Loco

Loco apache chihenne. Su nombre apache era Jlin-tay-i-tith, que significa “Detiene su caballo”. Nació en 1823 en las Black Range (Sierra & Grant Counties, New Mexico), en algún lugar cercano al río Alamosa.

El padre de Loco era el jefe de un grupo local que estaba bajo el liderazgo de Cuchillo Negro. Cuando tenía 30 años, Loco apareció por primera vez en un informe militar estadounidense, siendo ya el líder de un pequeño grupo local.

Era famoso por su destreza con el arco. Una flecha suya mató a un jefe navajo durante un enfrentamiento con ellos, haciendo huir al resto.

En algún momento de la década de 1860, una disputa entre dos viejas mujeres hizo que Loco se interpusiese entre ellas llevando a la más pendenciera al interior de su wickiup. Enfadada, ésta le dijo: Ojalá un oso te coma la pierna”. Los osos no solo eran animales peligrosos, tenían poderes esotéricos para los apaches. Uno de los apaches informantes del antropólogo Morris Edward Opler le dijo: Si estableces contacto con un oso, ya sea físicamente o por medio del olor, puedes caer enfermo. A menudo, la enfermedad del oso aparece con una deformidad, con un brazo o una pierna torcida”.

Pocos días después, Loco fue con su joven hijo a cazar a las Black Range (Sierra & Grant Counties, New Mexico), donde se toparon con un enorme oso grizzly. Loco subió al muchacho a un árbol y se enfrentó al oso intentando cargar su mosquete. Cuando iba a sacar la baqueta del cañón, el oso le arrebató de un golpe el mosquete de sus manos, teniendo que sacar su cuchillo para enfrentarse cuerpo a cuerpo con él.

Los dientes y las garras del oso, y el cuchillo de Loco hicieron su trabajo. Herido por varias cuchilladas, el oso abandonó la pelea tras haber dejado su marca en el cuerpo del bravo chihenne. El muslo derecho de Loco mostraba una fea mordedura y el lado izquierdo de su cara tenía varias marcas de garra. Aún así, cogió su mosquete, y sin sacar la baqueta del cañón, disparó al oso cuando se estaba alejando. La baqueta impactó en el lomo del oso. Cojeando y con su  cuchillo en la mano, fue a donde el oso y le remató.

Cuando la gente de su ranchería le llevó a su wickiup, pasó junto al de la mujer que le había lanzado la maldición, diciéndola:Espero que estés satisfecha, vieja mujer”.

Sin embargo, parece que el oso no fue el culpable de que perdiera la visión del ojo izquierdo. Raymond Loco, su nieto, contó que durante un ataque de soldados mexicanos a una ranchería antes del amanecer, los apaches se dispersaron en la obscuridad. Intentando salvar una valiosa silla de montar, se la echó al hombro y empezó a correr llegando al borde de un arroyo rocoso, donde cayó golpeándose su cara contra el suelo, dañándose el ojo. Moses, otro nieto de Loco, dijo que algo de visión le quedó en el ojo, pero probablemente solo veía luces y formas. El teniente Britton Davis dijo que Loco tenía una catarata en su ojo. Su párpado caía sobre el ojo y tenía que abrirlo con sus dedos para poder ver algo.

Su cara desfigurada le daba una siniestra apariencia a pesar de que el general Oliver Otis Howard dijo que Loco tenía una sonrisa agradable.

Fue un respetado líder en la última mitad del siglo XIX. Aunque sabía pelear cuando la situación lo requería, se le conocía como una persona pacífica y amable. Creía que lo mejor para su pueblo consistía en mantener la paz con los estadounidenses y adaptarse a la vida de la reserva como hacían las bandas de los Western Apaches. Eso no evitó ser considerado prisionero de guerra y enviado a Florida, Alabama y Fort Sill (Oklahoma) donde falleció en 1905.