeres.

Steen volvió a Doña Ana el 21 de agosto. El 2 de septiembre, los apaches chihennes Ponce, que hacía de portavoz, Itán y Cuchillo Negro, llegaron a Doña Ana, seguidos poco después por Josecito y otros 30 hombres y mujeres. Ellos renovaron sus votos de amistad con los estadounidenses. Steen preguntó por Mangas Coloradas y por el motivo por el que no estaba allí. Estaba preparando una incursión contra Sonora.

Steen llegó a la conclusión de que si un agente civil de la Oficina de Asuntos Indios se establecía en Santa Rita en las próximas seis semanas, podía firmarse una paz duradera. Eso no sucedió porque el coronel Edwin V. Sumner, un viejo y duro dragón que mandaba el ejército estadounidense en New Mexico, no quería la paz. En enero de 1852 erigió Fort Webster en las minas de cobre, pero lo trasladó nueve meses más tarde a 22’5 km al este, sobre el río Mimbres, territorio chihenne o mimbreño. El coronel esperaba que Fort Webster controlara a los apaches. Los apaches bedonkohes y chihennes nunca habían dejado de asaltar los asentamientos del Río Grande. Sumner los consideró en guerra y envió columnas militares a su territorio. Y los apaches se consideraban en guerra, ya que los soldados habían llegado con intención hostil. Sumner culpó a las autoridades civiles por el fracaso de las iniciativas de paz. La verdad es que no había dinero y funcionarios para extender su influencia por el territorio chiricahua.

A finales de septiembre, Mangas Coloradas lideró una banda de unos 300 apaches, incluyendo varios coyoteros White Mountain, que incursionó por los asentamientos a lo largo del río Santa Cruz, al norte de Sonora. Los otros jefes eran Teboca, Esquinaline y Miguel Narbona y, probablemente también participaron, Cochise y Gerónimo.

Al principio, se llevaron muchas reses de los ranchos de la zona de Santa Cruz y San Ignacio. Cerca de Imuris mataron a ocho personas antes de volver a Arizona a primeros de octubre. Era el 30 de septiembre, cuando un grupo de apaches Pinal, que iban con los White Mountain, mataron a un civil y a ocho soldados, incluyendo al teniente Saturnino Limón; que escoltaban a Inés González y a dos amigas [el civil muerto era el tío de Inés].

Esta incursión enfureció a Elías González quien ordenó a José Terán y Tato ir tras Mangas Coloradas. El 14 de octubre, salió de Fronteras con 272 hombres para perseguirle, siguiendo su rastro por el norte de Apache Pass [Cochise County, Arizona], San Simón [San Simon, Cochise County, Arizona], y hasta el río Gila en su curso por Arizona, donde se dio la vuelta. Pensó que el rastro que había seguido era el de Miguel Narbona y Teboca.

De vuelta hacia el sur, dividió su destacamento, enviando al capitán Reyes Cruz con 100 hombres, al cañón de Los Embudos, y a la Sierra Pitáicachi [los dos en el municipio de Agua Prieta, Sonora]; mientras Terán y Tato llevó el resto hacia la abandonada Hacienda Cuchuverachic [municipio de Agua Prieta, Sonora] donde había dejado sus suministros. Desde allí continuó hasta la Sierra Pilares de Teras [municipio de Agua Prieta, Sonora], donde el 30 de octubre encontró la ranchería de Posito Moraga y Trigueño. En el ataque mató a dos hombres, cinco mujeres, y un niño; y capturó a otros 10. Los prisioneros admitieron que Posito Moraga acababa de llegar de Janos. Cuatro meses más tarde, Trigueño se vengaría de Terán y Tato atacando su hacienda en Pibipa [municipio de Moctezuma, Sonora], matando a cuatro personas y llevándose algo de ganado).

* En noviembre, dos meses antes de dejar la comandancia general de Sonora, Elías González, un hombre con una profunda experiencia en la frontera, hace un informe de la situación general de los apaches. (Éstos habían devastado el territorio durante 18 años, a pesar de que habían entrado en conversaciones de paz en muchas ocasiones. Habían tenido una tregua de cuatro meses con Sonora a principios de año y, probablemente, habrían permanecido en paz si hubieran tenido adjudicaciones del gobierno pero, simplemente, no había recursos para ello. Mientras que el gobierno estaba tratando de resolver ese problema, el jefe apache chihenne Mangas Coloradas, al parecer con la ayuda de apaches coyoteros White Mountain, obstaculizaba todos los esfuerzos de paz con las otras rancherías. A pesar de ello, el chokonen Yrigollen había advertido a los mexicanos en Bavispe [Sonora] de esos asaltos; trasladándose con su gente a Janos [Chihuahua] para hablar de paz, en parte porque allí recibirían raciones.  

Un problema importante era que los apaches coyoteros White Mountain, Tonto Apaches y apaches San Carlos de la banda Pinal, vivían en el lado norte del río Gila, fuera de la jurisdicción de México. Los mexicanos suponían que los Estados Unidos los controlaban de acuerdo con el Tratado de Guadalupe Hidalgo pero sin éxito. Por lo tanto, esos apaches simplemente se escondían al otro lado de la frontera internacional, y las fuerzas mexicanas no podían cruzar para perseguirlos. Dado que la única manera de detener sus incursiones era descubrirlos en sus territorios de origen, la nueva frontera era un enorme obstáculo para la pacificación de la frontera.

A eso había que añadir las rancherías apaches todavía en guerra [las del chihenne Mangas Coloradas; las del bedonkohe Teboca; y las de los chokonen Esquinaline,Trigueño] que dejaban a sus familias en los campamentos seguros de apaches pacíficos cuando estaban fuera para incursionar).

* A mediados de diciembre, el jefe chihenne Mangas Coloradas se encuentra en el norte de Chihuahua, manteniendo contactos con las autoridades de Janos (Chihuahua), lo que sugiere que quiere la paz.

* El 16 de diciembre, una banda apache acude a Tucson (Pima County, Arizona) para negociar la paz. (Enviaron a negociar a José Antonio Acuña, un cautivo de los apaches que había sido capturado cuando era niño en el rancho de Cornelio [posiblemente Cornelio Elías]. La llegada de los indios papagos de San Xavier de Bac, a 16 km de Tucson, produjo un enfrentamiento que fue aprovechado por Acuña para escapar).

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